Your SlideShare is downloading. ×
La insuficiencia de la transparencia
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

Thanks for flagging this SlideShare!

Oops! An error has occurred.

×

Saving this for later?

Get the SlideShare app to save on your phone or tablet. Read anywhere, anytime - even offline.

Text the download link to your phone

Standard text messaging rates apply

0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total Views
264
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
1
Actions
Shares
0
Downloads
2
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

Report content
Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
No notes for slide

Transcript

  • 1. La Insuficiencia de la Democracia Electoral y la Transparencia; Un Modelo Formal de Economía Política sobre la Ineficiencia Gubernamental Blanca Noelia Caro Chaparro Leonardo Adalberto Gatica Arreola Universidad Autónoma de Sinaloa Universidad de Guadalajara noelia_caro1@hotmail.com leonardo.gatic@gmail.com ResumenEste artículo presenta un modelo formal de competencia político-electoral para analizar elefecto de los procesos democráticos electorales y la transparencia sobre la eficienciagubernamental. En contraste con otros argumentos que sostienen que la ineficiencia de losgobiernos prevalece aún bajo sistemas democráticos con rendición de cuentas, debido aproblemas de información imperfecta, el principal resultado de este ensayo muestra que nila rendición de cuentas ni los procesos de transparencia, garantizan que los gobiernos secomporten de manera eficiente en la provisión de bienes públicos. Esto se debe a que aúnbajo estas circunstancias existen incentivos para usar el empleo burocrático comopatronazgo político. AbstractThis paper presents a formal model of electoral political competition to explore the effect ofthe democratic electoral process and transparency on government performance. In contrastwith other arguments that sustain that the inefficiency of government prevail even underdemocratic systems with accountability mechanisms due to problems of imperfectinformation, the main result of this essay shows that neither accountability nor transparencyprocesses guarantee that governments behave efficiently in the provision of public goods.This occurs, because even under these circumstances, there are incentives to usebureaucratic employment as political patronage.
  • 2. Introducción A partir de los años ochenta la tercera ola de democratización llevó a cambiosinstitucionales en diversos países que reforzaron, o por primera vez en mucho tiempopusieron en marcha, procesos de democracia electoral (Huntington, 1991). Varios países,incluyendo un buen número de naciones latinoamericanas, han vivido esta transformación,que sin embargo en muchas ocasiones parece no haber dado los resultados esperados en loque se refiere a mejores prácticas gubernamentales y políticas públicas más eficientes. De igual forma, durante esa década, la teoría económica vivió un repunte en losanálisis que se enfocan a la explicación política de la política económica y de las políticaspúblicas en general. A partir de entonces el número de trabajos suscritos dentro de lallamada “nueva economía política” o “economía política neoclásica” ha ido en constanteaumento y se ha convertido en un área de suma importancia. Es en esta área de la teoríaeconómica donde la esperanza de mejores y más eficientes prácticas gubernamentales comoresultado de la competencia democrática electoral, encontró sustento entre los estudiososdel tema. A partir del desarrollo de la economía política de la escuela de Chicago, elanálisis económico del proceso de competencia político-electoral derivó en la idea de que lademocracia electoral provee los incentivos para que quienes desean obtener el poder omantenerse en él mediante mecanismos democráticos, busquen hacerlo mediante prácticaseficientes de buen gobierno. Si bien algunos de los exponentes más importantes de estaescuela, como Stigler (1971) y Becker (1983), nos han provisto de una estructura analíticacuyos resultados hablan, entre otras cosas, de las posibles ineficiencias que se generan apartir de los procesos políticos, principalmente aquellos relacionados con las acciones delos grupos de interés, no contradicen uno de los principales argumentos de la economíapolítica de la escuela de Chicago desarrollado por Wittman (1989).
  • 3. En su trabajo seminal, Wittman desarrolla un estupendo argumento que lograestablecer una relación causal entre los mecanismos de la competencia electoraldemocrática y una tendencia hacia la eficiencia en el diseño y aplicación de las políticaspúblicas. El argumento sostiene que aún bajo un contexto con información asimétrica yproblemas de agente principal, donde los ciudadanos no pueden monitorear completamentelas acciones de los gobernantes ni pueden observar varias características de estos mismosque son relevantes para garantizar su buen desempeño, la competencia electoral bajocondiciones democráticas provee los incentivos suficientes para que quienes gobiernan oquieren gobernar, ya sea partidos o individuos, busquen construir su credibilidad y unabuena reputación como gobernantes que les permitan mantenerse en el poder o llegar a él.Esta búsqueda se realiza, de acuerdo con el argumento, mediante prácticas de buengobierno y de eficiencia en la provisión de bienes públicos. De acuerdo con este argumento, los procesos de democratización, esencialmenteelectoral, que han vivido varios países en los últimos 30 años, tendrían que haberdesencadenado mejores prácticas y una mayor eficiencia gubernamental.Desafortunadamente en muchos, los resultados no han sido los que los ciudadanosesperaban. Diversos autores como por ejemplo Moreno (2005), Estevez et al (2002) yBrusco et al (2002) han encontrado evidencia empírica que cuestiona la relación positivaentre competencia política y eficiencia en el desempeño del gobierno. En el argumento que relaciona eficiencia con democracia electoral, las eleccionesson el mecanismo mediante el cual los ciudadanos califican el desempeño del gobierno, y leofrecen o no la oportunidad de continuar en el poder a quienes se encuentran gobernando.A partir de este proceso se incentiva el buen desempeño, dado el deseo de quienesgobiernan por mantenerse en el poder. Si el buen desempeño del gobierno afecta
  • 4. positivamente el bienestar de los ciudadanos, el grupo gobernante aumenta su aceptaciónentre los ciudadanos y con ello la probabilidad de mantenerse en el poder mediante laimplementación de buenas prácticas gubernamentales y la provisión eficiente de bienespúblicos. Sabemos que en la mayoría de los casos, los ciudadanos no sólo observan eldesempeño de los gobiernos en sus acciones, o como proveedores de servicios y depolíticas y programas públicos. Es verdad también que existen preferencias vinculadas conotro tipo de temas que en una parte de la literatura económica y politológica, se lescatalogan como ideológicos (Hinich y Munger, 1994). Así, cada ciudadano tiene su propiosesgo ideológico que determina sus preferencias entre los diferentes partidos, incluyendo alpartido gobernante. Pero aun cuando un ciudadano no coincida ideológicamente con elpartido gobernante, cuando éste último aumenta su eficiencia en la provisión de bienespúblicos que afectan positivamente el bienestar del ciudadano, la opinión y la percepcióndel ciudadano sobre el gobierno mejora, y eso se refleja en la manera en cómo califica eldesempeño gubernamental. Por supuesto esto no necesariamente revierte las preferenciasde todos los individuos, pero sabemos que aquellos ciudadanos que se encuentran másalejados ideológicamente de todos los partidos, pueden, frente a una mejoría en lapercepción del desempeño gubernamental, decidir apoyar al partido en el gobierno. En cualquier caso, el proceso electoral incentiva a los gobernantes a mejorar sudesempeño y con ello a aumentar el bienestar de los ciudadanos, ya que es la forma como elgrupo en el gobierno puede maximizar la probabilidad de mantenerse en el poder. La aceptación de los ciudadanos se construye a partir de la información y lapercepción que tienen sobre el desempeño de sus gobernantes. Cuando la arena electoralcumple con las características democráticas suficientes para que existan varios grupos y que
  • 5. tengan la posibilidad de ganar la contienda, el principal problema para incentivar laeficiencia en el gobierno es el de información asimétrica. El problema de agencia que sepresenta debido a la asimetría en la información implica una limitante de los ciudadanospor poder calificar acertadamente a los gobernantes, por ello se ha insistido en laimplementación de mecanismos que transparenten las acciones de los gobernantes yfaciliten el proceso de rendición de cuentas. Una vez que el problema de informaciónasimétrica quedara resuelto, se esperaría que el proceso electoral fuera asertivo y lograraincentivar un comportamiento eficiente por parte del gobierno. Esto último, ha sido elprincipal resultado de la mayoría de los trabajos que abordan el tema de la transparencia yla rendición de cuentas. Autores como como Barro (1973), Ferejohn (1986) y Persson yTabellini (2000), Maskin y Tirole (2004), consideran que la rendición de cuentas exigida alos gobiernos por parte de los ciudadanos es un mecanismo que incentiva a los políticos aactuar en interés de los electores; sin embargo, la ineficiencia gubernamental es unresultado que prevalece, ya que el efecto de la rendición de cuentas en sistemasdemocráticos no es suficiente para mejorar la eficiencia en el gobierno, debido a losproblemas de agente principal o problemas de información imperfecta. Durante el proceso de democratización que se ha llevado a cabo en las últimasdécadas, los cambios institucionales que se han procurado llevar a cabo han considerado laimportancia de la transparencia. Sin embargo, aun cuando teóricamente la solución delproblema de información asimétrica debería permitir que el proceso electoral pudierainducir mejores prácticas gubernamentales, lo ocurrido en varios países no ha cumplido conlas expectativas que se tenían al respecto. Estos resultados contradictorios, aun con loscambios institucionales que buscan disminuir los problemas de información y transparentarlas acciones de los gobiernos, en la mayoría de los casos, están relacionados con la
  • 6. rentabilidad política del uso clientelar del empleo burocrático y patronazgo político(Alesina, Danninger y Rostagno, 1999; Alesina, Baqir e Easterly 2000; Annett, 2001;Robinson y Verdier, 2003). En este ensayo, desarrollamos un modelo formal de competencia político electoral,donde los ciudadanos califican al partido en el gobierno y le ofrecen su preferencia deacuerdo a su desempeño en la provisión de un bien público. Como en cualquier lugar delmundo el gobierno utiliza recursos públicos para adquirir los insumos necesarios para laprovisión de bienes públicos, en este caso capital y trabajo. Los partidos buscan obtener elmáximo apoyo posible entre los ciudadanos, ya que esto les permite aumentar su capitalpolítico y con ello mejorar sus posibilidades en los procesos electorales. Debido a queexisten ciudadanos que valoran el empleo que ofrece el gobierno de tal forma que puedeafectar sus preferencias y su afinidad partidistas, el partido gobernante utiliza estrategiasclientelares como el empleo burocrático para ganarse la preferencia de un grupo deciudadanos que de otra forma no le darían su apoyo. En este contexto el tamaño de laburocracia, como el nivel de empleo gubernamental siempre resulta excesivo respecto alóptimo social. Este resultado es consistente con argumentos del tipo de Metzler y Richards(1981), sin embargo, no está determinado por la distribución del ingreso ni las presionesredistributivas. Por otro lado, con la existencia de una cultura ciudadana responsable y elacceso a información, acerca de las acciones del gobierno, se genera un rechazo por partede los ciudadanos a prácticas clientelares, incentivando una mejora en la eficiencia delempleo gubernamental, por el temor del partido en el gobierno a perder simpatizantes. Elmodelo no obstante, muestra que aún bajo condiciones de procesos de transparencia laprovisión de bienes públicos siempre resulta subóptima. Este resultado contrasta con los dediversos trabajos que argumentan que la ineficiencia gubernamental prevalece bajo
  • 7. sistemas democráticos electorales con rendición de cuenta debido a problemas deinformación (Barro, 1973; Ferejohn, 1986; Persson y Tabellini 2000; Maskin y Tirole,2004). En la siguiente parte de este ensayo presentamos el modelo formal cuyo argumentomuestra que aun cuando los ciudadanos sancionan la ineficiencia gubernamental, elgobierno tiene incentivos político-electorales para desviarse de la política públicasocialmente óptima. Una vez que discutimos los resultados del modelo, finalizamos esteensayo con las conclusiones del análisis.Un Modelo de Competencia Política y Provisión de Bienes Públicos Supondremos que la economía está conformada por dos tipos de agentes:ciudadanos y partidos políticos. Uno de los partidos gobierna la economía y provee un bienpúblico puro para el consumo de los ciudadanos. El partido gobernante busca maximizar elapoyo entre la ciudadanía con el fin de garantizar su permanencia en el poder a través de unmecanismo de competencia electoral. El gobierno rivaliza con el resto de los partidos ycompite mediante la provisión del bien público. El gobierno puede aumentar su eficienciacomo proveedor del bien público, con lo cual el bienestar de cada uno de los ciudadanosmejora y por lo tanto los ciudadanos responden aumentando su apoyo electoral al partidogobernante. En este proceso, suponemos que no hay problemas de información y losciudadanos observan perfectamente las acciones del gobierno. El resultado que se esperaríaes que el gobierno ofrezca el nivel socialmente óptimo de bien público, es decir aquel quemaximiza el bienestar de los ciudadanos. Sin embargo, como ya hemos comentado, laideología tiene un papel importante en el proceso electoral y por lo tanto afecta el
  • 8. mecanismo de incentivos electorales. Cuando se introduce este elemento, la competenciaelectoral provee incentivos distintos y el resultado se desvía del óptimo social.Afinidad Ideológica Ciudadana El modelo supone que los agentes tienen preferencias heterogéneas de carácterideológico, como es usual en los modelos de votación espacial. Siguiendo a Hinich yMunger (1994), estos agentes pueden reducir la complejidad de sus preferenciasideológicas en un espacio de dimensiones reducidas. Así, en este modelo suponemos queexiste un espacio ideológico unidimensional, convexo y compacto, sobre el cual cada unode estos agentes tiene definidas sus preferencias y que está dado por el intervalo  a, b  R . En nuestro modelo cada ciudadano tiene una posición ideológica que puedelocalizar dentro del espacio  a, b . En este caso cada ciudadano está indizado de acuerdo alpunto donde se localiza su posición ideológica dentro del espacio  a, b . Así, decimos queel ciudadano i tiene su posición ideológica ideal en el punto i   a, b . Como es común en este tipo de análisis, la distribución de los puntos ideales de losciudadanos sobre el espacio afecta el comportamiento de los partidos políticos cuando estoscompiten por obtener el apoyo de la ciudadanía, o por buscar maximizar la probabilidad deganar una elección. En este caso, para simplificar el modelo y para aislar inicialmente losresultados del efecto que la distribución de los ciudadanos pueda tener en los resultados,suponemos que hay un continum de ciudadanos cuyas posiciones ideológicas se distribuyende forma uniforme y continua sobre el intervalo  a, b . La afinidad ideológica juega un papel fundamental en nuestro modelo. La afinidadentre dos agentes, depende de que tan distintas o parecidas sean sus posiciones ideológicas,
  • 9. lo cual supondremos que se refleja en la localización de estas posiciones dentro del espacio a, b  . La preferencia que cada ciudadano tiene entre los diferentes partidos políticos,depende en buena parte de la afinidad que se presenta entre cada partido y el ciudadano, ypor lo tanto la dirección de su voto. En el modelo, la afinidad entre dos agentes depende de la distancia euclidiana quehay entre los puntos donde se localizan sus posiciones ideológicas. De esta forma laafinidad del ciudadano i con el partido en el gobierno es función de la distancia a  i parai   a, b , mientras que la afinidad con el partido de oposición depende de b  i . Si ladistancia ideológica entre dos es mayor, menor será la afinidad ideológica. Suponemosentonces que la afinidad ideológica entre dos agentes decrece de manera monótona enfunción de la distancia entre sus localizaciones en el espacio ideológico  a, b . Así, laafinidad ideológica es una función V : I  R , continua, simétrica y diferenciable, dondeI   a, b   a, b  R 2 , convexo, continuo y compacto. Suponemos también que V  i  j tiene las siguientes propiedades: V   i  j   0   i, j   I , i  j , V   i, j   0   i, j   I , (1.1) V   0   0. De esta forma el ciudadano i tiene mayor afinidad ideológica con el partido en elgobierno que con el partido de oposición si a  i  b  i y la diferencia en la afinidad esV  a  i   V  b  i  . Dado que a  i  b , i , podemos expresar esta diferencia de afinidadcomo V  i  a   V  b  i  . Así, si V  i  a   V  b  i   0 , el ciudadano i tiene más afinidadcon el partido en el gobierno, y en el caso de haber una contienda electoral, el ciudadano i
  • 10. votará por el partido en el gobierno si únicamente considerara la afinidad ideológica. En elcaso en que V  i  a   V  b  i   0 , el ciudadano le daría su apoyo al partido opositor, yfinalmente si V  i  a   V  b  i   0 , el ciudadano apoyaría al partido en el gobierno conigual probabilidad que al partido de oposición.Estrategia Gubernamental y Competencia Política Para simplificar el análisis en este modelo consideramos un sistema de dos partidos,un partido en el gobierno y un partido opositor. Ambos partidos tienen también posicionesideológicas que son observadas por los ciudadanos y que se localizan en los extremos delespacio ideológico  a, b . Diremos que el partido en el gobierno localiza su posiciónideológica en el punto a, y el partido opositor tiene su preferencia ideológica en el punto bdel intervalo. Los partidos buscan obtener el máximo apoyo posible entre los ciudadanos, ya queesto les permite aumentar su capital político y con ello mejorar sus posibilidades en losprocesos electorales, pero también les permite gobernar con menores costos y aumentar susbeneficios (North, 1981; Levi, 1988). Con el fin de simplificar el análisis, y siguiendo a Dixit y Londregan (1996),suponemos que el costo para los partidos por mover sus plataformas de política públicapara modificar su posición sobre el espectro ideológico es muy alto en el corto plazo, y porlo tanto se considera que las posiciones ideológicas de los partidos son fijas. La idea es quelos partidos no pueden cambiar su imagen ideológica frente a los ciudadanos, tanfácilmente. Así, en el modelo, dadas las posiciones ideológicas de los partidos y de los agentes,la forma en que el partido gobernante puede modificar las preferencias electorales de los
  • 11. ciudadanos es mediante el buen gobierno y la provisión eficiente del bien público. Sinembargo, esto también le permite distribuir beneficios privados entre la ciudadanía quepueden también modificar el número de ciudadanos que le ofrezcan su apoyo. El partido en el gobierno tiene entonces la ventaja de tener recursos públicos queemplea en la provisión de bienes púbicos y con ello mejorar la opinión que los ciudadanostienen sobre él. En este caso, consideramos que el partido en el gobierno tiene un monto derecursos exógenos que emplea de manera íntegra en la producción y suministro de bienespúblicos. Hemos simplificado el modelo y evitamos introducir el problema de recaudación.Aún si la recaudación fuese endógena en el modelo, las características de los resultados quese obtienen no cambian ya que suponemos que los ciudadanos tienen preferenciashomogéneas en lo que se refiere a la política pública como provisión del bien público. Estesupuesto, además, refleja el caso de gobiernos locales en muchas economías, donde lastransferencias de los gobiernos federales hacia las administraciones locales son la principalfuente de ingresos de estas últimas, y en muchas ocasiones, no está condicionada a lacapacidad recaudatoria de las localidades. Así, suponemos que el partido en el gobierno dispone de un monto T de recursospúblicos para comprar insumos que le permitan producir y proveer un cierto monto debienes públicos, P. Dado que la provisión de bienes públicos mejora la percepción que losciudadanos tienen del gobierno y aumenta su aceptación y el apoyo político entre laciudadanía, y que el monto de recursos públicos es exógeno, el partido gobernante inviertelos recursos públicos en la producción de bienes públicos de tal manera que maximiza larentabilidad política de la inversión. El gobierno dispone de una tecnología para producir y proveer un bien público, querequiere de capital, K, y de trabajo, L. Representamos la tecnología para la producción de
  • 12. bienes públicos por una función de producción P  F  K , L  , continua y diferenciable conlas siguientes características: FK  0, FKL  0, FKK  0, FL  0, FLK  0, FLL  0, lim FL  K , L   , K  0, (1.2) L 0 lim FK  K , L   , L  0. K 0donde P es la cantidad producida de bien público. El gobierno es tomador de precios y suponemos, por simplicidad, que tanto la tasade retorno del capital como el salario son iguales a 1. Así, la restricción presupuestal delgobierno es: K  L T (1.3) El modelo también supone que cada ciudadano ofrece inelásticamente tiempo detrabajo. Así, el partido en el gobierno ofrece empleo para la producir y proveer bienespúblicos y puede decidir a qué ciudadanos contratar y por cuánta cantidad de trabajo. Sea li  0 la cantidad de empleo que el gobierno compra al ciudadano i, entonces lacantidad total de trabajo empleado en la producción de bienes públicos está dado por la dsiguiente sumatoria: L   li di (1.4). 0 Dado que los ciudadanos elegidos para trabajar en la provisión de bienes públicos,se ven beneficiados de manera privada por el empleo burocrático, el gobierno puede alterarla afinidad de un grupo de ciudadanos y obtener su apoyo mediante la provisión de empleo.Así, si bien el empleo es indispensable para la provisión de bienes públicos, también puedeutilizarse como patronazgo político y proveer de beneficios privados a ciertos ciudadanoscon base en una lógica de rentabilidad política.
  • 13. Al igual que en un gran número de análisis, consideramos que todas las acciones degobierno se definen manteniendo compatibilidad con el objetivo de preservar el poder(Bueno de Mesquita, et al., 2004). Los gobiernos, al intentar ganar apoyo entre susciudadanos, distribuyen beneficios para asegurar lealtades ya sea a través de bienesprivados o públicos. Al buscar la lealtad de un conjunto de agentes que le permitamantenerse en el poder, los gobiernos proveen bienes privados a los miembros de esteconjunto. Como ocurre en muchos casos, la compra de insumos para proveer bienes públicos,puede ser una estrategia para ganar el apoyo de agentes o grupos de interés. Es común queagentes que proveen bienes y servicios a los gobiernos para la producción de bienespúblicos, ofrezcan su apoyo político hacia el gobierno a cambio de ser beneficiados por laadquisición de sus productos o servicios. Esta práctica clientelar puede disminuir la calidado los montos de bienes públicos, con lo cual la provisión de bienes es socialmentesubóptima. Esta es la estrategia y el tipo de ineficiencia que el modelo captura. Por simplicidad, el modelo asume que las posiciones y la afinidad ideológica detodos los agentes son observables. De esta forma el partido en el gobierno puede observarla afinidad que cada ciudadano tiene por cada uno de los dos partidos y esto le permitefocalizar la oferta de empleo clientelar entre los ciudadanos que les son más rentablespolíticamente. Como ya hemos explicado, la afinidad del ciudadano i con un partido estádeterminada por la distancia ideológica con el partido. También consideramos que lapercepción que los ciudadanos tienen del gobierno mejora con una mayor provisión debienes públicos. Si bien en el modelo nos referimos a la cantidad de bien público, nonecesariamente es así y también podríamos interpretar P como la calidad del bien público.
  • 14. Así, cuando se mejora la provisión de bien público, y dado que todos y cada uno de losciudadanos obtienen la misma utilidad por esta provisión, la percepción del gobiernomejora en cada ciudadano y afecta positivamente la afinidad neta de la ciudadanía para conel gobierno. Es suficiente suponer que el cambio marginal en la percepción sobre elgobierno con respecto al monto de bien público es positivo. Finalmente aquellosciudadanos que son beneficiados de manera privada mediante el empleo gubernamental,mejoran también su afinidad para con el partido en el gobierno. Supondremos que el efectomarginal del empleo sobre la afinidad neta con el partido en el gobierno es constante y lanormalizamos a 1. Denotemos la función de afinidad neta del ciudadano i con el partido enel gobierno como A   , de acuerdo con lo anterior podemos expresarla de la siguienteforma: Ai  a, b, P, li   V  i  a   V  b  i   h  P   li (1.5)donde li es el ingreso que recibe el ciudadano i por proveer trabajo al gobierno. Así,li  0 si el ciudadano i trabaja en el gobierno y li  0 de otra forma. La linealidad en li seasume para simplificar el álgebra en el análisis, sin embargo los resultados del modelo sesostienen con cualquier función creciente para li . La función h   , mide el cambio de laafinidad o aceptación hacia el partido en el gobierno debido a la provisión de bienespúblicos que realiza y suponemos que tiene las siguientes características: h   0, h  0  >0 y h   0. (1.6) Así, el ciudadano i ofrece su apoyo al partido en el gobierno si Ai  a, b, P, li   0 . SiAi  a, b, P, li   0 , entonces el ciudadano i le da su apoyo a la oposición, y finalmente siAi  a, b, P, li   0 , apoya con igual probabilidad a ambos partidos.
  • 15. Lema 1. Dadas las posiciones de los partidos, a y b, y cierto nivel de bien público0  P   , donde el valor  está definido por la siguiente condición: h     V  0  V  b  a  , (1.7)existe un único valor x   a, b  , tal que V  x  a   V  b  x   h  P   0 .Prueba. Ver Anexo 1. Dado un cierto nivel de bien público P, la posición x   a, b caracteriza alciudadano indiferente o pivote, y está definida como una función implícita x  a, b, P  dadapor la condición V  x  a   V  b  x   h  P   0 (1.8). Es decir, x  P  define la posiciónideológica de los ciudadanos cuya afinidad con el partido en el gobierno es exactamente lamisma que con el partido de oposición. A partir del Lema 1 es claro que Ai  a, b, P, li   0 i   a, x  y li  0 yAi  a, b, P, li   0 i   x, b y li  0 . Es decir que los ciudadanos cuya posición ideológicase encuentra en el intervalo  a, x  son afines al partido en el gobierno, y aquellos cuyaposición ideológica está en el intervalo  x, b tienen mayor afinidad por el partido opositor. xDe esta forma es la proporción de ciudadanos afines al partido en el gobierno, y babx es la proporción de ciudadanos que apoya al partido opositor. Además, diferenciandoba x  a, b, P  h  P (1.8), tenemos que   0 . Este resultado es más que P V  x  a   V b  x intuitivo y caracteriza la respuesta de la proporción de ciudadanos que favorecen al partido
  • 16. gobernante cuando éste incrementa la provisión del bien público; frente a un incremento enla oferta del bien público, la cantidad de ciudadanos afines al partido en el gobiernotambién aumenta. De esta forma, el partido gobernante emplea la provisión de bienes públicos comouna estrategia para ganar afinidad entre la ciudadanía.Óptimo Social Si el empleo que ofrece el gobierno para poder producir bienes públicos no tuvieraningún efecto en la afinidad de los ciudadanos, no existiría incentivo para utilizar el empleogubernamental de manera política. En ese caso, la forma en que el gobierno maximizaría elnúmero de ciudadanos que lo apoyan, es ofreciendo el máximo nivel de bien público que lefuera posible, dada la tecnología y el monto de recursos públicos T. En ese caso, elgobierno se comportaría como un gobierno benévolo y el monto de bien público queofrecería sería el socialmente óptimo, es decir aquel que maximiza el bienestar social. Si se considera una función de utilidad social Samuel-Bergson de tipo utilitarista, ui  ci , P  u  c , P di ,i i i donde P  0 i , entonces el nivel socialmente óptimo de bienpúblico es el máximo posible, dada la cantidad de recurso público disponible. Este nivel está dado entonces por la condición de primer orden que resuelve elsiguiente problema: max F  K , L  K  0, L  0 (1.9) s.a K  L  T . Así, el nivel socialmente óptimo de empleo gubernamental, Ls , está dadoimplícitamente por la condición de primer orden FK T  Ls , Ls   FL T  Ls , Ls  (1.10).
  • 17. Si comparamos esto último con el caso en el que el empleo gubernamental no afectael nivel de afinidad de los ciudadanos con el gobierno, el resultado es el mismo. Cuando elempleo gubernamental no afecta los niveles de afinidad, el partido en el gobierno utilizaúnicamente la provisión de bienes públicos para maximizar la proporción de ciudadanosque lo apoyan frente al partido opositor. Así, el problema del gobierno es simplementemax x  a, b, F  K , L   , sujeto a la restricción presupuestaria del gobierno. Es claro que este K ,Lproblema es el mismo que (1.9). Esto implica, que cuando el empleo gubernamental notiene ningún efecto en la afinidad de los ciudadanos, el gobierno provee el nivel de bienpúblico socialmente óptimo.Provisión de Beneficios Privados Sin embargo, cuando el empleo gubernamental tiene un efecto positivo en laafinidad de los ciudadanos, tal y como lo hemos supuesto en el modelo, el partido en elgobierno tiene, además de la ventaja que le da la provisión de bienes públicos, otra más:para ofrecer bienes públicos se necesita contratar trabajo, y con ello el partido en elgobierno puede ganar aún más ciudadanos afines. Dado que en el modelo suponemos que laafinidad de cada ciudadano es observable, el gobierno buscará contratar ciudadanos cuyaposición ideológica se localice en el intervalo  x, b  ya que de otra forma, estaríacontratando ciudadanos cuya posición ideológica es tal que ya son afines a él. Al contratarciudadanos en el intervalo  x, b , puede aumentar el número ciudadanos que lo apoyen más xallá de la proporción . Para obtener el máximo rendimiento político de su inversión en baempleo, a cada uno de estos ciudadanos que contrate le ofrecerá la cantidad de empleo
  • 18. mínima necesaria para revertir su afinidad política. Es decir, la cantidad de empleo li que elgobierno ofrece al ciudadano i , i   x, b es tal que li  V  b  i   V  i  a   h  P  . Así, el grupo de ciudadanos contratados por el gobierno serán los más cercanos alciudadano indiferente ya que son más fáciles de convencer y por lo tanto los costos porrevertir su afinidad son los más bajos. El uso político del empleo gubernamental que en nuestro modelo es un resultado dela competencia político-electoral, es una práctica común y ha sido abordada en unimportante número de análisis (ver por ejemplo Alesina, Danninger y Rostagno, 1999;Alesina, Baqir e Easterly, 2000; Annett, 2001). De acuerdo con lo anterior y una vez que se define la cantidad total de trabajo acontratar, L, los ciudadanos que revierten su afinidad hacia el partido gobernante debido aque son empleados por el gobierno, son todos aquellos cuyas posiciones ideológicas seencuentran en un intervalo  x,     x, b , donde  está definida implícitamente por lasiguiente condición:   V  b  i   V  i  a   h  P   di  L x (1.11) Para simplificar el análisis, y de aquí en adelante consideremos que V  z    z 2 . En Lese caso, tendríamos que   x  (ver Anexo 2). Así, cuando el gobierno decide bacontratar una cantidad de empleo total L, los ciudadanos que son empleados por el gobierno  L son todos aquellos que tienen su preferencia ideológica en el intervalo  x,  . Todos  ba estos ciudadanos son contratados por el gobierno de tal forma que el beneficio privado que
  • 19. reciben como trabajadores gubernamentales, es justo el mínimo necesario para revertir suspreferencias partidistas. Es decir, dada una cantidad total de empleo gubernamental L,tenemos que:   L   i  a    b  i   h  P  i   x, 2 2  li    ba   0 e. o. c. Lo anterior refleja la estrategia que los gobiernos utilizan para focalizar sus recursosen la búsqueda del apoyo de los votantes cercanos al indiferente. Esta estrategia ha sidobastante discutida teóricamente (ver por ejemplo Cox y McCubbins, 1986; Lindbeck yWeibull, 1987; Dixit y Londregan, 1995, 1996 y 1998) como empíricamente (ver porejemplo Dahlberg y Johansson, 2002; Johansson, 2003), y nuestro modelo es consistentecon la evidencia y los resultados de muchos de estos trabajos. Para el caso particular deluso político del empleoÓptimo Político Dado que el gobierno requiere emplear ciudadanos para poder proveer bienespúblicos, y en el modelo suponemos que no existe diferencia en la calidad del trabajo queestos ofrecen, es decir la productividad del trabajo que ofrece cualquier ciudadano es lamisma independientemente de su posición ideológica, la estrategia de contratar ciudadanosen la vecindad de x, dentro del intervalo  x, b , no tiene, per se, un efecto negativo sobre laeficiencia gubernamental en la provisión del bien público. En otras palabras, el problemano es a quiénes se contrata, pero como veremos más adelante, es a cuántos se contrata. Así, en el modelo, el partido en el gobierno buscará maximizar la cantidad deciudadanos que lo prefieren por sobre el partido opositor, y para ello provee bienes públicosque mejoran su aceptación entre la ciudadanía, pero también ofrece empleo, que igualmente
  • 20. explota políticamente para obtener más ciudadanos que lo apoyen. Así, formalmente, elgobierno enfrenta el siguiente problema: max   a, b, P  P s.a P  F  K , L K L T Si se introducen las restricciones a la función objetivo, el problema puede reducirsea lo siguiente: max   L a, b, T  . L La solución de este problema está caracterizada por la siguiente condición de primerorden:   h F T  L , L  FL T  L , L     h F T  L , L  FK T  L , L   1 , (1.12) 2 b  a  2 b  a  2 L b  a  donde el nivel de empleo políticamente óptimo, es una función implícita L  a, b, T  .Reordenando la condición (1.12), tenemos: ba FK T  L , L   FL T  L , L   1  0. (1.13)  h F T  L , L    L Dada la condición (1.10) y bajo los supuestos (1.2) y (1.6), la condición (1.13)implica que L  Ls , y que F T  L , L   F T  Ls , Ls  . Así, tenemos entonces elsiguiente resultado.Resultado 1. En un óptimo político, el nivel de empleo es mayor al nivel de empleosocialmente óptimo, y por lo tanto la provisión de bienes públicos resulta menor que elnivel socialmente óptimo.Prueba. Ver Anexo 3.
  • 21. Cuando los ciudadanos valoran el empleo que ofrece el gobierno de tal forma quepuede afectar sus preferencias y su afinidad partidistas, el partido gobernante puede utilizarel empleo para ganarse la preferencia de un grupo de ciudadanos que de otra forma no ledarían su apoyo. En ese caso, se tiene el incentivo a contratar más trabajo del socialmentenecesario, aun cuando esto afecte negativamente la provisión de bienes públicos y elbienestar social sea menor que el que se tendría en el caso de un gobierno benevolente. Esteresultado refleja el crecimiento excesivo de la burocracia y el tamaño del gobierno comoresultado de una estrategia política para maximizar la probabilidad de la supervivencia delos grupos gobernantes. Este resultado es consistente con argumentos del tipo de Metzler yRichards (1981), sin embargo, no está determinado por la distribución del ingreso ni laspresiones redistributivas. El modelo simplemente refleja el hecho de que la rentabilidadpolítica de estrategias focalizadas puede llevar a una inversión mayor en estas, que en laprovisión de bienes con una cobertura mayor o de tipo universal. Esto evidentemente tieneimpactos negativos en el bienestar social y desafortunadamente es un resultado que seobserva de manera cotidiana aún en países desarrollados y con procesos de democraciaelectoral eficientes (La Porta, et al., 1999).Ineficiencia Bajo Transparencia y Sanción Ciudadana Hasta ahora hemos mostrado que aún en un contexto donde se observan las accionesdel gobierno y no hay problemas de agencia, las prácticas gubernamentales resultanineficientes desde el punto de vista social debido a que el empleo gubernamental puedeusarse para obtener más apoyo político entre los ciudadanos. Esto lleva a un tamañoexcesivo de la burocracia por lo que los rendimientos del trabajo gubernamental sondecrecientes y por ello hay una pérdida de bienestar social debido a que se pierde eficienciaen la provisión de bienes públicos. Sin embargo, hasta aquí, el modelo no especifica algún
  • 22. mecanismo por el cual los ciudadanos respondan positivamente a las prácticas de buengobierno, sino simplemente a la provisión de bienes públicos. Si bien el partido en el gobierno puede entonces utilizar el empleo como patronazgopolítico para maximizar el apoyo entre la ciudadanía, los ciudadanos podrían castigar algobierno si éste se desvía del óptimo social o premiarlo si su actuación tiene como objetivobuscar el óptimo social. Dado que en el modelo no hay problemas de información y losciudadanos pueden monitorear sin costos las acciones del gobierno, un mecanismo de estetipo donde el gobierno podría perder popularidad entre la ciudadanía si su política deprovisión de bienes públicos se aleja del óptimo social, podría incentivar la eficienciagubernamental. Supongamos entonces que la ciudadanía sabe cuál es el nivel socialmente óptimo deempleo y pierde afinidad para con el gobierno si éste último se aleja del óptimo social.Supongamos entonces que la función de afinidad de los ciudadanos considera este tema deforma aditiva, por lo que ahora la siguiente forma: Ai  a, b, P, li    b  i    i  a   h  P    g  Ls  L  2 2 (1.14)donde   0 , es un parámetro que expresa el nivel de rechazo que tienen los ciudadanos alas prácticas clientelares y g   es una función continua y diferenciable con las siguientescaracterísticas: g  0  0, g    0, g    0 . (1.15) Dado que el Resultado 1 muestra que el nivel de empleo políticamente óptimosiempre es mayor que el nivel socialmente óptimo, la función (1.16) puede reescribirsecomo: 2 2  Ai  a, b, P, li    b  i    i  a   h  P    g Ls  L .  (1.16)
  • 23. En este caso tendríamos que la proporción de ciudadanos afines al gobierno con unnivel de empleo gubernamental, L, que se utiliza como patronazgo político, está dada por b2  a 2  h  P    ( Ls  L)2 L  y la solución del problema que enfrenta el partido 2(b  a) baen el gobierno para encontrar el nivel políticamente óptimo de empleo cuando losciudadanos premian las acciones de buen gobierno (o castigan las desviaciones conrespecto al nivel de empleo socialmente óptimo), L , es una función implícita, L  a, b, T ,  caracterizada por la siguiente condición de primer orden: ba    h F T  L* , L*  FK T  L* , L*   FL T  L* , L*    g   L*  Ls   L* . (1.17) La condición anterior Es claro que aun cuando los ciudadanos observanperfectamente las acciones del gobierno sin ningún costo y hay un mecanismo electoraldonde los ciudadanos premian el buen gobierno, no únicamente en cuanto al nivel deprovisión de bienes públicos, sino de manera normativa en cuanto a la desviación de unóptimo social, la política pública implementada es distinta de la socialmente óptima. Estose expresa en el siguiente resultado.Resultado 2. Aun cuando la afinidad de los ciudadanos responda negativamente a lasdesviaciones del empleo gubernamental con respecto al óptimo social, el nivel de empleoburocrático es mayor que el socialmente óptimo, L  Ls , y la provisión de bienes públicoses ineficiente en relación al óptimo social, P  P .Prueba. Ver Anexo 4. De acuerdo con el resultado anterior, el proceso de competencias político-electoralbajo condiciones democráticas, no es suficiente para proveer los incentivos necesarios queinduzcan un comportamiento eficiente por parte del gobierno en relación al óptimo social.
  • 24. Esto es así, aun cuando no existan problemas de información asimétrica o de agenteprincipal y el mecanismo político-electoral permita que los ciudadanos sancionen algobierno si este se aleja de las prácticas que son socialmente óptimas. L  a, b, T ,   Dado que  0 , el efecto que tiene la valoración de los ciudadanos por las buenas prácticas de gobierno, que se refleja en el parámetro  sobre la eficienciagubernamental es positiva (ver Anexo 5). Así, cuando los ciudadanos valoran fuertementelas buenas prácticas de gobierno, una mayor cantidad de ciudadanos retiran su apoyocuando observan un aumento en el exceso de empleo gubernamental. Intuitivamente esto esconsistente con el hecho en el que sociedades con mejores valores cívicos tienden arechazar con mayor fuerza prácticas ineficientes de gobierno. Sin embargo, aun cuando sevaloran fuertemente las prácticas de buen gobierno, en el modelo no se logra alcanzar elóptimo social. Esto responde a que aun cuando se castiguen las prácticas ineficientes, el usodel empleo gubernamental más allá del óptimo sigue siendo políticamente rentable. En nuestro modelo, dada la forma funcional que suponemos, la única forma en quese alcance el óptimo social es cuando la valoración por las prácticas de buen gobierno esinfinitamente grande, es decir cuando    . Si bien este resultado depende de la formafuncional que utilizamos, la generalización de este resultado implica que mientras existandiferencias entre la rentabilidad política relativa de los insumos su la rentabilidad socialrelativa, la distribución de los recursos públicos será ineficiente desde el punto de vistasocial. Cuando la valoración ciudadana por prácticas gubernamentales eficientes no lograequilibrar estas rentabilidades relativas, aún bajo un mecanismo donde los ciudadanossancionan las malas prácticas, siempre habrá incentivos hacia un desempeño ineficiente. Ennuestro modelo, por ejemplo, sólo uno de los insumos tiene rentabilidad política, esto hace
  • 25. que la rentabilidad marginal del trabajo en términos políticos sea siempre distinta a laproductividad marginal del trabajo en la provisión de bienes públicos. Dado que el óptimosocial implica que la distribución de los recursos públicos óptima es aquella que iguala laproductividad marginal de los dos insumos, cuando a la productividad del trabajo se leagrega la rentabilidad que tiene como patronazgo político, se tiende a invertir más en eseinsumo. Así la distribución del recurso público se desvía del óptimo social y la provisión debienes públicos decrece. Dado que el costo marginal que tiene el gobierno, debido a lasanción ciudadana por desviarse del óptimo social, no logra neutralizar la rentabilidadpolítica del trabajo, entonces siempre existe un incentivo a desviarse del óptimo social. Si bien el anterior es un caso en donde la sanción por ineficiencia no logra nuncaigualar las rentabilidades políticas relativas con las productividades marginales relativas, lorelevante es la intuición que arroja el modelo y que implica que, aún bajo la posibilidad deun monitoreo bajo información perfecta por parte de los ciudadanos, mientras el empleogubernamental pueda afectar la preferencia de los ciudadanos hacia el partido gobernante,no podemos garantizar un desempeño gubernamental socialmente eficiente.Conclusiones En este ensayo presentamos un modelo formal que cuestiona los argumentos quesostienen que la democracia electoral provee de suficientes incentivos para el buendesempeño gubernamental. Si bien existe una importante literatura de control político queanalizan problemas de ineficiencia y corrupción aún bajo esquemas de democraciaelectoral, nuestro argumento contrasta fuertemente con esta literatura puesto que no se basaen el supuesto de problemas de agente principal o información asimétrica. El argumentoque sostiene que la democracia electoral incentiva el desempeño eficiente del gobierno,
  • 26. parte del hecho de que el uso de los recursos públicos para ofrecer bienes públicos tiene unrendimiento político positivo y por lo tanto hay incentivos a que la provisión de estosbienes sea socialmente eficiente. Los problemas surgen cuando debido a que los ciudadanosno pueden observar las acciones del gobierno, este puede obtener rentas extraordinarias,económicas o políticas, desviándose de las prácticas que son socialmente óptimas. Esteproblema desaparece si se resuelve el problema de información, de allí la importancia delos mecanismos de transparencia y de rendición de cuentas. Nuestro argumento plantea que dado que la rentabilidad de la inversión pública endiferentes insumos tiene un componente de rentabilidad política, esta rentabilidad esdistinta a la productividad de los insumos en la provisión de bienes públicos, y por lo tantoes distinta a su rentabilidad social. Cuando esto ocurre, la distribución optima de losrecursos para proveer bienes públicos desde una perspectiva de bienestar social, resultadiferente a la distribución políticamente óptima. Así, cuando un grupo en el gobierno buscasu supervivencia política, la provisión de bienes públicos que efectúa será diferente aaquella socialmente óptima. Uno de los puntos más importantes en nuestra discusión, esque esto puede ocurrir aun cuando los ciudadanos no solamente observan a la perfección eluso y la distribución de los recursos públicos, sino que además sancionan cualquierdesviación de la política pública en relación al óptimo social, mediante el retiro de su apoyopolítico-electoral. Esto puede darse debido a que el costo político por desviarse del óptimosocial que enfrenta el gobierno, no necesariamente puede neutralizar el componente derentabilidad política que tiene la inversión en insumos para proveer bienes públicos. Dado lo anterior, el mecanismo de democracia electoral bajo condiciones detransparencia no es suficiente para garantizar el buen desempeño gubernamental. Deacuerdo con el argumento presentado, pensamos que si bien es importante el diseño de
  • 27. instituciones y mecanismos de transparencia y rendición de cuentas eficientes, también esfundamental buscar los mecanismos para neutralizar el efecto positivo que el empeloofrecido por el gobierno puede tener sobre la afinidad de los ciudadanos para con éste.Mecanismos como el servicio civil de carrera, disminuyen este efecto. Sin embargo,mientras el empleo gubernamental, u otra forma de gasto para la provisión de bienespúblicos, sea una buena alternativa para los ciudadanos frente al resto de oportunidadeslaborales o de ingreso que enfrentan, su rendimiento político seguirá dando incentivos paraque las políticas públicas se desvíen del óptimo social.AnexosAnexo 1. Prueba de Lema 1.Por los supuestos (1.6) y (1.7), se cumple que V  i  a   h  P   V  b  i  cuando se evalúaen i  b , y V  i  a   h  P   V  b  i  cuando i  a .Entonces, por continuidad de V   y por (1.1), se garantiza que existe un valor únicox   a, b  , tal que V  x  a   V  b  x   h  P  , V  i  a   V  b  i   h  P  i   a, x  yV i  a   V b  i   h P  i   x, b . □Anexo 2. Si partimos de (1.11), tenemos que  V  b  i   V  i  a   h  P   di  L . Resolviendo lo xanterior bajo el supuesto V  z    z 2 , tenemos que:    b  a 2  2  b  a  i  h  g   L, x
  • 28.     2  2  a  b    b  a   h  g     b  a  x 2   b  a   h  g  x  L   0 , 2  b  a      h  g   4  b  a   b  a  x 2   b  a   h  g  x  L  2 b  a   hg  2 2 2   . 2 b  a  LTomando el valor   x , tenemos finalmente   x  . b  a Anexo 3. Prueba del Resultado 1.Las condiciones (1.13) y (1.10), implican que: FK T  L , L   FL T  L , L   FK T  Ls , Ls   FL T  Ls , Ls  .Dado que por las condiciones (1.2) tenemos que;2FKL T  L, L   FKK T  L, L   FLL T  L , L   0 L . Lo anterior implica que L  Ls .Por (1.2), entonces F T  L , L   F T  Ls , Ls  . □Anexo 4. Prueba del Resultado 2.Dados los supuestos (1.2), (1.6) y (1.15), lim h  F T  L, L    FK T  L, L   FL T  L, L     g  L  Ls   ,L 0  baL T lim h  F T  L, L    FK T  L, L   FL T  L, L     g  L  Ls   ,  lim L 0 L  y ba  0 . Igualmente tenemos que: Th  FK  FL   h  FLL T  L, L   2FLK T  L, L   FKK T  L, L    g   L  Ls   0 , 2  
  • 29. lo cual implica que h  F T  L, L    FK T  L, L   FL T  L, L     g   L  Ls  es una bafunción monótona, continua y creciente en L. Dado lo anterior y que es continua, L*monótona y decreciente en L, garantizamos que existe un único valor L   0, T  tal que: ba    h F T  L* , L*  FK T  L* , L*   FL T  L* , L*    g   L*  Ls   L* .Dado que h  F T  L, L    FK T  L, L   FL T  L, L     g   L  Ls  es igual a cerocuando se evalúa en L  Ls , entonces L  Ls . □Anexo 5.Diferenciando la condición (1.17) se obtiene:L    h  FK  FL   h  FLL T  L, L   2 FLK T  L, L   FKK T  L, L   2    1 ba    g   L  L   s  g   L  L  . s 2 L3 2  L  a, b, T ,  Dados los supuestos (1.2), (1.6) y (1.15), entonces  0. ReferenciasAlesina, Alberto, Stephan Danninger y Massimo Rostagno (1999): “Redistribution Through Public Employment; The Case of Italy”, IMF Working Paper, No. 99/177; 1-44.Alesina, Alberto, Reza Baqir y William Easterly (2000): “Redistributive Public Empolyment. Journal of Urban Economics”. Vol. 48; 219-241.Annett, Anthony (2001): “Social Fractionalization, Political Instability, and the Size of Government”. IMF Staff Papers 48, 3; 561–92.
  • 30. Barro, Robert (1973): “The control of politicians: An economic model”. Public choice, 14:19-42.Becker, Gary (1983): “A theory of competition among pressure groups for political influence”. Quarterly Journal of Economics 98: 371-400.Besley, Timothy and Stephen Coate (1998): “Sources of Inefficiency in a Representative Democracy: A Dynamic Analysis”. The American Economic Review, 88: 139-156.Bueno de Mesquita, Bruce, Alastair Smith, Randolph M. Siverson y James D. Morrow (2004): The Logic of Political Survival. Cambridge: MIT Press.Buchanan, James M. and Gordon Tullock (1962): The Calculus of Consent. Ann Arbor, MI: University of Michigan Press.Brusco, V., Nazareno, M. and Stokes, S. (2002): “Clientelism and Democracy; Evidence from Argentina”. Artículo presentado en la Conferencia sobre Partidos Políticos y Organizaciones Legislativas en Regímenes Parlamentarios y Presidenciales en la Universidad de Yale, Marzo.Cox, Gary W. y Mathew D. McCubbins (1986): “Electoral Politics as a Redistributive Game”. Journal of Politics 48: 370–89.Dahlberg, Matz y Eva Johansson (2002): “On the vote-purchasing behavior of incumbent governments." American Political Science Review, Vol. 96, pp. 27-40.Dixit, Avinash and John B. Londregan (1995): “Redistributive politics and economic efficiency". American Journal of Political Science, Vol. 89, pp. 856-66.Dixit, Avinash y John B. Londregan (1996): “The determinants of success of special interests in redistributive politics". Journal of Politics. Vol. 58, pp. 1132-55.
  • 31. Dixit, Avinash y John B. Londregan (1998): “Ideology, Tactics, and Efficiency in Redistributive Politics”. Quarterly Journal of Economics, Vol. 113, No. 2, pp. 497- 529.Estevez, Federico, Beatriz Magaloni y Alejandro Díaz Cayeros (2002): “The erosion of one party rule; clientelism, portfolio diversification and electoral strategy”. Artículo preparado para presentarse en el congreso anual de la Asociación Americana de Ciencia Política, Boston.Ferejonh, J. (1986): “Incumbent performance and electoral control”. Public Choice 50: 5- 26.Hinich, Melvin J. y Michael C. Munger (1994): Ideology and the Theory of Political Choice. Ann Harbor: University of Michigan Press.Huntington, Samuel (1991): La tercera ola. Editorial Paidós: Barcelona.Johansson, Eva (2003): “Intergovernmental grants as a tactical instrument; empirical evidence from Swedish municipalities." Journal of Public Economics, Vol. 87, pp. 883-915.La Porta, Rafael, Florencio Lopez-de-Silanes, Andrei Ahleifer y Robert Vishny (1999): “The Quality of Government”. Journal of Law, Economics and Organization, Vol. 15, No. 1; 222-279.Levi, Margaret (1988): Of rule and revenue. University of California Press.Lindbeck, Assar y Jorgen Weibull (1987): “Balanced Budget Redistribution as the Outcome of Political Competition”. Public Choice, Vol. 52, pp. 273-297.Maskin, Eric and Tirole Jean (2004): “The Politician and the Judge: Accountability in Government”. The American Economic Review, Vol. 94, pp. 1034-1054
  • 32. Meltzer, Allan H. and Richard, Scott F. (1981): "A rational theory of the size of government" Journal of political economy 89: 914-927.Moreno, Carlos L. (2005): Decentralization, Electoral Competition and Local Government Performance in Mexico, Ph.D. Dissertation, the University of Texas at Austin.North, Douglas (1981): Structure and change in economic history. New York: Norton.Persson, T. and Tabellini G. (2000): Political Economics: Explaining Economic Policy. MIT Press. Cambridge and London.Robinson, James A. and Thierry Verdier (2003): “The political economy of clientelism”. Center of Economic Policy Research, Discussion Paper No. 3205.Stigler, George J. (1971): “The theory of economic regulation”. Bell Journal of Economics and Management Science, 2: 3-21.Wittman, Donald (1989): "Why democracies produce efficient Results". Journal of Political Economy 97: 1395-1424.