LEYENDAS DE CANTABRIA PARA CONTAR 1
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LEYENDAS DE CANTABRIA PARA CONTAR 1

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LEYENDAS DE CANTABRIA PARA CONTAR 1 Presentation Transcript

  • 1. LEYENDAS PARA NUESTROSCOMPAÑEROS Contadas por los alumnos de 6ºB Enero de 2012 Virginia Diez Velasco Enero de 2012
  • 2. Todos los compañeros de 6º estamos conociendo nuestra mitología y, al descubrir este mundo fantástico de nuestrosantepasados, queremos acercaros a él. Es un mundo maravilloso que no puede perderse. Iremos por vuestrasclases contándolas, a nuestra manera. Y para no perder nuestroesfuerzo individual y colectivo, las guardamos en las siguientesdiapositivas.Los de 6ºB nos ocuparemos de los ojáncanos, principalmente, perotambién del hombre-pez, las sirenas, los duendes, el alicornio y lamonuca.
  • 3. Todos los pueblos, desde la prehistoria, tenían que contar su vida a losdescendientes para que aprendieran de su experiencia.Una parte esencial era explicarles por qué ocurrían las cosas: la lluvia, lastormentas, los destrozos de la Naturaleza… Y las cosas buenas: el amor, lacompasión, la ayuda en los casos de apuro…Estos sucesos se producían porque unos seres especiales se encargaban de ellosEsos seres son LOS MITOS.Los mitos de Cantabria son muchos: el ojáncano, la anjana, los duendes, elmusgoso, los ventolines, los núberos, los caballucos del diablo, el trastolillo…Unos son buenos y otros no.
  • 4. Los ojáncanos son unos seres terroríficos por su aspecto y por sus actos.Son tan altos como una torre con un cuerpo cubierto de largo pelo.En su cara solo tienen un enorme ojo, una boca con varias filas dedientes, muchas verrugas amarillas y moradas y una barba que le llega a lasrodillas.Es capaz de derribar una casa de un manotazo. Nadie se atreva aenfrentarse a él. Pero tiene un punto débil: un pelo blanco escondido entresu barba; si alguien se lo arrancara, el monstruo moriría.Vive en los montes de toda Cantabria y en todos los pueblos le temenporque solo hace cosas malas.Se alimenta de carne de los ganados, pero también de los humanos…Se reproduce al morir: de su cuerpo podrido van saliendo gusanosque, pasado un tiempo, se convierten en ojáncanos adultos. Virginia Diez Velasco Enero 2012
  • 5. EL OJÁNCANO ENAMORADO PATRICIA VILLAR CLORET 6ªB
  • 6. En el valle de Cabuérniga había una pastorcilla queera muy guapa ;se hablaba de su belleza por toda lacomarca, por eso se divertía tanto al verse feareflejada en el agua de la fuente y un día, cuándo fuea levantar la cabeza ¡qué horror! estaba allí unojáncano. La pastora, paralizada por el miedo, echó acorrer, pero él no la seguía. La madre le había contadoque…
  • 7. los ojáncanos secuestran a las pastoras comoella para hacerlas cosas horribles en su cueva.
  • 8. Al siguiente día bajaba del montellevando un montón de leña en lacabeza, pero, de pronto, sintió que seelevaba la leña: era elojáncano levantandola.Al ver el ojáncano que la pastora teníamiedo, le puso sobre la cabeza el haz yse fue corriendo; luego pensó que solola quería quitar un poco de peso.
  • 9. Otro día la pastora fue al monte con sus ovejas a que pastaran y, como hacía frío, se fue a hacer una hoguera paracalentarse, pero no la conseguíaencender; lo intento tres vecesy, nada, no se encendía.Lo fue a intentar otra vez; levantó lacabeza y allí estaba él ojáncano.Ella, para que no pensará que le habíavisto, actuó con normalidad y se fue.
  • 10. Se quedó más tranquila y, el día que pasaba por el pueblo, la llamaban la novia del ojáncano.
  • 11. Una mañana el ojáncano estaba esperándola enla puerta de su casa, pero ya la gente fuesaliendo, hasta que todo el pueblo quedó vacíoy ella no había salido. Entonces la buscó, perono la encontró y mandó a un cuervo a buscarla.El cuervo vino, se posó sobre la nariz delojáncano y le dijó que no la había encontrado.Le mató y destruyó la casa de la pastora y luegolas siguientes, así hasta
  • 12. que destruyó todo el pueblo; solo quedaban unos hombres. Una señora dijo al ojáncano que se lahabían llevado sus padres, por si acaso la hacía daño. La gente pensaba que ese fue el primer ojáncano malo y luego todos los demás nacieron malos.
  • 13. LEYENDA CANTABRA PARA CONTAR A MIS COMPAÑEROS
  • 14. llena de flores y renacuajos.Muchas muchachas y mujeres iban a la fuente a recoger agua y charlarcon las otras. Un día una muchacha fue a buscar agua y cuándo se iba a ira su casa oyó una música que empezó a sonar en su cesta; cada vez quedaba un paso rápido la música se fue alegrando de menosa más. Debajo de la fuente Hay hay hay un tesoro Con mucha plata y oro
  • 15. Ella se fue corriendo a su casa, al oír esas palabras, para contárselo a su padre ydecirle que era un duende. El padre no se lo creía, pero al final, la mandó quefuera a por unas palas para cavar en la tierra.El padre no sabía si era cierto o mentira; así que se lo preguntó de nuevo y ella ledijo que no. Fueron noche por noche, pero desesperados no encontraban nada ;alfin un día llegaron hasta algo duro, empezaba a amanecer y lo tuvieron que taparhasta la noche siguiente y poder dormir un día entero.Los campesinos vieron los destrozos y pensaron que fue el Ojáncano que todo elmundo conocía.Una mañana, el padre de la muchachala mintió diciéndola que se iba a segarheno a un prado que tenían; pero enrealidad lo que hizo fue subir a laspeñas del monte Dobra paraproponerle un trato al Ojáncano:El trato fue el siguiente:“ Si levantas una piedra, te daré a mi hijacomo recompensa". El Ojáncano no se lopodía creer y aceptó.
  • 16. Cuándo llegaron a la fuente, la bestia empezó a cavar y al final llegó a la piedra.Tiró y tiró con sus enormes manazas; y lo consiguió y debajo encontraron unenorme baúl de hierro.El Ojáncano que cumplió el trato preguntó al padre de la muchacha que dóndeestaba. Él le respondió que la traería enseguida; el monstruo , aún no convencido,cogió un puñado de oro y plata para que el hombre cumpliera su promesa.
  • 17. Cuando llegó a su casa despertó a su hija y la dijo que fuera a la fuente depiedra, y que él enseguida iba porque tenía que coger unas cuerdas. Todo fuementira: tenía que esconder el tesoro detrás de la casa y echarle hierba seca porencima.Cuándo la muchacha estuvo a punto de llegar a la trampa de la bestia, un niñoapareció llorando porque no encontraba a su cordero. Los dos se pusieron abuscarlo y, de repente, entre unos arbustos apareció ; el niño, que en realidad eraun duende, se lo contó a la muchacha; el duende la dijo que se montara en elcordero, que unos segundos después se convirtió en caballo. Los dos subidos sefueron galopando y el Ojáncano dando pasos gigantescos por detrás, noconsiguió alcanzarlos y juró que si algún día se encontraba con el padre, lomataría por no cumplir el trato.
  • 18. La muchacha se asustó y el duende setransformó en un viejecito chiquitín yrechoncho que convirtió al caballo en lobo.Después de andar un buen rato llegarón aun roble hueco donde el duende decía queera tan profundo que llegaba al centro de laTierra.El duende transformo de nuevo a lamuchacha y a él en orugas para poderagarrarse al roble. Cuándo el Ojáncano llegóhasta el roble por su fino olfato, arrancó elárbol, lo lanzó y empezo a cavar en la tierra.
  • 19. El dunde y la muchacha volvierondonde estaban el Ojáncano y el padre;como ellos habían cavado mucho, elviejecito pudo echarles toda la tierraencima que había fuera para taparles yque no pudieran salir.El duende advirtió a la muchacha que,si estaba atenta, algún día encontraríael tesoro. Pasaron los meses, losaños, pero ya se olvido de las palabrasdel duende y no lo encontró.Ahora el tesoro está enterrado en loque un día fue una granja no lejos delmonte Dobra.
  • 20. AHIXA RUIZ GARCÍA 6ºB ENERO 2012
  • 21. Todos los días cuando atardece, sale a la superficie del mar una sirenamuy bella que se sienta en la orilla a peinarse mientras canta bellascanciones. Cada día elige un lugar diferente que este alejado de loshumanos para que nadie la vea; ella es una sirena del Cantábrico y notiene ideas malas como otras y ella no canta para que los pescadores sechoquen con sus barcos en las rocas. Una tarde eligió un acantilado en el que empezó a peinarse y a cantar sus canciones. En dicho acantilado había una gruta que llegaba hasta la cueva de un Ojáncano. El Ojáncano llegó a su casa después de saquear las aldeas cercanas, ya que era avaricioso y se moría por las riquezas. Cuando se echo a dormir, después de comer diez ovejas, escucho una leve voz que llegaba desde el fondo de la gruta mezclada con el sonido del mar. El Ojáncano no podía dormir ya que la voz de la sirena le atormentaba. Cuando consiguió dormirse tuvo muchas pesadillas. Al despertarse no sabía quién emitía esas melodías y no para de pensar quien podría ser. Al amanecer mandó a su amigo el cuervo para que descubriera quien era el culpable de que no durmiera apaciblemente .
  • 22. Después de volar durante todo el día, al atardecer, el cuervo vio como una sirena depelo largo nadaba hasta la orilla y se sentaba, cogía una raspa de un pez y frotándolaentre sus manos la convertía en un peine de metal brillante con el que se peinabamientras entonaba bellas canciones. El cuervo no pudo aguantarse su avaricia por lascosas brillantes que mientras la distraía con sus graznidos la robo el peine.El cuervo voló a contarle al Ojáncano lo que había pasado y a darle el peinedorado, este lo cogió entre sus manos y lo comparo con otras cosas que tenia en lagruta y al ponerlo a la luz de la luna llena se dio cuenta de que era de oro y que lasirena podía hacer el metal precioso.Aquella noche no pudo dormir pensando como capturar a la sirena y llegó a laconclusión que la mejor manera era construir un lago salado cerca de la cueva ysecuestrar a la sirena y meterla allí y obligarla a trabajar para el convirtiendo en orotodo lo que se le antojase.
  • 23. Los días siguientes el Ojáncano estaba feliz mientras excavaba el hoyoque serviría de lago. Trabajo tanto que en una semana había terminadoel lago, la siguiente semana la dedico a traer agua salada desde el mar yllenar el lago. Después puso tierra alrededor del lago para hacer unaespecie de volcán y que la sirena no tendría ningún peligro del exterior.Días después saqueo varias aldeas de donde cogía varias cabañas demadera que sumergió en el lago ayudándose de piedras para que lasirena eligiese una como su hogar.Reunió una bandada de cuervos para que vigilase toda la costa y que leavisara cuando la sirena apareciese en la superficie, el Ojáncanoesperaba nervioso con un barril lleno de agua salada para trasladarlahasta el lago cuando le avisara los cuervos.Al rato, la sirena salió a la superficie y los cuervos fueron a avisar alOjáncano, este comenzó a correr siguiendo a los cuervos hasta el lugardonde estaba la sirena y se precipito a cogerla sin tomar ningunaprecaución, ya que se creía muy fuerte.
  • 24. La sirena noto el peligro y les recito un conjuro mirándole al ojo yseñalándole con el dedo índice de la mano derecha y lo dejo inmóvil. Aquel ser tan hermoso que podía convertir objetos en oro habíaconvertido al Ojáncano en una enorme roca sin perder el sentido.Año, tras año sus barbas se convertían en frondosos arboles y así lavegetación se apoderaba de su cuerpo y la mar labraba formascaprichosas mientras que su ojo observaba a la sirena peinarse cadaatardecer mientras convertía objetos en oro.Hasta que el ojo del Ojáncano se apago, la sirena iba cada tarde allícreyendo que allí estaba a salvo de los humanos. Con el tiempo la figuradel Ojáncano desapareció dejando el nombre a una peña y una salina dela evaporación del lago para la sirena dando trabajo y riqueza a loshumanos. Las riquezas que el Ojáncano guardaba en su cueva jamásfueron encontradas.
  • 25. EL OJÁNCANO Y EL DUENDE
  • 26. Cerca del Monte Dobra, en un pueblecito, hay una fuente de agua clara y fría donde van lasmujeres a buscar agua con sus cántaros y a charlar.Una mañana de mayo una muchacha llegó para llenar su cántaro y cuando éste se llenó, la joven regresaba a casa. Notó como si hubiera un animal dentro del agua. Del susto hubiera soltado el cántaro, pero tenía más miedo a que la regañaran si se rompía.
  • 27. • La muchacha sabía que existían los duendes juguetones en las fuentes, pero no sabía que hablasen, así que se asustó. Después pensó que era una broma de un duende y vació el cántaro porque tenía miedo de comérselo y volverse tan loca como él.• . Una voz salía del interior y cantaba: "Debajo de la fuente hay, hay, hay un tesoro con mucha plata y oro". Al llegar a casa la regañaron por llegar tan tarde y la muchacha contó a sus padres lo sucedido con el duende. Su madre no la creyó, pero su padre, que era muy ambicioso y muy pobre, esperó a que todos los habitantes estuvieran durmiendo para ir junto a su hija hasta la fuente, y, allí cavaron y cavaron pero no encontraron nada.
  • 28. Cuando ya estaban casidesfallecidos, tocaron en una losaenorme, sin embargo fue imposiblemoverla, por lo que decidieron ir aacostarse debido a que estabaamaneciendo. Antes deirse, cubrieron la losa con la tierrasacada. Al día siguiente, losvecinos, comentaron que unOjáncano había destrozado la fuentey que unos vecinos la habíanarreglado. Al tercer día, padre e hija volvierona la fuente armados con picos, perotampoco pudieron retirar la losa y
  • 29. • Así lo hicieron durante varias noches, hasta que en su última salida el padre dijo que no quería saber nada más de la fuente y subió al Monte Dobra, unas peñas en las que vivía un Ojáncano. Este lugar se reconocía fácilmente ya que estaba destrozado.•• Una vez allí, el padre gritó varias veces y, de un rincón del monte, salió un vozarrón. El Ojáncano preguntó que qué quería y el labrador dijo que había ido a proponerle un trato: le ofreció a su hija a cambio de que levantara la losa de la fuente, lo que el Ojáncano aceptó.•• Llegada la noche, ambos se encontraron en un puente y tal y como acordaron, fueron hasta la fuente. Una vez allí, el Ojáncano levantó la losa y dejó al descubierto un cofre de hierro.•• El labrador dijo que ése era su tesoro, lo abrió y sus ojos brillaron por avaricia al ver monedas de oro y joyas.
  • 30. • En ese momento el Ojáncano le pidió a su hija y el labrador se fue a su casa a buscarla e hizo qu se levantara y dijo que le acompañara a la fuente a buscar el tesoro. A las pocos pasos al hombre se le desgarraba el corazón así que pidió a su hija que se adelantara. • • La chica obedeció, pero antes de llegar a la fuente, encontró un niño llorando porque había perdido un cordero. El Ojáncano los miraba y, cuando iba a atacar, el niño dijo a la joven qu montara en su cordero y éste se transformó en un caballo muy especial al que no pudo alcanza el Ojáncano. • • El niño dijo a la joven que en realidad era un duende viejecito con un cordero que se podía transformar en cualquier animal. La contó como vió a su padre ofrecerla a cambio del tesoro. Ella lo entendió y se puso a llorar.ynj7i
  • 31. •• El duende se ofreció a cuidar de ella, ante el temor de que el Ojáncano fuera a buscarla.•• Mientras tanto el Ojáncano volvió a la fuente y allí encontró al padre que ya había vaciado el cofre y lo había enterrado en su corral. El Ojáncano le contó lo sucedido y ambos fueron en busca del duende y de la chica.•• Caminaron mucho hasta encontrar la cueva donde estaban pero, cuando estaban a punto de verlos, el duende transformó a la chica en oruga y a sí mismo también.
  • 32. • En ese momento el Ojáncano estaba furioso y empezó a cavar y cavar por las galerías de la cueva, tanto que acumuló montañas de tierra a su alrededor imposibles de escalar.•• Cuando padre y Ojáncano se dieron cuenta de que no podían salir del agujero, miraron hacia arriba y vieron al viejecito, el cual fue empujando con el pié los montones de arena hasta dejar a los dos hombres sepultados.
  • 33. • El viejecito acompañó a la joven a su casa y la dijo que si era buena, algún día ella encontraría un tesoro, pero ella con el tiempo olvidó lo que dijo el viejecito.•• Por lo que dice la leyenda que todavía hay un cofre enterrado en un corral cerca del Monte Dobra.• FinAlex Sierra Fernández 6ºB
  • 34. EL OJÁNCANO ENAMORADO Jose Sierra Fernandez 6ºB
  • 35. eUn día estaba una pastorcilla en un monte deCabuérniga contemplando su cara en una fuente. Eratan guapa que se hablaba de ella en toda lacomarca, pero a ella le divertía ver su imagen fea ydistorsionada en el agua. De pronto, descubrió laimagen corpulenta de un Ojáncano que la miraba con suenorme ojo.La pastorcilla, aterrorizada, huyó gritando y corriósendero abajo hasta que se quedó sin fuerzas y volvió lacabeza, pero se sorprendió al ver que el monstruo no laseguía, ya que muchas veces había oído contar a sumadre que el Ojáncano raptaba jovencitas y las hacíacosas horribles en su cueva.A pesar del terror por lo que había visto, recordó lo quehabía sucedido y llegó a la conclusión de que el gigantetan monstruoso y repugnante no tenía una mirada fiera
  • 36. Otro día que la mocita fue al monte con sus ovejas, hizouna hoguera porque hacía frío, pero una ráfaga se loapagaba y eso era extraño porque no hacía viento. Miróa su alrededor y descubrió la cabeza del Ojáncanoescondido en los matorrales con la mirada triste: eransus suspiros los que apagaban el fuego de la pastorcilla.Una vez más le produjo mucho miedo, así que saliócorriendo y gritando como la primera vez. Se puso deespaldas a un castaño y se imaginaba que el monstruo lepudiera poner la mano encima, pero también sepreguntaba ¿qué quería de ella? ¿por qué la miraba deuna manera tan triste?
  • 37. Pasó el tiempo y, aunque tenía pesadillas horriblesen las que el monstruo le atacaba, volvió a bajar almonte conduciendo sus ovejas, llevando un haz deleña en su cabeza y sintión que éste desaparecía.Miró a un lado y al otro y no vió nada, pero, almirar hacia arriba, se la cortó la respiración al verque el haz de leña lo tenía un Ojáncano. Esta vezsintió tanto miedo que se quedó paralizada y nopudo correr, ni gritar. Siguió andando mientrasrezaba y se preguntaba ¿qué le haría el Ojáncano
  • 38. De esa manera llegó cerca del pueblo dónde el Ojáncano ledevolvió el haz de leña y se marchó tranquilamente. Lapastorcilla, aunque había pasado miedo, entendió que él solopretendía ayudar.Poco a poco le fue quitando el miedo porque cada vez que ellabajaba al bosque, el monstruo la ayudaba a llevar su haz de leña.
  • 39. Ninguna persona del pueblo comprendía que seacercara a ella y no le hiciera daño, así quellegaron a la conclusión de que el monstruo sehabía enamorado de la pastorcilla. Y era verdadque cuando la veía, se ponía rojo, se quedabaembelesado y daba muchos suspiros. Despuésella le miraba y le sonreía con ternura.En el valle empezaron a llamarle la novia delOjáncano, ya que pasaba con él desde por lamañana a la tarde y le tenía muchísimo cariñoporque era bueno, amable, le ayudaba con susovejas si se perdían, le abría caminos y leayudaba a resguardarse si llovía.
  • 40. Un día la buscó por el monte, los ríos, la llamóa gritos, mandó a un cuervo que fuera abuscarla, pero no aparecía.A la mañana siguiente siguió buscandoy, como no la encontró, se enfadó tanto queempezó a destrozar todo lo que encontraba asu paso. Bajó al pueblo de la muchacha y, alver que no estaba en su casa, gritó tanto quesonó como si fuera un trueno
  • 41. • Una viejecita le contó que sus padres habían llevado a la pastorcilla lejos para que no le viera. El Ojáncano sentía que no podía respirar, que su pecho se agitaba y se puso tan furioso que derribó casas, iglesias, mató animales, aplastó hombres y mujeres hasta que no dejó en el valle nada en pié.•• Hay gente que cree que éste fue el primer Ojáncano malo y que después todos fueron como él.••• Jose Sierra Fernández, 6ºB.
  • 42. LA SIRENA Y LA OJÁNCANO Beatriz Solana
  • 43. LA SIRENA Y EL OJÁNCANOTodos los atardeceres, cuando el sol empieza a esconderse, apareceuna bella sirena que sale a la superficie del mar en la costa deCantabria y se acerca a la orilla y peina su melena mientras cantabellas melodías.Cada día está en un lugar distinto, siempre alejado, de manera queno interfiera en la vida de los humanos con su presencia, ya que lassirenas del Cantábrico no tienen las malas intenciones de atraer alos hombres con sus cantos.Una tarde, en un acantilado rocoso, peinaba su melena quitandosus algas de ella mientras cantaba. En aquel lugar rocoso había unagruta que comunicaba con las montañas del interior y desembocabaen una cueva de un Ojáncano, conocido por su mal carácter y porsu avaricia y le gustaba aprovecharse de los demás. Escondía susriquezas en un lugar oculto de la cueva.
  • 44. Cuando se tumbó a descansar, después de una voraz comida de diezovejas, oyó al fondo de la cueva una voz que no percibía claramente porel sonido de las olas.Atento a los canticos de la sirena noconciliaba el sueño, ya que le molestaba;cuando por fin pudo encontrar elsueño, todo se volvieron pesadillas.
  • 45. Al despertar, se levantó de su sitio y encargóa su compañero, el cuervo, que sobrevolasela costa Cantábrica y descubriese elcausante de sus pesadillas y que no volvierasin traer noticias.El cuervo descubrió que, al atardecer salíauna sirena a la superficie del agua y peinabasus cabellos con una espina de una merluzay que frotándola con sus manos hizo unpeine de metal brillante mientras iniciabauna melodía.El cuervo no se pudo resistir al objeto brillantepor su instinto de robar; el animal se aprovechóde un momento relajado de la sirena para volarhacia ella y arrebatarla el peine.El cuervo volvió a la gruta donde vivía el Ojáncanopara darle todo tipo de detalles sobre lo quevio, mostrándole lo que había robado.
  • 46. Él Ojáncano no salía de su asombro y miraba fijamente aquel objetometálico, el peine.El Ojáncano observó, en un destello que producía la luna llena sobre elpeine, que el peine era de oro y que la sirena tenía poderes paraproducir el metal. Aquella noche no pudo dormir pensando comocapturar a la sirena y llegó a la conclusión que la mejor manera eraconstruir un lago salado cerca de la cueva y secuestrar a la sirena ymeterla allí y obligarla a trabajar para el convirtiendo en oro todo lo quese le antojase.Los días siguientes el Ojáncano estaba felizmientras excavaba el hoyo que serviría de lago.Trabajo tanto que en una semana había terminadoel lago; la siguiente semana la dedico a traer aguasalada desde el mar y llenar el lago. Después pusotierra alrededor del lago
  • 47. para hacer una especie de volcán y que lasirena no tuviera ningún peligro delexterior. Días después saqueo varias aldeasde donde cogía varias cabañas de maderaque sumergió en el lago ayudándose depiedras para que la sirena eligiese unacomo su hogar.Reunió una bandada de cuervos para quevigilase toda la costa y que le avisaracuando la sirena apareciese en lasuperficie; el Ojáncano esperaba nerviosocon un barril lleno de agua salada paratrasladarla hasta el lago cuando le avisaranlos cuervos.Al rato, la sirena salió a la superficie y loscuervos fueron a avisar al Ojáncano; estecomenzó a correr siguiendo a los cuervoshasta el lugar donde estaba la sirena y seprecipito a cogerla sin tomar ningunaprecaución, ya que se creía muy fuerte.
  • 48. La sirena noto el peligro y le recito unconjuro, mirándole al ojo y señalándole con eldedo índice de la mano derecha, y lo dejóinmóvil.Aquel ser tan hermoso que podía convertirobjetos en oro había convertido al Ojáncanoen una enorme roca, pero podía ver y sentítodo lo que pasaba.Año, tras año sus barbas se convertían enfrondosos árboles y así la vegetación seapoderaba de su cuerpo y la mar labrabaformas caprichosas mientras que su ojoobservaba a la sirena peinarse cadaatardecer, mientras convertía objetos en oro.Hasta que el ojo del Ojáncano se apagó, lasirena iba cada tarde allí, creyendo que allíestaba a salvo de los humanos. Con el tiempola figura del
  • 49. La sirena noto el peligro y le recito un conjuro, mirándole alojo y señalándole con el dedo índice de la mano derecha, y lodejó inmóvil.Aquel ser tan hermoso que podía convertir objetos enoro, había convertido al Ojáncano en una enorme roca, peropodía ver y sentir todo lo que pasaba.Año tras año sus barbas se convertían en frondosos árboles yasí la vegetación se apoderaba de su cuerpo y la mar labrabasobre él formas caprichosas, mientras que su ojo observaba ala sirena peinarse cada atardecer y convertir objetos en oro.Desapareció dejando el nombre a una peña. Las riquezas queel Ojáncano guardaba en su cueva, jamás fueron encontradas.Beatriz Solana Moncalián 6ºB
  • 50. EL HOMBRE PEZ Gabriel Carcoba Fernández 6ºB
  • 51. Hace mucho tiempo enLiérganes vivía un chicollamado Francisco al que leencantaban el agua y lospeces.Estaba obsesionado ensaber cómo los pecespueden aguantar tantotiempo debajo del aguayél, ni siquiera, puedeaguantar un minuto.Le costaba mucho estarmucho tiempo debajo delagua sin respirar. Fabricóuna caña larga y así sepodía quedar debajo delagua muchísimotiempo, respirando porella.
  • 52. Su madre lo mandó a casa de un tonelero para trabajar, pero le despidió porque Franciscorobó dos toneles para meter pececillos.Su madre le echó una buena bronca:-¡Condenado muchacho!- le regañó su madre.-No vales para nada. ¡Ojalá te hubierasquedado en el agua con los peces!
  • 53. Con el tiempo sus pulmones se acostumbraron y podía estar varios minutos debajo delagua sin la caña.Un día, mientras seguía concentrado a unos salmones, notó que el agua ya no era dulce,que el río se ensanchaba y que había peces que nunca había visto.Francisco estaba en la bahía de Santander.Al ver lo grande que era, se quedó muy sorprendido.Vio un barco de piedra, que dicen que llevó a Santander las cabezas de los patrones, sanCeledonio y San Emeterio.Se quedó allí hasta la noche y se dio cuenta de que su madre le estaba esperando. Volvió acasa, y su madre le regañó porque creía que se había ahogado
  • 54. Más tarde su madre seenteró de que en Bilbaohabía trabajo y mandóallí a Francisco.Enseguida se enteraronde que Francisco eramuy buen nadador y lanoche de San Juan él yunos compañeros detrabajo fueron a nadar.Todos nadaban muyrápido, pero Franciscoera más rápido. Iba tanrápido que suscompañeros volvieron ala orilla y le dieron pormuerto.
  • 55. Unos años después encontraron en la bahía de Cádiz un pez con cabeza de hombre yen el lado frontal del tronco tenía unas escamas y en los pies tenía membranas. Lollevaron a Cádiz y después a un convento de frailes; el hombre pez consiguiópronunciar una palabra: Liérganes.
  • 56. Un fraile le llevó y fuedirecto a casa de sumadre.Su madre lo recibiógentilmente. Franciscovivió nueve años con sumadre.Como era muydócil, todos los vecinos lemandaban recados. Undía uno le mandó llevaruna carta a Santander.
  • 57. Cuando casi llegó vio la bahíade Santander, tiró la carta alaire y fue corriendo al agua. Selanzó al mar y no se le volvió aver.Muchos científicos que eso esuna mentira que no tiene nadaque ver un desaparecido en laría de Bilbao con un tontoaparecido en la bahía de Cádiz.Recientemente han encontradoun escrito del mismísimohombre-pez.Decía que existían muchosotros hombres-pez u que unhombre-pez no puede salir delmar en el que se crió . Él saliódel Cantábrico y Lantarón, eldios cántabro del mar, ledevolvió a tierra.
  • 58. LEYENDALa sirena de ojos turquesaDaniel Gómez Herrero 6º B.
  • 59. De las sirenas dicen que son malvadasporque atraen y enamoran con sus dulcescantos a los pescadores para que susbarcos choquen contra rocas que apenas sepueden ver. Todo es falso. Las sirenas sonseres adorables.Es cierto que se enfadan cuando ven quealgún marino les canta o les silba, púescreen que es una burla; en este caso sejuntan muchas de ellas y nadan dandovueltas alrededor del barco formandoremolinos, para asustar a latripulación, pero eso es todo.No son mujeres-pez, sino mitad pez y mitadmujer, igual que los tritones que no soncomo ellas, sino que mitad pez, mitadhombre. En una ocasión un tritón contó lo que siguede una sirena que, de algunamanera, explica su relación con loshombres. fbf
  • 60. El de nuestra historia lo hizo todo bien paraVivía en una casita cerca de Castro Urdiales una merecerla. Un amanecer en que navegaba conmocita. Era guapísima y presumida; no hablaba con otros dos barcos, sintieron el aire fresco de lanadie y siempre llevaba la barbilla bien alta. Le aurora. Enseguida se dieron cuenta de que estaban delante de un fenómeno: el canto deencantaba saltar entre las rocas, de las que las sirenas. En efecto, allí estaban un grupo dearrancaba las mejores almejas, erizos y ellas entre dos olas.percebes, que luego vendía en la plaza del pueblo. -¡Cuidado! gritó - el pescador – no lasSu marido era un pescador que pasaba la mayor escuchéis o estáis perdidos.parte del tiempo en el mar. Estaba enamorado de sumujer y siempre que volvía, traía algún regalo para Las sirenas no cantan para atraer el peligro a los marineros, no; cantan para deleitar yella. Aunque la gente hablaba sobre la actitud de atraer a sus queridos tritones. En realidad sonsuperioridad de la muchacha, los mas discretos los marineros quienes por disfrutar, dejancreían que era por las diferencias culturales, pues se aparte el timón y el gobierno del barco. Endecía que la había traído de otras tierras y en general esta ocasión lo que hicieron fue perderse.ella no estaba enamorada de él ni lo podía estar. El, no conformándose con oírlas, cogió las redes y hasta que no tuvo una en su poder, no Aquella mujer era una sirena. Como es bien paró. Consiguió a una mujer rubia con los ojos delsabido, un pescador que consigue capturar una color turquesa. La beso y, al punto, sesirena, tiene el derecho a casarse con ella. Para trasformó ella en mujer entera.conseguir que pueda convertirse en su Le entregó su espejo y volvieron amujer, necesita besarla enseguida, convirtiéndosele tierra, donde desde entonces fue su esposa.entonces la cola en dos piernas. Además, la sirena Para estar seguro de que nunca ladebe darle su espejo para que él lo esconda sin que perdería, metió el espejo en una bolsita deella pueda encontrarlo, porque, si ella se mira en cuero y la guardó en una rendija de su barco, al que ella nunca subía.él, termina el hechizo: vuelve a transformarse ensirena y regresa al mar.
  • 61. Un buen día, cuando volvía de trabajar, se levantó un violento temporaly las olas enfurecidas zarandeaban el barquito. Serena y tranquila, sumujer esperaba en la orilla, como muchas otras que, impacientes yllorosas, no tuvieron la suerte de ver regresar a sus hombres. Lo llevó acasa, le preparó un caldo caliente, le curó los desgarrones y se acostó asu lado para darle calor.A la mañana siguiente lo dejó dormido y se fue a su tarea habitual. Al arrancar un erizo rojo como el hierro, descubrió algo increíbleencajado entre las rocas.Lo cogió y vio que era una bolsa de cuero, toda rozada que parecíacontener monedas. La abrió y vio que no eran monedas, sino trozos denácar. Los puso juntos en la mano y , de pronto, vio que reflejaban sucara. Al reconocer su antigua cara en lo que quedaba de suespejo, sintió que se le apretaban las piernas y poco después setransformaban en cola. El rostro se le iluminó de felicidad, fue al aguarápido y preguntó a unos espumeros dónde estaban sus excompañeras.
  • 62. Un buen día, cuando volvía de trabajar, se levantó un violento temporaly las olas enfurecidas zarandeaban el barquito. Serena y tranquila, sumujer esperaba en la orilla, como muchas otras que, impacientes yllorosas, no tuvieron la suerte de ver regresar a sus hombres. Lo llevó acasa, le preparó un caldo caliente, le curó los desgarrones y se acostó asu lado para darle calor.A la mañana siguiente lo dejó dormido y se fue a su tarea habitual. Al arrancar un erizo rojo como el hierro, descubrió algo increíbleencajado entre las rocas.Lo cogió y vio que era una bolsa de cuero, toda rozada que parecíacontener monedas. La abrió y vio que no eran monedas, sino trozos denácar. Los puso juntos en la mano y , de pronto, vio que reflejaban sucara. Al reconocer su antigua cara en lo que quedaba de suespejo, sintió que se le apretaban las piernas y poco después setransformaban en cola. El rostro se le iluminó de felicidad, fue al aguarápido y preguntó a unos espumeros dónde estaban sus excompañeras.
  • 63. Dicen que elpescador, desesperado, se tiró de loalto de un acantilado, maldiciendo aLantarón, el dios del mar, y a lassirenas.Desde entonces se comentó entre lasgentes que no conocían el verdaderoorigen de aquella joven, la peregrinaleyenda de que se trataba de una hijade una vecina del pueblo que setransformó en sirena porque sumadre le había echado una maldiciónpor pasar los días enteros en la orilladel mar.
  • 64. La fuente de piedra Lleir Martínez Diez 6ºB
  • 65. Úrsula y Rodrigo se amaban desde hace mucho tiempo. Sus familias veían bien su amor y querían que se casasen cuando fuesen mayores; ellos aceptaron. El paso de los años hacía su amor cada vez más fuerte.En aquella época los montañeses se sentaban junto al fuego para hablar de rumores y, en aquella noche, había dos: la boda de Úrsula y Rodrigo y la llegada del Ojáncano a las montes más cercanos.
  • 66. Úrsula, un día fue a pasear por un huerto de su casa; observando el paisaje que la rodeaba, llegó al pie del monte en el que acababan sus terrenos y se sentó en un tronco caído donde se veía con su amado. De pronto le cayó una avalancha de rocas que sepultó y mató. La avalancha la provocó el Ojáncano. Cuando su amor se enteró, fue corriendo hasta allá para intentar salvarla, apartando las rocas y llenándose las manos de sangre de Úrsula, su amada. Éste juró vengar su muerte.i
  • 67. t Reclutó a un grupillo de soldados y se dirigió a matar al Ojáncano. En su búsqueda Rodrigo se volvió loco; los soldados decidieron abandonarlo, pero él, pese a todo, junto con su espada, su caballo, su escudo y su lanza siguió persiguiendo al gigante. Pasaron más de 30 años; Rodrigo no volvía, y de la cruz de Úrsula nació un hilillo de agua que pronto, creció y se convirtió en un gran río.N
  • 68. 6ui7ii8o``++ p Un peregrino de enfermedad incurable, fue testigo del nacimiento del río y de él bebió; paró a descansar y, cuando se despertó, su enfermedad había desaparecido. La noticia voló y todos los enfermos fueron a beber, descansar y ser curados. La cruz se convirtió en un centro de peregrinación. Los frailes, aprovechando las piedras que sepultaban a Úrsula, construyeron una iglesia.,
  • 69. Rodrigo, al fin, regresó arrastrando la cabeza imponente del monstruo para ponerla junto a la tumba de su amada.Al lado de la iglesia grabaron en una piedra:“Quien muere amando y muere casto, mueremártir”.
  • 70. EL DUENDE ZAHORÍLorena Echevarría Hoya 6ºB
  • 71. Todos los duendes que habitan en las montañas y pueblos de Cantabria noson bromistas como el Trenti. Este ocupa el primer lugar y un enanito queno tiene nombre conocido y a quien la gente llama Trastolillo. Entre los quese dedican exclusivamente a hacer el bien y que la gente llama a veces“ enano que todo lo encuentra”, “ buscador milagroso de las cosas perdidas”o “ duende de los extravíos”. Aquí lo llamaremos Zahorí. El duende Zahorí es pequeño, moreno, de cara redonda, nariz larga y afilada, ojos negros grandes y pelo rubio. Su voz es ronca, como si estuviera siempre enfadado, cosa que raramente ocurre, pues le gusta la broma y tiene una risa larga, burlona y estrepitosa.
  • 72. No tiene vivienda fija y siempre lleva encima una tira de cuero desapo, con la que se defiende, y un catalejo. También tiene unhermano gemelo, mucho más tranquilo y que no lleva tira decuero ni catalejo, también busca las cosas perdidas, pero esmenos conocido. En Cantabria, antiguamente, cuando alguien perdía algo, lo primero que hacía era repetir varias veces esta invocación: Duende, duende, duendecito una cosa yo perdí; duende, duende, duendecito compadécete de mí.
  • 73. Si la persona que lo invoca es buena, el duende Zahorí llega a toda velocidad envuelto en una nubecilla de polvo y escucha atentamente la descripción del objeto perdido. Luego se lleva el catalejo al ojo derecho; busca a un lado y a otro, lo retira del ojo, hace una señal al perdedor para que lo siga y, sin decir palabra, pues nunca habla, echa a andar con su paso vivo y decidido. Cuando llega al lugar donde se halla el objeto perdido, se lo señala a su dueño, que lo toma gozoso y le da las gracias. Pero el duende Zahorí no va directamente hacia dicho lugar, sino que da muchos rodeos, pues quiere asegurarse de que la persona que solicita su ayuda tiene verdadera fé en él. Si ve que empieza a impacientarse y a dar muestras de incredulidad sobre sus poderes, desaparece súbitamente como había llegado y la deja con dos palmos de narices.Luego, ya solo, sigue buscando, encuentrael objeto y se lo regala a algún necesitado.
  • 74. Cuando el camino hacia lo perdido es largo y el que pide ayuda es unanciano o un niño que se cansan, se los carga a hombros, pues a pesar desu reducida talla tiene unas fuerzas prodigiosas y los lleva hasta el objetoextraviado. Había en Vioño, cerca de Renedo, un señor muy bromista y algo tonto, que se apostó con unos amigos que conseguiría reírse a costa del duende Zahorí, haciéndole buscar una oveja que no había perdido. Le llamó de la forma exigida:
  • 75. Duende, duende, duendecito, una cosa yo perdí; duende, duende, duendecito, compadécete de mí.Apareció el duende, y le dijo con cara triste que había perdido una oveja. Elduende Zahorí miró por su catalejo, le hizo la seña acostumbrada de que le siguiera y se encaminó al monte.
  • 76. El hombre le seguía, riéndose por dentro y anticipando lo que se iba a reírcon sus amigos cuando les contara el suceso. Cuando llegaron a lo alto de la colina, el duende Zahorí le dijo que le esperara allí, pues creía que la oveja se había perdido entre unos tupidos espinos que se veían en el hondo de un barranco, y desapareció. El bromista se sentó y sonrió como un estúpido, esperando el regreso del duende. Pero pasaron las horas, cayó la tarde, y el duende no aparecía; así que se volvió al pueblo y fué a reunirse con sus amigos, que, en cuanto le vieron llegar, le dijeron:
  • 77. - Has perdido, ¿eh?- le dicen.- ¡Ja, ja, ja!- respondió él.- ¿Y la oveja?- le preguntan.- ¡Ja, ja, ja! El tonto del duende todavía anda buscándola por elmonte, ¡ja, ja, ja! - les contó.Y sus amigos rieron con él.- Mañana me la traerá, el muy inocente -dijo- os invito a una copa. Bebieron todos un rato y luego elhombre volvió a su casa. Al llegar, seencontró con el ovejero del pueblo quevolvía del monte y dejaba en cada casalas ovejas de cada vecino.Nuestro hombre fue a meter las suyas enel corral y notó que le faltaban cuatro.Sus risas se transformaron en penas.Alcanzó al pastor que le dijo que nohabía notado nada, y poco despuésvolvieron los dos al monte en busca delas cuatro ovejas.
  • 78. Hicieron apresuradamente el recorrido que el pastor había hecho durante eldía, sin encontrar rastro de la cuatro ovejas, sin oír balido alguno. Cuando yala oscuridad de la noche no les dejaba distinguir las sombras, se volvieron acasa cansados. El hombre no durmió en toda la noche, preocupado por lapérdida, pero sin imaginar siquiera que aquel extravío tuviera algo que ver consu bromita de por la mañana. Al día siguiente, en cuanto se hubo levantado, volvió a llamar al duende Zahorí; esta vez en serio y poniendo toda el alma en cada sílaba:
  • 79. A la mañana siguiente volvió al monte. Imploró al duende Zahorí que, porfavor, se le apareciera y le ayudara a encontrarlas; pero una y otra vez,del duende sólo se oían las carcajadas, cada vez, más molestas. Aquellatarde, al bajar del monte, lo que cayó del cielo a sus pies fueron cuatromechones de lana, por supuesto procedentes de sus ovejas. Así pasóvarios días yendo al monte y sufrir la pérdida de sus cuatro ovejas y atorturarse llamando al duende Zahorí que seguía riéndose de él sincesar. Finalmente, arrepentido de su imprudencia, un día le llamó, añadiendo que lo que le había contado la primera vez de una oveja perdida fue para reírse de él con sus amigos y que le pedía perdón por ello.
  • 80. En aquel mismo instante cesaron las carcajadas y, de entre unos espinoscercanos, salieron tres ovejas a las que les faltaban algunos mechones yse lanzaron enfurecidas hacia el hombre, al que embistieronviolentamente como si fueran carneros. El dueño trataba de defendersecon la vara que llevaba en la mano, pero las ovejas le golpeaban sinparar en las piernas. Cuando vio que no podía evitar aquel ataque ni eldolor que le producía, echó a correr y las ovejas siguieron tras él,golpeándole con la frente camino abajo. Finalmente tropezó, cayó de cara y vio las estrellas. Entonces volvió a oírse la risa del duende Zahorí y las ovejas cesaron sus embestidas y permanecieron quietas. El duende apareció y, contrariamente a su costumbre, habló:
  • 81. - ¡Qué! ¿Te ha gustado la broma? - preguntó,- ¡Ay, ay! - respondió el hombre, magullado por todaspartes.- ¿A que nos hemos reído mucho?- volvió a preguntar elduende Zahorí.- ¡Ay, ay, ay !- acertaba apenas a decir el bromista,levantándose y tocándose las doloridas costillas. - Así aprenderás a no burlarte de mí - dijo el duende. Y añadió: como habías perdido cuatro ovejas y confiesas que es mentira que hubieras perdido otra, en total sólo has perdido tres. Aquí las tienes. Mientras las buscaba he encontrado una cuarta que, como no te pertenece, se la regalaré a alguien que la necesite más que tú.