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El áRbol De Candela Taiel Nicolas Franco
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El áRbol De Candela Taiel Nicolas Franco

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Cuentos tradicionales. Taiel, Franco y Nicolás

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  1. El árbol de Candela • Autores: Taiel Llanqueleo, Nicolás López y Franco Saluzzi. • Editorial: María Auxiliadora
  2. En Tanganga, un pequeño y lejano pueblo que ya no existe, un loco sembró un fósforo encendido en el jardín de su casa. Era su último fósforo porque, aburrido de contemplar chorros de humo, decidió dejar de fumar. El loco era un gran tipo, delgado y gracioso, cabello de alfileres y nariz fina, usaba camisa de colores y pantalones de estrellas. Inventaba globos y cometas, famosos en Tanganga y sus alrededores, y estaba loco.
  3. A veces amanecía como perro, ladraba hasta la noche y perseguía a los niños hasta rasgarles los calzones. De noche quería morder la luna. Otras veces se sentía gato, recorría los tejados y se bebía la leche en las cocinas del vecindario. Otras veces se creía jirafa y lucía bufandas de papel. Cuando le daba por volverse como guacamayo era peor. A piedras o con agua caliente lo espantaban. Pero casi siempre lo toleraban porque, aparte de las cometas y los globos, inventaba otras bellezas: de pronto tapizaba de flores todas las calles del pueblo o escribía frases curiosas que repartían hojas rosadas o soplaba pompas de jabón toda una tarde en el parque. Como el loco que se respete, era poeta y soñador. Si el loco desaparecía por mucho tiempo, lo extrañaba y se preguntaban unos a otros dónde estaría, qué estaría haciendo y con quién.
  4. Como era el esperarse, la gente se burló de la última locura del loco. Lo vieron sembrar el fósforo encendido en el jardín de su casa y se fueron a dormir. Solo a un loco se le podía ocurrir sembrar un fósforo. Soñaron con estrellas de colores y madrugaron para ver el jardín
  5. El loco estaba cantando. Sacudió los hombros, hizo una cometa de zanahoria y la echó a volar. La gente se reía. El loco hizo un globo en forma de conejo, con orejas y todo, que se tragó a la cometa en el aire. La gente lloraba de risa. El globo se comió una nube y engordó, se comió otra y se alejó sobre el mar.
  6. La gente se moría de risa. Pero al poco tiempo nació, con rapidez creció un árbol de candela. El árbol era como un sol de colores inquietos, como una confusión de lenguas rojas, naranjas y azules que se perseguían sin descanso desde la tierra del jardín hasta el cielo. Las flores se fueron corriendo por todo el jardín porque el calor se les hizo insoportable y así el árbol fue el señor más grande e indiscutible.
  7. El loco se puso la camisa más linda y se peinó, salió a caminar por el pueblo con los bolsillos llenos de margaritas. El loco más feliz del mundo y la sonrisa de oreja a oreja. El más vanidoso. Se hizo tomar un retrato sobre un caballito de madera para acordarse de su feliz día. Debajo de la cama, en el baúl de una tía que murió, el loco guardaba un grueso álbum de días felices, que le gustaba más que el dulce.
  8. A la gente, en cambio, no le gustó el invento del árbol de candela porque los niño metían la mano y se quemaban, y entre todos decidieron apagarlo. Qué loco más peligroso, solo a él se le podía ocurrir esta locura. Llevaron baldes de agua pero el árbol no se apagó, antes creció otro poco. El árbol se sacudía como un bailarín. Como que se reía. Como que burlaba de toda esa gente que sudaba.
  9. Furiosos, todos los habitantes de Tanganga llamaron a los bomberos de una ciudad más cercana. Llegaron muy rápido con mucho escándalo y mojaron el árbol mucho tiempo con sus chorros de agua, finalmente el árbol se apagó y los bomberos se fueron satisfechos. Fue una noche oscura y fría, llena de lágrimas, entonces se dieron cuenta que el árbol iluminaba de noche como la más grande estrella Los viejos lamentaron demasiado tarde no haberse acercado al árbol para encender los cigarrillos. Las mujeres maldijeron a los fósforos que perdían la cabeza si dar llama. Fue una noche triste. El loco lloraba en su sillón. Juntaba las lagrimas entre los dedos y se las tragaba.
  10. Al amanecer, en el jardín del loco , del humo poco a poco brotó el árbol de candela, al principio como un hilo y luego con entusiasmo y la gente brincó de alegría. En la tarde llovió peor el árbol ya tenía fuerzas para enfrentar la lluvia.
  11. Alguien se acercó con timidez a encender el cigarrillo. Y luego muchos más. Luego una mujer trajo ropa mojada y la puso a secar en el árbol. Otro se frotó las manos. El árbol tenía algo del loco porque cambiaba de forma: a veces era un perro, a veces un gato y a veces hasta una jirafa. El pueblo se llenó de globos y de cometas. Los niños y los viejos, y luego las mujeres, bailaron alrededor del loco . Arrebatadas, las mujeres los llenaron de besos, le trajeron camisas de flores y pantalones con pepitas. Como era justo y generoso, el loco le devolvió a la más bonita 33 besos, contados con exactitud.

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