Proceso urbanizaciónespañai.2

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  • 1. ESTA PRESENTACIÓN ESTÁ DEDICADA AL ESTUDIO DEL PLANO EN GENERAL Y, DE FORMA ESPECÍFICA, AL ANÁLISIS PORMENORIZADO DE LAS PARTES DEL PLANO. TAMBIÉN SE ANALIZA EL PLANO DE CUATRO CIUDADES EN PARTICULAR. Vista de TOLEDO. PROCESO DE URBANIZACIÓN EN ESPAÑA . A. I.2
  • 2. TIPOS DE PLANO . Es necesario conocer los tipos de plano más frecuentes e importantes; para el estudio que aquí nos interesa, conviene repasar todas las tipologías ya vistas en la evolución histórica aunque las formas fundamentales se limitan a un número restringido de modelos sencillos y tres son las más corrientes: -La disposición desordenada. -El plano radioconcéntrico. -El plano en cuadrícula. Todos ellos presentan diversas variantes, especialmente el plano en cuadrícula u ortogonal. PARTES DEL PLANO Y CARACTERÍSTICAS . Se trata de la parte fundamental en el análisis de la morfología de la ciudad; convencionalmente, se divide el plano en tres grandes áreas que se corresponden a su vez con la evolución histórica de la ciudad. A)El núcleo originario o casco antiguo que, en líneas generales, se corresponde con la ciudad preindustrial. En este espacio podemos encontrar más de un tipo de plano. B)La zona de expansión: los ensanches ; corresponden a la ampliación de la ciudad llevada a cabo durante la etapa de la industrialización. C)Las zonas periféricas ; se corresponden con el crecimiento más reciente de las ciudades durante la etapa postindustrial. EL PLANO
  • 3. PLANO DE CARTAGENA . Se aprecia la correspondencia entre el plano del casco antiguo y la ciudad preindustrial, el ensanche típico de la época industrial y los barrios periféricos de hace casi cuarenta años; Cartagena, como otras muchas ciudades ha seguido creciendo y su plano actual duplica el espacio que vemos (derecha). CARTAGENA y su PUERTO
  • 4. A) CASCO ANTIGUO Generalmente, representa un espacio muy pequeño dentro del total urbanizado; constituye la ciudad que estuvo amurallada hasta el siglo XIX en la mayor parte de los casos; incluye lugares y edificios antiguos de gran valor cultural y, en ocasiones, se asientan áreas administrativas y comerciales. Muchos de los cascos históricos españoles sufrieron un proceso de degradación al no haber sido reformados. Plano y vistas de Zamora. Pág. Siguiente, vista aérea de conjunto.
  • 5.  
  • 6. En aquellas ciudades en las que se han conservado las murallas, el casco antiguo alcanza un alto valor histórico y artístico en la actualidad y además es raro que haya sufrido el proceso de degradación que ha afectado al casco antiguo en la mayor parte de las ciudades. Algunas siguen siendo un inmenso casco antiguo como es el caso de Ávila; incluso aunque hayan crecido en la actualidad, como es el caso de Toledo. Abajo, plano de Ávila, aspecto de sus murallas y calle del CASCO VIEJO. En la actualidad, se ha producido un proceso de recuperación y rehabilitación de estas zonas.
  • 7. ÁVILA. VISTA AÉREA DEL CONJUNTO DE LA CIUDAD
  • 8. LA PLAZA Es, por excelencia, el espacio central de las ciudades españolas. PLANO ANTIGUO DE LA PLAZA MAYOR DE VALLADOLID
  • 9. PLAZA MAYOR DE MADRID Aunque en buena parte del Casco Antiguo de Madrid se han remodelado los edificios, en una vista aérea sigue siendo perfectamente visible el plano irregular original y la intervención llevada a cabo en el siglo XVII por el arquitecto Gómez de Mora que, tras haberse incendiado la primera plaza pocos años antes, planeó la plaza mayor de Madrid tal como se conserva en la actualidad. La primera plaza estaba abierta a las calles laterales, tal como se adivina en las dos que se ven en primer plano, siguiendo el modelo de la Plaza Mayor de Valladolid. Gómez de Mora, ideó una plaza completamente cerrada. En la calle de la izquierda se aprecia el arco bajo el que se encuentra uno de los accesos a la Plaza Mayor de Madrid. A la derecha, aspecto del más famoso de estos accesos: EL ARCO DE CUCHILLEROS.
  • 10. PLAZA MAYOR de BURGOS
  • 11. Vista aérea del centro de BURGOS con la PLAZA MAYOR y la CATEDRAL
  • 12. PLAZA EN EL CASCO ANTIGUO DE ÁVILA.
  • 13. LAS CIUDADES CASTELLANAS Y SUS CASCOS ANTIGUOS, LLENOS DE HISTORIA Y ARTE. ARRIBA, SEGOVIA, A LA DERECHA Y A LA IZQUIERDA PALENCIA. ABAJO, BURGOS A LA IZQUIERDA Y SALAMANCA A LA DERECHA.
  • 14. PROCESOS DE DEGRADACIÓN Y REHABILITACIÓN DE LOS CASCOS ANTIGUOS La imagen del Centro , una vez más, es la de un espacio monumental tanto por su historia como por su pasado. Pero, paralelamente, este necesario proceso de embellecimiento y conservación sigue potenciando la terciarización, pues lo monumental se transforma en museístico -en áreas de visitas turísticas- con los consiguientes inconvenientes que se producen para los residentes, que alejan sus residencias de las áreas más monumentales, además de la fuerte especulación que se genera. En definitiva, el proceso de abandono sigue adelante y poco a poco las viviendas, en su mayoría en malas condiciones, pasan a ser ocupadas por colectivos que sí pueden crear degradación o ambientes singulares. El asentamiento de inmigrantes en la actualidad está teniendo un gran protagonismo en algunas de las barridas del Centro, generalmente las más deterioradas. En Madrid, con las Áreas de Rehabilitación Preferente , estas actuaciones de reforma integral intentan acondicionar viejos espacios urbanos con nuevas infraestructuras y equipamientos, para conseguir barriadas más atractivas y agradables. (Miguel Ángel Alcolea Moratilla Medioambiente y desarrollo sostenible…) reelaboración. Podría decirse que nos encontramos con dos categorías de ciudades: 1. Las que han soportado el devenir de los tiempos languideciendo funcionalmente y han conservado su viejo solar sin grandes convulsiones y sin generar bruscas expansiones urbanas; en estas ciudades la ausencia de necesidad de espacio físico ha permitido mantener más íntegros sus cascos históricos. 2. Aquellas ciudades que, además de ser milenarias, han experimentado los impactos del desarrollo industrial y el consiguiente proceso urbanizador. En estas ciudades, el desarrollo industrial ha buscado satisfacer las necesidades de la industria a través de una planificación con un principio claro: subordinar la ciudad a los intereses de la nueva función. Los resultados no pueden ser más lamentables, escaso o nulo respeto al patrimonio y abandono del casco histórico a favor de los ensanches y áreas residenciales, ámbitos más propios de la ciudad industrial que de la histórica, que ha visto como su centro perdía paulatinamente dos de sus funciones más singulares y además definidoras del concepto de ciudad: la residencial y la comercial. En estas circunstancias, el turismo se ha revelado como actividad económica revitalizadora de un valioso patrimonio. (JOSÉ LUIS ANDRÉS SARASA Cuadernos de Turismo, nº 3, 1999), reelaboración.
  • 15. VALENCIA HA REMODELADO SUCESIVAMENTE LAS CONSTRUCCIONES DE SU CASCO ANTIGUO, CONSERVANDO LOS EDIFICIOS DE VALOR HISTÓRICO Y ARTÍSTICO Y EVITANDO LA DEGRADACIÓN.
  • 16. Al menos desde 1321 se documentan riadas catastróficas que han afectado sucesivamente a la ciudad del Turia; la última, causante de 81 muertos, se produjo en octubre de 1957. Tras el desgraciado suceso se abordó definitivamente el desvío del río Turia fuera de la Ciudad. El desastre regional había sido de tal magnitud que el Gobierno no tuvo más remedio que adoptar decisiones importantes. Meses después se aprobó la denominada Solución Sur , que consistía en desviar el río, construyendo un nuevo cauce de 12 Km de longitud y 175 metros de ancho con una nueva desembocadura del Turia, que iba a situarse tres Kilómetros al sur de la existente. Las obras comenzaron en 1964 y finalizaron en 1973. Al principio, la Solución Sur era un proyecto hidráulico que se fue reconvirtiendo en un ambicioso plan urbanístico, que pasó a denominarse Plan Sur de Valencia . Fue aprobado por ley en 1961 y comprendía, además de las actuaciones hidráulicas, otras acciones de carreteras, ferroviarias y de urbanización. El antiguo cauce urbano del río, ya liberado del Turia, ha tenido importantes repercusiones en la modernización de Valencia. LOS JARDINES DEL TURIA SU APORTACIÓN EN LA TRANSFORMACIÓN DE LA CIUDAD DE VALENCIA Arriba, proyecto para convertir el lecho desecado del río en zona urbanizada con jardines y espacios de recreo; a la derecha la última gran riada de 1957; abajo, vista global de los modernos jardines y detalle bajo uno de los puentes que cruzaban el Turia.
  • 17. LA CIUDADELA DE PAMPLONA RECUPERACIÓN DE UN ESPACIO HISTÓRICO INTEGRADO EN LA CIUDAD ACTUAL La ciudadela de Pamplona, construcción comenzada en tiempos de Fernando El Católico , se encuentra adosada al casco antiguo y al ensanche del siglo XIX, ya que se trata de una construcción que se encontraba en los márgenes de la ciudad antigua; en la actualidad ha sido recuperada y rehabilitada como espacio de recreo constituyendo una bellísima y extensa zona verde en el centro de la ciudad. Tras la incorporación de Navarra a Castilla, Pamplona adquiere un nuevo valor estratégico como plaza fortificada por lo que importantes obras de fortificación se sucederán a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII con el propósito de convertir la ciudad en un bastión infranqueable. La Ciudadela de Pamplona, una interesante construcción militar del último cuarto del siglo XVI, reformada en siglos posteriores, mantiene todavía, parcialmente, su planta estrellada de la que forman parte los baluartes de San Felipe el Real, Santa María y Santiago, habiéndose sacrificado casi en su totalidad los de San Antón y la Victoria para poder construir el Primer Ensanche de la ciudad; asimismo se mantiene el cerco murado de piedra, con un ligero talud que la circunda .
  • 18. En múltiples ocasiones, forman una parte más del casco antiguo, ya que muchos se formaron en la etapa preindustrial ; no obstante su evolución ha sido diversa y algunos vienen a coincidir en la actualidad con auténticos suburbios propios de las ciudades actuales; se trata de barrios degradados con casas de mala construcción y a veces, incluso de chabolas. LOS ARRABALES En la actualidad, aún existen barrios al pie de las murallas, idénticos a los antiguos arrabales, aunque en la mayor parte de los casos se trata de auténticos suburbios cuando no de barrios de chabolas; arriba, suburbio bajo La Alcazaba de Almería y a la izquierda, plano de la ciudad en el que es posible apreciar la planta de este tipo de construcciones junto a la alcazaba. HISTÓRICAMENTE , el arrabal es, en el sentido original y jurídico, el barrio suburbano que escapa a los impuestos y a las obligaciones de la ciudad, pero también a sus privilegios y a su protección. En los tiempos de fuerte expansión económica y urbana, pierde progresivamente ese carácter convirtiéndose en una zona pura y simple de crecimiento urbano. Provisto con frecuencia de un centro de culto, toma el nombre del santo protector del lugar. Dada su condición de avanzadilla en un camino de acceso, situado a veces al otro lado del río que marca el límite de la ciudad, es –en una primera etapa- un lugar donde se concentran posadas, almacenes, talleres que no han podido alojarse en la ciudad, bien porque se les tenía por indeseables, bien por excluido expresamente los reglamentos corporativos. Donde la ciudad tuvo escaso desarrollo en la época industrial, el arrabal ha conservado sus características principales, lo mismo que su nombre y la designación de arrabal en la toponimia. En las pequeñas ciudades de menguado dinamismo, la creación de una estación de ferrocarril fuera del centro ha engendrado un arrabal de enlace. Situación de La Alcazaba
  • 19. B) EL ENSANCHE El derribo de las murallas y la expansión de la ciudad más allá de las mismas, es decir, la realización de un ensanche de la población, se convirtió en una aspiración generalizada desde la segunda mitad del siglo XIX en las ciudades de mayor dinamismo. El predominio de la estructura ortogonal se debe, ante todo, a la sencillez del diseño y el deseo de facilitar la parcelación y la venta de los terrenos; pero tampoco debe olvidarse una razón importante que a partir del siglo XIX se plantea y son las necesidades que plantea la represión de los movimientos populares. Un defensor del proyecto de Cerdá diría en 1859: «Esta cuestión importantísima, de que el gobierno no puede prescindir y cuya solución satisfactoria anhela el pacífico vecindario de Barcelona no sabemos como podría resolverse a satisfacción de todos por medio de éstas calles tortuosas donde los medios de defensa no pueden pasar más allá del espacio que media de una a otra de las vías radiales.» A partir de la aprobación de los ensanches, la construcción, se fue realizando a ritmo diverso. Algunos tardaron bastante tiempo en ocuparse, ya sea debido a un estancamiento demográfico coyuntural, ya a una retención y especulación del suelo por sus propietarios. Así, por ejemplo, los ensanches de Madrid y Barcelona, los primeros proyectados y los más amplios en su concepción en España, sólo pueden considerarse plenamente construidos hacia 1930, es decir unos setenta años después de su aprobación. En otras ciudades españolas no ha sido hasta la década de 1950 cuando los ensanches se han convertido en barrios plenamente edificados. H. CAPEL: Capitalismo y morfología urbana . Trazada bajo los preceptos de la higiene y la circulación, tras su uniformidad morfológica y arquitectónica, herencia del sistema proyectivo neoclásico, su trazado ortogonal de larguísima tradición histórica, a base de manzanas ordenadas en calles rectas de distintas anchuras, subyace la voluntad de afirmación de una nueva clase que impone su control de la ciudad y de la sociedad. Se trata de una ciudad básicamente residencial que, en consonancia con la organización social imperante, responde a las diferencias de clase, evidenciadas en la zonificación de la ciudad .
  • 20. Al igual que las europeas, las ciudades españolas también incrementaron su población durante el siglo XIX y encontraron en el ensanche la fórmula ideal de ordenación de las nuevas ciudades . Aunque el desarrollo económico y el proceso industrializador fue en España mucho más moderado que en otros países europeos, sí se puede decir que el XIX fue el siglo del triunfo definitivo de la burguesía y de los valores del nuevo orden económico liberal que representaba; es decir, la propiedad privada y el beneficio económico. Los ensanches, en tanto que solución propiciada por la sociedad burguesa, respondieron a estos valores; la apropiación de la ciudad por la burguesía, tanto de la ciudad histórica como de la nueva, fruto de la expansión, la convirtió en objeto de negocio. Además, el escaso desarrollo industrial de la España de estos años explica que las primeras reformas urbanas estuvieran motivadas más por exigencias de un mayor bienestar y comodidad de las nuevas clases sociales -la burguesía- que por los problemas de alojamiento del proletariado industrial. En efecto, se dieron todo tipo de facilidades para la construcción de viviendas a los propietarios de los solares, prevaleciendo el derecho de la propiedad sobre cualquier otro. Estos ensanches fueron concebidos realmente como nuevas ciudades , tanto por su autonomía respecto de los cascos antiguos como por su significado. EL ENSANCHE DE BARCELONA Barcelona fue la primera ciudad española que se planteó la realización de su ensanche. La capital catalana había iniciado su proceso de industrialización en el segundo tercio del s.XIX y conservaba aún sus murallas. Según las autoridades municipales de la época, el continuar como plaza fortificada significaba un freno a su crecimiento económico. Su demolición se convirtió, así, en su reivindicación prioritaria. Constituía un auténtico símbolo de progreso. En Barcelona, éste se identificaba con el desarrollo no sólo espacial sino económico e industrial, pues sólo en las nuevas zonas de expansión podría desarrollarse la industria. En 1854, el mismo año en que el Gobierno autorizó que se echaran abajo las murallas, el urbanista Ildefonso Cerdá recibió el encargo de realizar el plano topográfico de los alrededores de la ciudad. Abarcando un espacio entre el río Besós y Montjuich y entre la costa y Gracia, el Ensanche barcelonés iba a crear una nueva trama urbana unificadora, de interrelación entre la vieja ciudad y las poblaciones del Llano. No fue, por tanto, una simple expansión, más o menos reglada urbanísticamente. El trazado propuesto por Cerdá era ortogonal, con una gran uniformidad de conjunto, rota únicamente por dos grandes ejes diagonales y otro que formaba un ángulo oblicuo con los anteriores, asegurando así el rápido paso del ensanche y la conexión con la comarca circundante. Estos tres ejes eran el Meridiano, la Diagonal y el Paralelo, que se cruzaban en la Plaza de las Glorias. Se contemplaban cuatro anchuras para las calles, 20, 30, 50 y 100 metros y se posibilitaba la futura expansión de la trama urbana. Las plazas eran simples ensanchamientos de las propias calles y los bloques de viviendas muy uniformes. Además, Cerdá tuvo muy en cuenta la circulación rodada y de ahí la anchura de las calles. Ahora bien, el gran medio de transporte del momento era el ferrocarril. Así lo vio este ingeniero y lo integró perfectamente en su trazado LOS ENSANCHES EN ESPAÑA
  • 21. PLANO ORIGINAL DEL PROYECTO CERDÁ
  • 22. La manzana es la unidad morfológica en la organización del plano . Los ensanches del siglo XIX tienden a organizar el plano en cuadrículas ortogonales formadas por manzanas de forma cuadrada; Cerdá, para su ensanche de Barcelona, creó un modelo de manzana achaflanada por los cuatro costados y con un amplio espacio interior para contener una zona ajardinada. Lamentablemente, el proyecto original no fue respetado y en la mayor parte de los casos el ajardinamiento no ha existido y parte del espacio no edificable, sí que ha sido edificado.
  • 23. Vista aérea de un sector del Ensanche Cerdá . Detalle de las manzanas; abajo, aspecto en la actualidad.
  • 24. EL ENSANCHE DE MADRID Lo más destacado es la zonificación por barrios atendiendo a criterios sociales y económicos La construcción del ensanche fue lenta, se prolongó entre las décadas de 1860 y 1930, razón por la que el proyecto original sufrió numerosas alteraciones. Además, en este mismo periodo de tiempo, y junto a los barrios del ensanche, comenzaron a edificarse los nuevos barrios de Argüelles y de Alfonso XII sobre antiguos terrenos que habían pertenecido a la Corona . Hacia 1850, y para evitar el hacinamiento de la población, se consideró necesario que la ciudad de Madrid creciera por el exterior; esto es, que se ensanchara. El ensanche de Madrid fue realizado según un proyecto del ingeniero Carlos María de Castro, aprobado en 1860. Este proyecto contemplaba que la superficie de la ciudad se multiplicara por tres. El ensanche consistía en una retícula ortogonal orientada en dirección norte-sur, que no alteraba el crecimiento natural de la ciudad, en dirección hacia el este, y presentaba las siguientes características : Traslado del centro urbano a la plaza de Cibeles : la disposición de la retícula no alteraba el crecimiento natural de la ciudad, que desde la Edad Media se venía produciendo hacia la zona oriental de la ciudad. La manzana regular es la edificación característica del ensanche : la agrupación de manzanas regulares permite crear una retícula ortogonal con grandes calles paralelas y transversales, a la vez que permite establecer grandes espacios abiertos y plazas, como grandes edificios públicos y asistenciales (hospitales, cuarteles, mataderos, etc.). Además, la manzana regular era achaflanada por sus vértices y contaba con un gran patio interior destinado a facilitar la iluminación, la ventilación y las condiciones higiénicas de las viviendas. Sin embargo, pocas manzanas del ensanche se construyeron con estos chaflanes y patios interiores, ya que los promotores aprovecharon al máximo la superficie edificable. Se establecen tres tipos de calles : las principales de 30 metros de ancho, las secundarias de 20 metros de ancho, y las más estrechas de 15 metros. Se crean plazas, zonas libres y jardines . En el ensanche de Castro se da mucha importancia a la creación de espacios libres con el fin de renovar el aire y mejorar las condiciones higiénicas y sanitarias de la ciudad. Delimitación del ensanche mediante un foso de segregación . Quizá este fue uno de los aspectos menos innovadores del ensanche, pues al igual que una antigua cerca construida en 1625, había tenido constreñida la ciudad, el ensanche también se delimitaría con la construcción de un foso que viniera a evitar el contrabando y la evasión de impuestos municipales. Con posterioridad, sobre este foso se dispusieron las avenidas de la Reina Victoria, Raimundo Fernández de Villaverde, Joaquín Costa, Francisco Silvela y Doctor Esquerdo. Zonificación residencial del ensanche en base a criterios sociales y económicos . Esta zonificación todavía se puede ver en el ensanche: los barrios del norte, a uno y otro lado de la Castellana se destinaron a las clases altas; los de Salamanca y Chamberí a las clases medias; tras el parque del Retiro, al sur de la calle de Alcalá, se estableció un barrio para las clases populares por sus accesos incómodos; la zona de Delicias se destinó a uso industrial y abastecimiento; para la zona de Vallehermoso se habían previsto infraestructuras militares y, por último, el sur se destinó a usos agropecuarios .
  • 25. MADRID A PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX Obsérvese la ubicación de los municipìos de Chamartín, Fuencarral, Canillas, Canillejas, Vallecas y Carabanchel, todos ellos barrios integrados en la ciudad de Madrid en la actualidad, algunos muy céntricos. En el plano, de la primera mitad del XIX, aún no se había comenzado a construir el ensanche en sus diferentes zonas, rodeando el casco antiguo. Tan sólo la otra orilla del Manzanares, no fue objeto del proyecto para ensanchar la ciudad.
  • 26. EL PLAN DE CASTRO PARA EL ENSANCHE DE MADRID Dedica atención al arbolado, parques, bosques y jardines. Estudia el movimiento y el carácter de los vehículos, considera el ferrocarril y hace un diagnóstico certero sobre algunas carencias de Madrid, mencionando la falta de edificios monumentales y representativos, como Catedral, Museos, Biblioteca Nacional,… Tiende, en sus bases, a conservar los paseos y caminos ya existentes en la zona del Ensanche. Procura calles rectas y largas formando una red octogonal para comunicar del mejor modo el casco histórico con el Ensanche y también reserva solares para los edificios públicos. El resultado final es el ensanche de la ciudad por el Norte, Este y Sur, formando un damero cuyas calles tienen dirección Norte-Sur y Este-Oeste, con manzanas de distinta superficie pero siempre alineadas de acuerdo con la cuadrícula general. En el encuentro de las calles incorporó plazas circulares y semicirculares, amplias plazas rectangulares ajardinadas, así como cruces en chaflán. La Catedral, nuevas parroquias, edificios públicos, hospitales, institutos, teatros, casas de socorro,… edificios que se distribuyen por la ciudad, en la que Castro pensó distribuir a sus habitantes en función de su condición social, dejando para las clases menos favorecidas el Sur de Madrid y reservando el Norte en torno a la Castellana, mejor equipado y con mayor desahogo, para la aristocracia, y situando a la burguesía en lo que llegaría a ser el Barrio de Salamanca. Asimismo, en la zona de Chamberí se situaría el núcleo fabril, mientras que en las inmediaciones del Puente de Toledo se ubicaría el sector rural. Finalmente el Retiro conocería un notable aumento, con lo que la zona verde total prevista en el Ensanche vendría a ocupar más de una cuarta parte del mismo. Desgraciadamente muy pocos de los elementos positivos del Ensanche, como este último, llegarían a ser realidad. Al poco de aprobarse el anteproyecto, el plan de Castro empezó a recibir críticas dada la envergadura de la empresa. Castro fue consciente de haber preparado un proyecto que en aquellos momentos sobrepasaba la posibilidad de su consolidación, ya que estaba pensado como solución al ordenado crecimiento demográfico y físico de la ciudad en un largo periodo de tiempo. El Marqués de Salamanca, que pasa por haber sido el primer inmobiliario español, dió el nombre a la primera zona construida del Ensanche. Apenas sí se reconoce, a la vista de lo que ha llegado a ser hoy, el Ensanche; tan sólo se aprecia en el plano y en las más antiguas manzanas del mismo, pues todo se haya muy alejado del anteproyecto de Castro. Los objetivos de Castro quedan recogidos en La Memoria donde se citan con admiración a Cerdá y el Ensanche de Barcelona. Castro conocía la distribución de las manzanas de Londres y Nueva York, cita disposiciones sobre la ciudad de París con interés por los barrios y edificios destinados a la clase obrera o poco acomodada.
  • 27. Arriba, planos de Madrid. En el de la izquierda se aprecia en rojo el casco antiguo y en naranja, las zonas de ensanche del siglo XIX que fueron proyectadas por Castro. En el de la derecha es posible apreciar el plano ortogonal de los distintos sectores del ENSANCHE como también puede verse en la foto satélite, abajo, a la derecha.
  • 28. LOS ORÍGENES DE LA PERIFERIA MADRILEÑA: LA CIUDAD LINEAL DE ARTURO SORIA La Ciudad Lineal, en realidad se corresponde con el crecimiento del extrarradio de la ciudad de Madrid, más concretamente con los inicios de la formación de la periferia madrileña. Sin embargo, sería lógico considerar este espacio como un segundo ensanche ya que surgió para dar respuesta a los problemas planteados por la industrialización. Por este motivo, se incluye en esta presentación entre las páginas dedicadas al ensanche y las dedicadas a la periferia; no obstante, cuando se trate específicamente un comentario sobre el plano de Madrid, deberá tratarse en los orígenes del extrarradio. A mediados del siglo XIX la población de Madrid se aproximaba a los 300.000 habitantes, y una buena proporción de ellos eran inmigrantes que venían a la ciudad en busca de un trabajo para poder subsistir. Entonces, Madrid no contaba con suficientes casas para darles acomodo, ya que el casco antiguo se encontraba densamente poblado y los precios de los alquileres eran muy elevados. El ensanche tampoco pudo solucionar el problema de la vivienda, pues las nuevas viviendas que se empezaban a construir eran inasequibles para la mayoría de los trabajadores. Con estas circunstancias tan desfavorables los inmigrantes se fueron asentando en los límites exteriores del ensanche junto a los principales caminos que se dirigían a la ciudad. Así, los primeros suburbiosdel extrarradio surgieron de forma espontánea sin estar sujetos a ningún plan de ordenación urbanístico, y, por lo tanto, sin ningún tipo de infraestructuras ni comodidades. Más bien, al contrario, pues el tipo de vivienda característico eran las chavolas y las cuevas que se horadaban en el suelo, las calles no estaban pavimentadas y se carecía de buenas conducciones de agua, de alcantarillado, de gas y de medios de transporte. En definitiva, a las duras condiciones de vida que soportaban sus moradores se añadían unas condiciones higiénicas y sanitarias lamentables.   Buena parte de los inmigrantes que llegaron a Madrid durante el siglo XIX, carentes de recursos, se tuvieron que establecer fuera de la superficie del ensanche, pues ese terreno les resultaba mucho más barato. Se empezaron a crear de esta manera toda una serie de asentamientos anárquicos como por ejemplo el de Tetuán. Siguiendo el eje de la antigua carretera de Francia, más allá de las instalaciones del Canal de Isabel II y del límite del ensanche, también se formaron en las últimas décadas del siglo XIX dos suburbios importantes: la encrucijada de los Cuatro Caminos y Tetuán de las Victorias, que unidos muy pronto y, atrayendo el vigoroso crecimiento de Chamberí, marcaron la pauta del crecimiento urbano por el norte de la ciudad. En la parte noreste también se crearon otras barriadas obreras en el límite del ensanche, como la Guindalera y, más alejada, la Prosperidad en torno a la antigua carretera de Hortaleza. En el este, junto a la carretera de Aragón, a la altura del antiguo arroyo Abroñigal, cuyo cauce hoy es parte de la vía de circunvalación M-30, surgió la barriada de las Ventas del Espíritu Santo, y, más al sur, apoyándose en la carretera de Valencia, surgió el suburbio del Puente de Vallecas, que ya conformado en 1875, iba a experimentar un importante crecimiento durante el resto del siglo XIX. Fue tan grande la concentración de trabajadores en estos suburbios de la periferia que incluso llegaron a superar en algún momento la lentitud con la que se iba construyendo el ensanche. Junto a estos suburbios que se fueron creando de forma espontánea en el extrarradio, surgió otro asentamiento urbano mucho mejor planificado: la Ciudad Lineal. Fue proyectada en 1882 por el ingeniero Arturo Soria y Mata y representa la experiencia urbana más singular e innovadora que se realizó en Madrid a finales del siglo XIX. Consistía en establecer un asentamiento urbano en la periferia de la ciudad unido a un medio de transporte colectivo, el ferrocarril o el tranvía, para, a su vez, ordenar y conectar los diferentes pueblos de la periferia formando una corona urbanizada. Con esta corona se pretendía unir las poblaciones de Pozuelo de Alarcón, Carabanchel, Villaverde, Vallecas, Vicálvaro, Canillas, Hortaleza y Fuencarral. Las obras comenzaron en 1892 con la construcción del tendido ferroviario en la calle central o eje longitudinal de la Ciudad Lineal, razón por la que se había proyectado con una anchura de entre 30 y 40 metros. En este eje central se construirían las casas o chalets para las gentes más acomodadas y también se ubicarían los comercios, los lugares para el ocio, las escuelas y, entre otras, las instalaciones sanitarias. A uno y otro lado de la calle central se trazaron calles perpendiculares y transversales de 20 metros de anchura y en sus parcelas se construirían las casas o chalets para las gentes más modestas. La plantación de alamedas arboladas en las calles y de jardines entorno a las casas fue un elemento destacado y novedoso de la Ciudad Lineal.
  • 29. CIUDAD LINEAL El proyecto trataba de unir los municipios de la periferia de Madrid mediante una Ciudad Lineal que tuviera viviendas dignas, y conectada mediante un transporte colectivo: el tranvía. Lamentablemente, tras la muerte de Arturo Soria el proyecto original fue abandonado, construyéndose únicamente cinco kilómetros. Al finalizar el siglo XIX sólo se había construido una pequeña parte del proyecto original, es decir, un tramo de una longitud aproximada de 5 km que unía la carretera de Aragón y el Pinar de Chamartín, en la periferia este de la ciudad, en una divisoria de cuencas elevada y bien ventilada. Ya en el siglo XX la Ciudad Lineal conoció un breve momento de esplendor, pues en 1911 tenía una población de 4.000 habitantes que habitaban cerca de 700 viviendas, contaba con un tranvía eficaz que conectaba con Madrid, y funcionaban con normalidad un teatro, un velódromo y un frontón. Sin embargo, después de la muerte de Arturo Soria y Mata en 1920, se abandonó el proyecto original de la Ciudad Lineal cuando, paradójicamente, otras naciones hacían viable la modernidad de la idea de Soria, como por ejemplo, la planificación lineal en la nueva Unión Soviética y los proyectos de ciudades lineales industriales que proyectó Le Corbusier. Una de las experiencias urbanas más interesantes del Madrid de finales del siglo XIX fue la construcción de la Ciudad Lineal, ideada por el ingeniero Arturo Soria y Mata.En justo reconocimiento se le considera el inventor delas ciudades lineales. En 1973 la vía principal que recorría longitudinalmente la Ciudad Lineal tomó el nombre de calle de Arturo Soria.
  • 30. C) LA PERIFERIA O EXTRARRADIO La periferia constituye en realidad las áreas suburbanas y refleja, por tanto, el crecimiento del paisaje urbano del siglo XX. En la periferia se localizan las áreas industriales y las grandes superficies comerciales que necesitan amplios espacios para desarrollar sus actividades y un fácil acceso a las vías de comunicación. Parte de la población activa que trabaja en la ciudad reside en barrios o municipios ubicados en la periferia, son las llamadas ciudades dormitorio. Sus habitantes se desplazan diariamente al trabajo, esta movilidad espacial diaria de población, como ya conoces, recibe el nombre de movimiento pendular. El área periurbana más alejada de la ciudad poco a poco va invadiendo el espacio rural, surgen urbanizaciones cómodas, con buenos servicios, baja densidad y zonas ajardinadas. Son viviendas caras habitadas por gente de altos ingresos. Por tanto, podemos dividir la periferia en dos grandes sectores: un área suburbana más cercana a la ciudad y un área periurbana más distante. Lo que se podría llamar la periferia inmediata, el área suburbana, es la de formación más antigua, que incluye los antiguos arrabales, los primeros suburbios y polígonos, los bordes, extremos y orillas de la ciudad, alcanzando inclusive a algunos municipios vecinos de la ciudad central. En la periferia lejana, el área periurbana recoge las formas de urbanización difusa que están transformando el mundo rural. En la actualidad, la periferia urbana se encuentra en proceso de transformación por lo que conviene diferenciar la formación y evolución del área periférica en dos grandes etapas: la primera abarcaría desde los orígenes, variables según las ciudades, hasta 1980 aproximadamente. La segunda etapa, habría comenzado en torno a esa fecha y se está desarrollando en la actualidad. Para la PRIMERA ETAPA , el CRECIMIENTO DEL ÁREA PERIFÉRICA ha seguido casi siempre el mismo patrón : A/ Incorporación de los arrabales, barriadas y espacios contiguos localizados junto al núcleo urbano ; en el caso de los arrabales, tanto pueden ser barrios antiguos como recientes suburbios de chavolas. B/ Anexión de municipios rurales ; se produce cuando el crecimiento de la ciudad desborda sus límites administrativos y termina absorbiendo los municipios limítrofes que se transforman en barrios; este proceso suele darse de forma paralela a la creación del ensanche urbano. La ausencia de toda ordenación urbanística ha sido una de las características principales de este tipo de crecimiento; a diferencia de los ensanches, los caminos y las estructuras rurales que existían se convirtieron en los elementos. organizadores, sobre los cuales creció el pueblo. Hoy, todavía, a pesar de las remodelaciones, estos elementos aparecen muy bien reflejados en el plano. C/ Los barrios de nueva creación , construidos conforme ha ido creciendo la población urbana. Hay que distinguir: 1.- Los barrios periféricos, bien estructurados, con viviendas amplias, de buena calidad, con espacios verdes y todo tipo de equipamientos, generalmente ocupados por las clases acomodadas. 2.- Los barrios periféricos, cuya función principal es la de acoger a la gran masa de proletariado que se ha ido concentrando en la ciudad. Las características de estos barrios son la ausencia de una planificación global, la baja calidad de construcción y déficits de todo tipo de equipamientos. Abarcan desde viviendas de protección oficial, pasando por las de promoción, hasta los suburbios de chabolas. En ambos casos, lo mismo pueden surgir en la zona suburbana que en la periurbana. A SU VEZ, LAS AREAS INDUSTRIALES QUE SE SITUAN EN LA PERIFERIA COMPRENDEN DOS SECTORES: 1. Una corona interior de pequeñas fábricas y almacenes. 2. Un conjunto de centros industriales suburbanos. Este tipo de instalaciones es más abundante en la zona suburbana, lo que no significa que no aparezcan en la periurbana. Finalmente, la periferia de la ciudad se diluye en una franja marginal urbano-rural caracterizada por una amplia variedad de los usos del suelo y formas de expansión al azar. En este espacio, fronterizo con el medio rural, se mezclan pueblos rurales antiguos con modernas colonias residenciales, instalaciones comerciales e incluso vertederos o mataderos. A ESTE SECTOR ES AL QUE DENOMINAMOS ÁREA PERIURBANA.
  • 31. CARACTERÍSTICAS DE LAS PERIFERIAS EN LA ACTUALIDAD EVOLUCIÓN A PARTIR DE 1980 Lo que en realidad está sucediendo en muchas áreas periféricas españolas es que están sufriendo una remodelación en aquellas zonas de mayor antigüedad, al tiempo que se establecen otras nuevas incorporando criterios diferentes a los empleados hasta el momento para su creación. Un aspecto muy positivo es que las antiguas periferias degradadas y suburbiales mejoran mucho en la calidad de sus edificaciones aunque la marginación extrema no ha desaparecido y los enclaves de población marginal siguen asentándose en los lugares más insospechados de los alrededores de la ciudad . Según el prestigioso arquitecto y urbanista Rafael Moneo, la evolución reciente de las nuevas periferias, presenta las siguientes características: 1. LA APARICIÓN DE INFRAESTRUCTURAS DE GRAN ESCALA, la mayor parte de las veces relacionadas con el sistema viario dada la creciente importancia del automóvil y que, por lo general, se resuelve en cinturones y variantes, de más a menos envergadura según las circunstancias, pero que, en todo caso, han afectado de manera decisiva y no siempre controlada a la ciudad, hipotecando su desarrollo futuro. Las nuevas vías organizan el crecimiento futuro de la periferia, afectando a toda su amplia gama de usos del suelo. En buena lógica no hay diferencia entre el polígono comercial que se ubica junto a una variante en un área metropolitana o el campo de golf que se coloca en la circunvalación de una ciudad media. Ambos usos buscan sobre todo accesibilidad; en estos casos los cambios son muy evidentes y se dan con rapidez. 2. LA CONSTRUCCIÓN EN LOS EXTRARRADIOS DE EDIFICIOS INSTITUCIONALES, SOBRE TODO ESCUELAS Y HOSPITALES. 3. LA FORMACIÓN DE ÁREAS INDUSTRIALES INDISCRIMINADAS SOBRE LAS VÍAS DE ACCESO A LAS CIUDADES. La tendencia a la salida de la industria hacia las afueras de la ciudad no ha hecho sino incrementarse en los últimos veinte años. Como respuesta a la crisis industrial, la descentralización productiva ha supuesto una localización de los «nuevos establecimientos productivos... en las áreas periféricas (coronas metropolitanas y franjas periurbanas) y sobre los grandes ejes de conexión entre grandes espacios económicos. Un elemento singular de la dinámica industrial ha sido la de los parques tecnológicos. En pleno proceso de cambio de modelo industrial, la mayor parte de las grandes ciudades han acabado construyendo sus polígonos aptos para las nuevas tecnologías, la investigación y el desarrollo (I+D). Los bordes de las ciudades están repletos de polígonos para talleres, almacenes y otros muchos usos, pues el concepto de polígono industrial ha evolucionado mucho, tal como refleja incluso el término de «parque industrial», tan extendido. 4. LA PROLIFERACIÓN EN LAS INMEDIACIONES DE LAS GRANDES CIUDADES DE ÁREAS DE SEGUNDA RESIDENCIA A MODO DE CIUDAD JARDÍN, como consecuencia de la aparente facilidad de los desplazamientos que ha traído consigo la civilización del automóvil con las previsibles consecuencias sobre el paisaje y la estructura misma de la ciudad.
  • 32. Crecimiento de la ciudad de MADRID en los siglos XIX y XX Las áreas señaladas en azul corresponden al ensanche y los primeros extrarradios, como la Ciudad Lineal. En cambio en la segunda mitad del siglo XX, la periferia de Madrid creció a costa de la incorporación de núcleos rurales más o menos próximos y en diferentes direcciones; en el plano aparecen señalados en rojo. Abajo, Madrid en 1875 y 1900.
  • 33. Barrios periféricos industriales de Barcelona, en la ribera del Besós. Puede apreciarse que se encuentran contiguos a otros municipios del área metropolitana de Barcelona
  • 34. EL RENACIMIENTO DEL BESÓS Entre las actuaciones básicas que ya se están llevando a cabo en torno al Besòs destaca la recuperación medioambiental del tramo final del lecho del río, así como el acondicionamiento de las riberas como parque urbano. El proyecto incluye la generación de zonas húmedas y la creación de lagunas, un parque fluvial(9 km), paseos por los muros laterales, andenes junto a los estanques, arbolado en las riberas y taludes de pendientes suaves para facilitar el acceso. (BMM: Cuaderno Central - nº44 ) LA RECUPERACIÓN DEL LECHO Ejemplo de las transformaciones que se vienen produciendo en las periferias españolas, que están siendo objeto de remodelación, lo encontramos en Barcelona con el área del río Besós. Durante los últimos años se ha iniciado una serie de actuaciones encaminadas al saneamiento del Besòs y al acondicionamiento urbano de su entorno, actuaciones que, en el tramo final del río, están siendo integradas en una propuesta global que contempla múltiples operaciones sobre el territorio: regeneración del lecho y mejora urbanística del entorno del río, recuperación del frente litoral para uso público (baños, zonas lúdicas, instalaciones deportivas y educativas como el puerto de Sant Adrià o el nuevo zoo), apoyo a las zonas comerciales y residenciales creadas en sus proximidades, modernización y adaptación ecológica de las infraestructuras energéticas y de tratamiento de aguas y residuos, eliminación de las líneas de alta tensión, etc. Se trata, por tanto, de una propuesta que presta una especial atención a la idea de ciudad sostenible.
  • 35. LA PERIFERIA DE VALENCIA EN EL SECTOR INFERIOR IZQUIERDA, BAJO LA LEYENDA SE APRECIA EL CURSO ACTUAL DEL TURIA Y RODEANDO EL CASCO HISTÓRICO, SE MARCA EL ANTIGUO CURSO DEL RÍO, TRANSFORMADO EN ZONA AJARDINADA. En 1980 ya se observaba el crecimiento desmesurado de los barrios periféricos de Valencia. Lo más destacado es la notable extensón del casco histórico y la escasa importancia que tuvo el ensanche del siglo XIX, minúsculo si lo comparamos con los ensanches de otras ciudades en la segunda mitad del XIX, especialmente Madrid y Barcelona. Las primeras construcciones importantes de la periferia valenciana se desarrollaron a lo largo de la via de comunicación que unía la ciudad con su puerto, donde existían unos asentamientos conocidos como los poblados marítimos ya que el puerto aún no había adquirido la importancia que tiene en la actualidad.
  • 36. ANÁLISIS DE PLANOS URBANOS PLANO de BARCELONA Cuatro son los planos urbanos objeto de análisis: MADRID, BARCELONA, VALENCIA Y TOLEDO En el caso de los dos primeros, tan sólo se completará todo lo dicho con algunas imágenes ya que los aspectos más importantes referidos a las tres grandes áreas del plano, han quedado de sobra explicados en este tema y en el anterior al tratar los conceptos básicos y el proceso de urbanización en España. Esta visión complementaria se expone al final de este capítulo. En el caso de Toledo, su análisis se realiza de una forma peculiar por un doble motivo: ser la ciudad en la que nos encontramos y presentar un plano de características muy especiales.
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  • 38. PLANO DE TOLEDO
  • 39. EN BLANCO, ANTIGUO CAUCE DEL TURIA Comenzaremos comentando el plano de la ciudad de Valencia, aunque ya hemos realizado algunas aproximaciones; se presenta un análisis de su plano, sencillo y conciso que sirva de modelo de práctica de examen teniendo en cuenta el tiempo de que se puede disponer en la PAU y por tanto la extensión idónea de tal comentario. ANÁLISIS DEL PLANO DE VALENCIA NUEVO CAUCE DEL TURIA La ciudad de Valencia está situada en el golfo de Valencia, a escasa distancia del mar y emplazada en un meandro del río Turia, sobre un altozano para evitar inundaciones que sin embargo han sido la pesadilla de la ciudad hasta tiempos muy recientes.
  • 40. Izquierda, foto satélite en la que se aprecia el trazado del CASCO ANTIGUO. El CASCO ANTIGUO destaca por la irregularidad de su trazado, consecuencia de su débil dinamismo. Se corresponde con la ciudad preindustrial, que es la que existía antes de iniciarse las transformaciones de los siglos XIX y XX, producidas como consecuencia de la Revolución Industrial. Esta parte de la ciudad abarca un conjunto de etapas históricas variadas que dejaron su impronta en una estructura irregular. Su recinto amurallado obedecía tanto a razones fiscales como defensivas. El crecimiento de la ciudad preindustrial se realizaba por arrabales que, posteriormente, se amurallaban.. Aunque fundada por los romanos en el 138 a. C., el plano del casco antiguo refleja el trazado medieval que ha conservado; también ha conservado notables edificios histórico-artísticos tanto medievales como de épocas posteriores mientras las edificaciones han sido sucesivamente remodeladas adaptándose a la evolución y modernización de la ciudad.
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  • 42. En esta maqueta se aprecia el trazado regular del primer ensanche de Valencia, contiguo al casco histórico y alejado del antiguo cauce del Turia. EL ENSANCHE La ciudad sufrió transformaciones debido a los cambios que acompañaron el tránsito del estadio preindustrial al industrial. El gran crecimiento de la población supuso una ocupación intensiva del casco urbano, por ello había que dar soluciones al hacinamiento de la población (subdivisión de antiguas viviendas familiares, elevación del número de plantas, ocupación de solares vacíos...). Por otra parte, si la densidad del casco crecía, las condiciones de insalubridad aumentaban más. Junto a la remodelación del casco antiguo, el derribo de las murallas y la expansión de la ciudad fuera de ellas, fue preciso realizar un ensanche. Constituye una nueva ciudad yuxtapuesta a la vieja. Su nacimiento es debido a un plan preconcebido y supone la creación de un fragmento entero de ciudad. Una de sus características más singulares es el trazado en cuadrícula de su plano. Sus ventajas radican en la comodidad para efectuar el reparto de las tierras, en dotar de igualdad a todo el suelo edificable y en facilitar el crecimiento de la ciudad cuando fuera necesario. Sus inconvenientes se basan en problemas de circulación y en el alargamiento de los desplazamientos al cortarse las calles en ángulo recto. En Valencia, esta red en cuadrícula está atravesada por una avenida en diagonal, solución dada a la problemática de circulación ocasionada por la red ortogonal. De este modo, con la aparición de los planes de ensanche, que se hicieron realidad en 1.884, cambió la fisonomía urbana. El primero afectó a las grandes vías y alrededores, con manzanas rectangulares, amplios patios interiores, chaflanes, calles en cuadrícula y edificios modernistas; de esta época son el mercado Central, el de Colón y la estación del Norte, que constituyeron la zona residencial de la burguesía valenciana. El segundo ensanche es de principios del siglo XX prolongando el anterior. En las primeras décadas del siglo XX se inicia la construcción del paseo del Mar que a partir de la década de 1.960 provocará la aparición de una nueva zona residencial y universitaria. Tras la riada del Turia de 1.957 se planteó desviar su cauce por fuera de la ciudad -el Plan Sur-, y el viejo cauce se convirtió, a partir de 1.981, en zona ajardinada y deportiva.
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  • 44. LA PERIFERIA El crecimiento periférico de la ciudad de valencia, comenzó, como en tantos otros casos, incorporando municipios limítrofes; el más importante, sin duda, el de su propio puerto, el grao. Por lo demás, el crecimiento de la ciudad en la actualidad sigue las pautas de cualquier gran ciudad. Al dejar de anexionar municipios cercanos, valencia ha generado a su alrededor, como madrid y barcelona una gran área metropolitana. El trazado ha perdido regularidad si lo comparamos conel trazado del ensanche. El otro gran eje fundamental en la expansión de la ciudad lo ha constituido la desviación del turia. En el plano se aprecia el doble cauce del río y el desarrollo de los barios periféricos situados al norte del antiguo cauce que conectaron la ciudad con el puerto a partir de dos importantes ejes tal como se aprecia en la página siguiente.
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  • 46. LA PERIFERIA DE LA CIUDAD DE VALENCIA La más antigua se desarrolló en dirección al puerto incorporando una franja costera. Posteriormente se desarrolló la otra orilla del turia, también en dirección al puerto. Finalmente, en la actualidad, el crecimiento se dirige hacia el interior y hacia el sur. En el plano, aún puede verse el antiguo cauce del Turia.
  • 47. EVOLUCIÓN DEL PLANO DE MADRID DESDE 1846 Arriba, a la izquierda, el plano de Madrid en 1846; se aprecia a la derecha El Retiro y a la izquierda el conjunto del Palacio Real y sus jardines, sobre el Manzanares. La parte inferior del plano presenta una estructura medieval, de calles apiñadas, estrechas y ejes quebrados. Arriba, a la derecha, se observa las distancias que en esa época mediaban entre localidades como Fuencarral, Chamartín, Canilla, Vallecas y Carabanchel, que posteriormente fueron absorbidas por el crecimiento de la ciudad y algunas son en la actualidad barrios muy céntricos de Madrid. La primera expansión se realizó hacia el norte y noreste. Abajo, plano de Madrid una vez construido el ensanche, cuyo proyecto no fue llevado a cabo en su totalidad; ya estaba construida la Ciudad Lineal.
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  • 49. Cuando se llega en ferrocarril a la que, por una tradición, en cierto modo irrisoria, se llama todavía Ciudad Imperial, no cree el viajero encontrarse a las puertas de la antigua metrópoli española, ni aun a las de un pueblo, clasificado por la administración moderna en la fastuosa categoría de las capitales de provincia. El viajero no ve sino un escarpado risco a la izquierda, un llano a la derecha y enfrente, a lo lejos, algunas casas de mal aspecto y la cúpula de un edificio (el Hospital de Tavera), cuyo exterior no demuestra la importancia y belleza que interiormente tiene. Es preciso avanzar un poco en aquello que los toledanos llaman el paseo de la Rosa, pasar más allá de la corroída estatua del rey Wamba, doblar a la izquierda, siguiendo el camino, y allí ya se presenta repentinamente la grandiosa perspectiva del puente de Alcántara; arriba el Alcázar, puesto como un nido de águilas en lo alto de una montaña inaccesible; a la derecha, y más lejos, en la pendiente que baja a la Vega, el Arrabal de Santiago, donde las torres de la puerta nueva de Visagra forman, con el ábside de la vieja parroquia y los ennegrecidos cubos de la muralla, el más pintoresco conjunto… GALDÓS: LAS GENERACIONES ARTÍSTICAS DE TOLEDO A la izquierda se ven las ruinas del castillo de San Servando; enfrente, una confusa aglomeración de edificios antiquísimos y modernos, construidos unos sobre otros en la pendiente del risco; y abajo el río, el padre Tajo, profundo, oscuro, revuelto, precipitado, espumoso, atravesando todo entero y con gran velocidad el gran arco de aquella prodigiosa fábrica que, a la solidez probada en tantos siglos, reúne una extraordinaria belleza. EL GRECO : VISIÓN NOCTURNA DE TOLEDO
  • 50. Al entrar por este sitio en la ciudad olvida el viajero que ha venido en el vehículo de los tiempos modernos. Su aspecto es el de los pueblos muertos, muertos para no renacer jamás, sin más interés que el de los recuerdos, sin esperanza de nueva vida, sin elementos que puedan, desarrollados nuevamente, darle un puesto entre los pueblos de hoy. De aquellos ilustres escombros, destinados a ser vivienda de lagartos y arqueólogos, no puede salir una ciudad moderna, como sucede a sus compañeras en la Historia, Salamanca y Sevilla. No tiene sino el valor de las ruinas, grandes para algunos, acaso o tal vez despreciables para la generalidad. A esto contribuye en gran parte su peregrina situación. La construyó la estrategia de la Edad Media, y el hombre de hoy no ama esas fortalezas naturales, donde las pasadas generaciones, obligadas por los odios y las discordias de aquellos tiempos, se encastillaron. En la época del derecho y la fraternidad, el hombre prefiere las grandes planicies para vivir y moverse, y sólo llevado de un grande amor a lo antiguo, puede resolverse a trepar por esos vericuetos, a escalar esas murallas, llenas de recuerdos, habitadas por ilustres sombras, es cierto, pero ásperas y fatigosas. Las molestias y el cansancio convierten en prosa pura los más ricos ejemplares de la arqueología. Al subir al Zocodover por el camino que la municipalidad ha abierto con un supremo esfuerzo para unir a Toledo con el resto del mundo, se puede observar la desmesurada altura que ocupa la ciudad sobre el nivel del Tajo. No considerando las necesidades que el arte de la guerra tenía entonces, no se comprende por qué se columpiaron en aquella altura la mayor parte de los monarcas de España desde Alfonso VI hasta Carlos V. Ni se comprende que tan desapacible sitio fuera en un tiempo residencia de las más fastuosas familias de nuestra aristocracia, emporio de las letras, y teatro donde brillaron todos los esplendores del Renacimiento.
  • 51. PLAZA DE ZOCODOVER CON RESTOS DE ANTIGUA MURALLA En la plaza, la impresión es más desagradable. Las casas no tienen la suntuosidad moderna ni la fealdad interesante de lo antiguo. Los mezquinos soportales que existen allí, como en todas las ciudades de Castilla, para solaz de los tachueleros, chalanes y carniceros, le dan una triste uniformidad, y el conjunto sería completamente insignificante si por encima de las fementidas casas no apareciera la imponente fachada del Alcázar, ennegrecida por los años (…). No podemos olvidar que en aquel Zocodover, encrucijada molesta y sucia, se han hablado en mejores días todas las lenguas de Europa, y que en aquella destartalada Judería, hoy reducida a escombros, donde la miseria ha hecho su habitación, se reunieron todas las manufacturas de Oriente y Occidente en los tiempos más florecientes de las artes españolas.
  • 52. Es preciso subir otra cuesta para poder contemplar toda entera aquella gran masa de piedra, colocada más alta que la ciudad, para dominarlo todo y verlo todo. Los techos de las casas están más bajos que sus cimientos, enclavados en las entrañas de la roca…
  • 53. Tal es la disposición de aquel trono, que el que sube a sus galerías y se asoma a sus balcones, cree tener a toda España postrada a sus pies. Nada es más hermoso que la perspectiva del Alcázar cuando, iluminadas por el sol de la tarde sus oscuras piedras, se ven, perfilados con un ligero reflejo, los bellos adornos de su última fila de ventanas, los heraldos que decoran la puerta y el águila tudesca que abre sus enormes alas de piedra en el rosetón del centro.
  • 54. VISTA DE TOLEDO CON PLANO DE LA CIUDAD, PINTADA POR EL GRECO. DETALLE QUE VIENE A CORRESPONDER APROXIMADAMENTE CON EL SECTOR QUE DESCRIBE GALDÓS EN ESTE FRAGMENTO Desde aquí se ve: al Norte, la Vega, con los barrios o arrabales de Santiago, Antequeruela y Covachuelas; al Este, el Castillo de San Servando y la agreste y salvaje colina en que está situado. Toda esta parte oriental tiene un aspecto tal, que infunde sorpresa y pavor. Corre a una gran profundidad el río, haciendo un ruido espantoso, sin cañaverales ni malezas, entre peñascos cuya concavidad produce siniestros ecos, batiendo trozos de muralla, vestigios de antiguos puentes, interrumpidos por aceñas y diques, atronador, rabioso, teñido por la tierra que arrastra en su curso, en lo cual algunos viajeros sentimentales suelen ver un emblemático color de sangre. El paisaje que le rodea es de lo más sombrío que se ha ofrecido a las miradas humanas. Es un desierto; pero no el desierto de las grandes llanuras que engaña la vista y adormece el espíritu por su tranquila monotonía; es ese desierto de los anacoretas, lugar escogido por el ascetismo entre los más horribles de la tierra, páramo de asperezas y peñascos, continuamente ensordecido por vientos espantosos, propio para aquelarre s y otras asambleas del mismo jaez, lugar de magias y conjuros, de pesadillas místicas y enajenaciones teológicas, escena donde la imaginación se complace en colocar a los misántropos de la religión1, el mágico prodigioso y el condenado por desconfiado.
  • 55. AYER Y HOY DE TOLEDO ARRIBA, LA CIUDAD A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI, VISTA DESDE LOS CIGARRALES. ABAJO, LA CIUDAD EN LA ACTUALIDAD, DESDE EL BARRIO PERIFÉRICO DE BUENAVISTA.
  • 56. Al Oeste de la ciudad, donde no se ve otra cosa que una aglomeración incomprensible de casas con tejados de distintas alturas, en medio de ellas, aparece la Torre de la Catedral, que, como todas las construcciones altas y esbeltas, produce en el espectador una rara ilusión. Parece que no se mantiene muy firme, y que a impulsos de los recios vientos carpetanos se mece suavemente, como una palmera.
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  • 58. Enfrente está la pretenciosa cúpula de San Juan Bautista, y en diversos puntos de la ciudad se ven algunas torres muzárabes, miradores de ladrillo, campanarios y enormes paredones sin elegancia ni grandeza, que son el exterior de los vulgares conventos del siglo XVII.
  • 59. Esta ciudad, clavada en una peña, combatida siempre por recios y helados vientos, en situación inaccesible, áspera, sombría, oscura, silenciosa, menos cuando tocan, simultáneamente a misa, las campanas de sus cien iglesias; incómoda, inhospitalaria, triste, llena de conventos y palacios que se caen piedra a piedra, ennoblecida por su inmensa Catedral metropolitana; ciudad del recogimiento y la melancolía, cuyo aspecto abate y suspende el ánimo a la vez, como todas las ilustres tumbas, que no por ser suntuosas y magníficas dejan de encerrar un cadáver…
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  • 61. PLANO DE CIUDAD ISLÁMICA Si fuera posible elevarse a mayor altura que la del Alcázar, se abarcaría de un golpe de vista el panorama monumental, y sería fácil metodizar la relación que vamos a hacer. Suponiéndonas con el lector en esa altura imaginaria, veríamos en el centro, situada de Oriente a Occidente, la Catedral, y al costado meridional de ella los barrios de Andaque, San Lucas y de los Tintes; frente a ella, y en el punto más alto de la ciudad, el barrio de San Román, bien indicado por su pintoresca torre. Más allá, y enfrente también de la iglesia mayor, está la Judería, fácil de conocer por su miserable aspecto y por la crestería de San Juan de los Reyes, que está a los bordes de la ciudad por occidente; al costado Norte el Arrabal de Santiago, junto a la muralla, y más al centro el de Santa Justa. Detrás del ábside del templo, el barrio de San Miguel el Alto, determinado por otra torre muzárabe; y junto a éste, el cerro del Espinar del Can y las Carreras de los Cabestreros, próximas al Alcázar . Por los tejados se comprende el dédalo inextricable de las calles amoriscadas, no comparables ni a las de Córdoba. Es fácil distinguir las siete colinas sobre las que se extiende la ciudad, y determinar los distintos barrios, indicados por otros tantos monumentos característicos.
  • 62. VISTA AÉREA DEL CASCO ANTIGUO DE TOLEDO En la parte superior, fuera de las murallas asoma el arrabal de Las Covachuelas; enfrente y al otro lado de la muralla están los de Santiago y La Antequeruela. En el centro de la ciudad está la catedral y a la derecha formando un eje vertical, el Museo de Santa Cruz y El Alcázar.
  • 63. Toledo se encuentra situada en la submeseta sur, junto al río Tajo; su posición ribereña viene reforzada por un emplazamiento privilegiado en un meandro en el que el Tajo se ha encajado dejando una amplia elevación que, en algunos sectores, presenta espectaculares cortes en vertical sobre el curso del río. Esta posición y, sobre todo, las características de su emplazamiento han sido la causa del temprano establecimiento de una fortificación. La ciudad se llamó Toletum en tiempo de los romanos y fue convertida en capital de un estado que excedía los límites de la Península Ibérica con los visigodos. Sin embargo, la fisonomía característica de su plano se debe a la época islámica. El plano de Toledo mantiene la traza característica de un plano islámico y conserva restos importantes del doble amurallamiento propio de este tipo de ciudades. El lienzo de muralla que se extiende entre la Puerta del Sol con su torre albarrana y la puerta de Bib-Al-Mardún, una de las que daba acceso a la Medina, formaba parte del amurallamiento de este sector de la ciudad. Dentro de La Medina se encontraban los edificios más importantes de la ciudad, destacando el mercado o zoco y la mezquita que ocupaba el solar donde hoy se situa la catedral. Las calles son empinadas y estrechas y aún hoy es posible contemplar restos de pasdizos que unían edificios a ambos lados de la calle. Los ejes de las calles están quebrados como lo estaban los ejes de acceso a las viviendas; en la cultura musulmana y su heredera la mudéjar, las casas se abren a un patio interior al que no se accede en linea recta desde la entrada de la calle, sino que el zaguán o vestíbulo rompe la línea recta desplazando el patio a un lado para que no pueda verse desde el exterior. Tras las murallas de La Medina se extendían otros barrios de la ciudad, los arrabales, encerrados dentro de un segundo amurallamiento que en la actualidad es posible contemplar aún. Destacan los arrabales de Santiago y La Antequeruela, mientras que el arrabal de Las Covachuelas quedó fuera de la muralla. En el Renacimiento, Alonso de Covarrubias proyectó un magnífico plan de expansión de la ciudad, fuera de las murallas, entre éstas y el Hospital Tavera, en La Vega, proyecto que no se llevó a cabo por desplazarse la Corte a Madrid en época de Felipe II. Ya en el siglo XIX, se construyó la estación, tal y como nos cuenta Galdós, quien debió de llegar por primera vez a la ciudad hacia 1868. El barrio de la estación fue un arrabal más, como tantos que se crearon de esta manera, para conectar la estación del moderno ferrocarril con la ciudad; tuvo su desarrollo a lo largo del Paseo de la Rosa. Sin embargo, aquí queda toda la expansión de Toledo en el siglo XIX. La ciudad, como otras hermanas suyas, Segovia y Soria, aunque no sean ciudades islámicas, carece de un verdadero ensanche a la manera de los ensanches del siglo XIX. El crecimiento no se produce hasta bien entrado el siglo XX. El barrio de santa Bárbara, junto a la Academia de Infantería y el barrio de Reconquista, éste con plano ortogonal, más o menos regular; podría considerarse un ensanche tardío. No obstante, lo más interesante es la aparición durante el último tercio del siglo XX, de un nuevo emplazamiento aguas arriba del Tajo, siguiendo el curso del río y por tanto, la ruta hacia Aranjuez. El polígono industrial de Santa María de Benquerencia, ocupa un lugar del que ya existen noticias documentadas desde la baja Edad Media, aunque no consta que existiera ningún núcleo de población. En la actualidad presenta una morfología sencilla con un plano bien organizado, en cuadrícula, y una estructura urbana modélica, al estar dividido en dos partes por una vía de comunicación y pequeños espacios verdes; junto al río se situa la zona industrial y al otro lado la zona residencial. Muchos lo consideran el verdadero ensanche de Toledo, pero la lejanía del núcleo urbano y sobre todo, las características que está adquiriendo en los últimos años, por el tipo de instalaciones que se están ubicano en este lugar -instituciones, centro comercial, centro de televisión regional, proyecto de hospital, etc- lo asemejan más a las modernas periferias. No obstante, la forma y el lugar en que surgió y se ha desarrollado, sugieren que no sería desacertado considerarlo como un segundo emplazamiento. Finalmente, analizaremos la periferia de Toledo. En realidad surge con la construcción de barrios anejos a Reconquista ya en la segunda mitad del siglo XX; son Santa Teresa y Palomarejos. Su origen fue el de verdaderos barrios periféricos o suburbios. En la actualidad, el crecimiento que ha tenido la ciudad en los últimos quince años los han situado en el centro de la nueva ciudad surgida a los pies del casco antiguo. Más tardía fue la construcción del barriode Buenavista, verdadera periferia al estar alejado del centro con un amplio sector sin edificar, entre el casco antiguo y el barrio. Esta zona, construida con posterioridad se corresponde con la zona residencial más acomodada de la ciudad. Finalmente, la expansión de la nueva ciudad de Toledo se está realizando hacia el norte, ocupando el espacio que se extiende entre dos grandes ejes de comunicación: la carretera de Ávila y la autovía de Madrid. Para terminar, no debe olvidarse que en Toledo siempre ha existido lo que podríamos llamar una periferia histórica y muy particular; se trata de la zona que se encuentra al otro lado del valle, conocida como Los Cigarrales . También en los últimos años y siguiendo el curso del río, en las laderas adyacentes se está experimentado una expansión importante de barrios residenciales con alto poder adquisitivo, revalorizando los ya existentes como San Martín o La olivilla y dando lugar a otros nuevos, caso de Monte Sión y similares, aguas abajo del Tajo. Dificilmente puede encontrarse publicado un plano urbano de Toledo que, a día de hoy, refleje todo el conjunto descrito. COMENTARIO DEL PLANO DE TOLEDO
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  • 67. TOLEDO HACIA 1975; PUEDE OBSERVARSE PARTE DEL PLANO DEL POLÍGONO DE SANTA MARÍA DE BENQUERENCIA ASÍ COMO LA EXISTENCIA DE ALGUNOS BARRIOS PERIFÉRICOS Y LA ACTUAL DEHESA DE BUENAVISTA SOBRE LA QUE SE ASIENTA EN LA ACTUALIDAD EL BARRIO DEL MISMO NOMBRE. UN REFERENTE PARA SITUARSE Y COMPROBAR LO QUE ESTABA CONSTRUIDO Y LO QUE NO, ES EL CEMENTERIO, RECTÁNGULO SEÑALADO POR UNA CRUZ. En p. siguiente, vista aérea del POLÍGONO Santa Mª de Benquerencia.
  • 68.  
  • 69. Al mismo tiempo, es imposible separar de la impresión que produce la vista de la Ciudad Imperial, la memoria de los héroes picarescos producidos por las primeras tentativas de la novela española, tan original entonces; ni se olvidan aquellos tipos tan magistralmente dibujados por Tirso de Molina, que copió en sus calles las figuras de los médicos pedantes, de los doctores enfáticos, de los lacayos intrusos y rufianescos, de las mujeres casquivanas y de los galanes tan petulantes como discretos. Pero entre todas las evocaciones novelescas, digámoslo así, que al entrar en aquella ciudad muerta produce, hay una que las oscurece a todas y las domina. Ésta es una impresión individual, tal vez inmotivada; pero no puedo prescindir de ella, y estoy seguro de que a muchos les han venido a la imaginación iguales pensamientos. La imagen que creo encontrar en Toledo al volver de cada esquina y al recorrer las estrechas y medrosas calles de sus barrios más solitarios, es la de la madre Celestina, incomparable bruja y embaucadora in utroque, tan docta en la criminal alquimia de los embustes licenciosos, como conocedora de la sociedad de su tiempo y de las pasiones de todas las edades (...). (Galdós: Las generaciones …)