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  • 1. Foro’ Libros del cielo 1
  • 2. Foro’ Libros del cielo 2
  • 3. Foro’ Libros del cielo 3DiseñoYessyStaffModeradorasPanchys & MeliiTraductorasPanchysMery St. ClairMadeleynLorenaMajo_Smile ♥Lucia A.DaniOMunieca♥...Luisa...♥Larosky_3AnnabelleVerovane-1095rominita2503Marie.Ang ChristensenExtraordinary MachineCorrectorasMeliiTamis11Juli_ArgKatieGeeEscritora Solitariarominita2503PimientaVericityladypandoraRecopilación & Lectura FinalSofiaGodiva
  • 4. Foro’ Libros del cielo 4Sinopsisespués de ver las relaciones de su madre, SebastiánHawkins sabe lo que las chicas necesitan hacer paraconseguir un hombre. Él tiene lo que considera unDoctorado en relaciones. Cuando necesita dinero extra para uncoche, Sebastián pone en marcha una empresa en línea como ElDoctor Cupido, para ayudar de forma anónima a las chicas aconseguir el chico de sus sueños. Por supuesto, sus servicios noofrecen una garantía de vivieron felices para siempre. Ha visto deprimera mano que estar juntos nunca significa permanecer juntos.Y entonces, se enamora...De la última chica que esperaría...Eso no estaba en sus planes.De pronto, Sebastián se encuentra confuso en un juego del quesiempre se enorgullecía. ¡Ni siquiera puede ligar con chicas en lasfiestas! ¿Por qué alguien querría estar enamorado cuando teconviertes en un tartamudo, un desastre y con tendencias deacosador?¿Acoso? Totalmente no es su actuación.Sin embargo, el Doctor Cupido no se rendirá con facilidad.Siempre ha sabido darle a una chica lo que quiere y ahora es elmomento de averiguar lo que un chico quiere… y definitivamenteplanea conseguirlo.D
  • 5. Foro’ Libros del cielo 51Traducido por PanchysCorregido por Meliio había nada mejor que abrir mi correo electrónico con unaoferta de trabajo. Bueno, podía pensar en algunas cosas queme gustaban más, pero el dinero inteligente, este encabezóla lista. Otra chica golpeada por el amor, en desesperada necesidad demis servicios. Y otros cien dólares en mi bolsillo. ¡Dulce!Para: Doctor Cupido. <hookup_doctor@yahoo.com>De: PA Rocks <icantbelieveididthis@yahoo.com>Asunto: ¿Ayuda con un chico?Estimado Señor Doctor Cupido,Bufé. ¿Señor Doctor Cupido? Esta es la primera vez. He estado enesto por seis meses, y aún no había sido llamado Sr. nada.Como que me gustó.Tal vez comenzaría a usarlo de ahora en adelante. Hacía que minegocio sonara más legítimo. Como si fuera uno de esos tipos en traje,sentado en una oficina en un edificio de gran altura, en una gran ciudad,en lugar de uno arruinado, de diecisiete años, sin ruedas. Sin duda podríaacostumbrarme a esa fantasía.Excepto... realmente no soy un hombre de trajes. Mi oficina estaríaen el rascacielos, sin embargo. Podría usar cualquier cosa que quisiera.Estaba pensando en pantalones, vaqueros y camisetas como uniformerequerido. Ah, y Vans. Tengo que tener las Vans.N
  • 6. Foro’ Libros del cielo 6Torcí el anillo en mi ceja y miré mi portátil de nuevo. Podía entenderesa mierda más tarde. Mi fondo se estaba agotando, y un correoelectrónico a mi cuenta de Doctor Cupido significaba posible dinero. Eldinero significaba un coche. Coches significan más chicas.Te haces una idea.Sr. Doctor Cupido,Mmm, sí. Esto es más raro de lo que pensé que sería. Estoy segura deque usted consigue de eso un montón. Realmente no soy como las otraschicas que necesitan su ayuda sin embargo. Bueno, no es que conozca aalguna chica que haya venido a usted, pero no soy la clase de chica quepor lo general hace algo como esto. ¡Uf! Estoy divagando, ¿No?—No, mierda. ¿Cuál fue tu primera pista? —Gemí.Bien, lo siento. No estoy acostumbrada a enviar un correo a alguienpara conseguir un chico. Soy sensata. No necesito que alguien me ayudecon los chicos. No es que sea ‘citadora’ compulsiva, ni nada, y bueno,supongo que es obvio que necesito ayuda ya que le estoy enviando uncorreo a usted, pero esto es diferente. Lo que estoy tratando de decir es,que no soy la clase de chica que por lo general no sale con un tipo que noestaba en el momento del día. Maldita sea, estoy divagando otra vez. Losiento.Realmente no sé qué tipo de información usted necesita, así que sí, voy aterminar este doloroso mensaje. Sólo quería ver si usted está disponiblepara ayudar. Este chico, bueno, está un poco fuera de mi liga. No es que élpiense que es demasiado bueno para mí, es sólo... sí, él no es el tipo depersona que sale con una chica como yo. ¿Puede ayudarme? ¿Cuál es elsiguiente paso? Su blog no es realmente demasiado cercano a lainformación, usted sabe.¡Espero oír de usted pronto!PA Rocks (Todo este proceso es confidencial, ¿Verdad?)Sacudiendo la cabeza, me recosté en la silla y subí los pies sobre elescritorio. Sacando un dardo del brazo de la silla, lo tiré a la diana en lapared.¿Ves? Este era un clásico ejemplo de por qué las chicas no obtienenlos chicos que quieren. No nos gusta esa mierda indecisa. Las chicas
  • 7. Foro’ Libros del cielo 7necesitan decidir quiénes son: o bien una chica fuerte, segura que nospone sobre nuestros traseros y todavía nos hace querer más, o la tímidamuchacha de al lado que queremos que sea corrupta, o como paratraerla a casa de nuestros padres. Cara o cruz.O, había estas chicas en el medio. Cuando digo en el medio, no merefiero a que están por todo el lugar como PA, sino que no son chicasdevoradoras de hombres o tampoco las completamente inocentes. Ellassaben quiénes son. Están seguras de una manera más tranquila. Son sutiles,no agresivas, como Chica Viuda Negra o demasiado distante, comoPequeña Señorita Inocente, ellas son... geniales.Por desgracia, no vas hacia la última chica con demasiadafrecuencia. Y, honestamente, cuando los chicos lo hacemos, una granparte del tiempo no nos fijamos en ellas.Apesta, pero es cierto.Tiré otro dardo al tablero. Mi dedo se demoró en el ratón. Sindejarme pensar demasiado en ello, tecleé la respuesta.Señorita PA,Por lo general no hago esto, pero voy a darte una pequeña porciónde asesoramiento gratuito. Luego, podemos hablar de los detalles y ver sideseas seguir adelante con esto. Te puedo decir ahora por qué no tienes elchico que deseas. Haz tu opinión acerca de quién eres. La mitad delcorreo fuiste toda, soy-mujer-óyeme-rugir. Y el resto del tiempo, fuiste lachica insegura que tropieza con sus palabras y se esconde en la esquinadel gimnasio durante los bailes. Somos chicos. La mitad del tiempo, nosabemos quiénes somos. Ayuda que las cosas se vuelven mucho másfáciles si sabemos quiénes son ustedes.Puedo escucharte ahora, y antes de que te pongas toda ‘Ella-la-mujer’ por mí, déjame decirte, sé que es un doble estándar. Estoytotalmente admitiendo que mierda como esa sucede. Ya sabes, toda lacosa de “la vida no es justa.” Nada que podamos hacer al respecto. Yo nohice las reglas, sólo las conozco.Ese consejo fue gratis. Por lo general no lo hago (un chico tiene queganar dinero). De ahora en adelante, todo cuesta.De todos modos, sí, esto es confidencial. No quiero que nadie sepaquién soy más de lo que tú quieres (por eso, toda la cosa de 007).Mis servicios son de cien dólares. Sé que parece mucho, pero estástratando de anotar aquí tu novio soñado. Yo lo valgo. Te lo prometo. Tomocincuenta dólares por adelantado y cincuenta después. No pagas la cuotaal final si no consigues el chico (lo cual nunca ha sucedido). Te voy a dar
  • 8. Foro’ Libros del cielo 8instrucciones más adelante sobre cómo pagar. Lo que yo necesito es quedecidas si deseas continuar. Si es así, realmente tienes que pensar en cuálde esas chicas eres y que me lo hagas saber. Cada uno de mis clientesobtiene un plan personalizado de acción, por lo que necesito saberacerca de quién eres y un poco sobre el chico. Nada de nombres. Hazalgún tipo de nombre en clave de él (por favor, nada de bombón, lindo,etc. Un hombre sólo puede soportar un tanto). No necesito saber su fechade nacimiento, color de pelo y lo que le gusta hacer en la primera cita ninada. Me refiero a lo básico aquí.Espero oír de ti pronto.Doctor Cupido.Empujándome de la silla, saqué la camiseta sobre mi cabeza y la tiréen el montón de ropa al lado de mi guitarra. Una camisa limpia después,estaba fuera de la puerta, corriendo por las escaleras, y con la esperanzade lograr salir de la casa antes de…—¡Sebastián Dale Hawkins! ¿A dónde vas? Te dije que Roger iba avenir esta noche. Él realmente quiere conocerte. —Mierda. El nombrecompleto y todo.Mi madre caminó por el lado de las escaleras, cruzó los brazos y memiró, todavía con su camisa del “Estudio de Danza Courtney”. Sí, mi mamáenseña a bailar, pero no el tipo de mala calidad. Si yo tuviera un dólar porcada vez que alguien hace una buena broma sobre ello, no tendría queser el Doctor Cupido en absoluto.—Ma, ¿Por qué quiere conocerme? Quiero decir, no es que yo tengacinco años de edad y esté en busca de un papá. —Podría sonar duro,pero siempre era la misma cosa. Ella conocía a un tipo nuevo y teníamosque jugar a las casitas. Después de diecisiete años, estaba muy cansadode eso.—¿Porque es un buen tipo? ¿Porque estamos en una relación seria, ytú eres mi hijo? Vamos, Sebastián. Realmente creo que podría ser elindicado. —El labio inferior de mi mamá asomaba como si fuera una niñapequeña tratando de salirse con la suya. O, demonios, tal vez eso era sólocosa de chicas. Guardé ese pedacito de la información para más tarde.Podría ser algo que podría utilizar como El Doctor Cupido.Tenía que admitir, ella sabía lo que estaba haciendo. Mi mamá erabuena. Para enseñar a la gente cómo conseguir lo que quiere,obviamente, aprendí de la mejor. Pero después de un tiempo, tambiénaprendí a decirle no.
  • 9. Foro’ Libros del cielo 9—No puedo. Sabes que lo haría, pero tengo este proyecto en quetengo que trabajar con Aspen. Me dirijo para allá ahora mismo.—¿Por qué vas allí? Sé que ella preferiría estar aquí que comiendohamburguesas de tofú en su casa.Es difícil maldecir a alguien que maldice. Por la forma en que mamáentrecerró sus ojos marrones hacia mí, sabía que no iba a comprar lo quetraté de vender. —Voy a ir allí, y entonces ella conducirá para reunirnoscon Jaden y Pris. Se trata de una cosa… de proyecto… grupal.Ella me dio esa mirada de todo-lo-sabe que me hace difícil mentirle.—¿La próxima vez? —suplicó.—Claro. —Dejé que la mentira saliera de mi lengua. No tenía ganasde conocer a este tipo. ¿Cuál era el punto? Los cuatro maridos antes de élno eran el indicado, y yo dudaba de que este lo fuera. Aun así, la atraje enun abrazo, porque sabía que acababa de dejarme fuera del gancho apropósito y sí, soy un chico y yo amo a mi mamá. Así que dispárame. Soy losuficientemente hombre como para abrazarla sin sentirme como un niñode mamá.Después de un rápido apretón, finalmente me dejó ir. —Ah, y,¿Sebastián? Es viernes por la noche antes de la última semana de clases.Salir con tus amigos habría sido una excusa más creíble que una cosa deproyecto grupal. —Mi mamá me guiñó un ojo.Soy un idiota.Me puse mis Vans y salí. Me tomó cerca de treinta segundos caminardos puertas más abajo, donde Aspen. Su casa era la única en el bloquepintada de un color diferente. Su puerta de entrada era de color naranja.¿Quién haría eso?Alcé la mano para llamar, pero su madre la abrió antes de que mipuño se pusiera en contacto con la puerta. Y allí estaba la misma personaque tendría una puerta naranja.—Adelante, Sebastián. Phil está meditando —susurró, y luché contrarodar los ojos—. Sube sigilosamente por las escaleras. Aspen se encuentraen su habitación, a menos que, ¿Necesitas ser centrado? Estoy seguro deque a Phil no le importaría si te unes a él. —Sonrió toda esperanza yrealmente odiaba desinflar su emoción, pero no tanto como me gustabala idea de estar centrado.Con un movimiento de mi cabeza, subí de puntillas por las escaleras,dándome cuenta de que debería haber ido a su ventana. Su habitacióndaba al patio trasero, y su puerta siempre estaba cerrada con llave. Aspenme ha rogado un millón de veces que escale el lado de la montaña que
  • 10. Foro’ Libros del cielo 10era su casa, en lugar de usar la puerta principal. Creo que sus padres laavergonzaban, y podía ver por qué, pero siempre se sintió demasiadoDawson’s Creek1 para mí. El hecho de que conociera una serie que habíaestado fuera del aire durante años, lo suficiente como para saber que laescalada a través de su ventana era demasiado Dawson/Pacey2, hacer lacosa de la ventana, un infierno que no. Culpé a esa chica Katiecasándose con Tom Cruise. Voy a tener que empezar a repensar lo deHombre Araña, si todo se reducía a encontrar mi feng shui3 interior o subirun maldito enrejado.La puerta de Aspen estaba entreabierta, así que en vez de golpear,me deslicé abriéndola lentamente, caminé de puntillas como lo habíahecho en las escaleras y agarré sus hombros. —¡Boo!—¡Ahh! —Saltó, golpeó su computadora portátil cerrándola y se diola vuelta, su cola de caballo de color miel marrón voló y casi se mete en miojo. Me dio esa mirada Aspen-Cabreada, y supe que estaba jodido—.¿Qué demonios, Sebastián? Me asustaste.Sí, yo sabía que era malo, pero no pude evitarlo. Me eché a reír. —Eso fue clásico. Parecía que ibas a hacer pis en los pantalones. —Me dio unpuñetazo en el brazo, y me reí más fuerte.—Cállate. —Se inclinó hacia atrás, contra su escritorio, con unamano en su portátil.—No pongas mala cara Woodstock. No puedes evitar que seasigiloso como un ninja.Pasó junto a mí, brillantes ojos verdes lanzando dagas hacia mímientras cogía su móvil de la mesilla de noche. No hice caso de susmiradas sucias y me dejé caer en su cama, pateando los pies sobre lacolcha de color púrpura. —Probablemente, deberíamos esperar unosminutos antes de escapar. Papá Paz está meditando, y tu mamá ya tratóde conseguir que lo haga yo, también. Estoy seguro de que no te dejaríaescapar tan fácilmente como lo hizo conmigo.—¡Ves! Por eso te digo que entres por la ventana. Todo lo que teníasque hacer es subir ese flojo trasero tuyo hasta el lado de la casa, y1 Serie estadounidense emitida entre los años 1998 y 2003, por la cadena Warner. Trata deuna forma dramática la vida de 4 adolescentes que viven en un pueblo ficticio llamadoCapeside, un pequeño pueblo marítimo, situado en el estado de Massachusetts. La serietrata la evolución de sus turbulentas vidas, desde los primeros años de instituto opreparatoria hasta después de la vida universitaria, tratando todo tipo de dramas yproblemas de la adolescencia y sociedad.2 Personajes de la serie Dawsons Creek.3 Es un ancestral sistema chino de estética que pretende utilizar la doctrina taoísta paraayudar a mejorar la vida.
  • 11. Foro’ Libros del cielo 11hacerme saber que estabas aquí, y entonces podría haberme colado.Ahora ella va a estar esperándome. —Aspen se sentó al pie de su cama.Era del tipo de chica de camisetas y pantalones vaqueros, pero cuando seinclinó para atarse los zapatos, alcancé a ver un poco de suave pielcremosa por encima de los vaqueros que me tuvo preguntándome porprimera vez cómo se vería si decidiera mostrar un poco más de carne devez en cuando.No me gusta ella porque, bueno, yo realmente no hago todo elasunto de “gustar”. Hacía lo divertido, y no pensaba que Aspen estaríadispuesta a ello. Había muchas chicas en el mar proverbial para arruinaruna amistad por una franja de piel, de todos modos. —Oh, ya veo. ¿Asíque tengo que escalar tu casa, y tú tienes que colarte por la puertaprincipal?—Ahora lo estás entendiendo. ¿Ves qué tan inteligente eres? —Bromeó de nuevo.—Oh, ¿Piensas que soy inteligente? Eso es muy amable de tu parte.—Me crucé de brazos, esperando su respuesta.—No, creo que eres arrogante.—Sí, eso es lo que dijo Stephanie, también ¡Ay! —Cubrí las joyas de lafamilia cuando ella me atacó con su otro zapato—. Cálmate, mujer. ¡Eresviolenta! —Me reí mientras su delicado y pequeño zapato me golpeó en elmuslo.—Hombres —murmuró—. He tenido suficiente de chicos engreídoshoy en día.Dejó de pegarme, y me senté junto a ella, empujándola con elhombro. —¿Qué pasa, Woodstock?Solía odiarme cuando la llamaba así, pero en los últimos años, sehabía acostumbrado a ello. No podía evitarlo. Sus padres eran hippiesabraza-árboles. No es que tuviera nada en contra de eso, sino que siempreestaban contando historias acerca de la paz y aventuras amorosas. No sontan viejos para haber ido a Woodstock4 ni nada, pero hacia los chistesfáciles.—Nada.Intentó levantarse, pero tiré de ella hacia abajo por la muñeca.Daba una mierda, pero si cualquier otro chico lo hacía: Le patearía eltrasero. Si él era más grande que yo, Jaden ayudaría también. Eso era lo4 Es uno de los festivales de rock y congregación Hippie más famosos de la historia. Tuvolugar en una granja de Bethel, Nueva York, los días 15, 16, 17 y la madrugada del 18 deagosto de 1969.
  • 12. Foro’ Libros del cielo 12que hacia nuestro grupo. Siempre apoyando el uno al otro. —En serio.¿Pasó algo?El sonido de su móvil cortó nuestra conversación. Aspen se volcó. —Es Jaden. —La mitad de su boca subió en una sonrisa.Obviamente, estaba tan emocionada como yo por salir esta noche.—Quiere saber qué nos está tomando tanto tiempo.Y así de fácil, me olvidé de lo que habíamos estado hablando.Poniéndome de pie, levanté mi mano hacia ella. —Vamos. Tú te cuelas enprimer lugar. Yo te cubriré. James Bond no tiene nada en mí.
  • 13. Foro’ Libros del cielo 132Traducción por Munieca & ♥...Luisa...♥Corregido por Meliio oí de PA el resto del fin de semana. El lunes por la mañanatodavía estaba volando alto, desde la fiesta del viernes, conAlexandra Arce y sus piernas asesinas, que tenía la sensaciónde que las mostró esa noche, sólo para mí. Mientras me arrastré fuera de lacama para la última semana de clases, antes de los tres meses de libertad,apreté el botón de encendido de mi computadora para que se calentaramientras me duchaba. No es que esperaba que ella vuelva a mí. Si esperótanto tiempo, probablemente me había tomado el pelo. Lo que apestapara el bolsillo, pero realmente no quería trabajar con alguien que noestaba seguro de todos modos.Con el pelo aún mojado y goteando en el cuello de mi camisa, mesenté en mi escritorio y encendí mi cuenta de Doctor Cupido. Un nuevomensaje. —Diablos, sí.Estimado Lo-Sé-Todo,Bueno, parecía que ya había perdido mi título “Sr.”.Bueno, no sé quién te crees que eres, pero no sabes nada de mí.¡Sucede que yo sé exactamente quién soy! No me puedes culpar por estarun poco nerviosa. Quiero decir, tú no estás incluso dispuesto a dejar quenadie sepa quién eres, por lo que, obviamente, me dice que no estás tanseguro de todo este asunto como quieres que todos crean. ¿Mmmm?¿Podría estar en lo cierto?N
  • 14. Foro’ Libros del cielo 14Ahogué una carcajada. Esta chica no tontea.Dicho esto, estoy dispuesta a darte una oportunidad. Sólo como unchico que necesita dinero, y una chica que podría utilizar un poco deayuda. Tenías razón sobre todo lo de la cosa-doble estándar-. Me imaginoque voy a tomar toda la ayuda que pueda conseguir.Así que, acerca de mí. Yo SI sé quién soy. Soy la amiga. No soytímida, pero no estoy tampoco en el avance real cuando se trata dechicos.Yo mmm... bueno, en realidad, no he tenido mucha experiencia.Quiero decir, tuve un novio por un par de semanas una vez, y he jugado miparte de girar la botella, pero, en realidad, nunca he hecho la cosa de lascitas. Definitivamente nunca he hecho la cosa seducir-a-un-hombre. Soy tuchica básica. Me va bien en la escuela. Tengo amigos, practico deportes ytodo eso. No soy una de esas chicas que llevan camisetas dos tallas máspequeñas para que los chicos miren sus pechos.El CHICO (no puedo pensar en un nombre) es el tipo de persona queva por las chicas con camisetas dos tallas más pequeñas. Él no esrealmente el chico del tipo de las relaciones. Bueno, déjame plantearlo deotra forma. Creo que sería, si encontrara a la chica adecuada. Lo conozcoy sé que hay más en él que lo que muestra a todos. Es divertido ysarcástico. Mmm, le gusta la música. Todo el mundo lo ama. Es uno deesos chicos que tiene un montón de amigos, pero no se da cuenta decuánto le gusta a la gente. En el fondo, él es realmente un tipo bueno.—Suena como que conseguiste una tonta —le dije a micomputadora. ¿Qué fue de las niñas? Él tienen un montón de amigos, perono se da cuenta de cuánto le gusta a la gente. Sí, claro. Él se da cuenta,simplemente no quiere que tu sepas lo que él hace. Todo era acerca decómo se juega el juego y suena como que su tonto sabía cómo jugar.Aún más importante que la cuestión “Él-es-sensible-en-el-interior”, erael hecho de que ella estaba ciega. Trató de ver algo en este chico que noestaba allí. Yo había visto el error cometido un millón de veces. Mi mamá lohabía hecho ella misma un millón de veces. Si tienes que usar las palabras,“en el fondo” todo significa que te estás engañando a ti mismo. Estásviendo lo que quieres ver y no lo que realmente está ahí.Pero ella no me estaba pagando para que le diga esto. No es queme haya pagado algo aún, pero cuando lo haga, me estaría pagandopara que la ligue, no le digo que a pesar de que conseguiría el chico, no
  • 15. Foro’ Libros del cielo 15va a durar. Nunca lo hace y yo no estaba hablando de la gente que heligado tampoco.Un bocinazo sonó desde el exterior. Cerré mi correo electrónico,tomé mi mochila y corrí por las escaleras. Jaden estaba sentado fuera desu Beater móvil, que tenía alrededor de diez diferentes colores de pinturasobre el mismo. Solía darle mierda sobre él, hasta que señaló que unpedazo de basura era mejor que no tener auto. Así que ahora me lo tragoy monto a la escuela todos los días. Siempre podría viajar con Aspen. Sucoche es mucho más agradable. Una de esas cosas eléctricas que tienesque conectar de vez en cuando, pero ella recoge a Pris todos los días. Notiene ningún sentido, porque Priscila tiene su propio coche. Lo que sea. Lasniñas eran raras de esa manera. De todos modos, no me gusta levantarmemás temprano de lo que tenía que, así que estaban Jay y el Beater movil.—¿Qué pasa? —pregunté, sintiendo que la puerta crujió y se trabócuando traté de tirar para cerrarla.—Sí, lo está haciendo ahora. Tienes que tirar con fuerza, Rambo. —Jaden se rascó el cabello decolorado, cuando cerré la puerta de untirón—. Ya está. Sabía que lo tenías en ti —dijo, el sarcasmo goteaba de suspalabras—. Tú, en mi coche, es suficiente, podrías ayudarme a trabajar enél, ya sabes.—Lo que sea. Soy demasiado guapo para trabajar en coches. —Letomé el pelo.Rodó los ojos y se retiró de la entrada de mi casa antes de queempezara la escuela.—Así que, Alexandra... caliente, ¿Eh? —Se inclinó en su asiento, conuna mano en la palanca de cambios y la otra en el volante.—Sí. —Fue todo lo que dije. Yo no hacía todo eso del beso y contarla cosa. Lo que hacía, era mi negocio. Bueno, y de la chicas. No la habíabesado demasiado, de todos modos. Pensaba en rectificar eso dentro depoco.Jay no me preguntó más nada, porque sabía que no se lo diría.Estuvimos en la escuela alrededor de diez minutos tarde. Cuando cerré lapuerta de su gueto, la campana sonó. Perfecta sincronización. —Nosvemos más tarde, hombre —le grité. Mientras corría a mi casillero, miré a mialrededor, pero no vi a Pris o Aspen, así que me dirigí directamente a clase.No presté mucha atención en toda la mañana, tratando de formular unplan para mi pequeño bienhechor quien, evidentemente, tenía en sucabeza salvar a un inocente. Ja. Salvar a un inocente. Podría usar ese denuevo.
  • 16. Foro’ Libros del cielo 16Para cuando la hora del almuerzo llegó, yo tenía un plan de juegobruto preparado para ella. Me reuní con Jaden, Aspen y Pris en nuestramesa debajo de un árbol. El largo pelo negro de Pris estaba rizado hoy. Erauna locura como hacía eso. Algunos días estaba recto como una tabla yotros parecía el del caniche de mi abuela, sólo que más largo. Porsupuesto, nunca le dije eso. Pris comenzaría a gritarme en español y luegotrataría de darme una patada en el culo. Ella pasaba, sin embargo. Pris yAspen eran muchachas geniales.—Hola, señoritas. —Caminé y puse mi brazo alrededor del hombrode Aspen. Ella me golpeó con la cadera antes de murmurar un “quépasa.”—¿Qué? ¿No me puedes decir hola? Mira si no te llevo más a laescuela. —Jaden saltó sobre la mesa de picnic, mucho más despierto de loque había estado esta mañana.—Sólo quedan cuatro días. No necesito más viajes. Además, te dijehola.—No, dijiste. —Sus ojos se abrieron—. No tienes que poner excusaspor pensar que soy bonita. No voy a decirle a nadie que te balanceas deesa manera. —Todos nos reímos.—Los chicos son tan raros. Realmente no entiendo cómo funcionansus cerebros —murmuró Aspen a Pris antes de alejarse de mí.—Eso es porque las chicas piensan demasiado.Pris negó con la cabeza hacia mí, mientras que los ojos de Aspen sedesorbitaron de su cabeza como si yo hubiera dicho algo que lasorprendió. Tan rápidamente como la mirada destelló en su rostro, se fue.Los tres caminamos hacia la mesa y nos sentamos con Jaden. El sol caía aplomo sobre mí, haciendo que pequeñas gotas de sudor se aferren a mifrente, burlándose del verano que estaba sentado a la vuelta de laesquina.—No puedo esperar a estar fuera de este lugar por tres meses. —Agarré una papa frita de la bolsa de Pris y me la metí en la boca.—¿Por qué? ¿No vas a pasar el verano esclavizado en algún trabajode salario mínimo para que puedas ahorrar dinero para tu coche? Creoque necesitas saltear toda la cosa del trabajo, Bastian. Es verano. Estiempo para lagos, fiestas y chicas en bikini. —Levantó la mano y yo no lodejé colgando—. Además, tengo coche. Mi Beater es su5 Beater.5 En español en original.
  • 17. Foro’ Libros del cielo 17Pris le arrojó su manzana, la que Jaden capturó y le dio un mordisco.Ella le entrecerró los ojos. —Usted es un idiota6.No hemos estudiado muchos insultos en clase de español, peroestaba bastante seguro de que acaba de llamar a Jaden un idiota.Jay le dio otro mordisco y luego habló con la comida en la boca. —No tengo ni idea de lo que acabas de decir, pero gracias por la manzana.Me eché a reír, antes de trasladarme hasta el asiento en el mismolado de la mesa que Jaden. Él continuó masticando la manzana. Yo loignoré y miré a Pris y Aspen, ya que eran mucho mejores en resolverproblemas de lo que Jay era.—A pesar de la oferta de compartir los puntos de Jaden, quiero mispropias ruedas. Woodstock, ¿Me puedes conectar con un trabajo en latienda hippie?Ella me sonrió, para nada molesta por mi broma. Yo había conocidoa estos chicos toda mi vida, éramos geniales para darnos unos a otros unmal rato sin que nadie saliera con los sentimientos heridos. Eso era lo queme gustaba acerca de ellos. —No puedo. La economía apesta en estemomento. Mis padres no pueden permitirse el lujo de pagar a nadie. Losiento, Bastian.—Tal vez si te cortas el pelo, alguien te contrate. Te estás viendo unpoco peludo estos días. —Pris apoyó los codos sobre la mesa.Yo me alboroté el pelo negro ondulado. —A mí me gusta mi pelo.Ella se encogió de hombros. —Es tu verano liado en el Beater movil.No el mío.—¿No me puedes conectar con un trabajo en el centro comercial?¿Poner una buena palabra con tu jefe o algo así? —le pregunté. El dineroque metía como El Doctor Cupido era bueno, pero no era suficiente.Pensaba que con los dos trabajos, tendría un coche en muy poco tiempo.Traté con la cosa-del-labio-afuera- como mi mamá hizo.—Sebastián, trabajo en una tienda de ropa para chicas,¿Recuerdas? No eres lo suficiente metro-sexual como para trabajar allí.Levanté las cejas. —No, no me acordaba, porque todavía no me hasligado con una de las chicas calientes que trabajan allí.—Eres un cerdo.7 —Ella se volvió hacia Aspen y comenzaron a hablarde ropa de mujer y sobre ese tipo británico que brillaba en todas laspelículas de vampiros. Jay se volvió y se sentó a mi lado, tirando el corazón6En español en original.7En español en original.
  • 18. Foro’ Libros del cielo 18de la manzana en el bolso de Pris. Estudiamos los animales y estoytotalmente en desacuerdo con ella. Yo no era un cerdo. Tan solo megustan las niñas. Mucho.—¿Sigues ocultándome sobre lo de la fiesta? —preguntó Jaden.Rodé mis ojos. —Yo no te pregunto acerca de tus ligues. No mepreguntes acerca de los míos. —Esta vez, sólo fue en parte porque no meimportaba. La otra parte era porque yo ya sabía. Alex me dijo que suamiga Dana estaba loca por Jay. Los había visto hablando y colgandouno encima del otro en la fiesta. Otra lección que podría dar a PA. Dosmás dos siempre hacen cuatro. Hablando en una fiesta, más un flechazo,igual a algún tipo de ligue. O por lo menos la perspectiva de uno.—Sí, pero… —comenzó Jaden, pero se detuvo cuando una vozaguda lo interrumpió.—Hola, Jaden. Sebastián. —Hablando de las diablesas. Dana con supelo corto y rubio y Alex con su aún más corta falda, se pusieron a nuestrolado. Dana jugaba con su pelo mientras hablaba.—Hola. —Miré hacia arriba, tratando de no tomar la vista demasiadotiempo, sabiendo que si actuaba desinteresado, las haría más interesadasen mí. Sé que me hace sonar como un idiota, y tal vez de alguna maneralo era, pero las chicas juegan juegos, también. Los chicos son máspropensos a reconocerlo. No era como si estuviera jugando a algún juegocon ellas que no iban a jugar conmigo. Conozco a las niñas. Un acto comoeste no funciona con todas ellas y hay un grupo de señoritas por ahí conlas que ni siquiera lo intentaría. Chicas como Dana y Alex sin embargo... lesgusta la caza, tanto como yo lo hacía. No había nada malo en ello.Además, las chicas a las que acudí por siempre, sabían el puntajepor adelantado. Nunca pretendí querer nada a largo plazo, porque, apesar de que disfrutaba de la persecución, está bien y la captura también,yo nunca haría daño a alguien en la manera en que mi mamá había sidoherida. Había recogido las piezas muchas veces para hacerle eso a otrapersona.—¿Qué pasa? —Jaden le dio un poco de onda, actuando igual queyo. Habíamos hecho juntos esto lo suficiente para saber cómo funcionaba.—Me divertí mucho contigo en la fiesta, Seb. —Alex hizo un guiño yme estremecí. ¿Seb? Ni siquiera debería tener que mencionar que es unapodo tonto. Resulta que yo no lo hice. Cuando abrí mi boca para hablar,Aspen me cortó.—Él odia ese apodo.Le sonreí. Ella odiaba a estas chicas, pero sabía que se lo dijo a Alexpara mi beneficio, tanto como lo hizo para pegárselo a ella.
  • 19. Foro’ Libros del cielo 19—Lo siento Denver. No me di cuenta que estaba hablando contigo.¿Por qué no vuelves a ser la “amiga”? No es mi culpa que estés atrapadaallí, porque no tienes las agallas para ir por ello. La mirada celosa no esatractiva.Todo mi cuerpo se puso tenso al oír sus palabras. Frente a mí, Pris sepuso en pie.—Retrocede, Barbie. No le hables a mi amiga de esa manera. —Aspen también se levantó.—Pris, cálmate. —Ella estrechó sus ojos en mí, y luego se sentó denuevo. Eché una mirada a Jaden y asintió con la cabeza. Yo sabía que élestaría de acuerdo conmigo. Nuestros amigos venian antes que conseguiralgo—. Escucha, sé que anduvimos este fin de semana, pero eso no te dael derecho de hablar mierda a mis chicas. —Me crucé de brazos—. Noestoy tratando de ser un imbécil contigo tampoco, pero si vamos a pasarel rato, no las puedes tratar como basura.Me quede atrapado entre dos paredes de estrógenos: Pris y Aspenen un lado que querían que yo pateara a estas chicas a la acera tanrápido que sus cabezas se golpearan juntas y Alex y Dana, a las que nopodía ignorar completamente porque tuve mi lengua metidaprofundamente en la garganta de Alex este fin de semana. No hago lo decitas, pero no era un asno total, tampoco.—¿Por qué no me llamas esta noche? —le dije, con la esperanza deconseguir que se fueran antes de que Pris las matara. Ella me dio unpequeño guiño descarado y pasó la mano por mi pelo. Sí, estodefinitivamente no iba a durar mucho tiempo. Odiaba cuando las chicasjugaban con mi pelo.—Está bien. Puedes venir si lo deseas. Mis padres no estarán en casa.—Agarró la mano de Dana mientras se despedía de Jaden y la apartó. Lacabeza de Jay se alzó hacia mí, su sonrisa diciendo los mismospensamientos que corrían por mi cabeza. ¿No padres? ¿Qué hombrepodía dejar pasar esa oportunidad?—¿Por lo menos les gustan? —preguntó Aspen. Me volví hacia ella yle di una de mis mejores sonrisas.—Ella es ardiente, Woodstock. —Aspen me mostró su dedo de lamitad y se levantó.—Ustedes apestan. —Se volvió a Pris—. Vamos. Vámonos. —Jaden yyo nos echamos a reír, mientras se iban.—Vamos. ¡Ustedes saben que nos aman! —grité tras ellas. No se diola vuelta y después que nuestra risa murió, Jaden dijo:
  • 20. Foro’ Libros del cielo 20—Aspen tiene un buen culo. ¿Cuándo ocurrió eso?No sé por qué, pero le di un golpe fuerte a Jaden con mi hombro. Alparecer, lo suficientemente fuerte como para hacerle caer hacia atrás. —¿Qué demonios? —preguntó.Negué con la cabeza. Qué demonios estaba en lo cierto.—Nada —le dije, un poco sorprendido de que me molestara cuandohabló del culo de Aspen.—Vamos. Si nos damos prisa, podemos ser capaces de alcanzar aAlex y Dana antes de que el almuerzo termine.***—¿Escribirás cartas de amor sobre esto o qué? —Jaden golpeó lasmanos en el volante al ritmo de una canción que se escuchaba. No sabíaque banda era. Alguna basura pop que no escuchaba. Nos quedamos enel camino a casa de Alex. Habíamos logrado alcanzarlas después de quelas chicas se fueron. Después de cavar un poco más, nos enteramos quesus padres iban a estar por lo menos hasta la medianoche. Hicimos planespara la cena, la cual Jaden y yo recogimos en el camino y luego a ver unapelícula la cual no tenía ninguna intención de ver. Ver una película es elcódigo para besarse.La cena me costó veinte dólares de los fondos de mi coche así que,sí, estaba mensajeándole a mi cliente en el camino. —A tu mamá.—Hombre, eres tan patético.—Lo que sea. —Terminé mi correo electrónico para AP coninstrucciones sobre cómo y cuándo soltar el dinero invertido y pulséenviar—. Este verano tiene que ser épico. En serio, hombre. Tenemos quellegar a algún tipo de plan o algo así. Estoy cansado de lo mismo desiempre. —A pesar de que no podía esperar para que el veranoempezara, sabía exactamente lo que sería. Sentados alrededor de laciudad, trabajando, saliendo con las chicas, fiestas y el hombre nuevo demamá. Mi intento de cambiar el tema funcionó.—¿Sabías que los padres de Pris le están alquilando una casa en laplaya para su cumpleaños? Se supone que es una cosa de fiesta de chicascon ella y Aspen, pero maldita sea, seria alucinante si pudiéramos ir. Pollitosde playa, sin padres. ¿Crees que puede funcionar? ¿Puedes hablar conAspen y hacer que ponga una palabra con Pris o algo así? —Jugué con miarito de la ceja, como siempre lo hacía cuando pensaba.
  • 21. Foro’ Libros del cielo 21—¿Por qué yo?—Porque ustedes son como los mejores amigos o algo así. Creo queestás enamorado en secreto. ¡Oh, tal vez puedan escapar juntos a unacomuna hippie algún día! —Mi amigo era un idiota.—Necesitas ayuda seria. En primer lugar, puede que sea un pocomás cercano a Woodstock, pero eso es sólo porque hemos vivido en lamisma calle uno al lado del otro desde siempre. Tuve que tomar mi primerataza de leche de soja con ella. La gente da bonos por esa mierda. —Jaden se echó a reír—. En segundo lugar, no estamos enamorados ensecreto. Ni siquiera estoy seguro de que le gusten los chicos. Ella ha tenido,como, un novio o algo así. Incluso si le gustan, yo hago lo de enrollarse, nolo de enamorarse. Aspen no pasaría a estar fuera de servicio por eso. Perodesde que Pris te desea una muerte ardiente, estoy seguro de que tienesrazón. Probablemente yo pueda conseguirnos una invitación antes que túpuedas. Además, tengo mejores habilidades que tú.Cerca de ese momento nos detuvimos en la calle de Alex. Las seis enpunto. Maldita sea que éramos buenos. Jay se estaciono una cuadra dedistancia, sólo para estar en el lado seguro. Escapar de los padres erasiempre más fácil si no se corría el riesgo de ser bloqueado en su caminode entrada.—Voy a dejar eso atrás, porque estamos aquí y definitivamente creoque sería mejor poner un freno a nuestra noche si te pateo el culo. —Jadenrió mientras salía y cerraba la puerta. Deslizando mi teléfono en el bolsillode mis anchos, pantalones de cintura baja, estuve justo detrás de él. Teníalas bebidas en las manos y bolsas de hamburguesas y papas fritas en lamía.Alex abrió la puerta antes de que tuviéramos la oportunidad detocar. Eché un vistazo. Falda corta, camisa apretada con la mano en lacintura y la mirada atrevida de soy una mujer. Genial.—Vamos, entra. —Ella abrió la puerta, cerrándola cuando Jaden yyo entramos en el interior. Dana estaba detrás de ella.—¿Cómo estás? —preguntó Jaden, su voz con toda la gracia comosi estuviera tratando de ser cool. Tuve que contener mi risa. Tendría quedarle algunos consejos al respecto. Alex abrió el camino a su habitación,moviendo su trasero mientras se iba.¿Ves? Esa era un buen trasero. ¿De qué había estado hablandoJaden antes, cuando hizo un comentario sobre Aspen? No estaba ni cercade tener curvas como Alex. Woodstock era más pequeña... más estrecha...¿Whoa? ¿Había estado revisando el culo de Aspen, también? Quiero
  • 22. Foro’ Libros del cielo 22decir, noté la raja de piel. ¿Cuándo había empezado a fijarme en el restode ella?Jaden cerró la puerta del dormitorio detrás de nosotros. Miré de reojola ráfaga brillante de color amarillo que me llamó la atención. —Guau...—¿Qué puedo decir? Sólo me llaman Little Miss Sunshine —susurróAlex. Un aroma floral picaba la nariz cuando ella se acercó a mí. La chicatenía suerte de tener un trasero bonito.Dana y Jaden se acurrucaron en el sofá en la habitación de Alex. Erauna de esas niñas ricas, como Pris, con papá dándoles todo para ellas.Con Pris, nunca se sabría. No hacía alarde de que sus padres tenían másdinero que Bill Gates.La habitación de Alex debía ser cerca de tres veces la mía. Se veíacomo un pequeño apartamento y tenía una pantalla plana en la pared.Después de tomar dos refrescos de Jay me subí a la cama. Di unaspalmaditas al lugar junto a mí.—¿Te sientas conmigo? —pregunté.Ella así lo hizo. Comimos nuestra comida y hablamos sobre el próximoverano. Antes de darme cuenta, empezó la película y las luces estabanbajas.Sé que lo puede parecer, pero no soy un idiota. Por lo general le doya una chica al menos treinta minutos en la película antes de intentarcualquier cosa. Es el período de ajuste, en el que realmente tienes unaidea de lo que ella quiere. ¿Está sentada cerca de mí? ¿Se inclina haciamí? ¿Estaba la mano estratégicamente situada entre nosotros para que yola pudiese sostener? Todas esas son señales, pequeñas guías que mepermiten saber si hay algo que no será más. Nunca hago ningúnmovimiento a menos que esté absolutamente seguro.Con Alex, no tenía que esperar. Tan pronto como terminó de comersu pequeña mano se deslizó furtivamente por mi pierna y cada radar en micuerpo irradió.¡Diablos, sí! ¡Houston, tenemos la luz verde!Antes de darme cuenta, los créditos rodaban. No tenía idea de loque la película trataba, mi mandíbula dolía y tenía la mano en la partetrasera con curvas que había estado admirando antes. Es una maravillaque escuchara el ruido en absoluto, pero como he dicho, mi malditamandíbula me dolía por la maratón de sesión de besos. No es que meestuviese quejando, pero estaba empezando a acalambrarse.—¿Princesa? —La puerta cerrada no hizo lo suficiente paraamortiguar la muy voz de padre del otro lado.
  • 23. Foro’ Libros del cielo 23—¡Oh, mierda! —dijo Jaden desde el sofá. Me aparté de Alex. Unpoco demasiado lejos, porque me caí del lado de la cama, haciendo unfuerte golpe.—Shh. —Hice callar en voz alta a Jaden como si el papá de Alex nohubiese ya escuchado mi maldición y mi caída.—Alexandra. —Sacudió la puerta.Alguien había sido lo suficientemente inteligente como parabloquearla. Me puse de pie. Mi dolor en la mandíbula no era nadacomparado a mi corazón tratando de saltar fuera de mi pecho. Los ojosmuy abiertos de Jaden escanearon la habitación, obviamente, tanasustado como yo. No sé de qué tenía él que preocuparse. Él sólo estababesando a su amiga. Yo era el que tenía la mano bajo la falda de suprincesa.Alex y Dana comenzaron a caminar por la habitación. Ni siquieraeran las 8:30.—¡Pensé que habías dicho que no iban a regresar a casa hasta lamedianoche! —No sé por qué me importaba. Estaban aquí y estábamosmuertos, menos que pudiera salir de allí.—¡Espera, papá! Me estoy vistiendo —dijo ella.Me golpeé la frente con la palma de mi mano. Mentir no iba atrabajar en este punto y si ella iba a mentir, vestirse era probablemente lomás tonto que ella pudo haber dicho. Un gran estruendo resonó en elpasillo.—¡Alexandra, abre la puerta ahora mismo! —Corrí a la ventana y laabrí. Gracias a Dios por los árboles.—¡Vamos, Jay! —Me arrastre a la rama, esperando como el infiernoque no se rompiera.—Date prisa. —Jaden prácticamente me empujó fuera del caminopara unirse a mí. Tan pronto como lo hizo, oí un crujido. Hurgando en micamino hacia el tronco del árbol, envolví mis brazos alrededor de él comosi hubiese sido Alex hace unos cinco minutos. Jaden prendido detrás de mí,me abrazó también.—¡Aléjate! —Lo empujé mientras él se abría paso a mi lado.Empezamos a descender.—¡Pequeños vándalos! —Miré hacia arriba para ver la cara roja delpapá de Alex saliendo de la ventana—. ¡Los voy a castrar!De ninguna manera iba a perderlas antes de que realmente tuvierala oportunidad de usarlas. Mis manos picaron mientras me deslizaba por el
  • 24. Foro’ Libros del cielo 24árbol. Al segundo en que Jaden y yo tocamos el suelo, vi la puerta abiertade un tirón.¡Papi estaba enojado y tenía un bate! Corrimos.Desafortunadamente, el vehículo de Jaden estaba en la direcciónopuesta. Me dolía el pecho, pero empujé hacia adelante, Jaden justo a milado. El papá estaba tras de nosotros, blandiendo su bate y maldiciendo.—Pris —le dije. Ella vivía en este barrio. Cortamos a través de unpatio, aumentando la velocidad tratando de perderlo. Cuando llegamos ala calle de al lado, las vi. Pris y Aspen de pie en la calzada de Pris. Ellasestaban buscando algo en el maletero del coche de Aspen. Un rápidovistazo detrás de mí me dijo que al parecer lo habíamos perdido. Pero noiba a correr ningún riesgo. Miré de nuevo. Estaba dando vuelta a laesquina todavía. No tenía más remedio que bucear en el baúl. Jaden fuedetrás de mí.—¿Dónde han ido pequeños vándalos? —Aún estaba detrás denosotros. Aspen tuvo que haber puesto dos y dos juntos con bastanterapidez y estrelló contra el camión. Ella siempre fue inteligente.Mientras luchaba para recuperar el aliento, la espalda sudorosa deJaden contra la mía, maldije. Las chicas no iban a permitir que nosotrosolvidáramos esto.
  • 25. Foro’ Libros del cielo 253Traducido por Rominita2503 y muniecaCorregido por tamis11Doctor Cupido,¿Recibió el dinero? No me eche la culpa si alguien lo tomó. Esos eransus cincuenta dólares, y usted no está consiguiendo nada más hasta que eltrabajo está hecho. Lo siento, era un poco tarde cuando lo dejé.Tuve un problema... De todos modos, espero que lo tenga y estoylista para escuchar qué hacer a continuación. Tengo mis dudas, pero sí,todavía estoy aquí, así que supongo que eso significa que hay algo mal enmí. LOL.Hmm, ¿Tal vez debería haber pedido referencias? ¿Qué lo hace unexperto, Sr. Doctor Cupido?PA.PA,Soy el mejor. Te puedo prometer eso. Tú quieres al Señor profundo enel interior y lo vas a conseguir. De todos modos, sí, tengo el dinero.Tuve un problema, así que yo llegué tarde también. No hayproblema.La cuestión para ponerlo levemente. Jaden y yo nos asustamosdemasiado para correr el riesgo de volver a la casa de Alex por el Beatermóvil de inmediato. Había tenido todo tipo de visiones de miedo de supadre, psico esperando para saltar fuera del coche y cumplir su promesade castración. Era como una de esas películas de Saw completa conmáscaras locas y me ataba en el sótano.
  • 26. Foro’ Libros del cielo 26Pero luego eso había creado otro problema, ya que tenía querecoger el dinero. Era fácil inventar una excusa para Jaden en cuanto apor qué iba a necesitar unos minutos a solas en el parque, porque, bueno,porque él no le importaba una mierda. Las chicas eran una cosa diferente.Yo sabía que iban a querer todos los detalles sobre lo que estaríahaciendo, querrían saber por qué tenían que esperar en el coche y nohabría habido manera de que pudiera utilizar como una excusa que teníaque encontrarme con una chica, ya que me habrían encerrado en el baúlde nuevo y nunca me dejarían salir. Después del período de tiempo que yanos habían guardado allí. Bonito, ¿Eh?No importa cuántas excusas hubiera inventado, ellas las habíanderribado, enfrentándolas con excusas por su cuenta. Finalmente noshabíamos arriesgado la ira del papá de Alex bajado cerca del coche,donde a continuación, había tenido que hacer que Jaden me dejara encasa y caminar de regreso al parque por mí mismo. Así que sí, entiendo deltema.En este momento, eso no era tan importante como volver a micorreo electrónico sin embargo. Yo podría hacer pucheros más tarde.¿Dónde estaba? Ah, sí, las referencias.En cuanto a las referencias, eso sería en contra de mi política deprivacidad. Pero nunca he tenido problemas para conseguir chicascuando quiero.El primer paso es fácil: préstale mucha atención a él. Sé que vas apensar que es flojo, pero confía en el Doctor.Haz esto, y él sentirá el próximo paso aún más. Somos chicos, nosencanta la atención, por lo que nunca puedes ir mal con eso. Y connosotros, siempre tienes que empezar despacio. Se agradable, amable,servicial, las nueve yardas enteras. Ya que son amigos, no debería serdemasiado difícil, pero avanza una muesca, ok? Él tiene que notar ladiferencia.Voy a estar en contacto.Doctor Cupido***—¿Seguro que no quieres ir en el baúl? —se rió Aspen desde elasiento del conductor de su coche. Había pasado una semana desde lo
  • 27. Foro’ Libros del cielo 27que me gustaba referirme como "el incidente", pero ella todavía no lodejaba ir.—Ja, ja. Todavía estoy enojado porque tú y Pris pensaran que seríadivertido conducir por la ciudad durante diez horas antes de dejarnos salir—Cerré la puerta detrás de mí y me puse el cinturón de seguridad.Aspen se acomodó el cabello por encima del hombro. Se veía todobrillante y fluido, lo que era bastante extraño, ya que por lo general lollevaba hacia arriba. —Eres como un bebé. Fueron como, treinta minutosno diez horas.—Hum. Trata de estar en esa pequeña parte de espacio con Jadeny dime que no se siente como toda una vida. Sigo teniendo pesadillassobre eso.—Eso fue el karma diciéndote que te mantengas al margen de Alex,la vagabunda. Dios, yo no puedo creer que incluso fueras allá. ¡Y luegoquerías ir a encontrarte con alguien más en el parque! No lo dijiste, pero nocreas que no sabía que es lo que querías. Eres un pervertido —Aspenmantuvo sus ojos en la carretera mientras conducía.Decidí hacer caso omiso de la observación del parque. Yo no estabade humor para eso de nuevo. —No, soy un chico y ella es una chicacaliente. Cualquier chico habría hecho lo mismo por ti.Tan pronto como las palabras salieron de mi boca la cabeza deAspen giro para mirarme, y me di cuenta de lo que acababa de decir.¿Acabo de llamar a Aspen, mi amiga desde que yo era, no sé, un embrióno algo así, una chica caliente? Guau...—No quise decirlo de la forma en que sonó —Cuando su rostroquedó deformado, me di cuenta de que acababa de joderla de nuevo—.No es que yo no crea que eres caliente, yo no creo que seas caliente. Yasabes, eres como una amiga caliente, no vamos a besarnos caliente.—¿Qué? —Su voz era fuerte y me di cuenta que me seguíenterrando más y más profundo, pero no podía detenerme.—Vamos, Woodstock. ¿Sabes a qué me refiero? Tú eres la amiga. Nohay nada malo con estar en el territorio amigo. —Me sentí con ganas desaltar del coche y dejar que ella me atropellara. Acababa de utilizar laspalabras de Alex con ella. ¿Qué estaba mal conmigo? Yo no queríainsultar a la chica.Ella sacudió la cabeza. —Lo que sea, Bastian. Tienes suerte de quesoy tan buen amiga.Lo era, pues al parecer, apestaba en la cosa amistad hoy en día.
  • 28. Foro’ Libros del cielo 28Le di un codazo a su brazo, tratando de cambiar de tema. —Graciaspor llevarme a la búsqueda de empleo hoy. Muy pronto voy a conseguirun trabajo, entonces voy a tener ruedas y nunca tendrás que preocupartepor cargarme alrededor en el maletero de nuevo. —¿Ves? Yo podíaburlarme de mí mismo cuando era importante.Ella se rió y yo sabía que estaba fuera del gancho. —Sabes que yoharía cualquier cosa por ti, Sebastián. Yo no sé por qué, pero lo haría.Su respuesta me hizo decir: —Eso es porque somos mejores amigos.Jaden me lo dijo la semana pasada.Aspen recogió un mechón rebelde de cabello detrás de la oreja. —Es porque sé que eres un buen tipo. Enterrado en lo profundo, en laprofundidad, de ese exterior de adolescente, tú, Sebastián Hawkins, eresun amor. Sé que es difícil de creer, pero no sería tan buena amiga contigode otra manera.Tragué saliva, casi tragándome la lengua. Las palabras de Aspeneran inquietantemente familiares. Era como si ella las hubiese copiado delcorreo electrónico de PA. Infierno, por lo que dijo, no sólo podía ser PA,pero ¡Yo podría ser el tonto! No podía ser, ¿Verdad? No, Aspen no era eltipo de chica que enviaría a alguien un correo electrónico acerca decómo conectar con un chico y estoy seguro que yo no era el tonto.—¿He mencionado que es muy, muy debajo de la superficie?¿Prácticamente casi microscópica?Me reí, eliminando todos los pensamientos de antes. Esta era miamiga, eso es todo, y ambos lo sabíamos. —Por favor. Yo, rezumo dulzura.Me dio unas palmaditas en la pierna y luego puso su mano de nuevoen el volante. Relajado, apoyé mi cabeza contra el asiento para tomaruna pequeña siesta antes de que tuviera que llenar mi primera solicitud.***—ASPEN. Hemos llenado como un millón de aplicaciones hoy día,además de las que hice en línea. Todo el mundo me miró como si lasfueran a tirar a la basura cuando saliera. Ya he terminado. Esto es apático.Vamos a hacer algo divertido. —Puse los pies en el salpicadero de sucoche. Una mirada con los ojos entornados de Aspen después, volví aponerlos en el suelo.—Nunca vas a conseguir un trabajo con esa actitud. ¿Quieres estarpegado al Beater móvil para el resto de tu vida?
  • 29. Foro’ Libros del cielo 29—El Beater de Jaden es mi Beater —Negué con la cabeza—, o algoasí. Apesto en español. —Así no era como que quería pasar el comienzode mi verano. Necesitaba un trabajo. Necesitaba dinero, pero habíamosestado trabajando durante horas y yo ya estaba frito. Mi mano estabaprácticamente abarrotada, cerrada y dudaba si Aspen tampoco quisierapasar su día haciendo esto.—Sabes, yo ni siquiera soy la que necesita un trabajo y he perdido midía entero aquí contigo y tú no me escuchas quejarme —dijo.Era totalmente un lector de mentes, pero ella tenía razón. Estabaquejándome. Era bastante genial que hiciera esto por mí, pero aún estabaacabado. —Eres la mejor. Todos sabemos eso, Woodstock. No me estoyrindiendo. Tan sólo terminamos por hoy.—Lo que sea. Tu pérdida. Tengo que correr al restaurante y obtenermi horario sin embargo.Uf. ¿Cómo podía haber olvidado que ella también tenía un trabajo?Probablemente porque no trabaja mucho durante el año escolar,pero ahora me siento como un perdedor incluso más grande.Mi estómago gruñó, el cual triunfó sobre mi lloriqueo. —¿Van adarnos pizza gratis?Su única respuesta fue rodar los ojos a mí. Unos minutos más tardeentramos en la zambullida donde ella trabajaba. —¡Hey! Mira quién es. Esnuestra Chica de las Montañas Rocosas —Un chico gritó desde detrás delmostrador. Había otro colega y dos chicas allí, miraron sonrientes y dijeronhola a Aspen. Una pizca extraña punzó dentro de mí. ¿Chica de lasMontañas Rocosas? ¿Quiénes eran estas personas y cuando habíanconseguido un apodo para mi amiga? ¿No podían lograr algo máscreativo que eso?—¡Hola chicos! —Aspen sonrió y se dirigió detrás del mostrador, y medejó. Se sentía raro estar en el lado opuesto a ella. Siempre estábamosjuntos. Un grupo. Un acuerdo global, o lo que sea.Vi como abrazó a las chicas, un chico le dio los cincos, luego sevolvió hacia el último chico y le sonrió.—¿Me vas a presentar a tus amigos, Woodstock? —Me incliné sobreel mostrador.—Este es Matt —señaló ella al chico sonriente del fondo, al que ellahabía sonreído, y sentí la extraña necesidad de darle un puñetazo en lacara—. Bradley, Liz y Sara. —Después de darme todos sus nombres, ella meseñaló—. Este es mi amigo, Sebastián.
  • 30. Foro’ Libros del cielo 30—Mejor amigo —solté y luego quise golpearme en la cara por sonartan tonto. A este ritmo, en cualquier momento estaría pintándome las uñascon ella. Gracias a Dios, Jaden no estaba aquí.Los ojos de Aspen se aplastaron mientras ella me miró.—Mm, sí. Mi mejor amigo. —Se apoyó en el mostrador desde el otrolado—. ¿Cómo estuvo hoy? —les preguntó.Empezaron a parlotear sobre lo ocupado que había estado, pero ellugar parecía bastante muerto para mí. Me aparté viéndola hablar conellos y me pregunté por qué no me había dado cuenta que ella tenía todaesta otra vida sin mí. No como que yo pensara que era parte de su vida ninada, pero siempre fuimos yo, Woodstock, Jaden y Pris. Salíamos juntos,festejábamos juntos. Ahora había un grupo de personas que pensabanque Woodstock era su pequeña, "Chica de las Montañas Rocosas", y encierta forma me molestaba. Lo que me hizo sonar como un idiota, pero erasólo porque me preocupaba por ella. Ellos. Me preocupaba por ellos. Yosería de la misma manera si se tratara de Pris. Eran mis chicas, y sólo queríaasegurarme de que nadie se meta con ellas. Mientras supiera que estostipos eran geniales, yo sería genial.¿Ves? ¿No soy un buen amigo?—¡Mierda! DJ está aquí. Ve al otro lado del mostrador. No tienes eluniforme. —Uno de sus nuevos amigos la llevó lejos.Sentí mis labios enroscarse en una sonrisa mientras Aspen corrióalrededor del mostrador y se puso a mi lado. Me puse detrás de ella y misbrazos alrededor de sus hombros con la barbilla apoyada en la partesuperior de su cabeza. No era raro. La toqué de esta manera muchasveces, aunque la sentí estremecerse un poco, pero luego se apoyó en mí yme relajé, pensando que me lo imaginé.—Hola, Rocky. —Un chico, asumí que era DJ, dijo mientras entró.¿Qué diablos pasaba con el apodo? Ellos actuaban como si hubieranconocido a Aspen toda su vida en lugar de unas pocas semanas.—Oye, DJ. Acabo de llegar para ver mi horario. —Ella se apartó demí.El hombre con cabeza de color rojo le entregó un pedazo de papel.—Tengo una copia justo aquí. Me he estado rompiendo el culo tratandode llenar los agujeros. Trish renunció sin previo aviso, así que tenemos queconseguir a alguien contratado bastante rápido.
  • 31. Foro’ Libros del cielo 31El buscador8 dentro de mí por lo general utilizado para encontrarchicas comenzó a sonar. Me acerqué y le tendí la mano. —Hola. Soyamigo de Aspen, Sebastián. Me encantaría llenar una solicitud.Treinta minutos más tarde tuve mi aplicación completada yprácticamente el trabajo me había sido prometido. Una pizzeríadefinitivamente no era mi trabajo soñado, pero pagaban y Aspentrabajaba allí, por lo que no podía ser tan malo. Estábamos casi en mi casadonde ella iba a vestirse y luego regresaría a lo de DJ. El chico arrogante-sonriente había mencionado algo sobre necesitar la noche libre y Aspenhabía saltado a la oportunidad de trabajar por él.Cuando se detuvo en su camino de entrada, me volví hacia ella. —Así que. ¿La gente con la que trabajas? ¿Están bien? —Me sentí muyorgullosos de mí mismo por querer proteger a mi amiga.—Sí. Te gustarán. Bradley es líder de turno. Es bastante relajado. Liz esun conductor de entregas, así que está adentro y afuera mucho. Mattcomenzó casi al mismo tiempo que yo. Te gustará. Me recuerda a ti, enrealidad. He llegado a conocerlo muy bien.Traté de no rodar mis ojos.—Pfft. Para mí tenía el aspecto de un perdedor. Todo sonriente, Mc.sonriente. Creo que necesitas cuidarte la espalda a su alrededor. Tengouna sensación rara sobre él.—¿Qué? ¿Has hablado con él como dos segundos? Es un buen tipo.Muy gracioso. —Me dio un codazo en el costado—. Muy como tú, Bastian—Con eso, se bajó del coche. Abrí la puerta y corrí hacia ella.—¿Quieres salir la noche del viernes? Podemos ver lo que Pris yJaden harán. —Las palabras salieron de mi boca sin pensar.Aspen se encogió de hombros. —Claro. Salgo a las seis, así quepodemos hacer algo después de eso. Me tengo que ir. Tengo que ir altrabajo.Antes de que se alejara, la agarré y la abracé, pensando todo eltiempo que estaba siendo muy muy cursi en este momento.No era como si nunca nos abrazáramos, pero usualmente ella dabalos abrazos, y yo daba el abrazo de vuelta. Aspen lo debe haber notado,porque se echó a reír en mi contra. —Bastian, estás actuando raro. ¿Estátodo bien?Cuando nuestro abrazo terminó, le revolví el pelo porque estabasiendo raro y empezó a asustarme. —Estoy bien.8Un buscador, es un dispositivo de radio o acústica que permite al usuario realizar unseguimiento de un buque, aeronave, un animal u otro individuo.
  • 32. Foro’ Libros del cielo 32—¿Cómo está tu mamá? ¿Ella sigue viendo a ese tipo? —Su boca sevolvió hacia abajo y sus ojos se suavizaron.Estoy seguro de que yo no quería hablar de eso, incluso con Aspen.Ella era la única persona que sabía lo mucho que los novios de mi mamáme molestaban, pero aun así, yo no era uno de estar de brazos cruzados ymachacarme. Mis hombros se levantaron en un encogimiento de hombros."No sé." En broma la empujé hacia la puerta. —Ahora entra ahí y enlístatepara el trabajo antes de que llegues tarde. No quiero que se vea mal enmí, ahora que eres mi referencia y todo.Aspen se echó a reír. —Adiós, Bastian.—Adiós. —Mientras se alejaba, me encontré mirándola.Jaden estaba en lo cierto. Si bien no estábamos mirando, Aspenobtuvo un lindo trasero.Y yo necesitaba sacar una cita con el psiquiatra de mi mamá,porque definitivamente había algo mal en mí.
  • 33. Foro’ Libros del cielo 334Traducido por MadeleynCorregido por LadyPandoraPA,Hey. Espero que tuvieras la oportunidad de ver a tu amante yotorgarle algún tiempo de calidad ;). Ahora voy a dirigirte hacia elsiguiente paso. Si no has tenido una oportunidad para hacerlo la primeravez, ponte manos a la obra, chica. ¿A qué estas esperando? El hombre detus sueños no estará alrededor para siempre.Tienes que ser activa y toda esa mierda.Así que, ahora que eres muy agradable y útil para él, es hora de darun paso atrás. Unos cuantos, en realidad. Sé que es duro, peroprácticamente tienes que ignorarlo. No seas mala, porque eso hará quecorra, pero muéstrale que tienes una vida sin él. Sal. Diviértete. Habla deello. Así te escuchará, o mejor aún, deja que te vea. Sabe que tú siempreestarás ahí para él y te extrañará aún más cuando no estés. Hazme sabercómo va.Doctor Cupido.—Sebastián. Es hora de levantarse. Hemos quedado con Roger paraalmorzar en una hora.En un principio había planeado hacerme el muerto, pero tan prontocomo murmuró las palabras Roger y almuerzo, mis ojos se abrieron para verde pie a mamá en la puerta de mi dormitorio. Llevaba una camisaajustada y una falda. Lo reconocí como uno de sus trajes favoritos parasalir. Es uno de los que se ponía cuando realmente quería impresionar.Mierda.—Ma, no puedes despertarme con una cosa como esta. Estoy mediodormido. Necesito dar una buena impresión cuando lo conozca.
  • 34. Foro’ Libros del cielo 34Sentí toda mi boca de algodón, como si tuviera que hacer palancacon mis labios para hablar. Mi corazón latía demasiado rápido porqueacababa de despertarme.Mamá suspiró y su voz salió toda suave.—No quieres conocerle ¿Verdad?Mi caparazón empezó a desmoronarse. No me gusta hacerle daño amamá. No, odiaba hacerle daño. Ya le habían dañado lo suficiente comopara aguantarlo de su propio hijo también.—Ma.—No, no. Está bien. Lo entiendo. Aunque, realmente me gustaría quecambiaras de opinión. Es importante para mí, pero tú lo eres más. No voy aobligarte a hacer algo que no quieras.Se movió para cerrar la puerta.—¡No! —grité, deteniéndola. No quería tener nada que ver con estetipo, pero no estaba dispuesto a herir a mi madre por él—. Voy a ir. Sólotengo que llamar a Jaden y cancelar mis planes. No es gran cosa.Su rostro se iluminó. Siempre era tan fácil hacerla feliz. Me pregunté siesa era la razón por la que tantos chicos habían sido "el único" para ella ypor qué había sido tan difícil para ellos seguir haciendo que se sienta deesa manera. Ella no pedía mucho, pero ninguno había estado dispuesto aseguir dándoselo.—¿Estás seguro?—Diablos, sí. No he tenido la oportunidad de amenazarlo. Tiene quesaber que si le hace daño a mi madre se las verá conmigo.Salí fuera de la cama, pasando una mano por mi desordenadocabello. La sonrisa en su rostro valía la pena.—Te quiero, pequeño. No sé cómo tengo tanta suerte.Cerró la puerta antes de que yo respondiera entre dientes:—Yo también te quiero.Bueno, pues Roger parecía más o menos un perdedor. Era uno deesos tipos con traje y corbata y un peinado tapa-calva. Ella jamás de losjamases había salido antes con un tipo que llevara ese peinado. Por logeneral le gustaban los músicos o los que estaban en clubs demotocicletas. Si este tío estuviera en el instituto, estaría en el club dematemáticas.Todavía no me gustaba.
  • 35. Foro’ Libros del cielo 35Tomó la mano de mi madre durante la mayor parte de la comida. Sime preguntas, parecía bastante incómodo. Todo el tiempo quería gritarle:«A veces hacen falta dos manos para comer, amigo, dale un pocode espacio».Además, para mí, eso era exhibicionismo, tratando de marcar unachica como tuya. Inútil. Yo nunca había querido marcar a una chica yodiaba que él lo estuviera haciendo con mamá. Pero, por supuesto, no dijenada. Yo era el perfecto caballero, porque sabía que podría alterar amamá si no lo era.Habló durante la mayor parte de la comida. Estaba divorciado. Eracontable, lo que me hizo reír. Definitivamente, club de matemáticas.También era dueño de una casa. Le gustaba ver a mamá bailando,demasiado para mí. Sí, no eran bailes guarros, pero daba igual. Él seguía yseguía, bla, bla, bla, hasta que quise cerrar su boca con cinta adhesiva.Luego la conversación se volvió hacia mí.—¿Te gusta la escuela, Sebastián?Me preguntó Roger, después de terminar su ensalada. ¡Ensalada!¿Qué clase de tío pide una puta ensalada para el almuerzo?—Es verano.—Sebastián... —Mamá tosió hacia mí.—¡Oh! Me olvidé de eso. Bueno, ¿Te gusta la escuela cuando estásen ella? —Él me sonrió.No tenía ganas de hablar, pero sabía que no tenía otra opción.—Está bien. Tan genial como la escuela puede ser, supongo. —Empecé a jugar con el aro de mi ceja, esperando que dejara de hablarconmigo, pero no lo hizo.—Así que, ¿Estás de vacaciones? Estarás en el último curso elpróximo año, ¿Correcto?El perdedor soltó la mano de mi madre, pero empezó a hacerlecosquillas en la parte superior de la misma. Demasiado asqueroso paraverlo. No podía dejar de mirar sus manos. Nunca antes la había visto asícon alguien.—Sí.—¿Sabes lo que vas a hacer después?Diablos, odiaba esa pregunta. ¿Por qué era siempre lo primero quela gente preguntaba? Es como si los padres pensaran que toda tu vida
  • 36. Foro’ Libros del cielo 36dependía de la respuesta a esa pregunta. No tenía sentido para mí, inclusoaunque supiera la respuesta.—No estoy seguro. Mis amigos y yo queremos hacer un viaje porcarretera el próximo verano. Aspen y Pris están planeando ir a launiversidad en Nueva York. Creo que Jay y yo iremos después.Mamá interrumpió, llegando a través de la mesa para acariciar mimano.—No dejes que Sebastián te engañe. Es un músico. El chico puedetocar casi cualquier instrumento. Ya tiene folletos en su habitación dealgunas de las mejores escuelas de música.Escondí la mano atrás y suspiré.—Ma, sólo estaba mirándolos. Ni siquiera sé si quiero ir a la escuelade inmediato. —Cogí otra patata frita y la metí en mi boca, aunquerealmente no tenía mucha hambre—. Es muy jodido entrar. De todosmodos, probablemente, no me admitirían.—Esa boca, Sebastián.Mis ojos se toparon con los suyos.—Lo siento —murmuré. Odiaba cuando trataba de hacernos vercomo una familia perfecta. Sí, yo era muy muy bueno para la música.Tocaba la guitarra y el piano (la mayoría de mis amigos no sabían la partedel piano), pero una carrera en la música era muy parecido a querer serun actor o algo por el estilo. No sucede a menudo. Además, tenía tiempopara imaginarme todo eso. De verdad que no tenía la intención derecalcar nada de eso ahora.Y la cosa del lenguaje. No podía recordar la última vez que mehabía regañado por decir jodido. Pero entonces, supe que ella sólo queríacausar buena impresión. Era evidente que el tipo la tenía loquita. ¿El porqué? No lo sabía.—Está bien. —Ella se levantó—. Ahora, si me disculpáis un momento,tengo que ir al baño.Genial. Justo lo que no quería: quedarme a solas con el miembro delclub de matemáticas. Me concentré en mi comida medio muerta, así notendría que mirarlo. No confiaba en mí mismo para no decir algo que nodebiera, por no encontrar una manera de arruinar esto por ella.Honestamente, lo que realmente quería hacer era decirle a este tipo quepermaneciera lo más lejos posible de nosotros. Pero, ¿Realmente estaríaarruinándolo o salvándola de algo a largo plazo? No sabía si estabadispuesto a arriesgarme a descubrirlo.Después de un minuto o dos de silencio, Roger lo rompió.
  • 37. Foro’ Libros del cielo 37—¿Puedo hablar contigo de hombre a hombre un minuto,Sebastián? —preguntó.Esta fue la oportunidad perfecta para mí. Me eché hacia atrás en lasilla y crucé los brazos.—Siempre que yo pueda hacer lo mismo con usted.Asintió con la cabeza, con una sonrisa parcial en su rostro.—Me parece justo. Tú primero.—Mi madre lo es todo para mí. Ella ha pasado ya por muchas cosasy lo último que necesita es otro idiota que diga que va a rescatarla y no lohaga. No quiero verla herida de nuevo, así que si estás jugando, vete ajugar con otra.Una respiración profunda se escapó de mis pulmones. Esta es la cosaque todas esas chicas que me envían correos electrónicos no entendían.Conseguir un chico no es lo mismo que mantenerlo. Siempre puedoprometer un rollito, pero no puedo controlar si dura o no. Por lo que puedodecir, casi nunca dura.Si me preguntaran, no estaría seguro de si el riesgo valía la pena.El perdedor me miró y sonrió.—Tu madre es muy afortunada de tener un hijo como tú, Sebastián.—Lo sé.Odiaba sonar arrogante, pero yo sabía que era un buen hijo. A pesarde todo, ella también era una buena madre. Todavía me quedaba juzgara este tipo. Culpable hasta que probara su inocencia en lo que a ella serefería.Roger tomó un sorbo de su agua.—Quería que supieras que estoy enamorado de tu madre. Es unamujer especial. Si tengo tu permiso, me gustaría pedirle que sea mi esposa.Las patatas fritas y la hamburguesa se agitaban en mi estómago.Habían estado saliendo como seis semanas y ¿Ya quería casarse con ella?Demonios, la única cosa que la había atado a sí misma a ese estúpidopedazo de papel resultó ser la cosa más ridícula. Papá incluido. Y ella,cuando todo se vino abajo, siempre se sentía como si hubiera fracasadoincluso más que si simplemente hubieran roto. Como si ese pedazo depapel lo magnificara todo.Roger debe haber sido capaz de leer la expresión en mi cara. Oescuchar mi respiración agitada. Por lo que yo sabía, escuchó lo fuerteque latía mi corazón, porque entonces dijo:
  • 38. Foro’ Libros del cielo 38—Sé que es pronto, pero hay algo en ella. Es auténtica. He estadosolo durante mucho tiempo y esta es la primera vez que estoy dispuesto adar este paso de nuevo.Su discurso fue bonito, pero todavía no estaba seguro. Sonaba comoel discurso de un político, e incluso sabía que seguía después. Antes de quepudiera decirle al tío que por supuesto que no, mamá volvió a la mesa y sesentó. Conociéndome a mí mismo, probablemente no habría dicho nadade todos modos. No si había un posibilidad de hacerla feliz. ¿Era eso algobueno o malo? No lo sabía.Sin darse cuenta de lo que había pasado, lo que él dijo y cuánto yoquería estallar, mamá sonrió.—¡Así que…! ¿Qué me perdí?Abrí la boca, pero Roger me cortó.—Sólo una pequeña charla de chicos. Puede esperar.Sentado allí, viendo como ella le sonreía, su gran corazón coronandosu frente, supe que estaba jodido. Mamá amaba a ese hombre. Deninguna manera podía decirle a este hombre que no y ser yo quiénrompiera su corazón. Esperemos que le dé a esto algo de tiempo. Yasabes, que lo consulte con la almohada más de cinco minutos. Lo únicoque sabía es que si le hace daño, sería mejor que rezara por noencontrarse conmigo de nuevo.Reventé la cabeza de un zombi en el videojuego. Un segundodespués, ¡Tiré otra y luego otra! Eso no ayudaba.No podía dejar de pensar en el señor me-quiero-casar-con-tu-madre.Él no era como los chicos con los que normalmente salía y, honestamente,tampoco creo que mamá sea el tipo de señoras con las que él sale.¿Podría ser eso algo bueno? Ni idea. Es por eso que yo era el doctorCupido en vez del Doctor Amor.Pero por mucho que odiara admitirlo, a pesar de lo mucho que eltipo me irritaba, casi parecía agradable.Aun así... no me compraba con todo eso del “y vivieron felices ycomieron perdices”, y la idea de que se pusiera toda emocionada anteesa posibilidad, y luego se deprimiese cuando todo se viniera abajo, mehizo sentir la necesidad de matar tantos zombis como fuera posible.Añade que anoche, Aspen y Pris nos dejaran tirados, y eso noayudaba mucho. La noche era completamente una mierda muy parecidaa las cabezas de los zombis que disparaba.Tan pronto como llegué a casa del almuerzo le envié un mensaje aAspen. Como he dicho, ella es la única que sabía como que sentía acerca
  • 39. Foro’ Libros del cielo 39de mi madre, le llevó dos horas responder y dijo que no podía quedar estanoche. Me alegré por no perder el tiempo contándole lo que pasó. Si no leimportaba lo suficiente como para mantener sus planes conmigo,entonces no iba a interpretar al Dr. Phil, echándole agallas por ella como sipudiera hacerme sentir mejor o algo así.—¿Cuál es tu problema esta noche? Pareces un poco cabreado,Sebastián. Estos zombis realmente no tratan de apoderarse del mundo.Jaden se inclinó sobre el videojuego. A nuestro alrededor, lascampanas y las luces se apagaron. El salón de juegos estaba lleno comocada fin de semana.Game Over apareció en la pantalla.—¿Cuándo vas a darte cuenta de que no es gracioso? —lepregunté.Empezamos a caminar entre la multitud.—Oye, soy mega-divertido. Estás enfadado porque yo consigo lasbuenas líneas y tú sólo eres el socio. —Esta vez no podía dejar de reír—. Sí,porque ambos sabemos que esa es la verdad.Un par de chicos se alejaron de una mesa y nos sentamos.—Estoy enfadado y aburrido. Tenemos que encontrar algo quehacer.Como si el asiento lo electrocutara, Jaden se tambaleó haciadelante.—Mira detrás de ti, a la seis en punto.Poco a poco, me volví en mi asiento para poder mirar detrás de mísin ser demasiado obvio.—¿Qué co…? —Un frío helado se deslizó por mis venas—. ¿Qué estánhaciendo las chicas aquí?Aspen y Pris estaban sentadas en la parte posterior, en las mesas debillar riendo y hablando. No pudieron quedar con nosotros, pero, ¿Pudieronvenir aquí?—¿Eh? Oh, mierda. Ni siquiera las había visto. Mira un poco más a laizquierda. Dos rubias nos están mirando.Mentalmente repasé el texto de Aspen.—Ella dijo que no tenía ganas de salir esta noche.—Amigo. ¿A quién le importa? Nos dejaron tirados. Terminemos coneso y echemos un vistazo, ¡Oh! Acaba de saludarnos. Vamos hacia allá.
  • 40. Foro’ Libros del cielo 40Estaba a cinco metros de Jaden, pero yo no iba hacia las rubias. Esaextraña sensación de pesadez se asentó en mi estómago. ¿Por qué noquisieron relajarse con nosotros? Hoy necesitaba hablar con ella y sólo memandó a tomar viento. Mientras me acercaba a su mesa, Jaden meagarró del brazo.—Camino equivocado, Romeo.—Pasaron de nosotros. —¿Por qué no estaba molesto por eso?—Cómo te he dicho ¿A quién le importa? Maldita sea, Bastian. ¿Talvez querían una noche de chicas? No hay ninguna regla que diga quetengamos que estar con ellas todas las noches. ¿Qué está pasandocontigo últimamente?La mitad de mí sabía que tenía razón, pero eso no me impidióapartar el brazo lejos de él, y caminar a su mesa.—¿Es mi imaginación, o de verdad estáis aquí?Crucé los brazos, así sabrían que estaba enfadado. Los ojos de Prisestaban totalmente abiertos y Aspen tartamudeó cuando hablaba.—¡Oye! Yo, eh... nos íbamos a quedar en casa, pero cambiamos deopinión en el último minuto.Eso sonaba como una excusa. Probablemente, una excusa que yo dien el pasado y me molestaba que no sólo ella la estuviese usandoconmigo, por eso dejé que me fastidiara.—Lo que sea.—No dejes que tus sentimientos te hieran. No es como si nunca noshubieseis dejado plantadas antes. —dijo Pris desde el otro lado de la mesa.Esa no era la cuestión, pero si no querían salir con nosotros, yotampoco quería estar con ellas. Dos podrían jugar a ese juego.—No tengo heridos los sentimientos. Sólo pensaba en detenerme ysaludar. En realidad, todo salió mejor para nosotros de todos modos.Asentí con la cabeza hacia las rubias, que seguían mirando. TantoPris como Aspen miraron por encima. Empujé a mis pies.—Buenas noches, señoritas.Cuando nos alejábamos, Jaden me agarró del brazo.—Oye, ¿Seguro que estás bien?Me asomé por encima de mi hombro hacia Aspen y Pris, que yahabían empezado a cuchichear, luego hacia el lado de las rubias. Mimente se fue a Roger y cómo planeaba oficialmente mudarse con mamá,como si hubiera algún punto en que tomarse en serio las relaciones.
  • 41. Foro’ Libros del cielo 41—Sí, estoy bien. Vamos, vamos a conseguirnos algunas chicas.Doctor Cupido,Tenía mis dudas, ¡Pero creo que realmente está funcionado! Lo vieste fin de semana y perdió la cabeza, como dijiste. Estábamos en lamisma conversación. Me habló durante un minuto y actué como si no fueragran cosa. Te lo juro, toda la noche después de eso, él siguió mirándome.Miré por encima, y él estaba de espaldas, pero puedo decir que habíaestado mirándome. Odio admitirlo, pero en realidad parece que sabes delo que estamos hablando aquí. Una pregunta, aunque... es sólohipotéticamente. ¿Qué pasaría si esto no funcionara? Si después deintentarlo el chico no parece darse cuenta de que lo estás ignorando,¿Debería ella intentarlo de nuevo? Una vez más, sólo por curiosidad. Yasabes, nuestras mentes quieren saber todo. ¡Gracias! Espero oír pronto de ti.PA.
  • 42. Foro’ Libros del cielo 425Traducido por LorenaCorregido por Juli_ArgPA,Huh, parece que ignorar a la gente está en el aire últimamente. Almenos para ti, tú tienes una buena razón. Como sea. No es que meimporte. Estoy contento de que todo vaya como lo planeado. Te dije queera bueno. Por ahora, vas a querer relajarte. Darle un poco de tiempo parapensar. Cuanto más piense, más confuso estará, hasta que esté pensandoen ti las veinticuatro horas del día, que es lo que queremos, mientras tanto,hazlo guay. Quizás aparece donde esté él, no lo ignores, pero tampoco leprestes mucha atención. Nosotros queremos ser el centro de atención, asíque si él siente que tus estás del tipo “Eh” sobre él, ¿Imagina quién vaquerer empezar?Doctor Cupido.***Dos días han pasado y aún estoy enfadado, nunca he sidodescartado por una chica en toda mi vida. Ahora tuve mi BBF (si no dejode utilizar esa palabra, me tendría que cortar la lengua) jugando conmigocomo si no fuera nada. ¿Así es como se sentían las chicas cuando rompíacon ellas? No. Eso era diferente. Siempre me aseguraba de frente que laschicas supieran que no hacia esas cosas de las citas. Con Aspen, éramoscomo el ying y el yang, hamburguesas de soya y tofu, Dawson y Joey…Demonios, me tenía que conseguir una vida.Agarré mi teléfono y me deslicé a través de los mensajes.Empezaban con un “lo siento” y hacia los cien se transformaban en, “Loque sea. No es como si no lo hubieses hecho antes”. Así que,
  • 43. Foro’ Libros del cielo 43aparentemente toda la cosa fue mi culpa. Ella estaba equivocada, sinembargo. Nunca le hubiese mentido de esa manera.Mirando hacia el reloj de al lado de la mesa, descubrí que tenía doshoras buenas antes de mi primer turno en DJ’s. No lo esperaba. Encima detodo el trabajo, mamá y el perdedor, toda la cosa de Pris/Aspen,necesitaba hacer algo para relajarme. Yendo hacia mi armario, saqué miguitarra y me recosté de vuelta sobre la cama. Mis dedos se movían através de las cuerdas con tanta facilidad. Era casi como tocar a unachica; simplemente sabía lo que tenía que hacer, dónde tocar y lodisfrutaba como el infierno. Mi talento era la única cosa que tenía paraagradecerle al donante de esperma de mi mamá, tan conocido como mipadre.Una hora más tarde, tomé una ducha rápida, me puse unospantalones negros y una camiseta que, con apariencia de estudianteverde y malditamente esperaba que no me la hicieran meter por dentro.Jaden tenía una misión secreta o algo para hacer hoy, así que él seencontraba fuera para conducir hasta el trabajo, sabía que no era poruna chica, porque él nunca mantenía la boca cerrada en cosas comoesa. Jay tenía algún tipo de secreto por ahí que no nos dejaba saber alresto de nosotros, pero por culpa de su fuga, llegar al trabajo dependía demi. Ya que no hablaba con las chicas, me puse mis zapatillas, saqué latabla de skate de mi armario.Me gustaba montar, pero era algo que me gustaba hacer pordiversión. No para ir a mi trabajo de salario mínimo porque era demasiadopobre para tener un coche, y todos mis amigos habían pasado de mí.Para el momento que pateé mi tabla para entrar al DJ’s, sudabacomo un loco. Agradable. Y era todo culpa de Aspen y Pris.DJ me señaló dónde se encontraba el reloj y tenía a Matt paraentrenarme. No sé lo que era, pero había algo en el chico que memolestaba. Él hablaba demasiado y yo tenía la urgencia de ponerle uncalcetín en la boca todo el tiempo. Se podía decir que se pensaba que losabía todo y eso agobiaba bastante.A mitad del turno cuando me enseñaba cómo hacer una pizza decarne suprema, como si fuera tan difícil o algo así, me dio un codazo en elbrazo. —¿Así que Aspen es tu chica?—Pfffss, piensa otra vez, no soy del tipo novio/novia —le dije, mientrasen mi cabeza me preguntaba por qué eso era de su maldita incumbencia.Entonces un pensamiento se alzó en mi interior como un toro furioso. ¿Estetipo pensaba que tenía alguna oportunidad con ella? Tenía un tipo desexto sentido cuando se trataba de imbéciles. Quizás tenía algo que ver
  • 44. Foro’ Libros del cielo 44con todos los tipos que entraron y salieron de la vida de mi madre, quiénsabe.Lo que si sabía, es que este no el tipo de chico con el que Aspenquería estar. Él sólo quería una cosa de ella. Casi podía leerle la mente,porque tenía las mismas intenciones cuando se trataba de otras chicas. Loque era totalmente diferente. —Pero cuido de ella. Me aseguro de quenadie le haga daño y esas cosas. —De la nada, algo más salió de mi boca.No sabía de dónde vino y no podía pararlo tampoco—. No es que lo tengaque hacer muy a menudo, realmente. Sus padres son muy estrictos. Ellossólo le dejan quedar con… Hippies. Sí, ellos tienen todo tipo de reglas. Sólotiene permitido salir con vegetarianos que vivan en casas con energíasolar.Y yo era un maldito idiota.—No, mierda —dijo Matt, elevó una ceja como uno de esospersonajes de dibujos animados.Por suerte, él parecía idiota, también. —Sí, ¿Loco, eh? —Tiré un pocode pepperoni sobre la pizza—. Han estado pensando mudarse a estacomuna hippie, así que, quién sabe, quizás no estén por aquí muchotiempo. —Mi mente me gritaba que me callara la maldita boca, pero seguíhablando—. Hacen a los chicos meditar con su padre antes de dejarla salircon nadie. Algo acerca de estar centrados. Creo que es alguna cosahipnótica, para que no lo estropeen con su hija.Aparentemente, no sabía cuándo callarme. Sabía que estabaponiéndolo un poco espeso, supongo. Como sea. Él rodó sus ojos. Sabíaque lo perdía. —Colega, si la querías para ti, todo lo que tenías que hacerera decirlo.¿Eh? ¿De qué hablaba? No quería a Aspen. Sólo era un buen amigo.Cuidándola para que este tipo no se la jugara. La última cosa que queríaes que Aspen saliera herida. —Vas por el mal camino aquí, Mattie. Noquiero a Woodstock. —No lo hacía.Matt agarró la pizza de delante de mí y la puso en el horno. —Matt,me llamo Matt.Lo ignoré. —Así que… ¿Tú sí? La quieres, quiero decir. —Mis hombroslevantados en un encogimiento—. Sólo por curiosidad. Como he dicho,cuido de ella.Matt sacudió su cabeza y se rió suavemente. No pude evitar medirlo.Ya sabes, sólo por si acaso le tenía que patear el culo. Era más o menos demi altura, quizás un centímetro más bajo, pero definitivamente yo era másmusculoso. Le podría sin problemas.
  • 45. Foro’ Libros del cielo 45—No lo sé, es muy mona. Divertida, también. La vi en la galería haceunos días, pero se comportó como un poco perra, sin embargo.¿Él había estado allí también? ¿Y qué demonios? ¿A quién se creíaque llamaba perra? —Ella no es una perra.—No dije que lo fuera, dije que se comportó como una. Hay unadiferencia.Amigo, ¿Qué iba mal conmigo? Necesitaba ponerme bajo control.—No lo tomes personalmente, hombre. —La tensión en mi voz me enfadó.No sé porque dejaba que lo del viernes por la noche aún me molestarátanto. Me había hecho sentir un poco mejor que él hubiera estado allí yella lo hubiera ignorado, también.—De todas formas, no estoy muy seguro. Soy bastante nuevo en laciudad así que necesito conseguir la disposición del terreno aún, si sabes loque quiero decir. —Puso su mano en el aire y no la dejé colgando, a pesarde que sus palabras me llegaron de manera incorrecta. Era o darle lamano o darle un puñetazo en el estómago. ¿La disposición del terreno?¿Quién habla así? Yo.—¡Sebastián, Matt! volved al trabajo, chicos. Es el momento de mástrabajo con las cenas —gritó DJ.El resto de la noche, saqué mi enfado con la masa de la pizza y tratéde no pensar en Matt disponiendo de la tierra de Aspen.***—Sebastián, entra en el coche.Conduje mi tabla por la calle, ignorando a Woodstock conduciendohacia mi casa a mi lado.—Lo juro, a veces eres peor que un niño. Son las diez de la noche. Séque tu trasero perezoso no quiere caminar hasta casa.Ella tenía razón, no quería caminar. Apestaba a salsa de pizza y todolo que quería hacer era llegar a casa y tomar una ducha. —Esto nosignifica que no esté enfadado contigo.—Estás haciendo pucheros —bromeó ella después de que entré.—Sólo los verdaderos hombres pueden hacer pucheros sin perder sumasculinidad. No tengo nada por lo que preocuparme.Se rió y no pude evitar reírme con ella. Por eso la evitaba. Incluso enla oscuridad, sólo con saber que esos ojos verdes se centraban en mí, ya
  • 46. Foro’ Libros del cielo 46estaba perdido. Mi madre tenía el mismo poder sobre mí. Me preguntabacómo no podía saber todo el poder que tenía. Mamá también. Porquedejaba que los chicos la pisotearan cuando ella tenía tanta fuerza.Estuvimos diez minutos en silencio. Unos minutos después, tomó micamino de entrada. Una parte de mí no quería, pero no podía evitarhablar con ella. —¿Por qué no aparcas aquí? Puedo andar.Aspen golpeó la luz interior y la encendió. —Me imaginé que podíaentrar un minuto. Probablemente tengo que arrastrarme un poco, ypreferiría hacerlo dentro que en mi coche. —Sabía que intentaba hacermereír, así que torcí un poco la parte izquierda de mi boca y le di una mediasonrisa. A pesar de que no quería zanjarlo ya, estaba dispuesto a hablar deello. Igual que ella siempre podría, Aspen leyó entre mis líneas, y bajó delcoche. Estábamos arriba, en mi habitación, unos minutos después. Mimadre no se encontraba en casa, pero, aún así, empujé la puerta paracerrarla, queriendo privacidad.—¿Has visto a Pris o Jaden? —pregunté, después de sentarse en micama. Tomé la silla vieja del escritorio del ordenador.—No sé nada de Jaden. Pris tiene algún tipo de cena lujosa con sufamilia. —Antes de que pudiera contestar, ella suspiró y empezó a hablarde nuevo—. Siento haberte mentido, simplemente tengo mis razones yahora me estoy sintiendo mal porque no te puedo decir el porqué. Peronunca me hubiera desecho de ti sin una razón. Hay algunas cosaspasando ahora mismo. No es que eso lo arregle, porque sigue estandomal. Porque tú eres mi mejor amigo, y eso siempre tendría que estarprimero, pero, honestamente, no pienso que fuera una gran cosa. No sabíaque te enfadaste tanto.La miré cuando agarraba mi almohada y la puso sobre su regazo.Uno de sus pies se encontraba escondido debajo de ella, en mi cama,mientras el otro cubierto por unas Nike, colgaba cerca del suelo. No podíaestar enfadado con ella, incluso aunque quisiera. —Así que, no es sóloJaden el que dice que tú eres mi BFF. Tú también lo piensas. —Crucé misbrazos y me incliné en el respaldo de la silla. Se sentía bien hablar con ellaotra vez. No podía soportar no hablar con Aspen, Pris o Jaden.—Sabes que lo eres. —Empujó la almohada hacia mí. —¿Estoyperdonada? —Aspen sacudió sus pestañas y algo se movió en miestómago.—Como sea. —Lo eché hacia atrás. —Ves, las chicas lo tienen tanfácil, sonreís, batís las pestañas y nosotros estamos indefensos.Aspen deslizó mi guitarra sobre mi cama y se inclinó más atrás. —¡Loque sea! Los chicos lo tenéis fácil. Todo es más duro para las chicas.
  • 47. Foro’ Libros del cielo 47—Pftss. No vayamos ahí. Simplemente volveremos a discutir.La habitación estuvo en silencio por unos minutos, antes de que ellavolviera a hablar. —Entonces ¿Está todo bien? No es como si estuvieras tanenfadado por algo así. —Su voz era suave y cariñosa, y de inmediato mesentí como un blandengue. ¿Qué se suponía que tenía que decir? Algocomo, si soy honesto conmigo mismo, ¿parece como que algún tipoagradable quiere casarse con mi madre y yo estoy enfadado? Oh, yencima de todo eso, ahora mismo estoy confundido contigo. No lo creo.No hay forma de que esas palabras traspasen mis labios.—¿Quieres decir si está todo bien conmigo? Tú eres la que has dichoque te están pasando algunas cosas. ¿Qué es, Woodstock? ¿Tengo quegolpear a alguien? ¿Tirar papel higiénico a alguna casa? Nómbralo, yestoy ahí.—Una forma sutil de cambiar de tema.—Lo mismo para ti.Aspen suspiró. —No hay nada que puedas hacer. Es… complicado.Me encanta que preguntes, sin embargo. —Sus mejillas se sonrojaron unpoco. Sacándome una sonrisa. Nunca la había visto así de ruborizadaantes.—Tú sabes que siempre te apoyaré. —Me rasqué la cabeza, y me dicuenta que tenia salsa de pizza—. Me tengo que dar una ducha rápida,me siento como una maldita calzone. Puedes esperar si quieres.Ella miró su reloj, y me di cuenta que sus uñas parecían brillantescomo si se hubiera puesto algo. Nunca antes lo había notado. —Seguro,tengo tiempo.Después de sacar alguna ropa de mi cómoda, corrí al cuarto debaño. No me quedé mucho tiempo como normalmente lo hacía, porqueme hacía sentir como un idiota hacerla esperar. Cinco minutos después, unSebastián sin salsa de pizza salió del baño. Llevaba unos pantalonesholgados de baloncesto por debajo de la rodilla y sin camiseta.—Um ¿Te vas a poner algo más de ropa? —Aspen se había quitadosus zapatillas, mientras se inclinaba contra mi cabecera. Un poco de airefrío debió entrar por la ventana porque mi columna vertebral seestremeció.—¿Por qué?Sus mejillas se pusieron rosas otra vez.Oh. ¡Oahu! —Tú piensas que estoy caliente, también. —Prácticamente grité.
  • 48. Foro’ Libros del cielo 48Cuando sus ojos estaban desorbitados, me di cuenta que habíaañadido el también ahí. No tenía cómo cubrirlo, así que decidíavergonzarla. —Está bien. —Me froté el estómago—. Estos abdominalesestán hechos para derribar a chicas mucho más duras. No le diré a nadieque me quieres.—¡Ya lo desearías! Pensaba más en la línea de tu madre viniendo acasa y encontrándonos en tu habitación solos, sin camiseta y con tuspantalones cortos.Mis cejas se levantaron y mi corazón empezó a latir rápido. —¿Te vasa quitar la camiseta? Demonios, sí.Aspen saltó de la cama hacia mí. Fácilmente la atrapé, y la abordésobre la cama. Con mis piernas a horcajadas sobre su cintura, mientrassujetaba sus manos por encima de la cabeza. —Te lo dije. Soy un Ninja. Tustrucos no se comparan con mis habilidades de Jedi.Intentó girarse, pero la mantenía sujeta. —Suéltame.—No hasta que admitas que te puedo patear el culo. —Realmente,sólo quería sujetarla un poco más. Era tan suave debajo de mí. La pielsuave y femenina que me enloquecía.Se resistió, su respiración salía pesada y entonces me di cuenta delgran error que era esto. Era Aspen, y yo totalmente amaba la sensación detenerla. Saborearla completamente. Ella olía a canela y era mucho mejorque esas cosas florales que utilizaban las otras chicas del tipo que tegolpeaban como un calcetín en el intestino. De repente eso era en todo loque me centré. Su esencia, su tacto. ¿Qué demonios? Salté lejos de ellaantes de que se diera cuenta de que lo disfrutaba demasiado. Estesentimiento era diferente a los del tipo BBF.La primera cosa para mañana, tenía que hacer algunas llamadas.Obviamente necesitaba algún tiempo de calidad femenina variada.—Te rendiste. —Se sentó, alisando su pelo, y enderezando sucamiseta azul bebé. No era del tipo de camiseta de chico, era máspequeña, más apretada, pero no muy reveladora.—No, sólo se sentía mal superarte después de todo lo que hemospasado y eso. —Me vuelvo a sentar en mi silla, intentando poner algunadistancia entre nosotros. Quizás si no puedo olerla, podría encontrar lamanera de aclarar mi mente.Después de unos minutos, ella agarra mi guitarra, que gracias a Diosno la habíamos tirado de la cama. —No te he escuchado tocar desdehace tiempo.
  • 49. Foro’ Libros del cielo 49—¿Sí? —Tocar para una persona siempre se sentía comoexhibicionismo.—¿Tocas algo antes de que me vaya?No. —¿Qué quieres escuchar?Me entrega mi guitarra y la tomo. —Algo relajante. Tuve que abordara este chico mental y me dio un poco de jaqueca. —Ella sonríe y me dauna mirada. Maldita sea con los ojos de las chicas. Necesito averiguar unamanera de defenderme.Aspen movió su pie de mi cama, cruzando sus piernas debajo deella. No hay nada más que pueda hacer aparte de volverme a sentar ytocar.
  • 50. Foro’ Libros del cielo 506Traducido por Majo_Smile ♥Corregido por Juli_Argabía pasado una semana desde que Aspen se presentó en eltrabajo para recogerme. Por alguna razón, sólo habíamostrabajado juntos una vez, pero todavía se detiene mucho porlo de DJ. Ella y Pris venían revoloteando sin motivo aparente, que no seapara burlarse de nosotros con su libertad mientras estábamos hasta lasrodillas en la masa de pizza. Tan pronto como entraron, vuelven adesaparecer, sin dejar nada atrás que la necesidad de tirar el uniforme e ircon ellas.Matt me habló de eso por debajo un par de veces. Creo que DJquería que fuéramos socios de pizza o algo así porque parecía que cadavez que yo trabajaba, Matt trabajó conmigo. Cada vez que trabajé con él,me molestaba más. Cada vez confiaba menos en él.—Por lo tanto, las primeras dos semanas en el trabajo y ya estástratando de obtener algo de tiempo libre, ¿eh? —preguntó DJ cuandoentré en la oficina de atrás, para ver cómo obtener el fin de semana parael cumpleaños de Pris. Me las arreglé para escabullirme, mi camino haciauna invitación para mí y Jaden. Por supuesto, no hubiera sido tan difícil.Supongo que eran una especie de susto de quedarse el fin de semana porsí mismas de todos modos, pero no querían decirles a sus padres, porqueentonces no sería capaz de ir.Lo teníamos todo resuelto. Le dije a mi mamá que iba a pasar el finde semana con Jaden. Aunque nunca había estado en lo de Jaden, sabíaque ella no lo comprobaría. Este sería el momento perfecto para quepueda jugar la casa con el perdedor. Por supuesto, Pris y Aspen ya lohabían resuelto, porque sus padres confiaban totalmente en ellas y penséque era una buena idea alquilar una casa de playa para un par de chicasadolescentes para el fin de semana. Suerte. Los padres de Jaden nuncadaban una mierda de dónde se encontraba. Me sorprendería si sepercataban de que se había ido.H
  • 51. Foro’ Libros del cielo 51¿Qué mierda? Mi mamá podría ser una de esas chicas que siemprepensó que necesitaba un hombre, pero yo sabía que me amaba. No creíaque Jaden pudiera decir lo mismo cuando se trataba de sus padresimbéciles.Ahora, todo lo que tenía que hacer era asegurar el tiempo libre, loque me di cuenta de que no iba a ser tan fácil, ya que no sólo era nuevo,pero Aspen tomaba tiempo libre, también. —Voy a compensarlo, DJ.Cada vez que me necesites. Es el cumpleaños de Pris y hemos tenido estoprevisto por meses. No puedo creer que me extendiera diciéndote estocuando me contrataste.DJ suspiró y mi estómago se hundió un poco más. Tenía muchasganas de pasar el fin de semana fuera de la ciudad con mis amigos. Meimaginé que sería la mejor manera para volver a la normalidad... parapasar el rato como siempre lo hice y luego lo extraño se habrá ido. Ah, y nonos olvidemos de playas y bikinis, ¿Qué hombre no estaría dispuesto a eso?—¿Cuándo sucede esto?—Próximo fin de semana. Puedo tomar turnos extra esta semana siquieres. Voy a ser tu hombre para el resto del verano.DJ pateó sus pies sobre su escritorio. —Tienes una habilidad especialpara conseguir lo que quieres, ¿No?—Sí. Puedo mostrarte cómo hacerlo. Chicas, favores, días libres deltrabajo de jefes de culo frío.DJ se echó a reír. —Estoy casado, así que no hay chicas, y créeme,no soy tan frío.Casi le pregunto por qué se ató a si mismo tan joven. No podría sermás viejo, rondaba los veinte, pero pensé que no sería la mejor manera deconseguir lo que quería. —¿Por favor?—Está bien. Llena el formulario y estás bien para ir.Infiernos sí. —Gracias, hombre. Te lo agradezco. Necesitas cualquierotro cambio de cubiertas y soy tu hombre.—¡Te estoy sosteniendo a eso! —llamó dirigiéndose a mí cuando salíde la oficina.El resto de mi turno pasó volando. Mattie mantuvo la boca cerrada,así que no había pasado mi turno molesto. ¿Cómo iba a estar molesto si detodos modos estaría consiguiendo una casa de playa para el fin desemana?—¡Más tarde chicos! —grité cuando me fui.
  • 52. Foro’ Libros del cielo 52A la salida, Matt me detuvo. —Oye, hay una fiesta mañana por lanoche.—¿Dónde? —pregunté a pesar de que seguramente no iba a ir. Megustaba salir de fiesta, pero no sabía acerca de ser todo “muy amigos”con este tipo.—Esta chica que conocí en el centro comercial. Ella dijo que va a seruna grande. Pensé en hacerte saber. Era bastante caliente y chicascalientes por lo general, viajan en paquetes.Me eché a reír, pero entonces me acordé de que era el chico queme molestaba, así que no lo hice. —Sí, quizá. Voy a hablar con mis amigosy ver qué pasa. —En ese momento Aspen, Pris y Jaden se encontrabantirados en el estacionamiento para recogerme. En lugar de los coches dePris o Aspen, vinieron en el Beatermóvil. Extraño.Jaden bajó la ventanilla. Tenía algo saliendo de los labios.—¡Amigo! Te dije que quería ir contigo. Quiero hacer mi labio,también. —Idiota. No podía creer que se fue sin mí. Habíamos hechonuestras cejas juntos y nuestros labios se suponía que era lo próximo.Él sonrió. —No podrías manejarlo, Cenicienta. Entra en el cocheantes de que tu viaje se convierta en una calabaza.—Hasta luego —le dije a Matt mientras caminaba fuera. Pordesgracia, me seguía. Bueno, no a mí, supongo, porque él se dirigía a lapuerta de atrás, donde Aspen se sentó con su ventana abierta.—Tú todavía vas mañana por la noche, ¿Verdad? —le preguntó. Mispasos calmados. Viendo como Mattie y yo necesitábamos tener unaconversación. ¿No me había hablado de chicas en la fiesta y ahora habíainvitado a Aspen, también? Esto así no iba a volar.—Sí —le contestó, pasándose una mano por el pelo de miel. Mimano empezó a temblar. Cuando ella se inclinó hacia el frente y empezóa hablar con Pris, dejé salir el aire de mis pulmones. Apenas le da la horadel día, como si no le importaba que él estuviera allí, era genial. Seríamucho más fácil romperlo, pensé que el tipo era un tonto.Me deslicé a su alrededor y se inclinó hacia la ventana. —Oye,Woodstock. —Tomé un pedazo de papel fuera de su pelo y hombre,quería volver a hacerlo. Era tan suave como parecía. Me golpeó el deseode darme vuelta y decirle: "Mira, puedo tocarla cada vez que quiero", peroluego me di cuenta que era un poco espeluznante. Como si yo la quisierao algo así y en realidad, sólo quería mantenerla alejada de tipos como ély... bueno yo.—Um, hola, Bastian.
  • 53. Foro’ Libros del cielo 53Abrí la puerta. Aspen se deslizó encima y me deslicé a su lado. —Cuenten conmigo y Jaden para mañana por la noche también, ¿Podría,Mattie? —Como si Jaden pudiera leer mi mente, se rió, y luego paladeófuera del estacionamiento.***PA,Es hora de intensificar tu juego. Es hora de la Operación Ligue. Ahora,sé que no te conozco, pero sólo desde tus correos electrónicos, no parecesun tipo de coqueta real. A diferencia de lo que algunas chicas piensan, elcoqueteo es una forma artística. No es algo que todo el mundo puedehacer. Creo que puedes manejarlo bien y pasa un largo camino cuandose trata de obtener el tipo.Hay una línea fina entre ser coqueta y ser fácil. Tú no quieres parecerfácil, porque, a pesar de lo que tratamos y hacemos que las chicaspiensen, en realidad no queremos una chica fácil, al igual que estoyseguro de que las chicas no quieren un tipo fácil. Déjame saber si tienesalguna pregunta.Doctor Cupido***Doctor Cupido,Muy bien, me siento como una idiota, estoy pidiendo su consejosobre la forma de coquetear, pero como ya parezco lo suficientementedesesperada al hacer esto, me di cuenta de qué diablos. Ayuda el queusted no sabe quién soy, también, pero sólo tendremos que fingir qué esporque realmente no me importa lo que piensa la gente. LOL.Esta es la cosa, he coqueteado un poco. Quiero decir, qué chica nolo hizo, pero es difícil saber lo que los chicos realmente desean. No escomo si nosotras podemos preguntar y ya que te estoy pagando, creo quedebería tener plenamente provecho de la situación, ¿Verdad?Hay esas chicas que andan medio desnudas, luciéndose a sí mismasa los chicos y por alguna extraña razón, los chicos parecen ir por eso. ¿Noes una chica fácil? Usted dijo que los chicos no quieren lo fácil, entonces,¿Qué es lo que quieren? Tengo que ser honesta con usted, lo medio
  • 54. Foro’ Libros del cielo 54desnuda entera no soy yo, y aunque realmente quiero a este tipo, no mesiento cómoda convirtiéndome en alguien que no soy para él. ¿Es eso loque estás pidiendo? Sea honesto, ¿Es eso realmente lo que quieren loschicos en una chica? Tengo una fiesta que se acerca y estoy pensandoque será una buena oportunidad para poner mi coqueteo a la acción.Gracias,PA***PA,Mientras que la cosa semidesnuda es bueno para los ojos, no esrealmente lo que queremos (shh, no lo digas sin embargo). Queremosconfianza, pero no maliciosa. ¿Quieres ser sexy y divertida, pero todavíaen control, me entiendes? no tienes que tratar de controlarnos, pero siestamos encendidos, que pasará independientemente. Control lo es todo.No sólo te hace más deseable (las mujeres fuertes están de moda), perotambién es mejor para ti. Tú sabes, la seguridad y todo eso, sobre todo sihay una fiesta. No abandones ese control, PA. Puedes hacer esto. Déjamesaber cómo va.Doctor Cupido***Jaden se paró frente al espejo de mi habitación, agitando su pelopor lo que parecía extra desordenado. Él me hizo reír. A veces era peorque una niña con su acicalamiento. —¿Cómo estás por allá, Ricitos deOro? ¿Me necesitas para darte una permanente antes de irnos? Ah, y creoque tus raíces se muestran. Podría ser el momento de sacar el peróxido9 denuevo.Me miró en el espejo. —Se necesita tiempo para verse caliente. Talvez debería darte algunas lecciones.—No necesito intentarlo. Siempre estoy caliente.9 Óxido que tiene la mayor cantidad posible de oxígeno. Líquido incoloro e inestable,soluble en el agua y en el alcohol, de múltiples aplicaciones. Su disolución acuosa al 30%se conoce comúnmente con el nombre de agua oxigenada.
  • 55. Foro’ Libros del cielo 55Jaden sacudió la cabeza hacia mí. Ha. No regreso por uno.—Así que, ¿Qué pasa con esta fiesta de esta noche? —preguntó.Me puse mi botón negro encima de la camisa, dejándolo abierto porlo que podría verse mi camiseta de Beastie Boys debajo de ella. No meimportaba la edad o de la escuela que fuese. La gente o me daba lamierda acerca de ellos o me miraba confundido porque no sabían quiéneseran. No es mi culpa que no supieran de la buena música. Además, era micamisa de la suerte. Esta noche, necesitaba un poco de suerte.Después de abrochar el cinturón, de manera que los pantalonescortos no caían, pero aún así sentaba bajo como a mí me gustaban, medirigí al otro espejo para poner la nueva barra10 que mi mamá me regalopara mi ceja. —¿Quién sabe? Pensé que sería mejor que pasarla bien encasa. De acuerdo con Mattie, se supone que debe haber sobra de chicascalientes allí.Una vez que tenía su pelo con eficacia, en mal estado, Jaden sesentó en mi silla de la computadora y se puso los zapatos. —Agradable.Con suerte, habrá un poco de carne fresca.¿Qué era exactamente lo que necesitaba? Mi cabeza se habíajodido últimamente. No estaba seguro de lo que pasaba. —Eso es lo quedijo. Idiota.Jaden se echó a reír. —¿No te gusta?Me encogí de hombros. —No lo sé. No confío en él. Me ha estadopreguntando acerca de las chicas. —Sólo una mentira pequeña. Habíapreguntado por una de las chicas, pero Jaden no necesita saber eso. Élsólo lo tomaría, lo que significa que abría algo equivocado y no teníaganas de entrar en eso esta noche.Jaden juega con su nuevo piercing antes de decir: —Hablando deeso, Pris ha estado actuando extraño últimamente. Me pregunto si todo eldinero de sus padres está volviéndola loca. Es como si haya tenido doblepersonalidad o algo así. En un momento está bien y luego pareceextremadamente enojada conmigo por alguna razón.Sintiendo mis bolsillos, me aseguré de que tenía mi celular y labilletera y luego nos dirigimos hacia la puerta. Jaden se encontraba detrásde mí. —Es una chica. Son siempre raras. Y, sin ánimo de ofender, hermano,pero siempre ha sido un poco enojona contigo.—Es cierto. ¿Qué pasa con eso?10Se está refiriendo a un piercing.
  • 56. Foro’ Libros del cielo 56Me encogí de hombros porque, realmente, no tenía ni idea. Todo enlo que quería centrarme esta noche era pasar un buen rato. Me sentíbombeado, mi pulso bailando por debajo de la superficie de mi piel.Necesitaba una noche para conseguir mi cabeza recta. Era extraño, comome sentía tan fuera de mi juego últimamente. No sabía de lo que pasaba,pero pensaba en la rectificación de esta noche. —¿Estás seguro de que nodebemos tomar el Beatermovil? Ya sabes, por si acaso. ¿De esta forma notenemos que depender de las chicas? —pregunté a Jaden, a mediocamino esperando que digiera que sí, mientras que la otra mitad queríaque dijera que no.Sus ojos se desvían de los míos. —No está realmente corriendo muybien. Podría ser más inteligente sólo ir con ellas.No sé por qué Jaden se avergonzaba de su coche. Le di una mierdasobre él, pero tenía razón, al menos en algo. —K. Lo veremos en misiguiente día libre. A ver si podemos averiguar lo que pasa. —Yo también loharía. A pesar de que no hice todo el trabajo de auto-cosa, ayudaría aJaden si hay que empujar para llegar. Traté de tirar de la puerta abierta,pero él me detuvo.—Sí, claro. Sabemos que no te gusta ensuciarte. —Él se rió, peroluego se puso serio—. ¿Puedo quedarme aquí esta noche, sin embargo? Mipadre está siendo un pinchazo.Tenía la sensación de que había mucho más en juego que lo queJaden dejaba, pero no me atreví a preguntarle. Era una especie decódigo de chico o algo así. Sabía que estaba allí para él y si quería hablarconmigo, lo haría, al igual que si alguna vez me sentía como derramandomis entrañas por mi madre, sabía que Jaden escucharía. No fue algo quehiciéramos y sabía que sólo iba a avergonzarlo si sacaba el tema.—Sí. En cualquier momento. Quédate todo el tiempo que desees.Iba a preguntar, pero se me olvidó. —Podría hacerle sentir mejor si élpensaba que era mi idea. Tiré mi brazo sobre su hombro—. Vamos,hombre. Vamos a asegurarnos de que esta noche sea épica.—Eso es de lo que estoy hablando. —Entonces estábamos fuera dela puerta de la casa de Aspen. No importa lo que hacía falta, iba aasegurarme de que sea una noche que no se olvidará.
  • 57. Foro’ Libros del cielo 577Traducido por: Lucia A.Corregido por Juli_Arga sala se encontraba llena con cuerpos, casi tanapretadamente como el mar de gente en el concierto deGreen Day al que fui el año anterior. Me abrí paso entre lamultitud, Aspen se aferraba a mi camisa desde atrás, Pris se sostenía de ellay Jaden en la retaguardia. Mi estómago se sentía un poco incómodo poralguna razón, por lo que quería encontrar un lugar tranquilo para nuestroasunto pendiente. La cocina era mucho menos concurrida que la sala deestar, pero, aún así, no del todo lo que buscaba, así que me deslicé por lapuerta de atrás y esperé a que se unieran a mí.—Um, la fiesta es adentro, hermano —dijo Jaden.—Lo sé, sólo quería explicar la noche. —Miré a mi teléfono celular—.Son las 9:30 por lo que tenemos que salir de aquí en tres horas por el toquede queda. ¿Seguimos haciendo tres bebidas máximo para el resto denosotros y Pris es el conductor designado?Todos asintieron —Apuesto. Textea si nos necesitas, k? —Le dije a Prisy Aspen. Sabía cómo pensaban los chicos, especialmente cuando habíaalcohol involucrado. Sabía lo que había siempre en mi mente, así queJaden y yo estábamos siempre seguros de mantener un ojo en las chicascuando salíamos. Hubo una vez que un chico se puso un poco demasiadosensiblero con Pris, pero por suerte ella había sido lo suficientementeinteligente como para darle un gancho de derecha y buscarnos a Jaden ya mí. Después de eso siempre dimos con un plan de pre-fiesta, tambiénconocido como el PPP sólo para estar en el lado seguro.—No hagan nada que yo haría. —Sonreí a las chicas, mis ojospersisten un poco más en Aspen. Mi estómago se vuelca.—Eres tan gracioso, Bastian. Está bien, eres un lío alrededor, pero nonosotras. —Aspen puso sus manos sobre sus caderas como si estuvieramolesta. Llevaba algo diferente esta noche. Tal vez algo de Pris porqueL
  • 58. Foro’ Libros del cielo 58nunca la había visto usarlo antes. No muestra mucha piel como las cosasque yo había admirado sobre las otras chicas mientras caminamos a travésde la casa, pero sin duda era más cuando se trataba de Aspen. Era rojo —que siempre había pensado, se veía caliente sobre una chica— sinmangas, con cuello en V que provocaba, pero en realidad no mostraba lamercancía. Un pequeño collar con aspecto de lágrima colgaba haciaabajo y descansaba entre sus pechos. Y coronaba el atuendo con un parde jeans que abrazaban su cadera casi haciéndome gemir.Sí, definitivamente necesitaba estar aquí para ver a las chicas estanoche.Por suerte, era bastante bueno jugando las cosas cuando yo quería,así que, en vez de admirarla, le di un codazo. —Oye, tú sabes que estoy afavor de la igualdad de derechos en el coqueteo y todo eso, perotambién tengo que cuidar de mis niñas. —Maldita sea, era un tipo muyagradable cuando pensaba en ello.—Si no nos vemos antes, vamos a reunirnos a las 11:00 —dije. Sillegamos juntos, salimos juntos, por lo que nos gusta reunirnos paraasegurarnos de que todos todavía tenían un buen momento. Todos parauno y esa mierda. Empujé mis manos en mis bolsillos, sintiéndome muyorgulloso de mí mismo. Tenemos el plan pre-fiesta fuera del camino y ahoraera el momento de que la noche épica empezara.—Bueno, papá. Nos vemos luego, chicos. —Aspen comenzó a tirarde Pris, y cuando lo hizo, vi a Pris inclinarse y murmurarle algo. Aspen negócon la cabeza, mientras se giraba hacia atrás para mirarnos. Pris asintió,Aspen sonrió y desaparecieron en la cocina.—Están siendo raras —le dije a Jaden.—¿Quién? —preguntó, explorando con los ojos la cocina, a travésde la puerta de vidrio.Él tenía la idea correcta, así que murmuré un: —Nada. —Despuésalisé mi camisa y miré a Jaden—. ¿Estás listo para nuestra noche deproporciones épicas?Él dio a su pelo otra sacudida con la mano para asegurarse de queefectivamente se encontraba desordenado. —Nací listo.La sangre bombeaba a través de mis venas con tanto fervor, que nisiquiera aproveché el momento para decirle a Jaden, lo cursi de su últimalínea. Me dirigí a la cocina con mi chico a un lado, en una misión. Íbamos aencontrar a las chicas e iba tener mi cabeza en alto, porque nada buenopodría venir de la urgencia con la que había luchado para tirar de Aspena mí, cuando ella había sido tragada por la multitud.
  • 59. Foro’ Libros del cielo 59***Mattie no se había equivocado acerca de la proporción de mujeresfrente a varones. Había un buen dos a uno, que eran las probabilidadesque realmente me gustan. De hecho, había tantas chicas bailandoalrededor que tenía un tiempo difícil en elegir a cuál quería ir.—Amigo, has encontrado algo malo con cada chica. Estoy a puntode jugar este solo si no puedes tomar una decisión. —Jaden se apoyócontra la pared a mi lado. Una chimenea con un manto lleno de fotos dequien supuse era la chica del centro comercial de Mattie, se encontrabadetrás de él.—No intentamos decidir entre una Big Mac o un sándwich de polloaquí. Se trata de alguna grave mierda. Queremos algo épico, tenemosque ser selectivos.Jaden rodó sus ojos, así que seguí explorando la sala.—¿Qué pasa con ellas? —preguntó, apuntando a una pelirroja y unachica con el pelo marrón oscuro que bailaban entre sí. Mi cuerpo se animóa la vista—. Me quedo con la Roja y tú puedes tener la otra —dijo.—No, no me siento por ella. —Me empecé a poner un pocopreocupado por mí. Es decir, esto era una fiesta y había chicas en todaspartes, pero ninguna de ellas realmente conseguía que mi sangrebombeara, si sabes lo que quiero decir. ¿Qué chico no estaría tratando deligar en esta fiesta?Al parecer, yo...—Bueno, Sebastián. Tú eliges, pero te digo, si no escoges a algunaschicas dentro de cinco minutos, estoy fuera. Por lo menos quiero hacer unpoco de baile, en lugar de mirar fijamente en tu ceño fruncido durantetoda la noche. —Jaden se empujó contra la pared y cruzó los brazos sobreel pecho.—¿Estoy con el ceño fruncido? —¿Por qué tenía el ceño fruncido?—Sí, has mirado irritado desde que dejamos a las chicas. Creo quehas estado saliendo con ellas por mucho tiempo. Estas intercambiandotestosterona por estrógenos. Siento que vas a comenzar a sermonearme alver a las mujeres como más que un trozo de carne en cualquier minuto. —Abrí mi boca, pero Jaden me cortó—. Lo hago. Ya lo sabes, pero tambiénquiero tener un buen momento y si hay una chica que conozco y que megusta y los dos estamos dispuestos, no hay nada malo en ello.Gruñí. Tenía razón.
  • 60. Foro’ Libros del cielo 60Más o menos en ese momento un par de gemelas, jodidas gemelascaminaron a nosotros. Tenían el pelo negro, ojos azules y curvas que derepente realmente, realmente quería conocer mejor. —Guau, cómohemos extrañado las damas toda la noche. —Tomé un paso más cerca,impaciente por hacer que mi pulso se estremeciera.—Me preguntaba la misma cosa —dijo Jaden junto a mí.—Soy Abby —dijo la más alta quien se encontraba al otro lado deJaden—. Y esta es mi hermana, Crystal.—¿Quieres bailar? —pregunté en mi voz más suave. Sí, sabía que erapoco convincente, todo este juego que los chicos y las chicasinterpretaban, pero ¿Qué podía hacer sobre ello? Las personas lo habíanestado haciendo mucho antes de que El Doctor Cupido estuvieraalrededor y lo harían mucho después también.—Me encantaría —respondió. Miré a Jaden y a cualquiera que seasu nombre, ya encerrados en un abrazo. Deslicé mis manos por su cinturamientras ella se envolvía alrededor de mi cuello. La canción era rápida,pero no nos importaba. Su cuerpo se escabullo contra el mío y por unminuto, todo lo que podía pensar era, infiernos sí, pero luego me acordéde que no había comprobado mi teléfono por un tiempo. ¿Qué pasa siAspen o Pris habían mandado un mensaje y yo no lo oí?Déjenme decirles, no es fácil deslizar tu celular fuera de tu bolsillotodo incógnito con una chica que mueve sigilosamente su cuerpo tancerca de ti como puede. De alguna manera, lo logré. Mientras ella estabadistraída, rozando con su mano mi pelo, lo que molestó la mierda fuera demí, comprobé mi teléfono por mensajes detrás de su espalda.Nada.En lugar de estar todo solo como lo había hecho durante la mayorparte de la noche, intenté entrar en lo que estaba haciendo. Tenía unalinda chica en mis brazos. Un chico definitivamente no debería tener quehablarse a sí mismo para disfrutar de eso. —¿Vives por aquí? —preguntécerca de su oído, inhalando una profunda respiración. Maldición. Flores.Odiaba esa mierda.—No. Mi hermana y yo estamos viviendo con mi primo para elverano. Es su casa.—Eso apesta. Me encantaría salir de este lugar por el verano y estásatrapada aquí. —Su mano viajó hasta mi espalda.—No sé... Creo que estoy empezando a disfrutar de ella.Ding! Ding! Ding! Cada campana de advertencia en mi cuerpoestalló. Era bastante obvio que ella simplemente me decía que yo era la
  • 61. Foro’ Libros del cielo 61razón de que estuviera empezando a disfrutar. —Yo… —También, traté dedecir, pero, justo en ese momento, Aspen me llamó la atención en el otrolado de la habitación. Se encontraba con algún tío, sus brazos agitándosealrededor mientras hablaba animadamente. Ella me hacía reír cuando seemocionaba así, hablando con su cuerpo tanto como hacía con su boca.Me reí entre dientes.El chico la atrajo más cerca de él y empezó a balancearse con lamúsica al igual que yo lo hacía con Crystal, pero de repente, no reí más.Los músculos en mi cuerpo se tensaron, como si los hubiera trabajadodemasiado duro y consiguiera un calambre. Sudaba y sentía como sihubiera tenido demasiadas bebidas cuando no lo había.—¿Tú qué?—¿Eh? —pregunté, sobresaltado. No podía creer que se me habíaolvidado que estaba bailando con esta chica.—Dijiste ‘yo’ pero luego te detuviste.Espabílate, Bastian. ¿Que está mal contigo? —Nada. Supongo quesoy muy afortunado de que decidieras venir a visitar, ¿Eh?Pude oír la sonrisa en su voz cuando respondió: —Tal vez.Traté de concentrarme en la chica en mis brazos, verdad que sí, peromis ojos seguían lanzándose al otro lado de la habitación. El tío bailandocon Aspen intentó deslizar su mano por debajo de la parte posterior de sucamisa, y me puse rígido, alejándome inmediatamente de Crystal. Aspenhizo lo mismo con la mano del chico de allí, alzando su nariz a él de unamanera lúdica y alejándose. Esa es mi chica.—¿Estás bien? —Crystal dio un paso atrás y me miró. La chica erahermosa. No había razón en el mundo de por qué debo estar tan distraído,pero lo estaba.—¿Quieres descansar sólo por un minuto? —Tanto como quería estaren ella, ahora mismo no podía y no quería darle falsas esperanzas.Se mordió su labio inferior y luego sonrió. Encontré la esquina mástranquila de la sala que pude, pero aun así me dio una vista para explorarla sala en caso de que lo necesitara. Me paré en la esquina, con Crystaldelante de mí. Ella mostraba una gran cantidad de piel. Mucha más queAspen, pero no tanto como Alex hacia, lo cual era agradable. —Así que,creo que debe haber sido tu primo quien conoció a este chico con el quetrabajo. Él es quien me dijo sobre la fiesta.Crystal pasó sus manos por su camiseta, como si estuviera tratandode suavizarla.—¿Matt o algo así? Paula me dijo acerca de él.
  • 62. Foro’ Libros del cielo 62—¿Ellos empezaron a salir? —pregunté, sin estar seguro de por quéme importaba. Bueno, eso es una mentira, si ellos están saliendo, sabía queél no podía tener a Aspen porque ella no sería tan baja con eso. Lo quesignificaba que no podría salir lastimada y yo podría volver a ser yo mismo.—No lo creo. Ellos no, por lo menos todavía. Aunque quién sabe loque pasará esta noche.Fenomenal. Ahí se fue ese plan.Hablamos por un rato. Era bastante genial, le gustaba reír y meenteré de que su novio la abandonó cuando ella le dijo que se iba por elverano.—Eso apesta. Suena como un imbécil, pero es, probablemente, lomejor, de todos modos. —Era bastante obvio que no iba a conectar conesta chica esta noche y me sentía bien con eso. No me estaba sintiendo ytodo esto y ella parecía todavía enganchada a su ex. Mi noche épicaresultó ser todo lo contrario. Aunque era bastante divertido hablar, por loque no me importaba.—¿Por qué? —preguntó.—¿Cuál es el punto? Las relaciones nunca duran de todas formas.Mejor acabar con ellas rápido en lugar de alargar las cosas. —No meimportaba cómo de hastiado sonaba, era cómo me sentía. Cualquieraque hubiera visto lo que yo, sentiría lo mismo.—¿Un chico que no cree en el amor? Guau, no me cruzo con estotodos los días. —Nunca nos veríamos ojo a ojo en esto, por lo que sólo meencogí de hombros, explorando el espacio, por mis amigos. Vi a Pris de pie,sola en una esquina, su boca apretada. Obviamente no tenía un buenmomento. Justo cuando iba a decirle a Crystal que necesitaba ir a ver a miamigo, vi a Aspen con otro tipo. Tenía una sonrisa engreída en su rostro yella lo miraba, batiendo sus pestañas de una forma que nunca le habíavisto antes.¿Qué hacía? Puso un brazo alrededor de los hombros del chico y élhizo lo mismo con ella. Ellos reían. Con cada segundo que se encontrabanallí, la miraba como si ella fuera su puntuación perfecta para la noche, mitripa comenzó a apretar con más fuerza. ¿Coqueteaba con este chico? Ysi lo hacía, lo cual era súper malditamente raro porque nunca había visto aAspen coquetear antes, pero ¿Por qué no podía quitar mis ojos de ella?—Aw, ¿Así que ella es la razón por la que has estado distraídodurante toda la noche?Le eché un vistazo a Crystal, volviendo a Aspen y luego a Crystal denuevo. —No he estado distraído. —Sí, claro.
  • 63. Foro’ Libros del cielo 63—Está bien. —Suspiró—. Creo que te usé para sacar de mi mente aWill, así que estamos empatados.Esta vez, mi visión se movió bruscamente hacia ella. —¿Qué? Noestoy en ella. Ella es mi B… —gruñí. ¿Por qué sigo diciendo BFF? Lo juro, eracomo si Paris Hilton me hubiera tomado—. Es mi amiga. Estoy atento a ella.Eso es todo.En el mar de gente, encontré nuevamente a Aspen. Ella se levantóen puntillas y susurró en el oído del tipo. —Amigo, ¿Qué está haciendo? —No me di cuenta de que había hablado en voz alta hasta que Crystal merespondió:—Coqueteando.Aspen tropezó. —Parece un poco borracha.—No, tenemos una regla de tres bebidas en el PPP.—¿PPP?—Plan Pre-Party. Ella no bebe mucho de todas formas. No creo quehaya ido más allá de un trago. —Un recuerdo vino a mi cabeza—. ¡Oh!Hubo una vez que los padres de Pris se encontraban fuera de la ciudad.Me atreví a beber esta bebida feroz que Jaden hizo y ella se había ido.Tropezando por el lugar como… —Santo infierno.Como lo hacía ahora. —Tengo que ir.Crystal me agarró del brazo mientras trataba de alejarme. —Supongo que me equivoqué, tú crees en el amor.—Pfff. —Intenté no rodar mis ojos. No estoy enamorado y si lo hiciera,no sería de mi mejor amiga—. No es eso. Es sólo una amiga. —Mi boca sesentía toda pegajosa. Cuando miré otra vez, una mano agarró el brazo deAspen y comenzó a llevarla por el pasillo. No va a pasar, imbécil. Me abrípaso entre la multitud, agarrándolo justo antes de que llegaran a unapuerta—. Gracias, hermano. La tengo desde aquí.Sus ojos se redujeron a mí. —¿Quién demonios eres?Lo ignoré. —Vamos, Woodstock. Vamos a sacarte de aquí. —De pietan cerca de ella, pude ver que definitivamente se encontraba borracha.Sus grandes ojos verdes estaban caídos, con rosa tiñendo la parte blanca.—Estoy muy bien, Baaaasssstian. Tad sólo me ayudaba a encontrarun baño. —Ella le dio unas palmaditas en el pecho.—Bueno, ahora estoy yo. Te puedes ir —le dije a él.Entonces, Aspen agarró su estómago. —Oh, Mierda. Creo que mevoy a enfermar. —Se balanceó un poco. En ese momento, Tad se quitó yme abrió la puerta. Baño mi culo, era un dormitorio con una cama vacía.
  • 64. Foro’ Libros del cielo 64Tengo que recordar su rostro para poder patearle el culo la próxima vezque lo vea.—Uggg —gruñó Aspen.—Vamos a llevarte al baño. —Ella tropezó por lo que la levanté,empujando las puertas abiertas hasta que encontré el baño. Cuandoestuvo en sus pies, cerré la puerta detrás de nosotros y entonces fuecuando sucedió. En lugar de apuntar al inodoro, Aspen se enfrentó a mí.Verde vomito voló por toda mi no-tan-ya-de la-suerte- camisa. ¡UGH!Ella malditamente me debía algo por ello. La volví hacia el baño y la dejéterminar. Con su cabello en mis manos, vació su estómago. Seguí sintiendola amenazante burbuja arriba en mi garganta, pero la retuve abajo.Vomito y yo no vamos bien juntos. Lo último que necesitábamos era unode nosotros devolviendo en el inodoro mientras que el otro lo hacía en labañera.Cuando finalmente terminó, la ayude a ponerse de rodillas, frotandosu espalda. Por favor no vomites. Por favor no vomites. ¿Qué fue con laschicas y el alcohol? Los chicos siempre reciben la mala fama, pero nuncahabía bebido tanto que termine vomitando. —Está bien —dije cuando ellaempezó a llorar.—Odio estar enferma —balbuceó Aspen. Seguí alisando su pelosuelto y deslizando mi mano por su espalda.—¿Estás bien?—No... —Sus ojos se empezaron a cerrar, pero lo impedía volviendo aabrirlos nuevamente.—Estoy aquí, Woodstock. ¿Vas a estar enferma de nuevo?Ella sacudió la cabeza. Tomé un poco de papel, lo mojé y le limpié lacara. Me sentí como un idiota, pero sabía que ella no querría ir por ahí deesta manera. Me quité mis dos camisas y arroje mi camisa de los BeastieBoys cubierta de vomito en la basura, antes de ponerme la otra de nuevo.Yo quería llorar. Era una bonita camiseta. —Te voy a levantar. —Balbuceando algo que supuse que era un bien. Me agaché y la recogí enmis brazos—. Vamos a llevarte a casa. —Su respuesta fue envolver susbrazos alrededor de mi cuello.Donde quiera que ella me tocara, era como pequeñas corrientes deelectricidad estallando debajo de mi piel. Era extraño como el infierno,pero del tipo que se sentía bien, demasiado. Tan pronto como llegué a lapuerta de entrada, tanto Jaden y Pris estuvieron a mi lado.—¿Qué pasó? —preguntó Pris.Al mismo tiempo que Jaden dijo: —¿Está bien?
  • 65. Foro’ Libros del cielo 65—Estamos bien. Sólo un poco demasiado bebida. —Cuandollegamos al coche, Jaden, de alguna manera se aseguró que Aspenestuviera atada, mientras seguía acostada con su cabeza en mi regazo.—No sé cómo voy a llegar con ella a mi casa, Bastián. Mis padresvan a alucinar —dijo Pris desde el asiento delantero.Aparté su suave cabello lejos de su cara. —Puede venir a casaconmigo. Estoy bastante seguro de que mi mamá va a salir.Pris nos dejó a todos en mi casa. Jaden se quedó abajo, planeandodormir en el sofá, y llevé a Aspen hasta mi habitación. Después de que lahabía arropado toda, empecé a alejarme.—Bastián... No te vayas. —Su voz era apenas un susurro.Cerré mi puerta con llave. —Estoy aquí.Una sonrisa curvo sus labios y luego se fue. No había nada quepudiera hacer, pero caí en la destrozada silla del computador y mepregunté cómo me metí en este lío. El objetivo de la noche había sidolibertad. Encontrar una chica que estuviera interesada, escuchar música,bailar y sacar de mi mente todas estas otras pesadas cosas: olvidarme demamá y el perdedor, olvidar mi confusión con Aspen, ayudar a Jaden,bloquear lo que pasaba en casa. En cambio, acabé con vómito verde enmí no-muy-afortunada-camisa y sentado en mi apretada silla mientrasmiraba a una chica dormir en mi cama.Ahí tenía mi épico, porque a pesar de cómo resultaron las cosas, yono estaría en ningún otro lugar. No quiero que nadie más cuide de ella.Vea su sueño. Sujete su pelo. La lleve en coche. Por supuesto, podríahaberlo hecho sin la parte del vomito por el bien de ambos, pero ademásde eso, prefiero estar con ella que nadie más. Prefiero estar aquí que bailarcon Crystal o cualquier otra chica.Es entonces cuando me golpeó. ¿Cómo había sido tan tonto?¿Cómo pude ser tan idiota? ¿Y cuándo infiernos ocurrió? ¿Cuándo lascosas habían cambiado o habían sido siempre así, pero no me habíadado cuenta?Parecía como si estuviera enamorado y de mi mejor amiga.Estoy jodido.
  • 66. Foro’ Libros del cielo 668Traducido por Dani OCorregido por KatieGeehora, no soy un científico ni nada parecido, pero me dicuenta que toda teoría necesita ser comprobada. Y así delejos, pienso que toda la cosa de Estoy-enamorado-de-mi-mejor-amiga era eso, una teoría. Quiero decir, nunca había estadoenamorado antes. ¿Cómo podía estar seguro? Podría ser falta de atenciónfemenina, rebelión, o no sé, delirio o algo parecido. Cosas extrañas habíanpasado. Saltar a la conclusión que estaba enamorado, era sólo… ¿Cómoes que se llama? ¿Hipótesis? Mi maestro de ciencias estaría tan orgulloso. Elmodo en el que lo veía, no estaba lo suficientemente educado en el amorpara hacer una suposición acertada acerca de eso. Especialmente desdeque ni siquiera estaba seguro si creía en él.No estaba seguro si antes había visto a alguien enamorado. Mi papálógicamente no amaba a mi mamá, desde que nos abandonó.Obviamente tampoco me había amado. Mamá pensó que estaba muyenamorada, pero mira todas esas relaciones que ha tenido. O todas laspersonas ponían mucho empeño en algo en lo que era fácilmente caer,no sólo mi familia. Antes de que comprometa mi eterna devoción (No esque alguna vez haría eso), pero antes de decidir si quería hacer algoacerca de esto o no, necesitaba averiguarlo.La cosa era, no estaba seguro de cómo hacer eso. ¿Ignorarla,aparecer dónde ella estaba o flirtear con ella, cómo lo hacía con misclientes? Siempre podría tratar de coquetear con ella, lo cual disfrutaríamucho, pero:1. Estaba bastante seguro que si empezaba a besar a Aspen, estaríahablando con voz chillona cuando ella terminara conmigo.2. Se suponía que el amor no sólo se trataba de besarse, ¿Cierto?Quiero decir, hice eso con las otras chicas y sabía malditamente bien queno las amaba.A
  • 67. Foro’ Libros del cielo 67El Doctor Cupido está en territorio desconocido y eso apestaba.Di click en el cuadrado rojo en la esquina derecha de mi correo. PAno me había respondido de vuelta, así que no sabía cómo había ido suprimer flirteo.Con suerte, funcionaría para ella. Al menos alguien conseguiría loque quería, incluso si no lo era. Por supuesto, eso podría ser porque yo notenía ni idea qué era eso, pero ¿Por qué llevar la cuenta?Cuando me di la vuelta para caminar hacia mi armario, paraalcanzar mi guitarra, un suave golpe vino de la puerta de mi habitación.Gruñí sabiendo que era mi mamá. Y no estaba de humor para su actitudde persona-feliz-y-entusiasta. Rápidamente me di la vuelta y le abrí lapuerta.—Hola, Ma.—Hola, muchacho. ¿Trabajas hoy? —Entró a mi habitación y robó misilla. Me dejé caer en la cama, suponiendo que íbamos a hablar de algoimportante, una trascendental conversación que no tenía ganas de tener.Ella nunca entraba a mi habitación, así que esto tenía que ser grande. Elmiedo corrió a través de mí, ganando velocidad. ¿Acaso Roger le habíapreguntado algo? ¿Se iba a casar? ¿Había él roto con ella? ¿La habíaherido? Alejé todas mis suposiciones y le respondí.—En un par de horas. ¿Qué pasa? —Traté de concentrarme en micama y como seguía oliendo como la canela de Aspen.Tomé un gran respiro y al mismo tiempo, me di cuenta que habíaperdido la cabeza. ¿Estaba tratando de olfatear la cama? Si esto eraamor, realmente te jodía.—¿Aún tienes planes con Jaden para este fin de semana? —Ella seveía nerviosa, sacando hilitos de su camiseta. Uh-Oh. Aquí vamos. El miedose incrementó.—Sí.—Roger me pidió que me fuera lejos con él durante el fin de semana.Estamos pensando en una pequeña cama, desayunar junto a la costa y…Sostuve en alto mi mano.—Ma, en realidad no quiero los detalles —Especialmente cuandopodía pensar por mí mismo. Sabía que si el viejo Rog quería declarársele amamá, un fin de semana en una pequeña cama y un desayuno junto a lacosta serían la ocasión perfecta para hacerlo. Imbécil, ¿Cuál era el puntode preguntarme si él no planeaba esperar por mi respuesta?
  • 68. Foro’ Libros del cielo 68No podía decirle nada de eso. Teniendo en cuenta que ella no sabíaque yo sabía, además, podía ver las pequeñas chispas brillando en sus ojosy la última cosa que quería hacer era ser el responsable de la desapariciónde ellas. Así que me encogí de hombros.—Seguro. Como sea. No voy a estar aquí de todos modos —Nisiquiera me parecía raro que mi madre me estuviera pidiendo permisopara irse con un chico. Ella hacía un montón de cosas con las que noestaba de acuerdo, pero siempre habíamos sido un equipo. Cuando algúnimbécil rompía su corazón, yo era el que ayudaba a juntar los pedazos. Asíera como funcionábamos.Una sonrisa cruzó su cara.—Él es especial, Sebastián. En serio, Roger es diferente —Mis ojosautomáticamente empezaron a rodar, pero los detuve cuando unaimagen de Woodstock se deslizó en mi cabeza. Traté de empujarla fuera,pero siguió allí. Pegamento mantuvo mi boca cerrada, y era como si unaparte de mí quisiera abrirla, pero la otra parte se negaba a hacerlo.¿Qué tan vergonzoso sería preguntarle a mi mamá acerca dechicas? Demonios, sabía mucho más sobre mujeres que tipos como Roger,que me doblaban la edad. Pero no era sólo una chica, era Aspen. Ella eradiferente.Miré alrededor de mi habitación, medio esperando ver una cámaraescondida o a Jaden en algún rincón de mi habitación viéndome titubear.Cuando estuve seguro de que estábamos solos, rasqué una invisiblepicazón en mi cabeza, de manera que mis brazos bloquearan la vista demamá sentada enfrente de mí.—Así que, ¿Cómo, umm… sabías que lo amabas o lo qué sea?Me sentí tan perdedor. Yo era el Doctor Cupido. Se suponía quetenía que conocer a las chicas. Conocerme a mí mismo, y aquí estaba,preguntándole a mi madre cómo sabía cuándo estaba enamorada. ¿Enqué momento mi vida se había convertido en este drama? ¿Cuándo perdíel control de todo?Cuando ella no respondió, dejé caer mi brazo para mirarla. Ojosensanchados encontraron mi mirada, lo había arruinado totalmente. Ellanunca me dejaría en paz con esto y a diferencia de Jaden, ella no seestaría burlando de mí, sino que ella estaría contenta. Eso era mucho peor.—¡No para mí! Soy demasiado joven y tengo mucha diversión pordelante como para ir y pensar que estoy enamorado, es sólo que… Jaden.Sí, Jay conoció esta chica y está todo loco por ella y me está preguntandocómo sabía si él la amaba o no, así que decidí que no pasaba nada si
  • 69. Foro’ Libros del cielo 69preguntaba. —Y divagar. ¿Desde cuándo empecé a divagar? Primero aMattie sobre Aspen y la cosa hippie y ahora esto.Prácticamente podía ver el feliz suspiro salir de la boca de mi madre.Estoy seguro que su corazón estaba haciendo alguna danza del amor ensu pecho.—Está bien, lo sabes, Sebastián. Mis errores y los de tu padre, esono…—¡Ma! —la interrumpí—. No vayas allá, ¿Está bien? Dije que no erasobre mí. No juguemos a Oprah —Me levanté y cogí mis zapatos.¿En qué demonios estaba pensando?Ella me detuvo con sus palabras.—Muy bien. Entonces dile a Jaden que en realidad no puedoexplicarlo. Es sólo algo que sabes. Quieres cuidar de ellos y dejarlos que tecuiden, también. Ellos te hacen feliz como nadie más puede.Arrojé los zapatos al suelo y me senté de vuelta. Esto era un granerror. No pude evitar preguntarle.—Pero, ¿Vale la pena? ¿Todas las veces que has sido herida?¿Cómo hago, quiero decir, cómo hace Jaden para saber que no la dejaráo que terminará hiriéndola?Había visto a mamá llorar tantas lágrimas, algunas de ellas por culpade mi propio padre, que no me podía arriesgar a hacerle eso a Aspen…—Oh, cariño. —Mamá se levantó y sentó junto a mí en la cama. Mispiernas pedían que las moviera para aligerar la tensión de estaconversación, pero de pronto eran muy pesadas. Como si algo lasmantuviera sujetas al feo tapete marrón de mi habitación—. Nunca sabeslo que va a pasar. Tienes que tener fe. Todo el dolor del corazón que hesentido ha valido la pena. He conocido a Roger y estoy dispuesta aarriesgarme a otro dolor, no sólo porque piense que él lo vale, sino porqueyo también lo merezco.En verdad no podía entender lo que ella quería decir. Seguro, es fácildecir que algo valía la pena, pero no sabía si estaba de acuerdo. ¿Cómosabías de antemano si en verdad valía la pena? ¿Cómo sabías si podíaslidiar con las réplicas? No sabía si quería correr el riesgo. ¿Qué si yo teníarazón y toda la cosa del amor era un cántaro y terminaría perdiendo aAspen? ¿Mi mejor amiga?—Pienso que Jaden debería ir por ello. Por primera vez en muchotiempo, mi vida se siente bastante perfecta. Tengo el mejor hijo del mundoy un novio al que amo. No hay nada más que quiera.
  • 70. Foro’ Libros del cielo 70Resoplé, tratando de sonar más animado de lo que me sentía.—Eres tan chica.Mamá me abrazó.—Te amo, Sebastián, y dile a Jaden que no creo que él alguna veztenga que preocuparse por herir a una chica. Tal vez no lo quiera admitir,pero su corazón siempre está en el lugar correcto.Ambos sabíamos que no estábamos hablando de Jaden.—Hmmm, tal vez él pueda usar esa excusa en el futuro cuando estésiendo un idiota.Rió.—Probablemente no es una buena idea. —Luego suspiró y añadió —. Eres la mejor cosa en mi vida, Sebastián. Soy tan afortunada de tenerte.Esto se estaba poniendo demasiado pesado para mí, así queenarqué una ceja, aún tan confundido como siempre.—Sí, eso es lo que todas las chicas dicen, Ma.***Aspen me recogió ya que ambos trabajábamos el mismo turno esanoche. Era extraño, el golpeteo errático de mi pulso como si estuvieranervioso de estar alrededor de ella o algo. Sebastián Hawkins no se poníanervioso alrededor de las chicas. Me hacía sentir como un pez fuera delagua. No, esa no era la analogía correcta. Un pez fuera del aguaprobablemente se sentiría como si estuviera muriendo y no me sentía así.Mis palmas estaban sudorosas, el latido de mi corazón como un tambor,mis músculos activos como si hubiera tomado cinco tazas de café.—Oye, ¿Estás bien? —Ella tocó mi pierna con esas nuevas, brillantesuñas a las que aún no estaba acostumbrado.La miré en su camiseta tipo polo de DJ y sonreí. Bueno, traté desonreír pero se sintió más como una mueca.—Estás siendo raro y te ves como si fueras a vomitar. —Me dio unmanotazo—. Oh Dios mío, ¿Estás en algo, Sebastián?Sí. El tren loco, porque creo que estoy enamorado de ti.
  • 71. Foro’ Libros del cielo 71—Demonios, no. sabes que presté atención a todas esas charlas desalud “Este es su cerebro. Este es tu cerebro en las drogas”. No me metocon esa mierda.Se encogió de hombros.—Lo sé, pero, no lo sé. Las cosas han estado diferentes últimamente.Solo quería estar segura de que sigues siendo el mismo Sebastián queconozco y amo.Te amo también. ¿Qué demonios estaba mal conmigo? Alguiennecesitaba dispararme antes de que me convirtiera en un cachorrobabeante enfermo de amor.—Nah. Sigo siendo el mismo. Eres la misma. Nada ha cambiado. —Excepto que nada era lo mismo. Todo era diferente.Aspen se rió y pequeños temblores salieron de mi cuerpo. Su risahacía que quisiera hacerlo, también.Permaneció callada por un minuto antes de suspirar.—Es inevitable, sabes. Que las cosas cambien.—Nosotros no. —No quería perderla. Ese era mi más grande miedo.Tantas personas entraban y salían. Además de mamá, Jaden, Pris y Aspenque han sido los únicos que se han quedado.—Siempre serás mi pequeña hippie, Woodstock. —Mis dedospicaban por alcanzarla y cogerla.Una sonrisa tiró de sus labios.—Excepto que no soy una hippie. Lo sabes.Ella estaba en lo cierto. Nunca había sido tan mala como sus padres.Cuando me di cuenta que no discutió por la parte donde dije que era mía,me recosté en el asiento y me relajé por primera vez desde que me subí enel auto.—Lo sé. Sólo eres tú. Eso es lo que te hace tan malditamente genial.Quiero decir, Sebastián Hawkins no es el mejor amigo de cualquiera.Y ella era una de las chicas geniales. Del tipo que le dije a PA que loschicos no notaban. Yo no lo había hecho. No hasta hace poco.Aspen se rió de nuevo.—Nadie me hace reír como tú. Las cosas han estado un pocojodidas últimamente. Me sigo sintiendo mal por lo que pasó. ¿Quieres saliresta noche después del trabajo? A menos de que tengas planes o algo…
  • 72. Foro’ Libros del cielo 72Mi estómago se tornó pesado. Esta era la oportunidad para probarmi hipótesis. Por primera vez en mi vida estaba emocionado por unexperimento de ciencias.—Para ti, Woodstock, mi horario está completamente abierto. —Ahora sólo tenía que esperar que una vez que tuviera mi respuesta, sabríaqué hacer acerca de ello.***—Voy a correr a casa a darme una duchar rápida y vuelvoenseguida —le dije a Aspen cuando llegamos a su casa a eso de las 11:30de la noche.—¿Puedes usar mi ventana? No quiero que mis padres sepan queestás por aquí tan tarde.Gemí.—Sólo cuélame contigo. Todas las luces ya están apagadas, así queya están dormidos.Sí, sabía que estaba siendo perezoso, pero toda la cosa de laventana era bizarra. Además, las alturas eran un poco atemorizantes.Incluso en la negrura de la noche, aún podía ver el ceño fruncido enla cara de Aspen. Vacilé por un minuto, casi diciéndole que escalaría laestúpida ventana, pero estaba cansado después de un largo díahaciendo pizzas así que, en su lugar, sólo le dije:—¿Por favor?Pisó fuerte.—Está bien. Estás tan echado a perder, Bastián. Estaré en mi puertaen quince minutos. Si no estás allí, no vas a entrar. —Ella se alejó antes deque pudiera responder.Con un rebote extra en mis pies (Sí. Estoy totalmente consciente de loestúpido que suena eso), corrí a mi casa y entré.La luz brillaba por debajo de su puerta así que sabía que mamáestaba despierta. Probablemente leyendo uno de esos romances dignos-de-vomitar que le gustaban.—Pasa —llamó desde la habitación. Abrí la puerta lo suficiente sólopara meter mi cabeza por la rendija, bastante seguro que estabaencorvada en su cama con un libro con un tipo en la portada con elcabello más largo que el de ella.
  • 73. Foro’ Libros del cielo 73—Voy a ir con Aspen a ver una película. Estaré de vuelta tarde. —Mamá era bastante indulgente, pero aún más cuando se trataba deAspen. Tenía un toque de queda, justo como los otros chicos, y si le dijeraque iba a ver una película en la casa de cualquier otra chica a lamedianoche, sería un gran infierno que no. Pero porque era Woodstock,recibí una gran sonrisa.—Diviértete. Y dile que dije hola.—Gracias Ma. —Entré en la habitación y me incliné hacia ella, le diun gran abrazo y luego me fui. Conocía a Aspen bastante bien para saberque si no estaba en su puerta en quince minutos, ella no me daría otraoportunidad. Me gustaba eso de ella.Tan pronto como me detuve en el porche, la puerta se abriósilenciosamente. Me quité mis zapatos y los dejé en el porche,deslizándome escaleras arriba en medias. La cosa genial era, que suspadres habían hecho algunas remodelaciones hace unos pocos años y suhabitación estaba en el primer piso en el extremo más alejado de la casa.Estábamos bastante seguros aquí arriba, siempre y cuandopermaneciéramos callados.—¿Qué quieres ver? —preguntó.Por primera vez desde que entré, la miré en verdad. Había tomadouna ducha también, porque su cabello estaba húmedo, cogido en laparte superior de su cabeza en una especie de moño. Sus lentes decontacto estaban fuera y un par de gafas con alambre en los bordesestaban sobre su nariz. Usaba un par de pantalones de pijama negros conun top morado.Y, santa mierda, quería tocarla. Quería sentir el tirante de su camisabajar por su hombro y espalda. Su piel se veía tan suave, tan cremosa quecasi necesitaba tocarla sólo para asegurarme que era real. Quería ponermi lengua en ese pequeño hueco en la base de su garganta y, por primeravez, me pregunté a qué sabía ella. Qué sentiría al besar a Woodstock.¡Woodstock!No se debería ver bien vestida así, toda cómoda. Pero lo hacía.Mucho mejor que Alex en sus escasas camisetas o Abby y Cristal en lafiesta.Salté como una pequeña niñita cuando ella aplaudió en frente demi cara.—¿Hola? ¿Estás cansado o algo? Estabas totalmente ido por unminuto.Sacudí la cabeza.
  • 74. Foro’ Libros del cielo 74—Estoy genial —dije, tratando de aparentarlo bien cuando estabatodo menos genial en ese momento. Ella no debería verse tan caliente eneste momento, pero lo hacía.¿Acaso esto era de lo que se trataba el amor? ¿Pensar que unachica se veía hermosa en su pijama y sus gafas? ¿Que probablemente yoera el único chico que ella había dejado que la viera usándolas? ¿Era esauna cosa buena o una cosa mala?—Entonces, ¿Qué película querías ver? —preguntó, sus manos sobresus caderas.—Ummm, siempre y cuando no sea un romance todo está bien. —Me senté en su cama, mi espalda contra la cabecera.Tenía lo suficiente por lo que preocuparme en mi propia vida paracontemplar un feliz para siempre de dos malos actores en una pantalla.—¿Comedia?—Sip. —Tomé unas pocas profundas respiraciones, tratando deaclarar mi cabeza.Puso una película de Will Ferrell y se sentó junto a mí. Habíamoshecho esto un millón de veces, recostados en contra de la mismacabecera, nuestros brazos tocándose mientras veíamos una película, peroesto se sentía diferente. Mi piel hormigueaba un poco donde ella metocaba. Estaba totalmente consciente de ese lugar más de lo que heestado consciente de algo en toda mi vida. No sabía si quería elsentimiento de irme lejos o sentirlo para siempre.—Entonces… nunca dije gracias por lo de la otra noche —Ella dejócaer su cabeza en mi hombro—. Dios no sé que me pasó. Estaba un poconerviosa por algo. Debí haberme visto como una idiota.Puse mi brazo alrededor de sus hombros.—Aww, no te preocupes por eso. Todos nos hemos emborrachado yvomitado encima de un amigo alguna vez. Pienso que es parte de un ritualadolescente.Su voz era sueva cuando habló de nuevo.—Sí, pero iba a entrar en una habitación con un chico que ni siquieraconocía, Bastián. ¿Qué habría pasado si tú no estuvieras allí?La empujé un poco más cerca, tratando de decirle que siempreestaría ahí. Odiaba cuando las chicas se molestaban, especialmenteAspen y todo lo que quería hacer era mejorarlo.—Pero lo estaba. Ahí está todo el punto de la amistad. Nos cuidamosentre nosotros.
  • 75. Foro’ Libros del cielo 75Ella empezó a raspar una de las letras de mi vieja camiseta. Cuandose encontró con un pedazo rebelde, empujó y su mano terminó tocandomi estómago y silbé entre dientes, como si nunca hubiera sido tocadoantes por una chica.—Te refieres a que cuidas de nosotros. Siempre estás cuidando a laspersonas y ni siquiera te das cuenta de ello. Yo, Jaden, Pris. —Inclusoaunque no creía ninguna palabra que decía, la dejé continuar disfrutandomucho lo que ella decía—. ¿Piensas que cualquier otro chico de nuestraedad habría sostenido mi cabello mientras vomitaba después de arruinarsu camiseta favorita? ¿Cargar a su estúpida amiga borracha y dejarladormir en su habitación mientras él dormía en una silla? Nop. Solamente tú.—Tal vez no estás pensando que estaba coqueteando con unachica cuando casi desapareciste con ese chico. Fácilmente podríahaberlo arruinado y no estar ahí cuando tú me necesitabas —No podíaevitarlo. Su piel me estaba llamando demasiado. Yo era un chico y ella erauna chica y ese maldito magnetismo me hizo hacerlo. Dejé mi mano caerencima de su hombro. Lo hice suave, como a las chicas les gustaba,susurrando mis dedos alrededor de la piel que había estado admirando.Dios, ella se sentía bien. ¿Por qué las otras chicas no se sentían de estamanera?—Pero aún así viniste. Dejaste a esa chica y me encontraste cuandote necesitaba. Tú.Tocó mi costado. Era un toque tan amigable que casi quería gemir.Aquí estaba yo, saboreando la sensación de su piel y ella me estabaempujando. Lindo. ¿Cuándo me convertí en esa clase de chico?—Sebastián Hawkins, eres un guardián. Nunca lo admitirás, porqueestás demasiado ocupado siendo el Señor de las Chicas, pero cuidas delas personas. Tu madre… yo…Y ahí fue cuando mi ánimo decayó.—Pfft. —La empujé lejos de mí—. Hago un trabajo de mierdacuidando a mamá, Woodstock. La has visto llorar tantas lágrimas casi tantocomo me ves a mí a diario y ahora ella tiene a este tipo nuevo. Fui aalmorzar con ellos el otro día y él era bueno. Jugando el papel de tipobueno e incluso me dijo que quería casarse con ella, pero ni siquiera sé sipuedo confiar en él.Las puertas de la represa estaban abiertas y aunque sé que mearrepentiría de esto, no me podía detener.—Como que confío un poco en él, ¿Sabes? Creo que quiero esavida normal con dos padres en casa; pero, ¿Qué pasa si lo hago y él lahiere? Me enferma no ser capaz de protegerla.
  • 76. Foro’ Libros del cielo 76Aspen se acercó a mí. Ahora estábamos cara a cara, sus piernascruzadas en esos estúpidos, sexys pantalones de pijama.—Ella es tu madre, Bastián. No es tu trabajo cuidar de ella y noimporta si confías en el tipo o no, ella es la única que puede tomar suspropias decisiones. Y no hay nada mal con querer ser normal. Te lomereces. Puede que seas engreído y arrogante, —Ella alcanzó mi mano—,pero te mereces tener lo que quieras. Mereces todo.Me pregunté si ella seguiría pensando eso si supiera que lo quequería era a ella. Traté de sonreírle, antes de que me retractara. Asentí conmi cabeza y ella se recostó de nuevo junto a mí para seguir viendo lapelícula.
  • 77. Foro’ Libros del cielo 779Traducido por Marie.Ang ChristensenCorregido por KatieGeel resto de la semana transcurrió en una nebulosa. DJ habíaaceptado mi oferta y había tenido que trabajar cada díaseguido hasta que llegó el viernes. Quemado. Pero al menossabía que iba a tener algo de movimiento de dinero extra cuandovolviera, puesto que ya había sacado algo de mi escondite para el fin desemana. De acuerdo con Pris, la casa que teníamos debería serabastecida con alimentos, pero pensé que habría algunas cosas que noquisiéramos hacer mientras estábamos ahí.Hablando de efectivo, tomé un pequeño descanso de mi embalajepara levantar mi cuenta de Dr. Cupido. PA aún no había hecho contactoconmigo. Estaba un poco preocupado. Espero que ella no haya tenidoningún problema y las cosas estuvieran todavía en marcha. Esos cincuentadólares serían muy útiles después de este viaje. Además, que el tipo decosas esperadas le resultaran a ella. El amor estaba en el aire y toda esamierda.Porque yo había decidido que es lo que era. Estaba enamorado. Dealguna manera me asustó como un infierno, pero ¿Qué podía hacer?Además de averiguar el siguiente paso, el cual necesitaba estar haciendo.¿Quería creer en mamá e ir con todo lo que el destino y la basura decreer, o quería fingir que nunca había dado un viaje en el loco tren yregresar a cómo eran las cosas? ¿Cuándo no había pensado en besar ytocar a Aspen cada dos segundos?Pero entonces, yo ni siquiera estaba seguro de que podía hacer eso.Cuando vi un nuevo mensaje en mi carpeta del correo electrónico,hice clic en el pequeño ícono.Dr. Cupido,E
  • 78. Foro’ Libros del cielo 78¿Puede decirme que lo he estado evitando? Cometí un error. Unogrande.—Maldición —murmuré. Había estado temiendo esto.Pensé que tenía un plan de juego en mente. Cuando llegué allí,hablamos un poco, pero luego nos fuimos por caminos separados.Entonces lo vi hablando con otra chica y tuve una especie de desánimo.Sé que es estúpido, él es un chico y fue una fiesta, pero perdí mis nervios.Pensé que si bebía un poco, que ayudaría a soltarme… Lo cual no estotalmente como yo. Desafortunadamente, me sentí un poco demasiadosuelta.Mi cuerpo salió disparado hacia adelante en la silla, como siacercándome más a la pantalla leería el mensaje más rápido. Yo no sabíalo que era, pero algo de esta nota me era familiar.Me perdí. Como, la forma más borracha en la que he estado. Fue undesastre. Flirteé con el chico equivocado, casi terminé encerrada en uncuarto con él, vomité, arruiné su camisa de la suerte y ¡Tuve que dejar queme sacara de la fiesta mi mejor amigo!Mi corazón estaba tronando como loco ahora. ¿Era esto lo que yopensaba que era? Mi pierna rebotó descontroladamente mientras bajaba.No creo que vomitar haga ver realmente sexy a una chica. Metí lapata completamente. ¡Este es el tipo de cosas que mantienes totalmenteen el territorio de amigos! Soy la chica que trató de ser alguien que no era,caí en su cara y ahora, en vez de darse cuenta cuando uso una camisetarealmente linda y pinto mis uñas, seré la graciosa que vomitaba por toda lafiesta.—¡Santa mierda! —Salté de mi silla. PA era Aspen. Tenía que ser. Lasfiestas fueron la misma noche, ella vomitó, se dejó llevar, arruinó mi camisade la suerte. Todo comenzó a tener sentido. Todas las pequeñas piezasbastante obvias del rompecabezas que debí haber resuelto mucho antesde que comenzaran a encajar juntas. Le dije a PA ser extra simpática parael chico y Aspen me trajo la búsqueda de empleo. Le dije que lo ignorara y
  • 79. Foro’ Libros del cielo 79ella escapó de mí en la bóveda. Hablamos en la fiesta, nos separamos yluego comencé a hablar con Crystal. Ella le habló al chico, me vio con unachica, y luego quedó destrozada—. De ninguna maldita manera—. Paséuna mano a través de mi cabello, todo de una inesperada sensaciónmucho mejor acerca de esta cosa del amor que tenía hace unos pocosminutos atrás.Los diferentes tipos de ropa, las uñas, el cabello, todo esto había sidoporque a ella le gustaba. ¡Yo era un tonto! Bueno, esto no suena tan biencuando lo digo de esa manera, pero somos amigos. Ella lo había dicho enel principio. Que me gustan las chicas que usan camisas demasiadopequeñas y, bueno, no es que yo estuviera muy orgulloso para admitirlo,pero creo que Alex probó esa teoría, pero el infierno, ella me quería.Ella me quería.Aspen me quería. Me retrocedí en la silla, mi cabeza apoyadacontra el respaldo. De repente, esto era la emoción surgiendo dentro demí. Por alguna razón, era mucho más fácil aceptar cuando sólo yo laquería, pero sabiendo que ella sentía lo mismo lo hacía real. ¿Qué si ellaquería ser mi novia? Considerando que ella vino a mí – El Doctor Cupido –para reunirse con, bueno, conmigo, estaba bastante seguro que esexactamente lo que ella quería.Nunca había hecho la cosa de la novia. Demonios, me reía de loschicos que hacían eso a mi edad. Pero entonces, se trataba de Aspen yme había dado cuenta que la amaba, por lo que deben cambiar lascosas, ¿Cierto? Sólo cinco minutos atrás, no había estado seguro de quequería ir allí, sin embargo. Yo nunca me perdonaría a mí mismo si le hicieraa ella lo que incontables chicos le habían hecho a mi mamá.Inclinándome hacia adelante, empecé a leer de nuevo.¿Cómo hago para volver de esto? ¿Es posible? Y no puedo creer quevaya a admitir esto ante ti, como no te conozco, pero imagino que estábien. ¿Qué pasa si empiezo a tener dudas?¡No! Mi estómago se encogió. ¡No tener dudas!—¿Qué he hecho? —Maldita sea, las chicas eran confusas. Penséque lo tenía resuelto, pero estaba equivocado. ¡Tres líneas atrás yo legustaba y ahora ella no está segura!¿Alguna vez has tenido contacto con chicas que piensan quequieren una cosa, pero luego la clase de preguntas es acerca de otra?
  • 80. Foro’ Libros del cielo 80Dios, ¡Soy un desastre! Ignora la parte de las dudas. Sólo necesito tu ayuda.Puedo pagarte las horas extras o lo que sea desde que soy la única quefastidia esto tan mal. ¿Qué debería hacer?PA RocksP.D. Otro que sí. ¿Qué debería hacer la chica si él aún no pareceinteresado?Yo estaba definitivamente interesado.A pesar de que estaba prácticamente temblando en mis Vans, estocambió todo. Yo era el maldito Doctor Cupido. ¿No les digo a las chicasque decidir quiénes eran y con quién seguían? Bueno, era tiempo dedecidir quién era yo.Destellos de la otra noche vinieron a mi cabeza: cómo su piel sesentía bajo la mía mientras la tocaba, le hablaba. La prisa protectora quehabía sentido cuando ese imbécil trató de llevarla a la habitación. Elaroma a canela y la forma en que amaba como ella lucía toda hecha unovillo en mi cama. La prisa que sentí de tenderme con ella. Nunca habíacorrido en toda mi vida y seguro no tenía la intención de comenzar ahora.Tenía que demostrarle que ella no estaba atrapada en el territorio deamigos. Que, aún cuando ella se caiga en su rostro, yo la levantaría denuevo y no tenía que ser ningún otro que Woodstock por mí. Mamá estaríaorgullosa. Cuando llegó a Aspen, pondría cada uno de esos cursis libros deromance que ella lee para avergonzar. Cuidado, mundo. El Doctor Cupidoestaba enamorado.***Era extraño cómo una vez te dabas cuenta de que amabas aalguien, y ellos sentían lo mismo por ti, podían parecer diferentes, peroigual; cómo se siente familiar, pero no. Cuando Aspen durmió en mihombro durante la hora y media en coche a la playa, me di cuenta de unpar de cosas. Primero, toda esta cosa del amor era confusa como elinfierno. ¿Cómo algo parece diferente, pero aún es lo mismo? No teníaningún sentido en absoluto.Sin embargo eso era exactamente lo que sentía. Bueno, pero raro.Segundo, Aspen realmente era una de las más hermosas chicas quejamás había visto. Aparentemente había sido muy ciego los pasadosdiecisiete años, porque ella envió todo el mundo fuera del agua. Ella ni
  • 81. Foro’ Libros del cielo 81siquiera necesitaba las uñas brillantes o el collar de lágrimas. Ella eraperfecta por su cuenta.Y tercero, yo era el tonto más grande que conocía.Me estaba imaginando nuestro fin de semana en mi cabeza. Noestaba retozando por los campos ni nada, pero muy, muy cerca. Si Jadenpudiera leer mis pensamientos, lo haría. Como nunca volveré a mi hombría,por todos los pensamientos de bolas de queso que pasan por mi cabeza.—No puedo esperar para llegar allí. Tus padres son en verdadgeniales, Pris. —Jaden la miró por encima, desde el asiento del pasajero—.Niña-vómito arruinó nuestro último fin de semana épico, así que vamos atener que compensar por ello esta vez. Fuera de las chicas de ciudadsiempre calientes.—¿Eso todo lo que piensas? Tú me conduces las tuercas. —Prisentrecerró sus ojos a él antes de volver a mirar a la carretera otra vez.Cerré mis ojos mientras ellos discutían en el asiento delantero. No iba apermitir que nada arruinara este fin de semana y todas sus peleas siempreme hacían poner de mal humor. Justo ahora, sólo quería relajarme conAspen.Antes de darme cuenta, Pris jaló a Aspen derecha y Jaden estabasacudiéndome para despertarme.—Estamos aquí, Bella Durmiente.—Aw, gracias. Sé que soy caliente. —Me froté mis ojos somnolientos.—No tú. Tú eres la Bestia. Estaba hablándole a Aspen. —Jaden rasgóla bolsa de papas fritas de mis piernas y corrió hacia la casa. Idiota. No eracomo si fuera a perseguirlo por algunos Cheetos.Lentamente, salí del auto y me estiré. Las chicas estaban sacandosus maletas del maletero, así que me acerqué.—Aquí, déjame ayudarte. —Yo solamente tenía una pequeña bolsade lona en mi espalda y mi guitarra en una mano, así que saqué la maletade Aspen con la otra. Jaden vino corriendo de vuelta a ayudar a Pris. Él noera un gran pedazo de idiota como quería que la gente pensara que era.Seguimos a las chicas hasta las escaleras de madera de la gran yblanca casa de dos pisos. Todo lucía viejo, pero las chicas se reían de ellay hablaban de lo bonita que era, así que pensé que esta era una de esascosas que nosotros no tenemos de ellas. No era que la casa estuviera rota,pero definitivamente no era una producción de chillidos lo cual es lo queellas estaban haciendo en estos momentos.Una vez que ella tenía la puerta abierta, nos amontonamos caminoadentro.
  • 82. Foro’ Libros del cielo 82—Bonito —dije, saliendo a la sala de estar. La pared de atrás eratoda de ventanas, con una playa muy tranquila en el otro lado. Puse lasmaletas abajo en el piso de madera dura.—Mis padres han estado aquí antes —dice Pris al caer en la sillaverde mullida. Estaba sólo la silla y un sofá para los muebles. Una TV detamaño decente, un montón de cachivaches que nunca he entendidopor qué la gente saca. No era mi estilo, pero definitivamente sería un lugargenial para estar por los próximos días.—Aún no puedo creer que rentaran este lugar para ti. Mi mamá esgenial, pero no tan genial —dije.Pris miró al suelo, sus hombros cayendo. Fue un algo-no-de-Pris hacereso.—Eso es porque no está tratando de deshacerse de ti.Arrugué mis cejas, pero antes de que pudiera preguntarle qué queríadecir, Aspen la tomó de la mano y la tiró hacia las escaleras.—¡Vamos a escoger nuestras habitaciones!—De ninguna manera. Estamos en esto. No voy a quedarme con lasala de mierda. —Corrí detrás de ellas. No era alguien que se quede atrás,Jaden fue detrás de nosotros. Nos pisamos un montón cuando todoscorrimos a la parte superior de las escaleras. Había cuatro puertas en lasala, dos en lados opuestos en el extremo y dos más cerca de lasescaleras. Todos nos dirigimos a la parte de atrás, cada uno empujandopara ver quién podía llegar primero.—Tranqui, chicos. Es el cumpleaños de Pris y su casa en la playa. Ellaelige primero. —Aspen agarró mi brazo y detuve mi búsqueda de ganar elcuarto asesino. Guau, esta chica ya me había enrollado sus dedos.¿Qué era esto con estas chicas y el poder de aplazar a los chicos?En serio, si esto hubiera ocurrido la semana pasada, probablemente habríapreparado mi camino aunque, poniendo a Pris los ojos y rogándole hastaque conseguí mi punto. Ahora, me encontré a mi mismo diciendo.—Woodstock está en lo correcto. Pris escoge, luego yo.—¡Hey! —Aspen me chocó con la cadera y quería agarrarla ahí yacercarla más a mí—. ¿Qué pasó con lo de las damas primero? —Fueextraño. La pequeña chispa que me atravesó cuando ella me miró conesos grandes ojos verdes. Fue en ese momento que me pregunté por quélas chicas siempre me necesitaban –El Doctor Cupido, quiero decir. Sitodas ellas tenían el poder que ella tenía en esos ojos, ellas podían tener loque quisieran.Cuando abrí mi boca para replicar, Pris me cortó.
  • 83. Foro’ Libros del cielo 83—Tú estás confundiéndolos con hombres de verdad, Aspen.—Amigo, ¿Qué debo hacer? —preguntó Jaden—. Sólo estoy aquísiendo todo un caballero.Pris rodó los ojos y murmuró algo en español.—Estoy tomando la primera decisión, Aspen luego y después loschicos pueden discutir sobre los dos últimos cuartos.Como sabía que harían, las chicas tomaron las dos habitaciones deatrás que miraban hacia el océano, Pris en la derecha y Aspen en laizquierda. Empujé a Jaden tratando de pasarlo y ganar la mejor de las doshabitaciones que quedaban, pero él tenía la misma idea. Por suerte, teníamás habilidades que él. Sacando mi pie, le hice tropezar y alcancé la otrahabitación en la izquierda. Salvo que, no era un cuarto. Jaden gritó desdeel otro lado del pasillo.—Ten un entretenido dormir en la bañera, hermano. —Él se rió y le diun codazo.No había manera de fuera a dormir en un maldito baño.—Pris, creo que estamos perdiendo una habitación aquí.—No, sólo velo como si fuera una casa con tres dormitorios —respondió ella—. Tú sabes lo que dicen de los mendigos.Excelente. Eso habría sido una útil información antes del viaje. Meapoyé contra la pared.—¿Por qué tus padres habrían de obtener un lugar con tresdormitorios?—Ellos no lo hicieron. Ellos me consiguieron una casa con tresdormitorios para mí y Aspen. Ustedes chicos se están colando a la fiesta.Mierda. Me había olvidado de eso. Miré a Jaden. Yo realmente noquería compartir el cuarto con él, pero antes de que pudiera decir nada,él negó con la cabeza.—Nop. Necesito tener mi espacio. Bueno, a menos que sea unintercambio con una chica, pero no contigo. Lo siento, hombre.—Porque vas a tener suerte ese fin de semana. Sí claro.Al mismo tiempo, Pris dijo:—¡Tú no traerás a una chica para pasar la noche contigo aquí!Ignorando lo que ella dijo, me giré hacia las chicas.—¿No pueden ustedes compartir un cuarto y yo tener el otro? Puedeser como una fiesta de pijamas o lo que sea. Pueden ponerse esas
  • 84. Foro’ Libros del cielo 84máscaras extrañas en sus rostros y hablar acerca de lo caliente que soy. —Ambas entrecerraron sus ojos hacia mí—. ¿Qué? Sólo estaba diciendo.—¿Alguna vez has tratado de dormir en la misma habitación conPris? Ella ronca como loca. Será todo el fin de semana. —Aspen puso subrazo alrededor de Pris y la acercó hacia ella—. Te quiero, niña, pero sabesque es verdad.Este fin de semana no estaba siendo al comienzo que quería.—Está bien, ¿Así que mis opciones son la tina de baño, el salón, ocompartir un cuarto con Cupido allí quien piensa que va a obtener algoeste fin de semana?Aspen suspiró.—Supongo que te lo debo. Renunciaré a mi cuarto aunquerealmente no quiero.Como esto iba a suceder. Fui criado por una madre soltera. Cómoiba a dejar a una chica dormir en el sofá, o ponerla con los ronquidos dePris.—A veces es una mierda ser tan dulce. —Miré a Aspen—. Tú no medebes, Woodstock. Puedes mantener tú estúpido y de gran tamaño cuartocon lo que sin duda tiene una muy cómoda cama. Dormiré abajo.Jaden se echó a reír.—Apesta ser tú.—¿Siempre tienes que ser un idiota? —Pris me defendió, pero tenía lasensación de que tenía que ver menos conmigo y más con su enojoevidente hacia Jaden por algo.Volví mi cabeza hacia las escaleras, pero una mano fría en mi brazome detuvo. Entonces, de alguna manera, mágicamente se volvió cálida.Casi eléctrica.—Tengo una cama tamaño King ahí. Mientras te comprometes atener tu mejor conducta, puedes compartir la habitación conmigo.Me congelé. Cada terminación nerviosa en mi cuerpo hizocortocircuito. ¿Aspen quería compartir un cuarto conmigo? Ding, ding,ding. ¡Tenemos un ganador! Me volví hacia ella. El rosa teñía sus mejillas.Hombre, me encanta esa vista. ¿Quién hubiera pensado que el ruborpudiera ser tan sexy?—Quiero decir, —Se encogió de hombros—, porque te lo debo.Ego desinflado. Era una especie de obligación.
  • 85. Foro’ Libros del cielo 85—Te lo dije, tú no me debes —repliqué. La última cosa que un chicoquería escuchar es que una chica quería compartir un cuarto con élporque se lo debe.—Okay, bien, no porque te lo debo, pero sólo porque… no es unagran cosa, Bastián. Estoy tratando de ser agradable aquí. No tengo quetener una razón. —A medida que su mano se deslizó fuera de mí, me dicuenta que ella no la había soltado antes. Como que extrañaba su tacto.—¿Estás segura? —Traté de sonar frio, cruzando mis brazos—. Quierodecir, una vez que estemos en ese cuarto juntos, vas a caer en cuenta queestas durmiendo en la misma habitación que Sebastián Hawkins. No estoyseguro de que muchas chicas… ¡ouch! —Aspen me golpeó—. Estoybromeando. Estoy bromeando. —La imitación de Borat nunca envejece.Creo que la película se estrenó cuando estaba en la escuela primaria,pero para mí era un clásico—. Creo que esa cama será mucho máscómoda que la tina de baño. Estoy dentro. —¡Sí!—Recuerda, la mejor conducta.Levanté mi dedo.—Palabra de Scout. —No importa que nunca haya sido un boy scouten mi vida. Me había comprometido con ella a nada en este momento.
  • 86. Foro’ Libros del cielo 8610Traducido por muniecaCorregido por Escritora Solitariamigo, ¿Qué pasa con compartir una habitación con Aspen?Sabes que eso va a matar en serio tus posibilidades deconocer alguna chica este fin de semana, ¿No? —Jaden y yonos sentamos en los escalones de madera del porche a la espera de laschicas, para estar listos. Todavía era temprano, ya que nos habíamosasegurado de levantarnos al amanecer de esta mañana cuando salimosde casa.Me encogí de hombros, arreglando la hebilla en mi pulsera de cuero.—Dudo que obtendría algún juego en la bañera, así que no creo estarmeperdiendo mucho—. Por alguna razón, mi bocota quería abrirse y decirle aJaden toda la verdad. Que yo no quería cualquier otra chica. Que yoprefería descansar en esa habitación con Woodstock que tener mi bocaunida a cualquiera de las “Alexes” ahí afuera. Sin embargo allí estaba unaespecie de esta línea que no cruzamos. Jaden era mi mejor amigo hombrey él sabía que siempre tendría mi apoyo, pero hablamos de ligar, fiestas,perforaciones, juegos de video y mi falta de un vehículo. Nosotros nohacemos cosas reales. No estaba seguro por qué. No es que pensé queme daría mierda al respecto, pero supongo que no quería ser el que iba allíprimero.Jaden lanzó una mirada por encima del hombro. —Aspen... Puedover por qué no te importa. Ella y Pris, son una especie mejor que las otraschicas ahí fuera, ¿Sabes?Dejé de jugar con mi muñequera y miré a Jaden. Sus ojos sedirigieron hacia su pie mientras él lo deslizaba hacia el escalón como siestuviera rodando algo. Estaba en la punta de la lengua decirle que mejorsaque de su cabeza la idea de compartir una cama con Aspen, pero algoacerca de la forma en que sus hombros se hundieron me hizo mantener laboca cerrada. Esto no era territorio Jaden. No hablaba de esta manera, asíA
  • 87. Foro’ Libros del cielo 87que sabía que algo estaba pasando. —Sí, tenemos suerte de que noshospedaran con nuestra mierda.—Huh. Puedes decir eso otra vez.Esta vez, yo era el que miraba detrás de nosotros para asegurarmede que estábamos solos. Necesitaba contarle a alguien, así que decidí ir apor ello. ¿Con quién podrías hablar si no es con tu chico? —Me gusta ella,Jay. Al igual que-me gusta ella. Me tiene un poco asustado. No quieroecharlo a perder.Él no se rió. No me dio aires de desdén o me preguntó si habíaperdido la cabeza. En realidad como que me sonrió. —Debes ir por ella.Era solamente una cuestión de tiempo hasta que ocurriera de todosmodos. Ustedes serán como, ¡La mejor pareja nunca! —dijo la última parteen una broma, de voz aguda. —Hablando en serio, tienes mi bendición,pero si le haces daño a mi niñita, estoy sacando la escopeta.Me eché a reír. —Gracias por dejarme salir con tu hija. Estoy segurode que se sorprenderá al saber que ella es tu amada niña —Jaden levantósu puño y lo golpeó con el mío. Después de un minuto de silencio, lepregunté—: ¿Y tú? ¿Estás listo para cambiar tus formas y asentarte con lavieja bola y cadena?El Jaden que había conocido desde hace años me miró y sonrió. —No, no estoy tan loco. Demasiadas niñas ahí fuera para atarme a una sola—Me eché a reír, a pesar de que algo en su voz no sonaba bien. La puertamosquitera se cerró de golpe cuando las chicas salieron evitandopreguntarle qué estaba mal.Nos dirigimos a pie ya que la ciudad era aproximadamente deltamaño de mi zapato. Bueno, tal vez estoy exagerando. Por lo que heescuchado, era un lugar muy popular para la gente de la universidad parapasar el rato. Fuimos a unas cuantas tiendas, a lo que luché para no rodarlos ojos. A las chicas les gusta este tipo de basura así que este era yotratando de ser sensible a lo que a Aspen le gustaba. Aunque ya sabía queme gustaba demasiado, no sería malo sumar algunos puntos extra en eldepartamento de sensibilidad, ya sabía que no era mi fuerte.Miraron tantos delfines e imágenes del océano, joyas, pequeñaschucherías que estaban en la casa de la playa y quién sabe qué otra cosadurante tanto tiempo que casi me quedé dormido caminando, pero adiferencia de Jaden, no me quejé ni una vez. Yo ya estaba sometido. Escurioso, ni siquiera me importaba. No demasiado, al menos...Después de lo que pareció años, encontramos un salón de billarpara todas las edades donde comer.
  • 88. Foro’ Libros del cielo 88Saqué la silla para Aspen y trató de sentarse, pero Pris saltó entre mí yel asiento y se dejó caer. O-kay. Obviamente, ella no quería sentarse juntoa Jaden. Él estaba arruinando mi juego con lo que estaba pasando entreél y Pris.Después de que todos decidieron lo que querían, me ofrecí —Conseguiré la comida de Aspen y Pris cuando ordene la mía —Cuandotres pares de ojos me devoraron, añadí: —La comida de cumpleaños dePris y todo. —No quería quedar como un idiota. ¿Estaba intentando muyduro? Esto era más difícil de lo que pensaba.—Eso no significa que tienes que comprar la mía. —Aspen se moviópara ponerse de pie, pero yo puse mi mano sobre su hombro.—Yo quiero. Siéntate, Woodstock antes de que te ate a la silla.Ella miró a Pris, antes de volverse hacia mí. —Sólo quiero tiras depollo, papas fritas y una Coca-Cola.—Lo mismo para mí, Bastián. Gracias —Pris miró a Jaden y rodó susojos. Bueno, definitivamente había algo raro por ahí. Ellos nunca se llevaronparticularmente bien. Era una de esas amistades extrañas en la que sabíasque estaban cerca, tan cerca como el resto de nosotros, pero nunca lodemostraron. Ellos nunca estuvieron de acuerdo en nada y últimamenteera aún peor.—¿Qué, no vas a comprar la mía? Eso es malo —Jaden se levantó yme siguió. Pedí mi hamburguesa y el pollo de las chicas antes que Jadenordene el suyo.—Aquí. —Jaden me dio cinco dólares—. Esto es para Pris.¿Eh? ¿Por qué no sólo lo dijo en la mesa? —Está bien. —Tomé eldinero.—Pero no le digas. —Mi única respuesta fue asentir con la cabeza.Definitivamente estaba sucediendo algo aquí.Nos pusimos de pie delante, hasta que llamaron nuestro número ydespués llevamos la comida a la mesa.Por desgracia, no pude disfrutar de mi almuerzo.—Amigo, esos chicos tienen que dejar de mirar nuestra mesa.−−Asentí con la cabeza a los dos de pie en la mesa de billar de la esquina.Parecían tener nuestra edad. Pitucos chicos luciendo camisas de polo.Todo el mundo en mi mesa se volvió a mirar y me di cuenta de mierror. Pris y Aspen no habían visto a los chicos mirándolas y ahoraobviamente lo hicieron. Quiero decir, sabía que yo era una mierda, peroeso no significa que quisiera presentar a Aspen a cualquier persona que
  • 89. Foro’ Libros del cielo 89podría ser mi competencia. De todos modos, no es que ellos realmenteserían competencia.—¿Qué? Está bien para ustedes dos babear sobre chicas, pero ¿Noestá bien que los chicos nos miren? —Preguntó Pris en su mejor yo-soy-mujer-oye-mi-voz-rugir.Sentí mis cejas fruncirse mientras la miraba. Exacto, porque ahora megusta Aspen y me di cuenta de que es bastante molesto. Bien, a lo mejorno. Quiero decir, yo todavía no quería a los chicos relojeando mi chica,pero supongo que probablemente me frustré cuando Jay y yo dimos conlas chicas alrededor de ellos. —No lo volveremos a hacer, si vamos apatear el culo de un tipo si ellos empiezan a jadear sobre ustedes,muchachas —¿Ves? Compromiso. Había oído que era bueno para lasrelaciones.—Habla por ti, hombre —Jaden tomó un sorbo de su refresco. Lasdos chicas rodaron sus ojos, antes de que Pris agarrara el brazo de Aspen.—Vamos, Aspen. Vamos a jugar al billar. —Ellas comenzaron aalejarse. Aspen miró sobre su hombro y me dio una media sonrisa y seencogió de hombros como si estuviera diciendo lo siento. Mis pies semorían de ganas de caminar con ellas, pero la última cosa que quería eraverme como un escalofriante-chico-acosador. Toda esta cosa era muchomás difícil que ligar. No estaba acostumbrado a preocuparme por loschicos mirando a una muchacha. Cuidando si ellas se acercaban a jugaruna partida de billar a unos diez metros con idiotas al acecho. Yo conocíaesa mirada. Diablos, yo había tenido esa mirada y no quería que sedirigieran hacia Aspen. A cualquiera de las chicas en realidad, pero Pris poruna razón totalmente diferente.Y ahora estaba bastante claro para mí porqué siempre había jugadoal Doctor Cupido en lugar de una relación amorosa. Apestaba.Vi como Pris sacudió las bolas. Fue entonces cuando sucedió. Aspense agachó para tirar la bola y sí, yo tenía una vista perfecta. Fue comoángeles cantando. El cielo se abrió y ese rayo de luz apuntandodirectamente a ella. Bueno, quizás no de esa manera, porque es cursicomo el infierno, pero aun así... Sé que me di cuenta de que la amabaahora, pero yo todavía era un chico. No me importa a cuántos chicosrechazó o en cuantas niñas no querías pensar, somos criaturas visuales. Esdifícil no admirar a una chica, sobre todo cuando en realidad te gustaba.Personalmente, pensé que era muy muy genial. Disfrutar hablar con unachica, queriendo sostener su mano y también en silencio dando gracias aDios cuando ella se inclinaba y tienes una visión de sus curvas.No importa qué tan sometido estaba, obviamente, todavía sería unchico. Eso me dio un poco de alivio.
  • 90. Foro’ Libros del cielo 90—Estás babeando. —Jaden empujó el codo en el que estabaapoyado, haciendo que se caiga de la mesa.—Cállate. —Respuesta pobre, pero era todo lo que tenía. Me disparéhacia adelante en la silla. Los niños perdedores bien vestidos caminabanhacia las chicas. Empujé mis pies, pero Jaden me llevó de vuelta a la silla.—¿Qué demonios, amigo?Jaden se echó a reír. —Tranquilo, grandote. Ni siquiera le has dichoque ella te gusta. Ni siquiera sabes si tú le gustas, Bastian.—Ella lo hace. —Era plenamente consciente de que sonaba como situviera cinco años. Así que demándame.—¿Y cómo es eso? ¿Por qué eres Sebastián Hawkins? —Se rió denuevo.Como no podía decirle que yo era el Doctor Cupido y Aspen mecontactó para que la ligue con... bueno, conmigo, lo ignoré.Lo miré, todo recostado en su silla como si no tuviera ningunapreocupación en el mundo. Ese suponía que iba a ser yo. ¿Cuándo meconvertí en el hombre todo estresado porque quería una muchacha y nosabía qué hacer? Mi completa forma de vida había sido dejadatotalmente sin pistas y jodida, pero al mismo tiempo, también tenía mássentido del que nunca tuvo. —No seas un idiota.—No lo soy. Sólo estoy diciendo. Tú vas hacia allá todo yo-Tarzán-mi-mujer antes de que incluso sepa que estás interesado en ella y vas a vertecomo un imbécil. Necesitas relajarte. Sólo están hablando.Mi mejor amigo realmente estaba fastidiándome. ¿Cuándodemonios él empezó a tomar sentido? Se suponía que yo debía ser elmaestro, no el estudiante. —Vete a la mierda.Jaden sacó su teléfono celular y lo miró. —Les daremos unos diezminutos, nos acercamos y decimos que tenemos que irnos o algo así.Después, tienes que agacharte en una rodilla, o lo que sea que estéspensando hacer, antes de que en serio arruines nuestro fin de semana.Me pasé las dos manos por el pelo. —Arg. Ocho minutos y ni unsegundo más —Y luego sólo porque habíamos cambiado la dinámica denuestra amistad hoy y porque Jaden se había convertido en cierto modomás inteligente que yo cuando se trata de chicas, le dije—: Gracias.Nos golpeamos los puños de nuevo, porque era mucho más varonilque ponerse cursi dos veces en un día. Durante ocho minutos enteros, nofuimos más que silencio. Vi a los cabrones hablar con las chicas. Pris se reíamucho, inclinándose cerca de ellos en la forma en que pude indicar queella hiciera si fuera un cliente y ellos fueran su potencial ligue. Woodstock
  • 91. Foro’ Libros del cielo 91sonrió un par de veces, obviamente no tan interesada en ellos como Prisestaba, pero ella todavía parecía estar disfrutando.Estúpidos.Jaden pateó mi pie para señalar que los ocho minutos pasaron. Tanpronto como me puse de pie, mi muchacho estuvo a mi lado. Traté de noapresurar mucho para alcanzarlos. —¿Ustedes están listas para irse? —Lespregunté, asegurándome de pararme junto a Aspen. Sí, estaba celoso yprácticamente marcando mi territorio. Si no estuviera tan molesto,probablemente me estaría riendo de mí mismo ahora mismo.—Claro —Respondió Aspen, mientras que al mismo tiempo Pris dijo—:No.—Vamos, Priscila —Jaden murmuró usando su nombre completo. Fuecasi suficiente como para distraerme. Nunca llamamos a Pris por sunombre real.Pris cambió su peso de un pie al otro. —Estamos planeando unafiesta con Jason y Ron. Pensamos que sería divertido tener a algunaspersonas más.Era muy extraño porque, hace apenas una semana, esto habría sidolo que yo quería. Fiestas significaba chicas y yo hubiera dado todo por eso.Ahora, no podía dejar de pensar acerca de cómo los chicos borrachostratarían y le tirarían lances a Aspen durante toda la noche. Yo sólo queríarelajarme con ella, así podría encontrar el momento perfecto para decirleque me gustaba de la forma en que yo le gustaba. —Creí que esta nocheíbamos a pasar el rato nosotros cuatro, Pris. Ya sabes, celebrar tucumpleaños con tus mejores amigos.Jaden se apoyó en la mesa de billar. —Estoy a favor de la fiesta.Yo sabía, sin importar lo que dije, esta fiesta iba a suceder. Por instintopuse mi brazo alrededor de Aspen, pero luego algo salió de mi boca, quefue muy deliberado. —Nuestra habitación está fuera del alcance de nadiemás que nosotros. Mi plan es disfrutar de ella—. Ahora, no habría ningunaduda en la mente de estos tipos de que esta chica estaba fuera delalcance. Por supuesto, mi declaración también hizo sonar como que algopervertido estaba pasando, que yo no quería decir. Quise decir disfrutar dela sala, porque lo haría, pero si ellos sacaron sus propias conclusiones...Aspen me empujó.Ella me dio una mirada asesina. —Mi habitación, Bastian. Voy a tenera quien quiera en mi habitación. —Aspen se volvió a Pris y los idiotasestaban sonriendo como si hubieran sacado la maldita lotería y yo nodeseaba otra cosa más que golpearlos.
  • 92. Foro’ Libros del cielo 92—Invita a quien quieras y luego envíanos un texto, ¿Vale? —dijo Pris auno de ellos. Ellos abrazaron a las chicas y luego se fueron.—Ustedes chicos pueden ser unos asquerosos idiotas —Pris agarró elbrazo de Aspen y luego las dos se marcharon.Gemí. Yo, obviamente, había metido la pata. —¿Qué demoniospasó?Jaden sacudió la cabeza como sintiendo lástima por mí. —Y ahorasabes por qué me aferro a los ligues. Las chicas están locas.***Este fin de semana no iba como lo había imaginado. Las muchachasse las arreglaron para evitarnos durante el resto del día. Fueron a la tiendaa recoger cosas para la fiesta a la que todavía estaba totalmente encontra. ¿Quién lo hubiera pensado? Sebastián Hawkins no quería ir defiesta. Una vez que decidí ir a por ello con Aspen, quería que este fin desemana sea especial. Ya sabes, como las largas caminatas en la playa, ytodas esas otras cosas especiales que solían darme ganas de sacarme losojos.Ellas se pasaron la tarde encerradas en la habitación de Prispreparándose. Jaden trató de pasar el rato, pero yo no estaba realmentede ánimo. Pasé algún tiempo tocando la guitarra antes de vestirme. Ya seaque lo apruebe o no, todavía planeaba lucir condenadamente bien.Llevaba un par de pantalones cortos de color caqui que llegaban pordebajo de mis rodillas, Vans negras, y una camisa abotonada negra.Cuando llegué abajo, Jay no estaba allí, pero las chicas estabansentadas en el porche. Mientras salía para hablar con ellas, los idiotas de lasala de billar se presentaron con algunas cajas de cerveza en sus manos.Genial. Antes de que pudiera tener la oportunidad de tratar de hablar conAspen, Tweedle Dee y Tweedle Dum11 arrastraron a las niñas al interior.Unos minutos más tarde un par de tipos más aparecieron. Chicas, chicos,chicas, chicos, en manadas hasta que la casa parecía una fiesta defraternidad que yo debería estar disfrutando mucho más de lo que estaba.Ni siquiera tuvimos tiempo de planear nuestro Plan Pre-Fiesta. Y suenocomo un maldito idiota.11Tweedle Dum and Tweedle Dee (Patachunta y Patachún o Tararí y Tarará en latraducción española) son personajes del cuento A través del espejo y lo que Aliciaencontró allí de Lewis Carroll y de una canción de cuna inglesa anónima. // Hacereferencia a un par de tontos.
  • 93. Foro’ Libros del cielo 93¿Era posible el amor atornillado con la cabeza? Quiero decir, lasniñas no se daban cuenta del poder que tenían. Que ellas eran realmentelas que movían los hilos. Aún cuando pensábamos que teníamos el poder,eran ellas, porque ahora yo tenía una chica caliente moviendo lo que sumamá le dio en mi cara y todo en lo que podía pensar era si Aspen estabaenojada conmigo o no y cómo diablos habíamos hecho una buena fiestasin un PPP.—Hola. —Un cuerpo caliente se apretó contra mí y me sentí muy mal.Flores, no la maldita canela que me estaba llevando a la casa de lalocura.—Hola. —Me moví lejos de ella a través de la multitud de gente quellenaba la casa de playa.—¿Cuál es tu nombre? —Genial. La sanguijuela estaba todavía sobremis talones.—Sebastián.—¿Quieres bailar o algo así?Suspiré, me detuve y la miré. Me sorprendió porque ella no separecía a las chicas que por lo general se me acercan en las fiestas. Ellavestía como lo haría Aspen en lugar de exponer los bienes a todo elmundo. Era un cambio agradable, pero tan bonito como era, ella no era loque necesitaba en este momento. —Aprecio mucho que preguntes, peroestoy como en busca de mi chica. Quiero decir, ella no es mía, pero estoyesperando a que ella lo sea. Bueno, ella es mi amiga, pero me gusta y ellaestá enojada conmigo. —Ding. Ding. Ding. Alguien pare la lucha porque seha terminado. Oficialmente había perdido mi toque. Allí estaba yo,divagando acerca de una chica, con una chica.Le había dado a Aspen, alias PA, mierda sobre divagar la primeravez que hablamos, y aquí estaba yo haciendo la misma cosa. —Lo siento,pero me tengo que ir —A ahogarme en el mar. En realidad no, pero mesentía así. Esta situación estaba tan jodida, no me lo podía creer.Me abrí camino a través de la casa y salí por la puerta de atrás. Lagente ya se estaba congregando afuera, pero cerca de la casa, así quepisoteé por la arena hasta que la negrura del océano estuvo justo enfrente de mí y pude saborear la sal en el aire.—¿Saliste aquí para hacerme sentir como uno de tus juguetes otravez? —Aspen se sentó en una roca a unos 4 metros de distancia de mí. Elfilo de su voz pinchó.Y yo tampoco tenía la menor idea de qué demonios estabahablando.
  • 94. Foro’ Libros del cielo 94—Um, español, ¿Por favor?Aspen se cruzó de brazos y se alejó de mí. Uh-oh. Eso significabaproblemas. Caminé hacia ella, una sonrisa curvándose en mis labios porprimera vez desde que los molestos Tweedle aparecieron. —Woodstock...vamos —Me paré delante de ella, sabiendo que todo lo que tenía quehacer era conseguir que ella me mire y todo sería perdonado. Se dio lavuelta. —Hola. Deja de evitarme. —Me acerqué a su lado. Tenía las manossobre su cara ahora, bloqueándome—. Aspen, habla conmigo.Sus manos se apartaron. —¡Eso es exactamente de lo que estoyhablando! ¿Me estás tratando como a una de tus niñitas? Me hicisteparecer totalmente como una prostituta que estaba compartiendo lahabitación contigo en algo más que una manera amistosa, aunquetrataría de hablar con otros chicos. Ahora estás usando la voz suave.Tratando de atraparme alrededor de tu dedo, pero estoy enojada, ¡Asíque piensa de nuevo, amigo! —Me empujó el pecho y trató de alejarse,pero agarré su muñeca con suavidad.—Oye. —Casi meneé la cabeza a cómo mi voz sonaba. No era esavoz suave que usé en otras chicas, era emocional, sincera—. Yo nunca tetrataría mal. Deberías saber eso.Me miró con los ojos grandes y me di cuenta de que de algunamanera le había hecho mucho más daño de lo que pensaba. Todavíaestaba un poco perdido sobre cómo, pero tenía la intención deaveriguarlo. —¿Vamos a dar un paseo?Asintió con la cabeza, así que dejé que mi mano se deslice de sumuñeca hasta que agarré la de ella, entrelazando juntos nuestros dedos. Yno se sentía como si estuviera tratando de marcarla, no se sentía loco yobsesivo, sólo se sentía bien.La llevé a la playa, tratando de caminar lento y fácil cuando micuerpo se sentía acelerado de adrenalina. Ninguno de los dos habló hastaque estuvimos muy lejos de esa casa. La detuve. —Yo no quise hacertesonar como una prostituta —Aunque yo sonaba como un idiota. —¿Cómohice eso exactamente?Aspen suspiró, pero no soltó mi mano. —Bastián, lo hiciste sonarcomo si estuviéramos ligando o algo así. Tan solo apestó. Sé querealmente no hay nada entre nosotros, pero no me gusta sentirme comoun nombre en tu lista.¿Dije que estaba acelerado por la adrenalina? Ahora me sentía máscerca de un paro cardíaco. Me estaba yendo. Perdiendo el controltotalmente, con miedo a hacer lo que quería. Me asusté, porque esta vezse trataba de algo totalmente diferente y si lo arruinaba, me mataría.
  • 95. Foro’ Libros del cielo 95Pero la cosa era... Yo nunca había retrocedido antes, y no teníaintención de empezar ahora. —¿Y si hubiera? —Enganché mi dedo bajo subarbilla, de modo que no podía apartar la mirada de mí.Le tomó unos segundos responder y cuando lo hizo, sonabaentrecortada. Justo lo que yo sentía. —¿Y si hubiera, qué?—Algo sucediendo entre nosotros. —Le dije, y bajé los labios a lossuyos.
  • 96. Foro’ Libros del cielo 9611Traducido por ♥...Luisa...♥Corregido por Escritora Solitariasí que, sí. Ya sabes, cuando estás viendo una de esaspelículas románticas y la chica y el chico se besan porprimera vez y los cielos se abren y las palomas o algo así sonenviadas desde el Paraíso para bendecirlos ¿Una canción de amorsonando en el fondo y el beso se ve perfecto? ¿Ambos se mueven juntoscomo si lo hubiesen estado haciendo por siempre y todas las chicas en laaudiencia dicen, "aww" al unísono?No he oído la música. El cielo todavía está oscuro y los pájarosduermen por la noche, pero no tenía ninguna duda de que si tuviésemosuna multitud de chicas adolescentes estarían sorprendiéndose eintimidadas, porque no necesitamos nada de esa mierda extra. Se sentíaperfecto y yo sabía que tenía que parecer perfecto, porque se sentía bien.Hubo ese segundo de vacilación cuando toqué por primera vez sussuaves labios tensos —probablemente en estado de shock— pero luego serelajó, y se moldeo contra los míos. Ese aroma a canela de ella flotaba ami alrededor, pero lo saboreé también, todas las especias y Aspen, yendodirectamente a mi cabeza. ¿Cómo podría no haberla besado antes? Eracomo mi primera vez. En realidad, estoy bastante seguro de que eradebido a que besar a otras chicas no me había hecho sentir así.Cuando sacó sus brazos y los envolvió alrededor de mi cuello sentí sucuerpo contra el mío, todo dentro de mí empezó a estallar y explotar. Meburlé de sus labios con mi lengua, y ella la abrió para dejarme entrar. Sesentía como electricidad estática, —el pequeño fogonazo cuando sulengua se enredó con la mía. Cuando ella tejió sus dedos por la parte deatrás de mi cabello, me quejé. Odiaba cuando las chicas ponían susmanos en mi pelo, pero esta no era sólo una chica. Era Aspen.Y justo así, todo había terminado.A
  • 97. Foro’ Libros del cielo 97—¡Guau! —Ella tiró lejos, caminando en círculos—. Guau. Quierodecir, ¿Qué fue eso?No sé de dónde vino. Tal vez toda la emoción de besarla por primeravez me hizo un poco delirante o algo así, pero me reí. —Creo que sesupone que esa es mi línea.* * *Sus brazos se envolvieron alrededor de ella mientras me miraba. —Sebastián, ¡Nos acabamos de besar! Y fue... —ella agito su pie, abriendo ycerrando la boca de nuevo.—Te dejé sin habla, ¿Eh?Me dio un puñetazo en el brazo. —¿Cómo puedes presumir en unmomento como este? Eres mi mejor amigo, Bastián. No podemos haceresto. —Sacudió el brazo hacia atrás y adelante entre nosotros. —No soyuna de tus chicas. No voy a pensar que gané el premio mayor, porqueSebastián Hawkins tuvo la lengua en mi garganta y me rompió el corazónpor no hablar conmigo otra vez.Bueno, eso hizo un poco de mella en mi entusiasmo. —¿Qué? No soyasí. Las chicas con las que me engancho son sólo por diversión. No rompocorazones, Woodstock y tú lo sabes. No después de... —Mi mamá. Ellasabía que nunca dejaría a una chica creer que nuestra relación era másde lo que era.Se dejó caer en la arena aun luciendo un poco fuera de ello. —Losé. Lo siento, estoy solo... —Aspen bloqueó las manos detrás de la cabeza.Luego suspiró, deslizando su mano hacia abajo y tocando sus labios con losdedos. —Me besaste. Quiero decir, últimamente las cosas han sidodiferentes y he pensado en ello, pero nunca pensé que iba a suceder. Nisiquiera estaba segura de cómo, pero pasó. Y fue...Me dejé caer a su lado. —Ardiente.Aspen se echó a reír y se aflojó la pelotita de estrés que estabaempezando a formarse en mi pecho. —Esa no es la palabra que iba autilizar, pero un poco. —Enterró el rostro entre las manos. —Santa mierda.—Oye. —Alejé sus manos. Me volví, así podía enfrentarla, con laspiernas cruzadas en la arena. Woodstock hizo lo mismo. —No quiero que sesienta como que es algo menos de lo que es. Esto es... —¡Maldita sea!, estoera un poco difícil. Ninguno de mis conocimientos sobre el sexo opuestome había preparado para este momento. Sabía todo acerca de ayudar ala gente a engancharse, pero ¿Cómo decirle a una chica que te gustaba?¿Que la amabas y que querías estar con ella porque era mucho mejor que
  • 98. Foro’ Libros del cielo 98todas esas chicas que hay por ahí? Las chicas podían hacer eso. Podíanhablar y seguir y seguir, volviéndote loco hablando de sus sentimientos,pero con los chicos, era como si esta pequeña caja de pensamientosencontrados estuviese encerrada dentro de mi cabeza. Las palabrasestaban allí, pero no sabía cómo llegar a ellas. Traté de darles sentido,para abrir la caja, pero luego se cerraba bruscamente, y todas esaspalabras eran un desorden de nuevo.—Nosotros somos diferentes. Quiero decir, yo quiero ser diferentecontigo. Me gustas, Woodstock. Casi me envió a la sala de psiquiatríacuando me di cuenta por primera vez. ¿Desde cuándo de hecho, megusta una chica, y mucho menos mi mejor amiga? Me asustó, pero lohago. Como que me gustas, quiero decir. —Apestaba totalmente en esto.—Um, gracias, ¿Creo?—¡Argh! —Froté mi mano sobre mi cara. —Eso fue patético, pero sólocéntrate en la parte donde dije que me gustas. Más que nada, Aspen. —La alcancé y toque su cara. La playa que nos rodeaba estabacompletamente oscura, excepto por algunas luces esparcidas por laacera a unos treinta metros detrás de nosotros. El agua negra lamía laorilla, más y más hacia nosotros, pero no nos movimos. —Eres tan suave.¿Cómo me tomó tanto tiempo darme cuenta de eso?Sus ojos se cerraron y apoyó su mejilla en mi mano. —Te he queridosiempre, Bastián. Durante años me imaginé que estaríamos juntos, peronunca parecías sentir lo mismo. Estaba finalmente superándolo.No tenía idea de que parte del movimiento estábamos a punto,porque sabía que no había pasado de mí. Tenía mis mensajes de correoelectrónico para el doctor Cupido para probar eso, pero no queríaavergonzarla. No quería que ella supiera que yo sabía lo que hacía y queyo era el doctor Cupido, por lo que acabé diciendo —Te lo estoymostrando ahora. Me estoy volviendo loco por ti, Aspen.Esta vez fue ella quien se inclinó hacia adelante, para alcanzar miboca. Este beso fue aún más caliente que el anterior. Se arrastró hacia mí.Abrí los dedos por su pelo, empujando su cabeza más cerca de mí. Esesilbido estaba de vuelta en mi interior, rebotando por ahí como un pinball.Quería tocarla, pero no quería ir demasiado rápido. Los dos estábamos enla cuerda floja y la última cosa que quería hacer era empujarla. Pero Dios,que profundice el beso, no pude evitarlo. Te juro que traté de ser fuerte,pero todo dentro de mí estaba llamándola.Me incliné hacia delante, apoyando su espalda contra la arena.Aspen fue fácilmente. Apoyé mi cuerpo encima de ella. Sólo tocarla así.Manteniendo su cara mientras nuestros cuerpos se tocaban en todaspartes me hizo sentir como una jodida estrella de rock.
  • 99. Foro’ Libros del cielo 99Después de lo que podría haber sido dos minutos o dos años, hiceque el lado bueno dentro de mí ganara el tira y afloja y me aparté.Hombre, la quería, pero no quería que ella pensara que era todo físico. Meacosté a su lado en la arena. Aspen apoyó su cabeza en el hueco de mibrazo, así que la envolví. Quería saltar de alegría, pero estaba demasiadofrío para eso.—Estoy en shock —susurró. Uno de sus brazos cayó sobre mi pecho ysu mano me hizo cosquillas en el pelo.—Debe ser un efecto secundario de mis habilidades increíbles comobesador —me burlé de ella.—Oh, sí. Debe ser. —Sus palabras goteaban sarcasmo.Sin alegría en mis palabras, le dije: —No quiero echar a perder esto.Sé que esto puede venir como una sorpresa para ti, pero he sido conocidopor hacer un lío de todas las cosas.—¿No? ¿Tu? —Cosquilla. Cosquilla. Casi como que me gustaba quejugaran con mi cabello ahora.—Como he dicho, todo un shock ¿Eh? —Era genial que ellaentendiera mi sentido del humor y siempre me lo regresara. Respiréprofundamente, tratando de frenar el solo de batería que era mi latido delcorazón. Puedes hacer esto, Bastián. Tienes que ser realista por apenas unsegundo. Quería asegurarme de que ella sabía que esto era diferente. Yola quería, a pesar de que probablemente caiga muerto tragando milengua tratando de decirle. ¿Esas palabras? Asustaban como el infierno.Tal vez no para la gente que las arrojaba por ahí, ¿Pero para un tipo quenunca esperó sentirlas y lo hizo? Sí, casi me dieron ganas de enterrar micabeza en la arena y nunca salir.Pero si quería ser bueno para ella, realmente bueno, que ella y mimamá se sintieran orgullosas, tenía que decir algo. La tiré encima. Tenía laspiernas a cada lado de mí, a horcajadas, sentí que el agua se levantabalo suficiente como para tocar mis Vans. Ella hacía que valiera la penaarruinar un par de zapatos más.—Me estás asustando, Bastián. Te ves como si estuvieras a punto devomitar.Genial. Estoy totalmente absorbido en esto de caballero en brillantearmadura. —La otra noche en tu casa te dije que quiero cuidar de laspersonas. ¿Qué quiero proteger a las personas? Solo a ti, Woodstock. Lasúnicas personas en este mundo que necesito proteger son tú y mi mamá.Ella sonrió y me apretó con más fuerza. Eso no hubiera sido tan duro.Tal vez esto iba a funcionar, después de todo.
  • 100. Foro’ Libros del cielo 100—No sólo el beso fue increíble, Bastián. También tú.* * *A la mañana siguiente me desperté con un cuerpo apretado contrael mío. Nos quedamos en la playa hablando —está bien, y besándonos(pero eso es todo, te lo juro)— la mayor parte de la noche. Cuandoestábamos bastante seguros de que la fiesta había desaparecido,volvimos a casa. Pris estaba echando a los rezagados y, después de unoscinco minutos de charla de chicas entre ellas en la cocina en la que oíalgunos chillidos, Aspen y yo habíamos ido a la cama. Para mi sorpresa, ennuestro camino, encontramos a Jaden metido completamente en unamanta hasta la barbilla como si su mamá lo hubiese llevado a la cama.Era extraño. Jaden era casi siempre el último en irse de una fiesta,pero, a la vez, no había sido capaz de dar muchas vueltas. Había tenido lamano de Aspen en la mía e iba a tenerla en mis brazos toda la noche. Esocomo que me distrajo de todo lo demás. Era bastante sorprendente queincluso pudiese pensar con claridad.Ahora bien, estaba distraído por algo más. Realmente no quiero queella sepa lo mucho que la quería y con la forma en que la sostenía, si sedespertaba, lo sabría definitivamente. En realidad, no es mi culpa, sinembargo, ella es ardiente y yo soy un hombre. Es física o algo así. Por lotanto, intenté el viejo movimiento de rodar rápidamente del que habíaescuchado, por casualidad me alejé de la espalda encajada contra miparte frontal. Era una situación horrible. Definitivamente no quería dejarla,pero no quería que ella pensara que era un pervertido tampoco.Cuando salí de la ducha y volví a la habitación, ella se sentó en lamanta de color amarillo pálido, contra la cabecera de la cama y los ojostímidos.—Hola. —Parecía toda aprensión, como si pensara que yo habíacambiado de opinión desde la noche anterior o algo así. Tenía quetranquilizarla, pero también quería tratar de mantener las cosas ligeras.Ayer por la noche fue bastante pesado y puede que sea noticia de últimahora, pero no hago lo pesado.—¿Quién habría pensado que el pelo de recién levantada podía sertan sexy? ¡No sé si quiero darte un beso, o pasarte un cepillo!Su boca se inclinó hacia arriba en una sonrisa. No pude dejar dedevolvérsela. —Eres un chiflado. —Me arrojó una almohada, pero le toméla mano cuando ella la golpeó, tirándola hacia mí.
  • 101. Foro’ Libros del cielo 101—Definitivamente te beso.Su mano se deslizó por entre nosotros, me agarró de la camisa. ¡Sí!Entonces me empujó. ¡No!—Asco. ¡Probablemente tengo aliento por la mañana! —Se cubrió laboca con la mano y luego salió corriendo de la habitación. Chicas...Cuando bajé a la cocina, Jaden y Pris estaban allí. Pris tocó el collaralrededor de su cuello, la rara tensión entre Jaden/Pris estaba espesa en elaire. —Así que, ¿Cómo terminó la fiesta anoche? —Les pregunté,dejándome caer en una silla.—Estuvo bien —respondieron ambos al unísono. Esta-bien.—¿Los planes de hoy? —Agarré un pedazo de tostada del plato dePris y metí un mordisco en mi boca. —Gracias.—Tienes suerte de que te quiera, Bastián, pero todavía tengo queadvertirte, le haces daño y caes. Eso es todo lo que tengo que decir.Me senté delante y toqué el brazo de Pris. —Oye, yo no voy ahacerle daño. Creo que estoy enamorado de ella. —El tenedor de Priscayó, chocando contra el plato. Jaden comenzó asfixiarse al otro lado dela mesa. Probablemente no estaba realmente genial decirle a Pris y a Jayantes de haberle dicho a Aspen, pero quería que Pris supiera que nolastimaría a Aspen. Sí, soy un cobarde. No puedo evitarlo.—Entonces, ¿Qué vamos a hacer hoy? —Aspen apareció dandovuelta a la esquina y entrando en la cocina. Saqué mi mano de Pris.—Eso es lo que estoy tratando de averiguar, también.
  • 102. Foro’ Libros del cielo 10212Traducido por larosky_3Corregido por Escritora SolitariaEstás seguro de esto, Sebastián? —preguntó Aspen cuando nosparamos en el borde del denso bosque. Habíamos ido a laciudad el día anterior. No quería decirle, pero si entraba a unatienda más, no duraríamos sin que tuviera un ataque mayor que los quetenía Jaden. Por lo tanto, mi idea de explorar. Por supuesto no era GrislyAdams. No planeaba perderme, pero supuse que podíamos echar unvistazo sin terminar en las noticias de la noche como uno de esos grupos depersonas que estaban vagando por ahí y nunca fueron vistos otra vez.Aparte, había senderos. Me había asegurado.La acerqué más a mí, solo porque podía. —Aw, te voy a cuidar,bebé. Lo prometo.Tenía ese lindo rosa en las mejillas y me dio la sonrisa más grande quehubiera visto. Me hizo sentir como el hombre, sabiendo que la podía hacerlucir así. Puse mis labios en los de ella porque no pensé que me pudieracansar de ella alguna vez. —Seré tu guardaespaldas o algo así. Yo Tarzán.Tu Jane.—Creo que voy a vomitar. —Murmuró Jaden. Pris lo empujó antesde que tuviera la oportunidad de decirle que solo estaba celoso.—No estaba pensando en guardaespaldas. Algo más como guíaturístico. —Aspen rodó juguetonamente los ojos.La agarré de la mano y todos nos dirigimos por el camino. —Esotambién. Puedo hacerlo todo. —Le di un guiño.En realidad era bastante genial. No era realmente del tipo “uno conla naturaleza.” Generalmente dejábamos eso para mamá y papá paz,pero hacía frio afuera. Pris y Jaden mantuvieron la pelea al mínimo, Aspensiguió pegada a mi lado, y había pájaros y árboles, y hojas crujientes, y¿
  • 103. Foro’ Libros del cielo 103todas esas cosas. Se sentía como uno de esos largos paseos por la playa.Cursi cuando lo pensabas, pero en realidad era genial cuando lo hacías.—Shh. Miren. —susurró Aspen. Mis pies se detuvieron en el suelocubierto de maleza, quizás un poco asustado de que hubiera visto un granoso o algo así, pero nunca lo admitiría. Por suerte, eran solo dos ardillaspeleándose por una piña. Exhalé. Podría encargarme de una ardilla másfácilmente que de un oso si era necesario.—Awww —suspiraron ambas chicas.Me hizo reír. Solo necesitaban a Chip y Dale para actuar todasfemeninas.Exploramos un poco más, e incluso encontramos una cueva que, notengo miedo de admitir, me asustó un poco. Afortunadamente, erabastante abierta así que había suficiente luz para mirar alrededor.—¡Boo! —Jaden agarró a Pris de la cintura y ella gritó, luego pasó apatearle el trasero. Mientras estaban ocupados con la quingentésimaguerra mundial, tomé ventaja y me colé con Aspen a una esquina oscura,deseando no ser atacado por un murciélago asesino o algo así.Mis manos encontraron lugar en su cintura y tire de ella hacia mí. —Me parece que soy adicto a ti. Ahora que puedo besarte y tocarte noquiero parar.—Apuesto a que le dices eso a todas las chicas —me molestó.—¿Qué chicas? No hay otras chicas, solamente tú.Sus brazos se envolvieron alrededor de mi cuello. —Eres bueno enesto.—Es natural. —No sé si iba a contestarme, porque volví a besarla. Eralento, y suave. No apresurado, pero si caliente. Dejé que mis labios sedeslizaran por su barbilla, hacia su cuello. Su piel sabía tan dulce quearrancó un gemido desde el fondo de mi garganta. ¿Quién hubiera sabidoque besar a alguien a quien amabas era mucho mejor que besar otraschicas? Lentamente, deslicé mis dedos debajo de su remera, cepillando mipulgar por la suave piel de su costado. Me gustaba tocarla, saborear elpequeño placer de estar piel contra piel con ella.—Amigos, si ustedes querían ponerse a trabajar, solo tenían quepedir un poco de privacidad. —Ahora entendía porque Aspen y Prissiempre le estaban diciendo a Jaden que se callara.—Secundo eso.
  • 104. Foro’ Libros del cielo 104Me alejé de Aspen. —Bueno, por lo menos encontramos algo en loque los dos pueden estar de acuerdo. —Les di a Pris y Jaden malasmiradas—. Vamos a comer algo.Cuando empezaron a caminar, detuve a Aspen. —No era una línea.—Lo sé. Confió en ti, Bastián.Sus palabras me hicieron tropezar un poco. Esa era una cargapesada, alguien poniendo toda su confianza en ti. Pero la amaba y esoharía que todo estuviera bien. Ella podía poner toda su confianza en mí.Me aseguraría de ganarla.* * *Me tendí en la cama con Aspen acurrucada al lado míopreguntándome por qué diablos me burlaba de los hombres que hacían loque fuera por una chica. Está bien, los que lo hacen con cada chicanecesitan conseguirse una vida, pero cuando es la chica correcta, tienesque ser un idiota para no hacerlo. Lo que digo es, que tenía esta granchica. Era divertida, inteligente, sexi, me molestaba y podía tocarla,besarla, sostenerla, y yacer con ella cada vez que quisiera. Me mirabacomo si estuviera sosteniendo la luna. Me hacía sentir invencible. Como elchico de diecisiete años más suertudo del mundo. ¿Por qué no querríahacer de todo por ella? ¿Estar con ella todo el tiempo? A pesar de lacreencia popular, no era estúpido.Después del almuerzo, volvimos a la casa. Jaden y Pris fueron porlados separados y yo me quedé abrazado a mi chica. Si esto era estaratado ¡Encadéname, bebé!Un par de horas después, rosé gentilmente el hombro de Aspen.Dormía como los muertos. Yo solo había podido dormir una hora con elcuerpo de Aspen contra el mío. Había ido abajo a pasar el rato con Jadeny Pris. Cuando nos cansamos de esperarla, me ofrecí a despertarla para ira nadar. —Vamos dormilona. Hora de levantarse. La playa nos estállamando.Me cambié en nuestra habitación mientras Aspen y Pris lo hacían ensu cuarto. Había estado sentado con Jaden por treinta minutos y todavíano habían aparecido. No me pregunten por qué les tomó tanto ponerse untraje de baño, pero ambos nos estábamos poniendo ansiosos, así que nosadelantamos y fuimos a la playa, suponiendo que nos encontraríanfácilmente. Me aseguré de haber agarrado mi toalla y la de Aspen,porque era así de tierno.
  • 105. Foro’ Libros del cielo 105Luego de dejar ambas en la arena, arreglando las esquinas paraque estuvieran bien, caminé hacia Jaden que me miraba como si tuvieradiez cabezas o algo así. —¿Qué?—Amigo, estás tan mal.Está bien, tenía dos opciones ahora. Podía ignorar a Jaden porquesabía que estaba equivocado y no importaba lo que pensara. O podíadecírselo. Yo no era del tipo silencioso. Seguro, sabía que él estabasorprendido de verme así y que unas semanas atrás, hubiera hecho lomismo si la situación fuera al revés, pero… creo que se podría decir que fuiiluminado y que no sería yo si no se lo refregaba en la cara solo un poco.Esperaría lo mismo de él. Éramos hombres y así es como son los hombres.Así que le dije como eran las cosas. —Te fuiste solo a la camaanoche, Jay. Yo sostuve a una chica toda la noche. Esta noche lo volveréa hacer. Le gusta cuando la beso, me besa y encima de eso, es una chicagenial. No juega juegos, o se lía con un chico diferente cada semana. Soloyo. Si eso es estar mal, lo estoy.Jaden me tiró su gorro. —Todavía trato de entender porque querríabesar tu sucia boca.—Porque tengo talento. Un día, te pasaré ese conocimiento —Tiré elgorro al piso y corrí al agua. Jaden estaba detrás de mí. En cuanto el aguanos llegó a la cintura, me salpico agua a la cara, así que lo tacleé y tratéde ahogarlo—. No empieces una pelea que no puedes ganar.—Por favor ¡Te puedo derribar! —Seguimos yendo hacia el otro —nostomábamos las competencias muy enserio, incluso aunque fueran solo conagua— hasta que escuchamos un silbido de la playa.—¿Van a crecer alguna vez? —Giré hacia la voz de Pris. Mi corazóncasi se detiene cuando vi a Aspen parada al lado de ella.—Santa mierda.—Puedes volverlo a decir. —dijo Jaden al lado mío.Eso me sacó de mi placer visual por un minuto. —No mires a michica, imbécil.—No lo hago.—¿Han estado usando bikinis todos los veranos? —pregunté.—Ni idea, pero me alegro de que lo hagan ahora.Pris y Aspen se pararon con los pies en el agua. Quité mis ojos deWoodstock solo un segundo. Rojo, Pris usaba un bikini rojo, pero no eranada comparado con el regalo de dios turquesa que llevaba Aspen. Elazul era un lindo contraste con el blanco cremoso de su piel. Se veía como
  • 106. Foro’ Libros del cielo 106un patrón Hawaiano con flores blancas esparcidas en la tela azul. Norecordaba haber visto tanto de su cuerpo. Me gustaba la vista: un lindoestómago, caderas y piernas curvilíneas, hombre, la chica tenía lindaspiernas. Ardiente, ardiente, ardiente.Sabía que mis ojos estaban probablemente desorbitados, pero nome importaba. Todo mi cuerpo, y me refiero a todo mi cuerpo, cobró vidacon la vista de Aspen. Era hermosa.—¿Todavía crees que estoy mal? —Le pregunté a Jaden mientrasellas caminaban hacia nosotros.Cuando no respondió, lo miré. Su boca todavía estaba abierta. Reí yme dirigí hacia Aspen, encontrándola a mitad de camino.Jugar con Aspen en el agua era mejor que vencer a Jaden en unconcurso de salpicaduras. Pasamos horas jugando por ahí. No voy a mentiry decir que no la hundí, porque atado o no, todavía me gustaba divertirmeun poco. Aunque a ella le encantó ir salpicándome y pretender quenecesitaba ser rescatada luego de que la metiera debajo del agua. Elrescate era divertido…Luego, flotamos juntos, montando las olas y sosteniéndonos el uno alotro, su piel sabía a sal cuando la besaba.Ardiente.* * *—Armar una fogata no tendría que ser tan difícil, chicos. —Aspen serio de mí y Jaden mientras tratábamos de mantener el fuego.—No soy yo. Jaden es el que lo está arruinando. —Lo empujé con elhombro.—Amigo, yo soy el que dijo que lo llenáramos con líquido paraencendedores. Eso tendría que ayudar. —Jaden cayó en las mantas,dejándome todo el trabajo a mí. Bien. Lo iba a terminar más rápido sin él.Cuando hubo llamas rojas en la fogata, le hice una mueca a Jaden, antesde unirme a Aspen en nuestro lugar, empujando mi guitarra a un lado parapoder sentarme.—¿Es lo suficientemente caliente, bebé? —Le pregunté. Es graciosocomo una pequeña frase puede encender reacciones más rápido que mifuego ardiente. Aspen se sonrojó, Pris suspiró y Jaden resopló. Lo que sea.Solo me importaba una respuesta. Asintió mientras me sentaba al lado deella.
  • 107. Foro’ Libros del cielo 107El sol se deslizó detrás del océano unos minutos después, así queasamos salchichas en el fuego para la cena. Era nuestra última noche asíque convencimos a Pris y Jaden para una especie de tregua así podíamospasar la noche todos juntos. La playa estaba muerta, dejando nada másque llamas, olas, una noche oscura y nosotros cuatro.—¿Qué quieren hacer? —preguntó Aspen. Me senté detrás, con ellaentre mis piernas, su espalda contra mi pecho. La apreté más fuertetratando de decirle que solo quería estar cerca de ella. Pris miró haciaJaden, sus mantas estaban al lado mientras Aspen y yo compartíamos una.—¿Hey, se acuerdan cuando fuimos a acampar con los padres deAspen? —preguntó Pris.—Qué bueno que no terminamos con salchichas de tofu esta vez. —rió Aspen.—¿Cuál era la historia con la que —Pris miró a Jaden—, decidió tratarde asustarnos en la madrugada.—¿Tratar? Gritaron como nenitas.—¡Eso no fue porque pensáramos que fueras el hombre garra! ¡Fueporque te asustaste cuando pensaste que habías escuchado un oso y teenredaste en nuestra carpa! ¡Trata de estar durmiendo cuando tu tiendase cae encima de ti con un niño gritando revolcándose en ella! —Sentí larisa de Aspen vibrando en mi pecho mientras hablaba.—¡Había advertencias de osos en la maldita mesa! ¿Cómo iba asaber que los padres de Aspen iban a estar siendo uno con la naturaleza,en el bosque, en el medio de la noche? Su papá es grande. Podría pasarpor un oso. —Jaden murmuró la última parte.—¡Oh sí! —me reí—. Papa paz con sus camisetas teñidas y la actitudde la paz y el amor podría por completo pasar por un oso. Espeluznante.Casi te haces encima, Jay.—Mi vida como que pasó ante mis ojos y esas cosas. —Se podía oír elpuchero en su voz.No sé de donde salió, pero sentí la necesidad de seguir hablando.Jaden era mi chico y aunque lo molestara como las chicas, también loapoyaba cuando se lo merecía. —Él estaba asustado, pero en cuanto selevantó de la carpa, lo primero que me dijo fue que distrajera al oso paraalejarlo de ustedes. —Besé a Aspen en la cabeza. Ella me apretó la mano.Todos estuvieron quietos por un minuto, hasta que volví a hablar—. Hubierasido un buen plan si no hubiéramos atropellado accidentalmente a lamamá de Aspen en nuestro intento de salvarlas.
  • 108. Foro’ Libros del cielo 108Empezamos a reírnos. Se sentía bien, abrazar a mi chica y reír con misamigos. No cambiaria este minuto por nada. Escabullirme en habitacionesde chicas, liarme con alguien en fiestas, coquetear y jugar juegos, no secomparaban con este momento. Demonios soy dulce, —pensé.—¿Qué? —preguntó Aspen, girando en mis brazos para mirarme.—¿Qué, que?—Soltaste una risita.¿Lo hice? —Nada. Solo pensaba lo genial que soy. —Puso los ojos enblanco—. Y cuan suertudo.Se inclinó y me besó. Ese beso fue directo a mi cabeza, dejándomemareado y sudoroso, y sí, lo admito, caliente.Nos sentamos por horas. Por más patético que suene, hicimoss’mores y contamos historias de fantasmas. Las chicas trataron de jugar averdad o consecuencia pero Jaden y yo nos negamos. Demasiadacursilería para una noche. Hablamos, reímos y el único momento en queno tuve a Aspen entre mis brazos fue cuando la remplacé por mi guitarra.Al parecer no le podía negar nada. Toqué un par de canciones más de lasque había pensado, pero las chicas amaban la música y con la forma enque me miraba cuando tocaba, hubiera tocado toda la noche por esamirada. Era como si me tocara y, les diré, que definitivamente necesitabasu toque.Alrededor de la medianoche apagamos el fuego y nos dirigimos a lacasa. Que noche perfecta. Mis tres mejores amigos en el mundo estuvieronahí, e incluso Jaden y Pris se llevaron bien. Mientras nos preparábamospara dormir sabía que solo se iba a poner mejor. Aspen vestía unos shortsde franela y un top y yo me subí a la cama en nada salvo mis shorts debásquetbol. Puse mi mano en mi mejilla, apoyándome en el codo ymirando hacia ella.—Este fin de semana fue perfecto —susurró. Sentí su aliento contra mipiel y me hizo temblar.—Raro, estaba pensando lo mismo de esta noche.Suspiró. —Estoy feliz, Bastián.La luz de la luna iluminaba el cuarto lo suficiente para que pudieraver su cara. —Eres hermosa —dije, y lo decía más enserio que cualquierotra cosa.—Solo quieres conseguirlo —se rio.—Mierda. ¡Descubriste mi plan! —Ambos nos reímos—. En realidad,no es sobre eso. —Usé mi mano libre para cepillar un lado de su cara—.
  • 109. Foro’ Libros del cielo 109Está bien, es como si hubiera ganado la lotería, ¿Sabes? Eres mi mejoramiga. Siempre lo fuiste y siempre lo vas a ser, pero ahora también puedodecir que eres mi chica. Solo quiero que sepas…—Me encogí de hombros¿Qué quería que supiera? No tenía idea de lo que estaba diciendo. —Deque sé cuanta suerte tengo y que creo que eres maravillosa.—Tú también eres maravilloso. —Su voz era temblorosa. Mierda. Loúltimo que quería era hacerla llorar. Aunque fuera de felicidad, las chicasllorando me aterraban. Siempre sentía que tenía que hacer algo, pero lamitad del tiempo no sabía qué.—Bueno, eso ya lo sabíamos. —Sonreí y la besé. Sus brazosenvolvieron mi cuello e hizo esa cosa con mi pelo que ahora amaba. Miboca presionó la suya más duro, no bruscamente, pero queriendo estar lomás cerca posible. Girándome, terminé encima de ella, perdido en cómose sentía. ¿Dije que era como ganar la lotería? Incluso eso no secomparaba en cómo me hacía sentir. Nuestras bocas se aprendieronmutuamente, moldeándose juntas, burlándose y probándose. Dejé a mimano ir debajo de su camisa, yendo lentamente para saber si debía parar.—Está bien —susurró, así que seguí. Cepillé la parte baja de supecho. No fui más lejos. Por supuesto, lo habría hecho si ella me hubieradicho que quería, pero era feliz solo dejando a mi lengua enroscarse conla de ella y probando su suave piel.Cuando me alejé, todavía jugando con su pelo como si fuera lascuerdas de mi guitarra, le hablé hasta que se quedó dormida. Era algo tanpequeño, que podía no ser nada para alguien más, pero para mí eraépico.* * *Me deslicé fuera de los brazos de Aspen y agarré mi celularvibrando. El número de mi mamá apareció en la pantalla. Escabulléndomede la habitación, atendí, tratando de sonar lo más tranquilo posible. No sesuponía que estuviera durmiendo con Aspen a horas de casa.—Buenos días, mamá.—Hola, hijo. ¿Te estás divirtiendo con Jaden?Todo mi cuerpo se tensó. Había estado llorando. Conocía esaquebradura en su voz. La dulzura falsa, que usaba para tratar de cubrir sudolor. —¿Qué pasa? —pregunté saliendo al porche.—Nada, mi amor. Solo quería ver como estabas.
  • 110. Foro’ Libros del cielo 110Todavía me sentía tenso. —Ma, te conozco mejor que eso. ¿Quépasó? —Era raro como tu corazón podía acelerarse de la misma formacuando estabas excitado que cuando tenías miedo.—No es nada de lo que tengas que preocuparte, Bastián. Es solo…Roger y yo rompimos. Aunque no quería hablar de eso. Quería ver comoestabas.Lo iba a matar. Apreté el teléfono más fuerte. ¿Cómo podía pasarde querer proponérsele a romperle el corazón tan rápido? Siempre era lomismo. —¿Estás bien? —Esta vez fue mi voz la que se quebró.—Solo estoy cansada —suspiró—. Cansada de arruinarlo, de lastimar.Solo quiero hablar con mi chico. Siempre fuiste y vas a ser lo mejor de mivida.Cerré los ojos. No quería que estuviera lastimada. No quería lastimar,siempre era así, ¿No? Peleé las lágrimas. No podía asustarme de esa forma.¿De qué servía? Así que hablé con ella, la hice reír como hacía cada vezque estaba mal, preguntándome que le hizo pensar que valía la pena.¿No había dicho que esta vez era diferente? Y Roger, el imbécil. Habíadicho que la amaba. Fue un chiste. Y me había hecho creerlo. ¿Cómopodía esto valer la pena? Los ligues eran mucho más fáciles que esto.¿Cómo sabía que no iba a ser como Roger, o mi papá, o todos loshombres en el pasado que cambiaron de opinión? Pensé que amaba aAspen pero ¿Y si no lo hacía? ¿Si seguía con esto y la lastimaba? Odiaba eldolor en la voz de mi mamá, las lágrimas que intentaba esconder detrásde sus palabras. Quería protegerla y fallé, pero no lo haría con Aspen.Incluso si debía protegerla de mí. Sería más fácil de superar un fin desemana a que si seguíamos con esto. Apreté los puños cuando sentí unpeso en mi pecho.Cuando corté, desperté a todos y les dije que nos teníamos que ir.Aspen seguía tocándome y tratando de hablarme y aunque mis dedostodavía necesitaban el tacto de su piel bajo la mía, mantuve mi distancia.Todo mi cuerpo dolía, sentí un fuerte dolor en el pecho todo elcamino a casa.Todos pararon de preguntar qué pasaba a mitad de camino. Miestómago se sentía mal, y lo merecía. Merecía algo mucho peor que eso.Cuando llegamos, seguí a Aspen por su casa vacía hasta su cuarto.Peleé la urgencia de correr, pero no era un cobarde. Sería un hombre yharía lo correcto.—¿Está todo bien? —preguntó, tratando de abrazarme cuandollegamos a su cuarto.
  • 111. Foro’ Libros del cielo 111La miré, y al sexy rubor en la cara de mi mejor amiga. Casi le dije queno, las palabras rogaban por salir de mi boca, pero no lo hice. Hacia estopor ella. Ella confiaba en mí, y por loco que parezca, esta era mi forma demerecer esa confianza, sacándonos de esto antes de que estuviéramosdemasiado metidos, y doliera incluso más. —Um, no realmente. Aspen,yo…—Vamos, Hawkins. Hazlo. —Se terminó.
  • 112. Foro’ Libros del cielo 11213Traducido por AnnabelleCorregido por Rominita2503Era posible que algunas palabras quemaran tu lengua? Así eracomo se sentía. Como si quemara, y dejara un asquerososabor en mi boca. No se había acabado, excepto, queacababa de terminarlo, ¿Cierto? Y no iba a retractarme. No podía.Aspen se separó de mí, y crucé los brazos para no tentarme aacercarla de nuevo. —¿A qué te refieres?—A nosotros. —Me encogí de hombros—. Todo este asunto. Es decir,no nuestra amistad. —Rápidamente intenté aclararlo. No podía perderlacompletamente—. Aunque la otra parte sí. No funcionaría, así que, ¿Paraqué prolongarlo?—De hecho, ¡Pensé que funcionaba bastante bien! —Su voz eradura. Odiaba escucharla dirigiéndose hacia mí de esa manera—.¡Lamento que nuestro fin de semana juntos haya sido demasiado largopara ti!Encogí los ojos y froté mi frente. Odiaba esto, pero tenía que hacerlo.—Todo esto está saliendo mal. Es sólo que… la cosa a largo plazosimplemente nunca funciona y si seguimos, luego alguien va a salirlastimado. —¿No podía ver que hacía lo que era correcto?Aspen golpeó mi pecho con su dedo. —Demasiado tarde para eso.Me prometiste que yo no era como el resto de ellas, Sebastián, y confié enti. ¡La cosa a largo plazo no funciona porque tú no quieres que funcione! —Se abrazó a sí misma, apartándose mucho más lejos de mí. Queríaacercarla. Mis brazos debían consolarla, no los suyos, pero sabía que esosolo lo haría peor.—No eres como el resto de ellas, Woodstock. Yo...Me cortó. —No me llames así.¿
  • 113. Foro’ Libros del cielo 113No mentiré, eso me dolió. La había llamado Woodstock desde queéramos niños. No entendía por qué no podía captar que simplemente noquería lastimarla a largo plazo. —No quiero que las cosas se arruinen. Todoesto de las relaciones nunca va en la manera en que debería. Intentosalvarnos de tener que lidiar con eso. ¿No podemos simplemente sernosotros otra vez? ¿Aspen y Sebastián?—Las cosas están arruinadas porque tú las estas arruinando. Porqueeres Sebastián jodido Hawkins, y no puedes establecerte con una chica.Debí haber sabido que harías esta mierda. —Sus ojos comenzaron allenarse de lágrimas. Esas lágrimas me estaban sofocando. ¡Esto era lo queno quería! Que sufriera. Que mamá sufriera. Simplemente todo se habíaarruinado.—Ven aquí. —Estiré la mano hacia ella, con esa corrienterecorriéndome cuando toqué su mano. Solo quería hacerla sentir mejor.Intenté atraerla más cerca, tanto por ella como por mí, pero saltó haciaatrás. Se sintió como un golpe en la entrepierna.—¡No! No puedes arreglar esto. Es tu culpa.Su dolor chocó contra el mío e hizo erupción. —¡Estoy intentando seralgo humilde aquí! ¡¿No entiendes eso?!Ahora sus lágrimas caían libremente. —¿Humilde? Tienes una muypeculiar manera de demostrarlo. Te había superado y me hiciste creer queteníamos una oportunidad, y ahora me estás destrozando.¿Qué significaba eso? Ésta era la segunda vez que decía que mehabía superado, pero sabía que no lo había hecho. Sus palabras y mispensamientos intentaban abrirse paso al mismo tiempo. Estaba confundidoy dolido que ella no lo entendiera. Enojado conmigo mismo por lastimarla,y enojado con ella, también.—Es gracioso, Aspen, pero sé que no me habías superado,considerando que te he estado dando consejos por semanas en cómoligar conmigo.Su rostro palideció, e inmediatamente me arrepentí de mis palabras.Estaba arruinando esto completamente, y ni siquiera sabía qué hacer alrespecto. —Wood...—¿Tú eres el Doctor Cupido? —se acercó a mí y me empujó. Fuerte.Caí de espaldas a su cama—. ¡Eres un idiota! ¡Me mentiste!—¿Qué? Claro que no. No te lo dije, pero nunca mentí. —Melevanté.—Así que de eso se trataba todo. En verdad nunca me quisiste. Sóloera porque creíste que quería estar contigo. ¡¿Por qué tomar al ligue fácil
  • 114. Foro’ Libros del cielo 114por el fin de semana?! Te odio, Sebastián. ¡Sal de mi casa! —Estaballorando, con la cara roja, pero no por estar sonrojada. Ese rojo era tandiferente, cuando se trataba de dolor y furia, que cuando era devergüenza.—No. No es eso. No tiene nada que ver con los e-mails. Sólo hicieronque me diera cuenta que debía arriesgarme.La tensión en su rostro y la manera en que sus ojos se encogieronhacia mí, llenos de odio, me hicieron saber que había dicho justo loequivocado. —Pues adivina, Sr. Doctor Cupido. Te equivocaste. Nointentaba conquistarte a ti. ¡Era a Matt! ¡Él era con quien quería salir, no tú!Mi pecho comenzó a doler. Mi corazón golpeaba como un martillocontra mis costillas. ¿Matt? ¿Matt? ¡Ese imbécil! —No tiene sentido. Meayudaste cuando le dije a PA que fuera amable. Nos dejaste plantadoscuando dijo que lo ignoraras. —Mi cabeza daba vueltas—. En la fiesta sesupone que debías coquetear. Me viste con Crystal y te pusiste nerviosa yte emborrachaste.—Dios. Eres tan engreído, Bastián. Matt se encontraba en los juegos.También estuvo en la fiesta. ¡Sé que puede que lo pienses, pero el mundono gira a tu alrededor! ¡Al parecer no lo sabes todo, como crees! Perogracias por ayudarme. Estoy segura que todo esto me servirá cuando lediga a Matt que me gusta.Sus palabras afectaron todo mi cuerpo. Debilitaron los músculos demis piernas. Me sentí completamente caliente, y no caliente en el buensentido. Pero más allá de eso, me sentía como había visto a mamá sentirsetantas veces. Roto. Tenía que salir de aquí. —¿Sabes qué? Puedesquedarte con él. No podría importarme menos. Cuando logres tener a tupequeño novio, no olvides mis otros cincuenta dólares.Lanzó la puerta de su habitación cuando salí. Cada paso quetomaba más lejos de ella producía otra oleada de dolor dentro de mí,pero continué caminando. De todas maneras, ella no me quería, así quetambién buscaría una manera de no quererla. Yo era el Doctor Cupido, asíque me iría a hacer lo que mejor hacía. Ligar. Jaden había tenido toda larazón. Las chicas estaban locas.* * *—Ma, deja de comerte todo el helado. —Tomé el bote de heladode las piernas de mamá cuando se sentó a mi lado en el sofá. No mesentía orgulloso de mí mismo. De hecho, estaba bastante avergonzado deque prácticamente estuviera llorando y comiendo helado con mi mamá.
  • 115. Foro’ Libros del cielo 115No era la cosa más varonil del mundo, pero simplemente no podía lograrque mi cuerpo saliera esta noche. Salir se sentía incorrecto. Además, noquería dejar sola a mamá esta noche. Me necesitaba, así que estaría allí.Intenté decirme a mí mismo que ésa era la verdadera razón de habermeconvertido en un bobo, comiendo helado y viendo películas románticasde mala calidad luego de un rompimiento, pero incluso yo sabía que esono era verdad.—¡Oye! Ésta se supone que es mi noche de “pobrecita yo”. Esoquiere decir que me toca más helado —dijo. Le entregué de nuevo elbote, porque era mucho más fácil darle el postre que decirle que yotambién estaba deprimido. Salvaba algunos puntos en la escala de“perdiendo mi masculinidad” si nadie más se enteraba de lo que mepasaba—. Hablando de eso, no tienes que quedarte conmigo esta noche,cariño. Estoy bien. —Tomó mi mano, y quise decirle que yo no lo estaba.Obligué mi boca a cerrarse cuando continuó—. Estamos bien.—Sí, lo estamos. —Terminé de ver la película con ella, y luego me fuia la cama. Se suponía que volvería al trabajo la mañana siguiente, pero nopodía hacerlo. ¿Qué pasaba si se había ido con Matt luego de que mefui? No podía creer que ese idiota era el que ella quería desde el principio.Probablemente ya estuvieran juntos, y no podía arriesgarme a hacer pizzamientras ellos se escondían en la habitación de atrás para besarse o algoasí. Eso era lo que yo había planeado en hacer con ella la primera vez quetrabajáramos juntos luego de juntarnos.Así que inventé una tos matadora, algo que había hecho millones deveces para la escuela, y llamé. ¿Irresponsable y tonto? Sí, pero me imaginéque lo merecía. Pensé en llamar a Jaden, pero no podía hacerlo. No loentendería, y no me encontraba de humor como para oír un te lo dije, oque me moliera a golpes, ya que fue él quien me dijo que las chicasestaban locas, esto terminaría siendo mi culpa. Así que me vestí, tomé mipatineta y fui a dar un paseo para aclarar mi mente.Incluso los saltos en el parque de patinaje no ayudaron. Sentí elpequeño asalto de adrenalina, el latido de mi corazón cuando aterrizabase sentía bien, pero no lo suficiente como para hacerme olvidar quecuando me alejé anoche, Aspen había estado llorando, y yo fui el quepuso esas lágrimas en su rostro. Y probablemente, el chico que odiaba seencontraba secando esas lágrimas por ella. Sí, antes había tenido un malpresentimiento de él, pero ahora lo odiaba. Es gracioso cuán rápido puedeocurrir eso.Deslizando la tabla debajo de mi brazo, caminé lejos de las rampasde patinaje y fui hacia la parte con césped del parque. Caminé por unode los caminos que daba hacia el pequeño arroyo. Teníamos
  • 116. Foro’ Libros del cielo 116entretenimiento de primera en este pueblo. Me dejé caer debajo de unárbol.—Hola. Eres Sebastián, ¿Verdad?Miré tras de mí.Era la chica de la fiesta. La fiestera gemela sin su otra mitad. Teníapuesto un par de shorts pecaminosamente cortos y un top que me sientoavergonzado al decir que no me emocionaron ni un poco. —¿Cómoestás? Crystal, ¿No? —Se sentó a mi lado, y luché con soltar un gruñido.¿No acababa de decir que tenía que volver a mis raíces? Ahora mismo, nolo sentía, pero tampoco quería ser un idiota.—Sip. Le pedí prestado el auto a mi prima mientras está trabajando,así que andaba por allí buscando algo que hacer. —Colocó un mechónde cabello detrás de su oreja y me miró.—Buena suerte con eso. Estamos bastante escasos de diversión poraquí.—¿Eso crees? —Me sonrió. No pude evitar reírme—. Entonces, ¿quéestás haciendo aquí solo? ¿Dónde están tus amigos? O la chica. ¿Cómosalieron las cosas con ella?¿Qué tenían las chicas con siempre estar hablando? Incluso las queno conocía actuaban como si todo el tiempo fuera la hora de compartirtus sentimientos. —Ugh… —gruñí, esperando que captara la indirecta. Notuve mucha suerte.—Oh-oh. ¿Qué hiciste? —preguntó.Giré la cabeza, más que algo fastidiado. —¿Qué demonios? ¿Porqué automáticamente tuve que haber sido yo el que hizo algo mal?Se encogió de hombros. —Porque tú eres el chico.De acuerdo, Jaden se iba ganando cada vez más puntos por probartoda esa teoría de que las chicas están locas.—¿Qué clase de conocimiento tan chiflado es ese? Lo juro, no es deesperar que las chicas necesiten mi ayuda. Están jodidamente dementes.—Estaba harto de las chicas. Aspen, Pris, Crystal, no quería nada que vercon ninguna de ellas. ¿Cómo pude pensar que sabía lo que querían?¡Incluso estaban muchísimo más jodidas que los chicos! Bueno, aexcepción de mi mamá. Ella solo tenía un radar para los idiotas, pero todoel resto de las chicas que conocía, necesitaban mucho más que un pocode ayuda del Doctor Cupido.
  • 117. Foro’ Libros del cielo 117Me levanté, pero Crystal tomó mi mano para detenerme. Quité lamano porque se sentía extraño que otra chica me sostuviera de esamanera.—Estoy bromeando. Ya sabes, ex novia molesta por aquí,¿Recuerdas? Tengo música de chicas fuertes sonando en el auto, por sinecesitas más pruebas.Me senté de nuevo. No era como si tuviera algún otro lugar a dondeir. Intentaba evitar a todos mis amigos. Froté mi cabeza, esperando que misbrazos me bloquearan de su vista. —Aunque no lo creas, en verdad legustaba alguien más. —No podía creer que le dijese eso.Atrajo las piernas contra su pecho, en la forma en que había visto aAspen sentarse muchas veces. —Sí, a Will también. Supongo que esa era laverdadera razón por la que terminó conmigo. Siempre es alguien más.Por supuesto, me abstuve de decirle que terminé con Aspen y así eracomo me había enterado del otro chico, pero, ¿Qué importaba eso si nohabía sido yo el que ella quería, de todas maneras? —Esto es algo nuevopara mí, —admití—. No quiero sonar engreído, pero es decir, nunca le di laoportunidad para que hubiese alguien más, ¿Sabes? Aunque, siempresupe cómo eran las cosas. Ni siquiera sé por qué llegué tan lejos.—Porque la amabas. Es por eso que le di a Will una oportunidadcuando todos me dijeron que jugaba con las chicas.—Agh. —Froté mi rostro con las manos—. En verdad no quiero hablarde esto. Es una cosa de chicos. Podemos ser serios por unos noventasegundos antes de encerrarnos. —Se rió, como esperaba que lo hiciera—.Es decir, lamento lo de tu ex, pero estoy seguro que no quieres hablar deél, mucho más de lo que yo quiero hablar de Aspen. —Y de Matt… Quien,probablemente, estaría besándola ahora mismo… Necesitabadistraerme—. Estaba pensando en ir al centro comercial. ¿Quieres venir?—Seguro. —Me levanté, y la ayudé a ponerse de pie, también.Se sentía bien salir con alguien que sabía por lo que estabapasando. Además, aunque sabía que lo que en vedad necesitaba eravolver a lo mío, no me sentía completamente con ganas de hacerlo. Almenos con ella, sabía que aún sentía algo por su ex. Hacía mucho másfácil las cosas cuando no tenía que preocuparme que pensara lo que noera.Un par de horas después, nos encontrábamos sentados en una mesaen la feria de comidas, comiendo algo peor de lo que servíamos en DJ’s,cuando mi sangre se heló.Ella se encontraba aquí. Con él. Hijo de... —¿Sebastián? ¿Quésucede?
  • 118. Foro’ Libros del cielo 118—Shh. —Callé a Crystal, como si sus palabras bloquearan mi visión oalgo así. Estaban algo lejos de la pasarela, mirando por el borde hacia elpiso de abajo, pero podría reconocer su cuerpo en donde sea. Ahora loconocía. Cada curva, cómo su cabello caía, y cómo se sentía cuando lamano que sostenía la de Matt, tocaba la mía.Todo en mi interior se congeló. Como si solo un chasquido de susdedos sería suficiente para romperme en pedazos como una paletacuando cae al piso. Nunca había sentido algo como eso, y honestamente,nunca quería volver a sentirlo. ¿Cómo mamá pudo haber pensado que elamor valía la pena si tenía el poder de hacerte sentir de esta manera?—¿Esa es ella? ¿Con él? —Crystal debió haberse girado para ver loque yo veía, pero no podía retirar mi mirada de Aspen como para ver siera así. ¡No podía creerlo! Anoche lloró por mí, ¿Y ahora estaba aquí en elcentro comercial tomada de manos con otro chico? Entrecerré los ojospara poder ver mejor. ¿Le había soltado la mano? Sip, lo hizo. Se separó yahora se alejaba. Oh, y el idiota la estaba siguiendo.—Vamos, —le dije a Crystal mientras comenzaba a caminar,completamente consciente de que me acercaba al territorio de acosadormientras la seguía.La escuché correr detrás de mí. —¿Qué estamos haciendo? —preguntó. Demonios si lo sabía, pero continué caminando de todasmaneras. Y ahí fue cuando ocurrió. Ella se detuvo, y se giró. Nuestrasmiradas se encontraron, sus ojos verdes se unieron a mí.Tuve la urgencia de golpear a Mattie y al mismo tiempo besarla. Nosabía cuál era más fuerte. No se tomaron de las manos, pero aun así noimportaba. Sabía lo que él estaba pensando. Habíamos pasado suficientetiempo juntos como para saber que sus intenciones no eran buenas conrespecto a ella.Pero no hice ninguna de las dos. No la besé, ni lo golpeé. No sé quéme hizo hacerlo. Quizá quería que se sintiera lastimada como yo. Quizá mevolví tan loco como parecía estar la población de mujeres, pero al hacerlo,supe que fue un error. Mi mano se lanzó y tomé la de Crystal, enlazandonuestros dedos en un mensaje muy claro: Aspen había continuado con suvida, al igual que yo.Aunque no lo había hecho, pero ya eso iba más allá del asunto. Eneste momento, simplemente necesitaba hacer algo, y esto fue lo únicoque se me ocurrió. Tenía que darle crédito a Crystal, ya que no se separó.Su mano estaba tensa y escuché como su aliento se detuvo, pero noseparó nuestras manos.
  • 119. Foro’ Libros del cielo 119—¿Qué hay? —pregunté, esperando que mi voz saliera más firme delo que me sentía.Aspen no respondió. Su boca se abrió en una pequeña “O”, sus ojossiguiendo a su boca. Quería caminar hacia ella, acariciar su rostro como lohabía hecho este fin de semana, hasta que sonriera en vez de versetoda… ¿Dolida? Sí, así era como se veía, y me di cuenta que eso no era loque yo quería. Aunque me sentía lastimado, no quería que ella sintiese lomismo.—No pareces enfermo, en mi opinión —dijo Mattie.—¿Ah? —Mierda. Me pregunté si se lo contaría al jefe—. Nadie tepidió tu opinión.Mis palabras parecieron sacar a Aspen de su sorpresa. —¿Quién es tucita? —Sus palabras fueron forzadas.—¿Quién es la tuya? —pregunté, inmediatamente queriendoretractar lo que dije. ¿Quién es la tuya? Como si no supiera quién era estetipo. En verdad, toda esta situación estaba interfiriendo con mishabilidades—. Ésta es Crystal. —Les lancé el nombre de Crystal paraintentar cubrir mi tonta metida de pata.—Te conozco —comenzó Matt—. Los vi a los dos hablando en lafiesta.Era oficial. Antes que todo esto terminara, definitivamente le iba aromper la nariz a Matt. Su sonrisa me dijo que sabía exactamente lo quehabía hecho. Gruñí.—Ah, ya veo. Así que, ¿Fui el segundo plato este fin de semana?¿Crystal en la fiesta, luego yo en la playa, y ahora volviste de nuevo conella? ¡Dios, te odio, Sebastián! —Los brazos se Aspen estaban cruzados ensu pecho, con algo oscuro revolviéndose entre el verde de sus ojos. Sí,estaba enojada, al igual que yo.—¿Qué me dices de ti? Tú fuiste la que me besaste cuando enverdad querías a este idiota. —Apunté hacia Mattie.—Amigo, cuida como me llamas, —respondió Mattie, y me acerquéa él.—¿O qué? ¿Qué vas a hacer al respecto, Mattie? —Sí, usé el nombreque odiaba. Demándenme.—Sebastián, quizá deberíamos irnos. —Crystal tomó mi brazo, y esohizo que Aspen reaccionara.—Quizá tú deberías irte, nadie te quiere aquí, de todas maneras. —dijo Aspen.
  • 120. Foro’ Libros del cielo 120Crystal soltó su respuesta. —Escucha, no estoy de lado de nadie.Simplemente intento apaciguar la situación.—Oh, cómo eres de dulce, pequeña novia. Cuida tu espalda. Élnunca se queda por mucho tiempo.—¡Oye! —le respondí a Aspen—. Nadie dijo que era mi novia, y ¿Quéte importa si no me quedo por mucho? ¡Tuviste a este perdedor detrás de titodo este tiempo!—Amigo, dije que cuidarás la manera en que hablas de mí —dijo elidiota.Aspen comenzó a discutir con Crystal de nuevo, mientras yo le decíaa Mattie donde podía metérselo. Era estúpido, y a toda voz, pero no meimportó. Había tenido suficiente de éste tipo y quería cerciorarme de quelo supieran. Pero, al mismo tiempo, tampoco quería que Crystal y Aspendiscutieran. Las personas comenzaron a rodearnos, disfrutando delespectáculo, y todo lo que quería era que este idiota se alejara de Aspen.—Más te vale no estar jugando con ella —le dije, pero fue Aspen laque me respondió.—¿Él? Tú eres el que juega. —Sus manos se hicieron puños, pero ensus ojos, la parte blanca se tornó roja, como si estuviese llorando.—No confío en él, Woodstock. —Él la había lastimado. Es decir, séque yo la lastimé, pero en realidad también la amaba. Eso me ponía unpoco más abajo en la escala de imbéciles que él.—No tienes que hacerlo. —Se giró hacia Mattie—. Ven Matt,vámonos. —tomó su mano y se alejaron y utilicé todo mi esfuerzo para nolanzarme detrás de él, pero en vez de eso, hice un movimiento de idiota.—¡Aspen! ¡Él no te merece! ¡Sé de lo que estoy hablando! Vinistehacia mí por ayuda, ¿Recuerdas? ¡Sé de todas estas cosas! —Meencontraba gritando. En medio del centro comercial. ¿Ves en lo que elamor te convierte?Una mano se plantó en mi hombro. —Señor, vamos a tener quepedirle que nos acompañe.Oh, mierda.
  • 121. Foro’ Libros del cielo 12114Traducido por Extraordinary MachineCorregido por Pimientaer expulsado del centro comercial no era uno de mis mejoresmomentos. Resonó mi ego un poco más cuando tuvieron quellamar a mi mamá. Algo sobre mí siendo un menor de edad. Loque sea.—Vas a tener que explicarme esto, Sebastián. Me llamaron para quesaliera del trabajo porque tú estabas gritando en el medio del centrocomercial. ¿Qué te pasa? —preguntó mi mamá, cruzando sus brazos enmodo de madre cabreada mientras estábamos al lado del carro en elestacionamiento.Amor. Chicas. Locura. Yo tenía un buen número de palabras quepodía decirle a mi madre acerca de lo que me pasaba, pero me decidípor tratar de suavizar las cosas. —No es gran cosa mamá. Ya sabes cómoson los policías del centro comercial. Él solo quería flexionar sus músculos.Sus ojos se estrecharon y yo no tengo miedo de admitirlo, mi ritmocardiaco se aceleró. Esto estaba más allá de la furia, dentro de territoriorabioso.—¡Esto no es una broma! Tuve que cancelar una clase para venir arecogerte. Dijeron que le estabas gritando ¿A una chica? Te crié mejor queeso Sebastián.Sí, ella lo hizo. Si hay una cosa que ella siempre me ha dicho, es querespete a las chicas, ¿Y qué he hecho yo? Le he gritado a Aspen. Mi mejoramiga. En medio del centro comercial. ¿Cómo es que las cosas llegaron aestar tan magníficamente estropeadas? Pero no era mi culpa. Yo heestado tratando de hacer exactamente lo que mi madre me ha enseñadoa hacer para no herir a una chica. —Lo sé. Lo siento. Fue un malentendido.—Fue mi culpa. Yo lo empecé. —Miré sobre mi hombro a Crystal, quenos había estado dando algo de espacio—. Yo estaba teniendo un maldía y la tomé con Sebastián. Yo no quería meternos en problemas.S
  • 122. Foro’ Libros del cielo 122Cerré mi boca para que no se notara lo impresionado que estaba.Esta chica me estaba salvando el culo por completo. —¿Lo ves, mamá?Nosotros nos hemos arreglado. —Miré a Crystal—. Pero no fue tu culpa.Estoy seguro de que merezco parte del crédito en esto. —Puse mi brazoalrededor de ella, así luciría como los que estábamos peleando y ahoraestamos en color rosa. Mamá suspiró.—No me gusta esto, pero debo volver al trabajo. No quiero que algocomo esto vuelva a pasar Sebastián. —Ella miró a Crystal, luego a mí, y aCrystal de nuevo.¡Oh! —Así que, siento haberte gritado. —Pateé el suelo. Odio pedirdisculpas por lo que hago. Disculparme por algo que yo no hice, era peor.—Sin daño no hay falta —respondió ella.—Vamos. Necesito dejarte en casa antes de volver al trabajo —medijo mamá. Crystal se acercó y ofreció un aventón, que mi mamá aceptóa regañadientes después de decirme que me quedara en casa el resto deldía.Cuando estábamos encerrados en el coche de Crystal, me volvípara agradecerle, pero ella me interrumpió. —Ni se te ocurra decir gracias.¿Qué diablos te pasó allí dentro?Oops. Parece que he pasado del cabreado de mi madre al de otrachica. —¡No lo sé! Fue un reflejo.—¡Pues fue uno muy estúpido! Quiero decir, creí que no confiabas enese chico desde que llamó a mi prima este fin de semana para tratar demeterse en sus pantalones. —Mi cuerpo se congeló por completo. ¡Sabíaque no debí haber confiado en ese tipo! ¿Por qué rompí con ella sólo paraque otro chico jugara con ella? Yo quería aliviar su dolor, no hacerla presade otra persona. Supongo que eso podría ser diferente con ellos. O tal vezyo no quiero verlo. Se suponía que debía gustarle yo, no aquel idiota.Ajena a mis pensamientos confusos, Crystal siguió hablando. —Ninguno de ellos importa realmente. ¿No conoces a las chicas enabsoluto?Con esa pequeña pregunta, una bombilla se encendió en micabeza. Yo conocía a las chicas. Cuando se trataba del sexo opuesto, yosabía cómo conseguir lo que quería. Era el médico de gancho ¿No? Y sí, séque acabo de romper con ella, pero lo hice por su propio bien y Mattie noiba a jugar con esas reglas. Él le había hecho daño, así que realmente, sipongo en acción un plan para recuperarla, lo estaría haciendo por supropio bien. Pero entonces ¿Qué hay del resto? Yo sabía que el amor aprueba no funcionaba desde que el ex-putz de mamá rompió con ella,pero en realidad esto es más como salvar a Aspen, que por mi amor hacia
  • 123. Foro’ Libros del cielo 123ella. Bueno, quizá yo estaba un poco delirante con eso, porque el dolor enmi pecho cuando la vi con él me devastó, pero salvarla de Mattie jugandocon ella valía la pena.Además, odiaba perder. Yo no podía soportar la idea de que élestuviera con ella no sólo porque la amaba a ella, sino porque lo odiaba aél. ¿Eso me hace un imbécil? Probablemente, pero no había mucho queyo pudiera hacer al respecto. Eso es. Estaba haciendo esto por el bien deAspen. —Oye, necesito que seas mi novia.—¿Qué? —Crystal paró el coche al lado de la carretera.—Bueno, no realmente, pero quiero que finjas estar conmigo.Necesito tu ayuda para ganarme a Aspen de vuelta.Crystal parecía escéptica, sacudiendo su cabeza. —No creo queesa sea la forma correcta de conseguirlo, Sebastián.Me eché a reír. Si alguien sabía cómo conseguir a la chica, ese erayo. No iba a dejar a Matt hacer con ella justo de lo que yo estaba tratandode salvarla. —Confía en mí, sé lo que estoy haciendo.*****Mis manos estaban temblando. Temblando. Como si yo nuncahubiera salido con una chica antes. Por supuesto que yo realmente noestaba saliendo con esta, pero parecerá lo contrario después de estanoche. Se sintió mal, un peso pesado se incrustó en la boca de miestómago y no podía deshacerme de él no importa que hiciera. No loentendía. Esto debería de ser pan comido. Todo lo que tenía que hacerera fingir que estaba sobre ella. Jugar al juego de la indiferencia que leshabía dicho a tantas chicas que jugaran en el pasado. Hacerlo parecercomo si yo siguiera adelante, así ella me querría más. Esperemos que,mientras tanto, yo pueda conseguir algo de Mattie, una especia deprueba de que él es un idiota antes de que tenga la oportunidad deprobarlo lastimando a Aspen. Dudaba que ella me creyera si le contabaque Crystal dijo que él trató de aterrizar con su prima.Entonces puedo intervenir y conseguir a la chica. No tenía ni idea dequé haría con ella una vez que la tuviera, porque todavía sigo sin confiaren todo eso del amor.Todo era tan fácil. Debería ser fácil, pero en lugar de eso se sentía…mal. No lo de quitar a Mattie del mapa o incluso el conseguir a la chica denuevo, porque aún la amo. Creo que en todo caso, verla con él me hizo
  • 124. Foro’ Libros del cielo 124darme cuenta de que la amo incluso más de lo que creía hacerlo, peroalgo se sentía fuera de lugar y yo no podía poner mi dedo en qué era.Esta ha sido la única vez que me han gustado los chismes de unpueblo pequeño. He escuchado rumores de que Pris y Aspen estarán en lagalería esta noche. Sólo hacía falta una llamada telefónica a Jaden y élestaba listo para salir. Crystal necesitó un poco más de persuasión, pero alfinal, aceptó. Me paré fuera del frente de mi casa esperando por ella enun par de pantalones azules, camiseta negra y una camisa azul conbotones sobre esta, abierta.Murmuré un “hola” cuándo me metí en el coche, con una sensaciónen mi estómago de Aspen vomitando sobre mi camiseta. Aparte de lasdirecciones que le di, permanecimos en silencio todo el camino.—¿Estás seguro de que quieres hacer esto? —me preguntó despuésde aparcar—. Si vas en serio con ella, deberías simplemente hablarle. Nopuedo decirte cuánto deseaba que Will me dijera que me amaba.—Sí —dije rápidamente—. Esto funcionará. —Tiene que funcionar. Ellasacudió la cabeza mientras abría la puerta del auto, pero la detuve—. Eresmuy amable por ayudarme Crystal. Te lo agradezco y si sirve de algo, creoque Will es un idiota.La solté y ambos bajamos del coche. Se vería más real si la tomarade la mano, pero no me atrevía a hacerlo. En el centro comercial habíasido una reacción automática. No había pensado en eso, y ahora que lohacía podría parecer extraño, pero me hizo sentir como si estuvieraengañando a alguien o algo así. Examiné el salón con la mirada, sin ver aPris o Aspen, o a Jaden, que se suponía debía encontrarse conmigo aquí.Él siempre llegaba tarde. Nos sentamos uno junto a otro en una cabina.—¿Le dijiste a tu amigo lo que está pasando conmigo? —preguntóCrystal.Negué con la cabeza. —Nah. Ni siquiera he hablado con él deAspen todavía. No es un problema. Se lo puedo explicar cuando llegue.Nos sentamos allí por unos minutos más, ningunos de nosotros dijouna palabra. Mis ojos seguían buscando a Aspen, mi atención fue haciaCrystal cuando se excusó para ir al baño. Tan pronto como ella se habíaido, alguien apareció frente a mí. Yo esperaba que fuera Jaden, pero eraPaul, otro tipo con el que íbamos a la escuela. —¿Quién es el bombón? —preguntó.¿Bombón? —¿Huh?—La chica con la que estás aquí sentado. Ella es malditamentehermosa.
  • 125. Foro’ Libros del cielo 125Es gracioso, porque yo ni siquiera lo noté. Quiero decir, sabía que ellaera bonita, pero estaba tan distraído esta noche, pensando en Aspen, ypreguntándome si Mattie estaría con ella, que no noté nada más. Sentíuna pequeña punzada de culpa. Estoy seguro de que no le importa si mefijo en ella de esa manera. Todavía tiene sentimientos por su ex yobviamente sabe que yo estoy envuelto con Aspen, pero me sentí comoun idiota porque me estaba ayudando. ¿Qué pasa si comenzaba a teneruna idea equivocada? Santa mierda, ¿Qué si hay más por la razón queella accedió a ayudarme en esto? No pensé en eso, pero no podría sermás seguro. —Es una amiga —murmuré. Paul dijo algo acerca de míteniendo suerte antes de irse y Crystal se sentó de nuevo.—Te ves bien —le dije, sintiéndome obligado. Quiero decir, ella seveía bonita, pero de nuevo, sentí que no estaba siendo sincero porque noera Aspen a la que se lo estaba diciendo.—Umm… ¿Gracias?—Sé que ya te di las gracias, pero quiero estar seguro de que sepasque realmente aprecio tu ayuda. Y… —me sentí como un idiota—. YAspen, yo la amo. Simplemente no quiero que tú creas…Su risa histérica me cortó.—¿Qué es tan gracioso? —Yo estaba un poco molesto.Crystal levantó la mano. —Créeme. No tienes que hacer esto,Sebastián. No tendré una idea equivocada. Realmente estoy tratando deayudar. Eres genial, pero no te veo de esa forma.—Oh. Bueno, bien —Soy un idiota.—¿Estoy interrumpiendo? —Jaden estaba al final de la mesa, con losbrazos cruzados sobre su pecho, su mandíbula cerrada.—Nah, sólo me preguntaba dónde estabas —le dije esperando aque se sentara, pero no lo hizo. ¿Cuál era su problema? Miré hacia Crystaly algo hizo clic—. Esta es Crystal, no Abby.Mis palabras parecieron enojarlo más. —Ella tampoco es Aspen.—Hey, cálmate —Noté que él estaba algo confundido, ya que yohabía estado sintiendo lástima por mi mismo que no le había dicho losucedido en los últimos días, pero tampoco era justo tomarla contraCrystal—. No es lo que piensas, Jay.—Amigo, tú mismo dijiste que Aspen y Pris eran diferentes. Yo estababastante seguro de que no eras tan estúpido como para meter la pata.Eso me molestó. —¿Yo, estúpido? ¡Mírate! Has estado haciendo estepequeño baile alrededor de Pris desde siempre. ¿Por qué no creces y vas a
  • 126. Foro’ Libros del cielo 126por ella en lugar de salir conmigo para que te consiga chicas? —La carade Jaden palideció e inmediatamente me arrepentí de mis palabras. Esteera mi chico. Siempre estábamos para cuidarnos las espaldas y lo queacababa de decir lo arruinó todo—. Amigo, sólo déjame explicarte.Nosotros no estamos realmente…—Salgo contigo porque eres mi amigo, no por chicas. Puedoconseguirlas por mi cuenta y aparentemente, tú también. Tantas que nosabes cómo manejarlas. —Jaden puso sus manos en la mesa y se inclinóhacia mí—. ¿Como Pris? No todos nosotros podemos vivir en tu fantásticoSebastianlandia donde todos obtenemos lo que queremos. Puedo nohaber ido a por ella, pero eso es porque sabía que metería la pata. Al igualque tú pensando que lo tenías todo bajo control, pero todo lo que hicistefue arruinarlo. Terminé. Tienes suerte de ser mi amigo porque no tienes ideade lo mucho que quiero golpearte ahora mismo. —Jaden se volvió parairse.Me tomó un minuto encontrar mi lengua. Estaba en shock,confundido y un poco enojado. Sin pensarlo, me puse de pie. —¿Algunavez se te ocurrió pensar que ella no me quería? ¿Por qué tiene que ser miculpa? —Caí de nuevo en el asiento, sosteniendo mi cabeza con ambasmanos. ¿Qué estaba pasando aquí? ¿Por qué Jaden simplemente la tomócontra mí, sin darme la oportunidad de explicar?—Sebastián, ¿Seguro que sabes lo que estás haciendo?No. —Sí. Está bajo control. Sólo tengo que explicarle a Jaden lo queestá pasando y él lo entenderá. Probablemente está molesto porque no selo dije. —Añadí eso al apilamiento de cosas que no se sentía bien hacer.Hubo más de lo que Jaden dijo que yo entendía, pero no era mi culpa. Élera el único con secretos y enojado. No es como que él no fuera tan malocomo yo cuando se trataba de chicas y esta cosa con Crystal ni siquieraera real. —Estamos siguiendo el plan.Me recosté en la cabina, mi cuerpo sacudiéndose por la tensión.Crystal se quedo en silencio mientras yo estaba sentado con los ojoscerrados tratando de resolver todo. No sé lo que me hizo abrirlos cuando lohice, pero a medida que los abría vi a Aspen. Ella miró a Pris y sonrió;hombre, yo quería que ella me sonriera de esa forma. Este fin de semana,cuando me miró, sentí como si fuera el rey del mundo, ahora cuando mela imaginaba, sólo veía la expresión en su cara cuando le dije que todohabía terminado.La ira en sus ojos cuando admitió que realmente quería a Mattie. Yono creí que le hubiera hecho daño, cuando sabía que estaba a punto deromperme el corazón, pero esa sonrisa, casi me hizo olvidarlo todo. Tododentro de mí me dijo que me levantara y fuera a hablar con ella. Esa
  • 127. Foro’ Libros del cielo 127descarga de adrenalina estaba de vuelta. Inclinándome hacia Crystal,empecé: —Estaré de… —El “de vuelta” murió en mi garganta cuandoMattie se acercó al lado de Aspen.Él puso su mano en la parte baja de su espalda y yo me tensé.Juraría que ella también se tensó al mismo tiempo. ¿La estaba tocandocuando ella no quería que la tocara? Aspen sonrió de nuevo, pero esta notan grande al tiempo que ponía un brazo alrededor de Pris. El movimientola alejó de Mattie, pero luego ella torció su dedo para que él las siguiera.—Lo siento… —Crystal se removió en su asiento.—No hay problema. —Pero sí lo había. Ambos lo sabíamos. ¿Cómoes que todo se jodió tanto?Los observé mientras se sentaban en la mesa. Era casi perfecto,cómo las multitudes de personas se separaron dándome una vista perfectade ellos. Pris y Aspen estaban platicando animadamente como siempre lohacían, sus manos moviéndose tan rápido como sus bocas. Mattie parecíaun poco fuera del círculo, sentado al otro lado de la mesa, pero a mí sólome gustaba mirarlas. Seguro, estaba cruzando la línea entre elenamoramiento y un acoso espeluznante, pero nadie lo sabía. Bueno,excepto Crystal.Me reí cuando Aspen hizo una mueca extraña, arrugando los ojos yfrunciendo el ceño cuando Mattie dijo algo. Sí, a ella no le gustaba lo quesea que él había dicho. Me di cuenta. Por lo tanto, yo sé que eso me hacesonar como un sabio, pero mientras mantuve mis ojos fijos en ellos, mirandoaquella felicidad y excitación, la sensación de pesadez en mi pecho serelajó. Ya no me sentía tan abrumado. Es loco el poder que las chicastienen sobre nosotros y ellas ni siquiera lo saben.Echándome hacia atrás en mi asiento, deslicé mi brazo alrededor deCrystal en la parte superior del asiento. No la estaba tocando, sóloextendiendo mi brazo para ponerme cómodo, y ese fue el precisomomento en que sus ojos se posaron en mí. Mi brazo se sacudió, como side forma automática quisiera alejarse, pero luché para mantenerlo allí. Derepente, la idea de ponerla celosa hizo que mi estómago se agitara, peroyo ya había empezado. Por lo tanto, también podría verlo ¿No?Pero ella simplemente miró hacia otra parte y terminó suconversación.Sin pausa, sin ojos mirándome como si me quisieran de la mismaforma en que yo la quiero. Nada. Hielo picado atravesó mi piel,haciéndome sentir incomodo. —Me tengo que ir. —Había terminado. Nopodía pasarme toda la noche mirándola con Mattie, sentado aquí conCrystal, cuándo realmente quería estar con Aspen.
  • 128. Foro’ Libros del cielo 128Una vez más, miré hacia su mesa, sólo para ver a una personamenos.—Fuera. Ahora, Bastián. —Me congelé con el tono de voz de Pris. Ellaestaba enojada, y un enfado de Pris me aterraba incluso a mí.Sacudiendo la cabeza, seguí su figura que se alejaba dejando aCrystal detrás de mí. Mi vida era un desastre. Perdí a mi chica, y ahoraestaba a punto de ser pateado en el culo por otra. Genial.Tan pronto como estuvimos en la caliente y negra noche Pris sevolvió hacia mí. —¿Qué demonios haces, Sebastián? Dijiste que ella eradiferente. Dijiste que la amabas. Debería patearte el culo ahora mismo.¡¿En qué estabas pensando?! ¿Cómo pudiste hacerle esto a ella? —Sucabello negro estaba rizado y balanceándose mientras me hablabairregularmente.Me froté la cabeza, irritado de que ella hablara como si todo estofuera mi culpa. Yo no fui quien se puso en contacto conmigo paraconectar con Mattie. Yo no era quien estaba sentado con él ahora mismo.Bueno, eso porque Crystal estaba conmigo, pero eso era diferente. —Um,no estoy realmente seguro de cuál de esas preguntas esperas queresponda primero.Cosa. Incorrecta. Para. Decir. Esquivé el puñetazo que lanzó contramí. —¿Qué demonios haces, Pris?—¡Tú, idiota, estúpido! ¿Tienes algo de cerebro en esa cabeza tuya?Idiota. —Atacó de nuevo, sus palabras tan salvajes como sus puños—.Estúpido. Perdedor.—Alto. —Atrapé su mano—. ¿Por qué están todos tan enojadosconmigo? Ella es la única que se fue con Mattie a los dos segundos.—¿Qué? ¿Esperabas que paseara por ahí y esperara por ti? Tú eresel que la dejó, Bastián. Un día le dijiste que era diferente y al otro lapateaste a la acera. Y yo que pensaba que eras diferente. —Pris resopló yse alejó, sus últimas palabras me golpeaban en el pecho. Yo era diferente.Yo no iba por ahí jugando con chicas. Desde el principio ellas sabían queyo no tenía relaciones y con Aspen, pensé que podía. Eso no me hacíacomo los otros, ¿O sí? El tipo de chicos que rompieron el corazón de mimadre tantas veces.—¿Tú la dejaste?Rodé los ojos. Aquí íbamos otra vez.—¿Por qué importa, Crystal? Te dije que ella quería a alguien más, detodas formas.Ella tenía la misma mirada en sus ojos que Jaden.
  • 129. Foro’ Libros del cielo 129—Importa, Sebastián. Nunca hubiera hecho esto contigo si hubierasabido que fuiste tú el que le rompió el corazón. Me tengo que ir. —Ellafrunció el ceño como si yo la hubiera dejado abajo.Por primera vez en una noche, alguien que yo consideraba mi amigome dio la espalda alejándose. —¡Ella no me quiere a mí! ¡Estaba tratandode atraparlo a él todo el tiempo! ¿Por qué no lo entienden? —grité, peroella no se volvió. Me apoyé en la pared, con los codos en la rodilla y lacabeza en mis manos. Por primera vez en mi vida, estaba solo. Estorespondía a la pregunta que le hice a mamá. No, el amor no funcionaba.Y ahora estaba bastante claro, yo definitivamente no sabía lo que estabahaciendo.
  • 130. Foro’ Libros del cielo 13015Traducido por Mery St. ClairCorregido por Rominita2503iré alrededor de mi habitación. Ya era oficial. Estoydeprimido. Es extraño deducirlo, teniendo en cuenta quenunca lo había estado antes. Tengo una vida bastantebuena. Claro, me cabreo mucho con los problemas de mi mamá, laspreguntas sobre mi papá y todas esas cosas de cualquier adolescente,pero siempre he sido feliz. Tengo amigos con los cuales siempre puedocontar, y puedo tener a las chicas cuando yo quiero. Mi orgullo eraenorme. Tenía el pensamiento que yo siempre lo sé todo. Ahora… yo mesentía tan seguro. Todo esto hirió mi orgullo. Me sentía demasiadoconfundido y extrañaba a mis amigos.Jaden, a quien quería golpearle la cabeza la mitad del tiempo, perosiempre estaba disponible para cualquier cosa y cuando lo necesites, él escomo un hermano para mí. Es mucho más que un amigo. Odio que estémolesto conmigo.Pris con su actitud y su afilada lengua, pero yo haría cualquier cosapor ella. Y Aspen, hombre, como la extrañaba. No sólo porque queríabesarla y tocarla como lo hice el pasado fin de semana, si no por ellamisma. Sus sonrisas, sarcasmo y dulzura.Este no era yo, me he convertido en un punk cursi, porque todo estome tenía tan emo que alguien podría pedir que me intervinieran.Excepto que nadie va a intervenir, porque estoy cabreado contodos.Aburrido, saqué mi portátil y la coloqué en mi regazo. Sabiendo queno habría nada allí —bueno, al menos no de la persona que yo quería queme contactara— me introduje en mi cuenta de Doctor Cupido. Mi pulso sedisparó cuando noté que tenía un mensaje nuevo, pero se desplomó conla misma rapidez cuando me di cuenta de que no era de PA Rocks. ¿Quésignificaba ese nombre, de todas formas? Me permití preguntarme a míM
  • 131. Foro’ Libros del cielo 131mismo, porque ella lo escogió mientras daba click en el nuevo mensaje.Era probablemente un nuevo cliente, pero ni siquiera me importo. ¿Cuálera el punto?Sin leer el mensaje, cerré mi cuenta mientras escuché el suavegolpeteo en mi puerta. —Puedes entrar. —Tenía que se mamá, porque ellaes la única persona que aún me habla—. Hola, ma.—Hola, chico. ¿Cómo te va? —Se sentó en mi cama, a mi lado.Me encogí de hombros, preguntándome cómo ella sabía que algoandaba mal. Definitivamente, no le dije nada. —Pareces decaído. ¿Estátodo bien? No he visto a tus amigos últimamente.Gemí, realmente era molesto toda esa cosa del sexto sentido de lasmadres. Por supuesto, apenas había salido de mi casa durante dos días, locual debió hacerle deducir algo. Oh, ¿Y ya mencioné que perdí mitrabajo, también? Bueno, supongo que perder no es la palabra adecuadadado que sólo deje de presentarme. —Todo está bien, Ma. Todos estánalgo ocupados. —Me levanté y me puse mis zapatos. No estaba de humorpara hacer esto—. Creo que iré a dar una vuelta. —Cogí la patineta, medirigí a la puerta de mi dormitorio.—¿Bastián? —gritó detrás de mí.—¿Sí?—Sabes que puedes hablar conmigo, ¿Verdad? —Mamá aún seguíasentada en mi cama, parecía como si ella esperara que yo regresara. Perono lo hice. Una parte de mí quería, pero no pude. Pase una mano por micabello, hablando mientras me iba.—No hay nada de qué hablar, Ma. Nos vemos después —Y con eso,me fui.Terminé dirigiéndome al parque. Era uno de los pocos lugares losuficientemente cerca para llegar caminando o patinando. Di variasvueltas alrededor, salté un par de rampas, pero seguía siendo Sr. Emo,decidí sacar todas mis energías patinando en el parque. Por ahora, yosabía que metí la pata. Una parte de mi sabía que debía tomar laresponsabilidad de la mierda que hice, pero otra parte de mi se sentíatraicionada, también. Todos me dieron la espalda, como si fueratotalmente mi culpa. No podía entender por qué Jaden, Pris y Aspenhicieron un gran problema de todo esto.Haciendo mi camino por el parque, mis pies se clavaron en el suelofuertemente cuando los vi. Aspen y Mattie. Luego, como el acosador enque me estaba convirtiendo, me escondí en uno de los árboles, poniendomis habilidades de espía en uso.
  • 132. Foro’ Libros del cielo 132Un zumbido recorrió mi cuerpo, retumbando en mis oídos yacelerando la sangre por mis venas, con una gran fuerza como los rápidosde un río. Joder, ella era preciosa, usaba un par de vaqueros que seabrazaban a su cuerpo, una camisa rosa y su cabello peinado con lasencilla coleta que yo normalmente quería jalar para molestarla.Ahora, quería correr mis dedos a través de su cabello paraasegurarme que sus mechones son tan suaves como creía, y no tirar de sucoleta para molestarla.Aún seguía cabreado con ella, pero me sentí diferente cuando la vi,de cómo me sentía cuando ella no estaba cerca. Mirarla se llevaba unpoco de ese enfado. Dios, soy un cursi.Ella negó con la cabeza hacia Mattie, cruzando sus brazos sobre supecho. ¡Oh, conozco esa mirada! Sus ojos entrecerrados, su cuerpo tenso.—Ja, ja, Mattie. ¿Qué se siente tenerla cabreada por tu culpa? —susurré.Esta vez, él sacudió su cabeza mientras le decía algo. No podíaescucharlos, pero sabía que necesitaba agradecer por la buena vista quetenía de ellos. Los brazos de Aspen volaron en el aire como si enfatizaraalgo. Mattie replicó y a ella definitivamente no le gusto. Sentí mariposas —sí, dije eso— mariposas en mi estómago, una parte de mi estaba felizporque discutieran, pero la otra parte, la que era mayor y desplazaba lafelicidad, se sentía culpable. Odió al chico, pero si a ella le gusta, bueno,no quiero que la lastime, tampoco. No debía inmiscuirme en sus asuntos.Bueno, a menos que encuentre una prueba de que él es un idiota.Mattie extendió la mano para tocarla. Algo dentro de mí seencendió cuando ella se apartó. Si ella no quería ser tocada, ese idiotadebía tener sus manos lejos de ella. Él dio un paso más cerca y ella dio otroatrás, dándole otra negativa con la cabeza. Mientras rodeé el árbol, yo noiba a esconderme por allí en caso de que ella me necesitara, Mattie noshizo un favor y se marchó.En la dirección opuesta.Genial.Porque yo debía comprobar que estuviera bien. Sus hombrosestaban encorvados y ella parecía… derrotada. Odié verla de esamanera. Me mataba que él pudiera causarle ese dolor. Eso significa que aella realmente le importa él, ¿Verdad?Tomando una respiración profunda, aparté todos esos sentimientos, ycaminé hacia ella. —¿Estás bien?Su cabeza se irguió, sus ojos verdes se reunieron con los míos. Nosabrazamos allí, nuestros ojos mirándose directamente con tanta fuerzacomo mis brazos la sostuvieron el fin de semana pasado. Fue en ese
  • 133. Foro’ Libros del cielo 133momento, con todo el dolor arremolinándose en sus ojos, y la sensación desu mirada, que me hizo desear decirle tantas cosas. No importaba que estono fuera a durar. Que el amor siempre se desvanecía y alguien terminabaherido. No me importaba que tuviera sentimientos por Mattie, porque yo laamaba, y se supone que eso es suficiente, ¿No? He escuchado todo eltiempo que el amor lo conquista todo, pero yo nunca lo he visto conquistarnada, así que mantuve mi boca cerrada.Si ella estaba así por culpa de Mattie, entonces, ¿Cómo sé que a ellale importo? Pero intenté hacerla sentir mejor. —¿Estás bien? ¿Necesitas quevaya a golpear a alguien por ti? Tú sabes, tengo mis habilidades ninja ytodo. —Traté de bromear, esperando un destello en ella que me dijera quetodo estaba bien entre nosotros.Sin embargo, las cosas fueron peor. El dolor en su rostro se multiplicó ysi vi lo que yo creo que vi, también hubo un destello de ira. —Ja. Dudo quepuedas partearle el trasero a la persona que me hizo sentir así.Ese fue un golpe bajo a mi orgullo casi destrozado. No sólo porqueella prefería a Mattie, también porque pensó que yo no podría contra él.—Como sea. Sólo trataba de ayudar. Debería irle a patear su trasero sólopara probar que te equivocas.—Me gustaría verte intentándolo —espetó. Sus ojos comenzaron ahumedecerse, y quedé atrapado entre decirle que me iba y tratar debesar sus lágrimas hasta que desaparecieran.—Sólo trataba de ayudar. Puedo ver que no necesitas ayudas —Meincliné contra un árbol, tratando de fingir que realmente no meimportaba—. ¿Fue una pelea de novios? —Su barbilla comenzó a temblary sentí esa vibración dentro de mí. Di un paso hacia ella, listo para echar miorgullo por la ventana si eso le hacía sentir mejor.Esto era como una necesidad que crecía dentro de mí,presionándome para hacer cualquier cosa por ella. —Nena, no…Ella levantó su mano, interrumpiéndome. —No me llames así. No creoque tu pequeña novia le guste. No trates de ser amable conmigo. Loolvidas, sé todos tus trucos. Eres el Dr. Cupido. Sabes las mejores líneas.Todas las estrategias para ganar el juego, ¿No? Eso es todo. ¡Puedes tomartodas tus habilidades, Sr. Yo-Lo-Sé-Todo y usarlas con alguien más!Sus lágrimas caían más rápido. Cada palabra y cada gota, me doliócomo un puñetazo en mi estómago, algo que merecía. El pecho de Aspensubía y bajaba, mientras yo parecía incapaz de respirar. —Lo siento. —Mivoz se quebró y está vez fui yo quien se apartó. Yo no era el Sr. Yo-Lo-Sé-Todo. Obviamente no sabía qué hacer y era hora de pedir ayuda.
  • 134. Foro’ Libros del cielo 134***Cerré la puerta principal detrás de mí, corriendo hacia la luminosasala. Mamá estaba sentada en nuestro sofá beige, observando algo deópera o quién sabe qué en la televisión. Me sentía tan desolado que no lepresté atención a lo demás. —¡Ma! —Exclamé, respirando como si hubieracorrido un maratón, lo cual prácticamente hice.Ella saltó de inmediato, la preocupación arrugando su frente. —¿Qué pasa?Apenar podía recobrar el aliento suficiente para hablar, pero sabíaque tenía que escupir esto. —Metí la pata. Eché todo a perder y no sé quéhacer.Me atrajo hacia ella, enterrando mi rostro en su cuello y acariciandomi cabello. Un suave “Shhh” salió de su boca, como solo una mamá puedehacer. Ahora, si alguien siquiera me lo preguntara, yo nunca admitiría estemomento. Lo mucho que necesitaba a mi mamá y cuánto confiaba enella, a pesar de que tenía el presentimiento de que cuando se trata deamor, ella esta tan confundida como yo lo estoy.Pero nosotros siempre nos hemos tenido al otro. Siempre hemos sidoella y yo, y confiaba en ella.—¿Qué pasó, chico?Con eso, me aparté de ella. Sí, la necesitaba, pero no iba a llorar.Nunca me había permitido a mi mismo venirme abajo y si no quería queella se preocupara. Mirando a mi mamá, pronuncié las palabras quenunca pensé que le diría. Las palabras que yo temía escuchar decirlassobre otro hombre. —Ma, estoy enamorado.Una gran y tonta sonrisa apareció en su rostro. —¿Aspen? —preguntó, sorprendiéndome que lo supiera, pero luego recordé que ella losabía todo. La mitad del tiempo yo pensaba que era muy predecible, perono lo era. Era así sólo con mamá. Nosotros funcionamos así. Ella puedeleerme y yo puedo leerla. Tenía mucha suerte con contar con ella.—Aspen —confirmé. Si fuera posible, su sonrisa creció—.Probablemente no sonreirías si te dijera lo que ocurrió.—Oh, Bastián. ¿Qué hiciste?Me acerqué y me deje caer en el sofá. —Creo que la mejorpregunta es, ¿Qué no hice? Es posible que desees sentarte para esto.
  • 135. Foro’ Libros del cielo 13516Traducido por VeroCorregido por Pimientantonces, le suelto todo. Mamá se sentó a mi lado en silenciomientras le contaba toda la historia. Cómo había estadorecibiendo dinero por conectar a la gente. Que empecé adarme cuenta de que tenía sentimientos por Aspen, descubriendo que ellaera en realidad PA y decidiendo ir por ello. Mientras estaba siendohonesto, incluso le dije la verdad sobre el fin de semana. Allí había hechoalgunas serias sacudidas de cabeza cuando admití ir a la costa con Aspen,Pris y Jaden, pero todavía no dijo nada hasta que terminé.Mamá sonrió cuando le dije que realmente amaba a Aspen. Tancursi como suene, habría sido más feliz de lo que jamás recordaba,cuando pasamos el fin de semana juntos. Por supuesto, me tomé algunaslibertades y mantuve el secreto de todo lo compartido, la cama y besarnosen la playa esa noche. Mamá definitivamente no necesitaba más detallesy si saliera de esto con Aspen a mi lado, estoy seguro de que estaría muyavergonzada si mamá lo supiera.Después de eso, mi instinto se afianzó mientras le dije que rompí conella. Al pensar que ella estaba mejor sin mí, porque por amor siempre sedeja a las personas, aún con el corazón roto. Mi estómago se sentía comosi pudiera vomitar cuando admití estar celoso de Mattie y usar a Crystalpara ponerla celosa.—Así que todos más o menos esperan que muera de una muertesalvaje. No quieren tener nada que ver conmigo. —Me dejé caer de nuevoen el sofá esperando a que ella se uniera a mí también.Silencio.Empecé a sentir un poco de picazón esperando que hablara. Latranquilidad me acarició de forma equivocada. Gritando que podría lidiarcon esto, pero no quería que ella se sintiera decepcionada de mí. —Dialgo, mamá.E
  • 136. Foro’ Libros del cielo 136Cuando dejó escapar un suspiro, éste fue inestable. Conocía esesonido. Era algo más que decepción. Estaba herida. —Realmente hecomplicado las cosas para nosotros, ¿No, Bastián?Mi cuerpo se tambaleó hacia delante, por lo que estaba sentado denuevo. —¿Qué? No. Créeme. Esto es cualquier cosa menos tú culpa. Hicetodo esto por mí mismo. —Cuando las palabras salieron de mi boca, sabíaque eran verdad. Traté de empujar parte de la culpa sobre Mattie, Aspen,Jaden y cualquier otro que pude, pero realmente había sido yo.—Dime entonces. ¿Por qué rompiste con Aspen? Si el fin de semanafue tan genial, ¿Por qué la dejaste?—Um. —Sabía la respuesta a su pregunta, pero tenía la sensación deque ella también.—¿Tomaste esa decisión cuando te hablé sobre Roger? —preguntó.Odiaba hacerlo, pero asentí. Mamá agarró mi mano—. No he sido el mejorejemplo para ti. He cometido un montón de errores en mi vida, sobre todoen cuanto a hombres se refiere, pero sabes que son mis errores, que notienen nada que ver contigo, Sebastián. No tengo manera de saber quédeparará el futuro para ti y Aspen. Ambos son jóvenes y suceden cosas,pero porque yo haya sido herida y tomado malas decisiones, no significaque tú vayas a lastimar a nadie o ser lastimado. Y si fuera así, eso nosignifica que sucederá lo mismo con otra persona.Traté de deslizar mi mano lejos, pero ella la apretó con fuerza. —Lodigo en serio. Así es la vida. Ganamos algo, perdemos algo, pero nopuedes vivir tu vida con miedo a cometer mis errores.—¡Lo haces sonar como si hubiera sido tu culpa! —No pudecontenerme de levantar la voz—. Todo lo que hiciste fue amarlos y tedejaron. No quería hacer lo mismo con Aspen. No después de que sussentimientos estuvieran involucrados. ¿No es mejor reducir nuestraspérdidas a dos días, a que me aleje de ella, como papá se alejó de ti? —Parpadeé, esperando que el movimiento contuviera la humedadacumulándose en mis ojos. No quería llorar. Me hacía sentir débil.—Oh, Bastián. —Frotó una mano por el lado de mi cara—. Siempretan noble. Soy tan afortunada de tener un hijo que ama a su madre tanto,pero por mucho que me gustaría que fuera cierto, no soy perfecta. Cometítantos errores como tu padre. Como Bill y John. Diablos, cometí más erroresque Roger. Pero, de nuevo, esos fueron mis errores y, mi niño, eresdemasiado bueno para dañar de verdad a alguien. Tu corazón siempreestá en el lugar correcto, incluso si cometes algunos errores.Giré mi cabeza lejos de ella, tratando de enjugar las lágrimasperdidas que lograron escaparse sin que ella se diera cuenta. Tomó mi
  • 137. Foro’ Libros del cielo 137rostro y giró mi cabeza, así que la miré. —Más importante aún, no eres tupadre. No eres más que Sebastián. Mi divertido, inteligente, talentoso, leal,e hijo de gran corazón. Incluso cuando lo olvidas y haces un truco comotratar de darle celos con otra chica. —Sonrió—. Sabes que vas a tener quearrastrarte un poco bastante ¿No?Dejé escapar un suspiro. —Sí, lo sé.—Tú y yo, los dos, mi niño.Entrecerré los ojos hacia ella. —¿Eh? ¿Por qué necesitas túarrastrarte?Mamá suspiró. —Roger me propuso matrimonio y me asusté. Sí, loamo, pero en ese momento, vi cada uno de mis errores pidiéndome quelos repitan. No un buen hombre con el que realmente piense que podríapasar mi vida.¿Qué? —No lo entiendo. Pensé que habías dicho que rompiócontigo.—Verás, ahí está ese lado noble y leal de ti otra vez. Dije que nosseparamos, no que rompió conmigo. Realmente no merezco el pedestalen el que me has puesto, mi niño. —La boca de mi madre formó unaarruga.—¿Por qué?—¿Por qué terminaste tu con Aspen? Porque estaba asustada. Penséque estaba lista, sé que Roger es diferente, pero estaba tan asustada decometer los mismos errores que cometí en el pasado, que echara a perdermi futuro. —Me dio unas palmaditas en la mano—. Pero esto no es sobremí. Se trata de ti. No te rindas con Aspen porque tienes miedo. Nuncasabemos qué va a pasar en la vida. No se puede vivir con miedo, o nuncaconseguirás nada.Quería creerle. Quería a Aspen. —Después de todo, ¿Siguespensando que vale la pena? Sé que dijiste que sí, pero quiero decir,después de dejar libre a Roger, ¿Todavía piensas que el amor vale todoesto?Ella respondió rápidamente, con seguridad. —Por supuesto. ¿Y tú?Aspen apareció en mi cabeza. Los años de amistad. Todo lo quehabía hecho por mí, las risas que me había regalado, la forma en que surostro se iluminaba cuando sonreía. Cuánto se preocupaba por sus amigos:Pris, Jaden e incluso por mí. Y sus besos, la forma en la que me sentía comosi toda la luz y energía se deslizara de ella hacia mí cuando nuestros labiosse tocaban. El vacío en mi pecho cuando lloraba. Cómo no me sentía yo
  • 138. Foro’ Libros del cielo 138mismo sin ella. —Diablos sí. Aspen vale la pena. —Y lo hacía. Haríacualquier cosa para recuperarla.Mamá negó con la cabeza, una sonrisa escondida detrás su ceño.—Quiero decir, demonios, sí.—Entonces deja de tratarla como un juego. Toda esta cosa dehacerla sentir celosa, de romper con ella antes de que las cosas vayandemasiado lejos. Sé sincero con ella. Trátala con el respeto que se merece.Asentí. —Está bien, puedo hacer eso.Mamá se echó a reír. —Vas a tener que hacer más que eso, Bastián.Estoy pensando en un gran enorme gesto y todo.Mi risa coincidió con la suya mientras rodaba mis ojos, pero sabíaque lo haría. Haría lo que fuera necesario. —¿Y tú? Sólo porque somoschicos no quiere decir que no nos gusten los gestos grandes o lo que sea.¿Vas a recuperar a Roger? —pregunté.—No estoy segura de que quiera. —Suspiró. Esta vez fui yo quienapretó su mano.—Mamá, estás hablando con el doctor "Citas". Déjame darte unconsejo.***Yo tenía una semana para solucionar este problema antes de quemamá me hiciera cerrar mi blog de Doctor "Citas" y estaría castigadohasta Dios sabría cuándo. Pensé que me merecía lo peor y era bastanteafortunado de que me hubiera dado una semana al menos, así que queríahacerla valer. Me tomó un par de días para poner un plan en acción. Estaera una especie de plan diferente. No toda la cosa de jugar juegos sinoalgo real. Algo que mis amigos merecían porque supuse que Aspen no erala única persona con la tenía que suplicar.Uno para todos y todos para uno, o algo pobre como eso.Jaden estaba el primero en mi lista.***Rara vez fui a la casa de Jaden. Él nunca quería estar allí, así que noa menudo fui con él y definitivamente no iría allí por mí mismo. Sin él no
  • 139. Foro’ Libros del cielo 139tenía coche y era un largo y tonto paseo para hacer en mi patineta. Perolo hice hoy, porque quería que el chico supiera que hablaba en serio.Pensaba en hacer esto por él, sin importar lo que tomara.Salté de mi tabla cuando llegué hasta el camino de grava que eracasi tan largo como el camino a la ciudad. ¿Por qué alguien querría viviren la otra punta del mundo así estaba más allá de mí? Pateé algunasrocas mientras me dirigía hacia su casa. Nunca se lo diría a nadie, perosiempre pensé que el camino de entrada era un poco espeluznante.Estaba prácticamente enterrado en árboles, todos siniestros y esas cosas.Era uno de esos caminos, y casas para el caso, en la que los niños seperdían en las películas de terror y un asesino psicópata siempre estabaesperando dentro.Cuando me abrí paso por el camino vi a Jaden en el frente de sucasa, escondido bajo el capó de su chatarra móvil. Resoplé.—Todo o nada. —Me susurré a mí mismo mientras me acercaba aél—. ¿Necesitas ayuda?Ni siquiera se dio vuelta para mirarme. —Pensé que eras demasiadoguapo para trabajar en los coches.A pesar de que no podía verme, me encogí de hombros y caminéhasta el otro lado del capó y me incliné: —Lo soy, pero como dijiste, tucoche es mi coche así que puedo poner unas cuantas horas de trabajo enél. —Nada—. Además, me imagino que te lo debo. Eres mi muchacho.Siempre has estado ahí para mí. El coche también. Creo que es hora dedevolver el favor.Metal sobre metal chocaban desde abajo del capó. Jay maldijo ymiró hacia mí. Lucía como la mierda. Su rostro un poco pálido de colormorado en los ojos como si no hubiera dormido en mucho tiempo. Abrí laboca para preguntarle si estaba bien, pero él me interrumpió. —Toma lallave y ven aquí en un segundo. ¿Crees que puedes manejar eso, niñobonito?Dejé escapar un suspiro de alivio. Claro, para cualquier otra personanuestro intercambio, probablemente no significaba nada, pero paranosotros, acabábamos de decir todo. Él sabía que yo lo sentía y estabahaciéndome saber que me perdonaba.Mientras llevaba la llave hasta él, no podía dejar de llevarlo aún máslejos. —No fue mi intención hacerle daño, Jay. La amo y voy acompensarla por ello. La cosa con Cristal, no era real. No la toqué.Jaden se puso de pie y me miró, sus ojos llenos de algo que noentendí muy bien. ¿Tristeza, tal vez? —Sólo sé bueno con ella, hermano.
  • 140. Foro’ Libros del cielo 140¿Tú, Pris y Aspen? —Él se frotó la cara con el dorso de la mano—. Losnecesito chicos. No sé qué haría si algo nos arruinara.Asentí una vez, un poco perdido para las palabras. Todos sabíamosque las cosas no eran buenas para Jaden, pero en este momento, mepregunté si tal vez fueran mucho peor de lo que sabíamos. —¿Quieresquedarte en mi casa esta noche?Él sabía lo que estaba pidiendo, y cuando respondió, sabía que susarcasmo era sólo para aligerar el estado de ánimo. Como he dicho,éramos chicos. Era más fácil de esa manera. —Sólo quieres mi ayuda paraencontrar la manera de arreglar las cosas con Pris y Aspen. —Se rió entredientes.También me reí. —No tienes ni idea, hermano. Ni idea. —Con eso,nos pusimos a trabajar arreglando la chatarra móvil.***—Amigo, vas a conseguir meter mi trasero en tantos problemas aligual que el tuyo. —Jaden estacionó detrás de la cafetería donde sesuponía que debía reunirme con Pris. Tacha eso. La cena en que él sesuponía que debía reunirse con Pris, sólo que yo iba en su lugar. Tomó unpoco de ruegos, pero me las arreglé para hacerlo llamar a Pris y pedirleencontrarse para cenar y que pudiera llegar a ella. Pris sería mucho másdifícil que Jaden para hacer las paces. La chica guardaba rencor comoningún otro. No es que no lo mereciera, pero sabía que no podía ir a sucasa y conseguir que me perdonara, sin humillarme. Y definitivamente noiba a hacer esto en alguna parte privada. Sería mucho más difícil para ellamatarme y enterrar el cuerpo si estábamos en un lugar público.—Lo sé. Te debo una, Jay.—Pfff. Me debes más de una. —Estacionó el coche en el parque—.¿Quieres que espere?Empujando la puerta abierta, me detuve y lo enfrenté. —Nah. Si ellate atrapa aquí, no quiero que caigas en la misma suerte queprobablemente lo haré. Adelántate y ve a mi casa. Llamé a mamá y sabeque vas. Si no estoy en casa en un par de horas, envía un equipo debúsqueda.—No es tan mala. Simplemente le gusta cuidar de sus amigos. Nohay nada malo con eso. —Encontré el puño de Jaden con el mío.—Te veo más tarde.
  • 141. Foro’ Libros del cielo 141—Más tarde —murmuro mientras salía del coche. Corriendoalrededor de la parte delantera del edificio me detuve en la cafetería yordené un latte de caramelo. Odiaba las bebidas fro-fro, pero sabía queeran las favoritas de Pris. O tal vez esperaba que me echaran delrestaurante por beberme a escondidas un trago en el interior antes deenfrentarme a ella. De cualquier manera, diez minutos más tarde llevaba elcafé a mis espaldas y a escondidas a través del comedor (alguien estabamirando hacia mí porque ella estaba de espaldas a la puerta) hasta quellegué a su mesa.Antes de perder mis huevos12 me deslicé en la cabina de enfrente deella. Me congelé cuando mis ojos se encontraron con los suyos. Se veíabien. Condenadamente bien, con el pelo todo arreglado y el maquillajeen su rostro. No podía pretender saber con exactitud qué se había hechodiferente, porque, obviamente, el maquillaje no era lo mío, pero estababastante claro que había hecho un esfuerzo adicional. La luz en sus ojosmarrones atenuada cuando vio que era yo y tuve la sensación de quetenía que ver con mucho más que sólo su ira contra mí sobre Aspen. Gemí.¿Cómo no vi esto antes? —No te enfades con Jaden. Yo le obligué ahacerlo.—Lo que sea, Bastián. Como si me importara. Ambos puedenperderse tanto como puedan por lo que a mí respecta. —Su voz se quebróy se puso de pie, pero agarré su mano.—Espera. Por favor, dame la oportunidad de explicarte. —Cerró losojos y dejó escapar un suspiro antes de mirarme otra vez—. Por favor, Pris.—Sostuve en alto la bebida—. Te he traído un latte de caramelo.Con un suspiro, se sentó. —Tienes suerte de que estemos en público.—La suerte no tuvo nada que ver con eso. Te conozco, Pris. Ouch —Me froté mi espinilla—. Maldición, no pensé en las patadas por debajo dela mesa.Ella miró su reloj. —Tiene diez minutos, a partir de ahora.Hombre, esto iba a ser más difícil de lo que pensaba. Justo en esemomento la camarera se acercó, tomando nuestras órdenes durante misdiez minutos. Genial. —Necesitamos un poco más de tiempo. Por lo menosdiez minutos para ser exactos. —La camarera pelirroja me dio una miradaextraña antes de encogerse de hombros y marcharse.—Nueve minutos. —Me miró y supe que era en serio.Ni siquiera me dio tiempo para ordenar a través de lo que queríadecir. —Yo la amo. Sé que metí la pata y le hice daño. Soy un imbécil y lo12 Huevos: En el original.
  • 142. Foro’ Libros del cielo 142sé, pero juro que la última cosa que quería hacer era perder a Aspen —suspiré—. Cuando rompí con ella, estaba sintiendo lástima por mí mismo.Ya sabes, todo ese asunto de los padres. No pensé que funcionara porquemi madre y su novio rompieron de nuevo. Si ella no podía conseguir elamor después de tantos intentos, ¿Cómo podría yo? —Guau... Tal vez eramejor que no hubiera ensayado porque fue mucho más fácil ser sincerocon ella cuando me dejé llevar. Estoy seguro de que Pris era losuficientemente inteligente como para poner dos más dos juntos cuandose trataba de mi madre y sé que ha tenido mala suerte en el amor, peronunca le había dicho cómo me sentía con eso. No era algo que algunavez realmente expresara a cualquier persona, con excepción de Aspen.—Después de mi padre y todos los otros tipos. Y luego, Roger, dijoque la amaba y quería casarse con ella, entonces mamá llamó antes desalir de la casa de la playa y me dijo que se separaron y lo perdí. —De unsolo tirón, continué—. Estaba furioso con él por hacerle daño y asustado deque las cosas acabaran de la misma manera conmigo y Aspen, entoncessólo renuncié antes de que tuviéramos la oportunidad de cavar másprofundo.Pasé una mano por mi cabello, y me apoyé sobre mi codo. —Yentonces me di cuenta que ella realmente había querido a Mattie todoeste tiempo, nunca me quiso y casi me destruyó, Pris. Tendrías quehaberme visto. Incluso hice todo la cosa del helado y la películaromántica, aunque si se lo dices a alguien, lo voy a negar por completo.Se rió y aflojó un poco del peso sobre mi pecho—Crystal fue un accidente. Me asusté cuando los vi en el centrocomercial tomados de la mano. Entonces, le hice pretender salir conmigopara poner a Aspen celosa. Te lo digo, Pris, incluso si ella no me quiere devuelta, tenemos que alejarla de Mattie. Sé que no es para nada bueno.Crystal me dijo que estaba tratando de meterse en los pantalones de suprima justo antes de engancharse con Aspen. Le patearé el trasero antesde dejarlo herirla. ¿Qué ve ella en ese idiota de todos modos?Estaba empezando a frustrarme por completo, corriendo las dosmanos por mi cabello. ¿Aspen y Mattie habían hecho las paces despuésde su pelea en el parque? ¿Lo elegiría por encima de mí? —Puede que nolo parezca, pero la amo. Sólo quiero cuidar de ella.Pris negó con la cabeza y murmuró: —Los chicos son tan tontos.¡Mayday! ¡Mayday! La estaba perdiendo.—¿Qué puedo hacer, Pris? La amo y tú eres una de mis mejoresamigas. Dime ¿Cómo puedo solucionar esto?
  • 143. Foro’ Libros del cielo 143Ella frunció el ceño. —Para arreglar las cosas conmigo, todo lo quetienes que hacer es arreglar las cosas con ella.Por reflejo, me estiré sobre la mesa y tomé la mano de Pris. Era unabuena amiga y sabía que mi estúpido trasero no la merecía. —Voy a hacermi mejor esfuerzo. Voy a demostrarle a Aspen y a ti que la merezco. —Elhorrible imbécil de Mattie me vino a la mente—. Sólo espero que no seademasiado tarde.—Idiota13. A veces, me pregunto acerca de los chicos. Sin ánimo deofender, Bastián, pero todos pueden ser bastante tontos.Probablemente estaba hablando de mí ahí también, pero no pudeevitar tener la sensación de que Jaden tenía un papel importante en estotambién. PA Rocks. PA. Pris, Aspen. Maldición, realmente era tonto. Notenía ninguna duda de que Aspen y Pris intentaban un dos por uno. Y lehabía fallado. Apretándole la mano, dije: —Sabes que cualquier chicosería afortunado de llamarte su chica, ¿No?Después de regresar mi apretón se alejó. —Sí, lo sé. Pero no te hagasilusiones. Estás enamorado de Aspen, ¿Recuerdas?Le di una de mis mejores sonrisas. —Sí, lo sé.—Muy bien, me voy de aquí. Ve a buscar a tu chica y arrástrate a suspies antes de que Matt lo haga por ti. Sé de buena fuente que se suponeque saldrán mañana por la noche. Eso no te da mucho tiempo.Me levanté y tiré de Pris en un abrazo. —Te acompaño —le dije.Tomó su café y se dirigió hacia su coche. Cuando nos detuvimos, estabatocando su collar con el que la había visto jugar en el viaje—. Eso es lindo.¿Tus padres te lo trajeron por tu cumpleaños?Pris suspiró. —Alguien lo hizo, pero no ellos. —Oh. Era obvio que noquería decirme quién fue, así que lo dejé correr—. ¿Necesitas que te lleve?—preguntó.Negué con la cabeza. —Nah. Tengo algunas cosas que averiguar.Me dio una sonrisa y se retiró. Antes de partir bajó su ventanilla. —Ah,y ¿Bastián?—¿Sí?—Si arruinas esto, te arruinaré, también.13 Idiota: En el original.
  • 144. Foro’ Libros del cielo 14417Traducido por Rominita2503Corregido por Meliie camino a casa, vi un coche familiar por la galería y me dicuenta que tenía una persona más para hacer las pacesantes de que pudiera arreglar las cosas con Aspen. Esto eratodo un calentamiento. Me estaba preparando para la grande. No digoque no me tome las disculpas de Jaden, Pris y ahora Crystal en serio, peroen algún lugar a lo largo del camino me di cuenta que necesitabarealmente ganarme a Aspen de nuevo y estos eran todos pasos en esecamino. Con cada disculpa, que me la ganaba me sentía un poco máscerca de Aspen. En el momento en que llegara a ella, yo sería el hombreque se merecía.O tal vez estaba diciéndome eso a mí mismo, para darme un pocomás de esperanza de conseguir a la chica al final. Honestamente, noestaba seguro.Crystal había sido en realidad bastante comprensiva con todo elasunto. No entré en tantos detalles como lo hice con Pris, pero al final, meperdonó por engañarla con todo lo de la ruptura, e incluso me deseósuerte en volver con Aspen. Lo que me hizo desear conocer a ese tipo Will,porque estoy seguro que querría meter algo de sentido en él. Ella era unachica guay y yo esperaba que encontrara un hombre que se dieracuenta.El camino a casa fue una mierda, pero tenía tiempo para trabajar, através de mi gran gesto, todo en mi cabeza. Por reflejo, miré dos puertasmás abajo cuando entré en mi porche. Maldita sea, yo era un bobo. Hastasu casa se veía diferente para mí ahora. Me pregunté si alguna vez iba acambiar. Si todo en ella sería siempre... más brillante ahora. Está bien,quizás más brillante no era la palabra correcta. Sonaba un poco cojo,pero... ¿Qué más? Sí, todo en ella era más justo ahora.D
  • 145. Foro’ Libros del cielo 145Sacudiendo la cabeza, ya que oficialmente había perdido mimente, me dirigí a abrir la puerta de entrada. Algo me llamó la atención yme di la vuelta a su casa.Y luego me agaché en el porche para que nadie pudiera verme. Sí,definitivamente perdí mi mente, porque allí estaba yo, tumbado bocaabajo y mirando a través de la barandilla en el porche de mi casa paraque pudiera verla, con él.Levántate, Bastian. Eres oficialmente un Tom El Mirón14 ahora. Sóloque yo no podía. Parecía que ambos estaban en un estado de ánimomucho mejor de lo que habían estado la última vez que los vi juntos. Mi pielempezó a hormiguear y se sentía toda espinosa.Todo sucedió tan rápido. Ella estaba sonriendo. Él se encogió dehombros, pero no en la clase de manera idiota. Luego levantó los brazosabiertos y ella entró.Mattie la estaba abrazando. Abrazaba a mi chica. La que yo habíacasi desechado y no había nada que pudiera hacer al respecto.Honestamente, es probable que me lo mereciera. No fue un abrazo largo yluego dio media vuelta y se alejó, lanzando una última mirada sobre suhombro y sonriéndole. Aspen lo observó alejarse dio media vuelta y regresóa su casa.Mi estómago se hizo un nudo. Por primera vez, de verdad, consideréel hecho de que tal vez no pudiera recuperarla. Que ella podría sentir porMattie lo que yo sentía por ella.Podría haberla realmente perdido. Pero no importa qué, no iba adarme por vencido. Incluso si salía de esto en pedazos, ella valía la pena.***EL DOCTOR CUPIDOAYUDANDO A LAS CHICAS A CONSEGUIR A SUS CHICOS SOÑADOS DESDE...BUENO CUÁNTO TIEMPO NO ES IMPORTANTE. LO QUE IMPORTA ES QUE SEABUENO. Y YO LO SOY.Muy bien, yo sé que este blog se suele utilizar sólo para lainformación de contacto y esas cosas, pero esto es importante. Verán, en14Tom el mirón, un personaje de la leyenda de Lady Godiva que no pudo resistir latentación de mirar a la mujer por un agujero.
  • 146. Foro’ Libros del cielo 146pocos días el doctor Cupido se retirará oficialmente. Podría entrar en unmillón de razones diferentes de por qué, una es que mi mamá se enteró yme dijo que tengo que hacerlo, pero el hecho es, que si quisieramantenerlo en marcha, podría. Siempre hay maneras, si sabes a qué merefiero. La verdad es que lo voy a dejar porque soy un estafador.Sí, tengo un buen historial. He más o menos enganchado a todo elque me contactó, pero el punto es que yo no creía en esto. Quiero decir,nunca prometí algo más que una conexión, pero dejé que la gentecreyera que yo estaba realmente dándoles más. Que realmente sentíacomo que podrían conseguir un amor nacido de todo esto, cuando paramí, el amor siempre ha sido una estafa más grande que yo.Y entonces, adivina... me enamoré.Déjame decirte, el amor no es una estafa. Es real, abrumador y feroz.Tiene el poder para hacerte sentir como si nada te pudiera detener. Comosi pudieras hacer cualquier cosa y también tuviera la habilidad deromperte. Y lo más loco es, que tú puedes romperlo, también. O arruinarlo,supongo, porque seguro como el infierno no desaparecerá. Créeme. Lo sé.Veras, ¿La chica de la que me enamore? Ella en serio es genial. Esa no esni siquiera una palabra lo suficientemente fuerte, pero yo no quiero serdemasiado blando en este sentido. Voy a guardar esas cosas para cuandole pida perdón. Pero sí, ella es increíble y estar con ella, se sintió bien enuna forma que yo no hubiera sabido que me estaba perdiendo antes deella.Y lo hice naufragar. No confié en lo que estaba sintiendo. Me asusté.Sí, no tengo miedo de admitir esa mierda. Estaba asustado, la mitad deque yo le haría daño y la otra mitad asustado que me hiciera daño, así quehice exactamente lo que yo no quería hacer, y le dije adiós.Me dolió. Me sentía como un hombre a medias, y para un tipo como yo,alguien que tiene más orgullo de lo que probablemente debería, eso novuela.No voy a aburrirlos con todos los detalles (¿A quién quiero engañarcon lo del aburrimiento? Estoy seguro de que ustedes quieren todos losdetalles). Pero no voy a compartirlos. Eso es entre nosotros, pero he dedecir, no lo dejé en una metida de pata. Tuve unos pocos grandes. Noestoy orgulloso de nada de eso, pero a pesar de todo, yo todavía la amo.La parte aún más genial es que, de alguna manera, a pesar de todo,la amo aún más. También me doy cuenta de que vale la pena amarlapase lo que pase (sí, mi chica es tan cool). Incluso si ella no me puedeperdonar por jugar, y no tratarla de la forma en que debería, no mearrepiento de enamorarme de ella. Lo que siento es más real que cualquierotra cosa por ahí. Es mejor que el enganchar, y alcanzar las niñas en el
  • 147. Foro’ Libros del cielo 147centro comercial, y el coqueteo, y todas esas otras cosas por las que solíavivir.Y aunque sé que o hay garantías en la vida, voy a arriesgar elposible dolor y la posibilidad de que algún día podría terminar, si ella meda una oportunidad ahora. ¿Cuál es el punto de protegerse a sí mismocuando se te impide sentir nada? Eso es lo que me di cuenta. Sin ella, nosentía realmente.Así que, mientras les digo adiós a todos los lectores por ahí, esperoque consideres lo que he dicho. Créeme, sé de lo que estoy hablando. Lohe dicho antes, pero esta vez va en serio. Y si ella está leyendo esto, voy ahacer las paces contigo. Incluso si es demasiado tarde, tengo que decirtecómo me siento. Tú me conoces. Tengo una habilidad especial paraconseguir lo que quiero, por lo que sólo debes ceder ahora.En realidad no, pero la verdad, lo siento, me equivoqué y voy adecírtelo en persona. Sólo espero que no me rompas el cuello en elprogreso. Ah, y si lo hago, voy a decirte ahora, Te quiero.S.***La noche después de escribir mi blog, me paré al lado de la casa deAspen, mirando hacia arriba en la montaña en ascenso que tenía delantede mí. Bueno, no era una montaña, pero de pie debajo de su ventana, sinduda se sentía como tal. Sacudí las manos y exhalé, agarre la red, y tiré demí mismo. Lo tomé lentamente, esperando que la cosa fuera realmentetan pesada como parecía. Como yo siempre había oído decir, no miréhacia abajo mientras subía más y más alto.La cosa es, que la verdadera razón por la que nunca subí a través desu maldita ventana, no importa cuántas veces ella me lo pidió, era porqueyo no era realmente fan de las alturas. La única vez fue con la ventana deAlex, había sido el ascenso o su papá y un bate de béisbol. Además, yorealmente no tenía mucho tiempo para pensar en ello. Ahora bien, teníaun montón de tiempo, pero seguí adelante. Y realmente, realmenteesperaba que ella estuviera en su habitación. Sola. Ah, y mientrasesperaba, también oraba porque ella haya visto mi entrada en el blog, lanoche anterior.Antes de darme cuenta, estaba dos pisos más arriba y fuera de laventana de su dormitorio. Mi primera reacción fue abrir la estúpida cosa ysaltar dentro. Cuanto más rápido pudiera entrar, más seguro sería, perodecidí que era mejor llamar, porque, conociendo mi suerte, ella estaría allí
  • 148. Foro’ Libros del cielo 148vistiéndose o con Mattie o algo así. Lo último que necesitaba era entrar enuna pelea con su novio después de colarme en su habitación o parecercomo si estuviera tratando de obtener una imagen.Antes de que pudiera acobardarme, me agarré fuerte con mi manoderecha y llamó a su ventana con la izquierda. Conté hasta cinco, y volví allamar. Sí, yo sabía que no estaba siendo muy paciente, pero era el quecolgaba dos pisos en el aire aquí.Las cortinas se abrieron y los ojos verdes se encontraron con los míos.Mi corazón inmediatamente comenzó a golpear. Y entonces abrió laventana y se alejó.—Vamos allá. —Me susurré a mi mismo antes de entrar—. Hola. —Totalmente pobre, Bastián.—Hola. —Ella se sentó en el borde de su cama, vestida con un parde pantalones cortos y una camiseta sin mangas. Miré la habitación unavez más para asegurarme de que su puerta estaba cerrada. Lo hacía.—Así que sí. Finalmente subí a través de tu ventana. —Asintió con lacabeza, mirándose sus uñas.—Vi tu blog. —Mi corazón se aceleró y yo estaba muerto de miedo,pero vine aquí a hacer algo y no importa lo que pase, veía a través de milado.—Mi mamá me dijo que fuera por el gesto grande, grande. Sacudími mente tratando de pensar en algo perfecto para hacer, pero no podíallegar a nada. Todas esas cosas... no eran realmente tú. Tú eres real y yoquería hacer algo que fuera real. No realmente para el show, ¿Sabes?Algo simple que sabía iba a significar algo para ti. Así que, sí, por ende, laventana. Espero que esté bien.Por primera vez desde que entré en su habitación, ella me miró.Quiero decir, realmente me miró y me electrocutó las chispas debajo de mipiel. Pero aun así, no hablaba.—Nunca quise que las cosas salgan como lo hicieron, Woodstock.¿Ese fin de semana en la playa? Fue perfecto y luego mamá llamó y medijo que ella y Roger se separaban y me asusté. No voy a fingir que es unaexcusa, porque no lo es. Debería haber confiado en ti. Confiado ennosotros y no suponer que íbamos a terminar como ellos, pero no lo hice ylo siento. La última cosa que quería hacer es alejarme de ti, pero soyhumano y me equivoqué. A lo grande. Traté de decirte que te estabaprotegiendo, pero yo estaba realmente protegiéndome.Me acerqué a ella, pero me detuve. No quería apurar las cosas. —No es muy noble de mí parte, lo sé. Tú tienes la habilidad de pulverizarme ypor lo que te dejé tirada y estuvo mal. ¿Y Cristal? —Me pasé la mano por el
  • 149. Foro’ Libros del cielo 149cabello y suspiré con frustración—. Esa fue una gran equivocación, pero telo juro, no pasaba nada con nosotros. Está enamorada de otro chico yestábamos hablando y terminamos en el centro comercial juntos y luegote vi con Mattie y yo sabía lo que mi mamá sentía todas las veces quehabía tenido el corazón roto. Era tonto, pero sólo reaccione y le tomé lamano, pero quería que fueras tú. Se sentía mal tocar a otra persona así,Woodstock.Tomé un par de respiraciones, dándole el tiempo para hablar.Queriendo que dijera algo, pero no lo hizo, así que continé. Esta vez, no medetuve. Me acerqué a ella y me arrodillé en el suelo entre sus piernas. —Séque es probablemente demasiado tarde. Que estás con Mattie y si tehace feliz, yo quiero eso para ti, pero yo tenía que decirte, Te amo. Siendoel doctor Cupido, yo pensaba que lo sabía todo. Estaba equivocado. Y meenorgullecía de saber lo que quería, cuando, en realidad, nunca lo hice.Ahora sé lo que quiero. Eres tú. Sólo tú. Incluso si realmente no me quieresde esa manera y es demasiado tarde, lo que necesito saber que meperdonas, Woodstock. Eres mi mejor amiga. —No me detuve allí. Yo no ibaa ocultar nada de ella—. Pero tengo que decirte. Realmente espero queme ames, también. Ah, y si lo haces, me encantaría que me dieras permisopara patear el culo de Mattie. Creo que me ayudaría a sanar. —Con eso,me dio la respuesta que yo quería. Sus labios estirados en una sonrisa. Noera una sonrisa real, pero era un comienzo.Corría el riesgo de una bofetada en la cara por levantar la mano ytomar su mejilla. —Más que nada, simplemente te quiero.—¿La has besado? —Susurró.—Diablos no. Estos labios te pertenecen. —Ella sonrió de nuevo. Alllegar, apartó un mechón de pelo tras la oreja.—Yo tampoco. Besé a Matt, quiero decir. Estaba dolida y lo usé paratratar de superarte. Mira, no puedo estar enojada contigo acerca de todala cosa de Crystal, porque yo hice lo mismo con Matt. Quiero decir, no eracomo si realmente lo hubiera planeado para darte celos, pero lo utilicépara olvidarme de ti.Thump. Thump. Thump. Yo apenas podía oírla con la sangre latiendoen mis oídos. —¿En serio? ¿Olvidarte de mí?Aspen se rió entre dientes. —Sebastián, te he amado desde queteníamos cinco años de edad y te bebiste el vaso entero de leche de soja,fingiendo que te gustaba sólo para no herir mis sentimientos.No tengo miedo de admitirlo, yo más o menos veía las estrellas enese momento. Ella me amaba y nada me quitaría eso.
  • 150. Foro’ Libros del cielo 150—Después de un tiempo, nunca pensé que sentirías lo mismo.Siempre ibas tras las niñas, como Alex la vagabunda, así que casi me di porvencida. Me puse en contacto con el Doctor Cupido para que me ayudecon Matt. Pensé que si no me necesitas, me gustaría encontrar unamanera de no necesitarte. Pero luego las cosas se pusieron raras. Cuandote hiciste cargo de mí en la fiesta, y la noche en mi habitación. Mi cerebroempezó a conseguir todo borroso y no sabía lo que quería más. Yo teníamiedo a la esperanza que empezaras a sentir lo mismo, pero también quelas cosas cambiaran para nosotros, ¿Sabes?Ah, así que eso es lo de los segundos pensamientos en sus mensajes.En silencio, di gracias a Dios. Froté el pulgar sobre su mejilla. Me habíaolvidado de lo suave que su piel era.—Sí, lo sé. Eso es lo que sentí cuando me di cuenta que me estabaenamorando de ti, también. Al igual que las cosas cambiaron.—Invité a Matt a venir ayer. —Mi mano se quedo quieta. Por favor,deja que esto sea a mi manera—. Le confesé que estaba enamorada deti. No me sentía bien y quería terminar —exhaló—. Él estaba bien con ello yadmitió que estaba viendo a alguien más de todos modos. Supongo queestabas en lo cierto acerca de él. No era como si pudiera estar enojada,ya que me puso mi piel de gallina cuando trató de tomar mi mano. Nosabrazamos y accedió a ir por caminos separados.¡Eso era lo que el abrazo había sido! Yo no podía evitarlo. Me eché areír.—¿Qué es tan gracioso?—Preguntó Aspen.—He estado volviéndome loco. Los vi. He utilizado mis habilidadesninja sobre las que siempre estoy diciendo y como que los espíe. Desde miporche. Mientras me puse sobre mi estómago, asomándome por labarandilla. —Guau, eso suena incluso más pobre en voz alta de lo quesentí cuando lo había hecho.Aspen también se rió. Una de sus manos se levantó y la pasó por mipelo, de la manera en que solo ella podía. —¿Qué voy a hacer contigo?—Hmmm. —Sonreí—. ¿Perdonarme? ¿Ámarme? ¿Darme un beso?—¿Está seguro que lo deseas? Quiero decir, mis padres estánconsiderando el cambio a una comuna hippie. No estoy seguro de queme dejen salir contigo ya que no vives en una casa de energía eficiente.Tal vez después de que mi padre te hipnotice durante la meditación, élcambie de opinión.Dejé caer mi cabeza hacia atrás y me pase la mano por la cara. —Mattie te ha hablado de eso, ¿Eh?
  • 151. Foro’ Libros del cielo 151—Sí... tú eres un viaje, Bastián. ¿Cómo se te ocurrió eso? —Sonrió.—No tengo idea. Yo sabía que haría cualquier cosa para mantenerloalejado de ti. Me puso mal del estómago el pensar en él y tú juntos. —Aspen me acarició el pelo de nuevo.—Uf, ¿Estás tratando de sacar algunos de tus movimientos conmigo?—Sus palabras eran juguetonas.—Depende. ¿Está funcionando? —Aspen se lamió los labios y yopodría haber jurado que lo sentía.—No lo sé. Tú eres el Dr. Cupido. ¿No se supone que eres, un sábelotodo?—No sé nada, excepto que te amo. Ah, y que quiero ser tu novio yque todavía espero que me dejes darle una paliza a Mattie.—Te amo, también. Sí y no.—Soy capaz de manejar dos de tres. —Entonces me incliné haciadelante y apreté los labios en los de ella y se sentía tan bien como yopensaba. Nuestros labios se movían a la perfección. Una combinaciónperfecta. Debido a que teníamos habilidades para eso.
  • 152. Foro’ Libros del cielo 152EpílogoTraducido por Vane-1095Corregido por Vericityeslicé mi dedo por el cuello de mi camisa y tiré de él. —Mesiento como un puto idiota —gemí—. En serio, esta mierdame está asfixiando. ¿Quieres ir arriba y ayudarme a sacarmela camisa? —Sonriendo, miré a Aspen, recostada a mi lado. Rodó sus ojos,obviamente no creyendo que mi pequeña idea de quitarse la ropa fueratan buena como yo pensé.—¡Bastián! Es la fiesta de compromiso de tu mamá. —Se humedeciólos labios y no pude evitar inclinarme hacia delante y presionar un beso enellos.—Sí, su fiesta de compromiso. No la mía, ¿Por qué tengo quevestirme así también? —Había vetado el traje entero, pero de algunamanera consiguió meterme en un unos pantalones y una blanca,abotonada camisa de vestir. Si tuve que usar eso para la fiesta, sabía queno había manera de que pudiera evitar el traje para la boda.Aspen se deslizó de debajo de mi brazo para estar delante de mí.Envolvió sus brazos alrededor de su cintura. —Hmm, bueno, yo creo que teves muy caliente.—¿No me veo siempre caliente? —Puse mis manos detrás de sucuello. Llevaba una falda muy sexy. Hasta justo encima de sus rodillas, sinmostrar demasiada piel, pero lo suficiente para volverme loco. Aspensiempre me volvía loco. En más de un sentido. En el mes que habíamosestado juntos, me di cuenta de lo mucho que las relaciones podríannecesitar trabajo, pero no lo cambiaría por nada. Ella era mi chica y yo laamaba.—Eres tan vanidoso. —Se echó a reír.—Sí, pero tú me amas de todos modos. Sin embargo, siéntete libre dedecirme lo sexy que soy en cualquier momento. Un hombre no puedetener demasiado de eso... ¡Ay! Me pellizcaste.D
  • 153. Foro’ Libros del cielo 153—No dije sexy, dije caliente.—Pero tú crees que soy sexy. Lo sé. —Inclinándome hacia delantepresioné otro beso en sus labios—. Sé cómo eres.Rodó los ojos y me reí.Una canción lenta empezó y me aparté de la pared, trayendo aAspen conmigo. —¿Bailas?Asintió con la cabeza. Nuestros brazos cambiando de lugar, los suyosalrededor de mi cuello y los míos rodeando su cintura a medida queempezábamos a balancearnos con la música. Oí una carcajada familiar ymiré para ver a Roger enfocado en mi mamá.—Ella es tan feliz, Bastián. Nunca la había visto así. —Aspen me dio unabrazo antes de inclinar su cabeza a mi pecho.—Sí, lo es ¿No? —Le sonreí a mamá, aunque no estaba mirandohacia acá. Se sentía tan condenadamente bueno verla tan feliz. El pesoque había llevado en mi pecho tanto tiempo se había ido—. Sabes, nuncalo admitiría, pero me gusta Roger. Es un buen tipo y realmente creo que laama. Por supuesto, mantendré mis ojos en él. Si le rompe el corazón yoromperé su nariz, pero —me encogí de hombros—, se siente como si todovaya a estar bien ahora, ¿Sabes?Aspen levantó su cabeza lo suficiente para verme directamente a losojos. —Tienes un corazón tan grande, Sebastián Dale Hawkins.—Shh, no le digas a nadie.—Tus secretos están a salvo conmigo.Enterré mi cara en su cabello, para esconderme de las cursispalabras que estaban a punto de salir de mi boca. —Y tu corazón está asalvo conmigo.Nos quedamos en silencio durante unos minutos más, sóloabrazándonos y bailando. De repente, Aspen habló otra vez, su voz baja yherida. —Ella lo ama, sabes.Estaba un poco confundido. ¿No habíamos ya hablado de la vidaamorosa de mamá y Roger? —¿Qué?Inclinó la cabeza hacia un lado y vi a Pris de pie en una esquina.Había sido un viaje lleno de baches entre ella y Jaden durante todo el mespasado.Había sido mi único fallo a la hora de enganchar a alguien y esoseguía matándome. Especialmente después de ver su cara cuando mehabía presentado en el comedor en vez de Jaden. Nunca hubiera tomadoese camino si hubiera sabido cómo se sentía. Siempre eran corteses el uno
  • 154. Foro’ Libros del cielo 154con el otro pero las cosas eran diferentes ahora. Había un tipo de tensiónrodeándolos siempre.—Lo sé. Me hace sentir como una mierda.—No es tu culpa —me dijo—. Sólo deseo que las cosas vuelvan a sercomo antes, o que Jaden saliera de su cabeza.—Creo que él está pasando por algunas cosas.—Sí, bueno, ella también. Quiero decir, son mejores amigos. ¿Por quéno pueden simplemente ayudarse el uno a otro?La canción se desvaneció, otra canción lenta ocupando su lugar.—Bueno, sabes, he sido conocido por enganchar a una persona odos…—Oh, no. Ni siquiera lo pienses, Bastián. También yo quiero que esténjuntos, pero jugar al Doctor Cupido solo hará un lío de cosas. Debemosdejar que lo averigüen por sí mismos.Me encogí de hombros. —Tal vez sí. Tal vez no.Miré a Jaden sentado a unos veinte metros de distancia de Pris. Susojos se hallaban puestos en ella de la misma manera en la que yo solía vera Aspen. Luego se levantó y se acercó a ella. Hablaron y después la guiótan cerca de él como yo sostenía a Aspen es estos momentos.Y luego, sin una pizca de espacio entre ellos, bailaron.
  • 155. Foro’ Libros del cielo 155Nirae DawnNyrae Dawn es una lectora compulsiva y una escritora que ama YA.Ama escribir sobre jóvenes adultos. Encuentra algo fresco y divertido alrespecto. Pueden encontrarla casi siempre con un libro en la mano o undocumento delante de ella.Vive en el Sur de California con su esposo y dos hijos.
  • 156. Foro’ Libros del cielo 156What A Boy NeedsJaden Sinclair sabe que nunca valdránada… así que, ¿por qué se merece unachica como Priscilla Mendoza?Desde el verano anterior, las cosas se hanjodido entre Jaden y Pris. Él sabe que es suculpa, pero eso no le impide querergolpear a su nuevo novio. También sabeque es el perdedor que su padre dice, peroeso no le impide quererla.Después de que una enorme bomba cayósobre él, Jaden se mete en problemas ytermina en la cárcel. Todo en su caóticavida es puesta patas arriba y paraempeorar las cosas, su mamá lo echa conel fin de ponerse del lado de su padre. Sip,es totalmente un premio para una chicacomo Pris.El grupo tiene una última oportunidad paraLa Aventura Épica que han estado buscando: un viaje por carretera aNueva York, donde los amigos de Jaden asistirán a la universidad. Pordesgracia, entre más tiempo pasa Jaden con Pris, más difícil es mantenerlas paredes cuidadosamente construidas entre ellos para que ella no seentere del desastre que en verdad él es.Cuando el viaje termina, Jaden tiene que decidir si está listo para deciradiós a sus amigos y a la chica que ama. Él sabe lo que necesita, pero¿será lo suficientemente hombre para ir por ello?
  • 157. Foro’ Libros del cielo 157Traducido, Corregido& Diseñado en:https://www.librosdelcielo.net