50 aniv de «haurietis aquas» sagrado corazón 2012

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  • 50 aniv de «haurietis aquas» sagrado corazón 2012

    1. 1. «sacaréis agua con gozo de los hontanares de salvación»Benedicto XVIsobre el culto al SagradoCorazón de Jesús
    2. 2. Encíclica "Haurietis aquas", de Pío XII Las palabras del profeta Isaías, «sacaréis agua con gozo de los hontanares de salvación» (Isaías 12, 3), que dan inicio a la encíclica con la que Pío XII recordaba el primer centenario de la extensión a toda la Iglesia de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, no han perdido nada de su significado hoy, cincuenta años después.
    3. 3. BENEDICTO XVIAl promover el culto al Corazón de Jesús, la encíclica«Haurietis aquas» exhortaba a los creyentes a abrirse almisterio de Dios y de su amor, dejándose transformarpor él. Cincuenta años después, sigue en pie la tareasiempre actual de los cristianos de continuarprofundizando en su relación con el Corazón de Jesúspara reavivar en sí mismos la fe en el amor salvífico deDios, acogiéndolo cada vez mejor en su propia vida.
    4. 4. BENEDICTO XVIEl costado traspasado del Redentor es elmanantial al que nos invita a acudir laencíclica «Haurietis aquas»: debemos recurrira este manantial para alcanzar el verdaderoconocimiento de Jesucristo y experimentarmás a fondo su amor. De estemodo, podremos comprender mejor quésignifica «conocer» en Jesucristo el amor deDios, experimentarlo, manteniendo fija lamirada en Él, hasta vivir completamente de laexperiencia de su amor, para poderlotestimoniar después a los demás.
    5. 5. BENEDICTO XVIDe hecho, retomando una expresión de mi veneradopredecesor, Juan Pablo II, «junto al Corazón deCristo, el corazón humano aprende a conocer elauténtico y único sentido de la vida y de su propiodestino, a comprender el valor de una vidaauténticamente cristiana, a permanecer alejado deciertas perversiones del corazón, a unir el amor filial aDios con el amor al prójimo. De este modo --y ésta es laverdadera reparación exigida por el Corazón delSalvador-- sobre las ruinas acumuladas por el odio y laviolencia podrá edificarse la civilización del Corazón deCristo».
    6. 6. BENEDICTO XVIEn la encíclica «Deus caritas est» he citado laafirmación de la primera carta de san Juan:«Nosotros hemos conocido el amor que Diosnos tiene y hemos creído en él» parasubrayar que en el origen de la vida cristianaestá el encuentro con una Persona (Cf. n. 1).Dado que Dios se ha manifestado de lamanera más profunda a través de laencarnación de su Hijo, haciéndose «visible»en Él, en la relación con Cristo podemosreconocer quién es verdaderamente Dios.
    7. 7. BENEDICTO XVI Es más, dado que el amor de Dios ha encontrado su expresión más profunda en la entrega que Cristo hizo de su vida por nosotros en la Cruz, al contemplar su sufrimiento y muerte podemos reconocer de manera cada vez más clara el amor sin límites de Dios por nosotros: «tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Juan 3, 16).
    8. 8. BENEDICTO XVI Por otro lado, este misterio del amor de Dios por nosotros no constituye sólo el contenido del culto y de la devoción al Corazón de Jesús: es, al mismo tiempo, el contenido de toda verdadera espiritualidad y devoción cristiana. Por tanto, es importante subrayar que el fundamento de esta devoción es tan antiguo como el mismo cristianismo. De hecho sólo se puede ser cristiano dirigiendo la mirada a la Cruz de nuestro Redentor, «a quien traspasaron».
    9. 9. BENEDICTO XVIExperimentar el amor de Diosdirigiendo la mirada al Corazónde Jesucristo El significado másprofundo de este culto al amorde Dios sólo se manifiestacuando se considera másatentamente su contribuciónno sólo al conocimiento sinotambién y sobre todo a laexperiencia personal de eseamor en la entrega confiada asu servicio (Cf. encíclica«Haurietis aquas», 62).
    10. 10. BENEDICTO XVIObviamente, experiencia y conocimiento no puedensepararse: la una hace referencia a la otra. Además, esnecesario subrayar que un auténtico conocimiento delamor de Dios sólo es posible en el contexto de unaactitud de oración humilde y de generosadisponibilidad. Partiendo de esta actitud interior, lamirada puesta en el costado traspasado de la lanza setransforma en silenciosa adoración. La mirada en elcostado traspasado del Señor, del que salen «sangre yagua» (Cf. Gv 19, 34), nos ayuda a reconocer la multitudde dones de gracia que de ahí proceden y nos abre atodas las demás formas de devoción cristiana que estáncomprendidas en el culto al Corazón de Jesús.
    11. 11. BENEDICTO XVILa fe, comprendida como fruto delamor de Dios experimentado, es unagracia, un don de Dios. Pero el hombrepodrá experimentar la fe como unagracia sólo en la medida en la que él laacepta dentro de sí como un don, delque trata de vivir. El culto del amor deDios, al que invitaba a los fieles laencíclica «Haurietis aquas» (Cf.ibídem, 72), debe ayudarnos a recordarincesantemente que Él ha cargado coneste sufrimiento voluntariamente «pornosotros», «por mí».
    12. 12. BENEDICTO XVICuando practicamos este culto, no sólo reconocemoscon gratitud el amor de Dios, sino que seguimosabriéndonos a este amor de manera que nuestra vidaquede cada vez más modelada por él. Dios, que haderramado su amor «en nuestros corazones por elEspíritu Santo que nos ha sido dado» (Cf. Romanos5, 5), nos invita incansablemente a acoger su amor. Lainvitación a entregarse totalmente al amor salvífico deCristo tiene como primer objetivo la relación con Dios.Por este motivo, este culto totalmente orientado alamor de Dios que se sacrifica por nosotros, tiene unaimportancia insustituible para nuestra fe y para nuestravida en el amor.
    13. 13. BENEDICTO XVIQuien acepta el amor de Dios interiormente quedaplasmado por él. El amor de Dios experimentado esvivido por el hombre como una «llamada» a la quetiene que responder. La mirada dirigida al Señor, que«El tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestrasenfermedades» (Mateo 8, 17), nos ayuda a prestar másatención al sufrimiento y a la necesidad de los demás.La contemplación en la adoración del costadotraspasado de la lanza nos sensibiliza ante la voluntadsalvífica de Dios. Nos hace capaces de confiar en suamor salvífico y misericordioso y al mismo tiempo nosrefuerza en el deseo de participar en su obra desalvación, convirtiéndonos en sus instrumentos.
    14. 14. BENEDICTO XVILos dones recibidos del costado abierto, delque han salido «sangre y agua», hacen quenuestra vida se convierta también para losdemás en manantial del que manan «ríos deagua viva» (Juan 7, 38). La experiencia delamor surgida del culto del costadotraspasado del Redentor nos tutela ante elriesgo de replegarnos en nosotros mismos ynos hace más disponibles a una vida para losdemás. «En esto hemos conocido lo que esamor: en que él dio su vida por nosotros.También nosotros debemos dar la vida porlos hermanos» (1 Juan 3, 16).
    15. 15. BENEDICTO XVILa respuesta al mandamiento del amor se hace posiblesólo con la experiencia que este amor ya nos ha sidodado antes por Dios (Cf. encíclica «Deus caritasest», 14). El culto del amor que se hace visible en elmisterio de la Cruz, representado en toda celebracióneucarística, constituye por tanto el fundamento paraque podamos convertirnos en personas capaces deamar y entregarse, convirtiéndonos en instrumentos enlas manos de Cristo: sólo así podemos ser heraldoscreíbles de su amor.
    16. 16. BENEDICTO XVIEsta apertura a la voluntad de Dios, sinembargo, debe renovarse en todo momento:«El amor nunca se da por "concluido" ycompletado». La contemplación del «costadotraspasado por la lanza», en la queresplandece el voluntad sin confines desalvación por parte de Dios, no puede serconsiderada por tanto como una formapasajera de culto o de devoción: la adoracióndel amor de Dios, que ha encontrado en elsímbolo del «corazón traspasado» suexpresión histórico-devocional, sigue siendoimprescindible para una relación viva con Dios.
    17. 17. BENEDICTO XVICon el deseo de que la quincuagésimo aniversario sirvapara estimular en tantos corazones una respuesta cadavez más fervorosa al amor del Corazón de Cristo, leimparto a usted, reverendísimo padre, y a todos losreligiosos de la Compañía de Jesús, siempre sumamenteactivos en la promoción de esta devociónfundamental, una especial bendición apostólica. Vaticano, 15 de mayo de 2006 BENEDICTUS PP. XVI
    18. 18. Colaboremos en elAnuncioDel EVANGELIOYo soy la vid, ustedes los sarmientos. El quepermanece en mí, y yo en él, da muchofruto, porque separados de mí, nada puedenhacer.San Juan 15,1-8.
    19. 19. Nueva EvangelizaciónMuchas GRACIAS por participarde esta preparación a la FIESTA PATRONAL 2012 Dios les bendiga.
    20. 20. PLANEACIÓN 2012PARROQUIA RENOVADASAGRADO CORAZÓN

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