LA INTELIGENCIA HUMANA
Un acercamiento desde tres perspectivas
filosóficas contemporáneas
Edgar G. Romo
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L A I N T E L I G E N C I A H U M A N A
Un acercamiento desde tres perspectivas filosóficas contemporáneas
INTRODUCCIÓN
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Para que la filosofía tuviera lugar fueron necesarias ciertas condiciones de índole
social y organizativo; no obstante, ...
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Para Popper (op. cit.), a diferencia de lo que establece el método científico
tradicional, ni la ciencia ni el pensamien...
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a ellos? La respuesta de este autor es simple y complicada al mismo tiempo: a
diferencia de las demás especies vivientes...
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Luis Alberto Machado y el inteligencialismo.
En 1979 ocurre un hecho sin precedentes en la historia de la humanidad: El
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normalidad; poseemos todo lo necesario para serlo. En éstos términos, la gran
mayoría de de los seres humanos a lo largo...
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con la actualización progresiva de todas sus facultades. La inteligencia es un
medio al servicio de la libertad de los h...
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Para este autor (2003; p. 15), la pregunta “¿Qué es la inteligencia?” puede ser
abordada al menos con dos actitudes:
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1. La inteligencia, vista desde la actitud descrita anteriormente, no es observable
ni puede medirse.
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que se nace es la misma para todos los seres humanos –cuantas diferencias
genéticas podría haber entre las personas, to...
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BIBLIOGRAFÍA
Chávez, P. (1998) Historia de las Doctrinas Filosóficas. (2ª Ed.). México: Pearson
Educación.
Costa, A. L....
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Sánchez, M. de (2000) Desarrollo de Habilidades del Pensamiento: Procesos
básicos del pensamiento. (12ª Reimp.). México...
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La inteligencia humana un acercamiento desde tres perspectivas filosóficas contemporáneas

  1. 1. LA INTELIGENCIA HUMANA Un acercamiento desde tres perspectivas filosóficas contemporáneas Edgar G. Romo edgar_g_romo@hotmail.com eromo@itesm.mx
  2. 2. 1 L A I N T E L I G E N C I A H U M A N A Un acercamiento desde tres perspectivas filosóficas contemporáneas INTRODUCCIÓN La filosofía se ha preocupado por buscar el conocimiento y la verdad, lo ha hecho gracias a que los seres humanos estamos facultados para analizar y reflexionar acerca de nuestro entorno y de nosotros mismos; es decir, hemos podido filosofar gracias al desarrollo de nuestra inteligencia. No obstante, la concepción sobre esta facultad parece poco clara. El propósito de este documento es proporcionar una visión acerca de este tema, aprovechando para ello las posturas particulares que tres influyentes pensadores contemporáneos sugieren al respecto. Se revisarán los postulados de Karl Popper, Luis Humberto Machado y Humberto Maturana; cada uno de ellos ha aportado valiosa información y planteamientos de sumo interés para el entendimiento de la génesis y constitución de la inteligencia humana. ¿Herencia o desarrollo? ¿Estado final o en constante evolución? Estas, serán dos de las preguntas que en torno a la inteligencia humana serán respondidas a lo largo del ensayo por cada uno pensadores antes mencionados. El análisis y revisión de la postura de éstos filósofos se orientará hacia la búsqueda de concordancias alrededor del tópico a tratar; la finalidad es que, a partir de ellas, puedan establecerse las implicaciones que la inteligencia tiene sobre la vida de los hombres y las implicaciones que la vida de los hombres tiene sobre su inteligencia. Es precisamente con el establecimiento de las implicaciones con lo que se cerrará el ensayo, no se trata entonces de abrir un debate mirando hacia el pasado, la pretensión es más bien generar conciencia sobre el manejo que se ha dado, que se da y que puede darse acerca de esta facultad humana, concluyendo con una reflexión sobre el carácter ético de lo allí tratado. DESARROLLO La filosofía, entendida como un saber reflexivo y crítico que busca el conocimiento verdadero de la realidad (Chávez, 1998), nace cuando la sociedad humana ha alcanzado un determinado grado de madurez y se encuentra organizada profesionalmente (Valdés, 2000; en línea). A partir de este momento, muchos han sido los hombres que bajo su propia visión del mundo han pretendido dar una explicación de la realidad; resulta fascinante ver cómo, hoy en día, después de por lo menos veinticinco siglos de pensamiento filosófico, lejos de agotarse la discusión parece más viva que nunca.
  3. 3. 2 Para que la filosofía tuviera lugar fueron necesarias ciertas condiciones de índole social y organizativo; no obstante, aún con ellas no habría sido posible el pensamiento filosófico sin la existencia de un ser humano con determinadas facultades intelectuales; tanto la reflexión como el análisis implican un nivel de pensamiento que al parecer sólo la especie humana ha alcanzado a desarrollar. Cuando se habla acerca de las facultades intelectuales implícitamente se hace referencia a la inteligencia; pero ¿Qué es en realidad la inteligencia humana? ¿Cómo está constituida? Para responder a estos cuestionamientos se hará una revisión, y luego una reflexión, a los postulados que sobre este tema han formulado tres influyentes pensadores contemporáneos: Karl Popper, Luis Alberto Machado y Humberto Maturana. Cada uno de ellos aporta interesantes elementos para la comprensión de este apasionante tema y sus visiones, aunque distintas, poseen puntos de concordancia que estudiaremos al final del análisis. Karl Popper: Una vida dedicada a resolver problemas. Karl Popper, uno de los más influyentes filósofos del siglo XX, ubicado por Marina (en Popper, 1997) como racionalista, kantiano heterodoxo, ilustrado pero escéptico y, definido a sí mismo como no positivista, falsacionista y metafísico realista que acepta la teoría de la evolución (Popper, 2005); parte de la tesis que todo organismo vivo está permanentemente solucionando problemas; es decir, tanto para la bacteria más elemental como para el ser vivo más complejo solucionar problemas es una tarea que se prolonga durante toda la vida; en ese sentido, para Popper (op. cit.) todo organismo viviente utiliza en esencia el método de ensayo y error y por lo tanto es, al mismo tiempo, inventor y técnico. Pongamos como ejemplo el caso de las plantas y dos problemas concretos a los que se enfrentan: la depredación y la reproducción. Para defenderse de los depredadores, las plantas han evolucionado y al cabo del tiempo desarrollaron tres mecanismos fundamentales para protegerse; están compuestas de celulosa, la cual es difícil de digerir; poseen espinas para impedir que los animales las coman y, muchas de ellas son venenosas. En el caso de la reproducción, su constitución también ha sufrido modificaciones al grado de volverse coloridas, llamando la atención de los insectos y asegurándose que éstos, al extraer el polen de sus flores, fecunden a otros individuos de su especie. Este es el sentido evolucionista al que Popper hace alusión al autodefinirse en el plano filosófico. Este autor (2005) propone un modelo de tres etapas para el aprendizaje sobre ensayo y error: El problema. Las soluciones tentativas. Eliminación.
  4. 4. 3 Para Popper (op. cit.), a diferencia de lo que establece el método científico tradicional, ni la ciencia ni el pensamiento científico tienen como punto de partida la percepción sensorial y la observación; su tesis es que la ciencia parte de un problema, argumenta que cuando observamos siempre lo hacemos con una intención o un propósito y ello tiene siempre que ver con un problema por resolver –de mayor o menor dificultad. Al respecto, haciendo una traspolación al Paradigma de Procesos propuesto por Margarita A. de Sánchez (en Costa, 1993), encontramos concordancia con el establecimiento que hace Popper acerca de la intencionalidad inicial de cualquier proceso perceptivo e intelectual; todos los procesos cognitivos incluidos por Sánchez (2000) –tanto los básicos como de razonamiento y ejecutivos- inician con el establecimiento de un propósito –así se muestran en los esquemas que aparecen en sus libros del Programa de Desarrollo de Habilidades del Pensamiento (DHP). Cuando tenemos un problema y nos dedicamos a resolverlo, según Popper, siguiendo el método de ensayo y error, ponemos en práctica acciones tentativas que tienen que ver con su resolución y que de no tener éxito son eliminadas de nuestro repertorio; repitiéndose este paso una y otra vez hasta dar con la solución del problema. Cuando un problema con similares características se presente nuestro repertorio de soluciones ya ha sido afinado y recurrimos a aquellas alternativas que sabemos funcionarán. Posteriormente, reformula su propuesta y la convierte en un modelo tetrádico: P1 TT EE P2 Donde P1 representa al problema inicial por resolver, TT son las teorías tentativas que elaboramos para la resolución del problema, EE es el proceso de eliminación de errores y, finalmente, P2 es el nuevo problema que surge después de haber solucionado el primero. Este modelo consolida su postulado de la vida dedicada a la resolución de problemas y, en ese sentido, su actitud falsacionista radica en la concepción de que es extremadamente complicado comprobar la veracidad de una teoría (Gómez López, 2004), un camino mucho menos escabroso es a través del establecimiento de la falsedad de las mismas. Es decir, las teorías elaboradas como aseveraciones universales requieren, para comprobar su veracidad, la presencia de todo el universo incluido en ellas; en tanto que para demostrar su falsedad es suficiente la presencia de un elemento del universo que no cumpla con lo establecido en ellas. Por ejemplo si la teoría –a modo de hipótesis- establece que todos los seres humanos son inteligentes, bastaría con encontrar uno que no lo fuera para demostrar la falsedad de la teoría. En este sentido, cualquier teoría es cierta en tanto no sea demostrada su falsedad. Pero si, de acuerdo con Popper, todos los organismos vivos centran su actividad en la solución de problemas y, en ese orden de ideas, todo ser viviente es inventor y técnico por esa facultad de poder resolverlos ¿En qué somos distintos los seres humanos al resto de los organismos vivos del planeta? ¿Qué nos hace diferentes
  5. 5. 4 a ellos? La respuesta de este autor es simple y complicada al mismo tiempo: a diferencia de las demás especies vivientes con las que compartimos el planeta, los humanos tenemos autoconciencia, es decir, sabemos que poseemos la facultad de conocer y pensar; por otra parte, nuestra concepción del tiempo no es lineal sino tridimensional, pensamos en presente, pasado y futuro –ya Paulo Freire (2000) hablaba sobre esta facultad en su libro La Pedagogía del Oprimido. Ahora bien, Popper (2005) establece, a modo de explicación de esta facultad reflexiva y metacognitiva de los seres humanos, una visión pluralista del mundo, misma que rebasa la postura dualista de Descartes al proponer que no son dos, sino tres los mundos sobre los que el ser humano interactúa. Los mundos propuestos por Popper quedan descritos de la siguiente manera: Mundo 1. Está representado por el mundo físico. Mundo 2. Es el mundo de los procesos de la mente. Mundo 3. Se constituye por los productos de la mente (teorías, por ejemplo). Tentativamente, dentro de este postulado, se maneja la existencia de un cuarto mundo, conformado por productos de la mente de orden artístico; sin embargo, no fue formalmente incluido; tampoco se atrevió a afirmar si el mundo 3 es privativo de los seres humanos o no. Dentro de esta concepción, es real el mundo físico que podemos percibir a través de nuestros sentidos, pero también lo es el mundo de los productos mentales puesto que a través de estos es posible modificar y repercutir en el mundo físico; el mundo 1 por su parte, brinda información a los organismos vivientes, con ella y por medio de procesos mentales (mundo 2) es posible transformarla en conocimiento (mundo 3); por otro lado, aunque el Mundo 2 se ubica como el puente entre los mundos 1 y 3, la relación que entre los distintos mundos se establece no es de ningún modo una jerarquía estructural sino más bien una de tipo evolutivo; es decir, el mundo físico existió primero que los dos restantes y después, gracias a la evolución, tuvieron lugar los mundos 2 y 3 respectivamente. Entonces ¿Qué es para Popper la inteligencia humana? Para este filósofo, considerando todos lo antes expuesto, la inteligencia humana es un proceso a través del cual se resuelven los problemas que a lo largo de la vida de los seres humanos se presentan, requiriendo para ello de la interrelación y transformación recíproca entre los tres mundos –el físico, el de los procesos mentales y el de los productos de la mente- transformando la información en conocimiento y aplicando, cada vez con mayor eficiencia, el método de ensayo y error, aprovechando la facultad de autoconciencia que hemos desarrollado evolutivamente. Un punto muy importante dentro de esta definición es el hecho de que Popper reconoce la existencia de facultades y cualidades innatas; sin embargo, estas no son tan determinantes para el desarrollo y evolución de los organismos como lo es su interacción con el medio ambiente.
  6. 6. 5 Luis Alberto Machado y el inteligencialismo. En 1979 ocurre un hecho sin precedentes en la historia de la humanidad: El presidente de Venezuela, Luis Herrera Campíns, crea el Ministerio de Estado para el Desarrollo Intelectual, siendo Luis Alberto Machado el responsable de esta dependencia gubernamental. A pesar de lo sorprendente de este acto, el nombramiento de Machado no es en ningún sentido obra de la casualidad, cuatro años antes, en 1975, se había publicado su libro La Revolución de la Inteligencia y posteriormente El Derecho a Ser Inteligente. Estas dos obras dieron un vuelco a la concepción sobre la inteligencia humana, el trabajo constituye una propuesta filosófica a la que algunos han denominado inteligencialismo (Domínguez; en Machado, 2005). De acuerdo con Luis Alberto Machado (2005; 1986) no existe ninguna evidencia científica que valide la absurda creencia de que la inteligencia es una facultad heredada o heredable; admite el hecho que dentro de una sociedad existen individuos con un grado de desarrollo intelectual más alto que otros; también acepta que en el mundo mismo hay sociedades que han desarrollado en mayor medida sus facultades intelectuales con respecto a otros pueblos de la tierra; sin embargo, estas diferencias en ningún sentido son originadas por factores genéticos como la raza o el género, los motivos de esas diferencias radican en la cantidad y calidad de experiencias que tanto los individuos como los pueblos han podido tener. Todos los seres humanos pertenecemos a la misma especie y, por lo tanto, tenemos las mismas potencialidades de llegar a ser genios, desafortunadamente la desigualdad social y otros factores de índole ambiental han hecho que las oportunidades para este desarrollo no sean equitativas. Cuando se instituye el Ministerio para el Desarrollo de la Inteligencia, esta facultad adquiere una connotación política; al respecto Machado hace pronunciaciones en extremo interesantes, afirma que el desarrollo global de un país está altamente determinado por el desarrollo intelectual de su población (en Costa, 1993; p. 2), menciona también que, ante nuestra condición de igualdad, todos los individuos tenemos el derecho natural de desarrollar al máximo nuestras potencialidades genéticas y el derecho a utilizar todo el conocimiento científico existente que facilite tal desarrollo (Machado, 2005); por lo tanto, la principal misión de los gobiernos de la tierra será luchar para que se den las condiciones bajo las cuales la población pueda alcanzar sus expectativas intelectuales. Algunas de las ideas centrales de su propuesta son las siguientes: Biológicamente hablando, los seres humanos somos en sustancia igual desde hace por lo menos 40,000 años; de tal manera que, establece Machado, no hay seres humanos de sangre azul y mucho menos de cerebro azul; indica que quien se postule a favor de la idea de la desigualdad intelectual innata (genética) entre los seres humanos es ya un racista en ciernes. Considerando el potencial intelectual de los seres humanos, ser genio debería ser tomado no como un estado de excepción, sino como un estado de
  7. 7. 6 normalidad; poseemos todo lo necesario para serlo. En éstos términos, la gran mayoría de de los seres humanos a lo largo de la historia no han podido alcanzar tal estado de normalidad, quedándose entonces en una condición a la que Machado llama “infradesarrollo intelectual”, continúa “no es al pensamiento inteligente al que hay que encontrar respuesta sino a la estupidez”. Al no ser el hombre un instrumento, tampoco puede darse el caso de que esté determinado por factores de orden natural, social, hereditario, económico, educativo o histórico; tampoco está determinado por sí mismo. El hecho de que unos hombre hayan dominado a otros ha tenido siempre un fundamento en procesos mentales –es el caso de la colonización de África y la ocupación de su territorio por parte de los europeos argumentando que poseían el legítimo derecho de hacerlo puesto que los pueblos africanos no poseían una cultura desarrollada-; en tal caso la explotación que han padecido los seres humanos ha sido a causa del no desarrollo de su inteligencia. “La explotación del hombre por el hombre es la explotación de la inteligencia por la inteligencia”. Si las afirmaciones acerca de la desigualdad genética entre las personas, no habría cabida para prácticas como la democracia o la implantación de leyes políticas que jurídicamente nos hacen semejantes; ante tal escenario, la oligarquía sería el estado perfecto. Si así fuera, no tendrían ni caso ni sentido, tanto para los individuos como para los pueblos, las aspiraciones por progresar y desarrollarse. La presencia de personas más inteligentes que otras y de sociedades con un mayor nivel de desarrollo intelectual que otras no se debe a causas naturales, su origen se focaliza en la cantidad y calidad de oportunidades que en cada caso se han tenido para desarrollarse plenamente. Así, la inteligencia se constituye como una cualidad que es posible desarrollar de manera sistemática; esto da lugar al surgimiento de una escuela que se ocupe de la educación y desarrollo del pensamiento. A final de cuentas, la diferencia entre un hombre primitivo y uno civilizado no es de índole biológica sino educacional. Se cree que la ciencia y la tecnología no es posible que prosperen en los países subdesarrollados, cuando la realidad lo que ocurre es que esos países son subdesarrollados debido a que allí no prosperan ni la ciencia ni la tecnología. Estos dos elementos son parte fundamental de las manifestaciones del espíritu humano y de la cultura; sin ellas, dice Machado, por muy grandes que fueran los artistas de un país, jamás dejaría de ser subdesarrollado incluso en el plano cultural. En esencia, lo que distingue al ser humano no es su inteligencia sino su libertad, de no ser libres nada nos haría distintos del resto de los animales, de las plantas o de las máquinas; la frase “el hombre es un animal racional” que se ha usado tanto por materialistas como por espiritualistas –variando sólo en el énfasis con que se ha usado- no es cierta. El ideal más importante de la historia ha sido el de la libertad. Cada hombre tiene el derecho a ser libre. La inteligencia es una herramienta para la libertad. Es una herramienta absolutamente necesaria: sin inteligencia, nadie pueden ser libre. La persona humana puede estar más libre por la perfección de su propio ser, que se gana
  8. 8. 7 con la actualización progresiva de todas sus facultades. La inteligencia es un medio al servicio de la libertad de los hombres; uno cuyo desarrollo se presenta ilimitado, por muy alto que sea, siempre será posible aspirar a más. Por estas ideas, Machado es ubicado dentro de la tendencia filosófica del transhumanismo, el cual se puede definir como el reconocimiento del hecho de que se puede utilizar la tecnología para mejorar radicalmente a los seres humanos (como individuos, como sociedades, y como especie), así como pensar que hacerlo es bueno (Prisco, 2004; en línea). Esta tendencia concibe al hombre no como el final, sino como el principio de la evolución; más aún, sus postulados indican que la transhumanización es solo un periodo intermedio que desembocará algún día en el surgimiento del hombre posthumano; no obstante, no hay evidencia documentada de que este autor se reconozca a sí mismo como tal. Los postulados de este filósofo, pedagogo y político han sido determinantes para la consolidación de la corriente de Enseñar a Pensar; gracias a sus aportes, muchas investigaciones y programas han sido aplicados a millones de personas en todo el mundo. Tan sólo su método para el desarrollo de la inteligencia ha sido utilizado por más de 250 millones de niños en China. Algunas de las teorías más influyentes en el ámbito cognitivo –la teoría de las Inteligencias Múltiples, la teoría Triádica de la Inteligencia, la teoría del Pensamiento Lateral, por ejemplo- han encontrado sus bases en el pensamiento visionario de Machado; la llegada de la era informática lejos de eliminar, ha confirmado, cada día con más claridad, la vigencia de sus ideas. Humberto Maturana: Autopoiesis y Ontología. Humberto Maturana, médico, biólogo y filósofo chileno, representa a uno de los pensadores más influyentes del último cuarto del siglo XX, sus planteamientos son al mismo tiempo complicados y revolucionarios; nos muestran el mundo desde una perspectiva en extremo interesante. Coincide con Orellana (en Maturana y otros, 2000) cuando dice que la pregunta central de la filosofía es la pregunta por la ética, pero va más lejos, agregando una pregunta: la reflexión sobre el quehacer humano ¿Cómo somos? ¿Cómo hacemos lo que hacemos? ¿Cómo se explica? El problema del conocimiento se centra, según Maturana, en los siguientes puntos: El conocimiento se da a través de la reflexión. El lenguaje es un instrumento cognitivo: toda reflexión se da a través del lenguaje. Cualquier reflexión trae consigo un mundo asociado a las raíces más hondas de nuestro ser cognitivo, estas raíces van hasta la base biológica misma. No pueden entenderse las bases biológicas del conocimiento sólo por medio del estudio del sistema nervioso; es fundamental saber cómo estos procesos se incrustan en la totalidad del ser vivo.
  9. 9. 8 Para este autor (2003; p. 15), la pregunta “¿Qué es la inteligencia?” puede ser abordada al menos con dos actitudes: a. Asumir que la palabra inteligencia denota un atributo o propiedad distintiva de algunos organismos. b. Asumir que los organismos en general tienen un tipo de comportamiento relacional que un observador llama comportamiento inteligente, haciendo referencia connotativa a las relaciones que se dan entre ellos, o entre ellos y su circunstancia. Al tomar partido por la segunda opción, Maturana (op. cit.) establece que la noción de resolución de problemas o de comportamientos orientados a metas resulta inadecuada para dar una explicación en torno a la inteligencia. Indica que los sistemas vivientes constituyen entidades autopoiéticas (capaces de autoproducirse), con una estructura dinámica que les permite interactuar y generar acoplamientos en dos sentidos: cuando interactúan entre sí, se da un acoplamiento estructural ontogénico llamado dominio consensual; y cuando interactúan con su medio ambiente, se lleva a cabo un acoplamiento estructural llamado adaptación ontogénica. Estos acoplamientos tienen lugar gracias a la condición de plasticidad estructural que poseen los organismos vivientes –la cual varía en sus grados de libertad entre unos y otros. Desde esta perspectiva, la inteligencia, entendida como una configuración de relaciones entre procesos que ocurren durante el acoplamiento estructural (Maturana, 2003; p. 16), no es observable directamente y por lo tanto no puede ser medida; lo que pueden observarse son las instancias de consensualidad o adaptación ontogénica (el acoplamiento que se da entre el organismo vivo y su medio ambiente) a manera de comportamientos inteligentes. Todos ser viviente existe en interacciones en un medio, cada una de estas interacciones detonan cambios estructurales en él; cada encuentro del medio con el ser vivo detona, a su vez, un cambio estructural determinado en el medio. La inteligencia consistirá entonces en la congruencia existente entre los cambios que se dan en el organismo vivo con relación a los cambios que se llevan a cabo en el medio durante cada interacción (Maturana, 1993). Si alguno de los cambios estructurales afectara la condición autopiética del ser, el resultado sería su desaparición. Con lo anterior, se da la aceptación de que (Maturana, 2003): a. Hay un tipo de comportamiento, manifestado en los animales en general, y en los hombres en particular, que involucra las interacciones de un organismo y su medio; a esto, el observador le llama comportamiento inteligente. b. El observador usa la palabra inteligencia para referirse connotativamente a las relaciones y cambios de relaciones que ocurren entre los sistemas que intervienen en este comportamiento. Algunas conclusiones expuestas por Humberto Maturana (op. cit.) con respecto al análisis de la inteligencia son:
  10. 10. 9 1. La inteligencia, vista desde la actitud descrita anteriormente, no es observable ni puede medirse. 2. El comportamiento inteligente no tiene magnitud: o hay inteligencia en un dominio dado de acoplamiento estructural o no la hay. 3. El Coeficiente Intelectual (CI) refleja solamente la posición relativa de los individuos sometidos a la prueba acorde a la escala de apreciación definida por quien observa con respecto al uso que cada sujeto hace de una colección de modos de comportamiento propios a un dominio consensual (interacción entre sí) o a un dominio de adaptación ontogénica (interacción con el medio) elegido por el observador. 4. No es justificable ningún tipo de discriminación -racial, social o educacional- bajo el pretexto de que existen diferencias raciales o sociales que pueden ser heredadas en la inteligencia o el comportamiento inteligente. 5. Debido a que el éxito social consiste en una concesión de poder que los integrantes de una comunidad efectúan según sus preferencias, éste no puede ser visto de ninguna manera como un parámetro para establecer el grado de inteligencia de las personas. 6. En la medida que la inteligencia ocurre cuando se establece un dominio consensual o una adaptación ontogénica, no es posible hablar de herencia de la inteligencia. 7. Dado que la estructura del organismo en general, y de su sistema nervioso en particular, está determinada plásticamente durante la vida de cada organismo a lo largo de su ontogenia por medio de una dinámica de interacciones específicas entre el organismo y su medio, resultaría ilegítimo considerar la inteligencia como un fenómeno biológico de simple determinación genética o ambiental. Maturana (op. cit. ) finaliza con una reflexión ética al respecto del desarrollo de la inteligencia y la creatividad en los individuos de una sociedad; indica como, dado que la inteligencia implica cambios estructurales que afectan al organismo y al sistema entero donde éste interactúa, la presencia de personas inteligentes será siempre una amenaza para la estabilidad de los sistemas totalitarios e intolerantes que adoptan posturas reaccionarias; lo cual aplica a las naciones, a las comunidades y a las instituciones –incluida la escuela. REFLEXIONES A MANERA DE CONCLUSIÓN. Después de haber revisado las tres posturas filosóficas que con respecto al tema de la inteligencia humana se presentaron, conviene reflexionar al respecto de tres implicaciones fundamentales. La inteligencia humana, en ninguno de los tres casos encuentra su origen en el plano hereditario; es importante destacar que la palabra potencialidad es el común denominador de los postulados analizados; los tres autores asumen que biológica y psicológicamente todos los seres humanos tenemos las mismas posibilidades de desarrollar esta facultad, la estructura genética con la
  11. 11. 10 que se nace es la misma para todos los seres humanos –cuantas diferencias genéticas podría haber entre las personas, tomando en cuenta que comparados con un chimpancé coincidimos en un 98% en la constitución del ADN. Si existe concordancia en el rechazo de una idea de diferencias genéticas con respecto a la inteligencia entre las personas, también la hay para asumir que la interacción con el medio ambiente sí determina el grado de desarrollo intelectual que un individuo alcanzará. Esto significaría que cualquier evaluación hecha sobre el CI de las personas, más que revelar su inteligencia, nos daría información relacionada con las ocasiones que ese ser humano ha tenido para alcanzar tal desarrollo. Dicho de otra manera, las pruebas no nos dicen si somos más o menos inteligentes –bajo cualquier parámetro de comparación- nos indican, en todo caso, si hemos tenido las suficientes oportunidades para serlo. Si bien, la inteligencia es vista por cada autor desde su perspectiva propia, el fenómeno evolutivo es considerado y aceptado en los tres casos; es decir, la inteligencia humana, sea producto del desarrollo de procesos mentales, una herramienta para solucionar problemas o una modificación y adaptación congruente con las modificaciones y adaptaciones del medio, es una cualidad dinámica que a lo largo de la historia del individuo y de la especie –como potencialidad en este caso- se ha desarrollado. Estas implicaciones nos proporcionan un panorama a través del cual podemos comprender muchas interpretaciones que a lo largo de la historia se han dado, basadas más en conveniencias que en evidencias; correspondería a eso que Popper (2005) llama la cínica interpretación de la historia. La falta de inteligencia y racionalidad (así explicada) es lo que ha justificado un sinnúmero de atropellos entre individuos y entre culturas. Los ideales de libertad y democracia no pueden ser entendidos si estos no trascienden al plano intelectual –lo establecen las tres visiones filosóficas revisadas; sin libertad y sin democracia tampoco puede haber paz, esa paz que según Machado (2005) sólo será posible cuando todos tengamos un desarrollo de la inteligencia lo suficientemente alto para comprender que es la paz y no la guerra el estado natural de la sociedad; cómo puede haber paz si como dice Popper (2005; p. xi) nunca antes habían existido tantas y tan peligrosas armas en manos tan irresponsables; si, como argumenta Maturana (2003, p. IX), la humanidad puede estar llegando a su término y nuestra civilización verse en peligro de desaparecer, sólo porque el ser humano no ha logrado conquistarse a sí mismo, comprender su naturaleza y actuar desde este entendimiento. Queda la discusión sobre la mesa para que los hombres de todas las razas, de todas las edades y de todos los géneros puedan enriquecerla.
  12. 12. 11 BIBLIOGRAFÍA Chávez, P. (1998) Historia de las Doctrinas Filosóficas. (2ª Ed.). México: Pearson Educación. Costa, A. L. (1993). Developing Minds. Vol. 1: A Resource Book for Teaching Thinking. Alexandria, VA: ASCD. Costa, A. L. (1993). Developing Minds. Vol. 2: Programs for Teaching Thinking. Alexandria, VA: ASCD. Freire, P. (2000) La Pedagogía del Oprimido. (53ª Ed.). México: Siglo XXI. Gómez López, R. (2004) Evolución científica y metodológica de la Economía (en línea). Consultado el 13 de noviembre del 2005. Disponible en: http://www.eumed.net/cursecon/libreria/ Machado, L. (2005) La Revolución de la Inteligencia. El Derecho a Ser Inteligente. (26ª Ed.). México: Trillas. -- (1986). The Universal Goal. Seatle: WA: New Horizons' Newsletter, Vol. VI No. 3. Maturana, H. (1993) El Sentido de lo Humano. (4ª Ed.). Santiago-Chile: Dolmen. -- (2003) Desde la Biología a la Psicología. (4ª Ed.). Buenos Aires: Lumen. Maturana H. y Varela, F. (2003) El Árbol del Conocimiento: Las bases biológicas del entendimiento humano. Buenos Aires: Lumen Maturana , H. y Verden-Zöller, G. (1993) Amor y Juego: Fundamentos olvidados de lo humano. Santiago-Chile: Instituto de Terapia Cognitiva. Maturana y otros (2000). Bioética: La calidad de vida en el siglo XXI. (2ª Ed.). Santafé de Bogota: Ediciones El Bosque. Popper, K. (1997) El Cuerpo y la Mente. Barcelona: Paidós. - - (2005) All Life is Problem Solving. (3ª Reimp.). London: Routledge. Prisco, G. (2004). Transhumanismo, una propuesta filosófica para el tercer milenio (en línea). Consultado el 11 de noviembre del 2005. Disponible en: http://tendencias21.net/index.php?action=article&id_article=81711
  13. 13. 12 Sánchez, M. de (2000) Desarrollo de Habilidades del Pensamiento: Procesos básicos del pensamiento. (12ª Reimp.). México: Trillas. -- (2000) Desarrollo de Habilidades del Pensamiento: Procesos directivos, ejecutivos y de adquisición de conocimiento. (12ª Reimp.). México: Trillas. Valdés, F. (2000) La Filosofía. Su origen y especificidad como forma de conocimiento (en línea). Colección Pensadores Cubanos de Hoy. Consultado el 11 de noviembre del 2005. Disponible en: http://www.filosofia.cu/contemp/fvg005.htm
  14. 14. 13

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