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Vig. de pentecostés

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Vigilia de Pentecostés enfocada a la paz

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  • 1. PARROQUIA DE SAN NICOLÁS DE BARI<br />ARQUIDIÓCESIS DE ACAPULCO<br />“LA PAZ ES FRUTO DEL ESPIRITU”<br />(Guía para la Vigilia d Pentecostés)<br />Inspirada en la Exhortación Pastoral<br />“Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna”<br />“Les pido que se dejen conducir por el Espíritu de Dios… <br />el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz”. (Gal 5, 16.21) <br />INICIO<br />a) Invocación inicial <br />− En el nombre (+) del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. <br />− Hermanas y hermanos: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión en el Espíritu Santo estén con todos ustedes. <br />b) Introducción: <br />LECTOR 1. Pentecostés es una de las experiencias más importante que ha vivido la Iglesia: el Espíritu desciende sobre los apóstoles, los llena de coraje y los envía a evangelizar, dando testimonio, al estilo de Jesús, de que el amor de Dios es más grande que el poder de la muerte. Es una experiencia que se actualiza. Hoy necesitamos un nuevo pentecostés, que reavive en nosotros la alegría de ser discípulos de Jesucristo y nos haga asumir con vigor la tarea de ser mensajeros y constructores de la paz. <br />LECTOR 2. Para el Señor Jesús el rechazo de la violencia grande, la violencia homicida, supone no aceptar otros tipos de violencia. Esto pide del discípulo atención, vigilancia y distancia frente a formas menores de violencia, incluso la más pequeña (Cf. Mt 5,21-26). Así como no se admite la violencia que atenta contra la vida, tampoco la que se expresa en los sentimientos y acciones inmediatas que la originan. Ni siquiera un insulto pequeño merece la indiferencia. <br />LECTOR 1. Jesús mismo fue testigo de ello. Con su vida y su Palabra enseña a sus discípulos la estrecha relación que hay entre el anuncio del evangelio y la construcción de la paz. Antes de morir les dice “mi paz les dejo, mi paz les doy”; desde la cruz les enseña la sublime lección del perdón; resucitado los anima con el don de su Espíritu y les confía la tarea de ser servidores del perdón y de la reconciliación de los hombres con Dios y de los hombres entre sí. <br />LECTOR 2: Por ello, como discípulos misioneros de Jesucristo no podemos ser indiferentes a la realidad que se vive en nuestro país. Hacemos nuestra la constatación que hacen nuestros Obispos cuando dicen: <br />LECTOR 1. «Nos duele profundamente la sangre que se ha derramado: la de los niños abortados, la de las mujeres asesinadas; la angustia de las víctimas de secuestros, asaltos y extorsiones; las pérdidas de quienes han caído en la confrontación entre las bandas, que han muerto enfrentando el poder criminal de la delincuencia organizada o han sido ejecutados con crueldad y frialdad inhumana. Nos interpela el dolor y la angustia, la incertidumbre y el miedo de tantas personas y lamentamos los excesos, en algunos casos, en la persecución de los delincuentes. Nos preocupa además, que de la indignación y el coraje natural, brote en el corazón de muchos mexicanos la rabia, el odio, el rencor, el deseo de venganza y de justicia por propia mano.» (Exhortación Pastoral No. 4) <br />LECTOR 2: Esta realidad de inseguridad y violencia que se vive en nuestro país, constituye una problemática compleja. La responsabilidad de responder a los desafíos que nos presenta es de todos los mexicanos. No podemos perder el tiempo buscando culpables o esperando pasivamente que el gobierno dé solución a problemas que son de todos. Debemos actuar ya, cada quien en el ámbito de su propia competencia. Las autoridades, con los recursos propios que le proporciona el Estado de Derecho para el ejercicio de su actuación; la sociedad civil, asumiendo responsablemente la tarea de una ciudadanía activa, que sea sujeto de la vida social; los creyentes, actuando en fidelidad a nuestra conciencia, en la que escuchamos la voz de Dios, que espera que respondamos al don de su amor, con nuestro compromiso en la construcción de la paz, para la vida digna del pueblo de México. (Cf. Exhortación Pastoral 106) <br />LECTOR 1. La imagen mejor del día de Pentecostés es la imagen de la “nueva creación”. Con la fuerza del Espíritu es posible un mundo nuevo, son posibles hombres y mujeres nuevos; es posible la paz. <br />LECTOR 2: La paz es un fruto del Espíritu que debemos pedir con humildad; don que debemos acoger con docilidad; compromiso que debemos asumir con fidelidad. Pidamos en esta Vigila de Pentecostés los dones y frutos del Espíritu Santo, que nos permitan ser mensajeros creíbles y auténticos de la paz. <br />c) Canto: “Bautízame, Señor, con tu Espíritu” (Ver anexo) <br />d) Oración Coral (dos coros) <br />Observaciones Previas: Con anterioridad se reparten las hojas de la oración-ver anexos- y se dan indicaciones. <br />Presidente: Los discípulos de Jesucristo son enviados al mundo como testigos del amor de Dios, recibido en Cristo, con la fuerza del Espíritu Santo. Se identifican como discípulos del Señor por el amor que se tienen, entre sí y con todos (Cf. Jn 13,35). El secreto de su apostolado es el amor, pues éste es la única fuerza capaz de cambiar el corazón del hombre y de la humanidad entera. Es el valioso aporte que tienen que ofrecer en los esfuerzos por superar la violencia, porque «la paz es también fruto del amor, el cual sobrepasa todo lo que la justicia puede realizar.» (Exhortación pastoral 161) <br />Coro 1: La Paz es la perfección de la alegría. Existen momentos en que la alegría queda velada tras las penas de la vida. Pero la paz siempre es posible. <br />Coro 2: La Paz es el tercer fruto del Espíritu, serenidad del alma reflejada en nuestra actitud de vida, ecuanimidad en los rasgos animados del rostro en paz. Reconciliación total de alma y cuerpo con todo lo que existe. <br />Presidente: Ven Espíritu e irrádianos con tu paz, que podamos nosotros ser caricia interna de la tranquilidad que da profundidad a la vida y engendra la calma. <br />Coro 1: Ven Espíritu e irrádianos con tu paz para que la realidad en la que vivimos con sus embates no sacudan los pilares de nuestra serenidad. <br />Coro 2: Espíritu Santo que descubramos que el don que nos trajo Jesús de parte del Padre es la paz. <br />Presidente: El fundamento de la paz del mundo, es la paz con Dios, por que nuestro Dios es un Dios de Paz. <br />Coro 1: Paz a los hombres de Buena voluntad. Jesús es el Príncipe de la Paz, el es nuestra paz, y nos trae el evangelio de la paz. <br />Coro 2: Quien se sabe en paz con Dios puede acometer la ardua tarea de buscar paz con los hombres. <br />Presidente: Esta es la invitación de los obispos de México en su exhortación, de descubrir la dimensión social del Fruto del Espíritu, tan necesaria como difícil en la vida conflictiva que llevamos en la familia, en la sociedad, en el mundo entero. <br />Coro 1: Desconfianza, competencia, enemistad nos acechan por todas partes y convierten nuestra existencia en un continuo sobresalto, nos enfrentan con los que de hecho son nuestros hermanos. <br />Coro 2: Ven Espíritu de Dios y danos paz entre las personas, las familias, las naciones. <br />Presidente: Jesús proclamo bienaventurados a los que trabajan por la paz por que serán llamados hijos de Dios. <br />Coro 1: En este momento, en este tiempo a nosotros nos toca, desde nuestra pequeñez y nuestra responsabilidad, fomentar la paz y hacerla posible en mi entorno, para que de allí se proyecte en deseo y oración a toda la humanidad. <br />Coro 2: Ven Espíritu Santo y danos el don de inspirar confianza, de suavizar roces, de limar asperezas, de controlar las palabras hirientes, que podamos encender sonrisas, de engendrar la paz. <br />Presidente: La paz es fruto del Espíritu, que nuestra vida al servicio de la paz, sea en nosotros el fruto del Santo Espíritu. <br />Todos: Ven Espíritu Santo haz florecer en nosotros el fruto de la paz, porque el Reino de Dios es justicia, paz y gozo. <br />Canto: “Sumérgeme” <br />2. CEREMONIA DEL FUEGO.<br />Una persona se acercará a encender el cirio pascual. Lo acompañaremos cantando y escucharemos tres breves meditaciones sobre el simbolismo bíblico del fuego. <br />Canto: Espíritu Santo Ven, Ven. <br />Introducción (La hace quien preside) <br />En la Biblia el agua, el viento y el fuego son símbolos del Espíritu Santo. En el Antiguo Testamento, estos símbolos acompañan las manifestaciones de Dios a su pueblo. En el Nuevo Testamento, estos mismos símbolos son empleados para expresar de manera sugestiva la acción de Dios en nuestros corazones transformados por su amor. <br />1ª Meditación: La columna de Fuego. <br />a) La Palabra <br />Del Libro del Éxodo 13,21 <br />LECTOR 1: «El Señor Caminaba delante de ellos, de día en una columna de nubes para guiarlos; de noche, en una columna de fuego, para alumbrarles; así podían caminar de día y de noche. No se apartaba delante de ellos ni la columna de nubes de día ni la columna de fuego en la noche.» Palabra de Dios. <br />b) Meditación: <br />LECTOR 2: La columna de nube que guía a Israel por el desierto se hace columna de fuego en la oscuridad de la noche. Esa es una de las funciones favoritas del Espíritu. Protección y Guía, caminar paso a paso, marcar los momentos en que hay que reposar y los momentos en que hay que avanzar. Indicar la dirección día a día en el camino que nos lleva a la tierra prometida. <br />La columna de fuego va delante, su mera vista da seguridad y su presencia vela el sueño, basta con mirarla para que descienda la paz al alma. La luz del fuego disipa los miedos, la inseguridad. <br />La columna de fuero orienta. Feliz el pueblo que sigue la columna de fuego, por que dirige sus pasos por el camino de la paz. <br />2ª Meditación: “Que el fuego de Dios arda en mi.” <br />a) La Palabra <br />Del libro del Levítico 6,12-13. <br />LECTOR 1: «No se apagará el fuego que consume el holocausto sobre el altar; el sacerdote lo alimentará con leña todas las mañanas, colocará encima el holocausto y sobre él quemará el sebo de los sacrificios de comunión. Fuego permanente arderá sobre el altar sin apagarse.» Palabra de Dios. <br />b) Meditación: <br />LECTOR 2: En el Antiguo Testamento, el fuego consume el sacrificio como señal que Dios acepta y recibe el don del hombre y lo transforma en sí mismo. <br />En ocasiones señaladas, el fuego desciende del cielo, como rayo original de la mano de Dios. Para consumir el sacrificio visiblemente y señalar su aceptación. <br />Holocausto palabra griega que en sentido técnico quiere decir “quemar del todo”. Sin dejar parte alguna. El símbolo del holocausto es bellamente valido en nuestra vida. Todo para el Señor, nada de tacañerías, nada de regateos, nada de medias tintas, generosidad y totalidad. <br />Que el fuego haga su labor, que arda mi vida, con todo lo que soy. No me quedo con nada todo sobre el altar, gesto de entrega total. Secreto de paz interior para quien se entrega sin reservas, sin condiciones. La entrega a medias es lo que nos hace sufrir con su insatisfacción, sus dudas, sus roces. Conozcamos el valor de darlo todo en la tranquilidad de no retener nada. La prueba de fuego, el merito del holocausto. <br />3ª Meditación: “En el fuego se purifica el oro” <br />a) La Palabra <br />Del libro del Eclesiástico 2, 1-6 <br />LECTOR 1: «Hijo mío, cuando te acerques a servir al Señor, prepárate para la prueba; mantén el corazón firme, sé valiente, no te asustes cuando te sobrevenga una desgracia; pégate a él no lo sueltes. Porque el oro se purifica en el fuego y los elegidos en el horno de la pobreza. Confía en el Señor, que él te ayudará; espera en él, el enderezará tu camino.» Palabra de Dios. <br />b) Meditación: <br />LECTOR 2: El trigo y la cizaña crecen juntos. Es una de las constataciones más dolorosas de la existencia cristiana. Como dice san Pablo. Ver el bien, aceptarlo y quererlo, pero hacer el mal que no queremos. Es necesaria la purificación, el crisol del fuego para nuestra vida, porque en el fuego se separa el oro de la escoria. Así la fuerza del Espíritu es fuego interior que purifica nuestros corazones, deseos e intenciones. <br />El secreto es saber que somos vulnerables a la seducción del mal, al engaño del malicioso. Que cuando menos lo acordamos, el enemigo ha sembrado semilla mala en el campo fértil de nuestro corazón. El Espíritu Santo es fuego, porque con su amor hace arder nuestros corazones y el amor de Dios es fuerza transformadora que hace surgir la vida donde parece que todo está muerto o que sólo quedan cenizas. <br />Dejarnos acrisolar por el Espíritu implica exponernos al dolor y sufrimiento. Pero no al dolor y sufrimiento que destruye y deshumaniza, sino al dolor y sufrimiento que purifica y libera, porque consume nuestro egoísmo por el camino de la abnegación y la renuncia y nos libera del poder del enemigo malo, que nos somete y encadena a sus engaños y seducciones. Que ese sufrimiento, por duro que sea, por irracional que parezca, nos redima y purifique nuestros pensamientos, palabras y acciones. <br />Canto: Espíritu de Dios, llena mi vida… <br />PROCESIÓN DE LOS DONES<br />Se invita a siete equipos a participar y se les asigna uno de los 7 dones del Espíritu Santo. Se les pide que con creatividad preparen un estandarte, de acuerdo al don que se les ha asignado. Al presentar el don participan dos responsables de cada equipo que lean con claridad. La oración correspondiente a cada don, se entrega a todos los participantes –ver anexos- <br />Introducción (La hacen dos lectores) <br />LECTOR 1. La espiritualidad de los discípulos del Señor es vivir animados por su Espíritu; es acoger con humildad sus dones y ofrecer sus frutos a las personas con quienes compartimos día con día la vida. <br />LECTOR 2. Ahora vamos a reflexionar y orar sobre los dones del Espíritu Santo, que son entregados gratuitamente por Dios para que quien los recibe, los ponga al servicio de los hermanos. <br />a) DON DE SABIDURÍA: (Zona 1)<br />Coordinador(a): Es el don que ilumina nuestra inteligencia. Nos da un corazón y unos ojos para distinguir la verdad de la mentira y creer en ella. La alcanzamos mediante la lectura la Palabra de Dios que es como una lámpara que nos ilumina… mediante la experiencia de los cristianos más maduros que se convierten en nuestros maestros de vida… mediante las orientaciones de nuestros buenos sacerdotes y pastores que nos guían por el camino verdadero y nos ayudan en nuestra inexperiencia. <br />Auxiliar: Nuestros obispos nos dicen: “El inocente descubre el mal entremezclado en la obra buena de Dios, pero lo ve en su debida dimensión, como una realidad que no tiene en sí misma la consistencia que tiene el bien; por ello, apela siempre a la bondad presente incluso en las personas que menos nos imaginaríamos. Desde el bien que está en el centro de su ser busca el bien que hay en los demás. Así actuó el Señor Jesús; se acercó a las personas sin detenerse en las etiquetas que otros les habían puesto, como ocurrió con el leproso (Mc 1, 40-44), con Zaqueo (Lc 19,1-10), con la mujer adúltera (Jn 8,1-11) y con otros. Vio en ellos lo mejor que había en cada uno, se acercó, atendió sus necesidades más profundas y los capacitó para ser sus discípulos”. (Exhortación pastoral 119) <br />Todos: Bendito seas Espíritu Santo, Luz de Dios. Ayúdanos hoy vivir con el don de la sabiduría para que como familias podamos distinguir claramente lo que viene de ti y rechazar lo que es del enemigo malo que nos quiere confundir, que en nuestra vida caminemos con valentía y confianza en medio de nuestras incertidumbres hacia la claridad de tu luz. <br />b) DON DE CONSEJO: (Zona 2)<br />Coordinador(a): Es el don que conduce a elegir bien entre las distintas alternativas que la vida propone. Hace que en el momento de escoger, escojamos lo que más nos conviene: Inspira lo que se debe hacer y lo que se debe hacer o decir y cómo se debe hacer o decir. Lo que se debe evitar y lo que se debe callar. Nos llena de inspiraciones. A veces por medio de la oración el don de consejo nos ilumina que es lo que Dios está esperando de nosotros. El don de consejo es un don social que nos une unos a otros en la búsqueda continuada del camino acertado que nos acerca a Dios. El don de consejo es un don vocacional: Nos ayuda a discernir nuestro camino, a no precipitarnos, a no convertir en absoluto nada de lo que es menos que Dios. <br />Auxiliar: Nuestros obispos nos dicen: La raíz fundamental de la violencia está en la orientación del corazón de cada ser humano, que tiene en sí mismo la grandeza de la libertad y por ello el riesgo del error; la capacidad de decidir y por tanto la responsabilidad de sus decisiones. En palabras sencillas lo expresó Jesús cuando dijo que el mal no está en lo que nos rodea, sino en el corazón, de «donde salen las malas intenciones» (Exhortación pastoral 116) <br />Todos: Bendito seas Espíritu Santo, nuestra fortaleza, concede a nuestras familias buscar siempre tu dulce consejo para que nuestro corazón siempre este inclinado hacia ti; y podamos encontrar la libertad en la verdad. <br />c) DON DE TEMOR DE DIOS: (Zona 3)<br />Coordinador(a): Es el don de respeto a Dios y a los hombres. El temor de Dios es la actitud que nos hace vivir de manera constante bajo la mirada del Señor. Su mirada no es la de un ojo maligno o severo que apunta hacia ti solo para ver cuándo te equivocas. En absoluto. La mirada de Dios es una mirada de Padre que te conoce y te ama como no te puedes imaginar… y quiere el verdadero bien para ti. Este temor a Dios bien entendido es el temor que acaba con todos los temores y los escrúpulos. Es pues un temor que nace del amor. Y lleva a actuar como a Dios le gusta, porque ese es el bien más grande. Por eso, este don nos mueve a la reconciliación y del arrepentimiento. <br />Auxiliar: Nuestros obispos nos dicen: «Jesucristo nos revela la mirada inocente de Dios Padre que ve en nosotros la bondad que Él mismo ha puesto en nuestros corazones y su amor tierno y misericordioso que nos acoge a pesar de nuestras fallas y debilidades. Esta experiencia nos hace descubrirnos hijos amados de Dios y nos llama a la conversión, es decir, a orientar la vida por el amor y la misericordia. Esta exigencia forma parte del núcleo mismo del mensaje de Jesús y constituye la esencia del modo de ser y vivir según el evangelio.» (Exhortación pastoral 143) <br />Todos: Bendito seas Espíritu Santo, sopla sobre nuestras familias para que las renueves, que a pesar de nuestras fallas y debilidades, tenemos la certeza de ser hijos amados del Padre, danos tu fortaleza para mantenernos en la amor del Padre. <br />d) DON DE CIENCIA: (Zona 4)<br />Coordinador(a): Es el don que nos hace penetrar en el sentido de la vida, en el conjunto del mundo y de la historia como lugar donde está presente Dios. A El no le vemos, pero podemos ver sus huellas y señales en todo lo creado. Es lo que se llaman los “signos de los tiempos”… Gracias a este don podemos evitar las ideologías que engañan, ser sensibles a las necesidades materiales y morales de las personas, trazar planes y proyectos para transformar la realidad, descubrir la belleza y la hondura del conocimiento humano, gustar del estudio y de la reflexión, saborear la belleza y el arte… <br />Auxiliar: Nuestros obispos nos dicen: «La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad.» La paz tiene su fundamento en la apertura de las conciencias a la verdad; ésta hace posible que cada persona encuentre su verdad en el proyecto que Dios tiene sobre ella, verdad que hay que defender, proponer con convicción y testimoniarla en la vida.» (Exhortación Pastoral 169) <br />Todos: Bendito seas Espíritu de Verdad. Concede a todas las familias y a tu Iglesia ser infatigables buscadores de la verdad, para que todos amemos la verdad y restablezcamos entre nosotros relaciones saludables para vivir en paz. <br />e) DON DE ENTENDIMIENTO: (Zona 5)<br />Coordinador(a): Es un don referido a la fe. La fe es una virtud por la cual nos confiamos perdidamente a Dios que se ha manifestado en Jesús el Señor que vive en su Iglesia. La fe es confianza. Es apoyarse en las palabras del Señor que no engaña y encontrar en ellas el apoyo para nuestra vida. Gracias a la fe, sentimos una llamada para reunirnos en comunidad, para comunicarnos, para sostenernos mutuamente. La fe nos hace Iglesia. Nos hace comprender que, en medio de sus contradicciones y sombras, está presente el Señor. Y es esa presencia y no otra cosa la que nos mantiene unidos. <br />Auxiliar: Nuestros obispos nos dicen: «Nuestra fe en Dios ilumina la realidad en que vivimos, pues «sólo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano.» Creemos en un Dios personal, que no se reduce a un concepto o a una doctrina, sino que es un Padre amoroso que se nos ha revelado en la historia de la salvación. Es un Dios Creador, principio de todo cuanto existe, que ha puesto en cada ser el sello de su bondad (Cf. Gn1,31). Es el auténtico y único Dios que se ha manifestado a Abraham, nuestro padre en la fe.» (Exhortación Pastoral 114) <br />Todos: Bendito seas Espíritu Santo, derrama tu fuego para que nuestra fe sea purificada y podamos constantemente vivir como hijos renacidos en tu fuerza. Que nuestra fe nunca vacile, para que podamos dar testimonio como familias de la bondad de nuestro Dios. <br />f) DON DE PIEDAD: (Movimientos y asociaciones de laicos)<br />Coordinador(a): El don de piedad puede considerarse como la orientación de todo el corazón a Dios. Es una especie de afecto entrañable y de ternura filial hacia Dios. Es como estar enamorados de El y desear darle gloria en todo. El amor enamorado hacia Dios se manifiesta en algunas cosas como éstas: Ser un buen amigo de Dios, acordarse con frecuencia de Él, agradecerle las cosas buenas de la vida, hablar de Él, tratar con Él a solas y con frecuencia… Es lo que nos hace sentir un cariño especial por todo lo que tenga relación con su Reino. Es el don que nos hace ver a Dios en el rostro del hermano. Es el don de la fraternidad universal. <br />Auxiliar: Nuestros obispos nos dicen: En Cristo descubrimos que nuestra vocación es ser imagen de Dios y eso significa que nuestra realización está en encarar esa imagen en lo correcto de nuestras vidas, es decir, crecer con la gracia hacia la semejanza divina”. (Exhortación Pastoral 144) <br />Todos: Bendito seas Espíritu Santo, ven y llénanos de tu alegría, para que como familias nos esforcemos día a día para que nuestra vida corresponda a nuestra vocación de ser imagen de Dios y así, podamos nosotros ser testimonio del amor, del perdón, del cuidado amoroso de unos con otros. <br />g) DON DE FORTALEZA: (Pastorales sectoriales)<br />Coordinador(a): Dios no hace las cosas a medias. Él es saber y poder. Él da el querer y el obrar. El querer es parte del obrar. El don de la fortaleza nos ayuda a ser fieles y perseverantes en la fe, sin dejarnos llevar por la desgana o por el qué dirán. La fortaleza es la actitud de quien se muestra firme y constante en la obediencia a Dios. El Espíritu me hace superar las dificultades, eludir los peligros, afrontar las persecuciones. Me da la fuerza de Dios para vivir y anunciar el Evangelio sin miedos ni complejos, transformándome en testigo arriesgado y audaz. <br />Auxiliar: Nuestros obispos nos dicen: «En las situaciones difíciles como las que vivimos en México, la Iglesia no deja de exhortar a sus hijos e hijas a mantenerse unidos en la esperanza. Creemos en un Dios que tiene un rostro humano y que nos ha amado hasta el extremo y «sólo su amor nos da la posibilidad de perseverar día a día con toda sobriedad, sin perder el impulso de la esperanza, en un mundo que por su naturaleza es imperfecto.» (Exhortación Pastoral 233) <br />Todos: Bendito seas Espíritu Santo, ven y renueva el rostro envejecido de la tierra. Danos fortaleza para que nuestras familias y nuestra comunidad se mantengan firmes en la construcción de la paz. <br />Canto: Espíritu Santo, ven, ven… <br />4. LA PAZ ES FRUTO DEL ESPÍRITU<br />Se invita a ocho personas que representes distintos sectores, estados de vida, ministerios, o servicios en la comunidad. Cada uno pasa y comparte la necesidad del fruto del Espíritu Santo en su vida ordinaria. <br />Introducción <br />LECTOR 1. Cuando el Espíritu Santo “siembra” en nosotros sus dones, producimos los frutos que Él nos inspira. San Pablo, en la carta a los gálatas nos dice que los frutos del Espíritu Santo son: el amor, la alegría, la paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad, dominio de sí mismo. <br />LECTOR 2. Siendo todos importantes, probablemente el fruto más necesario entre nosotros, como familia, como pueblo y como nación, sea el fruto de la paz. Descubramos el significado de la paz, como fruto del Espíritu, en la vida de nuestra comunidad. <br />Después de cada intervención responderemos: R/ Y haz florecer la paz en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestra patria. <br />1. YO SOY PADRE DE FAMILIA. Quiero, con la luz del Espíritu Santo, contemplar a Cristo, nuestra paz, para hacer mías y enseñar a mi familia las actitudes de Jesús, para aprender de él la sublime lección de anunciar el evangelio de la paz con la fuerza transformadora del amor. En el proyecto de Dios, la familia tiene la misión de dar la vida, de acogerla, cuidarla, protegerla, promoverla desde su concepción hasta su ocaso natural. En la contemplación a Cristo nuestra paz, con el compromiso de los papás, nuestras familias y nuestro pueblo tendrá vida digna. <br />V/ Envía Señor tu Espíritu sobre los padres de familia <br />R/ Y haz florecer la paz en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestra patria. <br />2. YO SOY MADRE DE FAMILIA. Invoco al Espíritu Santo para que siempre me recuerde que mi tarea como mamá es hace que mi familia tome parte en la construcción de una sociedad más ordenada. Construyendo la base de mi familia como reflejo del amor y perdón de Dios; haciendo todos los esfuerzos por integrar una familia unida y solidaria; participando en la sociedad; promoviendo en todas las personas cercanas, el amor a la verdad, la necesidad legalidad y el orden y la importancia de la comunidad, para que en Cristo nuestra paz, con la participación de las familias, nuestro pueblo tenga vida digna. <br />V/ Envía Señor tu Espíritu sobre las madres de familia <br />R/ Y haz florecer la paz en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestra patria <br />3. YO SOY MAESTRO(A). Pido la sabiduría del Espíritu Santo para tener la capacidad de educar para la paz, fomentando el amor a la verdad, educando en el amor y para el amor. Conscientes que la paz tiene su fundamento en la apertura de las conciencias a la verdad. Para que viviendo en la verdad de Cristo nuestra paz, con el trabajo de los maestros, nuestro pueblo tenga vida digna. <br />V/ Envía Señor tu Espíritu sobre los maestros <br />R/ Y haz florecer la paz en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestra patria <br />4. YO SOY ESTUDIANTE. Pido sus dones al Espíritu Santo para tener y difundir pensamientos de paz, que nos permitan ir más allá de las emociones y reacciones primarias que generalmente son agresivas y violentas; por eso los jóvenes necesitamos educarnos en valores y virtudes orientados a buscar la paz, para responder a todo lo que conduce a la violencia con acciones de paz y construir un mundo reconciliado y rico en humanidad; así, en Cristo nuestra paz, con la participación de los jóvenes, nuestro pueblo tendrá vida digna. <br />V/ Envía Señor tu Espíritu sobre los estudiantes. <br />R/ Y haz florecer la paz en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestra patria <br />5. YO SOY UNA PERSONA MAYOR. Pido al Espíritu Santo su fuerza y su don de consejo, para entregar a los más jóvenes todas las enseñanzas de mi vida que les ayuden a fomentar sentimientos de paz, para que no haya agresividad en las personas, ni en las familias ni en la comunidad y todos podamos vivir con tranquilidad. Que en Cristo nuestra paz, con la sabiduría de los ancianos, todos tengamos vida digna. <br />V/ Envía Señor tu Espíritu sobre las personas mayores <br />R/ Y haz florecer la paz en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestra patria <br />6. YO SOY COMERCIANTE. Pido al Espíritu Santo que nos anime a todos los comerciantes para aprender la lección de la justicia y así ser promotores de gestos de de paz que expresen la riqueza de nuestros pensamientos y sentimientos de paz, y así promovamos la comunión y la reconciliación. Que en Cristo nuestra paz, con la responsabilidad de quienes nos dedicamos al comercio, nuestro pueblo tenga vida digna. <br />V/ Envía Señor tu Espíritu sobre los comerciantes <br />R/ Y haz florecer la paz en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestra patria <br />7. YO SOY UN SERVIDOR PÚBLICO. Pido al Espíritu Santo su fuerza para vivir en la legalidad y educar para la legalidad. Que el Espíritu Santo nos recuerde que una sociedad carente de ética no puede vivir en la paz, la ética es la columna vertebral de la convivencia social. La vivencia de la legalidad destruye el oportunismo y la corrupción que traen desgaste social. Que en Cristo nuestra paz, con la colaboración de los servidores públicos, nuestro pueblo tenga vida digna. <br />V/ Envía Señor tu Espíritu sobre los servidores públicos <br />R/ Y haz florecer la paz en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestra patria <br />8. YO SOY SACERDOTE. Mi vida esta ordenada al servicio de la comunidad por la predicación de la Palabra y la administración de los sacramentos. Invoco al Espíritu Santo, para que siempre con mi vida sea testigo de la paz y con mi ejemplo enseña a todos los discípulos de Jesús a orar por la paz, porque la oración infunde valor y sostiene a los verdaderos amigos de la paz. Que en Cristo nuestra paz, con el ministerio de los sacerdotes, nuestro pueblo tenga vida digna. <br />V/ Envía Señor tu Espíritu sobre los sacerdotes <br />R/ Y haz florecer la paz en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestra patria <br />5. PARROQUIA MISIONERA PARA CONSTRUIR LA PAZ<br />Presidente: Nuestra comunidad ha asumido el proyecto pastoral de PARROQUIA MISIONERA y creemos que es el Espíritu Santo quien nos ha movido a hacerlo. Creemos que la renovación de la parroquia al inicio del tercer milenio exige reformular sus estructuras, para que sea una red de comunidades y grupos, capaces de articularse logrando que sus miembros se sientan y sean realmente discípulos y misioneros de Jesucristo en comunión. Desde la parroquia hay que anunciar lo que Jesucristo “hizo y enseñó” mientras estuvo con nosotros. Su Persona y su obra son la buena noticia de salvación anunciada por los ministros y testigos de la Palabra que el Espíritu suscita e inspira. La Palabra acogida es salvífica y reveladora del misterio de Dios y de su voluntad. Nuestra parroquia está llamada a ser el espacio donde se recibe y acoge la Palabra, se celebra y se expresa en la adoración del Cuerpo de Cristo, y así es la fuente dinámica de la misión que, en un contexto de violencia, nos mueve a construir la paz con justicia y dignidad. <br />Ahora, como comunidad parroquial queremos acoger el don del Espíritu Santo para que sea quien impulse a cada comunidad, a cada equipo y a cada movimiento en una comunidad misionera que construya la paz en medio del mundo.<br />Enseguida pasará cada equipo o comunidad a presentar un símbolo de lo que se propone hacer para colaborar en la misión y en la construcción de la paz.<br />Capilla de nuestra Señora de Fátima.<br />Ermita de Guadalupe<br />Capilla de nuestra Señora del Pilar<br />Capilla de Sta. Teresita del Niño Jesús<br />Capilla de san Felipe de Jesús<br />Capilla Estrella de la Mañana<br />Capilla de Cristo Resucitado<br />Capilla de san Francisco de Asís<br />Capilla del Buen Pastor<br />Capilla del Sagrado Corazón de Jesús<br />Capilla de Guadalupe (Carabalí)<br />Capilla de Santiago Apóstol<br />Capilla de la Natividad<br />Capilla de Guadalupe (Praderas)<br />Comunidades Eclesiales de Base<br />Pastoral infantil (1ª Comunión)<br />Pastoral infantil (Otros grupos)<br />Pastoral juvenil (Grupo 1)<br />Pastoral juvenil (Grupo 2)<br />Pastoral juvenil (Grupo 3)<br />ICA (Nivel 1)<br />ICA (Nivel 2)<br />ICA (Nivel 3)<br />ICA (Nivel 4)<br />ICA (Pastoral familiar)<br />Cáritas parroquial<br />Adultos mayores<br />Pastoral de la salud<br />Granito de Mostaza<br />Apostolado de la Cruz<br />Escuela de la Cruz<br />Escuela de pastoral<br />Madres responsables<br />Pandillas de la amistad<br />Talleres de oración y vida<br />Adoración nocturna<br />Legión de María<br />Medios de Comunicación<br />Terminada la presentación de los símbolos, el Presidente concluye: <br />PRESIDENTE: Te presentamos, Padre, a la diversidad de comunidades y equipos suscitados por el Espíritu Santo en esta comunidad parroquial que ofrecen su contribución para la construcción de la paz. Alienta estos compromisos con el don del Espíritu Sabnto para que den frutos en abundancia. Por Jesucristo nuestro Señor. AMEN<br />6. ORACIÓN FINAL<br />La oración final se hace en forma responsorial. Si es posible, de manera cantada. <br />V/ Ven, Dios Espíritu Santo, y envíanos desde el cielo tu luz, para iluminarnos. <br />R/ Ven a reinar Espíritu de amor <br />V/ Ven ya. Padre de los pobres, luz que penetra en las almas, dador de todos los dones. <br />R/ Ven a reinar Espíritu de amor <br />V/ Fuente de todo consuelo, amable huésped del alma, paz en las horas de duelo. <br />R/ Ven a reinar Espíritu de amor <br />V/ Eres pausa en el trabajo; brisa, en un clima de fuego; consuelo, en medio del llanto. <br />R/ Ven a reinar Espíritu de amor <br />V/ Ven, luz santificadora, y entra hasta el fondo del alma de todos los que te adoran. <br />R/ Ven a reinar Espíritu de amor <br />V/ Sin tu inspiración divina los hombres nada podemos y el pecado nos domina. <br />R/ Ven a reinar Espíritu de amor <br />V/ Lava nuestras inmundicias, fecunda nuestros desiertos y cura nuestras heridas. <br />R/ Ven a reinar Espíritu de amor <br />V/ Doblega nuestra soberbia, calienta nuestra frialdad, endereza nuestras sendas. <br />R/ Ven a reinar Espíritu de amor <br />V/ Concede a aquellos que ponen en ti su fe y su confianza tus siete sagrados dones. <br />R/ Ven a reinar Espíritu de amor <br />V/ Danos virtudes y méritos, danos una buena muerte y contigo el gozo eterno. <br />R/ Ven a reinar Espíritu de amor <br />7. EUCARISTÍA<br />