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Convergencia

  1. 1. | Convergencia Revista de Ciencias Sociales Universidad Autónoma del Estado de México Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública convergencia@coatepec.uaemex.mx ISSN 1405-1435 MÉXICO 2001 Ricardo Uvalle Berrones NUEVOS DERROTEROS EN CIENCIA POLÍTICA Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Convergencia, mayo-agosto, año 8 número 25 Universidad Autónoma del Estado de México Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública Toluca, México pp.237-254 Red de Revistas Científicas de América Latina y El Caribe Ciencias Sociales y Humanidades http://redalyc.uaemex.mx
  2. 2. Nuevos Derroteros en Ciencia Política y Administración Pública Ricardo Uvalle Berrones Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-UNAMResumen: En la actualidad las ciencias sociales deben entenderse en una interacción horizon-tal con los diversos campos del saber humano. La fortaleza de las ciencias del hombre en lasociedad no consiste en ideologizar sino en producir conocimientos a partir de la realidad, portanto es imprescindible repensarlas para evitar así, su rezago, improductividad oestancamiento. Dicho lo anterior, y en el marco de la ciencia política y administración pública,un replanteamiento de planes y programas de estudio, resulta fundamental.Palabras clave: Administración Pública, Ciencia Política, Ciencias Sociales,replanteamiento, planes y programas de estudio.Abstract: Now a days Social Sciences must be undestood by their horizontal links with the re-maining fields of human knowledge. Humanistic disciplines’ strenght does not include ideo-logical preaching but transmition of knwoledge though facts. Therefore rethinking them isindispensable to avoid delays, lack of production and stagnate. Because of these reazons it isurgent to develope a new perspective in curricula and programs in political sciences.Keys word: Social Sciences, Humanistic disciplines, curricula and programs in politicalsciences.Contexto os retos de un mundo cambiante es la constante más significativaL para ubicar las relaciones entre la sociedad y el Estado; el gobierno y los ciudadanos; la administración pública y la vida económica. En tiempos de cambio acelerado, transformacionesde fondo e inestabilidad creciente, la realidad objetiva tiene elementosque rebasan la comprensión ordinaria de los hechos y losacontecimientos. Lo convencional y lo rutinario son motivo de sacudimientos quetestimonian que no hay análisis unívocos para entender el desarrollo dela sociedad; tampoco procesos mecánicos que conllevan a sostener queel tiempo de hoy es similar al tiempo de ayer. Es frecuente en lasciencias sociales afirmar que nada nuevo hay bajo el sol; que la historiauniversal da cauce a “leyes sociales”; que el comportamiento de loshechos es posible valorarlo con analogías intemporales; en suma, quehay ciclos invariables que rigen el quehacer humano. mayo-agosto del 2001, Núm. 25, pp. 1
  3. 3. Ricardo Uvalle Berrones En ocasiones, pareciera que el cúmulo de hechos sociales, políticosy económicos son de carácter voluntarista y por lo mismo,intrascendentes para analizarlos con el uso de las categorías y losenfoques teóricos. En momentos en que las ciencias sociales sonmotivo de revaloración y reformulación, es importante reiterar que lossistemas de pensamiento tiene origen histórico, epistemológico, cul-tural, valorativo y metodológico. Por tanto, son fruto de realidades dinámicas, no de visionesformalistas que omiten los contextos que articulan la convivencia delos contrarios. Ninguna teoría, concepto o método tiene origenespontáneo o accidental. Se forman con base en condiciones, procesos,tiempos y actores que se estructuran hasta dar lugar a la importancia delo científico, lo disciplinario y lo profesional. Los diversos campos del saber humano tienen identidad a partir deenlazar tanto los objetos de conocimiento como los métodos deinvestigación. Si las ciencias sociales son fruto del mundo moderno,éste ha vivido y vive etapas que reflejan momentos importantes que setraducen en sistemas institucionales de vida. El vínculo entre realidad y conocimiento; problemas y saberesprofesionales; proyectos y prácticas públicas, constituyen el puntoclave para revisar la situación actual del conocimiento científico. Estoimplica que es necesario rediscutir los paradigmas que han orientado eltrabajo de las comunidades académicas y profesionales, parapuntualizar su importancia, vigencia, replanteamiento o sustitución. Los paradigmas (Kuhn, 2000:51) reflejan momentos trascendentesy son a la vez, referencia del estado que guardan los campos de estudio;qué caminos han recorrido y hacia dónde se dirigen. No hay pues,paradigmas incontrovertibles ni verdades inmutables. Tampoco hayafirmaciones incuestionables que proclaman el análisis de los hechoscon óptica dogmática, reduccionista y superficial. El peor riesgo para el progreso científico es convertir lo complejo ensimplicidad; lo conceptual en anécdota; lo teórico en obviedades; lareflexión en juicios de valor. Por naturaleza, lo científico debeexplicarse en razón de condiciones objetivas, no a partir de posturasgrandielocuentes que niegan la posibilidad de ingresar a nuevas rutasde creatividad intelectual. Lo científico es ajeno a lo convencional y loreiterativo. Es incompatible con la acumulación del conocimiento y labúsqueda circular de la verdad. Implica duda y cuestionamiento;2
  4. 4. Nuevos Derroteros en Ciencia Política y Administración Públicaasombro e indagación; ruptura y avance; construcción ydeconstrucción; deliberación y argumentación. En consecuencia, no es factible reducir lo científico al patrón deldeterminismo, el cual tiene como eje la secuencia invariable de losacontecimientos, así como la estructuración de opiniones sustentadasen la mera agregación de sucesos y actores sociales. La búsqueda de laverdad es tarea inacabada. Incluso, las posturas teóricas de largoalcance no están exentas de la reformulación y la duda metódica. Eneste sentido, el proceso del conocimiento es dialéctico, no geométrico;es continuo, no estacionario; es conjetural, no absoluto; es creativo, norepetitivo. Nada permanece inmóvil; en consecuencia, el proceso delconocimiento se inscribe en sistemas culturales; en realidadesentendidas como problemas y en la dinámica del cambio social ehistórico. Tanto las categorías de análisis como los conceptos aplicados seexplican en razón de tiempos históricos, cambios sociales ytransformaciones políticas. De igual manera, las teorías y los métodosson producto de hechos que constatan la génesis la maduración y laconsolidación de un campo de conocimiento sin que ello impliqueseñalar fronteras rígidas a su desarrollo. Por tanto, la única vía para queel conocimiento (North, 1993:100) sea motivo de progreso, esreconocer que nada permanece inalterable y por ende, inmóvil. Las ciencias sociales (Wallerstein, 1996:90) contemporáneas tieneante sí la oportunidad de valorar y revalorar su fundamentación,contenido y cobertura. Más aún, cuando la sociedad y el Estado hantenido en los últimos 20 años transformaciones que denotan laexistencia de nuevas realidades, problemas, actores y organizacionesque exigen la utilización de nuevas ópticas, ideas y metodologías quepermitan analizar y categorizar con mayor eficacia la red de problemasy contextos que influyen en la cosmovisión plural, democrática ydiferenciada de la sociedad contemporánea. Entre los hechos más importantes que reflejan las nuevas realidadessociales y políticas destacan, entre otros, los siguientes: 1) lademocratización del poder (Dahl, 1999:59); 2) la ciudadanización de lavida pública; 3) el fortalecimiento del pluralismo político y cívico; 3) larecuperación de lo público (Uvalle, 2000:32) como espaciocompartido, no exclusivo del Estado; 4) la formación de nuevos gruposde interés y de nuevas organizaciones ciudadanas; 5) la existencia de 3
  5. 5. Ricardo Uvalle Berronesproblemas públicos (Caiden, 1997:32) mundiales que obligan acompartir agendas de gobierno; 6) la crisis irreversible del Estado debienestar y el impulso de políticas de privatización, liberalización,apertura y desregulación (Aguilar, 1992: 21); 7) el fortalecimiento delas economías públicas entendidas como economías de mercado; 8) larelación entre recursos públicos escasos, formas de gestión pública(Prats, 1995:104), la nueva relación Estado-mercado; 9) el imperativode articular eficiencia, equidad y democracia y 10) la formación de lascomunidades de Estados, la importancia de la soberanía compartida; lanueva relación entre los espacios mundial, federal, estatal, local ycomunitario En los inicios del siglo XXI, las ciencias sociales no debenentenderse en sí mismas, sino en interacción horizontal con losdiversos campos del saber humano. Su compromiso es trascender elcarácter predictivo y explicativo para situarse en el terreno de lainestabilidad y la incertidumbre. La exploración, el análisis y lacategorización de la realidad implican el aprendizaje del conocimientofac tual (Elster, 1989:46), no del conocimiento exhaustivo niformalista, es decir, del conocimiento que se nutre de la realidadconcreta y que permite desarrollar el trabajo de observación yexperimentación con el uso de conceptos teóricos y conceptosoperacionales. La riqueza de las ciencias sociales no consiste en acuñar conceptoslógico —abstractos, sino lógico— empíricos, es decir, conceptos quepermiten explicar problemas con base en elementos tangibles,mensurables, contextuales e institucionales. Cuando los objetos deconocimiento se definen sin trabajar su mundo empírico, no es posibleidentificar las propiedades que los caracterizan como problema o unconjunto de problemas. Se incurre así, en posturas endebles y de fallidavalidez universal que únicamente reproducen “verdades” que seintegran a partir de cabos sueltos. La fortaleza de las ciencias sociales no consiste en ideologizar—neoliberalismo, nacionalismo, keynesianismo, populismo— elconocimiento, sino en producirlo a partir de la realidad factual, esto es,de la realidad entendida en términos de acciones individuales ycolectivas, las cuales no son espontáneas ni casuísticas, sinointencionales y complejas. Repensar las ciencias sociales es tareaimprescindible para evitar su rezago, improductividad o4
  6. 6. Nuevos Derroteros en Ciencia Política y Administración Públicaestancamiento. Para evitar que las ciencias sociales se conviertan enestatuas de sal, es importante rescatarlas de la ideologizaciónfantasmagórica, misma que reproduce juicios de valor hasta pretenderque se conviertan en explicaciones irrefutables. Eliminar la hojarascavalorativa y las afirmaciones temerarias y finalistas, es fundamentalpara que las ciencias sociales retomen su lugar en el concierto de lasevidencias y los argumentos.Condiciones para la reforma de los planes y programas de estudioEn mundo de cambios estructurales, reacomodos en el poder yreplanteamientos institucionales, es importante someter a examen losplanes y programas de estudio. En este caso, los que corresponden a laciencia política y la administración pública, tienen el imperativo dellevar a cabo procesos de revisión, pues los contextos que dan vida a lapolítica, la sociedad y el Estado han transformado la administraciónpública contemporánea de modo continuo y significativo, dado que lamisma es parte activa y central en los procesos del poder político, so-cial, administrativo y económico. La categoría poder (March y Olson, 1997:57) no es igual en todotiempo y espacio. Tanto el politólogo como el administrador públicoson especialistas que estudian y trabajan en estructuras de poder. Elpoder articulado en instituciones y tipos de organización, es materiaimprescindible para el análisis y la categorización de los objetos deestudio. El poder en la dimensión social, estatal, gubernamental,política y administrativa se ha transformado —redistribución,participación, corresponsabilidad, transparencia, rendición decuentas— de manera rápida. En efecto, el fin del Estado de bienestar; de las economíascentralizadas, las burocracias densas y los sistemas dilatados degestión gubernamental han tocado fondo. La revaloración de losciudadanos en los espacios de la vida pública ha obligado a que losEstados revisen y acoten sus atribuciones. El dinamismo de losmercados obliga al fomento de políticas de corte regulatorio, no demarcada intervención en la producción de los bienes y los serviciospúblicos a cargo de los gobiernos. La exigencia del público ciudadanoante el desempeño de la administración pública, obliga a desestatizarla,desburocratizarla y desregularla para favorecer el reencuentro de losciudadanos con la propia administración pública en términos de mayorequidad, eficacia y sensibilidad institucional. 5
  7. 7. Ricardo Uvalle Berrones La calidad de los resultados y la participación de los ciudadanos enlos procesos del gobierno, conduce a retomar la importancia de laspolíticas públicas y la gestión pública en cuanto métodos, opciones yrespuestas que garantizan la corresponsabilidad pública. Por ello, lademocratización del poder —descentralización, federalismo,republicanismo, liberalización— da cuenta de ciudadanos activos, node sociedades adormecidas. La relación entre la globalidad, lonacional, lo comunitario y lo local, testimonia un cuadro de relacionescomplejas y asimétricas que da vida a bloques regionales,comunidades de Estados, economías desarrolladas y economíasemergentes. Hoy, la realidad del Estado y la administración pública es muydiferente en relación a 2 décadas atrás. Seguramente algunos planes deestudios responden al tiempo del Estado del bienestar y de laAdministración Pública compensatoria; tiempo en que la relación entreel ciudadano y el Estado enfatizaba más lo electoral, no tanto en sucondición de cliente, contribuyente, usuario y consumidor de losbienes y servicios públicos. Estos atributos configuran otros ángulosdel poder que otrora no se destacaban, dado que el mundo actual seorienta por el rumbo de las sociedades abiertas, competitivas ydemocráticas. Sociedad abierta, gobierno abierto, participaciónciudadana, procesos de las políticas, gestión pública y gestión política,son entre otros, categorías que reflejan modificaciones substancialesen las estructuras y el ejercicio del poder. Si el politólogo y el administrador público son los especialistas quese desenvuelven en las esferas del poder, es importante que laenseñanza del mismo sea teórica, factual y pluridimensional. Estosignifica que en las aulas universitarias son el sitio para impulsar laenseñanza sistematizada, analítica y propositiva, con el fin de asegurarla formación óptima y pragmática que se requiere para responder a losimperativos del arte de gobernar a la compleja sociedadcontemporánea. En este sentido, la actualidad vigorosa, propositiva y visionaria delos planes y programas de estudio debe ser el efecto multiplicador paraformar especialistas entendidos como agentes de cambio. Reformarplanes y programas de estudio es tarea central para mejorar eldesempeño académico de las instituciones universitarias. Más lo es,6
  8. 8. Nuevos Derroteros en Ciencia Política y Administración Públicaporque da oportunidad de revisar, ratificar o modificar losfundamentos científicos, disciplinarios y profesionales. En el caso de las especialidades en ciencia política y administraciónpública, es trascendental revisar su riqueza unidisciplinaria, así comosus potencialidades multidisciplinarias. Su interacción no debe serintemporal sino activa contemporánea; no sólo explicativa, sinoaplicada; no sólo cualitativa, sino también cuantitativa; no sólo autoral—individual, sino autoral— comunitaria. En lo fundamental, el vínculo entre la ciencia política y laadministración pública ha sido más teórico que pragmático e instru-mental. Se ha enfatizado más en el análisis de los principios y las basesdel poder, no tanto en el ángulo dinámico que se define a partir delproceso de las políticas. Ha predominado la visión doctrinaria sobre lapositiva y un costo de tal situación, es que por lo general, los egresadoscaptan el mundo de la realidad únicamente cuando están en ella, nocuando la estudian en el aula. La falta de enseñanza sobre los métodosque permiten transitar del ámbito de las ideas al núcleo de lo factuallimita la formación y la preparación profesional. De continuar la relación prescriptiva entre la ciencia política y laadministración pública se corre el riesgo de valorarlas en sí mismas,hasta considerarlas inseparables. Cada una tiene su objeto de estudio ysus correspondientes métodos de investigación. En todo caso, esimportante no atribuirles paternidad alguna en la relación de una frentea la otra, porque es difícil sustentar tal pretensión desde una ópticametodológica, teórica, empírica e institucional. Es tiempo de romper el círculo vicioso que pretende unir concriterios holísticos la complejidad microinstitucional —organizaciónintelectual, objeto de estudio, trabajo investigativo, actividad docente,práctica profesional, propuesta disciplinaria, comunidad deprofesionales— tanto de la ciencia política como de la administraciónpública. Una y otra tienen origen y trayectorias diferentes; no hay dudaque son interdependientes; pero esto no significa que sean idénticas. Nila administración pública es una sub-disciplina de la ciencia política, nila ciencia política es una sub-disciplina de la administración pública. Al menos en el lenguaje de Nicolás Maquiavelo y Gaetano Moscano hay lugar para las sub-disciplinas; tampoco en la visión de C .JBonnin y Woodrow Wilson hay sitios para sub-disciplina alguna; 7
  9. 9. Ricardo Uvalle Berronesmenos en el pensamiento de John Elster y Karl R. Popper; tampoco enThomas Kuhn y Gastón Bacherald. La ciencia política y la administración pública tienen basamentometodológico y teórico; son por tanto, campos diferenciados, conidentidad propia, autonomía reconocida y valor cognoscitivo paramerecer el rango de ciencias sociales maduras. No es conveniente extender, cuando se pretende reformar los planesy programas de estudio, nociones acríticas, formalistas, extrapoladas ehistoricistas que únicamente frenan el progreso disciplinario ycientífico de los campos de conocimiento. Toda ortodoxia tiene su razón de ser, al igual que las posturasheterodoxas; someterlas a debate, crítica y análisis es saludable paraevitar las debilidades que frenan el desarrollo de las carrerasprofesionales. Reformar los planes de estudio no es equivalente a mantener lo queen apariencia es un principio o una verdad incontrovertible. Si reformarsignifica dar nueva forma a lo que existe, es importante asumir losriesgos y las ventajas que permiten avanzar y no retroceder. Si reformares un proceso constructivo, no hay lugar para las posturas que fincan enel eclecticismo académico la existencia añeja de los campos de estudio.Tanto en las ciencias sociales como los demás campos del saberhumano no hay líneas inmutables para desarrollar el basamentometodológico, disciplinario y profesional. Lo aconsejable en labúsqueda del conocimiento científico y social es la duda, la ruptura, ladisidencia; el encuentro con lo nuevo; con los hallazgos quesorprenden y que plantean otras interrogantes. La “continuidad atemporal” de las teorías fermenta los riesgos deaceptar como dadas explicaciones que, una vez formuladas, no sonobjeto de revisión para ratificar o rectificar el grado de validez quetienen. En este sentido, las disciplinas se rezagan, las profesiones seestacan y el horizonte del conocimiento pierde la oportunidad paradesarrollarse en términos novedosos, creativos y trascendentes. De este modo, reformar planes y programas de estudio implica: 1)un trabajo activo y continuo de las comunidades académicas yprofesionales orientado a evaluar lo conseguido y hacia donde sequiere llegar; 2) la disposición de revisar los fundamentosdisciplinarios e institucionales de los campos objeto de reforma; 3) darcabida a la expresión plural y sustentada de opiniones coincidentes y8
  10. 10. Nuevos Derroteros en Ciencia Política y Administración Públicadivergentes; 4) tomar distancia de lo convencional, lo tradicional y loacumulativo para corroborar las nuevas tendencias del conocimientopresente y futuro; 5) organizar seminarios de trabajo para debatir lagestación, el proceso y la culminación de la reforma; 6) adoptarfórmulas de trabajo incluyente para enriquecer las propuestas; 7) noceñirse a posiciones que de inicio niegan los progresos delconocimiento; 8) no utilizar teorías con pretensiones holísticas yonminiscentes; 9) reconocer las debilidades, insuficiencias odeficiencias de carácter disciplinario y profesional; 10) no condensarlo tradicional y lo nuevo en aras de evitar los cambios que exigen losperfiles curriculares; 11) estimular la reflexión abierta, crítica ysugerente para dar paso a las nuevas corrientes del pensamientocontemporáneo.Hacia una relación funcional entre la ciencia política y laadministración públicaEn un enfoque más dinámico y pragmático, la ciencia política y laadministración pública deben entenderse a partir de elementos que lasconfiguran por sus aportaciones mutuas. Sin negar su relación,interdependencia e interacción, es importante reconocerlas como cam-pos de estudio que tienen identidad, perfil y contenido propio. Esto nosignifica plantear bifurcación alguna, sino revalorar la utilidad de susistema de conceptos y teorías para orientarlas hacia caminos quepermitan una articulación más funcional entre ambas. En este caso, una posibilidad para rescatar la articulación funcionalentre la ciencia política y la administración pública es el campo de laspolíticas públicas. Si desde una óptica teórica la materia de gobierno hasido estudiada por los politólogos y los administradores públicos, esimportante complementar su formación y preparación con elaprendizaje positivo del propio gobierno. Con las políticas públicas lacomprensión y categorización del gobierno tiene aspectos muypuntuales a saber: no se estudia qué es el gobierno, sino cómo funciona;no qué debe hacer el gobierno, sino que está haciendo; tampoco seestudia qué es una decisión, sino cómo se llega a decidir algo; tampocoqué es una acción, sino que acciones se implementan para cumplir losobjetivos, las metas y los indicadores de las propias políticas. La importancia del gobierno en cuanto institución, principios que losustentan; el sistema axiológico que proclama y las responsabilidadesque debe cumplir, son cuestiones que han sido objeto de tratados de 9
  11. 11. Ricardo Uvalle Berronesprimer orden como son las aportaciones —de Aristóteles a John StuartMills; de John Locke a Talcott Parsons— de los clásicos y loscontemporáneos. Pero la importancia del gobierno también debecentrarse en su comportamiento institucional, es decir, procesual paraidentificar las capacidades que orientan a desarrollar los elementosfundamentales de la vida pública. Lo que realizan los gobiernos es la otra gran faceta que el politólogoy el administrador público deben estudiar y dominar. Definir unproblema público, integrar agendas institucionales, diseñar y elaborarpolíticas, definir sistemas de implementación, acordar métodos deevaluación y valorar cuando terminan o reinician las políticas, sonaspectos cruciales para entender lo que realizan los gobiernos; loscostos fiscales que se generan; los beneficiarios reales de las demandasen competencia; y el impacto de las políticas en la comunidad civil ypolítica. El gobierno decidiendo y haciendo es el déficit más recurrente enlos planes y programas de estudio. El gobierno decidiendo y haciendoes un universo de elementos empíricos que son fundamentales paranutrir la visión teórica de los hechos. El gobierno decidiendo yhaciendo refleja estilos de comunicación, persuasión y coordinación;las capacidades para generar resultados; las restricciones quemodifican las rutas previstas; el modo en que el público ciudadano seincorpora a las decisiones y acciones de interés público; la forma enque se distribuyen los recursos entre los diversos conflictos de interés;los factores que definen la viabilidad y factibilidad de las políticas; lascircunstancias previstas y cambiantes de la acción gubernamental; ensuma, cómo se gobierna en razón de estructuras de decisión, arenas depoder, espacios de políticas, ámbito de políticas y el grado deinteracción con los demás poderes públicos y las organizaciones de lasociedad civil. Sin duda, el campo de las políticas públicas proporciona loselementos de observación, análisis, experimentación, medición yargumentación para captar, ordenar y explicar la realidad pública ypolítica, es decir, el mundo real del gobierno. Por su naturaleza yalcance prescriptivo, la ciencia política y la administración pública hanorientado su vigor conceptual a definir el sentido, la razón y la misiónde los gobiernos. Si a éstas aportaciones se une la faceta positiva,empírica, lógica, cuantitativa y argumentativa de las políticas públicas,10
  12. 12. Nuevos Derroteros en Ciencia Política y Administración Públicalos estudiosos de la ciencia política y la administración pública tendránventajas comparativas de primer nivel y reforzarían su destrezaprofesional al convertirse en autores, analistas y operadores depolíticas. Su preparación en instrumentos de gobierno les permitirávincularse de modo pragmático con la política (politics) y laracionalidad instrumental de la administración pública; incluso, lapropia administración pública no sería entendida únicamente como“manejo de recursos”, sino como institución y organizaciónimportante en los procesos orientados a formular e implementar laspolíticas. Más aún, la administración pública considerada desde laóptica de gobierno no es en sí la actividad del Estado en la sociedad,sino el gobierno de la comunidad, es decir, el gobierno de lo común, lopúblico, lo accesible y lo visible. Por tanto, la conexión funcional entre la administración pública, laciencia política y las políticas públicas es requisito indispensable paradefinir en la curricula de los planes y programas de estudio un árearelativa a los asuntos de carácter público y al papel del gobierno en elabordaje, tratamiento y solución de los mismos. Recuperar el valor delo público en cuanto filosofía, doctrina, ámbito e interacción esimperativo inaplazable. Incluso, el valor de lo público es ineludiblerecuperarlo para definir por qué la administración pública tienecarácter público, sobre todo cuando lo público no es monopolioexclusivo del Estado. Recuperar el valor de lo público contribuye adestacar el significado del gobierno de lo público; gobierno para elpúblico; gobierno del público y administración de lo público. Lopúblico es punto cardinal para que el politólogo y el administradorpúblico identifiquen las instituciones, procesos y actores de la vidapública y de ese modo recuperar para fines de análisis y prácticaprofesional, el nuevo perfil de la política, el gobierno y laadministración pública. Recuperar la dimensión de lo público contribuye a entender elcontenido público del gobierno, el significado de las políticas públicas,la acción de los públicos organizados, la importancia del espacioprivado en la atención de los problemas comunes, el papel de la política(pol i tics) en la vida ciudadana, el carácter de la democraciaprocedimental y la acción de conjunto entre los poderes públicos y losgrupos de interés de la sociedad. 11
  13. 13. Ricardo Uvalle Berrones Recuperar la trascendencia de lo público permite destacar cómo lasdecisiones políticas generan políticas públicas; y cómo las políticaspúblicas condicionan, ajustan e influyen en el mundo de las decisionespolíticas. Se rompería de ese modo la visión simplista de que lasdecisiones adoptadas se traducen en hechos previstos; que laracionalidad gubernamental puede y debe ser exhaustiva, cuando enrealidad es un tipo de racionalidad progresiva; se evitaría a la vez, quela política, el gobierno y la administración pública se sitúen en ladebilidad de los análisis que soslayan la existencia multicentrada de lospoderes sociales, ciudadanos, civiles y económicos, así como lasestrategias y contra-estrategias que dan juego al ejercicio del poderpúblico. Si lo público es una red de organizaciones, valores, intereses,recursos y estrategias, saber gobernarlo no es un asunto de respuestasestandarizadas, sino de políticas negociadas, es decir, ordenadas,articuladas e institucionalizadas con base en procesos de deliberación yconsenso. Para el politólogo y el administrador público es fundamentalconocer la visión conceptual de lo público, así como sus propiedadesfactual, vivencial y realista, dado que se desenvuelven en ámbitos decomplejidad que organizan la interacción dinámica, tensa ycooperativa entre la sociedad, los ciudadanos y el gobierno. Con las políticas públicas, los estudiosos de la ciencia política y laadministración pública tendrían más y mejores instrumentos paraproblematizar, conceptuar y explicar temas como los siguientes: 1) laimportancia del nuevo federalismo; 2) el significado de las relacionesintergubernamentales; 3) la relación gobierno-mercado; 4) el vínculoentre forma de gobierno y modo de gobernar; 5) la definición eimplementación de políticas regulatorias, distributivas yredistributivas; 6) la participación de los ciudadanos organizados en ladefinición, implementación y evaluación de políticas; 7) la correlaciónentre decisiones políticas y productos institucionales (tipos depolíticas); 8) la importancia de los gobiernos locales en la producción,diseño, implementación y evaluación de las políticas; 9) la cooperaciónde los particulares en los asuntos públicos (privatización,sub-contratación, concesiones, franquicias); 10) la gestión de laspolíticas en una economía pública; 11) la cooperación de las políticasen asuntos de interés mundial.12
  14. 14. Nuevos Derroteros en Ciencia Política y Administración PúblicaNuevo perfil de profesionalización politológica y administrativaLo importante en los tiempos de la globalidad (Ayala, 2000:10) lasaperturas y las liberalizaciones es que la formación profesional seacada vez más competitiva y eficaz. Ningún campo de conocimientopuede aislarse de la corriente universal de las ideas porque incurre en elriesgo de codificarse y condenarse a la esterilidad intelectual. Ningunadisciplina progresa cuando se erige en un sistema cerrado o en patenteexclusiva de comunidades que son opuestas a la duda, las propuestas ylos nuevos descubrimientos. Ninguna ciencia se desarrolla sino revisalas bases, la validez y la consistencia de los paradigmas, los cuales tienevigencia tem po ral, pues la producción del conocimiento, laformulación de nuevos problemas y la revisión metódica de los camposde estudio, son procesos abiertos, continuos e irreversibles. En este caso, la ciencia política y la administración pública no debenanclarse en el pasado decimonónico ni en su pasado inmediato, sinoque su compromiso es con los cambios históricos e institucionalestanto del presente como del fu turo. La ciencia política y laadministración pública se vinculan con el desarrollo de la sociedad, lastransformaciones de los gobiernos y el nuevo papel del Estado en lavida pública. En consecuencia, el viejo anhelo de armonizar las ventajas del cos-mos teórico y conceptual con el cosmos práctico y aplicativo es en laactualidad, y de cara al porvenir, exigencia incuestionable. El nexo en-tre conocimiento puro y conocimiento aplicado (North, 1993:101), esimperativo para fortalecer la construcción del conocimiento científico.Sin embargo, es importante señalar que no se trata de un procesomecánico; por el contrario, es un proceso donde los sujetoscognoscentes asumen una posición activa, reflexiva y propositiva.Estos atributos se relacionan con el perfil profesional que ha decaracterizar a los futuros politólogos y administradores públicos. Sonatributos que definen un tipo de especialista y no a un profesionalformado en la mera abstracción del conocimiento; menos en lasaturación libresca que se erige en un conjunto de recetas parauniformar, en cuanto concepción, la diversidad de la vida social ypolítica. El especialista en ciencias políticas y administración pública tiene 3ámbitos para incursionar por los senderos de una formaciónmultifacética a saber: 1) teórico; 2) metodológico y 3) heurístico. En el 13
  15. 15. Ricardo Uvalle Berronesprimer caso, lo teórico, debe conocer, estudiar y aprender en términosde relaciones de causalidad, la creación de las instituciones y laconstrucción de los sistemas conceptuales que fundamentan los tiposde sociedad y su correspondiente estructura cultural; 2) en el segundocaso, lo metodológico, debe comprender el origen del conocimiento, suconstrucción y desarrollo, así como formular argumentos para ordenary comprender la realidad objetiva como problema y 3) en el tercer caso,lo heurístico (Aguilar, 2000:137) se caracteriza desarrollar la inventiva—artesanía intelectual— para enfrentar con creatividad lasdificultades y contratiempos que superan cualquier patrón deracionalidad irrestricta. Aprender a trabajar con el mundo de lo factual implica no quedarseen el nivel de la abstracción, sino traducir el conocimiento adquirido enresultados tan gi bles, es decir, en resultados que acrediten lamanipulación inteligente de la realidad. La preparación del politólogoy el administrador público tiene que canalizarse a la definición ysolución de problemas. Esto no es una obviedad. Es un perfil a reunircon base en la conjugación de asignaturas teóricas, metodológicas yaplicativas. Debe además, tener conciencia en el sentido de que los problemaspúblicos y sociales no se resuelven de una vez y para siempre, sino quese caracterizan por ingresar y transitar por los espacios de lareformulación (Lindblom, 1959:219) y las soluciones transitorias. Portanto, son objeto de re-solución. Esta postura metodológica esimportante valorarla para no caer en el optimismo infundado de que acada problema le pertenece una solución (singular), porque losproblemas públicos y sociales se caracterizan por vincularseestructural o coyunturalmente con otros problemas. Incluso, lassoluciones de los problemas públicos son el origen de nuevosproblemas y en ese sentido, tienen importancia los procesos quesustentan la re-elaboración de las políticas públicas. Así, pues, el politólogo y el administrador público tienen quedominar las metodologías aplicadas para identificar en términosfactuales y empíricos las diversas restricciones que envuelven elcontexto de los problemas. En consecuencia, la utilización deconceptos operacionales —medición, experimentación, observación,identificación y evaluación— es requisito indispensable para asociar y14
  16. 16. Nuevos Derroteros en Ciencia Política y Administración Públicadisociar; analizar y sintetizar; comprender y argumentar lo que se de-fine o construye analíticamente como un problema. La preparación ontológica, hermenéutica y argumentativa(Barzelay, 1998:195) del politólogo y el administrador público esrequisito para desenvolverse en las instituciones y organizacionestanto públicas (Bozeman, 1998:39) como privadas y sociales. Nomenos importante es la preparación en métodos cuantitativosrelacionados con asuntos fiscales, electorales, demográficos,económicos, financieros y políticos. Los métodos cuantitativos, además de proporcionar fórmulaslógico-abstractas, para comprender y resolver problemas, debenenseñarse para estimular la capacidad de pensar, razonar y discernir delos educandos; en este caso, los politólogos y los administradorespúblicos. Pensar, razonar y discernir son cualidades que deben reuniren términos profesionales los politólogos y los administradorespúblicos, dado que la complejidad, magnitud y correlación de losproblemas sociales y políticos no admite tratamiento intuitivo oinsuficiencias profesionales, porque la definición de un problema escasi o más de la mitad de su solución. Otro punto clave para los administradores públicos y los politólogoses tener presente que su tarea es incursionar en la naturaleza deproblemas que tienen solución, no en problemas que carecen dealternativas factibles de solución. Conviene recordar que en cuestionesde política, gobierno y administración pública la mejor solución no esla considerada como óptima, lógica, pulcra y técnicamente impecable,sino la que ha sido escogida entre otras, de acuerdo a su viabilidad(costos de oportunidad) o factibilidad (valoración de restriccionesfinancieras, legales, políticas, organizativas). El espacio profesional del politólogo y el administrador público esla urdimbre de restricciones, situación que obliga a desenvolverse consapiencia, técnicas y recursos; pero de modo principal, con criteriopara evaluar pros y contras de la toma de decisiones y las acciones aemprender. Así, el desempeño del politólogo y el administradorpúblico sería más completo y consistente, debido a que su capacidadanalítica y los instrumentos aplicativos le permitirán reforzar sucriterio institucional para contextuar la lógica y la solución de losproblemas. 15
  17. 17. Ricardo Uvalle Berrones Un punto relevante para el politólogo y el administrador público esno incurrir por método o rutina en el síndrome del decisionismo, esdecir, en la idea equívoca de que es posible calcular un númerodeterminado de alternativas claras, como si la toma de decisionesestuviese a cargo de grupos homogéneos y por tanto, no fueseimportante considerar la posibilidad de conflictos o la competencia deintereses en que unos grupos tratan de imponerse a otros. No sublimar la toma de decisiones es importante para no incurrir enla imprecisión de que es equivalente al análisis público, la elaboraciónde las políticas y la solución de los problemas. En la óptica deldecisionisno, la toma de decisiones es portadora de la racionalidadexhaustiva —precisión, detalle, puntualidad, y totalidad de factoresque no escapan a las decisiones de altísima elaboración técnica—; esun ejercicio óptimo para escoger, sin deliberar, alternativas orientadasa la acción; se ocupa más de los resultados y soslaya la importancia delos procesos que configuran el tránsito de una política a la adopción dedecisiones que tendrán que traducirse en acciones factibles.ConclusiónLa consistencia profesional del politólogo y el administrador públicono es un asunto convencional. Tiene facetas disciplinarias y aplicativasque obligan a revisar su alcance y eficacia. No es tampoco un asunto detradiciones a evocar; de volver una vez más al pasado, sino de abordarcon realismo académico lo que se necesita para fortalecer la calidad desu formación y preparación. Los campos de la ciencia política y la administración pública soncomplejos, históricos e institucionales. Son campos que sustentan unaprofesión, la existencia de comunidades académicas; una ampliaproducción intelectual y la incursión de los egresados en las diversasesferas de la vida social y política. Son campos en los que el tiempo nose detiene ni da oportunidad para llevar a cabo la tarea de los parches ylos remiendos, en lugar de emprender reformas de fondo y efectivas alos planes y programas de estudio. La ciencia política y la administración pública son importantes parael análisis, categorización y explicación de los asuntos políticos yadministrativos. Son punto toral en la formación de los especialistasque estudian y desenvuelven en diversos ámbitos de la vida social. No16
  18. 18. Nuevos Derroteros en Ciencia Política y Administración Públicaobstante y desde la perspectiva de los planes y programas debenadoptar las ventajas de los enfoques multidisciplinarios. Con base en su identidad disciplinaria, el politólogo y ela d m i n i s t r a d o r p ú b l i c o d e b e n t e n e r r e l a c i ó n h o r i zon tal(multidisciplinariedad) con: 1) las ciencias de las políticas (políticapúblicas); 2) la teoría de la organización; 3) las ciencias delcomportamiento; 4) las ciencias ambientales; 5) la ciencia de lainestabilidad; 6) el análisis de las instituciones; 7) la economía pública;8) la filosofía y teoría de lo público; 9) los métodos cuantitativos y 10)las disciplinas fiscal, monetaria y crediticia. De igual modo esimportante considerar en la reforma a los planes y programas deestudio las técnicas que coadyuvan al mejor desarrollo de lashabilidades y las destrezas profesionales; en este caso: 1) los talleres deconflicto y negociación; 2) los laboratorios para estudios de caso y 3)un laboratorio para el análisis, la reconstrucción y la evaluación de laspolíticas públicas. Evitar que la ciencia política y la administración pública quedenancladas en el nivel de su mutua reciprocidad sin vincularse con losimperativos de la multidisciplina, cancela las opciones de progreso ydesarrollo en cuanto campos del saber profesional referidos a tipos decomplejidad organizada. Evitar que la ciencia política y la administración pública seconviertan en saberes codificados, inmutables, ahistóricos y pretéritos,obliga a la búsqueda de opciones que conllevan a cuestionar, debatir yrevisar lo que han sido y hacia dónde se dirigen. Evitar que la ciencia política y la administración pública sean cam-pos de “verdades” obvias, análisis simplistas, posturas especulativas,trayectorias invariables y determinismos recurrentes e historicismosimproductivos que magnifican las ideas sin comprender la realidadobjetiva ni los cambios que en ella transcurren, es fundamental paravalorar su importancia, utilidad y trascendencia. uvalle@socioland.unam.mx Recepción: Aceptación: 17
  19. 19. Ricardo Uvalle BerronesBibliografíaAguilar Rivero, Mariflor (2000), “Heurística y ciencias sociales”, en El concepto de heurística en las ciencias y las humanidades, Coedición Siglo XXI – Universidad Nacional Autónoma de México.Aguilar Villanueva, F. Luis (1992), “Estudio introductorio” en Antología I El estudio de las políticas Públicas, México: Miguel Ángel Porrúa.Ayala Espino, José (2000), “Globalización y nuevas instituciones”, en Revista de Administración Pública, núm. 100, Instituto Nacional de Administración Pública.Barzelay, Michael (1998), Atravesando la burocracia, México: coedición Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y Fondo de Cultura Económica.Bozeman, Barry (1998), Todas las organizaciones son públicas, México: Coedición Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y Fondo de Cultura Económica.Caiden, Gerald (1997), ”La revitalización de la administración pública”, en Revista de Administración Pública, núm. 91, Instituto Nacional de Administración Pública.Dhal, Robert (1999), La democracia. Una guía para los ciudadanos, Madrid: Editorial Taurus.Elster, John (1989), Tuercas y tornillos. Una introducción a las ciencias sociales, Madrid: Editorial Geisa.Lindblom E., Charles (1959), “La ciencia de salir del paso”, en Antología II La hechura de las políticas, Aguilar Villanueva, Luis F. (coord.) (1992), México: Miguel Angel Porrúa.March G., James y Johan, P. Olson (1997), El redescubrimiento de las instituciones, México: coedición Colegio Nacional de Administración Pública y Fondo de Cultura Económica.North C., Douglass (1993), Instituciones, cambio institucional y desempeño económico, México: Fondo de Cultura Económica.Prats I Catalá, Joan (1995), “Derecho y management en las administraciones públicas (notas sobre la crisis y renovación de los respectivos paradigmas)”, en Revista Reforma y democracia, núm. 3, Caracas, Venezuela: Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo.Kuhn S., Thomas (2000), La estructura de las revoluciones científicas, México: Fondo de Cultura Económica.Uvalle Berrones, Ricardo (2000), ”Los espacios del hombre. El contenido público de la administración estatal”, en Revista Trayectorias, núm. 2, Universidad de Nuevo León.Wallerstein, Immanuel (1996), Abrir las ciencias sociales, México: Editorial Siglo XXI.18

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