Dignidadhumana

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Dignidadhumana

  1. 1. ¿Qué es la dignidad humana?<br />Curso de Antropología filosófica<br />José Ignacio Moreno Iturralde<br />Presentación y agradecimientos<br />Este manual es fruto de muchas horas de clase y reflexión. Lo que se trata es de ver si te puede servir a ti, lector. Tras quince años de dar clase he reflexionado sobre el alcance y el sentido de la filosofía. He visto de todo: dormir a algún alumno -creo que hasta debía soñar- a primeras horas de la tarde, corregir algún examen donde se hablaba del mito de la "taberna" de Platón; e, incluso, traducir el cogito ergo sum cartesiano por un desenfadado "¡caramba, aquí estoy!". Mas no diría toda la verdad si no escribiera que: preguntas de mis alumnos cómo ¿por qué la vida no puede ser absurda? y otras tanto o más interesantes han sido para mi un acicate para enseñar.<br />El libro intenta dar respuestas a los temas más esenciales del ser humano valiéndose de una rica herencia de pensamiento. Lo cierto es que no hago mas que repetir a mi manera lo que otros me han enseñado en sus clases y en sus libros. He abordado los temas con mucho espíritu crítico. Cito a diversos autores y expongo con toda frescura lo que me parece bien y lo que me parece mal; por esto no podré quejarme si soy criticado. Acepto correr este riesgo.<br />Parto del convencimiento de que no he utilizado una bibliografía exhaustiva; cosa, por otra parte, muy difícil dada la extensión y universalidad de la materia. Todos los temas pueden ser enriquecidos con muchas aportaciones. Sin embargo pienso que sí hay un hilo conductor en toda la exposición que da a estas páginas, al menos, una unidad de sentido.<br />La lista de agradecimientos debiera ser interminable pero voy a citar a algunas personas que me han ayudado con sus enmiendas y consejos, así como con su apoyo técnico como son: Javier Alonso Gutiérrez, José Luis Galán de la Haba, Rodrigo Fernández González, Ángel García Gilbert, Ángel Luis Jiménez Ruiz, Jorge Alonso Gutiérrez e Isidro Fernández Ruiz. También debo agradecer su ayuda a la Secretaría del Instituto Tajamar que desinteresadamente ha colaborado a transcribir el manuscrito.<br />Como se verá se intentan articular ideas de grandes pensadores con actividades de lectura y comprensión de textos de actualidad y películas que pueden ayudar a entender de un modo más vivo los aspectos abordados acerca de la persona humana. Lógicamente se podrían analizar muchas más muestras de literatura y producciones cinematográficas. Ojalá que muchos más se atrevan a establecer un diálogo fecundo de las cuestiones permanentemente humanas con las artes y las sensibilidades actuales. Tal vez personas con más capacidad y medios se animen a producir ediciones digitales que combinen en un solo formato todos estos aspectos para renovar la cultura.<br />El temario se plantea para un curso de Antropología para universitarios y también es válido para el Bachillerato-desmenuzando y clarificando los contenidos por parte del profesor-; si bien en éste último caso invito a incidir más en los aspectos específicamente éticos y estudiar el tema 7:"Sobre el sentido de la realidad", más complejo, en su versión reducida.<br />Si en algo contribuye este libro a restaurar la menoscabada dignidad humana de tantos necesitados, especialmente la del concebido aún no nacido y, por esto, máximamente inocente e indefenso, habrá valido la pena.<br />Este texto debe mucho a otros, especialmente al libro "En torno al hombre" de José Ramón Ayllón. Los cinco primeros capítulos, sobre todo el primero, contienen muchas ideas de este autor.<br />Tema 1: La materia y la vida<br />1. Planteamiento del problema<br />a) Podría pensarse que toda la realidad es material, que lo único que existe es la materia. Por tanto, que no hay más realidad que la que se ve. El hombre sería un estado evolutivo superior de la materia y su pensamiento el resultado simbólico o lingüístico de una serie de elementos físico-químicos. <br />b) Es evidente que la materia tiene unas leyes. Pero estas leyes de la materia, ¿ son materiales?...Todavía no vamos a responder, pero diremos que estas leyes tienen finalidad, están muy bien pensadas. Pero ¿puede la materia autodotarse de leyes?... ¿Encierra la materia alguna realidad inmaterial?...El orden.<br />Acudamos al ejemplo del disco informático: en un programa hay una idea dentro de un soporte material (el disco), pero esa idea en sí misma no es material. Del mismo modo, las leyes de la materia no son materiales. Este modo de pensar es contrario al defendido en a) y de él se deriva otra noción distinta de lo que es el hombre.<br />c) Una pregunta: ¿Qué diferencia hay entre las piedras que constituyen un arco y otras que estén tiradas por el suelo? El orden con que han sido situadas. ¿Ocurre algo parecido entre los seres vivos y los inertes? Sí. Los átomos de los seres vivos y los de los demás seres son más o menos los mismos. Se distinguen en que los primeros tienen un orden mucho más complejo que muestra más claramente su finalidad. Esto significa, contra lo que vimos en a), que la materia no se basta a sí misma para generar la vida.<br />d) Muchas de las leyes de la naturaleza se pueden formular matemáticamente. Pero hay una ley que no se deja atrapar en fórmulas, un "programa" que no se deja copiar: la causa de la vida. <br />¿De dónde viene esa causa ? En el siglo V a.C, Aristóteles respondía así a esta pregunta: "De fuera" .<br /> 2. Consideraciones sobre el ser vivo<br />a)¿Es la vida es algo más que una suma de actos biológicos?. No...Vivir no es algo que el animal haga, sino la causa de todo lo que hace (Aristóteles). <br />b) Las leyes e intenciones de la naturaleza viva se demuestran con el descubrimiento del código genético. Si los genes son capaces de construir un organismo completo es porque tienen en sí el plan y las estrategias posibles de construcción. <br /> 3. El centro de control del ser vivo<br />a) ¿Qué es el centro de control del ser vivo? El cuerpo humano está compuesto por cien billones de células, y cada célula está formada por millares de moléculas. El crecimiento del embrión es prodigioso. Todo esto es posible si hay un centro de control. Este centro es el principio activo que unifica los muchísimos millones de programas que trabajan en equipo. Desde hace muchos siglos se le ha llamado psique. <br />b) Un centro de control que retiene el pasado y planea el futuro, que tiene cierta independencia respecto al tiempo es inmaterial, pues el tiempo es una dimensión de la materia. Por tanto, tenemos dentro algo inmaterial. La inmaterialidad es un rasgo esencial de lo psíquico. <br />c) Fue Aristóteles (de Estágira; s.V a.C) el primero que se atrevió a escribir que las causas inteligentes trabajan desde el futuro: en el punto final del recorrido de la flecha está el blanco, pero en el blanco ha estado antes la intención del arquero (causa final o fin: la primera en la intención y la última en la ejecución).Esto se aplica a la armonía universal. El científico Hoyle va a exponer la misma idea con otras palabras: "Los sistemas biológicos son capaces de utilizar de alguna forma el sentido opuesto al tiempo; deben estar trabajando de alguna manera con el tiempo al revés" . <br />La identidad que mantiene el ser vivo a través de los constantes cambios bioquímicos y fisiológicos es lo que exige, según hemos visto, la presencia de la psique como principio unificador no material : lo anímico no puede encontrarse con el microscopio, pero es algo necesario para trabajar con éste.<br />4. Los reduccionismos<br />¿Puede un método científico explicar toda la realidad? Para profundizar en el conocimiento de la realidad hay que elegir una parte y escoger un método. Pero pensar que este método es el único para explicar la totalidad de lo real puede ser un reduccionismo (una reducción, en definitiva: un falseamiento, de la realidad). P.ej: Cuando la biología afirma que en el ser vivo no hay más que componentes materiales se convierte en un materialismo biológico.<br />5. El mecanicismo<br />Es la concepción materialista de los seres vivos, la consideración de los organismos como mecanismos en los que no hay más que un conjunto de elementos y fuerzas fisico-químicas, incluyendo al hombre. Frente a esto citemos algunas aclaraciones:<br />a) Todas las mencionadas antes.<br />b) En el mecanicismo no cabe la libertad humana. Sin embargo la libertad es un hecho de experiencia evidente.<br /> 6. Seres vivos y máquinas<br />¿Qué distinción hay entre la animación de un ser vivo y la de una máquina?<br />a) Un ser vivo es una materia formalizada o animada desde dentro, donde forma o psique y materia constituyen una unidad sustancial (algo que permanece a lo largo de los cambios).<br />b) La máquina en cambio está animada desde fuera, formando una unidad artificial y mecánica.<br />c) En el ser vivo, la psique o forma sustancial es el programa de desarrollo de la materia. La materia suministra energía para el despliegue de ese programa. Por eso la psique no es anterior al cuerpo o el cuerpo a la psique, puesto que ambos son interdependientes a la hora de constituir un organismo vivo.<br />d) La máquina es una unidad meramente artificial de cosas distintas, que no forman un ser, a diferencia del ser vivo.<br />7. ¿En qué consiste el evolucionismo?<br />El evolucionismo piensa que no hay ningún elemento estable en las especies de los seres vivos y su desarrollo. Por otra parte, cree que la evolución de los seres vivos y del universo en general no está predeterminada. Concluye que el universo no necesita de una causa exterior a él para evolucionar.<br />Contra esto cabe decir varias cosas:<br />a) La naturaleza o modo de ser de los vivientes es un principio permanece y cambia, como pasa en cualquiera de nosotros. Se evoluciona en la medida en que se está unido con lo anterior.<br />b) Por otra parte, el descubrimiento del código genético (DNA) pone de manifiesto las bases estables de la evolución y supera las teorías evolucionistas de Darwin.<br />c) Puesto que la inteligencia no es una propiedad material y es evidente que el universo está organizado inteligentemente, se puede rectamente pensar que esa inteligencia, causa del movimiento del universo, viene de fuera de él.<br />Por estas razones, el evolucionismo radical puede ser un reduccionismo al no entender la plenitud de lo real.<br />Respecto al pensamiento humano algunos evolucionistas dicen que no es más que un proceso fisiológico, pero no parece, por ejemplo, que lo que se admira en los genios sea sólo su fisiología.<br />8. Aspectos filosóficos de la hipótesis evolucionista<br />En el fondo, el evolucionismo no explica nada, sino que tiene que ser explicado.<br />a) Darwin pide un enorme acto de fe en la capacidad que la materia tiene para ordenarse a sí misma y llegar a generar seres vivos. <br />b) Los dos principios evolutivos propuestos por Darwin se han revelado inconsistentes. La genética se encargó de demostrar que las adaptaciones al medio no se transmitían hereditariamente. En cuanto a la selección natural, resulta claro que la supervivencia de los individuos más dotados no es causa sino más bien consecuencia de su mejor dotación. <br />c) Actualmente hay una nueva lectura evolucionista o un neoevolucionismo, llamado teoría sintética de la evolución, que dice que los cambios de unas especies a otras se hacen por un conjunto gradual de mutaciones. <br />d) Frente a la teoría anterior está la de la macroevolución, que dice que los grandes cambios no son una suma de cambios pequeños (teoría sintética), sino el resultado de saltos evolutivos o macroevoluciones; por ejemplo la aparición de los ojos, el paso de peces a reptiles, el pulmón de los anfibios. <br />e) La última palabra quizá la tenga en estos momentos la biología molecular, para la que cada vez resulta más evidente que las diferencias entre las especies tienen mucho más que ver con la determinación molecular de su DNA que con los principios expuestos por Darwin. Contra el neoevolucionismo, que basa todos los cambios en el azar, se abre paso cada vez más el concepto de programa evolutivo (genes del DNA). <br />9. Evolución y creación<br />¿Son compatibles creación y evolución?:<br />a) Evolución y creación son dos términos que, entendiéndolos bien, no se excluyen. Quizá el universo pueda explicarse por leyes científicas, pero hay algo que no se puede explicar con ecuaciones matemáticas: ¿por qué el universo se toma la molestia de existir? Cabe decir: <br />Creación y evolución son compatibles. <br />Sobre la creación: <br />La razón puede demostrar con la creación. <br />La razón puede demostrar que el universo dependa de una causa inteligente exterior. <br />No repugna a la razón una causa inteligente desde siempre y un universo desde siempre. <br />La física actual parece apuntar hacia la idea de creación. <br />3) El creacionismo dice que todo cambio en el universo implica una nueva creación. Todo acto está dirigido. <br />4) El evolucionismo habla de una autonomía o independencia absoluta del universo. <br />5) Frente a las posturas 3 y 4, ambas extremas, podemos aceptar la creación y demostrar que la causa del universo lo mantiene constantemente en el ser posibilitando su evolución. <br />6) Por eso se trata de una creación evolutiva (evolución del universo dependiente de una causa exterior). <br /> <br />Actividades:<br />Destaca e interpreta las ideas que consideres más importantes del texto: El misterio del transistor. <br />Destaca e interpreta las ideas que consideres más importantes del texto La mente del universo. <br />Proyectar la película Gente maravillosa. Establecer comparaciones entre los apuntes y la película. <br />"Es ciertamente indiscutible que los organismos vivos están formados por elementos químicos, y que cenen muchos tipos de proteínas, DNA, etc. Incluso en muchos aspectos funcionan de acuerdo con principios físicos (eléctricos, etc).<br />Pero todo esto no prueba que se reduzcan a sistemas fisicoquímicos perfectamente explicables en términos de física y de química. El modo más claro de ilustrarlo es considerar la analogía con un radiotransistor. Imagínese que alguien que no sabe nada sobre aparatos de radio ve uno y se queda encantado con la música que sale de él, y trata de entender el aparato.<br />Puede pensar que la música procede totalmente del interior del aparato, como resultado de complejas interacciones entre sus elementos.Si alguien le sugiere que en realidad viene de fuera, a través de una transmisión desde algún otro lugar, podría rechazarlo argumentando que él no ve entrar nada en el aparato.<br />Tampoco podría medir nada, porque la radio pesa lo mismo encendida que apagada. Y aunque por ahora no entienda, podría pensar que algún día, después de mucho investigar las propiedades y funciones de todas las piezas, logrará entender su secreto. Cuando ese día llegue no sabrá nada sobre las ondas de radio, pero pensará que ha entendido el aparato, incluso podrá ponerse a demostrar que lo ha entendido: Las piezas son cristales de silicona, hilos de cobre y demás. Conseguirá esas piezas y hará una réplica del transistor por la que salga la misma música. Entonces afirmará: "ya he comprendido perfectamente esta cosa; he sintetizado un aparato idéntico a partir de sus mismos elementos".<br />Pero ya se ve que el ingenuo imitador no ha comprendido cómo funciona el transistor. Aunque hubiera sido capaz de construir el aparato, aún no sabría nada sobre ondas de radio, y mucho menos sobre música. Pienso que esta es precisamente la situación en que nos encontramos cuando decimos que entendemos lo que es la vida.<br />En particular, los mecanicistas son como los que ignoran las ondas de radio y se concentran sólo en los hilos de cobre, los demás componentes y el modo de conectarlos: todo es importante y es real, y si faltase algún elemento la radio no existiría, pero sólo es un detalle dentro del cuadro. Lo erróneo de la visión mecanicista es que es una visión limitada; como muchos errores, está fundada en una media verdad. "El misterio del transistor" (Rupert Sheldrake).<br />"Los fundadores de la ciencia moderna investigaban la naturaleza movidos por la convicción de que, habiendo sido creada por Dios, había de estar regida por leyes que reflejaran el designio de su autor. Más tarde vino una época agnóstica o atea que creyó en el principio "a más ciencia, menos religión". Pero la cosmovisión científica actual sugiere que el universo está atravesado en su interior por una racionalidad que debe remitir a una inteligencia personal.<br />La cosmovisión actual se apoya, afirma Paul Davies, sobre "un supuesto crucial: que el mundo es a la vez racional e inteligible".<br /> <br />La naturaleza es creativa<br />La racionalidad de la naturaleza se encuentra estrechamente relacionada con el concepto de información. En este contexto puede hablarse de la información como racionalidad materializada. Por ejemplo, la información genética consiste en un complejo programa de instrucciones que se despliega de acuerdo con las diferentes circunstancias y exigencias del viviente desde su generación; esa información se encuentra almacenada en unas estructuras químicas, en un soporte material, como codificada, y se descodifica, se despliega, se integra, a través de los múltiples procesos e interacciones naturales. Algo parecido cabe decir de las diferentes organizaciones naturales, desde los niveles ínfimos hasta los más complejos. Un átomo tiene una información almacenada en su estructura, se comporta de acuerdo con ella, e interacciona con otros sistemas de tal modo que se integran las respectivas informaciones.<br />La cosmovisión actual nos sitúa ante una naturaleza que se ha ido formando a través de un largo proceso evolutivo en el que han ido surgiendo nuevas pautas. Por tanto, podemos decir que la naturaleza es creativa.<br /> <br />La vida podría no haber surgido<br />La inteligibilidad de la naturaleza se encuentra estrechamente relacionada con la existencia de orden. En la naturaleza existen muchos tipos de orden, pero interesa subrayar la existencia de estructuras espaciales y temporales. Una estructura consta de componentes diferentes que forman una unidad; por tanto, expresa un tipo de orden. Además, algunas estructuras espaciales y temporales de la naturaleza se repiten; en ese caso pueden ser denominadas pautas: las pautas espaciales son configuraciones, y las pautas temporales son ritmos.<br />No es difícil advertir que la estructuración espacio-temporal se extiende a todos los niveles de la naturaleza, y por otra parte, que si bien no todo en la naturaleza son pautas, todo está articulado en torno a pautas. Así se explica, precisamente, que podamos estudiar científicamente la naturaleza, para lo que se requiere elaborar modelos teóricos que puedan ser sometidos a control experimental: que esos modelos representen aspectos de la naturaleza y que los experimentos sean repetibles, es posible porque en la naturaleza existe un elevado grado de organización.<br />Esto no es algo necesario: podría no darse tal grado de organización. Claro que, en ese caso, nosotros no existiríamos. Pero precisamente éste es un punto que se debe subrayar: durante la mayor parte de la existencia del universo, tal como lo conocemos en la actualidad, no ha existido la humanidad, y no se daban las condiciones mínimas para que pudiera existir; además llegará un momento en el que no se darán las condiciones necesarias para nuestra existencia, al menos en la tierra y en nuestro sistema solar: si entonces todavía sobrevive la humanidad, desaparecerá, a menos que haya aprendido a viajar a otro lugar habitable en el universo. Por tanto, cuando afirmo que en el universo existe un elevado grado de orden y organización, me refiero a su estado actual que, en nuestro entorno inmediato, es una verdadera primavera para la vida.<br /> <br />Tres hipótesis<br />Todo esto significa que en la naturaleza existe un orden contingente (con limitaciones), que consiste en una organización muy sofisticada y estable. Existen diferentes niveles naturales que se encuentran interpenetrados, de tal manera que unos son componentes de otros, o son condiciones de posibilidad de otros como condiciones externas (por ejemplo, el nivel microfísico entra en la composición de todos los demás niveles, y en el nivel astrofísico, el sol es condición de posibilidad de la vida en la tierra). Si tenemos en cuenta, además, la dimensión evolutiva, advertimos que esa organización se ha constituido por pasos, lentamente, a través de un proceso enormemente largo y complejo en el que han intervenido muchos factores aleatorios, que podían no haberse dado.<br />A pesar del enorme progreso científico y tecnológico, todavía no sabemos cómo surgió la vida sobre la tierra, ni cómo surgieron los planes principales de organización de los vivientes...<br /> <br />Dios juega a los dados<br />En cualquier caso, no hay dificultad en combinar la omnisciencia y la omnipotencia divinas con la existencia de factores casuales en el acontecer natural. Christian de Duve, que recibió el premio Nobel por sus investigaciones en el ámbito de la biología, afirma, de modo gráfico, que Dios puede jugar a los dados con la seguridad de vencer. La idea básica es que juega con unos dados trucados, o sea, con una materia en la que Él mismo ha puesto unas virtualidades cuyo desarrollo acabará conduciendo a la vida consciente.<br />Jacques Monod afirmó que somos el resultado, no previsto por nadie, de fuerzas ciegas que se despliegan mediante la combinación del azar y la necesidad; según su perspectiva,"nuestro número salió en el casino de Monte Carlo". Por su parte, Albert Einstein sostenía una posición más bien determinista y con un cierto aire panteísta; es famosa su frase:"Dios no juega a los dados".<br />Frente a estos dos grandes científicos, Christian de Duve, premio Nobel como ellos, afirma que Dios juega a los dados sin que, por eso, se caiga en un azar incontrolado, y lo expresa con esta frase:" Sí ,juega, puesto que Él está seguro de ganar. La conclusión de Monod era:"El hombre sabe ahora que está solo en la inmensidad indiferente del universo de donde ha emergido por azar"; Christian de Duve comenta:"Esto es, por supuesto, absurdo. Lo que el hombre sabe -o, al menos debería saber- es que, con el tiempo y la cantidad de materia disponible, ni siquiera algo que se asemejase a la célula más elemental, por no referirnos ya al hombre, hubiera podido originarse por un azar ciego si el universo no los hubiese llevado ya en su seno".<br />Y añade:"el azar no operó en el vacío. Actuó en un universo gobernado por leyes precisas y constituido por una materia dotada de propiedades específicas. Estas leyes y propiedades ponen coto a la ruleta evolutiva y limitan los números que pueden salir. Entre tales números se encuentran la vida y todas sus maravillas, incluido el sustrato de la mente consciente"...<br />En definitiva, la cosmovisión científica actual resulta muy coherente con la existencia de un Dios personal creador que gobierna la creación.<br /> <br />El cosmos fue creado incompleto<br />En lugar de pensar que la creación divina se refiere a un suceso originario en el que se produce todo el universo que conocemos, y que la conservación divina se refiere a mantener en el ser los tipos de seres que ya existen, la cosmovisión actual sugiere una explicación teológica que, por supuesto, mantiene la dependencia completa de todas las criaturas con respecto a Dios, pero subraya ciertos matices que merecen ser considerados con atención.<br />En efecto, parece lógico afirmar que el mundo no ha existido siempre en su estado actual, sino que proviene de estados anteriores en los que poseía grados menores de organización, y que remontándonos hacia atrás en el pasado, llegaríamos a un estado primitivo enormemente diferente del actual y de cuanto puede ser producido con los medios actuales en los laboratorios. No sabemos con total certeza si el modelo de la "gran explosión" es verdadero; y aun suponiendo que lo fuera, no podríamos afirmar que coincidiera con la creación del universo: podía ser el resultado de procesos físicos anteriores. Pero parece claro que ha existido una evolución cósmica y biológica en la que han ido apareciendo seres dotados de sucesivos grados de complejidad.<br />En tal caso, parecería lógico admitir que Dios no ha querido crear de una sola vez todo lo que existe, sino que ha preferido crear el universo en un estado incompleto, con la capacidad de desplegar unas virtualidades cuya actualización conduce a nuevos estados que, a su vez, poseen nuevas virtualidades, y así sucesivamente, hasta llegar al estado actual. Esta representación implica que plan creador parece extenderse a lo largo de períodos enormes de tiempo, contando además con la continua colaboración de las criaturas. La creatividad de la naturaleza iría de la mano con la acción divina que la hace posible y al mismo tiempo la utiliza para llegar a los resultados deseados. Este modelo de la acción divina parece ir más de acuerdo con un Dios que, porque Él mismo lo ha querido, desea contar habitualmente con la acción de las criaturas de acuerdo con las virtualidades que Él mismo les ha otorgado". Texto: "La mente del universo" (Mariano Artigas).<br /> <br />Película "Gente maravillosa"<br />Escrita, producida y dirigida por Jamie Uys. Productor ejecutivo Boet Troskie. Warner Bros. Duración: 92´<br />Características: Esta película es un impresionante documental sobre la vida en los desiertos del Namib y Kalahari africanos. Tiene la peculiaridad de tener un relato y unas escenas muy divertidas, que no son lo común en este tipo de documentales. Parece increíble que en zonas desérticas o cercanas al desierto pueda existir tal variedad y complejidad de formas de vida. Los ciclos biológicos, ilustrados por escenas inverosímiles como la de la borrachera de los elefantes tras tomar el fruto en fermentación del árbol marula, nos enseñan la compleja finalidad de la naturaleza.<br />Cuestiones:<br />Establece una comparación entre las ideas sobre el evolucionismo que hemos explicado en la teoría y lo que has visto en la película. <br />Relata alguna escena en la que te parezca especialmente manifiesta la complejidad y armonía de los programas biológicos. <br />Establece alguna distinción interesante en la que se vea claramente la diferencia entre el animal y el hombre. <br /> TEMA 2: La persona humana<br /> 1. ¿Quién es el hombre?<br />Nietzsche (s. XIX) afirmó que "El hombre es el ser capaz de hacer promesas" (pensar y planear su futuro, sus propios fines; se puede autodeterminar dentro de su libertad limitada). Sin embargo, puede ser el animal más brutal, llegando a trastocar el orden natural por su propia libertad de elegir.<br />Tomás de Aquino (s. XIII) daba otra definición: "El hombre es el ser que elige sus propios fines".<br />El hombre es un animal inteligente y libre, es decir, un ser capaz de resolver problemas.<br />2. Relaciones entre lo animal y lo racional <br />a) Algunas opiniones:<br />Sócrates (s.V a.C) dijo que el hombre es su alma<br />Kant (s.XVIII) dijo que lo que el hombre hace con su libertad (arte, derecho, religión) es algo más que biología.<br />b) Naturaleza y libertad:<br />Naturaleza: El hombre no es solamente un ser histórico, sino también un ser biográfico, libre (la vida es como una novela escrita día a día; no un problema matemático, algo determinado de antemano)<br />Libertad: El hombre tiene una naturaleza libre. Su cuerpo es el de un ser libre y es capaz de expresar esta libertad.(Mano-garra; labios-belfos, caminar con dos piernas-con cuatro)<br />c) Persona e individuo: El hombre es persona, y no sólo individuo ; la persona no está finalizada por la especie: el hombre es un ser social pero no tiene fines exclusivamente personales.<br />d) Diferencias en el conocimiento: El hombre capta los modos de ser de cada cosa, y a diferencia de los animales, puede profundizar en cada modo de ser. En la mente humana van teniendo cabida las realidades del mundo exterior (por eso Aristóteles dice que el hombre es de algún modo todas las cosas), que son entendidas con más o menos profundidad. Un animal ve imágenes de las cosas reales, y las estima como convenientes o no convenientes para sí; pero no puede entender las propiedades o el modo de ser íntimo de las cosas. Por eso, no puede elaborar cultura; aunque si ciertas técnicas o habilidades.<br />e) Necesidad y dotación: Sería un error pensar que el hombre inventa la flecha solo porque tiene necesidad de comer pájaros. También el gato tiene esa misma necesidad y no inventa nada. El hambre sólo impulsa a comer, no a fabricar flechas: son dos cosas muy diferentes. Por eso, no es correcto explicar al hombre solo desde sus necesidades, sino también desde sus posibilidades y aspiraciones. La inteligencia humana no surge de una necesidad, sino de una dotación, y por eso no es un animal más. Tiene la capacidad de crear.<br />f) Moralidad: el hombre es un ser moral; distingue el bien del mal; el animal no tiene moralidad. También el hombre es capaz de ponerse en el lugar del otro, de comprender, por esto es, dice Spaemann, un símbolo del Absoluto (de lo que de alguna manera está en todo)<br /> <br />3. Posturas materialistas<br />El marxismo considera que el hombre no es más que materia llegada a un alto grado de evolución. El mecanicismo a este respecto es similar al marxismo, negando -como el marxismo- la libertad humana al decir que es consecuencia de puros condicionamientos. El marxismo es mecanicista; si bien abarca más aspectos que el mecanicismo.<br />Freud considera que el hombre es un compuesto material y que sus desequilibrios mentales provienen de la autorrepresión de los apetitos, especialmente el sexual. La pega del materialismo consiste en que inteligencia y voluntad son algo distinto a la materia; lo mismo se puede decir al mecanicismo. Respecto a la negación de la libertad es negar algo evidente. Sobre lo afirmado por Freud una crítica que se le ha hecho es que "al sexualizar la neurosis, neurotizó la sexualidad".<br />4. Sentido etimológico de "persona"<br />La palabra persona viene del término latino "personare", que significa "sonar con fuerza" o "resonar". Los actores de teatro grecorromanos utilizaban máscaras, éstas hacían que su voz sonara con más fuerza. A los actores con máscara se les llamaba personas y representaban a gente noble o distinguida de la sociedad del momento.<br />Posteriormente, el término persona pasa al campo del derecho para designar a un sujeto jurídico (con obligaciones y derechos jurídicos; no eran todos los hombres: los esclavos no eran considerados personas). Más tarde el término se extiende a todos los hombres, por influencia del cristianismo.<br />Vemos que el término persona, desde su inicio está asociado a lo digno, lo sobresaliente o importante. La dignidad de la persona humana se puede entender de dos modos:<br />a) La dignidad como consecuencia de una serie de perfecciones.<br />b) La dignidad como un don inmerecido y regalado al hombre. <br /> Para Tomás de Aquino (s.XIII), la persona es el ser más eminente de toda la realidad visible; para Kant (s.XVIII), toda persona es un fin en sí misma.<br /> 5. Definición clásica de persona<br />Boecio (s. V-VI) define a la persona diciendo: "la persona es una sustancia individual de naturaleza racional". Esto significa que la persona es algo permanente . La persona es un individuo concreto que trasciende la especie , y tiene como propiedad esencial la razón.<br />Descartes, en el s. XVII, antepondrá la razón a la existencia: "pienso, luego existo". La filosofía realista -como la de Boecio- da primacía al ser sobre el pensar: "existo, luego pienso". La postura cartesiana o racionalista (amoldar mi realidad las ideas) tiende a una pretendida "autenticidad" desgajada de la realidad, pero el realismo (amoldar mis ideas a la realidad) es más verdadero: nuestros conocimientos mentales deben subordinarse a la realidad de las cosas.<br /> 6. Persona y personas<br />6.1. Introducción<br />Las relaciones personales son el verdadero marco de la existencia humana. ¿Qué sucedería si no hubiese otro alguien que nos reconociera, nos escuchara, y aceptara el diálogo y el don que le ofrecemos? Sin duda la vida de la persona sería un fracaso, una soledad completa. La persona no está hecha para estar sola; la persona necesita de otras para reconocerse a sí misma. La soledad en el hombre no sólo es antinatural, sino que significa su frustración radical. No hay yo sin tú.<br />Las relaciones personales pueden medirse por el amor y por la justicia. Para entender esto mejor vamos a estudiar tres apartados: lo común, el amor y la amistad.<br />6.2. Lo común<br />Las personas pueden entenderse porque tienen una inteligencia que les permite captar lo común, lo universal de las cosas, su forma, su sentido. Entre ellas hay una relación social en la que se reparten y comparten bienes, o males.<br />Podemos distinguir dos tipos de bienes:<br />a) Hay bienes que no pueden ser compartidos: lo más que pueden es ser repartidos; por ejemplo: una tarta.<br />b) Aquellos que se pueden compartir, porque pueden ser disfrutados simultáneamente por un número indefinido de personas; por ejemplo: las ideas de alguien sabio, las leyes de un país.<br />Los bienes del primer tipo son materiales. Los bienes del segundo tipo pueden ser llamados bienes del espíritu. Estos últimos bienes cuando se comparten, lejos de disminuir aumentan, por ejemplo, la alegría tiende naturalmente a comunicarse, y al compartirla con otro se multiplica. Lo mismo ocurre con el saber: sólo hay progreso cuando se transmite. Compartir es más personal que repartir. Compartir es señal de presencia del espíritu.<br />Los bienes compartidos son comunes y propios de los hombres. La vida social se basa en la existencia de lo común.<br />La forma más intensa de compartir que se da entre las personas es el amor, mediante el que se comparte con otros todo lo que la persona es, siente, busca, realiza y da. El amor es la forma más rica de relación entre las personas.<br />6.3. Definiciones del amor y sus clases<br />El amor de benevolencia consiste en afirmar más al otro, en querer más al otro. También podemos llamarlo amor-dádiva porque el amor no es egoísta.<br />Sin embargo también existe la inclinación a ser feliz, a la propia plenitud. Puede lograrse siempre y cuando este deseo no se separe del amor de benevolencia, que es la forma genuina y propia de amar de los seres humanos.<br />Todos los actos de la vida humana, de un modo o de otro, tienen que ver con el amor, ya sea porque lo afirman o porque lo niegan. El amor es el uso más humano y más profundo de la voluntad.<br />El amor no es un sentimiento, sino un acto de la voluntad, acompañado por un sentimiento, que se siente con mucha o poca intensidad, e incluso con ninguna. Ese sentimiento, que no necesariamente acompaña al amor, puede llamarse afecto. Los afectos son sentimientos; las consecuencias son obra de la voluntad. El amor está integrado por ambos, afectos y consecuencias. Si sólo se dan los primeros se trata de puro sentimentalismo.<br />El amor tiene una repercusión en el propio sujeto que ama: el placer o gozo. Los placeres gustan al hombre, pero el criterio de moralidad lo da la búsqueda del bien, no la del placer.<br />También se puede dividir el amor según las personas a quien se dirige:- el amor a los que tienen que ver con mi origen natural podemos llamarlo amor familiar o natural. -Cuándo no se da esta comunidad de origen el tipo de amor es diferente y lo podemos llamar amor de amistad. -Otro tipo de amor es aquella forma de amor entre hombre y mujer de la que nace la comunidad biológica humana llamada familia. -La amistad es un tipo de amor que surge de compartir objetivos comunes; penetra en los amores anteriores, en mayor o menor grado, singularmente modalizado en cada caso, y también se origina entre personas sin lazos de sangre.<br />6.5. Definición de amistad. Sus grados.<br />La amistad es la benevolencia recíproca dialogada. Aristóteles dice que sin ella el hombre no puede ser feliz.<br />El primer rasgo de la verdadera amistad es el desinterés. La verdadera amistad surge del compañerismo, que es compartir una tarea o un trabajo, o una afición... Es lógico que en ese "marchar juntos" surjan discrepancias. Pero la amistad tiene como característica principal una discusión dialogada de las discrepancias. La amistad es la discusión compartida de las propias experiencias.<br />La amistad moviliza energías y permite llevar a cabo tareas que solos no seríamos capaces de hacer: la amistad contagia el entusiasmo y el espíritu emprendedor.<br />La amistad tiene mucho que ver con la justicia. El amigo es aquella persona para la que se quiere algo, lo que le pertenece como suyo. La pérdida de la amistad acarrea la pérdida de la justicia. Una sociedad sin amistad sólo puede resolver sus conflictos mediante los tribunales de justicia y los abogados, y no mediante el diálogo y la concordia: aparece entonces una "judicalización" de la vida social y una tendencia progresiva hacia la violencia. El amor y la justicia son, pues, los dos tipos de relación interpersonal más propiamente humanos y se necesitan mutuamente, porque reconocen al otro y le otorgan lo suyo. El interés exige ser elevado hasta ellos, pues por si sólo mira hacia sí mismo; y el choque de intereses puede dar lugar a la lucha violenta.<br />7. La espiritualidad e inmortalidad del alma humana<br />Pascal dice que el hombre es un espíritu unido a un cuerpo, tiene una fachada corporal que manifiesta su mundo interior espiritual.<br />Tanta interioridad tiene el hombre que ni siquiera se conoce bien a sí mismo. Por otra parte, los sentimientos y pensamientos forman en el hombre un mundo interior tan real como su cuerpo. Esta distinción entre cuerpo y espíritu ha servido a diversos autores para hablar a favor de la inmortalidad del ser humano.<br />Aristóteles (s.V a.C): "Todas las funciones del psique animal o vegetal se encaminan al mantenimiento en vida del propio organismo. Por tanto, cuando ese cuerpo muere, toda la finalidad de la psique se termina. Sin embargo, en el hombre hay funciones de la psique o alma que no se encaminan al beneficio corporal. Por eso, cabe pensar que cuando muere el cuerpo humano, esas funciones perviven de alguna manera".<br />Platón (s.V a.C.): "Los hombres son capaces de conocer ideas universales, como verdad o bondad; esto es posible porque el alma humana tiene un modo de ser similar al de esas ideas, pues esas ideas son incorruptibles. El alma es incorruptible, y por tanto inmortal".<br />Tomás de Aquino (s.XIII): "Los hombres no sólo conocemos imágenes, sino conceptos. Estos son incorruptibles; si nuestra alma los conoce es por ser similar a ellos, por tanto incorruptible e inmortal".<br />8. Personalismo actual<br />Levinas, Buber, Wojtyla (Juan Pablo II) son algunos de los pensadores más destacados en la filosofía personalista del siglo XX. Quizás un modo, aunque muy sintético, de expresar lo que es el personalismo es que en el fondo del alma del otro estas tú en cierta manera. Es algo muy claro: lo que haces con los demás recae sobre ti. Pero, ¿cómo es esto posible?... si hay Alguien más íntimo a nosotros que nosotros mismos -en expresión de Agustín de Hipona- que está en todos.<br />9. Relación con temas siguientes<br />Todos los temas están relacionados con éste, pero especialmente el tema 6. La visión de la vida de la persona como novela explicada al final del tema 8 complementa necesariamente lo expuesto aquí.<br />Actividades:<br />Comentar texto de El hombre en busca de sentido, Frankl: La pregunta por el sentido de la vida, p 78. <br />"Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como seres a quienes la vida les inquiriera continua e incesantemente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continua e incesantemente. tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.<br />Dichas tareas y, consecuentemente, el significado de la vida, difieren de un hombre a otro, de un momento a otro, de modo que resulta completamente imposible definir el sentido de la vida en términos generales. Nunca se podrá dar respuesta a las preguntas relativas al sentido de la vida con argumentos especiosos. "Vida" no significa algo vago, sino algo muy real y concreto, que configura el destino de cada hombre, distinto y único en cada caso. Ningún hombre ni ningún destino pueden compararse a otro hombre o a otro destino. Ninguna situación se repite y cada una exige una respuesta distinta; unas veces la situación en que un hombre se encuentra puede exigirle que emprenda algún tipo de acción; otras, puede resultar más ventajoso aprovecharla para meditar y sacar las consecuencias pertinentes. Y, a veces, lo que se exige al hombre puede ser simplemente aceptar su destino y cargar con su cruz. Cada situación se diferencia por su unicidad y en todo momento no hay más que una única respuesta correcta al problema que la situación plantea.<br />Cuando un hombre descubre que su destino es sufrir, ha de aceptar dicho sufrimiento, pues ésa es su sola y única tarea. Ha de reconocer el hecho de que, incluso sufriendo, él es único y está solo en el universo. Nadie puede redimirle de su sufrimiento ni sufrir en su lugar. Su única oportunidad reside en la actitud que adopte al soportar su carga.<br />En cuanto a nosotros, como prisioneros, tales pensamientos no eran especulaciones muy alejadas de la realidad, eran los únicos pensamientos capaces de ayudarnos, de liberarnos de la desesperación, aun cuando no se vislumbrara ninguna oportunidad de salir con vida. Ya hacía tiempo que habíamos pasado por la etapa de pedir a la vida un sentido, tal como el de alcanzar alguna meta mediante la creación activa de algo valioso. Para nosotros el significado de la vida abarcaba círculos más amplios como son la vida y la muerte y por este sentido es por el que luchamos."<br />Frase más importante. <br />¿Destinos distintos? <br />¿Es excesivamente subjetivo? <br />b) Comentar el Texto (Promanuscripto): La meditación y su necesidad en la vida (Antonio E.)<br />"Quizás pocas veces nos planteamos la importancia de la meditación en nuestra vida cotidiana, es decir su necesidad para la calidad humana de nuestra vida, para desarrollar una vida que sea verdaderamente humana. Y sin embargo, la meditación apunta al centro de lo más específicamente humano, lo descubre, lo hace nacer y por eso constituye una actividad esencial...<br />El espacio entre yo y conducta, el espíritu: El punto de partida es justamente aquel donde nace la diferencia entre el hombre y el animal, porque el hombre es un animal. Esta es la primera idea clara: el hombre es un animal por todas sus características biológicas; y porque está claramente insertado en la línea filogenética de los organismos vivos del planeta. El interrogante surge al considerar su comportamiento: ¿dónde nace ese comportamiento tan diferente, tan peculiar del hombre comparado con los demás animales?...La peculiaridad evidente consiste en la creación de cultura: toda la serie de instrumentos, máquinas, conocimientos, instituciones, técnicas, etc., de que el hombre se rodea "naturalmente". Basta solo mirarse alrededor y ver lo que hay: casi todo ha sido alcanzado por la acción del hombre, tanto que las pocas zonas "salvajes" que quedan son ahora "reservas", es decir siguen "salvajes" por la misma protección del hombre.<br />Vamos a la divisoria, a ese punto donde se inicia la diferencia. Toda la ciencia psicológica está de acuerdo en que el hombre, a diferencia de los animales, establece un espacio, una separación entre yo y conducta. "El animal no se distingue de su conducta, la es". Esto lo hace notar el mismo Marx y de ahí parte su consideración de lo que es la alienación, pero así nos adelantamos demasiado en la línea argumental.<br />Pongamos un ejemplo del comportamiento instintivo más evolucionado. Alguna vez he podido observar la caza de una jauría de perros, pastores alemanes, en la sierra de Guadarrama, donde en verano hay vacas que los campesinos dejan sueltas. Es el comportamiento de un instinto muy desarrollado, ya que cazan en grupo y cumplen funciones diferentes: primero separan vaca y ternero, después mientras el grupo aguanta a la madre, uno se lleva al ternero, al final todos confluyen sobre el ternero para matarlo. Hay una cierta comprensión del tiempo y de los demás, de la colaboración. Si suponemos un grupo de hombres que cazara, en las primeras veces lo harían similar a los perros, pero una de las veces el ternero muere porque se ensarta con un palo. Si esto sucede a los perros, éstos se tiran a comerse al ternero sin más dilaciones. En el caso del hombre es diferente, quizás uno se pregunta por qué ha muerto y ve la rama en la que se ha ensartado. En una ocasión subsiguiente quizás quiera llevar el ternero hacia un palo predispuesto: tenemos la noción de trampa. Luego se pregunta por qué no llevar el palo a cuestas...y tenemos la lanza; y entonces por qué no tirarlo a distancia: tenemos la flecha...así hasta la bomba atómica. Nos damos cuenta enseguida que frente a un solo comportamiento de los perros, aunque verdaderamente flexible y sofisticado, el hombre ha generado cuatro: a la carrera similarmente a los perros, con trampa, lanza o flecha; y sigue creando nuevas posibilidades.<br />Como resulta claro el instinto propiamente hablando desaparece, no hay pautas fijas de comportamiento: nunca hay una sola, hay muchas, creadas culturalmente. El hombre tiene sólo la tendencia, la necesidad vital sentida, en este caso el hambre y muchos modos de solucionar el problema, modos creados por el propio hombre, creados culturalmente con su experiencia. Podemos decir que el hombre no tiene instintos -sólo instintos- sino que actúa por sus "experiencias" y que todo su comportamiento diverso se inicia precisamente en esa capacidad de preguntarnos ¿por qué?, de volver sobre lo sucedido para ver cuál es la causa de un resultado diverso, es decir por su capacidad de reflexión. De este modo se interesa por algo, una rama, que en principio, por sus tendencias básicas no le interesa. Este mismo "algo" con una idea, pasa a ser primero trampa, luego lanza, etc. De este modo el hombre termina interesándose por todas las cosas y pasa a vivir en un mundo de objetos, el mundo de la racionalidad y la reflexión y no de instintos, aunque las tendencias permanezcan.<br />Del ejemplo se deducen dos cosas. La primera consiste en que el hombre debe elegir su propio comportamiento entre varias posibilidades y esto sólo lo puede hacer porque entre estímulo y respuesta hay un espacio que permite ponderar, elegir. La segunda son las diversas posibilidades, aunque con una base en las necesidades del hombre, que han sido creadas por el mismo hombre, es decir: son culturales, las aprendo por mí mismo o de lo que me enseñan(aprendizaje) los anteriores a mí.<br />El comportamiento del hombre, su libertad, se convierte en una conquista en los dos sentidos. Primero, el hombre está sometido a todas las leyes de la necesidad, a las leyes físicas y biológicas, en ellas va edificando sus posibilidades de actuación, su libertad en tanto que apertura de posibilidades dentro de las condiciones concretas en que vive; condiciones que constituyen su bagaje de partida. Esta es una tarea donde la reflexión sobre la experiencia tiene un papel desencadenante. Podríamos decir que la experiencia, que es específicamente humana en relación con la conducta animal, es una vivencia con reflexión, algo que se ha vivido y después se ha pensado. Así se descubre la separación entre yo y conducta.<br />La libertad es posible en tanto en cuanto el hombre es capaz personalmente de establecer esa separación entre estímulo y respuesta, sin ese espacio desaparece la misma posibilidad de la libertad. La libertad es así la capacidad de reflexión, de ponderación, de volver sobre lo hecho y rectificar errores. El hombre es libre porque puede separarse de su conducta. El animal no se puede separar de su conducta. El hombre sí, en el hombre yo y conducta son separables, la persona no se identifica nunca totalmente con lo que hace, cualquiera es capaz de decir: "eso" que yo he hecho, en lo que he participado activamente, no es totalmente yo, no me refleja plenamente, lo puedo mejorar. Ahí, en la capacidad de mejorar se encuentra la grandeza del hombre. Esta es la llamada "libertad de". Esta es la libertad de alzarse sobre los condicionamientos internos y externos del hombre: el subconsciente, la configuración afectiva, las deficiencias de educación, de control de carácter, etc. Los externos, que dependen de la situación familiar y de la libertad social y política, se resumen en la cultura recibida.<br />La cultura es la acumulación de las experiencias, la acumulación de la historia del hombre en forma de instituciones, instrumentos, etc. Constituye por tanto el campo de las posibilidades abiertas a la actuación del hombre, es el campo de su libertad. La reflexión es por tanto la que crea la cultura y es también ahí, en la reflexión, donde se recrea la cultura, donde se abren las nuevas posibilidades (esta es la tarea de cada generación) donde se ejercita la libertad. El Papa señala este punto en una encíclica: "Esta búsqueda abierta de la verdad, que se renueva en cada generación, caracteriza la cultura de la Nación. En efecto, el patrimonio de valores heredados y adquiridos es siempre objeto de contestación por parte de los jóvenes. Contestar, por otra parte, no quiere decir necesariamente destruir o rechazar a priori, sino que quiere significar sobre todo someter a prueba en la propia vida y, tras esta verificación existencial, hacer que esos valores sean más vivos, actuales y personales, discerniendo lo que en la tradición es válido respecto de falsedades o errores o formas anticuadas, que pueden ser sustituidas por otras más en consonancia con los tiempos" (Centesimus annus, 50).<br />En la oposición entre yo y conducta se toma conciencia del yo, de quien soy yo; la persona toma conciencia de sí misma como un ser diferente, irrepetible. Y cada persona debe construir una conducta original, propia, construida necesariamente sobre lo recibido, pero también verdaderamente personal y creativa; es ésta una tarea fundamental de su reflexión sobre los datos recibidos. Esta es la llamada "libertad para": la que se fija objetivos, la que proyecta el futuro. La libertad es también desde este segundo punto de vista una conquista, una conquista que se inicia y apoya en la reflexión y la meditación.<br />Podemos ver que a través del trabajo que se realiza en el espacio abierto entre el yo y la conducta, la libertad se convierte en una tarea para el hombre, en una conquista que hace ascender al hombre desde lo más material hasta las más sofisticadas creaciones de la civilización. La cultura es el instrumento forjado por el mismo hombre para esa conquista. Existe en la Biblia un pasaje precioso y altamente significativo que condensa esta idea. Se trata de aquel del Génesis en que Dios "después de haber formado de la tierra todos los animales terrestres y todas las aves del cielo, los trajo al hombre para que viese como los había de llamar; y, en efecto, todos los nombres puestos por el hombre a los animales son sus nombres propios". El mundo material está en una cierta indiferenciación, la creación está en cierto modo incompleta hasta que no llega el hombre, que de la rama, saca lanza y trampa y flecha...:esos son sus nombres propios. Es conceptualizando, poniendo nombre, como el hombre avanza: la cultura tiene una relación con la verdad, con conocer, concebir lo que las cosas son; y luego realizarlas (por ambas cosas se asemeja y completa la tarea creadora de Dios), pero primero está la idea: haberlas "visto". El hombre con la cultura, con su experiencia completa toda la obra de la creación: ahí está toda la tarea del hombre y de su libertad. El pasaje es todavía más rico, pero esta verdad esencial me parece que está sintéticamente contenida. En la cultura y no en el instinto está la libertad del hombre: ese es el comportamiento que responde intrínsecamente a lo que el hombre es, a la dignidad de la persona.<br />La conclusión resulta bastante evidente: en la capacidad de establecer ese espacio, esa distinción entre yo y conducta, se basa la diferencia entre el comportamiento humano y el animal. Es decir: el hombre tiene un comportamiento humano a través de la reflexión, de la consideración de su conducta. En segundo lugar, puede mejorar su actuación. El hombre, a diferencia del animal puede volver sobre lo que ha realizado y considerado y por esto puede mejorarlo, cambiarlo, encontrar múltiples soluciones a un problema. Esto es la racionalidad, la capacidad de conceptualización, de "poner nombre" a las cosas, de descubrir su esencia. A esta capacidad en su conjunto es a lo que llamamos espíritu, que no es un "algo", no es una cosa añadida al hombre, esta capacidad propia del hombre.<br />La intimidad, mi vida -toda en presente- en mis manos: Ya podríamos sacar muchas ideas sobre la importancia de la reflexión y bastaría para dar idea de que la meditación para el hombre es básica: en ella se profundiza, se pone en marcha la capacidad más específicamente humana, aquella que marca la diferencia del comportamiento humano. El tema sin embargo tiene una riqueza mucho mayor, ya que hasta aquí nos hemos fijado casi exclusivamente en la conducta humana y solamente de modo reflejo hemos constatado que se compacta el yo. Ahora vamos a fijarnos en ese yo que aparece. A ese yo que se define alrededor de la propia reflexión es a lo que llamamos intimidad. Cada persona es una intimidad. Vamos a ver que queremos decir con eso. Se trata de la visión de lo que hemos visto antes desde otro enfoque, desde la interioridad misma de la persona.<br />Todos tenemos una intimidad, un mundo interior donde nos reflejamos, nos vemos, nos comparamos con los demás, juzgamos las situaciones, valoramos nuestra actuación, etc. En ese espacio interior también nos sentimos queridos o no, nos sentimos protegidos y seguros o no; allí se proyecta o se imagina el futuro: será así o será así; allí aparecen nuestros gustos, nuestros intereses, las cosas que nos son congeniales, las que nos agradan, todo un conjunto de pensamientos, ideas, ocurrencias,... que cada persona lleva consigo y que aflora especialmente en algunos momentos, al ir por la calle, en la ducha, etc.<br />La intimidad irrumpe netamente en la conciencia personal durante la adolescencia. El niño no tiene verdaderamente intimidad, pues comparte la de sus padres; por eso el niño no tiene pudor y de pronto pregunta: ¡Mamá!... ¿es esta la señora gorda que iba a venir?, por eso también todo es suyo y le da igual jugar con sus juguetes que con los ceniceros de cristal del comedor: hay que enseñarle qué es "lo suyo". Cuando llega la adolescencia y con ella la irrupción de la intimidad, la adolescente quinceañera cierra en un cajón con llave "sus" tesoros (una flor seca, una postal de un viaje, fotos...). De ahí todos en su casa están excluidos, especialmente su madre, nadie puede mirar. A la vez se pasa horas y horas mirando un póster de Eros Ramazoti, porque tiene la necesidad ineludible de forjarse una identidad y para eso necesita, busca ansiosamente modelos. En sentido negativo, cuando encontramos un adulto que no tiene pudor, que no protege su intimidad, por ejemplo, cuando nos encontramos un loco en el autobús, que dice cosas en alto o canta, resulta muy difícil saber cómo reaccionar. Sabemos justamente que es un loco por el comportamiento chocantemente desinhibido: lo humano es tener intimidad.<br />La autenticidad de la persona, su carácter, su identidad, su personalidad se forja en esa conversación interior. La autenticidad es no sólo vivir, sino también saber que vivimos y por qué vivimos, cuáles son los motivos de nuestras acciones, de nuestras reacciones. El proceso de maduración de una persona es precisamente este proceso de búsqueda de la propia identidad que la hace dueña de sus actos; a esto es a lo que se llama autenticidad. La autenticidad es el proceso constante de contrastar lo que hacemos con lo que somos, con la definición de lo que somos, es decir: con la resultante de este mundo interior que poseemos. Si no existe reflexión, meditación, no existe definición de la persona, no hay una resultante del mundo interior y la persona no se conoce, sus mismas acciones le resultan incomprensibles.<br />Este proceso de búsqueda de la propia identidad se vive con dificultad, lo que está en juego es su propia vida. La persona toma conciencia de que con sus decisiones se juega su vida. El dilema es... ¿acertaré o no?, la carrera que elijo...¿es la que corresponde a mis cualidades?, ¿me abrirá el futuro?, esta chica/chico...¿me hará feliz? Es una toma de conciencia dolorosa de la propia vida: ¡con mi vida me la juego!<br />El proceso, sus éxitos y fracasos, cómo son vividos y asimilados, etc., tiene una influencia determinante en la valoración de uno mismo, en la autoestima. La autoestima tiene muchos pilares en la infancia, en el haber sido realmente querido, buscado, en haber tenido una madre que verdaderamente nos quería, en haber sido deseado, etc., pero se forja con la aportación de la persona, en ese proceso de propia definición que es la búsqueda de la identidad. Este proceso, aunque se delinea fuertemente en la adolescencia, dura toda la vida. El hombre no está nunca cerrado, terminado siempre puede recomenzar, volver a plantearse las cosas. Toda la vida hay que asimilar éxitos y fracasos, asumir las consecuencias de los propios actos, reenfocar la propia actuación, etc.<br />Se trata, en resumen, de lo que se llama el proyecto de vida personal, su elaboración y ejecución. Ahí está condensada la vida de la persona, sus posibilidades de integración y felicidad o su desintegración y fracaso. La vida auténtica es la que tiene un proyecto realista, contrastado con uno mismo, con las propias posibilidades. Como se ve, la vida auténtica se refiere a una capacidad de autorreflexión, mejor dicho, se juega en la reflexión y en la meditación de la propia conducta, de la propia vida.<br />En ese diálogo con uno mismo adquiere un puesto central, lo que se llama la conciencia. La conciencia es ante todo un descubrimiento personal que se hace de la propia intimidad. "La vida auténtica apela a esa voz interior que nos sitúa en el mundo de los valores. Y es que, en primer lugar, en nuestra intimidad anida la voz de la conciencia. Por eso no se puede hablar de intimidad con uno mismo sin tener en cuenta la presencia de una voz propia, que parece tener como finalidad emitir juicios últimos y en términos de bien y mal. Por lo tanto, el ámbito de la intimidad es, entre otras cosas, un reducto moral, donde se emiten juicios de aprobación y condena, donde surgen sentimientos de paz y de tranquilidad, y de remordimiento y de culpa. Quien quiera aceptarse como persona ha de saber que tiene que aceptar las exigencias que el ser persona lleva consigo, y la más exigente sin duda, es atender a pecho descubierto la voz de la propia conciencia, que emite juicios implacables. Es factible distorsionar la propia voz de la conciencia e introducir dentro de nosotros un caos desorientativo donde se haga realidad el dicho "a río revuelto, ganancia de pescadores", porque a base de no sintonizar con la propia voz, se puede terminar escuchando lo que se quiera, o mejor aún, no escuchando nada, y evitando entrar en el propio mundo interior, no sea que nos recriminemos algo. Y, otra vez, en esta ocasión para evitar responsabilidades morales, nos situamos fuera de nuestro mundo interior, negándonos a tener con nosotros ese encuentro habitual en que consiste la intimidad (Miguel A. Martí, La intimidad, p. 71-72).<br />Una persona con capacidad para la meditación, para entrar dentro de sí mismo, para vivir de acuerdo con su intimidad, toma su vida en sus manos. La vida es tiempo y su relación con el tiempo se hace fluida: vive toda la vida en presente, la tiene presente ante sí; ya que asume el pasado en el hoy y desde el hoy proyecta el futuro, un futuro posible, adecuado a él mismo. Sin meditación todo esto no es posible y la persona entra en colisión con el tiempo, con la aceptación de la propia vida. Comienza con que no puede aceptarse, porque no puede, o no sabe, asumir su pasado o simplemente no lo conoce, no lo ha puesto en orden: es un puzzle sin sentido: muchas fichas sueltas (muchas vivencias, experiencias, ideas, etc.), pero que no dan un dibujo, un significado, algo inteligible, comprensible para quien lo vive y por eso capaz de ser vivido. En este caso la persona va dando tumbos, arrastrado por las diversas situaciones del río de los acontecimientos, sin un rumbo propio. También puede ocurrir que, por las dificultades que sea, por los traumas, no se acepta el pasado, se niega a reconocerlo; sin asumir el pasado no se puede afrontar el presente, y la persona se ve abocada a huir de las dificultades, de los sufrimientos, de los dolores de la vida...en resumen: de este modo la persona no acepta la realidad del mundo en el que vive y huye.<br />Hoy existen a disposición muchos procedimientos de huida: una auténtica "industria de la diversión", en el sentido etimológico del término: sacar a las personas de una vida real, vivida en presente. Alcohol, droga, sexo entendido sólo como sexo y no como relación personal, la "movida", etc. En este caso la persona vive el instante y se convierte en incapaz de proyectar su futuro y por tanto de vivirlo integrado en el conjunto de su vida, una vida "vivible", digna de ser vivida. Aquí habría también que añadir que la dificultad para vivir íntegramente la propia vida origina la dificultad, de orden mayor, de vivir íntegramente la vida de otra persona, ya que las relaciones se hacen efímeras, discontinuas como la propia vida y, por eso, se despersonalizan. Si no se tiene intimidad, no se puede compartir con otra persona, no se puede verdaderamente amar, ya que amar es compartir la intimidad. Sin intimidad descubierta y vivida las relaciones se establecen en niveles parciales, superficiales: solamente a nivel sexual o a nivel afectivo. Esta última es la unión sentimental: el otro llena una necesidad afectiva, es algo así como un omito de peluche, cuando deja de servir para eso se deja. En estos casos necesariamente se utiliza a los demás para los propios intereses, no se les respeta como a personas, porque no se respeta la integridad de su intimidad.<br />Como se ve, la reflexión, la meditación es el centro, si vemos a la persona desde el punto de vista de su intimidad. Ahí la persona se descubre a si misma y llega a la necesidad de descubrir la intimidad del otro, así descubre la posibilidad de amar y ser amado.<br />Cuestiones:<br />¿Qué diferencia a los hombres de los animales? <br />¿Qué es el fundamento de la libertad? <br />¿Qué es la cultura? <br />¿Qué es la intimidad y qué significa compartirla? <br />c) Comenta el texto elegido del libro Los cuatro amores de C.S.Lewis;pp.73-74.<br />Los enamorados están siempre hablándose de su amor; los amigos, casi nunca de su amistad. Normalmente los enamorados están frente a frente, absortos el uno en el otro; los amigos van el uno al lado del otro, absortos en algún interés común. Sobre todo, el eros (mientras dura) se da necesariamente sólo entre dos. Pero el dos, lejos de ser el número requerido para la amistad, ni siquiera es el mejor, y por una razón importante.<br />Lamb dice en alguna parte que si de tres amigos (A, B, y C) A muriera, B perdería entonces no sólo a A sino también "la parte de A que hay en C", y C pierde no sólo a A sino también "la parte de A<br />que hay en B". En cada uno de mis amigos hay algo que sólo otro amigo puede mostrar plenamente. Por mí mismo no soy lo bastante completo como para poner en actividad al hombre total, necesito otras luces, además de las mías, para mostrar todas sus facetas. Ahora que Carlos ha muerto, nunca volveré a ver la reacción de Ronaldo ante una broma típica de Carlos. Lejos de tener más de Ronaldo al tenerle sólo "para mí" ahora que Carlos ha muerto, tengo menos de él. Por eso la verdadera amistad es el menos celoso de los amores. Dos amigos se sienten felices cuando se les une un tercero, y tres cuando se les une un cuarto, siempre que el recién llegado esté cualificado para ser un verdadero amigo. Pueden entonces decir, como dicen las ánimas benditas en el Dante, "Aquí llega uno que aumentará nuestro amor"; porque en este amor "compartir no es quitar".<br />(...) En esto la amistad muestra una gloriosa "aproximación por semejanza" al Cielo, donde la misma multitud de los bienaventurados(que ningún hombre puede contar)aumenta el goce que cada uno tiene de Dios; porque al verle cada alma a su manera comunica, sin duda, esa visión suya única, a todo el resto de los bienaventurados. Por eso dice un autor antiguo que los serafines, en la visión de Isaías, se están gritando "unos a otros" "Santo, Santo, Santo" (Isaías, 6,3). Así, mientras más compartamos el Pan del Cielo entre nosotros, más tendremos de Él".<br />Cuestiones:<br />Explica la comunicación entre amigos <br />¿Qué distingue la amistad del eros? <br />Explica la realidad sobrenatural de un modo más natural. <br />Tema 3: El conocimiento humano<br />1. Comentario a "El milagro de Ana Sullivan"<br />La frase más importante de la película es quizás ésta: "Sé que con una palabra pondría el mundo en tus manos"... ¿Qué significa esto? Una palabra es un símbolo o una representación de la realidad. A lo largo de la historia la maestra intenta que la chica conecte símbolos manuales con realidades. En un momento determinado: el episodio de la fuente, con algo de misterio, Helen -la niña- conecta por primera vez el símbolo o la palabra con la realidad del agua. En este instante se le abre el mundo, empieza a tener el mundo en sus manos...y pregunta por la tierra, por el árbol, por todo; empieza a ejercitar su vida racional.<br />A lo largo de la película se hacen patentes realidades propias del estudio de la filosofía como las siguientes: -Nada hay en el entendimiento que antes no haya pasado por los sentidos. -Primero es la realidad; lo que las cosas son en sí mismas y, después el sentido que el sujeto capte de estas realidades. La película, pienso que sin pretenderlo, muestra claramente los fundamentos claves del realismo filosófico.<br />Hay otra idea fundamental que vamos ahora a desarrollar. A lo largo de la película Helen desprecia las caricias porque no las entiende; pero algo cambia al final. El gesto más humano que hace Helen es el beso de agradecimiento o de amor de benevolencia que da al final a su maestra; porque conoce es capaz de querer... ¡este es el sentido de la filosofía!<br /> 2. Mente y cerebro<br />¿Pintaron las neuronas de Miguel Angel la Capilla Sixtina? ¿Pueden ser las neuronas justas, ignorantes, valientes o peligrosas? Es clara la insuficiencia de las neuronas por sí mismas. Gracias a mi cerebro, pienso (yo): me sirvo de él para pensar como de mis piernas para caminar.<br />En la base de las decisiones libres encontramos con seguridad procesos bioquímicos, pero reducir la inteligencia y la libertad a bioquímica es un abuso.<br />También habría que explicar cómo es que las neuronas de muchos hombres pueden pensar que no son ellas las que piensan, sino su yo inteligente a través de ellas.<br />El cerebro es la condición material necesaria para la inteligencia. No es, sin embargo, órgano de la inteligencia porque la inteligencia capta ideas que son inmateriales y, por tanto, ningún órgano material puede captarlas. La inteligencia es inorgánica.<br />El mismo ejemplo que pusimos en el tema 1, titulado "el misterio del transistor", podría servir para explicar las relaciones entre la inteligencia y el cerebro.<br /> 3. Inteligencia humana e inteligencia artificial<br />Pensar no es almacenar y combinar datos. Pensar es saber que las cosas son y saber qué son. El hombre no sólo capta estímulos sino que además los siente. Y no sólo los siente sino que los entiende.<br />La esencia, que es lo que da razón, sólo puede ser captada por la razón, y un ordenador no tiene razón. El ordenador tiene sintaxis (estructura u orden), pero sólo el hombre también tiene semántica (conocimiento de significados). Los hombres entendemos la realidad ; por eso no sólo nos adaptamos al medio, sino que podemos transformarlo.<br />Un ordenador almacena y combina símbolos sin autonomía. No sabe qué simbolizan sus símbolos. Un ordenador no puede crear un símbolo; esto sólo lo puede hacer el hombre porque un símbolo es una representación libre y personal de la realidad. El diccionario define símbolo como: imagen, figura o divisa con que materialmente o de palabra se representa un concepto moral o intelectual, por alguna semejanza o correspondencia que el entendimiento percibe entre este concepto y aquella imagen.<br /> 4. Realismo y racionalismo<br />Como ya vimos antes el realismo es la postura que pone en la realidad el centro de atención a la hora de pensar: primero es la realidad, luego tu pensamiento. Nada llega al entendimiento humano que antes no haya pasado por los sentidos. A partir del conocimiento de los sentidos llegamos a algo que va más allá del conocimiento sensitivo: los conceptos o ideas, el conocimiento intelectual. La razón es un medio para conocer la realidad. Siempre nos quedarán aspectos por conocer de la realidad; incluso cuanto más sepamos nos damos cuenta de que más nos queda por saber. Esto es lo que quería decir Sócrates cuando llegó a afirmar "sólo sé que no sé nada". Sin embargo, no es esta una postura derrotista; todo lo contrario: el realismo tiene una firme seguridad en que la razón humana puede conocer cada vez más verdades y llegar al conocimiento de verdades globales válidas para todo el universo; incluso afirma y demuestra que la razón humana puede demostrar la Verdad de las verdades, la existencia de Dios.<br />El racionalismo centra la cuestión en la lógica en sí misma. El mundo tiene una lógica, unas leyes racionales que pueden ser descubiertas por la lógica humana. Pues bien: si hago un exhaustivo análisis de cómo funciona la lógica del pensamiento y establezco un método general de esta lógica habré descubierto la lógica del mundo. Este fue el intento de Descartes. El racionalismo invierte los términos realidad y pensamiento. La razón va a ser ahora fin para sí misma, y a partir de sí misma va a deducir que el mundo es y cómo es.<br />¿Quién tiene razón: el realismo, el racionalismo, ambos? La clave de la cuestión está una vez más en el sentido común. La razón sirve para conocer el mundo y en un segundo lugar puede reflexionar sobre sí misma y sobre la propia existencia del sujeto. Pero si negamos la prioridad de la realidad respecto de la razón damos un paso en falso y elaboramos una autorreflexión sin conexión con la realidad. Se ha dicho que "los sueños de la razón engendran monstruos" y esto es debido a que por muy clara que tengamos una idea puede estar totalmente equivocada. Hay que contrastar las propias ideas con la realidad sin prejuicios.<br />El racionalismo afirmó que la realidad la vemos según nuestro pensamiento y que lo evidente para nosotros es partir de nuestro propio pensamiento. Aquí hay un punto de capital importancia: no siempre lo que nos parece más evidente es lo más verdadero. La nuclear paradoja del hombre, a varios niveles, consiste en salir de sí mismo. La realidad es anterior a como yo la pienso, esto es verdad y de esta verdad tengo que partir para pensar rectamente.<br /> 5. Nominalismo y empirismo<br />El nominalismo es una filosofía que tiene su origen en Guillermo de Ocam (s.XIV) y que ha sido repetida de diversas maneras a lo largo de la historia. Consiste en decir que el hombre sólo puede conocer individuos concretos, imágenes concretas, y cualquier nombre universal -por ejemplo: animal- es una pura generalidad mental que no tiene ninguna realidad, una mera palabra, un "flatus vocis" como se dice en latín. Para el nominalismo todo conocimiento mental responde exclusivamente a una imagen concreta. En definitiva: el conocimiento intelectual se reduce a una relación de imágenes.<br />Una pega de este planteamiento es esta: La proposición nominalista "no existen los conceptos generales como ideas que van más allá de imágenes concretas"... ¿en qué imagen concreta se apoya? Está claro que en ninguna. De esto se deduce que la negación de los conceptos o ideas es un concepto o idea; es decir: el nominalismo es contradictorio.<br />Otra corriente de pensamiento relacionada con la anterior es el empirismo. Todo ha de basarse en la "empirea", en la experiencia que los sentidos tienen de la realidad... y sólo en este conocimiento sensitivo. Uno de sus clásicos representantes es David Hume (s. XVIII). El propone el ejemplo de los triángulos para hacer ver lo absurdo que es creer en ideas generales. Así existirán triángulos concretos: uno isósceles, otro escaleno u otro equilátero. ¿Cuál es el triángulo general que los abarca a todos? Es imposible, no existe; de igual modo no existen las ideas generales o universales.<br />Hume se equivoca: la idea de triángulo no es la imagen de un triángulo "comodín" sino una propiedad o una ley. La ley por la que la suma de los grados de un triángulo es siempre ciento ochenta, o sencillamente: que todos los triángulos tienen tres lados. La idea universal triángulo existe y está, de hecho, en todas las imágenes de triángulos concretos, sin ser una imagen.<br />Una de las consecuencias más importantes del nominalismo y del empirismo es la imposibilidad de tener conocimientos reales de validez universal. Las verdades serán siempre parciales y circunstanciales. Más adelante afirmaremos -contra estas ideas- la realidad de la verdad universal y no sólo de las verdades particulares. Es cierto que el conocimiento humano tiene que partir de imágenes sensibles concretas...pero no se queda ahí; sino que es capaz de emitir juicios de validez universal tan elementales como "no hagas a otro lo que no quieras para ti".<br /> 6. La "máquina fotográfica" de Kant<br />Kant va a profundizar en la filosofía que inicia Descartes. Todo su pensamiento se basa en el principio de inmanencia que dice así: no podemos conocer fuera de nosotros mismos. Pero esto va más allá en sus conclusiones: todo lo que está fuera de mi pensamiento ni siquiera puede ser pensado. Para entenderlo mejor imaginemos una supuesta máquina fotográfica de dos dimensiones y en blanco y negro. Si pudiera pensar diría que la realidad es plana y de dos colores. Pues bien: ¿quién puede asegurarnos a nosotros que no somos como una especie de máquina que ve la realidad en tres dimensiones y a colores?... quizás la realidad en sí misma no es así. A lo que llegamos de la realidad Kant lo llama fenómenos (de faino en griego, que significa aparecer) y a lo que es la realidad en sí misma Kant lo llama noúmeno. En definitiva: que no podemos saber si la realidad que vemos es así en verdad y por tanto nuestro conocimiento de la realidad es según nuestro modo de ver. Esto concluye en la imposibilidad de llegar a demostrar racionalmente un sentido objetivo de la vida, así como la imposibilidad de demostrar la existencia del alma y la existencia de Dios ya que sobre ello no hay ningún fenómeno o apariencia de ninguno.<br />Kant dice que cuando juzgamos, por ejemplo, que algo es sustancial, o que una cosa es causa de otra, se debe a que la sustancialidad o la causalidad son categorías de nuestra mente-como la bidimensionalidad y los colores blanco y negro son categorías de la máquina-. Pero parece no darse cuenta de una cosa importante: los noúmenos son sustancia y causa de los fenómenos; y esa sustancia y causa es anterior a mis categorías mentales. En definitiva, que al decir lo anterior ya estoy llegando con el entendimiento a la realidad en sí misma. De esta manera el sistema Kantiano se derrumba por su base.<br /> 7. El absurdo en Sartre<br />Jean Paul Sartre, fallecido en 1980, es un representante de la filosofía llamada existencialismo. Estos pensadores ponen el centro de atención en el "hacerse" del hombre, en su actuación libre en el mundo, mas que en lo que el hombre es por naturaleza o le viene dado.<br />Sartre pone el énfasis en la libertad. El hombre es ante todo libertad, su dignidad consiste en ser totalmente libre, sin dejarse condicionar. El hombre tiene que hacer su propia vida, su propio proyecto.<br />Analizando cualquier tema vemos que existen opiniones muy diversas: ¿qué es el trabajo?...¿qué es la familia?...¿qué es la amistad?...Y es que, en el fondo, según Sartre, nada tiene un sentido objetivo. Si lo tuviera el hombre ya no sería libre porque estaría obligado a aceptar un sentido impuesto. Si las cosas tuvieran un sentido en sí mismas el hombre no podría ser libre porque estaría obligado a aceptar un sentido impuesto. Si las cosas tuvieran un sentido en sí mismas el hombre no podría ser libre ni digno. Es el hombre el que da sentido a las cosas.<br />Sin embargo hay una realidad incontestable: la existencia de la muerte. El hombre, después de forjar el sentido de su propia vida, se encuentra con la dura realidad de que tiene que morir, de que su existencia tiene un término. El hombre querría seguir viviendo y dando sentido a las cosas; pero no ocurre así. De aquí se deduce que toda la actividad de la conciencia: dar sentido a las cosas, carece de sentido, es absurda porque termina en la nada. De aquí surge el sentimiento de "la naúsea" ante la vida. La vida es "una pasión inútil", es absurda.<br />A pesar de todo hay que mantener una postura digna. Pese a que no hay esperanza tenemos que procurar llevar una vida ejemplar en la que otros puedan admirar una coherencia que les lleve a ser ejemplares en la opción de vida que elijan. la felicidad es imposible, pero no la autenticidad...Hay que "morir con las botas puestas".<br />Vamos ahora a hacer un análisis crítico de los planteamientos de Sartre:<br />La libertad absoluta es un error; no es humana. La libertad humana es limitada. Vivimos en un mundo con límites que hacen posible la vida, aunque a veces puedan molestar. <br />La conciencia no es dotadora de significado de las cosas. El hombre puede hacer aportaciones personales con su trabajo técnico o artístico, pero sobre la base de un sentido objetivo de las cosas. Si el hombre no da el sentido a las cosas, ni las cosas se la dan a sí mismas, es alguien superior al hombre quien la da. Una causa superior al hombre no es un enemigo de la libertad ni de la conciencia humana como pretende Sartre. <br />Sartre admite que la vida es absurda porque carece de fin (sentido). El hombre, que es el ser que busca sus propios fines no tendría finalidad; sería un ser contradictorio. Pero contra lo afirmado por Sartre lo contradictorio (lo absurdo) es imposible: el absurdo es el círculo cuadrado; es negar el principio de no contradicción que afirma que una cosa no puede ser esa cosa y otra cosa al mismo tiempo y en el mismo sentido. <br />8. Los sentimientos y el conocimiento<br />El hombre es una unidad con tensiones internas. Los sentimientos y la voluntad, siendo distintos, actúan al unísono en los actos de conocimiento. Los sentimientos son la consecuencia inmediata de lo captado por los sentidos. Hay que partir de ellos; sin los sentidos y los sentimientos no podríamos entender ni querer nada. Sin embargo los sentimientos pueden perturbar el entendimiento y la voluntad. Los sentimientos pueden ser racionalizados. La misión de la inteligencia es discernir la verdad o la falsedad que los sentimientos presentan de la realidad. Racionalizar los sentimientos supone esfuerzo pero es el único modo de vivir los sentimientos humanamente. Es decir, si el hombre no racionaliza los sentimientos se miente a sí mismo y si los racionaliza -aunque cueste- se comporta como persona y acaba pasándolo mejor.<br /> <br />9. Inteligencia y voluntad<br />Entre amar a algo o a alguien o sólo entender parece que es más satisfactorio el amar. El amor completa más la felicidad del hombre. Amar tiende a unirse con lo amado; a hacerse uno con él.<br />Entender tiende a analizar: ¿qué es esto o quién es éste? Y para saber lo que es hay que estudiar sus aspectos, su diversidad dentro de la unidad para poder captar en qué consiste su verdad. Lo que está claro es que primero tengo que entender algo para poder quererlo. Aunque querer sea más pleno que entender existe una prioridad de la inteligencia sobre la voluntad. Es importante que la inteligencia mande sobre la voluntad y que acierte con la verdad de algo porque solo así la voluntad podrá querer un bien para la persona. De no ser así puede equivocarse y elegir un mal con apariencia de bien. La voluntad ayuda a la inteligencia a mantener el esfuerzo por entender y entender más; de hecho cuando más se quiere a alguien o a algo, mejor se le puede entender porque la voluntad exige a la inteligencia este esfuerzo de comprensión. En resumen: primero con la cabeza, luego con el corazón.<br /> <br />Actividades: Película "El milagro de Ana Sullivan"<br />Título original:" The miracle worker". 1962. Protagonistas Anne Bancroft y Patty Duke. Con Victor Jory, Avdrew Prine, Inga Swenson y Kathleen Comegys. Guion de William Gibson basada en su obra teatral. Dirigida por Arthur Penn. Producida por Fred Coe. Duración aproximada: 102´ aproximadamente. MGM/UA Home video.<br />Argumento: <br />Basada en una historial real esta película-ganadora de dos Oscars y nominada a tres más- es, quizás sin pretenderlo, un auténtico tratado sobre el conocimiento humano. Con frecuencia las cosas se valoran más cuando se pierden. Helen -la niña de la película- había perdido en la primera infancia dos de sus sentidos: la vista y el oído. Gravemente incomunicada, su temperamento fuerte y su falta de desarrollo personal le habían llevado a una postura muy difícil de soportar por su familia. Al borde de dar la situación por perdida consiguen los servicios de su nueva maestra: Ana Sullivan que había sido ciega y tenía un carácter no menos enérgico. Frente a la oposición de Helen y los diversos puntos de vista de sus padres el tesón de Ana conseguirá un milagro en Helen.<br />Cuestionario:<br />¿Conceptualiza Helen al principio de la película? Responde y explica tu respuesta. <br />¿Te parece justa o injusta la educación que da Ana a Helen? <br />¿Dónde se encuentra en la película la referencia a la relación entre conocimiento humano e inmortalidad del alma? <br />¿Qué momento consideras clave en la película?...¿Qué ocurre?... <br />¿En que momento te parece Helen más humana? ¿Por qué? ¿Qué es lo que ha ocurrido? <br />  <br />Tema 4: Libertad, virtudes, felicidad<br />Actividades:<br />1. Texto: "Libertad y verdad", Rafael Termes, ABC, 18.IX.95<br />LIBERTAD Y VERDAD<br />"Gregorio Peces Barba ha escrito en estas páginas artículos muy sensatos sobre el camino a seguir por el partido actualmente en el poder para recuperar, tal vez en el crisol de la oposición, el prestigio perdido durante la última etapa de gobierno, presidida por el arbitrismo y la corrupción. Completamente convencido, tanto del error antropológico del socialismo como la necesidad de un partido socialista honrado, no puedo sino felicitarle por el servicio que una crítica autorizada como la suya, salida de las mismas filas del socialismo, puede prestar al país. Pero si en el terreno dicho coincido plenamente con Peces Barbe, no sucede lo mismo en relación con su concepción de la ética; concepción que puede estar en la base de los comportamientos políticos que le repugnan. Es por esta razón que quiero replicar al artículo con el que, bajo el título "Fundamentalismo y tolerencia", ha dado respuesta a todos aquellos que habíamos discrepado de su anterior Tercera sobre "Ética pública y ética privada".<br />En este artículo, Peces Barba insiste en su línea argumental, cuya raíz última se halla en el vuelco a la subjetividad, que dio su primer paso con Descartes. Simplificando, el subjetivismo es aquella oposición intelectual que, más allá de lo empírico, sólo ve una construcción de la razón. Si se considera que la razón no conoce el ser interno de las cosas, desaparece el principio de finalidad; y las artes y las ciencias –entre ellas la política- no se miden por su fin sino por su técnica. "Ipsa ciencia est potestas", la misma ciencia es poder, dijo Bacon, y, en consecuencia, todo lo que puede hacer el hombre tiene derecho a hacerlo (Spinoza), Si las cosas no son como son sino como las pensamos, si no hay verdad objetiva, si todo son opiniones igualmente válidas porque ninguna es verdadera, la convivencia se basará en la fuerza para imponer una opinión u otra. A esta conclusión parece haber llegado Peces Barba cuando en el debate del artículo 15 de la Constitución decía: "Desengáñense sus Señorías. Todo el mundo sabe que el problema del derecho es el problema de la fuerza que está detrás del poder político (...). Si hay (...) una mayoría pro-abortista, "todos" permitirá una ley de aborto; y si hay (...) una mayoría anti-abortista, "persona" impide una ley de aborto". Es decir, no importa investigar en la realidad del aborto, lo que importa es la fuerza de la opinión mayoritaria.<br />Las consecuencias del subjetivismo son tan brutales que frente al "puedo" técnico, hay que colocar un "no puedo" ético. Sin embargo, si el límite ha de ser dictado por la ética procedimental que nos sugiere Peces Barba, conviene no olvidar que esa ética prescinde cualquier punto seguro de referencia moral y desprecia el reconocimiento de la verdad. Esta corriente, fruto de la alianza entre la democracia y el relativismo ético, pretende que el hombre, como "ser de lenguaje" (Habermas), elabore en el diálogo las reglas de la convivencia. Cuando se juzga que el debate ha sido suficiente, se pasa a la votación. La proposición ganadora se convierte en una norma ética que no expresa ya una exigencia del bien, como en las morales tradicionales, sino lo que "conviene" a la sociedad. Se trata de un acuerdo relativo y provisional; algunos años más tarde, el cuerpo social, llamado a determinarse sobre las mismas cuestiones, podría hacerlo de modo completamente diferente. ¿Es razonable proceder de esta forma que nadie, en su sano juicio aplicaría para averiguar si dos y dos son cinco o si la parte es mayor que el todo?¿Por qué una decisión tomada por la mayoría expresaría el bien y el mal? La historia nos proporciona muchos ejemplos en contra. Entre ellos, el consenso universal sobre la esclavitud de los africano a inicios de la era moderna. Es evidente que la mayoría no puede ser un criterio suficiente para definir un valor moral.<br />Sin embargo, a pesar de que el sentido común denuncia su falta de solidez, estas éticas del consenso, relativistas, subjetivistas, no dejan de ser difundidas por ciertos intelectuales, como es el caso del profesor Peces Barba, con el riesgo de que, por la falta de exigencia que comportan, sean asumidas por la gente común. Ésta es precisamente la razón que me impide callar ante sus artículos periodísticos. Dice Peces Barba que todo lo que se opone al subjetivismo que el predica es fundamentalismo. No es cierto. Lo que se opone al subjetivismo es el realismo: las cosas son como son no como las pensamos. Existe la verdad y el hombre es capaz de conocerla, o por lo menos de buscarla incansablemente, como nos enseñó Popper, cuya vida fue una búsqueda esperanzada de la verdad. Popper, al que cita Peces Barba en su artículo, nunca aceptó el consenso sobre sus propias convicciones.<br />Para sus alegatos, Peces Barba se ampara en la tolerancia. Pero la tolerancia, hay que decirlo, no se relaciona con la diversidad de opiniones legítimas, porque éstas no han de ser toleradas, sino respetadas. La tolerancia es la tolerancia del mal. No se tolera que me toque la lotería; se tolera el dolor de muelas. Sin embargo, la tolerancia del mal, en determinados supuestos, no puede servir para tachar de fundamentalistas a aquellos que defienden sin violencia que existen unos límites en esa tolerancia que no permiten su aplicación teniendo como único punto de referencia el consenso de la mayoría. Naturalmente que estos aguafiestas del consenso no son del agrado de los que, como Peces Barba, quieren que los principios queden relegados al área privada, y, por ello, se les acusa de dificultar la solución consensuada de los conflictos. Lo cierto es que la ética que, postulando el "deber ser" de la persona humana, reflexiona sobre las condiciones de la vida lograda (Aristóteles), ayuda a resolver los conflictos personales y sociales, porque partiendo de la verdad sobre el hombre es como se alcanzan soluciones prácticas acertadas. Se cumple también aquí el viejo axioma: la mejor praxis es una buena teoría. Esto es lo que guía el Magisterio de Juan Pablo II, a quien Peces Barba reiteradamente acusa de fundamentalista, a causa, principalmente, de su Encíclica "Veritatis Splendor".<br />Me hubiera gustado acabar mi réplica en clave meramente civil porque la defensa de la ética realista, basada en la existencia de principios universales e inmutables, no requiere de ningún apoyo religioso y menos cristiano. Aristóteles, que vivió cinco siglos antes de Cristo, adoptó y expuso esta clase de ética, y muchos agnósticos se han sentido vinculados a la misma. Por lo tanto, no es correcto acusar de invadir el campo civil con la religión a los que simplemente abogan por el realismo frente al subjetivismo. Pero no tengo más remedio que cambiar de terreno para decir que es injusto calificar de fundamentalista al actual Pontífice Romano. Aunque la "Veritatis Splendor", por tratar de cuestiones morales, incide profundamente en cada hombre es decir, implica a todos, Juan Pablo II, en la Encíclica, reconociendo que hoy los problemas más debatidos se relacionan con la libertad y admitiendo que los hombres de nuestro tiempo tienen un sentido cada vez más profundo de la dignidad humana y su unicidad, dice que este hecho, "así como el respeto debido al camino de la conciencia, es ciertamente una adquisición positiva de la cultura moderna". Lo cual no parece una manifestación ni fundamentalista ni retrógrada.<br />Por otra parte, al analizar el contenido de la libertad humana, el Papa recuerda un postulado filosófico, y es que sin verdad no hay verdadera libertad. Y es en ese contexto que Juan Pablo II cita la frase evangélica "Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres", como confirmación de un principio muy anterior al cristianismo. Es cierto que la Iglesia Católica cree conocer la verdad del hombre gracias a su Fundador, pero el propio Papa, en diversos párrafos de la Encíclica y en diversos lugares de su Magisterio dice claramente que la Iglesia no pretende imponer a nadie esta concepción de la verdad y expresamente defiende la dignidad de la conciencia de aquellos que, llegados a otra concepción de la verdad sobre el hombre, se comportan de acuerdo con la misma. No hay, pues, ni un ápice de fundamentalismo en la Encíclica criticada.<br />En cuanto a las recomendaciones de la actuación política de los cristianos con que Peces Barba acaba su artículo, es verdad que los políticos, sean cristianos o no, sean subjetivistas o realistas, no tienen más remedio que aceptar la regla de la mayoría. Pero el hecho de que sus propuestas no resulten vencedoras en la votación, no les impide que sigan defendiendo la verdad que sinceramente creen haber hallado. Hacerles callar porque están en minoría, o para "no reabrir heridas", sería ignorar –cosa inimaginable en el rector de la Carlos III- la famosa frase ("si toda la especie humana tuviera una sola opinión y solamente una persona fuese de la opinión contraria, no sería justo...") que John Stuart Mill estampó en su "On Liberty", en defensa de la libertad de expresión."<br /> <br />Cuestiones:<br />¿En qué consiste el subjetivismo? <br />¿En qué consiste el realismo? <br />¿Es la mayoría el único criterio de verdad? <br />¿Qué diferencia hay entre realismo y fundamentalismo? <br />2. Texto: "La personalidad sana", Enrique Rojas, ABC, 26.III.89<br /> <br />LA PERSONALIDAD SANA<br />"Y terminamos nuestro análisis psicológico subrayando las últimas notas que nos describen la sinfonía de una personalidad sana.<br />Uno de los temas psicológicos más difíciles es la capacidad para establecer una convivencia adecuada. Suelo hablar del drama de la convivencia. Cuántas veces, en la vida de pareja, tras éxitos profesionales claros por parte de uno de sus miembros o de los dos, la convivencia se va tornando difícil hasta alcanzar cotas imposibles. Y es que la vida diaria sigue siendo la gran cuestión.<br />Una buena convivencia no es fácil, implica un esfuerzo importante de la voluntad, la aceptación de los propios fallos y la necesidad de conocerse a si mismo en lo que es la vida compartida. Texto y contexto. La convivencia debe ser argumental: que exista vida, ideas, ilusiones, pluralismo. También, es esencial, el respeto y la estimación recíproca: en definitiva, tolerancia.<br />La convivencia debe ser una escuela donde uno se forma y es formado. Allí se cultivan las principales virtudes humanas: la naturalidad, la sencillez, el espíritu de servicio, la generosidad, la alegría, la fortaleza, el orden, el aprovechamiento del tiempo y tantas otras. Son un sinfín de elementos psicológicos entramados, cruzados unos con otros.<br />La capacidad diaria para convivir es como un termómetro que registra la altura, la anchura, la profundidad y la categoría del perfil de la personalidad de cada uno.<br />Creo que un tema del que se habla y escribe poco es la necesidad de aprender a disfrutar de la vida. Aprender, quiere decir que se necesita una tarea de tiempo para adquirir esa habilidad que lleva a saber tomarle el pulso a la vida con sus luces y sombras. El psiquiatra sabe bastante de esto, pues es habitual observar personas psicológicamente sanas, que no padecen ningún trastorno psíquico, pero son incapaces de descubrir tantas cosas positivas como tiene la vida habitual, aquella que experimenta un hombre metido en medio de sus afanes y sus luchas.<br />¿Cómo se puede conseguir esto? Está claro que la facultad no se consigue de la noche a la mañana. Lo primero que hay que hacer es educar la mirada para sorprenderse ante las cosas buenas que vemos a nuestro alrededor: así se sortea esa mentalidad negativa, que sólo es capaz de analizar y registrar lo negativo, lo que va mal, lo que no funciona.<br />Un indicador muy eficaz es tener sentido del humor. No es fácil definirlo, pues así como todos sabemos por experiencia propia lo que es, cuando tratamos de apresarlo conceptualmente da la impresión de que es algo escurridizo, volátil, que se esfuma: es capaz de romper la seriedad y hacer que entre un torrente divertido, simpático, como una sacudida de hilaridad. El que está habituado a echarle a la vida sentido del humor se toma las dificultades de modo deportivo, pone gracia, desparpajo, ingenio, alegría. Llega a ser un talante que se alcanza tras ejercicios repetidos y gracias al cual es capaz de observar la realidad de un ángulo distinto, desde una ladera curiosa, notable, extraña, a contramarcha. Produce un cierto relax psicológico que lleva a desdramatizar, a no tomarse las cosas demasiado en serio, a reírse un poco de uno mismo y del entorno. Se olvidan, al menos momentáneamente, la penas, tristezas y preocupaciones, para bañarse en las aguas fluidas, donde la broma, el regocijo y la chispa saltan, se mueven, ascienden, circulan.<br />Tener sentido del humor significa poseer un cierto señorío sobre los acontecimientos, un dominio de la situación que impide venirse abajo ante las adversidades. Es saber descubrir el lado bueno y positivo de las situaciones. Un hombre así se cimbrea elegantemente por la vida, adquiere una perspectiva más amplia y llega a ser dueño de una filosofía con minúscula que hace ligera la vida cotidiana. De esta manera se superan, muchas veces, situaciones de tensión. Aplicar unas gotas de ironía constructiva combaten el desánimo. Hay que hacer una distinción entre la sonrisa y la risa.

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