Viento Del Pueblo Con Poemas - Presentation Transcript
MIGUEL HERNÁNDEZ:
“VIENTOS DEL PUEBLO”, “UN POETA NECESARIO”
ACOTACIONES TEXTO
(imágenes del NODO. Prisión Provincial de Torrijos (Madrid)
Iniciar con esas 16 de mayo de 1939
imágenes y con el texto Mi muy querida Josefina:
del último bando de Ayer día 15 me encerraron en la 4ª galería de esta cárcel de Madrid.
guerra: “Cautivo y Desde el 20 de abril en que salí de Alicante me ha perseguido la mala
suerte: ya sabes que el canónigo de la catedral, don Luis Almarcha, con
desarmado...”) quien pasé tantas tardes en su biblioteca, no ha querido interceder por mi
seguridad; Jorge Guillén, a quien creía en Sevilla, está fuera de España
M. Hernández y desde el año pasado; Romero Murube, a pesar de su cargo en el Alcázar
Josefina están de Sevilla, pensaba que era peligroso que permaneciese en la ciudad, ...
Crucé a Portugal por la frontera de Huelva el 29 de abril. El dinero que me
separados por un muro: dio mi hermano, con tantas idas y venidas, se había terminado y llevaba
* Josefina hace tareas semanas durmiendo al raso y comiendo lo que podía, así que decidí vender
domésticas (doblar el traje oscuro (el que me compré para el viaje a la Unión Soviética) y, con
mucho dolor, el reloj de oro que me regaló mi amigo el poeta Vicente
ropa, coser, hacer Aleixandre por nuestra boda. Fíjate hasta dónde llega mi mala suerte: el
punto, etc.) mientras regalo de mi amigo y protector levantó sospechas y me denunciaron a la
él escribe-lee. policía portuguesa. ¿Cómo no iban a sospechar que alguien con mi aspecto
pudiera llevar un reloj de oro si no era porque lo había robado? Aleixandre
envío el justificante de compra con rapidez, pero ya me habían identificado:
resultó que un guardia civil que estaba en Rosal de la Frontera y que, para
mi desgracia, es oriolano como yo, me identificó como “un activista rojo y
peligroso”. ¡Yo, que lo único que hice fue amar al pueblo!
(Sentado sobre los muertos)
Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo mantiene.
Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.
Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.
Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.
Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué ponerse,
hambriento y sin qué comer,
y el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.[...]
Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y uno solo la muerte.
Hoy mismo le escribo a don José María de Cossío y al entrañable
Pablo Neruda, que está en la embajada de Chile en París, para que hagan
lo posible por ayudarme y sacarme de España. Di a mi padre y a mi
hermano que consigan los mejores informes de conducta y que me
reclamen a Orihuela.
Tormento mío, querida Josefina, tú no te preocupes por mí: estoy
muy bien de salud. Me acuerdo mucho de mi Manolillo y de ti. ¿Sigue
engordando el niño? ¡Ayer cumplió cuatro meses!
Cox (Alicante)
* Miguel escribe y 25 de mayo de 1939
hace gestos de dolor y Querido Miguel:
tristeza cuando ella Sé por algunos amigos que don Pablo Neruda hace cuanto puede,
escribe-lee. incluso junto a Mará Teresa León y Rafel Alberti han impresionado a un
cardenal de París con tu auto sacramental “Quién te ha visto y quien te ve y
sombra de lo que eras” y este ha pedido tu libertad a Franco.
También tu amigo Juan Bellod, que ahora es un cargo en la Jefatura
Provincial de Falange, ha escrito un informe muy favorable hacia ti, pero no
se atreve a ir a Madrid para ser tu abogado. El canónigo también ha escrito
un informe.
Manolillo está bien, todo lo bien que se puede estar en estos tiempos
en que falta de todo. La poquita leche que encuentro la rebajo con agua y
así le dura más.
Te echo de menos Miguel. Estoy muy sola. Mi padre, tan bueno y que
tanto te quería, murió por esas cosas absurdas de la guerra, mi madre
también al poco de casarnos y ¡ahora, tú en la cárcel! ¿Cuándo terminará
este calvario? ¿Cuándo podré estar contigo y que me leas esas cosas que
Josefina sueña como si me escribes y que llegan a lo más hondo de mi alma?
recordara el poema. (Fragmentos de Hijos de la luz y de la sombra)
Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.
Forjado por el día, mi corazón que quema
lleva su gran pisada del sol adonde quieres,
con un sólido impulso, con una luz suprema,
cumbre de las montañas y los atardeceres.[...]
La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas.
Ya la sombra es el nido cerrado, incandescente,
la visible ceguera puesta sobre quien ama;
ya provoca el abrazo cerrado, ciegamente,
ya recoge en sus cuevas cuanto la luz derrama.
La sombra pide, exige seres que se entrelacen,
besos que la constelen de relámpagos largos,
bocas embravecidas, batidas, que atenacen,
arrullos que hagan música de sus mudos letargos.
Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida.[...]
Moviendo está la sombra sus fuerzas siderales,
tendiendo está la sombra su constelada umbría,
volcando las parejas y haciéndolas nupciales.
Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía.
Prisión Provincial de Torrijos (Madrid)
19 de julio de 1939
Mi preciosa nena:
No desesperes que las cosas parece que pintan bien y muy pronto
estaremos abrazados y haciendo corretear a nuestro hijito. Yo volveré si es
necesario a trabajar de pastor: aunque sabes que la poesía hacía de mí un
pastor distraído, conozco bien el oficio, ayudar a las madres parideras,
Con añoranza ordeñar, cargar con los corderitos,...
Sabrás que ya tengo abogado, Cossío y Llosent me lo han
conseguido: un buen muchacho. Ya conozco el buen informe de Bellod,
pero el de don Luis Almarcha (del que he oído que va para obispo y
diputado en Cortes) “no dice gran cosa”: yo creo que no me perdona que
me haya “descarriado” como ellos dicen. ¿Que le voy a hacer si la miseria y
la injusticia me han hecho ver el mundo de otra manera? Sé que tú eres
muy devota y no te lo reprocho, pero yo soy así. También mi queridísimo
amigo, mi casi hermano Ramón Sijé discutió conmigo porque perdí eso que
Josefina se limpia las llaman fe. ¡Cuánto me duele, Josefina, sólo recordar a mi amigo del alma!
lágrimas con un pañuelo (Elegía a Ramón Sijé)
y Miguel con el puño (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
.
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
.Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
Basta de lamentos, mi amada Josefina, “yo he aprendido a no
Josefina sonríe al leer- desesperarme... Con los amigos que he encontrado aquí me paso el día...
riéndome de todo aquello que puede atacar mi salud y desgastar mis
oír las ocurrencias de energías, que quiero conservar para luchar porque a vosotros no os falte lo
Miguel que hoy apenas podéis tener: la felicidad y el pan... Estoy aquí como en un
hotel de primera, sin ascensor, pero con una gran esperanza de verte, de
ver a ese hijo que me crías... En la manta duermo bien..., tres horas de
siesta y 8 de lo demás, y eso que sólo tenemos palmo y medio de
habitación por cabeza y cuerpo... ¡Pobre cuerpo! Entre sarna, piojos,
chinches y toda clase de animales, sin libertad, sin ti, Josefina, sin ti
Manolillo de mi alma... El pijama se me ha roto y le he puesto un remiendo
que es media camisa, porque se me veía toda la parte de atrás y era una
verdadera vergüenza”.
Nena, no se te olvide mandarme alguna libreta de esas forradas de
hule. En ellas sigo escribiendo mis poemas: cuando salga tendré algún libro
para publicar que nos ayudará en esta miseria.
Cox (Alicante)
3 de septiembre de 1939
Miguel:
Sé que estás mal aunque pretendas hacerme reír, sé que pasas
calamidades, pero no vayas a creerte que aquí vivimos en la abundancia.
Manolillo tiene ya 7 meses y le han salido 5 dientes que me hacen daño
cuando aprieta para mamar y sacar sólo un poquito de leche. El hambre
aquí camina por las calles y entra en las casas de todos los pobres: Miguel,
A Miguel le duele esa ¡hay días que sólo tengo para comer pan y cebolla!
información. (Nana de la cebolla)
La cebolla es escarcha
Josefina mece una cuna cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
.
Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Ser de vuelo tan lato,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa ni
lo que ocurre.
Yo haré de seguir mandándote ropa, algo de comida y tus libretas,
aunque tenga que ir a Orihuela, a la calle de Arriba y rogarle a tu padre o
pedírle a Fenoll, tu amigo el poeta panadero.
Prisión Provincial de Torrijos (Madrid)
6 de septiembre de 1939
Queridísimos Josefina y Manolillo:
Hoy me ha vuelto a llamar el juez a declarar. Ahí he sabido de los
buenos informes de Bellod y de la editorial Espasa-Calpe. Pero el del
ayuntamiento de Orihuela dice que me conocían como el “Poeta Pastor” y
el “Poeta Revolucionario”, amén de contar que llegué a ser unos meses el
secretario de las Juventudes Socialistas del puebloy que me afilié al Partido
Comunista. Ellos conocen mis libros, saben que estuve en el batallón de El
Campesino, que realicé labores de propaganda en Jaén, lo saben casi todo.
¡Nunca disparé, odio las armas, pero sí fui leal a la República, leal a los
trabajadores y a los pobres!
(Tristes guerras)
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
A pesar de todo creo que “el Dios al que tanto rezas hará que el día
diecinueve de octubre lo pasemos juntos”.
Varios poemas cortos, He conocido en esta prisión al dibujante y humorista Miguel Gila, no
leídos por dos chicos y me reconoció al principio porque dice que yo era ”un hombre rústico,
Llegó con tres heridas macizo con ojos brillantes y mandíbula fuerte”, pero que ahora, después del
trato de la policía portuguesa y las palizas de las autoridades franquistas,
cantada me “habían marcado muy hondamente, que tengo movimientos lentos y
ojos apenas entreabiertos”.
Sigo escribiendo todo lo que puedo. Entregué a don José María
Cossío unos originales de trabajos míos para que se los diese a mi
hermana Elvira y ella te los mande a ti. Yo lo llamo Cancionero y
romancero de ausencias, te imaginarás por qué. ¿Están ya en tu poder?
Mira de guardarlos bien que yo no tengo copias. Escribo sobre las cosas
que aquí me faltan y yo imagino: mi hijo, la tierra, el sol, la paz,... la libertad
y, sobre todo, tú.
27 (Cogedme, cogedme)
Cogedme, cogedme.
Dejadme, dejadme.
Fieras, hombres, sombras.
Soles, flores, mares.
Cogedme.
Dejadme.
29 (Ausencia en todo veo)
Ausencia en todo veo:
tus ojos la reflejan.
Ausencia en todo escucho:
tu voz a tiempo suena.
Ausencia en todo aspiro:
tu aliento huele a hierba.
Ausencia en todo toco:
tu cuerpo se despuebla.
Ausencia en todo pruebo:
tu boca me destierra.
Ausencia en todo siento:
ausencia, ausencia, ausencia.
40 (El amor ascendía entre nosotros)
El amor ascendía entre nosotros
como la luna entre las dos palmeras
que nunca se abrazaron.
El íntimo rumor de los dos cuerpos
hacia el arrullo un oleaje trajo,
pero la ronca voz fue atenazada.
Fueron pétreos los labios.
El ansia de ceñir movió la carne,
esclareció los huesos inflamados,
pero los brazos al querer tenderse
murieron en los brazos.
Pasó el amor, la luna, entre nosotros
y devoró los cuerpos solitarios.
Y somos dos fantasmas que se buscan
y se encuentran lejanos.
25 (Llego con tres heridas)
Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
En las calles de Madrid
16 de septiembre de 1939
M.H. debe salir del
¡ Ay Josefina mía!, no sé si esta postal llegará antes que yo: ayer, por
espacio carcelario, más disposición gubernativa, nos pusieron en libertad a los que no tenemos
cerca del proscenio denuncias por delitos de sangre. He visitado a mi abogado y a mi amigo
Cossío en la editorial: ambos me aconsejan que salga de España. Incluso
en la Embajada de Chile, donde me dan noticias del interés de Neruda, me
dicen lo mismo.
Carmen Conde dice que soy “el más inocente y confiado de los
muchachos”, pero yo me sigo guiando por lo que me pide mi corazón:
correr, volar a tus brazos, a tu boca y hacia Manolillo. Os veré muy pronto
en Cox.
93 (Rueda que irás muy lejos)
Rueda que irás muy lejos,
ala que irás muy alto,
torre del día eres,
del tiempo y del espacio.
Niño: ala, rueda, torre.
Pie. Pluma. Espejo. Rayo.
Ser como nunca, ser
alborear del pájaro.
Eres mañana. Ven
con todo de la mano.
Eres mi ser que vuelves
hacia su ser más claro.
El universo eres
que gira esperanzado.
Pasión del movimiento:
la tierra es tu caballo.
Cabálgala. Domínala.
Y brotará en su casco
su piel de vida y muerte,
de sombra y luz piafando.
Asciende, rueda, vuela.
Creador de alba y mayo,
alumbra. Ven. Y colma
el fondo de miz brazos.
Seminario de Orihuela (cárcel provisional)
5 de octubre de 1939
No sé si podrás leer este papel, esposa mía, pues temo que las lágrimas
lo mojen y se extiendan como un borrón. Creía que en mi pueblo, en
Orihuela iba a estar seguro, pero el odio, no sólo de ese José María
Patagorda que me denunció o de Morell, el guardia municipal que me
detuvo, sino hasta de don Luis Almarcha que no quiere hacer nada por mí:
¿dónde estará su caridad cristiana? El mismo día de San Miguel, después
de pasar un ratito agradable con los padres de Ramón Sijé, cuando apenas
llevaba en libertad 15 días, vuelve este calvario.
¿Por qué no hice caso a Carmen Cónde cuando me decía: “¿Por qué
te has ido a Orihuela, para que te crucifiquen, Miguel? - Vamos, Miguel: si a
Voz en off de Carmen los que regresan a sus hogares, vencidos, les esperan cárceles y muerte.
¡No vayas, Miguel!”
Conde Me tienen aquí muy recomendado: esto está abarrotado, es
pestilente, insalubre y, por demás, me tienen aislado como si fuese el más
Con ironía peligroso de todos. “Estoy pasando más hambre que el perro de un ciego
[...] me alimentan los desprecios que hacéis no dándome noticias de
vuestra vida [...] A nuestros paisanos les interesa mucho hacerme notar el
mal corazón que tienen[...] No me perdonarán nunca los señoritos que haya
puesto mi poca, o mi mucha inteligencia, mi poco o mi mucho corazón [...]
al servicio del pueblo de una manera franca y noble. Ellos preferirían que
fuese un sinvergüenza. No lo han conseguido ni lo conseguirán. Mi hijo
heredará de su padre, no dinero; honra”
(Sigo en la sombra, lleno de luz: ¿existe el día?)
Miguel enfatiza la parte Sigo en la sombra, lleno de luz; ¿existe el día?
final, con orgullo ¿Esto es mi tumba o es mi bóveda materna?
Pasa el latido contra mi piel como una fría
losa que germinara caliente, roja, tierna.
Es posible que no haya nacido todavía,
o que haya muerto siempre. La sombra me gobierna.
Si esto es vivir, morir no sé yo qué sería,
ni sé lo que persigo con ansia tan eterna.
Encadenado a un traje, parece que persigo
desnudarme, librarme de aquello que no puede
ser yo y hace turbia y ausente la mirada.
Pero la tela negra, distante, va conmigo
sombra con sombra, contra la sombra hasta que ruede
a la desnuda vida creciente de la nada.
Seminario de Orihuela: Prisión de San Miguel
20 de octubre de 1939
Querida Josefina:
Más de quince días aquí y sin tener noticias vuestras, sin unas letras:
ese es mi mayor dolor. Porque los dolores que me trae esta gente bruta los
Con rabia y firmeza pienso aguantar: a mí no me joden ni ellos ni nadie. No sé vengarme, pero
sí afirmarme más en defender la justicia.
Sigue guardando los originales que te hago llegar clandestinamente.
Si logro tener cinco o seis libros cuando salga de aquí, tenemos pan seguro
cuando se publiquen... si antes no he muerto de hambre.
Si nos vieras Josefina, aquí hay más de 1700 y ¡qué cara de presos
tienen todos: tan blancos que dan miedo! Probablemente a mí me pasará lo
mismo, pero como no me veo, no me asusto.
Por favor, hazme llegar aguna noticia vuestra, ¿qué dice mi niño?
Como se habla aun niño ¡Mira que hago lo mismo y no os escribo! No temas, yo puedo estar jodido,
pero poco dispuesto a hacer daño a nadie, y nunca a vosotros. Mientras,
me consuelo recordando los poemas que he escrito para ti, como aquel
soneto que me inspirabas cuando, siendo novios, despues de besarnos,
rechazabas mis manos.
(Al derramar tu voz su mansedumbre)
Al derramar tu voz su mansedumbre
de miel bocal, y al puro bamboleo,
en mis terrestres manos el deseo
sus rosas pone al fuego de costumbre.
Exasperado llego hasta la cumbre
de tu pecho de isla, y lo rodeo
de un ambicioso mar y un pataleo
de exasperados pétalos de lumbre.
Pero tú te defiendes con murallas
de mis alteraciones codiciosas
de sumergirse en tierras y océanos.
Por piedra pura, indiferente, callas:
callar de piedra, que otras y otras rosas
me pones y me pones en las manos.
Prisión Conde Toreno (Madrid)
3 de diciembre de 1939
En esta octava parada de mi vía crucis carcelario a la que he llegado
hoy, no es la cárcel lo que más me duele. El veros a mis hermanos Vicente
y Encarna y sobre todo a ti, Josefina, y a Manolillo y poder abrazaros sólo
un instante ha sido más doloroso que las torturas y la enfermedad. Pero,
¡ya sé lo que es tener a un hijo en brazos, Josefina!
No te preocupes, mi palidez de preso desterrado de la luz se irá con el
sol; mi delgadez se inflará sólo comiéndote con los ojos; y mi debilidad,
descansando y contando historias a nuestro hijo. Además he encontrado
aquí a un antiguo conocido que me cuidará, un muchacho que fue sanitario
en el ejército republicano, Antonio Buero Vallejo: ¡acuérdate de lo que te
digo: será un gran escritor de teatro, seguro! Él, además, es un gran lector
Voz en off de Buero de poesía y me ha llenado de alegría que diga cosas de mí como que soy
“un poeta necesario, eso que muy pocos poetas [...] logran ser [...] fuentes
Vallejo sin las que no podríamos pasar y que se llaman Manrique, San Juan de la
Cruz, Fray Luis o Machado”. Ellos eran y son mis maestros y los quería
imitar en aquel mi primer libro Perito en lunas, aquel que comencé a
escribir en el monte cuidando las cabras.
XV (Por donde quiso el pie fue esta blancura)
Por donde quiso el pie fue esta blancura,
no por ingeniería, en evasiva;
Ironía descarnada
cuya copa de lana dulce, apura
la que con sus pezuñas más la activa.
Serpentina por eso está; segura
en la sombra, presente a fuerza viva,
sabiendo su desagüe y su remanso
por los que suenan faros sin descanso.
XXXV (Hay un constante estío de ceniza)
Hay un constante estío de ceniza
para curtir la luna de la era,
más que aquella caliente que aquel iza,
y más, si menos, oro, duradera.
Una imposible y otra alcanzadiza,
¿hacia cuál de las dos haré carrera?
Oh tú, perito en lunas: que yo sepa
qué luna es de mejor sabor y cepa.
Estoy en la galería de los condenados a muerte, pero no temas, sólo
es que no hay espacio en otras. Aquí tenemos mucha holgura, 40 ó 50
centímetros por persona. Para darnos la vuelta, tenemos que avisar y, muy
ordenadamente, media galería se da la vuelta. Además he encontrado a
buenos amigos como Fernando Fernández Revuelta y Fidel Manzanares,
sus familias de Madrid me lavan la ropa y me ayudan en lo que pueden.
He escrito a Cossío. Un día de estos vendrá a verme para que me dé
Muy despacio, entre su impresión sobre la marcha del proceso en el Consejo de guerra
Permanente número 5. Nos aplican, Josefina mía, la “Ley de
resignación y odio Responsabilidades Políticas”: ¡qué cínicos, ¿por qué no le llaman
directamente exterminio de los vencidos?
Cox (Alicante)
20 de diciembre de 1939
Mi añorado Miguel:
¡Qué solos estamos Manolillo y yo sin ti! No por estas fechas de la
Navidad que se acerca, sino porque tu hijito llora al acordarse de tu abrazo
y yo porque los necesito más que el comer. Por eso te envío otra foto,
hemos tenido que ir a Elche, porque aquí en Cox no hay fotógrafo.
Por nosotros no te preocupes, salimos adelante con mi trabajo de
costurera y lo que puedo sacar del pequeño huerto que me han permitido
labrar.
¿Te acuerdas de nuestra “luna de miel” en Jaén? Tú estabas
destinado en el Altavoz del Frente y me enseñaste a escribir a máquina: te
ayudaba a pasar tus poemas a limpio y te reías de mi lentitud. Añoro
aquella felicidad nuestra que también la rompió la fatalidad de la muerte de
mi madre. Pero ahora sólo quiero acordarme de aquel libro que te ayudé a
escribir (bueno, sólo a pasar a máquina): “Viento del pueblo”. A partir de él
comenzaron a llamarte “el gran poeta del pueblo”. Y era lógico porque,
como tú decías, luchabas ”porque la revolución no sea una borrachera que
(Podemos intentar precipite a España en un caos de atropellos y banalidades...[por eso] nunca
combinar lectura y me saldré de mi destino de poesía, que es el destino del pueblo”
canción) (Vientos del pueblo)
Vientos del pueblo me llevan, aragoneses de casta,
vientos del pueblo me arrastran, murcianos de dinamita
me esparcen el corazón frutalmente propagada,
y me aventan la garganta. leoneses, navarros, dueños
Los bueyes doblan la frente, del hambre, el sudor y el hacha,
impotentemente mansa, reyes de la minería,
delante de los castigos: señores de la labranza,
los leones la levantan hombres que entre las raíces,
y al mismo tiempo castigan como raíces gallardas,
con su clamorosa zarpa. vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
No soy un de pueblo de bueyes, yugos os quieren poner
que soy de un pueblo que embargan gentes de la hierba mala,
yacimientos de leones, yugos que habéis de dejar
desfiladeros de águilas rotos sobre sus espaldas.
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta. Crepúsculo de los bueyes
Nunca medraron los bueyes está despuntando el alba.
en los páramos de España. Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
¿Quién habló de echar un yugo las águilas, los leones
sobre el cuello de esta raza? y los toros de arrogancia,
¿Quién ha puesto al huracán y detrás de ellos, el cielo
jamás ni yugos ni trabas, ni se enturbia ni se acaba.
ni quién al rayo detuvo La agonía de los bueyes
prisionero en una jaula? tiene pequeña la cara,
Asturianos de braveza, la del animal varón
vascos de piedra blindada, toda la creación agranda.
valencianos de alegría
y castellanos de alma, Si me muero, que me muera
labrados como la tierra con la cabeza muy alta.
y airosos como las alas; Muerto y veinte veces muerto,
andaluces de relámpagos, la boca contra la grama,
nacidos entre guitarras tendré apretados los dientes
y forjados en los yunques y decidida la barba.
torrenciales de las lágrimas; Cantando espero a la muerte,
extremeños de centeno, que hay ruiseñores que cantan
gallegos de lluvia y calma, encima de los fusiles
catalanes de firmeza, y en medio de las batallas.
Prisión Conde Toreno (Madrid)
30 de diciembre de 1939
Mi amada Josefina:
El próximo 2 de enero cumples veinticuatro años y el día cuatro
nuestro Manolillo su primer año de vida, “no quiero que pase el día de tu
cumpleaños y el de nuestro hijo sin que recibas algo mío. No es mucho lo
que puedo mandarte más que esta carta. Paso algunos malos ratos,
porque yo, como mi hijo, no me acostumbraré a estarme quieto, a no
moverme de un lado para otro, a no andar mucho al día. Aquí me doy unos
paseos muy cortos. Como el patio es pequeño, paseándolo acabo mareado
de dar vueltas y encontrarme siempre en el mismo lugar[...]. Aún me suena
el beso que me diste en la oreja. Todas las cosas me acompañan en esta
soledad de francsicanos que tengo. Aún te calentaré los pies esta
primavera en nuestro catafalco. Bastante los echo de menos, y bastante
envidio a Manolillo que se encarga de calentarte la cama”.
59 (Menos tu vientre)
Menos tu vientre,
todo es confuso.
Menos tu vientre,
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tu vientre,
“Andaluces de Jaén” es todo es oculto.
una arenga, casi un Menos tu vientre,
todo inseguro,
mitin todo postrero,
polvo sin mundo.
Menos tu vientre,
todo es oscuro.
Menos tu vientre
claro y profundo.
Yo también recuerdo aquellas tardes en la azotea de aquel caserón
nobiliario que compartíamos con Herrera Petere y donde conocí al
entrañable Comandante Carlos (Vitorio Vidale, era el verdaero nombre de
este italiano de las Brigadas Internacionales). Fueron días de felicidad:
nuestros paseos por los campos de olivos y los baños en la alberca cercana
a nuestra casa. Pudiste comprender y compartir el sentido de mi labor: el
libro Vientos del pueblo, y nuestro trabajo con el grupo de Altavoz del
Frente: editamos la revista Frente Sur, leía poemas en la radio para animar
a los trabajadores y jornaleros de Jaén a defender la República del pueblo:
(Andaluces de Jaén)
Andaluces de Jaén, No la del terrateniente
aceituneros altivos, que os sepultó en la pobreza,
decidme en el alma: ¿quién, que os pisoteó la frente,
quién levantó los olivos? que os redujo la cabeza.
No los levantó la nada, Árboles que vuestro afán
ni el dinero, ni el señor, consagró al centro del día
sino la tierra callada, eran principio de un pan
el trabajo y el sudor. que sólo el otro comía.
Unidos al agua pura ¡Cuántos siglos de aceituna,
y a los planetas unidos, los pies y las manos presos,
los tres dieron la hermosura sol a sol y luna a luna,
de los troncos retorcidos. pesan sobre vuestros huesos!
Levántate, olivo cano, Andaluces de Jaén,
dijeron al pie del viento. aceituneros altivos,
Y el olivo alzó una mano pregunta mi alma: ¿de quién,
poderosa de cimiento. de quién son estos olivos?
Andaluces de Jaén, Jaén, levántate brava
aceituneros altivos, sobre tus piedras lunares,
decidme en el alma: ¿quién no vayas a ser esclava
amamantó los olivos? con todos tus olivares.
Vuestra sangre, vuestra vida, Dentro de la claridad
no la del explotador del aceite y sus aromas,
que se enriqueció en la herida indican tu libertad
generosa del sudor. la libertad de tus lomas.
Prisión Conde Toreno (Madrid)
19 de enero de 1940
Josefina cose o plancha ¿Cómo te puedo decir esto, mi Josefina querida, sin que te alarmes?
porque de esta carta no se Ayer, 18 de enero, el Consejo de Guerra Permanente número 5 nos
procesó al periodista Eduardo Guzmán, a mí y a otros 27 compañeros más.
entera
En menos de dos horas el tribunal dictó diecisiete penas de muerte y 12
penas de cárcel. El fiscal primero nos acusó a todos de las barbaridades
más terribles que pueda imaginar una mente enferma, pero después se
ensañó con Eduardo y conmigo porque, según él eramos peores por no ser
analfabetos ni ignorantes. Para él eran graves delitos el que hubiera sido
comisario político de mi batallón, que escriba versos o participase en
conferencias y mítines. Nuestro abogado defensor (el mismo para todos) ni
siquiera pudo leerse todos los papeles pues se los dan unas tres horas
antes del juicio. En esas condiciones no debe extrañarte que la Auditoría de
Guerra del Ejército de Ocupación confirme definitivamente el 30 de enero el
mismo veredicto:
Miguel mueve la boca VEREDICTO
como si lo leyese, pero “CONSIDERANDO que el responsable criminalmente de un delito lo es
lo hace una voz en off, también civilmente. VISTOS los artículos citados y demás de general
con firmeza militar. aplicación. FALLAMOS que debemos condenar y condenamos al
procesado MIGUEL HERNÁNDEZ GILABERT, como autor de un delito de
ADHESIÓN a la rebelión militar, a la pena de MUERTE, accesorias legales
para caso de indulto, y en cuanto a la responsabilidad civil se estará a la
Ley de 9 de febro de 1939. Así por esta sentencia lo pronunicamos y
firmamos.”
No temas, mi amor, todavía ha de ratificarlo Franco y parece que
tiene mucho trabajo estos días firmando otras ejecuciones: ¡a lo mejor se
les han acabado las balas antes de que nos toque a nosotros!
Ten confianza, yo aún creo que mis amigos, sobre todo José María
de Cossío, harán algo por evitar que mi mano no acaricie tu cara. Les he
hecho saber la situación en una nota escrita en papel de fumar y sacada
clandestinamente de la cárcel.
(Llamo a los poetas -fragmento-)
Entre todos vosotros, con Vicente Aleixandre
y con Pablo Neruda tomo silla en la tierra:
Miguel arruga o rompe tal vez porque he sentido su corazón cercano
la carta. cerca de mí, casi rozando el mío.
Con ellos me he sentido más arraigado y hondo,
y además menos solo. Ya vosotros sabéis
lo solo que yo voy, por qué voy yo tan solo.
Andando voy, tan solos yo y mi sombra.
Alberti, Altolaguirre, Cernuda, Prados, Garfias,
Machado, Juan Ramón, León Felipe, Aparicio,
Oliver, Plaja, hablemos de aquello a que aspiramos:
por lo que enloquecemos lentamente.
Hablemos del trabajo, del amor sobre todo,
donde la telaraña y el alacrán no habitan.
Hoy quiero abandonarme tratando con vosotros
de la buena semilla de la tierra.
Dejemos el museo, la biblioteca, el aula
sin emoción, sin tierra, glacial, para otro tiempo.
Ya sé que en esos sitios tiritará mañana
mi corazón helado en varios tomos. [...]
Ahí está Federico: sentémonos al pie
de su herida, debajo del chorro asesinado,
que quiero contener como si fuera mío,
y salta, y no se acalla entre las fuentes.
Siempre fuimos nosotros sembradores de sangre.
Por eso nos sentimos semejantes del trigo.
No reposamos nunca, y eso es lo que hace el sol,
y la familia del enamorado.
Siendo de esa familia, somos la sal del aire.
Tan sensibles al clima como la misma sal,
una racha de otoño nos deja moribundos
sobre la huella de los sepultados. [...]
Vive tranquila, mi amor, si puedo evitaré que conozcas, por ahora
estas desdichas. Esta noche te escribiré otra carta, te contaré alegrías
aunque no las tenga; te haré bromas, a pesar de mi dolor; te hablaré de
amor, no de muerte.
Cox (Alicante)
2 de febrero de 1940
Mi amado Miguel:
Un amigo me ha contado que saldrá pronto tu juicio. Tu padre no dice
nada: está triste y parece como si quisiera dar a entender que “tú te lo has
buscado”; pero tus hermanas y yo estamos angustiadas sin tener noticias
concretas, aunque hacemos de tripas corazón para que Manuel Miguel no
nos vea llorar.
Son muchos los amigos que hacen gestiones: Neruda desde París,
Ontañón en la embajada de Chile en Madrid, Aleixandre con su padre que
es militar retirado, Lezama ha escrito a Manuel Machado,... y Cossío hace
todo lo que puede hasta dejando de trabajar en su enciclopedia Los toros.
Te queremos a nuestro lado, aquí en Cox, porque en Orihuela son
pocos los que te odian, pero mandan. Quiero que juegues con Manolillo y
verte escribir al fresco,... te quiero.
Prisión Conde Toreno (Madrid)
23 de julio de 1940
¡Qué alivio poder comunicarte esto, Josefina mía: hoy he recibido la
resolución de la conmutación de la pena de muerte! Pensarás que te
miento: sí, mi amor, lo hice para que no sufrieras. Mi juicio salió el 18 de
enero y me condenaron a pena de muerte. No quería que mi familia, ni los
padres de Ramón Sijé (mi familia adoptiva) y menos tú, tuvieseis la congoja
y la ansiedad permanentemente en vuestro corazón.
Mi buen amigo Cossío habló con el escritor falangista Sánchez
Mazas y con el médico del ministro del Ejército, general Valera. Parece ser
que este ministro y Sánchez Mazas lograron hablar con Franco. Aunque
sea falangista hay que reconocer que este Mazas tuvo que tener co...,
narices para pedirle a Franco “gracia para un gran poeta” y repetirle: “es un
gran poeta”· Franco escuchó los argumentos y pronunció una frase
parecida a “otro García Lorca no”. Y por eso decidió conmutarme la pena de
muerte.
Ya ves, no me matará un pelotón de ejecución como ha ocurrido con
la mayoría de mis compañeros de sumario, ¡espero que tampoco me mate
la cárcel! Aún tengo esperanzas, porque tengo la vida, porque también te
quiero y quiero amarte y seguir amando y viviendo en libertad.
(El Herido II: Para la libertad...)
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
Postdata: mi “Manolillo querido, tengo varias novias para ti. Una
tiene tres meses y otra catorce... Tengo ganas de cogerte por mi cuenta y
comerte. Aprende mi nombre y aprende a morder que me comas tú también
cuando me cojas...” Dile a mamá que se prepare y te prepare, que el día 24
de septiembre, día de las Mercedes, dejan entrar a los niños a “la cárcel de
tu padre”. ¡No vayáis a faltar!
Cox (Alicante)
4 de agosto de 1940
Miguel, ¿por qué me haces eso?, ¿crees acaso que soy una mujer
débil? Debes saber que si soy capaz de sacar adelante a nuestro hijo y de
mandarte a ti lo que pueda, debes considerarme capaz de saber la verdad.
Quiero compartir tus penas y alegrías y saber todo lo tuyo y no quiero
enfadarme contigo..
Claro que iremos a Madrid, sacaré el dinero de debajo de las piedras
si es necesario. Tu hermana Elvira y sus tres hijos también irán, espero que
los dejen entrar.
De todas formas, quiero serte sincera: nuestra vida es muy difícil, el
trabajo de costurera a veces no nos da ni para comer una vez al día. Con tu
padre no puedo contar y me es muy difícil seguir comprando fiado. ¿Que
me aconsejas?
Prisión Provincial de Palencia
25 de septiembre de 1940
Mi querida esposa:
“Ya sé lo que es tener un hijo en brazos, Josefina. Y sé que Manolillo
me conoce muy bien. A Rosita (la de Elvira) le decía: Mi papá es mío, el
tuyo es Paco. También he podido comprobar que está muy alto y gordo y
que no le ha faltado de comer aunque tú hayas pasado hambres”.
Dile a mi madre que no sufra por este cabezón que tiene por hijo y
que hoy he encargado que le envíen los medicamentos que le hacen falta.
No me preguntes cómo los he conseguido. Y tú tampoco te preocupes,
cuídate, nena, que “cuidarte tú es cuidar a nuestro hijo y a mí. Aunque yo
Miguel tose no necesito nada: tengo de todo porque tengo una salud a pruebas de lo
escandalosamente bueno y lo malo...”. Hasta me he echado a fumar para matar los ratos de
aburrimiento.
Yo sé que la vida ha sido muy dura contigo, que has perdido muchas
cosas, pero no pierdas la esperanza de ser feliz. “Tienes madera de mártir,
y es muy posible que algún día vengas en el santoral del almanaque: Santa
Josefina, casada, tonta y mártir”.
Atiende y verás cómo las cosas pueden ir mejor: Donoso, el amigo de
la embajada de Chile, te hará llegar, quizá a través de Aleixandre, 150
pesetas al mes. Algo te aliviará eso de “los malos tratos que te está dando
la miseria”.
Di a mi padre que me escriba, que me cuente cómo están él y madre,
que me hable de sus viajes y del ganado.
(Tengo estos huesos hechos a las penas)
Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.
Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes,
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.
Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.
Cox (Alicante)
15 de ocubre de 1940
Menos mal, querido Miguel, que nos enteramos a tiempo de tu
traslado a Palencia. ¡A Palencia! Parece como si el diablo, o algún
malnacido, hubiera cambiado una letra para no acercarte a nosotros. ¿Por
Enfatiza la V qué no te habrán traído a Valencia?
Llevé a Orihuela tu última carta y les leí que les pedías que te
Miguel llora escribiera tu padre. Él sigue en silencio, ¡ya sabes lo testarudo que es!
Has de saber que la ayuda de tus amigos me está llegando. ¡Hay que
ver cómo te preocupas de nosotros hasta dentro de la cárcel!, ¡cómo será
cuando estés con nosotros!
Por aquí empieza a refrescar. Algún vecino me dice que por aquella
tierra de Palencia hace mucho más frío, por eso es famosa por sus mantas.
¡Abrígate, que tú eres muy dispuesto a los resfriados y las calenturas! Y
barrunto que me engañas con eso de la salud, porque tú siempre has sido
muy delicado con el estómago y recuerdo que tus dolores de cabeza eran
muy grandes. Así que cuéntame de pe a pa cómo estás.
Por si acaso, te mando algo de ropa de abrigo.
Reformatorio de Adultos de Ocaña (provincia de Madrid)
28 de noviembre de 1940
Como verás, Josefina, sigo con esta gira turística de cárcel en cárcel.
Recibí como agua de mayo la ropa que me mandaste, pero en Palencia
Miguel, demacrado, hace frío de verdad, hasta se congela la risa. Y menos mal que me han
tiembla y llora en sacado de aquel húmedo y frío penal porque, y esta vez te soy sincero, he
silencio. salido enfermo de los pulmones y con una gran hemorragia.
“Si tú pudieras venir a vivir cerca de mí, nena, entonces no importaría
Casi suplica nada... Es posible que encuentre pronto una casita donde podáis venir a
vivir... Aquí hay mucho trabajo de modista, mucho pan, y podemos vernos,
que ya es hora...”
Podemos mostrarlo con De paso desde Palencia, estuve unos días en Yeserías, vi a algunos
viejos camaradas, entre ellos a Buero Vallejo. Me ha hecho el dibujo que te
los dos dibujos de mando: “ya que no puedo ir de carne y hueso, iré de lápiz... Se lo
Miguel: el de Buero y enseñarás al niño todos los días para que [siga] conociéndome”, y así no se
el otro más demacrado olvidará de mí. No me mandes nada durante unos días pues desde que he
llegado aquí estoy, como es usual, incomunicado.
Reformatorio de Adultos de Ocaña (provincia de Madrid)
27 de diciembre de 1940
El día 23 de este mes me sacaron de mi incomunicación. He
encontrado a antiguos conocidos carcelarios: a Fernando y Fidel entre
otros. “Cuando he salido de la celda, los amigos que me aguardaban me
Imágenes y dibujos del han recibido con una comida que más bien era un banquetazo”. Recibirás
menú de aquel con esta “el menú completo y verás los nombres de los amigos con los que
“banquete” me he reunido...Después de 25 días nada agradables de pasar miguitas de
frío, cabreamiento y apetito general, una comida así me ha rehecho. Desde
luego aquí me encuentro mucho mejor que en Palencia”. En el brindis que
me tocó hacer dije algo así como: “Es preciso que brindemos. Y no
Con voz engolada tenemos ni vino ni vaso. Pero ahora, en este instante, podemos levantar el
puño mentalmente... No hay vaso que pueda contener sin romperse la sola
bebida que cabe en un puño: el odio... El odio que sentimos ante estos
muros representantes de tanta injusticia... Pero nuestro odio no es el tigre
que desvasta: es el martillo que construye. Vamos pues, a brindar”.
Pero esta alegría no es completa sin teneros cerca a ti y a mi hijo. Te
pido por última vez que pienses lo de venirte a Madrid. Podíais vivir con la
familia de alguno de mis compañeros y con los 30 duros y tus mañas con la
costura saldrías adelante. Podríamos vernos cada 15 días, contarme cosas
tuyas y de Manolillo y yo contarte las mías...¡Piénsatelo, lo pasarías muy
bien con la familia de un amigo de aquí!
(Una querencia tengo por tu acento)
Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía
por la ausencia del aire de tu viento.
Paciencia necesita mi tormento,
tu clemencia, solar mí helado día,
tu asistencia la herida en que lo cuento.
¡Ay, querencia, dolencia y apetencia!:
tus sustanciales besos, mi sustento,
me faltan y me muero sobre mayo.
Quiero que vengas, flor desde tu ausencia,
a serenar la sien del pensamiento
que desahoga en mí su eterno rayo.
Como conozco tu carácter quiero avisarte de que en ocasiones
puedes recibir una carta mía firmada como Fidel o Fernando, la única razón
es que no podemos escribir más de una carta por semana. Así que también
aprovecho esta carta para que sepáis que me acuerdo de vuestro
cumpleaños: el tuyo el 2 de enero y el 4 el de mi hijo del alma. ¡Felicidad
para los dos!
Cox (Alicante)
15 de enero de 1941
Querido esposo:
¡Qué más quisiera yo que estar lo más cerca de ti: verte a menudo,
mandarte besos a través de las rejas y ver tu cara para saber cómo estás
Miguel hace muestras verdaderamente! Pero yo no ando bien de salud y eso me afecta mucho al
de desagrado ánimo. Y además tampoco me agrada la idea de irme a vivir con gente que
no conozco, aunque sea la familia de tus amigos presos. Ten en cuenta
que, para esas gentes, Manolillo, que está muy llorón, y yo seríamos un
compromiso, una molestia, 2 bocas más de las que ocuparse.
¡Ojalá pudieras estar al menos en una prisión de aquí de Alicante o
Valencia! ¿No puedes tú pedir el traslado? ¿No podrían ayudarte tus
amigos? Haz lo posible Miguelillo del alma. Si estuvieras por aquí también
podrían visitarte tus hermanas ... y, a lo mejor, tu padre.
Reformatorio de Adultos de Ocaña (provincia de Madrid)
26 de abril de 1941
Mi amada esposa Josefina:
“Aquí me tienes, quemando los días, porque verdaderamente los
quemo a fuerza de esperar fumando un cigarro tras otro. Tus dos cigarros
Miguel fuma (o tiene [los de la carta] cayeron en mis manos el día que ya no me quedaba
un cigarro en los tabaco. Nunca pensé que llegaría a gustarme el tabaco, y aquí no puedo
labios) pasar sin él”. Pediré el traslado que me pides a ver si por allí se me va esta
mala costumbre de fumar.
Bueno, como comprobarás, también pasamos el tiempo haciendo
artesanía. ¡Fíjate, yo que no sé ni liar un cigarrillo! Algunos compañeros
más mañosos hacen las piezas y otros, yo por ejemplo, menos avispados
las pintamos. Así que he mandado a Orihuela, para que lleguen antes, un
caballo y un carrito de madera para que juegue nuestro hijo.
De él quería hablarte: “Me extraña que sea llorón Manolillo: antes no
La voz de Miguel es era así. Quizás se deba a que lo tienes muy mimado... No le mimes, que
paternal los mimos no valen si no es para hacer de él un niño caprichoso y
blandengue cosa que no está bien en una mujer y menos en un hombre...
Quiérele como tú sabes querer , pero cuando se merezca una reprimenda,
no le des una caricia. Has de ser cariñosa y seria...Razónale todas las
cosas y no le dejes sin satisfacer su curiosidad y su fantasía recién
despierta a la vida...”.
Quiero también decirte algo importante que debes decírselo a mis
padres, sobre todo a mi querida madre: El señor canónigo, don Luis
”Almarcha, toda su familia y demás personas de su especie que se guarden
La voz de Miguel debe muy bien de intervenir para nada en mis asuntos. No necesito nada de él;
mostrar convicción, cuando he despreciado proposiciones de otros muchos más provechosas...
enfado, ira,... no es posible aceptar nada que venga de la mano de tantos Almarchas
como hay en el mundo. Sería una vergüenza” que aceptase lo que me pide:
primero que me adhiera al bando de Franco y después que firme mi
arrepentimiento y condene la causa por la que luché. ¿Qué quieren que
Miguel Hernández se venda “como una puta barata”? ¿Por qué no se
arrepienten ellos del daño que han hecho a España y nos piden perdón por
los fusilamientos, por el hambre, por los años que llevamos de cárcel?
¡Malditos y mil veces malditos!
Por favor, díselo a mi madre aunque no seas tan bruta como yo.
(Eterna sombra, de Poemas últimos)
Yo que creí que la luz era mía
precipitado en la sombra me veo.
Ascua solar, sideral alegría
ígnea de espuma, de luz, de deseo.
Sangre ligera, redonda, granada:
raudo anhelar sin perfil ni penumbra.
Fuera, la luz en la luz sepultada.
Siento que sólo la sombra me alumbra.
Sólo la sombra. Sin astro. Sin cielo.
Seres. Volúmenes. Cuerpos tangibles
dentro del aire que no tiene vuelo,
dentro del árbol de los imposibles.
Cárdenos ceños, pasiones de luto.
Dientes sedientos de ser colorados.
Oscuridad del rencor absoluto.
Cuerpos lo mismo que pozos cegados.
Falta el espacio. Se ha hundido la risa.
Ya no es posible lanzarse a la altura.
El corazón quiere ser más de prisa
fuerza que ensancha la estrecha negrura.
Carne sin norte que va en oleada
hacia la noche siniestra, baldía.
¿Quién es el rayo de sol que la invada?
Busco. No encuentro ni rastro del día.
Sólo el fulgor de los puños cerrados,
el resplandor de los dientes que acechan.
Dientes y puños de todos los lados.
Más que las manos, los montes se estrechan.
Turbia es la lucha sin sed de mañana.
¡Qué lejanía de opacos latidos!
Soy una cárcel con una ventana
ante una gran soledad de rugidos.
Soy una abierta ventana que escucha.
por donde va tenebrosa la vida.
Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombra vencida.
Se apaga la luz que Reformatorio de Adultos de Ocaña (provincia de Madrid)
ilumina al personaje de 29 de abril de 1941
Josefina.
Querido Vicente Aleixandre:
A Josefina he escrito que solicitaré traslado a la prisión de Alicante. A
La voz de Miguel es ella le dije que lo haría por hacerle caso, pero a ti te digo la verdad: desde
sincera y quejosa. que salí de Palencia arrastro problemas con los pulmones. “He pasado
unos días con una bronquitis que me ha dejado mucha flojera. Además la
falta absoluta de preparados farmacéuticos atrasa la cura...” A mi esposa le
digo que “estoy de primera” o que sólo ”me duele la cabeza de cuando en
cuando”.
Por eso te escribo, amigo del alma, para que hagáis “los verdaderos
amigos” aquello que esté en vuestras manos a fin de que mi petición de
traslado se lleve a cabo lo antes posible. Siento que tengo el frío instalado
en mis huesos y que quizá con el calor del Mediterráneo encuentre mi
salud.
Un afectuoso saludo y mi gratitud eterna.
Se enciende la luz que Reformatorio de Adultos de Ocaña (provincia de Madrid)
ilumina al personaje de 22 de junio de 1941
Josefina. ¿Ves, amada Josefina, cómo hay que confiar en los buenos amigos?
Las gestiones de Aleixandre, Vergara Donoso y Rodríguez Spiteri han dado
su fruto: ¡parto mañana para Alicante! Lo acabo de saber ahora mismo, así
que yo llegaré antes que esta carta.
Fíjate que por una vez la mala suerte ha huido de mí: hace pocos
días estaba triste porque me habían dicho que me trasladaban a la cárcel
de Valencia, la que está al lado del hospital Porta-Coeli para enfermos del
pulmón. No te lo quise decir para no entristecerte. Pero las gestiones de
estos grandes amigos han hecho que se rectifique aquella decisión.
Pronto te veré, pronto empezaré a engordar sólo con veros a
Manolillo y a ti, pronto mis toses y dolores se acabarán. Estoy contento y
quizá por ello recuerdo ahora todos los poemas que te escribía en mis días
de novio enamorado...
(Te espero en este aparte campesino, de El silbo vulnerado)
Te espero en este aparte campesino
del almendro que inocencia recomienda:
a reducir mi voz por esa senda
ven, que se va otra vez por donde vino.
En el campo te espero: mi destino,
junto a la flor del trigo y de mi hacienda,
y al campo has de venir, distante prenda,
a quererme alejada del espino.
Quiere el amor romero, grama y juncia;
ven, que romero y grama son mi asedio
y la juncia mi límite y mi amparo.
A tu boca, tan breve se pronuncia,
se le va a derramar lo menos medio
del beso que a tu risa le preparo.
Estación de Alicante
M.H. puede salir de su 23 de junio de 1941
“celda”, aunque Querida hermana Elvira:
esposado (quizá) Te mando esta nota a través de un amable muchacho que trabaja en
la estación. “Ya estoy en Alicante, y supongo vais Josefina y tú a verme al
reformatorio. No sé si pasaré el período reglamentario de incomunicación.
Ved la forma de que me llegue algo de comida y de que sea el período lo
más breve posible para abrazar a mi niño y a todos vosotros si es posible.
Os abraza fuerte, Miguel”.
Reformatorio de Adultos de Alicante
21 de julio de 1941
Josefina y M.H. Tienen
cara de enamorados ¡Ay mi amada Josefina! Todavía tengo mis ojos llenos de ti y de mi
hijito. ¡Qué felicidad cuando ayer pudimos vernos de nuevo! Sólo fueron
quince minutos, pero después de tanto tiempo alejado de vosotros, me
parecieron como un regalo de Reyes inesperado. ¡Y que no se te olvide, mi
amor, que tenemos asignados todos los viernes para vernos aunque cada
uno estemos detrás de una reja!
(Casida del sediento, de Últimos poemas)
Arena del desierto
Josefina pone cara de soy, desierto de sed.
cierto enfado Oasis es tu boca
donde no he de beber.
Boca: Oasis abierto
a todas las arenas del desierto.
Húmedo punto en medio
de un mundo abrasador
el de tu cuerpo, el tuyo,
que nunca es de los dos.
Cuerpo: pozo cerrado
a quien la sed y el sol han calcinado.
Sé que por ahí no estáis nada holgados, pero la ropa y la comida que
puedas mandarnos..., digo, mandarme vendrá estupendamendamente.
Aquí parece como si nos quisieran matar de calor o de frío, de
enfermedades o a palos. Y, la verdad, es que hay compañeros que no
tienen nada ni a nadie y la comida que mandas se acaba répidamente e,
incluso, la chaqueta se la he tenido que dar a un compañero que estaba
medio desnudo.
Cox (Alicante)
1 de agosto de 1941
Su tono es de regaño más Eres incorregible, Miguel, primero los demás y depués tú. Yo haré
que de enfado para que, por lo menos, comas algo, pero piensa más en ti y en tu salud,
come lo que te mande y no lo repartas todo. Sé por alguno que ha salido de
ahí que no andas nada bien, que toses mucho, que sufres de dolores de
cabeza y del estómago.
Manolillo ya me pregunta que cuándo va a entrar para darte un beso
y que juegues con él. Yo le cuento que para el 24 del mes que viene, día de
la Merced.
Mi hermano anda bastante mal, su enfermedad parece grave y es
difícil encontrar tratamiento sin dinero ni ayuda de los mandamases.
Reformatorio de Adultos de Alicante
26 de septiembre de 1941
Dicen mis compañeros que antesdeayer, cuando os vi entrar a ti y a
Manuel Miguel al patio de la prisión, me chispeaban los ojos como si
estuviera delirando. No era fiebre, sino la ansiedad por teneros en mis
brazos. ¡Cómo trepó Manolillo a mí! Está muy ágil, aunque lo vi algo frágil
para los 2 años y medio que tiene.
¡Y poder abrazarte y besarte, aunque no como yo quisera, fue un rato
de felicidad en este infierno de cárcel!
¡Tengo una gran esperanza en que esos instantes en que hemos
podido estar abrazados se eternicen en la calidez y la intimidad de nuestro
hogar.
(Canción última, de El hombre acecha)
Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohada.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su inmensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.
Cox (Alicante)
27 de octubre de 1941
¿Cómo es que eres tan testarudo, Miguel? Sólo piensas en ti y en tus
malditos ideales. ¿Por qué no aceptaste lo que te propusieron esos amigos
Miguel se echa las que fueron a verte a la cárcel?
manos a la cabeza, Sé perfectamente que podrías haber ayudado con ello a mi hermano
sufre por la que está muy enfermo y que, saliendo de la cárcel, habría mejorado la
incomprensión de su situación de todos nosotros.
¿No podías aceptar, aunque fuera de boquilla, eso de arrepentirte y
mujer después hacer lo que te diera la gana?
Reformatorio de Adultos de Alicante
31 de octubre de 1941
“Mi querida esposa:
Siento haber dado mi negativa a la visita que tuve por ti. Siempre
Josefina da un golpe de pienso que lo hago razonando el beneficio que puede ocasionar a mi hijo y
rabia en la mesa a ti. Sé que momentáneamente sólo perjuicios ocasiona esta actitud mía a
tu situación. Tú sabes que siempre he vivido para ti y que en cuanto salga
te lo demostraré mejor y que hay cosas que no puedo ni debo hacer porque
sería no respetarme ni respetarte”.
Es verdad que ha venido algún conocido -pues amigo no puedo
llamarlo- con unas personas muy estiradas que me han hablado de mi
regeneración y de que vuelva al buen juicio; o sea, lo mismo que me han
propuesto otras veces, que renuncie a mis ideas y que me convierta en el
bufón de Franco. “Tengo una vida que puse al servicio de mi ideal, y si
tuviera doscientas vidas lo mismo las hubiera dado y las volvería a dar
ahora”
(Sentado sobre los muertos, de Vientos del pueblo)
Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo mantiene.
Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.
Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.
Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.[...]
Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.
Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.
Cox (Alicante)
5 de noviembre de 1941
Tu ideal, tu ideal, siempre tu ideal, pero ¿y nosotros?, ¿qué sucede
Josefina demuestra su con las penurias económicas que padecemos nosotros?
enfado A mí no se me da tan bien como a ti escribir o hablar, tú te hartas de
hablar de lo que nos quieres a mí y a tu hijo, pero cuando puedes
demostrarlo, cuando puedes sacrificarte por nosotros, no lo haces.
Tú no quisiste comunicar conmigo para que no discutiéramos a
Miguel golpea el muro través de las rejas. Yo te anuncio que no tengo dinero para ir a Alicante a
con la mano verte y que mientras no reciba el dinero de tus amigos de Madrid, no podré
hacerlo.
Reformatorio de Adultos de Alicante
7 de noviembre de 1941
Miguel solemne y serio “Haces bien en dejar de venir mientras no te llegue algún dinero. Me
acostumbraré a no ver a Manolillo, lo mismo que me he acostumbrado a
muchas cosas. Josefina, nunca me he hecho muchas ilusiones. Siempre he
sabido lo que había de ocurrirme, pero he tenido que callarme muchas
cosas para tenerte tranquila. Es posible que quiera a mi hijo menos que tú;
por hoy no puedo hacer lo que tú misma ves mal”.
Quizá no comprendas hasta qué punto llega el dolor que mi alma
Sube gradualmente su soporta estos días tras la visita de aquel que tú llamaste “amigo” y yo ya
sólo “conocido”. Este señor cura u obispo, diputado, director de caja de
enfado y su firmeza. ahorros y no sé cuántas cosas más no pretende mi bien, ni el vuestro, ni el
de tu hermano. Sólo quiere proclamar a los cuatros vientos, como si
colgase la cabeza de un ciervo en su despacho, que ha logrado la “vuelta
del hijo pródigo”, que el poeta comunista Miguel Hernández reniegue de sus
ideas y, con ello, conseguir más poder entre el clero y entre los políticos
fascistas que gobiernan. ¡¡Y no lo conseguirá a costa mía, entre otras cosas
porque no tengo nada de lo que arrepentirme!! ¡Él, en cambio, sí!
Cox (Alicante)
22 de noviembre de 1941
Mi querido Miguel:
Aunque ya te lo he dicho tras las rejas, te lo repito por escrito:
¡perdona mi terquedad y los disgustos que te has llevado por ella! Eres la
persona más honesta que conozco y debería haberlo tenido presente.
Miguel se entristece y Nuestras penurias, saber las dificultades que pasas me hicieron perder la
llora paciencia. ¡Yo tampoco quiero que traiciones tu vida y tu obra!
Miguel sé sincero conmigo, dime cómo estás de verdad. La cara que
te he visto no es de estar buenos. A ti te pasa algo que me ocultas.
Manolillo te manda un beso y un dibujo para que te acuerdes de él.
Miguel debe estar ya Enfermería del Reformatorio de Adultos de Alicante
acostado, en cama, 30 de noviembre de 1941
aunque esté levantado Querida Josefina:
de las patas de atrás y No voy a ocultarte ni estado. “El resultado de mi análisis me lo dijeron
mirando al público ayer. Se ha registrado en él el bacilo del tifus, aunque bastante débilmente”.
He recibido de mi hermana Elvira “el Ceregumil, la sustancia y la leche” y
“esto va un poco mejor”.
Estoy en la enfermería desde ayer, pero aquí no te dan los
medicamentos que recetan los doctores, tenéis que conseguirlos vosotros
si podéis, así como el alimento necesario.
“No sabes lo que es estar como estoy, por eso no sabes tampoco el
valor que tiene una carta y la alegría que da. Y más si la carta es de la
criatura que más se quiere en este mundo...”
(A mi gran Josefina adorada)
Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento para mi corazón.
Desde que estoy ausente
no sé sino soñar,
igual que el mar tu cuerpo,
amargo igual que el mar.
Tus cartas apaciento
metido en un rincón
y por redil y hierba
les doy mi corazón.
Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme, paloma,
que yo te escribiré.
Cuando me falte sangre
con zumo de clavel,
y encima de mis huesos
de amor cuando papel.
Cox (Alicante)
15 de diciembre de 1941
Mi amado esposo:
Entre preocupada y Me tiene muy preocupada tu estado de salud. Me he enterado que
furiosa. (Tono de entre tantos prisioneros del ejército rojo que hay en las cárceles de Franco
(creo que unos 200.000) son cientos los fallecimientos diarios por fiebres
denuncia) tifoideas, tuberculosis y oras enfermedades. ¡Claro, les sale más barato
dejarlos morir de esas horribles enfermedades que gastar balas
fusilándolos!
Yo no quiero que eso te pase a ti, haré todo lo que pueda, buscaré
las medicinas que necesites para el tifus, te conseguiré la alimentación
necesaria y siempre tendrás mi amor y el de tu hijo para reconfortarte.
Tú cuídate, no desesperes y ten esperanza, aunque no nos permitan
vernos mientras estás en la enfermería.
Junto a Miguel hay un Enfermería del Reformatorio de Adultos de Alicante
compañero que escribe 26 de enero de 1942
lo que él, con Querida Josefina:
dificultades Te escribo, “aunque no por mi mano”, pues en días como hoy me es
respiratorias, le va imposible hacerlo.
Me dicen que las fiebres tifoideas han degenerado en neumonía y
dictando. “ha puesto de relieve un gran relajamiento pulmonar”. Mándame enseguida,
por favor, “las inyecciones que indica esta receta: Glucamato de calcio se
llama... La fiebre es de una gran debilidad del pecho que he cogido. Leche
tampoco me mandes que me prueba mal ahora. Te estoy pidiendo
sustancia hace un siglo. Estas fiebres dan mucha sed y la sustancia la
Josefina llora con la rebaja un poco...”.
carta en la cara Ya no puedo escribir, Josefina. Sólo la poesía y el recuerdo vuestro y
de vuestras cartas me mantenían animoso. Ahora esta maldita fiebre me
roba lo poco que me queda para sobrevivir.
Te quiere, tu débil Miguel que, a pesar de todo, te adora y no os
olvida.
(Te me mueres de casta y de sencilla, de El rayo que no cesa)
Te me mueres de casta y de sencilla:
estoy convicto, amor, estoy confeso
de que, raptor intrépido de un beso,
yo te libé la flor de la mejilla.
Yo te libé la flor de la mejilla,
y desde aquella gloria, aquel suceso,
tu mejilla, de escrúpulo y de peso,
se te cae deshojada y amarilla.
El fantasma del beso delincuente
el pómulo te tiene perseguido,
cada vez más potente, negro y grande.
Y sin dormir estás, celosamente,
vigilando mi boca ¡con qué cuido!
para que no se vicie y se desmande.
El compañero abanica a Cox (Alicante)
M.H. 15 de febrero de 1942
Mi amado esposo:
Ayer el médico y el director de la prisión estuvieron hablando con tus
hermanos Vicente y Elvira y conmigo. Nos han explicado lo de tu
“relajamiento pulmonar”.
[Ahora soy yo, cariño, quien no te va a decir toda la verdad. ¿Qué
Josefina deja de ganarías sabiendo que lo que tienes es tuberculosis, que te invade el
escribir y hace un pulmón izquierdo y te afecta seriamente al derecho? ¿Qué ganarías
aparte hacia el público sabiendo que estás muy grave?].
Hemos decidido, con la ayuda de un antiguo copañero tuyo de cárcel,
o hacia el techo buscar un especialista de pulmón que te visite y te atienda. El doctor
Barbero, director del hospital antituberculoso de Alicante irá a verte pronto.
Miguel dicta algo más Enfermería del Reformatorio de Adultos de Alicante
animado, pero se cansa 18 de febrero de 1942
a menudo Queridísima Josefina:
¡Qué enorme alegría poder apretar tu mano y besarla cuando me
condujeron al dispensario de don Antonio Barbero para la operación! Eso
me consoló mucho más que la intervención del doctor.
Debes saber que ayer tuvo que volver a venir este mágnífico hombre,
al que debes hacerle llegar mi agradecimiento, para sacarme del costado
más de litro y medio de pus. Por eso puedo hoy dictar este escrito.
Creo que sólo podré resistir y curarme si lográis que me saquen de
aquí y me manden al Hospital Porta-Coeli de Valencia para tuberculosos.
Habla con mis amigos y con todo el que quieras, menos con el dichoso
Almarcha, que ha vuelto a venir a verme y a hablarme sólo de fe cuando
necesito medicinas y de la salvación del alma cuando yo lo que necesito es
curarme. Sigue siendo el mismo de siempre aunque le vayan a nombrar
obispo.
“Cada día se hace más precisa mi salida a un sanatorio, aquí no me
curaré nunca”.
(El niño de la noche, de Poemas últimos)
Riéndose, burlándose con claridad del día,
se hundió en la noche el niño que quise ser dos veces.
No quise más la luz. ¿Para qué? No saldría
más de aquellos silencios y aquellas lobregueces.
Quise ser… ¿Para qué?… Quise llegar gozoso
al centro de la esfera de todo lo que existe.
Quise llevar la risa como lo más hermoso.
He muerto sonriendo serenamente triste. [...]
Vientre: carne central de todo lo existente.
Bóveda eternamente si azul, si roja, oscura.
Noche final en cuya profundidad se siente
la voz de las raíces y el soplo de la altura.
Bajo tu piel avanzo, y es sangre la distancia.
Mi cuerpo en una densa constelación gravita.
El universo agolpa su errante resonancia
allí, donde la historia del hombre ha sido escrita.
Acumular la piedra y el niño para nada:
para vivir sin alas y oscuramente un día.
Pirámide de sal temible y limitada,
sin fuego ni frescura. No. Vuelve, vida mía.
Mas, algo me ha empujado desesperadamente.
Caigo en la madrugada del tiempo, del pasado.
Me arrojan de la noche. Y ante la luz hiriente
vuelvo a llorar desnudo, como siempre he llorado.
El compañero limpia a Cox (Alicante)
M.H, hace su cama, lo 27 de febrero de 1942
abanica. Ya sabes, mi querido Miguel, que yo tengo mis creencias, pero
tampoco puedo oír hablar del don Luis Almarcha. Que sepas que ese que
se dice tu amigo y que no quiere hacer nada por que te trasladen al
sanatorio, Franco lo ha nombrado él mismo Procurador en Cortes (a los que
ha nombrado les llaman “los 40 de Ayete”) y es verdad que le van a
nombrar obispo. O sea que puede, pero no quiere ayudarnos.
Miguel, sabrás que los matrimonios civiles, como el nuestro, no
tienen valor en este régimen, que si queremos ser considerados marido y
mujer debemos casarnos por la Iglesia. Para mí esto no es un sacrificio y,
quizá, podría ayudarnos con lo tuyo. ¿Es voluntad tuya?
Pero todo el mundo no es igual. El doctor Barbero, al que todos
(sobre todo tu amigo Abad) le hemos agradecido el que esté velando por ti,
no ha querido cobrarnos nada, dice que “la impresión que ha tenido del
reformatorio no tiene usted dinero para pagarle”, ¡es muy humano!
Josefina se va Todos hacemos gestiones para que te trasladen a Valencia: el propio
deseperando doctor, tus amigos de Madrid, nosotros,... pero Miguel, nos dicen que la
progresivamente y, al conducción oficial tiene que ser esposado, en tren y con dos guardias
civiles; y eso tus pulmones no lo resistirían. Para trasladarte en ambulancia
final, grita. tendríamos que pagarla nosotros... ¡y no tenemos con qué pagarla: es muy
cara! ¡Si yo tuviera casa o animales, como tu padre, los vendería, todo lo
vendería,... pero no tengo nada!
Sigue escribiendo el Enfermería del Reformatorio de Adultos de Alicante
compañero. 1 de marzo de 1942
Miguel dicta cada vez Josefina del alma:
más lento, con Sobre lo del matrimonio canónigo “de lo que dices de si es voluntad
dificultad al respirar. mía o no, te digo que no. Lo que para mí es una gran pena, para ti es
alegría. Pero, al fin esto no tiene importancia”. Si tú crees que puede servir
para curarme y estar a tu lado y al de Manolillo, accedo a esa pantomima.
Josefina, marzo viene con hedores de herida: “manda de inmediato 3
ó 4 kilos de algodón y gasa que no podré curarme hoy si no me los
mandas. Se ha acabado todo en esta enfermería... Ayer se me hizo la cura
con trapos y mal...”
Josefina adelanta su Me llamo Josefina Manresa, esposa del poeta Miguel Hernández
silla y la pone frente al Gilabert. El día 3 de marzo acudí a la concatedral de San Nicolás de
Alicante para confesarme. El padre Vendrell era el confesor (él conoció a
público. Miguel cuando estudió bachiller en Santo Domingo). “Ya arrodillada en el
confesionario, no me decidí a confesarme porque, en la situación en que
nos encontrábamos de tanta injusticia y sufrimientos, lo consideraba más
bien pecar. El padre Vendrell..., al rato de estar esperando el 'padre me
Mientras, el compañero acuso', me insistió y yo le dije: Lo único que puedo decirle es que mi marido
limpia a M.H, hace su se está muriendo en la cárcel y yo estoy sufriendo mucho”. Él me contesto
cama, lo abanica. con tono jesuita:”Hija, la Iglesia no tiene culpa de eso, la culpa la tienen los
hombres.” Yo me marché sin contestarle [...].
Miguel no se podía mover de la cama. Estaba casi moribundo ya, y
sin cesar de tirar postema por una cánula que iba a parar a una botella que
había debajo de la cama.”
La ceremonia tuvo lugar el día 4 de marzo de 1942. Fue oficiada por
el capellán Salvador Pérez Lledó y estuvieron presentes mi cuñada Elvira
Hernández y los testigos fueron los reclusos Fausto Tornero y Teodomiro
Aparece Elvira, de pie, López. “Apenas nos atrevíamos a mirarnos -contaba mi cuñada-, ni a
pone la mano en el pronunciar palabras. Sentíamos sobre nosotros como un sonido
hombro de Josefina. mortificante la respiración entrecortada de Miguel que miraba fijamente a
Josefina, allí, a su lado, que nos miraba a todos con ojos inmóviles, como si
todas sus sensaciones estuvieran concentradas en su pensamiento, en el
fondo de sus sentimientos. Sólo se oían las palabras del capellán, pues
fueron unos minutos solamente, habida cuenta del estado de Miguel.”
El mismo compañero Me llamo Joaquín Ramón Rocamora, preso en la cárcel de Alicante.
que escribía lo que Me encuentro desde hace semanas en la enfermería aquejado de una
fístula.
dictaba Miguel adelanta Todos estimábamos y respetábamos al amigo y compañero poeta
su silla, igual que Miguel Hernández y muchos haríamos cualquier cosa por él.
Josefina, y se dirige al Quiero aclarar, diga lo que diga el procurador y obispo don Luis
Almarcha, que Miguel nunca renunció a sus ideales. Cuando lo visitó,
público. haciendo como si fuese su amigo, él me miraba, movía la cabeza y repetía
que no le gustaba ninguna de esas personas. El señor Almarcha parecía
Su tono es firme, de tener mucho poder, pero nunca hizo lo que tenía que hacer para evitar su
dolor y denuncia. muerte.
Muchos compañeros se arriesgaban a ser arrestados por visitar a
nuestro amigo pues las normas lo prohibían. Todos salían horrorizados del
espectáculo y del hedor que desprendían las llagas de Miguel.
Yo estuve pendiente de él durante sus últimas semanas de vida, fui
su inseparable enfermero, me daba igual el olor terrible que desprendían
sus heridas. Le arreglaba la cama, lo movía cuando me lo pedía, cuidaba
de colocarle la cánula para destilar la pus del pulmón cuando se le salía, le
limpiaba la boca y la herida cuando tosía y procuraba darle el aire que
pedía desesperado.
“Apenas hablaba, ya no podía, era como un ronquido; cuando movía
los labios salía como un ronquido;... y los ojos abiertos, los tenía siempre
abiertos, y me miraba, siempre me miraba; los pies y las piernas no los
movía, no podía moverse [...]; nombraba a su madre, a su mujer y a su hijo,
siempre los nombraba.”
Estaba triste porque en las últimas visitas su mujer no había traído a
su Manolillo, como él le llamaba.
Habla Josefina con voz Me prometieron hacer las gestiones para trasladar a Miguel de forma
firme, seria. inmediata tras la boda eclesiástica. No se dieron mucha prisa ni don Luis
Almarcha ni el general Máximo Cuervo, Director General de Prisiones y
también alto mando de Acción Católica. Ellos, ¡sean siempre malditos!,
estaban pendientes sólo de que la firmeza ideológica de mi marido
flaqueara. Por eso sólo comenzaron los trámites cuando el director del
Reformatorio de Alicante, don Manuel Guerrero, les escribió diciendo que
“se halla en crisis espiritual,... que habia pedido hablar con el padre
Vendrell” y que “desde luego no se encontraba en condiciones de escribir”.
Estos malnacidos seguían pretendiendo una renuncia por escrito a sus
ideales.
El 17 de marzo la dirección del reformatorio solicitó a Madrid el
traslado al hospital anituberculoso de Porta-Coeli en Valencia. Para
entonces Miguel ya estaba deshauciado por los médicos, por el
Enfatiza “extraordinario equipo médico-sanitario del centro penitenciario” como decía
el director.
Gracias al artículo 197 del reglamento, mi cuñada Elvira y yo pudimos
visitarlo, siempre vigiladas, un ratito cada día. La pus no destilaba ya por la
cánula, sino por el agujero de la herida y caía sobre la cama a cada golpe
Suena la voz de M.H. de tos. “Quiero salir de aquí cuanto antes -nos decía Miguel-. Se me hace
una cura a fuerza de tirones y todo es desidia, ignorancia y
despreocupación... Si no me sacáis de aquí me muero”. ¡Así es como lo
Ironía descarnada trataba ese fantástico equipo médico!
El 21 de marzo llegó el permiso para el traslado. El doctor Barbero
me dijo que ya no tenía remedio.
El día 27 Elvira y yo le hicimos la última visita. Me dijo que tenía que
Suena la voz de M.H. haber llevado a nuestro hijo. Con lágrimas en los ojos me dijo varias veces:
“Te lo tenías que haber traído”. Tenía la ronquera de la muerte, tenía los
pies fríos y rodales negros.
Cuando fui al día siguiente y puse “la bolsa en la taquilla me la
rechazaron mirándome. Me fui a casa de su hermana y le dije que Miguel
había muerto”. Murió a las 5'30 de la mañana del día 28 de marzo de 1942.
Entre las pertenencias que me entregaron, uno de los guardias de la
prisión me dio de forma cuidadosa los últimos 9 poemas que Miguel había
escrito a lápiz. Sus amigos y compañeros de prisión lo despidieron de
manera solemne. Nos lo entregaron en un humilde ataúd, pero no pudimos
velar su cuerpo en el cementerio pues, por las noches, aún llevaban a
fusilar a los presos condenados a muerte. Lo enterramos al día siguiente en
el nicho 1009. Uno de los pocos amigos allí presente, levantó la tapa para
verlo: “¡Ni siquiera le han cerrado los ojos!”, dijo.
Pausa
Ni siquiera en esos momentos tuvo su padre palabras de cariño o
dolor. Cuando los amigos de juventud le visitaron, sólo les respondió: “Él se
lo ha buscado”.
Pausa
Josefina se levanta,
dice la últrima frase y He decidido marcharme a Elche y sacar adelante a mi hijo yo sola, como
va a salir, se para al tantas viudas que ha creado esta maldita guerra.
aparecer Aleixandre
Vicente Aleixandre se “Yo no sé si usted sabe que Miguel era para mí un hermano, un
dirige a Josefina y al hermano menor, entusiasta, entrañablemente unido, con el que conviví
continuamente. Tenía un corazón enorme, ciegamente generoso, latidor en
público. su poesía entera y que se le trasparecía en los ojos, como en su poesía. El
O puede ser una voz en fuego de la vida estaba en su alma y era comprensivo para todo. Capaz de
off. pasión, apasionado, capaz de esa desnudez del alma, de ese pálpito de la
sangre a que llega el verdadero poeta, y que hace que todo lo humano sea
comprendido, llegando a esa generosidad sin esfuerzo que de nada se
(Quizá esto sobre) asusta porque todo lo humano le toca y de nada puede espantarse. Por eso
no habia en él ni ñoñez, ni intrasigencia.
Era un alma libre que miraba con clara mirada a los hombres. Era el
poeta del triste destino, que murió malogrando a un gran artista, que
hubiera sido, que ya lo es, honor de nuestra lengua”.
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