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  • s<br />s<br />INTRODUCCIÓN<br /> <br /> El propósito del presente trabajo es analizar y reflexionar sobre mi práctica docente, partiendo de mi concepto de ser maestro, para luego explicar cómo es que me encuentro ante esta perspectiva es decir como la elegí y lo que ésta ha transformado en mis actitudes, conceptos y metas. A continuación explicaré cómo aprendemos los maestros y los retos que enfrentamos para hacerlo, desde cuestiones muy personales, hasta factores externos que nos afectan profundamente. También analizaré el campo institucional y su enorme influencia en nuestra práctica. Igualmente dirigiré la atención a la parte medular de nuestra práctica “sus dimensiones” pues estas son el eje de nuestro quehacer cotidiano y si no las tomamos en cuenta nuestra labor se vuelve vana, sin sentido, sin que fructifique con verdadero propósito. Para terminar concluiré con un análisis personal y reflexivo de mis actitudes y metas personales ante esta labor tan fundamental y decisiva en la sociedad y a la vez criticada, atacada y mal enfocada. <br />LAS DIMENSIONES DE LA PRÁCTICA DOCENTE<br /> Para iniciar mi exposición haré referencia al concepto personal de esta actividad en la que gira mi trabajo para después pasar a explicar brevemente cada una de sus características: <br /> ¿Qué significa ser maestro?<br />Para analizar mi práctica parto del concepto que tengo de ser maestro pues sin este mi práctica carecería de objetividad.<br />Como maestros tenemos que poseer conocimientos útiles y ser capaces de poderlos transmitir a nuestros alumnos sin dejar sólo en la suposición de que nuestros métodos o técnicas sean los más adecuados o eficaces y mucho menos asumir la creencia de que nuestros alumnos los aprenderán y tomarán como suyos solo porque nosotros lo decimos; no, ser maestros va más allá de esto, maestro es una investidura completa, debe ser nuestra forma de vida, pero no solo en la escuela sino en todo momento ya que nuestra enseñanza se inicia con el ejemplo que damos desde el seno familiar, pasando por nuestros alumnos en la escuela y hasta la sociedad de la cual somos parte, pues sería engañarnos a nosotros mismos querer convencer a los demás diciendo “haz lo que te digo, no lo que yo hago” . Además que el ejemplo es una de las mejores herramientas de enseñanza que deja una verdadera y profunda huella en quien nos observa.<br />Y acaso no es cierto que en nosotros también ha influido el maestro representado por nuestros padres de quienes recibimos las primeras enseñanzas, de quienes por imitación aprendimos el lenguaje y comprendimos los sentimientos y nos iniciaron en la formación de nuestros valores al ver su ejemplo, para después continuar con nuestros maestros escolares de quienes en muchos de nosotros dejó huella permanente su forma de ser, de enseñar, de escucharnos, de entendernos, de demostrarnos su cariño, su aprecio, o pasado el tiempo recordamos diciendo, cuánta razón tenía mi maestro; incluso, qué bueno que lo hizo así, ahora me doy cuenta y valoro su esfuerzo porque de no ser así tal vez hubiera errado mi camino, sí, continuaron fortaleciendo nuestros valores aunque tal vez no vieron el fruto de sus esfuerzos pero fue motivo de su actuar el saber con fe y esperanza que habían sembrado correctamente la semilla en nosotros.<br /> Como maestros somos una parte fundamental del cambio en la sociedad con una actitud encauzada a la educación, a la adquisición de más y fortalecedores valores, pues nuestra enseñanza no se reduce al aula sino que abarca lo que establezcamos como límites.<br />Debemos ser capaces de enseñar, de demostrar con la palabra, con los recursos que tengamos aunque sean limitados, con métodos y técnicas así como con el ejemplo donde quiera que estemos buscando constantemente la forma de hacer llegar la enseñanza de la manera más fácil y adecuarla a nuestro auditorio tomando en cuenta todas sus circunstancias, sus habilidades y carencias y así aprenderemos también de ellos al asegurarnos en la mayor medida posible que nuestro trabajo genera resultados.<br />Pues es este el fin y no el económico el que debe llenar nuestro ser interior de satisfacción y nos motive a ser mejores cada día. Siempre con metas con propósitos que cumplir con la necesidad permanente de aprender algo nuevo.<br />Es por ello que como maestros debemos estar siempre en constante formación para lograr los mejores resultados dentro de una sociedad tan cambiante y cada vez con mayores necesidades.<br />Pues somos nosotros los que con honestidad y un análisis reflexivo de autocrítica conocemos nuestras debilidades, necesidades, errores y aciertos, para así determinar qué necesitamos fortalecer, qué prácticas debemos desechar, qué ejemplos podemos tomar, para así influir positivamente en nuestro entorno cosechando la satisfacción única de haberlo logrado.<br /> Por qué elegí ser maestro<br />Si bien en muchos casos se comenta que fue por vocación, que siempre se supo que era el ideal desde la infancia o que mi maestra(o) de tal grado dejó grabado en mi el deseo o impulso de ser maestro ó porque mi mamá ó papá así me lo pedían o inculcaban, o eran maestros y quería llegar a ser como ellos. Es cierto que en muchos casos esa fue la causa que inició o propició el deseo de dedicarse a esta profesión, pero en mi caso no fue así pues fueron las circunstancias las que determinaron que yo fuera maestro, no que yo lo haya elegido, surgió como oportunidad de empleo justo cuando me hacía falta, lo consideré y decidí hacerle frente pero debo reconocer que cuando así lo determiné, no tenia plenamente el conocimiento de la envergadura de la responsabilidad y compromiso que este implicaba, pero al irme adentrando en este nuevo campo desconocido para mí, percibí mis carencias, mis necesidades reales, mis incapacidades de conocimientos, estrategias y métodos apropiados para hacer frente a diversas problemáticas que no podía ni puedo pasar por alto, pues considero que la única forma de lograr verdadera satisfacción de lo que uno hace es hacerlo de la mejor manera posible y en este caso es buscando soluciones estudiando pidiendo sugerencias, escuchando, relacionándome más de cerca con los alumnos para analizar más profundamente sus necesidades, estudiando las causas de su problemática para poder juntos encontrar la mejor solución, pero aún así percibo necesidades en mí, de mayor capacidad de percepción, de comprensión hacia los acontecimientos en los que ahora no solo soy espectador sino alguien que esta ante la oportunidad de determinar un cambio positivo en los alumnos con el esfuerzo, con la contribución de un grano de arena a diario a favor de esta causa.<br />Y es aquí donde recuerdo cuando siendo pequeño mi padre aún con el poco tiempo que disponía para estar con nosotros por su trabajo nos ayudaba con tareas escolares recuerdo que lo aguardaba para pedirle me explicara los problemas de matemáticas que no comprendía porque no le veía el sentido, el me los explicaba de una forma práctica mostrándome su aplicación de forma simple y efectiva, que yo podía explicar en clase las divisiones, la multiplicación, las operaciones con fracciones y la maestra sorprendida pensaba que era por algún don especial que yo tenía, y efectivamente ese don era la capacidad didáctica que mi padre tenía, ya que como muchos alumnos cuando se nos muestra con objetividad acercando el conocimiento a nuestro nivel lo hacemos nuestro, es como si se nos abrieran los ojos ante algo que siempre estuvo frente a nosotros, entonces el mérito es de quien lo puso a nuestro alcance, también dentro de este ámbito mi esposa quién es maestra de educación especial ya por 25 años ha compartido conmigo sus inquietudes y preocupaciones durante ya 15 años que llevamos de matrimonio y ahora que yo le solicito su apoyo es reconfortador contar con ello, pues el ser maestro en un CEDEX (Centro de Educación Extraescolar) es enfrentarse a una gran problemática social pues los alumnos que atendemos provienen de una gran diversidad de situaciones que los orillaron a no concluir o en algunos casos ni siquiera a iniciar sus estudios de Educación Primaria o Secundaria y de diferentes edades con muchos vicios y prejuicios fuertemente arraigados, conceptos de valores equivocados y es aquí donde tenemos que brindarles una atención personalizada y tratar de analizar su contexto para ser de alguna utilidad ante sus amplias y variadas necesidades, es entonces cuando me siento muy limitado y comprendo la magnitud del reto que ahora enfrento y me impulsa a mejorar día a día.<br />Reconozco que soy maestro no por vocación lo soy por convicción porque he asumido el compromiso por eso estoy aquí y vaya que no es fácil pues hay que sortear muchas dificultades. Desde las inherentes a mi persona como prejuicios, afectos, y fantasmas derivados de mi formación familiar, hasta aquellos que son parte del sistema político-económico que influye de forma negativa en nuestro desempeño. Así como el sistema educativo del cual formamos parte y que sin embargo en muchas ocasiones no encontramos cabida en el pues en muchos aspectos pareciera que no está concebido para el apoyo y dirección de nuestras funciones sino todo lo contrario. Por la misma parte el sistema sindical esta ahogado en un callejón sin salida de represión o enfocado a la atención única y exclusiva de quienes tienen relación directa con sus representantes.<br />Además la sociedad de la cual formamos parte nos ve con recelo debido a que se encuentra manipulada por la influencia del sistema político-económico que controla en su beneficio a los medios de comunicación que retuercen el desempeño del maestro y lo devalúan.<br /> ¿Cómo aprendemos los maestros? <br />La formación de inicio como maestros proviene del sistema escolarizado donde se adquiere la parte teórica del conocimiento y ésta a así como la fase inicial de nuestro desarrollo, está sujeta a la creación de fantasmas que tendrán influencia cuando en lo posterior apliquemos esta teoría a la práctica. Si bien es cierto que la formación escolar teórica nos proporciona el perfil para poder desempeñar la función de docente, la parte que determina nuestro verdadero aprendizaje es la práctica, nuestro servicio cotidiano, es la formación continua vitalicia, de esta forma aprendemos cuando actuamos con conciencia cuando verdaderamente nos apropiamos del conocimiento. Entonces al adquirir conciencia de cómo aprendemos determinará la forma de nuestro actuar tomaremos en cuenta todos los factores envueltos para poder dirigir con precisión nuestro aprendizaje y no como acto reflejo, por inercia.<br /> De ésta manera tendremos la facultad de poder identificar los mitos o fantasmas que nos rodean con relación a nuestra práctica y corregir aquellos que son negativos y dar atención a los que resultaron de provecho y nos motivan a actuar positivamente.<br /> Es así con conciencia cuando aprendemos del contexto en general, de los alumnos, de sus padres, de nuestros compañeros y de la sociedad en conjunto, también aprendemos de sus errores o logros, y al tomar esto en cuenta nuestra práctica la determinará no un marco teórico, rígido, ciego e insensible sino que estaremos en la posición de brindar un apoyo más acorde con las necesidades reales haciendo adecuación de los recursos que tengamos con la seguridad de obtener un mayor índice de éxito. Y es precisamente de estas experiencias que aprendemos con un verdadero propósito y significado.<br />Notamos como nuestro aprendizaje viene a ser autodidacta pero no por “ensayo y error” o “experimentación” simplemente, sino por una interacción continua con nuestros alumnos, con nuestro entorno, cuando nos abrimos realmente ante ellos y somos capaces de compartir para recibir, sí, desde el agradecimiento del alumno por solo haberlo escuchado así como el que un compañero nos transmita su experiencia de por qué utilizo un determinado método y le produjo buenos resultados, como la satisfacción y orgullo de haber contribuido a algún compañero que le hicimos alguna sugerencia y le benefició en su labor diaria. <br />Así comprobamos que nuestro aprendizaje se incrementa al relacionarlo con el contexto (alumnos, padres, sociedad, etc., sus formas de comprensión y percepción, sus carencias sus fortalezas). No debemos olvidar el enfoque de cómo aprendemos no de qué aprendemos pues al descubrir o comprender cómo aprendemos impactará en nosotros, lo haremos nuestro. Podemos percibir entonces cómo aprendemos, observando, analizando, practicando, compartiendo, interactuando, buscando la aplicación del conocimiento esta es la parte fundamental de nuestra formación continua.<br />Si analizamos nuestro contexto hay muchos factores negativos que obstaculizan nuestro aprendizaje y nuestra practica desde el escaso sueldo, las condiciones laborales poco estimulantes, instalaciones y muebles deteriorados, falta de apoyos didácticos presión de obligaciones burocráticas y abandono, de condiciones de pobreza de los alumnos, la indisciplina de algunos, ignorancia o indiferencia en muchos casos de los padres que no corrigen ni estimulan a sus hijos. La influencia cada vez más en aumento del internet sin restricciones, de los medios qué insensibilizan al no transmitir los verdaderos valores, incluso la corrupción en el medio magisterial. A pesar de estas realidades percibimos también la parte positiva, el amor, el deseo de ayudar, de formar parte del progreso intelectual de nuestros alumnos que es motivo de regocijo y satisfacción al poder escuchar con orgullo de estos decir que se han superado que han logrado avances que por el estudio se les ha reconocido, que consiguieron trabajo, que resolvieron un problema basados en la razón y de alguna manera nos lo atribuyen compartiendo con nosotros sus sentimientos de triunfo.<br /> Por demás está decir también que la escuela enfoca asuntos de importancia secundaria como primordiales, dedica su atención a actividades como festejos, desfiles, concursos, campañas, comisiones, elaboración de informes y formularios, reuniones, etc., que consumen demasiado tiempo, pero que impone como meta principal cumplir el programa, sin ir más allá en elevar la calidad de la atención y aprendizaje de sus alumnos situaciones que propician en nosotros como maestros frustración, que conduce a rebajar la práctica a una simple aplicación de rutinas llegando a ser un profesional devaluado, no reconocido socialmente no actualizado aprisionado ante la normatividad y sin horizontes profesionales estimulantes.<br /> Pero sí como maestros hemos aprendido a actuar con conciencia no olvidaremos que es en nosotros donde se genera e inicia el cambio que podrá llegar a transformar estas cuestiones negativas o por lo menos si no lo logramos no nos afectará privándonos de la satisfacción de nuestros logros y no truncará nuestro deseo de aprendizaje continuo.<br /> Cómo las instituciones intervienen en la práctica <br />La exposición de esta influencia la llevaré a cabo desde mi situación actual como docente en un CEDEX, que tiene como función atender a la población que se encuentra fuera de edad escolar y desean concluir su educación básica, con un enfoque dirigido hacia la aplicación en la vida y trabajo.<br />Como marco general estableceré lo que el sistema exige de nosotros y lo que verdaderamente hace por apoyarnos. Somos parte de las “Misiones culturales” inicio y origen de la educación en México, actualmente en riesgo de extinción. Pues el sistema en vez de fortalecernos ha generado la creación de organismos descentralizados como el IHEA que dependen del INEA y a quien se concede mayores presupuestos materiales, infraestructura sin supervisar honestamente su desempeño pues a nosotros llegan alumnos egresados de sus filas rechazados de las fuentes de trabajo por sus escasos o nulos conocimientos, quienes comentan que les ofrecen su servicio de ‘enseñanza’ para llenar cantidades en registro y se les extendió su certificado tras realizar algunos exámenes sin tener los conocimientos e informándoles que sus resultados fueron aprobatorios quedando atónitos por realizarlo en cortos periodos de tiempo con las inevitables consecuencias del fracaso.<br />Sin más que hablar de las comisiones que sus promotores reciben por conducto de las cantidades no de las calidades de su desempeño. Esto desvirtúa y pone en desventaja y riesgo nuestra situación que por el contrario es supervisada más de cerca exigiéndonos evidencia del trabajo pero sin proporcionar un consistente sustento en apoyos didácticos y materiales sin programas propios con la necesidad constante de elaborar nuestros propios sistemas de evaluación aunque por consenso se nos ha prometido dotarnos de estos, nunca han llegado a nuestros centros de trabajo.<br />Aunado a esto se añade el modelo institucional al que formo parte, es cierto que dentro de él se fomentan valores como él respeto, la tolerancia, la honradez, solidaridad, responsabilidad, deber, lealtad, justicia etc., en mi centro de trabajo se da prioridad a las actividades cívicas, sociales, deteriorando la atención de los alumnos dedicando mucho tiempo a la preparación de estas y llevando su nivel de importancia a un primer plano como su única misión y visión.<br />Desde un principio me sentí desubicado y en desacuerdo de ese proyecto. Por ello busco el aprendizaje y su aplicación para contribuir y reformar nuestra misión y visión.<br />Soy testigo en mi caso de las enormes influencias negativas de las instituciones en mi práctica docente. <br /> Las dimensiones en mi práctica docente.<br />La reflexión y el análisis crítico de nuestra práctica nos lleva a tomar una postura de cambio y la forma en que percibimos la necesidad de efectuar los cambios, genera en nosotros preguntas, ideas, proyectos e inquietudes llevándonos a la confrontación de conocimientos y convicciones de nosotros y de quienes intervienen en nuestra práctica, es por ello que al analizarla partiremos desde el enfoque de la dimensión personal, pues es desde aquí que se origina la verdadera transformación en nuestra práctica docente, analizando cuestiones comentadas en los aspectos anteriores como ¿Porqué soy maestro? ¿Qué paso en mi vida para que determinara serlo? ¿Como influye mi historia en mi práctica profesional? Estas cuestiones las comenté en los primeros aspectos de mi exposición y resalté el hecho de que es fundamental tener una clara concepción del ser “maestro” para así después de un autoanálisis determinar por qué decidí ser maestro y la situación personal a la que me enfrento por haberlo decidirlo. <br />También explique la influencia de nuestros orígenes “familia, afectos y fantasmas” que es necesario identificar pues si resaltan aspectos negativos en nuestra práctica debemos trabajar para corregirlos actuando con conciencia comprendiendo que nuestro aprendizaje comienza en nosotros, para así mejorar nuestra práctica y entonces ampliarla, y entender también que aprendemos de todos, desde los alumnos, padres, compañeros directivos, sociedad en conjunto, de todos aquellos que envuelve nuestra práctica.<br /> Analizamos y reflexionamos nuestra práctica presente basándonos en el pasado para corregirlo ahora y así mejorar el futuro. Tomando en cuenta a todos aquellos que influimos para lo cual el desarrollo de nuestra práctica es una “forma de vida” cuidando el ejemplo que damos en todo momento. <br />Pasando a las demás dimensiones no ahondare mucho en ellas pues las incluí en los aspectos anteriores.<br />En lo referente a dimensión institucional es cierto que muchas veces la institución de la que somos parte no va acorde a nuestras metas y propósitos o las reglas no son de nuestro agrado, es fundamental que busquemos la armonía ya que es nuestro campo de acción y una postura contraria sin estar acompañada de razones no va acorde con alguien que busca mejorar su práctica, ni muestra respeto, ya que es la escuela donde interactuamos aportando y recibiendo habilidades, proyectos, saberes encauzados a una acción educativa en común. <br />Por ello en mi centro de trabajo busco exponer mis posturas con razones pero sin imponerlas, para ello necesito mejorar en tolerancia y empatía. Esta condición la hago también extensiva hacia la dimensión interpersonal donde es de fundamental importancia llegar a un consenso con aquellos que interactuamos. Efectuando nuestra misión con conciencia, actuando con un criterio basado en la reflexión siendo constructores del ambiente donde nos desarrollamos, colaboradores de la estabilidad de quienes formamos el proceso educativo y así lo conducimos al mejor desempeño tomando siempre en cuenta la diversidad de opinión.<br />Al analizar la dimensión social destacaremos los aspectos considerados en el apartado ‘como aprenden los maestros’ pues es precisamente tomando en cuenta este contexto que los maestros aprendemos sus necesidades específicas para adecuar nuestra práctica y dar atención a situaciones particulares que obstaculizan la atención a sectores desprotegidos o con necesidades especiales además de encontrar las respuestas a problemas causados por “afectos y fantasmas” propios de ese núcleo de sociedad derivados de su historia de todos los factores que la influyen y así poder enfrentarlos con mayor efectividad.<br />Cuando analizamos nuestra práctica desde la dimensión didáctica evocamos nuestra formación constante pues es de fundamental importancia analizar nuestra conducta en cuanto a vicios y virtudes y nuestro ejemplo guiado por mente y corazón será factor clave en el éxito de nuestra práctica que deberá analizar a conciencia todos los factores del contexto social para adaptar “los métodos y técnicas” que han de usarse incluso innovando, adecuando, reformulando la mayor cantidad de recursos posibles acercando el conocimiento a los alumnos de acuerdo a sus necesidades.<br />Al apoyar nuestra práctica en un conjunto de valores éticos y morales que a conciencia sean el motivo de nuestras acciones y sentimientos desecharemos los conceptos devaluados y equivocados que tengamos de estos desde un análisis reflexivo y crítico de nuestra persona, esta depuración influirá en la manera que podemos enfocar sus aplicaciones y además generará que nuestros alumnos también los lleguen a hacer suyos.<br />Los valores crean en nosotros cualidades muy deseables que nos servirán para desempeñar nuestra práctica con éxito.<br />CONCLUSIONES<br />Enfocaré la tención sólo a algunos aspectos que considero relevantes:<br />Como maestros no debemos perder el enfoque de cómo aprendemos pues al ser autodidáctas debemos tener y saber allegarnos de los elementos de juicio para determinar con una conciencia educada poder dirigir nuestro aprendizaje sin prejuicios ni vicios. Estando siempre dispuestos a escuchar a analizar lo que debemos cambiar, es más fácil que quien nos observa note nuestros errores por ello debemos estar abiertos a percibirlo a aceptarlo con un enfoque de análisis y reflexión crítico, no importa de la fuente que vengan conviene tomar en cuenta la opinión ajena siempre conscientes que hay mucho por aprender.<br />Tener siempre presente que es en nosotros donde se da la transformación, el punto de cambio, es por ello que no debemos dejar de analizar nuestra práctica.<br />Particularmente mucho me falta de lo que he expuesto pero al analizarlo me motiva a efectuar cambios profundos.<br />Por ello estoy aquí en el umbral de la UPN. <br />BIBLIOGRAFÍA<br />F. ELMORE Richard. F. PETERSON, Penelope y J. McCARTHEY, Sarah. Enseñanza, aprendizaje y organización escolar.<br />FIERRO, Cecilia. FORTOUL, Bertha y ROSAS, Lesvia. Fundamentos del programa.<br />LARA PEINADO, José Antonio. Por qué eligen ser maestros.<br />LATAPÍ SARRE, Pablo. ¿Cómo aprenden los maestros?. <br /> <br />