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Triduo, transito y fiesta de san francisco de Asis
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Triduo, transito y fiesta de san francisco de Asis

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  • 1. Pastoral Juvenil Vocacional Franciscanos TOR Material para celebrar el Triduo y la Solemnidad de San Francisco de Asís. Cuenta una de las biografías1 , que el obispo de Asís y el alcalde de la ciudad se enemistaron por lo que nos solemos enfadar todos, "quién es el que manda". El obispo excomulgó (dejó fuera de las prácticas de la iglesia) al alcalde, y éste mandó pregonar que ninguno vendiera ni pactara nada con el obispo. Vamos, ¡que se armó una buena! Se enconó tanto la cosa, que la gente andaba escandalizada y dividida, y nadie se atrevía a mediar entre ellos. La situación llegó a los oídos de Francisco y le tocó el corazón porque conocía a ambos. Tras rezar por cada uno, añadió una estrofa al Cántico de las Criaturas que iba componiendo poco a poco: Alabado seas mi Señor por los que perdonan y aguantan todo por tu amor, los males corporales y la adversidad: ¡Bienaventurados los que sufren con paciencia porque les llegará el tiempo del consuelo! Pensó que si reunía a ambos y oían el canto cambiarían de parecer. Pero, ¿cómo se las apañaría? Envió a uno de los frailes al ayuntamiento para invitar al alcalde al obispado acompañado de todos los testigos que quisiera. Y a la vez, mandó a varios hermanos para que entonaran el Cántico, una vez que estuvieran todos juntos. Y se puso a rezar por todos ellos. Llegó el momento, el silencio era tenso entre todos los presentes. Cuando algunos estaban tentados de marcharse, una flauta y una lira comenzaron a sonar y los frailes a cantar... Alabado seas mi Señor por los que perdonan y aguantan todo por tu amor... el alcalde se emocionó y se le cayó una lágrima. Bienaventurados los que sufren con paciencia... el obispo sintió un calor en el corazón como si ya no hubiera ofensa y dio un suspiro. Y sin mediar palabra, el alcalde se arrojó a los pies del obispo y dijo: «Señor, estoy dispuesto a rectificar y a levantar la prohibición a vos por amor a Dios y porque así lo ha querido el bienaventurado Francisco». El obispo, por su parte, le levantó y le dio un buen abrazo, a la vez que le decía: «Por mi cargo debo ser humilde, pero tengo mucho genio; perdóname». Bueno, no os quiero contar lo que allí se montó. Todos comenzaron a abrazarse como si hubieran ganado la Champion League, a recordar la tontería que les hizo enfadarse y cómo podrían festejarlo. Mientras tanto Francisco, que rezaba ante el Cristo de San Damián, sonreía sabiendo que siempre que ponemos nuestras ofensas ante Cristo crucificado... salimos perdonados y renovados por su gracia. El material que os enviamos tiene de fondo el valor cristiano del perdón, valor que sustenta nuestra vida en penitencia. Ojalá que Dios nos regale en estos días la libertad del perdón y la práctica de la misericordia con los hermanos. 1 Adaptación del Espejo de Perfección 101. 1
  • 2. Pastoral Juvenil Vocacional Franciscanos TOR Fr. Manuel Romero Jiménez TOR. 1 de Octubre. Misa del Triduo. (Leído tras el Salmo) Cómo un pobre, movido por la limosna del bienaventurado Francisco, perdonó las injurias y depuso el odio contra su amo (Espejo de Perfección 32). En Colle, del condado de Perusa, encontró el bienaventurado Francisco a un pobre que había conocido en el mundo, y le saludó: «Hermano, ¿cómo estás?» Por toda respuesta, montado el hombre en ira, empezó a lanzar imprecaciones contra su amo, vociferando: «Por gracia de mi señor, a quien el Señor maldiga, no me puede ir sino mal, porque me ha robado todos mis bienes». Recapacitando el bienaventurado Francisco que el pobre persistía en su odio mortal, se compadeció de su alma y le dijo: «Hermano, por amor de Dios, perdona a tu amo para que salves tu alma, y es posible que él te restituya lo robado; de lo contrario, has perdido tus bienes y vas a perder tu alma». El pobre replicó: «No puedo perdonarlo de ninguna manera si no me restituye lo que me ha robado». Entonces, el bienaventurado Francisco le dijo: «Mira, te doy esta capa y te pido que, por amor del Señor Dios, perdones a tu señor». Y al momento se le ablandó el corazón, y, enternecido por este beneficio, perdonó las injurias a su amo. En Alabanza de Cristo. 2
  • 3. Pastoral Juvenil Vocacional Franciscanos TOR 2 de Octubre. Misa del Triduo. (Leído tras el Salmo) Cómo los hermanos se reconciliaban mutuamente cuando se ofendían (Espejo de Perfección 51). Decía que los hermanos menores habían sido enviados por Dios en estos últimos tiempos para que mostraran ejemplos de luz a los que andan envueltos en las tinieblas del pecado. Decía, asimismo, que se sentía como envuelto en perfumes, como ungido con la fuerza de un bálsamo precioso, cuando llegaban a sus oídos las gestas realizadas por los santos hermanos que andaban dispersos por el mundo. Sucedió un día que cierto hermano, en presencia de un noble caballero de la isla de Chipre, ofendió de palabra a otro hermano. Advirtiendo el ofensor que había molestado un tanto a su hermano, al momento cogió un boñigo de asno, se lo metió en su boca para morderlo y dijo: «¡Masque el estiércol la lengua dañina que ha derramado contra mi hermano el veneno de la iracundia!» Ante la escena, aquel caballero quedó estupefacto y marchó con gran edificación. Y desde entonces puso a disposición de los hermanos su persona y sus bienes. Era costumbre entre los hermanos que, si alguno de ellos profería una palabra injuriosa o molesta contra otro, se postraba de inmediato en tierra y, besando los pies del hermano, le pedía perdón humildemente. Se regocijaba el santo Padre cuando oía que sus hijos daban espontáneamente ejemplos de santidad y bendecía con profusión a aquellos hermanos que de palabra y de obra inducían a los pecadores al amor de Cristo. Repleto como estaba él del celo por la salvación de las almas, quería que sus hijos fueran auténticos imitadores suyos. En alabanza de Cristo. 3
  • 4. Pastoral Juvenil Vocacional Franciscanos TOR Día 3. Tránsito de San Francisco. ORACIÓN Ambientación: Con poca luz, se ilumina al santo y el ambón. Los lectores deben leer con sosiego y claridad. Se puede poner música de fondo. Se puede exponer el Santísimo. Lector 1: Jesús nos dijo que el grano del trigo tiene que morir bajo tierra para poder convertirse en espiga; también nos dijo que todo árbol que dé buena cosecha hay que podarlo para que mejore sus frutos. Lo puso como ejemplo de cómo iba a ser su vida y cómo debe ser la nuestra: renunciar a nosotros mismos para que florezca una nueva vida. Lector 2: Los franciscanos celebramos desde tiempo inmemorial la noche en que muere Francisco de Asís y le llamamos "tránsito"; es decir, paso de esta vida a la vida eterna. Y recordamos como el santo de Asís dio la bienvenida a la hermana muerte por ser la que le posibilitaba encontrarse con Cristo. Exposición del Santísimo con música de fondo. Sacerdote: Lectura del evangelio de Lucas (Lucas 23, 44- 48). Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. El velo del Santuario se rasgó por medio y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, en tus manos pongo mi espíritu» y, dicho esto, expiró. Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: «Ciertamente este hombre era justo.» Y todas las gentes que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el pecho. Palabra del Señor. Silencio Lector 1: Cuando Francisco yacía enfermo en el palacio del obispo de Asís y parecía que iba a morir, temeroso el pueblo de Asís de que lo llevaran a enterrar a otra ciudad, acordaron que todas las noches hubiera centinelas apostados por los alrededores para impedirlo. El santo hacía que sus compañeros le cantaran muchas veces al día las alabanzas del Señor. Viendo el hermano Elías que el bienaventurado Francisco en tan dolorosa enfermedad cantaba, le dijo: 4
  • 5. Pastoral Juvenil Vocacional Franciscanos TOR Lector 2: «Querido hermano, es para mí de hondo consuelo ver la alegría que muestras en tu enfermedad. Pero, los hombres de la ciudad van a pensar que has perdido la razón.». Lector 1: El bienaventurado Francisco le respondió: Presidente: «¿Te acuerdas de la visión que tuviste en Foligno y en la que te avisaba de que yo no viviría dos años? Pues ahora ves que se cumple, no hay que temer». Lector 1: Y con gran fervor de espíritu, le dijo: Presidente: «Déjame, hermano, gozarme en el Señor y en sus alabanzas mientras padezco». Lector 1: En aquellos días lo visitó en el palacio un médico de Arezzo llamado Juan, íntimo de Francisco. Éste le preguntó: Presidente: «¿Qué te parece mi mal. Dime la verdad: ¿qué te parece? No te dé pena, pues, gracias a Dios, no temo la muerte. Estoy contento con morir como con vivir». Lector 1: Entonces le dijo abiertamente el médico: Lector 2: «Padre, según los conocimientos de nuestra ciencia médica, tu enfermedad no tiene cura, y creo que a fines de septiembre o principios de octubre morirás». Lector 1: Al oír esto el bienaventurado Francisco, que yacía en el lecho, extendió con toda devoción y reverencia sus manos al Señor y dijo con alegría: Presidente: «Bienvenida sea mi hermana muerte. Pues, si es voluntad de mi Señor que muera pronto, llama a los hermanos León y Ángel para que me canten a la hermana muerte». Lector 2: Tan pronto como llegaron los dos hermanos, llenos de tristeza y dolor, cantaron entre lágrimas el Cántico del hermano sol y de las demás creaturas que el Santo había compuesto. Y, al llegar a la última estrofa del Cántico, añadió estos versos de la hermana muerte, diciendo: Lector 3: «Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar. ¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal! Bienaventurados aquellos a quienes encontrará en tu santísima voluntad, pues la muerte segunda no les hará mal». Música Lector 1: Luego, pidió que lo trasladaran en una camilla a Santa María de la Porciúncula. Cuando llegaron al hospital, situado a la mitad del camino entre Asís y Santa María, dijo a los que lo llevaban que le volvieran de forma que tuviera el rostro mirando hacia la ciudad de Asís. Entonces, incorporándose un poco, dio la bendición a la ciudad, diciendo: Presidente: «Te ruego, Señor mío Jesucristo, que no te acuerdes de las ingratitudes de esta ciudad, sino ten presente la inagotable clemencia que has manifestado en ella, para que sea siempre lugar y morada de los que de veras te conozcan y glorifiquen tu nombre, bendito y gloriosísimo, por los siglos de los siglos. Amén». 5
  • 6. Pastoral Juvenil Vocacional Franciscanos TOR Lector 2: Dichas estas palabras, lo llevaron a Santa María donde entregó la vida al Creador. Momento de silencio… Lector 1: Una vez que amaneció, la muchedumbre que había concurrido tomó ramos de árboles y gran profusión de velas encendidas y trasladó el sagrado cadáver a la ciudad de Asís entre himnos y cánticos. Música Lector 1: Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor, tuyas son la alabanza, la gloria y el honor; tan sólo tú eres digno de toda bendición, y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención. Lector 2: Loado seas por toda criatura, mi Señor, y en especial loado por el hermano sol, que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor, y lleva por los cielos noticia de su autor. Lector 3: Y por la hermana luna, de blanca luz menor, y las estrellas claras, que tu poder creó, tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son, y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor! Lector 1: Y por la hermana agua, preciosa en su candor, que es útil, casta, humilde: ¡loado mi Señor! Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol, y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor! Lector 2: Y por la hermana tierra, que es toda bendición, la hermana madre tierra, que da en toda ocasión las hierbas y los frutos y flores de color, y nos sustenta y rige: ¡loado mi Señor! Lector 3: Y por los que perdonan y aguantan por tu amor los males corporales y la tribulación: ¡felices los que sufren en paz con el dolor, porque les llega el tiempo de la consolación! Lector 1: Y por la hermana muerte: ¡loado mi Señor! Ningún viviente escapa a su persecución; ¡ay si en pecado grave sorprende al pecador! ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios! Lector 2:¡No probarán la muerte de la condenación! Servidle con ternura y humilde corazón. 6
  • 7. Pastoral Juvenil Vocacional Franciscanos TOR Agradeced sus dones, cantad su creación. Las criaturas todas, load a mi Señor. Música Lector 3: El bienaventurado Francisco pasó de este mundo al Padre el día 3 de octubre del año 1226 de la encarnación del Señor al atardecer del sábado, y fue sepultado al día siguiente, domingo. Tenía 44 años. En veinte años escasos había consumado esta singular historia del Espíritu. Dos años después era declarado Santo por la Santa Iglesia Católica. Y a partir de entonces todos aquellos que buscan a Cristo, tienen una parada obligada en la Llagas de Francisco. Oremos. Les diste el Pan del Cielo. Respuesta: Que contiene en sí todo deleite. Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de Tú pasión; Te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de Tu Cuerpo y de Tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de Tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. Bendición y Reserva. Bendito sea Dios. Bendito sea su Santo Nombre. Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre. Bendito sea el Nombre de Jesús. Bendito sea su Sacratísimo Corazón. Bendito sea su Preciosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Bendito sea el Espíritu Santo Consolador. Bendita sea la Madre de Dios la Santísima Virgen María. Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción. Bendita sea su gloriosa Asunción. Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre. Bendito sea San José su casto esposo. Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos. 7
  • 8. Pastoral Juvenil Vocacional Franciscanos TOR 4 de Octubre. Fiesta. Solemnidad de San Francisco de Asís (Lecturas y Oraciones para la Celebración Eucarística) Monición. Hoy celebramos la fiesta de San Francisco de Asís, nuestro referente para seguir al Señor Jesús. El Santo, cuyo nombre elegido por el Papa, nos habla hoy de misericordia, de perdón y de pobreza. Francisco recibió el mandato del Señor: “Reconstruye mi Iglesia”. Nosotros, día a día estamos llamados también a la edificación constante de la Iglesia, comenzando por la reconstrucción de nuestro corazón y de el de los hermanos. Por eso, con humildad y sencillez, comenzamos la celebración de la Eucaristía. Oración colecta Dios todopoderoso, que otorgaste a nuestro Padre san Francisco la gracia de asemejarse a Cristo por la humildad y la pobreza; concédenos caminar tras sus huellas, para que podamos seguir a tu Hijo y entregarnos a ti con amor jubiloso. Por nuestro Señor Jesucristo. PRIMERA LECTURA Lectura del libro del Eclesiástico 50, 1-3. 7. Este es aquel que en su tiempo se reparó el templo, en sus días se afianzó el santuario. En su tiempo cavaron la cisterna y un pozo de agua abundante. Protegió a su pueblo del saqueo y fortificó a la ciudad para el asedio. Qué majestuoso cuando salía de la tienda asomando detrás de las cortinas; como estrella luciente entre nubes, como luna llena en día de fiesta, como sol refulgente sobre el templo real, así brilló él en el templo de Dios. Palabra de Dios. Salmo responsorial Cfr. Sal. 15, 1-2a. 5. 7-8. 11. R. El Señor es el lote de mi heredad. V. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien». El Señor es el lote de mi heredad y mi copa. 8
  • 9. Pastoral Juvenil Vocacional Franciscanos TOR R. El Señor es el lote de mi heredad. V. Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R. El Señor es el lote de mi heredad. V. Me enseñarás el sendero de la vida; me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R. El Señor es el lote de mi heredad SEGUNDA LECTURA Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Gálatas 6, 14-18. Hermanos: Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino criatura nueva. La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre Israel. En adelante, que nadie me venga con molestias, porque yo, llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo está con vuestro espíritu, hermanos. Amén. Palabra de Dios. SECUENCIA Ya estás, Francisco, clavado sobre la cruz redentora. Triunfas del mundo y la carne y es de Cristo tu victoria. El ideal de tu vida un mundo nuevo jalona, y el árbol del evangelio florece con nuevas rosas. Una cuerda a tu cintura ciñe tu pureza. Y brotan las flores por donde pisas con tus plantas milagrosas. La pobreza fue tu dama, la que era de Cristo esposa. Viuda del primer marido, de nuevo tú la desposas. Y en arras cinco rubíes tu cuerpo llagado adornan. Cinco ventanas abiertas por las que el alma se asoma. La cruz fue el árbol de vida que te cobijó a su sombra. Bajo sus ramas abiertas tus hijos trabajan y oran. Padre bueno, Padre santo, de esta familia que implora tu espíritu, que da vida, tus virtudes, que dan gloria. A los que llevan tu nombre dales proseguir tu obra. La semilla aquí sembrada dará en el cielo sus rosas. Aleluya 9
  • 10. Pastoral Juvenil Vocacional Franciscanos TOR EVANGELIO + Lectura del santo Evangelio según San Mateo 11, 25-30. En aquel tiempo, Jesús exclamó: -Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera. Palabra del Señor. Oración de los fieles. Con la confianza puesta en Dios nuestro Padre, que en Jesucristo nos dio la salvación, presentémosle nuestras súplicas. 1. Por la Iglesia; para que sea siempre un signo transparente de la Buena Noticia de Dios. Roguemos al Señor. 2. Por los jóvenes, para que no tenga miedo y sigan a Jesucristo, el amigo siempre fiel, sin regatearle amor, entrega y firmeza. Roguemos al Señor. 3. Por los gobernantes de nuestro país y de todos los países; para que tengan como objetivo hacer posible la paz y una justa distribución de la riqueza. Roguemos al Señor. 4. Por las familias que sufren divisiones y rupturas; para que se esfuercen con buena voluntad para superar los rencores y los agravios mutuos. Roguemos al Señor. 5. Por nosotros, los que nos hemos reunido en esta Eucaristía; para que abramos nuestros corazones para recibir el amor y la gracia del Señor. Roguemos al Señor. 6. Por todas las órdenes franciscanas, para que abiertas al Espíritu Santo caminen hacia el encuentro y el trabajo conjunto por un mundo más misericordioso. Roguemos al Señor. Oh Dios, que manifestaste tu amor hacia nosotros enviando a tu Hijo unigénito al mundo para que por Él tuviéramos vida; escucha las oraciones de tu pueblo que peregrina por este mundo, y haz que con la ayuda de tu gracia podamos amarnos los unos a los otros como Tú nos amaste. Por Jesucristo nuestro Señor. Oración sobre las ofrendas Al presentarte, Señor, nuestras ofrendas, te rogamos nos dispongas para celebrar dignamente el misterio de la cruz, al que se consagró nuestro Padre san Francisco con el corazón abrasado en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. PREFACIO V. El Señor esté con vosotros. W. y con tu espíritu. R. Levantemos el corazón. V. Lo tenemos levantado hacia el Señor. 10
  • 11. Pastoral Juvenil Vocacional Franciscanos TOR V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y eterno. Porque has llamado a la más alta perfección evangélica a tu siervo Francisco por el camino de la verdadera pobreza y humildad. Encendido en el fuego de tu amor, te bendijo en la contemplación de las obras de tus manos con cantos de, júbilo y alegría. Marcado con las llagas de Cristo, nos mostraste en él la imagen de Jesucristo crucificado, Señor nuestro. Por él los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo... (En la acción de gracias de la misa) De la Carta a un ministro [CtaM 1-12] Al hermano ministro: El Señor te bendiga. Acerca del caso de tu alma, te digo, como puedo, que todo aquello que te impide amar al Señor Dios, y quienquiera que sea para ti un impedimento, sean frailes u otros, aun cuando te azotaran, debes tenerlo todo por gracia. Y así lo quieras y no otra cosa. Y tenlo esto por verdadera obediencia al Señor Dios y mí, porque sé firmemente que ésta es verdadera obediencia. Y ama a aquellos que te hacen esto. Y no quieras de ellos otra cosa, sino cuanto el Señor te dé. Y ámalos en esto; y no quieras que sean mejores cristianos. Y que esto sea para ti más que el vivir en oración en un eremitorio. Y en esto quiero conocer si tú amas al Señor y a mí, siervo suyo y tuyo, si hicieras esto, a saber, que no haya hermano alguno en el mundo que haya pecado todo cuanto haya podido pecar, que, después que haya visto tus ojos, no se marche jamás sin tu misericordia, si pide misericordia. Y si él no pidiera misericordia, que tú le preguntes si quiere misericordia. Y si mil veces pecara después delante de tus ojos, ámalo más que a mí para esto, para que lo atraigas al Señor; y ten siempre misericordia de tales hermanos. Y, cuando puedas, haz saber a los guardianes que, por tu parte, estás resuelto a obrar así. En alabanza de Cristo. Amén. Oración después de la comunión 11
  • 12. Pastoral Juvenil Vocacional Franciscanos TOR Por este sacramento que hemos recibido, concédenos, Señor, imitar a nuestro Padre san Francisco en su caridad y en su celo apostólico, para que gustemos los frutos de tu amor y nos entreguemos a la salvación de nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor. Bendición solemne Num 6, 24-26 El Señor os bendiga y os guarde. Haga brillar su rostro sobre vosotros y os conceda su favor. Vuelva su mirada a vosotros y os conceda la paz. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros. V. Amén. 12

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