Anuario N° 23 [ Año 2009]

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Presentación (Pág. 3)

Estilo de Vida en el ejército de Chile durante el siglo XVII
Dr. Eduardo Vargas Cariola (Pág. 6)

De la Protesta Salarial a la Deliberación
Política: Motines Militares en Chile, 1823 - 1830
Cristián Ramírez Rodríguez (Pág. 28)

Las reformas militares del reformado Gustavo Adolfo
GDD. Waldo Zauritz Sepúlveda (Pág. 72)

Chilenos: Civiles y Militares en la Independencia de Cuba
GDD. Roberto Arancibia Clavel (Pág. 86)

Lázaro Nicolás Carnot
GDB. Raúl Contreras Ficher (Pág. 104)

Fotografías del Recuerdo (Pág. 113)

Relación nominal de quienes aparecen en la fotografía (Pág. 114)

Fotografía de la oficialidad del Regimiento "Esmeralda" 7º de línea, después de la batalla de Tacna (Pág. 115)

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Anuario N° 23 [ Año 2009]

  1. 1. ________________________________________________________________________________ Militar de Chile. Tras el incendio del año 2000, se realizó un profundo trabajo de restauración en el edificio, el cuál culmina con la reinauguración del Museo el año 2003. El 25 de octubre de 1990, el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional.NUESTRA PORTADA.La imagen de nuestra portada correspondeal frontis del Museo Histórico y Militar deChile, el cuál desde el año 2008 alberganuestra nueva sede. Originalmente eledificio fue pensado para instalar laEscuela Militar Comenzó a construirse en1887, durante el gobierno de ManuelBalmaceda, eligiéndose como su ubicaciónla antigua plaza Muñoz Gamero. El diseñodel edificio es obra del arquitecto francésHenry Víctor Villeneuve, quién tomó encuenta las características propias delterritorio chileno y de los estilos de lasedificaciones francesas de la época,brindándole así un estilo historicistaecléctico de orientación neo-manierista.Como Escuela Militar, el edificio comenzó afuncionar en 1901. En 1958 pasó afuncionar como acuartelamiento delcontingente para el Servicio MilitarObligatorio. Desde 1967 hasta 1995funcionó en estas instalaciones la Escuelade Suboficiales del Ejército, y en 1997comienza a funcionar el Museo Histórico y REVISTA ANUARIO. La Revista Anuario es el órgano oficial de difusión de la Academia de Historia Militar, la cuál fue creada el 09 de Agosto de 1977 como una corporación de derecho privado sin fines de lucro, cuya finalidad es investigar y difundir la historia militar, con énfasis en la de Chile y su Ejército. Las opiniones contenidas en los artículos que se exponen en el presente Anuario son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente el pensamiento de la Academia de Historia Militar. La reproducción total y parcial de cualquiera de los artículos contenidos en la presente edición, sin la expresa autorización de la Academia, está prohibida 2
  2. 2. ________________________________________________________________________________RESENTACIÓN en un referente obligado para otros historiadores que han publicado sobre elEl volumen Nº 23 de nuestra revista Ejército de Chile de los siglos XVI, XVII,“Anuario” obedece a una nueva XVIII, en atención a la fiabilidad de losorganización en sus contenidos. En efecto, testimonios en ella incorporados. En elel Directorio de la Academia de Historia artículo que presentamos “Estilo de vida enMilitar, decidió como parte de su Política el Ejército de Chile durante el siglo XVII”, seEditorial, dividir la revista en cinco da cuenta de diversos aspectos quesecciones, a saber: en una primera parte, conformaban el día a día de los soldados,incluir temas relacionados con la historia tales como la vivienda, el vestuario, lamilitar de Chile y su Ejército; en una alimentación, el juego, la camaradería y lasegunda sección incorporar trabajos de la religiosidad, en una síntesis que noshistoria militar universal; la tercera sección informa de las precarias condiciones dees específica para estudios sobre la historia vida en que desarrollaban sus actividadesmilitar de América; la cuarta parte está quienes estaban llamados a proteger ladedicada a difundir biografías de incipiente sociedad chilena, que dependíapersonalidades del ámbito castrense, sin de ellos para su instalación y supervivencia.limitación de nacionalidades; finalmente se Llama la atención comprobar que ante lasdispuso que la quinta sección incluya difíciles circunstancias del lejanofotografías o testimonios que resalten asentamiento militar, muchas veces losgráficamente aspectos de especial valor mismos soldados debieron cumplirpara investigadores y estudiosos de la funciones de sastres, zapateros,historia militar. agricultores o constructores, para paliar las carencias que la Corona era incapaz deEn cumplimiento a esa orientación, en el satisfacer. Ese “estilo de vida” marcaría supresente número se incorporan propia impronta a lo largo de la colonia,interesantes estudios desarrollados por traspasándose luego al ejército republicanointegrantes de nuestra Academia, como con sus valores y defectos, encontrando entambién por colaboradores externos, dando esas raíces, muchos antecedentes queinicio así a la nueva estructura que tendrá facilitan la comprensión del carácter della revista Anuario. soldado chileno de los siglos XIX y XX.El historiador Juan Eduardo Vargas Cariola, El segundo artículo de la presente ediciónrealizó profundas investigaciones en los “De la protesta salarial a la deliberaciónarchivos chilenos y españoles como parte política: motines militares en Chile 1823 –de su trabajo de tesis doctoral que realizó 1830” del autor Cristián Ramírezen la Universidad de Sevilla. Parte de ese Rodríguez, es el trabajo premiado con eltrabajo ha sido desglosado y publicado en primer lugar del Concurso Histórico pararevistas especializadas chilenas, pero el estudiantes universitarios que realizamos elque aquí presentamos se extrajo del año 2008. Dicho ensayo contó con lanúmero 198 de la Revista de Indias, unanimidad de los votos de los jurados,publicada en Madrid en 1993, por lo que debido a su sorprendente enfoque,constituye una versión inédita en nuestro respaldado por una completa bibliografía enpaís. La información contenida en la tesis la que incluye fuentes norteamericanas edel doctor Vargas Cariola se ha convertido inglesas comúnmente desconocidas en 3
  3. 3. ________________________________________________________________________________nuestro país. Cristián Ramírez realiza un Zauritz Sepúlveda en el marco delrecuento de los motines y cuartelazos de la programa del magíster en historia militar yépoca, planteándose dos interrogantes pensamiento estratégico dictado por labásicas: ¿a qué motivaciones respondían?, Academia de Guerra del Ejército. En el¿hasta qué punto los militares se politizaron estudio que lleva por título “Las reformascon las disputas de poder propias de la militares del reformado Gustavo Adolfo”, elépoca? En el desarrollo contextualizado del autor señala pormenorizadamente lostema, va demostrando que un factor común cambios que introdujo el rey sueco en laal descontento militar fue la precaria forma de hacer la guerra, los que secondición en que se mantenía a los convertirán en el nuevo modelo de lossoldados, quienes al sentirse los actores ejércitos europeos del siglo XVII, en unprincipales del proceso independentista, se momento de gran evolución del arte militar,autoapreciaban mal recompensados por la al punto que la época se ha identificadoincipiente sociedad republicana, lo que en como la de la “revolución militar” por lael devenir de la década los impulsó a trascendencia de los cambios introducidosdeliberar en asuntos propios de la política en el campo táctico – estratégico,en la esperanza de mejorar su condición. tecnológico y organizativo, cuyos principios“Un ejército disconforme con su precaria básicos se mantienen hasta la actualidad.situación económica se constituía en unfactor potencialmente desestabilizador en la El estudio del general de división Robertoya frágil estabilidad política de la época, Arancibia Clavel, cubre la secciónsiempre dispuesto a seguir al oficial que destinada a la historia militar del continenteprometiera satisfacer sus mínimos americano. “Chilenos: civiles y militares enrequerimientos económicos”, afirma el la Independencia de Cuba” es la expresiónautor, a lo que agrega: “El paso de ser los de una novedosa investigación que daprotagonistas más relevantes en la cuenta de la participación de por lo menosconsecución de la Independencia política quince compatriotas que impulsados pordel país a estar sometidos a las directrices ideales libertarios o por simple espíritu dedel gobierno civil, fue sin duda un golpe aventura, participaron como combatientespara muchos militares de la época. El en el proceso de independencia de Cuba.nuevo escenario basado en el principio de El tema, bastante desconocido, seobediencia y no deliberación política al encuentra ampliamente documentado y dainterior de los cuarteles, se forjó con cuenta del destacado desempeño de esosdetenciones y retrocesos, solo chilenos, muchos de los cuales murieron enconsolidándose en la segunda mitad del combate o consumidos por enfermedadessiglo XIX.” Sin duda, el trabajo de Cristián tropicales para las cuales sus organismosRamírez contiene un enfoque novedoso no estaban preparados y rescata, para elsobre una realidad cuya especificidad conocimiento público nacional, los nombresnormalmente es eludida por los principales y actuaciones de esos personajes quehistoriadores del periodo, lo que le agrega incluso son recordados en monumentos yméritos al esfuerzo de este joven autor. placas conmemorativas de la isla.En la sección dedicada a la historia militar En la sección de biografías, se ha incluidouniversal, se incluye una monografía un aporte realizado por el general derealizada por el general de división Waldo brigada Raúl Contreras Fischer sobre 4
  4. 4. ________________________________________________________________________________Lázaro Carnot, el ingeniero, matemático y La discusión queda planteada.político que se destacó en la organizacióndel apoyo logístico y estructural de la WALDO ZAURITZ SEPÚLVEDA.nación francesa cuando ésta se vio Mag. H. M. y P. E.amenazada por las monarquías europeas Presidente de la Academia de Historiaque trataron de revertir el proceso Militar.revolucionario que se consolidaríadefinitivamente en el actuar de NapoleónBonaparte. Las múltiples facetas de lapersonalidad de Carnot, ilustradas por elautor, dan cuenta de los esfuerzos de unhombre excepcional que activó lospotenciales del país en beneficio delesfuerzo bélico, anticipándose a losconceptos posteriores de la “nación enarmas” y “movilización nacional.”Finalmente en la sección de fotografías, seha considerado un testimonio para ladiscusión de los estudiosos. En efecto, enla fotografía elegida, donada a estaAcademia por Enrique Robles Diez, y quetambién se expone en el Museo Militar,aparecen los oficiales del regimiento“Esmeralda”, 7º de línea, después de labatalla de Tacna. Sin embargo,curiosamente hay oficiales que noaparecen en la foto, pero que sí constan enla lista de Revista de Comisario. Del mismomodo, en dicha fotografía aparecenoficiales que no constan en las yamencionadas listas. 5
  5. 5. ________________________________________________________________________________ ESTILO DE VIDA EN EL EJÉRCITO DE CHILE DURANTE EL SIGLO XVII. INTRODUCCIÓN.Dr. Juan Eduardo Vargas Cariola. Los estudios más recientes sobre el mundo militar durante el siglo XVII —como los de Geoffrey Parker1 y André Corvisier2 por ejemplo— se han orientado a dilucidar, entre El señor Juan Eduardo Vargas otros, temas tales como la movilización, el Cariola posee el título de Profesor de Historia, Geografía y problema del mantenimiento, los recursos Educación Cívica; los Grados financieros y el estilo de vida en los ejércitos Académicos de Licenciado en de dicha época. En cuanto a este último las Historia de la pontificia investigaciones citadas ofrecen interesantes Universidad Católica de Chile, y aproximaciones y sugerentes planteamientos de Doctor en Historia, otorgado sobre aspectos tales como la vivienda de los por la Universidad de Sevilla, soldados, su vestido, alimentación, España. enfermedades, delitos, camaradería y religiosidad. Ha ejercido la docencia en las Universidades de Chile y Católica En el caso de Chile, es poco lo que se sabe de Chile, desde 1971 hasta la fecha e integra la Comisión de sobre el estilo de vida en el ejército de la Admisión al programa de Frontera. Más aún, diríamos que es un tema Doctorado en Historia y es no abordado por la investigación, lo que miembro del Consejo de la posiblemente se deba a que no se cuenta Facultad de Historia, Geografía y con las fuentes más fundamentales que Ciencia Política de la Pontificia podrían haber proporcionado datos sobre el Universidad Católica de Chile. Es particular. En este sentido, hay que autor de numerosos artículos y mencionar que las hojas de vida, en las que libros, entre los que destacan: se anotaban la edad de los soldados, sus “Los Austrias y el Ejército de señas físicas, origen, faltas a la disciplina, Chile” y “O’higgins y las ideas de delitos y carrera militar, no se encuentran en libertad, patria y Dios.” nuestros archivos ni en los archivos Actualmente se desempeña como españoles. Que tampoco hay rastros de la Jefe del Departamento de Historia documentación del hospital de Concepción de Chile y América en la que, entre otras cosas, podría haber ofrecido Pontificia Universidad Católica de noticias sobre las causas más frecuentes de Chile, es miembro de número de enfermedades y muertes de los militares. Y la Academia Chilena de la Historia y miembro SIGLA UTILIZADA: correspondiente de la Real AGI: Archivo General de Indias, Sevilla. Academia de la Historia de 1 GEOFFREY Parker, El ejército de Flandes y el camino España. español 1657-1659. Madrid. Biblioteca de la Revista de Occidente, 1976. 2 André CORVISSIER, Les control de troupes de lAncien Régime. 2 vols. París. Ministere des Armees. Service Historique, 1968. También Armées et societes en Europe de Í494 a 1789. Presses Universitares de France. Vendóme, 1976; y Sources et methodes de lhistoire social et psicologique de larmée françois au XVII siècle. S/p.de i. 6
  6. 6. ________________________________________________________________________________que lo mismo ocurre con los testamentos de ejército que se amotinaron a comienzos delestos últimos que, con todas las limitaciones siglo XVIII.3que se quieran, deberían haberproporcionado luces sobre sus edades, Teniendo en cuenta las limitacionesorígenes, matrimonios y bienes. indicadas, resulta necesario advertir que las afirmaciones y sugerencias que se formulanSin esas fuentes, el investigador que intenta en este artículo deben considerarse tan sóloreconstruir el estilo de vida de los militares no como una aproximación al estilo de vida detiene más remedio que aprovechar los datos los militares en la Frontera, a la espera queque se encuentran en los cronistas, en los nuevas investigaciones proporcionen otrosinformes sobre el ejército que los antecedentes que posibiliten reconstruir unagobernadores y la real audiencia dirigían visión más definitiva sobre este tema.regularmente al monarca, en los informesque prepararon los visitadores —después de 1. LA VIVIENDA.concluir sus comisiones en Concepción— y, A lo largo del siglo XVII, el número depor último, en las causas que los tribunales soldados del ejército de Chile experimentómilitares seguían a los miembros del ejército. significativas variaciones. Así en 1605, seEn todo caso, conviene precisar que las contabilizaban 2.199 plazas, descendiendo afuentes indicadas no proporcionan gran 1.200 en 1616. Desde entonces y hasta elcantidad de material. Los cronistas, por alzamiento de 1655, su número fluctuó entreejemplo —en particular González de Nájera, los 1.500 y los 1.700 hombres, para subir aPineda y Bascuñán, el padre Rosales y poco más de los dos mil a comienzos de laJerónimo de Quiroga— centran sus década de 1660. A partir de la siguiente, lasnarraciones en cuestiones muy distintas al plazas del ejército descenderán a lo queestilo de vida en el ejército, no siendo parecen sus niveles históricos, esto es, deabundantes —aunque sí valiosas— sus 1.500 a 1.700 soldados, para bajar a tan sólodescripciones sobre este último. Los 960 hombres en los últimos años del siglo.4gobernadores y la real audiencia, por suparte, cuando se refieren a esa fuerza, se Las cantidades de soldados indicadas seocupan de otra clase de problemas, y sólo al distribuían entre los dos presidios, instaladospasar mencionan asuntos relacionados con en las ciudades de Concepción y Chillan, losdicho tema. Los informes de los visitadores, a dos tercios y los fuertes que en un númerosu turno, que debieran ser una fuente de que varió a lo largo del siglo, había en lagran utilidad son poco aprovechables. Hay Frontera.5 En 1633, servían 172 hombres enque apuntar al respecto que sólo se conocenantecedentes —bastante incompletos, por lodemás— de una de las cinco visitas que, a lo 3 El juicio, que se inició en el mes de enero de 1703, puedemenos, se realizaron al ejército durante el utilizarse como fuente para los últimos años de la centuriasiglo XVII. Por último agreguemos que anterior. En primer lugar, porque no hay mayoresprácticamente no se conserva la diferencias entre el ejército de fines del siglo XVII y de comienzos del XVIII, v, en segundo término porque la causadocumentación de las causas militares del motín —esto es el malestar de los soldados por noincoadas durante dicha centuria, y que la recibir sus pagos regularmente— se generó en la últimaúnica aprovechable corresponde al juicio que década del siglo XVII. 4se inició en contra de los miembros del Juan Eduardo VARGAS CARIOLA, El ejército de Chile en el siglo XVII. Sevilla. Tesis doctoral (inédita). Universidad de Sevilla, 1981, págs. 189 y ss. 5 Sobre las ubicaciones y traza de esos emplazamientos defensivos puede verse la obra de Gabriel GUARDA, Flandes 7
  7. 7. ________________________________________________________________________________los presidios, esto es, el 11,51 % del total de cerrando la circunferencia o espacio delsoldados que tenía el ejército entonces, 181 trazado sitio. Los cuales palos vienen a ser(el 12,11 %) se encontraban instalados en las murallas de los fuertes, con otros máscinco fuertes6 y los demás, que en total delgados atravesados, que van abrazandollegaba a 1.141 soldados {76,37 %) servían por la parte de dentro los plantados, a queen los dos tercios.7 Las cantidades llaman cintas, porque ciñen a los otrosapuntadas, corno se dijo, variaron a lo largo divididos en cuanto su altura en convenientesdel siglo. Así y todo, da la impresión que los distancias, bien atados con ellos con látigos oporcentajes se mantuvieron en cifras correas de cuero crudío de vaca, que son lasparecidas, por lo que podría afirmarse que comunes sogas de aquella tierra. Tienenalrededor del 25 % de los soldados se algunos destos fuertes por la parte de dentrodistribuyeron entre los presidios y fuertes, y otra palizada la mitad más baja que la deque el resto lo hizo en los dos tercios que fuera, distante della cinco o seis pies, el cualexistían en la Frontera. hueco o vacío de entre la una y la otra se terraplena todo a la redonda de fagina yDe la información reunida se infiere, en tierra, de manera que el tal terraplén viene aprimer lugar, que dichos emplazamientos servir de muralla al fuerte, donde se paseandefensivos experimentaron ciertos cambios a las rondas y se ponen los convenienteslo largo del siglo XVII. El cronista Alonso centinelas, y de donde, finalmente, se pelea yGonzález de Nájera, que conoció el mundo está a la defensa detrás de los débiles ymilitar a comienzos de esa centuria narra flacos parapetos, que es lo que sobrepuja laque: primera y principal palizada de defuera, a“… son... los fuertes... en cuanto a su cuya causa en los combates hieren y matanmateria, algunos dos o tres tapias, como lo los enemigos muchos soldados con suses el más principal, que es el de Arauco, pero largas picas por entre los palos ... La formatodos los demás son de palizada, quiero figura o traza que tienen estos fuertes, esdecir, de unos palos los más derechos que comúnmente cuadrada con algunos travesesse hallan a mano del sitio donde se fundan y en su grandeza diferentes, respecto de lacon la rustiquez que se cortan, y de grosor guarnición que los ha de sustentar yindiferente, que los más lo son, serán poco defender, y comarca do se fundan.”8más que el timón o pértigo de un carro, y dealtura de catorce o quince pies, cual más y Alonso González de Nájera llegó a Chile encual menos, los cuales plantados hasta una 1601 y regresó a España a mediados derodilla o tres palmos, bien firmes, ajumados 1607. Poco tiempo después, según elunos con otros, van de tal manera haciendo cronista Luis Tribaldos de Toledo, se habríahilera por lo diseñado componiendo y comenzado a generalizar la «tapiería» en los fuertes y tercios; esto porque resultaba unIndiano. Santiago. Ediciones Universidad Católica de Chile. elemento defensivo más eficaz frente a los1990, p, 189 y ss. ataques de los indios y porque la madera,6 Los fuertes que hemos considerado para nuestro cálculo que hasta entonces se utilizaba para protegerson Buena Esperanza, Nacimiento, San Juan deTalcamávida, San Pedro y San Miguel de Colcura. No los fuertes, no resistía el peso de la artilleríaincluimos los fuertes de Quinchamali y Larequete, porque que era menester instalar.9eran servidos por soldados que se enviaban, al primero 8desde el presidio de Chillán, y al último desde el tercio de Alonso GONZÁLEZ DE NÁJERA, Desengaño y reparo de laArauco. El fuerte de Lebu quedó fuera de los cálculos por Guerra del Reino de Chile. Santiago, Ed., Andrés Bellocarecerse de información sobre la cantidad de soldados que Santiago, 1971, págs, 181 y 182. 9servían en él. Luis TRIBALDOS DE TOLEDO, "Historia General de las7 VARGAS, [4] págs. continuadas guerras y difícil conquista del Gran Reino y 8
  8. 8. ________________________________________________________________________________ sujetos a incendios».12 Tribaldos de Toledo,En su interior, los tercios y los fuertes por su parte, sobre la base de un informe depresentaban una suerte de núcleo en el que la Real Audiencia de Santiago del año 1611,se concentraban los edificios principales de indica que los fuertes tenían «unas ruineslos mismos. En el caso del tercio de Arauco, empalizadas, con otras más ruines varracasdicho lugar está compuesto por la plaza de o chozuelas para la gente de guerra...»,13 Dearmas, alrededor de la cual se distinguía la acuerdo con descripciones posteriores puedeiglesia, la casa del cura, con sus oficinas, la decirse que en los tercios y en algunoscasa de la «guardia», la del maestre de fuertes, hubo una cierta evolución de lacampo, «en clausura con corredores por de vivienda. Así, sabemos por un informe deldentro y fuera», la del capitán de caballería, año 1709 que, en el tercio de Arauco, habíamás sencilla que la anterior, y los almacenes «galeras» de adobe y teja para los soldadosdonde se guardaban los alimentos, armas y y los oficiales14 y que en los fuertes Purén yropa que se entregaba a los soldados. En San Diego de Tucapel dichas viviendas setorno a dicho centro, y parece que sin un construyeron de murallas de adobe y techosorden determinado, se construían las de paja. En los fuertes Santa Juana y«galeras» que servían de alojamiento a los Nacimiento, en cambio, las «galeras»militares.10 El núcleo del tercio de Yumbel, seguían siendo «casas de paja»,15 tal vez nopor su parte, no parece muy diferente al de muy diferentes a las que se levantaron comoArauco.11 En los fuertes, aunque en forma habitaciones en los fuertes y tercios amás modesta, se repetía la misma estructura comienzos del siglo XVII.interna de los tercios; esto es, un centro en elque se levantaban los edificios principales y En dichos alojamientos, que parecen haberlas «galeras» de los soldados a su alrededor. sido levantados con la ayuda de los «indios amigos»16 se advierte la presencia deLas primeras referencias sobre las «galeras» militares que vivían con sus familias. Por loen las que vivían los soldados proceden de general, era el caso de las autoridades de losGonzález de Nájera. «El alojamiento de la tercios17 y también el de algunos soldadosgente —anota al cronista— son barracas de que en calidad de casados o amancebados,carrizo, materia bien apta al fuego, por lo que habitaban con su mujer e hijos en los dosestán estos fuertes con sus murallas muy tercios o fuertes.18 Claro está que unos y otros eran los menos, porque la gran mayoríaprovincias de Chile desde su primer descubrimiento por la de los que servían en dichos lugares erannación española en el orbe antártico hasta la era presente." hombres solos, que ocupaban las galeras en(1630), en Colección Muñoz, de la Real Academia de la grupos integrados por cantidades variablesHistoria de Madrid, f. 48 vta y 49. También se refiere a estaevolución Pedro CUNILL GRAU, "Chile meridional criollo: su de soldados. Sin perder de vista que lasgeografía humana en 1700" en Cuadernos Geográficos del fuentes consultadas sólo posibilitan unaSur, nº 1 Concepción Instituto de Geografía. Universidad deConcepción, p. 47.10 12 Descripción del tercio de Arauco en 1690, en AGI, Chile, GONZÁLEZ DE NÁJ ERA [8], pág.182. 13129, del año 1709 en AGI, Chile, 130 y plano del mismo del TRIBALDOS [9], fols. 111 y 111 vta. 14año 1741, en AGI Mapas y planos de Perú y Chile, Nº 23. AGÍ, Chile 130. 15También describen dicho tercio CUNILL, [9] págs. 47-49, y Ibídem. 16Gabriel GUARDA, "Influencia militar en las ciudades del GONZÁLEZ DE NÁJERA [8], PÁG. 277. 17Reino de Chile en Boletín de la Academia Chilena de la Descripción del Tercio de Arauco en 1690 en AGI, ChileHistoria, Santiago, nº 75, págs. 16-18 y del mismo autor 129. 18Historia Urbana del Reino de Chile, Santiago, Ed. Andrés Referencias al amancebamiento en Diego ROSALES,Bello, 1978, pág. 250-252. Historia General de el Reyno de Chile, Valparaíso, Tomo II.11 El tercio de Yumbel en 1709 en AGI, Chile 130. Imprenta del Mercurio. 1878, págs. 402 y 403, 542 y 561, 9
  9. 9. ________________________________________________________________________________aproximación a las cifras reales19 se ha tercios28 o inundaban el lugar donde éstos secalculado que en el tercio de Yumbel vivían encontraban emplazados. En todo caso, laentre nueve y diez hombres por galera20 humedad y el agua virtualmenteentre seis y ocho en el de Arauco,21 en el imposibilitaban «encender lumbre» en lasfuerte San Juan entre cinco y seis,22 en el «galeras», motivo por el cual los soldadosfuerte Tucapel alrededor de siete23 y que en quedaban muy expuestos —como lo decía elel fuerte Purén lo hacían entre veintidós y gobernador marqués de Baides— aveintinueve soldados por galera.24 «enfermar y morir».29 En esas camas, que se fabricaban con cañas y mimbres, sabemosA comienzos del siglo XVII, sabemos que en que los militares se acostabanel fuerte que servía González de Nájera ni «perpetuamente vestidos» y sólo cubiertossiquiera los soldados heridos tenían «cama con la «frazada» que se les entregaba paradonde poderse desnudar...»,25 Y que que usaran durante todo un año.30 Lo queseguramente otro tanto ocurría con los desconocemos es si dormían dos hombressanos. Con el tiempo, sin embargo parece por cama, como en el ejército de Flandes31 ohaberse generalizado el uso de camas. En si existía una para cada soldado en lasinvierno, de acuerdo con una descripción del galeras de la Frontera.gobernador marqués de Baides, era usualque los soldados optaran por construir En el interior de las galeras solía haber una«barbacoas colgadas de los techos».26 Así, al mesa de madera y algunas sillas en las queno quedar las camas a ras de suelo, se los soldados, después de concluir susaminoraba la humedad que producían los obligaciones diarias, se sentaban para«muchos caños de agua»27 que entraban a comer, disfrutar las emociones del juego olos ranchos cada vez que las lluvias simplemente, para «platicar» y «comunicarsedesbordaban los ríos cercanos a los fuertes y cosas»,32 En ocasiones, asimismo, se divertirían escuchando a un compañero que19 El problema fundamental de nuestras fuentes es que los como el sargento Martín de Ibarra, «sabíadatos que poseemos sobre el número de galeras corresponde cantar y tocar cítara y biguela, danzar,a un informe del año 1709, que no incluye cantidad de escrebir y contar, esgrimir y componersoldados. Como no se han encontrado datos sobre lossoldados que servían en el ejército dicho año se ha hecho elcálculo sobre la base de la población militar del año 1700. 28Somos conscientes que en nueve años la cantidad de Por varias razones los emplazamientos defensivos sesoldados puede haber aumentado o disminuido y, por lo construían cerca de los ríos. En primer lugar porque lasmismo, nuestro resultado de tantos hombres por galera debe aguas de éstos se utilizaban para beber, preparar comida yconsiderarse solo como una aproximación a la cantidad real. lavar la ropa de los soldados, y en segundo término, porque20 Sobre las galeras informe elaborado en 1709 sobre el varios fuertes se instalaron próximos a los ríos con el objetotercio de Yumbel y Arauco, y los fuertes San Juan, Tucapel de proteger los vados que utilizaban los indios en susy Purén, en AGI, Chile 130. Sobre los fuertes restantes incursiones. 29dicho informe no indica la cantidad de galeras que había en El gobernador marqués de Baides al Rey, Concepción, 19ellos sobre cantidades de soldados. Pagamento al ejército en de mayo de 1640 en AGI Chile 21. 301700 en CUNILL [9] pág. 44. Relación de la que monta el vestido y comida de un21 Ibídem. soldado", 1608, en AGI, Chile. 18. También indica que los22 Ibídem. soldados duermen vestidos Francisco NUÑEZ DE PINEDA23 Ibídem. Y BASCUÑÁN, Cautiverio Feliz., Santiago, en Colección24 Ibídem de Historiadores de Chile. Tomo III. Imprenta del25 GONZÁLES DE NÁJERA, [8], PÁG. 186. Ferrocarril 1863, pág. 366.26 31 El gobernador marqués de Baides al Rey, Concepción, 19 PARKER, [1], pág. 210. 32de mayo de 1640 en AGI Chile 21. Su descripción PINEDA, [30], pág 27, usa estas expresiones al describircorresponde al fuerte San Francisco de Angol. su conversación en el tercio de San Felipe, con el27 Ibídem. gobernador Luis Fernández de Córdoba. 10
  10. 10. ________________________________________________________________________________versos».33 De cualquier forma, la mesa y las sombreros, jubones, camisas, medias ysillas constituían un ámbito de sociabilidad, zapatos, además de algunos géneros que seque resultaba útil para procurar, por medio de emplearían para elaborar en Concepción lasjuegos de azar y otros entretenimientos, o prendas que fuera menester reponer.38 Apuramente charlando, distraerse en medio de poco andar, sin embargo, la tendencia fuela monotonía del mundo militar de la que se elaborara en Chile la mayor parte deFrontera. los artículos que integraba el equipo del soldado. El mismo gobernador Ribera, por lo2. EL VESTIDO. demás, teniendo en cuenta que de Lima noEn Chile, según un informe del año 1608, la «le traían para los soldados zapatos,vestimenta del soldado de infantería —el más sombreros..., sacó algunos (soldados) quenumeroso del ejército— estaba compuesta sabían destos oficios y puso sombrerería (y)por un sombrero de color pardo o negro, un zapatería».39 No parece que este esfuerzo«calzón», «un capotillo», un jubón, dos artesanal hubiera tenido mayor éxito toda vezcamisas, dos pares de medias de «lana de que, en la década de 1630, el gobernadorcolores», nueve pares de zapatos y una Laso de la Vega dispuso nuevamente quedocena de cintas de gamuza que usaban esos artículos se fabricasen en el país.corno adornos.34 A primera vista, da la Respecto a otras prendas, sabemos que enimpresión que este uniforme no era muy 1612 se pagaban « a diferentes personas»diferente al que recibían los soldados en de Concepción 4.155 pesos por la fabricaciónFlandes. A éstos, en efecto, se les entregaba de 831 camisas40 y que en 1619 Martín Ávila,un gabán, calzones, chaqueta, camisa, ropa sastre de esta ciudad, recibía «novecientos yinterior y medias, además de un par de tantos patacones (…) para hacer vestidos azapatos y un sombrero que solían decorar los dichos soldados».41 Hecha la ropa, quecon plumas.35 Estos adornos, así como el debe haber significado una no despreciableuso de colores vistosos, servían para actividad artesanal para Concepción, se lessatisfacer la vanidad de los hombres que repartía «por el mes de septiembre, por sercombatían en Flandes.36 En Chile, por la los tiempos muy rigurosos de lluvias, y nomisma razón, los soldados gustaban ataviar poderse conducir la ropa a los tercios porsus uniformes con cintas de gamuzas y esta causa más temprano y así se guarda enatendían su imagen —lo que no siempre fue los Almacenes Reales para conducirla a estebien visto por las autoridades— dejándose el tiempo».42pelo largo, cuidando extremadamente su«coleta» y rapándose la «barba y el bigote En 1632, como se dijo, el gobernadorpor parecer más mozos y no descubrir las Francisco Laso de la Vega ordenaba que loscanas».37 zapatos que usaban los soldados fueran hechos en Chile. Con tal objeto, «sacó conEn un comienzo, parte importante de los gran rigor, prendiéndoles para ello, muchosartículos que componía el equipo del soldado indios oficiales zapateros, que envió cuarentaen Chile venía desde Perú. Así el gobernador leguas de esta ciudad (Concepción) alAlonso de Ribera trajo desde ese país 38 AGI, Patronato, 228, ramo 5.33 39 ROSALES [18], II, pág. 502. ROSALES, [18], III, pág. 394.34 40 “Relación de lo que monta el vestido y comida de un "Relación de lo que ganan y pagan…, 1612" en AGÍ,soldado infante en un año.” En AGI Chile 18. Chile 19.35 41 PARKER, [1], pág. 207 Y 208. Informe del visitador Juan Bautista de Ureta, en AGI,36 Ídem, pág. 208. Chile 19.37 42 PINEDA [30], págs. 299 y 300. AGI, Chile 7. 11
  11. 11. ________________________________________________________________________________Corregidor del Maule, que hizo asiento de dar razones explican este hecho. En primer lugarlos dichos zapatos, donde los tienen como a hay que tener en cuenta que los artículosesclavos, ausentes de sus mujeres e hijos».43 indicados se deterioraban más o menosEn 1648, el asiento de los zapatos lo tenía el rápidamente, y que no siempre podían sermaestre de campo Fernando de Mieres, reemplazados en el momento quemanteniendo el control sobre el mismo hasta correspondía. Los zapatos, por ejemplo, en elpor lo menos 1673.44 Seguramente se ejército de Flandes duraban un año.49 En elfabricaban con cordobanes, como solía ejército de Chile, en cambio, sólo alrededoracontecer con buena parte del calzado de un mes.50 Después, debían sercorriente que se elaboraba en el país.45 reemplazados por otro par, que no siempreTambién el gobernador Laso de la Vega se se les entregaba oportunamente. De paso,preocupó de que la fabricación de sombreros digamos que dicho tiempo era la duraciónse hiciera en Chile, para lo cual —según el normal para el calzado corriente que seoidor Pedro Machado—, hizo llevar a fabricaba en Chile.51 Por otro lado, bastabaConcepción algunos «indios sederos... para un atraso en las mercaderías que formabanel asentista de los sombreros».46 El negocio parte importante del situado52 para que losindicado no debe haber tenido mayor éxito, artesanos de Concepción no pudiesenpuesto que la documentación indica que fabricar oportunamente las prendas que eraPedro Reyna, aproximadamente en 1636, menester reponer. En segundo término, hayhabía hecho asiento en Lima para abastecer que apuntar que no pocas veces losde sombreros al ejército de Chile durante tres soldados, después de recibir su equipo,años, y que en 1648, renovaba ese contrato vendían parte del mismo para conseguir algopor tres años más, obligándose a entregar de dinero. En este sentido, hay datos que2.000 sombreros anuales, mil negros posibilitan afirmar que, a fines del siglo XVII,forrados, en tafetán negro de Castilla, los militares vendían sus zapatos al mismoseiscientos «mezclas aforrados... y asentista que los fabricaba53 y que lascuatrocientos fraileros y aplomados, forrados autoridades, a fin de poner fin a dichoen badanilla».47 En 1680, las cuentas del negocio, dispusieron entregar un par desituado señalan como una de sus partidas los zapatos al mes al soldado soltero y dos parespagos que se hacían a los fabricantes de al casado.54 Y no todo el calzado —doce ysombreros de Lima.48 veinticuatro pares, respectivamente— que necesitaban a lo largo del año. En todo caso,La verdad es que los soldados no siempre la razón principal que explica sus dificultadescontaban con el equipo indicado, y más bien para equiparse adecuadamente estriba enhabría que decir que la imagen que que, a lo largo del siglo XVII, el militar debióproyectan las fuentes corresponde a la de adquirir, con su remuneración, sus armas,militares pobremente vestidos. Varias 49 PARKER [1], pág. 209.43 50 El oidor Pedro Machado al Rey 1634, AGI Chile 10. Informe del oidor Bernardo Laya Bolívar 1690, en AGI44 AGI, Chile 62 Chile, 12945 51 Armando de RAMÓN y José Manuel LARRAÍN, RAMÓN Y LARRAÍN, [45], pág. 180. 52Orígenes de la vida económica chilena, Santiago Centro de Juan Eduardo VARGAS CARIOLA, “Financiamiento delEstudios Públicos, 1982, pág. 179. ejército de Chile durante el siglo XVII” en Estudios (Nuevos46 AGI, Chile 10. y Viejos) sobre la Frontera. Coordinados por Francisco de47 AGI Contaduría 1722-B y 1755 SOLANO y Salvador BERNABEU, Anexos de Revista de48 "Los oficiales Rosales de esta Caja pondrán certificación Indias, Madrid 1991, págs. 381 – 384. 53en mis manos de la memoria de mercaderías de Castilla y de Informe del oidor Bernardo Laya Bolívar, 1690, en AGI,la tierra que se compraron en los dos situados últimos" en Chile 129. 54AGI Chile 129. Ibídem. 12
  12. 12. ________________________________________________________________________________vestimenta, equipo y comida, y que las que las autoridades del ejército, ante laautoridades del ejército, regularmente, les escasez de ropa, no tuvieron más remediovendieron dichos artículos a precios que que obligar a los soldados a vestirse «conestaban por sobre los normales de la plaza. mantas de indios».59 La verdad es que laTodo nacía de un hecho muy simple. Como «desnudez» que padecía el soldado en Chilehemos explicado en una investigación no era muy diferente a la que soportaban losanterior55 el situado que llegaba a militares en otros lugares del Imperio. A finesConcepción no alcanzaba para cancelar los del siglo XVI, por ejemplo, se informaba quellamados «gastos particulares» y los en Galicia, Portugal, Cádiz, Melilla, Gibraltarpréstamos que se hacían al ejército y los y Orán, Navarra, Fuenterrabía, Sansueldos de los soldados. Ante esta situación, Sebastián, en Aragón, Ibiza, Menorca ylas autoridades, después de cancelar los Cataluña las tropas «sufrían privaciones tan«gastos particulares» y los préstamos, que extremas que vestían harapos».60 Ende hecho tenían preferencia sobre los Flandes por otro lado, los soldados, al pocosueldos, cubrían estos últimos «echando tiempo de recibir sus equipos se convertíancreces a los géneros de la ropa» que se traía «en viejos y harapientos picaros» o ende Lima. Hubo años en que este «lastimosas bandas de adefesios helados deprocedimiento no se empleó. Pero en otros el frío».61 Así, pues, el problema de la«crecimiento» llegó al 4 y 7 por ciento, vestimenta, al que debe agregarse el de losrespectivamente. Y en muchos subió al 16, sueldos y la alimentación, se vivía en todas20 y 25 por ciento. En la década de 1670, el partes, siendo su origen la incapacidad delgobernador Juan Henríquez informaba que gobierno repetida a lo largo del siglo XVI ysiempre había sido menester «echarle a la XVII— para financiar adecuadamente suropa de crecer un setenta u ochenta por enorme gasto militar.62ciento».56 Los altos precios de la vestimenta,en suma, reducían notablemente la 3. LA ALIMENTACIÓN.capacidad económica del soldado para De acuerdo con las costumbres militares deadquirir con su sueldo todo lo que le la época, a los soldados que servían en laresultaba necesario en el mundo de la frontera se les vendían sus raciones de trigoFrontera. o harina, carne y sal. Un soldado de infantería, según González de Nájera, recibíaPor lo que fuera, los soldados no siempre al año cuatro fanegas de trigo o cebada.63tenían la vestimenta que necesitaban para Una fuente posterior, en cambio, indica queservir en la Frontera. Explicaba González de se le entregaban sus fanegas de trigo,Nájera, que «la desnudez (...) que pasan los además de una vaca y media y una arrobasoldados no sé en qué largo y apretado sitio de sal.64 A un soldado de caballería, ende tierra se (puede) padecer mayores, cambio, se le proporcionaban ocho fanegasporque en cuanto al vestir es todo lo míseroque se puede decir, pues andan descalzosde pie y pierna».57 El mismo cronista anotaba 59 El Cabildo de Concepción al Rey. Concepción, 26 de abrilque los soldados «vense descalzos como los de 1623, en AGI Chile 28.indios»58 y el cabildo de Concepción afirmaba 60 I. A. A. Thompson. Guerra y Decadencia, Barcelona, Editorial Crítica 1981, pág. 95, 61 PARKER [1], pág. 20955 62 VARGAS [52], pág. THOMPSON [60], pág. 85 y ss.56 63 Idem, pág. 190. GONZÁLEZ DE NÁJERA, [8], pág. 189.57 64 GONZÁLEZ DE NÁJERA, [8], pág. 189. “Relación de lo que monta el vestido y comida de un58 Idem, pág. 192. soldado infante en un año” en AGI, Chile, 18. 13
  13. 13. ________________________________________________________________________________de trigo o harina65 y una cantidad de carne y de moler a mano con gran trabajo».70sal que probablemente sería superior a la Jerónimo de Quiroga, por su parte, explicaque se le daba al infante. Por último, que «llamaban al pan que se hacía pan desabemos que los capitanes recibían tres sangre y yo comí alguno aunque nunca mevacas66 y una cantidad de trigo o harina y sal tocó la tarea de molerlo y es cierto que lo malque no hemos podido precisar. En total, molido de la piedra se acababa de moler consabemos que se requerían entre 14.000 y los dientes».7118.000 fanegas de cereal al año parasatisfacer las necesidades alimenticias de los En suma, durante los primeros años del siglomilitares que servían en el ejército.67 XVII, cuando no había molinos en Concepción ni en los lugares donde servíanCentrándonos en los soldados, indiquemos los soldados, lo habitual era que se lesque su ración de trigo o harina se les entregase una ración de trigo que comíanentregaba una vez al mes. El «factor» de cocida o tostada y molida si deseabancada fuerte y tercio era el encargado de preparar pan.72 En el ejército de Flandes elrecibir el trigo o la harina, guardarlo en los pan era el principal alimento del soldado73 yalmacenes y repartir las cantidades sus autoridades consideraban que éstecorrespondientes a los miembros del necesitaba un pan de un libra y media al díaejército.68 En el caso de los animales, para alimentarse adecuadamente ¿Cuántosabemos que éstos se dejaban en los pan comía el soldado de infantería en Chile?potreros del tercio o fuerte, y que se iban Con la harina que recibía —seis fanegas,matando de acuerdo a las raciones que como se recordará— disponía de alrededorsemanalmente era menester repartir. de 2 1/2 libras de dicho alimento al día, esto es, aproximadamente 1 kilo 150 gramos74 lo¿Qué hacía el soldado con el trigo o la que representa —al menos en teoría— casiharina? González de Nájera cuenta que los medio kilo más que la ración que debíamilitares molían el trigo o cebada «a fuerza recibir el militar en Flandes.75de brazo, no sin trabajo… sobre unas piedrasencavadas con otras menores al uso de los En 1607, con el objeto de producir harinaindios, lo cual molido cuecen en agua simple, para el ejército, se disponía la construcciónpues no solamente no tienen otromantenimiento, pero ni aún sal que de sabor 70 ROSALES [18], II, pág. 394.a tan pobre y tasada ración».69 El padre 71 Jerónimo QUIROGA, Memoria de los sucesos de laDiego de Rosales anota que, hasta guerra de Chile, Santiago. Editorial Andrés Bello 1979, pág.comienzos del siglo XVII, «se les daba a los 324. 72 “Razón de lo que monta el vestido y comida de unsoldados la ración en grano y sólo comían soldado infante en un año”, en AGI, Chile 18.trigo cocido, y si querían comer pan lo habían 73 PARKER, [1], pág. 205 y 206. 74 Para la conversión de fanegas en libras hemos utilizado el65 Informe de Pedro Urcueta Guevara, teniendo de veedor, al trabajo de Armando de RAMÓN y José Manuel LARRAÍN,virrey del Perú, 1625, en AGI, Chile, 9. “Una metrópolis colonial para Santiago de Chile, de la66 “Relación de los sueldos que paga su Mag…”, 1611, en medida castellana al sistema métrico decimal” en Historia nºAGI, Patronato, 229, remo 43. 14, Pontificia Universidad Católica, 1979, pág. 32 y ss. y de67 VARGAS [4], pág. 367. los mismos autores, Orígenes [45], pág. 118.68 75 “Cuadernos de las cuentas que ajustó en la ciudad de Decimos en teoría porque al soldado en Flandes se leConcepción el sargento mayor Jorge Lorenzo de Olivar, entregaba al día un pan que pesaba una libra y media, elveedor general del ejército…”, 1668 – 1673, en AGI, soldado de la Frontera, en cambio recibía harina con la cuálContaduría 1860. Debo el conocimiento de esa se preparaba el pan, sin que sepamos si con 2 ½ libras dedocumentación al profesor Juan Guillermo Muñoz Correa. harina – que era lo que se le proporcionaba – se podía69 GONZÁLEZ DE NÁJERA, [8], cit. pág. 189. fabricar la misma cantidad de pan, menos o más. 14
  14. 14. ________________________________________________________________________________de un molino en terrenos del convento de la ejército de Chile. Antes bien, era unaMerced en Concepción.76 En él se molía el situación bastante común en el mundo militartrigo que comenzaban a producir los de entonces. Así, los soldados del ejércitoestancieros de la Frontera y sobre todo, el español en Flandes se quejaban, en 1631, deque se trata de las haciendas reales de la «pestilencia» que tenía el pan que se lesQuillota, Buena Esperanza e isla Santa había entregado; lo que no debe extrañar siMaría.77 Hacia mediados de siglo, cuando las se tiene en cuenta que un año antes, seestancias reales habían perdido su denunciaba que en el pan se habíaimportancia, las autoridades del ejército encontrado ingredientes tales comooptaron por entregar a un asentista parte «desperdicios, harina sin moler, galletasimportante del abastecimiento de la harina rotas y terrones de yeso».80 Lasque consumía dicha fuerza. A fines de siglo, consecuencias no se hicieron esperar.el asiento se obtenía por seis años, Muchos de los que consumieron dicho panestableciéndose en el contrato que el murieron; y «otros muchos que se negaron aproveedor se obligaba a «mantener este comerlo murieron de hambre».81ejército... con la harina y trigo quenecesiten... sean 1.400 a 18.000 fanegas... De acuerdo con los datos que hemoslas cuales me obligaré a poner y entregar en reunido, puede sugerirse que el consumo delas plazas por mi cuenta, costo y riesgo». carne de los hombres del ejército seAsimismo, se fijaba el precio al que se le satisfacía con una cantidad que fluctuabapagaría la fanega y se indicaba que el entre las 150 y 2500 vacas al año.82 Losasentista, como ha «sido costumbre hasta grandes centros abastecedores de animalesaquí», podrá contar con los indios de los para dicha fuerza fueron Santiago ypueblos y reducciones tanto para «el manejo Tucumán, y Paraguay de manera ocasional.de las escoltas que sirven de esta parte del Los animales que venían desde dichosBíobío, como para la asistencia de los lugares eran conducidos hasta la estancia demolinos».78 Catentoa, y desde aquí, después de un período de engorde llevados a los fuertes yLos militares, sin embargo, no siempre tercios para la alimentación de losrecibían las cantidades que les soldados.83 Allí se dejaban en los potreros,correspondían y —según Pineda y quedando un «cabo» a cargo del cuidado deBascuñán— las harinas que se (les) traían los mismos.84 Las matanzas se hacían de(eran de tan mala calidad que) ni aún las acuerdo con las necesidades, y los repartosbestias más hambrientas pudieran llegar a debían efectuarse todos los sábados.85 Porarrostrarla, y por las quejas que los pobres diversas circunstancias, no siempre sesoldados daban... para que como quien lo respetaba dicho día, lo que significaba que elestaba gobernando de maestro de campo soldado, después de consumir su racióngeneral, pusiese algún remedio en semejante semanal, quedara sin carne por algunosmaldad, fue forzoso dar cuenta al gobernador días.86 Los soldados comían la carne cocida,como a superior de todo».79 En realidad, lamala calidad de los alimentos no era un 80 PARKER [1], pág. 207 y nota 14.problema que afectara exclusivamente al 81 Ídem, pág. 207. 82 VARGAS [4], pág. 379. 83 Ídem, págs. 380 y ss.76 84 VARGAS [4], pág. 377. El potrero del Tercio de Arauco, en AGI Mapas y Planos,77 Ídem. Págs. 374 y 375. Perú y Chile, 23.78 85 Ídem. Pág. 406 y ss. PINEDA [30], pág. 376.79 86 PINEDA [30], pág. 235 Ibídem. 15
  15. 15. ________________________________________________________________________________sazonándola con sal87 y partiéndola con los veces llegaban «vivanderos» a ofrecer suscuchillos que se les entregaban como parte productos en los fuertes y los tercios.94de su equipo.88 Es posible que tambiénaprovecharan algunas de las vísceras del Volviendo a nuestra pregunta. Parece claroanimal y que las mujeres que los que los soldados, además de sus raciones deacompañaban o vivían con ellos les harina y carne, tenían posibilidades decocinaran la carne, el trigo y los demás consumir los productos que se cultivaban enalimentos que conseguían.89 los fuertes y tercios, y los que solían venderles los «vivanderos» y algunasHarina y carne eran los componentes básicos autoridades del ejército. Con todo, diversosde la dieta de los soldados. Pero no parece testimonios sugieren que los soldados seque los únicos. En primer lugar, porque da la veían afectados por falta de alimentos paraimpresión que en los fuertes y tercios se solía satisfacer sus necesidades. Así González desembrar a sus alrededores. En 1611, por Nájera narra que cuando,ejemplo, el gobernador Juan Jaraquemada “… se acabaron las tasadas raciones de trigoordenó que se sembraran en Lebu 120 y cebada, ordené al principio que, de dosfanegas de trigo, 30 de cebada, 2 de habas, compañías que conmigo tenía, saliese cadauna de garbanzos y medía de lentejas. El día la una a los infructuosos y estérilestrabajo corrió por cuenta de seiscientos campos a traer cardos, de los que en España«indios amigos... los que en quince días a suelen dar verde a los caballos… ypala» acabaron sementera.90 Más adelante, acabados… (Los soldados) cargaban deen lugares como el Tercio de Arauco, se otras yerbas no conocidas, de que meaprecia que alrededor de cada galera había enfermaban algunos, y los sanos ya no seuna huerta, regada con el agua de las podían tener en pie. Salía yo cada día… ibavertientes cercanas al lugar91 y probable- río arriba, de cuya ribera traía gran cantidadmente trabajada por los «indios amigos» que de pencas de áspera comida, de unasvivían en dicho tercio. Por otro lado, grandes hojas mayores de una yerba llamadaagreguemos que algunos gobernadores ven- pangue… Llegó finalmente el extremo de ladieron vino92 y miel93 a los soldados, y que a hambre a tales términos, que no quedó en el fuerte adarga ni otra cosa de cuero, hasta venir a desatar de noche la palizada de que87 Según GONZÁLEZ DE NÁJERA, [8], pág. 189, no era hecho el fuerte, para comer las correassiempre los soldados contaban con sal “que de sabor a tan de cuero crudío de vaca y podridos de sol ypobre y tasada ración…”. agua, con que estaba atado el maderame...88 “Relación de lo que monta el vestido y comida de un Solí matar con una escopeta algunos perrossoldado infante en un año…” en AGI, Chile 18.89 ROSALES [18], pág. II, págs. 102 cuenta que en 1604, campestres... los cuales llegaban de noche al“Los que sirven en ella (la guerra) con ostentación… fuerte, y no faltaban soldados y aun más que(llevaban) dos indias o mestizas por criadas… las cuales, soldados, que los asaban y comían.”95aunque es verdad que para sustentar y hacer de comer ylavar a la gente que consigo llevan de camaradas y criadoslas reputan por necesarias, y con razones aparentes lojustifican diciendo que si no llevan criadas que hagan de 93comer, el servicio se pierde…” Información de Félix Bustamante de Zeballos sobre los90 TRIBALDOS DE TOLEDO, [9]. 113 (vta) negocios del gobernador Juan Henríquez, en AGI, Chile, 7.91 94 CUNILL [9], págs. 49. QUIROGA [71], págs. 387, indica que durante el92 Juan Eduardo VARGAS CARIOLA, “Notas sobre el gobierno de Antonio de Acuña y Cabrera, Juan de Salazar engobierno militar en Indias, el caso del ejército de Chile en el Tucapel, “tenía cercados a los soldados sin permitir quesiglo XVII” en Revista Chilena de Historia del Derecho, entrase ningún vivandero…” 95Santiago nº 15, pág. 229. GONZÁLEZ DE NÁJERA, [8], cit., págs. 189 y 190. 16
  16. 16. ________________________________________________________________________________La descripción de este cronista respecto al requerían, no era raro que careciesen de laproblema alimentario de los soldados, que comida mínima, e incluso —como cuentancorresponde a los primeros años del siglo los cronistas— debieron soportar con algunaXVII, no es muy diferente a la que hace frecuencia el drama del hambre.Pineda y Bascuñán veinte años después.Este último afirma, en efecto, que «el soldado 4. EL JUEGO.(está) toda la vida muerto de hambre»96 y lo El juego, como decíamos, era una de lasmismo pareciera acontecer hasta fines del escasas distracciones que tenían lossiglo XVII. Varias causas pueden explicar soldados en la Frontera. Más exactamente,esta situación: En primer lugar, era un hecho habría que decir que se trataba de unaque el soldado recibía raciones con menos verdadera pasión, no muy diferente a la quecantidades que las fijadas, y que la entonces se aprecia en el resto de laproducción de las huertas de sus «barracas», sociedad española por dicha diversión.que podría haber suplido la falta de Según Bennassar, «se jugaba en todasalimentos» se veía afectada por el pillaje partes, y todo el mundo, o poco menos,fronterizo de los indios. Estos también solían arriesgaba dinero, en la medida de sus«desbaratar... las escoltas» que conducían posibilidades».100 Esa actitud —según dicholas provisiones a los fuertes y tercios, con lo hispanista— sería el reflejo de que «lacual estos últimos quedaban desabastecidos riqueza rápidamente conseguida por vías quede aquéllas hasta que las autoridades les no son las del trabajo: por las armas, por elremitiesen una nueva escolta.97 Pero, sin favor del poder, por el azar del juego, por loninguna duda, la razón principal obedecía a que sea, es una riqueza llamada a serque las autoridades, según se apuntó, dispendiada, más bien que a generar otra...vendían el trigo y la carne a precios cualquiera fuese su origen o su situaciónsuperiores a los normales de la plaza.98 En social, gran número de españoles coincidían1611, por ejemplo, se vendió a los soldados en preferir el disfrute inmediato de la riquezala fanega de dicho cereal a 2 pesos y 6 adquirida a la previsión que suponen elreales, en circunstancias de que su precio en ahorro y la inversión».101Concepción fluctuaba entonces entre 1 peso7 reales y 2 pesos. El mismo año se les En Chile, desde el siglo XVI, el juego secobraron 5 pesos por cada vaca, cuando su extendió extraordinariamente.102 Refiereprecio en dicha ciudad era de 2 pesos y 5 Pereira Salas que Pedro de Valdivia «jugabareales.99 muy largo», que el gobernador Alonso de Ribera fue acusado «porque autorizaba conEn suma, los altos precios, además de sus propios hechos los juegos que el Reydisminuir el poder de compra de los tenía severamente prohibidos» y que estasoldados, reducían sus posibilidades de pasión, de la que participaban desdeadquirir las raciones que necesitaban para gobernadores hasta indios, llegó al extremoalimentarse adecuadamente en la Frontera. de que Juan de Mendoza y Saavedra,Sin parte de aquéllas, y sin tener seguridad corregidor del Maule, fue acusado que «porde que las huertas de los fuertes y tercios les unos y otros motivos había retenido (a lasproporcionaran la alimentación que milicias reunidas en un alarde), ocho días, al 100 Bartolomé BENNASSAR, Los Españoles, Barcelona,96 PINEDA [30], págs. 377. Argos/Vergara, 1976, págs. 155.97 101 GONZÁLEZ DE NÁJERA, [8], cit., págs. 188. Ídem, pág. 191.98 102 VARGAS [52], págs. 387 – 390. Eugenio PEREIRA SALAS, Juegos y Alegrías coloniales99 Ídem, pág. 191. en Chile. Santiago, Zig – Zag. 1946, págs. 189 y ss. 17
  17. 17. ________________________________________________________________________________otro lado del río Maule, impidiendo a los que dados108. Por lo general, las apuestas no lasvivían al sur del río pasarlo, pues el disponía hacían en dinero. Y la razón era muy simple:de la barca para cruzarlo. Durante todos los militares prácticamente carecían delestos días, con todo interés, permitió el juego mismo, puesto que buena parte de susa los milicianos, les sacó dados, naipes y les sueldos lo recibían en ropa y comida. Sinjugó taba».103 dinero, lo normal era que apostasen su vestimenta, alimentos y armas. El visitadorEl juego era un pasatiempo autorizado en el Juan Bautista de Ureta denunciaba, en 1620,mundo militar español. Así, Felipe III, en que el maestre de campo Ginés de Lillo teníavirtud de una real cédula fechada en Madrid «tablas de juego... consintiendo que seel 2 de marzo de 1613, permitía que «los jugase (por parte de los soldados) ropa,Gobernadores y Capitanes Generales, donde carneros, vino, caballos y zapatos».109 Elhubiere milicia, dejen a los Sargentos padre Rosales, por su parte, apunta que elmayores gozar de los aprovechamientos que gobernador Francisco Laso de la Vega sehubiere de las tablas de juego en los cuerpos «condolió de ver (a los soldados) comode guardia».104 Los soldados, por lo mismo, solían andar descalzos de pie y pierna, rotos,no consideraban que jugar fuese algo y mal vestidos; tan descaecidos en el trajecontrario a las ordenanzas. De ahí que el que no parecían españoles, cuyo defecto secapitán de infantería Iñigo de Ayala, después atribuía a las tablas de juego, donde perdíande ser acusado por el visitador Juan Bautista la ropa que se les daba para vestirse, y ade Ureta de haber «tenido y consentido otros desaguaderos y empeños que teníantablas de juego», alegara «que las leyes y con ellos sus propios oficiales».110 El mismoórdenes no prohíben los dichos juegos en los cronista añade que dicha autoridadpresidios, antes es permitido en los de procuraba:Flandes e Italia».105 “… obviar los daños del juego, que parece predomina más en este ejercito que en otraDa la impresión que Concepción —la capital parte del mundo, siendo allí más nocivo porde la Frontera— se convirtió en la capital del las circunstancias que le hacen dañoso yjuego en Chile. En 1653, de acuerdo con los perjudicial; y aunque fue rigor el hacerdatos que proporciona Pereira Salas, su estropear a un soldado que había jugado losconsumo de naipes llegó a 2.500 barajas, le afforros (sic) de los calzones con que lesseguía Santiago con 1.095, Cuyo con 400, La habían socorrido, fue de importancia paraSerena con 300, Valparaíso con 200 y el poner freno a la demasía de los demás enpartido de Aconcagua con 150.106 En malbaratar los socorros sin atención alConcepción así como en los fuertes y en los lucimiento de sus personas por dar gusto atercios, los soldados jugaban virtualmente las manos y cebo al apetito del juego.”111todo lo que tenían a los naipes107 y a los A fines del siglo XVII, el gobernador Tomás Marín de Poveda informa que los soldados103 vendían su ropa «para jugar, o la juegan en Ídem, págs. 191 – 194.104 RECOPILACIÓN DE LEYES DE LOS REINOS DE especie, y fallándoles todo no está segura laLAS INDIAS, Libro III, Título X, Ley XXVI.105 108 Informe del visitador Juan Bautista de Ureta, 1620 en Informe de Jacobe Adaro San Martín, fiscal de la realAGI Chile, 19. audiencia de Santiago al Rey, 1623, en AGI, Chile 8.106 109 PEREIRA [102], pág. 198 y 199. Informe del visitador Juan Bautista de Ureta 1620, en107 Residencia de Francisco de la Fuente Villalobos, por sus AGI, Chile 19. 110cargos de veedor y proveedor del ejército, en AGI, ROSALES [18], III, pág. 89. 111Escribanía de Cámara, 936. Ídem, pág. III, págs. 89 y 90. 18
  18. 18. ________________________________________________________________________________espada ni las armas, achaque de que que la suerte le cupo al dicho... Miguelgeneralmente enferman todos los ejércitos García.”114del mundo».112 5. LA CAMARADERÍA.Las autoridades del ejército intentaron evitarque los soldados, antes de partir a la En el mundo militar de la época parece sercampaña anual, apostaran su equipo en bastante frecuente que surjan entre susalgún juego de azar. En la época, se miembros fuertes lazos afectivos.115 Segúnestimaba que el éxito de la misma dependía Geoffrey Parker, los que adquirían calidad deen parte de lo bien aperados que estuvieran amigos pasaban a denominarseaquéllos porque «así para la estimación del «camaradas» y normalmente «vivían juntossoldado como para el respeto del enemigo, (en la misma cámara), compartiendoes de grande importancia que ande bien beneficios y pertenencias, peligros evestido; que el soldado lucido honradamente infortunios».116 El historiador citado añadese engríe, y bien tratado obra con honra, y al que para los «muchos soldados (que) nodesnudo le desprecia el enemigo y se le tenían esposa ni servidores... las estrechasatreve como a dominguejo y como a amistades... que hacían entre los hombres deespantajo de huerta, que al principio le temen cada compañía eran importantes».117 No haylas aves y luego se sientan sobre él».113 Es duda que en el ejército de la Fronteraposible que las autoridades consiguieran sus también se dio la amistad o camaraderíapropósitos y que los soldados, aperados entre sus hombres. El cronista González decomo correspondía, salieran de sus fuertes y Nájera narra que un soldado, llamadotercios a enfrentar a los indios. Aún así, la Palacios, «me vino un día a pedir licencia enpasión por el juego era tan fuerte que durante el mismo fuerte, para ir a las espaldas del ala campaña —al anochecer, en las horas de cortar un haz de carrizo para aderezar sudescanso— los soldados siempre barraca, el cual venía con su arcabuz alencontrarían compañeros dispuestos a vivir hombro y cuerda encendida y diciéndole quela emoción que significaba apostar, tirar los no fuese solo, aunque era tan cerca, me dijodados o aguardar las mejores cartas, por que sus camaradas iban con él de la mismacierto que con la secreta esperanza de manera apercibidos»118. El gobernador Juanganar. La misma que tuvieron dos soldados Henríquez, por su parte, afirmaba que lacondenados a muerte por el delito de «hermandad de los soldados (era) tal, quedeserción, a los que el gobernador Pedro unos y otros se acomodan en la distribuciónOsorez de Ulloa les ordenó que: del socorro, como en el trabajo y subsistencia».119“… jugaran al dado su vida, (salvándose demorir quien) en tres veces echase... más En medida importante, la camaradería surgíapuntos: y habiendo empezado primero... del hecho de que la mayoría de los militaresAlejo de Vizcarra echó en tres veces 21puntos y Miguel García en otros tres 23, y 114 Informe de Jacobe Adaro San Martín al Rey, 1623, enhabiendo alegado segunda vez el dicho Alejo AGI, en Chile, 8. También en informe del visitador Juande Vizcarra… se le permitió echase oirás tres Bautista de Ureta, 1620, en AGI, Chile 19. 115veces y en ellas echó 22 puntos; de suerte CORVISIER, L’art [2], Tomo II, págs. 873 y 874. 116 PARKER [1], pág. 222. 117 Ibídem.112 118 Carta de Tomás Marín de Poveda al Rey, 1689, en AGI, GONZÁLEZ DE NÁJERA, [8], cit., pág. 191. 119Chile, 129. Juan Henríquez al virrey del Perú, 1670, en AGI, Chile113 ROSALES [18], III, pág. 90. 56. 19
  19. 19. ________________________________________________________________________________que servía en la Frontera eran hombres que en 1622 tenía cuarenta y dos años,solos. Solamente las autoridades de los estaba en el ejército desde hacía veinte ytercios —en caso de ser casadas— solían que José María de la Rosa, que en 1703vivir con sus familias. Los soldados, incluso tenía treinta y tres, servía en esa fuerzalos casados, por lo general lo hacían sin sus desde los diecisiete años de edad.122 Dichaesposas. Así sabemos que en 1607 el realidad se refuerza al observar que en elgobernador Alonso García Ramón justificaba ejército —al que por lo general se ingresabahaber licenciado a un grupo de militares con una edad comprendida entre losporque «eran casados en el Perú, y haber dieciocho y veintidós años123 siempre hubopasado diez y doce años sin haber visto a hombres mayores. En 1654, el capitán Pedrosus mujeres (e) hijos».120 Es cierto que el de Sotomayor declaraba tener sesenta yamancebamiento de los soldados con indias cuatro años, y setenta años reconocía tenery mestizas fue un hecho frecuente, y contra el también capitán Antonio Gómezel cual poco o nada pudieron hacer las Bejarano124. Por la misma época, el cronistaautoridades. Pero dichas relaciones, en la Jerónimo de Quiroga cuenta que en el fuertemedida que por lo general no eran de San Pedro «había veinte viejos queduraderas, carecían de la fuerza suficiente ninguno tenía menos de 80 años...», y quepara romper la soledad familiar en la que se en el fuerte de Colcura también había unadebatía la vida del soldado. Sin esposa e compañía de «muchos viejos».125 En el terciohijos, los amigos resultaban de gran valor, de Yumbel, a comienzos del siglo XVIII, unpuesto que con ellos podía compartir los soldado llamado Ignacio Capón, decía tenerpeligros, las alegrías, las penas, las cincuenta y tres años, el capitán Andrésesperanzas, las emociones y, en fin, todas González de Meneses declaraba cincuenta ylas vicisitudes del mundo militar. uno, cincuenta y cuatro el capitán Laureano Ordóñez, cincuenta y ocho el capitánEn cierto modo, esta dimensión humana que Francisco Niño Ladrón de Guevara, ytenía la vida militar parece constituir un sesenta y ocho el capitán Diego de Mendo-estímulo para que algunos soldados optaran za.126por quedarse en los fuertes y tercios. Esindiscutible que la deserción era una realidad ¿Que proporción de soldados puedepermanente.121 Pero también lo es que un considerarse como viejos? El punto es difícilcierto número de soldados permanecía, y de responder, porque no hemos encontradoque esta decisión obedecía a que en dichos documentación en la cual se indique la edadlugares había hallado la choza, la comida y de los soldados que servían en la Frontera.los afectos que fuera de ellos —sobretodo si Así y todo, tenemos algunos informes queera mayor o estaba enfermo— difícilmente proporcionan datos generales sobre eliba a encontrar. La imagen de estos hombres particular. En 1621, por ejemplo, lasque se quedaban para siempre está dada, en autoridades señalaban que había 400primer lugar, por los documentos que indican soldados entre «viejos y estropeados»; másel largo tiempo que servían algunos de un 30 % del total que entonces servía ensoldados. Así, sabemos que Fernando Trejo, dicha fuerza.127 En 1679, se afirmaba que120 122 “Relación de las cosas que del Reino de Chile se debe dar AGI, Chile, 134. 123entero aviso a V. A. por vuestro gobernador Alonso García VARGAS [4], pág. 124. 124Ramón,” julio de 1607, en AGI, Chile, 18. AGI, Chile, 53.121 125 Juan Eduardo VARGAS CARIOLA, “Antecedentes QUIROGA [71], pág. 409 126sobre las levas en Indias para el ejército de Chile en el siglo AGI, Chile, 134. 127XVII (1600 – 1662)”, en Historia, nº 22, págs. 336 y ss. AGI, Chile, 43. 20
  20. 20. ________________________________________________________________________________1.000 de los 1.300 hombres con que contaba guerra... los aborrecen, como en verdad sonel ejército eran «viejos y estropeados»128 y a aborrecidos en la milicia los desterrados porfines del siglo XVII el veedor Juan Pérez de la justicia, mayormente afrentados…».134 DosPinero sostenía que había «muchos soldados años después, el gobernador Juanviejos (que) no se pueden despedir (...) Jaraquemada, después de formular unporque no hay forma de reemplazarlos».129 planteamiento similar, solicitaba a Felipe IIITenemos la impresión de que las amistades que no se enviaran más «por la sala delentre los soldados se hacían dentro de crimen de Lima, ni otra justicia, mulatos niciertos límites y posibilidades. En efecto, personas que estén presos por delitos…,cuesta imaginar que pudieran ser camaradas que estraga esto grandemente el buenun soldado blanco, levado en España, nombre de la guerra y los soldadosPortugal o en Indias, y uno de los tantos particulares lo sienten por agravio».135mestizos llegados desde Lima.130 Dejando de Si bien es cierto que los antagonismoslado todas las excepciones que se quieran, sociales y raciales dificultaban o impedían lahay que partir de la base que el grupo de amistad entre los soldados, también lo esblancos que servía en el ejército —en el que reconocer que los miembros del ejército, antehabía soldados y oficiales— siempre un peligro que los afectara, solían dejar deconsideró una deshonra hacerlo junto a los lado dichas diferencias y actuar con unamestizos que, con el correr del siglo, se suerte de espíritu de cuerpo. Esta cohesiónconstituyeron, en un grupo cuantitativamente entre los miembros del ejército —un rasgoimportante dentro del ejército.131 Así, el muy difícil de detectar— se manifestó concapitán Pedro Moyana, del tercio de Yumbel, claridad durante el motín de 1702 y 1703. Adeclaraba que se había dirigido a la casa del los responsables se les debían aplicar lassargento mayor a fin de pedirle, junto a otros duras penas que imponían las ordenanzascompañeros, «les diese satisfacción de militares en estos casos. Las autoridades, sinhaberlos tratado de indios, mestizos y embargo, prefirieron no hacerlo, «porquemulatos... a pedirle satisfacción de la considerando que esta conjuración habíahonra».132 sido universal en todas las guarniciones de la Frontera, si se pensaba a ser demostraciónHay que contemplar, además, que para no con la de Yumbel era constante el quepocos miembros del ejército también era una moviesen los demás".136 De la misma opinióndeshonra servir junto a los «desterrados», fue el gobernador Francisco Ibáñez deesto es, el grupo de hombres a los cuales los Peralta, toda vez que —decía— «habíantribunales de Lima les conmutaban sus tenido noticia (...) de la general conspiraciónpenas corporales por servir un determinado que tenían todos los militares para que ennúmero de años en el ejército.133 En 1609, caso de que se castigase alguno por el motínBlas Gago de Figueroa, oficial mayor de la que habían hecho, se moverían otra vezveeduría, indicaba que «los que vienendesterrados a servir entre la gente de 134 “Relación de los oficiales y soldados que han entrado a128 Francisco Hernández de Cifuentes al rey, 1679, en AGI, servir en este Reino de Chile.” Concepción, 15 deChile, 7. noviembre de 1609, en AGI, Chile, 18.129 135 AGI, Chile, 129. El gobernador Juan Jaraquemada al Rey 1611, en130 VARGAS [121], págs. 351 y 352. Claudio Gay, Historia Física y Política de Chile, París,131 Ibídem. Imprenta de Mauide y Renou, 1846, tomo II, pág. 248.132 136 Antecedentes sobre el motín de 1702 – 1703, en AGI, Junta de Guerra celebrada en Concepción el 1º de eneroChile, 134. de 1703, para tratar sobre el motín del tercio de Yumbel. En133 VARGAS [121], págs. 353 – 355. AGI, Chile, 134. 21

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