Homilía. Domingo 31 del TO. Ciclo C. Dia 3 de niviembre del 2013. dios,buscador de lo perdido.

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Homilía. Domingo 31 del TO. Ciclo C. Dia 3 de niviembre del 2013. dios,buscador de lo perdido.

  1. 1. DIOS, BUSCADOR DE LO PERDIDO. Queridos amigos: A veces, en la vida, se nos presentan situaciones, duras y angustiosas (enfermedad, soledad, muerte), que no quisiéramos volver a encontrarnos con ellas. Preferimos olvidarlas, no revivirlas, ni volver a sentirlas ni experimentarlas. Lo más duro, tal vez, sea tener que aceptar a las personas injustas, egoístas, despreciativas o pecadoras. Lo más difícil y duro, es tener que aceptar a los perdidos, a los desechados, a los que no son rentables, a los que no son como nosotros, a los que (según nosotros) son una carga, un estorbo, un obstáculo para presumir de buena imagen y de buenas maneras. Agradezco encontrarme en las lecturas de este domingo con “un Dios buscador y salvador de lo que estaba perdido”. (Lc. 19, 10. Me alegra encontrarme con un Dios, “que se compadece de todos porque a todos ama” (Sab. 11, 23 ss.). Veo a un Dios positivo y acogedor de todos y de todo (hasta lo más insignificante). “Para el Señor todos y todo es como un grano de arena en la balanza, o como una gota de rocío en la mañana”. (Sab. 11, 22). Es decir, para nuestro Dios, todo es útil, válido, aceptable y positivo. Veo a un Dios amigo de la vida, que desea y busca siempre una vida más digna y dichosa. Por eso, dice a Zaqueo: “baja enseguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa”. (Lc. 19, 5). ¡Qué diferencia con nosotros!: hacemos distinciones, selectividad; “este no me vale, aquél produciría mala imagen y aquel otro es irrecuperable”. Permanentemente ponemos “númerus clausus” o hacemos de “colador”. Me alegra encontrarme, hoy, con un Dios “que ama a todos los seres y no odia nada de lo que ha hecho. Si hubiera odiado alguna cosa, no la habría creado”. (Sab 11,25). Esta es la gratuidad de Dios, y éste es el Dios a quien uno agrada adorar y seguir. “Nada hay inútil para Dios. Nada hay insignificante para Dios. Nada, ni nadie es odiado ni despreciado por Dios. A Todos nos perdona porque somos suyos y es amigo de la vida. La actitud de nuestro Dios, es perdonar y ser compasivo. Si hay que corregir (que habrá que hacerlo en más de una ocasión), ésta es la pedagogía de Dios: “corregir poco a poco”. No culpabilizando, ni condenando, sino recordando su pecado para que se convierta y crea. ¿Qué nos suscita esta actitud de Dios y a que nos invita? A mí, personalmente, “a ensalzarle y bendecirle por siempre jamás”. (Sal.144). Gabriel. 31º, Domingo Ordinario. Ciclo. C. Madrid. 3 de Noviembre de 2013.

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