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Osteologia cultural

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  • 1. OSTEOL O GIA CULTURAL PRACTICAS CEFALlCAS PROF. PEDRO WEISS 2da. Parle Ti ología de las Deformaciones Cefalicas - t:.~tlldlo (' "tur.l de los Tipos Cetálicos y d algunas EnfermedaJ..:s Ose _. LIMA - 1 6 1
  • 2. U M A RIO pago INTRODUCCION I-IV Estudio Cultural de las deformaciones o. oo.... o...... . ..... o. . . . . Antece entes del Estudio Cultural ooo. o. oooooooo.. o. ooooo.. . o. ooo 8 Material y Métodos - Camino a la Tipología ... oo. oooo, . o. . oo, o. 10 Cuadros Sipnótieos de los sistemas y tipos peruanos de deformación 18 Cunas deformadora y raigambre costeño de la deformaciones por cunas 21 Del llautu en general y como sistema deformador . o.. . . o. . . o. , .. , 25 De cripcióo del mater ial arqueológico peruano de deformación cefá­ lica ...... . ... oo. o. > • • • • • • • • • • o.. . . . . .. . .. .... . o. . . . 26 Descripción en extenso d los tipos peruanos de deformación cefálica 45 Maneras de hacer las represen taciones tipológicas y t rminos usados 46 Tipo de deformación por cun a 51 Tipos de deformación por llautu 58 Deformaciones por sist m as esp cial s : Tipo Huaura (por error dice H uara) ... o. . . o..... o.. ... . ... oooooo, 91 Tipo Palta .. o. o. o.. o. o. .. . o . . . .. o. o...... . •.... o.. . .. o.... , o. oo. 95 Extensión en el Mundo, Origen y Móviles de la Costumbre de defor­ mar 101 Los gobernantes Incas y la costumbre de deformar las cabezas 106 La Cultura Tiahuanaco a la luz de las deformaciones cefálicas 15 Tipos de la deformación Tiahuanaco dentro y fuera del lugar de Tiahuanaco . o. .. .. . .. . . . . . . oo..... . .. ooo..... o. o. oo. 119 Tipificación de las deformaciones en la cerámica A ntropomórfica 122 Espongio Hiperostosis (Osteoporosis simétrica ) o... .. . oo. oo..... . o. 125 Os eoma del Conducto auditivo . o. oo.... . . . o, o... . . . o. . . oo. .. .. oo 127 Una cunita deformadora adaptada como aparto cefá lico .. . ... o. . .. 132-133
  • 3. OSTEOLOGIA CULTURAL 2do. Libro. Prácticas Cef~ licas: a) Deformaciones 1n­ tencionale de la Cab za. h) Paleopatología. PROF. PEDRO WEISS INTRODUCCION Yo hemos definldo en otra oportunidad (79 ) lo que entendemos por OsteologÍa Cultural. Resumiendo, es el estudio e las alteraciones de los huesos ya sean de causos intencional s (deformaciones, trepa­ .1Ociones, cauterizaciones, etc.); a mbientales ( camb ios por faclores stressontes o nutriciona les y patológicos ) enfermedades : tumores, in­ acciones, etc., consideradas como rasgo, a sociándola s Q la época, la región geográfica y rastreando las posibles asociaciones con otros ca­ racteres. Hicimos ver que en el Perú, la 1se m nación de las dIferentes tec­ nicas y escuela s de trepanar; sus asociaciones fijas, con la s cabezas deforma das o no deformados, proporcionan valiosas referencias arqueo­ lÓgi~as e históricas. En el mismo terreno de la Osteología Cultural se puede lograr más informes, precisanc'o los tipos culturales de formas de cabezas y siguiendo la difusión de sus asociac ones con las diver­ sas técnicas y usos de las trepa naciones, c<Jn las Cauterizaciones, con las diversas formas de heridas e guerra, etc. La gente enterrada en Jas grandes Necrópolis de Paracas, que no usó la porra de punta s, re­ =ibió golpes de élIa y aprendió a trepanarlos. Tienen valor cultural, las enferffii~dad s óseas, de distribución geo­ gráfica restringida o de etiología rela jonada con a lguna forma de tro­ Daja a hábito de vida. Ejemplos tenl:¡mo en la Espangio Hiperostasis mal llamada Osteoporosis Simétrica y los Osteomas del conducto ou­ tivo.
  • 4. r(¡ r llj r ,1,11" 1.-, r.:·onlr.rlll illactór' de 1('1 modo 1"1 1n TI PEDRO W EISS Por la O steología cultural sabemos a3j; t nl ' Ir ; 1:leIE(1najes ente­ rrados en los tumba s Ca verna s de Paracas y do 1, ': ' IClldos funerarios e Necrópolis vivieron en el Litora l desde su ¡lIln, l ' ¡r l y 110 0TI la Sierra, como a lguna vez se ha insinua do, Podemos h ílu~r ,,,1 (ti i¡¡lloción por­ q ue sus crá neos presentan en un porcentaje siml ln r, ~ d di) otros con­ juntos costeños, lesiones de Espongio Hiperostosls: I·nl .rrnedad de la infancia y exclusiva del litoral. En cambio usaban siste·ruos de defor­ marse la cabeza, tradiciona lmente serranos. Por los Osteomas del Conducto Auditivo, nos enteramos q ue hubo nadadores profesiona les. En la cabeza de a dulto 33328·56 - 3-868 del Museo de A. y A. encontrada por el PraL Jorge Muelle E'rI Paraeas, el Significado de na da dor que, según el Dr. Muelle, tiene un moño promI­ nente de pelo sobre la frente, se refuerza por un osteoma d!"1 conduc­ to auditivo del mismo la do. Con la diferenciación de la s especialidades y limitación de facul­ tades, el materia l osteológico de la arqueología, pasó 11 otras manos, mermando sus mÉ>rJlos y posibilidades. El estudio de las lesiones óseos y de las hue llas de intervenciones médicas en el cráneo (treparlOciones, cauterizaciones, elc.). quedó co­ mo tema propio de la Histona de la Medicina, sin especular sus cualida­ es de técrucas e ingredientes culturales iJar otro lado, los cráneos deformados posan a manos de los antro­ pólogos físicos para ser estudia dos como rounas, a base del rigor de os medidas y generalizaciones muy simples sobre las técnicas defor­ madoras, suficientes para ordenar ejemplares de anaqueles, pero sin '1lcmlficado m utilidad en el diagnostico e h istoria de las culturas. s deformaciones artilidales del cráneo, las trepanaciones, las c:aulerizaciones y los amuletos de rodajas craneana s, son elementos Nl'lolilicos del Antiguo Mundo que aparecen en America desde épocas amolas, habiendo alcanzado desarrollo máximo en el Perú. Conside­ rCltldo cualquiera de é llos, por sí solo y sin discriminar sus moda lida­ des y asociaciones, no hay inconveniente en suponer que fueron inven­ tados separadamente en cada luga r donde se les encuentra. El 'arte de Iwp(lT1or pudo desarrollarse en lugares distintos, como consecuencia 1 ~lSO de c1erlas armas rompe-cráneos. La lendencia humana a átor­ I!Olll'Jlfil3 con aluendos o deformaciones del cuerpo, por el deseo de Ilslilf(lllirtlo o pareCE: 1 más que Jtros, es muy ostensll.l. r" lraonside­ lrnRoDucCION l.1l con los que se difunden formando compleJOS. A1:,j tambien, cuando e l studio circunstancia do de las técnicas reve la la repetición de facIares omplelomente innecesarios, Se pudo repetir m ucha s veces el invenlo de una manera de curar o alivia r un padecimiento, como S9 puede repetir a distancia una su­ perstición. En cua lquier lugar de la tierra se le pudo ocurrir a alguien quemar o irritar con ortiga la p iel. para aliviar una congestión inter na. El hecho no tiene ma yor tra scendencia que el que la s brujas de Macb eth y los de los Incas invocaron los sapos, los b uhos y hasta los ga tos, q ue pueden ser nuestros Jaguares. La escena Iro, del 4to. acto de Ma cbe th : Bruja 39 El buho grita 'llego la hora Bruja 19 Sapo q ue en piedras sombnos veneno has amontonado dumtiendo freirla y un día:; danos tus exlrañ,s fríos para el caldero encantado. (trl lb lan caidero por olla de barro, se puea..:: encontrar en Ca la nctln , jll q llp fuese necesario que las brujas peru OTlCTS , aprendiesen de lO~l '[""/I(>II(ls. NlrlCJÚ )J rito mas ar¡[¡qutl y Universal que e l da embad urnar lo:" . rr"!,'IVf'rpS Con rojos vennellon, que fue ya gellerol en el Pnleoll lic'o ¡ Ic,r, habiendos61e verificado "n mslos {os¡], '8 de IlIglmerrn ( In Bajo d,') PClvilond i; ell lJllO de Jos esqu,,!I;tos dp Grima Jd i, ':)1~ ,)[ vO illml, 'TI e l d@ B'JOlll ~ 1 Torre, en ( 1 d" el' ...[j i< r'rr"jl l, 0l' T('I.J:;: " 1, " . ·lld(l V. ·r, 1" y el r , 'Id l' lfedr r:, Al) 1011
  • 5. IV PEDRO WElSS de colocar láminas de cobre en la cara o en la boca y más ó menos 500 años posteriores a los restos también embadurnados de rojo de Tres Sapotes en México. Tradicionalmente los Emperadores de la China, has- el último en nuestros días, se enterraron también con el color escarla­ ta. A. Houghton Brodrick ( 19) de quien son los datos que insertamos, menos los referentes al Perú, se pregunta: que significa tal extensión. Los médicos pueden contestar: aisladamente no por necesidad, présta­ mos o contaminación, porque el hombre parece que asocia expontá­ neamente el roio, color de la sangre, a la vida y lo pone donde desea que persista o se incremente el espíritu vital. Los embalsa madores de oficio recargan el tinte encarnado de sus infusiones y la s viejas peri­ cos el de sus labios. Muy distinto es el caso de la repetición conjunta de varios ele­ menlos, como ocurre con las deformaciones, trepanaciones, cauteriza­ ciones, rodaias craneanas, que se encuentran en uno y otro Mundo, re­ pitiéndose en algunos de éllos factores innecesarios O cuando se pue­ de seguir la dilusión de una operación estereotipada , como la trepana­ ción Supra-iniana, que equiva le a un rito, más si se le encuen tra fii a­ mente asociada a un tipo de deformación o a otro rasgo semejante. Aún las asociaciones fijas con determina dos tipos de deformación así sea únicamente con la hematíes o el verde de cobre en la boca. En tales circuns10ncias la O steología Cultural ofrece testimonios dfl Igual valor a otros de la Tecnología y del Folklore. 1 ESTUDIO CULTURAL, ARQUEOLOGICO DE LAS DEFORM ACIONES CEFALICAS y LOS APEROS DEFORMADORES PERUANOS Finalmente que las formas de las cape­ zas tenían muchas invenciones y nj~ guna provincia, al menos de las prin­ cipales había que no tuviese forma cil' ferente de las otras de cabezas. De las Casas. Apologétkfl La deformación de cabeza tiene m ut'lw im.portancia en arqueologia. El homltn se deformaba la cabeza de modo <l IC, rente en las diversas poblacionN rJet Perú. J', C. Tello (63). Cronistas españoles de los primeros tiempos, que tuvieron la opal­ ¡lnldad de ob servar las costumbres originales, se refieren, reiterado> 111(mle, a lo difundido y a rraigado q u e e staba e l hábito de deIorrnur 1, J:I cabezas de las cria tura s, entre los a borígenes peruanos, en la ('po 1 dI;! la Conquista y lo que es más importante para el estudio dl:.: IlIs Jráctic:as al uso de moldeados proplOS, como divisas de las disÜDlas Noo lt1Tl0S O Provincias del Imperio. Esta úlUma partic ularida d, confirmada por los arqueólogos r)T1 lr:l n,,){Jlda que le han p uesto a tención, poniendo en eVIdencia forrnas d bozo~ propias de divE'Tsas épocas y lugares dtd lp.rrilorlo, confine CJ ¡t1!l dE/{ormarlones inlerós primordial como raSCJO dé 1 Nota:
  • 6. para desarroigarlo, demuestra coincidencia, sino lo Uf "n klS únicos fl<!uras C(·I ;11S :Jpm otos deformadores, '1parezcan Jos '11 LlClzoa III uctilucl d~ prenell tar los 3; do!'; ese Lrl llJ rns 1.' 'run K 1S cn ~i ¡QW1! husto OTI lo postll frl lcrdeadCl dn 1'1 p llr,·df n'n 1 Irj, I í( ' I 1, I II llene ")11(' 1 h I,HO Wt: ISS 1011 JJWuLCJ ¡Joc1tJr qyun/ar fu costumbre antiguO q ua también leman '(1.1<..1 provine/a de (ormar los mism as cabezas, porque fuesen conoC'Í­ 1,,:; los vecinos de cada una dellas". Garcilazo dice, reliriendose a los indios Palta, "Esta nación traía 1) 0 1 diviso la cabeza tablada, que en naciendo la criatura" . .. Varios futores q ue reproducen esta cita de Garcilazo, cambian la palabra di­ visa qUt? es la original, por costumbre, desechando la mejor y más es­ j·an1ál1so definición da la costumbre de deformar. Se dice divisa, dice Roque Barcia en su diccionario, "porque divide II linOS hombres de los de otra parcialidades" y le dá como sinónimo la palabra enseña "que realmente enseña la bandera bajo la que se m ilita ". La formo p lasmada de cabeza fue osi la divisa del orgullo y ma­ llO del grupo. Carácter que si no era innato, era por lo menos necesa­ Ilamente de cuna. Se deformaba n dice Hipócrates "por la ideo de no­ b lr!zo que asociaban o lo formo ". Dice ¡. J. Tschudi ( 70 ) cuando un Ayllu habío adoptado una lonna de cabeza o se le señalaba una cualquiera, no teníq nadie de­ mcho a odop tar olra a voluntad" Rela to Townsen en carta a Morton ( 41 'l : 'He tenido oportunida d de ver Chinooks y Chichitaks con (~abezas redondas o de forma ordinario, porque lo dislorslon habitua l había sido mol practicada en la niñez. Tales individuos nunca pueden obtener la menor influencia, ni alcan­ ".ar la '11enor dignidad en su lnbu y no es raro que sean vendidos eo­ !t,,, ~sclavos" . Este relnto dellne 10 qua significaba el molde de cabeza ¡, CItO Id Cal!' unIdad. Lo formo debía ser constante y por consecuencia los proeedimien­ I{ n; paro rnod,?larJo reglados, y de igual raiqambre en la tra dición del <;'Irupo que la misma Jarma, es probable q ue fuesen prácticas má gicas y ,)sotéric('ls. En ~I Co lecismc' del Tercer Concilio Provincial Limense (cap. e) Hee: "que los Collos y Puquimos y verria s otros naciones de los in­ 1101 <1' :oslumhran delonn..;¡r lo rubeza de los niños, entre otras muchas prócl!cm; sunersliciosas que tenían ' "y que además del da ño que in­ Il~r¡{ln ri tos crialuras con esto medido de fuerza, hacían sacrificio a l 1(.1 y I I los Idolos" 00 ) . Polo de Ondegardo dice : "Los Callas y Pu­ !,I ]r,'(1I.1 y :llmg 101::lones usobcm formar lo cabezo dI" los niño~ en mu­ 1 muchas i'upeIsticiones" (48') . 1( 1 r J~; l ll mbrl' de I 'U '1 i..!"lnlA I FIG. I - Mujer con rOSlro e insTgn ios dE' hechicera, en act il .ld de Invocación, so,tenlendo o un niño con su ape­ ro deformador cef6 llce. El ope ro exp lico el tipo pelta, El molde de cabeza e ra di visa de tribu y de a lcurnia y e lograba "con muchos supersticiones" , " haciendo sa­ cnf,c'o 0 1 sel y k lS ¡dulos". Huecó de estilo Cursivo Sh,mll Musco d~ A Y A. 36- 1425 - L q- 11 34. la hondura de su representaci6n de un c.onocidas, de crioluras t(¡or­ niños sos· En 106 fic,¡w -os ; Ulln 1'1[1 11'1­ r'¡CJS_ 1 y 2. la posiciOtt ccl/ 1 in lt l"I, •• rd Irldo dl.J :lpCilrl¡r (f 1 L'c.bd. Podd " I
  • 7. f!¡'lllm WI: I ! ~i FIG 2 - Lo repel!ción de la mi smo esc.ena de la Fi g, 1, en lln huaco de otro epoca, trasunta la importancia social del temo, La mU lor en este ejemplo, luce uno deformación cefó­ lica And ino por Ilaut·u" el n iño un aparato tabular, disparidad lue a leja lo hi p6tli'sis de parentesco fil ial Las cróncos d nlouclu ondino encontrodos en conjuntos costeño~, 1' ',lIp"n ,tU'- cOrr()~pond~n a sacerdote;,:" b rujos, c urandero.. HI "11. t,j. g,,., S~" mu Musco de: A A 1·3535 I II; /'" nl I 1 n¡' IIIII':1 11I1i. I l lln f lll ll- fl l' - pr,dl, el, 111 1,ji , Ir) :;(> 11 ¡!J II' 1 ¡ t i"tI 3, ,Ié RonnlO[,ok (76) , O Tl (11' "ro deformador C1 111 1 cr'lbezas lo del huaco ele la fjg 1,'Iit n' quo Jos indios Polta y l'! bul"do hacia ambos lados de la tdl 11Iprtomente 10 P')[ bandas o J,HIDr. e1al C" l'ómico Fig , 13 no I lo cual llevan ,,_, "11 , .[1 "11 11 llltl/l l)I IJJq POI :w; ¡w·rjl)JI{!r. rt "l l jj~ 11'1 ,~: I(JJ ., U!liJo 'l 1m, lntlll u,n B,í1io ,)1 Inblo 11, VC't LU lll 'JI uasa lornbalCl, Y üT l ul líl lJ ile' d,.)1 Jllefl lon, por a lc;¡ún f op l i r~ dlbllj(J IHIU llCncl id urrr transversal q ue sirnu­ pr<.lIJlm corl su cab¡;>za deJormodo, es parte dE' uno que aparece presentando al JlI un grupo de cOTtesanos ricaJllnn tombiér debrmadas, La actitud del !'luí 2. Manta usaban un corte do cabeza, para resaltor ocha t.lda de adelan te a atrás (nueslJ o I abezas deformes de la cerámica AlH 1un tocados que destacan su tipo, parecen tener menos dE: CW tlJi' todavía tocados sendos aperos deforrn"d, I nle más como divtso QU6 por necesidad de la d Jiu !11I' [ ¡:HC[l100logla conlmna por su parle, que iae; cabezas deiorl l1t l aparecen y desaparecen al oZW '-m antiguos culturas peruanas. Hubo gente ql.H t;l¡ que no lo hacía, habiéndose la costumbre difundido, los grupos de manelO general o parcia!, proba1;>lü­ como distintivo de estrotos o categorías socia las. Jc)O ji) Joa df> delormación no m¡TH;'ilJ do las IfIc,1 )rl y olw Irml<Jl" h1::11 01 / h coso 1I IV ICj r) el! Uf''')(1 ci, el dluras pruebas, de que a lgunos, como los Centros Andinos, qu nlea d,Q Irnpanm:.ion cuadrangular, con corte en huso, rei· Idoptaron la costumbre de deformarse, apesar de ha· lo:; mIsmos territorios con genle q ue se deformabo y más retinidas, No tlc:IOflllar::l(' lel cabeza en el Perú Iua una pOTtlcularidoc1 Q ll ·....nsle]! roda como rcrsgo. 11IIliWf<.:i oll llpolugica de lr.ls ¡,;abE'ZCls defolIHoaas, com ~ Io Irrrbaic , mejor que cualesquiera de las olra3 clnol 0 , jll1l')c!1? s. 'rvli , rlO J6lo para dlslinguir las ópoc;C'!a y ell 0,1 1110 t,lluLI"rl poro racolloC(?r <..'clll'4ortOf sociales y (l 11!1 ;1 1 , f< 1I
  • 8. 1, j J1.1111 1 Wr.r06:.' FIG, 3 - Fragmenta de la escena de presentación de un niño cen su apero de deformación cefál ica , ante un con­ junto de ce rtesanos Moyas. La posición del niño V la a ctirud del adulto, con la cabeza deforme y ladeado, guarda un ra­ rO parecido con la del huaco de la Flg 2, En e l a rte fi gurativo Mayo lo detar moción cefál ica es ostensible y aparen­ temen te de ti po un ifo rme . Figuro un mural de Bonampok de l Antiguo Im­ perio Moya , En la variedad de aperos y plásbcas cefálicas que, como hemos de ver, se encuentro con los restos arqueoloqicos peruanos, por los mé­ os cordincrdos de 10 Osteología Cultural, se rluede idolll¡( ICor dos .,bt.mm: troncales, que son la réplica abJetivo n _1 j.lod. tI. 1m Ta 1)11 101(." y AIIIJlores: Los cunas deformadoros y 1(19 bCI¡I(ii'lIl ¡) 11~111 1u. m1:'1 ¡¡¡¡J!¡ , (~!)s' 110. Andino -,1 !3egundo en HI 01 ¡cJen I 111l1I1 'J IJ lllIl");;, ':/11' Hl ' llld l, f lll pll)!a llllibl. ,tll,;¡ iI,. dlntlll­ ,') "lll"!,, do II¡JI,!, tlt In rd " UV~':l dn lel!; mlClt lns y '11 11.1 p~l ll ll' l llltl idr¡d oLlj¡ ti Vr lLII), lk' q l ll' 1m 11 :IIH tlV( I !lC'I'~ /! 1. 1 C:Of¡tCl Ido.;/(uon lus t1)r.lcloh­ I .J l n lc1l1 con ol'ln l1{Jtnl,Tl to, IllÍ fil b l1C'('ls dl~ 1o~ pOI nlol ior mi lo Costa perUClllCl a Ir¡ il l· illc:iI , (;ualldo !la imposible, di:;tinq Ll¡[ '" los cráneos del material de r. 1.;11 los el!"' "11 lIivocamos Sp puede dedr, que el parecido d, odas las ~pocas ha sido motivo principal las tumbas sin cerámica, diagnostica por la lorma de los cráneos, Nos parecE" qt 11 TI' (;uondo explorarnos lo quebrada de Culthrml . ,1 1 Af"l~nQdCld y raigambre and ina de los deformaciones IJlH b(111 i¡.:'lilll), Ilu ;;;ido tácita cuando no expltcitamente reconoc irl" li' Jores desde D'Orblgnyi. Desgraciadamente foltw1 ,1,11 'J I, I)IJOI su onhqüedad y punto de origen, sólo se sola q ll de civilizaciones serranas, COII IO 111 1( 1 1.1Iira! La semejanza de los tipos de Paracas con Jun dt ¡'icrbUcmrrco en Trujillo, parece un b uen dato de que (1l ll h elQ " 11110 misma raíz arca1ca. .... 1 1, 1 cerárn ica 1ncisa y Coloreada de Pukara y Cavernas, !" 111" q LU 'H estratos muy antiguos de Tiahuanaco, la delormacioll 1 11. 11111 1, ( IPClIOCE:: I~II toclos Jos cráneos, presentando ademas mucl l03 111.1.' 11 _pcrn(1Clotles por raspado. El m ismo complejo de defonlJa­ y It . 'pc.maci0li 8l:-' encuentm en Cavernas y las g randes Necrópo f!CIJCW(I!3, CO IIlO rasgos serranos de esos yacimientos costana:.;; d¡,Jod r o SabOdITlOS que otro rasgo de esta culturo, tenqa más ,.ju '(lr/,ctor (llld ino, 1, t , ii: ¡r,rllllíJ ICtC"iúlI de los conjuntos sin y con deformaclón, dl'llll'I. IInl '1111 1'1 "1 1 k, [1CJsibie, loo tipos y sistemas, en los restos óseos pravo­ "it ¡jo d. ll lllluas con cerámica Negra Incisa, así como del SCtlinm .Y '!JIIO, ilulIl " "illl'1 prnlr'S todavía oscuras de lo historio de 10l; !'li n to"'­ V(,riCltl yoclTtler¡(os ch av!nolder. Son norma loo. nhlOll "11 r¡ !( IIlTIÜ!1 d In :0310 (Cllpisnlqur' AnCUli ) , SI' hu
  • 9. H Pl.J.)lK l WEI:"<; I."llcontrado 100 cabezas deformadas. Lo Jormn 1. 'l¡rtVlil ~I u Ancón es ICJucd a la de Cavernas Parocas. TI ANTECEDENTE No obstante el divorcio de los Arqueólogos con la Osteología, al­ gunos a costumbraron anotar sistemáticamente las .forma s de plásticas cefálicas y hasta dedicaron acápites a hacer resaltar la importancia que tema en el diagnóstico de las culturas peruanas. En este sentido se prestó mayor atención a las deformaciones que a las técnicas de trepanar. Desgraciadamente pocas veces se describe las formas de manera que permita la identificación tipológica, por lo cual pueden darse por perdidas referencias valiosísimas y quizás irrecuperables. Es­ lO es particularmente lamentable en los escritos de Uhle, quien incluye Siempre en el inventario de sus exca vaciones, la forma de cabeza. pe­ 1'" en ta les términos que sino van acompañados de fotografías es im­ posible reconocerlas. El interés de Tello por la Osteología , queda bien demostrado en sus escritos y en el Osario del Museo, reunido con el esfuerzo de mu­ chos años. Era hábito suyo, determ inar la forma de las plásticas en el reconocimiento de la s culturas, particularmente en el campo, cuan­ do T'9gistrcrba los escombros dejados por los huaqueros. En 1928, co­ mentando las relaciones entre la Medicina y la Antropología (63), es­ cribió, dejando OSI establecido la s bases del tra bajo que ahora hace­ mos: "Cuestión. igualmente discutida ha sido la relativa a la costum­ bre, ~ambién generalizada en el antiguo Perú, de las deformaciones craneales. La deformaCIón de la cabeza tiene mucha importarlcia en arqueología; ella sirve para determinar los diferentes tipos culturales y ayuda también a esta blecer la sucesión cronológica de las culturas". "El hombre se deformó la cabeza de modo diferente en Icm diversas poblaciones del Perú. Por la forma de la cabeza se puede reconocer hoya los Muchik, Chtmú, Pre-nazca, Nazca y Tiawanak.o". "Sólo por lTlducción, antes se POdlO descubrir la técnica de la deformación, pero rocías a l estudio del contenido de las tumbas, se puede conocer hoy dicho técnica, no sólo porque aparecen en la cerámica las criaturas con el aparato deforma nte, sino porque son muchos ya los esqueletos dI?' n iños encontrados con todo el equipo de la deformación". A menudo dá Tello descripCiones sintéticas y comparaciones acer­ kJdos que [aciUtan la identificación tipologica, imposible cuoudo recu­ w o l(~rmlnos como Palta-umoc, Fronlo Occlpitai e tc , ni! lu: '11( onca­ J' 1111(1'18 de uno forma peruana. OOTtOI.OQiA ¡'~ I 1(1:¡, ' r 1111 11 .,,1,'11 Jflcrlll ll lrr lrnJ'm!nu­ 10 1!/ltUl r.ut¡/¡tllI L 1 d, ' ~( r 1 1 ~ ·IIi.H-llr(l nI CIIqll~,,)loqo 1"11 ClI' iI.J! I' (9 ln c:or,'ll11kr-r ulllllClrll"T clic:n, y lar. I" ¡r'lg ! ¡I.J.vkl¡ /, ItlCL abrmdollrldGs 108 bLlscadores de lasoroa y (Ión lo dll l¡it':O, 1l1.1 lormos d~ cabozas y las Ill011Ch05 v¡;rd..,s 11 (1, 11,dlClo c!r " Ino tllordos do cobrl'), cuyo uso se 'fenaralizó 0 11 rr)slf'l lor, son los tÍ.n icos dalas que permiten apreciar ]0 lo", "1,n dLlormaclón, dice en otra parte, cuando flU ti ri !'Ion df'bldnl11an le conocidos, prometen ser un crlli'lflo 111vmIlI n l.'" pC'lra la clasüicación de las culturas, debidl UE: generolmé-'nte se obtiene el material oanea!" , xlllomclone:'l a rqueoloq¡cas por la Costa Norte, CentrO y r !'¡zo obsorvaciones vaUosíslmas sobre forma de cabez I 101(1)]61 ' Clll1 los t¡('nodos culturales. Ha identificado tipológtcamol1 pe'l' In I1l'tlO" lUla forma : el cránéo chalo, predominante en el pe do ti 1 rl l - Ct>f¡O do Oro en Cañete: Lámina XXVIII ( 33). El ndJfl l('¡ HIjO eIttI!O, (·on tendencia a bilobarse, 10 hemos eocontmdo .;:¡n rt'r,t lliJelltl 1I A'lcón y Chancay. r J) SI>Jwarl (55), ha con tribUIdo a la determinación dtll lil )O 1, I , Ir, <JE'~l le de algunos grupos culturales peruanos, siguiendo Ir. I J: ..lo ~,roehar en el Jrlterás por la Osteología cultural, ha fUndo In jI! I I¡ II 'n "domás (In las lrepanadones. Su obra sería quizós comld ,l,I k ¡1'lh 1 dtSPlloolo de mejor malerial. Los 7,000 cráneos peruanOIl '" h¡vod(lS en ('] Museo de Norte AmérIca, corno él lo hace notar, es 111(1 Ir,wd oulú,ll para u n esludio cul lural, pués, como la mayoría df;,J d... 11' 1 1" Ir/.,,], J¡rl lli">van más referencia que la del 1ugar de origen. Co­ " t,mdlo !ns valiosas adquisiciones de Kroeber y con los propias so­ fl t'l (fOI ti, 's de Paracas, Cupisnique, Chimú, Nazca, etc. Slewarl Jo­ JI)dur:done:;l acertadas. No r !((IlI OS capacitados para rastrear las líneaa de difusión da los :1t;>(OInH l' '1'11!" 9 rti d6 otros rasgos de la Osteología- Cultura l. La fina­ IIckd It· I 111. Ir"bojo es úmcamente ha.cer resaltar la importa ncia dal lomcl y , oI r ' r Jo que nos parece la única manera de entenderse, so­ lf' cabeza típicas de cada época y cultura. Tr más 0116. llono en el campo de la orqueologla y por lo tarllo s.o­ . de nuestras pOSibilidades, quizás de las dI' cualq1Jinrct por su maqnilud y com pl¡"ji,lad, mas es f'1'c>Ll,' p~rsOlln.
  • 10. 111 ['1:0110 W IlBI. N., (IUI'lI.:")¡ ,tc ('slas lim1trrCíonGs, creemor, ' Tl II' jo" ~ diir;'1 ,[1( 10: flll trC' ( 'UI?TpClS eSli r" dos ron cabezas oblongas no dril; " ,11, " /¡ 1 , ,'J, . km ( 'sgUf'!­ lr,jos encontrados en los tumbos de los Chimú pr il llil lv,1n, ¡10r Kroeber y Sle wort, y los cabezas con deformación fronto-occipila1 y ~IJerpos do­ blados. verificado por Stewart en los restos de Cupisnique. no son da­ las ba lodis. sino significativos. por los que mediante los metodos de la Osteología Cultural se podría rastrear troncos y raíces de grandes in­ fluencias, La s tumbas Chavín tiltimamente exploradas en Ancón parecen iguales por su construcción y restos óseos a las de Cupisnique. Como I;sla s. son Simples huecos en el suelo, conteniendo esqueletos en posi­ ción cúbito lateral, con los piernas flexionados. Los cráneos tienen de­ (onna ción cuniforme de tipo Cavernas. Fig. 14. Cuando Kroeber verifica que en la Edad Media de lo Costo Norte nredominaban los cráneos: "alargados, deformados, por compresion y vendaje", nos comunica un rasgo más de la influencia Tiahuanaco. PI mismo rasgo encuentra Latcham, en lo extensión sur en el terrItorio d1ileno, de eso mismo cultura Tiahuanaco, Los cráneos de la Lámina XXXI del Museo Chiclín, deformados por llautu con almohadillas, repitiendo tipos de Paraca s, podrían ser o los que se refiere Kroeber y los increibles de Trujillo que mencionó Virchow. En puridad, pocos arqueólogos han seguido las corrientes de difu­ sion, con las culturas, de los dife rentes típos de deformación, como .Rira rdo Latcham ( 35), en sus excavaciones en el Norte de Chile. Sus anotac'iones tienen particular valor paro fijar culturalmente los tipos, por tratarse de una zona de influencia marginal. Es lá stima que por haberse confiado a la nomenclatura de 1mbelloni, sea imposible espe­ 'ificar SIempre las formas a que se refiere . No sugiere ninguna duda ( ucmdo a socia la circular Almara a la difusión de la cultura Tiahucma­ 'f' en ChUe; pero cuando dlee que la propia de la Atacameña indígena " ) CJ lo tabular oblícua , podemos figurarnos más de una de las formas p Ol i lonas. T. D. Stew art califica de tabular oblícua el tipo Nazca y mós se a justa ese nombre al de Necrópolis, que es muy distinto. m MATERIAL Y METODOS - CAMINO A LA TlPOLOGIA El material osteológico de los museos peruanos no ha sido todavía I1v.nwnlcmente ficha do, ni se g uarda en condiciones adecuada s po· 11 sido pral 1l10f1 1< 13, 1" ....1' 11111I1"r" ,~ ¡" " .;,1; ", ll ld", .~ ;1' j I11/ ¡II, , 1 d Irrjw'a lrJq ir'rJ. d" Ifl;,111J lel (uqueoJocdo. '[1< 1011 da J¡nbellon i el:; 1u q u(> h(1 10Clrcldo s los trabctlos sobre deformaclonl?t, Imbellon l, sobrr:¡ deformaclOn(:/::!, lr.lfllll nldo5 '.m ki llJluT' 'scrnle obra de Dembo ( 13 ). r:t~ 1 {JS¡it)ctOtl dol problema y contienen la documentcrcion II'll!.:11 10 , SU3 lnXO IOS corresponden a formas reales dE! y por 111ilel! Wl acomodo logico de variedades de cualquiera 1 ullc.lclIto InxOl ómlco de reparos sutiles y la posible onoItlétrtt"os dilictles. ra el estudio arqueolÓgico del material ~I cobo, "u clasificación y doctrinas, no NI (iplkrlclón: Sus mapas de lo s deforma ciones rlície, lomando como dominante, inmensas rol:.rlr:r r'll1 y r.u ~stf('!tlflcmon en el correr de los siglo~>, .11 I~s ohvio que si la plóstica cons!1uye un rasgo, In h,l Illtur n y tlO et lugar. I r~ or;10. (liINer1r.:ia~ ctio16gkns q ue en el Perú son trascodCll f¡ 1(13 cl<2forInadCls por cuna y bandos. se confundaTI (JI 1 l'It i l ,1," 1 t l l Vll x'1l da tobwores, 11 , 1" 'IJ I[.-n 'ló!1wqueo16Qica cu!turctl de la clasificación de 1mbQ '1 ' 1>1 ~(! ,"(,11 01mismo Inconveniente de lodos las otras, en cuan· 1 1( , I tll., ,Ir· ¡ 11 r ¡'ü¡;n de loa Ib'rmlnos para reconocer las formas. Un " ¡j; I!' ''::' 1" 1Il1it"J, r lLj ilfOSall- 'n '" I)pli~ado, encuadra por igual a dos o 11 :l 1, JI 11" , ~ p(lf ,;¡¡¡nnu, di¡ Ilr.tns a lo vislo y cultu..ra lmente , haciéndose ;i::;rn l("ls formas agregar "tros datos, equivalentes a 1:1 mismo lrnbelloni dió reglas para la identificacion lIi él ni olros Siguieron en la prá ctica, por a [e­ lobuic:tres y anulares. eslos dos qrancles f i1ums : bo:;¡ados, el Pfl­ 1 slslerna :lmi tablos; el segundo en un en· Tl1l1cu , estrecha las posibilidades. prp.suponiendo nms y formas, ql.le 1m Ir'I próctica no se can­ do cribldcr na tural para todas l<'"ls nru·
  • 11. P¡~bIlO W l ~l fi jados l armas lobulares, qlll" arquaolo<llL 11,1 I d 1 1[ !llJe l ' Ilrtbl l tlidO 1Jodas por sistemas sin tablas, condición dI 1, I 111' 1Ydl 1:11:11 1" do; los d ormaclones peruanas. Los términos de emarg~ 110';' 1, ¡, rl.·: C(JII IO: formas M iméticas, formas Pscudo-circulares, Pseudo- tab ll knl':~ , ' ll..., equivalen a l baroco y baralipton de la antigua escolástica, pues niegan su propiO significado sin dar otro, poniendo en evidencia los defectos sustancir1'­ les del sistema. En puridad, malgrado el abismo técnico que ve Imbelloni entre las anulares y tabulares y la relación con aparatos tablados que sugie­ re el último de los nombres, la esencia de ambos nombres es morfoló­ ica. La mejor prueba la da el mismo Imbelloni en la obra con Dem­ b o ( 13) pág. 299 Fig. 130, calificando el apero de nuestra Lámina 1 A y B, compuesto de bandas y roscas de algodón, de: "aparato cefálico da deformación tabular". Obviamente la condición de tabular la de­ duce de la forma del cráneo y no del aparato, que carece de tablas. El mismo aparato sin las roscas de algodón , forja formas anulares, LAMINA 1 - Cabe¡;;ita deformada del tipo Necrópolis desenterrodo con su opero deformo­ dar colocado: sistemo de Iloutu, con rOSCO$ de olgodón, Lo rosco porece ser un rasgo Po­ rocas, Ver Lómino V, Ejemplor 12-8424 - Museo de A y A En el Perú, la Osteología cultural hace ver que las técnicas de de­ ormacion por bandas ( decimos Jlautu ), constituy en una unidad cul­ lural y las almohadillas: Lámina lI-D roscas de algodón : Lámina V; €Ineras doblados, que se solía colocar bajo las vendas, son parles ac­ cesorias. A lgunos de estos accesorios p ueden tener caroc ler(lS ele de­ lE'lnninada época o cultura y segÚn su forma o ocomoch. ji d11 de I'n la IJlósllca. Cambiando la disposición de las bandas y 1,¡ 1, 'Tri la o lCJlIla­ ilQ do las l11mohodillos y roscas ero posible obt.lf¡OI (1lvorOoD fOllnos '11.TIlnAI '11 l¡'jllllt'l, , n11'11 1, 11 '1 d Ol y rll j1 J1 '1!1 11 " 1'1 '1 ,dlr) .1 1¡I'd')cljw t',l l lrl:. 1(11 i por si .:n l,1 1 " IJllulu ¡-¡ I I([U I U , 11I1f1 '011 airar, lorll11"ls I fl!' 1";ono~lpndo rormn~, que COIl lo prO( Iir, 1 :J TlVJ Illl'!dlo más rácil y quizás único, l!l inlo: I r¡¡( ¡j, 11,,1 refirlóndonos a los ronllos por un nombr€!, LI Il u n slsl",ma empírico 1. Irnbojo, que ¡)c.uCr pora ~,st udiar las d~f.)rmociones de IIIbu3 d [ormo por el nombre de lo !rH)l : COW i 11111" ,.ls tl"tI1ej tall el que pudimos seguir lddcH1I,) el! Iltl llllll10f¡ ttC!zCTdo, No lue dIficil despues qU'1 11 11 n nánE'os seleccionados como patrones CI In vil1lrl, ·1 I "ollocin li"oto de los tipos, quedando aSI eBI~I L'¡ t'cid (1 IrabaJo, r01 1 IInCilídad orqu,-'016gica, unlca útil ".'HN" .r¡, Jr idn 1":;1 forll las til os, teniomos que describIrlas. A l,Illllel 1, ,¡ '1' 111 "do mrenoeldas e Identificados cultura lmenle, por [1' 1' 111) Y KrorbeL Tambien se planteó 1"1 problema que no hv II<JI Ji" , IIIU pravisiollolmenle>, de darles nombre. Los nombre!; ¡)I I jll':I 11 , , 1, "'11 I ':.IIHI somel ldos a reglas y por lo to n to son malArln dI{'. IIIJI I'r ll rl IIIJ!'jotrr,s los que adoptam os son nombres de pi la , inslrll 1,) !rnbo ja, hasla que UI! cOlejo n guraso con las epOCC1S, ,h · ,;orrpsponde por prioridad o coda ',ipo, li¡lOr" COIIIO rm lidades mor[oléglcas asociados n urla o:ultU /lr, I vn k~r dl un r:arácter estilístico, alr..dedor del cual las ( 1:;0 111T1 1 1,·1I11..'I!le morfolÓgicas, adquieren mayor IlCtsc:elldr IIL JI 1, :l,' oLll'de hacer a base de cualquiera olra delmi"'loll ¡non)' do) IlIln cabezo troleo, o COI I C1 lguno enfermed'.ld r:'~;0fl , ,), 1- 1 'r, '! Ida paro reconocer su origen . dC" los lipos con otros rasgos prOlnele S8l' UII IItl l)l :crndo. Kroeber reparó en lo sociación proIiUllr:i( I con las maw:has verdes do 1 C1ra. r.I ' Iill 11( 111(,11 el 111
  • 12. 11 r.tlRO W LI FIG, 4 .- Mujer dando de loctor en una cuna portol!l. La magnitud des­ proporcianoda de las senas nos dá un ca rácter expresIOnista a la abra. IJropOrc!onada de las senos dá un carácter expresionista a la obra . La mismo e ~ccn a , que coincide con un relato de Garcilaso, se repite e n otres huacos Shlmu y de lima. Huaco Negro Shimu del Museo Larca Herrera. (Jn leClor hemos hecho resaltar la a sociación predominante de nuestro Jp<.> Ironto-occiplta l costeño con la Trepanación Supra -¡niana y de las lelormaclones por llautu con las trep anaciones circulares. También el Ir1 badurnado con rojo merece anotarse. En el desau ollo de nuestro trabajo continuamente nos salieron ¡¡('ue nlro la movilida d de las formas y las formas intermedias, enlr 101' formas tlpicas. Pero en rea lidad estos son más obstáculos aparen­ t'33 q ue reales. La s variedades de un tipo permiten rastrear detalles Itll slslema deformador. Las formas intermedias no invalidan los tipos, dno qua permiten esta blecer parentesco: la hendidura sagital a nivel 1,·1 occipucclo en algunos ejemplos de un tipo definido, como el de Ca­ vnrnas, por ejemp lo, supone que el aparato deformador tenía una pre· 111"1 10gttC'll que más a iusta dcr en algunos casos, dejaba su huella. La ;i[1lmo 51JPl'Omasloidea y la concavidad medio-fronlal, delatan también (n prcl,!ém de cordones. UI J 1, 1 Lo~ CljJCJrolol'J ¡ ' 1j i c(¡;, '=1 ,~ IIJO~' d 'o' ll pk: lo 1<1;>;r 'l rll vir¡>j rt11 );; 4. M(" ",,, ,J" ICJch, " 1t,: con eClbo,ilO ¡or;rCJ""nwnl ~ ¡/oil" rilO"'" 011 . ".1 d ) 1'u II( 1011 .,,/,, COIl '''1 01'<" '-' defollnod':¡r e, l lct:ld". S '.1 '1110 da IloLI!" e'"" d,p,liJp 1q n1rnohad dla frclIl lol ': . un 10.., 1;) NUtco Col "t , " , UI I dl lu I 11' ~ 'It - ( !rit rl ldll ('rl N,,;I I(r1 tlcflll O rlt: 'fin J !I (! ( 1) (1 I tJ~ h. N CJJ I t i 6
  • 13. II:I! 1I ,• •• j 1 I 1,1 111 IlId. ",l) l ld 1 l. ,1"11111"1' 1"fI I I~ 1f 1, Ir fo rma Ilpos, lili lí Tld, Illndldos I'ltl' HUi c.'(1IiO II ~ ImoCJllitl como I(ln del estudio. I1 Inlly lllpot6licas. para la IG ¡".NIO Wr..l. HClY mas vCUlnnles PI ' unos tipos que '1 ul! tndudablemente depende del sistorna defornlt.I,J, po Paraeas por eiemplo, oscilan más que los d. Huara. Lct aeenruac!ón de la plagiocefá lia No en a lgunos r:onltllllos ta un carácter diferencial básico. Es obvio que no siempre, con un solo cráneo se puede determinar tipo y menos la forma propia de un lugar. Tampoco el tipo es necesariamente único. La mayoría de las ve­ ces su determinación es cuantitativa . La homogeneidad del tipo, como en los restos sin cerámica de Engel, es un da to trascendental que no se repile sino en determinados conjuntos. Lo más común es encontrar, variantes del tipo y tipos d istintos en cada colección. Probablemente ~orrespondientes a distintivos de dignidades, oficios o clanes que por razones de origen u otros, usaban moldes propios de cabezo. En tum o bas de la costa se encuentra cráneos serranos y en la Sierra formas costeña s. Entre grupos no deformados se encuentra cráneos de forma-o eles y en tre deformados algunas cabezas normales. El estud io arqueo­ l&.Jico. puede dar la razón de la promiscuidad. La homogeneidad del lipa es uno b uena posibilidad de la homogeneidad de la cultura. Los tipos constituyen las unidades de n uestro sistema. Son enti­ dades morfolég:cas culturales. Cada tipo queda explicado por lo que se sabe de él o de sus más próximos afines morfológicos y culturales. Como en la asociación de otros caracteres, más fuerza persuasi­ va tienen en último termino los da tos culturales que los mor±oJógicos. I lipa Caverna se parece más al común de la Costa que a otros tipos Paracas, sin embargo, su a socia ción con el Costeño, a pesar de que se­ ría reforzada por la distribución geográ fica , carece de apoyo arqueo­ lógico. Descritos e identificados los tipos. con ejemplos elegidos como po­ Iron."s, no hemos tenido dificultad para continuar la determinación a lo simple vista, como se reconocen los cacharros estilísticamente por su forma. Esto puede parecer sa crílego, a los que gustan de la s medidas rlt.JlJrosas; pero expresa la forma como hemos trabajado, y la que nos abrió el camino. para coordinar formas de cabeza con Jos otros reslos no la!:; a ntiguas culturas peruanas. Tampoco los indios necesitaron de ,'{,kulos para identificar (I los tribus por su forma de cabezo. Si alguna vez se generaliza entre los arqueólogos el Interés por IprovP.t'har loa formas de cab!zo en e l reconocimiento de las culturas, lt ' puede faellitar el estudio, exponiendo <)n el Museo las formas III,lll ,¡A , 1', JI.·II'I, 'l!U: ].(1 SlJI.'·)r¡JO:.I<'!<)1I do dinCJntq 1, Ill<.iliIr! ln CO/f1PI I 1H;16Yl dv 10G tipos. , 'rd~':1 d" los P Ul I k,s I'ron(:joruélricos cla­ ,~CtTT1blaT I su valor, podrían contribuir Es lUI trabajo por hacerse. Nosolro pCU'o esabl(>cer límites arbitrarios en tra hcl'Uos lPqUNido m~¡das trig'omenornétri. puedan alcanzar utilidad, en uno Los ventajas de una exactitud n gu­ taxonomía de formas varia I lr, ') Rodl"1'a l,o ue la momio de loctante l. 1" L" lro ,na 11. lJcformoción increíb le por Ilau­ ,•., d" t i"" m ixta, con la frente aplanado a lo 1 ., 111 (0 No/co y lo porté' lJo~té'rror ~ I ono como Po ""fI Lo compre~,6n forj ado debl6 ser causo dtlo P 'UCI ' " ColeCCIón Pedro Tello de Palpo. trJiCtrfClS y colchonetas blr:rnclos, dE.-sllzobles y co de niños, qua iuga!Jcl[t y dormían llevándoJa.·
  • 14. Pl:l lI l" W11 ,. ' POI' 1"')tldolJ qUD llleS(~li lo:' ¡ I ~JU I("IU:-; ~ltJ l '1 1, 1 1,1, , 1111, ,,:1 dO lu k.,r 1¡( 1, kl5 po:3ihllidodes imponínn un 1l1nrCJI '11 .J, 1, ,1'1 I¡ I ( 1" ',1' III IlClsciell­ 1 los voriociones de codo conj unte> 1II"lII II "¡; 'IIf '" d" clrrtleos. as varlon les repelidas de un tipo se poclrlUlI dJl l 'rl IICkll con un h-Iro Innyúscu!a. Sp supone que sean debidas a slmplE's cambios aC'­ ¡de.nkJ!es ~n el QJustE> o acom odo de alguna parte del aporato defor­ Illndor, sin descartar la posibilidad, do que algunos, puedan deberse rr sislemas distintos, le que al demostrarse, haría pasar la variante a lipa. En este sentido nuestro sistema fundamentalmento empírico, deia :-;us p uertas abiertos paro las posibles comprobociones arqueológicm; venideras. En realidad procuramo::: hocer camino por donde ya otros andu­ ViI'r::m, quizás a CC1rnpo traviesa. Las formas Nazca, Cavernas, Necrópo­ lis e 111('1'1 Costeña SO:1 famUiares para arquéologos peruanos habituados 11 Imbaj,., de campo, IV CUADRO SINOPTICO DE LOS SISTEMAS Y T1POS PERUANOS DE DEFORMACION Correlacionando 105 hpos y sus variantes con el materlal arqueo­ IOg ico de deforrnaClOl1 cef6lica, se nos hizo posible sobrepasar la ti­ ,JOlogía, empiri ra. formulando una ordenación cultura! de aperos y ! IO:l!lcas peruanas, ~on mas puntos de apoyo obietívos, geográficos y IIl1n históricos que 'Iros. En los cosos más felices se pudo aún confir­ tnar relaciones ;~n¡re formas y sistemas y entre formas sis temas y cul­ ILlTas por 01 hallazgo a rqueolügico de aperos deformadores puestos en. kl (lClbezo de niños. A contirtua'~Jón exponemos sucmtamente los tipos ordenados se­ lun sus :;istemos supuestos. En el párrafo V III cor lo descripción de lo:.; lipos, lo hacemos in extenso. 1.(1 divlsi6n yenérica de mayor alcance de las delormac.iolleS p€,' 11 1( 1110:, es lo que sepo--o 105 plasmada s por cuner, de las producidas () I a lllnrros (; llC:'Illlu. Los d,-·formaciones por cunas snn costeñas las por Iloutu serranos, Aporle hay formas de cabezos que se explican ion por aparatos especIales conocidos por la orqueología. Lo dllor mclncion de deformadas p or cuna y pN llaulLl nos pl'o­ 1 ,¡(IfCI~Il(.l UII,' re erencia valios·:) y siempre o la m :111' , poro disting uir lelB CUIl Ui'C1S c..:oslenas de las de origen serrano, y en casos rastrear su de dílusión y aún esferas de m fluencia social. Es uno le Oc~le()lol;JICI Gull l tHI!. 11l ,1'1] 111 1 1[ 1 '1./ flDHO Nv 'J 'wcm 1 q; J.lL;FOHMAC10 N POR CUNA ;¡) dI' la l:O dt IIl. época - (Pl'c-c!rÍlmi­ E ng-eJ de Asía y Culebras, (11'(:;1'1111 1 VI Pi l 'tlsl('ñll bl de la 21 época - r esurgimien­ to de las culturas locales d<;.1 l i­ lora l, aparece asociado a la TI' :mat'ión Suprainiana. r:q~, f l:ñll Im'u L:CH¡­ r·'IIj, 1:, Difund ido e n el litoral con 1;1 denominación Inca. Prcsl'nl:t :on más frecuencia qw' litI' W manchas verdes e.n la 1,;01 1':1 N(I [ ('111""":' dutos :>u(¡cit'ntes par a decidir si la mayor antt¡Ül'dn<J d{1 l0" r1t:fl,I II Hw il1np¡, por cuna llc¡:!a hasta el Sur del litura l don dI) ,k s'¡: I III/ y ulltlguo aparecen prue bas de la deforn,aei0n I" U 11 1111 111 , P'-II" lo ItIl'nlJ:l los cráneos encontrados por Uhle en An"H. ',,1 J¡'01, .IH'¡: (IUl' 11:111111 primol'dial, con una cultura cle tot nl'il. ¡tUI ~ II 1..{lna lnu VI, F lg 4 (72), son deformados por Uautu, L,() IWlflil I!I PI'blu-Chineha de Kroeber y Strong (34), Resulta in­ 11 " , IIll,: 11 111 ' 1.,1 hombre sin algodón de Cabeza Lar ga en P Ol'llCtlS j UHW Útil:, ), I'r1l'onir~dos por Engcl, no se deformaba. Se puede ti '1'1 ¡ 1111 Ulde (72) que la deformación "Fue introducida en el 111", , 11 pll l' tl'ihus que tl'ajeron algunos progresos", El IIPI !1'I1 1..;lfl1 in;.¡ XXXIX plantea la posibilidad de Clu Ivimll: í:'huvi ll C'IIV¡OI'IHIS !H'3 pOI' cuna en su origen. La forma másque u I's b I'xp lk ncion ($ 1:1 Chavin Fig. ]4 Y el tip~) Cnvl'r­ (' l 'nt'Ut'ntl'll ruete de Parneas, probablemente, las frlr_ Iflfi l! ",:t' llul lgUHs cil'l tipo. En la Cavema IV y V se ha en('on­ " 'lid,, 1"1'In llll hilnl.)(ltllls, C:]Ul' qlwdan mejor explicadas por la tn ¡,'IV lO,
  • 15. :11 I ' I"[)il(" W1 1 , l~' 1 1XlLü,;i¡ ,;'_' I:run... (] ( " 'AU/{O N ,nJPOS DE DEfORMACION Pú H U .AU'I'U a) SUB-GRUP O ANDINO ­ (INCLUVE LAS TIPO AI MARA Lill1l ina ~ XIII <1 X V TIPO OPA Lámin a~ XVI .Y XVII T IPO P AMPAS Lámina XIX DEFORMADOS P OR LLAUTU SOLO, FORMAS ANULARES Forma Andina la más común y di­ fundid a. Tiene una variedad puntia­ .~ud a Forma Andina poco comun y poco difundido. Forma Andina no común. Represen­ ta el molde anular del tipo Natchez. i1: • 1 r'1Ir 1 HJL;~ l'uH AJlJ.::liOS I:S!Jj;I";JJ.Ll:S D1; LA 1R<.,¡Ur:OLOC;IA ('<.¡ Ilt';(.'J Clltllu de T i,lhuan;'ll'(' CUlitc­ v XX IX oo. ExplicnbiL' p OI' aperll L ,'lminn nJ A y B. F ig. el :v U. WOf l11i1 Jt,'onlo-ncciplta l simétric;l y bi lobada. ExplÍ;able por el apero de los huacos. F igs. 1 y 2, bl SUB-GRUPO PARACAS-NAZCA - DEFORMADOS POR LLAUTU CON ROSCAS O ALMOHADILLAS DE ALGODON. (INCLUYE FORMAS TABULARES Y PSEUDO-TA BULARES DE IMBELLONI) TIPO CAVERNAS Se encuentra en algunos grupos LúminLis XXII . XXIII :havín y con material Cavernas, no solo en Paracas. La cinta. F ig. 10 exp lica IéI variedad bilobada. TlPO NECROPOLIS La época y etiologia de ésta forma Lilmina" XXV y XXVI está certificada por la ar queología, Lámina I A Y B. TIPO CABEZA LARGA Es el molde Aimara con la parte L:lminn XXXII v FiJ:!. ]9 posterior aplanada. Las trepanacio­ nes de Paracas se asociaron prefe­ rentemente a este tipo, Cabeza de mortero ele los cronistas. TIPO NATCHE Forma vertical igual al tipo P am­ 1Jlmínw; XX ~' XXl - Fig, 18 pas COn la parte posterior aplana­ da. El mayor númer'o de formas in­ cr eí bles pertenece a elite tipo. TI PO NAZCA Ln frente pl.ma es un carácter del ('ilm in:1 XXVII tipo Nazca, l'xpliri.lhk !l0l' l a almo­ hadilla fronta l Nuzca l'ulll)C' !tla por l a fir'qu'rJ lorill Lllllllnll IJ ' VIII A ~. B. 11 ~;I;mni'ir"tn t U'cu lm' por ra:;pado. p¡u'éce un rasgo a,-;ol'iadll iI 1 dlIlJl lI lIll llHI PUl' Jlautu, Sólo l~l forma estereotipada. p ruri l:"¡¡o len¡ :5l1l'l'n 111 111lla . apo l'ecc en m oldes de cabezu costeñas. 11lay/lI' H¡~nli' en JII (o'l"lIllto-1Jcclpital por cuna del 2do. período. 1';IIHi:I rdh:re trc'p..m:.¡l'Íones curadas. en el P r e-cerárrucn, ¡¡ :,1;11 1' 1.'11 111 1·' nlll t' I'ilrl lplla l por cuna del 1el', período, Este 11111u710 I·in 1ill l llJlfllll"lunlt, pal a la histona cultw'al de las tn'p¡III;lI'ÚI IIr!i, !IlI} 11!I!I'l'('(' unu rcvision especializada, si es posib lt' tlCltl'llIIi !IlII!ÍtI 11, lI~l' ll l l'n En C!J materi.nl de En~cl devuelto al MU~" II, la HIt" I 1.. 1'1'1 1' .11OlH'S JJOI' la areoa, con apariencia de heridas el.. ! 11 I'tiIU.I"II1I v 111;['()HMADORAS y EL RAJGAMBRE COSTENU D LAS DEFORMACIONES POR CUNA ~nlC')IIJj'1t i 111' I ,or l: lHlCl lueron persistenles en la Costa pe- r l ' ,l.oJl lill(ll 1 ,'m ~Olljuntos de épocas distantes, desde lo 'onquisto Españolo. 1,1/(, I I ,'HIl¡d rJ conocido de, delormaClon por C UllO del litarol, eo­ s , l1conlraclos por f . Engel en los C9111en t<3rlos '11 1111111111,dad de 3,200 a 3,800 aflOS y en uno ex tenslóll ( ,])(TI, ;,r 1,400 K.rm. Jesdf' pI Valle de Chlcomo haSilo I d·:lI1dr , lodos la defo(lIlacion Fronto-Occipital ¡..,or cu ,'olJllllas S011 de Raoul Hartweg (23) que estudtú Cnq. ·l _ti Cll1curos y Asio, Herno!:! V(1Cl[,) al Museo
  • 16. I fj Pl:tmCl WI'I , y A crpr" I" t1do k, (;('TII O ICtnZ( 1 rJ. 'h" I 'I I IL''':-'II ('(.n II j r'W~ pos t~r1cm"s. El apelO de la L:Jmil1a XXXIX, con visiblos lIlorcos do klr CJo (/ sugiere un origen do cuna para el tipo Chovín Cavernas, El! I~JI ,, 1 sena una ra íz costeña de la cultura Paracas, aparentem en te 111 l'lltll " n las técnicas de deformación de esta cultura, Un seqW1do período de d eformación fronto-occipital por C UJ ICI , • 111 simetria igualmente marcada, aparece en el litoral N orte y Cr'l llt, , esp ués de la época media, con los reSitOS del Shimu posterior, Cllf lll coy y otras contemporáneas. En este horizonte extenso, la deiorrol r c ión por cuna se asocia a la trepanación esteriotipada Supra-in iCII1(1 FIG. 6 - Cuna Shimu con su a pero deformador. Con este simple sistema deformador, cambiando o no la forma de la a lmohada, las segas por cintas o bandas, col ocando o no un plano bajo el nudo de la frente, se podía obtenter las varie­ dades peruanas de deformación cefálica por cuna conocidas par la arqueología, Los rombos que cubren las amarras del coberti zo, SOn insignias mágicas, totémicas Museo Larca He­ rrero Chiclín , Probablemente por sagacidad, los gobernantes Incas, que, COm o remos largamen te en otro acápite, consideraron la deformación co­ 1110 U!ln medida social estabilizadora, no propagaron en el litoral UI1 tipo serrano de deform ación por Ilautu, como se encuen tra en cernen­ IOflos AndiD.os d e la época, sino un molde de la deformación tra dlcJo w'¡ cosleña por cuna, la conocida forma Inca-Costeña. A los aportes de la Osteología que son sugerentes, se agregan re­ f'· I' 'ndas históricas sobre la crianza de los niños y los r i las de Con­ Ih:('tóll da jos cunas, q ue abona n y contirman la p articipac!on q ue d"'. I'¡ , IIII"( I , 1, ¡" III I' I./.'1 l!'l. r J! r,·, l/"lot,1 , 01 11]¡ l d " ' ''1 , 11 111' k l j, Id 11111 t i, ,rI1l 1l" nlftrl, ,:~ fI 1" , h,d l f' 11 1 foJ l ' ''rLI li"[I '1 '(' ,tlqlltl(l, 11 Ir '11 b Jnzo:'. I" Jrq l/( d ice Ir¡ q li é ha d éfldos( (1 " 1 , / Illrld¡ . W'" Il 'CO:.; tooo sobre el nli'lo y ,,, '11 11 1l 1 rd.}rldCt por ~arci lazo se ilustro eYl ,,,1 I¡ dluo en viro:; do Shímu y de Lime!. :w"'1uidUft"u di' lel idolatría no les paso t1unCCl 1, 'rlÍ' lfl (, tIOS linus ucultos, q ue n o eran dormil nUVidc.' solío instruido sobre la inlención !.¡J. m~ IFI(JOS ingenuos, com o los escudilos rombol­ df; reforzar las trab azones, se ve en el co­ 1'1'1, ~I , l· n realidad insiqnias mágicas, to témJ­ ol;cudos, famosos por sus pinturas semi abs­ fardos funerarios de la misma épo en su v lsllo a los llanos del Norte, anal. 1 o lros obietos de hechicería. "Eran verd nd·, agregando "Iienen v erda deros o lic:iuh hall da Ilocar se junla la parentela con '11 (Jj l la chicha, que este día ayuna n todos () lC.d k,l ayuno con beber", " El maestro de la o l}I'(I, le aspega con chicha y v a hablando en In el¡ ,:;1 IIf",ltido de huaca q ue le dió". IdC'ltrllndúras dE:" o tras portes tenían en la cabecero Ulln pr'sionaba la cabeza del niño acostcrdo, com o taln 1,~rlJi dm l :n L'¡ Pon'l no hemos v isto cunas de madero n i ; 11 IlTlOa I ~ I Tllú:; 1" 11'1 I 111 p,u l,iI " 1 Irl(lo do 1, A ll irtqCl, lI CI[ '':!.:' i( pi ('v, '1liclu 11.1< l' JII ' , 1" IlI lbo 110 debieron ser populares. 111, 1,,, I 110 ,QfloC'ernos hasta a hora, sino una cuna peruana ' " 1I 'd' lI' to I"J ' r, cI")Im1ill vo deformador com pleto, Es la Shimu d el Mu- T. D. Slewart (55). Com o puede verse en .1" I luapaya M anco, basado en la ilustracion d e Sta­ !l it! Juestra de fecha m uy posterior. la cabeclla esl ' IIJIi o nudados sobre la frente y fiJa s por el o tro ex· I ji' I , 11111 I ¡ IlIlqUL' ~ú nico, este ejem plo, da lo clo ve d e las p a r- d, tórmoclones peruan as por cuna . Hasta la dlfo­ n 'lnito les y ft onlo-occlpitales, puede también ert­ slIrK¡rilFlndo que se inlerpusiera. como se haCia ro ll 1, Hi p¡i,::ul 1, 111 , ,1111Ó t1ll1f1lJndl llc.l n u liO p k tnchuela de a lgodón, baío _1 nudo
  • 17. I·'r:r,li(> WI~I " ~:11 lu qe ll d i ' :,U,lf l:< : iI ¡Jld o IIAlU r lid. a (1 1:'1.1I1dcl3, !.!l..ll > ¡. SO l/lolduClbo el!.' J i¡;tiu l!.l Jonllo , l 194 1) . por unu C'l tt-I que l "e lUo~; P tl , ·1 lI ¡I~ I I JI' Ii.:Ji " 1/" 11. Slewart (55), previó el origen ig ual de los [mlnCI~, oN"'i ~ttn I Ol; ( ¡I, . , costena) y fron lo-ocdpitalos de la Costa N orle, "dependiendo IrI dif, rencio de grados v ariables, que hacían que no siempre lel cleJOfJ JluC'ICI'1 ron tal fuese perm anente". Observando con detención las colecciones d e cróneos defol l ll'l(l(l por cuna, se ve que nunca contienen exclusivamente una dr I,,~, 1'~1 mas. Siempre predomina una. sin faltar la otra. En los cOnJulllús (J¡ JO nlemente más puros de fronto-occipita l hay formas occipita les y los de éstos, algunos cráneos que tienen afectada también la Iron r la deformación. Raoul Hartweg ( 23 ), en su informe sobre los huesos do las ex•. c-, vaciones de Engel dice "Il s' agit d'une déformation d e type "fabulen r FIG. 7 - Apero deformador de los actua les indios Shipibos (ver La m ino IX) . Comprime lo frente uno tabl ita de t 65 mms. hecha ell' lámina', .1" coña y colchada . En la porte posterior, una almohad ita chato de 80 mm'. or 70 mms. for rada en te la floreada y relleno COIl go!ncro de la 1'111'. mCJ tramo, doblado sobre sí mismo apretadamente. Esta almohad ito cCJrl1prlm( t~ 1 occipital y se sujeta por una cinto de 36 mms. de ancho, qul'l m" ld,," l o~ po rte~ late rales de la cobezo. Aparato ta bular o no. ~C(J L'" lo,. Icurio'" forjo formo que converge en las del Ila utu can roscos de ollOJ6n, I'kr(¡ poi" . Lómlna I Ejemplar debida o lo cortesía de l Institut'l ling u i~l,co Verono. Yarinococha. Pucallpo. I rt . 1'1111 y t, 111'1 di' ¡ 1," 1. 11,, 11•• 11111 1,(11 '''1111 11 ,, 1'1" d·· I',¡p-q 11, 11 " ,"1 ,. 11' 1,111.1 ' I< lI d r¡I I il r d" IIIlf1 por ,j, ,;; bOtl'¡n' lf'l1 !lr)nl<lIlX' , 1 C¡';'j),.311 ", 1 [r"hr IlO y fl lI wllc ilJllildo Rnl irr 1"1 IlJn lllllr d '-1 ,Ji) Cl ¡¡¡ ¡III di~. ! . " En lo l 'fl llc lpn¡ tc, Jdormariot I lro 11(,1,01 .:trj" pr.)rl llddn por U1 1(l rUfl (l Irl! comCJ la III O!' I ·[t, rl n Ir¡ '1U" o)(p(')nomo~ "" n la fig , c, ) q U(' '1'0 1 ('UIl,r I lcH m di ría voltear Irr cabeza a l n iño in l¡·ll l. I d('l '1pJanamien to occipital q ue se VE' 01 1 ,-.1 Y " Il l¿' ~. ,omún en la derecho que en Ic.I iZqUj(,l 1111 111110 '~I I(; U~ n lra Stcworl cráneos "con la pa rle pos U'JlT! Il1Jo 11)1 <1poralo doformador como el diseñad I<n el OCáf il . ~ referente o nuestra Fronlo Occipital ¡indo. vrnos q ue siem p re se encuentro mezcla­ se caracterizan por su tenden­ por la Irregularidad y diferencia del rontal. No presentan cinturc'l S il ni Concavidad de la línea VE"flk',1! Jlr 'WlIltCfI un surco coronal como si hul)Jesnn i1 lu presión de una cuerdo. flIfi , 1'~lrr l "j, 1 Y consistencia, de lo a lmohada, deb ia sor 1J0l 1, 1, 1I I1I'lt Ion por cun a . Se ha encontrado olm ohrtdo h J'm'al", de Boliche, de A lgodón, de Pelo, acl( nH.1I ,jI' Ilgodón, acomodadas como almohadfls. J le¡ el 1110 1.):., VI A,·li'l'lI . . :'FORMACIONES PO R LLAUTU EN GENERAL !,Ilclo eglricto, la palabra llautu es el nombre del cín 111 (:(1. De las bandas finísim as que usaban los re 11' fl U, eh la qUI=: pendía , cubriendo el roslro, la b orla 11;[ ,lIrII r' 11 r T Para o lgunos quechuislas la COronC1 os la 1([ bO l i<1 1·1 Jlaufu. r e/baza.
  • 18. 1.(, 1*1:"; Wr.1 S" l!:C;I ) ,, 'n ,,1 Pe:n'l 11, II TII 16 elo l. 1t1 I1hl :: d IV'lr!il"1!'1 1 ()tt ll 11[~ y PI/ II, 11· , I;sl, ' liS 1I1 1 JJUllto q Ul~ n Cl Ilrl sid" ,l ('bic.lamel ill" 'jxplo t,Id" , 11(11. 1' )' 1" lI ilU!tI S , com o los moldes de cn[l 'zCl, lueron d ivIsos do.. I rI L", :~ y ( ' II,"f' d ar. Gocio les, Se ho encon lrado en las momias llo ulus d", , ll lln, ,1.. I~ ,-, .Io rlol:;, de sogas d e h ondas entretejidas, presmniblem en 11"' hurll r ¡,.¡; 1, : ["I)S de los g uerreros, Lo tendencia todavía viva entre los serranos, no solo Il ld i'l; :1 " , 1111"slizos y blancos, a fajarse la cabeza para evitar enfriamir ltl,x ;, 1 '11 .JI"' ser una reminiscencia del hábito antiguo de llevar a lquna 1(jIIWI ,1 Ilnu lu, Como opero deformador, que es lo que más nos in tera:;o, (',1 [ICnJ!" tuo par te prin cipal y genérico de sistemas deform a dores, de r 1JI IIII !] mdlnas, De distintas confecciones, sólo, acomodado d e dislinlC1:J 1i~' 1iI Ir,'s, ajustado sobre almohadillas, rollos de a lgodón, loblillrll: t'llll el llautu se podía obtener la mayor variedad de formas y I !Ilese erectas u oblicuas, No obstante la variedad, las deformaciones por llautu lJ911;)11 .~'" (Ic lr res comunes, que permiten reconocerlos, sino con un solo D i':!li l !110r, por lo m en os, contando con varios de un mismo tipo A diferencia de la cuna, el llautu produce deformaciones SI II'. '1, i (:C19 u con asimetrías muy poco marcadas, El eje de, la form o f>::; ln ' 1, lodw;,; aumen tado a costa de los diámetros horizon tal es, Se 6uelf' El) · ron lrm pn ellos variedades con la frente simbrada, en uno concavi,I' I</ d i:!I [>Nfil verticaL Además es frecuente la cintura supra rna stoidE"n, 11 1" rro y BurCO retrobregmáticQ, forma ciones que describirem os en uno el , ]ri:~ proximos acÓpi les. Prob"blflmen le con n ingún o tro apero deformador se pudo obit ,,, 1 ,,1TI1 I jr¡r¡11 variedad d a formas que con el llautu, Lo {o rnH'l Soytu , quizás comprende los deformaciones por lb1I1I1 J VII I)ESCRIPCION DEL MATERIAL ARQUEOLOGICO PERUANC) DE DEFORMACIONES CEFAlICAS l,fJS c!ol.lmentos arqueológicos, concernien tes (I las practkrm 11. ll d'r¡fi Iwdón cafálica d e los primitivos peruanos, son /011 IIU[Jl.lfQUQS 1m,Ir I WI 'V03, q ue permiten objetivar correlaciones en tra rormos ,1,' r~cr l ,~ '''1: y :¡"I< "rHas, dR manera que sólo pOdría alcanzarso en 1'1 " 1Jfm I'!;:!y 1'11 IrH:l ,-,,!,,, I"TII' f lfl,I",lór. 111: d.-.dt1t'1, IIJlU I I . J[II I II!r1l 1, ,,1) "I!l7 r Tfl 1" r'-dI Il IL'IÍrl ,h I ,~'/¡: ,l. . 1(1 I/ ¡II drl" V, .IrllJlllÓH npew:: u1rnr,hlm. d'ld" ,,)¡, ',lnl" II"I:: ,;tlq illd lon, po,,; forjnr IOlll taS pro lud,'! ) ,Jl1' j,¡C,r!n llit"luir ,~TI lÉ>rmlno!'. gr-mr"iroles de .'lasili­ Trtl nh¡pn h'1Y huacos: figs, 1, 2 y 13 en lil ' 1Ild¡ : con sus operos dctormadores, oroliiomen­ relación entre sistema dalormador y como lo s de los figurados en las Lá ­ p osibilidad d e aperos póstumos, la correlación objeti­ presión de las amarras Y el moldeado de la 1 Museo de A. y A, Lámina I-A y B, nos d a amarraba el llqutu con a lmohadillas[>lklnorU ' " mO se d. !ode; (, '(II'UCnr '1: , 'CtI1 m tlrluaclón In l l y MIli I1l': I l ' rvoc!ól1 lo '1:1 }Jor rIn '-on t·J, r' r 'lPOI 16, que os~enta la cabecita, lar...lanle, con su apero deformador que fue l":; por los Drs, E, Yacovleff y J, G Muelle ( 89 ) restos de la cultura N ecrópolis en Cerro Colo p arte de la descripción original d e lus "Cadáver 8428 de niño, m omificado, la coba­ . ,¡ li t, ) separada del cuerpo, el cual tenía en muy b uen piel seca , a diferencio de los restos cerca­ C'speclmen, lenía una almohadilla deformadora varias vueltas de una fin a cinta de algodón; la un pañ ito taulbién de algod ón muy deterio­ !J"" k 1' vuol tcrs de dicha cinta se sostenían a lrededor de l1 ,oclb:l i'ttl' W lOS hilos da o lgod on " , (o Lglkl l' el mismo 0 11 el ¡mOl! 1.':rtl'l¿'I , I..,olva rLo ,1 1! C¡Y....r(.~1 ck lus I'.l (')[1!1 I,~!;t~ll)l1 , I l'M 1 elo ( fll1bos lodos .It: IOf, doclores Yacov leff y Muelle tUVlffiOS oporluni­ coso , confeccionando un informe que fue pu­ com p leto estudio de los inv estigadores cita­ nuestro informe: sin los huesos de la cora.. Edad: in­ huesos están desarticulados, por lo incom­ rt~ [on lanelas abier tas, El mmar in feTior p re ' erupcionados Y los PM 2 todavía en
  • 19. 8 ' le r l lF'll el ,n lro dE' Jos ('¡Ivuolos. Los maxlku(':; nll)'if '!l') 1 0 1 /!nnid.c>f; y los htJesos propios de la nariz han desapareciulJ. L:I "1"1111'1] ¡m.·sell­ deformación muy a centuada, tipo Brach1ce/ól~C1 arlílk;íL/1 erecta se­ gÚn n clasif.icación de ImbelJoni". Actualmente la especificamos co­ mo tipo Necrópolis. "La rosca de algodón, 12/8428B mide 14 cms. en sentido verticaL ¡ 1 cm . en el transversal y su luz también elíptica 7,2 por 2,8 de diá­ metro". Esta rosca era igual a las otras encontradas en Paracas: Lá­ mina V "formada por un anillo de algodón, con fibras a lo largo y otras transversales que sostienen las longitudinales. "La forma y di­ mensiones de esta rosca de algodón, deciamos, son tales que una pre­ sión ejercida sobre ella, recae sobre los parietales y el occipitaL evi­ landa la región lambdoidea y la porción superior de la escama del occipital". C*) . Tanto el niño de Paracas, cuyo estudio antecede, como el de Naz­ ca que describimos a continuación, parecen haber sucumbido por la constricción forzada de las ligaduras deformadoras que hicieron esta­ llar el cráneo. Niño de Nazca Fig. S lámina II Fig. A. B, C. D. Debemos a la ge­ nerosidad del Dr. Pedro Tello de Palpa el poder presentar este otro ejemplo extraordinariamente instructivo, de cabeza deformada tocada con su apero deformador. Ejemplo de deformación por llautu con apla­ namien to frontaL del tipo Nazca, con la particularidad de que la a lmo­ hadilla frontal ¡::or su forma muy parecida a la F. y G. Lámina VII tam­ bién Nazca. Se trata de una momia de lactante, bien conservada, que según el Dr. Pedro Tello fue hallada en el Valle de Palpa, dentro de una olla, con restos Nazca. La postura del cuerpo indica que fue melido forza­ damente en la olla, acuñado con algodón y amarrado antes de podrirse. El cadáver está sentado en posición de Buda, con las piernas cru­ zadas adelante del cuerpo. Las posaderas se han moldeado al fondo cóncavo del recipiente. Los brazos aj ustados sobre el pecho; la co­ lumna vertebral arqueada forzadamente en una giba en C; el men­ tón rebajado a la altura de las tetillas. El cuerpo así curvado forma Esta misma cabecita J2/8424 con su apero deformador fue incluida pos­ te rionuente en el libro ele Dembo é Imbelloni (Fig. 130 pág. 299) . co­ mo ejemplo de aparato cefálico de deformación tabular. con 10 que se deline perfecta mente el significado ele tabular en sentido de Imbello­ ni, dependiente de la fOTma del cráneo é independiente de la estructu­ ra del aparato. n:Ol.i)I'¡A 1I1¡(J (, Ivtrlrrcl o nlf'rlor , acur1odo con n i i'" jt q, 1('111 (1j1 IAtudo, que ho:;1,I km jJ(lI l"R ],londas el"!l cuello y la pol i l. 1111 1'101 da la cara han f': idL ullldu l lIn,'i('! m ribo. 1:1 l . llfltlo da r¡lgod6n sirve de sosten , wanlenlendo erguJda la ca­ 1/. :'1 n una posicIón, que parece la natural en vida y en la que s !l' ';. 1(1('(1 ItI forma a lta y larga del cráneo. El acomodo del fardlto po l' ' /¡ Jt;IICI adrede para destacar la cabeza larga, lu 'erldo su orel IdoIIW¡clol . 1.;:1 ,nboza es casi un tubo de Sección e líptica. Variante del 111)( Ni'iI:C'), {,T,n fren te achatada, que por lo a centuado de su transformo I,;n, ü llllCl en lo categoría Natchez Incre ible . La oresión del ll(lulu q lJ d, I III~ U ! 10310 1, es trujó la cabecita, de manera 101 qua la p ie l loruw ¡ 11," JI" ':: vL'rticnles visibles en la fotografía. '1 ¡poroto deforma dor es también del tipo de llautu con almohu • C1(:oTllodadas éstas de manera de aplastar la frente a lo USOllZ(1 lJ('lcrL I'~ I Ilautu, heche de una cinla ancha, estaba muy deteriom In ncon tró la momia, por lo cual en la fo tografío ha sido h'TII marras de hilo. que scstienen las almohadillas en ; ,LI P 'rI'llnal. l..el' n lrnohadilJas: lá;mina 1I, de a l.::¡odón son cuadrangulrlrcs. ~J:'~1I iI 10 1(1[ iór, a la cab8zo del niño, miden en cms. 12 po. 9 12 pe.¡ jf l liJO: pequeña de forma arriñonada 10 por 7. 1: cd"odón muy esponjoso y suave. no estó acomodado eTt 111 1' " 'omo en las roscas de PaIacas, sino sujeto en u',,"! 11 di I Imohadilla más pequeña arriñonada que presiona la parle .d 1(1 IrClI,l l. , se asemeja por su forma Cl lo que llevan también en lu¡, tLiños del huaco Nazca Fig. 13. Esta ·:;otnc:idencia e levn , '<TIlO rasgo de la cultura y da una explicación de la frent i(leJe¡ ,1·1 ¡[po Nazca. Conocemos así la frente Gchat"do d~l ti ¡¡'mplos de a lmohadillas frontales que la explir:on . Lo confec 1, I! i a lmohadillas también pare ce ser propIa It, 1, 1 ,(¡lección del Seminario de Antropología del InstJtulo Rlv IG I( ' iI' ,'"liSEirva una cabecita momificada de lactante apcrrenlemeu 1(, ,ni3l1ltI ('dad, con idéntica deformación, que fue encontrado por p,.' I Vtlllnrd y su asistenta Srta. Aido VodiUo, el l Huailorcr. Il¡ nv ViTre'yna. Departamento de Huancavelica. ,1.1/ r l !2! FiQ. 8 y 10/4598 Fic¡. 9. D.buJo de Bua. toya M ClII ros Iqua les tienen una illdlvlJucrlidad l:ulturoJ clefí ll flrr'T i le JlI11 en 16ttrlÍl¡os !r.tJr:l! .
  • 20. ltl PrORO WE¡ 11(1, 1<111111(11 1'" t1l1 1 1J.:l rc~ '; ti a iraS. ALlnq1o !I)dr,wii:1 IH ! 1')3 11" L 11 "::uIII II1 k, Cl<;Nllounuo:.; en cabezas de 11l1wll'Jt:, cliHcllllu n ln:1 lC'!l 111],. dw ot! 1 oxplk'oc:iÓn q u, la de aperos deIormadores, suposlc itJll '111' , nllJE>rzn pnr J¡ab!"TsP f'Tlcoutrado uno de 61105, onlorraclc.' jll ll l~ C" 1I lillf¡~:OS dI:': nlf¡o 1 más que lodo, por coinddlr en ambos, los pOlI¡ ¡, d e nresión y contacto, en un ensayo de acomod, FIG. 8 - Apero deformador origina l, encontrado en Nazco ómino 111. Sistema especifico de deformación que expl,ca el tipa Huara . Ejemp lar F! 12 1, Museo de A. y A. Inü (:1 supuesto en la Lam. TIl. Acomodo hipotético que da la InL!or Icl!)n a todas las pm tas y con el qup se logra UOla combinac WI¡ ,I Iones. que explica el molde de cabE'zo del tipo Huouro. con ro ll VIi Ilmilo bilobada, dependiente de la pretina sagital 0:1 dos ejemplares provienen de Nazca, uno seCJLH los inV(;lIitOl lo I Mi¡l~fJO <3specificamenle Prolo Nazca, lo que eslablece uno rello ll 11 IIIlO forma de cabeza chata, comprl'lndida en el lipa CnfiQlo M li, n variantes, que no afectan el sistema. ambos operos 11(;11 do un cuerpo y amarras de cintas tejidas, En ambos los ( 1m lA !"; 1,Il/runAl ,1 11' [ 1, 1011 T' 'rncll!t1 y CuIno l•.:lclus lo~ obil' S mquaolócJiCOS, sólc SI sab ( 111 [1 ú l lTivürdclI lo do! Museo ( T. Il1 9 1o!lo 1'7 1) fuC' xpodidóll (In t"ll año 1927 eu el V..Ille del Ingenio en l'i1¡¡llm B. Cultura Proto-Nazca junto con restos 3 LnwnariflS (purus ) y un coUar de laminilas 1t111('1 rif. In S!1crpoJo En lo misma opor1 unldad y lugar, en I HIIIIIJI) lo a lmohadilla 4/4329 Lámma VI B Junto con / 121 Fiq. 8.-· De hechura primorosa . el 11110 et., un arco de base muy abierta, y está forrado 1 do C(l!Or Ildbono por el tiempo, ostentando dibujos traza i([ '~ rll ll dos color azul y rojo. Tiene dos partes de dite­ 1'11'1 blonda bombada, otIa rígida plano, con un ('>!; rlllfklb de madera, espeladas y bien sujetas por fJlHI Iltllku) dp 2Ull mm. de largo. son cllmdricas, puhdas y , 'J' 11l1c1r,IO:'.. q WI3 asoman fuera de la tela por a mbos ladol'1 lerodon of'lretado por u.na tmvoltuf/'1 d lo Fig. a en~onl rodo en Na zco con ro~to', Lóm'na 111 . Ejemplar 60
  • 21. 3 ( JI L'H" WI ¡ Id, J, '{ f, IJ ;C[( 1 ( 11Ir<; l '.l~l 1, ·1r1& por , '"sll1l k!"TIldOI;llO.: VN r' (n libcr!:> coros. La ¡inrllE! l1"I1CI dI a lqodon El borde convexo de 1 l!:>od(1s do hilo azul q ue forman un ribete ornamenlo l; , 1 n jl~ 1" bujo en hilo rojo omamen to el borde libre inierior de Jo lablilln. 1,1' 1,:1 blil10 por a mbas COTOS , osten ta también dibuios con punladl1& 11.1 los and y rojo, figurando ojos de pá jaros estilizados en fo rm el 1" 1/11 (. Irica, En la cora de la almohadilla que debió haber oslndo en c,,rd'" to con la piel, quedan restos de grandes rombos, hechos con !)un! ,dr l largas de hilo blanco grueso. Los cordones trenzados con hilo de algodón blanco hobana, Ii, " '1 10 forma que se aprecia en la figura y que e nLuenlra su ¡azón I 1I 1 oparato colocado, como en la Lámina m, El ejemplar 10/4598 Fig, 9 es menos fino en su hechura y haber tenido más uso por estar muy deteriorado. Su cUerpo es cuadrangular de 10 cms, de alto por 11 t, CU!3. d' ancho; con las mismas dos partes que el anterior. La almohadillo chata y rellena de pelo, aparentemente de perro, tan apretado qUQ. l.". ma una lámina acartonada. Tiene doble forro de gasa. LillO inh::ri(q blanco sucio, otro externo castaño claro. con dibujos del slg'1o '~!l':'U lonado en hilo blanco. Una de las caras que debió estar en conlo,I' , con el ::uerpo, e stó cubierta por mugre, que borra en por!p Jo Irmll' I de la gasa y los dibujos. Una parle del cuerpo, tiene el mismo armaz6n de v::lrillltas de rJl ~, dera que el F/ 121, también forradas con empaquotadura de aloJod,; " y cosidas entre las telas, pero muchc más rotas que las de l m il, rj, >1 Cosidos al cuerpo y como sobre agregadas hay otras dos variUas, 1·'tI vueltas en espirales de hilos que forman anillos azul y blanco. La mugre, el sobre forro, lo compacto del contenido de la a Irne.,1I r I diHa, la s dos varillas aparentemente sobre agregadas, sugieren ' 111 esta p,jemplar tuvo largo uso, y fue agrandado, adaptá ndolo mlpn lo de su due ño. En uno de las caras de la a lmohadilla se ve los mismos l o~ul c;¡randes que tiene el a nterior modelo, lo que indica qUE' l,udlewn ner algún significado simbólico. Coloca dos uno de estos a paratos en la forma que se hel llo~ho Cll' Lámina m, la parte rígida de la tablilla presiona e l OCc!I,!lo i r ') ! bajo dE.)1 Inion, de abajo arriba y de atré s adelant/"', pro,J~l< J, 1,16 i rn J 11/ IIJI1J i " v ej. [ moyo de acomodo del apero de los Figs. 8 y 9 Lo 1" 1" "" ", ,,.;'" lo cabera, gravi tllndo sobre lo toblillll ele CO ila', ' 1' 1" 1" ,, 1, ' IT1f ,'~ i , r de'l occ ipi ta l, explico lo cabezo choto Jl' Hllr1l" , PII "" ,d I; '¡ (. ¡.>oda e y las vori(Jnte~ de la frente, obtcnib"'" , (11" '1 "1, , ',lIperlicies planas uajo el nudo frontal , 1(1 tormo, que II¡I, rf/:>oyuda 4n pt(;JdUClf una )TI 'eslos Huara, donde Ino 1/ - 5G . 3 - 899. y rora cinta, clclual director del Museo II IXlfIlOdo qUE:' se ve en YC1 M 11 j "CJ , , rJlu::; ~~rcrnde de los que 1~ll qnlbos extremos ¡bile). Aparenl,::¡mert le pom lo. J, f ~h du ¡¡(')Ile IJI3., por 10 euo! se 11./0., r;!.il,·r rrb"¡ IIJrn resulto fAldo t....slar a justada con 1, el oCCIpital La 1/1,:. cml 'rlor y Prof. J,.,rge Muellt y Cerro Colorado de Poracas. Los dibuloe y las ilustraciones, son tambión no a ltera mayormGnl 1, ¡ I noo lo a lmoha dl!la suave. No podn" 1J!lbN cabeza chota. Si se encoí ll, ,-¡::(; ¡ji hay fambién lo~ I~rlrrl pruebo poderosa de la relación. M useo de A. y A. Fiq. 10 l., in'lI l' IU!~ encontrado, en excavo•. i,,¡ ¡ ., 19odóll. Mide 40 C tDS , dl3 j(¡l'_ parece corresponder cr u ft(t presenta flecos de cordones ll.!l los cordones tienen por lil lcdl. dos aber1uras en formo de oja!...!:>, I,':t le puede encajar Elt'l lo "ClOOZ( 1 demasiado qrande en Jo cel!:. uno a lnlObndo CNIlr 1 b nb ' rturl'l pcqueiia E, l', >1,)( Id s irve para pOflO I la; ' lIJ¡<trlr
  • 22. "4 l 'UlIjl ' WI:I!;:~ e l1evánciolas n con trapelo, sagitalmente, a .Iel prnlt I OH11~1I ior de Ja ·obezcl. 0. 10 f. "'" ," ', oo. , ..• ' ''''~=fl 1'~~;S¿~;ífl; ~ 8 ~~Atr' G· ~- ---FIG . 10 Complicado cinto deformadora de Paracas. Ver Lómina 56 - 3 IV. Ejempla r : TI - sp - Cad. III - 33354 Museo de A. y A 899 Los cordones de uno y otro extremo son de distinto grueso. Los nleriores G. son sólo 5, gruesos, llevando cada uno una pita larga en su extremo. El cordón medio forma cuerpo con la pieza E, especie de lengue ta móvil cortada en la cinta. Los cordones de la pa rte posterior son más numerosos, delgados y largos, incertándose en la pieza A. Los cuatro dibujos de la Lá mina IV muestran tiempos sucesivos, en un ensayo de acomodo, ideado por Huapaya Manco, de éste rarí­ simo y complicado apero, que se completaba con una almohadilla pos­ lerior. Cinta y almohadilla así colocados, explican muy bien la forma neiforme de Cavernas, bilobada en a lgunos casos : Cuando la a l­ mohadilla no era lo suficientemente a lta, la amarra sagital presiona­ ba directamente sobre la cabeza dejando un surco. También queda explicada la poca o ninguna tendencia a la asimetría o plagio cefália le este lipa. Lamina V .- Roscas de algodón como las de esta lámina se repi­ ten en el material de Paraeas. El niño, con su apero deformador de la Lámina I. lleva una idéntica comprimiendo la región occipital. No se ha esta blecido todavía el raigambre cultural de esta forma ingeniosa de arreglar el algodón. en haces entre tejidos. de ma nera de formar una estructura bastante estable. Eran usadas en Paracas en la prác­ lica delormadora y también en las trepanaciones. Tenemos un ejem­ plo. Lámina JI. de que las amohadillas deformadoras de Nazca eran Jíslil1klb. ¡m MillA IV Cualro tiempos sucesIvo!> de un ensayo de acomodo incano , ' 1" "1' 'Vtl Mmle". paro lo cin to do lo Fig. 10. Lo a lmchedil la de lo ,,' l' 11 " 101 I aOrcgoda Con ello el opero explico e l lipa Cavernas. 1.1 11"''' ''' ',aglto l E. G. mullvorlo lo variante bilobodo. rOSC((~ henrm 01 Jlodo con mugre en una: d sus cora!;, indlr'li) 01 cuorpo. En tina nr;;onlrarno:l ¡¡e,li. In mur.;¡re.
  • 23. .~" J'lLUllc ' W U dS V IS cll1ll911¡;i0H.:S, ton1Cllldo las medidas da r , ! 'I' fI¡ll ,ltlf UI . .j, ,[ Museo rlE: A. y A. voríor, t?tltre 4 d lO cm . de diámetro vr->rli," d B rT 111 el hori­ zontal . Fíg. ] 1. Museo de A. y A. NI? 322150.-- Dibujo de Huapaya Man­ c.;o Almohadita dura, tensa, con una rosca de algodón idéntica a las e la Lámina V, cosida en uno de sus extremos (arriba). Tamaño 15.8 ems. de allo, comprendiendo la rosca 13 cms. diámetro transversal; 6.6 cm. de espesor. Fue encontrada en 1956 con restos de Cavernas en desmontes de Cerro Colorado, Paracas. Tiene uno cara plana, otra convexa. La plana debió haber estado n contacto con el cuerpo, porque está mugrienta, lo mismo que la par­ Ir:" de la rosca del mismo lado. El relleno está formado por tres partes distintas, un pelotón de pe­ lo humano, que lleno las 3/ 4 partes del contenido; una tela burda usa­ a , de algodón, apretada y un trozo de redecilla, tosca, de trama grue­ a ; también dcuucda en e l extremo opuesto a l del pelo. Todos los gé­ lleras, de la lunda y del relleno, son estrazas, muy zurcidas en usos a~­ leriores. Corno insrrumento deformador esta almohadilla era pesada; por ~ u dureza debió actuar corno una tabla. La hipótesis que parece más verosimu, ~s que se usáse invertida , de manera que la rosca de algo­ dón, rellenaba IrJ covida d de la nuca y la almohadilla presionaba el occipital b("[jo p.l lIautu. Lamina V l A Ejemplar 10-4666 y B 4-4329.- Museo de A. y A. Ar­ chivados como lmplementos de deformación iiguran estas dos almoha­ aB. que por sus dimensiones no pudieron ser partes de aperos cefá­ licos, sino almohadas de cunas o posa nucas. Por su forma y estilo !lLldleron servIr para moldear la forma Inca Costeña. Describimos , continuación los dos ejemplares: 10/4666 Flg. A.- Encontrada con elementos Post-Nazca el ano 1927 en Chikerillo Nazca Valle d,::?l Ingenio. Tumba 12. Tiene 30 cms. de lorgo. 12 de nncho, 8 de espesor. Esta formada por generos envueltos :1obre un annazón de coñas. Los géneros visiblemente son calandra­ JOS de ropas muy usadas y remendadas antes de formar parte de la lmohada. E'iemplel 4/4329 f ig . B.- Encontrado en Atareo, Valle de Nazca , t ' un desmonte Junto con restos Kollawas. Tiene 28 cms. de largo, 14 lItIS. ,le ancho y 7 cms. de e spesor. " IMtf 111.' " II! d, '1(11[, ". (rl l!Jl''l¡ I ,l. 1 4/11 ,:J.C¡, !J(JH; Stl3 exlrulIlOI,; dlol lolor. ,. A v B. Roscas de algodón Paracas. Se usaron como ,mplemcn­ l!ielJI hlli d"r~5 y probob lcm er'l1'e en la ci rug ía del cróneo Es un rasgo Po roca~. (1 nfuera se encOnlro las siqulenles envol turas ' I 'odo%() elE? gasa raida que c¡)canzo o cUbrir sólo dos terdos 101 ruTI1;lzórl de C"añn. rl'(¡;~(' d~ lela b urdo , ocolllodado en formo de cubrir la SUD!"l ­ d. ), t.. t:tJ f¡a~ , donde no olCllnza la Gasa nnlrri OI . i'r;:¡,IfIlOlllo elE! !;oncl,(j vloio. listad·...,
  • 24. J>1:¡',!lO WI~I LAM INA VI - Flgs, A y B, Almohadas de traptes con esqueleto de cañas, proba blemente usodos en 10< práctico. d,?formadoro5 A - ejempla r 10-466 ­ B 4329 , Ml.Jseo de A . y A 49 ) Tela burda, de algodon no teñida, envuelta formando dos ca­ pas, cosida en uno de sus extremos como fardo. 5'·1) Trozo de género marrón oscuro, con un resto de guardilla listada, en uno de sus extremos. Listas delgadas de color verde, rojo y amarillo, separadas por franjas sin color. .lq I,·]r l I ,IH I I'.I IJO C''-:'¡('''::l1dl l 1111" IOllJjfJ Ck.;3 t::f1J"11l ,ji ir, «;,11 (.1 )1 1" IJl ll drl, Jt::I' ldn llC1r r',1 1 t lwIP, 1!cl rt O' ' l ¡;CI II , ' . l e) ,V IOtilC!¡ithrc¡"1 COI 1 ¡¡¡j" 'Jll lOfin. 1'r"ll ni' 1 Ir,,:; cancw. ¡'fl';UIi' '11 1n d" lela burda, de IraIlla más gruesa q ue las otrat:, iór,~¡tJ8 t(ld t1 , rota y cuidadosamen1e rem endado y zurcida irni­ 1'~ l l ldó 1 I l. lldo originaL I 'r(j~{! ( JI m ide de teja n o teñ ida de tTama fina, rota remend· ·­ I ~! Y ( !)sida en un extremo formando funda . ¡''¡llidcr oxterIor de lela de al godon semi fina. de trama urwo r IICI, lJIr·)or conservada que las anteriores ( no parece hab¡:or t ltido uso anterior ) de color blanco. e esta funda , todas las demás telas usadas ;¡C)II jos. I(Jl paro confeccionar las almohadas deformadoras Sl~ Wlll loJíallllos, rem endadas, inservibles para otros usos. 11(; clolC1m lador " conocer y dp '¡emplar 36-1 425 - Fig . 2 -- 1-3535: Museo de A. y A. representado en estas dos figuritas de cerámica por Rebeca Carrión Cachot ( 10) Y posteriormen reproducido en trabajos nacionales y ex.tranjer os. Es los apara tos deformadores peruanos, aunque proba­ uso más difundido. IpiO: lljJ{.1!i CJ con lilluadon lo descripcion del aparato hecha por Re­ ;(!! ,i611, Llt.li. n 10 interpreto con conocimiento y proligidad . "Con 1I0c>, f 11 IlT ln placa o tabla rectangular, seguram ente de m adera, iJIl'1 Londa o faja destinada a fija rla en la cabeza de lo J.'! ¡,Ir teCl debio tener una muesca o hebilla en su p arte mo­ i J, " Id l' ~I lijaban los cabos de la b ando. Está colocada 50br m ucho mayores que los d iám elros "Por m edto de bcmdas, una coro 11(:1 rl lOdlu o sagital. está fijada a la cabeza" . " Tiene este ejern ilJOOptO un vrdor mnpreciabJe porqul? nos ofrece en forma
  • 25. IJ 'i 41!1 I'u lll ,,, 1'l1rnr.rr,,), M.elen I,ii".·' SI' I!!'s l, ~,hll o(ln "111 . lud. " " 11 .,. ,l' ill""r'" " 11 PI l1Hú W¡:¡;. FIG. 11 - Al m~hada, ce,", uno r cs~.) de algodón de tipo Parecas cc~i da en un::> de sus cx tr(' m ~s. Coma en otras semejantes lo funde está hccho de trapes vie jos y relle­ no de pel es y colondroj cs. Supcniendo la olm ~ hodo in­ vertido, su coro pl ano, duro, presionaba el colodrill o, en tonto que lo rcsco rel lena ba lo nuco. Ver pág. 32 . Ejemplar : NI> 32215 o Museo de A. y A. inequivoca, la clase de aparato que deformaba el cráneo de los mdios Yungas, antigüos pobladores de la costa peruana". "Según lo que ya se conoce sobre la deformacion de la cabeza de los antigüos perua­ IIOS, el tipo que los indios llamaban Palita-Urna o sea el de la cabeza achatada, en sentido antero posterior, era el que predominaba entre los Yungas de la Costo". Hasta aquí el relato de Rebeca Corrión. En realidad este es el unico a parato Tabular de los antigüos pe­ ruanos del que tenemos documentación. Merece mencionarse aquí, U6 el único cráneo perua no antiguo con definida forma Tabular, Lám. XXX, proviene también de lo Costa Norte. La autora supone que 1 11 1, · ':1111 111"1. IOl111tl1 '. J 'I' lll/1 lo dp lo figura, s-:>n frecUPntes en lo arqueología pC rUO'1a " can<l~ delgadOS, unidos por cordohes te jidos, no roro VI!­ lener c05cob¡zles, sena jos Y Qtros Invenciones poro J islroer encuerdro t'ombién con fet'ch es, y momios d e perros. Ta­ lo' de uso huma no. Un e jemplar del Museo de A. y A. ~I'ndo~ nOñtJ5 eje red, a tables por delante, unica explicación ,,1 n i.io en eI.mos ton est rechos. Los dispo~l1ívos deformadores lomhlé" ser sc~ten es ck lo criatura . Modelo del Museo de A.yA un sistema de dpformación pos­ :Qnsidera que era Ilhml 1, k1 omarrCT Y!¡'(1111lc(. nogfCI , dGbié- también modela r la frente y en a lgunos ca­ sagital pudo imorimir su huella bilobu- IOproducen el aparato, prOVlI,men de la Costa otro no colOlaado y con base. Los scenCJ. COI ' los mismos pf>fsonajes y los 10 son r~'Plici:ls do Uu 'lol,:. moldo porque sC"ión do lo cClbezo dl lo vJ1."1f'1 , mI"
  • 26. 42 1Jl:uHU Wr:l. ' en el neC)ro rnjra de costa do y en el otr o de tranl' , ,JI,j, di : ' ¡Us p udo deberse a una distorsión del molde, sino también en lt I poslclón de las manos que sostienen al niño y aún en la expresion de los caras y en la hechura general, que revelo dos distintos estilos: el negro es más escultórico, mejor logrado; el de cerámico clara, siendo Shimu, parece cursivo de Kroeber. Lo diferencio tiene importancia para valo­ rar el significado de la escena, que por aparecer así en dos versiones diÍerentes, de distintas maneras y distintas épocas, no puede represen­ tar un acontecimiento efímero familiar, sino de algún hecho simbóli­ co, tradicional. La fisonomía de la vieja, más de bruja que de madre, abona en el mismo sentido. Rebeca Carrión identifica el traje de la mujer con el común del Valle de Chicama, aúnque la tembeta es un particularidad. La repetición del mismo motivo en huacos distintos sugiere la per­ sistencia e interés social del tema. Igualmente se repite en la cerámi­ ca Chanca, una úlcera cianosa de la rodilla, al respecto de la que hi­ cimos un trabajo (84) con el Pro!. Goldman de Cincinnati. En este ca­ so la úlcera se repite en dos huacos distintos, no solo por la hechur......, sino también por los tatuajes, vestidos y aún el tipo de deformación cefálica del personaje. Ejemplar 3/ 6782 - - Fig. 13.- Procedencia Cementerio Antiguo de Cabildo, Quebrada del Ingenio, Departamento de Ica (no tiene referen­ cias arqueológicas). Esta pieza singular como anecdótica e iniormativa, equiva,le a uno ilustra ción del pasado pre-histórico peruano. Para nuestro interés, mues­ tra una forma de moldear ia cabeza con llautu, aplanando la frente, a la usanza Nazca a cuya cultura pertenece el huaco estilísticamente. Tello, valorando su importancia, hizo lo que con muy pocas p ie­ zas aisladas, le dedicó una monografía ( 68 ) en la que además del estudio arqueológico y lo descripción de la actitud e indumentaria de oda uno de los personajes, disecó el dispositivo deformador, descri­ b iendo y dibujando por separado cada una de sus partes. Nuestra Lá­ mina VII es de Te llo. Como esce na costumbrista, quizás no tiene pa­ ralelo este hua co. El conjunto trae a la memoria los grupos de Lamis­ tos a ctuales del Huallaga ( 81) que deambulan con sus enseres acues­ tos y se anuncian al llegar a los pueblos, tañendo la antara. Remonta (l la pre-historia el origen de la costumbre tropical de llevar loros al hombro y gozques en la s manos. Los loros certifican el come rcio con Con lunto escenogrófico, singu ior per su hechura y lIo lur ' roiffliJ"IIC, anccd6tico, lns elos niños que encabezan el grupO, 11t?1I1.lI, 'nJ,"~ operc~ deformadores, pTalij amente modelados, que: ~ , Ilpo Nozca de cabezo, o cuyo culturo pertenece el huac" Lómmo V II y V i ii, Piew del Museo de A . y A. 1111 11 1(. l Ht '~J !II( " 111 ¡¡II" (,des lejanas: el Ecuador o la Selva Amazónica Y I d 1111c' I ¡ctióa, que una cosa era obtener plumas y otra (1nlma l¡~'d ! I kil i J[[1(Jos distancias, Los perros de una W ¡;CI definida, lo( 11" 1l'lI1N'¡¡IUrO, por las manchas negras sobre el fondo blclJ l' :U , I}oqu'i'ño, rabo levantado y los ore jos erectos como todo lunellcanos. 11 nto deformodor qUE' llevan los dos niños pequeños qUE! ~r , Ic~fUo, 'onirahecho como se ve en la Lamina VIII A Y B 'islamo general de cordo116S : llautu; variedad de corda Im,)hmlilln, 'rlane como pieza original: LIrlC1 gran rosca que ci r ,..,L, ':in, J1Clsando alrás por la nuca y subiendo adelante has­ 0 11 [(JI forma que sosUene fijo entre sus romos, la crlmC'· ~)jll prj tll e Ja [rnnle, en tanto que en su vuelta post8rior, mo 0[611 dol Iloulu 50br!" el occipital. ." Ignorada hrtsla aborcr df' los operas cle[orrTll1do , unir", € Ilas el surco ré trocoronal, sobre lodo p" [1l1do, Lámirlo XXI. Ql1IZ(1" [ludo ¡nl>"IV~I¡¡¡ .In d, los ,: aheZCl:3 ¡)un tkrgudc'm.
  • 27. -111 IJl1iJ Wr.1 (: ~ ~ 11 LAMI NA V II - Piezas del apero ddc rmadc r No zque:1s2 que llevan les ni ños del hue· ca d e la Fig. 13 a h y c: lIa u'u. e y f : Rcsca singular que explico el surco re tro· bregmé tico. ti : Nañaka o pOll uelo. g. h : nlm (' h~"illa fren tal Nazco . F:guro t:;mo· rnado de Tello (68) LAM INA V III - Trasunto del apero deforrnodor de lo lamina V II, colocado como SE ve en el huaco de la Fig. 13 . Lo almohadilla fr ontal, igual a la frontal del apero Na zQue nsc de lo Lómino 11 , explica la fr ente plana de los c raneos Nazco, figuroda tomb icn t.:n la cerómica, Ló mino XXV II . Es un p roblerna de Osteología Cultural, re· ,u(>1I 0 en ' u l11e jar forma . par la correlación de los inforrnes arqueológicos y osteológicos. 11 lt, 1,...1 'lll})o j l.: I(H Il" I",,".d 11 r. 't llll l d" C(lW2..)!J H-I ll' 'l .:" 11 1 h li, 'tI18 Il(¡1 ¡ ' (( >1 1I 1() ( ' 11 In 11 111, dol 1dl'tll; L011l 1i11I 11. Co!. IlItis rnc10nrl l J. 1<1 [[1_'1 11' cha lo N' lzca:. Ll);"1 r.·Xl,li, '(11'11)11 ,'fdoll ,,,1 I '. IOOS. r,o¡ llirrIlC'l."'ión fil 110 q( ·,!;Iu.rnbraba lti (1I ,1'lro, ostf;ln ta IJUOtl 1, '¡IN con 1(:!1 (tc!t" que marcha en Ii'! In'l d,'" acha tada a mqueológ!co di, I PUO, es uti litaria. VOllllltCld del arUsla, rJ~1 (lPC lfPjOI;: d(~ rO rm Cldores , ¡la ¡:areCOr1 trD(,r ni obleli vo de q ue por lo Il,enos hostIl lIuvar los aperos. r.l pe rsonaje principa l, tam bién un toca do complicado, que a lqull Ja deforma ción. último término, con un loro a l honl la usanza Nazca. JeT obra es singular. en el sentido unicamente representativa, escenográfica, sin "Las Ílguras, dice Tello, han sido situa das y dis sobre un campo plano o plataformn 143 por 108 mm, y 8 mm. de espesor". ha sido identilicada por Tello como Nazca, siendO pelonal on el sentido, de que no se conoce cuadros e('l , jm0jOlltes d e Nazca . Bajo este punto de vista y por (¡J . t'sldísUcos nos recuerda productos Chancas. Repre';f'J,. r 11 ,'idas se encuentra en huacos del Callejón y ShimLI pi j o 11IIq11l' unidos a vasijas utilitarias, Tello menciona las )~WI ulnr do dllll'llie ~1 1II pla ta formas semejantes, adorna n mangos da tumís IJI q liI'juar en su planificación, su confección fácil y espo), • quo no sea pieza única en su género. VIII TIPOLOGfA DE LAS DEFORMACIONES DE LOS TIPOS DE DEFORMAClON CEFALICA ENCONTRADOS EN EL PERU describimos los tipos perua nos de deformacion que y sus rela ciones culturales hasta donde hemos po· El tema es entercnnente arqueológico en su materia y lo exponemos con pre tensiones de interesar y I¡';-'¡lic ll lm. iLi lldnuvs TI nueólogos. IJld ividualizadas tienen una finalidad objetiva, tanlo 11I6s se pueda llegar a saber de su etioloqia .
  • 28. 46 le '1111." 1,,, hubo" jlj, liC(; f''' ''J Pr.ORO W t l" Se ha criticado a la tipología el crecido n lllll(tfO el" lUi mos que di­ ferencia. Esto no es un defecto del sistema , sino una cilllcultad inhe­ rente al material. La historia refiere que: "eran tantas las formas co­ mo fueron las naciones" y la Osteología Cultural hace ver que en a l­ gunos conjuntos se usó simultáneamente varias formas de cabezas, con posibilidades de distintos sistemas. Las clasificaciones basada en los sis­ temas son sintéticas; pero ya hemos comentado la vanalidad de las en uso y el peligro constante de errar tan pronto se sobrepasan las pruebas arqueológicas. No obstante para facilitar la aplicación de nuestro método, ba si­ comente empírico, hemos creido útil agrupar los tipos que ofrecen ca­ racteres morfológicos comunes y que por su unidad de origen se les puede suponer de una determinada etiología. La etiología de a lgunos de estos conjuntos de tipos se ilustra además por el material arqueo­ lógico de la misma procedencia. Creemos que la agrupación de los tipos facilita al práctico su re­ conocimiento morfológico y proporciona una explica ción ca usal más que hipotética, que permite a l investigador referirse a un sistema : llau­ tu, cuna etc. con proba bilidades de acierto. Desde luego, la inclusión de un tipo en determinado grupo, no siem­ pre significa que sea exclusivo ni conspícuo. En este terreno se debe también considerar varias partes corno provisionales. En el acápite re­ ferente al materia l y mé todos hemos comentado amplia mente este as­ pecto del problema. Anteponemos a la descripción de los tipos un comentario sobre los términos y gráficas necesarios para la tipología. IX DE LAS MJI..NERAS DE HACER LAS REPRESENTACIONES TIPOLOGICAS y DE ALGUNOS DE LOS TERMINOS USADOS Es excepcional que se pueda reconocer un tipo de cabeza por una sola fotografía, aún con la visión de perfil que es la más expresiva. Este es un hecho con el que hemos tropezado muchas veces y que de­ ja perdida una buena parte de las ilustraciones, de igual manera que están perdida s valiosas referencias bibliográ ficas por el uso de térmi­ nos imprecisos. Las mejores representa ciones se obtienen con los elementos pro­ puestos y usados por Imbellonl, consistentes en: folografía de frenie y " ' 11 [( , IIc,r1­ I ~l, SE' f ' 1" (', ':-;11­ 1mbr¡:-lloTi i Esta PS En A el a pera Shipodbo de la Fig . 6 colocado. por 01 mi smo a pero. El molde encuadro aparentemente en I ,po Necrópolis. El sistema Necrópoli s de Ilautu y roscas de dodr> tOrma s menos estereotipadas. Expedición alemana cinc leh Atld e~ perua nos y Ama zonas. Dr . K. W . Emermacher. ldS lineas de proyeccion dan uno Idea preC1S0r'nn ' 1Il llr n v"rificar a lgunos índices. En lo posib le debeu r 1mbeUonl. del perfil sagital y dos horizonta ­ ,¡ oie dA In forma. en su parte medio y en jos 3/4
  • 29. 'r:bRO W, l. upar I()rc~;. Sobre la mayor se Irazan Ins lí1l 0(IB (~I(lh. 1, I (rlllhela y la de máxima anchura craneal. Las proyecciones facilitaT1 la determinaclOn de n Jg unas medidas útiles. La curva del perfil sagital define deta lles que en la fotografía pueden pasar desapercibidos, permiten trazar el eje de [a forma y me­ dir la distancia Basión-Bregma y Basión Vertex, dos de los diámetros más expresivos en la tipología. Las p royecciones horizontales, que en úlUmo caso pueden reducirse a la media, permiten apreciar el grado de aplanamiento, anterior o posterior. Los puntos clásicos de la Antropología y las deducciones estadís­ ticas de los índices normales por los alterados, como llevamos dicho, carecen de interés en nuestro plan. Las plásticas craneales no son for­ mas geométricas, sino biolÓgicas alteradas. Los cambios morfológicos no son consecuencia exclusiva de las presiones físicas, ya bastante va­ rIables por sí de sistema a sistema y aún de caso a caso, por los des­ plazamientos de los aparatos; sino que suponen ademá s: las conse­ cuencias biológicas de la compresión, múltiples en sus posibilidades y probablemente imprevisibles en sus consecuencias casuísticas, ta­ les como persistencia anormal de a lgunas suturas ( metópicaJ; cierre prematuro de otras ( sagital borrada desde la primera iniancia en a l­ gunos casos ); posible acción trófica, sobre cordones nerviosos, com­ presión de vasos nutricios, cambios en la presión intra-craneana, re­ percusión de ésta sohre la hipófisis; factores todos capaces de interve­ nir en la transforma ción. Es obvio que los efeelos mecá nicos de cons­ treñIr una pelota de jebe no son idénticos a los que se producen al es­ trujar una estruclura vital, compleja, en pleno crecimiento, formada por tejidos: vasos, nerviosos, músculos, glándulas y ganglios nerviosos. La forma en el sor vivo es Ulla condición biol6gica, a ntes que física. La tipología es a sunto de descripción de formas. Los detalles de las formas adquieren interés, cuando se les encuentra o por lo menos se sos­ pecha una rozan etiológica, es decir cuando se les puede relacionar con a lguna particularidad del sistema deformador. En lo posible empleamos términos conocidos. Algunos quizós sean nuevos, por lo menos en la Interpretación que le damos, son los que de~ Hnimos a continuadón. Cintura Supro-Mas/óidea ce Lá minas XX y XXI. A Lámina XXIV) Depresión que se ve por encima de los macizos masloideos, particular~ Jnf"nte marcados en la unión de las caras la terales con la posterior. El llofl lbrt. de cintura es particularmente adecuado en los casos como d 11 - (.Il.(J(~iA la líneo Iferlú;al del Fronlal.- Laminas X y XV. tl(>3 do perfil. l-::no¡O. r LII1 ¡; do la 700 ti las lo bnr-'a vertical del fronta l, visible en las Iotogra1ias La lnc1uímos en tre los rasgos, porque parece !1i6¡1 de amorras (cordones) sobre la parte media de la iloctamenle o al través de a lmohadillas delgadas o No pudo formarse cuando el llaulu era una banda presionaba a l través de una tabla resistente que abar­ ho de la Lrente. fa(.lor unicamenle del grado de construcción d hoy tipos que no lo presentan en sus formas exacJ qiJe en otras, es conslante o frecuente. La t.omO lll variedad Tilcara, Lamina XV, y en [a c'orrm~fl(lfl Larga; aparece en una variedad del tipo Nazco. N clelormaciones tabulares ni en las por cuna. Anllbregmalica o MorrilJo.- Lámina X, A. Láml1C. XX. ti ,,,~(IIj) "¡lInt" 1':1'" mlxt" Porocos Nozco. Lo trente es plano de molde N01co con il ' 11 11 11. Lo parte posterior ap lanado como en los cróneos dL Po o,, la plást ico con un surca relrcbrl!gmotico oam luodo, se c)pllcO lO d,.fl"mod, r de lo Lámlno V III, proboblement.. con uno ro,co o 01 , llI lí,~n I.rl~lcrj,.lr. Cróneo nncon trodo en desmontes do Poroco~ CIJ­ leCCión Dortlculor de l outor .
  • 30. .1¡jI l ' nll~O W I:¡ sUeve convexo del frontol, que confiere 11$On Oll1lr j ,1 111',HIIV'lS lormas, En realidad es una consecuencia de la concavidad Illr'd In Ironta l y del surco retrobregmático, siendo muy ténue en los cráneos que sólo tienen és te y plana la frente. No existe en las formas moldeadas por cunas ni en las tabulares. Surco o Gotiera Post-Bregmática - Surco Retro-Coronal.- Lámina XXI-B. Lámina X. Esto formoción conocida en la literatura clásica, tie­ ne para nosotros valor tipológico, por no creerla accidento!, ni conse­ cuencia de la distorsión de otras partes de la cabeza, sino resultado de una forma especial de a comodo de las amarras transformadoras y en casos de una piezo del aparejo, como las roscas que conocemos por el cerámico Nazca de la Fig. 13 -' Lámina VUI. Unas veces es un surco, otras una depresión, que puede ser abrup­ to como en el cráneo de la Lámina XXI. En los ejemplares peruanos estudiados por nosotros, nunca en realidad es retro-bregmática, sino bregmática, porque tanto el Bregma, como la parte correspondiente de la sutura coronal se situan en el mismo suelo de la depresión. Casquete Sincipital.- Lam. XV. Figs. 17 y 20. Esto formación ca­ racteriza la cabeza puntiaguda. Tampoco la consideramos uno simple consecuencia del grado de constricción, sino dependiente de alguna manera de acomodar las omarras del llautu. Los tres gráficos super­ puestos en la Fig. 21, ponen de manifiesto la falta de relación cuanti­ tativa entre el grado de distorsión y la magnitud del pronunciamiento del casquete. No hay formas por cuna con casquete, ni tienen porque presentar­ se en los aparotos tabulares. Puede el casquete ser tan pronunciado, particularmente en a lgunos cráneos serranos, que constituyen una va ­ riedad. Quizás la cabeza en forma de mortero que la a tribuye Torque­ moda a la familia Inca fue con casquete. Eje de la fOIma.- Es la línea que recorre del Basión al punto más dIstante de la Bóveda. Se le llama también eje de oblicuidad. La de­ 'ormación o llera su dirección y longitud. Las varia ciones de la longi.­ tud 'Ienen en general más importancia en tipología que las de la: obli­ 'Lridad, pues lo diferencia entre formas erectas y oblícuas rora vez es 8 ¡gnificativa, ya que puede haber formas de a mbas va riedades con la misma ptiología, en cambio que la medida del eje de la formo, quj­ .s puedo llegar a adquirir importancia den tro dE> un plan ponderable 111 ,' I 111.... FtG 14 - Cróneo en cuña tipo Cavernas, encontrado en uno tumba de Chavín de Ancón. Lo forma en cuña es ml"lY manifiesta en 105 e jemplares Chavín. I t, Ilpología. Por razones de Jo con strucción, las formas por llaulu 101l0n THctYOr tendencia a alargar el eje de la forma que las de otra x TIPOS DE DEFORMACTON POR CUNA FRONTO-OCCIPITAL COSTE&O LAMINA Xl . - FIG. 5 n(lIlIbro rrOllla-occlpltal, por sí solo, sm especlficac!6n lipológl­ un rubro poco lUenos an. 'ho que 01 de Cabeza deformada. Ea
  • 31. __ 11 1), 11IlO Wt:rs.c, IfII llon lobk: <".jU.. CdYUIIIJ:1 111'(111" i!nq, 1;•. 11165 desd '{Uf ' II 'om o laxón de su slrnpl!~:jnlt l ..!culIIJcaCIOn, lo usen, It sus referencias. Son contadísimas las p lásticas en qUA JIO nRtpl1 ,JI lados el fron tal y occipital: existiendo ademá s fron to-occipilnl. ,!'; cuna y por llautu. La forma que tipificamos, en puridad, debía llamarse ¡:Xli 1'111 11 dad Pre-cerámica. No obstante preferimos conservar el nombre d•• J, 1 forma, porque aparece también con profusión característica en (J II " eríodos, siendo más significativo el calificativo: Costeño.. El tipo se caracteriza pOi" la asimetría y la desigualdad de la!3 Hit erficies aplanadas. En los conjuntos ap arece como una deformarl~J ústica, mal hecha. La irregularidad, se explica bien por el dispm.;ilJv, deformador de la cuna peruana que conocemos, Fig. 6. El aplanan d, .( lo anterior puede abarcar toda la frente o limitarse a la parte a lta, !JI,1 encima de los lóbulos frontales, hasta más olla del Bregma. En la ". ra posterior el aplanamiento es unas veces occipital, otras occlr <i l, parietal. .1 ".1' )/ __ I'¡" "" ~ ----¿ FIG. 15 - Conjugación de diagramas De un crónea con deformación acci pital pCr cuno - Inca Costeño - (lineo e continuo) y uno par lIautu, cabe<ta la r ga (línea punteadaJ. Los deformaciones por lIauta sen más altos y mas es. trechas que los defo rma ciones por cuno . Ambos serían tabulares según Im­ hclloni . Craneo 12-9' 10. - - Cr6neo Poriachihuoicon . Museo de A y A Es muy típico de los conjuntos de defo,mación por cun a el 0 11 JJoreenlr¡jl? de asimétricos ( plagiocefálica) que pUl?d~ a lectar hasta n I 6(1% . Por razón de su etio!oqÍa e l tipo no prenOI ¡fr t ; vw Jos, 'intura supre-mastoidaa , ni surco-retr :JbrCH;m¡{lico tm: "'lroctr3rístlcas resalta n mejor pn Icr OlQ~If.n d 1*#­ , ll~ ~ Illf tl, 1,," ti I 11 '111' IYIlJIOTlCl d p! ll ~ (JI h' h 1 IlI lda IJ'.J( j , 1_<)1 1" ·II(iO. 1~1i 11'1 11111 I l l ';rr!tnr I , 1111 nálloos, 1. ' 1111 1 mW1rillcW la, 1l1¡)(¡ !~ 1I1i, Idnrmente b ,, 1" ¡un e 'l II1 dí '11 <lIle. 111t.) tlsldod rrunctcrf's, lo: 111' Im(·::; '¡(II 11 '111,,, ül r ' I 'J IZ(I J .. i do 1_11 ti" "'¡'_I'II C' I Hl1 ('<.<1n 11 llrru lu .11 '11 d, 'r I,i Ill¡ 11 1¡t .' 111 11"1 ,,'l lll l llitllll l'l l l. " J ( I ~ (1( " I )('r. ,,~ JjCJ:'I,·!Ic1r') r1 . IJ Il Irc.¡r!' lllI:('I].Illt d,,:¡ rl< ,110' ,'li" I,PrlC1U. "fIl IlIlIIIW'¡"[l pOI ir [)(11(1(11) I,,: : lil'Ol' fro ldo-occlpi dua qrclIJdc's ¿'pocm: J(. l CJ l.,.:o:::lo que recouoes ,;e CIII lit¡; ¡'m icas "tI q l lt> se uso el tipo. /0 urimera epoca-(precerómica) toJ os los cráneos de las tumbas sin cerárni- 11!t'!;'ItIL. ,q(·odos por Engel. pertenecen al tipo Fronto-Oc­ se distinguen por su deformación de los del pOtltl>rlores. La colección se distingue únicamen· (ulld U:I deJormaciones de otra etiología y la reciu­ doseripción de Hartweg que insertamos a con- basta n te bien el último carácter : dice Hart­ corno el resto de los esqueletos presentan habitual de las momias que conservan 1m; partes blandos sobre los huesos". "Los ,"reí rlicularmente masivos y pesados: los hUO:1fm r.-:cHovas da inserción acentuados y los caracterlll' rl marcados: recias arcadas superci1irll ,nl, de la nuca. protuberancia occipital externo, H· .;¡uperiores e inferiores, cresta occipital exlllmo, 'lruesas, crpóUsis mastoides voluminosas, deseell l­ hocio abajo del p lano de la base del cráneo". IIIIIII'::;IOS ostos d iversos caracteres son atenuados pero afre­ relativamente grande p a ra los sujetos fe­ especifica Hartweg, son válidos para los de Culebra y A sía. color amarillo, el volumen, el relieve de bs os craneos de este conjun to. Hay iguales en , qUizás de la misma epoca. ,Ir· EI'l.g"!I hay algunos cráneos con la frente apenas Inca Costeños. En cambio no se encuarilrr:t nl b ilobadas. La unidad del grupo se pllt'de [na h uesos se colige que el hombre del Pro~erá- Ilulrido. Por los casos que hemos visto, n~ su­ roslo::;is. en[,:.-rmedad generalizado f'n la costa elJ
  • 32. j~ 1)I IlIrl ) Wr:tf'¡S Al e. 13 7) '-AM INA XI - Tipo frontal-occipital par Cuna La deformación por Cuna, se d ifun­ d ió en e l I/torol, a ntes que fa cerámica. La asimetria de C y D es un carácter del g rupo. No hay diferencia entre la fronto-occipital por cuna e ncontrada por Engel, en las tumbos sin cerómlca de Asía y Culebras, y la de épocas posteriores, coma no sea qUe estas suelen presente r manchas verdes en la cara y la trepanacíon Supra­ inia nCl. A - 2 4 Huarmey - Museo de A. y A. B. e y D. ChClncay Hao. Lauri _ Cróneo Ca n trepa nación Supra-iniqna del Museo de la Cátedra de A ntropología de lo Universidad de San Marcos - Lima. No obstanle que los cráneos Son recios, las tollas de los sujetos ~o sobrepasan Ias de otros peruanos antiguos, pues según Ha tweg os­ cilan entre 1.55 y 1.58 m. pa ra el sexo m asculino. No son los gigantes que supuso haber' encontrado Uhle en una época semejante , ;c.,' ¡'l hl 1'(('l dr , 1h "-/rAfuJ ,:,¡sl,' rm d,~ lo 2c/.¡ f¡/t. " '1 (( " ' ll'['t, tl ll l1 l fl u ,'r;) '''':U/ 'Jlmion lo de los culturas locoles del litoral, resuIg Jlf¡mele e l tipo a rcaico de deformación Fron to-occipilal 1(1;i(., I.cr discriminación intenclonader enlTe persistencia, r9su r CJi y dll u i¡Jo! 1 del tipo en épocas sucesivas de cada lugar, es un 1m i l~tI q UIilo16qico que podría aclerrerr muchas cosas, perrticu~C1r­ i ShílflU medio. '! que el tipo Fronjo-Occipital por cuna, se generalizorrl 1j,:rITll" "" '11] otras épocas y quizás también en la Sierra, pero en lrJS IUI ] ;; que hemos tenido oportunidad de reviserr, resalta asocie.· !ti ll'I"panación Supra-iniana, en la época post-Tiahuanaco, con el 1I II1IPI IIO de las culturas locales, continuándose en la sucesión de 'H_'(I,: r:on el predominio de la deformación Occipital Inca Cos­ CQ/ljun tos de cráneos del segundo período, no son puros e n I ] '1 deformación : al lado de los deformados por cuna, hoy liologías; la mayor perrte también fronto-occipitales: forro l;lI{,I'ttl~(l~, que encua dra n tipológicamente con el aperrato estudiocl{) ptlJ Itobúccr Carrión. Figs. 1 y 2; la cinter de la Fig. 10 y quizás otra i,, IS (~Cl leccio nes de este segundo período suelen ser una miscelcmtK( 1j¡-¡rH', Itlayormente fronto-occipitales, a los que SE¡ a gregan alguno;'] fI(E'<> !Iormales, meso y sub-dolicoides, uno que otro Aimerra y Hu(¡ 111. 1)(lt cIClos siempre sin adecuada discriminación Osteocultural, de Ce­ 1lI,)rlOI; como el de Ancón 1. Maka-termbu, ler Calera en la Hacian­ In L(lun de Chaneay, que contienen productos de verrías épocas. [ 11 llllea conjuntos mezclados, predomina la deformación Frontü­ 11'11,¡] por cuna, irregulerr y asimétrica, encontrándose además, en Ilt¡yC,¡ (1 menOI porcentaje, la terpernación estereotipada Supra-iniana, ' HIlU cráneos con manchas verdes, debido a la costumbre de po­ r ¡.Ir.ondas de cobre en la cara o en la boca , costumbre que proba­ IOínofl!, se hlzo más general en la época Inca. LII IdTiQuna otra época quizás s.e encuentra una asociación de ras­ :11 'ucWlura les más definidos. Ilvlomonte la mezcler de moldes de deforma ción, por cuna y po! iI(IU lrl, m(presa promiscuidad cultural. La asociación de una técnica lo IrO¡'flT ,nr andina en su origen, abona en el mismo sentido,
  • 33. 7 Andil1o: L ~ib [lCDRO W E1"'" XI II TIPO INCA COSTEÑO ( OCCIPITAL COSTEÑO ) LAMINA XII - Fig. 15 Este otro tipo de deformación por cuna es probablemente el más conocido de los arqueólogos de campo peruanos. La forma menos dis­ torsionada, pero sino la más, una de las más difundidas en el litoral, donde llegó a hacerse general en el Periódo Pre-español, aparentemen­ te como un rasgo popular. Como ya hemos comentado es significativo, que los Incas propa­ gasen en la costa, un sistema de deformación por cuna , tradicionalmen­ te costeño y no uno serrano, por lIautu. También lo moderado de las distorciones, puede ser una consecuencia de la época, que debió ser socialmente distinta a las que dejaron las formas exa geradas inerei­ bIes. MorfoIógicomente se caracteriza, por el aplanamiento de la parte posterior, occipito parietal, con persistencia del aspecto normal en el resto del cráneo. El apla namiento puede ser OCCipital y occipito parie­ tal. La frente en los ejemplos típicos es normal. Una almohada dura como las de la Lam. VI A y B en la cuna de la Fig. 6 con amarras de vendas, podía achatar lo parte posterior 3in afectar la freníe. Kroeber encuentra que el achatamiento occípito-parieta l es común en la Costa Central, en tanto que en el Norie es más a lto, afecta sobre todo la región posterior de los parietales. Esta diferencia que pudo ser consecuencia de la forma de la almohada, es ubicua, haciendo falta mayores relerencias estadísticas para fijarle un predommio regional o cultural. Como las otras deformaciones por cuna, la Inca Costeña, es pro­ pensa a la asimetna. presentando frecuente y marcados ejemp los de plagio-cefália, probablemente más unos conjuntos Que otros. La forma Inca Costeña puede resultar de defectos nutricionales asociados a determinada forma y consistencia de almohada. No se puede explicar en la misma forma su difusión en un determinado pe­ ríodo histórico, mas cuando no se encuentra otros síntomas óseos que hagan suponer disturbios nutriciona les especiales de la época. t:Or.ootA 111') 1I11 TipO nccipita l pOr cuno, Inca Costeño. Los incas no impusieron en rmoci6n por Iloutu endino, que probablemente ellos mismos usaron, rI1rlrlo de lo deformación por cuno , arraigado en el litoral. /1. y e Cemen terio el Brujo 1946 - Museo de A. v A. U, Cementerio Waykan Pariache N9 3 Museo de A. V A. 1). Cementerio Waykan Pariache N° 5 - Museo de A. y A. Ticontró conjuntos de cráneos Inca Costeños en cemen- Ilumochiri, en los que predomÍnan el complejo Osteocultural de craneos no deformados y trepanaciones por corte : r6neos Inca costenos dice Hrdlicka , debieron pertenecer ¡ue ...s taban luntos en tumbas colectivas, aparte de los , (22).
  • 34. S8 t'CDRO WElSS Kroeber, que encuentra el tipo en varias partes del litoral. hace notar su predomínio en el período posterior Inca y su asocioción con el uso de ornamentos de cobre, que producían manchas verdes en la Cc:rIC(, sobre todo alrededor de la boco, donde era frecuente poner una lámina de cobre, especie de óvalo de Caronte. Tschudi en su Atlas incluye la forma occipital. como característica de la raza Chincha o costeña. Esta raza, como otras invenciones de Tschudi, son todas disparates. Latcham en Chile encuentra con el es­ trato Chincha una forma tabular erecta. Sería muy interesante verifi­ car tipológicamente este dato. Posnasky, en un recorrido turístico, repara en los cráneos tipo Cos­ .0 , que encuentra en tumbas profanadas en los alrededores de Truji­ 110 y en uno de sus arranques de originalidad, que tanto han despres­ tigiado su obra, lo asocia a la cerámica pornográfica, Proto-Shimu, asig­ nándole un significado frenológico erótico, (49). XII DE LAS DEFORMACIONES POR LLAUTU l as deformaciones por llautu constituyen otro de los grandes gru­ po::; deforma dos peruanos. Contrariamente a los sistemas de cuna, que 1:~{1Tl costeños, la historia y difusión de las deformaciones por llautu, pa­ rrtc~a ligada a culturas a ndina s. Determ!nm si un grUpO de cráneos de origen homogéneo, es defor­ 1¡¡(ldo por cuno o por Ilautu, aunque no se precise los tipos, proporcio­ rl'l ya por sí. una referencia de raíces culturales muy ú til. El molde de la deformacion por llautu es reconocible aunque las JIlll.!1I0S directas de las vendas, tales como la concavidad medio fron­ tal, y la cin tura supra -mastoldea no aparecen en todos los casos de cada conjunto. La a simetría (plagiocefalia) carácter constante de los conjuntos deLormados por cuna, no se presenta o es rara y muy ténue en los de­ .ormados con aparatos de los llamados cefálicos, que enca jan en la cabeza, particularmente con el llautu. El eje de la forma , por la constricción de las faías; tiende a estar a umentado a costa de los diámetros horizonta les. Cl f1lrco retro-breg­ mátieo y 01 casque te sinciptal. los a signamo51 a lo dr.lmrnoclon por IIi.1UIl ¡. el í;osQuete pronun ciado de la s [ormr:l: 1I1U IrHJ<:llrlU " (1r~ no ser lA CULTURA I r; rodurid.) 1" ir un {rCltro d, 'Ior modo, se exp lica por una JOffrj(1 pnTIiClI 10 1' de (l rflfll IUr IUI1 vendas. ,l....... -------.... - MI_ ~ --............ " ,. FIG. 16 - Diagramas conjugados _ Compa ra­ ción de uno deformación por lIautu, tipo Aimara (línea pun teada ) con Una de Paracas, tipo Necró­ pol is (línea continua). En e l diseño horizonta l (abajo) se aprecia lo retracci6n an tero-pasterior forzado de lo de formación Necrópolis. Esta seria tabular según la teoría d e Imbe lJoni, deformada por Ilauta Con roscos de a lgod6n según lo arqueo . logía de Paracas. Cróneo de Pilo pararín. Crá ­ neo 12-2 4 95 - M. de A. y A. En el gran grUpO de los deformados por llautu dilerendamos do¡~ llbqrupos. La d ivisión, como veremos, se basa en corael.eres modoló i<'r.IS, que se explicOl¡ bjl·'n por modilicaciones de 10 técnica y s(' ro IlJ(JrZC1r1 nor o(lnl<"lnJ, . ;":llI ll1rrlll'S y geográficas. Por l ls luLJClrAs j (J¡¡¡.1 reclórnIMC:tf1 lC1tl ["11,HIn tlo "'''''1<11"1 11....... de los 5ubqrllrlos les Il,llnrrmor
  • 35. 60 PCflHO iNElSS Sub-grupo Andino o An ula r, que reune las formas forjadas -por ai l1autu, sin otros aditamentos, que alteren sustancialmente la presión directa de las bandas. b) Sub-grupo Paracas, de las formas producidas por llautu sobre roscas, almohadillas u otras superficies capaces de plasmar aplanamientos regionales, sean posteriores, anteriores o an­ teroposteriores. Las formas de este sub-grupO se incluyen en­ tre las tabulares y pseudotabulares en la clasificación de Im­ belloni. Con el stuko o la cinta de la Fig. lOse podían producir las mis­ mos formas y qUizás las mismas voriantes. a ) - SUB-GRUPO ANDINO Con el nombre de la región de su maXlma incidencia en el Perú, agrupamos las deformaciones del cráneo, que se explican bien por ac­ ción del llautu solo, sin otros aditamentos, capaces de imprimir apla­ namientos regionales. Hacemos hincapié en la necesidad de que los apianamientos sean regionales: occipitales, occipito parietales, fronta­ les/ pa ra tener carácter diferencial. porque facetas planas, que no afec­ tna la curva de proyección horizontal. pueden presentarse, sin afectar 1" posición en el sub-grupo Andino. El. sub-grupo Andino abarca las conocidas formas Anulares y Ai­ !'Imos de a nteriores clasificaciones. El término Aimara, como se verá In (1slgnarnos a un determinado tipo. Parece obvio que el llautu solo, sea raíz de las técnicas más com­ l,lir,~tdas, de llautu con roscas o almohadillas, como se usaron en Pa­ Inr:a~ y Nazca. El llautu atuendo de climas frios pudo, como la cofia n o Lras partes, transformarse en apero deformador. La costumbre de <krormarse desapareció en la Sierra, pero el uso del 11autu no. El nombre Andino, que expresa una condición gecgráfica cultu­ ra l de los casos peruanos, nos ha parecido más expresivo, que el casi sinónimo de Anular. Las formas anulares perfectas resultan las menos, cuando se les observa prolijamente. Es probable que para morigerar el p resión de las amarras o para darles estabilidad, se colocase bajo el lla utu tra­ pos dobla dos o láminas de caña, cuyos huellas :;il l 1,J' ,rJucir aplana miento regtonales, como las de los cránér)s Pm(!(" 11.1 Y N,,'c.'~I, INjob<:u1 Inr-r>lns m';!] r, menos oxlensos. C UL'!'URAL () 1 el n¡ I<lllrlllli, ·,·rlo d. lrl Irl""lr lle en a lgunos cráneos Almoras lJoCJo l1 confulldi rsE. C011 el de Nazca. La diferencia sólo se puede hacer por 1 curva de la proyección horizontal, ( perpendiculor al eje de la forma). Con el cráneo en la mano por la forma predominantemente cilíndrlca, de l contorno horizontal. Conviene advertir que, a sí como no se encuentra conjuntos do crá­ neos deformados por cuna exclusivo de una de las formas: lronto-oc­ cipita l u occipital, tampoco hemos visto del sub-grupo Andino, en que no se entremezclan formas con apla namiento regionales del sub-gru­ [.0 Pmacas. El carácter de un conjunto de cráneos es cuantitativo. L mezcla de formas Andinas y Paracas puede apreciarse revisando las láminas de Posnasky (50) Falkenburger ( 17) o cualquier otro trabajo ilustrado sobre craneología Tiahuanaco. Como veremos en e l conjunto de Paraeas: Cavernas y Necrópolis, que posee el Museo, no hay formas Andinas, pero en los de Tiahuana­ ro si se encuentra moldes Paracas. En el sub-grupo Andino reconocemos los siguientes tipos: Aimora, Pampos, Opa. Describimos a continuación los tipos y sus variadadClll. TIPO ArMARA LAMINAS X IU - XIV _ xv - FIG. 16 Reservamos el nombre Aimara, introducido por D'Orbigni en la ero nología y usado hasta ahora como sinónimo de Anular, para desiq­ l.Ir la forma Andina más común y probablemente la que alcanzó use;., IlÓS general en el Altiplano. Encontrándosele en los cementerios del Ilono, mezclada o las formas locales, como índice de las influencias so- Icrles andmas. Las vendas del llaul.! en esta forma Almora, comprimían la frent 11 loda su extensión y el occipital sobre la parte media, en la par! llÓS prominente hacia atrás de la cabeza, particulmmente en 01 aspo­ iw comprendido e ntre el rnien y el Lambda. En ...1 perftl, el eje de lo forma se prese nta oblículo de a bOlO o rribtl ndl;.llanle O o trás, en una posición intermedia entre la verilea! dE1J ltnpas y 111 formo echada de l Opa, La s curva s verticales del fronlo l JL::cipllCl l dlsllill1Uldas pur la coustricción, Son casi rectas en los III Jj••:ot II ICJI' lf d.,1 n -Id¡¡ I I vlI~lbks ".'1 1 C:(lsi Ion"" lo" Ir! ,: it,f¡il (l r.lIJJt( I' r1 '''':;lo¡d !TIClG o rnr'l1 Of,
  • 36. 62 3 EDRO W EISS ·4 eI • .]J 7J lAMINA XI II _ Tipo Airnoro _ Proba blemente la formo Soytu de los cronistas, Dc­ '1" ..cr molde popular, pues es el más común y conspícuo de los deformaciones por lIoutu, Se explica por un lIoutu en fo ja que presiono lo frente en su porte medio y flor detrás el occipuccio <Colodrillo). Ti ene uno variedad puntiagudo A, y D, (pr"'l boblernente lo cabezo de mortero O de Pon de Azúcar mencionada por los croni stos , en lo que el lIoutu parece haber comprimido en a lguno formo lo porte más alta d" la cabeza A- Cráneo de las Alturas de lo Oroya - Cátedra de Antropología , B- Cráneo - Marco A - Museo de A Y A. C- Cráneo de Anca sh - Cátedra de Antropología. 0 - Cráneo recogido en Puno - Cá tedra de Antropología. Ik'IJOf a quete sincipital moderado en los casoS lipk:OS, pll' ,dr vrlf ¡,...Jod tarsf'" tall acentuado, que iu::;lifiCo lo formCl' ¡UI I ¡" 111 11 ' r1On de"' If' I Ii 1' 1;'.20 fll l ll l lr l,plrln; In mi~'llln 11"1 ,'n,wl"lvirili l ,], " íl 'trd, 1,(¡"fA GU lTU~AL I(JI ¡JI" AtlllO lit! ollclo l Imisnlar facetas plallus, ol lllbulbler. " Ifl­ blilos o 'JéUr TUS doblados, qu" debieron poner bajo 01 llau(¡ 1 pmo IllL) igarar el daño de la constricción en la piel del in tante. El aplcmo rn loll to de la frente puede alcan zar proporciones ta les que se confun da con el Nazca, la curvo horizontal rora vez afectad0 en la forma Aunara, permite casi siempre hacer la distinción, ~ sr); LAM INA X IV - Modelos serronos del tipo Aimoró, VARIANTES DEL TIPO AIMARA Lo Cabeza puntiagudo : Es una formo Aimora con el COSqUE i I"")J Jj l ,¡ muy pronunciado, 01 Caso D, LcImlnos NQ XV1II, nacido r"1I H JI ¡" r:nlegann dE' punUagudn, ,1 fr,fllll( inl! rj[ 111 111 V']tiE'd"cJ ¡JOr 10 ocer ¡[uación r¡" , 1' 1 11" I 1'i'l. 17, t.iU j)(¡lIe C¡110 ~e C1el lO n Illlf h 1 ,q, I 1'1 'I!1fCll I ClS del lloulu.
  • 37. Pt:r.1l'I,O WEISS G4 8AIe.. t AMlt~A xv _ Variedad puntiagudo del tipo Aimorá que llamamos Tilcoro . Formo ",,,tlilld .Id und icio también en lo costo con culturas serranos. Se distingue por lo con­ J~i' I,Jl I de l n frontal, surco retobregmático más o menCS pronunciado Y casquere c rlilI"rllllt.¡. E.I I'ipo Cabezo Largo, Fig. 19, es el mismo molde, con lo porte postericr aplanado o lo usanza poracOS. Chckto Museo de A. Y A. CróneoA D 13- Dibujo de Rivera y Tschudi (53). Cátedra de AntroPOlogio, c- Cráneo de Puno, Colección Roimondi. En el tipo Cabeza larga, que corresponde al Aimara, en el sub­ Jrupo Parocas, se encuentra las formas puntiagudas más típicas. Lo variante 1'ilcara: Lámina XV. Presenta concavidad del perfil vertica l de l frontal. casque te sincipital Y occipita l bOJ1lbodo. El nom­ un" lo tomemOS del cráneo 3876 de la isla Tilcorrr I 1,liII Y) r¡-J 11 3 poc;¡ o /78, dE' 10 obrn dp. Dembo e 1mbnllnn i. Es 1JT1("( In ll11{ 11b!cIIO en..: 1 l¡~p'l, iwidr l . 1 n tl turas Andil'l<.lS lA C:UI: ¡'UH./Il. J., TIPO OPA LAMINAS XVI Y XVII Forma echada, cilíndrica, explicable por un llautu que constreñía en anillo, la parte posterior de la cabeza: los parietales por detrá!3 dE' la trente y el occipital en su porción inferior, por debajo de la protube­ rancia externa. Una cofia amarrada en la parte posterior de la cabe­ za, corno la tolusana, explica bien la deformoción. En la clasificación de Imbelloni es una anular oblícua, rubro menm: específico. En la obra de Dembo e Imbe lloni (13) pág. 264 Fig. 101, aparece corno ejemplo de anular oblícua el cráneo de un Mangbe tu de lturi superior, que podría ser una variedad del tipo Opa, pera no el mismo tipo, porque tiene la frente hundida por la presión de las ama­ rras. También el cráneo de nuestra Lámina XVlI es ejemplo de Gnu­ lar oblícua, variedad pero no e l mismo tipo Opa. En la visión del perfil del tipo OpG que identificamos, las lineas ue presión del llau tu quedan visibles : en e l ancho surco retrobregrucí· tico y la saliente convexa hacia atrás de lG esfera Inion Lambda; pm­ te esta, de la cabeza aplanada en las otras deformaciones por ¡¡a ut'l. Vista la cabeza desde arriba (por su norma superior) Lámino XVII: ~s e xtraordinariamente oblonga. Nuestra Lámina XVI, es un buen ejemplo del tipo Opa, tomnrl, del libro Antigüedades Peruanas de E. Rivera J. D, Tschudi (53) eI"'1 de figura con la leyenda "Niño de los indios llamados opas, halkld, ~n una huaca de la provincia de Lampa". Es esta la única justificación del nombre que damos al tipo, sin haber podido averiguar, más respecto a los indios Opas y si fueroli opa s de entendimiento, que opa en quechuG significG tonto, y lo que p udo haber influido en el defecto la deformación. La historia puede decirnos todavía algo al respecto. Los otras tres ejemplos de cráneo OpG, Lámina XVII, pertenecen 1 la Cátedra de Antropología y provienen de Puno donde fueron co­ leccionados por Raymondi. El ejemplar N9 2, magnífico modelo del tipo, tiene osteomas d e l r'onducto auditivo, que obturan el orificio e xterno. Poco podemos decir de esta forma Opa, sumamente escose! y c1(> Jn cuol no conocemos ningún ejemplo Costeño. Quizás no fue p ropjo un pueblo sino de a lguna dignidad u oficio. Los osteomas de l con­ IIleto nqdlt ivo del c:asn 2. a bonan en este sen lido y qulzás in l('[virlle· r1l1 fl Jl r l MI"Hll hrl , r]1It,; l1 1J(1 's sordo en quechua y lo U 0;0 r.omuj(l 1ero 111 11;;;1110 IlG (1 '11 lq cc¡rh,l lu lll:" It'j(J1J del quoc:hurr.
  • 38. 'UI TURAt I i? r',:i1ll. WnSRilG ':" ~ B/;p LAMIN A XV I - Tipo Opa - " Momio de Niño de los indi os llamados opa , hollada en una hueca de la prr,vincio de Lampa", Figuro y leyendo toma­ dos de Rivera y Tschud i (53) .AM INA XV II - Tipo Opa - De todas las deformaciones por IlalJtu ésta, echa do que no comprimía o sólo comprimía ligeramente la frente, es la menos fre­ I"ljcnte y menos difundida , Los ejemplares de esto lómina fueron traídos por I{oimondi de lo prnvincia De Sa ndía, departamento de Puno, Colección de la Cá tedra de Antropología. TIPO PAMPAS LAMINA XIX LIl rozón de este nombre es igualmente triviol a la de la mayofIC'1 ¡CI:'J otros, Obedece a l lugar de origen de los cráneos patronps Lé! l1nr,1 XIX. q ue fnrrnan parle de un conjunto dd J or Te·llo Gn Pampas, Todos d 10¡1F>limos <jUl ' morcado COll ("1 !J IHlJ (" )(1 LAMIN A XV III _ Variedad de tipo Opa - El Ilo' lt u t'n ¡o¡mado~ flor llCfl JlII , esta variedad parece haber comprimido adema', li,I" " mente la frente. Cróneo N° 39 , Musco Lore.'). 1.1 ", 11" l1r:onzOIIIO:: I lld"'l'lfll' '11 lI¡bp'l1 di ,¡i¡dllvm f" '11
  • 39. IU I'wHO WLI1;:& ientes de la ubicación cultural o social, problema que puede reba­ sar los límites del territorio del Tahuantisuyo. Para Tello el material marcado Pam es Chanca, sin embargo, los cráneos difieren completa­ men te de la forma Chanca que él describe y nosotros tipificamos en es te trabajo. El tipo Pampas, versión andina del Natchez, se caracteriza por la forma alta, prismática, casi cilíndrica, del macizo cráneal y la vertica­ lidad de las líneas. En la visión de perfil las líneas del frontal y occi­ pital son rectas, casi paralelas. Lo mismo los lados en la visión de frente. El tipo Pampas, lo mismo que el Natchez, se explica por un lIau­ tu de cinta ancha, que envolvía la cabeza en forma cilíndrica. El Pam­ pas por lIautu solo, el Natchez, con Ikmtu y roscas o planchuelas de a lQodón. _4­ ~ AM INA X IX - Tipo Pompos - Deformación vertical por Iloutu. Los líneas ont,,,ícr y po~t er ior del perfil corren casi paralelos. Suele tener surco relro bregmótica . Es la formo anular del tipo Notchez. Pom A - Cróneo M useo de A. y A. 7 Pam B - Cráneo Ca lzado Poto Cueva IV - 4- 12·45. Museo de A. y A 5 Puede p resen tarse surco retrobreg mn l k~o , n¡¡'Hl vir.iblo 011 los ....jO!1l {"larcos do Poracos. 1 l · II.Ot.:1J CU.LT IJnA ~I; LAMI NA XX - Tipo Natchez. Deformación vertical par Ilautu, igual al PI1Jl1 pos, can lo parte posterior aplanado 01 uso de Paracas. Modelos incrcíhl..~ d , los flersonojcs de los fardos funerarios de Necrópolis _ D variedad punlio'l"cI" A y C Momío ¡ 08 - Necrópolis Paroeos 8 Craneo Caverna VA. D P-44. Le de[onnrrci(m Pompns '''s en todos los casos m uy pron 1wind' l, l1 J!l]llrlil~: Jempll l/l'fI ("¡ l li:':(¡1l lJllf>den alcanzar dÍlnnllgjonC's qu(' (.¡ tlI O 11 Jo!' lírnit~.,:: 1- /" 1" !Cl::J!I'>fl I 1l(J J t variE"dad JncrctbJo.'
  • 40. [ 'II ,IlU Wr:lnS ¡iJ 1AMII'lA XX I _ Cuatro punto5 de vi, ta en un misma craneo Notchez increlble, de 1', " '1' 'l ', Probab lemente el ejemplar peruano con defarma ci6n mas a centuado. En el " ,,11"• .,n I.li05 fál ico tallado en piedra ,osten to lo mi smo formo de cabezo. En lo 1" 1',1' "111 A y e rld craneo se ve, por encimo rle los macizos mastaideos, lo cintura Su-un 1">1 1110 ,101<.100. Lo regi6n posterior es plano. El surco retro-bregmatico muy pron ­ ""l., ,1I~lIere el uso de un dispositi vo especial como e y f del opera de lo lamlllG VII . , . 111 ' (1 l it! Pa raca s de un ni ño de 7 años (ap roximada mente) Colección porticL:lo r del autor, b) - SUB-GRUPO PAIACAS Se supone que las [armas de este sub-grupO, el! su mayor parie f'n r 10 menos, son p lasmadas por llnu lu con a lmohadillas o roSCO!'. d. rd,r , Se expl'.c{'l osi las form as de Parocnf V Ij, N(J¡~ca. NCE'II odarl tI lill ¡l(¡don IOPQrlÍrr'ko rle estos nombrps, " im rll ,11 , (lUl' 1] J~wi, ceJIIlO e l l I)lnt.: ol,()rtmlic!nc1e[ I,d In l, 1I 'i':tlJ')(jli C UJ.'lURM, 'í 1 agrupnl'ilJIJ ri l..· 1;ll i tipo:, l' TI Ins cultura s no jrupllccr necesoliOlllalJl1 JuslvicJod, lunqll" o l'Jl.lnoS hasta a hora pa.rezca n esped liros. Tipos de Poracas y quizás de Nazca, S2 pueden encontrm E'II k l 1f ; gión Andina y e n lugares distantes del litoral. en cambio en e l cOll illll' to de Paracas no hemos encontrado plásticas A nulares Andillos. La razón del nombre Paracas, no es otra que la ventaja oxcepd "" nal que ofrece el material arqueológico :::le Paracas para el estudio O:,· teocultural de los tipos del sub-grupo, Todos los cráneos de pQ[nr.w; y Nazca son deformados y apesar de la variedad de formas del COl I' junto Paraca s, se explican todos, por los sistemas de las culturas JTlt',­ pectivas, conocidos por la arqueología: el lIa utu con rosco de algod()1 1 Faraca s Lá mina 1. A Y B; y Jo cinta Fig. 10; el lIautu con almohadillr¡s de a lgodón Nazca Lámina II, VII y VIII. Individualmente observados, algunos crá neos de Paracas puad C"'I I ser indiferenciables de los fronta les y Ironto~occipitales por cuno. 1.r l diferenciación puede requerir más de un ejemp lo y se basa en: 01 In l go mayor del eje de la forma, la poca o ninguna tendencia o lo n ',¡ Dle tría, muy acentuada e n las deformaciones por cuna; la pres,...1¡('Ir ' n algunos de la cintillO Supra Mas toidea, en algunas variedad",!" 1" Conca vidad de la Línea Vertical del Frontal. debida a la presi6 11 rI. la amarra del lIautu, sobre la frente. Los sistemas de deformar de Paracas nos son conocidos por ICI. pltblicaclones de Tello ( 66), Muelle y Yacovleff (89) , las nuesiras (82) Icm de Rebeco Carrión ( 10) y D. Stewart ( 58). Ultima mente HuarlaYl1 Manco encontró la cinta de deformar Fig, 10, con restos Cavemos, pn nlá ndose así el hecho trascendental para el estudio de las deforlUCl­ lones, que una misma cultura pudo e mplear dos dispositivos distill­ Ir1~: , para obtener forma s análogas, Los a peros de Paracas, y Ne zca, conocidos por la arqueología, S(l pl,~den definir como variantes del lIautu. Los cráneos tienen también lar r;o racterÍsticas qenerales de la deformación por lla utu. Desde e l punto de v ista de la deformación cefálica, Paracas y N 1 son dos colectividades Costeñas, que usaban sistemas deformado­ Andinos, En Paracas, particularmente, la deformación por llautl l I~C.l r' )('e asociada a la técnico de trepanor circula r por raspado, tam­ hIG" I cliiundido en los Andes. Los tlpos Cabeza ln rga y No tchez de Parocos son los Almará y L ' Ii}j)fI!3 I.ndinos, ~'Ol l 1(1: dil,'n ~!ir: i u:; derivadas dI'> lefla r in portE. l '(~' /ir'l rq l' ll1ClcJO, 1::1 tl¡JU 0 ,1·. 7.' 1 lrlrfdrl, prpsf'ntn la lIli!';lllC1 vcrrj"dncJ ¡ } II : ' ¡11 , , l. 1 AJ¡)1~1J ,1, I.K'!1 IOTJltllll ¡m:i O p i(lIl UIICJ ' ldr!3.
  • 41. ). h .DRO Wr.¡'" S!'!gún lo clasificación de Imbelloni, casi. sino todos, los tipos de Para cas y Nazca son tabulares o pseudotabulares, aunque ningún ape­ ro deformador labiado se encontrase con material de esas culturas, ni e las emparentadas. Las formas de Paracas consideradas tabulares, pueden encontrar fácil acomodo en un escaparate, junto a otras seme­ jnntes; pero no su ubicación cultural adecuada. Distinguimos en el sub-grupo Paracas 5 tipos: Cavernas. Necrópo­ lis, Cabeza Larga, Natchez y Nazca. Los cinco se pueden explicar por maneras especiales de deformar con el lIautu: variadas disposiciones de las amarras con iguales o distintos dispositivos deformadores accesorios. Los tipos Cavernas, Ne­ c:rópolis y Nazca, son entidades morfológicas conocidas, familiares pa­ ro el personal del Museo. Tello los definió en varias oportunidades. Desde el punto de vista de las prácticas de deformación: Paracas y Nazca pertenecen a un mismo sub-grupo. TIPO CAVERNAS ( CHAVIN CAVERNAS ) LAMINAS XXII _ XXIII - Fig. 14 Es una de las formas previamente identificadas, Tello la llama, LInOS veces, Fronto-occipital. otras, cabeza de cuña, designación ésta más específica y bastante gráfica, que usó con menos acie rto para la larma Proto-Nazca. En rigor el tipo en el Perú es Chavín antes que Ca­ vemos. El nombre Cavernas depende de haberlo identLficado previa­ mente en restos Cavernas y la asociación con este material no solo en , 1 lugar de Paracas. Para definir el tipo y sus variantes, nos hemos servido exclusiva­ me nte de cráneos del Museo de Pueblo Libre, provenientes de las Ca­ vernas IV y V de Cerro Colorado en Paracas, cuyos huesos nos fueron dados por el mismo Tello para su estudio. Los cráneos, todos deforma­ dos y provenientes de las mismas tumbas, constituyen un material ópti­ ( e ) El a r?ero Lámina XXXIX, hallazgo de última hora. sugipl"c una etiologí~1 dé' Cuna para el tipo Cavernas. por lo mentlS ('n Sil tl t" l g l' n. En la lar­ .~ ¡¡ historia ue una (Cultur o, la etiología dl' 1111 ti~o ell' .1 , I'I'i"lt'I: ldl'¡n p u­ rlo vtll·iur. Lit L'intn Fj ~. .1 O ~c ría postc.rit",. J.~'ITI JLUCI A CUL TURAL 7:' mo pr¡ /, / 1 111 "lil ll 111 / ' 1f IlJl(¡ 111,.1/lugéneo. Julio C. Pre tto f Elo l!zó Jn~l !l it didos d 1011 ':3C"¡UI lelos del mismo conjunto, ¡denl¡lieados p O I jr¡ lllor ca Cavo .-.,­ ,/-~-::~.::::.: ~ // ,/ ! J / -...¿ '-":::-­ -----hII.,.._ f.1'4!J' -- Q6"._ ~ ....... / t/ ~/- ( .../ ./.< K(... ...'. ", ". - ...... '..:~,. FIG. 17 - Comparación de los diagramas de uno deformación por IIautu tipo Aimara (línea conti­ nuo), Can uno formo puntiagudo, Cabezo largo de Paracas (lineo punteado ). El aguzamiento del casquete puntiagudo no parece ser una simple consecuencia cuantitativa de la constricción, si­ no resultado de Una manera particular de liar las amarras del IIautu. El tipo cabeza larga, como todos los de Paracas, tienen la parte posterior pio­ na. Craneo 13- 179. Cróneo 23678 _ Canta M. de A. y A. L.o;~ Jumbot; colectivas dp Cerro Colorado en Pmocas, llamoda. r 'relk¡ CCJvPftln::;, p rrlj )OrC'!ul lnrPll el nIolerla l bósiro paro describir ¡lltl l r¡ C'nv( I/lIT:¡'I, 1 'J' 111. ! 'lilr'l roon e l) I(lB Cavernas d" Ct'rrn Cu Tdd' di," 'Id ll, ¡¡ i). "j',;'I) 11'" l· 'r,/tl 1;/ In mliJl llO C)llJp O ,'tlll íu.l. 1¡.tI
  • 42. 74 PCDRO W E!SS vez a una misma comunidad, A juzqax por sus esqueletos eran de me­ d iana estatura, de constitución física no muy robusta, de desarrollo muscular re lativame nte pobre, se nota un predomínio de la población femenina y una mortalidad relativamente baja", "Tenían todos los cráneos artificialmente deformados en el tipo Cuneiforme", Julio C. Prello midió los esqueletos ( 12 de Cavo IV y V), obtenien­ do por deducción, una tollo media para hombres y mujeres, 153,3 cms, Ta lla muy baja, inferior a la del hombre del Pre-ccHámico de Asia y Culebras que como hemos visto, oscila entre 155 y 158 cm. La capa­ cida d craneana en Cavernas sería dice Pretto, para el sexo masculi­ {la de 1330 cc y para el femenino 1187 ce, también muy reducida. T. D. Stewart (58), obtiene de lI esqueletos de Paracas, probablemente mas­ culinos, con lo iórmula de Pearson, una talla media de 161.8, sin d ar otra especificación que Paracas, lo que no permite identificar su ma­ teria l con el de Pretto, que fue específicamente de las Cavemos IV y V. Las medidas de Pora ca s requieren ser revisadas. En el material oseo de las Cavernas de Cerro Colorado, el tipo Ca­ vemos de cabezo predomino, pero no es exclusivo. Se encuentra mez­ clado ("on varios otros tipos d el sub-grupo Paraco s. El tipo Caverna s no es único en las tumbas Cavernas de Cerro Co­ lora do, pero parece el eonspÍcuo del estilo Cavernas, con el que se le encuentra como exclusivo en otros y a cimientos Ca verna s fuera de la península. En el Museo reqional de Tea, hay cráneos con deformación Caverna s encontrados en e l mismo Valle de lea, con material Caver­ nas. Meiia Xespes en Palpa, encontró también el tipo Cavernas con cerá mica Cavernas. Es probable que la intromisión de a iras formas co­ rresponda a una época de la cultura. En algunos y acimientos Chavín de la Costa se encuentra también el tipo Cavernas, lo mismo ocurre con Jos cráneos tenidos por Proto-Lima, que figuran en la Lámina XXIV. El sign ificado histórico de estos hechos queda por dilucidar. El tipo Caverna s es franto-occipital, con frente corrida y la parte posterior acha ta da, en toda su extensión o sólo por encima de la pro tt­ beranda occipital. La qráfica sagital dibuja una media cuña roma . La frente solo en pocos cosos es completamente chata, como es más fre­ cuente en el Fronto-occipllal por cuna costeño, En algunos ca sos el dispositivo deformador debió baiar por deJc n te de lo", ojos, porque lo glabela y los eminend crs l:iupbrciliares a par, cen Clplostadas. Hay ejemplos de la s CaV P rtlClli IV y V. '"'11 los que Ir' " ()lll l' IC>:;iól l ~om rl!O fl'1f',te Jos hllPSO:o p ro f , j'l; el, 11, ,i r qi ~. 1::.,1,1 11 1111"0 1, 1 ¡1')/!lOS VIl~ I" dL l (lfClf llJ(Ic!' )!:I I 'úJ . '1.11 '1 . OOíA CULTl.TRA L A , e_ arz- LAM INA XX II - Tipo Ca ve rna. Lo fren te Can-ida y lo po rte !ios1erior chOI~I, " "" JI '''',zan este tipo, que ha s ido llamado tombién cabeza de cuña. Muy ' l'/1'Je jc III, V n cosos idéntico, o Ir,s Costeños deformados pOr cuno, se distingue, por la ",oy,,, 1" q , da rida d, la escoses y moderación de los formas asimétricos, lo que pare'e!! UII 1/ ,.J, ,11) de hober <ido forjada pOr aparato cefál ico. Pudo ser un Ilaulu, e Dil roSco do' ,dll" ,I,in PO~lcri(')r, " la llsonzo Paracas, lo cin~a de la Fig. 10, o una CW'lta c.l! IÓllcu, ~'''I¡' lo de lo Lom. XXX IX. COnstituye un rasgo Chavin COSlll"o y Cavernt¡ A - Caverna V M 18 - Museo de A. y A. B Y O - Coverno V M 23 Mu.s¡;o dG A. y A e - Ca verna V M 4 2 - M usco de A. y A. Un ';IJ j, :([1<1' 'u IltI f jnsll fi C:i, 'III! 1.I(lf '''l.; d J." ,/, '1. 111 . " jr) IVI,JI!''' j'Jt] pe,,' cun<1 S, J, ! IJI"llk~ 1I ')I ,n , ''''-i) ~!,;I': '1 il, r UJ r )~ I Itl biJ'JI rdo:,; lu;' llJl 'Y 1 (J~ rIl ICJr, ,::; ("¡ r:CJil Ji
  • 43. 76 PEDRO Wuss ~ 8 11' LAM INA XXIII _ Variantes del tipo Caverna. Los variantes permiten rastrear las . Iste mas deformadores usados. Los formas bilabadas C y B se explican bien por la cin ta, Lámina IV. En D lo frente es plano. El tipa Cavernas es menaS achatado en sentida antera posterior que e l Palto . CráneOs provenientes de la Caverno V de de Cerro Colorado - Museo de A. Y A. neos curvas corno A y B Lámina XXII; los q ue tienen lo frente aplasto­ lo. hosa la raiz de la nariz. La presencia de a lguna de estas particu · laridades o la fa lta de formas a simétricos, confirma la filiacion Co.ver­ III'1S de lo deformadon en un COl1JUrlto. 11l1llu corl , almr.:· Jndl,imoü • 1 til.IO Cctveroos en los detormCldm~ l' Ir Ipl,:Kn dÉ) ql.1 "In, lilkm, por perVJnl3CI)] Clrqlleolócücomenle c;¡ l" llt JI '[ I n:t)f.OGlA C UL TURA L '77 ',., LAM INA XX IV - Cráneo Covernos encontrada con material proto-Lima . El a spcclll en cuño es muy man ifiesto, lo mi smo que en los Chavin . Cráneo Li 108 - 23 - Mil seo de A. y A. no p resonta esligmas directos de la deformacion por llautu, cornú Il ': i otros tipos. Lo mejor explicación del tipo y sus variedades lo da la cinln 1'1, 1 10, ocomodada por Huapayo Manco en la Lámina IV. Queda [lor 11" terminar si la dnta puede ser tan antigua como el tipo, que es arCClll u Q uizas an tes fue el apero de lo Lámina XXXIX, derivado de cuna y III¡ Jo llautu. Hay ejemplares del tipo Cavernas muy altos, que entran en d Ilpo Natchez y en cosos, en los dimensione s incre íbles. En estos la oc· dón del :lautu parece más evidente. El tipo Cavernas es anguloso, cuniforme, el Necrópolis curvo o lar lo menos no tan anguloso, cabe por esta diferencia una compa rCl­ !""ion con los re spectivos estilos, el Caverna s geométrico, e l NecrópoliG cun tendencia naturalista. TIPO NECROPOLIS ú nlln a~ XXV - XXVI - Fig. 16 Y B de L ámina XX XI Lo cdirlidad di ' .',:! !l IJO con 0 1 esUlo de las GrCil ldc>s N(>cl'ó pol¡: '¡.l prr'(¡f" rCOl 'n ll' "1,1,, il QVicTrlIEII!lr> rm 11'] pror.;11("" (1fl1I 'oJóc,¡ico loen 1, "J¡tirl1J>l roo,, ¡ 1" ,Ii I J': I d,) Ju ':CIIY?r.i tr.l Lcímintl r, C:l1l'<.>II¡ w ,fr J ('9 11 .:11
  • 44. PEDRO WEISS s pero delarmador respectivo, entre restos Necrópolis. Se obtuvo con 'gté hallazgo de los doctores YacovleH Y Muelle, una prueba objetiva e la relación entre época, forma de cabeza y apero: lla utu con roscas e algodón Paracas, en el frontal Y occipital. Como en las anteriores determinaciones tipológicas, advertimos el ca rócter relativo de la especificidad. La forma no es exclusiva del ma­ lerial Necrópolis, ni quizás la predominante, que estadísticamente pue­ de resultar una forma Natchez. En cambio podemos decir que eS la más característica: En contadísimas colecciones hemos visto cráneos el tipo Necrópolis; en realidad en el Perú, solo en el conjunto marca­ do Po, de Chiclín, en que vimos 2. Con los restos Necrópolis se en­ uentra el mayor número y las formas más características. En el Osario del Museo de A. y A. la s formas más características del tipo Necrópolis Lámina XXV y XXVI, son de Paracas y llevan el numerador 12, marca de Necrópolis. Sólo hay una excepción encua n­ lo al numerador en el ejemplar A Lámina XXV, que tienen escrito Ne­ r:ropolis en la frente y la marca 13/ 200. Referencia doble de las cua­ les, según el personal del Museo, la de Necrópolis es la verdadera. No lemos encontrado el tipo Necrópolis en los cráneos sacados de las Ca­ vernas de Cerro Colorado. Los cráneos de lo Lámina XXXI A, B, y D, del sub-grupa Paracas y Andino Aimora, pertenecen a l conjunto de deformados por llautu I~ I Museo Chiclin de Trujillo marcados Pa, todos de la misma proce­ Il1tlda y probablemente del Shimu Medio. El B tiene forma Necrópolis D entra en la categoría increíble, dando pie a los increíbles de l'ru¡illo mencionados por Virchow. en cráneos Forma s Necrópolis, idénticas a las peruanas, vimos en Mérida, Mnyos del lvluseo AntropológiCO de Ciudad de MéxiCO y Icotan. Probablemente fue Tello el primero que relacionó el tipo que des­ cribimos con el estilo Necrópolis, sin embargo, la definición del tipo Necropolis que da en su obra sobre el origen de las culturas peruanas 1 65) que dice: "Cabeza larga casi cilíndrica del tipo Soytu" enCU(l­ ro con las formas Natchez. Esta confusión en la especificación de los tipos, en que cayeron algunos investigadores, es consecuencia de la trtlta de una tipificación adecuada. ¡11I'~;, dr:' los Frol '!c' El tipo Necrópolis cabe en los anchos CClI 1(1 1, dHilrH ohlÍl;u' 1. Occ:ipilnk:~ y Tabulares. LCltcha m menciol'l11 lU-¡C1 j, '1111 ' 'rllH':' lel ¡" rn ¡'¡L1 dI.' lo C¡dturtl AI( ICCl I11C'f!( ' 1'lrlIUi. "'-' . r,ln 'v' I l'J~l e ¡é1110l1, •ill CUL-rU RAL 7. resulla iI11jl{J;¡liJ l, .~'lhl)1 pi ... Idlere a l tipo Necrópolis, al Nazco o ry a l· guna variodau dl. lo delormac!ón por cuna. Los ejemplares más típicos de la forma Necrópolis son obIíCLlClS, aúnque hay también algunos erectos, como se puede apreciar en las ilustraciones respectivas, Lámina XXV B. La cabeza Necrópolís es alta y ancha, más achatada en sentido órttero-posterior que cualquiera otra de Paracas y quizás que cuc.l1quie­ ra a ira por llautu. El aplastamiento posterior en las formas típicos Jfonuncia sobre el occipital. por debajO del Lambda, Fig. 16. La frente amplia, desproporcionadamente alto y ancho, nimbada por los parietales, que lo deformación curva hacia adelante, hace que la cara se vea pequeño y el conjunto de la cabeza, mirada de frenle, lenga una lorma especial, petaloide, en los ejemplares más típicos. Visto el cráneo Necroc olis desde arriba: Fig. D Lámina XXV la l1urma superior tiE:ne la tormo de una superficie eHptica. El cráneo D '::e la Lómina XXVI, de procedencia Necrópolis, en la ilustración roce un Pampas, sin e>nbargo, se diferencia del Pampas y Natchez por 1.:t formo elíptica de lo norma superior. En la Fig. 16, se compara por superposición los gráficas de un rró 1160 Necrópolis con uno Aimara. El perfil Necrópolis dibujó una rn rr', bola, en los casos más típicos un ovoide. Da carácter a Ir: formn Ir) der,resión de lo lineo vertical posterior en la parte media. En In q l ':1 lico de A y B la Lámina XXV, lo depresión forma una concavidad, iq llr11 n lo que presenta el [rontal de olros lipos. La concavidad en el IX'I fi l del occipital hace prominente el occipuccio, en for ma que da al COll Jlmto la figura de una pala. No menos característica ;> del Ilpo Necrópolis, son las lineas de pro y~cci.ón horizontales, como se ve en la misma Fig. 16, fuertemente com­ rimldas en sentido antero posterior; realmente como si el cráneo hu­ biese sido ajustado entre tablas. Hipótesis tabula r desechable desdp. nllOs pun tos de vista, con los mismos ejemplares. El lipo Necrópolis presenta ostensibles las huellas de la deformación r lIautu, particularmente la cintu ra supramastoidea. ),0 frente es siem· 1!fC muy redondeada y la superficie del occipital muy irregulm poro r comprimido por tablas. No hay cosos bilobados. ti ' I e jemplo A. de la Lámina XXV, el mós típico, la de formación )hlicUCl y compromete el conduclo audili va externo, que a porec do ad,,!ol1l CT CTlt<Ís. [0111 1( 1 11 1" • I lipa N, Inópolls, l-IQf lo fücw lor de s us CllrVry~; , 110:11 ".)1" 1;' J ' tl l'" _1r..:J: .. l.')~i, Ilf,hlo:.: d -·I"rnlodorf';; " lldil'roll I Zl'Ii C~ 1" '1 CDllt:ld "'r('l ¡lo d i'l/ill'llll,i" y rrldzc' ~.. b,·1I0. 1.( 1j
  • 45. 8f1 P¡;('IHO WElSS "~'A C UI.TUHAJ 'J I '-~ J :"011/ " ~ 1=c, 87 ,< LAM INA XXV - Tipo Necrópolis - Cabezo alto y ancho si n ángulos. De corte ho­ rizontal elíptico (ve r DI, mós achatado en sentido antera pesterior que todos los otros letormodos por lIoutu. Lo frente en uno curvo suave, se contínua con los parietales, '0<10 el vertex. El achatamiento posterior en los formas c blícuos las mós típicos, fccto el eccipital y muy peco () nado les parietales. El ejemplo A, lo forma mós oblicuo, tiene el conducto auditivo ex terno aplastado por la deformación y el plano Je foramen magno en dirección p.tecoide (pcsitivo). A. C. - 13 - Necrópolis - B. D. Cementerio Cabeza Larga, porocos - Museo de A. y A. !rente alta y " ncho relievaba lo oersonalidad, Lo variedad oblícua, ln más característica , "oloca la cabeza tirada hacia a trás, acostada sobru los hombros, eSlertotipondo uno actitud jactanciosa, muy propia de lot: que se pavonean de su propia suerte . Algunas variedadr-s de Necropolis, r on fr':?II I') t lp lullCJ(ja, ::;0 oc.), p a l Ilpo Nazca, :nmqu~; éste no tiem' UJ ,klll¡ lIli1'~fll(j 1~losl,'r ,or. 1;, . otro luornr I'ClhkllllO~; d, 1111 IlJ''') PC1fI,;,¡ccr,: l~( 1 1AM INA XXV I - Tipo Necrópolis. C y D culturolmente Necrópolis, tienen la fr~'II" r'QC'romente cimbrodo en lo parte medio, signcs de haber sido deformadas por IItlUlll 'le' dislingue de los tipes Natchez y Cabezo Largo, pCr la curvo de l perfil, y el ochar 111I('"ln ant e ra pcsterior mós pronunciado. M orfOlógicamente el tipo Necrópolis es ,,, l·""" 01 máxim :>, definición sin base arqueológico. Formo similar pudo tener con r" Opero Shipibo de la Fig. 6.A _ 11-6542 o - Museo de A. y A. S '2-6544 Cad. e - Museo de A. v A, C 448 - 12 - 4203 - Museo d e A. v A.D 12 - 5494. ' Hornos rom~ntado en el acápite correspondiente elJ tipo Cnvr-¡ lid ..,psI" (fTlgul qu so en cuño, c:on la cabezn C' ll rvO ~J1fJ( '/ ' nsambla en (ll~n'HI nsnn.clr rl¡. lo Jr ljJI;; 1ilorencia d ~ Necrópolis. n I!"'1 'nr- /(I Ion IllÍr.!rI(J¡. c lIJ lll1 HI y ser lrC1JCt nd'l ltu , r lJ lI/ljll" 1'11 X '/ ( I¡l~l "lC/UII' 1,.., léllico 011 Jr:¡;¡ 1 's h/"
  • 46. I JI :IJHU WELS9 82 Los tipos Cavernas y Necrópolis, por su forma Fronto-OccipitaL :111 , 1,111 estudio Osteocultural adecuado, serían tabulares o cabeza pal­ ler. El apero deformador de la fig. 6, usado por la tribu Ama zónica Shipibo, forja una cabeza Necrópolis. Discutir si a pesar de la tablito rr' coña s, es un oparoto de bondas, serío un asunto de física. Pero de lti nguna manera el apero Shipibo puede originor los variontes que pre­ :'.": 110 el tipo Necrópolis foriado por bondos. TIPO CABEZA LAHGA Lámina XXXII Y Fig. 19 Es el molde Aimaro, con lo parte posterior ochotado. El conjun­ lo de la cabeza tiene lo mismo formo que lo Aimara y el mismo cOS­ quC'te sincipital, más o menos pronunciodo, razón de que haya sido también llamodo: cabeza puntiogudo, nombre que como en el coso del Aimora, reservomos paro lo variedad con casquete más pronun­ ciado. Los formas puntiagudas de Ca beza largo, llegon a extremos que [la hemos visto en el Aimara. El cráneo de la Fig. 19 Y los de la Lámina XXXII, son ejemplos del, l¡pO Cabezo larga encontrados en Paracas. Lo visión de perfil no per­ wlI.' sin e mbargo diferenciarlos de la formo Aimora. Es únicamente C'OI I lrJs ~táneos en mano o en las curvas de proyección horizontaL fig. j'/, r curvo lnierior), que se aprecia el aplanamiento posterior que dis­ 1l(1~l lI'J a lo forma Cabeza la rga de la Aimara. en las fotografías Y diagramas perfilinos resalta el casquete, co­ lllUl I rJ ambos tipos y se ofuzca el aplanamiento posterior. Tanto o más que en el Aimara, no se podría explicar en el tipo ;C lbeza larga, los variaciones casuísticas del casquete, sin suponer una iklS0 particular de las amarras del llautu. Pudiera interpreta rse la s 11 j, .rmas muy puntiagudas como consecuencia del cierre prematuro de las suturas sagital o coronal, sino hubiese ejemplos muy puntiagudos, con las suturas abiertas y otras con casquetes ténues, que las presen­ r ta n ceEl rradas.tipo Cabeza larga, como el Aimara, es ubicuo en el territod , cJrl Tohuantisuyo, aunque parece que sus centros de máxima incide1i ela, son airas, quizás costeños. En el molerial rlé rml'lcas es una rk lab iormaS comunes, probablemente pI ti po p[l~d ,¡¡11! 1f.1l1 1, ' (In los l d i t¡JOt lroponados de Parocas. No se f E'q lli'll 1, II 'n l l' 1 11I¡Ct-;]lnod611 P( i 1 J'c'n :o I IX;¡A C ULTURI1. 8:l ro comprend0r i..lilIJ 01 <le LlegOI a a establecer estad ísticClmente u.no relo­ ción entre tipo y trepa nación en Paracas, se hobría logrado uno TS'1e­ rencia iniundiosa de la Osteología cultural. Todavía no se ha determinado centros puros de Cabeza larga, puede que no existan. Las formas más puntiagudas las hemos visto en Paraeas y en Huara z, en el Museo del Padre Soriano Infante. Presu­ minos que provienen de épocas antiguas. El nombre Cabeza larga es triviaL como otros que hemos propues­ to provisionalmente; no obedece a la forma, sino a la procedencia del lote de cráneos con que identificamos el tipo. Cabeza larga es un lu­ gar de Paracas, removido por los huaqueros, del que se ha traído en diversas oportunidades al Museo de A. y A., material, Cavernas y Ne­ crópolis y cráneos de distintas tormos. La cinta de la Fig. 10, fue ha­ llada en el mismo cementerio. Por ser deformado con llautu y roscas de algodón, el tipo Cabeza larga presenta : cintura supra-mastoidea y algunas veces concavidad medio frontal. En cambio no hemos visto cabeza larga bilobada. El surco retrobregmático puede ser más o menos pronun ciado. VARIEDADES DE CABEZA LARGA éomo llevamos dicho, cabe una variedad puntiaguda de Cabezu larga. También hay formas Cabeza larga con el perfil de la frente hUl'­ ido en una concavidad, como la variedad Tilcara del Aimara. La limitación cuantitativa de la variedad puntiaguda es posible, pero nos parece supérflua. TIPO NATCHEZ Láminas XX - XXI y XXXI - Fig. 18 Identificamos este tipo, por su forma, con los cráneos de indios Nc:rlchez del Mississipí, reproducidos por Mortan en su Atlas ( 41 ) y co­ l!)<:ido en la literatura Antropológica Universal con el caJjficotivo da 11mibles, por lo extremo de su distorsión. Sin considerar la condicion ; 1m'raíbles, de los ejemplares selecciona dcs por Morton, y de variar, ¡emplaces perUCHIO!1, l ID ;;o r6c: tm necesario del tipo. Hny formos NC.TI· h....;· qllC 110 11(' T(l 11 n Clxh 'JIWl: ell i lstorsi6n que m e r eZCCTn e l cal1tlca­
  • 47. I)LDAO ¡Vr:ISS H¡l dvo de Increibles. Por esta razón más a delante proponemos un límite ruantitativo a la condición arbitraria de Increib le. El tipo Nat~hez peruano, es el tipo Pampas Lámina XIX, con la ar te postericr aplanada al estilo Paracas. Es un tipo vertical o lige­ .t;m1ente inclinado, con surco re trobregmático. Lámina XXI. La frente ¡-'.iolchez como la Pampas es vertical, curva e n sentido horizontal. En la Lámina XX, insertamos tres ejemplos CA B y C), de cráneos 'Nn lchez Increíbles, de personajes de los fardos funerarios de Necró­ ,olis. En la visión posterior de, C, se destaca la cintura supramastoi­ leo, sobre los macizos de ombos lados. El cráneo D, es una forma In­ <.:Teíble puntiagurla, que parece una forma exagerada de Cabeza larga. Lo definición de Te1o que dice: Cabeza lorga, casi cilíndrica, del lipa Saylu, está inspirada en la forma de cabeza frecuente de los per­ sonajes de los fardos funerarios de Necrópolis y describe el tipo Natchez. En la Fig. 18, se compara la grá fica de un perfll Increíble con la de un cráneo normal. Los cráneos Natchez para Imbelloni son tabulares. Los peruanos, del estudio Osteo cultural, resultan forjados por llautu con rosca o al­ moha dilla de algodón en la parte posterior. En los e jemplares con sur­ co retrobregmático muy pronunciado como el de la Lámina XXI, el ape­ ro debió comprender además un rollo coronal como el del a pero Nazca o", las Láminas VII y VIII. _ l-p. /h 'i'UU. ....-,....._. ...- ••. 6. 1"/( 1'1.-'" ....~..- l.......... // " lI ­r···· / .-1­ -+ ...L FIG. 18 _ Conjugaci ón eJe 10<; d ioq rorT10' .¡" 111'1'1 cQbu a normal (l inea con tinLla) y '''l O ,·¡" l, 1, · I11 reib l" (Iinco pun teado). C(,'1I11"1' MI'" l' IH C(ónNl p, p • ?,3 ó84 M ·h A, ~ A )!1' ITt ,JO;I/ CU I.TlIHAI. }l[, L e1 r(¡w l j(¡I '~'(1 d· Ir¡...loible no es necesario ni exclus ivrr dól lirIO Nal.chE'Z. D"'sdl: luego, esta manera de considerar cuonlilo livc.m1t""1de' el coróc:ler de Increible es tip ológica, en el supuesto de que la IO llllrt Notchez es un tipo, resultante de una manera específica de lo J'Tnn , acomodo del llautu con rosca Paracas. En algunos cosos, como el de la Lámina XXI, la distorsión llll1¡: clcentuada en la colección peruano, los huesos propios de la nariz Q:¡ 16D aplastados, lo mismo que el relieve supra-orbitrario, indicio de q lll' las cintas compresoras del llaulu bajaron por dela nte de los ojos, ('(llll biondo lo forma de la nariz. Fr. Mártin Morua e42) vio en el corle l del Inca, cabezas deformados apretados hasta las cejas: "de tal mn neta que casi les hocen saltar los ojos". Cuando la compresión actúo únicamente sobre la frente alta, el relieve supra-orbitario parece e xC! gerado. Las formas Natchez menos deforma das se confunden con el li l Cavernas. A fin de establecer algún límite numérico aproximado, a la c01lC1i ción de Increíble, separamos a la vista, entre los cráneos de Pa rClL'(I! del tipo Natchez, los que destacaban más por lo exagerado de st l d formación, obteniendo así 10 ejemplares, que fueron medidos par H~: ~tl Castro y calculados estadísticamente por la Dra. María Gómez y ('id derón de la Cátedra de An lropología. Las cdras obtenidas fueron las siguientes: Diámetro anlero,¡x l ~j¡ , dor máximo 148 Ds. 0.8 e14.0-156); diómetro laleral 128, DS. 0.8 l. 1" I J37) altura Basión Bregma 150 DS. 0.7 e143-157); Bas ion ve rle x Ir,R DS. 0.8 ( 160-176 ). Lo más característico de los índices es el aumento de la a ltura eOl1 detrimento de los diéunetros transversales. La desviación standard n 0.8 -, 0.7, muy amplia, podría hacer dudar de la unidad de grupo, pero nepende de la variación en los puntos de referencia de un 9Jemp lm n otro en los cosos de deformación a centuada. La forma Natchez Increíble, se pronuncia osi e n dimensiones por TlC'lma de 160 mms. d e diámetro Basión-Vertex. Cabezos Altas, Cabezas Largas. Colleza en Torre, como los hlln ¡llOIO~; suelen lIamorlas, las Ncrlchez debieron G8r un distin livo l intel I:IJ,:~ y d.n ni'1guno manara 1m ti po popular, n i tamroco unn ,'xprnol" 11 k (-pr; 'ns 'lélslcna. El ,inol 1'1 10rl11irlqri ¡ Id TI I I.¡ll' ,,:1¡'-1¡r¡ , I 1, '1, ¡
  • 48. +-/ ..l. :.:i. J I I _ P EDRO W EISS sr) j 1¡~"i Ó ),1 FIG. 19 _ Dibujo de un cráneo del tipo poro· quense, Cabezo largo. El aplanamiento pos· terior ia d iferencian del tipo Tilcaro Que es amJlor. Cráneo 13 / 77 m. 56. Museo de A. Y A. Dibujo de Huopayo Manca. ,tfla..J"··· ___ ' 11 ¡ l1 g ::¡t: .JI. FIG. 20 ._ Conjugación de diagramas do do~ er6· tl COS de ParoCaS de tipO Natchez Ine.cibl t.:·. FI -k la Ilneos punteadas tiene n 'l.Ir(".CJ r'" ,.,.1" eflrT!,'¡lICi' occnluadn. e rónoo 12. 179. e ' i""'" 1· 2, A Co" M. de A. y A H'lI:c.lI.O(;I1< L ULTUilAl , CI~."•• v_" Ir'''''lf,tH FIG. 21 - Diagramas del perfil de tres crón eos ele Po· roca s - Lo línea contínuo corresponde a un cráneo Nat­ chez Increíbl e, las líneas interrL,mpida y punteada o crá· neos Cabeza La rga. Lo punteada es un ejemplo nítido de variedad puntiagudo. Se entiende que la denomino· ción Parocos poro el grupo, na significa procedencia ex· elusivo de época ni lugar. e róneo 13-606. Cráneo 12·9110. Cráneo Cov. VA M. de A. y A. pIares litografiados en la obra de Mortón, revela una manera dis!ll ¡J I ¡ a 10 nuestra de comprender el problema. Antes de conocerse el material de Paracas, los cráneos Na tchez lUe entraban en la categoría de Increíbles eran contadísimos. 1mb€'­ Ilonl que hizo una revisión universal de éllos, dice : "Los cráneos Natche ~on sumamente escasos". "En su comentada Cranea Americana, Mor­ t,'m hobla de siete piezas, pero de éstos sólo dos fueron directamente ludiadas por él. mientras que las otras cinco dice haber sido inlor­ nodo del descubrimiento". "A estas hay que agregar otra, descrito rm Vtrch ow procedente de Viskoburg (en el antiguo territorio Nat­ ¡, ~Z y', "La extrema rareza de ejemplares induió al último autor a pre­ fltm como símil de los Natchez Tncreíbles una pieza procedente de Tru­ íllo ! Perú); pero ni ésta ni la otra Vickoburg son compcrrables a los Mor­ l."" 11[ 1'1 de las cuales sobre todo, constHuye el ejemplo más notable dr-J I 11 illnclón Tabll lar Crl'wta" L" e x(;II, ¡H ¡el d, ralle ,)p N C't ld lF'Z l nc:r<)íbk¡!; (!]¡ laa f';1Jl llr n!: Alll i· 1;11 1 iC.,d l '~1 lfIll ;llodo" L()s r;:16w)OI~ do flW': ;II'J l.(!
  • 49. PU)HO WLlSS nlilJO XXXI. son deJormados por Ilautu de esa procedencia y el B y D r,nreCf'Tío que alcanzan la condici.ón de Increíbles, el D parece uno forma Natchez. En la cerámica Shimu y Mochica figura n también de­ fOltuaciones altas exageradas, a sociadas a determinados motivos fi- IUTotivos. El m~unero de cráneos Na tche z Increíbles que pueda ha ber en el ""rú, se sabrá cuando se haga una esta dística general de los tiptls. 11 seguridad sobrepasan en mucho los conocidos en tiempos dE: Mor­ lón. En e l material de Paracas nos fue fácil separar 10. No siendo la condición de Increíble una especificación tipológica, su significado puede ser social, pero no cultural. Probablemente un ca­ rácter de época como lo hemos insinuado. De ninguna manera una fo rma popula r. La cabeza del personaje Maya de la Fig . 3, ostenta una deforma­ 'ión aparentemente increíble . TIPO NAZCA Figs. 7 ~. 1:3 -- Láminas II - VII - VIII Y XXVII La cabeza con frente plana y occipital redondeado es uno de los TOOgOS de la Cultura Na zca Ostensible en la Osteología y la cerámica An lrc pologica. Por la arqueología sabe mos que era modela da, Lámi­ W J II y VlIl, mediante lla utu con a lmohadilla fronta l. S, usó en Nazca los mismos elementos para deformar que en Po­ I Ir¡¡¡, con la diferencia que en Nazca se aplanaba la frente y en Po­ I [ r'(I ; ' la parte posterior de la ca beza . En Na zca, por lo que sabemos, :rl ClrlI pleó a lmonadillas de a lgodón, en Paracas roscas de una estruc-· Illr"{r 'speciaJ, Lámina V. Hay cráneos Paracas Na zca como los de las Lc'lI11 lnas Il y X. Están siempre en minoría . Por los sistemas de deformación cefálica, Na zca pertenece al gru­ po Paracas y ambos tienen su raíces en los sistemas Andinos. El mé­ ¡ ita de este dato es independiente de los que se pueda obtener en el mismo sentido, por o tros elementos de la arqueología. La a lmohadilla en forma de corazón, Lámina VII g y h, sostenido como entre horcajadas por la rosca c y f. como se ve 9n A y B, Lámi­ un VIII, nos da la mejor explicación de la frentA NClzc(l. La misma frente plana, cub ierta por uno virqQl;rr Ilk lC'O silld lCllicrr rc::nltn on e l cerámico fiq. A. LáminCi XXVI!. C ULTUl1J! fill ElJ 11'1 11¡( >l l l in N CT2C:Cl de la Lámina JI, la a lmohe-¡dillo Irotlto l 1110 ;; vrcrndc preSiono hasta por encima del Bregma, además hay o lrn mohadilla posterior que aplana el occipital, dando, flg . S, una tormíl 1'r, I­ lOcos-Nazca. Cráneo parecido a l Necrópolis con la diferencio quo ¿-,,_ te no tiene la frente p lana, probablemente porqUe no se usó almohn. illas sino rOScas de algodón para deformarlo. El cráneo Nazca visto aisladamente puede dar la impresión d ue sólo tiene deformada la fren te . Si se le compara con cabezos nOr. males se aprecia, sin embargo, q ue la distorsión afecta toda la cojo craneana. El eje de la forma es más largo e inclinado, la curva poslQ rior esta disminuida. El grado de inclinación varía de un caso a aIr o. Por la visión de perfil se aprecia, Lámina XXVII, que a lgunas V 0 ­ ces la compresión frontal era alta, Fig. B; otras comprometía las emi­ nencias frontales y aún, en casos, ligeramente los huesos propios de' la nariz, caso D. Algunos cráneos presenta n lige ra concavidad del J'rol l ' fil frontal. como el de la Lámina X. En éste, el surco retro-bregmáticcJ pronunciado, sugiere que se usase la rosca de la Lámina VIII. La cabeza Na zca es siempre regular. No presenta asimetría (Plu yiocefalia). Nunca la hemos visto bilobada. En algunos casos Itrll cintura supra-mastoidea, con cavidad medio frontal muy modeuIlj, I saliente a ntibregmáticq. Para identificar el tipo Na zca, hicimos una revisión de colccc i'jJi, del Sur del Perú: lca, Palpa, Na zca, en el te rritorio de las An lilfl lrl cul turas Ca vernas, Necrópolis, Chincha, Chanca, y Nazca. Sobre I,)(j" lue para nosotros instructiva la ' colección de cráneos del Museo Re~lIl' nal de lea, que aunque no muy numerosa, consta en su mayor por ti:', como el mismo material arqueológico, de productos Na zca. Tambiéli revisamos la colección del Dr. Pedro Tello, de Palpa. En el Museo de lca, donde el Sr. Pezzia nos ofreció toda clase jOcilidades, p udimos examinar 51 cráneos, con referencias arqueoló. c¡jcas, haciendo la siguiente discriminación tipológica : Tipo Na zca . . . . ... . . . . . .. ... . 23 Mixto . . .... . .. ......... " 3 Caverna .. . .. .. . _.. . _... . 4 Costa ... . ... ........ _'" 7 Dudoso .. .. . ....... . .. .. 2 No deforma dos . . ... . .. .. ... . . 12 [ / ti. il'l NClZ" f! I{I pn:'domiIlCln"". TI cOIIC"Old'TliC'l J rull I.J 111<11,' riel! eI, ·1 Mllil(" 1"r: Ilpo NozcíI hl'"Tbkrn :;ido IWOI III I1<1'. I1.; ,'lH l
  • 50. PEDRO WElSS("¡ti " ' ~ Tf~ AM II,JA XXV II _ Tipo Nazco - Lo frente plano constituye un rasgo de lo culturo f lUIr ,l , reconocible en lo Osteologio Y lo cerámico Antropomórfico. En Porocos se IIpl"n" bo lo porte poster,or de lo cabezo, en Nazco, lo frente. El instrumento poro "11""'0' lo frente: uno almohadillo en formo de corozán, lo ccnccemcs por lo orquea­ 1'"1''' Nozco: Lámina II y VIII. El dios molo A, remarco lo forma de SLl frente , con un disco orna mental Choto. A Huaco Nazco del MLiseo de A v A B 205 o Nazco - Museo de A v A. C 10-4595 - Chirillo Na zco - Museo de? A. V A D M . 581 Museo de A " A c: rcimico 110 Jesa· Iwt llJriol Nazca epigona1, mdicio de que este estilo (l. ,t, flilOción. tajó, por lo menos, completa mente la moda loco! d rial Cel Los r r611cos Cavemos habian sido VP l l lll:: y 108 11. ' dr>!ol'lnados e n su mayul Ofi'l' IJ II.Uc.I A CuLT UT'!I.L ~-II Por k) 1l1 1 'li( J~: U/lO de los cráneos de la Lámina 21 del trnbalo dI' Kroebe r y Srong ( Unic. California Pub. Amer. Arch. and Ethnol. Vul. 21 ) , presentado como posiblemente proto Chincha es del tipo que !lo­ mamos Nazca. El tipo Nazca probablemente no es el exclusivo de la cultura . • VARIEDAD OCUCAJE Con materlal Ocucaie se encuentra una variante muy unilof'll!(" del tipo Nazca, más a lta y más cilíndrica. En Gl Museo de A y A hoy dos cráneos y una cabeza trofeo de ésta variedad. TIPOS FORJADOS POR SISTEMAS ESPECIALES Has ta aquí hemos descrito los tipos que se puede explicar pOI la s cunas deformadoras y el llautu, a continuaclOn d8scrlbimos aqu Ilos que no parecen foriados por esos sistemas, sino más bien por otros, conocidos también por la arqueología . TIPO HUARA (Cañete Medio de Kroeber, ) Lámina XXVIII XXIX Y XXXIII A. Esta forma, la más diferenciada de las que se usaron en el t'eru, Ue identificada tipológicamente por Kroeber en cráneos del período Medio de Cañete, encontrados en Cerro del Oro. del mismo lugar. Kroe­ ber, como veremos, imaginó un dispositivo deformador con las mismas mea s de presión que el de la Lámina m. En el material del Museo, además de los cráneos marcados Cerro lel Oro Cañete, que son los mismos que sirvieron a Kroeber para su descripción, hemos encontrado el tipo en cráneos marcados Nazca co­ 113ccLonados por Uhle, en marcas de Huara del Chancay, y de Ancón, '11 cráneos de Maka-tambu y Maranga en el Valle de Lima. Del ma­ I('rlal que hemos estudiado se deduce que es un rasgo Huc1Ta, de Tello l:(1I'1onal de Uhle. En Nazca se le ha encontrado con mo tarial Cha nca Il ukona tCl rdios. Copiamo:.l '_1 ': '_JrHlllllflC ¡0 11 la descripci¿' 1 do Krol1bl'f q w' id"'lil if¡­ ':1 1";1!IFI( lI1ITlI)ll !O 01 til Y 11j' Itéc!¡o sc,br,' 903 UÚ lll, ):! ,j,·1 P jJI k¡c!o M(' ·
  • 51. 'l¿ ¡;T)RCI WF'.lSS dit" medidos junto con otros del Pe rlado posterior por el Dr. W. D. Ha m­ bJey del f ield Museum, Dice Kroeber : "es cloro que en conjunto la d '[ormación resulta menos en el acortamiento de los crá neos que en bacerlos más bajos ( medida basion-bregma)". "El volumen ha sido armado por un aumento notable del ancho en la región posterior de los parietales", "Evidentemente la presión frontal, no era tanto ante­ ra posterior, como hacía abajo, sobre lodo el hueso frontal y /01 vez más olla del bregma, la expansión correspondiente ocurría bien hacia la norte posterior del cráneo, pero lateralmente, debido sin duda a una colcha dura detrá s de la cabeza, La s cabezas estan por consiguiente primariamente aplanadas, con la frente huidiza . En la terminología loco1 son designadas acertada mente chala ( na!)", (33) , Define Kroeber no solo la forma de terminando los caracteres que lu identifican : baja, aplastado, con fre nte huidiza, lóbulos parietales prominentes; sino que también prevee parles del dispositivo deforma­ dor: "el que debió actuar sobre e l fronta l y tal vez más atrá s del breg­ ma " y "tener quizás una colchadura d atrás de la cabeza", condic1o­ nes que se presentan en el apero que hacemos conocer en las Figs, A. y B Lámin a I1I, Lo forma de la frente no es constante en el lipa : en casos es plana , en ca sos suavemen te convexa ó a ún concava , En la variedad Chaneo es Na zca, Con el apero de la Lá mina III A y B, caben todas las varie­ dode~ , como función de la amarra de la frente que puede ser uno so­ lO O uno cinta , a pre tada directamente sobre la piel o a través de uno ltTlohoru! El a spec to pitecoide que confiere esta deformación se a precia de /[1(1'; de un lado, En la Fig, A de la Lá mina XXVIII, se ve la frente cCf­ nldrr. El á ngulo formado por el plano de Foramen Magnum con la ho­ rIzclIllal Orbita Auricular, suele ser también positivo como en los simios, Unit'amente las grandes lobulaciones parietales posteriores Fig, C. Lá­ ¡ r¡ ¡I ¡O XXVIII, conservan sus dimensiones humanas. La normo posterior vista en conjunto Lámino XXVIII Fig. B, tiene I,T formo de un cono truncado, invertido, de base muy a ncha , La nor­ mo vertical (vista de arriba), es circular o triangular de base poste­ rior, llega ndo e n casos a pa recer una boina vasca, con la pa rticulari­ dnd que el Lambda y la sulura lambdoidea ocupan en la cara supe­ rior, igual espacio que lo Corona l del lado opuesto, .,.,"1. La bilobulac;ión no es carácter constante, ::;ól ¡ ,d, 11 1m ej ern ¡Jlo~j',j li I I,¡,esen to ll, síendo en casos como se crprPr 1rl e l ' In 1'i<;J. ~ • dR In tú­ m imr XVIII , r.l('- li l' lnda , nil ll r ¡l.ríCHA CUl.TUHl l ~ 14-jC­ J'J/ "",, ' ., LAM INA XXVIII - Tipo Huoro - (Coñete Medial - Cabeza Chata a planada de arribo O a ba ja, en algunos ca ses b il obada , Se encuentra con material Tiahuanaco coste,;o, Kroeber la identificó en el estrato Medio de Cerro de Oro en Cañete, Se explica bi en por el apero deformador, Fi gs. 8 y 9, Lcimina III A y B. El cróneo Chanca, mor­ fológicamente es una vari edad del Huara , La Cabeza bilobada de la cerómica Negra v Chancay puede referirse al ti po Huara bilobado, 22 A - Cementerio NE, Momia 10 C. del Oro 102 B - Ancón, 22 C - A NE 'Ca nete Cerro del Oro 17 1) _ ., Ar ,r"" ·1 1 1' "IfI"IJ, ,1.,1 MIj',,·, d,· A , y A
  • 52. r" l:ilHú W r::rSS t AM INA XXIX _ tqlu Hua ura C. La ¡rente huidiza Y el occipucci a (colodrillo), pun­ I II"JU , le dá al huara un a specto pitecoide. El plano del oguje­ wdO' " mogno puede también, en a lgunos cosos extremos, ser posit ivo. A IJO I" una venus Chanca, luce la forma típica de cabeza de las 'KlJ ll ura s de lo época , q uizás una estiliz ación del tiDO Chanca de doformación cefá li ca , voriedad de l huara . Esta figura de mu jer I L.,lnc ca ra cteres de disti"tas edades: manos Y pierna s ele bebe, pe­ c hu da impuber, ca de ras y vientre de muj er a dulta. La rara vero­ "" ili tud de ca da uno de estos ra sgos, sugiere que el molde de ca ­ bezo seo intencional Y no uno ma nero fácil de rematar el trabajo, cómo pod ria pensarse por la simplicidad de lo forma . Algunos es­ cul turas Chancay tienen igual forma de cabezo que la cha nca . A ( ráneo normal Centro And ino - YauyoS. Musco de A. y A. ( _. T ipo Huaura - Ancón. M. de A. y A. IJl ll'¡ ;! 110 iC1S de lo. N in ';II'11 1 otro li!J0 ~p a cere'J m as C1 las I·C ,.i;, /.<1, . I 11 11<1 11 11 . (:( 111 :; 11. ll trl!'cl~. N,~qro 5 11 in ll l y hlrlllc":o 'lri!'l cl~ C l¡(flH ' y, . lI i Ir T '1' Il · 1dIfll.".1dllt. Visión lateral de un crá neo normal A Y uno del rt~Ul.oofA CULTURAL 9'1 Erl lo C,'I.jmico Chancay, los pérsonaies con cabezc¡s bilobuladas y pun tiagudas, pOlecen más seres fabulosos que reales. Cuelgan por una pretina de la espalda de gigante ó figuran en la parte a lta de cá n­ laros ovoides en espacios e s ~elares sobre olos y aves marinas. VARIEDAD CHANCA Se refiere esta variedCJd a la forma de a lgunos cráneo (hemos vis­ to 5, 2 de mujer y 3 de niños) , encontrados con ma teriales Chanca tardio y Rukana tardio. Marcados con el numerador uno y que se dis­ tinguen por tener molde Hucwra y la frente plana a la usanza Na zca. No son deformaciones a centuadas y en túdos los casos el molde de Hua uro es menos ancho que en los tipos y sin las lobula ciones parie­ tales prominentes . Mlrando los crá neos de la variedad Cha nca por su coro inferior La mina XXXIII Fig. e, se aprecia la dHerencia. En esta lámina , el caso A, es un Huaura; el C lo variante Chanca . Es obvio el tnte es de confirmar la exislencia de un tipo de cabe­ zo Chanca y sus posibles relaciones con el Huaura. Tello re conoció diferencJa entTe la forma de cab eza Nazca y la Chanca, Quizás a la vista de los mismos crá neos que nos sirven de patrones, definió el ti­ po Cha nca diciendo : "cabezo deformada en sentido á ntefo posterior, a di1erencia del tipo Na zca por presión fronta l y vendaje" . TIPO PALTA LAMINA XXX Aunque de estcr forma no tenemos sino un e jemplo típico, el de la Ilustración, nos parece le, suficientemente diferenciada para proponer Ul1 nuevo tipo. f orma regular, slll1élrlca, bilobada, más apla stada en sentido a n­ I~ro-poslenor que nJnguno otra, con lo parte posterior piana en toda :;u extensión, aparentemente moldeada p or uno. superficie pla na gran­ de. La fren te Jjgeramen te comprimida. No conocemos otro cráneo peruano, más definidamente tabular JX I su forma, ni conloITnidad de plastica a molde má s sugestiva que la este rrá neo con el apero de las Figs. 1 y 2. La g ra n ta bla, que com­ rime la J,ar l.., pmltr;nior d~ la cabeza, la rinl.o grueso sobre la frente y I<t f ,r lill 1 :;a~l li(1l , r;ir¡vo de Jo blloblllactón , son portes visib les del apa ­ 11·, ( ij '(l aj 'lll lo .;()k, uc:tdrícr 1')(11111101 LIlI(T form a semejanle
  • 53. 96 Pr:oHO W EISS iomplos del tipo que describimos pueden encontrarse qUlzas con­ flmdidas con las formas fronto occipita l por cuna. La discriminación stadística no sería posible, pero si por lo menos separar otros casos Ilpicos. El nombre PoIta, no es ni más ni menos provisional que los otros r¡ue proponemos, pese a que consideramos bastante sugestiva la hi­ ¡-lótesis de una relación entre la historia y la forma . Rebeca Carrión (lO), ¡dRrtlilicó por razones geográficas, culturales y el carácter tablado del :.:istema, el apero de los niños de los cerámicos Fig. 1 Y 2, con la defor­ mación de los indios Palta, descrita por Garcilaso. Nuestro cráneo, tam­ bien del litoral Norte, parece moldeado por el mismo aparato y coinci­ con la forma de cabeza que se daban, según el mismo Garcilaso, los Indios de las Naciones Palta, Cañaris y Manta ( territorios de los cluales departamentos de Lambayeque. PiurCl, Tumbes hasta el Ecua ­ Jor, por el litoral). Copiamos a continuación la descripción de Garci­ laso, que parece hecha con nuestro cráneo en mano : "poníanles una la b lilla en la frente y otra en el colodrillo y se les apretaban de día en ía, hasta que e ran de cuatro a cinco años". "paro que la cabeza que­ Sse ancho de un lado al otro y angosta de lo frente al colodrillo y 110 conte nto de darles el anchura que habían podido, trasquilaron el ~ 110 q ue hoy en lo mollero corona y colodrillo y dexavan los de los kldo~ y a quellos cabellos tampoco havian de andar peinados, ni asen­ clot;, ;Ul0 crespos y levantados, para aumentar la monstruosidad de 111 10:;lros" Agregando más adelante: "Cabecas feissimas y assí por ¡J I l!:lIO 11 cualquier indio que te nía la trente más ancha que lo ord ina- I le- ,1 cogote llano, le dezia Paltauma, que es Cabeza de palta". I 'J.~ In descripción de Garcilaso, que parece un párrafo dedicado 1 11:1 Oaleología Cultural. se infiere, que los indios Palta y Manta usa­ bC1I1 Ima deformación prop ia de cabeza, carIán dose el pelo y peinán­ r.lQ!:1. de maneta de acentuarla y hacerla más ostensible. Prueba de il jl l ::le ostentaba con orgullo, como una divisa, que se procuraba fue­ trJ ¡ t1conocida por todos. Se inilere tamb ién del escrito, que era uno forma distinta a la de Jos otros indios de la Costa. De otra manera no habría hecho mención ¡ ella Garcilaso, como un carácter particular de los indios Palta. No ar.:. c:uncibe que Paltaurna se tuviese por oprobio, a indnn1flS como: " CCl­ b('~:o fe issima" , de hober sido la deformacion POI '.' 11 11'1, IrnrliciotlCll j(( Coslo y IDllcho me nos de hnber SIdo e l ti po Irl[" r:;ü:' I"TIj qlH' s 1rUJIC'lIJÓ t' ll Jo Coslr:l duronte In dOl1lillO...:iÓlL 11 il'1 1, como !III ¡ I' ICI( el, 'S(l , ' 'j' II:G I))GÍA C UISURAl. 1)'/ ,.~~ . ... -~ ",·--........'''':·'r'''--­-­ LAMINA XXX - Tipo Polta - Cróneo si­ métrico, muy a cha tado en sentido antera posterior y bilobado. Parece un molde ta ­ bula r, explicable por un apa ra to cefó lica, como el de los huacos de las Figs. I y 1, . Según la desc ri pc ión de Garci lazo los indios Pa lta y Ma nta usa ban una deformación se­ meja nte, dejá ndose crecer e l pelo o los Io­ dos de lo cabezo, p a ro hacer lo monstruo­ sidad mós ostensible. 16924 - Huaco de Coa Viejo Chicama L B Museo de A. V A. J. Bird . IlJlura , llegando (1 h <"erSe casi universal 8h el litoral. en la llíós IJorpcif'nt época del [ IlCCI/lqto. en el pen odo Pre-pspaúol. s muy ¡ I ( ,babl(> (11I':! Ox isli,'sl I.UJ lil'o pnrtkllll1r C'Cl lJPzn Po 1,r¡l'l l.lor lo q llO di"o G:''lr(.tltrr;lJ, p(l¡~ " br '1 tenido In ¡1l1!1111t1 l úl 111' 1 nl l
  • 54. IHl Pl.;llHO Wnss ~ I AM II-lA XXXI _ Deformaciones por Ilautu encont radas en el litoral norte, en Tru­ ¡di.;, 1" lJbal,lcmente rastros de influencias Andinos. Encontrados con material Moshi­ , " . ,',' rt'sponden o tipos de deformación por Ilautu, con almohadillas o ro·scas de 01­ 11'1" '-'1', ~omo en el subtipo que llamamos Paraca s. B. es tipo Necrópoli s, C. Caver­ '"'''' D, Cabeza Largo . En el huaco Neg ro A, Tallan la forma de cabezo y la Ilomo son ra sgos andinos. A Huoco Tallan del Museo de A. Y A B. C. D. _ Cróneos morcados Po - Mu,ca Chiclin , ,revia indlsoensabl I.~I 1(!'~I1 I!ir;(][; i ótl d ,1 rónf"O encontrado por r, ,hjC I! VClI c>:; ICl hip6t 'rtJIII C~ condic'¡-)n ,JI;íA C ULTUHiL ~ B/P LAM INA XXX II - Tipo Cabezo largo . Ejen-.plos encontrados en Paraca s. Este ti­ po es lo formo tabula r del Aimaró - En los restos Tiah uanaco se encuentro mezcla­ dos los dos ti pes Aimaró y Cabeza Largo, en Paracas sólo este último. Lo var iedad untiagudo parece corresponder a la cabezo de mortero mencionada par los cronistas Lo figurita Cavernas del centro ostento uno deformación semejante. A Y C - P 4 2 - Cabeza Largo Caracas - Museo de A. y A. B - PL 23677 - Porocos - Museo de A y A D - 12 - 9110 - Poracas - Museo de A. y A. Presumiblemente .os conjuntos de cráneos Fron to-OccipitCl~!'>s d Ir.I ¡;egunda época. "T la Cosla Norte, contienen c ráneos Pal tCl, í'n dl~­ Iill tQ~ ¡Jorren loiCfl y 1", IrJr1T1I'"J ;nel1OS defi rlÍda qu~ el de J. Bird. Q I1!­ 'Ir. tlr ,p, '¡l '¡(IJ ,,~ (':Lm dOlorrnocl'lf r<':o nr.el¡[IJndr,l. La l.i1f"l!),!Irtr'l/'[J Itill) il W p ilO' !' rvl , P(I! e, ,
  • 55. 11111 1' EDRO WL IS. 4- e.. 1: ~..~; -8 ¡= I,AM II l A XXX III - La vlSlon de la cara inferior es útil para diagnosticar algunos tipos. A T I¡')M Huara, Ancón - El mismo cróneo aparece en D. Lá mina XXVIII. 11 e l i[Jo A;mará - Museo de A. y A. VClflcdad Chanca del Huara - 581 a - 256 - Musco de A. y A. Il 1 I 1 108- ¡ 8. '1'1'(l Opa - 2 _ El mismo cráneo aparece en A y D . Lámina XVII. r " ,ntCJ Occipital Costeño. El mismo cráneo aparece en C. L.ámina XI. APENDICE Aunque la índole de nuestro trabajo es objetiva y local. en senti­ rle, da referirse a los sistemas deformadores y moldes de plásticas ce­ Ir'dicos de las antiguas gentes del Perú exponiéndolos de la meior ma­ rl,"'ro para que puedan ser fácilmente reconocidos por los arqueólogos IDO WSg os d ilere ncia les de las culturas, hemos Cf",í io Clpor tl .tno agre­ 11, "'11 colidod de agenda, un breve cornenlnrio :101 1" lo "ld'1t1SIOn en I MUl lClo Otlliquo y octua! de lo coslu rnhrC' 1. 1, .1, i1lf111(H ; !; IJi) po: ti i ,1> ,,; u ri"nli 9::1; rr ~" IJlI 'lldClnclo n 1("1$ ("TU" 1j,;:I/3(¡li ( IJ 11 l' fj lc:llld o " t,):,. ¡: 1:;n :¡)I.OG1A C lJLTUR AL 1111 OSpElC't<:J9 J " I ¡....ma, Jo lec tura del librito de A. Dembu y ). Imbelloll¡ ( I J ) proboblemente el má s completo sobre deformaciones intGnciona les dl""J cuerpo humano. Agregamos también dos acápites, uno relerente o las práclicos deformadoras en el Incanato, otro en la Cultura Tiahuanaco. La intención declarada del trabajo explica que coloquemos al li­ nal temas generales que en la estructura clósica ocupariun la primera p errte. EXTENSION EN EL MUNDO, ORIGEN Y MOVILES DE LAS PRACTICAS DE DEFORMACION CEFALlCA La costumbre de deformarse la cabeza corre pareja en cuanto a oxtensión en el Mundo y antiguedad, con otras prácticas cefálicas, que también en el Perú alcanzaron gran difusión. Sólo la costumbre poco altruista, de romper los huesos de la base del cráneo para comerse lo:" sesos, que con la de embadurnar los cadáveres con rojo bermellón, vienen del paleolítico superior, son más antiguas. Se ha encontrado cráneos ortiÍicialmente deformados en ref.ln~; óseos de los cinco Con tinentes. Se practicó la deformación lo miS ll lf J que la trepanación en el Neolítico europeo. El uso de cunas delo lfli' I doras se difundió en la Costa peruana, antes que la cerámica, Cráneos deformados figuran en obras de arte del Antiguo Eg il' ¡" y del An tiguo Imperio Maya. Atila, en una medalla de su época, oslell la una cabeza deformada, muy parecida a las deformaciones por llau tu de Tiahuanaco y a la de cráneos de los Unos A'loros. En la Pre-historio, estuvo lo costumbre de deformarse tan dHundido en Europa como en América, persistiendo en la actualidad en Francia, en la región de Tolusa y en América entre algunas tribus Amazóni­ cos. Se le ha encontrado en restos de Antiguos Germanos, en tumba s de la Epoca Romana, en restos Burgundias ( Avaros ) . En Austria in­ ierior, Hungría, Suiza, Italia, Inglaterra, en la Crimea, en el Cáucaso. En Asia Menor, en el Trascáucaso, en Armenia entre los Kurdos y Juruks. En AfricCl Central entre los Mombutu y en la India. Se ha descrito una á rea de deformoción en Oceanía : en Nuevo Bnlónio, Nueva Colpd..:mía, Nuevas Hebridas, con pxlension Cl Itldo l1' ~ ~I('T (Celabes, Bc.n111 U, M'rlclnnClOJ, Q uud '¡ iln: ' r if IU'· 1111,'1, ,j ~, el j::¡jr;, 1-l¡r'Ó';1CI11:.':¡ 11 1',11 librn "[1,., :ji' IU .':.; 1" 1'1'1' 1. Y ¡ ~ : I . In ", 1)' ¡lller 'IHlClyO d, 1:. '1)1"'1;" Mi·dl, '(I , ] 1(0
  • 56. PILlRO W ErS:'iID•. l ll y. I ttl ncrlpile sobre los de formadores que hobitabon en los a rillos 1, I Mn l Negro. en el tenHono de la octual Crímeo, o los que por su:: ,b.,zlIt, deformes les llamo Mocrocéphalos. Copiamos íntegra lo des­ 111" 1011 do H¡pócrot(JS, por ser referencia bibliográfico más antiguo y ' 111 l C !: ll lTI81'1 odmiroble di21 lema; aunque los hechos no hayan conf; r­ u.: los tormos artificiales se fi jasen en la descendencia, come l. írl ·1 PC1dre de lo Medicina,( 47 ). "DC"lcmdo de lado, escribe Hipócrales, los pueblos que difieren po- I , lI il o e llos, me contento con señalar las desemejanzas considera bk2, 1-'1'; .. Iuddas, sea por la naturaleza, sea por las costumbres. Comenzaré IX; 1 IIJ!; Macrocéphalos, que ninguna otra nación tiene las cabezas con­ leH¡l lrtdos como éllos. En un comienzo la costumbre era la única cau­ llO ,1,1 nlargamiento de las cabezas, pero hoy día la naturaleza a yuda ¡J llliO. Esta costumbre proviene de la idea de nobleza que despiertan 10 : cnbezo s largas. He aquí la descripción de sus prácticas: "Desde !f l l! ' ,..,1 rJiño na ce y en. tanto que el cuerpo crece, la cabeza conserva su h lnmlllrl"f, se le moldea con las manos y se le obliga a alargarse por 111. 110 de vondajes y máquinas convenientes que alterando la forma es­ Mt j,;u rt umenta Jo oltura. En UD comienzo el uso operaba de fuerza el Ilnbio de forma, pero con el tiempo el camb io se ha hecho natural y Ir:I In lorv~ 'nC'i6n de l uso innecesaria . .. " Ii nllc10 Hípócrates escribía, era ya milenaria la moda de defor­ ,11 ~'lle lodo del Mundo, luciendo las dignidades de Tiahuanaco y los GCilOf'">fl de Paracas, los moldes más exagerados que ha usado Ir. Illll tlfillÍd(1ci. El II1ClpO Americano de las deformaciones cubre gran parte del 1IIIICIi(El, s.ill dejar lagunas extensa s. Uno de los lugares de máxima ¡dOne ;'.!, no sólo en América, sino del Mundo fue el Perú, de donde ¡dí'~1 lel C'Oslumbre con las grandes culturas Andinas, al norte de Chi­ :.Jvj[l , Argentina por el Sur, al Ecuador y Colombia por el Norte. ¡:11 MGso-América se sdbe de los deformadores por las obras de OT­ t di J 1n tiguo Imperio Maya. Del Nuevo Imperio se conserva toda vía r I' '' II~OS deformados. En toda la extensión de México hubo grupos 1, ,iclIlnod ores. eTi ",1 Sur-este de los Estados Unidos, la moda fue muy general , I",·,r.nfldo entre habitan tes de Peñascos y los Indios Pueblos. Los A­ l ·I,L'! ' Nomades también se deformaban y lo h~IC( TI aún las trib, 1, M, ¡ I( IV ), I ll i rt y algunas de In Costa NOTo' o'::!" (~lll l LI f((moso de df'k,[ n'1cíe)I 1 Il i~:rl)j l . 1 Vo ll€' lnhlia r d,:-l M I~:',i~; !I" . 1'1 l'leHlcJe.l, de dondo pru , 1: : ['1 :01.01';11 C UJ :J'unl¡ llJ, vienen los cráneos Natchez llamados Increíbles, por lo exage rndo de :;u transformación. La tendencia humana a desfigurarse ó atormen tarse, por des ta­ carse o parecer mejor que los otros, tiene un carácter innato muy os­ tensible, para que el solo hóbito de deformarse la cabeza, sugiero ne­ cesariamente relaciones entre quienes lo practicaron. Particularmente si se considera la costumbre de deforma rse a isladamente, sin tomar en cuenta sus asociaciones con otros rasgos, muy en especial con las otras prácticas cefálicas (treponaciones, cauterizaciones) que tuvieron igual o semejante difusión o si, olvidando el a rraigo que tuvo en algunos pue­ blos, y la resistencia que demostraron otros paro deformarse, se le trata como una moda trivial y no como una divisa, arraigada, que sólo se deja o se a dopta bajo de te rminadas condiciones sociales. Si se contempla la exlensión paralela del conjunto de prácticas ce­ fálicas, las explicaciones basadas en tendencias del espíritu humano, se complican, llevandonos necesariamente a pensar en !c¡ difusión o a entrar en el ca mpo abandonado de las tendencias instintivas. El só­ lo procedimiento de las cauterizaciones craneanas que en el Viejo Mun­ do y en el Perú se repite con tres factores innecesarios (ap licación pre­ ¡erente en muieres y niños, forma y localización de las lesion es), tie­ ne Igual valor en este sentido, que los testimonios del folklore o de la técnica. Desde luego, más fáci l es ignorar las cauterizaciones, que in­ troducir factores de un orden nuevo, teniendo por añadidura que ima­ inar recoridos inusitados en nuestra apreciación de las resistencias humanas e itine rarios que abarcan períodos de tiempo, solo compara­ bles a los que debieron emplear los líquenes en su extensión vege tati­ va por el Mundo. El hombre pudo comenzar a deformarse la cabeza por cualquier circunstancia tan trivial, como la s que originaron: las coletas del frac, los botones de las mangas, la cinta en el sombrero. Algún hecho anec­ dótico perdido en el correr de los siglos, creó la moda, de la moda al uso y el uso hecho divisa y enrrOlzado en supersticiones y ritos se per­ petuó. Averiguar la roZaD de las deJormaciones entre los que creen ue la cabeza normal es un defecto, es querer indagar la razón de la ;,irl razón. Equivale a preguntarle a un escribiente la razón de las le­ Iras mayúsculas o del uso castellano de la le tra H. Una vIeja Sharna del .ipl Ucayali no::; dijo que se moldeaban lo: cabeza paro no parecer monos y los SI ,ipibos . 1 1 I(1 I'~ LI .11"l('ir, q 1)e lo hacen para no lener r:abe7.a d bluf 11 'os
  • 57. 11¡'I PEDH O Wnss LOH peruanos que llegaron a extremos en lo modo de deformarse 11 I cClbezo y los orejas, no pa.rece que se incrustaban piedras preciosas 1I IOf; d ientes, corno lo hacían e n México, Centro Américca y en el 1:, lll"ldor, ni hay tradiclón de que se produjesen la bizquera artificial. J :1111 t' los Mayas, ser bizco era un signo de distinción, y las madres ha­ ·in l l lo posible porque sus hijos adquiriesen ese defecto. Dice Sylvanus M l lrley en su libro (36 ), sobre la civilización Maya: "Para producir I 1 bizquera los madres colgaban de los cabellos de sus hijos pequeños bolns de resina que le caían entre los ojos. Estas bolas llamaban la '1"llcion del niño y lo obligaban a torcer las ojos". Refiere Plutarco que para imitar a Alejandro se hizo costumbre en :11 ('orte llevar la cabeza ladeada, fingimiento que todavía en Roma se " JII Ji >!lye a Pompeyo. Siglos después, cuando Luís XIV tuvo fístula del 0 110 , ~l US cortesanos simulaban una leve cojera. Quizás a lgún perso­ r lfli,~ M oyo fue bizco y algún cabezón copetudo en la Edad de Piedra, '11 ·rfJell.lo lo costumbre de deformar la cabeza. rvlns () me nos todos idealisamos por igual nuestros propios hábitos. 1,1,! ; usos y las costumbres se transforman en leyes de las colectivida­ IE:1 y si se llegan a instituirse en ritos, adquieren trascendencia moral. ¡:I ¡>.Hu,) al ridículo, a q uedar mal. a ser distinto o los otros, puede lle­ llí!' ' 1 H H?r fue rza de instinto. "Aún la ley de la conciencia, dice Mon­ ki'~¡n( , que lo considerarnos corno compañera de la humana natura­ l e!":! y tiene su origen en la costumbre". lo ncos tumbrado, lo usua l. lo tradicional. sale n los modelos 10­ corrección y el bien hacer. Maneras y formas risibles y ~ oesagradables, para las personas extrañas, pueden ser márllicos, de mutuo afecto o símbolo de dignidad y orgu­ •11 fl US campos endémicos. l,iJ <T!'rpcioción se trueca por la costumbre hasta extremos que sin " , , Iq ll)f, empíricos se tendrían por inverosímiles. El Coto, las llagas 11' 11I Ulo , las manchas de la Overía, enfermedades repugnantes para In , ' 11' 'IJ OS, resultan ser complemento de la persona en los pueblos que ~;ujrf;'n Iradicionalme nte. Cabezas de cadáveres cercenadas son mo­ lívo~; ¡recuentes en el arte peruano antiguo. Una cabeza deformada nos [J( II .~ca una monstruosidad, uno cintura de avispa es sólo una moda pa­ " dtl. Los rizos, zarcillos y coloretes, atavíos de guerreros de la anti­ ' 1i l',(!r1t:l. son en lo a c tualtdad atributos tan de hru livame nte ligr¡dos al Xr.J 18 ITH,"nino , que e n el hombre resultclTI 111 1(1 Ir' H lt,.'<-l cfXpreSJo n d,., 11""1o::r'xurtl idnd . La te ntación de devorrrr:~, ' ' 1 1111 11I' 1¡'" ', pucl i!lrrt des 1'1' 11(1/ 11 1111 M( I:~ h cr¡ , S IrlC€' f Cl Il1 Snt€) ("r)rlV' 'lll r j, (TI [ 1 tlIOrjlsn¡(¡, C0l111'¡~- OSTr:Ol.ooíA C IJ LTIfRAL Illb jos espirituales tan fuertes, como el instinto se xual. Gandi pa so UlIO noche de angustia, sintiendo que un cabrito le brincaba en el estórno­ go, cuando sus médicos le insinuaron que debía comer carne para cu. rarse de una a nemia. Imbelloni recuerda que, para los etnólogos, la finalidad estética no e s sinó la última e tapa de la razón de ser de las deformaciones y ata­ víos humanos. La belleza radica en el significado y las cosas se ha­ cen para e xpresarlo, ya sea en forma ideal o explícita. Símbolo de Ayllo y de Alcurnia, ql..:izás alguna vez las cabezas deformadas encontroron su razón de ser en la imitación de un totérn, de un fenómeno humano o en a lguna finalidad gorgónica guerrera, como presume Imbelloni ( 29 ), y lo dá por razón averiguada Las Ca­ sas ( 9) : "En cuanto a la costumbre de querer ser fieros en las guerras ordenaron a los principios hacerse las caras y cabezas por industria de las parteras o de las mismas madres, cuando las criaturas sa n tier­ nas y chiquitas, empinadas y hacer las frentes anchas, de la monera que en el capítulo 29 referimos". "Dice Hipócrates y Galeno e n el libro mucha s veces nombrado De AeTe al aqua, de las gentes de Asia lla­ mada Macrocephalos", "que se hicieron al principio las cabezas luen­ gas para mostrar ferocidad en las guerras, lo cual comenzó la indus­ tria y después prosiguió la misma naturaleza, como así lue dicho; por lo cual parece que en hacer las cabezas y caras fieras como en otras muchas costumbres, según parecerá, no fueron sólo las gentes de es­ tas Indias ni los primeros". Son las raíces del gusto humano, muy visibles todavía en la valo­ ración primitiva de la belleza, Las imágenes son trascendentales y su belleza está supedita da al contenido simbólico. Difícil resulta ave riguar si existió en el Perú, un arte profano, o po­ pular, en el sentido de no buscar otra finalidad que la de hacer más bellas las cosas. Lo más probable es que formas y ornamentos expre­ sen símbolos. Simbolismo mágico que edificó un arte en el que se con­ funden motivos terroríficos y aún repugnantes para nuestra sensibili­ dad y otros que aun, perdida lo clave y el interés Dar su significado, Se exhiben como las mejores muestras peruanas, del acervo a rtístico universal. Hubo a rtífices peruanos que intuyeron las reg las a urea s : en la síntesis expresiva , en la geometrización de las 10rrno s natura les, n lo adecuadadon de lCl5 tiguras a los espadas, en el trolunllC'lI to d le Jos VC1f1 0!' 1'1 1',m ll¡i l1Clc: ló n dI?' lus colores, Con lu jps virfud e>g 1Il 0 W '­ j(1 rC1¡ fll lJ:; lell.l It' '1 <1 1'0 1,), ,'11C1 ],,';' SI Il lf'zc1011, jq~; tXrh "(1:: " ldr IVt', [ 1, '(1" , :b;} e l ('1111308 d( j, 'rJW '3. IOB L:'llIéíla rh f. ·Jir¡.
  • 58. 10 PEDRO WErSS Con el correr de los siglos fueron cambiando las formas, los estilos y los sistemas, como cambiaron las técnicas con el espíritu de cada 'pOCcl. Lo cirugía del cráneo Inca Cuzqueña se muestra objetivamente 16Qica en su aplicación, hábil en su técnica, correspondiendo así a la ,"poca Eloreciente del Imperio Inca de que proviene. La aplicación de I1 1 Irepanación como panacea, con heridas descomunales, que se veri­ (¡rc l en otros conjuntos, expresa obviamente una época social distinta. 1..(1 larma angulosCl en cuña de las cabezas deformadas de Cavernas 11' Pmacas guarda relación estilística sugestiva con los dibujos geo­ 111(~tricos de la época. Las deformaciones cefálicas de Necrópolis son ( L¡j'vas, carecen de ángulos forzados; los dibujos de la misma época Iltlntar. un carácter naturalista. Se puede pensar qua la deformación ce­ [¡'¡[lea e xtrema de los personajes de los fardos funerarios de Necrópo­ /j:; lenga también un significado sOClal de su contemporaneidad. LOS GOBERNANTES INCAS Y LA COSTUMBRE DE DEFORMAR LAS CABEZAS DE LOS NIÑO S Lo costumbre de dar forma artificiosa a las cabezas, no fue inven­ l' Ida por los incas. La arqueologío demuestro, sin lugar a dudas, que 1111..'[ y nás allá de sus conquistas, desde épocas remota s, anteriores d ¡¡roo dI" la cerámica, hubo tribus que se deformaban, probablemente lino costurnbre d iIundida a lo largo del Continente Americano. q1eda por averiguar si los mismos Incas se deformaban y sí uso­ 1(1(' moldes propios como d ivisa de su clan. El tema es histórico tonto In.! mqu~ológico. irll:Ir.IQar sl los Incas se deformaban la cabeza y si tenian un molde f1ropíe, corno divisa familiar, no es una mera curiosidad, sino dilucidar 11:1 j'C I_lflO por el que se puede seguir parentescos. Entre moda y divisa 11' ''1 I ¡He rencias sustanciales. aunque ambas puedan tener un mismo I jq"1 1 Lo adopción de uno divisa ajena y el abandono de la propia, 11. ' , ,:; un hecho triVIal. sino la consecuencia de si tuaciones sociales de­ I.rmínodas. La hIstoria registra pruebas notables del a rraigo de la cas­ (lIlllbrs de deformarse las cabezas, todavía en uso en a lgunos lugares ',.¡ Mundo. La arqueología peruana. de otro la do, proporciona e jem- pbl:1 de pUeblos que resistieron a inlluencias deformadoras (los Cen­ trI II A 'ldinos) Erl olra parte d iscutimos COII moyor nm¡.litud este tema. J1p r lo o rqueo]oglo sobornos que ninli ll r 't d, jr):, I¡po!: di' ch>hJrlIlCJ­ ¡O l l ,",[lllil'CI d iJULid iJu duran l," k l dUlUilllH'¡"'1 1 111." I.U') I I(¡OV' NI si· O:;TI~O LOdA CULTU RAL 1m quiera se cambiaron los sistemas tradiciona les de cada reglón, más allá de los cambios atribuibles a los milimaes. En la Sierra se siguió usando el llautu como sistema fundamen ta l y en la Costa se respetó la práctica tradicional de la deformaclón por cuna, que se venia usando desde la época Sin-Cerámica. Difundieron únicamente en ia Costa un tipo: el occipital por cuna, conocido como Inca Costeño, que llegó a hacerse general en el litoral en e l último pe­ ríodo o Pre-español. El respeto de los sistemas de deformar de cado región, nos dá una prueba más de la sagacidad imperialista de los Incas. consecuentes con las tradiciones, en tanto no afectasen su gobierno. Ricardo Latcham ( 35). que en su trabajo de campo en Chile, pu­ so especial empeño en relacionar las formas de cabeza con las cultu­ ros, no cree tampoco que existlese un tipo p ropio difundido por los in­ cas. Dice al respecto : "En cuanto al tipo de deformación craneal si hay alguno erportado por los Incas, no existen datos en cuanto se re­ fiere al terri torio chileno". Flower y Virchow ( 73), independientemente y por igual falter de mejores fuentes di::; inlormación, opi,naron que la tabular oblicua eFlat­ h eads ) era propio de los quechuas y quizás de a lgunos clanes incas". Solo a distancio del territorio peruano y en una época incipiente de la Antropología peruana, se pudo e mitir una opinión ton desacertada. Las formas de cabeza que caben en e l ancho cartab6n de tabulares oblícuas. con el agregado de cobeza chata, Flatheads etérmino éste actualmente circunsmto 01 tipo Huara) son preferentemente costeñas y arcaicas. latcham en Chile desechó también la pOSibilidad de que las formas tabulares oblícuos fuesen incaicas. Al 'respecto dice: "No puede haber sido obro de los Incas. pués era muy anterior a la inva­ sión llevada a cabo por ese pueblo". Agrega ndo más adelante : "Ve­ remos que el tipo de deformación mencionado ( tabular oblícuo). ha­ bia desoparecido mucho nntes de la llegada de los Incas". El estudio tipológico de las deformaciones e n los cráneos y lo Ce>­ ,árnica Antropomorfa. nos enseña que las defo rmaciones tenian no 50­ lmnente significado cultural, sino también SOC101, y en este último sen­ tido, no solo tenían signiÍlcado las formas. sino lamblf~n el grodo de dlslorsión. Así se explica la diversjdad de formas de cabezo. e n un(1 ~Tlisma cerámica y en los mismos conjuntos arqueol6gicos. 8n :f>Tl1f-m!c,rlus do 1r)!S q ue salPrJ C(TbeZC1~ I lorDlr¡I.~&,.... p i!> 'ch' "Jl oUrra C1!Qllnrfl'. ,1, 1[J l lI l Idns y ullre los dE"IOf/ II(!,j,p ,:eH 1r'trrí:'1 II1'(l111 11 do 11II 11j'1, 11 (1 1111(, ' <J lílilO, tiC !)ui".i"k r;.!lU·,Tl lr 'lI 1111 ( 1" POC 'If. do (¡¡rtl.
  • 59. lOS PEDRO WEISS fo rmas y no deformadas. En los grupos de crálleos costeños, peforma­ IIr Jfi por cuna de los cementerios de Casma, Huarmey y Ancón, hemos '¡wontra do siempre uno que otro Andino, deformado por llautu. Con k,u cráneos no d,~formados Centro Andinos, salen algunos Aimaras y ' 11 upos de Inca Costeños. Se ve así que algunas personas, presumiblemente por rozones de 1'11 11 -JO , dignidad ú oficio o como enseña de Ayllu, ostentaban formas plllllculores de cabeza. La promiscuidad de formas, como la de otros I IU'JOS, parece un signo de mezcla o influencia cultural, la uniformi­ Jud induce pureza o estabilidad social. Hrd Ucka (22) , encontró en Huarochirí que los pocos crá neos acha­ I Id()~ , lipo costeños que aparecieron entre los dolicocéfalos predominan­ n lo región, ocupaban tumbas aparte, lo que le indujo que eran res­ 1("11 ; dr- clanes. También puede encontrarse diferencias marcadas en cuanto a la iJJlr,j1f:¡dad de la plástica Al la do de cabezas poco deformadas, algu­ Ilel!¡ que apenas se distinguen de las normales, se suele encontra r otras 111 1i ,/ Jerorrmodas. Sv ho dicho y con f02ón, que las formas acentuadas eran propias I r¡:~ ullslocracias. Las deformaciones extremas de los personajes ¡::.¡¡ los rkos fardos funerarios de Paracas lo comprueban. il 'e: "Las cabezos más comprimidas que hemos hollado es­ la s tumbas cuya construcción an unciaba que perte­ le:;", Casi cien años después Posnanski confirmó esta ob­ j' ' 1 JI. IH lo las deformaciones trascendencia cultural y social, se plan­ 'II'JWI I, 51 los clanes incas se deformaban, si tenían un tipo pro­ ,.:1, j'Jlorrnqclón como divisa y si usaban deformaciones ténues o r. I lml, de los llamadas Increíbles, como usaron los personajes I·opolis. I ~[(¡'r' fuan de Torquemo da ( 69), por quién sabemos que cado pro­ vil 'Ci(.l "lHüa p ropia costumbre y d iversa de deformarse con industria ·nbt'z.lS", nos djó tambien expücita respuesta a las preguntas for­ Inll!.lr¡',r;. Dice así: "Y es cosa dé ¡narovilla, ver la diliqencia que te­ n l" ll ).J(l m 12n toblc:lr, y tOffil CXT los cabezos, mayormente de Jos señores, I"l eh l, tI rllm lGfO las ,-:lIaban ( y nu ;;8 si de IHr."spn t, · lo ocostlJmbrtrn) y oprl 1, Ib(lI! C011 I[os o vendos d E' n l'lodoll '.J d( !rlll n, ) I[JI lidrl pll ti l[jo '..1 Ir" .., ( 111,1:,; . ,j¡ ]d, q u, ll, )...r'lII , q u' ·lll:1 JIU! ,¡II, ¡J ,'1 11 JII (I ~ dCllJl lrl ( 'UI'!I tn, Itlil ( 11' 11, : ':(11): 1,111 11, ,1" 1, 1 11",'liuJ'o . y ¡, 11111 1• l· I¡¡lt , ('Cir~ I :>:(J ,,1 1, 1111 1¡lllJi" , ¡¡IU'" • 1"1 ,1 1' ,.lrl '1 C¡lle, '1' ICtQ t~unklli II/Ih ¡ llI ti OSTEOLOGÍA CULTURA L 109 hgenCl0 y por privilegio grande concedian los del Plru a a lgunos seño­ res, a quienes querían favorecer, que formasen la s cabezas de sus hi­ jos, de manera, que los Reyes, y todo los otros de su Jena je". Fray Bartolomé de los Casas en su ApologeUca ( 9), hace referen­ cia también o formas de cobezas propios de los linajes nobles. "Los señores tomaron para si, dice, y para todo su linaje, que se llomaban In­ go, Ires diferencias de cabezas; puesto que después algunos de éllos comunicaron o otros señores de alguna provincias, :Jin que fUesen del linaje de los ingas, por especial privilegio. La una em que ocostum­ braron a formar las cab ezas que fuesen algo largas y n o m ucho, y muy deigad::Js y empinadas en lo alto de llas; y lo que O nti me parece por ha ber visto alguno de los señores del lina je de los lngas, la form(, ' 8 ellos era ni mas ni menos que lo de un mortero, La segunda Iu,~ ue andaban siempre trasquila dos, no m uy atusados, sino cQmo tros­ uilados d¿ tiempo de seis mese s. La tercero, que traían una cinta n a gra de lana de anchor de un dedo y de tres (", cuatro brazos de larg.) a lrededor de lo cabezo. Y Allende desto, el Rey o Señor supremo, qUE' por autonomatice y p or exelencio llamabon Inga o Capoe ( que sig ni­ rlCa Emperador y soberano prín cipe) traío al coba desla cinto uno bo­ la colora da o de grano, grande y de fina lona, q ue le colgaba sobre la frenle, hasta casi la nariz. la cual echaba él a un lado cuando quenu ver: por autoridad y ma iesta d echabasela en medIo del roslro; porque no le mirase alguno en él sino cUClndo él quisiero que le viesen". Tenemos así referencias de la existencia de un molde de cabezc. distin tivo del hnoJe de los Inca s. cuyo uso se concedió como p rivilegio, a a lgunos :5eñores a q uienes se quería honrar. De los Casas, a dvierl que las cabezas de los Incas eran "algo alias y no mucho", descri­ biendo una formo : "delgada y empinada en los a llo de ellas ... " "ni más ni menos que lo de un morte ro"; Torquemada ]f'!curre a la misma :omporo ción can un "mortero de barro" formo que parece corresponder a n uestros Upos A imora y Cabeza largo. En el conjunto de Mac Cur­ dy, sacado de Machu Picchu, e l Upo Almora es el predominante. Torquemado y de los Casas dejaron consloncia explicita de qu los Incas acostumbraron deformOTse le cabezo, oparantemente' con un ¡¡pe.! por llaullJ, nuestro tipo Almora o Cabeza Lnrg'l, modo!ida 1, 1 d, I"flllcldril! dc~ TiC1h llC1I':lC'0, Peracos y NozCt:t, Do Jus , '1"1 hl 1 111 1 11, lIT 1, I 1JI
  • 60. 110 PEDRO W ElSS Es signIficativo, por otra parte, que únicamente Torquemada y de los Casas, hagan mención de un rasgo tan importante , como sea 10 obezo deEormada de los . Inca s. Solo de haber sido una deformación 1I1 1 1Y moderada, pudo pasar inadvertida a cronistas acuciosos, por los llO conocernos verda deras minucias del aspecto físico y las costumbres d",! úlhmo ¡neo y sus fa miliares. Garcilazo, que en su niñez jugaba en I regazo de sus tíos, los príncipes imperia les, trasquilados : "como de 11'21Inpo de seis meses", no se habría referido a la deformación como una partlcularidad de los lejanos Palta. Pedro Pizarro, que anotó pe­ quenas detalles de la fisonomía de Atahualpa, no pudo pa sar por a l­ to una cabeza monstruosa. En las crónicas de la conquista se repite : In rorma de vestir de la nobleza incaica, el corte de cabello, la manem y oportunidad de la huaraca, ordenación de caballeros: auquis, con los que se les confería, después de pruebas físicas y de carácter, el honroso título de Huaman. Las deformaciones exageradas, fueron algunas veces distintiva; costas privilegiadas en el Perú, pero no es p robable que lo fuesen ie costas guerreras, ni de los que vivieron activamente las épocas d á­ fllcrrs. Nos podemos imaginar a los sacerdotes del Antiguo Imperio Ma­ yo, L los últimos Vallois, los últimos Felipes, a Carlos el Hechizado, afa~ !10f!OS pOI exagerar una moda para distinguirse a distinguir a su descen­ donclcr, pero de ninguna manera .0 Carlos Magno, ni a Pachacutec a Hlio!llw:crpac. I.,n Qpini6n que según Juan Sa nta Cruz Paeha cutic ( 52) tuvieron Incus, de la s cabezas deformes, no abona tampoco en sentido de que ";¡OtCISHl la moda de la propia deformación. Dice lo siguiente el IltlIcr Pachacutic, refiriéndose a los hechos de Apo Capae, ler. Inca: ¡, mIsmo Inca les habían mandado que atasen la s cabezas de las 11'11 ' HUS para que sean simples y sin ánimo, porque como los indios J/On cabeza y redonda s'.lelen ser atrevidos, para cua lqler cosa n lIIobedienles". Y en otra parte refiriendo los hechos del 3er. Inca I.toqut;! Yupanqui dice: "y también había mandado que todas la s na ­ lo lnS a él sujetas les ata sen las cabezas de las criaturas para que secm largas y quebrantadas de hente, para que fuesen obedientes" . La ArqueologÍa y la His10ria d an argumentos que justifican la des­ ~onf¡cmza que abrigaban los Incas por la gen te con cabezas normales, ,.,mee que los Chancas de Andahuaylas, que en tantos aprietos p usie­ ron (JI Imperío, o juzgar por cráneos de Wambuchaccr Chalhuanca lÚe- exisle en e l Museo Peruclno de An tropolorJlo, I 'nlOl] I;Clt)9ZaS re­ , como tcrmblén los leruon los Cenlrou And.l'I('. di' VOtiYos Y h '¡l .ul.CJciA C Uí.TURA' JII Huarocbiri, cuya behgerancla es proverbial. En cambie 105 Collao; y Pukinas, que POI repetidas referencias sabemos que delormabal ¡ su: cabezas, fueron segÚn Garcilaso "más simple s y dócil que otros indio?". Dice Fr. Martín Morua (42) : "Hallase asi mismo memoria de olrcH" suerte de gente así como Callas, Pukluos y Urus, lodos estos eran gen te que servian al Inca en la guerra, después que conquistó la rica, g rat, de y llana provincia del Collao y como tenían los no,mbres dlslinlos osi se diferenciaban en los hechos de la guerra y en el ejercicio de la~ arma s". El Inca había incluido en su guardia a los Callas y Pukinas, grandes e impertérritos deformadores. Esta otra cita de Fr. Martín de Morua (42 ), a la vez que nos dq Ulm clara v isión de la fisonomía de los indios d eforma dos, hace ver quP formaban parte del cortejo del Inca : Dice así Morua : " y cuando el In ga iba fuero de esto ciudad llevaba mucho a parato de indios, los. cua­ les eran y son de color castaño, como a triciados y por la mayor parla de menor esta tura de nosotros. Tenían jos fren tes ancbas algunos d ellos, los cuales se hocían así artificiosamente, y a las criatura cuandc nacen, q ue les atan la cabeza por delante y por delros y por lodo 10 frente, hasta las cejos, apretabanles de tal manera que casi les hOcen saltar los ojos, a unq ue ahora por maravilla Jo hacen y lenfon estos le, blanco de Jos ojos a lgo turbio". Montesinos (40 ), no menciona las cabezas deformadas, que q UI­ zás en su época eran ya raras, pero se refiere a otros distin tivos de grUpO, que por no haber sido blanco de la persecución religiosa, dura ron má s, a lgunos modilicados a la usa nza españ ola, I:asta la actuo­ lidad, se sa lvan de la homogenizacion criolla . "Puso este rey, d ice MOTl ­ tesinas ( se refiere a Inti Capac Yupanqui) , como ley que se guardc) inviolablemen te y aun hoy se experimenta su observancia, que los de cada provincia, así hombres como mujeres, anduviesen con seña!l, para que por ella fuesen conocidos. Esto se guardaba con tanto rig o que si alguno o algunas venta sb dicha señal, era cosiigado, porqu por ella eran conocidos del rey, en viendo la señal. de que provjnckr eran, unos traian trenza dos los cabellos, otros sueltos, otros en ellos sr ponían unos Gros como de cadezos; otros unos paños; OITOS una h Olldr l hada en la cabeza; otros unas lIenzas, y cada prOVincia se conocíCT por su tocado o por su vestldo". "Para ser conocidos por caballeros d~? In sangre real. tenían las orejas horadados con agujeros por dond", , .'0 biCln graIJdes rod!JI·"!~ .:lo 'Te, O pla ta , Cl quienes por eso lIatlJOf'.JI¡ l,~n poñoles OrG10I 1I'>f"
  • 61. 11? P EDRO WEISS Aparte de;¡ nues tro 1ntento, no conocemos otros, para distinguir ca­ !( '(lodas, oficios ú otras particularida des sociales, por la forma , de los .'roneos, los prendas de cabeza o de peinados de las momias y los hua ­ ,!nl; antropomórficos, Se ha descuidado este campo promisar. J)~. lo s Casas, en su Apologética, parece continuar lo relación de Mon tesinos cuando dice : "A cuesta diligencia desta s señales para cog­ Tlocorce las personas de que provincias eran, parece poder ayuntar k li; costumbre antigüa, que ta mbién tenía cada provincia, de formar JI,I!'] mismos cabezos, porque fuesen cognocidas los vecinos de cada llllCl dellos; y así : cuando infantes, que a cababan de nascer y de a llí I(j,donte, mientras tenía n las cabezas muy tiernas, les a taban cierta s v' 'lIcias o paños conque les amoldaban segun la forma que querian Il/vi sen ios cabeza s : así, unos las deformaban a nchas de frente y an­ los los de colodrillo; otras a nchas de colodrillo y angosta s de frente; 0 ­ IICI' a llas y empin a das y otras bajas; otras angostas y afros de otras maneras; finalmente que las formas de la s cabeza s tenían muchas in- Ilciones y ninguna p rovincia , a l menos de las principales, había que no iuviese fOIlIl1a d iferente de las otras cobezas", En este párrafo, de la s Casas nos dá noticias de forma s propias de obeza, usadas como divisa o d is tintivos trivales, Se confirma así por 1(1 hj~lorio, lo que se presumía por las arqueolOgÍa, esto es: la exislen­ lo moldes de cabeza de Unaies nohles y m oldes populares, distin­ lo los parcialidades o provincia s del Imperio, Se explica así lam­ '!oriedad de tipos de de10rmación en una misma cerámica. 1 (1 no hay gente que se deforme la cabeza en la Costa ni en la IfCJ poruqno, la costumbre ha queda do relegada a la s tribus Amo­ lB, Sin embargo, todavla muchas parcialidades serranas osten­ t~1] .).!'i IlI lIosas sus a tuendos típicos de colores a legres, distintos a los monotonos de los vestidos mestizos, f·jl UII verdad , como dice el cronista Pachacutlc, los Inca s propaga­ roII In costumbre ele deformarse las cabezas, para hacer a sus súbdi­ 8111111505, sedan los únicos gobernantes que recurrieron a una de­ [ol1 flCldón corporal con un fin semejante. Ha sido y es común fomen­ 1111 supersticiones, preíuicios sociales y a ún propagar vicios, pa ra man­ 1! 'liGr estados sociales, pero no se ha dado el caso en la historia huma na, lE l'E 'C"lJrrir O una deformación corporal, corno lo hacen colectividades InSE"rlos, para mantener la estobílidad de castas "abejas). Le! medida revela sagacidad y un espir1.tl.l da obsr'rv",rtCln suUl. que . , ~.¡-;,! c;¡('¡zmoñ~ría juzgar desde nuestro punto do vi'i!rr. ohrldnndo la c()l l d iCj.~n d('l Individuo común rm aqul?llos ÓPOCC!IJ. 'rt l' lcrr loll con 0 1 S'T"COLOciA CuLTUnAL I IJ Esta do y el Rey y lo que es má s, el signiiicado de la misma costumbr de deformarse para los Incas, que probab lemen te la pradlcaban, Fue política genera l de los Incas, y con ello aventajaron a los es­ pa ñoles, dejar a las naciones conquistada s sus usos y costumbres, en la medida que no perturbaban la buena marcha y concierto del Imperio. Por el contrario, hábilmente fomentaron el culto por jos distin tivos de la s parcialidades, "para que fuesen conocida s del rey" y "se dis­ tinguiesen en los hechos de las armas", Forma de estímulo, que revE'­ la h ondo conocimiento de teclas del alma humana, sensible en todas la s épocas a las insignias : gorrita s, ba nderines, escarapela s. acicates de superación y heroísmo individua l y colectivo. El edificio del incanalo no se levanta sobre tabula rassa. Sus ral­ ees pretéritas, ofuscadas por las fábulas de la dinaslía Inca, salen cada vez más a luz con las pala s de los arqueólogos, Abajo el Tiahuanaco, que en su extensión a lcanzó los máximos ideales de expansión bolivo­ riana; de Chavín, cuyo panamericanismo resulta cada vez más sorpren. dente , se vislumb ra por Jc¡ Osteología cultural, en una época an terior a la introduccion de la cerámica, la difusión a lo largo de lc,l costa, proba­ blemente como lo insinuó Uhle: "traíd a por tribus más adelantados", e l uso de las cuna s deforma doras, arraigado, como un carácter uniform e regional costeño, hasta la venida de los españ oles, Sobre todo a quel posado que forjó la riqueza artístico y monumeo­ tal, resalta la habilidad estadistica e imperialista de los legisladores Incas, que logra ron consolidar el único imperio absoluto de América. Imperio a ma lgamado por condiciones h uma nas a ntagónicas a la idiosincrasia del nativo, como son : constancia, laboriosidad, resigna ­ ción, sentido de la responsabilidad, Cua lidades que a un persisten en todos los luga res del Tahuantinsuyo donde, no han llegado los idea­ les de vida deJ blanco peruano ni del mestizo. Merece comen tarse como pruebo de la unidad lograda por los in­ cas, que no obstante, que la expansion del Imperio sobre Naciones qu habían vivido largo tiempo libres, con idioma y hábito prop ios, debió producir cambios que vulneraron sentirmeníos arraigados, en el cur­ so de lo Conquista espa ñola, a d iferencia de lo que ocurrió en México, no trascendieron otras rivalidades, que las de los mismos miembros de la Casa Real del Cuzco, ni en la Colonia hubieron levantamientos de mdjos, contra la dominación española, que no s("! h iciese por miem­ bros o a nombre dr> la nobleza Inca, er estabilidad dol TlI1(lolio facilitó e l domin io (~f1Clilol. Plzorro tllll haber ¡oído ti T'lularco. )11 r l ModllaveJlo, POI' intiI( ¡'m, repUló, (.111
  • 62. P ~DROWF..!SS 11 riií311('ndo contra la persona de Atahualpa, la estrategia de Alejandro, TI la Conquista de Egipto y del Reino de Daría. Golpe que segÚn el oJlwntorio de Machiavello, es el certero, para adueñarse de los Esta­ t09 feocrállcos, donde a l cesar la autoridad divina por causas exter­ 1<;1$. el gobierno queda a merced del conquistador. Quebrada la autorida d del Inca y desprestigiado por el cautive- r Ir j Sil carácter divino, fue fácil cambiar las creencias y que los españo­ l, '!; s llsliluyesen a la teocracia aborigen. Los españoles ocuparon el lugar le 1.:s Orejones, llamándoles Viracochas, nombre de un dios indio. El 1["1r'l~tol Santiago, que en el fulgor de la Conqu ista , cuando los españo­ leu estuvieron en mayores aprietos, se le vió batallar a caballo y con <:puder. en mano, se instituyó en uner. divinidad mágica de los indios. !'ln la res indios Y mestizos copiaron estamper.s europeer.s, agregando a (W, Santos las ropas e insignias de la nobleza españoler.. Un rector I dollo de San Marcos declara, saludando a un gobernante español. ( !l I( : "el prlncipe es una deida d visible ante quién no cabe sino ala- I ItlZCt o la humilde petición". La estabilidad del Imperio facilitó el cambio racial en los estratos 11clnlos sLlperiores Y si Europa hubiese vivido otra época; de haber los ¡)of1oles alcanzado el significado del cristianismo, o la habilidad uti­ '-lIin do los verdaderos pueblos imperialistas, la Conquista en vez de l ' IITI (JILlvion, hobria sido el fenómeno de a culturización más sorpren­ le: lo historia. COMENTARIO )1 uebas hlstoricas de que los señores Incas acostumbraban lülClllflCH<le orlillcialmente la cabeza y tenían un molde particular como Iiví!j(1 el!' ~u clan, cuyo uso lo concedían a determinadas persones por lOl!l(I !l€'úalada Dice, por su lado el cronista Santa Cruz Pachacutic, 1110 procuraron tambien los incas, propagar la costumbre de deformar- l llre su súbditos, para que fuesen má s sumisos y obedientes. 1,(1 arqueologÍa enseria que la costumbre de deformarse fue muy ¡ullerlo a la dominación Inca, a nterior aún en la Costa a la introduc­ r Ión de la cerámica. a sí mismo enseña que los Incas no inventaron nue­ vn::l' ~l¡;tt,!mas de deformarse, re spetando más bien los tradicionales de ¡do wglón : el llautu en la Sierra, las CUDas delormadores en la Costa. DFl los descripciones de Torq uemada Y de las Casas se anUenda. ¡UC' ki fOllllUa lnea se deformaba con lla uu, usondo mI rnodG "l'1l más l " UIi lI lorlvro de borro" Igua!l ! Tllj'1I'.1 1' 1 IIpCl AI. ,l' uCt varl.'f 08'j' I:Ol,OGIA C UI.TURAt 11 ~ I dad punllaguda, que se encuentra con restos Pcrracas. Pucara, TlollIJn­ naco y en la colección de la época Inca recogida por Bingharn i~n el l Valle de la Convención. Hasta donde alcanza la veracidad de estos datos, tienen mérito para dilucidar las raíces de los Clanes Inca. Si el molde de cabeza er una divisa, no cabe que lo copiaron de tribus rivales o conquistadas. Moldes y técnicas iguales, solo pueden revelar un mismo origen. Los gobernantes Incas precursores de la actual Antropología Cul­ tural. usaron la costumbre de deformarse como instrumento de estabi­ lidad social. LA CULTURA TIAHUANACO A LA LUZ DE LA OSTEOLOGIA CULTUR}L Por lo Osteología Cultural sobemos que Tiahua naco f3S rama de un tronco de culturas deformadoras por llautu y que reaUzaban trepa­ naciones circulares por raspado. No hay sino diferencias en el predominio de moldes de deformacion por llautu y en la aplicación médica de las trepanaciones, en los res­ tos óseos de Tiahuanaco, e n algunos conjunto de Chavín, la totalidad de Cavernas y Necrópolis. Se ha dicho que Tiahuanaco se levanto como un brote dHerenda· do, sobre un extenso honzonte arcaico. megalítiCO. a llo andino, del que también se originaron otras culturas. La deformación por llaulu y lo trepana ción por raspado, se deben contar entre los rasgos a rraigodos de esa estirpe cultural. En la Osteología Cultural encontramos re(erencias. no sólo sobre el origen y parentescos de la cultura Tiahucma co, sino también sob su desarrollo, difusión e influencias sociales en otras culturas. Por los moldes de deformación cefálica se raconoce a la gente de Tiahuonaco, donde dejó sus restos. El mayor porcentaje de los cráneos que salen de las tumbas an­ tiguas de Puno y del territorio que rodea al lago Tlticoca, son deforma­ dos. Por el a lto porcentaje de deformados se puede deducir que, d formarse la cabeza entre los Tiahucmacos, lo mismo que en Parecas, f'J una costumbre general no exclusivo de determinado casto socinl o ron go. Siendo más bIen, la cabeza norma l un distintivo sociol en lo eld. luro. Wymon (85 l. conSidera ql!e todos los cránuos de los c:hu!n(1 0 1) c1réulorQ!i.
  • 63. PEDRO WEISSI !¡j Posnansky (5 1). se refiere como excepClOn el halla zgo "de algu­ I r.1S tumbos muy ricas, cuyos cadáveres no tenían la cabeza deforma­ ele! y que debie ron pertenecer a sacerdotes". Fuesen sacerdotes o no, ¡HUElstrau que la cabeza de formo normaL era el distintivo de una ín­ ¡1110 minoría privilegiado. D'Orbigny comprendió el carácter artificial de la forma y dice : ql~e estuvo esparcida por la superficie habitada por los a ntiguos J'dma­ I 'IS. Von TschudL manos perpicoz, pero muy habituado o ver cráneos Ilt'luanos, formo con ellos su segundo raza , la única de la s tres con 1k'jUllO base real, ldentificándola con la Aimora de D'Orbigny y don­ 101e por sedE: la extensa región del Kollao al sur del grado 14. El Kollao es todavla fuente inagotable de cráneos deformados. Ade­ más de los muchos que recogieron los a ntiguos exploradores, quedan ',lll1cienles para satisfacer las ambiciones de los actuales coleccionistas. ::n los últimos tiempos el Dr. José Ma rroquín ( 44 ), médico investiga dor qu~ radico en Puno, con la colaboracion de los a lumnos del colegio, reunió un conjunto de 60 cráneos, "más a lgunas momias de adultos y niños encontrados en chulpas, cuevas y cavidades en las rocas". "To­ los, lanto de hombres como de muleres, estaban deformados a la ma­ IIr.W! Almora, erectos u oblicuos", ( Sic). y no es sólo el productos de los chulpas el que contiene los cra­ ¡leos deformados, sino también el de épocas más ontiguas. Encontrán­ n la literatma referencias a rqueológicas por la s que se puede ¡illr h coslumbre hasta las época~ más antiguos, TCtstreando a ún 1' /lITIO . particularidades locales de los moldes y a peros. No obstante que por lo arqueología y lo historia sabemos que en 1 iJTcm región dpl Kollao se usaron, por lo menos dos maneros distin­ t(lll d, delormar la cabeza : el llautu y los gorritos llamados Tsuko o I!l¡ko de los Kolles y Pukimas. nos referimos en este estudio, ÚDica­ II CIIIO a los moldeadas por llautu, que indudClblemente son las más. LOs dos sistemas debieron foriar formas semejantes, per·:) en los tres IIIJOS Andinos que describimos: Aimerra, Opa , Pompas, se encuentro j "'mplos con estigmas de la presión por bandas. En el conjunto de Tiahuana co se a lternan tormos aDulares Andinas y lormas de Paracas, estas última s foriadas por bandas con a lmoha di­ Ilae:; de algodón. Unas y otras deformadas por lIautu. A contmuaclón hacemos, a traves de la literatura, un breve cmó­ Iis!~, de lo; haUazgos de cabezas deformados c:on rf'!!"· I,)~ de los distin y 1(1 extensión Tiahuanoco. DetNminnr lu.. lil~ol'l y SIIS va­ 1,10 r,,~riodQ, I lopor 'ionClri~1 lllel ",l. ! '1 ,, ' "1 Tn l ly ¡'1[Il, It')­ lA CULJ'URAL I !í' ro ello demando el estudio directo de colecciones que no eslan a mILlS­ lro a lcance, por lo cua l nos limitamos o verificar lo eXIs tencia de la eI!'>­ formación y ha sta donde las referencias e llustraciones permiterl a deducir 10 sistemas. La anliguedad de los cráneos se deduce de la del moteria l a rqueo­ lógico. La comparación estilística que hizo Benne!, de la cerá mica de olgunos colecciones con sus fragmentos extratigráficos.. proporciona un punto de relerencia fácil, válido por lo menos perro. algunas piezas. George Courty, Posna nsky, Stubel, Uhle y en gtmeral todos los mo­ dernos quCl estudiaron las ruinas de Tia huuooco, supusieron que se habían sucedido en ellas, por lo menos dos o tres períodos. Los exccr­ vacionas estratigráficas de Bennet, le permitieron distinguir en el lu­ gar mismo de Tlahuonaco, cuatro fases, que llama: A ) Tiahuanaco primitivo, o ta l vez Pre-Ticmuanaco; B ) Tiahuanaco clásico; C ) Tiahua­ naco decadente' D) Post-Tiahuanaco e Inca. El producto post-Tiahua­ naco no Inca es llamado Chulpa Esto división estratigráfica tiene la grave deficiencia de ser e xclu­ siva mente local y referida a la cerámico y a algunos artefactos. La se­ cuencia de los edificios y las llto-Gs:::ulluras, sigue teniendo en sus pro­ ias técnica s de construcCión y estilo su más soUdo apoyo, aunque BEmnet deduce también algunas consldE:raC10nes, favorables a la opi­ nión de Posnansky sobre lo ubica ción de la grao Puerta de! Sol. en el período clá sico y la mayor ontiguedad dE'! alqunas partes de Jos muros de Akapa na. Benne! comparando los fragmentos de c&rámica de sus exca vacio­ nes estra tigráficas con colecciones de cerámica de la misma proceden­ cia, archivadas en Museos, reconoce piezas de periodo primitivo en los siguientes conjuntos, q ue contienen cráneos deformados: de Federlco Sud en el Museo Nacional de la Paz; en lo de George Courty en el Museo de Trocadero, en las colecciones de Posrlansky. de los museos de etnograiía de Mumch y de BeTlm. Ademas, en las piezas extToidos por Bandelier en Kea Kollu chico y q ue este investigador consideró como producto Chulpa. En la colección de BandelJer, extraída 8 .'1 Kea Kollu chico, exister cráneos deformdos y con trepanaciones circulares. Según Benne l. la mayor parte de la cerámica de este COllJunto es del período primitivo. Los q ue tienen a mano los apuntes de BcrndeL9r podrlcn delorm ilJar si los cráneos deformados pertenecen al per 'odo prim itlv(¡ y las vorl. >do es de dE"formncion y lrfpo'(lrlólI que presnnlnn. En 0 (:erómicn prl mJ[iva se enC'l1,rilm Olo'nr lrnns Incindldos y pirdodo~. COrllO 011 COVGl'­ 11(16. y I)UC(!T'I . . Idl I!(II ti I HnrJdoru", por llC1Qtu
  • 64. PEDRO WEISS118 En lqs colecciones de George County y de Posnansky, encuentra I~"mnel también material primitivo. Los cráneos sacados por estos in­ vlJs!igadores son el la vista de las ilustraciones, de formados por llautu. 1:1 cT6neo N" 1 Posnansky ( 50), se puede considerar como una prue­ J¡('T de la antiguedad de la deformación Aimara en el lugar de Tia hua­ lIOCO. lue enconlrado a 8 metros de profundidad, bajO la colina arti­ [idal de Akapana, edificio en parte de la época a ntigua de su clasifi­ cnción; con las excavaciones de Bennet el período primitivo queda to­ drw ía muy por encima entre los 4 y 4.60 m. Posnansky malogró su obra con sus interpretaciones un poco infan­ IIles, pero fue un trabajador afanosos y sincero que no parece haber dlawd o sus datos empíricos. Tello acepta la mayor antiguedad de su j Irimer período que tiene parecido con su arcaico y Bennet califica su plano de las ruinas de perfecto. Ld deforma ción de los cráneos en las fa ses clásica y decadente, pcrtece mejor documentada, sobre todo la última. De los 500 cr6neos coleccionados por Chervin ( J1), casi todos de IOG territorios bolivianos, argentinos y chilenos, donde en época s an.ti­ l(las se extendió el dominio Tiahuanaco, la mayoría presentan cleror­ fll CIe Ión anular, y "casi todos pueden considerarse como deformados rJf1' lJarldas" ( S ic. -l. Son especialmente interesante entre los 500, 12 que habían sido ¡¡lerrados p or M. Courty en el lugar mismo de Tiahuanaco en "un 11m.: precolombien qui esl probablement conlemporaín des cons- II IICIClil S des monuments de Tiahuanaco don ¡al! partíe la fameuse Por· lu Salell" , Junto con los cráneos encontró Clll1uletos de oro y hua­ ,.,(¡loreados con figuras simbólicas como las que se encuentra en Irl l'uE) I ICl del Sol. Estos cráneos dice Chervin, "Tenían todos la defor­ " IÚ r::i (1I1 ~iroara". I~odenc Falkenburger (17), estudió 8 de los cráneos de Courly en ,',-JlI)unlo de la colección Chervin, encontrando que 7 pertenecían 01 ' 11 11 [:10 de la deformación círculo erecta, uno sólo tenía Ja "antera-pos­ terior oblícua" (que para nosotros es sólo una modificación de la cir­ ular). Vemos pues, que siete de los craneos desenterrados por Courty t i cerámiCa en su ma yor parte clá sica , eran deformados a la mane­ AtmClra y tilla anteroposterior o sea prooabJerrl8nlr '"on bandas y ,,¡ fIlohClrlilJas. l' 11.11 tf Cour-Lcr única publicación crrqueológica ::labre Iq, Iy '1 1 'l'iobL10l Irl(:Ú , l': ', lrr cll Cr€>q lli-Memfoll (7 I ql llm l r I "lcs hue· Osn:oLociA (,UL, 'UHE> i II ~I sos muy deteriorados permitían ver que los cráneos erarl de larma dos, y algunos trepanados. "Los cadáveres estaban juntos a cer6mica pin­ tado y gravada de con fección muy fina. ProvenÍon de los cementerios uno del mismo Tiahuanaco y airo distante algunos kilómetros, pr6xi­ mo 01 río Huaquira, advirtiendo: "la cerámica del cementerio próximo a la población de Tiahuanaco era más fina que la del cementerio próximo a l río Huaquira". De los dos vasos, figurados en su publica­ ción, uno, por la figura del jaguar completo e importancia secundaria de los motivos geométricos, parece clásico. Gran parte de la colección reunida por Posnansky proviene del período clásico, y los cráneos de ella no deformados constituyen una excepción. En las fases posteriores de Jo cultura, el uso general de la deformación es evidente, se confirma con la simultánea distribución geográfica. Bennet encontró en el nivel superficial del pozo V en el mismo Tiahuanaco, cráneos deformados, junto con material decadente y Chul­ po. Ya hemos hecho ver y es hecho bien conocido, la relación de la deformación circular con el material Chulpa o sea Post-Tiahuanaco no Inca. Todavía después de la conquista española las gentes del Kollao continuaron deformándose la cabeza, a pesar de la persecución espa­ ñola. LOS TIPOS DE DEFORMACIO N CEFALlCA TIAHUANACO FUERA DEL LUGAR DE TIAHUANACO El más auléntico mdicio del a uge de una colectividad es la proli­ feración humana. En las colecllvidades deformadoras la tipología fa­ cilito mejor que cualquier otro rasgo, la iden.tificación cultural de los restos y permite apreciar el desarrollo y difusión de lo cultura. Como veremos, Jos moldes de cabezo usados por los Tiohuanaco, undantes en la región del Kollao, se difundieron con !er cultura, que dcmdo por otro la do, como minoría en cementerios, donde predomina' otros tipos. En los cementerios de la Costa Peruana entre muchos cránQos d oltos formas se sll(l l ,~ ,~ncontror algunos nima ros. Lo h Q/1l03 vorlfl· C:O(1(.l con .JI Dr 1'( 11' , ,'11 1'1 t},lCcovaciones clFl Huarmoy '{ C:O¡uuQ, p ( ,r ¡'Olln IIll OIJIO ') 11 1II II d"'1 ,. TI"'VIr,klli dol q~.,r'¡ ilrrr d, Lt1tul3 ' JI Sin ti,,! p,
  • 65. 12U PEDRO WEISS lIí. TambiE~n en la colección de huesos provenientes de Ancón 1 del Museo de Pueblo Libre. Al mismo hecho se refiere Posnansky (5 1) cuando dice: "autóc­ tonos de Tiahuanaco con sus cabezas deformadas fueron trasportados varios puntos, llevados quizás como jefes, delegados a provincias, pUt:lsto que algunos de esos cráneos se encuentran también disemina­ dos en pequeño número en las sepulturas más a lejadas del continente como por ejemplo Pachacamac, Chimú, Rímac y otros lugares más al norte , a sí como también a l sur en las sepulturas de Usmira, Asnapu­ q uio, Tocardi en la región de Atacama y Valle de Calchaqui". Quizás las cabezas anulares costeñas, correspondieron, como su­ pone Posnansky a gente de algún arte u oficio que venían del Kollao. en lo a ctualidad el espíritu errante de los herbolarios aimaras es ma­ IJi!lesto; peregrinos sin descanso, se les encuentra con su comercio mo­ rir 'sto de hierbas medicinales, en lugares muy a lejados de su tierra de llfigen, en Argentina, Bolivia, Costa del Perú. La tcham ( 35), también encuentra cráneos aimaras a islados en Chi­ k., on cementerios de cultura Atacameña indígena. Este investigador ~ E'l primero que es tablece de !I1anera formal la relación entre la Es- 11I 1stic:'1"f Tiahuonaco y la defonnación aimara en Cementerios Chilenos, Sus conclusiones tienen especial valor entre otras razones, porque rolleren a una zona de extensión marginal. donde los estratos cul- 1(i! cd'JH intrusos debieron estar bien diferenciados, Mediante estudios IiCQ;:i y continuados por años, Latcham reafirma la sucesión de es­ culturales encontrados por Uhle en Chile: a )- Etapa Tiahuana­ ,11 ) Etapa Atacameña indígena; c)-- Etapa Chincha a tacame­ (1': 1, e l¡ In que las influencias chincha son predominantes y d )- Etapa ilit'; ,'¡il' l l UlUy breve y poco difundida. , 1:1I los unlcos tres cementerios de incuestionable época Tiahuana ­ q~¡C' ll(J, "ncontrodos en condiciones que permitiesen un examen prolijo ir.; [1 11 e ~ntp.nido, los cráneos deformados eran casi lolaimente de tipo l~ il'CIII¡/erencial de 1mbelloni, tipo a imara de D'Orb¡gny", ( Sic), CUClndo desa parece la civilización Tiahuanaco, dice, la reemplaza ilnn cultura local la alacameña indígena, que se extiende también a lodo e l territorio atacameño, desde Arequipa a l sur, y que Latcham si­ (11 Licmdo a Eric Boman, la identifica con la de la Puna de Atacama: y [l¡jl /Y, "Con el cambio de cultura , cambia también la for mO' de cabezo )a'lI'Jr" lIdose tobl11crr obIícuJa de Imbelloni". "Hemos ,'hx ludc'lO, dice, 9X­ !on",s prl (;eman tenos de este perrada on SflJl pec/ ro d Aklt'nma, Cl1Íin. Cu re MOff'1 10 1 AnloJaqasln J, Q llil l'."dl,.~¡. Toce,) ,!ll" , (:cbi OSTEOLOGÍA C ULTURAL 121 ja, La Lisera, VaUe de Azapa, etc. En todos ellos, dice La tc:ha m, bemos encontrado cierto número de cráneos ( más o menos 40% del tota l ), con la deformación citada". "Se hallan adetmás, pero muy escasos cr á­ neos de deformación circunferencial al parecer reliquias de costumbres anteriores" . En varios otras excavaciones, en Antofagasta, en Cobija y sus a l­ rededores, en la quebradlta "Agueda de Martínez", pudo Latcham es­ tablecer que la tabular oblícua era patrimonio de la época cultural ata­ cameña indígena, "cuando la expansión hacia el sur y hacia el este de las inlluencias culturales chinchas, se introdujO en todo el territorio, la deformación tabular erecta, poco a poco desterró la anterior". Lat­ cham no encontró en Chile un tipo propio de deformación Inca. Hay que lamentar que los términos tabular erecta y tabular obli· cua no permiten por sí solos identificar un tipo. En la referencia de Lot­ cham caben varias formcrs peruanas, tan distintas como los tipos Ca­ vernas, Paraca s, Necrópolis, Hua ra, Inca Costeña, o Pre-cerámico, Fran­ to-Occipital Costeño. En 1954 examinamos, gracias a la cortesía de l Pro/. de Arqueolo­ gía de la Universidad de San Agustin, Sr. José María Morant€!, los crá­ neos del Museo Universitario de Arequipa. En un grupo de 12 cráneos, encontrados junto con alfarería Puki­ na de Churaión en las proximidades de Arequipa, 7 eran deformados por bandas, de éllos 5 cilindricos, 2 erectos, 3 oblicuos: 2 mostraban un aplanamiento de l occipitql producido probablemente por ba ndas con lmohadillas al uso de Pa racas. Visible es la rela ción de la estilísticcr Pukina con la Tiahuanaco. En la misma colección del Museo de la Uni­ versidad hay 3 cráneos de Chuquibimba, de e llos 2 anulares; 5 de Hua­ mantambo, de éllos 3 anulares. También eslos 8 cráneos salieron con cerámica Tiahuanacoide. Tiene además el Museo de Arequipa, 20 cráneos de la colección Marroquín de Puno, todos con la deformación Andina. Los cráneos encontra dos en la expedicion del año 1919 en Pila Pa­ rm in, Recuay Depto, de Ancash . con cerámica Tia huclna co, son tam­ b ién Andinos, La forma general de cabezcr en el Depto. de Ancash es la: dolico­ céfala centro andina y sólo posiblemente en el estra lo cultural Tiahun • naco aparecen las cabezas eilíndn cas, La genle que vivió le! cultura Tia huonoco, uso la du tormCh'll1t l ¡ ,or llaulLI y la IWPClr)l ll IrJII ,or rnspado. En la!'" expClII:11 · m,,~ r.(J~¡ I , 'lli 1<;; dllundi(, ir'r nd ~¡tll1 l. ¡¡dI , de C( ¡!;"Z{I: <l1JJ1q FJ i) r , r d,1I1 11):, lp' '11!'" np(¡
  • 66. 123122 PEDRO WEISS rece COl1 los epigonales, lormas de llautu con almohadillas, y otras de IpetOS especiales. TIPIFICACION DE LAS DEFORMACIONES CEFALICAS EN LA CERAMICA ANTROPOMORFA y SU CORRELACION CON LOS ESTILOS Apesar del interés que puede ofrecer, es mucho más difícil recono­ rf-' ! y sistematizar los tipos de deformación cefálica en la cerámica, que n los restos óseos, siendo pocos los casos en que se llega a una con­ r lusión nitida. Ya hemos visto que la homogenidad del tipo de deformación ce­ fá lica, es una particularidad excepcional de algunos conjuntos óseos, l(1ayormente de colectividades primitivas, como las que habitaron en la Costa, antes de la introducción de la cerámica, de las enterradas en las tumbas Chavín de la Costa, de los restos Cavernas, especial­ lUente de fuera del lugar de Paracas, pues en las tumbas botellas de Cerro Colorado, exploradas por Tello, se encontró promiscuidad de ti- os por lIautu. También de épocas de estabilidad social, como algu­ [¡OS periodos de Tiahuanaco y muy manUiestamente de l ultimo perio­ do de la dominación Inca. En los restos de otras épocas lo común es )!lconlrar d iversidad de tipos de deformación, deduciéndose el propio, :! ( !" ClSO, cuantitativamente. La promiscuidad no anula las posibilida­ loli de cada molde, si se les mira como divisas de jerarquJOs, oficios '.' 1I(lcianes y no como adornos balad is, elegidos a l azar por los progeni­ IQII)Il, cClmo nuestros nombres propios. Lf1 la cerámica, es muy difícil, sino imposible, disponer de un nú­ 1110[;;, aufici.ente de representaciones humanas, de un mismo periodo o do II II mismo estilo, en las que la hechura de la cabeza sea lo bastan­ [I:.rtlloto y los tocados, que en los huacos son muy cubridores, a de­ 1 ~ l i(ld(l!!. para entrever el tipo de deformación. Por a lfo la do, tropezamos siempre que intentamos formular una in­ 1, .rpre loción con nuestra ignorancia, sobre el significa do de los huacos y de lo que en realidad representan. Admiramos el realismo y la ve­ rosimilitud de las representaciones en las que vemos escenas de la vi­ da, Clclitudes, estados de ánimo, monstruosidades, distrofias, enferme­ ad~ etc_ como si captáramos palabras conocidas en un idioma a ie­ no, que no entendemos, en el que pueden tener significado distinto, has­ In controrlo. 19noromos comple tamente el sentlr y el 1'lmlfl'Unif:'nlo de lo!! CIII !U[I'S, p ues ni slq uiero podemos declr parn '11 m so hicieron los OSTEOL.oaiA C ULTURAt hua cos. Si realmente los escenas y los personajes coincide n siemp re con las época s d e sus estilos o si los hay que narran fábulas, o tra dicio­ nes de costumbres perdidas, en los que a ctúan seres de otras épocas u otros mundos, figurados adrede, con enfermedades, formas de cabeza, vestidos, ajenos al grupo que los model6. Si como creemos haber le ído, en la sucesión de a lgunos huacos Moshica y Shimu, las mutilaciones de la Uta y los tubé rculos de la Verruga peruana, se mezclan a los atri­ butos de la popa, en un mito de la fecundidad de ese tubérculo, es evi­ dente lo inadecua do de nuestra posición para el conocimiento. ~ La promlscuidad de tipos de deformación cefálica con un estilo, pue­ de tener así más de una causa. En la variedad sin embargo, se puede buscar significado, particulmmente procurando fijar las asociaciones de tipos da cabeza con actitudes, atuendos, tocados del personaje. As! por ejemplo, se repile en la cerámica Negra Ta llan y Shimu, un hom· - B LAM INA XXX IV - A - Gorrito de cuatro puntas teiido de lana de colores, con forma adecuada para una cabeza deformada . Se conoce vari as e iemplos tia­ huanaco, nazca, cO'fahua y representaciones en ceromica Dcl;>ió ser insignia de dignidades Tiahua naca en el litoral , En un e jemplar el f'lc r50nai e con (Jorrito esta fornicando. /'. - Colección del Mu·.co ck Ic;o. - HUQc() hlll"" 1'''' 1I,,' rndr· CM lo Co lero H./a Laur¡ , ChcJI1c:ny, Prr¡1"..dod ,IL' lo Sra Ano de VCnl'C1a~
  • 67. 124 EDRO WEISS ~% LAMIN A xxxv - A - El caballero Mosnlca . apa rentemente lo cabezo está defor· II ,ado lJor Ilautu . Por su calidad artística, este caba ll ero Mcshica equi va le en el Peru r.r la domo de Elche ibé rica . C - Un personaje M05hico con la cabeza deformada por Ilnutu. Es presumible que la a parición de cabezas defOrmados en la cerámico blanco y reso, morque lo a ure ro del perícdo Media. D - Cráneo deformada per I/aulu con IJl mc hadillos O roscas de a lgcdÓn. La deformación ccincidc con lo del huaco C 111" :0[1 d"!ormacion por llautu increlble, llevando uno llamo Cl <:"ueslos. Sil [ l1lt!dc bGgu ir la fábula d,,,1 personaje .JE' cobezCl bilol:JI.1t;.l! 1 l¡rl'slcr en lt1 (""r<ll ll!. J C)¡Wl'--OY, 'n el ClI, lo .;C"llw IIII ;r',?¿rrIQ c:'Ol , po~c e I c ¡)i 1).[,O~l' EOLOoíA CUL1'1Jn IL (e la cabsza ell punto. d,::; los guerrnros de varias ÓPOCC1S. Es un tT lI l l JlIG o rqueoJógico para hacer historia. Por Jos sim¡¡]es posibilidades plástIcos, el mismc ida,,! de 10 1111 puede expresarse de maneras lan d istintas en los cráneos y en ln e rárnica, que lo smulltud d€ intención pose desopercibido. Si al rno h:l,' del tipo de deformación cefálica buscó la semeíanza con un de tel111 l· oado cerro, un volcán, el falo, la cabeza de un animal, o cualquier 0 111 1 ligura tolernica la realización humana en cerámica cuenta con ¡HUY distintas posibilidades pare¡ ocen:~(lrSe o lo forma ideal y aún poro di::;· lorslonor/a al antojo del ff1hullsto. El de formador de cráneos persiglJ!~ un ideal formal, que puede a lterar anloiadamente en su fantasía, J '.." ro en la práctica no más a llá de lo que permife la limitada plasticidaJ de una eslructUIC! vi va ton complicoda como la cabeza humana; el r:tr­ lsta en cambio, no encuentra lope en lo maleria para pla sma r la for·· ma que imagina. Es en este supuesto, que se p uede entrever relacion entre Jos cabezas bilobados de la cerámica negro Shimú, con sus dl ' I1voclones fantásticos en cuernos y orejas, con los cráneos hum a h ilo­ bados Lámina XViII. Entre las cabezas chotas de los esculturas chan­ cas, con los cráneos de la misma ejJOca, var(edod del mismo tipo cho­ lo de Hum'a, Léun.ba XXIX. De Jos cráneos fronto-océipltales de Paro­ eas con los cabezos de las esculturas Cavernas_ Cabe Jo posibilidad d~ quP la represenlacion dE) cabezo s de forma das por Iloulu en lo ceránúca blanca y rosr.tda Moshlca, marque la a u rora del penodo Medio. oiro 1000to puede ocurrir con las cabezos biJo badas, de los que existe un ej9mplo en lo cerómica de 10 m isma ép'" ~~o en el Museo de A. y A. Desgraciadamente, nuestra perspecliv{.l 0 1­ queológica proporciono una escala di, tiempo demasiado burdo, po /u intentar, por lo menos con huacos de vltrina, carentes de otra re ler.:1J cía que lo marco del lugar de procedencia. al rastreo de asoci aciol l (~:O semejantes, qUE: pueden también lenar coretspondencia con Jos ve:lli­ dos y tocados. OSTEOPOROSIS SIMETRICA CA. Hrdlícka) ESPONGIO HIPERO STOSJS CH. Hampe!J. P. WeJss ) Láminas XXXVI y XXXVIII La eliología y patogenia de esta enfermedad, no S9 puud,; dÚ;· ll Ifr sin conocer la arqueología concerniente . I'or olro Jodo. COllitl VI '¡ 1' mas sus lesiones 'n los restos óseos IX'ru nn~s, rntlsl iluyo 11 lit In I1I1 "lIt I T':'.ferencia ck, hobr·r IKtcido o por lo menos n i:lb()f JJnsndo In f)1illl' .'J I 1 ¡I I remeia en lo r.-,_,ln
  • 68. 127 126 PEDRO WEISS Estudia da de primera mano por Antropólogos físicos, la Espongio ¡Il perostosis ha sido considerada erróne amente, por su aspecto supe r­ liria!. O steoporosis. Los patólogos que se ha n interesado por ella, mal In/ormados, o con fa lsos prejuicios sobre la alimenta ción de los primi­ tIVr?S peruanos, la atribuyen a carencias, para las cuales faltan otros ¡litamos óseos y que no tuvieron porque producirse, con los alimen­ hH3 q ue, sabemos por la historia y la arqueología, consumían los gru­ pC!~ en que se encuentra la enfermeda d. ra discutir las causas de la Espongio Hiperostosis es necesario IN1<"r en cuenta las sig uiente s circunstancias: En el Perú sólo se encuentra cráneos con lesiones de Espongio Hi­ PNostosis en e[ litoral. Los casos más típicos dice Hrldlicka provienen 1" las tumbas de los arenales de la costal. Casma, Huarmey, Ancón, Illlca, Paracas. Este dato de Hrldlicka se puede a mpliar, pues tam­ ¡,Ión se encuentran en cementerios de [os valles costeños, como Ma ka ­ lrutlbu, Molena , etc. Es una enfermedad de la infancia y lo adolesce ncia, las forma s ¡wqresivQs coinciden con las edades juvenil y adulta. En la edad ma ­ d lll O se le encuentra cicatriza da. EM el Pe rú, se encuentra con frecue ncia en re stos de pescadores, ' ¡1 m <1ú sabe comía n pescado, mariscos, algas y ademá s ajÍ, papas, al­ -,11111101 IflJtos, obtenidos por intercambio de productos marinos. Así mis­ '11 0, 111' le. encuentra en restos de clases privilegiadas, como era la que IIlt.>I raba en la s tumbas botellas de Paraca s y lejos del Perú en los II li 61rll-II"lS sagrados de Chichenitza, en los que no se puede invocar ¡ )'Irill p" rrLsmo como causa posible. 1 ~1 1 los huesos pre-colombinos peruanos son rarísimas las secue­ • ¡crs de raquitismo. Por su pequeño número y difusión, a lo más, p uede considerar consecuencia de situaciones individuale s o fa ­ Itldl, 11 ,s, de ninguna manera colectivas. No hay tampoco lesiones de " ,; ji illlmno en los e sque letos de los cráneos con Espongio Hiperostosis. l.,¡ [;spongio Hiperostosis se interpreta por la Patología, como con­ '¡Ji'fl cia de a nemias regenerativa s, intensas y duraderas en la in­ Inlwio Edad en q ue la expansión vicariante de la médula roja, no pu­ dt" lldo f60 lizarse en los hue sos largos, toda vía cartilaginosos y en cre­ 'lrnh·n to, se hace a expensas del tejido esponjoso de los huesos pi0 ­ IIO~ ; , nt'..ll1lhronosos del cráneo. S, pUl1dr· aspqu ro T que [JO existe a ril " 11 1' ¡ t, I,j. d len; 1I1c1ll'.ls p ' lptI" ...:, '1 1' 1 -t 1¡" :.1" J iw~cI(1 ¡!Ir ibuir 11'1 C::I 'LH"l ír, 11" ,. rdl:ll ir:. M ·TIf.J~ L'l ILlE,rl,· !I' VUr'(11 rdu' ';:0:; 1'0<,,1,11,·:, drf'lrJm ¡ilo: " l·' Y O UI Illl'! O STEOLOGÍA C ULTURAL los Andes. La Drapelocitosis ha sido encontrada en el Perú en decen­ d ientes de nG<]ros, nunca en indios. Has ta a quí el estud io O steocultural de la Espongio Hiperostosis. Proceso óseo de la infancia. localizado 01 litoral, debido probable men­ te a una al18mia regenerativa de larga duración, que no hay motivos para considerar racia l, ni nutricional. La Geograiía en el Perú coincide con la del Palud ismo, pero no se uede sin m á s, a tribuirle e sta causa . Sería necesario otros argumen­ tos, especialmente encon trar cráneos con Espongio Hlperostosis en ce­ menterios de la Colonia o épocas posteriores, e n que consta que existió el Palud ismo. La gen te enterroda en los caverna s de Paracas sufría de la Espon­ gio Hiperostosis y en algunos casos uso la trepanación para corregir las secuelas de la enfermedad. No la hem os visto toda vía en restos de Chavín ni en los cráneos del Pre-cerámico de Asia y Culebras ex­ traídos por Engel, n i en los de épocas an teriores. El interrogante de si existió o no el Paludismo su la Costa peruana 0111es de la Conquista española no ha sido resuelto. Jua n Lastres, que ha a nalizado las pruebas históricas, se muestra dudoso. Personalmen­ le considerábamos poco probable que las culturas florecien tes de la Costa peruana , pudieran haberse desGrrollado en un medio palúdico. La propagación de es ta enfermedad en la Campiña roma na, ha sido invocada com o una de las ca usas probable de la decadencia d el Im­ perio. Suposición, que los q ue en tiempos modernos hemos tenido la oporlunida d de apreciar la. ca lidad disminuída de los pob ladore s de los valles peruanos endémicos de paludismo, no tenemos dificultad pa ra a ce ptar y extender a todos los lugares donde S8 repitan condiciones análoga s. O STEOMAS DEL CONDUCTO A UDITlVO Lámina XXXVIII Estas formaciones ósoa.s, muy visib les en nlgunos cráneos primiti­ vos, pcrrtlcularmel1le de los antiguos perUClnos, resulta n de procesos in­ rInmalorios crónicos. que penetrcmdo la p ie l del conduc lo, (lieelan e l ¡..¡e­ rJór: IJo. 1..0 rrlt:m", ir ¡r! d CTC)lJCI par...ce ser lo ,;(l u¡;;n p riílripol de> Irli1 ill­ Illllllal'i ,1I,~l;i ' I (n i'ri: : de l condw'lo Olldl tiv'" '~ (lII ::Clll l ,; d, · Ion¡ ¡I,: tr'(') nHal. I:::::II¡rJ " .!i, '(1111'111 , ¡' ,.: nc t()ulJ!(I:', di,: liTllillr'll CI ¡..~"' ~(If!d ) ¡j lld(" ,.:,. Y'I Vi¡·"l llIW ," I'lXJ. i} l ' '1' 'r ll li" , [Ci 1,)(: '"¡'1111'" AJII "l il~( IICl:., JI . , <JI I I'd l. , I ,rlO l,jIU 111 s
  • 69. 128 PEDRO WIEISS hrl hoC'ho comparaciones e sta dísticas del porcentaje de osteomas cm C:lr'rneos de otros países; se ha e stablecido diferenelas por la forma y lo localizacion ; pero que sepamos no se ha hecho estadísticas regiona­ 1,,:-: en relac:ión (';on la proximidad a l agua, ni a los lugares de pesca. l)psde t'!1 punto de vista cultural, los conclusIones más interesantes son Ir¡~·. do Mary Frances Ericksen, en el informe preliminar (1949), sobre ,1 material óseo de Ancón que se conservo en el lvluseo de A. y A. 1:1 informe escrHo a máqulna sobre 71 cráneos se conserva en la bi­ IJHoteco del Museo. Dice la Sra. Ericksen, refI riéndose a la exostosis lel conducto auditivo : "Quizás la distribución más importante de la lología de Ancón es la mos trada por la s exostosis del meato auditi­ vo. No se vio tal exostosis entre los 52 cráneos femeninos. También 'alán ausentes en los Penados Prim itlvos entre los hombres. Sin em­ li gO, 5 de 17 cráneos de hombres de Huaura y S de 14 cráneos mas­ l llltnos de Chancay muestran exostosis del meato a uditivo. Algunas l. - estas exostDsis son muy grandes, llenando casi el mealo auditivo. Su distribución es solamente en tre los homb res y a parent€>men te inde­ IJnlldiente de cambios artríticos .J otros cambios patologicos, parecen il ldicor una causa ocupacional más bien que nulriciouol o ambiental". L. I b'xostosis, se pueden considerelT como un esligma profesional. IJ, . ) I 1 pnlología poJgmos presumir que la profeSión debió ob ligar a ' <lllbullirS8. COIl grandes posibilidades de acierto, se puede insinuar km restos que los presentan perte necen a pescadores y buciadores rll1l-1': 05 . Se tienen documentación gráfica en huacos de Nazca, ,',J Úll ¡:;escador8s de red, solian sin borcos . nadando, con sus re­ I ·spaldo. probablemente buscando en las bahías los pequeños mllr:':, _ dr-! pescado. Los maniobras de la red, sm embarcación obli­ ¡(lbCIfI Inrnblen a zambullirse . I vorídica rerarliciórJ geográlica de los cráneos con exosiosis y Ilcl0 , la relación de próxirntdad al mar o los grandes lagos. se co­ 111 II nr't cuando quede terminado el estudio Osteo cultural del material -[ lI(mo_ Sin embargo, se puede a dela ntar, que por lo menos la ma­ "di p(IrII", proviene de lo Costa y de las orillas del lago Titicaca. El 13'_5.60, luvunos oportunidad de realIzar en el Museo de A. y A. 1111 examen fur livo de material óseo sacado por el Sr. Engel de Para- H; y que se rernilla a Europa para su esludlO. Es te moterlol mOfCO­ ~'J lCJ4 A L. contenldc. PD 2 cajones se componía de un r.;orJurlto de ~H 'flil t, 1(.'8 Y alqunos huesos sueltos ue 11no antigüpdml [;'YJllll 6r::. nos dilL l, c..lr 'juDO Clños. por lo lan to 81 co rrJ l) trto óseo 1_., II¡, 111<:1 'nélll ' 1Ii11gUO qlJ I,~~III U' 1,-~v iGacl LAM INA XXXVI - - Crónees cOn Espong io Hi pero;sto5l'_ 1 - Sección traSVErsol de un cr(¡neo (~e niño de 7 oñ~s op roximodament", eon lot, pa redes de la bóveda c n ~rr s~ do s y la S~lt.'ro s:Jgil-c.1I berrodo p"r lo Espongio hi JJCrc<. tesis. El Cier(2 prcrnotllr~ de las sutura s prcduce m lcrcccfo lios y asi me trías En un ca s-) ele Porocos Cuve rncc, c2mpc rc:ble 0 1 de lo h qurtl , hay lino I?<timso obe rtura fl-c trepanució" B y D - 5cccit n de pe rietal es engrcsJdrs per lo [ 5")ong ia hi pc r05t" sis En B, mitad derecho, ';e ve la I-a bla externo cub iC"'to por unu g ru.~~o copa d. teji do n coh; ,rnad~ _ r,tl 1.. po rte Izqu ,erdo e l te jido Il l! ,forma d o "< Ió inc'''po rod.. LoI clip lo<:_ En D. lo P' fll " t,y , l'lhln "" t.."no ha d csopo rl'C' ¡<J, r,,··rn¡>l norlct pN LllIO fd" ,1, · en fieles 'f conul,-r-,,J, "":C II I. ,tI El h jid el d,.' r,,_-d"rmnC " .n ~~. .11 t,nrll'· flt'1r 1, ir i dt il aC II If""l VI ',I, J'I 1I 1 Ju l. l IJl J. O!;(~O~ e ~nv l"I(I <It· () II r rhT1 [!I, dt, .1 11111 11 r.'n l t '''' ~Il ,I( 1 ,It l ·f 11 ,1 l !l l"~'~" ,t. !l ~ Lo"¡ 'i1'J tu ro"i t.J ILIII ~'H~rro, I'J-; 'v 1II •.Ilpl~r rh i«~ (I)J I l l!> 1<, ¡J, 1 "1 d" J I ," I Y J. ~----. D¡ t: lillll 'l)! d. I l l r li l 'I! l 1/" Ifrl l '1 1 tl Vi l t I; t 1rü" ¡ 1' 1')" l· 1 l,., U (¡r' fe! ~ ' 1 I ¡'ld¡'J 1 " 'III~" t!~1 r '¡ 'ld l, d • ( 1 11, 1' , tl l 'l p' r I.o'(' 1, 1., "'1" '... ¡, - .,
  • 70. I ¡¡I P EDRO W O SS c.. :J> AM INA XXXV II - Cróneos con lesiones de Espongio hiperostosis. 1111 ,1' activas en el techo de las órbitas. Las lesiones de la órbita na guar­ 1" , ,. hl,.,,·'tI l.uon ti to 'Í vo con los de la bóveda. La cribo orbito, no permite en todos 1 " hur elr el diagnóstica de Espongio hiperostoSis. e B y D - Lesiones en . ".jt I' ,h F11 e y D se aprecio la detención brusco del proceso a nivel de la inserción de la aponeurosis temporo!. 1)0 13 cráneos que revisamos, solo 2 eran jóve nes, el resto a.dultos, !ífl';¡ '~ " Viejo. No hubo cráneos deformados, si este da to se puede ex­ (" l id!'! (1 todo el ma terial de la época, sabríamos que la defonmac!ón r 11 ,'UII CI que se encuentra en el pre-cerámico de Asía y Culebras se Ufl lttd íó posteriormente . Tampoco encontramos ejemplos de Espongio 11'1 jI '10810sls. "oilslituyó un carácter saltante del conjunto la Irecuencia. de reab­ iI ( llll l alveolar a centuadcr, piorrea, abscesos y desgost,- ( alr1cclón) l. lllcuj'JtJ. En un hombre adulto, coincidiendo con un <¡,n ll :lb9' ,so jl'l lHulnr :lupCrior, se presentaba una infección cr6nkr.r ,j,·1 10110 Illmcl­ OS1" ;O I.OCÍA C ULTII H.I 1. J~.l J .....--... L.AMINA XXXV III - Osteomas del conducto ouditivo. Es­ ta d r~ticamente esta lesión constituye un signo de los zorn­ bull idores: pescadores, buseadores. lar, con destrucción de la pared en su parte media, afección que debió ser dolorosa y de graves consecuencia. Varios huesos largos presentaban periostitis dih,lsO osificante y con­ densante. En el examen de 13 cráneos, 7 tenían osteomas del conducto a udi­ tivo externo. Este hallazgo interpretado desde el punto de vista de la Osteología Cultural, proporciona una referencia sobre la actividad d esa gente, probablemente pescadores o recolectores marinos.
  • 71. I~l PEDRO WEISS Q) , ce; ~ v ~ a e -'" ::J Q) c: "ov a o E"~ a -2 § >0 o o ~ '- Q) 1:: a. Q) o E - E.- Q) .­ "' v 0-<15 ...-leO vW . a o .­ v "':..=ocu 'o u-o~ a<lJ ~ va a. 'c: o ::' a E ~~Ea ~ e a '"::J­ Q) c: e > o Q) <lJ U a "' <lJ "ro V o "ll EJi.E 'ti o • u o e ~ o ::' 0.'" 1;: - o o.. i/'l" Q) a ~ o 2~.-J a ~ 'o._ ~ cti oee~ Q) o 0 ·­ "..a - l) ES-'".... " - (lJ ~ 0."'0 <lJ x v w a o O) .~ ~ .. a 'c_ a >ti) ~ c: U ~ <lJ I~U Xc ><">X O x Ó <0 zg. ~O! «O) .J -;j (j;;,.':OI,(): :ill CUT.Tl lllAI 1: I'¡ LAMINA XXXIX A Y B E.iemplar 12 - ;) i 20 - Musco de A. " 1.. A última hora y por cortesía del Sr. Toribio MejÍa Xespes, conoci­ mos este opero deformador, que ofrece pa ra el tipo antiguo Chavín Cavernas una nueva posibilidad de explicación, que afecto su filiación cultural, enraizándolo con las deformaciones costeñas por cuna, con las cuales tienen de común caracteres de su forma y de ubicación qeu g ráfica. El tamaño pequeño de este apero que le permitía fijarse al cuerpo como un aparato portátil y la crImohadilla grande para COFe' primir la frente, explicaría la escasez de formas asimétricas y la for­ mo de la frente, en el tipo Cavernas, ¡:;o~ lo menos en su variedad mo:.. antigüa: Chavm y Cavernas fuera del lugar de Paracas. Otras va riedades, la bilobadas por ejemplo, se explicaría por la cinta de 10 Fig. ID, No es extraño que para una forma tan persistente se usas" en el transcurso del tiempo dos o más sistemas deformadores. A todas luces el apero que describimos es una cunita deformado­ ra de cañas, como otras muchas que se desentierran en el litoral, pe­ ro de tamaño tan reducido, que como apera deformador sólo pudo sm portátil, cefálico. Lo interpretamos como un aparato de deformoci6n cefálico, hecho sobre el molde de las cunas del litoral, con la partiel;' loridad do llevar en el lugar donde reposa la cabeza del niño uno do las conocidas roscas paraquenses de deformación, igual a lo de la Lé: mina V. Reune el rasgo costeño de la cuna deformadora, y la roseel Paracas, coi.ncidente con el lugar donde se encontró. El todo se en­ contTó cubierto con una maya con dib:.¡jos de escaques calados de l¡r­ chura pre-cerámica, que ilustra sobre la época del conjunto. El aparato mide 256 mms. on la ex!cmsión de la cuna y 150 mmz. de ancho. La rosca en diámetro vertical 110 mms. El tamar10 de esl rosca se a justa a lo de una cabecita de lactante. El resto estó a colclv .­ do con una almohadilla pla na rellena de pelo humano. Colocado en la cabeza el apero llega a la espalda del infan te. por debato de los axilas, terminando en IDO cañita tllravesodo , en cuy,..,!) pxlremos hay cue rdas, que pudieron servir pOTa amarra rlo por delrlll te del cuerpo del niño, sobre el pecho.
  • 72. i . PEDRO WEISS FIG. 22 - To jo en lino cabezo trofeo, monduru­ cu con deíormoción Naz­ co, La retracción de los bordes en estos heri dos de 'los cabezos trofeos, ind ico que fueron hechos en vida de lo víctima, El cue ro cabelludo estó depilado, sal vo en los bordes de las heridas, lo que parece otro circun s­ tanci a de lo mism o cau­ so , Propi edad del autor FIG. 2 3 - Alveol itis, con reabsorción a lveolar , Cavidad de un gran ab sceso en lo ra íz de un canino, Contami naci ón del antro con osteo­ m ieliti s de los huesos de la cota y perforaCión de la pared , Las con ­ secuenc ias de estos terr ibles foco, de infección Sé morcaron en espon­ til li l'i s. artr i ti s, periostiti s diíusa de algunos huesos largas, Lo o lte roc ianes alveolares fu eron genera les 01 gru po, En l o~ ,,·,In., rI.· Pn­ roco,> (It l <1do~ loS epoca', resa lta n las m ismas lesiones, 011 " , .1 11 r).<Il I.1f ln ,!ue l u" r" n in':lqni fi contes en este q n J p O, CrtJII'I ' .j" 1" 111 brt· Odu ll<1. M orcorJr.1 10 4 AL dr'l 'ir [ , ,,1,,1 :IJ I,TIJHJll. :-r LAMINA X L - M iscelónea A - OstE)!l ;S ror if;co ntt' por m e l'6~l o', i s COn CNJ'" t. Prn boblcm ente de un carcinoma de lo mamo . Crá nco cen ddormoc,ñll r rnnl O, ",ccl!',lal pOr cuna y I repon oci6n Sup ro -tn iana provenien te de Lour i, lo Co lara Chollcov. fl CabfJzo Nazco con un o peluca de en orm es trenzor Mu,eo 0, 1 CColPain (' 11 N olCO C - Mcningiomo. C róneo recogirJn en lo expcdici,',n de Binqnhm o M ochu rlcc l lu Oc ('<;I os Mcn inglomas se encuentran varios en el M¡<¡co dI:' A Y A A I'1uno, ti Paracos.
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