(2014-03-24)TERAPIA PRESION NEGATIVA(DOC)
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(2014-03-24)TERAPIA PRESION NEGATIVA(DOC) Document Transcript

  • 1. TERAPIA DE PRESIÓN NEGATIVA EN HERIDAS Maria Angeles García Lozano 1º EIR Enfermería Familiar y Comunitaria
  • 2. 1 INTRODUCCIÓN Desde el principio de la condición humana, el hombre ha desarrollado habilidades en las técnicas de curación de heridas. Así pues, el hombre de Neandertal cubría las quemaduras con hierbas. Los egipcios utilizaban el barro, las gomas, resinas, miel, mirra y sustancias oleosas como apósitos. En la antigua Grecia, Hipócrates manejaba el vino, cera de abejas, aceite y azúcar, y Ambrosio Paré, yema de huevos, trementina y aceite de rosas. Con los años las curaciones estuvieron ligadas a cierta influencia mágica religiosa. En el momento actual podemos decir que existen tres tipos de curaciones: I. La curación tradicional que utiliza apósitos de una manera pasiva, solo cubren la herida y no tienen mayor interacción con esta; por ende no modifican el entorno y se constituye la denominada curación seca. Suele utilizarse agua acompañada de jabón, antimicrobianos o antisépticos para lavar la herida antes de colocar el apósito. Se realiza por lo menos diariamente. II. Por otro lado, la curación avanzada es aquella que se realiza con apósitos que tratan de mantener un ambiente húmedo en la herida, suele interactuar con ésta y es en ese sentido por lo que se dicen que son apósitos activos. De la misma manera, son estériles, tienen capacidad de absorción, brindan protección contra la infección, no son adherentes, ni tóxicos ni alergénicos, disminuyen el dolor y el olor y son fáciles de usar. No usan sustancias tópicas y no necesariamente requieren curación diaria. Entre ellos tenemos los hidrocoloides, hidrogeles y alginatos. III. Las técnicas avanzadas en curación de heridas son fruto del desarrollo tecnológico y se caracterizan por no utilizar apósitos. Entre ella tenemos la terapia con oxígeno hiperbárico y la curación de heridas con presión negativa (TPN). Esta última también es conocida como cicatrización asistida al vacío (VAC). En el trabajo de atención especializada y en la atención primaria el profesional de enfermería se enfrenta con frecuencia con problemas caracterizados por la presencia de heridas crónicas con difícil cicatrización, algunas de ellas con infección asociada, de variados tamaños y localizaciones. La presencia de estas heridas genera preocupación y angustia en el paciente y en los familiares debido a que el progreso hacia la restauración de la solución de continuidad es lento y de difícil percepción. Más aún, las curaciones son laboriosas, dolorosas y costosas y muchas veces no se llega al objetivo, que es, el restablecimiento de la barrera epitelial. El profesional de la salud interviene en la curación a través de diferentes técnicas, con la finalidad de favorecer y hacer más rápido el proceso curativo. Estas técnicas han sufrido una evolución a lo largo de los años como consecuencia del conocimiento de la fisiología de la cicatrización y por el desarrollo tecnológico de dispositivos médicos propios. Actualmente, los cuidados y el control de la evolución de las heridas recaen sobre los profesionales de enfermería.
  • 3. 2 DEFINICIÓN La terapia de presión negativa (TPN) o Vacumm Assited Closure (VAC) es un sistema de cicatrización de heridas no invasivo, que utiliza una presión negativa localizada, (ya sea de forma continua o intermitente) y controlada por un sistema de retroalimentación en la zona de la herida con el fin de estimular la curación de heridas tanto agudas como crónicas. La aplicación clínica de la presión negativa en la curación de heridas se remonta a miles de años atrás. Se utilizó por primera vez como adyuvante en técnicas de acupuntura de la medicina china, al observar que causaba hiperemia. Posteriormente, en 1841, Junos adoptó el método aplicando tazas de cristal calentadas a la piel de los pacientes para “estimular la circulación”. Cuando se enfriaba el aire se creaba una presión subatmosférica, causando hiperemia. Desde entonces se han desarrollado numerosas versiones del tratamiento con presión negativa tópica. Fleishmann, en 1993, aplicó presión negativa tópica a heridas utilizando un apósito de espuma durante un periodo prolongado para promover la granulación y la cicatrización en 15 pacientes con fracturas abiertas, observando que las heridas se limpiaban bien y sin infección a nivel óseo. Argenta y Morykwas, en 1993 popularizaron la terapia de presión negativa al describir el uso de presión subatmosférica a través de una espuma de poliuretano (PU) o de alcohol polivinílico (PVA) con una estructura de poros abiertos para acelerar la cicatrización de las heridas y sentaron las bases para el conocimiento científico del tratamiento. INDICACIONES La terapia con presión negativa (TPN) puede utilizarse para el manejo de heridas de diferente magnitud: agudas, subagudas y crónicas en las que se necesite estimular los procesos de reparación tisular, en especial granulación y epitelización. Hoy en día, la TPN se utiliza para el tratamiento clínico de muchos tipos de heridas, como traumatismos ortopédicos, traumatismos de partes blandas, injertos cutáneos, ulceras por presión, ulceras venosas de pierna, ulceras de pie diabético, quemaduras, infecciones quirúrgicas y tratamiento de otras heridas quirúrgicas importantes. Se puede considerar la utilización de TPN cuando la herida:  No está evolucionando hacia la cicatrización en el plazo previsto; por ejemplo los bordes se contraen lentamente con el tratamiento habitual, o
  • 4. 3 cuando el paciente precisa una pauta de apósitos/ tratamiento que se mantenga en su sitio y no necesite cambios frecuentes. Un buen ejemplo de ello es el caso de las heridas en niños, en el cual los cambios frecuentes de apósitos pueden ser traumáticos o quizá sea difícil mantener los apósitos en su sitio. Además en determinados tipos de heridas y con injertos de la piel, la TPN ejerce un efecto de entablillado (soporte rígido).  Produce un exudado excesivo y difícil de controlar.  Esta en un lugar incomodo o tiene un tamaño difícil, por lo que resulta problemático lograr un sellado eficaz con los apósitos tradicionales.  Requiere una reducción del tamaño para conseguir el cierre quirúrgico. CONTRAINDICACIONES  Osteomielitis: La TPN está contraindicada en presencia de osteomielitis no tratada.  Neoplasias Malignas: No se recomienda la TPN en heridas malignas porque puede estimular la proliferación de células malignas.  Fistulas no entéricas y no exploradas: puede haber comunicación con órganos vulnerables subyacentes.  Vasos, nervios, lugares de anastomosis u órganos expuestos: si se aplica directamente a estructuras expuestas, la TPN puede causar lesiones o rotura de los vasos debido a la fuerza de la presión negativa.  Tejido necrótico con presencia de escaras o esfacelos gruesos en el lecho de la herida: antes de la administración de la TPN debe de realizarse un desbridamiento adecuado. Este mecanismo no está diseñado para desbridar; se obtienen resultados más rápidos si se desbrida la herida antes de aplicar la TPN. PRECAUCIONES  Vasos sanguíneos debilitados: pacientes con vasos sanguíneos debilitados o infectados (la presión negativa directa puede causar traumatismos y hemorragia)  Estructuras sensibles expuestas: pacientes con vasos sanguíneos expuestos, fascia sensible, tendones o ligamentos expuestos (la presión negativa directa puede causar traumatismos y hemorragias)  Hemorragia: heridas con hemorragia activa o si el paciente tiene alto riesgo de sangrado o hemorragia, o está recibiendo anticoagulantes o
  • 5. 4 antiagregantes plaquetarios ( la presión negativa podría estimular la hemorragia al aumentar la perfusión local y, por consiguiente, la pérdida de sangre será mayor)  Fístulas: heridas con fistulas entéricas (requieren precauciones especiales para optimizar el tratamiento). El médico debe remitir a estos pacientes a un especialista en TPN o seguir los consejos de éste.  Pacientes que necesitan determinados tratamientos: Se tendrá especial consideración y precaución cuando los pacientes necesiten estudios de resonancia magnética (RM), tratamiento con oxigeno hiperbárico, desfibrilación, etc.  Otras precauciones: pacientes con lesiones de la medula espinal, heridas infectadas, heridas de bordes agudos (ejemplo: fragmentos óseos) y anastomosis vasculares.  No dejar nunca el apósito en la herida más de dos horas si la terapia esta apagada. EFECTOS BENEFICIOSOS  Control del exudado: evita que el exudado manche la ropa del paciente.  Reducción del número de cambios de apósito necesarios: esto permite descansar al paciente y disminuye los problemas en la herida.  Reducción del riesgo de infecciones: el sistema sellado y el menor número de cambios de apósitos se traducen en menos probabilidades de contaminación e infección de la herida.  Rápida granulación, epitelización y contracción de la herida: La TPN estimula el crecimiento de tejido nuevo. También produce bienestar, pues el paciente ve rápidamente resultados positivos.  Menos dolor en los cambios de apósito: en un estudio en el que se utilizó TPN con gasa se observó ausencia de dolor en la herida durante los cambios de apósito en el 80% de las retiradas.  Reduce el olor de la herida: el mejor control del exudado significa que el olor de la herida a menudo disminuye durante el tratamiento.  Rehabilitación concurrente: La TPN no evita/impide la fisioterapia o la movilización, de forma que los pacientes pueden hacer rehabilitación simultáneamente con el tratamiento.  Costes del tratamiento: la menor frecuencia de cambios de apósito y el cierre más rápido de la herida contribuyen a disminuir los costes globales del tratamiento.
  • 6. 5 COMPLICACIONES Las complicaciones con el uso de la TPN son escasas y de menor entidad, aunque pueden aparecer diversas complicaciones en función del tamaño y localización de la herida, las complicaciones más frecuentes pueden ser:  Hemorragia al retirar la esponja, que por lo general cede con presión local sin necesidad de electrocoagulación.  Erosión del tejido sano adyacente por el apoyo del tubo de evacuación, que se puede prevenir colocando adecuadamente el dispositivo. OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO Debe haber un plan terapéutico documentado para cada paciente, que incluya los objetivos y los resultados a corto y a largo plazo. Los objetivos a corto plazo son:  Control del exudado de la herida  Control del olor de la herida  Alivio del dolor  Eliminación del tejido esfacelado  Prevención de infecciones Los objetivos a largo plazo son:  Reducción del área de la herida.  Reducción del volumen de exudado de la herida.  Producción de tejido de granulación sano.  Cierre de la herida por medios quirúrgicos o cicatrización por segunda intención.  Restablecimiento de la función física en el lugar de la herida. MECANISMO DE ACCIÓN DE LA TPN La TPN acelera la cicatrización de las heridas mediante los mecanismos siguientes: crea un medio húmedo, evacua el exudado, reduce el edema tisular, contrae los bordes de la herida, estimula mecánicamente el lecho de la herida, altera el flujo sanguíneo en los bordes de la herida y estimula la angiogénesis y la formación de tejido de granulación.
  • 7. 6 1. Reduce el edema tisular: Las heridas crónicas, y en menor grado las agudas y subagudas, se caracterizan por presentar una acumulación de fluido intersticial en su periferia traducido como edema tisular. El mismo fluido genera una compresión extrínseca de la red microvascular, alterando por un lado el aporte arterial de la herida y una disminución de la presión de oxigeno tisular, y por otro lado, altera el drenaje venoso y linfático, perpetuando el edema. Se demostró que la aplicación de TPN en las heridas estimula la salida de fluidos y disminuye el edema tisular en la periferia de las mismas, por tanto esto promueve un aumento progresivo de la circulación microvascular. También se ha verificado en los exudados de las heridas crónicas la presencia de enzimas que degradan la matriz (colagenasas) y un déficit de factores inhibidores de las mismas y de factores de crecimiento celular. Estos actúan en detrimento de la curación de las heridas, por lo cual la aplicación de la TPN, al extraer los fluidos, el exceso de proteasas y los productos de degradación, mejora el microambiente de la misma. 2. Aumento en la formación de tejido de granulación: En estudios con animales se determinó la velocidad de formación de tejido de granulación en las heridas tratadas con TPN midiendo la disminución del volumen de la herida, a lo largo del tiempo. Se constató un incremento del 63,3% en la tasa de formación de tejido de granulación en las heridas tratadas con TPN con respecto a la observada en las heridas tratadas con una gasa convencional embebida en solución salina. 3. Estimulación de la proliferación de tejidos adyacentes a la herida: Estudios clínicos de expansión tisular han demostrado que la aplicación de fuerzas mecánicas tisulares controladas, inducen un aumento en la tasa de mitosis celular y en la formación de nuevos vasos sanguíneos conllevando a un reclutamiento de tejidos vecinos hacia el defecto. La tensión tisular que genera la TPN provee a las células a la proliferación celular y la angiogénesis. Este efecto podría explicar el efecto beneficioso observado en tratamientos con TPN, cuando se usa en pacientes con injertos de piel, heridas de pie diabético, heridas complejas causadas por traumatismos en las que están expuestos el hueso o el tendón o prótesis implantadas expuestas en las que la angiogénesis se manifiesta como formación de tejido de granulación en estructuras avasculares. 4. Disminución de los niveles bacterianos locales: La colonización bacteriana es un reconocido factor deletéreo (destructor) en el proceso de curación de heridas. Se ha comprobado en estudios experimentales y clínicos una disminución en los conteos bacterianos de las heridas tratadas con TPN. La angiogénesis conlleva un aumento del flujo sanguíneo y el consecuente aumento de la oxigenación tisular local, lo cual genera un mayor reclutamiento
  • 8. 7 de células del sistema inmunológico (neutrófilos, macrófagos). También se produce una reducción en el potencial infeccioso por organismos anaerobios. Por lo tanto la TPN mejora la resistencia tisular a la infección, lo que acelera la curación de heridas. COMPONENTES DE UN SISTEMA DE TPN El sistema de tratamiento VAC contiene los siguientes componentes:  Un apósito de espuma de PU (poliuretano) de color negro e hidrófobo con poros abiertos, que se introduce en la herida. En lugar de éste también puede usarse un apósito de espuma de PVA de color blanco e hidrófilo con poros más densos y más pequeños (la elección del tipo de espuma depende de las características de la herida y de los objetivos del tratamiento)  Una cubierta adhesiva transparente y semioclusiva, que se pega firmemente por encima del apósito de espuma a la piel sana de alrededor de los bordes de la herida. Esto impide que entre aire y hace que se forme un vacío parcial dentro de la espuma.  Una almohadilla unida a un tubo de drenaje, que se coloca encima de un pequeño orificio horadado en la cubierta. El extremo del tubo de drenaje está conectado a un dispositivo de succión.  Un depósito de productos de desecho, al que llega el líquido de la herida debido a la presión negativa a través de la espuma por el tubo de drenaje.  Una unidad de tratamiento que funciona con electricidad, la cual crea una presión negativa al transferir continuamente moléculas de gas del puerto de entrada al puerto de salida de la unidad mediante una válvula giratoria.  Un microprocesador, que procesa las señales procedentes de los componentes del sistema y hace sonar una alarma si el valor de la presión es incorrecto, si hay una fuga de aire, si hay una obstrucción del sistema o la batería esta descargada…etc.
  • 9. 8 APLICACIÓN DE LA TPN Preparación de la herida previa a la terapia Antes de aplicar la TPN en la herida, se debe de explicar el procedimiento al paciente y obtener el consentimiento informado. Después se limpiará la herida y si precisa realizar desbridamiento de está, se desbridará antes de aplicar la TPN. Posteriormente valoraremos los tejidos que se van a exponer a la terapia de TPN, en caso de presencia de tendón, huesos o vasos, los protegeremos con gasa vaselinizada. También valoraremos y protegeremos la piel perilesional para evitar complicaciones como las erosiones por apoyo del tubo. Aplicación de la TPN en seis pasos: La TPN emplea un sistema de sellado de drenaje para aplicar aspiración controlada (vacío) en el lecho de la herida. Los pasos son los siguientes: 1) Limpiar la herida. 2) Rellenar la herida con material de relleno (gasa o espuma) para que la presión se distribuya de manera uniforme por el lecho de la herida. 3) Sellar la herida con una lámina adhesiva de plástico. 4) Cortar un orificio en la lámina adhesiva. 5) Conectar la almohadilla con el tubo de drenaje. 6) Conectar el extremo del tubo de drenaje a una bomba de vacío. Se aspira el exudado de la herida a través del drenaje y se recoge en un recipiente. Elección del tipo de apósito como superficie de contacto La función del apósito como superficie de contacto es ejercer presión negativa sobre el lecho de la herida. Estudios experimentales han mostrado que la presión se distribuye igual de bien a través de la espuma y a través de la gasa. La fuerza de aspiración generada por la presión negativa produce un drenaje activo del exudado de la herida. Esto hace disminuir diversos inhibidores de la cicatrización de la herida, como las enzimas proteolíticas y las metaloproteinasas. Es importante colocar el relleno de la herida en contacto directo con la zona de tejido donde se desea ejercer el efecto de la TPN. La espuma como superficie de contacto: La espuma produce un tejido de granulación grueso e hipertrófico. La superficie de espuma debe cortarse según el tamaño y la forma de la herida. Esta es buena elección en el tratamiento de heridas que se ven beneficiadas por el crecimiento de tejido de granulación grueso y en cicatrices fibrosas que no suponen un problema, ya que la
  • 10. 9 espuma induce a la formación de cicatrices fibrosas y posteriores contracturas a medida que avanza la cicatrización. Por ejemplo, la espuma está indicada en las fasciotomías para el tratamiento del síndrome compartimental en extremidades superiores o inferiores, en las que la contracción es beneficiosa. En las heridas agudas con gran pérdida de tejido, este puede ser un tratamiento de transición para contraer el tejido y los bordes de la herida se aproximen. Existen dos tipos de espuma, una de poliuretano (PU) y otra de Alcohol Polivinílico (PVA). La gasa como superficie de contacto: La gasa produce un tejido de granulación menos grueso pero denso. La utilización de gasa está indicada por su moldeabilidad y facilidad de aplicación en heridas grandes e irregulares. También esta indicada cuando el resultado estético tiene gran importancia o en casos en los que el tejido cicatricial puede restringir el movimiento. Por ejemplo: sobre las articulaciones. La gasa es un buen relleno de la herida, especialmente en circunstancias extremas. El uso de gasa con TPN esta descrito por Jeffer y cols., 2009, en el tratamiento de heridas de personal militar causadas por minas terrestres y otros artefactos explosivos. No se han comunicado problemas con el crecimiento de tejido de granulación dentro de la gasa en TPN. Es importante señalar que casi todas las gasas utilizadas en TPN han sido un tipo particular de gasa de algodón que puede proporcionar control antimicrobiano ya que está impregnada de polihexametileno biguanida. Características del material de superficie de contacto ESPUMA PU ESPUMA PVA GASA Heridas profundas con mucho exudado Heridas superficiales con poco exudado Heridas irregulares y grandes Precaución en heridas tunelizadas y anfractuosas Su resistencia a la tensión lo hace ideal para injertos, colgajos y túneles Puede utilizarse en heridas tunelizadas y anfractuosas. Útil en heridas por explosivos No es necesario humedecerla antes de su aplicación Humedecida en solución salina Se debe de humedecer antes de su aplicación Posible crecimiento interno en el apósito, necesitaría más fuerza para retirar el apósito, pudiéndose alterar el lecho de la herida y aumentar el dolor durante el cambio. Reduce la probabilidad de adherencia a la base de la herida por lo que el cambio de apósito es más cómodo Se retira con facilidad y no altera el lecho de la herida por lo que hay menos probabilidad de causar dolor durante el cambio de apósito
  • 11. 10 Técnicas específicas de colocación de apósito  Técnica básica (a): Adaptación del apósito al tamaño y forma de la herida  Técnica puente (b): Cuando las heridas están muy próximas entre sí y una causa similar, pueden tratarse con un único sistema VAC, empleando conexiones entre apósitos.  Técnica en Y (c): Del mismo modo que la técnica puente, cuando las heridas están próximas entre sí y requieren un apósito individual, esta se pueden unir mediante conexiones con un único sistema VAC.  Técnica en seta (d): Cuando las heridas tienen un tamaño inferior al de la almohadilla, y con el fin de no dañar la piel circundante, hay que cubrir primero con un apósito, sellar con una lámina, recortar la lámina, colocar una segunda capa de apósito y volver a sellar con lámina adhesiva y colocar la almohadilla. Técnica básica (a) Técnica en puente (b) Técnica en Y (c) Técnica en seta (d)
  • 12. 11 Frecuencia de cambio de apósitos en la TPN La frecuencia necesaria de cambió de apósito depende del tipo de apósito utilizado y también del tipo de herida. La recomendación habitual es cambiar los apósitos de espuma cada 48horas. El motivo es que la espuma debe cambiarse antes de que el crecimiento celular en su interior se convierta en un problema. Con la gasa o una capa de contacto no adherente, es improbable el crecimiento celular en su interior, por lo que es muy posible que haya que cambiar menos veces de apósito. En la actualidad se recomienda cambiar los apósitos de gasa dos o tres veces a la semana. Tipos de presión negativa que se pueden aplicar en la TPN Los tipos de presión que se pueden aplicar son: terapia de presión continua y terapia de presión intermitente. La terapia de presión continua consiste en ejercer una presión mantenida sobre la herida. La presión ejercida suele ser una presión estándar de -125mmHg. Este nivel de presión es el más utilizado; está basado en un estudio llevado a cabo en 1997 en cerdos. Los datos reflejan que en ocasiones estos altos niveles de presión, pueden causar dolor, y por tanto, deben reducirse hasta niveles más tolerables. Por los estudios preclínicos sabemos que los efectos biológicos máximos en los bordes de la herida, en cuanto a la contracción de la herida, flujo sanguíneo local y formación de tejido de granulación, se consiguen con -80mmHg. Además, estudios clínicos han demostrado que niveles de presión negativa superiores a -125mmHg han dado como resultado una excelente cicatrización de la herida. Una serie de casos clínicos reveló que la cicatrización era similar cuando se utilizaban entre -125 mmHg y -75 mmHg. La terapia de presión intermitente consiste en ejercer presión durante determinados periodos de tiempo (habitualmente unos cinco minutos) seguido de un periodo de ausencia de presión (generalmente unos dos minutos). La presión intermitente no se utiliza habitualmente en clínica porque suele generar dolor en el paciente. Esto, es debido a que los cambios repentinos de presión negativa provocan una contracción-expansión de los tejidos de granulación en los periodos de presión y de ausencia de la misma respectivamente. Actualmente, se están introduciendo tratamientos con presión variable para suavizar los ciclos entre dos niveles diferentes de presión negativa (por ejemplo, -20 y -80 mmHg), con lo que se mantiene un ambiente de presión negativa durante todo el tratamiento. En modelos preclínicos, tanto la TPN intermitente como la variable han producido una estimulación masiva de la formación de tejido de granulación en el
  • 13. 12 lecho de la herida. Éste podría ser el resultado de una estimulación mecánica del lecho de la herida (un efecto de masaje) y de un incremento mecánico del flujo sanguíneo, lo que podría aumentar la oxigenación del tejido y la angiogénesis. En caso de dolor o riesgo de isquemia Se sabe que el flujo sanguíneo disminuye en las capas más superficiales del tejido del lecho de la herida (0,5 cm a partir del borde de la herida) y aumenta en las capas más profundas del tejido (2,5 cm a partir del borde de la herida). Si el paciente tiene dolor o el tejido está poco vascularizado (por ejemplo, en las úlceras del pie diabético y en injertos de piel fina), es posible que haya que disminuir la presión negativa para reducir al mínimo el riesgo de isquemia. Según estudios recientes, una presión negativa de -40 mmHg es una buena opción, ya que se reduce el riesgo de isquemia manteniendo los efectos sobre la cicatrización de la herida. Incluso con una presión negativa de -20 mmHg, se puede observar cicatrización de la herida; ésta es, probablemente, la presión más baja que se puede utilizar en TPN. ¿Cuándo debe suspenderse la TPN? La TPN debe suspenderse una vez conseguido el objetivo del tratamiento. Otros motivos para suspender la TPN son:  En presencia de tejido de granulación uniforme y poca profundidad de la herida.  El paciente no tolera la TPN o retira su consentimiento para el tratamiento.  La disminución del volumen de la herida es inferior al 15 % en un plazo de dos semanas.  El paciente refiere un dolor extremo  Hay una hemorragia excesiva  Existe una opción terapéutica alternativa más adecuada.  Hay signos de infección local o diseminada. LA TPN EN EL DOMICILIO Cada vez son más los pacientes que usan la TPN en el domicilio y actualmente el personal de enfermería está muy familiarizado con el tratamiento. Antes del alta es importante determinar si el paciente puede seguir recibiendo la TPN en el domicilio utilizando equipos portátiles. El uso en el domicilio puede plantear algunos problemas de seguridad. En particular, la TPN incluye una bomba que el paciente debe llevar consigo (la mayor parte viene con
  • 14. 13 una bolsa de transporte). Cuando los pacientes tienen una herida en el pie o la pierna, esto debe suponer un riesgo de tropiezo y caídas. También es importante comprobar con los pacientes que su suministro eléctrico domiciliario es seguro y que no hay problemas como conexiones eléctricas sueltas. CONCLUSIONES Aunque todavía hay muchas preguntas sin respuesta sobre el tratamiento con TPN, esta terapia constituye un avance importante en el tratamiento de las heridas y tiene el potencial de mejorar espectacularmente la supervivencia de los pacientes y reducir el riesgo de complicaciones. En España, los profesionales sanitarios y los pacientes llevan ya algunos años beneficiándose de esta técnica, especialmente en el ámbito hospitalario y para las heridas de etiologías complejas. Resulta necesario establecer directrices para la práctica clínica con el fin de garantizar que este método se use de forma correcta y segura y posicionarlo en el arsenal de opciones terapéuticas modernas. Podemos concluir que aunque la TPN es considerada un tratamiento más caro, se ha comprobado a través de estudios que su uso induce un ahorro económico derivado de:  Una cicatrización precoz.  Un menor tiempo de cuidados por parte del profesional de enfermería.  Una menor estancia hospitalaria.  Una mejor recuperación del paciente.  Un menor riesgo de infección y de complicaciones posteriores.  Mejora la calidad asistencial Todo ello compensa los mayores costes de adquisición del sistema VAC.
  • 15. 14 BIBLIOGRAFÍA  Trujillo, M.M.; García, L.; Duque, B.; “Efectividad, seguridad y coste-efectividad de la Terapia por Presión Negativa Tópica para el tratamiento de úlceras cutáneas crónicas”. Servicio de Evaluación y Planificación de Canarias, 2009.  Moffatt, CJ. And Soldevilla, JJ. “European wound management association (EWMA). Documento de posicionamiento: La presión tópica negativa en el tratamiento de heridas”. Londres: MEP Ltd, 2007.  Kestens, G. et al. “Cicatrización avanzada asistida por terapia de presión negativa. Nuestra experiencia” Argentina: Anuario fundación Dr. J.R. Villavicencio, 2008.  Fortaleza, M. et al. “Tratamiento de los bordes epiteliales estancados” Sant Joan Despí, Smith&nephew 2012.  Caballero, R.; Cabot, L.; Enguita, E.; Jiménez, C..”Terapia de Presión Negativa Tópica V.A.C.” Servicio de enfermería- Clínicas MC Mutual 2011.  Departamento hospital general de Valencia, unidad de enfermería dermatológica, úlceras y heridas. “Protocolo de cura con presión negativa o vacío.” Consellería de sanitat de la Comunidad Valenciana.  Díaz González, J.M. et al. “Relevancia del tratamiento integral del paciente con heridas extensas previo a la terapia con presión negativa.” Medigraphic Artemios, Dermatología Rev Mex, 2008.  Caudevilla Eseverri, E. “Tratamiento de las UPP con el sistema de presión negativa V.A.C.” Trabajo fin de grado, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 2012.  Barreira Macedo, F.; Carriquiry, C.: “Tratamiento de heridas utilizando Presión Negativa Tópica” Biomedicina 2006, 2 (2) 122-130, Madrid 2006.  Rycerz , A.: Vowden, K.; Jorgensen, B. “V.A.C.Ulta NPWT System”. Wounds International2012; 3 (3). Wounds International 2012.  García Morales, E.; Lázaro Martínez, JL.; García Álvarez, Y.: “Simposio: Uso eficiente de nuevas tecnologías en el tratamiento del pie diabético.” Unidad del pie diabético, Universidad Complutense de Madrid 2010.  Henderson, V. et al. “Terapia de Presión Negativa hecha fácil: La TPN en la práctica diaria.” Wounds International, volumen 1 número 5. Noviembre 2010.  Malmsjo, M. “Terapia de Presión Negativa hecha fácil: Opciones de configuración y de apósitos.Wounds International, vol 1 núm 3. Mayo 2010.  Gastelu-Iturri Bilbao, J.; Atienza Merino, G. “Evaluación de la eficacia y seguridad de la presión negativa en el tratamiento de heridas crónicas”. CT2005/01, Santiago de Compostela, Septiembre 2005.