9 frutos del espíritu santo
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9 frutos del espíritu santo 9 frutos del espíritu santo Document Transcript

  • 9 Frutos del Espíritu Santo (1) Rev. Jaerock Lee Los Nueve Frutos del Espíritu Santo (1) La Escritura de Hoy (Galatas 5:22-23) "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley." Amados Hermanos: A partir de hoy, les compartiré una serie de mensajes sobre "Los Nueve Frutos del Espíritu Santo." Los 9 frutos del Espíritu Santo, las Bienaventuranzas del capítulo 5 de Mateo y el Amor descrito en el Capítulo 13 de 1ra de Corintios, son una muy buena referencia para examinar nuestro estilo de vida cristiano. Haber sido cristiano por muchos años o saber la Biblia no significa necesariamente que uno tenga una gran fe. Más bien, debe medir su fe por los frutos espirituales que tiene. Por eso, Dios nos ha dado esta serie de mensajes para examinarnos y así saber cuánto nos falta para llegar a la plenitud del Espíritu. Y al reflejarnos en estos mensajes, podremos ver lo cerca que estamos del cielo y de nuestro destino final: La Nueva Jerusalén. El más hermoso lugar en el reino de los cielos. Cuando tiene los 9 frutos del Espíritu Santo, los frutos de las Bienaventuranzas y el amor espiritual de 1ra de Corintios, podrá decir que ya ha alcanzado el 3er nivel de fe; y que está a punto de entrar al 4to nivel. Queridos Hermanos: Cuando sale de viaje hay una gran diferencia si sabe la ruta y el destino a donde se dirige, que si no lo supiera. Por ejemplo: Supongamos que este año en verano nos vamos a un lugar de retiro. Luego de salir de la Iglesia, atravesaremos por diferentes lugares hasta llegar a nuestro destino final. Pasaremos por algunas ciudades; unas grandes; otras medianas y algunas pequeñas. Pero la mayoría de ustedes solo se acordará del nombre de las grandes ciudades. Sin embargo, aun cuando solo recuerde el nombre de las principales ciudades, podrá calcular la distancia que ha recorrido. Podrá saber si está a mitad del camino o casi por llegar al lugar de destino. Y podrá estimar cuánto tiempo le falta. También sabrá si está en el camino correcto o no. Si sabe a donde va y la ruta exacta o las ciudades por las que va a pasar, podrá llegar sin ninguna dificultad. Es lo mismo en su jornada hacia el cielo. No obstante, ir al cielo es muy diferente que emprender un viaje en este mundo. En la tierra, aun si no sabe cómo llegar a un lugar, podrá hacerlo si sigue a otra persona que conoce la ruta. Sin embargo, no es así en su camino al cielo. No podrá seguir a cualquiera y llegar al reino de los cielos, sino tendrá que caminar usted mismo su propia senda; ya que sólo podrá llegar al cielo por su propia fe. Y puede hallar el camino al cielo en la Biblia; es decir, en la Palabra de Dios. Sin embargo, nadie puede memorizar toda la Biblia. Por cierto, podrá entenderla totalmente en la medida en que su fe crezca, pero no podrá recordarla íntegramente. No obstante, aun cuando no la recuerde toda, habrá algunos pasajes y versículos que deberá tener presente a fin de llegar al reino de los cielos, en especial, a la Nueva Jerusalén. Es como cuando sale de viaje y recuerda al menos los nombres de las principales ciudades por las que pasa. En la Biblia, hay pasajes que son como los nombres de estas ciudades. Estos son: Los 9 frutos del Espíritu Santo, las Bienaventuranzas; y el
  • amor del capítulo 13 de 1ra de Corintios. Por eso, para ir al cielo debemos entender íntegramente estos pasajes y recordarlos mientras vivamos en esta tierra. Sólo entonces, podremos saber nuestro nivel de santidad, en qué medida hemos reflejado al Señor en nuestra vida y saber si estamos cerca de la Nueva Jerusalén. Asimismo, podremos saber en que medida hemos recuperado la imagen perdida de Dios. Se imaginan lo maravilloso que será saber que somos salvos cuando pasemos a la presencia del Señor. Y si somos salvos: ¿A que nivel del cielo iremos? Cuando uno de ustedes pasa a la presencia del Señor, puedo saber si es salvo o no. Y si es salvo, puedo saber también a qué nivel del reino de los cielos va a ir. No todos los siervos del Señor serán salvos. Algunos no lo serán. Por eso, le pido que examine el nivel de su fe, confrontándolo con este mensaje; y que camine por la senda espiritual correcta. Y así llegue a ser un verdadero hijo de Dios y a tener la autoridad necesaria para entrar a la Nueva Jerusalén por las Puertas de Perlas. Queridos Hermanos: El pasaje de hoy, en el versículo 23 cita: "El fruto del Espíritu". Pero: ¿Qué es el Fruto del Espíritu? Un fruto es algo que brota luego que la semilla ha sido plantada, ha brotado y ha germinado. De la misma manera, el Fruto del Espíritu Santo. es el fruto: El fruto que uno produce luego que el Espíritu Santo. Entra en usted y su espíritu muerto vuelve a vivir y se desarrolla y crece. Cuando el Espíritu Santo. entra en uno hace que sus ojos espirituales se abran al pecado, a la justicia y al juicio. Igualmente, le ayuda a desechar las obras de la carne, como el pecado y la desobediencia; y le ayuda a cambiar de forma de vida, transformando su corazón. Lo guía a vivir una vida cristiana de fe y a tener esperanza por el reino de los cielos. Si pudiéramos comparar al Espíritu Santo. con algún objeto físico, sería como un generador de poder o energía. Cuando ese generador funciona, produce electricidad; y esa electricidad provee de luz. La oscuridad desaparece y la luz viene. Igualmente, cuando el Espíritu Santo. Entra y obra, las tinieblas que son parte de la carne, salen, y la luz que son los 9 frutos del Espíritu Santo. resplandece. Sin embargo, no podemos obtener electricidad y luz solo teniendo un generador: Debemos hacer que ese generador funcione. Dios nos da ese generador que se llama el Espíritu Santo.; pero somos nosotros los que debemos prender el generador. Cuando uno está lleno del Espíritu.; el Espíritu Santo obra poderosamente para que refleje Su luz; es decir, para que produzca los frutos del Espíritu. Por eso, debe estar siempre alerta y orar sin cesar fervientemente para ser lleno del Espíritu Santo. Y guiado por Él, debemos de obrar conforme a su deseo. Llamamos "deseo del Espíritu Santo " a esa disposición para obedecer Su dirección. Cuando obedecemos y accionamos diligentemente de acuerdo al deseo del Espíritu Santo.; y somos llenos de Él, podremos obtener rápidamente Sus frutos. No obstante, hay otro deseo que nos estorba y distrae de obedecer al Espíritu Santo. Este es el deseo de la carne. Si vive conforme a los deseos de la carne, Dios no estará con usted. Es decir, no podrá tener comunión con Dios. En Génesis, Dios nos dice claramente que no puede tener comunión con el ser humano carnal. Por eso, Dios no puede protegernos cuando vivimos en la carne, o cuando seguimos los deseos de la carne. Algunos tan solo claman a Dios y creen que por eso Dios está con ellos. La Biblia no dice eso. Dios está con el verdadero creyente quien obra conforme a Su voluntad. El solo hecho que llame a Dios, Padre, no significa que Dios esté con usted. Tampoco ir a la iglesia quiere decir que conoce a Dios. Este pensamiento, que viene de la carne, lo lleva a pecar, a ser injusto y desobediente y a tener un corazón falso y mentiroso. Y si continúa siguiendo estos deseos carnales, el Espíritu Santo. que está en usted se entristecerá y hará que su corazón se sienta incómodo e inquieto. Cuando pasa por aflicciones en su vida cristiana, debe entender que está cometiendo alguna obra de la carne; y que está yendo en contra del Espíritu Santo. Usted pasa por problemas y dificultades no debido a otra persona, sino porque su corazón está yendo contra el deseo del Espíritu Santo. En mi caso, yo puedo sentir
  • una gran carga por las finanzas de la Iglesia, o por algo relacionado con esto. Sin embargo, en lo profundo de mi corazón, siempre estoy agradecido. Siempre estoy feliz, agradecido y lleno del Espíritu Santo. Siempre estoy así. Cuando no obedece el deseo del Espíritu Santo.; se sentirá afligido. Sufrirá. Pero aun cuando se sienta así, deberá estar siempre agradecido y feliz. Debe estar lleno del Espíritu Santo. Incluso cuando tiene una carga. Si sigue los deseos de la carne, el Espíritu Santo. se entristecerá y hará que su corazón se inquiete. Y en la medida en que pierda la llenura del Espíritu Santo., le será más difícil seguir Su dirección. De la misma manera, el deseo de la carne y del Espíritu. Se oponen y cada uno intenta llevarlo en la dirección contraria. El deseo del Espíritu Santo. lo lleva la luz y al cielo, mientras que el deseo de la carne lo lleva a la oscuridad y al infierno. Se oponen el uno al otro. Por eso, Galatas 5:16-17 cita: "Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis." Les voy a dar un ejemplo: Los retiros de verano son abiertos para todos: Desde los niños hasta los más adultos. Supongamos que la Iglesia Manmin organiza un retiro de verano. Es normal que como hijo de Dios, desee participar en estos retiros. Pero luego entra en conflicto. Y piensa: "Me gustaría ir a este otro lugar en vez de ir al retiro organizado por la Iglesia." Si se le presenta esta situación: ¿Cuál será el deseo del Espíritu Santo? De seguro que lo guiará a la actividad de la Iglesia. Le animará a ir al retiro, ya que debe cumplir con su deber como miembro de la Iglesia. No obstante, el deseo de la carne lo guiará en el sentido opuesto. Le murmurará algo así: "No puedes ir al retiro porque estás muy ocupado en tu negocio haciendo dinero para tu familia." El deseo de la carne siempre le dirá esto. El Espíritu le dirá lo que se opone a los deseos de su naturaleza pecaminosa; y los deseos de la carne se opondrán a los del espíritu. El Espíritu nos ayuda a ser salvos y nos guía al cielo. Pero la naturaleza pecaminosa nos lleva a pecar y al infierno. Por eso, el deseo del Espíritu obedece al deseo de Dios y el deseo de la carne a Satanás. Y dependiendo a quien oye, será controlado por el Espíritu o por la carne. Y, en consecuencia, será hijo de Dios o del diablo. Entonces: ¿A quién oirá cuando se le presente este conflicto entre el Espíritu y la carne? Deberá oír al Espíritu. Deberá obedecer al Espíritu. No hay excusas ni pretextos. Este es un mandato. No hay otra opción para nosotros. No debe oír los deseos de la carne. Cuando siente o sabe que es la voluntad de Dios, que es la verdad, la luz y la justicia; entonces es el deseo del Espíritu. Por eso, debe oír esa voz y obedecerla. Esto es OBEDIENCIA. Esto es actuar con fidelidad. Y cuando hace esto, el Espíritu que vive en usted se hará cada vez más fuerte y la carne menguará hasta llegar a desaparecer. Y al estar lleno del Espíritu, entonces podrá considerarse un hombre de Espíritu. Dice el pasaje: "...y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis." Por lo tanto, debe obedecer el deseo del Espíritu; ser guiado por Él a fin de llevar los 9 frutos del Espíritu Santo. Pero si obedece el deseo de la carne, que lo lleva a la oscuridad, acabará cometiendo las obras de la carne, que es pecado y desobediencia a Dios. Galatas 5:19-21 nos menciona las obras de la naturaleza carnal. Y cita el pasaje: "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios." La Biblia, muchas veces, nos advierte de esta manera, tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamento. Nos dice: "Les advierto que no hagan estas cosas, como ya se los he dicho antes." Esto quiere decir que Dios ya nos lo ha advertido numerosas veces en el A.T. Repito la cita: "Acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios." La Biblia claramente nos dice que los que practican esas cosas no heredarán el reino de Dios.
  • Y Galatas 6:8 nos señala: Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna." Es como una calle que se divide en dos: Una va al cielo y la otra al infierno. Si obedece al Espíritu, irá el cielo. Si sigue los deseos de la carne, irá al infierno. Aún veo personas que dicen que no pueden creer lo que oyen. Sinceramente, no los puedo entender. Tan solo recuerden lo que ha sucedido en retiros o campamentos anteriores. Como se los había prometido, el clima cambió y de esa manera, Dios manifestó Su presencia. Nadie lo puede negar. Recuerdan que había llovido en Seúl por 3 días. La estación de lluvias recién empieza en julio y agosto. Y también es época de tifones. Sin embargo, no llovió por 5 semanas, precisamente durante el retiro de verano. Más aun, el lugar del retiro se encuentra cerca de una playa; área donde suele llover mucho. Pero este año no hubo ni lluvia ni tifones. Ni una sola gota de lluvia. Como Dios lo hizo antes en Egipto al separar la tierra de Gosén, donde vivía Su pueblo para que ningún desastre lo afectara; de la misma forma, no llovió en el lugar donde se realizó el retiro de verano. Aun estando cerca de la playa. Por cierto, luego que terminó el retiro y dejamos el lugar comenzó a llover. De lunes a jueves se realizó el retiro y el fin de semana llovió. Como deben haber notado, Dios nos protegió de la lluvia y cuando fue necesario cubrió el cielo de nubes. Cada vez que necesitamos que saliera el sol, Dios lo hizo. Cada vez que queríamos viento, Dios nos lo facilitó. Dios también alejó a los mosquitos. Todos saben que en esta época del año hay plagas de mosquitos. Asimismo, pudimos ver miles de estrellas, estrellas fugases, estrellas que se movían como danzando. Y: ¿Cuántos Arco Iris vimos? Vimos 4 Arco Iris circulares. No solo 1 o 2. Sino 4. Y el último martes en la noche, tuvimos una reunión: ¿Verdad? A la una de la mañana, aparecieron 2 Arco Iris circulares alrededor de la luna. Y cerca de las 2 de la tarde. Apareció un Arco Iris gigante alrededor del Sol. Era tan grande que no pudieron filmarlo con las cámaras de video. Y antes de la reunión, cerca de las 7, vimos un Arco Iris simétrico alrededor del sol. Veamos la pantalla. ¿Pueden verlo? Uno está encima y otro debajo del sol. Está algo borroso debido a la pantalla, pero a simple vista era muy claro. El video es aún más borroso. Está muy borroso. ¿Cierto? ¿Recuerdan lo claro que se veía a simple vista? Nunca han visto antes esta clase de arco iris. Los expertos han dicho que nunca antes han visto uno así. Hasta ahora: ¿Cuántas clases de arco iris han visto? Y hay también un arco iris lineal. El que ven en la pantalla es un arco iris lineal. Ahora ya saben que hay un arco iris normal, también los hay circulares, dobles, simétricos o iguales, lineales, etc. La gente del mundo está acostumbrada a ver solo el arco iris normal luego que ha llovido. Sin embargo, sólo nosotros podemos ver esta clase de arco iris. ¿Verdad? ¿Cuántas promesas de Su Palabra ha cumplido Dios con nosotros? ¿Cuántos milagros y prodigios han podido presenciar hasta ahora? Y sin embargo, muchos de ustedes aun no pueden creer que hay un cielo y un infierno. No lo pueden creer aun cuando nuestro Señor Jesucristo nos lo ha dicho. Es algo que no puedo entender. Ya les he predicado lo horrible que es el infierno. Les he descrito muchos de los tormentos que no tienen fin. ¿Hay alguno ahora que tal vez prefiera buscar las cosas pasajeras de este mundo en vez de buscar el reino de Dios y Su justicia? ¿Hay alguien quizás que prefiera la fama, el dinero, o el poder a la vida eterna? ¿Quién anhela la sabiduría de este mundo en vez de la sabiduría espiritual? Tan solo imagínese lo trágico del destino final de aquellos que siguen los deseos de la carne. ¿Cómo es posible que se nieguen a creer aun sabiendo que hay un castigo eterno en el infierno? Toda palabra que digo es verdad. Dios me ha revelado en forma muy detallada el cielo y el infierno. Por eso, debo predicar sobre esto. Es mi anhelo que todos ustedes sean salvos y lleguen al reino de los cielos obedeciendo el deseo del Espíritu. Y para hacer esto, deben sembrar en el Espíritu, obedecer Su deseo; y cada día llevar los frutos del Espíritu Santo Ahora, veamos en detalle cada uno de los frutos del Espíritu Santo. El primer fruto del Espíritu es el
  • AMOR Estimado Público: 1 Juan 4:7.8 señala: "Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor." Repito: "Amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios." Esto se refiere al AMOR ESPIRITUAL. No la clase de amor que le declara a otra persona, cuando le dice: "No puedo vivir sin ti. Sin ti me muero." Este es AMOR CARNAL. La Biblia nos habla del AMOR que nunca cambia: Es decir; del ESPIRITUAL. El amor carnal es vano, no permanece ni es constante. Nunca debe decir: "No podría vivir sin ti." Suena bien si alguien le dice: "Te amo con toda mi vida." ¿Verdad? Pero que pasa después de un tiempo. Pelean y no cumplen su palabra. ¿Por qué las personas se divorcian luego de años de matrimonio? Dicen con mucha facilidad la palabra "Divorcio." ¿Era realmente amor? Y ¿Qué hay del amor entre padres e hijos? ¿Acaso los hijos aman a sus padres cuando ya son adultos? Por eso, el que no ama no conoce a Dios. El que no tiene amor espiritual, en realidad no conoce a Dios. Porque Dios es AMOR. Y como Dios es AMOR, podemos conocerlo sólo cuando nos amamos los unos a los otros. Y si no tenemos amor, es que no conocemos a Dios. Pero, no todo amor es igual. Hay un AMOR ESPIRITUAL que viene de Dios y un amor carnal que viene del mundo. El amor que Dios dio a Adán al momento de crearlo fue AMOR ESPIRITUAL. Pero, como Adán desobedeció la Palabra de Dios, el pecado entró en el hombre, entonces el espíritu del hombre murió, y el amor dejó de ser espiritual y se transformó en amor carnal, es decir, egoísta y centrado en uno mismo. Y hoy en día, luego de tanto tiempo transcurrido, resulta muy difícil hallar verdadero amor espiritual. Aunque el mundo está lleno sólo de amor carnal, que busca su propio placer y beneficio y que cambia con el tiempo, la mayoría de las personas creen que es el verdadero amor. Y eso lo podemos ver en el amor entre esposos. Muchas parejas antes de casarse dicen: "No podría vivir sin ti." Y prometen a su cónyuge que su amor nunca cambiará. ¿Pero que sucede luego del matrimonio? La mayoría cambia con el tiempo. Si no coinciden en sus gustos; o si uno de ellos no está de acuerdo con el otro, comienzan los problemas e incluso llegan al divorcio. Algunos obligan a su cónyuge a divorciarse. Hablan muy fácil de divorcio. Sucede lo mismo entre padres e hijos. Aunque a veces podemos hallar ejemplos de sacrificio en el amor paternal, en la actualidad cada vez se hace más difícil hallar esta clase de amor. Incluso vemos casos en los que los padres odian a sus hijos y buscan su propio beneficio. A parte de esto, el amor entre hermanos y amigos en la mayoría de los casos es un amor egoísta y egocéntrico; y cambia con mucha facilidad. Por otra parte, algunos dicen que amor es dar, y por eso quieren vivir recibiendo siempre todo de los demás. De cualquier forma, la mayoría de la gente al menos quiere recibir tanto como da. Ahora bien, si cuando está lleno del Espíritu Santo, trata de no recibir, y luego se lamenta por ello; es lo mismo que si estuviera dando para recibir. Todas estas cosas se presentan porque lo que siente es AMOR CARNAL. Sin embargo, el AMOR ESPIRITUAL; es decir, el verdadero AMOR, no es así. Podemos apreciar muy bien la clase de amor de Dios en 1 de Corintios capítulo 13 a partir del versículo 4 en adelante. Los versos 4 al 7 citan: "El amor es sufrido, es benigno." Si, hermanos. Si tiene verdadero amor; es decir, el amor de Dios, entonces no habrá amargura ni rencor en usted. Si no tiene resentimiento, si no odia, no discute, no tiene celos, ni ira; entonces, el amor de Dios estará en usted. Por eso, el amor es paciente y benigno. No guardará resentimiento porque el amor es benigno. No tendrá rencor, ni envidia porque el amor es paciente. Si tuviera esa clase de sentimientos negativos; ¿Podría decir que el amor de Dios está en usted? Si tiene amor espiritual; tendrá sus ojos espirituales abiertos
  • y podrá ver el mundo espiritual. Por cierto, tal vez haya algunos que puedan ver el mundo espiritual sin tener esta clase de amor. Sin embargo, alguien que busca lo espiritual, verá el mundo espiritual. Continúa la cita: "El amor es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor." En otras palabras; busca el beneficio de los demás. Y NO SE ENOJA. NO GUARDA RENCOR. Si tiene el AMOR ESPIRITUAL de Dios, entonces solo pensará lo bueno de los demás. REPITO: Sólo tendrá buenos pensamientos. Oirá, mirará y dirá solo lo bueno. No tendrá malos pensamientos. No verá ni oirá nada malo. Por lo que no recordará nada malo. Solo procurará ver, oír y decir lo bueno. Por eso, el pasaje continúa y nos dice: "...no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta." Está clase de amor es AMOR ESPIRITUAL. Sin embargo, el amor mencionado como uno de los frutos del Espíritu Santo. va más allá que el descrito en el capítulo 13 de 1ra de Corintios. Es la clase de amor que llega incluso a sacrificar su propia vida. En otras palabras, el amor como fruto del Espíritu Santo. es mayor que el mencionado en 1ra de Corintios. Es el amor que lo lleva a dar su propia vida por los demás; semejante al amor que nuestro Señor Jesucristo nos dio al ser crucificado en la cruz. Es la clase de amor que nos impulsa a dar la vida por Dios, por Su reino, por Su justicia y por otros hermanos. Esta clase amor es perfecto. Sin nada de egoísmo. Con esta clase de amor, podemos dar todo lo que tenemos sin pedir ni desear nada a cambio. Nos gozamos tan solo dando, sin querer nada en retribución. Dios nos ha dado esta clase de amor. Desde que acepte al Señor Jesucristo como mi Salvador, siempre me ha alegrado dar y ayudar a los demás. Nunca he querido ninguna recompensa por ello. Siempre he dado. Jamás he intentado obtener nada a cambio. Y nunca lo he esperado tampoco. Por eso, debemos anhelar esta clase de amor. Es el amor que nos lleva a amar a Dios aun si no somos bendecidos o si somos pobres, o incluso si Dios permite que perdamos todo. Cuando perdí todo lo que tenía, aun así ame a Dios. ¿Por qué? Fue porque confié totalmente en Él. Confié en Su justicia. Si puede hacer esto, entonces, puede decir que amar a Dios. No es verdadero amor, cuando uno ama solo porque alguien le da lo que quiere. Verdadero amor es cuando uno llega a sacrificarse incondicionalmente por otra persona. Y tendrá esta clase de amor en la medida en que deseche lo carnal, se despoje del pecado, de la maldad y de la desobediencia y alcance la santidad. Por eso, podemos ver esta clase de amor en los padres de la fe quienes se despojaron del pecado y no tenían maldad. Una pregunta hermanos: ¿Cuánto aman a Dios? ¿Cuánto aprecian y valoran los mensajes que Dios les da? ¿Aman realmente a Dios? ¿Alguna vez se han quejado o han murmurado? ¿Alguna vez se han enojado? Desde que soy cristiano nunca he hecho eso. Ni aun cuando era un nuevo creyente, jamás me queje. Ni cuando era pobre y no tenía dónde dormir. Jamás me queje. Desde que funde esta Iglesia, en varias oportunidades he estado al borde la muerte por ataques del maligno. Aun en esas circunstancias; jamás me queje. Nunca me moleste. Sin importar lo dura de la situación, jamás le reclame a Dios. ¿Acaso me han visto quejarme en estos últimos 18 años? ¿Acaso me he lamentado de algo? NUNCA. ¿Verdad? ¿Por qué? Porque siempre he confiado totalmente en Dios. Esa es la razón. Porque sé que Dios es fiel. Porque sé que Él es sincero y que es todo AMOR. Y porque sé que Dios es JUSTO. Cuando se presenta alguna dificultad, se la entrego a Dios. Se la dejo a Su justicia. Nunca me quejo. AMAR ES DAR. Dios nos dio a Su único Hijo porque Él nos ama. Y el unigénito Hijo de Dios entrego Su vida por nosotros. Por eso, si lo buscamos, Él se dejará hallar. ¿Y si ahora mismo el Señor me llama a Su presencia? ¿Por qué me voy a preocupar? Voy al cielo. ¿Por qué le reclamaría a Dios? ¿Y si tuviera cáncer? Sería mi culpa, no la de Él. Dios jamás nos manda el cáncer. Dios siempre nos da paz, felicidad y gozo. Desea que siempre estemos agradecidos. Y como lo menciona la Biblia, siempre quiere darnos lo mejor. Por eso creo en Él. Cada vez que se presenta un problema, no es culpa de Dios. Es mi responsabilidad. Si el problema lo causa alguien más; es mi falta, porque no supe guiar ni
  • aconsejar correctamente a esa persona. La responsabilidad recae en MÍ. Por eso JAMÁS me quejo contra Dios. ¿Cómo podría quejarse si sabe que Dios ha dado a Su único Hijo por usted? En ninguna circunstancia debe reclamarle a Dios. Por favor examinen su nivel de fe. Pueden ver la clase de amor que tuvieron los padres de la fe. Moisés y el apóstol Pablo oraron por la salvación de sus hermanos, aun si eso significaba que sus nombres fueran borrados del Libro de la Vida. Igual Esteban. Aun cuando estaba siendo apedreado, oró por los que lo estaban haciendo. Y dijo: "No les tomes en cuenta este pecado." Al igual que nuestro Señor dio todo de sí y nos dejó un perfecto ejemplo de amor al ser crucificado; los que se asemejan a Él deben tener esa misma clase de amor por el que llegó a entregar Su vida y a completar la Ley con amor. Todos nosotros debemos tener esta misma clase de amor. Además del amor descrito en 1ra de Corintios capítulo 13, debemos tener amor sacrificar, que nos lleve a entregar nuestra vida sin esperar nada a cambio. Pregúntense ahora: ¿Tengo esta clase de amor en mi corazón? Yo los amo hermanos. Y en la medida en que crezcan más en el espíritu y sean más fieles, los amaré más. Yo no hago acepción entre ustedes. Jamás preferí a mis hijas sobre los demás. Las amo a ellas en la misma medida en que los amo a ustedes Y ustedes pueden dar testimonio de ello. ¿Acaso alguna vez he orado por ellas en forma especial? Ellas han tenido que venir como cualquier otro hermano con fe para que las bendiga. Amo por igual a mi familia como a mis hermanos en Cristo. Y mientras más amen a Dios, más los amaré. Y si aman menos a Dios, ya no podré amarlos como antes. Lo mismo es con mi familia. Depende de la medida en que amen a Dios. Por eso, amo por igual a mi familia que a ustedes. Jamás los he tratado con parcialidad o injustamente. Y Dios hace lo mismo. En la medida en que vivan de acuerdo a la verdad, en esa misma medida recibirán Su amor y serán bendecidos. Y todo aquel que sea amado y bendecido por Dios, lo podrá demostrar con milagros y prodigios. Espero de todo corazón que cada uno de ustedes sea amado y bendecido por Dios. Podrá saber su nivel de santificación y entrar a la Nueva Jerusalén. si tiene un corazón semejante al del Señor, y si examina cuánto amor hay en usted. En la siguiente prédica, les hablaré sobre el GOZO. Termino el mensaje. Amados Hermanos y Amigos: Juan 3:6 nos dice: "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es." Si siembra para satisfacer la carne, de esa misma naturaleza pecaminosa segará los frutos de su carnalidad. Pero si siembra para agradar al Espíritu, entonces obtendrá los frutos del Espíritu. Esos frutos serán los 9 frutos del Espíritu Santo. Y entre ellos, les he hablado del fruto del AMOR. Espero que el mensaje de hoy se haga vida y poder en ustedes y así lleguen a despojarse de todo AMOR CARNAL. Es mi anhelo que abunden en el fruto del amor: Del amor espiritual. Muchos hermanos de la Iglesia Manmin ya tienen esta clase de amor. ¿Verdad? Muchos hermanos participaron en el retiro de verano. Eran miles. Hermanos, hermanas y niños. Y no hubo ni una sola pelea. Todos estaban felices, contentos y agradecidos. No hubo discusiones. Todos querían ayudar, dar, compartir, sacrificarse por su hermano y servir con mucho respeto. ¡Realmente fue algo muy hermoso! Sé que han orado y ayunado por mí cada vez que he pasado por pruebas. Se han sacrificado por mí. Sin embargo, los que me amaban con amor carnal me abandonaron. Todo amor carnal es así. Miren el límite y compromiso del amor familiar. Cuando un miembro de la familia tiene poder y autoridad, lo siguen y lo obedecen. Pero que sucede cuando pierde su poder y autoridad. Le dan la espalda. Ese es el amor carnal. Es vano, fútil. No sirve. Sin embargo, si tiene AMOR ESPIRITUAL, procurará ayudar, servir, animar más que nunca al hermano que está enfrentando alguna prueba. Ese es el AMOR ESPIRITUAL. El amor carnal hará que usted se aleje de él y le de la espalda. Espero que ustedes tengan AMOR ESPIRITUAL, que es fruto del Espíritu Santo. Oro en el nombre de Jesucristo para que alcancen el nivel de espíritu con este AMOR ESPIRITUAL y así entren a la Nueva Jerusalén, el más bello y glorioso lugar en el cielo; y puedan compartir su amor con nuestro Dios y Padre.
  • ¡AMEN!