Formacion en animacion sociocultural - Presentation Transcript
VIOLENCIA JUVENIL
Como educadores y profesionales de la educaci贸n es necesario que se dominen ampliamente
los conocimientos relacionados con el problema de la violencia y delincuencia juvenil y se sepa
actuar, estableciendo planes de actuaci贸n una vez valorada la situaci贸n y teniendo en cuenta los
recursos existentes.
La violencia, la agresi贸n, las conductas violentas, constituyen un tema de una relevancia social
indiscutible. Cient铆ficos de todos los campos han dedicado gran atenci贸n y esfuerzos a la
compresi贸n y explicaci贸n del fen贸meno, con resultados tan limitados como pol茅micos.
Son necesarios intervenciones globales dirigidas a la familia, el centro escolar, sin dejar de lado
otras instancias. En cuanto a la familia, habr谩 que tratar de implicarla en el problema, tras
procurarle la compresi贸n del alcance del fen贸meno.
Hemos querido hacer hincapi茅 en el problema de la violencia escolar, debido a las 煤ltimas
noticias que nos llegan de los medios de comunicaci贸n y por la magnitud de la situaci贸n.
Adem谩s, la escuela junto con la familia constituye los m谩s importantes agentes educativos y
socializadores.
Desde la perspectiva de la situaci贸n actual espa帽ola, la pregunta relevante es: 驴estamos
favoreciendo el aumento y la intensidad de los factores de riesgo de delincuencia o, por el
contrario, favorecemos los factores positivos de socializaci贸n?. Factores como el incremento
importante de la delincuencia adulta, el pertinaz fracaso escolar que se padece desde hace
tiempo y las dificultades inherentes a la r谩pida llegada masiva de inmigrantes (lo que se ha
hecho de modo gradual en otros pa铆ses), constituyen factores que parecen vislumbrar m谩s
dificultades para el futuro.
En la actualidad, por una serie de circunstancias casi siempre ambientales y en cualquier caso al
margen de la voluntad de los propios menores, miles de adolescentes y j贸venes precisan un
tratamiento educativo espec铆fico, adaptado a su problem谩tica personal y social. J贸venes que no
al recibir la respuesta psicoeducativa que su situaci贸n demanda y a su debido tiempo, con
frecuencia terminan 芦vagando por nuestras ciudades禄 y el resto de la sociedad siente
amenazada la paz y la convivencia ciudadana por su presencia 芦descontrolada禄 en las calles.
Estos j贸venes tienen necesidades tanto materiales como personales, pero tal vez lo que m谩s
necesiten sea de personas adecuadamente preparadas para responder a sus demandas
educativas y sociales, ya que se encuentran en un verdadero riesgo social. La realidad social en
la que se encuentran muchos ni帽os, adolescentes y j贸venes tanto en situaci贸n de desamparo
como en situaci贸n de conflicto social, ha venido generado desde hace algunas d茅cadas un fuerte
impacto y preocupaci贸n de los diferentes estamentos sociales, conscientes de la situaci贸n de
peligro en la que viven estos j贸venes.
Por todo ello, habr谩 que:
- Analizar las principales manifestaciones de la conducta violenta en la adolescencia y juventud.
- Dar a conocer las posibilidades de una verdadera labor preventiva ante la aparici贸n de
comportamientos o manifestaciones violentas.
- Ofrecer informaci贸n del fen贸meno de las drogas en la adolescencia, conociendo las sustancias
psicoactivas, sus efectos, su problem谩tica social y las posibles v铆as de intervenci贸n.
- Conocer las variables que llevan al menor a situaciones de desamparo, marginalidad o conflicto
social.
- Conocer la situaci贸n actual legislativa y judicial del tratamiento con menores.
-Preparar a los profesionales que la sociedad y los menores en conflicto social demandan en la
actualidad.
-Conocer c贸mo poner en marcha programas de intervenci贸n adecuados.
RA脥CES Y CASU脥STICA DE LA VIOLENCIA
Una caracter铆stica singular de la violencia es su capacidad para multiplicarse y para expandir sus
din谩micas y sus consecuencias. De ah铆 que sea necesario conocer los factores que la producen.
Cuando la violencia se vive como cultura, termina siendo reforzada y promovida por 茅sta. La
familia, como c茅lula b谩sica de la sociedad, juega un rol preponderante en esta cultura de la
violencia, pudiendo obrar alternativamente como reproductora de 芦la cultura de la convivencia禄 o
de 芦la de violencia禄, seg煤n los resortes que se activen. Los elementos se帽alados son s贸lo una
muestra de los muchos factores asociados a la violencia, que reafirman su origen pluricausal.
La violencia es un fen贸meno que hist贸ricamente se ha relacionado con condiciones sociales
particulares. Explicar su etiolog铆a por caracter铆sticas individuales de origen biol贸gico o
psicol贸gico reduce su esencia. La raz贸n de la violencia hay que encontrarla en el cruce de
factores negativos del individuo y de la sociedad.
Las condiciones de hacinamiento, de desnutrici贸n, de desempleo y de deterioro de la familia que
imponen la desigualdad y la pobreza, propician en gran medida el desarrollo de conductas
agresivas y el mantenimiento de las condiciones de asimetr铆a, que son tambi茅n una respuesta al
ejercicio de la violencia.
Hay formas de violencia que se dan dentro de la familia y que se manifiestan a trav茅s de las
condiciones culturales. Las relaciones asim茅tricas que se producen dentro del n煤cleo familiar
tienen un cambio y unas din谩micas muy r谩pidas.
Otras manifestaciones de la violencia se dan en los grupos de amigos o en las cuadrillas de
hinchadas deportivas, en las que los j贸venes encuentran un escenario propicio para dar rienda
suelta a sus frustraciones y a sus necesidades insatisfechas.
Las diferentes formas de violencia que se generan en la calle se vinculan con los grupos de
barrio o con los del colegio, donde el joven encuentra un espacio para identificarse
institucionalmente.
Sin duda este conjunto de violencias act煤a de manera interrelacionada, sin que se exprese
alguna de ellas de manera pura, lo cual hace m谩s complicado conocerlas y entenderlas.
El grupo m谩s afectado, si cabe el t茅rmino, est谩 constituido por la poblaci贸n ubicada entre los 15
y los 25 a帽os; sin embargo, viene increment谩ndose de manera alarmante otro, el formado por
aquellos que est谩n entre los 12 y los 15 a帽os. Es decir, el adolescente es el principal actor en
cuanto a agente de la violencia y en cuanto a v铆ctima de ella.
En la materializaci贸n de la violencia se utilizan instrumentos que van desde una piedra hasta un
arma de fuego, existiendo adem谩s una forma cultural l煤dica (diversiones) en la que el alcohol y
las drogas intervienen dentro de unas motivaciones de la m谩s variada 铆ndole.
En el rostro de la violencia hay factores desencadenantes que merecen una especial atenci贸n:
ellos son los medios masivos de comunicaci贸n y la impunidad. Los primeros sirven como
modelos para reproducir la violencia (que se difunde a trav茅s de la radio, prensa, televisi贸n, etc.).
La segunda es la forma m谩s clara de caducidad de los mecanismos de procesamiento de
conflictos, conduciendo al desprecio por la polic铆a, por la justicia y por otras instituciones.
Lo cierto es que desenmascarar el rostro de la violencia nos permitir谩 actuar sobre ella, para
eliminar las condiciones que la producen o para prevenirla.
Un ni帽o o un adolescente, al actuar con violencia, demuestra que tiene una interferencia en su
desarrollo normal, o puede ser que haya sido condicionado para recrear violencia. Cuando la
violencia se vuelve cultura, emociones negativas como el odio, los celos, el 谩nimo vindicativo, los
resentimientos, la ambici贸n, la envidia, las frustraciones en general que se manejan con
referencia a los valores 茅ticos y tradicionales de una sociedad, se transforman en agresiones si
dichos valores se trastocan y los impulsos se canalizan y se manejan desde nuevas
representaciones.
VIOLENCIA DE GENERO
CONCEPTO JUR脥DICO DE MALOS TRATOS, VIOLENCIA EN EL 脕MBITO FAMILIAR Y
VIOLENCIA DE G脡NERO
No es lo mismo hablar de malos tratos, que de violencia de g茅nero o de violencia en el 谩mbito
familiar. En t茅rminos generales los malos tratos son un tipo concreto de comportamiento
vejatorio sancionado penalmente que puede tener por v铆ctima a alguien con quien no se tiene
ninguna relaci贸n. As铆 por ejemplo, una persona que discutiendo zarandea a otra la est谩
maltratando. La violencia de g茅nero, por el contrario, apunta siempre a la mujer que es, o ha
sido, pareja/c贸nyuge de su agresor e incluye un abanico de comportamientos delictivos m谩s
amplio que el maltrato (lesiones, violaciones, coacciones, injurias, ...). Por 煤ltimo, puede
defenderse que la violencia en el 谩mbito familiar (tambi茅n denominada violencia dom茅stica1)
abarca todas las conductas delictivas que tienen por sujetos a las personas que integran la
familia, sean hombres o mujeres, incluyendo a miembros de la "familia pol铆tica", y otras
individuos que tienen una relaci贸n cuasi-familiar debido a la convivencia. No obstante, en un
sentido jur铆dico, y al margen de que pueda castigarse adem谩s por el delito concreto que se haya
producido, el uso habitual de la violencia en el 谩mbito familiar constituye de por s铆 un supuesto
t铆pico de delito: el delito de maltrato, tipificado en el art铆culo n潞 173 del C贸digo Penal.
Por otra parte, los actos violentos que sufre la mujer a manos de su marido o de su pareja se
encuadran dentro de la violencia de g茅nero, es decir, al hablar en t茅rminos generales de
violencia de g茅nero tambi茅n nos estamos refiriendo a los malos tratos, amenazas y coacciones
que se infligen a la mujer dentro del 谩mbito dom茅stico. Por ello, a la violencia dom茅stica que
tiene por destinatario un sujeto pasivo distinto de la mujer se la conoce como "violencia
dom茅stica no de g茅nero".
- La violencia dom茅stica no de g茅nero:
Las agresiones a ascendientes y menores, junto con el maltrato entre hermanos, constituyen la
forma m谩s habitual de violencia dom茅stica no de g茅nero. Gran parte de estos ataques tienen su
causa en las drogas o en trastornos psiqui谩tricos, por lo que requieren, m谩s que sanci贸n penal,
ayuda por parte de profesionales adecuados, algo que, lamentablemente, choca con la realidad
de nuestra justicia, que adolece de escasez de este tipo de recursos terap茅uticos.
La existencia de maltrato respecto de menores o ancianos dependientes es muy dif铆cil de
detectar, dado que tales hechos raramente trascienden del 谩mbito familiar salvo hipot茅ticos
casos en que la v铆ctima acaba recibiendo asistencia m茅dica o se produce la intervenci贸n de
terceros, siendo estos quienes dan la voz de alarma, si bien para entonces el menor o el anciano
pueden llevar ya tiempo viviendo una situaci贸n de maltrato f铆sico o ps铆quico. En estos casos, la
principal preocupaci贸n es encontrar otros familiares o instituciones que se hagan cargo del
cuidado de las v铆ctimas. Como veremos, estos sujetos constituyen un grupo particular al que la
ley suele referirse como "personas especialmente vulnerables", castigando con mayor dureza las
agresiones que sufran.
Cuando los malos tratos se producen de los hijos a los padres, suele ocurrir que una vez
interpuesta la denuncia, los progenitores se arrepienten y deciden retirarla, para a los pocos d铆as
verse obligados a volver a interponerla por persistir los actos violentos. Si los agresores son
menores de edad se les aplica una regulaci贸n especial, la cual ha sido objeto de no pocas
criticas y reformas debido a lo que se ha considerado una excesiva "levedad" de las penas que
contempla: la Ley Org谩nica 5/2000 reguladora de la responsabilidad penal de los menores. En la
煤ltima reforma, llevada a cabo por la Ley Org谩nica 8/2006, se aprobaron medidas orientadas a
sancionar con m谩s firmeza y eficacia los hechos delictivos de especial gravedad.
- La violencia de g茅nero:
No existe un "delito de violencia de g茅nero". Seg煤n la definici贸n dada por la Ley Org谩nica
1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protecci贸n Integral contra la Violencia de G茅nero,
violencia de g茅nero es aquella que, "como manifestaci贸n de la discriminaci贸n, la situaci贸n de
desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre 茅stas
por parte de quienes sean o hayan sido sus c贸nyuges o de quienes est茅n o hayan estado
ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia". Y comprende "todo
acto de violencia f铆sica y psicol贸gica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas,
las coacciones o la privaci贸n arbitraria de libertad".
El uso de la expresi贸n "violencia de g茅nero" para referirse de forma exclusiva a la que sufren las
mujeres, fue cuestionado ya en la preparaci贸n del texto de la LO 1/2004, siendo el argumento
principal que el t茅rmino "g茅nero" no hace referencia al sexo de la persona, es decir, que
"violencia de g茅nero" podr铆a ser tambi茅n la que sufren los hombres, no obstante lo cual fue el
elegido por el legislador en detrimento de otros propuestos como "violencia por raz贸n del sexo",
"violencia contra la mujer", "violencia machista", etc.
CONSEJOS PR脕CTICOS PARA LAS V脥CTIMAS DE LA VIOLENCIA FAMILIAR O DE G脡NERO
- Acudir a un centro de asistencia m茅dica (ambulatorio, urgencias, m茅dico forense...) a fin de
determinar el alcance del da帽o sufrido. Es important铆simo que el reconocimiento se produzca
cuanto antes. En los casos de agresiones f铆sicas es aconsejable que la persona acuda con la
misma ropa que llevaba puesta al sufrir el ataque a fin de facilitar la obtenci贸n de pruebas. Debe
evitarse el aseo personal previo al reconocimiento, sobre todo en los casos de agresi贸n sexual.
- Al acudir al centro, los profesionales sanitarios elaborar谩n un informe m茅dico sobre las lesiones
f铆sicas y/o ps铆quicas. Es conveniente que en 茅l se detallen con la mayor exactitud posible la
totalidad de las lesiones causadas por lo que debe leerse cuando se entregue y solicitar la
inclusi贸n de las que no consten. Una copia de este informe ser谩 enviado por el propio centro al
juzgado a fin de poner en su conocimiento la posible existencia de un delito. Al paciente se le
dar谩 el original.
- Tanto si hubo lesiones como si no, hay que denunciar la agresi贸n o la situaci贸n de maltrato
ante la polic铆a y/o juzgado de guardia. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad seguir谩n un
protocolo de actuaci贸n y de coordinaci贸n con los 贸rganos judiciales espec铆ficamente dise帽ado
para la protecci贸n de las v铆ctimas. As铆, con antelaci贸n al inicio de las declaraciones, se le
informar谩 de su derecho a solicitar la defensa jur铆dica especializada, y en su caso gratuita, de
forma inmediata o bien a designar un abogado de su elecci贸n. Si lo solicita, se requerir谩 la
presencia de abogado perteneciente al servicio de guardia, permiti茅ndole conocer el contenido
del atestado.
- En la denuncia que se presente se intentar谩 relatar los hechos con claridad, dando todos los
detalles posibles. Es importante precisar:
- Lugar y fecha o fechas en que se produjeron.
- Tipo de agresi贸n o maltrato: f铆sico, psicol贸gico o moral. El maltrato ocasionado debe relatarse
con todo tipo de detalles, huyendo de expresiones gen茅ricas y reflejando lo m谩s fielmente
posible las palabras utilizadas, los insultos, las amenazas, etc..., as铆 como las acciones que se
hayan producido.
- Medios utilizados (empleo de armas u objetos intimidantes, etc.)
- Estado de salud de la v铆ctima (enfermedades, tratamientos m茅dicos, etc).
- Hechos anteriores similares, aunque no hayan sido denunciados.
- Denuncias formuladas. Si se recuerda cu谩ndo y ante qui茅n.
- Si se goza del amparo de alguna orden de protecci贸n.
- Si el maltrato se ha producido en presencia de menores.
- Si alg煤n otro miembro de la unidad familiar o conviviente ha sido, igualmente, objeto de malos
tratos por el denunciado.
- Testigos que puedan corroborar los hechos denunciados (familiares, amigos, vecinos, etc).
- Si es posible, se aportar谩 una fotograf铆a del agresor.
- Si no lo hemos dicho, la polic铆a preguntar谩 sobre la existencia de lesiones y, en caso positivo:
a) Si ya se acudi贸 a alg煤n centro sanitario y se dispone de parte m茅dico de asistencia, nos lo
pedir谩 para adjuntar a la denuncia.
b) En otro caso, se ofrecer谩 a la v铆ctima la posibilidad de ser trasladada a un centro sanitario
para recibir atenci贸n m茅dica.
c) Si en ese momento, por su estado emocional o cualquiera otra raz贸n, la v铆ctima no desea ser
trasladada a un centro sanitario, se reflejar谩n por escrito, mediante diligencia, las lesiones
aparentes que puedan apreciarse y se le solicitar谩 permiso para fotografiarlas y unirlas a la
denuncia.
Tambi茅n se le preguntar谩 si ha sido asistida en los servicios sociales (servicios sociales
municipales, centros de atenci贸n a la mujer, oficinas de atenci贸n a la v铆ctima) y, en caso
afirmativo, se adjuntar谩n al atestado los informes elaborados por los trabajadores sociales y
psic贸logos de estos servicios que faciliten la actividad probatoria, si son aportados por la v铆ctima
o facilitados por los servicios sociales, dejando constancia expresa de la autorizaci贸n de la
v铆ctima a tal efecto.
- A fin de poder llevar a cabo las gestiones inmediatas tendentes a garantizar la seguridad de la
v铆ctimas y, en su caso, sus hijos, u otros miembros de la familia, la polic铆a puede pedir
informaci贸n complementaria. As铆, acostumbran a pedirse los siguientes datos:
- Filiaci贸n de la persona o personas maltratadas y del agresor.
- Domicilio y tel茅fono de contacto de uno y otro.
- Relaci贸n familiar, afectiva o de otro tipo entre la v铆ctima y el agresor. Tiempo de convivencia.
Componentes del grupo familiar (si existen hijos, ancianos dependientes, etc.) Comportamiento
del agresor en el cumplimiento de las cargas familiares (colabora econ贸micamente con el
sostenimiento de la casa, abona pensi贸n de alimentos a los hijos, etc.)
- Profesi贸n y situaci贸n laboral del ofensor, centro de trabajo, situaci贸n econ贸mica del mismo
(pensionista, desempleado, etc.)
- Descripci贸n del temperamento del denunciado, estado de salud (enfermedades, tratamientos
m茅dicos, etc), adicciones, toxicoman铆as, ...
- Lugares que frecuenta, veh铆culo que utiliza.
- Armas que pueda poseer (si se conoce; si su tenencia es legal o ilegal, o si debe portar armas
debido a su trabajo).
- Existencia de procedimientos civiles de separaci贸n o divorcio y, en tal caso, juzgado en el que
se han tramitado o se est谩n tramitando; medidas que se han adoptado en relaci贸n con el uso de
la vivienda y la custodia de los hijos, si los hubiera.
- Situaci贸n laboral y econ贸mica de la v铆ctima (trabaja, depende de su agresor, pensionista, ...).
- Lugares que frecuenta la v铆ctima o v铆ctimas (lugares de trabajo, ocio, colegios, etc).
- Familiares o amigos que puedan prestar cualquier tipo de ayuda.
Seg煤n el caso, pueden pedirse tambi茅n algunos datos patrimoniales:
- R茅gimen matrimonial (ganancial, separaci贸n de bienes,...), si estuvieran casados.
- Tipo de vivienda familiar (propiedad, alquiler, etc.) y situaci贸n (en comunidad o aislada); otras
viviendas.
- La orden de protecci贸n, junto con las otras medidas de seguridad que hemos visto, pueden
instarse ya ante la propia polic铆a, quien la remitir谩 al Juzgado competente junto con el atestado.
As铆 mismo, cuando exista especial peligrosidad para la v铆ctima, teniendo en cuenta los datos
relevantes que consten en el atestado, se har谩 constar expresamente en una diligencia policial.
De ser el caso, la polic铆a realizar谩 las citaciones que proceda para la celebraci贸n de un "juicio
r谩pido".
- Una vez que termine la declaraci贸n, pedir el resguardo (copia) de haber presentado la denuncia
y conservarla.
- La denuncia policial deber谩 ratificarse ante el juzgado. Si no se tiene a煤n, podr谩 pedirse la
asignaci贸n de un abogado. El juez podr谩 hacer a la v铆ctima las preguntas que estime adecuadas
para completar la declaraci贸n, trat谩ndola de forma considerada para evitar que al perjuicio
derivado de la previa agresi贸n sufrida se a帽ada la "victimizaci贸n institucional". Se emplear谩 un
lenguaje asequible. Se adoptar谩n las medidas de protecci贸n que procedan (ya explicadas en el
ep铆grafe VI), que podr谩n ser penales o civiles. De ser el caso, se podr谩 celebrar en ese momento
el juicio ("juicio r谩pido") o se adoptar谩n las decisiones que procedan para su tramitaci贸n urgente.
ANEXO II. ORDEN DE PROTECCI脫N
Modelo de Orden de protecci贸n: Descargarlo de:
http://www.poderjudicial.es/eversuite/GetRecords?Template=cgpj/cgpj/observatorio.htm
驴En qu茅 consiste?:
En aquellos casos en los que existen indicios fundados de un delito o falta contra la vida, la
integridad f铆sica o moral, la libertad sexual, la libertad o la seguridad, la v铆ctima, a trav茅s de un
procedimiento judicial r谩pido y sencillo, obtiene una resoluci贸n judicial que contempla medidas
cautelares de naturaleza civil y penal.
驴D贸nde se regula?:
Ley 27/2003, de 31 de julio, reguladora de la Orden de protecci贸n de las v铆ctimas de la violencia
dom茅stica. (BOE. N煤m. 183, 1 de agosto de 2003)
驴Qui茅n la pide?:
- Cualquier persona v铆ctima de violencia f铆sica o ps铆quica por parte de su c贸nyuge, ex c贸nyuge,
persona con an谩loga relaci贸n de afectividad, hijos o padres), su representante legal o las
personas de su entorno familiar m谩s inmediato.
- El Ministerio Fiscal.
- El juez de oficio.
驴C贸mo se solicita?:
A trav茅s de un formulario 煤nico disponible en las Comisar铆as, el Juzgado de Guardia, los
servicios sociales municipales, auton贸micos o estatales, el Ministerio Fiscal o las Oficinas de
Atenci贸n a las V铆ctimas.
驴D贸nde se presenta?:
Ante el Juzgado de Guardia, el Ministerio Fiscal, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, las
oficinas de atenci贸n a las v铆ctimas o los servicios sociales e instituciones asistenciales
dependientes de las Administraciones P煤blicas.
Las entidades u organismos asistenciales con conocimiento de situaciones de violencia
dom茅stica deber谩n ponerlas en conocimiento inmediato del juez de guardia o del Ministerio
Fiscal.
驴Cu谩l es el procedimiento?:
El juez de instrucci贸n de guardia, convoca a la v铆ctima, a su representante legal, al solicitante, al
Ministerio Fiscal y al agresor, asistido en su caso, de abogado a una audiencia de car谩cter
urgente en un plazo m谩ximo de 72 horas desde la presentaci贸n de la solicitud. El juez escucha a
las partes por separado.
Celebrada la audiencia, el juez de guardia resuelve mediante auto lo que proceda sobre la
solicitud de protecci贸n, as铆 como sobre el contenido y vigencia de las medidas que incorpore.
La orden de protecci贸n se notifica a las partes y es comunicada por el juez inmediatamente,
mediante testimonio 铆ntegro, a la v铆ctima y a las Administraciones p煤blicas competentes para la
adopci贸n de las medidas de protecci贸n oportunas.
La orden se inscribe en el Registro Central para la Protecci贸n de las V铆ctimas de la Violencia
Dom茅stica.
驴Qu茅 protecci贸n establece?:
Medidas penales: El juez, atendiendo a las circunstancias, puede acordar la prisi贸n provisional
del presunto agresor, salida del agresor del domicilio familiar y prohibici贸n de volver al mismo,
prohibici贸n de residir o acudir a determinados lugares, prohibici贸n de aproximaci贸n y/o
comunicaci贸n con la v铆ctima, suspensi贸n del derecho a la tenencia o porte de armas.
Medidas civiles: Deben ser solicitadas por la v铆ctima o su representante legal, y en caso de
existir menores o incapaces, tambi茅n puede solicitarlas el Ministerio Fiscal, todo ello siempre que
no hubieren sido acordadas previamente por un 贸rgano jurisdiccional civil.
Pueden consistir en la atribuci贸n del uso y disfrute de la vivienda familiar, determinaci贸n del
r茅gimen de guarda y custodia, visitas, comunicaci贸n y estancia con los hijos, el r茅gimen de
prestaci贸n de alimentos. El juez, excepcionalmente, podr谩 autorizar a la mujer que concierte con
una agencia o sociedad p煤blica la permuta del uso atribuido de la vivienda familiar de la que sea
copropietaria con el presunto agresor, por el uso de otra vivienda.
Las medidas civiles contenidas en la orden de protecci贸n tendr谩n una vigencia temporal de 30
d铆as. Para que se prorroguen en el tiempo, es necesario presentar dentro de este plazo una
demanda de separaci贸n, divorcio, nulidad matrimonial, filiaci贸n, o alimentos. En este caso, las
medidas seguir谩n en vigor durante los 30 d铆as siguientes a la presentaci贸n de la demanda y en
ese plazo el juez civil deber谩 decidir si las mantiene o no vigentes.
Una vez obtenida, la orden de protecci贸n permite acceder a otros derechos:
- Renta Activa de Inserci贸n, que incluye una ayuda en caso de cambio de residencia para hacer
efectiva la protecci贸n de la mujer.
- La ayuda econ贸mica establecida en el art铆culo 27 de la Ley Org谩nica 1/2004, de 28 de
diciembre de Medidas de Protecci贸n Integral contra la Violencia de G茅nero; as铆 como las ayudas
que establezcan al efecto las Comunidades Aut贸nomas.
- Derechos laborales y de seguridad social:
- Reducci贸n o reordenaci贸n del tiempo de trabajo, movilidad geogr谩fica, cambio de centro de
trabajo, suspensi贸n de la relaci贸n laboral con reserva de puesto de trabajo y extinci贸n de la
relaci贸n laboral. La suspensi贸n y extinci贸n de la relaci贸n laboral permiten acceder a la protecci贸n
por desempleo si se cumplen los requisitos generales.
- Las ausencias o faltas de puntualidad motivadas por la situaci贸n f铆sica o psicol贸gica derivada
de la violenca de g茅nero se considerar谩n justificadas.
- Las trabajadoras por cuenta propia que cesen en la actividad para hacer efectiva su protecci贸n
o derecho a la asistencia social integral pueden suspender la obligaci贸n de cotizaci贸n durante 6
meses.
- Solicitud de permiso de residencia por circunstancias excepcionales, que s贸lo ser谩 concedido
cuando recaiga la sentencia condenatoria, y solicitud de permiso de residencia independiente de
los familiares reagrupados.
- Acceso a viviendas protegidas y residencias p煤blicas para mayores.
ANEXO III. LEGISLACION
Puede encontrarse el texto completo la legislaci贸n citada en este tema en la base de datos del
BOE: http://www.boe.es/g/es/bases_datos/iberlex.php
- LEGISLACI脫N ESTATAL:
- Ley Org谩nica 10/1995, de 23 de noviembre, del C贸digo Penal.
- Ley Org谩nica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protecci贸n Integral contra la Violencia
de G茅nero.
- Real Decreto 1452/2005, de 2 de diciembre, por el que se regula la ayuda econ贸mica
establecida en el art铆culo 27 de la Ley Org谩nica 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de
protecci贸n integral contra la violencia de g茅nero.
- Ley Org谩nica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.
- LEGISLACI脫N AUTON脫MICA:
- ARAG脫N:
Ley 4/2007, de 22 de marzo, de prevenci贸n y protecci贸n integral a las mujeres v铆ctimas de la
violencia en Arag贸n
- CANARIAS:
Ley 16/2003, de 8 de abril, de prevenci贸n y protecci贸n integral de las mujeres contra la violencia
de g茅nero.
- CANTABRIA:
Ley 1/2004, de 1 de abril, integral para la prevenci贸n de la violencia contra las mujeres y la
protecci贸n a sus v铆ctimas
- CASTILLA LA MANCHA:
Ley 5/2001 de 17 de mayo, de prevenci贸n de malos tratos y de protecci贸n a las mujeres
maltratadas de Castilla-La Mancha
- CASTILLA Y LE脫N:
Ley 1/2003, de 3 de marzo, de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres de las Cortes
de Castilla y Le贸n, modificada por la Ley 7/2007, de 22 de octubre
- CATALU脩A:
Ley 9/2003, de 2 de abril, de la Generalitat, para la igualdad entre mujeres y hombres.
- GALICIA:
Ley 11/2007, de 27 de julio, gallega para la prevenci贸n y el tratamiento integral de la violencia de
g茅nero.
- MADRID:
Ley 5/2005, de 20 de diciembre, integral contra la violencia de g茅nero de la Comunidad de
Madrid.
- MURCIA:
Ley 7/2007, de 4 de abril, para la igualdad entre mujeres y hombres, y de protecci贸n contra la
violencia de g茅nero en la Regi贸n de Murcia.
- NAVARRA:
Ley foral 22/2002, de 2 de julio, de adopci贸n de medidas integrales contra la violencia sexista del
parlamento de Navarra, modificada por la Ley foral 12/2003, de 7 de marzo.
- PA脥S VASCO:
Decreto 148/2007, de 11 de septiembre, regulador de los recursos de acogida para mujeres
v铆ctimas maltrato en el 谩mbito dom茅stico
- VALENCIA:
Ley 9/2003,de 2 de abril, para la igualdad entre mujeres y hombres.
016 n煤mero de tel茅fono de ayuda a mujeres v铆ctima de violencia
EDUCADORES DE CALLE
Las instituciones que tradicionalmente realizaban trabajo social con j贸venes eran poco eficaces,
o s贸lo interven铆an cuando ya era demasiado tarde, cuando las situaciones problem谩ticas eran
evidentes. Incluso estas instituciones no eran capaces de acercarse de manera efectiva a
determinados j贸venes y grupos, sobre todo porque no sintonizaban con sus inquietudes y
necesidades.
Hasta ahora exist铆a una trayectoria de trabajo de este tipo de Educador enfocada especialmente
a las tareas preventivas con ni帽os y j贸venes en barrios, talleres ocupacionales, centros abiertos,
etc., como un animador de la acci贸n social que actuaba desde el movimiento asociativo, pero
nuevas realidades est谩n reclamando su intervenci贸n en otros campos donde se nota su
carencia, sobre todo porque puede desempe帽ar un rol de cercan铆a y acompa帽amiento que
dif铆cilmente podr铆an ejercer otros profesionales. Nos referimos a formar parte de equipos en
proyectos de acci贸n con drogodependientes, prostitutas, minor铆as 茅tnicas, inmigrantes, etc. a
trav茅s de programas de metadona, disminuci贸n del da帽o, incorporaci贸n social, higiene y salud,
garant铆a social,...
Los y las educadoras de calle son, con frecuencia, las 煤nicas personas adultas 芦significativas禄 a
quienes pueden dirigirse los j贸venes y otros colectivos cuando se encuentran con problemas,
situaciones y conflictos dif铆ciles.
Es cierto que cada d铆a se incorporan nuevos Educadores de Calle a equipos de la
Administraci贸n (ayuntamientos, mancomunidades, etc.), pero cabr铆a destacar que la iniciativa
privada todav铆a tiene dificultades para hacerse con estos profesionales, que acaban siendo el
煤ltimo eslab贸n en la lista de contrataciones. En algunas asociaciones han desaparecido o se ha
reducido los educadores por no contar con los apoyos v铆a subvenci贸n, a煤n cuando dispon铆an del
respaldo social necesario.
Los recursos que ha creado la Administraci贸n, por ejemplo para j贸venes, todav铆a carecen de
personal capaz de atender al conjunto de la poblaci贸n en situaci贸n de riesgo de una forma
estructurada y con permanencia en el tiempo. A veces se pretende atajar el problema con
acciones puntuales y, ante distintas manifestaciones del mismo, se anuncian nuevos programas.
Esto ocurre en el caso del llamado 芦botell贸n禄, para el que han surgido infinidad de iniciativas en
todas las ciudades, m谩s por cuestiones de orden p煤blico que de salud, de promoci贸n social o de
acciones encaminadas a la prevenci贸n integral con la participaci贸n de toda la comunidad. Algo
simi-lar comienza a ocurrir con la problem谩tica que genera la inmigraci贸n.
El Educador de Calle -o Educador en Medio Abierto como se le comenz贸 a llamar en Francia-, a
diferencia de otros profesionales, sale al medio propio donde est谩n los destinatarios de los
programas, hace de ese medio abierto su lugar habitual de trabajo, crea relaciones individuales y
grupales, se acerca a los que nunca utilizan los recursos, sirve de referencia a unos, optimiza
todo el conjunto de dispositivos comunitarios p煤blicos o privados, responde al principio concreto
de educarnos en la calle y sirve adem谩s de complemento al trabajo de otros t茅cnicos.
Un 芦nuevo禄 educador entre los j贸venes:
El Educador de Calle no trabaja 煤nicamente con drogadictos, delincuentes, j贸venes
extravagantes, etc., por tratarse de sujetos y objetos de programas e intervenciones espec铆ficas,
sino que su acci贸n entre la juventud est谩 motivada porque est谩n en una etapa de la vida en la
que servir谩 de ayuda para acompa帽ar en esas situaciones de conflicto inherentes a la
adolescencia. El Educador trata de que las vivencias que acumula el joven puedan ser positivas
y sirvan de bagaje para su futuro adulto. Y lo hace desde esos espacios significativos, los
谩mbitos, los tiempos y las actividades donde ellos est谩n y hacen: Rincones, calles, centros
culturales, bares, asociaciones... Para que el joven se mantengan en una entorno educativo
har谩n falta delegados educativos que acompa帽en, apoyen, sugieran, hagan de puente, etc. Si no
se potencian este tipo de medidas de atenci贸n es f谩cil que muchos j贸venes tengan dificultades
especiales en el proceso de incorporaci贸n social, con lo que el conflicto se agudizar谩 todav铆a
m谩s.
Desde la Administraci贸n y organizaciones no lucrativas se dise帽an locales, equipamientos,
programas, etc. que no sirven para todos los j贸venes y de los que quedan fuera aquellos para
los que precisamente muchas veces se proyecta. Ocurre que acceden a estos servicios quienes
menos lo necesitan y que tienen facilidad de incorporarse a otros recursos m谩s informales. Un
centro abierto, por ejemplo, es un servicio extraordinario para acoger a adolescentes en barrios
marginales, donde la presencia adulta de un animador-educador puede dar mucho juego para
posibles actuaciones y nuevos proyectos.
La funci贸n del Educador ser谩 siempre la de incitar, apoyar el proceso de transici贸n, socializar,
contribuir a la adquisici贸n de la autonom铆a, etc., sin necesidad de vigilar, proteger, disponer,
tutelar... Sabe que 芦estar禄 entre los j贸venes ayudar谩 a 芦hacer禄 comunidad. Cabr铆a decir lo
mismo si los destinatarios son otro tipo de individuos que atraviesan especiales dificultades.
Llegar hasta donde ellos est谩n requerir谩 creatividad, innovaciones, habilidades y t茅cnicas que
faciliten ese acercamiento. As铆 como existe ya la figura del Educador de Calle de Noche, que
act煤a entre los 芦habitantes禄 de los ferrocarriles metropolitanos, ser谩 preciso adaptarse a las
nuevas circunstancias y superar la concepci贸n de que los Educadores de Calle limitan su campo
de acci贸n a la parroquia o al barrio. Este Educador puede asumir otros papeles, revestirse de
nuevos personajes y, sin olvidar su rol, conectar con los sujetos que ser谩n objetivos primordiales
de su acci贸n. Introducirse en la 芦movida禄 juvenil y en los espacios j贸venes supone prepararse
para la improvisaci贸n y abandonar un poco el dogmatismo que repite los mismos esquemas que
llevan al fracaso.
FUNCIONES DEL EDUCADOR DE CALLE
Cada d铆a son m谩s las instituciones, administraciones p煤blicas y asociaciones que cuentan en
sus plantillas en el campo de lo social con educadores de calle, lo que permitir谩 sin duda
clarificar progresivamente sus funciones. Es dif铆cil aunar criterios para perfilar de forma concisa
la complejidad de tareas que puede tener este educador, a la vista de la cambiante realidad
social que aconseja adaptaciones r谩pidas y acomodaciones que exige el nuevo entramado que
forman los grupos de su pr谩ctica.
Depender谩 del medio donde desarrolle su cometido para que las funciones sean m谩s
manifiestas. As铆, las desarrolladas en la calle, en la entidad de la que dependa o las de gesti贸n
van a marcar el organigrama de trabajo:
Funciones a desarrollar en la calle:
Se desenvuelven en el espacio calle a trav茅s del trabajo de atenci贸n de problem谩ticas
individuales, grupales o de la comunidad. Aqu铆 cabr铆an las relacionadas con la informaci贸n,
orientaci贸n y asesoramiento de personas y grupos junto con la estrecha coordinaci贸n con el
equipo multidisciplinar o instituci贸n a la que pertenece.
El perfil multivalente del educador se define por la diversidad de actividades que debe desarrollar
en diferentes 谩mbitos, con poblaciones distintas y metodolog铆as apropiadas a cada problem谩tica
y poblaci贸n que deber谩 atender. Aunque podr铆a darse el caso de educadores que trabajan solos,
lo normal es que pertenezca a una instituci贸n, centro, etc. que atiende a diversidades de
conflictos y procesos en los que se encuentran colectivos excluidos (inmigrantes, extranjeros,
politoxic贸manos,...). El centro para que el que trabaja marcar谩 de alguna manera su perfil y las
tareas primordiales que llevar谩 a cabo. Tambi茅n el equipo de profesionales en el que se integre
o el territorio donde se desenvuelve conformar谩 una manera de ser, estar y proyectar la visi贸n
sobre la realidad que trata de transformar, adecu谩ndose a una poblaci贸n determinada, unos
objetivos muy concretos, unos recursos disponibles y un m茅todo adecuado.
Funciones en la entidad o instituci贸n:
Dentro de la instituci贸n a la que pertenece el educador se realiza un trabajo interno que
depender谩 de la filosof铆a y la orientaci贸n de la misma, disfrutando de mayor o menor autonom铆a
en el desarrollo de sus propuestas e ideas. A veces el educador corre el riesgo de convertirse en
un mero gestor de programas y proyectos, sin la implicaci贸n personal y profesional en las tareas
que son inherentes a su capacitaci贸n para estar 芦a pie de calle禄. Puede resultar que sea la
propia instituci贸n quien marque en exceso sus funciones y reduzca el trabajo del Educador de
Calle a desarrollar ideas planeadas sin su cooperaci贸n.
Funciones de gesti贸n:
Las actuaciones en la calle y en la entidad necesitan de un procedimiento que contribuya a la
distribuci贸n de tiempo, m茅todos y actividades, sin olvidar que corresponde al educador la
intervenci贸n educativa directa.
Las 谩reas sobre las que interviene directamente el Educador son la familia, la escuela, el tiempo
libre, las relaciones y la salud.
OBJETIVOS DEL EDUCADOR DE CALLE
Los objetivos educativos depender谩n de las prestaciones de la instituci贸n a la que pertenece, del
sector de poblaci贸n atendida, de la problem谩tica, del rol que est茅 dispuesto a asumir (concepto
de s铆 mismo, visi贸n de la realidad, filosof铆a de vida, implicaci贸n...), etc. De poco servir谩n unos
objetivos ideales cuando no estamos preparados ni convencidos para llevar a buen t茅rmino lo
que planeamos sobre la mesa de reuniones.
RECURSOS DEL EDUCADOR DE CALLE
El educador dispone de diferentes recursos humanos y materiales para el desempe帽o de su
cometido. Unos le son facilitados por la instituci贸n de que depende, otros est谩n disponibles en la
propia comunidad y los dem谩s debe buscarlos o generarlos para que se ajusten a sus objetivos.
APTITUDES Y ACTITUDES DEL EDUCADOR DE CALLE
Para desempe帽ar el encargo social el Educador deber谩 tener una serie de capacidades o
competencias, un cierto talante que le habilite para realizar tareas que incidan positivamente en
el proyecto para el que trabaja. Algunas de esas habilidades son propias pero otras deber谩
adquirirlas a trav茅s de la experiencia, la formaci贸n, el contraste de ideas, etc.
El autocrecimiento personal tambi茅n forma parte de la condici贸n de Educador. Su experiencia,
motivaciones, actitudes, emociones y creencias dibujan un 芦estilo禄, una 芦forma de ser y hacer禄.
No todos sirven para educadores, hay que hacerse a uno mismo, construirse como personas
aptas para ser capaces de transmitir valores y normas, introducir cambios significativos en la
propia vida y en la de los dem谩s cuando nos lo requieren. La propensi贸n a compartir, al trabajo
en grupo, a la comunicaci贸n, a las relaciones interpersonales, a la creatividad... repercutir谩
tambi茅n en el 芦saber hacer禄 y 芦saber ser禄 que cualquier Educador precisa para el desempe帽o
de su misi贸n, 茅sto es, conseguir unos objetivos concretos a trav茅s de acciones enfocadas a
mejorar o transformar la situaci贸n por la cual se interviene.
ESTILOS DE EDUCADORES DE CALLE
El Educador es un agente animador de cambio social en una sociedad competitivamente
agresiva, consumista, manipuladora y generadora de desigualdades. A煤n as铆 corre el riesgo de
convertirse en c贸mplice de ocultar o solapar justicias sociales, intentando adaptar al individuo a
las coordenadas sociales que le vienen impuestas. Unas veces carece del reconocimiento
profesional o tiene un empleo deficitario, sufre presiones pol铆ticas o no dispone de recursos
adecuados para lograr todas sus metas. Es entonces cuando puede trocarse en una mero
transmisor de prestaciones y servicios, sin que quede lugar para la rebeld铆a, la cr铆tica, la utop铆a o
la conquista de nuevos valores.
Como esta es una realidad que se da en no pocos estamentos podemos hacer una relaci贸n de
educadores tipo resignados algunos a 芦ejercer禄 su funci贸n de formas diversas y bajo el control
de las entidades contratantes:
- Educador de Calle pasivo: Se trata de un personaje impasible, sin relevancia, conformista, sin
ambici贸n por lo que hace, indiferente, condescendiente. Ni se implica, ni se complica, ni se
replica.
- Educador de Calle tecnificado: Es demasiado riguroso en cuanto a m茅todos, estrategias,
teor铆as cient铆ficas... Podr铆amos llamarlo 芦educador de manual禄, para el que no caben
innovaciones o aportaciones propias.
- Educador de Calle adaptado: Se dedica a prestar servicios sin demasiadas ilusiones, con
mediocridad, escaso en sus pretensiones, con poco empe帽o y vagas intenciones. Simplemente
芦cumple禄 con los m铆nimos exigidos.
- Educador de Calle convencido: Es un personaje optimista, creativo, motor de cambios, que
apoya iniciativas, estimulador de grupos, activo, equilibrado, realista. Sus miras est谩n en el
desarrollo pleno del individuo y la transformaci贸n de la comunidad.
El complejo rol de Educador exige una preparaci贸n flexible y heterog茅nea y unas cualidades
personales determinadas para poder dar respuestas a las situaciones diarias que se presentan
en el ejercicio de su profesi贸n. A pesar de que es una profesi贸n nueva e innovadora, a la que se
suman cada vez m谩s j贸venes adeptos y personas con un alto grado de preparaci贸n, no quedan
dudas de que su raz贸n de ser estriba en la necesidad de personajes competentes para
maniobrar y revolver conflictos y graves problemas que genera la sociedad actual.
El Educador de Calle debe optar por las personas, su dignidad y sus derechos. Su estilo de vida
es diferente al convencional, porque sabe que el hombre no s贸lo es un ser nacido para producir
y consumir, sino para apreciar la libertad y ser due帽o de su destino, asumiendo un papel
protagonista frente a las m煤ltiples contrariedades que se le presentar谩n a lo largo de su vida. 脡l
elige la educaci贸n como medio para explorar nuevas posibilidades de crecimiento social, abre
ventanas a la esperanza, redescubre otras formas de ser y estar en el mundo, optando siempre
por la libertad, la paz y el compromiso como mecanismos para suscitar las mejoras impl铆citas
que re-clama una sociedad que ha inventado la marginaci贸n como supremac铆a del m谩s fuerte
sobre los menos afortu-nados.
El Educador de Calle es una persona de referencia en un entorno carente de modelos
educativos, que usa el contacto directo y humano en el ambiente que viven las personas objeto
de su intervenci贸n, que promueve cambios significativos tendentes al crecimiento aut贸nomo de
la persona y su incorporaci贸n a la red social sin traumas.
芦Yo soy el hermano Adriano, todo el mundo me conoce como hermano Adriano, soy religioso
hermano de la Salle, he sido profesor durante 34 a帽os, director de varios centros, y desde 1974
estoy en la calle... Estar en la calle es estar con la gente de la calle, con todo lo que comporta la
calle. Yo comenc茅 en 1974, cuando quise dejar la clase, me asoci茅 un poco a una entidad que
se llama OBINSO, es poco conocida a pesar de que quiz谩 es la entidad que trabaja m谩s con
delincuentes y gente as铆...
La norma de la casa OBINSO es no salir en la prensa, no salir en la radio, no salir en la tele y
trabajar. Es una entidad que tiene cinco casas para drogadictos, tres pisos para j贸venes salidos
de la c谩rcel, y una casa en Hospitalet m煤ltiple, para j贸venes que est谩n de permiso en las
c谩rceles, para gente marginal. Empec茅 de educador de calle, que llamaban. Fuimos de los
primeros educadores de calle de Espa帽a. Luego me asignaron ocuparme de los ni帽os y
adolescentes, entonces era muy distinto de ahora. Tan pronto como pude me vincul茅 al
Ayuntamiento y trabaj茅 unos a帽os para el Ayuntamiento como educador de calle cuando el
Ayuntamiento ten铆a educadores de calle, que ahora no tiene. Hab铆a unos equipos muy buenos
de educadores de calle, dos en el Raval, uno en el g贸tico, otro en Ciutat Vella que llamaban
entonces, y otro en la Barceloneta. El centro primero estaba en un piso, luego en Erasme Janer,
y entonces el problema mayor del barrio entre los ni帽os y adolescentes era quiz谩 que hab铆a
mucho absentismo escolar, los chicos no iban al colegio, y los que iban y eran un poco dif铆ciles,
los maestros los ten铆an en los pasillos o en el patio castigados. Entonces se pens贸 trabajar con
los ni帽os. Hab铆a muchos problemas. Ahora por ejemplo, se hizo famoso el caso de los
pederastas en el Raval, pero nadie recuerda que en los a帽os 74-75 y hasta m谩s all谩 de los 80
hab铆a lugares aqu铆 en el Raval y en las Ramblas, salas de juego, donde se contrataban a los
ni帽os. Aqu铆 por ejemplo en el Sport de antes, siempre hab铆a unos 40-50 chiquillos y tres o cuatro
traficantes que contrataban a los ni帽os. Yo empec茅 a trabajar con ni帽os all铆, jugaba a billar con
ellos, jugaba a ping-pong, jugaba a futbol铆n, y lo primero que me preguntaban al terminar la
partida es cu谩nto pagaba. Entonces se trabaj贸 mucho con los ni帽os, al principio,... para
conseguir que fueran a la escuela, darles actividades que les distrajesen de todo esto, y se
consegu铆a bastante. Ahora por ejemplo hay pocos ni帽os que no vayan al colegio aqu铆 en el
Raval, ha sido un esfuerzo un poco del Ayuntamiento, pero casi todo se debe a entidades
privadas que trabajan en este campo. Yo colaboro mucho con el centro Salvador Gavina que ha
conseguido que muchos ni帽os vayan al colegio y que vayan bien. Si no pueden desayunar en su
casa se les da desayuno all铆, yo estoy precisamente en este centro desde las siete menos veinte
de la ma帽ana hasta las nueve, en que los ni帽os van viniendo a desayunar. Se les da toda la
leche con galletas y pastas que quieren, se les hace desayunar tranquilamente, se les prepara
un bocadillo del tama帽o que quieren y de lo que quieren, pueden escoger cada d铆a seis o siete
cosas, y adem谩s se les da una pasta para llevarse al colegio y el bocadillo. Y adem谩s los que no
tienen beca del comedor escolar van a comer all铆. A las cinco de la tarde cuando salen del
colegio van all铆 para refuerzo escolar, para actividades, hasta las ocho y cuarto, ocho y media.
Esto ha sido un gran fruto despu茅s de muchos a帽os, comenz贸 Conchita Mata, que est谩 retirada,
y ahora hay otro director. Tambi茅n ha trabajado con ni帽os el Casal dels Infants del Raval, que
tambi茅n va muy bien, a pesar de que ha habido muchas dificultades, y hay ahora muchos
esplais, y hay centros de refuerzo escolar. Esto hace que los ni帽os est茅n bastante bien
atendidos. Y en verano funciona el Casal menjador d'estiu, en ESC脫, que recoge en los meses
de julio y agosto a unos 400 ni帽os desde las diez de la ma帽ana hasta las seis, seis y media de la
tarde. Esto hace que los ni帽os est茅n mejor atendidos. Los educadores de calle han
desaparecido, no hay... (Adriano Trecents, que realiza su labor de voluntariado en el Centre
Obert Joan Salvador Gavina).
INADAPTACI脫N Y MARGINACI脫N SOCIAL
Definir el concepto de inadaptaci贸n no es f谩cil ya que esta contaminado por acepciones del
sentido com煤n y de la vida al igual que la marginaci贸n. La inadaptaci贸n puede ser la incapacidad
para adaptarse a una situaci贸n determinada, desajuste personal, conflicto con el medio, fracaso
ante los est铆mulos sociales, existencia de un comportamiento antisocial, existencia de un
comportamiento inestable... La inadaptaci贸n del individuo engloba aspectos f铆sicos, ps铆quicos y
sociales. Ser铆a el individuo que se encuentra la margen de la normalidad social y que manifiesta
un comportamiento discrepante con respecto a pautas de comportamiento consideradas
normales en un determinado contexto, comportamientos no aceptables ni deseables
socialmente. Incluye modelos de conducta, influye en problemas y dificultades, que impiden la
incorporaci贸n del individuo en su medio, y que se traduce en conductas valoradas
negativamente por el medio social al que pertenece el individuo. La marginaci贸n seria el proceso
por el que una sociedad rechaza a unos determinados individuos que no tienen porque
desempe帽ar una conducta especifica.
Un individuo con un comportamiento discrepante puede llegar a una situaci贸n de marginaci贸n en
cambio un situaci贸n de marginaci贸n no tiene porque implicar conductas desadaptadas.
Por ejemplo los gitanos mantienen una cultura y unas costumbres diferentes al grupo normativo,
los payos. Para los payos sus conductas ser铆an desadaptadas llev谩ndoles a una situaci贸n de
marginaci贸n.
La marginaci贸n englobar铆a a los inadaptados (pero tambi茅n a los adaptados). Los ancianos
est谩n marginados pero est谩n adaptados a la sociedad.
En todas las sociedades se ha manifestado el fen贸meno de la inadaptaci贸n o desadaptaci贸n
social.
La adopci贸n de comportamientos no adecuados a la norma social les llevan a ser apartados y
marginados por ella. El concepto de normalidad o adaptaci贸n depende de los etiquetados como
desadaptados, anormales, desviados, individuos que manifiestan un comportamiento distinto con
respecto a este grupo de 芦normalidad禄.
Al grupo normativo son comparados todos los dem谩s y cuya conceptualizacion de marginados o
inadaptado va a depender de la mayor o menor distancia con respecto a las caracter铆sticas de
este grupo normativo.
Un comportamiento puede ser evaluado de formas distintas. El comportamiento normal o
desviado va a depender de:
- Comportamiento en si.
- Contexto social en que se de.
- Qui茅n sea el que manifiesta esa conducta.
- Qui茅n lo eval煤a.
- Cu谩l es la distancia entre los dos contextos sociales.
- Consecuencias de ese comportamiento.
Habitualmente se adoptan conceptos tomados de conductas que se repiten en numerosos
integrantes de la sociedad, asign谩ndoles un car谩cter de normalidad por el s贸lo hecho de que
constituye una conducta repetitiva en la mayor铆a.
El inadaptado no esta adaptado a la sociedad por ciertas condiciones o circunstancia como el
paro, desestructuraci贸n familiar, 芦malas compa帽铆as禄... al marginado la sociedad lo rechaza por
distintos motivos como sexo, religi贸n, cultura...
Los conceptos de 芦adaptaci贸n e inadaptaci贸n禄 y 芦marginaci贸n禄 hacen referencia a un grupo: Se
est谩 adaptado o inadaptado o marginado con respecto a un determinado grupo. Es decir, se
considera a un individuo 芦adaptado禄 a una conducta seg煤n este cerca o lejos de la propuesta
del grupo normativo, es 芦inadaptado禄 toda aquella conducta que se aparte de la del grupo. Al
igual se esta marginado por el grupo normativo por alguna circunstancia.
El inadaptado no esta adaptado con respecto al grupo normativo y el marginado lo es porque el
grupo normativo lo aparta. El inadaptado puede ser marginado (ejemplo: delincuente) pero el
marginado no tiene porque ser inadaptado (ejemplo: la mujer).
GUERAU diferenciaba entre carencia e inadaptaci贸n, se puede carecer de salud y no estar
inadaptado. Tambi茅n diferenciaba entre medio hostil e inadaptaci贸n, dado que no siempre el
medio hostil genera inadaptaci贸n.
芦Yo no estoy adaptado a la sociedad禄 [ soy un inadaptado socialmente.
La conducta inadaptada es la respuesta inadecuada a una situaci贸n dada. Consiste en poner en
practica mecanismos insuficientes, innecesarios o contraproducentes para alcanzar unos
objetivos.
芦Ellos me apartan, me marginan, de la sociedad禄 [ estoy marginada socialmente.
La exclusi贸n del marginado no depende de s铆 mismo, sino de quienes lo excluyen.
PSICOLOG脥A Y EDUCACI脫N
Conducta y personalidad son dos t茅rminos que nos sit煤an dentro del 谩mbito de la Psicolog铆a. La
relaci贸n de esta disciplina con la educaci贸n se podr铆a entender c贸mo la aplicaci贸n de los
principios y explicaciones de la Psicolog铆a a la teor铆a y la pr谩ctica educativa.
Ya desde antes de la aparici贸n de la Psicolog铆a cient铆fica el conocimiento psicol贸gico ha jugado
un papel destacado en la elaboraci贸n de propuestas pedag贸gicas. Los primeros pasos de la
Psicolog铆a cient铆fica a finales del siglo XIX aumentan las expectativas puestas en 茅sta.
Podemos, para ilustrar lo dicho, poner el ejemplo de Thorndike, quien insist铆a en la necesidad de
fundamentar las propuestas educativas con los resultados de la investigaci贸n psicol贸gica de
naturaleza experimental, siendo partidario de desconfiar de las opiniones pedag贸gicas que
carecieran de base psicol贸gica.
Cabe decir que estos dos conceptos, conducta y personalidad, en Psicolog铆a se corresponden
con el objeto de estudio de dos orientaciones totalmente distintas cuando no totalmente
opuestas de concebir la Psicolog铆a:
路 El primer t茅rmino es considerado el objeto de estudio de la Psicolog铆a para una orientaci贸n que
se inspira en la filosof铆a empirista, la cual ten铆a como algunos de sus m谩ximos representantes a
J. Locke y a D. Hume, que utilizaban la conocida met谩fora de la 芦tabula rasa禄 para referirse a la
mente en el momento del nacimiento, es decir, consideraban que la mente era como una pizarra
en blanco (芦la mente de una persona en el momento del nacimiento es como una tabula rasa,
una hoja en blanco sobre la que la experiencia imprime el conocimiento禄) en la cual la
experiencia del ni帽o en contacto con el medio, la estimulaci贸n que recibe, ser谩 lo que
determinar谩 en todo momento el contenido de su psiquismo. Para Locke todas las ideas
proced铆an de la experiencia.
En la primera mitad del siglo XX, 1913, un psic贸logo de la Universidad John Hopkins, John B.
Watson, rechazaba tanto las t茅cnicas introspectivas como el objeto de estudio defendiendo que
deb铆a ser la conducta manifiesta susceptible de observaci贸n y medici贸n. El Conductismo se
reconoci贸 como un movimiento en Psicolog铆a cuyo objetivo te贸rico era la predicci贸n y el control
del comportamiento. Puesto que en el momento del nacimiento no poseemos estructura innata
interior alguna, la conducta deberemos aprenderla, y el resultado de nuestro comportamiento en
un momento dado, ser谩 el resultado de nuestra historia de aprendizaje. De todo esto se deduce
la importancia que estas teor铆as han dado al aprendizaje y la cantidad de estudios que le han
dedicado.
路 El segundo t茅rmino hace referencia a una corriente totalmente distinta que admite la existencia
de estructuras o instancias subyacentes a la personalidad.
A partir de aqu铆 la Psicolog铆a ha avanzado mucho y son numerosas las distintas orientaciones y
teor铆as que explican el hecho psicol贸gico. En este trabajo vamos a centrarnos en las que
consideramos que han tenido un mayor peso en la educaci贸n. Educar es mucho m谩s que
instruir, adiestrar o informar. La educaci贸n no puede reducirse a la adquisici贸n de contenidos
conceptuales, sino que tambi茅n incluye contenidos procedimentales y actitudinales. La
educaci贸n ha de ser integral, no puede reducirse al desarrollo de un solo aspecto de la
personalidad, el intelectual, sino que ha de educarse para el desarrollo completo de la persona,
donde aspectos como el afectivo, el sexual, el social, moral han de ser atendidos. Dado que
vamos a tratar las corrientes te贸ricas que han tenido mayor aplicaci贸n, o al menos actualmente
la tienen, en el 谩mbito de la educaci贸n, vamos a delimitar, los conceptos implicados:
- La palabra educaci贸n ha sido empleada a veces en un sentido muy extenso ya que est谩 en
debate y actualidad permanente. Resulta muy dif铆cil al padre o a la madre, al docente o al
educador, hacerse una idea clara de cu谩l es la cuesti贸n fundamental en la ense帽anza y cu谩les
son los temas secundarios que deber谩n organizarse en torno a los primeros. La educaci贸n ser铆a
un proceso de ense帽anza y aprendizaje en el que no s贸lo tendr谩 un papel principal el ense帽ante
sino tambi茅n el aprendiz y el contexto educativo.
- Ense帽anza: Proceso intencional mediante el cual las sociedades evolucionadas procuran el
acerbo cultural hist贸ricamente acumulado tanto en lo referente a los valores y actitudes que se
consideran adecuadas, como los conceptos, teor铆as, sistemas te贸ricos y procedimientos y que
habitualmente se llevan a cabo en coordenadas espacio-temporales concretas ( habitualmente
en las instituciones escolares y especialmente durante la infancia, adolescencia y juventud. La
ense帽anza es un proceso sistem谩tico y organizado para transmitir conocimientos, habilidades y
experiencia a trav茅s de diferentes medios y m茅todos, pudiendo ser 茅stos expositivos, de
observaci贸n o de experimentaci贸n, entre otros.
- Aprendizaje: Es un cambio relativamente permanente en la conducta, debido a la experiencia,
que no puede explicarse por un estadio transitorio del organismo, por la maduraci贸n o por
tendencias de respuestas innatas (Stephen B. Klein). El aprendizaje consiste en adquirir
conocimientos de alguna cosa, tomar en la memoria conceptos o propiedades acerca de 茅stas
cosas y tener la capacidad de recuperarlos en el futuro en base a est铆mulos.
En el sistema educativo, si bien quien aprende es el individuo, el aprendizaje es una respuesta a
est铆mulos procedentes del mundo externo. G贸mez Buend铆a, se refiere al sistema educativo y
menciona dos contextos importantes, el contexto institucional donde se trasmiten los
conocimientos a los cual estamos acostumbrados a reconocer y el contexto no institucional, que
juega un papel muy importante como es la familia o el grupo de amigos.
Para poder adoptar la f贸rmula perfecta sobre c贸mo orientar la acci贸n de la educaci贸n la
Comisi贸n Internacional sobre la Educaci贸n para el Siglo XXI, convocada por la UNESCO,
propone cuatro grandes aprendizajes que ser谩n los pilares de la educaci贸n a lo largo de la vida:
Aprender a vivir juntos, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a ser.
EDUCADOR HOSPITALARIO: PEDAGOG脥A HOSPITALARIA
La finalidad de la atenci贸n en hospitalizaci贸n infantil, no es otra que la de educar para la vida,
papel que corresponde al educador y que indudablemente desborda la espec铆fica labor del
personal sanitario. La actividad pedag贸gica como complemento de la acci贸n m茅dica en los
hospitales ha tomado carta de naturaleza desde hace a帽os en muy diversos pa铆ses europeos y
norteamericanos. Se conoce que en d茅cadas pasadas los servicios de pediatr铆a de muchos
hospitales estaban cerrados incluso a los padres y en este ambiente tan r铆gido no hab铆a lugar
para la educaci贸n de los ni帽os.
Fue a partir de la Segunda Guerra Mundial, y debido principalmente a la labor de
pediatras y psic贸logos, que estos servicios de pediatr铆a comenzaron a abrir sus puertas. La
raz贸n fundamental estuvo en las frecuentes y severas alteraciones psicol贸gicas que sufr铆an los
ni帽os ingresados durante largos per铆odos de tiempo en los hospitales, alejados de su entorno
habitual. Los primeros educadores que entraron en los servicios de pediatr铆a contribuyeron, de
forma considerable, a la prevenci贸n del 芦hospitalismo禄.
El contexto en el que se imparte cualquier aprendizaje en el que se ejerce la funci贸n
educativa no es algo trivial. El hecho de ense帽ar unos determinados contenidos en el contexto
hospitalario, tanto por los contenidos mismos que se imparten como por el modo de hacerlo,
hace que la Pedagog铆a resultante, la Pedagog铆a Hospitalaria, cumpla una funci贸n nuclear y
vertebradora de toda una experiencia de ense帽anza que tiene en s铆 misma un 谩mbito propio y
una significaci贸n espec铆fica, muy distinta y diversa de cualquier otro quehacer pedag贸gico.
La Pedagog铆a Hospitalaria constituye un modo especial de entender la Pedagog铆a. Se
encuentra orientada y configurada por el hecho incontestable de la enfermedad y enmarcada por
el 谩mbito concreto que constituye la instituci贸n hospitalaria donde se lleva a cabo. Se ofrece
como una Pedagog铆a vitalizada, de la vida y para la vida, que constituye una constante
comunicaci贸n experiencial entre la vida del educando y la vida del educador, y aprovecha
cualquier situaci贸n, por dolorosa que pueda parecer, para enriquecer a quien la padece,
transformando su sufrimiento en aprendizaje (Lizaso谩in, 2000). En esta misma l铆nea, Del Valle y
Villanezo (1993) aclaran que la Pedagog铆a Hospitalaria no es una ciencia cerrada sino
multidisciplinar, que se encuentra todav铆a delimitando su objeto de estudio para dar respuesta a
aquellas situaciones que, en la conjunci贸n de los 谩mbitos sanitarios y educativos, la sociedad va
demandando, haci茅ndose igualmente necesarios programas de atenci贸n al ni帽o convaleciente,
es decir, concibiendo la convalecencia en el domicilio como una prolongaci贸n del per铆odo de
hospitalizaci贸n.
La Pedagog铆a Hospitalaria se considera adem谩s como una ramificaci贸n de la Educaci贸n
Especial, por cuanto se ocupa de forma espec铆fica de los ni帽os y ni帽as con problemas de salud,
al fin y al cabo de ni帽os y ni帽as con necesidades educativas especiales. Sin embargo, no puede
considerarse como tarea primordial y exclusiva de la Pedagog铆a Hospitalaria 煤nicamente la
atenci贸n del ni帽o hospitalizado y su familia. El prop贸sito de la Pedagog铆a Hospitalaria va m谩s
all谩, abarcando un panorama mucho m谩s amplio dentro del cual la escolarizaci贸n es un
elemento m谩s, junto a muchos otros, que forman parte de la evoluci贸n y perfeccionamiento
global del ser humano.
Por tanto, la Pedagog铆a Hospitalaria est谩 m谩s all谩 de la medicina y m谩s all谩 de las Ciencias
de la Educaci贸n, all铆 donde la reclaman la dignidad y la solidaridad del ni帽o enfermo-
hospitalizado y de su contexto familiar, tiene m谩s que ver con la salud y con la vida que con la
instrucci贸n y el adiestramiento: sin renunciar a los contenidos espec铆ficos de la educaci贸n, va
m谩s all谩 de 茅sta.
La pedagog铆a hospitalaria es la escuela en el hospital, pero tambi茅n lo l煤dico y la
atenci贸n a las familias de los ni帽os hospitalizados. Actualmente, no existe una formaci贸n
espec铆fica para estos profesionales, cuando la demanda es muy fuerte (Lizaso谩in, 2006). El
papel que desempe帽a la escuela en el hospital es compensatorio. Resulta fundamental el intento
de normalizaci贸n del modo de vida del ni帽o. La pedagog铆a hospitalaria es socializadora, y por
eso son tambi茅n importantes las actividades recreativas que se pueden organizar en un hospital,
desde un concurso de pintura hasta una revista de planta escrita por los ni帽os. Cada pa铆s
europeo trabaja con unos criterios, y el seminario se concibe como una puesta en com煤n de
objetivos. El referente legal es la Carta Europea de los Derechos del Ni帽o Hospitalizado,
aprobada por el Parlamento Europeo en 1986. Luego cada pa铆s ha elaborado su propia
legislaci贸n. En la Comunidad foral a煤n queda mucho por hacer porque, de momento, la
pedagog铆a hospitalaria no est谩 legislada (Ochoa, 2006).
Dentro de la literatura existente en torno a la atenci贸n educativa al ni帽o enfermo, son
constantes las alusiones a la necesaria coordinaci贸n entre las diferentes instituciones por las que
茅ste transita para poder ofrecer una buena acci贸n educativa. En los 煤ltimos tiempos, sin
embargo, y debido, en parte, a los cambios que se han producido en los tratamientos de las
enfermedades, que no de las personas enfermas, esta necesaria coordinaci贸n se ha vuelto
doblemente imprescindible. As铆, en la actualidad, m谩s que hablar de un periodo de
hospitalizaci贸n, hablamos de un periodo de tratamiento, caracterizado por las continuas entradas
y salidas del hospital, por los periodos de convalecencia en casa y por la posibilidad de acudir al
centro escolar de referencia cuando las condiciones f铆sicas lo permiten. Todo esto implica que no
sea tan s贸lo la propia escuela del hospital la que trabaje con el ni帽o enfermo, sino que la escuela
de origen tiene que aceptar el reto de dar cabida al alumno enfermo cuando se encuentra en
tratamiento, y el hogar familiar se tiene que abrir como espacio educativo de relaci贸n ofreciendo
su entorno cotidiano como contexto de escolarizaci贸n en lo que venimos llamando la atenci贸n
domiciliaria. El ni帽o enfermo, de este modo, transita entre diferentes instituciones y, durante un
mismo proceso de tratamiento, vive en tres 谩mbitos:
Se pueden ver claros interrogantes en la relaci贸n que existe entre cada una de las
instituciones. 驴C贸mo se realiza el paso de la unidad de apoyo hospitalario a su escuela de
origen? 驴Reciben alg煤n tipo de formaci贸n los maestros de la escuela de referencia para atender
correctamente al alumno enfermo? 驴Qui茅n se encarga de llevarla a cabo? 驴Qui茅n se encarga de
la atenci贸n domiciliaria? 驴C贸mo se realiza y, sobre todo, qui茅n lleva a cabo el seguimiento del
ni帽o enfermo por los diferentes espacios por los que transita?. En definitiva, 驴c贸mo se organiza
el sistema educativo en el periodo de tratamiento que vive el ni帽o?. Hace falta, por lo tanto,
preguntarse y estudiar c贸mo la disciplina pedag贸gica se plantea la atenci贸n educativa al ni帽o
enfermo, teniendo presente tambi茅n la cuesti贸n organizativa como parte esencial de los
procesos formativos.
Los estados de salud y enfermedad son abordados dentro de la pedagog铆a desde dos
ramas diferentes. Por una parte, desde la educaci贸n para la salud, encarnada en el eje
transversal del curr铆culum, que en Catalu帽a se viene desarrollando a partir del Programa de
Educaci贸n para la Salud en la Escuela (PESE), que vela por la preservaci贸n de la salud; y, por
otra parte, desde la pedagog铆a hospitalaria, encargada de atender al ni帽o enfermo mientras 茅ste
se encuentra ingresado dentro del centro sanitario. El eje transversal del curr铆culum se ve
fuertemente determinado por el peso de la palabra salud, entendida como un bien colectivo que
corresponde a todo el mundo. Y es en esta l铆nea en la que desarrolla su contenido, caracterizado
por un cierto grado de simplismo, porque se ha aceptado linealmente la relaci贸n
desconocimiento - comportamiento nocivo; y, al rev茅s, informaci贸n - modificaci贸n de la conducta
- prevenci贸n. El sujeto es, a partir de esta concepci贸n, responsable de mantener su salud y, en
consecuencia, culpable cuando la pierde. La herencia de la educaci贸n sanitaria moralizante, por
un lado, y m茅dica, en tanto que centrada en el tratamiento, por el otro, nos lleva a que no se
haya establecido un pensamiento pedag贸gico que ampare las pr谩cticas educativas dentro de los
hospitales hasta que se produce la generalizaci贸n de la existencia de las unidades educativas de
apoyo hospitalario, lo cual ocurri贸 a partir de los a帽os 80. Desde entonces y hasta la actualidad,
se viene definiendo la pedagog铆a hospitalaria como:
As铆, mientras la educaci贸n para la salud se dedica a promover acciones individuales que
velan por la salud de lo colectivo, la pedagog铆a hospitalaria se ha encargado de la enfermedad
de lo individual. Si tenemos presente que en la actualidad podemos hablar m谩s de periodos de
tratamiento que de periodos de hospitalizaci贸n, y analizando los esquemas presentados
anteriormente, vemos que, aunque el ni帽o enfermo puede pasar temporadas asistiendo a su
centro escolar de referencia, la atenci贸n educativa que all铆 se le ofrece no es entendida como
pedagog铆a hospitalaria, dado que el ni帽o no se encuentra en un centro hospitalario. En cambio,
la situaci贸n vital del ni帽o es la misma, contin煤a siendo una persona enferma en tratamiento que,
aunque retorna a lo cotidiano, no lo hace, naturalmente, de la misma manera ni en las mismas
condiciones. Son muchas las dudas que tienen los maestros y las maestras de estos centros de
origen cuando deben atender de nuevo al ni帽o en estas fases de retorno no definitivo. Su
condici贸n tiene un peso tan importante que lleva a nuevos planteamientos en el momento de
relacionarse con 茅l como alumno, a la hora de explicarle las cosas, de exigirle, de jugar, de
comer... 驴Podemos decir que los maestros de los centros ordinarios hacen pedagog铆a
hospitalaria en tanto que prestan atenci贸n educativa al ni帽o enfermo?.
La atenci贸n domiciliaria, a su vez, tampoco recibe el calificativo de hospitalaria, aunque
trabaja con el ni帽o en un momento en el que claramente est谩 en baja forma. Adem谩s, los
profesionales que se dedican a esta tarea se encuentran con la peculiaridad de tener que
realizarla dentro del contexto familiar, aspecto que da a su acci贸n educativa unas caracter铆sticas
que la hacen diferente de cualquier otra situaci贸n. 驴Qui茅n se encarga de llevar a cabo esta
acci贸n pedag贸gica? 驴Qu茅 tipo de formaci贸n han recibido para poder hacerlo?.
No existe un planteamiento comunitario que permita una atenci贸n integral, sino diversas
instancias, cada una de las cuales act煤a sobre el ni帽o cuando 茅ste ocupa f铆sicamente un
espacio en su recinto. As铆, las maestras y los maestros de las unidades de apoyo en los centros
sanitarios atienden al ni帽o mientras se encuentra en el hospital; los maestros y maestras de su
escuela de origen lo atienden cuando 茅ste vuelve a formar parte, f铆sica y presencialmente, del
grupo; y el maestro o maestra de la atenci贸n domiciliaria acude algunas horas a la semana a su
hogar familiar para continuar la acci贸n escolar.
La atenci贸n educativa que se presta desde lo que te贸ricamente se entiende como
pedagog铆a hospitalaria, seg煤n lo que hemos podido ver, queda totalmente ligada al espacio
donde se lleva a cabo, el hospital; es decir, tan s贸lo se entiende por pedagog铆a hospitalaria
aquella pr谩ctica educativa que se realiza con el ni帽o enfermo mientras 茅ste se encuentra
ingresado en el centro sanitario.
驴Pero es 茅sta la tarea real que llevan a cabo los maestros y las maestras de las
unidades de apoyo educativo dentro de los hospitales? 驴O se trata de una realidad mucho m谩s
compleja que desde la teor铆a se simplifica reduci茅ndola a una cuesti贸n de curr铆culum escolar?
(es cierto que las unidades de apoyo se gu铆an por el calendario escolar, aunque las
enfermedades de los ni帽os no saben de vacaciones). 驴Cu谩les son las necesidades educativas
del ni帽o enfermo? 驴Cu谩les son las necesidades educativas de los profesionales que tienen que
relacionarse con ellos en los centros de referencia y/o en el propio domicilio familiar? 驴Se les
ofrece la formaci贸n necesaria? 驴D贸nde pueden acudir para recibirla? 驴Existe alg煤n mecanismo
de coordinaci贸n que les facilite la tarea de contacto con los maestros y las maestras que han
atendido al ni帽o en el hospital?. En muchas ocasiones es la propia maestra hospitalaria o el
maestro hospitalario, o en otras el supervisor o supervisora de planta, la persona que se pone
en contacto, ya sea a trav茅s de la madre o directamente a trav茅s del tel茅fono, con la escuela de
origen y quien ofrece informaci贸n sobre el estado en el que se encuentra el ni帽o y/o transmite
las cuestiones que hay que tener presentes para volver a trabajar con 茅l normalmente. Esta
tarea de coordinaci贸n y formaci贸n forma parte del trabajo que los maestros y las maestras
hospitalarias desarrollan diariamente en sus centros. En cambio, existe una marcada falta de
difusi贸n de su trabajo, que comporta, a la vez, una falta de conocimiento por parte del resto del
colectivo de maestros. Este hecho hace que, hasta que no se encuentran el caso de un alumno
enfermo en su grupo, no sean pr谩cticamente conscientes de la existencia de esta realidad.
Existe, por lo tanto, una clara distancia entre la situaci贸n que vive el ni帽o enfermo y la atenci贸n
educativa que le dedican los diferentes profesionales con los que se encuentra en el tr谩nsito de
una instituci贸n a otra. La disciplina pedag贸gica parte, como vemos, desde supuestos diferentes
para atender una misma realidad, lo que comporta, l贸gicamente, una distancia entre los propios
profesionales que tan s贸lo se puede salvar con el establecimiento de un v铆nculo voluntario que
permita la transferencia de saberes y conocimientos de los unos a los otros y viceversa, en pro
de una acci贸n educativa coordinada (Fonollosa Vives, M.T., Dpt. Did谩ctica y Organizaci贸n
Educativa, Universidad de Barcelona).
Objetivos de la Pedagog铆a Hospitalaria
Encontramos la justificaci贸n de la Pedagog铆a Hospitalaria, en los efectos psicol贸gicos, sociales y
educativos de car谩cter negativo, que la hospitalizaci贸n puede causar, tanto en el propio paciente
como en su familia.
Es un hecho que la hospitalizaci贸n puede suponer una experiencia estresante y
asociarse con consecuencias psicol贸gicas adversas tales como:
- Alteraciones comportamentales (tales como agresividad, conducta de oposici贸n, falta de
adhesi贸n al tratamiento m茅dico, trastornos de sue帽o, de apetito, respuestas de evitaci贸n,
mutismo y dependencia afectiva).
- Alteraciones cognitivas (d茅ficit de atenci贸n o dificultad para concentrarse).
- Alteraciones emocionales (ansiedad, miedos y temores; depresi贸n, apat铆a o falta de inter茅s por
las cosas).
Adem谩s, estos problemas se agravan por las consecuencias de la propia enfermedad
(fatiga, cansancio, dolores, malestar,...) y por las caracter铆sticas y la organizaci贸n de los centros
hospitalarios (uniformidad, monoton铆a,...). En esta l铆nea son cada vez m谩s los hospitales que
rompen con esta rigidez a base de cambios arquitect贸nicos y decorativos.
Si nos ce帽imos a los documentos y a la legislaci贸n en materia de Pedagog铆a
Hospitalaria, desde la LISMI de 1982 hasta el RD de Compensaci贸n de Desigualdades en
Educaci贸n de 1996, vemos que los actuales sujetos de la misma son los ni帽os enfermos y
hospitalizados o convalecientes en edad escolar, escolarizados en los niveles de infantil, primaria
y secundaria. Esto puede suponer un reduccionismo que hay que evitar, en cuanto a la edad de
los ni帽os que deben ser atendidos en los hospitales. Es decir, los ni帽os de 0 a 3 a帽os podr铆an
quedar desatendidos, al igual que aquellos mayores de 16 a帽os que hayan finalizado la
educaci贸n obligatoria.
La labor del educador hospitalario deber铆a comenzar desde el mismo momento en que el
ni帽o ingresa en el hospital, independientemente de la enfermedad que padezca o de la duraci贸n
de su estancia hospitalaria. Estas caracter铆sticas habr谩 que tenerlas en cuenta, obviamente,
para tomarlas como punto de partida y referencia para la elaboraci贸n de programas de
intervenci贸n espec铆ficos para cada ni帽o. Pero nunca ser谩n factores excluyentes para dejar de
atender pedag贸gicamente a un ni帽o. Hay que tener en cuenta que en diversos hospitales
europeos si el ni帽o no va a estar ingresado un m铆nimo de d铆as no se le considera susceptible de
atenci贸n pedag贸gica, ni se le ofrece la posibilidad de asistir al aula hospitalaria.
La finalidad de la Pedagog铆a Hospitalaria, coincidiendo con la finalidad de la educaci贸n,
est谩 en el desarrollo integral de la persona. Sin embargo, y ci帽茅ndonos a la legislaci贸n vigente
en esta materia, hay que afirmar que el objetivo principal de la Pedagog铆a Hospitalaria se centra
actualmente en procurar que los ni帽os no pierdan el ritmo escolar durante la situaci贸n de ingreso
hospitalario. Esta finalidad no es algo cambiante, sino que la podemos entender como algo
permanente de la Pedagog铆a Hospitalaria, que debe ir m谩s all谩 del mero curr铆culo escolar.
Para lograr sus objetivos la Pedagog铆a Hospitalaria se sirve de los siguientes modos de
intervenci贸n: la ense帽anza escolar, las actividades l煤dicas, la orientaci贸n personal y las
estrategias psicopedag贸gicas espec铆ficas de intervenci贸n: estas estrategias conforman los
programas de preparaci贸n a la hospitalizaci贸n infantil y entre las m谩s empleadas est谩n: la
informaci贸n procesual y sensorial, los modelos filmados, las t茅cnicas de relajaci贸n, la distracci贸n,
la imaginaci贸n guiada y el tour.
Junto a esto, no podemos dejar de lado, como otro modo de intervenci贸n novedoso y de
futuro, el empleo de las nuevas tecnolog铆as en el campo de la Pedagog铆a Hospitalaria. De
hecho, son ya muchas las diversas iniciativas llevadas a cabo en distintas aulas hospitalarias,
que est谩n procurando la comunicaci贸n entre ellas a trav茅s de la conexi贸n a Internet. Estamos
ante un recurso potencialmente 煤til para fomentar el contacto entre ni帽os que viven la misma
situaci贸n en distintos hospitales, relacionando al ni帽o enfermo con el mundo exterior e incluso,
para conseguir que pueda continuar sus cursos ordinarios a trav茅s de la conexi贸n con su colegio
de referencia.
Tampoco debe dejarse de lado a la familia de los pacientes. La hospitalizaci贸n infantil
conlleva una serie de repercusiones negativas sobre la familia que, adem谩s, se agravan si se
acompa帽a de un diagn贸stico de enfermedad cr贸nica:
- El impacto psicol贸gico (ansiedad, estr茅s,...).
- El impacto f铆sico (alteraci贸n del sue帽o, de las relaciones sexuales,...).
- El impacto ocupacional (bajas laborales, importantes gastos econ贸micos,...).
- El impacto social (sentimiento de que la gente les evita, ruptura de las relaciones sociales,...).
La hospitalizaci贸n puede tener tambi茅n un impacto significativo sobre el resto de los
hermanos. El ni帽o enfermo llega f谩cilmente a convertirse en el centro de la familia y de esta
forma los hermanos suelen sentirse a menudo rechazados o sobrecargados de
responsabilidades. Algunos llegan, incluso, a sentirse culpables y con cierta responsabilidad
sobre la condici贸n en la que se encuentra su hermano o hermana.
Uno de los cambios que plantea la sociedad actual es el mayor protagonismo que van
adquiriendo los abuelos en el cuidado y atenci贸n de los nietos. La progresiva incorporaci贸n de la
mujer al mundo laboral, junto con la reducci贸n de la edad de jubilaci贸n y el aumento de la
esperanza de vida en la poblaci贸n, son factores que potencian este hecho. As铆, los abuelos se
van convirtiendo tambi茅n en agentes activos a la hora de atender a sus nietos durante el periodo
de enfermedad y hospitalizaci贸n.
Todo lo dicho hasta aqu铆 conduce a la necesidad de dise帽ar y aplicar programas de
intervenci贸n psicoeducativa en el 谩mbito de la hospitalizaci贸n infantil, que incidan de manera
especial sobre la familia.
Retos
El 谩mbito de actuaci贸n propio de la Pedagog铆a Hospitalaria est谩 claro que es el contexto
hospitalario. Dentro de 茅l realizaremos la labor pedag贸gica fundamentalmente en el aula
hospitalaria y en las habitaciones de los ni帽os, en aquellos casos en que 茅stos no puedan acudir
al aula. Sin olvidar extender esta actuaci贸n a las consultas ambulatorias y hospitales de d铆a.
Tambi茅n podemos trasladar la Pedagog铆a Hospitalaria a los colegios, formando e informando a
los ni帽os acerca de lo que es un hospital, incluso de las distintas enfermedades m谩s frecuentes,
enlazando con el tema de educaci贸n para la salud, tan de moda en la actualidad. La mayor铆a de
los ni帽os que ingresan en un hospital lo hacen por urgencias. Si en el colegio se les explica lo
que se pueden encontrar al llegar a un hospital, la ansiedad-estado propia del ingreso
desaparecer铆a en gran medida y, con ello, el ajuste y la adaptaci贸n a la hospitalizaci贸n ser铆an
mayores.
Un dato a tener en cuenta es que, en la actualidad, se est谩 reduciendo
considerablemente la duraci贸n media de la hospitalizaci贸n. Esto conlleva un cambio en los
modos de intervenci贸n de la Pedagog铆a Hospitalaria a trav茅s, por ejemplo, de programas
espec铆ficos de intervenci贸n. Este hecho apunta tambi茅n hacia la necesidad de establecer una
ense帽anza a domicilio para los ni帽os que deban permanecer convalecientes en sus casas. Es en
el Real Decreto de Ordenaci贸n de las acciones dirigidas a la Compensaci贸n de Desigualdades
en Educaci贸n (RD 299/1996 de 28 de febrero), donde se dice que 芦el Ministerio de Educaci贸n
podr谩 formalizar convenios con entidades p煤blicas y asociaciones sin 谩nimo de lucro para el
desarrollo de programas de atenci贸n educativa domiciliaria, dirigidos al alumnado con
permanencia prolongada en su domicilio por prescripci贸n facultativa禄 (Art铆culo 20.2).
Para tratar adecuadamente los problemas psicosociales, educativos y conductuales,
derivados de un ingreso hospitalario, se precisa la colaboraci贸n de todos los profesionales
involucrados, cada uno de ellos desde el papel que les corresponda. La falta de colaboraci贸n y
comunicaci贸n, entre los profesionales de las distintas disciplinas dedicadas a la atenci贸n y
cuidado del enfermo pedi谩trico, se establecen como aspectos culpables de la fragmentaci贸n
existente en la atenci贸n psicopedag贸gica que el sistema actual ofrece a estos ni帽os y a sus
familias. Aunque son grandes los progresos conseguidos, la falta de interdisciplinariedad es
todav铆a patente.
Son muchos los profesionales involucrados en las actividades de Pedagog铆a
Hospitalaria, fundamentalmente maestros y pedagogos. En primer lugar, debe haber una
colaboraci贸n interdisciplinar entre todos ellos, extensible a los m茅dicos y enfermeras, psic贸logos,
asistentes sociales, animadores socioculturales (TASOC) y dem谩s profesionales en contacto con
el ni帽o enfermo y hospitalizado, sin olvidar la labor del voluntariado.
Otra caracter铆stica m谩s de la sociedad actual es el aumento de la conciencia social, que
est谩 llevando a una gran proliferaci贸n de organizaciones no gubernamentales. Este movimiento
de solidaridad y de ayuda social ha llegado tambi茅n al 谩mbito de la Pedagog铆a Hospitalaria. As铆,
cada vez son m谩s los grupos de voluntarios que trabajan en los hospitales atendiendo y
acompa帽ando a las personas ingresadas en ellos. Del mismo modo, y como ya ha quedado
reflejado, la atenci贸n a domicilio se est谩 articulando en torno a estas asociaciones sin 谩nimo de
lucro. Acerca de este punto, es preciso resaltar el valor, e incluso la necesidad, de esas ayudas.
No obstante, ser谩 necesaria una reglamentaci贸n sobre la actuaci贸n del voluntariado en este
谩mbito con el objeto de evitar interferencias, solapamientos y posteriores conflictos con la labor
de los profesionales de la educaci贸n. Los profesionales involucrados en la atenci贸n educativa al
ni帽o enfermo demandan constantemente cursos de formaci贸n continua, as铆 como una formaci贸n
espec铆fica inicial, pr谩cticamente inexistente en la actualidad. Otro de los grandes retos de la
acci贸n educativa con alumnos hospitalizados est谩 en atender, y abrir m谩s el campo de acci贸n, a
ni帽os y j贸venes con trastornos psiqui谩tricos.
Del mismo modo, es imprescindible abrir nuevos 谩mbitos de actuaci贸n y formaci贸n en un
tema, tambi茅n presente, como es el del afrontamiento de la muerte.
MARCO LEGISLATIVO
El marco legislativo que avala la atenci贸n hospitalaria es el siguiente:
- Ley 13/1982 de 7 de abril, sobre la Integraci贸n Social de los Minusv谩lidos. En su art铆culo 29
establece que 芦todos los hospitales tanto infantiles como de rehabilitaci贸n, as铆 como aquellos
que tengan servicios pedi谩tricos permanentes, sean de la Administraci贸n del Estado, de los
Organismos Aut贸nomos de ella dependientes, de la Seguridad Social, de las Comunidades
Aut贸nomas y de las Corporaciones Locales, as铆 como los hospitales privados que regularmente
ocupen cuando menos la mitad de sus camas con enfermos cuya estancia y atenci贸n sanitaria
sean abonadas con cargo a recursos p煤blicos, tendr谩n que contar con una secci贸n pedag贸gica
para prevenir y evitar la marginaci贸n y el proceso educativo de los alumnos en edad escolar
internados en dichos hospitales禄.
- Real Decreto 334/1985 de 6 de marzo, de Ordenaci贸n de la Educaci贸n Especial, en su
disposici贸n adicional segunda establece que:
1. Las Administraciones Educativas podr谩n concertar con las instituciones sanitarias p煤blicas,
tanto infantiles como de rehabilitaci贸n, as铆 como aquellas que tengan servicios pedi谩tricos
permanentes, el establecimiento de dotaciones pedag贸gicas, necesarias para prevenir y evitar la
marginaci贸n del proceso educativo de los ni帽os en edad escolar internados en ellas.
2.. Las mismas previsiones podr谩n adoptarse con respecto a los establecimientos sanitarios
privados que regularmente ocupen cuando menos la mitad de sus camas con enfermos cuya
estancia y atenci贸n sanitaria sean abonadas con cargo a recursos p煤blicos.
- Ley Org谩nica 1/1990 de 3 de octubre, de Ordenaci贸n General del Sistema Educativo. La
LOGSE vuelve a incidir en la atenci贸n a aquellos que por diversas circunstancias se ven m谩s
perjudicados, apoyando la Educaci贸n Compensatoria, estableciendo en su T铆tulo Quinto, Art铆culo
63 que:
1. 鈥...los poderes p煤blicos desarrollar谩n las acciones de car谩cter compensatorio con las
personas, grupos y 谩mbitos territoriales que se encuentren en situaci贸n desfavorable...禄.
2.. 芦Las pol铆ticas de educaci贸n compensatoria reforzar谩n la acci贸n del sistema educativo de
forma que se eviten las desigualdades derivadas de factores sociales, econ贸micos, culturales,
geogr谩ficos, 茅tnicos o de otra 铆ndole禄.
- Real Decreto 696/1995 de 28 de abril, de ordenaci贸n de la educaci贸n de los alumnos con
necesidades educativas especiales, establece en el art铆culo 3.6 que 芦el Ministerio de Educaci贸n
y Cultura promover谩 la creaci贸n, en los centros hospitalarios y de rehabilitaci贸n, de servicios
escolares para el adecuado desarrollo del proceso educativo de los alumnos de educaci贸n
infantil, educaci贸n primaria y educaci贸n secundaria obligatoria internados en ellos禄.
- Real Decreto 299/1996 de 28 de febrero, de ordenaci贸n de las acciones dirigidas a la
compensaci贸n de desigualdades en educaci贸n. En el apartado referido a la actuaci贸n educativa
con los ni帽os hospitalizados, recogido en el Cap铆tulo III, secci贸n 2陋, establece:
Art. 18.1. 芦El alumnado hospitalizado mantendr谩 su escolarizaci贸n en el centro ordinario en el
que desarrolle su proceso educativo禄.
Art. 18.2. 芦Excepcionalmente, cuando no pueda asistir a un centro educativo por permanencia
obligada en el domicilio por prescripci贸n facultativa, podr谩 matricularse en la modalidad de
educaci贸n a distancia...禄.
Art. 19.1. 芦El Ministerio de Educaci贸n y Cultura crear谩 unidades escolares de apoyo en los
centros hospitalarios sostenidos con fondos p煤blicos que mantengan regularmente hospitalizado
un n煤mero suficiente de alumnos en edad de escolaridad obligatoria. Asimismo, y a petici贸n de
instituciones hospitalarias de titularidad privada, podr谩 formalizar convenios para la concertaci贸n
de unidades de escolares de apoyo禄.
Art. 20.2. 芦El Ministerio de Educaci贸n podr谩 formalizar convenios con entidades p煤blicas y
asociaciones con 谩nimo de lucro para el desarrollo de programas de atenci贸n educativa
domiciliaria dirigidos al alumnado con permanencia prolongada en su domicilio por prescripci贸n
facultativa禄.
- Circular del 12/11/1996 de la Direcci贸n Nacional de Centros Educativos, que establece los
criterios generales para la organizaci贸n de las actuaciones dirigidas a la atenci贸n de los alumnos
hospitalizados y convalecientes. Sus objetivos son:
- Proporcionar atenci贸n educativa a los ni帽os hospitalizados.
- Favorecer la continuidad del proceso aprendizaje.
- Favorecer las relaciones socio-afectivas de los ni帽os hospitalizados.
- Fomentar la utilizaci贸n del tiempo libre y de ocio en el hospital.
En esta ocasi贸n se especifica que los alumnos ingresados en estos centros hospitalarios
y que asisten a las aulas hospitalarias mantienen su escolarizaci贸n, a efectos de evaluaci贸n y
promoci贸n en sus respectivos centros. Para ello los profesores que atienden estas aulas
deber谩n mantener una coordinaci贸n permanente con los centros de referencia de estos
alumnos.
- Circular 28/01/1997 de la Direcci贸n Nacional de Centros Educativos sobre planificaci贸n de
actuaciones de compensaci贸n educativa.
- Resoluci贸n del 03/07/1998 de la Secretar铆a General T茅cnica en el que se da publicidad el 18 de
mayo de 1998 al convenio firmado entre el Ministerio de Educaci贸n y Cultura, el Instituto
Nacional de la Salud y el Ministerio de Sanidad y Consumo para la atenci贸n educativa a los
ni帽os hospitalizados.
- Orden del 22/07/1999 por la que se regulan las actuaciones de compensaci贸n educativa.
- La Ley Org谩nica 10/2002, de 23 de diciembre, de Calidad de la Educaci贸n, pese a que dedic贸
el cap铆tulo VII de su T铆tulo I a la atenci贸n a los alumnos con necesidades educativas espec铆ficas,
no menciona de forma expresa a las aulas hospitalarias aunque debemos entender que podr铆a
incluirse en la Secci贸n 1陋, destinada a la regularizaci贸n de los principios y recursos necesarios
para alcanzar la igualdad de oportunidades. En ella se dice de forma expresa que 芦los poderes
p煤blicos deber谩n desarrollar las acciones necesarias y aportar los recursos que permitan
compensar los efectos de situaciones de desventaja social que pongan obst谩culos a la
consecuci贸n de los objetivos educativos禄.
MEDIACI脫N SOCIAL INTERCULTURAL
Hay determinados elementos de referencia que han ido haciendo que surja la Mediaci贸n Social
Intercultural. Ya en 1997 se ofrec铆a una definici贸n de partida:
- Concepci贸n amplia de la mediaci贸n: se empieza a ver la mediaci贸n m谩s all谩 del conflicto, como
una metodolog铆a para la mejora de las relaciones humanas y de la comunicaci贸n.
- El estudio de los diferentes modelos de mediaci贸n existentes y su aplicaci贸n combinada a los
contextos de multiculturalidad.
- La concepci贸n de la mediaci贸n intercultural como una de las modalidades de la mediaci贸n
general.
- La idea de que la especificidad de la mediaci贸n intercultural subyace en:
- La diferencia entre las partes.
- La relevancia efectiva de esa diferenciaci贸n en la problem谩tica a abordar.
- La importancia del bagaje cultural del mediador.
- El objetivo de la interculturalidad:
- Una concepci贸n antropol贸gica de la cultura enfatizando su car谩cter diverso y cambiante.
- La tesis de que se media en y sobre situaciones sociales de multiculturalidad significativa.
- La tesis de que el bagaje, identidad y pertenencia cultural del mediador intercultural no tiene
que corresponder necesariamente con una de las culturas en relaci贸n sino que puede mediar
entre diferentes bagajes.
- La perspectiva intercultural, como complementaria de multiculturalismo y superada de sus
l铆mites, enfatizando la interacci贸n positiva entre las partes y lo com煤n.
- La ampliaci贸n en mediaci贸n intercultural de un planteamiento y metodolog铆a multifactorial, que
distingue e interrelaciona los factores personales, situacionales y culturales.
OBJETIVOS
La mediaci贸n social intercultural es una modalidad de intervenci贸n de terceras partes en y sobre
situaciones sociales de multiculturalidad significativa entre actores sociales o instituciones
etnoculturalmente diferenciados con el objetivo de:
1. Conseguir el reconocimiento del otro y el acercamiento de las partes.
2. La comunicaci贸n y la compresi贸n mutua.
3. La regulaci贸n de los conflictos.
4. La adecuaci贸n institucional.
El objetivo principal es favorecer la convivencia intercultural, trabajando en la construcci贸n de
una sociedad donde la diversidad cultural no implique una conflictividad insuperable, sino nuevas
formas de relaci贸n social construidas a partir de la gesti贸n y reformulaci贸n del conflicto y la
riqueza que conlleva los contextos pluriculturales. Supone trabajar a favor de la cohesi贸n social y
de una integraci贸n de todos los individuos y grupos en un plano de igualdad:
- Prevenir y resolver conflictos.
- Promover la comunicaci贸n, el acercamiento, la comprensi贸n mutua, el di谩logo y el encuentro,
superando los prejuicios y el impulso de cambios en las actitudes.
- Promover cambios en la sociedad, la adecuaci贸n institucional y el crecimiento de la persona
como base para la integraci贸n.
La mediaci贸n no se debe limitar a la mediaci贸n en sesiones espec铆ficas, sino que pretende
alcanzar un objetivo m谩s amplio de convivencia intercultural.
Por ello puede hablarse de dos niveles de mediaci贸n:
- Uno en sentido amplio, en que la acci贸n mediadora se centra en el conocimiento de la realidad,
la identificaci贸n de problem谩ticas y la adecuaci贸n de recursos.
- Otro en sentido estricto, que se corresponder铆a con la mediaci贸n interpersonal, entendiendo por
茅sta aquella en la que hay unas partes claramente identificadas a trav茅s de individuos concretos
(ya sean particulares o representantes de instituciones o entidades).
Con este doble nivel de mediaci贸n se trabaja desde una triple perspectiva:
- La mediaci贸n en sentido amplio abre el camino a la mediaci贸n interpersonal, planteando
cuando son necesarias o convenientes.
- La mediaci贸n en sus dos niveles contribuye a la prevenci贸n y a la resoluci贸n precoz de
conflictos en contextos de diversidad cultural.
- Tanto la mediaci贸n en sentido amplio como interpersonal es, adem谩s, un instrumento para
promover la convivencia intercultural.
La mediaci贸n en sentido amplio parte de los mismos principios que la mediaci贸n en sesiones
interpersonales, es decir, la metodolog铆a que se aplica en las intervenciones que componen esa
mediaci贸n amplia utiliza principios e instrumentos de la mediaci贸n como la reformulaci贸n, la
contextualizaci贸n, la recontextualizaci贸n, el punto de vista del otro, se trabaja en un contexto
donde hay partes claramente reconocibles, etc.
PRINCIPIOS Y PLANTEAMIENTOS TE脫RICOS
1. CONOCIMIENTO DE LA REALIDAD:
El trabajo que realiza el mediador parte del conocimiento de la realidad. Lo ideal es que sea
capaz de adelantarse a los acontecimientos de forma que se haga posible uno de sus objetivos,
que es la prevenci贸n del conflicto.
2. LEGITIMACI脫N DE LAS PARTES:
Al salir al encuentro de los distintos agentes es fundamental escucharlos. Es llevar los principios
de la mediaci贸n m谩s all谩 de actuaciones puntuales para aplicarlos al 谩mbito comunitario en
general: conocer las partes y escucharlas, rescatar lo que cada uno identifica como v谩lido y que
deber谩n cambiar, legitimarlas, a trav茅s del 芦empowerment禄 o nivelaci贸n de las partes. Esto
implica una visibilizaci贸n de la poblaci贸n 芦minoritaria禄 para que tambi茅n puedan expresar su
visi贸n de las cosas.
Es importante transmitir una buena aptitud de escucha. Se tiene que dar una actitud de apertura
por parte del mediador hacia todas las partes para despu茅s facilitar la posibilidad de que entre
todas se construya una nueva relaci贸n.
3. COMUNICACI脫N Y CONOCIMIENTO MUTUO:
Tambi茅n es importante la b煤squeda de la comunicaci贸n y el conocimiento entre las
partes, como un primer paso para conseguir el acuerdo. No se trata de llegar a un acuerdo
cuando el conflicto se ha hecho expl铆cito, sino tambi茅n de trabajar a trav茅s de ese conocimiento
mutuo, de esa comunicaci贸n, en la prevenci贸n y en la construcci贸n de la convivencia
intercultural. Es un modo de desactivar estereotipos, prejuicios y miedos hacia quienes son
diferentes a uno, de facilitar el di谩logo y el entendimiento entre las partes, como base para una
buena convivencia.
4. NEUTRALIDAD:
Un principio metodol贸gico esencial paralelo a los anteriores es el mantenimiento de la
neutralidad por parte del mediador con respecto a las partes, lo cu谩l implica un distanciamiento
metodol贸gico hacia las mismas. De este modo, el mediador no se posiciona de manera personal.
La neutralidad no se refiere s贸lo a no tomar partido en los casos de mediaciones en los que
interviene, sino tambi茅n a la caracterizaci贸n de su propia figura: el medidor no es un gestor de
recursos, sino una figura neutral que puede actuar de puente hacia el acceso a recursos o
resoluci贸n de conflictos.
Por eso, la labor del mediador no consiste 芦en dar la soluci贸n禄 ante un conflicto, sino a servir de
nexo entre las partes para que sean ellas mismas las que lleguen a una soluci贸n o consenso.
Para ello, deben acceder a la mediaci贸n, de ah铆 la circulaci贸n con el principio de voluntariedad.
5. VOLUNTARIEDAD:
Para que la mediaci贸n se produzca, las partes que formen parte en el conflicto o problema tienen
que acceder voluntariamente a que un tercero forme parte de este proceso. Si alguna de las
partes se muestra en desacuerdo no se podr铆a mediar.
6. EVITAR LA OCULTACI脫N DEL CONFLICTO:
El 煤ltimo principio es evitar la ocultaci贸n del conflicto. El mediador no debe caer en confundir la
prevenci贸n del conflicto con evitar las expresiones que lo preceden. No se trata de evitar el
conflicto, sino de gestionarlo y regularlo a trav茅s de su reconocimiento como forma de trabajar a
favor de la convivencia, porque esto no significa ausencia de conflicto.
Como conclusi贸n, podemos decir que se ha pasado de atender las necesidades de la poblaci贸n
inmigrante de abordar la atenci贸n a casos desde la complementariedad con otros profesionales
a potenciar la actuaci贸n en el 谩mbito comunitario.
5. MODELOS
Existen distintos modelos y formas de mediar en funci贸n del objetivo que persigamos, y sobre
todo de la forma en la que act煤e el mediador ante el conflicto y con las partes implicadas:
1) Modelo del control por el mediador:
El mediador puede convertirse en 谩rbitro si piensa que las partes est谩n bloqueadas y son
incapaces de crear un acuerdo por s铆 mismas. El riesgo de este modelo es que el mediador pase
demasiado r谩pidamente al arbitraje, induciendo a los disputantes a no tener paciencia sin
realizar su trabajo empe帽oso con ellos para crear una amplia gama de soluciones.
2) Modelo Intervencionista:
Realiza el papel poderoso de la mediaci贸n. Este modelo asume la responsabilidad de defender
los mejores intereses de las partes no representadas en el conflicto. En este caso, se desarrolla
sobre todo la mediaci贸n en conflictos.
El mediador eval煤a las opciones de los disputantes, crea opciones adecuadas y mueve a las
partes a la direcci贸n deseada. El mediador no puede pasar al arbitraje en caso de bloqueo, pero
ejerce un control sobre el proceso, y debe tener cuidado de no desarrollar un rol confrontativo
con los disputantes.
Esta mediaci贸n no asegura una comprensi贸n total de su papel y la plena exposici贸n de las
cuestiones que dividen a las partes. Sin este compromiso no pueden realmente saber si la
mediaci贸n resuelve los problemas o crea otros nuevos.
3) Modelo del control por los disputantes:
El mediador trata de facilitar un acuerdo que ellos mismos controlen. Se tiene la opci贸n de pasar
al arbitraje y no le interesa proteger a ninguna parte potencialmente afectada por el desenlace.
Simplemente, ayuda a los disputantes a crear el acuerdo que ellos consideren apropiado.
A diferencia de los modelos anteriores, este es m谩s neutral con respecto a la distancia de poder.
Sigue a cargo de un proceso que alienta el conflicto abierto y encuentra su legitimidad en alguna
clase de autoridad centralizada.
4) Modelo de desarrollo relacional:
Se centra menos en cuestiones que implican tareas espec铆ficas, y m谩s en abordar problemas de
relaci贸n relacionados con la confianza, el control y la afiliaci贸n. El mediador relacional busca una
comunicaci贸n abierta entre las partes para explorar las divisiones relacionales y el modo de
hacerlas a un lado, a fin de centrarse en las cuestiones legales. Este modelo reduce la distancia
de poder entre el mediador y los disputantes.
Sin embargo, como el modelo promueve la discusi贸n, no es f谩cil que se evite el conflicto.
Tambi茅n genera alguna incertidumbre al encarar abiertamente el conflicto y pedir a las partes
que asuman riesgos y cambien su conducta relacional rec铆proca.
Otra descripci贸n de los modelos de mediaci贸n es la realizada en Estados Unidos. En este
modelo se reflejan tres l铆neas de pensamiento con distintas epistemolog铆as, m谩s centradas en la
forma de mediaci贸n que en el propio papel del mediador (como en el modelo anterior).
Podr铆amos decir, que este modelo es m谩s acertado y legitimado por la mayor铆a:
1) Modelo Tradicional - Lineal de Harvard:
En este caso, la comunicaci贸n es entendida en sentido lineal, consistente en dos individuos que
se comunican cada no con su contenido y el otro escucha. Aqu铆, la funci贸n del mediador es ser
un facilitador de la comunicaci贸n para poder lograr un di谩logo que es entendido como una
comunicaci贸n bilateral efectiva centrada en lo verbal.
El conflicto tiene una causa que es el desacuerdo. No se tienen en cuenta que son muchas las
causas que pueden haber llevado al conflicto.
El m茅todo que se utiliza se basa en:
- Aireaci贸n del conflicto por las partes.
- Neutralidad del mediador.
- Ir del caos al orden.
Las metas que se quieren lograr:
- El acuerdo.
- Disminuir las diferencias entre las partes.
- Aumentar las semejanzas y los intereses.
A modo de conclusi贸n, podr铆amos decir que este modelo est谩 centrado en el acuerdo, sin tomar
en cuenta las relaciones entre las partes sino el contenido de la comunicaci贸n, por lo que no
intenta modificar las relaciones entre ellas.
2) Modelo Trasnformativo de Bush y Folger:
Parte de los nuevos modelos comunicacionales prestando mucha atenci贸n al aspecto relacional.
Se trabaja para lograr:
- El empowerment, entendido como potencionamiento del protagonismo, de algo que se da
dentro de una relaci贸n.
- El reconocimiento del otro como parte del conflicto.
Por lo tanto, las metas a seguir son:
- Modificar la relaci贸n entre las partes.
- No importa si se llega a un acuerdo o no. No se centra en la resoluci贸n del conflicto sino en la
transformaci贸n relacional.
3) Modelo Circular - Narrativo:
La comunicaci贸n es entendida como un todo en el cual est谩n dos o m谩s personas y el mensaje
que se transmite. Incluye elementos verbales y no verbales. No hay una causa 煤nica que
produzca un determinado resultado, sino que existe una causalidad de tipo circular que se
retroalimenta.
Su m茅todo:
- Aumentar las diferencias.
- Legitima a las personas dando un lugar a cada uno dentro de la situaci贸n.
- Cambiar el significado para construir una historia alternativa.
- Creaci贸n de contextos.
Las metas que queremos conseguir son:
- Fomentar la reflexi贸n.
- Cambiar el significado.
- Transformar la historia que traen en la sesi贸n.
- Lograr un acuerdo.
Este modelo est谩 interesado en las relaciones y en el acuerdo.
EDUCADORES FAMILIARES
La Orientaci贸n Familiar sigue ha experimentado: la escasez de estudios sobre el 谩mbito familiar,
las dificultades por las que atraviesa la familia actual y la variabilidad del contexto social que
somete a la familia a continuas adaptaciones, nuevas actitudes, nuevos enfoques, nuevos
modos de elaborar las propias experiencias...
La orientaci贸n familiar empieza a tomar protagonismo. Se considera entonces que la educaci贸n
de los padres requiere de antemano un adecuado conocimiento del sistema familiar como grupo
humano y sistema de comunicaci贸n interpersonal, as铆 como obtener datos precisos de cada
familia en particular.
La acci贸n orientadora puede variar dependiendo del enfoque te贸rico al que se adscriba cada
profesional. RIOS GONZALEZ, J. A., prestigioso y reconocido terapeuta familiar en su 芦Manual
de Orientaci贸n y Terapia Familiar禄 se帽ala lo que debe ser la orientaci贸n familiar:
- El proceso de maduraci贸n personal depender谩 de c贸mo se planteen y desarrollen las
relaciones entre los distintos miembros del sistema familiar.
- Dichas relaciones, a煤n teniendo en cuenta las caracter铆sticas individuales de cada sujeto,
configuran un determinado estilo que explica el modo de progresar hacia la madurez personal y
la integraci贸n social en sus distintas modalidades.
- El planteamiento sist茅mico resalta que todo est谩 relacionado, niegan la validez o cualquier
intento de explicar un fen贸meno como algo aislado.
- Esto hace que observemos el comportamiento y el proceso de maduraci贸n como el resultado
de interacciones y circularidades que tienen lugar en el interior de un sistema. En este caso, en
el interior del sistema familiar que se analiza y observa.
- El planteamiento sist茅mico no centra la orientaci贸n familiar en el seguimiento individual de un
sujeto concreto que se presenta al orientador como 芦problema禄, sino que va a centrarse en el
estudio del 芦sistema relacional禄 del que forma parte ese sujeto se帽alado como conflictivo, dif铆cil
o problem谩tico.
- Consecuentemente, el orientador familiar no s贸lo ha de conformarse con diagnosticar la
situaci贸n personal individualizada de un educando, sino que tratar谩 de profundizar en las
apariencias que le muestran los padres o profesores-educadores (ya sean 芦comportamientos
anormales禄, 芦trastornos de aprendizaje禄, 芦dificultades de adaptaci贸n禄, 芦s铆ntomas de apariencia
psicopatol贸gica禄, 芦s铆ndromes encuadrados generalmente en la patolog铆a禄... ) tienen como
lenguaje cifrado que obedece a un c贸digo con el que se transmite un significado comunicacional
en el 谩mbito de ese sistema relacional concreto.
- El orientador familiar tiene como tarea o funci贸n desenmascarar la relaci贸n que mantiene a un
individuo del sistema familiar como el 芦conflictivo禄, el 芦dif铆cil禄, el 芦problem谩tico禄... Estos
s铆ntomas se achacan con frecuencia a los m谩s j贸venes o adolescentes (aunque vale tambi茅n
para conductas adultas). El profesional de la orientaci贸n ha de efectuar una nueva descripci贸n
de las conductas individuales del sujeto-paciente, en t茅rminos de relaciones interpersonales
plagadas de comunicaciones simult谩neas en diversos niveles.
- El orientador en cuanto experto debe tener en cuenta que tanto el diagn贸stico como el
seguimiento o terapia posterior se hagan teniendo en cuenta los elementos relacionales
impl铆citos.
- La familia, desde esta perspectiva, se mostrar谩 como un terreno en el que tiene lugar
determinadas reglas para mantener estilos, introducir cambios o defender posiciones que se
estiman inamovibles.
- El orientador familiar, ha de ser un experto en descubrir las reglas del juego sist茅mico que pone
en pr谩ctica una familia concreta. La orientaci贸n familiar tendr谩 mucho de estrategia, para actuar
sobre tales reglas y modificar la interacci贸n que dificulta el desarrollo personal de sus miembros.
Igualmente, deber谩 conocer las t茅cnicas que facilitan los cambios en la estructura del sistema si
es que con ellos se favorece el progreso de cada miembro y del grupo familiar como elemento
dinamizante y de maduraci贸n (R铆os Gonz谩lez, 1994: 31-32).
La Orientaci贸n Familiar (O.F) se entiende como la utilizaci贸n de recursos a trav茅s de los cuales
apoyar y reforzar la realizaci贸n de la 芦area educativa y maduradora禄 de la familia, durante un
proceso continuo. Tambi茅n tiene como objetivo fomentar determinadas capacidades (por
ejemplo: las relaciones, c贸mo interact煤a la familia, crear v铆nculos sanos y eficaces) que ayuden a
los miembros de la familia de forma individualizada.
R铆os Gonz谩lez define la O.F como 芦el conjunto de t茅cnicas, m茅todos, recursos y elementos
encaminados a fortalecer los v铆nculos que unen a los miembros de un sistema familiar para que
puedan alcanzar los objetivos que tiene la familia como agente o instituci贸n educativa禄 (R铆os
Gonz谩lez, 1984).
El contenido fundamental de la Orientaci贸n Familiar se basa en la ayuda t茅cnica que se le
proporciona a la familia. Como hemos podido observar esta ayuda variar谩 dependiendo de la
situaci贸n por la que est茅 pasando la familia, yendo desde una ayuda m谩s educativa o de
asesoramiento, niveles en los que normalmente las familias poseen capacidad para resolver sus
dificultades pero necesitan de la orientaci贸n del profesional en algunas cuestiones; a una
terap茅utica, en la que el sistema familiar. se encuentra en una situaci贸n extrema o
desequilibrante y normalmente no son capaces de elaborar una soluci贸n que les permita cambiar
y mejorar.
Todas las familias se rigen por una serie de reglas que le permiten avanzar y evolucionar hacia
una continua apertura, en la que el equilibrio (homeostasis) entre los factores estables
(morfoest谩ticos) y los factores que son susceptibles de cambio (morfogen茅ticos) hagan posible el
progreso de todos los miembros del sistema familiar.
Aquella persona que quiera trabajar con familias ha de tener en cuenta un aspecto muy
importante relacionado con el p谩rrafo anterior. Sabemos que las familias est谩n sujetas a
cambios, por ello es fundamental saber y precisar con la mayor exactitud posible, qu茅 es lo que
cambia en ella y qu茅 es lo que se mantiene, es decir, aquello que le proporciona estabilidad y
permanencia y aquello que le provoca cambios.
En todas las familias nos vamos a encontrar una serie de factores fijos (temas comunes y
universales) que siempre se van a dar y que luego cada una adecuar谩 a su particular modo de
vida. La funci贸n del Educador ser谩 clarificar y hacer presente en la orientaci贸n dichos factores.
El educador debe tener en cuenta algunas cuestiones:
- La resistencia de la familia a la orientaci贸n. Ocurre sobre todo al inicio de 茅sta que es cuando
hay mayor grado de reticencia (esta caracter铆stica depender谩 del tipo de familia, el motivo o
causa, el tiempo, la econom铆a, las relaciones...).
- La neutralidad del orientador. El orientador debe hacer ver a la familia que 芦est谩 con todos pero
con ninguno en particular禄. Para trabajar con la neutralidad, es fundamental que el orientador
conozca y tenga muy presente cu谩les son sus valores y cu谩les son los valores con los que se
mueve la familia. En estos casos los valores del Educador han de servir para suscitar eficacia en
la familia y no controversia.
Este conjunto de fen贸menos constituyen lo estable de la instituci贸n familiar. Y sobre ello es sobre
lo que ha de actuar el Educador Familiar.
MONITOR DE LUDOTECAS
Seg煤n la etimolog铆a, la palabra Ludoteca viene del Lat铆n 芦ludos禄, que significa juego, fiesta, la
cual fue unida a la palabra 芦theca禄 que significa caja o local para guardar algo. No obstante, la
Ludoteca no es apenas un local donde se guarden juegos y juguetes. Realmente no puede ni
debe ser un simple dep贸sito de juguetes, pues su objetivo principal es estimular al ni帽o y su
familia a jugar, ofreci茅ndoles un espacio y juguetes pre-clasificados, propuestas de diversos
juegos y actividades de entretenimientos, a trav茅s de personas (animadores, recreacionistas,
artesanos, educadores, Ludotecarios) que deber谩n ser preparados para estas funciones.
Las Ludotecas son un espacio de expresi贸n ludocreativa, que reciben una heterogeneidad de
ni帽os, cuya funci贸n es desarrollar un programa de coeducaci贸n, con posibilidades de
participaci贸n de varias generaciones. Brindar谩n actividades l煤dicas que hagan experimentar la
creatividad a partir de materiales diversos, sin olvidar las necesidades de integraci贸n social, de
creaci贸n cultural y de permanente est铆mulo que precisa el crecimiento humano.
Podemos considerar a la Ludoteca como un centro infantil de tiempo libre que pone a disposici贸n
de los ni帽os una colecci贸n de juguetes para ser utilizados en el mismo local o para ser tomados
en pr茅stamo. Cabr铆a decir que la Ludoteca es al juguete lo que la biblioteca al libro. Desde ellas
podemos potenciar el asociacionismo infantil y el fomento de la participaci贸n ciudadana.
El trabajo es la principal caracter铆stica de las Ludotecas, tomando como eje principal de la
intervenci贸n el juego, junto con los Ludotecarios, que ser谩n los encargados del correcto
desarrollo del proyecto de intervenci贸n, transform谩ndose en un elemento canalizador de toda la
din谩mica que se genera.
Al igual de que existen distintos tipos de Ludotecas tambi茅n existen distintas definiciones:
- Desde el a帽o 1983, la enciclopedia Catalana define la Ludoteca como:
芦Instituciones recreativo-culturales especialmente pensadas para desarrollar la personalidad del
ni帽o principalmente a trav茅s del juego y el juguete. Con este objetivo, posibilitan el juego infantil
con la oferta tanto de los materiales necesarios (juguetes, espacios de juego abiertos y cerrados)
como de las orientaciones, ayudas y compa帽铆a que necesiten para jugar. Los principales
objetivos dentro de un marco de desarrollo comunitario, son prestar a los ni帽os, aquellos
juguetes que escojan, practicar el juego en grupo, orientar a padres en relaci贸n al consumo de
juguetes, ayudar a la integraci贸n del ni帽o con necesidades espec铆ficas mediante el juego, la
construcci贸n de juguetes, la realizaci贸n de actividades de animaci贸n infantil y la prueba de
juguetes para estudiar su bondad, facilitando esta informaci贸n a los fabricantes禄 (Mar铆a de
Borja).
- Una de las definiciones m谩s acertada de Ludoteca hasta el momento, es la realizada por
ATZAR (Asociaci贸n de Ludotecarias y Ludotecarios de Catalu帽a):
芦La Ludoteca es un equipamiento dirigido por un equipo estable de profesionales, los
ludotecarios, con un proyecto espec铆fico a trav茅s del juego y el juguete. La Ludoteca dispone de
un fondo l煤dico significativo, tiene voluntad de servicio p煤blico y utiliza el juguete como una de
las principales herramientas de intervenci贸n educativa, social y cultural禄.
- Definici贸n de Raimundo Dinello:
芦Las Ludotecas son espacios de expresi贸n l煤dica, creativa, transformados por la imaginaci贸n,
fantas铆a y creatividad de los ni帽os, j贸venes, adultos y abuelos donde todos se divierten con
espontaneidad, libertad y alegr铆a禄.
De estas definiciones y de la realidad actual de los centros, se extrae la caracter铆stica propia de
la Ludoteca: El trabajo, tomando el juego como eje central de la intervenci贸n. Por tanto, el
entorno f铆sico y la programaci贸n (estructurada entorno al proyecto de intervenci贸n y pedag贸gico
del centro) ha de estar siempre relacionada con el mundo del juego y el juguete.
Por todo lo dicho en este apartado, las Ludotecas se justifican debido a la p茅rdida de espacios
de juego en la calle, la falta de compa帽eros de juego que esto comporta, la disminuci贸n del
n煤mero de hijos en el n煤cleo familiar, la imposibilidad de disponer de materiales de juego y por
supuesto el reconocimiento del juego como elemento indispensable en el desarrollo infantil y
juvenil.
La formaci贸n que brinda la Ludoteca se desarrolla en un contexto abierto, sin presiones ni
premuras para que, de esta forma, opere en t茅rminos de necesidades aut茅nticas y no de
dispositivos de adaptabilidad o resistencia.
En las ciudades, fundamentalmente, los obst谩culos que los ni帽os tienen para disfrutar del juego
son notables. De ah铆 que las Ludotecas conforman, por tanto, un recurso necesario para el
tiempo libre infantil que debe ser valorado por todos los que tienen responsabilidades en la
formaci贸n de los j贸venes.
Las Ludotecas son espacios para el juego: Centros recreativo-culturales pensadas
especialmente para los ni帽os y adolescentes, con la misi贸n de desarrollar la personalidad del
ni帽o a trav茅s del juego y del juguete principalmente. Para ello, ofrecen tanto los elementos
materiales necesarios (juguetes, material l煤dico, espacios de juegos cerrados, etc.), como las
orientaciones, ayudas y compa帽铆a que requieran para el juego.
Las Ludotecas pueden ser centros independientes o bien pueden estar integradas en centros de
animaci贸n, escuelas, bibliotecas, casas de cultura u otras instituciones socioculturales.
Las Ludotecas son hoy m谩s necesarias que nunca, debido sobre todo:
- A las caracter铆sticas de las metr贸polis (merma de espacios de juego en la calle, desconfianza a
dejar los ni帽os solos en los parques, las viviendas son peque帽as,...).
- Al estilo de vida moderno (ritmo trepidante, trabajo de los padres,...). El incremento de la mujer
al mercado laboral hace que cada vez m谩s los padres dispongan de menos tiempo libre para
dedicarlo a los hijos.
- A las peculiaridades de la familia actual (la falta de hermanos en el n煤cleo familiar y con
quienes poder jugar, escasez de compa帽eros de recreo,...).
- A las caracter铆sticas de la escuela (imposibilidad de disponer de materiales de juego
adecuados, escasez de espacios, jornada intensiva,...).
- El consumismo est谩 imponiendo juegos industrializados e individualistas, como los videojuegos,
las consolas, los juegos de ordenador,...
Por ello existe en el mundo educativo un creciente reconocimiento del juego como elemento
imprescindible en el desarrollo infantil y juvenil.
Las Ludotecas son espacios de encuentro, donde los diferentes miembros de una comunidad se
re煤nen para socializar saberes, ense帽anzas, conocimientos e ideas por medio del juego. Es un
espacio oportuno para el desarrollo de la socializaci贸n, de la posibilidad creadora, la sensibilidad,
la afirmaci贸n y el sentido cr铆tico de sus participantes. A trav茅s de esta interacci贸n social se
fomenta la libertad, la solidaridad, la comprensi贸n, el respeto, la autodisciplina y la tolerancia,
construyendo paulatinamente el tejido social.
Sintetizando, podemos decir que las Ludotecas son:
- Lugares de esparcimientos.
- Espacios p煤blicos cuyo centro de inter茅s es el juego.
- Recursos dinamizadores del tiempo libre.
- Espacios especialmente preparados para jugar.
- Lugares de interrelaci贸n personal entre ni帽os y j贸venes cuyo medio es el juego.
- Sitios apropiados para el desarrollo de la libertad, donde el ni帽o es el protagonista.
- Lugares para divertirse.
- Espacios de juego con juguetes y materiales l煤dicos, animado por Ludotecarios.
- Ofertas socioculturales que responden a las necesidades del barrio.
- Espacios de desarrollo, con o sin juguetes, del tiempo libre.
- Espacio donde se potencia el asociacionismo infantil y se impulsa la participaci贸n ciudadana.
Importancia en la educaci贸n infantil y car谩cter pedag贸gico de la Ludoteca:
Podr铆amos decir que la caracter铆stica propia de la Ludoteca es la acci贸n pedag贸gica que tiene el
juego como metodolog铆a y el juguete como recurso esencial de la intervenci贸n, apoyada por
agentes que posibilitan el desarrollo del proyecto educativo.
Observamos que muy diversos autores coinciden en subrayar la funci贸n educativa del juego. La
etapa infantil, fundamental en la construcci贸n del individuo, viene en gran parte definida por la
actividad l煤dica, de forma que el juego aparece como algo inherente al ni帽o. Ello nos impulsa a
establecer su importancia de cara a su utilizaci贸n en el medio escolar. Aunque conviene aclarar
que todas las afirmaciones precedentes no excluyen a otro tipo de aportaciones did谩cticas y que
el juego no suplanta otras formas de ense帽anza.
En este sentido la propia L.O.G.S.E. (Ley Org谩nica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenaci贸n
General del Sistema Educativo) especifica cuando se refiere a la etapa de Educaci贸n Infantil
(MEC, 1992) que es imprescindible destacar la importancia del juego como la actividad propia de
esta etapa. En el juego se a煤nan, por una parte, un fuerte car谩cter motivador y, por otra,
importantes posibilidades para que el ni帽o y la ni帽a establezcan relaciones significativas y el
profesorado organice contenidos diversos, siempre con car谩cter global, referidos sobre todo a
los procedimientos y a las experiencias, evitando la falsa dicotom铆a entre juego y trabajo escolar.
En las Orientaciones Did谩cticas Generales de esta etapa educativa se considera que el juego es
un instrumento privilegiado para el desarrollo de las capacidades que se pretenden que alcance
el ni帽o, por el grado de actividad que comporta, por su car谩cter motivador, por las situaciones en
que se desarrolla y que permiten al ni帽o globalizar, y por las posibilidades de participaci贸n e
interacci贸n que propicia entre otros aspectos.
En las orientaciones did谩cticas espec铆ficas de cada una de las tres 谩reas de Educaci贸n Infantil
se hace tambi茅n menci贸n al juego. Por ejemplo, en el 谩rea de Identidad y Autonom铆a personal
se habla de la planificaci贸n de espacios que inviten a los ni帽os y ni帽as a realizar variadas
actividades, que contribuyan al descubrimiento de su propio cuerpo y del de los dem谩s, de sus
posibilidades y limitaciones. En el 谩rea del Medio F铆sico y Social se dice que el educador ha de
ofrecer al ni帽o, principalmente en los primeros tramos de la etapa, actividades que posibiliten el
juego, la manipulaci贸n, la interacci贸n y la exploraci贸n directa del mundo que le rodea. A medida
que los ni帽os van creciendo, el educador debe ofrecerles actividades de una mayor complejidad,
como por ejemplo la construcci贸n de peque帽os artefactos y aparatos sencillos que tengan
sentido para ellos y les lleven a perfeccionar sus adquisiciones y a aplicarlas. En el 谩rea de
Comunicaci贸n y Representaci贸n, por ejemplo, se se帽ala que el juego es un elemento educativo
de primer orden para trabajar los contenidos referentes a estos lenguajes, por su car谩cter
motivador, por las posibilidades que ofrece al ni帽o para que explore distintas formas de
expresi贸n y por permitir la interacci贸n entre iguales y con el adulto.
Si el juego se ha demostrado que es tan importante para la ecuaci贸n infantil, del mismo modo lo
es su pr谩ctica en una Ludoteca como espacio de educaci贸n no formal donde se fomenta el
aprendizaje a trav茅s del juego. El juego es un recurso que permite al ni帽o hacer por s铆 solo
aprendizajes significativos y que le ayuda a proponer y alcanzar metas concretas de forma
relajada y con una actitud equilibrada, tranquila y de disfrute. Por ello, el educador, al planificar,
debe partir de que el juego es una tarea en la que el ni帽o hace continuamente ensayos de
nuevas adquisiciones, enfrent谩ndose a ellas de manera voluntaria, espont谩nea y placentera.
El juego es un instrumento trascendente de aprendizaje de y para la vida y por ello un importante
instrumento de educaci贸n, y para obtener un m谩ximo rendimiento de su potencial educativo, ser谩
necesaria una intervenci贸n did谩ctica consciente y reflexiva. Dicha intervenci贸n did谩ctica sobre el
juego en la Ludoteca debe ir encaminada a:
- Permitir el crecimiento y desarrollo global de ni帽os y ni帽as, mientras viven situaciones de placer
y diversi贸n.
- Constituir una v铆a de aprendizaje del comportamiento cooperativo, propiciando situaciones de
responsabilidad personal, solidaridad y respeto hacia los dem谩s.
- Propiciar situaciones que supongan un reto, pero un reto superable.
- Evitar que en los juegos siempre destaquen, por su habilidad, las mismas personas,
diversificando los juegos y dando m谩s importancia al proceso que al resultado final.
- Proporcionar experiencias que ampl铆en y profundicen lo que ya conocen y lo que ya pueden
hacer.
- Estimulaci贸n y aliento para hacer y para aprender m谩s.
- Oportunidades l煤dicas planificadas y espont谩neas
- Tiempo para continuar lo que iniciaron.
- Tiempo para explorar a trav茅s del lenguaje lo que han hecho y c贸mo pueden describir la
experiencia.
- Propiciar oportunidades para jugar en parejas, en peque帽os grupos, con adultos o
individualmente.
- Compa帽eros de juego, espacios o 谩reas l煤dicas, materiales de juego, tiempo para jugar y un
juego que sea valorado por quienes tienen en su entorno.
Objetivos de las Ludotecas:
Sus objetivos, funciones y servicios se supeditar谩n al sistema social, educativo y cultural de cada
comunidad, aunque tradicionalmente las Ludotecas tienen como objetivo com煤n el desarrollo de
actividades l煤dicas a partir del pr茅stamo de juguetes y materiales de juego.
Seg煤n la Asociaci贸n Nacional Brit谩nica de Ludotecas, 茅stas deben promover el principio de la
importancia del juego para el desarrollo infantil y actuar como servicio preventivo y de soporte
para las familias con hijos peque帽os, a trav茅s del pr茅stamo de juguetes adecuados que permitan
compartir el juego en el hogar.
Entre los objetivos generales de la Ludoteca podemos considerar:
- Educar en y para el tiempo libre:
- Favorecer el desarrollo personal.
- Realizar actividades que favorezcan un uso l煤dico, divertido y creativo del tiempo de ocio.
- Entrenarse en la autogesti贸n del tiempo libre.
- Recuperar los espacios, los medios y el tiempo oportuno para jugar.
- Trabajar aquellos valores humanos b谩sicos para la convivencia y el desarrollo individual y
colectivo.
- Motivar a los ni帽os para la participaci贸n en su comunidad y en la elaboraci贸n de actividades
propias.
- Favorecer la socializaci贸n de ni帽os y adolescentes.
- Ofrecer una alternativa socioeducativa al ocio y el tiempo libre de la familia.
- Conocer recursos y ponerlos en pr谩ctica con los participantes desde una perspectiva l煤dica y
globalizadora, sin deterioro del desarrollo aut贸nomo del juego libre.
- Desarrollar la comunicaci贸n y mejorar las relaciones del ni帽o con el adulto en general y de los
hijos con los padres en particular.
- Potenciar actitudes y habilidades saludables, as铆 como los valores de solidaridad en el grupo.
- Promocionar actividades creativas que incrementen las perspectivas de un tiempo de ocio
liberador y beneficioso.
- Facilitar el acceso al juego y al juguete:
- Integrar a la poblaci贸n menos favorecida en las actividades de la Ludoteca.
- Practicar juegos que favorezcan la integraci贸n, la cooperaci贸n, la convivencia y las relaciones
amistosas.
- Conocer la diversidad de juegos y juguetes que permitan el desarrollo de la creatividad, la
autonom铆a personal y la diversi贸n.
- Potenciar la integraci贸n de ni帽os y grupos sociales cualquiera que sea su condici贸n f铆sica o
ps铆quica.
- Recuperar los juegos tradicionales, el folklore y la cultura popular.
- Fomentar las oportunidades para que todos los ni帽os y j贸venes tengan acceso a los juegos y
los juguetes.
- Apoyar la creaci贸n de nuevos espacios de interacci贸n y experiencias pr谩cticas entre los adultos
y los ni帽os.
- Difundir la importancia y necesidad del juego:
- Dar a conocer las posibilidades educativas de la Ludoteca.
- Ofertar actividades, recursos l煤dicos y documentaci贸n sobre el juego y los juguetes.
- Reflexionar sobre la importancia de la actividad l煤dica para el desarrollo humano.
- Considerar las necesidades recreativas e intereses l煤dicos individuales, colectivos del grupo
familiar, de la comunidad, etc.
Funciones de las Ludotecas:
Para definir cuales son las funciones de la Ludoteca, creemos totalmente acertada la realizada
por Josep M陋 Allu猫, presidente de Atzar, durante su ponencia en el IV Congreso de Ludotecas
celebrado en Valencia durante 1999:
- Funci贸n Recreativa: La Ludoteca es un espacio de juego, y como tal ha de ofrecer diversi贸n,
ser atractivo y hacer disfrutar a sus usuarios. Proporcionar a los ni帽os aquellos juguetes que
hayan escogido en funci贸n de sus gustos, aptitudes y posibilidades, adem谩s de ser algo
recreativo potencia la autonom铆a de los mismos.
- Funci贸n Educativa: El juego, es un mecanismo de aprendizaje innato, la misi贸n de la Ludoteca
es aprovechar este impulso natural para orientarlo a un desarrollo integral y positivo de la
persona. Como realizar actividades de animaci贸n infantil relacionadas principalmente con el
juego y el juguete, de manera en la que se fomente el aprendizaje, se fomente valores positivos
y saludables, contribuyendo al desarrollo integral de los ni帽os.
- Funci贸n socio-econ贸mica: Actualmente, muy pocas personas pueden permitirse a nivel
particular el uso de las posibilidades de juego que ofrece una Ludoteca, y no tan solo a nivel
material, sino tambi茅n de espacios y compa帽eros de juego que la Ludoteca posibilita. Como por
ejemplo, es importante el orientar a los padres en relaci贸n con la adquisici贸n de juguetes que
convengan a sus hijos.
- Funci贸n Comunitaria: Las Ludotecas han de emerger como puntos de informaci贸n sobre el
fen贸meno l煤dico, fuente de recursos para otros colectivos, y han de formar parte del entorno
comunitario en el que se encuentran ubicados para desarrollar su papel educativo. Como
promover el juego en grupos, con compa帽eros de edades similares, favorecer la comunicaci贸n y
facilitar la integraci贸n social y escolar en espacios normalizados mediante la participaci贸n de los
menores y de su familia en actividades organizadas por los monitores fuera de la Ludoteca
(excursiones de tipo cultural, a espacios naturales, etc.).
- Funci贸n de Investigaci贸n: Las Ludotecas son el terreno de pruebas m谩s real que existe para
todos los juegos que entran en ella. Por esto hace falta analizar estos materiales y surgir como
puente entre consumidores y productores, velando por la calidad de sus herramientas de
intervenci贸n. Por ejemplo, probar los juguetes para conocer su calidad material y tambi茅n las
reacciones del ni帽o ante ellos, facilitar esta informaci贸n a los fabricantes de juguetes que la
soliciten, reparar aquellos juguetes que se hayan estropeado, etc.
Entre las utilidades y los beneficios que aporta la Ludoteca podemos considerar:
- Las Ludotecas satisfacen principalmente las necesidades de ni帽os solos, con quienes los
padres no juegan. En ella los lazos familiares adquieren fuerza y se estrechan las relaciones de
los padres con los hijos.
- La Ludoteca es una vigilante de la calidad del juego y brinda a los padres la posibilidad de
probar diversos juguetes antes de comprarlos. All铆, el ni帽o usuario se transforma en creador y
receptor de juguetes, algunos de ellos, incluso, creados por otros ni帽os de su edad.
- La Ludoteca constituye un intento de control del consumo irracional. Los precios de los
juguetes, como los de todos los art铆culos, no cesan de aumentar, raz贸n por la cual la Ludoteca
se ha vuelto una excelente opci贸n.
- El principio de la Ludoteca, pretende mejorar la calidad de la vida y tejer lazos humanos en el
seno de una comunidad, a trav茅s de la participaci贸n en el juego.
Destinatarios:
A nivel general, las Ludotecas son un recurso destinado a ni帽os normalizados para su
entrenamiento l煤dico y aprendizaje a trav茅s del juego. A 茅l, acuden peri贸dicamente, una vez que
han salido de la escuela y ha terminado su jornada escolar. Como ya hemos dicho
anteriormente, estos recursos contribuyen al desarrollo integral de los menores y cumple una
serie de funciones muy importantes.
Los destinatarios de las Ludotecas son, por tanto, menores de entre 2 y 14 a帽os,
aproximadamente, porque pueden ser algo mayores.
Pero, a veces, ocurre que este recurso est谩 destinado, en gran medida, al apoyo de programas
espec铆ficos de los Centros de Servicios Sociales y, sobre todo, cuando est谩n gestionados por los
Ayuntamientos.
En estos 煤ltimos casos comentados, los destinatarios presentan unas caracter铆sticas especiales,
como:
- La mayor铆a son menores que pertenecen a familias en desventaja social, con desestructuraci贸n
familiar.
- Tienen problemas socioecon贸micos en sus hogares, y muchos no pueden disfrutas apenas de
juguetes y juegos.
- La ocupaci贸n de su tiempo libre se realiza de forma inadecuada, pasando mucho tiempo en la
calle y sin control de nadie adulto, generando conflictos.
Por tanto, las Ludotecas tienen una funci贸n educativa important铆sima, adem谩s de todas las ya
se帽aladas, que contribuir谩n a la integraci贸n social de los menores y a su desarrollo integral como
personas con unos valores, h谩bitos y comportamientos normalizados.
Esto nos lleva a la siguiente conclusi贸n: que el ni帽o no es un ser aislado, sino que alrededor
suyo tiene una familia con una estructura y caracter铆sticas determinadas, con un grupo de
amigos e incluido en un barrio con un ambiente y unas condiciones sociales concretas. Todo ello
influir谩 en las caracter铆sticas psicol贸gicas y personales del ni帽o, y son aspectos que hay que
tener en cuenta a la hora de trabajar con los menores en una Ludoteca (y en otros contextos
tambi茅n).
En funci贸n de la situaci贸n de los ni帽os que participen en la Ludoteca, as铆 como de sus carencias
y necesidades que estos tengan, podemos determinar qu茅 tipo de actividades con las m谩s
apropiadas para ellos.
Algo a tener muy en cuenta, es que puede existir alg煤n ni帽o o varios con alguna discapacidad.
En este caso, se deber谩n adaptar las actividades a estos ni帽os, y se deber谩n tener en cuenta en
todo momento su discapacidad, tratando de facilitar la integraci贸n con el resto del grupo.
Tambi茅n, nos podr铆a ocurrir que alg煤n destinatario de la Ludoteca fuera un ni帽o cuyo pa铆s de
origen no fuera Espa帽a. En este caso, las pautas de actuaci贸n ser铆an las mismas que para los
ni帽os con discapacidad, es decir, el fomento de la integraci贸n.
Por todo lo dicho, podemos llegar a la conclusi贸n que los destinatarios de las Ludotecas pueden
ser ni帽os muy heterog茅neos y con necesidades muy diversas. Esto, aumentar铆a la complejidad
del trabajo diario, pero potenciar铆a el enriquecimiento mutuo y el desarrollo de valores positivos
en los ni帽os. Las diferencias entre ellos, no pueden verse como una limitaci贸n, todos son ni帽os,
sean como sean, y esa debe ser nuestra idea clave para trabajar con los destinatarios de las
Ludotecas.
ANIMACI脫N DE LA TERCERA EDAD
Unos de los impactos que han revolucionado el objeto de estudio de la psicolog铆a evolutiva ha
sido el auge de estudios sobre sujetos ancianos. Estudios que han pasado a formar parte
integrante de la concepci贸n del ciclo de la vida en Psicolog铆a del desarrollo.
A lo largo de la historia, fil贸sofos, literatos, cient铆ficos, etc... han intentado dar una explicaci贸n de
por qu茅 ciertos individuos han alcanzado una gran longevidad. Estos mitos pueden englobarse
en torno a tres n煤cleos b谩sicos:
a) Mito Antediluviano: este tema hace referencia a la creencia popular de que las personas en la
antig眉edad alcanzaban una vida extraordinariamente larga.
b) Tema Hiperb贸reo: tiene su origen en la cultura de la Grecia cl谩sica.
c) Tema del rejuvenecimiento: este es el m谩s extendido en la mayor铆a de las culturas ya que se
plantea la b煤squeda de la eterna juventud.
Remontadamente en la historia, Plat贸n adopta en su libro La Rep煤blica, una postura vivencial
ante la vejez, entendiendo que est谩 determinada, por la existencia que se ha llevado en la
juventud y en la adultez. Por el contrario Arist贸teles, define la vejez como una enfermedad
natural con el consiguiente deterioro y ruina personal.
Durante la 茅poca renacentista y el Barroco se consider贸 que esta etapa de la vida supon铆a una
decrepitud y una decadencia som谩tica, as铆 como una p茅rdida de facultades mentales.
PERIODOS EN EL ESTUDIO DEL ENVEJECIMIENTO
Se pueden distinguir tres periodos en el estudio cient铆fico del envejecimiento:
A) PERIODO INICIAL:
En 1835, Quetelet public贸 芦El hombre y el desarrollo de sus facultades禄. En su investigaci贸n
examin贸 la edad de los autores dram谩ticos franceses e ingleses, analizando su productividad en
relaci贸n con la edad, el resultado qued贸 reflejado en una curva normal. Existe una mayor
productividad en la etapa intermedia de la vida y a partir de los 50-55 a帽os, se inicia un gradual
descenso. Destac贸 la importancia de factores sociales y biol贸gicos en el proceso del
envejecimiento.
Galton fue probablemente el investigador m谩s eminente en el campo del envejecimiento. Intent贸
determinar las modificaciones que el organismo experimenta con la edad. Realiz贸 mediciones en
17 habilidades distintas, en sujetos de edades comprendidas entre 5 y 80 a帽os. Demostr贸 que
ciertas caracter铆sticas como la capacidad visual, experimentaban un deterioro con la edad,
mientras que otras como el 芦sentido de posici贸n erecta禄 no acusaban diferencias. La
importancia de este periodo estriba en el inter茅s de los investigadores por realizar mediciones
objetivas.
B) APARICI脫N DE LOS PRIMEROS ESTUDIOS SISTEM脕TICOS SOBRE ENVEJECIMIENTO:
Stanley Hall, publica su obra 芦Senectud, la segunda mitad de la vida禄 que representa el primer
estudio realizado desde el punto de vista psicol贸gico, a cerca del envejecimiento.
La innovaci贸n m谩s destacable es su renuncia a aceptar un 芦modelo deficitario禄 y que el
resultado de sus investigaciones ponga de relieve, mayores diferencias individuales de las que
se puedan dar en la juventud.
Osler, m茅dico internista, contribuy贸 al estudio de la Gerontolog铆a, al descubrir que el
envejecimiento se relaciona con el estado de los vasos sangu铆neos, manteniendo que si la
inteligencia cambia con la edad, es el resultado del envejecimiento de las arterias m谩s que de la
edad misma.
En las mismas fechas, Paulov y sus colaboradores, enfatizaban la importancia del. S.N.C.
Paulov encontr贸 (en perros) que la movilidad del sistema nervioso desciende con la edad. Tanto
la posici贸n de Osler como la de Paulov siguen investig谩ndose en la actualidad, existiendo una
pol茅mica abierta, sobre si el S.N.C. envejece solo a causa de influencias externas, tal como un
inadecuado riego sangu铆neo, o a causa de que a una edad determinada se deterioran las
funciones del S.N.C.
Este periodo tom贸 la forma, al menos en EE.UU., de estudios experimentales.
C) AUGE DEL ESTUDIO DE LA GERONTOLOG脥A:
El comienzo de este periodo se podr铆a establecer a partir de 1933, en la d茅cada de los 30,
aparecieron algunos conceptos b谩sicos dentro del estudio del envejecimiento, que podr铆an
concretarse en dos aspectos fundamentales:
a) Que el envejecimiento es algo complejo y que su marco de estudio debe ser interdisciplinario.
b) Que el envejecimiento representa un proceso interactivo, entre disposiciones biol贸gicas,
psicol贸gicas y sociales.
Una de las razones por las cuales en este periodo tomaron gran auge los estudio gerontol贸gicos
consiste en que, alrededor de 1930, la poblaci贸n en torno a los 65 a帽os aument贸 en un 35 %
aproximadamente. La Gerontolog铆a en 1940, adquiri贸 un car谩cter de ciencia independiente y con
gran relevancia.
ORIENTACI脫N PARA EL ESTUDIO DE LA GERONTOLOG脥A
Para Riegel, revisando la historia de las ciencias, se observa la coexistencia de dos
orientaciones distintas, la angloamericana y la continental europea.
Riegel defiende una posici贸n dial茅ctica que tiene en cuenta, no solo el qu茅 de este desarrollo,
sino tambi茅n el como y el porqu茅 de los cauces que han seguido los estudios del envejecimiento.
A) Orientaci贸n angloamericana:
Las bases filos贸ficas de esta orientaci贸n, las encontramos en Hobbes, Darwin y Locke. Partiendo
de estas bases filos贸ficas, Galton se ocup贸 de establecer comparaciones entre distintos grupos
de edad en cuanto a muy distintas caracter铆sticas, considerando siempre como patr贸n 贸ptimo al
var贸n adulto medio. En consecuencia los otros grupos sociales, quedaban en clara desventaja.
La mayor铆a de las investigaciones realizadas con ancianos, tienden a buscar un factor general
que explique la disminuci贸n de las habilidades psicomotoras con la edad.
B) Orientaci贸n continental europea:
Las ideas de Rousseau tuvieron una gran influencia en el desarrollo de esta orientaci贸n. En
contraste con la anterior, confiere un car谩cter activo al individuo en su propio desarrollo, este
car谩cter encuentra su mayor expresi贸n en la teor铆a del desarrollo cognitivo de Piaget.
Dentro del campo del envejecimiento, esta orientaci贸n siempre ha relacionado esta etapa de la
vida con aspectos sociales. La teor铆a del rol y la teor铆a del si mismo, han producido efectos muy
notables en psicolog铆a y sociolog铆a de la ancianidad y la madurez, enfatizando el car谩cter
interdependiente de condiciones externas e internas.
C) Orientaci贸n dial茅ctica:
El yo individual o personalidad es el resultado de la interacci贸n dial茅ctica entre el hombre y el
mundo, entre el individuo y la sociedad. El mundo social forma al hombre y, a su vez, 茅l lo
transforma y se transforma a s铆 mismo.
La noci贸n que toma del paradigma americano es la de concebir un organismo pasivo en un
mundo no estructurado, y del paradigma europeo toma el sentido de un organismo activo que va
construyendo su mundo. Podamos considerar a Erikson, como un antecedente de la orientaci贸n
dial茅ctica, en cuanto que postula el desarrollo como producto de fuerzas internas y externas.
Esta postura en Gerontolog铆a se apoya en dos puntos de vista:
- Sociolog铆a y antropolog铆a.
- Biolog铆a y medicina.
Sociolog铆a del desarrollo adulto y ancianidad:
Las teor铆as psicosociol贸gicas han tenido en cuenta la existencia de una dial茅ctica entre el
individuo y la sociedad. As铆 las teor铆as del rol defienden que los comportamientos individuales
est谩n determinados por los papeles que la sociedad asigna a las posiciones que el individuo
ocupa dentro del contexto social.
Biolog铆a del desarrollo adulto y ancianidad:
La mayor铆a de las teor铆as que explican el deterioro en la ancianidad, tienen su base en el
deterioro celular, p茅rdida de funciones, etc... Otra rama de investigaciones biol贸gicas explica la
ancianidad desde la teor铆a del desgaste acumulado: los procesos del metabolismo celular
conducen a la producci贸n de materiales de desecho, que en los ancianos no pueden ser
renovados completamente. Sin embargo, estudios recientes han descubierto la existencia de
cierta sustancia que administrada a los organismos viejos, disuelve las sustancias de desecho y
permite la vuelta al equilibrio. Esto apoya la idea de que el proceso degenerativo no es
irreversible.
En una interpretaci贸n dial茅ctica del desarrollo, el desarrollo psicol贸gico individual se ve desde
una perspectiva interaccionista entre cambios biol贸gico, culturales y sociales.
AN脕LISIS CR脥TICO DE LA HISTORIA DE LA GERONTOLOG脥A
Despu茅s de repasar la bibliograf铆a sobre an谩lisis cuantitativos, la inmensa mayor铆a de estos
estudios representan poco m谩s que un enorme despliegue de esfuerzos que quedan
difuminados en parte por la metodolog铆a estad铆stica que los sustenta.
Para Riegel, nuestros conceptos de investigaci贸n y teor铆a no han avanzado m谩s all谩 de los
puntos de vista del siglo XIX. Una actitud mecanicista ante la investigaci贸n ocasiona que no se
ascienda en el conocimiento y no ayuda al crecimiento de la sociedad. El progreso en el
conocimiento y en la ciencia, est谩 siempre codeterminado por factores no cient铆ficos y por las
demandas de la sociedad en que se desarrollan.
Siguiendo a Riegel, se hace necesario la incorporaci贸n de nuevos modelos en las Ciencias
Sociales y en concreto en la Psicolog铆a Gerontol贸gica. Se trata de que la investigaci贸n y los
modelos puedan habilitarnos para desarrollar una forma m谩s rigurosa de conceptualizaci贸n. En
definitiva, se postula la necesidad de la reorientaci贸n y reevaluaci贸n de la direcci贸n de esta
disciplina en un nuevo concepto de individuo, sociedad y desarrollo.
Las razones que explican el aumento constante de la poblaci贸n anciana en relaci贸n con la
poblaci贸n total son ante todo, por una parte, los avances m茅dicos que han elevado la esperanza
de vida y por otra, la disminuci贸n del 铆ndice de natalidad.
Se va en camino, pues, de formar parte de una sociedad envejecida en la que si el progreso
m茅dico continua como hasta ahora nos encontraremos con ancianos que contar谩n en el futuro
con un m谩s alto grado de salud, educaci贸n y actividad pol铆tica. Este hecho va a suponer un
cambio en la estructura social total. Para afrontar este proyectado cambio en la estructura social,
se hace necesaria una labor conjunta entre distintas disciplinas.
Ante todo hay que tener en cuenta, la perspectiva del ciclo vital como una unidad, lo cual lleva
impl铆cita la consideraci贸n de que la vivencia de la vejez est谩 determinada por las experiencias
que el sujeto ha ido acumulando a lo largo de su vida.
La mayor铆a de las personas cuando alcanzan la tercera edad, no est谩n preparados para asumir
su papel y lo viven como un periodo largo y angosto. Ello es debido en parte, a que las normas y
el sistema educativo que les ha condicionado no ha tenido en cuenta las consecuencias
pr谩cticas relacionadas con este periodo de la vida adulta. Si queremos mejorar la situaci贸n social
en la que se encuentran inmersos los ancianos, hemos de empezar por demoler una serie de
prejuicios que nuestra cultura tiene sobre ellos. Estos mitos son casi siempre negativos, y en
ellos subyace la idea de que la vejez es la etapa m谩s penosa de la vida, en la que el hombre,
mermadas sus facultades nada tiene que hacer salvo esperar pasivamente la muerte. Los
cambios psicol贸gicos que se presentan en la 煤ltima fase de la vida no est谩n causados pues por
la edad cronol贸gica, sino de la ocurrencia de sucesos que supongan un cambio en su modo de
vida habitual.
Existen hechos m谩s importantes que el paso de los a帽os, como parece ser la desaparici贸n del
rol que ha ocupado el n煤cleo central de la vida, econ贸mica, social y psicol贸gica con la jubilaci贸n,
o el nido vac铆o en el caso de las mujeres; y a ellos hay que dedicarles atenci贸n como n煤cleos de
cambio importantes. Pero al analizarlos estos dos hechos no tienen por qu茅 suponer
necesariamente hechos negativos en el acontecer vital del individuo. Si lo constituyen es porque
la organizaci贸n vital ha sido hecha en nuestra sociedad en base a la ocupaci贸n de un rol
exclusivo.
Glick (1980) describe los 4 estadios que Moody (1976) enunci贸 acerca de modos de comportarse
con los sujetos ancianos en la sociedad. Describe 4 etapas:
1. Rechazo: El viejo es visto como un cuerpo par谩sito que consume m谩s que produce.
2. Servicios sociales: Las medidas para remediar la situaci贸n surgen de una 茅tica liberal y una
conciencia social que se manifiesta por una seguridad social.
3. Participaci贸n: Se aboga por el fin de la pobreza, abolici贸n de la jubilaci贸n obligatoria,
oportunidad de nuevos trabajos.
4. Actualizaci贸n: Se defiende una concepci贸n de la vejez como la complectud del ciclo vital.
En resumen, se hace necesario pasar de un modelo de d茅ficit, a un modelo de competencia, en
el que se intervenga en el desarrollo psicol贸gico y social del individuo a lo largo de toda la vida
para optimizar ese desarrollo en todos los 贸rdenes.
EL ENVEJECIMIENTO. C脫MO SUPERAR MITOS
Todos envejecemos a diario. John H. Glenn, Jr. ten铆a 77 a帽os de edad cuando fue al espacio por
segunda vez, en el marco de un experimento cient铆fico para estudiar los secretos del
envejecimiento. Empezamos a envejecer antes de nacer, y seguimos haci茅ndolo a lo largo de
toda la vida. El envejecimiento es un proceso natural que se debe recibir con benepl谩cito. La
esperanza de vida ha aumentado en forma pronunciada este siglo, y se prev茅 que seguir谩
creciendo pr谩cticamente en todas las poblaciones del mundo. Actualmente hay en el mundo 580
millones de personas de 60 a帽os de edad como m铆nimo. Se prev茅 que dicha cifra habr谩 crecido
a 1.000 millones para el a帽o 2020, lo que representa un aumento de 75 % frente a 50 %
correspondiente a la poblaci贸n en su conjunto. La salud es un factor b谩sico para mantener el
bienestar y la calidad de vida en la vejez, y resulta esencial para que los ciudadanos de mayor
edad puedan seguir haciendo aportes activos a la sociedad. La gran mayor铆a de las personas de
edad gozan de buena salud, tienen vidas muy activas y plenas, y pueden recurrir a reservas
intelectuales, emocionales y sociales que a menudo no est谩n al alcance de las personas m谩s
j贸venes.
MEDIADOR SOCIAL EN ALCOHOLISMO Y DROGODEPENDENCIAS
Entendemos por mediador/a social, aquella persona que se muestra involucrada en la vida de
una comunidad. Destacamos entre las actitudes propias de estos agentes:
1. La Capacidad de liderazgo que le otorga el reconocimiento de sus compa帽eros, procur谩ndole
una posici贸n social estrat茅gica.
2. La sensibilidad ante las necesidades y problemas de su entorno.
Estas dos cualidades convertir谩n al mediador/a social en un agente de cambio social.
Paralelamente a estas capacidades del/la mediador/a social, intervienen otras como la
motivaci贸n, el entusiasmo y la perseverancia en sus intervenciones, sin las que le ser谩 dif铆cil
inducir un cambio sobre la poblaci贸n diana.
En resumen, podemos considerar como mediadores, entre otros, a:
- Miembros de asociaciones juveniles.
- Voluntarios implicados en acciones sociales.
- Grupos de apoyo social.
- Religiosos.
- Equipos deportivos o deportistas, etc.
FUNCIONES DEL MEDIADOR/A DE PREVENCI脫N
El mediador/a cuando se involucra en acciones de prevenci贸n busca como objetivo principal:
芦Recoger la preocupaci贸n social por el problema de las drogas y actuar con las personas
susceptibles de consumo, consiguiendo dinamizar a la comunidad pr贸xima y a la sociedad de
modo que sea posible la trasformaci贸n de valores y actitudes positivas hacia la salud en general
y de la prevenci贸n de drogodependencias en particular禄.
De las funciones y competencias a desempe帽ar por el mediador/a, recogemos las que
consideramos m谩s relevantes (A. Ezequiel):
- Dinamizar el cambio hacia la resoluci贸n de problemas. Suscita, excita, incita, sensibiliza,
motiva e interesa a las personas, alentando la participaci贸n activa de estas en programas o
actividades proyectadas.
- Actuar de puente para la b煤squeda de soluciones. El mediador/a vive y convive con los
problemas de la poblaci贸n sobre la que pretende actuar, pero su funci贸n no es resolver por ellos
los problemas sino junto con ellos, analizarlos y buscar caminos alternativos para resolverlos.
- Asesoramiento y acompa帽amiento. Proporciona los elementos, conocimientos y asesor铆a
t茅cnica para que el 芦aprender haciendo禄 sea el m茅todo m谩s efectivo para la consecuci贸n de los
objetivos fijados.
- Actuar como promotor de estilos de vida saludables, alternativos al consumo de sustancias.
Adem谩s, puede ser el puente de conexi贸n con las instituciones de la comunidad, convirti茅ndose
en el nexo fundamental entre los servicios de prevenci贸n de drogodependencias y los miembros
de la comunidad.
La coordinaci贸n suele ser una de las estrategias m谩s eficaces para el desempe帽o de las
funciones de un grupo, por lo que la coordinaci贸n del mediador/a con los recursos existentes en
la zona, el conocimiento de su plan de actuaci贸n, objetivos de intervenci贸n, beneficiarios directos
e indirectos, contribuye a la mejora de la calidad de la actuaci贸n a realizar.
En primer paso que deber铆amos dar seria elaborar, una base de datos a modo de 芦Gu铆a de
Recursos禄, cuyos objetivos principales ser铆an:
- Facilitar una relaci贸n pormenorizada de los recursos y programas o de iniciativa social que
presten servicios relacionados con la tarea de nuestra entidad.
- Facilitar a los voluntarios que desarrollen su labor en nuestra entidad, informaci贸n
especializada que facilite su trabajo diario contribuyendo a optimizar la atenci贸n prestada,
conociendo el contexto social y los recursos 煤tiles a utilizar en las distintas circunstancias de la
intervenci贸n.
El papel del experto/a (Trabajador/a social, Psic贸logo/a,...) es el de promover la informaci贸n y
formaci贸n de los mediadores sociales, con el objetivo de que 茅stos, desde su capacidad de
dinamizaci贸n multipliquen las oportunidades de promover h谩bitos saludables en el seno de la
comunidad. Los expertos deber谩n necesariamente promover junto con los mediadores sociales
una estrategia horizontal de intervenci贸n.
CARACTERISTICAS DEL MEDIADOR/A EN PREVENCI脫N
Entre las caracter铆sticas b谩sicas4 el mediador deber谩 tener:
1. Autoconcepto: El autoconcepto ocupa un lugar privilegiado en el origen y refuerzo de la
autoestima. A su vez, dirige a la afectividad y la maduraci贸n de las conductas.
2. Autoestima positiva6: Evaluaci贸n de la informaci贸n contenida en el autoconcepto, lo que la
persona siente que es. Es aquello que cada uno piensa de s铆 mismo, el juicio que se tiene sobre
s铆 mismo.
3. Las habilidades sociales ayudar谩n a resolver y conseguir los objetivos marcando y prefijado
en la acci贸n preventiva. Aspectos de gran importancia al hablar de relaci贸n entre personas
ser铆an: LA EMPAT脥A, ASERTIVIDAD9, ESCUCHA ACTIVA, etc.
4. La toma de decisiones; ante situaciones imprevistas en las cuales tenemos que optar por unas
medidas u otras. Siempre tendremos que analizar el problema teniendo en cuanta los objetivos
marcados y los recursos disponibles, as铆 como las posibles consecuencias de nuestra decisi贸n.
5. El liderazgo, siempre en el buen sentido de la palabra. Adoptaran la capacidad necesaria
para que las decisiones tomadas sean aceptadas por las personas y estas se esfuercen en
conseguir las metas marcadas. Intentar谩n potenciar a las personas que han acudido a nosotros
con una necesidad.
Un buen mediador en drogodependencias debe:
1. Estar muy pr贸ximo o formar parte de la realidad sobre la que se desea intervenir.
2. Saber efectuar un an谩lisis de la realidad con la que se ha propuesto emprender la acci贸n
preventiva (conocer los factores de riesgo y de protecci贸n).
3. Saber evaluar y optimizar los recursos con los que cuenta para desarrollar la acci贸n.
4. Actuar de forma din谩mica con la poblaci贸n destinataria de sus acciones en prevenci贸n.
5. Conocer de forma realista el fen贸meno del consumo de drogas.
6. Manejar eficazmente algunos conceptos b谩sicos relacionados con la prevenci贸n.
7. Crear corrientes de opini贸n alternativas a la cultura de consumo.
8. Capacidad de conectar la realidad del entorno con la oferta de consumo.
Ante todo, los mediadores sociales, deben poseer unos determinados principios:
- Personalizaci贸n: consiste en la creencia, en la capacidad de cada persona para la superaci贸n
de su propia situaci贸n de dificultad, donde el mediador/a actuar谩 como promotor del surgimiento
y puesta en marcha en dichas capacidades.
- Individualizaci贸n: diferenciar谩 a los grupos de personas a los que va dirigida la actuaci贸n
preventiva. Cada grupo es diferente y tiene sus propias creencias, valores, capacidades,
necesidades y vivencias.
- Aceptaci贸n: aceptar谩 a los grupos con los que trabaje. Pueden gustarle o no su forma de ser,
pero su tarea no es cambiar personalidades, sino modificar conductas.
- Actitud exenta de juicio: no juzgar谩 a las personas a las que est茅 brindando su apoyo.
- Autodeterminaci贸n: aceptaci贸n del otro, teniendo en cuenta la libertad de cada persona y grupo
para decidir lo que considere oportuno, respetando su decisi贸n.
- Sociabilidad: concebir谩 a la persona o grupo como miembros de una sociedad en la que debe
interactuar y para lo que deber谩 apoyarles.
- Respeto: tratar谩 siempre al otro u otros desde el plano de la igualdad.
- Participaci贸n: fomentar谩 la participaci贸n de las personas en dos aspectos, en su relaci贸n con el
grupo o la sociedad en la que vive y la participaci贸n activa en la resoluci贸n de sus propios
problemas.
- Intimidad: confianza que se establece en una relaci贸n con un v铆nculo de intimidad de la
persona.
El desarrollo del tema de las habilidades y destrezas necesarias dar铆a y ha dado para otros
manuales, pero creemos que el objeto de este curso es el de adquirir otros contenidos.
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