Guerra Espiritual. Peleando la buena batalla de la fe

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Excelente Manual de guerra espiritual escrito por el pastor maestro Brian Bodersen de Calvary chapel y back to basic radio. Totalmente biblico, sin mistisismos, ni sensacionalismos nos muestra como …

Excelente Manual de guerra espiritual escrito por el pastor maestro Brian Bodersen de Calvary chapel y back to basic radio. Totalmente biblico, sin mistisismos, ni sensacionalismos nos muestra como pelear la buena batalla de la fe. recomendado por agape instituto biblico.

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  • 1. G U E R R AE S P I R I T U A L peleando la buena batalla de la fe Brian Brodersen
  • 2. Guerra EspiritualPeleando la Buena Batalla de la FeCopyright © 2005 por Brian Brodersen(Nota: este libro fue publicado previamente como partede “Calvary Basics Series” y fue titulado Spiritual Warfare,originalmente publicado por The Word for Today en1995.)Publicado por Calvary Chapel Publishing (CCP)un ministerio de recursos de Calvary Chapel de Costa Mesa3800 South Fairview RoadSanta Ana, CA 92704Todos los derechos reservados. Ninguna porción de estapublicación podrá ser reproducida, almacenada en unsistema de archivos o transmitida en alguna forma, opor algún medio electrónico, mecánico, fotocopia, cintamagnetofónica o de otra manera sin el permiso previodel publicador, excepto como lo establece la USA copy-right law.Primera edición, 2005Las citas bíblicas, al menos que se especifique de otramanera, se tomaron de la Santa Biblia, versión ReinaValera. Copyright © 1960. Usada con permiso.Citas bíblicas marcadas NVI fueron tomadas de la SantaBiblia Nueva Versión Internacional.ISBN 1-59751-014-9 Impreso en los Estados Unidos de Norte America
  • 3. ContenidoCapítulo Página Prefacio v 1. La Batalla 1 2. El Dios de Este Siglo 13 3. Las Acechanzas del Diablo 25 4. La Tentación 49 5. La Armadura de Dios 59 6. Apto Para la Batalla 77 Conclusión 87
  • 4. PrefacioComo la obscura noche de la historia humana seacerca más y más al clímax del fin, se torna másobviamente en la historia de una gran batalla cós-mica entre el bien y el mal. Pero no solamenteuna batalla entre el bien y el mal en el sentidofilosófico, pero más específicamente, una batallaentre Dios y el diablo. Una batalla entre los sier-vos de Cristo Jesús y las fuerzas invisibles deSatanás. Una batalla que es en esencia, una batallaespiritual. Una batalla a la que el cristiano es in-evitablemente llevado, por su mera relación conCristo Jesús. Una batalla que no es observada conel ojo físico, ni peleada con armas hechas por elhombre, sino una batalla peleada en el ámbito delEspíritu, por medios espirituales como la oración,la proclamación de la verdad de Dios y una vidasanta. Guerra Espiritual fue escrito para altamentealertar a los cristianos de esta batalla espiritual ysus realidades en nuestras vidas diarias. Tambiénfue escrito con la esperanza de traer un balancebíblico a un sujeto de vital importancia, pero tancomúnmente mal entendido. v
  • 5. GUERRA ESPIRITUAL Mi oración es que Dios use estas verdadespara iluminar y fortalecer a Su gente en la batallade la fe. Brian Brodersen Costa Mesa, California vi
  • 6. 1 La Batalla Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potest- ades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:11–12¿No sería agradable si la vida cristiana fuera sim-plemente creer en Jesús y después vivir felices parasiempre? Sin embargo cualquier persona que habuscado seguir al Señor seriamente se ha dadocuenta de lo contrario. Jesús les dijo a Sus discípu-los que la vida en este mundo estaría marcada portribulaciones y oposición. Esta oposición viene anosotros mayormente de parte del diablo y unamultitud de espíritus malignos quienes formanun frente común en contra del reino de Dios. La oposición del enemigo es evidente en unmillón de situaciones diferentes, pero que están 1
  • 7. GUERRA ESPIRITUALtodas conectadas. Lo vemos en todo, desde igle-sias que han sido bombardeadas en Pakistán eIndonesia, hasta el asesinato de misioneros quefueron secuestrados en las Filipinas; en el encar-celamiento de líderes de la iglesia en la China co-munista; en la oposición del sistema judicial deLos Estados Unidos de Norte América a que losDiez Mandamientos o la cruz sean expuestos enpropiedades públicas; en los constantes ataques delos medios de comunicación sobre la iglesia y lasnormas de conducta moral; el odio irracional de lacomunidad científica sobre la idea de la creacióndivina como una explicación del origen de la vida;desde la persecución de parte de los integrantes dela familia o el trabajo; desde la confusión o dudaque algunas veces nubla nuestra mente cuandointentamos leer la Biblia; en las distracciones queen ocasiones nos bombardean cuando tratamosde orar; en el temor que se apodera de nosotroscuando la oportunidad se presenta de compartirnuestra fe; hasta en la batalla que muy a menudoresulta cuando tratamos de congregarnos. Ahora bien, estoy seguro de que cada cristianoha experimentado esta oposición, algunos másintensamente que otros. También estoy seguroque muchos no han sabido que la fuente de estaoposición, es espiritual. 2
  • 8. La Batalla Una de las estrategias más efectiva de Satanáses mantenernos ignorantes de la existencia deesta guerra espiritual, para poder disfrazarsebien y que no podamos reconocer lo que verdad-eramente está ocurriendo. Parafraseando a C. S.Lewis “Los demonios aclaman con deleite al ma-terialista que duda la existencia de ellos.”1 Si bienla declaración de Lewis no aplica directamente anosotros que somos cristianos, no materialistas;sí se aplica en que aún cuando somos cristianosmuchas veces vivimos ajenos al reino espiritualque nos rodea. Ninguno de nosotros quiere ser derrotadopor esta oposición, así que una introducción ala realidad de la guerra espiritual nos ayudará ennuestro camino a la victoria que nuestro Señornos promete en esta batalla. La OposiciónPasemos primero a considerar la inspiracióndetrás de este conflicto: el diablo y sus ángeles.¿Quién es el diablo? ¿Es una entidad real o solouna figura mitológica? La Biblia enseña que el diablo es una personareal, un ser espiritual que originalmente fue la 3
  • 9. GUERRA ESPIRITUALcriatura más gloriosa de Dios, pero, por un acto derebelión, se convirtió en el archienemigo de Dios(Isaías 14). La Biblia nos dice que él es increíble-mente poderoso, extremadamente inteligente,e inmensurablemente diabólico. Las Escriturastambién nos enseñan que él está en guerra per-petua contra Dios y Su pueblo. Él es el coman-dante y jefe de una multitud de criaturas similaresa él. Pablo se refiere a estas criaturas como “prin-cipados y potestades, gobernantes de las tinieblasde este siglo, huestes espirituales de maldad en lasregiones celestes” (véase Efesios 6:12). Todo estoindica una oposición organizada. A modo de analogía, consideremos el impe-rio Romano. César estaba establecido en Roma yhacía su política basándose en el consejo del se-nado. Los senadores dictaban las decisiones delconsejo a los gobernantes y legisladores, quienesimplementaban sus decisiones. De la mismamanera, dentro del reino de Satanás hay oficialesde alto rango estableciendo la política, y sus rep-resentantes de bajo rango que la implementan. Una de las profecías de Daniel nos da una me-jor comprensión del reino de Satanás. En el tercer año del reinado de Ciro de Persia, 4
  • 10. La BatallaDaniel tuvo una visión acerca de un gran ejér-cito. El mensaje era verdadero, y Daniel, quetambién se llamaba Beltsasar, pudo compren-der su significado en la visión. En aquella oca-sión yo, Daniel, pasé tres semanas como si estu-viera de luto. En todo ese tiempo no comí nadaespecial, ni probé carne ni vino, ni usé ningúnperfume. El día veinticuatro del mes primero,mientras me encontraba yo a la orilla del granrío Tigris, levanté los ojos y vi ante mí a un hom-bre vestido de lino, con un cinturón del oro másrefinado. Su cuerpo brillaba como el topacio,y su rostro resplandecía como el relámpago;sus ojos eran dos antorchas encendidas, y susbrazos y piernas parecían de bronce bruñido;su voz resonaba como el eco de una multitud.Yo, Daniel, fui el único que tuvo esta visión. Losque estaban conmigo, aunque no vieron nada,se asustaron y corrieron a esconderse. Nadie sequedó conmigo cuando tuve esta gran visión.Las fuerzas me abandonaron, palideció mi ros-tro, y me sentí totalmente desvalido. Fue enton-ces cuando oí que aquel hombre me hablaba.Mientras lo oía, caí en un profundo sueño, decara al suelo. En ese momento una mano meagarró, me puso sobre mis manos y rodillas, y 5
  • 11. GUERRA ESPIRITUAL me dijo: Levántate, Daniel, pues he sido enviado a verte. Tú eres muy apreciado, así que presta atención a lo que voy a decirte. En cuanto aquel hombre me habló, tembloroso me puse de pie. Entonces me dijo: No tengas miedo, Daniel. Tu petición fue escuchada desde el primer día en que te propusiste ganar entendimiento y hu- millarte ante tu Dios. En respuesta a ella estoy aquí. Durante veintiún días el príncipe de Persia se me opuso, así que acudió en mi ayuda Miguel, uno de los príncipes de primer rango. Y me quedé allí, con los reyes de Persia. Pero ahora he venido a explicarte lo que va a su- ceder con tu pueblo en el futuro, pues la visión tiene que ver con el porvenir. Daniel 10:1–14 NVI, énfasis del autor Observe lo que el ángel dijo: “Durante veintiúndías el príncipe de Persia se me opuso.” Ciro erael rey de Persia en ese entonces, sin embargo,no era él ciertamente el que estaba resistiendo aeste mensajero angelical. La referencia tiene quever con el poder espiritual detrás del imperioPersa. Recuentos similares se mencionan en Isaías14 y Ezequiel 28, en donde los profetas estánprofetizando en contra de los reyes de Babiloniay Tiro. Mientras que profetizaban, de repente 6
  • 12. La Batallay sin explicación, comenzaron a dirigirse a lospoderes espirituales detrás de estos gobernantesterrenales. Estos pasajes, entre muchos otros, deben in-dudablemente hacernos concluir que el mundoen que vivimos, no es solamente el mundo mate-rial que aparenta ser. Hay una dimensión espiri-tual y el mundo está gobernado en realidad por“huestes espirituales de maldad en las regionescelestes.” Es imperativo que reconozcamos estaverdad bíblica. Veamos otro ejemplo más de este reino invis-ible en el Nuevo Testamento. ¿Recuerda cuandoel Señor fue tentado? Satanás le mostró todos losreinos del mundo y la gloria de ellos diciéndole,“A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de el-los: porque a mí me ha sido entregada, y a quienquiera la doy” (Lucas 4:6). Jesús no contradijo ladeclaración de Satanás en cuanto a su autoridadsobre los reinos de este mundo, ni su capacidad dedárselos a quien él quiera. De hecho, Jesús afirmóla declaración de Satanás cuando más adelantese refiere a él como “el príncipe de este mundo”(Juan 14:30). Entender estos hechos bíblicos es vital paranuestro bienestar espiritual. Trágicamente, 7
  • 13. GUERRA ESPIRITUALmuchos cristianos han sido seducidos a pensar dela misma manera que piensa la gente común, mi-rando todo como si sólo se relacionara a los pro-cesos naturales. Mas sin embargo, Pablo dijo, “Notenemos lucha contra sangre y carne.” Nosotroscomo cristianos necesitamos recordar esto. El ConflictoLo siguiente que tenemos que considerar es la na-turaleza íntima del conflicto, la cual se indica en eltérmino “lucha.” Existen en realidad dos aspectosen esta guerra espiritual. Existe el aspecto gen-eral en el que las fuerzas colectivas de Dios estánpeleando contra las fuerzas colectivas de Satanás;pero también existe un aspecto muy personaldonde usted y yo estamos enlazados en un com-bate mano a mano con los espíritus demoníacos.Es una lucha íntima, personal, y mortal. Comocristiano, usted está siendo estudiado, acechado, yatacado regularmente. Si usted no se da cuenta deesto puede llegar a ser una baja en este conflicto. Quizás en este instante, usted esté diciendo,“Espere un momento: ¿Acaso no está exagerandoun poco en todo esto? ¿Qué quiere decir con queestoy siendo estudiado, acechado y atacado pordemonios? Usted se oye como un fanático!” 8
  • 14. La Batalla Le puedo asegurar que no estoy siendofanático, sino bíblico. Simplemente estoy declar-ando lo que la Biblia enseña de manera general y alo que se refiere específicamente en el caso de Job,entre otros. Llegó el día en que los ángeles debían hacer acto de presencia ante el Señor, y con ellos se presentó también Satanás. Y el Señor le pre- guntó: ¿De dónde vienes? Vengo de rondar la tierra, y de recorrerla de un extremo a otro le re- spondió Satanás. ¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job? Volvió a preguntarle el Señor. No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal. Satanás replicó: ¿Y acaso Job te honra sin recibir nada a cambio? ¿Acaso no están bajo tu protección él y su familia y todas sus posesio- nes? Job 1:6–10 NVI Como puede ver, Satanás había estudiado aJob; le había acechado, y en breve le atacaría. Lastácticas de Satanás no han cambiado a través de lossiglos. Hoy en día, nosotros somos susceptibles alas mismas clases de ataques que Job experimentó. 9
  • 15. GUERRA ESPIRITUALNo es mi intención inspirar paranoia en alguien,sino más bien ayudarle a ver y entender el mundo,y sus propias experiencias personales a través dellente bíblico. Hoy más que nunca, los cristianosnecesitan un punto de vista bíblico. Una visiónbíblica del mundo. Una visión que incluya unacreencia y entendimiento del reino espiritual. ¡La Batalla es del Señor!Ahora que ya hemos establecido la realidad dela guerra espiritual, necesitamos aprender a so-brevivir en esta batalla invisible. Lo primero quetenemos que recordar es que “la batalla es delSeñor” (1 Samuel 17:47); y por lo tanto, debe-mos ser “fortalecidos en el Señor, y en el poderde su fuerza” (Efesios 6:10). Nosotros no tenemosningún poder natural con el cual podamos derro-tar a las fuerzas de las tinieblas. Si quiero ser victo-rioso, debo derivar mi fuerza del Señor. Tal fue laconciencia que les dio la victoria a hombres comoDavid y Josafat. David, al enfrentarse a Goliat, dijo claramenteque él venía en el poder de Dios: Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí 10
  • 16. La Batalla con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has pro- vocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza. … Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos. 1 Samuel 17:45–47 Así mismo, cuando Josafat clamó al Señor porla liberación de sus enemigos, el profeta Jahazielrespondió: Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. 2 Crónicas 20:15 Es del todo crítico que recordemos esto, parano ser vencidos por el temor y el desánimo. Las Armas de Nuestra MiliciaOtra verdad que debemos recordar es que “lasarmas de nuestra milicia no son carnales, sino 11
  • 17. GUERRA ESPIRITUALpoderosas en Dios” (2 Corintios 10:4). La palabracarnal es la antítesis de lo espiritual y se refiere aaquello que es meramente humano. Aparte delpoder de Dios, todas nuestras energías juntas nosirven para nada en contra de los poderes de lastinieblas. Dado que estamos en una batalla es-piritual, necesitamos armas espirituales, y esto esexactamente lo que Dios nos ha suplido—“armaspoderosas en Dios para la destrucción de fortale-zas, derribando argumentos y toda altivez que selevanta contra el conocimiento de Dios …” ¡Armaspoderosas en Dios! La palabra “poderosa” puedeser traducida como “dinámicamente poderosa.”Dios nos ha provisto más de lo que necesitamospara la victoria. Lo que tenemos que hacer es re-currir a lo que ya tenemos a nuestra disposición. ¿Cuáles son las “armas” que Dios nos ha dado?Estas son simplemente la oración, la Palabra deDios, y la adoración. Y en tales nos debemos ab-sorber completamente si queremos pelear conéxito la “buena batalla de la fe.” Más adelante con-templaremos más a fondo estas “armas que sonpoderosas en Dios,” pero por ahora, prosigamoshacia una profunda consideración del enemigo. 12
  • 18. 2 El Dios de Este Siglo Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vi- enes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Job 1:6–7En este pasaje, vemos que nuestro adversario,Satanás, está realmente vivo y sano sobre el pla-neta Tierra. Por lo tanto la pregunta es: ¿Qué estáhaciendo? Respuesta: Demasiado, mucho más delo que le culpa la gente. Veamos algunas de las ac-tividades del diablo en el mundo. El Reino NaturalPrimero vamos a considerar la actividad del dia-blo en el ámbito natural. La Biblia enseña que eldiablo tiene cierto grado de poder sobre la natu-raleza. Consecuentemente, muchas de las cosasque nosotros comúnmente llamamos “desastres 13
  • 19. GUERRA ESPIRITUALnaturales” u “obras de Dios” son en realidad mani-festaciones de las obras de Satanás. Ahora bien, noestoy diciendo que cada catástrofe sea el resultadode actividad satánica; pero, cuando se considerala muerte y destrucción que estas cosas produ-cen como resultado, y la culpa que generalmentese atribuye a Dios por ello, es válido considerarque muchos de estos eventos están siendo satáni-camente orquestados. En el menor de los casos,Satanás trata de manipular los “desastres natura-les” para destruir, desalentar y vencer la obra deDios en el mundo. Una vez más, esta perspectiva tiene su funda-mento bíblico en el libro de Job: “Te has puesto a pensar en mi siervo Job?” Volvió a preguntarle el Señor. “No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e in- tachable, que me honra y vive apartado del mal.” Satanás replicó: “¿Y acaso Job te honra sin recibir nada a cambio? ¿Acaso no están bajo tu protección él y su familia y todas sus posesiones? De tal modo has bendecido la obra de sus manos que sus rebaños y ganados llenan toda la tierra. Pero extiende la mano y quítale todo lo que posee, ¡a ver si no te mal- 14
  • 20. El Dios de Este Siglodice en tu propia cara!” Muy bien le contestó elSeñor. “Todas sus posesiones están en tus ma-nos, con la condición de que a él no le pongasla mano encima.” Dicho esto, Satanás se retiróde la presencia del Señor. Llegó el día en quelos hijos y las hijas de Job celebraban un ban-quete en casa de su hermano mayor. Entoncesun mensajero llegó a decirle a Job: “Mientraslos bueyes araban y los asnos pastaban porallí cerca, nos atacaron los sabeanos y se losllevaron. A los criados los mataron a filo deespada. ¡Sólo yo pude escapar, y ahora vengoa contárselo a usted!” No había terminado dehablar este mensajero cuando uno más llegó ydijo: “Del cielo cayó un rayo que calcinó a lasovejas y a los criados. ¡Sólo yo pude escaparpara venir a contárselo!” No había terminadode hablar este mensajero cuando otro másllegó y dijo: “Unos salteadores caldeos vinierony, dividiéndose en tres grupos, se apoderaronde los camellos y se los llevaron. A los criadoslos mataron a filo de espada. ¡Sólo yo pude es-capar, y ahora vengo a contárselo!” No habíaterminado de hablar este mensajero cuandotodavía otro llegó y dijo: “Los hijos y las hijas deusted estaban celebrando un banquete en casa 15
  • 21. GUERRA ESPIRITUAL del mayor de todos ellos cuando, de pronto, un fuerte viento del desierto dio contra la casa y derribó sus cuatro esquinas. ¡Y la casa cayó sobre los jóvenes, y todos murieron! ¡Sólo yo pude escapar, y ahora vengo a contárselo!” Job 1:8–19 He aquí un clásico ejemplo de Satanás manip-ulando la naturaleza en su guerra contra Dios. Elfuego que cayó del cielo y consumió a las ovejas ya los pastores, así como el viento que derrumbó lacasa sobre los hijos de Job; matándolos, fueron unresultado directo de la actividad del diablo. Massin embargo, el mensajero se refirió al fuego como“fuego de Dios.” Satanás destruye vidas y buscaponer la culpa en Dios. Él hace esto aún hoy endía. Víctimas de terremotos, incendios, inunda-ciones, y tormentas muy a menudo implican queDios es de alguna manera responsable por su mise-ria. Reportajes en los periódicos y en la televisiónusualmente hacen eco al sentimiento, de que Dioses de cierto modo el culpable. Aunque afuera delámbito de los “desastres naturales”, esta clase deacusación fue frecuentemente vista y escuchadadespués de los ataques terroristas sobre la ciudadde Nueva York y Washington D.C. Tal como fue 16
  • 22. El Dios de Este Sigloel caso en la vida de Job, yo creo que el verdaderoculpable en esos ataques fue el diablo. El nombre diablo significa “calumniador oacusador.” Satanás incitará las fuerzas de la na-turaleza, trayendo con esto muerte y destrucciónpara luego acusar a Dios como el responsable detodo el desorden. Lo trágico es que mucha gente lecree. ¿Estoy diciendo que los terremotos, las inun-daciones, y los huracanes, son obras de Satanás?Mi respuesta a ello es: No siempre, pero quizás símás veces de lo que pensamos. Si consideramosla meta de Satanás que es—matar y destruir—los“desastres naturales” le proveen un campo ex-celente de acción. Los Asuntos Humanos¡Pero Satanás no se detiene ahí! Sino además estáocupado, trabajando en los asuntos del hombre.Ya sea en la política internacional, los medios decomunicación, lo académico, la industria del en-tretenimiento, o el estilo y la moda del mundo,es indiscutible su influencia. Pablo se refirió aSatanás como “el príncipe de la potestad del aire,el espíritu que ahora opera en los hijos de desobe-diencia” (Efesios 2:2). Desde la teoría de la evolución hasta la fi- 17
  • 23. GUERRA ESPIRITUALlosofía Marxista, desde los prejuicios racialeshasta el multiculturismo, desde la revolución sex-ual hasta los matrimonios homosexuales, desdecasas desbaratadas hasta la epidemia de crímenesviolentos, desde el alcoholismo hasta la droga-dicción, la obra de Satanás es evidente. El odioy la violencia, la muerte y la destrucción, el do-lor y la miseria, desde el principio de la historiahasta nuestros días, todo puede ser en alto gradoatribuído a la actividad del diablo. La personalidad, propósito y poder del dia-blo fueron claramente revelados en la personade Adolfo Hitler y los eventos que rodearon suintento por gobernar al mundo. Si quieres unacercamiento y una mirada personal para sabercómo es el diablo, solo considera las acciones delIII Reich de Hitler y las atrocidades de la SegundaGuerra Mundial, especialmente los intentos porexterminar a los Judíos. Los comunistas presentan otro ejemplo dela verdadera naturaleza de Satanás. Piense en losmillones de personas asesinadas bajo el radicalespíritu de anticristo, que prevalece tanto entrelos adherentes al Marxismo. El célebre RichardWurmbrand, quien sufrió inmensa persecuciónbajo el régimen comunista en Rumania, escribióun libro titulado Marx y Satanás, en el que docu- 18
  • 24. El Dios de Este Siglomentó el temprano envolvimiento de Marx en elsatanismo. Satanás no debe ser tomado ligeramente, sinomás bien, él es una horrorosa bestia determinadaen destruir tanta gente como sea posible. Más recientemente, Satanás se ha estado ex-presando a través de extremistas musulmanes ysus desbandados asesinatos en contra de todos losque estén en desacuerdo con sus puntos de vistafanáticos. Es especialmente obvia su influencia enla militante retórica, anti-israelita y anti-cristiana,que proviene de ciertos segmentos de la comuni-dad islámica. Verdaderamente como el Apóstol Juan dijera,“El mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan5:19). Las Falsas ReligionesOtra manifestación de la actividad del diablo es lareligión falsa. Esta es la obra maestra de Satanás yquizás su más grande medio de influencia. Tambiénes el arma más mortal, pues apunta directamenteal alma de los hombres. El objetivo final del diabloes privar el alma humana de la salvación que hayen Cristo, y él va a hacer cualquier cosa que esté en 19
  • 25. GUERRA ESPIRITUALsu poder, aún estimular la devoción religiosa, paraobtener los resultados deseados. El Apóstol Pablo dijo: “Porque el mismoSatanás se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios11:14). Él ha mantenido a multitudes de personascegadas de la verdad, como dijera Pablo también: Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el enten- dimiento de los incrédulos, para que no les re- splandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 2 Corintios 4:3–4 En realidad, las tan llamadas grandes religio-nes del mundo son nada menos que imitacionessatánicas que intentan destruir eternamente lasalmas de los hombres. Sé que esto puede sonarextremado para algunos, pero si tomas la Bibliaseriamente, esa es la única conclusión que puedesobtener. Algunos insisten que todas las religio-nes esencialmente enseñan lo mismo, y que sonigualmente válidas. Sin embargo una simple com-paración entre el Hinduismo y la Cristiandad, porejemplo, muestran lo erróneo de esta posición. 20
  • 26. El Dios de Este Siglo El Hinduismo enseña que existen millones dedioses, la Cristiandad enseña que hay un solo Dios.Una comparación del Budismo y la Cristiandadmuestra lo mismo. El Budismo no se involucrapara nada con la creencia en Dios; es inherente-mente ateísta. El Islam niega la creencia esencialde la fe Cristiana, que Cristo Jesús es el unigénitoHijo de Dios. Las sectas seudo cristianas, como losMormones y los Testigos de Jehová, son tambiénejemplos de imitaciones satánicas. Pero la actividad del diablo no está limitada sol-amente a estas otras religiones, también la vemosdentro de la iglesia. Muchos dentro de la corri-ente principal de denominaciones Protestantes enrealidad han dejado la fe. Ellos ya no creen queCristo Jesús sea Dios en la carne, o que Él nació deuna virgen. Ya no creen que Él murió una muertevicaria en la cruz, o que literalmente resucitó delos muertos en forma corporal. Ya no creen quela Biblia sea la Palabra de Dios. Uno se pregunta,¿Cómo es qué se auto-denominan “cristianos”?Ellos rechazan directamente la mayoría de lasenseñanzas bíblicas. Entonces, por fin, mucho del CatolicismoRomano debería ser incluído en esta misma cat-egoría, por sus tantas aberrantes creencias y prác-ticas. Todo, desde la misa hasta el papa, hasta el 21
  • 27. GUERRA ESPIRITUALsacerdocio, a la supuesta mediación de María ylos santos, es contrario al simple mensaje de sal-vación presentado en las Escrituras. El reclamo dela iglesia Católica Romana de ser “La única igle-sia verdadera” no se puede defender, ni bíblica nitampoco históricamente.2 ¡Satanás está en verdad activo! Él está manip-ulando las fuerzas de la naturaleza y acarreandodesastre al hombre; él está trabajando en la so-ciedad, oprimiendo a la gente a través de variasfilosofías que conducen a tiranía y guerra; y estáocupado dispersando falsa religión, que le per-mita robar las almas de los hombres y privarlos dela vida eterna. Conforme nos damos más cuenta de la activi-dad del diablo en el mundo, que esto nos lleve ausar aún más las armas poderosas de la oracióny la proclamación del evangelio. Es a través de laoración que la catástrofe puede convertirse en unaoportunidad para la obra de Dios. Es a través de laoración y la proclamación del evangelio que Diosinterviene en los asuntos del hombre derramandosu Espíritu y trayendo así un cambio radical. Lasépocas de la Reformación y el Gran Despertar,son buenos ejemplos de cómo Dios usa situacio-nes adversas para llevar a cabo su obra. Es a travésde la proclamación del evangelio que los hombres 22
  • 28. El Dios de Este Sigloson liberados de los efectos de la ceguera de lasfalsas religiones; y son traídos al conocimientosalvador de Cristo. Cualquier buen estratega militar se asegura desaber cómo opera su enemigo; entre más famil-iarizados estemos con la actividad del diablo, másefectivos seremos para vencerlo y ayudar a otrosa hacerlo. Procedamos ahora a otro aspecto másde la actividad del diablo, “las asechanzas del dia-blo.” 23
  • 29. 3 Las Acechanzas del Diablo Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo … Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Efesios 6:11, 16Las “acechanzas del diablo” y los “dardos de fuegodel maligno” aunque cubren un amplio rango deactividad, incluyen sin duda los ataques de Satanássobre la mente y las emociones. Experiencias talescomo condenación, duda, temor, malos pensa-mientos y depresión germinan de estos ataques.Ahora bien, no afirmo entender cómo es queSatanás o los demonios pueden tener acceso anuestras mentes y emociones, pero de que puedenes claro tanto en las Escrituras como en el testi-monio de muchos siervos de Dios a través de lolargo de la historia de la iglesia. Consideremos dosejemplos de “las acechanzas del diablo,” uno en lasEscrituras y otro en la historia de la iglesia. 25
  • 30. GUERRA ESPIRITUAL El primer ejemplo involucra al Apóstol Pedroy lo encontramos en Mateo 16. Jesús le pre-gunto a sus discípulos, “¿Quién decís que soyyo?” Respondiendo Simón Pedro, dijo: “Tú eresel Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Jesús lo en-comienda por su respuesta “Bienaventurado eres,Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carneni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” Entonces, mientras Jesús procedía a decirlesacerca de Su futuro rechazo por parte de los li-deres en Jerusalén, y de Su subsiguiente muerteen la Cruz, Pedro, bien intencionado pero equiv-ocado, lleva a Jesús hacia un lado y comienza areconvenirle, diciendo; “¡Señor, ten compasión deti; en ninguna manera esto te acontezca!” Jesús se da la vuelta y le dice a Pedro, “¡Quítatede delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo,porque no pones la mira en las cosas de Dios, sinoen las de los hombres.” La respuesta de Jesús haciaPedro ilustra el punto. En la primera instancia, lamente de Pedro fue influida por el Señor. Unospocos minutos mas tarde Pedro estaba bajo lainfluencia de Satanás y sus pensamientos habíansido satánicamente inspirados. El segundo ejemplo destellante del ataque delenemigo en la mente del creyente es visto en la 26
  • 31. Las Acechanzas del Diablovida de John Bunyan, autor del libro El Progresodel Peregrino. Describiendo sus experiencias en ellibro Abundante Gracia, él escribió: Por un espacio aproximadamente de un mes después, una gran tormenta vino sobre mí, la cual me trató veinte veces más peor que todo lo que antes había enfrentado; vino sobre mí, robándome una pieza ahora, y después otra; primero, toda mi comodidad fue arre- batada, después la oscuridad se apoderó de mí, después de la cual, inundaciones llenas de blasfemias, tanto contra Dios, contra Cristo y contra las Escrituras, fueron derramadas so- bre mi espíritu, causándome gran confusión y tormento. Estos pensamientos llenos de blas- femia eran tantos que también produjeron preguntas en mí, contra la mera existencia de Dios, y de Su unigénito Hijo amado; algo como, ¿si en realidad, existía Dios, o Cristo o no? Y ¿qué si las santas Escrituras no eran más que una fábula y una historia engañosa, en lugar de ser la santa y pura Palabra de Dios? El tentador además me atacaba mucho con esto, ¿cómo puedes saber sino también los Turcos tienen las suficientes Escrituras como para comprobar a su Mahoma como 27
  • 32. GUERRA ESPIRITUALel Salvador, tal como nosotros tenemos paracomprobar que nuestro Jesús lo es? Y, ¿quési podía pensar que decenas de miles en tan-tos países y reinos, deban estar sin el cono-cimiento del camino correcto hacia el cielo; sies que en verdad existe un cielo, y que sola-mente nosotros, que vivimos en una esquinade la tierra, seamos los únicos bendecidos so-bre ella? ¡Cada uno de nosotros cree que sureligión es la correcta, tanto Judíos, Moros ypaganos! Y ¿qué tal que si toda nuestra fe, yCristo, y las Escrituras, fueran tan solo unacreencia también? Algunas veces me he esforzado a argu-mentar en contra de estas sugestiones, y es-tablecer algunas de las frases del bendecidoPablo en contra de ellas; pero, ¡hay de mí!Repentinamente sentí, al hacer esto, que ar-gumentos como estos volverían otra vez sobremí, aunque hemos hecho un gran alarde dePablo, y de sus palabras, aún así, cómo puedoyo saber, que si no en cada obra, él siendo unhombre astuto y sutil, pudo haberse prestado,para engañar con fuertes desilusiones; y aúnrecibir tanto el dolor y [la congoja], para de-shacer y destruir a sus compañeros. Estas sugestiones, como mucha otras, lascuales en esta ocasión no voy, ni me atrevo a 28
  • 33. Las Acechanzas del Diablomencionar, ni con palabras ni por escrito, cau-saron un tremendo ataque sobre mi espíritu,también agobiaron mi corazón, tanto por elnúmero, constancia, y furia encendida, quesentí como si no hubiese nada mas que estodentro de mi desde la mañana hasta la noche,y como si en verdad no hubiese lugar paranada más; Y concluí también que Dios mehabía, en cada ataque a mi alma, entregado aellos para que me llevaran lejos, como en unpoderoso remolino. Sólo por el sinsabor que le causaban a miespíritu, fue que sentí que había algo en míque se rehusaba a apoderarse de ellos. Perosolo tuve esta consideración, cuando Dios mepermitía un momento para tragar mi saliva,de otra manera el ruido, el poder y la fuerzade estas tentaciones se ahogaban e inundaban;Y como si enterraba todos estos pensamientoso el recuerdo de tal cosa. Mientras yo estabaen esta tentación, constantemente debía hallarmi mente puesta en esto, para maldecir y jurar,o para hablar alguna cosa agravante en contrade Dios, Cristo Su Hijo, o de las Escrituras. Ahora yo pensaba, seguramente estoyposeído por el diablo; en otras veces de nuevopensaba que debía estar falto de juicio, puesen lugar de alabar y magnificar a Dios el Señor 29
  • 34. GUERRA ESPIRITUALcon los demás, si tan solo escuchaba quehablaban de Él, en ese momento un horriblepensamiento de lo más blasfemo o algo simi-lar explotaban de mi corazón en contra de Él;ya sea que creyera que Dios existía o que denuevo pensara que cosa así no existía; ni amor,ni paz ni ninguna buena disposición podíasentir dentro de mí. Estas cosas me hundieron en una deses-peración profunda; pues concluí que no eraposible que estas cosas pudieran ser halladasentre los que aman a Dios. Muy a menudo, cu-ando estas tentaciones venían con tanta fuerzasobre mí, que me comparaba como en el casode un niño que había sido raptado por unagitana que lo escondía debajo de su mandil,separado de amigos y de su país; algunas vecespataleaba, también gritaba y lloraba; pero aúnasí me sentía como atado en las alas de la ten-tación y el viento me llevaba lejos. Tambiénme acorde de Saúl, y en el espíritu malignoque lo poseía, y en gran manera temía quemi condición fuera la misma que la de él (1Samuel 16:14). En estos días, cuando escuchaba a otroshablar de cual era el pecado contra el EspírituSanto, entonces el tentador tanto me provo-caba a cometer ese pecado, que era como si yo 30
  • 35. Las Acechanzas del Diablo no podía, ni debía, ni tampoco habría de per- manecer callado hasta que hubiese cometido ese pecado, ahora ningún pecado serviría más que ese; si hubiese sido cometido por hablar una tal palabra, entonces estaba como si mi boca hubiese hablado tal palabra, sin importar si lo hice o no; y tan fuerte fue en medida esta tentación sobre mí, que muy a menudo estuve preparado para presionar mi mano bajo mi barbilla para prevenir que se abriera mi boca; a propósito de eso, muchas veces también tuve pensamientos de saltar cabeza hacia abajo a un hoyo en una montaña de suciedad o algo así, para prevenir que mi boca hablara.3 ¡Que descripción tan vívida de la clase deguerra brutal que algunas veces experimentamoscomo siervos de Dios! Mas que un solo “dardoencendido,” Bunyan fue asaltado con una barri-cada de estos. Pero él no está solo en esta expe-riencia, porque aunque no nos guste admitirlo,muchos de nosotros hemos enfrentado ataquessimilares. Habiendo establecido que el enemigo fre-cuentemente ataca nuestra mente y emociones,miraremos ahora muy de cerca algunas de las“acechanzas del diablo,” para evitar ser atrapadospor ellas. 31
  • 36. GUERRA ESPIRITUAL La CondenaciónUna táctica común del diablo es hacerle sentirsefuera del amor y del perdón de Dios. La mayoríade las veces esto ocurre después de que hubo unafalla de su parte. Quizás usted hizo algo que sabíaque no tenía que hacer o no hizo algo que ustedsabía que tenía que hacer. Es en ese momento cu-ando la condenación usualmente ataca. Sin em-bargo, es importante distinguir entre la convic-ción y la condenación. La convicción es una obralegítima del Espíritu Santo que produce culpasobre nuestros pecados y nos lleva a la cruz pararecibir perdón. La condenación, por otro lado,produce culpa y deja a su víctima con un sentidode desesperación. El Diablo puede sugerirle que Dios ha ter-minado con usted diciéndole “te fuiste muy lejosesta vez.” De esta manera trata de insinuar queel perdón no está disponible para usted. Hastaquizás pueda tener sentimientos sobrecogedoresde que Dios le ha abandonado y que no le amamás. Todo esto es típico de los “dardos de fuegodel maligno.” Los dardos de fuego del enemigosolo se pueden vencer tomando el escudo de lafe—que es la Palabra de Dios. El poder de la con-denación yace en la habilidad de Satanás al enga- 32
  • 37. Las Acechanzas del Diabloñarnos, haciéndonos pensar que Dios es el queestá condenándonos. Después de todo, sí Diosestá contra nosotros, ¿quién por nosotros? ¡Quédistorsión tan vil de la Palabra de Dios! En Romanos 8:1, Pablo dice: “Ahora, pues, nin-guna condenación hay para los que están en CristoJesús …” y después dice en el versículo 31, “… SiDios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Enlos versículos 33–34 se hace la pregunta: ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. Aquellos pensamientos acusadores, aquellossentimientos de condenación vienen del “acusa-dor de los hermanos” (Apocalipsis 12:10). Es sóloa través de la confianza en la sangre del Corderoque podemos vencer la condenación satánica. Si ha pecado, no permita que el diablo le alejedel Señor a través de la condenación. En su lugar,confiese su pecado y recuerde que “Él es fiel y justopara perdonar nuestros pecados, y limpiarnos detoda maldad” (1 Juan 1:9). 33
  • 38. GUERRA ESPIRITUAL La DudaEl diablo algunas veces dispara dardos encendi-dos para plantar la duda en nuestras mentes. Éltratará de hacerle dudar de todo, desde la existen-cia de Dios hasta su salvación. Su interés princi-pal es poner duda sobre la Palabra de Dios. Unacosa importante de recordar es que en este asuntohay una diferencia entre la tentación a dudar y elpecado de la incredulidad. Es posible ser plagadopor la duda y aún ser inocente del pecado de laincredulidad. El gran predicador inglés Charles Spurgeonestaba muy familiarizado con esta forma partic-ular de tentación. Él dijo, “mi tentación peculiarha sido el constante escepticismo. Yo sé que lapromesa de Dios es verdadera. Sin embargo, estatentación me ataca sin cesar—‘duda de Él, descon-fía de Él, Él te abandonará de cualquier modo.’”4Spurgeon, claro está, resistió la tentación, pero susdeclaraciones muestran el constante estrago quetenía en esta área. Una vez más le recuerdo, que no está pecandocuando se encuentra oprimido por la tentación adudar. La duda solo se convierte en pecado cu-ando actuamos sobre ella y le permitimos contro-larnos. Satanás tentó a Eva a dudar de la Palabra 34
  • 39. Las Acechanzas del Diablode Dios. No obstante, no fue sino hasta que ellase sometió a su sugerencia que pecó. Solo porqueusted ha sido tentado a dudar no quiere decir queha pecado. Usted puede rechazar el ceder a esassugerencias. Cuando era joven en el cristianismo, escu-ché que ciertos eruditos y teólogos cuestionaronla validez de ciertos libros de la Biblia. En esemomento, Satanás buscó plantar la duda en mimente en cuanto a la Palabra de Dios. El pensam-iento fue algo como lo siguiente: “Estas personasson teólogos y han estudiado la Biblia por años.Ellos conocen el griego y el hebreo. Yo no sé nada.¿Cómo es posible que pueda pensar que yo estoybien y ellos mal?” ¿Le suena familiar? O quizásha experimentado algo como esto: mientras leíasu Biblia de repente su mente se encontró inun-dada con preguntas tales como; “¿Estas seguro deque Cristo Jesús existió alguna vez? ¿En realidadpudieron estos milagros suceder? ¿Cómo puedealguien resucitar de los muertos? ¿Qué hay de lasotras religiones? ¿Acaso no es un poco arroganteel pensar que Jesús es el único camino a Dios?” Yla lista sigue y sigue. Satanás le va ha sugerir a usted esta clase depensamientos. El siempre está tratando de minarla Palabra de Dios. Lo intentó con Eva en el jardín, 35
  • 40. GUERRA ESPIRITUAL“¿Con que Dios ha dicho …?” (Génesis 3:1); lo in-tentó con Jesús en el desierto, “¿Si eres el hijo deDios …?” (Lucas 4:3), por lo tanto, puede estarseguro de que lo intentará con usted. La Palabrade Dios es nuestra brújula así como el timónpara guiarnos a través de esta vida cristiana tem-pestuosa. Si el diablo logra hacernos dudar delas cosas pequeñas entonces podrá sacarnos delcurso. Si logra hacernos dudar de las cosas másgrandes entonces terminaremos en un naufragio.Este es, claramente, su objetivo. No ceda a la duda,reconozca que es una de las tácticas del enemigo ypermanezca firme en la Palabra de Dios. Un último punto—no confunda las pregun-tas honestas con la duda. Considere la diferenciaentre la respuesta de Zacarías al ángel Gabriel conla respuesta de María (Lucas 1:18, 34). Ambosaparentemente hicieron la misma pregunta, “¿Enqué conoceré esto? ¿Cómo será esto?” No fue lapregunta “¿Cómo?” sino la actitud con la que larespuesta se presentó. Zacarías preguntó en in-credulidad como diciendo, “debes estar brome-ando, ¡no es posible!” María, por otro lado, estabapreguntando cómo Dios llevaría a cabo tal mara-villa. Esto lo observamos en su declaración final aGabriel: “He aquí la sierva del Señor; hágase con-migo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38). María 36
  • 41. Las Acechanzas del Diablono estaba dudando de la Palabra de Dios, se estabasometiendo a su plan. No hay nada malo en hacer preguntas, esasí como aprendemos. Por medio de preguntashonestas, usted puede cambiar la tentación de laduda en una oportunidad para crecer en el en-tendimiento del Señor, Su Palabra y Sus caminos.Al final de cada pregunta honesta, se dará cuentade que Dios es veraz, tal como Pablo concluyeraen Romanos 3:4 “sea Dios veraz, y todo hombrementiroso.” El TemorOtra de las acechanzas del diablo es el uso de latáctica del temor. Él amenaza con consecuenciasmalas sobre aquellos que confían y obedecen alSeñor. Cuando George Whitefield, el predicadordel siglo XVIII, llamó a su amigo John Wesleypara que tomara posesión de su ministerio depredicación al aire libre, Wesley fue atacadode repente con la impresión de que si hacíaeso, moriría. Después de buscar la guía divinaabriendo su Biblia cuatro veces al azar en diferen-tes lugares, las Escrituras parecían confirmar sutemor a la muerte. Sus temores probaron ser nadasino la obra del diablo, buscando prevenirle de no 37
  • 42. GUERRA ESPIRITUALentrar en la obra a la que Dios le había llamado.Fue realmente a través de aceptar esa invitación,que John Wesley entró en su carrera evangelista,la cual duró mas de 50 años y resultó en la con-versión de decenas de miles y la formación de laiglesia metodista. También vemos la táctica del temor usadapor el enemigo en la historia del rabino LeopoldoCohn, un Judío de Hungría, quien a través de mu-chas circunstancias llegó a creer que Jesús es elMesías de Israel. Cuando recibió a Cristo, se diocuenta que necesitaba escoger un día para haceruna profesión pública de su fe por medio del bau-tizo. Su relato, de los eventos que ocurrieron enel día de su bautismo, ampliamente ilustra los in-tentos de Satanás por detener la obra de Dios ennosotros a través de su táctica de temor. El rabinodijo: Temprano en la mañana, al amanecer, me des- perté con escalofrío y me pareció como si al- guien me estuviera diciendo, “¿qué vas hacer hoy?” Salté de la cama y caminé de lado a lado en el cuarto, como alguien que sufre de fiebre alta, casi sin saber lo que estaba haciendo. Había 38
  • 43. Las Acechanzas del Diabloestado esperando ansiosamente ser bautizado,pues esperaba con gozo el momento cuandopodría confesar públicamente al Señor CristoJesús delante de los hombres. Pero ahora uncambio repentino había venido sobre mí. Lavoz que me estaba hablando era la del granenemigo de la humanidad, claro está, fue muyastuto para que no percibiera en el momentoque era Satanás. Muchas preguntas se me presentaron rápi-damente una tras otra y me desubicaron de talmanera que me sentí enfermo física y men-talmente. Él me preguntó: “¿Te vas a bautizar,verdad? ¿Sabes que tan pronto como tomesese paso, te vas a separar de tu esposa a quienamas entrañablemente? Ella nunca más vivirácontigo. ¿Haz pensado que tus cuatro hijos, aquienes amas, nunca mas te llamarán papi ote mirarán a la cara otra vez? Tus hermanos,hermanas y todos tus parientes te van a con-siderar muerto y sus corazones van a ser rotospara siempre. “¿Cómo puedes ser tan cruel con tu mismacarne y sangre? Tu propia gente te va ha des-preciar y odiar más que nunca. Tu solo te estásaislando de tu gente. No tienes amigos en estemundo, vas a quedar solo yendo a la derivacomo un madero en el océano. ¿Qué va a ser 39
  • 44. GUERRA ESPIRITUAL de tu nombre, tu reputación, tu posición ofi- cial?” Estos pensamientos, como preguntas au- dibles puestas por Satanás, a quien por prim- era vez conocí como un enemigo personal, me pusieron en angustia y casi desequilibraron mi mente. No podía dormir, ni tampoco comer. Mi amigo que estaba conmigo, al notar esto, trató de fortalecerme y animarme de alguna manera posible, pero nada prevaleció. Me ar- rodille en oración delante de Dios, pero el en- gaño satánico era aún fuerte como antes. Él continúa su relato describiendo lo que su-cedió cuando le concedió la derrota al enemigo.Sintiéndose enfermo física y mentalmente, fuedonde el pastor para informarle que no iba apoder bautizarse. En ese mismo momento, otropastor de nombre Dr. Andrew Bonar junto consu congregación sintieron en su corazón orar poreste hombre, sabiendo que se iba a bautizar esedía. Al comenzar a orar, de repente la opresión sefue y en lugar de cancelar su cita bautismal, fuebautizado e hizo su confesión pública de Cristoasí como había deseado hacerlo. El rabino Cohn llegó a ser un testigo im-pactante para el Señor, formando lo que se con- 40
  • 45. Las Acechanzas del Diablooce como la Junta Americana de Misiones paralos Judíos. Llevó a muchos de sus compatriotasIsraelitas a la fe en Jesús el Mesías. ¿Observó cómo el diablo amenazó con ter-ribles consecuencias si obedecía al Señor? No ob-stante esto solo era una amenaza insignificanteasí cómo lo fue para John Wesley. Satanás le va haamenazar así como Saúl amenazó a David, o Tobíasy Sanbalat amenazaron a Nehemías, pero eso estodo lo que puede hacer “Porque mayor es el queestá en vosotros, que el que está en el mundo” (1Juan 4:4). Una vez más, “Si Dios es por nosotros,¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). No permita que el enemigo lo mantenga fuerade la voluntad de Dios a través de esta táctica deltemor. Recuerde, “No nos ha dado Dios espíritude cobardía, sino de poder, de amor y de dominiopropio” (2 Timoteo 1:7). Nuestro Padre celestialtiene en mente nuestro bienestar eterno, por lotanto cedamos a Él sin temor. Esté atento a lo queÉl va hacer, el Padre conoce lo mejor. Los Malos Pensamientos e ImaginacionesOtra manifestación de las “acechanzas del diablo”son los malos pensamientos. ¿Alguna vez haestado en oración y de repente su pensamiento 41
  • 46. GUERRA ESPIRITUALes bombardeado por pensamientos blasfemos?¿Alguna vez ha estado en adoración y de repenteimágenes pornográficas atraviesan su mente?¿Alguna vez ha atravesado por un período detiempo en el cual su mente estuvo obsesionadacon pensamientos deplorables, pensamientos quelo enfermaron y oprimieron, pensamientos delos cuales añoraba ser liberado, pensamientos deinmoralidad sexual, asesinato, o suicidio? Si es así,no está solo. Usted conoce de primera mano loque el Apóstol Pablo quería decir cuando habló delos “dardos de fuego” o de una manera más literal“las flechas en llamas del maligno.” Una pregunta importante que hacer en estemomento: ¿Cómo puedo saber la diferencia entrelos dardos de fuego del maligno y el pecado defigurar el mal? El figurar el mal se origina den-tro de uno mismo, como dijera Jesús: “Porque delcorazón salen los malos pensamientos …” (Mateo15:19). El figurar el mal está bajo su poder paracontrolar y contiene un elemento de placer. Losdardos de fuego del maligno, por otro lado, provi-enen fuera de usted y están hasta cierto grado,más allá de su capacidad para controlar. Tambiénes algo ofensivo para usted, no tan solo no qui-ere tener estos pensamientos, sino que conciente-mente los rechaza. 42
  • 47. Las Acechanzas del Diablo Otra experiencia en la vida de CharlesSpurgeon nos servirá como ilustración. Despuésde haber pasado por un período prolongado deasaltos blasfemos sobre su mente, estando al bordede la desesperación, se encontraba cuestionandoaún su salvación (después de todo, ¿cómo puedeun cristiano verdadero tener tales pensamientos?)Finalmente le confió a un hombre de Dios de edadya avanzada quien le hizo una simple pregunta:“¿Odias esos pensamientos?” El joven Spurgeoncontestó: “Sí, ¡los odio!” el hombre le respondió:“Entonces no son tuyos; … Quéjate de ellos, ar-repiéntete de ellos y envíalos de regreso al diablo,el padre de ellos, a quien le pertenecen—porqueellos no son tuyos.”5 El Diablo es sutil; él planta un pensamientoen su mente y quiere hacerle pensar que es suyo.No lo haga suyo, en su lugar rechácelo y sea con-sciente de quien está detrás de ello. Usted hastapuede usar las armas del enemigo en contra deél, usando esas ocasiones como una oportunidadpara orar y adorar. Usted puede ser como Benaíaquien le arrebató al egipcio la lanza de la mano, ylo mató con su propia lanza (2 Samuel 23:21). Por lo demás, hermanos, todo lo que es ver- 43
  • 48. GUERRA ESPIRITUAL dadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:8 Así como la naturaleza rechaza el vacío, tam-bién nuestras mentes no pueden permanecervacías. Los buenos pensamientos no dejan espacioa los malos pensamientos. La DepresiónLa depresión es quizás una de las más devastado-ras “acechanzas del diablo” ya que el diablo reúnetodas las cosas que hemos discutido (condenación,duda, temor, malos pensamientos e imaginacio-nes), las envuelve en desanimo y le deja con unsentido abrumador de desesperación. Muchos del pueblo de Dios a través de los sig-los han conocido de primera mano lo que es estardeprimido. Le va a sorprender saber que tanto elsalmista como el Apóstol Pablo experimentarondepresión. Escuche sus palabras: Al Señor busqué en el día de mi angustia; Alzaba 44
  • 49. Las Acechanzas del Diablo a él mis manos de noche, sin descanso; Mi alma rehusaba consuelo. Me acordaba de Dios, y me conmovía; Me quejaba, y desmayaba mi es- píritu. No me dejabas pegar los ojos; Estaba yo quebrantado, y no hablaba. Salmos 77:2–4 Pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdi- mos la esperanza de conservar la vida. 2 Corintios 1:8b Tenemos también muchos ejemplos, en la his-toria de la iglesia, de algunos que sufrieron depre-sión. William Cowper, el gran poeta inglés y escri-tor de himnos, batalló toda su vida con depresiónmaniaca. Charles Spurgeon dijo, “Yo, de todos loshombres, soy quizás el sujeto de la más profundadepresión en algunos momentos … Depresióntan temerosa, que espero ninguno de ustedes, al-guna vez, llegue a tal extremo de miseria como yohe llegado.”6 Nos damos cuenta que el pueblo de Dios noestá exento de la depresión. Todos sufren depre-sión de vez en cuando, algunos más frecuente- 45
  • 50. GUERRA ESPIRITUALmente y más severamente que otros. La preguntaentonces es: ¿Cómo lidiamos con la depresión? En primer lugar, necesitamos saber qué eslo que la está causando. Existen básicamente cu-atro tipos de depresión. Hay una depresión quees orgánica en naturaleza (resultado de un malfuncionamiento del cuerpo, por ejemplo desequi-librios hormonales o químicos). Luego tenemos ladepresión circunstancial; los problemas de la vidalo han desanimado. Algunas otras veces la depre-sión está relacionada directamente con el pecado,y finalmente, existe la depresión que es el resul-tado directo de la actividad satánica. No siempre es fácil saber el tipo de depresióncon el cual la persona está lidiando, sin embargo,Dios ha prometido sabiduría para aquellos que sela pidan (Santiago 1:5). Una vez que hemos discernido la causa,podemos proceder con el tratamiento. Si la causaes orgánica, el tratamiento será primordialmentemédico. Si la causa es circunstancial, el tratamientoserá obtener una perspectiva bíblica de sus circun-stancias y confiar en Dios. Si la causa es el pecado,se necesita el arrepentimiento. Si la causa es sa-tánica, las armas espirituales de la Palabra de Diosy la oración son las únicas cosas que servirán. 46
  • 51. Las Acechanzas del Diablo En aquellos días antes de que hubiese anti-depresivos, William Cowper fue rescatado deuna profunda depresión suicida y tenebrosa através de la oración de su fiel amigo y pastor JohnNewton. Aunque el tratamiento con medicamen-tos puede ser de beneficio, estos tratamientosnunca deben ser usados para excluir la Palabra deDios y la oración. Mi opinión es que sin tomaren cuenta la causa fundamental de la depresión,existe un aspecto satánico en ella. Por lo tanto, yocreo que toda depresión sin importar su origen,debe ser tratada a través de asesoramiento bíblicoy oración intensa. Si usted a sido plagado por la depresión, re-cuerde, “Fiel es Dios, que no os dejará ser tenta-dos más de lo que podéis resistir, sino que darátambién juntamente con la tentación la salida”(1 Corintios 10:13). No crea la mentira del dia-blo de que no hay esperanza, así que más vale quetermine con todo de una vez. ¡Busque al Señor!¡Invoque Su Nombre! ¡Manténgase firme en SuPalabra! Ore y pídale a otros que oren por usted.Busque un asesoramiento cristiano de un pastor oun amigo cristiano maduro. Finalmente, sepa que“el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajovuestros pies” (Romanos 16:20). Enseguida consideraremos un aspecto final 47
  • 52. GUERRA ESPIRITUALde la guerra del diablo en contra nuestra—LaTentación. 48
  • 53. 4 La Tentación Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimien- tos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. 1 Pedro 5:8–9La actividad más notoria de Satanás es el tentara la humanidad. La tentación es solicitar hacerel mal, y es una experiencia común para toda lagente, sean cristianos o no. Sin embargo, Satanáspone un poco de más esfuerzo en tentar a loscristianos. Él sabe que si derrota a un cristiano,puede hasta cierto grado desacreditar a la igle-sia y traer reproche sobre el nombre del Señor.Así como el pecado de David con Betsabé hizo“blasfemar a los enemigos de Jehová” (2 Samuel12:14). Así también los cristianos que pecan. Estees uno de los motivos de Satanás para tentar a loscreyentes. 49
  • 54. GUERRA ESPIRITUAL Otra razón por la cual Satanás le tienta esporque él simplemente le odia y quiere destruirlo.Él sabe que “el pecado, siendo consumado, da aluz la muerte” (Santiago 1:15). Pedro al referirse a Satanás “como león rugi-ente, … buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8)sin lugar a dudas, estaba pensando en la actividadde Satanás al tentar al hombre. El autor John Phillips nos da una muy gráficailustración de esto: [Satanás] ha estado estudiando a la raza hu- mana desde que el hombre fue creado. Satanás ayudó a forjar la caída naturaleza humana. Él es un maestro psicólogo. A una persona la asalta con lascivias de la carne. Él tiene todo un arsenal de dardos que pueden incendiar los sentidos. A otra persona la ataca con las las- civias del ojo; a alguien más con la soberbia de la vida. La lascivia del apetito, el amor por el aplauso y el anzuelo de la ambición están en- tre la multitud de dardos que Satanás usa para encender feroces fuegos en nuestras almas. Él conoce nuestras debilidades y los pun- tos fuertes. Él envía sus legiones de espíritus malignos para cosquillear nuestros senti- 50
  • 55. La Tentación dos, enardecer nuestros deseos, corromper nuestras almas, debilitar nuestras voluntades, engañar nuestras mentes, aniquilar nuestras conciencias y distorsionar la verdad de Dios. Satanás tiene mil maneras de acecharnos y nunca se da por vencido.7 Siendo que el objetivo del tentador es la muertey la destrucción no podemos tomar la tentación ala ligera. Al contrario, debemos ser sobrios y vigi-lantes al lidiar con nuestro adversario el diablo. Reconociendo la TentaciónLo primero que tenemos que hacer, en relacióncon la tentación, es reconocer cuando estamossiendo tentados. Uno de los atributos de Satanás es la sutileza.Él se disfraza tan bien que muchas veces el queestá siendo tentado es ajeno a lo que en realidadestá pasando. En otras palabras, Satanás no semanifiesta a sí mismo espantosamente anunci-ando “Yo soy el diablo, estoy aquí para atraerte auna trampa y finalmente destruirte, así que miracomo trabajo.” No. En vez de eso, él se escondeentre las sombras. Nosotros ni siquiera vemos queél está detrás de la escena, jalando las cuerdas, ma-nipulando circunstancias. 51
  • 56. GUERRA ESPIRITUAL Muchas de las veces él se suele hacer pasarcomo uno que está altamente preocupado pornuestro bienestar. Acuérdese de Eva, en el jardíndel Edén: Satanás le sugería que Dios era egoísta,que él estaba deteniendo algo que era bueno paraella. El usó el mismo método de enfoque cuandotentó a Jesús, diciéndole; “Ahora, si tu eres elHijo de Dios, no deberías estar aquí muriendode hambre. ¿Qué manera de vivir es esta para elHijo de Dios? ¿Por qué no tomas estas piedras queestán aquí y las conviertes en pan? Satisfácete. Telo mereces, después de todo, Tú eres el Hijo deDios.” Así como un pescador experimentado sabecual es el anzuelo correcto, Satanás conoce susáreas débiles y le tentará de acuerdo a ello. Él pu-ede presentarse como un ángel de luz, una don-cella en apuros, la solución a sus problemas finan-cieros o la respuesta a su falta de imagen personal.La lista sigue y sigue. Pablo hizo referencia deeste atributo de Satanás cuando, al escribirle a loscorintios dijo: Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna 52
  • 57. La Tentación manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. 2 Corintios 11:3–4 A pesar de que la tentación es algunas vecesdifícil de reconocer, usted puede estar segurode que está siendo tentado cuando se enfrenta auna situación que le pueda llevar a racionalizar,comprometer, o de alguna manera desobedecer laPalabra de Dios. Evitando la TentaciónOtro paso importante al lidiar con la tentaciónestá en usar todos los esfuerzos para mantenersealejado de ella. Primero que nada, usted puedeevitar la tentación a través de la oración. Jesúsdijo, “Velad y orad, para que no entréis en tent-ación” (Mateo 26:41). En segundo lugar, usted puede evitar la ten-tación al mantener un concepto realista sobre símismo. Esto quiere decir, reconocer sus flaquezasy permanecer alejado de aquellas cosas que repre-sentan un problema en especial para usted. Si hatenido problemas con el pecado sexual, entoncestiene que hacer todo lo que este en su poder paraevitar cualquier situación que le pueda hacer caer. 53
  • 58. GUERRA ESPIRITUALEsto podría significar el estar alejado de ciertapersona o grupo de personas; evitar ciertas for-mas de entretenimiento, por ejemplo, la Internet,el cine y la televisión, especialmente por cable; opodría ser alejarnos de los estantes de revistas enlos supermercados. Si su problema ha sido el alcohol o las drogasentonces necesita evitar personas, lugares, o situa-ciones que le puedan ser comprometedoras. Estemismo principio aplica en todas las áreas de debi-lidad. Si después de todo esto, aun se encuentra enuna situación tentadora, como la de José cuandola esposa de Potifar se arrojo sobre él, entonces elúnico recurso en tales circunstancias es salir cor-riendo como lo hizo José. El conocer su área devulnerabilidad es realmente un paso hacia la vic-toria sobre la tentación. Recuerde, “… el que piensa estar firme, mireque no caiga” (1 Corintios 10:12). No se ponga así mismo en una situación tentadora, en su lugar“… tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas,y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la pa-ciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batallade la fe, echa mano de la vida eterna” (1 Timoteo6:11–12). 54
  • 59. La Tentación Venciendo la TentaciónLa única buena noticia acerca del ser tentado esque tenemos garantizada la victoria sobre la tent-ación. Es indispensable saber esto. Algunos cristia-nos nos dejan con la impresión de que la victoriaes algo imposible y que el reincidir en el pecado essolo otra faceta más de la experiencia cristiana. Sinembargo, nada va más allá de la verdad. La Biblianos dice que la victoria es posible. El Apóstol Juandijo, “Hijitos míos, estas cosas os escribo para queno pequéis” (1 Juan 2:1). Santiago, en su epístolanos instruye en como obtener la victoria: Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acer- cará a vosotros. Santiago 4:7–8 La victoria comienza con una sumisión total aDios. Si Jesús no es el Señor de nuestras vidas, serámuy difícil, o del todo imposible, salir victoriosossobre la tentación. Habiéndonos ya sometido aDios, entonces resistimos al diablo. Resistir al dia-blo significa permanecer firme en contra de él conlas armas que Dios nos ha dado. El arma principal 55
  • 60. GUERRA ESPIRITUALes la Palabra de Dios. Conforme resistimos, a sutiempo, Satanás huirá. Hay una hermosa ilustración de esto en lavida de Cristo, en Mateo 4. Después de haber ayu-nado por cuarenta días y cuarenta noches, Jesússe encuentra con Satanás, quien le dice, “Si eresHijo de Dios, di que estas piedras se conviertan enpan” (v. 3). Aquí nuestro Señor hizo lo que se nosinstruye hacer: El resistió al diablo con la Palabrade Dios. “Escrito está: No sólo de pan vivirá elhombre, sino de toda palabra que sale de la bocade Dios” (v. 4). Cada vez que Satanás vino con una tentación,Jesús contrarrestó con la Palabra. Y así tambiénnosotros debemos hacer lo mismo. CuandoSatanás le tiente a regresar a sus viejos hábitos,resístale con 2 Corintios 5:17, “De modo que sialguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosasviejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” Ycon Romanos 6:11–12, “Así también vosotros con-sideraos muertos al pecado, pero vivos para Diosen Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, elpecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que loobedezcáis en sus concupiscencias.” Cuando Satanás le tiente con la inmoralidad osustancias que están prohibidas por Dios, resístale 56
  • 61. La Tentacióncon 1 Corintios 6:19–20, “¿O ignoráis que vuestrocuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual estáen vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no soisvuestros? Porque habéis sido comprados por pre-cio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y envuestro espíritu, los cuales son de Dios.” Es en esta consideración práctica de la tent-ación donde vemos la importancia de la declara-ción de David: “En mi corazón he guardado tusdichos, para no pecar contra Ti” (Salmos 119:11).La memorización de las Escrituras es de gran valorcuando nos enfrentamos a la tentación. Finalmente, recuerde: Nuestro viejo hombre fue crucificado junta- mente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado … y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. Romanos 6:6, 18 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. 1 Corintios 10:13 57
  • 62. GUERRA ESPIRITUALPor tanto, teniendo un gran sumo sacerdote quetraspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, reten-gamos nuestra profesión. Porque no tenemos unsumo sacerdote que no pueda compadecersede nuestras debilidades, sino uno que fue ten-tado en todo según nuestra semejanza, pero sinpecado. Acerquémonos, pues, confiadamenteal trono de la gracia, para alcanzar misericordiay hallar gracia para el oportuno socorro. Hebreos 4:14–16 58
  • 63. 5 La Armadura de Dios Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Efesios 6:13–17Cada soldado envuelto en combate debe poseerun alto conocimiento comprensivo de sus arma-mentos de batalla. En el pasaje anterior, Pablo nosdescribe la imagen de un soldado Romano com-pletamente equipado para la batalla y luego noslista las diferentes piezas que conforman toda laarmadura de Dios. En lugar de preocuparnos porla clase de armadura que los Romanos usaban enaquel entonces, queremos simplemente ir al men- 59
  • 64. GUERRA ESPIRITUALsaje detrás de la analogía. ¿Qué es con toda exacti-tud la armadura de Dios? La armadura de Dios es la eterna verdad deDios, que se encuentra en las Escrituras. Ponernosla armadura significa aplicar la verdad bíblica anuestras vidas. Cada pieza de la armadura rep-resenta un aspecto diferente de la verdad. La ar-madura se nos ha dado para protegernos de losataques del enemigo mientras buscamos vivir parala gloria de Dios y para anunciar Su reino. El cintode la verdad, la coraza de la justicia, el calzado dela paz, el escudo de la fe, y el yelmo de la salvaciónson mayormente para la defensa, y nos permitenpermanecer en pie sin ceder terreno. La espada delEspíritu y la oración son nuestras armas ofensivas.Primero veremos los aspectos defensivos de la ar-madura y luego, en el próximo capítulo, consider-aremos las características ofensivas. El Cinto de la VerdadEl cinto se menciona primero porque es la piezafundamental de la armadura. Le provee al soldadomovilidad y apoyo. Para nosotros es el cinto dela verdad. Las verdades en la Palabra de Dios sonla base desde la que dirigimos esta guerra. Estarceñidos con la verdad quiere decir tener el cono- 60
  • 65. La Armadura de Dioscimiento de la verdad y creer en ella. El enemigo nopuede ser resistido por el razonamiento humano,la tradición, carisma personal, ni por ningún otromedio carnal. Sólo la verdad de Dios debe mold-ear nuestra manera de pensar y de vivir. Estoy seguro que usted habrá notado quevivimos en un mundo lleno de mentiras. Esdifícil discernir la verdad hoy en día. ¿Cree ustedtodo lo que lee en los periódicos? Espero que no.Desafortunadamente, para la mayoría de la gente,la verdad no es una alta prioridad. Aquí en losEstados Unidos hemos presenciado una gran cri-sis de integridad en el mundo empresarial y entrealgunos de nuestros líderes políticos, sin mencio-nar la clase de engaño de un tipo o de otro, que díaa día tristemente esperamos. Actualmente vivimosen un tiempo cuando el concepto de la verdad ensí está desafiado y en algunos casos abiertamentenegado. Esto le pone mucha más importancia alhecho de que como cristianos, seamos hombres ymujeres de verdad. Ponerse el cinto de la verdad entonces, sig-nifica conocer LA VERDAD, así como también sernosotros mismos llenos de integridad. No debehaber engaño ni mentira en nosotros, para nada. 61
  • 66. GUERRA ESPIRITUAL La Coraza de la JusticiaA continuación, tenemos la coraza de la justicia. Lacoraza, claro esta, protegía los órganos vitales—elcorazón, los pulmones, el páncreas, el hígado. Losantiguos creían que en esta parte del cuerpo se en-contraba el lugar de las emociones. Por ello, habla-mos del dolor, como que tiene “roto el corazón”o usamos el término “entrañable misericordia”como una manera para describir compasión. Porlo tanto, la coraza es para protegernos en el campode nuestras emociones. Note, que es la coraza dela justicia. Satanás, muchas veces, ataca nuestrasemociones en lo que respecta a la justicia. Nosotros ya hemos hablado en cuanto a lacondenación; el sentimiento de que Dios éstaen contra de nosotros. Cuando la condenaciónnos abrume, el entendimiento de la doctrina dela justicia de Cristo atribuída a nosotros, sirvecomo nuestra primera línea de defensa. Ese cono-cimiento se adquiere a través de las Escrituras. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. 2 Corintios 5:21 62
  • 67. La Armadura de Dios Nos hizo aceptos en el Amado. Efesios 1:6 Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justi- cia, … sino la que es por la fe de Cristo, la justi- cia que es de Dios por la fe. Filipenses 3:9 La justicia atribuída de Cristo es primordial-mente a lo que Pablo se refería cuando habló deestar vestidos con la coraza de justicia. En otro sentido, la coraza de justicia puedereferirse a practicar la justicia. Una vida santahace que le sea más difícil al diablo el hacernostropezar. Vivir justamente, haciendo el bien y obe-deciendo los mandamientos de Dios será una pro-tección segura contra los ataques del enemigo. El Calzado de la PazNosotros debemos tener nuestros pies calzadoscon la preparación del evangelio de la paz. El sol-dado Romano usaba en la batalla unas sandaliastachonadas que le proveían seguridad y le ayud-aban a permanecer inmóvil en el conflicto. Esoszapatos le daban confianza. De la misma manera, 63
  • 68. GUERRA ESPIRITUALla paz de Dios nos da seguridad y confianza en labatalla. Es la paz de Dios que nos protege del de-sanimo y la desesperación. Pero tener nuestros pies calzados con la pre-paración del evangelio de la paz, también hablade la buena disposición a compartir el evangelio.Mientras llevamos a cabo nuestra vida diaria, tantoen el trabajo, como en la comunidad o en vaca-ciones; dondequiera que vamos, como pueblo deDios, debemos estar preparados para compartir elevangelio. ¿Conoce usted el evangelio? ¿Está usteddispuesto a comunicarlo? ¿Se da usted cuenta quétan importante es conocer la Palabra de Dios, nosolo para su propio beneficio, pero también parabeneficio de los demás? El Apóstol Pedro dijo algosimilar a lo que el Apóstol Pablo esta diciendoaquí: Sino santificad a Dios el Señor en vuestros cora- zones, y estad siempre preparados para presen- tar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros. 1 Pedro 3:15 64
  • 69. La Armadura de Dios El Escudo de la FeHabiendo considerado el cinto de la verdad, lacoraza de la justicia y el calzado de la paz, llegamosahora al escudo de la fe. El escudo en particular quese menciona aquí, era tan enorme, que el soldadopodía esconderse detrás de él por completo. Esteescudo podía protegerlo totalmente de la lluvia defuego creada por las flechas del enemigo. Lo queeste escudo hacía por el soldado Romano, el es-cudo de la fe hace por el cristiano cuando estamossiendo bombardeados por las flameantes flechasdel maligno. El escudo de la fe es una confianzaactiva en la naturaleza, carácter, amor y promesasde Dios, que se nos han dado a conocer a través deSu Palabra. Nunca estaremos fuera del alcance de los dar-dos encendidos de Satanás, pero pueden ser apaga-dos por el escudo de la fe. Tan astuto como él es,tan malicioso como él es, tan implacable como éles; aún así todavía tenemos la victoria sobre él, através de la fe, que simplemente confía en Dios. El Yelmo de la SalvaciónLa pieza final del equipo de defensa es el yelmo de 65
  • 70. GUERRA ESPIRITUALla salvación. Este yelmo protege nuestra mente delos ataques en contra de la seguridad de nuestrasalvación. Satanás nos acusará de no hacer lo su-ficiente por Dios y después cuestionará la validezde nuestra salvación. Entender y aplicar la doc-trina de la salvación por gracia solamente es loque significa tomar el yelmo de la salvación. Recuerde: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Efesios 2:8–9 Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia. Tito 3:5a Existe, creo yo, otro aspecto del yelmo de lasalvación. Al escribirle a los Tesalonicenses, Pablolos exhortaba a ponerse la esperanza de salvacióncomo yelmo (1 Tesalonicenses 5:8).Yo creo queesa es también la idea aquí en Efesios. Lo que estosignifica prácticamente para los cristianos, es sim-plemente que el tiempo viene cuando vamos a ser 66
  • 71. La Armadura de Diosgloriosamente liberados de este presente mundomalvado y llevados a la gloria. Nuestra esperanzafutura es lo que Pablo quería que mantuviésemosal frente de nuestras mentes. No importa que tandifícil se vuelva la situación, se puede avistar elfin. Un día la batalla va ha terminar y nos esta-bleceremos para siempre, con nuestro gran Reyy Salvador, en su indescriptible glorioso reino.Recuerde eso, y permita que este pensamiento loincentive a seguir adelante. La Espada del EspírituLlegamos ahora a la única arma ofensiva y la piezafinal de la armadura mencionada en Efesios 6, laespada del Espíritu, la cual es la Palabra de Dios. Es lo que Dios ha dicho, Su Palabra, la Biblia, que es más cortante que toda espada de dos filos. Es la sabiduría de Dios y el poder de Dios. Se encomienda a sí misma a la razón y la conciencia. No solo tiene el poder de la ver- dad, sino de la verdad divina. En oposición a todo error, a toda falsa filosofía, a todo falso principio de moralidad, a todos los engaños del vicio, a todas las sugerencias del diablo, la 67
  • 72. GUERRA ESPIRITUAL sola, simple y suficiente respuesta es la Palabra de Dios. La Palabra de Dios hace huir a todas las potestades de las tinieblas. El poder de la Palabra de Dios está accesible tanto para el cristiano individual, como para toda la iglesia colectivamente. Todos nuestros triunfos sobre el pecado y el error son efec- tuados por la Palabra de Dios. Entre tanto que usemos la Palabra de Dios y dependamos de ella solamente, continuaremos conquistando; pero cuando a algo más, ya sea la razón, la ciencia, la tradición o los mandamientos de los hombres, se le permita tomar su lugar o com- partir su oficio, entonces la iglesia o el cris- tiano, están a la misericordia del adversario.8 La Biblia es la espada del Espíritu. ¿Qué es loque hace una espada? Una espada habilita a unoa protegerse o a moverse en ofensiva en contra deun enemigo. La Palabra de Dios es el arma queel Espíritu Santo utiliza para proteger a la iglesia,derrotar a los enemigos de Dios y avanzar Su re-ino. Es por eso que Satanás, siendo el sabio estrat-ega que él es, dirige su ataque hacia la Palabra deDios. Satanás exitosamente ha derrotado a granparte de la iglesia, al derribar la espada de la manode la iglesia. El ha atacado a la Biblia, muchos cris- 68
  • 73. La Armadura de Diostianos han perdido confianza en la Biblia, y hanpasado a ser, en efecto, soldados sin armas. ¿Quées lo que un soldado hace cuando no tiene arma?¡Huye! Y esa es la trágica historia de gran parte dela iglesia hoy en día, ¡está huyendo! En lugar deestarse moviendo hacia delante, la iglesia está enretroceso. En lugar de estar intrépidamente proc-lamando la eterna Palabra del Dios vivo, granparte de la iglesia ésta cobardemente temerosa eincierta. En lugar de sostenerse firmemente sobrela verdad de la Biblia, muchos en la iglesia estánponiendo su confianza en la sabiduría humana ybuscando la aceptación de los acérrimos enemi-gos de Cristo. Pablo dice que debemos levantar ysostener firmemente la espada del Espíritu, quees la Palabra de Dios. Sólo entonces tendremos lavictoria asegurada. Ahora, cuando Pablo habló de la “Palabra” deDios, el uso la palabra griega Rhema, no la más fa-miliarmente usada palabra griega Logos. Rhema esuna interesante palabra que se refiere a “un decir”o en nuestro contexto a un verso en particular o aun número de versos. Al usar esta palabra griega,Pablo está enfatizando la necesidad de conocer laPalabra de Dios en una manera detallada, a modode usarla efectivamente en contra del diablo. 69
  • 74. GUERRA ESPIRITUAL Pablo le comunicó la misma idea a Timoteo,instruyéndolo a “usar bien la Palabra de verdad”(vea 2 Timoteo 2:15). La idea es de ser capaz depresentar la palabra correcta de Dios, para sosten-erse en una situación dada. Una breve consider-ación del ministerio de nuestro Señor aquí en latierra nos capacita para ver exactamente lo quePablo está diciendo. Hemos considerado la con-frontación entre Cristo y Satanás en el desierto,y vimos cómo Jesús hizo a Satanás huir con laPalabra de Dios. A través del ministerio de nuestroSeñor, El repitió este método de enfoque cuandoEl trató con los escribas y los fariseos. En cada ocasión, el habilidoso uso de la espadadel Espíritu por parte de nuestro Señor, silenció aSus enemigos. Tome como ejemplo la situaciónregistrada en Mateo 21:15 y 16. Los líderes reli-giosos estaban enojados con Jesús por permitir-les a los niños referirse a Él como “el Mesías.”¿Recuerda su respuesta? “¿Nunca leísteis: ‘De laboca de los niños y de los que maman perfeccio-naste la alabanza’?” Qué hay acerca de la ocasión cuando los sadu-ceos le plantearon una situación hipotética, quepensaron era un argumento hermético en contrade la resurrección. Su respuesta fue “erráis, igno-rando las Escrituras y el poder de Dios” y otra vez 70
  • 75. La Armadura de Diosdijo, “¿No habéis leído lo que os fue dicho porDios?” (Mateo 22:29, 31). Un último ejemplo se encuentra en la respu-esta del Señor a la aserción de los fariseos de queCristo tenía que ser meramente hijo de David: “¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David? Pues el mismo David dice en el libro de los Salmos ‘Dijo el Señor a mi Señor’ David, pues, le llama ‘Señor’, ¿Cómo entonces es su hijo?” Lucas 20:41–44 En cada uno de estos ejemplos, estamos siendoenseñados indirectamente por el Capitán de nues-tra salvación, a como empuñar efectivamente laespada del Espíritu. Por lo tanto, debemos estu-diar para presentarnos aprobados, como obrerosque usan bien la palabra de verdad. Nuestra habilidad para usar efectivamentela espada del Espíritu depende de nuestro cono-cimiento de las Escrituras, el cual aumentaramientras pasemos tiempo leyendo, meditando, es-tudiando y memorizando las Escrituras. He aquíin breve analisis de cada uno de estos diferentesmétodos de abordar la Palabra. 71
  • 76. GUERRA ESPIRITUAL La Lectura La lectura es ordinariamente nuestra primeray más simple manera de abordar las Escrituras.Tal vez comenzamos en Génesis y continuamoshasta Apocalipsis. En nuestra lectura, el EspírituSanto está re-programándonos, lenta pero segu-ramente, y creando en nosotros una perspectivaglobal Cristo-céntrica. Al leer consistentementea través de las Escrituras, estamos siendo entre-nados por el Espíritu Santo a pensar espiritual-mente. El Señor nos está impartiendo la mentede Cristo. Me gusta leer mi Biblia en la noche antes de ira dormir. Es una gran manera de terminar el día.Leyendo a una velocidad promedio de cuarenta ycinco minutos a una hora cada noche, podemos ira través de toda la Biblia en menos de un año. Unavez que hayamos terminado, podemos regresar aGénesis y comenzar otra vez. Entre mejor conoz-camos la Palabra escrita, mejor conoceremos elverbo viviente: ¡El Señor Cristo Jesús! La Meditación La meditación es nuestra siguiente manera deabordar las Escrituras. La meditación, claro estáincluye la lectura, pero es un acercamiento másanalítico. La palabra meditar significa “considerar.” 72
  • 77. La Armadura de DiosQuiere decir hablar consigo mismo. Eso es lo quetenemos que hacer con la Palabra. Pensar acercade ella y hablarnos a nosotros mismos acerca deella. El meditar difiere del leer superficialmente,porque toma más tiempo y mayor concentración.Cuando estoy meditando en una porción de lasEscrituras, estoy orando al respecto, y al mismotiempo haciéndome preguntas. ¿A quién fue es-crito? ¿Qué dice? ¿Cómo aplica para mí? ¿Quéotras Escrituras reportan lo que se está diciendo? Cuando medito, usualmente tengo un bolí-grafo y papel a la mano para escribir cualquiercosa que el Señor pueda impresionar sobre micorazón y mi mente durante este tiempo. Para mí,la meditación es mejor temprano en la mañanay prefiero meditar en el Nuevo Testamento. Noobstante, cada uno de nosotros debe encontrar supropio nicho. Así que busque el tiempo que seamejor para usted. La promesa de la bendición espara aquel “que en la ley de Jehová está su delicia,y en su ley medita de día y de noche” (Salmo 1:2).Trate de pasar todo el tiempo que pueda medi-tando en la Palabra. ¡Haga de esto una prioridad! El Estudio Estudiar la Biblia es algo que todo cristiano 73
  • 78. GUERRA ESPIRITUALnecesita aprender a hacer. La diferencia entre leery meditar la Palabra, y el estudiar la Palabra es eluso de ciertas ayudas de estudio o herramientas.Cuando hablo de herramientas quiero decir ob-ras de referencia como: concordancias, dicciona-rios bíblicos, manuales bíblicos, estudios de pal-abras en griego y hebreo, comentarios, etc. Todosestos pueden ser muy benéficos en nuestro enten-dimiento de las Escrituras. Si por alguna razóneste tipo de recursos no están a su disposición,una buena Biblia de estudio es suficiente. Otra manera de satisfacer la necesidad del es-tudio Bíblico es aprender de un dotado maestro dela Biblia que enseñe sistemáticamente a través delas Escrituras. Si usted ha sido bendecido con estaun tanto rara oportunidad, le exhorto a dar gra-cias a Dios y a tomar completa ventaja de ello. Dela manera que sea mejor para usted, haga del estu-dio bíblico una parte regular de su vida. Descanseconfiadamente sabiendo que al hacer esto se estáequipando aun más con la armadura de Dios. La Memorización Mi última palabra con relación al tomar todala armadura de Dios es el memorizar las Escrituras.Poner la Palabra de Dios en la memoria es cierta-mente una parte vital al tomar toda la armadura 74
  • 79. La Armadura de Diosde Dios. Juan, en su primera epístola, capítulo 2versículo 4, declaró que la fortaleza de los jóvenesy su victoria sobre el diablo era el resultado de laPalabra de Dios morando en ellos. No hay unamejor manera de asegurar que la Palabra de Diosestá morando en usted sino el memorizarla. Comience leyendo una y otra vez aquellasEscrituras que le hablen más poderosamente. Sies necesario, escríbalas en una hoja de papel y léa-las varias veces cada día hasta que se hagan partede usted. Usted se dará cuenta que el Señor traeráesos versículos en particular a la mente, comopoderosos recursos en todo su arsenal de armasespirituales. 75
  • 80. 6 Apto Para la Batalla Orando en todo tiempo con toda oración y sú- plica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos. Efesios 6:18El soldado cristiano ahora está firme totalmentevestido para la batalla. Sin embargo, aún no estálisto para pelear. Le faltan dos cosas esenciales parala victoria—destreza y fortaleza. A pesar de queun soldado puede estar equipado con las mejoresarmas, si no tiene destreza y fortaleza, la victoriaes incierta a lo más. La oración es para el soldadocristiano lo que la aptitud física, y la preparaciónmental son para aquellos que están luchando enel campo natural. La oración es la pieza final de laarmadura del soldado cristiano. La oración es lacerteza de que el soldado cristiano está apto parala batalla. Las Escrituras están llenas de exhortaciones aorar: “Constantes en la oración” (Romanos 12:12);“Perseverad en la oración, velando en ella con ac- 77
  • 81. GUERRA ESPIRITUALción de gracias” (Colosenses 4:2); “Orad sin cesar”(1 Tesalonicenses 5:17). La oración es vital. Es esencial para la victoriaen esta batalla espiritual. No obstante, a menudo ladescuidamos. El descuido de la oración es una delas razones principales de la debilidad de muchoscristianos así como la debilidad de la iglesia mod-erna. La mayoría de los cristianos e iglesias hacentodo, menos ¡orar! Nosotros, obviamente, hemosfallado en entender la importancia de la oración. John Bunyan, a quien mencionamos anteri-ormente y un hombre que pasó trece años en laprisión por predicar el evangelio, dijo: “Usted pu-ede hacer más que orar después de haber orado,pero no puede hacer mas que orar hasta que hayaorado.” Spurgeon dijo: “Mi corazón no tiene otraconvicción más profunda que esta, la oración esel agente espiritual más eficiente en el universojunto con el Espíritu Santo … puedo pensar rá-pidamente en la vida sin comer o respirar, comoel vivir sin orar.” Que Dios nos imparta la mismaconvicción que estos hombres tuvieron en cuantoa la oración. Efesios 6:18 nos enseña cinco cosas acerca dela oración en conexión con la guerra espiritual. 78
  • 82. Apto Para la Batalla Orando en todo TiempoPrimero, se nos dice que oremos en todo tiempo.“Orando en todo tiempo” quiere decir que a travésdel curso del día, una y otra vez, nosotros tenemosque elevar nuestros corazones en oración a Dios,trayendo delante de Él los asuntos que estemosenfrentando. John Wesley describió al hombreque cumple el mandato de “orar sin cesar.” Su corazón siempre sube delante de Dios en todo tiempo y en todo lugar. En cuanto a esto, él nunca es obstaculizado, mucho menos in- terrumpido, por alguna cosa o persona. A solas o en compañía, en su tiempo libre, negocios o manera de vivir, su corazón siempre esta con el Señor. Ya sea al levantarse o al acostarse, Dios esta en todos sus pensamientos. Él camina con Dios continuamente teniendo el ojo amoroso de su mente aun fijo en Él y en todo lugar ve a aquel que es invisible. Esto es lo que Pablo quiere dar a entender cu-ando dice orar en todo tiempo. 79
  • 83. GUERRA ESPIRITUAL Orando en el EspírituEnseguida, debemos orar en el Espíritu. Esto qui-ere decir ser guiados por el Espíritu en oración.La manera como podemos asegurarnos que esta-mos orando en el Espíritu es pedir la asistencia delEspíritu cuando vamos a orar. No hay nada tanmaravilloso o emocionante como el recibir poderpor el Espíritu Santo en la oración. El corazón seapasiona. La mente se aclara. Todo pensamientoes puesto en orden. La alabanza, la petición y laintercesión fluyen libremente y uno puede orar lit-eralmente horas y sentir que sólo unos momentoshan pasado. Busque el orar en el Espíritu. Tomeun tiempo para pedirle al Señor que le guíe antesde comenzar su tiempo de oración. Encontraráque este tipo de oración es una gran aventura y ungran edificador de la fe. Oswald Sanders, ex-director de la misión enChina, dijo lo siguiente en cuanto a la oraciónguiada por el Espíritu, “El simple hecho de queDios pone una carga por la oración en nuestroscorazones y nos mantiene orando, es evidencia deque Él se propone darnos la respuesta.” Cuando se le preguntó a George Mueller sicreía realmente que los dos hombres por quienesél había estado orando por más de cincuenta 80
  • 84. Apto Para la Batallaaños se convertirían, él contestó, “¿Piensa ustedque Dios me habría mantenido orando todos es-tos años si Él no pensaba salvarlos?” Esta es unaoración guiada por el Espíritu. Velando en OraciónDespués de orar en el Espíritu, ahora, la exhor-tación es velar en el Espíritu. Estar alerta, enguardia. Ponga atención y este siempre listo parapelear en oración. ¿Se está moviendo el Señor?¡Ore! ¿Está atacando el enemigo? ¡Ore! ¿Ha caídoun compañero de milicia? ¡Ore! ¡Establezca unavigilia! ¡Consígase un compañero de oración!¡Ore! ¡Ore! ¡Ore! Perseverando en la OraciónDe la vigilancia, llegamos a la perseverancia en laoración. ¿Alguna vez ha orado por algo y sentidocomo que nadie estaba escuchando? Una y otravez ha traído su petición delante del Señor y aúnasí nada ha cambiado ¿Qué hace después de eso?Si usted es como la mayoría de las personas, serátentado solamente a rendirse. ¡No haga eso! Jesúscontó una parábola acerca de una mujer fastidi-ando a un juez hasta que él hizo caso a su petición, 81
  • 85. GUERRA ESPIRITUALcon la intención de enseñar que los hombres debenorar siempre y no desalentarse (Lucas 18:1–8). Cuando no vemos respuestas inmediatas anuestras oraciones, nosotros tendemos a quererrenunciar. Es entonces cuando necesitamos per-severancia. La oración efectiva es como correrun maratón. La resistencia es la clave. ¿Recuerdausted la promesa maravillosa que hizo Jesús encuanto a la oración? “Pedid, y se os dará; buscad, yhallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). Lo que la mayoría de la gente falla en en-tender, es que ésta es una promesa condicional.Desafortunadamente, la condición se pierde en lamayoría de nuestras traducciones en español. Lacondición es perseverancia. Una traducción literaldel texto griego dice: “continúe pidiendo, continúebuscando, continúe llamando.” ¿Cuántas veceshemos fallado en recibir la respuesta a nuestraoración a causa de que hemos fallado en cumplirla condición de perseverar? Uno de los mayores obstáculos para perse-verar en la oración fue evidente en los apóstolesmismos. Jesús dijo de ellos, “el espíritu a la ver-dad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo26:41). Para perseverar en la oración debe haberun compromiso, disciplina, y sacrificio personal. 82
  • 86. Apto Para la Batalla ¿Se puede imaginar cuantas veces GeorgeMueller debió sentir abandonar la oración du-rante los cincuenta años que oró por la salvaciónde sus dos amigos? Pero él tenía un compromiso ynosotros también debemos estar comprometidossi esperamos ver al enemigo conquistado, la obrade Dios florecer, y las almas entregadas a Cristo.Persevere en la oración. “Los que os acordáis deJehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta querestablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza enla tierra” (Isaías 62:6–7). Súplica por todos los SantosLa palabra final sobre la oración es súplica por to-dos los santos. Orar por el pueblo de Dios es unprivilegio que cada uno de nosotros tiene. ¿Estábuscando un ministerio? ¿Desea servir al Señor,pero aun no ha descubierto su llamado? Haga deesto su obra por el reino—ore por la iglesia. Ore por su pastor y todos los pastores quebuscan servir al Señor genuinamente. Ore por elEvangelio de Cristo. Ore por aquellos sirviendo alSeñor como misioneros. Ore por todos los siervosde Dios que están sirviendo al cuerpo de Cristo dealguna manera. 83
  • 87. GUERRA ESPIRITUAL Ore también por el pueblo de Dios que salediariamente al mundo secular para que sean llenosdel Espíritu. Ore para que ellos sean la sal de latierra y la luz del mundo. Ore por los enfermosy los que sufren entre el pueblo de Dios. Ustedpuede tener un ministerio mundial, sin tener quesalir de los límites de su propia ciudad, haciendosúplica por todos los santos. Muchas personas subestiman el poder de laoración. Dios usa las oraciones de la gente ordi-naria, en sus propias casas, para llevar a cabo ybendecir sustancialmente sus ministerios. Unejemplo maravilloso del poder de la oración sehace evidente en el testimonio de Hudson Taylor,un misionero en la China. Hace algunos años, el registro de una obramaravillosa de gracia, en conexión con una de lasestaciones en la misión de la China, atrajo bas-tante atención. Tanto el número como el carácterespiritual de los conversos había sido mucho másgrande que en otras estaciones en donde la con-sagración de los misioneros había sido igual deexcelente. Esta cosecha abundante de almas per-maneció un misterio hasta que Hudson Taylor, enuna visita a Inglaterra, descubrió el secreto. Al concluir uno de sus discursos, un caballero 84
  • 88. Apto Para la Batallase le acercó para presentarse. En la conversaciónque precedió, el señor Taylor se sorprendió de queel hombre tuviese un conocimiento preciso en cu-anto a la estación de la misión en China. “¿Perocómo puede,” el señor Taylor preguntó, “ser tanversado en las condiciones de esa obra?” “¡Bueno!”Respondió él, “el misionario allá, y yo somos vie-jos compañeros de colegio: por años nos hemosescrito regularmente; él me ha enviado los nom-bres de las personas que preguntan así como de losconversos y los he llevado diariamente a Dios enoración.” Por fin el secreto se encontró—un hom-bre en oración, orando definidamente, orandodiariamente. La oración es el gran ejercicio espiritual quenos hace “aptos para la batalla.” 85
  • 89. ConclusiónPablo, escribiendo a los Corintios, dijo no serignorante de las maquinaciones de Satanás (2Corintios 2:11). Nosotros también debemos noser ignorantes de las maquinaciones de Satanás.Este libro se ha escrito no sólo con la intención demostrar el carácter de nuestro enemigo y sus ma-quinaciones, sino también para apropiarnos de lavictoria que nos ha dado Dios sobre él. Por lo tanto, el reino de Satanás se ha consid-erado, así como su actividad en el mundo y susataques al pueblo de Dios. Aun cuando él es as-tuto e inteligente y está bien armado, es indefensoante el cristiano que a tomado toda la armadurade Dios y que a través de la oración está espiritu-almente apto. Entender solamente estas verdadeses inútil, a menos que apliquemos lo que hemosaprendido a nuestro diario caminar en la fe. Losprincipios espirituales de la Palabra de Dios sólose pueden aplicar y practicar a través del poder delEspíritu Santo. Pídale a Dios que le llene con su Espíritu y quelo guíe a la victoria. Usted puede estar seguro queÉl lo hará. 87
  • 90. GUERRA ESPIRITUALPor lo demás, hermanos míos, fortaleceos en elSeñor, y en el poder de su fuerza. Efesios 6:10 88
  • 91. Acerca del AutorBrian Brodersen ha estado involucrado en elministerio pastoral desde 1981. Él sirvió comoel pastor principal de Calvary Chapel Vista, enCalifornia. También como el pastor principalde Calvary Chapel Westminster, en Londres,Inglaterra. Brian ha estado extensamente involucradoen la obra misionera en Europa. Ahora sirvecomo pastor asociado del pastor Chuck Smith enCalvary Chapel Costa Mesa, en California. Brian es también el protagonista del minis-terio radial “Back to Basics.” Él es mejor cono-cido por su clara y desafiante exposición de lasEscrituras. Brian y su esposa Cheryl tienen cuatro hijos yun nieto, y residen en el sur de California. Para información acerca del programa, o paraobtener otros materiales disponibles del pastorBrian, puede llamar al 800.733.6443 o conéctesea la página web de “back to basics” en: www.backtobasicsradio.com
  • 92. Notas1 Lewis, C. S. Screwtape Letters (San Francisco, CA:HarperCollins, 2001), p. IX.2 For more information on religious beliefs, go toBarna Research Online (http://www.barna.org/cgi-bin/PagePressRelease.asp?PressReleaseID=92&Reference=B).3 Bunyan, John. Grace Abounding to the Chief ofSinners. URL: www.johnbunyan.org/text/bun-abounding.htm (January 23, 2004).4 Spurgeon, C. H. (November 17, 1861). “TheRoaring Lion.” URL: http://www.spurgeongems.org/vols7-9/chs419.pdf (November 3, 2003).5 Spurgeon, C. H. (January 8, 1860). “The King’sHighway Opened and Cleared.” URL: http://www.spurgeon.org/sermons/0293.htm (November 3,2003).6 Spurgeon, C. H. (May 20, 1866). “Joy and Peacein Believing.” URL: http://www.spurgeongems.org/vols10-12/chs692.pdf (November 3, 2003).7 Phillips, John. Exploring Ephesians & Philippians(Grand Rapids, MI: Kregel Publications, 1993), p.196–197.8 Hodge, Charles. Ephesians (Carlisle, PA; Banner ofTruth, 1998), p. 287.