Monument 14 #1

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Monument 14 #1

  1. 1. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS 1
  2. 2. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS MONUMENT 14 2 LIBRO 1 DE LA TRILOGÍA MONUMENT 14 EMMY LAYBOURNE
  3. 3. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS SinopsisT u madre grita que vas a perder el autobús. Lo puede ver venir por la calle. No paras, la abrazas y le dices que la amas. No le agradeces por ser una buena madre, amable y paciente. Porsupuesto que no; te lanzas por las escaleras y corres hasta la esquina. Solo que, si es la última vez que vas a ver a tu madre, empiezas a desearhaberte detenido y hecho esas cosas. Tal vez incluso perderte el autobús. Pero el autobús se disparaba por nuestra calle, así que corrí. Catorce niños. Un supermercado. Un millón de cosas que salen mal. 3
  4. 4. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS DÍA UNO CAPÍTULO UNO TINKS Traducido por sol_tbTu madre grita que vas a perder el autobús. Lo puedes ver venir por la calle. Noparas, la abrazas y le dices que la amas. No le agradeces por ser una buenamadre, amable y paciente. Por supuesto que no—te lanzas por las escalera ycorres hasta la esquina. Sólo que, si es la última vez que verás a tu madre, empiezas a desearhaberte detenido y hecho esas cosas. Tal vez incluso perderte el autobús. Pero el autobús se disparaba por nuestra calle, así que corrí. ***A medida que corría por el camino de entrada escuché a mi madre gritarle a míhermano, Alex. Su autobús se acercaba por Park Trail Drive, justo detrás delmío. Su autobús llegó a las 7:09 en punto. El mío se suponía que vendría a las 46:57, pero casi siempre llegaba tarde, como si el conductor estuviera de acuerdoen que no era justo recogerme antes de las 7:00. Alex corrió detrás de mí y nuestros pies golpearon la acera a un ritmodoble de zapatillas de deporte. —No te olvides —gritó—. Vamos al ejército de salvación después de laescuela. —Sí, claro —le dije. Mi conductor de autobús se colgó de la bocina. A veces íbamos en busca de aparatos electrónicos viejos después de laescuela. Yo solía llevarlo en auto antes de la escasez de gas. Pero ahora íbamosen nuestras bicicletas. Solía llevarlo a la escuela, también. Pero debido a la escasez, todos ennuestra escuela, todos, incluso los del último año, tomaban el autobús. Era la ley, en realidad.
  5. 5. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Salté por la escalera del autobús. Detrás de mí oí a la señora Wooly, que ha estado conduciendo el autobúsescolar de primaria desde siempre, agradecer a Alex sarcásticamente porhaberlos honrado con su presencia. La señora Wooly era una institución en nuestra ciudad. Una institucióncanosa, de pelo apelmazado, con aroma a cenicero, y chillona. Famosa ytotalmente dedicada a la conducción de autobuses, cosa que no se puede deciracerca de todo el mundo. Por otro lado, el conductor de mi autobús, el autobús de secundaria, eraun obeso mórbido y completamente olvidable. El señor Reed. Lo único que sesabía era que él bebía su café por la mañana en un viejo tarro de mermelada. A pesar de que era temprano en la ruta, Jake Simonsen, héroe del fútboly todo un campeón de los populares, estaba en plena sesión en el fondo. Jake sehabía trasladado a la escuela desde Texas hacía un año. Era un verdadero pezgordo allá en Texas, donde el fútbol es el rey, y la transferencia a nuestraescuela mantenía e incluso aumentaba su estatus. —Escúchenme todos, ¡concesiones! —dijo Jake—. En mi vieja escuela, ungrupo de chicas vendió palomitas de maíz, galletas y patatas cocidas a laparrilla. En todos los juegos. Ellas hicieron, como, un millón de dólares. 5 —¿Un millón de dólares? —preguntó Astrid. Astrid Heyman, campeona del equipo de natación, diosa del desprecio,la chica de mis sueños. —Incluso si pudiera hacer un millón de dólares, no renunciaría a jugarmi propio deporte para ser un apoyo del equipo de fútbol —dijo. Jake mostró una de sus sonrisas de oro. —No un apoyo, bebé, ¡una empresaria! Astrid golpeó a Jake en el brazo. —¡Ay! —Se quejó, con una sonrisa—. Dios, eres fuerte. Deberías boxear. —Tengo cuatro hermanos menores —respondió ella—. Yo boxeo. Me hundí en el asiento y traté de recobrar el aliento. Los respaldos de losasientos de cuerina verde bosque eran suficientemente altos como para que si teencorvabas, podías de alguna manera desaparecer por un momento.
  6. 6. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Me agaché. Tenía la esperanza de que nadie hiciera comentarios sobre micarrera para alcanzar el autobús. Astrid ni siquiera se había dado cuenta de quehabía subido, que era a la vez bueno y malo. Detrás de mí, Josie Miller y Trish Greenstein iban haciendo planes paraalgún tipo de manifestación por los derechos de los animales. Ellas eran unaespecie de activistas hippies. Realmente no las conocía del todo, excepto unavez en sexto grado que me ofrecí de voluntario para ir de puerta en puerta conellas haciendo campaña por Cory Booker. Habíamos pasado un rato muydivertido, en realidad, pero ahora ni siquiera nos decíamos hola. No sé por qué. La escuela secundaria parece hacerles eso a las personas. La única persona que notó mi llegada fue Niko Mills. Se inclinó y señalómi zapatilla—como, “soy demasiado genial para hablar”—sólo lo señaló. Ymiré hacia abajo, y por supuesto, estaba desatado. Lo até. Dije gracias. Luegoinmediatamente me puse los auriculares y me concentré en mi minitab. Notenía nada que decirle a Niko, y a juzgar por su seña hacia mi zapatilla, él notenía nada que decirme tampoco. Por lo que yo había oído, Niko vivía en una cabaña con su abuelo, en lasestribaciones cerca del monte Herman, cazaban su propia comida, no habíaelectricidad y utilizaba setas salvajes como papel higiénico. Ese tipo de cosas. La 6gente lo llamaba Niko “el valiente cazador,” un apodo que le quedaba con superfecta postura, su cuerpo delgado y fibroso, y su combo de ojos marrones ycabello castaño. Él se comportaba con cierto orgullo que se obtiene cuandonadie va a hablar contigo. Así que ignoré al valiente cazador y traté de encender mi minitab. Estabamuerta, lo que era muy raro porque acababa de desconectarla de la placa decarga antes de salir de la casa. Luego vinieron estos pequeños sonidos, tink, tink, tink. Me saqué misauriculares para oír mejor. Los tinks eran como lluvia, sólo que metálico. Y los tinks se convirtieron en TINKS, y los TINKS se convirtieron en elseñor Reed gritando —¡Santo Cristo! —Y de repente el techo del autobúscomenzó a abollarse. BAM, BAM, BAM. Y se dibujó una tela araña en elparabrisas. Con cada BAM el parabrisas cambiaba como una presentación dediapositivas, cada vez más y más blanco mientras las grietas se disparaban através de la superficie. Miré por la ventana lateral junto a mí.
  7. 7. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Granizo, de todos los tamaños, desde pequeños hasta “eso no puede sergranizo” era arrojado a la calle. Coches virados sobre todo el camino. El señor Reed, siempre un pie pordelante, pisó el acelerador en lugar del freno, que es lo que los otros cochesparecían estar haciendo. Nuestro autobús brincó a través de una intersección, a lo largo de lamediana, y entró al estacionamiento del supermercado Greenway. Estababastante desierto porque eran quizás las 7:15 a este punto. Me di la vuelta para mirar hacia atrás en el autobús hacia Astrid, y todofue en cámara lenta y cámara rápida, todo al mismo tiempo en que nuestroautobús se deslizaba en el hielo y viraba bruscamente en una vuelta. Íbamosmás y más rápido, tenía el estómago en la boca. Estaba de espaldas, pegado a laventana, como en alguna atracción de feria, tal vez por tres segundos y luegogolpeamos un poste de luz y hubo un enfermizo chillido metálico. Me agarré de la parte posterior del asiento que estaba delante de mí, peroluego me sacudí en el aire. Otros chicos salieron volando, también. No habíagritos, sólo gruñidos y sonidos de impacto. Volé hacia los lados, pero golpeé, de alguna manera, el techo delautobús. Entonces comprendí que nuestro autobús se había vuelto de costado. 7Chillaba a lo largo del asfalto en su costado. Se estremeció hasta que paró. El granizo, que había estado abollando como el infierno nuestro techo,comenzó a abollarnos como el infierno a nosotros. Ahora que el autobús estaba de costado, el granizo golpeaba a través dela hilera de ventanas por encima de nosotros. Algunos de mí compañeros declase estaban siendo apaleado por el granizo y el vidrio de las ventanas quellovía sobre nosotros. Tuve suerte. Un asiento que estaba cerca se había soltado, y lo puseencima de mí. Tenía un pequeño techo. Las rocas de hielo eran de diferentes tamaños. Algunos redondeadosmármoles y algunas nudosas con grandes piezas de color gris y gravaatrapados en su interior. Hubo gritos y alaridos mientras todo el mundo se apresuraba a metersedebajo de los asientos sueltos o ponerse de pie, apoyados en el techo, que ahoraera la pared.
  8. 8. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Sonaba como si estuviéramos atrapados en aguas revueltas de piedras yrocas, chocando una y otra vez. Se sentía como si alguien estuviera golpeandocon un bate de beisbol el asiento con el que me cubría. Eché la cabeza hacia abajo y contemplé lo que quedaba del parabrisas. Através de la espuma blanca vi que el otro autobús escolar, el autobús de Alex,estaba de alguna manera todavía en marcha. La señora Wooly no habíapatinado o perdido el control como el señor Reed. Su autobús estaba cortando a través del estacionamiento, se dirigíaderecho a la entrada principal de Greenway. La señora Wooly estaba conduciendo directo al edificio, pensé. Y supeque iba salvar a esos niños del granizo. Y así lo hizo. Ella estrelló el autobús através de las puertas de cristal de Greenway. Alex estaba a salvo, pensé. Bien. Entonces oí este gemido triste. Miré hacia adelante, hacia el asiento delconductor. La parte delantera del autobús había cedido donde había golpeadoel poste. El señor Reed era quien hacía ese sonido. Quedó atrapado detrás delvolante y la sangre se derramaba de su cabeza como leche de un cartón. Prontodejó de hacer ese sonido. Pero yo no podía pensar acerca de eso. 8 En su lugar, estaba mirando la puerta del autobús, que estaba ahoracontra la acera. ¿Cómo íbamos a salir? estaba pensando. No podíamos salir. Elparabrisas estaba cubierto con el capó del motor. Estaba todo atascado. Estábamos atrapados de costado en el demolidoautobús. Josie Miller gritó. El resto de los chicos, por instinto, se habíanapresurado a salir del granizo, pero Josie estaba sentada, llorando, siendogolpeada por las bolas de hielo. Estaba cubierta de sangre, pero no era suya, me di cuenta, porque estabatratando de sacar el brazo de una persona de entre dos asientos destrozados yme acordé que Trish se había sentado al lado de ella. El brazo estaba muy débil,como un fideo, y se deslizaba del agarre de Josie. Trish estaba definitivamentemuerta, pero Josie no parecía darse cuenta. Desde un lugar seguro en un asiento volcado, el idiota de Brayden, quesiempre está alardeando que su padre trabaja en NORAD, sacó su minitab y
  9. 9. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANSempezó a tratar de grabar un video de Josie gritando y agarrando el resbaladizobrazo. Una monstruosa piedra de granizo golpeó a Josie en la frente y una granherida rosa se abrió en su oscura su frente. La sangre comenzó el deslizarsehacia abajo sobre su cara. Sabía que el granizo iba a matar a Josie si seguía sentada a la intemperie. —Cristo. —Brayden maldijo a su minitab—. ¡Vamos! Sabía que tenía que moverme. Ayudarla. Moverme. Ayudar. Pero mi cuerpo no le estaba respondiendo a mi conciencia. Luego Niko extendió la mano, agarró a Josie por las piernas y tiró de elladebajo de un asiento retorcido. Así de simple. Extendió la mano, tiró de sus dospiernas y la llevó hacia su cuerpo. Él la abrazó y ella sollozó. Parecían unapareja de una película de terror. De alguna manera, la acción de Niko había roto el hechizo. Los chicosfueron tratando de salir y Astrid se arrastró hasta la parte delantera. Ella tratóde tirar a patadas el parabrisas. Me vio en el suelo, bajo mi asiento, y me gritó:—¡Ayúdame! Yo miré su boca. Su aro en la nariz. Y sus labios moviéndose y formando 9palabras. Yo quería decir: —No. No podemos ir ahí afuera. Tenemos que estardonde haya refugio. —Pero no podía juntar las palabras. Se puso de pie y le gritó a Jake y su gente: —¡Tenemos que entrar en latienda! Finalmente gruñí: —¡No podemos salir! El granizo va a matarnos. —PeroAstrid estaba en la parte trasera del autobús para ese entonces. —¡Prueba la salida de emergencia! —gritó alguien. En la parte trasera delautobús, Jake ya estaba tirando y tirando de la puerta, pero no podía abrirla.Hubo caos durante unos minutos, no sé por cuánto tiempo. Me empecé a sentirmuy extraño. Como si mi cabeza fuera un globo atado a una larga cadena,flotando por encima de todo. Y entonces oí un sonido muy extraño. Era el beep-beep-beep de la alarmade un autobús escolar retrocediendo. Era una locura escucharlo a través delmartilleo del granizo y los gritos.
  10. 10. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Bep-bep-bep, como si estuviéramos en el estacionamiento en un viaje decampo a Mesa Verde y el autobús estuviera retrocediendo. Bep-bep-bep, como si todo fuera normal. Entrecerré los ojos, y estaba bastante seguro de que la señora Woolyvenía marcha atrás en el otro autobús escolar hacia nosotros. Tenía unaabolladura en la derecha, en muy mal estado, y pude ver la abolladura deadelante donde chocó contra la tienda. Pero estaba viniendo. Humo negro comenzó a llegar a través del agujero por el que estabamirando. Tosí. El aire era denso. Grasoso. Mis pulmones se sentían como siestuvieran prendidos fuego. Debería dormir ahora, era el pensamiento que me vino a la cabeza. Eraun pensamiento poderoso y parecía perfectamente lógico: Ahora debería ir adormir. Los gritos de los otros chicos se hizo más fuerte: —¡El autobús está enllamas! ¡Va a explotar! —y— ¡Vamos a morir! Yo pensé: Tienen razón. Sí, vamos a morir. Pero está bien. Está bien. Escomo debe ser. Vamos a morir. Escuché este ruido metálico. El sonido de metal contra metal. 10 Y —¡Ella está tratando de abrir la puerta! Y —¡Ayúdenos! Cerré los ojos. Me sentí como si estuviera flotando, bajo el agua.Entrando en un cálido sueño. Tan cómodo. Y luego esta luz brillante se abriósobre mí. Y vi cómo la señora Wooly había abierto la puerta de emergencia. Ensus manos había un hacha. Y oí su grito: —¡Entren en el maldito autobús!
  11. 11. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS CAPÍTULO DOS MANTAS ESPACIALES Traducido por maka.mayiLa cosa era que tenía sueño. Vi a los chicos apresurarse hacia la señora Wooly.Los ayudó a agacharse y arrastrarse por la puerta de emergencia, que estaba decostado. Hubo un montón de gritos y gente ayudándose unos a otros en losasientos maltratados y resbalándose con el granizo en el suelo, deslizándoseporque todo estaba pegajoso, con la sangre de los chicos que habían sidoaplastados, del señor Reed y quizás también aceite de motor o gasolina, talvez... pero, verán, yo estaba tan cálido y adormilado. Estaba todo el camino hasta la parte delantera del autobús, al nivel delsuelo, y el humo negro rodeaba mi cabeza en estos copiosos, zarcillos de ceniza.Como los brazos de un pulpo. Niko vino luchando por el pasillo, comprobando si quedaba alguien.Como estaba en su mayoría debajo del asiento, no me vio hasta que estuvo apunto de dar marcha atrás. 11 Quería decirle que estaría bien. Estaba feliz, cómodo y que era hora deque me fuera a dormir. Pero era demasiado, conseguir esas palabras, despuéspasarlas por mi garganta y que salieran por mis labios, y luego formarlas. Yoestaba demasiado ido. Niko agarró mis brazos y empezó a tirar. —¡Ayúdame! —gritó—. ¡Haz fuerza con tus piernas! Traté de mover las piernas. Estaban tan densas y pesadas. Era como situviera las piernas de un elefante. Como si alguien hubiera reemplazado mimitad inferior con un gran saco de plomo. Niko jadeaba ahora, el humo se hacía cada vez más grueso. Me agarródel pelo con una mano y golpeó mi cara con la otra. —Empuja con las piernas o vas a morir —gritó. ¡Me dio una bofetada! No lo podía creer. Lo ves en la ficha, pero tener aalguien haciéndotelo era sólo impactante.
  12. 12. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Por lo que funcionó, esa bofetada. Salí de la somnolencia. Subí desdefondo. Estaba despierto. Me empujé de debajo del asiento y tropezando me puse de pie. Nikomedio me arrastró a través del granizo, por el “pasillo” que no era un pasillosino que era en realidad el espacio por encima de los asientos (porque,recuerden, el autobús estaba de lado). El granizo seguía chocando y golpeando a través de las ventanas. Parecíatener un ritmo ahora. Granizo pequeño, granizo pequeño, luego, un par degrandes. Pequeño, pequeño, brutal. Vi a Niko recibir uno grande en el hombro, pero no reaccionó. La señora Wooly tenía la puerta de su autobús justo en la parte de atrásdel nuestro. Niko me empujó a través de la puerta de emergencia. La señoraWooly me arrastró y me empujó por las escaleras de su autobús. Entonces, Jake Simonsen me agarró del brazo, tiró de mí por el pasillo yme puso en un asiento. Luego, me mareé y mi visión se puso toda chispeante, yantes de darme cuenta, vomité en Jake Simonsen. La estrella de fútbol. El rey dela belleza. Y el vómito era, no estoy bromeando, negro como el alquitrán.Harina de avena y alquitrán. —Lo siento —digo, limpiándome la boca. 12 —No importa —dijo—. Siéntate. El autobús de la señora Wooly estaba en mucha mejor forma que elnuestro. Había abolladuras gigantes en el techo. Su parabrisas parecía casiopaco, estaba cuadriculado con grietas, y la mayoría de las ventanas traserasestaban rotas por el granizo que caía, pero era el Air Force One comparado connuestro autobús. Josie se dejó caer junto a una ventana. Astrid estaba tratando de detenerel flujo de sangre de la cabeza de Josie. Brayden tenía su tablet fuera de lamochila y estaba tratando de encenderla. Niko comenzó a toser mugre en el primer asiento. Y esos éramos. Ha habido por lo menos quince chicos en el autobús. Ahora éramos Jake,Brayden, Niko, Astrid, Josie, y yo.
  13. 13. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS La señora Wooly puso el autobús en marcha y éste se tambaleó haciaGreenway. El granizo estaba cambiando ahora. Cambiando a una congelada ypesada lluvia. La tranquilidad de la lluvia era tan fuerte que la sentía en loshuesos. Un zumbido constante y pesado. Dicen que tus oídos suenan después de escuchar algo fuerte, como unconcierto de rock. Éste era un continuo GONGONGONGONGONG. El silencioduele tanto como el granizo. Empecé a toser fuerte. Una especie de mezcla entre tos y vómito. Mugrenegra, gris, marrón. Mi nariz estaba explotando. Mis ojos derramaban lágrimas.Podría decir que mi cuerpo estaba tratando de sacar el humo. De repente todo se volvió naranja y brillante. Las ventanas y susdelgados marcos destacaron en contra de una silueta de fuego y... BOOM,nuestro viejo autobús explotó. En cuestión de segundos el gigante entero estaba envuelto en llamas. —Bueno —dijo Jake—. Eso estuvo cerca. Me eché a reír. Eso fue divertido, para mí. Niko sólo me miró como si estuviera loco. 13 Brayden se puso de pie y señaló por la ventana a los restos en llamas quehabían sido nuestro autobús. —Es es una maldita demanda de Clase A, mis amigos —dijo—. Justo allí. —Siéntate, Brayden —dijo Jake. Brayden lo ignoró, y se quedó de pie, contándonos. —Somos seis, —continuó—. ¡Demandaremos a la Junta de Educación!Donde mi papá trabaja, tienen planes para este tipo de cosas. Planes deemergencia. Debería haber habido un plan. ¡Un ejercicio! Aparté la vista de él. Claramente, Brayden estaba un poco loco en estemomento pero no podía culparlo. Tenía todo el derecho a estar desquiciado. El autobús llegó a la tienda. Pensé que ella lo dejaría afuera yentraríamos, pero no, como lo había hecho antes, la señora Wooly lo llevó através del agujero en la puerta que había sido de cristal y después estábamosdentro de Greenway, en un autobús.
  14. 14. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Surrealista sobre surrealista sobre surrealista. No había empleados en Greenway por lo que me imaginé que no habíanllegado a trabajar todavía. Los niños de escuela media y primaria se agruparon en el pequeñorestaurante del Pizza Shack dentro de la zona de tiendas. Vi a Alex a través de la ventana del autobús y dio un paso hacia adelante,entrecerrando los ojos para tratar de verme. El autobús se detuvochisporroteando en el linóleo brillante. La señora Wooly se bajó, luego Niko,luego yo. Tropecé hacía Alex, mis piernas todavía no estaban funcionandocompletamente bien, entonces le di un abrazo fuerte. Lo manché de negro yvómito, pero no me importó. Él había estado bastante limpio antes de que lo abrazara. Todos ellos loestaban. Los más pequeños tenían miedo, por supuesto, pero la señora Woolylos había sacado de peligro a toda prisa. Una de las cosas que lo explica es que la escuela media y la escuelaprimaria en Monument estaba una al lado de la otra, por lo que para algunos delos pequeños vecindarios, como el nuestro, tenían un autobús recogiendo a losniños de las dos escuelas. Es por eso que había alumnos de octavo grado yjardín de infantes mezclados en el autobús de la señora Wooly. 14 Desde los de cinco años hasta los de octavo grado, los niños de suautobús se veían bien. Nosotros no. Parecía que habíamos estado en una guerra. La señora Wooly empezó a ladrar instrucciones. Envió a una estudiante de octavo grado llamada Sahalia y a una parejitade niños a la sección de Farmacia de la tienda a conseguir vendajes, crema deprimeros auxilios, ese tipo de cosas. Envió a dos niños de jardín a conseguir uncarro lleno de agua, Gatorade, y galletas. Niko dijo que iba a buscar unas mantas térmicas para ayudar a prevenirel shock. Estaba mirando a Josie cuando lo dijo y podía ver por qué. Josie lucía definitivamente peor por el desgaste. Estaba sentada,desplomada sobre los escalones del autobús, lamentándose y moviéndose haciaadelante y hacia atrás. El sangrado en su frente había disminuido, pero lasangre estaba espesa y grumosa en su cabello, y seca en parches en su cara. Seveía completamente aterrada.
  15. 15. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Los más pequeños que quedaban estaban de pie, mirando a Josie, por loque la señora Wooly los envió a ayudar a Sahalia. Luego miró a Astrid. —Ayúdame a llevarla al Pizza Shack —dijo. Juntas pusieron de pie a Josie y la llevaron a una cabina. Alex y yo nos sentamos juntos en una cabina. Brayden, Jake y el restocomo que sólo se hundieron en sus propias mesas. Todos comenzamos a hablar. Fue a lo largo de las líneas de: no puedocreer lo que acaba de suceder. No puedo creer lo que acaba de suceder. Nopuedo creer lo que acaba de suceder. Mi hermano seguía preguntándome: —¿Dean, estás seguro de que estásbien? —Yo seguía diciendo que estaba bien. Pero mis oídos estaban raros. Escuchaba este sonido de traqueteo rítmicoy el boom-boom-boom de la lluvia todavía estaba en mis huesos. Sahalia y losniños pequeños regresaron con un carro cargado con medicinas y otras cosas deprimeros auxilios. La señora Wooly vino y nos revisó uno por uno y nos dio lo que pensópodría ayudar. Josie tomó la mayor parte de su atención. La señora Wooly chasqueó la 15lengua sobre el corte en la frente abierta de Josie. El color chocolate de la piel de Josie hizo que la herida luciera peor. Elrojo de la sangre era más brillante, de alguna manera. —Va a necesitar puntos, cariño —le dijo a Josie. Josie se sentó allí mirando al frente, balanceándose hacia adelante y haciaatrás. La señora Wooly vertió peróxido de hidrógeno sobre el corte. Ésteburbujeó rosa y bajó espuma sobre la sien de Josie, hasta su cuello. La señora Wooly secó el corte con una gasa y lo cubrió con el ungüento.Llevó un gran cuadro de gasa sobre la herida y luego envolvió la cabeza deJosie con otra gasa. Quizá la señora Wooly había sido enfermera en su juventud.No sé, pero lucía como un trabajo profesional. Niko volvió con algunas de esas mantas plateadas espaciales que losexcursionistas utilizan. Envolvió una en torno a Josie y me ofreció otra.
  16. 16. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS —No estoy en shock —le dije. Sólo me miró con calma, su mano extendida con la manta. Parecía que estaba temblando un poco. Entonces se me ocurrió que elsonido extraño que escuchaba podría ser el tiritar de mis propios dientes. Tomé la manta. La señora Wooly se acercó a mí. Tenía algunas toallitas húmedas parabebés y limpió mi cara y cuello, luego revisó por toda mi cabeza. ¿Imaginan dejar a la conductora del autobús de la escuela primarialimpiar sus caras con una toallita de bebé y revisarles el cabello? Era absurdo.Pero todo había cambiado y no había nadie tomándole el pelo a nadie. Gente había muerto—nosotros casi habíamos muerto. Nadie se estaba burlando de nadie. La señora Wooly me dio tres Advil y un poco de jarabe para la tos.También me dio una botella de agua y me dijo que empezara a beber y noparara hasta que la vaciara. —¿Cómo están tus piernas? —preguntó—. Se veía como si estuvierascaminando raro antes. 16 Me puse de pie. Me dolía el tobillo, pero estaba básicamente bien. —Estoy bien. —Voy a conseguir algo de ropa —se ofreció Niko—. Podemos limpiarnosy cambiarnos. —Siéntate —le ordenó la señora Wooly. Se hundió lentamente en una de las cabinas, tosiendo mugre negra en sumanga. Miró a Niko y limpió su cara y cuello, como había hecho con el resto denosotros. —Voy a decirle a la escuela acerca de lo que hiciste allí —la señoraWooly le dijo en voz baja—. Realmente heroico, hijo. Niko se puso rojo. Empezó a levantarse. La señora Wooly puso una botella de Gatorade en sus manos con algo deAdvil y otra botella de jarabe para la tos.
  17. 17. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS —Te quedarás sentado —le dijo. Él asintió, tosiendo más suciedad. Jake estaba presionando la pantalla de su minitab repetidamente. —Oiga, señora Wooly, no recibo señal —le dijo Jake—. Es como siestuviera sin batería, pero sé que está cargada. Uno por uno, casi todo el mundo sacó una minitab y trató de encenderla. —Probablemente la red está caída —dijo la señora Wooly—. Pero siganintentando. Va a volver. Alex sacó su minitab. Estaba muerta—en blanco. Comenzó a llorar.Parece gracioso ahora. No lloró durante la tormenta, no lloró al verme tododestrozado, no lloró por los chicos que había muerto en mi autobús—empezó allorar cuando se dio cuenta de que la red estaba caída. La red nunca había estado caída. Todos habíamos visto cientos de anuncios publicitarios dirigidos atranquilizar a la gente sobre que la Conectividad Nacional era infalible.Tuvimos que creer eso porque todos nuestros archivos—fotos, películas, e-mails, todo—estaban en grandes servidores “en el cielo.” Sin la red, no tienes ordenador. Sólo tienes una tablet en blanco. Tal vez 17quince dólares de plástico y chatarra metálica. No tenías nada. Y se supone que hay un millar de copias de seguridad en su lugar parahacer que la red sea inmune a los desastres naturales—la guerra nuclear—acualquier cosa. —¡Oh, por el amor a Dios! —Brayden comenzó a resoplar—. Si la redestá caída, ¿quién va a venir por nosotros? ¡Ni siquiera sabrán dónde estamos! Jake comenzó a hablar con su profunda y relajante voz, diciéndole aBrayden que se calmara. Que todo iba a estar bien. Pero Alex se deslizó fuera de la cabina y empezó como a gritar, —¡La redno puede estar caída! No puede ser. ¡No saben lo que esto significa! Alex era localmente famoso por ser bueno con las computadoras y lasmáquinas. Personas que apenas conocíamos pasaban por donde estaba contablets que no funcionaban para ver si podía depurarlas. El primer día deescuela, mi profesor de inglés me llevó aparte para preguntarme si era el
  18. 18. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANShermano de Alex Grieder y si pensaba si él podría darle una mirada al GPS desu coche. Así que si alguno de nosotros iba a entender las consecuencias de la redcaída, ése era Alex. La señora Wooly agarró por los hombros a Alex. —Grieder Jr. —dijo—. Ve a buscar algo de ropa para Grieder Sr. Por Grieder Sr. se refería a mí, por supuesto. —Pero usted no entiende —se lamentó Alex. —Ve a buscar ropa para tu hermano. Y para estos otros chicos. Toma uncarrito. Ve ahora mismo —ordenó—. Sahalia, ve con él y consigue cosas para laschicas. —No sé sus tallas —protestó Sahalia. —Voy con ustedes —dijo Astrid. La señora Wooly abrió la boca para decirle a Astrid que se sentara yluego la cerró de nuevo. La señora Wooly conocía a sus chicos, verán. Ella sabíaque a Astrid no se le dice qué hacer. Así que Astrid, Alex y Sahalia se fueron. 18 Me bebí el agua. Trabajé muy duro en no vomitar más. Un par de pequeños manoseaban sus minitabs. Se mantuvieronpresionando sobre las pantallas de sus minitabs muertas y ladeando suspequeñas cabezas a un lado. Esperando, esperando. No podían entender qué diablos estaba pasando. ***Fue raro, cambiarse con Brayden y Jake en el baño. No había chicos que fueranmis amigos. Jake estaba en el último año. Brayden estaba en tercero, como yo.Pero ambos estaban en el equipo de fútbol y estaban trabajados. Yo no. Jake siempre me había ignorado de manera genial, pero Brayden habíasido francamente malo conmigo.
  19. 19. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Por un momento pensé en ir a un cubículo para cambiarme. Brayden mevio vacilar. —No te preocupes, Geraldine, —dijo—. No vamos a mirar si eres tímido. Dean... Geraldine... ¿Entienden? Había comenzado con lo de Geraldine en la escuela primaria. Entonces, cuando estábamos en octavo grado, había tenido esta cosa conmi cabello. Que necesitaba “estilo.” Escupía en sus manos y las pasaba por micabello, como si la saliva fuera gel. Al final del año, sólo escupía justo en micabeza y lo machacaba un poco con su mano. Con estilo realmente. Entendí que Brayden era considerado apuesto por las chicas. Tenía esecolor de piel oliva que siempre parecía bronceado, cabello marrón ondulado ylas cejas muy gruesas. Algo como del tipo de cejas del hombre Cromañón 1 paramí, pero he deducido que las chicas piensan que se ve accidentado y peligroso.Deduzco esto porque cada vez que estaba alrededor se arreglaban y twitteabande una forma que me hacía odiar a todos un poco. Lo que estoy diciendo es que—Brayden y yo—no éramos amigos. No fui a un cubículo, me quité la camisa sucia y pantalones vaqueros y 19comencé a lavarlos en el lavabo. —¿Puedes creer que cayera granizo? —dijo Jake. —Fue increíble —respondió Brayden. —Totalmente increíble —estuve de acuerdo. —¡Lo sé! Jake me preguntó acerca de una particular roncha en el brazo por unapiedra de granizo. —Realmente duele —dije. —Estás bien, Dean —dijo Jake, y me dio una palmada en el hombro. Loque también dolió.1 Hombre de Cro-Magnon es el nombre con el cual se suele designar al tipo humano correspondiente aciertos fósiles de Homo sapiens, en especial los asociados a las cuevas de Europa en las que seencontraron pinturas rupestres. Suele castellanizarse y abreviarse como cromañón, sobre todo para su usoen plural (cromañones).
  20. 20. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Tal vez se dejó llevar por la buena sensación. O tal vez estaba tratando decuidar de mí y ser un líder. No me importa si me estaba vendiendo. Fue buenosentirse normal por un momento. —Hey, Jake —le dije—. Lamento lo del vómito. —Viejo, no pienses nada más al respecto —dijo. Le tiré la camiseta que Alex había conseguido para mí desde losbastidores en el Greenway. —Aquí —dije—. La escogí sólo para ti. Va a ir bien con tus ojos. Jake se echó a reír con un sobresalto. Le había sorprendido. Brayden también se rió. Entonces reímos hasta que se salió por completo de nuestras manos,hasta que estuvimos tragando aire, con lágrimas en los ojos. Me dolía la garganta, que todavía estaba en carne viva por el humo, peroJake, Brayden y yo, nos reímos mucho tiempo. ***Después de habernos cambiado, la señora Wooly hizo una especie de asamblea 20improvisada. —Son tal vez las ocho o nueve —nos dijo—. La red aún está caída y estoyun poco preocupada por nuestra amiga Josie aquí presente. Creo que está enestado de shock, por lo que probablemente estará bien en un día o dos. Peropodría ser algo más serio. Todos miramos a Josie, quien devolvió la mirada hacia nosotros con unextraño interés individual, como si fuéramos personas cuyos rostros y nombresno pudiera recordar. —Esto es lo que vamos a hacer —continuó la señora Wooly—. Voy acaminar hasta la sala de emergencia y conseguir un poco de ayuda. Una niña llamada Chloe empezó a llorar. —Quiero ir a casa —dijo—. ¡Llévanos a casa! ¡Quiero a mi nana! —Tonterías —le dijo la señora Wooly—. El autobús tiene dos neumáticospinchados. No puedo llevarte a ningún lado. Volveré con ayuda rápidamente.
  21. 21. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Chloe no parecía en absoluto satisfecha con esta respuesta, pero la señoraWooly continuó. —Y miren, niños, sus padres van a tener que pagar a la tienda por lo queustedes usen, así que vayan con calma. Esto no es Navidad. He decidido ponera cargo a Jake Simonsen. Él es el jefe hasta que vuelva. Por el momento, Sahaliay Alex, quiero que vayan a ayudar a los más pequeños a elegir unos buenosjuegos y rompecabezas del departamento de juguetes. Los pequeños aplaudieron, especialmente Chloe, quien hizo un granshow de saltos arriba y abajo, aplaudiendo sus gorditas manos. Parecía un pocovoluble, en lo que a las emociones se refiere. Y un poco molesta. Sahalia suspiró con irritación y se puso de pie. —¿Por qué tengo que hacerlo todo? —se quejó. —Porque estos chicos estuvieron a punto de morir y tú no —espetó laseñora Wooly. Los niños de escuela primaria se fueron a la sección de juguetes. —Miren —nos dijo la señora Wooly a los chicos más grandes después deque se fueron—. La sala de emergencias no está demasiado lejos. Es probableque pueda caminar hasta allá en media hora o una hora. Podría conseguir un 21aventón, lo que significaría que estaré de vuelta mucho más rápido. Mantengana Josie hidratada y de vez en cuando pregúntenle qué año es. ¿Cómo se llama?¿Qué tipo de, no sé, pop le gusta? Galletas. Ese tipo de cosas. Se pasó la mano por el áspero cabello gris. Su mirada derivó pornosotros, a la entrada de la tienda y la rota puerta de cristal corrediza. —Y si viene alguien, no salgan de aquí con nadie excepto con sus padres.Prométanmelo. En este momento, ustedes son mi responsabilidad. Y, no es quecrea que va a pasar, pero si hay algún disturbio y saqueo o algo, ustedes van ajuntar a todos los niños aquí en esta área de pizza, y permanezcan juntos. Loschicos grandes en el exterior y sólo quédense juntos. ¿Me entienden? Ahora entendía por qué había alejado a los niños. Ella no quería queescucharan hablar de un motín. —¿Ahora, señora Wooly? —dijo Jake—. ¿Qué hacemos si viene la gentede la tienda? —Él hizo un gesto hacia el autobús dañado que estaba en mediode los carritos de compra vacíos en el vestíbulo de entrada—. Van a estarenojados.
  22. 22. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS —Vas a decirles que era una emergencia y que la directiva de la escuelase hará cargo de los daños y perjuicios. —Puedo hacer la comida si es necesario —dijo Astrid—. De hecho, sécómo operar los hornos en el Pizza Shack, porque trabajé aquí el verano pasado. Sabía que había tenido un trabajo en Greenway. Había sido un veranoque involucró una gran cantidad de idas al supermercado para mí. —¡Un almuerzo caliente! —dijo la señora Wooly—. Ahora estáshablando. Los niños regresaron con juegos de mesa. La señora Wooly se preparó para salir. Fui a la sección de papelería y escogí una pluma de ocho dólares y el blocde notas ejecutivo, más agradable y más caro en el estante. Me senté allí ycomencé a escribir. Tenía que sacar la tormenta de granizo mientras estabafresca en mi memoria. Siempre he sido un escritor. De alguna manera, escribir algo hace quecualquier cosa que suceda parezca bien. Me siento a escribir, todo atascado yestresado, y para el momento en que me levanto, todo está en el lugar correctode nuevo. 22 Me gusta escribir a mano, en un cuaderno de espiral. No puedoexplicarlo, pero puedo pensar en una página de una manera que no puedo enuna tablet. Pero sé que escribir a mano para cualquier cosa más allá de una notarápida es extraño, ya que a todos nos enseñaron el tipo de cosas del tipo touchdesde el jardín de infantes. Brayden se detuvo y me miró por un momento. —¿Escribiendo a mano, Geraldine? —dijo con desprecio—. Realmentepintoresco. Todos nos pusimos en fila para decir adiós a la señora Wooly en laentrada de la tienda. El cielo había vuelto a su estado normal de reposo de untono de azul nítido. Como mamá solía decir, “los cielos de Colorado no puedenser vencidos.” Había como 30 centímetros de granizo en casi todas partes. En loslugares donde había una pendiente, la lluvia de granizo había escapado unpoco, depositándose en corrientes enormes.
  23. 23. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Se podría pensar que habría sido divertido jugar—como si el aire librefuera una piscina de bolas gigantes. Sin embargo, los grandes trozos de granizo,tenían protuberancias, bultos y cosas pegadas en su interior como rocas yramitas. Estaban afiladas y sucias, y nadie quería salir y jugar. Nos quedamosen la tienda. Había un par de coches en el estacionamiento. Se veían absurdos, todosabollados, como si alguien los hubiera golpeado con un martillo gigante. Elautobús de la señora Wooly había sufrido daños mucho menores. —Si todos los autos en la ciudad tienen ese aspecto —me dijo Alex—,vamos a terminar caminando a casa. Pensé en caminar a casa en ese momento. Podría haber esperado hastaque se fuera la señora Wooly y luego ir casa. Sin embargo, había dicho que nosquedáramos y seguí las instrucciones y además, Astrid Heyman estaba enGreenway, no en nuestra aburrida y monocorde casa en Wagon Trail Lane. Todos los nombres de las calles de nuestra urbanización eran así. WagonGap Trail, Coyote Valley Court, Blizzard Valley Lane... Tengo que decir que ni una sola vez que caminé por nuestra calle laconfundí con un corte de camino rural a través de alguna frontera de pradera.¿Quién hizo a los desarrolladores creer que nos tomaban el pelo, exactamente? 23 Podía oír las sirenas distantes. Había algunos pilares de humo alzándoseen otros lugares. Una columna de humo estaba todavía en aumento desdenuestro autobús quemado, así que tuve una muy buena idea de dónde veníanlas otras. Recuerdo que pensé que nuestra ciudad había sufrido realmente de unagolpiza. Me pregunté si tendríamos algún tipo de asistencia de Crisis Nacional.Habíamos visto imágenes de la recepción de residentes de San Diego con cajasde ropa, juguetes y alimentos después del terremoto del 21. Tal vez ahoraseríamos nosotros y nuestra ciudad estaría asediada por los medios decomunicación. La señora Wooly estaba tomando nada más un paquete de cigarrillosbaratos y un par de botas de lluvia hasta las rodillas. Brayden dio un paso adelante. —Señora Wooly, mi papá trabaja en NORAD. Si puede darle un mensaje,estoy seguro de que puede enviar una camioneta o algo para buscarnos.
  24. 24. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Yo fui probablemente el único que rodó los ojos. Probablemente. —Bien pensado, Brayden —dijo la señora Wooly con voz grave—. Lollevaré bajo consideración. Ella nos miró. —Ahora, niños escuchen a Jake. Él está a cargo. Astrid les va a hacer decomer una rica pizza. Ella dio un paso a través del marco de la puerta y salió alestacionamiento. Dio unos pasos hacia adelante, luego se volvió hacia suderecha, mirando algo en el suelo que no podíamos ver. Pareció retroceder, conun poco de náuseas. Luego se volvió y dijo con fuerza. —Ahora vayan adentro. ¡Adelante! Novengan aquí. No es seguro. Entren. Vayan. Almuercen. Ella nos espantó de nuevo con las manos. La señora Wooly tenía tal autoridad que todos hicimos lo que dijo. Pero por el rabillo de mi ojo, vi a Jake dar un paso para ver lo que habíavisto. —Tú también, Simonsen —dijo la señora Wooly—. Esto no es unprograma. Vuelve allí. 24 Jake se acercó a nosotros, rascándose la cabeza. Lucía un poco pálido. —¿Qué? —preguntó Brayden—. ¿Qué hay ahí? —Hay algunos cuerpos. Parecen un par de empleados de Greenway —nos dijo Jake en voz baja—. No sé por qué salieron con la tormenta de granizo,pero seguro están muertos ahora. Todos están hechos puré. Los huesos salenpor todo el lugar. Nunca había visto nada igual. Excepto tal vez por ese desastreen el autobús. Respiró hondo y se estremeció. —Les diré una cosa —dijo Jake, mirándonos a Brayden y a mí—. Nosvamos a quedar en el interior hasta que ella regrese.
  25. 25. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS CAPÍTULO TRES PUERTA METÁLICA Traducido por Carmen_Lima—¿A quién le gusta la pizza? —gritó Astrid. Los pequeños contestaron con un fuerte y enfático griterío de Yo, susbrazos se elevaron raudamente como si fuese un concurso para saber quiénlevantaba la mano más rápido. —¡Fiesta de Pizza! ¡Fiesta de pizza! —gritaban. Su excitación era contagiosa y Astrid se veía hermosa al hablar con ellos,escuchando acerca de sus pizzas favoritas, con el viento recogiendo mechonesde su pelo y llevando calor a sus mejillas. Escuchen, la tragedia del día y la destrucción de nuestro pueblo nopasaron desapercibidos para mí—y estaba preocupado por mis padres, misamigos y cómo les podría haber afectado—pero admitiré que aprecio muchoestar junto a Astrid. Mi mamá creía que cada uno hace su propia suerte. Sobre la estufa ella 25había colgado esas cartas viejas, de color marrón con letras que decíanMANIFIESTO. La idea era que si uno pensaba y soñaba con la forma en quequería que sea su vida—si uno sólo lo visualizase el tiempo suficiente—seharían realidad. Pero tan duro como había manifestado a Astrid Heyman con su mano enla mía, sus ojos azules mirando los míos, sus labios susurrando algodescabellado, gracioso y escandaloso en mi oído, ella había permanecidocompletamente ignorante de mi existencia. Realmente, incluso hasta el sueño desoñar sobre Astrid, para un tipo como yo, en mi posición relativamente baja enla escala social de la Escuela Lewis Palmer, era idiota. ¿Ella siendo del últimoaño y yo de tercero? Olvídenlo. Astrid se iluminaba sólo por su belleza: rizos rubios brillantes, ojoscelestes como el cielo de verano, frente ligeramente fruncida, siemprerefrenando una sonrisa, campeona de clavados del equipo de natación. Nivelolímpico. Diablos, Astrid era nivel olímpico en cada forma posible.
  26. 26. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Y yo no. Yo era uno de esos tipos que se habían quedado bajos deestatura demasiado tiempo. Todos los demás crecieron de un salto en séptimo yoctavo grado pero yo me quedé del tamaño de un niño durante esos años—losaños de gel de Brayden. Entonces, durante el último verano, crecí, como quincecentímetros o algo por el estilo. Mi mamá se deleitó con mi hechizo decrecimiento absurdo, me compró ropas nuevas básicamente cada dos semanas.Mis huesos me dolieron por la noche y mis articulaciones a veces crujían, comoun anciano. Había entrado en el año escolar con alguna esperanza, en verdad, comoahora era del tamaño promedio—incluso sobre la altura promedio—podríareincorporarme a la sociedad en un, um, nivel más alto. Sé que es groserohablar de popularidad categóricamente, pero recuerden, he tenido esta cosa porAstrid desde hace mucho, mucho tiempo. Quise estar junto a ella y hacerme unlugar en su círculo de amigos parecía ser la única manera. Pensé que mi altura podría resolver el problema. Claro, era flaco comoun riel, pero de todos modos, mi inventario de apariencia había mejorado: ojosverdes—una buena ventaja. Pelo rubio cenizo—bueno. Altura—ya no era unproblema. Musculatura—necesita una mejora importante. Gafas—un obstáculo,pero los lentes de contactos me produjeron una conjuntivitis crónica, que se viomucho peor que las gafas, y no podría someterse a una Lasik hasta que dejase 26de crecer, de modo que pasaría algún tiempo. Dientes y la piel—relucientes.Ropa—una especie de ruina, pero mejorando. Pensaba que tenía una posibilidad pero el total de la suma de nuestracomunicación hasta ahora fue la palabra que ella me había dicho en el autobús:Ayúdame. Y no lo hice. ***Todos volvimos al interior y Astrid puso en funcionamiento el horno del PizzaShack y encendió la máquina de hacer granizados. Josie todavía se sentaba en una cabina, envuelta en su manta espacial. Meencaminé hacia los dispensadores de soda para conseguirle una bebida, pero vique ella ya tenía dos Gatorades y una botella de agua en la mesa frente a ella. La máquina de de granizados estaba demasiado alta para que lospequeño la alcanzaran, por lo que después de haberlos estado observando
  27. 27. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANSsaltar para intentar alcanzar las manijas de un modo tierno pero completamentefútil, me acerqué y me ofrecí a prepararles cualquier clase de granizados quequisieran. Aclamaron. Nunca habían sabido que se podía combinar sabores, así que estabanimpresionados con las capas de granizados que les hice. —¡Éste es el mejor granizado que he comido! —barbotó un alumno deprimer grado llamado Max. Tenía un mechón absurdo en la parte trasera de sucabeza que hacía que su pelo se izara como un pequeño abanico rubio. —Yo he comido muchos granizados en mi vida porque mi papá es uncamionero de grandes distancias y siempre me lleva a sus viajes —explicóMax—. Yo probablemente comí granizados en cada estado de América. ¡Unavez mi papá me sacó de escuela por una semana y casi me llevó a México peroentonces mi mamá lo llamó y dijo que mejor me arrastrara de vuelta hastaMonument antes que ella enviase a la policía tras él! Me gustaba Max. Me gusta que un niño no se guarde nada. Un niño era latino. Supongo que era de primer grado, tal vez en el jardínde infantes. Él era regordete y se veía jovial. 27 —¿Cuál es tu nombre? —Le pregunté. Sólo me sonrió. Tenía dos huecos grandes donde sus dientes de conejodebieron haber estado. —¿Cómo se llama? 2 ¿Tu nombre? Él dijo algo que me sonó como, —Youlisease. —Te escucho —dije. —Youlisease —dijo, asintiendo. —Está bien, escucho. —No, no –dijo. —Su nombre es You-lis-ease —dijo Max, intentando ayudar—. Él está enprimer grado conmigo. —¿You-lis-ease? —repetí.2 En español en el original.
  28. 28. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS El niño mexicano dijo su nombre otra vez. Y repentinamente lo entendí. —¡Ulises! ¡Su nombre es Ulises! La pronunciación en español, déjenme decirles, es muy diferente eninglés. Ulises ahora estaba sonriendo como si se hubiera ganado la lotería. —¡Ulises! ¡Ulises! Una pequeña victoria, duramente conseguida para ambos: Ahora sé sunombre. Chloe fue la estudiante de tercer grado que había estado gimoteandocuando la señora Wooly dijo que iba a buscar ayuda. Chloe era gordita, morenay muy enérgica. Le hice un granizado a rayas azules y rojas, como quiso. Sinembargo, no fue lo bastante bueno para ella. —¡Las franjas están demasiado gruesas! —se quejó—. Lo quiero como lacola del mapache. Pero resulta que es realmente difícil hacer un granizado con franjasdelgadas, como descubrí después de cinco o seis intentos. Le di a Chloe mi mejor esfuerzo. 28 —No es como la cola de un mapache —comentó ella. Negó tristementecon la cabeza, como si ella fuera una maestra y yo un estudiantedesesperanzado. —Esto es lo más “cola de mapache” que puedo hacer —le dije. —Bien. —Ella suspiró—. Si es tu mejor esfuerzo. Chloe, ya me había decidido, era todo un caso. Los gemelos McKinley eran nuestros vecinos, en realidad. Alex y yoalgunas veces sacamos la nieve de su camino de acceso para su mamá, quiénadivino es una madre soltera. Ella nos paga veinte dólares, lo cual es un buen dinero. Los gemelos son un niño y una niña, ambos tienen pecas y el cabellorojizo. Tienen el tipo de pecas que se superponen unas detrás de otras por loque casi no se ve otra clase de piel, sólo un poquito de blanco asomando através de las gruesas pecas.
  29. 29. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Con cinco años de edad, eran los más jóvenes y los más pequeños sinduda. Su mamá era pequeña también, y los niños era diminutos. Perfectamenteformados pero, tan altos como mi rodilla. Ninguno de ellos hablaba mucho,pero supongo que Caroline hablaba un poco más que Henry. Soncompletamente adorables, para usar una palabra que usan con frecuencia laschicas y las tías solteronas. Realmente no guardé lo mejor para el final porque Batista, el únicoestudiante de segundo grado, es un tipo realmente difícil. Se ve vagamenteasiático y lleva el pelo brillante cortado al ras. Por un lado, Batista es de una familia muy religiosa, por lo tanto él seconsidera la autoridad sobre el pecado. Ya lo había escuchado por casualidadreprender a Brayden por maldecir (¡Decir el nombre del Señor en vano es unpecado!), retó a Chloe por empujar a Ulises (¡Empujar es un pecado!), Y lesinformó a los otros pequeños que no bendecir la mesa antes de comer era unpecado (¡Antes de que comamos, Dios quiere que nosotros pecadores demosgracias!). Él siempre estaba observando a todos, esperando que metieran la pata,para poder corregirlos. Una calidad realmente encantadora, les digo. Supongoque ser un sabelotodo un poco presumido no es considerado un pecado por sugente. 29 Los otros dos niños del autobús de la escuela primaria eran mi hermano,Alex, y Sahalia. Sahalia estaba adelantada, para un estudiante de octavo grado. Ella teníauna idea muy vanguardista de la moda. Incluso yo, alguien que ha llevadopuestos sudaderas y sólo sudaderas hasta séptimo grado, puedo identificar aalguien con estilo cuándo lo veo. En el día en que todo se desmoronó, ella vestíaun par de jeans ceñidos que se sostenían a un lado por alfileres y un chaleco decuero sobre algún tipo de top. También levaba una chaqueta de cuero—unagrande, demasiado grande para ella, a cuadros color roja. Ella es tres años másjoven pero mucho, mucho más genial que yo. Muchas personas eran más geniales que yo. No le guardo rencor. Se veía como si se hubiera metido en la sección de maquillaje. Juro quecuando llegamos por primera vez al centro comercial, ella no llevabamaquillaje. Pero ahora sus ojos estaban delineados en negro y tenía los labiosmuy rojos.
  30. 30. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Estaba de rodillas en el asiento de un apartado al lado de donde Braydeny Jake comían. Ella como que los observaba comer e intentaba ser parte delgrupo al mismo tiempo. Fue una especie de acercamiento lateral para serincluido en una pandilla. Te sientas cerca de ellos, y esperas a que te inviten aentrar. No funcionó para Sahalia. Brayden la contempló y dijo: —Estamos tratando de conversar. ¿Teimporta? Sahalia se alejó y fue a andar cerca de Astrid. Ella caminó como si no leimportase. Como si fuera su plan ir al mostrador desde el principio. Tuve queadmirar su andar desgarbado. Niko comía solo. Debí haberlo invitado a sentarse con Alex y conmigo, pero para cuandoconseguí terminar los granizados, y rehacer el de Chloe, la pizza estaba lista.Estaba demasiado hambriento y olvidé mis modales. Alex y yo devoramos nuestros primeros pedazos de pizza. La cuadraday pesada pizza de Pizza Shack nunca había sabido tan buena. Lamí la salsa rojade mis dedos y Alex se levantó para traernos las segundas. 30 Para cuando regresó, sin embargo, yo miraba a Josie. Ella estaba sentada de lado en su cabina, de espaldas a la pared. Laseñora Wooly había limpiado completamente su cara y manos, pero Josie teníasangre seca en su cuerpo y brazos y la manta espacial se le pegaba en algunaspartes. Todavía llevaba puestas sus ropas viejas. Me dio pena; aquí todosteníamos un bonito almuerzo con pizza, y ella claramente todavía estaba devuelta en el autobús. Le llevé mi pizza y me senté frente de ella en su cabina. —Josie —le dije suavemente—. Tengo un pedazo de pizza para ti.Vamos, Josie. La comida te hará sentir mejor. Ella solamente me miró y negó con la cabeza. Parte de su peinado sehabía desenrollado y el pelo caía como una cinta hacia un lado, como una ramarota. —Dale un mordisco —pedí—. Un mordisco y yo te dejaré sola. Ella giró su cara hacia la pared.
  31. 31. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS —Bueno, está aquí si la quieres —dije. Astrid deslizó una gran bandeja con algunos pepperoni sicilianoshorneados. Estaba todavía algo hambriento, por lo que fui al mostrador. –¿Te gusta el pepperoni? —me preguntó ella. Mi corazón martilleaba. —Sí —respondí. Suave. —Aquí tienes —contestó, poniendo uno en un plato de cartón. —Gracias —dije. Realmente suave. Luego me di vuelta y me marché. Y esa fue mi segunda conversación con Astrid. Al menos esta vezrespondí. Regresaba a mi cabina cuando todos oímos el estruendo de una máquina.El sonido pesado de enrollado y rechinado. —¿Qué es eso? —tartamudeó Max. ***Tres pesados portones de metal caían sobre el agujero abierto en el frontis de la 31tienda. Uno, dos, tres, lado a lado descendieron. Las de los lados cubrieron lasventanas. La del centro era un poco más grande y cubrió todo el espacio de loque habían sido las puertas corredizas. La puerta estaba llena de agujeros así que todavía podríamos respirar ypodríamos ver hacia fuera, pero era espeluznante. Estábamos siendo encerrados. Los pequeños lo perdieron. —¿Qué ocurre? ¡Estamos atrapados! ¡Quieroir a casa! —Ese tipo de cosas. Niko sólo se quedó de pie, mirando la puerta bajar. —Deberíamos poner algo debajo de eso. Para mantenerla abierta —gritóJake. Él agarró un carrito de compras y lo hizo rodar hacia adelante, bajo lapuerta central. Pero la puerta cayó apartando al carrito del camino.
  32. 32. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Las tres puertas se fijaron con un CLANK que resonó como si fueradefinitivo. —Ahora estamos encerrados —dije. —Y todos los demás se quedaron afuera —añadió Niko en voz baja. —Muy bien —habló Jake, dando unas palmadas—. ¿Quién de ustedespequeños patanes me van a enseñar a jugar Escaleras y Serpientes? Alex se me acercó y tiró de mi camisa. —Dean —dijo—, ¿quieres ir al Departamento de Multimedia conmigo? ***Todas las grandes tablets en el Departamento de Multimedia estaban muertas,desde luego. Estaban desconectadas de la Red como nuestras minitabs. PeroAlex encontró el único televisor de pantalla plana pasado de moda. Estabacolocado muy abajo, muy cerca del piso, completamente dejado de lado. Nunca realmente había comprendido por qué alguien querría comprarun televisión tan simple, cuando las tablets grandes son apenas un poco máscaras y uno puede ver televisión en una tablet grande y usarlo tanto para leerun libro, navegar y usar el Skype, jugar y un millón de otras cosas útiles. Pero 32cada gran tienda mantiene un par de televisores en exhibición y ahora supe porqué. Funcionaban sin Conectividad Nacional. Recogían alguna clase de señalúnica para televisión. Y aunque la pantalla era lluviosa y a veces con rayas, laobservamos ansiosamente. Alex puso CNN. El resto de nuestro grupo apareció, atraído, supongo, por el sonido de latransmisión en vivo. ***Yo esperaba que las noticias de nuestra tormenta de granizo estén en todas lasnoticias. No fue así. Nuestra pequeña granizada no fue nada. Había dos presentadores juntos y lo explicaban muy serenamente, perola mujer se estremecía. Uno podía ver que ella había estado llorando. Su
  33. 33. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANSmaquillaje estaba todo corrido alrededor de sus ojos y yo me pregunté por quénadie arregló su maquillaje. Era CNN, por el amor de Dios. El hombre en el traje azul dijo que repetía la cadena de acontecimientospara quienes recién se unían a la transmisión. Esos fuimos nosotros. Informóque un volcán había entrado en erupción en una isla llamada La Palma, en lasIslas Canarias. Las inestables imágenes de una cámara portátil mostraron cenizas y unamontaña de fuego apareció en la pantalla detrás de los presentadores. La mujer con el maquillaje corrido anunció que toda la cara occidental dela isla había explotado con la erupción del volcán. Quinientos mil millones derocas y lava, cayeron en avalancha en el océano. No tenían imágenes de eso. El del traje azul dijo que la explosión había creado un “mega tsunami.” Una ola de casi un kilómetro de altura. Moviéndose a más de novecientos kilómetros por hora. La del maquillaje corrido añadió que el mega tsunami se habíaensanchado mientras se acercaba a las costas de EE.UU. Y luego dejó de hablar.Se le quebró la voz en su garganta, y el del traje azul se hizo cargo. 33 El mega tsunami había golpeado la Costa Este de los Estados Unidos alas 4:43 a.m., tiempo de la montaña. Boston, Nueva York, Charlestón, Miami. Todos habían sido golpeados. No podían estimar el número de muertos. Me quedé allí sentado. Me sentía completamente entumecido. Fue el peor desastre natural registrado en la historia. La erupción volcánica más violenta jamás filmada. El tsunami más grande registrado en la historia. Pasaron algo filmado. Pasó tan rápido que tuvieron que ralentizarlo para que uno pudiera verlo que sucedía.
  34. 34. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Desde la calle, una imagen del edificio del Empire State y una nube altaaproximándose más y más cerca, cuadro por cuadro, pero no era una nube—erauna pared de agua—y luego la imagen se quedó en blanco. Una playa, enfocaban hacia el agua, sólo que no había agua, únicamenteun bote varado a poco más de un kilometro y medio en el lecho marino y se oíauna voz orando a Jesús y luego la imagen agitándose, temblando, y una ola tanalta que la minitab no pudo ver la parte superior. Después oscuridad. Chloe dijo que ella quería ver el canal infantil. La ignoramos. La del maquillaje corrido informó que la Red estaba caída porque tres delos cinco centros satelitales estaban localizados en la Costa Este. El del traje azul dijo que el presidente había declarado estado deemergencia y estaba a salvo en una localización sin revelar. Observábamos, principalmente en silencio. —Cámbialo a Tabi-Teens —lloriqueó Chloe—. ¡Eso es aburrrridooo! La miré. Estaba totalmente desorientada. Estaba recogiendo conindiferencia una etiqueta en el mostrador de minitabs. Ninguno de los pequeños pareció comprender lo que estábamosaprendiendo. Era como si todo estuviera completamente en cámara lenta, 34colgando. Tuve que continuar observando la TV. No podía pensar en los niños. Me sentí gris. Decaído. Como una piedra. La del maquillaje corrido dijo que el mega tsunami había provocadoextremas condiciones atmosféricas en el resto de país. Su voz ganó fuerza en “elresto del país.” Mencionó tormentas llamadas superceldas, pasandorápidamente a través de las Rocallosas (esos éramos nosotros). Miré a Josie. Ella observaba la pantalla. Caroline había gateado hasta elregazo de Josie, y Josie acariciaba el pelo de Caroline distraídamente. CNN mostró más imágenes de la Costa Este. Mostraron una casa que fue llevada arriba a un lado de una montaña.Mostraron un lago llenos de autos, gente vagando medio desnudas en calles ylugares que debieron verse familiares, pero ahora se parecían a las locaciones delas películas de guerra.
  35. 35. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Gente en botes, gente llorando, gente navegando en ríos como si tuvieranleños flotantes, gente lavándose junto a sus autos, sus garajes, sus árboles, suscubos de la basura, sus bicicletas y Dios sabe qué más. Gente como escombros. Cerré mis ojos. Cerca de mí, alguien comenzó a llorar. —¡Pon Tabi-Teens! —exigió Chloe—. ¡O Traindawgs o algo como eso! Tomé la mano de mi hermano. Estaba frío como el hielo. ***Miramos por horas. En algún momento, alguien apagó la televisión. En algún momento, alguien sacó las bolsas de dormir para todos. Hubo muchos gemidos de los niños pequeños y no mucha respuestaconsoladoras de nuestra parte. Realmente nos molestaban. Especialmente Chloe y Batista. Batista siguió hablando del “fin de los días.” Dijo que fue así como el Reverendo Grand dijo que ocurriría. El día del 35Juicio estaba sobre nosotros. Quise darle puñetazos en su pequeña caragrasienta. Sólo quería pensar. No podía pensar y todos ellos continúan llorando,pidiendo cosas tontas, aferrándose a nosotros y sólo quería que ellos se callasen. Finalmente Astrid se inclinó y agarró Batista por los hombros. Ella le dijo, muy claro y amablemente: —Ustedes niños vayan a buscarcaramelos. Tantos como quieran. Vayan a hacer eso. Y lo hicieron. Regresaron con bolsas del pasillo de los dulces. Eso era lo mejor que podríamos hacer por ellos esta noche: Caramelos.Tomamos las bolsas, las abrimos de un tirón e hicimos un montón grande enmedio del suelo, y todos se atiborraron glotonamente con formas divertidas detodas las marcas y tipos.
  36. 36. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Los comimos como si fuese medicina. Como si fuesen caramelos mágicosque de algún modo nos podrían devolver a una vida normal otra vez. Loscomimos hasta que quedamos entumecidos, nos metimos en nuestras bolsas ynos fuimos a dormir. Hubo mucho llanto por parte de los pequeños y ocasionalmente uno denosotros gritaba: —¡Silencio! Así es como pasamos esa primera noche. 36
  37. 37. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS DÍA DOS CAPÍTULO CUATRO OCHO PUNTO DOS Traducido por kleviDespertamos alrededor de las ocho al ser sacudidos. No fue como lo que sucede cuando estás soñando que estás corriendo através de un bosque persiguiendo a un zorro o algo y de repente un árbol teatrapa y empiezas a temblar y comienzas a despertar y te das cuenta de que esrealmente tu mamá la que te está sacudiendo y la alarma está sonando, y llegastarde a la escuela. Para nada. Esto fue así: Estás en un saco de dormir en el piso de un supermercadogigantesco y de repente el suelo empieza a lanzarte y agitarte y te vas rebotandocomo si fueras una palomita de maíz en una sartén caliente y las cosasempezaran a caerse de los estantes y está todo el mundo gritando y asustadosfuera de sí, y tú eres uno de todo el mundo. 37 Fue más bien como eso. ***Y aquí viene la parte divertida, era un PREMONITOR 3. Al parecer, eso es lo quepasa cuando estás a punto de experimentar uno de 8.2. Es un terremoto tangrande que envía mensajeros por delante. —¡Hay que llegar al Pizza Shack! —gritó Niko—. ¡Debajo de las mesas! Agarré a Alex con una mano y levanté a Ulises, el estudiante de primergrado con la otra y eché a correr. Las cosas se caían de los estantes o se habíancaído. De la sección de Alimentos y en otros lugares se podían oír las botellas devidrio de los estantes estrellándose sobre el piso. El resto de los niños estaban justo detrás de mí. Vi que todos los másgrandes habían agarrado a uno o dos más pequeños. Astrid estaba escoltando a3 Un premonitor es un terremoto que ocurre antes de un evento sísmico más grande.
  38. 38. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANSJosie. Tropezando, cayendo, y corriendo lo mejor que pudimos, llegamos hastael Pizza Shack y conseguimos llegar abajo de las mesas. Estaban atornilladas,razón por la cual Niko nos quería allí. —Vamos a estar más seguros aquí —le dije a Alex y a Ulises, de cuyanariz colaba moco húmedo. —Agárrense fuerte a las patas de la mesa —gritó Niko. —Esto es tonto —gruñó Brayden—. El terremoto ha terminado. Por quénos escondemos aquí… Y su voz comenzó a temblar. Porque la tierra había comenzado a temblar. Y él seguro que se agarró a una pata de la mesa. El terremoto fue menos terrible que el premonitor, en mi opinión.Estábamos listos para el terremoto. Ya estábamos despiertos. Empezamos a temblar y temblar, se podían oír las cosas cayendo yestrellándose por todas partes. *** 38Es un milagro que la tienda no cediera, pero, como descubrimos, la tienda fueconstruida como una caja fuerte. Se mantuvo. Sólida como una roca.Prácticamente todo lo que estaba tirado en el suelo era un montón de estantesque se vinieron abajo, pero el daño a la tienda no era tan malo como podríahaber sido. —¿Están todos bien? —preguntó Jake. —Um, yo diría, que no —respondió Astrid—. El mundo como loconocemos se ha ido. ¡Estamos encerrados en un Greenway y un TERREMOTOsimplemente destrozó la tienda en pedazos! Ella estaba furiosa y se veía preciosa. —¡Yo sé eso, Astrid! —replicó Jake—. ¡Obviamente todo se ha ido alinfierno, pero se supone que debo estar a cargo, así que sólo pensé enpreguntar!
  39. 39. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Los mellizos de jardín de infantes estallaron en llanto nuevamente. Vique ellos, igual que Ulises, tenían un montón de suciedad y mucosidad en suscaritas cansadas. Todos los niños pequeños se veían bastante apagados. —Jake está haciendo lo mejor que puede así que, ¿por qué no das marchaatrás, Astrid? —dijo Brayden. —¡Vete al diablo, Brayden! ¡Tú eres la última persona con la que quieroestar atrapada aquí! —respondió. Josie tenía las manos sobre sus oídos. Los niños pequeños lloraban yChloe estaba comenzando a gritar. —Muy bien, todo el mundo simplemente tranquilícense —dijo Jake—.Astrid, estás fuera de control. ¡Contrólate! —Perdón —Henry le a Jake—. Caroline y yo nos hemos decidido.Queremos volver a casa. Henry y Caroline querían regresar a casa. Como si fuera una fiesta depijamas que había salido mal y ahora a él le gustaría que Jake llamara a suspadres para que pudieran recogerlos. —¡Sí! ¡Yo quiero a mi nana! —gritó Chloe. —Chicos, tenemos que espera por la señora Wooly —dijo Jake con calma. 39 Sin embargo, los pequeños se encontraban en un colapso en toda su reglaahora. Llorando, nariz escurriendo, suspirando por los sollozos. Ulises estaba cerca de mí y él asintió con la cabeza, coincidiendo con losgritos, las demandas y lamentos de los otros niños. Estas lágrimas eran gruesascomo granos de jalea, cayendo de sus ojos y rodando por su rostro, eran tanabundantes que estaban realmente lavando su rostro porque no dejaba delimpiarlas con la manga de su sudadera. —Todo va a estar bien —le dije. Él sólo sacudió la cabeza y lloró aún más fuerte. Me levanté. Decidido a ir a buscar un maldito diccionario Español-Inglés. —No te vayas todavía —me dijo Niko—. Más réplicas del terremoto. Estaba en lo cierto. El suelo comenzó a oscilar y caí, escondiéndomedebajo de la mesa más cercana. Dio la casualidad de que era bajo la mesa dondeAstrid se había escondido, también.
  40. 40. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Esto era sin duda lo más cerca que nunca había estado de ella. Mesostuve del poste central debajo de la mesa. Sus manos estaban justo por debajode las mías. Su cabeza estaba inclinada y todo era un borrón de pelo rubio y suéterpúrpura hasta que el temblor se detuvo. Ella levantó su mirada hacia mí y ahí estaba este momento de claridadentre nosotros. Como si ella me hubiera visto y yo a ella. Parecía asustada yjoven como una niña pequeña, y había lágrimas en sus ojos. No sé lo que leyó en mi cara. Probablemente, que yo era totalmente deella. Que la amaba con todo lo que es digno dentro de mí. Supongo que no le gustó lo que vio, porque se limpió las lágrimas con eldorso de la mano y se alejó de mí. Su mandíbula estaba apretada y parecía quequería darme un golpe en la garganta. Esa es la verdad. Salí de debajo de su mesa. ***—Al diablo con esto —dijo Sahalia—. Me voy a casa. —No, no lo harás, Sahalia —dijo Jake—. La señora Wooly nos dijo a 40todos que permaneciéramos aquí y nos mantuviéramos juntos y eso esexactamente lo que vamos a hacer. —¿Estás bromeando? —dijo Sahalia—. La señora Wooly no regresará.Estamos por nuestra cuenta. Y, francamente, yo prefiero correr el riesgo allífuera que estar aquí con ustedes, perdedores. Alex tomó la palabra. —¿Cómo vas a salir? El portón está cerrado. Sahalia señaló a la pared, más allá del Pizza Shack, cerca de la sección decomestibles. Duh. Había una puerta con una línea roja, iluminaba la señal de salida porencima de ella. ¿Cómo es que nosotros lo pasamos por alto hasta ahora? —Tienen que tener salidas de emergencia —dijo ella. Entonces se acercó y la empujó.
  41. 41. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS —Permíteme —dijo Brayden. —¡Bray! —gritó Jake, pero Brayden ya había corrido a toda velocidad. Él asestó un golpe con todo su peso contra ella. —No es bueno —dijo—. Está cerrada. —Como he dicho —repitió Jake, mirando a su amigo—. Nos vamos aquedar aquí hasta que la señora Wooly regrese. —Voy a encontrar una salida —dijo Sahalia. Se fue pisando fuerte. —Disculpen, pero Sahalia es mi vecina —dijo Chloe—. Si ella se va a casa,me voy con ella. —Yo también —dijo Max—. Yo puedo pedir un aventón. Jake estaba perdiendo la paciencia. —¡Ya oyeron lo que dijo la señora Wooly! Nos quedamos aquí hasta quevenga por nosotros. Es muy sencillo. —¿Pero por qué Sahalia tiene la oportunidad de irse? —se quejó Chloe. —Sahalia no va a ninguna parte —respondió Jake—. ¡Las puertas estáncerradas! —¡Pero yo quiero a mi nana! 41 Jake se agachó y se puso a su altura. —Deja de hablar de volver a casa. No hay vuelta a casa hasta que laseñora Wooly regrese. —Pero yo quiero a— Él pinchó a Chloe en el pecho con la punta de su dedo. —Ya basta. —Mi nana— Él la pinchó de nuevo. —Detente. Ella se detuvo. Entonces se frotó el lugar en su pecho donde él la habíapinchado y lo miró furiosa. Así que tuvimos la suerte de que Greenway fuera construido tansólidamente, pero, viejo, el desorden era increíble. Casi todo había sido arrojadode los estantes. Las estanterías en sí no se habían caído, ya que fueron
  42. 42. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANSatornilladas. Eso estuvo bien. Pero todo era un desastre y la mayoría de lascosas hechas de vidrio eran historia. Todos escogimos nuestro propio camino a través de la mercancía,dirigiéndonos de vuelta a nuestra “casa” de bolsas de dormir en elDepartamento de Multimedia. —Va a ser una gran limpieza —me dijo Alex. —Será bueno —le dije—. Algo para mantenernos ocupados hasta quevengan por nosotros. Alex se encogió de hombros. ***Los plasmas que habían estado en las paredes del Departamento de Multimediaahora estaban en el piso del Departamento de Multimedia. Casi todo en el Departamento de Multimedia estaba ahora en el piso delDepartamento de Multimedia. El muro donde estaba la pantalla, colgaba parcialmente fuera de la paredde concreto detrás de ella. Los plasmas estaban tendidos hacia abajo en el suelo, superpuestos como 42tejas del techo. Pedazos de vidrio negro y marcos de plástico estaban esparcidospor todo el lugar. Todo el mundo estaba de pie, tristes y abatidos, mirando a los escombrosmientras Alex y yo nos acercamos. —Nosotros sólo teníamos una maldita televisión —se quejó Brayden—. Yahora está frita. ¡No tenemos forma de saber lo que está pasando afuera! —Creo que tenemos que empezar a pensar en una estrategia para salir —dijo Astrid. —¡Shhh! —Alex la interrumpió. —No, realmente lo creo —continuó ella, sorprendida de que Alex lainterrumpiera. —Escucho la televisión —dijo Alex. Todos nos callamos. Si se escuchaba muy detenidamente, había unzumbido, un murmullo. Un pequeño, pequeño murmullo.
  43. 43. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Brayden y Jake se adelantaron y comenzaron a excavar a través de losplasmas. —Cuidado —dijo Alex—. ¡Podrían recibir una descarga! Jake encontró el televisor. Retrocedió sobre el montón de plasmas muertos, manteniendocuidadosamente la televisión en su costado. La pantalla estaba rota. Es extraño, brillantes manchas de tinta de colorsurgieron sobre el monitor desordenadamente. Alex tomó el aparato y lo puso en el suelo. Él presionó a lo largo del borde inferior del armazón. Así era comocambiabas el canal, algo que no recordaba desde que nos habían cambiadonuestra TV por un plasma cuando yo tenía, como, siete. Alex realizó algunos ajustes y la estática se hizo más fuerte y más fuerte. Entonces salió una voz. —¡Sí!—dijo Jake. Los niños pequeños aplaudieron. —Silencio —dijo Niko. 43 —¡Shhh, chicos! —agregó Astrid. Era la voz de un hombre. Parecía como una entrevista. —Totalmente inesperado ya que está zona no está en la línea de unafalla. Esto es inimaginable, de verdad. Y un temblor de esta magnitud no tieneningún precedente. No hay ninguna duda en mi cabeza que fue provocado porel mega tsunami de ayer. Alex se sentó delante del televisor. Todos nosotros simplementetomamos aleatoriamente lugares cercanos, a excepción de Chloe, quien dijo queiba a conseguir un poco de comida. La voz en la televisión cambió. —Disculpe, profesor. Tenemos noticias de última hora. Nos han llegadoinformes de una fuga. Una fuga química. De compuestos químicos para laguerra. Existen informes de que varios agentes químicos para la guerra puedenestar escapando de las instalaciones de almacenamiento de NORAD.
  44. 44. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS —¡Silencio! Todo el mundo tranquilo —la voz le gritaba a la gente en elestudio, es lo que parecía—. Esto es desde NORAD: Atención, a los residentesde Colorado y los estados vecinos. A las 8:36 a.m. de hoy, miércoles 18 deseptiembre de 2024, las instalaciones de almacenaje de armas químicas en elComando del Departamento de Defensa Aeroespacial de Norteamérica hansido violadas. A los residentes a 500 kilómetros a la redonda de NORAD se lesinsta a permanecer en el interior de sus casas y sellar todas las ventanas deinmediato. Niko se puso de pie. Se veía acelerado, enrojecido. Casi entrando enpánico. —Chicos, tenemos que cubrir las puertas delanteras. —dijo Niko. —Ahora mismo. ***Buscamos de un lado a otro lado por la tienda, abriéndonos camino a través delas cajas caídas y por la mercancía caída. Niko empezó a dar órdenes aizquierda y derecha. —Jake, consigue lonas de plástico. Brayden y Dean, consigan rollos decinta adhesiva. 44 —¿Lonas de plástico, como qué? —preguntó Jake, con pánico en su voz. —Las cortinas para la ducha podrían funcionar —sugirió Alex—. Oprotectores plásticos, como los que usan los pintores. —Alex, ayuda a Jake. Resuélvanlo. Astrid, mantén a los niños pequeñosfuera del camino. —No me quedaré con los niños —protestó ella—. ¡Yo soy tan fuertecomo todos ustedes! —¡Sólo haz lo que digo! —gritó Niko. Ella lo hizo. ***Brayden y yo encontramos la cinta adhesiva y maldijimos al no traer connosotros nada para llevarlas, como un carrito o una cesta. Lo más quepodríamos llevar en nuestras manos eran, como, diez rollos.
  45. 45. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS —Tengo una idea —dije. Me quité la camiseta de rugby. —¿Qué estás haciendo, Geraldine? —preguntó Brayden. Su voz sonabanerviosa—. Jódete, me voy. Se fue llevando sus diez rollos. Le hice nudos a las mangas y empecé a cargar la cinta dentro de ella. Talvez me hubiera tomado el mismo tiempo que buscar una cesta o una bolsa oalgo así pero conseguí meter por lo menos treinta rollos en mi camisa. ***Cuando llegué a la puerta, Niko y Jake estaban tratando de empujar la parte deatrás del autobús por la puerta, para hacer más espacio para trabajar. No semovió. —Olvídalo —dijo Niko—. Vamos a trabajar alrededor de él. Brayden estaba abriendo los paquetes de lonas plásticas. —Yo lo haré —dijo Niko—. Ve por más cinta. Vamos a necesitar muchamás— Llegué y arrojé los rollos de cinta. 45 —Excelente —dijo Niko—. Ábranlas. Empecé a tirar de las envolturas de plástico de los rollos cuando Braydenme dio un codazo en las costillas. —Bonitos abdominales, viejo —dijo Brayden—. ¿Te ejercitas? Él se echó a reír. Jake dejó de desplegar la lona y estuvo sobre Braydenen dos pasos. Lo sacudió. Fuertemente. —Vamos a morir a causa del puto NORAD y, ¿estás burlándote sobre elputo físico de librero? ¿Qué pasa contigo? ¡Vamos, hombre! —Jake lo soltó yBrayden retrocedió tambaleándose. Me esforcé para desatar los estúpidos nudos de mi camiseta. Ahora sabía lo que Jake pensaba de mí. El librero. Muy bien. Lo que seaque eso significara. Mientras tanto, teníamos lonas que poner.
  46. 46. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS —Así va a ser mucho más rápido —se oyó la voz de mi hermano. Él sedeslizó hacia nosotros sobre el linóleo, sosteniendo dos pistolas de grapas y unacaja de grapas de tamaño industrial. Jake y Niko manejaron las pistolas de grapas. Brayden, Alex y yososteníamos las lonas tensas. Dos capas de cortinas de ducha. Una capa de mantas de lana (Idea deAlex). Luego tres capas de lonas de plástico. Todo el conjunto sellado a lo largodel borde con múltiples capas de cinta adhesiva. Astrid llegó caminando rápidamente, los niños detrás de ella. Pasaron elautobús, mirando nuestra pared improvisada. —No está mal —dijo Astrid. —Va a servir —dijo Jake. Agarró a Astrid y puso su cabeza bajo el brazo. —Hey, chicos —dijo—. ¡Cosquillas gratis! Los niños sonrieron y cantaron, tratando de hacerle cosquillas. —¡Déjame ir, idiota! —dijo, pero con una sonrisa. Ella se apartó de Jake, alejando a los niños. 46 —¡Suéltenme, ¡pequeños monstruos! —gritó con buen humor. Su camiseta rodó hacia arriba durante el forcejeo, y alcancé a ver suespalda baja. Bronceada, tonificada, hermosa. Ella estaba en mejor forma que yo. Por mucho. —Vamos a conseguir más cobijas —dijo Niko—. Y hacer otra capa.Después quiero ver si hay algo de madera y hacerla más resistente. Me sequé el sudor de la cabeza y el aire se sentía fresco y agradable en mifrente. Me hizo darme cuenta de algo y ese algo me golpeó como un puño en elestómago. —El aire acondicionado —susurré. Después lo grité: —¡El aireacondicionado! El aire acondicionado estaba encendido. La gran unidad industrial deaire acondicionado estaba succionado el aire del exterior. Fue por eso que todosnos sentíamos tan bien y frescos después de trabajar tan duro.
  47. 47. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS —Hijo de puta —dijo Niko. 47
  48. 48. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS CAPÍTULO CINCO TINTA Traducido por verittooo—¿Dónde están los controles principales? —Niko le preguntó a Astrid—. ¿Losabes de cuando trabajaste aquí? —Hay una especie de oficina de seguridad en el fondo —tartamudeóella—. En el depósito. Los pequeños se pegaron a Astrid para que se quede atrás mientras elresto de nosotros corría con Niko hacia la parte de atrás de la tienda. Nos dirigimos a través de dos gigantes puertas dobles de metal hacia eldepósito. Estaba oscuro ahí atrás. La mayor parte de la tienda estaba llena decajas volcadas y estanterías derribadas. Muchos olores se mezclaban: jugo defruta, amoníaco, electricidad, comida para perros. Colocadas en la pared del fondo había dos gigantes plataformas decarga, cada una con dos grandes puertas metálicas. Ni siquiera había considerado que habría plataformas de carga pero por 48supuesto que habría. Portones de seguridad habían bajado sobre las grandespuertas, justo como en el frente. A un lado del gran espacio cavernoso había una cabina con las palabrasCentro de Operaciones en la puerta. Había tenido paredes de vidrio antes delterremoto, pero sólo eran restos de vidrio esparcido por todos lados —Bingo —dijo Brayden, el rey de afirmar lo obvio. La puerta de la Oficina de Operaciones estaba cerrada con llave perocomo el vidrio en la puerta se había hecho pedazos, Niko simplemente se metiópor la puerta con bordes afilados. Había una fila de cámaras de seguridad, apuntando cada esquina de latienda, aunque la mayoría parecía enfocarse en el Departamento deMultimedia. —Esto es increíble —murmuró Brayden. Apuntó—. ¡Miren, puedes veren los cambiadores de mujeres!
  49. 49. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS —Concéntrate, Brayden —dijo Jake—. Necesitamos los controles para elaire acondicionado. Alex apuntó. Había cuatro paneles construidos en la pared. Unocontrolaba la cosecha del sistema de energía solar en el techo. Las luces defuncionamiento eran de un verde constante, que confirmaban lo que yasabíamos: Teníamos energía. Uno era para los portones. Se leía un mensaje de anulación intermitente,“Control a Distancia—Puertas Antidisturbios.” Y otra tenía que ver con lapresión del agua. Ésa parecía bien. Y ahí estaba la que necesitábamos: Aire Acondicionado. Todos escaneamos el panel. Era todo números y zonas. Porcentajes y muchos iconos que eranimposibles de descifrar. Uno parecía un rayo. Otro parecía una carita sonrienteal revés. Un perno. Uno parecía que te estaba mostrando el trasero, no estoybromeando. Era totalmente indescifrable. —Oh, viejo —dijo Alex ansiosamente. Brayden comenzó a presionar elementos aleatoriamente en la pantallaplana. 49 —No —comenzó Alex, pero Brayden lo interrumpió. —¡Uno de estos botones tiene que apagarlo! —Pero no puedes simplemente presionarlos todos así nada más —objetóNiko—. Podrías sólo— Como si fuera una señal, el aire acondicionado aumentó la intensidad,lanzándonos aire frío. —Empeorarlo. Brayden alzó las manos. —Vamos a tener que encontrar la unidad y cerrarla manualmente —dijoNiko—. Ésa es la forma más rápida. —Probablemente esté en el techo —dijo Alex. Todos lo miramos en blanco por un momento. —Yo iré —dijo Niko.
  50. 50. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS —Yo también —añadió Alex. No podía dejar que fuera mi hermanito y yo no. —Yo también —dije. —Enseguida vuelvo —dijo Jake—. ¡Esperen! —Corrió hacia la tienda poralgo. —¿Cómo nos subimos al techo? —preguntó Alex. —Ahí arriba —dijo Niko, apuntando. Una perforada escalera de metal subía por una pared y llevaba a unaescotilla en el techo. La escotilla estaba abierta y el cielo amarillento brillaba a través de ésta. —¿Qué de— tartamudeé. —Sahalia —respondió Niko—. Ella debe haber encontrado la escotilla. Estaba por la mitad de la escalera cuando Jake llegó corriendo hacia mí. —Aquí tienes —dijo, entregándome tres mascaras de aire de resistenciaindustrial. Las consiguió en el Departamento de Mejoras para el Hogar. —Gracias —dije y enrollé sus correas sobre mi hombro—. Supongo queserá mejor que consigas algunas para ustedes —sugerí—. Sólo por si acaso. 50 Jake levantó una ceja por estar dándole una orden, sin importar cuángentil lo haya hecho. —Ya estoy en eso, viejo —dijo. ***Salí de la escotilla hacia el techo. ¿Cómo puedo describir lo que vi? Primero que nada, el techo estaba cubierto de granizo y la superficietenía enormes pozos en algunos lugares. Más importante, ahí estaba Sahalia. Estaba sentada en la orilla del techo,observando el cielo. Tenía una caja al lado. Una escalera de incendios para elhogar. Todavía estaba sin abrir. Sahalia estaba mirando fijamente hacia delante.
  51. 51. EMMY LAYBOURNE DARK GUARDIANS Niko y Alex estaban de pie detrás de ella, mirando en la mismadirección. Me detuve en seco y las máscaras se deslizaron de mis dedos cuando vilo que ellos estaban mirando. A lo lejos, cerca de las montañas, una gruesa raya de tono negro selevantaba, retorciéndose como una cinta en el aire. Subía en una línea hastaalcanzar el nivel de las nubes, y después se expandía gradualmente, en formade embudo. Parecía un chorro de tinta que se vertía hacia arriba, agrupándose en elcielo. El agua fría del granizo se filtraba en mis zapatillas y mojaba la parte dedebajo de mis pantalones. No me importó. La nube negra fue creciendo y creciendo, esta bola nocturnaextendiéndose sobre el horizonte. —¿Qué es eso? —murmuró Alex. —Pregúntale a Brayden —respondió Niko. Sahalia murmuró: —Hacen algo diabólico en NORAD. Ahora, la nube de tinta negra era tan grande en el cielo como la cordillera 51detrás de ésta. Se veía como una montaña invertida, atada al suelo con su largacola negra. —Las unidades de aire acondicionado —dijo Niko—. Ahora. El Valiente Cazador había hablado. Nosotros nos apresuramos a obedecer. ***Las unidades fueron fáciles de encontrar. Estaban justo en el medio del techo.Cuatro cajas gigantes del tamaño de una camioneta. Tenían aberturas en loscostados para dejar entrar el aire limpio y conductos de metal se ramificabanhacia fuera de cada máquina y se conectaban con un conducto gigante. Elgigante entraba a través del techo de Greenway. —Diablos —dijo Niko—. Los conductos.

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