Bertrand russell

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Bertrand russell

  1. 1. Bertrand Russell
  2. 2. José Babini Gregorio Klimovsky Eduardo Rabossi Manuel Sadosky Mischa CotlarBertrand RussellEditorial CIENCIA NUEVA
  3. 3. Colección América Nueva Dibujos de: Isaíias Nougués (pág. 10) Douglas Wright (pág. 20) Franco Garutti (pág. 34) Suar (pág, 60) Portada: Isabel Carballo © 1973 by Editorial Ciencia Nueva S.R.L. Avda. Roque Sáenz Peña 825, Buenos Aires Hecho el depósito de leyImpreso en la Argentina - Printed in Argentina
  4. 4. Prólogo El 3 de febrero de 1970 falleció BertrandRussell. Con él se extinguió una de las gran-des personalidades de nuestra era: un hom-bre que supo conjugar el ejercicio eminentede la ciencia, la actividad filosófica seria yconstructiva, la defensa de causas justas y lacreencia inalterable en el poder de la razóny en el valor del ser humano. El 15 de septiembre de 1970 el Centro deEstudios de Ciencias de Buenos Aires orga-nizó una reunión académica de homenaje aRussell. En ella tratamos de ofrecer, pormedio de breves exposiciones, una semblan-za de su vida, un esquema de su obra cien-tífica y filosófica y un panorama de su ac-tuación como hombre público. Los traba-jos que componen este volumen son la ver-sión —sólo modificada en detalles mínimos-de lo que dijimos en la oportunidad.
  5. 5. 8 En tanto sepamos, la reunión organizadapor el Centro de Estudios de Ciencias fueel único homenaje postumo que se tributóa Russell en nuestros medios académicos.Ignorar su desaparición y, consiguientemen-te, guardar silencio sobre su obra, ha sidola regla. No es irrelevante, pues, señalar queese hecho y esta actitud son una de las mo-tivaciones que nos llevan a publicar estepequeño libro. Los autoresBuenos Aires,febrero de 1973.
  6. 6. Bertrand Arthur William Russell,tercer conde de Russell (1872-1970) José Babini
  7. 7. ill^UJ}
  8. 8. En una de sus humoradas, Bertrand Rus-sell, al referirse al secreto de una longevidadfe liz, aconsejó que lo primero era elegir cui-dadosamente sus antepasados —aludiendo asus tres abuelos octogenarios. Russell no pudo incluir a sus padres. Am bos murieron muy jóvenes, dejándolo enplena orfandad a los tres años de edad. Suscaracteres, que conoció más tarde medianteescritos y recuerdos, no dejaron de influiren su vida. Su padre, librepensador, amigo y administrador de J . Stuart Mili, se había propuesto que sus dos hijos: Bertrand y un hermano, siete años mayor, quedaran a car- go de dos tutores que debían preservarlos de los peligros de una educación religio- sa. Pero su voluntad no se cumplió y los dos hermanos pasaron al cuidado de los abue- los paternos, en especial de la abuela, mez-
  9. 9. 12 cía de puritanismo Victoriano y de liberalis- mo político. De ahí que Russell, en su in- fancia y en su adolescencia, estuviera en ma- nos de nodrizas, institutrices y tutores que,por lo pronto, lograron que hablara en fran-cés y alemán con igual fluidez que en inglés. En ese ambiente de adultos más bienintrovertidos, con un hermano bastante ma-yor (que más tarde se hará budista), y bajola atmósfera de la formal austeridad carac-terística de la nobleza inglesa de la época,se fue modelando la inteligencia de Russell;en parte contrabalanceada por la influenciade la abuela materna, extrovertida, que leimpregnó el sentido de rebelión y de extre-mada sinceridad que más tarde escandaliza-rá a muchos de sus contemporáneos. Es natural entonces que Russell, dotadode una inteligencia vivaz y precoz, se con-centrara en sus propios pensamientos, resol-viendo por su cuenta los problemas de suvida intelectual; y el Russell que a los 18años ingresa en Cambridge es un ser muyintelectualizado, aunque aún algo tímido,cuyo ateísmo hubiera sin duda alegrado asu padre. Es en Cambridge donde se gesta el futuroRussell, cada vez más vivo y más locuaz, enun grupo de maestros y de discípulos, mu-chos de los cuales tendrán una brillante ac-tuación en la vida inglesa. Sus intereses se dirigen por igual haciala filosofía y 1a matemática, aunque más ha-cia lo primero que a lo segundo, por cuanto
  10. 10. 13la matemática que entonces se enseñaba eramuy algorítmica y dejaba en la penumbralos fundamentos que, por su vinculacióncon la filosofía, más podían atraer a Russell Al egresar de Cambridge en 1894, siguiendo la tradición familiar que aconsejaba lacarrera política o diplomática, pasa infruc-tuosamente unos meses en París como agre-gado a la Embajada inglesa; regresa a Londres, se casa y viaja a Alemania y a EstadosUnidos, patria de los padres cuáqueros de suesposa. En Alemania se ocupó en estudiaila socialdemocracia alemana, tema de suprimer libro, publicado en 1896, aunquesu primera publicación fue un comentariobibliográfico del año anterior. Sus estudios en Alemania lo inclinabanbncia la economía, pero los elogios que susmaestros dedicaron a su tesis de graduadosobre los fundamentos de la geometría, lodirigen nuevamente a la matemática, cienciaen la cual el conocimiento de Weierstrass yCantor, desconocidos entonces en Cambridge, había reforzado su interés. Un afortunado incidente en 1899 decidirá su vocacióncientífica: uno de sus maestros en Cambridge, Mactaggart, que debía ausentarse, confía a Russell el dictado de un curso sobreLeibniz; el resultado fue el importante estudio sobre Leibniz que Russell publica en1900 y que se traduce al francés en 1908Por otra parte, en el Congreso de París de1900, Russell conoce a Peano y toma contacto con su escuela; emprende entonces sus
  11. 11. 14propias investigaciones acerca de los funda-mentos de la matemática, que inicia con sutratado de 1903 sobre los principios de lamatemática y cuyo fruto maduro serán las2000 páginas de los tres volúmenes de losPrincipia Mathematica, aparecidos en 19101912 y 1913, escritos en colaboración conWhitehead. Mientras tanto, Russell, en1908, es designado miembro de la RoyalSociety y, en 1910, "fellow" en Cambridge. Es en estos años anteriores a la guerra del14, y en medio de tal actividad científica,cuando asoma el Russell preocupado por losproblemas humanos, en especial sociales ypolíticos: sus primeros escritos de esta índo-le son de 1908, y cuando estalla la guerra yaesrrí perfilado el pacifista, como lo comprue-ba su actuación desde los comienzos de lashostilidades, como uno de los líderes en de-fensa de aquellos que formulaban objecio-nes al servicio militar, basados en razonesde conciencia. A comienzos de 1916 un es-crito de Russell, en defensa de un condena-do a dos años de trabajos forzados por esosrao ti vos, le acarrea los primeros sinsabores:una multa de 100 libras esterlinas, la desti-tución de su cátedra de Cambridge y el re-chazo de un pedido de pasaporte para losEstados Unidos; y más tarde, en 1918, porun escrito en el que se aludía a las fuerzasexpedicionarias norteamericanas como rom-pehuelgas, Russell es condenado a seis me-ses de prisión. (Muchos años después, casinonagenario, pasará nuevamente una sema-
  12. 12. 15na en la cárcel, por intervenir en mítinesantibélicos.) En la prisión de 1918 Russell compuso suIntroducción a la filosofía matemática, queapareció en 1919, y preparó el curso orga-nizado por un grupo de amigos que se publi-có, como Análisis de la mente, en 1921. En 1920 —con una delgación en la queiba la que sería su segunda esposa el añosiguiente— fue a Rusia, publicando ese mis-mo año sus impresiones no muy favorablesal régimen soviético; mientras que el añosiguiente visita China, de cuyo país y de sushabitantes trajo una excelente impresión,no así del Japón, que también tuvo ocasiónde visitar entonces. En China, Russell sufrió una grave enfer-medad, tan grave que llegó a Europa la no-ticia de su fallecimiento; de ahí que Rus-sell tuvo la oportunidad ("el placer", anotóél), no muy frecuente, de leer sus propiasnecrologías. De regreso a Inglaterra, Russell y su espo-sa emprenden una aventura pedagógica, es-tableciendo una escuela para niños, en partecomo medio de vida, pero en parte tambiénpara aplicar sus propias concepciones enmateria de educación, aplicables además asus dos hijos pequeños. En esa tarea estabacuando en 1931, por la muerte del hermano,Russell heredó el título nobiliario y el pri-vilegio de sentarse en la Cámara alta ingle-sa. Cabe agregar que en dos ocasiones, en1922 y en 1923, así como también su esposa
  13. 13. 16en 1924, trataron de entrar en la Cámarade los Comunes, pero en todos los casos losresultados electorales fueron adversos. En 1938, con su tercera esposa y un hijomás, Russell viaja a Estados Unidos a pro-nunciar conferencias. Tuvo que permane-cer en ese país hasta 1944, debido al nuevoconflicto internacional, y esos años de gue-rra en América fueron probablemente losmás dolorosos de su vida. El temor de expo-ner sus hijos a los peligros de la guerra leimpedía regresar; las dificultades del mo-ni etilo no le permitían recibir fondos de In-glaterra, circunstancia que le provocabapenurias económicas; y a todo eso se agre-gaba "una típica cacería de brujas america-na" que se instituyó en su c o n t r a , comoexpresa en su Autobiografía. Dos universi-dades sucesivamente cancelaron sus contra-tos, y en New York tuvo que someterse a unjuicio donde la acusación lanza contra éluna ristra de epítetos, entre los cuales "libi-dinoso" y "carente de fibra moral" eran losmás suaves. Es posible que alguna vez unfilósofo o un científico haya sido ultrajadocon alguno de estos epítetos, pero es seguroque nadie, excepto Russell en esta ocasión,recibió la colección completa. A su regreso a Inglaterra las cosas cam-bian y, como se expresa uno de sus biógra-fos, "el rebelde llega a ser reverenciado". En1949 recibe la apreciada Orden del Méritoinglesa y puede agregar las iniciales O.M.a su F.R.S.; y en 1950, año de un feliz viaje
  14. 14. 17a Australia 1 , recibe el Premio Nobel de li-teratura. Puede parecer extraña esta conce-sión a un científico y escritor que en su vastapioducción no existía hasta entonces ningu-na obra de ficción, pero hay que consideraique, además de no existir premios Nobel defilosofía o de matemática, se premiaba enesta forma la obra total de un hombre quehabía revelado dotes de magnífico escritory una infatigable labor en favor del paci-fismo, lo que daba ocasión de premiar eseaño a dos pacifistas (el segundo fue RalphBunche por su actividad desplegada en laUN en ese sentido). Por otra parte, Russell demostró muypronto tener méritos para ese premio, tam-bién en el sentido estricto: en 1951 comien-za su Autobiografía, obra de intrínsecosvalores literarios, y a los 80 años, cuando secasa por cuarta vez, resuelve iniciar su ca-rrera de escritor de obras de ficción. Unprimer escrito de esta índole apareció conpseudónimo, ofreciendo el editor un buenpremio al lector que acertara con el nombredel autor, pero nadie acertó; los demás es-critos, por presión de los editores, aparecie-ron con su nombre. 1 Russell viajó mucho, pero nunca estuvo en Argen-tina. Fuera de la traducción de algunos de sus libros yde una alusión en sus escritos a la Tierra del Fuegocomo eventual refugio de la humanidad, no conocemosotra vinculación suya con Argentina que el trabajo so-bre positivismo lógico que envió al Congreso de filosofíade Mendoza (1949), publicado con su traducción al cas-tellano, en las Actas del mismo.
  15. 15. 18 De los tres últimos lustros de su vida sólomencionaremos que en 1957 obtuvo el Pre-mio Kalinga por su labor de divulgacióncientífica seria; y en 1955 tuvo la iniciativaen el célebre llamamiento "de seres humanos a seres humanos" ante el peligro de labomba H, en el que fue acompañado poiotros sabios de renombre mundial, entre cu-yas firmas la de Einstein había sido su últi-mo gesto antes de morir. La actividad que Russell desplegó, comohombre de pensamiento y como hombre deacción, en tres cuartos de siglo largos de unmundo cambiante que pasó de la era victoriana a la época de los hippies y de Vietnam.ha hecho de él una figura singular. Quizásno exista otro eiemplo de una vida intelec-tual en que se dan la especialización cientí-fica más abstracta con la obra de ficción yuna amplia y variada labor escrita y habla-da sobre temas sociales, con signos de pro-paganda periodística pero también con ras-gos de apostolado. Así como su obra, también su vida se des-arrolló bajo el signo de cierto panteísmo quese refleja en el ansia de amor, la búsquedadel conocimiento y una inextinguible pie-dad por el dolor humano, las tres pasionesque según nos dice en la Autobiografía handominado su vida.
  16. 16. Los aportes de Russell al conocimiento científico Gregorio Klimovsky
  17. 17. Russell desempeña un papel harto singu-lar en la historia de la ciencia contemporá-nea, que se justifica por el hecho de quefuera un hombre multifacético, cuya perso-nalidad tenía un significado humano y polí-tico que lo hizo desempeñar un rol sui ge-neixs en el siglo veinte. Si Russell hubierasido simplemente un matemático, posible-mente lo recordaríamos por algunas contri-buciones significativas en esta disciplina*Pero poder señalar —como en el caso de Rus-sell— que existen científicos que hacen contribuciones muy importantes al conocimien-to, sin perder la perspectiva general y filosófica que un hombre debe tener ante elconocimiento, es algo que vale la pena des-tacar. Como se dice a veces en psicología,un conocimiento que consistiera en adqui-rir resultados sería algo así como atesorar
  18. 18. 22cosas. Pero un conocimiento que sea emoción es una forma de amor y de adoptar de-terminadas actitudes respecto del mundoexterno. Y Bertrand Russell era un indivi-duo que tenía dos emociones simultánea-mente: era un hombre capaz de amar y deinteresarse, y al mismo tiempo era un hom-bre capaz de burlarse. Necesitamos quizá untipo de hombre capaz de arriar y de burlarseal mismo tiempo, porque si se ama solamen-te uno puede ser burlado. Si uno es capaz deburlarse, de estar alerta respecto de las acti-tudes de los demás, es posible que pueda re-velar lo que es ridículo, lo que es irracional.En este sentido uno podría caracterizar real-mente a Bertrand Russell como una personaque ha demostrado que el hombre es un ani-mal racional. Voy a considerar a Russell como científi-co, sin poder naturalmente describir la im-portancia de sus resultados. Haré mención,simplemente, a algunas de las cosas con lasque su pensamiento se incorporó, de algunaferina, a la estructura de la ciencia contem-poránea. Como dijo bien Schopenhauer, lahstoria de la verdad es un poco paradójica:tiene un corto momento de gloria, precedi-do de un momento infinito en que es para-doja y seguida de otro momento infinito enque es trivialidad. Cuando las ideas de Rus-sell aparecieron produjeron un gran escán-dalo. Actualmente, sus ideas en lo que sig-nifican para la matemática, están incorpora-das hasta en los textos elementales, inclusoen cuanto a notación.
  19. 19. 23 Algunos matemáticos han señalado conénfasis que Bertrand Russell se adelantó alas ideas que constituyen gran parte de la matemática contemporánea. Por ejemplo,muchas de las nociones fundamentales enTopología están en Principia Mathematica;es decir, están allí mucho antes de que ellasse incorporaran oficialmente a esa discipli-na. Es interesante, pues, recorrer PrincipiaMathematica para ver la gran cantidad deaportes que existen en la obra. Aunque taltarea es un tanto dificultosa porque es unlibro en tres tomos, muy denso y en nota-ción lógico-matemática que, como decía muybien Rey Pastor, cabe dudar si algunos delos autores —Russell y Whitehead— lo leyópor entero. Una tarea muy interesante paralos estudiantes de matemática sería tratar derecoger exactamente cuáles son las interpre-taciones, las ideas y los métodos que ya esta-ban en Principia Mathematica en 1910 yque se hicieron populares en matemática en1920-1930. Sin embargo, si vamos a recordar los apor-tes científicos de Russell, debemos prestaratención a su faz lógica. Es en este aspecto,fundamentalmente, en donde el pensamien-to de Russell es, en cierto sentido, revolu-cionario. No sería justo decir que es pen-samiento de él solamente. Algunos pensado-res habían arribado antes a conclusiones pa-recidas, de manera independiente. De sercierta la apreciación de Church, quizá la fi-gura de Gottlob Frege, como lógico, sea más
  20. 20. 24importante que la de Russell. De ser ciertolo que dicen algunos historiadores de la no-tación matemática, mucha de la notación dePrincipia es de origen italiano: se debe allógico y matemático italiano Giuseppe Pea-no. Pero hay que reconocer que el méritode ciertas ideas está en ensamblarlas y encombinarlas de forma tal que puedan modi-ficar la historia del pensamiento. En estesentido, Russell —en parte por ser un escri-tor claro, en parte por ser un escritor escan-daloso— supo realmente poner el dedo en lallaga, imnoner notaciones e ideas. Me voy a referir, paso a paso, a algunasde las aportaciones que hizo: aunque, natu-ralmente, sólo las mencionaré sin decir enqué consisten. Primero están sus aportacio-nes que señalan limitaciones en los procedi-mientos lógicos tradicionales. Aquí debenmencionarse dos aportaciones importantes: laprimera, el haber mostrado que la lógica aris-totélica tradicional tenía serias limitaciones:que era insuficiente para-la matemática ypara la ciencia exacta; que el silogismo tra-dicional era insuficiente v aue podía llevarno a contradicciones pero sí a dificultades,como la que plantea la "presuposición exis-tencial", que es una de las aportaciones deRussell. Su segunda contribución son lasantinomias lógicas. Aunque ya antes de Rus-sell, el propio Cantor había indicado que enla lógica y la matemática habían contradic-ciones, se debe a aquél el haber señalado lapresencia de contradicciones en el esquemade la lógica misma, haber puesto de mani-
  21. 21. fíesto las dificultades que ello entrañaba yhaber insinuado las primeras metodologíaspara poder arribar a una solución que signi-ficaba, de todas maneras, una gran reformade la lógica. Que existieran contradiccionesen la lógica y en la matemática —las cienciasexactas por excelencia, y que dan normas paralas demás ciencias exactas— es sin duda undescubrimiento notable. El segundo tipo de aporte consiste en loque podríamos llamar ampliaciones de la ló-gica. En 1901 —aunque publicado en 1902—aparece su teoría de la lógica de las relacio-nes, en donde hace un aporte substancialpara ampliar la lógica aristotélica y dar cuen- ta de nuevas formas de razonar. La lógicade las relaciones es esencial para poder fun-damentar la matemática, para una aplicación de la lógica a las ciencias empíricas y para todo lo que sea describir una estructura. Como bien ha hecho notar Russell, una filo- sofía que no sea "maliciosa" y quiera reco- nocer que hay cosas distintas relacionadas tendrá que valerse de este tipo de lógica y no de la lógica sujeto-predicado, que puede llevar a un monismo substancialista. Al mis- mo tiempo, está el aporte de Russell como creador de la forma actual de la lógica ma- temática; al respecto cabe mencionar nueva mente los tres tomos de Principia Mathema- tica. Deseo mencionar, además, su teoría de los tipos: la moderna teoría de categorías acerca de predicados, relaciones, objetos y verdades, que permitió una ampliación no table respecto de la lógica aristotélica, entre
  22. 22. 26otras razones porque mostró que los concep-tos forman una jerarquía que va mucho másallá de la jerarquía de individuos y univer-sales en los que pensaba Aristóteles. Así seseñaló una infinidad de tipos; de individuosy substancias, universales (propiedades desubstancias e individuos) , pero luego veníanptopiedades y relaciones de propiedades, yasí sucesivamente formando un edificio es-tratificado que no tiene límites, que da a lalógica un poder especial —por eso se la llamalógica superior— y hace posible la reducciónde la matemática a la lógica. Cito también,porque es otra influencia de Russell en lalógica contemporánea, su teoría de la identi-dad, según la cual objetos idénticos son aque-llos de los que toda propiedad que se puedepredicar de uno se puede predicar del otro,con lo cual demostró Russell que la identi-dad no es una relación primitiva y no tieneningún misterio metafísico tal como apare-cía en algunas obras del idealismo alemán,especialmente en Fichte. Russell fue tam-bién uno de los responsables —aunque lue-go no fue muy consecuente con la idea— deofrecer una fundamentación extensional dela lógica en donde lo que importa para fun-damentar razonamientos correctos es simple-mente la verdad o la falsedad de las afirma-ciones, la extensión de los conceptos y no susconnotaciones. Finalmente, son de hacernctar los métodos de tipo constructivo queBertrand Russell introdujo en la lógica paramostrar cómo una gran cantidad de concep-
  23. 23. 27tos pueden ser reducidos a conceptos mássimples y menos problemáticos. Están también los aportes de Russell al7nétodo científico; lo que podríamos llamar"la intromisión del método científico en es-feras en donde no era de esperar que se loaplicara". El método científico aparece enRussell de distintas maneras: en relacióncon sus planteos lógicos, matemáticos, en susconsideraciones sobre la física, etc. Voy areferirme a algunas de sus aportaciones. Enprimer lugar cabe referirse a las definicio-nes por abstracción. Se usaba mucho en ma-temática y en lógica, una forma de definirentidades indicando simplemente que ellaseran lo que tenían, de igual con ciertas otrasentidades que estarían vinculadas por las lla- madas relaciones de equivalencia, es decir, relaciones que tienen las propiedades de identidad, simetría y transítividad (ej. para- lelismo, semejanza, equivalencia) . Russell expulsó este método metafísico de la meto- dología de la matemática indicando la posi- bilidad de dar una definición explícita y con- creta de la entidad por medio del método llamado de las clases de equivalencias. Por ejemplo, en el caso de la noción de direc- ción, Russell proponía que se llame "direc- ción de una recta" al conjunto de las rectas paralelas a una recta dada, etc.. . y en gene» ral, propone caracterizar la introducción de una entidad como el conjunto de todas las entidades conocidas que tuvieran una deter- minada relación de equivalencia con una en- tidad determinada. Con esto demostró la
  24. 24. 28posibilidad de aplicar la lógica para definirobjetos matemáticos, evitando ia introducción de fantasmas matemáticos en el senode la geometría y de la matemática en general. Ei segundo aporte fue ei método logicis-ta. No io voy a definir. Diré simpiemnteque consiste en mostrar que la matemática—sobre todo la aritmética— puede remitirsea la lógica, en el sentido de que los concep-tos primitivos de 1a matemática admiten unadefinición a partir de nociones lógicas y quelas disciplinas matemáticas pueden deducirse de principios lógicos. Con lo cual, 1a matemática se convertiría en un capítulo de lalógica. Cosa que irritó bastante a ios matemáticos que creyeron perder algo así comola autonomía académica. Lo que no es exacto, porque el hecho de que una disciplinaforme parte de otra en cuanto a su sustenta-ción no implica que no tenga métodos propios de creación y desarrollo. Esta fue la más importante y revolucionaria de las contribuciones de Russell a disciplmas extralógicas. Además, recordaré su de-finición de número cardinal y de númeronatural. Uno de los hechos más curiosos dela historia de la lógica contemporánea es quetal definición, que por lo demás ya estaba enla obra de Frege, fue muy discutida, especialmente por Poincaré. Según tal definición, el número cardinal aparece simplemen-te como un conjunto de conjuntos que tienenla propiedad de isomorfia o de univocidadentre sus elementos. Quiero referirme también a la reducción que hace Russell de los
  25. 25. 29métodos inductivos a métodos de definiciónexplícita; a su descubrimiento del partidoque puede sacarse de órdenes y series y fi-nalmente a cómo Russell descubrió —independientemente de Zermelo— el axioma deelección —uno de los axiomas claves en elmétodo matemático contemporáneo y al quellamo "axioma multiplicativo". Otro tipo de aporte de Bertrand Russellestá en los métodos lingüísticos. Se debe aél haber insistido en la importancia que elanálisis lingüístico tiene para el análisis filo-sófico y el análisis científico. Me referirébrevemente a estos puntos. Primero, Rus-sell ha señalado con insistencia que la formagramatical no garantiza sentido. Uno de losdescubrimientos de Russell, a partir de suteoría de los tipos lógicos, es que una fraseaparentemente bien construida desde el punto de vista gramatical, como "El númeroocho es valiente", carece de sentido porquemezcla categorías (aquellas a las que corres-ponde el número ocho y aquellas a las quecorresponde la valentía) de modo tal queesa afirmación no es ni verdadera ni falsa,sino carente de sentido. No son proposiciones semánticas; son simplemente pseudopro-posiciones. Otro aporte importante fue elredescubrimiento —porque al fin y a la pos-tre esto ya se conocía en lógica medieval-de que es mala política pensar que detrás detoda expresión hay una entidad conceptualu ontológica desiganada. Mediante su teoríade los símbolos incompletos Russell mostróque hay expresiones del lenguaje que no
  26. 26. 30tienen función denotativa sino función con-ceptual. Tales expresiones se entienden por-que entendemos las oraciones construidascon ellas; no porque nombren algo. Desgra-ciadamente los fenomenólogos, por ejemplo,no han advertido esto y siguen pensando encontenidos intencionales detrás de toda ex-presión lingüística, con lo cual puede pro-ducirse cierta confusión de planos, porque lafunción significativa de muchas expresionesno es denotar sino permitir construir unainformación. Uno de los aportes más impor-tantes de Russell es la llamada "teoría de lasdescripciones", donde muestra que una se-rie de locuciones del tipo "El tal y tal", porejemplo, "El actual presidente de Francia no vende aviones a determinados países",pue- de analizarse contextualmente. La idea de Russell es que en estos casos hay que rein- terpretar contextualmente de la siguiente manera: que hay presidentes de Francia, que no hay más que uno y que no venden avio- nes a determinados países. Esta interpreta- ción es bastante cómoda porque tiene la ven- taja de liquidar un antiguo problema meta- fisico. Si digo "El actual rey de la Argenti- na será depuesto por un golpe de estado", no sé de quién estoy hablando. Según Rus sell esta expresión es falsa, aunque no por razones políticas o predictivas. La expresión afirma que hay reyes de la Argentina, que no hay más que uno y que tales reyes serán depuestos por un golpe de estado. Y como no hay reyes en la Argentina, la expresión es falsa por esta parte, no por la última. De
  27. 27. 31esta manera se consigue, sin impedir que lasproposiciones tengan sentido informativo,no hablar más que de las entidades existen-tes, a través de palabras que —según diceRussell—, están destinadas a cumplir esafunción. Finalmente voy a mencionar la contíibución —que Russell ha realizado por in-fluencia de Wittgenstein— de que a travésdel estudio de los componentes sintácticosdel lenguaje ordinario pudiera descubrirsela estructura formal del pensamiento huma-no o de la realidad. Russell no siempre fueconsecuente con esta tesis. Y la cito porqueestá muy de moda ahora entre los estructu-ralistas; sólo que Russell la dijo antes, conclaridad y sin contradicción. Finalmente, voy a referirme a la preocu-pación de Bertrand Russell por fundamen-tar disciplinas. En diferentes textos se pre-ocupó por fundamentar la geometría, la ló-gica formal, la aritmética, la psicología, lafísica, la economía y la política; con mayoro menor éxito. Es curioso que no siemprese recuerde que ya en Análisis de la materia (1927) Russell sugirió que algunos proble-mas de relatividad general podrían solucio-narse mediante métodos topológicos y nomediante métodos métricos. De todas mane-ras, mucho de lo que actualmente se llama m psicología "teoría de la construcción delobjeto" es, de alguna forma, una repeticiónIrle ideas de Russell expuestas en Análisis del Espíritu. Russell hizo también algunos aportes originales en la historia de la política ytil la historia de la economía. Tiene un en-
  28. 28. 32sayo sobre la economía alemana del siglopasado, otro sobre la estructura y prácticadel bolchevismo y otros sobre la sociologíay política en China —muy anterior a la se-gunda guerra mundial— y muchos ensayosen los que recalcó que el uso de ciertos con-ceptos en algunas teorías políticas no estabaclaramente definido o habría que reconsti uirlo, cosa que se manifiesta particularmen-te en la primera parte de uno de sus ensa-yos más discutidos: Libertad y Organiza-cióni, de 1934. Pero sin duda que los aportes que definen a Russell como marcando un jalón den-tro del desarrollo de la ciencia, se dan dentrode la lógica y de la matemática. Si vamosa creer a Kurt Gódel —que tiene bastanteque decir en este problema—, muchos de losmás importantes resultados sobre la limita-ción de los formalismos matemáticos y lógi-cos no se habrían logrado si no se hubiera es-crito Principia Mathematica. Dicho sea depaso, Principia Mathematica es una obramixta y hay que reconocer también los mé-todos de Whitehead. Aunque al parecer laparte que corresponde a él es la que se refie-re a la construcción de la geometría mediante métodos lógicos. La teoría de los tipos;la definición de número, los métodos reductivos y los métodos inductivos correspondena Russell. Y este es el punto en el que Russel! ha dejado una huella indeleble en el desarrollo de esa disciplina.
  29. 29. Sobre el pensamiento filosófico de Russell Eduardo Rabossi
  30. 30. 1. Rusell filósofo y Russell pensador El grupo pacifista del que formaba parteRussell durante la Primera Guerra Mundialorganizó una de sus reuniones en una pequeña iglesia ubicada en Southgate Roadl os habitantes de los humildes barrios cer-canos a la iglesia no eran precisamente favo-rables al acto. Entre otros motivos porque losopositores al movimiento habían distribuidopanfletos entre ellos, acusando a los pacifis-tas de estar en contacto con los alemanes y deindicarles los lugares en donde sus aeropla-nos descargaban sus bombas. Iniciado el acto, una multitud hostil, bastante afectadapor el alcohol y 4 guiada" por agentes poli-ciales, rodeó la iglesia intentando penetraren ella. Luego de algunos forcejeos logrósu propósito y muy pronto pasó de la agre
  31. 31. 36sión verbal a las vías de hecho. En medio dela batahola dos energúmenos armados de pa-los se lanzaron sobre Russell. Al verlo, unade las señoras asistentes al acto se dirigió auno de los policías pidiéndole que evitara laagresión. El policía no se movió de su lugar. ¡Pero es un filósofo eminente I", argumentóla señora. El policía se encogió de hombros.¡Es un pensador famoso en todo el mun-do!, insistió entonces la mujer. El policíarepitió el gesto. "¡Se trata del hermano deun conde!", argumentó por último desespe-rada. El policía corrió entonces préstamen-te a salvar a Russell. Pero no pudo cumplirsu propósito: una joven mujer se había interpuesto valientemente entre los agresores yRussell, dando tiempo a éste para ponersea salvó. La anécdota —que Russell relata en "Ex-periences of a Pacifist" (Portraits from Memory, pp. 28-9) es interesante. En primeilugar, corrobora ia posible ley general de quelos policías son más proclives a salvar la vidade los parientes de hombres influyentes quela de los filósofos o la de los pensadores. Ydescubrir esta regularidad puede resultar deinterés —por deprimente que sea— a los quede alguna humilde manera nos sentimos iden-tificados con las dos últimas clases, sin per-tenecer de manera alguna a la primera. Ensegundo lugar, la anécdota muestra que Rus»sell debió en parte su legendaria integridadfísica a la decidida y protectora sensibilidadfemenina. Si Cristina de Suecia hubiera. si-do capaz de experimentar un sentimiento si-
  32. 32. 34milar, quizá Descartes hubiera tenido algu-na posibilidad de sobrevivir su nefasta expe-riencia nórdica. En tercer lugar —y másseriamente—, en los reclamos de la señora alpolicía se desliza una interesante distinciónque puede servir como criterio para ubicarel ámbito de nuestra exposición. Nos referi-mos a la distinción entre Russell filósofo yRussell pensador. No sabemos qué pensabanuestra buena señora cuando reclamaba alpolicía que salvara la vida al filósofo y/o pen-sador, pero una manera de expresar la distinción pareciera ser ésta: Russell pensador esel hombre que medita con profundidad yeficacia sobre temas tales como la democra-cia social alemana, la institución del matri-monio, las causas y efectos de las guerras, laubicación de la ciencia en la educación, lademocracia y la acción directa y sobre deceñas de temas más —todos ellos importantesy cruciales para el hombre contemporáneoRussell filósofo es el hombre que exploracon lucidez la filosofía de la matemática, eltrasfondo lógico de la metafísica de Leibniz^el carácter semático de las frases descriptivas,el conocimiento del mundo exterior, el pro-blema del significado y decenas de temas másque interesan profesionalmente a especialis-tas en determinados sectores del saber. Sinembargo, la diferencia entre el pensador y elfilósofo no reside meramente —como pare-ce seguirse de lo anterior— en la índole delos temas tratados y en la audiencia a la queestá dirigida su producción. Si nos ha sidoposible presentar de esta manera la distin-
  33. 33. 98ción es porque subyace a ella algo más. Yalgo importante. Se trata de la intención odel propósito que orienta a uno y a otro.Russell pensador intenta influir en el mediocultural para cambiarlo o modificarlo. Suestrategia consiste en llamar la atención conseriedad y valentía sobre los elementos noci-vos o positivos que ese medio presenta, tra-tando de diagnosticar sus causas y efectos yde ofrecer esquemas interpretativos que pue-dan servir de guía para cambiar opinionesy alterar comportamientos. Russell filósofointenta —según los cánones estrictos con quesiempre desarrolló esta actividad— analizar,elucidar y teorizar sobre ciertos problemasde manera neutral, sin compromisos previos—en un sentido que trataremos de aclararmás adelante— y sin otros propósitos que nosean los de buscar el saber por el saber mismo. Creemos importante trazar en este puntoesva distinció —que reconocemos vaga aun-que suficientemente clara para nuestros pro-pósitos. En el lenguaje corriente la expre-sión "filósofo" se usa con laxitud. Muchasveces, decir de alguien que es un filósofoquiere significar que es un pensador —en al-gún sentido similar al que hemos delineadomás arriba. Otras veces, "filósofo" posee elsentido estricto que también hemos señalado.Cuando, como en el caso de Russell, ambascondiciones se presentan juntas con dimen-siones inusuales resulta crucial tener presente la distinción. "¿Fue Russell un filósoforealmente importante?", "¿Fue Russell, qui-zá, el filósofo más importante de nuestro si-
  34. 34. 89glo?", son preguntas que surgen inexorablemente tan pronto como nos ponemos a medi-tar sobre la diversidad, el volumen y la cali-dad de su producción y sobre su extraordi-naria personalidad. Y creemos que en basea la distinción trazada este tipo de preguntaspuede responderse objetivamente así. Nocabe duda de que cuando se suman el pen-sador y el filósofo (en sentido estricto) Rus-sell debe ser considerado, como mínimo, lafigura filosófica más importante que ha pro-ducido en nuestro siglo el mundo de hablainglesa. Fue un autor prolífico, audaz y teó-ricamente incansable. Fue el más traducido,el más leído y el más influyente. Pero cuan-do se considera a Russell como filósofo enun sentido estricto, el juicio debe limitarseun poco —aunque esta limitación resulte enalgo extraordinariamente elogioso—. Russell produjo contribuciones originales en varias ramas de la filosofía. La realización delprograma logicista, la teoría de los tipos, lateoría de las descripciones, la aplicación delmétodo de las construcciones lógicas al cam-po de la teoría del conocimiento, son alguñas de ellas. Pero además, y primordialmente, Russell comparte con G. E. Moore y LWittgenstein el mérito de haber sentado lasbases y haber sido propulsor de una de lascorrientes de pensamiento filosófico contem-poráneo más importantes: la filosofía analí-tica. Por todo ello cabe considerarlo un fi-lósofo eminente que ocupa un lugar de pri-vilegio entre los filósofos de nuestro siglo. Estamos ya un poco lejos de la reunión
  35. 35. 40pacifista en la iglesia de Southgate Road.Pero las aclaraciones formuladas y el juiciocrítico anterior nos dejan ahora el caminoexpdito para considerar algunos aspectos delpensamiento filosófico, al eliminar posiblesequívocos en cuanto al ámbito de nuestraexposición de Russell. En lo que sigue comentaremos de manera muy esquemática —esdecir, muy superficial— dos cuestiones quenos resultan interesantes: la evolución y eta-pas de su pensamiento filosófico y su con-cepción de la filosofía.2. Sobre la Evolución del Pensamiento Filosófico de Russell Todo aquel que ha intentado estudiar condetención al^ún texto filosófico de Russell.ha aprendido tarde o temprano a pregun-tarse qué habrá sostenido sobre la cuestiónantes y después de escribirlo. Y la mayoríade las veces —con sorpresa primero, con re-signación después— no le habrá resultado di-fícil descubrir que Russell pensó o sostuvoen algún momento de su vida alguna tesisdistinta. Este hecho puede llevar a crear unestereotipo peligroso —como son todos losestereotipos: a saber, que Russell ha sidoalgo así como una especie de veleta filosó-fica proclive a cambiar de posición ante lamis leve brisa teórica. Es verdad que Russell cambió muchas veces su posición encuestiones de detalle y que alguna vez lo hizoen aspectos de fondo. Pero bien mirados
  36. 36. 41 tales cambios han obedecido siempre a ladinámica interna de la evolución de su pen-samiento filosófico, circunstancia que otorgaa éste una consecuencia y unidad realmente notables. Este es el punto mínimo que nosproponemos mostrar en esta sección. Russell fue llevado a la filosofía por eldeseo de encontrar un conocimiento ciertoe indubitable y por la necesidad de hallaialgún tipo de satisfacción a los problemas re-ligiosos (Cf. "Why I Took Philosophy", Opcit, p. 14; La Evolución de mi PensamientoFilosófico, p. 10). La primera inquietud lollevó desde joven a la matemática, con el resultado de que muy pronto descubrió limitaciones y oscuridades en su formulación yfundamentación que lo movieron a abrigaicierta forma de escepticismo. Esta actitudse extendió al ámbito de sus inquietudesreligiosas. Cuando ingresó en 1890 en la Universidad de Cambridge, se dedicó a estudiaimatemática y poco más tarde comenzó su primera incursión sistemática en la filosofíaPara ese entonces, los centros filosóficos ingleses se encontraban dominados por la filosofía de Kant y de Hegel. Bradley en Oxford y Ward, Stout y Mac Taggart en Cam-bridge, eran algunos de sus pontífices. YRussell bien pronto se convirtió en un idealista, influido primordialmente por MacTaggart. " L a filosofía de Hegel —relataRussell— me pareció atractiva y demostrableMacTaggart tenía seis años más que yo ydurante toda su vida fue un fiel seguidor deHegel. . . Por algún tiempo caí bajo su in
  37. 37. 42fluencia. Encontraba un curioso placer enintentar creer que el tiempo y el espacio eranirreales, que la materia es ilusoria y que elmundo es naturaleza m e n t a l . . . " ("Why ITook Philosophy", Op> ext., 17). El primerlibro filosófico de Russell —An Essay on theFoundations of Geometry, publicado en1897— pertenece a esta época o etapa idealista y muestra una considerable influenciakantiana. Más tarde se volvió a Hegel y enMy Philosophical Development pueden leer-se algunas notas de neto corte hegeliano es-critas en esa época. Estas notas, observa Russell? . . ahora me parecen un disparate total". Pero pronto se consuela: . . aunqueahora me parezcan erróneas, no creo que losean mucho más que los escritos de Hegel."" (Op. cit., p. 3 6 ) * La etapa idealista pronto llegó a su fin. Losmeses finales de 1898 y los años 1899 y 1900marcan el comienzo de la segunda y defini-tiva etapa en el pensamiento de Russell. Doshechos tienen que ver esencialmente con estecambio: su relación desde 1898 con G. EMoore —su condiscípulo en Cambridge— yla concurrencia al Conqreso Internacional deFilosofía celebrado en París en 1900, en donde entró en contacto con G. Peano —el ló-gico y matemático italiano. Es a través de laobra de Peano que Russell advierte la importancia fundamental de una reforma de la lógica para desarrollar una filosofía adecuadade la matemática. Varios artículos seminalesThe Principies of Mathematics (1903) yPrincipia Mathematica (1910-1913) (en co
  38. 38. 43laboración con A. N. Whitehead) constituyen la contribución genial de Russell en estecampo. La influencia de Moore tiene quever, en cambio, con una problemática filosofica más tradicional. Moore comienza a ins-trumentar un ataque a fondo contra el hege-lianismo imperante, y encuentra en Russellun aliado inmediato. "El dirigía la rebelión—señala Russell en "My Mental Develop-rnent" (P. Schilpp. The Philosophy of Ber-trand Russell, p. 12) — y yo lo seguí con unasensación de emancipación . . . Con la im-piesión de que escapábamos de una prisiónnos permitimos volver a creer que el pasto esverde, que el sol y las estrellas existirían aun-que nadie las percibiera, y también que exis-tía un mundo intemporal y pluralísimo deideas platónicas. El mundo que había sidoestrecho y lógico se tornaba de pronto en al-go rico y variado. La matemática podía serefectivamente verdadera y no una mera etapaen el proceso dialéctico. Parte de este puntode vista apareció ya en mi Philosophy ofLeibnizEn efecto, A Critical Expositionof the Philosophy of Leibniz (1900) no so-lamente constituye una obra de crítica histó-rica de primera magnitud —junto con la queCouturat publica al año siguiente sienta lasbases para la moderna interpretación de Leibniz— sino que presenta una línea argumentauva que va a constituir más adelante uno delos pivotes del ataque que Moore y Russelllanzan contra el hegelianismo. La clave parallegar a entender a Leibniz —piensa Russell—se encuentra en su idea de que todas las pro-
  39. 39. 44posiciones pueden ser reducidas a la formasujeto-predicado. Esto implica que todas lasrelaciones son reducibles a propiedades delos términos que relacionan. Pero una vezque aceptamos esta tesis no cabe otra cosa queadmitir una metafísica como la de Leibniz,o si nos movemos con algunos presupuestosadicionales, una metafísica como la sostenidapor el idealismo absoluto. Como ha seña-lado J . Passmore (A Hundred Years of Phi*losophy, p. 215) "si en la proposición x estárelacionado con y, h relación % con y es unatributo (un predicado) de x, entonces se si-gue inmediatamente que x e y no son realmente distintos; en otras palabras, las circunstandas externas a x son un aspecto de x mismo—tal como sostuvo Leibniz. Los idealistas ab-solutos llevan, a su vez, esta doctrina muchomás lejos al sostener que x también es unatributo (o predicado) : en este caso, un atribulo de la Realidad como un todo". I n m ediatamente veremos por qué la discusión deeste problema es crucial para la crítica alidealismo absoluto, pero antes queremos señalar algo más sobre esta obra. En ella aparece netamente marcado un carácter muy típico de la producción filosófica de Russell;la interrelación constante entre problemaslógicos, ontoiógicos y gnoseológicos, todo ellodentro de un contexto que determinan laciencia y la matemática. Este es un rasgo distintivo que entronca al pensamiento filosóficode Russell con una de las más rancias tradiciones filosóficas. ¿Cómo instrumentan Moore y Russell su
  40. 40. 45rebelión? ¿Cómo se las arreglan para conmo*ver los cimientos del idealismo absoluto? ¿Quées lo que en realidad están atacando? La índolé de esta exposición no nos permite res-ponder a estos interrogantes nada más queapelando a generalidades. Por ello comen-zaremos respondiendo la última pregunta enbase a una didáctica descripción que ofreceel propio Russell ("Why I Took Philosophy";Op. ext., p. 17). "Hegel —nos dice— concebíaal universo como una unidad intrínsecamente interrelacionada . . . Su universo se parecea un budín de gelatina debido al hecho deque si uno toca una parte, todo el budíntiembla; pero se diferencia de un budín degelatina porque pueden cortarse en porciones. La existencia de partes distintas era,para él, ilusoria. La única realidad era elAbsoluto, que es el nombre que él daba aDios. "Si se admite este paralelo culinario,al que puede agregarse la nota adicional deque el tal budín de gelatina —como cualquieiotro budín— depende en cuanto a su consis-tencia de la actividad de la cocinera (paralelo con la idealista de la dependencia delos hechos respecto de la experiencia), podemos pasar ahora a las dos primeras preguntas. Moore y Russell instrumentan su rebelión antiidealista proponiéndose mostrai—para seguir con el ejemplo— que el uni-verso no es como un budín de gelatina nien el primero ni en el tercer aspecto y quesí lo es en el segundo. En términos técnicos:lo que les interesa es atacar el monismo me-tafísico y la veta idealista subjetiva que es-
  41. 41. 46tán presentes en el idealismo absoluto. Lacrítica al carácter "interno" de las relaciones,es decir, la defensa de la tesis de que las rela-ponder a estos interrogantes nada más queciones son irreducibles a atributos de los tér-minos que relacionan, servirá para alcanzarel primer objetivo. La elaborada distinciónentre acto de conciencia, contenido del actoy objeto del acto distinción en la que se ma-nifiesta claramente la influencia de Bren-tano y Mering— se utilizará para lograr elsegundo objetivo. Moore es en ambos casosquien "dirige la rebelión". Ya en su artículo"Relative and Absolute", incluido en el Dic-tionary de Baldwin, y en " T h e Nature ofJudgment" (Mind, 1890) señala con cla-ridad la tesis del carácter "externo" de lasrelaciones. Más tarde, en el famoso artículo" T h e Refutation of Idealism" {Mind, 1903)critica agudamente la tesis de que el uni-verso es de naturaleza mental. Russell sigueen general a Moore, pero concentra sus energías polémicas en el problema de la externalidad de las relaciones. Su discusión conRradley es interesante. Y si bien en filosofíaresulta difícil hablar de vencedores y vencidos, no cabe duda de que Russell se lleva endefinitiva las palmas. Al menos consigue hacer reconocer a Bradley de que si se sostienela tesis de la internalidad de las relaciones nose puede dar cuenta del carácter de las reíaciones asimétricas (que resultan importantespara la matemática). El universo que obtienen nuestros jóvenesrevoltosos es por cierto muy distinto al he-
  42. 42. 47geliano budín de gelatina. Es un universocompuesto por un número infinito de enti-dades independientes las unas de las otras,entidades que se relacionan entre sí en basea relaciones últimas no reductibles a adje-tivos aplicables a los términos relacionadoso al todo que esas entidades componen. Esun universo donde hay verdades aisladas queson tales por su relación con los hechos co-rrespondientes. Es un universo en el que loshechos, en general, son independientes de laexperiencia de sujetos cognoscentes. Es ununiverso, en fin, que existiría aunque nadietuviera experiencia de él. Y ante la preguntapor el tipo de entidades que lo pueblan, tan-to Moore como Russell, contestarán entidadesde cualquier tipo. El universo, tal como elloslo conciben, en ese momento está escandalósámente repleto de entidades. "En ese en-tonces —cuenta Russell (La Evolución de unPensamiento Filosófico, p. 60) — imaginabaa todos los números sentados en un cielo pla-tónico . . . Pensaba que los puntos del es-pacio y los instantes del tiempo eran entida-des existentes en la realidad y que la materia podía muy bien estar compuesta de ele*mentos reales como los que los físicos supo-nen. Creía en un mundo de universales queconsistían principalmente en lo que quieredecirse con los verbos y las preposiciones."Pero, dejando de lado este platonismo inge-nuo que muy pronto será abandonado, elpluralismo ontológico que proponen Moorey Russell permite algo muy importante: con-cebir la tarea del filósofo como esencialmente
  43. 43. 48analítica. Y tal como ellos entienden el anállsxs filosófico, puede afirmarse que sosteneruna concepción ontológica de este tipo pare-ce ser condición necesaria para practicarlo ypara lograr la función elucidatoria que leasignan. Creemos importante insistir en estepunto. Lo que se da en llamar "concep-ción clásica del análisis" reconoce como trans-fondo una ontología de tipo pluralista. De ahí en más Moore y Russell se apartanen sus caminos. De ahí en más Russell vadesenvolviendo paulatinamente sus ideas fi-losóficas. Claro que cuando se piensa que elciclo abarca la friolera de más de cincuentaaños, el "de ahí en más" suena muy vacuoY en cierto modo es natural que sea así. Laúnica estrategia que se nos ocurre que puedeservir para superar, aunque más no sea insuficientemente, esta dificultad, es formulando tres observaciones que pueden tomarse comohipótesis de trabajo en una eventual recons- trucción del pensamiento filosófico de Russell La primera observación tiene que ver con el carácter y frecuencia de la producción fi losófica de Russell. Del mismo modo como la época inmediatamente anterior a la Pri- mera Guerra Mundial marca el fin de la producción realmente original de Russell en filosofía de la matemática, el período que al canza hasta 1921-1927 —fechas en que apa recen Analysis of Mind y Analysis of Matter respectivamente— señala la culminación de sus contribuciones en el campo de la ontología, la filosofía del lenguaje y la gnoseología. No es —por supuesto— que Russell no haya pro
  44. 44. 49ducido nada más en filosofía después de estasfechas. Muchos filósofos se enorgulleceríande poder escribir Án Inquiry Into Meaningand Truth (1940), o A History of WesternPhilosophy (1945) o Human Knowledge: ItsScope and Limits (1948). No es, tampoco;que en estas obras no haya nada de interésEn particular, la primera y la tercera señalan el abandono del estricto antipsicologismcque siempre sostuvo Russell y su evoluciónhacia una posición más cercana a Hume. Setrata más bien de un problema de intensidadLa pasión filosófica que envuelve a Russellhasta la década del veinte, comienza a decreccr y paulatinamente sólo se permite afloraidt tanto en tanto. Russel pensador va predominando sobre Russell filósofo. La segunda observación tiene que ver conla evolución del pensamiento de Russell dentro de cada compartimiento filosófico. Yahemos señalado que su pensamiento se caracteriza, entre otras cosas, por presentar enuna íntima conexión cuestiones de carácteilógico, ontológico y gnoseológico. Pero corao el desarrollo o evolución de sus ideas den-tro de cada sector no es necesariamente acompañado por desarrollos paralelos inmediatosen los restantes sectores, son varios —y de distinto contenido— los momentos que puedenseñalarse como indicando cambios básicos ensu modo de pensar. Hay, al menos, dos ejem-plos claros de este fenómeno. 1) El realismoque caracteriza la etapa platonista lleva aRussell a sostener una forma extrema de lateoría referencial del significado: para que
  45. 45. 50una expresión lingüística tenga significadodebe haber algo significado o referido poiella; en The Principies of Mathematics (1903), expresiones del tipo "El actual reyde Francia es calvo" o "El vellocino de oroes brillante" son tratadas como significado " E lhombre denotado por la frase " E l actual reyde Francia es calvo" y "El objeto denotadopor la frase "El vellocino de oro es brillante"Esta posición es drásticamente cambiada en1905 en "On Denoting", el brillante artículoque presenta la teoría de las descripciones—"mi contribución más importante a la ló-gica", al decir del propio Russell—, de laque resulta, entre otras cosas, (a) que unafrase puede contribuir al significado de unaoración sin necesidad de tener significadoaislado y (b) que el sujeto gramatical de unaoí ación significativa no tiene por qué coin-cidir necesariamente con su sujeto lógico.Este cambio en la concepción del significadoes fundamental y constituye un jalón en eldesenvolvimiento del pensamiento de Rus séll. 2) Como ya hemos señalado, Russelladopta la distinción entre acto de conciencia,contenido del acto y objeto del acto. Este es-quema teórico es empleado por Russell porun período que se extiende hasta 1919. Eseaño lee en la Sociedad Aristotélica su tra- bajo "On Propositions: what they are and how they mean" en donde rechaza el acto de conciencia. "Debo confesar —nos dice— que la teoría que analiza una presentación en términos de acto y objeto ya ño me satis-face. El acto, o sujeto, es conveniente desde
  46. 46. 51un punto de vista esquemático. Pero no pue-de ser descubierto empíricamente. Sirve elmismo propósito que los puntos y los instantes,que los números y las partículas.. . Todasestas cosas no deben ser postuladas: debenser construidas. No forman parte del mundo,sino que son agregados que resulta conve-niente designar como si fueran cosas simples (p. 305). En Analysis o¡ Mmd (1921) Russelldesarrolla sistemáticamente las consecuenciasque trae aparejado abandonar ia noción deacto de conciencia: ei resultado es ia adop-ción del monismo neutral, teoría desarrolladapor Mach y por James. Es obvio que estecambio tiene tanta importancia como el re-ferente al significado. Los dos acotan el penodo filosófico de mayor importancia en Russell; pero no son los únicos. Observacionessimilares podrían hacerse respecto de su con-cepción de la verdad, de sus ideas acerca delcarácter y función del principio de inducción,de sus ideas acerca del conocimiento inferencial, etc. En síntesis, una reconstrucción detallada del pensamiento de Russell debe po-ner el acento en estos cambios profundos quepese a producirse en sectores filosóficos dis-tintos guardan importantes relaciones. La tercera y última observación tiene quever con ciertas máximas que Russel proclamaacerca de filosofar y con cierta línea inter-pretativa que puede trazarse en base a ellos. Hay varias máximas, que Russell ha ex-presado en distintos lugares, que parecieranhaber regulado rigurosamente su actividad fi-
  47. 47. 52losófica. La primera apunta a sostener la vigencia del "sentido de realidad, tan vital enla lógica". La segunda es denominada poiRussell la máxima suprema del filosofalcientífico: "Toda vez que sea posible debensubstituirse las entidades inferidas por cons-trucciones lógicas" ( " T h e Relation of Sense-Date to Physics", en Mysticism and Logic,p. 150). La tercera —que subyace a las antenores— es la conocida Navaja de Ockam:"No se deben multiplicar las entidades másallá de lo necesario". La línea interpretati-va que ofrecemos es que debido a la obser-vancia rigurosa de estas máximas, la filosofíade Russell puede verse cómo el paulatinodesarrollo y extensión de una técnica ten-diente a lograr mayor claridad conceptual ymayor certidumbre. La técnica en cuestión esel llamado construccionismo lógico. No es fá-cil decir en unas pocas palabras qué es el cons-truccionismo lógico, pero una versión muyesquemática puede ser la siguiente. Muchasveces poseemos conocimiento —que aceptamos a pie j un tillas— de fenómenos y entida-des. Pero a poco de reflexionar nos encontramos con que (a) tal conocimiento no seencuentra suficientemente justificado, (b)plantea problemas insolubles respecto de lasentidades en cuestión y (c) plantea dudas encuanto a la existencia misma de dichas entidades. En tal caso, la técnica a seguir consisteen mostrar que el cuerpo de conocimientopuede ser expresado en términos de relaciones existentes entre entidades más simples yteóricamente más fundamentales. Si logra*
  48. 48. 53mos alcanzar esta meta habremos adelantado,sin duda, en nuestra comprensión filosófica La técnica del construccionismo lógico esempleada por Russell por primera vez en ThePrincipies of Mathematics y en Principia Mathematica para intentar reducir la matemática pura a la lógica. Pero no para allí su empleo de la técnica. En sucesivas etapas, Russell extiende la aplicación de la técnica a lo&objetos físicos (principalmente en Our Knowledge of the External World, 1914), al yo (Analysis of Mind, 1921), a los puntos "es-paciales" y a los eventos "temporales" y, poiúltimo, al denotado del nombre propio lógicoEsto (Inquiry mto Aleaning and Truth,1940). Lo interesante de esta manera de veiel desenvolvimiento del pensamiento filosofico de Russell es que corta trasversalmentelas otras dos maneras sugeridas en las observaciones anteriores. Un interés adicional en este enfoque esque permite comprender en toda su extensión la importancia filosófica del "sistemaque desde 1914 a 1918 desarrolla Russell ba-jo el nombre de atomismo lógico, en el quese muestra otra de las grandes influencias experimentadas por Russell: la del genial austríaco L. Wittgenstein.3. Sobre la concepción de la filosofía Planteados en rasgos gruesos —casi diríamos groseros— algunos de los elementos sa-lientes en el pensamiento filosófico de Rus-
  49. 49. 54sell, pareciera de rigor preguntar por su con-cepción de la filosofía. ¿Qué entendió Rus-sell por filosofía? ¿Cómo concibió la activi-dad filosófica? ¿Qué fines se fijó al filosofar?En nuestros comentarios anteriores hemos tocado al pasar algunos puntos relevantes a es-tas cuestiones. Por ello nos limitaremos aho-ra a atacar muy suscintamente dos cuestiones. Hay una respuesta más o menos esteotipa-da a este tipo de preguntas. Para Russell (a)la lógica es la esencia de la filosofía (Cf. O unKnowledge of the External World, Conf. II)y (b) la actividad filosófica es esencialmenteanalítica. La primera tesis, básicamente correcta, en-cuentra sin embargo en el propio Russell unaeventual refutación. "La lógica —dice en elprefacio de Human Knowledge— es técnica,de la misma manera como lo es la matemática; pero la lógica —sostengo— no es parte dela filosofía". ¿Cómo compatibilizar estos textos? ¿Estaremos frente a una de las tantas modiíicaciones en sus puntos de vista? La res-puesta es negativa, por la siguiente razónTan temprano como en 1914 Russell obser-vó: "La lógica matemática; aún en su formaactual, no posee directamente importanciafilosófica, excepto en sus comienzos. Despuésde ellos, pertenece a la mtemática más quea la filosofía". (Our Knowledge p. 50)Pero ¿en qué consisten esos "comienzos" deque nos habla Russell? Unas páginas más adelante nos da la respuesta: "La lógica se divi- de en dos partes. La primera investiga qué
  50. 50. 55proposiciones hay y qué forma tienen. En esta parte se enumeran los diferentes tipos deproposiciones atómicas, moleculares, generales, etc. La segunda parte consiste en ciertasproposiciones generales que afirman la ver-dad de todas las proposiciones que poseen de-terminada forma. Esta segunda parte se confunde con la matemática". (67). El planteoes ahora claro. Lógica —increíblemente— esuna palabra ambigua. Puede significar lógicaformal (lógica matemática) o bien lógica fi-losófica en el sentido descripto por RussellCuando en Human Knowledge Russell niega que la lógica sea parte de la filosofía estápensando en la primera. Cuando en OuiKnowledge of the External World sostieneque la lógica es la esencia de la filosofía estápensando en la segunda. Es más, tanto enesta obra como en sus conferencias sobre elatomismo lógico se puede encontrar la quintaesencia del ejercicio de la lógica entendidaen su segundo sentido. Aclarado lo anterior pasemos al segundopunto. Es también verdad que para Russellla actividad del filósofo es esencialmente analítica —quizá esto no sea más que una refor-mulación del punto anterior acerca de la ló-gica filosófica. Pero es importante señalar quepara Russell la actividad filosófica no se li-mita meramente al análisis. Como ya hemosseñalado, si hay un filósofo dentro de la tradi-ción analítica que puede ser considrado como entroncando en cierta concepción clásica de la filosofía, ese es Russell. No en vanose lo ha considerado un moderno Descartes
  51. 51. 56o un moderno Leibniz. Para Russell la filo-sofía es una continuación de las investigacio-nes sociales, psicológicas, lógicas y matemáti-cas y, al igual que Moore, no rechazó jamásla antigua y respetable idea de que, de unmodo u otro, corresponde al filósofo como sutarea suprema ofrecer una descripción deluniverso como todo; aunque no como unaespecie de supercientífico poseedor de meca-nismos sui generis que permiten alcanzar re-cónditas profundidades, sino como un inte-grador de los resultados de tales disciplinas.Por ello, las pautas que debe observar el fi-lósofo son las mismas que las que guían alcientífico: objetividad, abandono de precon-ceptos éticos o religiosos, neutralidad. Esto úl-timo no implica ignorar la dependencia delfilósofo del medio social, político y económi-co en que vive. Sólo quien como Russell haencarado ia tarea de escribir una historia dela filosofía occidental haciéndose cargo de ta-les conexiones puede hablar con autoridadde neutralidad y de dependencia ideológi-cas. El tiempo impone detener aquí nuestra ex-posición. Entre las muchas cosas que no he-mos podido tocar se encuentra el extraordi-nario valor literario que se encierra en mu-chas de las obras filosóficas de Russell y ensus numerosísimos ensayos. Ello le valió aRussell conquistar en 1950 el Premio Nobelde la Literatura. Aunque la verdad es que talcualidad sólo valió en parte para que se leotorgara el galardón. Al discernir el premiola comisión lo describió "como uno de los
  52. 52. 57más brillantes portavoces de la racionalidady de la humanidad en nuestros tiempos; uncampeón insobornable de la libertad de pa-labra y de pensamiento en el mundo occiden-tal". Lo extraordinario de esta descripciónes que vale tanto para Russell pensador comopara Russell filósofo. Quizá en la trama crea-do por estas dos facetas resida el misterio desu notable personalidad y su dimensión degran hombre.
  53. 53. Bertrand Russell, militante Manuel Sadosky
  54. 54. Bertrand Russell nació en 1872, dos añosdespués que Nicolás Lenin, siete años antesque Aberto Einstein y, como su nacimiento,su personalidad aparece como comprendidaentre las de los dos grandes nombres quemarcaron la historia de la sociedad y de laciencia en el siglo xx. No se lo puede com-parar, como político, con Lenin, como cien-tífico, con Einstein ante todo porque no fuefundamentalmente un hombre de su tiempo,co ni siquiera estrictamente un filósofo, fuefundamentalmente un hombre de su tiempo,pero un hombre de una dimensión tal queincorporó a su larga vivencia el conocimien-to y la experiencia que la humanidad ha acu-mulado para todos, aunque tan pocos seanaún los que tienen siquiera noción de su exis-tencia. "Soy hombre y nada humano me es indife-
  55. 55. 62rente", podría haber sido su lema pero agre-gando que el interés que todo lo humano des-pertaba en él no estaba limitado al conoci-miento sino complementado por la acción.Por eso creo que, por sobre todo, BertrandRussell fue un militante y un militante ex-cepcional que acordó siempre su acción a supensamiento con una capacidad para la críti-ca y la autocrítica que llegaron a convertirloen paradigma de la conducta humana. Muchos han hablado de su versatilidad ysus contradicciones sin comprender el valorintelectual que implica la capacidad de recti-ficarse, de reconocer los errores, de readaptarla óptica adoptada para enfocar un problemaa las cambiantes circunstancias externas y ala modificación del propio pensamiento poradquisición de nuevos conocimientos o poracumulación de experiencia. Seguir el proceso de su acción militante noes empresa que se pueda abordar en el límitede estas notas, no solamente poique vivió —-yvivió intensamente— 97 años, si no y sobretodo porque esos 97 años, que abarcaron ca-si un tercio del siglo X I X y algo más de dosteicios del siglo X X , coincidieron con cam-bios profundos, con numerosas invencionescon radicales alteraciones sociales y políticas,con dos guerras mundiales, con el descubri-miento de la energía atómica y la irrupciónrápida y tumultuosa de la ciencia y la técnicaen la vida del hombre común. Bertrand Russell nació el mismo año enoue Maxwell publicó su Tratado de electri-
  56. 56. 63cidad y magnetismo, quince años antes de queHertz (1888) comprobara experimentalmen-le la existencia de las ondas electromagnéti-cas que, desde entonces, se llaman hertzianas.Después que él nació fueron inventados el te-léfono, la lámpara eléctrica incandescente, elfonógrafo, los automóviles, la turbina a va-por, el cine, la radiotelefonía, los aeropla-nos . .. En su autobiografía cuenta que tenía39 años cuando vio el primer avión, pues fuehacia 1911 cuando se realizaron en Inglate-rra los primeros vuelos experimentales. Elvio nacer y constituirse este mundo actual conproducción en serie en la industria, cine so-noro, grabación magnetofónica, televisión, he-licópteros, turbinas de gas, aviones a retro-propulsión, radar, energía atómica, computa-doras electrónicas, automación, vuelos espa-ciales . . . Pero como no era un hombre cualquieraque vivió 97 años sino un pensador y un fi-lósofo, un espíritu atento al acontecer socialy político, para él no contaron solamente loscambios materiales, "vivió" la crisis de la fí-sica y la creación de la teoría de la relativi-dad, de la mecánica ondulatoria y de la teoríacuántica, participó decisivamente en la crea-ción de la lógica matemática —como lo mues-tran los colegas que se ocupan del tema en es-el libro— y no fue ajeno a la evolución delpensamiento científico del siglo X X en to-das sus ramas. . . Vivió la construcción y ladestrucción del Imperio Británico y de otrosimperios, dos guerras mundiales, el triunfo dela revolución socialista en Rusia, la explosión
  57. 57. 64de la bomba atómica, el establecimiento dela China de Mao Tse Tung. En ese mundo cambiante y tumultuoso es-tudió, pensó, trabajó y luchó. Fue pacifista,estuvo contra las persecuciones raciales, con-cra los "progroms", contra todas las restrieciones culturales, contra las agresiones y lasintervenciones armadas, contra la utilizaciónbélica de la bomba atómica, contra el nazis-mo, contra la intervención norteamericana enel Vietnam. Imposible es detallar toda su acción en fa-vor de las causas que él consideraba justas,fueran pequeñas o grandes; nos limitaremosa señalar algunos hitos de esa actividad que,a nuestro juicio, caracterizan su acción mili-tante. Su pacifismo se vuelve activo cuando co-mienza la guerra de 1914. Realiza numerosasprotestas públicas, escribe, en 1915, una car-ta pública al presidente Wilson pidiéndoleque actúe como mediador para poner fin ala guerra, y después que ha sido detenido elprimer Comité contra la Conscripción acep-ta ser su presidente. En mayo de 1916 la po-licía de Londres detiene a un grupo de per-sonas que reparten volantes en defensa deuna persona condenada a dos años de tra-bajos forzado por objetar, por razones de con-ciencia, el servicio militar. Bertrand Russellescribe una carta al Times diciendo que con-sidera injusto que hayan sido detenidos quie-nes reparten un volante que él ha escrito yque él mismo no sea perseguido. Es entonces
  58. 58. 65enjuiciado y condenado a pagar una multade 600 libras que se niega a abonar. La mul-ta es pagada por sus amigos pero a raíz de esejuicio se lo priva de su cátedra en el TrinityCollege de Cambridge. Este hecho, totalmen-te fuera de la tradición de las Universidadesinglesas, fue acerbadamente criticado durantemucho tiempo y sirvió para despertar a lalucha antiguerrera a muchos jóvenes cientí-ficos que rodeaban a Russell. En junio de 1918 denuncia en un artículoen The Tribunal que se estarían empleandosoldados norteamericanos como rompehuel-gas en Inglaterra y se lo condena a seis mesesde prisión. Esta primera prisión de BertrandRussell tuvo decisiva influencia en su vida.En ese período de cárcel se vinculó con algu-nos detenidos alemanes que conocían sus opi-niones sobre las concepciones de Kant y conquienes sostuvo provechosas discusiones filo-sóficas. Supo también que estaba detenidojunto al marxista ruso Litvinoff -—que en ladécada del 30 llegó a ser Ministro de Relacio-nes Exteriores de la URSS— porque él tam-bién se oponía a la guerra, es decir que tuvoocasión de captar en forma viva cómo coin-cidían los hombres de pensamiento de paísesque estaban luchando entre sí en forma bár-bara, impulsados por gobernantes que sóloaspiraban a imponer los deseos imperialistasde los sectores plutocráticos. El mismo Rus-sell relata en su Autobiografía la profundatransformación que se operó en él duranteesos cuatro años de sufrimiento y de lucha: "Cuando se acabó la guerra, vi que todo
  59. 59. 66 flo que había hecho era totalmente inútil, ex-cepto para mí mismo. No había salvado niuna sola vida, ni acortado la guerra en un mi-nuto. No había podido hacer nada para dis-minuir la amargura que aparejó el Tratadode Versailles. Pero, de todos modos, no fuiun cómplice en el crimen de todas las nacio-nes beligerantes y para mí mismo adquiríuna nueva filosofía y una nueva juventud. Me pude zafar del señorito y del puritano queestaban en mí. Aprendí a tener una compren- sión del proceso instintivo que no tenía antesy aprendí a tener un cierto equilibrio al ca- bo de haberme quedado tanto tiempo solo. En los días del Armisticio hubo hombres que pusieron muchas esperanzas en Wilson. Otros hombres encontraron inspiración en la Ru- sia bolchevique. Pero si bien yo encontré que ninguna de esas fuentes de optimismo era vá- lida para mí, fui capaz sin embargo de no caer en la desesperación. Pienso (escribe en 1931) que lo peor está por venir pero no dejo de creer que los hombres y las mujeres aprende- rán finalmente el simple secreto de la ale- gría instintiva". Cuando se produjo en Rusia la caída de los zares, en febrero de 1917, Bertrand Russell participó en mítines de adhesión a la revo- lución que se realizaron en distintos lugares de Inglaterra a pesar de que aún el país es- taba en guerra. En mayo de 1920 fue a Rusia donde conoció a Lenin y fue tremendamente impresionado por el espectáculo de violencia, caos y desorganización. En esa ocasión no lo- gro ver a través de la maraña provocada por
  60. 60. 67la caída del mayor bastión de la reacción in-ternacional, el surgimiento de un mundo nue-vo que se iría afianzando con el tiempo ycreando las bases de una nueva sociedad. En 1920 se afilió al Partido Laborista. Du-rante 45 años mantuvo esa afiliación partida-ria pero, en 1965, renunció a la misma ma-nifestando públicamente su desacuerdo conlos laboristas por su posición cómplice frentea la guerra de Vietnam. Entre las dos guerras su pensamiento y suacción continuaron en activa evolución ma-nifestándose en tomas de posición sobre di-versos problemas políticos y sociales. Eso levalió el reconocimiento de cada vez más gen-te en todos los países y, en particular, el apre-cio de Alberto Einstein —con quien llegó aunirlo una sólida amistad— para quien eraespecialmente apreciable su libertad de jui-cio y su valentía intelectual. En una carta, enla cual le agradecía el envío de un trabajo, ledecía Einstein en 1931: Estimado Bertrand Russell: Hace tiempoque quería escribirle. Quería expresarle missentimientos de alta admiración por usted. Laclaridad, seguridad e imparcialidad con lasque logra tratar en sus libros los problemaslógicos, filosóficos y humanos, es algo que no tiene parangón no sólo en nuestra genera-ción. Me he encontrado siempre poco dis- /puesto a decírselo porque usted se conoce así mismo tanto como conoce los hechos obje- tivos y no necesita recibir ninguna confirma-ción desde fuera. Pero hoy se presenta laoportunidad. . .
  61. 61. 68 Russell condenó la barbarie del nazismo ysu posición frente a la guerra fue totalmentedistinta en 1939 de lo que había sido en 1914. La admiración de Russell hacia Tolstoi yhacia Gandhi lo impulsaron a predicar enGran Bretaña —durante el decenio de los 20—esa táctica de la no-violencia. Pero Russellcomprendió cabalmente que esa táctica fra-casaría frente a la barbarie hitleriana. Por esovolvió a rectificarse y se enroló en la luchaactiva contra el Tercer Reich. Vivió, durante casi todo el conflicto, desde1938 hasta 1944, en los Estados Unidos adon-de tuvo toda clase de dificultades. Comenzó,en agosto de 1938, dictando un seminario enChicago al cual fueron asistentes Carnap yCharles Morris, de allí se trasladó a Los An-geles en marzo de 1939 de donde fue expul-sado porque los contribuyentes protestaronpues sus aportes eran utilizados para "pagarel salario de un infier. Su contratación porel College of the City of Neto York levantóun verdadero revuelo en las esferas religiosasy reaccionarias. Una mujer —cuya hija, porlo demás, nunca debía llegar a ser alumna deRussell— inició un juicio contra la Munici-palidad alegando que la presencia de Russellen la institución constituía, en sí misma, "unpeligro para la virtud de su hija". El abogadode esta mujer denunció que las obras de Rus-sell eran "injuriosas, libidinosas, voluptuosas,venéreas, erotomaníacas, afrodisíacas, irreve-rentes, mezquinas, falsas y carentes de mo-ral". El juez, de origen irlandés, falló contra la
  62. 62. 69Municipalidad, pero ésta no apeló. BertrandRussell no pudo actuar en defensa propia.Perdía continuamente oportunidades de tra-bajo. Finalmente fue acogido en la BarnesFoundation de Filadelfia pero también deallí fue despedido y pasó en los Estados Uni-dos un período de serias angustias económi-cas. En 1953, cuando funcionaba en losEstados Unidos la tristemente célebre Comi-sión McCarthy, Alberto Einstein contestó alprofesor Frauenglas que le consultó sobre sidebía o no aceptar declarar ante la Comisión,una célebre carta que reproduzco in-ex tensopor la permanencia de su valor admonitoriohoy y aquí, siempre y en todas partes: "El problema con el cual están enfrentadoslos intelectuales de este país es muy serio. Lospolíticos reaccionarios se las han compuestopara infundir en el público sospechas acercade todos los esfuerzos intelectuales, levantan-do ante sus ojos el peligro exterior. Y así hanconseguido suprimir la libertad de enseñary despojar de sus posiciones a cuantos no sehan sometido, hambreándolos. Contra estemal, ¿qué deben hacer los intelectuales? Fran-camente sólo veo el camino revolucionario dela no cooperación, en el sentido de Gandhi.Todo intelectual que sea llamado a declararante una de las Comisiones, debe negarse osea debe estar preparado para la cárcel y laruina económica, en interés del bienestar cul-tural de este país. Esta negativa a declarar debe basarse en la
  63. 63. 70afirmación de que es inadmisible que ciuda-danos intachables se sometan a tal inquisicióny en que tal clase de inquisición viola el es-píritu de la Constitución. Si son muchos losque están dispuestos a dar este grave paso,tendrán éxito. En caso contrario los intelec-tuales de este país no merecerán nada mejorque la esclavitud a que se los prepara. Alber-to Einstein Bertrand Russell apoyó inmediatamenteesta actitud de Einstein en una carta que fuepublicada por el New York Times y a raízde ia cual Einstein le escribió: "Su excelente carta al New York Times esuna gran contribución a una buena causa.Todos los intelectuales de este país, hasta losmás jóvenes estudiantes, están completamenteintimidados. Virtualmente ninguna figura4 prominente" —fuera de usted mismo— estárealmente en lucha contra estos absurdos enlos cuales los politiqueros se han empeñado.Ellos han logrado convencer a las masas quelos rusos y los comunistas norteamericanoshacen peligrar la seguridad del país y así handevenido personajes poderosos. Cuanto más absurdas sean las historias quepropagan, más tienen asegurada la reelección.Esto explica también por qué Eisenhower nose atreve a conmutar la sentencia de muertede los Rosenberg, aunque sabe muy biencuan dañado queda en el exterior el nombrede los Estados Unidos a causa de esta ejecu-ción. . . Bertrand Russell también sumó sus esfuer-
  64. 64. 71zos para salvar la vida de los Rosenberg y lue-go apoyó ardientemente a la madre de Mor-ton Sobell para conseguir la revisión de lacondena de éste que, en el mismo monstruosoproceso había sido injustamente condenadoa SO años de prisión. Durante el año 1955 se ocupó intensamen-te del proyecto de constitución de un Gobier-no Mundial, que era apoyado por sabios dedistintos países. En el avión, yendo de unaconferencia que se había realizado en Romaa otra que debía celebrarse en París, en abrilde 1955, se enteró de la muerte de AlbertoEinstein: al lleírar a París se encontró allí conuna carta que hizo pública y que. por eso, sellama el "testamento de Einstein. Trabajó activamente en la preparación deuna conferencia para estudiar los nroblem?srelacionados con los peligros nucleares, en lacual deberían participar sabios de occidentev de oriente. La Conferencia que debió reali-zarse en enero de 1957 en Nueva Delhi. de-bió ser suspendida en razón de los conflictosde Hungría y el Canal de Suez y se reunió enel mes de julio del mismo ano con la asis-tencia de 22 científicos de USA, URSS, Chi-na, Polonia, Australia, Austria, Canadá, Fran-cia, Gran Bretaña y Japón, pero BertrandRussell no pudo concurrir por razones de sa-lud. Esa reunión se llamó la Primera Confe-rencia de Pugwash y dio origen a muchasreuniones posteriores, Russell siguió durantemuchos años vinculado a ese movimiento que,en su primera época, contribuyó con real efi-
  65. 65. 72cacia a distender la atmósfera de tensión ydesconfianza que caracterizó a ese período. En el año 1958 recibió el Premio Kalingapor su obra de divulgador científico (ya ha-bía recibido el Premio Nobel en 1950, aun-que curiosamente ese premio le fue acordadoen la rama de literatura, subterfugio de quehubo de valerse la Academia de Suecia parareconocer su obra ya que Nobel excluyó ex-presamente a los matemáticos de la posibili-dad de obtener el galardón y la obra cientí-fica de Russell era fundamentalmente mate-mática) . Al recibir el Premio Kalinga, el 28de enero de 1958, pronunció un hermoso dis-curso en el cual dijo, entre otras cosas: . .Hoy los progresos científicos y técni-cos —como un ejército de tanques que hubie-ran perdido sus conductores— avanzan de mo-do implacable sin finalidad y sin rumbo. La separación de la ciencia y de la "cultu-ra" es un fenómeno moderno. Platón y Aris-tóteles sentían un respeto profundo por todolo que se conocía de ciencia en su época. ElRenacimiento no sólo se apasionó por el artey la literatura sino también por el florecimien-to de la ciencia. Leonardo da Vinci consagrósus energías a los conocimientos científicosen mayor grado que a la pintura. Los arqui-tectos del Renacimiento desarrollaron la teo-ría geométrica de la perspectiva. A lo largode todo el siglo X V I I I se hizo mucho por di-fundir la comprensión de la obra de Newtony de sus contemporáneos. Pero, desde comienzos del siglo X I X , losconceptos y los métodos científicos se volvie-
  66. 66. 7aron cada vez más abstrusos y, la tentativa pa-ra hacerlos entender del público, se volviómás bien desesperada. La teoría y la práctica modernas de los fí-sicos nucleares ha puesto en evidencia un he-cho, de modo repentino y dramático: la ig-norancia completa del mundo de ia cienciano puede ser compatible con la supervivenciadel género humano". Continúa la lucha en todos los frentes.Cuando, en 1960, surge el movimiento de de-sobediencia civil en Inglaterra, se alista deinmediato y ya en febrero de 1961 participaen una manifestación no violenta: está doshoias sentado en ia calzada en un día nubosoy frío; la gente lo rodea, lo aclama, le cantacariñosas canciones tradicionales inglesas. Seva convirtiendo en la voz de la conciencia dttoda la humanidad. El 6 de agosto de 1961 acudió al Hyde Parka una convocatoria del comité de desobedien-cia civil, y había orden policial de no permi-tir el uso de micrófonos para hablar. Para manifestar prácticamente ía desobediencia ci-vil que preconizaba, pronunció un discurso,por micrófono, contra la política nuclear in-glesa y contra el sometimiento de Gran Bre- taña a la política exterior de los Estados Uni-dos. La policía intervino y se le inició un jui-cio. Tenía entonces 88 años y ese día se re- cordaba el "Día de Hiroshima". Cuando el fiscal pidió que se le condenara a dos meses de prisión provocó verdadera indignación pe- ro Russell se negó a aceptar que su mucha edad pudiera ser un atenuante para su falta
  67. 67. 14alegando que la edad avanzada era un agra-vante . . . Sufrió sólo una semana de prisión,en la enfermería del penal. Sus libros eran ya clásicos del pensamientocontemporáneo, sus ideas sobre educación ysexología que escandalizaron a tantos mojiga-tos durante las décadas anteriores se habíanido convirtiendo en guías de profesoresy maestros. Adalid del cambio, se negaba aauspiciar que la educación fuera un instru-mento de adaptación a una sociedad injusta. El 13 de mayo de 1962, pocos días antesde que cumpliera 90 años, el "Observer" lepidió un artículo para que comentara eseacontecimiento. Escribió entonces su célebre:"Pros y contras de llegar a tener 90 años" ydijo en él: . .Contra todo lo convencionalmente es-perado, rae voy convirtiendo gradualmentey cada vez más en un rebelde. No nací rebel-de. Hasta 1914 encajaba más o menos con-fortablemente en el mundo tal como lo ha-bía encontrado. Existían males, grandes ma-les, pero había razones para pensar que iríansiendo cada vez menores. Sin tener el tem-peramento de un rebelde, el curso de los acon-tecimientos me ha hecho cada vez más inca-paz de aprobar pacientemente lo que está su-cediendo. Una minoría, pero que va crecien-do, siente como yo y, mientras viva, es conellos que tengo que luchar". El poder de su personalidad y la adhesiónde millares de personas de todo el mundo leconfieren la posibilidad de intervenir en to-dos los casos en donde detecta la injusticia con
  68. 68. ntlr- poder que nadie se atreve a desconocer.Envía veedores personales a los lugares queno puede visitar personalmente para recogerpruebas objetivas y lucha. Lucha a favor delmovimiento de resistencia griego y condenael asesinato de Lambrakis, lucha a favor delos refugiados palestinos y envía representan-tes a Israel y a Egipto. Se ocupa de la situa-ción de los judíos en la UPvSS, de la libertadde Heinz Brandt en Alemania Oriental, en-vía telegramas a Kruschov y a Kennedy du-rante la crisis de los misiles en Cuba. Pone todo su rigor lógico para formular lascélebres 16 preguntas sobre el asesinato delpresidente Kennedy, trabajo que le vale todasuerte de improperios. A partir de 1963 dedica cada vez más supensamiento y su tiempo al Vietnam. En1966 se dirigió a algunas personalidades mun-diales invitándolas a unirse para constituirun tribunal que juzgase los crímenes de gue-rra que se estaban (y están) cometiéndose enel sudeste asiático. Respondieron a su llama-do: el filósofo Jean Paul Sartre, Vladimir De-di jier físico yugoeslavo que abandonó la fí-sica por la sociología y el historiador IsaacDeutscher. En la primera reunión que cele-braron en Londres los miembros del que sellamó Tribunal Russell, el 13 de noviembrede 1966, dijo Bertrand Russell: "No representamos ningún poder de Es-tado ni disponemos de medios para obligar alos responsables de la política que originalos crímenes cometidos contra el pueblo viet-namita a comparecer ante nosotros en el ban-
  69. 69. 76co de los acusados. . . Nos es imposible dictarsentencias ejecutorias. Creo que esas limitaciones son, en realidad,virtudes. Tenemos libertad para iniciar unprocedimiento solemne e histórico sin que nosliguen razones de Estado u otras obligacio-nes semejantes. ¿Por qué esta guerra en Viet-nam? ¿En interés de quién? Tenemos el deber—estoy convencido— de estudiar estas cuestio-nes y de pronunciarnos sobre ellas tras unainvestigación rigurosa pues haciéndolo así po-dremos ayudar a la humanidad a comprenderpor qué un pueblo pequeño, de campesinos,aguanta durante más de 20 años los asaltos de la mayor potencia industrial de la Tierra,dotada de los medios militares más modernos y crueles". El Tribunal Russell se reunió en Estocol- mo el 4 de mayo de 1967 y Jean Paul Sartre expresó en su comunicación: . .El Tribunal precisó que aceptaría oír, en cualquier momento y con urgencia, cual- quier testimonio con tal de que el testigo hu- biese sido designado por el Departamento de E¿iado de los Estados Unidos. El señor Dean Rusk no nos contestó directamente sino que declaró a los periodistas que no pensaba "ju- gar con un viejo inglés de 94 años. Cuando ese viejo inglés es Lord Russell, el más famo- so de los pensadores británicos y cuando el hombre serio que se niega a perder el tiempo con él, es un mediocre funcionario america- no, la respuesta que acabo de referir adquiere especial sabor. No sé si el señor Rusk, una vez en presencia de Lord Russell jugaría con
  70. 70. 77 él o si, más bien, no sería Russell quien seburlaría de los miserables argumentos con loscuales el señor Rusk acostumbra a divertir ala prensa". Es inútil insistir sobre la importancia in- ternacional que el juicio del Tribunal Rus- sell alcanzó ni cuán desmañados quedaron los acusados, aunque se negaran a acupar el ban- quillo que les correspondía, ante la conciencia mundial. Esa acción en favor del heroico pue- blo vietnamita fue en cierta forma la coro- nación de la vida militante de Bertrand Rus- sell. Y es el propio pueblo vietnamita quien pa- rece encargado, con su lucha heroica y triun- fante, de darle la razón a la encendida espe- ranza que siempre —aún en los momentos más duros— iluminó todas sus luchas. Hay que leer su "Autobiografía", cuyas pá- ginas están colmadas de experiencia, sabidu- ría y gracia. Como una incitación a hacerlo quiero terminar estas notas con algunos pá- riafos del "Prólogo", probablemente escri- tos entre 1967 y 1968, en los cuales se com- pendia el juicio que Bertrand Russell tenía de sí mismo y de su vida: "Tres pasiones, simples pero terrible- mente fuertes, han gobernado mi vida: un* insaciable anhelo de amor, una encarniza- da búsqueda del conocimiento y una mise- ricordiosa intolerancia ante el sufrimiento humano. "Estas pasiones, como grandes vientos, me han arrastrado a través de un camino zigza- gueante, de un lado a otro, sobre un profun-
  71. 71. 78do océano de angustias que me condujeróñal borde mismo de la desesperación. "He buscado el amor, ante todo, porqueen él he encontrado el éxtasis —un éxtasistan grande que, a menudo, me ha hecho sa-ciiíicar todo el resto de la vida por unas po-cas horas de gozo. Lo he buscado ademásporque alivia la soledad, esa terrible soledaden que uno queda, con su precario conoci-miento, contemplando desde el margen delmundo, el inerte abismo insondable. Lo hebuscado, por último, porque en la unión delamor he visto, en una miniatura mística, lavisión prefigurada de los cielos que los san-tos y los poetas han imaginado. "Todo esto es lo que busqué en el amory a pesar de que pudiera parecer que ello esdemasiado bueno para un hombre, esto es—en definitiva— lo que encontré. "Con igual pasión busqué el conocimien-to. Desee comprender el corazón de los hom-bres. Desee conocer por qué las estrellasbrillan. Y también traté de aprehender elpoder pitagórico en virtud del cual los nú-meros se adueñan del devenir de las cosas.Algo de esto, aunque no mucho, lo logré. "El amor y el conocimiento, en tanto fue-ron posibles, me elevaron a los cielos, perosiempre la piedad me hizo retornar a la Tie-rra. Los ecos de los gritos de pena repercu-tieron en mi corazón. Niños hambrientos,víctimas torturadas por opresores, ancianosdesvalidos abandonados como cargas y elmundo entero de la soledad, pobreza y pe-na, hacen como una mofa de lo que la vida
  72. 72. 79humana debería ser. He deseado aliviar elmal y, eso sí, no lo he logrado, sólo he llegadoa compartir el sufrimiento. "Esto ha sido mi vida. Encuentro quevalia la pena de ser vivida y alegremente lavolvería a vivir si se me ofreciese la opor-tunidad."
  73. 73. Un mensaje inédito de Bertrand Russell Mischa Cotlar
  74. 74. Lo que sigue a continuación, es un men-saje que B. Russell envió para ser leído entrelos matemáticos asistentes al congreso mun-dial de matemáticas realizado en Estocolmoen 1962, como base para una declaraciónque debía ser firmada por los asistentes adicho congreso. Por iniciativa de los matemáticos france-ses Dieudonné y Laurent Schwartz, se for-mó una comisión internacional para presen-tar la declaración en el congreso pidiendosu aprobación y la adhesión de firmas. Paralograr un acuerdo entre matemáticos rusosy norteamericanos hubo que introducir mo-dificaciones considerables en el texto origi-nal, que quedó así bastante diluido. Auncuando el texto modificado circuló entre losasistentes, no pudo ser presentado por la co-misión internacional, pues los organizado-
  75. 75. 84res suecos que hacían el papel de dueños decasa se opusieron enérgicamente invocandola tradicional neutralidad política de Sue-cia, si bien se sabía, aunque no oficialmen-te, que esa oposición se debía a presionesexternas que produjeron temores ante elcompromiso. Creemos oportuno hacer conocer en esteacto el texto original de Bertrand Russell. "Los que hemos tratado de aportar pre-cisión y claridad al pensamiento humano de-bemos estar profundamente doloridos por eluso que han dado a nuestro esfuerzo creati-vo los hombres de poder. Los trabajos ma-temáticos más teóricos y alejados de las apli-caciones proveen ahora la base para la cons-tiucción y elaboración de medios ingeniosospara infligir sufrimiento y muerte a cente-nares de millones de seres humanos. Creoque la perspectiva de una guerra nuclearpor accidentes es una cuestión de certeza es-tadística a menos que haya cambios radica-les en nuestra actual política y en el presen-te estado de cosas. La industria nuclear nomerece fe y en lo que se puede esperar delas personas que tienen la responsabilidadde su manejo es que buscarán la ocasión delanzar sus maléficos engendros sobre el mun-do. Es por lo tanto un imperativo moralimpuesto sobre la conciencia de cada unode nosotros aclarar los hechos concernientesa este gran peligro para la civilización hu-mana. Nosotros tenemos una responsabili-dad especial pues sin nosotros estas armasde destrucción en masa jamás hubieran po-

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