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Poemas de mi Biblioteca
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Poemas de mi Biblioteca

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  • 1. Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) F ederico García Lorca (1899-1936) Jorge Manrique (1440-1478) Pablo Neruda (1904-1973) Gabriela Mistral (1889-1957) Angel Pablo Pinazo Astudillo (yo) Fray Luis de León (1533-1594) La POESIA siempre debe ocupar un espacio dentro de la Biblioteca de tu vida, ya que la vida misma es una poesía.. Te invito a recordar algunas de ellas y tomate tu momento para RECITARLAS. Te sentirás un ROMANTICO de nuevo, aunque sea por unos minutos. Haz click en cada uno de estos poetas y podrás leer algo de su autoría.. José Hernández (1834-1886) Rubén Darío (1867-1916) Mi Mensaje (JUL-2004) Salir
  • 2. ¿Cómo vive esa rosa que has prendido junto a tu corazón? Nunca hasta ahora contemplé en la tierra sobre el volcán la flor. Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso….,¡ yo no sé qué te diera por un beso! RIMAS Sabe, si alguna vez tus labios rojos quema invisible atmósfera abrasada, que el alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada “¿Qué es poesía?” , dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. “¿Qué es poesía?” ¿ Y tú me lo preguntas? Poesía…..eres tú. Regresar
  • 3. Regresar LA CASADA INFIEL Fue una noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, Bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo, el cinturón con revólver. Ella, sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir su nombre, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Sucia de besos y arena, yo me la llevé al río. Con el aire se batían las espadas de los lirios. Me porté como quien soy. Como un gitano legítimo. Le regalé un costurero grande, de raso pajizo, y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río.
  • 4. A LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANTIAGO DON RODRIGO MANRIQUE, SU PADRE Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando: cuán presto se va el placer, cómo después de acordado da dolor, cómo a nuestro parescer cualquier tiempo pasado fue mejor. Y, pues si vemos lo presente cómo en un punto s’es ido y acabado, si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por Regresar pasado. No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vio, porque todo ha de pasar por tal manera. Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir: allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir; allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos: allegados, son iguales los que viven por sus manos y los ricos.
  • 5. PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS… Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir por ejemplo: “La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.” El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. ¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos! Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oí r la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. ¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla! La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero talvez la quiero ¡Es tan corto el amor y es tan largo el olvido! Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. Regresar
  • 6. NOCTURNO Padre nuestro, que estás en los cielos ¿por qué te has olvidado de mí? Te acordaste del fruto en febrero, al llagarse su pulpa rubí. ¡Llevo abierto también mi costado y no quieres mirar hacia mí! Te acordaste del negro racimo y lo diste al lagar carmesí, y aventaste las hojas del álamo con tu aliento, en el aire sutil. ¡Y en el ancho lagar de la muerte aún no quieres mi pecho oprimir! Caminando vi abrir las violetas; el falerno del viento bebí, Y he apretado la boca, anegada de la estrofa que no he de exprimir. ¡Has herido la nube de otoño y no quieres volverte hacia mí! Me vendió el que besó mi mejilla; me negó por la túnica ruin. Yo en mis versos el rostro con sangre, como Tú sobre el paño, le di; y en mi noche del Huerto me han sido, Juan cobarde, y el Angel hostil. Ha venido el cansancio infinito a clavarse en mis ojos, al fin; el cansancio, del día que muere, y el del alba, que debe venir; ¡el cansancio del cielo de estaño y el cansancio del cielo de añil! Ahora suelto la mártir sandalia y las trenzas, pidiendo dormir. Y perdida en la noche levanto el clamor aprendido de ti: Padre nuestro que estás en los cielos ¿por qué te has olvidado de mí? Regresar
  • 7. SI CUANDO… Si cuando tienes hambre y nadie te ofrece un mendrugo Si cuando tienes frío y nadie te ofrece un abrigo. Entonces estás solo. Si cuando tienes una pena y a nadie se la puedes contar Si cuando tienes una alegría y a nadie se la puedes contagiar. Entonces estás solo, muy solo. Si cuando ya no tienes más fuerzas y no hay nadie que te pueda alentar Si cuando ves que todo está perdido y a nadie le importas ya. Entonces estás solo, muy solo SOLO TU. ¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO? ¿Qué me está pasando? Me duele el alma al recordar me duele el cuerpo al accionar me duele…todo en mí me duele. ¿Qué me está pasando? que veo los años pasar que veo mis fuerzas flaquear que veo mi fin acercar. ¿Qué me está pasando? que casi no puedo oírte que casi no puedo verte que casi no puedo sentirte. ¿Qué me está pasando? El cruel espejo refleja mi natural envejecimiento cuando la edad ya no cuenta cuando solo quedan sentimientos. ¿Qué me está pasando? ¿a quién trasmito mis experiencias? ¿a quién contaré mis vivencias? ¿a quién le diré que te he amado y que sufro con tu ausencia? Regresar
  • 8. Regresar
      • VIDA RETIRADA ¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Que no le enturbie el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro en jaspes sustentado. No cura si la fama canta con voz, su nombre, pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas y mortal cuidado?
      • ¡Oh campo, oh monte, oh río! ¡Oh secreto seguro deleitoso! Roto casi el navío a vuestro almo reposo, huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero. Despiértenme las aves con su cantar suave no aprendido, no los cuidado graves de que es siempre seguido quien al ajeno arbitrio está atenido. Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo.
  • 9. Regresar DEL MARTIN FIERRO AL AZAR No se hallará una mujer a la que esto no le cuadre; yo alabo al Eterno Padre, no porque las hizo bellas sinó porque a todas ellas les dió corazón de madre. Del furor el corazón se le quiere reventar, pero no hay sinó aguantar aunque sosiego no alcance; ¿dichoso en tan duro tyrance aquel que sabe rezar! Pues que de todos los bienes, (en mi inorancia lo infiero) que le dio al hombre altanero Su Divina Majestá, La palabra es lo primero el segundo, la amistá. “ El que gana su comida, bueno es que en silencio coma; ansina, vos ni por broma querrás llamar la atención: nunca escapa el cimarrón si dispara por la loma.” “Los que no saben guardar son pobres aunque trabajen; nunca, por más que se atajen, se librarán del cimbrón: al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen”. Anduve como pelota y más pobre que una rata; cuando empecé a ganar plata se armó no sé qué barullo; yo dije: a tu tierra, grullo aunque sea con una pata.
  • 10. Y el espanto seguro de estar mañana muerto, y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos, y la carne que tienta con sus frescos racimos, y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos. LO FATAL Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque ésa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror… Regresar
  • 11. Regresar He querido compartir con todos Ustedes, los que lleguen a este mensaje, algunas de las poesías y poemas que han quedado vívidos en mi memoria a través de los años. Sé que cada uno de Ustedes tendrá sus preferencias. A mí me resulta imposible mencionar a todos aquellos grandes e inmortales poetas que han influenciado en mi vida. No existiría biblioteca que alcance para conservar las obras de ellos y me faltaría tiempo para leer toda la poesía del mundo.. Es por eso, tal como lo hice yo, si te agrada la poesía, si con ella recuerdas esa cuotita de romanticismo que todos tuvimos y que poseemos, te invito a hacer lo siguiente. -” Recuerda el alma dormida y despierte”……. NO. Intenta recordarte de aquellas poesías que algún día aprendiste y recitaste. Escríbelas y envíalas a las personas que más amas. [email_address]