El VEndEdor dEl TiEmpo• Un cuento para chicos, hecho por otros  chicos 
En la ciudad de Rosario, vivía un hombre que     se llamaba Álvaro. Álvaro era alto, de pelo   castaño y con los ojos marr...
• Se podía decir que Álvaro era un hombre  perfecto, pero no era así, tenía un  problema, siempre llegaba tarde a la  ofic...
- Esto no puede seguir así. Repetía Álvaro una y   otra vez.Un día, al llegar de la oficina Álvaro se quedó   mirando el r...
A la mañana siguiente como  Álvaro dijo, puso un puesto  donde vendía tiempo, con un  cartel con letras de color  naranja ...
- Un cuarto de hora -contestó el hombre.            - Bien, son 25 centavos -dijo. - ¿25 centavos? Tome, 1 peso, y quédese...
En ese momento el jefe llegó a la sala dereuniones y dijo asombrado:- ¡Gómez! Ha sido el primero que ha llegado a laoficin...
Entonces unas personas se lo decían a otras, y así el puesto de Álvaro se convirtió en una tienda, y la tienda seconvirtió...
-Tengo que hacer algo. Porque si no, no habrá  horas en el mundo y no podremos saber qué  hora es - decía Álvaro.En ese mo...
- ¿ Cual es tu problema? - preguntó el mago.      Álvaro le contó todo lo sucedido. - ¿ Que puedo hacer? - preguntó Álvaro...
Y así fue, poco a poco  el tiempo fue  volviendo a los  relojes, primero  volvieron los  segundos, luego los  minutos, des...
FIN! • Autores: Franco, Gisella, Anaí, Gerónimo  y Lucía (5º A, Escuela Normal Nº 2)
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

Power proyecto

74

Published on

Cuento..

Published in: Education
0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total Views
74
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
0
Actions
Shares
0
Downloads
1
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Power proyecto

  1. 1. El VEndEdor dEl TiEmpo• Un cuento para chicos, hecho por otros chicos 
  2. 2. En la ciudad de Rosario, vivía un hombre que se llamaba Álvaro. Álvaro era alto, de pelo castaño y con los ojos marrones. Era alegre,divertido, simpático y siempre intentaba ayudar a los demás. Solía vestir muy de traje concamisas de cuadros, corbatas rojas y con saco y pantalones elegantes. Le gustaba cantar, jugar a las cartas e ir al cine.
  3. 3. • Se podía decir que Álvaro era un hombre perfecto, pero no era así, tenía un problema, siempre llegaba tarde a la oficina. Todos los días era lo mismo, el despertador sonaba tarde, desayunaba rápido, se vestía rápido, corría hasta llegar a la oficina, y cuando llegaba, su jefe lo retaba.
  4. 4. - Esto no puede seguir así. Repetía Álvaro una y otra vez.Un día, al llegar de la oficina Álvaro se quedó mirando el reloj un buen rato, y después de media hora mirando el reloj exclamó:- ¡Claro! Tomaré minutos y horas del reloj, me los meteré en el bolsillo y así tendré tiempo suficiente para ir a la oficina.Álvaro estaba muy contento pues había encontrado una solución. Pero sintió pena por las demás personas que seguirían llegando tarde, y como era muy buena persona dijo;- ¡Ya sé! Pondré un pequeño puesto y venderé el tiempo, así, nadie llegará tarde a ningún lado
  5. 5. A la mañana siguiente como Álvaro dijo, puso un puesto donde vendía tiempo, con un cartel con letras de color naranja que ponía: SE VENDE TIEMPO.La gente cuando pasaba miraban a Álvaro con cara muy extraña, pero a él, no le importaba. Por allí, pasó un hombre que tenía mucha prisa por llegar a una reunión de trabajo.- ¡Que tarde es! -decía.El hombre vio el puesto y pensó que era una broma pero por probar no pasaba nada.- ¿Es aquí donde se vende tiempo? -preguntó el hombre.- Si, aquí es, ¿cuánto tiempo quiere comprar? - contestó Álvaro.
  6. 6. - Un cuarto de hora -contestó el hombre. - Bien, son 25 centavos -dijo. - ¿25 centavos? Tome, 1 peso, y quédese con el vuelto.Así, que el hombre metió su tiempo en el bolsillo yfue a la oficina. Cuando llegó, no había nadie en lasala de reuniones. El hombre miró muy enojado su bolsillo y dijo: — Que tonto he sido. ¡Me han estafado! Lo del tiempo era mentira, y ahora, ya habrá acabado la reunión y el jefe me despedirá.
  7. 7. En ese momento el jefe llegó a la sala dereuniones y dijo asombrado:- ¡Gómez! Ha sido el primero que ha llegado a laoficina.- ¿De verdad? -preguntó el hombre.- Si, y así me gusta -contestó.El hombre no lo podía creer.¡Había llegadopronto! Así, que empezó a contárselo a losdemás. Al principio no le creía nadie, peroluego, cuando fueron a comprobar si era verdadlo que decía, no podían creer lo que pasaba.¡Era cierto!
  8. 8. Entonces unas personas se lo decían a otras, y así el puesto de Álvaro se convirtió en una tienda, y la tienda seconvirtió en unos grandes almacenes donde vendían bollos de segundos, lámparas de horas, sofás de minutos... Es decir, que entre minutos y horas Álvaro se había convertido en el hombre más rico y afortunado del mundo. Un día Álvaro fue a buscar más tiempo, pero había un problema, ¡ya no quedaba más! Fue preguntando por todas las casas pero la respuesta era la misma, no.
  9. 9. -Tengo que hacer algo. Porque si no, no habrá horas en el mundo y no podremos saber qué hora es - decía Álvaro.En ese momento Álvaro vio un gran cartel con letras moradas que decía:¿ Tiene un problema y no sabes que hacer? ¿ Te gustaría que se solucionara por arte de magia? Ven a visitar al "Mago Soluciones" siempre tiene una solución. Su oficina está en Corrientes nº 14.Álvaro se quedó muy impresionado, y decidió ir a ver al Mago. Cuando llegó a su oficina vio al Mago Soluciones, tenía una barba blanca que le llegaba hasta la panza, y vestía con un traje morado. Era bajo, con los ojos azules y con los cachetes rojos. Parecía simpático, amable y con buen sentido del humor.
  10. 10. - ¿ Cual es tu problema? - preguntó el mago. Álvaro le contó todo lo sucedido. - ¿ Que puedo hacer? - preguntó Álvaro. - El tiempo no puedes hacer que llegue, tienes que esperar que llegue. Si llegabas tarde a la oficina no era culpa del tiempo, era tuya – contestó. - Es verdad, tienes razón. ¿ Que voy hacer? - preguntó. - Nada. Las horas y los minutos irán volviendo poco a poco a los relojes. Pero recuerda, hay que aprovechar hasta el menor segundo de tu vida - contestó el Mago. - Gracias - dijo Álvaro.
  11. 11. Y así fue, poco a poco el tiempo fue volviendo a los relojes, primero volvieron los segundos, luego los minutos, después las horas y al final los días. Álvaro ya no llega tarde a la oficina, y desde ese día, todos los habitantes aprovechan hasta el menor segundo del
  12. 12. FIN! • Autores: Franco, Gisella, Anaí, Gerónimo y Lucía (5º A, Escuela Normal Nº 2)
  1. A particular slide catching your eye?

    Clipping is a handy way to collect important slides you want to go back to later.

×