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Problemas de conducta e indisciplina

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  • 1. PROBLEMAS DE CONDUCTA E INDISCIPLINA
    SAMUEL M. BERNARDO J.
  • 2. DISCIPLINA, CLAVE DE UN CARÁCTER POSITIVO
    DISCIPLINA: Adiestramiento o experiencia que corrige, modela, o perfecciona
    El propósito de la Disciplina Positiva, es producir una persona correcta, libre de las faltas y desventajas
    Disciplina viene de Discipulo, que sigue a un maestro
  • 3. EL NIÑO QUE NO HA SIDO DISCIPLINADO CON AMOR POR SU PEQUEÑO MUNDO, SERÁ DISCIPLINADO, POR LO GENERAL SIN AMOR, POR EL MUNDO GRANDE
  • 4. Es un niño a quien los Padres lo han mimado en exceso, con el pretexto de que como lo quieren tanto no le pueden negar nada, y por no decirle no a sus caprichos, exigencias, mal humor, grosería, egoísmo e inconsciencia
    UN NIÑO DESAVENTAJADO
  • 5. QUEREMOS PADRES Y NO COMPINCHES
    NO HAY NINGUNA IGUALDAD ENTRE UN CHICO DE 5 CO UN ADULTODE 30 AÑOS
  • 6. De 1 A 7años
    Si el niño no tiene reglas precisas y claras para guiarse, se vuelve díscolo, se siente inseguro y se siente que no es amado, será malcriado tratando de buscar sus limites y controles
    EDAD DE LA REGLAMENTACION
  • 7. …¿QUÉ HACEMOS ANTE? 
    LAS RABIETAS 
    El caso Las rabietas son uno de los problemas. Algunos niños reaccionan con fuertes gritos y pataleos ante pequeñas frustraciones.
    Estas reacciones perturban la marcha de la clase y aumentan el nivel de tensión de los educadores por lo que es importante aprender a controlarlas.
    Álvaro es el menor de cuatro hermanos y sus padres le han mimado en exceso, consintiéndole todos sus caprichos. Es un niño sociable y mantiene buenas relaciones con sus compañeros. 
    En el colegio son frecuentes sus rabietas. Cuando tiene que repetir una ficha porque se ha equivocado se pone a llorar y a dar patadas en el suelo. Su profesor intenta calmarle y explicarle por qué tiene que repetirla pero Álvaro no escucha y comienza a llorar y gritar más fuerte. Cuando se tranquiliza, normalmente después de cinco minutos, empieza a hacer la tarea como si no hubiera pasado nada. Sus pataletas en el recreo y a la hora de comer son numerosas, sobre todo, cuando pierde en algún juego, quiere el juguete de un amigo o no le gusta la comida.
    El profesor de Álvaro no sabe qué hacer para acabar con las rabietas de su alumno, siempre intenta razonar con él pero no consigue nada.
    Comenta que el rendimiento escolar de Álvaro es muy bueno pero tiene que aprender a enfrentarse a pequeños problemas sin llorar ni patalear.
     
     
  • 8. ¿QUÉ PODEMOS HACER?
     
     
    Seguramente, el padre de Álvaro no se haya dado cuenta de que cada vez que su hijo tiene una rabieta le presta mucha atención.
    Para conseguir que Álvaro deje de tener estas reacciones tenemos que empezar a ignorarle cuando se ponga a llorar o patalear. No debemos intentar razonar con él cuando esté gritando, seguiremos con nuestra s actividades o con lo que estuviéramos haciendo. En el momento que termine su rabieta podemos comenzar a hacerle caso otra vez, pero no comentaremos nada de lo sucedido.
    Al principio nos resultará difícil mantener esta actitud porque Álvaro tendrá más rabietas y más intensas para conseguir llamar nuestra atención. Es importante tener paciencia y aguantar sus llantos si queremos que este comportamiento termine.
    Por otro lado, cuando Álvaro repita una ficha o se coma el plato que no le gusta sin ponerse a llorar le diremos lo contentos que estamos con él y le animaremos para que siga así.
  • 9. LAS REGLAS SON IMPORTANTES PERO EL EJEMPLO ES EL GRAN ESTIMULO
  • 10. ¿QUÉ HACEMOS ANTE…?
      
    EL NIÑO CON COMPORTAMIENTO REGRESIVO
     
    El caso: Luis es un niño de cuatro años. Cada día que pasa, piensa la maestra, se expresa peor y manifiesta comportamientos más infantiles, como chuparse el dedo, tartamudear, morderse las uñas... Algunas veces, la maestra le ha reñido por este motivo y le ha demostrado que esas acciones son propias de niños mucho más pequeños que él.
    La maestra ha planteado la situación a los padres y éstos le han respondido que lo que han notado ellos es que Luis está sufriendo una enorme tensión, debido a las constantes riñas que en casa entablan ellos.
    La maestra no sabe bien qué aconsejarles, porque le parece que cualquier consejo puede extralimitarse de su labor como docente.
  • 11. ¿QUÉ PODEMOS HACER?
     
    En primer lugar, la maestra debe tener en cuenta que su labor como docente también abarca el aspecto humano del alumno. Por lo tanto, aquellos problemas de su casa que repercuten en su
    trabajo en clase han de ser atendidos, con prudencia y delicadeza.
    Hablará con los padres para que no regañen delante de Luis y que le muestren el mayor cariño y la mayor comprensión. Por supuesto, deben escucharle y dejar que el niño se desahogue.
    Por su parte, la maestra también en clase le demostrará que todos le quieren y que puede manifestar sus sentimientos.
    En cuanto Luis compruebe que hay comprensión y cariño en casa y en el colegio, poco a poco irá expresándose mejor y dejará de chuparse el dedo y tartamudear.
  • 12. ¿QUÉ HACEMOS ANTE…?
     
    EL NIÑO QUE MIENTE
     
    El caso Fernando tiene cinco años. El lunes pasado la maestra de su guardería citó a los padres para plantearles el problema que, al menos en la clase, Fernando presenta: miente constantemente.
    De hecho, la profesora estaba convencida de que el padre de Fernando era policía, cuando en realidad es economista, y de que Fernando tenía dos hermanos mayores, Pablo y Marcos, de 12 y 13 años, de los que habla constantemente. Además, Fernando le había contado que su abuelita había muerto hacía pocos días y que el abuelito estaba ahora viviendo con ellos.
    Los padres de Fernando escucharon a la maestra asombrados, porque todo era mentira.
    Cuando llegaron a casa el padre llamó a Fernando y le pidió que le explicara lo que le había contado a su profesora. Le dijo que le iba a crecer la nariz como a Pinocho por mentiroso y que si se volvía a enterar de que decía mentiras tendría un buen castigo. La maestra no está muy de acuerdo, piensa que castigarle y reñirle probablemente no sea el mejor procedimiento. Cree que es importante conocer la causa de que diga estas cosas.
  • 13. ¿QUÉ PODEMOS HACER?
     
    La maestra debe tener muy claro que el objetivo específico que perseguiremos será el de aumentar la autoestima y confianza del niño en sí mismo. Por esa falta de autoestima el niño miente. La maestra, a solas con Fernando, inventará algunos cuentos en los que aparecerá un niño muy sincero al que todo el mundo quiere y aprecia por su sinceridad. En otros cuentos aparecerá otro niño que miente, para que los demás le hagan más caso sin resultado.
    Luego la maestra y el niño dedicarán un rato a comentar lo ocurrido.
    También se fijará en los aspectos más positivos que de verdad tiene el niño y confiará siempre en él. La maestra aconsejará a los padres que elogien a su hijo por lo que haga bien, que no
    dramaticen en exceso por una mentira y que le den constantes oportunidades de comprobar que decir la verdad es más rentable.
  • 14. ¿QUÉ HACEMOS ANTE…?
     
    EL NIÑO QUE SE HACE PIS
     
     
    El caso Alberto tiene cinco años y medio. Es el tercero de cuatro hermanos y es un niño muy inteligente y despierto. Siempre ha sido muy precoz para todo: comenzó a hablar muy pronto y lo hace con mucha propiedad, y aunque sólo tiene cinco años ya sabe leer. Es un niño alegre y cariñoso aunque muy sensible, y no soporta que los niños del colegio le ignoren o se rían de él.
    La maestra está preocupada porque se hace pis encima. Ha hablado con los padres y ellos le han reconocido que también por la noche se hace pis en la cama. Aunque le regañan y le dicen que ya es mayor para eso, no parece servir de nada.
    Los compañeros de clase se meten con él y le dicen que es un bebé. La maestra y los padres están preocupados.
  • 15. ¿QUÉ PODEMOS HACER?
     
    Algunas veces el hacerse pis constituye una forma subconsciente de llamar la atención. Cuando el niño se siente rechazado o falto de afecto busca caminos para llenar su necesidad emocional. El niño se da cuenta de que si la maestra cuenta a sus padres que se ha hecho pis en clase, sus padres se ponen muy nerviosos y es la única forma de que se fijen en él, incluso aunque le castiguen por ello.
    La maestra debe hablar con los padres y hacerles recapacitar sobre esta posibilidad. Un ambiente tenso, con frecuentes discusiones entre los padres, o bien cualquier situación amenazante pueden hacer que el niño se sienta inseguro y reaccione haciéndose pis.
    La maestra debe tener en cuenta que el niño sufre cuando se hace pis y tiene de sí mismo una baja autoestima. Necesita un apoyo psicológico y no riñas ni castigos. Hay que tratarle con cariño y paciencia.
    Podemos empezar por tranquilizar a los padres para desde casa también ellos tranquilicen y motiven al niño.

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