Vidaaaaaaa

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Vidaaaaaaa

  1. 1. lefttopVida<br />Mi nombre es Douglas Juan Guillermo Villanueva, nací en Ancash - Huaraz un veintinueve de noviembre del año de 1993, un lunes por la tarde a horas cuatro y treintaiocho pm. Hijo de Emilio Alejandro Guillermo Felipe y Alicia Olga Villanueva Julcamoro, el tercero de cuatro hijos. Mis hermanos mayores se llaman: Alex Humberto Guillermo Villanueva, seguida por mi hermana Carmen Elvira Guillermo Villanueva, y mi hermano menor: Eduar Humberto Guillermo Villanueva. Bueno, sin más preámbulos, mi vida empieza desde que comencé a asistir al jardín estatal “María Belenita” a la edad de 5 años, aquí encontré a los mejores docentes que haya tenido, pues ellos me dieron una formación basada en valores lo cual me sirve hasta el día de hoy. La profesora que siempre nos leía una anécdota antes de cada clase y tutora nuestra: Virginia, era capaz de perder una clase con el solo hecho de que aprendamos un único valor cualesquiera y vayamos a nuestras casas para comentar de lo aprendido a nuestros padres.<br />Terminada mi educación inicial, pasé a mi primaria a los seis años de edad en la Institución Educativa “Fe y Alegría” Nº 19 – Huaraz. Mis seis años que duró, los pase en esta Institución. Estuve en 1º “A”, conocí a un buen amigo: Waldir, que por cierto vivía muy cerca del colegio. En primero, comencé a participar en bailes folclóricos de la zona, que por cierto, no era muy bueno haciéndolo. En segundo hice mas amigos, pues faltaba mucho a clases porque me enfermaba muy rápido, debido a la humedad de la ciudad (no olvidemos que Huaraz es un sitio muy friolento por sus nevados).<br />Ya en segundo conocí a una amiga llamada Karina, era muy alegre, digo “era” porque fue cambiada de colegio por causa del trabajo de su padre. En tercero de primaria, por suerte mía aún seguía en la sección “A”, nuestro tutor hizo que cinco de nuestra aula salgamos a marchar por el colegio, y sí entre ellos estuve yo. Si bien los ejercicios que nos hacían no eran rigurosos, siempre dábamos lo que podíamos. Aquí los colegios más sonados y que no congenian muy bien que digamos son: El glorioso “San Ramón” vs. “Cristo Rey” y/o “Champanag”. En cambio “Fe y Alegría” no congeniaba con un colegio, que era sonado por el departamento (en lo que es educación primaria), “Santa Rosa”,<br />Este colegio se llevaba la mayoría de lauros a nivel primario, nos ganaban en escolta especialmente. En fin, no pudimos superarlos, pero tampoco se las dejábamos fácil. En cuarto de primaria comencé a representar a mi aula – especialmente. – en concursos de conocimientos, mi curso favorito se había convertido básicamente matemática y no era de menos, pues enseñaba y enseña un buen profesor llamado Móner Usua García. Este año fue muy divertido, porque comencé a ser un poco responsable, este mismo año, Karina volvió a “Fe y Alegría” lo cual me hacía sentir bien porque tenía a mis dos mejores amigos.<br />Cuando salía a concursar, no iba solo, me acompañaba Francis quien era el más aplicado de la clase. Lo que nunca me voy a olvidar es lo que me pasó: Una mañana, a horas de nuestro recreo, (mi aula era en el segundo piso) bajé a comprar golosinas, y se me ocurrió recostar mi mano al lado de una puerta, entonces unos chiquillos de primero estaban jugando y cerraron la puerta; sentí un cosquilleo en mi mano y al sacarlo me di cuenta que estaba sangrando (medio dedo había sido arrancado por la puerta) no es por nada pero yo estaba yendo a la dirección corriendo, y tranquilo, cuando veo que se me comenzaban a acercar los alumnos y me puse a llorar como cualquier niño, no se si fue por que me dio roche o por el dolor.<br />Ya en la dirección me llevaron de urgencia al Hospital Regional “Víctor Ramos Guardia”, estuve llorando sí, por la forma cómo me miraba la gente, como si en su fas reflejaran que lo que me había pasado no tenía solución. El doctor (por cierto muy serio), cesó mi llanto. Lo que hizo fue ponerme unos puntos para que cierre la herida. Estuve muy asustado porque estaba observando cómo lo hacia. Mi madre, como cualquier madre, se preocupo a tal extremo que no quería que vaya a clases una semana para que descanse, lo cual estaba de acuerdo aunque en mi casa era mas travieso.<br />36334701271270La semana entrante, ya en clases unos amigos se preocuparon y preguntaban cómo estaba mientras que otros lo veían como un chiste. Uno de ellos había llevado un dedo de muñeca, me había dado anónimamente, diciendo que me lo pusiera, que lo habían encontrado en el piso del lugar que pasó todo. Yo también lo veía como un chiste, no olvidaré ese hecho. Bueno ya en quinto de primaria (como vivíamos en casa alquilada) parábamos mudándonos y ese año nos tocó mudarnos cerca al colegio y, a la vez, al cementerio. Mi hermano menor también estaba en el mismo colegio pero en tercero de primaria, por lo que me tocaba la tarea difícil de cuidarlo. En quinto comencé a descubrir sentimientos afectuosos a personas, fue donde me enamoré de mi compañera y amiga Geraldine. No se si ella habría sentido lo mismo por mí, pero yo tenía bien definido lo que sentía por ella. Mis amigos me decían que mi mejor amiga estaba enamorada de mí y que yo la ignoraba, lo que ellos no sabían era que a Karina la veía como una hermana menor. No se si hayan sido chiquilladas, porque ese sentimiento encontrado de desvanecía con el tiempo.<br /> Mi sexto de primaria quizás fue el más triste porque tuve que alejarme de las personas que me rodeaban y que quería, mi madre había decidido llevarnos a Cajamarca a seguir nuestros estudios. Mi hermana ese año acabó su secundaria para suerte suya. No logré hacer fiesta de promoción, nunca recogí mi recordatorio, debido a que urgía viajar para matricularme y rendir un examen de entrada en “San Ramón” anexo la recoleta. No volví a ver a mis amigos, no pude despedirme de ellos. No se que hayan pensado de mí.<br />El viaje fue largo, casi dos días completos. Me gusta viajar, mi familia sabe que cuando viajamos, yo soy el único que no duermo para ver los paisajes es un poco absurdo, pero cierto y todavía lo hago hasta la actualidad.<br />Lleguemos a Cajamarca, nos hospedemos en la casa de los abuelos. En parte me sentía bien porque hacía años que no veía a mis abuelos. Todos tomemos un meresible descanso pues el viaje nos dejó exhaustos. Al día siguiente mi madre y yo fuimos a ver lo de la matrícula, habíamos llegado tarde, ya no había vacantes para rendir examen, ende, no estudiaría en la recoleta. Entonces fuimos a hablar con el director del colegio, éste no accedió, pero nos dio una salida. Nos comentó que hablemos con el sub – director para que nos de una vacante para el turno de la tarde. Entonces así fue, el profesor Soriano se negaba a darnos una vacante extra y nos dijo que volviéramos al día siguiente.<br />Hasta entonces, mi madre como es cajamarquina y conocedora de sus calles, me llevó al colegio “Cristo Rey” para ver si aún quedaba alguna vacante para estudiar allí. Hecho que no sucedió. Entonces al día siguiente busquemos al sub – director para ver si nos había ayudado en algo; nos había dado una única salida: que estudie en “San Ramón” – Chontapaccha Turno II – Tarde. Mi madre estaba desanimada porque tenía conocimiento que me iban a mandar a la última sección, donde estaban los repitentes. No nos quedó de otra más que aceptar, y así fue.<br /> No rendí mi examen de entrada, por lo que estaba en la sección “L”. No creí a mis primos que el colegio era de puros hombres. En mi primer día de clases lo comprobé, no creí que existiera ese tipo de colegios. Lo bueno le había pasado a mi hermano menor, quien cursaba el cuarto del nivel primario, pues su colegio estaba a la vuelta de donde estábamos viviendo; mientras yo tenía que caminar varias cuadras para llegar. El primer día de clases estuve acompañado de mis hermanos mayores. Al dejarme no sabía a dónde formar, pues el colegio (para mí) era muy grande (quizá tres veces mi colegio de primaria “Fe y Alegría”).<br />left282575<br />Me había dado con la sorpresa que mi primo lejano: Huaripata Augusto, a quien yo no conocía, estaba en la misma sección que yo. Él me ayudo en muchas cosas, pues estaba desorientado; no sé cómo aguantaban formar todos los días (era obligatorio) luego entendí el por qué los que hacían promoción se levantaban contra el director; una de las razones era que eliminen la formación obligatoria de todos los días. El primer año fue divertido porque se realizaba el acostumbrado y famoso “cachimbo”.<br />Al principio no sabía a lo que se refería, luego, con el pasar del tiempo se llevaron a cabo actividades que ponían al tanto a toda la ciudadanía cajamarquina. Cuando me raparon el cabello, no me sentía raro, pues mi padre acostumbraba “pelarnos” a mí y a mi hermano menor (nunca entendí por qué). Otras de las tantas cosas que me sorprendió de “San Ramón” es la ceremonia que hacían para el intercambio de escolta, eso era escolta: bien uniformados, las piernas bien levantadas, todos (sin excepción) se asemejaban a un policía y/o soldado. Lo que hacían era echar gasolina por donde marcharían y cuando iban a cruzar, lo prendían y la escolta pasaba enérgicamente, pues no era de menos, era su último desfile.<br />Al concluir ello, algunos de los integrantes lloraban y fue ahí donde me di cuenta que no estaba en un colegio común y corriente; estaba en un colegio que formaba parte complementaria de la ciudad de Cajamarca. También pude observar el intercambio de brigadieres generales, fue algo que motivó al alumnado a estudiar y seguir adelante.<br />También cabe resaltar que escogen reinas por aula, tiene sus etapas las cuales se llevan a cabo en una semana. No podría faltar la verbena, no asistí pero sí escuche de ello. Acabado todas estas actividades, se reanudaban las clases con normalidad. En primero de secundaria fue elegido como brigadier de aseo por la profesora de Ciencia, Tecnología y Ambiente (C.T.A.).Doris Boyd Muñoz. Quizá fue la docente más temida en nuestra aula, pues tenía una mirada muy fija y siempre preguntaba: “Clase dictada, clase aprendida”.<br />En cuanto a mi persona, me esforzaba cada día para que me cambien de sección, pues no me sentía cómodo estar en los últimos. La profesora Doris tomaba exámenes de sorpresa, los cuales no salía tan mal. Un día saqué una baja nota, la profesora me llamó la atención diciendo que era buen alumno y que no me deje influenciar por los demás y que llegaría a ser lo que quiera con esmero. Fue motivo para no decepcionarla y seguir estudiando más y más. Una de las características de mi sección (“L”) es que la mayoría sabía pelear. Un día un amigo Lucano me había buscado pleito y, como no era de esperar, los demás echaban riñas ¡que no me deje, que no sea gallina! Por lo que dijeron que a la salida nos arreglamos como “hombres” y no me “chupe”.<br />Para ser sincero, nunca había peleado a puñetes con alguien. Llegó la salida, no sabía que hacer, mientras que el otro estaba dispuesto a todo. Los demás habían hecho un ruedo, no faltaban los chismosos de otras secciones por las ventanas. Lucano se me lanzó encima, yo lo detuve agarrando sus manos y le susurré en su oreja: Que no quería pelear, que no era necesario. No se que pensaría. Para suerte mía había venido un docente, pues la bulla se escuchaba hasta las puertas principales, quien hizo que nos separemos y nos llevó hasta la salida.<br />Al día siguiente no se habló nada de lo ocurrido el día anterior. Pasé mi primero de secundaria sin ningún cargo. En segundo, la última sección era el “J”, donde estaba. Aquí conocí a un amigo extrovertido; Sánchez. A un buen amigo Paisig Tamay. La profesora Doyd llevó con nosotros el mismo curso de C.T.A. Lo bueno era que ya sabía como era su método de enseñanza y cómo tomaba sus exámenes. Con ella no tuve tantos problemas para aprobar el curso, pero no ocurría lo mismo con el profesor de Comunicación: El profesor Puelles Hobando. Este año lo aproveché al máximo, saqué diploma de primer puesto (había superado a mi amigo Idrogo, quien era competencia el año anterior),<br />Ese diploma me ayudó mucho a conseguir lo que me había propuesto en un principio: Cambiarme a una mejor sección; e incluso la misma profesora Doris se propuso a ayudarme a pasarme al turno mañana, donde la enseñanza es mejor. Lo malo de ese año es que a mis amigos los dispersaron, estaban por otras secciones y era casi imposible verse. La auxiliar que siempre me acordaré, por sus buenos consejos que daba cuando no había profesor alguno: Profesora Maruja.<br />Si bien, la mayoría de los alumnos hacían caso miso a lo que la auxiliar decía (no me excluyo) me doy cuenta que todo tiene sentido, ella algún día nos habló con experiencia vivida y se lo agradezco mucho. A quien también en este año no se le olvidará es a Paisig alias Peluche (por su tamaño, era el más “peque” de todos) pues era el más bromista del aula y también el más querido por los docentes, lo cambiaron de sección al “H” para tercero. Mi amigo Sánchez a mediados del año académico, dejo el colegio, me imagino que tenía problemas familiares. Pero cuando una vez lo encontré por la calle, charlemos y me comentó que estaba estudiando en una institución particular Isaac Newton, esperaba que sea así y que le ponga esmero a los estudios.<br />Ya en tercero de secundaria, busqué mi cambio de sección. Lo conseguí y estuve en la sección “F”. Me sentía bien porque había logrado mi meta. Muchos docentes querían y creían que había escogido estar en la mañana, pero no fue así, me quede en el turno de la tarde, pues ya me había acostumbrado. En tercero tuvimos un buen profesor de Persona, Familia y Relaciones Humanas al cual apodaba “chignorris” (debido a su exceso de barba) él me hace acordar mucho a mi profesora Virginia, pues al igual que ella, era capaz de perder una clase con tal que llevemos un valor a casa y lo practiquemos. Es en este año que tanto ver el intercambio de brigadieres generales, decidí informarme qué era necesario para llegar a serlo y ver si cabía en mis posibilidades, para ejercerlo como otra meta en mi secundaria.<br />Dicho y hecho, podía llegar a serlo. Pero había un detalle: No era el único que deseaba serlo. Muy al margen que estaba en una sección donde había mucha competencia. En tercero me di cuenta que me faltaba mucho para estar a la altura de los alumnos de dicha sección. No agaché la cabeza, di mi mejor esfuerzo, me junté con los que estaban ocupando los primeros puestos en esa aula: David y Jean. Ellos, en el primer trimestre, salían como primero y segundo puesto en orden de mérito, respectivamente. ¿Qué hacer? Me decía a mí mismo, ellos tenían más puntaje que yo. Hubo un tiempo donde me bajaron la moral, porque veía mi sueño lejos.<br />Este mismo año conocí a una profesora que me ayudo con consejos: Doris Uceda Martos, enseñaba Idioma Extranjero. Es muy buena en su campo laboral, me ayudó a nunca rendirme por más difícil que se vean las cosas.<br />Recién en segundo trimestre vi los resultados de haber hecho caso a la docente. Este año fue donde me involucré en el mundo de la marcha, si bien estaban los mejores, hice hasta lo imposible para poder integrar a su escolta; pero mis esfuerzos no lo fueron suficiente: Me rechazaron.<br />left5722620A mediados de tercero de secundaria lo volví a intentar, dicho y hecho, logré integrar la escolta. Me volví a sentir bien pues otra vez logré mi meta. Lo bueno de integrar la escolta es que te pueden invitar a un aniversario de un colegio que se encuentre en otro departamento; con todos los pasajes, hospedaje y alimentación pagada. Lo malo era que siempre los ensayos se llevaban a cabo después de clases (6:30 pm. hasta 8:00 pm. aproximadamente).<br />El instructor que se encargaba de los ensayos era Dante, si bien se murmuraba que era muy estricto (e incluso había hecho llorar a los integrantes con sus ejercicios) ese año – para suerte mía – estaba más centrado en sus estudios, pues aún era alumno universitario. Lo característico de la escolta era cómo nos presentábamos: con el cabello tipo militar, el uniforme de color celeste, siempre serios. <br />Cursaba ya el cuarto de secundaria, estaba en la sección “E”. El tiempo se pasó “volando”; tuvimos como tutor al profesor Roncal alias “Mario Bross” (por su barba), el cual hizo pocas actividades para nuestro viaje de promoción. También se encontraba el coordinador de obe y profesor Cuenca con su característico cabello blanco, quien siempre acompañaba a la escolta en sus viajes. Mis calificaciones bajaron un poco, creí que era por dedicarle más tiempo a la escolta, entonces decidí abandonar la marcha. Ese año me puse las pilas, pues era decisivo para que escojan a la brigada general del próximo año.<br />-196851229995<br />Recuerdo que en cuarto, por el día de los jóvenes, fuimos de paseo a Namora, la pasemos muy bien, no paremos de jugar fútbol. En lo que respecta a mi persona, me tiraron a la piscina con toda mi ropa puesta; no olvidare como resultemos todos adentro con la ropa puesta, fue una cosa de locos.<br />Para variar, habíamos llegado a Cajamarca muy tarde a eso de las 9 de las noche. Otro viaje que se realizó fue a Cajabamba, como viaje de estudios; conocimos la Peña del Olvido (que es como una cueva), su gente muy amable, sus platos típicos, y su colorido paisaje que lo rodeaba.<br />Ya terminando el cuarto de secundaria, mis notas habían sido mejoradas considerablemente. Cómo olvidar a nuestra docente que siempre se preocupaba por la sección, nos organizaba la chocolatada de cada año (dictaba el curso de tutoría), aunque la mayoría se evadía de clases y no lo tomaba en cuenta. Pero al final de la secundaria se dieron cuenta de lo que se habían perdido, pues en cada clase suya siempre daba preguntas que (aunque no lo creía), me vino en el examen de admisión.<br />Mi mejor día pudo haber sido cuando el propio Sub – Director fue a mi aula y anunció (a todos) que el próximo año, el brigadier general sería yo (solo del turno de la tarde). No pude creerlo, mi último sueño hecho realidad. Me quedé perplejo, anhelaba que ya llegue el otro año. Mi historia era de contar, estuve en las últimas aulas, me esforcé y llegue a ser lo que me propuse. Ese mismo año, la mayoría de mis compañeros estaban tomando conciencia que el año académico se acababa y después de ello, nos enfrentaríamos a la realidad. <br />En quinto de secundaria (2010) todos nos pusimos las pilas, pues nos habían tocado buenos docentes que nos “exprimían” al máximo. Ya con el cordón puesto, me involucré nuevamente en la escolta, me fue bien, estuve a punto de ser elegido abanderado. Algunos de mis amigos no querían que acabe el año porque había una gran posibilidad de no volvernos a ver. El quinto se realizaron las fiestas más inolvidables y sanas, de algunos del aula que cumplían años (con excusas de ir hacer trabajos grupales) e inclusive algunos de madrugaban. Este año fue, en parte, el más triste porque a fin de año tuve que dejar mi cordón, dejar a la escolta (en ese entonces había un nuevo instructor: Sandoval) el intercambio de escoltas fue el mejor, dejar a mis compañeros, a los buenos docentes y amigos que hice durante cinco largos años y que nunca se olvidarían.<br />right6669405<br />Con la bendición de Dios terminé mi secundaria tranquilo (aunque estuve a punto de jalar comunicación en cuarto se secundaria). En la clausura del año académico, obtuve diploma de honor por haber ocupado el primer puesto en mi aula, por haber ser integrante de la escolta y traer lauros a la institución, obtuve el sexto puesto en toda la promoción, y tuve un pequeño reconocimiento de los docentes del turno II. Con mis compañeros nos dimos mucha suerte, seguir adelante, procurar vernos y poder hablar de lo que nos pasaba y cómo nos trataba la vida a cada uno.<br />centertopYa fuera del gloriosos “San Ramón”, como ex – alumno, buscaba cómo continuar mi proyecto de vida; entonces después de una mena y larga conversación con mi madre, acordé estudiar y prepararme en la academia “La Pre”, para rendir mi examen de admisión que sería el 2011 Solo hubo dos meses de preparación, lo cual me llevaba a una gran desventaja, porque había personas que venían preparándose más de un año. Los horarios de la academia fueron muy apretados (de 7 de la mañana hasta la 1 de la tarde y de 3 de la tarde hasta las 10 de la noche), solo hubo 3 días en los que me quedé hasta la 1 de la madrugada porque era muy cansado ir al día siguiente a clases y estar atento. Pensé retirarme y estudiar solamente en mi casa, no lo hice porque no podía concentrarme muy bien que digamos, a si es que no lo hice.<br />Me fue muy bien en la academia (no ocupaba los primeros puestos en los exámenes pero me sentía bien) ya que uno se relaciona con personas de distinta formas. Los profesores eran bien dinámicos, sus clases lo desarrollaban siempre con algún chiste (para atraer la atención, supongo). Lo que no voy a olvidar eran los “palos” que repartían a los que llegaban tarde (entre ellos: Yo) y cuando el profesor “figurita”, quien dictaba aritmética, me dio 10 “palos” en cada mano, porque estaba resolviendo ejercicios de Razonamiento Verbal, lo que le enfadó. Qué locuras no se hará hecho en La Pre; yo diría que fui, especialmente, a perder miedo y a relajarme un poquito (pues me daba nervios escuchar sobre el examen de admisión).<br />A los docentes se les consideraba amigos, tenemos a: Figurita, Cuerpo del deseo, Superman,<br />El Gato, Chato, Tejada, Píter (algunos son apelativos). Ya faltando pocos días al examen que decidiría nuestro futuro, algunos profesores en bromas nos ponían más nervioso de lo que estábamos. Yo estaba decidido a qué presentarme: Medicina Humana; pero al ver que me faltaba mucho y ver los resultados de los que querían también esa carrera, su puntaje era muy elevado a diferencia mía. Entonces opté presentarme a Enfermería, para tan solo ver cuánto era mi puntaje.<br />left5633720<br /> Llegó el día esperado, estaba muy nervioso como cualquier chico. No pude dormir pensando en el cómo me iría; fui a la Universidad acompañado de mi madre. Me sentía un poco más nervioso, por el temor de decepcionarla. Sonó la sirena a las 9 am empunto, me basé principalmente en el desarrollo de los problemas que sabía. Hubo un momento en que sentía que los nervios me fallaron y pedí permiso para ir al urinario, accedieron, pero fui acompañado.<br />Mientras venía del baño (para que los nervios se me pasen) regresé conversando con en que me cuidaba (sí, perdí tiempo) pero llegué a mi sitio más tranquilo. Estaba mas confiado y logré contestar algo de 60 preguntas. A la salida nos encontremos los de La Pre para desearnos suerte y así fue. Por la noche cuando estaban dando los nombres de los ingresantes, yo estaba jugando en el internet. La noticia me la dio mi hermana, quien me llamó para felicitarme. No sabía si ejercer esa carrera, al final me animé por ella. Ingresé ocupando el noveno puesto. Y ahora estoy ejerciéndolo, dando lo mejor de mí para ser un buen profesional, Sé que mis padres se sienten orgullosos de mí. Y espero no fallarles, <br />

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