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Cajamarca.síntesis histórica

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  • 1. 1.1 Departamento de Cajamarca 1.1.1 Breve Reseña Histórica Cajamarca milenaria, con una génesis de leyenda y trascendencia histórica; tiene hermosos valles para quienes tramontan sus frías montañas, y desde siempre bañada por rayos de sol, de luna y de lluvia, soleado día-cielo azulado y frío de noche-firmamento tachonado de estrellas, con la cruz del sur por desvelo de misterio. De tantas gramas y ortigas en sus valles, sus noches heladas y rayos con lluvia devino su nombre. Ocupada desde hace más de diez mil años por grupos trashumantes en la búsqueda de tierras fértiles y clima saludable, nos dejaron sus pinturas rupestres y restos líticos que han sido debidamente estudiados por Augusto Cardich, y su antigüedad corroborada por los fechados radiocarbónicos de hallazgos orgánicos en una cueva del Cumbe (1) (2). Estos primigenios habitantes que se establecieron en Cajamarca y otros en el resto del antiguo Perú, tras un largo proceso de milenios, se vieron obligados a buscar su propio desenvolvimiento, a encontrar la solución a sus problemas y a sus necesidades ahondando en sus raíces más profundas. Lograron dominar la áspera naturaleza uniendo esfuerzos y concibiendo métodos para superar la inclemencia del suelo. Como además dice María Rostworowski, el espíritu comunitario y organizativo que desarrollaron les permitió vencer las desventajas y las circunstancias adversas. Este recogimiento sobre sí mismos, fomentó y dio como fruto una fuerza creadora e innovadora accediendo así a la solución de sus angustiosos problemas. Nada era fácil para estos primeros habitantes emprendedores, si además sus tierras también se situaban por inhóspitas punas, fragosas quebradas y enmarañadas selvas. De esta manera fueron forjando gradual y paulatinamente una civilización muy peculiar, acorde a las circunstancias en que vivieron. En el Perú auroral de hace unos 2,000 años a.C. los moradores de estos valles interandinos ya eran protagonistas de una alta cultura, elementos natos de la Capaccuna en la génesis de la Cultura Andina( ). Las evidencias de esta temprana manifestación lo constituyen los yacimientos arqueológicos de Huacaloma (Período Huacaloma Temprano: 2,000-1,500 a.C.), Layzón y Cumbemayo; los dos primeros estudiados por la Expedición Científica Japonesa a la América Nuclear dirigida por el extinto Dr. Kazuo Terada (3), también Pacopampa en Chota (1,900 a.C.), la ciudad fortificada de kollor (Namora-Cajamarca), en el cerro la Pila del Inca en San Marcos, las célebres ruinas de Marka-Huamachuco, Kuntur Wasi (San Pablo), Huayurco el de la cerámica de piedra en Jaén, entre muchos otros poco estudiados como la presencia de la Chacana en los cerros Carambayoc y Shudal y el uso de tal instrumento en cuanto centro ceremonial se ha encontrado en estas tierras. Hallazgos que demuestran que, en Cajamarca existen las manifestaciones culturales de más antigüedad en el norte del Perú, y que entre otras cosas el hombre cajamarquino desarrolló una agricultura avanzada, arquitectura ceremonial, compleja organización social, política y un alto desarrollo artesanal. Con el tiempo y persistencia tesonera perduraron la Tradición Cajamarca en un lugar de prestigio, autóctona e ininterrumpida, amagando elementos foráneos a su entorno, no alteraron su esencia ancestral los Chavín, Wari-Tihuanaco, más bien intensificaron su influencia. De modo que en su mejor época, el de apogeo, ha sido nada difícil encontrar manifestaciones cajamarquinas a lo largo de los Andes (región interandina del Ecuador y básicamente el Callejón Huaylas y Conchucos, hasta Huari-Ayacucho), la costa norteña y los andes amazónicos (Civilización Chachapoyas) (4) (5). La Civilización Cajamarca, cuya etnia principal estaba constituida en el reino Cuismancu- Chuquimancu, funcionaba orgánicamente con un estilo de vida y personalidad forjadas a través de siglos, su cerámica singular fue imitada pero no igualada por otras civilizaciones, tenía el idioma culle como lengua autóctona, vestimenta y patrones de conducta propios que en su tiempo hasta los incas la supieron respetar, tenían al dios Catequil como divinidad principal. "Fue Catequil la personificación regional de una antigua divinidad panandina, la más importante de la sierra desde los tiempos precerámicos: el rayo. Es el personaje de los Dos Cetros de la Piedra de Chavín, y la figura principal de la Portada de Tihuanaco y demás representaciones similares. Era también Illapa de los incas y Libiac de los llacuaces. Catequil 1
  • 2. no era precisamente el rayo, sino la fuerza que lo producía".También, "el dios de loschachapoyas vivía en el olimpo de los Caxamalcas" (6) (7) (8) (9). Agregar mapa de LumbrerasEn el siglo XV, durante el gobierno de Pachacútec, los Incas anexaron Cajamarca luego deheroicas batallas de resistencia; en una de ellas perdió la vida el Gran Gusmango Cápac,señor de los Cajamarcas. La administración incaica del reino conquistado fue muy sagaz yrespetaron en un principio las antiguas organizaciones étnicas y muchas de sus tradiciones;bajo su hegemonía siguieron adorándose las antiguas divinidades de la región, pero sujetas ala divinidad solar y los curacas mantuvieron su jerarquía con muchas responsabilidades. Losdescendientes del Gran Gusmango Cápac continuaron al mando de las huarangascajamarquinas, pero pronto se hizo necesaria una nueva demarcación y organización política;la capital del reino situada en la provincia cajamarquina de Contumazá fue trasladada al puntogeográfico en donde queda la actual ciudad de Cajamarca. Los incas hicieron de Cajamarcauna de las poblaciones más importantes del Norte del Incario, un centro urbano de unos tresmil vecinos y cabecera de "provincia". Era una urbe muy importante por ser un centromanufacturero de finísimos tejidos en el Tawantinsuyo. Su importancia comercial se acrecentóde manera extraordinaria, fue paso obligado para transitar al Ecuador por la ruta de Wiracochao Cápac Ñan, y hacia la costa o el Amazonas, su ubicación estratégica sirvió como bastiónpara la conquista de los Chachapoyas y Chimú por Túpac Yupanqui. Pero, además de esto,debemos señalar un acontecimiento importante: "De la época del establecimiento de loscusqueños en Cajamarca, es el cacique Concacax, quien tuvo un hijo llamado Chuptongo, elque siendo niño aún, fue llevado al Cuzco y educado en la corte imperial. Dada la minoría deedad del príncipe Huayna Cápac el Inca Túpac Inca Yupanqui antes de morir nombró aChuptongo como tutor de su hijo y a la vez Gobernador del Imperio mientras el príncipeheredero alcanzara la mayoría de edad. Un cajamarquino llegó a gobernar el Tawantinsuyo,por su calidad y loables costumbres, con las cuales cobró gran fama y reputación en todo elreino. Huayna Cápac lo va a respetar como su propio padre ya coronado Inca". Finalmente,Caxamalca, Caxamarca o Cashamalca como escriben los cronistas españoles de la conquista,era en los últimos años del imperio una "Ciudad, pueblo muy grande, cabeza de provincia".(10) (11). Agregar mapa de Lumbreras y Carlos MillaEl 16 de noviembre de 1532, para Cajamarca fue una infausta fecha, "había servido deescenario a los sucesos más trascendentales y definitivos, y así ha quedado en la Historia,ostentando como sello imborrable y único blasón el hecho de haber servido de natural marco ala española osadía y al dramático final de un imperio destruido en una sombría tarde". Sinembargo, Cajamarca tiene una historia ingente, al margen de hechos fortuitos. (12) (13)"Producida la invasión hispánica, a diferencia de los parajes, hasta entonces transitados por lospeninsulares, Cajamarca fue el primer establecimiento andino que, en términos occidentalesdel siglo XVI, respondía al concepto de ciudad. Los españoles no tuvieron que fundar unaciudad, la ciudad de Cajamarca ya existía. En ésta encontraron una plaza y sus calles, diversosedificios civiles y religiosos y una población numerosa. "Después de 60 años de conquista,Cajamarca seguía siendo un pueblo indígena, pues entonces habitaban aquí más de 5,000indios y sólo se contaban 14 ó 15 vecinos españoles", así lo encontró el ahora Santo Toribio deMogrovejo en 1593.Después de la captura de Atahualpa los españoles se fueron estableciendo paulatinamente.Hombres, animales y plantas rápidamente se aclimataron y por circunstancias favorablesprosperaron a corto plazo. La fertilidad de las tierras y la buena disposición de los naturalesconstituyeron atractivos suficientes para radicar en definitiva, era una provincia de ensueño y,como anota Pedro Cieza de Léon, en 1547, "en ella se da trigo como en Sicilia y se críanmuchos ganados y abundancia de maíz...". En 1549 los franciscanos bautizarían al pueblo conel nombre de San Antonio de Caxamarca. A principios del siglo XVII Cajamarca ingresa a unaetapa de notable acrecentamiento económico y demográfico. Así, el año de 1619, en razón desus notables progresos, es elevada justamente a la categoría de Villa y, poco después, "lograrenombre de rica y bien poblada, con características urbanas claramente sobresalientes". Suopulencia era por demás de mucha fama, en ese entonces se exportaba grandes cantidadesde ganado, por decenas de miles; era ingente la producción agropecuaria en la región, en sus 2
  • 3. obrajes se producían finas y vistosas telas, de vicuña y llama, entre otras; tapicería tan buenacomo en Flandes. Por lo que, en 1802, obtiene la categoría de Ciudad.Esto de sus riquezas era realidad y no un halago: En 1615 Antonio Vásquez de Espinoza alreferirse a la apariencia general, como a los rasgos característicos de la Villa, la va adenominar "CAJAMARCA LA GRANDE DEL PERU" y a su ver "el mayor pueblo de Indios quehay en todo el reino del Pirú". Don Andrés García de Zurita, obispo de Trujillo en 1651, tambiénse maravilla del lugar, calificándolo de verdadero paraíso: "Al llegar a este pueblo, decía,descubrí desde un alto la población más vistosa que visto en el Perú, donde he visto muchas.Es un paraíso todo él, por eso lo eligió el Inca Atahualpa para su corte, donde está su palacioreal. La tierra es tan fértil que se siembra todos los años y no se cansa; es abundantísima detodo género de semillas y en su contorno hay crías de todo ganado y saca por todo esteReyno. El temple es de una primavera y el invierno más apacible, por que no hay hielos, es ellugar más agradable para la vida humana". Don Antonio León, Obispo de Trujillo en 1678reafirma lo dicho por García Zurita. Otra observación importante, es la del padre García de laConcepción en 1723, quien escribe afirmativamente "es una gran Villa, que aunque nopresuma competencias con las ciudades de Lima, Cuzco o la Villa de Potosí, tiene mucho deexceso a las restantes poblaciones de aquel reino del Perú, sus riquezas naturales y adelantosurbanos, la bondad de sus aguas termales"."Esta etapa de prosperidad alcanzada en Cajamarca merced a los progresos de la industriaagropecuaria, y a los numerosos obrajes de la comarca que, durante más de una centuria,constituyeron sus más saneadas y abundantes fuentes de riqueza, no será, lamentablemente,de duración indefinida. Hacia el año 1772 Cajamarca asiste al inesperado descubrimiento delyacimiento argentífero de Hualgayoc, y, por raro contraste, su economía va a sufrir un cambioque, a la postre, significaría el más rudo y desastroso impacto. El agricultor deslumbrado por laposibilidad del rápido enriquecimiento que prometía la explotación del rico yacimientoargentífero, abandonó sus campos de cultivo y su tradicional trabajo de obrajes y ganados,creando un nuevo estilo de vida regida por las exigencias económicas de la aleatoriaextracción mineral", Humboldt en 1802 apreció la población dedicada al laboreo de las minasen 4,000 personas. Las subsistencias escasearon y rápidamente subieron de precio, si antesse fabricaban tejidos en exceso ahora de Lima se importaba ropa de Castilla y grandescantidades de vino y aguardiente. "Hualgayoc siguió siendo el centro de la codicia y la pasiónhumanas; allí se hicieron y perdieron las más grandes fortunas cajamarquinas, y cuando pasóla fiebre colectiva al agotarse la plata de sus ricos veneros, no quedó sino el recuerdoalucinado de tantas riquezas y el rastro de los hombres en el apellido indeleble, que hasta hoysubsiste, de tantos ambiciosos aventureros que, desde remotos confines, llegaron entonces aCajamarca. La cédula real del 19 de diciembre de 1802 que erige la ciudad, es el broche quecierra, finalmente, la más importante etapa histórica de Cajamarca".Pero la vida continúa, y Cajamarca afamada siempre estuvo presente en el importanteconcierto nacional, tal como lo atestiguan los testimonios de distinguidos viajeros como CosmeBueno (1778), Cosmógrafo Mayor del Reino; José Ignacio de Lecuanda (1794), Geógrafo yMinistro Principal de la Real Hacienda de Trujillo, sobrino del ínclito Obispo D. Baltazar JaimeMartínez de Compañón; Alejandro Von Humboldt (1802), William Bennet Stevenson (1812),Henry Lister Maw (1827), Antonio Raymondi (1854), Charles Wiener (1876), Ernest Middendorf(1895)(14). Estos insignes visitantes no hicieron más que refrendar lo que la CivilizaciónCajamarca había conseguido a través del tiempo, aún después de la conquista por los Incas yposteriormente con la llegada de los peninsulares, Cajamarca era hermosa y sigue siéndolo,sus parajes de ensueño; y ante la ignominia de los españoles que cometían execrablesacciones de lesa humanidad, el espíritu de nobleza del cajamarquino esperaba su Inkarri. En ellevantamiento de Túpac Amaru, Cajamarca hizo eco y también se sublevó (15)En el lapso de oscuridad para Cajamarca y América, del particular dominio español, de terror ygenocidio, el espíritu heroico y las egregias virtudes del pueblo cajamarquino no fueronmelladas, no se logró menoscabo en lo íntimo del ideal, siempre de buenas maneras, pacíficos,grandes de ingenio, talentosos, muy trabajadores, astutos y precavidos, mujeres ademáshermosas, amorosas y primorosas; "conducta habilidosa del cajamarquino que representamucho más de lo que dice en su inocente apariencia de consonancia verbal; ha sido siempre 3
  • 4. adverso a todo tipo de cambios, nacido y criado en un ambiente siempre apacible, ha preferidola seguridad de lo conocido y nunca se ha dejado seducir por las intranquilizadoras mutacionesque perturban aquella estabilidad intrascendente y estéril que siempre le ha sido tan grata";algunos han creído ver el éxito debido al color de la piel y a la posible imitación española, peroeste desliz antropológico nosotros creemos que no es así, merecido en desarrollarse conmayor amplitud. Finalmente, "no les falta talento para igualarse a los de otros lugares, puesalgunos han salido de su región para otras, han hecho grandes fortunas y logrado el primerlugar en todas carreras", fenómeno que se repite en nuestros días con suma frecuencia. Claro,a Lecuanda, en 1790, le faltó decir que esos hijos de Cajamarca, cuando se van y logran éxitoen la vida, jamás se acuerdan de su tierra para nada. Antaño debió suceder igual que hogaño,refiere don Horacio Villanueva Urteaga. Nostalgia, paciencia y virtud.De la época colonial sólo queda el legado de nuestros artífices expuestos en las iglesias deestilo barroco, en el Perú son únicas sus fachadas (la iglesia de Santa Catalina, despuésCatedral de Cajamarca, la iglesia de San Francisco, el conjunto monumental de Belén,conjunto monumental de La Recoleta),y, los frontis de algunas casonas antiguas. "Más unsinnúmero de eclesiásticos, de quienes el reputado pedagogo e historiador español donSebastián Lorente en el ejercicio de Inspector general de estudios informó desde Cajamarca ajunio 14 de 1856: El natural despejo de sus hijos, los sabios que bajo el Gobierno colonialsalieron de sus conventos para brillar en Europa, y los talentos distinguidos que en los últimosaños germinaron en sus aulas y el Colegio, a pesar de ser escasísimos los elementos decultura justifican la más plena confianza en el provenir de este establecimiento; un buen ejmplolo constituye, por sus pergaminos, Fray Francisco Javier Vásquez (San Miguel de Pallaques)fue predicador de su Majestad en España y más tarde procurador en Roma, de gran influenciaen la Corte pontificia bajo los Papas Clemente XIII y XIV". Con el advenimiento de laRepública, algunos cajamarquinos siguieron siendo grandes personajes en asuntos de lossantos oficios. (16)De los obrajes y los antiguos latifundios, oprobios del pasado, no quedan más que los ingratosrecuerdos en el pueblo. (17) (18)Hasta que llegaron las voces de libertad y sonó el clarín.La historia de Hispano-América no se habría realizado, ciertamente, si no hubiese contado conuna generación heroica, sensible a la emoción de su época, con capacidad y voluntad paraactuar en estos pueblos una verdadera revolución. Así es, aún cuando el mismo José CarlosMariátegui dijera que "la revolución de la independencia sudamericana, fuera inspirada ymovida, de modo demasiado evidente, por los intereses de la población criolla y aún de laespañola, mucho más que por los intereses de la población indígena". Pero ningún acuciosointelectual puede negar que esta nueva generación de gentes en el Perú eran con quienes seestaba haciendo la nueva historia. Los conductores, los caudillos, los ideólogos de estarevolución no lucharon si no por libertad y consiguieron liberarnos de la nefasta dominación dela corona española. Cajamarca no iba a ser la excepción en esta gesta.En los albores de la Independencia Nacional, Cajamarca fue el escenario de relevantes hechosmuy significativos. Este pueblo juró su independencia (08 de enero de 1821) seis meses antesque San Martín lo hiciera en Lima. Preclaros cajamarquinos se ofrendaron con valentía y arrojoen tan noble y digno acontecimiento: José Santos Figueroa, Juan Sánchez Silva, José MaríaEgúsquiza y Aristizábal, entre otros Cajamarquinos precursores y activos participantes en laIndependencia Nacional. Cajamarquinos fueron los soldados de la heroica "Columna Peruana"y bajo las órdenes del General La Mar, combatieron en Ayacucho y los integrantes de lacolumna de Honor y Vengadores de Cajamarca que se inmolaron en San Pablo(19),consiguiendo una de las pocas victorias en la funesta Guerra del Pacífico en 1879.Con el paso del tiempo y de manera gradual, los nuevos cajamarquinos acrisolados en nuevosideales fueron apareciendo en la arena nacional, en sus diferentes manifestaciones manualeso intelectuales, brillantes visionarios en la vida republicana trabajados durante la épocacolonial, difícil de enumerar a todos por falta de espacio en el presente trabajo; pero quepodemos remitirnos a dos magníficos trabajos; de don Tristán Ravines, su famoso Diccionario 4
  • 5. Histórico y Biográfico de Cajamarca, en sus páginas consigna 522 personalidades (20); y delObispo de Cajamarca, José Dammert Bellido, su obra "La generación brillante egresada delColegio Central de Artes y Ciencias de Cajamarca" (21)Monseñor Dammert, refiere al afamado escritor Francisco García Calderón, quien escribiera:"hay poblaciones grises y tristes, sin la vivacidad de la costa; refiriéndose en ellas aCajamarca, más la fecundidad intelectual de esas regiones se manifiesta por los hombres queellas envían a la capital para convertirse, tal vez, en maestros de la política". De que mejormanera se pudiera ilustrar la trayectoria de los cuatro hermanos Gálvez Egúsquiza: don José,héroe del Dos de Mayo y símbolo de dignidad (22) (23), don Pedro maestro, parlamentario,ministro, diplomático, don Juan Miguel, primer prefecto del nuevo Departamento de Cajamarcay ministro, y don Manuel María jurisconsulto, magistrado, parlamentario, maestro; elparlamentario, maestro y magistrado don José Silva Santisteban; el parlamentario yrevolucionario don Toribio Casanova; el senador y firmatario del Tratado de Ancón don MarianoCastro Zaldívar; y el sacrificado general Miguel Iglesias -alumno de José Gálvez-, emergen enla vida política peruana. Esta generación se había formado a la luz de los ejemplos deabnegación sacrificio de los forjadores de la independencia, los precursores José SantosFigueroa y Juan Sánchez Silva, que sufrieron prisiones y persecuciones en Lima, de loscombatientes en Pichincha -"esos pobres reclutas de las sierras de Cajamarca..., llevados porsu patriotismo a las alturas mayores de los Andes (que) mientras llegaba Sucre a Pichincha,sostuvieron solos, por más de media hora el ataque de los realistas"- apunta el acuciosohistoriador Leguía y Martínez, en Junín y ayacucho en el segundo sitio del Callao, y queresponden a los nombres ilustres de Francisco Gálvez Paz, los Bonifaz, José María Egúsquiza,Juan Basilio Cortegana, Manuel Aristizábal entre otros y que varios fueron después laboriososfuncionarios.Estos prohombres, conductores de juventudes, radicales liberales, abrazaron una causa nobledigna y justa, la libertad para Cajamarca, el Perú y América. Grandes soñadores y comosoñadores, tenían ideales. Los ideales son eternos. Hombres que tuvieron maestros, dequienes todavía la historia cajamarquina no se ha ocupado y a quienes mucho se les debe, "apesar de los escasísimos recursos pudieron moldear la inteligencia de esa brillante generación.La queja de la falta de medios no excusa, pues en contra se tiene el preclaro ejemplo de esosabnegados y eficientes profesores en quienes se cumplió la frase evangélica: por sus frutoslos conoceréis".La independencia política no alteró el "status" socio-económico de los indígenas, pues a ellosles estaba vedado el acceso a las profesiones liberales, el colegio, comercio, sacerdocio y lapráctica de algunas artesanías. Constituían la clase social más numerosa y el soporte delaparato productivo. Las escuelas de Primera Letras, Escuelas Pías y beaterios continuaron enfunciones. Algunos agentes educativos de la etapa anterior siguieron superviviendo, entre ellosla Iglesia que seguirá desempeñando un papel preponderante. La Constitución de 1823declaraba que la Instrucción Pública era una necesidad común y al amparo de aquella. En1825 se crea el "Colegio de Patriotas de Cajamarca", cuyos objetivos se orientaban a laenseñanza de las ciencias exactas y naturales, pero finalmente, cierra por falta de rentas. El 8de septiembre de 1831 se realizó la ceremonia de instalación y funcionamiento del "ColegioCentral de ciencias y Artes de Cajamarca", por gestión del Dr. Juan Antonio Torres, diputadopor Cajamarca.El Colegio Central de Ciencias y Artes de Cajamarca, bajo la luminosa guía de su Rector y curade Santa Catalina (actual Catedral), don Juan Pío de Burga, tuvo carácter universitario en susprimeros decenios, con el rango de Colegio Mayor: se dictaron cátedras de filosofía, teología yderecho. Don Juan Pío de Burga, fue el forjador y formador de la generación más brillante deCajamarca. De ella saldría también, el prohombre de la Independencia de Cajamarca en 1854,el Dr. don Toribio Casanova López. Por promover esta gesta es clausurada hasta queposteriormente, en 1856 tal Colegio tomaría el nombre de "San Ramón", que continúa siendola cuna de las mayores celebridades en Cajamarca (24)(25).A la lista de abogados parlamentarios ministros y funcionarios de gobierno de la primera épocarepublicana obtienen posteriormente relieve nacional José Ascensión Urteaga (1844-1926), 5
  • 6. periodista, maestro, parlamentario y polemista recio y fecundo, miembro de la SociedadFrancesa de Historia Internacional; el lambayecano Germán Leguía y Martínez (1861-1928),alumno y maestro juvenil en San Ramón, poeta, periodista, parlamentario, jurisconsulto ymagistrado, diplomático e historiados, figura polifacética que debe ser ejemplo para losnumerosísimos estudiantes no cajamarquinos de nuestra Universidad, por su diligentelaboriosidad, tenaz investigación y producción escrita, honesto a carta cabal; el talentosoingeniero de minas, don Fermín Málaga Santolalla, pionero de la minería nacional ydescubridor del Tungsteno en el Perú, autor de una "Monografía del Departamento deCajamarca", publicada en 1905, obra en su género ejemplar para su época; don Horacio H.Urteaga(1876-1952) hijo de don José Ascensión, infatigable rastreador de documentoshistóricos y editor de numerosos libros.Por otro lado, a mucha vehemencia y obstinación y de manera natural e indiscutible,Cajamarca se ha ganado vigorosa presencia en el parnaso de la literatura nacional, afirma DonLuzmán Salas (26), quien descubrió en "El Volcán Termal", primer periódico cajamarquinoeditado en 1847, una décima anónima, acaso la manifestación literaria más antigua por estoslares, y a la vez informa de manera sucinta de 271 escritores desde tal fecha, y que, surepresentatividad es apreciada a través de los más connotados poetas y escritorescajamarquinos, dedicados también a la Filosofía y la Política, tales como: Julio GarridoMalaver, Mario Florián, Mariano Iberico Rodríguez, Antenor Orrego, José Ascensión Urteaga,Demetrio Quiroz Malca, Marco Antonio Corcuera, Anaximandro Vega, Fidel Zárate Plasencia,Jorge Díaz Corcuera, Oscar Imaña, Alcides Spelucín, Armando Bazán, Nazario Chávez Aliaga,entre otros. Una que otra historia de la literatura peruana consigna breves notas acerca de lailustre poetisa Doña Amalia Puga de Losada. Lumbreras para todas las épocas ygeneraciones, con sensibilidad política y clarividencia histórica, amén de poesía. Quien pudieradudar de la sensibilidad poética y anticipación histórica en estos hombres de vanguardia plenay amigos personales del gran vate universal don César Vallejo y seguidores de José CarlosMariátegui (27), llenos de emoción telúrica fueron tenaces luchadores por un mundo mejor.Mención aparte merece el filósofo, literato y jurista, don Mariano Iberico Rodríguez(1892-1974), Rector de la Universidad Mayor de San Marcos, la mentalidad más brillante ydelicada que ha producido Cajamarca en el siglo XX, para el Perú y el pensamientolatinoamericano. Y por supuesto; Antonio Guillermo Urrelo Novoa (1899-1943), de quien elhistoriador cajamarquino don Julio Sarmiento hace una remembranza (28): "La vida de Urreloes seductora por ejemplo de su moral individual. Ante los escándalos presentes con patente deimpunidad se levanta en la historia la figura de este cajamarquino, que nos devuelve eloptimismo y alienta la esperanza, porque seguros estamos que en muchos calará su ejemplarvida y que motivados seguirán su huella", un jirón, un colegio y una universidad de esta ciudad,llevan su nombre.En la milicia destacan el comandante Julio C. Guerrero (1887-1976), el General FAP ArmandoRevoredo Iglesias (1897-1978), el general José del Carmen Marín Arista(1898-1980), generalZenón Noriega Agüero(Jesús-1900-1957) y el general Rafael Hoyos Rubio (1924-1981),prematuramente desaparecido; todos ellos brillantes en sus carreras castrenses; entre lospolíticos don Rafael Villanueva (1837-1931) "viejo y astuto" como lo calificó Víctor AndrésBelaúnde, y el imponderable, pero sumamente inteligente y audaz, Eudocio Ravines(1897-1979), quien dejó hermosas páginas acerca de niñez y adolescencia en Cajamarca yMatara; Mario Alzamora Valdez (1909-1993), representante en el Parlamento por su poblaciónnatal, frente a esta pléyade ininterrumpida de intelectuales cajamarquinos y secundando viejasaspiraciones que se remontan a la creación del Colegio Central de Artes y Ciencias, elaborójunto a Carlos Malpica Silva Santisteban (chotano-1929-1993), un anteproyecto de Ley para lacreación de la Universidad Técnica de Cajamarca, justa brega que culminó con lapromulgación de la Ley Nº 14015, el 13 de febrero de 1962; Alfonso Barrantes Lingán(sanmiguelino-1927-1999?), fue alcalde Lima; Javier Alva Orlandini (n.1927), fundador delPartido Acción Popular en 1957; Genaro Ledesma Izquieta (n.1931) profesor, abogado, escritory político de izquierda (29) (30).Las Ciencias Médicas que fueron cultivadas por Juan S. Losno (n.1891), abanderado en lalucha contra la tuberculosis y Víctor Alzamora Castro (1913-1961) pionero de la Cardiología en 6
  • 7. el Perú; y, José Santos Madalengoitia Rodríguez(1881-1952?)(31), cuentan hoy con laprestancia de Róger Guerra García (n.1933), médico investigador, congresista y ex -Rector dela Universidad Peruana Cayetano Heredia, Eduardo Pretell Zárate que llegó a Ministro deSalud, Oswaldo Zegarra Rojas actual Rector de la Universidad Peruana Cayetano Heredia,Javier Cieza Yánez médico inventor, y tantos otros médicos que han ocupado importantescargos en los hospitales nacionales del Perú.Investigadores de la historia patria y catedráticos en las Universidades de Cuzco, Huancayo,Cajamarca y Lima son Horacio H. Urteaga López (1876-1952), Horacio Villanueva Urteaga(n.1918), Fernando Silva Santisteban (n.1929), Waldemar Espinoza (n.1936), Juan Luis AlvaPlasencia, Julio Sarmiento Gutiérrez (n.1942) y Tristán Ravines Sánchez (n.1942); cultor de laarqueología es Rogger Ravines Sánchez (n.1940).Cajamarca, de reconocimiento mundial, siempre ha sido cuna de grandes artistas, y tambiénplásticos: Mario Urteaga (1875-1957), José Sabogal (1888-1956), Camilo Blas-AlfonsoSánchez Urteaga (1903-1985), Juan Villanueva -"Bagate" (1893-1969), Andrés Zevallos(n.1916), René Marín (n.1939) y Miguel Ángel Díaz Dávila son los más representativos.Bregando por la senda de la identidad integral con nuestro suelo, su humanidad y el tiempo,reivindicaron lo autóctono, motejada en sus inicios como "indigenista". Este movimientoperuano fecundado por nuestros ancestros precolombinos, se había amalgamado con aquelprofundo y extenso movimiento dado en llamar expresionismo, el que brotara después de laPrimera Guerra Mundial. Fueron los horrores de aquella hecatombe los que generaron hondapreocupación por el destino humano; fue un movimiento artístico y fenómeno sociológico a lavez. Preocupación constante y sustancial al hombre, su destino ante la injusticia, el dolor, lamuerte y la miseria material y espiritual; si bien no excluye -ni mucho menos- la calidad quedebe acompañar a toda obra de arte, ella es apenas halo iridiscente sobre la laceradasuperficie o un volumen cargado de humanidad. La aparición del indigenismo en el Perú, tomapara sí la preocupación por el hombre peruano, su medio y su lucha; cayó la semilla en unatierra que la esperaba abierta y fértil; y, contra lo que muchos desearían, aún pervive. Estárenovándose al compás del tiempo, y perdura porque es una actitud de identidad, con justicia,mucho amor, admiración y comprensión hacia lo valioso que ha creado y sigue creando elhombre peruano, confundido con su paisaje y su ancestro. (32). En algún momento habráoportunidad de apreciar la obra de la nueva generación, como: ***Finalmente, el reto de continuar en esta prolongada Tradición Cajamarca, investigar más en lasraíces, y afrontar el porvenir con las destrezas e ingenio que esta tierra de bendición le hadado al Cajamarquino. Más aún cuando ahora, como hace 220 años, la actividad minera queen 1772 trajo verdaderas desgracias para Cajamarca, ha vuelto como una de las plagas delApocalipsis (33)(34); se usa ahora en esta actividad ingente cantidad de cianuro, ácidosulfúrico y otros compuestos para la explotación del oro, y de manera adicional plata y mercurioentre otros elementos que se desconoce; por lo pronto tenemos como consecuencias:mercurio desparramado en Choropampa con fatales consecuencias humanas y medioambientales, derrame de hidrocarburos en Tembladera; peces muertos en los ríos San Miguel,Llaucano y Jequetepeque; Granja Porcón, Bambamarca y Purhuay, repetidos informes decontaminación en los acuíferos que abastecen para el agua potable a la ciudad de Cajamarcacon altas cifras de arsénico, cianuro, fierro, cromo y metales pesados que hacen incompatiblela vida, presencia de mercurio en las tuberías de agua potable (35). Esta época de aparentebonanza, efímera además, ya ocurrió con las minas de Hualgayoc, sólo que esta vez la afrentaincluye la vida del hombre además de la destrucción del medio ambiente. Al final quedarámiseria como ya ocurrió tiempo atrás. De hecho, antes las inteligencias se encontrabandispersas e inorgánicas en la campiña cajamarquina, ahora las preclaras inteligencias seencuentran en la Universidad Nacional de Cajamarca, de ahí la mayúscula responsabilidad deesta institución tutelar, que debe velar por la integridad física de su medio ambiente y susgentes, comprometido con el desarrollo físico y espiritual del cajamarquino, porque así estáestipulado en su Ley de creación. Ha llegado la hora y está convocada para ser el nuevopaladín, "norte de la universidad peruana" reza su pregón, tenemos riqueza y juventud, porcierto, la historia y la esperanza de un destino mejor para el Perú está en Cajamarca. 7
  • 8. En esta hora crucial, para nuevos tiempos y con el espíritu de siempre, lo ha dicho el historiador y maestro don Julio Sarmiento: ¡Qué falta hace un Toribio Casanova! FINREFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS1. Cardich, Augusto: Descubrimiento de un complejo pre-cerámico en Cajamarca, Perú. Notas del Museo de la Plata, Tomo XXI, Universidad Nacional de la Plata. 1991. pp39-51.2. Mires O, Alfredo: Qayaqpuma. Nosotros los cajamarquinos: pintura rupestre. Tomo 1. Impresión Asociación Obispo Martínez Compañón. Cajamarca-Perú. 2001.3. Terada Kazuo: El formativo en el valle de Cajamarca. Gaceta Arqueológica Andina, Vol. 1, Nº 4-5, Instituto Andino de Estudios Arqueológicos, Lima-Perú.1982. pp. 4-5.4. Reichlen, Henry y Paule: Reconocimientos arqueológicos en la sierra de Cajamarca. Historia de Cajamarca I. Instituto Nacional de cultura, Cajamarca/ Corporación de Desarrollo de Cajamarca, Cajamarca. 1985. pp.29-54.5. Vásquez Malca, José en Orcos, Cochas y Runas/Tejidos de conversación comunal en Cajamarca. Instituto de Estudios Agrarios Andinos Cajamarca-Universidad Nacional de Cajamarca. Lima, Perú. pp. 63-113.6. Alva P, Juan Luis: Contumazá, historia política y educativa. Reino Cuismancu-Chuquimancu. Concytec. Lima-Perú. 198. pp.9-18.7. Rostoworowski, María: Historia del Tahuantinsuyu. Instituto de Estudios Peruanos. IEP ediciones. Lima, Perú. 1988. p. 206.8. Silva Santisteban, Fernando: Cajamarca, historia y paisaje. Minera Yanacocha / Antares, artes y letras. Lima, Perú. 2002. pp.43-44, 67.9. Sarmiento, Julio; Ravines, Tristán: Cajamarca, historia y cultura. Instituto Andino de Artes Populares. Cajamarca, Perú. 1993. pp. 22-30, 43.10. Lumbreras, Luis G: Visión arqueológica del Perú milenario. Editorial Milla Batres S.A. Lima,Perú.1990. p.224.11. Scholten Debneth, María: La Ruta de Wiracocha, en Génesis de la cultura Andina de Carlos Milla Villena. Tercera Edición. Lima, Perú. 1992. p. 122.12. Portal C, Manuel: Oro y Tragedia de los Incas. Asociación Impresiones y Publicaciones "Obispo Martínez Compañón". Cajamarca, Perú. 1992.13. Espinoza S. Waldemar: La destrucción del imperio de los incas. Amaru Editores. 5ª Edición. Lima-Perú. 1990.14. Villanueva Urteaga, Horacio: Cajamarca: apuntes para su historia. Editorial Gracilazo, Cusco. 1975. pp. 2-4, 185-201.15. Contumazá por Fidel A. Zárate P. - Lima 1971, en Alva P, Juan Luis: Contumazá, historia política y educativa. Reino Cuismancu-Chuquimancu. Concytec. Lima-Perú. 198. p.2216. Dammert, José: La generación brillante egresada del Colegio Central de Artes y Ciencias de Cajamarca. Impresiones MACS. Cajamarca-Perú. 1984.pp. 177-198.17. Mariátegui, José Carlos: 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. Empresa Editora Amauta. Edición 69 en el mundo, Lima, Perú. 2001. p. 50. 8
  • 9. 18. SINAMOS: Velasco, la voz de la revolución. Discursos del Presidente de la República General de División Juan Velasco Alvarado. 1968-1970. Lima Perú. 1972. pp. 42-55.19. Sarmiento, Julio: La batalla de San Pablo, Cajamarca y "San Ramón" en la guerra del 79. Talleres Gráficos del Consejo Provincial de Cajamarca. Cajamarca-Perú. 198720. Ravines Tristán: Diccionario histórico y biográfico de Cajamarca. Editorial Los Pinos. Lima, Perú. 1999.21. Dammert Bellido, José -Obispo de Cajamarca: La Generación brillante egresada del Colegio Central de Artes y Ciencias de Cajamarca. Impresiones MACS. Cajamarca-Perú. 1984.22. Basadre, Jorge: Perú Problema y Posibilidad, 5ª Edición. Librería Studium Ediciones. Lima-Perú. 1987, pp 1.23. Mariátegui, José Carlos: 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. Empresa Editora Amauta. Edición 69 en el mundo, Lima, Perú. 2001. p. 134.24. Sarmiento, Julio: La educación en Cajamarca. Edición EDAC-CIED. Cajamarca-Perú. 1992)25. Sarmiento, Julio: Casanova, maestro político. Impresiones Asociación "Obispo Martínez Compañón". Cajamarca - Perú. 1999.26. Salas S, Luzmán: Poetas de Cajamarca. Imprenta Editorial Los andes. Cajamarca-Perú.1986.27. Salas S, Luzmán: Vallejo y los Cajamarquinos. Asociación "Obispo Martínez Compañón" servicio editorial. Cajamarca-Perú. 1994.28. Sarmiento, Julio: Tras las huellas de Urrelo. Impresiones Asociación Obispo Martínez Compañón. Cajamarca-Perú. 2000.29. Ravines Tristán: Diccionario histórico y biográfico de Cajamarca. Editorial Los Pinos. Lima, Perú. 1999.30. Ravines, Tristán; Alva Julio: Cajamarca, antología de lecturas. II. Biografías, biología, cultura general. Instituto Nacional de Cultura-Cajamarca. Impresiones Obispado Cajamarca. 1989.31. Buse, Mónica: De oropeles y abandonos, ciudad de Cajamarca 1900-1950. Editorial Obispo Martínez Compañón. Cajamarca-Perú. 1999.32. Zevallos, Andrés: Boceto biográfico del pintor Mario Urteaga. Instituto Nacional de Cultura-Cajamarca/ Corporación Departamental de Desarrollo de Cajamarca. Lluvia Editores, Lima, 1985. pp. 76-78.33. Castañeda A. Doris: Contaminación del ambiente físico y social en Cajamarca. Fiat Lux/ Revista de la Escuela de Post Grado de la Universidad Nacional de Cajamarca. Vol I Año 1 Número 1-Cajamarca. 2001.pp. 87-90.34. Deza, Nilton: Desaparición de la fauna de nuestros ríos por la actividad minera. Fiat Lux/ Revista de la Escuela de Post Grado de la Universidad Nacional de Cajamarca. Vol I Año 1 Número 1-Cajamarca. 2001.pp. 94-97.35. Periódico El Observador Año 3 Nº 33,37 (2001); Año 4 Nº 34 (2001) ; Año: IV Nº 62 (2002). Cajamarca- Perú. 9

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