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05. Relajacion.Conferencia
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05. Relajacion.Conferencia

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  • 1. 1EJERCICIO 5: CONFERENCIA EL PROCESO DE LA MEDITACION A través de estas orientaciones psico-pedagógicas pretendo ayudarte sobre el cómomeditar, trato de iniciarte en el arte de la meditación. La meditación, como ejercicio de nuestra atención, requiere un aprendizaje que encajenuestra libertad psicológica y creyente., que nos haga familiar una conducta por dondepasa nuestro crecimiento personal. Sola la experiencia de meditación servirá de base a nuestro aprendizaje. Experienciaguiada, insustituible que, desde dentro, nos permitirá verificar la integración personal, elnivel de silencio y la paz; así como la convicción creyente de intimidad dialogal que genera elejercicio cristiano de la meditación. La meditación, en la que vamos a dar los primeros pasos, es un camino religioso,tanscendente que, a través de la devoción de mínimo contenidos intelectuales, busca en una intimidad recíproca, creyente, la escucha silenciosa y el silencio mismo como experiencia deintegración humana y de fe cristiana. Se trata de una forma de meditación profunda que, dinamiza, por el sentimiento,desemboca en el silencio. A través de una conciencia corporal se va haciendo el silenciohabitado por una fórmula rítmica, una palabra, un sentimiento, una imagen, una sensación,permitiendo que los "yoes" superficiales, crispados, posesivos, se vayan silenciando en la tomade contacto con el "yo" profundo, espiritual, unificador divino. En cuanto al momento de la meditación, por la mañana o por la tarde o por la noche, lasdiferencias individuales son tan grandes y los condicionamientos tan obvios que toca a cada persona elegir cuidadosamente y realísticamente el mejor tiempo para su meditación. La duración la dictará también la experiencia. En una persona laboralmente ocupadabastara media hora, en un ritmo aproximadamente diario, para dejar una huella profunda,si la meditación se hace correctamente. El problema de la meditación es la calidad de comunicación del silencio, mas que lacantidad de los rezos. EL LUGAR: "NI EN ESTE LUGAR NI EN JERUSALEN". Superando una sacralización de los lugares aptos para la meditación, la elección del lugar
  • 2. 2vendrá dada por las posibilidades, eligiendo dentro de ellas las que más favorezcan elsilencio ambiental o permitan una mínima comodidad. Es importante que el lugar sea distintodel habitual del trabajo para impedir las asociaciones que nos distraigan. LA POSTURA: La postura es más importante que el tiempo o el lugar. Sin pretender perfeccionismoque dependan de la flexibilidad de los músculos y de la constancia, la postura ha de ser aquella que, manteniendo la espalda recta, sobre una buena de sustentación, favorezca larespiración diafragmática o abdominal. Sentados en una silla o en un banquillo. El cuerporelajado y dejándose pesar en sus puntos de apoyo. Los brazos y los hombros flojos ysueltos. los ojos cerrados o manteniendo la mirada fija en un punto, sin tensión. La postura meditativa induce concentración relajada, atención sosegada, quietud.Debemos cuidar la postura, pues es nuestro cuerpo el que medita. La postura es nuestrocompromiso físico con la meditación, es la meditación. La experiencia grupal de oración ayuda a la postura como a su vez es ayudada por ella. El ejercicio individual puede incurrir en menos agitación a la postura, siendo en realidadverdaderamente importante e hilo conductor de nuestra meditación silenciosa. La postura es el silencio del cuerpo. Antes de describir las técnicas concretas que nos facilitarán el aprendizaje de lameditación, voy a enumerar ALGUNAS ACTITUDES PREVIAS: 1ª. ESCUCHAR: La meditación que estoy describiendo se hace mas de escucha que de"palabrería". Es levantar la mirada hacia el otro. Silencio ante el Señor, porque su venida espróxima. El silencio es aquí una categoría transcendente, fruto más de una plenitudalumbrada que de una carencia. Meditar es aprender a escuchar, atreverse a escuchar el silencio. 2ª. QUIETUD: La meditación se hace mas con energía pasiva, permitiendo hacerse en nosotros. Laactitud correcta ante la meditación es plantar la quietud, contemplar el silencioso crecer de lameditación sin hacer nada, sin prisas, sin apresuramientos.
  • 3. 3 3ª. GRATUIDAD: La meditación es eficaz aun en un plano humano, terapéutico. Solamente acondición de que no se tensione hacia la eficacia. La meditación pertenece a esosgestos gratuitos que no sirven para nada, y, por ello, son verdaderamente importantes. 4ª. SERENO GOCE: Esta actitud la configurara la experiencia. Cuando en la meditación se pasa bien, seexperimenta un sereno goce. Tiende a repetirse, a abrirse paso en nuestro tiempo. Elrezar en un momento de crisis puede ser una tarea penosa. Meditar habitualmente es unsereno goce. 5ª. SORPRESA: La meditación admite una planificación en sus elementos más técnicos. En suesencia es siempre una sorpresa agradecida. Todo lo contrario a una rutina manipulada ymanipulable. Lleva a la acción de gracias, no a la satisfacción de cumplimiento. ¿Qué hacer cuando en el curso de la meditación aparecen distracciones? Sencillamenteno luchar contra ellas. ¿QUE SON LAS DISTRACCIONES? Son un mensaje de nuestro inconsciente, de nuestro cuerpo, de nuestro "yo", un recuerdo,algo inconcluso, una expectativa de futuro, un temor, una emoción relativamenteimportante. ¿Cual es su finalidad?: Revelarnos alguna necesidad, algún deseo, atraer la atención sobre algo, introducir ennuestro darnos cuenta que pueden enriquecernos. O mecanismos que nos permiten evitar elcontacto con nosotros mismos, huir de nuestra conciencia. La fuerza de las distracciones es muy relativa al interés de la concentración que estamosrealizando. ¿Qué hacer con estos mensajes?: La reacción del fiel orante es luchar contra ellas, sin caer en la cuanta de que estos
  • 4. 4mensajes somos nosotros mismos, y que os dividimos en una lucha interna por jerarquizar necesidades, experiencias, valores, etc... Ante todo debo darme cuenta del mensaje, sin dialogar con él. es decir, la actitud primeraes explicitar la conciencia de ese mensaje: "EN ESTE MOMENTO EN EL QUE ESTOYMEDITANDO, ME DOY CUENTA DE QUE APARECE UN NUEVO DATO EN EL ESPACIOTRANQUILO DE MI ATENCION. SOY CONSCIENTE DE DOS PLANOS: 1ª. Mi nivel de atención meditativa. 2ª. El mensaje nuevo que llega. Escuchar el mensaje no equivale a poner nuestra energía a su servicio, a no ser queresulte tan importante que lo aconsejable sea interrumpir la meditación. Esto último ocurreraras veces. Si el mensaje es una queja de mi cuerpo por una mala postura o algo similar, le atenderámodificando lenta y conscientemente la postura. Si el mensaje entra en el campo de nuestraatención, con la posibilidad de ser distractivo, atenderé su contenido sin marchar tras él. Escomo si dijera interiormente:AHORA QUE ESTOY MEDITANDO, ME DOY CUENTA DE ESTA IMAGEN, DE ESTA PALABRA, DE ESTE MENSAJE... Si lucho contra el mensaje, podría, incluso, apartarle de mi atención, aunque lo masfrecuente es que aparezca con renovada fuerza para cumplir su misión. Entonces, la mismalucha se hace más distractiva que el mensaje. No luchar no equivale a consentir sencillamente, sino que supone no prestar energías conlas que paragógicamente se alimentaría la misma distracción. No luchar es darme cuenta, sinalterarme, ser consciente del mensaje, decirle que ya se que estas ahí, te atenderá más tarde;sin perder la calma, verlo y proseguir meditando.... Los mensajes, potencialmente distractivos, tienden a alterar nuestro ritmo respiratorio, aalterar nuestras sensaciones físicas. Un camino de mantener la meditación, después de habersido consciente del mensaje sin entrar en el, es centrar nuestra atención a las sensacionesfísicas o a la respiración como manera de afianzar el "aquí" y "ahora" meditacional. En la meditación nos preocupamos frecuentemente de si DIOS acudirá a nuestra cita, siestará presente en nuestras oraciones. Y solemos pasar por alto si nosotros estamosrealmente presentes en la oración y de qué manera lo estamos. Sucede, a menudo, que elespacio oracional se ve invadido por los monólogos internos, cargados de autorreproches,experiencias, críticas, que hacemos en función de la imagen de nosotros mismos. Imagenque hemos formado y no acabamos de realizar. Ante esta deformación de la meditación, te voy a proponer, como posibilidad de una
  • 5. 5meditación psicológicamente sana y cristianamente coherente con el Dios de Jesús, una: ATMOSFERA DE ESCUCHA AMISTOSA La escucha amistosa supone un fondo de amor hacia sí mismo. Comporta una actitudpositivamente amorosa hacia uno mismo. El fantasma del egoísmo ha espantado frecuentemente el sano amor hacia si mismo.este amor es algo más de la aceptación resignada de lo que soy, supone considerarmevalioso, no por lo que hago, sino simplemente por los que soy, saberme valioso alos ojos de DIOS, saberme querido por DIOS. Cuando falta este amor fundamental viene el desequilibrio y aparece el egoísmo comopobre manera de compensarse, recurriendo a un pseudoamor furtivo, centrado en el propioyo, e incapaz de relacionarse de verdad con el otro. El amor hacia uno mismo, base de la meditación sana, no es una actitud abstracta. Setraduce en una autocomprensión cariñosa, cálida, creativa. Con un amigo puedes charlar enuna atmósfera de aceptación incondicional y te duele que se maltrate, se desvalorice, seagreda. Esto que harías con un amigo eres frecuentemente capaz de hacerlo contigomismo. Sin una escucha amistosa, que es la traducción operativa del amor hacia uno mismo,no hay meditación sana. La meditación supone decirle: voy a ponerme en contacto contigo mismo, abriéndomedesde mi autenticidad hacia mi Padre Dios. Ahora bien, no existirá contacto autentico conmigomismo sin una escucha amistosa. Tu propia persona se defenderá como pueda de lapretendida agresión que implica el dialogo inter-personal, hecho de juicios y censuras,levantando barreras, fortificando defensas, provocando distracciones. Amarte a ti mismo, y por tanto, entrar en contacto amistoso, tierno, positivo contigomismo en la meditación, es traducir en la historia la acción de DIOS CREADOR, REDENTOR,LIBERADOR... Si comienzas la meditación con un rechazo implícito a ti mismo, estas cerrando los ojos a lacontemplación, que te invita a verte como fruto de la creación amorosa de Dios. Si niegasprácticamente, aunque lo reconozcas en teoría, esta verdad, bajo capa de humildad o depecado, la meditación no será un camino hacia la verdad que te hará libre, ni hacia esaperdida del yo que hemos de transcender, tanto para lo bueno como para lo malo. La escucha amistosa de un acto de amor y de fe en Dios y en ti mismo, solo a través de eseamor y de esa fe, crecerá tu persona en la meditación y en la vida. Para que la meditación pueda ser escucha o silencio lleno de una presencia, ha decomenzar por un humilde darse cuenta de uno mismo. Con la practica brotaran unos
  • 6. 6minutos intensificados en el umbral de la meditación para el respirar, el darse cuenta y elsaber como estoy, en qué situación y disposición ahora cuando comienzo esta meditación. Como sugerencia te puede servir una: TECNICA PARA DARSE CUENTA DEL COMIENZO DE LA MEDITACIÓN1ª. Comienza tu preparación para la meditación después de haber adoptado la posturacorrecta, diciéndote: TODO ME VA BIEN, ESTOY BIEN.2ª. Escucha, al menos durante un minuto, las sensaciones corporales para ver si de estamanera, confusa inarticulada, tu cuerpo te confirma esa afirmación. Si, como ocurriráhabitualmente, no es de todo verdad que todo vaya bien, sentirás algo que comienza siendocorporal y va tomando un nombre poco a poco, que desmiente tu posición inicial.3ª. Tomar conciencia clara de que se trata, pero sin meterse en ello. Aparta un poco elproblema que te viene a recordar que todo no te va bien. Obsérvalo. Reconocerlo y ponlocomo a un metro de distancia del núcleo de tu persona. Es decir, no te dejes invadir por latoma de contacto de ese conflicto o problema, ni pretendas ignorarlos, apartándoloforzosamente de tu vista. Está ahí, tu esta aquí... De nuevo afirma: EXCEPTO ESO, TODO VABIEN. Otra vez escucha tu cuerpo y observa a través de signos corporales, sensaciones físicas,sobre todo en el pecho, estomago, respiración, hombros y cuello, si es verdad que, exceptoeso, todo va bien. Si surge la pista de otro conflicto o problema, haz lo mismo y después de haberloreconocido, apártalo un poco de ti. Repite dos o tres veces más este proceso hasta que vayas quedando sereno, tranquilo,abierto a la meditación. Es cierto que tus problemas está ahí, pero tú no eres tus problemas, aunque ellos están ahí. Tú verás si quieres trabajar con alguno de ellos en la meditación, llevándoloa tu apertura a Dios. Si prefieres no tocarlos y adentrarte en el silencio, estas frases iniciales te habránayudado. La finalidad de este ejercicio es comenzar con un sano realismo para meditardesde lo que ahora está constituyendo tu personalidad, de la que tu cuerpo tiene una decisivapalabra que decir. Es importante que no hagas este ejercicio sin una buena conexión con tu cuerpo. Y, portanto, una escucha tranquila del mismo.
  • 7. 7 EL HOMBRE, TESTIGO DE LA ORACION Más que hacer oración, el hombre es testigo de la oración. El hacer es válido para que estainfraestructura de la meditación en la que se verifica la experiencia oracional. La oración no se dice, se escucha. Cuando hacemos dentro de nosotros un profundosilencio, comenzamos a escuchar la oración. Pablo dice a los romanos que no sabemos orar como conviene, pero el Espíritu acude ensocorro de nuestra debilidad y ora en nosotros con gemidos inefables. Es el Espíritu el queora en nosotros. La misión del orante es silenciar su ser a la escucha de ese rumor del Espíritu.Sucede como cuando en la noche, en el bosque, nuestra sed se ve aliviada por la escuchade un rumor de agua que guía nuestros pasos. No vemos nada, solo oímos el rumor y nosguiamos por el. Así ocurre en la oración. El hombre escucha el rumor del agua viva en lo masprofundo de su ser. Como es inefable, no encontrara conceptos y palabras para decir la oración, pero esaescucha, en el cristiano, tiene un punto más profundo: el si puede convertir el rumor en unapalabra:"HABEIS RECIBIDO EL ESPIRITU DE ADOPCION POR EL QUE CLAMAMOSABBA: PADRE". Ésta es la Palabra primordial en la oración con todo su eficaz significadode fuente fecunda, de libertad y de amor empapado en una cercana ternura. El silencio que llenaba nuestra meditación, ha tenido su palabra: ABBA. La meditación es, entonces, el valor de adentrarse en el desierto del silencio con laesperanza de encontrar la palabra que pueda llenarte de vida. ABBA es el secreto de laoración. La palabra radical mas intima a nosotros, más que a nosotros mismos. Pero ABBA es una palabra difícil. Creer que la vida te viene de otro que es el único quepuede decir plenamente yo. Creer que el otro es fuente de libertad y de amor. Todo esto soloes posible con la gracia. ABBA es una palabra difícil, por ello la oración es transparente. paraque esta palabra tenga un sitio en tuexperiencia humana tiene que subsistir, tal vez, un orden de valores. Para que en la vida delhombre pueda echar raíces la palabra ABBA es necesaria la acción de Dios que siempreconlleva una conversión, una transformación. Orar diciendo, por haberlo escuchado primero, ABBA es comprometerse a crear lainfraestructura humana, social e individual, desde la cual el hombre puede decir con gozoPADRE. La oración tiene vida y sentido cuando es la conciencia habitualmente gozosa de laestructura dialogal de la fe. La fe cristiana está hecha de palabra y respuesta. La gratuita irrupción de palabra que
  • 8. 8acampa en la historia, en nuestrahistoria, despierta la posibilidad de una libre respuesta hecha de confianza. El darse cuentade que la decisión mía no es un monologo filosófico, sino un dialogo místico es el momento dela oración. La meditación es, entonces, la conciencia y expresión de la fe. Es sabiduría profundaque gua una ortopraxis elegida, no desde el deber, sino desde el asombro y lacomunión. En este sentido podemos decir que empezamos a orar cuando empezamos a creer. Sinembargo, lo que llamamos hacer meditación supone, además de ese dinamismo crecientede la fe, una condensación del darse cuenta contemplativo..., una autocomprensión, unaconciencia de la vivencia creyente. La oración es una conciencia del dialogo que nos constituye personas creyentes. De eseYO + TU que nos saca del mundo de las cosas y nos permite nombrarlas y darnos cuenta deque no son algo, sino ALGUIEN, porque ALGUIEN nos nombra así. La oración cristiana supone un constante ejercicio de discernimiento, aplicable nosolamente a los signos de los tiempos, sino a las imágenes que polarizan nuestra atenciónorante. Si iniciamos el camino de una meditación con imágenes, hemos de confrontarconstantemente esas imágenes con los datos experienciales de la revelación. IMAGENES DE DIOS EN LA ORACION DE JESUS En la oración de Jesús, tal como parece reflejada en los evangelios, inciden diferentesimágenes de Dios: 1ª. La tradición sapiencial le aporta un Dios que hace salir el sol sobre buenos y malos. UnDios providente que viste a los lirios del campo y alimenta las aves del cielo. Para este Dios,hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados. Jesús crea a ese Dios y recrea la visiónde la realidad a la luz de ese Dios. 2ª. La tradición profética presenta un rostro de Dios que Jesús asume en su oración y en suvida. Es el Dios que opta por los marginados, sensible a la injusticia, fiel, cuya imagen serompe o se rehace en la actitud del hombre, en la superación de la idolatría. Esta imagende Dios puede, incluso a pesar nuestro, seducirnos si nos exponemos a orar. 3ª. El Dios apocalíptico, renovador radical, que crea cielos nuevos y tierra nueva, que
  • 9. 9irrumpe como el relámpago. También aparece en la oración de Jesús de Nazaret. 4ª. El Dios del silencio, del no poder, del dolor impotente. Ese Dios es a quien dirige Jesúslas suplicas de su pasión. Ese Dios que aparece como "ausencia de Dios", también seacerca de esa forma a nuestra oración. En todas las imágenes, Dios es siempre mayor. Y su realidad más profunda es el amor. La oración no puede delimitar a Dios. De hacerlo así, lo convertiría en un ídolo. Para el cristiano, orar cristocéntricamente no solo es una actitud piadosa. Es más. Esla posibilidad de no manipular a Dios. El Jesús de la historia y el Cristo de la fe son dospolos tensionales de la oración cristiana que, dirigiéndose a Cristo Resucitado, lo confiesacomo Señor asumiendo su misma historia. Solo así la oración es algo vivo y, a la vez, con un perfil concreto que no aciertan adesdibujar nuestros miedos, alienaciones o fantasías proyectivas. Jesús nos da laposibilidad de ver al Padre, viéndolo a Él. Y nos otorga el Espíritu para vivir como hijos, paraorar con la libertad y la confianza filial. Orar a ese Dios no supone salirnos de la historia para ir a la eternidad, sino situarnos enla historia, captando su gravidez de eternidad. La oración no es fundamentalmente un anhelo que nos lleva más allá del tiempo, sino quealienta la lucha contra la configuración del tiempo y del espacio que no visibiliza elReino de Dios. La oración es historia en nuestro cuerpo y en nuestra vida. En nuestra vida es HISTORIA DELA SALVACIÓN.

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