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Porter, Roy. Historia del cuerpo revisada

  1. 1. .­ europeo de America 24. Tarnbien los franceses van en esa direeci6n y en 1998 Roger Chartier publico una eolecci6n de ensayos suyos bajo el titulo de Cultural History, en 1993 salio a la luz el euarto volumen de una impor­ tante nueva historia de Francia con el tltulo de Lesformes de fa culture y en CAPtTULO 10 1997 dos historiadores franeeses publiearon un manifiesto sobre historia cultural 25. HISTORlA DEL CUERPO REVISADA En cuanto a la hisroria de los coneeptos, en 1985 una irnportante uni­ versidad estadounidense publico una recopilaci6n de ensayos de Koselleck Roy porter con el titulo de Futures Pasty diez afios despues, en una introduccion crftica a la historia de los conceptos politicos y sociales, un famoso hisroriador nor­ tearnericano del pensarniento politico trato en serio la historia de las menta­ lidades y dedie6 mayor espacio aun ala historia de los eonceptos 26. En fecha S~,";,,~ri<" Mu.idi5Cipl;n"rio atin mas reciente se han celebrado frucdferas reuniones entre el grupo anglo­ J,;"{ r.",ii;c Gonz~ez c...~~.A ~G americano y el aleman 27. -~~~~ ~ :kl.~ --" VVL­,/ /;I G/ ;/ ) " (.. > ; f / (j·.J.;)c: k~ "(.~ ..,/ <-c: jCX.~ t£, ­ () LlffZ-Kf e iaC.Llh.,d ,J.. _u",,,,id,,d .. / ) / .....,... .I ( (I r o- J( --:7 ";J( ~7 £;;, j ) ;J/,c,:> c::.<.,..; Haee unos atlos, Ferry Eagleton afirmaba: ((Actualmente, pocos rextos litera­ e/ C.;/, -: /t:. .<...-< C" - ---.. ~ rios cumplirfan con el canon historicista sin incluir al menos un euerpo mutilado- . Aplicando la observaei6n del cdtico literario al ambito de la his­ ~ C> toriograR a, Mark Jenner 10 glosaba asi: A juzgar por los cat:ilogos de las editoriales Y una serie de comentadoresYanis­ . ".,,,t. ,ZI..LC"l "MltP,." . .oSS v. ., ",,~ " c. ._ ~ ·1J.:,svIILIL. r: ., : _ .. .....( tas imaginativos, vivimos una epoca somatica. Por 10 visto. en la actualidad el «cuerpos es un vocable seductor. Si los lecrores de una universidad inglesancon­ _. " . , ," : 1U M"N;)"0£1 gregaron una arnplia asistencia con su celebrado modulo de «Introduccio a la ,. ." . r-.: pJEP,1C q,<.t: . .. . ": ., ( historia social de la medicinal>, al cambiar el dtulo por ..Historia del cuerpo» se duplic6 el numero de estudiantes. En efecto, «el cuerpo» se ha convertido o­ al parecer en un nuevo principio organizativo de la actividad intelectual angl 2. J. Bremmer y H. Roodenburg (005.), A Cultural History ofG~Jtur~ (Cambridge. 1991); ibid.. A CulturalHistory ofHumour (Cambridge. 1997); J. Elsner y J.p, Rubies (eds.), Voyag~J and Visions: americana2. A CulturalHistory of Travel (Londres, 1999). A~Jth~tic 2 R Chartier, CulturalHistory b~tw~m Praaices and &pmmtatiom (Cambridge, 1988. publicada prirnero en inglesl: A. Burguiere (ed.), L~Jfirm~J tk la culture (Paris. 1993); J. P. Rioux y J. F. Siri­ 1 F. Eagleton. The ItkoliJy;y oftilt (Oxford, 1990). pag. 7, Las referencias esran par fuena nelli, Pourun« histoir~ cultur~//r (Paris. 1997). truncadas por falea de espacio; su selecci6n refleja ademas los prejuieios de uno de los primeros his­ ofMtdicin~ 26 R Koselleck, Futures Past (1979), trad, inglesa, Cambridge, Mass.. 1985); M. Richter, Tbe HiJ­ toryofPolitical and Social Concepn (Nueva York y Oxford. 1995), toriadores moderno s ••Body. Image. Text in Early Modern Europe", Social HiJtory 2 Mark S. R Jenner de Gran Bretafla. 12 27 H. Lehmann y M. Richter (eds.), The M~aning ofHistorical Terms and Concept» (Washington. 1996). (1999). pags. 143-54. ;27 1
  2. 2. _do, de un modo radieal, 10 ,uperio,idad de 10 no eorporeo, Ni, el psi­Es interesante la lectura de la reflexion de Jenner, publicada en 1999. Hace ..,.nl!;,i" movinUeno an,ivicrn,iano PO an,ono"",ia, dio p,io,idad al duoSdiez allos, cuando redact: la version original de este capitulo, no existfa eso conscicnte/inconsdente (fantasia, represi6n) para explicar los trastornO iade «la historia del cuerpo» y precisamente yo abogaba en mi ensayo par su mentales refutando las explicaciones medicas basadas en la neurolog 0 encreaci6n 3. Ia degeneraci6n hereditaria 8. En 10 que denominate «Historia del cuerpo I» explicaba la desatencion de Yo aftadirc= que un paralelismo a la paradoja freudiana se plantea en ella historia del cuerpo en terrninos del arraigado desprecio por 10 sornatico en -nonamieno ",uealdiann y po"modemo ,urgido estas nlnmas dteadas.la cultura occidental. La filosoffa griega, particularmente a craves del con­ Aunque ataran el mito del eogirn carreriano eon rodo manto ennUeva (elcepto plaronico de Homo duplex, ese modelo dualista del hombre como sujero nnirario, 10 opo,icion autor/geoio, la interio,idad, etc.). esros ""allidomente que rige la materia, nos ha transmitido un perdurable legado cultural alci"" I", ,,,,,ituyrn por el no menos inmare,ial ambito di"u"ivo. Lleva<bque prima la razon soberana y repudia el cuerpo como alga turbulento ", Por at extrem se ha utili-udo la rimbombante afirmaci6n derridiana n ny pas«il o, "bon teae» pa" ",,,,ionat eonerpto empirico, de sentido eomu de cual ­ su parte, la herencia judeo-cristiana opuso a los goces carnales del hombre especador 10 sagrado y 10 divino y, particularmente a traves del rnonacato, ins­ quie realidad exeernaobjeriva (una de I" mas ",pocraeular es la del Holo­ otituyo sistemas para estimular la mortificacion de la carne 5. r causto). Asi, aunque subversivo en ciertos aspectoS, el nuevo postmodernism o) Despues, los valores del Renacimiento rindieron homenaje a la espiritua­ puede inrerpeta= como una variant< del viejo ideali,mo (be,keleyan .lidad de la mente cosmica y propugnaron la reforrnulacion de la jerarqufa No pretendo dedr que el desprecio por esta espiral mortal haya sido mono ­mente/cuerpo central al ulterior enunciado cartesiano de conciencia racional Uri", poe, siernpre ha babido oontracorrien que ,_ban de denU,ificar el(cogito) como faculrad exclusiva del ser humano, 10 divino en el hombre 0 el espiriruali,mo y el inreleetualimo PO medic de Ia modula de 10 carnal. Laespfritu de la maquina 6. A pesar de rodo su antirracionalismo, el idealismo comedia rabelesian hizo de la corporalidad la piedra de toque de la realidad. arornantico fue a continuacion un adalid de la primacia de la conciencia un ascenso insurrectO de altas pretensiones culturales 10. En un escenario ulte­ ar(alma, imaginaci6n y genio creador) frente al materialismo filisteo yen con­ rior,que" in,pi"ba e"redwnenre en Ia filo.roHa natural corpweul de latra de el, mientras que los victorianos proclamaban la supremada del indivi­ Revoluci6n Ciendfica, pensadores de avant-garde de la Ilustraci6n, como Laduo de elevados pensamientos a culto sobre «los cuerpos viles» 7. Incluso los Menrie, Diderot y dHolbach, encarnaron la experimentaci6n a traVes de losmovimientos que pusieron en entredicho tales ortodoxias acabaron reafir­ sentidos, carne del materialismo filos6fico 11. Tarnpoco hay que simplifiear en ~ Fr~uds Th~ ofrh~ Th~ Para freud, ver William J. McGrath, DiscovtIJ of psychoanalysis (Ithaca, NY, 1986". Hice un Uamamienro similar en Roy Porter, «Bodies of Thought: Thoughts about the Body in ofth~3 H. f. Ellenberger, Discovny Unconscious: History and Evolution ofDynamicpsychiatr; Eighteenth Century England)" en J. Pirock Wesson y Andrew Wear (eds.), Interpretation and Cul­ (Nueva York, 1971); F. Sulloway. Frnul: Biologist Mind (Nueva York, 1979) y J. M. Mason, turalHistory (Londres, 1990). pags. 82-108. TheAssault on Truth: Frnuls Supprrsion ofthe Seduction Theory (Nueva York, 1983); Janet Oppen­4 Naturalmenre, esto es una manera simplista de exponer una siruacion enormememe complicada. heim, .ShatterfdNerves»: Doctors. Patimtsand Deprrssion in Victorian England (oxford, 1991); T orn sPara los fundamenros intelectuales de eSlOS legados culrurales, ver Bennett Simon, Mind andMad­ Lutz, Amtrican NmJo 1903: An Anecdotal History (Ithaca, NY. 1991)· Cierto psicoanalistas nm in Ancimt Greece (Ithaca, NY, 1978); E. R. Dodds, The Greeks and the Irrational (Berkeley. usnm, ofth~ Ilegaron a negar la base no 5610 de la enfermedad ,<mental», sino de la propia enfennedad: ver s, 1951); H. North, Sophrosyne: Selftnowledge and Self-Rrstraint in Greek Litt"alUr~ (lrhaca, NY, G. Groddeck, The Book It (Londres, 1950); id., The Meaning ofIllnm (Londre 1977). 1966); F. Botromley. Attituder to the Body in Western ChristmMm (Londres, 1979). Ver rambien ofth~ 9 Es de selialar la vena m{stica en la crltica de la modernidad iguabnente hostil aI materialismo.Drew Leder, TheAbsentBody (Chicago y Londres, 1990), que aborda el problema en Ia filosofia M. Berman, The Re_mchanrmmt World (Londres, 1982), y F. Capra, The Turning point:moderna. . Scimce. Society and the Rising Cultura (N ueva York, 1982). Para eI rratamienro de las implicacione5 Peter Brown, The Body and Society: Mm, Women and Sexual Rmunciation in Early Christianity de la refuraci6n al postmodernismo en eI sentido de que no exisre nada bajo el texro, ver Richard ""j". ~"",. ppb ,. " R,=mw (M.,,~. A1""~ "i,",i~.(Nueva York, 1988).6 Aunque esro suele interpretarse erroneamenre. Ver como correctivos S. Tomaselli, "The Firsr Per­son: Descartes, Locke and Mind - Body Dualism". HistQry ofScience. 22 (1984). pags. 185-205; Evans, In D1met of History (Londres, u.J " M. fA 1997).M.u. J ,. ,/ e­ nmrot 1990); P. Srallybrass y A. White, The Politics and Poetics ofTransgmsion (Ithaca. NY, 1986). Memi~sT. Brown, "Descartes, Dualism and Psychosomatic Medicine.., en W, F. Bynum, Roy Porter y 1 A. Vartanian, Didtrotand Descartes: A StudyofScimtific Naturalism in the Elighu (Princ th yo"~"" M,=· M,,"~["m "Michael Shepherd (eds.), The Anatomy ofMadness, 2 vots. (Londres, 1985); vol. 2, pags, 40-62; ron, 1953); Ann Thomson, Materialism and Society in thf Mid_eighum Cmtury: La Dis­R. B. Caner. Descartes Medical Philosophy (Baltimore, 1983)., Un menosprecio realzado naruralmenre por la moiigaterla nadicional. eI bowdlerismo. etc, Ver W," "",/;m. (Gi""n y PMI,. 19B1l J. Thm." £gh/ Century Britain (Minneapolis, 1983): id.. Perceptual Acquaintance from DescarteS to Reid (Minnea­P. Fryer, Mrs Grundy: Studies in English Prudery (Londres, 1963); M, Jaeger. Beftre Victoria (Lon­dres, 1956); E. J. Bristow, Via and Vigilance (Dublin. 1977); M. Quinlan, Victorian Praude (Nueva polis, 1984),York, 1941); E. Trudgill. Madonnas and Magdalens (Londres. 1966), )7~
  3. 3. na de10 ..,ciedad indusni,l, ,I cu"PO ha vudto a salit a =e como fu,n" de n .. podet, nahajo y, pm coosigui,u", de valor. una in"rp""""io qu posibilita exceso el rradicional ennoblecimiento del espiriru y desconfiar del cuerpo; al cI sutgiminto SOCUnd,oo comp,usawrio dol na<c~ismo somatico (10 explo­ fin y al cabo, a pesar de su horror por la concupiscencia, el cristianismo no es mas que la religion de una deidad que se hizo carne, de la eucarisda y de la . aciQn del-PO bello. =Y Ysano) dentro dol cap,ral~mo consum,"" ". Como en la tradici6n occidental dominante se ha depreciado de ese resurreccion de los cuerpos 12. El cristianisrno latino repudio el gnosticismo y el maniqueismo; el ascetismo no era un fin sino un medio y tales disciplinas ...,do el cuerpo, no" de sorptenck (como a>gU[Q,nraha en .Histo,ia dol eu<tP" I.) que se haya d"a"ndido Ia -historia» dol euerpo- Hace cien afios de negaci6n de uno mismo exigian una estricta disciplina 13. De modo simi­lar, aunque la filosofia clasica primaba mente [rente a materia, tambien dicta­ "fundo la ","s" MinJ y hace cincU<n.. aft" que se edira journal ofthe His-minaba el corolario de mente sana en un cuerpo sana (mens sana in corpore ID" l ofIde"" p"o ,donde <Sci d ,quivakn" jouma of Body History? Aunque apelaba a un remedio, tarnbien prevenia en contra de enfoquessano) y el concepto de que los tormentos de la corrupcion de la carne eran clesacertados. Era importance, en primer lugar, no caer en el reduccionismoindispensables para la creatividad fue una herejia bohemia fin de sieck 14. Peroaunque hay que serialar estas salvedades, 10 cierto es que hemos recibido un y qu< lah~toria del cuapo fuese un mero rexto sobre biologia IUs""ica, una ptndin f.cilm,n" resboladiza hacia una sociobologia ", Sin ,mbargo,legado cultural en el que sisternaricamente se polarizan los conceptos rnentey aunqU< ttsostenla qu< stria utopico iu"nta una .ci,ncia» del cu"po sincuerpo dando primada al primero. mediaci6n dellenguaje, la metafora Yla cultura, aconsejaba cautela respecto Por tanto, sostenia yo hace diez afios que la mente europea parece haber ,I riesgo contrario, la omi<ion de datos ","piricos de la "miotica y la h,, ­seguido, segun el modo sugerido por Vico y otros rnirografos, un curso de«desantropomorfizacion» secular 15. Hubo un tiempo en que el cuerpo era de ""nlutica Ysobre rodo resptcto a "trapolaciou" =geradas centrad" en lasuma importancia, pues el cuerpo era 10 unico que los antiguos conocfan, tcoda y earentes de una salida contextualizaci6n hist6rica :0. Sosten{a que no habra que desdefiar el enfoque de la historia del cuerpoexperimentaban y controlaban: rodo 10 dernas -la sociedad, el entorno, el ""diantt "etod" ,,,,piricos ",lidos, aunqu indudabl en much", acosmos- se explicaba en funci6n de su analogia con el cuerpo (microcos­mos/rnacrocosmos): el cuerpo era objeto idoneo de reflexion 16. Con el tiem­ aspectos la infor.nacion resultara = ,Con qui frecu,nci rtalizaba lapo, las prolongaciones del hombre (civilizaciones, tecnologias) ernpequerie­cieron el cuerpo, el hombre dejo de ser la medida de codas las cosas y cam­ f,~ and physiomorphic Basis of Human Nature (Londres, 1990), de Graham Richards, i1ustra la cons­obiaron los terrninos. Las prolongaciones antr6picas se impusieron sobre el uuccion de idenridades a rraves dellenguaje y las imagenes del cuerpo y la comprensi6n del mism do.cuerpo y la sociedad dejo de ser parangonada a un organismo: cuerpo y I M. Featherstone, .The Body in Consumer Culture", Th~ory, Cultur~ a traves de Ia apropiaci6n mental del conceptO mas amplio del mun 0- Soci£ty. 1 (1982), pags. Th~mente se equipararon a una maquina (mecanomorfismo) 17. En la ultima fase 18-33; R. Jacoby, .Narcissism and the Crisis of Capitalism., Telos, 44 (1980), pags, 58·65; C. Lasch, The Culture of Narcissism (Nueva York, 1979); Peter Falk. Consuming Body (Thousand Oaks, Th~ 12 Lu complejas relaciones entre alma y cuerpo en el cristianismo est:in bien expuestas en Rosalie Calif., 1994); Bryan S. Turner. "Recent Developments in the Theory of the Body», en Mike Feat­Osmond, Mutual Accusation: Sevmumth-cmtury Body and Soul Dialogues in thnr Liurary and Tht­ herstone. Mike Hepworth y Bryan S. Turner (eds.), Body: Social Process and Cultural Theoryological Context (Toronto, 1990). mics• o13 Para una visi6n especulativa de la imporrancia del gnosticismo, ver Morris Berman, Coming to our 19 Un ejemplo reciente eli Born to Rebel: Birth Ordrr, Family Dina (Londres, 1991). pags. 1-35, and Creativt Lives (NuevaSenses: Bodyand Spirit in th~ Hidtkn History ofthe Wet (Nueva York. 1990). York. 1996). de FrankSu!loway. en eI que reduce cuestiones como la creatividad Y eIaetivism poll ­14 Michel Foucault, Historia de fauxua/idad, Madrid. Siglo XXI, 1978, vol. 2, EI uso de lo,pfacm,;vol. 3, La inqu{m;ddr sl. Para la psiquiatrfa y el ane degenerados•• ver Max Nordau, Degmnation rico entre Hamada desimple orden de nacimiento. lJ> En mi meUiws a atenci6n me base en Tht Tmnolous Privau Body (Londres. 1984). de Francis(Nueva York, 1895); W. E. Bert, Tht Infirmifies ofGmius (Londres, 1952); T. B. Hyslop, TheGreat Barker. A dtulo de analisis Iingiilstico "deeonstruccionista, de un ejemplo en apariencia arbirrario de ,~ ,~ "i"~"ffire ,~o "ri~Abnormals (Londres, 1925); Roger 1. Williams, Th~ Horror ofLift (Londres, 1980); Jean Pierat. Th~ tatos dave (Hamlet. La lecrion tit anaromia, de Rembrandt; eI Diary, de Peppys, etC.) Barker con ­Decadent ImagiNJtion (Chicago, 1981). d"" d oaF", Mho 00 ob;= .pUb"",", • romo obio to de vergiienza narcisista dentro de la cultura burguesa del siglo XVII. y as! eI cuerpo "desapareda.. _u,~o ,..Job ""p1o=Io" ,~,..~15 Peter Burke, Vieo (Oxford. 1985); Ernest Gellner. Plough, Sword and Book: The Structure ofHuman History (Londtes. 1991). I" rom,l= rom molio d y d .0, roodwio·16 Donald G. McRae, .The Body and Social Metaphor», en J. Benthall y T. Polhemus (eds.). ThrBody as a Medium ofExprmion: An Antholo?J (Nueva York, 1975). pags. 59-73. Para la rradici6n ""md <kllb~" ,ow ", o,odi~ ",p««>. d ,~, ,.~,Io, nes a inferir de tanoesClSO material Y cuya valida quedaba minada por 10que en apariencia era una , Ei ,.,Mi,i, PO h,d Bulre drenacentista de la inrerpretaci6n del mundo en funci6n del cuerpo y d cuerpo en funci6n del Rembrandt, 10 demoll J. R. R. Christie en .Bad News for the Body" Art Hi,tory 9 (1986), pags. entemundo, ver J. B. Bamborough, Thr Little WorlJofMan (Loodres, 1952); Leonard Barkan. Nature! 263-270. demos a que su Iectura de Rembrandt resultaba plenam invalidada por The Para­Work ofArt: Tht Human Body asImage of the WorlJ (New Haven, 1975). rrando doxof Rembrandts "Anatomy of Dr Tulp- (Londres, 1982). de William Schupbach.17 O. Mayr, Authoril), Liberty and AutomaticMlUhin~j in Early Modern Europr (Baltimore. 1986);David E. Leary, M~t4phorr in the Hijtory ofPsycholo?J (Cambridge, 1990); On Psychological Langua­ -2 7,5
  4. 4. gente el coiro en los siglos pasados? (Que pOstura adoptaban? Son detaH que apenas se conocen 2/. Los diarios y carras no son muy elocuentes y hay es Insisto en que la historia del cuerpo no consiste simplemente en devorar que desconfiar de las pruebas aporradas por fuenres como los grabados er6­ c.stadisticas vitales, ni en un conjunto de tecnicas para descifrar las «repre ­ ticos 0 los manuales que imparren consejos: las relaciones entre 10 prescrito senracionesll, sino que requiere mas bien buscar el sentido de su interrela­ y la practica son problematicas de por s! 22. Pese a estas dificultades, se con­ ci6n. Dado el nivel de pruebas existentes, hay que admitir que seguimos sien ­ servan mOntones de informacion fiable con la que construir un perfil verOS!_ do bastante ignorantes en cuanto al modo en que los individuos y los grupos mil del cuerpo en tiempos pasados. Los archivos bautismales y de defunci6n lOCiales han experimentado su yo corporal. ,Como han negociado el cuerpo procuran estadisticas vitales fidedignas sobre los cambios de la rasa de naci­ Co concepto de intermediario entre eI yo y la sociedad? Hace diez afios la pri ­ miento y morralidad, sobre fecundidad, ferrilidad, crisis de morralidad re1a­ mcra linea de la invesrigacion no era muy clara cuando menos y el resto era cionada COn enfermedades, etc. 23., IguaJmente, los de leyes de pobres y hos­ Oscuridad. pitales abren una ventana a temas como vfctimas del esfuerzo, de la enfer­ En resumen, como ha quedado suficientemente claro al principio en mis ow medad y el trabajo 24. Bebiendo en una gran diversidad de fuentes, Mary Fis­ Eagleton y Jenner, todo ha cambiado como un desquite con enorme de sell, por ejemplo, ha aporrado un excelente panorama sobre las circunstan_ rapidez y la historia del cuerpo se ha converrido en el plato historiografico cias de los trabajadores pobres en la region de Bristol en el siglo XVIII 25. del dia 28. Hojeando cualquier catalogo de editorial 0 un programa de confe­ Disponemos tam bien de archivos fotograficos de mas de siglo y medio rencias, la palabra «cuerpo» salta a la vista casi mas que cualquier otra, rela­ sobre eI asPect<> ffsico de pobkcio n", y de su enrorno, Insism en que no hay cionada muchas veces con estudios de sexo y de genero. Aparte de que actual­ que ser cauros en cuanro a los riesgos de dar credulidad ingenua a la realidad mente sf que contamos con una revista dedicada ampliamente a la historia de las imagenes visuales; la camara mienre 0, mejor dicho, las fotograffas no del cuerpo: Body and Society 29. son instantaneas de la realidad, sino, como las pinturas, artefactos cuJturales Tentaciones me dan de mirar hacia arras y atribuirme no solo poderes que codifican signos convencionales para un publico determinado 26. No profericos, sino tambien sentirrne halagado de que la «Historia del cuerpo 11> obstante, e1 registro fotografico revela y confirma muchos datos sobre las contribuyese a impulsar la rneteorica carrera de la «historia del cuerpo». Pero, transformaciones fisicas modernas (vejee, deformidades, malnutricion, etc.) en realidad, la explicacion es muy orra. Ya por enronces el sida centraba la man nom y sobre 10 que Golf de in6 1a pesenuci6n del yo- (Ienguaje corpo. atencion sobre la vuJnerabilidad del cuerpo humano moderno 30 y cornenza­ ral, gesros yapropiacion del espacio Fisico) 27. ban a producirse ataques contra las ideologias establecidas en nuesrra socie­ 21 Ver Tim Hirchcock, English S~litil!s 1700.1800 (Basingsroke, 1997). dad cada vez mas pluricultural y proclive a policicas de identidad, ataques que se presentaban en forma de modaJidades de subversion ffsica: modas new 22 Para la discusi6n sobre los peligros de exrrapolar recomendaciones y pracricas en el caso del sao, ver Karen Louise Harvey, «Representations of Bodies and Sexual Difference in Eighteenth-Century age de afirmaciones, adorno, tatuaje, perforacion corporal etc., todas elIas ofS~/ity English Erotica., tesis de doetorado, Universidad de Londres, 1999; Roy Porter y Lesley Hall, Thl! dentro de una espiral de amor-odio en el seno del capitalismo consumista 31, Facts oflift: Thl! History and Knowkdgl!.fromthl! Sromtunth Cmn.ry (New Haven, 1994). apane del hecho, no menos importante, de que en los propios movimienros 13 En el caso de Inglaterra es fundamental el trabajo del Cambridge Population Group: E. A. Wri­ gley y R. S. Schofield. Thl! Population History of England 1541.1981: A &C01l.Srn.etion (Londres, actuales feminista, de gays y lesbianas, la base flsica de genero se ha cuestio ­ 1981); E. A. Wrigley, R. S. Davies, J. E. Oeppen y R. S. Schofield, English Population History.from Family Rl!co1l.Stitution 1580-1831 (Cambridge, 1997). l Guenter B. Risse, Hospitallift in Enlightrnmmt SCOtland (Cambridge, 1985). 28 Fue un verdadero hito la publicaci6n de Fragmmtsfor a History ofWI! Human Body, 3 vols. (Nueva 15 Mary E. FisselJ, Patimts, Powl!r, and thl! Poorin Eightl!mth-Cmtury Bristol (Cambridge, 1991). Yolk, 1989), de Michel Feher, aunque obtuvo una fria respuesta academica de los estudiosos que 16 Para un analisis sobre la valida de las fotograffas como prueba visual, ver Daniel M. Fo y Chris­ euestionaron su correcci6n politiea; ver, por ejemplo, fa critica de Colleen Ballerino Cohen y Karen topher Lawrence, Photographing Ml!dicini: lmagl!s and POWI!T in Bntain and Aml!Tica sina 1840 JC Robertson, en History ofSlXUIZlity, 3 (1992), pags. 129-140, reprobandole su fulta de .un analisis cel­ (Nueva York, 1988); y en un sentido mas amplio de evidencia visual, Christopher Lawrence y Ste­ tico expUcito de la dase, la raza, eI genero y las premisas heterosexuales subyacentes y reflejadas en el ven Shapin (eds.), Sciencl! Incamatl!: HistOrical Embodiments ofNatural Knowktigl! (Chicago, 1998). esquema anal/tico», 27 Vet Irving Goffinan, Stigma: Notl!s on thl! Managl!mmt of Spoikd ldmtity (Harmondswortll, 21 Bodyand Sociity se fundo en 1997 y es una publicaci6n trimestral de Sage. 1968); id., Thl! PrlSlntation ofSt/fin EVl!ryday lift (Har mondswortll, 1969): id., Srraugic lntl!rac­ l<J Ver Cindy Patton, InventingAiDS (Nueva York y Londres, 1990): Simon Warney, Policing Dl!si­cion (Oxford, 1970); id., Intl!T4Ction Ritual (Londres, 1972). Sobre el gesto es admirable Jan Brem­ ri: Pornography, AiDS, and thi Ml!dia (Minneapolis, 1987); id., Practim ofFrmiom, Sl!kmd Wri­mer y Herman Rodenburg (eds.). A Cultural History ofGl!stuTi!S.from Antiquity to thl! Prl!ssrnt Day(Cambridge, 1991). tings on HJV/AiDS (Londres, 1994). }I M. Featherstone, •The Body in Consumer Culture», Thl!ory. Culturi 6- Sociity 1 (I982), pags. 18-33: Pasi Falk, Thi COllfuming Body (Thousand Oaks, Calif., 1994) d 77
  5. 5. - . Ha sido tan espectacular el auge de la historia del cuerpo en la ultima nado y se renegocia (en el transexualismo, el matrimonio gay y la ley) ~2. dtcada que seria absurdo intentar en las pocas paginas que quedan un estu ­ Todas estas tendencias contemporaneas han acelerado inevitablememe el clio que englobara (Desde la Edad de Piedra hasta la Edad Contempod.nea», cuestionarniento historico, y hasta ",iflci.! el poner de relieve las conrroversias principal«. Para enfren­ En cualquier caso, cualquier veleidad mla por reivindicar rneritos por la tarJDe a tan ardua labor, me guiare, como fase inicial para algunos cornen ­ historia del cuerpo quedarfa mitigada por el hecho de que no todo parece ir wios sobre los progresos de la decada, por el plantearniento que proponia bien en esta artesania. EI comentario de Eagleton que cite al principio tenia eo «Historia del cuerpo !" con siete puntos para la investigacion furura. Lo por objeto zaherir una nueva moda, mienrras que, por otro lado, Jenner, en revisar a grandes rasgos, examinando en concreto la evolucion de cada una acerada critica de las ultirnas aportaciones, se mostraba bastante escepri­ e co, si no realmente mordaz, y argumemaba que en gran parte de la historia del apartado. cuerpo se mezcla la carencia de precision merodologica con la ausencia de rigor El cuerpo como condiciOn humana erudito. Los estudiosos han confundido desmafiadarnente representaciones del cuerpo con realidades historicas, y no hemos sabido distinguir entre recomen­ es Las religiones, filosofias y literaturas del mundo son unanim al hablar de ladaciones para eI cuidado del cuerpo de esos manuales de piedad y decoro en condicion humana, del nacimiento, la copulacion y la muerte. Pero, ~hasta que tanto beben los historiadores y practicas sociales del pasado docurnenta­ que punto es espedfica y directa la relacion (~reflejo?, ~compensacion?) quedas 33. Adernas, Jenner se quejaba de que con harta frecuencia se ha ucilizado mancienen las doctrinas religiosas 0 talantes ardsticos de una epoca particu ­ la historia del cuerpo para ratificar toscas reorias de control social 0 modelos lar con las experiencias reales del ser vivo y corporeo? Planteando estas pre­ pseudo-foucauldianos de la conscripcion del cuerpo en el marco de regimenes guntas en ((Historia del cuerpo I» consideraba si, por ejemplo, la culturade sauoir-pouuoir, y asi la historia del cuerpo se convierte en algo formulada­ obsesionada con la muerte, denominada por Huizinga «el otoflO de la Edadmente reducido a descubrir atin mas modos nuevos en que el cuerpo ha sido Media», ~fue una respuesta refleja a las realidades de las epidemias de pestecontrolado, disciplinado, vigilado y castigado 34. EI anacronismo encierra orro bubonica que barrieron la Europa del siglo XIV? 0, siguiendo a Camporesi,peligro: el de los estudiosos de moda a dar por sentado (por ejemplo) que los ~habr{amos de ver en los elementos macabros de la cristiandad tardomedie ­conceptos freudianos y lacanianos son automaticamente aplicables a los cuer­ val -Ia fascinacion por los cuerpos incoffuptibles de los santos. etc.- unapos del pasado 35. Para empezar, prorestaba Jenner, la simple noci6n de «hisro­ expresion de un arnor vibrante por la vida y un inreres absorbente por laria del cuerpo» irnplica sin paliativos una drastica reificacion y sirnplificacion,un reduccionismo, cual si existiera un «solo» cuerpo del que se rastreara la his­ carne? 36. De hecho, las representaciones religiosas del cuerpo han sido un campotoria «unitaria»; pero ese cuerpo dificilmenre puede ser el que se presenta en frucdfero de investigacion estos Ultimos afi,os. Son de destacar los estudioslos textos eruditos que escrutan la mayoria de los estudiosos, y concluia que la revisionistas de Carolina Walter Bynum en los que sostiene que la gran atrac ­historia del cuerpo debe dar paso a las historias de los cuerpos. cion del catolicismo de la baja Edad Media y de la epoca moderna radica en el enfasis devocional de las representaciones corporales de la Virgen y el Nino32 Jane Arthurs y Jean Grimshaw (eds.}, Women" Bodies: Discipline and Transgression (Londres, jesus. La humanizaci6n de la fe, expresada a rraves de la vulnerabilidad de la1999); Julia Epstein y Krisrina Straub (eds.), BodyGuards: The CulturalPolitics ofGmdn AmbiguilJ carne, convirti6 en causa popular el cristianismo de patriarcado jerarquico.(Londres, 1992). A la luz de la conciencia contemporanea sobre duetilidad de genero, han apareci­ iado imponantes estudios sobre los antecedentes historicos: NelIy Oudshoorn, Beyond the Natural En Fragmentation and Redemption, Bynum explor6 como en la pedagogBody: An Archeology ofSex Honnones (Londres, 1994). medieval se atribuye con frecuencia valor al cuerpo generado 3". En fecha mas3~ A este respecro, Jenner critica en parricular Perilous Chasti!): Women and Illness in Pre-Enlighten­ment Art and Medicine (Irhaca, NY, 1995), de Laurinda S. Dixon.34 Mark S. R. Jenner, "Body, Image, Text in Early Modern Europe», SocialHistory ofMedicine 12(1999), pags. 143-54, pag. 154. 36 J. Huizinga, Elotono de Ia EdfldMedia (Madrid, Alianza Editorial. 2001); Piero Camporesi, The ~7 Byn~m,3 Es uno de los defectos principaJes de The BoJ.y Embarrassed: Drama and the DisciplineofShaml in lncorruptibu Fush: Bodily Mutation and Mortification in Religion and Folklon (Cambridge, 1988).Ear~y Modem England (Ithaca, NY, 993), de Gail Kern Paster, quien aplica las categorias psicoana­ Caroline WaIrer Fragmmtatioll and Rednnptioll: Essa)l OIl Gender and the Human BodyIIricas Iacanianas a nivel universal. Para orras discusiones sobre Paster, ver infra, Otros invesrigado­ in Medieval Religion (Nueva York, 99). Ver tambien Linda Lomperis y Sarah Stanbury (eds.),res han utilizado ejemplarmeme las categorias freudianas: ver Oedipus and the Devil (Londres, 1994), Feminist Approaches to the Body in MedievalLitterature (FiladeHa, 993).de Lyndal Roper. ;)77" --
  6. 6. ibilidad moderna. Considerada desde la perspectiva de las formas arque ­ reciente, en The Raurrection o/the Body (1995), sostiene que «el cristianismo ic:aS y simbolicas a que nOS ha _rombra<!o la autropologia y el psicoa ­ occidental, a pesar de su recelo frente a la carne y la lujuria no repudia d . is, fa antigua preocupacion cristiana por la realidad material de la otra cuerpo ni prescinde de elll 38. aparece comO una expresion de autentico Y finisecular respeto por cues­ Las doctrinas de la resurrecci6n individual cobraron nueva importancia, ees de identidaddel aquJ y ahOCl. conceptOS de integridad sobre rodo. No sefiala Bynum, una vez que las antiguas expectativas cristianas de Segundo re, ellector esceptico que recele de que imbuirle una falsa concepcionAdvenimiento comenzaron a desvanecerse. Frente a un mar de fondo gnos­ ,]a aceptah racionalidad de estas docuinas medievales. bani muy bien en le i<r Ia_sicion de BynumjuntO con el au3Jjsis de Camporesi sobre Ias abe­ rico, reinstaurado en siglos posteriores por los cataros, los primeros padres de fa Iglesia se vieron obligados a hacer hincapie en la resurrecci6n de la carne lP"" .-fIanaaS teolOgicas Y las creenci.. del voIgo. En contraSte con tynum. que pone enfosis en Ia Clcionalidad Ylas cualidades emotivamente ~rias de las doeuinas cristiau- sobre resurreccion de la came. Cam­para que la Creaci6n no pareciera abandonada en manos del diablo, y aduce que, por el contrario, la escolastica de la alta Edad Media marca la transici6n tede la escatologfa a la filosofla necesaria para siruar los preceptos sobre la vida to explica con morboso detalle las angosrias YIa no infrecuen bisreriacelestial en el marco de los debates aristotelicos sobre si era la forma 0 la deresi masas. afirmando que aquellas creencias eran tan extranas Y extremas, las °materia 10 que se individualizaba: ~era el cuerpo el alma 10 que garantiza­ . ~ cahe sospeebar si Ia sociedad taulomedieval no se .colocaba> por cos­ iumbre con sustau alucin6genas. 50 plautea un debate fascinaute entre Ia ~ «suave» que hace Bynum de Ia docuina del coerpo y Ias opinionesba nuestra individualidad en el mas alla? eias En paralelo a ternas desarrollados por Piero Camporesi 39, Bynum, ade­mas de los escritos eclesiasricos, ha estudiado la evidencia visual en retablos .desenfrenadas» de Camporesi.y frescos para analizar las.incertidumbres populaces y demostrar el papel clave Bynum ajusta cuen" con su interpretacion con el bistoriador de atte Leoque la Iglesia atribufa a inculcar las ensefianzas verdaderas entre los fieles con SrcinbetIl> puesesteen un libroprovoeador llamo1a atencion sobre el bechofrecuentes citas a San Lucas 21, 18 (<<Pero ni un cabello de vuestra cabeza de que. sepIn un convencionalismo piet6rico en boga duran" el Renaci­perecera») para apaciguar la angustia de los creyentes sobre la resurreccion miento, soHa representarse a Cristo tocando, 0 mas bien seftalando, su pene;personal; pero la cuesti6n de que «cuerpOIl exactamente recuperarfa cada uno algo notablemente igoorado por los historiadores del arte. como si hubieraununca se resolvi6 satisfactoriamente y numerosos acertijos siguieron ator­ invisibilizado la sexualidad del cuerpo de Cristo 40. Bynum refuto a Steinbergmentando a quienes propugnaban al pie de la letra doctrinas de resurrecci6n y sefutlo que pe_ que el gesto de Cristo eta de Indole .sanal. suponla una(tal la paradoja del canfbal 0 el dilema del ensamblaje de las partes destrui­ lecrura claramente moderna y ucronica: 10 que se sefialaba no era at erotiza ­ ladas en combate), ciondel Salvador. sino so humauizacion. Otras obras, en particul en la de Quiza fuese este el motivo por el que gozaron de un predicamento mas MID Rubin sobre la Eucaristla. tambien han eenuado mas la atencion en I.duradero metaforas mas ambiguas y evocadoras (como la del grano y los inmauencia y el hurnau que en los elementoS traScendentales del cris­ ismociclos estacionales de pudrici6n y regeneraci6n). El arte humanista del Rena­ tianismo popular 41,cimiento contribuy6 tambien a dar lustre a ambigiiedades doctrinalesmediante la representaci6n piet6rica de cuerpos bien formados y de carnerosada, induso agiles, flotando etereos sobre la tierra con movimiento casi de 1A fornuz del cuerpoballet, y Bynum seiiala que, a pesar de ciertas tendencias macabras tardome ­dievales, en semejantes ascensiones nunca se representaban simples «huesos». En el ane. 1a escritura creativa.1a cieneia y la medieina. pero tambien en los Uno de los grandes meritos de la obra de Bynum es que nunca trata con proverbios. IDs cliches y las met>ifo.... el cuerpo adopta una forma visnal 0conmiseraci6n la teologia de la resurrecci6n (que a nosotros suele resultarnos visualizada. Es delg 0 gordo, hermoso 0 feo; es el espejo del universo, adochocante), ni la moteja de «ex6tica» 0 totalmente ajena a las modalidades de • l.<o S"""",,,- rh< s-Jhy >if chri< .. """W4"" Arl .... M",,", " ..... ( N - y.,.38 Caroline Walker Bynum, The Rrsurm:tion ofthe Body in Western Christillniry, 200-1336 (NuevaYork, 1995), pag. 11. " 983). Rubin. """ 0,..0. 1h< , ......., .. LA" 1 MID M"""" C""" (c.mbri.....991h S."h39 Ver, por ejemplo, Piero Camporesi, .The Consecrated Host: A Wondrous Excess», en M. Feher Coakley (ed.), ReLigion and tht Body (Cambridge, 1997). •(ed.), Fragmentsftr a History of me Human Body, vol. 1 (Nueva York, 1989), pags. 220-237.. 2 y/ --_......
  7. 7. "Serta ento posible reoonstnillios _bios de estatur.l de la pobla ­ nces y sUS colaOO,..o= afi,man que es posible en el caso ci60 bdtWid F10ud • parang6n para los animales, quintaesencia del polvo --cualquier represema­ ente cion pictorica nos cuenta su historia y contiene un sistema de valores--, de los varo , ya que las estadlsdcas vitales estan minuciosam docu­ Pocos historiadores, sostenia en «Historia del cuerpo 1», han prestado hasta _t2das anes partir de finaes del siglo XVIII en los arebivos de las cajas de e1 mornento gran atencion allenguaje en cuanto vehiculo de mensajes ocul­ tos acerca del cuerpo (segun se contiene, por ejemplo, en las metaforas de lavida y la rnuerte). Aun son menos los historiadores generales, por oposici6n _no .,dutanUen particuJann to. Naturalmente, podda objetarse que los soldados son una poco teptesentativa. ,No sedan qui7i un segmento de poblacion tobusto? ;0 la escotia de la sociedad? Ni mucho menos,a los historiadores especializados en arte, que hayan meditado en profun­ entey su equipo. En una teconstrU ccion tawnada de las pautas o<pIi_ Floud s didad sobre el significado de las imagenes autenticamente visuales de los de aJlstamie , sugieten que los voluntatiOS «an muebacho ptocedentescuerpos como pruebas hist6ricas (en retratos, irnagenes funerales -((anato ­ nto de Ia case trabajado<a que buscaban un empleo en ciempos de penuria ymlas»- 0, incluso, en albumes de insrantaneas) 42, adu<en que bay modos estad~ti_ente fiables de exttapolM .solcladOS a En la ultima decada se ha avanzado mucho en la recuperaci6n del cuer­ otpo hist6rico como entidad flsica, Como sefialaba mas arriba, se conser;van .•ciudadanoS». leVela este estudio? La estatun media del trabajad del si­ ,Que nosmuchos datos en instituciones como la militar sobre estadfsticas vitales de gloxvm «a baja, quiza infedo< a 1,60 rn. Se ptodujo un leve ausnento en lapoblaciones antiguas. Sobre la base de ello se han emprendido nuevos estu­ decada de 1840 aproximadamente, pero este se perdi6 en la siguiente gene ­ ndios antropometricos ampliando el trabajo pionero de Emmanuel Le Roy raci6n hasta que a partir de la decada de 1870 las estaturas comenzaro aLadurie, que prometen resolver cuestiones historicas de mayor calado 43, aumentaf en curva continua hasta la actualidad. La clase de tfopa era entreTomaremos como ejernplo una cuestion historica clave: la Revoluci6n 12,7 y 15,2 cendmet mas baja que los oficiales; es dec;, que las dases altas to SIndustrial ~mejoro 0 empeor6 las condiciones de la mano de obra? Esta (0 mejo< dicho, quizJ.. de mayo estant") mitaban po, encima del hombo«norma de debate abierto» es indudablemente una de las reglas de oro tra­ alas infe,iotes. Sin emb~,ala larga, di>minuirl an las difeterlcias de esta­dicionales en historiografla, La evidencia textual apunta en ambas direccio­ turaSi cabe hacer deducciones a patti, de la estant" con ,espeelo a la talud y, de clase y regionales.nes y por ello los estudiosos de tendencia cuantitativa no dejan de buscarindices numericos que den precision a los supuestos cambios en la calidad en consecuencia. a la ca1idadde vida, estOS datos son un retO, pues conrradi ­de vida. Se han utilizado fundamentalmente dos tip os de pruebas: las tasas cen a los .pesimis"" que ven Ia negada de la indusrrializacion como derri­ ra.de rnortalidad y la escala de salarios; pem no es necesario insistir en los mente a los parametros vitales de la dase ttabajado Si que sugieren undefectos de ambas. perfodo a mediados del siglo)IX en el que, a pesar de la mejora de sal",ios, De ahi las muy prometedoras perspectivas del ensayo sobre antropome­ empeotatO las condiciones de supeNivencia --<iebido, como pmponen lostria Height, Health and History: Nutritional Status in the United Kingdom, n autores. a un empeornmiento de la vivicnda Y de las condiciones higienicas1150-1980, de Roderick Floud, Annabel Gregory y Kenneth Watcher 44, Los po, efeeto de las condicion" de babirabUidad a p,incipios de la epoca vieto­ enistasbi610gos conHan en que las variaciones de estatura reflejen ceteris paribus las tiana- Son datoS que rebajan los alam>i>mos de los eug ftn de sieckdiferencias de bienestar, al ser la altura del individuo un indice aproximado sobre deredoto "",ional y suicidio de Ia r.ua y que dan cleno apoyo indirec­de ((estatus nutricional». to a Ia opinion de Thomas McKeown de que los ptogresos paulatinos en la talud se deben fundamentalmente a una mejo alimentacion ". Po tantO, on42 Plantee est35 cuestiones con mayor amplicud en «ReviewArticle: Seeing the Past», Pastand Pre­ Ia condicion £isica resul",,!a un mejo, lndice que los talatios en la evaluacisent 118 (febrero, 1988), pags. 186-205. vad o=•.1 Jean-Pierre Aron, Pierre Dumond. Emmanuel I.e Roy Ladurie, Anthropologie du conscript franrais de los cambios de parametros vitales. En esta Ultima decada ban salido tambien ala lu esmdios inno(La Haya, 1972). El pionero en este campo es el hiscoriador brasilefio Gilberto Freyre: Casagranda sob" el aspect del rueq>O t"tado como un sistema de comunicaci6n de sig­e sensala (Rio de Janeiro. 1933), ampliado en su 0 Escrava nosanuncios dejomai. brasi/£iros do secu­10 XIX (Recife, 1963) . nos. Ap",re deolas ob,as ya leferenciadas sobre la bistoria del gesto, contamos... Roderick Floud, Annabel Gregory y Kenneth Wachter, Heighth, Health, and History: NutritionalStatus in the United Kingdom. 1750-1980 (Cambridge, 1990); para estudios similares, ver JohnKom!os, Nutrition and Economic Development in the Eighteenth Century HabsburgMonarchy (Prin­ .< T. McKeown. Mtdicint ill Modtrn Society (Londtes, 1965).ceton, 1989); Mark Nathan Cohen. Htalth and the Rise o{Civilization (New Haven. 1989). ;213
  8. 8. ·­ ...;wCOS". patologia> que me&mte una especie de soeialdatwinismo ibanahora con nuevos esrudios sobre fisiognomfa 46, y se ha revaluado la impor­ d<sapare entre los jndIos progresis"" y moder nos de occidente. • ciendo dades tancia social del retrato 47, asf como la iconograffa de la muerte 48 • Concre­ • Est< pmyecto de una cienci. judla sobee las peeuliaci de los judlos. tamente el prolffico historiador esradounidense Sander Gilman ha publicado podd. conducit .1. idea, 0 eeforzatla. de ese ,.uro-odio jndlo que Gilman ba n=do tan esclaeecedoramenee en ottOS trabajos, un tetoreido .utudes­varios vohimenes sobre interpretacion de imageries polemicas del cuerpo: elcuerpo loco, el cuerpo erotico, el negro, el judio, la mujer histerica, etc., en p..a evidente notable en 5", and Carderade Otto Weininger en mentelos que planrea que ha significado la negritud, la belleza, la salud 0 la enfer­ que o•esgrim la ecuation jndIo = homosexual· mujer. En efecro. como edad• e <!<mues Gilman, la condicion de jndlo puede versecomo un enfeemmedad dentro de un marco mas amplio de las actirudes respecto al genero, tt• y fa circnncisi6 del pene -1. mayor ,defomidad, de toda>- se asoci. ine­la raza y la ernia. Mas concretamente se pregunta en que se ha basado ellen­ vitablem anmutilaci6n quirurgica e indirectamente en consecuencia, aguaje visual del loco y el cuerdo, el hermoso y el feo, de 10 normal y de 10 ente infecci6n sifillrica. En 0,"" pal.bras. la identidad judla .punta iteesistible­patol6gico 49. En la Europa fin de siecle hubo algo obvio, 0 al menos 10 pareci6, en cuan­ mente ala verdad de que a los [udios les arruin6 su sexualidad. Feeu natUralme rrato de ttascendee est .uto-odio extrap 0 landoto a la distincion entre judie y gentil, pero (en que se basaba la diferencia­ medianted, una lecturante, psicodinamica de la realidad las preocupaciones pro ­cion? iEn la religion? iEn la lengua, la historia, la psicologfa, la cultura?iO en la biologfa racial? En TheJews Body, Gilman analiza los discursos sobre pias de los jndlos a pteOCllp.donts permanenteS de I. psiqne human a. Las eslos judfos y accra hasra que -extrerno el propio cuerpo parece inscrito, tal vez cui"" eespeetoal ram.no de 1. nariz se convirtiem n en insegurid.d f.ili=,de un modo indeleble, en el estigma de la condicion de judfo 50. Se trata de las de la cireuncisi6n en .ngusti. de castracion de I. que deeiv.b. el comple­ o•un campo de discusion particularmente interesante, ya que, como dernues­ jo de Edipo. un personaje ,griego y, po, canto- ,nniversal,. Sin embatg Freud nunca fue totalmente capaz de disipar del eodo su preocupaci6n espe ­tra Gilman, las ideas racisro-biologicas (la condici6n de judio impresa en la dficam judia bajo un disfraz de ciencia universal; al fin y al cabo, el pro ­piel) no fueron ni mucho menos exclusiva de autores arios (supuestamente en teantisernitas), ya que numerosos medicos cientfficos y antropologos judios, pio Edipo tenia su puntoflaco/s u tal6n de Aquiles. En recientes estudios sobre cirugia plastica cosmetica, Gilman ha amplia­relacionados con cuestiones de identidad judia, estaban perfectamente dis­puestos a caer en estereotipos raciales; aunque con una sutil argucia, ya que do su .nalisis sobee los intenros en los Ulrimos den afios PO transformal elafirmaban que la distincion clave no era en definitiva entre arios y judfos, aspecto del cue!O y ocol.., supnestos defecms 0 fabricar un ideal (riemposino entre arios y «judios buenos», por una parte, y «judfos malos», por la apmpiado, luga y colenra especlficosJ de belleza 0 nonnalidad ".otra. Su ciencia «dernostraba» que determinados rasgos judios -pies pianos,piernas en arco, trastornos curaneos (plica polonica), grenas, ojos saltones,nariz ganchuda- eran muy reales, pero curiosamente alegaban que tales La anatomia del euerpocaractedsticas eran primordialmente defectos de los judfos «orientales» 0 En ,Histo,i. del euerpo I> ,osteni. que los cueepo son objetos p" . mi", d. ""tern.; se enfte al mundo exterio, pero tambien son subjerivo, nran patte integ del yn interno. Sin emb"go. cu,iosam enee, I. m.yod. de 1.46 Por ejemplo. Martin Porter, .English "Treatises on Physiognomy" c. 1500-c. 1780", tesis de doc­ raneetorado Universidad de Oxford, 1997; Christopher Rivers. Face Value: Physiognomical Thought and exposiciones de 1. histori. del yo. Decl. que neeesitabamos sabe mueho mathe Legible Body in Marivaux, Lavater. Balzac. Gautier, and Zola (Madison. 1994). sobte 1. mane" en que 1m individnos y cultutas part;,ul,," han atribuidc47 Marcia Pointon, Hanging the Head: Portraiture and Socia! Formation in £ightunth-Cmtul]England (New Haven. 1993); Kathleen Adler y Marcia Pointon (eds.). The Body Imaged: The en general. ,ignificado • sUS miembto Y ol.nos, • to constienci6n y • SHuman Form and Visual Culturesince the Rmai.sance (Cambridge, 1993). Gi1~.48 Nigel Llewellyn, The Art ofDeath: Visual Culture in the English Death Ritual c. J 5OO-c. J 800(Londres. 1991). " s,.d" CU,, BMry " c= ," s.J RAu"d p,ydr>1.gy i. "" Shapi.,.j",d"49 Sander L. Gilman, Seeing the Insane: A Cultural History ofMadness and Art in the Western World(Nueva York, 1982); id.• On Blackness without Blacks: Essays on the Image ofthe Black in Germany S"f!Y (Oo,h=. 1995); iJ.. M..... "" B" ..... AC.,,,,,, =... 1999). Cump ron A."i,, M..,~. T" M.ki., .j. &dy M" flo ",,"ri Hi>Wry ·f S"",ry (P,i (B,,,,,,I<), 199 •.(Boston, 1982); id" Difference and Pathology (Ithaca. 1985); id., Inscribing the Other (Lincoln,1991); id, Health and Illness. Images ofDiffirence (Londres. 1995). S. Paige Bary.jO Sander Gilman, TheJews Body (Nueva York, 1991). :J ~5> ---_ ..
  9. 9. 286 . FORMAS DE HACER HISTORIA HISTORlA DEL CUERPO REVlSADA 287 i ! carne. iCuil es la topograffa emocional y exisrencial de la piel y los huesos? Garganroa de Rabelais no puede naeer de un modo normal y viene al mundo ~Que querfa decir la gente cuando hablaba, literal y figuradamente, de su a rraves de la oreja izquierda de su madre, Gargamelle. sangre, su cabeza y su corazon, sus entrafias, sus espfrirus y sus humores? Paster ahonda fructfferamente en las ideas de Bajrin para subrayar eI ~Como encarnaban estos organos y funciones las emociones, las experiencias potencial «humorfstico» (con frecuencia subido de tono) de la terminologia y los deseos? ~Que relaci6n rnanrenfan los significados privados y publicos, -humoralisra» y hace hincapie, tras los pasos de Norbert Elias, en como a las connotaciones subjetivas y medicasr prineipios de la epoca moderna las funciones corporales fueron sometidas a Con eI empleo de la expresion «La anatornla del cuerpo» me referfa al un «proeeso civilizador», Por tanto, el humoralismo era no s610 una fisiolo­ hecho de que eI auge de la anatomia como especialidad medica en el siglo XVI g!a, sino una moral que indicaba y expJicaba que partes y proeesos corpora­ procure un nuevo eslabon entre 10exterior y 10interior. Felizrnenre, las prac­ les eran dignos 0 degradanres, nobles 0 despreciables, trasladandolos a expre­ ticas y rituales de la anatornfa han sido objeto de amplia atencion en la Ulti­ siones de repudio 0 verguenza, ma decada )2, 10 que ha fructificado en diversos esrudios notables sobre las 1.0 que sueedi6 cuando la practica de la anatomfa irrumpio en eI mundo interconexiones del exterior y eI interior del cuerpo. significante tradicional del humoralismo constituye eI terna de The Body La econornfa del cuerpo en eI sentido tradicional como enre humoral ha Emblasoned?, de Jonathan Sawday, quien sostiene que la nueva actividad sido genialrnente recreada por Gail Kern Paster en The Body Emba"ased)3. clave que realmente influy6 en eI cuerpo a principios de la epoca modernaEspecialista en lireratura del Renacimiento, la profesora Paster ha analizado fue el negocio de la anatomia. Realizada en aulas impresionanres, la disec­pormenorizadamente la representacion de ciertas facetas del cuecpo en las ci6n se convirtio en celebracion osrentatoria de la alianza entre los poderesobras teatrales de Shakespeare y sus contemporaneos y ha logrado dernostrar civil y medico, y su consecueneia -al margen del progreso intrinseco de lahabiirnente ese humoralismo generalizado. A diferencia de estudios literarios medicina anatomica-s- fue desacreditar las meraforas tradicionales sobre elanreriores, que interpretaban que eI humoralismo no era sino una simple cuerpo y sus relaciones con la mente, eI alma y eI yo que desde tiemposproyeccion del ternperamento y de la consrirucion Asica(ser colerico, melan­ inmemoriales predominaban en la cristiandad medieval. Por un lado, loscalico, etc.), esta aurora ahonda en ramificaciones mas profundas del mismo antiguos rabues sobre eI cuerpo y su sagrada inviolabilidad quedaban abo­y dernuestra eI papel elave que desernpefio la creencia de que la carne era fun­ cados a desaparecer, practicamenre por definicion, una Vel generalizada ladarnentalmenre un conjunto de humores encerrados en un envoltorio cuta.,. ~-f diseccion; 10 que significaba que en cierto modo el cue cpo se degradaba masneo, en particular en eI debate sobre las rnujeres en su condicion de «~.~ al ser reducido a un objero susceptible de violacion por el ojo inquisitivo,pientes con goteras», tanto fisiologicamente (mensrruacion, llanto, lactancia) susceptible a desmenuzamiento, desmembraci6n y experimentacion, encomo psicologicamenre (segun los dramarurgos, las mujeres chismorreaban, lugar de ser reverenciado como un algo ereado a imagen de Dios, Perosin parar), Pero adernas de esto, Paster analiza de que modo la teoria dd.,r " . ,en opinion de algunos, como sir Thomas Browne, tambien esto 10 enno­humoralismo foment6 eI concepto de «rransmutacion» 0 conversion de Ull~ ,~:, ..: bleda y muy promo aquel menton de heees envilecido por los teologosfluido en otro y la sustitucion de un organo u orificio por otro. 1.0 que otJOor~" r~"t .patristicos 0 por la visi6n grotesca de Bajtin, serfa exaltado como obra maes­ra fuera sangre se converrfa en leche materna, eI semen se transfocmaba c:a: ~;. .In mecanica del Creador.sudor, 0, en las comedias groseras, eI parto se parangonaba a la defecacion: i;f",/- La polisemia del cuerpo anatornizado es eI nucleo del estudio de Sawday. ~.• ~ .11 nuevo cuerpo expuesro a la vista rindio un gran servicio como metafora y2 K. B. Roberts y J. D. W. Tomlinson. Tht Fabric oflht Body (Oxford. 1992); David H " ,cstiInulo para mucho mas. Como los cadaveres que diseccionaban los ciruja­Carla Mazzio (eds.). Tht Botly in Pam: Discounts and Anatllmm in &rIy Modn7I Eum,. -Dos salian ser de criminales ajusticiados, eI negocio de la anatomia adquiri61997); Christopher Lawrence. ><Alexander Monro Primus and the Edinburg Mannet of Anal ?"t-CaQaer delictivo y, sobre todo en Alemania y Holanda, a los anatomistas,Bullain ofmt History ofMtdidn•• 62 (1988). pag.. 193-214; Ruth Richardson••"TtadingAII.and the Licensing of Anatomy•. en Roger French y Andrew Wear (eds.). British M.JidM in l1li <~rcomparaci6n, se les consideraba tan infarnes como aI verdugo 0 aI mata­ c.of&form (Londres, 1991), pags. 74-91; Jan C. Rupp .•Matters of Life and Death: The Social :~. La cruel irrupci6n del escalpelo en el cuerpo se equiparaba por deriva­Culrural Conditions of the Rise of Anatomical Theatres, with Special Reference to Sev, ~l).. · ~f)lnarhan Sawday, Tht BodyEmblazon.d: Dissection and Ihe Human Bodyin Rrnaissance Culturtunrury Holland•• History ofSt:itne 28 (1990). pags. 263-287. •• I,53 Gail Kern Paster, Tht BodyEmbamu1tfl: Drama and the DisciplintS ofShamein EllrIy MeEngland(Ithaca. NY. 1993). . .y~ 1995). Jenner ha hecho una severa ccitica dellibro de Sawday por su caracter e.nrnohrivn c~.; ",. oL
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