AFRODESC Cuaderno No. 14 Race Relatiions in Cuba 2008
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AFRODESC Cuaderno No. 14 Race Relatiions in Cuba 2008 AFRODESC Cuaderno No. 14 Race Relatiions in Cuba 2008 Document Transcript

  • Relaciones raciales en Cuba: aportes empíricos y nuevas interpretaciones Proyecto IDYMOV (CIESAS-IRD-ICANH), octubre 2006 ÍNDICE Prólogo, Kali Argyradis 2 4 Breve introducción al contexto cubano, Lorraine Karnooth Elementos para hablar de las relaciones raciales en Cuba, Niurka Núñez González, 13Pablo Rodríguez Ruiz, Odalys Buscarón Ochoa Un acercamiento a las desigualdades raciales en Cuba. Métodos y resultados de una 21investigación, Pablo Rodríguez Ruiz y Lázara Yolanda Carrazana Fuentes A propósito de las relaciones raciales en Cuba: algunas dinámicas espaciales 42urbanas, Niurka Núñez González La inter y la intrarracialidad en las estructuras familiares. Un estudio en barrios 58populares de ciudad de la Habana, Pablo Rodríguez Ruiz 1
  • Prólogo Kali Argyriadis, IRD (UR 107) / CIESAS« Por lo regular en Cuba la persona discriminadora no se considera superior, sino que íntimamente se siente inferiory actúa a impulsos de la necesidad de inferiorizar a otro.Eso acontece mucho con los guajiros de las lomas de mi pueblo, que allá, en las lomas, no discriminan y viven comohermanos con los negros. Pero vienen a La Habana y sienten la necesidad de „distinguirse‟». 1« Barbares, sauvages, nomades : tels sont donc les termes utilisés par les uns et les autres pour désigner les classespopulaires. (…)C‟est en termes de races que les groupes sociaux se considèrent, se jugent et s‟affrontent. »2 El proyecto de reunir y presentar estos textos nació hace 11 años, cuando me encontrabaterminando la fase de trabajo de campo para mi tesis de doctorado con el asesoramiento de varioscompañeros del Centro de Antropología de la Academia de Ciencias de Cuba. Ellos me habíanproporcionado una valiosa ayuda, tanto metodológica como humana, para entrar en contacto convecinos del municipio Cerro, donde proseguían un interesantísimo estudio de los procesos dediscriminación racial. A medida que se iban recopilando, los resultados de estos estudios eranguardados en los archivos del Centro, y eran muy pocos los investigadores que conocían suexistencia. Luego, cuando este trabajo fue tomando formas más acabadas, se dio parcialmente aconocer mediante los encuentros bianuales del Centro. Fue precisamente en Antropología 2004que tuvimos la oportunidad, con Odile Hoffmann, de escuchar algunas ponencias relativas a estetema. La problemática de las discriminaciones raciales está íntimamente ligada a la delsurgimiento de movimientos « negros » o « étnicos » en América Latina, pero no interactúa de lamisma manera de un contexto a otro. La historia de la construcción de las categorías de raza o decolor y del uso social de las mismas suele ser muy diferente aún en el caso de países vecinosdonde se habla el mismo idioma, como es el caso de Cuba y México por ejemplo. El análisiscomparativo de estos procesos necesita ante todo una cuidadosa recopilación de datos históricos,sociales, económicos y políticos que los generan. Los textos presentados aquí ofrecenprecisamente una primera visión, un trabajo de equipo de larga duración sobre materiales deprimera mano que nos hablan del funcionamiento del racismo en la Cuba contemporánea. Como bien lo subrayan los autores, es una de las primeras veces que se dan a conocer estosresultados3, cuyo interés es reforzado porque intentan analizar el impacto de la grave crisis socio-económica que atraviesa la isla desde 1990 sobre los prejuicios y los estereotipos raciales.Admitir la existencia de los mismos fue durante largo tiempo inconcebible en un contextorevolucionario que partía del principio que, ya suprimidas las desigualdades sociales, no podíansubsistir las demás discriminaciones. Este es uno de los aspectos más valiosos de estos textos :muestran que a pesar de una considerable reducción de las diferencias de clase junto con medidasgobernamentales bastante fuertes de luchas contra el racismo, el proceso discriminativo sereproduce, permanece, y se incrementa en los momentos de crisis, generando nuevas formas de1 Manuel Cuellar Vizcaíno, Unas cuantas verdades, La Habana, 1948, p. 19.2 Louis Chevalier, Classes laborieuses, classes dangereuses à Paris pendant la première moitié du XIX ème siècle,Paris, Hachette, 1978, p. 669-670.3 Véase también América Negra n° 15, Bogotá, diciembre 1998. 2
  • desigualdades sociales. Nos permite abrir un amplio debate sobre la construcción de categoríasexcluyentes y el uso de los términos de « clase », « raza » o « etnia » según los contextos. Otro de los aportes de nuestros colegas cubanos tiene que ver precisamente con la cuestióndel vocabulario. Con numerosos ejemplos y hasta auto-crítica, muestran como las asignacionesde color de piel suelen ser fluctuantes, contingentes, y usadas más que nada como categorías deacusación, a pesar del uso constante de términos de conotación esencialista que chocarán sinlugar a duda el lector no familiarizado con el vocabulario cubano. Sin comprender esta realidad,no se puede entender los textos. Los cubanos en su gran mayoría glorifican sus orígenes diversosy su « mestizaje », haciendo uso del famoso lema: « Quien no tiene de congo tiene de carabalí ».Pero asumir el hecho de tener antepasados africanos, creencias religiosas « afrocubanas », oasumir un fenotipo clasificado como « negro », no significa adscribirse en la categoría socialextremadamente estigmatizada de « negros ». Esta disociación completa de los significados de unmismo campo lexical según los contextos de elocución explica por ejemplo los extrañosresultados del censo de 1981, donde cada ciudadano era invitado a auto-identificar su « raza » dereferencia. En su gran mayoría (63 %), los ciudadanos prefirieron incluirse en la categoría« blanco », mientras sólo 12 % se incluyeron en la categoría « negro » y 24 % en la categoría« mulato ». Los autores, después de aclarar su distanciamiento crítico, decidieron utilizar estascategorías vernacularias en el transcurso de los textos, como comodidad literaria pero tambiénpara analizarlas haciéndolas funcionar muy concretamente. Queda también abierto el debatesobre la pertinencia de este enfoque metodológico. ¿Pero como abrir el debate si no existe una previa difusión de los trabajos? Losinvestigadores en ciencias sociales en Cuba están limitados por la falta de acceso a labibliografía, la falta de acceso a los eventos internacionales, las dificultades materiales 4 quesufren al realizar sus trabajos de campo inclusive cuando estos se desarrollan espacialmente en supropio lugar de residencia y las pocas oportunidades que se les ofrece de hacer trabajo de campo« en el exterior ». Además, tienen un acceso muy limitado a la publicación de sus trabajos, tantoen Cuba como en el extranjero. En fin se ven desconectados parcialmente del debate global en ladisciplina. Algunos explicarán tal situación culpando al bloqueo estadounidense. Otros enfatizaránsobre la falta de libertad del sistema castrista. Y esto es quizás lo más terrible para nuestroscolegas: presos entre estas dos posiciones maniqueistas, cada vez que intentan plantear análisismatizados, cuestionamientos e hipótesis originales, se ven acusados por los dos lados dedependencia política. A veces rechazados por pro-castrista, a veces acusados de contra-revolucionarios, sus textos están condenados a empolvarse en salas de archivos de accesoconfidencial. Creo que actuando así, nos cerramos a oportunidades de debate tanto para elloscomo para nosotros. Nuestro deber como científicos es leerlos y escucharlos, porque a pesar detodas estas limitaciones ya mencionadas, lo que nos dicen estos trabajos, realizados con la mayorseriedad y profundización, plantea cuestionamientos fundamentales para el avance de lacomprensión del racismo.4 Entre ellas se pueden destacar la falta de transporte, la falta de computadoras, de programas, de acceso a internet, dematerial audio-visual, y hasta de papel y plumas, junto con el problema de la alimentación en los años más duros delperiodo especial, que fueron los que compartí con ellos en mi trabajo de tesis doctoral. Quiero aprovechar el espaciopara agradecer muy especialmente a Ana Julia García Dally, Odalys Buscarón Ochoa y Niurka Núñez González. Conellas aprendí más que en cualquier manual, cogiendo calle con el estómago vacío, haciendo visitas con toda lapaciencia requerida, y contagiándome, a pesar de todas las dificultades, con su inmensa pasión por la etnografía. 3 View slide
  • Breve introducción al contexto cubano5 Lorraine Karnooh ¿No seguirían sirviendo de pretexto las diferencias raciales a la dificultad creciente de vivir juntos ? 6 Iniciar una reflexión sobre el fenómeno racista implica reubicarlo dentro de un contexto ala vez social y teórico. El hecho discriminatorio determinado por el postulado de la pertenencia agrupos raciales está sostenido por dos ejes teóricos e ideológicos: 1- La constitución sociopolítica de una estructura de poder basada en el argumento racial y, 2- La validez social de la categoría de identidad racial. Ya son conocidos los lazos que unen la formación de la modernidad política y laevolución de la idea de raza7, por lo que no se abordarán sus aspectos generales en esta breveintroducción. La transición de un modo de legitimación religiosa8 a un modo científico9 ilustrasin dudas la evolución de la idea de raza como herramienta para explicar la diversidad deapariencia y de posición social de los individuos en el mundo. Estos fundamentos permitieronlegitimar y asentar en momentos históricos determinados la repartición del poder. Las cienciassociales han visto surgir nuevos puntos de vista10. La aproximación constructivista inició unenfoque acerca de la cuestión racial, según el cual la vigencia social de razas humanas distintas,la discriminación racial o mejor dicho la expresión en términos de raza encuentra su fundamentono en la existencia real de las razas humanas, sino en la pertinencia social que sigue teniendocomo categoría de identidad. Se asocia la reflexión sobre la cuestión racial al proceso deformación de entidades políticas modernas fundada en el imaginario nacional como principiolegitimador, ya que este último está constituido por una búsqueda de los orígenes y de doble ideade homogeneidad y continuidad de la comunidad nacional11.5 Agradecimientos a Ma Roxana Taquechel por sus anotaciones y correcciones.6 « Les différences raciales ne continueraient-elles pas de servir de prétexte à la difficulté croissante de vivreensemble...? » in Lévi-Strauss, Claude, « Race et culture » in Race et histoire. Race et culture, Albin Michel,Editions UNESCO, (Bibliothèque Idées), Paris, 2001, p. 165.7 Golberg apunta al modo en el cual el desarrollo de las tesis racialistas es concomitante al advenimiento de lamodernidad y que el uso común del término « raza » constituye uno de sus síntomas. Ver Goldberg, D., RacistCulture : Philosophy and the Politics of Meaning, Blackwell, 1993, p. 3.8 Está basada en la maldición de Cham, génesis, 9.9 Teorías nacidas en el siglo XIX como la de Gobineau, Arthur, Essai sur linégalité des races in Œuvres, Gallimard,1983.10 Banton, Michael, Racial Consciousness, Longman, London, 1988, Wade, Peter, Race and Ethncity in LatinAmerica, Pluto Press, London and Chicago, 1997, Bashi, Vina, « Racial categories matter because racial hierarchiesmatter : a comentary », Ethnic and Racial Studies, vol. 21, n° 5, 1998, p. 959-968, Cornell, Stephen, Hartman,Douglas, Ethnicity and race : Identities in a Changing World, Pine Forge Press, Thousand Oaks, 1998.11 Entre la muchedumbre de la bibliografía acerca del tema nacional está reflexión se nutró entre otras de lasiguientes referencias: Anderson, Benedict, L’imaginaire national. Réflexion sur les origines et l’essor dunationalisme, La Découverte, Paris, 1996; Balibar, Etienne, « La forme nation : histoire et idéologie » in Balibar,Etienne, Wallerstein, Immanuel, Race, nation, classe. Les identités ambiguës, La Découverte, Paris, 1997, p. 117-143; Hobsbawm, Eric, Nations et nationalisme depuis 1780, Gallimard, (Bibliothèque des Histoires), Paris, 1992;Nora, Pierre, Ozouf, Mona (dir.), Les lieux de mémoire, 6 vol., Gallimard, 1984. 4 View slide
  • En el caso de Cuba, este lazo entre formación de la modernidad política y pertinencia dela categoría racial está reforzado por el contexto colonial y el sistema de la esclavitud vigente enla Isla hasta finales del Siglo XIX. La peculiaridad de Cuba reside en el modo en el quejustamente se forma como Estado de Nación, o sea, una entidad política soberana a partir de unestatuto de colonia, de apéndice de la Metrópoli española. La tardía abolición de la esclavitud enCuba, así como el no menos tardío proceso de independencia (medio siglo después del resto delcontinente latinoamericano) tuvieron sin duda un impacto en el nivel de incorporación que pudohaber tenido la categoría racial en la isla. Sin embargo, los temas raciales que estuvieronvinculados a los de la independencia, así como la ocupación del país por los Estados Unidos ycon ellos la llegada de nuevas referencias socioraciales marcaron también la ideología nacionalcubana por contradicciones profundas12. Por un lado el movimiento de independentismo radicalencabezado por Martí traía consigo el ideal de mestizaje positivo, de igualdad, hasta el de unidadde la raza humana; por otro lado, la situación del país ocupado por una fuerza extranjeradominante ponía en cuestión esta ideología a través del establecimiento de una legalidadsegregacionista y la dimanación de una ideología racial basada en la ley de la gota de sangre, theone drope rule. A partir de ahí la reivindicación nacionalista se hace desde el enfrentamiento yano con lo español o lo colonial, sino con lo extranjero, con lo americano o, en la léxico cubano,con lo “yanqui”, con el imperialismo. Por el contrario se retoma la herencia española y, de formageneral la idea, de lo « latino » como modo de valorización positiva de lo cubano en esta relaciónde dominación13. La irrupción revolucionaria se debe entender en este contexto de desarrollodependiente que se había establecido en Cuba desde todos los puntos de vista (económico,político, social, cultural). Los textos presentados hoy en la revista son resultados del Centro de Antropología de LaHabana, los que han sido basados en investigaciones de más de diez años. Presentandobrevemente los aspectos teóricos de la cuestión racial en Cuba, los autores hacen un claroenfoque de las nuevas hipótesis creadas a partir del análisis de datos recolectados durante losaños de trabajo de campo. Para quien se familiarizó con el contexto cubano constituye una gratasorpresa poder acceder a estos trabajos que unos quince o veinte años atrás hubiesen resultadoimpensables. Con las medidas sociales se pensaba y se divulgaba que se le había dado una« solución definitiva al “problema negro”14 ». Este hecho impedía la apertura de un debate sobrecuestiones sin razón. Sin embargo, estas quedaron pendientes y retomaron fuerza al calor de lacrisis que Cuba tuvo que enfrentar al cese de las relaciones privilegiadas con los países delCAME. Esta situación de emergencia en tiempo de paz como indica el título del llamado PeríodoEspecial en Tiempo de Paz, implicó para Cuba la toma de medidas de supervivencia tanto desdeel punto de vista económico como político. El Cuarto Congreso del Partido Comunista de Cuba15enunció estas medidas y también consagró una apertura en cuanto a ciertos temas hasta entoncestabú como la religión, la emigración o la cuestión racial. Dentro del marco de esta apertura sepermitió la realización de los artículos que en esta revista se publican. Para contextualizarlosparece necesario identificar el lugar que ocupa la cuestión racial en la formación de la sociedad12 Ver los trabajos de Giolitto, Loredana, " Participar por igual ». Il dibattito sulla questione razziale a Cuba, 1898-1912, Tesis Doctoral, Universidad de Genova, 2005.13 Idem, « Raza y nación en Cuba durante la primera ocupación estadounidense. Un análisis del periódico Patria »,ponencia presentada en el Simposio de ?14 Expresión de Serviat, Pedro, El problema negro en Cuba y su solución definitiva, Editora política, La Habana,1986.15 Santiago de Cuba, 10-14 de octubre del 1991. 5
  • cubana moderna. También se necesita a modo de advertencia al lector no familiarizado con elcontexto cubano contemporáneo hacer algunas aclaraciones respecto a la realidad, a lafraseología y al léxico de la Cuba revolucionaria para lograr un mejor entendimiento de lo queestá en juego a la hora de tratar la temática racial. 1. Nación, nacionalismo y raza en Cuba La cuestión de la raza ya sea como categoría o como modo de discriminación, losdiscursos y las prácticas identitarias enfocadas racialmente, no se pueden entender sin hacer unbreve recorrido por la historia de la construcción nacional cubana. La cuestión racial se encuentramuy relacionada al conjunto dimensional que sostiene el debate y el proceso de formación delEstado-Nación en Cuba. El sistema de la esclavitud vigente en la Cuba colonial ha sidocuestionado tanto en el debate por la autonomía de la Isla como por su independencia. Laabolición de la institución de avasallamiento legítima constituye una revolución dentro de lasociedad cubana en formación. El régimen de plantación había llegado a formar un tipo desociedad racializada, o sea fundada en un conjunto ideológico y simbólico basado en la idea deraza como identidad fundamental del hombre. Los orígenes de la esclavitud no son concomitantescon una concepción racial del mundo, sino que es con el comercio triangular y con eladvenimiento del capitalismo mundial que surge la adecuación amos/blancos, esclavos/negros16.En Cuba, el rápido exterminio de los indios reforzó dicha adecuación. Además a medida que seiban exacerbando las contradicciones del propio sistema esclavista surgían las excepciones queiban a justificar la regla: las categorías intermediarias de raza. En su obra principal17, el historiador Manuel Moreno Fraginals da a conocer cómo la razase convierte en principio legitimador de la forma de explotación del esclavo considerándolo asícomo medio de producción y como parte del capital del ingenio. Para entonces comienzan acoexistir diferentes estatutos de trabajadores de orígenes diversos como: chinos, irlandeses, indiosyucatecos, etc.)18. En aquella época lo que está en juego para la élite política criolla es latransición de un modo de producción a otro sin perder el control de la situación como sucedió enHaití. El miedo al llamado « peligro negro » el cual surgió de los sucesos en Haití se sumó comofactor determinante a la agudización de una actitud proteccionista y a la promoción del «blanqueamiento » de la Isla19. La emergencia de una élite criolla cuyos intereses tantoeconómicos como políticos entraba progresivamente en discrepancia con los de la Corona lo queconstituyó el punto de partida de las aspiraciones autonomistas para la Isla de Cuba y con ellas ladifusión de un discurso identitario inspirado en el ideario europeo (de la filosofía de las Luces yde la Revolución francesa, del liberalismo español e inglés y del romanticismo alemán). Laoposición de la élite criolla al Imperio español se expresa entonces en términos de « patria » y de« independencia ». En el transcurso de las guerras independentistas (la Guerra de los Diez Años,la Guerra Chiquita y la propia Guerra de Independencia), el leitmotiv del nacionalismo se funda16 Bonniol, Jean-Luc, La couleur comme maléfice. Une illustration créole de la généalogie des Blancs et des Noirs,Albin Michel, 1992, p. 54-55.17 Moreno Fraginals, Manuel, El Ingenio, 3 vol., Editorial de Ciencias Sociales, (Nuestra Historia), La Habana ,1978.18 Op. cit., p. 306-309.19 Sobre la influencia de los sucesos de Haïti en Cuba ver Ferrer, Ada, « La société esclavagiste cubaine et larévolution haïtienne », Annales Histoire et Sciences Sociales, 58ème année, n° 2, mars-avril 2003, p. 333-356;González Ripoll, María Dolores, Naranjo Orovio, Consuelo, Ferrer, Ada, García, Gloria, Opatrný, Josef, El rumor deHaïti en Cuba: temor, raza y rebeldía, 1789-1844, Consejo Superior de Investigación Científico, Madrid, 2004. 6
  • en la representación de la unión frente al enemigo. Esto es lo que suele suceder en la mayoría delos conflictos. En Cuba el discurso de la unión toma la forma de una apología: la de la igualdadracial. Tanto es así que se vislumbra la idea de mezcla de todas las capas socioraciales en lastrincheras de la lucha por la libertad de la patria. Así, la gesta cubana de la modernidad política, osea la formación de una entidad política soberana dio también lugar a la construcción de unsistema de referencias identitarias. La Guerra de los Diez Años está titulada por los manualesescolares de Educación cívica contemporáneos: « el crisol de la nación20 ». En la lucha, se unenblancos, negros, mulatos, campesinos, esclavos liberados y terratenientes para lograr eladvenimiento de la patria libre soñada por Martí. A través de este ideal de mestizaje positivo se construye el mito de la igualdad racial enCuba. Dentro del contexto cubano post-guerra de ocupación por los Estados Unidos, si bien noestán retomados los preceptos anti-racistas de Martí, sigue vigente la idea de identidad cubana yde unidad de la nación frente al nuevo enemigo. « La combinación cubana del mito de la igualdadracial con un sistema de racialización dual ponía a los afrocubanos en dilemas insolubles. Sinegaban la veracidad del mito se exponían a ser acusado de racismo y de traidores a la patria. Siseguían este mito, debían conformarse con una visión negativa de los negros21». En el contextode ocupación, se suma a este dilema, la búsqueda de formas de resistencia al proceso deasimilación cultural por parte de los Estados Unidos. Esta preocupación es percibida a través delrescate de un origen común dentro de la cultura europea que sea « capaz » de competir con la quese trataba de implantar en la Isla. En este momento se valorizó la herencia española que permitíaevacuar las acusaciones de barbarie asociada a todo lo que venía de cerca o de lejos delcontinente africano22. El período republicano cubano constituye también el período de desarrollode la ciencias sociales que, siguiéndole el paso a las ciencias biológicas, tomaron posiciones antela cuestión racial. Dado el papel de las ciencias en general en la edificación del Estado-Nacióncomo modo de proveerle una legitimidad basada en nociones como el progreso y la liberación delhombre a través de la razón, la ciencias sociales a su vez juegan un papel importante en el trabajode elaboración de las categorías de identidad en su clasificación y en su perpetuación. Fernando Ortiz constituye la figura cubana emblemática de este fenómeno. La trayectoriade su obra ilustra con ejemplaridad la evolución de la noción de raza. Empezando por unaconcepción meramente esencialista llegó a una revalorización del aporte africano en la culturacubana. Los principios de la etnografía orticiana dentro del marco de la criminología lombrosianacorresponden al contexto de la época. En la oleada de criminalización de los negros, el « crimende la niña Zoila » constituye un buen ejemplo de los prejuicios vinculados a la población decolor23. La estigmatización de las prácticas de la santería o del palo monte de la poblaciónmarginalizada de las zonas urbanas domina el discurso tanto político, periodístico como científicolos que denominan estas prácticas religiosas bajo el término de « brujería ». El cambio de ópticaen la obra de Fernando Ortiz se efectúa en su exilio estadounidense (1931-1933) durante ladictadura militar de Machado. La confrontación entre conceptos y realidades muy distintas a losdel contexto cubano lo conducen a elaborar un concepto nuevo para calificar la realidad cubana.20 Educación Cívica, noveno grado, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 2004, p. 34.21 Helg, Aline, Our Rightful Share : the Afro-Cuban Struggle for Equality, 1886-1912, Chapel Hill, University ofNorth Carolina Press, 1995, p. 7.22 Giolitto, op.cit.23 Ver Mullen, Edward J., « Los negros brujos : a reexamination of the text », Cuban Studies, n° 17, 1987, p. 124-125. 7
  • Con la noción de « transculturación » y la metáfora del ajiaco24, Fernando Ortiz inicia su empeñohacia el reconocimiento del lugar que ocupa el aporte de « lo negro » en lo cubano. Los añostreinta vieron la emergencia del afronegrismo asociado a una ola de revalorización del caráctermestizo de la identidad cubana maltratada por el desprecio estadounidense como lo ejemplificaesta cita de un abogado norteamericano para hacer referencia a la incapacidad de los cubanos: «Las propiedades y los bienes americanos están sometidos a leyes, deseos y caprichos de una clasede negros ignorantes totalmente incapaces de gobernarse a sí mismos25. » Sin embargo, esta valorización positiva no elimina del todo el pensamiento en términos deraza. El desarrollo de los estudios sobre el folklore afrocubano deja pendiente interrogantesacerca de la cuestión racial desde varios puntos de vista. Primero desde un punto de vistalingüístico, es decir la pertinencia del vocablo « afrocubano » o del uso de las categorías de color(negro, mulato y sus numerosas categorías intermediarias). Un segundo punto de vista, el hechode relegar de alguna forma en el ámbito de lo folklórico todo lo que tiene que ver con prácticassupuestamente sincréticas o de origen africano supone la idea de una jerarquía entre lo folklóricoy la « alta cultura », supuesto dominio de « lo eurocubano ». Además, este « reconocimiento »tardío y condescendiente del papel jugado por la gente que ha estado estigmatizada por lascategorías de color en la sociedad cubana se expresa en voces « [...] hombres de orígenes europeoy africano que retóricamente reconciliaban sus diferencias y que en este proceso dieron luz a unaficción política paternalista de una cultura nacional multicultural en el seno de un sistema socialque no resistía ninguna real pluralidad estructural26. » Después del auge del movimiento obrero,los sindicatos se convierten en los interlocutores, a nivel político, con un proyecto meramentesocial. La experiencia del Partido Independiente de Color había fracasado trágica ydefinitivamente, lo cual impidió la inserción a cualquier programa político de la dimensiónracial27. Numerosos autores resaltan los efectos socioraciales de la Revolución Cubana. Eltratamiento priorizado de los problemas sociales determinantes en la Cuba de finales de los años1950: repartición de las tierras, seguridad laboral para los trabajadores azucareros, gratuidad de lasalud y de la educación, acceso a la vivienda, etc., permitió alcanzar un nivel elevado desoluciones a la discriminación racial tanto legal como social28. Sin embargo, el tema de la razatuvo otro lugar y formas de expresión en la folklorización y en el arte, pero también en loideológico y en lo político, en específico en el ámbito del internacionalismo y, sobre todo, en el24 Guiso criollo de viandas y de carnes.25 Ver de la Fuente, Alejandro, « Negros y electores: desigualdad y políticas raciales en Cuba 1900-1930 » inNaranjo, Consuelo, Puig-Samper, Miguel A., (eds.), La nación soñada, Doce Calles, Aranjuez, 1996, p. 169.26 Kutzinski, Vera, Sugars secret: Race and the Erotics of Cuban Nationalism, University Press of Virginia,Charlottesville, 1993, p. 9-13.27 Sobre este asunto ver Castro Fernández, Silvio, La Masacre de los Independientes de Color en 1912, Editorial deCiencias Sociales, La Habana, 2002; Helg, Aline, « Afrocuban protest : the Partido independiente de Color, 1908-1912 », Cuban Studies, n° 21, 1991, p. 101-121; idem, Our Rightful Share : The Afro-Cuban Struggle for Equality,1886-1912, op.cit.; idem, « Políticas raciales en Cuba después de la independencia : represion de la cultura negra ymito de la igualdad racial », América Negra, n° 11, junio 1996, p. 63-79.28 Ver Casal, Lourdes, Revolution and Race : Blacks in Contemporary Cuba, Latin American Program, WorkingPapers, The Wilson Center, Washington, 1979; MacGarrity, Gayle L., « Race, Culture, and Social Change inContemporary Cuba » Latin American Perspectives, n° 9, 1992, p. 193-205; Peréz, Louis A., Cuba. Between Reformand Revolution, Oxford University Press, New York, Oxford, 1995; de la Fuente, Alejandro, « Race, nationaldiscourse and politics in Cuba », Latin Amercian Perspectives, vol. 25, n° 3, mayo 1998, p. 43-69; 8
  • de la solidaridad con los países africanos29. La erradicación de los prejuicios raciales en Cuba setrató por parte del gobierno revolucionario desde un punto de vista meramente público dejandolas expresiones cotidianas de este fenómeno social en la esfera privada. Los artículos que en estarevista se publican analizan a partir de datos recolectados en varios barrios habaneros las formasque toman en la Cuba contemporánea los prejuicios y la discriminación raciales. 2. Fraseología y realidades de la Revolución Cubana Para aprehender la realidad cubana contemporánea es necesario tener en cuenta eldesarrollo del período revolucionario y su evolución heterogénea. Entre el período de luchaclandestina del Movimiento 26 de Julio encabezado por Fidel Castro al principio de los años1950 y el proceso de « Rectificación de Errores y Tendencias Negativas »30 ocurrido en los años1980, se hizo patente toda una evolución tanto a nivel político, económico como social y cultural.La Revolución Cubana cristalizó muchos sentimientos desde la idolatría hasta el odio lo que hizoque se difundieran muchos discursos estereotipados sobre lo que constituye en realidad unproceso de construcción de la sociedad que no es ni una imposición de arriba hacia abajo, ni unasucesión ininterrumpida de manifestaciones populares espontáneas. Sin embargo, no se puedeentender ni la duración de la Revolución Cubana ni el sistema de valor vigente en Cuba, si no setoma en cuenta el nivel de legitimidad que tuvo en los primeros momentos del romanticismorevolucionario y en etapas ulteriores. Igualmente es necesario considerar la relación peculiar quelos cubanos sostienen con Fidel Castro, la cual ha sido también llamada binomio « Fidel-pueblo»31. La forma en que los grupos que compartieron el poder revolucionario (el Movimiento 26 deJulio, el Directorio Estudiantil, y luego el Partido Socialista Popular) encarnó las esperanzas a lavez sociales y nacionales. Ello posiciona el advenimiento revolucionario en la continuidad de laformación de una entidad política independiente en Cuba. Si en alguna medida la RevoluciónCubana es y se representa como una tabula rasa, se concibe también dentro de la continuidadhistórica, política e ideológica del nacionalismo independentista, del republicano y a la vez delcomunismo propiamente cubano tal como fue concebido por Carlos Baliño y Julio AntonioMella32. La sociedad cubana postrevolucionaria gira esquemáticamente alrededor de cuatro ejes: - Reformas sociales (agraria, urbana, salud pública, educación y laboral) - Políticas exteriores antiimperialistas dentro del contexto de la Coexistencia Pacífica y del Noalineamiento. - Discurso de continuidad con el pasado de las luchas independentistas y de la Revolución del 33.29 Ver Gordon, Adams, « Cuba and Africa : the international politics of liberation struggle, a documentary essay »,Latin American Perspectives, vol. 8, n° 1, hiver 1981, p. ?; Cassen, Bernard, « Cuba, linternationalisme etlAngola », Les langues modernes, 1977, p. 161-167; Taylor, Frank F., « Revolution, race and some aspects offoreign relations in Cuba since 1959 », Cuban Studies, n° 18, 1998, p. 19-41.30 Sobre este periodo ver Eckstein, Susan, Back from the futur. Cuba under Castro, Princeton University Press,Princeton New Jersay, 1994.31 Ver Revolución, 11 de abril de 1959 citado por Pérez-Stable, Marifeli, La Revolución cubana, Editorial Colibrí,Barcelona, 1993, p. 134.32 Ver Pérez Cruz, Felipe de J., « Julio Antonio Mella y los fundamentos del marxismo en Cuba », Contracorriente,en-feb-marzo 1997, año 3, n° 7, p.27-55; Ortiz, Jean, Julio Antonio Mella, l’Ange Rebelle. Aux origines ducommunisme cubain, L‟Harmattan, Publication de l‟Equipe de recherche de l‟Université de Paris VIII Histoire desAntilles Hispaniques, 1999. 9
  • - Concepción del ejercicio del poder del pueblo guiado por la vanguardia nacional (PCC) y por líder histórico (Fidel Castro) cuya legitimidad se basa en su calidad de gestor y héroe de la Revolución, al ser considerada ésta última como verdadero alcance de la independencia nacional. Es importante resaltar la continuidad en el discurso de la epopeya histórica cubana dondepredomina la idea de unidad sagrada del pueblo cubano como único modo de vencer lasdificultades y a aquellos que son considerados como enemigos. En la situación contemporánea,los Estados Unidos siguen siendo el enemigo de la patria y las dificultades encarnadas por lasconsecuencias del bloqueo. Actualmente se retoma en el campo narrativo y simbólico de estadode « patria en peligro ». Este estado se caracteriza por las amenazas que pesan de forma real osimbólica en la soberanía de la nación cubana y también por la situación concreta que debenenfrentar diariamente los individuos. Dificultades que no son siempre debidas a causas externas,sino también a disfuncionamientos internos, de tan diversas fuentes como la burocracia, el pesode la jerarquía y de la generación de la Revolución Cubana sobre los jóvenes, el control social, laparanoia, el robo, etc. Esto no impide el lugar en primera plana que ocupa la Revolución en elimaginario popular y en la vida cotidiana cubana. De hecho, se habla de la Revolución paradenominar varios tipos de realidades33. Se puede tratar de la Revolución como acontecimientohistórico, o sea la Revolución de 1959, generalmente mencionada como « El Triunfo de laRevolución ». También se habla de la « Revolución » como equivalente de los cambios sociales positivosque tuvieron lugar desde aquel entonces. Se puede oír frecuentemente frases como por ejemplo «[...] gracias a la Revolución mi hijo estudió [...] » o « [...] gracias a la Revolución se curó [...] ».Este tipo de relación positiva con el proceso revolucionario y con el poder que lo encarna sesiente particularmente en las generaciones que vivieron « en carne propia » el sistemasociopolítico anterior en el cual se hace referencia a expresiones como « [...] cuando elcapitalismo [...] » o « [...] cuando se tenía que caminar por afuera de los parques [...] ». Los quetienen además este tipo de referencia positiva con el proceso revolucionario son por lo general losque tuvieron participación en los principios del proceso y pudieron gozar beneficios socialesalcanzados en el período « de las vacas gordas » en los años 1970-1980. En estos momentos sepuede percibir la crisis de legitimidad en estas generaciones que empezaron su adolescencia, porejemplo con el Período Especial. Además, las reformas introducidas en el sistema económico(legalización de la tenencia de divisas y de capital extranjero, desarrollo del turismo de masa,etc.) no dejaron de tener sus consecuencias a nivel social y simbólico. Teniendo en cuenta laformación de una nueva estructura social basada en la tenencia de divisas provenientesrespectivamente de remesas, ingresos laborales en el turismo e ingresos provenientes del mercadonegro, se destacan cambios importantes en un sistema de valores social basado hasta entonces enun ideal igualitario y no monetario34. El trastorno del sistema de valores y de la estructura socialmisma conlleva a una revitalización de la cuestión racial. El aspecto positivo de esto es laposibilidad reanudada de abordar el tema y así de promover estudios como los que infra se33 Ver Rosendahl, Mona, Inside The Revolution. Everyday life in Socialist Cuba, Cornell University Press, Ithacaand,London, 1997, p. 110-113.34 Ver Mercier, David, « L‟idéal néo-libéral dans le temps mondial, 1999-2002. Même à Cuba ? », EtudesInternationales, vol. XXXIII, n° 3, septiembre 2002, p. 447-475. 10
  • presentarán. Consecuencias negativas se encuentran, sin embargo, en la agudización de tensionesraciales con el deterioro del nivel de vida y la formación de nuevas capas sociales. Como anteriormente se ha dicho con el vocablo « revolución » sucede igual que con eltratamiento de líder de la Revolución: Fidel Castro. De hecho, en Cuba nunca se le llama de estaforma, sino se le denomina en la mayoría de las ocasiones « Fidel ». Otros modos de referirse a ély según el nivel de formalidad del contexto serían « Nuestro Comandante en Jefe », « NuestroJefe », « El Comandante », « El papá de los Cubanos »35 o haciendo un gesto que simboliza unabarba o con los dedos en el hombro indicando la cantidad de grados de comandante de laRevolución. Dada su omnipresencia en la realidad cubana como jefe político máximo todos loscambios, programas o cualquier acontecimiento en la política nacional e internacional del paíspasa por los discursos del Comandante en Jefe que vienen siendo la primera fuente deinformación sobre lo que está sucediendo a nivel político, económico y social. Los mismoscubanos en diversos contextos se refieren a las palabras de « Fidel » : « es así porque Fidel dijoesto en el discurso tal... », « ¡Cuidado que Fidel mandó a parar! » o también citando textos máscélebres o de forma irónica « [...] porque llevo en el corazón las doctrinas del maestro 36. » Laretórica del « Líder » máximo se ha convertido en un modelo por supuesto para los militantes,sean de las organizaciones juveniles o del PCC, pero también para cualquiera en diversosmomentos de la vida social cubana. A la hora de hacer un discurso se puede observar manías deoradores típicas de los cubanos a la hora de pronunciar un discurso por ejemplo, por elaniversario de los CDR37 o por una boda. El proceso revolucionario se menciona frecuentemente haciéndose un marcado énfasis en susaspectos positivos, lo que la gente expresa con afectividad al decir « es algo bonito ». Etapasespecíficas del proceso suscitaron un apoyo masivo como comentó un entrevistado38 a propósito de laCampaña de Alfabetización, « [...] todo el mundo participaba porque era la actividad del momento[...] ». En el ámbito profesional esta forma de expresarse también está vigente. El uso de la fraseologíanacional revolucionaria constituye una trama narrativa detrás de la cual se desarrolla el contenido delos textos. Los discursos se escriben según el nivel de « patria en peligro » que se evalúa en unmomento determinado haciendo más o menos referencias al proceso revolucionario y a los logros dela Revolución. De algún modo se trata de una forma de expresión de fidelidad a la Revolución tantoen el sentido de agradecimiento como de estructura formal del discurso que permite descartar todasospecha de antirevolucionarismo o de antipatriotismo dentro de este contexto de tensión. Otroaspecto que puede sorprender al lector ajeno a la forma usual de expresarse la gente en Cuba es elempleo recurrente de adjetivos posesivos como ocurre en las expresiones « nuestro país », « nuestrapatria » o « nuestra idiosincrasia ». Así también sucede con la aposición en la frase « nosotros loscubanos » entre el pronombre personal « nosotros » y el sintagma nominal « los cubanos » con el quese denomina la categoría identitaria nacional. De esto se trata justamente. Esta forma de referirse a uno mismo como parte de lo que seestá analizando, discutiendo o describiendo no data del proceso revolucionario, sino que es unaconstante en la expresión literaria, científica, política, económica y demás en el proceso de35 Ver Rosendahl, op. cit.36 Castro, Fidel, La Historia me absolverá, Ediciones políticas, La Habana, 1967, Año del Viet Nam Heróico.37 Comites de Defensa de la Revolución.38 Entrevista semi-directiva propia, Morales, la Habana, verano del 2003. 11
  • conformación de la sociedad nacional cubana. En el caso de los textos presentados hoy, se podríacriticar esta inclusión de los investigadores dentro del conjunto social estudiado como una faltade distancia operada a la hora del análisis. Por lo tanto, esta actitud parece relativamentecoherente de acuerdo con el trabajo de campo (observación participante) llevado a cabo por losinvestigadores poniendo por ejemplo en paralelo la forma en la cual se autodefinen los individuosy la forma en la que son identificados por los investigadores. El propósito de esta notaintroductiva ha sido mostrar el contexto tanto histórico como político e ideológico de estostrabajos que como toda producción se debe ser entendida dentro de su contexto. La polarizaciónalrededor de Cuba necesita quizás más que otros contextos, no menos ideológicos, sino menosconocidos y, sobre todo, menos mediatizados ser puesta en perspectiva para poder apartarse de lopolémico y volver a lo social tratando de dejar por un lado su propia posición ideológica yafectiva. Ello permitirá aprovechar la escasa y a la vez valiosa producción cubana que, como otracualquiera, tiene sus lagunas, riquezas y su propia identidad. 12
  • ELEMENTOS PARA HABLAR DE LAS RELACIONES RACIALES EN CUBA Niurka Núñez González, Pablo Rodríguez Ruiz, Odalys Buscarón Ochoa Para abordar el tema de las relaciones raciales en Cuba –y el tema racial dondequiera esmuy complejo y con múltiples aristas–, se precisa en particular bosquejar aquellos aspectos queen el plano histórico definen las especificidades del proceso de integración socioracial del pueblocubano; y que en buena medida explican los matices que muestra la situación actual. En estaintroducción emprendemos un intento en esa dirección, incluyendo breves pinceladas de algunoshitos historiográficos en el tratamiento de la problemática. La historia de Cuba, desde el mismo siglo XVI, está definida por un intenso proceso detransculturación y mestizaje entre indígenas, africanos y españoles, no obstante las relaciones dedominación y explotación que lo marcaron. Téngase en cuenta que en la Isla, durante los tresprimeros siglos de la colonia, la esclavitud –aún cuando ninguna variante de dicha instituciónpueda catalogarse de “blanda” ni se justifique– no alcanzó gran magnitud, acorde con ellimitadísimo desarrollo socioeconómico del país, abandonado a su suerte y dependiente delsistema de flotas que anclaban en el puerto de La Habana en sus rutas desde y hacia España. Ello explica que durante todo ese largo período el lento crecimiento de la poblaciónincluyera la formación de un importante grupo de negros y “pardos” libres, que comenzó lahistórica convivencia con los blancos de los sectores más pobres. Tal situación se extendió hasta la época de la ocupación de La Habana por los ingleses(1762), cuando la introducción de esclavos experimentó un brusco aumento. Para finales delsiglo, con la Revolución de Haití y la consecuente explosión en la industria azucarera local,puede ya hablarse de la economía cubana como de una economía de plantación esclavista, quealcanzó su momento culminante en las primeras décadas del siglo XIX. En general, entre 1763 y1800 fueron introducidos más esclavos que en toda la historia anterior de la Isla(Portuondo,1965). Y este ritmo vertiginoso se mantuvo, no obstante la entrada en vigor, en 1820,del tratado sobre la abolición del tráfico de esclavos impuesto por Inglaterra a España. La tratailegal continuó, debilitándose paulatinamente, hasta 1860. En este período se refuerza el sistema de ideas y mitos acerca de la desigualdad racial, queapelaba a las diferencias raciales y culturales perceptibles para legitimar la explotación y lainjusta estratificación social; y cuya influencia se evidencia aún hoy, sin que la hayan podidoborrar los sucesivos cambios estructurales acaecidos a lo largo de nuestra historia. Siemprepresentes, tales elaboraciones ideológicas se impondrían o cederían ante las nociones de igualdadracial, según los avatares del proceso de formación nacional. Así, durante las guerras independentistas comenzadas en el año 1868, que marcan el partodoloroso de la nación cubana, la presencia de las ideas racistas fue solapada por las necesidadeslibertarias. En las guerras lucharon codo a codo negros, blancos, chinos..., consolidando laamalgama biológica y cultural que nos caracteriza. Investigadores del Centro de Antropología, La Habana Investigadores del Centro de Antropología, La Habana Periodista de la Agencia Prensa Latina, La Habana 13
  • El proceso integrador que maduró en la gesta libertaria ocupa un importante lugar en laobra de José Martí. No más recuérdese su sentencia de que “hombre es más que blanco, más quemulato, más que negro. Cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro. En loscampos de batalla, muriendo por Cuba, han subido juntas por los aires las almas de los blancosy de los negros” (Martí, 1965: 110). En sus labores de preparación de la “guerra necesaria” (1895- 1898), en la búsqueda de la imprescindible unidad de todos los cubanos, no fueron pocos losespacios dedicados por el Maestro a atacar el racismo y la discriminación: “No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores delámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observadorcordial buscan en vano en la justicia de la Naturaleza, donde resalta en el amor victorioso y elapetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de loscuerpos diversos en forma y color. Peca contra la Humanidad el que fomente y propague laoposición y el odio de las razas” (Martí, 1965: 161-162). “El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígasehombre, y ya se dicen todos los derechos [...] Todo lo que divide a los hombres, todo lo que losespecifica, aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad” (Martí,1965:109). Desgraciadamente, después de 1898 –en lo que no fue despreciable la influencia de laocupación norteamericana–, las expectativas de igualdad forjadas durante las guerras deIndependencia y después de la abolición de la esclavitud fueron frustradas, y la participación denegros y mulatos en la vida socioeconómica y política de la naciente república fue muy limitaday marcada por la discriminación. Por sobre el mito de la igualdad racial en Cuba volvió aimponerse la ideología de la supremacía blanca, con el predominio de estereotipos negativossobre el negro y el desconocimiento de la herencia cultural africana. En ese contexto, en 1908, surge el Partido de los Independientes de Color, con un avanzadoprograma de lucha que abogaba por la igualdad racial y la plena integración de negros y mulatosen la sociedad. Pero el partido fue acusado de racismo contra los blancos y, víctima de larepresión, organizó una protesta armada en 1912, culminada con una masacre racista queconstituye una de las páginas más vergonzosas de nuestra historia. En lo adelante, sobre todo a partir de los años 1920, las estrategias de lucha de negros ymulatos por sus derechos se desarrollaron con la participación activa en el movimiento obrero yen los partidos políticos de izquierda, algo lógico si se tiene en cuenta la relativa coincidenciaclase – raza que marcó la estructura socioclasista cubana desde los tiempos de la esclavitud.Paralelamente, se afianzó el reconocimiento de la contribución de negros y mulatos a la culturanacional, y los elementos culturales y religiosos de origen africano penetraron la culturadominante (Helg, 2000). La historiografía cubana cuenta desde esa época39 con la encomiable contribución de DonFernando Ortiz al conocimiento de las raíces etnoculturales de la nacionalidad, con una visiónmás sistémica de la cultura nacional y de la etnogénesis del pueblo cubano (1940 a y b; 1991;1993). El centro de su atención fue dirigido al rescate y revitalización del acervo culturalincorporado por los esclavos. Resultado de ello, son los numerosos trabajos de corte etnohistóricoy etnográfico sobre el africano y sus descendientes, que abarcan los distintos momentos de supresencia en tierras americanas, como el tráfico inhumano de esclavos, los horrores de laesclavitud y una semblanza de la vida social del negro en los diferentes estratos de la sociedad39 Los primeros trabajos de Ortiz se remontan a los inicios del siglo; pero es en este período que se encausan en elrumbo que los marcaría definitivamente. 14
  • colonial (1975, 1986). Se destacan además los estudios sobre la música, los bailes y losinstrumentos musicales de los africanos, así como también de su universo religioso (1965, 1981). Las profundas investigaciones de Ortiz sobre la realidad cubana le permitieronconceptualizar el fenómeno estudiado –la transculturación– a partir de un enfoque más dinámicoy totalizador de los intensos y complejos procesos etnogenéticos que se operaron en las nuevascondiciones económicas y sociales de América, sin limitarlos a una simple aculturación delelemento dominado: lo concibió como un intercambio mutuo, dinámico, "un toma y daca", cuyofruto sería una nueva realidad (Ortiz,1940a:278). Es imponderable, por último, la transcendencia de los trabajos de Don Fernando aldenunciar que “... en mi tierra el color oscuro en la piel llevaba implícitamente consigo unaprejuiciosa consecuencia de inferioridad y vilipendio social transida de injusticias y dolores...”;y evidenciar la falacia de las teorías racistas: “lo más negro del negro no está en la negrura desu piel, sino en la de su condición social...” (Ortiz, 1953, 1975). Vale aquí introducir un breve paréntesis conceptual. Fernando Ortiz definió la presenciacultural africana –en la música, los bailes, los instrumentos musicales, las creencias religiosas, elarte culinario, el folklore, el lenguaje– con los términos “cultura negra” y “afrocubano”,acuñados por la literatura norteamericana de la época, y extendidos hasta hoy entre losinvestigadores del continente que incursionan en la temática. Según él, “culturas blancas” y “culturas negras”, le permitían referirse a las culturas detroncalidad europea, o de origen africano o africanas propiamente dichas, respectivamente; peroaclara que “la pigmentocracia no implica un sentido inherente a la cultura” (Ortiz, 1993:282).Lo “afrocubano”, por su parte, expresa la dualidad originaria de los fenómenos que se estudiaban,desde el punto de vista histórico-etnográfico, significa origen (Ortiz, 1993:138,170). Al respecto, Ortiz afirmó que los negros en Cuba eran contenedores directos de unacorriente de aportes culturales africanos; sin embargo, negros y blancos “participan de loselementos culturales aportados por el africano e independientemente de sus ascendenciasétnicas” (Ortiz, 1981: 22). Resulta evidente que tal terminología respondía a necesidades concretas del momentohistórico en cuestión, cuando se imponía clasificar los fenómenos culturales para distinguir yrescatar lo africano dentro de la herencia común. Es por ello que preferimos referirnos hoy afenómenos culturales de uno u otro origen que, indudablemente, son netamente cubanos,recreados en nuestro suelo a partir de tradiciones y conocimientos africanos, pero ya adaptados alas nuevas condiciones, sincretizados y diferentes del fenómeno originario tras el proceso detransculturación. Nadie define las manifestaciones de marcado antecedente hispánico –como elpunto guajiro, por ejemplo, expresión musical cubana más directamente determinada por dichosantecedentes– con el término “hispanocubano”. Téngase en cuenta además que el africano, al incorporarse a la nueva realidad, fueobligado, por el sistema esclavista imperante, a adaptarse a la cultura dominante del europeo:integrados al régimen de plantación, la destrucción de su cultura material fue casi completa. Aello habría que agregar que en el torrente africano llegaron individuos de distinta procedenciaétnica, que fueron sometidos a la acción “tenazmente igualadora del régimen esclavista” (León,1969: 39). Por último, cabe mencionar el hecho de que el flujo "migratorio" desde África fuecortado con el fin de la trata y la posterior abolición de la esclavitud; y el continente negro dejóde influir culturalmente de manera directa en sus descendientes cubanos. Aunque este proceso no podía tener el mismo efecto en el marco espiritual –donde seconservaron características propias, como vía para preservar su identidad, y fundamentalmente através de la transmisión familiar–, los rasgos africanos originales aún en esta esfera adquirieron 15
  • nuevas cualidades, se sincretizaron con otros elementos. Por un lado, para poder subsistir bajo lamirada del régimen; y por otro, al adaptarse a las nuevas condiciones de existencia. Téngase encuenta la ruptura de su organización socioeconómica y hasta el diferente entorno ecológico, queles proporcionaba, por sólo citar dos ejemplos, los materiales de confección de sus instrumentosmusicales, o los productos alimenticios que debieron sustituir a los utilizados originalmente parala preparación de las comidas rituales. No se trata de obviar la existencia de singularidades etnoculturales entre los grupos racialesque componen la población cubana, a partir de la influencia de los correspondientes antecedentesétnicos, pero no está de más subrayar que éstas se encuentran ya en buena medida alejadas de susorígenes y, sobre todo, que resalta la multirracialidad cada vez mayor de casi todas lasexpresiones de la cultura cubana. Cerrado el paréntesis, volvemos a nuestro tema central. Con el triunfo de la Revolucióncomenzó en Cuba el destierro de la discriminación racial40. Ya en el propio año 1959 aparecen enlos discursos e intervenciones de Fidel Castro la preocupación y el llamado a la lucha contra ladiscriminación y los prejuicios raciales como una obligación de la Revolución, con particularénfasis en la necesidad de combatir las limitaciones de acceso al empleo, las escuelas o loscentros de recreación. Indudablemente, el proceso de construcción de la nueva sociedad abrió enormesposibilidades de desarrollo para todos, incluidos los sectores más desposeídos, coincidentes engran medida con la población negra y mestiza, eslabón más bajo de la pirámide social desde lostiempos de la esclavitud. Con la igualdad de oportunidades se dio por solucionado el problema racial, sobre lo cualaparecen referencias en textos posteriores de Fidel, donde se habla de la discriminación racial enpasado: “Antes teníamos también la discriminación racial”; “muchas de las mejores playas delpaís eran privadas; en muchos hoteles, bares, centros de recreación, no dejaban entrar personasnegras. Con el triunfo de la Revolución todas esas cosas se eliminaron”; “gracias al esfuerzo denuestros trabajadores y a nuestro régimen socialista, hoy en nuestro país [...] no existediscriminación racial...”; “nosotros hemos resuelto [...] la discriminación racial...” (Castro;1982, 1984, 1985). Cierto que en los años 1980 los niveles de igualdad en general alcanzados por la sociedadcubana no tenían parangón, evidenciados en particular en la cercanía de los límites mínimos ymáximos de los ingresos salariales. Pero el punto de partida para el acceso a las nuevasoportunidades y su disfrute no había sido igual para todos: negros y mestizos estaban endesventaja en cuanto a condiciones de vida heredadas; marcados por toda una serie deestereotipos y prejuicios relacionados con la pertenencia racial, y por la existencia objetiva departicularidades etnoculturales grupales en la esfera espiritual.40 Distintos aspectos relacionados con esta temática –sobre todo en un plano histórico, o de rescate de la contribuciónafricana a la cultura nacional– han sido tratados por diversos autores después de 1959. En los años 60 no puede dejarde mencionarse el aporte realizado por publicaciones como las Actas del Folklore (1961) y la Revista de Etnología yFolklore (1966-1969). En una apretada lista de autores se destacan Argeliers León (1969, 1972, 1989), José L.Franco (1975), Pedro Deschamp Chapeaux (1971; 1983), Rafael Duharte Jiménez (1988), entre muchos otros. Valedestacar además los trabajos de historiadores como Julio Le Riverend (1940; 1967) y Jorge Ibarra (1981), sobre laformación de la nacionalidad cubana.Más recientemente cabe mencionar a los investigadores del grupo de estudios sociorreligiosos del Centro deInvestigaciones Psicológicas y Sociológicas (Ramírez, 1990).No obstante, se debe subrayar el silencio que rodeó el tema de la situación contemporánea de las relaciones racialesen Cuba, condicionado por el supuesto de que la Revolución había solucionado definitivamente el problema racial. 16
  • Desde la abolición de la esclavitud, en la convivencia de negros y blancos procedentes delos estratos más humildes, sobre todo en el entorno marginal urbano, pero también en losantiguos barrios populares, en el ambiente de solares y cuarterías, surgieron rasgos culturales quenada tienen que ver con el aspecto racial, sino con el status socioeconómico, la desventajahabitacional, el nivel educacional y cultural, que engendran formas específicas decomportamiento y una cosmovisión propia: “una cultura de ciudadela41”, al decir de una delegadadel Poder Popular42 del Vedado. Tal modo de vida engendra patrones culturales y estilos de vidaque se transmiten de generación en generación y que, a pesar de transformaciones estructurales,son resistentes al cambio. Sin embargo, se tiende de manera casi siempre inconsciente y espontánea a identificararbitrariamente al negro con tales rasgos culturales, en lo que influye el hecho de queindiscutiblemente el negro predominó entre la población que sobrevivía en tales condiciones, y semantiene aún hoy –a pesar de las posibilidades de movilidad social que propició la Revolución-en desventaja; sin olvidar la importancia del factor ideológico ya mencionado. “No se podía esperar que la sociedad se librase de ellos [los prejuicios y estereotipos]desaparecida la esclavitud; ni que los descendientes de esclavos se rehacieran súbitamente delefecto multisecular de las condiciones en que su grupo fue mantenido por tantas generaciones”(Nogueira, 1955:506). Como formas de conducta no razonada, tales ideas son persistentes, y“persistirán, sin ley que los destruya, hasta tanto no se transforme la situación” (Fernandes,1955:212). Pero, además, las desigualdades heredadas se han visto agudizadas por la crisis de los años1990 –el llamado “período especial”–, que no ha hecho sino profundizarlas. Al mismo tiempo, ladignificación real del hombre que fomentó la Revolución, que trae consigo el aumento de laintolerancia ante la segregación de cualquier índole, ha provocado una acelerada toma deconciencia del “problema racial”. Tal situación también ha sido reflejada en los pronunciamientos de los líderes políticoscubanos en los últimos años. Baste recordar el llamado hecho por Fidel en la clausura delCongreso Pedagogía 2003: “... habiendo cambiado radicalmente nuestra sociedad, si bien lasmujeres, antes terriblemente discriminadas y a cuyo alcance estaban sólo los trabajos máshumillantes, son hoy por sí mismas un decisivo y prestigioso segmento de la sociedad queconstituye el 65 por ciento de la fuerza técnica y científica del país, la Revolución, más allá delos derechos y garantías alcanzados para todos los ciudadanos de cualquier etnia y origen, noha logrado el mismo éxito en la lucha por erradicar las diferencias en el status social yeconómico de la población negra del país, aun cuando en numerosas áreas de grantrascendencia, entre ellas la educación y la salud, desempeñan un importante papel”. Es precisamente en el contexto de los años 1990 que un grupo de investigadores delDepartamento de Etnología, del Centro de Antropología, enfrentó el estudio de esta complejaproblemática. Las pesquisas se estructuraron en tres líneas temáticas: la interrelación entre laestructura socioclasista y racial en el contexto laboral, la caracterización etnocultural de losgrupos raciales, y las expresiones y factores de supervivencia del prejuicio racial; y abarcarontrabajos de campo en las ciudades de La Habana, Santa Clara y Santiago de Cuba, enrepresentación de las tres regiones fundamentales en que se ha dividido históricamente la Isla, y41 Se refiere al modo de vida atribuido a las casas colectivas conocidas como solares o ciudadelas.42 Los delegados del Poder Popular, elegidos cada dos años y medio por sufragio universal, representan a los vecinosde los Consejos Populares –instancia microlocal de las estructuras político administrativas cubanas–, ante lasAsambleas Municipales. 17
  • que a su vez muestran evidentes diferencias socioeconómicas y en cuanto a la configuraciónracial de su población. A grandes rasgos, los resultados evidencian la existencia de desigualdades racialesobjetivas y subjetivas, que tienen sus raíces en particularidades históricas, socioeconómicas eideológicas del desarrollo de nuestro país, y que han llegado hasta nuestros días a pesar de losavances experimentados; de ahí que subrayáramos más arriba que con el triunfo de la Revoluciónsólo comenzó en Cuba el destierro de la discriminación racial. No obstante, también los resultados confirman la real y cada vez más profunda integracióndel pueblo cubano. Hacia ello apunta en particular la dificultad que, en el plano metodológico dela investigación, entraña la clasificación de los propios grupos raciales; que se manifiesta enparticular en las diferencias de aproximación a la clasificación entre nuestros equipos deinvestigación, a pesar de que las categorías utilizadas son las mismas: blancos, negros y mestizos(este último término, poco utilizado comúnmente en Cuba, agrupa diversas gradaciones de lamezcla entre negros y blancos, para las cuales existe una variada nomenclatura popular: mulatos,“jabaos”, “moros”, etc.). Dicha clasificación, al margen de criterios antropofísicos, funciona en la conciencia social yestá acuñada en la literatura sobre el tema, pero los grupos carecen de fronteras claramentedefinidas: son comunes los casos de identificación controvertida, a partir del rico abanico devariantes fenotípicas que se dan como resultado del mestizaje, que permite fácilmente “saltar” labarrera del color. La propia nomenclatura popular de los fenotipos no es mutuamente excluyente,y además responde a la apreciación personal de cada individuo, según el color de la piel delpropio espectador, y la influencia del medio circundante: los que para unos –y en un determinadocontexto– pueden ser blancos o negros, para otros –o en un contexto diferente– resultan sermestizos o a la inversa. También están los casos en que la persona por autoafiliación se adscribe a un determinadogrupo racial, pero reconoce que “otros”, por observación, lo clasifican como miembro de ungrupo diferente; como aquellos en que el individuo se autoafilia al grupo al cual a su vez puedepertenecer por apariencia (“pasa por…”). Sí vale subrayar: por lo general está presente laconciencia y el reconocimiento del mestizaje familiar. Concretamente en el estudio de la interrelación entre la estructura sociolaboral y racial, separtió de la autodefinición de la pertenencia racial del informante que se contrastaba siempre conla observación del investigador del fenotipo de los individuos, de su apariencia. Tal criterio sesiguió por su funcionamiento en el entramado de las relaciones sociales que se establecen a esenivel (el centro de trabajo), independientemente de que se reconociera la presencia de mestizajefamiliar. Por el contrario, en los estudios etnoculturales, desarrollados en el entorno familiar yresidencial, la clasificación partió de criterios genealógicos: se trataba de rastrear las posibleshuellas culturales de los diferentes antecedentes étnicos, coincidentes en nuestra realidad con unadiferente filiación racial. Por ende, blancos o negros se consideraron respectivamente aquellosque no reconocieron mezcla racial en su genealogía familiar; y en la categoría de mestizos seagruparon todas las posibles gradaciones del mestizaje entre blancos y negros,independientemente de la apariencia física. Claro que el análisis se complica por las posibilidades de sesgo de cada criterio declasificación: en el primero, los casos en que no coincide la autoafiliación del individuo con lafiliación asignada por otros, o esta última es en sí misma contradictoria; en el otro, el hecho deque la información sobre el grupo racial de padres y abuelos pasa por la subjetividad de lospropios entrevistados. 18
  • De cualquier modo, se tuvo en cuenta la interrelación entre el grupo racial según criteriosgenealógicos, según apariencia física y la autoafiliación (filiación racial autoasignada por elindividuo) durante la interpretación del material. Y vale subrayar: estos tres criterios se imbricanen la existencia de un núcleo duro al interior de cada grupo que hace viable y operativa suclasificación en función de la investigación de las relaciones raciales en Cuba. Los trabajos que se presentan a continuación muestran algunos de los resultados obtenidos.Su novedad y singularidad en el espectro científico social cubano es innegable. Además decontribuir al conocimiento más amplio de nuestra sociedad multirracial y, a su vez, de nuestraidentidad cultural y nacional, pretende servir de base para el trazado de una política social queatienda de manera más directa y sobre bases científicas la cuestión racial en Cuba. Bibliografía mínima Castro, F. (1982): Discurso en la inauguración del X Congreso Sindical Mundial, 10 defebrero. En: Castro, F (1989): Los derechos... p. 25. --------------- (1984): Discurso por el Día de los Niños, 15 de julio. En: Castro, F (1989):Los derechos... p. 26. --------------- (1985): Entrevista con Frei Betto, 23-26 de mayo. En: Castro, F (1989): Losderechos... pp. 21-22. Deschamps, Pedro (1971): El negro en la economía habanera del siglo XIX. EdicionesUnión. La Habana. ----------------------- (1983): Los cimarrones urbanos. Edit. Ciencias Sociales. La Habana. Duharte Jiménez, Rafael (1988): El negro en la sociedad colonial. Editorial Oriente.Santiago de Cuba. Franco, José L. (1975): La Diáspora Africana en el Nuevo Mundo. Edit. Ciencias Sociales.La Habana. Fernandes, F. (1955): De esclavo a ciudadano. En: Relaciones raciales entre negros yblancos en Sao Paulo. Editora Anhembi. Sao Paulo (en portugués). pp. 16-66. Helg, Aline (2000): Lo que nos corresponde. La lucha de los negros y mulatos por laigualdad en Cuba. 1886-1912. Imagen Contemporánea. La Habana. Ibarra, Jorge (1981): Nación y cultura nacional. Edt. Letras Cubanas. La Habana. Le Riverend, Julio (1940): Síntesis histórica de la cubanidad en el siglo XVIII. RevistaBimestre Cubana, Vol. 56, No. 2. ------------------- (1967): Historia Económica de Cuba. La Habana. Instituto del Libro. León, Argeliers (1969): Música popular de origen africano en América Latina. Etnología yFolklore, n.8, pp.33-64. La Habana. ------------------ (1972): Presencia del africano en la cultura cubana. Islas, n. 41. pp.155-169. ------------------ (1989): Del canto y el tiempo. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. Martí, José (1965): Mi raza. En: Páginas escogidas, T.I. Editora Universitaria. La Habana.pp. 109-112. -------------- (1965): Nuestra América. En: Páginas escogidas, T.I. Editora Universitaria. LaHabana. pp. 151-162. Nogueira, O. (1955): Relaciones raciales en el municipio de Itapetininga. En: Relacionesraciales entre negros y blancos... pp. 362-554. Ortiz, Fernando (1940a): El fenómeno social de la transculturación y su importancia enCuba. Revista Bimestre Cubana. vol. XLVI. 19
  • ------------------- (1940b): Los factores humanos de la cubanidad. Revista Bimestre Cubana.vol. XLV. ------------------ (1953): Martí y las razas. Publicaciones de la Comisión Nacional delCentenario de Martí, La Habana. ------------------ (1965): Africanía de la música folclórica de Cuba. Universidad Central deLas Villas. ------------------- (1975): El engaño de las razas. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. ------------------- (1981): Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba. EditorialLetras Cubanas. La Habana. ------------------ (1986): Los negros curros. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. ------------------- (1991): Estudios Etnosociológicos. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. ------------------- (1993): Etnia y sociedad. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. Ramírez, J. y otros (1990): La religión en la cultura. Edit. Academia. La Habana. 20
  • UN ACERCAMIENTO A LAS DESIGUALDADES RACIALES EN CUBA. MÉTODOS Y RESULTADOS DE UNA INVESTIGACIÓN. Pablo Rodríguez Ruiz y Lázara Yolanda Carrazana Fuentes. Centro de Antropología. La Habana El racismo en Cuba – sin otros eufemismos edulcorantes de la realidad -, encontró, en laexplotación de la mano de obra del negro esclavo durante la colonia y en las estructuras dedominación, en las que devino posteriormente el capitalismo dependiente, condiciones propiciaspara afirmarse profundamente en las ideologías, la sicología social y las prácticas cotidianas. Seinstituyó en el modo de vida, formando parte de una herencia estructural y cultural que debiósufrir y enfrentar el revolucionario de cada una de las etapas formativas de la nación.Precisamente, en ese hacer la historia, con todos y para el bien de todos, se fue generando unapráctica y una ideología antirracista que pasó también al mundo de las representaciones racialesdel cubano, en contradicción con los racismos de cada momento. Esta forma particular de inscribirse el racismo en la estructura social y los acontecimientos,han marcado su particularidad en nuestro país. El proyecto nacional se desarrolló en francacontroversia con una potencia extranjera. En él, para que cuajara, debieron incorporarse todos loselementos de la población: blancos y negros. Las contradicciones raciales que se producían alinterior del movimiento nacionalista, se subordinaban en muchas circunstancias a lacontradicción fundamental con el colono español. El criollo blanco, portador de estereotiposracistas, era a su vez objeto de la discriminación. En estas condiciones, el racismo y las prácticasraciales de los países coloniales, encuentra un elemento que lo particulariza y distingue del que sereproduce en las metrópolis colonialistas. La revolución del Primero de Enero de 1959, no creó el racismo y la discriminación racial,ni las profundas desigualdades formadas durante siglos de explotación. Por el contrario, se hizoheredera de lo mejor del pensamiento revolucionario y asumiendo el apotegma martiano de quehombre es más que negro, más que blanco, más que mulato, que decir hombre es decir todoslos derechos, emprendió el camino de profundas transformaciones, en las que el racismo y susbases socioeconómicas y culturales quedaron muy maltrechas. Entre tales transformaciones esposible destacar -de pasada y a costa de escatimar el escaso espacio de que se dispone -, lassiguientes: 1. La eliminación de la propiedad privada sobre los medios fundamentales de producción,su nacionalización y socialización. Este es un proceso complejo, que requiere, quizás, un análisismás cuidadoso y detallado para develar su relación con la eliminación de las bases económicas ysociales del racismo y la discriminación, en tanto que prácticas e ideologías. No obstante, enlíneas generales, deja ver algunos momentos que pueden ser mencionados, tales como: a. Como parte y resultado de dicho proceso, desaparecieron del panorama social laselites económicas, históricamente constituidas y en las que predominaban los blancos. Estos 21
  • grupos, por su historia y posición socioeconómica, eran mucho más susceptibles de sustentar yapropiarse de las ideologías racistas, que se ponen al servicio de su dominación43. b. Limitó las posibilidades del ejercicio de la discriminación en el espacio del podereconómico, que en las condiciones anteriores, en nombre del sacro santo principio de lapropiedad privada, permitía la exclusión de otras personas o grupos. c. La administración de tales bienes pasó a manos de los representantes de las masaspopulares, a muchas personas nacidas en las capas más humildes del pueblo, sin distinción delcolor, gestándose así un intenso proceso de movilidad social. 2. La destrucción del orden político anterior y creación de uno nuevo de base popular. Setrata de un proceso complejo en el cual las nuevas estructuras de poder se fueron perfilando comoprofundamente populares. Tal proceso, estuvo acompañado de una aguda lucha de clases, en laque se abrieron amplios espacios de cooperación entre los elementos más humildes, sumadosmasivamente a la práctica sociopolítica. A la vez, se producía una intensa movilidad social,mediante la cual, tales representantes de las capas populares, ascendían a diferentes posicionesde poder. Por otro lado, el núcleo básico de la burguesía derrotada, emprendía el camino de lamigración, dejando la resistencia sin base de apoyo. Todo ello, tuvo un efecto doble sobre elcarácter de las representaciones y conductas raciales que se fueron configurando en el nuevocontexto. Por un lado, la cooperación cotidiana en las diferentes tareas que imponía el proceso dehacer la revolución, contribuyó a acercar sensiblemente a los diferentes grupos, a atenuar muchosprejuicios ancestralmente asentados en la psicología social y a desmarcar, en muchos aspectos,las fronteras entre grupos raciales. Por otro, la emigración de la inmensa mayoría de losrepresentantes de la clase burguesa, heredera histórica, de los antiguos dueños de esclavos,marcó el carácter de las representaciones raciales que perduraron en el medio social: las quehabían sido asimiladas por las capas medias y trabajadoras. 3. Este proceso de incorporación de las masas al proceso social, respondió a una profundaidentificación de intereses, los cuales se vieron reflejados en un conjunto de medidas de carácterprofundamente popular promulgadas por el gobierno revolucionario, entre las que se puedenmencionar: a. La eliminación de todos los exclusivismo raciales existentes anteriormente, enplayas, clubes, etc. b. La rebaja de los alquileres y la adopción de una serie de medidas relacionadas conla vivienda, que pasaron por la ejecución de programas de construcción y la implementación dediferentes legislaciones que protegían al usufructuario y les otorgaba la propiedad. c. El desarrollo de una profunda reforma agraria que hizo propietario del suelo amuchos campesinos arrendatarios. En particular, esta medida benefició a los trabajadores delcampo negros y mestizos, históricamente excluidos de la propiedad de la tierra, en tanto quedescendientes de esclavos. d. La alfabetización de las masas populares y la universalización de la enseñanza,gratuita y obligatoria para todos los menores de edad.43 Existen referencias en la literatura especializada que apuntan la existencia de expresiones más agudas de racismoentre los pequeños blancos. O sea, entre los grupos más pobres y consecuentemente, menos distantes de los negroshistóricamente dominados. Tales análisis, sin embargo, no evalúan en su justa medida el hecho de que talesrelaciones se producen dentro de una estructura social en la cual las elites de poder económicos, aunque másdistantes de las relaciones sociales específicas entre grupos, son las que marcan las pautas y los códigos culturales enlas que se alimentan muchas de esas actitudes. 22
  • e. La extensión de los servicios de salud de forma gratuita a toda la población, sindistinción de la complejidad o costos de los mismos. f. La gestación de una política de pleno empleo y la reducción de las desigualdadessociales al mínimo. Las que se empezaron a producir dependían fundamentalmente de lacalificación y se daban en un rango muy estrecho. 4. La estructuración de un discurso sociopolítico desde el poder, que proclama la igualdady estigmatiza todas las formas de exclusión, incluyendo las raciales. De este modo, el discursodominante, fue haciendo del racismo un pecado capital que, no solo envilece al ser humano,sino, además, divide y debilita a la revolución. Ante él, las manifestaciones del racismo quepervivieron, se vieron en la necesidad de replegarse, adoptando cada vez más la forma de unracismo de “pero”. El conjunto de circunstancias enumeradas - con las que apenas se hace un boceto de unaintensa etapa histórica, rica en acontecimientos y contradicciones -, permiten comprender que elproceso vivido fue mucho más allá de la simple “eliminación del racimo institucional”.Concepto este último acuñado, y muy traído y llevado, para denotar la eliminación de las formasde discriminación asociadas a instituciones formales del poder o refrendadas jurídicamente deuno u otro modo y también, a la presencia de la desigualdad racial a través del tiempo, degeografías y de áreas de la vida social, al igual que los efectos desiguales de la política pública enlo económico y lo social. Noción que, en el mejor de los casos, trata de delimitar el racismo quese instituye desde el poder, del que se reproduce al nivel de la psicolgía social. Algunas personaslo simplifican aún más, reduciéndolo a su eliminación en el papel, o lo que es lo mismo, en laletra vacía del discurso. Tal idea constituye una reducción simplista de un proceso mucho máscomplejo y multilateral, que caló profundamente en el mundo espiritual y la cultura de lasgrandes masas. El efecto más evidente, de todo este acontecer es el repliegue experimentado porel racismo hacia las esferas más íntimas de la vida familiar y las relaciones interpersonales, en lasque los perjuicios eran reconocidos con cierta culpa, como nota discordante; pervivía en ciertoschistes y fraseologías de uso en la complicidad de la familia y el grupo de amigos cercanos, oquedaba oculto en determinadas formas de paternalismo que se daban en la vida social. Ante tales circunstancias, el fenómeno dejó de tener visibilidad durante un largo períodode tiempo, en el que la creencia más generalizada era que, con las medidas de igualdad socialdesarrolladas por la revolución y la educación, este sería completamente proscrito44. El temadesapareció del debate público producto a un conjunto de razones entre las que se pueden contar: a.Ante un panorama social en el que las desigualdades eran mínimas, y dependíanfundamentalmente del esfuerzo y la calificación, se llegó a concebirlo como un problemaresuelto en gran medida. b. Por los recelos que suscitaba, ante la necesaria unidad, lo que motivó que desdelas estructuras de poder se mirara con desconfianza cualquier intento de traerlo a la polémicapublica, contribuyendo a convertirlo en una especie de tema tabú. c.Porque en el quehacer y modo de hacer transformativo, en el que estaban involucradas lasgrandes mayorías, encontraba muy pocos oídos interesados, existía muy poca, o ninguna basesocial, para que el diálogo se formara desde abajo. O sea, los de arriba no querían y los de abajo no estaban interesados. Se generó, de esta44 Tales creencias están en correspondencia con cierta corriente del pensamiento marxista que considera que elfenómeno racial es parte del clasista: unas de sus derivaciones. El corolario que se deriva de ello es que la solucióndel problema de clases conlleva la eliminación de las desigualdades raciales. 23
  • forma, una especie de consenso social alrededor de la inconveniencia de la problemática. Ellocontribuyó a silenciar el problema, durante un tiempo relativamente prolongado, lo que favoreciósu supervivencia. Incluso, las variables raciales dejaron de ser medidas en la mayoría de lasestadísticas sociales. En esta coyuntura, fue el Tercer Congreso del Partido Comunista de Cuba elque sacó el tema de su letargo, cuando, al analizar los resultados del censo de 1980, descubriódeterminadas desproporciones de negros, mujeres y jóvenes en los puestos de dirección. Escenarios y contextos en los que se plantea el problema de investigación. A principios de la década del 90, se produce en Cuba una profunda crisis económica muyvinculada a los acontecimientos que dieron lugar a la desaparición de la URSS y los antiguospaíses socialistas. Los efectos de ello, sobre la economía, se hicieron sentir de inmediato. Enapenas cuatro años, el producto interno bruto (PIB), descendió casi un 34%. Muchas industrias separalizaron al faltarles los abastecimientos. El sector energético, se resintió sensiblemente por lamisma razón. Para 1993, apenas el 13% de la capacidad industrial del país se utilizaba45, con laconsabida subutilización de la mano de obra y el desempleo que trajo aparejado. La tecnologíaexistente en muchas ramas, fue sufriendo un deterioro moral, lo que dificultaba aun más, losesfuerzos por abrirse a otros mercados más exigentes y competitivos. La deuda externa, que llegóa abarcar más del 58% del PIB a precios corrientes46 en 1993, agregaba dificultad a la necesariareconversión tecnológica y la inserción en nuevos mercados. A todo lo anterior se sumaba elbloqueo de EEUU, que se arreció en estas condiciones. La situación económica parecíainsostenible. Todo ello se reflejó drásticamente en la vida cotidiana de la población. La economía cubana, estructurada sobre la base de la propiedad social socialista, durante ladécada de los ochenta, había asegurado una política de pleno empleo. Las condiciones deintercambio ventajoso con la extinta URSS y demás países socialistas, que abarcaba más del 80%del comercio exterior, posibilitaban el desarrollo sin grandes tensiones, a pesar del bloqueo de losEstados Unidos. Sin embargo, la conjugación de estos factores, el bloqueo económico y lasventajas comerciales, fue generando un alto nivel de dependencia energética y tecnológica deesos países. El abastecimiento, no solo de materias primas, piezas de repuestos y otros insumospara muchas industrias, sino también de áreas importantes del consumo de la población,dependían de ese intercambio, que a la vez generaba cierta especialización entre los paísesmiembros del CAME. De este modo, se fueron reproduciendo ciertas deformaciones internas,que no siempre han sido suficientemente tratadas por la bibliografía especializada, aunquemuchas de ellas se hicieron evidentes cuando se planteó el proceso de rectificación a mediadosde los 80´s. Los efectos de la crisis no solo se sintieron en el plano económico. Esta se presentó, a lavez, como una crisis del modelo del llamado socialismo real, que trajo aparejado determinadocuestionamiento de las concepciones ideopolíticas que lo sustentaban. En el plano internacional einterno, la crisis atravesó el campo de las ideas. Consecuentemente, el fenómeno vinoacompañado de sentimientos de desaliento, desconcierto y frustración en sectores determinadosde la población, que además, vieron deteriorarse profundamente su nivel de vida y de consumo,al enfrentarse, cada día, a un mercado prácticamente desabastecido e ingresos reducidos hasta elabsurdo.45 Al respecto puede consultarse a Hiran Marquetti Nodarse (1997) Evolución del sector industrial en 1996. EnUniversidad de la Habana. CEEC. (1997) La economía cubana en 1997. Material mecanografiado. Pág. 50.46 Al respecto puede verse a Julio Carranza (1997) La finanzas externas y los límites del crecimiento (Cuba 1996).En Universidad de la Habana. CEEC. (1997) La economía cubana en 1997. Material mecanografiado. Pág. 35 24
  • Tales realidades indujeron a la dirección del país a adoptar una serie de medidas para salirde la crisis47. El conjunto de estas circunstancias fue aportando complejidad al panorama socialcubano de los 90‟s. Se formaron desigualdades y escenarios socioeconómicos en los que seenfatiza el aspecto competitivo. En este contexto es que se comienza a estudiar el problema racialpor un equipo del Centro de Antropología del Ministerio de Ciencia, Tecnología y MedioAmbiente de Cuba. Una de las primeras dificultades que debió enfrentar la investigación, estaba relacionadacon la carencia de estadísticas que evaluaran variables raciales. Otra, se vinculaba con el silencioy los prejuicios que habían existido alrededor de la temática, por lo cual, no se contaba conestudios precedentes que permitieran perfilar hipótesis y conformar un modelo de análisis einvestigación que se adaptara a las condiciones históricas, sociales y culturales en las que seproducía el problema. Los datos del censo de 1980, aunque ilustraban, resultaban demasiadodesactualizados, por el tiempo transcurrido y los cambios que se produjeron en la sociedaddurante los noventa. La escasa producción intelectual que existía, o enfocaba el problema desdela perspectiva de uno de los grupos en interacción, generalmente como el problema negro, otenía un carácter eminentemente apologético, concentrándose en los avances que se habíanproducido en este terreno. En el intento de salvar las dificultades anteriormente expresadas, una de las primeras tareasque se planteó el equipo, fue realizar un censo en una circunscripción electoral de una barriadapopular, para desde un estudio abarcador, en micro, poder hacer un diagnóstico preliminar de lasrelaciones raciales, que permitiera orientar el trabajo en una dirección bien definida. El estudiose realizó en Carraguao, en el municipio Cerro de la Ciudad de La Habana, barrio de poblaciónfundamentalmente obrera y cuya fundación se remonta al siglo XIX. El mismo abarcó a unas1600 personas y 564 núcleos familiares. El cruce de una gran cantidad de variables y las conversaciones con la población, permitióformarse un cuadro aproximado del estado de la cuestión y plantearse un grupo de interrogantesbásicas, tales como: ¿era posible que se reprodujeran, o preservaran, en las condiciones delsocialismo y en medio de un proceso social tan profundo, desigualdades sociestructuralescruzadas por el color de la piel?. De verificarse la existencia de tales desigualdades, entoncesaparecía otras preguntas básicas: ¿qué condiciones objetivas y subjetivas las sustentaban ymediante qué mecanismos, estas se reproducían? ¿Cómo eran percibidas por los diferentesactores sociales? Y una cuarta: ¿cómo estos fenómenos podían influir en la reconstrucción y elfortalecimiento de las identidades raciales?. El planteamiento de tales problemas, aconsejaron orientar la investigación también hacialos sectores de la economía en los que se empleaba la fuerza de trabajo. Los siguientes pasos dela investigación se desarrollaron en este escenario, procurando, aproximarse tanto al sectoremergente de la economía como al tradicional o no emergente. Conforme a esa estrategia, setrabajó en tres regiones del país: Ciudad de La Habana , Santiago de Cuba y la Región central.La muestra estructurada desde el punto de vista ocupacional permitió evaluar los matices con47 El conjunto de estas medidas son bastante conocidas y referenciadas en diferentes fuentes, entre ellas se cuentan ,la despenalización de la tenencia de divisas, la creación de los mercados agropecuarios y otros segmentos demercados, la ampliación del trabajo por cuenta propia, la extensión del sector del turismo como un sector concapacidad de captar divisas frescas, el impulso a la inversión extranjera, la reestructuración de los organismoscentrales del Estado, y otras. 25
  • que se presenta el problema de las relaciones raciales en los diferentes sectores de la economía ylas categorías ocupacionales. La información recolectada permitió abordar el estudio en dos planos estrechamentevinculados entre sí. Uno, el de las expresiones objetivas con se presenta el problema en la esferalaboral y el otro, el de su reflejo en la subjetividad, y en ciertas formas de la conciencia racial.Dichos planos se concretan en cuatro momentos lógicos, que son: 1. Las desigualdades raciales. Sus expresiones económicas y sociales. Incluye elanálisis de un grupo de variables capaces de descubrir diferencias marcadas por el color de lapiel. Entre ellas se encuentran: la vivienda a partir de la muestra levantada en la barriada deCarraguao en el municipio Cerro, la presencia de los diferentes grupos raciales en los sectores dela economía y en la estructura sociolaboral, el tiempo de espera por una plaza en la bolsaempleadora en los sectores emergentes y la estructura racial de esta, las remesas desde el exterior,el salario y las estrategias para captar ingresos complementarios. 2. La idea de las razas y los grupos raciales. La importancia de evaluar la idea que tienenformadas las personas de lo que son las razas y los grupos raciales radica en el hecho que, estasideas nucleares de las representaciones raciales, permiten descubrir un fondo de subjetividaddesde la que es posible explicar algunas de las desigualdades que se fueron configurando enmedio de la situación de los noventa. 3. Algunas mediatizaciones o mecanismos mediante los cuales se fueronconfigurando determinadas desigualdades. En este caso se analizan una serie de situaciones ovariables que permiten aproximarse a las vías mediante las cuales dichas desigualdades se hanvenido configurando. Se evalúan, algunos mecanismos de ingreso a los centros de trabajo y lacorrelación entre la línea de dirección y la del color de la piel. 4. Las percepciones de las desigualdades raciales. Por último, se evalúo como elconjunto de circunstancias objetivas y subjetivas, aparecen representadas a modo de síntesis, enlas percepciones que tienen las personas en torno a sí persisten o no formas de discriminaciónpor el color de la piel, expresada en el hecho concreto de haber experimentado o sentido formasde rechazo o mayor aceptación por su color de la piel, en el trabajo y en las otras esferas de lavida. En todos los casos, las respuestas afirmativas o negativas, estuvieron acompañadas de undiscurso, mediante el cual se pudo comprobar los significados que le atribuían a la afirmación ola negación. El tipo de análisis anteriormente esbozado se llevó a cabo en diferentes escenarios, algunosde los cuales devinieron en variables comparativas para determinar la existencia de matices en lasrepresentaciones y comportamientos raciales en las diversas circunstancias en las que desarrollansu actividad laboral las personas. Tal actitud asume, en cierta medida, a modo de presupuestometodológico, la idea de que: La verdadera unidad de las relaciones de raza y etnia no es un simple grupo étnico, sinola situación, que afecta al conjunto de los diversos grupos que viven en la comunidad de unaregión. (Wieviorka, M. ; 1992, 54) De este modo, se definieron como escenarios para desarrollar la investigación de campo ycomparar los resultados, los siguientes: 26
  • 1. el escenario residencial, en el cual como ya fue explicado, se realizó un censo enuna circunscripción electoral48, a partir del cual no solo se pudo definir determinadas hipótesis detrabajo, sino también develar la persistencia de determinadas desigualdades matizadas por elcolor de la piel y que forman parte de una herencia estructural no superada. 2. El escenario laboral: Con posterioridad al estudio anteriormente mencionado, elproceso de la investigación se concentró en los centros de trabajo, tratando de aproximarse alproblema de las diferencias que se pudieran estar gestando en medio de la crisis de los noventa.En tal sentido se delimitaron dos sectores que han venido marcando la vida económica duranteesta etapa: El sector no emergente, considerándose como tal el conjunto de centros de laindustria, la construcción y el comercio que operan con moneda nacional y que organizan susistema de administración y gestión según los métodos y procedimientos del sistema deplanificación centralizada de la economía. En el emergente se incluyeron aquellos centroslaborales de sectores revitalizados de la economía, que operan directamente con divisas, sistemasde administración más autónomos y propician mayores ingresos a los trabajadores. La muestra seconcentró, en el primero de los sectores señalados, en centros de la industria y la construcción yen el segundo, en centros laborales del turismo, la red de comercio que opera con divisas, y unnúmero de firmas extrajeras que operan en el país. Los centros de este modo seleccionado,permitían aproximarse al núcleo duro de lo que pudieran ser los dos sectores que persisten enCuba y, por tanto, poder contrastar situaciones extremas y bien definidas. 3. El escenario Regional. El estudio a su vez, comprendió muestras de tres regionesdel país: la capital, la región sur oriental, en particular la provincia de Santiago de Cuba y elcentro de país, Villa Clara: regiones con diferencias socioeconómicas y en cuanto a laconfiguración racial de la población. De este modo, por ejemplo, Ciudad de la Habana secaracteriza por su cosmopolitismo y por haber sido históricamente el centro industrial yadministrativo, con una estructura racial de la población muy semejante a la del país, aunque conporcentajes de negros y mestizos moderadamente superiores, en la región sur oriental aparece unamayor concentración de negros y mestizos con porcentajes superiores a la población blanca queapenas alcanza el 31 % e históricamente ha sido una de las regiones más deprimidas desde elpunto de vista económico. Toda la información colectada se cruzó, no solo por las diferentes variables que definen alos actores sociales, edad, sexo, color de la piel y categorías ocupacionales, sino también por losescenarios anteriormente descrito, mediante un sistema de árbol de información que permitiódescubrir particularidades y regularidades del problema objeto de estudio. Las desigualdades raciales. Herencia y reproducción. La primera interrogante está encaminada a conocer si persisten desigualdades socialesmarcadas por el color de la piel; así como a develar las expresiones y características más visiblesde las mismas en el panorama socioeconómico cubano actual. El conjunto de la información dejóver que: Relacionado con la ocupación del espacio urbano, aparecieron indicios que condujeron aconcluir que persistía un predomino de la población negra y mestiza en las áreas o barriadasurbanas más deprimidas y populares y que por el contrario en los barrios residenciales se enfatizael componente blanco. Este fenómeno está muy determinado por la forma histórica de48 Los resultados de este trabajo, están contenidos en un informe de más de 200 páginas, que consta en el archivo deldepartamento de etnología, del centro de Antropología. Ver al respecto, Estructuras y relaciones raciales en un barriopopular de Ciudad de La Habana. La Habana, 1994. 27
  • ocupación, de configuración de dichos espacios. No obstante, no es posible verificar la existenciade rígidas formas de segregación racial al estilo de los Guetos negros de EEUU, a pesar delpredominio estadístico,. En estos barrios populares, negros y blancos, comparten una vidacotidiana que aunque no está exenta de conflictos, marca como tendencia principal la solidaridadde los residentes, una de las expresiones más cabales de lo cual es el vecineo característico denuestro modo de vida en el barrio. La vivienda. Este indicador solo se midió en los estudios realizados en el escenarioresidencial. Para definir una tipología, que en el ámbito local expresara diferencias al interior delas comunidades objeto de estudio se combinaron diferentes técnicas, entre las que es posibleseñalar: la reconstrucción de la etnohistoria de la localidad, la entrevista y el recorrido por lamisma con expertos, en particular, con arquitectos y técnicos de la construcción, residentes ovinculados a proyectos de reanimación y transformación del barrio. A partir de toda estainformación fue posible definir una tipología, que refleja tres niveles en condiciones de vidarelacionados con la tenencia de la vivienda: malo, medio y bueno. En las peores condiciones,para el estudio mencionado, quedaron incluidos los solares, ciudadelas y cuartearías. Contrario ala lógica generalizada y los ideales culturales que predominan en nuestro medio, las casasindependientes se incluyeron en las condiciones medias y los edificios de apartamentos, en lasmejores. Tal actitud estuvo condicionada por el hecho de que, la mayoría de las viviendasindependientes existentes en la localidad son de muy vieja construcción, entre finales del sigloXIX y principios del XX, muchas son de madera y cubierta ligera o mampostería y terracota. Losedificios de apartamento son, fundamentalmente, de la década del 50 y presentan mejor estadotécnico. El estudio en el Barrio de Carraguao, evidenció que más del 50% de los residentes en lasciudadelas, eran negros y mestizos, disminuyendo su proporción en las condiciones medias ymejores. Además, se verificaba la residencia de un sustancial número de obreros en dichasciudadelas o solares. Si estos elementos de diferenciación se producía al interior de un barriopopular, predominantemente obrero y con una alta proporción de población negra, si ya existíaun presupuesto en torno a la ocupación del espacio urbano, entonces, era posible y lógico,plantearse la hipótesis de que como tendencia o en términos de proporcionalidad, la poblaciónnegra se concentraba en las peores condiciones habitacionales. De este modo, se vislumbraba lapersistencia de un tipo de desigualdad fuertemente marcada por una herencia estructural nosuperada. En la década del 80, este fenómeno existía; sin embargo, alcanzó una menor significación.El país llegó a desarrollar la base material para la construcción de más de 100 mil viviendasanuales y los planes tuvieron un gran impulso, beneficiando, en particular, a tales sectorespopulares. Ello creaba una perspectiva de solución que restaba significación a la situaciónexistente. Con la crisis y los reajustes necesarios, tales planes debieron interrumpirse, lo cual,unido a otras circunstancias, aportó significados al problema, para hacer que dicha situación sellegara a percibir con la fuerza de una desigualdad sentida. 28
  • Remesas desde el exterior. 50 45 40 35 30 25 20 15 10 Blancos 5 0 Negros mestizos E. Int E. l No rg. . Int mg. Ob o lec er Ob s Ob r. E ta ale r Em re To o No e .E .N Em tu total r. Ite El ingreso personal. En tal sentido se consideraron indicadores, tales como el salario, queen Cuba aparece bastante estandarizado, los pagos de primas, premios, propinas, etc. El salario,en nuestras condiciones actuales, no es un factor generador de diferencias sustanciales. Por logeneral, predomina la percepción -en todas las categorías ocupacionales, sectores de la economíay grupos raciales-, de que es insuficiente para la solución de las necesidades básicas, lo cual esun reflejo del deterioro del salario real durante la crisis de los noventa. Dicha percepción esligeramente inferior entre los negros que entre blancos y mestizos y más acentuada en el sectorno emergente de la economía, que en el emergente. Este último comportamiento, está muyrelacionado con la obtención de propinas en divisas, fenómeno que en las condiciones actuales denuestro país, tiene más potencialidades de producir diferencias que el propio salario. Unpromedio de entre dos a tres dólares diarios de propina, puede llegar a representar entre 3 y 5salarios medios adicionales para el que las recibe. Ello es un buen ejemplo que permitecomprender que en las condiciones actuales de Cuba, las desigualdades derivadas de losingresos, dependen más de las formas alternativas de los mismos, que del salario propiamentedicho. Entre tales formas alternativas de ingresos, pero también muy vinculado a las estrategiasde sobreviviencia, se encuentran las remesas desde el exterior. Como se puede apreciar en elgráfico, las mismas no la reciben en igual proporción los diferentes grupos raciales ysociolaborales. En general, se observa que llegan en mayores proporciones a los blancos que a los negros ymestizos, fenómeno que, en alguna medida, está reflejando la estructura racial de lasmigraciones. Por otro lado, llegan con mayor frecuencia a los empleados del sector emergenteque a los que se ocupan en el no emergente. Las reciben más los intelectuales que los obreros;mas los obreros del sector emergente que los del sector no emergente. El grupo sociolaboral quemenos recibe, es el de obreros del sector no emergente y el que más la recibe, es el deintelectuales49 del sector emergente. Otro dato de interés, está relacionado con el hecho de que,aparece en una proporción mayor en Ciudad de La Habana que en Santiago de Cuba.Consecuentemente, el cuadro de desigualdades que de ellas se derivan, marca visiblemente a losgrupos raciales, pero también tienen expresiones socioclasistas y regionales. Ello deja ver, por un49 En este trabajo se utiliza el concepto de intelectuales para referirse a aquellos grupos que en la producción o losservicios realizan un tipo de actividad esencialmente intelectual, tales como, los dirigentes, la intelectualidad técnicay aquellos que laboran en torno al proceso de organización de la producción. Otro concepto de intelectuales, muydifundido en la literatura sociológica, es mucho más restringido y se refiere a los creadores y artistas. 29
  • lado, una doble línea de fijación de desigualdades, al unirse las que se derivan de las remesas conla de la mayor concentración de estas en las personas que trabajan en el sector emergente de laeconomía. Por el otro, permite deducir que aquellas personas que reciben divisas han encontradomayores posibilidades de posesionarse en los sectores económicos más activos y ventajosos. Presencia en los sectores económicos. Para determinar este indicador, la muestra depersonas entrevistadas resultaba demasiado pequeña, por tal motivo, el equipo se planteó la tareade trabajar con muestras paralelas. En cada centro de trabajo visitado, utilizando los expedienteslaborales y auxiliándose con expertos en el conocimiento del personal, se recogía un grupo dedatos relacionados con la ocupación y el color de la piel del universo total de trabajadores, lo quepermitió recoger una muestra que multiplica por 10 a la anteriormente mencionada. Laclasificación de los centros por sectores de la economía, permitió hacer los cruces necesarios.Estos evidenciaron una mayor presencia de negros y mestizos en el sector no emergente de laeconomía. En el sector emergente, las proporciones de estos, eran más bajas a pesar de estar muypróximas a la media nacional. Lo anterior, no indica la existencia de proporcionalidad, en tanto,los datos agrupan la información de Ciudad de La Habana y Santiago de Cuba, provincia estaúltima, en la que la población blanca es de apenas el 31%. De este modo, apareció otro elementoque expresaba, no ya la persistencia de desigualdades heredadas, sino la conformación de lasmismas durante la crisis y la reforma económica de los noventa: la menor presencia proporcionalde negros y mestizos en el sector emergente de la economía. Tal premisa hace pensar que, en elproceso de movilidad laboral hacia los sectores emergentes de la economía, ellos encontraronmayores barreras. Sin embargo, para conocer más a fondo los factores asociados a estascircunstancias se hizo necesario dirigir el análisis hacia la estructura sociolaboral que en estascondiciones, se reproducía al interior de ambos sectores. Representación en la estructura sociolaboral según sectores económicos. Estuctura ocupacional sector Estructura ocupacional sector no em ergene. emerrgente. 90 B N M 70 B 80 60 N 70 50 60 40 M 50 30 40 20 30 10 20 0 10 0 l c. s . ta nd te Té To s éc. to d. al en I nte i rec . In T ot S. yT y ge g D iri rof v. D br . Y S f iri .Y ro P er D T. S P O br O Este es un aspecto que requiere también de cierto soporte estadístico, por tal motivo seabordó a partir de los datos que resumen el universo de los trabajadores de los centrosestudiados. El análisis, como se puede apreciar en los gráficos siguientes, dejó verdesproporciones significativas. En el sector no emergente, la presencia de negros y mestizos, es mayoritaria en el grupo delos obreros. Es significativo la alta proporción de profesionales y técnicos de estos gruposraciales en este sector. 30
  • En el sector emergente, por el contrario, no se aprecia mayoría en ninguna de las categoríasocupacionales. En los obreros y trabajadores de servicio indirecto al turista, es donde los negrosy mestizos tienen una mayor representación. Entre los dirigentes y profesionales y técnicos, deeste sector, las proporciones son muy bajas. La comparación entre los dos sectores permite pensar que la desproporción de profesionalesy técnicos negros y mestizos en el sector emergente, no se debe a una menor calificación deestos. El hecho sugiere con mayor fuerza, por adición de premisas o elementos de juicios, que laexistencia de barreras u obstáculos para la población negra, durante el reacondicionamientolaboral, no solo es una realidad, sino también, que es una realidad que responde a determinadascondiciones sociales que han permitido su configuración. Con ello además, se verifica laexistencia de otra expresión de desigualdad conformada durante los noventa, la reproducciónde ciertas desventajas en el proceso de movilidad hacia dichos sectores. Las estrategias de sobrevivencia. Las estrategias descubren los recursos con los quecada persona o grupo enfrenta la crisis. Para aproximarse a este indicador, de forma tal que elmismo develara la existencia de desigualdades, a la vez que no despertara suspicacias, ninecesidad de ocultar información, se indagó solo sobre las que no conllevaran ningún tipo deviolación de la legalidad. Se clasificaron en dos grupos: las que dependían de ciertascircunstancias ajenas a la voluntad del sujeto y las que expresaban de algún modo, una finalidady un esfuerzo personal dirigido conscientemente a la obtención de ingresos complementarios. Laprimera, revela la imbricación en un medio laboral desde el que es posible acceder a talesingresos o la disponibilidad de determinadas relaciones sociales que los proporcionan, entre ellosse cuentan las remesas desde el exterior, cuya obtención se relaciona con una situación o capitalsocial definido en el lenguaje popular como tener FE (familiares en el exterior); las propinas, lasdietas, determinadas dádivas, etc. En el segundo grupo se contaron actividades tales como larealización de trabajos extras después de la jornada laboral y la venta de parte de los productosque se reciben por la libreta de abastecimientos y que no se consumen. Este último aspectoconstituye una actividad que refleja las peores condiciones de existencia. En él se cuentan apersonas que no consumen determinados productos de la canasta básica subvencionada por elEstado, que se adquieren a muy bajo precio, los cuales revenden para obtener ingresoscomplementarios. Tal es el caso, por ejemplo, de algunos no fumadores que venden loscigarrillos de la cuota a un precio tres veces superior del que pagaron por ellos. Pero en estacategoría también se incluye a personas que por estar en una situación precaria, establecendeterminadas jerarquías en el consumo, vendiendo unos productos para con lo que obtienencomprar otros, ejemplo: venden el café para con ese dinero comprar el arroz. El análisis de estosindicadores descubrieron que:  Las remesas llegan 2,5 veces mas a los blancos que a los negros y 2,2 que a losmestizos. A los empleados en el sector emergente 2,4 veces mas que a los del sector noemergente.  El trabajo extra, después de la jornada laboral. Los blancos hacen uso de él 2,7 vecesmenos que los negros y 1,4 veces menos que los mestizos. Los negros recurren a él 1,6 veces másque los mestizos. En el sector emergente es 4,2 veces menos frecuente que en el no emergente.  Las propinas la reciben 1,6 veces más los blancos que los negros y 1,4 que losmestizos. Los negros la reciben 1,2 veces menos que los mestizos.  A la venta de productos normados recurren los blancos 3,7 veces menos que los negrosy estos, 2,1 veces más que los mestizos. En el sector emergente es 2,1 veces menos frecuente queen el no emergente 31
  • En general se aprecia que, el tipo de estrategia que predomina entre la población negra ymestiza, depende más del esfuerzo personal que de las condiciones en que se encuentranubicados. En particular se hace significativo las diferencias entre los que venden parte de losproductos de la canasta básica que no consumen, predominando entre ellos, los negros. En resumen, el análisis de las variables analizadas, descubren que persisten y se reproducenen las condiciones actuales desigualdades que se hacen visibles en aspectos tales como:  La población negra y mestiza, como media, se concentra en las peores condicioneshabitacionales.  Las remesas desde el exterior llegan fundamentalmente a la población blanca.  Las estrategias de ingresos complementarios de los negros dependen más deesfuerzos personales y recursos escasos.  Menor acceso relativo de la población negra a los sectores emergentes de laeconomía.  Predomino de negros y mestizos entre los obreros del sector no emergente.  Predominio o preferible ubicación de negros y mestizos en el turismo en lospuestos de trabajos no vinculados al turista. Hacia el interior de las instalaciones.  Sobrerepresentación de negros y mestizos entre los profesionales y técnicos delsector no emergente y subrepresentación en el sector emergente y entre los dirigentes, lo cualinduce a pensar que su baja presencia en el sector emergente no se debe a falta de calificación dela población negra. El deterioro del salario real aporta tensiones a estas circunstancias. No obstante, un análisismás detallado y de conjunto de tales desigualdades, dejan ver que, algunas forman parte de unaherencia estructural propia de los países excoloniales y dependientes que no han podido serborradas y otras, están muy influenciadas por la coyuntura económica en la que se han venidoconformando. Son, por tanto, a la vez condición y resultado. Forman parte de un proceso quese reproduce en dos direcciones: como una herencia estructural, social y cultural y comoreconstrucción de esa herencia en situación de crisis, en la que aparecen espacioscompetitivos. Por otro lado, al develar la persistencia de tales elementos de desigualdad, es necesarioapuntar que, sus expresiones tienen lugar en el rango de la proporcionalidad, no llegan a adquirirel carácter de exclusión con que se presenta en otras partes del mundo, ni se producen en uncuadro de polarización de las riquezas sociales, en el que, de una parte, aparecen grupos elitesque acumulan grandes fortunas y viven rodeados de lujos y suntuosidades, mientras de la otra,se generaliza la pobreza, se extiende la miseria, persiste el más profundo desamparo. Las mismastienen lugar dentro de un proyecto social que promueve la equidad. No se relacionan con lapropiedad sobre los medios fundamentales de producción y el poder económico, por lo que semanifiestan fundamentalmente en la esfera del consumo. Se trata de fenómenos que adquierensignificación, producto a la sensibilidad, ante la más mínima desigualdad, estimulada por elpropio proceso revolucionario. La idea de las razas y de los grupos raciales. Representaciones del otro racialmente definido. El discernimiento de la persistencia de las desigualdades, expresadas en determinadascondiciones materiales, es solo un momento en el análisis de las problemáticas planteadas. Enla teoría de los clásicos del socialismo, Marx y Engels, este es concebido como una sociedad que,por las formas de distribución, genera desigualdades. Las mismas resultan del proceso lógico de 32
  • las disponibilidades de riquezas sociales, la división del trabajo y las formas de distribución. Noobstante, existen desigualdades que son inadmisibles y francamente disociadoras para este tipo desociedad, por expresar la persistencia de formas de opresión, cuyas manifestaciones no aparecensolamente en las condiciones materiales, sino también, en cierta subjetividad que estigmatiza ylimita la igualdad de posibilidades de los grupos sociales que se encuentran en tal situación. Entreellas se cuentan las de tipo racial, muy vinculadas a determinadas expresiones de una mentalidadprejuiciosa que tiende a disminuir al otro racialmente definido. De este modo, para comprendercomo estas se pueden reproducir, más allá, de la herencia y las limitaciones económicas, esnecesario explorar en las expresiones que tienen dichos fenómenos en la subjetividad. En ella ya través de ella, es posible descubrir aspectos de las barreras que se presentan ante la poblaciónnegra en contextos específicos. Este aspecto del problema se abordó a partir de dos cuestiones: el concepto de raza quetienen formado las personas y las ideas del otro y el si mismo, racialmente definido, o sea comoven o se representan las personas a los otros y al propio grupo racial. Para evitar dar unaexplicación parcial de la cuestión, procurando obtener resultados susceptibles de ser empleadosen la práctica social, no solo se indagó en el cómo definen o se representan, sino también, en elquienes definen o se representan. De este modo, se intenta una aproximación al conocimiento deuna subjetividad histórica concreta, que se aparta de la visión general y abstracta que muchasveces se brinda del fenómeno. Por eso, el hombre que está detrás de tales representaciones, seintenta estudiar como un individuo concreto, con un genero (masculino o femenino),perteneciente a un grupo de edad o generación, que labora en un sector determinado de laeconomía (Sector emergente y no emergente, considerando a los que trabajan en las firmascomerciales extranjeras como un subgrupo), con una filiación racial y la pertenencia a un gruposociolaboral. La técnica seguida en el procesamiento de la información fue la de análisis de discurso.Estos se evaluaron, tanto por el contenido de las respuestas en su conjunto - en las que fue posibledescubrir muchas contradicciones y una riqueza de matices, que es imposible desarrollar en esteinforme-, como por la descomposición de los mismos mediante un procedimiento muy trabajoso,pero que permite captar y medir las diferencias que presenta la cuestión en función de la situaciónconcreta en la que tiene lugar, en la que están situadas las personas que los expresaron. El concepto de raza en el ideario popular. Un aspecto al que se le dedicó un espacio importante, para explorar la subjetividad, elmundo de las representaciones raciales del cubano de hoy, fue al concepto de raza que teníanformadas las personas, el modo en que estas definían la idea. El concepto es un núcleo básico delos sistemas ideológicos y un medio de apropiación de la realidad. En tal sentido, contribuyen amodelar pautas de comportamiento, configurar actitudes y regular la conducta, convirtiéndosede este modo, en un elemento importantísimo de la construcción de esa otra objetividad, el de laobjetivación de lo subjetivo. Independiente del carácter abstracto que ellos tienen – cuestión quefavorece la investigación al recogerse una opinión sobre un objeto completamentedespersonificado -, ellos van a ser objetivos en su conjunto, en la fuente, en el proceso del quebrotan y expresan. Por tal motivo, en, y desde, el concepto de razas que tienen formadas laspersonas es posible avizorar elementos y contradicciones importantes del fenómeno racial ennuestra realidad. Después de estudiadas las más de 518 definiciones realizadas por los informantes, se pasó adescomponer cada uno de los discursos por los términos utilizados en el predicado; aquellos conlos que se definían la idea. Estos términos fueron llevados a una tabla en la que se contabilizaba 33
  • la frecuencia de repetición, según la categoría de informantes. Sobre esa base fue posiblesometerlos a análisis. Los términos que aparecieron, son los siguientes: A. Color de la piel. Es la idea que más se repite y la más estable. Aparece con unafrecuencia muy semejante en todas las categorías de informantes: del sector emergente, del noemergente, entre obreros e intelectuales, con independencia del sector en el que trabajan, entreblancos, negros y mestizos. B. Otros rasgos físicos. En esta categoría se agruparon un conjunto de términos quefijan atributos físicos diferenciadores de razas, tales como el pelo, el rostro o las facciones y lanoción rasgos físicos definida de este modo general. Aparecen con una frecuencia significativa,pero muy inferior a la idea color de la piel. Además dentro de ellos, el que más peso tiene es laidea otros rasgos físicos, expresada así en general, sin hacer referencia a ninguno de ellos y enrelación o adición a la idea color de la piel en definiciones tales como “para mi raza es el colorde la piel de las personas y otros rasgos físicos”. De este modo, se integra a la noción color dela piel. C. La idea del mestizaje. Es una idea que aparece con bastante frecuencia en lasdefiniciones que hacen las personas de raza. Tiene mucho que ver con una idea bastante arraigadaen las nociones populares sobre nuestro origen como pueblo, que se sintetiza en la frase: aquí elque no tiene de congo tiene de carabalí. Tal idea aparece con mayor frecuencia entre lostrabajadores del turismo, lo cual, en alguna medida, tiene que ver con una experiencia decontacto intercultural más intenso, a través de la cual, este se evidencia como un rasgo deidentificación. El otro grupo en el que adquiere significación, es entre los negros, para los cualesla noción del mestizaje tiene una fuerte potencialidad liberadora o de escape de la situación deopresión que durante siglos a pesado sobre su color. D. Todos somos iguales. Es otra idea que aparece con una frecuencia significativa enlas definiciones de raza. Dicha idea se enfatiza entre los obreros del sector no emergente de laeconomía, en el que, por el tipo de actividad y la organización de los procesos productivos, lacooperación en la labor cotidiana es característica. También entre los negros aparece en unaproporción mayor que en otros grupos. Entre los trabajadores de las firmas extranjeras se hace,por el contrario, particularmente baja. E. No existen las razas. Tal noción tiene una frecuencia relativamente baja. Sinembargo, junto a las dos anteriores, expresan de alguna forma, la existencia de una tendenciaigualitaria que tiene tradición en nuestro pueblo, asociada sobre todo a las formas ideológicasnacidas de las luchas por la independencia nacional, y cuyo mayor exponente aparece en elideario martiano, que vincula la solución de este problema al de otros de profundas raícessociales. En toda esa historia, la subordinación de las desigualdades y prejuicios raciales, a losintereses nacionales, fue parte sustancial en la preservación de la unidad de las fuerzasrevolucionarias. No es de extrañar, por tanto, que tales ideas aparezcan, con un valorsignificativo dentro de los términos que emplean los cubanos para definir las razas. G. El origen, rasgos de la cultura. El grupo de términos que hacen referencia alorigen geográfico y a elementos culturales para definir las razas tienen también, en su conjunto,alguna significación. En muchas ocasiones, al asignar tales rasgos de forma estereotipada adeterminado grupo, adquieren la forma, o se sitúan en la base, de prejuicios que luego se hacenmás evidentes en el discurso. Dichas ideas aparecen con mayor frecuencia entre las personas quetrabajan en las firmas extranjeras y entre los intelectuales. H. Económicas, de clase, racismo. Aunque tienen alguna presencia en el discurso,su frecuencia es muy baja. 34
  • I. Descendencia, genética, error de dios. Este grupo de términos también esmuy bajo en los predicados populares de la noción de raza. Ello brinda una informaciónimportante, para caracterizar aspectos medulares del contenido que adquiere la problemática ennuestras condiciones concretas. El hecho que se le asigne tan poca atención a cuestionesrelacionadas con la descendencia y la herencia genética, se corresponde en alguna medida, con elproceso de transgresión de la línea del color que históricamente se ha verificado en Cuba yreafirma a la noción color de la piel como el núcleo alrededor del cual se estructura la idea derazas que tienen formadas las personas en nuestra realidad. J. Ideas ambiguas. En estacategoría se agruparon un conjunto de definiciones que por la ambigüedad con que fueronformuladas se consideró conveniente incluirlas en una categoría aparte, que refleja, en algunamedida, la existencia de un bajo nivel de elaboración y consecuentemente, insinúa, que para estegrupo de personas la cuestión aparece como un aspecto subordinado dentro de la jerarquía devalores, creencias, sentimientos e ideas que nutren su subjetividad. En resumen, el análisis del concepto de raza permitió descubrir que: - La idea básica, a partir de la cual se estructura este concepto es, color de la piel,integrándose a la misma el conjunto de rasgos que definen el fenotipo de las personas. Se trata derasgos que marcan diferencias perceptibles y que en sí mismo carecen de significados, estos lesson asignados. Así se presenta el fenómeno en todas las categorías de informantes, por lo quepuede afirmarse que la noción color de la piel es el núcleo de las representaciones sobre las razasen nuestra realidad concreta. . - Tres ideas que aparecen de forma apreciable cuando las personas definen las razas son: laidea de la igualdad, la del mestizaje y, en menor medida, la de la inexistencia de estas. Ello esresultado de la historia particular del problema en el país y refleja la ideología antirracistaabrazada por los revolucionarios a lo largo de la historia. - La idea que relaciona las razas con rasgos socioculturales, que tiene la potencialidad decontener una gran carga de estereotipos, aparece con alguna significación en las firmas, losblancos, el sector emergente y entre los intelectuales. - Para muchas personas la idea de las razas aparece con un bajo nivel de elaboración, ladefine con juicios e ideas ambiguas, lo que denota el carácter subordinado que tiene en su sistemade ideales. Representaciones del otro y del nosotros racialmente definido. El análisis del concepto de razas permite trazarse la hipótesis de que las expresiones delprejuicio (racismo), en nuestra realidad se produce en una gradación de situaciones cuyosextremos están marcados, de un lado, por personas para las que la cuestión carece de sentido, conideas pocos elaboradas al respecto y entre los cuales, a lo sumo se descubren algunos estereotiposculturales, que no llegan a adquirir la fuerza emocional y marcadamente reguladora de laconducta de los prejuicios; mientras en el otro extremo, se sitúan individuos portadores deprejuicios e ideas en torno a las razas bien definidas, que marcan su conducta y proyecciónemocional en torno a la cuestión. Estas diferencias aparecen cruzadas por la situaciónsociolaboral de las personas, haciéndose más marcadas las primeras entre los obreros industrialesy de la construcción y las segundas en el sector emergente y los intelectuales. Entre uno y otroextremo, el rasgo más característico es la contradicción entre dichas ideas portadoras deprejuicios y la noción de igualdad. Tal conjunto de situaciones se expresan, de algún modo, en lasrepresentaciones del otro y el nosotros racialmente definidos. Para abordar el estudio de las formas en que son concebidos los diferentes grupos racialesse siguió un procedimiento semejante al empleado en el estudio de la idea de las razas que tienen 35
  • formadas las personas. La particularidad en este caso, radica en el hecho de que la unidad deanálisis es el juicio con el que es calificado cada grupo racial. La gran cantidad y variedad deideas formuladas condujo a la necesidad de clasificarlas en cuatro indicadores básicos: I. Juicios que no califican. Se incluyeron en este grupo todos aquellos que niegan lasdiferencias, las reducen a la apariencia física o las consideran determinadas por la educación y elambiente social, sin referirse a un grupo racial en específico. También los que calificabandeterminada situación y no a un grupo racial, por ejemplo:- Todos somos iguales, no existen diferencias entre las personas- Las diferencias son entre personas, no entre grupos y tiene que ver con la educación, el medio, las circunstancias sociales y la cultura.- En Cuba no hay razas lo que existe es mezcla- A pesar de los esfuerzos subsisten formas de discriminación- Eso existía antes de la revolución, esto lo hemos eliminado- Todos somos revolucionarios cubanos- Martí y Maceo no se llevaban bien, acaso Fidel no se lleva bien con los negros- En este giro antes no había tantos blancos, pero ahora con el fula50 si hay- Aquí hay una partía de negros que son jefes- Los blancos son... ¡Cojollo!, ... Me lo pones en china51. Como se puede apreciar, ellos expresan, en alguna medida, la asimilación de esa ideologíaantirracista a la que ya se ha hecho referencia, una cultura humanística que se sitúa por encimade los particularismos raciales y una comprensión del problema en sus expresiones más agudas.En general, son ideas desmarcadoras de fronteras entre grupos raciales. II. Juicios negativos. Califican a los grupos raciales con una evidente cargapeyorativa, a partir de preconceptos que estigmatizan o subvaloran al grupo racial, ejemplo de loscuales son los siguientes:- Son ladrones, delincuentes- Son violentos, guapos, conflictivos, bronqueros- Son sobresalientes, bulleros, escandalosos.- Son feos- Son menos cultos, tienen bajo nivel cultural- Son chabacanos, prosaicos, groseros- Se sienten culpables de ser negros, tienen complejo por su color- Se sienten superiores aunque no lo son- Son altaneros, engreídos- Negro, negrito, negrazo, turrututo, turrututú, ¿quién es el monito?50 Fula con el término que en la lengua de los santeros y paleros cubanos es equivalente a pólvora, se denominapopularmente al dólar.51 La expresión me lo pones en china en el lenguaje popular adquiere el significado de una gran dificultad, imposiblede solucionar. 36
  • III. Juicios positivos. Califican al grupo de forma evidentemente positiva. Le asignanvalores socialmente aceptados y que lo enaltecen. Algunos de ellos se relacionan a continuación amanera de ejemplo.- Son más inteligentes, creativos- Son guaracheros, alegres, divertidos- Son más tranquilos, menos bulleros- Son intelectuales, estudiosos- Son más fuertes- Son sociables, sociales- Son trabajadores- Son deportistas- Son superiores, más desarrollados- Son amorosos- Son más bonitos, elegantes- Son más calientes. Estos grupos de juicios son portadores de estereotipos que asignan contenidos culturales alas diferencias fenotípicas, con lo que las categorías raciales, a diferencia de otros rasgos físicos,tal como ser calvo o melenudo, alto o bajito, adquieren significación sociológica. Contribuyentambién, al asignar cualidades diferenciadoras, a marcar fronteras entre grupos raciales. Además,en muchos casos, reflejan la persistencia de una ideología que tiende a subestimar al otro, tantoen sentido afirmativo como negativo. Una situación parecida, pero de forma atenuada presentanlos juicios neutros. IV. Juicios neutros. Califican a los grupos sin que se reconozca en ellos una evaluaciónpeyorativa o positiva, o que contextualmente adquiere una u otra significación. Dentro de ellosse listaron ideas tales como:- Son personas como otras, normales- Son el equilibrio entre las dos razas, son una mezcla- Ha sido más sufrido, más discriminado- Son como los negros- Son diferentes por sus raíces, el folclor, sus creencias- Tienen forma de vestir diferente- Son iguales que los blancos- Son cubanos iguales que nosotros Con los juicios de este modo clasificados se van construyendo tablas que forman unaespecie de árbol de información en el que aparecen los sujetos que califican, como califican y aquienes califican, así como la frecuencia de cada idea. Dicho árbol responde al siguienteesquema general. 37
  • Fem. Masc. Blanco Total Negro S. S. no emer Mestiz Emergente Obrero Intelec. Obrero Intelec. MB M B M B M N B N N N Después de elaborada las tablas primarias, en las que se agrupan los contenidos de losjuicios formulados, el grupo racial que es calificado por tales contenidos y la frecuencia que adquiere cada uno, es posible desarrollar un análisis utilizando estadísticas convencionales. Como las tablas se van conformando en una especie de árbol, definido por las diferentes categorías de informantes (blancos, negros, mestizos, obreros, intelectuales, trabajadores del sector emergente, etc,), es posible descubrir diferencias en las expresiones que tiene este aspecto de la subjetividad en los distintos grupos sociales y raciales. Permite determinar los matices que adquiere tales representaciones en dependencia de la situación concreta en que se encuentran las personas que los formulan, precisar aquellas ideas que tienen más peso al calificar a losgrupos raciales y develar las tendencias más generales del fenómeno, a la vez que sacar a la luzmuchas de sus contradicciones. En el gráfico siguiente se muestra el resultado del análisis de la muestra total de Santiagode Cuba, Villa Clara y Ciudad de La Habana. En él, es posible apreciar la estructura queadoptan las representaciones de los diferentes grupos raciales, vista desde la perspectiva de losjuicios que los califican, ya sea de forma positiva, negativa o neutra. Como se aprecia: a. Predominan las evaluaciones positivas de los blancos y existe una desproporción muygrande entre estas y las negativas. 38
  • b. Los calificativos peyorativos y estigmatizantes tienen mayor fuerza en el conjunto deideas que se utilizan para calificar a los negros. A la vez, el porcentaje de evaluaciones positivasy neutras que le atribuyen es relativamente bajo. c. A los mestizos, aunque en menor proporción que a los blancos, se les califica conevaluaciones positivas. Sin embargo, es significativo el número de juicios neutros con los queson distinguidos. De lo anterior es claramente deducible que, las representaciones sociales de los gruposraciales giran en torno a los estereotipos positivos asignados a los blancos y los negativos alos negros. Esta estructura forma parte de una vieja herencia cultural que hunde sus raíces en lasociedad colonial esclavista y el tráfico negrero, pero que se ve reforzada por una experienciacotidiana, en la que persisten desventajas y que no se han podido retrotraer de la influencia demoldes globalizantes que han trazado y trazan un paradigma blanco. Por otro lado, el análisis desarrollado según el esquema anteriormente presentado, permitiócomprobar que esta estructura es muy estable. No existen diferencias modificadoras de estecomportamiento, entre los diferentes grupos de sujetos que califican, Los matices que seobservan son más de carácter cuantitativo que de fondo. En consecuencia, puede afirmarse que lamisma, es expresión de una ideología racista de carácter hegemónico arraigada por años y unasituación, histórica y estructural, nacional e internacional, en cuya experiencia este racismo serefuerza. Entre los matices más característicos que se comprobaron al desplegar el análisis, esposible contar los siguientes:  Las evaluaciones positivas de los blancos y negativas de los negros, se acentúan másentre los intelectuales que entre los obreros y en el sector emergente que en el no emergente. Enresumen: donde se enfatiza el tipo de actividad competitiva e individual, se refuerza y, por elcontrario, donde la cooperación y actividad colectiva predominan, se atenúa.  la autorepresentación de los negros, como en el resto de los grupos predominan las Enevaluaciones negativas. La autoestima de este modo se ve afectada. Un reflejo práctico de estasituación aparece en el hecho de que muchos de los que optan por plazas en el turismo,consideran que tienen más posibilidades si escogen puestos de trabajos menos solicitados, haciael interior de las instalaciones, cocina, etc. Se crea de este modo una situación de autolimitación.En consecuencia, esta subjetividad que estigmatiza y etiqueta al grupo, se torna objetivamenteopresiva. Bibliografía citada - Alexeev, V. (1988), Formación de las razas. Teoría y metodología. Editorial Nauka.Moscú. - Bonfil, C. (1981), Lo propio y lo ajeno. Una aproximación al problema del controlcultural. En: Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. No. 103. México. - CIPS (1988), Estudio de la sociedad cubana contemporánea: investigaciónsociológica sobre la estructura social cubana. (Anuario), Editorial Academia. La Habana. - Carrazana Fuentes L. Y. (2000), Movilidad y raza en Cuba. Ponencia. EventoInternacional Antropología 2000. La Habana. - Carrazana Fuentes L. Y. (2001), Movilidad social y sus aspectos conductuales. Ponencia.Taller “Por los caminos de la historia”. La Habana. 39
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  • A PROPÓSITO DE LAS RELACIONES RACIALES EN CUBA: ALGUNAS DINÁMICAS ESPACIALES URBANAS MSc. Niurka Núñez González Centro de Antropología, Profesora Auxiliar Adjunta de la Universidad de La Habana INTRODUCCIÓN En un estudio sobre las relaciones raciales en Cuba es imprescindible explorar la dinámicade los procesos transculturativos acontecidos durante la formación y evolución de nuestranacionalidad. ¿Cuáles son los niveles de integración alcanzados durante ese proceso en el cualinteractuaron, se modificaron e imbricaron componentes de diversas procedencias étnicas yraciales? ¿Persisten actualmente diferencias culturales grupales de signo racial? ¿Es posiblereferirse a la cultura cubana como un todo, independientemente de la existencia de maticesgrupales? Para tales interrogantes aparecen como antecedentes más importantes los trabajosdesplegados fundamentalmente desde la década de los años 1930, encaminados al rescate yrevalorización de los aportes africanos a la cultura nacional. Cabe resaltar en ese sentido las obras de Fernando Ortiz (1940, 1965, 1981, 1986, 1991,1993), Argeliers León (1969, 1972, 1989), Rómulo Lachatañeré (1961), Pedro Deschamps (1971,1983), entre muchas otras. A pesar de su indiscutible relevancia, en ellas resulta notable elparticular énfasis en sólo uno de los elementos interactuantes: el africano y sus descendientes; yel predominio de investigaciones centradas en los temas religiosos, y la música y el baile. Sobresale además la ausencia de investigaciones abarcadoras, de corte etnosociológico oetnocultural, que caractericen a cada grupo culturalmente construido como racial en Cuba 52 (en loadelante “grupo racial”), mostrando la interrelación entre lo somático y lo cultural, en todas susvertientes; y menos aún que reflejen el estado de este fenómeno en la actualidad en toda sudimensión. No obstante, el panorama obtenido permitió plantear, como hipótesis básica inicial, laexistencia en la cultura cubana de particularidades culturales grupales asociadas de forma másmarcada a distintos sectores raciales de la población, a pesar de los intensos procesos detransculturación afrohispánica acaecidos. Tales peculiaridades, además, yacen en la base deprejuicios y estereotipos raciales relacionados con el supuesto origen etnocultural de los grupos. Se propuso entonces emprender la caracterización etnográfica de comunidades urbanassocioculturalmente diversas –por las peculiaridades de su surgimiento y evolución–, quepermitiera explorar, en el terreno, la presencia o no de matices diferenciadores entre los distintosgrupos raciales en la actualidad. Por comunidades “socioculturalmente diversas” entendemos la divergencia entre losantiguos contextos populares –habitados por sectores proletarios, sin distinción racial–, oresidenciales, correspondientes, antes de 1959, a la mediana y alta burguesía, con predominio deuna población blanca; predominio determinado por la interrelación clase – raza, no por criteriossegregacionistas de tipo racial. A pesar de que la Revolución, desde sus primeras leyes, se52 Ver al respecto la Introducción inicial. 42
  • propuso la eliminación de la segregación socioclasista en el hábitat53, la realidad cubana,compleja en el nivel económico –y agravada con la crisis de los 90´–, no ha logrado colmar talesaspiraciones: se conservan diferencias socioeconómicas barriales, relacionadas con la escalasocio-clasista y los niveles de vida de los grupos sociales, como se verá más adelante. Se seleccionó para la fase exploratoria el barrio popular de Atarés, en el municipio Cerro dela ciudad de La Habana, por las características de su población, en la cual están representadosvariados matices raciales. Para la recogida de información se elaboró una guía de entrevista queabarcó tres bloques54. El primero incluía datos personales y familiares de interés: filiación racial,ocupación, nivel de escolaridad, etc. (Ver Anexo). El segundo bloque se refería a los elementos de la cultura material –vivienda y su ajuar,comidas y vestuario–; y el tercero a la cultura espiritual: expresiones literarias, música y baile,artesanía popular, medicina tradicional, juegos, creencias religiosas y elementos de la esferasocionormativa55. Cada uno de los aspectos de la guía fue analizado en un “cruce”,fundamentalmente, con la filiación racial y el status sociolaboral de los entrevistados56. La selección de los “informantes” partió de un criterio cualitativo, con la confección de uncenso de las viviendas ubicadas en el área de estudio, y la elección de un determinado número deellas –una o dos por cada cuadra del barrio en cuestión, en dependencia de la densidadhabitacional, y según criterio de expertos y de los miembros del equipo de investigadores–, demanera que la muestra quedara distribuida proporcionalmente por todo el territorio estudiado. Dentro de cada vivienda se entrevistó, a su vez, a un residente, mayor de 18 años. Estemétodo, utilizado en todas las fases de la investigación, permitió resaltar las características decada barrio desde el punto de vista de su composición sociorracial. El resultado obtenido en Atarés permitió bosquejar la interdependencia entre muchos de losmatices reportados en la cultura material y el status sociolaboral de los individuos, por un lado; yla huella más palpable de los antecedentes etnoculturales en algunas esferas de la culturaespiritual, por otro. En la cultura material –con excepción de aquellos aspectos que se imbricancon lo espiritual– la filiación racial se expresa a través de la interrelación raza – clase, lo queplanteó la necesidad de deslindar, dentro de las particularidades grupales, cuáles obedecen a ladiferencia de aportes etnoculturales, y cuáles a la dimensión clasista que adquiere la cultura apartir de la existencia objetiva de clases en la sociedad.53 Entre las primeras medidas tomadas por la Revolución estuvo la rebaja general de los alquileres, seguida por otrascon el mismo objetivo de eliminar las desigualdades habitacionales. Actualmente en Cuba las viviendas pasan a serpropiedad de sus habitantes tras el pago de su valor; pero no pueden ser compradas ni vendidas a particulares, sólo alEstado. Sí pueden ser intercambiadas, “permutadas”.54 Para el diseño de la investigación de campo se consultaron numerosos trabajos teórico-metodológicos generales orelacionados con el tema racial específicamente. Vale mencionar, entre los más utilizados, a Roger Bastide (1955,1971), Luis F. Bate (1988), Yuri Bromlei (1986), Cultura material (1989), Enrique A. González Ordosgoitti (1990,1991), Eduard S. Markarian (1973, 1983), Angelina Pollak-Eltz (1984), Serguei Tokarev (1971).55 Se distingue entre cultura material y espiritual con fines metodológicos de análisis de los fenómenos culturales, locual no excluye, por supuesto, la estrecha imbricación entre ambas esferas.56 La utilización de la ocupación como indicador aproximado del status sociolaboral del individuo y del mediosocioeconómico en que se desenvuelve la familia, nos llevó a agrupar las distintas categorías ocupacionales, enfunción de su correlación con los diferentes aspectos estudiados. En el sector obrero se agrupan los trabajadores de laindustria y los servicios; en el intelectual, los técnicos profesionales, dirigentes, trabajadores administrativos,personal de oficina e intelectuales propiamente dichos. En los casos de las amas de casa y los estudiantes, se tomófundamentalmente la ocupación del cabeza de familia; jubilados y desocupados se ubicaron en aquella quedesempeñaba la persona con anterioridad. 43
  • Las siguientes etapas de la investigación, que se extendió además a las ciudades de SantaClara (centro) y Santiago de Cuba (oriente de la Isla)57, permitieron –junto a conclusiones deestudios etnoculturales precedentes (baste mencionar el Atlas Etnográfico de Cuba58)– subrayardos aristas aparentemente contrapuestas y estrechamente imbricadas de la problemática. Por un lado, la presencia sobresaliente de rasgos comunes que corroboran los niveles deintegración y consolidación alcanzados por el pueblo cubano. Así, en temas como las comidas, elvestuario, la música y el baile (a excepción en cada caso de los aspectos vinculados con lareligión), los juegos; así como en algunos elementos de la esfera socionormativa analizados(valores, normas de conducta, relaciones interpersonales, etc.) resulta difícil distinguir diferenciasentre los grupos socioclasistas y/o raciales. Por otro lado, se revela la existencia de matices culturales en dependencia de tres factoresfundamentales. Primero: la dimensión clasista de la cultura, expresada en las condiciones socioeconómicasdivergentes de los contextos popular o residencial, determinantes en la caracterización de losgrupos socioclasistas y raciales, a partir del predominio de unos u otros en la población quemayoritariamente los habita. Segundo: las particularidades de origen etnocultural, evidentes en la conservación, sobretodo en la cultura espiritual, y en particular en la religión, de especificidades de origen entre losdistintos componentes raciales. Tercero: las particularidades del desarrollo etnohistórico y socioeconómico de las distintasregiones del país, que determinan la existencia de algunas diferencias entre las ciudadesestudiadas. Esta determinación multifactorial de los matices culturales adquiere importancia comopresupuesto teórico metodológico para el abordaje de esta temática en general, al permitir unacercamiento más objetivo al tema; sobre todo si se tiene en cuenta que elsobredimensionamiento de uno u otro factor yace en la base de muchos de los prejuicios yestereotipos raciales vigentes entre la población cubana. A continuación expondremos algunos de los resultados obtenidos en los acápites dedicadosal complejo habitacional y la religión, esferas que guardan una mayor connotación racial. EL COMPLEJO HABITACIONAL En la vivienda, como en otras esferas de la cultura material de los pueblos modernos, ysobre todo en el ámbito urbano, se han hecho sentir los procesos de internacionalización culturalque han provocado la estandarización de patrones culturales a nivel mundial, y que se evidencianen particular en la industria de materiales de construcción y en múltiples soluciones constructivasde todo tipo. Independientemente de la conservación de determinados rasgos propios, lasespecificidades étnicas en la vivienda se conservan más a su interior, en la distribuciónhabitacional, su funcionamiento familiar y social y, sobre todo, en aquellos espacios másrelacionados con lo espiritual. No obstante, resulta siempre de interés antropológico el estudio de los elementoscaracterizadores del entorno habitacional, y la propia vivienda; aspectos incluidos habitualmente57 En la ciudad de La Habana se trabajó además en Víbora Park, Santa Amalia, Barrio Azul y Poey (municipioArroyo Naranjo); Buenavista (Playa); Cayo Hueso (Centro Habana); Colón-Nuevo Vedado (Plaza). En la segunda,en El Condado y el reparto Escambray. En la tercera, en Los Hoyos y el reparto Sueño. Se realizó un total de 418entrevistas.58 Colectivo de autores (2000). 44
  • en las caracterizaciones etnoculturales de una comunidad, y que, por otro lado, se encuentranmuy relacionados con particularidades socioeconómicas. Téngase en cuenta que la vivienda“...entre las estructuras físicas creadas por el hombre [...] es la más vinculada a la determinacióneconómica, social y cultural” (Segre,1979: 11, 17-18). En este tema, como ya se dijo, las particularidades grupales se concentran precisamente enlas diferencias socioeconómicas reportadas en el devenir histórico entre los contextossocioculturales popular y residencial. La influencia de la diversidad de origen etnocultural sehace evidente sobre todo en aquellos aspectos vinculados con la religión (los espacios sagrados yel ajuar ritual, por ejemplo). De ahí que nuestra investigación se centrara en las primeras. Se analizaron lascaracterísticas del entorno físico –estado general, presencia de áreas verdes, aceras, portales,patios–; la estructura habitacional –densidad constructiva, tipo de vivienda, número dehabitaciones, niveles de hacinamiento–; el estado de conservación del fondo habitacional...;considerados todos indicadores objetivos de la posición social, y condicionantes de un modo devida, de comportamientos y actitudes de los grupos de individuos frente a los fenómenos de lapraxis social. En todos y cada uno de estos aspectos, la información obtenida apunta a una posiciónventajosa de los repartos (áreas) residenciales. En particular en el entorno local se destaca el hacinamiento de los barrios populares. Así,Atarés, uno de los barrios populares típicos de la ciudad de La Habana, muestra el predominio deviviendas adosadas unas a otras, sin un espacio delimitador, bajo el imperativo de aprovechar almáximo el suelo disponible. Las fachadas dan directamente a las aceras, casi siempre estrechas, yéstas a su vez a la calle, con ausencia de portales59, muros, jardines y otras áreas verdes. Ejemplo de una concepción opuesta a la anterior es el reparto residencial Víbora Park,poseedor de un entorno arquitectónico que separa el espacio habitacional, privado, del exterior,público. Aquí predominan las viviendas independientes, con portal al frente y circundadas porpequeños jardines y muros o rejas, que las separan entre sí y de las aceras. Entre éstas y la callese sitúa por lo general otro espacio de áreas verdes (el llamado parterre). Son frecuentes losgarajes como habitación anexa a la casa, o al menos los espacios aledaños destinados a ese fin. Precisamente estos dos barrios ilustran la relación fachada - calle, según se interponganentre ellas diferentes estructuras, en los barrios populares o residenciales, mediante los siguientesesquemas:59 Los portales en muchos barrios populares aparecen solo en el espacio colectivo de las calles más concurridas, quelimitan el perímetro del barrio, originados urbanísticamente como protección a la circulación peatonal (Segre,1979:21). 45
  • Leyenda: fachadas aceras Atarés Víbora Park calles áreas verdes En todas las muros o rejas portales En todas las muestras estudiadas (Ver Anexo), resalta el relativo predominio de lapoblación negra y mestiza en los barrios populares –63.9% del total de residentes en esecontexto– y de la población blanca en los residenciales –57.7%–, a pesar de las transformacionesocurridas en este sentido después de la Revolución de 1959. Esto es válido aún en Santiago deCuba, donde los niveles de mestizaje60 que se aprecian a simple vista superan con creces loobservado en la ciudad de La Habana; y sobresale en Santa Clara donde, por el contrario,predomina la población blanca61. Lo anterior está además muy relacionado con el carácter sociocultural que históricamentetuvieron y tienen hoy los barrios, con el predominio del sector obrero en los barrios populares,por un lado; y una relativa mayor presencia de los trabajadores del sector intelectual en losresidenciales, por otro (el 81.5% de los obreros entrevistados reside en barrios populares, el51.9% de los intelectuales en repartos residenciales). Téngase en cuenta que, en correspondenciacon la información sobre grupos raciales, la correlación del sector ocupacional con el grupo racialarrojó un número relativamente mayor de intelectuales entre los blancos –el 44% de ellos, encomparación con un 23.2% entre los negros y un 37.1% entre los mestizos–; más marcado enSantiago de Cuba –60.0%, 37.5% y 42.6%, respectivamente–, lo que podría explicar laspreocupaciones que sobre este tópico –la subrepresentación en determinadas categoríasocupacionales de más prestigio o mayor remuneración, a pesar del fuerte mestizaje de lapoblación– fueron recogidas en esa ciudad entre entrevistados negros y mestizos. En cuanto al tipo de vivienda, se distinguen, de acuerdo al uso del espacio, tanto familiarcomo social, con énfasis en la presencia o ausencia de espacios comunes, la vivienda individual,básicamente unifamiliar –casa, apartamento, accesoria (local adaptado o antiguo cuarto de solaral que se le abrió salida propia a la calle)–; y la de vecindad o multifamiliar: solar o ciudadela,60 En la gama de matices, mencionando sólo dos ejemplos, parece influir el elemento indígena, ausente en la regiónoccidental; mientras un componente como el chino, frecuente en zonas habaneras, salió a relucir en sólo 2 casos ycomo antecedente lejano. Interesante señalar que uno de estos entrevistados se autoafilia como blanco, y la otra comonegra; a pesar de que la herencia china era evidente en sus fenotipos. En la ciudad de La Habana los descendientes dechinos, por lo general, se autoasumieron como mestizos.61 En ambos casos es algo lógico si se parte de las particularidades regionales del desarrollo etnohistórico ysocioeconómico del centro y el oriente de Cuba. Baste un dato para ilustrar esta afirmación: en 1827 Cuba fuedividida en tres departamentos. El Occidental era el más poblado, y concentraba la mayor cantidad de esclavos por eldesarrollo de la industria azucarera, particularmente en La Habana y Matanzas. En el Central, donde la actividadeconómica fundamental era la ganadería, los blancos constituían la mayoría de la población. Por último, Oriente, consimilar cantidad de blancos y esclavos, era la región de mayor concentración de negros libres, que se empleabansobre todo en las ciudades, en diferentes oficios y en el servicio doméstico (Le Riverend, 1967). 46
  • donde las habitaciones se disponen alrededor o a lo largo de un patio o pasillo interior común, sintecho, donde se encuentran cocinas, lavaderos y servicios sanitarios colectivos; la cuartería(antiguas edificaciones abandonadas por las clases pudientes, donde cada habitación,comúnmente dispuesta a lo largo de un pasillo, se convirtió en vivienda, con cocinas, lavaderos ybaños colectivos); y el pasaje, donde las viviendas se disponen a lo largo de un pasillo colectivo.En este último, a pesar de contar, por lo general, con baño y cocina propios, alrededor del pasillose tejen relaciones humanas muy estrechas, similares a las que se establecen en otras variantes dela vivienda de vecindad. Tomando otra vez como ejemplo el binomio Atarés – Víbora Park, en el primeropredomina, dentro de la vivienda independiente, la casa tradicional de altas paredes, volcadahacia el patio interior, generalmente lateral, con las habitaciones en hilera y muy poca privacidad.Son escasos los edificios de apartamentos y entre las accesorias predominan las constituidas porantiguos cuartos de solar a los que se les abrió salida propia a la calle. Completa la fisonomíahabitacional de Atarés la presencia de gran cantidad de viviendas colectivas –sobre todo solares yciudadelas– construidas hacia el interior de las manzanas, ocultas por una pared o muro contiguosa las construcciones aledañas62, en las cuales reside un elevado número de personas, con un altonivel de hacinamiento. Por su parte, en Víbora Park predomina la casa independiente de una planta, generalmentecajones rectangulares de puntal bajo y de mayor o menor tamaño, con patio trasero y unadistribución habitacional en dos planos paralelos. Aquí es relativamente mayor la presencia deledificio multifamiliar. Entre las accesorias se destacan los antiguos garajes. La vivienda devecindad está prácticamente ausente, y las pocas que se reportan no fueron construidas comotales, sino que fueron antiguos chalets devenidos cuarterías. La mayoría de los entrevistados reside en viviendas individuales, pero se evidencia unarelación entre tipos de vivienda y entorno sociocultural: en los barrios populares son individualesel 84.7% de las viviendas visitadas, en los residenciales, el 97.7%. Tipos de vivienda por ciudades y total general Ciudad Tipo La Habana Santiago S. Clara Total frec frec frec frec Casa 144 77 86 307 Apartamento 26 6 - 32 Accesoria 25 6 1 32 Subtotal frec % frec % frec % frec % Individual 195 84.4 89 91.8 87 96.7 371 88.8 Solar 28 3 - 31 Cuartería - 2 - 2 Pasaje 8 3 3 14 Subtotal frec % frec % frec % frec % Colectiva 36 15.6 8 8.2 3 3.3 47 11.2 Subtotal 231 97 90 41862 A veces se esconden tras una vivienda individual, que con frecuencia era habitada por el propietario del solar. 47
  • Tipos de vivienda en los diversos entornos socioculturales Entorno sociocultural Tipo Popular Residencial frec % frec % Individual 244 84.7 127 97.7 Colectiva 44 15.3 3 2.3 Subtotal 288 130 Total 418 Además aparece una interdependencia significativa entre, por un lado, los tipos devivienda, y por otro, el grupo racial de los entrevistados y el sector ocupacional. En las viviendasde vecindad son relativamente más los negros, seguidos de los mestizos; y, por otro lado, tambiénlos obreros: Grupos raciales y tipos de vivienda Grupo racial Tipo Blancos Negros Mestizos frec % frec % frec % Individual 170 95.0 52 75.4 149 87.6 Colectiva 9 5.0 17 24.6 21 12.4 Subtotal 179 69 170(X2(2) = 19.3, significativo para un 99.9% de probabilidades)Sectores ocupacionales y tipos de vivienda Sector ocupacional Tipo Obrero Intelectual frec % frec % Individual 222 85.4 149 94.3 Colectiva 38 14.6 9 5.7 Subtotal 260 158 2 (X (1) = 8, significativo para un 99% de probabilidades) El espacio interior de la vivienda se encuentra en íntima relación con la organización de lavida familiar. Precisamente la falta de espacio adecuado, el número reducido de habitaciones, elhacinamiento –a lo que habría que agregar las condiciones físicas de la vivienda–, se consideranhabitualmente factores determinantes de desorganización familiar. Vale aclarar que la distribución interna de la vivienda, siguiendo un criterio funcional, seconsideró a partir de su aspecto actual, tomando en cuenta las modificaciones –paredes u otrasdivisiones ligeras– incorporadas por sus ocupantes según sus necesidades. Aquí se incluye la“barbacoa”, elemento constructivo que superpone a la estructura horizontal de la vivienda unaestructura vertical63; presente sobre todo en la ciudad de La Habana, y sobre todo en barriospopulares, marcadamente en las viviendas colectivas, y que, utilizada generalmente comodormitorio, constituye una solución al problema de la vivienda y las limitaciones de espacio.63 La barbacoa comúnmente es de madera, aunque también aparece de placa fundida. 48
  • La operacionalización de la información recopilada sobre la estructura habitacional y lasfunciones de la vivienda nos llevó a elaborar una serie de categorías analíticas tituladascomplejos habitacionales, estructurados según se alejan del esquema considerado comúnmenteóptimo, como sigue: Complejo I: Viviendas que cuentan con las siguientes habitaciones: sala, comedor, cocina,dormitorios, baño. Complejo II: Viviendas con sala-comedor y cocina; o sala y cocina-comedor; dormitorios,baño. Complejo III: Viviendas con sala-cocina-comedor, dormitorio, baño. Complejo IV. Viviendas con solo una o dos habitaciones en total. Los complejos a su vez se dividen en dos bloques según su pertenencia a viviendasindividuales (I – IV) o de vecindad (V - VIII). De esta manera, agrupada la información, se facilitó el cruce con otras variables. Hay unadesproporción evidente entre los complejos habitacionales de ambos entornos –en el contextopopular pertenecen al primer complejo el 39.6% de las viviendas, en el residencial, el 67.7%–; yla correlación con el grupo racial apunta a una posición relativamente ventajosa de los blancos,un 54.2% de los cuales reside en viviendas del complejo I, en comparación con el 39.1% de losnegros y el 45.9% de los mestizos. Complejos habitacionales en los diversos entornos socioculturales Entorno sociocultural Complejo Popular Residencial frec % frec % I 114 39.6 88 67.7 II 116 40.3 38 29.2 III 9 3.1 1 0.8 IV 5 1.7 - - V 5 1.7 1 0.8 VI 21 7.3 1 0.8 VII 7 2.4 1 0.8 VIII 11 3.8 - - Subtotal 288 130 Total 418 49
  • Grupos raciales y complejos habitacionales Grupo racial Complejo Blancos Negros Mestizos frec % frec % frec % I 97 54.2 27 39.1 78 45.9 II 67 37.4 22 31.9 65 38.2 III 5 2.8 - - 5 2.9 IV 1 0.5 1 1.4 3 1.8 V 1 0.5 3 4.3 2 1.2 VI 5 2.8 7 10.1 10 5.9 VII 1 0.5 3 4.3 4 2.3 VIII 2 1.1 6 8.7 3 1.8 Subtotal 179 69 170 En cuanto a los dormitorios en particular, se correlacionó el número de ellos existentes enla vivienda con el total de sus ocupantes, una de las formas más aceptadas de calcular el índice dehacinamiento. Nos interesa resaltar los datos de ocho familias de cinco o más miembros quecuentan con un solo dormitorio (o con cuartos en viviendas colectivas constituidos por una o doshabitaciones en total): siete de ellas residen en el entorno popular, todas son del sector obrero,seis son mestizas y dos blancas. Casi todo el fondo habitacional de los barrios populares estudiados está necesitado dereparaciones capitales (concretamente en las muestras estudiadas, el 90.9% de las viviendas enmal estado se ubica precisamente en el entorno popular). Entre los problemas reportados resaltael mal estado de las cubiertas y las frecuentes filtraciones que provocan, las amenazas dederrumbe –en las cuales incide no poco, sobre todo en La Habana, la presencia de las numerosasbarbacoas–, la falta de pintura. La situación se torna aún más compleja en las numerosasviviendas colectivas que aparecen en este contexto. En los repartos residenciales, por el contrario, resalta –y más aún en Santiago de Cuba ySanta Clara– la conservación, mantenimiento y limpieza de las edificaciones y el entorno barrial. Estado de la vivienda por ciudades y total general Ciudad Estado La Habana Santiago S. Clara Total frec % frec % frec % frec % Bueno 132 57.1 43 44.3 49 54.4 224 53.6 Regular 66 28.6 41 42.3 32 35.6 139 33.3 Malo 33 14.3 13 13.4 9 10.0 55 13.1 Subtotal 231 97 90 418 50
  • Estado de la vivienda en los diversos entornos socioculturales Entorno sociocultural Estado Popular Residencial frec % frec % Bueno 134 46.5 90 69.2 Regular 104 36.1 35 26.9 Malo 50 17.4 5 3.8 Subtotal 288 130 Total 418 Esta significativa diferencia se extiende al interior de los grupos raciales (en viviendas enbuen estado reside el 63.7% de los blancos, el 47.8% de los negros y el 45.3% de los mestizos) ya los sectores ocupacionales (67.1% de los intelectuales y 45.4% de los obreros). En general, el78.2% de las viviendas en mal estado pertenece a entrevistados del sector obrero. Grupos raciales y estado de la vivienda Grupo racial Estado Blancos Negros Mestizos frec % frec % frec % Bueno 114 63.7 33 47.8 77 45.3 Regular 46 25.7 24 34.8 69 40.6 Malo 19 10.6 12 17.4 24 14.1 Subtotal 179 69 170 (X2(4) = 13.9, significativo para un 99% de probabilidades) Sectores ocupacionales y estado de la vivienda Sector ocupacional Estado Obrero Intelectual frec % frec % Bueno 118 45.4 106 67.1 Regular 99 38.1 40 25.3 Malo 43 16.5 12 7.6 Subtotal 260 158 (X2(2) = 19.5, significativo para un 99.9% de probabilidades) LA RELIGIÓN Se parte de la definición de la religión como forma de la conciencia social, cuya esenciaradica en la creencia en lo sobrenatural, con el cual el hombre tiene posibilidad de comunicarse, yel cual tiene la capacidad de incidir en su vida; lo que se expresa de formas diferentes en laconciencia y en sus exteriorizaciones, e incide también en diversos grados y modos en laconducta del creyente y grupos de creyentes (Ramírez, 1990: 7). En consecuencia, creyente es la persona que admite la existencia objetiva de losobrenatural, con el que cree posible relacionarse y al que concede capacidad de intervenir dealguna forma en la vida real. Por tanto, es todo aquel en el que se produce el reflejo religioso, conindependencia del tipo e intensidad, que se exterioriza en actividades individuales o colectivas, yque participa en una agrupación religiosa o no pertenece a ninguna (Ramírez, 1990: 16). 51
  • En general en todos los escenarios investigados fue mayor el número de entrevistadoscreyentes que el de ateos. En correspondencia con referencias que en este sentido se encuentran en la literatura(Ramírez, 1990), lo más común en todos los escenarios estudiados es una religiosidad populardifusa, sin atributos fácilmente perceptibles, que abarca desde la presencia de ideas y prácticassupersticiosas, mágicas, hasta un catolicismo popular, con la adoración de una o varias figuras delsantoral –San Lázaro, La Caridad, La Virgen de Regla, La Merced, Santa Bárbara, son laspreferenciadas–, y la mezcla de elementos fragmentarios de diversas creencias –catolicismo,espiritismo, las religiones de origen africano-, sin adscribirse a un sistema religioso en particular,ni pertenecer a ninguna organización religiosa. En la ciudad de La Habana se observan dos cuadros bien definidos. Por un lado el escenariopopular, con una fuerte presencia de las religiones cubanas de origen africano, que se practican deforma regular, abierta y pública, y cuyos elementos son perceptibles en el vestuario y accesoriospersonales, en el ajuar de la vivienda y hasta en el habla, constituyendo un componenteimportante de la identidad barrial. En contraposición, en el entorno residencial predomina una religiosidad popular difusa,mantenida con alto grado de discreción, con prácticas irregulares y escasas, y cierto rechazo hacialas religiones de origen africano. En Santiago de Cuba, con una mayoritaria población mestiza, el contraste entre barrios noes tan evidente, pero se observan matices que apuntan en esa misma dirección: es relativamentemayor en el barrio popular de Los Hoyos, y entre mestizos y negros, la práctica de creencias deorigen africano. En general aquí se destaca la práctica del espiritismo “cruzao”, propio del orientedel país. Es notorio, por otro lado, la incorporación de los feligreses de ambos barrios a la vidareligiosa, que se manifiesta en el alto índice de participación en distintos eventos. Claro que eneste punto no se puede dejar de mencionar el carácter abierto y extrovertido de los santiagueros. En Santa Clara se repiten los contrastes entre entornos socioculturales, pero circunscritos ala mayor incorporación a las actividades religiosas y la práctica de una mayor variedad decorrientes en el barrio popular El Condado; en comparación con el predominio del catolicismo yla religiosidad popular en el reparto residencial Escambray. En Santa Clara los adeptos a lasreligiones de origen africano son escasos, pero los encontrados residen justamente en ElCondado. ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES El resultado del análisis de la información expuesta apunta en general a la posiciónventajosa de los repartos residenciales. Y las condiciones de vida de uno u otros entornos sondeterminantes en la caracterización de los grupos socioclasistas y raciales. La variable gruporacial no funciona en este caso como un factor determinante, al menos no a partir de suconnotación etnocultural, sino en su relación con el status sociolaboral de los individuos,vinculado con la pertenencia racial sólo a partir del peso predominante de unos u otros grupos enlos distintos sectores sociolaborales y además habitacionales. Claro que también en esta esfera, como ya se dijo al inicio, salen a relucir los cambiosestructurales operados por la Revolución, con los esfuerzos por invalidar la segregaciónsocioclasista en el hábitat, y la apropiación del espacio de antiguas áreas exclusivas por las capaspopulares, primero por el éxodo de muchos de sus residentes, y posteriormente con elmovimiento de microbrigadas de la construcción. 52
  • Sin embargo, cada localidad ha mantenido en lo fundamental su fisonomía. En particularcontrasta el estado de conservación de los barrios residenciales64, con el lamentable estado dedeterioro general de los barrios populares, saturados de viviendas colectivas y “barbacoas”, conuna gran densidad poblacional y altos niveles de hacinamiento, sobre todo en áreas céntricas de laciudad de La Habana, y el resurgimiento de barrios insalubres en muchas zonas periféricas de lacapital, fenómeno que se agravó aún más con la crisis de los 90. Vale subrayar que, aunque es común a las tres ciudades estudiadas el panoramabosquejado, es mejor la situación de Santiago y Santa Clara en cuanto al entorno barrial, el estadode conservación del fondo habitacional, la densidad poblacional y los niveles de hacinamiento.No obstante, se mantiene la tendencia a un mejor comportamiento de los indicadores de lavivienda entre los blancos, por un lado, y los trabajadores del sector intelectual, por otro, menosevidente solo en Santiago de Cuba. Indudablemente, las condiciones de vida desventajosas engendran patrones culturales yestilos de vida que se trasmiten de generación en generación y que constituyen, además de un realobstáculo para el alcance de una verdadera igualdad, el caldo de cultivo para la reproducción deestereotipos y prejuicios relacionados con la filiación racial, a partir del predominio de negros ymestizos entre la población que vive en tales condiciones. Si a ello se une la existencia objetiva de particularidades etnoculturales grupales en laesfera espiritual65, y la influencia aún hoy en nuestra cultura nacional de elementos de laideología esclavista colonial, se entiende entonces la cierta contraposición "nosotros - ellos", quese establece entre los grupos raciales de la población cubana.64 En los repartos residenciales la capacidad de suelo y el espacio disponible permiten la ampliación y/o división delas edificaciones, como solución a la demanda de vivienda ocasionada por el crecimiento familiar, sin grandesafectaciones al fondo habitacional.65 Por ejemplo en la religión, donde el panorama aquí descrito evidencia una estrecha interrelación con lacomposición racial de la población de cada localidad, en este caso muy vinculado a la influencia de los antecedentesetnoculturales correspondientes; a pesar de la multirracialidad cada vez mayor de todas las expresiones religiosas. 53
  • Anexo: Grupos raciales, escolaridad y ocupación en las muestras estudiadas Grupos raciales por ciudades y total general Ciudad Grupo racial La Habana Santiago S. Clara Total frec % frec % frec % frec % Blancos 103 44.6 20 20.6 56 62.2 179 42.8 Negros 45 19.5 16 16.5 8 8.9 69 16.5 Mestizos 83 35.9 61 62.9 26 28.9 170 40.7 Subtotal 231 97 90 418Grupos raciales en los diversos entornos socioculturales Entorno sociocultural Grupo Popular Residencial racial frec % frec % Blancos 104 36.1 75 57.7 Negros 66 22.9 3 2.3 Mestizos 118 41.0 52 40.0 Subtotal 288 130 Total 418 2(con X (2) = 32.8, significativo para un 99.9% de probabilidades)Si invertimos la anterior relación porcentual, tomando como base el total de entrevistados en cadagrupo racial, el resultado es aún más ilustrativo: Grupo racial Entorno Blancos Negros Mestizos sociocultural % % % Popular 58.1 95.7 69.4 Residencial 41.9 4.3 30.6 Subtotal 179 69 170 Total 418Escolaridad por ciudades y total general66 Ciudad Nivel escolar La Habana Santiago S. Clara Total frec % frec % frec % frec % Primario 72 31.2 13 13.4 33 36.7 118 28.2 Medio 51 22.1 31 32.0 15 16.7 97 23.2 M. Sup. 74 32.0 35 36.1 32 35.5 141 33.7 Univ. 34 14.7 18 18.6 10 11.1 62 14.8 Subtotal 231 97 90 41866 En la ciudad de La Habana y Santa Clara se destacan los más altos índices de escolaridad en el entorno residencial,y por ende, entre los blancos que mayoritariamente residen en él. En Santiago de Cuba poco más de la mitad de losentrevistados alcanzaron nivel medio superior o universitario, lo que se refiere a las dos comunidades estudiadas. Enel caso de Los Hoyos, teniendo en cuenta que es un barrio humilde, con predominio de la población “de color”, talíndice habla por sí solo de los avances que en esta esfera han propiciado las transformaciones revolucionarias. 54
  • Escolaridad en los diversos entornos socioculturales Entorno sociocultural Nivel escolar Popular Residencial frec % frec % Primario 96 33.3 22 16.9 Medio 69 24.0 28 21.5 M. Sup. 95 33.0 46 35.4 Univ. 28 9.7 34 26.2 Subtotal 288 130Grupos raciales y escolaridad67 Grupo racial Nivel Blancos Negros Mestizos escolar frec % frec % frec % Primario 50 27.9 30 43.5 38 22.3 Medio 37 20.7 16 23.2 44 25.9 M. Sup. 57 31.8 16 23.2 68 40.0 Univ. 35 19.6 7 10.1 20 11.8 Subtotal 179 69 170(X2(6) = 18.1, significativo para un 99% de probabilidades)Ocupación por ciudades y total general Ciudad Sector La Habana Santiago S. Clara Total ocupacional frec % frec % frec % frec % Obrero 150 64.9 53 54.6 57 63.3 260 62.2 Intelectual 81 35.1 44 45.4 33 36.7 158 37.8 Subtotal 231 97 90 418Ocupación en los diversos entornos socioculturales Entorno sociocultural Sector Popular Residencial ocupacional frec % frec % Obrero 212 73.6 48 36.9 Intelectual 76 26.4 82 63.1 Subtotal 288 13067 En general son los blancos los que ostentan mayor escolaridad. Pero este indicador está muy vinculado convariables como edad y sexo. El nivel escolar aumenta a medida que disminuye la edad para ambos sexos y en todoslos grupos raciales. Por otro lado, entre las mujeres se reportaron históricamente los índices más bajos deescolaridad, por las concepciones discriminatorias que limitaban su lugar a la familia; o por la necesidad, sobre todoentre negras y mestizas, de incorporarse tempranamente a la actividad laboral. 55
  • Grupos raciales y sectores ocupacionales Grupo racial Sector Blancos Negros Mestizos ocupacional frec % frec % frec % Obrero 100 55.9 53 76.8 107 62.9 Intelectual 79 44.1 16 23.2 63 37.1 Subtotal 179 69 170 (X2(2) = 9.3, significativo para un 99% de probabilidades) 56
  • Bibliografía citada Colectivo de autores (2000): Atlas Etnográfico de Cuba. CD ROM. Centro deAntropología, Centro Juan Marinello, CEISIC. Deschamps, Pedro (1971): El negro en la economía habanera del siglo XIX. EdicionesUnión. La Habana. _______________ (1983): Los cimarrones urbanos. Editorial Ciencias Sociales. LaHabana. Lachatañeré, Rómulo (1961a): Tipos étnicos africanos que concurrieron en la amalgamacubana. Actas del Folklore, n.3, pp. 5-12. La Habana. _________________ (1961b): Notas sobre la formación de la población afrocubana. Actasdel Folklore, n.4, pp. 3-11. La Habana. Le Riverend, Julio (1967): Historia económica de Cuba. Instituto del Libro. La Habana. León, Argeliers (1969): Música popular de origen africano en América Latina. Etnología yFolklore. n. 8. pp.33-64. La Habana. ____________ (1972): Presencia del africano en la cultura cubana. Islas, n. 41. pp.155-169.Santa Clara. ____________ (1989): Del canto y el tiempo. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. Martí, José (1972 a): La verdad sobre los Estados Unidos. Antología mínima, T.I. pp. 515-520. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. _________ (1972 a): Mi raza. Antología mínima, T.I. pp. 169-172. Editorial CienciasSociales. La Habana. Ortiz, Fernando (1940 a): El fenómeno social de la transculturación y su importancia enCuba. Revista Bimestre Cubana, vol. XLVI. _____________ (1940 b): Los factores humanos de la cubanidad. Revista BimestreCubana, vol. XLV. _____________ (1965): Africanía de la música folclórica de Cuba. Universidad Central deLas Villas. Santa Clara. _____________ (1981): Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba.Editorial Letras Cubanas. La Habana. _____________ (1986): Los negros curros. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. _____________ (1991): Estudios Etnosociológicos. Editorial Ciencias Sociales. LaHabana. _____________ (1993): Etnia y sociedad. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. Ramírez Calzadilla, Jorge y otros (1990): La religión en la cultura. Editorial Academia. LaHabana. Saco, José A. (1938): Historia de la esclavitud de la raza africana en el Nuevo Mundo.Colección de Libros Cubanos, T. XXXVII – XL. La Habana. ___________ (1960): El juego y la vagancia en Cuba. Estudio sobre la esclavitud.Biblioteca Popular de Clásicos Cubanos. vol. I. Editorial Lex. La Habana. ___________ (1963): Colección de papeles científicos, históricos, políticos y de otrosramos sobre la Isla de Cuba, ya publicados, ya inéditos. T. I-III. Editorial Nacional de Cuba. LaHabana. Segre, Roberto (1979): La vivienda en Cuba. Universidad de La Habana. 57
  • LA INTER Y LA INTRARRACIALIDAD EN LAS ESTRUCTURAS FAMILIARES. UN ESTUDIO EN BARRIOS POPULARES DE CIUDAD DE LA HABANA Pablo Rodríguez Ruiz Centro Antropología, La Habana. La familia constituye un hervidero de intercambios, preservaciones y transmisiones devalores. Constituye, además, un espacio privativo del grupo familiar, opuesto en muchos sentidosa los espacios públicos, por lo que, en su ámbito, dichos valores se expresan libres de laspresiones dictadas por las etiquetas políticas, sociales y culturales. La intimidad de su espacio, -concebido, preservado y defendido como tal -, es la expresión más clara de una identidad quegenera fronteras, distancias y pertenencias, muchas de las cuales están marcadas por valores,tradiciones, creencias, experiencias e historias familiares específicas. A pesar de todo, ella no constituye un fenómeno estático. Forman redes interactivas aescala social y hacia su interior. Se forman, deshacen, reconstituyen, procrean, envejecen,generan solidaridades y conflictos, se agrandan o reducen. En todos esos procesos, intervienensujetos sociales concretos, marcados por las experiencias, pertenencias, jerarquías y significadosde su época y su situación concreta. Muchos de los procesos anteriormente mencionados se expresan, en las estructuras queadopta el agregado familiar. El tamaño del núcleo, las redes de parentesco que se tejen a suinterior, el ciclo vital en que se encuentra, la pertenencia socio clasista de sus miembros, sonentre otros, elementos estructurales de la familia, que en alguna medida van a reflejar las pautasde comportamientos y los valores que pugnan en un momento dado. La forma no está desvinculada del contenido. Todo lo contrario, lo expresa. Así, en cadafamilia y en su configuración estructural específica, es posible encontrar las marcas de unahistoria, una situación y los resultados de una capacidad de optar de sus miembros. Partiendo deesta premisa y situándonos en las estructuras que adoptan las familias, es posible aproximarse a lacomprensión de muchos de los condicionamientos y mediatizaciones que enfrentan determinadaspropuestas ideológicas en su capacidad de organizar actitudes y acciones. La forma particular que tienen los grupos raciales de inscribirse en las estructurasfamiliares, haciéndose consustanciales a ella, es una cuestión en la que se va a manifestar eseentrechocar de valores y formas ideológicas que envuelve a la racialidad. Ante todo, no debeolvidarse que la raza es una construcción social que se ha llenado de contenidos y significados enla historia; pero que a la vez, dichos contenidos y significados permanecen latentes en lapsicología social y el entorno cultural en el que están inscritos los grupos familiares. Lacapacidad de optar y reaccionar que tiene cada grupo familiar ante el otro racial que se admite oinscribe en su espacio privado, o el simple hecho de constituirse como familia dentro de unamisma apariencia racial, lleva implícito una carga valorativa que se va a reflejar en las estructurasque estas forman. Pero además, una buena parte de lo que tiene que ver con las ideologías 58
  • raciales - sobre todo lo que se relaciona con su apropiación y transmisión generacional -, estávinculado a la familia y la vida dentro de ella. En tal sentido, la inclusión de la raza comoelemento intrínseco de las estructuras familiares, permite deducir diferencias significativas en eseescenario formador de conductas y creencias. La perspectiva que se deduce del razonamiento anterior constituye un momentoindispensable para aproximarse a la cuestión racial en nuestra realidad. Desde este tipo deaproximación estructural, un importante número de contradicciones que aparecen en lasrepresentaciones raciales encuentra fundamentos de explicación. Es posible situarlas sobrerelaciones reales, desde las que brotan y sobre las que actúan. Además, brindan una visión deconjunto que permite comprender muchos de los matices que adquieren las identidades racialesen nuestra realidad. A la vez, hace posible plantearse, sobre una base factual, nuevasinterrogantes susceptibles de ser convertidas en objeto de pesquisas más cualitativas. Secomprende por tanto, que este enfoque no pretende agotar el problema que se deriva de larelación raza y familia. Existen otras entradas al problema que también prometen conocimientosimportantes y que están en condiciones de complementarse mutuamente. Un estudio de esta naturaleza, que intente sacar alguna enseñanza, requiere de cierta baseestadística o de muestras lo suficientemente amplias como para permitir que las estructurasfamiliares puedan ser introducidas como variables. Por tal motivo, para este trabajo seaprovecharon los datos de dos investigaciones realizadas en dos localidades o barrios de Ciudadde la Habana: Carraguao en el municipio Cerro y el Barrio Chino de la Habana. La primera serealizó en 1993 cuando se comenzaban a diseñar las primeras hipótesis en torno al proyecto“Relaciones raciales y etnicidad en Cuba” del Centro de Antropología del CITMA. Durante lamisma se hizo un censo en una circunscripción electoral que abarcó a 1464 personas y 436unidades domésticas68 o viviendas. El segundo, fue ejecutado por el autor, con unos instrumentosy una metodología muy semejante a la utilizada en Carraguao, en el Barrio Chino de la Habanaen el año 1995. Parte de esta última investigación, la relativa a los chinos y descendientes, seprocesó y sirvió para la redacción de un ensayo sobre relaciones interétnicas e interraciales en elBarrio Chino, publicado en la revista Catauro (2000). El resto estuvo olvidado hasta querecientemente nos dimos a la tarea de procesarla, abarcando a un total de 362 viviendas y 1312sujetos69. De modo que la muestra incluye a un total de 789 hogares y 2776 personas. Las dos localidades presentan rasgos parecidos. No forman parte de las áreas residencialesque ocuparon las elites económicas, al menos en el siglo XX habanero. Las dos tienen unahistoria que se adentra en el siglo XIX y una población predominantemente obrera y negra ymestiza70. Las proporciones de negros y mestizos, tanto en el Barrio Chino (blancos, 41,6%,68 En ambas investigaciones la muestra alcanzó entre el 80% y el 100% de las viviendas del área residencialseleccionada como objeto de estudio, que en cada caso, se correspondió con el núcleo central del barrio. Todo eldiseño del trabajo de terreno se basó en la idea de unidad doméstica. La vivienda y el grupo corresidencial quecomparten actividades comunes constituyó la unidad de análisis. En correspondencia con ello, la definición defamilia y sus estructuras que empleamos se realiza sobre la base de las relaciones de parentesco entre sus miembros.Otros aspectos derivados de la funcionalidad de núcleos existentes bajo el mismo techo no se tuvieron en cuenta. Asípor ejemplo, dos matrimonios de dos hermanos con sus respectivas esposas, que en determinadas condiciones puedeser definido como dos familias nucleares compartiendo un mismo techo, es definido en nuestro estudio como unafamilia extendida.69 Otra muestra parecida de 201 núcleos familiares se encontraba ya procesada en el momento en el que redactamoseste trabajo, pero por tratarse la localidad objeto de estudio un caso completamente atípico –un barrio constituido enmas del 80 por inmigrantes que se ha levantado de forma ilegal -, preferimos no incluirlas en el estudio.70 Utilizaremos estas categorías partiendo de la idea que son socialmente construidas. Para una descripción históricay sociológica de estas construcciones en Cuba, ver la introducción. 59
  • negros – 21,1% y mestizos 34,3%) como en Carraguao (B/42,6% N/22,5% y M/34,9%), son muysuperiores a las de las medias nacionales y las de la Ciudad de la Habana71. En su configuraciónexisten también diferencias históricas y sociales, marcadas en lo fundamental por el carácter quele imprimió el asentamiento de la población china en el área residencial en la que se concentró.Tales especificidades, sin embargo, no constituyen objeto de este trabajo que se enfila, como yafue señalado, a la correlación de raza y estructuras familiares. Las estructuras que al interior del grupo corresidencial adopta la familia están configuradaspor las relaciones de parentesco. Estas relaciones son de dos tipos: de consanguinidad y deafinidad. La consanguinidad o parentesco por la sangre, es un principio cultural que determina lapertenencia automática, por nacimiento72, a un grupo. La misma está cargada de contenidosemocionales y significados culturales que se transmiten desde la cuna para ir moldeando a un“nosotros” primordial que nos acompaña durante toda la vida. Se deduce del nexo madre, padre/hijos, vinculándose con la idea de filiación y grupos de filiación. Determina y caracteriza,además, el vínculo del individuo con la familia de orientación (aquella en la que ha nacido y se hacriado). La afinidad, por su parte, tiene que ver con el matrimonio y el conjunto de nexos deparentesco a que él da lugar. El matrimonio no sólo conduce a la formación de una nueva familia(lo que se conoce como familia de procreación), si no que, además, conecta a diferentes familiasde orientación entre sí. Esto lo acuña una sentencia popular que afirma que: “Cuando te casas nolo haces sólo con tu cónyuge, sino también con su familia”. En consecuencia, el acto mismo dalugar a procesos de distinción, oposición y vinculación, en el ámbito subjetivo y relacional, de un“nosotros” al que ya pertenecemos, con otros semejantes, incluyendo al que creamos. Este proceso de interacción es el que ha llevado a algunos autores a distinguir la familia deresidencia de la familia de interacción73, en las que, en resumen, se ponen en evidencia loscontrastes que se derivan de la oposición entre los grupos de parentescos y los grupos deresidencia. Cuestión que en la antropología se aborda bajo el lente de la teoría de la alianza. Por encima de otras consideraciones, dicha situación denota la persistencia de nexos entregrupos familiares a través de diferentes canales. En el centro de tales nexos se sitúa un principiode pertenencia, que es de hecho también un principio marcador de fronteras, de no pertenencias.De este modo, la línea de separación entre el espacio público y el íntimo o privado que marca lafamilia, incluye además, la separación o el distanciamiento de otros espacios privados. Es por ello71 La estructura racial de la población cubana, según el censo de 1980 (basado en la autodeterminación de losencuestados) era de aproximadamente un 12 % de negros, un 22 % de mestizos y un 66 % de blancos. La encuestademográfica de Cuba de 1995, ejecutada por el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de la Habana enlas mismas condiciones ratificó proporciones muy semejantes, para esa fecha. En ciudad de La Habana los negros seelven a un 14 % los mestizos a un 24,7 % y los blancos se reducen a un 62 %. Al respecto puede consultarse a Lapoblación en Cuba según el color de la piel, Comité Estatal de Estadisticas, La Habana, 1982.72 Es posible que en determinadas circunstancias, la consanguinidad sentida se adquiera por adopción. Pero por logeneral estos son casos poco frecuentes.73 Por familia de residencia generalmente se entiende el grupo de personas unidas por vínculos de sangre o dematrimonio y que conviven en una residencia común. El segundo incluye al grupo de parientes que no conviven bajoel mismo techo pero al que se permanece ligado por nexos de solidaridad, obligaciones mutuas, y expectativas quenacen del sentimiento de lo próximo que los unen. Al respecto puede verse a Luis Felipe Lira (1976), Introducción alestudio de la familia y el hogar. En, La Familia como unidad de análisis demográfico. Centro Latinoamericano deDemografía. San José, Costa Rica. Pp/12-14. Y a María Elena Benítez (2003), La familia cubana en la segunda mitaddel siglo XX. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 60
  • que, al entrecruzarse con otras pertenencias, tales como las raciales, va a servir, como ningunaotra variable, para dibujar o desdibujar fronteras en este sentido. El entrecruzamiento de la pertenencia racial y familiar se pone de manifiesto en doscaracterísticas básicas de las estructuras familiares, que se elevan en este estudio al rango deconceptos operacionales: la intraracialidad o lo que también se puede denominar endogamia74racial, en cuya extensión se incluyen a todos los grupos familiares constituidos por personas deuna misma filiación racial; o sea, los núcleos familiares racialmente homogéneos y lainterracialidad que incluye a las familias constituidas por individuos de diferentes filiacionesraciales o sea, mixtas desde el punto de vista de la composición racial de sus miembros. El matrimonio, además, constituye un eje estructurador de las conceptualizaciones de lafamilia básica o nuclear. Esta queda dibujada, en todas las definiciones, por la pareja matrimonialy sus hijos. La inclusión de cualquier otro pariente dentro del agrupamiento la convierte en untipo de familia extendida. Cuando en el agregado familiar conviven otras personas noemparentadas con los miembros de la familia básica, entonces se habla de la existencia de un tipode familia compleja. Un caso particular que es el de las familias corporativas en las que seincluyen a todos aquellos núcleos en los que viven personas sin vínculos parentales entre sí. Elobjeto de nuestro trabajo, al centrarse en la relación raza y estructuras familiares, se concentra enlas tres primeras configuraciones estructurales mencionadas, dejando de lado los hogaresunipersonales. De modo que en su conjunto el estudio abarca un total de 607 familias75distribuidas de la siguiente forma: Tabla no. 1. Tipos de familias incluidas en la muestra, por localidad. Localidad Familias Familias Otras Total nucleares extendidas estructuras familiares Barrio Chino 162 112 21 295 Carraguao 185 112 15 312 Total 347 224 36 607 en % Barrio Chino 54.9 37.9 7.1 100 Carraguao 59.3 35.9 4.8 100 Total 57.2 36.9 5.9 100 Fuente: Datos de terreno Las proporciones de hogares nucleares, extendidos y compuestos en las localidades objetode estudio son muy semejantes a las existentes en el país, según el censo de 1981 y los cálculos74 Se utiliza el término endogamia para denotar la existencia de agregados familiares homogéneos en su composiciónracial. En sentido estricto, el término es exacto para referirse al matrimonio, que es donde encontró su aplicaciónpara referirse a las parejas que se forman dentro de un mismo grupo. El caso más puro de la misma es cuando laobligatoriedad del matrimonio dentro del grupo queda regulado por la ley o la costumbre. El utilizarlo para definir elconjunto de familias racialmente homogéneas y a los procesos reproductivos que dentro de ellas se gestan, nosestamos tomando una licencia.75 Aunque el estudio se concentra en estas estructuras familiares, cuyo número es el referido, ello no quiere decir queen determinado momento del análisis no se utilice la muestra en su totalidad, cuyas cifras se corresponden con lamencionada en las páginas iniciales. No existe contradicción entre ambas cifras, se trata de que de las iniciales sededujeron los hogares unipersonales y otros casos que se consideraron irrelevantes para este estudio. 61
  • que hiciera María Elena Benítez76, para 1995, sobre la base de los datos de la encuesta nacionalde inmigración, realizada por el Centro de Estudios Demográfico de la Universidad de la Habana(CEDEM). En este caso los porcentajes son entre 3 y 8 puntos superiores a los nacionales. Ello sedebe, en lo fundamental, al hecho de no incluirse los hogares unipersonales en el estudio que sepresenta. Vista la presencia que tienen las diversas estructuras familiares en las áreas residencialesobjeto de estudio, queda el camino desbrozado para adentrarse en el conocimiento de cómo estasestructuras son marcadas por la raza. En consecuencia, la primera interrogante a plantearse debeestar encaminada a conocer cuáles son las características raciales de estos agregados familiares. Intra e interracialidad en las estructuras familiares. En la reproducción de los grupos raciales, como la de cualquier otro de caráctersociocultural, la restitución constante de los individuos dentro del mismo grupo desempeña unpapel fundamental. Con ella no sólo se logra la sustitución física de los que desaparecen por leynatural, sino también, permite una cierta continuidad de pautas culturales y sentidos depertenencia. Dicho fenómeno, en la relación raza - estructuras familiares, es susceptible de serexaminado mediante la clasificación de los agregados familiares en intrarraciales u homogéneos einterraciales o mixtos77, como se puede apreciar en la tabla siguiente. Tabla no. 2. Familias homogéneas y mixtas según su tipo, en % Tipo racial de los núcleos Tipo de familia familiares Nuclear Extendida Otras Total estructuras Homogéneas o intrarraciales 78.9 62.5 33.3 67.5 Mixtas o interraciales 27.2 37.5 66.7 32.5 Total 100 100 100 100 Fuente: Datos de la muestra La tendencia a la formación de familias intrarraciales es un hecho. Más del 67 % de losagregados familiares objeto de estudio están constituidos por personas que se autorreconocencomo miembros de un mismo grupo racial. Esto, sin embargo, se hace mucho más acentuado enlas familias nucleares que en las extendidas y compuestas. En estas últimas, es menor el númerode familias homogéneas que mixtas; quizás ello esté relacionado de algún modo con el empleo dela vivienda como una estrategia económica para captar ingresos complementarios, prácticabastante generalizada durante la crisis de los noventa. Estas estrategias no sólo incluyeron elalquiler de viviendas a extranjeros, sino también a nacionales vinculados a oficios de altarentabilidad que se acercaban a áreas más luminosas. Muchos de estos eran inscritos comomiembros del núcleo para burlar los impuestos. En el momento de seleccionar a un inquilino o76 Al respecto puede verse a María Elena Benítez (2003), obra citada, p 149, cuadro no. 30. Los datos que nos brindaesta autora, dan para 1981, sobre la base del censo, un 8,9 % de hogares unipersonales, un 53,7 % nucleares, un 32,5% extendidas y un 4,9 % compuestos en todo el país. En 1995 reporta la existencia de un 10,6 % de hogaresunipersonales, un 50.9 % nucleares, un 31,5 % extendidas y un 9,5 % compuestos.77 Hay que distinguir claramente desde un principio la palabra mixta, sinónimo de interracial, que designa a unafamilia cuyos miembros pertenecen a distintas categorías raciales de las funcionales en la Cuba actual : negro,blanco, chino, mestizo ; y la palabra mestiza, que designa a una persona clasificada dentro de una de estascategorías. 62
  • aceptar a un no pariente como modo de compensar ingresos, priman sobre las raciales, lasmotivaciones de carácter económico de unos y las necesidades de espacio de otros. En general, los datos muestran que, en la medida que las estructuras familiares se hacenmás complejas, disminuyen sus posibilidades para preservar la endogamia racial. Ello puede estarrelacionado con un conjunto de circunstancias concomitantes a la complejización de lasestructuras familiares, tales como el aumento del tamaño del núcleo y la inclusión de otrosparientes en las familias extendidas con lo que se flexibilizan las relaciones de autoridad dentrode ellas. No obstante, no se deben apresurar conclusiones, ni extrapolarse el significado de talesproporciones, en tanto ellas abarcan al conjunto de grupos raciales en interacción. El verdaderosignificado de las mismas se comprueba cuando se las examina en el ámbito de cada grupo racial,como se muestra en el gráfico siguiente. Excepto en los blancos, la proporción de núcleos homogéneos de cada grupo racial por separado, es inferior a la de familias mixtas. Si Gráfico no. 1. Familias mixtas y dichas proporciones se correlacionan con la homogeneas por grupos raciales. población residente en el área objeto de estudio, 0.3 1 se obtiene que: A- Entre los chinos, el porcentaje de 32.5 34.4 agregados familiares homogéneos es dos veces más bajo que el de éstos en la estructura racial de 13.3 la población. Son varios los factores que 18.5 intervienen en este comportamiento: el primero y Chinos Ch y desc Blanco fundamental, la alta tasa de masculinidad que les Negro M tzo M ixto imponen el amalgamamiento como condición de la reproducción; y el elevado número depersonas solteras que viven solas (44,4%) y la avanzada edad de esta población. B- Las familias formadas por descendientes de chinos o las formadas pordescendientes de chinos y chinos exclusivamente, aparecen en una proporción 2,2 veces más bajaque la que tienen ellos en la población. Sin embargo, el matrimonio con descendientes fuepreferido, según la etiqueta china del barrio, en la segunda opción, cuando no se podía tenermujer entre sus conciudadanos. Esta última alternativa la tenían los más adinerados y prestigiososque, incluso, mandaban a buscar sus compañeras a China. Ante esta circunstancia, la bajaproporción de familias racialmente homogéneas en este grupo refleja, por un lado, lascondiciones de la población china ya descritas y por otro, los procesos desencadenados en lalocalidad después del 1ro de Enero de 1959, caracterizados por una fuerte migración de chinos,sobre todo los de clases más altas. En ese proceso migratorio, por las características de lapoblación que los protagonizó, se privilegiaron a los descendientes varones y menos mulateados.En la localidad fue quedando, por tanto, una descendencia predominantemente mestiza yfemenina. Esta población que es pequeña en número, tiende a seguir involucrada intensamente enel torrente de la interracialidad. C- La población blanca que en términos absolutos es mayoritaria en las localidadesobjeto de estudio - aunque en relación con las medias provinciales y nacionales se encuentra muypor debajo -, no sólo tiene el porcentaje más alto de familias intrarraciales, en lógicacorrespondencia con su número, sino también, la menor distancia de estas, respecto al peso de losblancos en la estructura racial de la población. Es el grupo, por tanto, que con mayor fuerzapreserva su endogamia. Tal actitud, es coincidente con los estereotipos que se le asignan a los 63
  • blancos en las representaciones raciales, los cuales giran, en lo fundamental, sobre el eje de lasevaluaciones positivas78. D- Las familias constituidas exclusivamente por negros tienen una proporción 1,6veces menor al porcentaje de estos en la población de las áreas estudiadas. Entre los mestizos esteporcentaje se eleva a 1,85 veces. Estos últimos, al parecer, son menos propensos que los negros aconstituir familias racialmente homogéneas, o lo que es lo mismo, se encuentran en mejorescondiciones de acercarse a la interracialidad. Examinada la cuestión, teniendo en cuenta la composición racial de cada agregado familiar,el porcentaje de familias intrarraciales no parece ser tan alto. Las distancias entre cifras seaproximan. En tal sentido, la reproducción de los grupos raciales dentro de familias homogéneas,no parece ser el elemento dominante en estas barriadas de trabajadores o a las que también hemosllamado populares. Cada grupo forma y preserva su racialidad ante los otros. Las familias negrasenfrentan su cara negra, a la cara blanca de las familias blancas y estas a su vez, a la cara cobrizade las mestizas. Así, ese rostro de cada una – resultado de una historia y experiencia de vidacotidiana, o mejor, de la historia de una cotidianidad -, al mirarse en el otro, redescubre o refuerzacada día una blancura, una negrura o una mulatez arrastrada y cargada en su interior durantesiglos. Pero cuando ese rostro se enfrenta a familias de varias caras, entonces la imagen quedevuelve ese otro y recepciona cada grupo, ya no es tan compacta. Así, el contacto cotidiano y lasimple visión de ese otro múltiple, abren grietas en la propia representación79. Es por ello que ese32,5 % de familias mixtas eleva su significación. Tal nivel de interracialidad llena el espacio de la comunidad, se fija en las experiencias delo cotidiano, pero sobre todo, deja abierta profundas brechas en las fronteras entre gruposraciales. Ante las circunstancias anteriormente expuestas es posible concluir que, aunque lafamilia cubana de los barrios de capas populares preserva un espacio significativo para laintrarracialidad que contribuye a la autorreproducción del grupo, la formación de núcleos mixtostiene la fuerza suficiente como para desdibujar la existencia de rígidas fronteras raciales. Elcarácter flexible, y en ocasiones impreciso, con que se presentan las identidades raciales ennuestro contexto, tiene en este hecho una razón y una explicación. La intrarracialidad y la interracialidad se presentan como categorías opuestas. La formaciónde familias intrarraciales, tiende a fortalecer las identidades de este orden. Mediante lainterracialidad, se rompen fronteras, líneas de demarcación entre grupos. El individuo que seforma en este tipo de agregados familiares construye su pertenencia y su ideario racial desde unaexperiencia de vida cotidiana y sentidos de proximidad múltiples. La preservación de la intrarracialidad se produce bajo determinadas condiciones. Elsignificativo porcentaje de familias interraciales, así como la mayor presencia de estas entre lasestructuras más complejas, inducen a indagar en las posibles determinaciones de este fenómeno.En tal sentido, una de las primeras variables a correlacionar, como se muestra en la tablasiguiente, es la edad de los jefes de núcleos.78 Más información al respecto puede encontrarse en la ponencia del autor de este trabajo al Congreso Antropología2002, en el que se evalúa el discurso racial de más de 500 personas en el escenario laboral. También en la ponenciaque junto a Rodrígo Espina fue presentada al taller sobre desigualdades con profesores de las Universidades deEEUU.79 A pesar de esta situación el núcleo duro de la representaciones de los grupos sociales se conserva como ya seexplicó en la introducción general 64
  • Tabla no. 3. Tipo racial de las familias según grupos de edades de los jefes de núcleos, en % Tipo racial del agregado Grupos de edades del jefe de núcleo familiar familiar Hasta 30 De 31 a De 56 a Más de 65 años 55 años 65 años años Homogéneas o intrarraciales 65.9 67.2 68.3 94.2 Mixtas o interraciales 34.1 32.8 31.7 20.3 Total 100 100 100 100 Fuente: Datos de la muestra Las proporciones de familias intrarraciales, aumentan con el incremento de la edad de losjefes de núcleos. De este modo, el porcentaje más bajo está en los complejos familiares quetienen por jefes a personas comprendidas en el rango de edad hasta 30 años y el más alto, en losmayores de 65. ¿Evidencia ello que existe entre las personas jóvenes una mejor disposición parala convivencia interracial?, o por el contrario, ¿es el reflejo de una situación de crisis queimpacta, en el campo del intercambio matrimonial, con mayor agudeza a los grupos que seencuentran en etapas reproductivas, participando en ese intercambio como verdaderoscompetidores? Los núcleos cuyos jefes están en las edades más avanzadas, tienen unaparticipación menos activa en ese comercio sexual, pero además, ellos se pueden considerarcomo más apegados a determinadas tradiciones. No obstante, algunas de estas interrogantes quese abren, deben quedar para futuras investigaciones más cualitativas. La edad de los jefes de núcleos hace pensar en el tamaño de las familias el cual seentrecruza con la raza del modo siguiente: Tabla no. 4. Tipo racial y tamaño de las familias objeto de estudio, en % Tipo racial del agregado Tamaño del núcleo familiar familiar De 2 a 3 De 4 a 5 De 6 a 7 8 y más personas personas personas personas Homogéneas o intrarraciales 72.1 60.0 57.6 42.9 Mixtas o interraciales 27.9 40.0 42.4 57.1 Total 100 100 100 100 Fuente: Datos de la muestra El tamaño del núcleo se devela como uno de los factores que influye con más claridad en elcontrapunteo intrarracialidad - interracialidad. En la medida que crecen las dimensiones de lasfamilias, disminuyen las posibilidades de que se continúen reproduciendo de forma endogámica,en su seno, los grupos raciales. La propensión a la interracialidad es mayor en los gruposdomésticos más numerosos. ¿Es ello el resultado del simple rejuego de las posibilidadesnuméricas, que aumentan al poner los núcleos más grandes a más personas en el borboteo de loscontactos e intercambios raciales y sexuales?, ¿o está acompañado el tamaño de otrascaracterísticas socioeconómicas y de dinámica de vida que influyen concomitantemente en estasituación? Muy relacionado con las ideas anteriores está el sexo y la presencia o no de cónyuges de losjefes de núcleos. Aspecto al que está encaminado el análisis siguiente. 65
  • Tabla no. 5. Familias nucleares completas e incompletas según su composición racial en % Tipo racial de las familias Sexo y presencia o no del cónyuge del jefe de núcleo Femenino Total Masculino Total con sin Femen con sin Mascul cónyuge cónyuge ino cónyuge cónyuge ino. Intrarracial u homogénea 52.8 74.6 68.1 61.4 82.4 72.2 Interracial o mixta 47.2 25.4 31.9 38.6 17.6 27.8 Total 100 100 100 100 100 100 Fuente: Datos de la muestra. Las proporciones más altas de familias racialmente mixtas se encuentran entre aquellas quetienen por jefes de núcleos a mujeres, son apenas 1,1 veces más altas que en las familias conjefatura masculina. Consecuentemente, puede afirmarse que la reproducción endogámica delgrupo racial (recuérdese que estamos en presencia de categorías opuestas), es más acentuada enaquellas familias cuyos jefes son hombres. La presencia o no del cónyuge del jefe del núcleo es otro elemento que influye en ladinámica de la intra e inter racialidad. La frecuencia de agregados familiares racialmente mixtoses, dos veces más alta en aquellos en los que el cabeza está acompañado por su pareja, que en losque no la tienen. En el caso de las mujeres que gobiernan el hogar y tienen esposos esta relaciónalcanza su máximo. La presencia o no del cónyuge del jefe del núcleo familiar como factor que influye en laformación de familias interraciales – o en sentido inverso como factor que se contrapone a lapreservación de la intrarracialidad -, tiene mucho que ver con el matrimonio, como vehículo através del cual se enlazan las familias y los grupos raciales, lo que merece un capítulo aparte. Noobstante, ello permite situar a dicha institución y las relaciones por afinidad a que da lugar, comouno de los vehículos más dinámicos en el proceso de ruptura de las fronteras raciales en elescenario de la vida familiar. La reproducción del ser humano es de dos tipos: reproducción prosaicamente biológica delorganismo humano viviente y reproducción de las condiciones materiales y socialesindispensables para que ese organismo pueda seguir viviendo y humanizándose. En la familia yen la raza ambos fenómenos están latentes. En tal sentido, resulta conveniente explorar en lasdeterminaciones socioocupacionales de la cuestión que nos ocupa como se muestra en la tablasiguiente. Tabla no. 6. Tipo racial de las familias estudiadas y categoría ocupacional de los jefes de núcleos, en % Tipo racial de los grupos Categoría ocupacional de los jefes de núcleos familiares Obrero y t Trabajador TCP80 Sub total No servicios intelectual ocupado ocupado Homogéneos o intrarraciales 64.2 78.5 73.1 70.3 70.8 Mixtos o interraciales 35.8 21.5 26.9 29.7 29.2 Total 100 100 100 100 100 Fuente: Datos de la muestra.80 Trabajador por cuenta propia. 66
  • El porcentaje más bajo de familias intrarraciales aparece en aquellas gobernadas porobreros y trabajadores de los servicios y él más alto, en las que dicho papel lo asumen losintelectuales. Con ello se pone de manifiesto una tendencia entre los últimos a ser menospropensos a la interracialidad, lo cual se corresponde con observaciones anteriormente realizadasen estudios de la cuestión racial en el escenario laboral. Entre los trabajadores intelectuales(léase, profesionales y técnicos, trabajadores administrativos y dirigentes), se aprecia unapercepción mucho más aguda y estructurada de las diferencias y los discursos raciales, que entrelos obreros. También la carga de estereotipos, tanto negativos como positivos, asignados a losdiferentes grupos raciales tienen una expresión más clara entre ellos. La mirada de estainformación, desde los datos que nos brinda la familia, inducen a pensar que tal actitud no estárelacionada solamente a un nivel de instrucción y una experiencia laboral específica, sino queademás, tiene ciertas raíces en las condiciones concretas de su vida privada, la forma particular deinscribirse en ella y de participar en los procesos de endoenculturación. Las condiciones materiales de existencia no están determinadas solamente por el vínculolaboral de las personas. Hacia el interior de las comunidades y aun de los grupos sociolaboralesse producen diferenciaciones. Un aspecto que marca diferencias significativas es la vivienda en laque se fija el grupo familiar. Sus condiciones de espacio, ubicación y equipamiento, influyen notablemente en la vida cotidiana de las personas Gráfico nro. 2. Habitación y tipo que en ellas residen e imponen una dinámica al de familia. grupo familiar. En consecuencia, ejercen su influjo 80 sobre las relaciones de las personas tanto al interior 60 74.8 de la familia, como de éstas con su entorno 63.7 inmediato, incluyéndose en ello, el grado de 40 intensidad y la forma particular de apropiación del 20 36.3 espacio público por determinados grupos81. Para 25.2 0 evaluar como este aspecto actúa sobre la racialidad, Ciudadelas Casas y apt se consideró conveniente contraponer dos grandes Homogéneos Mixtos grupos, de modo que se simplificara el número de variables a analizar y permitiera compararsituaciones contrastantes. Como se puede apreciar en el gráfico siguiente, estos dos grupos son:(1) el conjunto de núcleos familiares que habitan en un cuarto de un solar, una ciudadela u otrotipo de edificación, agrupados en la categoría general de residentes en ciudadelas y (2), lasfamilias que residen en casas o apartamentos. La proporción de familias racialmente mixtas es mucho más baja (1,4 veces), entre las queresiden en casas y apartamentos que las que residen en ciudadelas. De este modo, el solar, ennuestras condiciones concretas, aparece como un escenario de transgresión de la línea del color,de gestación de una multirracialidad en la que los límites entre grupos aparecen profundamentedescontinuados por la interracialidad familiar. Lo que es una evidencia palpable de que nuestromulataje nos viene desde abajo, desde lo más humilde del pueblo, restando significaciónsociológica a los grupos raciales y consecuentemente, capacidad organizadora a las ideologías decorte racial en Cuba.81 Al relacionar la vivienda con tales pautas de comportamiento, no desconocemos la influencia de otros factorestales como tradiciones locales, pautas culturales de grupos, etcétera. 67
  • El problema de la correlación entre estructuras familiares y raza no se agota en la visión deeste ámbito del problema. Es necesario profundizar hacia el interior de los tipos estructurales quecada una de ellas presenta, así como hacia el interior de los grupos raciales. Familia nuclear e interracialidad. La clasificación de los tipos de familias en nucleares y extendidas sólo describe lasposibilidades estructurales de estas a grandes rasgos. El concepto de familia nuclear -padre,madre e hijos solteros-, nada más hace referencia a un modelo en torno al cual es posible que sereproduzcan diferentes variantes. La familia nuclear puede aparecer de forma completa e incompleta. Es completa cuando severifican en ellas, tanto por sustitución como por reproducción, una relación de matrimonio y unade filiación. Esta definición gira en torno a los ejes del parentesco y la residencia. En tal sentido,una parte significativa de las familias nucleares corresponde a reconstituidas, de modo que larelación filiar con el padre, con la madre o con ambos, es sustituida dentro del grupo residencial. Es incompleta cuando falta, al menos, una de estas relaciones: matrimonios que no hantenido hijos o que por la edad estos han abandonado el hogar de orientación para constituirnuevas familias, matrimonios con hijos que se separan quedando uno de los cónyuges con laresponsabilidad del cuidado de los hijos, madres solteras, hermanos que han perdido a los padresy continúan la convivencia, son entre otras, situaciones que dan lugar a diversas variantesestructurales dentro de los agregados familiares definidos como nucleares. A los efectos de poder correlacionar tal diversidad de situaciones con las que se derivan delas combinaciones raciales en el intercambio interracial se consideró conveniente utilizar lasiguiente clasificación operacional de la familia nuclear. Las mismas se agruparon en doscategorías: las familias nucleares completas y las incompletas. En la categoría familia nuclear completa se agrupó a todos los agregados familiares en losque existiera una relación conyugal y una de filiación, aun cuando esta última, en algún caso,apareciera por sustitución. De este modo, mediante la combinación de residencia y lazos deparentesco, fue posible definir cuatro variantes estructurales características de este grupo defamilias. Estas son: 1. Familia nuclear estricta. Es aquella en la que existe la relación padre, madre ehijos, o sea, el matrimonio con sus hijos. 2. Reconstituida por matrimonio sucesivo de la mujer. Se verifica su existenciacuando en el grupo residencial, la relación padre-hijo es sustituida por la del padrastro. En taldefinición se tiene en cuenta la forma particular de reorganizarse la familia en el lugar deresidencia de la misma. Se hace abstracción, por tanto, de toda la historia de intentos fallidos dereconstitución familiar sin incidencia en la configuración de la estructura del grupocorresidencial. Por ejemplo, el caso clásico de esta variante es el de una mujer con hijos de unprimer matrimonio que reside junto a sus hijos con el segundo esposo. Es posible que este últimohaya tenido otros matrimonios e inclusive hijos, pero como los mismos no residen junto a él, ellono aporta nada a la definición del tipo de familia. Esta se sigue definiendo como reconstituida pormatrimonio sucesivo de la mujer. La abstracción que se hace de tales situaciones, surge de lanecesidad que impone el proceso de formalización. Ello no quiere decir que en un estudio aprofundidad no se tenga en cuenta. Sin lugar a dudas, el fenómeno pesa sobre la dinámica de lavida familiar. No obstante, la reconstitución definida de este modo adelanta información sobre larelación de los sexos con el hogar y los hijos. 68
  • 3. Reconstituida por matrimonio sucesivo del hombre. Es el caso inverso alanterior. En él, la relación madre-hijo es sustituida por la figura de la madrastra. El modelo es eldel hombre con uno o varios hijos de matrimonios anteriores (el número en este caso esirrelevante), que viven juntos a su nueva pareja. 4. Reconstituida por matrimonio sucesivo de ambos. Es el resultado de lacombinación de las dos últimas variantes. O sea, una mujer y un hombre constituidos en parejamatrimonial, ambos con hijos de uniones anteriores que viven junto a ellos. En los últimos tres casos, si al menos uno de los hijos participa de dicha relación, la familiase define como tal, aunque existan otros hijos del matrimonio presente. Así por ejemplo, un hogarde cuatro personas, el matrimonio, un hijo de ambos y el otro de uno de los miembros de lapareja, es definido como reconstituido. La familia nuclear incompleta se define por defecto de alguna de las relaciones básicas quecaracterizan la nuclearización, utilizándose en este estudio las variantes siguientes: 1. Díada82 matrimonial. Se trata de las parejas matrimoniales que viven solos sin loshijos. 2. Díada materna. La forman madres solteras con sus hijos que conviven en unavivienda. 3. Díada paterna. Se cuentan dentro de esta variante a los padres que viven con sushijos sin cónyuge acompañante. 4. Otras díadas u otras incompletas. En esta categoría se agruparon otras estructurasfamiliares que se forman por defecto o sustitución de las relaciones que definen a la familiabásica o nuclear y cuya existencia aparece reportada en las localidades estudiadas. Estas son: a. Las díadas fraternas (hermanos que viven juntos). Se forman por la falta de lospadres en la familia y la consecuente convivencia de hermanos en una misma vivienda. b. Las díadas avunculares (tíos y sobrinos que constituyen un núcleo familiar). Suconfiguración se aparta por completo del modelo de familia nuclear. Tampoco se trata de unafamilia extendida. Sin embargo, esta relación de convivencia tío-sobrino puede estar expresandoel sentimiento de una proximidad consanguínea que obliga a reciprocidades mutuas. En talsentido, se clasifica como una variante de familia nuclear incompleta atendiendo a la funciónsustitutiva que puede estar cumpliendo la agrupación. Además, la frecuencia con que aparece enlos escenarios estudiados, aunque la hace visible, no llega a ser lo suficientemente grande comopara estimular separarla en una variable aislada. c. Abuelos y nietos que viven juntos. Como la anterior es poco frecuente y se incluyeen el grupo siguiendo el mismo criterio de sustitución de roles o relaciones. La formación dedichos agregados puede ser consecuencia de una sustitución real de la figura de los padres otambién, parte de una estrategia del grupo familiar para preservar la propiedad de la viviendadespués de la muerte del anciano.82 Al parecer, el término díada fue utilizado por los filósofos neopitagóricos, entre los que tuvo mucha resonancia laidea de Pitágoras de la dualidad en la esencia de las cosas. Así, para algunos de ellos, la díada era una unidad dualcon posibilidad de multiplicarse. Esa noción de unidad dual que se reproduce es la que permite utilizar la palabrapara referirse a las estructuras nucleares incompletas, ya que en todas ellas las relaciones que se reproducen dentro dela unidad doméstica son duales: madre/hijo, esposo/esposa, etc. Respecto al término puede consultarse laEnciclopedia Universal ilustrada Europea Americanas, Espasa-Calpe, tomo 18 pág 803. 69
  • Las variantes dos y tres, generalmente son incluidas dentro de la definición de familiasmonoparentales. Esta se considera una derivación de las familias nucleares, caracterizada por lano presencia de uno de los cónyuges. Así lo hace saber María Elena Benítez cuando escribe: “Lamisma [la familia monoparental83] constituye una variedad de familia que deriva de la tiponuclear y en la cual conviven el padre o la madre con los hijos solteros y sin el otro cónyuge.Sobra aclarar que e la mayoría de los casos solamente constan de madre e hijos y en muy pocoscasos de padres e hijos.” (2003; 53). Una definición de esta naturaleza, que describa la monoparentalidad exclusivamente dentrodel campo de la familia nuclear, deja fuera un número significativo de familias extensas que bienpueden ser incluidas en la definición. Sucede por ejemplo, cuando la estructura familiar laconfiguran dos díadas maternas intergeneracionales; o sea, una madre soltera con sus hijassolteras y sus nietos, hijos de sus hijas. Esta misma estructura tiene la posibilidad de adoptar,según el sexo de los hijos y de las cabezas de familia, diferentes variantes que se adaptan todas ala idea de monoparentalidad. Las ambigüedades e imprecisiones a que podía conducir lautilización del concepto, desde el punto de vista de la organización del material empírico, nosimpulsaron a prescindir de él. No obstante, la centralidad que adquieren las estructuras nucleares en las definiciones de lamonoparentalidad, abre serias dudas en las hipótesis que tratan de relacionar este fenómeno condeterminadas herencias culturales, sobre todo, de origen africano. Nada más alejado de larealidad tradicional africana, en especial durante el período de la trata negrera, que el tipo defamilia nuclear. Por el contrario, en una extensa región del continente africano persistían duranteesa etapa, y aun persisten, estructuras de familias marcadas por sistemas de parentescoclasificatorios. En muchos de estos sistemas, las relaciones avunculares juegan un papel muyimportante, en ocasiones, incluso, se equiparan a las filiares (padre, madre e hijos). Así porejemplo, en sistemas clasificatorios matriliniales del tipo Iroques, todas las hermanas de la madrede una persona son consideradas y definidas con el mismo término, mientras que para el hermanovarón de ésta, el tío, existe un término que lo identifica, asumiendo en la mayoría de los casos lajefatura del grupo de parientes consanguíneos o de los matrilinajes. Quizás, perfeccionando bienla metodología, por ese camino sea posible encontrar algunas reminiscencias culturales en la viday la organización familiar. La monoparentalidad y consecuente preeminencia de mujeres solteras al frente de lasfamilias, más acentuada en la población negra y mestiza, están más vinculadas a factores de tiposocioeconómicos y es una expresión más de las desigualdades y las desventajas sociales a que seha tenido que enfrentar este grupo racial a lo largo de la historia. Este razonamiento no pone enduda las consecuencias culturales de este tipo de familia. En este caso se trata de implicacionesculturales que surgen desde la propia práctica en la que se inscriben y forman este tipo de familia,no por razones de origen étnico. Muy relacionada con la monoparentalidad, pero no idéntica a la misma, está la cuestión dela jefatura femenina del grupo familiar, cuestión a la que también se le ha tratado de atribuircierto origen africano. Sostener esta hipótesis requiere también de una línea de argumentaciónmuy refinada. La simple enumeración de sistemas de parentescos matriliniales en las regionesdesde las que arribaron esclavos a Cuba, no justifica el razonamiento. Al interior de estossistemas, la autoridad y el poder la ejercen los varones adultos de los matrilinajes. Es el caso, porejemplo, del tío materno como jefe del grupo de parientes consanguíneos definidos por la línea83 La frase es nuestra. 70
  • uterina. En este caso, uno de los errores más usuales, cuando se sostiene esta hipótesis, esconfundir dos principios: uno de autoridad y otro de filiación. Con lo anterior no se quiere decir que la familia cubana, en su organización yfuncionalidad, esté libre de influencias culturales derivadas de sus troncos ráigales. Estas estánformando parte del caldo sintético, borbotante y vivo de ese espacio de la cultura que llena lafamilia. La dificultad, sin embargo, surge cuando - a semejanza del necrólogo que secciona enpartes al cadáver para estudiarlo-, se intenta ver en cada uno de sus aspectos la huella de suorigen específico. Tal actitud tiende, de una u otra forma, a momificar la cultura, a sustraerla desu carácter dinámico, creativo, viviente. Los datos de la jefatura del núcleo familiar según sexos, a los que necesariamente debemosvolver desde una perspectiva de análisis distinta, dejan poco espacio para la argumentación de la hipótesis anteriormente mencionada. Al correlacionar Gráfico nro 3 Jefatura del núcleo y tipo dichos datos, como se muestra en el gráfico racial de la familia. 100 siguiente, con el tipo racial de familia, las dudas sobre el origen africano de este tipo de fenómenos se 80 hacen razonables. 60 Con excepción de las familias constituidas por 40 chinos exclusivamente, en todos los grupos raciales existe un predominio de las mujeres declaradas jefes 20 de núcleos. María Elena Benítez (2003; 115), 0 comprobó una situación semejante para toda la ch D B N M Intra Inter Ciudad de La Habana, aunque en menor cuantía que Jn mas c Jn fem las que se reportan en estas localidades. Quizás, la forma en que se acentúan dichas proporciones en losbarrios estudiados, esté reflejando en alguna medida sus características de áreas menos luminosasdentro de la ciudad. Desde el punto de vista racial, se aprecia que este porcentaje (de mujeres al frente del grupofamiliar), sufre un ligero descenso en los agregados familiares constituidos por negros y aumentaen los mestizos y mixtos. No obstante, las proporciones de mujeres y hombres al frente de lasfamilias son muy semejantes en todos los tipos de familias que forman parte por adscripción yautoconciencia de pertenencia a lo cubano. Ante esta realidad, se hace muy difícil sostener que lajefatura femenina de núcleo familiar en el caso cubano, sea un fenómeno que tenga relación conla persistencia de ciertas pautas culturales de origen africano. Al menos no de forma directa. La existencia de mujeres regenteando la familia es un fenómeno bastante expandido.Cálculos de la ONU han llegado a estimar que entre el 20 % y el 35 %, de los hogares en elmundo tienen por jefe a una mujer84. Estos porcentajes son más bajos en países islámicos, talescomo Kuwait, con alrededor del 5 % y llegan a alcanzar hasta el 45 % en el Caribe y algunospaíses africanos. La Ciudad de La Habana con 51,5 % en 1995 y las localidades estudiadas conun 60, se sitúan muy por encima de las medias mundiales y de las regiones donde éstas son másaltas. Sin embargo, en la franja de base, en Cuba, este porcentaje alcanza sólo el 25 %. Ante talescircunstancias, el caso cubano deja ver que, la jefatura femenina del núcleo familiar es un84 Ver al respecto, Centro de las Naciones Unidas, para los Asentamientos Humanos (Hábitat) (1994); La viviendacomo lugar de trabajo, el Hogar y la familia. Octubre de 1994, p.1. Naciones Unidas (1997), Examen y evolución delplan mundial sobre población. Informe de 1994. Nueva York, p31 y María Elena Benítez (2003); La familia en Cubaen la segunda mitad del siglo XX. Editorial. de Ciencias Sociales, la Habana pp. 114-115. 71
  • fenómeno que tiene mayor manifestación en las zonas urbanas y dentro de ellas, en las áreas másdeprimidas. Por otro lado, al correlacionar estas variables con la presencia o no del cónyuge del jefe dela familia, surgen indicios que apuntan hacia causas sociales de dicho fenómeno. Los porcentajesde mujeres que gobiernan sin la compañía de su cónyuge núcleos de blancos (73.2 %), de negros(73.1 %) y de mestizos (75.2 %), son muy semejantes y elevados. También son elevados entre losChinos (100 %) y sus descendientes (97,5 %). En el caso de mujeres solteras gobernando familiasracialmente mixtas (50.7 %), el porcentaje desciende significativamente. Endilgar esta situación auna ancestral influencia africana, sería un poco forzado, aunque no hay que desechar el telón defondo que le brinda la cultura y el tipo específico de relaciones sociales, como un todo, a dichosprocesos. La alta frecuencia de mujeres solteras al frente del núcleo debe tener, de algún modo, sureflejo en las características estructurales de la familia de estas localidades, como se muestra en latabla siguiente en la que se correlacionan las proporciones de familias nucleares completas eincompletas según su tipo racial. Tabla no. 7. Familias nucleares completas e incompletas según su composición racial, en % Características de Tipo racial del agregado familiar la familia nuclear. C D B N M H M hinos escendi omogén ixtas entes eas Nuclear completa 5 0 4 3 3 36 5 0.0 .0 0.0 5.4 3.8 .8 5.1 Nuclear 5 1 6 6 6 63 4 incompleta 0.0 00 0.0 4.6 6.2 .2 4.9 Total 1 1 1 1 1 10 1 00 00 00 00 00 0 00 Fuente: Datos de la muestra. En todos los tipos racialmente definidos de familias, excepto en las de chinos y las mixtas,aparece una proporción mayor de familias nucleares incompletas. Estas tienen los porcentajesmás altos en los núcleos formados exclusivamente por mestizos y el más bajo entre los blancos. Es sintomático el hecho de que, a diferencia del resto, las proporciones de familiasnucleares completas se hacen mayores en las constituidas por personas de diferentes gruposraciales. Ello está expresando en alguna medida aspectos característicos de la dinámica de lainterracialidad y la intrarracialidad familiar, ante las alternativas que se deducen de los procesosmediante los cuales las familias nucleares derivan en completas o incompletas. Elentrecruzamiento del conjunto de circunstancias, genera cuatro espacios, en cada uno de loscuales, se va a producir determinadas posibilidades de acceso, vinculadas dichas posibilidades alos cambios que se producen en el grupo familiar. Estos se pueden resumir en el cuadro siguiente. 72
  • Cuadro no. 1 La intra o inter racialidad ante las alternativas determinadas por la dinámica de la familia nuclear al hacerse completa o incompleta Posibilidad de constituirse en Posibilidad de constituirse en interracial intrarracialComple (C/) Una familia intrarracial (C/) Una familia intrarracial incompletata incompleta que se completa por que se completa por matrimonio tiene matrimonio, tiene como una de sus también la posibilidad de hacerse posibilidades seguir siendo interracial. intrarracial, de aquí su ubicación en (E/) Una familia intrarracial incompleta este cuadrante. que se completa por inclusión de nuevos (D/) Si se completa por nacimiento individuos puede también pasar a ser de hijos de la pareja continua interracial. siendo intrarracial. (d-) Una familia interracial que se (E/) Si se completa por inclusión completa por nacimiento de hijos de la de nuevos individuos tiene la pareja sólo puede seguir siendo interracial posibilidad de continuar siendo (c-) Si la familia interracial se completa intrarracial. por matrimonio sucede lo mismo. (e-) Si dicha familia se completa por inclusión de nuevos individuos sólo tiene la posibilidad de continuar siendo interracial.Incomp (A/) Una familia intrarracial que se (a-) Si la familia interracial se haceleta hace incompleta por divorcio, pasa incompleta por divorcio tiene la a ser incompleta pero en cualquier posibilidad de seguir siendo interracial. situación sigue siendo intrarracial. (b-) Si se hace incompleta por muerte o (a-) Una familia interracial que se salida de sujetos, también está en hace incompleta por divorcio tiene condiciones de seguir siendo interracial como una de sus posibilidades siempre que él o los individuos que salen pasar a este cuadrante, no definan la interracialidad. intrarraciales incompletas. (B/) Familia intrarracial que se hace incompleta por muerte o salida de sujetos sólo se puede ubicar en este cuadrante. (b-) Si la familia es interracial y se hace incompleta por muerte o salida de sujetos, también tiene la posibilidad de redefinirse como intrarracial . Como se aprecia, las cuatro variables, al combinarse en sus diferentes alternativas, danlugar a procesos dinámicos que se intercondicionan entre sí. En general estos procesos dejan ver,por un lado, que el completamiento de las familias nucleares incompletas tienden a enfatizar lainterracialidad. Así por ejemplo, todas las posibilidades de pasar de la intra a la inter racialidad,suceden a costa de que la familia se haga completa. Por el contrario, el proceso de paso de la inter 73
  • a la intra racialidad apunta a sumar en las familias incompletas,85 lo que permite comprendercomo, por otro lado, el proceso inverso de descompletamiento del núcleo familiar tiende aenfatizar la intrarracialidad. Ello explica en su aspecto formal, puramente como posibilidadesmatemáticas, la mayor concentración de familias nucleares completas entre las interraciales. Sinembargo, detrás de estas proporciones se encuentran individuos y grupos familiares concretos, encondiciones de existencia específicas. En ellas, por tanto, es posible avizorar también lacapacidad de opción de esos grupos y esas personas. La vida real es la que va a determinar susdimensiones, permitiendo distinguir localidades o situaciones en las que las relaciones racialesexpresadas en el terreno familiar se contraen o flexibilizan. Los procesos explicados, deben reflejarse en alguna medida en las características queadopta desde el punto de vista racial, tanto la familia nuclear completa como la incompleta. En latabla siguiente se propone un análisis de la primera. Tabla no. 8. Características de las familias nucleares completas según su composición racial, en % Características de la Tipo racial del agregado familiar familia nuclear. Chinos Descen B N M Subt Mixtas dientes Intra Nuclear estricta 100 00 71.2 64.7 72.0 70.5 55.1 Reconstituida 00 00 28.8 35.3 28.0 29.5 44.9 Total 100 00 100 100 100 100 100 Fuente: Datos de la muestra. En franca correspondencia con lo observado hasta el momento, resalta la proporción defamilias reconstituidas entre las racialmente mixtas o interraciales. Por lo que se puede afirmarsin ningún temor, complementando el análisis anterior, que la reconstitución de la familia nuclear, actúa como un mecanismo significativo , a través del cual se posibilita y potencia laconfiguración de la interracialidad familiar. La significación de la familia reconstituida dentro de las interraciales, inducen a proyectarla mirada sobre el matrimonio y las consecuentes relaciones de afinidad como nexos de conexiónentre la realidad inter e intra racial. De este modo, la ruptura de fronteras raciales que llevaimplícito la constitución de familias interraciales, no sólo se produce en el ámbito de la familiaconstituida, sino también en el de las redes de parentesco que desde ellas se tejen. Talesproblemáticas se apartan del objeto de este estudio, por lo que deben quedar abiertas para85 Este proceso, visto en su forma general, abstracta, es posible que resulte difícil de comprender, por tal razón setratará de ilustrarlo con varios ejemplos. El primero, la disolución por ruptura de los vínculos matrimoniales de unafamilia nuclear completa interracial: Cuando el matrimonio de un hombre negro que vive con su esposa e hijosmestizos se disuelve, surgen dos posibilidades en cuanto a la definición del tipo racial de la familia. Si la mujermestiza continua viviendo con los hijos mestizos y el hombre pasa a vivir en otro grupo doméstico familiar, el grupodeja de ser definido como interracial completo, para comenzar a ser intrarracial incompleto. Si es el hombre negro elque continua en el hogar con los hijos mestizos, la familia sigue siendo interracial, pero incompleta. Cuando estemismo fenómeno sucede en una familia de blancos, negros o mestizos exclusivamente, solo deja abierta unaposibilidad, pasar a las familias intrarraciales incompletas. En el caso inverso de completamiento del núcleo familiarsucede algo parecido. Una familia nuclear incompleta, ya constituida por personas de diferentes grupos raciales secompleta por matrimonio, solo deja abierta una posibilidad, pasar al grupo de las interraciales completas. Por elcontrario si eso sucede entre las intrarraciales, las posibilidades son dos según sea la pertenencia racial del nuevosujeto. De este modo se van abriendo las diferentes posibilidades. 74
  • estudios específicos del parentesco y el matrimonio en su interconexión con la raza en nuestrarealidad. Lo anterior también conduce a pensar que en ese mecanismo de reconstitución, e incluso deconstitución familiar, la pertenencia racial se presenta como un valor que se intercambia junto aotros. En tal sentido, la mayor proporción de familias reconstituidas entre las mixtas, deja abiertauna serie de interrogantes. ¿Es que al entrar esas personas con hijos y una familia anterior rota -por lo que, como en ocasiones se dice en lenguaje popular, traen arrastre-, al sistema deintercambio sexual, favorece la negociación interracial? ¿La constitución de este tipo de familia,no llega a percibirse por determinados sujetos como descenso o ascenso en la escala social,actuando como un factor que influye en la dinámica familiar? Las frases traer arrastre y galletacon gorgojo, tienen un fondo peyorativo que dejan ver la existencia de ciertas desventajas de laspersonas que ya tienen hijos al reincorporarse a la competencia en la búsqueda de nuevas parejas.Lógicamente todo este proceso está cruzado por la posición socioeconómica y otrascaracterísticas individuales de las personas en interacción. Existe una frase que de formalapidaria, deja descrita la percepción popular, o al menos de un sector importante del pueblo, delos condicionamientos económicos que subyacen en la configuración de la interracialidad: “elhambre hace parir mulatos”. Más gráfico aun resulta un chiste popular que ilustra con picardíacriolla como esos procesos pueden estar mediatizados por los estatus sociales: Cuenta el chiste que un hombre blanco conoce la intención de su hija de casarse con unhombre negro. El padre se muestra disgustado por lo que la hija le replica: Hija - Papito, él es una buena persona, trabajadora, honrada, muy sensible, apasionado yme quiere mucho. Lo amo y él me ama. A lo que el padre contesta. Padre - No importa, es un negro. Si no lo hace a la entrada, lo hace a la salida. De ningúnmodo lo voy a admitir aquí en mi casa, en mi familia. Hija - Papi, él es médico, un buen especialista -, vuelve a replicar la hija. Padre – Bueno, mirándolo bien, no parece tan negro. Tu sabes en el problema que temetes, pero no los quiero viviendo aquí. Cuando vengan de visita a la casa, entran a la hora dela novela, en el momento que todo el mundo está viendo la televisión, y salen bien tarde en lanoche. Hija – Papá, él viaja todos los meses al exterior y gana en divisas. Padre – Chica, el no es negro. Es un mulatico claro. Creo que ustedes se pueden acomodarbien en el cuarto de nosotros y yo y la vieja, que ya llevamos muchos años de casados, nospasamos para tu cuarto. En el cuento -que como muchos otros, surgen de forma anónima y circulan oralmente enlos espacios íntimos y festivos-, el pueblo hace burla de los limites de ese racismo que persiste ennuestros medios. Límites, que se expresan también en la vida familiar; de lo cual esa significativaproporción de familias interraciales es una expresión. En el grupo de las familias homogéneas, el porcentaje más alto de reconstituidas apareceentre las negras y el más bajo, en el de las mestizas. Demás está decir que en ese proceso dereconstitución de la familia, lo más característico sea el matrimonio sucesivo de la mujer. Enotras palabras, en las familias reconstituidas es entre 2 y 6 veces más frecuente la figura delpadrastro, que la de la madrastra o ambos. Ello tiene mucho que ver con los criterios quepredominan en nuestra cultura en torno a la relación de la mujer con el hogar y los hijos. Es muy 75
  • poco usual que una mujer con hijos reconstituya su familia dejando los hijos en otro hogar,cuestión que entre los hombres es bastante común. La reconstitución familiar por matrimoniosucesivo de la mujer aparece entre las familias blancas y mixtas, con una frecuencia 4 vecessuperior a las que se reconstituyen por matrimonio sucesivo del hombre o de ambos en suconjunto. Entre las mestizas 6 veces y las negras 2. Por tanto, ese proceso de reconstituciónfamiliar fluye de forma tal que sitúa a las madres con hijos como receptoras en el grupo filiar delnuevo sujeto de la reconstitución de la familia nuclear. Este proceso viene acompañado en unaproporción significativa de la interracialidad, que entre las reconstituidas es 1,5 veces másfrecuente que entre las nucleares estrictas. En las reconstituidas por matrimonio sucesivo de lamujer dicha relación se eleva a 1,8 veces. Por otro lado, como puede apreciarse en el anexo 1, las familias interraciales son 1,9 vecesmás frecuentes entre las nucleares completas que entre las incompletas. Ello no quiere decir quelas familias nucleares incompletas no aporten significaciones para la comprensión de lacorrelación raza - estructuras familiares. De este modo, las estructuras que conforman las familiasnucleares incompletas según la composición racial de las mismas aparece con el comportamientosiguiente: Tabla no. 9. características raciales de las familias nucleares incompletas Características de la Tipo racial del agregado familiar familia nuclear Chinos Descen B N M Subt Mixtas incompleta. dientes Intra Díada matrimonial 100 50.0 26.9 12.9 16.3 22.1 45.0 Díada materna 00 25.0 44.9 61.3 59.2 51.5 40.0 Díada paterna 00 0.0 8.9 6.4 10.2 8.6 7.5 Otras díadas 00 25.0 19.2 19.3 14.2 17.8 7.5 Total 100 100 100 100 100 100 100 Fuente: Datos de la muestra. En las familias nucleares incompletas de blancos, negros y mestizos, las más frecuentes sonlas díadas maternas, o sea, las formadas por la madre sin cónyuge y sus hijos solteros. Esta esinexistente entre los chinos, lo cual está en correspondencia con el carácter eminentementemasculino de esta población al emigrar a Cuba. Entre sus descendientes también es muy baja,alcanzando las parejas matrimoniales sin hijos, el porcentaje más alto. Quizás en el fenómenoesté influyendo la conjugación de varios factores, entre los que es posible contar: 1. El hecho de que, a partir de la constitución del proyecto del Grupo Promotor delBarrio Chino, a los chinos y descendientes residentes (o no), en la localidad, se le abrieronespacios preferenciales en una gran cantidad de pequeños negocios en administración y gestiónfamiliar, promovidos desde el propio proyecto con la anuencia del Estado. Ello, al menoslocalmente valoró significativamente a los descendientes de chinos solteros. 2. La ya mencionada preferencia de los chinos por el matrimonio con descendientescuando no podían casarse con mujeres de su propia filiación étnica y cierta tendencia, sobre todoentre los descendientes de padre y madre chinos a contraer matrimonio entre ellos, fortalecidadicha tendencia con las condiciones locales aparecidas en torno al desarrollo del proyecto delGrupo Promotor. 76
  • 3. El mestizaje predominante en la descendencia, que condiciona y facilita suinclusión en el torrente de intercambios sexuales entre grupos raciales diferentes. El mestizo dechino en cualquiera de sus variantes, es situado en una posición privilegiada dentro del conjuntode estereotipos raciales. El hijo de chino con blancas, generalmente se le considera blanco. Porotro lado, la mulata achinada es muy bien vista en el ideario sexual del cubano. En las familias mixtas, también los matrimonios sin hijos ocupan el lugar cimero. Lo quesin lugar a dudas viene a reafirmar el papel activo que desempeñan las uniones matrimoniales enla configuración de la interracialidad familiar. No obstante, el porcentaje de madres con sus hijossin el cónyuge (40%), entre las mixtas, deja acuñada la realidad de que la interracialidad no estácubierta solamente por las relaciones de afinidad, sino también, se entrecruza y contiene a suinterior relaciones de consanguinidad. En este grupo es que aparece el promedio más bajo deotras diadas. En esta categoría, las que con más frecuencia se reportan son las de hermanos queviven juntos sin cónyuges, y las de tías y sobrinos. También aparece con alguna frecuencia la deabuelos y nietos. Un análisis cualitativo más al interior de este fenómeno, quizás aporte nuevos eimportantes elementos de juicio sobre la raza y la familia en Cuba. En las familias homogéneas de blancos, negros o mestizos, predominan las díadas maternasde modo claro, encontrándose el mayor porcentaje en las de negros y la menor en las formadaspor blancos exclusivamente. Las mujeres solas con hijos son significativamente más numerosas entre los negros.Paralelamente, los matrimonios sin descendientes son 2,1 veces menos frecuentes entre ellos queentre los blancos. ¿Significa ello que a la mujer negra, soltera y con hijos le es más difícilreconstituir su familia? ¿Se inscribe este fenómeno dentro del conjunto de circunstancias quetodavía desigualan y oprimen a este grupo racial? ¿Los sentidos de vida y expectativas que seconstruyen desde los géneros en este grupo racial, están influyendo en el fenómeno? ¿ Losmoldes estéticos, de gustos y paradigmas sexuales que se construyen e imponen desde una culturablanca, dominante y globalizada, actúan como un factor de opresión y consecuentementecondicionante de la situación? Los datos sugieren estas y quizás otras preguntas. Sin embargo,adelantar respuestas apresuradas a las mismas, sin una investigación meticulosa y detallada,podría contribuir a reforzar o generar nuevos prejuicios; a poner escollos a la realización delsentido primordial al que se debe encaminar toda búsqueda o acción en torno a la raza: liberar alser humano de sus fuerzas opresoras, de sus determinaciones limitantes de la humanización delhumano. Vista por partes cada una de las variantes estructurales de la familia nuclear en su conexióncon el tipo racial, se hace necesario acercar una mirada de conjunto, invirtiendo la relación:examinando, como se muestra en la tabla siguiente, el peso que tiene la inter y la intra racialidaden las variantes más significativas de las analizadas anteriormente. 77
  • Tabla no. 10. Variantes estructurales de las familias nucleares según su composición racial, en % Característica Tipo racial del agregado familiar racial de la Nuclear Nuclear Reconsti No Díada. Díada. Otras familia nuclear. complet incompl tuida reconstit Matrimo Materna incompl a eta uida nial etas Intrarraciales 66.0 80.3 56.0 71.2 50.0 75.0 87.4 Interraciales 34.0 19.7 44.0 28.8 50.0 25.0 12.6 Total 100 100 100 100 100 100 100 Fuente: Datos de la muestra. La intrarracialidad es dominante en todas las variantes estructurales de familias nucleares,acentuándose en las incompletas, en particular en el conjunto configurado por padres e hijos, tíosy sobrinos, hermanos con hermanos y abuelos y nietos que viven juntos. Las interraciales por suparte tienen las mayores proporciones entre las completas reconstituidas y en los matrimonios sinhijos. Familia extendida e interracialidad. La elaboración de una clasificación de las modalidades que adopta la familia extendida, esun paso indispensable para poder correlacionarlas con sus configuraciones raciales. Esto, sinembargo, se hace mucho más difícil que en las familias nucleares. En esta última sólo intervieneun pequeño grupo de relaciones básicas: marido-mujer, madre-hijo, padre-hijo, hermano-hermano y las que pueden surgir por sustitución de alguna de ellas. Las formas que adopta sóloincluyen a dos generaciones. En la familia extendida, por el contrario, las posibilidades derelaciones parentales e intergeneracionales se amplía considerablemente. Ello redunda en lamultiplicación de las posibilidades de combinaciones o variantes estructurales que la misma estáen condiciones de adoptar, preñando de dificultades la tarea propuesta. A pesar de todo elproblema no es insoluble; para enfrentar tal dificultad es necesario definir un principio declasificación. En este trabajo –con independencia de que estudios posteriores centrados en la familiaextendida, aconsejen otra clasificación más precisa, siguiendo la misma lógica empleada paradefinir la familia por el grupo de parientes corresidenciales -, se asumió como principiotaxonómico el sexo y la línea de consanguinidad o afinidad que unen a las personas de la familiabásica, fundamentalmente al jefe de núcleo y su cónyuge, con las que se agregan para extender ala familia. En tal sentido, se definen cuatro variantes de la familia extendida que son: 1. Familias que se extienden de forma bilateral. Se incluyen en este grupo a todaslas familias cuya extensión se produce por la presencia de personas emparentadas con las delnúcleo básico, tanto por la línea del padre como por la de la madre. El modelo se puederepresentar mediante el esquema siguiente: 78
  • El esquema86 describe a un grupo constituido por una pareja matrimonial, sus hijos, lamadre del esposo y el hermano de la esposa. Como se puede observar, la consanguinidad de losparientes que definen la extensión de la familia aparece tanto en la línea del esposo, como de lamujer. Este es un caso típico de familia extendida bilateralmente, que sirve como modelo paracodificar a esta variante estructural. 2. Familias que se extienden de forma matrilateral. Incluye a los gruposdomésticos que se extienden por parientes consanguíneos de la mujer que se ubica como jefa ocomo cónyuge del jefe del núcleo o por afines determinados por sus descendientes femeninos. Elcaso anterior, sin la madre del esposo, sirve de modelo. Sin embargo, la determinación de lamatrilateralidad presenta matices de cuyos ejemplos extremos se presentan dos en los siguientesesquemas: Los ejemplos constituyen casos extremos de la matrilateralidad. El primero de la izquierdaestá conformado por dos díadas maternas intergeneracionales; o sea, una madre sin cónyuge, con86 En el esquema los símbolos utilizados representan lo siguiente: el circulo a las mujeres, el triángulo a los hombre,el corchete hacia arriba a las uniones matrimoniales, el corchete hacia abajo a la relación fraterna (entre hermanos) yla línea vertical la descendencia. 79
  • sus hijos y nietos, hijos de su hija. La línea matrilateral aquí está fijada por descendencia. En elsegundo caso la relación se hace más imprecisa, se trata de dos matrimonios que conviven juntos.En él, los sujetos que definen la extensión del núcleo, la nieta y el yerno de los jefes del mismo,llegan a la familia por relaciones de descendencia y matrimonio con la hija, lo que define lamatrilateralidad. 3. Familias que se extienden patrilateralmente. Es como la imagen invertida delcaso anterior. Clasifican en ella todas las familias cuya extensión se deba a la presencia deparientes de la línea masculina. En el primer caso tomado como modelo, la patrilateralidad severifica si en el núcleo no viviera el hermano de la esposa del jefe del hogar; o sea el núcleoquedaría constituido por la madre del jefe de la casa, su esposa e hijos. La presencia de los dosejemplos extremos se producen también en esta categoría, pero de forma invertida. El esquema de la izquierda deriva en un padre soltero que vive con sus hijos y nietos, hijosde sus hijos varones solteros. El de la derecha también se repite pero con la particularidad de queel segundo matrimonio y los nietos son del hijo varón. Es ese detalle el que establece ladiferencia con la variante anterior y define la patrilateralidad. En todos los sentidos el modelo essimétrico con el anterior, lo que garantiza no introducir desproporciones desde la definición delas variables. 4. Familias que se extienden de forma ambigua. En el acto de clasificar aparecendeterminadas formas estructurales de familias extendidas cuya ubicación en alguna de lasvariantes anteriores resulta dudosa. Es el caso, por ejemplo, de una madre soltera con su hijovarón y el hijo de este último. Ante estas estructuras que generaban incertidumbre al clasificarlas,tratando de ser lo más preciso posible en el momento de asignar la bilateralidad, matrilateralidado patrilateralidad, se prefirió optar por crear un cuarto grupo que las incluyeran. Con la definición de las variantes estructurales básicas a utilizar en el estudio, queda elcamino abierto para adentrarse en el análisis de su presencia en las áreas residenciales y susinterconexiones con las pertenencias raciales. La primera relación a tener en cuenta, como se 80
  • muestra en la tabla siguiente, se orienta a determinar la importancia de cada una de estasvariantes en la configuración de las familias extendidas en nuestra realidad. Tabla no. 11. Familia extendida según el tipo racial, en % Tipo racial de los grupos La familia se extiende de modo familiares Bilateral Matrilateral Patrilateral Ambiguo Total Homogéneos o intrarraciales 2.1 67.1 16.4 14.3 100 Mixtos o interraciales 11.8 60.0 14.1 14.1 100 Total 5.8 64.4 15.6 14.2 100 Fuente: Datos de la muestra. El predominio de las familias que se extienden por la línea de parientes de las mujeres esabsoluto. Incluso, sumándose las proporciones del resto de las variantes, la diferencia siguesiendo de más de 28 puntos porcentuales. Ello hace irrelevante, cualquier imprecisión cometidaen el momento de definir una familia como ambigua o bilateral. Tales proporciones denotan deforma clara como la mujer - conjuntamente con los roles y responsabilidades que asume ante lafamilia -, se apropia del espacio del hogar, ejerciendo sobre el un verdadero poder. La opción deadmitir a otros parientes en el grupo básico, beneficia 4,1 veces más a sus consanguíneos que alos del esposo. Ello genera en nuestro sistema familiar urbano, una tendencia a enfatizar el grupode parientes de la mujer, fenómeno que merece que se le dediquen pesquisas más detalladas ycualitativas. En el imperio de la matrilateralidad no existen sustanciales diferencias entre gruposraciales. Es igualmente alto en las familias negras, mestizas y blancas. Incluso existe un ligeropredominio en los agregados familiares constituidos exclusivamente por blancos. Por tal motivo,esta información tampoco agrega argumentos a favor de una posible persistencia de determinadosvestigios de una filiación matrilinial de origen africano. El modo en que cada una de las variantes estructurales descritas anteriormente es afectadapor la intra o la inter racialidad, es el otro ángulo del análisis que no se debe dejar de atender. Latabla siguiente ilustra la cuestión. Tabla no. 12 . Familia extendida según el modo de extensión, en % Tipo racial de los grupos La familia se extiende de modo familiares Bilateral Matrilateral Patrilateral Ambiguo Homogéneos o intrarraciales 23.1 61.9 65.7 64.5 Mixtos o interraciales 76.9 39.0 34.3 35.5 Total 100 100 100 100 Fuente: Datos de la muestra. En las familias bilaterales el predominio absoluto de la interracialidad es evidente, mientrasque, en las patrilaterales las proporciones de estas alcanzan su cota mínima. La lógica de estasituación es posible encontrarla en las premisas anteriormente descritas para la familia nuclear.Se trata de que al ampliarse la familia tanto por parientes que le llegan por la línea de la mujer,como por la línea del hombre, se multiplican las posibilidades de que la interracialidad se inscribaen ellas. Por el contrario, en las familias que se amplían unilinialmente, tales posibilidades sereducen. 81
  • Las diferencias en cuanto a la presencia de núcleos racialmente mixtos, entre familiasmatrilaterales y patrilaterales, no son grandes, a pesar de existir un ligero predominios de estos enlas primeras. Quizás ello este reflejando, de alguna manera, la existencia de una actitud másflexible de las mujeres hacia la interracialidad. Al menos en estudios desarrollados en el ámbitolaboral, 87 estas manifestaron una mayor sensibilidad hacia las desigualdades raciales. Por otrolado, la forma en la que se enfatiza la interracialidad en los núcleos gobernados por ellasencuentra cierta correspondencia con estos datos. De este modo, en el escenario de análisisvuelven a aparecer dos elementos opuestos que favorecen, uno a la intra y otro a la interracialidad: la bilateralidad y la unilateralidad en la extensión de la familia. Después de haber cabalgado en las ancas de la inter y la intra racialidad, por los recovecosy enmarañados trillos de las estructuras familiares, se impone hacer un alto y mirar hacia atráspara intentar obtener una visión de conjunto del camino trillado; recordar los accidentes másrelevantes y sintetizar las experiencias que nos dejaron los tropezones del camino. En nuestroandar, fuimos enfrentándonos a un conjunto de circunstancias que favorecen a la intra o lainterracialidad, cuyo resumen se enumera en la tabla siguiente:Circunstancias que favorecen o potencian Circunstancias que favorecen ola intrarracialidad potencian la interracialidad.1. La menor complejidad de la estructura 1. El proceso de complejización de lasfamiliar. estructuras familiares.2. La jefatura del núcleo por personas de 2. La jefatura del núcleo por jóvenes.avanzada edad.3. Las familias de pocas personas. 3. Las familias numerosas.4. Las familias gobernadas por trabajadores 4. Las familias al frente de las cualesintelectuales. aparecen obreros o trabajadores de los servicios.5. El gobierno masculino de la familia, en 5. La presencia de mujeres al frente deespecial cuando se trata de hombres solteros. familias, en especial cuando son6. La ausencia del cónyuge del jefe del acompañada por el cónyuge.núcleo. 6. La presencia del cónyuge del jefe del7. La residencia del núcleo familiar en núcleo.casas independientes o apartamentos. 7. La residencia del núcleo familiar en8. Las familias nucleares incompletas. cuartos de ciudadelas o solares.9. Las familias nucleares estrictas o no 8. Las familias nucleares completas.reconstituidas. 9. La reconstitución de la familia nuclear.10. Las díadas monoparentales.11. Las familias extendidas unilateralmente, 10. Las díadas matrimoniales .en especial, las patrilaterales. 11. Las familias extendidas bilateralmente. En lo avanzado hasta el momento, las estructuras familiares aparecen como formas queresultan del tejido de relaciones dentro de la unidad doméstica. Mientras por otro lado, lainterracialidad ha venido siendo examinada como una unidad monolítica. Se impone por tanto87 Al respecto puede consultarse a Pablo Rodríguez, Lazara Carrazana y Ana Julia García (2000) La cuestión Racialen la crisis y la reforma económica (informe de investigación), Departamento de Etnología, Centro de Antropologiadel CITMA. Material mecanografiado. La Habana. 82
  • poner la mirada en las interioridades de esa interracialidad y en las personas que llenan esasredes. La interracialidad por dentro. Las estructuras familiares están constituidas por personas relacionadas entre sí, dentro de lafamilia y con otras personas en su universo de relaciones de parentesco. Así, las significacionesde la intra y la inter racialidad familiar pasan y se asientan en seres humanos muy concretos, queen nuestro estudio suman 2 784 individuos. De ellos 1 690, el 60,7 %, viven en familiasracialmente homogéneas y 1 094, el 39,2 %, en mixtas. Estos últimos, abarcan todos los rangosde edades, sexos, posiciones socioclasistas y pertenencias raciales que entran en juego en la vidacotidiana de las comunidades en las que residen. Dichas personas –cuyo proceso de enculturacióny universo de relaciones filiares transcurre en familias racialmente mixtas-, se inscriben en losdiferentes grupos raciales en correspondencia con el fenotipo de cada uno; pero al hacerlo,arrastran consigo la experiencia de vida, los sentimientos de proximidad con otros de aparienciafísica distinta a la suya y la carga de valores raciales formados en un medio familiar multirracial.En consecuencia, la pertenencia al grupo y los procesos de construcción de identidades racialesque en él se gestan, se enfrentan a la necesidad de atemperarse a esta situación, derivándose deello, espacios discontinuos entre grupos raciales en los que la línea del color sentida yautoasignada se hace imprecisa e indeterminable. Salta a la vista que la proporción de personas que viven en familias interraciales, es algomayor que las de éstas. Algunas de las características de tales agregados familiares, tales como lamayor frecuencia de éstas entre los núcleos más numerosos, permiten explicar estecomportamiento. El universo de personas que participan de la intra y la inter racialidad, aportan una visiónpanorámica y de conjunto del problema; pero no responde a una de las interrogantesfundamentales de la cuestión: ¿cómo las personas de diferentes grupos raciales participan deello?. La tabla siguiente está encaminada a dar respuesta ala interrogante. Tabla no. 13. Número de personas y porcentaje de los que viven en familiashomogéneas y mixtas, según grupos raciales. Color de la piel de las Porcentaje de los que viven en núcleos: Total de personas. personas. Homogéneos o Mixtos o (100% ) intra interraciales Chinos 66.7 33.3 18 Descendientes de chinos 28.8 71.2 66 Blancos 72.3 27.7 1 175 Negros 60.8 39.2 571 Mestizos 48.5 51.5 954 Total 60.7 39.3 2 784 Fuente: Datos de la muestra. No todos los grupos en interacción participan en la misma medida, ni con la mismaintensidad de la intra o la inter racialidad. Conforme a lo que ya se había esbozado al analizar lasestructuras familiares, los blancos tienden con mucha más fuerza que el resto de los grupos, apreservar su endogamia racial. El porcentaje de personas que viven en familias racialmente 83
  • homogéneas es significativamente más alto entre ellos. En situación opuesta se sitúan losdescendientes de chinos, el 71,2% de los cuales viven en familias mixtas. La descendencia china en Cuba es esencialmente mestiza. Las altas tasas de masculinidadde sus padres, unido a otros factores, condicionaron su reproducción desde una matriz cubana,negra, mestiza o blanca. Ese mestizaje primordial, unido a su pequeño número, a ciertosdesequilibrios en los sexos y la ausencia de reproducción de nueva descendencia de chinos deprimera generación, dada la edad de esta población, entre otras circunstancias, condicionan eimpulsan su propensión a inscribirse en familias interraciales. En contraste, sus padres (loschinos), a pesar de sufrir todas las desventajas demográficas expuestas con anterioridad,mantienen una alta proporción de familias intrarraciales, para dejar un testimonio de laimportancia que en este sentido tienen los factores étnicos. El porcentaje de negros sumados a la interracialidad es más alto que el de chinos y blancos.Si en estos últimos, la baja incorporación a familias mixtas está acompañada de un sistema deestereotipos sociales que gira en torno a los valores positivos y enaltecedores del grupo, para losnegros, su entrada a la interracialidad lleva la carga de una representación social que, en muchossentidos, los estigmatiza todavía. Tales situaciones deben enfrentarse como líneas de fuerzacontrapuestas. En consecuencia, esta situación puede estar dejando ver de algún modo, laexistencia de un sector de la población negra que realiza un esfuerzo encaminado a romper lasbarreras que les imponen los moldes estéticos y de mentalidad formados durante siglos deopresión y subordinación. También, en cierto sentido, la asimilación de pautas trazadas por unaideología del blanqueamiento que se sitúa en la base e impulsa ese esfuerzo. La proporción de mestizos que residen en familias mixtas es más alta que la de aquellos queviven en núcleos intrarraciales. Además, al invertir la relación, como se muestra en el recuadrosiguiente, estos aparecen como el grupo con mayor número de sujetos viviendo en familiaracialmente mixtas. Tabla no. 14. Presencia de las personas de los diferentes grupos raciales en las familiasmixtas, en % Chinos Descendientes Blancos Negros Mestizos Total familias mixtas 1.2 9.3 33.6 14.8 41.1 100 Fuente: Datos de la muestra A pesar de tener un peso significativamente menor que los blancos en la estructura de lapoblación del área, los mestizos son los más representados en las familias mixtas. Por esta razóny por su posición en el intercambio sexual, ellos se presentan como un grupo que no sóloreproducen su mulatez de forma endógena, sino también, son reproductores del mestizaje y laaproximación de otros componentes raciales. La forma particular de combinarse cada uno de estos grupos para constituir núcleosfamiliares es un buen indicador de este proceso. En el recuadro siguiente ello se muestra. 84
  • Tabla no. 15. Estructura racial de las familias mixtas o interraciales, en % del total denúcleos mixtos. Chinos y Descendi Descendi Descendi Blancos Blancos Negros y Tres y blancos entes y entes y entes y y negros y mestizos más blancos negros mestizos mestizos grupos 2.8 11.9 3.7 1.8 1.8 46.8 24.8 6.4 Fuente: Datos de la muestra. El núcleo fundamental de las familias interraciales está constituido por la combinaciónblanco-mestizo y negro-mestizo. Lo que viene a reafirmar la idea anterior, sobre la dinámica quele imprimen los mestizos a las relaciones interraciales, actuando como un grupo intermedio haciael cual fluye y confluye el peso fundamental de los procesos de mixturación dentro del escenariofamiliar de los grupos extremos: los blancos y los negros. El papel de los mestizos resulta más claro si se enfatiza en el total de familias interracialesaquellas en las que existe la presencia de blancos y negros. Del total de familias en las que losblancos intervienen en la combinación, el 73,9% lo hace con mestizos, el 18,8% condescendientes de chinos, el 4,3% con chinos y sólo un 2,9% con negros. Es significativo que losdescendientes de chinos que apenas alcanzan un 2,3% de la población en las áreas estudiadas,lleguen a cubrir un porcentaje de las familias interraciales en las que participan los blancos queson más de 8 veces superior a su presencia. Lo que indica las preferencias mutuas entre estosgrupos y la existencia de una menor carga de estereotipos actuando a modo de freno de eseintercambio. Dentro del total de familias interraciales en las que intervienen los negros, el 81,8% lohace con mestizos, el 12,1% con descendientes y un 6,1% con blancos. En los dos casosanalizados, la combinación de blancos y negros es la menos frecuente. Es por tanto, lacombinación que encuentra mayores escollos para su realización. Los contrastes de valoresracializados que se centran en estos grupos y que encuentran en el ámbito familiar y de lasrelaciones sexuales, el espacio que más resistencia ofrece al traspaso de la línea del color,justifican tales proporciones. También en los dos casos analizados, la mayoría absoluta de las familias interraciales seconcentran en las combinaciones con los mestizos, acentuándose sobre todo en la combinaciónnegro-mestizo. Esta última es percibida en muchos casos, como una situación normal. Paraalgunas personas, e inclusive para algunos teóricos88, negros y mestizos forman parte de unmismo agrupamiento racial. Este tipo de representaciones, sin lugar a dudas contribuyen aflexibilizar las relaciones de intercambio racial entre estos grupos en el medio familiar. Las relaciones de blancos y mestizos, por otro lado, son vistas con más flexibilidad que lasde negros con blancos. La simbología sexual que persiste en torno a la mulata, la variedad dematices que adopta la mulatez y la existencia de estereotipos raciales en torno a los mestizosmenos rigurosos, caracterizados en gran medida por las evaluaciones neutras, contribuyen a hacermás fáciles este tipo de agrupamiento familiar interracial.88 Al respecto puede consultarse por ejemplo a Aline Helg (2000), Lo que nos corresponde. La lucha de negros ymulatos por la igualdad en Cuba 1866-1912, Editorialt Imagen Contemporánea, La Habana y a Alejandro de laFuente (2000), Una nación para todos. Raza, desigualdad y política en Cuba. 1900-2000. Editorial Colibrí, Madrid.En ambas investigaciones de corte histórico, los autores coinciden en concebir a negros y mestizos como un mismogrupo racial. 85
  • Es significativo el porcentaje de familias en las que están presentes tres o más gruposraciales. Este es más alto que las de blancos y negros, descendientes y negros y de descendientesy mestizos. A pesar de las diferencias cuantitativas, en el escenario de las familias interraciales, sereproducen todas las combinaciones posibles. Es una interracialidad que no respeta fronteras, quevincula a todos los colores y matices de nuestra multirracialidad en la intimidad, proximidad ypertenencias de la vida familiar. La cuestión que se nos plantea por delante, ante esta realidad, esla de conocer mediante qué tipo de relaciones se vinculan los diferentes grupos raciales en elinterior de la familia. Unas palabras finales a manera de conclusiones. Los grupos familiares corresidenciales – como resultado de las dinámicassociodemográficas que los afectan, sus condiciones concretas de existencia y sistemas de valoresacuñados en una cultura -, presentan una variedad de formas estructurales susceptibles de serregistradas y descritas empíricamente. Dicha variedad estructural refleja de algún modo laexistencia de maneras específicas de organización de las relaciones dentro de la unidad domésticay consecuentemente de la convivencia familiar. No son estructuras vacías, sino resultado deinteracciones e historias particulares, de tal modo configuran una parte importante del tejidosocial en el que se reproducen e inscriben las personas y mediante el cual se trasmiten ypreservan valores tradicionales o se configuran, legitiman y generalizan determinados tipos deinnovaciones. En ellas, por tanto, es posible descubrir las marcas del proceso histórico decontinuidades y rupturas observable en cualquier sociedad. Por último, brindan información sobrepertenencias e identidades primordiales. Tales rasgos permitieron tratar a la estructura del grupofamiliar como una variable con capacidad de ser cruzada con otras pertenencias que la historia, lacultura y la vida social imponen y modulan: socioclasistas, raciales, espaciales y otras. La apariencia física y sobre todo el color de la piel, social y culturalmente significados, dalugar a la configuración de grupos raciales y las consecuentes identidades. La forma particular enque las personas de diferentes grupos raciales se inscriben en las estructuras familiares da lugar ala configuración de dos variantes estructurales que develan tendencias contrapuestas en losprocesos y relaciones que se derivan del contacto y la convivencia interracial. La primera -denominada indistintamente familias intrarraciales, homogéneas o endogámica-, describe a losgrupos familiares formados por personas de una misma apariencia física. Ellas denuncian laexistencia de una cierta endogamia racial y en consecuencia enfatiza y facilita la reproducción delos grupos y los sistemas de valores racializados para delinear de este modo un sentido decontinuidad en las fronteras que entre ellos se configuran. Representan la mayoría de losagregados estudiados en estos barrios, históricamente ocupados por segmentos proletarios de lapoblación, con lo que brindan un testimonio de la significación que tiene la raza en laorganización familiar aun en estas condiciones. Esta tendencia se acentúa en los grupos extremos,hacia los que apunta más nítidamente los volares racializados: en las familias de blancos y las denegros exclusivamente. Aunque entre estos últimos tiene un menor peso relativo, cuestión que,entre otros factores, puede estar influenciada por la persistencia de cierta ideología delblanqueamiento -concebido como un recurso de ascenso y de mayores posibilidades de acceso aoportunidades sociales-, que los empuja a competir por alcanzar una descendencia cada vez másclareada. Este no es único factor de este proceso, ni se le puede considerar ampliamenteextendido. Las familias blancas, en tanto que estructuras de reproducción del grupo 86
  • históricamente dominante y sobre el que recaen la mayoría de los juicios de valor positivos quesubsisten en las representaciones raciales, tienden a preservar con mucho más acento lacomposición monocromática, creando barreras psicologicas y culturales que limitan el acceso derepresentantes de otros grupos. Así, en la reproducción endogama de los grupos raciales en estecontexto es posible descubrir la confluencia y el resultado de procesos de atracción y rechazo. La segunda variante estructural que se deriva del entrecruzamiento de la raza y lasestructuras familiares, referidas en el texto como familias interraciales o mixtas, se configura porla convivencia en una misma unidad domestica de individuos de diferente apariencia físicaunidos por lazos de consanguinidad o afinidad. Contrario a la anterior, la existencia de este tipode unidad familiar, apunta a desdibujar las fronteras raciales y consecuentemente a atenuar,flexibilizar o amortiguar los procesos de formación de identidades de esta naturaleza, en tanto laendoenculturación, la convivencia cotidiana y el sentido de proximidad que generan los lazos deparentesco se van a construir desde una multirracialidad. Mas del 30 % de las familias de estaslocalidades presentan esta característica, lo que la hace significativa. La formación de familiasinterraciales aparece favorecido por una serie de circunstancias socioeconómicas y demográficas.Así, estas se hacen más comunes entre los núcleos más numerosos, en las estructuras familiaresmás complejas, en aquellos núcleos cuyos jefes son personas jóvenes u obreros y trabajadores delos servicios en las familias reconstituidas, en las que tiene por jefe a una mujer y sobre todos lasque habitan en solares o ciudadelas. En particular el solar o ciudadela, tipo de residenciamultifamiliar al que históricamente concurrieron los elementos más humildes y/o desclasados dela población, resalta como espacio de intensas transgresiones de la línea del color. En general las combinaciones más comunes que reproduce la interracialidad familiar es lade familias formadas por negros y mulatos o blancos y mulatos. La que forman blancos y negroses menos frecuente. De este modo, los mestizos o mulatos constituyen un grupo intermedio quesirven de puente entre los restantes grupos en interacción y que de hecho presenta una filiaciónracial más difusa. En la mayoría de los procesos y circunstancias estudiadas se observa una mayor influenciade factores socioeconómicos e históricos, que de aquellos que se puedan asociar a una matrizétnica originaria. De este modo, los datos procesados relacionados con la jefatura femenina delnúcleo familiar y la monoparentalidad dejan ver proporciones muy semejantes en los diferentesgrupos raciales. No es un fenómeno privativo de los descendientes de africanos. Ello pone enduda determinadas sugestiones que tratan de atribuir la presencia de estos rasgos en la familiacaribeña a una influencia étnica de matriz africana. La correlación de las pertenencias raciales y las estructuras familiares descubren el caráctercontradictorio, complejo y multifacético que tiene la racialidad en nuestras condiciones. Esacontradicción que tan recurrentemente aparece en el discurso y las representaciones de laspersonas tiene también una base estructural en las condiciones de organización de la vidafamiliar: también contradictoria y diversa. Bibliografía citada 1. Barth, Fredrik:( 1976), Los grupos humanos y sus fronteras, Fondo de la CulturaEconómica, México,. 2. Benítez, María Elena (2003), La familia cubana en la segunda mitad del siglo XX.Editorial de Ciencias sociales. La Habana. 3. Buchler. Ira (1982), Estudios de parentesco. Editorial Anagrama, Barcelona. 87
  • 4. Centro de las Naciones Unidas, para los Asentamientos Humanos (Hábitat) (1994); Lavivienda como lugar de trabajo, el Hogar y la familia. Octubre 94. 5. Echeverri de Ferrufino, Ligia (1985), Antropología y familia. Ediciones Tercer Mundo.Colombia. 6. Fox Robin: (1972), Sistema de parentesco y matrimonio, Alianza Editorial, Madrid. 7. Fuente, Alejandro de la (2000), Una nación para todos. Raza, desigualdad y política enCuba. 1900-2000. Editorial Colibrí, Madrid. 8. Godelier, Maurice:( 1980), Economía, fetichismo y religión en las sociedades primitivas.Siglo XXI, Mexico,. 9. Helg , Aline (2000) Lo que nos corresponde. La lucha de negros y mulatos por laigualdad en Cuba 1866-1912, Editorial Imagen Contemporánea, La Habana 10. Leach E. R. (1971), Replanteamiento de la antropología. Edt. Seix, Barral, SA,Barcelona. 11. - Mellissaux, Claude: (1984), Mujeres, graneros y capitales. Economia domestica ycapitalismo, Siglo XXI, Mexico,. 12. Naciones Unidas (1997), Examen y evolución del plan mundial sobre población.Informe de 1994. Nueva York,. 13. Paulme, Denisse: (1962), Las civilizaciones africanas, Universidad de B Aires. 14. Vansiva, J.:" (1985.), Africa Ecuatorial y Angola. Las migraciones y la aparición delos primeros Estados", En Historia general de Africa de la UNESCO, tomo IV, capitulo 22,UNESCO, Roma, 15. Lira, Luis Felipe (1976), Introducción al estudio de la familia y el hogar. En , LaFamilia como unidad de análisis demográfico. Centro Latinoamericano de Demografía. San José,Costa Rica. 16. Rodríguez Ruiz Pablo (2001) Relaciones interétnicas e interraciales en el barrioChino De la Habana. Un estudio de los Chinos y Descendientes. En Rev. Catauro nro 2, de laFundación Fernando Ortiz.. La Habana. 17. Rodríguez Ruiz Pablo (1997), Clases y razas en el contexto cubano actual (Unareflexión de partida para aproximarse al problema). Revista de la Universidad autónoma deYucatan, nro 203, oct/dic. México. 18. Rodríguez Ruiz, Pablo, Carrazana, Lazara y García, Ana Julia (2000) La cuestiónRacial en la crisis y la reforma económica (informe de investigación), Departamento deEtnología, Centro de Antropologia del CITMA. Material mecanografiado. La Habana 19. Rodríguez Ruiz, Pablo, Carrazana, Lazara, García, Ana Julia y Chiong, Martin (1994)Estructuras y relaciones raciales en un barrio popular urbano. Carraguao. (informe deinvestigación), Departamento de Etnología, Centro de Antropología del CITMA. Materialmecanografiado. La Habana 88