En el presente estudio nos proponemos analizar la abigarrada y compleja polisemia de la figuravampírica. Para ello comenza...
ideas preconcebidas. No exagera en absoluto Anthony Masters (1974) cuando en las primeraslíneas de su tratado acerca de lo...
Nos referimos aquí al vampiro literario occidental, cuya cuna debe situarse paradójicamente enel Medio Oriente, pese a que...
habían esparcido por toda Europa. Los gitanos llegaron a Rumania poco tiempo antes delnacimiento de Vlad Dracula en 1431.S...
Hagamos una pequeña reflexión acerca de la asociación del vampiro yacente o durmiendo en elataúd: esta relación no parece ...
El mito es un fenómeno cultural complejo que puede ser enfocado desde varios puntos de vista.En general, es una narración ...
el Génesis, la muerte aparece cuando los seres humanos sobrepasan los propios límites de suconocimiento.La búsqueda por en...
cine, no necesita presentación. Como las figuras literarias del Dr. Jekyll–Mr. Hyde yFrankenstein, el vampiro ha cobrado v...
El vampiro mezcla elementos del horror y de la sexualidad. En muchas sociedades, lasrestricciones sobre la conducta sexual...
“enhanced by that graceful languor that was peculiar to her” (312), y de sangre azul –“Herfamily was very ancient and nobl...
into vampires. This happened in the case of the beautiful Mircalla, who was haunted by one ofthose demons (Le Fanu, 1992: ...
puesto que conoce las debilidades y pasiones humanas. Tal vez en ese sentido la vampira no seaun monstruo maligno que sale...
mismas. El sol es el principio de la vida. La luna, a la que con máxima frecuencia se consideracomo de sexo femenino, es l...
Otra teoría que se puede desvelar sobre el vampirismo es la referente a la religión, querepresentó un papel importante a l...
vampiros con las sombras y con la noche (Kaplan, 1984b: 141–2). Respecto al agua,recordemos que este líquido es considerad...
usaban las gentes para intentar comprender, destruir y erradicar al vampiro. Pero una vez más,veremos cómo el uso que se d...
vampírica encontrada en las provincias búlgaras afirma que el difunto no es un cadáver poseídopor un demonio, sino el alma...
Por otro lado, en “Carmilla” se advierte una unión entre el vampiro y su habilidad paratransformarse, en concreto en un an...
(Carmilla lo hizo en gato), al igual que en niebla o en lobo, animal este último ligado al diablopor la tradición. Parafra...
tienen que enfrentarse por primera vez a los sentimientos de energía sexual y de hostilidad, y laimagen del vampiro repres...
entre la enfermedad y esos mitos vampíricos. El libro también se refiere a la tuberculosis:debido a ser tan contagiosa, er...
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  1. 1. En el presente estudio nos proponemos analizar la abigarrada y compleja polisemia de la figuravampírica. Para ello comenzaremos con una reflexión acerca de lo que generalmenteentendemos por el término “vampiro” para pasar después a hacer una breve reflexión acerca delmito configurado por las criaturas de la noche, puesto que hoy más que nunca se puede afirmary demostrar que este personaje ha alcanzado tal consideración y carta de naturaleza. En dichoanálisis vincularemos el concepto de mitología y de mito con el del vampiro, tratando deexponer la indiscutible dimensionalidad mítica de esta proteica figura en cuya vaporosa esenciase entremezclan elementos que hallan sus raíces en el folclore, la antropología, la literatura y lacultura popular, entre otros muchos.Procederemos a continuación a definir en la medida de lo posible las características quedelimitan lo vampírico. En este sentido, en la Antigüedad las apariciones que tan profusamentedataron y recogieron las culturas clásicas incluían bajo esta nomenclatura tanto a vampiroscomo a fantasmas, zombies, muertos o simples ilusiones. Es por ello que debemos preguntarnossi algunas de las manifestaciones que han inquietado a la humanidad eran vampiros o fantasmas.De aquí se colige que la presencia de lo vampírico en la historia es una consecuencia inevitable.Que el vampiro ha estado ligado al hombre desde sus orígenes ancestrales no se puede negar,puesto que existen evidencias de la creencia en estos seres desde la noche de los tiempos. Portanto, vincularlos con las reacciones y sentimientos más arquetípicamente humanos se nosantoja pertinente. Así pues, analizaremos la relación del hecho vampírico con factores como elamor, la sexualidad, los temores propios de una sociedad marcada por la decencia, elpuritanismo y lo fariseo, para adentrarnos después en una de las manifestaciones mássignificativas, a la par que atrayentes y transgresoras en este sentido: las que vinculan alvampiro con la religión, más concretamente en su vertiente cristiana como antítesis del Dioscreador y de su Hijo. La simbología de la sangre – dadora de vida para la religión católica, elixirde vida para el no-muerto– será el motivo fundamental de esta línea discursiva.Si una idea ha aterrado a la humanidad, esa es la de un ser que ha traspasado el umbral de lavida que él disfruta pero que sin embargo es capaz de regresar “del otro lado” para succionar laenergía de los que han quedado en esta dimensión de la existencia. Aún peor que el hecho deque el vampiro haya muerto resulta la circunstancia de que se encarga de arrebatar la débil vidade sus parientes para así poder saciar su insaciable sed y cumplir su diabólica maldición. Porotra parte, si ha existido algo que ha sido capaz de amedrentar a la sociedad patriarcal es la ideade que la muerte ha sido tipificada tradicionalmente en el entorno mediterráneo como un serfemenino, nombrado como tal y dibujado acorde a su apariencia y carácter de portadora de laguadaña.Y por fin llegamos al apartado en el que analizaremos al que se ha encargado de succionar lavida plasmado en la literatura, traslación de las más terribles pesadillas de sus autores, siendoestos notarios de los delirios de su realidad circundante. Para concluir este apartado del análisisdel ser vampírico, incidiremos en su realidad escindida, reflejo de su esencia, a caballo entre elmundo de los vivos y el de ultratumba. Su dualidad lo hace ser terrible, si bien es posible quesea su horrenda realidad lo que lo convierte ser un ser proscrito, escindido, relegado,despreciado y melancólico, a imagen y semejanza de otros monstruos, como la criatura deFrankenstein y los villanos góticos.EL VAMPIROEl Bien y el Mal, las dos potencias que se disputan la tierra, envuelven la figura del vampiro, deDracula, de Vlad, pero el personaje, o los personajes citados, o la simbiosis de ellos, o la figuraresultante, o el concepto que tenemos del vampiro... todo ello tiene un fondo que resultainverosímil atribuir solamente a razones históricas, o literarias, o folclóricas, como handefendido en ocasiones ciertos partidarios. El vampirismo es, sin duda alguna, un fenómenomuy complejo, variable según el período histórico y el área geográfica y todavía parcialmentedesconocido, aunque con el paso del tiempo se ha ido forjando un conjunto de tópicos y de 1
  2. 2. ideas preconcebidas. No exagera en absoluto Anthony Masters (1974) cuando en las primeraslíneas de su tratado acerca de los vampiros afirma que el vampiro es uno de los fenómenos demayor eco y difusión en la historia de la humanidad, afirmando asimismo que sus “orígenes sepierden en la noche de los tiempos” (13).Alrededor de todo el mundo existen muchos nombres para designar a esas criaturas míticas queviven para siempre alimentándose de la sangre de sus víctimas humanas. Se les conoce connombres tan dispares como nosferatu, no-muerto y –el término más común– vampiro. Losvampiros aparecen en el folclore de las culturas de todo el orbe, y algunas de estas historiasvampíricas pueden ser fechadas remontándose miles de años. Los pobladores de Alemania,China, Egipto, Rumanía, Grecia y Rusia todos ellos narran historias sobre estas criaturasmisteriosas que beben la sangre de víctimas inocentes. Hollywood vistió de fascinación laimagen del vampiro, convirtiéndolo en el epítome del sueño occidental –cortés, seductor einmortal. El desvanecimiento de la víctima – preferentemente virgen– mitad miedo y mitadplacentera excitación, cuando se materializa en su dormitorio la figura sobrehumana envuelta ensu negra capa; la sensación lánguida de la opresión, el abandono total, el dolor placentero quecausan los colmillos del vampiro al hundirse en su cuello mientras ella, inmóvil, es incapaz delmás mínimo atisbo de defensa o de gritar... todo ello puede ser interpretado claramente comouna versión romántica de la seducción y la desfloración, con el aliciente adicional de losobrenatural.Los vampiros fueron siempre criaturas viles y horrendas; ningún mortal elegiría, por tanto,convertirse en uno de esos seres. En la mayoría de los casos no era más que un cadáver animadoque debía alimentarse de sangre. En algunos casos como el del irlandés de origen celta Dearg–Due (red blood sucker, en lengua original), el vampiro es un ser femenino atractivo. En Chinason monstruos con ojos rojos y con el pelo verde o rosáceo. La lamia griega tiene la partesuperior del cuerpo de una mujer y la parte inferior de una serpiente alada, y el penanggalang deMalasia es una cabeza con entrañas que van marcando su huella.Algunos autores sitúan las primeras leyendas de los muertos vivientes chupadores de sangre enla China del siglo VI antes de Cristo. Hace más de mil años, en esta antigua y milenariacivilización, aparece la Crónica de Chi Wu Lhi en la que el filósofo y sabio que da nombre nosnarra con un estilo periodístico las fechorías de un reviniente que sembró el pánico en una aldeacercana a Pekín. En este mismo país también existía cierta reticencia a enterrar aquellosdifuntos que no presentasen síntomas evidentes de putrefacción, y ante cualquier tipo de dudadecidían incinerarlos. Continuando en este contexto supersticioso convendría señalar el hechode que en numerosas excavaciones arqueológicas han aparecido muchos restos humanos en losque los brazos y piernas habían sido atados concienzudamente con rudimentarias ligaduras decuero. Uno de los mejores ejemplos de relatos de vampiros data del año 1741 y se refiere a untemplo que se encontraba bajo el dominio de tres seres del más allá. También Pu Sung–Ling nosdejó en 1679, en su Liao Chai, quizá uno de los mejores cuentos de vampiros chinos. Perotambién en África y América aparecen seres semejantes entre las leyendas de los pueblosindígenas; entidades que se adhieren al espíritu humano para irle absorbiendo, poco a poco, lavida.Sin precisar tanto geográfica ni por supuesto cronológicamente, podemos pensar que, desdesiempre, el hombre ha poblado su universo imaginario de entidades sobrenaturales sedientas desangre. Hallamos también testimonios entre los hindúes, los polinesios, los aztecas y losesquimales. Estas criaturas no son, sin embargo, vampiros en el sentido estricto de la palabra.Los vampiros, para la literatura, son relativamente jóvenes, al contrario que para la humanidad.Su presencia en la literatura occidental no tiene más de tres siglos, aunque han habitado en laliteratura hindú, en la árabe y en la china desde hace más tiempo, como es el caso de Algol, lareferencia castellana del ghoul, el vampiro árabe, un ser definido en la noche 538 de Les mille etune nuits3; pero a ello habría que dedicar un ensayo específico, en la medida que su génesis yfunciones difieren del occidental notablemente. 2
  3. 3. Nos referimos aquí al vampiro literario occidental, cuya cuna debe situarse paradójicamente enel Medio Oriente, pese a que los historiadores ubican las grandes hordas de vampiros en laEuropa Oriental. Este cruce debe atribuirse, precisamente, a que las fuentes originales del mitoson todas del mismo siglo, el XVIII; y fue precisamente en 1746 cuando Dom AugustineCalmet escribió su Dissertations sur les Apparitions des Anges, des Demons et de Espirits, etsur les revenants, et Vampires de Hongrie, de Boheme, de Moravie, et de Silesie.La variedad de los mitos vampíricos es casi inagotable. Las leyendas de las criaturas vampíricasse pierden en la historia, siendo una de sus primeras manifestaciones en la Mitología Griega. Sinembargo, los vampiros con los que nosotros estamos familiarizados hoy, a pesar de haber sidoalterados por la ficción y por el cine, se basan sobremanera en los mitos de la Europa del Este.Las leyendas de los vampiros se originaron en esa zona europea y penetraron en la culturaoccidental gracias a las caravanas que hacían la ruta de la seda del Mediterráneo. Desde aquí seextendieron a lo largo de la costa griega del Mar Negro, a las tierras eslavas, a los Balcanes ypor supuesto a los Cárpatos, incluyendo Hungría y Transilvania.Los eslavos, incluyendo a los que provenían de la parte más oriental de Europa (desde Rusiahasta Bulgaria, desde Serbia hasta Polonia), tenían las leyendas de revinientes más ricas delmundo. Estos mitos arraigaron profundamente entre el pueblo eslavo, que asimiló comoverdadera la presencia de criaturas demoníacas acechando en los rincones de la noche.Originariamente, los eslavos vinieron del norte del mar Negro y se encontraban másrelacionados con las leyendas de Irán y aproximadamente en el siglo VIII, emigraron hacia suactual ubicación en el noroeste. Casi al mismo tiempo de producirse esta llegada, el proceso deCristianización comenzó y las leyendas de los vampiros sobrevivieron como mitos. Rumania seencuentra rodeada de países eslavos, por tanto, no es sorprendente que los vampiros rumanossean variantes del eslavo. Se llaman strigoi, originario del término romano strix, para referirse auna lechuza, término que también significaba demonio o bruja. [Recorriendo la geografíarumana es frecuente encontrar las troitsa, capillas muy pequeñas levantadas en las cunetas, a laentrada y salida de los pueblos, pintadas de colores chillones. Estas construcciones forman partede una tradición muy antigua para proteger a los vivos –y a los viajeros– de los poderes de losmuertos, ya que aunque en el folclore rumano no existe tradición de vampiros, sí son muytemidos los stragoi o strigoi, espíritus fantasmales que salen de sus tumbas por las noches paraamedrentar a los vivos (Martínez Laínez, 2001: 29).]Al igual que los vampiros de África (como el obayifo, una criatura que guarda ciertoparalelismo con las brujas de Terranova al menos en su ansia no tanto de sangre física como deenergía psíquica, es decir, estamos hablando de vampiros psíquicos), algunos vampiros deRumania se consideraban brujas que podían abandonar sus cuerpos para atacar a otras personas.De hecho, la palabra rumana para bruja es striga, lo que demuestra la conexión entre ambos.Según nos cuenta Julio Caro Baroja, las striges mesopotámicas salían por las noches a beber lasangre de lactantes (1966: 17–36).Más adelante, las comunidades gitanas emigraron hacia el Este procedentes de la parte norte dela India (donde también existía un gran número de mitos vampíricos), y sus mitos se mezclaroncon los de los eslavos que ya habitaban allí. “They [gipsies] are fearless and without religion,save superstition” (Stoker, 1989: 41). Incluso hoy en día los gitanos aparecen frecuentemente enla ficción vampírica, tanto literaria como cinematográfica, una influencia proveniente sinninguna duda de la historia de Bram Stoker, en la que éstos sirven a Drácula, portando sus cajasde tierra y protegiéndole. En realidad, el origen de este grupo étnico se remonta a unas tribusnómadas del norte de la India, pero deben su nombre a la creencia de que provenían de Egipto.Hacia el año 1000 comenzaron a extenderse hacia el oeste y se asentaron en Turquía durante uncierto tiempo, incorporando, consecuentemente, muchas palabras de origen turco a su lenguaromaní. Ya en el siglo XIV se encuentran en los Balcanes y en menos de dos siglos más ya se 3
  4. 4. habían esparcido por toda Europa. Los gitanos llegaron a Rumania poco tiempo antes delnacimiento de Vlad Dracula en 1431.Su religión es compleja y varía según las tribus, pero tienen un concepto muy claro de lasfuerzas del Bien y del Mal, así como una fuerte relación y lealtad a los parientes muertos.Creían que el alma del fallecido accedía a un mundo similar al nuestro excepto que ya no existela muerte. El alma permanecía alrededor del cuerpo y a veces deseaba volver. Los mitos gitanosde los muertos vivientes se añadieron a los mitos vampíricos de Hungría, Rumania y las tierraseslavas, enriqueciéndolos. La antigua tierra de los gitanos, India, tiene muchas figuras míticasvampíricas o pseudovampíricas. Llamaban Bhuta al alma de un hombre muerto violentamenteque vagaba por los cementerios o lugares solitarios y oscuros reanimando por la noche loscuerpos fallecidos y atacando a los vivos. En el norte de la India se podía encontrar albrahmaparusha, una criatura pseudovampírica cuya cabeza estaba rodeada de intestinos y unacalavera de la que bebía sangre. Pero la más famosa figura de la India asociada con elvampirismo es la insaciable Kali –a quien se le conocía también por el nombre de la MadreNegra o Kali Ma–, una diosa que tenía colmillos, se alimentaba de la sangre de los hombres y seadornaba con calaveras. Ella fue adorada por un grupo sanguinario conocido como el culto delos Thugees, cuyos miembros asesinaron a decenas de miles de personas hasta el siglo XIX,cuando el Imperio Británico los exterminó. Kali, la diosa negra, nació de Shiva –deidad de lamuerte– y simboliza la muerte y la aniquilación. No en vano, Sara o la Diosa Negra es la formaen la que Kali sobrevivió entre los gitanos.Por cierto, que como curiosidad mencionaremos que en el folclore de los gitanos, los vampirosson considerados como entidades sexuales, cuyo apetito es casi insaciable. Aún hoy en día, y enEspaña, en esta etnia pervive el mito de los mulé o muló, criaturas terriblemente violentas de lanoche que sorprendentemente deambulan vestidas de blanco. El mulé –cuya etimología significamuerto– es un vampiro que nace de los hombres muertos violentamente y de los niños quenacen muertos. Su cuerpo no tiene huesos y puede adoptar cualquier forma, incluso la de unanimal o la de un vegetal (y esta es una particularidad muy singular). Pero lo que deseamosremarcar es esa asociación tan íntima del vampiro con la sexualidad, asociación que seráexplícita en Dracula o en “Carmilla”, y tan común hoy en día gracias al cine, pero no tan obviaa primera vista.Los vampiros eran unas criaturas temidas porque mataban a la gente pero al mismo tiempo separecían a ellos, a nosotros; la única diferencia es que no tenían sombra, y no se reflejaban en unespejo. La sombra es un símbolo del alma, lo mismo que el reflejo en el espejo, y, por extensiónmetafísica, representación de la identidad en el ser humano. Por tanto, desde una perspectivaantropológica, confirmada tanto por el etnólogo inglés James Frazer en The Golden Bough(1890–1915), como por Freud, la ausencia de reflejo –como la carencia de sombra– implica lacorrespondiente ausencia de alma. El vampiro, como sus antecesores, anda en busca de suidentidad perdida (si es que alguna vez la tuvo).Aparte de esto, los vampiros podían cambiar de forma, lo que hacía que fuese casi imposible elatraparlos. De día, los vampiros dormían en sus ataúdes, pero de noche vivían bebiendo lasangre humana, puesto que los rayos solares eran mortales para ellos. Con relación a laasociación del vampiro con la noche, esta idea no es originaria del folclore, sino que fueproducto de la cristianización del vampiro, si se nos permite la expresión, puesto que se hanrelatado casos de vampiros que aparecían a plena luz del día. De hecho, Lord Ruthven, Carmillao Dracula salían durante el día, aunque preferían la noche. Los vampiros, considerados seresmaléficos y diabólicos, fueron rápidamente asociados con la oscuridad e identificados comoseres de la noche. Si Cristo es la luz, si el Sol es Cristo, entonces el vampiro es un ser de lastinieblas, de la noche. También la Biblia identifica lo injusto y lo malvado con la noche (Job,24: 14–16, o aún más explícito en Juan, 3: 19–20). 4
  5. 5. Hagamos una pequeña reflexión acerca de la asociación del vampiro yacente o durmiendo en elataúd: esta relación no parece formar parte del mito original. De hecho, los primeros relatos deficción sobre vampiros no dicen nada de que los vampiros tengan que dormir en un ataúd. LordRuthven o Varney, por ejemplo, no tenían un ataúd como lugar de descanso. Carmilla tampocoreposaba en semejante lecho, aunque finalmente fue encontrada en su cripta. Dracula no tieneque dormir en un ataúd, solo precisa descansar sobre su tierra nativa. Más plausibles parecen laasociación tan evidente del ataúd con la muerte, y al ser el vampiro un ser ya muerto, es máslógico pensar en esa asociación mental casi indisoluble pero también es válido pensar que el quereposa en un ataúd, más que morir, lo que hace es renacer.Los vampiros no podían entrar en una casa si no habían sido invitados previamente, pero tanpronto como eran aceptados, podían entrar y salir tan a menudo como quisieran. El vampiroeslavo no sólo era peligroso porque mataba a la gente (muchos seres humanos hacían eso), sinotambién porque las víctimas se convertían en vampiros una vez muertas. El punto más fuerte delvampiro era su inmortalidad; solamente ciertos rituales especiales podían matarlos: “exhumingthem, impaling them, cutting off their heads, tearing out their hearts, or burning them”(Frayling, 1992: 93). El vampiro ha sido una obsesión de nuestra cultura durante un grannúmero de años; “‟I am no longer young‟” (Stoker, 1989: 24). En todo ese tiempo, muchos sehan preguntado qué es lo que vemos en él. Una posible respuesta –que es innegable– es queencontramos las historias de vampiros satisfactorias desde el punto de vista de nuestrossentidos. Por otro lado, estas leyendas, al igual que los textos góticos, representan, de formacomprimida, al mal que todos tememos y al mismo tiempo deseamos. Es la fusión del temor ydel deseo lo que hace al vampiro interesante y atrayente, al menos a nuestros ojos. El mito delvampiro ha sido analizado en bastantes ocasiones como una alegoría monstruosa, representativade un ser carismático y atrayente, dotado de una aura malévola, anulando por completo lapersonalidad y voluntad de quien entra en contacto con él: recordemos casos como el deCarmilla (ejemplificación de la femme fatale por excelencia), o como Lord Ruthven o Dracula(el aristócrata carente de escrúpulos).Nuestro concepto moderno del vampiro todavía conserva matices en común con los mitoseuropeos del Este, como el hecho de sorber la sangre, el retorno de la muerte, el acoso a loshumanos por la noche, etc. Sin embargo, muchas otras cosas con las que estamos familiarizadoscomo el ropaje, las capas de cuello alto, el convertirse en murciélago... son invenciones másrecientes. Por otro lado, muchas características de los viejos mitos, como el colocar semillas enla tumba para mantener al vampiro ocupado toda la noche contándolas y evitar su ataque a susparientes, han desaparecido de la ficción moderna y del cine. Lo que no ha desaparecido, lo quees más, lo que el cine ha potenciado, es el erotismo, la sangre como esencia oculta de la vida yla inmortalidad, tres obsesiones de la humanidad; estos tres pilares son los que se unifican en lafigura de los vampiros. El vampiro ofrece la ilusión de la inmortalidad, aplacando lasconsiguientes frustraciones y limitaciones existenciales humanas. Satisface el anhelo de unpoder ilimitado, promueve y propaga la libertad sexual en su sentido más amplio (libertadansiada, anhelada, al mismo tiempo que temida y condenada; ejemplifica el deseo y el miedo enun único concepto. Noël Carroll recoge esta visión del vampiro como metáfora de lo lascivo,como liberación de los instintos más elementales, como satisfacción de la líbido más pura(1990: 169–70).El vampiro, en suma, nos invita a la transgresión y a la rebelión, a la que él ya ha accedido,defendiendo y predicando la religión del placer como forma de vida. Se puede decir que loscasos de vampirismo constituyen un fenómeno oculto y extraño en nuestros días. Sin embargo,no es cierto del todo si consideramos correcto el suponer que son menos frecuentes hoy que enlos siglos pasados: “One thing is plain: – not that they do not occur but that they are carefullyhushed up and stifled” (Stoker, 1989: vii).El vampiro como ser mitológico: una aproximación al concepto del mito. 5
  6. 6. El mito es un fenómeno cultural complejo que puede ser enfocado desde varios puntos de vista.En general, es una narración que describe y retrata en lenguaje simbólico el origen de loselementos y supuestos básicos de una cultura. La narración mítica cuenta, por ejemplo, cómocomenzó el mundo, cómo fueron creados seres humanos y animales, y cómo se originaronciertas costumbres, ritos o formas de las actividades humanas. Casi todas las culturas poseen oposeyeron alguna vez mitos y vivieron en relación con ellos.El mito puede definirse como una creencia que se expresa en una narración oral o escrita, quepresenta hechos considerados como posibles o reales tanto por el narrador como por el receptor.Tales hechos están relacionados con los orígenes o la fundación del mundo o de la comunidad ala que atañen o con la que se relaciona la narración, y protagonizados por dioses, semidioses,héroes fundadores, y elementos cósmicos, naturales, animales monstruosos, etcétera, animadoso personificados. El contenido del mito es considerado por sus transmisores auténtico y real, ygoza de una cierta consideración mágico–religiosa dentro de la comunidad.El mito se puede abordar desde diversos puntos de vista; es por ello que en estas páginas vamosa tratar de demostrar que el hombre siente la necesidad de tener mitos, y si no los tiene, losbusca. El hombre no puede vivir sin mitos. Y en concreto, el mito del doble es uno de los quemás ha atraído a todos. Lo que también hemos intentado es no tratar este tema desde el punto devista de su validez ni veracidad (aunque de forma inherente y per se quedará patente que sonverdaderos). Más bien, se observará que el hombre tiene mitos, los necesita, y todos nosotros,los tenemos y los necesitamos.El significado del mito trasciende a la historia, puesto que ésta añade siempre significadosnuevos a los símbolos arcaicos. El mundo del mito se mueve siempre en la polaridad de losagrado (reconocido como realidad verdadera) y de lo profano (de carácter irreal). Por tanto, laúnica comprensión válida del mito es la religiosa. El mito tiene también un valor arquetípico,que constituye el modelo y el ejemplo para todas las acciones humanas y para toda la realidad.Eliade ofreció una visión comprensiva y definitiva del mito como algo lógico– racional eintuitivo–imaginativo al mismo tiempo. En la interpretación de Eliade, el mito revela unaexplicación de la naturaleza del ser. El mito, por medio de símbolos, expresa un conocimientoque es completo y coherente; aunque los mitos puedan convertirse en triviales y vulgarizarse através de los siglos, la gente puede usarlos para volver al principio del tiempo y redescubrir yvolver a experimentar su propia naturaleza.Habitualmente el mito más importante en una cultura, el que llega a ser el modelo ejemplar detodos los demás mitos, es el cosmogónico que refleja los intentos humanos por hallar unaexplicación a los orígenes y misterios del universo en el que el hombre se encuentra inmerso. Enalgunos relatos, como el primer capítulo del Génesis bíblico, la creación del mundo procede dela nada (creatio ex nihilo). Los mitos egipcios, australianos, griegos y mayas también hablan dela creación a partir de la nada. En la mayoría de estos mitos, las deidades son todopoderosas. Ladivinidad puede permanecer en el primer plano y convertirse en el centro de la vida religiosa,como con los judíos, o puede retirarse y llegar a ser una divinidad distante o periférica, como enlos mitos de los aborígenes australianos, griegos y mayas. Otros mitos cosmogónicos describenla creación como una eclosión de los mundos inferiores. Relacionados con los mitoscosmogónicos, pero en el otro extremo, están los mitos que describen el fin del mundo (mitosescatológicos) o la entrada de la muerte en el mundo. Los mitos del fin del mundo sonhabitualmente producto de tradiciones urbanas. Suponen la creación del mundo por un serdivino moral, quien finalmente lo destruye. Llegado ese momento, los seres humanos sonjuzgados y preparados para una existencia paradisíaca o una de tormentos eternos. Estos mitosestán presentes entre judíos, cristianos, musulmanes.Los mitos acerca del origen de la muerte describen cómo la muerte entró en el mundo. En ellos,la muerte no estuvo presente durante un largo periodo de tiempo, pero surge por un accidente oporque alguien simplemente olvida el mensaje de los dioses con respecto a la vida humana. En 6
  7. 7. el Génesis, la muerte aparece cuando los seres humanos sobrepasan los propios límites de suconocimiento.La búsqueda por entender la muerte genera mitos para explicarla y ritos para controlarla (ocontrolar las emociones de angustia, tristeza, miedo, etcétera, que produce), pero tambiénproduce instituciones: desde la brujería hasta el hospital, pasando por el cementerio, lafuneraria, los sistemas de sanidad públicos y privados, el chamanismo, las religiones y lasiglesias, las compañías de seguros, la ciencia y las artes... La muerte no es la única fuente deritos y mitos. La vida en sus diferentes manifestaciones también lo es: nacimiento,reproducción, cosechas, fenómenos biológicos, estaciones climatológicas, produccióneconómica, etcétera, también son causa de infinidad de explicaciones míticas, así como de ritosque pretenden hacer comprensibles, controlables e influenciables estos acontecimientos. Otrosmitos revelan claramente un sentido moral. En el mito siempre hay un Dios o una fuerzapreexistente; además, la explicación sólo sirve para un pueblo o un conjunto limitado defenómenos.Desde tiempos remotos el hombre se ha caracterizado por su adoración a figuras que loatemorizan. Estas figuras siempre han sido símbolos de los fenómenos naturales y los astros enel cielo, todos ellos misteriosos y poderosos a los ojos del hombre primitivo. En la actualidadexisten todavía cultos y religiones que persisten en estas creencias. Muchas de las grandesreligiones de hoy se sintieron influidas alguna vez por estas mitologías que conformaron en sutiempo sólidas religiones como las que conocemos en el mundo moderno. Es importantedestacar que en muchas de las mitologías convencionales a pesar de los múltiples dioses ydeidades, siempre existía un Dios soberano o por lo menos una Trinidad, la cual portaba elmayor poder. Es aquí donde queremos llamar la atención sobre la dualidad, máxima expresiónde la condición humana, y por otro lado, ansiado anhelo de nuestro deambular terrenal. Lahistoria ha proporcionado personajes que nos han maravillado con sus hazañas y a quienes nosgustaría imitar: Marco Polo, Cristóbal Colón, etc. El cine, donde James Dean o Sean Conneryrepresentan mitos alcanzables, al menos en teoría. Y por último podríamos hablar de lageografía, de sitios míticos, universales, marcados por el deseo de habitarlos, como El Edén.No podemos negar que todas las mitologías del mundo tienen algo en común. El estudio de losmitos apela a la historia comparada a la lingüística, a la etnología y al psicoanálisis. El mito es,a menudo, un embellecimiento de la realidad. En este sentido los mitos tienen muchas cosasenigmáticas e inquietantes. Para Jeremy Taylor: el mito es “el subconsciente prehistórico de lospueblos históricos, y envuelve casi siempre una realidad” (1991: 109).Los mitos no deben ser tomados como la verdad, sino que cada uno tiene dentro de sí unaverdad y lo que esa verdad significa es distinto para cada persona. El mito del vampiro tiene unaverdad dentro de sí. Sin duda alguna, los vampiros tienen parte de historia, religión, filosofía,poesía, pero no son un algo aislado, sino todo eso junto. Hay tantos vampiros como gente quecree en ellos, porque residen en nuestras mentes. La creencia en los vampiros es una forma dever el mundo. Porque lo que está claro es que no se puede hablar de los grandes valores sinofrecer una historia con que envolverlos. El mito del vampiro ofrece una explicación o unaforma de explicar el confinamiento emocional del cuerpo; representa las emociones que no hansido liberadas, los pensamientos que nos oprimen, los sentimientos que nos hacen deprimirnos,las emociones calladas que pueden devorarnos desde dentro.El mito del vampiro.Los sucesos que se producen contra natura suelen ser calificados como monstruosos. De entre lamultitud de monstruos creados por la imaginación de los novelistas, sobresale con fuerza casisobrenatural –puesto que ha cobrado mayor fama que seres y monstruos reales, y como no podíaser de otro modo– el vampiro, que tantas páginas ha hecho escribir y tantas películas hainspirado. La figura del vampiro, el muerto viviente que tanta celebridad ha alcanzado en el 7
  8. 8. cine, no necesita presentación. Como las figuras literarias del Dr. Jekyll–Mr. Hyde yFrankenstein, el vampiro ha cobrado vida plena en la sociedad tecnológica de nuestro siglo,alcanzando una fama que probablemente ni siquiera él habría sospechado. La figura delvampiro forma parte de la mitología contemporánea. En su calidad de representante de losmiedos y temores humanos, el vampiro pertenece al reducido y privilegiado grupo de los mitosuniversales. Es un referente cultural, literario, cinematográfico y cotidiano; todo el mundo sabequién es. El cine ha agigantado y extendido los rasgos de su imagen, pero a las obras de Le Fanuy Stoker les corresponde el mérito innegable de haber creado unos personajes que, como DonQuijote o Robinson Crusoe, tienen vida propia más allá de las páginas de un libro (Ken Gelder,1994: 24).El vampiro unifica en su monstruosidad, que también es su calvario, cuestiones tan elevadascomo la inmortalidad. El monstruo es, por excelencia, la desviación de la norma, aquello queestá más allá del orden, de la regularidad y de la ley. Estas figuras de la alteridad (monstruos,vampiros, zombies...) representan nuestros miedos más profundos, aquellos que nos sumergenen el corazón del caos y las tinieblas. Los monstruos transgreden lo prohibido, los tabúes, lamuerte y el sexo. A su vez, la ambigüedad del monstruo resulta una pieza clave en lainterpretación de los fenómenos mitológicos ligados al terror contemporáneo, la ambigüedadsexual del vampiro, ya presente en “Carmilla” de Joseph Sheridan Le Fanu, no hizo más queaumentar a lo largo del tiempo, generando toda una gama de producciones fílmicas donde elpolimorfismo sexual era la tónica por excelencia. Podemos, en este sentido, distinguir tresmomentos en el mito del monstruo, momentos que son paralelos al del vampiro: una etapa pre–literaria, constituida principalmente por tradiciones orales y tratados de demonología; ensegundo lugar, una etapa literaria, que se consolida en el siglo XIX a partir de la literatura góticay, finalmente, una etapa post–literaria donde los medios masivos resultan ser una pieza clave enla constitución de los mitos en torno a lo monstruoso. En la actualidad se ha instaurado unrenacimiento de lo gótico; a la luz de un espíritu postmoderno neo-romántico, los monstruosdejan de ser los malos de la película.Las pseudo–adaptaciones de las clásicas novelas de Stoker y Shelley son una constante a lolargo de la historia del cine de terror; sin embargo, el fenómeno de nuestra época tiene que ver,sobretodo, con ciertas (re) lecturas que se alejan cada vez más del espíritu de la obra original,recreando a los viejos monstruos de antaño como héroes románticos, trágicos, malditos, que aúncreen en el amor y, efectivamente, actúan en consecuencia. Los temibles monstruos de antaño sevuelven cada vez más humanos; paradójicamente, el amor los humaniza.La idea del vampiro probablemente ha estado pululando a nuestro alrededor desde que lahumanidad comenzó a ponderar la idea de la muerte y el horror de los muertos que vuelven a lavida. Es decir, los muertos han sido casi siempre considerados como enemigos, y por eso seforma el tabú sobre ellos. Quizá uno de los mayores aciertos de la historia sea que Le Fanureinventó un mito. Le Fanu, un irlandés del siglo XIX, cambió nuestra imagen del vampiro;pasó de ser un cadáver reanimado de aspecto repelente a un aristócrata romántico y decadente.Ornella Volta (1964) presenta una imagen de lo más primordial en su libro Il vampiro,publicado originariamente en 1962. Según esta autora, los vampiros difieren según las regiones,pero todos ellos tienen ciertas características comunes:- Rostro delgado de una palidez fosforescente.- Abundante y espeso pelo en su cuerpo, cuyo color suele ser rojizo, como el vello de las palmasde sus manos.- Labios gruesos y sensuales que encubren sus agudos colmillos, cuya mordedura tiene poderesanestésicos.- Uñas extremadamente largas.- Orejas puntiagudas igual que los murciélagos.- Aliento nauseabundo. 8
  9. 9. El vampiro mezcla elementos del horror y de la sexualidad. En muchas sociedades, lasrestricciones sobre la conducta sexual era común, y el vampiro se convirtió en el símbolo de laliberación de estas y otras energías emocionales poderosas. Durante los siglos de dominacióncristiana, la conducta homosexual siempre había sido suprimida, a veces de formaextremadamente violenta. Por tanto, podía esperarse esas actitudes liberalizadoras en la elevadasexualidad asociada con el vampirismo; ciertos elementos homosexuales podrían estarpresentes, como es el caso de “Carmilla”.El vampiro en su caracterización lésbica puede ser considerado como una representación de lacorrupción de la inocencia por un amor que no es natural, a la par que acentúa el otherness (loque podemos definir como alteridad, en español) del vampiro. Las presas típicas del vampiroson mujeres jóvenes. Presumiblemente, el hecho de que las víctimas se vayan viendodesprovistas de ropa al mismo tiempo que se van sumiendo en su proceso de vampirización,resalta el aspecto depredador y devorador del vampiro que se ceba con inocentes sexuales.Podríamos preguntarnos por qué los vampiros están tan íntimamente asociados con las escenasgóticas. En verdad, el vampiro es capaz de evocar en nuestra mente miríadas de imágenes,películas de horror de medianoche sobre vampiros y cazadores de vampiros, bosques oscurosperdidos en medio de ningún sitio y seres tiránicos y malévolos capaces de cualquier actomalvado. El vampiro es un objeto que produce alarma no sólo porque es diferente, sino porque,además, parece que es perfecto. Recordemos que todos asociamos lo gótico, en principio, conropaje exótico de color negro y con el lado más oscuro de la vida.En un principio, el vampiro europeo era un aldeano muerto, hinchado, maloliente, que salía desu tumba por la noche y recorría la aldea. La descripción que Noël Carroll (1990: 23)proporciona a propósito de los monstruos bien puede hacerse apropiada a este tipo de serestradicionales; según esta autora, los monstruos son: “impure and unclean. They are putrid ormouldering things, or they hail from oozing places, or they are made of dead or rooting flesh…or are associated with vermin, disease”. Lo que es innegable es que el vampiro era un monstruoestrictamente rural. Al parecer, según se cuenta o se desprende de muchos escritos, era en laszonas rurales donde estaba más extendida y arraigada la creencia en los vampiros. Nuncaparecía existir un vampiro urbano, ni educado, ni burgués, y mucho menos de noble cuna. Lasurbes solían ver estos acontecimientos y narraciones como meras supersticiones propias de lasgentes que habitaban esas zonas. Así, por ejemplo, Olga Hoyt retrata al vampiro como unaefigie sepulcral en la que se aúna la putrefacción de la muerte, la apariencia cadavérica, suapariencia lánguida, decadente (1990: 44–45).Los vampiros folclóricos habían sido aldeanos, labradores, pero en el siglo XVIII los autores sesentían reacios a convertir a estos seres en los personajes principales de sus historias, con lo queel vampiro ascendió en la escala social y se situó en las clases altas. Otra razón se debe a quepocas personas estaban interesadas en leer sobre unos seres muertos que, además, tenían unaspecto desagradable, con lo que los autores decidieron adoptar un concepto de vampiro másfácilmente reconocible e identificable con los lectores: vampiros como ellos mismos. Y es quelas clases sociales es un tema presente en todas las historias de vampiros. No hay más querecordar a Lord Ruthven (de Polidori) y como su aparición en sociedad se produce de la manode una de las costumbres más antiguas (y que aún hoy persiste, aunque de forma disfrazada): lasfiestas de sociedad.Clive Leatherdale, al comienzo de su obra Dracula. The Novel and The Legend (1985),confirma y ahonda en la mencionada distinción entre el vampiro del vulgo, el del folclore y elvampiro literario perteneciente a una clase social respetable; el vampiro se asocia de manerageneral con las comunidades más desfavorecidas, reflejando su apariencia y su conducta suorigen social, mientras que la idea de un ser educado y atractivo morando un castillo es elproducto de la imaginación literaria. Durante casi unos 200 años, esta figura ha adquirido unavariedad extraordinaria de apariencias. En “Carmilla”, el vampiro es ya una joven pálida, 9
  10. 10. “enhanced by that graceful languor that was peculiar to her” (312), y de sangre azul –“Herfamily was very ancient and noble” (291), en vez de un labriego rudo y sin formación. Sinembargo, los antepasados de estos seres, los vampiros populares, son completamente distintos, yson los que se encuentran en los relatos históricos de la mayoría de las culturas. Los atributos deeste vampiro son muy diferentes de los que se describen en “Carmilla”. Este vampiro está lejosdel aristócrata y cosmopolita: el vampiro popular es un campesino normal. A diferencia de sucontrapunto refinado, reside en un cementerio. Mientras que al primero le gusta su estado de nomuerto – afirmación ésta harto discutible en el caso de “Carmilla”, pero no en el de Dracula– yviaja lejos para buscar más víctimas, el vampiro popular odia su condición y nunca vaga másallá de su pueblo (Barber, 1988: 67, 194). La diferencia entre ambos es tan grande, que puededecirse que el reviniente aristócrata y el popular nunca se tratarían socialmente.Los vampiros han evolucionado desde seres rudos hasta arquetipos proteicos; son criaturassobre las que nos podemos hacer innumerables preguntas. La riqueza de estos seres reside en suaparentemente ilimitada variedad. El horizonte tan amplio, sin limitaciones, es lo que nosseduce a entrar en el reino oscuro de la ficción vampírica una y otra vez. La fascinación denuestra cultura por los monstruos, y el vampiro en el escalafón más alto. Esa atracción no tieneque ver –al menos exclusivamente– con la fantasía y la imaginación, sino con el deseo deentender nuestros propios demonios. Nos fascinan los monstruos, en definitiva, porque permitenaumentar nuestra autoestima (ellos son crueles, nosotros –supuestamente– no) y controlarnuestros peores impulsos (ellos son malvados, nosotros decentes). Los monstruos que no sonsino nuestros otros nos permiten odiar defectos propios como si fueran ajenos. El vampiroproporciona el entramado sobre (o bajo) el que pueden actuar nuestros temores, nuestrosmiedos, nuestras necesidades. Nos ofrece el camino para examinarnos a nosotros mismos, paraaventurarnos hacia el borde, una ojeada al abismo.La esencia del vampiro: ¿un ser real?Junto con los signos gracias a los cuales una persona puede decir si un ser es un vampiro o no,se encuentra el tema de la apariencia del vampiro. Mucha gente extrae su idea de la aparienciade un vampiro a partir de las películas. Los dientes caninos son probablemente la característicamás destacable de estas criaturas de la noche.En 1819, el escritor y poeta John Polidori (1795–1821) se encargó de destilar la esencia literariadel vampiro, cambiando su apariencia fantasmal por una aristocrática. De repente, el mitoclásico del vampiro se había transformado en algo intrigante y atrayente sexualmente para loslectores en lugar del ser horrible que era. Los comienzos del arquetipo estaban sentados. LordRuthven, el principal personaje de Polidori, poseía ya esa peculiar sed de sangre, así como unascaracterísticas que le conferían un aspecto más elegante y atrayente. Desprovisto incluso de lasdos características más negativas, la sed de sangre y la teoría del cadáver viviente, Carmilla esun ser extremadamente sensual, sexual, aristocrático, mágico y poderoso físicamente.Pero, ¿qué es un vampiro? A lo largo del tiempo han sido monstruos, cuerpos animados,mujeres atractivas y hombres educados, ¿pero qué es en realidad? A menudo, se les haconsiderado esbirros del mal, demonios, o, incluso, el mismísimo concepto del Malpersonificado. Se han encontrado demonios en casi todas las antiguas civilizaciones y / osistemas religiosos, incluyendo el Hinduismo, el Budismo, Grecia, Roma y el Judaísmo. Unsistema más desarrollado de creencia demoníaca se ha encontrado entre los asirios y losbabilonios de Mesopotamia, debido a lo cual procede gran parte de la unión entre los demoniosy los vampiros. Gran parte de la demonología judía y cristiana derivó de esta tradición antigua.Los vampiros eran igualados con los demonios en cuanto a los principales agentes del mal y delpecado, una filosofía que se convirtió en la doctrina oficial de la iglesia en la Edad Media. Laadoración del mal, la brujería, el vampirismo y la demonología fueron agrupados de formaconjunta como males que debían ser purgados y extirpados por la humanidad. A suicide...becomes a vampire. That spectre visits living people in their slumbers; they die, and... develop 10
  11. 11. into vampires. This happened in the case of the beautiful Mircalla, who was haunted by one ofthose demons (Le Fanu, 1992: 338).Pero no debemos pasar por alto el hecho de que una segunda lectura de esta cita puede arrojarluz sobre otra posible teoría: tal vez Le Fanu esté exculpando al vampiro por sus atrocidades,pues la condesa Mircalla se ve forzada a una situación, y su comportamiento es producto de sumaldición. Sin embargo, si regresamos a la Biblia, nos damos cuenta de que un demonio es unángel caído, y los vampiros no son ángeles precisamente. Además, los vampiros tienen cuerpo,mientras que los ángeles no. Por otro lado, los demonios pueden entrar y salir de un cuerpo avoluntad; un vampiro no puede abandonar el cuerpo una vez que reside allí.El vampiro posee una gran variedad de poderes. Parece que una criatura como tal es invencible.Sin embargo, hay una serie de restricciones hacia sus poderes. Su primera limitación es elhorario, especialmente las horas de luz solar. Contrariamente a la creencia popular, Carmilla noes destruida por la luz solar; sin embargo, sí se ve mermada de forma considerable y presa deuna gran debilidad. Cuando se mueve durante el día se encuentra muy limitada para usar suspoderes sobrenaturales. Sólo permanece durante el día su fuerza y su agilidad: “She used tocome down very late, generally not till one oclock... and she seemed, almost immediately,exhausted... This was a bodily languor” (293).Este ser no puede traspasar el umbral de una casa a no ser que sea invitado de forma libre poruno de sus moradores. Carmilla necesitaba una invitación por parte de uno dos personajes antesde residir en sus casas. Sin embargo, una vez que ha sido aceptada puede ir y venir, entrar y salira voluntad. Un método de destruirlo permanentemente es atravesando su corazón con unaestaca. Summers (1996: 309) describe dicha práctica rumana. La elección del corazón es clara,dado que es el centro conductor de la sangre, el motor del cuerpo, por lo que destrozándolo, elcuerpo no se moverá. El chupador de sangre no necesita alimentarse cada noche, ni tampocoprecisa matar a su víctima. Carmilla, al igual que Dracula, va tomando unas porciones pequeñasde sangre de sus víctimas. Éstas, a menudo, van agonizando durante días antes de sucumbir antela muerte. Del mismo modo, el folclore europeo también puntualiza claramente que el vampirono tiene necesariamente que matar a su víctima en el primer ataque: “it will exerciseinexhaustible patience and stratagem, for access to a particular object may be obstructed in ahundred ways” (Le Fanu, 1992: 337). Por último, el reviniente tiene el poder para crear a otrosafines a él. Sólo la muerte del máximo representante de la especie liberará a los demás de sumaldición. La actitud de Carmilla y sus métodos hacen gran hincapié en el amor y en el amorpor la vida, así como la comprensión de que la muerte no es una experiencia que se debe desearu odiar, sino que es meramente un momento de un cambio profundo: “you must die– everyonemust die” (294).En estas palabras estamos intentado diseñar las líneas o puntos de unión que tiene los vampiros,pero puede ser interesante incidir un momento en una comparación entre Carmilla y Dracula,entendidos como las dos grandes figuras que emergen en la ficción de finales del siglo XIX.Carmilla no es Dracula. El viejo vampiro transilvano (¿viejo? Digamos decrépito, mientas queCarmilla es siempre joven) es una fuerza desencadenada que no habla. Al comienzo de la novelade Bram Stoker, Dracula tiene con Jonathan Harker un diálogo. Después calla –le hacen callar,para ser más específicos–, frente a los largos y enigmáticos diálogos que Carmilla nos expone,con unos razonamientos ciertamente merecedores de varias lecturas para aclarar la profundidadde su visión de la vida, si de vida se puede hablar.Es pertinente preguntarnos el por qué ha perdurado la historia de Le Fanu. Parte de la respuestareside en las imágenes tan llenas de vida y en el suspense. Pero gran parte de la respuesta seencuentra en el hecho de que Le Fanu consiguió hacer lo que nadie antes había conseguido.Creó un personaje terriblemente maligno que al mismo tiempo se muestra orgulloso y confía ensus poderes. Y, además, o, sin embargo, el lector siente que Carmilla todavía recuerda lassensaciones de los humanos, sabe lo que se siente. Tal vez por eso consigue infundir más terror, 11
  12. 12. puesto que conoce las debilidades y pasiones humanas. Tal vez en ese sentido la vampira no seaun monstruo maligno que sale del Averno, sino que sea una representación simbólica de nuestromás profundo ser, del que nos asustamos y el que negamos que exista. La obra está cargada dealusiones sexuales y de tensión. Esto hace que se mantenga vivo el interés del lector. Desdeentonces, la mayoría de las historias de vampiros se han visto influidas por “Carmilla” en unmayor o menor grado.Al igual que el propio monstruo de Frankenstein, el vampiro no puede morir. Pero en el fondode todo este fenómeno lo que subyace es la obsesión de nuestra sociedad con los vampiros.Hoy, su imagen se ha plasmado en todo lo potencialmente comercial, seriales de radio, libros,películas, anuncios publicitarios, helados, camisetas, producciones en formato de cómic; desdela publicidad hasta los dibujos animados, pasando por los best sellers de Anne Rice, e inclusouna exitosa serie de televisión, Buffy, The Vampire Slayer.El mito del vampiro no puede escapar ya del laberinto en el que la cultura popular lo haconfinado; y es que en verdad este ser siempre ha estado ahí, oculto, dispuesto a apropiarse deuna nueva forma, a transformarse para así salvaguardar su existencia: él no se ve destruido nienvejecido por el paso del tiempo; tal vez porque vive fuera de él. Y por ello es un ser inmortal.El tiempo no le afecta, mutando para adaptarse a cada época. Es, por tanto, uno de los seres másmodernos; su naturaleza metamórfica y adaptable a las circunstancias es lo que le hace ser tanindestructible; está dispuesto a cambiar para permanecer (David Glover, 1999: 198–199). Seríapreciso un estudio exhaustivo para encontrar una persona que no pueda describir al vampiro y elmito que le acompaña indefectiblemente, aunque esa persona no haya leído nunca una sólo líneade Dracula. Probablemente el hombre ha sido quien le ha hecho inmortal al no dejar quemuriese y desapareciese de la imaginación. La folclorista e investigadora Norine Dresser(American Vampires, 1990: 47) lo situa como parte de nuestro almacén de personajes míticos.Carmilla Karnstein es distinta a Dracula. Seductora y transgresora no teme en absoluto a la luzdel sol. Se mueve entre muchachas jóvenes, empeñada en una lucha por la supervivencia quedura ya siglos, contra una muerte a la que nunca se ha resignado (mientras que Dracula es lamuerte misma). Dracula es un vampiro nocturno; Carmilla, como ya hemos visto, es un vampirolunar.Nina Auerbach afirma que los vampiros anteriores a Dracula son criaturas espirituales queobtienen su vitalidad –al menos parte– de la luna, puesto que: Like the moon, they livecyclically, dying and renewing themselves with ritual, predictable regularity. A corpse quiveringfor life under the moon‟s rays is the central image of mid–century vampire literature (1995: 25).El mismo Dracula renovaba su poder durante la noche encontrándose atrapado durante la luz deldía en su forma física. La literatura decimonónica produjo una serie de vampiros que parecíantrascender lo físico en favor de lo etéreo; fue con la llegada del cine cuando el vampiro se viodefinido por su forma física. El paso de la recarga nocturna a la destrucción por medio de la luzdel sol sobrevino de manera más notable con el Nosferatu (1922) de Murnau, donde se sugiereque los vampiros podrían ser destruidos durante el día. A medida que el sol sale, el condeOrlock simplemente se desvanece y se convierte en nada. Desde entonces, los peligros de la luzdel sol permanecieron como una característica consistente del vampiro, siendo adoptada en lamayoría de las producciones cinematográficas y literarias como una amenaza al vampiro –si noel método primario de destrucción.El vampiro parece revivir bajo los rayos lunares. Entre los antiguos indoeuropeos, el cielo era ensí un Dios ordenador, paternal, supremo. Con respecto al sol, los mismos pueblos de la Europalo consideraron como una divinidad de primer orden. En los rituales, este astro está asociadocon ideas como las de fuerza, belleza, vigor, la vida en suma. Pero frente a los valores sensuales,emocionales y religiosos en última instancia que se asocian al firmamento azul, al sol, al día (yformando como un sistema de contrarios) están los que se asocian con la luna y con la noche 12
  13. 13. mismas. El sol es el principio de la vida. La luna, a la que con máxima frecuencia se consideracomo de sexo femenino, es la que, por su parte, preside la noche y la que ampara a los muertos.Las ideas de luna, mes y muerte están relacionadas en más de una lengua y no sólo en lasindoeuropeas. La luna es la mediadora por excelencia, la que sirve para regular las acciones delos hombres, pero no la que da fuerza a sus actos, sino que su luz es fría e indirecta, muerta.Durante el día fluye, pues, la vida de los hombres. Durante la noche éstos han considerado quela vida se paralizaba, que la muerte tenía su imperio: la muerte y la noche se asocian con el mal,con lo que es contrario al desarrollo de la vida normal. La noche es temible y terrible. Durante lanoche se creía y se cree también que aparecen las almas de los difuntos. Entonces, asimismo, sedecía que salían de las cavernas los espíritus que normalmente residían en otro elemento con elque hemos de contar: la tierra. La tierra en sí se asocia con la creencia en seres que viven debajode ella, en lo que se ha llamado los infiernos. Así, la sangre, el sustento de los vampiros, es labase de la menstruación y del nacimiento. La noche, cuando los vampiros viven, está gobernadapor el ciclo lunar de 28 días, que corresponde al ciclo menstrual de las mujeres. Lo que es más,los vampiros están conectados con la tierra, vuelven a su tumba de día y siempre necesitan tierrade su lugar natal (Dracula la llevó desde Transilvania hasta Inglaterra). La visión tan común dela tierra como una entidad femenina es bien conocida, considerada ésta como la madre de todosnosotros.¿Son los vampiros unos muertos que chupan la sangre y que recorren el mundo o son larepresentación física de los deseos prohibidos de la mente de los mortales? Lo que una personapercibe como prohibido y maligno constituye el núcleo de las características del vampirismo.Tememos lo que no conocemos, envidiamos lo que no podemos tener y tememos a aquellos quepueden hacer lo que nos gustaría hacer a nosotros, pero no podemos. El vampiro representa todoeso. Sus deseos son en gran medida los nuestros propios. Nuestros pensamientos más internos,nuestros sueños, son los que tiene el no-muerto. ¿A quien no le gustaría tener la libertad de laque él dispone? Aunque, ¿cómo podemos hablar de libertad cuando estamos ante un sercondenado a vagar eternamente por la oscuridad?La autonomía –o supuesta autonomía– que presenta implica la doble vertiente, la doble vida quelleva, a caballo entre el mundo de la realidad y el de los sueños y la fantasía. Esta vacilaciónentre los dos contextos es la que favorece su carácter mítico y su dualidad interna: por una partese ve obligado a la tarea eterna de tentar a los humanos para que sean como él (aspecto quecontiene indudablemente rasgos asimilables a Peter Pan; por la otra, una fracción de su yoescindido desearía establecerse en el mundo confortable de la sociedad, aunque ello impliqueabandonar el estado de la eterna juventud.Aunque el vampirismo como motivo cultural rebasa cualquier justificación, sí que ha habidoalgunos intentos de razonar y encontrar una cierta justificación al ansia de beber sangre. Existe,por ejemplo, la enfermedad de la porfiria, que en determinados casos causa una marcadadeficiencia del hierro en los glóbulos de la sangre. Esto hace que la persona que la sufre sientauna fuerte tendencia a la sangre ajena porque necesita las porfirinas que el hierro tiene. Lossíntomas suelen incluir la hipersensibilidad a la luz, afección anémica, alteraciones cutáneas,dolores abdominales, malformaciones y hemorragias en los dientes y en las encías (las cuales seretraen haciendo creer que los colmillos son más prominentes), y la aversión al ajo se produceporque las sustancias que este condimento contiene destruyen los glóbulos rojos. Estudioscientíficos han demostrado que la administración de sustancias derivadas de la sangre puedeayudar a curar algunos de estos síntomas, en especial el dolor, y este podría ser el motivo por elque algunos enfermos hubieran podido alimentarse instintivamente de sangre. Así pues no seríade extrañar que en la Edad Media, que es la época en la que empiezan la mayor parte de lascaracterísticas que definen al vampiro tal y como lo conocemos hoy en día, la gente se asustaraal ver unos seres pálidos que salían de noche, con una dentadura muy extraña y bebían sangre deanimales. 13
  14. 14. Otra teoría que se puede desvelar sobre el vampirismo es la referente a la religión, querepresentó un papel importante a la hora de calificar ciertos actos como impuros ycontranaturales. La religión ha restringido la mente humana al no permitirle pensar de formaabierta sin tener sentimientos de culpa. Nuestra mente se interroga sobre todo y el vampiro fuecreado para hacer todas las cosas que deseábamos poder hacer. Los que no siguieron a la Iglesia,fueron tachados de impuros y malignos; por tanto, esos eran y son los vampiros. El revenant sealimenta de nosotros de la misma forma que nuestros deseos prohibidos se alimentan denosotros. Cada aspecto suyo es un aspecto de nosotros.No obstante, un nuevo vampiro no siempre nace a raíz de la acción de otro, como los de Stokero el de Le Fanu. Muchas culturas creen que una persona que se suicida está destinada aconvertirse en un no-muerto (práctica ésta de decidir voluntariamente el momento de traspasarel umbral de la vida y la muerte que en tiempos de Grecia y Roma había gozado de unaexquisita consideración y respeto). Le Fanu, por boca del barón Vordenburg, expresa estacreencia en la unión entre el suicidio y el vampirismo: “‟A suicide... becomes a vampire‟” (LeFanu, 1992: 338). De hecho, fue en 1824 cuando Inglaterra prohibió la práctica de atravesarestacas en los corazones de los que se suicidaban, ley que había sido promulgada bastantes añosantes, en plena era de histerismo acerca de los muertos resucitados que dedicaban su nueva vidaa morder a los demás. Se sabe que Stoker nació en Clontarf, barrio dublinés próximo alcementerio de Ballybough, el único lugar donde la Iglesia permitía sepultar a los católicossuicidas. Según describe Jordi Soler (2004: 33) los familiares de estos muertos que erandesprovistos de su derecho a sepultura creían que clavándoles una estaca en el corazón evitabanque su alma vagara eternamente.El suicidio es uno de los actos universalmente asociados con el vampirismo; y no es ajeno elhecho de que quitarse la vida sea considerado un pecado por la tradición judeo–cristiana. Enculturas tan variadas como en Rusia, Rumania, África o China, el suicidio era considerado comoel camino individual hacia el vampirismo. Para los judíos, cristianos y la cultura árabe, elsuicidio ha sido considerado tradicionalmente un pecado. El suicidio estaba clasificado dentrode las acciones antisociales que una persona podía cometer y que conducían al vampirismo. Lacomunidad, en respuesta, mostraba su desaprobación en cuanto al tratamiento que daba alcadáver del suicida. Normalmente se le negaba la cristiana sepultura y se consideraba que sualma permanecería fuera del reino de la salvación puesto que esa persona había cometido unpecado mortal al abandonar este mundo sin la confesión y el perdón previo a la muerte. Los quese suicidaban eran enterrados en los cruces de caminos (un signo de la cruz formado por laconfluencia de los caminos) o a una cierta distancia de su residencia. El cadáver podía inclusoser lanzado a un río para que la corriente lo arrastrase. Los que se suicidaban morían dejandoasuntos sin terminar bien con parientes o amigos cercanos. Esos cadáveres podrían visitar a losvivos en sus sueños y como apariciones. Los muertos podrían convertirse en vampiros yentonces sí que había que tomar ciertas medidas contra ellos.El séptimo hijo, y el séptimo hijo de un séptimo hijo también es considerado como un candidatoa vampiro en algunas culturas (Mugorci, 1998: 20). Un ejemplo más del número siete,conectado por otro lado con la idea del dragón, y, por tanto, del diablo, se encuentra en lasiguiente cita: “Apareció en el cielo otra señal, y vi un gran dragón de color de fuego, que teníasiete cabezas y diez cuernos, y sobre las cabezas siete coronas” (Apocalipsis, 12: 3). El dragónes la encarnación del Mal, del demonio, de la tentación (Florescu & Mcnally, 1973: 176). Lassiete cabezas simbolizan los siete pecados capitales: orgullo, envidia, ira, pereza, avaricia, gulay lujuria. Se le considera como el signo del caos, de las fuerzas indómitas que sólo Cristo pudoeliminar definitivamente. Todo esto conduce de nuevo al concepto de la Iglesia y del Mal, deuna forma u otra.La Iglesia Cristiana aceptó a los vampiros como verdaderos, usando las leyendas como unaforma para reforzar a sus miembros. La creencia de que los vampiros retroceden amedrentadosante la Cruz o el agua sagrada evidencia esta afirmación, así como el hecho de relacionar a los 14
  15. 15. vampiros con las sombras y con la noche (Kaplan, 1984b: 141–2). Respecto al agua,recordemos que este líquido es considerado como un agente de limpieza, de purificación no sólofísica, sino también espiritual. Masters afirma que una costumbre consistía en “arrojar agua oaceite hirviendo en el sepulcro” (1974: 64). En la Biblia, el agua es limpiadora de pecado y noes extraño que se pensase que con ella se debía rociar al ser de las tinieblas, con lo que sudestrucción al mismo tiempo que su purificación estarían aseguradas.Un mito griego cuenta que la gente cuyo color de cabello es rojo o pelirrojo son tambiéncandidatos a ser chupasangres. Es significativo que en el antiguo Egipto, los sacrificioshumanos fueran ofrecidos en la tumba de Osiris, y las víctimas eran hombres con el pelo decolor rojo que eran incinerados, esparciendo sus cenizas. Este ritual servía para fertilizar loscampos y producir una cosecha abundante, ya que el pelo rojo simbolizaba la dorada riqueza delmaíz. También en la creencia Cristiana Judas Iscariote era pelirrojo (Hurwood, 1981: 10).Muchas culturas alrededor del mundo valoran el corazón y el cerebro como los órganos vitalesdel cuerpo; en algunas primitivas, los guerreros se comen el corazón y / o el cerebro de suvíctima, en la creencia que así serían más fuertes que él. Para los egipcios, el corazón era elasentamiento de la conciencia, de ahí que fuera la única entraña que los egipcios dejaban en elinterior de la momia, como órgano necesario para la eternidad; y para las brujas egipcias, elcerebro era la residencia del espíritu humano. Al atravesar una estaca en el pecho del vampiro sedestroza su corazón. Al decapitarlo, se separa la cabeza del cerebro y de los ojos. Con estos dosmétodos, se asegura que el espíritu del vampiro no seguirá viviendo. Se sabe que cortar yseparar la cabeza para destruirlo era común en Alemania y el este de Europa. El clavar a losvampiros en los cruces de caminos se refiere a la práctica europea en la que los criminales eranatravesados por el corazón en las encrucijadas, de forma que los que circularan vieran que elcastigo llegaba a todos (Kaplan, 1984b: 143–4).Si las leyendas se originaron en la imaginación, o vienen de historias de un rey cruel, o personasenfermas de una extraña enfermedad, lo que sí es cierto es que siempre habrá una granfascinación por este estilo de vida. La gente continúa sintiendo una fijación por las criaturas dela oscuridad, misteriosas, siniestras e incluso sexys, que pueblan las historias. Las tradicionesque prevalecen y las que se han perdido en el tiempo siempre nos recordarán la granimaginación de autores y creyentes en los tiempos en los que los vampiros cazaban a loshumanos.Un ser que vuelve del mundo de los muertos para molestar –y asustar– a los vivos es unaimagen que ha proliferado en todo el planeta, en todas las culturas y sociedades. El miedo a queun fallecido regrese de la tumba, ya sea físicamente, en forma de espíritu o bajo cualquier otramanifestación, ha sido y es un temor generalizado. Respecto a la sangre es éste un tema del queel hombre, desde los albores de su deambular, se dio perfecta cuenta de su importancia yvitalidad; esta idea llevó a considerar en un tiempo que incluso los muertos la ansiaban.El vampiro posee un potencial casi interminable de formas de actuar, mientras que otrosmonstruos se encuentran limitados a ciertos aspectos. Es esta variedad casi sin fin lo que hahecho al vampiro tan popular. El estudio del folclore relativo al vampiro puede ayudarnos adescubrir nuevas, numerosas y desconocidas facetas del pensamiento de aquel o aquellos que lotienen entre sus ideas. Pero no es menos cierto que, desgraciadamente, dicho folclore estábastante contaminado si atendemos a sus orígenes, creencias y supersticiones primigenias,debido en gran parte a las incursiones que la literatura de ficción y sobre todo el cine, han hechoen este campo.Para este análisis que nos proponemos realizar aquí, acudiremos a los tratados de la época, elcine, la literatura, y por supuesto, la Biblia. Este último libro debe ser tenido en cuenta no sólopor su fundamentación acerca de la tradición judeo–cristiana que impregna la sociedad en la quevivimos, sino que además, en su momento constituyó uno de los elementos más poderosos que 15
  16. 16. usaban las gentes para intentar comprender, destruir y erradicar al vampiro. Pero una vez más,veremos cómo el uso que se dio de la Biblia no fue el correcto. Como bien apuntan NoeliaIndurain y Óscar Urbiola en su libro Vampiros, el mito de los no muertos (2000), lasinterpretaciones y deducciones que los habitantes de las aldeas infectadas por el vampirismohacían, provenían sobremanera de las interpretaciones hechas por el párroco local, ya que hastaque Lutero tradujo la Biblia al alemán en el siglo XVI, el acceso que tenía en general lapoblación a la Biblia era muy reducido.El campo del vampirismo es complejo y misterioso. Hay muchos aspectos dentro de fenómeno,y se requerirían varios libros para explorarlos totalmente. Un aspecto del vampirismo que chocacon la realidad es el hecho de que se encuentre entre los vivos, compartiendo los beneficios ydesventajas de la existencia física en este plano, a pesar de no ser humanos. Cada uno denosotros tiene la capacidad de comunicarse con el mundo físico por medio de su cuerpo.Carmilla es una persona con una extraordinaria capacidad para absorber, canalizar, transformary manipular la energía vital: “She used to gloat on me with increasing ardour the more mystrength and spirits waned” (Le Fanu, 1992: 307). Laura se siente desconcertada: ¿por quéCarmilla siempre aparece al caer la tarde? ¿Por qué se niega a comer? Laura sabe que ciertossucesos extraños están ocurriendo a su alrededor, que se está fraguando un acontecimientoterrible. Cuando descubre que Carmilla, su amiga, es una criatura undead que se alimenta desangre humana, es demasiado tarde.Mediante el folclore y de la literatura, se ha asumido que los vampiros precisan energía vital. Alprincipio de su libro, Masters (1974) afirma que la fuerza psíquica y las ideas son la vida de lamente. Curiosamente, se sobreentiende que los vampiros chupan la sangre; sin embargo, en laobra de Le Fanu, como en tantas otras, este hecho nunca se describe de forma explícita. Lasvíctimas van desfalleciendo y su vida va debilitándose, apagándose paulatinamente: my energiesseemed to fail me. Her murmured words sounded like a lullaby in my ear, and soothed myresistance into a trance, from which I only seemed to recover myself when she withdrew herarms (292). I had grown pale, my eyes were dilated and darkened underneath, and the languorwhich I had long felt began to display itself in my countenance (308).Es curioso destacar que las antiguas ideas relativas a la fisonomía del amante idealizado nodifieren mucho de las marcas distintivas del vampiro. La antigua creencia presenta a estos sereseróticos caracterizados por una figura delgada, dientes blancos y bien alineados, abundante pelo,una voz, un aire y una expresión todas ellas características, e incluso un olor especial. Mientrasla víctima se empequeñece y se vacía, el victimizador se fortalece y la persona vampirizada notiene fuerzas para librarse. Queda a merced del ser victimario en una actitud pasiva.El vampiro actúa cruelmente, con una absoluta falta de consideración hacia sus víctimas; actúasolamente según su propia conveniencia. Además, la transformación como resultado de habersido mordido por un ser tal representa la plasmación final de su estrategia reproductiva,estrategia que no consiguió poner en práctica Frankenstein. Los que les rodean presuponen quealgún espíritu maligno debe estar actuando y quitándoles la sangre. Saben que la Biblia dice quela sangre es la vida (Deuteronomio, 12: 23), y deducen que cualquier persona que pierda sufuerza vital debe estar perdiendo sangre. De hecho, en el caso de “Carmilla” no se observaclaramente ningún ataque físico, sino que más bien es de tipo sexual, intentando intercambiaruna energía que, sabido es por todos, es más poderosa. Se presupone que Bertha y Laura sonvírgenes, lo que desde el punto de vista de la Mitocrítica conlleva la idea de una fuerza vitalmuy poderosa.Recordemos que la sangre fresca y joven es la mejor fuente conocida de energía vital: “‟Shewants blood, and blood she must have or die‟” (Stoker, 1989: 121). Los seres humanos hanpromovido el ingerir sangre por muchas razones a lo largo de la historia. Sin embargo, es raroque un vampiro sólo absorba energía de una única forma. La forma de sustento de los vampirosvaría según el folclore. Así, el ubour de Bulgaria sólo consume comida normal. La tradición 16
  17. 17. vampírica encontrada en las provincias búlgaras afirma que el difunto no es un cadáver poseídopor un demonio, sino el alma de quien se revela ante el principio inevitable de la muertecorpórea. Otro ejemplo es el ekimmu de Babilonia y de Asiria, que era un difunto que noencontraba reposo en la vida de ultratumba y volvía para robar las almas. Los muertos de losgitanos vuelven a su casa para reclamar una comida. La sangre, por tanto, no es siempreabsolutamente vital para los vampiros. Los monstruos búlgaros beben sangre sólo cuando lacomida escasea.Físicamente, desde un punto de vista bioquímico, Carmilla es un ser nocturno. De hecho, tieneproblemas para adaptarse a los horarios diurnos. Evita la luz solar y su vitalidad oscilaostensiblemente: puede aparecer tremendamente vigorosa y activa un día para pasar a mostrarsedeprimida y lánguida el siguiente: “She used to come down very late, generally not till oneoclock... and she seemed, almost immediately, exhausted... This was a bodily languor” (293).Pero esto no indica que no pueda soportar la luz del sol, ni que la rechace. El folclore no fue elorigen de esta creencia, ni siquiera Dracula. De hecho, Dracula puede caminar por las calles deLondres a la luz del sol, es un ser más, desprovisto de sus poderes sobrenaturales, pero noimposibilitado por la presencia del astro. El rechazo a la luz solar es una invencióncinematográfica de Murnau explotada hasta la saciedad en las producciones posteriores. Stokernunca pretendió que su héroe fuese una criatura sólo de la noche. Eso lo divulgó Hollywood,que hizo lo propio con la falsa muerte del conde con el corazón atravesado por una estaca,cuando en la novela no hay nada de eso. Dracula muere cuando Jonathan Harker le secciona elcuello, al mismo tiempo que su compañero Morris le hunde en el corazón un cuchillo(Twitchell, 1985: 106).Emocional y temperamentalmente, Carmilla es impredecible. La característica que mejordistingue a Carmilla en oposición a la gente que la rodea y en especial con respecto a Laura, essu intensidad. Sus emociones son profundas, poderosas. Carmilla es una esponja que absorbe lasvibraciones y la energía de los que la rodean, con la consecuente inestabilidad emocional que seproduce, si bien es cierto que a veces la víctima tarda bastante tiempo en darse cuenta del hecho,tiempo que aprovecha el ser destructor para cumplir su propósito, su misión.Es posible pensar que Carmilla no pretenda poblar el universo de vampiros, sino que pretendaencontrar una solución a su enfermedad, ya sea temporal o eterna (y el amor puede ser unasolución). Carmilla sólo destruye cuando no acepta su realidad, la verdad de su existencia ocuando decide exponer abiertamente y de forma siniestra los poderes que su estado leproporcionan. En cierta forma, el vampirismo psíquico fue entronizado en las antiguas culturascomo terapia. En la antigua Roma se colocaban juntos a enfermos y sanos, jóvenes y viejos paraque los ancianos convalecientes pudieran extraer la energía necesaria para seguir viviendo.Galeno, junto con Hipócrates, el médico más importante de la Antigüedad, recomendó de modoexpreso este método.Otro elemento atrayente del vampiro es su poder, su dominación expresado de forma sublime enel ataque hacia su víctima. Clavar sus colmillos en un ser inferior a él supone su mayoraspiración, como símbolo de su supremacía. No sólo domina ciertos anhelos humanos, sino que,además, los utiliza, sabedor de que sus adversarios están en desventaja. Disfruta con su agonía,con la súplica traducida en el progresivo debilitamiento de su víctima: “‟a man who hascenturies before him can afford to wait and to go slow. Festina lente may well be his motto‟”(Stoker, 1989: 302). Carmilla es una criatura nocturna y, por tanto, tiene que adaptarse a suentorno. El vampiro ama la noche, la ama con cada uno de sus sentidos –con los ojos que la ven,con el sentido del olfato al notarla, al respirarla, con sus oídos al escuchar su silencio, con sutodo su cuerpo sintiendo el roce suave de su oscuridad; está cansado de la luz del sol, de la luzdel día. Pero cuando el sol se oculta, un extraño placer invade su cuerpo: “for at sun–down theUn–Dead can move” (Stoker, 1989: 209). Se levanta, vuelve a la vida. A medida que laoscuridad va espesándose, se siente una persona diferente, un ser diferente –más joven, másfuerte, más vital. 17
  18. 18. Por otro lado, en “Carmilla” se advierte una unión entre el vampiro y su habilidad paratransformarse, en concreto en un animal: “She was at first visited by appalling dreams; then, asshe fancied, by a spectre, sometimes resembling Millarca, sometimes in the shape of a beast,indistinctly seen” (326). Pero los vampiros pueden adquirir otras formas, como las del supuestohijo de un sultán, en un cuento que forma parte de los dos que dan forma al famoso compendiode historias y cuentos de origen persa, árabe, hindú y egipcio recopilados durante siglos y hechaen El Cairo a mediados del siglo XV llamado Alf Leila wa Leila (Las mil y una noches). En lahistoria contada en la novecientas cuadragésima noche al sultán Balbars por el sexto capitán depolicía, llamada “Honor de vampiro”, se presenta la crueldad, el ingenio y la frescura de lasleyendas populares no sólo en lo que se refiere al universo árabe. Mucho de lo que se cuenta hade verse como una apología de la astucia femenina, unido a una crueldad exacerbada, la delvampiro, que resulta una representación del Mal en mayúsculas. Este engendro es clarividente,puede transformarse en el ser humano que estime conveniente o en cualquier animal, sealimenta de los cuerpos y la sangre de los hombres y mujeres y su tarea principal es sembrar elmal por toda la zona donde se encuentra, al actuar como una especie de demonio. Esto noimpide que pueda ser combatido con astucia.El que el vampiro pueda trasformarse en cualquier animal no es algo aislado, si bien tampoco esalgo totalmente común. Es mucho más curioso que se pensara que aquellos cadáveres sobre losque un gato o cualquier animal pase pueden convertirse en revenants. (Mugorci, 1998: 20).También prevalece en China donde nunca se le permite a un gato entrar en una habitación dondese encuentre un cadáver puesto que el cuerpo todavía contiene su alma, pudiendo el muertoconvertirse en un vampiro. Los pueblos eslavos, Inglaterra y muchos distritos de Francia creíanfirmemente que las brujas se convertían en gatos (no queremos caer en una asociaciónmaniquea, pero Carmilla también se transforma en gato; ciertas tribus de la India tienen entre sudemonología un gato vampiro, Chordewa, una bruja que es capaz de transformar su alma en ungato negro visitando las casas de los enfermos y moribundos (Fred Botting, 1996: 144–5).En cuanto a su fuerza, históricamente se pensaba que eran seres débiles puesto que atacaban avíctimas más bien débiles, véase el caso de Bertha y Laura. Sin embargo, debemos traer acolación aquí la escena en la que he struck at her with all his force, but she dived under hisblow, and... caught him in her tiny grasp by the wrist. He struggled for a moment to release hisarm, but his hand opened, the axe fell to the ground (332). Al final de la historia, el barónVordenburg nos relata por boca de Laura que: “One sign of the vampire is the power of thehand” (339), palabras corroboradas por Van Helsing, al informar a sus oyentes de que elvampiro: “‟being stronger, have yet more power to work evil. This vampire which is amongst usis of himself so strong in person as twenty men‟” (237). Más reveladoras aún son las palabras deJonathan al referirse a los primeros instantes con Dracula, comparando su fuerza con la quepreviamente había notado en el cochero (este dato de similitud le lleva a Harker a pensar quecochero y conde son la misma persona; así a propósito del cochero, referirá: “Then I descendedfrom the side of the coach... the driver helping me with a hand which caught my arm in a grip ofsteel; his strength must have been prodigious” (10), mientras que reflexionando sobre Dracula,Jonathan escribe: The strength of the handshake was so much akin to that which I had noticed inthe driver, whose face I had not seen, that for a moment I doubted if it were not the same personto whom I was speaking (16).Noël Carroll: Frequently, in such cases, the horrific being is surrounded by objects that weantecedently take to be objects of disgust / or phobia (1990: 51). Estos “objetos” bien podríanser las ratas que encuentra el grupo cazador en Carfax, el aullido de la jauría de lobos... Una delas innovaciones que incluirá la literatura será la de asociar de forma visual el vampiro con losmurciélagos (recordemos que en Nosferatu fue con las ratas). He aquí uno de los orígenes deesta asociación si bien James Malcolm Rymer que escribió Varney The Vampyre, or the Feastof Blood en 1847 ya había apuntado tal posibilidad. Sería Stoker el que estableciera de formamás evidente la posibilidad de que el no-muerto se pudiera transformar en esos animales 18
  19. 19. (Carmilla lo hizo en gato), al igual que en niebla o en lobo, animal este último ligado al diablopor la tradición. Parafraseando a Jones (1991), sin duda, el lobo posee una profunda simbología.Pero son sus cualidades tales como la rapidez de movimientos, la insaciable ansia de sangre, lacrueldad, un ataque que se caracteriza por una mezcla de audacia y astucia, la ferocidad, suaspecto inquietante... todas estas cualidades son, como decimos, lo que permite entrever lasasociaciones con la noche, la muerte y los muertos (en las religiones antiguas el aullido del loboera considerado presagio de muerte). (Félix Oinas, 1998: 52).Por ejemplo, durante la persecución y seducción de Lucy, el conde Dracula suele aparecerdisfrazado bajo la forma de un gran murciélago que revolotea en su ventana. Esta multiplicidadde identidades es una innovación propia de Stoker si atendemos a la tradición (PeterHaining,1987: 54). La asociación del vampiro con el murciélago no es un hecho que debadejarse de lado; en el Levítico y en el Deuteronomio podemos encontrar cómo el murciélago esconsiderado como un animal inmundo; además, la asociación de un ser nocturno con otro cuyaactividad principal se desarrolla durante el sueño es patente. Forman parte de las criaturas quehan superado la fuerza de la gravedad, lo cual las convierte en seres mucho más ágiles que loshombres. Por si esto no fuese suficiente, su vuelo silencioso recuerda a los espíritus y demonios.Además, ciertos tipos de murciélagos se alimentan de la sangre de algunos animales. Por último,no podemos dejar pasar las capacidades tan excelentes que tiene el murciélago para acechar porla noche sin ser visto; un animal que al igual que el vampiro, atacaba a su víctima de noche,siendo su presencia casi imperceptible, al menos, a priori. Y el periodo nocturno también seasocia con la actividad sexual. Y desde el punto de vista religioso, el murciélago se asocia conla oscuridad, con el color negro, antítesis del Dios Padre, representado con una barba blanca –símbolo de sabiduría (los Reyes Magos, por ejemplo), rodeado de luz.Pero el hecho de que el vampiro pueda convertirse en una rata no es arbitrario. Thompson(1958) profundiza en su estudio del motivo cultural de la rata. Al asociar al vampiro con esteroedor, estamos asociándolo, además, con la peste bubónica que este animal propagó en la EdadMedia; asimismo, siguiendo a Cirlot (1998), este animal fue la deidad maléfica de esta plaga enEgipto y China. La rata –sigue argumentando el autor del Diccionario de Símbolos– se halla enestrecha relación con la enfermedad y la muerte. Una rata, pues, parece ser un emblema muyapto para una enfermedad como Van Helsing considera al vampirismo. Teniendo en cuenta queel vampiro siempre acaba muerto, el símbolo adquiere un significado más irrevocable: su suerteestá echada, del mismo modo en que la rata terminaba sucumbiendo a la epidemia que le habíatocado transmitir. Cirlot percibe un significado aún más oscuro en la rata: se le superpone unsignificado fálico, en su aspecto peligroso y repugnante. Muy apropiada parece estainterpretación, si recordamos que el contagio del vampirismo se produjo mediante los dientes,símbolos asimismo fálicos.Los principales compañeros de Dracula y las formas alternativas que éste puede adoptar –ratas,lobos, murciélagos– han sido asociados tradicionalmente con la enfermedad. Hay que tener encuenta que la capacidad del hombre para metamorfosearse en animal es una facultad que seatribuía a los dioses y a los héroes mitológicos, así como a los hechiceros y a los iniciados. Sinduda se encuadran todos estos datos apuntados entre los grandes aciertos técnicos de Stoker. Ensu personaje el autor hace confluir dos tradiciones: el vampiro literario y el folclórico. Carenciade sombra, ausencia de reflejo en los espejos, ser intelectual en cuanto que maquinametódicamente sus fechorías, requisito previo de invitación para acceder a una morada, dietaalimenticia exclusivamente basándose en sangre (aquí difiere del vampiro folclórico que podíaincluso devorar cual antropófago a sus congéneres), mordedura en el cuello (frente a Carmilla,por ejemplo, que lo hace en el pecho), fuerza desmedida tanto física como mental, necesidad dereposar sobre su tierra natal, posibilidad de ocultar sus colmillos, posibilidad demetamorfosearse en animales o en accidentes climatológicos, todos estos son atributos suyos.Psicoanalíticamente, la imagen del vampiro es tan popular porque representa una condensacióncompleta de los problemas e indecisiones de la adolescencia. Las jóvenes, Bertha y Laura, 19
  20. 20. tienen que enfrentarse por primera vez a los sentimientos de energía sexual y de hostilidad, y laimagen del vampiro representa estas situaciones, por medio del hecho de chupar la sangre y desu acoso a las víctimas. La imagen del vampiro, especialmente Carmilla, es atrayente porque eshorripilante. El verdadero horror se produce cuando nos vemos inmersos de forma inesperada enlo infinito. Carmilla parece infinita por su poder, y los personajes de la historia, así como loslectores, tienen que enfrentarse a ese poder infinito. La figura de Carmilla funciona comorepresentación de un símbolo del mal. El vampiro es una ventana fascinante hacia lo prohibido,hacia los sentimientos reprimidos y los actos mezclados con el sentimiento de culpa y de temor,una ventana que permite abrir los deseos secretos de cada uno para que sean públicos yliberados (Waller, 1986: 4).Pero pasemos ahora a analizar otro aspecto no menos importante del vampirismo, que se nospresenta en “Carmilla” y que entronca directamente con la visión de la sociedad, y la visión quela sociedad tenía de este fenómeno. Acerca de la creencia que la gente tenía sobre la existenciade los vampiros, debemos preguntarnos si había evidencias irrefutables de que tales creenciasestaban basadas en o reflejaban una realidad. Podríamos pensar que si tales creencias no fuesenverdaderas (si lo fuesen, creer en ellas es más que obvio y justificado), es obligado colegir queaquel que no creyese en ellas, se vería apartado de la sociedad o grupo al que pertenece y en elque vive. Es decir, es posible que el sentimiento colectivo se impusiese al personal. Por tanto, lagente que asistía a la exhumación de un cadáver podría clasificarse en tres grupos:- Los que creían firmemente en los vampiros; se supone que este grupo era la mayoría.- Los que no creían pero necesitaban ver para creer.- Los incrédulos.Es decir, en los relatos de vampiros que nos han llegado hasta nosotros, es difícil substraer laparte de realidad de la aparentemente percibida como tal por los asistentes convencidos de loque ven, sin cuestionarse sobre la realidad, la idoneidad de su actuación o el carácter crítico delproceso en su conjunto. El que no participaba de esta creencia podía ser considerado enemigo.¿Qué esperaba conseguir la gente que exigía la caza de vampiros y / o cooperaba con ella? Unavez hecha la acusación, se creaba un complicado entramado social: se supone que losacusadores creían poder demostrar como mínimo cuál era la fuente de sus males y en el mejorde los casos recuperar el control destruyendo al supuesto vampiro y anular el efecto de sumaldición. Pero para que los vecinos reaccionaran de este modo, era necesario que creyeran enla existencia real de la magia negra, del vampirismo. La tradición hace que la sociedadconsidere al no-muerto como un chivo expiatorio de su (s) mal (es), y así, se deshacen de sulastre. Los vampiros eran el sacrifico idóneo, pues simbolizaban el mal, y, por tanto, eran elcabeza de turco que la sociedad elegía cuando necesitaba uno y por si fuera poco, sin capacidadde defensa (Masters, 1974: 21).Pero además, no debemos dejar de lado la cuestión de quién promovía la idea del cabeza deturco. En el medievo, la figura el sacerdote como representante de la Iglesia tenía un poder yvalor hoy perdidos. Él era el representante de Dios en la tierra y tenía que justificar que losmales que azotaban sus parroquianos no provenían de Dios, sino del diablo, y el vampiro era laplasmación de ese ser indeseable. Y el sacrificio debe ser irreversible: a una persona ya muertase le corta la cabeza y se le incinera para que la ejecución sea definitiva. Los motivos aducidosvan desde las desgracias personales, los desastres naturales o las enfermedades hasta lasdesapariciones pasando por situaciones de insatisfacción varias. Y enfermedades (como laanemia perniciosa o la porfiria), desapariciones, y muertes de difícil explicación se han cargadodesde antiguo en la cuenta de los muertos que, ansiosos de sangre, regresan del más allá. Lostiempos difíciles, debido a las crisis políticas, religiosas o económicas, eran el telón de fondo.En el libro American Vampires (1990), su autora, Norine Dresser, analiza la enfermedad de laporfiria y sus síntomas que podrían haber estado detrás de los mitos vampíricos. Tambiénestudia el impacto que tuvo en enfermos afectados de porfiria tras un estudio realizado por unquímico, el Dr. David Dolphin en 1985, en el que realizó varias hipótesis acerca de la unión 20
  21. 21. entre la enfermedad y esos mitos vampíricos. El libro también se refiere a la tuberculosis:debido a ser tan contagiosa, era normal que varios miembros de una familia la contrajeran(especialmente en los días en los que la gente, con nulas condiciones higiénicas, no tenían unaalimentación sana). La primera persona que fallecía víctima de la enfermedad era acusadanormalmente de ser un vampiro que volvía para cebarse con los que aun permanecían ydebilitarlos. American Vampires también estudia algunos casos que ocurrieron en NuevaInglaterra. En algunos de estos casos, la gente desenterró a sus parientes, los descuartizó yquemó sus corazones. La destrucción del vampiro es la forma de librarse de estos seres –y porende de las terribles consecuencias que acarrean– no deseados, siguiendo un cierto ritual más omenos sistemático.A su vez, la implicación de toda la sociedad en su conjunto en tan hercúlea tarea imprime unnexo de unión. Por un lado los refuerza en su creencia de estar obrando según lo correcto, dehacer el bien tanto al muerto como a ellos mismos y librarse del maligno.En “Carmilla” (como en Dracula y otros tantos relatos) esta costumbre, contrariamente a lo quepudiera pensarse, no se ve llevada a cabo por la sociedad rural más empobrecida, sino por laclase media. La visión de la destrucción del vampiro responde a la satisfacción de los miembros(masculinos) de la sociedad. Podría argumentarse que existió una persecución por razón delsexo (lo que es imposible de documentar pero fácil de suponer), sin negar la influencia de lascircunstancias de la agitación religiosa, nueva mentalidad, conquista del mundo, el capitalismo.Lo que es cierto es que la sociedad europea se volvió contra sus propios seres queridos.Cuando la sociedad en general y los hombres en particular se sienten presionados, a menudo serevelan contra las mujeres y / o ciertos grupos sociales (recordemos que hasta la llegada deCarmilla, Dracula o Lord Ruthven el vampiro había sido un ser socialmente desprestigiado, ysiempre los aristócratas habían promovido este tipo de cacerías, siempre dirigidas contra los queestaban por debajo). La intolerancia pasó a formar parte del carácter de la sociedad. Espenosamente irónico que parte del incremento de la violencia contra las vampiras, contraCarmilla, Millarca y Mircalla sea en cierto sentido una reacción a la respuesta de las mujeres alas nuevas realidades sociales de su época. A este respecto, recordemos que “Carmilla” aparecehacia finales del siglo XIX, dentro de la sociedad victoriana, con todo lo que conlleva derepresión y de doble fachada, y a su vez a un paso de la revolución histórica femenina.La destrucción de un ser indefenso ante un público ciertamente multitudinario y representativode la sociedad donde tiene lugar este acto demuestra que más que la sed de sangre, lo quepervive es el deseo de la Iglesia y el Estado de controlar a los ciudadanos mediante laintimidación. El orden social se sintió amenazado; la Iglesia, la familia e incluso el Estadoestaban en peligro. Cualquier estudio sobre la caza de vampiros debe tener en cuenta el deseo depoder tanto del Estado como de la Iglesia. ¿Qué veía, pensaba o sentía la muchedumbre quemiraba cómo destruían al vampiro siguiendo los métodos tradicionales? ¿Cuál era el mensajeque transmitía esa escena, que los que la presenciaban sabían que tenía lugar muchas más veces,en una u otra versión? Para todos los presentes el mensaje fundamental era que el mal, demomento y en aquel lugar, había sido derrotado y que la Iglesia y el gobierno ejercían el poderabsoluto. La destrucción se comete en nombre de una ideología, de una sociedad, es una muertey un testimonio de la fuerza de la estructura social de la comunidad. Estos sacrificios sonsimilares a las muertes que la Inquisición decretó en Europa.No debe sorprendernos que en una sociedad como ésta se produzcan brotes de acusaciones devampirismo. En un gran número de sociedades, pero sobre todo en la mayoría de las aldeas –enaquellas en que se persigue de forma consciente o inconsciente una explicación y solución a unproblema– la caza de vampiros va en aumento. Los acusados son obviamente cadáveres sinposibilidad de defensa. Su silencio los convierte en víctimas ideales: se les acusa de culpables,su defensa es inexistente pero no porque no se les ofreciera, y tras acusarles de vampiros seprocede en consecuencia: la mentalidad colectiva queda tranquila y saneada, al menos 21

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