Terapia familiar en la esquizofrenia
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En esta breve presentación conoceremos cómo las terapias familiares, además de apoyar al paciente identificado, conforman un contexto adecuado para el buen funcionamiento en las transacciones y ...

En esta breve presentación conoceremos cómo las terapias familiares, además de apoyar al paciente identificado, conforman un contexto adecuado para el buen funcionamiento en las transacciones y así mejorar la calidad de vida familiar.

Propuesta por el Psic. Caleb Ramos Soto

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Terapia familiar en la esquizofrenia Terapia familiar en la esquizofrenia Presentation Transcript

  • Terapia Familiar en la Esquizofrenia
  • ¿ Qué es la esquizofrenia ?
  • “ La esquizofrenia no se puede comprender sin comprender la desesperación” (Fernández, 1965). Esquizofrenia etimológicamente es derivado del griego Schidsein que significa en el sentido literal “ escindir, disociar ” “ espíritu desgarrado ” y Phren que es “mente”. Según Sarason (1975), esquizofrenia significa “diafragma endido ”, pues los filósofos clásicos consideraban que la mente estaba ubicada en el diafragma; posteriormente se expresó como “ mente dividida”. View slide
  • Voltaire afirmó “Llamamos locura a esta enfermedad de los órganos del cerebro que impide a un hombre necesariamente pensar y actuar como los otros” (Foucault, 1960). MacKinnon (1984) definió a la esquizofrenia “ Como un grupo de entidades clínicas cuya dificultad más grande está en los diversos patrones conductuales tales como: las relaciones interpersonales, los procesos mentales subjetivos y la regulación fisiológica. Esta definición estaría acorde con que la esquizofrenia es un grupo de desordenes caracterizados por trastornos en la integración de emociones, el pensamiento y la conducta por un retraimiento de contacto humano y de la realidad” ( Zacarias, 1995). View slide
  • Para Kolb (1977) la esquizofrenia es un conjunto de expresiones conductuales que reciben el nombre de reacciones esquizofrénicas las cuales son un acuerdo universal en cuanto a su definición. Se cree que la esquizofrenia no sólo es un síndrome en donde interactúan una serie de síntomas y signos pues la esquizofrenia es una lucha continua entre el ser y el no ser en donde el mundo toma un significado diferente que la media poblacional.
  • Christopher Frith (1995), definió a la esquizofrenia como una alteración devastadora que puede ocurrir de repente, que truca y destruye relaciones personales, así como vidas. Frith(1995) afirma que para comprender a la esquizofrenia es necesario comprenderla desde una perspectiva de experiencias subjetivas como escuchar voces, ya que la esquizofrenia en sí no se podría estudiar directamente, ni se pueden observar estos signos o síntomas como tales, sino a través de la subjetividad.
  • La esquizofrenia es una pauta de reacciones similares ante situaciones vitales, que para el individuo son demasiado difíciles de encarar. La esquizofrenia es una forma de ajustarse a la realidad es un intento por resolver las dificultades de la persona. La única forma encontrada por el sujeto de existir.
  • Según Sullivan (1974) las manifestaciones esquizofrénicas son el resultado de una ansiedad intolerable, un intento de evitar la ansiedad (experiencia intranquilizadora desconcertante ante la persona) y mantenerla fuera de la conciencia. Esta definición coincide con lo que Arieti (1965) propuso al ver a la esquizofrenia como una reacción especifica de un estado extremadamente intenso de ansiedad originado en la infancia y reactivado después en la vida; la única posibilidad de regulación y ajuste. Selye habla de enfermedades de la adaptación siendo la esquizofrenia una de éstas debido a que los mecanismos homeostáticos del organismo sufren perturbaciones cuando el organismo se somete a grandes tensiones (Sarason, 1975).
  • Jackson definió a la esquizofrenia, como un desarreglo de pensamiento, consecuente con una familia desordenada y con unas malas relaciones sociales. Laing (1992) afirmó que “La cordura o la psicosis se prueban conforme el grado de conjunción o de disyunción entre dos personas, cuando una de ellas es cuerda por consenso universal.
  • La Organización Mundial de la Salud ha definido este padecimiento como: “ Un grupo de psicosis en las que existe un trastorno fundamental de la personalidad, una deformación del pensamiento característico que con frecuencia da la sensación de estar controlado por fuerzas ajenas, delirios que pueden ser insólitos, percepción perturbada, afecto normal que escapa de la situación real y autismo. A pesar de todo ello, el paciente por lo general conserva claridad en su conciencia y en su capacidad intelectual” (Zacarias, 1995).
  • Para Minkowski (2001) la esquizofrenia es la ruptura con la realidad, la pérdida de sintonía. Lo único que diferencia a un esquizofrénico de una persona “normal” es su contexto existencial. Esquizofrenia es una forma de existir, de estar en el mundo (Ey, 1978).
  • Kenberg (1990) definió a la esquizofrenia como una alteración profunda y progresiva de la personalidad la cual cesa de construir su mundo de comunicación con los demás para perderse en un pensamiento autístico o caos imaginario.
  • Para Seshehaye (1994) la esquizofrenia es un trastorno primitivo de la formación del yo. Laing (1988) define a la esquizofrenia como un posible resultado de una dificultad fuera de lo común en ser una persona entera con el otro y de no compartir la manera de sentido común (Laing, 1988, p.185).
  • Laing y Esterson (2001) hablan de que la esquizofrenia es una tentativa de liberación frente a la opresión, a la soledad y a la desesperación en las que está encerrado el psicótico por la familia, los psicólogos, psiquiatras y los hospitales.
  • Como se puede observar, la definición de esquizofrenia es divergente como la esquizofrenia misma, pero es importante recalcar que esta forma de existencia llamada Psicosis no es más que el resultado de un sistema social y familiar que recuerda lo que no es ajeno a todos, sino que está inmerso en cada ser humano. Cada fragmento escrito con anterioridad es un fragmento de vida, un fragmento de sufrimiento humano y es un elemento concerniente a toda la humanidad.
  • Visión Psiquiátrica de la Esquizofrenia
  • La esquizofrenia es una enfermedad psiquiátrica crónica controlable en la mayoría de los casos, más no curable, cuya detección temprana y atención oportuna repercute significativamente en el impacto que el padecimiento genera al paciente y su sociedad; es un trastorno psiquiátrico severo que se inicia, en más de 70% de los casos en la adolescencia y en el adulto joven. Se caracteriza por alteraciones del pensamiento, de la sensopercepción, del afecto y de la conducta, principalmente.
  • Se trata de un padecimiento crónico que puede producir un grado de discapacidad en 80% de los afectados, si no son detectados y atendidos oportunamente. Los costos que produce a la sociedad son muy importantes, de hecho en Estados Unidos se calcula un gasto de 65 mil millones de dólares anuales por concepto de esta enfermedad. Se estima que la prevalencia de la esquizofrenia es de 1% en la población mayor de 15 años, lo que representaría 45 millones de personas en el mundo que padecen esquizofrenia.
  • En México la prevalencia de la esquizofrenia es de 0.7%, lo que coincide con los reportes recientes de la OMS sobre este padecimiento en el mundo, por lo que en nuestro país hay medio millón de esquizofrénicos; esta cifra no incluye a individuos de riesgo para desarrollar el padecimiento.
  • Estadísticas de la Esquizofrenia en México.
  • En México, uno de cada 100 habitantes sufre de esquizofrenia y 50% carece de tratamiento e incluso de un diagnóstico adecuado por lo que muchos se suicidan o mueren a temprana edad, veinte años antes, en los cuartos traseros de sus casas o bien en las calles informó Alejandro Díaz Anzaldúa coordinador de consulta externa de la dirección de servicios clínicos del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente.
  • El psiquiatra Díaz Anzaldúa explicó que aunque la enfermedad tiene su origen en la herencia genética se cuentan con estudios científicos que demuestran que las mujeres embarazadas que sufren infecciones de tipo viral particularmente de influenza estacional o de A/H1N1 tienen altas probabilidades de que sus hijos padezcan el trastorno mental. “ Hay muchos datos que sugieren que mujeres que sufren durante su embarazo infección por virus, como el de la influenza, corren más riesgo de tener bebes con esquizofrenia. También los problemas durante el parto se pueden asociar con una mayor prevalencia de de dicha enfermedad.”
  • Según estadísticas del IMSS, en sus hospitales se internan 450 mil personas por trastornos mentales al año, 80 mil con esquizofrenia. El Instituto Nacional de Psiquiatría informó que un esquizofrénico tiene 80% más probabilidad de ser fumador o de utilizar drogas como cocaína, que lo activa, o mariguana, que calma su ansiedad. De los que sí recurren al psiquiatra, 80% lo hace 10 años tarde, cuando la enfermedad ya se tornó crónica y necesita medicamentos de última generación, cuyos costos varían de 30 mil a 100 mil pesos anuales.
  • A través de diversos estudios epidemiológicos, se ha tratado de dimensionar la magnitud de los trastornos mentales y del comportamiento que permiten conocer con relativa certeza las características del problema. Dentro de las encuestas nacionales de salud mental se cuenta con la que aplicaron conjuntamente la Secretaría de Educación Pública, el Sistema de Vigilancia Epidemiológica (SISVEA) y el Sistema de Reporte de Información en Drogas (SRID). Para fines prácticos se ha dividido la información epidemiológica nacional en dos grupos etários: a) adultos y b) niños y adolescentes.
  • a) Población adulta. En 1994, los resultados obtenidos de la Encuesta Nacional de Adicciones realizadas en zonas urbanas, detectaron la prevalencia de trastornos mentales entre el 15 y el 18% de la población en general; en esta encuesta se observa que la depresión es el trastorno más frecuente tanto en hombres como en mujeres. Los resultados del estudio concuerdan con los realizados en otros países e indican que una de cada seis personas sufrirá un problema de salud mental que podría requerir atención médica especializada; esto significa que en nuestro país padecen trastornos mentales aproximadamente 15 millones de personas, lo que equivale a una sexta parte de nuestra población
  • Los anuarios estadísticos de la SSA consignan un incremento continuo y significativo en la demanda de consulta externa de salud mental. En 1990 se otorgaron 239 327 consultas lo que aumentó en 1995 a 366 963 y para 1999 se registraron 583 760 consultas. En cuanto a los egresos hospitalarios referentes a trastornos mentales se registran en 1990, 2 422; en 1995, 3 857 egresos y para 1999, 19 604, lo que corresponde a un incremento de más de 500%
  • En el Anuario Estadístico de la SSA para 1999, se observa una mayor demanda de atención en la consulta externa por parte del hombre, 338 581 en comparación con las de mujeres, que fueron 245 179. La misma situación se observó en cuestión de internamientos, 13 270 para los hombres y 6 333 de mujeres.
  • La detección temprana del trastorno mental está directamente relacionada a la evolución del padecimiento, por lo que una mejor educación sobre las enfermedades mentales ha propiciado un cambio en cuanto a la respuesta de los pacientes y familiares hacia la búsqueda de ayuda profesional. Un estudio comparativo muestra que en 1988 las personas que buscaron ayuda relacionada con problemas de salud mental recurrieron en primer lugar a familiares y amigos como segundo lugar a la automedicación y siguiendo este orden asistieron al clérigo, a los servicios de salud mental y al curandero. Para 1997 el tipo de ayuda solicitada en orden de importancia fue, en el primer nivel de atención, psicólogos, psiquiatras, clérigo y curanderos
  • Prevalencia de trastornos psiquiátricos en población adulta en zonas urbanas en 1994. México Trastorno Hombres (%) Mujeres (%) Total (%) 1.Depresión 4.9 9.7 7.8 2. Epilepsia 3.4 3.9 3.7 3. Probable psicosis 3.2 2.6 2.8 4. Probables trastornos limítrofes 1.6 0.8 1.1 5. Trastorno obsesivo 1.6 3.0 2.5 6. Probable esquizofrenia 1.2 0.9 1.0 7. Manía 0.3 0.2 0.2 8. Psicosis inespecífica 0.7 0.6 0.6 9. Trastorno bipolar 0.7 0.6 0.6 10. Trastorno de ansiedad 0.3 1.6 1.1 Fuente: Caraveo y Cols. Características psicopatológicas de la población urbana adulta en México. Resultados de una Encuesta Nacional en Hogares. AN. Instituto Mexicano de Psiquiatría, 1994.
  • Búsqueda escalonada de ayuda o asistencia por problemas en salud mental. México Búsqueda escalonada de ayuda o asistencia por problemas en salud mental. México 1988 1997 Familiares y amigos Primer nivel de atención Automedicación Psicólogos Clérigo Psiquiatras Servicios de salud mental Clérigo Curandero Curandero Fuente: Medina Mora y col, Caraveo y col. (1988-1997)
  •  
  • b) Población infantil y adolescente En México hay 33 470 538 de niñas y niños, de los cuales más de 10 millones son menores de cinco años y casi 23 millones se encuentran entre los 5 y 14 años; en la región centro-sur del país la concentración de menores es de más de un millón de niños por estado; en la zona norte en menos de un millón de niños por estado y disminuye en la zona del caribe con menos de 500 mil niños por estado (véase mapa 1). Estudios en México reportan alrededor de 15% de prevalencia de trastornos psiquiátricos en niños esto indica que cinco millones de niños y niñas sufren algún problema de salud mental; de este total, la mitad de la población infantil requiere de una atención especializada e integral
  • De acuerdo al Prontuario Estadístico de la Dirección de Educación Especial de la SEP para el período 2000-2001 en los Centros de Atención Múltiple (CAM) en el Distrito Federal, fueron atendidos un total de 8 137 alumnos, de los cuales 397 padecen ceguera, 221 discapacidad visual, 598 sordera, 353 discapacidad auditiva, 750 discapacidad motriz, 5,696 discapacidad intelectual y otras discapacidades 122. De esta manera dos terceras partes de los niños discapacitados atendidos en los CAM corresponden a trastornos mentales.
  • Los datos epidemiológicos reportados en México son similares a los presentados en el ámbito mundial en cuanto a la prevalencia de los trastornos en el desarrollo infantil y la adolescencia. Complementariamente se tienen datos nacionales de los hospitales psiquiátricos de la Secretaría de Salud que reportan la consulta externa por grupos de edad y los diez principales motivos de demanda en estas unidades operativas durante 1999
  • Los datos reportados por el Hospital Psiquiátrico Infantil “Dr. Juan N. Navarro” indican que la prevalencia de los trastornos mentales se ha modificado a lo largo de la última década. La siguiente gráfica muestra que la prevalencia de la dependencia a sustancias se ubica como la principal causa de internamiento psiquiátrico en adolescentes. Se encontró que el trastorno depresivo ha aumentado y ascendió al segundo lugar, mientras que el trastorno psicótico agudo y transitorio disminuyó, colocándose en tercer lugar. El retraso mental, la epilepsia y los trastornos de conducta se mantienen, en promedio, con la misma prevalencia
  •  
  • Trabajo Psicológico en la relación Familia-Paciente I
  • Cuando en una familia uno de los miembros es diagnosticado como esquizofrénico, los demás consideran que son casi nulas las probabilidades de que esa persona se integre a la familia y a la sociedad de manera aceptable. El paciente identificado se convierte en una carga y las relaciones familiares se ven afectadas por el alto nivel de tensión que provoca la situación. Por lo general se piensa que la única solución es el confinamiento del paciente en una institución psiquiátrica, donde debe permanecer el mayor tiempo posible en tratamiento. Es común considerar que la familia no debe estar relacionada con el padecimiento del paciente identificado y mucho menos que puede intervenir directamente en el proceso terapéutico.
  • Sin embargo, desde la perspectiva de la Terapia Familiar Sistémica, específicamente del Modelo Estructural desarrollado por Salvador Minuchin, los problemas psicológicos se analizan de manera familiar, no individual.
  • Así, la familia es un sistema abierto y su totalidad la conforman las relaciones entre sus miembros; la familia como sistema se autorregula (presenta períodos de homeostasis y períodos de morfogénesis); la familia se relaciona con otros sistemas (familia de origen, familia de origen, comunidad, etc.); la familia en su interior se conforma de subsistemas: individual, conyugal, parental, fraterno; en su interior sus miembros interactúan entre sí y por tanto se afectan unos a otros, siendo entonces que los conflictos familiares han de presentarse cuando existe una disfunción en las interrelaciones que establecen los miembros de la familia; es decir, que un conflicto individual en cualquiera de ellos es la manifestación de un conflicto familiar.
  • La meta de la terapia estructural es establecer cambios en la interacción familiar de manera que ésta sea funcional, con base en el aquí y ahora (Barker, 1983; Martínez, 1986).
  • Minuchin (1986) señala que los miembros de una familia se relacionan de acuerdo a ciertas reglas que constituyen la estructura familiar a la cual define como "el conjunto invisible de demandas funcionales que organizan los modos en que interactúan los miembros de una familia" (p. 86). Dentro de la estructura familiar se pueden identificar las siguientes formas de interacción:
  • 1) los límites, que "están constituidos por las reglas que definen quiénes participan y de qué manera lo hacen en la familia...tienen la función de proteger la diferenciación del sistema" (Minuchin, 1990; pp. 88 y 89). Los límites al interior del sistema se establecen entre los subsistemas familiares (individual, conyugal, parental y fraterno) y pueden ser de tres tipos:
  • 2) Jerarquía, que hace referencia al miembro con mayor poder en la familia 3) Centralidad, miembro con base en el cual gira la mayor parte de las interacciones familiares; dicho miembro puede destacase por cuestiones positivas o negativas 4) Periferia, miembro menos implicado en las interacciones familiares 5) Alianzas, se refieren a la unión de dos o más personas para obtener un beneficio sin dañar a otro 6) Coaliciones, que son la unión de dos o más personas para dañar a otra 7) Hijo (a) Parental, es aquel miembro de la familia que asume el papel de padre o madre.
  • Umbarger (1983), Minuchin (1986) y Hoffman (1992) señalan que una estructura disfuncional tendría todas o algunas de las siguientes características: límites difusos y/o rígidos al interior y/o exterior del sistema, la jerarquía no sería compartida en el subsistema parental, presencia de hijo (a) parental, centralidad negativa, coaliciones, algún miembro periférico. Esta estructura posibilitaría la presencia de un síntoma en alguno de los miembros de la familia.
  • La intervención terapéutica desde la perspectiva del Modelo Estructural se dirige a los cambios en la estructura familiar disfuncional para entonces eliminar el síntoma; la unidad de intervención terapéutica es la familia. Ahora bien, la familia se desarrolla atravesando por varias etapas que forman su ciclo vital.
  • "Contemplar a la familia en un lapso prolongado es observarla como un organismo que evoluciona con el tiempo. Esta entidad va aumentando su edad en estadios que influyen individualmente sobre cada uno de sus miembros, hasta que las dos células progenitoras decaen y mueren, al tiempo que otras reinician el ciclo de vida. El sistema familiar tiende al mismo tiempo a la conservación y a la evolución. Evoluciona hacia una complejidad creciente. El desarrollo de la familia transcurre en etapas que siguen una progresión de complejidad creciente" (Minuchin y Fishman, 1993; pp. 34, 35, 36)
  • Para Minuchin (1986) la familia se desarrollo en el transcurso de cuatro etapas a lo largo de las cuales el sistema familiar sufre variaciones; los períodos de desarrollo pueden provocar transformaciones al sistema y un salto a una etapa nueva y más compleja. Las cuatro etapas son: a) Formación de la pareja b) La pareja con hijos pequeños c) La familia con hijos en edad escolar y/o adolescentes d) La familia con hijos adultos
  • Minuchin también señala que cada etapa requiere de nuevas reglas de interacción familiar, tanto al interior como al exterior del sistema. Sin embargo, hay familias que pueden permanecer en una misma etapa a pesar de que el sistema familiar requiere de una transformación (nacimiento de un hijo (a), crecimiento de los hijos (as) con lo que ello implica como puede ser ingreso al ámbito educativo formal, cambio de nivel escolar, cambio de escuela, alejamiento del hogar por cuestiones de trabajo, por estudios, matrimonio, etc.). Este estancamiento en alguna etapa del ciclo vital puede llevar a la disfuncionalidad familiar.
  • Precisamente con base en el Modelo Estructural se trabajó en consulta con una familia con un miembro diagnosticado como esquizofrénico, familia que presentaba una estructura disfuncional con límites rígidos al interior y al exterior del sistema y la presencia de un hijo parental. Habría que mencionar que también la comunicación entre los miembros del sistema era indirecta.
  • Un Ejemplo...
  • El paciente identificado, Ernesto, era un joven de 29 años de edad, diagnosticado como esquizofrénico en el Hospital Fray Bernardino, de la CD. de México, donde recibió tratamiento de tipo externo durante varios meses. Ernesto pertenecía a una familia de clase media conformada por el padre y once hijos (4 hombres y 7 mujeres), la madre había fallecido. El era el tercer hijo en orden cronológico.
  • PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
  • Al no ver mejoría con el tratamiento psiquiátrico (drogas), Ernesto fue llevado a la Clínica Universitaria de la Salud Integral (CUSI) de la ENEP Iztacala, UNAM. A la consulta psicológica asistieron Felipe, de 30 años de edad, tercer hijo, su novia y Ernesto. El padre de familia se negó a asistir y el resto de los miembros por sus ocupaciones no pudo presentarse. La queja hacía referencia a que Ernesto desde la edad de 15 años se deprimía frecuentemente desde que uno de sus amigos murió en un accidente y al ir a pasar una temporada a Guadalajara con un tío para olvidar el acontecimiento, fue abusado sexualmente por dicho pariente.
  • La familia de Ernesto no le dio ningún apoyo por lo sucedido, al contrario, lo rechazó por ello. A partir de los 20 años de edad este joven comenzó a descuidar su aseo personal, a irse de la casa por varios días, a dormir en la calle, dejó de estudiar y de trabajar y usaba un lenguaje incoherente, fue entonces considerado como indigente. Nuevamente la familia le negó el apoyo. Lo que motivó al hermano a pedir ayuda psicológica fueron los problemas causados en el vecindario por la indigencia de Ernesto.
  • ESCENARIO
  • Se trabajó en un cubículo del área de Psicología Clínica, en la CUSI.
  • DIAGNOSTICO ESTRUCTURAL
  • Analizando la estructura familiar (ver Fig. 1) se encontró que el padre era el jerárquico, únicamente tenía la responsabilidad de trabajar y proporcionar dinero al hogar. Había establecido límites rígidos en el subsistema parental, pero cabe hacer notar que sus órdenes y reglas las hacía obedecer por vía de su hijo Felipe, quien fungía como hijo parental en colaboración con su novia la cual no vivía con ellos. Esta situación permitió identificar límites difusos en el holón parental en cuanto a la relación padre-hijo.También habría que señalar que el hijo mayor era casado y vivía aparte por lo que no era parental.
  • Las reglas establecidas por el padre implicaban que las hijas que trabajaban, cuyas edades fluctuaban entre 20 y 32 años, debían acudir a su lugar de trabajo y una vez que salieran, regresar inmediatamente al hogar a cumplir con las labores domésticas; los hijos de menor edad que estudiaban (mujer de 19 años y hombre de 15) debían hacer lo mismo en cuanto terminaran sus clases. Los límites hacia el exterior eran muy rígidos. No había contacto con otros familiares, estaba prohibido recibir visitas y visitar a alguien, las hijas no podían tener novio. De hecho, el hijo mayor se había casado con el fin de dejar a la familia, y una hija, de 27 años, con el mismo objetivo había ingresado a un convento.
  • Actualmente el hijo menor, de 15 años, también con las mismas intenciones ya pensaba en incorporarse a un seminario y llevaba varias materias reprobadas en la secundaria. Felipe reconoció que todos los hijos consideraban al padre muy autoritario y que les cerraba las posibilidades de ser sociables y que además no hablaba con ellos, únicamente lo hacía para dar órdenes. Todos reconocían que eran tratados por el padre como niños, notándose con ello la rigidez de las reglas en cuanto al cambio. Felipe tenía graves problemas de pareja debido a que su novia deseaba que ya se casaran; sin embargo, él se negaba argumentando que no podía dejar a sus hermanos pues su obligación era educarlos, cuidarlos y hacerse cargo de la casa como jefe de familia en sustitución de la madre fallecida. Como la novia de este hijo intervenía en la organización familiar, únicamente en relación con ella, se puede hablar de límites difusos al exterior.
  • FIGURA # 1 .- Estructura familiar disfuncional.
  • PROCEDIMIENTO
  • Se tomó la decisión de trabajar con Felipe y con su novia sin incluir directamente a Ernesto ya que el lenguaje de éste era incoherente. La novia de Felipe resultó ser muy útil por la amplia información sobre la dinámica familiar con que contaba.
  • METAS TERAPÉUTICAS
  • 1) Establecer límites claros y flexibles al interior y exterior del sistema 2) Ubicar al hijo parental en su subsistema fraterno 3) Posibilitar el "salto" a la etapa del ciclo vital correspondiente a la familia con hijos adolescentes y adultos 4) Formar alianzas entre hermanos 5) Establecer la comunicación directa, explícita 6) Cambiar la relación de los hermanos con Ernesto.
  • Primeramente se pidió a Felipe que hablara con sus hermanos en cuanto al fracaso del intento por hacer cambiar a Ernesto: rechazo, gritos, críticas, correrlo de la casa, insultos. Debían cambiar y para ello tenían que ponerse de acuerdo en cuanto a lo que esperaban del paciente identificado: que se aseara, que realizara algunas labores domésticas, que comiera con limpieza, que no faltara a la casa, que usara más frecuentemente un lenguaje coherente. El cambio implicaba ponerle atención, recibirlo en casa sin insultos ni agresiones, por cumplir con lo estipulado.
  • Se explicó a Felipe y a su novia el familiograma y la estructura que predominaba. Se puso énfasis en su papel de hijo parental y en las desventajas a niveles personal, familiar y de pareja por el hecho de tener tantos hijos aún sin casarse; a la novia se le habló también sobre su papel de madre de hijos aún mayores que ella y de la gran responsabilidad que se había echado a cuestas liberando de ello al padre de familia. Se trabajó con Felipe sobre la independencia que se espera socialmente de un hombre de su edad.
  • RESULTADOS
  • Inicialmente Felipe rechazó el hecho de que el problema fuera familiar; sin embargo, después reconoció que así era. A lo largo de 9 sesiones de tratamiento, Felipe reportó una gran mejoría en la conducta de Ernesto pues éste ya presentaba las conductas deseadas y cada día se le notaba más motivado para continuar así, por lo que hasta el padre se le acercaba y platicaba un poco con él. En cuanto al hermano menor, éste había desistido de ingresar a un seminario y estaba estudiando un poco más. La comunicación entre hermanos era abierta, explícita, y se lograron establecer alianzas entre ellos de manera que en conjunto se atrevieron a hablar con el padre para explicarle la situación familiar y para pedirle que las reglas fuesen flexibles de manera que se les permitiera, aunque fuera un poco, salir e interactuar con familiares y amistades.
  • Felipe le pidió que interviniera más en la situación familiar, con el pretexto de que él tenía mucho trabajo y cada vez le resultaba más difícil controlar todo de manera individual. Al principio el señor se negó al cambio pero la alianza de los hijos los mantuvo firmes en las peticiones y lograron flexibilidad en algunas reglas. Cabe señalar que la renuencia del señor al cambio se vio amenazada con las intenciones de una hija de huir de la casa, por lo que él accedió. En cuanto a Felipe, por presiones de su novia, quien ya no se involucraba en la organización familiar, comenzó a ocupar su lugar en el subsistema fraterno y a dedicarse más a su relación de pareja. Mencionó la posibilidad de vivir en unión libre con su novia. De hecho rentaron un departamento y él pasaba ya la mayor parte del tiempo con ella, esto a su vez obligó de alguna manera al padre a hacerse cargo de la familia.
  • En este punto se dio por terminada la intervención terapéutica.
  • CONCLUSIONES
  • La intervención terapéutica llevada a cabo permitió alcanzar las metas de la familia en cuanto a los cambios esperados en el comportamiento del paciente identificado. Fue evidente que la estructura familiar fue un factor importante para la aparición de síntomas en algunos miembros no solamente en el paciente diagnosticado esquizofrénico. Al considerar los problemas psicológicos como de índole familiar, no necesariamente se tiene que trabajar en consulta con toda la familia, bien pueden generarse los cambios a través de un solo miembro, modificándose así los patrones de interacción de interés.
  • Este no es el primer caso diagnosticado como esquizofrénico que ha sido tratado con éxito siguiendo esta aproximación teórica, lo cual significa que, o los diagnósticos estaban equivocados (esto obviamente sería lo que apoyaría la psiquiatría tradicional) o simplemente la esquizofrenia y todo tipo de “enfermedad mental” no son otra cosa mas que un invento que tal vez fue útil hace mucho tiempo, pero que ahora no lo es en absoluto, de hecho podría agravar la problemática de las personas etiquetadas de tal manera por los supuestos que evidentemente están detrás de tales prácticas de los profesionales de la “salud mental” ya que por el simple hecho de ser “diagnosticado” como esquizofrénico, el sujeto pasa a ser un “enfermo mental incurable” lo cual obviamente no tiene nada de inocuo.
  • Actualmente este tipo de práctica solamente sirve para “tranquilizar” al personal que todavía sigue al modelo médico como la guía de su ejercicio profesional, ya que consideran, al etiquetar, que ya identificaron el “verdadero” problema y les importa muy poco las consecuencias negativas que esto pueda acarrearle al usuario y a su familia. Consideramos que existen otras formas de abordar los problemas psicológicos más útiles y funcionales para la gente que solicita ayuda y la expuesta aquí es un ejemplo de ello.
  • Trabajo Psicológico en la relación Familia-Paciente II
  • El tratamiento cognitivo-conductual no se aplica de forma individual en estos casos, sino que forma parte de un amplio tratamiento (Bellack y Mueser, 1986). Los pacientes esquizofrénicos siempre requieren un tratamiento farmacológico antipsicótico, el cual debe ser controlado continuamente pero, además, es crucial que reciban un control individual tanto de sus necesidades básicas como médicas para integrar los distintos aspectos de su programa de tratamiento y asegurar la continuidad del cuidado a medio y largo plazo. Si esto no se cumple es poco probable que la intervención cognitivo-conductual tenga éxito.
  • Las investigaciones parecen demostrar que las intervenciones cognitivo-conductuales pueden tener un impacto beneficioso sobre el curso del trastorno y la calidad de vida de estos pacientes. Existe un amplio rango de estrategias aplicables a la esquizofrenia (Penn y Mueser, 1995), aunque las más frecuentemente empleadas y que cuentan con apoyo empírico sobre su eficacia clínica son:
  • Entrenamiento en habilidades sociales (EHS): sirve para rectificar la escasa competencia interpersonal que generalmente poseen estos enfermos, puesto que los neurolépticos no las mejora. Se deben evaluar las siguientes categorías: habilidades no verbales, características paralingüísticas, equilibrio interactivo, contenido verbal y habilidades de percepción social. Para evaluarlas se suele emplear el role-playing. Se efectúan representaciones cortas, de tres a diez intercambios, aunque los pacientes que presenten síntomas negativos requerirán un entrenamiento más prolongado debido a su grave deterioro de atención.
  • Se puede llevar a cabo de forma individual (combinándolo con educación psicológica, con entrenamiento en el manejo de estrés y con la enseñanza de habilidades de afrontamiento para controlar los síntomas residuales) o de forma grupal (dos o tres sesiones por semana, puesto que la “práctica masiva” produce un aprendizaje más rápido). Puesto que la mayoría de estos pacientes sufrirán de estados que remiten y reaparecen de forma crónica, el EHS debería estar disponible de forma continua, ya que los objetivos y competencias de un individuo se desarrollan y cambian con el paso del tiempo.
  • Terapia familiar conductual: se aplica conjuntamente al paciente y sus familiares, ya que su objetivo es la reducción del estrés de todos ellos y la mejora de la capacidad de los familiares para vigilar el curso de la enfermedad. La participación en la terapia puede iniciarse en cualquier fase del trastorno, aunque lo más adecuado sería que comenzara poco después de una exacerbación que haya requerido hospitalización, ya que es el momento en que todos están más motivados para reducir las futuras recaídas y para mejorar el funcionamiento y autonomía del paciente.
  • Consta de un número determinado de sesiones, cada una de una hora de duración, con contactos cada vez más espaciados a lo largo de seis a nueve meses. Puede resultar ventajoso efectuar algunas sesiones en la propia casa del paciente, puesto que proporciona información de su entorno. La terapia se divide en cinco etapas secuenciales, que se repiten una serie de veces a lo largo de la terapia en función de las necesidades específicas de la familia y del ritmo al que adquieren las habilidades objetivo:
  • Evaluación: de la familia como unidad, para evaluar cómo son sus habilidades de comunicación, y también a cada miembro individualmente.
  • Educación: se les informa sobre el trastorno, la medicación y el modelo de vulnerabilidad-estrés de la esquizofrenia. Después la familia desarrolla un plan para responder a las primeras señales de aviso, previniendo así las recaídas.
  • Entrenamiento en habilidades de comunicación: se efectúan role-playing en los que todos han de hacer manifestaciones, en primera persona, de los sentimientos referentes a conductas específicas. Debido a los deterioros cognitivos del paciente, es importante que la comunicación sea breve y directa al grano. Las habilidades que generalmente se enseñan son seis: expresión de sentimientos positivos y negativos, hacer peticiones positivas, escucha activa, compromiso y negociación y la solicitud de un “tiempo fuera”. No se pasará a la siguiente fase hasta que todos los miembros hayan mostrado alguna mejora de la competencia.
  • Entrenamiento en solución de problemas: requiere de 5 a 15 sesiones, e incluso más, sobre todo si el paciente vive en casa, puesto que lo que se pretende es que la familia reduzca la dependencia del terapeuta y prepararlos para el final de la terapia. Se les enseña, mediante role-playing, a seguir una secuencia de pasos básica y conductual: definir el problema, generar una lista de posibles soluciones, evaluar cuales son las ventajas y desventajas de cada una de estas soluciones, escoger cual o cuales son las mejores, formular un plan para llevarla a cabo y posteriormente repasar los progresos realizados para solucionar el problema.
  • Para llevar esto a cabo, deberán escoger un jefe que los guíe a través de los distintos pasos, así como un secretario/a que registre en un cuaderno las decisiones alcanzadas en cada paso, el cual debe ser accesible para todos. Se les estimula para que hagan una reunión semanal. Algunas familias no necesitan más intervención una vez terminada esta fase, pero otras pueden enfrentarse con dificultades que no han respondido al enfoque de solución de problemas y por eso deberán pasar a la última fase.
  • Problemas específicos: el profesional puede emplear una amplia variedad de estrategias para superar los posibles obstáculos y, siempre que sea posible, enseñará a los miembros de la familia cercanos al paciente a llevar a cabo y registrar las estrategias básicas. Se puede hallar una explicación detallada del modelo de terapia familiar conductual en el libro de Mueser y Glynn (1995).
  • Habilidades de afrontamiento para los síntomas psicóticos residuales crónicos: los padecen del 25 al 40% de los pacientes a pesar del tratamiento farmacológico. Se producen entre los episodios y están asociados a altos niveles de malestar. Algunos pacientes aprenden estrategias de afrontamiento para superarlos y se observa que el empleo de distintas de ellas, así como su número total, está relacionado con un menor nivel de malestar. Por tanto, si se le enseñan diversas habilidades de afrontamiento, mejorará su autoeficacia y disminuirá su malestar. Se efectuará en 5 pasos:
  • Descripción y análisis funcional del síntoma psicótico: se describen de la forma más concreta posible (forma, frecuencia, duración e intensidad) y después se exploran los antecedentes del síntoma, la reacción que tiene ante él y las consecuencias que tiene.
  • Evaluación de los esfuerzos actuales de afrontamiento: se identifican qué estrategias de afrontamiento ha empleado, cuáles han tenido más éxito en la reducción de estrés asociado con el síntoma y cuáles han sido los obstáculos al empleo de estrategias concretas.
  • Selección y ensayo en la sesión de una estrategia de afrontamiento: el paciente puede emplear una en la que antes tenía éxito, pero que actualmente emplea poco, o bien una nueva que sabe que va a ser útil. Después ha de practicarla en una situación en la que es probable que experimente el síntoma considerado y deberá rellenar un autorregistro.
  • Seguimiento de las tareas para casa: se le estimula para que continúe practicando aunque los resultados no sean satisfactorios, ya que la eficacia aumenta con la práctica.
  • Desarrollo de una segunda estrategia de afrontamiento para el mismo síntoma: como mínimo, pero debe ser una modalidad diferente de afrontamiento. Se puede encontrar una detallada explicación sobre el entrenamiento en las habilidades de afrontamiento en Tarrier (1992).
  • Tratamiento del abuso de sustancias psicoactivas
  • La prevalencia en estos pacientes es bastante superior a la de la población general (Mueser, Bennett y Kushner, 1995). Estas sustancias ponen en peligro los efectos de la medicación antipsicótica y pueden provocar el rebrote de los síntomas y la hospitalización. Para evaluar la presencia de estas sustancias además del análisis de sangre y orina, se puede emplear la entrega de autoinformes de los pacientes, de algunas personas importantes de su entorno y de los clínicos que trabajan con ellos. Cuando se descubre un abuso se debe trazar un plan de recuperación que consta de cuatro etapas:
  • Compromiso: en esta fase no se persigue reducir la conducta de consumo, sino que únicamente se pretende que el paciente se implique en la relación terapéutica para ello el profesional de la salud le ha de mostrar que su ayuda puede serle útil para controlar o evitar sus crisis.
  • Persuasión: en esta fase el profesional intentará persuadir al paciente de reducir su abuso, ya que constituye un peligro. Se evita el enfrentamiento, aunque es importante la persistencia y se le proporciona educación sobre los efectos que producen, ya que muchas veces desconocen sus efectos negativos. En esta fase se empieza a implicar.
  • Tratamiento activo: en esta fase el paciente acepta reducir su consumo o llegar a la abstinencia total de drogas y/o alcohol. Para ello será necesario identificar cuáles son los factores motivantes que contribuyen a la vulnerabilidad de los pacientes hacia el consumo. Pueden ser de tres tipos:
  • Automedicación para evitar los síntomas molestos: se tratará desarrollando estrategias de afrontamiento alternativas que le permitan controlar aquellos síntomas problemáticos que padece.
  • Búsqueda de contacto y aceptación social: se tratará mediante un entrenamiento en habilidades sociales para que, de esta forma, aprendan las habilidades necesarias para interactuar y profundizar en sus relaciones con personas que no abusan de sustancias.
  • Búsqueda cómoda de placer: se puede reducir enseñándole al paciente habilidades alternativas o buscando actividades que le sean gratificantes.
  • Prevención de las recaídas
  • En esta última fase el individuo ya ha logrado la abstinencia y, por ello, el esfuerzo se dirigirá hacia la reducción de la vulnerabilidad a las recaídas, enseñándole habilidades para prevenirlas. Entre estas habilidades están el que mantengan una elevada conciencia de su vulnerabilidad, información sobre las situaciones asociadas y los primeros indicios, así como enseñarle las competencias que mejoren sus competencias y disminuyan su susceptibilidad al abuso de sustancias psicoactivas.
  • Terapia Psicosocial
  • Fue diseñada por Valencia (1996) tomando en cuenta los resultados de varios estudios realizados respecto a la problemática psicosocial de pacientes con psicósis aguda y con esquizofrenia crónica (Valencia, 1986, 1986, 1988, 1991, 1998, 1999, 2001). La TPS está basada en los programas de entrenamiento en habilidades sociales (social skills training) cuya efectividad ya ha sido demostrada (Liberman, 1998; Kopelowicz, Zárate, González, et al., 2003) La TPS actúa sobre las incapacidades de la enfermedad y tiene como objetivo principal que los pacientes adquieran un nuevo repertorio de habilidades psicosociales o que recuperen aquellas habilidades que tenían pero que fueron afectadas por la enfermedad, todo esto con el propósito de mejorar su desempeño de roles para tener un FPS comunitario satisfactorio.
  • La terapia está conformada por cinco áreas de intervención a través de las cuales se abordan problemas: 1) ocupacionales 2) de relaciones sociales 3) aspectos económicos 4) relaciones de pareja con su componente sexual 5) relaciones familiares.
  • La terapia se iniciaba tratando algunos aspectos específicos de la esquizofrenia como: el proceso de enfermarse y las consecuencias que llevan a la incapacidad, la conciencia de enfermedad, la importancia del uso y cumplimiento con los medicamentos AP, la prevención de recaídas y rehospitalizaciones, así como la importancia de terminar con el proceso terapéutico (adherencia terapéutica). Estos aspectos están directamente relacionados con las áreas de la TPS debido a que forman parte del proceso de la enfermedad e inciden de manera considerable en el FPS del paciente.
  • En las sesiones los pacientes podían hablar de su problemática psicosocial en cada una de las áreas de intervención, también se utilizaba la técnica de “role playing” o de desempeño de roles que les permitía aprender habilidades para desempeñar nuevos roles siempre acompañados de la retroalimentación correspondiente del grupo y de los terapeutas. Para la terminación de la terapia los pacientes establecían metas y compromisos de acuerdo a sus posibilidades para tener un satisfactorio funcionamiento comunitario.
  • Las sesiones con los pacientes estuvieron a cargo de un terapeuta (doctor en psicología clínica) que trabajó bajo la modalidad de terapia grupal, la cual ha sido ampliamente recomendada para este tipo de pacientes (Kopelowicz, Zárate, González, et al., 2003; Liberman, & Corrigan, 2003; Malm, 1990; Valencia, Ortega & Rodríguez, 2004).
  • Instrumentos
  • Escala de Funcionamiento Psicosocial (EFPS) (Valencia, 1989)
  • Evalúa el funcionamiento psicosocial en cinco áreas: ocupacional, social, económica, pareja-sexual y familiar, permite también conocer el funcionamiento psicosocial global (FPSG) del paciente. El FPS se evalúa de acuerdo al nivel de satisfacción-insatisfacción que reporta el paciente respecto a su desempeño de roles en las cinco áreas de funcionamiento, considerando un total de 35 reactivos, para lo cual se utiliza un sistema de calificación tipo likert que incluye 5 niveles de evaluación.
  • La escala tiene un alto grado de validez y confiabilidad (mayor a 0,83 en todas las áreas, p<0,01 para su uso en México (Valencia, 1989), y ha sido utilizada en mas de 100 proyectos de investigación. Su aplicación puede ser realizada por un entrevistador previamente capacitado en su manejo, mediante una entrevista directa al paciente. El tiempo de aplicación es de aproximadamente 45 minutos.
  • Escala de Evaluación de la Actividad Global (EEAG) (DSM-IV, 1994)
  • Evalúa la combinación de la sintomatología y la actividad psicológica, social y laboral del paciente en un continuun de salud-enfermedad. Esta escala actualmente forma parte del Eje V del DSM-IV (1994), en el cual se considera que su aplicación: “puede ser particularmente útil para seguir la evolución del progreso clínico de los pacientes en términos globales”. Se califica con un puntaje mínimo de 1 hasta 100 como puntaje máximo.
  • Un puntaje bajo indica menor salud mental del paciente, mientras que un puntaje alto representa un mejor funcionamiento en la actividad global y por lo tanto mejor salud mental del paciente. Para su utilización es necesario que el entrevistador tenga entrenamiento clínico. El tiempo de aplicación de la escala es de 5 minutos.
  • Procedimiento
  • A través de la Consulta Externa, los pacientes fueron referidos a la Coordinación General del Proyecto en donde se verificó el diagnóstico de esquizofrenia por medio del CIDI (Robbins et al., 1988), así como el cumplimiento de los criterios de inclusión y exclusión al estudio. Como una variable constante, todos los pacientes recibieron medicamentos AP a lo largo de las intervenciones a cargo de dos psiquiatras de la Clínica de Esquizofrenia. La muestra seleccionada fue evaluada al inicio y al final de las intervenciones por entrevistadores independientes ajenos al proyecto, previamente capacitados en los dos instrumentos de medición utilizados.
  • Una vez que se verificó que los pacientes se encontraran estables clínicamente, se inició el trabajo terapéutico que estuvo a cargo de clínicos y psicoterapeutas previamente entrenados en las técnicas correspondientes a cada intervención. Para cada modalidad terapéutica, la duración de la intervención fue de 6 meses. En la TPS y en la MT se trabajó de manera grupal con los pacientes dos sesiones semanales, una hora por sesión, (2 horas semanales) con un total de 44 sesiones (44 horas en total) para cada modalidad terapéutica.
  • En las TM, la PI fue de 30 minutos cada 15 días (6 horas en total); la PG fue de una hora cada semana (24 horas en total), la TOIL de 2 horas a la semana (48 horas en total), y el TPDAM de una hora semanal (24 horas en total) con un total de 102 horas para el total de las TM. Las sesiones se llevaron a cabo en salas diseñadas específicamente para la psicoterapia, amplias, bien iluminadas, libres de ruido e interrupciones.
  • Resultados
  • La psicología clínica ofrece la posibilidad de tratar a personas con alguna enfermedad mental en éste caso a pacientes con esquizofrenia en quienes se utilizaron diversas modalidades terapéuticas. Por su parte la investigación clínica permite evaluar la eficacia de cada intervención. Universalmente se ha reconocido que la evaluación de las intervenciones psicológicas es indispensable por lo menos por dos razones: 1) considerar si los procedimientos utilizados generan cambios en los sujetos, y 2) si los cambios observados son de suficiente magnitud (Pedroza, Galán, Martínez, et al., 2002).
  • Cuando se comparan varias intervenciones es conveniente determinar la efectividad de cada intervención de manera que los resultados obtenidos no sean producto de otras variables ajenas a la intervención, sino que se deban exclusivamente al efecto de cada intervención en la conducta de los sujetos. Para la presente investigación se realizaron tres tipos de análisis estadísticos para evaluar la eficacia de las intervenciones: 1) el análisis de varianza, 2) los cambios generados, confirmados a través de la prueba t de student, y 3) la magnitud del efecto, es decir, el cambio clínico significativo.
  • Se consideró conveniente llevar a cabo otros análisis estadísticos que no se limitaran a considerar exclusivamente a la variable independiente como la única generadora de cambios estadísticamente significativos, ya que en algunos casos aunque estos cambios sean estadísticamente significativos, el efecto de esta variable puede ser muy reducido.
  • En este sentido la medición de la magnitud de la significancia clínica consiste como lo plantea Jacobson, Follette y Revenstorf (1984) en tener la seguridad que la cantidad de cambio sea de tal magnitud como para demostrar que éste no se debe al azar. Kazdin (2000) indica que el cambio clínico significativo consiste en evaluar si el procedimiento utilizado (la intervención) tiene que ver con un cambio real que sea mesurable en diversos aspectos de la vida del paciente. En este sentido los resultados de esta investigación permiten llegar a varias conclusiones. La primera indica que los pacientes que participaron en la TPS, MT y TM, presentaron mejorías en el FPS, así como en la AG por lo que en general obtuvieron beneficios terapéuticos.
  • En los pacientes del GC no hubo mejorías en ninguna de las variables estudiadas, lo que indica que con los AP los pacientes se mantuvieron estables en su sintomatología, pero como consecuencia de que no tuvieron ninguna intervención terapéutica no presentaron ninguna mejoría a nivel psicosocial. La segunda conclusión respecto al Anova realizado indica que hubo diferencias Inter-sujetos (Grupo); Intra-sujetos (Tiempo) y en la interacción entre estos (Grupo-Tiempo). Lo cual quiere decir que las 3 modalidades y el GC, se comportaron de manera similar en los tipos de medición arriba mencionados.
  • La tercera conclusión tiene que ver con un análisis más detallado, en cuanto a que hubo diferencias en la magnitud de la eficacia de las intervenciones en las variables medidas. Estas diferencias se pueden deber a las variantes en los objetivos específicos de cada intervención y también a los instrumentos de evaluación utilizados.
  • Muy pocos psicólogos se dedican al tratamiento de pacientes con esquizofrenia y este número disminuye considerablemente a los que realizan investigación clínica. En México, por ejemplo, existen varios grupos que se dedican a realizar intervenciones clínicas psicológicas y psicoterapéuticas en esquizofrenia. En Chile y Argentina son escasas las publicaciones empíricas en psicología clínica (Vera-Villarroel & Mustaca, 2006), aunque últimamente se ha reportado un incremento de trabajos en otras áreas como la psicología básica del aprendizaje (Ardila, Pérez-Acosta & Gutiérrez, 2005).
  • Impresiones Finales
  • Para el mantenimiento de la salud del paciente con Esquizofrenia; además de la atención que debe de tener, en términos farmacológicos, terapias ocupacionales y psicoterapia individual como terapias grupales, será de mucho apoyo la terapia familiar que tiene como centro medular el contexto del propio paciente y esto es su misma familia.
  • A través de la terapia familiar se puede saber las diferentes responsabilidades e interacciones como compromisos de los integrantes del grupo de familia. Sabiendo lo anterior, podremos saber la actuación “neurótica” de las relaciones del marco familiar que evitan la sana interacción para que, a través de compromisos y acuerdos, pueda ser considerado el paciente en el aquí y ahora de la realidad.
  • Al existir un contexto neurótico en la familia del paciente estos descargarán su “enfermedad mental” sobre el paciente saboteando de este modo el buen mantenimiento del familiar identificado así como de ellos mismos.
  • La familia del paciente identificado puede ser parte de los factores etiologicos que en un pasado pudieron intervenir en el enfermo llegando plenamente a su manifestación como enfermedad mental o mejor dicho como enfermedad “cerebral”.
  • La estructura familiar es un sistema más que puede apoyar al paciente en su adhesión al tratamiento, tomando en cuenta los alcances mismos del familiar identificado así como su responsabilidad. Así la adhesión será un elemento para la funcionalidad del paciente y la familia.
  • La terapia familiar es y será un apoyo fundamental en la calidad de vida del paciente identificado además de la propia familia ya que: “ Patología sigue a patología”
  • Dedicado a los pacientes del hospital Psiquiátrico “Fray Bernardino Álvarez” Pacientes con deseos de vivir
  • Bibliografía: -Alejandro Díaz Anzaldúa, del Instituto Nacional de Psiquiatría -TERAPIA FAMILIAR SiSTÉMICA EN UN CASO DE ESQUIZOFRENIA Rocío Soria Trujano (1), Jaime Montalvo Reyna (2) y Paul Herrera Olmedo, Universidad Nacional Autónoma de México campus Iztacala Revista de psicología iztacala -TRATAMIENTO COGNITIVO – CONDUCTUAL DE LA ESQUIZOFRENIA por Mª José González Aranda -MARCELO VALENCIA. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente. Calzada México-Xochimilco 101. Colonia San Lorenzo Huipulco, México, D.F. México - Consorcio Internacional en Epidemiología Psiquiátrica (ICPE) - MASTER EN TERAPIA FAMILIAR SISTÉMICA de María Virginia Rangel Gómez