El desarrollo de las biblioteca publicas en Brasil

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Article published in Spanish in the Journal Biblio Docencia, Lima Peru, v.4, n.20, mar. 2008

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El desarrollo de las biblioteca publicas en Brasil

  1. 1. 1
  2. 2. 2
  3. 3. 4El desarrollo de las bibliotecaspúblicas brasileñasRESUMENLos jesuitas organizaron las primeras biblio-tecas públicas de Brasil, nacidas en los lugaresdonde se asentaron para dedicarse a la conver-sión de los nativos. En 1811, Pedro Gomes Fe-rrão Castello Branco, presentó la primera propues-ta de creación de la BP brasileña. Después, y siem-pre por medio de la iniciativa gubernamental, fue-ron creadas las bibliotecas públicas estatales enlas capitales de los estados más prósperos del país.Actualmente existen en Brasil 4.800 bibliotecaspúblicas para atender a una población de 180 mi-llones de habitantes, con una proporción de unabiblioteca por cada 37.500 habitantes.1. INTRODUCCIÓNEn 1811 surgió la primera biblioteca pública(adelante BP) brasileña a partir de la presenta-ción al Conde De Los Arcos del Plan para el Es-tablecimiento de una Biblioteca Pública en laCiudad de San Salvador, Bahía de todos los San-tos, hecho por Pedro Gomes Ferrão CastelloBranco, hombre rico y terrateniente, que veía enlos libros y en las BP los instrumentos para laeducación popular, tal y como ha señalado Fon-seca:Por: Vanda Ferreira dos Santos11 Doctora en Bibliotecología por la Universidad Carlos III de Ma-drid. Bibliotecaria del Departamento Forestal de la Organiza-ción de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimenta-ción (FAO).... Pedro Gomes Ferrão Castello Branco teníauna noción muy clara y exacta del objetivo delas bibliotecas, que definía así él: remover elprimero y mayor obstáculo que se ofrece a laenseñanza pública, el cual consiste en la faltade libros y noticias del estado de las artes y delas ciencias en Europa. Parece evidente [seña-la Fonseca] que el Plan de Castello Branco fueinspirado en las bibliotecas públicas de sus-cripción que surgieron en Europa y EstadosUnidos a lo largo del siglo XVIII. Pues su pri-mera acción es el establecimiento de un fondode suscripción de doce mil réis de entrada yde diez mil réis por año. Con el dinero recau-dado, se realizaron suscripciones a los perió-dicos extranjeros y se adquirieron libros ymapas.Como continúa diciendo Suaiden, CastelloBranco llegó a proponer que:para que de estos elementos se pueda formarcon la mayor brevedad una amplia biblioteca,capaz de rellenar los fines de una instruccióngeneral, serán invitados los suscriptores a en-trar a este establecimiento con sus libreríasparticulares o con aquellas obras que puedendispensar de su uso ordinario, las cuales seránentregadas por donación o por préstamo [...]Se tomará [alquilará] una casa suficiente paralos fines propuestos, la cual debe esta dentrode la ciudad, en sitio agradable y no muy próxi-mo de lugares muy frecuentados. Será orde-
  4. 4. 5nada con posible decencia y siempre de modoque se pueda estar en ella con aseo y satisfac-ción [...] El bibliotecario debe ser una personade buena conducta que sepa leer, escribir y con-tar, siendo muy de desear que tenga conoci-miento de las lenguas, principalmente, latina,francesa e inglesa. Los mozos sirvientes de-berán también saber leer, escribir y contar. Elportero tendrá las mismas cualidades.El Conde de losArcos aprobó la iniciativa y el4 de agosto de 1811 la biblioteca fue inauguradaen el antiguo Colegio de los Jesuitas. Sin embar-go, incluso siendo una idea innovadora, cuatrosaños después de su fundación, la BP fracasó. Porfalta de apoyo de los fondos públicos y de lasdonaciones. La sociedad que la mantenía tuvo queacudir a las loterías como recurso para no cerrarlas puertas, pero no fue posible. De esta forma, laBP pionera en Brasil tuvo corta vida, paradigmaen el que se miran tantas otras, incluso y espe-cialmente, las contemporáneas.Lo comentaba así el profesor Milanesi: des-pués de ese fracaso, las BP pasaron a ser iniciati-vas del poder público. Solamente en el SegundoImperio, el esfuerzo particular creó un hecho nue-vo: los gabinetes de lectura2.Con posterioridad a la creación de la Bibliote-ca Pública de Bahia, el 29 de septiembre de 1829,se fundó la Biblioteca Pública del Estado deMaranhão, cuya inauguración oficial fue el 3 demayo de 1931. Al principio, ocupaba la plantasuperior del Convento del Carmo, en 1851 fueanexada al Liceo Maranhense, y a través de laLey 752 del 1 de junio de 1866, fue denominadaBiblioteca Pública Provincial a cargo del Institu-to Literario Maranhense. La biblioteca cambióde ubicación varias veces, hasta que el Goberna-dor decidió la construcción de una sede propiaque fue inaugurada el 29 de enero de 1951. Pos-teriormente cambió su nombre por el de Bibliote-ca Pública Benedito Leite.Después, y siempre a través de la iniciativagubernamental, fueron creadas las BP estatales enlas capitales de los Estados más prósperos del país.Pernambuco en 1852, Santa Catarina y EspiritoSanto en 1855, Paraíba y Paraná en 1857, entreotros.Como señalaAraújo, la reclamación general deestas bibliotecas es la ausencia de fondos suficien-tes para el mantenimiento de sus funciones. Se per-cibe que las BP se creaban sin la menor infraes-tructura, pues no tenían ni instalaciones adecuadasni propias para su establecimiento, ni presupues-tos suficientes para su organización y conserva-ción. Los fondos eran obsoletos, pues no había ca-pital para actualizarlos. En la mayoría de los ca-sos, el dinero provenía del cobro de una tasa a losusuarios destinada a la adquisición de los libros.Hubo también campañas de donación de librosusados para formar con ellos los fondos de las bi-bliotecas, cuya administración estaba a cargo deprofesores y funcionarios públicos.Así, las biblio-tecas de ese período fueron fruto del esfuerzo ais-lado de algunas personas, principalmente profeso-res, que luchaban por las mismas con el objetivode tener un instrumento educativo. De modo queesas bibliotecas tenían como finalidad el desarro-llo y la ampliación de la instrucción escolar. Cum-plían también, junto a la finalidad educativa, la delocio y del «progreso moral» de la población.En cuanto a las normas y horario de funciona-miento de esas bibliotecas, hubo una gran pre-ocupación para no realizar préstamos domicilia-rios y no se permitía el acceso libre a los libros enlas estanterías. Los horarios de funcionamientoeran restringidos. No se sabe si esas bibliotecasestaban a la altura de una población que contabacon un 25% de alfabetizados. El alto índice deanalfabetismo del país suponía la ausencia de lec-tores por lo que resultaba forzado demandar BP.Reside aquí también, la falta de tradición de bi-bliotecas en la cultura brasileña. La población engeneral, analfabeta y ajena, ignoraba lo que erauna biblioteca.Según Gomes, en su análisis sobre los facto-res que contribuyeron a la creación y estableci-miento de BP en Brasil durante el período de 1890hasta 1930, sus actividades culturales fueron unreflejo opaco de las realizaciones europeas: «cul-tura de imitación sin creatividad».Así, puede afir-marse que la idea de la BP brasileña fue trans-plantada desde Europa y Estados Unidos, con locual se convirtió en un objeto raro y decorativopara las comunidades donde estaban establecidas:Las bibliotecas brasileñas de la primera repú-blica [...] reunieron, conservaron y difundieron,limitadamente y de modo reflejo, la cultura ex-tranjera. Basándose en los mismos patrones, com-puestas por libros que eran vehículos de una cul-tura importada, fundamentada en los ideales hu-manistas de desarrollar las virtudes del hombre.Eran modestos repositorios de productos acaba-dos de cuerpo ideológico de la cultura ajena, con-2 Los Gabinetes de Lectura fueron creados por los portuguesespos la independencia, pueden haber sido inspirados por las bouti-ques à lire que surgieron en Francia después de la Revoluciónde 1789. Se caracterizaban por la gratuidad de sus servicios yfuerte sentimiento de solidaridad y fervor cívico. Disponibleen: http://www.instituto-camoes.pt/arquivos /literatura/rgpl162anos.htm. Acceso: 2 mayo 2003.
  5. 5. 6siderada insignia del hombre culto y superior.Tal situación es fruto como describe EdsonNery da Fonseca de la re-europeização (re-euro-peización) que vivió Brasil, pues durante los tressiglos que siguieron al descubrimiento, el paísvivió en relativa segregación de la Europa no ibé-rica, como señala el sociólogo Gilberto Freyrecitado por Fonseca: «una vez iniciada la recon-quista de Brasil por Europa, no cesó y todavíanos sofoca, aunque sustituido el europeo de Eu-ropa por el casi europeo de Estados Unidos».A todo ello hay que añadir que los cursos deBiblioteconomía comenzaron en Brasil en 1911,en la Biblioteca Nacional, por iniciativa de su di-rector Manoel Cícero Peregrino da Silva. Con unfuerte ascendiente francés de la École des Char-tes, la influencia europeo se prolonga hasta la se-gunda mitad siglo XX, cuando fue sustituida porla norteamericana.2. LASBIBLIOTECASPÚBLICASAPARTIRDE LASEMANADEARTE MODERNOEn Brasil, como ya hemos podido constatar, lacreación de las BP estuvo siempre ligada a los po-deres públicos, de forma que en el contexto socialbrasileño adquiere características de instituciónpública y, los pocos bibliotecarios existentes, de-ben considerarse, pues, funcionarios públicos aco-modados al silencio reinante en las bibliotecas.La BP no absorbió las ideas innovadoras quesacudieron el país a partir de la Semana de ArteModerno de 1922. Por haber sido concebida comouna institución pasiva, «neutral» y que sirve aquién la busca, la biblioteca no se involucró en loque fue un marco para la toma de conciencia deuna cultura propiamente brasileña.Otro aspecto importante que impedía el desa-rrollo de las bibliotecas eran los libros, que hasta1930 eran impresos en su gran mayoría en edito-riales europeas. En Brasil no existían casas espe-cializadas, ni editoriales, como señala Gomes:Los pocos libros que se imprimían en el paíseran didácticos. […] La Casa Alves, que tenía elmonopolio de los libros escolares, mandaba lamayor parte de sus libros a imprimirse en el exte-rior […] La actividad editorial, en términos nacio-nales, tuvo inicio después de la Revolución del 30.Ese proceso de concienciación social de losescritores a partir de los años 20 con mayor desa-rrollo en los años 30 tuvo repercusiones impor-tantes en el libro brasileño. Se procuraba trans-formar el libro brasileño en un instrumento dedivulgación de la producción cultural del país yen un producto comercial de alta valía.El ritmo intenso del crecimiento de la ciudadde São Paulo en 1926, llevaba la euforia y espe-ranza a intelectuales y empresarios. Todos esta-ban deseosos de tener una biblioteca a la alturade aquella ciudad progresista. Intelectual de for-mación clásica, el abogado Eurico Góes, su pri-mer director, concibió la Biblioteca Municipal dela ciudad de São Paulo en torno al «espíritu bri-llante del Renacimiento».La modernidad y la tecnología, formaban par-te de la Biblioteca: proyector de cine, estufa paradesinfección de obras, oficina de encuadernación,gabinete para ampliación fotográfica, además desalas confortables y refrigeradas dentro de unambiente moderno y lujoso en la Sala de Lectura.La influencia francesa era grande, pero el públicoprocuraba la literatura brasileña: Urupês, de Mon-tero de Lobato; O Cortiço, deAluísioAzevedo, oincluso Os Maias, del portugués Eça de Queirós.La reforma de la enseñanza básica aumentó elnúmero de lectores potenciales, por lo que, de in-mediato, el director pasó a luchar por un nuevo edi-ficioaúnmayorymásmoderno.Esteproyectoganófuerza en 1934 cuando el gobernadorArmando Sa-lles de Oliveira y el alcalde Fábio Prado reunieronun equipo de intelectuales para poner en marcha eldesarrollo cultural, dirigido por Mário de Andrade,encargado del Departamento de Cultura del Ayun-tamiento. Con poderes de Consejería, este departa-mentofuefundamentalparaelcambiodelconceptocultural hasta entonces vigente en Brasil.La Biblioteca fue modernizada por RubensBorba de Moraes, que asumió su dirección en1936, pero se indispuso con la dictadura y fuesustituido por Sérgio Milliet que resumió así lafilosofía de la casa: «No se atemoricen los tími-dos ante la magnificencia del mármol: la casa esde todos». Rebautizada en 1960 con el nombrede Biblioteca Mário de Andrade» es hoy la se-gunda mayor BP de América Latina.Es importante señalar que la enseñanza de Bi-blioteconomía en Brasil se inició en 1915, conlos cursos de la Biblioteca Nacional en Río deJaneiro, años más tarde, en 1938, se extendió aSão Paulo, para llegar después a Bahía y otrosestados. En 1962, a través del Parecer nº 326 delConsejo Federal de Educación del Ministerio deEducación y Ciencia (MEC) de 4 de diciembre,se fijó el currículum mínimo para la licenciaturaen Biblioteconomía.En 1937, a través del Decreto nº 92 de 21 de
  6. 6. 7diciembre, el gobierno creó el Instituto Nacionaldel Libro (INL), anteriormente Instituto Cayru3,con la finalidad de propiciar medios para la pro-ducción del libro y mejora de los servicios biblio-tecarios. Sus objetivos eran mejorar y abaratar ellibro en el país y facilitar la importación de librosextranjeros, y a dar prioridad en su labor a la for-mación de BP en todo el territorio nacional.El primero director del INL fue el poeta mo-dernista gaucho y ex director de la BP de PortoAlegre Augusto Meyer, quién durante su gestiónprocuró elaborar varios proyectos para las BP En1939, en su informe de actividades propuso lafundación de 25 bibliotecas populares en Río deJaneiro, por entonces capital del país, además decrear un sistema de provisión de libros editadospor el instituto para estas bibliotecas. Tal sistemase asemeja a las antiguas bibliotecas asociativasfundadas por Franklin en Estados Unidos, quepara su utilización deberían pagar una cota míni-ma de tres mil réis.Otro proyecto elaborado por Meyer fue el delas bibliotecas centrales, que consistía en la crea-ción de bibliotecas centrales regionales, a partirde la división del país en siete regiones. Así, lasbibliotecas de las ciudades de Belén, Recife, Ba-hía, Belo Horizonte, Río de Janeiro, São Paulo yPorto Alegre prestarían libros a las bibliotecasafiliadas. Se asemejaba al proyecto de EugenioD’Ors para Cataluña de 1915.En 1961 el Decreto-Ley 51.223 de 22 de agos-to, creó, dentro del MEC, el Servicio Nacional deBibliotecas, que tenía como finalidades:a) incentivar las diferentes formas del intercam-bio bibliográfico entre las bibliotecas del país.b) estimular la creación de BP, y especialmente,de sistemas regionales de bibliotecas.c) colaborar en el mantenimiento de los sistemasregionales de bibliotecas.d) promover el establecimiento de una red de in-formaciones bibliográficas que sirva a todo elterritorio nacional.Debido a una serie de factores adversos el Ser-vicio no logró cumplir sus objetivos y el Decre-to-Ley 62.239, de 8 de febrero de 1968 lo incor-poró al INL, pasando este a coordinar la políticanacional de bibliotecas, que tenía como meta prio-ritaria la BP.Por lo que se refiere concretamente al aspectobibliotecario, la aportación del INL, como subra-ya Escolar Sobrino, se centró en la compra y dis-tribución de libros, a través de la Sección de Bi-bliotecas. Desde su fundación hasta 1968 el nú-mero de libros distribuidos gratuitamente alcan-zó la cifra de 3.426.592 volúmenes, enviados ensu casi totalidad a las bibliotecas brasileñas. Sinembargo, este gran esfuerzo no produjo todo elrendimiento que de él cabía esperar, porque seremitieron pocos libros a muchas bibliotecas(12.085 [¿?]4eran las registradas y hasta enton-ces beneficiarias) pero, al no contarse con buenaorganización, las remesas, a veces, se enviaron abibliotecas que habían desaparecido; además loslibros seleccionados no siempre eran adecuadospara las bibliotecas que los recibían.3. SITUACIÓN POSTERIOR A LOS AÑOSSETENTAEn 1971 entró en vigor la Ley nº 5692/71 quereformó la enseñanza secundaria y hacía obliga-toria la investigación por parte de los estudiantes.Con la imposibilidad de mantener bibliotecas entodas las escuelas, la BP comenzó a ser vista porlas autoridades con una doble importancia: servira los estudiantes y a la población en general, altiempo que se volvía imprescindible para la for-mación educativa y cultural de la comunidad.En 1976 un grupo de bibliotecarios de Brasi-lia propuso al MEC la implantación de un Siste-ma Nacional de Biblioteca Pública, con el propó-sito de incrementar los recursos necesarios parala prestación de una asistencia técnica eficaz porparte de las BP estatales5, para que estas lograsendesempeñar sus funciones de cabeceras o centrode los sistemas estatales de BP. El Sistema se im-plantó en 1977. Sin embargo, esta acción no pro-pició un cambio en la realidad de las BP brasile-ñas, tal como nos señala Briquete de Lemos:No se puede afirmar que pasados 167 añosdesde la fundación de la primera biblioteca pú-blica en Salvador, esa institución haya sido co-optada por la sociedad brasileña y menos aún porel Estado. La prueba es que las bibliotecas públi-cas, tanto las antiguas como las nuevas, han teni-do su destino definido por los caprichos de los3 El Instituto Cayru fue creado en 1937 por la Ley nº 378 de 13enero, se destinaba a la organización de la Enciclopedia Brasi-leña y el Diccionario de Lengua Nacional, dado a que el insti-tuto no tuvo éxito en su tarea en ese mismo año fue transforma-do en el INL. ARAÚJO, Eliany Alvarenga. de. A palavra e osilêncio: biblioteca pública e estado autoritário no Brasil. JoãoPessoa: UFPB, Editora Universitária, 2002.4 El autor no aclara si este número se refiere a las bibliotecaspúblicas existente en la época en Brasil o a todas las bibliotecasexistentes en el país.5 Gestionada por los gobiernos de los Estados, lo que sería enEspaña las Comunidades Autónomas.
  7. 7. 8gobernantes, que hacen caso omiso de los argu-mentos de los técnicos y de los propios usuarios.A lo largo de los años 80 las actividades delINL fueron bastante limitadas: en 1985 sólo con-seguía atender al 23% de las 3.000 bibliotecas,con las cuales mantenía convenio, para el envíode libros. En 1990, durante el gobierno de Fer-nando Collor de Mello, el INL fue clausurado ysustituido por el Departamento Nacional del Li-bro, una de las direcciones de la Fundación Bi-blioteca Nacional (FBN). Con la extinción del INLy la creación del Departamento Nacional del Li-bro subordinado a la FBN, en 1992 a través delDecreto Presidencial nº 520 de 13 de mayo se ins-tituyó dentro de la FBN el Sistema Nacional deBibliotecas Públicas (SNBP), con la finalidadprincipal de fortalecer las BP en el país. A partirde este decreto todas las BP deben estar registra-das en el SNBP. El SNBP dispone de una unidadcoordinadora nacional cuya función es coordinary promocionar acciones articuladas para los sis-temas de BP existentes en los Estados brasileños,potenciando la actuación de estos organismos enel ámbito del Estado y haciendo viable, de estemodo, la integración e interacción de todas lasBP brasileñas. Asimismo, desarrolla un progra-ma de formación de los recursos humanos de lasBP; a la vez que edita, distribuye y promocionalibros, manuales, material informativo y de pro-moción (carteles, trípticos) para estas bibliotecas.El Sistema Nacional tiene como organismos:la coordinación nacional, los sistemas estatales ylas BP estatales y municipales. Los sistemas esta-tales funcionan en cada estado de la Federación,encabezados generalmente por las BP estatales,que están ubicadas en general en las capitales delos estados que a su vez se articulan con las BPmunicipales.A través del Programa «Uma Biblioteca emCada Município» de la Secretaría del Libro y Lec-tura del Ministerio de Cultura (MINC) se ha fo-mentado la ampliación del número de BP en Bra-sil. Creado en 1996, el programa tiene como obje-tivo que cada municipio brasileño posea por lomenos una BP. Su meta era que, a finales de 2003,se crearan 1.300 nuevas bibliotecas en todo país.El programa se implantó a través de conve-nios con los ayuntamientos o gobiernos de losestados, mediante el cual se donaba un fondo mí-nimo (2.600) de publicaciones /ejemplares paraponer en marcha la biblioteca, así como estante-rías y cursos de formación para la implantación yla gestión de la biblioteca, junto con la posibili-dad de informatización de las bibliotecas a travésdel Fondo de Universalización de las Telecomu-nicaciones (FUST) del Programa de la Sociedadde la Información de Brasil. Por otro lado, el pro-grama exige de los ayuntamientos que las biblio-tecas sean creadas a través de leyes que garanti-cen su mantenimiento, así como la contrataciónde un licenciado en Biblioteconomía y Documen-tación en consonancia con la Ley nº 4084 de 30de junio de 19626, es decir, que debe estar dirigi-da por un bibliotecario profesional, y registrarseen el sistema estatal de BP y a su vez en el SNBP.En 1996 el programa implantó 45 nuevas biblio-tecas. Este número creció a 68 en 1997, alcanzóla cantidad de 212 en 1998, con un ritmo de im-plantación de una biblioteca al día (1,7 al día).Existen en Brasil alrededor de 4.800 BP para aten-der a una población de por lo menos 180 millo-nes7de habitantes, con una proporción de una bi-blioteca por cada 37.500 habitantes.5. CONCLUSIONESCada modelo de sociedad, cada estadio cultu-ral, se dota de las instituciones y organizacionesnecesarias para su propia existencia. Las bibliote-cas en general y la pública, en especial, cumplenun papel social, y su definición evoluciona dialéc-ticamente conforme lo hace la sociedad misma.Brasil necesitó 300 años para contar con suprimera BP. Allí no conquistaron rápidamente lasociedad. Su primera tentativa tuvo un tiempo devida efímero y pasaron bastantes años antes queotras surgiesen. Esta falta de atención hacia la BPtal vez se deba a la realidad del país: un alto índi-ce de analfabetos, combinado con una sociedadatrasada, dependiente y periférica.Los años pasaron, pero la BP brasileña no tuvomejor suerte, su implantación siguió dependien-do de una clase media tutelar con característicaspatrimonialistas, que creía en la educación comoúnico factor que determinaría el progreso, sin te-ner en cuenta que también sería necesario cam-biar la estructura económica y social. Para ese tipo6 Regulariza el ejercicio de la profesión, que sólo podrá ser ejer-cida por licenciados en Biblioteconomía en posesión de diplo-mas expedidos por escuelas de nivel superior reconocida por elMEC. Para la fiscalización del ejercicio profesional, se crearonel Conselho Federal de Biblioteconomía y Conselhos Regio-nais dependientes de él, donde quedarán inscritos los profesio-nales. El Decreto nº 56.725 del 16 de agosto de 1965 reglamen-tó la ley anterior. Algunos años antes por una portaria (ordenministerial) del Ministerio del Trabajo de 7 de octubre de 1958,la profesión de bibliotecario fue encuadrada dentro de las pro-fesiones liberales.7 Según estadísticas de la población brasileña disponible en:<http://www.ibge.gov.br/home/estatistica /populacao/ conta-gem2007/contagem_final/tabela1_1.pdf>Acceso el 18 feb.2008
  8. 8. 9de conciencia los males de la sociedad serían de-fectos de la instrucción y los vicios errores de loshombres o resultado de la simple ignorancia. Esavisión no pertenece exclusivamente a Brasil o ala época, sino que más bien se remonta a otrostiempos y lugares.Lo más contradictorio de la historia de las BPbrasileñas es la paradoja de que, por un lado, laclase que las creó no las frecuentaba – del mismomodo que los terratenientes en el período colonialconstruían sus oratorios y capillas para no mez-clarse con la plebe-; mientras que, por otro, la cla-se a la que supuestamente se destinaban estas bi-bliotecas no las utilizaba, bien porque les faltabamotivación – ya que sus fondos eran un vaciaderode los duplicados de libros, carentes de valor, queocupaban espacio en las bibliotecas privadas de suscreadores–, bien porque no disponían de tiempolibre, o simplemente porque eran analfabetos.En este panorama inope de las BP brasileñashay que recalcar el hecho de que la radio (años 20)y la televisión (años 50) han reemplazado la lectu-ra en los hábitos del pueblo. Es posible averiguar,como recalca Milanesi que la televisión ocupó unespacio anteriormente usado por otras formas delocio, incluida la lectura.Asimismo, la televisión yla radio se destinaron al contingente de poblaciónal que la imprenta no atendía: los analfabetos. Elsonido y la imagen quebraron la barrera de la lec-tura, de un receptor, que vio por ello, en la radio yla televisión objetos de primera necesidad.Las estadísticas de la BP brasileña son descon-soladoras, como se ha comentado anteriormente,pues existen alrededor de 4.800 BP para atender auna población de 180 millones de habitantes, queno para de aumentar, y cuya proporción es una bi-blioteca por cada de 37.500 habitantes. Por otrolado, la población está aún pendiente de descubrirla BP, salvo raras excepciones, principalmente enel Sur del país. Por si fuera poco, las iniciativasgubernamentales intentan incentivar el hábito delectura sin contar con los desafíos que se adivinancon la implantación de la SI en Brasil.6. BIBLIOGRAFÍA• ARAÚJO, Eliany Alvarenga. de. A palavra eo silêncio: biblioteca pública e estado autori-tário no Brasil. João Pessoa: UFPB, EditoraUniversitária, 2002.• BRIQUETE DE LEMOS, Antonio Agenor. Abiblioteca pública em face da demanda socialbrasileira. Revista de Biblioteconomia e Do-cumentação, v. 12, n. ¾, p. 203-210, , jul./dez. 1979• ESCOLAR SOBRINO, Hipólito. Brasil: de-sarrollo de las bibliotecas públicas en el Bra-sil: creación de la biblioteca pública de Brasi-lia, octubre-diciembre de 1968. París: UNES-CO, 1969.• FONSECA, Edson Nery da. A bibliotecono-mia brasileira no contexto mundial. Rio deJaneiro: Tempo Brasileiro, 1979.• FONSECA, Edson Nery da. Desenvolvimen-to da biblioteconomia e da bibliografia no Bra-sil. Revista do Livro, v.2, n.5, p. 95-124, 1957.• FREYRE, Gilberto. Sobrados e mocambos.2. ed. Rio de Janeiro: J. Olympio, 1951. v.2.p.571.• GOMES, Sônia de Conti. Bibliotecas e socie-dade na Primeira República São Paulo: Áti-ca. 1993.• MILANESI, Luis. Ordenar para desorde-nar: centros de cultura e bibliotecas públicas.2. ed. São Paulo: Brasiliense, 1989.• MILANESI, Luis. Ordenar para desorde-nar: centros de cultura e bibliotecas públicas.2. ed. São Paulo: Brasiliense, 1989.• SUAIDEN, Emir José. Biblioteca públicabrasileira: desempenho e perspectivas. SãoPaulo: LISA; Brasília: INL, 1980.

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