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2              Para míLa vida es un momento           Que ya fue          En mi vida. Ahora es el momento       Para la fa...
3   PRIMERA PARTE:CON LOS OJOS CERRADOS
4                     BLANCOYo conocí a la señora Angelina abril del año 2010. Estaba enel cementerio visitando la tumba d...
5que la tumba visitada era de su hijo, el cual había fallecidopoco antes y ese día era el de su cumpleaños. La señora meco...
6estar junto a el hasta su muerte, y el material mas delicado,los diarios del muchacho, los cuales son reproducidos acá,de...
7                            AArrastre mi mano por el fuerte asfalto y de repente ya no vinada. Escuche muchas voces y sab...
8aterrorizar otros cuartos que se plagaban de sacudidasviolentas y mármol ennegrecido, del cual salían otras cosaslumínica...
9espalda me parecía entonces criminal, porque siempre ladabas cuando yo mas te necesitaba y era cuando mequedaba con la ca...
10                             BBueno. No es tan fácil sentirme envuelto en horas y horasgrises. Atrapado en el reloj del ...
11Por el barro y por la lluvia. Muchos años. Muchos días queson años en mi mente inquieta e intranquila. Mi mente nosabe c...
12trampa. La presa. Un cazador furtivo. Todo se me parece alsabor de un trago. La luz tenue. La muerte. Me sonríedesconfia...
13                            CCasa es el sitio donde vives. Casa en el aire. Casa marcada.La casa quedo sola, pues madre ...
14cada espacio, en donde yo me reí como jaguar arponeadopor las notas del piano que ya no esta sonando. Mi cabezadio mil v...
15                            DDesperté impactado por una tormenta de presentimientos,que inundaron mis ojos y casi me aho...
16lastima nueva y yo la imagine de plastilina y entrecerrandolos ojos le di forma de globo y la eche al espacio. Subí a mi...
17                   AMARILLOCharly empieza a presentar los síntomas de esquizofrenia ylocura. Olvida con frecuencia las c...
18nunca recuerda como llegaron a el. Su enfermedad avanzavelozmente y en solo dos años del diagnostico se le nota eldeteri...
19                            EEntonces quise para un futuro, creer que recordaba yo unamor que nunca tuve y para eso desc...
20Farewell y una mano de despedida agitada que me decíaadiós, pues yo deseaba mas que nada, saber como se sentíala despedi...
21                            FFe perdida. Brazos caídos. Pena. La casa es un cascaronahora. La casa es mi amor. La casa e...
22superior, ya sin forma. Ella ya no se apoya en sus peldaños.Ya nadie la sube. Solo su recuerdo, como un espectro, pasave...
23Apestan lo que era un hogar. Apestan lo que sea esto. No secomo llamarlo. No me importa. No me importan las ratas,ni lo ...
24                            GGrandilocuencia que salio de su boca y me engaño. Salio dela boca de ella. Ella es un alfil...
25como el cabello de dios. Así viaja solitaria por los mares yno sabe que yo no se buscarla tan lejos. No se atraparla con...
26                             HHuí. Huí en mi imaginación, como lo hago siempre.Empecé a imaginar. Empecé a buscar en mis...
27tambaleaba un poco. Me recuperaba. Llegue a la banca yme agache para verlo más de cerca. Tenía un viejo muñecoentre sus ...
28salvado. Estoy atrapado. Me paro en la mitad del caminopara que se detenga. Quiero estar seguro. Soy inseguro. Unanciano...
29                              IInmaculadamente volví de una de tantas veces del hospitaly de inmediato me encerré en mi ...
30entiendo. No puedo alejarme de la señal. No puedo dejar derecordarla con morbo. Con pasión. Con cansancio. Suena lavieja...
31maldito rayo de sol no sale para que me alumbre. No mealumbra. No puedo creer que este hablando de esto. Nopuedo creer q...
32                       VERDE(Escrito por Charly)Empecé a escribir este diario a sabiendas que no podríahacerlo por mucho...
33saldrá de esta escritura, pero lo haré nada mas que por mi.Así si alguien lee este diario, yo lo engañare con algo quenu...
34                              JJacarandas ostentosas de anexos del cielo le dan sombra. Ladosis de morfina que sube por ...
35llover. La lluvia es miel. Aquí vienen las abejas. Venganzaexacta. Piquete incomprensible y doloroso. Mejor meescondo aq...
36un torniquete. Un Cosmigon.       Una tormenta. Vieneasustada. Veo sombras. Esta llorando. Algo paso. Estuvodando una vu...
37                            K“Kassandra, Kassandra…” Empezó a entonar el bafle de ladisco. Salimos a bailar y desentone ...
38tubo de filtraciones elementales de calor y compañía a lasruinas del coloso de rodas. Yo contemple un pedazo de sucabeza...
39                             LLas cosas se están poniendo feas. Cada vez veo menos ymadre no me confiesa lo que yo ya se...
40trilogía: Hogar, escuela, hospital. No amigos. Los niños seaterraban cuando me veían caer desplomado y nadie quisojugar ...
41Solución: Medicamento para la depresión. Resultado:Adicción al mismo. Una tableta, estoy OK. Cero tabletas:día amargo. D...
42                           MMadre me regalo una medallita de un corcel de cumpleañosy yo de inmediato imagine que salía ...
43descuido y ahora intento ubicar de nuevo el cordón que seinundo de luz, ese mismo con el que me amarrabas paraquererme. ...
44                            NNadaba en mi mismo entre gotas farmacéuticas para miglaucoma y entonces me vi reflejado en ...
45lleno de gente. No veo a nadie. No me veo a mí. No veoporque mis ojos ya no saben como hacerlo. No veo porquetengo los o...
46                            OOjos. Mi vida se basa en mis ojos. Soñé con ellos anoche.Con ellos y contigo. Tu habitación...
47sombrero. El karma de meterme en lo que no me importame rozo la espalda y yo asustado, me escondí en la cuevadel lobo. E...
48                            PPrimero recordar. Recuerdo. Eso soy en este mundo. Unrecuerdo. Ahora recuerdo. Recuerdo el ...
49pupilas enfermas. Planetas de corneas vencidas, secándoseal sol. Iris enfermos, defectuosos, tapando las estrellas comou...
50congelador, para darle mas espacio a su caducidad. Todo esuna total mierda.
51                            QQuietud de aire. Madre me ha llevado a retozar a lahacienda que compro a las afueras de la ...
52arrastran se empieza a escuchar cada vez más fuerte. Lacascarilla de los árboles me hace caer de costado. La heridade la...
53nada. Tal vez me voy a caer mecido entre los brazos delviento encerrado en mi habitación extraña, que es mi cárcel,que e...
54son los ojos? Nadie sabe como soy por dentro. Yo ya estoyaquí. Nadie toca hoy a mi puerta, y ya es mañana. Entoncesreacc...
55                            RRaíces de espuma que caen del cielo. Estaba sembrandoespinas en greda seca y vi con asombro...
56rostro y me mostraste el fracaso de mi intención. Me mutecon tu faz y del antifaz volátil de tu sangre encontré conalegr...
57                             SSi. Yo ya había muerto. Y tú caminaste por los dinteles másbajos hasta llegar donde yo est...
58estar en casa por temporadas. Los diarios que llevo estánrepletos de estas visiones llevadas de la mano por elmiligramaj...
59venta   y   me    hice   daño    con   mis   presentimientosimprovisados. Nació una jungla de mis brazos y me llenede ma...
60                             TTendré que esperar a que a lejanía se acerque a mí y puedadecir: Estoy bien. Ella sabe que...
61atenciones de las radiografías y los especialistas que meexaminaban como un túnel repleto de brisa, que nos haceentrecer...
62                            UUn amanecer. Otro amanecer. Y así sucesivamente entre miespacio de cuatro paredes que son c...
63llegaron en un sobre sin fondo de todos los amigos,conocidos y demás que me decían que no me podían visitarpero que esta...
64ferroso. Un lamento se cuelga de mi pared cada madrugaday no deja de lamentarse plañideramente hasta el despuntedel sol ...
65                              VVer. Es algo que cada día se hace complicado. Yo quieroque tú vuelvas a mí como en los dí...
66cojeando sin dirección de un lado a otro como una gárgolaque patina sobre el hielo seco de la primavera en Calcuta. Eldo...
67dedos de mis pies. El siempre se va algo molesto perodespués de unos días lo vuelvo a tener por acá, y la escenase repit...
68                            W¡Wow! El final se va de mí y yo no le creo. Me estoyentumeciendo y la resaca del destino me...
69conmigo. Simbólicamente baje un ángel del cielo y le exigícompañía, pero el a cambio me pidió la capa mas nueva quetenia...
70para si y yo me quede descontento y exterminado como unmundo salvaje impulsado por su propia gente hacia ladestrucción. ...
71                            XX. La concebida cruz echada de lado. ¿Puedes ver el polvode mi conciencia? Cierra los ojos ...
72reconstruyo mi enfermo amor por ti, pegado con cinta deenmascarar y almidón de yuca de platino. Me baño siemprea las tre...
73la escotilla del universo se quebraría en varias partes nocontables y se escurriría el polvo del Big Bang hasta renacert...
74                             YYa viene la marioneta vil de tus días de lluvia. Ya se acercacojeando la despedida. Te vas...
75que la oscuridad se apoderara de mí para no dejar ningúnretorno por fuera de sus sabanas de terciopelo y sangre.Abrí los...
76cuando tenga que condenarme a quedarme quito donde medejen porque no voy a ver? Y no quiero aprender a caminarcon baston...
77                            ZZapatico roto, cámbialo por otro. Así decía la cancióninfantil que ya no volveré a entonar ...
78emergencia de mi ser y saltar al vacío redondo de micuadriculada pena. Hoy e intentado grabarme en el cerebrode espuma d...
79   SEGUNDA PARTE:CON LOS OJOS ABIERTOS
80                           AZULLos días pasan y Charly continúa desmejorando. Entra ysale   de   los   hospitales   psiq...
81mente lo trae de vuelta y continua haciéndolo. Lo que nadieme pudo responder jamás fue como para esta época, Charlyempie...
82Antes de ese uno entre mil, yo era un uno entre otro, yetcétera. Ahora rebozo de oscuridad derretida en chocolatey he ap...
83rumbo de mi yo interno, que también es externo, pues no sedonde termina uno y comienza el otro. Hoy esta lloviendo.Lo es...
84Balísticamente la muerte es una fisura plomiza en la cien oen una parte vital del cuerpo humano. La bala es como uncromo...
85parpados a solearse y jugar domino con cartas de naipe consabor a fresa. Supongo que debo tener lagañas de oro,aunque ma...
86madera. Yo no encontré estos y tome lo primero que tenía ala mano y ese algo era mi amor, y le di duro al piano coneso, ...
87Cada vez que percibo ese circulo en mi mano, como unacicatriz amiga, me doy cuenta de lo cuadrado que es elmundo. Respir...
88puerta de mi cuarto se encuentra una ventana que iluminael corredor y por la que se filtra el verde olor de el jardín yl...
89beso más bien cariñoso, mientras yo pensaba si decir algo ono, pero finalmente no le dije nada. Si madre se llega aenter...
90Das lo que puedas dar, pero no ser otro diferente. No sepuede ser otro. Eso se aprende en la academia de las milmascaras...
91y por su sonido sé que es una cucaracha de metal, oxidaday vieja. Todo esta vacío dentro de la colcha del universo demi ...
92                     VIOLETALa singularidad de la enfermedad de Charly se convierte entodo   un   enigma   medico.   Ade...
93hacían llorar, pero no por el hecho de no contar las cosascomo realmente ocurrieron, sino por no poder darle aCharly esa...
94En trance perpetuo de mujer desquiciada y repleta dedolores y masturbación enaltecedora de mantras extrañosde la promisc...
95detrás de los espejos. A la medianoche la vieja esta me sacodel cuarto con cuidado de hacer mucho ruido, o eso penséyo, ...
MI OTRO YO VIENE DE OTRO - RAFAEL BEJARANO
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Un libro de Rafael Bejarano, tambien conocido como Starosta o Rafael Bejaratti

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  • Un libro que me tomo mucho tiempo hacerlo pues nunca lograba concretar la idea...y creo que nunca lo hice!!!!!! Pero los libros tiene un destino final mas importante que la literalidad y es la eternidad de los escritos. Aqui quise simplemente pensar que lo importante no era la historia sino como esta contada. Despues de eso es la vision de una persona esquizofrenica que pasa por un largo catalogo de dolores mentales para despus volver de una manera natural a un estado de cordura. Es el diario de un loco que no es loco escrito por un escritor que no es escritor. Y ya.
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MI OTRO YO VIENE DE OTRO - RAFAEL BEJARANO

  1. 1. 1
  2. 2. 2 Para míLa vida es un momento Que ya fue En mi vida. Ahora es el momento Para la fantasía En mi vida No vivida.
  3. 3. 3 PRIMERA PARTE:CON LOS OJOS CERRADOS
  4. 4. 4 BLANCOYo conocí a la señora Angelina abril del año 2010. Estaba enel cementerio visitando la tumba de un amigo cuandoescuche unos sollozos ahogados cerca de donde yo estaba.Los minutos pasaron y empecé a preocuparme por losruidos, pues eran casi las seis de la tarde y la persona quelloraba parecía no calmarse. A esa hora el lugar estaba sinmucha concurrencia y yo me asome para ver mejor dequien se trataba. Era una señora de unos cincuenta años,arrodillada en una tumba hermosamente adornada conlapida de mármol y un ángel hermoso que la coronaba.Rosas rojas bordeaban toda la tumba haciéndola destacarde todas las demás. Me quede colgado viendo la dolorosaescena cuando percibí que el tiempo seguía pasando y estano cambiaba. Decididamente me acerque a la señora y leofrecí mi pañuelo limpio. Ella se asusto un poco al verme,pero con gran educación lo recibió. Yo me quede allí de pie,en silencio mientras la noble señora se enjugaba suslágrimas. Yo me ofrecí respetuosamente a acompañarlahasta la salida y ella acepto el ofrecimiento. Me comento
  5. 5. 5que la tumba visitada era de su hijo, el cual había fallecidopoco antes y ese día era el de su cumpleaños. La señora meconmovió de manera profunda, tanto, que junto alcementerio existía una pequeña cafetería y atrevidamente lainvite a tomar un café. Ella acepto y de esa maneraempezamos una amistad que perdura hasta hoy. Conocí latriste historia de Charly, su hijo y de los acontecimientosque enmarcaron sus últimos años de vida.Con el correr del tiempo, un día cualquiera recibí unallamada de Angelina en la cual me solicitaba cortésmenteuna visita. Yo acepte encantado y nos reunimos en su lujosavivienda, en las afueras de la ciudad. Allí ella me proponeescribir este libro (Ya ella sabia de mis dotes de pésimoescritor como lo soy) y yo acepto un poco indeciso delresultado. Para esta labor, la señora puso a disposiciónlargas horas de doloroso testimonio, me puso en contactocon los médicos que trataron a su hijo, en particular eldoctor Rivadeneira, quien toda la vida fue el medicoencargado de Charly. Horas de entrevista con algunasempleadas de vieja data de la casa quinta, un nobletestimonio de Juanita, novia de Charly y única amiga, deinjusto destino, pues el nunca la recordó, a pesar de ella
  6. 6. 6estar junto a el hasta su muerte, y el material mas delicado,los diarios del muchacho, los cuales son reproducidos acá,de manera intacta. Y este es el resultado final…
  7. 7. 7 AArrastre mi mano por el fuerte asfalto y de repente ya no vinada. Escuche muchas voces y sabia bien, que no estaba enel paraíso. Muchos brazos me recogieron y fue entoncescuando descubrieron después de muchos exámenes,hospitalizaciones y pruebas, que algo tenia yo. Encerradoen el cuarto del hospital, veía encantado como las sondas seapareaban entre si y derramaban sus suero por doquier. Lasagujas vueltas jeringas en la mitosis utópica y feliz, seasomaban por el borde de mi camilla galáctica y con suscascos espaciales, dibujaban una sonrisa y luego escupíanalgo dentro de mi, que me hacia feliz y tranquilo. El ocasoera acompañado por la muerte, que siempre llegabasilenciosa y se sentaba en el sillón de las visitas y sequedaba contemplándome, todos los días. Yo le relatabahistorias sin sentido como esta, pero ella solo cruzaba susinexpugnables brazos y contestaba con total interferenciade silencio. Pasadas las horas, se aburría de escucharmedespierto y se fugaba por debajo de la puerta para ir a
  8. 8. 8aterrorizar otros cuartos que se plagaban de sacudidasviolentas y mármol ennegrecido, del cual salían otras cosaslumínicas y puras que se adentraban en el laberintocircular, en donde ir a buscar la luz, la cual madre siempreme ha recomendado que no alcance cuando estoyencerrado en mis trances particulares e infelices. El olor delas enfermeras por otro lado, me llevaba a momentos detotal incomodidad en donde yo era como una planta sinraíz y entonces tenia que pedir auxilio para evacuar miclorofila, voltear mis hojas, sacudir las perlas de rocío de lasmañanas y otras cosas que suavemente alejare de estetestimonio. Pastillas, compresas, líquidos sagrados, de todorecibían las tinieblas de mi entraña y yo me dejaba caer sinflotar, porque según la ciencia, todo eso me ayudaría.Entonces prefería apartarme de mi mismo y corría el telarde mi imaginación y me reunía contigo, para que de todasesas serpentinas, nacieran valles hermosos en dondecorretear sin estar realmente. Tú me acariciabas con manosenfundadas en noche y salpicabas de locura la parte sana demi cabeza. Tu lengua desgranaba palabras susurradas queyo atrapaba con una raqueta de lienzo, y luego trataba deorganizar sin suerte alguna. Pero tú solo me decías: Evítaloporque es inútil. Y aun no entiendo como es eso. Tu
  9. 9. 9espalda me parecía entonces criminal, porque siempre ladabas cuando yo mas te necesitaba y era cuando mequedaba con la cara larga hasta el otro día, pues pordesgracia mía ya me había otra vez despertadoinoportunamente. Para tratar de volver al trance, hacia unhueco en mi camilla pero entonces llegaba corriendo unabata blanca y me amarraba con fuerza a los tubos de loscostados y allí quedaba yo, como una pintura defragmentos no dibujados, solo se veía algo de color en unoentre mil.
  10. 10. 10 BBueno. No es tan fácil sentirme envuelto en horas y horasgrises. Atrapado en el reloj del mundo antiguo. Expliqueuna y otra vez mi condición y nadie me entendió. Nadiesabe escuchar. Nadie me dijo: Estas perdido. Nadie sabe loque es estar perdido y no saben lo que son las horas grises.Nadie sabe nada de nadie. Estoy esperando aquí en lo altode esta colina a que me caiga un rayo de sol. Quiero sabercomo se siente el calor. Quiero ver mi clorofila. Quierosaber lo que es esa caricia. O una caricia. Algo verdadero.Estoy esperando por el rayo de sol. Vine aquí una tarde yaun sigo esperando. La colina me conoce y sabe bien lo quequiero. Todo empezó desde el comienzo. Claro. Como debeser. Salí un día de casa y no volví jamás. Radiografía de undía cualquiera. Salí sin querer saber más de mi familia y conlos años se me fue borrando el apellido. Ya solo tengo unnombre y es mío. No de ellos. No lo deseo. Camine pormontañas altas y chicas. Por caminos pedregosos ydesiertos. Por un prisma. Por un caminito de rayos láser.
  11. 11. 11Por el barro y por la lluvia. Muchos años. Muchos días queson años en mi mente inquieta e intranquila. Mi mente nosabe contar las horas. Llegue a algún lugar buscando algo.Buscando a alguien que encontré y que me encontró. Meencontró metido en un amperio. Que me perdió, pero queyo no perdí. Me perdió entre las burbujas del redentor. Eltic tac de los calendarios la cubrió de hojas secas y derecuerdos inútiles. Yo camine y otro viento que soplaba medio en el rostro suavemente y me cambio el rumbo…Yo se.El amor es siempre tan duro como una piedra que no siente.Peor yo siento la piedra porque me golpea y me duele esecontacto. Hiere con la pasión de la mala condición que haceque ese amar sea como es. El amor siempre muestra su ladorudo, áspero, invencible. Por hay se empieza a ver el largocamino de un corazón puro, que se oscurece suavemente. Elsabor de su boca en mi boca fue tan distinto que no puedoprobar ya nada. Hay un sabor a nada en todo lo que tengodentro. Todo es cualquier cosa para mí. La noche. Salir acaminar de noche. Esos bares. La transmisión de un viejosintetizador. El elevarse. La risa fácil de la droga dentro demí. Otra neurona muerta. Otro día. Lo diferente. El color delos olores. La maravilla de encontrar. La maravilla debuscar y no encontrar. Lo loco. Lo cuerdo. Ella. Yo. La
  12. 12. 12trampa. La presa. Un cazador furtivo. Todo se me parece alsabor de un trago. La luz tenue. La muerte. Me sonríedesconfiada….La muerte. Pero lo sabe bien. Ella si queconoce mi mitomanía de estar vivo.
  13. 13. 13 CCasa es el sitio donde vives. Casa en el aire. Casa marcada.La casa quedo sola, pues madre tuvo que salir y yo prometícuidarme. Mentira. No me cuide. Saque yo del viejo bidetuna botella de vino y m encerré en mi cuarto, cerrando lapuerta con un candado hecho de magma, el cual no sepodía tocar, porque si lo hacías, el te adivinaba el futuro.Me oculte detrás de mis sabanas limpias y empecé yo abeber como si besara la botella. La cama se hizo hojarasca ycada movimiento de mi cuerpo se hizo sonoro. Salio de labotella una inspiración de vieja data y me senté agarabatear palabras que recogió el bombillo anacrónico quese sujetaba fuertemente a la lámpara para no caerentumecido. Entonces deseche yo la idea de ser algo mejortan solo en sueños y apague con fuerza inaudita la luz y meeche de bruces en el suelo frío de mi soledad. Un tronco denogal empezó a brotar de ese mismo suelo y su colornaranja se hizo intenso para crear un rumor de sentina en
  14. 14. 14cada espacio, en donde yo me reí como jaguar arponeadopor las notas del piano que ya no esta sonando. Mi cabezadio mil vueltas en el carrusel de una infancia sin futuro decobre. Maldije en la ebriedad oculta de mi vergüenza por eldestino incorregible y vi como el signo zodiacal de Librabajo para sostenerme con cadencia, mientras pesaba mivida en su balanza y me dejaba otra vez intacto en lapenumbra, pues no había encontrado nada extraordinarioen mi. La nausea se hizo gigante y derrame algo de mistristes entrañas en el tapete que me había regalado madre.La botella se hizo añicos, pues al verme así, opto porsuicidarse en el acto y un átomo de ella me corto la mano.Madre entro entonces y encontrando el tizne de miamargura en todas partes, me recogió con dulce rabia y meabofeteo por ignorante. Yo rumoree algo al techo y ella meescucho y salio corriendo a su cuarto, mientras lasempleadas me traían otro alcohol más barato para curar laseñal que dejo aquel circulo alocado en mi mano…
  15. 15. 15 DDesperté impactado por una tormenta de presentimientos,que inundaron mis ojos y casi me ahogo. Saque un poco lacabeza por la ventana de mi encierro e intente nadar enaquel mar, pero recordé de manera tonta que no se nadar yme hundí de nuevo. Estoy loco y ya me empecé aacostumbrar a tener que olvidar porque así lo designo elmeñique de Dios. Mi enfermedad incurable me redujo a unpuñado de venas y carne, pero tal vez, ya están sin vida.Desdibuje mi reflejo en el espejo y mis somnolientas manosse disfrazaron de coral y me dieron nueva forma. Alargueese momento de la mañana hasta que mi madre entro alcuarto presurosa pues había tenido una pesadilla en la queyo moría. El reloj de la sala retumbo pendulante y nos avisoque era hora de desayunar. Madre me abrazo con fuerza yyo llore de nuevo, hasta alcanzarla adentro de su alma. Lacasa daba miedo, pues las cosas registradas en el negativode mi mente no se aclaraban ya, e iba olvidandominuciosamente el por que de todas las cosas que lahabitaban. La empleada del servicio domestico me miro con
  16. 16. 16lastima nueva y yo la imagine de plastilina y entrecerrandolos ojos le di forma de globo y la eche al espacio. Subí a micuarto de nuevo y revise con cuidado el cajón ese de lamesita en donde tenia recortes baratos y preciosos dehistorias y poemas con los cuales yo seguía escribiendo midesquiciado diario inventado con el cual sostenerme en unfuturo no muy lejano, cuando mi yo no exista y todo lo quequeda son esas palabras deslizadas en hojas blancas, dondeconstruyo un mundo fantasioso lleno de carteles dondeencontrarme sin sentido, pues nunca he vivido nada de loque escribo. Porque estas palabras en el mundo nunca hanexistido, porque la llamada mas efectiva al vacío, me entroa mi y yo conteste desconcentrado. Pero nadie colgó al otrolado y ahora el paraíso gigante es solo una necedad de miperturbación, de la cual yo mismo fui condenado. Cargue laexcepcional bola de mi justicia negligente y quiero ser, loque no puedo ser…
  17. 17. 17 AMARILLOCharly empieza a presentar los síntomas de esquizofrenia ylocura. Olvida con frecuencia las conversaciones sostenidascon su madre quince minutos antes y esporádicamenteolvida donde esta su habitación. El es consciente de susituación y por recomendación de su medico empieza allevar un diario. En esta etapa los escritos son coherentes yel los lleva con fecha y hora exactas de cuando los escribióde manera adrede, pues con frecuencia olvida por completoestos datos. Esta obsesionado con la literatura y la poesía einsiste en incluir estos lenguajes en sus diarios. El estacambiando de humor constantemente y por momentos sepone difícil de tratar. Juanita (Novia de Charly) enparticular, es quien más recibe el castigo de esta alteraciónde temperamento, pues en varias ocasiones tuvo que salirde aquella casa, ante el mal trato de parte del muchacho. Apesar de esto, es ella quien mantiene a Charly provisto detoda clase de libros, los cuales lee vorazmente, aunque
  18. 18. 18nunca recuerda como llegaron a el. Su enfermedad avanzavelozmente y en solo dos años del diagnostico se le nota eldeterioro mental. Esta primera parte va del 15 de febrero de1992 al 20 de septiembre de 1995 aproximadamente.Angelina viaja en dos ocasiones al exterior en busca detratamiento efectivo para su hijo, pero sin ningún resultado.Juanita disfruta breve lapsos de amor con Charly, aunque,por alguna razón, el nunca la menciona en sus escritos einsiste que nunca tuvo amor alguno en su vida. Estasituación por momentos la afligía, pero se daba ánimosnuevamente y continuaba firme en su determinación deestar junto a el, pasara lo que pasara. Para este momento,me entero que Charly siempre fue un chico enfermo, puesnació con un tumor cerebral que lo mantuvo convalecientedurante toda su vida. Misma razón que degenero todas lasdolencias posteriores. A continuación reproduzco lasprimeras hojas de sus diarios (Incluyo solamente las hojasque para mi son las mas relevantes)
  19. 19. 19 EEntonces quise para un futuro, creer que recordaba yo unamor que nunca tuve y para eso describí con frenesí ungran parlante de tu boca. Tú me llevaste por medio de laenorme satisfacción de poder arder a tu lado y entregarnosal mar del sediento, que se convirtió en barro, porque todoahora era amor. Trace con tiza china un mapa mentaldonde dejarme llevar por la felicidad impostora y envidiosaque me alberga siempre, y pensé que esa mujer preciosa,salida del póster colgado en mi pared con propagandagaseosa y curvilínea era mi mujer y por no sentir mareo medeje llevar por aquella farsa. Avance decidido en el caminoincorruptible de describir tus cabellos y tu delgadez, tublusa azul pálido, que no se por que siempre llevaste puestay los pantalones que yo arrancaba en mi precipitaciónfigurativa, en la cual yo efectivamente copulaba con ella.Un violín de gruesas notas enredo las palabras en el papel ydesconsolado, dibuje un pequeño barco con el nombre:
  20. 20. 20Farewell y una mano de despedida agitada que me decíaadiós, pues yo deseaba mas que nada, saber como se sentíala despedida femenina y la fragmentación volátil de miltrozos del alma que se queda sola, errante y dolorida. Lasecuencia finalmente fue interrumpida por el llamado a lapuerta y la entrada de mi medico particular, que queríasaber yo como había seguido. Decidí entonces encogerme aproporciones milimétricas y riendo por lo bajo fui aesconderme como un niño travieso, detrás del vaso de aguaque deje olvidado en el suelo, hace tiempo. Escuche a mimadre afanada comentándole que cada día andaba yo peory que a veces veía en mi mirada que yo no la reconocía. Mesalieron entonces unas aletas uniformes y fui yo un pez entierra firme. Empecé a moverme angustiado pues fuera delagua no viviría mucho tiempo y fue cuando una luz extrañame volvió a traer en si y cayendo en cuenta, acaba de tenerun ataque epiléptico. El doctor alumbraba mis corneas conla pequeña linterna y mi cuarto volvió a su posiciónoriginal, cuando entre el y mi madre, me ayudaron alevantar…
  21. 21. 21 FFe perdida. Brazos caídos. Pena. La casa es un cascaronahora. La casa es mi amor. La casa es mi alma. La casa es mimente. Esta vacía por dentro. No hay vida. No hay aire. Nohay nada. Rasguño las paredes con fuerza y ni el polvo sedeja ver. Ya no sangran mas mis uñas. Ya no tengo aliento.Estoy solo. Abandonado. Estoy maldito. Ella olvido estelugar y ahora parece una tumba olvidada. Esparcida.Desteñida del alba. No se en que puto mundo giro ahora.Todo es extraño. Respirar. Ver. Vivir. Sus manos ya noestán entre mis manos. Nadie dice basta. Ella ya se fue y nodijo nada. Todos los lugares de mi morada huelen a suausencia. Algo se esta muriendo en mi casa. La enorme salallena de nada. Las sillas volcadas y la pequeña mesa decentro. La enorme lámpara de pie, ya no esta en pie. Uncuadro torcido, que antes era un paisaje, ahora es unaenorme mancha enmarcada. Cuatro esquinas habitadas deabandono. Y polvo. Y mugre. Y dolor. Algo se estamuriendo en mi casa. La escalera que conduce al piso
  22. 22. 22superior, ya sin forma. Ella ya no se apoya en sus peldaños.Ya nadie la sube. Solo su recuerdo, como un espectro, pasaveloz y se escucha el crujir, muy tenue. Tal vez lo que crujeson mis huesos. La escalera no cruje. Yo lo se. Estoymintiendo. Esta haciendo frió y estoy muy solo. ¿Dóndeesta el barandal de la escalera? ¿Se lo llevo ella? No me dejonada. No me dejo ni siquiera mi alma, para que meacompañara. Algo se esta muriendo en mi casa. El cuartoprincipal, con una cama que es como una enorme piedrafría y costosa, donde nadie se recuesta. Un edredón que aunconserva el olor del frío. Unas sabanas que no son blancas,que no son nada. Las almohadas abiertas, destruidas,destripadas por mis lágrimas, que vienen de adentro. Queson de verdad. Lagrimas de un hombre que sufre sin sabersufrir, como todo lo que hace un hombre. Siempre sin sabernada. La pequeña mesita de noche, con el cajoncito porfuera. Ya no guarda joyas. No guarda remedios para la tos.Ni guarda remedios para la gripe. Ni guarda remedios parael trauma de la ausencia. No tengo remedio. No tengoasidero. Mi cabeza rodó en el suelo y se me perdió. Ya no laencuentro. Ya no la tengo. Algo se esta muriendo en micasa. El baño, que antes era siempre tan relajante, ahora esun nido de ratas. Bajan por las tuberías. Apestan mi hogar.
  23. 23. 23Apestan lo que era un hogar. Apestan lo que sea esto. No secomo llamarlo. No me importa. No me importan las ratas,ni lo que pueda habitar en un baño abandonado, sucio,maloliente y encarnado de lama verde. Mi cara esta igual.Soy un desastre. Lo se. No tengo baño. No tengo remedio.No me importa. Estoy solo. No tengo que aparentar. Notengo que esperar nada de nadie. Es solo un silencio. Essolo esto. Algo se esta muriendo en mi casa. La cocina yasin lumbre, ya sin movimiento. Fría. Ausente de todo.Nadie entra allí desde hace tiempo. Me da miedo entrar. Nose que voy a encontrar. Ya no simboliza nada en mi cabeza.No trae algún recuerdo. No la ven mis ojos. La cocina noexiste. Nunca tuve cocina. No se que es una cocina. Algo seesta muriendo en mi casa.Yo.
  24. 24. 24 GGrandilocuencia que salio de su boca y me engaño. Salio dela boca de ella. Ella es un alfil, una reina, un tablero deajedrez de baldosa. Ella esta siempre sentada al borde delagua. Piensa en la arena. Piensa como una sirena. Sirenaloca. Hermosa es ella. Acurruca a todas las conchas en elborde mientras el agua se las lleva. Les cuenta historias dePoseidón cuando era joven. De Poseidón cuando era algo.Se sumerge y como es ella, se que no vive en castillos dearena. Escucha con atención y sus ojos miran y sonríensuavemente. Baila entre las algas y cabalga un caballito demar plateado. No le gustan los arrecifes. Les tiene miedo.No habla con las ballenas. Siente respeto y solo mira comopasan sabiamente. Recostada en las tortugas, llena conletras de oro su diario de mantarrayas y lo cierra concuidado. Tiene instinto de supervivencia. Tiene las manosheladas. Estrellas marinas intentan alcanzarla, pero corresobre las aguas con gracia y escapa. Se ondula con las olas
  25. 25. 25como el cabello de dios. Así viaja solitaria por los mares yno sabe que yo no se buscarla tan lejos. No se atraparla conuna red infinitamente cocida a punta de anhelos yrespuestas entrecortadas. Ella solo deriva sin brújula, sinnorte, sin espejada. No arponea la duda su corazón y suinocencia son burbujas agitadas que vuelven borrosa elagua verde. El agua azul. El agua salada. Su espiral no esordinaria. Es tan fino que solo su capa lo sabe con certeza.Sus piernas son un canal por donde todo transita: barcos,fauna marina, dioses ocultos bajo el agua, mi vida. Miinsignificante vida. Un balbuceo en el medio de suspalabras. Un guiño imperceptible en las cataratas de susojos marinos, que vierten lluvia fresca. Su tornado sonmalas noches de insomnio donde todo se le revuelve y laponen extraña. Extraño paraje. Extraña justa de focasjuguetonas. Entonces se vuelve un sonámbulo y llamabarcos y galeones a sus cuevas, de donde no vuelven jamás,porque ella no despierta. Se encierra en la brisa de sus días,para olvidar. Y me olvida. Y es tan de raíz su deseo, que yono existo. Yo no tengo vida en su vida. Todo siempre y porsupuesto, hecho inocentemente por ella en su atmósfera…Ella me dejo, porque estoy enfermo. Estoy desahuciado. Yono sirvo para nada.
  26. 26. 26 HHuí. Huí en mi imaginación, como lo hago siempre.Empecé a imaginar. Empecé a buscar en mis extrañasentrañas. Y así llegue entonces a un pequeño pueblo.Pequeña comarca. Un asentamiento. Las casas eran todasdel mismo color. Un color que no se como se llama. Notengo idea. Todas las puertas y las ventanas están cerradas.No hay diferencia de una calle con otra. Calle muy chica,por cierto. Calle empedrada como un símil. Calleradioactiva. Calle botánica. Me quede entonces parado en elmedio de la vía, colgado en las pequeñas terrazas de cadavivienda. Ni una señal de vida. Ni un respiro. Ni unasombra de abril. De repente creo escuchar un susurro. Unpequeño lamento. Y es que hay un niño escondido debajode una banca. Esta mirando. Esta metamorfeandose. Medirijo lentamente hacia el y sus ojos llorosos me mirancuriosos y reflexivos. Otra ves los ojos. Siempre los ojos. Unsilencio me cruzo y se llevo dentelladas de mí. Me
  27. 27. 27tambaleaba un poco. Me recuperaba. Llegue a la banca yme agache para verlo más de cerca. Tenía un viejo muñecoentre sus manos. Un payaso con los ojos borrados. Trajedesleído. Risa transparente. Dientes de plata. Tan tristecomo la mano que lo sostiene. El niño entonces, como unresorte salta y corre rápidamente por las pequeñas calles.Yo lo llamo pero no cede. Yo lo sigo y no cedo. Entoncescedo. Dejo que se vaya. El pobre esta asustado. No me dicuenta y el sol ya no esta. La luna tampoco esta. Solo untoldo oscuro y sin estrellas me cobija. Pasa unacircunferencia de aire y me quedo quieto mientras transita.Respiro profundo. Estoy mas tranquilo. Estoy menosmuerto. Camino por todas partes y en una hora ya heconocido todo el pueblo. No hay nadie. Esta vacío. Comoyo. Me quedo sentado junto a la carretera esperando quealguien pase y me recoja de aquel sitio. Pasa una hora.Pasan dos horas. Tengo sed. Tengo sueño. Tengo todo loque quiero. Me quedo dormido por momentos. Medespierto dormido. Tengo miedo. ¿Y que? No sientovergüenza de nada. El amanecer me sorprende en un flashvioleta. Suena a lo lejos los cascos de un animal. También seagudiza la sinfonía de un chirrido. La alborada. Ya no tanvioleta ni tan violenta. Es una carreta lo que se ve. Estoy
  28. 28. 28salvado. Estoy atrapado. Me paro en la mitad del caminopara que se detenga. Quiero estar seguro. Soy inseguro. Unanciano viene afanado y se queda mirándome. Estainvestigándome. Esta despellejándome. Me hace una seña yyo me subo. Aprieta la rienda y avanza veloz. Como a unmillón de años luz. Como a tiro de yegua. Yo le preguntopor ella. El mira fijamente hacia el camino. Como si norespirara. Como si no entendiera. Me quedo en viloesperando respuesta. Dice que no le pregunte. Ella ya pasopor ese pueblo. Ahora los que eran habitantes estánmuertos dentro de sus casas. Ahora son de cristal. Yo ledigo que vi un niño. El me mira entristecido. Me niega conla cabeza y baja la mirada. Una lágrima se asoma. Undiluvio viene en camino. Todo se ha dormido. Estoyllorando por la mujer que ya no tengo. Soy un hombre quese esta quedando ciego y que ya se quedo sin amor.Estoy solo.
  29. 29. 29 IInmaculadamente volví de una de tantas veces del hospitaly de inmediato me encerré en mi habitación. No queríapensar más en mí. No quería pensar mas en lo que meestaba pasando. Recurro a mi precaria ansia de fantasías ycorrí en ellas. Entonces corrí y corrí hasta caer vencido.Corrí hasta alejarme del azul de aquel cristal. Corrí por irdetrás de ti. Caí vencido por estar detrás de ti. Vine como elrío que se seco por debajo de la tierra. Vine como el día quese acabo antes de tiempo. Vine flotando, por purísimacasualidad. Cada cosa es una boca loca llena de viento.Cada cosa que pierdo me recuerda a ti. Cada cosa pura, noes de la tristeza. Cada cosa estúpida que hago me recuerdalo estúpido que fui. Cada rostro que sufre me recuerda turostro. Cada dardo da en el blanco, si se aprende.Pequeñísimas cosas que no alcanzo a ver en la palma de mimano. Pequeñas canciones susurradas en mí oído deinvierno. Microbios no. No me gustan. No se por que no los
  30. 30. 30entiendo. No puedo alejarme de la señal. No puedo dejar derecordarla con morbo. Con pasión. Con cansancio. Suena lavieja corneta de todos los días y me vuelvo a levantar. Es lamisma maldita hora del desayuno y estoy sentado solo. ¿Elcereal o una forma de vida? No tengo hambre y como. Notengo aliento y lloro. No tengo alma y vivo. ¿Las cosas queesperaron donde están? ¿Dónde esta todo lo que pedimosuna vez? Todo es una mentira. Solo ella era real. Era irreal.No se que era. Ella estaba siempre sentada tocando su arpay sus canciones me elevaron fácilmente. ¿Si?... Ella contabalos colores en su cuerpo con la gracia que la hacia un arcoiris ante mis ojos. La violencia de su sexo con mi sexo fue lausina de la cual yo robaba luz cada día. Luz fantasma. Luzde revólveres disparados. Todos acertaron .Todos dieron enmi. Y me hirieron. Y me mataron. Y estoy muerto. Muertopor instinto. Muerto porque ella lo quiso. Muerto infinito.Después ella se fue hasta el fondo de un mar lejano y yo nola espere. ¿Quién fue el egoísta? Ella es tan extraña quesiento que no se quien es y yo la conozco. Nadie sabe comoes en su adentro. Es todas y es ninguna. Es enfermiza y nome gusta y no la amo. ¿No?... Pero soy de ella. Este viajecomenzó al salir en su búsqueda y el viaje termino sin ella.Ahora estoy en esta tonta colina solo como un idiota y el
  31. 31. 31maldito rayo de sol no sale para que me alumbre. No mealumbra. No puedo creer que este hablando de esto. Nopuedo creer que mi mente haya creado todo esto.Simplemente, yo ya no creo…
  32. 32. 32 VERDE(Escrito por Charly)Empecé a escribir este diario a sabiendas que no podríahacerlo por mucho tiempo y en contra de los deseos demadre, que no entendía mi necesidad de hacer esto. Comoyo no tengo vida me estoy inventando una que funcionepara mi gusto. Siempre disfrute esas novelas donde todoera oscuro y melancólico. Siempre disfrute las cancionesque hablan de lo que no se pudo superar. Esa murallainfranqueable: El amor, el dolor, el abandono, el recuerdo,lo inevitable. Eso quiero para mis recuerdos sin recuerdo. Eldoctor me dijo que escribiera mí día a día, así yo, de algunaforma, combatiría mi enfermedad nueva. Una mas para elmontón. Sin contar con el hecho que de alguna manera miesquizofrenia, paranoia, soledad y amargura, junto con losmedicamentos para mi tumor cerebral, pastillas para ladepresión y ese interés malsano en hacerme daño,terminaran enloqueciéndome mas aun, así que no se que
  33. 33. 33saldrá de esta escritura, pero lo haré nada mas que por mi.Así si alguien lee este diario, yo lo engañare con algo quenunca ocurrió: Mi vida. Espero poder entender lo que pasacuando llegue algún momento así, para ver si puedodetectar en sus caras que los he engañado. Para ver sipuedo ver como es, borrarse la historia y pegarse otra, sinsobresaltos.
  34. 34. 34 JJacarandas ostentosas de anexos del cielo le dan sombra. Ladosis de morfina que sube por mi cuerpo me aleja de todo,y todo sigue dando vueltas en torno a ella. Ella estacontenta, alimentando a los grifos en el terraplén. Se levantacon ellos en un pequeño vuelo y juguetean con las ondasdel viento. No conocen de dolores. No conocen de miedos.No me conocen. No se si esta desnuda o estoy vetado y nola veo. Ella si que tiene misterio. Ella es sin duda mejor queyo. Ella es sideral. Ella fue creada con pedazos de Venus.Fondos verdes encantadores y sepia la mirada. La hacesentirse ensoñadora. ¡Mira que si sabe como hacer las cosas!Si yo pudiera hablar…Ausente e impermeable a la soledad.Buena mujer. Buena descarga. Buena proyección de luz ysombra. Dios dará razón del por que la hizo así. Parpadeoun instante y ya casi ni la veo. Se me perdió en el horizonte,con los grifos. Aleteo fluorescente. Viento celeste. Me quedopisando ramitas secas que no se rompen. Todo el bosque esde plástico. La primavera es neutrónica. Va a empezar a
  35. 35. 35llover. La lluvia es miel. Aquí vienen las abejas. Venganzaexacta. Piquete incomprensible y doloroso. Mejor meescondo aquí debajo de esta saliente de fuego. No entiendopor que el sol se me volvió sangre y miedo… ¿A que horavendrá de su paseo diurno? Humedad residual. Caldo deríos sagrados. Quisiera leer este libro que traje hoyconmigo, pero deje en casa el microscopio. Me recuesto enla pared tan curva, y cierro los ojos. Pienso en ella. Piensoun poco en su presencia digital. Tan caliente, irradiandomicroondas. La Gioconda sin boca. Estoy husmeando bajoel velo de un fantasma. No hay nada. ¿A que le tienenmiedo? Todo este sitio lo llaman Babilonia. El paraje es tantranquilo. Me quedo distraído observando una enormeoruga. Hasta puedo decir que siento afecto. Rasga la tierra ychupa de la humedad que emana. Esta convulsionando.Esta saliendo algo. Miro atento y de repente vuela una rataenorme, y cruza el umbral enloquecida. La miel deja de caery queda suspendida. Todo pasa en un momento. No se sirespiro o estoy clavado en mi lugar. Pierdo mi brillo y tomoun aspecto de color desvanecido. Entonces escucho unruido lejano y todo cambia de nuevo. Ella esta de vuelta. Lapiel de mi cuello recupera lentamente su color. Mipenicilina de rouge. Detrás del grupo que vuelve, se acerca
  36. 36. 36un torniquete. Un Cosmigon. Una tormenta. Vieneasustada. Veo sombras. Esta llorando. Algo paso. Estuvodando una vuelta por el mundo real…Y la realidad se le havenido encima.
  37. 37. 37 K“Kassandra, Kassandra…” Empezó a entonar el bafle de ladisco. Salimos a bailar y desentone torpemente en la pistade baile de los ratones. Ella me miro divertida yabochornada mientras yo me desnudaba explosivamente,porque iba por el todo o nada. Deambule con mi sequito delarvas por todas las mesas mientras tú te quedabasasombrada de mis agallas. Fingí remordimiento de ereccióny oculte mi pene de nuevo en el bolsillo de mi pielescamosa. Nos sentamos en el juramento de nunca másvolvernos a dejar entrar y yo escogí la canción de violinesmas dulces para ti, peor no se pudo escuchar completaporque cayo rodando descuartizado un diabético delsegundo piso. Los manjares servidos en aquella recepcióntomaron vida cocinada y se enfrentaron en un duelo amuerte con los comensales de panzas rebosantes por elhumo del tabaco, el champagne y la hambruna del almaque los acompañaba junto a sus gruesas billeteras repletasde deseos de gente pobre. Tu dijiste: No mas, ydesaparecimos de la toma y me llevaste en un transitorio
  38. 38. 38tubo de filtraciones elementales de calor y compañía a lasruinas del coloso de rodas. Yo contemple un pedazo de sucabeza y descubrí algunas boronas pegadas que eran suspensamientos. Desdoblamos las pequeñas rocas y leímos sucontenido en voz alta como el cosmos mismo. Alguien semolesto por lo tarde de la hora y nos mando callar con unabofetada de necedades traídas del polo norte. Tú enfriastetu cuello por salvarme y yo devolví diligente el favor conuna penetración infinita. Un solo de conga africana se dejoescuchar en un callejón oculto y corrimos las paredes parano ser molestados. Me acuerdo que digeriste una revista yme antojaste de cortarme el rostro con tus uñas. Tú echastea correr divertida y yo seguí tus curvas hasta que teenroscaste por completo. Los días pasaron y no parábamosde rodar. Me dijiste: Te amo, y yo voltee mis ojos para ver elespectáculo de mi corazón emanando luz. Emanando vida.Emanando semen semiperlado. Luego nos abrazamos yretiramos la cinta magnetofonía de la licuadora. El silenciose hizo cuchara de madera y nos comimos el uno al otrohasta caer despresados. Una voz me trae de nuevo a larealidad. Es la enfermera, que me suministra las pastillascon un poco de agua. Es mi vida, que me abofetea paradecirme: “Reacciona ya”… Es la vida…
  39. 39. 39 LLas cosas se están poniendo feas. Cada vez veo menos ymadre no me confiesa lo que yo ya se: Me voy a quedarciego. El tumor en mi cabeza genero mas cosas y ahorahasta la vista me abandona. Esta mañana entro mi doctor yyo ya no lo recordé. Pero según el, es el de toda mi vida.Mis enfermedades avanzan en total armonía y sincronía yeso me hace feliz. Al menos algo es constante en mi vida.Me da miedo no poder seguir escribiendo, cada vez es máscomplicado: La vista borrosa, la mano que tiembla, lacreatividad que se esfuma…Tengo miedo. Nací en unavíspera de año nuevo. Mi padre murió sin verme nacer ymadre se quedo solo conmigo. Pobre madre. Meses despuésse me detecto un tumor cerebral. Adorno encefaloideo.Adorno mortal. Madre heredo fortuna y desde siempreconocí los hospitales, médicos, medicamentos yaislamiento. Crecí con mucho cuidado. Quieto mas quenada. La educación primaria, intermitente, interrumpidapor mis desmayos infantiles y los afanes de madre en la
  40. 40. 40trilogía: Hogar, escuela, hospital. No amigos. Los niños seaterraban cuando me veían caer desplomado y nadie quisojugar conmigo. Llego la pubertad y mis primeras ereccionesfueron mas conocidas por las enfermeras del hospital quepor mi. Llegaron los quince años y la oportunidad deextirpar el tumor. No se pudo. Comprometería mi vida.Tumor de singular precisión en mi cabeza, pues no me dejovegetal al acto. No. Yo podía vivir. Si, claro… Me fueconvirtiendo en planta poco a poco, pues crecía a la parconmigo. Envidioso. Los doctores pronosticaron a madreque con el tiempo este huésped no invitado me traeríaconsecuencias. Me pasaría la cuenta. Y así empezó todo.Termine el bachillerato más por terquedad y agallas, quepor otra cosa. La otra cosa fue el regalo del cartón por partede mis maestros, pues permanecía tanto tiempo en elhospital por mis desmayos si cura alguna, que perdí todaslas asignaturas de plano. Pero la lastima todo lo puede y mepude graduar…desde un cuarto del hospital. El día de lagraduación estaba yo entre suero y radiografías. Másradiografías. De tanto verlas me conozco más interior queexteriormente. Me gusta la lectura. Fue mi aislamiento. Mipaz. Mi compañía. Y como en estos casos todo vieneacompañado, yo me ayude sabiamente deprimiéndome.
  41. 41. 41Solución: Medicamento para la depresión. Resultado:Adicción al mismo. Una tableta, estoy OK. Cero tabletas:día amargo. Dos tabletas: Mareo rotundo. Tres o más:Sobredosis. Una nueva temporada en el hospital aderezadacon lavado intestinal, recriminaciones, Psiquiatra.Diagnostico: Desequilibrio mental, debido a la pocaortodoxa vida que llevaba. Paciente con una tendencia adeprimirse y evadir la realidad. Altamente autodestructivo.De estas sesiones termine yo con poco sueño. Cura:Medicamentos para dormir. Resultado poco original: Otraadicción. Mi cuerpo se convirtió en una tómbola llena depastillas. Sonajero andante. Cuando me di cuenta de esto yahabía pasado yo los veinte años. Sin amigos, ni amores, nisueños…Nada. Cualquier actividad que yo emprendieraera rápidamente desplazada por los desmayos y lassemanas hospitalarias. Mi tumor se adelanto un poco a mí yahora resulta que olvidare lo poco que he vivido. Losmédicos dicen: Puede ser por el tumor que afecta zonas delcerebro ligadas a estos comportamientos. Yo digo: Todoesto es una mierda. Los médicos dicen: No podemosdeterminar la naturaleza del mismo y por lo tanto, hacemoslo que esta a nuestro alcance para atacarlo. Yo digo: Silenciopor favor, quiero dormir…
  42. 42. 42 MMadre me regalo una medallita de un corcel de cumpleañosy yo de inmediato imagine que salía a cabalgar en el.Cabalgaba por las avenidas manchadas de árboles demármol y edificios vegetales. Corrí asíncrono con micaballo por la infantil ternura de la rabia. Rabia menor.Rabia telequinetica. Rabia radial. Rabia del alma. Laestupidez de permanecer tanto tiempo dormido me hizotener sed y bebí de un solo trago tu sangre. Ahora puedodecir que eres mía. Ahora puedo escuchar esa voz que medice: ven. Ahora puedo repudiar las demás frases sinimportancia de conversaciones transitorias que tuvisteconmigo solo porque se antojo así. Antojo destructor delenguas. Antojo de histeria. Antojo ambulatorio. Antes solosolía sentarme a esperarte en los parpados del sonido,ahora con mi corcel estoy preparado para romper el cristaly llegar a tu vereda. Algebraicamente puede detectar elcosquilleo de tu coxis desnudo y allí me dirigí. Pinte conun pincel de mala marca lo que vi, y sorprendido, diviseque era un horizonte recién nacido. Pinte otras cosas por
  43. 43. 43descuido y ahora intento ubicar de nuevo el cordón que seinundo de luz, ese mismo con el que me amarrabas paraquererme. Lo tome cercanamente y lo ate a mis zapatos.Entonces no pudiste verme anclado al suelo. Dios semolesto y me mando a dormir. Yo me recosté en mi camarefunfuñando y me quede dormido sanamente. Tú entrastea hurtadillas en mi adormilamiento y besaste mi frente conalegría. Yo me metí en tu boca en tu descuido y me acuneen tus dientes blancos. Me levante a la medianoche y mireal fondo. Pero no vi nada y yo cruce los dedos, y entoncestodo fue cierto. Me convertí en una llaga de tus labios y merevisaste con el ojo del corazón. Me puse un antifaz y pasepor su lado saludando descaradamente. El destrozo fuemenor y ahora tú te ríes en unas vacaciones a las que yo nofui, porque estábamos peleando. Una mandrágora fuefumada en las Bahamas y yo presentí que habías conocido aalguien más. Entonces llore con dolor y el dolor se hizomateria y nos dimos aliento jugando a reconfortarnos hastael otro día. Ese otro día llego y tu viniste a visitarme y medijiste: “Ya no te amo” y después te fuiste. Yo me quedeacurrucado en el rincón más oscuro de mi vida, con unatormenta de nieve digital detrás de mí. Por eso ahorasiempre lloro.
  44. 44. 44 NNadaba en mi mismo entre gotas farmacéuticas para miglaucoma y entonces me vi reflejado en una sombra.Entonces abrí la puerta y me deje llevar por la corriente deaire que pasaba. Ya no estaba solo. Había nacido de corrido.Había nacido de noche. Di tres pasos largos y llegue muylejos. A miles de kilómetros de mi casa. Estaba en unterreno destapado. Terreno de terrones. Terreno dobladocomo una sabana. Allí me encontré con mi inocencia. Nosquedamos un momento mirándonos fijamente y luego ellasiguió su camino, y yo el mío. A lo lejos se escuchaba unaullido largo y muy sentido. Era la voz de los hombres sinamor. A medida que caminaba los escuchaba mas y masfuerte. Entonces decidí cambiar el rumbo y me dirigí haciael este. Este es el mundo. Y el mundo ya esta listo. Listopara la espera. Listo para mí. El mundo ya esta justo.Injusto. Justo lo contrario. Injusto el destino. Mundoocupado. Mundo de mierda. Mañana nacerán otras flores.Nacerán marchitas. Nacerán muertas. No nacerán. Mundo
  45. 45. 45lleno de gente. No veo a nadie. No me veo a mí. No veoporque mis ojos ya no saben como hacerlo. No veo porquetengo los ojos cerrados por dentro. Como las almas. Comolas penas. Como mis venas. Por dentro. Mundo delcapricho. Mundo de muros altos y horribles. Mundoenfermo. No agonizante. Mundo malo. Brutalidad depensar y no saber expresar lo que se piensa. Brutalidad desentir y no actuar como se siente. Brutalidad de las horasque pasan indiferentes entre vueltas y vueltas. Laseveridad de la escala de sol menor me desentono en laropa y ahora voy a desnudarme para posarle a la nada, quequiere dibujarme con palmotadas de humo blanco.Marquesina oriental costosa, para rascarles la espalda a loscerdos. ¿Y mi inocencia donde esta?... ¿Donde estas ¿Dóndeestoy?...
  46. 46. 46 OOjos. Mi vida se basa en mis ojos. Soñé con ellos anoche.Con ellos y contigo. Tu habitación estaba llena de ojos queno paraban de mirarme. Se quedaron sin parpadear, comouna droga que ama la enfermedad del adicto. Como unnúcleo que sufre de mitosis espontánea y se va volviendoun uno, un cien, un otro yo que viene de otro. Yo depositemi sangre en un recipiente oscuro y los papeles bebieronsedientos de mí, hasta maldecirme por estupido. Portarado. Por ser yo. Tu foto estaba como siempre junto a laventana dándome droga. Dándome mentiras. Dándomelunas. Yo me tatué el dolor de no saber en donde estabascon un cigarrillo de presentimientos. Las cenizas caían endesorden sobre todos los ojos que me rodeaban y yo me reícomo si eso fuera algo importante. La casa se empezó aderretir y apenas salí saltando cuando me tropecé con unarlequín. Este ejecuto un solo de guitarra brillante y luegome lo enseño con delicadeza. Yo me entretuve en ver lassemillas que desprendían los mangos secos del árbol deinfortunios y las recogí guardándolas todas en mi
  47. 47. 47sombrero. El karma de meterme en lo que no me importame rozo la espalda y yo asustado, me escondí en la cuevadel lobo. En lo más oscuro me rugió una rana y me arrojosus entrañas para que me fuera. Yo me molestesobremanera y salve mi espíritu tocando las ansias deldemente que era yo. Grite tu nombre entre la multitud deecos que se atropellaban unos con otros pidiendo permiso.La cueva se detuvo y yo me baje con prisa. La ruleta marcoentonces el 7 rojo y me gane una fortuna. Un millón decruces para mí solo. Yo las clave todas en los montesdisponibles, menos en el gólgota, porque allí ya habían trescrucifijos observándome. Yo pase respetuoso y en silenciodeje yo una flor de sabiduría. Luego me devolví a losacantilados verdes cuando de repente me alegre de verteflotando. Tú estiraste tus brazos y yo adivine sagazmente elcamino y me desaparecí. Y me perdí. Y voy perdidohaciéndole una encuesta a los altos pinos del lugar de lamancha, de cuyo nombre no puedo ya acordarme. Y medesperté y ya no puedo volver a dormirme. Ya no puedoser yo. Ya no puedo nada.
  48. 48. 48 PPrimero recordar. Recuerdo. Eso soy en este mundo. Unrecuerdo. Ahora recuerdo. Recuerdo el tiempo en que todoocurrió. Recuerdo mis venas y mis carnes abiertas.Recuerdo mis bujías encantadas de entrañas. Ya no existenmás. Todo se lo llevo el paso del tiempo. Recuerdo las risasy los subterráneos. Y el sol redondo y la media luna. Y loscables y las secuencias. Alguien me cambio las reglas delmundo y ya no queda nada que me pertenezca. Ah si, ellalo cambio todo. Que cercano es el vacío ahora. La arenanegra ya de estar, cubrió mis manos. Y el futuro para mi yano existe, porque ya no tengo esperanza. Y el presente paramí ya no existe, porque no lo quiero vivir. Y el pasado paramí ya no existe, porque no hay quien me recuerde. Y es queyo no existo, porque soy un recuerdo. Los días tal vezvengan por mí. Pero aun así, soy un recuerdo de la bóvedaceleste. Cosmos y guías incandescentes. Y estoy esperandoel cansancio. Quiero todo lo anormal que me saque el almadel cuerpo. La grieta de la galaxia. Sin sutura. Busco losojos. Ahora quiero saber todo lo de los ojos. Meteoros de
  49. 49. 49pupilas enfermas. Planetas de corneas vencidas, secándoseal sol. Iris enfermos, defectuosos, tapando las estrellas comouna tela barata y corrompida. Quiero que todos dejen dehablar. Quiero encontrar el silencio. Quiero jugar con lasamebas. Pero… ¿Qué es lo que yo quiero? Si nadie mequiere no se por que yo puedo llegar a saber como es querersi el ser querido no vino conmigo en mi manual de trampaspara los dedos de la vida en donde las ratas han caídopensando que era yo una buena carnada y no era cierto. Noquiero. Si. He decidido que así no quiero. No quiero vivirasí pero desde mucho antes que yo viniera al mundo yaestaba descrito que así seria mi ruta y no vivo en un jardínde primavera ni en una fabula caprichosa y feliz. No se simi mundo sea el real, pero la luz es suave y yo me arropocon ella todas las noches y la destejo todos los días. Mismanos ahora son de marfil y me peino con cepillos de careyque madre me trajo del África suroccidental. África infinita.África negra. Suelo asfixiar con estas manos mías que ya lesdescribí antes, todo lo que amo porque no se amar de otromodo. Porque no quiero que nadie me deje, pero siempreme dejan solo, con un sonido de violín de radio de fondo.Mi amor siempre se hacha a perder, y yo no quepo en el
  50. 50. 50congelador, para darle mas espacio a su caducidad. Todo esuna total mierda.
  51. 51. 51 QQuietud de aire. Madre me ha llevado a retozar a lahacienda que compro a las afueras de la ciudad. Me hallevado a caminar por la colina que esta frente al establo.Siento como toda la naturaleza viene a mí, en forma decaricia. Todo es una fiesta. Danza sobre el suelo de arcillaun vientecillo de monte verde verdísimo. Estoy aquí. Solo yperdido. Los álamos se movieron un poco y en su vaivén sedibujo una mano loca. Grande y rara, esa es su forma. Rodécuesta abajo y me golpee el rostro mil veces con las piedrasmás pequeñas y filosas. Caí espantado y dolorido a la veradel camino y la sangre de estas heridas se enredaron en misojos y plantaron su semilla. Nació un árbol. Nació unapared. Nació un minuto. Y vino hasta mí, por puroprejuicio. Por nada más. Camine por el sendero que seescondía debajo de la maleza y aparecía otra vez masadelante. Y mas adelante. ¡Que calor hace! Siento que meestoy mutando en la hierba. Miro al cielo y se muy bien queestoy perdido todavía. La música de los animales que se
  52. 52. 52arrastran se empieza a escuchar cada vez más fuerte. Lacascarilla de los árboles me hace caer de costado. La heridade la lanza me duele. Utilizo el minuto que vino hasta mipor puro prejuicio y creo un vació. Creo una nada. Yo soy lanada. Y entonces, como en un embudo, todo empieza agirar violentamente y a decantarse por ese vació. Todo sefuga. Yo también me siento absorbido. Caigo. Salta unconejo al lado mío. Abro los ojos. Estoy en alguna parte.Todo esta en alguna parte. El conejo esta cojo. No caminauna mierda. Esta sufriendo. Esta sonriendo. Se detiene unmomento y me mira. Ojos rojos. Hermosos. La hierbatambién es roja. Me repongo por instantes y descubro quetodo esta rojo. Los árboles y las paredes son rojas. Ya misojos están rojos. Todo viene de mis ojos. Estoy cojeando.Estoy retrazado para todo y no me pongo en el momento.Me hace falta algo de tiempo. Me hace falta un minuto. Hoyestoy cansado. Hoy todo esta cansado. La medalla en micuello de tanto estar colgada en mí. El sol que parpadea yquiere irse a dormir temprano. Antes del ocaso. Ocaso mivida, que se apaga y oscurece. Oscuro el día, que norepunta ni en la alborada. Cansado yo, de estar cansado.Las puertas se abren y se cierran en mí adentro, y procuranhacer mucho ruido. Nadie ha encendido una vela y no veo
  53. 53. 53nada. Tal vez me voy a caer mecido entre los brazos delviento encerrado en mi habitación extraña, que es mi cárcel,que es mi cráneo. Me da risa lo que se llora. Lloro porqueno tengo remedio. Lloro porque estoy cansado. Veo lasimágenes mas duras, lo que se desprende de mi mente ybaja por mi tórax rompiéndome el corazón y la entraña. Yavi el amanecer. Ya es mañana. Maravillosamentemaravillado de poder ver un nuevo día. Todo lo que hiceestuvo mal. Todo lo que hago no lo enmienda. Poner unacura infecta la herida, caldeada al rayo potente de los ojos.Esos ojos que no miran. Esos ojos que dan miedo. Ojos demirada perdida. Me quedo quieto. Me quedo a un lado. Nodormir. No entender. Todo un no, que se arrepiente denegarlo. Hoy todo esta cansado. Mi torbellino esta nubladode la imagen más perdida. Mi causa. Ya no tengo estilo. Esese fue con tu rostro en el verano. Verano no tan caliente,más bien templado. Sin arena en los pies ni carnaval depalabras. Nadie dice que me extraña. Nadie rueda en lossegundos de mi tiempo. Cambia el silencio en mis oídos,tan gastados de escuchar susurros de estrellas allá pegadasen el muro del firmamento. Estaba escondido entre lasletras. Fui desterrado de los libros de mi historia personalde tajo. Nadie puede verme y ahí están los ojos. ¿Para que
  54. 54. 54son los ojos? Nadie sabe como soy por dentro. Yo ya estoyaquí. Nadie toca hoy a mi puerta, y ya es mañana. Entoncesreacciono. Madre me agarra del cuello de la camisa y megrita. Me había desmayado…
  55. 55. 55 RRaíces de espuma que caen del cielo. Estaba sembrandoespinas en greda seca y vi con asombro que un resplandorquebró los pétalos de las rosas que estaba desechando en elolvido. Me senté perturbado debajo de un volcán yprecipite mil lágrimas con furia al comprender que yo noera un jardinero. Entonces camine descalzo por los viejosdesiertos y encontré un pedazo de vidrio. Puse en uno desus extremos una cuerda y me entretuve haciéndolo volaren la noche. Pero al llegar el día un haz de luz de verdadquebró el vidrio y me quede como un tonto abrazando lapenumbra. Comprendí que yo no era un niño. Mi alma seharto de esto y se fue dejándome solo. Llegaste tú yacompañaste mi cuerpo vacío de tantas cosas hasta lavuelta del planeta Urano. Pusiste una mano sobre mihombro y te despediste con dulzura. Mi alma retorno a mí ytraía nuevas alas, convirtiéndome en un halcón. Tú eras laliebre y yo intente cazarte con fragilidad. Tú soplaste mi
  56. 56. 56rostro y me mostraste el fracaso de mi intención. Me mutecon tu faz y del antifaz volátil de tu sangre encontré conalegría que ya no te amaba. Deje tus anhelos militares enotro país y tu no querías irte, entonces te ayudeempujándote con un trabalenguas que me vendieron en elsupermercado a un precio de dos por uno. Mi salud mehizo entonces convertirme por ratos en una tortugaatrapada bajo los zapatos de todos los que me queríanayudar y me hacían mover el ojo hacia arriba, para decirque si y a los lados, para decir que no. Yo los apreté confuerza y todos pensaron que yo me había vuelto mudo. Yme descifraron las ruinas del futuro, con un mazo tejido amano por mi amiga la escritora. Se lo vendió a madre portres millones y medio de pesos y ahora madre no seacuerda en donde lo dejo. Es posible que se haya quedadoguardado en un libro de muchas páginas con forma deauriculares. Y ese libro tú te lo llevaste cuando yo te dije:No te amo. Y se te oscurecieron las plumas de pavo real ymi amiga imaginaria me dijo: Eres un pendejo. Y también sefue. Y yo me quede solo con toda la complacencia de miconciencia inocente de no ser culpable. Y así, de paso, otrodía paso por el cenit y me di cuenta, mientras mi glaucomaocular avanzaba, que yo no nací para mirar.
  57. 57. 57 SSi. Yo ya había muerto. Y tú caminaste por los dinteles másbajos hasta llegar donde yo estaba dormido. Desenterrastemis restos con una canción de bits lentos que resonó a lolargo de tu espalda. Ya iba a amanecer y tú deslizaste esoslabios carnosos por mi piel reseca, hasta que el calor de tualiento llego al hueco donde antes habitaba un alma. Tudejaste una nota perfumada y luego dejaste de nuevo misdespojos mortales en la tumba y te elevaste fácil por elmedio de los álamos gigantes que custodiaban el calor deesa mañana impertinente que nos descubrió en susurros…No lo se. En algún punto empecé a tener alucinacionesextrañas, tal vez causadas por el efecto de tantos narcóticosde venta legal y con formula medica en mi cuerpo. Alprincipio me aterraban y yo transmitía estas experiencias amadre. Ella se alteraba y me miraba con temor. Finalmentelas callé, pues debido a mis antecedentes depresivos y aldiagnostico Psiquiátrico, preferí hacerlo para no terminarenclaustrado en un manicomio. Al menos ahora puedo
  58. 58. 58estar en casa por temporadas. Los diarios que llevo estánrepletos de estas visiones llevadas de la mano por elmiligramaje de las pastillas que consumo. El contenido delas páginas de mi diario es escondido cautelosamente de losojos de madre, pues si los leyera, seguro terminaría yo enuna clínica de reposo. Llevare este deseo hasta dondepueda, pues estuve leyendo casos sobre mi nuevaenfermedad olvidadiza y con el tiempo temblare tanto queno tendré control de mi cuerpo y mis recuerdos se irándesapareciendo sin vuelta. Veremos hasta donde puedollegar…Igual, no se para que lo escribo, si nadie me conoceaparte del cuerpo medico, madre y los empleados de lacasa, así que, ¿Para quién escribo yo esto? No se para quienescribo, si la gente que yo quiero que me lea, nunca meentiende. Y la gente que dice que sabe, no desea que se leenseñe nada. Y yo no escribo para mí, pues dentro de algúntiempo no podré leer esto. Y cayendo en cuenta, el reloj dehielo de mi estudio dio las cuatro y no existe ni tetera, ni te,ni mesa de centro ni bizcochos ni malvaviscos. Entoncesquise yo tener la aparición del ángel Gabriel y pedirle elfavor me prestara algo de dinero para ir a la tienda acomprarme un kilo de mariposas. La vieja herida que meacompaña me recordó sufrir y yo acepte, cual lazarillo en
  59. 59. 59venta y me hice daño con mis presentimientosimprovisados. Nació una jungla de mis brazos y me llenede malaria en mis venas, hasta que un leopardo enorme mehizo reír con sus acrobacias sureñas y me sentí mejor. Y meacosté a dormir entre las ramas de la mata de sábila deljardín de madre, hasta el otro día.Mañana me van a hospitalizar de nuevo.
  60. 60. 60 TTendré que esperar a que a lejanía se acerque a mí y puedadecir: Estoy bien. Ella sabe que yo se que ella sabe lo quepasa. Ella ya sabe que estoy enfermo y como a mi no megusta la lastima, entro a mi casa en las tardes por laventana. Salto la pared cambiando a forma mística y soy ungato que no sabe caminar en cuatro patas. El serviciodomestico sospecha, pero me da vía libre. Un majestuososonido de blancas del piano llega hasta mis oídos rumiantesy yo me dejo guiar por la encantadora melodía que me llevahasta el gallinero en donde una sombra preciosa de blancosguantes ejecuta su concierto. Yo me apago la luz interna ydejo penetrar a través de mi piel el suceso musical que seabre y me muestra señalándome con el dedo de unacorchea, el camino hasta el cielo. Despierto de mi éxtasis enuna ambulancia a toda velocidad por la avenida principal,pues madre la llamo al ver que yo me había desmayado yno reaccionaba. Estuve semanas atrapado en el abrigo de laciencia y los TAC de la cabeza. Recibí todo tipo de
  61. 61. 61atenciones de las radiografías y los especialistas que meexaminaban como un túnel repleto de brisa, que nos haceentrecerrar los ojos y poner una mano en el mentón, paraadornar la acción de estar analizando algo que no tiene yarespuesta. Ella zarpara mañana a algún puerto de lava y mepregunto: ¿Cómo dormirá ella? Es probable que su propiofuego la refresque en la zona mas caliente de la brisa delsubsuelo. Ella ya no me llama. Ella ya no me escribe. Ella yano me quiere. Solo fue un instante entre almas. Solo fue unpequeño vacío en el cual yo me las ingenie paradecepcionarla. Y ella ya no quiere saber más de mí. Y yo noquiero saber más de mí. Una locomotora dibujada concrayones en blanco y negro me esta alumbrando y me va aestrellar. Yo no puedo moverme. Alguien me dijo, díasdespués, que casi me muero ese día en la cama del hospital.Yo no me acuerdo de eso. Solo recordé su sonrisa preciosade mujer amada por mí, y la perturbación de la madrugada,mientras nos abrazábamos.
  62. 62. 62 UUn amanecer. Otro amanecer. Y así sucesivamente entre miespacio de cuatro paredes que son como una jaula defrialdad descomunal y se le llama cuarto. Habitación. O loque sea. Estoy acá sin poder salir porque si salgo, memuero. Y el doctor le dijo a madre que era en serio.Entonces me encerraron acá y con esta pijama me sientocomo un preso de una caricatura mentirosa y desdoblada.Metí mis manos en los bolsillos y me cambiaron los dedospor candados y yo no tengo llaves para soltarme de tantascosas. Tres moscas verdes están zumbando en mi negrocuarto y yo las escucho y me alivia hacerlo porque es unaseñal de que aun estoy con vida. Yo aprendí a sufrir de lamejor manera posible. Y a veces es algo duro reconocerlo. Odecirlo. O sentirlo. Pero yo soy un poco mas maduro queantes y lo acepto con la resignación de un moribundodesahuciado. Las campanas de una iglesia lejana estánsonando y el atardecer repleto de polvo de estrellasdecapitadas enceguece el panorama de disculpas que me
  63. 63. 63llegaron en un sobre sin fondo de todos los amigos,conocidos y demás que me decían que no me podían visitarpero que estaban pendientes de mí, desde la distancia. Y esesa distancia hermafrodita la que yo deseo mantener entreellos y yo. Distancia raquítica. Distancia de necesidad.Distancia de magnificencia. Es una cuestión de entender dequé se trata todo esto. Yo no comprendo, por eso derrapoentre las hojas blancas y escribo sin detenerme jamás,Porque de hacerlo, es probable que Dios me diga: ¡Te pille!Y yo me muera. Cada noche espero la venida e la muertesubida en un castor púrpura, pero esta no llega. Siento quetoda mi vida es un teatro de extrema crueldad. Mis sienesse desgarran como papel mantequilla y se calcan con lascosas del lado malo de mi pensamiento. La luna me dice:“Esta noche no” Y se va y las tinieblas abortan resplandoresy me quedo sumido en la mas enceguecedora almohada,clavado de sutilezas y lagrimas de perfume que me salen demis ojos que se van marchitando como las nubes de Júpiter.A veces vomito respuestas de mis entrañas y mi baño setapona como un vino seco al que no le sale el corcho. Nopuedo dejar de sentirme triste y esa necesidad de mi almade estar así, me lleva a deducir que yo soy un loco deremate. Loco anestesiado. Loco lunático. Loco de sulfato
  64. 64. 64ferroso. Un lamento se cuelga de mi pared cada madrugaday no deja de lamentarse plañideramente hasta el despuntedel sol en el horizonte del globo terráqueo de porcelana quemadre me regalo para que estudiara los sitios a los quenunca iré y que de seguir así, nunca tendré oportunidad dever. Me estoy muriendo con un estilo depurado de tornillosy garlopas. Me estoy quedando ciego como un ciclope sinojo. El pasto que rumen las vacas cada mañana susurraentre si y me dice: “Te veo mal” Y lo hacen solo paramolestarme, porque tengo yo cara de hormiga republicana.La gelatina se estaba aguando y yo me congele con ellahasta que se me entumecieron los dedos y la tuve quesoltar. Las banditas de caucho me entretienen mientras losdías pasan acá, en mi dormitorio, y mis manos se me estánagrietando de tanto sostener mi rostro, ungido de pena.Ungido de amargura. Ungido de mí.
  65. 65. 65 VVer. Es algo que cada día se hace complicado. Yo quieroque tú vuelvas a mí como en los días buenos. La etiqueta demi amor es canjeable por un camino, trocha o sendero. Lamalteada intergaláctica se te regó en los pechos pero noquieres que yo vaya a saborearte. Las conclusiones medejaron tres opciones en la ruleta cuadrada y yo escogí lamás errónea. Y tú no vuelves a mí, porque estoy enfermo.Me abandonaste como el otoño deja de lado el látigo de laplaya y se va de amoríos con el atracadero. Y eso me pareceprecioso. Es como un barco de oro que no se hunde, porquetiene brazos y va nadando. Las cigarras están otra vezcantando coros gregorianos en el jardín de la casa, pero nome puedo asomar, porque las margaritas me tienenamenazado de muerte si me asomo por allá. Entonces mequedo envuelto en la envoltura de un caramelo crujiente ydesechado. Las cosas de la realidad superan a la verdad. Ysi lo pienso, tengo razón. El descalabro de un minuto mehizo llevarlo a urgencias medicas, pero no lo pudieronrevivir. Y ese minuto murió en mí, y ahora mis horas van
  66. 66. 66cojeando sin dirección de un lado a otro como una gárgolaque patina sobre el hielo seco de la primavera en Calcuta. Eldolor saco un lienzo en blanco y me dibujo en pose debatalla, con los brazos caídos y la absolución haciéndomebromas. Ella me hace falta y negar que la extraño es comodar la vuelta al mundo en ochenta días montado en uncortaúñas. La busco en mis recuerdos gratinados y se meescurre entre el arrepentimiento, la rabia y la injustificadapose de mártir que me quedo en las huellas de mis zapatos,cuando camino descalzo sobre el techo de mi cama. Lavibración de la sabana se hace continua y solo cuandoeyaculo esta desparece y me encierro con vergüenza en laducha y me lavo bien con un candelabro para disipar el olora juventud desperdigada entre remedios caseros, medicinacostosas, revistas de goma y vaso pitillos de gelatina blancacon borde azul. Si alguien se pusiera en mi lugar solo uninstante seria como Atlas engañando a Hércules por unmomento, pero sin manzanas doradas. Yo lo dejaría allí, aver como se las arreglaría. Un fantasma calvo viene de vesen cuando y me hace la visita, mientras yo pienso que eshora de irme a dormir y soñar con moteles baratos ymujeres del mismo coste. Le doy las gracias por anticipadoy le muestro la salida con un movimiento certero con los
  67. 67. 67dedos de mis pies. El siempre se va algo molesto perodespués de unos días lo vuelvo a tener por acá, y la escenase repite como una bebida alcohólica en un convento a lasdos de la mañana. Todo es tan pretencioso que este encierropor momentos recibe mis gracias por mostrarme el mundocomo no es, porque cuando piensas mal, aciertas, y es así.
  68. 68. 68 W¡Wow! El final se va de mí y yo no le creo. Me estoyentumeciendo y la resaca del destino me hace doler lacabeza. Tantas veces corrí detrás de mí y me quede en uncírculo infernal que me retorció como una toalla reciénlavada. La manera de energía en que la gente se reúne yano es mía. No puedo acercarme demasiado a la humanidadporque soy como puntos suspensivos de una almendra quese quiebra al caer al pantano de resentimientos sociales. Laimpresión de manejar con nada de destacamento mi vidame paso factura y yo pague con insinuaciones sexuales achicas que no existen sino en mi imaginación. Una melodíase hizo letra romántica. Letra de papel. Letra de fusíón. Misensibilidad dejo de ser atractiva cuando descubrí conmucha pena que era un universo eterno adentro de mí, peroafuera todo era café con crema, en una mesa, olvidado yfrío. Nadie viene a mí porque nadie sabe que yo existo y meimpacta el cerebro el carboncillo con la punta rota y nopuedo salir de mí hacia los demás, porque estoy enfermo,porque estoy aislado y porque nadie quiere hacer conexión
  69. 69. 69conmigo. Simbólicamente baje un ángel del cielo y le exigícompañía, pero el a cambio me pidió la capa mas nueva quetenia. Yo no tenia ninguna y le arroje mis cortinas en llamasy el sonrío complacido de ver que yo era un avaro. Me llevoa pesar con el a otros sitios y descubrí ciudades enormesque no dejaron estampitas postales ni reflectores de azúcar.El creador nos miro como medio reflexivo, mediomalhumorado y yo me convertí en una pintura. Llego otrodibujo parecido a un mamarracho y me quede conversandocon el hasta que le diluvio de gas nos hizo tomar cada unosu camino. El sol se fue a dormir y las nubes corretearonlibres y desnudas en los pormenores de la tarde que erasolo una idea divina, convertida en paisaje terrenal yhumano. Me ligue de nuevo a mi soledad y abrí misagonizantes ojos en la habitación por enésima vez, solo,influenciable por el temor, permeable al miedo de morirme,contagiable al desespero de la soledad y a las agujas, queme sonríe levemente y se saborean de mis venas,agujereadas por ellas, extirpadas de su verdadera esencia,imantadas de líquidos. La impresión de saberme enfermome derrota al final de mi batalla y madre no sabe comoconfortarme. Y ella, ella, la querida, que nunca mas volvió ami porque estaba untada de miel y algún panal la tomo
  70. 70. 70para si y yo me quede descontento y exterminado como unmundo salvaje impulsado por su propia gente hacia ladestrucción. Yo ahora trabajo en mi mismo en pulirme laboca para no decir ya mayor cosa, pues no tengo nada quedecir. Solo te pido, dolor, acompáñame, quédate un ratomás. Quédate hasta el alba.
  71. 71. 71 XX. La concebida cruz echada de lado. ¿Puedes ver el polvode mi conciencia? Cierra los ojos para verme. Estira tusoídos para oírme. La sangre se seca en la colcha de mialmohada y no tiene importancia. Algo raro me estapasando. Tu odio no vino a verme y me hace falta. Hesalido después de tantos mese de nuevo a la calle, apoyadoen un bastón de viento frío y en una boca de glorieta que nome habla. Los globos rojos están pegados al techo de micuerpo. El mármol de algunas casas me sentenciaprofanaciones de muerte en mi tumba futura. Yo me hago aun costado y dejo pasar los mil ciempiés que van de apurosal laburo. Alguien agradece en el telón de lasconversaciones de fondo para cualquier desgracia animada.La mantequilla de la vial Láctea me ayuda en el desayunopara comer mas despacio a las seis de la tarde. Mi vida esun completo caos y la templanza de la cuerda de mivibración antisonora no llega más a tus manos. Yo no se site amo o no. Eso es un cuento de hadas sin hadas. Eleclipse se cayo en mil pedazos y de esos pedazos rotos se
  72. 72. 72reconstruyo mi enfermo amor por ti, pegado con cinta deenmascarar y almidón de yuca de platino. Me baño siemprea las tres de la mañana para acostarme a dormir de nuevo,cansado, sufrido, pero muy limpio. La ambición deltechnicolor de tus piernas me envolvió en una marañavaginal y depositaste tu almíbar en mí, y me intoxique delocura y paraísos perdidos en las páginas rotas delevangelio de Judas. El alojamiento de tu corazón me cerrólas puertas y yo corrí furtivo a otra hospitalización acuñadapor el cincel de mi tumor cerebral y otras fallas motoras enmí adentro. Soy un experimento fallido de Dios y ahora nose que va a pasar. Tantos años de enfermedad me dejaronsin amigos, sin novia, sin vida. Solo yo, mi enfermedad ymadre. Todo me da duro, pero el desamor, me desplomacomo una pluma en la luna, caída de algún carruaje de ovnijubilado y paseador. Ella me dejo después de algún tiempode enterarse de mi enfermedad. Ella me saco de su vidacomo la basura cuando pasa el camión los martes y jueves alas siete de la noche. Mañana me sacaran otras pruebasmás. Tantos años de diagnósticos de lo que ya se sabe: Ome voy a morir, o me voy a quedar ciego. De cualquiermanera, me da igual. No tengo elección, por eso no puedodecir lo contrario, porque de hacerlo gritaría tan fuerte que
  73. 73. 73la escotilla del universo se quebraría en varias partes nocontables y se escurriría el polvo del Big Bang hasta renacertodo de nuevo. Yo también quisiera renacer en unamicromolécula. En un segundo. En una lagrima. En otrorumbo. Otra vida. Otro espacio. En otro.En otro yo.
  74. 74. 74 YYa viene la marioneta vil de tus días de lluvia. Ya se acercacojeando la despedida. Te vas de mi lado para volver soloen forma de reproches incongruentes y resbaladizos comomi saliva en mi paladar de corcho. Un jamás se metiódebajo de la puerta y en forma de sobre se enredo entre micorrespondencia y yo no quiero leer nada. El doctor seacerca con los resultados en la mano y yo lo diviso entreborrosas visiones y una tos de altar sin dioses. Madre conojos enrojecidos me aprieta fuerte la mano derecha y yo seque mi destino esta cruzado y sentenciado. El doctor aclaraque el tumor de mi cabeza sigue creciendo y me voy aquedar ciego en menos de seis meses. Un colibrí se quedodetenido en el espacio plástico de una jarra para jugo y yoni quise llorar. Madre si lloro. Y mucho. Llanto subterráneo.Llanto de quinientos días. Llanto bicentenario. El doctorexplico cosas que ni con un gancho de destazar cerdoshubiese podido yo entender y voltee a ver una margaritasiendo polinizada por una comadreja. Sabía yo que teniaque capturar la mayor cantidad de visiones posibles antes
  75. 75. 75que la oscuridad se apoderara de mí para no dejar ningúnretorno por fuera de sus sabanas de terciopelo y sangre.Abrí los ojos como si quisiera que se me salieran pero ellos,bostezaron y llenaron otro sudoku en un memorable tardede septiembre entre lamentos de hospital, lagrimas demadre y mi resignación perdedora y derrotada. Nada de loque había visto en el mundo se me había quedado en lamemoria y no eran horas de ponerme al corriente. Cada vezveía más borrones y claroscuros en mis inspeccionesvisuales y a veces maldecía en voz alta, como música neutrapara el silencio de la clínica. Los doctores merecomendaban reposo y mermelada de cabra, para endulzarmi amargura, pero yo hacia gestos pueriles y cabeceaba,haciéndome el despierto, pero no, estaba yo mas dormidoque el sol a las doce de la noche en Budapest. Una fichagrande de ajedrez con forma de caballo corrió en diagonaleshacia mí y me corono un peón. Yo no entendí la jugada ytodo termino en tablas. Así fueron mis pactos con la vida.Así fue mi destino sellado al nacer. El pegante de mi tumorcerebral se hizo entonces concreto y me derrumbo las dostorres gemelas en mi cara, que son mis ojos, los cuales seapagaran como una bombilla que termino de dar luz yahora se distiende a fundirse excitada. ¿Qué va a ser de mi
  76. 76. 76cuando tenga que condenarme a quedarme quito donde medejen porque no voy a ver? Y no quiero aprender a caminarcon bastones. No quiero leer en braille. No quiero gafasgrandes negras que tapen mi rostro. No quiero volver aponerme de pie después de que me quede ciego. Ya no mequiero a mí, por ser tan deficiente en temas de salud. Entemas de vida. En temas del ama. Todos me señalaran conun dedo rígido y dirán: ¡Es un inútil! Y acertaran porque asíserá. La juventud me paso por el lado intentando no hacerruido y ahora me enrolla el abatimiento del eclipsedefinitivo de mi existencia. Ya no reconoceré a nadie y solome bastara con imaginar. Ya no quiero esto. Ya no quieronada.No quiero ni mierda.
  77. 77. 77 ZZapatico roto, cámbialo por otro. Así decía la cancióninfantil que ya no volveré a entonar jamás, pues no podréver ningún zapato. La semana pasada me llevaron deurgencia al hospital, pues me caí desvanecido en lasescaleras de mi casa y madre me encontró convulsionandouna danza de plugins en forma de payasos grises una y otravez. El tumor de mi cabeza esta pariendo otros tumores y lacomunidad entera me quiere desterrar de mi mismo. Yacasi no veo nada. Estoy acostado boca arriba y si a duraspenas puedo ver el techo, es una suerte. Madre va y viene yhabla con los especialistas, pero yo se que de hoy no paso.Ya no voy a ver más. Yo llame a madre temprano y le pedíque se quedara todo el día conmigo. Quiero verla hasta queya no pueda. Quiero llevarme su rostro para siempre en lascavernas oscuras de mis recuerdos descalzos. Hoy serérebautizado con un nuevo nombre: “Ciego” Hoy es elcomienzo del final de mi vida hasta hoy. Y como nunca hetenido vida es como terminar lo que ya se había acabadodesde el principio. Quiero llorar. Quiero abrir la puerta de
  78. 78. 78emergencia de mi ser y saltar al vacío redondo de micuadriculada pena. Hoy e intentado grabarme en el cerebrode espuma de mi cabeza todo lo que medio he podido ver.Ya no lo veré más. Estoy derramando lágrimas gruesas,extrañas, saladas, transparentes. Estoy haciendo las pacescon la luz del día, una vez, por siempre jamás. Tengomiedo. Lo confieso. Y no me da pena decir que la tritura demis corneas me aqueja una parte desconocida de mi parteno explorada. La fantasía me voló. La fantasía me harebosado. La realidad me ha dejado a un costado. Entoncesocurre. La luminosidad se empieza a disminuir como unfoco que gradualmente es apagado. Ya no veo más. Quierogritar, pero no puedo. Lo último que veo es el rostro demadre. Esta hecho. Me he quedado ciego. Escucho quemadre me pregunta lo que ya presiente. Levanto la mano atientas y siento la suya que apreta fuerte la mía. Los doslloramos y yo le doy gracias a Dios de tener a madre a milado. Ella será la mano amiga que me guíe entre lastinieblas. Ella será mis ojos.Soy un ciego.
  79. 79. 79 SEGUNDA PARTE:CON LOS OJOS ABIERTOS
  80. 80. 80 AZULLos días pasan y Charly continúa desmejorando. Entra ysale de los hospitales psiquiátricos constantemente.Esporádicamente experimenta episodios de epilepsia y suánimo se hace cada vez más depresivo. Ya han pasado casidos años desde el inicio de su trastorno y Juanita recuerdaque Charly a veces se quejaba de ver todo borroso. Losdesmayos siguen siendo la constante de este periodo, acausa del tumor. Angelina recuerda esos años con especialcariño, pues a pesar de todo, el todavía sostieneconversaciones de manera normal con ella y realizanpequeños viajes a Europa. El contenido de los diariosempieza a volverse mas extraño, probablemente por lasalucinaciones sufridas por el muchacho. Angelina mesostiene que nunca percibió que su hijo estuvieseescribiendo los diarios y Juanita me confiesa que era ellaquien cada noche en su visita diaria se llevaba el diario a sucasa y lo cuidaba diligentemente, llevándolo de nuevo alotro día. Para este momento es necesario que en algunosdías ella le recuerde a Charly que debe escribir, pues el notiene ni idea que lo esta haciendo, pero al leerlos, algo en su
  81. 81. 81mente lo trae de vuelta y continua haciéndolo. Lo que nadieme pudo responder jamás fue como para esta época, Charlyempieza a tener problemas con la bebida. En variasocasiones fue encontrado ebrio en su habitación y Angelinatuvo que desocupar la casa de todo vestigio de alcohol, elcual traía graves consecuencias para el, como desmayos yconvulsiones mas repetitivas, sin contar son el hecho detener que soportar su ira y rabietas al no encontrar botellade licor alguna en la casa. Juanita empieza a sentir que estasituación la afecta gravemente y empieza a ir solo dos o tresveces por semana a visitarlo, razón por la cual se empieza aver merma en la regularidad de los escritos. Para estemomento, ellos ya no tienen relación alguna, pues elladecide alejarse un poco y el jamás le reclamo por hacerlo.Ella se dedica exclusivamente a acompañarlo y darle apoyo.Aunque según Juanita, para el, ella era invisible. En estemomento empiezo a notar que muchas paginas nocontienen comentario o sentimiento alguno, razón por lacual las omitiré. Nuevamente muestro a continuación soloalgunas paginas, para mi, las mas dicientes y en las cualesCharly deja ver por momentos que esta mas lucido quecualquiera, a pesar de la naturaleza extraña de susconsignas.
  82. 82. 82Antes de ese uno entre mil, yo era un uno entre otro, yetcétera. Ahora rebozo de oscuridad derretida en chocolatey he aprendido, poco a poco, a percibir ese destello de vidade ánimas que no se puede ver con los ojos. He aprendido areconocerme, pasándome la mano por el rostro y consorpresa he descubierto que yo no era como lo pensaba. Atientas empiezo a entender que de mi se desgrana algo dehumanidad, y eso es como una bengala diminuta pariendobujías en medio de esta caverna infinita. Esta madrugadame pase los dedos por el pecho y encontré algo que nuncahabía notado que estaba allí. Y ese algo es mi alma. Estabatibia y dolorida, pero allí estaba. Yo la toque con ternura yella debio sentir ese infinito amor que yo le daba, pues eldolor empezó a desaparecer y finalmente pude quedarmedormido. Estoy triste. Estoy hecho un completo degrade.Estoy deshecho. Y quiero sentirme mejor. Quiero llenarmede alguna ilusión. Quisiera que la vida me regalara unosacordes de jazz alterados y de esta manera, cambiar el
  83. 83. 83rumbo de mi yo interno, que también es externo, pues no sedonde termina uno y comienza el otro. Hoy esta lloviendo.Lo escucho. Y percibo también la sinfonía impecable de lasgotas de agua cayendo presurosas y estallando en el suelo.Solo hasta el día de hoy, me he dado cuenta que la lluviatiene un olor muy particular. Huele como a aguafosforescente y violeta. Pero más bien me gusta. Quisieraestar en medio de todas esas gotas agarrandolas de la manoy danzando por fuera del tapete de terciopelo de lainmunda soledad que me rodea. Quisiera chispear elmundo con todo lo que tengo adentro cuando me estrellaseen el pavimento grosero y atravesado. Pero eso no pasa.Madre llego con la comida y todo me supo delicioso,mientras ella, paciente y cariñosamente, me daba de comer,cucharada tras cucharada. La comida tiene un sabor y unolor inimaginables para mí hasta ahora. Tanto así queempecé a asociar ciertos aromas con colores que yo me voyimaginado en la estufa triangular de los dragones. Hastaahora el único color que no me gusta es el gris, pues es elque se me viene a la mente cuando escucho el reloj correr ydar vueltas sin freno una y otra vez como una avispa queesta sacándole polen a una lapida marrón. . Esto no es fácil.Nadie dijo que lo seria…
  84. 84. 84Balísticamente la muerte es una fisura plomiza en la cien oen una parte vital del cuerpo humano. La bala es como uncromosoma que embadurna de muerte todo a su paso. Enmi caso particular, esa bala es la oscuridad y me atravesópor la mitad de mi otro lado y en medio de esainconsistencia de hemoglobina, me ha sabido partir enfragmentos hexagonales hasta dejarme completamentetendido en la lona, como un avestruz que acaba de sernoqueada por un cactus de mar. La realidad solo se pareceen parte a la verdad, y esta inconsistencia literaria sepresume como verdadera, solo en la contingencia de que loreal solo es presumible como tangible en una mentira falsa.Los sentimientos se calibran ahora en mi pecho con untester de baja denominación, que se puede conseguir encualquier cigarrería de pueblo agrio. Las pestañas inútilesde mis ojos están jubiladas y todos los días salen a mis
  85. 85. 85parpados a solearse y jugar domino con cartas de naipe consabor a fresa. Supongo que debo tener lagañas de oro,aunque madre todos los días me asea con cuidado, comouna planta de sombra, o una serpiente emplumada. Uncandado de papel mantequilla baja en grasa se ha puestoseductoramente en mi boca de raíces tupidas y alógenas, yya no quiero ni hablar. Por ahí a veces percibo el aroma delas visitas que vienen a darme apoyo en el momento difícily yo solo me limito a asentir con la parte frontal de micerebro. Yo se. Soy un altanero, pero es que así me sientomas incomodo, por eso lo hago. Anoche soñé con ella denuevo. Me estoy volviendo alérgico a no contar siempre lomismo. Estaba sentada debajo de un ciempiés y yo le sacudíla pereza y me devolvió una bofetada labial que me dejo loslabios pegados de miel de cocodrilos insensatos. Ella corríacon carcajadas despresadas en tres o cuatro pedazos y yoiba detrás de ella, recogiendo la absurda bohemia deesperar lo que ya había llegado, pero uno no se da cuenta.Entonces su cuerpo se transformo en un piano de cola y yosople fuerte este instrumento, pero no sonó. Entonces llegoun hada de pantano y se burlo de mi cara sin afeitar y mipaso cansado y me dijo que yo era un perdedor. Que lospianos no se soplaban. Se golpeaban fuerte con palitos de
  86. 86. 86madera. Yo no encontré estos y tome lo primero que tenía ala mano y ese algo era mi amor, y le di duro al piano coneso, pero en vez de sonar se derritió y yo me quede, enmedio de un círculo color terracota, encendiendo velas depasto con esa resina. Así me desperté llorando y vomitandouna sustancia que no se que será, pues, por cosas deldestino, soy un ciego. Y ahora soy como una tortuga,atrapada en su propio caparazón de aserrín. Soy como unprisionero, aquí, en la oscuridad eterna que ahora yo llamocasa.
  87. 87. 87Cada vez que percibo ese circulo en mi mano, como unacicatriz amiga, me doy cuenta de lo cuadrado que es elmundo. Respirar bajo el agua es para las aves y volar amiles de metros de altura es para los caballos. Yo prefieroarrastrarme. De hecho llevo algunas semanas practicándolo.He logrado subir y bajar las escaleras de mi casa hasta lasala, de ida y de vuelta, mientras percibo las miradas de losempleados de la casa y los de madre, que me ven con lalastima de una lámpara que se rompe y no da luz. Ellos noperciben que yo en realidad me divierto haciendo esto yestoy dibujando con un lapicero que no escribe, cada rincónde mi guarida. Se poderosamente bien que al terminar laescalera hay una mesa con olor a cedro rojo y que encimade ella siempre las empleadas dejan marchitar unosclaveles, en contra de los deseos de madre, que lesrecomienda cambiarlos día por medio. Se que frente a la
  88. 88. 88puerta de mi cuarto se encuentra una ventana que iluminael corredor y por la que se filtra el verde olor de el jardín ylos cigarrillos de marihuana que fuma a escondidas uno delos jardineros, pues aunque intente disimular su olor con lacolonia barata que usa, yo percibo claramente que es elquien fuma. Un día de estos voy a animarlo a que me llevea probar algo de yerba con el, para desleír mis dendritas ydejarme llevar por la animosidad de una tontería naturalque conecta las trampas que dejo Dios escondidas ennuestros cuerpos. Así podré aprender más de este nuevomundo en el cual más que un explorador, soy un aborigenpor descubrir. La otra tarde estaba en el cuarto de lalimpieza y encontré una manguera y con ella hice un viajemás bien raro por toda la geografía de una de lasempleadas del servicio, la cual entro y al verme, cerro lapuerta con pestillo. Yo no le dije nada, pero ella empezó atocarme abajo con energía y me empezó a besar con unasaliva barata y condimentada. Yo no se por que lo hizo perosentí como me bajaba el pantalón e introducía lo mío en unazona caliente y olorosa, como toda ella. Gemía como unradio que no sintoniza bien la señal y cabalgo encima de mi,como una loba cazando un cubo de plástico. Luego melimpio y me ayudo a subir a mi cuarto y se despidió con un
  89. 89. 89beso más bien cariñoso, mientras yo pensaba si decir algo ono, pero finalmente no le dije nada. Si madre se llega aenterar la correrá de inmediato, y por ahora no quiero quese vaya. Me gustaría saber cual es su nombre. Por ahora, laregistrare en mi banco de memoria virtual de cartulina,como XXX. Hace mucho no sentía lo que es un orgasmodentro de una mujer. Es como llenar un bombillo con aguay encenderlo. Es toda una explosión. Se siente una conexiónextraña con todas las partes del cuerpo. Es como un día deverano, y de repente cae una granizada. Uno no entiendenada. Pero ahí esta. Ante esta confusión, con forma de platode porcelana, me quedare dormido.
  90. 90. 90Das lo que puedas dar, pero no ser otro diferente. No sepuede ser otro. Eso se aprende en la academia de las milmascaras quemadas de vino. Yo lo aprendo en laincongruencia sonora de mis quejidos rebuscados de mimismo. Y corrí encandelillado de sombras por toda la plazasepia de un cuadro mal construido de una canción bohemiay cabaretera apuntalada con cemento de sorpresa,necesidad, dolor y algo de pericia intermitente. Disfrute uncanario posado en la rama del árbol de la entrada de la casade madre. Me canto mejor que cualquier opera de violinesde plástico quemado. Me llevo de estas semanas el aromasutil, pero descarado, de las montañas lejanas que no puedover, pues estoy ciego. Un arrullo de ardillas verdes mereconforta en la parte lateral de mi cerebro repleto deestrellas y me abre la mente para poder seguirme a mí.Ahora todo se trata de mí. Alguien pasa por mi lado y suaroma delata que es madre. Algo se mueve debajo del sofá
  91. 91. 91y por su sonido sé que es una cucaracha de metal, oxidaday vieja. Todo esta vacío dentro de la colcha del universo demi memoria repleta y sulfurada de presentimientos enforma de corazones de cristal rojo, cortados, pegados yabandonados en la masacre final del viaje que realice conuna chica que me desprecio por ser yo un ciego. Ella no meenseño a ver. No me enseño ni mierda. A sufrir como unimbecil. Y ahí gente bendita que dice que sufrir es bueno.Pues yo no me como ni mi propia mierda a cucharadas.Que lo hagan los que tiene mas autoestima. Yo no. Yovengo diseñado de una manera más casera. Yo vengo de unacorde mas alterado, pero no es de jazz, ni de ninguna deesas cosas. Yo me le solté la mano al manto de María y meperdí en el templo a los doce años solares y todavía nadieme encuentra, porque yo le dije: “Déjalo ser” Y así fue. Laúnica suerte fue no haberme quedado tirado de espaldas enalguno de los pilares, con un tarro de lata al lado,escuchando como caen las limosnas. Yo recibo otras, las deldía a día. Y con eso vivo. Pero a veces me dan ganas de darel giro…
  92. 92. 92 VIOLETALa singularidad de la enfermedad de Charly se convierte entodo un enigma medico. Además de padecer deesquizofrenia, la enfermedad avanza en el a pasosagigantados y se combina con dolencias venidas de sutumor y periodos depresivos que convierten todo en unaconfusión dentro de el, y para los profesionales que lotratan. Juanita me cuenta que en ocasiones veía en el,actitudes absurdas, como que actuaba si estuviese ciego,pero eran intermitentes y poco duraderos. También Charlyempieza a preguntar por su padre, y por familiares que yamurieron. Juanita indica que en lo mas singular era que pormomentos el parecía despojarse de toda dolencia y se leveía mas normal que cualquiera. Era en esas ocasiones enlas cuales Charly aprovechaba para sentarse a llenar sudiario con una devoción impresionante. Ella me cuenta queespiaba los escritos y se daba cuenta que hablaba de ella,pero de una forma muy soñadora. El quería tener una vidade novela, pero su condición nunca se lo permitía, por esollenaba su diario con historias que en muchas ocasiones la
  93. 93. 93hacían llorar, pero no por el hecho de no contar las cosascomo realmente ocurrieron, sino por no poder darle aCharly esas situaciones en su vida real.
  94. 94. 94En trance perpetuo de mujer desquiciada y repleta dedolores y masturbación enaltecedora de mantras extrañosde la promiscuidad secreta de emanación. Así vivía yo.Atrapado del recuerdo de ella. Es inevitable. Ha pasadomucho tiempo pero yo no levanto cabeza, espíritu ni doblesde hoja de pergamino jadeante de tinta alcohólica ymarchita de peces muertos. Un animal de proporciones másbien estrambóticas se me aparece en sueños y me sugiereutilizar un pedal de distorsiones metafísicas en mi vida.Entonces desperté con una sed de beber arena caliente y a lamañana siguiente le dije yo a madre que quería saber másacerca de la vida después de la muerte. Madre se extraño demis peticiones y me dijo que no. Que eso no era para mí.Entonces empecé yo a hablar del tema a hurtadillas connuestra vieja ama de llaves, que me sugirió unenvolvimiento extra sensorio de mi alma con el mundo
  95. 95. 95detrás de los espejos. A la medianoche la vieja esta me sacodel cuarto con cuidado de hacer mucho ruido, o eso penséyo, porque creo que todo el universo se despertó con mipuesta en vertical. Me llevo a la parte trasera de la cocina yempezó con rezos extraños y encendió un sahumerio depoca monta que casi me hace atravesar la galaxia a nado,escapando de tan nauseabundo aroma. Receto para mi,oraciones chamánicas y en lengua poco conocida para mí.Entonces empezó un trance un poco extraño pues nuestraquerida ama de llaves empezó a practicarme un sexo oralcon e cual no quede yo muy conforme y pude sentirminutos después el olor de mi semen siento aplicado consumo cuidado en el cutis de esta señora. Yo me subí lacremallera y ella encendió un cigarrillo mientras ponía mismanos en sus senos marchitos y prometía para mi,incondicional afecto y fidelidad, a cambio del productoviscoso de mis testículos. Yo le pedí que me llevara denuevo a mi cuarto y ella pido que yo lo pensara. Despuésde estar de nuevo en la soledad de mi ama, pensaba en loparticular de mi nueva situación: Todas las empleadas de lacasa querían tener sexo conmigo, estando yo lisiadamenteciego. ¿Por qué? No había explicación racional. Tal vez elhecho de ver un hombre sometido y reducido las excitaba y

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