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    0.4 c antropofagias 0.4 c antropofagias Document Transcript

    • Antropofagias, racismos y acciones afirmativas nomadas@ucentral.edu.co • PÁGS.: 50-65 Giuseppe Cocco* Traducción del francés: Gisela Daza** Revisión de la traducción: Alejandro Sánchez*** El artículo postula, desde una perspectiva pragmática, la actualidad de una veta del modernismo brasilero como vía para pensar la raza y el mestizaje, a partir de prácticas y modos anómalos (monstruosos) de composición subjetiva moderna y anti-moderna a la vez. A través de una serie de cortes que trazan otra secuencia del siglo XX, retrata la potencia y ambigüedad de las posibilidades de las insubordinaciones étnicas en los países del sur, sin recurrir a un pensa- miento dialéctico o de la contradicción. Palabras clave: mestizaje, antropofagia, raza, multiplicidad, biopolítica, Oswald de Andrade, modernismo (Brasil). O artigo postula, desde uma perspectiva pragmática, a atualidade de uma franja do modernismo brasileiro como via para pensar a raça e a miscigenação, a partir de práticas e modos anômalos (monstruosos) de composição subjetiva moderna e antimoderna ao mesmo tempo. Através de uma série de cortes que traçam outra sequência do século XX, retrata a potência e ambiguidade das possibilidades das insubordinações étnicas nos países do sul, sem recorrer a um pensamento dialético ou da contradição. Palavras-chaves: miscigenação, antropofagia, raça, multiplicidade, biopolítica, Oswald de Andrade, modernismo (Brasil). From a pragmatic perspective the article states the topicality of a vein in the Brazilian modernism as a way of thinking on race and miscegenation, starting from some anomalous (monstrous) ways of subjective composition simultaneously modern and anti-modern. Through a series of sections drawing a 20th Century different sequence, it portrays the power and ambiguity of the ethnic insubordination chances in the southern countries, without resorting to dialectic thought or contradiction. Key words: miscegenation, anthropophagi, race, multiplicity, biopolitics, Oswald de Andrade, modernism (Brazil). ORIGINAL RECIBIDO: 09-X-2008 – ACEPTADO: 09-III-2009 * Científico y político. Profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro (Brasil). Coeditor de la revista Lugo Comum de la Universidad Nómade, ha trabajado sobre América Latina desde la perspectiva de la biopolítica y la multitud, junto con Antonio Negri. E-mail: beppo@terra.com.br * * Psicóloga con Magíster en Psicología Social de la Universidad de París VIII. *** Politólogo. Candidato a Magíster en Investigación en Problemas Sociales Contemporáneos e investigador de la línea Socialización y Violencia del IESCO - Universidad Central (Bogotá - Colombia). 50 NÓMADAS NO. 30. ABRIL 2009. UNIVERSIDAD CENTRAL – COLOMBIA
    • Las máquinas binarias […] no son ción del canibalismo tupinambá des- maba en una jauría feroz y san- meramente dualistas, sino más bien pués del colonialismo europeo. guinaria que ponía en escena un dicotómicas: pueden actuar diacró- devenir animal y un devenir ene- nicamente (si no eres a ni b, eres c: el Por una parte, afirma la dimen- migo, mientras que quien mata- dualismo se ha desplazado, ya no concierne sión fundamental del canibalismo en ba soportaba el peso de las reglas y a elementos simultáneos a elegir, sino a elecciones sucesivas; si no eres blanco ni las sociedades tupi: de los símbolos, encerrado en un negro eres mestizo […] estado preliminar, presto a recibir Gilles Deleuze y Claire Parnet En el caso tupinambá, el caniba- un nuevo nombre y una nueva lismo coincidía con el cuerpo so- personalidad social. Él y su ene- Tupi or not Tupi that is the question cial entero: los hombres, las migo asesinado eran, en cierto Manifiesto Antropófago mujeres y los niños debían, todos, sentido, los únicos verdadera- comerse al contrario. De hecho, mente humanos en toda la cere- monia. El canibalismo era La actualidad del posible porque uno no co- Manifiesto Antro- mía [por ello] el canibalis- pófago1: “a murta mo no era el sine qua non tem razões que del sistema de venganza o marmore guerrera, sino su forma últi- desconhece”2 ma (Viveiros, 2002: 262). Los notables signos de la Por otra parte, Viveiros potencia política y teórica de de Castro enfatiza en que los Oswald de Andrade se en- tupinambá, muy rápidamen- cuentran, sin duda, en los tra- te, justo después de la lle- bajos de uno de los más gada de los portugueses, creativos e interesantes an- hacia 1560, ya habrían tropólogos actuales: Eduardo abandonado esta práctica Viveiros de Castro. En él, la tan fundamental para ellos, innovación revolucionaria de aparentemente por la simple los antropófagos modernistas presión religiosa de los je- es una referencia evidente, suitas, lo que habría signifi- que le permite explicitar las cado “la pérdida de una implicaciones políticas globa- dimensión esencial de su so- les y actuales de sus investi- ciedad: la identificación gaciones sobre el canibalismo con los enemigos, es decir, tupi, en la perspectiva del Max Ernst (Alemania 1891-1976), de la novela-collage su autodeterminación por la Das Karmelienmädchen Ein Fraum, DuMont, edición de 1971. racionalismo amerindio. “La vía del otro, su alteración clave de la antropofagia tupi- esencial” (2002: 263). En guaraní –escribe Viveiros de Castro– en los festines caníbales, era éste efecto, Viveiros de Castro plantea se encuentra en la capacidad que tie- quien constituía ese cuerpo en su que esto se determinó desde el mo- nen [los indígenas] de verse como densidad y extensiones máximas. mento mismo en el que “los europeos otro, punto de vista que es, quizás, el Sin embargo, esta práctica impli- vinieron a ocupar el lugar y la fun- ángulo ideal de la visión de sí mis- caba una exclusión aparentemen- ción de los enemigos en la sociedad mo” (2002: 281)3. Al describir las te menor y temporal pero decisiva: tupi, de manera que los valores que transformaciones de la sociedad tupi quien mataba no podía comerse portaban y que debían ser incorpora- como una sociedad “admirablemen- a su víctima […] Abstinencia que dos, terminaban por eclipsar los va- te constante en su inconstancia”, indica una división simbólica en lores que eran interiorizados al Viveiros de Castro, de manera bas- el trabajo de ejecutar y de comer, devorar a la persona de los contra- tante original, elabora la transforma- donde la comunidad se transfor- rios” (Ibíd.). Así, COCCO, G.: ANTROPOFAGIAS, RACISMOS Y ACCIONES AFIRMATIVAS NÓMADAS 51
    • la persistencia de la venganza gue- La inconstancia es la verdadera a los tupinambá a ser “inconstantes rrera […] certifica que el motivo constante de los “salvajes”. Subraya en relación con su propia cultura- de la rapiña ontológica continuó Viveiros de Castro que “en Brasil, religión”? ¿Por qué se mostraban tan ocupando a los tupinambá duran- la palabra de Dios era recibida con bien dispuestos para escuchar las te algún tiempo aún y, testifica fervor por un oído e ignorada con sandeces de otro? (Ibíd.: 194). ¿Por también, como lo hacía la etnolo- desparpajo por el otro. Aquí el ene- qué eran constantes en la incons- gía de los amerindios contemporá- migo no era un dogma diferente, tancia? Lo interesante, señala neos, que no es necesario comerse sino una indiferencia frente al dog- Viveiros de Castro, es justamente literalmente a los otros para seguir ma, un rechazo a la escogencia” (cit. aprehender “el sentido de esa mez- dependiendo de ellos como fuen- Viveiros, 2002:184). En palabras del cla de volubilidad y de obstinación te de la substancia misma del cuer- Padre Vieira: “Otras personas son […] de entusiasmo y de indiferen- po social, substancia que no era incrédulas hasta que creen; los cia con la cual reciben la buena nada diferente de esa relación ca- brasis 4, incluso después de haber nueva” (Ibíd.: 195). De hecho, la níbal con los otros (Ibíd.). creído, son incrédulos” (Ibíd.). respuesta se encuentra en la trans- formación del canibalismo después Aquí, Viveiros de Castro hace Sin embargo, Viveiros de Castro de la llegada de los europeos. intervenir su lectura sobre los no utiliza esos “comentarios” de los Sermões del Padre Antonio Vieira, jesuitas bajo el registro de la victi- Los tupi desearon a los europeos quien en 1675 escribía: mización multiculturalista, bajo la en su plena alteridad, pues les pa- denuncia de lo que sería una estig- recía como una posibilidad de Esta es la diferencia que hay en- matización de los indígenas. “Noso- auto-transfiguración, un signo de tre las naciones y la doctrina de la tros sabemos que los jesuitas habían reunión de lo que había estado fe: hay naciones naturalmente escogido las costumbres como su peor separado en el origen de la cul- duras, tenaces y constantes, que enemigo. Los tupinambá, bárbaros de tura, capaces entonces de venir muy difícilmente reciben la fe, tercera categoría, no tenían una re- a ampliar la condición humana, que muy difícilmente abandonan ligión propiamente dicha, solo incluso de sobrepasarla (Viveiros, los errores de sus ancestros, que supersticiones”. Por el contrario, “no- 2002: 206). se resisten en armas, dudan con sotros los modernos no aceptamos la razón, repelen con la voluntad, dicha distinción etnocéntrica, más Apelando a Clifford, Eduardo se cierran. [Finalmente, estas] bien diríamos: los jesuitas no vieron Viveiros de Castro explicita: “la in- dan mucho trabajo hasta su ren- que las ‘malas costumbres’ de los constancia del alma salvaje, en su dición, pero una vez se han ren- tupinambá constituían su verdadera momento de apertura, es la expre- dido, una vez han recibido la fe, religión” (Ibíd.). Los misioneros pro- sión de un modo de ser; el valor se mantienen firmes y constantes gresistas actuales repiten la misma fundamental que se afirma es el in- como una estatua de mármol, ya operación, incluso si lo hacen a la tercambio y no la identidad” (Ibíd.). no es necesario trabajar con ellas. inversa, esta vez son los indígenas ¡La desaparición del canibalismo en Al contrario, hay otras naciones quienes son los portadores de nue- su dimensión literal se confirmaba en –y estas son las de Brasil– que re- vas nociones del “bien” y de lo “be- su dimensión general, ontológica! ciben todo lo que les enseñamos llo”, a las que habría que convertirse con una gran docilidad y facili- (Ibíd.). Los antiguos y los modernos La captura de alteridades exte- dad, sin argumentar, sin replicar, constituyen las dos caras de una riores al socius y su subordinación sin dudar, sin resistir. Pero éstas son misma máquina antropológica occi- a la lógica social “interna” […] estatuas de murta que, una vez dental, como lo diría Descola o era el motor y el motivo principal que la mano del jardinero se va, Agamben. de la sociedad [de los tupinambá] inmediatamente pierden la nue- que respondía por su impulso cen- va figura y se devuelven al estado La línea que Viveiros de Castro trífugo. […] Venganza caníbal y bruto y natural anterior, vuelven propone seguir sitúa en el centro de hospitalidad entusiasta expresa- a ser mato (monte) como lo eran la reflexión el otro lado de esta his- ban la misma propensión y el mis- antes (cit. Viveiros, 2002: 184). toria. ¿Cuál era la razón que llevaba mo deseo: absorber al otro y, en 52 NÓMADAS NO. 30. ABRIL 2009. UNIVERSIDAD CENTRAL – COLOMBIA
    • ese proceso, alterarse [deve- deza primitiva, su sólido concepto de Oswald ha sido el “gran teórico nir]5 (Ibíd.: 207). vida como devoración y llevaran de la multiplicidad”, señala Viveiros adelante (más allá) toda una filoso- de Castro, y “ahora todo el mundo La sociedad tupi no existía por fía que se está haciendo” (Ibíd.). está descubriendo que hay que fuera de una “relación inmanente hibridar y mestizar” (cit. Cesarino y con la alteridad” y esto en la medi- En una entrevista que podría- Cohn, 2008: 22). ¿Cuál es entonces da en que su religión, mos definir como antropofágica, la actualidad del movimiento antro- Viveiros de Castro explicita, él tam- pofágico oswaldiano? Por ejemplo, los arraigada en el complejo del exo- bién, su relación teórica y política movimientos de crítica a la propie- canibalismo guerrero, proyectaba con esta intuición revolucionaria de dad intelectual: “Creative Commons una forma en donde el socius se Oswald de Andrade. La antropofa- está tratando de consagrar a nivel constituía en relación con el otro, gia oswaldiana, dice, ha sido la “re- jurídico el proceso de hibridación, la en donde la incorporación del otro flexión metacultural más original antropofagia, el saqueo positivo, el dependía de un salir de sí. El exte- jamás producida en América Latina saqueo como instrumento de crea- rior estaba en un proceso incesante hasta hoy”. De manera aún más ex- ción. Estoy tratando de actuar de de interiorización y el interior no plícita y fuerte: “la antropofagia ha manera que el saqueo y el don se era nada más que un movimiento sido la única contribución verdade- puedan articular” (Ibíd.: 16). Las hacia el afuera (Ibíd.: 220). ramente anti-colonial que hayamos implicaciones políticas son evidentes. engendrado […] Ésta lanzaba a los Al responder a la pregunta de saber De esta manera, el Manifiesto indígenas hacia el futuro […] no era si prefiere el saqueo al don, el Antropófago se inscribe como una una teoría del nacionalismo, del re- antropólogo brasilero responde: anticipación política y una intuición torno a las raíces, del indigenismo. teórica de lo que la antropología Era y es una teoría realmente revo- debemos convertirnos en Robin contemporánea desarrollará a partir lucionaria” (Viveiros cit. Cesarino y Hood. Saquear para dar. El ideal es de ahí. Los comentarios de Oswald Cohn, 2008: 11). Oswald, como lo incluso quitarle a los ricos para dar- de Andrade mismo sobre su Mani- señaló Silviano Santiago, era el “co- le a los pobres […] ¿Qué es la an- fiesto no dejan duda alguna. En una mandante Che Guevara del moder- tropofagia? Sacar de los ricos, ‘vamos conferencia pronunciada en 1945 nismo brasilero” (1991: 22). a sacar de Europa lo que nos intere- declaraba: “Es primordial que en el sa’. Seamos el otro en nuestros pro- acto antropófago se restaure el sen- Una vez más, esto coincide per- pios términos. Tomar la vanguardia tido de comunión con el enemigo fectamente con las propias declara- europea, traerla aquí, y dársela a valiente. El indígena no devoraba ciones de Oswald de Andrade. En las masas (Ibíd.: 18). por glotonería. Era un acto simbóli- su conferencia de 1923, en la Uni- co y mágico en el que se halla toda versidad de la Sorbona, sobre las Así, la antropofagia lo ha logra- su comprensión de la vida y del hom- transformaciones culturales del Bra- do, concluye Viveiros de Castro, jus- bre” (De Andrade, 1991a: 104). sil de la época, declaraba: “Brasil, to después de haber citado una de Nueve años más tarde, en una bajo el cielo deísta, toma concien- las grandes “fórmulas” de Oswald: comunicación enviada a Río de cia de su futuro” (1991b: 38). Dos “la masa comerá aún la fina galleta Janeiro en 1954, escribe: “El indí- decenios más tarde, durante una que yo fabrico” (Ibíd.: 18). gena no comía carne humana ni por conferencia en 1948 dedicada a las hambre, ni por glotonería. Se trata- transformaciones del interior de Bra- ba de una especie de comunión del sil, definía el movimiento antropó- Oswald y la valorización valor que tenía en sí la importancia fago como un indigenismo, sólo para del mestizaje como línea de toda una posición filosófica. La distinguirlo mejor de la exaltación de fuga y constitución de antropofagia nos recuerda que la romántica de los indígenas y antici- libertad vida es voraz” (Ibíd.: 231)6. Concluía paba: “la antropofagia sólo puede con un llamado a todos los investi- enriquecerse hoy con la orientación La anticipación oswaldiana ha gadores de ese gran tema, para que tomada por los estudios sociológicos sido entonces el hecho de aprehen- “tomaran en consideración la gran- contemporáneos” (Ibíd.: 199). der el dinamismo brasilero a horca- COCCO, G.: ANTROPOFAGIAS, RACISMOS Y ACCIONES AFIRMATIVAS NÓMADAS 53
    • jadas entre la herencia de la colo- el mestizaje y la hibridación con los te el horizonte, ya en 1944, Oswald nización europea y su proyección en flujos mundiales. califica su concepto de libertad de el devenir. Oswald ha visto, en el manera más general y cita, para ello, Brasil que entraba en la moderni- En una obra tan vasta y comple- la famosa frase de Spinoza: dad, un “país de futuro”, no desde ja en sus aperturas literarias, políti- el punto de vista de la dinámica de cas y filosóficas como la de Oswald, El fin de la República no es el de la construcción de un trayecto na- hay fases, pasajes. No pensamos que dominar, ni el de mantener a los cional de desarrollo, sino en la pers- se pueda hablar de rupturas y de hombres bajo el miedo y some- pectiva del desarrollo de la relación revisiones como lo hace buena par- terlos a otros hombres. El fin de brasilera (indígena) con la alteridad te de las críticas8. Por el contrario, la República no es tampoco el de colonial. desde el comienzo, la obra de transformar hombres racionales Oswald está atravesada por una en bestias o en máquinas, sino lo La radicalidad de Oswald ha potencia de la que derivan sus di- contrario. En una palabra, el fin sido justamente la de poner en el mensiones estéticas (artísticas) y de la República es la libertad corazón de su propuesta teórica y políticas. Esta potencia traza una lí- (2004: 183). política las dinámicas constituyen- nea de fuga de una gran continui- tes del mestizaje brasilero y, a partir dad. Una línea que se desenvuelve, De este modo, no hay ninguna de ahí, renovar el punto de vista de una parte, a lo largo de las diná- ruptura en el trabajo de creación y tupi. Un punto de vista indígena micas de constitución de la libertad de crítica, sino la conmoción del que, como lo ha hecho notar Vi- y, de otra, de los procesos de pro- compromiso militante en las diferen- veiros de Castro, no tiene nada que ducción (ontológica) de la hibrida- tes condiciones materiales de la ver con el indigenismo y la búsque- ción. Entre las muchas referencias lucha política de su época. El com- da de raíces tropicales de una iden- que podríamos citar, “Sol da meia- promiso estético, político y literario tidad nacional. noite”, artículo publicado en 1943, de Oswald se ha hecho siempre en resulta ser el más adecuado para un esfuerzo de liberación afirmati- La revolución antropofágica, en nuestro propósito. Allí afirma que “la vo, no dialéctico. Es allí donde se la medida en que proyectaba a los Alemania racista […] necesita ser encuentra la gran claridad de la dis- indígenas en el mundo, se fundaba educada por nuestro mulato, por el crepancia, el divisor de aguas, como en una teoría de la multiplicidad y chino, por el indígena más atrasado él lo definía, con los otros moder- no en la diversidad7. El anti-colo- del Perú o de México, por el africa- nistas, quienes cayeron en el nacio- nialismo no era un nacionalismo y, no de Sudán, necesita mezclarse de nalismo xenófobo y fascista que él menos aún, un aislacionismo, sino una vez por todas; debe construirse no dejará de someter a la ametra- una máquina de guerra para tomar en el melting-pot del futuro, necesi- lladora de una ironía irresistible9. de la Europa de los ricos “lo que nos ta mulatizarse” (s/p). El mestizaje, interesa”. El anticolonialismo hacia la hibridación, es una línea de fuga. Justamente, es en relación con el exterior implicaba, en realidad, El éxodo es un terreno de lucha: “fu- las cuestiones del mestizaje que un anticolonialismo dirigido contra garse, pero al fugarse, buscar un Oswald muestra los más altos nive- “el colonialismo interno que trata a arma” (Deleuze y Parnet, 1996: 164). les de creatividad conceptual, lin- los pueblos indígenas como obstácu- Oswald liga inmediatamente esta güística, estética y de compromiso los para la estandarización de la na- línea a la constitución de la liber- político. En el terreno del mestiza- cionalidad” (Viveiros, 1992: 16). El tad: “Por la libertad nosotros tam- je, de la hibridación, forma y conte- anticolonialismo antropofágico im- bién, nosotros los de América, somos nido coinciden perfectamente. plica sobrepasar todo trámite que capaces de dar la vida. Toda la his- Expresan una potencia de liberación atribuya a los impasses brasileros sólo toria de nuestro continente, sobre siempre intacta y renovada. Su len- determinantes exógenos y no se com- todo, la historia rica, dramática y guaje no es solamente connotativo, prometa con una alianza de tipo na- colérica en América Latina, está es también mezclado y mestizado. Es cional. La respuesta que América marcada por gestos libertarios” en esta dinámica de resistencia y de Latina debe dar a la alienación cul- (2004: 122-123). Aunque en 1943 el creación que su “brasilidad” apare- tural es la de profundizar aún más combate al fascismo ocupa totalmen- ce incompatible con cualquier cla- 54 NÓMADAS NO. 30. ABRIL 2009. UNIVERSIDAD CENTRAL – COLOMBIA
    • se de xenofobia nacionalista. Ya No es por azar que el andar de ruptura, el pesimismo de un Macha- estaba presente en el Manifiesto de Oswald se halla, de cierta manera, do de Assis era superado por la apa- la Poesía Pau-Brasil (1924) y se entre el comienzo de los primeros rición de una esperanza del pueblo radicaliza en el Manifiesto Antro- esfuerzos desplegados para construir y de su mística. Mejor aún, en Os pófago de 1928. En el primero se la idea o la imagen de un pueblo Sertões se anuncian una nueva tie- reivindica la contribución millona- brasilero (al final del siglo XIX) y la rra y un nuevo pueblo (2004: 173). ria de todos los errores: “Como ha- afirmación madura de ese proyecto blamos. Como somos”. La poesía de a lo largo de los años treinta. Oswald En Freyre, con Casa Grande e exportación debe entonces basar- está entonces en el medio, como un Senzala, entramos en un análisis so- se en una “lengua natural y neo- viraje revolucionario, entre Os ciológico, tanto más sofisticado lógica” a la vez. “Tenemos cuanto corresponde a un una base doble y presente, giro preciso del proyecto la selva y la escuela […] de construcción nacional, Obuses de ascensores, cu- con la llegada de Getúlio bos rascacielos y la sabia Vargas al poder y los co- pereza solar” (De Andrade, mienzos del proyecto na- 2001b: 42-44). cional-desarrollista. Es en esos términos que Oswald Mientras que los acadé- mismo ve las cosas. Ya en micos ilustres tratan de 1923, al comienzo de su tra- construir una lengua inde- yectoria política y estética, pendiente de Europa, un él movilizaba al autor de portugués brasilero, Oswald Os Sertões para el público ya está preocupado por “la brasilero: jerga de las grandes ciuda- des brasileras donde co - Una excelente contribu- mienza a extenderse, sobre ción nos ha sido ofrecida por todo en São Paulo, una sor- un hombre de ciencia, prendente literatura de Euclydes da Cunha, escri- nuevos inmigrantes” (1991b: tor potente, ingeniero y 34). São Paulo y sus planta- geólogo quien, en tanto que ciones de café (cafezais) oficial del ejército, ha parti- constituían la gran inspira- cipado en la represión de ción de los modernistas, pri- Max Ernst (Alemania 1891-1976), de la novela-collage una revuelta mística que Das Karmelienmädchen Ein Fraum, DuMont, edición de 1971. mero, y de los antropófagos, convulsionó al Estado de después. Y São Paulo fun- Bahía. Y ha fijado en su li- cionaba como el gran crisol en el Sertões (1901) de Euclydes da bro Os Sertões la escena, el alma y cual la diferencia de razas se con- Cunha y Casa Grande e Senzala la vida de esta población que des- vertía en una gran sopa. Oswald (1933) de Gilberto Freyre. Esquemá- cendía del aventurero y de la decía que las razas se “sopaban” ticamente podríamos decir que en mestiza (1991b: 32). (caldeavam-se) (1991c: 191). Nada Os Sertões la potencia del mestizaje que ver con la apología de una sopa (la composición étnica del serta- Las referencias a Gilberto Freyre donde todas las diferencias se bo- nejo) aparecía aún de manera cru- son numerosas. Su sociología es ex- rrarían en favor de una identidad da, en la monstruosidad de las presamente movilizada en términos que, aunque mestiza, sería homo- condiciones de vida de los habitan- políticos, incluso en relación con los génea y nacional. Lo que interesa tes del Sertão y la brutalidad de los conflictos que atravesaran al movi- a la antropofagia es la multiplica- combates que oponían a los habitan- miento modernista, justamente con ción de las diferencias: no la sopa, tes de Canudos al ejército republi- su escisión entre los modernistas que sino el “sopaje”. cano. Pero en Euclydes había ya una se convertirían en “antropófagos” y COCCO, G.: ANTROPOFAGIAS, RACISMOS Y ACCIONES AFIRMATIVAS NÓMADAS 55
    • aquellos que constituyeron el grupo Hemos abandonado los bellos cliché marxista sobre las ideas fuera Verde & Amarelo (verde y amarillo, salones y nos hemos convertido de lugar, en sí mismo un tanto des- los colores nacionales), que ensegui- en los vira-latas del modernismo plazado y anacrónico” (Viveiros, da se llamó Anta10. Así, ya en 1937, […] vira-latas que han comido 1992: 16; Viveiros cit. Cesarino y Freyre, junto con Sérgio Buarque de de la prisión, que han tenido ham- Cohn, 2008: 12). De una parte, las Holanda, es citado en un artículo bre […] Y es que la antropofagia ideas son sobre los lugares y, de otra, publicado en el diario O Estado de salvaba el sentido del modernis- se propagan por voracidad, por hi- São Paulo, dedicado a la escisión del mo y pagaba el tributo político de bridación. Refiriéndose a Sérgio modernismo, como uno de los inte- haber caminado decididamente Milliet13, Oswald habla de un náu- lectuales que “tendía” a la izquier- hacia el futuro (2004: 165-167). frago de quien “hemos fácilmente da: “muchas personas derechas devorado las inocentes carnes pueden no estar en la ‘derecha’” La hibridación no es un proyec- genovesas” (1991g: 129). El Brasil, (1991f: 56). Ocho años más tarde, to abstracto, sino una práctica. Es decía, no era nada más que “pura Freyre es citado para reforzar este muy probable que Oswald haya des- deglución” (Ibíd.). acercamiento: “la voz cultivada del cubierto Brasil en un cuarto de hotel, autor de Casa Grande e Senzala [afir- “probablemente en París” (Viveiros De hecho, Roberto Schwarz re- maba] que la antropofagia salvó al cit. Cesarino y Cohn, 2008: 13), de conoce que “nada [era] menos abier- movimiento [modernista] de 1922” la misma manera en que Freyre des- to a las influencias extranjeras que (1991a: 105). cubrió Brasil en Columbia, en los Es- el modernismo de 1922” (2006: 48). tados Unidos. Por otra parte, es en Al mismo tiempo, Schwarz articula Para Oswald de Andrade, el esos términos que se expresa Paulo esta visión positiva de la apertura, lazo entre Freyre y Euclydes da Prado en su introducción a la Poesía con el combate que tiene lugar en Cunha es completamente claro. Pau Brasil en 1942: “Durante un viaje el proceso de construcción de una “De un cierto modo, Casa Grande a París, desde lo alto de un taller en idea de pueblo, de la noción de cul- e Senzala [afirma en 1948] es un la Place Clichy –ombligo del mun- tura popular. De una parte, enton- complemento de Os Sertões de do- descubrió, deslumbrado, su pro- ces, teníamos el modernismo que Euclides, por cuanto estudia la fi- pia tierra” (Prado, 2003: 89). Oswald transformaba la realidad popular en jación de los ingenios azucareros, no podría ser más explícito y cons- un elemento activo de la cultura mientras que el grabado euclidiano ciente de su propia hibridación. brasilera, del proyecto nacional. De expresa la resistencia del elemento Después de haber fustigado violen- la otra, había un “nacionalismo místico en torno a un jefe nómada” tamente “la triste xenofobia” de una programático que se hundía en lo (1991c: 197). “macumba para turistas” modernistas pintoresco y, aunque sin quererlo, de derecha, afirma con fuerza su asumía como ‘auténticos’ los aspectos En medio de ese giro, está el inspiración extranjera: “Si hay algo que se derivaban de nuestra condi- movimiento revolucionario antro- que haya traído de mis viajes a Eu- ción de república banana” (Ibíd.)14. pofágico. De hecho, es por el Mani- ropa entre las dos guerras, ha sido Schwarz insiste: “la cuestión no es fiesto Antropofágico que Oswald, al el Brasil mismo” (De Andrade, 2004: estar por o contra una influencia mismo tiempo, mantiene su proyec- 165-166). Es a su lectura de Mon- externa, sino considerarla –de la to anticolonial brasilero y abre una taigne a quien debe su intuición misma manera que la tradición na- formidable línea de fuga frente al antropofágica12. cional- en una perspectiva popular” corto circuito nacionalista y nati- (Ibíd.: 49). ¡Falta saber qué es el vista de los modernistas que habían Los más grandes brasilianistas pueblo del que hablamos! adherido al movimiento fascista co- son producto de este intercambio de nocido bajo el nombre de Inte - puntos de vista de los que el cani- Sin embargo, como lo veremos, gralismo11. Es por ello que Oswald balismo tupinambá era el precursor. es justamente esta construcción de continuará toda su vida diciendo De esta manera, Viveiros de Castro lo nacional-popular o, de manera que la antropofagia es la línea divi- se opone violentamente a la noción más general, la construcción de la soria entre la derecha y la izquierda de ideas fuera de lugar desarrollada idea de pueblo brasilero, lo que cons- modernistas. por Roberto Schwarz: “olvidemos el tituye el verdadero desafío. Un de- 56 NÓMADAS NO. 30. ABRIL 2009. UNIVERSIDAD CENTRAL – COLOMBIA
    • safío que en el Brasil republicano mente: Latifundia perdidere Italiam desarrolló desde Euclydes da Cunha posterior a la abolición de la escla- (1991f: 262). Simultáneamente, los hasta Gilberto Freyre, pasando, jus- vitud, significaba aprehender la latifundios arruinaban a Brasil y re- tamente, por Oswald? Por un lado, manera de hacer frente al rompeca- ducían el impacto y el alcance de la esa división reproduce el mismo con- bezas en el que se había transforma- transición hacia la no esclavitud. flicto que oponía a los antropófagos do la herencia colonial esclavista y al grupo fascista y xenófobo de la la actualidad migratoria. Ese rom- Sin embargo, es sobre las con- Anta, justamente sobre la cuestión pecabezas era de tipo étnico y se pre- diciones de la transición para salir étnica. Por otro lado, una vez que el sentaba como una vasta mezcla de de la esclavitud sobre las que hay discurso del mestizaje se volvió ma- etnias, poblaciones y lenguas, en un que volver para ver si la superación yoritario y dominante, ¿no sería en territorio aún más vasto, en el que del rompecabezas de la construc- los matices, a veces finos y a veces las líneas del horizonte se conecta- ción del “pueblo” brasilero y de la groseramente violentos, de una ges- ban con los flujos migratorios y el nacionalidad, propuesta por los an- tión de los flujos de la hibridación pasaje de las formas de dependen- tropófagos y luego por la sociolo- que la problemática del mestizaje cia coloniales (o neocoloniales) a las gía de Freyre, ha sido capaz de sería capturada por el poder, por una del imperialismo. Benedito Nunes comprender los conflictos que ca- gestión del racismo por los flujos? tiene razón al escribir, respecto del racterizaban el paso y las nuevas re- violento conflicto interno al moder- laciones de producción. En otras ¿Qué era la antropofagia cultu- nismo, entre el giro izquierdista y palabras, se trata de preguntar si los ral y política tupinambá en su rela- comunista de Oswald y el fascismo trabajos de Freyre, Oswald y, más ción, no con la alteridad de los tropical de Cassiano y Plínio: “No generalmente, el discurso sobre el colonizadores portugueses, sino con fue el placer del debate el que puso mestizaje, fueron movilizados, en un la de los esclavos “importados” de a los modernistas en grupos anta- segundo momento, para resolver – África? ¿Cuál antropofagia, cuál de- gónicos. Fue un antagonismo que desde el punto de vista del poder– venir Brasil fue movilizado por los puede percibirse en el sentido étni- el rompecabezas de la construcción esclavos liberados, frente a la co invocado por los dos grupos de un pueblo por el naciente pro- alteridad de los flujos de inmigrantes opuestos, el que los obligaba al pla- yecto nacional. extranjeros que comenzaron a poblar cer del debate” (2001: 24-25). masivamente las plantaciones de Hablando de la experiencia del café y que tanto inspiraron al movi- De hecho, no era ni un debate gobierno de Lula Da Silva (en 2006), miento modernista en general, y es- académico, ni una tranquila dispu- Viveiros de Castro diferencia dos pecialmente a Oswald? ta intelectual. Se trataba de un vio- tipos de “soluciones”, dos tipos de lento conflicto social y político, proyectos “llamados nacionales” que No pretendemos resolver el con- atravesado en profundidad por in- dividen al gobierno en dos. Por una junto de esos interrogantes en el numerables líneas de color, de cla- parte, tenemos “un proyecto nacio- marco de este artículo. Pero nos pa- ses, de etnia y de lengua. Un nal clásico, en el mal sentido del rece interesante discutir sobre la conflicto en el que la complejidad término, que es el de inventar (o actualidad revolucionaria y consti- se desdoblaba por las condiciones descubrir) esa cosa llamada la ‘iden- tuyente del Manifiesto Antropófago, específicas en las que se jugaba y se tidad nacional’”. Por otra parte, está a la luz de la contemporaneidad de solidificaba la transición de la escla- el proyecto que él llama “debemos dichas cuestiones, en la perspectiva vitud al trabajo libre, con el proceso desinventar a Brasil”. En esta segun- indicada por Viveiros de Castro, es y los temas de la modernización y del da perspectiva, no se trata de un decir, del devenir Brasil del mundo. desarrollo que ésta implicaba. Una proyecto nacional, sino post-nacio- transición marcada por relaciones de nal, no solamente “el nosotros de Nada mejor para esta reflexión fuerza en la agricultura a los que la Viva el Brasil”, sino el “todo es Bra- que someterla a la prueba del deba- cita, que Oswald hace de Plinio el sil” (Viveiros cit. Cesarino y Cohn, te actual sobre el racismo en Brasil: Joven, en uno de los grandes frescos 2007: 12). Sin embargo, ¿esta línea la divergencia que atraviesa al go- históricos y filosóficos de su produc- divisoria no era tan clara y potente bierno de Lula respecto del proyecto ción tardía, correspondía perfecta- en el discurso del mestizaje que se nacional, se reproduce particular- COCCO, G.: ANTROPOFAGIAS, RACISMOS Y ACCIONES AFIRMATIVAS NÓMADAS 57
    • mente en las políticas de combate a las capas pobres y extremadamente Esos cuestionamientos “estadís- la discriminación racial. Esas re- pobres comenzaba siempre a apare- ticos” acabaron por reforzar los in- flexiones resultan más importantes cer por encima de su participación tentos de abrir brechas innovadoras si se recuerda que la hegemonía del demográfica. Una repartición des- en las políticas de combate al racis- discurso del mestizaje se transformó igual cuyo declive sistemático apa- mo, especialmente la adopción del en un discurso oficial, nacional, apa- rece en todos los niveles cualitativos modelo norteamericano de la affir- rentemente republicano, sobre la de los estudios estadísticos: educa- mative action (discriminación positi- ausencia de racismo en Brasil. ción, violencia, alojamiento, etc. Lo va). Es en torno a las condiciones que mostraba la inevitable vivencia de acceso a la educación superior de esta correlación entre desigual- que ese nuevo debate iría a concen- Racismo dad social (en términos de niveles trarse y articularse. En cierta medi- y mestizaje en el da, eso era inevitable y casi Brasil “natural”. En efecto, las contemporáneo universidades brasileras mostraban escandalosos ni- Desde finales de 1990, la veles de exclusión y un hegemonía del discurso de la modo de selección de esos “democracia racial” ha sido estudiantes simplemente fuertemente cuestionada en inicuo. Las universidades Brasil por una nueva gene- públicas (federales y de los ración de estudios socio- estados federados) sólo aco- lógicos y estadísticos que, gen 2,5% de jóvenes en luego de los estudios dedi- edad de frecuentarlas y el cados a las desigualdades, sistema privado absorbe establecieron la correlación 7%. Esto es tanto más in- manifiesta entre estratifica- quietante cuanto que el ción social y “color” de la piel acceso al sistema público – (Jaccoud y Beghin, 2003; que garantiza la educación Martins, 2003; Henriques, de calidad de manera to- 2001; Hasenbalg y Silva, talmente gratuita– está re- 2003; Costa, 2003). Lo que gido por un examen de el movimiento negro afirma- entrada que sólo quienes ba sin éxito, desde los años pueden pagar los prepara- cuarenta, se convirtió en Max Ernst (Alemania 1891-1976), de la novela-collage torios (o colegios privados) una suerte de evidencia Das Karmelienmädchen Ein Fraum, Du Mont, edición de 1971. tienen la posibilidad de “científica” (Telles, 2003). El aprobarlo. Posibilidad que acento que el discurso neoliberal de ingreso y de jerarquización social restringe de manera directamente ponía sobre la cuestión de las desi- del trabajo) y color de la piel, rápi- proporcional el prestigio social y eco- gualdades, para construirle una damente encontró una base “objeti- nómico atribuido a las diferentes legitimidad social a la renuncia al va”. Pronto se produjeron otras filiales de la educación. Los candi- crecimiento en nombre de las políti- numerosas evidencias de una mul- datos egresados de colegios públicos cas de estabilización macroeco- tiplicidad de líneas de discrimina- tienen muy pocas posibilidades de nómicas, encontraba así un eco en ción, claramente racializadas, entrar a las facultades públicas y prác- los esfuerzos por definir nuevos ins- difícilmente compatibles con el man- ticamente ninguna posibilidad (sal- trumentos para cuantificar los ele- tenimiento del consenso oficial so- vo rarísimas excepciones) de entrar mentos cualitativos del desarrollo15. bre la armonía de las relaciones a las más prestigiosas. Se trata, por lo interraciales, del que Brasil sería, demás, de un nivel de exclusión in- El porcentaje de negros (pretos) desde la abolición de la esclavitud, compatible con las dinámicas del ca- y de mestizos (pardos) presente en el teatro. pitalismo contemporáneo, cada vez 58 NÓMADAS NO. 30. ABRIL 2009. UNIVERSIDAD CENTRAL – COLOMBIA
    • más organizado a partir de la eco- afirmativa. De otra parte, se logró nos universitarios, no puede, por sí nomía del conocimiento y de la di- bloquear los dos proyectos de ley: el sólo, explicar la profundidad de la fusión social de los procesos de de la acción afirmativa y el del Es- polémica, el discurso de las élites no innovación y de movilización produc- tatuto de la Igualdad Racial. La puede, tampoco, tener la legitimi- tiva. Sin embargo, la correlación en- oposición a esos proyectos ha sido dad social necesaria para bloquear tre el color de la piel y la exclusión hecha de manera extremadamente los diferentes proyectos de ley por la es visible, casi transparente: basta con violenta por los grandes medios de acción afirmativa. De hecho, la opo- pasearse por cualquier campus públi- comunicación. Esta actitud de los sición a las reivindicaciones del co, incluso en ciudades como Salva- grandes medios respecto del gobier- movimiento negro y a los proyectos dor (Bahía) donde la población negra no de Lula no es una excepción, sino de ley del gobierno Lula (en el pri- y mestiza constituye la gran mayoría16. la regla que muestra claramente la mero y el segundo períodos) es trans- fuerza de los prejuicios racistas ha- versal y pasa el rastrillo también en Fue justamente sobre la crítica cia un presidente que no pertenece los rangos de la izquierda, en todos al sistema de acceso a la educación a la élite: un mestizo, migrante sus niveles. Hay resistencias de ta- superior que se concentró el debate nordestino, sin estudios. Prejuicios lla en el seno del gobierno, en su sobre el racismo y las primeras polí- tanto más gratuitos en tanto que el principal partido (el Partido de los ticas de acción afirmativa. Al co- gobierno de Lula, a pesar de su Trabajadores –PT–) y también en el mienzo de esta década, la Asamblea extrema moderación, ha logrado seno de la extrema izquierda (Críti- Legislativa del Estado de Río de proezas inusitadas, si se toma en con- ca Marxista, 2007). Janeiro votó una ley que establece sideración los últimos decenios, en los criterios de discriminación posi- el nivel social, económico y de rela- Si dejamos de lado las argumen- tiva en el examen de ingreso de la ciones internacionales. taciones groseramente conservado- prestigiosa Universidad del Estado ras en defensa de la meritocracia, de Río (UERJ). Medida que ha sido Evidentemente, no es nuestro el rechazo a las políticas afirmativas adoptada por un número creciente objetivo reconstruir aquí ese deba- se basa en una doble afirmación: de universidades federales, en el te político y mediático. Sin embar- Brasil es un país en el que el mesti- marco de su régimen de autonomía, go, hay elementos de esas polémicas zaje generalizado no impide que y que ha sido transformada por el que son bastante desconcertantes: haya discriminaciones, pero, por una gobierno de Lula en un proyecto de a la tradicional afirmación, según la parte, las limita drásticamente y, por ley, articulado con un conjunto de cual, en Brasil no habría racismo, se otra, la acción afirmativa sólo agra- políticas de reforma universitaria ha agregado un discurso que, apo- varía y amplificaría las dimensiones que apuntan, entre otras cuestiones, yándose sobre las tesis de ciertos raciales de esas divergencias. Es a la expansión general del número antropólogos, define la acción afir- decir que la acción afirmativa aca- de estudiantes y a la democratiza- mativa no solamente como ineficaz baría por explicitar las dimensiones ción de las condiciones de acceso. (o inútil), sino como un peligroso racistas de esas discriminaciones. En instrumento de construcción del ra- lugar de combatir el racismo, ésta Sin embargo, esta generalización cismo. Así, cuando el director pe- lo reforzaría. Peor aún, la acción afir- de medidas de acción afirmativa, riodístico de la más importante mativa y el estatuto de la igualdad tanto como la instauración, siempre cadena de televisión (privada) pu- racial reintroducirían el racismo en por parte del gobierno de Lula, de blica un libro que tiene como título Brasil, y ello a través de políticas de un Ministerio de la Igualdad Racial Nosotros no somos racistas (Kamel, inspiración norteamericana, es de- (que ha elaborado un Estatuto de 2006), sus pretensiones intelectua- cir, inspiradas en un modelo segre- la Igualdad Racial) suscitó un ver- les y universitarias son “ratificadas” gacionista que no tendría nada que dadero clamor de indignación. De mediante la introducción escrita por ver con el modelo del mestizaje típi- una parte, esta defensa masiva no una antropóloga de la Universidad co del Brasil. Un ejemplo bastante impidió el aumento del número de Federal de Río (Maggie y Fry, 2004). fuerte es el del dossier dedicado a universidades federales que adopta- ese debate en una revista universi- ron –sobre la base de la autonomía Sin embargo, de la misma ma- taria citada más abajo. Moviliza sie- universitaria– dispositivos de acción nera que el reclutamiento de algu- te artículos de los cuales tres son COCCO, G.: ANTROPOFAGIAS, RACISMOS Y ACCIONES AFIRMATIVAS NÓMADAS 59
    • más o menos favorables, tres se opo- que vendría a afirmar que habría de Río de Janeiro, la policía mató nen y uno propone una aproximación identidades “naturales”– continúa: 1.700 personas en conflictos de vio- intermedia. Pero lo interesante es “Se trata de una vieja cuestión ra- lencia?18 (!) En fin, llegamos al jui- que los autores “favorables” son, en cial brasilera. Para comenzar, intro- cio final, pronunciado esta vez por los dos casos, profesores extranjeros duce el difícil problema ‘técnico’ dos antropólogos de la Universidad que trabajan en universidades nor- […] de determinar quién es negro Federal de Río de Janeiro: “hablar teamericanas y, entre los brasileros, y quién no lo es”. Esto nos lleva di- de afrodescendientes en el contex- uno es economista del Banco Mun- rectamente, dice, to brasilero es imaginar un Brasil dial. Podría decirse, incluso, como ontológicamente dividido entre ne- lo hemos anticipado ya, que se trata al punto en el que los equívocos gros y blancos. La construcción de de una nueva generación de ideas del movimiento negro se anun- un Brasil de dos razas implica nece- alienígenas, provenientes del ex- ciaron dramáticamente. Puesto sariamente el rechazo del mestizaje tranjero, ideas por fuera de sus lu- que su postura combativa, com- y de la democracia racial en tanto gares (“ideas fuera de lugar”) prometida con fijar fronteras ne- que valores positivos” (Maggie y Fry, (Schwartz, 1977). tas entre las razas para movilizar a 2004: 158). los negros en la lucha, desembo- Ahora bien, si hacemos abstrac- có en la adopción de criterios de Otra paradoja aparece en lo re- ción de las manipulaciones políticas definición racial que prevalecen lativo a la identidad, de una parte, y del papel de los medios de comu- en el racismo de los Estados Uni- de algunos sectores del movimiento nicación en tanto que oposición sis- dos (Ris, 2004: 136-137). negro y, de otra, en las justificacio- temática al primer gobierno, que nes de la acción afirmativa que opo- provienen de los círculos tradicio- He aquí que entonces, el ver- ne las trayectorias socioeconómicas nales de la élite, el discurso teórico dadero racismo es norteamericano y, de los negros brasileros a las de los movilizado es aquel que constituye además, en Brasil no sabríamos di- inmigrantes extranjeros. Según ese la base del pensamiento literario y ferenciar quién es blanco de quién discurso, el “éxito” de los brasileros sociológico brasilero, republicano. no lo es. En otro artículo del mismo descendientes de inmigrantes euro- Un pensamiento que, después del dossier, un sociólogo extrae las con- peos, japoneses u orientales se de- balbuceo de comienzos del siglo secuencias: “El costo de una inmi- bería a acciones afirmativas que los XX17, se afirmó con fuerza en los años nente tensión racial, que observamos habrían privilegiado en el momento treinta, con Vargas y el Estado Novo hoy en los contextos donde las polí- en el que los esclavos negros esta- (1937). Ese discurso termina por ticas de acción afirmativa han sido ban excluidos del mercado del tra- crear una suerte de paradoja. El introducidas, puede resultar muy bajo. En la conjunción de estas dos combate al racismo constituiría una alto en un país como Brasil en el que argumentaciones lo identitario amenaza al mestizaje, que no sólo la ontología racial no se estructura “negro” sale de sus dimensiones fun- distingue a Brasil de los países donde según rígidos estándares de clasifi- cionales a la organización del movi- reina la herencia del segrega- cación racial” (Grin, 2004: 151- miento antirracista y corre el riesgo cionismo anglosajón, sino que impi- 152). Se llega así a un verdadero de aparecer como el doble del me- de a cualquiera decidir quién es chantaje frente a los “peligros” de canismo del poder. Así, el repliegue negro y quién es blanco, o lo que explosión social que la acción afir- identitario hace explícita su dimen- sea. Quedémonos en el dossier que mativa podría desencadenar. Cuatro sión negativa exactamente en la hemos citado y que es bastante re- años después de este artículo, no medida en que se presenta como un presentativo de esos impasses y pa- hemos podido constatar ningún en- discurso especular al del poder y aso- radojas. Fabio W. Ris, profesor frentamiento racial en las universi- cia la condición de los negros emérito de la Universidad Federal dades que aplicaron las políticas de brasileros al horizonte impotente de de Minas Gerais, después de haber cuotas. Si no fueran trágicas, tales un opresión totalizadora. En este fustigado “la artificialidad de la re- afirmaciones podrían parecer ridícu- horizonte, somos completamente pri- ferencia a una identidad africana” las: ¿qué peligro corre una democra- sioneros de la dialéctica del amo y (2004: 136), por parte de algunos cia racial donde, para dar un solo el esclavo. De manera general, ese sectores del movimiento negro –lo ejemplo, en 2007, sólo en el Estado discurso funciona así: en el momen- 60 NÓMADAS NO. 30. ABRIL 2009. UNIVERSIDAD CENTRAL – COLOMBIA
    • to de la abolición, los negros eman- pasado. Un período marcado, al mis- to Antropofágico ¿puede permitirnos cipados (“libertos”) habrían sido mo tiempo, por los efectos de la abo- volver sobre el debate actual en tor- abandonados a sí mismos y la prue- lición tardía de la esclavitud (1888) no a la lucha (y a las políticas) con- ba de ese abandono sería justamen- y las diferentes oleadas de inmi- tra el racismo con una perspectiva te su substitución, en el mercado del grantes internacionales. No es pues innovadora? Al mismo tiempo, el de- trabajo, por los trabajadores inmi- un azar si los artículos de historia bate actual sobre el racismo y el mes- grantes internacionales. La desgra- de la literatura o, de manera más tizaje en Brasil, ¿puede permitirnos cia de esos antiguos esclavos se general, de crítica dedicada al mo- comprender mejor la potencia del debería a su exclusión del empleo dernismo, resaltan con fuerza este movimiento antropófago en el deve- cuando ésta pasaba bajo el régimen contexto. Y ello en la huella de los nir-Brasil del mundo (por ejemplo, en salarial. El colmo del cinismo trabajos de Roberto Schwarz en su los suburbios parisinos) y poder re- esclavista y racista habría sido la clásico artículo “As idéias fora do flexionar entonces sobre la manera exclusión de los antiguos esclavos al lugar”, antes citado. como podría funcionar para aprehen- acceso a trabajos asalariados que la der de otra manera esas mismas cues- abolición de la esclavitud iba a per- Así, se hace referencia a un país tiones en las metrópolis poscoloniales mitir crear y multiplicar. que se modernizaba y disponía de de este país continental? “un exceso de tierras y una falta de Por el contrario, la inserción población, sin ninguna industria o comparativamente más fácil de los ciudad poblada y manufacturera” El devenir mundo del trabajadores provenientes de los po- (Schwarz, 2006: 55). El enigma de Sur contra el “Sur que derosos flujos de inmigración inter- la modernización tomaba entonces ha ganado” nacional sería el resultado, afirman el rostro de una abolición de la es- algunos militantes del movimiento clavitud que parecía el hecho de la Ciertamente, los antropófagos negro, de políticas afirmativas des- importación del extranjero de una eran militantes entusiastas de una tinadas a los extranjeros. La desgra- corriente de ideas que no encontra- visión de la brasilianidad determi- cia de unos tendría por causa la ban su verdadero lugar en una nada por las dinámicas del mestiza- fortuna de otros. De ahí a conside- sociedad patriarcal que parecía in- je y, en esa perspectiva, Oswald de rar a los inmigrantes como obstácu- capaz de poder salir del largo perío- Andrade hacía continuamente re- lo para la emancipación de los do de la esclavitud. Hace referencia ferencia a Casa Grande e Senzala, la negros o, incluso, como una de las a la situación de los años treinta, obra fundamental de la nueva so- principales causas de su discrimina- cuando el gobierno Vargas ya había ciología de Gilberto Freyre. Si las ción y de su desgracia, el camino es bloqueado los flujos de inmigrantes19. referencias a Freyre son numerosas, corto. De esta manera, el identi- es sobre todo ese libro el que Oswald tarismo ya no es un momento especí- Aún si estaban libres del espectro cita. Cuando habla de los trabajos fico de construcción de nuevas de la esclavitud formal, nuestras tardíos del sociólogo de Recife, so- relaciones de fuerza, sino un fin en críticas debían afrontar las masas bre la alimentación de las plantacio- sí. Este repliegue, si no las justifica, de cuasi-ciudadanos sacados a la nes de caña de azúcar, lo hace con parece, sin embargo, darles una cier- calle, mezclados con los inmi- cierta ironía20. Pero nada nos permi- ta legitimidad –aún si lo hace de grantes, quienes desde tiempo te creer en un alejamiento respecto manera indirecta– a las críticas atrás llegaban clandestinamente de las tesis de Gilberto Freyre. hechas contra las políticas de discri- al corazón del tráfico reactivado minación positiva y, de todas mane- desde finales de los años 1939, Hay tres elementos del discur- ras, corre el riesgo de tirar a la basura engrosando el gran número de so sobre el mestizaje desarrollados las aproximaciones en términos de desclasados sociales (Ibíd.: 56). por Oswald que encontramos en mestizaje. Gilberto Freyre y los otros sociólo- ¿Cómo avanzar más allá de esas gos que han renovado, de manera Ahora bien, las apuestas de esta trampas especulares? ¿Cómo poder hegemónica a partir de los años construcción se concentran justa- desplazar los términos de esta serie treinta, la visión de la cuestión mente en la primera mitad del siglo de paradojas? El retorno al Manifies- étnica brasilera. En primer lugar está COCCO, G.: ANTROPOFAGIAS, RACISMOS Y ACCIONES AFIRMATIVAS NÓMADAS 61
    • el tema específico de la colonización y especialmente en São Paulo, las de contradicciones”, de la hybris de portuguesa y sus características tesis racistas de Oliveira Viana en- las relaciones carnales que reunía la propias. Al tomar, pero en positivo, cuentran algún tipo de confirma- Senzala en la Casa Grande, la escla- las investigaciones de Paulo Perado ción. Éste último afirmaba que Brasil va del amo. La segunda diferencia y Sérgio Buarque de Holanda, había sabido mantener una muralla concierne a la cuestión misma de la Oswald y Freyre afirman la dimen- racista (blanca) en el caldeamento crítica del racismo sobre el terreno sión “africana” y mestiza de los por- (la sopa del mestizaje) y, para reto- mismo de la raza. Como las críticas tugueses. El segundo elemento es el mar negativamente, Oswald debe de Freyre lo han subrayado, especial- de la mezcla de las tres razas que recordar que “São Paulo, antes de mente la de Ricardo Benzaquen de encuentra en la antropofagia su di- ser industrial era el café y, por tan- Araújo (1994) en su gran libro de- mensión específica en el contexto de to, la fazenda y la tierra” (Ibíd.: 111). dicado a la obra de éste, el sociólo- un discurso más general. El tercer go de Recife no abandona del todo elemento nos parece ser el de la in- De hecho, cuando Oswald sigue el terreno biológico del análisis de tuición que Gilberto Freyre tenía ya de cerca a Freyre, pierde una buena la raza. Su operación es mucho más en su artículo de 1922 sobre la dife- porción de su potencia. En este caso, sutil. Benzaquen reconstruye los di- renciación de la herencia de la es- está obligado a poner en el corazón ferentes puntos de vista del rompe- clavitud norteamericana respecto de de la brasilianidad de São Paulo, la cabezas de la constitución del la luso-brasilera. El texto que quizá tradición patriarcal y esclavista de “pueblo” brasilero luego de la aboli- concentra mayormente esos elemen- las grandes plantaciones de café. ción, en dos grandes posiciones. La tos es un artículo de 1943 (claramen- Pierde o deja temporalmente de lado primera, abiertamente racista, veía te influenciado por la hegemonía la originalidad de su manera moder- en el mestizaje un obstáculo que era del Freyre ya maduro) publicado en na y anti moderna a la vez. Una necesario resolver y veía la solución el diario O Estado de São Paulo, modernidad otra que había visto y en los procesos de blanqueamiento “Aqui foi o Sul que Venceu”. Con la vivido en el crisol de las lenguas y que los inmigrantes europeos podían potencia de siempre, Oswald toma al de las razas de todo el planeta en la determinar. La segunda, radicalmen- revés el significado de la Guerra de que se había convertido la metró- te antirracista (y diríamos radical- Secesión norteamericana. Oswald poli paulista, una metrópoli antro- mente antropofágica), da vuelta al retoma aquí los temas afectos a pófaga que continuaba su mezcla, asunto y afirma la positividad del Freyre, fuertemente influenciado por desde mediados del siglo XIX, por mestizaje en tanto que eliminación el pensamiento esclavista clásico del la captura de flujos millonarios de de toda dimensión biológica y natu- sur de los Estados Unidos 21 . Pero inmigrantes internacionales. ral de la raza ¡y que rechaza enton- mientras que la sociedad patriarcal ces el concepto mismo de raza! de Louisianna fue vencida, aquí el Sin embargo, si las referencias Ahora bien, Gilberto Freyre se sur ganó, aquí “la cultura agraria y sistemáticas de Oswald a Freyre posicionó en una tercera vía, entre sentimental” fue el teatro de la (que, por demás, no eran recípro- el monogenismo racista del deter- “buena voluntad y del melting pot”. cas) pueden probablemente explicar- minismo biológico y el poligenismo En fin, “en el continente americano se sobre la base de la coyuntura culturalista. Desarrolló entonces un Brasil es el sur sensible y cordial que política de la lucha contra el nazis- tercer acercamiento, fuertemente ha ganado” (De Andrade, 2004: mo y sus adeptos tropicales, no se po- influenciado por la antropología de 108). Es absolutamente claro que drían poner en un mismo plano Franz Boas, en el cual la dimensión Oswald apuesta por el mestizaje y, político y teórico los dos modos de biológica queda abierta a las deter- para ello, mitiga –siguiendo al pie proceder. Hay dos diferencias mayo- minaciones del medio. La raza no de la letra a Gilberto Freyre– todo res. La primera es de tipo político. desaparece, se vuelve artificial o el análisis del sistema esclavista y El mestizaje oswaldiano era una pos- histórica, un resultado más que una colonial del que proviene. Esta pre- tura de combate, era un campo causa (Benzaquen, 2005 [1994])22. ocupación aparece claramente en revolucionario, el campo de una mo- los últimos parágrafos de este artí- dernidad otra, mientras que para Podemos entonces, como conclu- culo, allí donde se pregunta si, en Freyre era el terreno de una conci- sión de este artículo, volver sobre el alguna parte del Brasil meridional, liación, de la gestión fina de un “lujo debate actual en torno al racismo y 62 NÓMADAS NO. 30. ABRIL 2009. UNIVERSIDAD CENTRAL – COLOMBIA
    • las políticas afirmativas en Brasil. La al hacer referencia a la actualidad La dinámica del mestizaje es operación que Freyre va a permitir y de Os Sertões, Oswald explicita sus constituyente y, por tanto, es exac- que se va a consolidar en la ideolo- diferencias, en 1943, respecto de tamente el contrario de su fijación gía oficial de la armonía racial (o de- Gilberto Freyre. en torno a un nuevo conjunto ho- mocracia racial) brasilera es capturar mogéneo. Su territorio es el del de- la dinámica monstruosa del mestiza- Había en Freyre una tendencia venir, el de la multiplicación de los je para, sin negar el “lujo de contra- al luso, con el fin de elevar al blan- colores y no la reducción a la gri- dicciones que la caracteriza”, fijarla co sospechoso de la primera Amé- salla detrás de la cual se organizan alrededor de una nueva las modulaciones cromá- raza. Resultado del medio ticas del biopoder. Es la natural y cultural (los trópi- continuidad del mestizaje cos y el patriarcado esclavista y la multiplicación de co- aparentemente suave y gen- lores contra la imagen gris til de los portugueses, y de del pueblo mestizo. Los jó- los latinos en general), no venes negros y mestizos que deja de ser una raza mesti- luchan y producen por la za, exactamente aquella in- acción afirmativa han vocada por la élite brasilera constituido, en el terreno, para seguir diciendo que el una innovación crítica, a la racismo no existe: “somos to- vez, del discurso oficial de dos pardos”, ¡somos todos gri- la democracia racial y del ses! A lo que Freyre apuntaba multiculturalismo que, du- (y sobre todo debido al uso rante decenios, representa- sistemático que se ha hecho ba la trinchera defensiva de su obra), era justamente del movimiento negro. El a reducir la multiplicidad al arco iris de los colores de uno y, de paso, deshacerse del Brasil encuentra actualmen- modernismo eugenésico y te en la lucha antropofágica anti productivo. un nuevo horizonte consti- tuyente. Lo que interesa no Nada que ver con es la ambigüedad de la Oswald. Para él, la hybris victoria del Sur como exal- monstruosa de la relación tación de su modelo pa- entre el esclavo y el amo no triarcal, sino el Sur como es en sí liberadora y, de esta radicalidad antropófaga, manera, salvadora del régi- como proceso de construc- men patriarcal. Por el con- Max Ernst (Alemania 1891-1976), de la novela-collage ción post-nacional, devenir trario, el monstruo es el Das Karmelienmädchen Ein Fraum, Du Mont, edición de 1971. Sur del mundo. terreno que no hay que re- chazar, pero es el terreno del com- rica al estándar de nacionalidad. bate. Para Oswald, había que Una especie de réplica y con- Citas reavivar una “roca viva que Euclides trapunto al orgullo mameluco había sentido en el Stalingrado (mestizo) de los paulistas de cua- 1 El Manifiesto Antropófago, escrito por jagunça de Canudos” (2004: 56) 23. trocientos años. Los dos no ven que Oswald de Andrade (1890-1954), fue pu- blicado en mayo de 1928, en el primer Esta roca viviente de la nueva “raza” los neo-inmigrantes sirios, italianos, número de la recién fundada Revista de del Sertão existía en la medida en judíos, traían aquí milenios ricos Antropofagia, vehículo de difusión del mo- que luchaba; en Canudos no había en civilización y en actividad crea- vimiento antropofágico brasilero. Puede ser leído en Internet, disponible en nada natural y menos aún armonio- dora, y sobre todo el blasón simple <http://www.tanto.com.br/manifesto so. Y no es por azar que justamente, del trabajo (2000c: 120). antropofago.htm>. COCCO, G.: ANTROPOFAGIAS, RACISMOS Y ACCIONES AFIRMATIVAS NÓMADAS 63
    • 2 Cfr. Viveiros de Castro (2002: 221). fuertemente influenciado por la escuela 3 Al respecto, ver el Capítulo 4, “A de Frankfurt, y el modernismo antro- Bibliografía pofágico de Oswald, merecería por sí sola imanência do inimigo”, de A inconstância un artículo entero. Digamos que Schwarz da alma selvagem (Viveiros, 2002). y los marxistas en general, estaban bas- BENZAQUEN, Ricardo, 2005 [1994], Gue- 4 Hace referencia a los indígenas de la tie- tante molestos por el proceder modernista rra e Paz: Casa Grande & Senzala e a obra rra del Pau, Brasil. y antropofágico que veían como una es- de Gilberto Freyre nos anos 30, São Paulo, pecie de conciliación estética de los ele- Editora 34. 5 Eduardo Viveiros de Castro subraya que mentos negativos del pasado y los del pro- “era esa la razón de los Tupinambá que CESARINO, Pedro y Sergio Cohn, 2008, “En- greso. Naturalmente, no logran pensar más querían devenir en blancos tanto como trevista com Eduardo Viveiros de Cas- allá del dualismo. De todas maneras, con querían que los blancos devinieran en Oswald de Andrade, Schwarz mantenía tro”, en: Azouge- Saque/Dádiva, No. 11, Tupinambá. Las cartas de los jesuitas una postura globalmente positiva. Es el enero, Río de Janeiro. abundan en denuncias de los malos cris- caso, por ejemplo, de su artículo “A COCCO, Giuseppe y Antonio Negri, 2007, tianos que estarían siendo going native, Carroça, o Bonde e o Poeta Modernista” GlobAL. Biopouvoir et lutte en Amérique al casarse de manera poligámica con las (1987). Es sobre el tropicalismo –movi- Latine, París, Amsterdam. indias, matando enemigos en los te- miento político cultural de los años se- rreiros, tomando nombres en las cere- senta ampliamente inspirado en la an- COSTA, Carlos, 2003, “Estrutura de classes, monias e incluso, comiendo gente” (Ibíd. tropofagia de Oswald de Andrade– que condições de vida e oportunidades”, en: nota No. 20). Schwarz desarrollará una crítica extrema- Carlos Hasenbalg y Nelson do Valle Silva 6 Ver “A Reabilitação do Primitivo”, título damente violenta: “Sobre el fondo ambi- (eds.), Origens e Destinos: desigualdades atribuido por el editor a la comunicación guo de la modernización, la consigna en- sociais ao longo da vida, Río de Janeiro, escrita para el Encontro dos Intelectuais tre sensibilidad y oportunismo, entre crí- Topbooks. realizado en Río de Janeiro en 1954 y tica e integración es incierta” (1970: 30). CRÍTICA MARXISTA, 2007, “Racismo, enviada al pintor Di Cavalcanti, quien 15 Nos referimos a la difusión de los méto- Cotas e Lutas Sociais”, dossier, en: Críti- debía leerla. dos de cálculo de los índices del desarro- ca Marxista, No. 24, Campinas. 7 El proyecto de la diversidad era, al con- llo humano y a los trabajos de la escuela de Amartya Sen. Para el debate brasilero DE ANDRADE, Oswald, 1991a, “Informe trario, el proyecto de Mario de Andrade. sobre o Modernismo”, conferencia pro- ver Celo Scalon (2004). 8 No es nuestro objetivo aquí reconstruir nunciada el 15 de octubre de 1945 en el conjunto de trabajos de análisis y críti- 16 Hay que señalar que la Universidad Fe- São Paulo, en: Oswald de Andrade, Esté- ca de la obra de Oswald de Andrade. Nos deral de Bahía fue una de las que puso en tica e Política. Obras Completas, São Paulo, quedaremos con un sólo ejemplo en el marcha el sistema de cuotas. Globo. que aparece claramente el intento de di- 17 El primer artículo de Gilberto Freyre que ________, 1991b, “O esforço intelectual do vidir la obra en fases diferentes y contra- aprehendía positivamente la sociedad Brasil Contemporâneo”, en: Oswald de dictorias y de hacer, en cierta medida, un patriarcal y esclavista brasilera data de Andrade, Estética e Política. Obras Com- balance de fracaso. Es el caso de Benedito 1922 y fue publicado en los Estados Uni- pletas, São Paulo, Globo. Nunes que ve en la trayectoria de Oswald una suerte de paréntesis, el de la dos, “Social Life in Brazil in the Middle of the Nineteenth Century” (1922). ________, 1991c, “O sentido do Interior”, militancia marxista, respecto de la cual en: Oswald de Andrade, Estética e Políti- no habría abjuraciones, rupturas y luego 18 Sobre una población de doce millones ca. Obras Completas, São Paulo, Globo. retornos. Ver Nunes (2000 y 2001). de habitantes. No se habla del conjunto de muertos por asesinato, la mayoría, jó- ________, 1991d, “A Reabilitação do Primi- 9 Sus irónicas frases sobre Ricardo tivo” [título atribuido por el editor a la Cassiano y Plínio Salgado son las más venes negros y mestizos. comunicación escrita para el Encontro dos citadas, junto con las compuestas por 19 Sobre estos temas referimos a Giuseppe Intelectuais realizado en Río de Janeiro las mezclas lingüísticas, es decir, aque- Cocco y Antonio Negri (2007). en 1954 y enviada a al pintor Di llas marcadas por la riqueza de errores millonarios. 20 En el artículo “Atualidade d’Os Sertões”, Cavalcanti quien debía leerla], en: Oswald Oswald se refiere a una retirada estratégica de Andrade, Estética e Política. Obras 10 Nótese que “anta” significa tapir. de parte Gilberto Freyre, quien “habiendo Completas, São Paulo, Globo. 11 Se trata de los modernistas que se en- establecido una suerte de compromiso cul- ________, 1991e, “O Divisor de Águas contraban con los movimientos Verde tural con los Estados Unidos debió refu- Modernistas”, en: Oswald de Andrade, & Amarelo y Anta (Tapir). Entre ellos giarse en la alimentación. El bizcocho le Estética e Política. Obras Completas, São estaba Cassiano Ricardo, Plínio Salgado preocupa. Tortas con veinticuatro yemas Paulo, Globo. y Menotti del Picchia. de huevo fresco!” (2001: 120). ________, 1991f, “O Antropófago”, en: 12 Oswald se refiere al capítulo de los Essais 21 Ver al respecto John Calhoun, George Oswald de Andrade, Estética e Política. Montaigne aux Cannibales, “O Antropó- Fitzhug y Edumund Ruffin, autores que Obras Completas, São Paulo, Globo. fago”, De Andrade (1991: 255). defendían el way-of-life patriarcal de las plantaciones del sur. ________, 1991g, “Sex-appel-genário”, dis- 13 Uno de los miembros del movimiento curso de agradecimineto, Automobile modernista de origen suizo. 22 Especialmente el capítulo “Corpo e Alma Club de São Paulo, 26 de marzo de 1950, do Brasil”. 14 Entrevista concedida en 1976. La rela- en: Oswald de Andrade, Estética e Políti- ción entre Roberto Schwarz, marxista 23 “Carta a Montero Lobato”, 1943. ca. Obras Completas, São Paulo, Globo. 64 NÓMADAS NO. 30. ABRIL 2009. UNIVERSIDAD CENTRAL – COLOMBIA
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