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Texto discusion-upn-pulido Texto discusion-upn-pulido Document Transcript

  • ÉTICA, CIUDADANÍA Y PAZ EN LA EDUCACIÓN: Una reflexión desde Colombia Texto de discusión referido al Documento Base de Luís Sime Poma Por: Orlando Pulido Chaves Coordinador Flape Colombia Plataforma de Análisis y Producción de Políticas Educativas Universidad Pedagógica Nacional Colombia El texto de Luís Sime ubica tres horizontes dentro de los cuales los conceptos deética, ciudadanía y educación se articulan, nutren y complementan: un horizonte desentido, uno de contexto y otro de sujeto, que se concretan en el marco de “corrienteseducativas” o tendencias de formación del ciudadano y la persona mediante un “lenguajecurricular” de “temas transversales”. Dichas corrientes se ilustran con los casos de laeducación en derechos humanos y paz, la educación ciudadana, la educación para laconvivencia y la educación moral, subrayando la importancia de las interseccionesexistentes entre ellas. A mi juicio, esta forma de abordar tema permite definir las coordenadas de unadiscusión que, para el caso colombiano, es de importancia estratégica en todos losórdenes de la vida social, particularmente en los ámbitos cultural y político. Queda porabordar los contenidos concretos que asumen los tres conceptos en función de loshorizontes y en el marco de estas u otras corrientes o tendencias educativas, pero eldocumento cumple con la tarea de plantear el debate y sugerir cómo hacerlo. A estatarea quieren contribuir las ideas que se exponen a continuación.Ética, ciudadanía y paz, una relación políticamente significativa Un primer intento de explicación de las lógicas que soportan la articulación de lostres conceptos permite afirmar que su relación, aunque podría serlo, no es arbitraria. Yeste es un hecho significativo en sí mismo. La articulación de los conceptos alude alsentido y a los fines de la educación (dimensión ética o ético-política), a las condiciones“subjetivas” requeridas para alcanzar dichos fines (la ciudadanía) y a las característicasde contexto o condiciones “objetivas” requeridas para su realización (la paz). Desdeluego, la dimensión ética no es abordada por nosotros en la perspectiva de la éticaindividual o de los valores morales, aunque para otros propósitos sea legítimo hacerlo. Esta manera de abordar la educación pone en evidencia su importancia ysignificación política. La educación no es sólo un asunto técnico que debe resolverproblemas de cobertura, calidad, financiación, currículo y evaluación, por ejemplo. Másallá de eso, es un asunto político que tienen que ver con un proyecto histórico desociedad, con el tipo de ciudadanía que dicho proyecto requiere, con la política públicaque lo viabilice, con las fuerzas sociales que lo respalden y con la acción social, no soloestatal, que la concrete. No obstante, todo esto ocurre en el marco de condicionespolíticas específicas caracterizadas por correlaciones de fuerzas regidas por patroneshegemónicos específicos que expresan y agencias proyectos históricos distintos quepueden llegar a ser contradictorios. La educación aparece entonces como producto histórico que concreta distintasopciones ético-políticas (diferencias de sentido) agenciadas por sujetos específicos en elmarco de condiciones particulares de contexto, pero también como condición y vehículoque posibilita las opciones ético-políticas, la formación de los sujetos por ellas requeridosy la construcción de contextos propicios. De allí la naturaleza compleja que la caracteriza.Esta complejidad se deriva del hecho de que la educación cumple un papel fundamental
  • en la producción y la reproducción de la vida social y, más allá, en la regulación culturaldel conjunto social mediante la construcción de un escenario institucional dentro del cualse dan las pugnas por las hegemonías. Dicho de otro modo, la Escuela se constituye en un aparato institucional depugnas por la hegemonía, inicialmente de diferentes propuestas educativas pero tambiénde legitimación de los saberes instituidos e instituyentes, lo que equivale a decir, de loscódigos de verdad que se disputan la supremacía. De allí que los agentes políticos debanconcretar propuestas educativas acordes con los intereses y las necesidades del conjuntode la sociedad y proponerlas como programas de política pública susceptible de serejecutada si se logra el apoyo de la voluntad popular en las contiendas democráticas.El horizonte de sentido o dimensión ético-política de la educación En las condiciones actuales vividas en Colombia, la política educativa adelantadapor el gobierno nacional se inscribe en el marco de las propuestas neoliberales centradasen una pretendida “modernización” y “racionalización” del aparato educativo público conun enfoque de costo-beneficio que busca aplicar la lógica de la gestión privada,pretendidamente más eficaz, eficiente y efectiva que la gestión pública gubernamental.Esta orientación de la política pública se basa en una consideración más profunda, denaturaleza ético-política, según la cual la educación deja de ser considerada como underecho fundamental para convertirse en un servicio al cual se accede mediante losmecanismos del mercado, supremo regulador de la vida social. El pensamiento liberal clásico había considerado a la educación como uno de losmedios esenciales para la construcción del estado-nación y, en razón de ello, habíaemprendido luchas radicales por hacer de ella un bien suplido por el Estado, desligado dela tutela religiosa y articulado al conocimiento científico. De allí que se proclamara lanecesidad de que fuera gratuita y obligatoria pues constituía uno de los medios porexcelencia para garantizar la movilidad social que propiciaría la meta de igualdad ofrecidapor la democracia liberal. La idea de que la educación conduciría a la libertad y ayudaríaa la concreción del programa democrático moderno hizo de la Escuela una de lasorganizaciones privilegiadas por el Estado y uno de los ejes de la naciente política social.1Y aunque muy rápidamente se derrumbó este ideal igualitario, la educación pública(instrucción pública primero) logró imponer un sentido distinto al que venía rigiendo laeducación confesional, en una pugna por este campo de las hegemonías culturalesduramente disputado con las corrientes más conservadoras. La educación expresaba así uno de los contenidos del estado ético liberalrepublicano si entendemos por estado ético, siguiendo a Antonio Gramsci, al Estado quees capaz de llevar a su pueblo-nación al nivel de desarrollo cultural que corresponde aldesarrollo alcanzado por sus fuerzas productivas. Es claro que este propósito nunca selogró completamente en razón de que se consolidó bajo la modalidad de la hegemoníatransformista y no de la hegemonía expansiva; es decir, bajo un modelo dereconocimiento de los intereses y necesidades de los grupos subordinados de la sociedad,no para su plena satisfacción sino para su neutralización política por parte de los bloques1 Cómo he anotado en otro lugar, “Los nacientes Estados democráticos republicanos con sociedades civilesdébiles, centraron su política pública en un sentido más “estatal” que “social”; es decir, importaba más definir eltipo de Estado que se quisiera, el modelo de desarrollo económico al que se aspiraba, la forma de relación conotros Estados en el marco del escenario internacional correspondiente, la seguridad y la defensa, el desarrollo dela infraestructura, que los problemas sociales que esta acción generaba. La política pública incluía las relacionesinternacionales, el comercio exterior, el desarrollo económico, vías y transportes, agricultura, industria y unaincipiente política social centrada en la educación y la salud pública, tan incipiente que no lograba integrarlas enun todo coherente. Esto indica que el asunto de los derechos sociales no había adquirido entidad y no seplanteaba como problema de Estado. Para que ello ocurriera habría que esperar la irrupción de las masas comosujetos sociales y políticos activos.” En: Pulido Chaves, Orlando, Gobernabilidad, Política Pública y GestiónPública, Corporación Colombiana de Estudios Antropológicos para el Desarrollo CEAD-, Bogotá, Noviembrede 2001. 2
  • sociales en el poder. Sin embargo, esto no anula el hecho de que la propuesta de sentidoy fines de la educación fue construida en función de las necesidades del bloque históricoen formación. La educación fue considerada como un bien público tutelado, administradoy regulado por el Estado mediante una política pública articulada a la idea del Estadobienestar responsable supremo de la cosa pública. Pero el estado-nación resultó insuficiente para el capital. Las fronteras nacionalesfueron desbordadas por el capital transnacional haciendo de las relacionesinternacionales un escenario de lucha por la hegemonía del capital. El período de laGuerra Fría marcó el punto crítico de esta disputa con la confrontación entre capitalismoy socialismo y la alineación de los bloques geopolíticos y geoeconómicos en torno a losEstados Unidos de Norteamérica y la Unión Soviética. La disputa por la supremacíamilitar y la conquista del espacio, junto con el agresivo desarrollo de la producción parael control del mercado mundial impactaron fuertemente la educación orientándola haciaun enfoque pragmático, tecnicista y profesionalizante, en función de las crecientesexigencias de la producción. Las políticas de “ayuda económica” a los países de laperiferia, sobre todo con posterioridad a la revolución cubana, empezaron a condicionarla orientación de las políticas educativas en tal sentido, en el marco de los planesnacionales de desarrollo. En el caso colombiano avanzó tardíamente. Después de dos décadas de aplicaciónde políticas educativas transformistas y bajo la presión del Movimiento Pedagógicoimpulsado por los maestros y por sectores amplios de la sociedad civil, sólo en la décadade los 90, con la promulgación de la Ley General y el Plan Decenal de Educación sealcanzaron conquistas programáticas importantes aunque no logros prácticossignificativos. Esta legislación no llegó, por ejemplo, a plantear claramente los fines yobjetivos de la educación en el marco de una propuesta alternativa a la de la tendenciaimpuesta por los organismos internacionales tipo Banco Mundial y Fondo MonetarioInternacional y “Acuerdo Stand By”, cabezas de la avanzada del capital transnacionalnorteamericano; es decir, no se movió radicalmente en el sentido exigido para avanzaren la formulación de una propuesta ética expansiva para la educación colombiana. El resultado tal vez más importante de esta carencia se expresa en la formulacióny aplicación de políticas neoliberales que se concretan hoy en la mal llamada “RevoluciónEducativa”, expresión local de la política propuesta por el capital transnacionalactualmente en aplicación en América Latina y el Caribe, con los resultados ampliamenteconocidos de un mayor fortalecimiento de la educación privada en el marco de laconsolidación de un sistema dual, público – privado, en el cual la educación pública llevala peor parte. La intervención del gobierno en las instituciones educativas públicas se haorientado a la generación de modelos de gestión pretendidamente “modernos” y“racionales” basados fundamentalmente en criterios fiscales y gerenciales pero conprofundas y negativas implicaciones pedagógicas y educativas para la población y el paísen general. Los tres programas de la “Revolución educativa”: cobertura, calidad yeficiencia incluyen acciones como la modificación de la política de transferencia derecursos y competencias a las entidades territoriales en materia de educación y laasignación específica de recursos a las instituciones educativas con criterio de costo-beneficio basado en una aritmética pobre centrada en el número de estudiantesmatriculados por profesor y no en las necesidades educativas específicas de lasinstituciones y las regiones, para no hablar de las de los estudiantes y las comunidades.Los maestros y los estudiantes están siendo evaluados con base en estándares ycompetencias que no atienden a las condiciones particulares de sus entornos y contextos,dentro de esquemas que han desarrollado técnicas estadísticas generales aplicables anivel internacional, sin tener en cuenta las especificidades puestas de manifiesto por laenorme diversidad cultural de nuestras poblaciones. Para no abundar en los detalles de esta política y centrarnos sólo en lo que tieneque ver con el sentido que la fundamenta, basta decir que no se articula a un proyectoético-político de democracia expansiva sino a la adecuación del sector educativo nacionala los requerimientos del mercado neoliberal para el cual la educación no pasa de ser unservicio orientado a la formación de competencias laborales que puede ser prestado 3
  • eficientemente por el sector privado. Como se ha dicho acertadamente2, en Colombia sesustituyó el proyecto de construcción de un Estado social de derecho, como lo promulgala Constitución Política de 1991, por un Estado neoliberal funcional a la globalizacióncapitalista. Frente a esta perspectiva, una propuesta expansiva tendría que hacer énfasisen que la educación es un derecho humano fundamental, un bien público esencial cuyosfines deben estar íntimamente articulados, en nuestro caso, al menos, a recuperar esaidea de un Estado social de derecho que debe ser construido por el pueblo-nación, poruna ciudadanía específicamente formada para ese propósito. Esta construcción incluye,como lo señala el texto citado, la conquista y salvaguardia de la igualdad ante la ley, dela propiedad frente al poder estatal, la soberanía popular basada en la participación y ladecisión de la mayoría, el reconocimiento a la diversidad cultural, la defensa de laeducación pública y, añadimos, la defensa de la soberanía nacional en el marco de unaglobalización alternativa a la mercantilización de la condición humana.Sujeto y contexto: ciudadanía, paz y educación Como se desprende de lo dicho anteriormente, no puede haber horizonte desentido para una propuesta educativa sin sujeto que lo encarne. Y como los sujetos seconstruyen históricamente, no hay sujeto sin contexto. Desde luego, hablamos desujetos colectivos, por lo que la construcción de una propuesta ético-política estatalforma parte de las luchas por la hegemonía e incorpora los escenarios políticosfundamentales, particularmente al conjunto de la sociedad civil. Para efectos prácticos, las propuestas ético-políticas deben ser buscadas en losprogramas políticos de los partidos y movimientos y, más específicamente, en losprogramas de gobierno. Sin embargo, no hay una equivalencia exacta entre los bloquesque acceden al control de aparto de estado o bloques sociales en el poder y los bloqueshegemónicos. Entre otras cosas, esto es lo que hace posible el ejercicio del poder por víade la dominación y no por la de la dirección intelectual y moral sobre el conjunto de lasociedad; lo que equivale a decir que se puede gobernar sin ser completamentehegemónico. La consecuencia de lo anterior es que es posible gobernar sin tenerplenamente configurada una propuesta ético-política para el conjunto social.Normalmente, esto es lo que ocurre en los procesos políticos democráticos cuando lasdiferentes opciones políticas en pugna disputan y acceden al control de diversas “áreas”o “sectores” de la hegemonía. Por término medio, los gobiernos consolidan de maneramás o menos sólida propuestas de tipo macroeconómico con énfasis en los aspectosmonetario, fiscal, de mercado y comercio exterior, y se juegan al escenario cambiantede las coyunturas en los aspectos políticos. En el caso colombiano, los acuerdos programáticos que llevaron al poder a ÁlvaroUribe Vélez se centraron el los temas macroeconómicos articulados al programaneoliberal pero, sobre todo, en torno al tema de la paz o, más concretamente, de la“guerra al narcoterrorismo”, los dos, específicamente ligados al programa globalizadornorteamericano. Desde el punto de vista macroeconómico no se han presentado cambiossustanciales en relación con el gobierno anterior. Sin embargo, en lo que tiene que vercon la guerra y la paz, este gobierno dio un giro radical al suspender los procesos dediálogo que se venían adelantando con los grupos insurgentes (Fuerzas ArmadasRevolucionarias de Colombia –FARC- y Ejército de Liberación Nacional –ELN-), y al iniciary poner en marcha un proceso de desmovilización de los grupos paramilitares o deautodefensa. En concreto, para los efectos de este texto, este viraje significó abandonarla vía de construcción de estado social de derecho que se venía impulsando con diversosénfasis desde la promulgación de la Constitución Política de 1991 y reforzar el proceso deconstrucción de estado neoliberal, para el cual el fortalecimiento de la ciudadaníaparticipativa no constituye una de sus prioridades.2 Ver: Herrera, Martha Cecilia e Infante Acevedo, Raúl, “Políticas Educativas en Colombia: El Ocaso de laEducación Pública en el Contexto de la Globalización Capitalista”, en: Educación y Cultura, RevistaTrimestral del Centro de Estudios e Investigación Docente de la Federación Colombiana de Educadores, Bogotá,D.C. Colombia, Septiembre de 2003, No. 64, pp. 29-33. 4
  • En el pasado inmediato, el marco propuesto por Luís Sime era más o menosreconocible en las propuestas de Estado. El énfasis ético estaba dado por la lucha contrala corrupción y por la transparencia administrativa, programa que fue continuado por elgobierno de Uribe Vélez. Con todo, hay que decir que este énfasis, siendo importante, esinsuficiente cuando se analiza a la luz de lo que implica una propuesta ético-política deEstado. El efecto de este tema en la ciudadanía se reflejó, al menos, en dos sentidos: poruna parte en la generación de una sensibilidad social sobre el uso de los recursospúblicos y, por esa vía, de una actualización de la noción de lo público, o, dicho de otramanera, en la generación de una “opinión pública” más cualificada sobre este particular;y, de otra parte, en la generación de espacios de participación política ciudadanaarticulados a la elaboración de los presupuestos y la veeduría sobre su ejecución. Noobstante, este último efecto se dio, sobre todo en el ámbito de las administracioneslocales y no en el ámbito nacional. Los Consejos Comunitarios que ha venido realizandoel Presidente Uribe durante su mandato se parecen más a ejercicios autoritarios de tipogamonalístico en los escenarios locales que a procesos participativos cualificados. En otro sentido, las políticas de paz llevaron a una amplia discusión nacional sobreel tema del diálogo, la concertación y la conciliación, el respeto por los derechoshumanos y la salida negociada al conflicto. El impacto que estos temas tuvieron en lasagendas educativas y pedagógicas de las instituciones educativas, las organizacionessociales, las organizaciones no gubernamentales y las instituciones tanto públicas comoprivadas, fue amplio y en él se reconocen las “corrientes educativas” mencionadas porSime Poma. Lo particular de este proceso consiste en que la formación ciudadana seincorporó no solo al currículo regular en las instituciones educativas sino que fue asumidopor las organizaciones de la sociedad civil, particularmente las ONG, que diseñaron yaplicaron una gran cantidad de propuestas y programas que fueron realizados conrecursos provenientes del Estado y de la cooperación internacional. Estos procesos hantenido un impacto importante a nivel local. Bogotá, en particular a partir de laadministración de Antanas Mokas, desarrollo procesos participativos para la definición delos proyectos que serían ejecutados por las localidades (20 en el caso de la Capital de laRepública) con la participación de los Consejos Locales de Planeación y la JuntasAdministradoras Locales. Pero lo mismo ocurrió en ciudades como Medellín, Barranquilla,Cúcuta, Cali y Bucaramanga, entre otras, y en pequeños pueblos en buena parte delterritorio nacional por efecto de la presencia de movimientos sociales fuertes quelograron incidir en la elección de candidatos alternativos a los dos partidos tradicionales,aún en medio del conflicto y de la presencia de actores armados en las regiones.El Movimiento Pedagógico y la construcción de una propuesta ético-política parala educación en Colombia Uno de esos movimientos, presente en el país desde la década de los 80 fue elMovimiento Pedagógico adelantado por maestros y maestras en todo el país, inicialmenteimpulsado por la Federación Colombiana de Educadores – FECODE-pero despuésdinamizado por organizaciones de base, organizaciones no gubernamentales, redes demaestros, instituciones educativas y formadoras de maestros e intelectuales. Estemovimiento ha sido esencial en lo que respecta a la construcción de una propuesta éticopolítica para la educación colombiana. A diferencia de las políticas gubernamentales, elMovimiento Pedagógico impulsó la recuperación de la pedagogía como saber fundante delos maestros, la lucha por la dignificación del ejercicio de la profesión docente, lainvestigación sobre la historia de las prácticas pedagógicas; impulsó la elaboración de laLey General de Educación y del Plan Decenal de Educación, apoyó a FECODE en susluchas por un Estatuto Docente más favorable a los maestros, nutrió la reflexiónpedagógica y educativa a través de la Revista Educación y Cultura que acaba de celebrarsus veinte años de existencia y dio origen a la Expedición Pedagógica Nacional, entreotras cosas. Es indudable que el Movimiento Pedagógico, más exactamente los maestros ymaestras y todas las personas, instituciones y entidades vinculadas a él se hanconstituido en el sujeto pedagógico y educativo por excelencia de los últimos años en 5
  • Colombia. Este sujeto es producto de, pero también ha contribuido a moldear el contextoen el cual se libran las actuales luchas por la educación en el país. En el presentedinamiza la Movilización Social por la Educación, el Foro Social Temático de Educación enel marco del Foro Social Mundial y la Expedición Pedagógica Nacional que ya empezó adar sus primeros pasos para conformar la Expedición Pedagógica Latinoamericana. Comouna de las tareas de las tareas de la Movilización Social por la Educación, desde el añopasado se están constituyendo las Mesas de Trabajo Regionales y Municipales y se vieneadelantando un programa de trabajo orientado a discutir una propuesta de LeyEstatutaria de la Educación para someterla a un plebiscito nacional. Dicha Ley, por sucarácter de estatutaria, tendrá como finalidad garantizar el reconocimiento del derecho ala educación como un derecho fundamental, estipular los objetivos y fines de laeducación para el período actual, determinar el ámbito, la protección y la garantía deeste derecho; las libertades y deberes de los establecimientos educativos, los padres defamilia y los tutores, los estudiantes, la sociedad, la familia y el Estado; regular laenseñanza, la administración y el financiamiento de los servicios educativos estatales,entre otros. En el actual contexto de guerra que se vive en el país, una propuesta como la queha venido impulsando el Movimiento Pedagógico da un contenido diferente al proyecto deconstrucción de nación. El fundamento ético de esta propuesta en el campo educativoconsiste en reivindicar la necesidad de que el Estado garantice el derecho a la educacióna todos los colombianos en condiciones de obligatoriedad, gratuidad y calidad; en lograrque se garanticen los derechos de los educadores, que se garantice el acceso y lapermanencia en los establecimientos públicos educativos y, en general, que se logre laparticipación en la discusión, elaboración, análisis, ejecución, evaluación y seguimientode las políticas públicas educativas. Entre otras, estas intenciones son las que animannuestra participación como universidad y como Plataforma de Análisis y Producción dePolíticas Educativas de Políticas Públicas Educativas en el Foro Latinoamericano dePolíticas Educativas -FLAPE-. 6