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Clase 11 Clase 11 Presentation Transcript

  • historia del arte religioso cristiano Unidad II / Clase nº 11 La imagen religiosa en el Barroco (Parte I)
  • Estando la Iglesia católica en las aguas turbulentas de los siglos XVI y XVII... ¡¿Cómo va la Contrarreforma, capitán?! ¡Muy bien! Aunque la cosa todavía está agitada, podemos decir que el efecto mediático ha sido extraordinario. Y en Las Indias americanas la cosa como que marcha mucho mejor, me han dicho...
  • Gian Lorenzo Bernini, Angel , h. 1660, Basílica de San Pedro, El Vaticano. Ya hemos hablado de cómo está constituida la imagen religiosa del barroco... ...y hemos comentado las incidencias que el Concilio de Trento tuvo sobre las obras de arte religioso. Ahora nos toca ver un poco de acción barroca . Es decir, vamos a ver a las propias obras en acción. Otro más para la colección de serruchos...
  • Probablemente, la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, sea el mayor símbolo de la cristiandad occidental católica... ...pero pocas veces nos hemos detenido a pensar qué tanto simbolismo encierra esta obra maravillosa del arte religioso cristiano. Aunque esta enorme Basílica, la mayor de todo el mundo cristiano, no es una obra puramente barroca pues fue iniciada en pleno Renacimiento (finales del siglo XV), su desarrollo final sí lo es, así como su interior. Veamos algunas cosas interesantes...
  • La Basílica de San Pedro:
    • Hicieron falta 120 años, 26 papas y 12 arquitectos
    • para concluir esta iglesia.
    • El papa Paulo V la inauguró el 12 de abril de 1615.
    • La planta de la basílica mide 186,86 mts. de largo
    • por 140 mts. de ancho, lo que la convierte en la
    • iglesia más grande de toda la cristiandad, aún hoy.
    • Ocupa más de 25.000 mts 2 , tiene 44 pilares,
    • 11 cúpulas, 778 columnas, 395 estatuas y más de
    • 135 imágenes entre pinturas y mosaicos.
    • La altura máxima de la basílica es de 136 mts.,
    • justo debajo de la gran cúpula diseñada por
    • Miguel Ángel.
  • Esta fotografía nos muestra la Basílica de San Pedro y su gran plaza desde atrás de la cúpula. Si observas bien, verás que la plaza se halla demarcada por dos secciones de grandes columnas, llamadas columnatas . Estas filas de columnas están dispuestas así con toda intención. En realidad, el efecto que se buscó es que cualquier transeúnte, al entrar a la plaza, en su camino hacia la Basílica, sintiera que cada sección funciona como un par de brazos que salen a su encuentro. En otras palabras, lo que ves no es más que un abrazo filial de la Iglesia a sus hijos.
  • Ingresar a la Basílica de San Pedro es toda una experiencia, tanto para el cristiano como para el no cristiano. Fue diseñada y construida con la intención de asombrar, sobrecoger e impresionar a todo aquel que la visitara. Aún hoy día, es difícil separar la visión del turista de la de quien se siente abrumado por un espacio destinado a ser siempre especial... En su interior, presenta una multitud de obras de arte que están completamente integradas en un todo. Esto hace casi imposible apreciar una de las esculturas, los mosaicos y los espacios mismos del edificio, por separado. Todo se integra, comparte funciones, se funde en un efecto unitario que tiene la esencial intención de representar un ámbito sagrado, fuera de este mundo. No hay duda de que es grande. Los números que acabamos de ver así lo demuestran... pero ¿qué tan grande puede ser eso? ¿Qué tal si les digo que cada una de esas letras mide 1,6 mts. de altura? ¿Se harían una idea de lo grande que es todo allí? ¡Creo que sí!
  • Giovanni Paolo Pannini, Interior de San Pedro , 1742, Museo Wallace, Londres Esta pintura del siglo XVIII puede ayudarles también a visualizar el interior de la Basílica de San Pedro. Al fondo de esta obra puede ver el baldaquín que cubre el altar mayor, realizado en el siglo XVII por Gian Lorenzo Bernini. Conviene darle un vistazo a ese baldaquín...
  • ¡Caracoles! El baldaquín o palio que cubre el altar, haciendo las veces de una especie de toldo, fue realizado en bronce, en 1624. Su función es absolutamente simbólica, pues indica a todos que ese es el lugar más sagrado de todo el recinto y, además, recuerda la famosa Arca de la Alianza, donde, según el Antiguo Testamento, fueron guardadas las Tablas de la Ley dadas por Dios a Moisés.
  • Desde el punto de vista del ceremonial religioso, el baldaquín ofrece un efecto de pomposidad y majestad a la misa que es muy importante si tomamos en consideración que cada ritual litúrgico debía girar en torno a la dinámica teatral de lo barroco. El interior de una iglesia barroca ofrecía, del mismo modo que lo hacía una iglesia gótica aunque por diferentes razones, un espectáculo excepcional que busca transformar el espacio interior en una visión celestial para el feligrés. A diferencia de la iglesia gótica, la iglesia barroca no manipula la iluminación directamente, sino que permite que sea el espacio y lo que éste contiene lo que actúe sobre la luz, convirtiéndola en un medio de revelación divina. ¿ Revelación divina? ¿A estas alturas? Yo creí que ya habíamos superado eso...
  • El Barroco rescata muchísimas cosas del arte medieval, aunque nos parezca descabellado tan sólo pensarlo. Y es que, en el fondo, lo barroco , en el plano religioso, no es más que una síntesis entre las ideas medievales y las renacentistas. Mientras el Renacimiento otorgó a la luz el significado de claridad intelectual , es decir, le relacionó con la acción racional de comprender el mundo visible, el Barroco retoma el concepto de la luz como un elemento sobrenatural, pero también absolutamente manipulable para sus intenciones de drama y espectáculo al representar la realidad espiritual hecha materia.
  • Gian Lorenzo Bernini, Baldaquín de San Pedro , 1624, Basílica de San Pedro, El Vaticano. El baldaquín, dentro de la iglesia, cumple la función de una escenografía teatral. Sólo tenemos que imaginar al grupo de sacerdotes oficiantes de la ceremonia eucarística, la música apropiada y listo: tenemos un ámbito religioso barroco . (Si quieres escuchar algo de música apropiada a la ocasión haz click sobre la imagen. Escucharás la pieza Te Deum del compositor francés Marc-Antoine Charpentier, escrita hacia 1690. En esta pieza podrás notar cómo el autor emplea los instrumentos de viento hechos de metal, especialmente la trompeta, para darle un sentido heroico y triunfante a la música. El Te Deum -o Te Deum laudamus , Te alabamos Dios-, es un himno muy antiguo, atribuido a San Ambrosio en el siglo IV; solía emplearse en la misa después del Credo. Hoy día aun permanece en uso por la Iglesia católica, aunque generalmente en ocasiones especiales como la canonización de un santo. La versión que se escuchará es instrumental, pero la pieza original tiene versos cantados)
  • ¡Ya va! Aquí hay algo que no entiendo así como mucho... Está bien lo de la luz en la arquitectura, pero ¿qué otra cosa toma el Barroco de la Edad Media? Sí, eso está como raro, porque la pintura gótica, por ejemplo, no se parece en nada a lo que hemos visto de la pintura barroca. Tranquilos, es normal que sientan esas dudas. En realidad, lo barroco y lo medieval no son tan diferentes en materia de arte religioso. No dejen que las apariencias los engañen. Recuerden que deben agudizar el sentido de la observación. Veamos algunas obras para explicarlo mejor...
  • Francisco Zurbarán, San Francisco en oración , 1639, National Gallery, Londres. Berlinghiero Buenaventura, San Francisco de Asís, 1250 , Iglesia de San Fco., Pescia Si vemos estas dos obras sin meditar mucho, podrían no tener en común más que el tema: ambas nos muestran una imagen de San Francisco de Asís. No obstante, la clave para comprender el vínculo entre ambas obras está en la relación que, en ambos períodos, los artistas establecen con la realidad. Eso no ayuda mucho... El artista medieval no podía hacer de sus imágenes algo similar a la realidad visible , porque simplemente confiaba en que el espíritu es inmaterial , por lo cual, al trabajar con materiales en las obras, no tenía otra salida sino desmaterializar lo que representa . En otras palabras, elimina toda característica técnica que recuerde que lo que se ve es algo material , pues, en verdad, se trata de una representación de lo espiritual . Eso está muy bien, pero en el Barroco no parece suceder lo mismo... ¿o me equivoco? No, no te equivocas. De hecho en el Barroco sucede lo contrario: aunque se trabaja sobre la base de que lo que se pinta es sólo una representación del mundo espiritual, no se procede igual que en el medioevo. Ahora el artista materializa el espíritu y le otorga cualidades intrínsecas de las cosas del mundo sensible. Por ello vemos que en la pintura de Zurbarán todo luce tan material .
  • Pero eso sólo plantea la cuestión con diferencias. No veo dónde está el parecido de que hablabas. Es cierto, hasta ahora todo luce más bien muy diferente... Francisco Zurbarán, San Francisco de Asís , 1660, Alte Pinakothek, Munich Mirémoslo de esta manera: el arte medieval espiritualiza la materia , mientras que el arte barroco materializa el espíritu . En ambos casos, estos procesos se llevaron a cabo para facilitar la comprensión del mundo sobrenatural, en el cual se ubica a Dios. Esto les une, pero también les une el hecho de que lo que nos muestran los artistas no es más que una visión del mundo espiritual .
  • Pietr Paul Rubens, La Virgen en una Guirnalda , 1621, Museo del Louvre, París. En el Barroco, como en la Edad Media, la imagen religiosa es una representación de lo sobrenatural. De algún modo, esto había sido matizado durante el Renacimiento, pero el impulso que el Concilio de Trento brinda a la filosofía de los máximos Doctores de la Iglesia (incluídos San Agustín y Santo Tomás de Aquino), permite reformular el antiguo concepto de las imágenes para adaptarlo a las exigencias de una sociedad ciertamente diferente.
  • Pietr Paul Rubens, Martirio de San Esteban , 1633, Museo de Bellas Artes, Valencia (España). Esta materialización del espíritu que ocurre en el Barroco, va a convertir el arte, ahora más que nunca, en un asunto de los sentidos. Estaremos en presencia de unas imágenes profundamente sensuales que exaltan al límite la capacidad de la visión: el artista nos agobia con la ilusión de las texturas más diversas, las pieles más “ tersas” y los cabellos más “suaves”; la superficie del cuadro transforma el ambiente y nos hace pensar que lo que vemos es una total y absoluta visión de los sobrenatural . Pobre hombre... ¡lo que falta es que en su casa le peguen!
  • Gian Lorenzo Bernini, Beata Ludovica Albertoni , 1674, Capilla Altieri, Roma Esa intención de crear ilusiones que se da en la pintura, también la podemos observar en la escultura. Observen cómo en esta obra el mármol, material empleado por el artista, se transforma en otro tipo de materialidad una vez que ha sido trabajado. No es fácil comprender que la imagen es una escultura y que sus ropas, por ejemplo, son parte de la propia piedra.
  • Esa imagen que acabamos de ver me recuerda algo importantísimo... ¿Y ésta quién es? ¡Lo que nos faltaba! ¡La novicia voladora! Todo este asunto de la ilusión en la forma como se realizan las obras, me lleva a hablarles de las visiones, los éxtasis, las levitaciones, etc. ¡Pero ya eso sería amarillismo barroco! ¡Cállate, mira que el Jefe te puede oír y nos va a mandar a limpiar las escaleras al Cielo otra vez! Para la Iglesia católica, después del Concilio de Trento, fue muy importante hacerle mucha publicidad a las experiencias religiosas que hubieran experimentado sus más virtuosos miembros. Se creyó que esto podría inducir al resto de la feligresía a llevar una vida menos licenciosa. (Suspiro) ¡Aquí vamos otra vez con las complicaciones!
  • Gian Lorenzo Bernini, Extasis de Santa Teresa , 1647, Iglesia de Santa María della Vittoria, Roma En ningún momento podemos olvidar que el arte barroco trae consigo un componente esencial: las ideas de la Contrarreforma. Así, era totalmente válido que los artistas asumieran estos hechos como parte de su repertorio regular e hicieran públicas las experiencias místicas de aquellos personajes que han servido con bien a los ojos de la Iglesia, ¿Y a esta señora qué le pasó? Dejemos que sea la propia Santa Teresa quien te responda eso, pues dejó una detallada descripción de todas sus experiencias místicas. He aquí el pasaje en el cual Bernini se inspiró para hacer esta obra: “ Cuando el dulce cazador de las alturas me hirió por vez primera y me dejó postrada en los brazos mismos del amor, mi alma arrebatada fue tocada de inmediato. El dardo con el que me hirió estaba todo imbuido de amor y, así, mi espíritu se fundió en un solo ser con su Creador, Dios, el Altísimo.” Lo que nos muestra Bernini es el momento en el cual un ángel, como mensajero de Dios, se dispone a clavar en el corazón de la santa el dardo imbuido en amor . Santa Teresa, entretanto, se halla total y absolutamente, arrobada por la visión extática de la que es objeto. Su experiencia mística le ha arrancado todas sus fuerzas y su cuerpo se ha abandonado a los designios de Dios. ¡Eso sí que es una experiencia con todas las letras mayúsculas!
  • Escuchas el himno Gloria in excelsis Deo del compositor italiano Antonio Vivaldi (1678-1741). Andrea Pozzo, Apoteosis de San Ignacio de Loyola , 1690, Iglesia de San Ignacio, Roma Imagina que entras en una iglesia, sin saber qué vas a hallar en su interior, pero una vez dentro te maravillas con todo las cosas que ves allí. Caminas hasta el centro de la nave principal y, sabiéndote solo, se te ocurre la genial idea de mirar hacia arriba y lo que ves es lo que sigue... ¡Mira donde están todos los primos! Síííí... ¡tremenda rumba celestial! ¡Qué rumba ni qué rumba! Esto que ven es mi llegada al Cielo. Bueno, Ignacio, pero igual allí todo el mundo está celebrando. ¡Ah, bueno... eso sí! Y lo mejor es que todo aquel que entre en esta iglesia queda incluido en la celebración.
  • Durante el Barroco, fue un recurso muy usado el convertir las bóvedas de las iglesias (también de los palacios) en verdaderas rupturas celestiales, en las que el material arquitectónico da paso a una visión más que celestial. Todo esto se enmarca dentro de la intención ilusoria de la que ya hemos hablado, pero también nos lleva a otros terrenos complementarios. La obra de la lámina anterior, de la que vemos ahora un detalle, despliega ampliamente el gusto por las visiones celestiales que la Iglesia estimuló, en su afán por dar al arte el peso necesario en su campaña contrarreformista. Así, el artista lo que hace es permitirnos tener una visión , de la misma manera que pudiera tenerla un hombre virtuoso y santo como San Ignacio.
  • ¿Por qué no convertirnos en invitados de primera fila en el momento en el cual San Ignacio es recibido por el Señor en el Cielo? Mirada de éxtasis Si Santa Teresa había tenido un encuentro cercano del tercer tipo con la divinidad y nos lo habían representado para que todos fuéramos testigos de ello... Sí, la verdad es que suena lógico. Pero yo me preguntó una cosa: ¿En realidad la gente se comía ese cuento de las visiones?
  • Abuelito, dime tú, ¿la gente pensaba que lo que veía en esas obras pasaba de verdad? Hijito, todo radicaba en la fe de cada persona. Yo no puedo decirte si la gente creía o no que San Ignacio fue recibido en el Cielo de esa manera. Sólo puedo decirte que, dentro de la religiosidad de cada uno de nosotros, se hallan las posibilidades de nuestra propia fe. Seguramente, la gente sencilla que entraba a esas iglesias y veía esas maravillosas obras sentía revivir su fe y se regocijaba en la felicidad espiritual que eso pudiera proporcionarle. Sí, te entiendo. Por más intenciones ocultas que tuviera la Iglesia católica al estimular este tipo de obras, no podemos olvidar que la fe de las personas era algo patente. Exactamente y la fe de los demás debe respetarse.
  • Gian-Battista Tiepolo, Inmaculada Concepción , 1769, Museo del Prado, Madrid Justamente, en esa religiosidad popular caló con gran fuerza la devoción a la Inmaculada Concepción. Si bien es cierto que al ser uno de los preceptos más atacados por los protestantes, la Iglesia Católica asumió la defensa de esta devoción con la misma fuerza con que se defendió a sí misma, también es verdad que el pueblo católico no dudó en cobijar entre sus más caros afectos éste profesado a la Purísima. Los teólogos (o más bien, mariólogos) iniciaron una cruzada para rescatar el símil, ya centenario, entre María y la Iglesia. ¿Cómo hicieron eso si aquí María no tiene al Niño Jesús en sus brazos, por lo tanto no es Madre? Escuchas sección del Oratorio de Navidad, de Georg Phillip Telemann (1681-1767), titulada Ehre sei Gott in der Höhe.
  • Bartolomé Esteban Murillo, La Inmaculada Concepción , 1680, Colección Walpole, Londres Es verdad que aquí María no es exaltada en su condición de Madre, pero sí se exalta su condición de ser la obra más pura de toda la Creación . María parece estar en el Cielo, pero no es exactamente allí donde se encuentra: se halla en la mente de Dios, María es aquí sólo una idea (es su Concepción), por tanto lo que vemos es un pedacito de la mente del Ser Supremo. Interesante... ¿Y cuál es su parecido con la Iglesia?
  • Juan Antonio Frías Escalante, Inmaculada Concepción , 1663, Museo de Bellas Artes, Budapest La Iglesia se equipara con María Inmaculada, porque la Iglesia es también concepción de Dios y como tal no puede ser de otra forma sino perfecta. Además, la Inmaculada es representada en un ámbito completamente sobrenatural, lo que, al igual que a la Iglesia, la ubicaba más allá de los ataques de los protestantes. Veamos esta obra más de cerca... En primer lugar, tenemos a Dios Padre que contempla la obra que ha creado, ve que es perfecta y la bendice complacido. Una corona de 12 estrellas le rodea la cabeza, este es un símbolo tomado de la mujer que menciona San Juan en el Apocalipsis y que se ha asociado con María. María viste con la túnica blanca símbolo de pureza y con el manto azul, indicativo de la espiritualidad de su persona en el momento mismo de su concepción inmaculada. Los angelitos que le acompañan portan diversos símbolos tomados de las letanías del Santo Rosario y que nos hablan de las virtudes de María: las azucenas (pureza), palma (martirio), espejo (sinceridad, honestidad y pureza). Finalmente, a los pies de María se halla un dragón (también puede ser una serpiente o una mezcla de ambos), que simboliza el Pecado y la Herejía, dos eventos que la Virgen logra vencer gracias a su excelsa pureza. Así, la Iglesia se alza como la vencedora ante la herejía y el pecado cometido por los protestantes al rebelarse en su contra.
  • No es por vanidad, pero la verdad es que la campaña publicitaria ha salido muy bien hasta el momento Y pensar que fuimos nosotros los que primero le dimos la idea... ¡La hubiéramos patentado!
  • Fin de la clase nº 11. Recuerda leer los textos que corresponden a la siguiente clase antes de iniciar la presentación correspondiente.