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Europa que mantuviera vivo el espíritu del pacto social con el que se habíasaldado la II Guerra Mundial.Por su parte, las ...
Si repasamos las tres fases que se acordaron en Maastricht encontraremosla raíz de los grandes males que asolan una Unión ...
hecho, se consideran ―imprescindibles‖ para cualquier política económica―sólida‖. Pero dicha solidez no existe. Los princi...
Aunque ahora resulte doloroso recordarlo, se preveía una tasa decrecimiento anual del PNB de un 3 %, y conseguir el pleno ...
De un intento de Constitución Europea fracasado, al fracaso del“Tratado de Reforma” (2009)La hegemonía azul de la UE gana ...
mejorar la competitividad y "contribuir a un crecimiento más acelerado ysostenible a medio y largo plazo, generar niveles ...
círculo vicioso de extrema concentración de riqueza, sobre todo en lafracción superior del 1 por ciento de la población co...
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Relato desde Maastricht hasta la actual crisis: lo que se ha ido creando y lo que se ha ido dejando de lado o excluyendo en la UE .

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Punto de mira2

  1. 1. Relato desde Maastricht hasta la actual crisis: lo que se ha ido creandoy lo que se ha ido dejando de lado o excluyendo en la UEi.IntroducciónEl gran fracaso de la Unión Europea es no haber sabido acompañar yacompasar, a lo largo de los años, la construcción de vínculos políticos conlos sociales y económicos con la ciudadanía europea como granprotagonista. Es, de hecho, la disolución de un aliento original mientras sedesdibujan los contornos de lo que podía haber sido ejemplo deconvivencia y modelo de civilización para otras sociedades.Vivimos ahora en una Europa sin alma, en una Europa que se hunde en lasdesigualdades. La Europa que se desfigura en esta crisis pone cada día másal descubierto el desgarro de unos procedimientos democráticos vulnerados(Grecia, Italia) y las hechuras de una inmensa estafa política y social;significa la pérdida de los derechos ciudadanos que representaban unaimpronta y razón de ser fraguada tras las tensiones de la II Guerra Mundialy la levedad de la voluntad –que en su momento pudo ser real- deconstruir en paz nuevas democracias europeas basadas en las políticas debienestar y en el pleno empleo keynesiano.Mientras que antes de los años 90 del pasado siglo la gran disyuntiva de losgobiernos (y, al mismo tiempo, su gallardete ideológico) era la prioridad ala lucha contra el paro (socialdemocracia) o la inflación (conservadores),después del Tratado de Maastricht se impusieron condiciones tecnocráticassobre límites en el tipo de interés, déficit, deuda, inflación y tipo de cambio(en el periodo de transición), y marcaron un surco cada vez más profundoen el que se hunden, de manera desigual, los 27 países que configuran laUnión Europea y en especial los 17 de la Eurozona.Los intereses nacionalistas y las fidelidades no sólo históricas sino, sobretodo, económicas entre clases hegemónicas nacionales y extra-europeas,impidieron que la dimensión social y política se mantuviera en primerplano e interviniera, en condiciones de igualdad, en la pauta de laconstrucción europea. En su ausencia, se consolidó el plano paisajedominado por una disciplina monetaria y financiera que responde adogmas demostrada y sobradamente equivocados. Se repetía a gran escalala historia del Tratado de Roma de 1957, que en su preámbulo afirmabaque los países signatarios estaban "determinados a establecer losfundamentos de una unión sin fisuras más estrecha entre los paíseseuropeos": los deseos declarados quedaron en poco más de una uniónaduanera. El Tratado de Maastricht fue otro grave tropiezo –y esta vez yairremediable— en la ambición por construir en una paz perdurable una
  2. 2. Europa que mantuviera vivo el espíritu del pacto social con el que se habíasaldado la II Guerra Mundial.Por su parte, las fuerzas sociales y del mundo del trabajo –contaminadasen mayor o menor medida por los virus neoliberales y un post-modernismocuanto menos equívoco—no supieron descubrir y denunciar la gravedaddel escamoteo y la pobreza del engaño. Hasta que ya fue dolorosamentetarde, parecían no darse cuenta que no contaban apenas en el proyecto: lasgrandes empresas y los capitales financieros se apoderaron del proceso deconstrucción y ganaron hegemonía de manera inexorable. Y así, comomínimo desde los años 90 hasta la fecha, la construcción de la UniónEuropea, es para quienes apostaron en su momento por la construcción deuna Europa de derechos y ciudadanía, la historia de un pacto traicionado yuna subversión democrática. Una historia que no protagoniza –sino quepadece- la inmensa mayoría de la población que se aleja cada vez más delproceso europeo y de quienes lo dirigen.El Tratado de MaastrichtContrariamente a como se quiere presentar, el Tratado de Maastricht de1992 no representó ningún avance político. La modificación e integraciónque supone del Tratado de París de 1951 (o Tratado de las ComunidadesEuropeas), del Tratado de Roma de 1957 y del Acta única Europea de1986, añadió el sistema de Cooperación en Asuntos de Interior y Justicia yhubiera podido enorgullecerse de sentar las bases para una PolíticaExterior y de Seguridad Común (PESC) -- si no hubiera demostrado unavez tras otra las debilidades y enfrentamientos de los países miembros de laUE en un tema tan fundamental como la guerra y la paz, y no sólo más alláde las fronteras europeas.En la operación de maquillaje, también se quiso presentar el Tratado deMaastricht como la consagración de la ―Europa de los ciudadanos‖ alreconocer el derecho de voto en las elecciones municipales a los residentesde la UE, con independencia de su nacionalidad de origenii. Pero lo ciertoes que el protagonismo real que la ciudadanía europea debería haber jugadoy conquistado, por historia y acerbo democrático, está ausente. Y aunqueintroduce el principio de subsidiariedad –del cual ya ahora nadie habla— elTratado de Maastricht sólo se justifica por su aportación clave a la unióneconómica y monetaria, fijando al alza, y con acento germánico, losrequisitos para la construcción europea. Lo fundamental, la razón de serdel Tratado, sin hipocresías ni funambulismos, fue el anuncio de creaciónde la nueva moneda europea y los criterios por los que podrían acceder a lamisma los Estados miembro que decidieran formar parte también de launión monetaria.
  3. 3. Si repasamos las tres fases que se acordaron en Maastricht encontraremosla raíz de los grandes males que asolan una Unión Europea en profundacrisis: en primer lugar, y para 1990 hasta 1993, la liberalización completade capitales; en segundo lugar, la elaboración y sometimiento deprogramas que respondieran a los criterios de convergencia económica porparte de cada uno de los Estados (con el gran protagonismo para lareducción de la inflación, y control del déficit y la deuda pública); y entercer lugar, y resumiendo, a partir de enero de 1999, la creación de lamoneda única bajo una única institución rectora de la política monetaria -yal margen de todo control democrático. El Banco Central Europeo fueconcebido en el limbo de la responsabilidad política, con el exclusivopropósito de controlar la inflación. Ni el BCE ni los Bancos centrales decada país pueden prestar directamente a los Estados, obligados a acudir alos mercados privados de capitales. Esto significa, en relación a la anteriordisyuntiva de la que antes hablaba, que para los países que formaron laeurozona desde el inicioiii y como muy plásticamente describe Rosa MaríaArtaliv, la Europa azul del predominio del capital y el control a lainflación ganó definitivamente a la Europa roja (o, por lo menos,socialdemócrata) de las políticas de empleo (y por extensión, de losderechos de la ciudadanía, de los trabajadores y trabajadoras europeos).A partir de la consagración de los criterios de Maastricht y hasta nuestrosdías (basta con reseguir los sucesivos acuerdos, declaraciones y tratados)sólo se abordará el paro como resultado de rigideces excesivas en elmercado de trabajo. El mantra se repite hasta la náusea: el desempleo esresponsabilidad de los propios trabajadores y trabajadoras que no aceptanlos necesarios ajustes, y de los sindicatos que defienden rigidecesincompatibles con la confianza y seguridad que deben tener losempresarios para la creación de empleo. Desde los Bancos Centrales decada Estado (El Banco de España se ha mostrado inasequible al desalientoal respecto) hasta las organizaciones de la patronal (con la CEOE enversión española) hasta el Consejo Económico y Financiero, han venidoreiterando, fuera cual fuera la coyuntura económica, su imperativarecomendación de mayor flexibilidad (o pérdida de derechos) tanto en lafijación de los salarios como en las condiciones de contratación (ydespido)..Del Pacto de Estabilidad y Crecimiento hasta la modificación de laConstituciónLos principios del Tratado de Maastricht se reforzarán y endurecerán conel "pacto de estabilidad", firmado en Dublín en diciembre de 1996. De
  4. 4. hecho, se consideran ―imprescindibles‖ para cualquier política económica―sólida‖. Pero dicha solidez no existe. Los principios fundadores deMaastricht abandonan las políticas sociales a los Estados, pero limitan lasposibilidades de gasto y endeudamiento de cada país miembro.Los Economistas Europeos, en su último Euromemorandumv, explicabanque las medidas de restricción fiscal (que tienen en definitiva su origen enel Tratado de Maastricht) han deprimido la demanda en Europa, hancolocado la economía en una situación de virtual estancamiento, yagravarán aún más las dificultades de los países con déficit. Insisten en quela crisis no fue causada por el déficit público, y que el gran aumento de ladeuda pública es más bien el resultado de las medidas adoptadas pararescatar a los bancos, las políticas expansivas para contrarrestar la crisis, yuna fuerte disminución de los ingresos fiscales. Así, a medida que la deudapública va aumentando, las mismas instituciones financieras que sebeneficiaron del rescate se aprovechan de los desequilibrios en la zona deleuro, especulando contra los eslabones más débiles. A ello contribuye laprohibición de emisión de Eurobonos o la imposibilidad de recurrirdirectamente al BCE por parte de los Estados --cuando el BCE presta a labanca privada al 1% los fondos que se recolocarán a distintos tipos a cadaEstado que emita deuda, según la ―prima de riesgo‖ que interesadamentefijen agencias tipo Moody‘s o Standard&Poor‘svi. Desde finales de 2009,se ha creado un círculo vicioso en el que los inversores financieros -y lasagencias privadas de calificación- han interactuado para hacer subir lastasas de interés de la deuda de los países periféricos de la eurozona, hastalograr que sea prohibitivamente costoso para estos países conseguir nuevafinanciación.La Estrategia de Lisboa, o el canto del cisne de la socialdemocraciaeuropea.Cuando se puso en marcha en marzo del 2000, la Estrategia de Lisboa sepresentó como un concepto benigno para promover la renovacióneconómica, social y ecológica de la Unión Europea. Se intentó plasmar enuna coyuntura en la que había una mayoría de gobiernos más o menos decentro-izquierda de países de la UE, y en los que la socialdemocracia teníacierta influencia dominante. Sin renunciar para nada a Maastricht, Lisboaprometía construir una Nueva Economía basada en la liberación de losmercados financieros, la innovación financiera e Internet. Con todo ello sepretendía a una sociedad de la información y a una economía basada enel conocimiento, y se proclamó que la UE iba a convertirse en la regióneconómica más competitiva del mundovii.
  5. 5. Aunque ahora resulte doloroso recordarlo, se preveía una tasa decrecimiento anual del PNB de un 3 %, y conseguir el pleno empleo conmás y mejores trabajos y mayor cohesión social, imitando el supuestomilagro USA de finales de los años 1990, pero con la promesa de manteneruna dimensión social más equilibrada, acorde con la historia europea.Sin embargo, todo el proyecto tenía los pies de barro, y cuando llegó larecesión económica en el 2001, la UE la padeció con mayor rigor que losUSA. El Grupo EuroMemorandum y otras voces críticas del otro ladoAtlántico caracterizaron esta crisis como el estallido de una burbujaespeculativa (la primera de los tiempos más recientes)… y como hasucedido con la del 2008, tampoco en aquella ocasión el centro-izquierdatenía ningún plan B‘. Y así se intensificaron todas las tonalidades delazul en una Europa en la que los gobiernos de Tony Blair y GerhardSchröder se alinearon con los de Aznar, Berlusconi, Chirac, Rasmussen,Balkenende y Barroso.Con esta pléyade en el timón de la UE, la Estrategia de Lisboa dio paso arecortes de impuestos para la riqueza y el patrimonio, menor tributaciónpara las rentas más altas y los beneficios de las empresas, y propició elsurgimiento de un mercado dual de trabajo con un amplio segmentocaracterizado por bajos salarios, mayor flexibilidad y menor protección.Las políticas activadoras del mercado de trabajo sólo significaronrecortes en la cuantía y duración de los beneficios sociales mientras seinventaban nuevos mantras al estilo de: ‗hacer que el trabajo recompense,lo cual significaba simplemente la pérdida de protección y derechos altiempo que los salarios perdían peso en la distribución global de la renta.Empezaron ya entonces las rebajas en la edad de jubilación y los recortesen los sistemas sistema de salud y cómputo de pensiones.En el año 2005, ante el fracaso de los objetivos inicialmente perseguidos,se encargó a un grupo de expertos una revisión de la estrategia a mitad delcamino. José Manuel Barroso, en calidad de nuevo Presidente de laComisión Europea, propuso subsanar el error con mayores errores, y asíalentó la liberalización financiera y más reformas estructurales referidas abienes y serviciosviii y a los mercados laborales mientras una nueva palabraenriquecía el neo-lenguaje de la UE: la flexicurity tomada de Dinamarcay trasplantada sin más a mercados laborales en los que la precariedadcausaba serios estragosix En resumen, la estrategia de Lisboa supuso –aparte de la liberalización del mercado financiero y de los bienes yservicios- más erosión social y laboral, agudizando el problema de lajusticia distributiva y dando impulso al trasvase de rentas de abajo haciaarriba.
  6. 6. De un intento de Constitución Europea fracasado, al fracaso del“Tratado de Reforma” (2009)La hegemonía azul de la UE gana en osadía y pretende elevar a rango deConstitución Europea los principios rectores de Maastricht. Cuentan conel denuedo de importantes medios de comunicación y la retórica de líderespolíticos que ―venden‖ la necesidad de imponer a nivel supranacional laconstitucionalización de los principios fundacionales. Sin embargo, laciudadanía de los únicos países en los que se sometió a votación(Holanda, Francia e Irlanda) la rechazaron.Siguiendo el Euromemorandum de los Economistas Europeos del año2007x, y tras la decepción de quienes esperaban que tras el ―No‖ francés yholandés al borrador de constitución del 2005 se abriría una consultaamplia y participativa a los pueblos de la Unión Europea, los líderespolíticos se inclinaron por una reforma del Tratado sin ningún tipo deconsultas. Eliminaron el término ―constitución‖ y otros símbolos, pero eltexto que finalmente se aprobó, a espaldas a la ciudadanía, contiene másdel 90 % del contenido del texto anterior en el nuevo ―Tratado deReforma‖, manteniendo y acrecentando el déficit democrático de la Unión,el carácter neoliberal de las orientaciones de política económica y elrefuerzo del componente militar de las políticas de la UE. En definitiva, el―Tratado de Reforma‖ tiene esencialmente el mismo contenido que elfracasado ―Tratado de Constitución‖ , eliminando del proceso deratificación todo vestigio de expresión de la voluntad popular.Cuando en Octubre del 2010 el Consejo Europeo, (formado por los jefes deEstado y Gobierno de los 27 países que forman la UE) aprobó la reforma,defraudó también las expectativas de la Comisión y el BCE que querían, yaentonces, un mecanismo de sanciones automáticas para los países queincumplieran el Pacto de Estabilidad. Se pedían sanciones para los paísesque mostrasen una deriva presupuestaria ―poco saludable‖ aunque nohubieran superado los límites de déficit y deuda xi. Pero lo que no lograronreflejar en el texto comunitario, lo iban a imponer en las respectivasConstituciones de cada país.Cuando los principios rectores de Maastricht ocupan lasConstituciones: Gobernanza, “Semestre Europeo” y el Pacto del EuroA mediados del pasado año podíamos leer en la prensa que la U. E. habíainiciado tres nuevas reformas que abarcaban el crecimiento, la gobernanzay, sin duda, la reforma estelar: El Pacto del Euro con el que pretende
  7. 7. mejorar la competitividad y "contribuir a un crecimiento más acelerado ysostenible a medio y largo plazo, generar niveles más elevados de ingresospara los ciudadanos y conservar nuestros modelos sociales". Una retóricaque a estas alturas sabemos perfectamente que no es de fiar, a pesar de quela firmaran los 27 jefes de Gobierno de la UE en marzo del 2011.Cada línea de los cientos de folios de nueva legislación es un alegato enfavor de los recortes y la austeridad. Jacques Delors, europeísta porencima de toda sospecha , llegó a calificar al Semestre Europeo como "eldocumento más reaccionario producido jamás por la Comisión”.Mientras el Pacto del Euro reclama una "regla de gasto" o un "freno alendeudamiento" en la Constitución para evitar que el gasto supere alcrecimiento de la economía, también pide a los Gobiernos que no dejenquebrar a las entidades financieras ―por el riesgo de colapso del sistema‖.En el caso del paquete de gobernanza, la austeridad se aplicarádirectamente en forma de tijera en el gasto público, con amenazas demultas y sanciones a los países que se encaminen al incumplimiento delPacto de Estabilidadxii e impondrá la tutela de la deuda pública y un ritmode reducción de la misma hasta los niveles aceptados.El Gobierno de España fue pionero en ―constitucionalizar‖ el espíritu delTratado de Maastricht al llevar al Parlamento, el pasado verano, lamodificación de la Constitución Española en el sentido reseñado, aunqueello signifique el recorte de los servicios públicos, en especial de los desalud, en la pendiente de la devaluación democrática. También SusanGeorge xiii a pesar de su declarado europeísmo, nos alertaba del controlfinanciero en la gobernanza europea, en tanto que otra mujer notable,Naomi Kleinxiv, asimilaba la reducción del Estado del Bienestar que laconstitucionalización de los principios de Maastricht pueden suponer, a unaparte importante de la gran rapiña, del gran saqueo. El desastre puede serde proporciones incalculables ya que quienes nos lo imponen deberíandefender, por mandato democrático, los intereses de la ciudadanía.También en esta ocasión la importancia de la medida rebasa Europa. No haestado tan alejada ni en concepto ni en el tiempo de la constitucionalizacióndel ―tope‖ al déficit público en los Estados Unidos. No hay que serdemasiado lúcido para entender que dichas limitaciones a la soberanía delos pueblos vienen dictadas por los intereses de los grandes capitalesfinancieros y formuladas por las instituciones que los representan. En elcaso de Europa se trata también de la extensión de los dictados dedesigualdad y privatización que rigen el ―modo USA‖. Lo explicaba muybien Noam Chomsky xv en un artículo de mayor extensión . A nivelinterno de cada país han convergido diversos factores que crearon un
  8. 8. círculo vicioso de extrema concentración de riqueza, sobre todo en lafracción superior del 1 por ciento de la población como ya nos recordóJoseph Stiglitz en su artículo publicado en Vanity Fairxvi. En él nos alertade la concentración del poder político en manos de los poderosos, lo cualprovoca una fiscalidad sesgada, desregulación, y muchos elementos másque en algunos casos limitan –no se sabe de qué lado- con la corrupción.En cambio, para la mayoría de la población los salarios reales se hanestancado, y han ganado menos por más horas de trabajo. Las deudas y eldesmantelamiento del entramado regulador a partir de la década de los 80aumentó la precariedad, el paro y el desasosiego, mientras que para losmuy ricos se extendía la póliza de seguro llamada ―demasiado grandespara quebrar‖. Chomskyxvii lo escribe con toda claridad: los bancos y lasempresas de inversión pueden realizar transacciones de riesgo, con grandesbeneficios, y en caso de peligro, acudir al Estado para el rescate con eldinero de los contribuyentes. Y nos alerta: Desde los años de Reagan, cadacrisis ha sido más extrema que la anterior para la población en general.A manera de epílogoLa crisis política está poniendo al orden del día en Europa propuestasaltamente antidemocráticas, con una peligrosa tendencia hacia solucionesautoritarias, con la subordinación de las políticas nacionales ante laconservadora política europea común. En Grecia, Portugal e Irlanda se hasuspendido de modo efectivo el control democrático sobre la políticaeconómica, mientras en Hungría se emprende un camino autoritario ydemasiado peligroso. Un futuro nada risueño para una Unión Europea quenació –dicen—para preservar la paz y defender la democracia.Lo que vivimos en España con la reforma de la Constitución demuestrahasta qué punto la crisis ya no es solo económica o financiera, sino política.La concentración de las rentas y la riqueza en pocas manos ha provocado laperversión de la democracia, porque los grandes poderes económicosdeterminan –aunque pueda significar su propia destrucción—las reglas dela economía. Hace poco afirmaba Robert Reichxviii que las desigualdadesestán arruinando la economía, y no puedo estar más de acuerdo. Ni losUSA ni la UE podrán recuperarse mientras no se impongan las políticasque revierten el grado de desigualdad social, y si ese no es el caso, lanarrativa europea sólo puede terminar mal, porque quienes podríanrectificar las políticas persisten –a sabiendas- en el error. A estas alturas yano vale pensar que se trata sólo de una equivocación de doctrina o depolíticas económicas. La saña con que hunden las políticas keynesianas(prohibiéndolas constitucionalmente, tal como ya las expulsaron de laUnión Europea con los últimos Tratados y el Pacto de Estabilidad y
  9. 9. Crecimiento, y ahora de la Constitución española) no va sólo contra losservicios públicos, que ya de por sí sería muy grave. Va contra la creaciónde puestos de trabajo y las políticas de empleo, va contra un mínimo debienestar. A estas alturas, todos los determinantes de salud han encendidosus señales de alerta. Y todo eso significa mayor desigualdad y mayoresdificultades para desandar lo andado, hacia una senda de mayor equidad.Y por tanto, todo nos aleja de una manera que parece irreversible, delretorno hacia sociedades más estables, menos bárbaras, más solidarias ydemocráticas.i Este texto está inspirado y sigue en gran medida los principales argumentos, de los distintosEuromemorandums anuales realizados por el Grupo de Economistas Europeos por una PolíticaEconómica Alternativa.ii También se aprobó la libre circulación y residencia entre los estados miembros y mayoresatribuciones al Parlamento Europeo.iii Finalmente, el 1 de enero del 2002, en once de los estados miembros las monedas nacionales dieronpaso a la nueva moneda europea, mientras se abría una senda de los bajos crecimientos (y aún así,insostenibles), altas tasas de paro y crecientes desigualdades. En la actualidad, son 17 los países queintegran la Eurozona.iv Rpsa Maria Artal (2011) La Energía Liberada, Aguilar, p. 79.v Economistas Europeos por una Política Económica Alternativa en Europa - Grupo EuroMemo - Laintegración europea en la encrucijada: Profundizar la democracia para lograr la estabilidad, lasolidaridad y la justicia social– EuroMemorandum 2012 –vi El BCE presta a la banca privada al 1% unos fondos que serán recolocados en bonos o deuda delEstado, según países, del 3%, al 15% en el caso de las economías más vulnerables, como Grecia.vii Economistas Europeos por una Política Económica Alternativa en Europa (Grupo EuroMemorándum)Europa en Crisis: Crítica del fracaso de la UE en responder a la crisis, Euromemorandum 2009-10.viii Se trata de la famosa “Directiva de Servicios” también conocida como Bolkestein (2006) paraliberalización de servicios, afectando también servicios públicos fundamentales.ix Ver al respecto Barbarà, Antoni, Benach, Joan, Martínez-Castells, Angels y Declaración en:http://dempeusperlasalut.wordpress.com/2010/03/07/dossier-de-la-jornada-salut-a-europa/x Grupo EuroMemorandum Pleno Empleo con trabajo digno, Servicios Públicos potentes y CooperaciónInternacional Alternativas democráticas a la pobreza y a la precariedad en Europa - EuroMemorandum2007xi Establecidos en el 3% y el 60% del PIB, respectivamente.xii El Pacto de Estabilidad fija el límite para el déficit en el 3% del PIB y de la deuda en el 60% del PIB.xiii http://www.tni.org/es/interview/acabemos-con-el-control-financiero-en-la-gobernanza-europeaxiv http://www.thenation.com/article/162809/daylight-robbery-meet-nighttime-robberyxv http://www.huffingtonpost.com/noam-chomsky/us-global-power_b_851992.htmlxvi http://www.vanityfair.com/society/features/2011/05/top-one-percent-201105xvii Chomsky. Ibídem.xviii http://robertreich.org/post/9789891366

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