Anuario N° 7 [ Año 1992]

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La Campaña de las Sierra
Sra. Paz Larraín Mira [Página 8]

La historia del Estrecho de Magallanes
CRL. Rafael González Novoa [Página 25]

Don Pedro de Valdivia, el hombre, el soldado, el estadista
Sr. Mario Barros Van Biuren [Página 41]

El pueblo araucano sus costumbres y tradiciones
Sr. LonKo Kilapan [Página 51]

La Guerra de Arauco y la Capacidad Militar Mapuche-Lafkenche
Sr. Alejandro Pizarro Soto [Página 56]

Reseña de la evolución de la formación de la Suboficialidad del Ejército
Sr. Alejandro Pizarro Soto [Página 66]

Historia desconocida de un Plan de Reconquista Española
Sr. Manuel Torres Marín [Página 73]

Iberoamérica, una nación
TCL. Mario Stock Gilabert [Página 81]

Siempre vencedor, jamás vencido
CRL. Julio von Chrismar Escuti [Página 97]

A cien años del caso Baltimore
MAY. Juan C. Stack Stack [Página 103]

Una tergiversación a la constitución y a la Ley
CRL. Manuel Reyno Gutiérrez [Página 115]

Campo de Hielo Patagónico Sur
Sr. Cedomir B. Marangunic D. [Página 121]

Educación en el Heroísmo: historia, tradición, mando y acción.
TCL. Mario E. Larenas Carmona [Página 123]
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Anuario N° 7 [ Año 1992]

  1. 1. EDITORIALLecciones de 500 años degloriosa epopeyaAl cumplirse durante el presente año 1992, 500 años del descubrimiento, conquista y siembra deReligión y Cultura en el continente americano por el fecundo Imperio Hispánico, la Academia deHistoria Militar, quiso festejar tan importante aniversario con un ciclo de conferencias queequitativamente, trajera a nuestra memoria la conjunción de los dos pueblos de formidableraigambre en nuestra raza y que ha dado origen a un hombre de tan particulares y reconocidosméritos étnicos como de características de un modo de ser abierto y bondadoso, pero asaz resuelto yvaleroso, cuando se trata de defender el patrimonio o el honor de la gran familia que conforma,extendida en su territorio. Nuestra Corporación, como queda dicho, determinó en su directiva detrabajo para el presente año, dedicar su Ciclo de difusión, al ya expresado homenaje a la llegada delos españoles a América, recordando el significado y trascendencia de hechos como la larga lucha delos hispanos por la conquista de Chile, enfrentado a un pueblo aborigen, rudo y primitivo perodiestro y decidido a defender su tierra con coraje inusitado y único, en una contienda sin parangón,durante más de tres siglos. Nos interesaba difundir el estudio del desarrollo espiritual, cultural ymilitar del país en este período, como también, la impronta independentista que permitió el surgirsoberano de Chile como pueblo libre e independiente. Quisiéramos reseñar, muy brevemente, lo quefue cada una de las Conferencias:- El 25 de marzo, el académico ex- embajador, don Mario Barros Van Burén se refirió a lafigura del "Capitán don Pedro de Valdivia, conquistador y fundador de la nación Chilena".Destacó la recia y atractiva personalidad del conquistador, Maestre de Campo General de los huestesde Francisco Pizarro, con un bien ganado prestigio militar en duras campañas en Europa y América."Nacido para vivir peligrosamente y morir sin miedo", como rezaba el lema del escudo de susantepasados, Valdivia anhelaba crear una nueva nación y dejar "memoria é fama de mí", segúnconfesaba a su real soberano, en carta que le escribiera a poco de hacerse cargo de su puesto degobernador de Chile. Ambas cosas las logró con hidalguía, firmeza y sacrificios, y en esta tarea dejóvalerosamente su vida en el campo de batalla el 25 de diciembre de 1553. Entre los conquistadoresespañoles de la América del Sur, Pedro de Valdivia fue, tal vez, el mejor hombre de guerra queEspaña puso en este continente.- El 29 de abril, el Presidente de la Confederación Araucana de Chile, don Lonko Kilapán,hizo una personal, amena y novedosa versión de las costumbres y tradiciones del pueblo araucano.Se cumplió así nuestro deseo de, conjuntamente dedicar nuestra atención a la contraparte autóctona,el pueblo indígena. Pensamos interesante dar a conocer la vida, costumbres y tradiciones de aquellosque en la prosa y el verso, los cronistas hispanos, han presentado como el digno, sagaz e inteligenteadversario del soldado español, el guerrero araucano, defensor indomable de sus tierras durante casicuatro siglos. Aclaramos, al inicio de esta conferencia, nuestro respeto a las ideas, creencias ymitología de un grupo étnico que merece toda nuestra admiración y cariño. 3
  2. 2. -El 27 de mayo, el distinguido investigador e historiador, don Alejandro Pizarra Soto, abordó el tema"La guerra de Arauco y la capacidad militar indígena".Podrá despertar curiosidad nuestra preocupación por la guerra de Arauco cuando celebramos másbien la hispanización de América. Pensamos que, en esta época en que la enseñanza de la historia seencuentra tan postergada, minimizada y tergiversada en los ámbitos educacionales y de los mediosde comunicación, es muy útil para el conocimiento de las jóvenes generaciones, recordar, con igualveneración y respeto a los dos componentes de nuestro ancestro y, así como nos sentimos orgullososde descender del hidalgo abnegado y tenaz conquistador español que abrió nuestras mentes a lacultura europea y empapó nuestro espíritu con la doctrina cristiana, debemos conocer y alegrarnos,igualmente, de llevar también, una cuota de sangre mapuche por cuanto, picunches, araucanoshuilliches y pehuenches que habitaron entre el Itata y Chiloé, en los casi cuatro siglos de la guerra deArauco, se mezclaron con los españoles que llegaron sin mujeres. En consecuencia, querámoslo ono, tenemos una cuota de sangre indígena corriendo por nuestras venas, lo que ha influido en nuestraconformación psíquica, haciéndonos sufridos y valientes frente a la adversidad, constantes ydisciplinados, emprendedores como para trabajaren esos climas extremos de nuestro largo yaccidentado territorio y llevar tres veces la guerra hacia territorios hostiles y vencer en ellos.-El 24 de junio se efectuó nuestra cuarta sesión de este panel de homenajes, durante ella elacadémico e investigador, don Manuel Torres Marín, desarrolló su tesis de incorporación con elnovedoso tema, que la Academia exhibió como primicia, acerca de, "Proyecto de reconquista deAmérica, del General Jerónimo Valdés". Documento de inestimable valor histórico y militarobtenido en las fuentes mismas de los archivos reales en el Palacio de Madrid.En estos archivos pudo obtener los antecedentes de los hechos y el plan mismo con que, en suoportunidad el General Jerónimo Valdés, de ilustre pasado, propuso al Rey la reconquista de sutambaleante y casi perdido Imperio Colonial en América. A través de esta conferencia pudimosconocer, de la personalidad novelesca y casi mítica de un general hispano prototipo: formado en laguerra contra Napoleón, era un profesional, esforzado y de una lealtad inquebrantable a su patria y asu rey con una gran experiencia obtenida, como conductor militar exitoso en el Perú. Esto lepermitió visualizar en forma global un plan que de ser aceptado y perfeccionado podría haberpermitido que España intentara un gran esfuerzo para reconquistar sus colonias. De lo dicho en laocasión se pudo concluir:El papel preponderante que se le concedía a Chile como potencia militar clave para los buenosresultados del Plan propuesto, por ser el único país americano con un Ejército profesional desde1603.Que los Ejércitos Reales empleados por España en sus colonias estaban compuestos en parte ínfimapor peninsulares y en parte cada vez más importante por criollos americanos, que empezaban atomar conciencia de nacionalidad y a sentirse mas vinculados a la causa e intereses locales que a lacausa del Rey.Merece destacarse, también, lo señalado en esta conferencia acerca de la importancia de la moralcolectiva del pueblo que afronta una guerra. En el caso del Plan del General Valdés,desgraciadamente, la sociedad española estaba con un ánimo muy distante del de conquista, fama ygloria que le permitieron otrora, conformar y consolidar su imperio.-Finalmente, el 29 de julio, dimos término, al panel de homenajes, a los ancestros y precursores denuestra nacionalidad: el hidalgo conquistador y evangelizador español y el valiente guerreroaraucano, con "Iberoamérica, una nación", que expuso el académico TCL. Mario Stock Gilabert.En un mundo que evoluciona vertiginosamente hacia la consecución de metas y aspiracionesprofundas de los pueblos, que buscan realzar su presencia y asegurar su desarrollo en la satisfacciónde sus necesidades de sobrevivencia y bienestar, el tema del TCL. Stock, nos refrescó la viejaaspiración de nuestros próceres de reunir en una sola nación, a los que unidos por lazos de sangre y 4
  3. 3. de cultura debieran, afrontar unidos los desafíos del incierto mundo del futuro, en el siglo XXI quese avecina.Tamaña cuan hermosa aspiración de Bolívar, que fue común a todos los grandes americanos de sutiempo, como los libertadores OHiggins, San Martín, Artigas, etc. en el momento actual acrecientasu vigencia y aún cuando siga catalogándose de romántica por algunos, ya no tiene el contenidoutópico del Siglo XIX, porque la geografía y las distancias han sido superadas por lascomunicaciones, las costumbres se han universalizado con los medios de comunicación social ytiende a desaparecer la aceptación clásica del concepto de estado, para dar paso a sistemas debloques políticos - económicos, multinacionales, como respuesta a las complejas situaciones yaspiraciones del hombre moderno, particularmente de los más desarrollados, que son los que,afectados por el fenómeno, marchan a tono con él y con la historia. Por eso bien podemospreguntarnos los latinoamericanos: ¿Si existe ahora una integración de naciones tan avanzadas comoantagónicas fueron en su pasado, como Alemania, Francia, Italia, etc. Cómo no ha de existir entrenosotros? o es que queremos continuar a la zaga de la historia, de la política y sobre todo de espaldasa las grandes necesidades socio económicas de nuestros pueblos.Porque, efectivamente, resulta bien difícil, sí no imposible, que cada estado latinoamericano puedapor sí solo superar las tremendas barreras que nos separan de las naciones desarrolladas, y mientrasesto continúe ocurriendo, no pasaremos de ser más que estados dependientes de las grandespotencias, pues la máxima de "dividir para reinar" sigue vigente. Se ha dicho que para muchospaíses de américa latina, la integración es todavía una quimera. Usando el lenguaje de los estudiosprospectivos, podemos decir que la integración de América latina es una "utopía accesible". Surealización, con profundo sentido latinoamericano, dependerá de la vocación, del coraje y lacapacidad política de las nuevas generaciones.Nos sentimos muy satisfechos y orgullosos de nuestra vinculación de sangre y tradición con lamadre patria, a través de esta celebración de los 500 años, pensamos que ellos no deben quedar soloen el balance de lo obtenido a través del choque de ambas civilizaciones y culturas sino que el "Herílux praesentis" de nuestra historia, ojalá despierte inquietudes adormecidas, en forma de que, en unSiglo de realizaciones como el que se avecina, dentistas políticos y economistas, logren encontraruna fórmula, audaz y realizable que permita desarrollar los esfuerzos de esta América sudamericanadesunida, que posibilite enfrentar los embates y avatares del Siglo XXI en forma más segura, frenteá la prepotencia abusiva de algunos países desarrollados de influencia muy cercana. MANUEL BARROS RECABARREN Mayor General Pdte. Academia Historia Militar 5
  4. 4. HOMENAJE DE LA ACADEMIA DE HISTORIA MILITAR EN EL 172 ANIVERSARIO DEL ESTADO MAYOR GENERAL DEL EJERCITO DURANTE EL MES DE EJERCITO.Saludo del Presidente de la Academia yconferencia "La Campaña de La Sierra" de laprofesora de la Universidad Gabriela Mistral,Sra. Paz Larraín Mira.Coincidiendo con las más importantescelebraciones patrióticas nacionales, laAcademia de Historia Militar, junto a! InstitutoHistórico de Chile, que preside nuestroacadémico BGL Sr. Tomás Opazo Santander, seunen al Ejército para conmemorar el aniversariodel E.M.G.E.172 años nos separan de la visionaria iniciativadel Director Supremo, General don BernardoOHiggins y de su Ministro de Guerra, donIgnacio Zenteno, de establecer en formaorganizada la presencia de un Estado Mayor Mayor General Manuel Barros Recabarren,para cautelar la eficiencia del mando y el Presidente de la Academia de Historia Militar endesarrollo sistemático del Ejército. Años más el momento de rendir un homenaje al Ejército ytarde, con la creación en 1886 de nuestra al E.M.G.E. a nombre de nuestra Corporación,Academia de Guerra, se logra completar la idea en ceremonia efectuada en el Salón de Honor de esa alta Repartición el 15 de septiembre reciénprimitiva, asegurando la formación en ella de pasado.conductores militares do excepción y Oficialesde Estado Mayor como asesores del mando. y humano en las relaciones de quienes laboranEl Ejército y su Estado Mayor han tenido a en este Instituto.través de nuestra historia variados objetivos de La Academia de Historia Militar e Institutosuperación, de perfeccionamiento y de progreso. Histórico de Chile expresan en esta solemneSiempre se está empezando una nueva y dura ocasión su ferviente deseo de que nuestrojornada de perfeccionamiento. Estado Mayor, el primero con carácterLa voluntad del Ejército entero se ha empeñado permanente en el hemisferio sur y en elconstantemente en forjar la grandeza del Estado continente americano, continúe su vidaMayor. La conducta esclarecida de sus laboriosa asesorando al alto mando, en todas lasmiembros de ayer y de hoy, nuestros ideales de importantes decisiones que deba tomar elfe y sentimientos llenos de inquietudes de Ejército. Los que nos hemos formado en estarenovación, de poderío intelectual y moral. Y misma especialidad de Estado Mayor y queese mismo Ejército ha formado escuela, hemos servido en esta Alta Repartición, comorecordando la consigna del conde Achliefen «ser igualmente todos los que presencian estamás que parecer», y ha agregado una sentencia ceremonia nos sentimos orgullosos de vuestroque forma concepto en todos los estados trabajo y, al felicitarlos en este día, queremosmayores: «Colaborador Anónimo». pedirles que continúen trabajando conSobre estos conceptos se edificó una grandeza entusiasmo, espíritu de superación y confianza,moral en la escala jerárquica del Ejército que ha en los destinos de nuestra querida Institución,señalado deberes evitando vanidades, y todo para que «este órgano y vida de todas las tropasello en un ambiente de animoso y viril señorío y bien constituidas», a que aludía OHiggins en elcamaradería, tejido por su historia, que ha decreto de su fundación, pueda cumplir, enpuesto un especial e intenso colorido fraterno forma silenciosa, anónima y abnegada, los deberes que le señalaron los soldados ilustres 6
  5. 5. que lo han dirigido y trabajado en él, a través desus 172 años de existencia.En homenaje al Ejército y a los actualesintegrantes del E.M.G.E. la Academia deHistoria Militar y el Instituto Histórico de Chilese complacen en presentar a continuación a ladistinguida profesora de Historia de la U.Gabriela Mistral, señora PAZ LARRAINMIRA, a quien hemos solicitado que se refiera Profesora de la Univ. Gabriela Mistral, Sra. Paz Larraín Mira, exponiendo su tema "La Campaña deen esta oportunidad a «La campaña de la La Sierra"Sierra», que pensamos que, en nuestra gloriosahistoria militar, es la proeza que mejor expresa En la U. Gabriela Mistral ha actuado comoel espíritu del soldado Chileno, su mística, su profesora auxiliar en la Escuela de Periodismo,esfuerzo y su siempre decidido afán de cumplir entre 1986 y 1987, profesora titular de 1988 a lacon la misión encomendada, aunque en ello fecha, en la cátedra Historia de Chile;deba dejar la vida, si está de por medio el honor subdirectora de la carrera de Bachillerato eny el destino de la patria. Ciencias Sociales, entre 1987 y 1992; efectúaAgradecemos a la Sra. Paz Larraín la gentileza además charlas de difusión en diferentesde su valioso aporte y, dados sus atributos de colegios sobre el tema «Límites chileno-simpatía y cultura histórica, nos atrevemos a argentino», entre 1986 y 1989. Ha efectuado losanticipar que será de un nivel y brillo propios de siguientes cursos de postgrado: en la U. desu reconocido prestigio. Chile, «La Antártica-, «El Pacífico, océano delDel Curriculum de nuestra apreciada expositora siglo XX», «El hombre y su medio, en el umbralpodemos resaltar: del siglo XX», -Historiadores e historiografía chilena contemporánea», «Relaciones humanasEfectuó sus estudios universitarios en la U. y comunicación educativa». En la U. Católica,Católica de Chile, Escuela de Derecho en 1966 «Balance y diagnóstico de Europa a fines dely en la Facultad de Filosofía y Letras, en la siglo XX». En la U. Gabriela Mistral, «La fecarrera de Pedagogía en Historia y Geografía, religiosa en nuestro tiempo», «Religión, culturaentre 1967 y 1971. Obtuvo su título profesional y educación». En la U. Adolfo Ibáñez,como Profesora de Historia y Geografía y «Trayectoria y análisis de la sociedadEducación Cívica en 1982. occidental», con duración de un año.Además, cursó otros estudios en la U. de Chile, La profesora Sra. Paz Larraín es autora de lasen donde obtuvo un postítulo en Historia de siguientes publicaciones:Chile del siglo XX, en 1989-1990.Después de una prolongada residencia en la 1) El Caso Palena, otra etapa de las diferenciasRepública Argentina, entre 1971 y 1977, se fronterizas chileno-argentina (1902-1966), en lareintegró a la docencia en la U. Católica de revista «Nuestro Chile», 1991;Chile, Instituto de Historia, como profesor 2) El gobierno de Juan Esteban Montero, en «Elayudante entre 1984 y 1987, en las cátedras Mercurio», junio de 1992;Historia de América e Historia de Chile. 3) Una biblioteca americana del siglo XVI11,Además, en la U. de Chile tuvo los siguientes notas para la historia de la cultura en e! períododesempeños: profesor ayudante en la Escuela de colonial, co-autora con Rene Millar C, en laDerecho, entre 1985 y 1987, en la cátedra revista «Historia» de la U.C., 1992;«Historia Social y Económica de Chile»; como 4) Juan Bravo del Ribero y Correa, enprofesora auxiliar en la Escuela de Periodismo, "Epistolario Chileno 1561 - 1815", obra dirigidaentre 1986 y 1992, en la cátedra Historia de por Carlos Oviedo Cavada, arzobispo deChile. Santiago. Tomo II. Ediciones Universidad Católica de Chile, 1992. 7
  6. 6. Parte de los asistentes al Homenaje rendido por la Academia al Ejército y al E.M.G.E.5) La ley de instrucción primaria obligatoria, en haberse negado esta empresa a pagar lasrevista de "Temas" la U. Gabriela Mistral, 1992. contribuciones que le había impuesto elLA CAMPAÑA DE LA SIERRA gobierno de La Paz. Esta medida, que violabaI. Introducción indiscutiblemente el tratado celebrado con ChileA fines del siglo pasado, Chile se enfrentó a una en 1874, obligó a nuestro gobierno a ocupargrave dificultad diplomática con Bolivia que, a militarmente Antofagasta, con el objeto dela larga, significó la guerra con dicho país y con impedir que dicha subasta se llevara a cabo.Perú, puesto que este último, al estar unido con Ante estos hechos, Hilarión Daza1, presidente deaquél por un tratado defensivo, debió participar Bolivia, declaró entonces la guerra a Chile.en ese conflicto. La guerra se desarrolló entre En un primer momento, el gobierno peruano,1879 y 1883, en cinco etapas, a saber, la presidido por Mariano Prado2, propuso mediarcampaña marítima, campaña de Tarapacá, entre ambos países.campaña de Tacna, campaña de Lima y Las gestiones se prolongaron hasta el momentocampaña de la Sierra. Esta última se desarrolló en que, sorpresivamente, se hizo pública laen Perú, entre los años 1881 y 1883, en existencia del tratado secreto de alianza ofensivacondiciones geográficas y climáticas muy y defensiva entre Perú y Bolivia, firmado endifíciles para el ejército de nuestro país. 1873. «Chile entonces pidió al Perú queLas visiones que existen sobre la Campaña de la declarara su neutralidad. El Perú se negó a ello,Sierra corresponden a lo que los chilenos, precisamente en virtud del acuerdo que lo ligabaperuanos y bolivianos han dicho sobre la misma. a Bolivia. El gobierno de Chile, como respuesta,Este trabajo aspira presentar una síntesis de declaró en abril la guerra a Bolivia y Perú»3.dichos planteamientos, de manera tal quepuedan apreciarse las diferencias y semejanzasen las interpretaciones que se han hecho y cómo 1 Hilarión Daza: Presidente de Bolivia, asumió el mando enlas mismas están marcadas, entre otras cosas, 1876 siendo depuesto en noviembre de 1879, por el generalpor el lugar de origen de los que han escrito Narciso Campero, acusado de traición a la causa de la alianzasobre el tema, así como por la mayor o menor peruano - boliviana. Nació en Sucre en 1840, y murió asesinado misteriosamente el 10 de mayo de 1884, cuandolejanía a la techa en que se desarrollaron los regresaba del exilio a la paz para rendir cuentas de sus actos,acontecimientos. pues el Congreso lo había acusado de traición, violación de la constitución y malversación de los fondos públicos.II. Antecedentes 2 Mariano Ignacio Prado: militar y político peruano, dictadorEn febrero de 1879, el gobierno boliviano entre 1865 y 1868, declaró la guerra a España, junto con Chile,ordenó el remate de las salitreras que habían Ecuador y Bolivia. En 1876 fue elegido nuevamente presidentesido confiscadas a la Compañía Chilena del de la República, dimitiendo en 1879 y exiliándose en París. 3 Silva V. Fernando; "Historia de Chile" tomo IV, Ed.Salitre de Antofagasta, como represalia por Universitaria. Santiago, 1974. p 571. 8
  7. 7. II. 1. Situación política de los países En Perú gobernó Mariano Ignacio Prado entrebeligerantes 1876 y 1879; Nicolás de Piérola entre 1879 yDurante la guerra del Pacífico, en Chile gobernó 1881 7; Francisco García Calderón de febrero aAníbal Pinto entre 1876 y 1881, y Domingo noviembre de 1881; de 1881 a 1883, LisandroSanta María, entre 1881 y 1886. Difícilmente Montero; y de 1883 a 1886, Miguel iglesias8. Enpodrían encontrarse dos personalidades más Bolivia por su parte gobernó Hilarión Dazadiferentes en lo Intelectual y moral que las de desde 1876 a 1880 y Narciso Campero, de 1880ambos mandatarios. Por una parte, Pinto era a 18849.«pacifista por temperamento y por estructura II. 2. La prensa en la Guerra del Pacíficomoral, y la guerra se le representaba como la La Guerra del Pacífico se hizo dentro de la másmayor calamidad que puede caer sobre un absoluta libertad de prensa y de comunicacionespueblo y como el máximo atentado contra el con el exterior. El país entero estuvo en tododerecho, la justicia y la fraternidad»4, debió momento informado no sólo de lo que se habíaafrontar la parte álgida de la guerra; laimprovisación de un ejército numeroso, el 7dotarlo de armas que no había en el país, las Piérola, Nicolás de : abogado, periodista y político peruano. Después de la huida de Prado, Piérola se adueñó del poder el 22duras y difíciles campañas en el desierto, la de diciembre de 1879 e instauró una dictadura. Ocupada Limacampaña militar5. por las tropas chilenas, hubo de dejar el gobierno.Santa María, por el contrario, tenía un Posteriormente entre 1895 y 1899 fue elegidotemperamento inquieto y nervioso. «En el nuevamente presidente luego de derribar al presidente Cáceres. Piérola es uno de los personajes másterreno militar, la dureza de sus juicios y la falta controvertidos del período de la guerra del Pacíficode tacto en sus relaciones con los militares haciéndosele responsable del desastroso final de dicha guerracontribuyeron a encender y alimentar la fatal para los peruanos. 8rivalidad entre civiles y militares, que fue el otro Miguel Iglesias Pino nació en Cajamarca, en junio de 1830.aliado del caudillo peruano, Nicolás Piérola, y Fue diputado, prefecto, general. Pertenecía a una distinguida familia. Era uno de los terratenientes más acaudalados del Perú,de la reorganización de la defensa del Perú»6. con extensas propiedades en Cajamarca. Fue Ministro de Guerra del dictador Piérola. Fue el jefe peruano que más se distinguió en la batalla de Chorrillos. Defendió el Morro de San Juan donde murió uno de sus hijos. Atendiendo al llamado de amigos, de políticos pierolistas y de personas independientes, el4 Encina, Francisco: "Historia de Chile" tomo XXXIII, Ed. 1 de Agosto de 1882 lanzó el llamado "Grito de Montan".Ercilla. Santiago, 1984. P.143. 9 General Narciso Campero: elegido Presidente Provisional de5 Bulnes, Gonzalo: "Guerra del Pacífico" tomo III, Ed. del Bolivia, en enero de 1880. La convención Nacional lo eligióPacífico. Santiago, 1911 -1919. p.84 Presidente Constitucional de la República el 31 de mayo de6 Encina, Op. cit. tomo XXXIII. p.148. 1880 cuando volvía con las tropas derrotadas desde Tacna. 9
  8. 8. hecho, sino también de lo que se pensaba hacer. Ministro norteamericano Evarts había sido«Pero el cuadro tiene su reverso. La libertad parsimonia y timidez con respecto a la Guerraabsoluta de prensa en el interior fue la palanca del Pacífico, en Blaine iba a ser audacia emás poderosa en la tarea de encender las intromisión13. Representaba en el gobierno lapasiones, de desprestigiar al gobierno, de tendencia imperialista, en oposición a laahondar las rivalidades y de hacer imposible el doctrina de Washington de no mezclarse en losesfuerzo combinado y eficaz. En el exterior, «negocios de casa ajena»14.ahorró al enemigo el gasto de espías, El cambio de gobierno en Estados Unidos hizomanteniéndole al corriente de todas las medidas que en Santiago, Osborn fuera reemplazado pormilitares y de las informaciones que necesitaba Kilpatrick; en el Perú Cristiancy por Hurlbut ypara dirigir su defensa o preparar sus golpes, el general Adams fuese mantenido en La Paz.con una eficacia que ningún espionaje hubiera En su primera nota al Departamento de Estado,podido alcanzar. El presidente Pinto consignó Hurlbut afirmó: «La situación es muy seria yen sus Apuntes estas amargas palabras: Para demanda inmediata acción, si el propósito desaber lo que pasa en Chile, el gobierno del Perú Estados Unidos es salvar al Perú de serno tiene más que suscribirse a nuestros liquidado como nación independiente. Si el Perúdiarios»10. puede pagar una indemnización de guerra noII. 3. Frente diplomático debe permitirse su desmembración territorialEn la primera parte de la Guerra del Pacífico, el por la fuerza. Un apoyo en tal sentido por partefrente diplomático presentó indecisión, ya sea de nuestro gobierno nos haría ganar la más altapara adoptar resoluciones en beneficio del influencia en Sud América»15.conflicto, o para desarrollar entre los países Blaine dio un extenso informe en el Senado deamericanos y de Europa una intensa actividad su país, causando estupor cuando afirmó que eraaclaratoria sobre las causas de la actitud chilena. un completo error hablar de una guerra entreEsta falta de capacidad trajo como consecuencia Chile y Perú. «Ella es, revelaba, una guerra deel nacimiento de antipatías en estos Estados por Inglaterra contra el Perú y Bolivia, con Chileel problema chileno. Algunos países como instrumento». En otra parte de su informesudamericanos se esmeraron con especial agregaba «Chile jamás habría entrado unainterés en hacer aparecer a Chile ante los ojos pulgada dentro de la guerra si no hubiera sidodel mundo como una nación conquistadora y por el respaldo inglés»16.que buscaba la hegemonía en Sudamérica11. Se sabe hoy, y así lo escribió más tarde elAsí y todo, los grandes problemas de la propio García Calderón, que La Magdalena -cancillería chilena fueron con Estados Unidos. esto es el gobierno peruano que surgió a raíz deEl 6 de octubre de 1880 se dirige el presidente la ocupación de los chilenos en Lima- iba aHayes al gobierno de Chile pidiendo la exigir el retiro de las tropas chilenas, iba a exigirsuspensión de las hostilidades. Con este una indemnización en dinero; y en caso querespaldo comenzaron las conferencias a bordo Chile insistiese en quedarse con Tarapacá, iba ade la nave «Lakawana», en aguas de Arica. La solicitar la intervención de los Estados Unidos,reunión, como era de esperarse, terminó en que actuarían de inmediato y sincompleto fracaso; un revés para la diplomacia contemplaciones17. En agosto de 1881, Hurlbutnorteamericana, que tuvo que contentarse con redactó un memorándum para Lynch, en el cuallamentar «tan grande incomprensión»12. le decía que los Estados Unidos reconocían elEn 1881 es reemplazado Rutherford Hayes porJames A. Gardfield quien tenía como secretario 13 Querejazu, Roberto: "Guano, salitre, sangre, Historia de lade Estado a James Blaine. Lo que en el anterior Guerra del Pacífico" Ed. Los amigos del libro, La Paz, Solivia. 1979. p.640. 14 Bulnes, op. clt. tomo III, p.52. 15 Querejazu, p. 641 y también Oblitas, op. cit. p. 117.10 16 Encina: Op. cit. tomo XXXIII, p. 171. U.S. Hause Repots. Vol 6 Repor 1790, p. 217 y sgtes (serle11 Pinochet, Augusto: "La guerra del Pacífico, campaña de 2070) Biblioteca del Congreso, Washington. En Oblltas, op.cit.Tarapacá". Ed. Andrés Bello. Santiago, 1984. p.228. p. 119.12 17 Oblitas, Edgar: "Historia secreta de la Guerra del Pacífico". Barros, Mario: Historia diplomática de Chile, 1541-1938"Ed. Tupac Katari, Sucre, Bolivia, 1983. p. 116. Ed. Ariel, Barcelona, 1970, p.397. 10
  9. 9. derecho de Chile a una indemnización tiempo. Creo más, y es que si hoy Estadospecuniaria, pero que se opondrían totalmente a Unidos declarara que no interviene de ningunauna desmembración territorial «no consentida manera en el asunto, no pasarán dos semanas sinlibremente por el Perú». Junto con remitir la que el Perú y Bolivia firmen la paz que Chilenota a Lynch, envió copias a la prensa peruana, exige»24 .a García Calderón, al gobierno argentino y al El general Hurlbut, en agosto de 1881, habíaministro Kilpatrick de los Estados Unidos en aconsejado a García Calderón nombrar unChile18. Kilpatrick no bien recibió el vicepresidente «en caso de que sucediera algo».memorándum telegrafió a Washington Este designó al almirante Lisandro Montero quepreguntándole a Blaine si el gobierno hacía las veces de segundo de Piérola ennorteamericano había autorizado esta gestión. El Cajamarca25. Montero no lo dudó, abandonó agobierno de Estados Unidos en conocimiento de Piérola y se hizo proclamar presidente del Perú,lo que Hurlbut había hecho se apresuró a declinando el mando en sus tropas y quedándosedesautorizarlo, el 28 de noviembre de 1881 y a la espera de los acontecimientos. El 11 depuso fin a su misión en Lima, nombrando en su diciembre de 1881, Hurlbut informaba a Piérolareemplazo a Trescot19. La misión Trescot traía que los Estados Unidos sólo reconocen a Garcíapor una parte como principal tarea detener a Calderón y después al vicepresidente Montero.Hurlbut en su loca tarea de conductor de la Piérola abandonado por todos se vino a Lima apolítica peruana, ya que no obstante de haber conferenciar con Lynch; pensaba que elsido depuesto, Hurlbut seguía en Lima tratando gobierno chileno podría firmar la paz con él.con el político peruano, ahora expatriado en Pero como no se resolvió a la entrega deQuillota20; y por otra parte pedir a Chile la Tarapacá, abandonó las costas peruanas, endevolución de García Calderón, reconocerlo diciembre de 1881, para ir a refugiarse acomo único gobierno legítimo y fomentar la paz Guayaquil y posteriormente a Europa, a esperarentre el Perú y La Moneda. La palabra tiempos propicios que le permitiesen retomar la«presión» ya no se mencionaba21. presidencia. Como García Calderón continuabaEn septiembre de 1881 moría asesinado el en Quillota, Montero asumió el mando. Hurlbutpresidente Garfield, pensándose en Chile que había ganado su batalla. A comienzos de 1882,Blaine no seguiría como Secretario de Estado y salvo el borrascoso Cáceres, el Perú obedecía al mando teórico de Montero. Piérola quedabaque, por tanto, la política norteamericana eliminado»26.volvería a su imparcialidad, lográndose que enel Perú se abandonasen las falsas esperanzas que La política de la Casa Blanca, representada poralejaban la celebración de la paz22. Frelinghuysen durante los años 1882 y 1883,Efectivamente, a mediados de diciembre, el será diametralmente opuesta a la sustentada porpresidente Arthur, sucesor de Garfield, cambió Blaine. Ahora sólo se anhela que, por medio desu gabinete, siendo reemplazado Blaine por la influencia de los Estados Unidos se encuentreFrederick Frelinghuysen, «hombre probo y una solución honrosa al conflicto peruano-chile-digno», modificándose la política de la Casa no27.Blanca desde su entrada23. II. 4. Formación del ejércitoEl enviado de Estados Unidos a Chile, Trescot, Los historiadores coinciden en afirmar que eldecía en el informe que elevó a su gobierno ejército chileno al declararse la guerra noposteriormente: «creo firmemente que si excedía de 2 mil hombres28. La únicaEstados Unidos no se hubiera mezclado en el preparación de la oficialidad de esta fuerza,asunto, la paz sería un hecho desde hace mucho 24 Lagos Carmona, Guillermo: "Historia de las fronteras de18 Barros, op.cit, p. 399. Chile. Los tratados de limites con el Perú". Ed. Andrés Bello,19 Barros, op.cit, p. 399. Santiago, 1966, p.40.20 25 Cáceres, Andrés: "Memorias del Mariscal Andrés A. Barros, op. cit. p. 403. 26Cáceres" Ed. Milla Batres, Lima, 1986, Tomo I, p. 27. Barros, op. clt. p.405.21 27 Barros, op. cit. p. 405 BuInés, op. cit.tomo III, p.172.22 28 Bulnes, op.cit tomo III, p.78-79. Silva: op.cit. tomo IV, p 573: Encina, op. cit.tomo XXXIII, p.23 Quines, op. cit. tomo III, p.82-83. 125; Bulnes.op.cit, tomo III, p. 329. 11
  10. 10. según afirma Gonzalo Bulnes, «había sido la necesitó cruzar desiertos, bajo el sol abrasadorGuerra de Arauco, en que los cuerpos y las que aniquilaba las energías de hombres y dealmas se templaban en las privaciones y bestias. Y al llegar a la Sierra, lugardurezas, y se había formado una masa militar caracterizado por altas montañas, con ausenciaque tenía una gran resistencia para vivir a la casi total de caminos y poblaciones, y con unintemperie, para contentarse con su vestuario y clima húmedo y lluvioso, el soldado chilenoalimentos, y sobre todo con una obediencia necesitó vencer a la naturaleza antes de vencerciega por escala de grados, lo mismo del al enemigo34. No es por tanto una exageraciónsoldado al cabo que del general en jefe al decir que aquélla favoreció las operaciones delPresidente de la República»29. ejército peruano y que se constituyó en unDeclarado el conflicto, las autoridades obstáculo permanente para el desenvolvimientodispusieron las medidas para reclutar y equipar del nuestro.la mayor cantidad posible de soldados, II. 6. Fases de la guerra:consiguiendo además organizar los servicios de La lucha comenzó en el océano con laintendencia, sanidad y transporte. A fines de denominada campaña marítima, que se1879, nuestro ejército llegó a contar con 25 mil desarrolló entre abril de 1879 y octubre delhombres30, con la moral y el entrenamiento mismo año. Nuestro gobierno necesitabasuficiente para enfrentar al enemigo31. destruir el poder naval peruano, puesto que suAl final del conflicto, se calcula que habían existencia era una amenaza latente para lospasado por el ejército alrededor de 70 mil convoyes que deberían llevar nuestras tropas alhombres, «tomando en cuenta que solamente en norte. Antofagasta fue el punto de concentraciónla campaña de Lima el efectivo de combate y de las fuerzas chilenas.sus reservas repartidas entre Tacna y Santiago, La campaña de Tarapacá se realizó entrepara engrosarlo en caso de revés, pasó de 40 mil octubre y noviembre de 1879. Después de lahombres y que por lo menos 30 mil figuraron batalla de Tarapacá, Chile quedó dueño de laentre los vencedores de Tarapacá y de Tacna, en rica zona salitrera de ese nombre, cuyas entradasla guarnición de Lima, en las campañas del sirvieron para financiar el resto de la guerra. Lainterior, en las listas de desertores, en los campaña de Tacna fue entre noviembre de 1879cuadros de los muertos, de los heridos y de los y junio de 1880. Finalizó con la toma del Morroenfermos por dolencias contraídas en la de Arica. Después de una memorable disputa ycampaña, que fueron numerosísimos»32. presionado por el Congreso, el presidente deII. 5. El teatro de operaciones Chile, Aníbal Pinto, tuvo que preparar laLas exigencias de la guerra en mar y tierra eran expedición a Lima, única forma de hacerdistintas para ambos beligerantes. La escuadra entender a los peruanos que la guerra sólochilena debía operar normalmente lejos de su finalizaría con la cesión territorial de Tarapacá,centro de abastecimiento, que era Valparaíso, lo cosa que ellos no estaban dispuestos a realizar.que le generaba enormes dificultades. En La campaña de Lima se desarrolló desde enerocambio no sucedía siempre lo mismo con la de 1881, con las batallas de Chorrillos yescuadra peruana, «quien operó en su casa, con Miraflores, y el posterior ingreso de las tropasdique, maestranza y almacenes resguardados por chilenas a Lima, situación que se prolongaríalas fortificaciones del Callao, inexpugnables por hasta la firma del tratado de Ancón, en octubremar» 33. de 1883. Después de esta campaña la guerraEl soldado peruano a su vez luchó en un estaba virtualmente terminada.territorio al que estaba acostumbrado y le era La campaña de la Sierra35 se realizó en formaconocido. En cambio, el ejército chileno simultánea con la de Lima, y como lo dice su 34 Encina, op. cit. tomo XXXIII. p. 136.29 35 Bulnes,op.cit. tomo ill. p. 329 La enjundia popular primero, y luego la historia militar del30 Encina, op, cit. tomo XXXIII, p. 125. Perú han denominado "Campaña de la Breña" al conjunto de31 Pinochet, op. cit. p. 221. operaciones y hechos de armas que, por espacio de tres años, se32 Bulnes, op. cit. tomo III. p. 329. realizaron en el Interior del país, entre el ejército chileno de33 Encina. op. cit. tomo XXXIII, p. 135. invasión y la resistencia armada peruana, inspirada, organizada 12
  11. 11. nombre se desarrolló en la Sierra, donde los III. 1. Gobierno de La Magdalenacaudillos peruanos escaparon después de la El gobierno chileno para llegar a un Acuerdo deentrada de los chilenos a Lima. Paz propició la elección de un gobiernoEs curioso comprobar que nuestro país, no peruano. El 22 de febrero de 1881, en unaobstante que había prácticamente vencido a Perú Convención realizada en Lima, fue elegidoy Bolivia, estaba entonces en una situación más presidente del Perú García Calderón40peligrosa que al comienzo del conflicto. En inaugurando su administración el 12 de marzoprimer lugar, porque los norteamericanos y del mismo año. Pero este gobierno no fueeuropeos aspiraban a que Tarapacá siguiera bajo reconocido por Piérola41. El general Manuelsoberanía peruana y, en segundo término, como Baquedano42, entre tanto, regresó a su patria ensostiene Encina, «por la incapacidad de los marzo de 1881. Las fuerzas de ocupaciónpolíticos, todos abogados, jueces, historiadores, quedaron a las órdenes del general Corneliopoetas, para dirigir una guerra, y su enérgico y Saavedra, quien fuera Ministro de Guerra altenaz empeño en atajar o cortar las alas a los dos comienzo de ésta, el cual antes de un mes seúnicos hombres capaces de dirigirla: dirigió también al sur. Se lo reemplazó por elSotomayor36 y Vergara37; y finalmente por la general Pedro Lagos, quien a los pocos mesesenvidia a los militares con aptitudes superiores, debió entregar el comando y el gobierno decomo Lynch, Prat, Latorre, Gorostiaga, Del Lima al almirante Patricio Lynch43, el 17 deCanto y Lagos. Nuestras vacilaciones y mayo de 188144.aplazamientos, explotados por la sagaz García Calderón en vista de estar ocupada ladiplomacia peruana, formaron la conciencia, capital se instaló discretamente en Lainclusive en Brasil, de que prolongábamos la Magdalena, un villorio próximo a Lima, la cualguerra para explotar indefinidamente lasfabulosas riquezas peruanas. «Parece que fue declarada zona neutral. Nombró ministros yustedes quieren quedarse con todo el Perú; eso convocó a un Congreso. Lynch le prestó riflesno es posible» había dicho Pedro II al ministro para armar a 400 hombres y le facilitó unachileno»38. subvención mensual para sus gastos. En julio del mismo año se instaló el Congreso deIII. Campaña de LimaEn enero de 1881, después de las batallas deChorrillos y Miraflores, las tropas chilenas se De conformidad con tal decreto, la jefatura superior del centroinstalaron en Lima. Desde ese momento se va a comprendía los departamentos de Lima, lea, Junín,tratar de establecer un gobierno peruano con el Huancavélica, Huanuco y Ayacucho. Cómo jefes superiores del centro y norte designó al contralmirante Montero y al coronelcual poder negociar el término de la guerra, con Echeñique respectivamente. La jefatura superior del sur,la cesión de la provincia de Tarapacá. obedecía a Pedro del Solar. Y ya en Jauja por decreto del 26 deEl presidente peruano, general Piérola, después abril del mismo año, nombró al coronel Cáceres jefe superior, político y militar del centro en reemplazo del coronelde la derrota, se dirigió a la Sierra, declarando Echeñique.que la capital del Perú y el asiento del gobierno 40 García Calderón: nació en Arequipa en 1834, abogado, exsería el lugar en que él se hallase39. consejero legal de Meiggs, Gibbs y Dreyfus. Presidente provisorio del Perú y defensor tenaz de la integridad territorial de su país. Fue elegido por una junta de representantes de Limay conducida por el general Andrés Cáceres. En Cáceres, op. cit. y Callao en vista de la dimisión de Piérola el 12 de marzo detomo I, p. 151. 1881.36 41 Rafael Sotomayor es una de las grandes figuras de la guerra Toro Dávila Agustín: "Síntesis histórico militar de Chile" Ed.del Pacífico. Ejerció el cargo de Ministro de Guerra en Universitaria. Santiago, 1976, p. 324; Cáceres. op. cit. tomo I,Campaña. Fue el alma del ejército y el más eficiente factor de p. 23; López, op. cit. p. 120. 42su organización y de sus triunfos mientras desempeñó su cargo. Manuel Baquedano fue nombrado comandante en jefe delMurió de improviso en su tienda de campaña de Yaras el 20 de ejército después de la Campaña de Tacna, estuvo frente almayo de 1880. ejército chileno hasta marzo de 1881 que regresó a Chile donde37 José Francisco Vergara fue nombrado en reemplazo de se le recibió como a un héroe, con flores, bandas de música ySotomayor como Ministro de Guerra en Campaña. El nuevo calles repletas de gente. 43ministro preparó los elememtos para la campaña de Lima. Patricio Lynch, general en jefe del ejército de ocupación38 Encina, op. cit. tomo XXXIV, p. 14-15 durante tres años y medio. Fue apodado como "el mejor virrey39 Piérola tras la derrota de Miraflores se encaminó al interior. del Perú" por los extranjeros residentes en Lima. 44Allá expidió el 18 de enero de 1881, un decreto creando las Querejazu, op. cit. p. 635 y también Encina, op. cit. tomoJefaturas superiores militares y políticas del centro y del norte. XXXIV, p. 73. 13
  12. 12. Chorrillos el cual ratificó a García Calderón, de Miraflores había puesto fin al poder militarponiendo en vigencia la Constitución de 186045. de Perú. La desorganización de éste, lasPara hacer la paz se necesitaba un gobierno ambiciones de sus caudillos, la ausencia casifuerte, que fuera capaz de hacer aceptables los general del verdadero sentimiento desacrificios que la invasión imponía a la parte del patriotismo, han retardado el término de unapaís que había sufrido con la guerra. Esto podía situación anormal y ruinosa para ese país50. Eraconseguirlo Piérola, no García Calderón que peligroso dejar rehacerse al vencido, si no paraaparecía levantado en hombros del ejército el desenlace final de la guerra, para su duración,chileno, que viviría de su tolerancia en el recinto y no se necesitaba de mucha sagacidad parade sus armas. Este gobierno lejos de ser comprender que la paz se alejaría desde que sefavorable a la causas de Chile sólo le creó formaran nuevos núcleos de resistencia engrandes dificultades46 Arequipa, Puno, Junín, Cajamarca y otros. LosPiérola se ha instalado finalmente en Ayacucho extranjeros se dieron cuenta que la decisión deldonde también reúne un Congreso, en julio de gobierno chileno de ocupar sólo la costa,1881, quien lo declara Presidente de la dejando al Perú en dos fajas longitudinales, laRepública. Allí manifiesta que el nuevo marítima en poder del ejército chileno y elpresidente instalado en La Magdalena es un interior en el de los caudillos peruanos51,traidor47. Piérola y su lugarteniente, el coronel acarrearía una serie de inconvenientes yAndrés Cáceres48, siguen manteniendo en alto peligros. En el dominio marítimo selas armas para vengar los agravios de los comprendían las aduanas y las poblacioneschilenos. García Calderón por su parte costeras. Los derechos de entrada y salida a losemprende las negociaciones de paz con Chile, productos se percibían por funcionarios chilenosconstituyendo su preocupación fundamental la con oficina en el puerto, lo cual, aunque eradefensa diplomática y jurídica de la integridad muy favorable a Chile, pues privaba de recursosterritorial del Perú, esto es, paz sin cesión al enemigo, no era suficiente en el sentido de laterritorial. El gobierno chileno, ante ese dominación del país para obligarlo a suscribirplanteamiento, decide disolver el régimen de La una tratado, lo cual era extremadamente duroMagdalena, en noviembre de 1881, para el sentimiento nacional52.trasladándolo como prisionero a Quillota49. Las esperanzas engendradas por las promesas deIV. Campaña de la Sierra Hurlbut reavivaron el entusiasmo por resistir alLa campaña de la Sierra, como dijimos invasor. Cáceres con 5 mil hombres tenía suanteriormente, se desarrolló en forma casi cuartel general en Chosica, a un paso de Lima;simultánea con la campaña de Lima. La batalla Montero había organizado otro ejército en Cajamarca, y las fuerzas de Latorre en45 Arequipa, en vez de disolverse, se acrecentaron. Querejazu, op. cit. p. 637 y también Cáceres, op. cit. tomo I. Estos tres ejércitos, lejos uno del otro, aisladosp. 23.46 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 10. de la costa por las fuerzas chilenas, no47 Querejazu, op. cit. p. 638; Cáceres, op. cit tomo II, p. 16; constituían un peligro militar; aun cuandoToro, op. cit. p. 324. hubieran actuado juntos, no habrían podido48 Andrés A. Cáceres; nació en la ciudad de Ayacucho en 1833 cambiar el rumbo de la guerra. Así y todo,siguiendo posteriormente la carrera militar. Asistió a la batalla constituían una gran dificultad para firmar lade San Francisco, a la de Tarapacá, a la de Tacna y a la deMiraflores donde fue herido en un muslo. Producida la derrota, paz y un estímulo para la intervenciónCáceres se encamina a la Sierra, estando en abril de 1881 en extranjera. Nadie se atrevía a pactar la paz sinJauja. Allí se dedicó a continuar la resistencia contra los contar con el apoyo de los jefes del interior; estochilenos aprovechando las condiciones del terreno para iniciaruna guerra de guerrillas. Después de la guerra del Pacífico porque al retirarse el ejército chileno quedaba elgobernó al Perú entre 1886 y 1890. A Cáceres sucedió en elpoder el general Remigio Morales. Elegido nuevamenteCáceres presidente de la República gobernó de agosto de 1894a marzo de 1895, fecha en que fue derribado por Nicolás dePiérola. Cáceres desde entonces permaneció sucesivamente en 50 Barros Arana Diego: “Historia de la Guerra del Pacífico,Buenos Aires, Tacna y París. 1879-1881". Ed. Andrés Bello, Santiago, 1979, p. 503.49 51 Encina, op. cit, tomo XXXIV, p. 41. López, op. cit. p. 120-121. 52 Bulnes, op, cit. tomo III, p.86. 14
  13. 13. mandatario que la suscribiera a merced de inagotable»56 para sus ejércitos; con ellosellos53. organizaron partidas de montoneros57 con losDefinida la derrota en Miraflores, Cáceres inició cuales pretendieron extender su dominio hastala Resistencia. El historiador peruano Basadre los pueblos de la Sierra del departamento decaracteriza así estas luchas: «A lo largo de la Lima58; y, en segundo lugar, porque en Junín,campaña de la resistencia de la Sierra como se dijo, se encontraba el mineral de Cerroaparecieron no ya las milicias urbanas sino las de Pasco, grandioso venero de plata sobre el quemilicias aldeanas y rurales. Se inicia por las autoridades peruanas imponían cupos que lesCáceres una guerra de guerrillas que tiene permitían financiar los gastos bélicos.parecido con las guerrillas de nuestra época. El coronel Pedro Lagos, que mandabaCáceres hablaba el idioma de los indios, accidentalmente el ejército chileno de Lima,convivía con ellos, los conocía y supo hacer una envió, en los primeros días de abril de 1881,campaña que rompió con la ortodoxia militar de fuerzas de caballería contra esos montoneros.la época»54. Guarecidos en las cumbres de los cerros,El gobierno de Chile durante la campaña de la aquéllos se defendían arrojando desde las alturasSierra organiza varias expediciones para acabar donde se encontraban grandes cantidades decon la resistencia peruana. piedras sobre los soldados chilenos, para huir enIV. 1. Primera etapa de la expedición a Junín seguida. En todo caso, las tropas de caballeríaSituado en la altiplanicie central, en la gran los perseguían y lograban dispersarlos. Peroplataforma de 3 a 4 mil metros sobre el nivel del eran éxitos muy relativos; esto porque Piérola ymar, Junín era un gran centro agrícola, Cáceres59, que dominaban un númeroproductor de trigo, cebada y animales. importante de pueblos de la Sierra, no teníanAsimismo, era importante desde un punto de mayores problemas para ordenar la formaciónvista minero, puesto que allí se encontraba el de nuevas montoneras. Ante estas dificultades,mineral de plata Cerro de Pasco. En esa época, el coronel Lagos ordenó reforzar la presenciase calcula que su población alcanzaba a los 200 chilena en dicha región enviando una divisiónmil habitantes, de los cuales alrededor del 80 ó de 2 mil hombres que, bajo las órdenes del90 por ciento eran indios. Los habitantes de comandante Ambrosio Letelier, debíaJunín estaban sujetos a enfermedades tales como establecerse en Cerro de Pasco60. Este dictó unla fiebre tifoidea, la viruela, el pique o nigua, bando proclamando la ley marcial en Junín,que se introduce debajo de las uñas de los pies, Tarma y Jauja, dedicándose a imponery las verrugas malignas y mortales55. Como se contribuciones a los indígenas del lugar. Laverá, estas enfermedades afectarán actuación de Letelier fue tan mala que Lynch loindistintamente a los combatientes chilenos y mandó volver a Lima61.peruanos. IV. 1.1 Combate de Sangra62El departamento de Junín era el centro donde seformaban las guerrillas y se proveía de hombresy víveres a la resistencia peruana. Por lo mismo,era comprensible que las autoridades militares 56 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 19. 57 Según Cáceres, el ejército de Resistencia no fue nunca unchilenas aspiraran a imponer el dominio sobre ejército de "montoneros" como lo declararon los chilenos, sinoesa región. Los caudillos de la Sierra, y un ejército regular, improvisado y constituido en su mayoría deespecialmente Cáceres, harían grandes esfuerzos jefes y oficiales, concientes de su patriótica misión. En "Memorias", tomo II.op. cit. p. 128.para no perder esta base estratégica; en primer 58 Canta fue convertido en centro de las operaciones de esoslugar, porque los indios que allí vivían montoneros.constituían «un repuesto de sangre casi 59 Cáceres desde abril de 1881 fue nombrado por Piérola, como jefe militar y político del centro del Perú. 60 Barros Arana, op. cit. p. 515. 61 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 18 a 26. 62 Según los peruanos el verdadero nombre de la hacienda es53 Encina. op. cit. tomo XXXIII, p. 215. Sangrar. En: Cáceres, op. cit. tomo I, p. 163.54 Lecaros, Fernando: "La guerra con Chile en susdocumentos". Ed. Rickcontray, Lima 1983. p. 149.55 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 19. 15
  14. 14. Ante las reiteradas órdenes de Lynch63, dadas a Piérola, en diciembre de 1881, se había retiradoLetelier para que abandonara el departamento de de la Sierra dirigiéndose a Europa, siendo en eseJunín, éste envió un destacamento al mando de entonces Cáceres el jefe indiscutido del ejércitoJosé Luis Araneda para que protegiera su del centro. Este último continuaba en Chosica,marcha desde Cerro de Pasco hasta la capital64. inapreciable posición estratégica, por arrancarAl enterarse el coronel peruano Norberto Vento perpendicularmente a ella dos quebradas, una alque los chilenos estaban en Sangra los atacó norte, la de Canta, y otra al sur, que se proyectasorpresivamente el 26 de junio de 1881, con una en el valle de Lurín. Tales bifurcaciones poníanmontonera compuesta de 300 hombres. Sangra en peligro el cuartel general de la ocupaciónera una hacienda que pertenecía a la familia del chilena. En vez de mantenerse a la defensivacoronel Vento, la cual estaba encajonada entre Lynch, en enero de 1882, trazó su plan dealtos cerros, con una posición antimilitar porque ataque intentando coger a Cáceres entre dosel enemigo podía tomar la altura y dejar a los fuegos. El general Gana lo empujaría de frentechilenos en el bajo65. El combate duró 13 horas, desde Chosica y él le cortaría la retirada,quedando 17 muertos y 20 heridos, de 51 que avanzando desde Canta hacia el sur, por laconstituían las fuerzas chilenas. Poco después quebrada del mismo nombre. Pero la infanteríallegaban refuerzos ai capitán Araneda, ante lo no resistió los terrenos resbalosos por las lluviascual Vento hubo de retirarse, quedando los y Lynch tuvo que volver a Lima, encomendandochilenos dueños del campo. a Gana la expedición. Gana llegó a Tarma el 24Letelier volvió en julio a Lima. Lynch le de enero de 1882, la cual se rindió sin intentarreprochó de su conducta con las poblaciones, de resistencia ya que Cáceres se había retirado asu disciplina y de su moral. Se le hizo un Jauja. Gana se marchó a Jauja entonces y el 1 desumario donde se le obligó a devolver sumas de febrero, cansado de esta campaña emprendidadinero, se le privó de su empleo militar y se le contra su voluntad, delegó el mando en elenvió a prisión. Finalmente fue trasladado a coronel Del Canto y se volvió a Lima69. EsteChile66. La defensa de los chilenos en Sangra, organiza la persecución de Cáceres en dosrevela el temple de un ejército, como afirma grupos, uno lo manda personalmente y el otro seBulnes. «Cada vez que los chilenos en el Perú se lo confía al coronel Robles.encontraron al frente del enemigo no contaron el IV. 2.1. Combate de Pucaránúmero propio ni el ajeno. Creyeron que su El 4 de febrero de 1882, Del Canto arriba adeber era luchar hasta el sacrificio, cualesquiera Concepción y recibe noticias de que Cáceresfueran las condiciones de la refriega. Era un ocupa Huancayo. Al día siguiente lo ataca enprincipio escrito en el alma de cada soldado y Pucará. Cáceres, quien no ha sido informadooficial y al cual fueron fieles siempre en toda la oportunamente de los movimientos chilenos, escampaña...»67. cañoneado por la fusilería chilena debiendoIV. 2. Segunda etapa de la expedición retirarse. Del Canto retorna a Huancayo queEl presidente Santa María desde su convierte en su cuartel general70.advenimiento al gobierno, en septiembre de IV. 2.2. La Sierra y la división chilena1881, se propuso enviar expediciones ai interior A partir de marzo de 1882, los chilenos parapara obligar a las regiones centrales del Perú, subsistir en la Sierra debieron cobrar cupos a losque cada vez acentuaba más su rebeldía, a residentes del lugar, para costear con ellos lasolicitar la paz o al menos aceptarla68. ocupación. Esto se lo encargaban a las autoridades peruanas en cada municipio, las cuales rehuían la parte personal y la de sus63 Patricio Lynch había remplazado a Pedro Lagos como jefe amigos, descargándolas sobre los indígenas.de la ocupación chilena en Lima. Este cargo lo desempeñó Como debe suponerse, nadie quería pagar y losdesde mayo de 1881 hasta agosto de 1884.64 Cáceres, op. cit. tomo I, p. 163. chilenos debían cobrarlo por la fuerza. El indio65 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 26-28. amagado en su existencia se reunía a las66 Bulnes.op. cit. tomo III, p. 18 a 26.67 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 28.68 Bulnes, op. cit. tomo III p.87; Encina op. cit. tomo XXXIV , 69 Bulnes.op. cit. tomo III, p. 146.p.42; Toro, op. cit. p. 329. 70 Cáceres, op. cit. tomo I, p. 29. 16
  15. 15. montoneras. Los animales eran escondidos las fuerzas más al norte de Huancayo ya que lallevándoselos a grandes distancias y se negaron epidemia estaba localizada sólo allí76.a seguir pagando, resistiendo pasivamente al IV 2.3. Combate de la Concepciónprincipio y después con las armas en la mano. El caserío de la Concepción es una aldeaLas comunidades se armaron con mazas, hondas rodeada de cerros con frente al río de Jauja,y lanzas. En cada pueblo tenían una corneta en distante 20 kilómetros de Huancayo. En 1882observación que daba la alarma cuando se tenía 4 manzanas edificadas alrededor de unaacercaban los chilenos e instantáneamente plaza, con cuatro entradas, como la famosa decorrían a los cerros donde tenían acopios de Rancagua. Defendían la Concepción unapiedras que echaban a rodar en los senderos compañía compuesta de 77 hombres77. Estaestrechos, al paso de los chilenos. Esto compañía estaba mandada por el tenienteprovocaba muertes y acentuaba el odio entre Ignacio Carrera Pinto, de 31 a 32 años, siendoambos bandos71. sus subalternos Julio Montt, Luis Cruz y ArturoCáceres logró reorganizar en Ayacucho sus Pérez Canto, el mayor de 20 años. Carecía defuerzas disueltas por un ejército regular con las caballería. A Carrera se le había avisado de laarmas suministradas por Bolivia. La situación posibilidad de ser atacado, e hizo lo único quede los destacamentos chilenos se tornó podía, es decir, acuartelar a la tropa.peligrosa72 ya que el ejército de Cáceres era Aquel día, alrededor de las 3 de la tarde, lasregular, bien vestido, con buenos rifles y fuerzas del coronel Juan Gastó atacaron alcaballería. Su número se puede calcular entre 3 destacamento chileno acantonado en lay 4 mil hombres y lo seguían las comunidades Concepción, en número cinco veces superior alindígenas de la zona, que cooperaban en los de los chilenos78. El combate de la Concepción,combates solamente con el número73. que empezó a las 2,30 del 9 de julio y terminó aLa vida en las guarniciones se hizo muy pesada, las 9 AM del día siguiente, no tuvo testigosaparte del constante sobresalto, todo era chilenos porque todos perecieron. «Losrudimentario y sucio, cada cual suspiraba peruanos que pudieron dar información sobre él,porque esto acabara luego y volver, sino a la huyeron al saber la aproximación de nuestropatria, al menos a la costa. El ejército se aburría ejército y los pocos que quedaron fuerony desertaba huyendo en cualquier dirección, un fusilados en el furor de la venganza. Lo únicodía fueron 9 hombres, otro 3, otro la cifra más que se sabe es que todos murieron combatiendoalta, 43. En total fueron 10374, La división hasta el último instante, primero con armas dechilena, en julio de 1882, en la época del fuego, después con arma blanca; que rechazaronlevantamiento genera! de la Sierra, estaba las peticiones de rendición y que murieron condistribuida en dos números cuyos centros eran la fe del heroísmo y con el nombre de la PatriaHuancayo y Cerro de Pasco. Ellos se en los labios»79.encontraban faltos de víveres, de forrajes, de Cáceres que fue testigo de los hechos afirmó:leña y también de municiones75. «El enemigo siguió defendiéndose con inauditaCuando la epidemia de tifoidea estalló en fiereza hasta que oscureció, Ambos adversariosHuancayo, tuvieron que organizar camas dentro se mantuvieron en acecho toda la noche hasta elde las mismas casas de los poblados ya que no amanecer del 10 de julio; los guerrilleros leshabía hospital, ni camas, ni enfermeros; las dieron un furioso asalto, del cual no se salvó nimuertes y enfermedades llegaron a afectar al25% de las fuerzas expedicionarias. En unprincipio, Lynch pensó en desocupar totalmentela Sierra, pero posteriormente optó por trasladar 76 Encina, op. cit. tomo XXXIV, p. 45. 77 Los 77 hombres eran 66 hombres con 3 oficiales, más 8 soldados y un oficial convaleciente de tifus y 3 mujeres que seguían a sus esposos. Una de ellas estaba encinta y su hijo71 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 149. nació durante el combate. Las mujeres fueron arrastradas desde72 Encina, op. cit. tomo XXXIV, p. 45. el cuartel hasta la plaza y asesinadas incluso con el niño nacido73 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 154. durante la noche. En Bulnes, op cit. tomo III, p. 159.74 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 150. 78 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 158-159.75 Bulnes,op. cit.tomoIII,p. 154. 79 Bulnes, op. cit. tomo III. p. 159-160. 17
  16. 16. uno solo de los 77 hombres que componían el del norte, siendo la residencia oficial de éste ladestacamento enemigo»80. diminuta división de Cajamarca83.El recuerdo que se viene a la memoria al hablar Preocupado hondamente de la situación de sudel combate de la Concepción, como dice Patria, despachó una persona de toda suGonzalo Bulnes, «es la hecatombe de Iquique: confianza a Lima a averiguar si en realidad eligual espíritu de sacrificio; el recuerdo de la ministro chileno estaba dispuesto a suscribir laPatria alentando el último latido de sus paz, o si como lo afirmaba la creencia generalvalerosos corazones; el precepto de una no deseaba sino perpetuar la ocupación. Eseinflexible tradición de honor. En la rada de agente le transmitió la impresión que lasIquique y en la plaza de la Concepción se declaraciones del gobierno de Santiago en aquelescribió una ley de acero para las futuras sentido eran sinceras84.generaciones de chilenos. Lynch escribió En vista de esto, el 31 de agosto de 1882,refiriéndose a este combate: «Inútil sería que me Iglesias proclamó la necesidad de suscribir ladetuviese a apreciar la conducta de estos paz que Chile exigía como el único medio devalientes soldados. Como los tripulantes de la devolver la autonomía al Perú y de alejar de susEsmeralda, llenaron sus deberes de patriotismo campos y ciudades el azote de la invasión. Estohasta el sacrificio, sin que veinte horas de es lo que se ha denominado el «grito deprueba, de trabajo, de dolor y de lenta agonía los Montan», por el nombre de la propiedad rural enanimaran81 a la más remota esperanza de que lo suscribió. «Contiene ese escrito frases delvictoria» . más alto relieve patriótico; condena a losDel Canto le escribía a Lynch el 19 de julio partidos limeños que sustituían la intriga a la«Para suplir la absoluta escasez de forraje se guerra; declara que ésta quedó concluida en lasestá dando a la caballada y muías los techos de líneas de Chorrillos; censura la política depaja de las casas, y la poca madera de ellas sólo engaño permanente de sus malos gobiernos, ysirve como combustible para el rancho de la proclama a su Patria que vale más la libertad, sutropa. Todo el ejército está a pampa rasa y autonomía, que un pedazo del territorio quesufriendo los rigores de la lluvia y de la nieve. estaba irremisiblemente perdido»85.El combate que tenemos a diario no es contra Cuando Iglesias lanzó el manifiesto de Montan,enemigos, sino contra los elementos, que nos la anarquía devoraba al país. Existían dosasedian bajo todos los aspectos». La división gobiernos, el de Arequipa con Montero, quienregresó a Lima el 31 de julio. Las deserciones vacilante no se resolvía a continuar la guerraalcanzaban casi al 20% de su efectivo. Cáceres enérgicamente con las fuerzas y recursos conquedaba al frente de un ejército regular, Junín que contaba; y el de Cajamarca, con Iglesias,libre de 82chilenos y la población indígena que había alzado la bandera de la pazsublevada . desconociendo el gobierno de Montero86.IV. 3. Miguel Iglesias Iglesias sustrajo de la autoridad de Montero laDespués de la batalla de Chorrillos, el general parte del país sometida a su jurisdicción, la cualIglesias se había mantenido apartado de la abarcaba los departamentos de Piura,política peruana, mientras el gobierno de Cajamarca, Amazonas, Loreto, Lambayeque,Washington ofrecía arrancar a Chile un tratado Libertad y Anchachs, o sea, una tercera parte delde paz sin cesión de territorio, y a pesar de que Perú. Otra sección considerable la ocupabanunca creyó en Hurlbut, se mantuvo a la Cáceres con su ejército y ejercía en ella elexpectativa para no contrariar esta posibilidad gobierno absoluto, decretaba e imponíaremota. En febrero de 1882, Montero solicitó su contribuciones, creaba tribunales, vendía bienescooperación y le dio el cargo de jefe del ejército del Estado, y lo mismo hacía Carrillo en 83 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 186-187 y también Encina, op. cit. tomo XXXIV, p. 57. 84 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 188 y también Encina op. cit.80 Cáceres, op. cit. tomo II, p. 70. tomo XXXIV, p. 58.81 Bulnes, op. cit. Tomo III, p. 161-162. 85 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 188.82 Encina, op. cit. tomo XXXIV, p. 47. 86 Cáceres, op. cit. tomo II, p. 74. 18
  17. 17. Arequipa, el que tenía bajo su dominio la IV. 4. Tercera etapa de la expedición; Campañacampaña suburbana y el departamento de Puno. de HuamachucoEl resto del país, la zona más valiosa, la Cáceres que era el centro impulsor y directivoocupaba Chile87. de las montoneras había permanecido en elDespués de Montan, Iglesias convocó a una departamento de Junín, a la mira de Lima, desdeAsamblea en Cajamarca, a fines de 1882, que la división de Del Canto abandonó la Sierra,Discurrió sobre la necesidad de suscribir la paz. en julio de 1882. Sus proclamas explicando laDeslindó su situación respecto de los partidos retirada de los chilenos como una fuga; supolíticos, dando a su actitud el carácter sorpresa en la Concepción, habían levantado laimpersonal y patriótico que constituye su honor. esperanza y en Lima se había intensificado elLa Asamblea le confirió el cargo de «Presidente entusiasmo92.Regenerador». Uno de los actos más Santa María consideró ineludible destruir aimportantes de esa corporación fue la Cáceres, por ser el centro de resistencia másdeclaración de que los montoneros estaban fuera activo contra la paz. El proyecto era atacarlo porde la ley, equiparándolos a bandidos, diversas divisiones que maniobrarían de manerasometiéndolos al rigor de la justicia militar a de encerrarlo en un cerco. Era un planellos y a sus bienes, en la misma forma y con sumamente difícil en un territorio tan vasto y tanmayor dureza que la empleada por el Cuartel accidentado como es la Sierra. El generalGeneral chileno88. Gorostiaga le obstruiría el camino del norte,IV. 3.1. Reacción contra el convenio preliminar cerrándole el paso a Cajamarca y otra divisiónde paz lo empujaría desde el sur. Cáceres no habíaEn octubre de 1882, el presidente Santa María pensado en retroceder sino al contrario, enconsideró por primera vez la posibilidad de continuar su marcha a Cajamarca, puesto que suentenderse con Iglesias. Se encomendó a Jovino intención era aniquilar a Iglesias antes queNovoa89 comenzar las conversaciones con alcanzara a ser auxiliado por las fuerzasIglesias, que llevarían a un convenio preliminar chilenas93.de paz. Este fue recibido con grandes protestas IV. 4.1. Detalles de las marchas de los chilenosde indignación en Arequipa y en el campamento El ejército salió de Lima para Tarma en mayode Cáceres. Se le creyó una maquinación de de 1883, con 700 hombres; a su paso, losChile, para que éste pudiera decir que habiendo pueblos fingían una adhesión por la causa de lados presidentes en Perú, no tenía con quien paz que no sentían. Al revés, todos simpatizabantratar. El Congreso de Arequipa ratificó la de corazón con el caudillo peruano, lo que noelección de García Calderón como presidente y les impedía recibir a los chilenos con aplausos yse pronunció por la continuación de la guerra, flores. La alimentación era escasa y mala, susin tregua ni descanso90(90). almuerzo y comida era un pedazo de carne dura,Si Iglesias hubiera estado a su alcance, el pueblo de animal serrano, asado en palos, sin ningúnlo habría destrozado. Los civilistas eran los que condimento. Las duras marchas rompían lasmás gritaban. Por su parte, Cáceres lo llamó botas de la infantería. Como no tenían mudas detraidor y cobarde, Montero borró su nombre del uniformes, su aspecto era de una tropa casiescalafón militar y García Calderón aseguró que andrajosa94.estaba haciendo negocio con Chile91. IV. 4.2. Batalla de Huamachuco Gorostiaga llegó a Huamachuco el 5 de julio de 1883. Este era un pueblo de 8.000 habitantes,87 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 189. ubicado en los márgenes del río Grande, en el88 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 193. departamento de Libertad.89 Jovino Novoa: abogado y diputado chileno. Ministro degobierno en Lima, quien tuvo un importante participación en lasolución de la Guerra del Pacifico y en la redacción final deltratado de Ancón. Posteriormente a la firma de éste, continuócomo Ministro de gobierno en Lima durante los gobiernos de 92 Bulnes, op. cit. tomo MI, p. 232.Iglesias y de Cáceres. 93 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 233 y también Encina op. cit.90 Bulnes, op. cit. tomo III. p. 228. tomo XXXIV, p. 66.91 Cáceres, op.clt. tomo I, p. 33. 94 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 251 y 252 19
  18. 18. El 10 de julio, a las 2.30 de la tarde, se anunció en el primer aniversario de la hecatombe de lael avance del enemigo. Las fuerzas de uno y Concepción. Para unos, su recuerdo avivaba elotro eran desiguales. Las de Cáceres, 3.800 entusiasmo; en los otros, el deseo de vengar esehombres; los chilenos, 1.500 a 1.60095. Los jefes sacrificio cruento102.y oficiales peruanos pelearon con extraordinaria V. El pueblo chileno y la pazbravura y casi en su totalidad quedaron en el Con la caída de Blaine, desapareció para el Perúcampo de batalla. Por el lado chileno, jefes, la última esperanza de modificaroficiales y soldados entraron en combate con la fundamentalmente las condiciones de paz queconciencia que sólo un supremo esfuerzo podía Chile exigía. Desde ese momento la resistenciacompensar la inferioridad numérica y con era un sacrificio inútil. Del exterior nada podíaconfianza ciega en el triunfo96. esperarse: la doctrina Monroe vedaba laAl término de la batalla, Cáceres debió su intervención a los países europeos, la Argentinasalvación al mal estado de las bestias chilenas, había zanjado su disputa de límites con Chile; elcomo el mismo afirmó: «Completamente solo Brasil persistía en su neutralidad benévola parame abrí paso entre el enemigo y pude alejarme Chile; y en los Estados Unidos, el presidenterápidamente gracias a la agilidad de mi caballo Arthur había formulado con claridad su nueva(el «Elegante»)97. Dos días después lanzaba una política, contraria a la intervenciónproclama en que desaforaba su odio contra compulsiva103.Iglesias a quien llamaba el «traidor del norte». Júntese a ello el deseo vehemente de no perderA los chilenos casi no los mencionaba. De ahí se los frutos de la penosa campaña solucionada enmarchó hacia el sur98. Huamachuco. Los caudillos podían volver aQuedaron en el campo de batalla alrededor de levantarse; Cáceres a rehacer sus fuerzas; elmil cadáveres enemigos. Este elevado número Perú a confiar de nuevo en la victoria. Y sicomprende más de 200 desertores chilenos que alguna de esas cosas ocurría, aquellasmilitaban en las filas de Cáceres y que fueron expediciones a la Sierra que habían costadofusilados después de la batalla. Esta extrema tantos sacrificios habrían sido estériles. Ladureza, tan extraña al carácter chileno, fue la página de Huamachuco se habría escrito en laconsecuencia del asesinato de los heridos y de arena si no se firmaba cuanto antes un tratadolas mujeres en la Concepción y del fusilamiento con Iglesias104.de todos los soldados que caían en poder del V. 1. Resistencias chilenas y peruanas al tratadoenemigo99. Sin embargo, habría sido más digno, de pazcomo afirma Gonzalo Bulnes, «que el vencedor El presidente Santa María había pactado con elhubiese realzado su gloria con la piedad, y que general Iglesias sin consultar al Congreso ni a laconsiderase a los hijos del Perú que morían por opinión pública, sabiendo que éstos loél acreedores al respeto que inspira el noble consideraban sin base alguna en la opiniónanhelo de expulsar al invasor»100. pública peruana. Vicuña Mackenna quienEl combate de Huamachuco tuvo gran combatía ásperamente el convenio de paz conimportancia política. Afianzó el gobierno de Iglesias se había colocado a la cabeza de laIglesias y la paz101. Si Gorostiaga hubiera sido campaña por la desocupación de Lima. Opinabavencido, el Perú habría enzalsado a Cáceres y la que el ejército chileno debía volverse y dejarobra diplomática chilena habría caído con que los caudillos peruanos se destruyeran unos aestrépito. La batalla de Huamachuco tuvo lugar otros. El cansancio de la guerra en Chile era general. A la opinión pública, al Congreso y al95 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 255 y también Encina, op. cit. ejército les era antipática la campaña de latomo XXXIV p. 69. Sierra, sin brillo, sin alicientes de ninguna96 Encina, op. cit. tomo XXXIV, p. 71. especie105. Fue menester la enorme autoridad97 Cáceres, op. cit. tomo II, p. 117.98 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 258.99 Encina, op. cit. tomo XXXIV, p. 72-73 y también Bulnes,op. cit. tomo III, p. 258 102 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 236.100 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 258. 103 Encina, op. cit. tomo XXXIV, p. 55.101 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 259 y también Cáceres, op. cit. 104 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 261.tomo II, p.134. 105 Encina, op. cit. tomo XXXIV, p. 74. 20
  19. 19. que aún tenía Santa María para imponer la Todo parecía arreglado, pero faltaba quesolución sensata de la guerra106. Cáceres reconociera el tratado de Ancón.En el Perú, por otra parte, Montero y Cáceres Mientras no lo efectuara, existía el riesgo que enamenazaron a Iglesias con fusilarlo donde lo la hora de la desocupación, al volver la espaldaencontraran si firmaba el tratado. Además, el último soldado chileno, derribase a Iglesias,Iglesias tropezaba no sólo con la violenta desconociera lo hecho y la situación volviera aloposición de los caudillos rivales, sino también pie en que se encontraba antes del grito decon la inercia y el egoísmo de las poblaciones. Montan. Todo era de temer en esos momentosNadie quería enrolarse en sus filas por temor a en el Perú, ya que el pueblo peruano eralas represalias. En Lima la paz seguía enemigo de Iglesias y en cambio la popularidadtropezando con la violenta oposición de de Cáceres aumentaba de día en día. Secivilistas y caceristas, y con el cuerpo admiraba su tenacidad. Iglesias llegó adiplomático que no lo tomaban en serio. considerarse perdido. Vio su caída inevitableSin mediar negociación alguna, Piérola, cuyo cuando el ejército chileno se retirase111.odio contra Montero y Cáceres era quizás más Sin embargo, para derribar a Iglesias, como lofrenético que contra Iglesias y aún que contra afirma Encina, Cáceres «necesitaba deshacerseChile, resolvió cargar los dados por una de los chilenos y el único medio de alejarlos deldefinición. Comprendió que Iglesias, patriota y país era el reconocimiento del tratado»112.acorralado, y desprovisto de ambiciones, Finalmente, Cáceres reconoció el Tratado. Elquedaría sepultado políticamente al día mismo explica su decisión: «Tras unasiguiente de la firma del tratado. Y que si angustiosa pugna interior, me decidí a aceptar elIglesias no lo firmaba, tarde o temprano tendría pacto de Ancón como un hecho consumado,que firmarlo alguien, pues la ocupación chilena pero no así al gobierno firmante, impuesto por Chile. El gobierno del general Iglesias erano iba a poder continuar indefinidamente. En repudiado por la mayoría de los pueblos de laseptiembre de 1883, desde Europa donde se República. Era el clamor de la patriaencontraba, ordenó a su segundo en Lima, mutilada»113.Antonio Arenas, apoyar a Iglesias y altratado107. La necesidad de afianzar el tratado de Ancón yEsto decidió a los Estados Unidos, quien de obligar a Bolivia a firmar la paz, hizo forzosareconoció a Iglesias. El 22 de octubre de 1883 una expedición a Arequipa a finales de octubrese firmaba finalmente el tratado, en el pequeño de 1883, donde continuaba Montero. Este sepuerto de Ancón108. Al día siguiente, Lynch rindió, sin combatir, ante las fuerzas chilenassalió de Lima con el ejército y se estableció en comandadas por el coronel Velásquez, huyendolos pueblos vecinos. Había entrado a Lima Montero a Bolivia. Arequipa estuvo ocupadavencedor y salía vencedor. Había necesitado una por las fuerzas chilenas hasta agosto de 1884,mano de hierro para hacer del ejército un cuando el tratado de paz con el Perú estabainstrumento sano, eficiente, sin enervamiento de ratificado en los dos países y el de Boliviaclima ni de costumbres109. aprobado por Campero114.Su lugar lo ocupó el general Iglesias. Iglesias VI. Reflexiones sobre las razones del triunfoera un hombre de bien, echó a la hoguera para chileno en la guerrasalvar a su Patria todo lo que tenía: su hijo, su Ricardo Palma, célebre cronista políticopatronímico, su tranquilidad. Soportó la peruano, en una carta que le envía a Piérola,calumnia: fue injuriado por sus enemigos, en dice: «en mi concepto, la causa principal delnombre de un patriotismo mentido110. gran desastre de la guerra está en que la mayoría del Perú lo forma una raza abyecta y degradada: el indio no tiene el sentimiento de la patria; es106 lbid.107 Barros, op. cit. p. 430 y también Encina, op. cit. tomoXXXIV. p.75. 111 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 318-319.108 Barros, op. cit. p. 430. 112 Encina, op. cit. tomo XXXIV, p. 98.109 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 279. 113 Cáceres, op. cit. tomo II, p.143. 114110 Bulnes, op. cit. tomo III, p. 280. Encina, op. cit. tomo XXXIV p. 86. 21

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