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Clase 14
 

Clase 14

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    Clase 14 Clase 14 Presentation Transcript

    • historia del arte religioso cristiano Unidad III / Clase nº 14 Pervivencia del arte religioso cristiano ante el siglo XX
    • Bueno... ya estamos en la recta final. ¡Sí, al fin! No es que me haya aburrido, pero bueno... no pude dejar de pensar en la playa... No sean ingratos muchachos, hemos aprendido bastante. Además en esta última clase veremos cosas bien interesantes. Lo primero que hay que decir es que la Iglesia retoma su posición en relación a las imágenes religiosas. ¡Ya está! Hasta en la última clase nos quieren complicar la vida...
    • El siglo XX se inició desgarrándose con la Primera Guerra Mundial. Cuando todos pensaban que llegaría una paz duradera, el mundo se sumió en el horror de la Segunda Guerra Mundial... pero luego, el planeta dividido en dos facciones intentó no sucumbir ante la constante amenaza de vivir una Guerra Fría.... En 1958 es electo Papa un humilde Cardenal, Arzobispo de Venecia, Angelo Roncalli , Juan XXIII. Todos pensaban que dada su avanzada edad (77 años) sería un pontífice de transición que pasaría por la silla de San Pedro, sin pena ni gloria... Pero el Papa Juan XXIII tenía otra cosa en mente... ¡Mamma mia! El mundo ha cambiado mucho... y está muy triste, muy preocupado por las cosas que pasan... Yo creo que la Iglesia católica necesita un aggiornamento. Lo mejor es convocar un nuevo Concilio que revise todo lo que se hizo en Trento. Escuchas un extracto de la Cantata de Navidad del compositor estadounidense Daniel Pinkham, nacido en 1923.
    • Amici, les escribo porque veo a la Iglesia católica muy desubicada en la vida. ¡Questo non è possibile! Tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos o no tendremos cabida en la vida del hombre de hoy. ¡Bien dicho Santo Padre! Grazie... Pero ya verán que será difícil convencer a ese montón de dinosaurios. Así que necesitaré de toda la ayuda... ¡Cuente con nosotros! El Papa Juan XXIII convoca al Concilio Vaticano II. Aunque en 1869, el Papa Pío IX había convocado al Concilio Vaticano I, en éste no se había discutido nada en relación a los cambios sufridos por la sociedad cristiana desde el famoso Concilio de Trento. De modo que este nuevo Concilio se hacía más que necesario. No pocos jerarcas de la Iglesia se opusieron a esta iniciativa de quien sería llamado por el pueblo católico “ el Papa bueno”. Juan XXIII se había ganado el cariño sincero de la feligresía por su sencillez y bondad extremas. Era frecuente que abandonara la seguridad del Vaticano y se fuera a recorrer solo y disfrazado las calles de Roma, compartiendo con la gente que luego contaba su experiencia, ante la incredulidad de los demás. El mundo entero celebró la convocatoria del Concilio Vaticano II y aquí este evento es particularmente importante, porque por primera vez, desde el Concilio de Trento en el siglo XVI, la Iglesia católica emite una declaración oficial en torno a las imágenes religiosas.
    • El Concilio Vaticano II se reúne entre 1962 y 1965. El Papa Juan XXIII murió antes de que el Concilio concluyese, pero tuvo la oportunidad de manifestarle a todos los prelados reunidos en la Basílica de San Pedro cuáles eran sus propias expectativas en relación a los resultados de este encuentro ecuménico. Yo espero que todos comprendan que es absolutamente imposible continuar celebrando la misa en latín... Imaginen cuánto no se acercaría la Iglesia a su pueblo si el mensaje de Salvación fuera transmitido en el propio idioma de cada lugar del planeta... ...que el arte sacro no sea olvidado por los fieles, pues es una sabia herramienta para reflejar las realidades de la fe.
    • El Concilio Vaticano II dio luz verde para oficiar la misa en los idiomas locales, pero también se ocupó ampliamente de las imágenes religiosas. Entre otras cosas, el Concilio confirma a las artes entre las más nobles del ingenio humano, pero además, explícitamente las asume nuevamente como referencia de la infinita belleza divina, cuya expresión, aunque parcial, son las obras humanas . Así mismo, señala que tanto pueden las obras de arte orientarse hacia Dios y aumentar su alabanza y gloria , cuanto más se concentre su función en colaborar lo más posible para encaminar piadosamente las mentes de los hombres hacia Dios . ¿Pero eso no nos lleva de nuevo a lo que dice en los Concilio de Nicea II y Trento? No veo dónde está la renovación...
    • La Iglesia católica no podía desdecir la doctrina que había acompañado a las imágenes religiosas durante siglos. Eso no tendría sentido y además habría sido muy peligroso... ¿Peligroso? ¿Por qué? ¿Un rinoceronte? La verdad es que ya podemos decir que lo hemos visto todo en esta clase... Sí, peligroso. No se olviden que la doctrina acerca de las imágenes religiosas nació principalmente para escapar de la idolatría. Sí, sí... La renovación vino de un gesto similar al de autorizar el oficio de los ritos religiosos en los idiomas y lenguas locales. Se autoriza que el arte de nuestro tiempo, y el de todos los pueblos y regiones, tenga su libre expresión en la Iglesia, con tal que sirva siempre a los edificios y ritos sagrados con el debido honor y reverencia .
    • Esta es en realidad la novedad y donde radica la renovación. Sin embargo, hay que reconocer que la Iglesia, en este mismo Concilio expresa nunca haber considerado como suyo propio ningún estilo artístico... ...lo que, como ya hemos visto, no es totalmente cierto, pues la Iglesia, sobre todo después de Trento, se encargó de velar celosamente por la elaboración de las imágenes. Pero eso no significa que impusiera un estilo artístico, una forma de pintar o de construir edificios... Tal vez no directamente, pero cuando se establecen rígidas normas en los contratos que los artistas deben seguir, buena parte de la creatividad artística se ve limitada en alguna medida. De cualquier forma, por eso dije que no era totalmente cierto.
    • Lo importante es resaltar que la Iglesia dio luz verde a los artistas de cada región del mundo para que desplegaran su talento y su estilo particular en las imágenes religiosas. Es verdad, incluso el Concilio expresó claramente que todos los artistas que, llevados de su ingenio, desean glorificar a Dios en la santa Iglesia, recuerden siempre cómo su trabajo es en cierto modo una imitación sagrada de Dios Creador, y que sus obras están destinadas al culto católico, a la edificación de la piedad y a la educación de los fieles todos. ¡Tremendo caletre compadre!
    • Hagamos un resumen clarificador ¿Si? El Concilio Vaticano II dispuso de forma expresa lo siguiente sobre el arte y los objetos sagrados : Que el arte religioso es nada más una referencia hacia la belleza infinita que reside sólo en Dios. Que las imágenes religiosas cumplen plenamente su función cuando contribuyen a encaminar a los hombres hacia Dios. Que todos los pueblos tienen el derecho de expresar su fervor religioso a través de su propio estilo artístico. Que se procure el estímulo y formación de los artistas en el espíritu del arte sacro. Que clérigos y seminaristas se instruyan sobre la historia y la evolución del arte sacro, así como sobre los principios en los cuales éste se funda.
    • Todo esto implica que:
      • Las imágenes religiosas son sólo un reflejo de una realidad
      • ajena a nuestro conocimiento, la realidad sobrenatural de Dios.
      • Las imágenes religiosas poseen un propósito y una función
      • eminentemente pedagógica que debe ser respetada.
      • La Iglesia respeta las formas de expresión artística de las
      • diversas culturas del orbe y no asume una única ligada a
      • la religión cristiana.
      • Los artistas y los sacerdotes deberían formarse dentro del
      • espíritu y la historia del arte religioso a fin de preservar
      • los preceptos que de éste se han mantenido vigentes desde
      • el Concilio de Nicea II (787).
    • ¡Cónchale, pero que empeño en serrucharnos el puesto! Hay un detalle que no debemos perder de vista y es el hecho de que el problema de las imágenes no se había tratado en el Concilio Vaticano I (1869), probablemente porque la Ilustración y las revoluciones ideológicas del siglo XIX no las habían atacado. Eso ya nos lo habían dicho en la clase anterior... Siento comunicarte que no estás descubriendo la pólvora. Esperen, porque lo interesante es que el Concilio Vaticano II sí trata el asunto de las imágenes religiosas y además, lo hace al inicio de los años 60, justo cuando la revolución de los medios de comunicación masiva, modernos y globales, estaba a punto de hacer explosión. I´m sorry for you, my friend... Pero no veo lo interesante... Pues que el siglo XX, tal vez más que ningún otro período de la historia, ha sido una época muy visual. Es decir, la imagen es muy importante para el hombre del siglo XX y eso la Iglesia lo supo atajar rapidito. De esta manera, no podía darse el lujo de obviar el asunto de las imágenes religiosas. Mucho menos en tiempos en los que una sola imagen puede ser reproducida infinitamente. Tenía que dejar algunos puntos en claro y lo hizo. Escuchamos el himno Sanctus , del Requiem Op. 9, del compositor francés Maurice Duruflé (1902-86).
    • Pero sigamos avanzando porque en el siglo XX siguieron pasando cosas muy interesantes en relación a las imágenes religiosas... ...falta que entre a escena “el Papa viajero”
    • En 1978, fue electo Papa el Cardenal Karol Wojtyla , convirtiéndose así en el primer pontífice no italiano desde 1523. Aunque muchos tenían dudas de su capacidad para ocupar la silla de San Pedro, el Papa Juan Pablo II demostró desde el primer momento que estaba lleno de energía y de frescura, lo cual le daría a su cargo un giro necesario. Con este Santo Padre sí vamos a gozar viajando... Escuchamos el himno Halleluyah del compositor estadounidense Robert Muczynski, nacido en 1929.
    • Rápidamente, Juan Pablo II se montó en una avión e inició sus periplos que le llevarían a lugares donde nunca se pudo siquiera soñar que llegaría un Papa. Durante sus viajes, Juan Pablo II recibía con agrado los presentes que en cada lugar le ofrecían. Entre estos presentes se hallaban siempre imágenes religiosas. Con este sencillo gesto, el Papa estimulaba la elaboración de estas imágenes según las características de cada pueblo y aprobaba la diversidad dentro de un único concepto de imagen religiosa cristiana .
    • ¿Y qué tal si escribo una carta a los artistas del mundo para que sepan cuán importantes son para la Iglesia católica? Después de todo, llevan siglos prestando un hermoso servicio... Me parece una idea estupenda. Pero que no sea muy larga, Santo Padre. Mire que a la gente hoy día no le gusta leer mucho...
      • En 1999, Juan Pablo II dirigirá una carta a todos los artistas de mundo. En ella expresará
      • algunas ideas que corroborarán muchos de los puntos expuestos a lo largo de estas
      • clases. Entre ellas podemos destacar:
      • Se brinda al artista un don especial para intuir un poco mejor que el resto de los
      • seres humanos el sentimiento que existe en Dios como Creador del Universo ;
      • afirma, además, que el hombre en su experiencia creativa es más que nunca
      • imagen de Dios.
      • Reconoce que durante dos milenios la Iglesia y los artistas han sostenido un diálogo
      • fecundo y que, éste tiene aún un maravilloso potencial para el futuro.
      • Acepta la inclusión de la propia personalidad del artista en el proceso de creación
      • y en las obras mismas, lo que personaliza la propia historia del arte religioso cristiano.
      • Potencia la belleza en las obras de arte, pues ésta continúa considerándose como
      • la expresión visible del bien o la bondad , según el antiguo pensamiento platónico.
      • Relaciona el talento artístico con la vocación de servicio y trabajo que obliga
      • al artista con Dios a desarrollar su talento para ponerlo al servicio del prójimo
      • y de toda la humanidad , lo que le da a la labor artística una clara cualidad de
      • servicio social cualificado en beneficio del bien común.
      • Considera a las obras de arte religioso, especialmente aquellas inspiradas
      • directamente en la Escritura, como un reflejo del misterio insondable que rodea
      • y está presente en el mundo: Dios mismo . Es decir, las obras continúan siendo reflejo
      • de una realidad sobrenatural .
      • Establece que para transmitir el mensaje que Cristo le ha confiado, la Iglesia tiene
      • necesidad del arte . En otras palabras, es menester para la Iglesia hacer perceptible,
      • más aún, fascinante en lo posible, el mundo del espíritu, de lo invisible, de Dios .
      • La necesidad de la función pedagógica del arte queda, pues, confirmada nuevamente.
      • Invita a los artistas, dentro de la función artística ya expuesta, a que la belleza
      • que transmitan a las generaciones del mañana provoque asombro en ellas.
      • Ante la sacralidad de la vida y del ser humano, ante las maravillas del universo,
      • a única actitud apropiada es el asombro.
      Observa con cuánta constancia, el pensamiento de la Iglesia ha respetado los preceptos que, sobre las imágenes religiosas, fueron establecidos en el siglo VIII. Observa que las ideas se han mantenido intactas en su esencia y que tan sólo se han ido adaptando en su forma a las distintas épocas de la historia.
    • Por lo que se ve desde aquí, al Papa Juan Pablo II le preocupa el desprendimiento que tuvo el arte respecto a la Iglesia durante el siglo XX... Es verdad, pero también hay que decir que siempre hubo artistas trabajando para la Iglesia o que aceptaban los encargos privados para la realización de imágenes religiosas. ¡Esperen! Por mis barbas, no olviden el CINE! Cónchale Jefe, se me adelantó. Ese parlamento era mío...
    • ¡El Cine! ¿Cómo nos pudimos olvidar de algo tan importante para el siglo XX? Es cierto, sobre todo porque desde sus primeros años el cine se ha interesado por la prédica y el mensaje del Cristianismo. Sin embargo, cuando se estudia la figura de Cristo en el cine, por ejemplo, tenemos que abordar el punto de su humanidad y su divinidad, que ha sido siempre tan controversial. ¡Y tan suavecita que iba esta última clase...!
    • ¿Por qué razón tenemos que complicarnos tanto a estas alturas? Se trata del Jefe, chico... Todo sacrificio vale, así que deja escuchar la explicación.
    • En primer lugar hay que recordar lo que se dijo de las imágenes religiosas allá en tiempos medievales cuando, según dicen las malas lenguas, la luz de la razón brillaba por su ausencia. Desde esos años, la figura de Cristo obtuvo un papel protagónico en el arte y, como todo papel estelar provoca controversias, en este caso, no podemos hacer la excepción. ¡ Play ball, gentlemen ! Aquí las únicas controversias las dirimo yo que soy el arbitro.
    • Estas controversias sobre la figura de Cristo eran muy importantes para la Iglesia, porque en ellas se centraban una parte fundamental de toda la doctrina cristiana. Después de todo, se había aceptado el hecho de que Cristo era una sola persona con dos naturalezas: la divina y la humana. No es por nada, pero el Jefe ha debido buscarse una más fácil... ¡Sshhh! Desde siempre fue muy importante que todos aceptaran la doble naturaleza de Cristo: era hombre por ser hijo de una mujer humana , pero a la vez era Hijo de Dios. El que fuera considerado Dios y hombre era fundamental, por ello el arte debió siempre ingeniárselas para manifestar ambas cosas. No siempre se tuvo el éxito esperado y la mayor parte de las veces una de las dos naturalezas se sobreponía a la otra.
    • Veamos un ejemplo de cómo se manifestó esta controversia sobre las dos naturalezas de Cristo en el arte religioso cristiano: En el siglo XVII, sobre todo en España, se discutió muchísimo sobre la forma correcta de representar a Cristo en la cruz: con 3 clavos o con 4 clavos. A nuestros ojos esta disputa podría sonar algo tonta, pero lo cierto es que el enorme contenido simbólico del arte religioso cristiano le otorgó a “tan simple detalle” un peso enorme en las representaciones de la figura de Cristo crucificado. Por un lado, la presencia de 3 clavos aludiría al simbolismo de la Santísima Trinidad y daría un peso mayor a la naturaleza divina de Jesús. Mientras que por el otro, crucificar a Cristo con 4 clavos añadiría al simbolismo el aspecto terrenal, pues el número 4 alude a los elementos básicos (agua, fuego, aire y tierra), lo que resaltaría la naturaleza humana del crucificado sobre la divina. Este asunto no llegó a dirimirse definitivamente y la controversia seguiría viva en el futuro. Diego de Silva y Velazques, Cristo en la cruz , 1632, Museo del Prado, Madrid.
    • Cuando llegamos al siglo XX y el cine se embarca en la tarea de llevar a las grandes pantallas la figura de Cristo, debe lidiar con esta controversia, aun sin quererlo. Era inevitable. ¿Cómo presentar a Cristo? ¿Cómo un hombre o como Dios? Era toda una disyuntiva verdaderamente... En 1927, cuando el cine adquiría ya una conciencia algo más madura y comenzaba a consolidar un lenguaje propio como expresión artística, el famoso director Cecil B. DeMille presenta en Rey de Reyes ( King of Kings ) a un Jesús profundamente divinizado, al que se puede ver rodeado de una misteriosa y brillante aura blanca en muchas de las escenas. La gran ceremonialidad de esta caracterización del Nazareno se repetirá en películas como Día del Triunfo ( Day of triumph ) de 1954 y en la pequeña aparición del personaje en el clásico épico de 1959, Ben-Hur . El actor Robert Wilson es preparado en el personaje de Jesús para la película de 1954, Día de Triunfo ( Day of Triumph ) Escena de la Última Cena de Jesús y sus apostoles en el film Rey de Reyes ( King of Kings ) de 1927. Escuchamos el himno Sing me to Heaven del compositor estadounidense Daniel Gawthrop, nacido en 1949.
    • En los sesenta, contrario a lo que pudiera pensarse, no llega la humanización total del personaje de Jesús y veremos el remake de Rey de Reyes (1961) y la “novedosa” La más grande historia jamás contada ( The greatest story ever told ) en 1965, en las cuales la música angelical y el hincapié en los milagros, darían una reverencia también sobrenatural al personaje central. Incluso en La más grande... es curioso ver la recreación de la última cena alla Leonardo da Vinci y no como una comida hebrea tradicional. Ambas películas insisten en la enseñanza del mensaje salvador, por lo que contienen un estilo pedagógico ineludible y evidente (no olvidemos los preceptos de Nicea II). Cada una, por supuesto, asume un enfoque particular: la primera resalta lo revolucionario del mensaje y la segunda, la capacidad transformadora de espíritus del mismo. El actor Jeffrey Hunter como Jesús en el film Rey de Reyes ( King og kings ) de 1961. El actor Max von Sydow en el papel de Jesús en el film La historia más grande jamás contada ( The greatest story ever told ) de 1965.
    • En 1964, Pier Paolo Pasolini realiza su Evangelio según San Mateo ( Il Vangelio secondo Matteo ), filmada al estilo del cine neorrealista italiano de la segunda posguerra. Mezcla la banda sonora con música sacra de diversas culturas, y emplea hombres comunes de una localidad al sur de Italia para hacer de actores en el film. No obstante, el declarado marxismo del director le dio a la historia un tinte político que desagradó a muchos y decepcionó a otros tantos. Tuvo muchas lagunas para haber sido construida la historia sobre lo narrado en uno de los cuatro Evangelios. Lo que sí incluye el director es a un Jesús siempre molesto por el tratamiento dado a los pobres y bastante solitario, que insistía, no obstante, en que todo ser humano debía asumir una posición, decidir. De nuevo hay una obvia intención estimulantemente pedagógica. Lo más novedoso del film reside, tal vez, en que el camino al Calvario y el proceso de la crucifixión es visto por el espectador desde la perspectiva del propio Jesús. El actor Enrico Irazoqui en el papel de Jesús en el film de 1964 El Evangelio según San Mateo ( Il Vangelio secondo Matteo ). Arriba, escena del camino al Calvario en el film de 1973 Jesucristo Superestrella ( Jesus Christ Superstar ). Abajo, Ted Neely en el papel de Jesús en el mismo film. En 1973, de la mano de Andrew Lloyd Weber nos llega Jesucristo Superestrella ( Jesus Christ Superstar ), toda una paradoja de película que retrata a un Jesús sucumbido al star system por su impuesto mesianato, pero a la vez tan humano que no realiza ni un solo milagro. Es un hombre común convertido en estrella. Pero además, Jesús parece haber sido confundido con una deidad en este film, por eso es humano cuando no debía serlo. En un mundo convulso y cuestionador como el que dio vida a esta película, parece natural que Jesús sea la encarnación del hippie que sólo busca la paz y cuyo liderazgo es creado por aquellos que le siguen, viendo en él al Mesías. Al ser originalmente un musical de Broadway, esta película puso en boca de muchos la extraordinaria banda sonora que constituyó sus cimientos. Si quieres escuchar un extracto del tema principal de Jesucristo Superestrella, haz click en el icono.
    • Arriba, escena de la crucifixión en el film La última tentación de Cristo ( The last temptation of Christ) de 1988 y abajo, William Dafoe en el papel de Jesús. La última tentación de Cristo ( The last temptation of Christ ) de Martin Scorsese, suscitó de nuevo la controversia sobre la figura de Jesús al final de los ochenta . Con William Dafoe en el papel de Jesús se daba el primer paso para que la película fuera polémica. Aquí Jesús se presenta más como un pecador que como un salvador, desconocedor incluso de su íntima relación con Dios, a quien rechaza por haberlo escogido justamente a él. Sin duda una visión poco pedagógica para el mensaje presente en los Evangelios, pero también escasamente religiosa in stricto senso . El guión basado en la novela original de Nikos Kazanzakis, mostraba a un Jesús confundido y temperamental que, ciertamente, es más contrario a los Evangelios que la propia escena en la cual sostiene relaciones íntimas con María Magdalena. Scorsese presenta la simbología tradicional cristiana a través de un dedicado surrealismo en el que puede verse, por ejemplo, a Jesús tomar su corazón directamente de su pecho y sostenerlo en su puño, aludiendo a la tradicional imagen del Sagrado Corazón . La película provocó un escándalo en su momento, pero nunca alcanzó niveles de aceptación popular. Escenas del mismo film en las que puede observarse a William Dafoe en el papel de Jesús y a Barbara Hershey como María Magdalena.
    • Sí fue popular, empero, la caracterización que hiciera Robert Powell en la teleserie de Franco Zeffirelli, Jesús de Nazareth ( Jesus of Nazareth , 1977), la cual, aunque no pertenece al género cinematográfico tradicional, merece honores de mención. Tal vez la televisión y la intimidad que ésta produce en el espectador haya contribuido a que los hipnóticos ojos azules de Powell le dieran al personaje de Jesús el toque de sobrenaturalidad que Zeffirelli intentó evadir con la puesta en escena de la serie de varios capítulos. Jesús aquí es más humano en apariencia, pero asume una actitud de inexplicable divinidad en los momentos cruciales, rodeándose de una ceremoniosa parsimonia ajena a cualquier hombre común. No obstante, esta obra es profundamente pedagógica y el propio Jesús se encarga de decir lo preciso en el momento apropiado para que el mensaje llegue correcta y directamente. El actor Robert Powell en el papel de Jesús en la teleserie Jesús de Nazareth (Jesus of Nazareth) de 1977.
    • ¡Canastos! ¡Cuántas películas se han hecho sobre la figura del Jefe! Y aún podríamos seguir hablando de muchas más, pero tendríamos que alargar este curso una semana... y eso, me temo, no es posible. Así que terminaremos esta clase hablando un poco de una película reciente sobre la figura de Jesús que ha causado un enorme revuelo...
    • Cuando Mel Gibson se dispuso ha realizar una versión fílmica sobre la historia de la Pasión de Cristo, es decir, desde el momento de su agonía en el huerto del Getsemaní hasta su muerte y resurrección, basado en lo que los Evangelios refieren, debió hallarse ante una historia compleja, pero también ante una misión retadora por todo aquello que le precedió en el campo cinematográfico. Escucharás en adelante extractos de la música original de la película La Pasión del Cristo , compuesta por John Debney.
    • Escena de La Pasión del Cristo ( The Passion of the Christ ) de 2004. Tradicionalmente, como hemos visto, el arte religioso cristiano sostuvo un objetivo eminentemente pedagógico. El pueblo cristiano recibía de las imágenes visuales las lecciones necesarias para, cuando menos, vivir decentemente dentro de los límites de la verdadera fe . Curiosamente, aún cuando el cine nace en una época en la que las artes visuales se ufanaban de haberse desprendido de todo principio habitual, éste va a caminar por senderos ya trajinados por la pintura. Así lo demuestran las realizaciones sobre la figura de Jesús de Nazareth que hemos comentado. No obstante, en La Pasión del Cristo , Gibson parece haber dejado de lado el interés didáctico de la historia. De hecho, el film no explica sustancialmente la obra del personaje protagónico, más bien da por sentado que el espectador la conoce suficientemente y parte de ese supuesto para insistir en otros asuntos que anteriormente habían sido obviados o manipulados. En efecto, esta película es una obra de reafirmación de valores de fe para los cristianos y de valores éticos para los que no lo son. He aquí una de sus características atípicas.
    • Pensemos por un instante que no es casual que Poncio Pilatos se nos presente como un hombre que se cuestiona a sí mismo y al sistema que representa, buscando respuesta a una de las interrogantes más antiguas de la humanidad: “¿Qué es la verdad?” ( Qui est veritas?). Tampoco es casualidad que la saña con la que los soldados romanos flagelan a Jesús –para ellos un perfecto desconocido- luzca más injustificada e injustificable que nunca. Lo mismo en relación a la evidente corrupción que acompaña estrechamente a quienes sobreestiman las funciones propias y con ellas al poder derivado, como es el caso del Sanedrín y la corte del rey Herodes. Los actores Hristo Shopov ( Pilatos ) y Claudia Gerini ( Claudia ) en una escena de La Pasión del Cristo .
    • La actriz Maia Morgenstern en el papel de María Cuando se asume este film como una obra más dentro del cúmulo de obras de arte religioso cristiano que se ha producido a lo largo de la historia, es muy importante resaltar el peso del sentimiento dentro de esta obra. Sobre todo, porque desde los tiempos del Manierismo y el Barroco no se había producido una obra tan expresiva en esta categoría. Esto puede observarse perfectamente en la relación que se plantea entre Madre e Hijo, María y Jesús. Relación ésta que se reafirma y confirma constantemente y de una forma nunca antes expuesta en una obra cinematográfica. Las miradas angustiadas de María hallan eco consolador en las de su Hijo y viceversa: sin palabras, sólo con el trabajo de mirarse la labor de los actores ha llegado a profundidades insospechadas. Incluso con el desarrollo de escenas en las cuales no llega a haber ningún contacto físico entre ambos personajes, esto queda perfectamente manifiesto.
    • La actriz Mónica Bellucci como María Magdalena. Los propios conceptos filosóficos que han bañado al arte religioso cristiano desde los tiempos de San Agustín han estado presentes en esta obra. Por esta razón, la belleza de María Magdalena no se ve mellada por los maltratos, las injusticias y el dolor: la belleza física que ella demuestra es la manifestación fidedigna de la belleza interior, la espiritual. Es una manifestación visible de la belleza invisible . Esto, sin dudas, no es nada diferente de aquello que había acompañado las obras de períodos artísticamente tan disímiles como el Gótico, el Renacimiento, el Barroco, etc. Lo más sorprendente es que todo esto se manifiesta aún cuando esta obra no fue realizada bajo la tutela de la Iglesia y es muy probable que su director no trabajara en función de una estructura teórico-filosófica, diseñada sobre la base de los conceptos que el arte religioso cristiano ha manejado desde hace siglos.
    • Mucho se habló, en el momento de su estreno, del antisemitismo impreso en esta película. No obstante, y con ánimos de ser un poco más objetivos en una acusación tan grave, es conveniente recordar una de las más bellas y fuertemente emotivas escenas del film: el momento en el cual Jesús (el fundador del Cristianismo) y Simón Sireneo (un judío), se funden en un abrazo, disimulado por la cruz que cargan a cuestas. Este abrazo conlleva una profunda carga simbólica que en modo alguno debe llevarnos a leer un rechazo entre las dos religiones: el Cristianismo y el Judaísmo. Los actores Jim Caviezel como Jesús y Jarreth Merza como Simón Sireneo en una escena del camino al Calvario.
    • Jesús camino al Calvario en una escena de La Pasión del Cristo . Cabe resaltar también que la escasa intención pedagógica en el sentido tradicional de esta obra, permitió que elementos como el idioma jugaran un papel fundamental. El que los personajes hablen arameo y/o latín indica que ya no importa que la obra sea comprendida por todos fácil y rápidamente. De hecho, este film no podrá ser doblado a ningún otro idioma jamás sin perder una parte sustancial de su constitución. Para el no cristiano o quien no esté familiarizado con la vida y obra de Jesús, la película podría resultar incluso enigmática, por no decir incomprensible en no pocos aspectos (no en balde miles de espectadores con esta condición han debido tomar en sus manos una Biblia al salir de las salas de cine, según reportes de la prensa mundial). Pero para el cristiano poca mella haría incluso la carencia de subtítulos, pues aunque no se entienda una palabra de latín, se conoce el mensaje y no se escapa al impacto al escuchar a Pilatos decir: “ ¡Ecce Homo! ”.
    • El actor Jim Caviezel como Jesús. Si mirásemos este film desde la óptica de la disputa centenaria entre la preeminencia de las dos naturalezas de Cristo y nos preguntásemos si fue Jesús aquí Dios u hombre, la respuesta podría ser: simplemente, fue . Para quien les habla y les ha acompañado a lo largo de estas tres semanas, si algún mérito habrá de reconocérsele a esta película es la de haber hallado el punto perfecto de equilibrio entre la divinidad y la humanidad de una persona que fue ambas cosas. Cristo aparece atemorizado, dubitativo y adolorido, risueño, sereno y amable; pero también aparece pleno de bondad, justo, fortalecido por la agonía de una crucifixión realizada con 3 clavos e inmensamente hermoso en su sencilla resurrección (siguiendo la relación que la belleza posee con la divinidad ).
    • ¿Quiere decir todo esto que, con esta película, el arte religioso cristiano abandona su sentido pedagógico? No, no... El asunto es más complejo, pues sólo se aborda el sentido pedagógico tradicional desde una óptica diferente. Es por ello que pareciera que la película no busca ni mucho menos convencer a nadie. Probablemente la clave esté en el hecho de que esta obra no parte de una iniciativa eclesiástica, sino de un particular que sólo pretendió contar una historia independientemente de sus creencias religiosas. En realidad el énfasis didáctico de la película radica más en aquellos elementos que el Cristianismo pueda tener en común con los preceptos morales más comúnmente aceptados en el mundo, aunque, por supuesto, no los únicos. Sin embargo, la historia es tratada con respeto y cierta reverencia hacia los personajes que no influye en la verosimilitud de la puesta en escena aun en los momentos de mayor crudeza. Pero Mel Gibson parece haber asimilado muy bien lo que el Papa dijo en su carta... De eso no cabe duda. De hecho, Gibson ha hecho más por la Iglesia católica y el Cristianismo en general con este film que lo que todos los artistas hicieron durante el siglo XX. Supo manejar la doctrina cristiana sin caer en interpretaciones contradictorias y, además, empleó muy bien el recurso más apreciado por el arte religioso cristiano desde los tiempos del Gótico y el Barroco: el asombro. Como una obra de arte religioso cristiano, esta película no puede dejar de ser considerada como la primera obra realmente popular en más de un siglo.
    • Creo que este es el fin... Sí, ya el Jefe quiere ir a descansar un poquito... Ubi caritas de Jacques Berthier (1923-94)
    • Fin de la clase Nº 14 Fin de las clases de la asignatura Historia del Arte Religioso Cristiano.