...
1            UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID (UCM)                                              FACULTAD DE CIENCIAS POL...
3           ¿Qué es... la supuesta “esencia” nacional”                sino un mestizaje de encuentros entre               ...
4                                                                             ÍNDICECONTENIDO................................
5     (el Himno Nacional, el árbol nacional, la flor nacional, el ave nacional, el mamífero nacional, el 248     mapa y el...
6   ÉTNICAS”.A) Antecedentes históricos del movimiento étnico latinoamericano. Del “Indigenismo” al   “Indianismo”.       ...
7ESCUDO GARÍFUNA.                                                                  765ANEXO 6ENCUESTA.                    ...
8I)    DEDICATORIAA mis “viejitas” de manos hacendosas, mi madre Lupita y mi abuela Chepita.A mi pandilla de hermanos, Raú...
9II) AGRADECIMIENTOSLa culminación de un trabajo tan arduo e intenso como una tesis doctoral no sería unarealidad sin el d...
10Rodolfo Pastor Fasquelle, Fernando Cruz, Ramón Fletes, Sucelinda Zelaya, MarielosMendoza, Ricardo Urquía, Virgilio Marad...
12III) INTRODUCCIÓN.
13En el verano de 1999, tras haber culminado mis cursos en el doctorado de EstudiosIberoamericanos en la Universidad Compl...
14ardorosamente por el reconocimiento jurídico de una “nación pluriétnica” y multiculturalen el país, desafiando por ende ...
15En este sentido, para entender el proceso de “imaginación” de la nación en Honduras,es preciso reseñar la manera en que ...
16Los estudiosos del tema de la independencia hispanoamericana han reconocidodiferentes causas internas y externas que pre...
17También, sostiene que entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, se desató enHispanoamérica un nacionalismo inc...
18Francesa. Asimismo, la invasión de Napoleón al Reino de España en 1808, precipitó lallegada de un ambiente libertador a ...
19recaudar fondos para enviar a España con la finalidad de colaborar en la defensa militarde la península. Sin embargo, lo...
20los liberales como en los serviles españoles, pues las peticiones de los americanos lesparecían exageradas, además, en v...
21norte del subcontinente y fue dirigido por Simón Bolívar desde Venezuela y NuevaGranada y desde allí a Quito y Guayaquil...
22autoridades españolas. Aunque en la reunión el sabio hondureño José Cecilio del Vallepropuso que no se tomara ninguna de...
23Asimismo, el punto décimo también reconocía la continuidad de la religión católicacomo culto oficial, dejando inalterabl...
24las nuevas naciones centroamericanas, como en efecto aconteció a partir de la guerracivil de 1826 16 .Las Provincias se ...
25Federal de Centroamérica”, que comprendería los Estados de Guatemala, El Salvador,Honduras, Nicaragua y Costa Rica.Como ...
26Ciertamente, desde el siglo XIX, el Estado hondureño -al igual que la mayoría de paíseslatinoamericanos- intentó forjar ...
27A partir de entonces, el modelo mediante el cual se imaginó a la nación encarnaba lasaspiraciones de la élite dominante ...
28en sus modalidades bilingüe e intercultural, a partir de 1994, el cual sería dirigido por laSecretaría de Educación Públ...
29corrientes de la “nación cívica” derivada de la Revolución Francesa y de laIndependencia de los Estados Unidos, que conc...
30pioneras de Melville Herkovits hasta los estudios emprendidos sobre los garífunas porlas academias de Estados Unidos, Eu...
31centroamericanas. Sin embargo, las constantes guerras civiles y la inestabilidad políticacausada por las mismas, demorar...
32como el Himno Nacional, el Mapa, y fundamentalmente, la divulgación de una ideologíanacionalista que pretendía mostrar q...
33virtud de no contar con las prescripciones legales estatuidas en las leyes. Asimismo, enel siglo XX, el Estado promovió ...
34de la nación; además, también influyó en este proceso la “religiosidad popular”, queincubó un culto nacional a través de...
35El capítulo IV, narra aspectos sumamente importantes para entender los resultados yconclusiones del presente estudio. Po...
36La tesis se cierra con el capítulo V, que en términos generales presenta los resultadosdel trabajo de campo llevado a ca...
37continúa “reimaginando” a partir de las luchas indígenas, negras y de otros sectorestodavía postergados como las mujeres...
38IV) DISEÑO DE INVESTIGACIÓN.A) Planteamiento del problema.Honduras es una nación pluriétnica, conformada mayoritariament...
39hondureña, por tanto, ha sido heredera de la tradición social que legaron loscolonizadores españoles, así como del model...
40de la Paz a la indígena guatemalteca Rigoberta Menchú en 1992, así como eldesencadenamiento de la lucha armada del Ejérc...
41ha revelado ante la opinión pública nacional e internacional, lo cual los ha situado comouna fuerza social a tener en cu...
42idea de nación hondureña se están formando los garífunas a partir de esas luchassociales y del reforzamiento de su ident...
433) Preguntas de investigación.Nuestro estudio pretende responder las siguientes preguntas de investigación:-   ¿Cuáles s...
44-   ¿Qué transformaciones étnicas se están produciendo entre los garífunas como    consecuencia de sus luchas sociales y...
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Afrodesc cuaderno 11
Upcoming SlideShare
Loading in …5
×

Afrodesc cuaderno 11

3,690 views

Published on

0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total views
3,690
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
24
Actions
Shares
0
Downloads
9
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Afrodesc cuaderno 11

  1. 1.                  Cuaderno de Trabajo No. 11  Document de Travail No. 11 “Reimaginando”  la nación  en  Honduras: de la  “Nación  homogénea” a la “Nación pluriétnica”.    Los  Negros  Garífunas  de  Cristales  Tesis  Doctoral      JORGE  ALBERTO  AMAYA  BANEGAS       México, Abril 2011        AFRODESC  http://www.ird.fr/afrodesc/                                  
  2. 2. 1 UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID (UCM)    FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIOLOGÍA    DEPARTAMENTO DE CIENCIA POLÍTICA Y DE LA ADMINISTRACIÓN III    PROGRAMA: DOCTORADO EN ESTUDIOS IBEROAMERICANOS  TESIS DOCTORAL:  “REIMAGINANDO”  LA  NACIÓN  EN  HONDURAS:  DE  LA  “NACIÓN HOMOGÉNEA”  A  LA  “NACIÓN  PLURIÉTNICA”.  LOS  NEGROS GARÍFUNAS DE CRISTALES.     AUTOR:  JORGE ALBERTO AMAYA BANEGAS    DIRECTOR DE TESIS:    DR. HERIBERTO CAIRO CAROU 
  3. 3. 3  ¿Qué es... la supuesta “esencia” nacional”   sino un mestizaje de encuentros entre  lo indígena, lo europeo y lo africano?  Carlos Fuentes, escritor mexicano. Canción garífuna al hondureño:  Blanco wai, dejame entrar, dejame entrar  connacional.  Blanco: ¿De dónde vienes?  ¿Dónde estabas?  ¿Quién eres tú?  Garífuna: Soy hondureño  de nacimiento  dejame pasar  dejame pasar.  (Loubavagu o El otro Lado Lejano, Obra teatral‐  musical garífuna de Rafael Murillo Selva).      Sügüti yebe Mitch po wabaruwaguonnadiwa  (A pesar del Mitch, seguimos adelante)  Aurelio Martínez  Cantautor garífuna hondureño 
  4. 4. 4 ÍNDICECONTENIDO....................................................................................................... PÁGINAI) DEDICATORIA 7II) AGRADECIMIENTOS 8 III) INTRODUCCIÓN 11 IV) DISEÑO DE INVESTIGACIÓN 36A) Planteamiento del problema. 36B) Metodología. 45C) La muestra de la población. 53 CAPÍTULO I 55 MARCO TEÓRICO:LA NACIÓN, EL GRUPO ÉTNICO Y LOS ESTUDIOS SOBRE LAS COMUNIDADES NEGRAS ENAMÉRICA.1) EL ESTADO-NACIÓN. 56A) El Estado moderno. 56B) Poder y territorialidad del Estado-nación. 592) LA IDEA DE NACIÓN. 62A) El debate entre las corrientes de la “nación cívica” y la “nación cultural”. 62B) La idea moderna de nación: los precursores del pensamiento contemporáneo de la nación. 71C) La idea de nación en el marxismo. El debate de la “cuestión nacional”. 73D) Las aproximaciones teóricas recientes sobre la idea de nación. 803) LA “IDENTIDAD ÉTNICA” Y EL PROBLEMA DE LAS “NUEVAS IDENTIDADES ÉTNICAS”. 97A) El concepto de etnia. 98B) La identidad étnica. 103C) El fenómeno de las “Nuevas identidades étnicas”. 1084) LOS ESTUDIOS ACADÉMICOS SOBRE LAS COMUNIDADES NEGRAS EN AMÉRICA. 118A) Los primeros enfoques hacia el estudio de los negros. 118B) Los nuevos enfoques sobre el estudio de los negros y el surgimiento de la “investigación 122 latinoamericanística” sobre los negros.C) La investigación académica sobre los negros garífunas en Estados Unidos y Europa. 131D) La investigación académica sobre los negros garífunas en Honduras. 1415) “REPENSANDO” EL ESTADO, LA NACIÓN Y EL GRUPO ÉTNICO. 144A) La nación como “Comunidad imaginada”. 144B) Los conceptos de “nación homogénea” y “nación pluriétnica”. 148 CAPÍTULO II 155LA “IMAGINACIÓN” DE LA NACIÓN EN HONDURAS: EL PROYECTO DE “NACIÓNHOMOGÉNEA” Y LA “INVISIBILIDAD” DE INDÍGENAS Y NEGROS. 1561) EL PROCESO DE “IMAGINACIÓN” DE LA NACIÓN EN HONDURAS. 156A) La idea de nación en la “intelligentsia” hondureña. 207B) La nación como proyecto económico. 217C) La “imaginación” de la nación en el siglo XIX: creación de símbolos nacionales (la bandera, el escudo) e invención de tradiciones (estatuaria, culto a los héroes, fiestas cívicas, e “historias nacionales”).D) La “imaginación” de la nación en el siglo XX: invención de otras “representaciones” de la nación
  5. 5. 5 (el Himno Nacional, el árbol nacional, la flor nacional, el ave nacional, el mamífero nacional, el 248 mapa y el Museo Nacional), la exaltación del discurso sobre el mestizaje (español-indígena maya) y de la “nación mestiza” y el racismo contra los negros.2) EL APORTE DE LAS MANIFESTACIONES POPULARES EN LA CONFORMACIÓN 278NACIONAL EN HONDURAS.A) La “imaginación” de la nación a través de las artes. 278B) La participación de otras manifestaciones populares en la edificación de la nación en 286 Honduras: la nación en las “representaciones” del folklore (música, danza, artesanías) y la creación del apelativo de “Catrachos” para designar a los hondureños en la región centroamericana.C) Las contribuciones de la “religiosidad popular” en el forjamiento de la conciencia nacional en Honduras. 290D) La aportación del deporte en la conformación de la nación en Honduras: el fútbol como una de las pasiones nacionales de los hondureños. 2993) LA EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE “CIUDADANÍA” Y EL PROYECTO DE “NACIÓNHOMOGÉNEA” EN HONDURAS: LA INVISIBILIDAD DE INDÍGENAS Y NEGROS. 310A) Primera fase de la construcción ciudadana: 1821-1839. La incorporación ciudadana de indígenas y negros. 312B) Segunda fase de la construcción ciudadana: 1839-1940. Las restricciones a la ciudadanía de los sectores marginales (indígenas, negros, mujeres e iletrados). 323C) Tercera fase de la construcción ciudadana: 1940-1994. Las políticas “Indigenistas” y la aspiración de integrar a los grupos étnicos a la nación. 331D) Cuarta fase de la construcción ciudadana: 1994 al presente. La aprobación del Acuerdo Presidencial Nº 0719-EP y el reconocimiento de la “nación pluriétnica” por parte del Poder 337 Ejecutivo del Estado de Honduras. CAPÍTULO IIILOS NEGROS GARÍFUNAS. SU ORIGEN Y SITUACIÓN EN EL CONTEXTO DE LA SOCIEDAD 351HONDUREÑA ACTUAL1) CONTEXTO ÉTNICO EN EL ÁMBITO LOCAL, NACIONAL Y REGIONAL DE LOS NEGROS GARÍFUNAS DE HONDURAS 352A) Situación de los grupos étnicos de Honduras en la actualidad.B) Descripción general del Departamento de Colón. 352C) Caracterización general de la comunidad en estudio: La ciudad de Trujillo y el Barrio garífuna 362 de Cristales. 3662) CARACTERIZACIÓN GENERAL DEL PUEBLO NEGRO GARÍFUNA DE HONDURASA) Población garífuna actual y ubicación geográfica. 380B) Antecedentes de la presencia histórica de pueblos negros en Honduras: los negros esclavos, 380 los negros ingleses o creoles y los miskitos. 387C) Origen étnico y marco histórico de los negros garífunas de Honduras. La “etnogénesis” de un pueblo libertario. 410D) Los negros garífunas y la nación hondureña: la perceptible “visibilidad” de los negros a través de la historia. 430 CAPÍTULO IVLA IMAGEN DE LOS NEGROS GARÍFUNAS: DE LAS NARRATIVAS COLONIALES A LAS 451“CONTRANARRATIVAS” DE LA “INTELLIGENTSIA GARÍFUNA”.1) LA MIRADA DE LOS EUROPEOS Y MESTIZOS.A) Los informes de los viajeros y cronistas del periodo colonial. 456B) Los viajeros del siglo XIX. 456C) Los viajeros y estudiosos del siglo XX. 465D) La imagen de los garífunas en el género del ensayo en Honduras. 483 4872) EL DESARROLLO DEL MOVIMIENTO ÉTNICO HONDUREÑO, LAS ORGANIZACIONES SOCIALES NEGRAS GARÍFUNAS Y EL SURGIMIENTO DE LAS “NUEVAS IDENTIDADES 494
  6. 6. 6 ÉTNICAS”.A) Antecedentes históricos del movimiento étnico latinoamericano. Del “Indigenismo” al “Indianismo”. 495B) El movimiento negro latinoamericano.C) La aparición del movimiento indígena hondureño. Del “Indigenismo” al movimiento “Indianista”. 510D) La plataforma de lucha de la etnicidad negra-garífuna: la organización del movimiento negro 524 hondureño. 5323) LAS INVESTIGACIONES RECIENTES DE LA “INTELLIGENTSIA GARÍFUNA”. LA REAFIRMACIÓN DE LAS “CONTRANARRATIVAS” GARÍFUNAS. 546A) Las “contranarrativas” garífunas de los intelectuales académicos.B) Las “contranarrativas” garífunas de los intelectuales étnicos. 549 558 CAPÍTULO VLA IDEA DE NACIÓN EN LOS NEGROS GARÍFUNAS DE CRISTALES, TRUJILLO: LA 561TRANSICIÓN DE LA “NACIÓN HOMOGÉNEA” AL RECONOCIMIENTO DE UNA “NACIÓNPLURIÉTNICA”.1) ORGANIZACIÓN ÉTNICA, “REINTERPRETACIÓN DE LA HISTORIA” Y LA IDEA DE NACIÓN EN LOS NEGROS GARÍFUNAS DE HONDURAS. 562A) La pertenencia a la comunidad y la estructura familiar.B) La idea de nación en los negros garífunas de Honduras. 5632) EL RECONOCIMIENTO DE LOS DERECHOS DE LOS NEGROS GARÍFUNAS DE 570HONDURAS. LA TRANSICIÓN DE LA “NACIÓN HOMOGÉNEA” A LA “NACIÓN 603PLURIÉTNICA”.A) La lucha garífuna en las esferas educativa y lingüística: las demandas de educación y la conquista de una Educación Bilingüe Intercultural (EBI). 605B) Las luchas por la salud. Las reivindicaciones garífunas por asistencia sanitaria eficiente y el reconocimiento de un enfoque de salud intercultural. 631C) La lucha garífuna por el territorio.D) La lucha por los derechos políticos y la igualdad de oportunidades. 6653) MANIFESTACIONES CULTURALES DE LA (RE) CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD 685ÉTNICA GARÍFUNA. 699A) El “autorreconocimiento” como “negros”.B) La situación de la religión en las comunidades garífunas: la irrupción de la “Pastoral Nacional 700 Garífuna” y las transformaciones en la práctica religiosa de las últimas décadas. 703C) La reproducción de símbolos e imaginarios garífunas: la creación de la bandera y el escudo de la etnia garífuna. 714D) ¿Saben quién llegó? ¡Banda Blanca!: el éxito e internacionalización de la música, danza garífuna. 719E) El apogeo de las artes garífunas y su contribución a la “cultura nacional”.4) REPRESENTACIONES CONTRADICTORIAS DE LA IDENTIDAD GARÍFUNA EN 727 HONDURAS. 733 A) Los garífunas como “Patrimonio de la Humanidad”. B) La elección de una “Miss Honduras” garífuna y el racismo mestizo. 733 735 CONCLUSIONES 739 ANEXOSANEXO 1 755ACUERDO PRESIDENCIAL Nª 0719-EP. 756ANEXO 2DECRETO Nº 70-96. 760ANEXO 3ACUERDO ENTRE LOS REPRESENTANTES DE LA COORDINADORA NACIONAL DE ORGANIZACIONESNEGRAS DE HONDURAS (CNONH) Y LA COMISIÓN PRESIDENCIAL, CON OCASIÓN DE LA “PRIMERA 761GRAN MARCHA PACÍFICA DEL DÍA ONCE DE OCTUBRE DE 1996”.ANEXO 4TERRITORIOS OTORGADOS A LAS COMUNIDADES GARÍFUNAS POR PARTE DEL ESTADO DE 764HONDURAS: 1993-2001.ANEXO 5
  7. 7. 7ESCUDO GARÍFUNA. 765ANEXO 6ENCUESTA. 766ANEXO 7PORTADA DEL AUDIO-CASSETTE DEL “HIMNO NACIONAL” DE HONDURAS EN LENGUA GARÍFUNA. 774BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES UTILIZADAS 775
  8. 8. 8I) DEDICATORIAA mis “viejitas” de manos hacendosas, mi madre Lupita y mi abuela Chepita.A mi pandilla de hermanos, Raúl Antonio, José Roberto, Carlos Omar, Irma Grissel,Oscar Javier, Dolores Maritza, Darwin Oswaldo y Yolanda (“Mucha gente”).A la memoria de mi viejo, Raúl Antonio (QDDG), el mejor “cuentero” de Cantarranas, ydesde luego, a todos mis amigos garífunas, quienes con sus luchas, pero también consus risas, todavía hacen de Honduras una tierra de esperanzas.
  9. 9. 9II) AGRADECIMIENTOSLa culminación de un trabajo tan arduo e intenso como una tesis doctoral no sería unarealidad sin el desinteresado apoyo y afecto de un sinfín de personas invaluables, poreso, deseo agradecerles el aliento y cariño que me han prodigado en estos años. Enprimer lugar, deseo reiterar mi gratitud a mi Director de tesis, Dr. Heriberto CairoCarou, por todos los consejos, amistad y orientación académica que ha compartidoconmigo a lo largo de estos últimos tres años. Además, mi gratitud es extensiva a losprofesores María Nieves Pinillos, María González Encinar, Esther del Campo, FernandoHarto de Vera, Xavier Arrizabalo, Tomás Calvo y Secundino González, por susacertadas y gratificantes enseñanzas.Asimismo, quiero agradecer a la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán(UPNFM), que me concedió un permiso para poder terminar mi tesis en España;especialmente, agradezco a mis colegas de la Dirección de Investigación, GermanMoncada, Mario Alas, Russbelh Hernández, Bessy Hernández, Margarita Suazo, DaniaOrellana, Marinita Chávez y a Julita. A la vez, quiero recalcar las muestras de amistadal Rector, Ramón Ulises Salgado, así como a los compañeros Erwin, David Marín,Soledad, Geovanny, Dagoberto, Chayo, Medinita, Toño Cruz y al “primo” Carlos Brune.También, quiero subrayar mi gratitud a Fanny Pinto y a su familia, porque siempre hancreido en mi trabajo y eso ha sido un estímulo para terminar esta tesis. Asimismo,reconozco las muestras de amistad de Yadira Eguigure y toda su familia, así como demis amigos y compañeros Marlon, Tony, Carlos, Guillermo, Rolando, Omar, Irina, Irma,Nelson, Ventura y desde luego a Adriana Yu-Shan y sus hijas Maya y Coqui. No puedodejar de mencionar el cariño de Karen y de mis “compadres” Karla y Walter, así comode sus hijitos, mis queridos “ahijados”.Del mismo modo, no dejo de valorar las enseñanzas de mis profesores de historia,Ramón Oquelí, Mario Argueta, Mario Felipe Martínez, Laura Gálvez, Ledin Torres,
  10. 10. 10Rodolfo Pastor Fasquelle, Fernando Cruz, Ramón Fletes, Sucelinda Zelaya, MarielosMendoza, Ricardo Urquía, Virgilio Maradiaga, Gustavo García y, en general, de mis excompañeros de carrera, pero en especial, quiero resaltar el incentivo que me haexpresado doña Leticia de Oyuela, quien me enseñó a comprender y combatir desde lahistoria.Reconocimiento especial merecen mis amigos y amigas en España, quienes meayudaron a suplir el cariño de mis familiares en Honduras, y por tanto, me hicieron másacogedora la estadía en este lado del “charco”, por ello, muchas gracias a Pilar, Carlos,Ronal, Pablo, Richard, Mery, Mélida, Maura, Beatríz, Anita, Hilda, Edwin, José, Wendy,Pamela, Lesly, Klaus, Lourdes, Íñigo, Noelia, Adita, Sandra, Magda, Erwin, Estela y aTeresa y toda la familia Monzón.Infinitas gracias también a mis amigos garífunas, Hilda, Julio, Raquel, Soochilh, Nahún,Céleo Álvarez, así como a mis “compadres” y amigos de Cristales, Esly, Lorena, Erlyn,Pablo, Payayo y su familia, la “comadre” Lala, Margarita, Lidia, Karla, Casimiro Loredo,Zulma, Nelly Martínez, Santiago Ruíz, el “periodista” Beneddit y por supuesto, a la“seño” Telma Gotay y a su familia. Sin el apoyo proporcionado por todos ellos estetrabajo simplemente no existiría.Finalmente, quiero dejar constancia de mi enorme agradecimiento a la AgenciaEspañola de Cooperación Internacional (AECI), que me concedió una beca para cursary terminar mi doctorado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología en laEspecialidad en Estudios Iberoamericanos. Mi deuda con la AECI durará el resto de mivida, ya que además del apoyo en la dotación económica, su respaldo también fueextensivo a la parte emocional y logística, sobre todo por la extraordinaria ayuda queme dispensaron en la Biblioteca Hispánica, cuyo personal se mostró continuamentedispuesto a colaborar en la búsqueda de información para mi tesis. Por último, quieroagradecer al resto de mi familia: sobrinos, sobrinas, tíos, tías, primos, primas, cuñados,cuñadas, así como a Dios y a las personas que creen en mi trabajo.
  11. 11. 12III) INTRODUCCIÓN.
  12. 12. 13En el verano de 1999, tras haber culminado mis cursos en el doctorado de EstudiosIberoamericanos en la Universidad Complutense de Madrid, retorné a Tegucigalpa parareintegrarme a trabajar en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán(UPNFM), específicamente a la Dirección de Investigación; ahí, además de realizarlabores de investigación y docencia, también me animaron a abordar una líneainvestigativa con los grupos étnicos del país, los cuales, desde la década de los 80habían iniciado una lucha social frente al Estado con la finalidad de reclamar por susderechos y por el reconocimiento de una “nación pluriétnica” en el país. La oportunidadde adentrarme en el estudio de las etnias hondureñas se presentó cuando la Direcciónde Investigación recibió la propuesta de la Organización Panamericana de la Salud(OPS) para realizar una investigación sobre el proceso de articulación entre la medicinatradicional garífuna y la medicina oficial o institucional. Así, a mediados del año 2000, micolega Russbelh Hernández y yo emprendimos el estudio en el municipio de Santa Fe,en el departamento de Colón, con lo cual, entablé mi acercamiento tanto profesionalcomo afectivo con los negros garífunas de Honduras.Posteriormente, esa primera experiencia me sirvió para continuar realizando otrosestudios sobre la etnia, ya que la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario(ODECO) de Honduras, la organización negra más importante del país, me contratócomo consultor para llevar a cabo tres investigaciones más entre el 2001 y el 2002.Fundamentalmente, estos trabajos me hicieron percibir no solamente el grado deorganización que los garífunas han alcanzado en las últimas dos décadas, sinotambién, y esto es lo más importante, las conquistas que han obtenido a través de lalucha emprendida por las organizaciones sociales, tanto las de ámbito nacional comolocal, es decir, los “Patronatos Comunales”, las organizaciones de base, lasorganizaciones culturales y otras más.En efecto, la lucha conjunta que han encabezado los negros e indígenas hondureñosen los últimos años, además de reivindicar la asistencia del Estado en temas como laeducación, la salud y la dotación y ampliación de territorios, también reclama
  13. 13. 14ardorosamente por el reconocimiento jurídico de una “nación pluriétnica” y multiculturalen el país, desafiando por ende el tradicional proyecto de “nación homogénea”difundido por el Estado hondureño desde el siglo XIX. De este modo, a partir de 1992,cuando el movimiento étnico estaba en su efervescencia más notable, fue cuando seempezaron a perfilar evidentes cambios en este sentido, sobre todo cuando se logróconformar la Confederación de Pueblos Autóctonos de Honduras (CONPAH), queaglutinó a las federaciones indígenas y negras en derredor de una plataforma unificadade lucha ante el Estado-nación. Desde entonces, iniciaron una estrecha alianza con lasorganizaciones tradicionales como sindicatos, obreros, campesinos y docentes, ymediante una serie de estrategias de lucha como las famosas “Peregrinaciones”,además de marchas, huelgas, tomas de carreteras, plantones y huelgas de hambre,han desplegado una lucha social en demanda de sus derechos sociales, económicos,políticos y culturales.Este activo protagonismo de las organizaciones indígenas y negras del país les harevelado como una nueva fuerza política, ya que tanto el Estado como la comunidadinternacional, han reconocido a estos movimientos como nuevos actores a ser tomadosen cuenta en las agendas de discusión política. De ahí que algunos autores definan aeste fenómeno como el resurgimiento de “nuevas identidades étnicas” enLatinoamérica, ya que nunca antes, el Estado había considerado a las etnias en suspolíticas nacionales en condiciones de igualdad, y más bien, siempre se intentó“integrar” a los indígenas, y muy marginalmente, o casi nunca a los negros, dentro delEstado-nación.El tema de la formación de la nación y del nacionalismo en Latinoamérica ha generadoen las últimas décadas una serie de debates y revisiones teóricas debido a latrascendencia que dicho fenómeno presenta en la región, sobre todo por la sempiternainjerencia que han tenido las potencias industrializadas en la zona, principalmente porparte de Inglaterra en el siglo XIX y por los Estados Unidos en el XX.
  14. 14. 15En este sentido, para entender el proceso de “imaginación” de la nación en Honduras,es preciso reseñar la manera en que se desarrollaron los acontecimientos históricosque condujeron a la emancipación de los territorios americanos que pertenecieron alImperio español durante la colonia, sobre todo para poder determinar el papel quejugaron las “intelligentsias” criollas en la formación de toda una ideología nacionalistaque pretendía promover las nuevas identidades nacionales y la idea de nación en lasmasas conformadas por los indígenas, negros y castas.Los procesos de independencia de la región, generalizados casi todos a principios delsiglo XIX -con la excepción de Cuba, Puerto Rico y Panamá, que alcanzaron suindependencia en el ocaso de esa centuria-, representaron quizás uno de los hechosmás significativos en la historia de Latinoamérica, ya que marcaron la búsqueda de unproyecto propio de nación. La libertad alcanzada por las nuevas “repúblicas”, posibilitóun primer intento de pensar la nación y la ciudadanía. Los incipientes Estados-naciónsurgidos de la independencia comenzaron a partir de entonces su largo e interminablerecorrido de construcción de la nación y de las identidades nacionales.La razón anterior provocó que estos nuevos países, generados en las luchasindependentistas, hayan experimentado primero la creación del Estado antes que lanación y las conciencias nacionales. En efecto, como señala François Chevalier, enLatinoamérica, “ [...] En muchos países nacidos más o menos prematuramente de lasguerras de independencia, el Estado por rudimentario que fuese, pudo preceder a lanación como herencia de la administración colonial” 1 . Esta afirmación, como se verámás adelante, concuerda con las vertidas por Hobsbawm y Gellner en el sentido que“son los Estados los que crean naciones y no a la inversa”. En general, nosotrosestamos de acuerdo con estas premisas, aunque evidentemente aceptamos quetambién ya antes de la independencia brotó algún germen de carácter nacionalista quecondujo a las élites criollas a impulsar los movimientos de emancipación de España.1 Chevalier, F., América Latina: de la independencia a nuestros días, Barcelona, Editorial Labor, Colección Clío,1983, Pág. 315.
  15. 15. 16Los estudiosos del tema de la independencia hispanoamericana han reconocidodiferentes causas internas y externas que precipitaron dicho acontecimiento. Porejemplo, David Brading, autor de la obra “Los orígenes del nacionalismo mexicano” 2 ,uno de los trabajos más serios sobre la emergencia de la nación en el contexto de unpaís latinoamericano, sostiene que el origen de “la conciencia del ser mexicano” seformó a lo largo del periodo colonial, merced a una serie de factores de orden religioso,histórico y cultural.Brading apunta que en el México colonial coincidieron tres factores sumamenteimportantes en la definición de la “conciencia mexicana”. Por un lado, el factor religioso,mediante la difusión del culto a la virgen de Guadalupe sirvió como soporte deidentificación a todas las capas sociales; por otro lado, una serie de autores criolloscomo Juan de Torquemada, autor de “La Monarquía Indiana” y Fray Servando Teresade Mier, autor de “Escritos y Memorias”, desarrollaron una historiografía que rastreabael origen de la nación mexicana en los aztecas, especialmente en el Dios Quetzalcóatl.En tercer lugar, Brading expone que el advenimiento de la lucha por la independenciaen México derivó de la protesta que los criollos mantuvieron contra los peninsulares a lolargo de los siglos XVII y XVIII con el fin de ostentar el poder político 3 .John Lynch reconoce también que la independencia, a la que él da el calificativo de“Revoluciones Hispanoamericanas”, fue la consecuencia de las luchas entre los criollosy la corona española por ejercer el poder político en los territorios coloniales. A esterespecto señala: “ [la independencia fue...] Culminación de un largo proceso deenajenación en el que Hispanoamérica se dio cuenta de su propia identidad, tomóconciencia de su cultura y se hizo celosa de sus recursos” 4 .2 Brading, David, Los orígenes del nacionalismo mexicano, México DF, Ediciones Era, Colección Problemas deMéxico, 1980.3 Ibíd., Capítulos I y II.4 Lynch, Jonh, Las revoluciones hispanoamericanas: 1806-1826, Barcelona, Ariel, 2ª edición, 1976, Pág. 9.Recientemente, acaba de aparecer otro trabajo de John Lynch sobre los procesos independentistas y la formación de
  16. 16. 17También, sostiene que entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, se desató enHispanoamérica un nacionalismo incipiente, que incluso alcanzó cierto grado deexpresión política, aunque estuvo sobre todo incrustado en el sector criollo. En estesentido, Lynch cita unas declaraciones de Bolívar con motivo del “Discurso deAngostura”, en el que el libertador señala una de sus tantas frases célebres: [...] no somos europeos, no somos indios, sino una especie media entre los aborígenes y los españoles. Americanos por nacimiento, y europeos por derechos, nos hallamos en el conflicto de disputar a los naturales los títulos de posesión y de mantenernos en el país que nos vio nacer, contra la oposición de los invasores [españoles]; así, nuestro caso es el más extraordinario y complicado 5 .En general, la tesis de Lynch es que el proceso de independencia y conformaciónnacional de Latinoamérica tuvo sus raíces ya desde el periodo colonial. Él sustenta quedesde el siglo XVII, Hispanoamérica había tenido una “primera emancipacióneconómica” cuando las colonias lograron desarrollar cierta autonomía económica, noobstante, esta evolución se vio interrumpida cuando la corona española implantó lasReformas Borbónicas, que significaron -según apunta Lynch- una “segunda conquistade América”, sobre todo a partir del mandato de Carlos III. Dichas reformas provocarondescontento en los sectores criollos, quienes aprovecharon las circunstancias internas yexternas del debilitamiento imperial en España para conducir los movimientos deemancipación.Muchos autores también han expresado la influencia de acontecimientos externos comocausales de la independencia hispanoamericana, como ser la Independencia de losEstados Unidos, así como el influjo ideológico de la Ilustración y de la Revoluciónla nación en Latinoamérica. Cfr. Lynch, John, América Latina: entre colonia y nación, Barcelona, Editorial Crítica,Colección Libros de Historia, 2001.
  17. 17. 18Francesa. Asimismo, la invasión de Napoleón al Reino de España en 1808, precipitó lallegada de un ambiente libertador a las colonias. Ante el desplome de la autoridadimperial, los criollos condicionaron su apoyo al Monarca y al imperio, a cambio de unamayor participación en el gobierno de las colonias americanas y una mayor apertura alcomercio internacional.La ocupación francesa al territorio español causó un revuelo político tanto en lametrópoli como en América. La corte de Fernando VII se había refugiado en Cádiz paraorganizar la liberación. En el ínterin, los liberales y los serviles adeptos a la monarquía,organizaron el 25 de septiembre de 1808 una Junta Central Suprema y Gubernativa delReino, la cual se encargaría de convocar a Cortes. Una de las primeras proclamas de laJunta fue publicar un decreto que tuvo una repercusión extraordinaria en América; enefecto, el 22 de enero de 1809 se ratificó un decreto que afirmaba que los dominiosespañoles de Indias no eran colonias sino que formaban parte integrante de lamonarquía española, y a la vez, invitaba a formar parte a representantes americanos endicha Junta, concretamente por cada uno de los cuatro Virreinatos: Nueva España,Perú, Nueva Granada y Río de la Plata, así como uno de cada Capitanía General;Guatemala, Cuba, Venezuela, Puerto Rico y Chile, que en total apenas dejaba enprincipio a 9 diputados a la representación americana 6 .En América, por su parte, se formaron Juntas Patrióticas, leales a las Cortes de Cádizque gobernaban el Imperio en nombre del Rey cautivo Fernando VII. Dichas Cortes seestablecieron para defender al Imperio Español amenazado. Por tal motivo, muchos delos miembros criollos que pertenecían a las Cortes, condicionaron el apoyo si seredefinía el “pacto colonial” a su favor: Igualdad de derechos políticos y económicosentre ambos sectores de la clase dominante colonial: criollos y peninsulares.Igualmente, los criollos y peninsulares residentes en las colonias se encargaban de5 Lynch, John, Las revoluciones... Op. cit. Pág. 35.6 Chust, Manuel, La cuestión nacional americana en las Cortes de Cádiz, Valencia, Coedición de: Centro Franciscode Tomás y Valiente (UNED/ Valencia) - Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad NacionalAutónoma de México (UNAM), Biblioteca de Historia Social, 1999, Págs. 31-32.
  18. 18. 19recaudar fondos para enviar a España con la finalidad de colaborar en la defensa militarde la península. Sin embargo, los diputados americanos representantes en Cádizintuyeron rápidamente que podían radicalizar sus demandas de mayor autonomía conrespecto al dominio absorbente que tenían los peninsulares en las colonias, y sobretodo, demandaron mayor representatividad en las Cortes, pues solamente se les otorgócalidad de diputados suplentes. Esas acciones permitieron que finalmente senombraran a 29 diputados a las Cortes, los cuales ascendieron hasta 86 entre 1810 y1814 7 .La estrategia más ambiciosa que jugaron los diputados americanos en Cádiz consistióen la presentación del “Manifiesto de 11 Propuestas”, que resumía todo un pliego deaspiraciones autonomistas, tanto económicas como sociales y políticas. En general, elManifiesto reinvindicaba una representación proporcional equitativa ante las Cortes,igualdad de derechos de los americanos, criollos o indígenas para poder ejercercualquier cargo político, eclesiástico o militar; distribución de la mitad de los cargos afavor de los naturales de cada territorio; creación de comités consultivos para laelección de cargos públicos entre los residentes de la localidad y restablecimiento de laorden de los jesuitas en América. En lo económico, proponían la libertad de cultivo y demanufacturas, de importar y exportar toda clase de bienes a España o a las potenciasneutrales y aliadas por medio de embarcaciones nacionales, así como el libre comercioentre las posesiones de América y Asia y la supresión de los monopolios del Estado 8 .Las Cortes, que dieron origen a la primera Monarquía Constitucional en España,finalmente reconocía que sus dominios en América ya no tendrían categoría decolonias, sino que eran Provincias con la misma calidad jurídica que las de la península,no obstante, las demandas de los diputados americanos causaron resquemor tanto en7 Por Centroamérica, fueron nombrados finalmente a las Cortes Antonio Larrazábal por Guatemala; SebastiánEsponda por Chiapas, quien tras su fallecimiento fue sustituido por Mariano Robles; Ignacio Ávila por El Salvador;José Esteban Milla y José Morejón por Comayagua y Honduras; José Antonio López de la Plata por Nicaragua yFlorencio Castillo por Costa Rica. Cfr. García Laguardia, Jorge Mario, Centroamérica en las Cortes de Cádiz,México DF, Fondo de Cultura Económica, 3ª edición, Colección Política y Derecho, 1994, Pág. 138.8 Ibíd., Pág. 54.
  19. 19. 20los liberales como en los serviles españoles, pues las peticiones de los americanos lesparecían exageradas, además, en verdad temían que éstos llegaran a constituir unamayoría si se aceptaba el principio de representación proporcional. A pesar de la firmade la Constitución de Cádiz de 1812, las desavenencias continuaron creciendo yfinalmente, el golpe de estado de Fernando VII en 1814 a la Constitución resquebrajó elincipiente proyecto de dicha revolución.Con el retorno de la monarquía de Fernando VII, los diputados americanos volvieron asus tierras con más desaliento y a la postre muchos de ellos se convirtieron enfuribundos partidarios de la emancipación política, liderando los procesosindependentistas 9 . De este modo, las condiciones para el inicio de los movimientosinsurreccionales en contra de España presentaban una coyuntura favorable a partir de1814, no obstante, hay que reconocer que ya antes, desde 1810, se habían presentadoalgunos conatos preindependentistas, especialmente en México y Centroamérica, sobretodo en El Salvador y Honduras 10 .Las luchas independentistas tuvieron dos frentes claramente definidos; por un lado seconcentró el frente suramericano, que a la vez se dividió en dos proyectosrevolucionarios. El primero, se gestó en Argentina al mando de José de San Martín, elcual atravesó las pampas y los Andes hasta Chile; el segundo proyecto se ubicó en el9 Ibíd., Pág. 66. Los diputados americanos que después de las Cortes tuvieron puestos de responsabilidad política enlas repúblicas americanas fueron entre otros los siguientes: en México, José María Couto, que ocupó una Canonjía enMorelia; José María Gordoa fue diputado por Zacatecas en el Congreso General Constituyente en los años 1823-1824; José Miguel Guridi participó en la formación en 1821 del Movimiento Juntero como vocal de la SoberanaJunta Suprema Gubernativa y diputado al Congreso Constituyente; José Simeón de Uría fue miembro de la JuntaPatriótica de Guadalajara en 1821; Mariano Mendiola fue vicedirector de la Sociedad Patriótica de Guadalajara ydiputado en el Congreso Nacional en 1822; José Miguel Ramos de Arizpe fue diputado por Coahuila en el Congresode la República Federal en 1824, además de Ministro de Justicia en 1825. En Perú, Juan Antonio Andueza fuediputado por Trujillo en el primer Congreso Constituyente de 1822; José Joaquín Olmedo fue presidente delGobierno independiente de Guayaquil; Francisco Salazar fue diputado en 1822. En Nueva Granada (Colombia), JoséDomingo Caicedo fue diputado en el Congreso de Granada en 1824. En Venezuela, Esteban Palacios participó en laindependencia desde 1820 junto a su sobrino, Simón Bolívar. En la Capitanía General de Guatemala, Florencio delCastillo fue diputado por el Congreso Constituyente mexicano, sin embargo, la Junta de Costa Rica no reconoció suelección.10 Pérez Brignoli, Héctor, Breve historia de Centroamérica, Madrid, Alianza Editorial, Colección Historia deAmérica Latina, 2ª reimpresión, 1990, Pág. 75.
  20. 20. 21norte del subcontinente y fue dirigido por Simón Bolívar desde Venezuela y NuevaGranada y desde allí a Quito y Guayaquil. Ambas ofensivas convergieron en Perú, quefue el último baluarte de los españoles en América, donde se ganó la independencia enla batalla de Ayacucho en 1824. Por su parte, el segundo frente se desarrolló enMéxico, con una primera fase de verdadero movimiento revolucionario popular al mandode José María Morelos y el cura Miguel Hidalgo entre 1810-1816, quienes plantearonuna serie de demandas como la abolición de la esclavitud, una reforma agraria y mayorparticipación política de los sectores sociales marginados como los mestizos, mulatos,pardos, indígenas y negros; esta primera insurrección fue sofocada cuando los criollostuvieron temor de perder sus privilegios -latifundios, mano de obra esclava y poderpolítico y económico- si triunfaba la sublevación popular y decidieron aliarse con losrealistas. Pocos años después, en 1821, Agustín de Iturbide, con un programa de líneaconservadora, prometió la independencia de España sin afectar a los intereses de lasélites; así, logró aglutinar a su alrededor a quienes luchaban en contra de los españolesy ese año se consumó la independencia de México a través de un proyecto políticoconservador 11 .Cuando Iturbide proclamó la independencia de México, la Provincia de Chiapas,perteneciente en ese momento a Centroamérica, promulgó al mismo tiempo suindependencia y su anexión al recién creado Imperio Mexicano de Agustín de Iturbideen 1821. El resto de la Capitanía General de Guatemala, por su cuenta, vio con recelolos acontecimientos que se habían desarrollado en México, por tanto, las autoridades yfuncionarios españoles, junto con un reducido grupo de criollos, temieron que la luchapor la independencia fuera conducida por el pueblo y los desplazara de sus cargos.Este hecho forzó al último Capitán General del Reino de Guatemala, Gabino Gaínza aconvocar a una reunión de todas las autoridades civiles, eclesiásticas y militares para eldía 15 de septiembre de 1821 en la capital Guatemala. Los partidarios de laindependencia hicieron correr la voz en los barrios capitalinos la noche del día 14, conel fin de tener presente cerca del acto a una multitud con el propósito de presionar a las11 Lynch, John, América Latina: entre colonia... Op. cit., Págs. 117-118.
  21. 21. 22autoridades españolas. Aunque en la reunión el sabio hondureño José Cecilio del Vallepropuso que no se tomara ninguna determinación hasta que se consultara a las demásProvincias, la votación que se llevó a cabo dio el triunfo a quienes deseaban que laindependencia se proclamase el mismo día 15 de septiembre. De esa forma, dichasautoridades firmaron la famosa “Acta de Independencia” que declaró al Reino deGuatemala independiente de España y México; se nombró una Junta ProvisionalConsultiva bajo la presidencia del último Capitán General Gabino Gaínza y se convocóa un Congreso de los Delegados de las Provincias, con lo cual el territorio pasó adenominarse como “Provincias Unidas de Centroamérica”. Ese pavor de la élite ante laacción popular se deja traslucir en el punto primero del Acta, que expresaba que: “ [...]el sr. Jefe político mande publicar la independencia para prevenir las consecuenciasque serían temibles en el caso que la proclamase de hecho el mismo pueblo” 12 .En otro apartado del Acta, específicamente en el punto séptimo, se dejaba plasmadoincluso que no habría cambio de autoridades políticas, por tanto, las mismas élitespolíticas seguirían ejerciendo el poder tras la declaración de independencia, lo cualevidencia que tal acaecimiento solamente fue una formalidad y ese proyecto políticoúnicamente quería perpetuar el poder de los criollos y los peninsulares cercanos a loscírculos hegemónicos como el alto clero o los funcionarios reales, de tal forma que elmismo Gabino Gaínza siguió al frente del poder después de la “emancipación”, como seve a continuación: Que entre tanto, no haciéndose novedad en las autoridades establecidas, sigan éstas ejerciendo sus atribuciones respectivas con arreglo a la Constitución, decretos y leyes, hasta que el Congreso indicado determine lo que sea más justo y benéfico 13 .12 “Acta de Independencia de Centroamérica (15 de septiembre de 1821)”, En: Romero, José Luis (Selección, notas ycronología), Pensamiento político de la emancipación (1790-1825), Caracas, Biblioteca Ayacucho, Nº 25, 1977,Págs. 243-245.13 Ibíd., Pág. 244.
  22. 22. 23Asimismo, el punto décimo también reconocía la continuidad de la religión católicacomo culto oficial, dejando inalterable por consiguiente los ostentosos privilegios quegozaba el clero: “ [...] la religión católica, que hemos profesado en los siglos anteriores,y profesaremos en lo sucesivo, se conserve pura e inalterable, manteniendo vivo elespíritu de religiosidad que ha distinguido siempre a Guatemala” 14 .De esta forma, Centroamérica nació a la vida independiente de manera muy endeble,más bien como resultado de los acontecimientos que se fraguaban más al norte, enMéxico, territorio que desde la época colonial había ejercido una notable influenciaeconómica, social y cultural en el istmo. De hecho, la independencia fue tan efímera,que apenas cuatro meses después, en enero de 1822, Agustín de Iturbide, elEmperador del recién creado Imperio Mexicano envió una fuerza militar al mando deVicente Filísola para terminar de consumar la anexión de Centroamérica a su imperio.Con ello, quedaba demostrado que la independencia que Centroamérica habíadeclarado en septiembre de 1821 era en una coyuntura política inestable y la debilidadde las estructuras políticas y económicas de las Provincias que formaban el antiguoReino de Guatemala la forzaron a anexionarse al Imperio Mexicano 15 .Lo cierto es que en las Provincias no había unanimidad de criterios respecto a laanexión a México; si bien la mayoría de los ayuntamientos favorecían dicha decisión(tomada de nuevo unilateralmente por Guatemala), el ayuntamiento de San Salvadorencabezó la oposición contra la anexión y fue necesario enviar tropas mexicanas parasometer a la ciudad. Con ello, el resentimiento de las demás Provincias con relación ala hegemonía guatemalteca continuó latente. En Honduras, Comayagua habíadeclarado su independencia de España con la condición de que la Provincia quedaríaindependiente de Guatemala y únicamente sujeta al gobierno que se establecía enMéxico. Esto demostró que las antiguas disputas entre ciudades y Provincias -yaperceptible en el periodo colonial- constituirían un punto álgido en la configuración de14 Ibíd., Pág. 245.15 Pérez Brignoli, Héctor, Breve historia de... Op. cit., Pág. 79.
  23. 23. 24las nuevas naciones centroamericanas, como en efecto aconteció a partir de la guerracivil de 1826 16 .Las Provincias se mostraban dispuestas a gobernarse por sí mismas porqueprecisamente lo que les resentía era haber estado bajo la férula y el dominio deGuatemala por más de 250 años, por ello no querían continuar con la intervención deGuatemala ni de otras naciones. De ahí que la élite guatemalteca buscara acercarse aMéxico y consolidar la anexión con el propósito de garantizar los privilegios colonialesque hasta ese momento había detentado. Desde este punto de vista de la éliteguatemalteca, la anexión mantendría el status colonial y Guatemala seguiría ejerciendola hegemonía sobre las demás provincias.En marzo de 1822, se practicaron elecciones para elegir diputados al Congresomexicano, sin embargo, Iturbide disolvió el Congreso y se declaró Monarca absoluto.Posteriormente, un alzamiento de generales mexicanos (entre ellos Santa Anna,Guerrero y Bravo) en contra del Monarca Iturbide el 1 de febrero de 1823 provocó queel 20 de marzo, Agustín de Iturbide abdicara a la corona y eso lo obligó a salir del país,dejando un vacío de poder en el que Centroamérica también se vio afectada, puestoque tenía que decidir su destino. Una vez resquebrajada la anexión a México, VicenteFilísola, representante de Iturbide en Centroamérica, optó por convocar a un CongresoCentroamericano para que decidiera sobre el asunto de la anexión 17 .El 1 de julio de 1823, el Congreso, reunido en la Ciudad de Guatemala, proclamó laindependencia absoluta de Centroamérica y se declaró en Asamblea Constituyente queproclamó a las “Provincias Unidas de Centroamérica” como una nación libre, soberanae independiente de la antigua España, México y de cualquier otra potencia del antiguocomo del Nuevo Mundo. Esa misma Asamblea culminó el 22 de noviembre de 1824,con la promulgación de la nueva Constitución que dio vida a la nueva “República16 Enciclopedia de Honduras, Barcelona, Grupo Editorial Océano, 2001, Volumen 2, Pág. 250.17 Pérez Brignoli, Héctor, Breve historia de... Op. cit., Pág. 79.
  24. 24. 25Federal de Centroamérica”, que comprendería los Estados de Guatemala, El Salvador,Honduras, Nicaragua y Costa Rica.Como se ve, la gestación de la nación en Centroamérica recorrió caminos tortuosos,acelerados en gran parte por los hechos derivados de la emancipación mexicana. Enese sentido, esa fragilidad de las estructuras políticas y económicas en el istmo propiciópocos años después una larga cadena de guerras civiles entre los partidarios delliberalismo y los conservadores, lo que evidentemente influyó negativamente en elproceso de construcción del Estado-nación y aletargó la normal evolución de laconformación nacional en la región.Por otro lado, la independencia centroamericana, a diferencia de los demás procesosde emancipación hispanoamericanos que se conquistaron mediante luchas armadas encontra de los españoles, incidió en parte para que en el istmo tardara más tiempo endespertar el sentimiento de identidad nacional. Sobre este particular, el escritor españolFernando González Camino indica que: “ Al haberse logrado la independencia derebote, sin lucha y la capacidad aglutinadora en torno a una idea nacional que unesfuerzo bélico prolongado siempre ejerce, cundió el vértigo del fraccionamiento y elcaciquismo” 18 .En resumen, durante las dos primeras décadas del siglo XIX, España había perdido unimperio que logró dominar durante más o menos trescientos años, del que solamenteconservó Cuba y Puerto Rico hasta finales de esa centuria. Mientras tanto, laindependencia marcó el nacimiento en Latinoamérica de nuevos Estados-nación quecasi sin excepción, vieron en el modelo francés y estadounidense el ejemplo a seguircomo opción política republicana. Desde entonces, Honduras empezó a construir suparticular proyecto de nación.18 González Camino, Fernando, Alta es la noche: Centroamérica ayer, hoy, mañana, Madrid, Ediciones de CulturaHispánica, 1ª edición, 1990, Pág. 38.
  25. 25. 26Ciertamente, desde el siglo XIX, el Estado hondureño -al igual que la mayoría de paíseslatinoamericanos- intentó forjar un proyecto de nación que estuviera en consonanciacon los ideales derivados de las naciones modernas surgidas en Europa tras lasexperiencias de la Revolución Francesa, así como de la independencia de los EstadosUnidos. Desde luego, se obtuvieron algunos tibios resultados como la creación oinvención de algunos símbolos identitarios como la bandera, el escudo y las monedasnacionales, sin embargo, la diversidad étnica del país, así como las debilidadesinfraestructurales producidas por las constantes guerras civiles acaecidas después de laIndependencia de 1821, dificultaron dramáticamente la construcción de la nacióndurante las décadas posteriores a la emancipación política de la corona española;empero, durante el último cuarto del siglo XIX, el proceso de construcción de la nacióntomó un impulso más acelerado con la implantación de la Reforma Liberal de 1876,cuyo objetivo era vincular al país al sistema capitalista mundial, pero a la vez, consolidarel Estado-nación para alcanzar el progreso. Desde ese momento, y hasta 1994, elEstado hondureño impuso la idea de la “nación homogénea” entendida como elproyecto de reformulación de la nación, mediante el cual se intentó construir la nacióncon base a la integración cultural de los indígenas, negros y castas a los valores ynormas de la élite dominante, ya sea blanca o mestiza, pero en todos los casos,heredera de las tradiciones legadas de la sociedad colonial española o de las nuevasaportaciones que trajo consigo la “modernidad”, es decir, los postulados de “Orden yProgreso” provenientes del Positivismo desde Europa y Estados Unidos. Por tanto,“homogeneizar” consistía en “aculturizar” a indígenas y negros, o sea, enseñarles lalengua castellana, la religión católica, las costumbres modernas, en definitiva,“civilizarlos” 19 .19 En este sentido, tomamos el concepto sugerido por Mónica Quijada, quien expone que desde el siglo XIX, losEstados latinoamericanos intentaron imponer el proyecto de “nación homogénea” a indígenas y negros con elobjetivo de “integrarlos” a la “civilización”. Cfr. Guerra, François y Quijada, Mónica (Compiladores), “Imaginar lanación”, Hamburgo, Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos (AHILA), Hamburgo, Cuadernos,Nº 2, 1994, Págs. 20 y ss.
  26. 26. 27A partir de entonces, el modelo mediante el cual se imaginó a la nación encarnaba lasaspiraciones de la élite dominante de origen criolla y mestiza; por ende, las“representaciones” de la nación se inspiraban en los valores y expresiones de las clasesque ostentaban el poder. Así, se fraguó toda una creación de símbolos e imaginarios,como la estatuaria cívica, que exaltaba a los héroes criollos de la Independencia; secrearon fiestas cívicas e historias nacionales que glorificaban las gestas patrias; seaprobó el Himno Nacional; se decretaron otros símbolos nacionales y a la vez, seinventaron tradiciones como el culto al origen mestizo de los hondureños (la versiónoficial extendió la creencia del origen racial de la sociedad hondureña como productodel mestizaje entre españoles e indígenas mayas). Mientras tanto, los indígenas ynegros hondureños, quedaban excluidos en estos imaginarios, con lo cual, al ser“invisibilizados” dentro de la nación, no tenían otro “remedio” que aceptar la imposiciónde ser “integrados” a la nación, lo cual significaba que tenían que aceptar la culturamestiza mayoritaria y en consecuencia, despojarse de su bagaje cultural, es decir, suslenguas, sus religiones, sus costumbres y valores para así -según la versión oficial delEstado- “civilizarse”.Este proyecto de “nación homogénea”, tal como ha sido descrito, estuvo en vigenciaentre el siglo XIX y durante la mayor parte del XX, específicamente hasta 1994; justo apartir de ese año, el modelo empezó a fracturarse y comenzó a vislumbrase una radicaltransición a otra forma de reimaginación de la nación en Honduras: el reconocimientode una “nación pluriétnica”, fenómeno que está provocando una transformación políticasin precedentes en la historia nacional.En efecto, el 3 de agosto de ese año, el gobierno de Carlos Roberto Reina, aprobó elAcuerdo Presidencial Nº 0719-EP en que estableció las políticas de “EducaciónBilingüe Intercultural” (EBI) para las etnias del país, pero además, por vez primera, elEstado reconoció el “carácter pluricultural y plurilingüístico de la sociedad” hondureña.El Acuerdo 0719-EP también institucionalizó la creación del “Programa Nacional deEducación para las Etnias Autóctonas y Afro-Antillanas de Honduras” (PRONEEAAH)
  27. 27. 28en sus modalidades bilingüe e intercultural, a partir de 1994, el cual sería dirigido por laSecretaría de Educación Pública.Esta reforma naturalmente fue resultado de las luchas de las organizaciones socialesindígenas y negras, las cuales se valieron de la movilización social de las comunidadesy de sus intelligentsias, así como de los marcos jurídicos nacionales e internacionales,como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que fueratificado por Honduras justamente ese año de 1994. Este reconocimiento de lasociedad hondureña como una “nación pluriétnica” también movilizó a los gruposétnicos hacia el reclamo de otras reivindicaciones no solo educativas, sino tambiénsanitarias, jurídicas, sociales y políticas, las cuales empezaron a ser atendidas por elEstado, por tanto, el punto central de esta tesis es describir el proceso de transición dela “nación homogénea” al reconocimiento de una “nación pluriétnica” en Honduras comoconsecuencia de la lucha étnica emprendida por los negros garífunas, así como analizarlas transformaciones en la identidad étnica que están experimentándose en losgarífunas como producto del reforzamiento de la identidad.Este estudio se divide en cinco capítulos. El capítulo I, constituye el marco teóricosobre el cual se sustentan las categorías de análisis de nuestra investigación. En primerlugar, se establece como concepto de Estado-nación en el estudio al ente caracterizadopor la formación de un tipo de Estado que posee el monopolio de lo que define como eluso de la fuerza dentro de un territorio delimitado y que busca conseguir la unidad de lapoblación sujeta a su gobierno mediante la “homogeneización”, aspiración a la quellamaremos como “proyecto de nación homogénea”. Con este fin, el Estado-nación creauna cultura, símbolos y valores comunes, restablece o inventa tradiciones y mitos deorigen, esto sobre todo cuando el Estado y la nación no coinciden, lo cual sucede en lamayoría de los casos.Asimismo, este primer capítulo aborda una discusión sobre la evolución teórica delproblema de “la idea de nación”; en primer lugar, se plantea el debate surgido entre las
  28. 28. 29corrientes de la “nación cívica” derivada de la Revolución Francesa y de laIndependencia de los Estados Unidos, que concebían a la nación como a la entidadconstituida por un cuerpo de personas que podían representar o elegir representantesde un territorio particular en Consejos, Dietas o Estados soberanos, y por otro lado, latesis sustentada por la corriente de la “nación cultural”, liderada por Fichte y Herderentre otros, para quienes la nación era un ente esencial e invariable construido por unpueblo a partir de “elementos objetivos” como el hecho de compartir una historia, raza,lengua, religión, costumbres y culturas similares. En segundo lugar, se exponen lasapreciaciones de otras corrientes contemporáneas sobre la nación, como por ejemplolas argumentadas por el marxismo y las corrientes modernistas, etnicistas ymedievalistas acerca del origen de la nación. Por otro lado, como guía teórica,retomamos también la perspectiva del historiador británico Benedict Anderson, quienseñala que la “nación” es “ [...] una comunidad política imaginada como inherentementelimitada y soberana”, concepto según el cual -como se verá más adelante-, la nación esun artefacto construido e imaginado ya sea por parte del Estado-nación o por parte dela “intelligentsia” al servicio del mismo.Igualmente, abordamos en este capítulo el fenómeno de las “etnias” y “las nuevasidentidades étnicas”, pues apuntamos que el nuevo activismo y protagonismo de lasetnias indígenas y negras latinoamericanas en la lucha social en la región a través desus movimientos sociales han buscado en buena medida revitalizar las “identidadesétnicas” y hacer que los indígenas y negros asuman un papel en la política nacional delos países del área, sobre todo en la conformación de una nación pluriétnica y de laatención de demandas sociales, políticas, económicas y culturales. De hecho, la razónde que los movimientos indígenas y negros hayan llamado la atención de la comunidadacadémica en una forma considerable se debe a su proliferación, pero también a queforman parte de un fenómeno más general, denominado de los “nuevos movimientossociales”, por esa razón, es atinente en el actual contexto latinoamericano hablar delsurgimiento de “nuevas identidades étnicas”. También, el capítulo I hace un recuentode los estudios sobre las comunidades negras en América, desde las investigaciones
  29. 29. 30pioneras de Melville Herkovits hasta los estudios emprendidos sobre los garífunas porlas academias de Estados Unidos, Europa y la hondureña.El capítulo II, es decisivo para entender el proceso de “imaginación” de la nación enHonduras, y sobre todo, el ansiado proyecto de conformación de la “naciónhomogénea”. En primera instancia, se describe la formación del Estado-nación enCentroamérica, y a la vez, se hace hincapié en la fragilidad política e institucional conque el istmo nació a la vida independiente, producto en gran parte de losacontecimientos que se generaron con la emancipación mexicana; por ello, no fuecasual que la región pasara a formar parte del Imperio Mexicano apenas cuatro mesesdespués de alcanzar su liberación de España en 1821. Este hecho marcódecisivamente los primeros años de la vida independiente de Centroamérica yHonduras, lo cual produjo a posteriori una cadena de guerras intestinas a todo lo largodel siglo XIX, hasta el advenimiento de las Reformas Liberales, que lograron instauraruna cierta estabilidad política en la zona. Evidentemente, la continuidad de estasguerras civiles retardó el afianzamiento de la nación, no solo en Honduras, sino en elresto de Centroamérica; por esa razón, varios intelectuales -como José Cecilio delValle, Ramón Rosa, Froylán Turcios y Antonio Ochoa Alcántara- se dieron a la tarea de“pensar” e “imaginar” la nación hondureña desde el siglo XIX. Este fenómeno no solofue consubstancial a Honduras, pues en toda Latinoamérica, una gama de intelectualesse aproximaron a estas reflexiones a través de una serie de posiciones, como porejemplo los de la generación de los pensadores de la “emancipación mental” y lospensadores “positivistas”, ambas del siglo XIX, así como los pensadores nacionalistas yantiimperialistas del siglo XX.Asimismo, se expone la “imaginación” de la nación en la primera etapa de la vidaindependiente, es decir, desde 1821 hasta 1900. En esta fase, se evidencia la intenciónpor parte del Estado de crear una serie de símbolos identitarios que fueraninternalizados por las masas, como por ejemplo, la bandera, el escudo, las monedasnacionales, así como la oficialización de los nombres de las repúblicas
  30. 30. 31centroamericanas. Sin embargo, las constantes guerras civiles y la inestabilidad políticacausada por las mismas, demoraron ostensiblemente el proceso de construcciónnacional en Honduras y Centroamérica; tuvo que llegar la Reforma Liberal en el últimocuarto del siglo XIX para que el proyecto de imaginación de la nación y la consolidaciónnacional alcanzara cierta vitalidad. En efecto, la reforma impulsó aceleradamente latentativa de “imaginación” de la nación, al aportar e inventar una serie de tradiciones,como por ejemplo el “panteón de los héroes nacionales”; la instauración de las fiestascívicas; la promoción del país en el exterior a través de las “Exposiciones Universales”;de la difusión de un libro de “historia nacional”; el fomento de archivos, bibliotecas,academias científicas y de museos nacionales; del levantamiento de censos y otrasacciones más. Pero además, la reforma acentuó el proyecto de “nación homogénea”, alinstaurar la educación laica y gratuita encaminada a uniformar a la poblaciónétnicamente diferenciada, proceso en el que jugó un papel relevante la instauración delespañol como lengua oficial del Estado; con ello, se empezó a fraguar un modelo deconvivencia política homogeneizante, en el que las élites blancas o mestizas seimponían la obligación de “civilizar” e “incorporar” a la nación homogénea a los gruposque consideraban “incultos e incivilizados”, es decir, a los indígenas y negros.Finalmente, la Reforma Liberal hondureña constituyó un acontecimiento detrascendental importancia en la historia del país y sentó las bases para unamodificación sustancial de las viejas estructuras heredadas del período colonial; deigual forma, ejerció una influencia profunda en el ulterior desarrollo de la historianacional. Con ella, se cimentaron los fundamentos que dieron forma más estable ycentralizada al Estado-nación hondureño, tarea que fue continuada afanosamente porlas generaciones políticas e intelectuales subsiguientes, sobre todo las de la primeramitad del siglo XX, tiempo durante el cual todavía se proseguía la labor de reproducirotras “imágenes” en las cuales se fuera identificando al pueblo con la nación.Adicionalmente, este capítulo II también describe el proceso de imaginación de lanación en el siglo XX, cuando se siguieron perfilando otros imaginarios en el proceso deconfiguración nacional, como por ejemplo, la creación de otros símbolos nacionales
  31. 31. 32como el Himno Nacional, el Mapa, y fundamentalmente, la divulgación de una ideologíanacionalista que pretendía mostrar que el origen racial de los hondureños era elresultado de la mezcla de los conquistadores españoles con los indígenas mayas. Deeste modo, se intentó ocultar el aporte de otros grupos indígenas en el mestizaje o en lacomposición poblacional hondureña, como los lencas, los tolupanes, los pech, lostawahkas y especialmente, de los negros, tanto los que estuvieron presentes en elperiodo colonial, así como de los negros ingleses o creoles y de los negros garífunas.Más bien, esta ideología del “mestizaje” originó toda una propaganda racista en contrade la presencia de los negros ingleses, quienes habían venido a laborar en lascompañías bananeras afincadas en el Caribe hondureño. Así, la historia decimonónica,que ensalzó el aporte histórico de los héroes criollos, dio paso en el siglo XX a ladifusión de un Indigenismo que rescataba el esplendoroso pasado de los mayas, asícomo la legendaria figura del indígena lenca Lempira, que combatió a los españoles entiempos de la Conquista. No obstante, la exaltación que se hacía de los “indígenasmuertos” no significaba que se valorara en igual dimensión a los “indígenas vivos”, puesa ellos se les siguió imponiendo coercitivamente el ideal de “integración” a la sociedadnacional, es decir, a la “nación mestiza”.Por otro lado, el viejo ideal de “integrar” a los grupos étnicos a la “nación homogénea”también pasaba por la construcción de una “ciudadanía”, que en esencia, sería elrequisito que otorgaría calidad de “nacionalidad” a las personas, esto de acuerdo a laperspectiva de la corriente de la “nación cívica”, que estipulaba que la nación laformaban los ciudadanos. En este sentido, se expone en el capítulo II que en el casohondureño, la evolución de la ciudadanía partió de la base en un principio de otorgar lacondición ciudadana a los indígenas y negros tras la emancipación política de la coronaespañola en 1821, pero en una segunda etapa, a partir de 1839, se restringió talderecho a los grupos étnicos en vista de que las Constituciones y las leyes electoralesimpusieron una serie de requisitos para poder optar a la ciudadanía, como por ejemplo,el tener propiedades o saber leer y escribir. Desde entonces, y hasta bien entrado elsiglo XX, los indígenas y negros vieron por tanto limitados sus derechos ciudadanos en
  32. 32. 33virtud de no contar con las prescripciones legales estatuidas en las leyes. Asimismo, enel siglo XX, el Estado promovió la integración de las etnias a la nación mediante laspolíticas Indigenistas, ya que la exclusión legal que habían sufrido les impedía optar acargos públicos y a elegir autoridades, sufriendo por ende una marginación einvisibilización por parte del Estado. Sin embargo, esta situación cambió a partir de1994, cuando el gobierno de Carlos Roberto Reina aprobó el Acuerdo Presidencial Nº0719-EP, en donde reconoció por primera vez que Honduras era una naciónpluricultural y multiétnica. Por consiguiente, el Estado hondureño daba un pasosustancial no solo en cuanto al reconocimiento de los grupos étnicos, sino tambiénabría una nueva fase en el proceso todavía inacabado de construcción de la nación, lacual, desde ese momento, se fundamentaría ya no solamente en el proyecto imaginadode la “nación homogénea” idealizado por los sectores mestizos preeminentes, sinoincluso con la aportación cultural de los indígenas y negros. Es decir, los acuerdospactados entre las etnias indígenas y negras y el gobierno estaban propiciando eltránsito de la “nación homogénea” al reconocimiento de una “nación pluriétnica”. Conesto, está claro que el Estado hondureño está “reimaginando” la naturaleza y la esenciade la nación en términos de una sociedad multicultural y pluriétnica.Finalmente, este capítulo II también agrega una exposición sobre la imaginación de lanación como proyecto económico, fundamentalmente a través de la construcción delFerrocarril Interoceánico Nacional y de la búsqueda de un rubro económico que pudieradinamizar la economía nacional e insertarla al capitalismo mundial, pero a la larga, lafragilidad económica de las élites hondureñas, facilitaron la formación de los Enclavesminero y bananero, con lo cual, la economía hondureña quedó supeditada al capitaltransnacional; esto evidentemente, obstaculizó la conformación de una burguesíanacional, así como al proyecto mismo de edificación nacional. Por último, se detallatambién el aporte de las manifestaciones populares en la formación de la nación enHonduras, principalmente el del arte popular, que hizo surgir por medio de la pinturaprimitivista de José Antonio Velásquez y sus adeptos, una corriente que logró captar elpaisaje hondureño y sobre todo, se llegó a convertir en “representación física y estética”
  33. 33. 34de la nación; además, también influyó en este proceso la “religiosidad popular”, queincubó un culto nacional a través de la devoción a la Virgen de Suyapa; por último, elfútbol igual se convirtió en un catalizador que logró despertar el sentimiento nacional enel país, ya que el Estado acudió a él en momentos de crisis políticas -como la guerracon El Salvador en 1969-, asimismo, los éxitos futbolísticos acumulados por lasSelecciones Nacionales y los equipos profesionales hondureños en el ámbitointernacional constituyeron un motivo de orgullo y a la postre fueron uno de losmecanismos de identificación nacional más efectivos en el país. En suma, se puedeañadir que todos los elementos anteriores sirvieron de modo significativo paraconfigurar las señas de la identidad hondureña.Por su parte, el capítulo III, comprende una caracterización general de la comunidad enestudio, así como una revisión de la etnohistoria de los negros garífunas desde suorigen étnico en San Vicente hasta su arribo a Honduras en las postrimerías del sigloXVIII. En primer lugar, se presenta una contextualización general de la situaciónsocioeconómica y política de Honduras, para luego pasar a describir la situación detodos los grupos étnicos hondureños -tanto indígenas como negros- en la actualidad.Luego, se expone una caracterización de la comunidad garífuna de Cristales, un barriode la ciudad de Trujillo en Colón. Se relata la historia, así como los aspectos educativos,sociales, culturales, económicos y religiosos de la comunidad en estudio. Finalmente,se reseña la presencia de los diferentes pueblos negros que han habitado Honduras,desde los negros esclavos que llegaron durante el periodo colonial, hasta la presenciahistórica de los negros ingleses o creoles, los miskitos y los garífunas; por último, sehace un recuento de la historia de los garífunas desde su formación a partir de unnaufragio que los condujo a San Vicente en el siglo XVII hasta su deportación aHonduras en 1797. El capítulo se cierra con una exposición que muestra que contrario ala invisibilización histórica que se ha producido de los garífunas en Honduras -sobretodo merced al esfuerzo de la historiografía oficial- ellos han sido protagonistas deacaecimientos importantes de la historia nacional, desde los sucesos previos a laIndependencia hasta las luchas sociales de las últimas dos décadas.
  34. 34. 35El capítulo IV, narra aspectos sumamente importantes para entender los resultados yconclusiones del presente estudio. Por una parte, se exponen las imágenes que seformaron sobre los negros garífunas los viajeros, cronistas y estudiosos extranjerosdesde el periodo colonial, hasta las distintas imágenes que sobre los mismos seformaron los escritores hondureños de los siglos XIX y XX. Este tema es interesantepara entender los diferentes estereotipos que se formó la sociedad mestiza mayoritariaacerca de los garífunas, ya que se demuestra que contrario a las imágenes de losextranjeros -que tendieron a ser de admiración hacia los garífunas- las visiones de losmestizos generalmente fueron ponzoñosas y muchas veces humillantes y despectivas.Esta situación de alguna manera incidió en la idea de nación que se fueron formandolos garífunas, ya que al ser caracterizados negativamente por la intelligentsiahondureña, provocó como resultado que los negros quedaran “inimaginados” e“invisibilizados” en los discursos y en las representaciones de la nación. Esto de algunamanera retardó la incorporación de los garífunas a la nación hondureña. Este capítuloIV se cierra con la descripción de las “contranarrativas” que han presentado la“intelligentsia garífuna” a los discursos Occidentales, en donde se plasma que el papelmás destacado de esta “intelligentsia garífuna” ha sido la recuperación de su propia“historia”, tendiendo a asumir un discurso más bien reivindicativo y que trata de valoraren su justa medida, la participación de los garífunas en los procesos históricos del país,demostrando que el pueblo garífuna, “invisibilizado” en las historias y tradicionesoficiales, sí ha tenido un papel activo y trascendental en los acontecimientos históricosdel país. Se puede añadir que la reproducción de estas “contranarrativas” garífunas,tiene una enorme incidencia en el desmantelamiento de los ideales de la vieja visión dela “nación homogénea”, pues sus trasfondos teóricos e ideológicos están claramentesituados en las líneas de actuación de la “nación pluriétnica”, por tanto, estánrepresentando un desafío al Estado-nación hondureño en el sentido que estánobligando al gobierno a “reimaginar” una nación más plural, abierta y tolerante ante lanaturaleza multiétnica del país.
  35. 35. 36La tesis se cierra con el capítulo V, que en términos generales presenta los resultadosdel trabajo de campo llevado a cabo en la comunidad, es decir, se detallan losresultados de la encuesta, los cuales son analizados paralelamente con una serie denotas bibliográficas y documentales, muchas de ellas aún inéditas, así como conentrevistas de informantes clave. Fundamentalmente, el capítulo muestra en primerlugar cuál es la idea de nación que tienen en la actualidad y las diferentes modalidadesde lucha social que han entablado ante el Estado-nación para que se reconozca una“nación pluriétnica”; en este punto, se resalta que las principales exigencias yreivindicaciones de la lucha de las organizaciones garífunas frente al Estado giranalrededor de 4 demandas específicas, a saber: a) la demanda de una educaciónbilingüe intercultural; b) el reconocimiento de un sistema de salud intercultural, querespete el marco y la cosmovisión médica de la cultura garífuna; c) la dotación,saneamiento y ampliación de los territorios y del espacio marítimo y; d) elreconocimiento de los derechos políticos y la igualdad de oportunidades, así como elreconocimiento oficial de Honduras como una “nación pluriétnica”, que admita que losgarífunas y los indígenas forman parte de los “imaginarios” de la nación. Al final, seargumenta que la lucha social emprendida por las organizaciones garífunas, así comoel reconocimiento por parte del Estado y de la sociedad civil de la legitimidad delmovimiento negro hondureño, están produciendo una serie de transformaciones étnicasal interior de la sociedad garífuna, que se manifiesta en un evidente reforzamientoétnico que está provocando una reproducción y auge a nivel nacional e internacional delas manifestaciones culturales garífunas como la lengua, la religiosidad tradicional, lamúsica y las danzas, la pintura y las artesanías, las comidas, tradiciones y costumbresetcétera, todo lo cual nos conduce a concluir que la lucha de los garífunas en torno a laimplantación de una “nación pluriétnica” están obligando al Estado a abandonar el viejoproyecto de la “nación homogénea”, forzando por ende al gobierno a “reimaginar” unanación más plural, democrática e incluyente. Esto demuestra que la construcción de lanación y de las identidades étnicas y nacionales es un proceso dinámico que está enconstante elaboración y reconstitución, de tal forma que estamos de acuerdo que elproyecto de nación en Honduras es un proceso que aún está en curso y que se
  36. 36. 37continúa “reimaginando” a partir de las luchas indígenas, negras y de otros sectorestodavía postergados como las mujeres y las organizaciones populares en general con lafinalidad de consolidar la “nación pluriétnica”.Al final, se presentan las conclusiones y anexos de nuestro trabajo, así como lasfuentes utilizadas en el trabajo. Para culminar, queremos dejar constancia nuevamentede la gratitud a nuestro Director de tesis, Dr. Heriberto Cairo Carou, quien con susconsejos y orientaciones nos ayudó a enmendar un cúmulo de deficiencias. Sinembargo, cualquier error u omisión es de nuestra entera responsabilidad.
  37. 37. 38IV) DISEÑO DE INVESTIGACIÓN.A) Planteamiento del problema.Honduras es una nación pluriétnica, conformada mayoritariamente por mestizosdescendientes del cruce racial entre españoles, indígenas y negros durante el periodocolonial, sin embargo, también están presentes en el país una diversidad de etniasindígenas y negras con una riqueza cultural fascinante. En la actualidad, existen enHonduras ocho pueblos 20 indígenas y negros culturalmente diferenciados en relacióncon la mayoritaria población mestiza, estos son: Los negros garífunas, los negros dehabla inglesa o creoles, los miskitos, los lencas, los maya-chortís, los pech o payas, lostolupanes o xicaques y los tawahkas o sumos. Por su origen, los actuales pueblosétnicos de Honduras se pueden agrupar así: a) mesoamericanos 21 (lencas y maya-chortís); b) circuncaribes, (tolupanes, pech, tawahkas); afrodescendientes, (negrosgarífunas y los negros ingleses o creoles) y c) los miskitos, cuya clasificación respondea variaciones del mestizaje de culturas americanas circuncaribes y de pueblos negrosllegados en la colonia a tierra centroamericana.Pese a la diversidad cultural y étnica que se manifiesta en del país, el Estadohondureño, -independiente de la corona española desde 1821- no ha reconocidohistóricamente los derechos culturales de las etnias indígenas y negras. La nación20 El concepto pueblo lo entendemos según la acepción de Taylor y Flint, que exponen que los “pueblos” se refierena entidades que abarcan “ [...] una mezcla compleja de fenómenos culturales... los pueblos están implicados enjerarquías de poder, desde la escala global hasta el vecindario, y siguen siendo instituciones clave para legitimarlas desigualdades y para la resistencia política. En las actuales condiciones de la globalización se han destacadomás a medida que los grupos recalcan sus peculiaridades en respuesta a las tendencias a una homogeneizacióncultural”. Así, los “pueblos” caracterizan a un conglomerado humano en términos territoriales, históricos, culturalesy étnicos que le dan sentido de unidad. Cfr. Taylor, Peter J., y Flint, Colin, Geografía política. Economía-mundo,Estado-nación y localidad, Madrid, Trama Editorial, Colección Ecúmene, 2ª edición en español, 2002, Pág. 31.(Traducción de Adela Ruiz-Jiménez y Heriberto Cairo Carou).21 Los arqueólogos de los pueblos prehispánicos de América han descrito la presencia de “rasgos” o manifestacionesde desarrollo cultural denominados “tradiciones”, en las cuales evolucionaron ciertas “áreas nucleares” en dondese desarrollaron civilizaciones: “Mesoamérica”, que comprendía desde México hasta Honduras, donde sedesarrollaron los mayas y los aztecas; y los “Andes Centrales”, desde Ecuador hasta el norte de Chile y Argentina,donde se desarrollaron los incas. Entre éstas dos áreas nucleares, se suele ubicar la zona “Circuncaribe”, región quecomprende desde Honduras hasta Venezuela, así como las islas del Caribe, en donde no surgieron altas civilizacionessino pueblos a nivel de tribu o cacicazgo.
  38. 38. 39hondureña, por tanto, ha sido heredera de la tradición social que legaron loscolonizadores españoles, así como del modelo liberal que se impulsó desde losprimeros años de la independencia, el cual pretendía conformar una “naciónhomogénea”, que se concebía de acuerdo a los ideales de la mayoritaria y dominantesociedad mestiza. De esa forma, desde los albores de la emancipación política de 1821,el Estado hondureño trató de “integrar” al resto de pueblos a la “nación mestiza” con laidea de imponer el poder homogenizador o unificador al estilo del Estado moderno, asícomo para asegurar la lealtad a la nación. Ello conllevó a lo largo de los siglos XIX yXX, la imposición de la lengua oficial, el español; se aplicaron legislaciones civiles openales occidentales que para los indígenas y negros eran radicalmente diferentes; secrearon regiones administrativas que mutilaban los espacios naturales de los pueblosétnicos o que no coincidían con los territorios reconocidos por ellos como su hábitattradicional; se propició la expansión de la religión católica con el fin de modificar lascreencias “paganas” e “idólatras” de los indígenas y negros, así como para “civilizar” adichos pueblos; se instituyeron modelos educativos que marginaban las costumbres,tradiciones e ideas de las etnias entre otras reformas, todo lo cual fue en detrimento delas manifestaciones culturales de las etnias indígenas y negras hondureñas.Si bien todas estas políticas han tenido un efecto negativo sobre las manifestacionesculturales de los indígenas y negros de Honduras, también es cierto que éstos hansabido -en mayor o menor medida- desarrollar mecanismos sociales que les hanpermitido conservar y recrear su cultura ante la imposición del Estado hondureño. Esteproceso se ha manifestado fundamentalmente en las últimas dos décadas,principalmente durante la década de los 90, como producto de influencias externas einternas. Por un lado, con la conmemoración del Quinto Centenario de la llegada de loseuropeos a América, los pueblos indígenas y negros reconocieron la importancia deaprovechar la efeméride para reclamar los agravios que han sufrido desde 1492, y a lavez concibieron la trascendencia de organizarse en movimientos sociales e inclusopolíticos. Igualmente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró a esedecenio como la “Década de los Pueblos Indígenas”. El otorgamiento del Premio Nobel
  39. 39. 40de la Paz a la indígena guatemalteca Rigoberta Menchú en 1992, así como eldesencadenamiento de la lucha armada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional(EZLN) en el Estado de Chiapas, México en 1994, son algunos acontecimientos que ledieron protagonismo a la lucha social de los indígenas y negros en Latinoamérica apartir de entonces.En el ámbito interno, el auge organizativo de las etnias indígenas y negras de Hondurasfue un proceso paralelo al debilitamiento de los movimientos sociales tradicionales,como los sindicatos, obreros, campesinos, docentes y estudiantes, quienes en ladécada de los años 90 fueron perdiendo la beligerancia que habían tenido hasta ladécada del 80, cuando se desataron las tensiones y las guerras civiles enCentroamérica. En los 90, con la finalización de la “Guerra Fría” y la consecuenteconsolidación de los procesos de paz en la región y la incipiente democratización de lospaíses del área, los movimientos tradicionales fueron perdiendo protagonismo ante laausencia de la utopía socialista. De este modo, el espacio para la organización de losindígenas y negros estaba libre de las sospechas que pesaban sobre los movimientoscontestatarios tradicionales, especialmente porque las organizaciones de izquierdahondureña jamás incluyeron a los pueblos étnicos en sus programas de lucha y porquela izquierda del país siempre fue más urbana que rural. Prueba de ello es que lasregiones con mayor densidad de población indígena han sido siempre un territoriodominado exclusivamente por los partidos mayoritarios, el Partido Liberal yprincipalmente por el Partido Nacional o conservador. De este modo, la década de los90 constituyó una coyuntura favorable para la formación y desarrollo de lasorganizaciones sociales indígenas y negras.Este proceso ha permitido que el Estado hondureño haya pactado con las etniasindígenas y negras una serie de medidas políticas, culturales, sociales, jurídicas yeconómicas tendentes al reconocimiento de los derechos de los pueblos étnicos delpaís. Asimismo, el visible protagonismo del movimiento indígena y negro hondureño, les
  40. 40. 41ha revelado ante la opinión pública nacional e internacional, lo cual los ha situado comouna fuerza social a tener en cuenta en la esfera política nacional.Estos cambios trascendentales en la historia social del país han producido unreforzamiento de la cultura étnica de los pueblos indígenas y negros de Honduras quenaturalmente, tendrá enormes repercusiones en las próximas décadas; eso significaque la naturaleza del Estado hondureño, tal como ha evolucionado desde laindependencia hasta el presente ya no será por lo menos igual. Esto supone que loscambios operados en la conciencia social de los indígenas y negros está configurandouna nueva visión sobre el Estado hondureño. Por lo menos, la idea de un Estado“unificador” y “homogéneo” se va alterando y transformando, por tanto, los indígenas ynegros están percibiendo a la nación de manera distinta; y a la inversa, el Estadohondureño está visualizando a estas etnias de forma diferente. En este sentido, interesaestudiar el proceso que está dando paso de la “nación homogénea” a la “naciónpluriétnica” en Honduras y las transformaciones étnicas que se están desarrollando alinterior de los garífunas con estos acontecimientos.Para observar mejor estos cambios, el presente estudio se propone realizar un “Estudiode Caso” en una comunidad de origen negro garífuna para detectar cuáles son aquelloselementos de la lucha social garífuna que están propiciando la transición de la “naciónhomogénea” a una “nación pluriétnica” y a la vez, determinar cuál es la idea de naciónhondureña que tienen en la actualidad. I) Pregunta Problema de Investigación.El estudio que nos proponemos ejecutar, se puede centrar en el siguiente“Planteamiento del Problema” o “Pregunta Problema de investigación”:¿Cuálés son los efectos que está provocando la lucha de las organizaciones socialesgarífunas en la transición de la “nación homogénea” a una “nación pluriétnica” y qué
  41. 41. 42idea de nación hondureña se están formando los garífunas a partir de esas luchassociales y del reforzamiento de su identidad étnica?. II) Objetivos de la investigación.Los resultados y conclusiones del presente estudio esperamos obtenerlos a través delos siguientes objetivos: 1) Objetivo general.- Determinar cuáles son los cambios que está produciendo la lucha étnica de los negrosgarífunas en el proceso de transición de la “nación homogénea” a una “naciónpluriétnica” en Honduras. 2) Objetivos específicos.- Describir el proceso de “imaginación de la nación” que llevó a cabo el Estado de Honduras en los siglos XIX y XX con el objetivo de difundir y consolidar la idea de “nación homogénea” con la finalidad de integrar a indígenas y negros.- Identificar en qué medida los garífunas se sienten parte de la nacionalidad de hondureña.- Establecer cuál es la idea de nación en los negros garífunas de la Comunidad de Cristales, Municipio de Trujillo en el Departamento de Colón, Honduras CA.- Determinar cuáles son las transformaciones étnicas que se están manifestando al interior de la sociedad garífuna como resultado de las luchas sociales que han emprendido frente al Estado hondureño.
  42. 42. 433) Preguntas de investigación.Nuestro estudio pretende responder las siguientes preguntas de investigación:- ¿Cuáles son los fundamentos y principios en que se inspiró el Estado hondureño en su proceso de “imaginación de la nación homogénea”?.- ¿Qué consecuencias produjo en las etnias indígenas y negras la imposición de un modelo de “nación homogénea” por parte del Estado hondureño?.- ¿Cuáles son las percepciones que tuvieron los cronistas y viajeros extranjeros sobre los garífunas?.- ¿Cómo han representado los escritores hondureños en sus obras a los negros garífunas?.- ¿Cuál es el tratamiento que han hecho las academias estadounidenses y europeas sobre los garífunas?.- ¿Qué propuestas “contranarrativas” han presentado la “intelligentsia garífuna” a los discursos académicos externos?.- ¿Qué nivel de participación han tenido los negros garífunas en los procesos históricos del país?.- ¿En qué grado los garífunas se sienten parte de la nacionalidad hondureña?.- ¿Cuáles son los personajes favoritos de los garífunas de la historia hondureña?.- ¿Cuáles son los personajes de la historia garífuna de los que se sienten más orgullosos?.- ¿Cómo están “reinterpretando” los intelectuales garífunas la historia de su etnia?.- ¿Qué ideas tienen los garífunas sobre los símbolos nacionales y los símbolos garífunas?.- ¿Cómo ha sido la formación y evolución de las organizaciones sociales garífunas?.- ¿Cuáles son las reivindicaciones que han conquistado los negros garífunas por parte del Estado en los ámbitos de la educación, la salud, los territorios y el reconocimiento de los derechos políticos y de igualdad de oportunidades?.
  43. 43. 44- ¿Qué transformaciones étnicas se están produciendo entre los garífunas como consecuencia de sus luchas sociales y del reforzamiento de su identidad étnica?.- ¿Cuáles son según los garífunas los aportes más importantes que han hecho a la cultura hondureña?.3) Hipótesis de investigación.El sistema de hipótesis que enmarcan esta investigación está directamente relacionadocon los objetivos y preguntas propuestas en el trabajo, por tanto, tiene la finalidad deresponder a las inquietudes ya formuladas, así como a las variables expuestas en lamatriz que se presenta más adelante. Atendiendo estos criterios, las hipótesisplanteadas se exponen a continuación:Hipótesis principal.♦ Las estrategias de movilización de las organizaciones étnicas hondureñas en las dos últimas décadas, en concreto, las organizaciones negras garífunas, han entablado una lucha frente al Estado-nación sobre la base de una política de identidad étnica que está logrando que el Estado “reimagine” el modelo de nación, abandonando el antiguo proyecto de “nación homogénea” para en su lugar, afirmar que la nación hondureña es “plurinacional” y “multicultural”.Hipótesis secundarias.♦ Desde la Independencia política de Honduras en 1821, el Estado hondureño intentó construir la nación, basándose en la meta de edificar un modelo de “nación homogénea” para integrar a los indígenas, negros y castas al proyecto nacional. En este proyecto la “intelligentsia” desempeñó un papel fundamental a la hora de aportar ideas para la consolidación de la identidad nacional. A la vez, desde las esferas oficiales se procedió a la utilización de una serie de instrumentos que

×