Your SlideShare is downloading. ×

Narcocorridos

20,265
views

Published on

Trabajo realizado por estudiantes de la FES-Aragón-UNAM

Trabajo realizado por estudiantes de la FES-Aragón-UNAM


0 Comments
1 Like
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

No Downloads
Views
Total Views
20,265
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
3
Actions
Shares
0
Downloads
172
Comments
0
Likes
1
Embeds 0
No embeds

Report content
Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
No notes for slide

Transcript

  • 1. Narcocorridos:<br />Los narcocorridos como forma de expresión en México: Los Tigres del Norte.<br />-319405127000<br />Integrantes: <br />Galdámez Martínez Efrén <br />García Abarca Sarai<br />González Flores Mariela<br />Pérez Camacho Humberto<br />Trejo Salazar Elisa<br />2454<br />Métodos III. Hermenéutica<br />UNAM / FES Aragón<br />Índice<br />Introducción ● 3<br />Capítulo 1 El inicio de todo ● 5<br />El arte de interpretar ● 6<br />Capítulo 2 El surgimiento de una nueva forma de expresión a través de la música: Los narcocorridos ● 9<br />2.1 El corrido ● 11<br />2.2 El narcocorrido ●15<br />2.3 La narcocultura en México ● 24<br />2.4 El contexto social del narcocorrido ● 29<br />Capítulo 3 Jefe de jefes, principales promotores de los narcocorridos ● 35<br />3.1 Causas de la censura de los narcocorridos en los medios de comunicación ● 40<br />3.2 Las disqueras en apoyo y a favor de los narcocorridos ● 45<br />Capítulo 4 Los intérpretes del narco ● 52 <br />4.1 Jefe de jefes ● 52<br />4.2 La era post-Chalino ● 53<br />4.3 Narcos contra gruperos (mitos) ● 55 <br />4.4 Canto de muerte ● 56<br />4.5 Balas y narcobombas ● 57 <br />4.6 Dime qué cantas y… ● 58 <br />4.7 Palabras mayores ● 59<br />4.8 Lupillo, el ilusionista ● 60<br />4.9 Admirador de miedo ● 61<br />4.10 El temor presente ● 62<br />Conclusión ● 63<br />Bibliografía y Cibergrafía ● 65<br />Anexos ● 67Introducción<br />L<br />os corridos siguen narrando hoy en día las crónicas e historias más sentimentales de los habitantes de las comunidades y sus problemas más cercanos. Así como antes se relataban las aventuras de los revolucionarios y sus líderes, hoy se cuentan las de los héroes anónimos que mueren en manos de la policía fronteriza al intentar cruzar hacia los Estados Unidos por ejemplo, o de los que caen con un cargamento de drogas o de contrabando. Lo que sigue siendo verdad es que el corrido narra la historia verdadera o la que se da por cierta de un personaje que ha existido. <br />En las nuevas composiciones que del género circulan, los narcocorridos, se han creado, incluso, nuevos vocablos para designar los hechos violentos y delictivos. <br />El narcocorrido es la versión actual de aquellos corridos de gavilleros y " bandidos buenos" , sólo que ahora los personajes son individuos involucrados en el tráfico ilícito de drogas. Así, los narcos y sus corridos han desbancado a los mitificados héroes revolucionarios. <br />Sin más procederemos al análisis de los narcocorridos y de todo lo que éstos significan.<br />Los narcocorridos en estos días se han vuelto cada vez más comunes por los sucesos que día a día acontecen entre narcotraficantes de toda la republica y en la frontera del país, es por ello que son más comunes en nuestra cultura. La narco cultura se ha convertido en una forma de identidad y comunicación entre las personas involucradas.<br />La importancia de estudiar, interpretar y analizar los narcocorridos reside en que la gran mayoría son hechos reales, dicen que en ellos se canta la “pura verdad”. Son la historia y recreación de la desafortunada realidad social. Pero hablar de ellos no sólo es hablar de la cultura musical de nuestro país. Podemos también considerarlos un tipo de literatura, que aunque no escrita, es contenedora de características y funciones de nuestra identidad nacional. En un corrido encontramos pasajes de la historia, costumbres y, por supuesto, modismos de la lengua vernácula. <br />La sencillez que tiene al ser narrados, el uso del lenguaje para su composición, las palabras en doble sentido, las metáforas, los vicios y arcaísmos del idioma, son las principales características y gracias a ellas son tan populares en este momento.<br />La censura es algo con lo que se enfrentan los narcocorridos y sus intérpretes, como lo son “Los Tigres del Norte”, reconocidos por ser los primeros exponentes del Narcocorrido en México. El gobierno y la iglesia se han encargado de señalar de incorrectos a las anécdotas cantadas, y de este modo tratar de sacarlos por completo de la cultura mexicana. Pero ¿Por qué se tendría que dejar de hablar de algo que siempre ha sido una realidad? Conocer la respuesta y el contexto que la rodea es parte de la siguiente investigación. <br />Capítulo 1. El inicio de todo<br />El análisis de contenido y la semiología serán retomados en esta investigación para poder llegar a nuestros objetivos ya planteados y verificar nuestras hipótesis o refutarlas.<br />Se denomina análisis de contenido al conjunto de procedimientos interpretativos de productos comunicativos (mensajes, textos o discursos) que proceden de procesos singulares de comunicación previamente registrados, y que, basados en técnicas de medida, a veces cuantitativas, a veces cualitativas tienen por objeto elaborar y procesar datos relevantes sobre las condiciones mismas en que se han producido aquellos textos, o sobre las condiciones que puedan darse para su empleo posterior.<br />En cuanto a semiología Pierre Guiraud, Lingüista francés nacido en 1912 y fallecido en 1983, profesor de la facultad de letras de Niza, define semiología como la ciencia que estudia los sistemas de signos: lenguas, códigos, señalamientos, etcétera. De a cuerdo con esta definición la lengua seria parte de una semiología. Se coincide generalmente en reconocer al lenguaje un status privilegiado y autónomo que permite definir a la semiología como “el estudio de los sistemas de signos no lingüísticos”.<br />La semiología fue concebida por Ferdinand de Saussure como “la ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social”.<br />La función del signo consiste en comunicar ideas por medio de mensajes. Esta operación implica un objeto, una cosa de la que se habla o referente, signos, y por lo tanto un código, un medio de transmisión y, evidentemente, un destinador y un destinatario.<br />Código<br /> Emisor Medium Mensaje Medium Receptor <br />Referente<br />A partir de un esquema tomado de la teoría de las comunicaciones y desde entonces clásico, Roman Jakobson define seis funciones lingüísticas, y su análisis es válido para todos los modos de comunicación. Por otra parte, el problema de las funciones está vinculado al medio de la comunicación, vehículo del mensaje o médium.<br />1.1 El arte de interpretar<br />La idea de la hermenéutica (proviene del griego Hermeneúcin: significa el arte de interpretar) es la sustentación de una “ciencia o método universal” cuya finalidad es la interpretación y la comprensión (entendimiento crítico y objetivo) del sentido de las cosas en su generalidad. La hermenéutica intenta establecer un proceso por medio del cual se haga, inicialmente una interpretación en torno al sentido de cualquier fenómeno, y en una segunda instancia, se realice la comprensión del propio fenómeno. <br />Originalmente la hermenéutica fue una interpretación técnica de los poetas de la Grecia clásica sobre los trabajos de sus colegas.<br />En la investigación que más adelante desarrollaremos, retomaremos como base fundamental la hermenéutica lingüística, donde Castilla del Pino dice: “La hermenéutica del lenguaje pretende ser una antropología del lenguaje. Y surgió así como parte de una antropología dialéctica…”<br />La hermenéutica del lenguaje busca entender el sentido de las expresiones lingüísticas de acuerdo al contexto histórico y las formas de comportamiento de los individuos en sociedades. Castilla del Pino señala: el análisis hermenéutico es un método más. <br />La hermenéutica se convierte en una interpretación que además de partir de lo dado, busca lo no manifiesto, es decir, encontrar en el lenguaje tanto lo intencional como lo no intencionado de las expresiones. Cualquier análisis hermenéutico ha de contar con la posibilidad del habla, capaz de informar y expresar movimientos de la mayor sutileza. La psicología del habla se ofrece como una esfera suficientemente compleja como para que pueda encerrarse en esquemas preestablecidos. Por ejemplo: la ironía, el sarcasmo, el doble sentido. En todos estos casos, la actitud es inversa de lo directamente denotado. Lo que cuenta a la hora de la cualificación de una proposición es la conciencia de lo que se propone el propio autor, y ello ha de obtenerse no procediendo al análisis, sino atendiendo en un primer momento al contexto como estructura global. La intencionalidad, que presidió el acto creador, dándole unidad, se detecta luego desde la aprehensión unitaria de lo creado.<br />La hermenéutica del lenguaje como método, es posterior al momento del acto expresivo, pues sólo entonces se le puede enmarcar dentro del contexto global y determinar si la proposición corresponde a la conciencia que se tiene de ella.<br />El procedimiento o metódica sigue una serie de pasos básicos: “la primera tarea a realizar en el análisis hermenéutico es la (relativamente arbitraria) argumentación del discurso en segmentos que se representen de algún modo como contexto. Si una segmentación no es significativa, debemos remitirnos a contextos más y más amplios, para luego retrotraernos a componentes más elementales cuantitativamente. La tarea inmediatamente ulterior radica en los siguientes momentos: a) fundamentación de la inteligibilidad obtenida; b) determinación de los componentes del contexto; c) determinación de la adecuación o inadecuación de éstos en orden al propósito inferido del examen global del contexto; d) sustitución, de la inteligibilidad lograda por la que se deriva ahora del análisis de sus componentes parciales.<br />CAPÍTULO 2. El surgimiento de una nueva forma de expresión a través de la música: Los narcocorridos<br />Los narcocorridos no son tan antiguos como los corridos, estos últimos servían para informar a la gente y para educarla. Los ejemplares existentes más antiguos del corrido son versiones que vienen de romances españoles o leyendas europeas, relativas a amores desgraciados o consumados, así como a temas religiosos. Los corridos muestran una estructura que va en tiempos de 1/2 o 3/4 y una composición literaria en " verso menor" , es decir, versos de ocho o menos sílabas fonéticas, agrupados en estrofas de seis o menos versos.<br />358584526670El corrido ganó mucho campo debido a la guerra de independencia, la Revolución Mexicana, así como choques sociales y religiosos a lo largo de los siglos XIX y XX. Antes de la radio y la televisión, los corridos fueron transmitidos en forma oral de generación a en generación y sirvieron para separar noticias de acontecimientos, los héroes populares y humor popular, a la población, de los cuales muchos eran analfabetos. Bastantes corridos fueron utilizados como propaganda, el más famoso era La Cucaracha, una vieja canción que fue reformulada para celebrar al ejército de Pancho Villa.<br />El corrido forma parte de nuestra tradición y cultura oral, ya que es un género que cuenta con muy amplio y variado repertorio dentro de la música popular. Tiene un fuerte arraigo en el gusto musical del mexicano, e incluso, cuenta con una gran aceptación fuera de nuestras fronteras, especialmente en los estados del sur de Estados Unidos.<br />Hablar del corrido mexicano no sólo es hablar de la cultura musical de nuestro país. No se puede omitir que el corrido es una literatura marginal, contenedora de características y funciones de nuestra identidad nacional. En un corrido encontramos pasajes de la historia, costumbres y, por supuesto, modismos de la lengua vernácula.<br />Manifiesta y reafirma la tradición y el ingenio del pueblo. Su popularidad se explica tan sólo en dos de sus características: la sencillez en la melodía y la manera de utilizar el lenguaje para su composición. Todo corrido maneja una manera estándar de decir las cosas, se echa mano de términos campiranos, doble sentido, lugares comunes, metáforas sencillas y, en muchas ocasiones, vicios y arcaísmos del idioma.<br />Los corridos siguen narrando hoy en día las crónicas e historias más sentimentales de los habitantes de las comunidades y sus problemas más cercanos. Así como antes se relataban las aventuras de los revolucionarios y sus líderes, hoy se cuentan las de los héroes anónimos que mueren en manos de la policía fronteriza al intentar cruzar hacia los Estados Unidos por ejemplo, o de los que caen con un cargamento de drogas o de contrabando. Lo que sigue siendo verdad es que el corrido narra la historia verdadera o la que se da por cierta de un personaje que ha existido.<br />En las nuevas composiciones que del género circulan, los narcocorridos, se han creado, incluso, nuevos vocablos para designar los hechos violentos y delictivos. El narcocorrido es la versión actual de aquellos corridos de gavilleros y " bandidos buenos" , sólo que ahora los personajes son individuos involucrados en el tráfico ilícito de drogas. Así, los narcos y sus corridos han desbancado a los mitificados héroes revolucionarios.<br />Pero antes de adentrarnos en el tema que nos compete a continuación definimos mejor aún al corrido y el narcocorrido.<br />2.1 El corrido<br />a) Antecedentes y etapas.<br />Sinaloa es el corazón del tráfico mexicano de la droga, y es justamente la sede del narcocorrido. Lo que empezó como un fenómeno fronterizo se ha convertido en un fenómeno nacional e internacional, y si antes Sinaloa, Tijuana y Sonora eran los estados en donde el narcocorrido tenía asentadas sus raíces pronto estados cómo Monterrey, Michoacán, Guanajuato han ido ganando terreno en dicho género.<br />Desde el siglo XVII se tiene conocimiento de la existencia de coplas de carácter satírico que eran cantadas, por y para el pueblo, en plazas públicas. Estas coplas estaban emparentadas con el romance y la jácara española, ambas cultivadas en México desde los años de la conquista, y aludían en tono sarcástico a personajes públicos y hechos chuscos de la sociedad. No sería sino hasta mediados del siglo XIX, en el marco de las guerras de religión y fueros en que estas composiciones populares adquirirían su esencia épica-narrativa propia de los corridos actuales.<br />Y aunque, el corrido procede del romance español y de la jácara, es posible que tenga cierta herencia de los cantos épicos de la cultura indígena, específicamente los de la lengua náhuatl. Todavía en algunas regiones del centro y del sur del país, los indígenas conservan, en su lengua natural, extensos cantos que guardan cierto tono heroico.<br />Este es un género propio de la voz y la cultura mestiza. Posee características singulares, desde la manera en que son interpretados hasta las temáticas mismas.<br />En lo que refiere a la culminación del corrido como género épico-lírico podemos decir que éste llegó con la Revolución de 1910, aunque, claro, ya circulaban algunos corridos que relataban sucesos que antecedieron el movimiento.<br />Con la lucha armada, también se popularizaron los corridistas quienes, iban de pueblo en pueblo cantando los últimos sucesos. Levantamientos, ejecuciones, batallas, traiciones militares, desastres, asesinatos y hasta decepciones amorosas eran versificadas y musicalizadas para enterar al público. Los corridos fueron entonces, para la población analfabeta, una suerte de periodismo oral.<br />Por otra parte, ya desde 1882 se había fundado en la capital del país la imprenta popular de Antonio Venegas Arroyo que se dedicó a imprimir, en hojas sueltas y multicolores, algunos de los corridos. Además, casi siempre eran acompañados con ilustraciones y grabados. El mismo José Guadalupe Posadas ilustró algunos de ellos.<br />Por su carácter épico, héroes y hazañas de ambos bandos de la revolución fueron, indiscriminadamente, protagonistas de los corridos. Tanto Zapata y Villa, como Huerta y Obregón, hasta soldados federales y revolucionarios que se distinguían por algún acto heroico.<br />Todavía en el movimiento cristero, en la década de los treinta, el corrido era un medio eficiente para difundir ideologías y posiciones de los grupos armados. Y es también, en esta etapa de la historia, cuando, según los folcloristas, el corrido cierra su época dorada.<br />" Para visualizar la historia del corrido, Vicente T. Mendoza señala, " a la fecha" , tres lapsos fundamentales:<br />1.- El último cuarto del siglo XIX: Se cantaban hazañas de rebeldes al gobierno de Porfirio Díaz y se hace énfasis en la valentía de los protagonistas.<br />2.- La revolución de 1910: Es la etapa más fuerte y rica en producción de corridos con características épicas. Es también en este periodo cuando el corrido se conforma como un género popular y con características propias.<br />3.- De 1930 a la fecha (60´s): El corrido se hace artificioso y falso, pierde frescura y originalidad y se le imita culteranamente sin éxito. Se utiliza para ensalzar políticos y próceres prefabricados.<br />Y ya se puede anexar una cuarta etapa, la iniciada en la segunda mitad de la década de los setenta. En esta etapa entran los corridos con temáticas propias de indocumentados mexicanos y de algunas actividades delictuosas ubicadas en la frontera México-Americana como el tráfico de drogas (" el contrabando" ). Se retratan los hechos y situaciones de los inmigrantes (" mojados" ) mexicanos en los Estados Unidos y de las hazañas de pequeñas mafias de mexicanos que operaban en los estados del sur de dicho país.<br />Nacen así corridos como Contrabando y Traición, La banda del carro rojo y La camioneta gris. Sus personajes, siempre mexicanos o chicanos que se mantenían al margen de la ley, desplazaron a aquellos que, en otras etapas del corrido, representaban ideales revolucionarios o que eran los " bandidos buenos" que merecían la admiración. " Emilio Varela" , " Camelia La Texana" o " Lino Quintana" son nombres de " contrabandistas" popularizados y mitificados en esta nueva etapa del corrido.<br />Gran parte de los corridos que se han compuesto en estas dos últimas décadas cuentan, en su gran mayoría, historias sobre el contrabando ilícito de enervantes. Es a éstos a los que se les ha denominado narcocorridos.<br />b) Métrica y estructura del corrido<br />“El corrido, refiere Caterine Héav, pertenece a la familia de los géneros narrativo-musicales que caracterizan a la cultura oral de cualquier país, que se apoya en hechos concretos e intensos y se caracteriza por su sobriedad y concisión en lo narrado, además de poseer una naturaleza lírico-épica, que hace que sea un poema popular musicalizado, por lo que se le clasifica como un género lírico-épico-narrativo" .<br />La métrica de los corridos consiste en cuartetos con versos de ocho sílabas, rimados en forma variable, la rima puede ser asonante, consonante, o mezclado. Aunque existen corridos que no se sujetan a la métrica tradicional, pudiéndose encontrar algunos con cuartetos de hasta doce sílabas por verso.<br />El patrón general de estructura del corrido suele señalarse en tres fórmulas (presentación, desarrollo de la historia cantada y despedida del corridista) y, si se desea ser más analítico, hasta en mas:<br />1.- La llamada al público o presentación del corridista. En los corridos en primera persona se funde el corridista y el personaje en la auto presentación.<br />2.- El nombre del personaje o personajes centrales y sus características morales. En caso de relatar un suceso casi siempre se hace observación del lugar y la fecha.<br />3.- El mensaje y/o la trama de la historia cantada.<br />4.- La sentencia aleccionadora y la despedida del personaje o del corridista. Estas últimas frases en ocasiones son una moraleja dirigida a la atención y la sensibilidad del público.<br />La estructura puede variar en corridos con temáticas de ciudades o corridos amorosos, pero estos son minoría dentro del repertorio popular.<br />c) Temáticas y clasificación<br />Toda temática puede abordarse en un corrido. Cualquier suceso, sentimientos, biografías y hasta actos cotidianos, son temas susceptibles de adaptarse a la forma lírica del género. Por ello, los folcloristas y compiladores de corridos han tomado este parámetro para realizar su clasificación. Así, tenemos corridos de caballos, de batallas, de desastres, de maldiciones, de amores y pasiones, de ciudades, de bandoleros, etc.<br />Gilberto Vélez en Corridos Mexicanos, hace una clasificación de trece temáticas, entre los que se destacan, por numerosos, los corridos de revolucionarios.<br />En fin, parodiando un refrán popular, podemos decir que todo tema cabe en un corrido sabiéndolo acomodar. Es éste otro atractivo del corrido: la variedad de las historias que se narran con el acompañamiento de la música.<br />Hay temáticas relativamente nuevas aún no clasificadas del todo, como aquellos que compuso Chava Flores y que son divertidas crónicas de la vida citadina. Sábado D.F., Voy en metro, La esquina de mi barrio, ¿A qué le tiras cuando sueñas? y otros títulos más, son ya parte del repertorio de los corridos que el pueblo canta.<br />Y claro, los corridos antes mencionados que han abordado el tema de uno de delitos más comunes y combatidos de la sociedad actual: el tráfico ilegal de drogas.<br />Sólo que aquí ya es necesario anotar que los corridos de traficantes, o narcocorridos, van más allá de ser un simple clasificado del género. Por las nuevas estructuras musicales y literarias utilizadas, así como por uso del lenguaje y su temática delictiva, éstos representan la versión actualizada del corrido mexicano.<br />2.2 El Narcocorrido<br />a) Antecedentes<br />Acompañado del prefijo " narco" (de narcótico: sustancia que provoca somnolencia), esta nueva designación para el corrido no es más que una referencia a los llamados corridos de traficantes de drogas o corridos de contrabandistas, como originalmente se les nombró.<br />Con estas nuevas temáticas en las canciones, se ha modificado parte de lo tradicionalmente dicho, comentado y estudiado del género. Hay cambios significativos de fondo y forma en los corridos actuales.<br />El narcotráfico ha hecho, en la música popular, la misma función que hizo la Revolución. No olvidemos que, gracias al impacto social de la lucha armada de 1910, el corrido tomó la forma y las características como tal.<br />Y es que el tráfico ilegal de drogas y su combate, es un fenómeno social donde, al igual que en la Revolución, también se hace uso de la violencia y hay enfrentamientos entre representantes de la ley e individuos perseguidos por el estado. De la misma forma que existe una necesidad de las multitudes por informarse de los detalles de este delito.<br />El narcotráfico es pues, una realidad social que impacta. Por ello, los compositores populares, recreadores de nuestra sociedad y sus problemas, han tomado como temática esta actividad delictuosa; componen canciones que forman parte de una nueva etapa en la historia y " evolución" del corrido. Es decir: los compositores de corridos han dado un giro, tanto en el lenguaje comúnmente utilizado (se hace uso de metáforas pensadas cuidadosamente, se crean nuevos vocablos para designar algo referente a la ilegalidad) como en la manera y los medios musicales para interpretar sus corridos (tambora sinaloense o instrumentos de música norteña), así como también una ligera variación en la estructura literaria de éstos.<br />Convendría tomar en cuenta el parentesco de los corridos de narcotraficantes con aquellos corridos pre-revolucionarios conocidos como " de bandoleros" ; considerados también como precursores de los corridos de la revolución.<br />A finales del siglo XIX y principios de éste, los bandoleros (o gavilleros) que asolaban brechas, caminos reales y poblados, constituyeron parte importante en la historia de la lucha armada de 1910.<br />Ignacio Parra, Heráclio Bernal, Jesús Cadenas y hasta Francisco Villa, eran campesinos o individuos de clase económica baja que, por alguna u otra razón, delinquían para poder sobrevivir. Prófugos que se burlaban de los representantes de la ley en sus persecuciones y que eran considerados por el pópulo como paladines vengadores de los atropellos e iniquidades que cometía la élite gobernante.<br />El pueblo estaba contra una ley injusta que era aplicada sólo a los de la escala social baja, y veía en los bandoleros a héroes que poseían el valor suficiente para combatir la arbitrariedad y los abusos. Por ello, merecían admiración, respeto y apoyo.<br />Su actividad ilícita, el robo, era tomado como un asunto secundario y, hasta normal y necesario para luchar en favor de los más necesitados.<br />Así las cosas, no pocos compositores anónimos dieron cuenta de las hazañas de éstos, dando lugar a los corridos en los que se ensalza el valor para enfrentar la " ley injusta" . Al paso del tiempo, los bandoleros y sus corridos pasaron a formar parte de la " mitología popular" , se tornaron en " bandidos buenos que robaban a los ricos y ayudaba a los pobres" , en " defensores del pueblo" al margen de la ley.<br />Y como aquellos bandoleros del siglo pasado, así los narcotraficantes. También éstos son delincuentes perseguidos por el estado y sus leyes. También, en su gran mayoría, provienen de clases sociales modestas, con sus excepciones y también, han ganado popularidad y aceptación debido a las hazañas que en sus corridos se cantan.<br />b) Impacto social del narcocorrido<br />Vemos entonces que la ilegalidad moderna, representada en este caso por el narcotráfico, gestó su propia manifestación musical. Los narcocorridos ya se componen, se comercializan y se cantan en por lo menos tres cuartas partes de los estados del territorio nacional (hay estados sureños como Yucatán y Quintara Roo donde no se observa tanto este fenómeno musical), y todos siguen la línea de aprobación y exaltación de quienes delinquen.<br />Esta música, ha logrado que la temática del tráfico de enervantes tome parte en el hit parade de la música popular y folclórica.<br />“También en la Unión Americana, entre la comunidad chicana, los narcocorridos le han ganado terreno a géneros como la " música grupera" y la " Tex-mex" ; recordemos tan sólo que allá fue el primer sitio donde se dieron a conocer, por el grupo de música norteña " Los Tigres del Norte" , los primeros corridos de traficantes: Contrabando y Traición y La banda del carro rojo." <br />Y es que hasta poco antes de que " Los Tigres del Norte" retomaran el corrido para cantar historias de la realidad que estaban viviendo los México-Americanos en aquel país, el género se encontraba en un estancamiento. Casi nadie, a excepción de los cantantes de música folclórica, grababa y comercializaba nuevas composiciones de corridos.<br />Incluso, ellos han declarado que " en los años setenta nadie practicaba la tradición del corrido en México. Entonces llegamos nosotros con temas como:<br />Contrabando y Traición y empezamos a establecer de nueva cuenta el gusto por el corrido. Tanto fue el caso que muchos de nuestros temas fueron utilizados como guiones cinematográficos" .<br />Otro caso digno de resaltar es el del narcocorridista Chalino Sá17217264460nchez, quien vivió y murió como los personajes de sus composiciones. Chalino fue el narcocorridista por antonomasia y, curiosamente, saltó a la fama después de haber sido asesinado.<br />Hoy en día son muchos los grupos musicales y solistas que interpretan narcocorridos. Existe, además del grupo antes citado, una larga lista de nombres. Los que se destacan por su popularidad son: Los Tucanes de Tijuana, Los Huracanes del Norte, El Puma de Sinaloa, Banda del Chante, Los Invasores de Nuevo León, y Grupo Exterminador.<br />c) Temáticas en el narcocorrido,<br />Si antes se componían corridos de revolucionarios, bandidos o caballos, ahora se componen de traficantes y de camionetas " cargadas de droga" .<br />Los narcocorridos son crónicas de las aventuras, traiciones, infortunios, ejecuciones, amores y demás hechos de individuos involucrados en el " negocio" .<br />Hoy en día, las historias de los narcos en los corridos dominan más que cualquier otra temática. Pero no necesariamente los narcos son los únicos personajes en estas crónicas, también en ellas aparecen policías judiciales o federales de caminos los cuales son la contrapartida (el enemigo) dentro de la narración.<br />“Y ya sea en lenguaje común o " en claves" , se describen costumbres, maneras de ser y de pensar de los capos, jefes de cárteles, traficantes y sembradores de marihuana o amapola. Esta manera de visualizar a los narcos en los corridos (siempre a favor de ellos), hacen que un gran sector de la población vea en ellos algo de honestidad y carácter heroico, incluso, hasta se les estima; la gente los siente mucho más cercanos y respetables que a los mismos representantes de la ley, tan fácilmente corruptibles y tan sujetos a cometer delitos como los primeros.”<br />En los narcocorridos el delito cometido no es ocultado, antes bien, la actividad clandestina es dotada de cierta licitud por parte de quienes componen y cantan, en rimas asonantes o consonantes, las historias de los narcos.<br />El narco proclama en sus corridos una filosofía de poder y valentía en la que está implícita la aceptación del peligro, y es, por lo tanto, digno de admiración y respeto,<br />En un narcocorrido se canta el estilo de vida, las costumbres, la filosofía, la vestimenta, la exaltación de la hombría y el código de ética del traficante.<br />Otros tópicos recurrentes en las letras de las canciones son las ejecuciones de " traidores" , las armas, las aventuras en un " viaje con cargamento" , la burla a la ley, las alianzas entre cárteles o " negocios" con funcionarios públicos, etc.<br />La mayoría de las letras tienen claras raíces en la vida campesina, pero también están presentes, aunque en menor grado, los términos de uso citadino. Hay una mezcla de palabras que reflejan la austeridad y la sencillez del campo (caballo, rancho, cosecha, pobreza) con aquellas que califican las ventajas y comodidades de la ciudad (celular, autos de lujo, riqueza, mansiones).<br />De cualquier manera, en las frases se deja entrever a personajes cuya actividad aparente fue, antes de ser parte del narco, la agricultura o la ganadería.<br />También hay cierto afán por mencionar, con algunas frases, la ostentación del poder, la riqueza y la respetabilidad que está implícita en la abundancia económica.<br />Otra característica importante en las temáticas: “hay un lugar común y mítico que se menciona en casi todos los narcocorridos: La sierra. Así sea tomado sólo como referencia, este sito parece representar el origen, la cuna del narcotráfico y de su música. La sierra es el punto geográfico donde, tarde o temprano, los personajes de los corridos coinciden. En ella todo es perfecto: no existen normas sociales ni leyes que impidan o juzguen el " negocio" . Y de la sierra, según los corridos, salen todos los traficantes para integrarse de manera clandestina, pero no anónima, a la convivencia social y comercial”. <br />Finalmente, es necesario hacer mención del marcado uso de la primera persona del singular dentro de las historias que aborda el narcocorrido.<br />Su utilización como recurso es muy frecuente, quizá porque el “YO” proyecta cierta seguridad y confianza en lo que se es y en lo que se dice. Las frases en primera persona de los narcos en sus corridos están provistas de honestidad, de aclamo por recibir admiración y de ser aceptados o, en última instancia, el afán por ser populares.<br />Con la presencia del yo-traficante en las letras, quienes los cantan y escuchan, convierten la narración en experiencia propia, asumida en el momento de repetir oralmente la historia. El receptor de esta música no permanece ajeno a los hechos que les suceden a los narcos, por el contrario, se identifica con ellos.<br />Así, los narcocorridos cumplen, indirectamente, la función de hacer de esta actividad un anhelo, de presentarla como una alternativa viable para sobresalir en la vida, ya sea en lo económico, en la valentía o en la invulnerabilidad ante la ley.<br />El “YO” del traficante ejerce fascinación; se presenta pues, como un modelo en el que cualquiera puede convertirse.<br />Soy el Jefe de Jefes señores,<br />me respetan a todo nivel,<br />mi nombre y mi fotografía,<br />nunca van a mirar en papeles,<br />porque a mí el periodista me quiere<br />y si no mi amistad se la pierden.<br />En cuanto a las expresiones utilizadas en los narcocorridos, podemos encontrar una infinidad de frases denominadas " claves" , o mensajes de poco sentido para la mayoría de las personas: ...”esto lo digo con clave/ muchos pueden entenderlo/ y aquellos que no lo entiendan/ echen a andar el cerebro”.<br />Y es que hay narcocorridos que parecen funcionar como medio de reconocimiento de la identidad de traficantes, capo o cárteles. Alguno de ellos, aunque negado por sus compositores, son cantados para resaltar la personalidad y los logros de tal o cual traficante.<br />Otro tanto hacen metáforas y las metonimias, creadas para designar actividades, cosas o lugares. Insinuaciones apenas de lo que realmente es y está en el " negocio" .<br />d) Métrica y estructura del narcocorrido<br />Respecto a la métrica, se observa que la composición literaria en versos octosílabos continúa siendo la más frecuente también en estos corridos; pero, lejos de continuar con la típica estructura de agrupación de los versos, los narcocorridos han dejado de lado los cuartetos para darles preferencia a los sextetos.<br />La utilización de las estrofas de seis versos en estas composiciones no es nueva, ya entre los corridos de revolucionarios hay algunos que cuentan con ella. Lo relevante aquí es el marcado y recurrente uso de éstos por los compositores del corrido moderno. Los sextetos, por su mediana extensión, permiten abundar más en la narración y proporcionar detalles acerca del hecho y los personajes en una sola estrofa, esto es una ventaja sobre los cuartetos.<br />Salieron de San Isidro,<br />procedentes de Tijuana,<br />traían las llantas del coche,<br />repletas de marihuana;<br />Eran Emilio Varela<br />y Camelia " La Texana" .<br />(Contrabando y traición)<br />La rima, aunque continúa siendo variada (asonante y/o consonante), se ha especificado un poco más en cuanto a los versos que suelen llevarla. Es decir, anteriormente, la rima bien podría recaer sobre los versos pares o en los impares, era indistinto; ahora, en el narcocorrido, la rima suele aparecer siempre en los versos pares (2,4 y 6), notándose la ausencia de ésta en los impares (1,3 y 5).<br />1.-Dicen que venían del sur (sin rima)<br />2.-en un carro colorado (a-o)<br />3.-traían cien kilos de coca (sin rima)<br />4.-íban con rumbo a Chicago, (a-o)<br />5.-así lo dijo el soplón (sin rima)<br />6.-que los había denunciado. (a-o)<br />(La banda del carro rojo)<br />En lo referente a las fórmulas en la composición literaria, éstas son retomadas de las ya existentes (presentación del corridista, llamada al público, lugar y fecha del suceso, presentación de personajes, mensaje o historia, sentencia aleccionadora, etc.), aunque la mayoría de los narcocorridos no tienen un patrón literario establecido.<br />La única constante en ellos es la del consejo aleccionador dirigido a los traficantes mismos. Casi todos sus corridos encierran una moraleja, frecuentes son las de " no traición" , " diligencia y discreción en el negocio" , y " amistad y respeto a quienes comparten el oficio" .<br />2.3 La narcocultura en México<br />La narcocultura es una expresión que ha figurado desde la década de los setenta en algunas localidades del estado de Sinaloa. Tiene un universo simbólico particular que se manifiesta prácticamente en todos los elementos que componen a una cultura, que se ha ido apoderado del imaginario colectivo de gran parte de la población rural y citadina sinaloense.<br />“La narcocultura se construye, en un inicio, en el municipio de Badiraguato, en la sierra de Sinaloa, y es justo ahí donde ha logrado cohesionar una identidad muy particular; su génesis se remonta a la década de 1940, pero es hasta entrada la de los setenta cuando se puede considerar como una institución imaginaria consolidada; es una manifestación eminentemente rural, que a pesar de que muta de manera constante, conserva sus raíces campiranas y es una visión del mundo que contiene todos los componentes simbólicos que definen a una cultura: valores, sistema de creencias, normas, definiciones, usos y costumbres, y demás formas tangibles e intangibles de significación”.<br />2777490342265La narcocultura sinaloense, al igual que la gestada en otras regiones –con sus variantes–, tiene un universo simbólico particular, un sistema de valores a partir de la premisa del honor, muy al estilo de las culturas y mafias mediterráneas: valentía, lealtad familiar y de grupo, protección, venganza, generosidad, hospitalidad, nobleza y prestigio; formas de regulación interna –el uso de violencia física a quien traicione al jefe o quiera salirse del negocio–; un consumo específico –uso de la cocaína o la adquisición de joyería de oro–; un argot particular –manejo de claves como estrategia de clandestinidad (Héau y Giménez, 2004; Valenzuela, 2002); modelos de comportamiento caracterizados por un exacerbado “anhelo de poder”, en una búsqueda a ultranza del hedonismo y el prestigio Lsocial; una visión fatalista y nihilista del mundo y distintas formas de objetivar su imaginario social.<br />2777490537210En lo religioso hay una devoción particular por un bandido generoso de la época porfiriana conocido como “Jesús Malverde” (Cantarell, 2002; Fernández, 1994); en lo musical se expresa en el narcocorrido (Héau y Giménez, 2004); en el cine a través de la narcopelícula –misma que se plasma en los videohomes– (Galindo, 2002); con una vestimenta característica : el cinturón piteado con grabados, hebillas de oro con incrustaciones de piedras preciosas, figuras de animales de granja y hojas de marihuana, botas vaqueras de pieles exóticas, joyería en oro, camisas crema de seda con estampados de la Virgen de Guadalupe, Malverde, etcétera. Además de un especial gusto por la ropa Versace; en lo arquitectónico gustan del peculiar estilo art-narcó (algo que podríamos traducir como arte falso), donde se combinan diversos estilos, como el colonial, barroco, griego, árabe y moderno, entre otros.<br />Además, el marco valorativo en las representaciones sociales de los traficantes está permeado generalmente por una cultura de lo rural, del honor, prestigio, hedonismo, consumismo, poder, ostentosidad, utilitarismo, religiosidad y violencia.<br />A partir de la década de 1970, este fenómeno empieza a legitimarse cuando traspasa los horizontes de la ruralidad y se posiciona en la significatividad de los actores urbanos. Así, el abanico social fue incluyendo no sólo a sus promotores, los narcos, sino, a su vez, a una considerable cantidad de clases populares que se identificaban en cuanto a sus anhelos, prácticas, gustos y valores, y a quienes veían como los “mesías carismáticos” que permitirían salir del extremo olvido por parte de las autoridades locales.<br />Así, varios son los casos de construcción de viviendas, obras de infraestructura hídrica y eléctrica o generación de empleos. Los narcotraficantes cubren la cuota que los políticos no hacen. El mantenimiento de este universo de la ilegalidad se escuda, en gran medida, en que este grupo realiza las inversiones y una especie de “políticas benefactoras”.<br />El fenómeno de la narcocultura en el estado de Sinaloa no apareció de un momento a otro. Es el resultado de un largo proceso de acciones recíprocas, de hábitos recurrentes construidos por un conjunto de actores del medio rural, traficantes de droga que conforme ganaban terreno en el negocio ilegal, conquistando a las cúpulas dirigentes de la política regional y logrando ascenso social tanto en la sierra como en la ciudad, pudieron aumentar sus redes de control, legitimación social y garantizar la expansión de un mercado consumidor de drogas en aumento a partir de la década de los setenta.<br />Esta apropiación del espacio social y simbólico en un sector urbanizado por parte de los narcos, fue un largo proceso de fijación de un conjunto de hábitos que llegaron a formar, al cabo de unos cuantos años, una estructura más compleja: la institución social del narcotráfico, misma que por diferentes mecanismos de legitimación y dominación lograron posicionar a este grupo de bandidos “para el estado de derecho”, aunque héroes populares para la opinión pública.<br />a) La narcocultura y su expresión<br />El mundo del narco en la región se ha construido simbólicamente como una expresión antagónica al estado de derecho, cuestión que, obedeció a la necesidad de posicionarse mercantilmente y generar sus propias lógicas de poder.<br />No obstante, la oposición al statu quo ha sido una constante histórica en la región. Un caso sobresaliente sería el del hoy santo de los narcos, Jesús Malverde, especie de Robin Hood o Chucho el Roto sinaloense. Este personaje ejemplifica al típico rebelde social y político que se levantaría contra la dictadura porfirista y los cacicazgos locales, mismo que a imagen y semejanza han intentado imitar los nuevos héroes sociales. Los narcotraficantes idolatran con gran fervor a este bandolero y, a la par, pretenden encarnar en él imitando sus hazañas, sus actitudes y su conciencia comunitaria.<br />Así, la figura de Malverde se fue apoderando del imaginario colectivo de grupos, siempre, en carácter de estigma y devaluación cultural, y ya para los años setenta, los traficantes provenientes de la sierra se apoderan de la imagen de este santo pagano y transforman el montículo de piedras (donde fue colgado y muerto) en la hoy capilla de Jesús Malverde, ubicada desde 1979 frente a, donde tiempo después, se construiría el actual palacio de gobierno del estado de Sinaloa. Es a partir de estas fechas cuando Malverde se define como personaje de culto por excelencia y la identidad religiosa dominante representativa de los miembros de la mafia, así como una necesidad espiritual.<br />La constante de consumir ciertos bienes, sobre todo los entendidos socialmente como “ostentosos”, se funda en una necesidad de lavado social (y de conciencia) y una búsqueda de estatus. Así, al blanquear el dinero en el mercado del capital se asegura, también, la participación legal en una colectividad, no obstante recibiendo los beneficios sociales del éxito económico de las mieles del contrabando de drogas.<br />La institución del automóvil como mecanismo de poder y prestigio social es también otra de sus características. En este sentido el uso del automóvil u otros bienes suntuosos corresponde al sobrentendido de que en la sociedad sinaloense éstos simbolizan aceptación y respeto social, e indica que al poseer este objeto material se pertenece a un universo similar al del poderoso.<br />También, la cultura del narcotráfico ha incluido diversas expresiones de la vida urbana mexicana y chicana.<br />Por ejemplo, algunos edifican sus mansiones en Culiacán muy al estilo Beverly Hills, (con cupulas que significan que aquella edificación es propiedad de un narco) pero en el interior de ellas construyen una pequeña capilla en devoción a la Virgen de Guadalupe o Malverde.<br />Otra de las raíces de la narcocultura que se encuentran fuertemente arraigadas en la sociedad sinaloense son los narcocorridos, la apología de los contrabandistas en tonadas. Los corridos de los traficantes son una parte de un universo simbólico que crea y recrea las visiones éticas y épicas de este grupo. Se han convertido en signo de identidad y expresión emblemática de los colectivos e individuos insertados en la mafia y de los aspirantes a ella.<br />2837815207010<br />Así, la narcocultura actual cobra nuevos matices al expresar las hazañas de los narcojuniors, hijos de los traficantes de antaño, pero en su mayoría nacidos en la ciudad. Los narcojuniors son los nuevos representantes de la última casta de mafiosos sinaloenses de origen serreño, la más reciente generación de actores del medio urbano que reconstruyen su identidad a través de un descarado y cínico orgullo del ser narco, mismos que se dedican al antiguo oficio heredado por sus padres; sin embargo, el código de honor, el respeto a la familia y a la comunidad, la mesura y la seriedad en el negocio del contrabando toman un papel menos importante, a diferencia de cuestiones como el despilfarre de dinero, la parranda y la agresión a los que otrora fueran parte de sus bases de apoyo social, los marginados son ahora algunas de sus víctimas.<br />Es claro, la cultura del narcotráfico se ha inscrito en los últimos años en una<br />suerte de evolucionismo social, una transición de valores de origen rural a una<br />nueva recapitulación con conceptos urbano-globales.<br />Cuestiones como los narcojuniors, la readecuación al ethos urbano y a valores mucho menos apegados a la tradición y a las relaciones comunitarias, son sólo parte de los fenómenos que se están produciendo en la nueva era del narcotráfico: la cultura del contrabando en la realidad global. Las nuevas generaciones constructoras de la narcocultura en México, efectivamente, ya no tienen los mismos orígenes que sus padres o incluso sus abuelos, y por el contrario son actores del medio urbano, edificadores de su identidad en términos de una nueva ruralidad.<br />Por ultimo cabe mencionar que la narcocultura se manifiesta de diferentes maneras en cada entidad y es reflejada en distintos aspectos de la sociedad; literatura, arquitectura, televisión y cine, etcétera lo que en gran medida ha favorecido a su expansión.<br />2.4 El contexto social del narcocorrido <br />“En la cultura mexicana, el corrido pertenece a esa clasificación difusa, oscura e inagotable de lo que “por sabido, se calla”, con la excepción de las antologías destinadas al público masivo más bien interesadas en difundir los acordes y melodía de los especímenes más gustados en el momento de su edición, o de los mejor arraigados en el gusto común y contados trabajos de investigación. De esta manera, su preservación queda a expensas de la memoria colectiva, que no es tan memoriosa en nuestros días dada la influencia de los medios masivos con su bombardeo de novedades, y su estudio, a la buena voluntad de contados investigadores, cuya mayoría se enfoca a ámbitos extraliterarios y usa de ellos como demostración para hipótesis historiográficas, sociológicas o antropológicas pero escasamente como materia de estudio en sí”. <br />El narcocorrido y su universo es sin duda uno de los fenómenos culturales “mexicanos” más importantes de los últimos treinta años, se defiende solo y se defiende bien.<br />Los narcocorridos son la exhibición de las hazañas, para exaltar el ego de los capos: 'Es el más valiente, el más desgraciado, el que más ha matado'. Pero pensamos que hay mucho más de la cultura del narcotráfico que no tiene que ver con la música, que es buscar la vida fácil.<br />center5824855La vida del narcotraficante es efímera, es una vida corta, pero de buena vida. Entonces lo que ellos buscan es de alguna forma trascender. Obviamente un corrido es una forma de trascender. Hoy seguimos cantando el de Lamberto Quintero, el de Chito Cano, entre otros.<br />Los corridos son parte de la cultura del narcotraficante, buscan hacer propaganda de sus actos criminales, entre otras cosas y nos dan una idea de qué tan peligrosos y poderosos son. Por ejemplo, mientras que el 'Chapo' Guzmán tiene 50 corridos, 'El Barbas' hasta el momento tiene diez. Asimismo, forman parte del folclor del mexicano, ya que comenzaron a existir como una forma de resaltar las hazañas de los próceres revolucionarios del movimiento armado de 1910-1921.<br />-8255715645“El mapa del narcocorrido en México ha crecido y evolucionado. Los estilos gruperos penetran cada vez más en el gusto musical, sin distinguir estratos sociales ni económicos. Lo que empezó como un fenómeno fronterizo se ha convertido incluso en un fenómeno de exportación. En la televisión, la violencia ha cambiado de escenarios y a la par, la música sobre el llamado “narcomundo” ha abierto nuevos espacios, ambientes y más exponentes se suman cada día al mundo grupero”.<br />Vemos entonces que la ilegalidad moderna, representada en este caso por el narcotráfico, gestó su propia manifestación musical. Los narcocorridos ya se componen, se comercializan y se cantan en por lo menos tres cuartas partes de los estados del territorio nacional (hay estados sureños como Yucatán y Quintara Roo donde no se observa tanto este fenómeno musical), y todos siguen la línea de aprobación y exaltación de quienes delinquen. <br />Pero ¿por qué esa aceptación de los narcocorridos por parte de las multitudes? ¿Por qué hacer del narco una figura admirada y respetada por su valentía? ¿Qué mueve a la gente a escuchar, con implícita aprobación, historias de individuos que son prototipos de la violencia armada? ¿Cómo explicar que los narcocorridos, pese a su discurso del delito, se canten y bailen en las festividades sociales? <br />Esta música, quién lo duda, ha logrado que la temática del tráfico de enervantes tome parte en el hit parade de la música popular y folclórica. <br />8064517780¿Tendrán algo en común Pancho Villa y el narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada? Pues por muy difícil que parezca, los dos son protagonistas de corridos; el primero en canciones como Corrido villista, interpretada por el fallecido Antonio Aguilar, y el segundo en narcocorridos como MZ de Los Tucanes de Tijuana.<br />El corrido pertenece a una corriente musical que ha existido en la cultura popular mexicana desde el siglo XIX e inspirada en historias de personajes valientes. Los corridos han sido por mucho tiempo para el mexicano una manera de expresar sus pensamientos, sus frustraciones, sus anhelos.<br />En el caso de los corridos, menciones de fechas, nombres y acciones de valentía son los factores esenciales. Los narcocorridos pueden igualmente tener esos elementos aunque el factor principal es el vínculo del protagonista con el mundo del narcotráfico. <br />Como mexicano y como latino, se tiene la esencia de valentía y como dice nuestro himno ‘Mexicanos al grito de guerra’. De ahí los mexicanos tenemos ese ego de valentía y a través de los corridos podemos identificamos, sin embargo al sentarnos a escuchar un narcocorrido, no significa que seamos personas malas, o involucradas con el tema. <br />“Los narcocorridos constituyen un signo de rebeldía ante un sistema –político, económico y social– que se empeña en cerrar las vías de progreso a los que menos tienen. En este sentido, el narcocorrido podría considerarse el emblema en las periferias y lugares apartados de las ciudades mexicanas, constituyendo verdaderos bunkers donde la organización de las comunidades obedece al desarrollo de actividades ilícitas, de contrabando y narcotráfico, y a su protección los unos con los otros de los cuerpos policiales y la milicia”.<br />1366520278765El narcocorrido, sin embargo, como un agente de incidencia social de grandes alcances, hoy ha logrado permear todos los niveles económicos y sociales, dando forma a un fenómeno que va más allá de lo meramente musical, que repercute en demasía en la organización de la sociedad, en las reglas económicas y que impide la concreción de un Estado de derecho y paz para todos.<br />center1147445Si se pone un poco de atención a las letras de algunos de los narcocorridos más escuchados en la actualidad, es posible vislumbrar las preferencias de una sociedad en descomposición, que ha perdido de vista lo verdaderamente útil e imperecedero.<br />Se trata de un tipo de música que retrata la violencia, que la pondera a alturas insospechadas, que no hace el mínimo esfuerzo por disfrazarla, sino que, al contrario, constituye el móvil de todo su entramado y mensaje. La violencia, entonces, detona la inspiración de quienes los escriben y atrapa la atención y disposición de aquellos que más que escucharlos, los hacen parte de su lenguaje cotidiano.<br />El caso de Rafael Caro Quintero (considerado el narco número uno de México), al mediar la década de los años ochenta, fue el catalizador que inició el cambio epistemológico que precipitaría el corrido de narcóticos y narcotraficantes a su vertiente de narcocorrido “duro”. Esta evolución consiste en el desplazamiento del individuo protagonista de una aventura como centro del corrido, al medio ambiente festivo y celebratorio que rodea el tráfico de estupefacientes. Es decir, el corrido de narcotráfico se fue convirtiendo en narcocorrido en la medida en que la temática pasó de ser el narcotráfico, sus peligros y aventuras para convertirse en una canción que enfatiza la vida suntuosa y placentera del narcotraficante. El capital simbólico del héroe del corrido había sido tradicionalmente la valentía por sobre todas las demás virtudes. Ahora, el tener dinero y gastarlo a manos llenas es la nueva medida de heroicidad en una sociedad cada vez más empobrecida.<br />Finalmente, el narcocorrido está encerrado en un marco temático del cual no se escapa, siendo impresionante el éxito. Abarca todos los temas que conciernen al pueblo sufrido, sea la sierra, sea la vida en el campo, sean las reglas del narcotráfico, etcétera, y éste se reconoce en los narcocorridos como uno se reconocería en un espejo. Esta manera de visualizar la “narco vida” en los narcocorridos hace que un gran sector de los que los escuchan vea en los capos algo de honestidad y carácter heroico, incluso con estima.<br />Así, los narcocorridos cumplen, indirectamente, la función de hacer de esa actividad un anhelo, de presentarla como una alternativa viable para sobresalir en la vida, ya sea en lo económico, en la valentía o en la invulnerabilidad ante la ley. Por esta razón, los estados de Baja California y Sinaloa han vetado la difusión de los narcocorridos en las radios y televisiones, y es lo que se llama Censura, tema que se abordara más adelante.<br />La ruta del delito no sólo pasa por los tribunales y las lúgubres galerías de las cárceles. Serpenteando por escabrosos derroteros, también deja su huella de lágrimas, sangre y pólvora en la novela y la poesía popular. Se entierra limpiamente en el corazón de la cultura urbana y rural y desde allí, luego de eludir la corrupción de los cachacos, la mirada bizca de los gendarmes aceitados y la colaboración mercenaria de los delatores, se fuga de los calabozos de la censura para respirar el aire de la libertad clandestina en la música de intérpretes bragados y muy machos.<br />CAPITULO 3. Jefe de jefes, principales promotores de los narcocorridos<br />-381031750“Soy el jefe de jefes señores y decirlo no es por presunción, muchos grandes me piden favores porque saben que soy el mejor. Esta frase célebre corresponde al corrido Jefe de Jefes de Los Tigres del Norte, que a pesar de no llevar una dedicatoria especial según los propios intérpretes, ha sido relacionado con dos de los máximos capos de la droga en México como Félix Gallardo y Amado Carrillo Fuentes e incluso fue tomado por Arturo Beltrán Leyva para exaltar su imagen. De tal forma que la línea que aparentemente separa lo que se narra en los narcocorridos y lo que sucede en la realidad podría ser muy delgada”. <br />Nativos de Rosamorada, Sinaloa, Los Tigres del Norte deben ser considerados los<br />“auténticos reyes” del corrido mexicano contemporáneo, delimitando el objeto de estudio a la industria cultural, la cual tiene que ver con la producción y consumo de las músicas como la de acordeón y bajo sexto y géneros como el corrido. Lo cierto es que hoy su obra permea la memoria colectiva de Latinoamérica. Son, por supuesto, representantes de la clase obrera en México y de los migrantes en Estados Unidos. Sus discos siguen vendiéndose por millones, sus conciertos están abarrotados de gente y sus melodías están en el imaginario musical mexicano. Hablar de Los Tigres del Norte es referirnos al corrido, su vigencia, permanencia y difusión allende de las fronteras geográficas y políticas de la República Mexicana. Si bien es cierto, los corridos prohibidos, corridos de gomeros o narcocorridos, son característicos de su obra histórica-musical, no son los únicos ni los más importantes.<br />A la par de estos tendríamos que hablar del corrido de migrantes y del corrido de crítica al sistema político mexicano, mismo que fue inaugurado en 1996 con “El Circo” de la autoría de Jessie Armenta, composición que apareció en su álbum<br />“Unidos para siempre”, mismo que marcó la separación de uno de sus integrantes, nos referimos a Raúl Hernández Angulo. <br />El nexo, y a su vez, éxito de los oriundos de Rosamorada (Sinaloa) en la década de 1970, se debió –en gran medida– a la grabación de corridos de contrabandistas, traficantes o gomeros, asociados a un contexto histórico caracterizado por un clima de violencia generado por el tráfico de enervantes a Estados Unidos. El corrido, sus creadores, intérpretes y consumidores siguen adaptándose a las realidades sociales.<br />En 1972 Los Tigres del Norte sacan al mercado “El cheque”, su cuarto disco, en el que incluyen Carga Blanca de Manuel Valdez, primer corrido de traficantes grabado por “los mal portados de Rosamorada”. Posteriormente vendrían “Contrabando y traición” (1974) de Ángel González y “La Banda del Carro Rojo” (1975) de Paulino Vargas Jiménez. Contrabando y Traición ya había sido interpretado y grabado en acetato por Los Alegres de Terán de Tomás Ortiz y Eugenio Abrego, aunque fueron Los Tigres del Norte quienes dieron total trascendencia a esta historia. Fueron ellos quienes marcaron pauta indiscutible en la escritura del corrido de contrabandistas o gomeros en la década de 1970.<br />Fue en 1968 que Leonides Márquez, empleado de la oficina de telégrafos en<br />Mexicali, consiguió a los hermanos Hernández un contrato para participar en los festejos de la Independencia de México en San José, California, Estados Unidos. Les arregló pasaportes, les consiguió trabajo por tres meses y una petición del gobierno norteamericano para laborar en las prisiones federales. Luego de cumplir sus compromisos con la caravana a finales de 1968, Los Tigres querían regresar a México porque extrañaban la familia, no se acostumbraban a la comida y no dominaban el inglés, pero el promotor Manuel Morales los convenció de presentarse en El Paseo de las Flores, donde todos los domingos tenían lugar eventos para latinos.<br />Al término de tres meses Los Tigres se volvieron ilegales. Así permanecieron trabajando dos años, tocando los fines de semana en restaurantes y fiestas particulares, hasta que un día conocieron a Arturo Walter, empresario originario de Manchester, Inglaterra. Gracias a él, consiguieron su primer contrato con Fama Records. La primera medida que tomó Walker con los nativos de Rosamorada fue el cambio de instrumentos acústicos por eléctricos. En 1968 grabaron su primer álbum, el cual se intitula “Juanita la traicionera”, que por cierto no tuvo distribución en México.<br />Para 1972 los hermanos Hernández habían grabado cuatro discos: “Juanita la traicionera” (1968), “La Cochicuina” (1969), “Cuquita” (1971) y “El Cheque” (1972). Éstos se dieron a conocer en gran parte de California. Posteriormente Jorge Olegario Hernández Angulo fue a un night club de Los Ángeles, en compañía de Arturo Walter. Ahí vieron actuar a Jo Flores El avileño, intérprete de origen mexicano que se hacía acompañar de un mariachi y que incluía en su repertorio “Contrabando y Traición”. A Jorge no le gustó el estilo que le daba la música vernácula, por eso decidieron recrear la historia acompañados de acordeón y bajo sexto.<br />Los hermanos Hernández grabaron dicho corrido en 1973, pero fue hasta el siguiente año que Discos Gamma (hoy BMG), a través de su serie golondrina, lo distribuyó en México. Posterior a éste, vino su consolidación con “La Banda del Carro Rojo”. Ambos corridos, bastiones de las historias de traficantes o contrabandistas, junto con “Carga Blanca” (1940) y “La Canela”, interpretados por Los Alegres de Terán. Además de “Contrabando de Juárez” y “Carga Ladeada” de Los Broncos de Reynosa, agrupación ícono de las culturas musicales norteñas mexicanas.<br />“Contrabando y Traición” se incluyó en el quinto disco de Los Tigres. Camelia significó la primera historia que dio un papel preponderante a la mujer en el tráfico de enervantes, es ella quien desempeña el rol protagónico, algo totalmente novedoso por aquellos años. Ahí radica el cambio, en el impacto social que tuvo, a partir de ella comienza el auge de la mujer gomera, de la mujer burrera, de la mujer traficante, reflejándose sus peripecias en las letras de compositores como Ángel González. Otras historias paralelas son “Pollitas de Cuenta” de Los Incomparables de Tijuana y “El corrido de Yolanda” con Los Broncos de Reynosa del maestro Paulino Vargas.<br />1819910533400Los Tigres del Norte rompieron muchas barreras –siguen haciéndolo– impuestas a las culturas musicales norteñas, por considerarlas de poca calidad interpretativa. Lo cierto es que personas de otras clases sociales comenzaron a escucharlos. En las discotecas se tocaban sus corridos, especialmente “Contrabando y traición”. Fue así que se consolidó la masificación de la música de acordeón y bajo sexto, misma que desde entonces es encabezada por los hermanos Hernández Angulo. Tanto ha sido el éxito de Los Tigres del Norte que se han presentado en el Festival Internacional Cervantino de Guanajuato (2002), en el Foro Internacional de las Culturas Barcelona (2006) y en la Feria Internacional del Libro Guadalajara (2008).<br />Para 1974 pocas estaciones radiofónicas de la Ciudad de México difundían las historias de contrabandistas, traficantes o gomeros, fue entonces que el empresario Oscar Mendoza inició con la promoción de “Contrabando y Traición”, al poco tiempo dicho corrido se hizo popular en el altiplano central, al grado de no faltar en reuniones sociales. Por eso tomaron la decisión de grabar inmediatamente la historia de Lino Quintana. Esta década significó la incursión del corrido de traficantes o gomeros en todo el centro del país, por ser narraciones cercanas a la realidad difundida por los medios masivos de comunicación. <br />Además de Los Tigres del Norte trascendieron Los Broncos de Reynosa, Carlos y José, Los Alegres de Terán y Los Doneños de Mario Montes y Ramiro Cavazos.<br />En el Bajío mexicano destacaron Los Regionales del Bravo de Margarito Calero Martínez, Los Troqueros de Jesús Nila, Las Hermanas Arias, Los Hermanos Banda de Salamanca y Los Madrugadores del Bajío3. Sin olvidar el papel que desempeñó Felipe Valdés Leal, erigiéndose como promotor de la música de acordeón y bajo sexto en el sur de México, a través de Los Alegres de Terán de Tomás Ortiz y Eugenio Abrego, principalmente. Los tres discos de corridos que más se han vendido en la historia de la música de acordeón y bajo sexto son: “Contrabando y Traición” (1974), “Corridos Prohibidos” (1989) y “Jefe de Jefes” (1997). Los tres de Los Tigres del Norte.<br />“Contrabando y traición” no es la primera historia de narcotráfico que grabaron Los Tigres del Norte antes habían llevado al acetato un corrido de Manuel Valdés, titulado “Carga Blanca” (1972). Anterior a ellos Los Hermanos Bañuelos (1930), Los Madrugadores del Valle y Los Pingüinos del Norte relataron el problema migratorio en “Yo me vine de mi tierra”, “El deportado”, “El lavaplatos” y “México- Americano”. Tampoco fueron los primeros en grabar una historia de traficantes o gomeros, antes lo habían hecho Los Alegres de Terán. <br />La composición de Ángel González fue grabada por Los Tigres del Norte cuando el narcotráfico disfrutaba uno de sus más grandes momentos de bonanza, cuando el tráfico de sustancias prohibidas era cotidiano y hasta cierto punto normal en muchas regiones de México, por eso tuvo tanta penetración la historia de Emilio Varela. Representó la narración de un suceso que repetidas veces aconteció por las fronteras norteñas con Estados Unidos. “Contrabando y Traición” es una historia inventada, los nombres son verdaderos, pero la trama en su conjunto no lo es. El compositor visitó Los Ángeles, California, donde conoció una mujer de nombre Camelia, que por supuesto no era texana ni gomera. Emilio Varela era su familiar.<br />“La mujer es propuesta como líder mafiosa, no sólo como objeto sexual del hombre. A partir de este corrido se le otorgó un papel protagónico a la mujer en la escritura del corrido de traficantes o gomeros. El compositor Ángel González tuvo la capacidad de crear una historia que trastocó por completo la forma de concebir el corrido, existe un antes y un después de “Contrabando y traición”. Antes de él algunas historias de gomeros difundían mensajes moralizantes sobre el tráfico de sustancias ilícitas, hablaban de gallos jugados, de plebes con mucho valor, de toros que ostentaban el poder y que no lo compartían con nadie, mucho menos con una mujer. Ahí radica parte de su importancia histórica”. <br />3.1 Las causas de la censura de narcocorridos en los medios de comunicación<br />Después de haber visto a detalle el contexto en el que los narcocorridos son escritos, hay que detenernos y pensar en que si realmente los narcocorridos son una forma de expresión del pueblo mexicano como en sus inicios, o si son motivo de censura y conflictos con el gobierno al no poder ser transmitidos al público en general, ya sea por miedo a que las mafias los rastreen o porque simplemente no les conviene que la gente esté enterada.<br />De esta manera daremos pauta a las posibles y más obvias razones por las cuales los narcocorridos son hasta la fecha, censurados ante los medios de comunicación masiva.<br />Primeramente debemos recordar que los narcocorridos están siendo bombardeados no sólo por los medios, sino por el gobierno en general y por gran parte del pueblo, pues tal pareciera que lo que ahora está de moda es la exaltación de los antivalores, mismos que son contraproducentes para la sociedad.<br />“El periodista Ciro Gómez Leyva de Radio Fórmula menciona acerca de esto: “…va ser como la quinta vez que se quiera “cuando menos la segunda” castigar esta difusión, aquí sería a nivel Federal” Dice saber que localmente en algunas zonas, no está permitido tocarlos, y dijo que se sanciona a las radiodifusoras, pero las iniciativas del gobierno, -hasta donde he podido leer, hasta donde he entendido, va mucho más allá-“.<br />rightcenterPor otra parte se dice que dichos narcocorridos son motivo de delinquir y que instan al crimen. En una publicación del Universal, registrado el 3 de abril de 2010 tenemos a los vistosos apodos de los narcos mexicanos ‘Mando Conejo’. ‘La Barbie’ y ‘Mochomo’." (PGR, en orden de izquierda a derecha) De estos tres, Edgar Valdez Villarreal es probablemente el principal asesino a sueldo del cartel de la droga más sanguinario de México. Lo interesante aquí es su apodo: " Barbie" . <br />Según estudios universitarios de Estados Unidos y México afirman que puede haber una relación estrecha entre la apología del delito y delincuencia a gran escala, mayor aún en los lugares marginados y donde los niveles educativos son demasiado bajos. Estos estudios solicitan una sanción para todos aquellos que apoyen, exalten o difundan el crimen por medio de los narcocorridos.<br />El crimen organizado, nuevo nombre del narcotráfico es de los delitos más perseguidos hasta nuestros días y se ha tornado en algo más que un simple delito, pues ya no sólo es vender droga, sino que se ha convertido en todo una estilo de vida y cada vez tiene mayor auge.<br />right3395345El narcotráfico como tal, de naturaleza ilegal y clandestina, con consecuencias de persecución y matanzas, ha creado sus propios medios para llegar a las masas, pues ha logrado inmiscuirse a la vida cotidiana de a gratis, con publicidad subsidiada por los medios de comunicación. Además también ha logrado infiltrarse y llegar con las instituciones que lo condenan y combaten, en el caso de México al poder judicial, y claro, como era de suponerse, lo ha corrompido y puesto a su favor.<br />El poder económico, el poder armado o el poder de influencias que supone esta actividad, ha tocado, directa o indirectamente, hasta aquellos agentes sociales o culturales que, en apariencia, no tienen nada en común que pueda acercarlos. Un ejemplo de esto serían las relaciones, por afinidad religiosa, de algunos capos con representantes del clero mexicano, además de la reciente acuñación del término narcolimosna. La ingerencia del narcotráfico en los medios masivos de información con la existencia de los llamados narcoperiodistas<br />Sin embargo más allá de esto, los narcos surgen y se desplazan entre la sociedad como un grupo definido. La dimensión social y cultural de tal grupo no sólo se limita a los individuos involucrados directamente en el negocio y a su manera de ser y pensar, sino también a beneficiarios indirectos de tal actividad (empresarios, banqueros, políticos y demás redes de complicidad), a las víctimas de ese delito(consumidores de enervantes), y hasta a individuos ajenos a esto y que, de manera inconsciente tal vez, adoptan los patrones de manifestación cultural emanados del narco.<br />Ahora bien, actualmente y en pleno siglo XXI, en México se han tratado de tomar medidas en cuanto a los narcocorridos, pues como ya se dijo antes para el gobierno y los medios de comunicación los autores de estos ameritan una sanción por exaltar el crimen. <br />-463553166745“El PAN (Partido Acción Nacional) es de los pioneros en iniciativas en contra de los narcocorridos. Para ellos el escribir y publicar los narcocorridos no implica el uso de la libertad de expresión que como mexicanos se tiene, sino que más bien es el quebrantamiento de la ley al proclamar a los capos más buscados, incluyendo también la posibilidad de que la gente al oírlos sea incitada a unirse a esta mafia”.<br />A pesar de que los narcocorridos no tienen publicidad a granel para colocarlos en la cima, los medios de comunicación más que censurarlos les dan más auge al publicar en primera plana, o nota de primer minuto al narcotráfico y con mayor razón a los corridos característicos de estos grupos.<br />Así apreciamos que la censura a los narcocorridos es sólo relativa. Todo el país tiene acceso y está familiarizado con ellos y para ejemplo, los Tigres del Norte con canciones como: Jefe de jefes, libidinosamente, Los dos plebes, entre otros.<br />Aunque los narcocorridos están siendo atacados por iniciativas de ley, hay grupos musicales que no se han apartado de ellos porque simboliza una verdad, una novedad que nos rodea y de la cual hay que estar conscientes. Los Tigres del Norte son uno de esos grupos.<br />En estados de México como Durango, Sinaloa y Baja California Los Tigres del Norte son de los más sonados, pero a decir verdad, también son de los estados más impactados por la narcocultura, en especial niños y adolescentes, lo que muchos expertos dicen que se refleja en una descomposición familiar.<br />El investigador Tomás Guevara Martínez dijo en una edición del universal que el impacto de los narcocorridos se atribuye a la difusión de música contenedora de personajes ligados al narcotráfico, misma que influye a jóvenes y niños que sueñan con tener poder, dinero y armas.<br />Al otro lado del ring, y de la misma manera en contra a los narcocorridos tenemos a la máxima autoridad eclesiástica en México o por lo menos la que siempre está metida en cualquier tema: la iglesia Católica. lefttop<br />El clero que nunca ha dejado de intervenir tiene como postura el censurar todo tipo de corridos que narren historias de narcos, matanzas, venganzas, amenazas, etc., primordialmente porque como casi todo, “es pecado” y en segundo lugar porque como todos crees, repercute en la juventud y niñez, provocando que estos quieran involucrarse a ese negocio mal habido.<br />El narcocorrido si que está tomando fuerza. No es tanto que la juventud los acepte fácilmente, sino que es tanto lo que oyen acerca de ellos en los medios de comunicación que les es fácil entonces buscarlos y escucharlos. Muchos de estos hablan de sucesos de la vida diaria en México y hasta cierto punto el censurarlos coartaría la libertad de expresión.<br />Jacobo Zabludovsky se encuentra en la otra cara de la moneda, pues para él, el sancionar a aquellos que escriben o cantan narcocorridos es cortar de tajo con la libertad de expresión. “-Decir que deben ser castigados quienes escriban o difundan corridos que les parecen relacionados con el narcotráfico, sería un retroceso. No podemos coartar la libertad de expresión a la cultura popular o ¿quién va a juzgar si son narcocorridos o no? Estoy totalmente en contra, eso ya sería tener un Estado de extrema derecha, y ojalá y no- fueron sus palabras”.<br />3.2 Las disqueras en apoyo y a favor de los narcocorridos <br />Quizá convendría señalar que, la popularización del corrido en esta nueva etapa, radica en la comercialización tan grande con que ahora cuenta esta música. Las casas disqueras promueven, tanto en radio como en televisión, a los compositores y grupos musicales que interpretan el género. <br />En este apartado haremos notar un poco el apoyo de parte de las disqueras a los grupos que cantan narcocorridos como los famosos y con cerca de 40 años de trayectoria: Los Tigres del Norte. <br />Estados Unidos es el objetivo. Buena parte de los artistas dedicados al corrido tienen ahí su fuente de trabajo e incluso es generador de proyectos que se han desarrollado entre la comunidad latina como Raza Obrera, Ulises Quintero y la dinastía Rivera, encabezada por el patriarca Pedro y su hijo Lupillo.<br />Para cantantes como Los Tigres del Norte — grupo con más de 40 años de trayectoria y conocido como uno de los primeros en popular canciones sobre narcotraficantes — los narcocorridos llegaron para quedarse.<br />“Ahí están los hechos, ¿cómo podemos ignorar lo que pasa? No lo podemos ignorar, sería como hacernos: “Como que lo ví pero no lo ví, lo vivo pero no lo viví’. Eso sería un error, dejar de decir lo que está pasando”, comentó Jorge Hernández, líder del mencionado grupo”. <br />23818853828415 A pesar de que se desconoce cuál fue el primer narcocorrido debido a que no existe un registro de propiedad autoral confiable, Ramírez cree que el más antiguo fue El Pablote, grabado en 1931 en El Paso por José Rosales y Norverto González, mientras que Wald considera que fue Carga blanca de Los Alegres de Terán en los 40’s.<br />“Esa [canción] fue un gran éxito pero esto no se hizo una moda hasta Contrabando y traición en 1972″, dijo Wald, haciendo referencia a uno de los temas más populares de Los Tigres del Norte.<br />Wald aseguró que la corriente musical fue apoyada por el cine, con películas de violencia y narcotráfico protagonizadas por los hermanos Almada. “Esa fue la combinación que los llevó a ser exitosos”, afirmó agregando que esto fue reforzado por las composiciones del cantautor Chalino Sánchez en los 90’s.<br />“La gente los pide y nosotros dependemos del público. Nosotros no podemos dejar de tocar lo que la gente quiere escuchar… Como le vamos a dar cumbia a la gente si a la gente le gusta el narcocorrido, es como venderle carne a los vegetarianos”, afirmó Quintero, quien aseguró no obstante que su grupo no usa palabras vulgares en sus canciones como lo hacen otros grupos actuales.<br />Así mismo se defendió Larry Hernández, un nuevos exponentes de narcocorridos.<br />“Mis corridos están cargados de alto contenido que nadie se atreve a cantarlos, yo me atrevo por que lo hago para entretener a la gente. Para que se metan en un personaje y aparte la gente me los pide”, aseguró.<br />El también compositor de los narcocorridos que toca la agrupación norteña aseguró que a la hora de escribir ese tipo de temas toma precauciones de no divulgar nada que no sea bien conocido.<br />“No puedes hacer un narcocorrido especulando, porque ‘poner de puntas’ a gente o personajes es muy peligroso. Yo trato de escribir una historia que ya está publicada o de una carta o correo electrónico que la gente me hace llegar”, explicó.<br />Aún con el paso del tiempo, expertos aseguran que el corrido ha cambiado poco musicalmente.<br />“Los ritmos no han cambiado, siguen siendo vals, polcas [provenientes] de los alemanes y checos inmigrantes que llegaron a Texas con el acordeón”, dijo Elijah Wald, músico y autor de Narcocorrido: un viaje dentro de la música de drogas, armas y guerrilleros.<br />El contenido, por otra parte, ha sufrido algunas modificaciones como la falta de la previamente tradicional despedida con frases como “vuela, vuela palomita” o “señores ya me despido”.<br />“En esencia el cambio más grande es el de los valores que se reflejan en los narcocorridos contemporáneos donde, en esencia, el antihéroe ha pasado a ser el héroe”, aseguró Ramírez-Pimienta.<br />De acuerdo con el profesor Steven Loza, el aporte musical del corrido ha sido muy importante para la industria discográfica pero también ha dejado estragos.<br />“Es una paradoja. El contenido de los narcocorridos es malo pero la música y la producción es muy buena, estética pura y artística”, dijo el musicólogo de la Universidad de California, Los Ángeles, plantel que cuenta con una de las más importantes colecciones de corridos grabados del mundo, el archivo de música mexicana y mexicoestadounidense titulado The Strachwitz Frontera Collection of Mexican and Mexican American Recordings.<br />Para cantantes como Los Tigres del Norte — grupo con más de 40 años de trayectoria y conocido como uno de los primeros en popular canciones sobre narcotraficantes — los narcocorridos llegaron para quedarse.<br />“Ahí están los hechos, ¿cómo podemos ignorar lo que pasa? No lo podemos ignorar, sería como hacernos: “Como que lo ví pero no lo ví, lo vivo pero no lo viví’. Eso sería un error, dejar de decir lo que está pasando”, comentó Jorge Hernández, líder del mencionado grupo.<br />Para Wald, “los narcocorridos no son como una noticia en el periódico. Son más como estilo película”.<br />Y es que aunque poco se conoce de la historia de los corridos, estos llegaron al continente americano con la conquista española.<br />“El corrido tiene su origen en el romance español, que es un poema épico-lírico que se recita o se canta acompañado de un instrumento musical”, explicó Ramirez-Pimienta, negando así la idea de que estos provenían de cantos precolombinos.<br />Aunque los corridos gozaron de una gran difusión en la época revolucionaria mexicana de 1910, Wald asegura que estos existían en territorios como Texas desde el siglo anterior, entre los vaqueros estadounidenses.<br />“Antes se les conocía como corridos vaqueros y eran bilingües. De ese tiempo es el Corrido de Gregorio Cortez“, comentó el músico sobre el caso del mexicoamericano que mató a un oficial cuando este hirió a su hermano a principios del siglo pasado.<br />Agregó que los corridos de los 30’s en estados como Texas también se trataba de actividades ilícitas como era el contrabando de alcohol, que en ese tiempo era prohibido consumir.<br />A pesar de que se desconoce cual fue el primer narcocorrido debido a que no existe un registro de propiedad autoral confiable, Ramírez cree que el más antiguo fue El Pablote, grabado en 1931 en El Paso por José Rosales y Norverto González, mientras que Wald considera que fue Carga blanca de Los Alegres de Terán en los 40’s.<br />“Esa [canción] fue un gran éxito pero esto no se hizo una moda hasta Contrabando y traición en 1972″, dijo Wald, haciendo referencia a uno de los temas más populares de Los Tigres del Norte.<br />Wald aseguró que la corriente musical fue apoyada por el cine, con películas de violencia y narcotráfico protagonizadas por los hermanos Almada. “Esa fue la combinación que los llevó a ser exitosos”, afirmó agregando que esto fue reforzado por las composiciones del cantautor Chalino Sánchez en los 90’s.<br />“La gente los pide y nosotros dependemos del público. Nosotros no podemos dejar de tocar lo que la gente quiere escuchar… Como le vamos a dar cumbia a la gente si a la gente le gusta el narcocorrido, es como venderle carne a los vegetarianos”, afirmó Quintero, quien aseguró no obstante que su grupo no usa palabras vulgares en sus canciones como lo hacen otros grupos actuales.<br />Así mismo se defendió Larry Hernández, un nuevos exponentes de narcocorridos.<br />“Mis corridos están cargados de alto contenido que nadie se atreve a cantarlos, yo me atrevo por que lo hago para entretener a la gente. Para que se metan en un personaje y aparte la gente me los pide”, aseguró.<br />En México la censura a los narco corridos es cada vez más grande y a pesar de ello, los Tigres del Norte se animan a lanzar un disco lleno de historias que hablan sobre los traficantes de drogas y sus aventuras. Basados en la novela del español Arturo Pérez Reverte, La Reina del Sur, los incansables presentan el tema de título homónimo como un reto a las prohibiciones musicales. En estados de la República Mexicana como Chihuahua, Sinaloa, Baja California y Sonora, agrupaciones de radiodifusores han iniciado campañas para no difundir todas aquellas canciones que exalten a narcotraficantes e incluso algunos ya han enviado iniciativas de ley para que oficialmente dejen de trasmitirse esos temas.<br />La Reina del Sur cuenta la historia de Teresa Mendoza, la amante de un traficante que tras ser capturado, le avisa a su pareja para que pueda huir a España, país en el que aplicará sus conocimientos para tejer una red de tráfico entre América y Europa.<br />Capítulo 4. Los intérpretes del Narco <br />11176099060 <br />No es ningún secreto que la música grupera es la preferida de los narcotraficantes, pero lo que no era tan público hasta ahora es que los más sobresalientes intérpretes mexicanos en ese género han visitado Guatemala para ofrecer conciertos privados. Personas cercanas a los Lorenzana, un cartel muy poderoso en el norte de Guatemala, cuentan que el jefe de familia se levanta en bata de casa el día de su cumpleaños al son de Las Mañanitas, interpretadas por Vicente Fernández, quien rara vez falta al aniversario del “abuelo”. El cantante espera al patriarca al final de la escalera, junto a todos sus hijos. Por la tarde, la lista de intérpretes que se unen a la fiesta es mayor. El mismo K-Paz de la Sierra ha amenizado esas celebraciones.<br />K-Paz de la Sierra dio un concierto privado en Zacapa, a principios de 2007, antes de que su vocalista, Sergio Gómez, fuera brutalmente asesinado en México, en noviembre pasado, según refirió una persona que asistió a la fiesta. <br />3233420848995En una finca en Sayaxché, área donde opera el Cartel del Golfo, recibe, al menos dos veces al año, a Los Tigres del Norte, el mayor exponente de ese género musical en el mundo y uno de los primeros en defender los narcocorridos como una expresión cultural de los grupos mexicanos.<br />4.1 Jefe de jefes <br />Los Tigres del Norte, en tanto, siguen sumando discos y giras más allá de la polémica. Junto a Los Tucanes de Tijuana, el quinteto de los hermanos Hernández es uno de los grupos de corridos de más larga trayectoria. Así lo confirman sus 47 álbumes, 130 discos de platino y más de 32 millones de copias vendidas, más una larga gira por España y Estados Unidos durante 2008. La banda de Sinaloa, que siempre se ha definido como simple cronista de la vida cotidiana mexicana, dice huir de la glorificación de los narcotraficantes. <br />De acuerdo con Pedro Isnardo de la Cruz, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, “hay muchas bandas que cantan para los narcos, o los capos los apadrinan, como estrategia de lavado de dinero. De forma deliberada o no, se establecen contactos entre los artistas y el crimen organizado como ha salido a la luz pública”. <br />-14605-71755“Los Lorenzana, los Mendoza, los Berganza o los León querían seguir el ejemplo de sus compadres mexicanos y celebrar sus propias fiestas privadas, con cantantes tan significativos como Los Tigres del Norte, K-Paz de la Sierra, Vicente Fernández o Marco Antonio Solís, informó el portal Prensalibre.com” <br />4.2 La era post-Chalino <br />“En 1992, la muerte de Rosalino Sánchez marcó, para muchos, el fin de una era. Este corridista de voz áspera y sombrero eterno, conocido por su apodo de " Chalino" , construyó un negocio basado en la composición de narcocorridos y su distribución en cassettes, allá por los años 80. Tenía 31 años cuando lo mataron, al terminar un concierto en Culiacán”. <br />Su confusa muerte alimentó la crónica policial y el fervor de sus seguidores. Más allá de disparar las ventas de sus discos, el asesinato del Chalino fue una señal de alarma: algo no estaba saliendo bien en el encuentro explosivo de la música y el narco. <br />Desde entonces, varios cantantes populares norteños fueron amenazados. Otros, atacados, secuestrados, degollados... Entre noviembre y diciembre de 2007, los medios informaron de nueve muertes violentas en el mundo de la música grupera. <br />Acusados de idealizar la vida pandillera, y el tráfico y el consumo de drogas ilícitas, varios cantantes salieron a defender su música que, según alegan, está arraigada en la tradición y no hace más que reinventarse de acuerdo con los tiempos que corren. <br />Otra vez se habló de los vínculos con los carteles, de composiciones a pedido, de conciertos privados para los jefes narco, y de enfrentamientos entre grupos musicales simpatizantes de carteles rivales. <br />Ya en 2002, durante el gobierno de Vicente Fox, los corridos fueron prohibidos en algunas radios locales, sobre todo en el norte y centro del país, como una medida para ayudar a erradicar la violencia creciente. <br />Pero, lejos de acallarse, la música siguió sonando. Millones de dólares en ventas, conciertos multitudinarios, clubs de fans internacionalizados y potenciados por internet. Hasta el escritor Arturo Pérez Reverte reivindicó públicamente el género, al asegurar que un narcocorrido fue la fuente de inspiración de su reciente novela " La Reina del Sur" . <br />Otros, en cambio, destacan que la glorificación de la ilegalidad, aunque sólo sea con intenciones de crónica de una era, no tiene sino efectos dañinos para una sociedad jaqueada por la narcoviolencia. <br />En algunos clubes y cantinas de los estados fronterizos del norte, ya no se escuchan las andanzas de Camelia. Ni muchas otras historias que vinieron después, corridos con letras más explícitas y provocativas que celebran a los capos narco, desde los Arellano Félix al " Mochomo" Leyva. <br />Los dueños de los antros se autoimpusieron la veda, a pedido de un público que no quiere escuchar en ritmo bailable lo que ve en los periódicos y en las calles. <br />4.3 Narcos contra gruperos (mitos)<br />“Investigan un presunto atentado contra Lupillo Rivera en Guadalajara, antes balearon a Explosión Norteña, Trigo Figueroa y al Gallo de Oro.  Hipótesis en investigación: Narcotráfico o líos personales o pasionales, el común denominador: mismo género musical y crímenes no resueltos. El Chico y El Flaco Elizalde y otros ya reforzaron sus equipos de seguridad”<br />Artistas de la onda grupera le han cantado a la violencia y ahora, además de aplausos, reciben balazos, en un fenómeno que parece repetirse con mayor frecuencia en los últimos meses.<br />-14605442595La ejecución del filarmónico Javier Morales Gómez, miembro del grupo Los Implacables del Norte, en Michoacán el jueves 14 de diciembre, es la última nota del incremento en las ejecuciones y la violencia musical que se ha desatado en los últimos meses.<br />Un presunto atentado en Guadalajara, contra el cantante Guadalupe Rivera Saavedra, mejor conocido como Lupillo Rivera, enciende aún más los focos rojos de las agresiones a personajes del medio artístico.<br />Más allá de los secuestros registrados en la década de los noventa en agravio del padre de los músicos del grupo Los Temerarios, o de Vicente Fernández Jr., cuyo objetivo de los delincuentes fue obtener millonadas de dinero, hoy los delitos son contra la integridad física de sus víctimas, a manera de “ajuste de cuentas”.<br />Los hechos violentos más recientes contra cantantes norteños o de banda, tanto en territorio nacional, como en los Estados Unidos, tienen un común denominador: ninguno se ha aclarado, permaneciendo entre las hipótesis vigentes para las autoridades, las siguientes:<br />1.- Algunos de los cantantes se han convertido en sicarios musicales al servicio de narcotraficantes para agredir con sus mensajes a capos rivales. <br />2.- Algunos de los artistas estarían involucrados directamente en el tráfico de drogas o el movimiento del dinero de presunta procedencia ilícita. <br />3.- Líos personales o pasionales de los agredidos al involucrarse con mujeres relacionadas con parejas o familiares de quienes tienen actividades de delincuencia organizada.<br />4.3.1 Canto de muerte<br />El fenómeno de la narcocultura se ha extendido de frontera a frontera y una de sus formas primordiales está vivamente representada en los llamados narcocorridos, similares a los que cantan algunos de los personajes atacados.<br />Sin embargo, lo descrito por Francisco Cuamean Lizárraga, reportero del diario El Noroeste, deja pasmado a más de alguno, más allá de las diarias ejecuciones en la capital sinaloense, en Mazatlán y en la zona norte del estado.<br />4.3.2 Balas y narcobomba<br />3185160583565 Ya son más de tres décadas de que esos corridos de la post insurgencia y la posrevolución, los de amores trágicos y los de bandoleros que robaban a ricos para dar a los pobres, cambiaron para enaltecer a narcotraficantes y hacer apología de sus crímenes.<br />Fue precisamente uno de los más grandes impulsores de éste género musical, Rosalino Sánchez Chalino, quien encontró la muerte a la usanza que narraban las letras de sus corridos, hace ya casi quince años. Un asesinato jamás resuelto.<br />Adán Sánchez, El Chalinilla o El Compita, hizo su lucha en el medio artístico emulando a su padre, quien, como muchos cantantes, no pudo ver el éxito que alcanzó al morir y venderse los discos que estaban rezagados en las casas distribuidoras.<br />No fue sino hasta junio de 1994 que miembros de otros grupos se vieron involucrados circunstancialmente en hechos de sangre. Un bombazo a las afueras del hotel Camino Real de Guadalajara causó lesiones a otros músicos.<br />Jorge Rafael Castro Ángulo, integrante de la banda Los Coyonquis, y Arturo Rangel Martínez, de Los Huracanes del Norte, resultaron heridos por fragmentos de materiales y algunas quemaduras. Les habían contratado para amenizar la fiesta de XV años de una hija del presunto narcotraficante Luis Enrique Fernández Uriarte alias “El Kiki”.<br />A ese festejo acudieron prominentes familiares de narcotraficantes de apellidos Quintero, Fonseca, Payán, Caro y Fernández, pero el invitado especial: Ismael “El Mayo” Zambada nunca llegó y era al que presuntamente estaba dirigida la bomba que le estalló a los mismos sujetos que la llevaban, identificados como sicarios del Cártel Arellano Félix.<br />4.3.3 Dime qué cantas y…<br />-12700332740Es en el nuevo milenio cuando empieza la serie de ataques que han atemorizado al medio artístico. Primero el asesinato de Leonardo Martínez, hijo de la intérprete de música ranchera Beatriz Adriana, en Tijuana, el 19 de julio de 2000, y luego, en otros ámbitos del espectáculo, el secuestro de las hermanas Laura Zapata y Ernestina Sodi, en septiembre de 2002<br />.El dolor de cabeza para la música de banda y norteña se reanudó a finales de ese mismo año, cuando en calles del oriente de Guadalajara, fue acribillado el propietario de los derechos de autor de la autodenominada “banda más dulce de México”: La Caña Verde.<br />El empresario Carlos Ochoa fue asesinado por sicarios motorizados y curiosamente se trata de otro crimen no resuelto. En la actualidad los derechos del grupo musical están en disputa ante autoridades federales.<br />Explosión Norteña incrementó su popularidad en la frontera al cantar narcocorridos que encumbran en el mundo de la mafia a los llamados narcos de “nueva generación” del Cártel Arellano Félix, como José Briceño “El Cholo”, Arturo Villarreal “El Nalgón” y Gustavo Rivera “El EP1”.<br />4.3.4 Palabras mayores<br />El asesinato de Trigo Figueroa, hermano de José Manuel e hijo del popular compositor y cantante Joan Sebastián, el 27 de agosto de 2006, conmovió a los artistas y seguidores del oriundo de Juliantla, Guerrero.<br />-685801075690Fue a la salida de una presentación en un rodeo de Misión, Texas, donde un desquiciado, presunto fan de Joan Sebastian, pretendía obtener su autógrafo junto con otros espectadores, pero Trigo su hijo, que formaba parte del equipo de seguridad lo impidió. Presuntamente eso provocó la ira del agresor, que mató al joven de un balazo e hirió a otra persona en una pierna.<br />No habían pasado ni tres meses, cuando el 25 de noviembre el medio de la farándula volvió a consternarse, pero ahora en grado superlativo al ser ejecutado Valentín Elizalde “El Gallo de Oro”, hijo de otro afamado cantante, Eduardo “El Gallo” Elizalde, que murió años atrás en forma trágica en un accidente carretero.<br />“El Vale” como también le conocían amigos y admiradoras, había salido del palenque ubicado en la Feria de Reynosa, Tamaulipas y cuando ya avanzaba con sus compañeros de la Banda La Guasaveña en una Suburban, fue tiroteado con fusiles AK-47 y AR-15.<br />Además del intérprete sonorense, perdieron la vida su manager Mario Mendoza y su joven chofer Reynaldo Ballesteros. Resultaron lesionados otros de sus acompañantes, entre ellos su primo Venustiano “El Tano”. Los asesinos viajaban en dos camionetas de color oscuro.<br />Un año antes, el 5 de enero de 2005, a Valentín le mataron en Guadalajara a su amigo Eduardo Cuevas Miranda, en la colonia Residencial Victoria. Pistoleros emplearon fusiles “cuerno de chivo” para acribillar al hombre al que Elizalde compuso el corrido de “Lalo el de Guadalajara”, que se refería a un presunto burrero.<br />4.3.5 Lupillo el ilusionista<br />La nota penúltima de violencia contra el gremio artístico se registró en la Perla Tapatía el lunes 11 de diciembre. Rafael Montiel, publicista del cantante de banda Lupillo Rivera, habló a una televisora del Distrito Federal para informar de un supuesto atentado al hombre de la calva brillosa.<br />Presuntamente, Lupillo salía de un restaurante para dirigirse al hotel donde se hospedaba en Guadalajara, cuando fue agredido a balazos en su camioneta Ford Excursión, por un solo individuo, sin que resultase ninguna persona herida. <br />La noticia sorprendió a las televisoras locales y más aún a las autoridades, que no tuvieron conocimiento de suceso alguno con balazos durante la madrugada.<br />El cantante se fue a Los Ángeles, California y nadie explicó en esas primeras horas a la Policía sobre lo ocurrido. El vehículo fue localizado con impactos de bala en el costado izquierdo dentro del estacionamiento de la hostería y le fueron clausuradas sus puertas.<br />Al ser citado a la Procuraduría de Justicia de Jalisco, Óscar González Cruz, acordeonista del cantante, aclaró que Guadalupe Rivera Saavedra, dueño de la camioneta, no viajaba en la unidad. Sólo iban el compareciente y uno de los promotores de Lupillo.<br />Las autoridades calificaron desde el inicio la presunta agresión como un “caso raro”, ya que de los seis que presenta la camioneta, cuatro están agrupados, hecho que sería difícil de realizar si la camioneta estaba en movimiento como aseguró el publicista.<br />El secretario de Seguridad Pública en Guadalajara, Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco, no tuvo empacho en afirmar: “Por el tinte o la forma que está tomando la investigación, creemos que pudiera tratarse más que nada de una situación publicitaria, ¿verdad?”.<br />“No quiero adelantar vísperas, pero por lo mucho que ha cambiado todo esto, hasta no tener más datos, yo diría que, pues se está perfilando como algo publicitario, más que otra cosa”, finalizó el funcionario municipal.<br />4.3.6 Admiradores de miedo<br />Los internos del penal estatal de Puente Grande, Jalisco, pueden presumir que además de recibir sus tres comidas al día y hacer su voluntad durante el día fuera de sus celdas, tienen espectáculos todo el año, ya no se diga durante las Fiestas de Octubre.<br />Artistas como La Güereja, “El Compayito” y sobre todo bandas estilo sinaloense, grupos norteños y mariachis, han desfilado por el escenario de la concha acústica del Centro de Readaptación Social de Guadalajara.<br />Pero ninguno, de todos cuantos artistas hayan asistido en más de 25 años de historia de la penitenciaría, tuvieron más éxito que Valentín Elizalde el 14 de septiembre de 2005 y Lupillo Rivera el 2 de junio de 2006.<br />El concierto de más de hora y media de “El Gallo de Oro” fue inolvidable. Como “su casa” y como un icono de miles de presos. Así fue recibido. Fue la locura total. Familiares de los internos y personal administrativo se abalanzaron sobre el popular cantante de banda para abrazarlo, darle un beso o solicitarle su autógrafo.<br />Una impresionante valla de custodios se formó en el pórtico del Centro de Readaptación Social (CRS) número 1, pero no se trataba de una medida de seguridad. También querían saludarlo y tomarse la clásica fotografía con el artista.<br />Unas tres mil almas vibraron, de manera espeluznante, al grado de ponerse chinita la piel de los asistentes, cuando el cantante de delgada estampa y tejana blanca interpretó los corridos de “El Chapo Guzmán” y “Clave Privada”. Todos cantaban en un coro unísono como pocos tuvo Valentín en otros escenarios.<br />Lupillo no se quedó atrás, con sus pantalones rotos, su inseparable sombrero, una camisa desfajada y su aspecto de supuesto briago, durante más de una hora compartió con la población penitenciaria varias de las canciones que lo han hecho famoso.<br />Inició con la canción “El despreciado” y le siguió con las que los reclusos le solicitaban a través de los clásicos recaditos. La euforia total llegó cuando cantó la de “El Pistolero”, que prendió más a los asistentes.<br />El jalisciense de nacimiento pero sinaloense de crianza, se despidió con la promesa de regresar en otra ocasión, aunque, enfatizó, en calidad de visita y como amigo de todos.<br />4.3.7 El temor presente<br />A pocas semanas de la desaparición física de Valentín, sus hermanos Francisco y Joel, también cantantes de música de banda, conocidos en el medio artístico como El Chico y El Flaco, respectivamente, han reanudado sus actividades porque nadie como ellos saben que el show tiene que continuar.<br />“Ni modo, compa; Valentín quería estar en el Desfile de las Estrellas en Guadalajara, pero no se pudo. Ya le lloré demasiado, me duele que él no esté, pero tengo que hacer lo que él me enseñó, que es cantar”, dijo El Chico Elizalde.<br />El Flaco Joel, por su parte aseguró que todavía está acongojado, “tratando de cumplir con los pendientes de su hermano. La familia tiene muchas ganas de salir adelante. Es algo que tenemos que superar de una manera u otra, la de nosotros es haciendo música”.<br />Ni venganzas, ni rencores se anidan en su corazón, dicen. Aunque eso sí, reconocen que han tenido que reforzar tanto sus equipos humanos como las medidas de seguridad que habitualmente tenían al realizar sus presentaciones.<br />Reconocieron que a raíz del crimen del Vale, las autoridades de las ciudades y estados que visitan les han apoyado en sus traslados, vigilados antes y después de los conciertos, así como en los mismos escenarios que pisan.<br />Conclusión<br />Los narcocorridos, es necesario decirlo, son historias-canciones con una significativa riqueza del habla popular.<br />Las letras de los narcocorridos comprueban la existencia de un nuevo lenguaje que surge a partir del tráfico ilegal de drogas. Su objetivo principal es el ser reconocidos e identificados ya sea individual o e grupo (cárteles) los cuales se dedican a esto.<br />Con los narcocorridos y sus " claves" , el narco llegó, de manera muy peculiar (desde la lírica), a la aceptación, tolerancia y popularidad entre la sociedad. Con ellos, la existencia de esta actividad se tornó lícita, desde el punto de vista de quienes gustan de cantan, bailan y, además, admiran a los personajes de esas historias musicalizadas.<br />La existencia de la llamada " narcocultura" es un hecho. Y la manera de utilizar el lenguaje en los narcocorridos, es su manifestación más difundida y asimilada por las clases populares. Las " claves" son ya de dominio popular. Quién no sabe lo que es " vivir de tres animales" . Quién no entiende aquello de " entrarle al negocio" . Cómo no comprender las jerarquías declaradas en frases como " soy el jefe de jefes, señores; me respetan en todo nivel" . Quién no sabe, por lo menos, un par de eufemismos para nombrar la mariguana. Y quién -por último, no se ha dado cuenta que la historia de los cárteles y los capos está en los narcocorridos, sólo que " disfrazada" . El argot del narco es tan conocido que hasta los niños y los adolescentes ha asimilado algunas frases para incluirlas en sus juegos y pláticas cotidianas: cuerno de chivo, perrón, pericos, cola de borrego, etc.<br />El corrido ha vuelto a resurgir como una de las manifestaciones del folclore más accesibles a las masas; sólo que esta vez viene acompañado de la violencia, del delito y de la exaltación de los delincuentes. Los corridistas (narcocorridistas), han reflejado los hechos políticos y sociales de este otro México invadido por el narco. Y para ello, lo inmediato fue tomar conceptos comunes de los traficantes y ponerles música (acordes sencillos y pegajosos que rápidamente se convirtieron en un verdadero fenómeno cultural) Esas frases, aparentemente sin sentido (" qué chulas se ven mis vacas, con colitas de borrego" , " no le encontraron el clavo, a mi bronco colorada" , etc.) y que rayaban en una poética ramplona, lograron permear el habla común entre los mexicanos para " aportar" el sentido metafórico a lo delictivo.<br />Por otra parte el notar como los narcocorridos han sido motivos de censura, no sólo por el gobierno, sino también por el clero y como es de suponerse, del PAN. Aunque si bien recapacitamos un poco la verdad es que por más que los medios intentan no darle fama a los narcocorridos y al narco, no pueden evitarlo, simplemente basta con mirar los periódicos a diario para darse cuenta que es imposible no publicar algo con respecto a esto.<br />Finalmente debemos rescatar a todos aquellos grupos dedicados a cantar estos singulares corridos. De estos Los Tigres del Norte han dado para mucho, pues su carrera lo demuestra. También debemos señalar que ser cantante de narcocorridos trae muchos riesgos consigo. Se debe tener mucho cuidado porque a la mafia no le importa quién eres. Casos concretos que ya enmarcamos anteriormente y que sólo son un reflejo más de los poderíos del narcotráfico y los narcocorridos.<br />Bibliografía y Cibergrafía<br />HÉAV Caterine. El corrido y la bola suriana. Estudios de Cultura contemporánea No. 6.U. De C. 1990.<br />KAPLAN Marcos. El estado americano y el narcotráfico. Porrúa. México, 1991.<br />MENDOZA T. Vicente. El corrido mexicano. FCE. México, 1984.<br />ASTORGA Luis. Mitología del narcotraficante en México. Plaza y Valdés. México, 1996.<br />SÁNCHEZ Godoy, Jorge Alan. Procesos de institucionalización de la Narcocultura en Sinaloa. Extraído el día 3 de mayo de 2010 desde: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/136/13604104.pdf<br />CALDERÓN de la Rosa, Mario Antonio. El corrido mexicano: génesis, evolución y subsistencia de tres modelos estilísticos y estructurales. Guadalajara, México. Extraído el 22 de abril desde: http://upload.wikimedia.org/wikibooks/es/archive/9/9c/20051202225238!Anteproyecto.pdf <br />El Universal. Mapa del narcocorrido mexicano. Extraído el 25 de abril desde :http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/281653.mapa-del-narcocorrido-mexicano.html<br /> Narcocorridos. Extraído el día 11 de abril de 2010 desde: http://www.narcocoriidos.net/<br />Univisión. Los Tigres del Norte. Extraída el 2 de mayo de 2010 desde: http://www.univision.com/uv/music/1029452/Los_Tigres_del_Norte<br />MONTOYA Arias, Luis Omar. El narcocorrido en México. Extraído el día 15 de abril de 2010 desde: http://200.21.104.25/culturaydroga/downloads/Culturaydroga14(16)_11.pdf<br />Más de la censura a Narco Corridos. Extraído el día 10 de abril desde: http://observatoriomediosuia3.wordpress.com/2010/01/21/21ene10-mas-de-la-censura-a-narco-corridos/<br />Narcocorridos fomentan el crimen. Extraído el día 28 de abril de 2010 desde : http://www.ernestojustiniano.org/2010/04/narcocorridos-fomentan-crimen/<br />Narcocorridos y censura. Extraído el día 20 de abril de 2010 desde: http://blogs.myspace.com/index.cfm?fuseaction=blog.view&friendId=451705659&blogId=528012954<br />Extraído el día 1 de mayo de 2010 desde: http://ciam.wordpress.com/2010/01/20/20ene10-pan-propone-censura-a-medios-por-narco-corridos/<br /> VEGA O., Manuel. Los Tigres del Norte desenfundan sus narcocorridos con olor a sangre y pólvora. Extraído el día 14 de mayo de 2010 desde: http://www.lacuarta.com/diario/2005/11/06/06.07.4a.CRO.TIGRES.html<br />RAMIREZ, Juan Carlos. Audacia hecha canción. Extraído el día 14 de mayo de 2010 desde: http://narcocorrido.wordpress.com/<br />EL universal. Cantan intérpretes mexicanos para narcos guatemaltecos. Extraído el día 18 de abril de 2010 desde: http://www.eluniversal.com.mx/notas/475826.html<br />Narco México. Extraído el día 18 de abril de 2010 desde: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2008/narcomexico/newsid_7619000/7619783.stm<br />SÁINZ, Luis Carlos. Narcos contra gruperos. Extraído el día 29 de abril de 2010 desde: http://www.zetatijuana.com/html/EdcionesAnteriores/Edicion1707/Principal.html<br />Anexos<br />Los narcocorridos como forma de expresión en México: Los Tigres del Norte.<br />OBJETIVOS<br />Objetivo General: Dar a conocer el origen y el contexto social de los narcocorridos en la cultura mexicana, y los motivos que orillan a agrupaciones como Los tigres del Norte, a retomar y hablar sobre una problemática tan difícil, mal vista y peligrosa como lo es el tema del narcotráfico.<br />Objetivos particulares:<br />*Conocer el impacto de los narcocorridos en la sociedad mexicana, así como las posibles consecuencias a las que podemos llegar.<br />*Dar a conocer la narco cultura que existe detrás de los narcocorridos en México<br />*Causas de la censura de los narcocorridos en México<br />*Conocer el legado musical y cultural de los narcocorridos e Indagar sobre los mitos y leyendas de los narcocorridos<br />HIPÓTESIS<br />Hipótesis General: Los narcocorridos tienen un gran impacto en México, donde Los Tigres del Norte, al ser una agrupación popular, son uno de los principales promotores de ese estilo musical.<br />Hipótesis Particulares:<br />*Los autores de los narcocorridos son remunerados económicamente<br />*Las disqueras están a favor de que los narcocorridos lleguen a todo tipo de público, para el alcance de mayor mercado.<br />MARCO METODOLÓGICO<br />La idea de la hermenéutica (proviene del griego Hermeneúcin: significa el arte de interpretar) es la sustentación de una “ciencia o método universal” cuya finalidad es la interpretación y la comprensión (entendimiento crítico y objetivo) del sentido de las cosas en su generalidad. La hermenéutica intenta establecer un proceso por medio del cual se haga, inicialmente una interpretación en torno al sentido de cualquier fenómeno, y en una segunda instancia, se realice la comprensión del propio fenómeno. <br />Originalmente la hermenéutica fue una interpretación técnica de los poetas de la Grecia clásica sobre los trabajos de sus colegas.<br />En la investigación que más adelante desarrollaremos, retomaremos como base fundamental la hermenéutica lingüística, donde Castilla del Pino dice: “La hermenéutica del lenguaje pretende ser una antropología del lenguaje. Y surgió así como parte de una antropología dialéctica…”<br />La hermenéutica del lenguaje busca entender el sentido de las expresiones lingüísticas de acuerdo al contexto histórico y las formas de comportamiento de los individuos en sociedades. Castilla del Pino señala: el análisis hermenéutico es un método más. <br />La hermenéutica se convierte en una interpretación que además de partir de lo dado, busca lo no manifiesto, es decir, encontrar en el lenguaje tanto lo intencional como lo no intencionado de las expresiones. Cualquier análisis hermenéutico ha de contar con la posibilidad del habla, capaz de informar y expresar movimientos de la mayor sutileza. La psicología del habla se ofrece como una esfera suficientemente compleja como para que pueda encerrarse en esquemas preestablecidos. Por ejemplo: la ironía, el sarcasmo, el doble sentido. En todos estos casos, la actitud es inversa de lo directamente denotado. Lo que cuenta a la hora de la cualificación de una proposición es la conciencia de lo que se propone el propio autor, y ello ha de obtenerse no procediendo al análisis, sino atendiendo en un primer momento al contexto como estructura global. La intencionalidad, que presidió el acto creador, dándole unidad, se detecta luego desde la aprehensión unitaria de lo creado.<br />La hermenéutica del lenguaje como método, es posterior al momento del acto expresivo, pues sólo entonces se le puede enmarcar dentro del contexto global y determinar si la proposición corresponde a la conciencia que se tiene de ella.<br />El procedimiento o metódica sigue una serie de pasos básicos: “la primera tarea a realizar en el análisis hermenéutico es la (relativamente arbitraria) argumentación del discurso en segmentos que se representen de algún modo como contexto. Si una segmentación no es significativa, debemos remitirnos a contextos más y más amplios, para luego retrotraernos a componentes más elementales cuantitativamente. La tarea inmediatamente ulterior radica en los siguientes momentos: a) fundamentación de la inteligibilidad obtenida; b) determinación de los componentes del contexto; c) determinación de la adecuación o inadecuación de éstos en orden al propósito inferido del examen global del contexto; d) sustitución, de la inteligibilidad lograda por la que se deriva ahora del análisis de sus componentes parciales.<br />

×