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La fe de los cristianos. comentario al creo apostolico
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La fe de los cristianos. comentario al creo apostolico

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  • In Mary Magdalene combine undoubtedly you vary other biblical Marys, poorly understood even by the early Christians. It quotes the biblical Pecadora Arrepentida in esoteric teachings and the spiritualists reminded of the Hellenistic period. A venerated Mary Magdalene the Gnostics, the Templars and Cathars and Grail seekers, because their individual absorbed many esoteric teachings of the worship of the Black Virgin, in turn inherited the cult of the goddess Isis of Ancient Egypt .

    ON THE OTHER HAND:

    Decades ago I wrote a book still unpublished, of arduous

    medievalist research, which is evidence that the maximum image is the famous treasure LOVE Cathar heretics who managed to get in great secrecy before the surrender of the castle of Montsegur, in order to hide the other side of the Pyrenees.

    http://webspace.webring.com/people/or/ramonetriu/marededeudelclaustre.html

    __________________ SPANISH TEXT BELOW____________________

    En María Magdalena se combinan, sin duda, otras varías Marías bíblicas, mal conocidas incluso por los primeros cristianos. Se cita a la bíblica Pecadora Arrepentida en las enseñanzas esotéricas, así como la recordaron los espiritualistas del período helenístico. A María Magdalena la veneraron los gnósticos, los templarios y los cátaros, así como los buscadores del Santo Grial, porque su persona absorbió muchas enseñanzas esotéricas de la adoración a las Vírgenes Negras, a su vez herederas del culto a la diosa Isis del Antiguo Egipto.

    POR OTRA PARTE:

    Hace varias décadas escribí un libro todavía inédito, de árdua

    investigación medievalista, en el cual se evidencia que dicha imagen del máximo AMOR es el famoso tesoro que los herejes cátaros lograron sacar en gran secreto antes de la rendición del castillo de Montsegur, a fin de esconderla al otro lado de los Pirineos.

    http://webspace.webring.com/people/or/ramonetriu/marededeudelclaustre.html
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  • 1. La fe de los cristianos. Comentario al Credo Apostólico P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.1. Introducción .......................................................................................................... 22. El Credo «Apostólico» ........................................................................................... 23. El Credo «niceno-constantinopolitano» ................................................................ 34. Creo en Dios........................................................................................................... 45. Preguntas para la reflexión.................................................................................... 56. Creo en Dios Padre ................................................................................................ 67. Creo en Dios Padre Todopoderoso ........................................................................ 78. Creador del cielo y de la tierra .............................................................................. 79. Preguntas para la reflexión.................................................................................... 810. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor .................................................. 811. Fue concebido por obra del Espíritu Santo y nació de la Virgen María ................ 912. Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, ydescendió a los infiernos ................................................................................................ 1013. Al tercer día resucitó de entre los muertos......................................................... 1114. Subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre. Desde allí ha devenir a juzgar a los vivos y a los muertos ....................................................................... 1215. Preguntas para la reflexión.................................................................................. 1216. Creo en el Espíritu Santo ..................................................................................... 1317. Preguntas para la reflexión.................................................................................. 1418. Creo en la Santa Iglesia Católica .......................................................................... 1519. Preguntas para la reflexión.................................................................................. 1620. La comunión de los Santos .................................................................................. 1621. El perdón de los pecados ..................................................................................... 1622. Preguntas para la reflexión.................................................................................. 1723. La resurrección de los muertos y la vida eterna ................................................. 1724. Preguntas para la reflexión.................................................................................. 1725. Amén.................................................................................................................... 17
  • 2. 1. IntroducciónEl Papa Benedicto XVI ha convocado un «Año de la fe», que se celebrará del 11 deoctubre de 2012 al 24 de noviembre de 2013, coincidiendo con el 50 aniversario delinicio del concilio Vaticano II y el 20 aniversario de la publicación del Catecismo de laIglesia Católica. En la carta apostólica que ha escrito con este motivo invita a todos loscristianos a profundizar en los contenidos de su fe, tal como están contenidos en elCredo. Confío en que este material pueda ser de ayuda para ese fin. Antes de estudiarcada una de las afirmaciones del Credo, podemos leer las principales afirmaciones delPapa en la carta Porta Fidei:«La puerta de la fe», que introduce en la vida de comunión con Dios y permite laentrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuandola Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma.Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Esteempieza con el bautismo, con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, yse concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección delSeñor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria acuantos creen en Él. Profesar la fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– equivalea creer en un solo Dios que es Amor: el Padre, que en la plenitud de los tiempos envióa su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte yresurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de lossiglos en la espera del retorno glorioso del Señor.Desde el comienzo de mi ministerio como Sucesor de Pedro, he recordado la exigenciade redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegríay el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. Redescubrir los contenidos de la feprofesada, celebrada, vivida y rezada, y reflexionar sobre el mismo acto con el que secree, es un compromiso que todo creyente debe de hacer propio, sobre todo en esteAño. No por casualidad, los cristianos en los primeros siglos estaban obligados aaprender de memoria el Credo. Esto les servía como oración cotidiana para no olvidarel compromiso asumido con el bautismo. El conocimiento de los contenidos de la fe esesencial para dar el propio asentimiento, es decir, para adherirse plenamente con lainteligencia y la voluntad a lo que propone la Iglesia. 2. El Credo «Apostólico»El «Credo de los Apóstoles» surgió en la Iglesia primitiva unido al rito del bautismo. Aquien quería ser bautizado, se le hacían estas tres preguntas: «¿Crees en Dios Padre?»,«¿Crees en Nuestro Señor Jesucristo?», «¿Crees en el Espíritu Santo?». El catecúmeno(así se llamaba el que se preparaba para recibir el bautismo) respondía por tres veces:«Sí, creo». Entonces era sumergido en el agua y recibía el bautismo «en el nombre delPadre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19).Pronto, esas tres preguntas se completaron, formando un resumen de la fe cristiana, yquedaron así: «¿Crees en Dios, que es Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de latierra?», «¿Crees en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido porobra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Comentario al Credo, 2
  • 3. Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercerdía resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha delPadre y desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos?», «¿Crees en el EspírituSanto, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, laresurrección de la carne y la vida eterna?».Una vez recibido el bautismo, cuando los cristianos querían proclamar su fe solo teníanque recordar lo que habían confesado en su bautismo. Allí, en pocas palabras, estánresumidos los principales contenidos de nuestra fe. Con el pasar del tiempo surgió latradición de que las doce frases que componen el Credo habían sido compuestas porlos Doce Apóstoles y, al ponerlas juntas, quedaron así:1. Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.2. Creo en Jesucristo, el Hijo único de Dios.3. Creo que Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo y que nació de la VirgenMaría.4. Creo que Jesús fue crucificado, muerto y sepultado y que descendió a los infiernos.5. Creo que Jesús resucitó de entre los muertos al tercer día.6. Creo que Jesús subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre.7. Creo que Jesús volverá para juzgar a los vivos y a los muertos.8. Creo en el Espíritu Santo.9. Creo en la Iglesia Católica y en la comunión de los santos.10. Creo en el perdón de los pecados.11. Creo en la resurrección de los muertos.12. Creo en la vida eterna.La formulación final del «Credo de los Apóstoles» es esta:Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y graciadel Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato,fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó deentre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padretodopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los Santos, el perdónde los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.«El Símbolo de los Apóstoles, llamado así porque es considerado con justicia como elresumen fiel de la fe de los Apóstoles. Es el antiguo símbolo bautismal de la Iglesia deRoma. Su gran autoridad le viene de este hecho» (Catecismo de la Iglesia Católica,194). 3. El Credo «niceno-constantinopolitano»El Credo «largo», que normalmente se proclama en la celebración de la misa, se llama«Credo niceno-constantinopolitano», porque fue formulado durante los conciliosecuménicos de Nicea (año 325) y de Constantinopla (año 381) como respuesta de loscreyentes a las primeras herejías, que falsificaban la fe cristiana. Comentario al Credo, 3
  • 4. Algunos no aceptaban la fe de la Iglesia en un Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.Querían explicar el misterio de Dios con sus propias ideas. Entonces se reunieron losobispos de la Iglesia (esas reuniones generales se llamaron «concilios») y reafirmaronla fe que nos viene desde los Apóstoles, resumiéndola en el Credo. El Credo «niceno-constantinopolitano» es muy importante porque fue escrito cuando todos loscristianos estaban unidos, por lo que es la confesión de fe que compartimos losCatólicos con los Ortodoxos y los Protestantes.La formulación definitiva dice así:Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lovisible y lo invisible.Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todoslos siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, nocreado, de la misma naturaleza del Padre por quien todo fue hecho; que por nosotros,los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo seencarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre. Y por nuestra causa fue crucificado entiempo de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según lasEscrituras, y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá congloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, quecon el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por losprofetas.Creo en la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso que hay un soloBautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y lavida del mundo futuro. Amén.«El Símbolo de Nicea-Constantinopla debe su gran autoridad al hecho de que es frutode los dos primeros Concilios ecuménicos (325 y 381). Sigue siendo todavía hoy elsímbolo común a todas las grandes Iglesias de Oriente y Occidente» (Catecismo de laIglesia Católica, 195). 4. Creo en DiosEn primer lugar, la fe cristiana no consiste en saber de memoria unas verdades, sino enrelacionarse personalmente con Dios. Los cristianos no creemos «en algo» sino «enAlguien». Dios no es una idea, sino una persona que viene a nuestro encuentro y quequiere establecer una relación de amistad con los hombres. De ahí la importancia de laoración, que es la manifestación más profunda de la fe, así como su alimento. Creer enDios significa confiar en Él, escuchar su Palabra, aceptar sus enseñanzas, intentar vivircomo Él nos pide.El Papa Benedicto XVI, al inicio de su encíclica sobre el amor, afirma con rotundidad:«No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por elencuentro con una Persona» (Deus Charitas est, 1). Por lo tanto, la fe surge delencuentro personal con Dios, de la experiencia de su amor y de su perdón.¿Qué podemos saber sobre Dios? Las religiones dicen cosas distintas sobre Él. Al fin yal cabo son palabras de los hombres, siempre imperfectas. Pero Dios, ¿ha hablado a los Comentario al Credo, 4
  • 5. hombres? En ese caso no estaríamos hablando de las enseñanzas de los hombressobre Dios sino de las enseñanzas de Dios para los hombres.La Carta a los hebreos dice: «En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Diosantiguamente a los padres por los profetas» (Heb 1,1). Las manifestaciones de Dios ysus enseñanzas a lo largo de la historia de Israel se recogen en el Antiguo Testamento.El texto anterior continúa diciendo: «En esta etapa final nos ha hablado por el Hijo»(Heb 1,2). La manifestación de Dios en Jesucristo y sus enseñanzas se recogen en elNuevo Testamento. La unión de estas dos partes de la revelación de Dios (el Antiguo yel Nuevo Testamento) forma la Biblia o Sagrada Escritura, que es la Palabra de Diosdicha a los hombres con palabras humanas.La Biblia dice que Dios ha tenido una paciencia infinita con los hombres, porque nosama como un padre a sus hijos. Ya antiguamente se manifestó de formas muy variadasa aquellas personas de buena voluntad que buscaron sinceramente su rostro y, poco apoco, se fue revelando. Esto era una preparación para su manifestación definitiva.Finalmente, en Cristo se nos ha dado del todo. Los cristianos creemos que «cuandollegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer» (Gal 4,4). En suinfinita misericordia, Dios nos ha hablado; y no por medio de mensajeros, sino por suHijo, que se ha hecho uno de nosotros y ha usado nuestro lenguaje para que podamosentenderle. Ha entrado en nuestra historia y se ha dirigido a nosotros para explicarnosquién es Él, qué espera de los hombres y quiénes somos nosotros mismos. Elcristianismo surge porque Dios ha hablado a los hombres. La fe es la respuesta de loshombres a Dios que se revela.Si en Cristo es Dios mismo el que nos habla, no podemos quedarnos indiferentes antesu Palabra, porque Él espera una respuesta de nosotros. Ante nosotros se presentan laluz y las tinieblas, la vida y la muerte, la felicidad y la insatisfacción. Es necesario haceropciones: «Quien tiene al Hijo tiene la vida, quien no tiene al Hijo de Dios no tiene lavida» (1Jn 5,12). Así de sencillo y de contundente: Jesús no es un personaje como losdemás, una opción entre otras, sino la presencia de Dios-con-nosotros. Si lo acogemos,tenemos la Vida eterna y la Verdad de Dios, si lo rechazamos nos quedamos connuestra pequeña vida mortal y con nuestras verdades a medias.«La fe es ante todo una adhesión personal del hombre a Dios; es al mismo tiempo einseparablemente el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado. Encuanto adhesión personal a Dios y asentimiento a la verdad que Él ha revelado, la fecristiana difiere de la fe en una persona humana. Es justo y bueno confiarsetotalmente a Dios y creer absolutamente lo que Él dice. Sería vano y errado poner unafe semejante en una criatura» (Catecismo de la Iglesia Católica, 150). 5. Preguntas para la reflexiónEl profeta Isaías dice «Te llamo por tu nombre» (Is 43,1). Que conoce «mi nombre»significa que conoce mi identidad, mis características personales, mi historia. ¿Soyconsciente de que Dios me ha creado por amor y me ama con un amor personal? Comentario al Credo, 5
  • 6. La fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela. San Pablo dice: «Sé de quién mehe fiado» (2Tim 1,12). Dios está cerca de mí y se interesa por todas mis cosas ¿Confíoplenamente en Dios? ¿Vivo la fe como una relación amorosa con Dios?Desde el día de mi bautismo, Dios habita en mi corazón, ¿me relaciono con Él en laoración?El ambiente social contemporáneo no nos ayuda a vivir la fe. ¿Me formo para conocermejor los contenidos de mi fe? ¿Doy testimonio de mi fe cristiana en mi familia,ambiente de estudio o trabajo, etc.? 6. Creo en Dios PadreJesús nos ha revelado que Dios es un Padre amoroso, siempre dispuesto a acogernos ya perdonarnos cuando nos volvemos a Él. En su oración siempre se dirige a Diosllamándole «Padre» (en los evangelios le da ese título 130 veces). Se relaciona con Dioscomo un niño con su padre, lleno de confianza (porque sabe que su Padre quieresiempre lo mejor para nosotros), al mismo tiempo que siempre dispuesto a obedecerle(porque sabe que su Padre conoce bien qué es lo mejor para nosotros).Jesús llamaba a Dios «Abba», que en arameo significa «papá» o «papaíto» y era laexpresión con la que los niños pequeños llamaban a su padre de la tierra. Para Jesús,«Abba» no un título cualquiera, sino una experiencia de vida. Indica que Dios es suPadre y que Él es el Hijo de Dios. Jesús se comprende a sí mismo en total dependenciade Dios y como total apertura a Dios, por eso dice: «Mi alimento es hacer la voluntaddel Padre» (Jn 4,34). Todos los enviados de Dios anunciaban el mensaje que habíanrecibido, daban testimonio de lo que habían «oído», pero el testimonio del Hijo es elmás perfecto, porque Él anuncia lo que ha «visto» desde el principio: «A Dios nadie loha visto jamás, el Hijo, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.[…] La palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió» (Jn 1,18;14,24).Las cosas importantes que los cristianos sabemos sobre Dios, las conocemos porquenos las ha revelado Jesucristo. Él es el Hijo único y eterno de Dios que, al llegar laplenitud de los tiempos, se hizo carne en el vientre de la Virgen María. Y una de lascosas más hermosas que Él nos ha revelado es que Dios es nuestro Padre y que nosama apasionadamente, que quiere nuestra salvación y que siempre está dispuesto aperdonarnos cuando se lo pedimos humildemente.«Al designar a Dios con el nombre de "Padre", el lenguaje de la fe indicaprincipalmente dos aspectos: que Dios es origen primero de todo y autoridadtranscendente y que es al mismo tiempo bondad y solicitud amorosa para todos sushijos. Esta ternura paternal de Dios puede ser expresada también mediante la imagende la maternidad que indica más expresivamente la intimidad entre Dios y su criatura»(Catecismo de la Iglesia Católica, 239). Comentario al Credo, 6
  • 7. 7. Creo en Dios Padre TodopoderosoCuando afirmamos que Dios es «Todopoderoso» queremos decir que «para Dios nadahay imposible» (Lc 1,37). Él ha creado todo lo que existe de la nada y mantiene todo ensu existencia. Pero a veces los hombres no comprendemos el actuar de Dios, por eso laBiblia dice: «Mis planes no son vuestros planes, mis caminos no son vuestros caminos»(Is 55,8).Dios dirige el mundo y mi vida de un modo misterioso hacia su plenitud, por caminosque solo Él conoce. Es lo que llamamos la «Divina Providencia». Él influye tanto engrandes acontecimientos (la salida de Israel de Egipto y la entrada en la tierraprometida) como en cosas muy sencillas (pone un buen sentimiento en mi corazón ome manifiesta su ternura), sin que por ello quede recortada nuestra libertad. Dehecho, el hombre puede rechazar (y muchas veces rechaza) la voluntad de Dios.Pero, si Dios lo puede todo, ¿por qué no impide el mal? Por un lado, debemos recordarque Dios creó un mundo bueno, pero que aún está evolucionando hacia su plenitud;por lo que el «mal físico» (esto es, las catástrofes naturales o las minusvalías) formaparte de las limitaciones de un mundo que no comprendemos ni dominamostotalmente. Hay también otros «males morales» (guerras, violencias, asesinatos) queprovienen del mal uso que los hombres hacemos de la libertad, que es un gran donque Dios nos ha dado y respeta. Jesucristo no nos ha explicado el misterio del mal,pero nos ha dicho que el mal no tendrá la última palabra en nuestra historia. De hecho,Dios transformó la muerte de Cristo (con la que los hombres le querían hacer un mal)en el bien más grande de la historia. Así también sacará bienes de los otros males en elmomento oportuno, de la manera que solo Él sabe.«Creemos que esa omnipotencia es universal, porque Dios, que ha creado todo, rigetodo y lo puede todo; es amorosa, porque Dios es nuestro Padre; es misteriosa,porque sólo la fe puede descubrirla cuando "se manifiesta en la debilidad"» (Catecismode la Iglesia Católica, 268). 8. Creador del cielo y de la tierraEl mundo no es producto de la casualidad, sino que corresponde a un proyecto eternode Dios que ha comenzado a realizarse en el momento oportuno, que se estárealizando en cada momento y que llegará a plenitud al final de los tiempos. Lasmismas leyes de la naturaleza y las ordenaciones naturales son fruto de la obracreadora de Dios.El libro del Génesis presenta poéticamente la obra de Dios, que hizo todo en seis días yel séptimo descansó. Así indica que todas las cosas son buenas y corresponden a unproyecto amoroso que se va realizando en el tiempo y que llegará a plenitud cuandotodo entre en su descanso, cuando lleguemos a la perfecta comunión de amor conDios, para la que hemos sido creados. El ser humano también está llamado a trabajardurante su vida mortal, transformando la creación para ganarse el alimento. Eldescanso semanal le ayuda a recordar que Dios es el único creador y los hombres son Comentario al Credo, 7
  • 8. solo colaboradores. Por eso el hombre interrumpe su trabajo, para dar gracias a Diospor el don de la vida y por todas las cosas hermosas que ha creado.«Creemos que Dios creó el mundo según su sabiduría. Este no es producto de unanecesidad cualquiera, de un destino ciego o del azar. Creemos que procede de lavoluntad libre de Dios que ha querido hacer participar a las criaturas de su ser, de susabiduría y de su bondad» (Catecismo de la Iglesia Católica, 295). 9. Preguntas para la reflexiónDios es mi Padre amoroso. ¿He interiorizado lo que significa que soy hijo de Dios? ¿Mesiento mirado por Él? ¿Me relaciono con Él en la oración?Si Dios es nuestro Padre, los hombres son mis hermanos. ¿Respeto a todos loshombres, sin discriminar a nadie? ¿Cómo trato a los demás: familia, amigos,compañeros de estudios o de trabajo, desconocidos?La creación es hermosa porque refleja la belleza de Dios. ¿Contemplo la obra de Dios yle doy gracias por la naturaleza? ¿Respeto la obra que Dios ha creado?Oración del beato Carlos de Foucould:Padre, me pongo en tus manos,haz de mí lo que quieras,sea lo que sea, te doy las gracias.Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo,con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas.No deseo nada más.Te confío ni alma,te la doy con todo el amor del que soy capaz.Porque te amo y necesito darme sin medida,ponerme en tus manosporque eres mi Padre. 10. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro SeñorJesucristo es «el Hijo del Dios vivo» (Mt 16,16), que fue enviado por el Padre al mundopara que «todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tim 2,4). Dehecho, su nombre significa en hebreo «Dios salva» o «Salvador». Por eso dice sanPedro: «Bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que puedansalvarse» (Hch 4,12). Él es «verdadero Dios y verdadero hombre» y podemos conocerlea partir de lo que cuentan sobre Él los «evangelios» (palabra griega que significa«buena noticia»). Pero Jesús no es un personaje del pasado, del que solo podemossaber a partir de lo que recogen los libros. Él sigue vivo y podemos conocerleespecialmente cuando nos relacionamos con Él en la oración y cuando vivimos como Élnos enseñó.Cuando hablamos de «Jesucristo» tenemos que recordar que este nombre es el frutode resumir la confesión de fe cristiana, que dice: «Jesús es el Cristo». La palabra griega Comentario al Credo, 8
  • 9. «Cristo» es la traducción de la palabra hebrea «Mesías», que en español significa«Ungido» o «Consagrado». Los profetas del Antiguo Testamento anunciaron que Diosenviaría a su «Mesías» para salvar a los hombres y establecer con ellos una alianzadefinitiva y eterna. Jesús ha sido «enviado» por Dios con una misión específica: «Me haenviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad y a los ciegos,la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc4,18-19).Cuando llamamos «Señor» a Jesús estamos confesando que Él es Dios. En el AntiguoTestamento, cada vez que aparece el nombre de Dios (Yavé), los judíos no lopronuncian por respeto, sino que dicen «Señor» (Adonai). Santo Tomás exclamó anteJesús resucitado: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20,28) y Jesús dijo: «Vosotros me llamáis“Maestro” y “Señor” y decís bien, porque lo soy» (Jn 13,13). Si lo confesamos comonuestro «Señor» significa que nos fiamos de Él y tenemos que obedecerle, viviendocomo Él nos enseñó.«Atribuyendo a Jesús el título divino de Señor, las primeras confesiones de fe de laIglesia afirman desde el principio que el poder, el honor y la gloria debidos a DiosPadre convienen también a Jesús porque Él es de "condición divina" y porque el Padremanifestó esta soberanía de Jesús resucitándolo de entre los muertos y exaltándolo asu gloria» (Catecismo de la Iglesia Católica, 449). 11. Fue concebido por obra del Espíritu Santo y nació de la Virgen María«Al llegar la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer» (Gal4,4). El Hijo eterno de Dios se hizo hombre verdadero al encarnarse en el seno de laVirgen María: «El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). Jesús no es elfruto de la evolución de los hombres, sino un regalo de Dios; no es un superhombreque ha alcanzado la iluminación y nos habla de Dios. Jesús es el eterno Hijo de Diosque se ha hecho verdaderamente hombre, es verdaderamente «Dios-con-nosotros»(Mt 1,23).Cuando el ángel Gabriel preguntó a María si aceptaba ser la madre del Mesías, ella lecontestó: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?» (Lc 1,34). Esa expresión significa:«¿Cómo será eso, pues no he tenido relaciones con ningún varón?». El ángel lerespondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti» (Lc 1,35). «Aunque la Iglesia, desde susorígenes, ha sufrido burlas a causa de su fe en la virginidad de María, siempre hacreído que se trata de una virginidad real y no meramente simbólica» (Youcat, 80).María aceptó colaborar con el plan de Dios, que siempre respeta nuestra libertad. Poreso, al ángel que le dijo que daría a luz al «Hijo del Altísimo», ella respondió: «Hágaseen mí según tu palabra» (Lc 1,38). Ella tuvo que renovar su «sí» a Dios cada día,especialmente a los pies de la cruz. Por eso es la «peregrina de la fe», modelo paratodos los creyentes.«En el momento establecido por Dios, el Hijo único del Padre, la Palabra eterna, esdecir, el Verbo e Imagen substancial del Padre, se hizo carne: sin perder la naturalezadivina asumió la naturaleza humana. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre Comentario al Credo, 9
  • 10. en la unidad de su Persona divina; por esta razón Él es el único Mediador entre Dios ylos hombres» (Catecismo de la Iglesia Católica, 479-480). 12. Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, y descendió a los infiernos«Jesús de Nazaret fue ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo y pasó haciendoel bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él» (Hch 10,38).Así resume san Pedro la vida de Jesús, que los evangelios cuentan con detalle: Jesúspasó por el mundo «haciendo el bien»: sanaba a los enfermos, perdonaba los pecados,anunciaba a todos el amor del Padre. A pesar de todo, las autoridades de la época loacusaron de falso profeta y de blasfemo: «Tú, siendo hombre, te haces igual a Dios»(Jn 10,33). Aquí no hay motivaciones políticas, sino estrictamente religiosas: «Jesúscolocó a su entorno ante una cuestión decisiva: o bien Él actuaba con poder divino, obien era un impostor, un blasfemo, un infractor de la ley y debía rendir cuentas porello» (Youcat 96).A pesar de que los hombres entregaron a Jesús a la muerte, la Biblia nos dice que (aúnsin saberlo) estaban cumpliendo con un misterioso plan divino: Jesús fue «entregadoconforme al plan que Dios tenía establecido y previsto» (Hch 2,23). Jesús mismo loexplicó al hablar del buen pastor, que «da la vida por sus ovejas […]. Como buenpastor, yo doy la vida por mis ovejas […]. El Padre me ama porque yo doy la vida. Nadietiene poder para quitármela; soy yo quien la doy por mi propia voluntad. Tengo poderpara darla y para recuperarla» (Jn 10,11-18). Antes de su pasión, Jesús tuvo unaenseñanza que ayuda a comprender lo que venimos diciendo: «Si el grano de trigo nocae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24). Jesúsda su vida, como un grano de trigo, para que otros reciban vida. Nadie le quita la vida,Él la «entrega» voluntariamente. Por eso dice en la Última Cena: «Esto es mi Cuerpo,que se entrega por vosotros» (Lc 22,19). Por eso san Pablo exclama: «vivo en la fe en elHijo de Dios que me amó hasta entregarse por mí» (Gal 2,20) y san Juan: «en estoconsiste el amor de Dios, en que Él ha entregado a su Hijo a la muerte por nosotros»(1Jn 4,10; cf. 4,19).San Pablo, reflexionando sobre la muerte de Cristo, afirma que «murió por nuestrospecados, según las Escrituras» (1Cor 15,3). Que «murió según las Escrituras» significaque estaba cumpliendo un proyecto eterno de Dios, tal como se recoge en la Biblia.Que «murió por nuestros pecados» significa que la muerte de Cristo es lamanifestación de un amor que nos desborda, ya que Él ha muerto por nosotros, paradarnos el perdón y la vida eterna, tal como afirma san Pedro: «Cargado con nuestrospecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Susheridas nos han curado» (1Pe 2,23-24).Cuando los primeros cristianos decían que Jesucristo «descendió a los infiernos» sereferían en primer lugar a que Jesucristo murió de verdad, ya que llamaban «infiernos»al lugar de los muertos: Jesucristo ha asumido realmente nuestra naturaleza hasta lasúltimas consecuencias y también ha participado de la experiencia de la muerte.Además, los Padres de la Iglesia dicen que Cristo descendió al lugar de los muertos Comentario al Credo, 10
  • 11. para anunciar la salvación también a todos los que habían muerto antes de su venida ala tierra, para abrirles las puertas de la salvación.«El Misterio Pascual de la cruz y de la resurrección de Cristo está en el centro de laBuena Nueva que los Apóstoles, y la Iglesia a continuación de ellos, deben anunciar almundo. El designio salvador de Dios se ha cumplido de "una vez por todas" por lamuerte redentora de su Hijo Jesucristo» (Catecismo de la Iglesia Católica, 571). 13. Al tercer día resucitó de entre los muertosAl morir Jesús, sus discípulos se dispersaron. Unos volvieron a Galilea o a sus lugaresde origen y otros permanecieron escondidos en Jerusalén. Todos se encontrabanconfundidos, asustados, sin esperanza. Pero, poco a poco, salieron de sus escondites ycomenzaron a dar testimonio de su fe por todo el mundo. Aunque fueron perseguidos,encarcelados y maltratados hasta la muerte, aunque se les prohibía hablar en elnombre de Jesús, ya nunca más tuvieron miedo. ¿Qué había pasado? Que Jesúsresucitado les salió al encuentro y les dio el Espíritu Santo. Esta es la primera confesiónde fe de los cristianos, tal como la formuló san Pedro el día de Pentecostés: A Jesús «lomatasteis, clavándolo a una cruz por mano de hombres inicuos. […] A este Jesús loresucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. […] Con toda seguridadconozca la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Mesías a Jesús» (Hch 2,23-32).Los discípulos no cuentan cómo sucedió la resurrección, porque ellos no estaban allí enaquel momento preciso. Lo que testimonian es que Jesús resucitó durante la noche,mientras ellos estaban escondidos y asustados (cf. Jn 20,19), y se hizo presente en susvidas, transformándolas. No fueron ellos los que le buscaron. Es Él quien tomó lainiciativa y se manifestó a las mujeres, a algunos discípulos, a los Doce... juntos y porseparado, haciéndoles comprender que Él ha vencido a la muerte y ahora vive parasiempre: «Los discípulos, que antes habían perdido toda esperanza, llegaron a creer enla resurrección de Jesús porque lo vieron de formas diferentes después de su muerte,hablaron con Él y experimentaron que estaba vivo» (Youcat 105).«La Resurrección de Cristo no fue un retorno a la vida terrena como en el caso de lasresurrecciones que él había realizado antes de Pascua: la hija de Jairo, el joven deNaím, Lázaro. Estos hechos eran acontecimientos milagrosos, pero las personasafectadas por el milagro volvían a tener, por el poder de Jesús, una vida terrena"ordinaria". En cierto momento, volverán a morir. La Resurrección de Cristo esesencialmente diferente. En su cuerpo resucitado, pasa del estado de muerte a otravida más allá del tiempo y del espacio. En la Resurrección, el cuerpo de Jesús se llenadel poder del Espíritu Santo; participa de la vida divina en el estado de su gloria, tantoque san Pablo puede decir de Cristo que es "el hombre celestial"» (Catecismo de laIglesia Católica, 646). Comentario al Credo, 11
  • 12. 14. Subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertosJesucristo resucitado se manifestó de muchas maneras a los discípulos durantecuarenta días. Acabado ese tiempo, Jesús entró definitivamente en la gloria de Dios.Como a la derecha del rey se sentaba el príncipe heredero, se dice que Jesús «se hasentado a la derecha del Padre» para indicar que comparte su poder y su gloria. Desdeentonces ya no está en la tierra de forma visible, aunque está realmente presente deotras maneras: «Su cercanía se puede experimentar sobre todo en la Palabra de Dios,en la recepción de los sacramentos, en la atención a los pobres y allí “donde dos o másse reúnen en su nombre” (Mt 18,20)» (Youcat 110).El Hijo de Dios se hizo hombre al nacer de la Virgen María. Cuando, después de su vidapública, muerte y resurrección, sube al cielo, lleva consigo nuestra humanidad y nosabre el camino de la vida eterna. Él mismo había dicho: «Cuando yo sea elevado sobrela tierra, atraeré a todos hacia mí» (Jn 12,32).Al final de los tiempos, Cristo llevará a plenitud su obra salvadora. Como Él respetanuestra libertad, si hemos creído en su Palabra y hemos intentado ponerla en práctica,escucharemos de sus labios las palabras más dulces que se puedan imaginar: «Venid,benditos de mi Padre a heredar el reino preparado para vosotros desde antes de lacreación del mundo» (Mt 25,34). En esos momentos, Dios mismo «secará las lágrimasde sus ojos, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto ni dolor» (Ap 21,4). Por desgracia,con nuestra elecciones equivocadas podemos echar a perder nuestra vida, aunquesiempre podemos arrepentirnos y recibir el perdón de Dios, ya que Él «no quiere quenadie se pierda, sino que todos accedan a la conversión» (2Pe 3,9). Jesucristo anunciael amor de Dios, que «quiere que todos los hombres se salven» (1Tim 2,4), perotambién insiste en la responsabilidad de nuestros actos. Al final, «los que hayan hechoel bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a unaresurrección de juicio» (Jn 5,29).«El día del Juicio, al fin del mundo, Cristo vendrá en la gloria para llevar a cabo eltriunfo definitivo del bien sobre el mal que, como el trigo y la cizaña, habrán crecidojuntos en el curso de la historia. Cristo glorioso, al venir al final de los tiempos a juzgara vivos y muertos, revelará la disposición secreta de los corazones y retribuirá a cadahombre según sus obras y según su aceptación o su rechazo de la gracia» (Catecismode la Iglesia Católica, 681-682). 15. Preguntas para la reflexiónA lo largo del año, la Iglesia celebra los distintos misterios de la vida de Cristo, desde suencarnación y nacimiento hasta su muerte y resurrección. ¿Participo activamente en lamisa dominical? ¿Conozco la estructura fundamental del año litúrgico?Navidad es el tiempo de la celebración de la encarnación y nacimiento de Cristo.¿Cómo la vivo? ¿Qué es lo más importante para mí en esas fechas? Comentario al Credo, 12
  • 13. Semana Santa y Pascua es el tiempo de la celebración de la pasión, muerte yresurrección de Jesucristo. ¿Cómo vivo esos días? ¿Qué recuerdo de la Vigilia Pascual,que es la celebración más importante de todo el año?María es la madre de Jesús y nuestra madre. ¿Me pongo en manos de Dios como hizola Virgen María? ¿Cuál es la advocación mariana más querida en tu localidad? ¿Cuándose celebra su fiesta? ¿Qué haces tú para honrarla?Oración de Lope de Vega:¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,que a mi puerta, cubierto de rocío,pasas las noches del invierno oscuras?¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,si de mi ingratitud el hielo fríosecó las llagas de tus plantas puras!¡Cuántas veces el ángel me decía:«Alma, asómate ahora a la ventana,verás con cuánto amor llamar porfía»!¡Y cuántas, hermosura soberana,«Mañana le abriremos», respondía,para lo mismo responder mañana!¿Estoy dispuesto a abrir a Cristo las puertas de mi corazón hoy mismo? 16. Creo en el Espíritu SantoEn el Antiguo Testamento, el Padre revela algo de su propia identidad, hablando enprimera persona: «Yo» no quiero la muerte del pecador... Lo mismo hace el Hijo en elNuevo Testamento: «Yo» soy el camino... El Espíritu Santo está presente en la SagradaEscritura desde el principio (Gen 1,2) hasta el final (Ap 22,17), pero nunca ha habladocon el pronombre personal «Yo». Por eso solo podemos conocerlo a partir de susobras. Es como el viento: no lo vemos, pero sí que sentimos que nos mueve las ropas yel pelo y lo escuchamos cuando mueve las ramas de los árboles.El Espíritu de Dios capacita a los hombres para que actúen como Él quiere, de maneraque se realicen sus planes de salvación sobre el mundo. Dios lo derramó sobre Moisésy sobre los otros personajes que tenían que cumplir una misión importante a favor deIsrael. También lo derramó sobre los profetas, para que pudieran hablar en su nombre.Al llegar la plenitud de los tiempos, Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo yactuó siempre movido por el Espíritu Santo. Finalmente, el día de Pentecostés, sanPedro afirma que Jesús «ha derramado el Espíritu Santo sobre nosotros, comovosotros mismos veis y oís» (Hch 2,33). Con la fuerza del Espíritu Santo, los Apóstoles Comentario al Credo, 13
  • 14. superaron sus miedos y se pusieron en camino para anunciar el evangelio en el mundoentero.Por el bautismo y la confirmación, el Espíritu «ha sido enviado a nuestros corazones»(Gal 4,6). Él hace de nosotros piedras vivas en la construcción de la Iglesia: «Ya no soisextraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios...formando un templo santo en el Señor, por el que también vosotros estáis integradosen el edificio para ser, mediante el Espíritu, morada de Dios» (Ef 2,19-22). El Espíritu esel que suscita los carismas y ministerios para la construcción de la Iglesia y es el queactúa en los sacramentos, haciendo que nos transmitan la salvación de Dios.«El día de Pentecostés, la Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santoque se manifiesta, da y comunica como Persona divina: desde su plenitud, Cristo, elSeñor, derrama profusamente el Espíritu. En este día se revela plenamente laSantísima Trinidad. Desde ese día el Reino anunciado por Cristo está abierto a todoslos que creen en Él: en la humildad de la carne y en la fe, participan ya en la comuniónde la Santísima Trinidad. Con su venida, que no cesa, el Espíritu Santo hace entrar almundo en los "últimos tiempos", el tiempo de la Iglesia, el Reino ya heredado, perotodavía no consumado» (Catecismo de la Iglesia Católica, 731-732). 17. Preguntas para la reflexiónEl Espíritu Santo nos ayuda a pensar como Jesús, a sentir como Jesús, a amar comoJesús. ¿Me dejo guiar por el Espíritu Santo en mi vida de cada día? ¿Le pido ayuda paravivir como verdadero cristiano y para dar testimonio de mi fe ante el mundo?Los 12 frutos del Espíritu Santo son: Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Mansedumbre,Bondad, Benignidad, Longanimidad, Fe, Modestia, Templanza y Castidad. ¿Los heexperimentado alguna vez en mi vida? ¿He recibido ya la confirmación?Oración al Espíritu Santo:Ven, Espíritu Divino,manda tu luz desde el cielo.Padre amoroso del pobre,don, en tus dones espléndido;luz que ilumina las almasfuente del mayor consuelo.Ven, dulce huésped del alma,descanso en nuestros esfuerzos,tregua en el duro trabajo,brisa en las horas de fuego,gozo que enjuga las lágrimas,y reconforta en los duelos.Llega hasta el fondo del almaDivina luz y enriquécenos.Mira el vacío del alma Comentario al Credo, 14
  • 15. Si Tú le faltas por dentro.Mira el poder del pecadocuando no envías tu aliento.Riega la tierra en sequía.Sana el corazón enfermo.Lava las manchas. Infundecalor de vida en mi hielo.Doma al espíritu indómito,guía al que tuerce el sendero.Reparte tus siete donessegún la fe de tus siervos.Por tu bondad y tu graciadale al esfuerzo su éxito.Salva al que busca salvarsey danos tu gozo eterno. Amén. 18. Creo en la Santa Iglesia CatólicaLa palabra «Iglesia» viene del griego y significa «asamblea de convocados». Estapalabra indica que todos los hombres hemos sido llamados por el Señor para formaruna sola comunidad en su nombre. La Biblia usa muchas imágenes para hablar de laIglesia: a veces la presenta como Pueblo de Dios en camino hacia la patria prometida(el cielo), otras como Familia de Dios (en la que todos somos hijos del Padre, hermanosde Jesús y templos del espíritu santo), Cuerpo de Cristo (y Cristo es la cabeza), Esposade Jesucristo (a la que Cristo ama intensamente).La Iglesia fue preparada por Dios con las instituciones del antiguo Israel y anunciadapor los profetas en el Antiguo Testamento. Cristo es el fundador de la Iglesia: Élanunció el evangelio y reunió en torno a sí una comunidad de creyentes, a la queentregó su Espíritu y los sacramentos. La Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica.La Iglesia es Una porque solo existe un único Cristo que la ha fundado y que tiene unsolo Cuerpo, una sola Esposa. Por desgracia, a lo largo de los siglos algunos grupos decristianos se han separado de la comunión de la Iglesia. Jesucristo quiere la unidad desu cuerpo y todos tenemos que rezar y trabajar para que haya «un solo rebaño y unsolo pastor» (Jn 10,16).La Iglesia es Santa porque es el Cuerpo de Cristo, que es Santo. Él actúa en ella con lafuerza del espíritu Santo para la salvación de los hombres. A pesar de todo, la Iglesiaestá compuesta de hombres pecadores, siempre necesitados de conversión y delperdón de Dios.La Iglesia es Católica (palabra griega que significa «universal») porque está presente enel mundo entero, formada por hombres «de toda raza, lengua, pueblo y nación» (Ap5,9). También es Católica porque cuenta con todos los medios necesarios para cumplirsu misión de salvar a los hombres (el don del Espíritu y los sacramentos). Comentario al Credo, 15
  • 16. La Iglesia es Apostólica porque está fundada sobre el testimonio de los Apóstoles(palabra griega que significa mensajeros, enviados) y es guiada por los sucesores de losApóstoles, que son los obispos, en comunión con el Papa.«La única Iglesia de Cristo, de la que confesamos en el Credo que es una, santa,católica y apostólica subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro ypor los obispos en comunión con él, aunque sin duda, fuera de su estructura visible,pueden encontrarse muchos elementos de santificación y de verdad» (Catecismo de laIglesia Católica, 870). 19. Preguntas para la reflexiónLa Iglesia no son solo los sacerdotes. ¿Soy consciente de que formo parte de la Iglesia?¿La amo? ¿Sé defenderla cuando la atacan? 20. La comunión de los SantosLa Iglesia es más grande de lo que podemos ver. De ella formamos parte todas laspersonas que hemos puesto nuestra confianza en Cristo, tanto los que estamos vivoscomo los que ya han muerto. Entre los difuntos, algunos han vivido en plenitud lasvirtudes cristianas y ya han alcanzado la plenitud de la vida eterna: son los Santos, quenos sirven de modelo en la vida y que interceden por nosotros ante el Señor. Santos ypecadores, cristianos vivos y difuntos estamos en comunión porque entre todosformamos la única Iglesia.«Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinanen la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de labienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemosigualmente que en esa comunión está a nuestra disposición el amor misericordioso deDios y de sus santos, que siempre ofrecen oídos atentos a nuestras oraciones»(Catecismo de la Iglesia Católica, 962). 21. El perdón de los pecadosJesús perdonó los pecados y encargó a la Iglesia que hiciera lo mismo: «A quienesperdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedanretenidos» (Jn 20,23). Mediante el ministerio del sacerdote, en el sacramento de lapenitencia (o de la reconciliación, o de la confesión) verdaderamente se concede alpecador arrepentido el perdón de sus pecados y la bendición de Dios. Por eso dice sanPablo: «Nosotros hacemos de embajadores de Cristo, como si Dios mismo osexhortase por medio de nosotros. Os suplicamos en nombre de Cristo: dejaosreconciliar con Dios» (2Cor 5,20). La ley de la Iglesia pide a todos los cristianos que seconfiesen al menos una vez al año, por Pascua de resurrección, pero es convenientehacerlo más a menudo, para recibir la gracia de Dios y crecer en su amistad.«El Bautismo es el primero y principal sacramento para el perdón de los pecados: nosune a Cristo muerto y resucitado y nos da el Espíritu Santo. Por voluntad de Cristo, laIglesia posee el poder de perdonar los pecados de los bautizados y ella lo ejerce de Comentario al Credo, 16
  • 17. forma habitual en el sacramento de la penitencia por medio de los obispos y de lospresbíteros» (Catecismo de la Iglesia Católica, 985-986). 22. Preguntas para la reflexión¿Recibo periódicamente el perdón de los pecados participando en el sacramento de lapenitencia? Dios me ofrece siempre su perdón, ¿yo soy capaz de perdonar a los queme han ofendido? 23. La resurrección de los muertos y la vida eternaLos cristianos creemos que la muerte no es el final de nuestra existencia. Dios nos hadado la vida por amor y su amor es más fuerte que la muerte, por lo que no puedeacabar nunca. Jesucristo mismo nos dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que creeen mí, aunque haya muerto, vivirá» (Jn 11,25). Y la Iglesia ha confesado siempre queCristo resucitado «es primicia de los que han muerto» (1Cor 15,20). Todos los quecreemos en Él esperamos participar un día de su misma vida en el cielo, cuandoseremos revestidos de un cuerpo glorioso como el suyo.La formulación concreta del Credo de los Apóstoles dice: «Creo en la resurrección de lacarne». En la Biblia, la «carne» no es una parte del hombre, sino el ser humanocompleto, con su identidad personal. De hecho, confesamos que «el Verbo se hizocarne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). Que se hizo «carne» significa que se hizohombre como nosotros, sometido a nuestras limitaciones. Cuando confesamos nuestrafe en la resurrección de la «carne» estamos afirmando que cada persona conservará suidentidad personal después de la muerte, que su historia personal no se perderá, sinoque Dios la asumirá, corrigiendo los errores y las faltas y llevando a plenitud las cosasbuenas. Por eso podemos rezar a la Virgen María o a san José, porque conservan suidentidad para siempre. Por eso podremos volver a encontrar a los seres queridos en lavida eterna. Habrán sido glorificados y llevados a plenitud, pero conservarán suidentidad personal.«Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo haresucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmentelos justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que Él losresucitará en el último día» (Catecismo de la Iglesia Católica, 989). 24. Preguntas para la reflexiónLa muerte es la puerta hacia la vida eterna. En la esperanza de la vida eterna está laalegría del cristiano, que no tiene miedo de la muerte. ¿Has vivido de cerca la muertede algún familiar o persona querida? ¿Oras por el eterno descanso de los difuntos? 25. AménCon la última palabra del Credo, afirmamos como verdadero todo lo que acabamos deconfesar, y lo reconocemos como válido y seguro para nuestra vida. De hecho,«Amén» significa al mismo tiempo «Así es» y «Así sea». Es decir, creo que lo que he Comentario al Credo, 17
  • 18. dicho es verdad (Así es) y suplico al Padre que lo realice en mi vida por su bondad (Asísea).«El "Amén" final del Credo recoge y confirma su primera palabra: "Creo". Creer esdecir "Amén" a las palabras, a las promesas, a los mandamientos de Dios, es fiarsetotalmente de Él, que es el Amén de amor infinito y de perfecta fidelidad. La vidacristiana de cada día será también el "Amén" al "Creo" de la Profesión de fe de nuestroBautismo» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1064). Comentario al Credo, 18