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esquema simplemente jerárquicos.De este modo, el cerebro funciona como un sistema modular (40). A estos sistemas no lineal...
amígdala y el hipotálamo trabajan en estrecha armonía, y el comportamiento de ataque puede seracelerado o retardado según ...
múltiples subsistemas. Aunque hasta ahora no hay pruebas claras del funcionamiento modular de lapersonalidad, sería verdad...
monos vervet) los que producirían tales disociaciones.Aunque el cerebro está comprendido por un número grande de módulos r...
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Se supone que la NA juega un papel importante en la modulación del comportamiento y en lainternalización de valores. Por l...
De todas formas, sería sorprendente si las complejidades de la conciencia no fueran comparablescon la de sus basamentos ne...
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Neurobiologia del psicopata eduardo mata

  1. 1. 1 Neurobiología del psicópata 2 Eduardo A. MataEl enorme interés que ha despertado el psicópata en la Psiquiatría contemporánea tiene mucho quever principalmente con dos factores. En primer lugar, el desarrollo que ha tomado la personología y,dentro de ella, sus bases neurobiológicas, las cuales, ha su vez, están vinculadas con el crecienteconocimiento que tenemos del cerebro.El segundo aspecto tiene que ver con la potencial y actual destructividad que caracteriza laconducta de algunos psicópatas. La destructividad humana es un fenómeno apasionante y cuyacomprensión y profundización se hace tanto más necesaria cuanto mayores son los recursos quelas Ciencias del Hombre van poniendo a nuestra disposición. En especial, interesa tratar deestablecer ciertos puntos en común entre las grandes manifestaciones de destructividad (guerras,genocidios, torturas, terrorismo ) algunas de los cuales podrían apoyarse en la Sociología, en laAntropología Filosófica y, tal vez, en la Historia; y, por otra parte, las manifestaciones individuales dedestructividad humana, basadas en la Psicopatología, la Psicología y las Neurociencias. Talrecorrido tal vez nos permita hacer un repaso integrativo de tal modo que, guiándonos por la líneade la destructividad como comportamiento, nos deje entrever el nexo que vincula, en el hombre, elplano profundo de sus bases biológicas más elementales, hasta los más elevados y complejos desus organizaciones sociales y de su axiología. Debido al alcance de este trabajo, sólo tomaremosalgunas de las características clínicas y neurobiológicas de un tipo particular de personalidadvinculada a la destructividad: el psicópata.Lorenz y los etólogos consideran la agresividad organizada como una adquisición evolutiva que sehabría producido hace unos 40.000 años. Sería un ejemplo de "fusión" primitiva, en un sentidosocial, ya que para aumentar la eficacia de la agresión como arma de supervivencia, había queunirse y organizarse. Este vínculo parece tener relación con el "entusiasmo militante", formaespecializada de agresión comunitaria, un entusiasmo que comparte el grupo contra un enemigocomún. Su máxima expresión sería la "esquizofrenia de guerra", descrita por Kahler, y que necesita-en principio- considerar que el enemigo no es un semejante. Hay una especie de continuo en estemodelo que va desde la agresión organizada en ejércitos regulares regidos por convencionesinternacionales -cerebro límbico- a la crueldad y brutalidad inútil de las torturas y vejaciones de loscampos de concentración y los genocidios -cerebro reptílico.Como una de las corrientes de ideas más importantes en la comprensión del funcionamiento delcerebro en relación con la personalidad, mencionaremos la concepción de McLean.(37,38,39)Un modelo de cerebro organizado jerárquicamente ya había sido propuesto por Hughlings Jackson.Para este famoso neurólogo inglés habría centros "superiores", "medios" e "inferiores", siendo estosúltimos re-representados por los medios, y ambos re-representados por los superiores.Contra esta posición surgió la de los antilocalizacionistas, que querían ver al cerebro como "unamasa homogénea, como cualquier glándula, por ejemplo el hígado, con funciones homogéneamentedistribuidas".Head pensaba que las lesiones cerebrales interrumpían una serie de eventos que estabansecuenciados entre sí y que conducían a un resultado. Ahora se sabe que cada acto mental esconsecuencia también de múltiples procesos paralelos y no solamente de una sola línea secuencial.La visión actual de estos procesos es que existen tanto jerárquicos como paralelos. Las "últimas"estaciones reciben "inputs" tanto de las "intermedias" como de las "iniciales" confundiendo los
  2. 2. esquema simplemente jerárquicos.De este modo, el cerebro funciona como un sistema modular (40). A estos sistemas no lineales se lesllama heterarquías. Éstas, aunque tienen muchos elementos de las jerarquías, son mucho máscomplejas. Desde que sus diferentes unidades pueden ser relativamente independientes, puedeninteraccionar entre todas ellas, sin considerarse sus niveles de complejidad. Dada la inseparabilidadentre estructura y función, se puede pensar que el comportamiento funciona de la misma manera.Recordaremos aquí, nuevamente, las ideas de McLean. De acuerdo a su teoría, el cerebro humanoresulta de la superposición e integración de funciones de tres cerebros distintos, con diferentescaracterísticas estructurales y neurofisiológicas, y también especiales performancescomportamentales.Representan la herencia de nuestros antepasados: los reptiles, los mamíferos y los primerosprimates. Consiste en un conjunto de estructuras nerviosas, que en el hombre ocupan los llamadosganglios basales y el complejo estrío palidal. Es la parte más primitiva en el cerebro humano, yademás de lo mencionado comprende la médula espinal, el bulbo y la protuberancia, que formanparte del cerebro posterior; y el cerebro medio o mesencéfalo. McLean llama "armazón neural" alconjunto integrado por la médula, el cerebro posterior y el cerebro medio. Alberga los mecanismosneurales básicos de la reproducción y de la autoconservación, lo que incluye el ritmo cardíaco,circulación sanguínea y respiración. En un pez o un anfibio, éste es casi todo el cerebro que existe.Entre los elementos comunes al hombre y a los reptiles, que suponemos provenientes delcomponente R (cerebro reptílico) figuran la selección del hogar, la territorialidad, el involucramientoen la caza, apareamiento, crianza y, de acuerdo a McLean, también intervienen en la formación dejerarquías sociales y selección de líderes. Tiene participación en los comportamientos ritualistas.Salvo algunas excepciones, pareciera que estos comportamientos forman parte de las conductasburocráticas y políticas del hombre actual. Se dice que "mató a sangre fría" y la metáfora alude alcomponente R y a la "sangre fría" de los reptiles.Rodeando al complejo R se encuentra el sistema límbico. Lo tienen rudimentariamente los reptiles y,por supuesto, los mamíferos. El comportamiento de los mamíferos, desde las clases más inferioreshasta las más desarrolladas, incluyendo a los humanos, difiere de los reptiles no sólo en la gamamucho más vasta de comportamientos posibles, sino porque en ellos aparece la emoción. Algo muyimportante es que este sistema no sufrió grandes cambios desde las especies menos avanzadashasta las más desarrolladas. Esto se advierte en las expresiones de furia de un gato o un perro,notablemente similares a las de un humano en la misma situación. No es nada comparable con laimpasibilidad de la expresión de los reptiles.Es llamativo que la casi totalidad de los psicofármacos actúen en el sistema límbico. Los sistemasneuroendocrino, neuroinmune, neurovegetativo, los ritmos circadianos, todos ellos fuertementeinfluenciados por las emociones, tienen allí su sede.La amígdala, parte importante en esta región, tiene un papel trascendente en la agresividad.Recordemos que, actuando armónicamente con el circuito septal, constituirían la sedeneuroanatómica y neurofisiológica de los instintos de vida y de muerte de Freud. Existen motivospara creer que la base del comportamiento altruísta se encuentra en el cerebro límbico. El amor(instinto de vida) parece ser una adquisición de este cerebro. Muchas investigaciones documentanque las emociones son patrimonio de los mamíferos y, en algunos casos, de las aves. Precisamentelas especies que, fuera de los insectos sociales, cuidan de sus crías.Los sitios más primitivos de agresión, la agresión depredadora, han sido ampliamente estudiados, ynumerosas estructuras filogenéticamente muy antiguas han sido implicadas, incluyendo elhipotálamo, el tálamo, el mesencéfalo, el hipocampo y, como ya se dijo, el núcleo amigdalino. La
  3. 3. amígdala y el hipotálamo trabajan en estrecha armonía, y el comportamiento de ataque puede seracelerado o retardado según sea la interacción entre estas dos estructuras. Por lo tanto, vemos quela inhibición de la agresión puede ocurrir entre dos elementos neuroanatómicos, que son ellosmismos primitivos, y que no es tan simple decir que se trata del control de estructuras "superiores"sobre otras "inferiores".Por último, aparece el neocórtex, que ya se presenta en estado rudimentario en los mamíferosinferiores, sufre un desarrollo impresionante en los primates y este proceso se vuelve explosivo enla línea de los homínidos y en los grandes mamíferos acuáticos. La velocidad, volumen ytrascendencia de este desarrollo parece haber incidido para que la integración a los dos primitivoscerebros que le precedieron -y que ellos lograron entre sí- no se cumpliera completamente. Tal vezesta discrepancia permita explicar la disparidad entre la curva de crecimiento de los logroscientíficos por una parte y la falta de mejoría apreciable en el control de las emociones y la primacíade la conducta ética por otra.La agresión y su subproducto perverso, la destructividad, requieren el compromiso de estasantiguas estructuras. Sin ellas no habría verdadera agresión, ya que ésta ni es una abstracción ni esdefinida por sus consecuencias. La verdadera fuerza de la agresión radica en un conjunto de "redesneurales" o "armazón neural" (como respectivamente la llaman Grisgby y Schneider, por un lado, yMcLean por el otro) y en la emoción provista por el límbico (un modelo de integración de redesneurales de diferentes niveles).De esta manera, el cerebro humano transporta consigo la historia de la evolución (39) en suanatomía. Comenzó en el agua cuando el pez desarrolló un tubo para transportar los nervios desdepartes distantes de su anatomía a un lugar central de control. En primer lugar aparece unabultamiento en lo alto de la espina, después los nervios comienzan a especializarse. Algunos deellos se vuelven sensibles a moléculas y forman nuestro cerebro olfatorio. Otros se especializan enpercibir la luz y forman los ojos. Estas estructuras se conectan a una especie de bosquecito quecontrola los movimientos: el cerebelo. Este conjunto forma el cerebro reptílico, mecánico einconsciente. Sus partes básicas continúan intactas y forman parte del más bajo nivel del sistema detres partes que se ha desarrollado desde entonces (cerebro trino).Encima de éste, se desarrollan luego más módulos: el tálamo, que permite que la vista, el olfato y eloído puedan ser usados conjuntamente; la amígdala y el hipocampo, creando un sistema dememoria primitivo; y el hipotálamo, haciendo posible que el organismo reaccione a mayor cantidadde estímulos. Este es el cerebro mamífero, el cerebro límbico. Las emociones se generan aquí, perotodavía no puede ser experimentadas como conscientes.Durante la evolución de los mamíferos los módulos sensoriales dispararon la creación de unadelgada capa de células, cuya forma permitía que se formaran muchas conexiones entre ellas, conmuy poco crecimiento en volumen. Esta "piel" se volvió la corteza y es donde emergió laconsciencia.Los mamíferos que iban rumbo a convertirse en humanos desarrollaron un mayor córtex,desplazando al cerebelo atrás, a la posición que ahora ocupa. El "Australopithecus Africanus" teníaun cerebro muy cercano al actual hace unos 300 millones de años atrás, pero era un tercio detamaño del actual. Un millón y medio de años atrás el cerebro homínido experimentó una evoluciónexplosiva, como ya se señaló. Tan súbito fue este desarrollo que los huesos del cráneo debieronmodificarse, para crear la alta y plana frente que nos distingue de los primates.La personalidad -y los comportamientos que generalmente incluyen cognición y percepción-representan la operación compleja de varios sistemas funcionales, cuya actividad es mediada por unrepertorio relativamente estable de redes neurales intrincadas. Uno puede estudiar las funciones dela personalidad como módulos pertenecientes a un sistema mayor, comprendidos ellos mismos por
  4. 4. múltiples subsistemas. Aunque hasta ahora no hay pruebas claras del funcionamiento modular de lapersonalidad, sería verdaderamente extraño que otros aspectos del funcionamiento perceptual seanmodulares, y la personalidad no. La supervivencia requiere de un funcionamiento adecuado, ymuchas veces automático e inconsciente, de una cantidad de sistemas (módulos) que medianmuchos factores: motivación, exacta percepción del ambiente, obtención de lo que se necesita parasobrevivir, regulación de los impulsos agresivos y sexuales, formación de las relaciones con otrosindividuos, iniciación y completamiento de comportamientos intencionales, y la inhibición de losinapropiados.En general, la gente se experimenta a sí misma como una unidad, coherente y estable, en abiertacontradicción con el hecho de que el substrato neural de su funcionamiento psicológico está basadoen muchos componentes modulares diferentes. Este sentido de totalidad es consecuencia de lanotable (y no siempre bien comprendida) capacidad de síntesis o de autoorganización que elorganismo posee. Esta organización refleja un proceso no linear, cuyo curso no se puede predecir apartir de fenómenos químicos o físicos. Las propiedades funcionales que emergen de estascomplejas redes neuronales poseen un alto grado de organización. El deterioro de un aspecto dadode tales redes puede asociarse a un cambio específico de funcionamiento, haciendo que la mayorparte del tiempo el comportamiento observado permanezca organizado, aunque tenga deficiencias.Una fuente de la auto-organización puede encontrarse en la "re-entrada de señales", lo cual ocurreen todos los niveles de la heterarquía neural.Hay muchas ventajas en la adopción de una perspectiva modular y funcional. Además de su valorexplicativo, puede servir para cambiar el énfasis puesto hasta ahora en los rasgos y desplazarlohacia las funciones y sistemas funcionales (autocontrol, regulación del afecto, juicio, destructividad).Además, una teoría modular podría añadir fundamentos a la conceptualización cognitiva de losesquemas (asumciones básicas). Por lo tanto, este self podría estar compuesto por un gran númerode autorepresentaciones, cada una de ellas sustentadas por diferentes pero superpuestas redesneurales, las que incluyen las encargadas de regular los afectos. Trastornos tales como los casosde personalidad múltiple, personalidad borderline y estados disociativos podrían entonces serconsiderados en parte como perturbaciones de diferentes sectores de las redes neurales. Estaperturbación sobre el sistema cerebro/mente podría tener causas biológicas y/o determinadas por laexperiencia. La variabilidad menos caótica y la coherencia observada en las personas normalespodría ser el resultado de una mejor integración de estos sistemas modulares.Los datos clínicos para esta hipótesis son abundantes. Uno de ellos es la creciente habilidad de losniños y los adolescentes en rumbo hacia la adultez para regular su conducta, a medida que elcerebro madura. Esta maduración parece ser consecuencia no sólo de la experiencia, sino tambiénde la mielinización de las áreas prefrontales (con los cambios consecuentes en las redes neurales),un proceso que continua hasta la tercera o cuarta década de la vida.Este modelo es también consistente con las investigaciones hechas en relación a la congruencia delhumor con la memoria. Tiene que ver con el hecho de que cuando uno tiene determinados estadosde humor, tiende a tener recuerdos específicos. Una red específica parece haber sido activada, y alhacerlo, bloquea el acceso a otras representaciones. Cuando uno está deprimido, tiende a tenercierto tipo de recuerdos y de fantasías.Es posible que la operación de redes neuronales relativamente independientes estén sustentando laconsistencia observada en varios estados emocionales. Si estas redes son perturbadas es posibleobservar ciertas incongruencias afectivas, lo que depende de la naturaleza de la perturbación. Unafecto inapropiado puede verse en la esquizofrenia, pero también puede verse en la "esquizofreniade guerra" de Kahler, o en los genocidios(41). En estos últimos casos serán factores contextuales, talvez operando a través de sistemas neuroquímicos (como los que sugerirían los hallazgos en los
  5. 5. monos vervet) los que producirían tales disociaciones.Aunque el cerebro está comprendido por un número grande de módulos relativamenteindependientes, posee una notable capacidad de síntesis. La actividad del organismo humano es,por lo tanto, coherente, a pesar de la enorme variabilidad en el funcionamiento de sus componentesmodulares. Diversas capacidades funcionales psicológicas y físicas surgen de la estructuraheterárquica de las redes neuronales del cerebro. Los circuitos neuronales están organizados enuna forma modular distribuida, y desde que sus "propiedades funcionales son envueltas enpropiedades estructurales" se ha argumentado que el mismo funcionamiento debía estar organizadode manera similar. Toda actividad humana, por lo tanto, refleja una compleja síntesis de muchosfactores actuando concertadamente para producir un resultado específico mediante incontables yvariados métodos(40). Estos son realmente sistemas funcionales.La extensión de estas ideas, como se dijo más arriba, al terreno de la personalidad, es la etapasiguiente que la lógica indica.King(20) se refiere a la historia de las teorías neurobiológicas de la personalidad, señalando que yaen el siglo IV antes de Cristo, Hipócrates había precisado la existencia de cuatro estilos diferentesde personalidad basado en los humores. Durante más de veinte siglos después de él, aún no se hapodido desarrollar una teoría neurobiológica coherente. No obstante, en los últimos diez años (lallamada "década del cerebro") se han producido avances significativos en las neurociencias, enparticular en la neuroquímica. La taxonomía en este terreno ha registrado también progresos através de Eysenck, Zuckerman, Siever y Cloninger.Se podrían dividir los enfoques referidos a la biología de la personalidad en dos subcategorías: lasmacroteorías y las microteorías.Las macroteorías intentan explicar las múltiples variaciones de la personalidad en relación asistemas neurobiológicos, y las microteorías son modelos que tienden a explicar loscomportamientos más específicos en relación con la actividad de sistemas singulares deneurotransmisión.A esta complejidad cabe agregarle los criterios dimensionales y categoriales para analizar lostrastornos de la personalidad. Los dimensionales se centran en los rasgos, y por lo común soncurvilineales. Los categoriales son taxonómicos, y responden a los agrupamientos de los "clusters"A, B y C del DSM-IV.Las alteraciones de la personalidad, desde el lado neurobiológico, requieren tener en cuenta estosantecedentes. Ahora nos abocaremos a intentar proveer algunos elementos concernientes a lapersonalidad psicopática.Ha habido, en general, bastante controversia en relación al concepto de personalidadpsicopática/personalidad antisocial, y también e los rasgos que lo componen. R. C. Howard(24) llegaa la conclusión de que, más que ser una entidad clínica unitaria hay una familia de conceptos depsicopatía parcialmente superpuestos, que pueden dividirse en tres. 1) Un tipo Norteamericano("sociópata") caracterizado por una conducta antisocial crónica que comienza en la infancia o laadolescencia temprana; 2) Un tipo secundario por el rasgo del alto nivel de impulsividad, aislamientosocial, y perturbaciones emocionales; y 3) un tipo primario caracterizado por la impulsividad sumadoa una falta de aislamiento social y de perturbaciones emocionales. Esto no implica que estos trestipos sean mutuamente excluyentes; es más, la "sociopatía" es vista como un concepto amplio queabarca tanto la psicopatía primaria como la secundaria, así como una alta proporción de criminalescomunes.
  6. 6. De todos modos, para cualquier agrupación diagnóstica que parta de una concepción psicobiológicase hace necesario formular tres cuestiones:1-¿Cómo? (esto es, ¿cuáles son los mecanismos que median las conductas?)2-¿Cuándo? (o sea ¿cuáles son los disparadores amnientales que precipitan el comportamiento?)3-¿Por qué? (esto es, ¿cuáles son los factores que predisponen al individuo a desarrollar talesconductas)Hay tres fuentes principales de datos, que se corresponden con cada uno de los tres nivelesprecedentemente señalados: el epidemiológico, cuyo propósito es la descripción de las relacionessociológicas, donde su foco son las poblaciones y su método es el estadístico; el clínico, quedescribe el cuadro clínico y sus correlatos, su foco es el individuo, y su método es el estudio decasos, y, por último, el experimental, cuyo objeto es desarrollar una teoría que explique el fenómenoclínico, su foco son los mecanismos, y su método es el análisis experimental de las conductasanálogas.Surge de esto una conclusión: una explicación completa de la conducta requiere de estos tresniveles. Se advierte la interrelación de estos tres niveles en el Esquema 1. En un nivel intraorgánico,se debe establecer una distinción entre los mecanismos que median los efectos de los eventosiniciadores y de las influencias predisponentes, de las expresiones cognitivas, afectivas y motóricasde la salida (output) de tales mecanismos mediadores. Por lo tanto los rasgos de personalidad, quepueden definirse como características y persistentes maneras de pensar, sentir y actuar hacia símismo y hacia el ambiente, son expresiones de mecanismos subyacentes, los que pueden serdescritos como "sistemas funcionales" neuropsicológicos. Una importante característica que seadvierte en el esquema 1 es que las salidas afectivas, cognitivas y motóricas, retroalimentan a loseventos disparadores (las consecuencias de nuestros actos pueden convertirse en estressores), y alas influencias predisponentes (comportamientos característicos y habituales o "estilos de vida");pudiendo, por lo tanto en influencias predisponentes a perturbaciones psicofisiológicos (enfermedadcoronaria) tanto como a trastornos psiquiátricos. (Howard)Veamos, en este contexto, el análisis de las teorías que hace Howard(24). Las teorías seránexaminadas, principalmente en la extensión en que responden a las tres grandes cuestiones(¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuándo?), y, en segundo término, en que medida estas respuestas sonaplicables a las tres clases de psicopatía descritas por Howard, y permiten identificarlas como ungénero. Las iremos viendo a medida que surjan los temas relacionados a las mismas.En este trabajo, me concentraré especialmente en aspectos neurobiológicos del trastorno depersonalidad antisocial al cual, como veremos, es más adecuado denoninar "psicópata".Analizaremos, a lo largo del mismo, cómo se entrelazan las micro con las macroteorías, y losaspectos dimensionales con los categoriales. Hacer una disección de los mismos ni parece prácticoni resulta posible sin afectar la idea de integración de los elementos que componen un trastorno dela personalidad.No es necesario subrayar la importancia de este tipo de alteración de la personalidad, teniendo encuenta su asociación con las actividades delictivas, la violencia, las dificultades en el control deimpulsos, la sexualidad riesgosa y desordenada, y el consumo indebido de substancias.Siever (18) ha señalado recientemente (1998) la poca bibliografía existente en lo concerniente a laneurobiología del psicópata, e inclusive, la controversia respecto del concepto mismo de psicopatía.Mientras en los Estados Unidos se ha prestado considerable atención a los aspectos antisociales y
  7. 7. criminales de este trastorno, poco se ha estudiado su falta de empatía y su locuacidad.Chekley ha sido probablemente quien más ha aportado en los últimos tiempos al concepto depsicopatía, subrayando la desviación social, el encanto superficial, la falta de remordimientos, laincapacidad para amar, y el estilo vincular irresponsable e impersonal.Hare, especialmente en la última versión de su Psychopathy Checklist (PCL-R), permite hacer ladistinción entre dos estructuras.La primera de ellas (Factor 1), se caracteriza por la locuacidad, falta de remordimientos o culpa,afectos superficiales, callosidad, falta de empatía, y renuencia a aceptar responsabilidades. Estavariante no necesariamente debe ser antisocial.La segunda (Factor 2) consiste en los rasgos verdaderamente antisociales, en la agresividad y faltade control de impulsos.El Factor 1 es el "núcleo" de la psicopatía, y puede o no estar asociado a lo antisocial; pero estoúltimo siempre está vinculado al Factor 1. Por esto es necesario distinguir la psicopatía de laantisocialidad. En la práctica, no es nada fácil separar uno de otro factor, y distinguir las múltiplesvariantes fenomenológicas que pueden exhibir los psicópatas.Otro aporte importante para penetrar en la taxonomía del psicópata ha sido el de Lewis (4) quien cita,entre otros, las tipologías de Blackburn. Este autor subraya que, mientras la psiquiatríanorteamericana define la conducta antisocial en términos comportamentales, otras definciones lohan hecho en relación con las emociones. Así, se pueden distinguir dos grupos. Uno de ellos estáformado por individuos que tienen muy poca culpa con respecto a su conducta anormal, y pocaempatía hacia sus pares (factor 1 de Hare). El otro grupo está formado por individuos que tienen"tendencias neuróticas": estos últimos presentan emocionalidad excesiva y quejas de "conflictointerno... culpa, ansiedad, depresión, remordimientos, paranoia, y otros síntomas psiconeuróticos".La primera ha sido llamada "psicopatía primaria" y a la segunda "psicopatía secundaria". En elmodelo del "nuevo paradigma" de Esterly y Neely la "psicopatía secundaria" se corresponde con eltipo de alta ansiedad que son dependientes de drogas, y con el Tipo I de alcoholismo de Cloninger.Este último, que es bajo en Búsqueda de Sensaciones, es improbable que tenga comportamientosimpulsivos, pero, cuando existen, tienen la finalidad de reducir la ansiedad (por ejemplo, trastornosalimentarios, exceso de ejercicios, adicción al trabajo, y exceso de compras y despilfarro). Coincidecon exceso de las monoaminas (MA, DA, alta MAO).Mientras tanto, el Tipo II de alcoholismo de Cloninger es más probable que tenga comportamientosimpulsivos, y cuando los tienen, son dirigidos a la búsqueda de sensaciones y de riesgo (porejemplo, aventuras sexuales, juego patológico y robo). Habría baja ST y baja MAO.Lewis propone hipótesis respecto de las bases biológicas que subyacen a ambos tipos depsicopatía. Sostiene que el comportamiento antisocial persistente tiene importantes correlatosemocionales: ya sea una notable falta de las mismas en "psicópata primario" (miedo, ansiedad,culpa, calidez, empatía) o su exceso, también importante (enojo, depresión, ansiedad, culpa), en"psicópata secundario". La ST está protagónicamente detrás de la sintomatología de ambos grupos.Como se verá más adelante, hay un defecto en el aprendizaje de la evitación, que depende enbuena medida de la ST. La afectividad excesiva e inapropiada, con conductas impulsivas ycomportamientos desviados, coinciden con bajos niveles de 5-HIAA en LCR. La disfunción ST hasido implicada también en el trastorno bipolar, y tanto la agresión como esta última se tratan concarbonato de litio(4).
  8. 8. Para iniciar el estudio de las bases neurobiológicas de las personalidades antisociales, convendríaanalizar los aportes de algunos de los principales personólogos que, desde esta perspectiva, hanincorporado conceptos básicos (Zuckerman, Gray, Cloninger, Siever, etc.). Nos referiremos a ellosen general, para luego detenernos en el factor 2, tratando de ver el componente de agresividad,violencia y destructividad y al de control de impulsos. Se ha sugerido que el primero de estoscomponentes es parte del segundo, que tiene otras formas de expresión no agresivas (18) niantisociales, como ocurre con los trastornos alimentarios. Cuando hablemos del control de impulsosnos referiremos específicamente a este factor.La idea de Zuckerman (1,2), del superrasgo P-Impuss (Psicoticismo-Impulsividad-Búsqueda deSensaciones-No socializado) es uno de esos aportes. No está sólo presente en este tipo dedesorden de personalidad, sino también en las personalidades borderlines, y en personalidadesrelativamente adaptadas.Se ha conjeturado que el rasgo P-ImpUSS y la psicopatía, son una combinación de una fuertetendencia a la aproximación unida a una débil inhibición y a los mecanismos de alerta. La primerade ellas es equivalente a la búsqueda de sensaciones de Zuckerman y de novedades de Cloninger.Los mecanismos de alerta están relacionados con el factor de "evitación del daño" de este últimoautor y con el aprendizaje de la evitación pasiva. (Fig.1).Raine y Col.(17) afirman que el patrón antisocial se caracteriza por: a) una desinhibicióncomportamental, baja responsividad fisiológica (vinculada al bajo alerta), y disfunción prefrontal; y,b) disfunción del hemisferio izquierdo o, alternativamente, una lateralización reducida para lasfunciones lingüísticas.a) La desinhibición comportamentalTodas las alteraciones incluidas en a) tendrían elementos comunes. Por empezar, la desinhibicióncomportamental se vincula con conceptualizaciones de Gray en relación con el sistema deactivación comportamental (SAC), como opuesto al sistema de inhibición comportamental (SIC). ElSAC se activa en respuesta a incentivos gratificantes o placenteros; en tanto, el SIC los hace frentea la posibilidad de castigo o frustración, y se piensa que es el substrato de la ansiedad.Se ha sugerido que habría una hiperrespuesta del SAC, con baja reactividad del SIC. Esto ha sidodemostrado por medio de pruebas.Otra prueba a favor del bajo SIC es la baja conductancia de la piel cuando anticipan un estímuloaversivo. Volveremos más adelante sobre los aspectos fisiológicos.b) La inhibición comportamentalGray demostró los mecanismos mediante los cuales los agentes farmacológicamente sedantes(BDZ, barbitúricos y etanol) reducen el aprendizaje de la evitación pasiva; en otras palabras, reducela eficacia de los mecanismos del SNC que median la inhibición comportamental al enfrentarse alcastigo o a la frustración no gratificante. Es por esto que se sospecha la participación GABA en losmecanismos de evitación pasiva.Numerosas investigaciones han analizado la neuroquímica del SIC. El protagonista parece ser laST. La disrupción de su transmisión deteriora el aprendizaje de la evitación pasiva, de la habituacióna los comportamientos exploratorios, dispara hiperactividad, distraibilidad, respuestas de espanto,agresión y comportamientos sexuales. Estas acciones eran específicas y no podían ser atribuíidas aefectos generalizados sobre el alerta o el comportamiento. Se supone que el efecto gabaérgicoconsiste en la inhibición que ejerce sobre la ST. Sin embargo, Soubrie afirmó que aunque muchos
  9. 9. estudios demuestran el disparo de comportamientos punibles después de la reducción central de STdebido a la administración de BDZ, esto no prueba que la reducción de ST sea necesariamenteansiolítica. Señala que desde datos humanos existen individuos con ST normal o alta que puedenser impulsivos y ansiosos. Estas diferencias pueden deberse a las acciones antagónicas de losreceptores 5-HT2 y los 5-HT1c y de las vías que parten desde diferentes zonas del rafe, en loreferente a la ansiogénesis y a la ansiolisis.Para Soubrie, sin embargo, la reducción de la actividad ST y de las BDZ no necesariamentecoinciden en el mismo mecanismo. La ST no actuaría a través de sus efectos ansiolíticos sinomediando la supresión de conductas.Esto es esencial para la adaptación. A veces, el comportamiento de aproximación puede serselectivamente inhibido por la presencia de claves o anticipación de castigo o de refuerzo negativo.La falla primaria del psicópata es que carece de inhibición en situaciones en donde tanto larecompensa como el castigo son posibles y, como demostraron Newman y Kosson, cuando estoocurre, los psicópatas parecen enfocar sobre las posibilidades de recompensa e ignorar las decastigo. Esto podría vincularse con la ausencia de culpa o remordimientos.Consecuentemente, exhiben más errores en la acción (esto es, respondiendo cuando no debenhacerlo), lo que demuestra una deficiencia en el aprendizaje de la evitación pasiva. Se debe pensar,entonces, que la búsqueda impulsiva de sensaciones como un rasgo de la personalidad y lapsicopatía como un rasgo diagnóstico, están relacionados a un déficit del aprendizaje pasivo de laevitación. Por consiguiente, son insensibles a claves de castigo -posiblemente debido a este fracasoen aprender la evitación pasiva- y no es improbable que tengan algún tipo de comportamientoantisocial bajo la mirada de un policía; está debilitada la anticipación del castigo a largo plazo. En1973, Trasler conjeturó que esta dificultad en el aprendizaje de la evitación pasiva y en elcondicionamiento del miedo anticipatorio -con conservación del aprendizaje de la recompensa- eranla base de la dificultad para inhibir comportamientos socialmente inaceptables.Las tareas de la evitación pasiva son aquellas en las que el sujeto debe inhibir una respuesta paraevitar una estimulación aversiva. En un estudio de Lykken con laberintos mentales (uno de cada treserrores era castigado con un shock) los psicópatas mostraron menor evitación de los errores que losno-psicópatas (más adelante veremos que Howard sostiene que esto es más bien evitación activa).No obstante, Hare, en 1978, demostró que los psicópatas podían aprender la evitación pasivacuando se trataba de dinero. Detrás de esto podría estar la "psicopatía primaria" de Blackburn, quedicho sea de paso, para Fowles son los que tendrían la "falta de miedo" en su teoría. Convieneaclarar aquí que evitación activa es cuando el animal o el sujeto inhiben un comportamiento a puntode expresarse, y evitación activa es cuando se realiza un comportamiento con la finalidad de evitaralgo.Para Gray, una falta del alerta autonómico podría explicar el déficit en el aprendizaje de la evitaciónpasiva en psicópatas que puntúan alto en la dimensión ImpUSS debido a que el arousal puedeinhibir la respuesta en las personas más ansiosas. Los psicópatas tienden a exhibir menosalertabilidad de acuerdo a las mediciones de resistencia eléctrica de la piel, pero muestran altarespuesta cardíaca a los estímulos que han sido condicionados al castigo; ocurriendo a la inversacuando tal condicionamiento no existe. La respuesta de la piel ha sido interpretada como unaactivación del SIC, mientras que la respuesta cardíaca ha sido descrita por Fowles como indicandola activación del SAC. Ambas reacciones son también indicaciones de la activación de un sistemade alerta no específico. No resulta claro cómo diferenciar los componentes del alerta en relación a laaproximación y la evitación si se miden solamente estos dos indicadores. Por otra parte, unaaceleración puede ser indicadora de un reflejo defensivo. Estas débiles respuestas de la piel anteestímulos asociados al castigo pueden ser también indicadores de bajos niveles de ansiedad, másque una función de los rasgos ImpUSS en la misma psicopatía.
  10. 10. El castigo en sí, tal como es vehiculizado por el feedback, parece elicitar menos alerta (explicitadopor la reacción cardíaca y de la piel), en los psicópatas que en los no psicópatas, lo cualprobablemente indique menos procesamiento de los estímulos feedback en los psicópatas. Estefracaso en procesar los estímulos feedback podría explicar sus dificultades para aprender delcastigo.Esto conduce a la teoría de la "falta de miedo" mencionada por Howard (24). Hare había dicho que lospsicópatas muestran una falta del "miedo condicionado", vinculado con lo que se cita en otras partesde este trabajo, la falta de actividad electrodérmica anticipatoria en el condicionamiento aversivoclásico, además de la conducta de evitación deficitaria. Esta dificultad del aprendizaje de la evitaciónpasiva es una "variable interviniente" en el esquema de Howard, y no un "mecanismo mediador", porlo tanto no responde a la pregunta ¿cómo? en relación a la psicopatía. La teoría de Hare es criticadapor la falta de especificidad, ya que la escasa reacción electrodérmica anticipatoria también se veríaen los esquizofrénicos.La versión de Fowles (1980) de la "falta de miedo" coincide con una falla del SIC de Gray (véasemás arriba) aunque es más específica, ya que predice un déficit en la evitación pasiva, no en laactiva. Fowles argumenta que esta característica podría explicar lo nuclear del psicópata, conexcepción de su incapacidad para desarrollar relaciones estrechas. Hay mucha discusión, noobstante, en torno al defecto del SIC en los psicópatas. Por ejemplo, el "laberinto mental" de Lykken,mencionado más arriba, es más bien evitación activa, que pasiva, ya que los sujetos aplican unapresión sobre una palanca para evitar el castigo. Se ha informado una disminución de la evitaciónactiva en los psicópatas. Por lo tanto los resultados de Lykken encajan mejor en la evitación activa yno en la pasiva. La teoría de Fowles de la "falta de miedo" sería aplicable a los "psicópatasprimarios", o sea, aquellos que carecen de ansiedad, ya que ésta está asociada al SIC. Y a pesar deque Lyyken consideró que los psicópatas, ya sea con alto o bajo puntaje en ansiedad, mostrabandéficits en la evitación en el "laberinto mental", hay que considerar que una deficiente evitación seexpresa además en fallas del control de impulsos, y ésta suele correlacionar con alta ansiedad. Lateoría de Fowles tiene la ventaja de que especifica muy precisamente los disparadores ambientalesque explican porqué los inputs adecuados al SIC no provocan reacciones, incluyen una disminuciónde la reacción a los "estímulos innatos de miedo" a los estímulos novedosos. Sin embargo, señalaHoward, no hay ninguna evidencia de que los psicópatas sean menos susceptibles a las fobias quela población general, y existe evidencia que prestan menos atención a la novedad (lo que habría quecorrelacionar con los estudios de potenciales evocados que cita Raine), aún cuando sus puntajes debúsqueda de sensaciones sean elevados. Verdaderamente, la necesidad de los psicópatas debúsqueda de estimulación, necesita tener en cuenta una teoría general de la psicopatía.Resumiendo, para Howard, la teoría de Fowles no parecen tener en cuenta, desde un punto de vistaclínico-comportamental, no solamente la falta de capacidad de vínculos del psicópata, sino tambiénel grado de impulsividad, un punto cardinal clínico y una característica psicodiagnóstica.Sería posible, sin embargo, superar esta dificultad si se resuelve la hipotética relación entre el SICde Gray y los rasgos de personalidad. Es importante tener en cuenta que la hipótesis de Graydescansa en la afirmación de que "...una descripción de los procesos psicológicos que son alteradospor las drogas ansiolíticas equivale a una descripción de la patología de la ansiedad". Se puedecuestionar esta afirmación en dos terrenos, el conceptual y el empírico. Conceptualmente, desde elmomento que se afirma que el SIC detecta la discrepancia entre los resultados obtenidos y losesperados (incluyendo la gratificación), uno puede suponer que la discrepancia dependería, entreotras cosas, de la expectativa respecto de la recompensa y el no-castigo. Esto último estaríarelacionado, según Gray, con la impulsividad, y no con la ansiedad. Por otra parte, se podría pensarque los comportamientos mediados por el SIC, especialmente la evitación pasiva, estaríanrelacionados no solamente con la ansiedad, sino también con la impulsividad, desde que implicarían"vacilaciones y dudas", las cuales, según sostiene Gray, están mediados por el sistema septo-
  11. 11. hipocámpico, el substrato neural del SIC.Empíricamente, hay por lo menos cuatro argumentos que podrían llevar a cuestionar esa afirmación.En primer lugar, las drogas que se supone que afectan al SIC (alcohol, tranquilizantes menores,barbitúricos) no sólo tienen un efecto sedante, sino que tienen, además, un efecto desinhibidor. Porejemplo, el alcohol puede desinhibir comportamientos agresivos. En segundo lugar, los barbitúricospueden mimetizar los efectos del rasgo impulsividad aumentándoles, o lentificar los cambioscerebrales potenciales en tareas de discriminación "lo hago/no lo hago".En tercer lugar, hay investigadores que describen la acción de los sedantes como capaces deproducir una "oscilación" en los niveles de ansiedad, más que su reducción. Algunos autores,estudiando los efectos comportamentales de una BDZ (clordiazepóxido) encontraron efectosdiferenciales que dependían de la tarea: había una interacción entre el clorodiazepóxido y lasdrogas Gabaérgicas en una situación de supresión inducida por el castigo, pero no en tareas dediscriminación (donde el clordiazepóxido sólo interfería con el rendimiento). Esto implica que unefecto diferente del sedante, en esta droga, estaba operando para inteferir con los rendimientos enuna tarea de discriminación, lo cual, se sostuvo, operaba sobre el substrato neural del rasgo deimpulsividad.Se encontró que los altos buscadores de novedades (o de sensaciones = BdS) mostrabanreacciones más fuertes de la piel a estímulos auditivos y visuales novedosos, que los quemostraban los bajos buscadores de novedades, pero no encontraron diferencias en respuesta a laestimulación repetida. Aunque estudios adicionales mostraron que los BdS altos mostrabandiferencias en los estímulos significativos, no lo hacían con los neutrales. En otro estudio variosautores encontraron que los altos buscadores de sensaciones mostraron respuestas dérmicas apalabras con contenido sexual o de agresión, respuestas consistentes con el interés que muestranestas personas por estos temas en los medios de comunicación.En contraste con la respuesta dérmica, la cardíaca es bifásica: puede mostrar tanto aceleracióncomo desaceleración en respuesta a los estímulos. La aceleración es vista como una respuestaorientada que demuestra interés o apertura hacia los estímulos, en tanto que la desaceleraciónparece estar vinculada o a un reflejo defensivo o a uno de arranque, que depende del estímulo y delas características de la respuesta.Algunos autores encontraron que los altos buscadores de sensaciones, especialmente aquellos quepuntúan alto en desinhibición, tienden a mostrar baja desaceleración cardíaca a los tonos demoderada intensidad, en tanto que los bajos buscadores de sensaciones responden a la inversa.Estos resultados sugieren que los altos buscadores atienden más a los estímulos novedosos, aún siésto carecen de significado desde el punto de vista de la recompensa o el castigo. El reflejodefensivo parece representar una inhibición de la atención a los estímulos novedosos o quizás unretiro, más que un acercamiento cognitivo (búsqueda de información) respecto de tales estímulos.En un estudio de Horvath y Zuckerman(12), estos autores afirman que, en su búsqueda desensaciones y experiencias intensas, los buscadores de sensaciones asumen diversos tipos deriesgos, por ejemplo, trabajos o deportes peligrosos. Se exponen a situaciones ilegales conduciendodemasiado rápida y descuidadmente, e incluso intoxicados. Suelen ser voluntarios paraexperimentos considerados peligrosos, así como en misiones voluntarias de riesgo en la guerra.Tienden a beber pesadamente, tomando todos los riesgos sociales de su conducta desinhibida;fuman, aceptando los riesgos para la salud, así como se arriesgan no sólo de esta manera, sinotambién con la ley, al consumir drogas ilegales. Suelen ser ludópatas, asociado esto a unincremento en el alerta. En experimentos simulados, tienden a tomar también mayores riesgosfinancieros. Tienen tendencia a involucrarse en relaciones sexuales pasajeras y múltiples, que losexponen a contagios venéreos y, en especial, al SIDA.
  12. 12. ¿Por qué los altos buscadores de sensaciones toman tales riesgos y los de bajo puntaje no lohacen? Puede ser porque aprecian más que éstos las recompensas esperadas de tales actividades,tales como la sensación de caída libre del paracaidista, el "rush" de la heroína, o el "high" de lacocaína, el viento en la cara de un motociclista lanzado a toda velocidad, el corazón latiendo rápidoen el pecho del ludópata, a la espera de la apertura de cartas, la excitación del sexo, todos ellosproveen formas de alerta que son más valiosos para los altos buscadores de sensaciones que paralos bajos. La intensa gratificación que esto les provee supera los riesgos que estas actividadespuedan contener.Una hipótesis, aunque no necesariamente contradictoria, sostiene que los altos buscadores desensaciones tienen un "sesgo optimista", que hace que se vean en realidad menos expuestos a losriesgos. Zuckerman llamó Ss al rasgo de toma de riesgo para indicar cuantas veces el sujeto seexpone a una variedad de situaciones riesgosas. Esta actitud contiene un rasgo de impulsividad.Otra razón por la que los psicópatas podrían no ser alertados por señales de castigo en un conflictode gratificación-castigo es que, o no atienden a las señales de castigo, o le prestan demasiadaatención a las de recompensa. Harpur, en 1993, postuló que la sobresensibilidad de los psicópatasa la gratificación los conduce a un conjunto dominante de respuestas que supera su capacidad demodular su conducta en respuesta a estímulos competitivos de castigo. Sin embargo, Ball yZuckerman encontraron que los altos buscadores de sensaciones mostraban una atención mejorenfocada a todos los estímulos en una tarea de enlistado dicotómico independientemente de si losestímulos eran palabras neutrales o de interés especial para ellos.Los estímulos novedosos pueden ser intrínsecamente gratificantes o provocadores de miedo. Elefecto parece depender de los niveles del factor de búsqueda de sensaciones, que tenga elindividuo.La teoría del bajo alerta, lo cual tendría que ver con la frialdad afectiva, se apoya en que lospsicópatas tiene baja responsividad fisiológica, evidenciado por el bajo gasto cardíaco, evidenciabledesde muy temprana edad, exceso de ondas lentas en el EEG y baja conductividad eléctrica de lapiel. (Figs. 5, 6 y 7). En un sentido directo, esta baja responsividad puede hacer al individuo menossensible a claves sutiles requeridas para el aprendizaje de claves prosociales -lo que lo vincula a lacallosidad- y puede deteriorar el condicionamiento clásico de respuestas emocionales que se creeson importantes para la formación consciente del aprendizaje de la evitación. La predicción clavepara esta teoría es que las personas antisociales tendrán baja responsividad eléctrica de la piel,bajo rendimiento cardíaco, y más actividad de ondas lentas en el EEG, en reposo, comparados concontroles normales. Esto se relaciona con la baja respuesta a los eventos aversivos o estresantes.Muchas conductas antisociales implican alto riesgo, del cual parecen no darse cuenta.Howard (24) subraya que el bajo alerta puede ser cortical y autonómico. Ambos conformarían unmodelo de "sistema de alerta". Su concepto es que la teoría del bajo alerta se concentra en lapregunta ¿cómo? y descuida las cuestiones ¿cuándo? y ¿porqué? Para este autor, lascaracterísticas de bajo alerta cortical (exceso de actividad theta y delta) caracterizan más bien alpsicópata secundario que no al primario.La disfunción prefrontal, a la que volveremos a referirnos cuando hablemos de la impulsividad y dela agresión, tendría que ver con cambios en la flexibilidad intelectual y formación de habilidadescomportamentales y pobre atención sostenida, concentración y capacidad de razonamiento.Por consiguiente, un análisis de sus procesos de aprendizaje puede resultar de utilidad. Aunque lospsicópatas no son usualmente menos inteligentes que otros criminales, parecen tener problemas enaprender que no deben repetir comportamientos que les trajeron problemas con anterioridad. Lospsicópatas pasan más tiempo en prisión por reincidencias que otros criminales. Estas reincidenciaspueden ser explicadas por su necesidad de excitación (búsqueda de sensaciones) o su impulsividad
  13. 13. en respuesta a perspectivas de recompensa. Otra posibilidad radica en su insensibilidad al castigo.Pero, como se ha visto, participa de este comportamiento la dificultad ya vista en sus procesos deaprendizaje de la evitación pasiva.Los psicópatas representan un tipo extremo de personalidad sobre la dimensión P-ImpUSS. Algunasde estas características pueden ser vistas en los rasgos que componen la dimensión P:impulsividad, falta de reflexión, búsqueda de sensaciones (especialmente desinhibición) y falta desocialización.Eysenck interpretó, en los 70, que la dimensión P era una amplia tendencia latente hacia elpsicoticismo. Este término era usado en el sentido de un espectro que incluía la esquizofrenia, lostrastornos afectivos mayores, la personalidad antisocial (TPA) y la criminalidad en general, ytambién involucraba al pensamiento creativo pero desviado dentro de la población no psicótica.Zuckerman cuestionó la amplitud de este concepto y sugirió que era mejor usar la palabrapsicopatía (tendencias antisociales) para esta dimensión. Los delincuentes y los prisioneros adultospuntúan alto en la dimensión P, pero los esquizofrénicos lo hacen sólo ligeramente por arriba de lapoblación general, y los depresivos endógenos lo hacen como esta última.Los criminales con personalidades antisociales puntúan más alto en la dimensión P que los que nolo son. Probablemente si se estudiara la población general aparecerían puntajes más altos en genteque puede convertirse en criminales bajo determinadas circunstancias.La forma más extrema de búsqueda de sensaciones puede verse en la manía. Los hipomaníacosson caricaturas de buscadores de sensaciones impulsivos, y comparten muchas de suscaracterísticas biológicas, incluyendo un aumento de la dimensión EP (extraversión-psicoticismo) ybajos niveles de MAO plaquetaria.Por lo tanto no es sorprendente que los sujetos con este trastorno puntúen alto en estos rasgos, y lohacen aún cuando estén en fase normal, e inclusive en fase depresiva, lo que demuestra que larelación no es estado-dependiente. Los hijos de pacientes con esta dimensión también puntúan altoen búsqueda de sensaciones, especialmente en desinhibición, lo cual sugiere que el rasgo depersonalidad puede ser parte de una disposición transmisible genéticamente del desorden.En contraste, los individuos con depresiones unipolares puntúan bajo en este rasgo, aúninmediatamente después de su recuperación. Los esquizofrénicos, especialmente los solitarios einactivos, tienden a ser bajos buscadores de sensaciones. Estos hallazgos son un desafío para lasafirmaciones de Eysenck, que tiende a ver a toda clase de psicosis ubicado en lo alto de sudimensión P.El modelo neuronal sugiere que un sistema feedback positivo similar al comportamental se puedever en el trastorno maníaco, en el que la estimulación impulsa al paciente a buscar másestimulación. El darle a un paciente bipolar IMAOs en la fase depresiva dispara a menudo la fasemaníaca, caracterizada por desinhibición comportamental, humor eufórico, actividad incrementada,altos niveles de NA en el LCR, y posiblemente un incremento de DA en áreas del cerebroespecíficamente involucradas en la actividad y en la recompensa. Todos estos efectos pueden serdebidos a una desregulación del sistema de las catecolaminas (CA). Si este estado dehiperactividad se prolonga, las CA podrían ser vaciadas con los consiguientes cambioscomportamentales, tales como una caída desde las alturas de la manía a las profundidades de ladepresión. Esta curvilinealidad del rendimiento catecolaminérgico está descrita en la figura 5,modificada de Zuckerman.De acuerdo a este modelo, el sistema CA juega un papel en el humor, la actividad, la interacciónsocial, y en ciertos desórdenes clínicos. Más específicamente, la actividad DA estriada puede influiren el la actividad física, y la DA en el N. accumbens y en las proyecciones prosencefálicas sobre los
  14. 14. sentimientos positivos. La actividad social también puede estar influenciada por vías DA específicas.El alerta NA puede ser más importante en el alerta de sentimientos negativos tales como ladepresión o la ansiedad, pero la NA y la DA pueden tener efectos sinérgicos en estados tales comolos maníacos caracterizados por la euforia y la hostilidad. Variaciones normales en estos rasgosasociados con la personalidad pueden moverse entre los rangos B a C; y estarán basados en losniveles tónicos de la actividad o reactividad CA. Estados asociados con extremas variaciones de lasCA cerebrales van desde la depresión producida por la depleción de NA a la ansiedad y los ataquesde pánico producidos por su exceso. De la misma manera, un déficit de DA puede produciranhedonia y retraimiento social, también característicos de la depresión, y un ligero exceso produceeuforia, hiperactividad, e hipersociabilidad; pero en un exceso de dosis o en su hiperactividadcrónica (como ocurre bajo la acción de drogas estimulantes), los efectos óptimos cambiarían a unaactividad limitada y estereotipada, alejamiento social, y hostilidad y agresión que alimentarán laparanoia. Tales efectos curvilineares de la actividad CA han sido demostrados repetidamente en laliteratura sobre experiencias en humanos y animales. Por ejemplo, la actividad motora en las ratasaumenta con la administración de anfetamina, pero decrece a medida que se aumenta la dosis. Sucomportamiento social experimenta idénticos cambios. Tales relaciones curvilineares explicaríanalgunas diferencias en dirección a las relaciones entre metabolitos de las catecolaminas y humor ocomportamiento en normales y en pacientes, debido a que las dos poblaciones podrían ocupar dosdiferentes rangos en el nivel de actividad CA, una en la rama ascendente y otra en la descendentede la curva.En el esquema de Zuckerman (Fig.6) se observa que, en un nivel más bajo de análisis, lamodulación cortical de la estimulación intensa, como se muestra en el paradigma de aumento-reducción en los potenciales evocados, parece representar una expresión neural directa de lapropensión de la inhibición-desinhibición comportamental. De la misma manera que una personacon una tolerancia fisiológica al alcohol está en mayor riesgo de volverse alcohólico, el individuo conmayor tolerancia a la estimulación o excitación cortical está en un riesgo aumentado detransformarse en un buscador desinhibido de sensaciones. El buscador elevado de sensaciones esactivado por altos niveles de estimulación mientras que las bajas tienden a "desintonizarlo", como sise dispararan mecanismos de inhibición cortical. Hay ventajas y desventajas adaptativas en ambosextremos. Un aumentador-desinhibidor parece tener un SNC "fuerte" que continúa funcionando bienaún bajo las condiciones de sobreestimulación más estresantes, tales como una batalla. Unreducidor tiende a perder alerta cortical y atención en tales condiciones y por lo tanto pierde eficacia.Sin embargo, el feedback positivo del aumentador puede constituirse en una vulnerabilidad. Latendencia a buscar altos niveles de estimulación puede impulsarlo a conductas antisociales, comoocurre en el psicópata. Vemos que en los niveles bioquímicos más bajos del rasgo involucrado en ladimensión P, encontramos déficits de hormonas, NT y enzimas, que juegan un papel fundamentalen la inhibición comportamental, incluyendo déficits de cortisol, serotonina, NA y MAO, y dopamina-beta-hidroxilasa (DBH).En un nivel más bajo de análisis, la modulación cortical de la estimulación intensa, como se muestraen el paradigma de aumento-reducción en los potenciales evocados, parece representar unaexpresión neural directa de la propensión de la inhibición-desinhibición comportamental. De lamisma manera que una persona con una tolerancia fisiológica al alcohol está en mayor riesgo devolverse alcohólico, el individuo con mayor tolerancia a la estimulación o excitación cortical está enun riesgo aumentado de transformarse en un buscador desinhibido de sensaciones. El buscadorelevado de sensaciones es activado por altos niveles de estimulación mientras que las bajas tiendena "desintonizarlo", como si se dispararan mecanismos de inhibición cortical. Hay ventajas ydesventajas adaptativas en ambos extremos. Un aumentador-desinhibidor parece tener un SNC"fuerte" que continúa funcionando bien aún bajo las condiciones de sobreestimulación másestresantes, tales como una batalla. Un reducidor tiende a perder alerta cortical y atención en talescondiciones y por lo tanto pierde eficacia. Sin embargo, el feedback positivo del aumentador puedeconstituirse en una vulnerabilidad. La tendencia a buscar altos niveles de estimulación puedeimpulsarlo a conductas antisociales, como ocurre en el psicópata.
  15. 15. Por consiguiente, a través del procesamiento de la intensidad de los estímulos, se ha podidodistinguir entre aumentadores y reducidores de los potenciales evocados (PE) corticales. Lareacción cortical a estímulos breves, tales como un destello de luz o un ruido brusco, puede serevaluado repitiendo el estímulo muchas veces, registrando las reacciones corticales por medio deEEG, y promediando la respuesta por medio de una computadora. Esta operación traza una curvade respuesta punto por punto. Las complejas formas de ondas visibles en humanos son altamentehereditarias; las curvas para muchos gemelos idénticos puede ser muy aproximadamentesuperpuestas, y se parecen a las que se obtienen en un individuo determinado a través demediciones múltiples(16).Significativamente, niveles bajos del metabolito de la ST, el 5-HIAA y de las enzimas MAO y DBH seencuentran también, típicamente, en los aumentadores visuales en potenciales evocados. Por elmomento no se sabe si los NT o neurorreguladores inhiben directamente el alerta cortical debido aque los datos humanos son linearmente correlacionables. Los bajos niveles de MAO se vinculanconsistentemente con los buscadores de sensaciones y son bajos en los desórdenes desinhibitorios.La MAO baja puede ser un signo de falta de actividad ST o excesiva actividad DA. La baja DBH, uncorrelato algo menos consistente de los buscadores de sensaciones, resulta en una baja actividadNA en las áreas límbicas que sirven al alerta y a la inhibición.En lo que hace al vínculo entre los potenciales evocados y los buscadores de sensaciones hanhabido por lo menos 21 estudios llevados a cabo en poblaciones de antisociales. Pueden dividirseen los de latencia rápida, mediana y tardía (Fig. 4). En los estudios de respuesta rápida se haadvertido una prolongación del tiempo de latencia de tronco cerebral, lo que puede interpretarsecomo indicando un alerta reducido y un filtrado excesivamente alto de los estímulos ambientales.Las consecuencias comportamentales de estos hallazgos será en la deprivación de estímulos ybajos niveles crónicos del alerta.Los hallazgos en los PE de latencia media, fueron mucho más equívocos, pero se ha especuladoque los psicópatas parecen mostrar crecientes amplitudes a los PE a estímulos de crecienteintensidad (aumentadores córtico-visuales), un fenómeno que ha sido vinculado a la búsqueda desensaciones.Los resultados de la latencia tardía de los PE, fueron mucho más consistentes, y ellos indican,sorprendentemente, que los psicópatas muestran amplitudes P300 aumentadas, indicando unincremento de la atención a los estímulos que les interesan.Se ha sostenido que las consecuencias comportamentales de estos tres niveles de potencialesevocados (la deprivación de estímulos, la búsquedad de sensaciones, y la atención a eventosestimuladores) están causalmente vinculados. Esto es, que los individuos con bajos niveles,crónicamente, de alerta (posiblemente causados por excesivo filtrado de estímulos) buscaríanestimularse para llevar los niveles de alerta a una performance óptima. Esta búsqueda deestimulación puede explicar parcialmente la atención incrementada hacia los sucesos de interés,reflejada en el aumento del P300 a estímulos blancos en un paradigma de atención selectiva. Lassituaciones potencialmente peligrosas y riesgosas, en las que los actos criminales y delictivosencuentran facilidades para ser llevados a cabo, son muy atractivas para los psicópatas.Como muchas teorías de la violencia basadas en la biología, este modelo tomado de los PE es sólouna explicación parcial del comportamiento violento. Por otra parte, aunque muchos psicópatas sonviolentos, no todos lo son; y hay violentos que no son psicópatas. Por lo tanto, se debe tenerprudencia al extrapolar los datos a partir de una teoría de la tendencia a la violencia de lospsicópatas. Una característica inusual de este modelo es que los psicópatas están en condicionesde aumentar su atención. Este hallazgo contradice creencias de base biológica sobre elcomportamiento criminal, que casi universalmente enfatizan sobre los déficits sobre tales
  16. 16. poblaciones.Si la propuesta de que hay una predisposición biológica a la violencia conduce a la personalidadantisocial y al crimen, hay que tener en cuenta que tales conductas dependen fuertemente de lascircunstancias ambientales en las que se encuentra el individuo. Por ejemplo, con un CI apropiado,buenos cuidados parentales, y crianza en una familia de alto status socioeconómico, la toma deriesgos y la búsqueda de estimulación puede traducirse en un audaz y creativo hombre de negocioso en un piloto de jets militares o de fórmula 1, y no en el crimen y la violencia.Tales interacciones pueden tener implicaciones para las intervenciones. Como ejemplo, se cita quese han visto psicópatas que muestran tanto elevados P300 sobre zona parietal, como registroselevados en pruebas neuropsicológicas que registran el funcionamiento del lóbulo parietal. Estoshallazgos, relativamente específicos, muestran que no hay diferencias ya sea en PE registrados enlóbulos temporales, o en los rendimientos verbales o de CI. Estos estudios demuestran que lospsicópatas criminales pueden estar capacitados para tareas y ocupaciones que implican habilidadesmanipuloespaciales, tales como artes plásticas, manejo de vehículos y mecánica. Si un psicópataviolento puede ser identificado en la adolescencia, puede ser factible ayudarlo a desarrollar sushabilidades latentes que poseen claramente y alejarlos así de la violencia y el crimen. El trabajo yotras situaciones similares pueden ser interesantes, en donde los jóvenes psicópatas pueden seridentificados, ya que pueden "competir" en situaciones en donde es más probable que elicitecomportamientos más violentos y criminales.Buschsbaum y Silverman desarrollaron una técnica para comparar los componentes de potencialesevocados tempranos. Este componente PE representa la reacción cortical temprana que ocurreentre 100 y 140 ms después del estímulo. Los individuos que muestran una amplitud marcadamenteincrementada de los PE como función de un estímulo crecientemente incrementado (curva positiva),son llamados aumentadores, en tanto que aquellos que muestran poco incremento o aúndisminución en la amplitud de los PE a las intensidades más altas (curvas negativas) son llamadosreducidores. Aunque esta terminología sugiere una dicotomía, la distribución de las curvas deintesidad entre estímulos y PE es continua y normal.La reducción puede representar una función protectora cortical. El aumento puede ser consideradocomo un fracaso de la inhibición cortical o un marcador para un sistema nervioso fuerte en el sentidopavloviano de resistencia a una inhibición transmarginal a partir de una estimulación intensa.Como ocurre con las respuestas cardíacas-respuestas reflejas defensivas, los aumentadores oreducidores en los PE están más claramente relacionados a los puntajes de la Escala deDesinhibición (DIS), la cual es una subescala de la Escala de Búsqueda de Sensaciones. El DISmide la búsqueda de novedades y de sensaciones a través de otra gente como ocurre en reunionesdesinhibidas y las experiencias sexuales variadas.El PE aumentador es característico de individuos con trastorno bipolar (aun cuando no está bajoestado maníaco), alcohólicos, y delincuentes masculinos. Los reducidores son característicos de losesquizofrénicos crónicos o en agudos con pobre pronóstico. Las diferencias de género soninconsistentes, pero los aumentadores tienden a cambiar a reducidores con la edad.Se han estudiado estas características en modelos animales. Los gatos "aumentadores" tienden aser más exploratorios, activos, y muestran reacciones de lucha o aproximación ante estímulosnovedosos, en tanto que los "reducidores" tienden a estar tensos y emotivos y alejarse comorespuesta a estímulos novedosos.Usando paradigmas condicionados, Saxton y col. encontraron que los gatos aumentadores eranmás reactivos en un esquema de intervalos fijos, en el cual la gratificación es simplemente unafunción de presión sobre una palanca, pero los gatos reducidores rendían mejor en un esquema que
  17. 17. les requiere mantener una baja tasa de respuesta para obtener gratificación. La última clase deesquema castiga a los respondedores impulsivos y requiere una capacidad para inhibir la respuestay evitar el castigo (pérdida de gratificación). Los gatos aumentadores, por lo tanto, recuerdan a losbuscadores impulsivos de sensaciones y a los psicópatas en su deficiencia en el aprendizaje de laevitación.Siegel y otros extendieron el paradigma reducidores-aumentadores a las ratas, usando linajesRomanos de alta evitación (RHA) y de baja evitación (RLA). Estos dos linajes fueron criados a partirde un stock original Wistar para rendimiento en adquisición de tareas de dos vías de evitaciónactiva. Las ratas RHA aprendieron rápidamente a evitar el shock, en tanto que las ratas RLAStienden a congelarse más que correr y por lo tanto les toma mucho más tiempo aprender laevitación.Casi todas las ratas RLA y Wistar eran, reducidores o aumentadores débiles, en tanto que la mayorparte de las ratas RHA estaban entre los moderados y fuertes aumentadores. Hay pocasuperposición en los potenciales evocados entre los grupos RLA y RHA en lo que hace alparadigma aumentadores-reducidores.Debido a que todos los miembros de un linaje son como gemelos idénticos que comparten casitodos sus genes, se pueden hacer generalizaciones a partir de diferencias en los linajesencontrados en otros estudios. Además de las diferencias en la evitación activa, las ratasreducidoras son menos activas y más temerosas en las pruebas a campo abierto, menos agresivascuando son shockeadas, muestran poca tolerancia a los barbitúricos y poco gusto por el alcohol,son más maternales con sus crías, y muestran menos respuesta hipotálamo adrenal al stress através del disparo de serotonina, CRH, y ACTH. En respuesta a la estimulación de las áreashipotalámicas laterales mediante la gratificación intrínseca ("placer") en el cerebro, las ratas de bajaevitación son más sensibles a bajas intensidades, pero tienden a más escape cuando sonestimuladas con altas intensidades. Las ratas de alta evitación, por lo contrario, un modeloconveniente para el buscador de sensaciones impulsivo, tanto normal como psicopático: activo,explorador de nuevos ambientes, agresivo, más susceptible de abuso de substancias, menosprotectores de los más jóvenes, una necesidad de intensa estimulación como gratificación einsensibilidad a gratificaciones más débiles, y menor respuesta del eje adrenal al stress. Sinembargo, las ratas de alta evitación muestran un incremento en el disparo de dopamina en el córtexprefrontal en respuesta al stress. Las drogas opiáceas y estimulantes que son usadas por losbuscadores impulsivos de sensaciones incrementan la actividad dopaminérgica.Kumar y col. han hecho una excelente revisión de los trabajos que vinculan a los buscadores desensaciones con el uso de drogas y, en cierta medida de alcohol, además de actividades, creenciasy experiencias paranormales(3). Los resultados de sus trabajos muestran diferencias entre hombresy mujeres, dando puntajes más altos para los hombres, en especial para el uso de substancias. Losusadores de drogas tenían más altos niveles de creencias en fenómenos paranormales que los no-usadores, e informaron un número más alto de experiencias en tal sentido, tendiendo también a sermás introspectivos. En este último sentido no había diferencias entre hombres y mujeres.Estos resultados sugieren que ambos tipos de comportamientos (drogas y experienciasparanormales) comparten algo en común: la búsqueda de aventuras y de experiencias variadas yexcitantes. Mientras que la tendencia al aburrimiento y a la desinhibición parece ser mássignificativo en los usadores de drogas, no lo es tanto en los buscadores de experienciasparanormales. Es posible que la combinación de ambas conductas tenga que ver con motivacionesde introspección, más que por presión de los pares o razones culturales.El comportamiento social de los altos buscadores de sensaciones observable en el laboratoriomuestra altos niveles de expresión de afectos sociales positivos a través de miradas, sonrisas, risas,autoconfidencias y charlas. Las mujeres se involucran con los hombres en conversaciones privadas
  18. 18. más que las que puntúan bajo. Las relaciones amorosas tienden a ser múltiples y superficiales.Las variables demográficas de este rasgo están asociadas a la edad y al sexo. Van declinandoconsistentemente desde la adolescencia hacia los 60 años, siendo los puntajes de los hombressignificativamente más altos que en las mujeres. El trastorno por personalidad antisocial es 4 a 7veces más prevalente en varones que en mujeres y declina con la edad después de un pico a los 20años. La socialización puede explicar algunas diferencias vinculadas al sexo, y la experienciaadquirida las que tienen que ver con la edad, pero también puede haber diferencias determinadaspor cambios en los NT, enzimas y hormonas gonadales.Las hormonas gonadales, en particular la testosterona, han sido asociadas con la sexualidad, ladominancia social y la agresividad en animales. Estos hallazgos han sido algunas veces extendidosa los humanos sin suficientes estudios comparativos. Altos niveles de testosterona en prisioneroshan sido relacionados con historias de agresiones especialmente malignas, pero tanto enprisioneros como en normales la testosterona parece estar relacionada con la dominancia social, labúsqueda de sensaciones (desinhibición) y experiencias héterosexuales. La testosterona pareceestar relacionada tanto con las dimensiones P como E, pero hay alguna evidencia de que haymenos de ella en los tipos introvertidos y ansiosos de hombres. Hay que tomar con prudencia estosdatos porque el stress puede disminuirla y la estimulación sexual puede aumentarla en los hombres.Las relaciones entre testosterona y personalidad son recursivas, (Fig.6).Para algunos autores, sin embargo, las hormonas gonadales, tanto la testosterona como losestrógenos, están directamente relacionadas con los buscadores de sensaciones varones,especialmente en los de tipo desinhibido. Estas hormonas estarían también negativamenterelacionadas con la socialización y el autocontrol -otros dos marcadores para la dimensión ImpUSS-y a la variedad de experiencias heterosexuales y cantidad de parejas heterosexuales. Por otra parte,el estradiol en el hombre está relacionado con altos puntajes en el MMPI para esquizofrenia,hipomanía, y psicopatía. La testosterona en delincuentes presos está relacionada con la altadominancia y extrema violencia. El cortisol y la NA en el LCR están inversamente relacionados arasgos que constituyen la dimensión P-ImpUSS. El cortisol está producido por la activación de la víadel stress del eje adrenal, en tanto que la NA en el LCR puede ser parcialmente una función de laactividad en el LC y en las vías descendentes dentro de la médula. Cuando se enfrenta con unstress natural, tal como esperar sentencia por un hecho criminal, los prisioneros no psicópatasmuestran alerta en sus mediciones periféricas y de NA y A, pero los tipos psicopáticos muestranpoco cambio en el alerta adrenérgico.La enzima MAO (Mono-amino-oxidasa) está contenida en las mitocondrias de las neuronasmonoaminérgicas y regula el nivel de los NT disponibles en las células a través de degradacióncatabólica por los NT después de la recaptación. La MAO en los humanos es evaluada usualmentea través de las plaquetas. La MAO plaquetaria es usualmente de tipo B, la que está primariamenteasociada con la regulación de las neuronas DA en el cerebro humano.Bajos niveles de MAO plaquetaria han sido asociados con altos niveles del rasgo de búsqueda desensaciones, y también con niveles altos de actividad social, criminalidad, tabaco, alcohol y drogasilegales. Los alcohólicos, individuos con trastorno bipolar, y con trastorno borderline de lapersonalidad tienden a tener bajos niveles de MAO. Los niveles altos han sido vinculados conniveles bajos de búsqueda de sensaciones.Los bebés que tienen alta MAO son menos activos y coordinados que los que la tienen baja, en lostres primeros días después del nacimiento, lo cual sugiere una influencia genética en las relacionesentre MAO y rasgos comportamentales entre los adultos. De hecho, los niveles de MAO parecenestar casi enteramente determinados genéticamente por un gen principal con numerosos alelos.Las diferencias individuales en la MAO plaquetaria son altamente confiables y resistentes a cambios
  19. 19. temporarios. Los aumentadores corticales de potenciales evocados tienden a tener baja MAOplaquetaria, en tanto que los reducidores muestran lo opuesto, lo cual provee otra relación entre losdos niveles del fenómeno. La demografía de la MAO es consistente con los puntajes de P,buscadores de sensaciones, y psicopatía: los hombres tienen menos MAO que las mujeres, y laMAO aumenta con la edad tanto en el cerebro como en las plaquetas sanguíneas.Los hallazgos comparativos usando monos que viven en una colonia natural también proveen apoyopara las relaciones entre ImpUSS en humanos (y sociabilidad, también) con los niveles de MAO.Los monos de baja MAO se veían como más activos, socialmente dominantes, juguetones, sexualesy agresivos. Los monos con alta MAO tendían a ser inactivos, aislados socialmente, y bajos en lajerarquía de dominancia, y tendían a mostrar poca actividad sexual o agresiva.Como se deduce de esto, la MAO plaquetaria ha sido relacionada con rasgos de personalidad y conel comportamiento tanto en humanos como en monos. Pero hay sutiles diferenciaciones entre lossubcomponentes de este superrasgo. En un trabajo de Klinteberg y col. (5) realizado con pilotosmilitares de jets, se encontró que los perfiles de personalidad y sus característicasneuropsicológicas coincidían con la elección de una carrera que implicaba toma de riesgos, altosrequerimientos profesionales de habilidades perceptuales y motoras. En ellos se midió la actividadde la MAO plaquetaria y los niveles séricos de un metabolito adrenal androgénico, el sulfato dedihidroepiandrosterona (DHEA-S), y se los comparó con un grupo de conscriptos. Contrariamente alo que se podría esperar, no había diferencias en la MAO plaquetaria de ambos grupos, cuando sesabe que está descendida en otros tipos de tomadores de riesgos, como los escaladores demontaña y varias clases de deportistas con alta toma de riesgos. Que los pilotos no tuviesen bajaMAO tiene que ver con el hecho de que este marcador está vinculado a la desinhibición motora enlas tareas neuropsicológicas, en donde los pilotos obtenían, por lo contrario, altos puntajes. Losperfiles de personalidad de los pilotos diferían de los de los conscriptos en la dimensión esperada.Los primeros mostraban altos puntajes en la búsqueda de sensaciones, extraversión (E) y no-conformismo, y una tendencia a tener bajos puntajes en relación con la ansiedad.Ambos grupos diferían en una de las dos escalas de impulsividad administradas. Se piensa,teóricamente, que la impulsividad está relacionada con una vulnerabilidad a los trastornospsicosociales "desinhibitorios", mientras que los rasgos de búsqueda de novedades parecen estarmás bien vinculados a los comportamientos de toma de riesgos. La impulsividad que mostrabasimilitudes en ambos grupos tenía que ver con un subtipo "estrecho" de la misma, más bienrelacionada con la tendencia a actuar bajo la presión de estímulos momentáneos.Los pilotos tenían más altos niveles de DHEA-S, la cual, según estudios de Fava y col. (6, 7),correlaciona también inversamente con el tipo "A" de personalidad (que, se sabe, tiene un riesgocoronario mayor que la población normal). Diversos estudios han confirmado que la DHEA-S estávinculada a la búsqueda de sensaciones, la evitación de la monotonía, las escalas de asertividad, yla habilidad espacial, pero disminuye bajo la acción del stress crónico. En estas condiciones, susniveles basales resultan bajos en relación con los de cortisol, sugiriendo un cambio en elmetabolismo de la pregnenolona adrenal que va desde los andrógenos adrenales hasta losglucocorticoides. Se especuló que estos cambios córticoadrenales, que afectan a las tres clases desus esteroides (mineralo, glucocorticoides y andrógenos adrenales) podrían maximizar la producciónde cortisol necesaria para la supervivencia y minimizar el uso de la pregnenolona por síntesis demineralocorticoides y andrógenos, no tan necesarios para la supervivencia en condiciones de stresssevero.La testosterona ha sido asociada con la agresión verbal y una preferencia por los deportes. Noobstante, las relaciones entre andrógenos gonadales y adrenales no está todavía suficientementeclara. En conclusión, las características bioquímicas de los pilotos militares podría ser asociada auna personalidad impulsiva sin signos de desinhibición motora en las tareas neuropsicológicas. Porlo tanto, se puede aceptar que solamente algunos aspectos de la impulsividad son críticos cuando
  20. 20. se asocian a baja actividad MAO. La actividad MAO plaquetaria y las hormonas andrógenas puedenestar también vinculadas a estos aspectos diferenciales de la impulsividad, y pueden interactuartambién diferencialmente con la actividad frontal inhibitoria, más alta en las pruebas en los pilotosque en los conscriptos.Otro trabajo de la misma autora y su equipo(8) permitió comprobar la existencia de una activaciónrelativamente más alta del hemisferio derecho en las personas con baja MAO plaquetaria, la cual, asu vez, se asociaba con un acortamiento del tiempo empleado en la verificación y chequeo de laspruebas.Pacientes con altos niveles de MAO plaquetaria tenían una habilidad pareja en las pruebas conambas manos, situación que, con niveles menores de rendimiento, se ha encontrado también enpacientes con esquizofrenia de alta incidencia genética, en los cuales se encuentra también altosniveles de 5-HIAA. En este trabajo, el resultado más interesante fue la relación negativa encontradaentre la actividad MAO plaquetaria y la cantidad de fracasos en las inhibiciones en el tiempo dereacción ante tareas que tenían señales auditivas para la inhibición de la respuesta. Esto puedeinterpretarse como una preferencia por la velocidad en relación con la exactitud. También puede servisto como un índice de la desinhibición motora, comparable al paradigma de la evitación pasiva eninvestigaciones animales, en la que la depleción serotoninérgica está asociada con una capacidadreducida de refrenar respuestas que han sido previamente castigadas. En investigaciones anterioresefectuadas sobre seres humanos se ha visto que la impulsividad y la psicopatía han estadorelacionadas con resultados parecidos en tareas similares. Como ya ha sido señalado, elaprendizaje de la evitación pasiva está deteriorado en los psicópatas y en los extravertidos, quienestienen, por supuesto, baja actividad MAO. Esto lo vincula con una baja actividad frontal inhibitoria, locual apoya la hipótesis que la actividad plaquetaria MAO puede ser un marcador de la actividad STcentral. Parecidos déficits de rendimiento se pueden observar en animales con depleción de ST, locual vincularía la baja MAO plaquetaria con baja actividad ST central.Los humanos con baja MAO suelen involucrarse en comportamientos antisociales y consumo dedrogas. La MAO parece ser un factor importante tanto en la dimensión E como en la P, cosa quetambién ocurre con la testosterona. Aunque hay poca evidencia que relacione la MAO con ladimensión N, hay alguna evidencia de una relación positiva con la ansiedad en los pacientes. La altaheredabilidad de la enzima, y sus correlaciones comportamentales en los primeros días de vidasugieren su importancia en la psicobiología de la personalidad. La razón de su importancia en por lomenos dos dimensiones de la personalidad no está clara. Como se señaló más arriba, algunosinvestigadores sugieren que la MAO es un indicador positivo de la actividad ST. Otros hanpuntualizado que su importancia alcanza a los tres principales sistemas de NT, aunque la MAO Bparece estar involucrada en el sistema DA. Los bajos niveles de MAO no necesariamente aumentano disminuyen la actividad de cualquiera de esos sistemas, aunque los desregularía. Si uno de lossistemas monoaminérgicos (MA) está ya activado, y si hay baja MAO para degradarlo, y si hayhiperrespuesta en los receptores, entonces es probable que todo el sistema hiperresponda.Veamos el papel de la enzima dopamina-b-hidroxilasa (DBH). En la neurona DA, la conversiónbioquímica de tirosina a L-dopa a dopamina se detiene con la producción de esta última. Pero en laneurona noradrenérgica, la enzima DBH convierte la DA en NA, en el interior de la vesículasináptica. Las concentraciones de DBH en el plasma y en LCR correlacionan fuertemente, lo quesugiere que ya sea la DBH plaquetaria como la del LCR tienen una fuente común -como la DBHcerebral- o, más probablemente, que los sistemas NA periféricos y centrales están coordinados. Enlos procesos neuronales, la DBH ha sido utilizada como un marcador inmunohistoquímico en lasneuronas noradrenérgicas de la corteza adrenal y en el hipotálamo de monos rhesus. La DBH séricatiene propiedades que la hacen un posible marcador biológico de los efectos sobre el sistemanoradrenérgico del abuso o maltrato infantil temprano (54b). En primer lugar, la actividad de la DBHsérica aumenta especialmente en los dos o tres primeros años de la vida, con un descenso de eseincremento después de los seis años. En segundo lugar, los estudios en animales deexperimentación y en humanos, han mostrado disociación entre la DBH plasmática y los cambios
  21. 21. catecolaminérgicos. Por lo tanto, mientras parece no ser útil como índice de la respuesta simpática aestressores agudos, sí puede serlo a los que actúan a lo largo de lapsos prolongados. En tercerlugar, considerando que tanto los sistemas noradrenérgicos como de los glucocorticoides sonrespondientes al stress, su interacción parece involucrar alteraciones en la actividad DBH.Galvin y col. habían propuesto que el maltrato infantil en etapas evolutivas críticas ponía al sistemaNA en condiciones iniciales de sobreestimulación, posiblemente con una elevación inicial de suenzima limitante, seguida después por represión de la misma actividad enzimática reflejadaperiféricamente por un descenso de la actividad DBH.Estudios ya antiguos encontraron correlaciones negativas significativas entre la búsqueda desensaciones y la DBH plasmática, aunque estudios recientes no han apoyado estos hallazgos.Bajos niveles de DBH deberían conducir a la predicción de bajos niveles de NA, y Ballenger y col.encontraron una correlación negativa substancial entre la NA en el LCR y la búsqueda desensaciones.A pesar de las inciertas relaciones entre DBH y búsqueda de sensaciones, se han encontrado bajosniveles de DBH con alteraciones en la inhibición de impulsos, por ejemplo, alcohólicos y niños conconducta no socializada y en los pacientes borderlines.Varios trabajos de Matthew Galvin y col.(9,10,11) han asociado el maltrato temprano infantil con variassecuelas ulteriores (cogniciones sociales, regulación afectiva, apego, los sistemas del self, y lasrelaciones con los pares), habiendo sido también implicado en la patogenia de los trastornosseveros de conducta. Se dice de estos niños que "no tienen conciencia", pero la conciencia en todocaso es un complejo constructo enraizado en la psicobiología.Se sabe que la conciencia del sentido de pertenencia o la necesidad moral derivada del interjuegoentre las diferencias biológicas individuales y las experiencias evolutivas tienen que ver con elapego, las cogniciones, las emociones y la autonomía. La conceptualización de la conciencia mideel grado de inclusividad y abstracción que una persona utiliza cuando provee una definción personalde la conciencia. Investigaciones llevadas a cabo con niños y adolescentes normales de edadesentre los 5 y los 17 años, han permitido identificar cinco etapas en este proceso deconceptualización, a las que se ha denominado de acuerdo a sus características más salientes: laconciencia externa (que va desde el nacimiento hasta los 6 años); la conciencia cerebral o delcorazón (desde los 7 a los 11), la conciencia personificada (entre los 12 y 13 años), la concienciaconfusa (entre 14 y 15) y la conciencia integrada (entre los 16 y 17). Hay etapas de transición enotros terrenos que están también vinculadas a la conceptualización de la conciencia. Lamoralización del apego mide las transiciones evolutivas de las respuestas de los más jóvenes a lasdemandas y prohibiciones parentales basadas en cómo éstos vinculan los sentimientos deseguridad, empatía y pertenencia a las relaciones del hijo con el padre o con otras figuras deautoridad. La responsividad moral-emocional mide las transiciones evolutivas de la manera en queel niño usa: a) la ansiedad y el humor para regular la conducta moral; y b) los procesos dereparación y de manejo de situaciones de errores y equivocaciones para recuperar los estadosfisiológicos que se experimentan normalmente cuando uno se siente una buena persona. Laevaluación moral mide los cambios evolutivos en la manera como un niño justifica la adhesión o noa reglas de conciencia basadas tanto en el razonamiento como en las defensas psicológicas. Esteúltimo campo se subdivide en tres sectores, centrado en las formas en que el niño clasifica lasreglas de conciencia según estén fundamentadas en derivadas de la autoridad, derivadas de símismo, o derivadas de los pares.Por último, el campo de la volición moral actualmente bajo análisis, mide las transiciones evolutivasde las maneras como el niño usa su sentido de autonomía al responder y al redefinir reglas deconciencia.
  22. 22. Se supone que la NA juega un papel importante en la modulación del comportamiento y en lainternalización de valores. Por lo tanto, los marcadores biológicos de alteraciones en un sistemanoradrenérgico en desarrollo pueden resultar de interés, desde el momento que los niñosmaltratados persistentemente en edades tempranas pueden resultar afectados en las raícespsicobiológicas de la conciencia. Existen estudios respecto de las interacciones de los dos sistemasprincipales de respuesta al stress, como son los glucocorticoides y la NA, que han correlacionado laDBH sérica baja-recordemos que es la enzima involucrada en el paso de DA a NA-con el trastornode conducta disocial y con el maltrato persistente en edades tempranas.En uno de los estudios de Galvin y col.(11), ellos conjeturaron que:a) los pacientes que habían sido maltratados antes de los 36 meses de edad tendrían menossuficiencia (más retraso evolutivo) y más interferencias psicopatológicas que aquellos que no habíansufrido experiencias de maltrato, o que de haberles ocurrido, fueron más tardías.b) cuando se los clasificara de acuerdo a su actividad enzimática, los pacientes con menor actividadDBH tendrán menos suficiencia y más interferencias psicopatológicas que los que tenían actividadDBH más elevada.c) en relación con los campos de conciencia considerados más arriba, los pacientes que tenían másinterferencias psicopatológicas en la valoración de la autoridad y de los pares (esto es, menorrespeto por los derechos de los demás en función de normas y valores apropiados a la edad)tendrán que tener más abuso, maltrato o negligencia tempranas, así como menor actividad DBH.Los resultados demostraron que aquellos que habían sido maltratados antes de los 36 meses deedad tenían un retraso significativo en el desarrollo de la conciencia de acuerdo a las etapasevolutivas descriptas anteriormente, en comparación con los que no lo habían tenido, o lo habíanexperimentado sólo más tarde. El primer grupo resultaba notoriamente menos eficiente enconceptualizar su conciencia personal y en informar sobre reglas derivadas de sí mismo y de lospares, que el grupo de comparación. No eran tampoco capaces de utilizar sentimientos de ansiedadpara inhibir comportamientos antisociales, ni eran capaces de hacer algún movimiento, porconsiguiente, para restaurar un equilibrio interior perdido a causa de su mala conducta. No podíanpercibir a las figuras de apego como motivación para obtener un cambio en sus actitudes morales;tampoco se sentían motivados a obtener protección de las mismas a través de los cambios quepudieran producir para volverse personas responsables ni en ese momento ni en el futuro.Cuando se analizaron las interferencias psicopatológicas combinadas con la evaluación de pares yautoridades, el grupo con mayores interferencias tenía también menor actividad DBH y mayorfrecuencia y cantidad de abuso temprano que los que no tenían interferencias. Por otra parte, elprimer grupo tenía un retraso considerable en el desarrollo de la suficiencia moral, con un estrecharelación con trastornos de conducta. Estos retrasos de desarrollo, interferencias psicopatológicas,falta de reconocimiento de los valores de la autoridad y de los pares, requieren un sistema deinhibición comportamental que es mediado por la NA.Sin embargo, es necesario subrayar que el funcionamiento de la conciencia no dependeenteramente de la inhibición comportamental. La responsividad emocional y moral requieren accióncomportamental y compromiso en el proceso de reparación y de manejo de estas cuestiones, tantocomo el comportamiento prosocial. Los campos de la evaluación del self y de la volición moral estánrelacionados con el mantenimiento de la autoestima y el desarrollo desde la autonomía hacia laacción moral. Probablemente se encontrará que estas funciones de la conciencia dependen deneuromodulaciones diferentes de aquellas que están involucradas en la inhibición comportamental.Por ejemplo, la amígdala, a la que se considera importante en aspectos del desarrollo prosocialrelacionados con la responsividad empática, puede compartir con el hipocampo y otras estructurascerebrales la vulnerabilidad a los efectos mediados por respuestas al stress intensas y prolongadas.
  23. 23. De todas formas, sería sorprendente si las complejidades de la conciencia no fueran comparablescon la de sus basamentos neurobiológicos.Lo que Galvin y col.(10) llamaron trastorno de conducta agresivo solitario (TCAS) fue encontradorelacionado, por estos investigadores, con la actividad DBH y el maltrato infantil, aunque estasrelaciones distan de ser simples. La baja DBH correlacionaba más fuertemente con la presencia delTCAS que con el maltrato infantil, y aparecía el dato interesante de que los TCAS con antecedentesde maltrato (Tipo II) tenían valores más altos de DBH que los que no habían sido maltratados. Losindividuos pertenecientes a este Tipo II mostraron menor actividad DBH que los que fueronmaltratados pero que no presentaban TCAS y mucho menor aún que aquellos que no tenían TCASy no fueron maltratados. En otro estudio de Galvin (11) quedó claro que si no se especificaba la fechadel maltrato, no había correlaciones significativas entre la baja DBH y la aparición ulterior depersonalidades antisociales y borderline. Pero, cuando se tenían en cuenta, se observaba lacorrelación si el maltrato había ocurrido antes de los 36 meses de edad. La especificación dedescuido era más confiable que la del abuso.Es presumible que el 5-10 % de los chicos normales tengan baja DBH. A pesar de ésto, las cifrasmuy baja de DBH en los chicos severamente perturbados pueden reflejar una influencia genética, yaque se ha observado que los padres de chicos con trastornos severos de conducta y baja DBH,también tienen bajas las cifras de la enzima. Esto ha sido vinculado, por algunos investigadores, a lapredisposición de estos padres a maltratar o descuidar a sus hijos.Si la actividad de la DBH es afectada por la experiencia y no únicamente determinada por lagenética, es posible que la asociación entre su actividad y el desarrollo del TCAS refleje dossubtipos de niños que desarrollan este último trastorno; aquellos cuya baja actividad DBH es elresultado de una falla genética primaria, y los que este descenso de la actividad enzimática escondicionada por el stress del maltrato. También es posible que algunas otras influencias máspoderosas que el maltrato operen para bajar la DBH en aquellos niños que desarrollan TCAS sinque haya mediado maltrato previo. Es obvio que el TCAS se corresponde con la personalidadantisocial y las características generales del ImPUss.En este marco cabe inscribir otra de las teorías mencionadas por Howard (24), la de los "modelos deaprendizaje cognitivo-sociales". Esta línea ha sido seguida por Blackburn (1982), Marshall yBarbaree (1984) y también la encontramos en los trabajos precursores de Gough (1948) con su"teoría de la socialización". Estos aportes responden a la cuestión ¿porqué?, y ven a la psicopatíacomo un trastorno del pensamiento. Por lo tanto Blackburn ve a la psicopatía primaria y a lasecundaria compartiendo un sesgo cognitivo común hacia las intenciones malevolentes de los otros.Marshall y Barbaree han señalado que los padres de psicópatas los han castigado duro yerráticamente, y han sido fríos y distantes tanto para sus chicos como para terceros. Por lo tanto, seconstituyen en modelos para el agocentrismo calloso y el distanciamente de los otros.Para el modelo que luego presentaremos de la psicopatía, según Howard (24), esta teoría puede serútil en la medida en que da una respuesta al ¿porqué?, aunque no contesta ni el ¿cómo? ni el¿cuándo? Como se ha señalado en el esquema 1, las expresiones cognitivas de los mecanismosmediadores, no deberían confundirse con estos últimos. En un enfoque cognitivo, la psicopatíapuede verse en términos descriptivos pero, desde un modelo psicobiológico se necesita explicar(nivel explicativo) los mecanismos mediadores.Sobre la base de estudios animales se ha conjeturado que una seria disrupción del apego enperíodos evolutivos críticos resulta en una regulación menos eficaz del sistema NA bajo condicionesde stress.Estudios recientes indican que hay una superposición considerable en la disfunción emocional delos trastornos de conducta en los jóvenes y los informes han demostrado que los jóvenes

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