Haya y Mariátegui

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Entrevista en la que se describe brevemente el pensamiento de Haya y Mariátegui en el Perú.

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Haya y Mariátegui

  1. 1. EL APRA Y EL SOCIALISMO<br />IDEAS DE HAYA Y MARIÁTEGUI<br />526986556515Las ideas de Mariátegui se entienden a la luz de la Internacional Comunista, organización interesada, desde la revolución rusa y más aún en la coyuntura de 1929, en América Latina. Mariátegui, sin embargo, adaptó el pensamiento marxista leninista a la realidad peruana. Si bien es cierto que mantuvo el postulado de la lucha de clases, aplicó en forma original el enfoque marxista al analizar la realidad peruana. Entre sus planteamientos figuran la necesidad de considerar el problema indígena no como un problema étnico sino como un problema económico ligado a la propiedad de la tierra, la urgencia de la descentralización del país, la democratización de la educación y otras ideas vigentes hasta hoy.<br />28956092710Haya de la Torre en cambio, fue definiendo posiciones respecto a temas centrales a partir de muchas experiencias y no sólo de la revolución rusa. Un punto fundamental fue el papel de las clases en la revolución. Haya otorgó a la clase media un papel conductor, dándole así una mayor participación a los intelectuales, profesionales y empleados. Respecto al liderazgo de Rusia, Haya prefirió plantear la lucha en el contexto latinoamericano y como una gesta de liberación antiimperialista, y no sólo como una lucha de clases anticapitalista. Para Haya, el imperialismo en América Latina era la primera fase del capitalismo, y por ello era primordial combatirlo. Si bien es cierto que reconoció el “lado bueno” del imperialismo que era la llegada de capitales, condenó el “lado malo” que traía mayor dependencia para el Perú.<br />Por un largo tiempo, Haya y Mariátegui compartieron alguna ideas marxistas que fueron lenta, pero definitivamente zanjadas entre 1923 y 1929. Sus seguidores pasaron por un duro momento al tener que optar con qué líder y con qué ideas centrales se identificaban más. Este deslinde no estaba totalmente concluido en 1930. Fueron los hechos los que dieron a cada partido su lugar. Principalmente el hecho fundamental de que el partido Socialista de Mariátegui, transformado en 1930 en Partido Comunista, adoptó la táctica política de los soviets obrero-campesinos, mientras que el Partido Aprista convocaba a todas las clases trabajadoras y la clase media en una combinación de partido disciplinado y frente amplio antiimperialista. <br /> <br />LOS AÑOS 20… LOS AÑOS 30 Y DESPUÉS<br />La política será la misión de Haya y Mariátegui: construir el vehículo que permita emprender esa larga marcha hacia un Perú moderno.<br />Haya como Mariátegui pasan años en Europa. ¿Cuán importante es este período?<br />Es fundamental, porque les permite vislumbrar la gran transformación encarnándola en proyectos revolucionarios. JCM se encuentra con la Internacional y el despertar de las civilizaciones milenarias y va a producir este complejo firmamento de ideas en el que, al lado de la revolución mundial, tiene cabida el indigenismo y el rescate del socialismo andino. En el caso de Haya es el México revolucionario, su visita a Moscú, los debates de la Internacional, etc. que le dan el contexto que le da los instrumentos ideológicos y políticos y la táctica para construir el APRA. Son exilios indispensables.<br />Hay dos momentos importantes en esta construcción, también en los años 20. El primero es el debate sobre el indigenismo y el segundo la ruptura con Mariátegui. ¿Cómo lo ves en perspectiva?<br />Una de las ideas que propongo en este trabajo sobre la tradición radical… es la de que el desarrollo de la izquierda en el Perú se asienta en una comunidad retórica y en un diálogo que contaba ya con un conjunto de visiones previas a la llegada de la identidad revolucionaria. Las articuló primero González Prada, pero de modo incompleto, pues si bien valoriza al indio no propone como tender puentes para llegar a él. El debate del indigenismo forma parte del esfuerzo por politizar la idea del Perú verdadero. Hasta entonces habíamos tenido revueltas indígenas prontamente sofocadas, pero ya surgían en Cusco intelectuales que proponían una suerte de nacionalismo andino romántico y centrado en lo comunal y se interrogaban sobre lo que sería la participación del indio en un contexto de lucha revolucionaria.<br />En cuanto al debate Haya-Mariátegui, se ha puesto énfasis en su importancia teórica: el rol de las clases medias, el carácter del partido, si es partido o frente, etc. pero no hay que olvidar que también es un debate de tipo fáctico: frente a la autocracia leguiísta, seguir trabajando para articular los islotes democráticos de tradición antioligárquica o construir ya el partido o frente político.<br />El choque Haya-Mariátegui marcó un divorcio definitivo.<br />Así es, ambos debates forman parte de la tarea del momento, que era politizar la tradición radical, llevarla a la práctica y abrir el camino para una acción política que fuera más allá de la ciudad letrada. En ese debate, JCM creía más en una acción de mediano plazo para entrar en el campo a través de las minas, en tanto que Haya –ausente del Perú varios años- es más jacobino y quiere pasar a la acción. El choque acelera el Partido Socialista y decide a Haya a formar un partido nacional. Con esta ruptura se frustra la posibilidad de crear una izquierda nacional unificada y Haya delimita con claridad el espacio que tiene para su organización, y lo hace con genialidad cuando se da cuenta que la crisis de 1929 no es el fin del capitalismo ni del imperialismo y que lo que viene tras la caída de Leguía no es propicio para la democracia sino un período de lucha política salvaje, clandestinidad y tiranía… Es lo que se ha calificado como su célebre discurso profético de 1931.<br />En el discurso profético también Haya intuye que le espera al partido un período de clandestinidad.<br />Así es, por eso afirma que en el PAP no hay lugar para cobardes ni traidores. Lo que sigue es un juego bastante complejo, en el cual trata que el fuego de la tradición radical se mantenga vivo con dos propósitos: cohesionar a una nueva generación de militantes –la de Armando Villanueva- que estarán activos en la clandestinidad y construir un partido articulado de modo vertical en base a la lealtad con el líder, que se juega la vida escondido desde que la tregua de Benavides se termina y los altos dirigentes parte al exilio. Surgen la vanguardia aprista de choque, … y otras estructuras mantenidas con un discurso radical y la promesa de “un 95 sin balas”. Pero también habla de Tolstoi y de Gandhi, en un discurso mesurado en cuanto al uso de la violencia.<br />La idea de la insurrección comienza a ser desplazada. Todo depende de la relación con un general amigo, decía Haya. Son dos frentes: el trabajo radical con los jóvenes militantes hacia adentro; y mantener vigente la idea de que el partido está vivo y es una amenaza hacia afuera. Ese es el papel que cumple la tradición radical en el aprismo, de ahí la ambigüedad que tanto rechazo provocaba en la izquierda, pero que retrospectivamente es uno de los factores que constituyen el secreto de la longevidad del APRA.<br />¿Y qué ocurre en el PC tras la temprana muerte de Mariátegui?<br />Algo que me parece mucho menos productivo en términos de la tradición radical. El partido pasa a ser manejado por un aparatchik nombrado por Moscú, un fenómeno que no es propio únicamente en el Perú. Y lleva a sucesivas purgas de elementos pequeños burgueses o “radicaloides”. Se purga incluso todo lo que tenía que ver con Mariátegui. Nunca se recupera esa riquísima dimensión cultural que aportó JCM.<br />

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