1Asociación Realidades para la Integración SocialActivandoredes socialesUn estudio para la prevención del sinhogarismo
Asociación Realidades para la Integración SocialActivandoredes socialesUn estudio para la prevención del sinhogarismo
3Fecha:Octubre 2012Elaborado por:© Asociación Realidades para la Integración Socialwww.asociacionrealidades.orgAutores:Aut...
4 5	 En España, la atención a las personas sin hogar ha estado centrada fundamentalmenteen cubrir las necesidades de la po...
6 7	 La investigación sobre sinhogarismo ennuestro país ha estado centrada en describirlas características sociodemográfic...
8 9sociales, relacionales, institucionales,psicológicos y motivacionales) evitandode ese modo que pierdan su alojamientoo ...
10 11o deficiente habitabilidad, o casasocupadas). Como espacio urbano en elque poner en marcha un proyecto pionerocomo es...
12 13realizado muy pocas derivaciones y sólo por partedeunatrabajadorasocial.Elrestodeprofesionales,alegaban que no contab...
14 15del correo electrónico que efectivamente se realizacada día, pudo haber dado al traste con nuestrotrabajo de no haber...
16 17Pensemos además que detrás de la rupturafamiliar con una hija, se produce casiinevitablemente, la ruptura con la gene...
18 19GRÁFICO 2. NACIONALIDAD GRÁFICO 3. PERMISOS	 Entre nuestros entrevistados habíapues 20 extranjeros, de los que 13, es...
20 21GRÁFICO 5. COMPARATIVA ESTADO CIVIL (%)	 Pero no sólo el Estado civil expresala situación relacional y de convivencia...
22 23GRÁFICO 6. NIVEL DE ESTUDIOS (%)	 Más aún si tenemos en cuentaque prácticamente todos los usuariosdel programa manifi...
24 25TABLA4. % DISCAPACIDAD	 De hecho, entre los participantes enel programa, 11 personas, lo que suponecasi la mitad de l...
26 27TABLA 5. TIPOS ENFERMEDADES PADECEN LOS PARTICIPANTES	 Estamos hablando por tanto depersonas en las que el riesgo de ...
28 29¿DÓNDE VIVEN?	 Para empezar a aproximarnosa la situación residencial de nuestrosprotagonistas, empezamos por pedirles...
30 31	 Casi uno de cada cinco, se encuentraya alojado en algún tipo de programasupervisado por un profesional (trabajadors...
32 33GRÁFICO 10. GRADO SATISFACCIÓN LUGAR DONDE VIVE	 En cualquier caso, la precariedadde la situación residencial de losp...
34 35GRÁFICO 12.1 ESPACIOS COMPARTIDOS CON OTRAS PERSONASGRÁFICO 12.2 COMPARTE LOS GASTOS	 De hecho, esta cifra (el 62%) p...
36 37de prevención como de erradicación.Pensemos que hay infinidad de personas quearrastran biografías complicadas, marcad...
38 39GRÁFICO 15. ALOJAMIENTO ACTUAL (OTROS)y la tuve que ingresar en una residencia.Y ella tiene una buena pensión, pero t...
40 41En la tabla anterior se pueden observar, desdelos cambios para intentar mejorar el alojamiento,o por razones de traba...
42 43	 Como es fácil de suponer, la granmayoría de los participantes en nuestroprograma se encontraban desempleados(87%) y...
44 45no me llama prácticamente nadie, o sea, esuna cosa increíble. Es que yo antes notabaque sí que me llamaba gente, bast...
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  1. 1. 1Asociación Realidades para la Integración SocialActivandoredes socialesUn estudio para la prevención del sinhogarismo
  2. 2. Asociación Realidades para la Integración SocialActivandoredes socialesUn estudio para la prevención del sinhogarismo
  3. 3. 3Fecha:Octubre 2012Elaborado por:© Asociación Realidades para la Integración Socialwww.asociacionrealidades.orgAutores:Autor principal del Informe: Pedro Cabrera CabreraColaboradoras en el informe: Azahara Sánchez Hurtado y Mª Jesús Muñoz MartínCoordinadora del estudio: Mª Jesús Muñoz MartínDiseño y maquetación: Showroom PublicidadImpresión: AlfaestiloISBN: 978-84-695-4911-7Depósito legal: M-34388-2012Ilustración de la portada:© Microsoft officeEsta obra está sometida a licencia Creative Commons1. PRÓLOGO2. INFORME GENERALINTRODUCCIÓNPREVENIR EL SINHOGARISMO, ¿CÓMO?, ¿CUÁNDO?HISTORIA Y DESARROLLO DEL PROGRAMA IPSOLOS PARTICIPANTES¿Dónde viven?Itinerario residencialSituación laboral y de ingresosIngresosLa red de ayudaBUSCANDO LA SOLUCIÓNFuturoCausas, responsables y chivos expiatoriosCONCLUSIONES Y SUGERENCIASBIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA3. ANEXOSANEXO I.- GUIÓN Grupo de Discusión PROFESIONALESANEXO II.- GUIÓN Grupo de Discusión PERSONAS EN RIESGOANEXO III.- CuestionarioANEXO IV.- HERRAMIENTA de detección de casos de vulnerabilidad socio-residencialsegún niveles de RIESGO (RIESTRIZ)4. ELABORACIÓN DE UNA HERRAMIENTA DE DIAGNÓSTICO DE LA VULNERABILIDADSOCIO-RESIDENCIALINTRODUCCIÓNJORNADA DE REFLEXIÓN SOBRE LOS FACTORES DE RIESGODEL SINHOGARISMOPROYECTO FUTURO456911152837424653616567717884858687959697102103Í N D I C E
  4. 4. 4 5 En España, la atención a las personas sin hogar ha estado centrada fundamentalmenteen cubrir las necesidades de la población en situación de calle desde una labor asistencial,proporcionando alojamiento y manutención desde los servicios correspondientes, pero dejandode lado la actuación previa que permite abordar el problema antes de que desemboque ensituaciones más extremas.En la Asociación Realidades trabajamos con las personas sin hogar desde el año 1992 con elcompromiso de mejorar la situación de las personas sin hogar y otros colectivos en exclusión,a través de la prevención y de la intervención social. En base a esta misión, iniciamos a finalesdel año 2010 el Programa de Prevención del Sinhogarismo “IPSO” con la convicción de queACTUAR antes de que se produzca esta situación, evita sufrimiento humano y se centra enlas causas del problema. El objetivo de este Programa es procurar a las personas que seencuentran en riesgo de sinhogarismo, los recursos personales necesarios que les ayude aencontrar alternativas a quedarse sin hogar.El Programa de Prevención del Sinhogarismo IPSO es un hecho novedoso al tratarse de un estilode intervención apenas explorado y desarrollado en nuestro país. Dado su carácter pionero,consideramos oportuno que fuera acompañado de un proyecto de investigación-reflexión quenos aportara una orientación en su puesta en marcha. Así, el presente libro es el resultado dela ejecución del proyecto de investigación denominado “Activando redes sociales. Un estudiopara la prevención del sinhogarismo” iniciado por la Asociación Realidades a mediados del año2011, y finalizado en octubre de 2012. El estudio se enmarca en el distrito Centro del municipiode Madrid y, en el trabajo de campo, han participado personas en riesgo de sinhogarismo y losprofesionales que les atienden.Esta publicación está compuesta por tres partes:- La primera parte de la presente publicación está constituida por el Informe General elaboradopor el equipo investigador.- La segunda parte está compuesta por anexos: los instrumentos construidos de recogida deinformación y la herramienta elaborada para facilitar a los profesionales de la intervenciónsocial la detección y derivación de casos de vulnerabilidad socio-residencial al estudio.- La tercera parte es el resultado de la realización de una Jornada de Reflexión dirigida a lasentidades que colaboraron en la investigación. Los objetivos de dicha Jornada eran debatirlos resultados del estudio y analizar la situación de vulnerabilidad socio-residencial de laspersonas que son atendidas por los profesionales de la intervención social participantes endicha Jornada.Queremos expresar nuestro agradecimiento a los Servicios Sociales del distrito Centro deMadrid, la Asociación Provivienda y la Empresa de Educadores Sociales EMES por facilitarnosel trabajo de campo y su participación en el foro de debate y análisis realizado el 23 de octubre de2012, así como al profesor Pedro Cabrera que ha aportado el rigor científico a esta publicación.Asimismo, agradecemos a la Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, alAyuntamiento de Madrid y al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad su apoyo enla puesta en marcha y desarrollo del Programa IPSO-Prevención de la Asociación Realidades.P R Ó L O G OInformeGeneralI
  5. 5. 6 7 La investigación sobre sinhogarismo ennuestro país ha estado centrada en describirlas características sociodemográficas de laspersonas sin hogar, intentar explicar las causasque conducen a vivir en la calle, elaborardiagnósticos de situación sobre el alcance y laevolución del problema, o proponer estrategiasde intervención que ofrezcan posibilidades demejorar la intervención social y la recuperacióndequienesyaseencuentranviviendosintechooalojados en servicios de emergencia por tiempolimitado. Sin embargo se ha investigado pocosobre las etapas que preceden y/o siguen ala estancia en la calle, siendo así que en lamayoría de los casos, la vivencia sin hogarse reduce a un periodo de tiempo limitadodentro de la vida de las personas que loexperimentan; episodio que no siemprees recurrente ni mucho menos pero que,en cambio, marca con frecuencia un antesy un después en el itinerario biográfico dequienes viven una existencia marcada por laprecariedad, la vulnerabilidad o la exclusiónsocial.Del mismo modo, la mayor parte de los estudiosempíricos españoles han tenido carácteracadémico y teórico (Cabrera, 1998 y 2000;Muñoz, Vázquez y Vázquez, 1998 y 2003;Sánchez Morales, 1999), yendo encaminadosa construir un corpus de investigación básicaque permitiera hacer avanzar el conocimientosobre el problema, pero en cambio no han sidodemasiados (Panadero Herrero, 2004; Cabrera,2010) los ejemplos de investigación aplicadaa la evaluación y mejora de los programassociales existentes, de manera que se aunaranen ellos la pasión por conocer, con la voluntadde transformar las condiciones de existencia dequienes viven excluidos sin hogar.Porotrolado,siconocerquiénessonlaspersonasque viven sin techo es importante, y avanzar enlos procedimientos y metodologías que permitanrescatarlos de esa situación es fundamental enla lucha contra el sinhogarismo, no es menoscierto que resulta urgente establecer estrategiasde prevención eficaces que eviten la caída en lacalle y nos permitan combatir el problema antesde que éste surja, evitando así la aparición desus manifestaciones más extremas.Aunque sea adelantarnos a la presentaciónde los datos recogidos durante el trabajode campo, parece oportuno presentar untestimonio obtenido durante la celebración deun grupo de discusión en el que una de lasparticipantes nos relataba los últimos momentosque precedieron a verse viviendo dos días a laintemperie, sin techo, y nos muestra la ineficaciade los dispositivos y agencias que debían haberactuado preventivamente para detener suaterrizaje en la calle:I N T R O D U C C I Ó NR.: Me tiré dos días en la calle. Eso sí que esuna locura. Eso…, de verdad, procurad no estaren la calle, porque yo… Eso es una locura.Que pensaba, que me da… Me pasé dos díasandando, ¡dos días andando! Porque yo decía:¿a dónde voy? /…/ Porque a mí me desalojó lapolicía de mi casa. Y los bomberos porque esuna obra de esas…, de estructura de la casa.Pero esto no ha sido ayer, esto ha sido ya haceTal y como han puesto de relieve los estudiosinternacionales más importantes (Quilgars,2005; Netto, 2006 y 2009; Edgar et al. 2007;Burt et al. 2007; Busch-Geertsema et al. 2010)es preciso implementar políticas centradas nosólo en mejorar la asistencia y la reinserción delas personas sin hogar sino también aquellasotras actuaciones de la Administración quesean también capaces de prevenir el problemay adelantarse a su aparición. Asimismo en laConferencia Europea sobre Sinhogarismo1,celebrada en Bruselas el mes de diciembre de2010 bajo los auspicios de la Presidencia belgadelaUniónEuropeayorganizadaporFEANTSA(Federación Europea de Asociaciones quetrabajan con personas sin hogar) se insistióen la necesidad de extender los programasdestinados a prevenir el sinhogarismo, y asífue reflejado en el documento final que recogelas recomendaciones del Jurado Internacionalencargado de elaborarlas cuando dice:“mientras que siempre habrá un flujo potencialde personas viviendo en situación de sin hogar[…] las medidas de prevención e intervenciónen el contexto de estrategias integradasnacionales/regionales frente al sinhogarismo,pueden impedir tanto que la gente se vea sinhogar como que se garanticen con rapidez,soluciones de larga duración a quienes ya sehallen viviendo sin hogar”. En este sentido,según quedó establecido en las conclusionesde la Conferencia, los objetivos que se deberíamarcar una política destinada a combatireficazmente el problema en los paíseseuropeos deberían ser:a) La prevención del sinhogarismo.b) Reducir su duración.c) Reducir especialmente sus formasmás severas.d) Mejorar la calidad de los serviciosdestinados a personas sin hogar.e) Mejorar el acceso a la vivienda aprecios razonables.Figuraportantoenprimerlugarelobjetivodela prevención, que esencialmente consisteen anticiparse a la caída en la calle medianteprogramas que refuercen los recursos conque cuentan las personas (económicos,años. Pero dos días en la calle… Ahí pierdo lacabeza, yo pierdo la cabeza…Moderador:: Pero el desalojo que tuviste, ¿teobligó a estar en situación de calle? ¿Conocíaslos Servicios Sociales?R.: ¡Hombre! Es que me dijo la policía, losbomberos y el administrador: ‘Vete a un hotelque hay ahí, al lado de la plaza Santa Ana’.Tú te crees que yo, cobrando el paro en aquelmomento, que cobraba 299 euros, ¿me puedoir a un hotel a la plaza Santa Ana? Pues agarrémi bolsa y ¡a andar! ¡Pam! [palmada]… Yo losSS.SS no sabía ni que existían porque no loshe necesitado nunca, nunca en la vida, ¿vale?Y llamé, luego otra cosa, llamé al albergue, unoque hay por ahí por….E.: Por casa de campo…J.: Sí, el albergue San Isidro.R.: Sí, y… “Señora, búsquese la vida, porquesegún me describe usted, usted no es la personaidónea para venir aquí, porque aquí le puedepasar cualquier cosa” ¿Sabes? Eso desde unacabina.” (Grupo de discusión de personas enriesgo de exclusión socioresidencial)1http://www.eutrio.be/consensus-conference-homelessness
  6. 6. 8 9sociales, relacionales, institucionales,psicológicos y motivacionales) evitandode ese modo que pierdan su alojamientoo conseguir que mejore su situaciónresidencial adaptándola a su situaciónpersonal. En este sentido se insiste enla necesidad de trabajar tanto desde laprevención específicamente orientada(prevenir desahucios, intervencióntemprana en situaciones de rupturafamiliar, o asegurando el alojamientotras una desinstitucionalización), como laprevención de tipo sistémico o genérica,a través de las políticas generales debienestar, vivienda, educación, empleo,etc. En este campo, el jurado internacionalconsidera particularmente importantecontinuar el intercambio de experienciasy el aprendizaje mutuo en el marco de laspolíticas de desarrollo y coordinación de laUEyconcluyeafirmandoquela:“Preventionshould be a key element of national/regionalhomelessness strategies”.En esta misma línea, laAsociación Realidades,entidad especializada en el trabajo socialcon personas sin hogar con las que llevatrabajando desde hace más de 20 años,inició a comienzos del año 2011 un proyectodenominado IPSO orientado a intervenir deforma preventiva, “cuando la vulnerabilidady la precariedad han alejado a la personade la inclusión total pero mantiene aúnresortes, recursos y capacidades queposibilitan trabajar con ella para noavanzar hacia situaciones de exclusión”,estimando que un 50% de las personas queles son remitidas desde los Servicios Socialesporque atraviesan dificultades severasrelacionadas con el alojamiento pero queaún no se encuentran viviendo sin hogar,serían susceptibles de ser atendidos desdeun programa de acompañamiento social concarácter preventivo y podrían ver reforzada susituación residencial y de alojamiento, con loque se evitaría que llegaran a verse en la callee iniciaran un recorrido por albergues y centrosde alojamiento de emergencia con todo lo queello implica en términos de estigmatización ydesacreditación social.Como este programa tenía un carácterpionero y experimental, se pensó que podríaser muy útil acompañarlo de un proyectode investigación-reflexión ligado a la propiaacción que permitiera orientar y monitorizarsu puesta en marcha, así como evaluar susresultados al final del primer año y proponersugerencias o mejoras que pudieran contribuira su consolidación, y favorecieran la expansióny difusión de actuaciones preventivas entrelas entidades y administraciones que operanactualmente en el sector de la intervenciónsocial frente al sinhogarismo.Así pues, este informe recoge el resultado dela colaboración entre los profesionales de laAsociación Realidades, los Servicios Socialesdel distrito Centro del Ayuntamiento de Madridy los investigadores universitarios que hanasesorado y acompañado la investigación-acción que se denominó “Activando redessociales. Un estudio para la prevencióndel sinhogarismo” desarrollado desde laconvicción de que ACTUAR antes de que seproduzca esta situación, evita considerablesdosis de sufrimiento humano y permite actuardirectamente sobre las causas del problema.PREVENIR EL SINHOGARISMO,¿CÓMO?, ¿CUÁNDO? En España, la prevención deaquellas situaciones que llevan ala gente a quedarse sin hogar esuna asignatura pendiente para laintervención social que se realizadesde el sistema público de ServiciosSociales de atención primaria, pueshasta ahora la atención que sededica a este asunto ha estado máscentrada en asistir a las personasque ya se encuentran viviendo en laspeores circunstancias residenciales,bien sea utilizando los dispositivosde alojamiento de emergencia odirectamente en la calle, mientras queno se ha prestado demasiada atencióna intentar atajar, anticipándose yestableciendo cortafuegos, al momentode la caída en la calle. Por eso mismo,el propio proyecto de prevención IPSOes un hecho novedoso al tratarse de unestilo de intervención apenas exploradoy desarrollado en nuestro país. Cubrir lasnecesidades más básicas y perentoriases sin duda un objetivo fundamental demuchas acciones institucionales quebuscan mejorar las condiciones de vida dequienes se encuentran sin hogar/sin techoy expresar la solidaridad con ellos, perodebemos tener presente que actuandodesde la filosofía de la prevenciónevitamos mucho sufrimiento personal,tanto para las familias como para lapropia comunidad, y nos anticipamosa un proceso que de seguir adelantecursaría con enormes costes tantoeconómicos, como psicológicos ysociales.La ciudad de Madrid se encuentrasubdividida territorialmente por distritos,en cada uno de los cuales contamoscon uno o varios Centros de ServiciosSociales desde los que se lleva adelantela política social a nivel municipal y seencuentran las Unidades de TrabajoSocial que realizan el trabajo de AtenciónPrimaria y de Zona en su ámbito territorial.En el distrito Centro contamos con dos,el ubicado en la calle Divino Pastorque cubre los barrios de Universidad yJusticia y el Centro de Servicios Socialesde Puerta de Toledo cuyo ámbitode actuación son los barrios de Sol,Embajadores, Palacio y Cortes. El distritoCentro es el casco antiguo de la ciudad,y en éste reside un volumen importantede población en riesgo de quedarse sinhogar y que presente algunos rasgosy características sociodemográficas yeconómicas que los vuelven sumamentevulnerables: existe un alto porcentaje deinmigrantes, muchos de ellos en situaciónirregular, una población envejecida conescasos recursos económicos, bajo niveleducacional y alta tasa de desempleo, eigualmente se concentran en esta zonaun gran número de establecimientosy alojamientos precarios asentadoshistóricamente en esta parte de laciudad (pensiones, casas de huéspedes,edificaciones en estado de ruina, mala
  7. 7. 10 11o deficiente habitabilidad, o casasocupadas). Como espacio urbano en elque poner en marcha un proyecto pionerocomo es IPSO orientado a prevenir elsinhogarismo parecía particularmenteidóneo, de manera que es dentrodel ámbito geográfico y poblacionaldel distrito Centro donde desarrollay circunscribe nuestro Proyecto dePrevención IPSO. La mayor parte (porno decir la totalidad) de la participacióne implicación en este proyecto ha sidodel centro de Puerta de Toledo (conocidocomo “la Paloma”). Únicamente se harealizado una entrevista a una trabajadorasocial del centro “Divino Pastor”. Puestoque la dirección de los Servicios Socialesdel distrito Centro se encuentra en “LaPaloma”, se ha organizado todo el trabajode campo desde allí y hemos tenido lasuerte de contar con la colaboración y elapoyo entusiasta de sus responsables loque ha facilitado enormemente nuestrotrabajo.HISTORIA Y DESARROLLO DEL PROGRAMA IPSO El proyecto IPSO, empieza a pergeñarsea mediados de 2010 si bien es a finales de eseaño cuando se presenta a los responsablesmunicipales y a los profesionales de los centros deServicios Sociales del distrito Centro para acordarcon ellos la derivación a la Asociación Realidadesde las personas que se estimen en riesgo desinhogarismo y pueda comenzarse a trabajar conellos de forma preventiva, poniendo en marcha untrabajodeacompañamientoorientadoareforzary/oampliar sus redes sociales y establecer acuerdosde colaboración con entidades especializadas enel ámbito del empleo y del apoyo al alojamiento,como por ejemplo, la Fundación Íntegra deinserción laboral de personas excluidas, con laque se tenía firmado un acuerdo de colaboración,y con la Asociación Provivienda, que desarrollaprogramas relacionados con el alojamiento social.Alo largo de todo el 2011 se lleva a cabo el trabajocon las personas en riesgo detectadas y derivadasdesde los Servicios Sociales municipales y serealizan entrevistas de acogida y valoración decada caso personal, se elabora un Plan de Mejoraindividual con las personas que se incorporanal proyecto, y se inicia un trabajo de asesoría,orientación y acompañamiento para facilitar laconexión con recursos sanitarios, de empleo,formación, psicológicos, ocio y tiempo libre, etc quesirvan para fortalecer su capital social y prevenir eldesarraigo. Con cada una de estas personas sepone en marcha una tutoría de seguimiento paraevaluarlaconsecucióndelosobjetivospreviamentenegociados y acordados. Las previsiones eranpoder llevar a cabo el trabajo con 60 personasen riesgo de exclusión residencial extrema entremarzo y diciembre de 2011, de manera que al finalpudiera evaluarse la actuación y decidir si merecíala pena ampliar su alcance a otros Distritos o sipodían extraerse enseñanzas y herramientasaplicables a mayor escala y con mayor continuidadAunque estaba previsto comenzar el trabajode investigación y reflexión que acompañabael proyecto en el mismo mes de marzo yprolongarlo durante diez meses, lo cierto es quelos retrasos en la tramitación y búsqueda deayuda financiera para poder sostenerlo hicieronque no se pudiera comenzar el estudio hastael mes de agosto, período atípico por coincidircon las vacaciones estivales de gran parte dela población que apenas si pudo dedicarse aconstruiryafinarlosinstrumentosderecogidadeinformación, de manera que el trabajo de camporeal, sólo fue posible iniciarlo en septiembre.Hemos contado pues con apenas cuatro mesespara desarrollar el trabajo que estaba previstorealizarendiez,loquehasupuestotenerquereducirplazos de intervención y comprimir actuacionespara intentar ajustarnos al calendario disponible.En cambio, cuando empezamos la investigacióndisponíamos de una experiencia acumulada deocho meses, funcionando en estrecho contactocon los Servicios Sociales municipales, lo quenos permitió adelantar mucho trabajo y sortearalgunos inconvenientes que habían aparecido enestos meses previos. Así por ejemplo, se habíapodido constatar una cierta dificultad para lograrque las trabajadoras sociales de los ServiciosSociales derivarán casos de personas en riesgode exclusión social severa. De hecho, se habían
  8. 8. 12 13realizado muy pocas derivaciones y sólo por partedeunatrabajadorasocial.Elrestodeprofesionales,alegaban que no contaban entre su clientela “coneste perfil de usuario”. Lo que remitía directamenteaunproblemadecapacidadparadetectaryestimarlas situaciones de riesgo previas al sinhogarismo,muy probablemente debido al hecho de manteneruna visión del problema altamente estereotipaday circunscrita a los casos más arquetípicos yrepresentados en el imaginario colectivo (varón,con signos de autoabandono, enfermedad mentalo alcoholismo, desarraigo afectivo, etc).Más preocupante era el hecho de que las pocasderivaciones que se nos hacían eran de personasque se encontraban en situación de exclusiónsocialsevera(viviendoenalberguesoenlacalle)obien, se hallaban en riesgo inminente de quedarseen situación de calle, con lo que difícilmente sepodía empezar a prevenir lo que ya había ocurridoo estaba a punto de ocurrir en las próximas horas.Esta situación nos permitió adelantar una serie derazonesoposiblescausas,porlasqueseproducíaesta escasa capacidad de anticipación del riesgode sinhogarismo entre los profesionales de losServicios Sociales de atención primaria:• Las trabajadoras sociales tienen dificultades paradetectarlassituacionesderiesgoporquecarecendereferentesconceptualesquelespermitanidentificarydescubrirlassituacionesdevulnerabilidadyriesgode sinhogarismo. Asimismo, tienen problemaspara reconocer y diferenciar las situaciones devulnerabilidad/riesgo según sus distintos gradosde gravedad o exposición al sinhogarismo, y quepor tanto requieren de actuaciones preventivasde distinto nivel: prevención primaria, prevenciónsecundaria.• La información transmitida hasta esemomento por parte del equipo de Prevenciónde Realidades, respecto de cuál podía ser elperfil de población que accediera al ProyectoIPSO, así como la fórmula de derivación quese propuso inicialmente no había resultadosuficientemente orientadora ni eficiente para lasprofesionales.• Por último, debido a las condiciones desobrecarga en el trabajo a las que se enfrentanestos profesionales, nos encontramos con quees relativamente frecuente que las trabajadorassociales tengan un gran desconocimiento delas situaciones y los cambios más recientesque han experimentado los usuarios de los SS.SS. ya que no siempre pueden trabajar con lacontinuidad y la sistematicidad en la recogidade información que requerirían los casos devulnerabilidad y riesgo de exclusión social, endonde las circunstancias residenciales puedencambiar y modificarse sustancialmente de undía para otro, más aún en tiempos de crisiseconómica como los que vivimos hoy en día.Cuando finalmente se pudo poner en marchala investigación tuvimos oportunidad, de poderintervenir e incidir en los problemas que se habíandado hasta ese momento para intentar conseguirla participación de un mayor número personas querespondieran al perfil que buscábamos.Para lograrlo intentamos establecer un marcoconceptual común con los SS. SS. de Centro, ylas entidades Provivienda y EMES que trabajabanlos procesos de búsqueda de alojamientopara población en riesgo en el distrito y hacerlocoincidenteconelqueseutilizadesdelaAsociaciónRealidades. Estos conceptos básicos debíanayudar principalmente a las profesionales de losServicios Sociales en la detección y derivaciónde posibles participantes en el estudio, perotambién estaban orientados a las profesionalesde las otras entidades colaboradoras. Todaslas dificultades observadas nos servían comomaterial para mejorar la exploración durante lasentrevistas y grupos que pensábamos realizar conlos profesionales durante nuestra investigación.Como hemos tenido ocasión de descubrir en otrosestudios,aveceslosmayoresobstáculosparaunaintervención exitosa en el ámbito de la exclusión,no residen tanto en las propias personas excluidascomoenlasinsuficiencias,lascarenciasformativaso la falta de visión de quienes trabajamos con ellas.Igualmente intentamos aprovechar loscontactos ya establecidos con Provivienda yEMESparaincluirenelestudioaparticipantesque por sus circunstancias de “precariedad”personal habían llegado a recursos dealojamiento gestionados por estas entidadescomo casos derivados desde los ServiciosSociales; y por tanto habían sido ya objeto deuna intervención precoz desde los propiosServicios Sociales. puesto que habíanactivado los medios preventivos que habíanevitado que la persona hubiera llegado averse en una situación de exclusión socio-residencial en su forma más severa. Esto nosdaba la posibilidad de explorar cuáles eranlos niveles o grados de riesgo de exclusiónsocial severa que se habían dado en estasderivaciones y qué tipo de circunstanciasde precariedad o gran precariedad habíanhecho que se dispararan las alarmas y seprocediera a derivarles a estos recursos dealojamiento; igualmente podíamos tratarde identificar el momento preciso en queempezaban a actuar estos recursos deapoyo para el alojamiento.Obviamente, mientras explorábamos laforma de actuar de las profesionales, nodejábamos de estudiar y recoger con elmayor detalle que podíamos, cuáles habíansido las peripecias vividas y las estrategiaspuestas en marcha por las personas en riegopara evitar quedarse sin hogar, así comocuál era su capacidad de resiliencia y de quécapital social y relacional habían hecho usopara no llegar a verse a la intemperie.Para poder desarrollar el trabajo, contamos con undespacho cedido para las entrevistas dentro delCentrodeServiciosSocialesdePuertadeToledo,loque ha favorecido enormemente, no sólo el trabajodeentrevistaconlosusuarios,sinolamultiplicaciónde encuentros y contactos informales con elpersonal, que resultan enormemente productivos,durante estos ratos muertos de conversacionesen el pasillo, pudimos aprender que a pesar dehaber enviado información por e-mail, el hechoes que la dinámica del trabajo en el día a día,había hecho que prácticamente ninguna de lastrabajadoras sociales conociera a fondo el asunto,no por desinterés o mala voluntad sino porque,como ocurre en tantos otros lugares, las urgenciascotidianas hacen que sólo se asomen a ver loscorreos por encima, de manera que además veíanque e-mail venía con archivo adjunto, se optapor dejarlo para leerlo al final del día y finalmenteterminaban por olvidarlo debido a las prisas y “lascarreras con las que vamos todo el día”. De algunaforma, esto es un reflejo del grado de saturacióny burocratización en medio del cual deben realizarsu trabajo muchos profesionales excelentes. Algotan simple como esto: la precipitada gestión real
  9. 9. 14 15del correo electrónico que efectivamente se realizacada día, pudo haber dado al traste con nuestrotrabajo de no haberlo detectado a tiempo y si nohubiéramoscontadoconelapoyoylacolaboracióndelasresponsablesdelCentroquenospermitieroninsistir en la difusión del proyecto e instaron a quecada trabajador social nos derivara al menos a dospersonas, con lo que rápidamente estuvimos encondiciones de alcanzar la muestra de sesentapersonas que habíamos acordado inicialmente.Finalmente, tras un denso y apretado trabajo decampo hemos conseguido realizar:a) Una encuesta mediante cuestionarioadministrado a través de entrevista cara a cara a laque han respondido 60 personas participantes enelprogramaIPSO(25mujeresy35varones)cuyosresultados se analizan a continuación.b) 8 entrevistas a profesionales. De ellas, 4 serealizaron a trabajadoras sociales de los ServiciosSociales del distrito Centro y 4 a profesionales delas entidades sociales EMES y Provivienda quecolaboran con ellos. En todos los casos se tratabade mujeres.c) 24 revistas abiertas de pronfundizaciónrealizadas a personas en situación de riesgo deexclusión severa y de sinhogarismo. De las cualesla mitad fueron realizadas a varones y la otra mitada mujeres.d) 2 grupos de discusión, en el primero de loscuales participaron 6 profesionales, mientrasque el segundo estuvo integrado por 5 personasparticipantesenelprograma,3varonesy2mujeres.Los guiones de entrevista así como el cuestionarioutilizado figuran al final en elANEXO.Las características generales y procedencia de losentrevistados son las siguientes:TABLA 1. CARACTERÍSTICAS DE LOS ENTREVISTADOSLOS PARTICIPANTES Al final de esta primera fase del proyectoIPSO-Realidades nos encontramos con 60personas participantes (25 mujeres y 35 varones)de las que disponemos de información registradarecogida a través de una entrevista personal en laque se utilizó el cuestionario que figura en anexo.GRÁFICO 1. SEXO PARTICIPANTES Evidentemente, la proporciónde mujeres es mucho mayor de la queencontramos entre la población quevive sin techo/sin hogar en España, queaproximadamente podemos estableceren torno a un 15-20% dependiendo de ladefinición que utilicemos, sin embargo,por eso mismo es importante recogerinformación sobre la peripecia de exclusiónsocio-residencial de las mujeres que estána punto de verse en situación de calle, parapoder analizar cuáles son los mecanismosque actúan e interfieren en el proceso quelleva a la calle y finalmente consiguenevitar esa experiencia a la mayoría de lasmujeres, mientras que no parecen evitarlaa los varones.Si repasamos las entrevistas mantenidascon algunos de estos encuestados, podemosver reflejada en sus discursos la diferenciaque separa a varones y mujeres cuando setrata de andar los últimos escalones de laexclusión, los que conducen a vivir en la calle.Para empezar, la reacción del entorno familiarmás inmediato es muy distinta. Resultaríamuy difícil encontrar entre las mujeres untestimonio como el que nos ofrecía este varónde 37 años: “Mi familia me dejó de ayudarhace un montón de años. Mi madre me echóa la calle, me dijo ‘Tú, fuera’, y ya está. Seríacon 18 o 19 años”. En una situación así, esmucho menos probable que se vea envueltauna chica. Acaso por una pauta culturalsexista que hace que la casa siga siendo unespacio más “femenino”, mientras que la callees un ámbito prioritariamente “masculino”, elhecho es que la voluntad de proteger, arropar,cuidar, y mantener dentro de casa a las hijasse extiende y amplía hasta cubrir “errores”que a un hijo puede que le pongan de patitasen la calle. De hecho el protagonista anterior,continúa hablando de su madre diciendo: “Enalgunas cosas tenía razón, pero no es paratanto” Y finalmente, se autoinculpa: “Me echóporque era un cabrón”.
  10. 10. 16 17Pensemos además que detrás de la rupturafamiliar con una hija, se produce casiinevitablemente, la ruptura con la generaciónde los nietos. Hoy por hoy, en caso deseparación es mucho más probable quesea la mujer la que se vea acompañada -otenga que hacerse cargo- de los hijos, y estoocurre también entre quienes se mueven enel espacio de la precariedad social. De estaforma, mantener el vínculo y la relación con lahija que pasa por momentos difíciles, conllevapoder mantenerlo también con los nietos: ‘‘ Ami madre no la veo desde Navidad, que mehice una escapada porque me mandó 100€ ycogí a la niña y me fui. Pero hacía dos añosque no la veía” (21 mujer esp).Esta respuesta matizada en razón del génerode nuestros protagonistas, no se produceúnicamente en el ámbito familiar, sino quetal y como hemos comprobado ya en otrasocasiones, se refleja también en el tipode reacción que despierta en los recursosformales de protección social, que en lapráctica encuentran más fácil mantener bajotecho a una mujer que a un varón. “Conocílos Servicios Sociales investigando. Porque,como me fui de casa de mi madre y padre…Porque yo ahí estaba como de “rositas”, ycomo, digamos, me escapé de casa porqueno aguantaba la situación que había (tuve unproblema con un chico que era de … [un paísextranjero]), y lo pasé muy mal también con él,y estuve fatal. Entonces acudí, porque estuveun día viviendo en la calle y es cuando dije:‘voy a Servicios Sociales, que me busquen unsitio donde sea’” (12 mujer esp). Esa demanda(“que me busquen un sitio donde sea”),después de la experiencia de una primeranoche durmiendo al raso, es menos probableque sea formulada tan rápida y explícitamentepor un varón, y desde luego no desencadenala misma respuesta institucional que si laexpresa una mujer. Menos aún cuando enmuchos casos la mujer que vive una situaciónde crisis se encuentra acompañada de niños,en ese caso la respuesta de los ServiciosSociales, como no podía ser de otro modo, esmucho más efectiva y contundente: “Conocílos Servicios Sociales, por una denuncia deuna vecina por supuesto maltrato a mi hijo.Gracias a eso conocí los SS SS. No sabía queesto existía. Nunca he conocido sitios comoéste. Y de casualidad, fui el 1 de agosto, y el15 me quedé sin empleo. Me han ayudadomucho psicológicamente, moralmente y hastaeconómicamente.Mehanayudadoaconseguirasistencia jurídica gratuita, guardería para elniño, y cosas así. No te dan dinero pero te danayuda que te solventa lo que tú no puedessolventar económicamente” (mujer inm).Pero, en fin, esta respuesta preventiva máseficaz que se desencadena en los instantesprevios a verse “en la calle”, se produce no sóloentre los profesionales y entidades formalesde ayuda, ya sean estas públicas o privadas(“Sí, se acababa el tiempo de alojamiento yel hecho es que me tenía que ir de este sitiocompletamente sola, a la calle, con un niñopequeño. Entonces tenía miedo por supuesto./…/ Y por eso nos han puesto en contacto conla asociación Provivienda y gracias a ellosdesde que he salido de estos pisos estoyresidiendo a través de alquiler a través de laasociación Provivienda”), sino que tambiénencontramos esta mayor disposición a ayudarentre los ciudadanos particulares, personasTABLA 2.- EDAD DE LOS PARTICIPANTES El pequeño número de personasmayores de 65 años que encontramosentre los entrevistados nos habla de ladiferente estructura de oportunidadesresidenciales que se halla disponible paralos ancianos jubilados si los comparamoscon la que tienen los adultos de ciertaedad (45 a 64 años), la etapa es dondese concentran por un lado los mayoresriesgos vitales y las menores instanciasformales de apoyo y soporte.Aproximadamente un tercio de losusuarios del programa eran extranjeros(33,9%) y el resto (66,1%) españoles (vergráfico sig.), lo que vuelve a ser distintode la proporción que solemos encontrarentre la población sin hogar/sin techo, queoscila entre el 50 y el 64% dependiendode la fuente. Hay que pensar que en elcaso de los extranjeros, las fases previasal momento de verse en la calle, discurrenen sentido opuesto a lo que indicábamossobre las mujeres: las personasextranjeras que viven procesos deexclusión severa, caen más fácilmenteen el sinhogarismo que los nacionales,puesto que no disponen de las mismasredes de protección social ya sean detipo formal o informal que los locales.anónimas que muestran su faceta mássolidaria en situaciones como la que describeesta otra mujer entrevistada: “Encontré un piso.Le dije al dueño: ‘tengo una niña, no tengotrabajo, estoy enferma, yo me comprometo apagar pero no tengo forma de responder connóminas y demás’. Esa persona me dijo quese fiaba de mí y que adelante. Conseguí los600€ que costaba el primer mes, pero la fianzano la tenía, entonces recurrí a los SS SS a versi ellos podían darme una ayuda urgente, paratener un hogar más que nada por mi niña,porque veía que es lo mejor” (21 Mujer esp).En cuanto a la edad, tenemos una edad mediade 44,12 años, con un tramo modal situado entrelos 45 y los 64 (ver tabla sig.) que ciertamenteviene a ser el período vital en que resulta másfrecuente recoger el resultado de los múltiplesfracasos (familiares, laborales, personales, etc)que suelen operar como telón de fondo entre laspersonas que viven sin hogar.
  11. 11. 18 19GRÁFICO 2. NACIONALIDAD GRÁFICO 3. PERMISOS Entre nuestros entrevistados habíapues 20 extranjeros, de los que 13, estoes, la gran mayoría (65%), disponían depermiso de residencia y trabajo. Ciertamente,la situación de los 5 que sólo cuentan conpermiso de residencia y no digamos la de los2 que carecen de “papeles”, es doblementecomplicada y difícil en términos de pronósticoy evolución futura.Ciertamente, como veremos a lo largo detodo este informe, el hecho de ser extranjerocondiciona radicalmente la forma de vivir elitinerario hacia la exclusión sin hogar y lo llenade limitaciones y posibilidades específicas.Más aún en momentos de crisis como losactuales, cuando el crecimiento del paro hacetambalearse todos los objetivos en los quedescansaba el proyecto migratorio (“Ahora notengo para enviar dinero a mi familia. Antescuando trabajaba, sí” (18) o bien: “Antesviajaba todos los años a Venezuela. Este añoson dos años que no he podido viajar.” (19).En tiempos así, se vuelve doblemente difícilla simple estancia en España: “Cuando vivíaen mi país. Venía de una familia muy pobre,muy humilde que no teníamos donde vivir.Emigré a los 18 años. Y desde ahí hasta haceun mes, pues, digamos que las cosas han idobien, siempre tuve trabajo, con contrato. Lascosas ahora han cambiado un poco. Hemospasado de pobres, a situación media, y ahoraestamos a ver qué pasa” (19 Mujer inm). Estara la espera, a la expectativa, “a ver qué pasa”,quizás sea esta una expresión que resume lasituación en que se encuentran actualmentemuchas personas inmigrantes en nuestropaís que han visto detenerse la progresiónhacia una vida con más oportunidades en unpaís distinto al suyo. Un país en donde lasredes de contactos y relaciones sociales noson tan numerosas, ni tienen tanto poder deinfluencia como aquellas de las que disfrutanlos autóctonos: “estoy sola en este país ysobrevivir en un país extraño… Soy extranjeray mi familia está en EE.UU así que, pues,estoy sola en este país. Y sobrellevar un paísextraño, siendo extranjera, no conociendomuchos de los sitios... /…/ Ahora es otra: lacrisis. Y no hay trabajo, no lo encuentro. Nohay manera de conseguirlo si no es por unamigo… Vamos hay un dicho muy claro: ‘elque tiene padrino se bautiza’, el que no tienepadrino, no se bautiza. Pues así es…Estoycansada ya” (05 mujer inm). Un país desde elque es difícil mantener la malla de vínculos ylazosafectivosconlosqueseencuentranlejos,y en donde cada aproximación y encuentrocon los que uno quiere, ha de ser valorado enfunción del coste económico que representa:“Familia no tengo aquí, solo teléfono.Yamigosasí, les veo una vez por mes, o cada quincedías. Cuando me veo con ellos solemos verpelículas en casa. Y la mayoría de los paseosque hago yo son museos…todo lo que consigogratis para despejarme” (11 mujer inm).En cuanto al estado civil, estamos ante unapoblación constituida abrumadoramentepor personas solteras (ver gráfico sig.), queprácticamente suponen las cuatro quintaspartes del total. El resto son personas quehan visto quebrarse su familia de destinopor separación, divorcio o fallecimiento.La realidad es que apenas una personadice estar casada y 3 viven con su parejade hecho. Por lo tanto estamos ante unamuestra de adultos que ciertamente nocuentan con una familia propia que les désoporte en su crítica situación actual: “Mira,yo tengo familia, pero la familia…, en todaspartes cuecen habas y en la mía calderadas,sabes? Y con eso te lo digo todo”. O esteotro testimonio recogido durante el mismogrupo: “Yo, es que la familia… te pone más...te mete más zancadillas. Porque yo tengofamilia, pero a mí, mi madre, me ha metidomuchas veces más la zancadilla. O sea, quevoy mejor por libre que con la familia. Porquea mi familia le va bien; mi hermano tiene untrabajo bueno y tal. Pero él va a lo suyo; nose preocupa de los demás. Como todo elmundo, ‘cada uno cuelga lo que mata’, comodice el refrán. O sea...”.GRÁFICO 4. ESTADO CIVIL (%) Si comparamos los datos referidosal estado civil de nuestra población, conlos que arrojaba el último censo nocturnode personas que vivían literalmente sintecho en las calles de Madrid, realizadoen el mes de febrero de 2010, nosencontramos con que hay importantesvariaciones entre unos y otros (vergráfico sig.). Probablemente tienen quever con el tipo de detección que se hacedesde los Servicios Sociales de atenciónprimaria del riesgo de sinhogarismo,donde además de la escasez de medioseconómicos y de un lugar de residenciaestable, se considera particularmentepeligroso el hecho de no contar con unnúcleo afectivo y familiar de apoyo directo.Igualmente, los datos pueden verseafectados por el “pequeño” porcentajede extranjeros, ya que eran precisamenteestos los que arrojaban mayor porcentajede personas que mantenían sus vínculosafectivos entre la gente sin techo de lascalles madrileñas.
  12. 12. 20 21GRÁFICO 5. COMPARATIVA ESTADO CIVIL (%) Pero no sólo el Estado civil expresala situación relacional y de convivenciaen estos momentos, por eso mismo, seincluyó en el cuestionario la siguientepregunta. “¿Cuál es su situación actualde convivencia” , esto es, ¿con quién viveusted actualmente?. Las respuestas sonclaramente diferentes entre los hombres ylas mujeres (ver tabla, sig.). Mientras quevivir solos es la situación modal entre losvarones, para las mujeres, lo más habituales vivir con hijos menores de edad.TABLA 3. CONVIVENCIA SEGÚN SEXO (%) Una de cada tres mujeresentrevistadas, en riesgo de exclusiónresidencial severa, van acompañadas desus hijos. Una circunstancia que resultaser un inconveniente para buscar trabajo odesarrollar una vida más autónoma y llena deactividades que puedan servir para expandirla red de contactos y el capital social de lasmujeres en situación de vulnerabilidad social(“en algunas oportunidades me apuntoa actividades y no cubren el servicio deludoteca, y entonces como no tengo conquien dejar al niño ni ná, pues no puedoparticipar de ello. Eso también sería buenoque se viera. El servicio de ludoteca existesi hay tres niños apuntados mínimo y comoa veces soy yo la única que llevo a un niñopues…Es que mi situación es mi hijo y yono tengo a nadie más, no tengo a familiaque me lo cuide. A donde voy, va mi hijoy si yo quiero participar de un video fórum,por ejemplo, no puedo si no hay servicio deludoteca y para eso dependo de que otrasmamás lleven mínimo dos niños más y enocasiones ha ocurrido que no había niños,no ha podido haber ludoteca y no he podidoparticipar de estas programaciones” 05 mujeresp). No obstante, también es cierto, queese mismo hecho, la presencia de los niños,proporciona una vía de incorporación a redesde solidaridad y apoyo mutuo, habitualmenteentre mujeres:“A mi hermana y a mi cuñado les veo unavez al mes, o al mes dos veces. Y lo quesolemos hacer es ir al parque, que tengo lasobrina que es de la edad de mi hija pequeña,y estamos ahí toda la tarde, y luego regresoporque tengo tantas cosas que hacer…” (17).En varias ocasiones ha aparecido durantelas entrevistas esta referencia a los parques,sobre todo entre personas inmigrantes, unespacio donde se puede emplear el tiempo enencontrarse con otras personas en situaciónsimilar, y hacerlo sin prisas, sin tener queconsumir ni gastar nada, simplementeestando junto a los semejantes, aireando lamente y el corazón, poniendo un poco dedistancia frente a la tensión y la ansiedad decada día, en este sentido, los hijos aparecencomo una limitación (“Como estamos con losniños, no puedo salir) pero también comouna oportunidad: “Cuando salimos con losamigos solemos ir en el parque con losniños; como tenemos hijos todos, estamosen el parque.” (18 mujer inm), o en este otrocaso: “cuando bajo al parque, ahí veo a unade mis amigas que también tiene un niño.Pero no salgo mucho. Con mi amiga, nossentamos en el parque mientras los niñosjuegan y a las 9 ó 9,30, a casita desde la7,30”. Ratos largos de conversación y charlapara poner coto a la dureza de una vida que,como en este último testimonio, se mueveentre apreturas y estrecheces: “Me quedéembarazada con 19 años. Estaba sin trabajo,debía atender a mi hijo. El ver a mi hijo queno puedo darle un colacao, o que se quedemirando algo, unas chuches, me da muchatristeza.” (20 mujer inm).Respecto al nivel de estudios, nosencontramos con que son pocos losque han accedido a la Universidad, yaproximadamente la mitad sólo cuentan conestudios primarios, lo que obviamente nopuede dejar de tener consecuencias de caraa su recuperación vía empleo.
  13. 13. 22 23GRÁFICO 6. NIVEL DE ESTUDIOS (%) Más aún si tenemos en cuentaque prácticamente todos los usuariosdel programa manifiestan habersufrido el impacto de la actual crisiseconómica. Más adelante veremos enqué forma.GRÁFICO 8. PADECE ENFERMEDADGRÁFICO 7. AFECTA CRISIS (%) Sin embargo, aún cuando un mayornivel de estudios opera como un factorde protección frente a la pobreza y laexclusión, lo cierto es que no siempreocurre así. Y entre las personas que seven en riesgo de exclusión, quizás sea enaquellos casos que disponen de un buennivel de estudios, donde nos encontramoscon una mayor dosis de frustración ydesesperanza: “Tengo magisterio, tresaños de periodismo, cursos de música…Tengo un buen currículum que no me sirvepara nada. ¿Para qué he estudiado si notengo oportunidad? Y llevo tiempo luchando,mandando currículum por todas partes… Y nosoy negativa. Es lo que veo. Están las cosasmuy mal. /…/ Las cosas están cada vez peor.Yo me veo ahora mismo un poco estancada,que no puedo estar toda la vida viviendo enuna habitación. Mi objetivo es salir adelante,tener un trabajo, que pueda vivir mejor” (12mujer esp). Ciertamente, aunque pase porser la estrategia de integración social máshabitual y extendida en nuestra sociedad, nosiempre funciona la secuencia: Estudios →Empleo → Ingresos; o no lo hace de modoadecuado, ni en todos los momentos de lavida, ni en cada período histórico funciona conel mismo nivel de eficiencia. No estamos anteun automatismo que de forma inevitable,traduzca la inversión en educación en unsalario más alto y suficiente para poderpagar un lugar donde vivir unos años mastarde.Un dato particularmente llamativo es elque se refiere al estado de salud de laspersonas participantes, puesto que pese aser relativamente jóvenes, casi la mitad dicepadecer algún tipo de enfermedad, ya seafísica o psíquica. Ciertamente, incluso en un paíscomo el nuestro que dispone de unexcelente y universalista sistemasanitario público, el riesgo de verse ensituación de exclusión se incrementacuando la salud se deteriora y apareceuna enfermedad grave: “Cuando enferméen el 2004 y diagnosticaron el tumorcerebral, ahí me cambió la vida. Meoperaron, estuve unos años allá internadoy vine acá a ver a una doctora muy buena”(10 varón inm). Con frecuencia, la vidacontemporánea exige de nosotros teneruna salud excelente para poder afrontar losretos laborales y las exigencias cotidianasmás nimias, con lo que, quienes padecenachaques y dolencias de algún tipo, debencompetir en inferioridad de condiciones yse ven expuestos a mayores riesgos. Yesto incluye, por supuesto, el sufrimiento ylas enfermedades psíquicas: “Veo a genteque está mal. Cada vez peor. Es más, genteque se está volviendo loca. Loca porque nopuede hacer frente a la vida cotidiana, depagos de esto y de lo otro; en depresionesque terminan en locura! ¿quién tiene laculpa?” (Grupo). Esta última observación,expuesta por un de las participantes en elgrupo de discusión, nos la encontrábamosenunciada en primera persona por una delas mujeres entrevistadas: “lo he pasadomal y he venido aquí (Servicios Sociales)para ver si podían ayudarme de algunaforma, con psicólogos. Fui a la SeguridadSocial. Al final me ayudaron en un centroparecido a éste. […] Estaba tan mal quetuvieron que ponerme una inyección paracalmarme y a partir de ahí, ponerme máspastillas para los nervios” (22 mujer esp).Pero quizás sea en el siguiente fragmento dediálogo recogido durante la celebración delgrupo de discusión, donde mejor podamosapreciar el impacto sobre el equilibriopsicológico que representa vivir día trasdía en precario, así como el temor a que eldescenso no tenga fin y acabe por afectar ala salud mental:R.: “No, si iba a decir lo mismo que ella. Lomío no es de hace unos meses. Y cuando laprensa dice que el país está muy mal y que nosé qué…No, no, es que lo mío viene ya de…,
  14. 14. 24 25TABLA4. % DISCAPACIDAD De hecho, entre los participantes enel programa, 11 personas, lo que suponecasi la mitad de las 25 que dicen padeceralguna enfermedad, tiene reconocido algúngrado de discapacidad. En seis casossupera el 40%. Y 3 personas tienen unadiscapacidad reconocida de más del 65%,lo que por sí solo implica que tienen derechoa recibir una PNC (pensión no contributiva).En cualquier caso, este dato puede serimportante de cara a poder realizar untrabajo preventivo que pase por ofertaralgún programa de empleo con apoyo,teniendo en cuenta los beneficios (fiscales,de seguridad social, etc) que implicapara las empresas la contratación de unporcentaje de personas con discapacidaden los términos que fijó la LISMI (del 2% enempresas de más de 50 trabajadores, porejemplo).2Ver “Beneficios sociales y económicos vinculados al grado de minusvalía’’ en http://www.usal.es/webusal/files/Beneficios_Sociales_y_Econ%C3%B3micos.pdfPero si seguimos repasando las respuestas denuestra encuesta relativas al nivel de salud denuestros protagonistas, nos encontramos conque paradójicamente, a veces, la enfermedadse convierte en un factor de protección social,al menos cuando se traduce en unos nivelesde discapacidad o minusvalía reconocida quepermitenaspiraradeterminadasprestaciones.cómo dice ella, más o menos, yo es que llevo10 años -o más de diez años ya llevo-, que escomo si estuviera en lo alto de una escalera yfuera bajando escalones, ¿sabes? Y cada díaun poco más, un poco más, un poco más…Porque mi nivel adquisitivo cada vez es máspequeño. Y llega un momento, como dice él,que entras en un maremágnum que dices:‘Bueno, María que el tarro se te descoloca’.Que se te descoloca de tal forma que puedesllegar a…”M. A.: “¡A la locura! No, no. Porque no sabescómo hacer frente a esas cosas.”E.: “Pero tienes que tener un control de tu…”M. A.: “Al no haber dinero… La cabezaempieza ya que… “R.: “No encuentras la salida.”M. A.: “Que no duermes por la noche, por esto,por lo otro, lo otro… Y claro ya empiezas... Yaterminas…que no sabes hacerle frente…”R.: “¡Sí, señor!” (Grupo)Pero más específicamente aún, de cara aprevenir el sinhogarismo, el hecho de contarcon una discapacidad reconocida superioral 33%, como les ocurre a diez de nuestrosusuarios, da derecho a entrar en la cuota dereserva para el alquiler y la adquisición deviviendas protegidas.Creemossinembargoqueesteaspectonoestásuficientemente abordado desde los ServiciosSociales, quizás porque la superposición deetiquetas estigmatizadoras que pesan sobrelas personas en riesgo de exclusión social,lleva a obviar esta circunstancia.Por desgracia, además, no todos losdepartamentos de la Administraciónreaccionan con la misma rapidez y eficaciacuando se trata de allanar dificultades yactuar preventivamente frente al riesgode sinhogarismo, tal y como refleja elsiguiente testimonio de una de las personasentrevistadas: “La minusvalía volveré asolicitarla porque he tenido nuevas cosas,para ver si llega al 65%, para que me puedanpagar las medicinas, porque si no tengo dineropara las medicinas, no voy a comprarlas, ysoy diabética y otras muchas cosas más. Siyo prescindo de eso, ¿qué va a ser de mí?”/…/ “El IVIMA al ver lo del desahucio me hanmandado una carta donde me dicen que tengoacceso a la vivienda pero claro, hay unosbaremos y yo no reúno los baremos por sersolo yo (sin hijos, sin cargas) aunque tengouna minusvalía del 54%, que ya es” (22).La precisión aritmética con la que se establececuándo se accede, o no, a determinadosderechos y prestaciones, contrasta vivamentecon la experiencia subjetiva e intransferiblede quienes se sienten injustamente tratadospor nuestro débil e incompleto sistema deprotección social: “Situaciones como la mía,madre soltera sin ningún tipo de ayuda,pendiente de pasar por el tribunal médico paraminusvalía, no entiendo cómo puede dilatarsetanto, para poder sobrevivir. / He tenido otrosmomentos de dificultad, porque cuando mequedé embarazada tuve un embarazo de altoriesgo y no podía trabajar. Y yo los trabajosque tuve anteriormente, pues muchos de elloseran contratos diarios, porque yo trabajé deazafata y de modelo, y al ser contratos deese tipo no tienes bajas por maternidad o porenfermedad, etc. Pero por aquel entonces vivíaen casa de mis padres y no tenía que pagar unalquiler. Salí de aquello por mi carácter, por lailusión de tener un hijo. / Pero ahora, que teves enferma, con una niña, sin ningún tipo deayuda social, sin empleo, pues la verdad esque, no es que estés deprimida, es que estáshundida completamente.” (21 mujer esp).La mujer entrevistada pone el acento en unode los puntos más débiles del subdesarrolladoEstado de bienestar español, cuando dice:“entonces vivía con mis padres y no tenía quepagar el alquiler”. La vivienda, no ha formadoparte de la política social española desdehace décadas, sino que por el contrario se haconfiadoalasfamiliaslatareadeactuarcomocolchón y sistema de seguridad residencialfrente a las situaciones más dramáticas,mientras se ha hecho del ladrillo y el boominmobiliario la vía para el enriquecimientofácil de unos pocos en detrimento de losderechos sociales vulnerados de otrosmuchos.
  15. 15. 26 27TABLA 5. TIPOS ENFERMEDADES PADECEN LOS PARTICIPANTES Estamos hablando por tanto depersonas en las que el riesgo de exclusiónsocioresidencial viene a sumarse muyfrecuentemente a un estado físico y de saludbastante precario. Una situación que en lamayor parte de los casos (91,3%) se arrastradesde hace más de un año y que lógicamenteha debido de operar en el tiempo de formamuy limitadora e incapacitante. Tan sólo dosde las personas que dicen tener reconocidoalgún grado de discapacidad cuentan con éldesde hace menos de un año.Tal y como ellos mismos reconocen, se tratade una circunstancia con consecuenciasnegativas de cara a buscar empleo (68%), opara realizar actividades básicas de la vidadiaria (40%) sin duda, pero que tambiénactúa como importante limitador para la vidasocial y de relación (24%). Y no olvidemosque nuestro proyecto se orienta a tratar demovilizar el capital social y relacional comoelemento preventivo frente a la exclusiónresidencial.TABLA 6. INCIDENCIA DEL ESTADO DE SALUD/DISCAPACIDAD En todo caso, con más o menos salud,con minusvalía reconocida o no, ninguna deestas circunstancias tiene por qué funcionarcomo un mecanismo de eliminación de laspersonas afectadas, impidiéndolas funcionarcomo sujetos activos y actores protagonistasde su propia vida, tal y como nos resumía unamujerqueapesardetodossuspadecimientos,seguíareivindicándoseasímismacomováliday capaz, pese a encontrarse “minusválida deesta mano. Lo que pasa es que ahora tengoque pasar un agravamiento, por discapacidad,por la bipolaridad”. Una mujer que un tiempoatrás, buscó, encontró un trabajo y firmó uncontrato: “Me lo hicieron desde el primermomento indefinido. Vamos superé los 15días de prueba y como los superé, inclusivelos 2 primeros años no cogí vacaciones y lostrabajé también, para demostrarles que yo apesar de ser minusválida, o sea, valía, podíatrabajar” (04).Enfermos o sanos, con discapacidadreconocida o sin ella, en una sociedaddesarrollada y rica como la nuestra, nose puede arrojar a vivir en la calle aquienes no cumplen con todos y cadauno de los requisitos, baremos, cláusulaso indicadores establecidos por lasburocracias que administran el bienestar,ya que estamos hablando de mínimosque no pueden traspasarse sin poner entela de juicio la viabilidad como proyectoglobal de toda nuestra sociedad.Pero en fin, sin desvelar la identidad delos respondentes, sirva como reflejo dela realidad sanitaria que sufren el listadode las “enfermedades” que padecen, tal ycomo ellos mismos las han expresado (vertabla sig.)
  16. 16. 28 29¿DÓNDE VIVEN? Para empezar a aproximarnosa la situación residencial de nuestrosprotagonistas, empezamos por pedirles quenos dijeran dónde se encontraban viviendoen este momento. Las respuestas son lasque se se reflejan en el siguiente gráfico.El hecho más frecuente es vivir de alquiler,uno de cada cuatro se encuentran en estacircunstancia, que implica tener rentamensual suficiente para poder sostener elalojamiento. Sin embargo, cuando hablamosde personas en riesgo hemos de pensaren situaciones enormemente precarias,también en los casos relativamenteprivilegiados en que pueden pagar unalquiler: “Vivo en un apartamento de undormitorio, en alquiler, y llevamos un año ymedio ahí aproximadamente. Ahora mismohago frente a los gastos con el paro y laayuda de amigos y familiares, conocidos.Cobro la prestación por desempleo desde elmes pasado. Dicen que son 20 meses peroeso dicen que va menguando. Ahora cobro680, en los cuales 600 son para el alquiler ybueno me queda poco más para sobrevivir,y que igual va bajando la cantidad a medidaque van pasando los meses y no sé cómoirán las cosas luego” (19 Mujer inm).Algo parecido, aunque en circunstanciasmás precarias y limitadoras, les sucede aquienes viven en una habitación alquiladaque suponen el 15% de la población con laque hemos trabajado (“Vivo en Getafe desdehace unos cuatro meses, en una habitaciónpor medio de anuncios. Hago frente a losgastos de alojamiento con algunos trabajospuntuales, ahorrando muy bien, pero muchasveces no se puede. Procuro no gastar casien nada” (13 Varón inm); “en un piso, en unahabitación alquilada que era... El piso era deotra persona, yo solo alquilaba la habitaciónque era de unos nativos.” (09 varón inm);“Vivo en una habitación desde hace dossemanas. Para los gastos me ayuda unaasociación. Puedo estar un mes y después,no sé, pero ahora tengo un contrato de unmes” (18 mujer inm). En casi todos los casos,las personas que pagan un alquiler disponende economías muy débiles, por lo que debenderrochar austeridad e imaginación paraconseguir mantenerse, mal que bien, bajoun techo: “Estoy viviendo en un piso de unahabitación pero que tiene una terraza quese ha cerrado, entonces esa terraza la healquilado como habitación a un amigo míodel Senegal, y bueno el alquiler es de 600€y él me está pagando 250. Llevo aquí desdediciembre” (21 mujer esp). Y desde luego,en ningún caso, parece probable que puedanhacer suyo el recorrido hacia la seguridadresidencial que desde hace décadas se haconvertido en el más habitual y mayoritarioentre nosotros: la compra de una viviendaen propiedad: “Con mis ingresos, me cubresolo la vivienda. O sea me están sacandoel sueldo entero pagando un alquiler. Nipensar en una hipoteca. O sea, no puedo,ni siquiera pensando en el futuro, ¿cómo mevoy a meter en la letra de un piso para que mihijo el día de mañana tenga donde vivir? esimposible. Y hoy día no hay quien me avale.Los bancos te roban todo lo que pueden yes que, entonces: la vivienda es imposible,el trabajo está difícil… ; entonces, ¿qué nosqueda?, ¿vamos todos a las chabolas?” (05)Un porcentaje idéntico (el 15%) es el delos encuestados que viven de pensión(“Estoy viviendo en una pensión desdeagosto. Pago 130 de alojamiento y con los140 que me quedan… [cobra la RMI] Notengo muchos gastos, porque como estoyyendo a comedores…. Estoy yendo a uncentro de día” (23 varón); “Ahora mismotengo pensión hasta el día 1. El día 1 metengo que ir” (14 varón esp). En todo caso,vivir permanentemente en régimen depensión es algo lleno de limitaciones queresulta enormemente difícil de entendersi sólo pensamos en la experiencia deunas cuantas noches pasadas en unhotel. La vida en pensión puede ser muydesequilibrante y actuar como un factormuy exclusógeno, especialmente cuandose alarga demasiado tiempo (“Vivo enuna casa de huéspedes desde hace unossiete años aproximadamente. […] En estesitio es un poco complicado vivir: tengoque cocinar en un microondas, o sea,es a base de imaginación, porque no eslo mismo cocinar en una habitación queen una cocina. En la habitación tengo elmicroondas y un librito de cocina y meinvento comidas” (12 mujer esp).Estareferenciaalmicroondas,comoresumenminimalista de la cocina en una verdaderacasa, nos volvió a aparecer en boca de unode los varones que participó en el grupo dediscusión “Yo el inconveniente que tengo esque no puedo cocinar. No te deja cocinar enla cocina, el dueño de donde vivo, del hostal.Entonces tengo que utilizar un microondasque me he comprado como te he comentadoy yo me invento mis platos. Pero yo porqueme busco la vida, o sea igual me hago unarroz, me compro sopa o me compro un filete.O sea yo me busco la vida pero me lo aso enel microondas. Si no es por el microondasme muero de hambre también”. En cualquiercaso, aunque el alojamiento temporal enuna pensión, pueda entrar a formar parte delproceso de intervención social, nunca puederepresentar una solución residencial másallá de un brevísimo plazo, ni se acompañade la dignidad en derechos que la ciudadaníaespera recibir de la Administración pública:“Por circunstancias yo tengo una casa, perotengo muchos problemas porque voy a serotra de las que van a ser desahuciadas. Mevan a echar a la calle, si no me han echadoya. Y tengo que vivir, como consecuencia deunas obras, tengo que vivir en una pensión.Pues la Trabajadora Social, quedo con ellas,primero una y luego otra, son encantadoras yhan hecho todo lo que han podido. Y yo se loagradezco, pero luego, yo veo que estamosen las mismas. En la pensión donde vivo ¡mesiento ciudadana de tercera!” (Grupo)Estas tres situaciones que acabamos deresumir, reúnen al 55% de los usuariosdel programa. Obviamente, la prevencióndel sinhogarismo, en estos casospaso por una actuación encaminada alsostenimiento de la renta y los ingresosmínimos necesarios, ya sea a través delempleo o de una prestación económicaregular y suficiente (PNC, RMI, etc).
  17. 17. 30 31 Casi uno de cada cinco, se encuentraya alojado en algún tipo de programasupervisado por un profesional (trabajadorsocial o similar) que le facilita un lugardonde residir (“Vivo en una casa alquilada.Estoy viviendo de alquiler. Ahora somos dospersonas y entre los dos pagamos la vivienda.Yo cobro el RMI y él la paga de mayores de52 años.” (09, Provivienda); “me ha ayudadoProviviendaenelpisoqueestoyquepertenecea Provivienda, que me ha mantenido ahícuatro meses, claro, después han pedidouna ayuda al ayuntamiento de dinero paraque paguen los cuatro meses y por eso mehe salvado porque si tuviese un piso normal,que me alquilara un dueño un piso… yaestaría en la calle debajo de un puente, peroProvivienda me ha mantenido ahí en el piso”(01 varón esp). Este 18, 3% de población enriesgo de verse sin hogar, que sin embargodispone de un techo gracias al trabajo deapoyo y sostén de entidades sociales comoProvivienda, resulta un porcentaje nadadesdeñable que nos habla de la importanciade mantener y ampliar estos programas queno utilizan los albergues y centros de acogidacolectivos, sino que intentan llevar a cabouna intervención social desde un medio más“normalizado” en viviendas convencionales,habitualmente alquiladas a precios demercado y supervisadas por profesionales yespecialistas en apoyo psicosocial.Por último, si sumamos a los que viven en casade algún familiar (6,7%), de su pareja (1,7%) ode unos amigos (6,7%), nos encontramos conque alrededor de un 15% de estas personasen riesgo de sinhogarismo, cuentan con untecho sobre su cabeza que, de alguna forma,les es facilitado a través de su mundo afectivoy relacional. En la medida en que este capitalsocial permanezca estable y sólido, estaspersonas no se verán viviendo en la calle.Nótese que este porcentaje viene a sercasi idéntico al de quienes dicen “deber” sualojamiento a la actuación de un profesional,pero sin que implique coste económicoalguno para el sistema de protección social yservicios sociales.Finalmente, hay cinco personas que alimentanla categoría “otros”, en donde se reúnensituaciones tan dispares como una habitaciónsubarrendada, dos inquilinos que han dejadode pagar hace tiempo el alquiler y por tantose definen como okupas, una persona queanda en litigios por la propiedad de la casaen la que vive y por último, está el caso deGRÁFICO 9. RESIDE HABITUALMENTE una persona que para cuando se realizó laentrevista había pasado a vivir en el albergue“Luis Vives” del Ayuntamiento de Madrid.Desgraciadamente, no contamos condatos actualizadosanivelnacionalquenosmuestren el panorama de la precariedadresidencial en que seguramente vivencientos de miles o incluso millonesde personas en nuestro país, pero esprecisamente en ese segmento desituacionesenlasqueseencuentrantantaspersonas que parecen “vivir de milagro”donde la actuación preventiva deberíareforzarse y ampliarse desde los ServiciosSociales con carácter general, puestoque el nivel de prestaciones actuales semuestra radicalmente insuficiente paragarantizar el derecho al techo: “Vivo encasa de unos amigos argentinos que conozcode hace muchos años. Algunos los conocíade Argentina y algunos los conocí acá, porser amigos de los amigos. No me cobran elalquiler y yo colaboro con la luz y el gas conmi RMI que por suerte el mes pasado meempezaron a pagar” ( 10 varón inm).Lamentablemente, el desencuentro entrepolítica social y política de vivienda,adquiere en nuestro país proporcionesescandalosas teniendo en cuenta nuestronivel de desarrollo económico y social. Elhecho es que, hoy por hoy, poco se puedeconseguir a través de los Servicios Socialesen materia residencial: “En los SS SS no mehan ayudado a resolver lo de la vivienda. Nome han dicho nada, no me han orientadodónde ir” /…/ “Pagar una vivienda del IVIMApodría, pues me han dicho que pagas 70-80€” (22 mujer esp). Entretanto, ¿cómo evaluarel sufrimiento y la extensión de situacionescomo la de esta familia inmigrante y asentadaen España desde hace años: “Este momentoes el más difícil de mi vida. Porque antesno puedo decir que vivo bien, pero teníauna casa para mí. Mi marido trabajando, yteníamos una vivienda normal. Pero ahoraél no trabaja, no cobra paro, tengo soloun subsidio y de vez en cuando él haceambulante para completar la vivienda, si no,no se puede” (18 mujer inm), o la de estamujer, sola y con dos niñas pequeñas: “Vivosola en un piso de alquiler con mis dos niñas.Estoy sola y ahora no tengo empleo. Pago150 € de alquiler y antes pagaba 250, y erasolo una habitación, no tenía ni salón ni nada.Porque yo trabajaba, estaba embarazada ypodía pagar, pero ahora ya no. Trabajabahasta los ocho meses de embarazo. Y luegonada … Pero estoy bien aquí. Mi hija tiene 3años y la otra va a hacer dos este marzo” (17mujer inm). Una mujer que salió de su paíscon la idea de estudiar y formarse en España(“si yo me voy allá, tengo muchos contactos,pero yo también quiero estudiar, tengo soloel bachiller. Me vine aquí con las ganas deestudiar, pero claro, pasan tantas cosas, queno sé. Tampoco me arrepiento, tengo a ellas[sus hijas] y no me arrepiento. Yo quierohacer mi carrerilla, quiero llegar allá y quevean”) y que en cambio ahora se las ve yse las desea para poder salir adelante ella ysus hijas, mediante un despliegue increíblede trabajo y actividad en economía informal:“Para hacer frente a los gastos lo que hagoes vender algunas camisetas, vestidos, loque cojo de las tiendas al por mayor y medesplazo donde conozco a gente y voy a
  18. 18. 32 33GRÁFICO 10. GRADO SATISFACCIÓN LUGAR DONDE VIVE En cualquier caso, la precariedadde la situación residencial de losparticipantes en el programa vienereflejada en el hecho de que dos de cadatres, deben compartir espacios privadosde la casa con personas que no son de sufamilia tal y como queda reflejado en lasiguiente tabla, donde se puede apreciarque se lleva la palma el uso compartidocon “extraños” del baño/aseo (65%), alo que sigue la cocina (57%) y el salón(47%). Por último, algo más de la quintaparte comparte habitación (22%) conotra persona ajena a su familia.ofrecerles todo eso. Si no fuera por eso, notendría para comer. Lo de mis niñas, lo delas becas, estoy con mi trabajadora social,que lo van a pagar ellos. Durante un año. Eslo que me pueden ayudar y como no tengotodavía papeles, no puedo recibir ningúnpréstamo ni nada de eso”. Y, sin embargo, laspersonas parecen tener “buen conformar”,puesto que cuando más adelante lespreguntamos sobre su grado de satisfaccióncon el alojamiento actual, una gran parte(44%) opta por calificarlo de Bueno, oincluso de “Muy bueno” (12%); apenas latercera parte opta por calificarlo de Malo/Muy Malo (33,8%), lo que pone de relieveuna vez más lo relativo que es casi todo enesta vida y cómo la satisfacción subjetiva esreflejo en gran parte tanto de la experienciapasada como del nivel de expectativas quese mantienen de cara al futuro.GRÁFICO 11. ESPACIOS COMPARTIDOS CON OTRAS PERSONAS Pero el carácter compartido delalojamiento, no se limita a los espacios.Como no podía ser menos, tratándosede vidas en precario, también afecta y demodo notable a los gastos que han de sercompartidos en dos de cada tres situaciones(ver gráfico sig.)Probablemente sea aquí donde seaprecia en toda su fuerza el efecto delcapital social para hacer posible unasituación residencial relativamenteindependiente y que, de momento almenos, ha servido para evitar la calle ola residencia en un albergue colectivo.La cuarta parte comparte los gastosde su alojamiento con amigos (23%),y otra buena parte con la familia (7%),la pareja (7%), lo que considerado ensu conjunto da un total de casi un 40%que se apoya económicamente en supropia malla relacional, a los que cabríasumar el 13% que dispone de un apoyoformal facilitado por alguna asociación oentidad social. Con lo que sumadas lasdiferentes especies de apoyo (formal einformal) nos encontramos con que un62% de nuestros usuarios, mantienenun lugar donde alojarse merced a sucapital social, gracias al cual puedenafrontar los gastos de alojamiento.Aquí tenemos pues, una pruebaempírica de la eficacia con que actúanlas relaciones sociales como freno ycontenedor de la exclusión sin hogar. Lostestimonios que hemos recogido durantelas entrevistas, son enormementeilustrativos de las situaciones, a vecesincreíbles, que permiten a la gentevivir en el filo de la navaja, pero con untecho sobre su cabeza, gracias a susrelaciones afectivas: “Vivimos en unacasa particular de mi bisabuela, yo, mi hijoy mi abuela. En régimen de propiedad.Yo cobro el subsidio de desempleo, ycon lo que me da el padre de mi hijo,pues voy aportando un poquito de ayudaeconómica a mi abuela. Porque la granmayoría de las cosas las paga mi abuela,lo que es alimento, vivienda, luz, agua…”(16 mujer esp).Ante situaciones semejantes, hay quepreguntarse ¿qué puede ocurrir cuandolos padres, los abuelos, los familiaresde referencia desaparecen y no esposible sostener la vivienda con lospropios recursos? ¿No se debería actuarpreventivamente ante casos como elsiguiente?: “Estoy viviendo en lo que erala casa de mis padres. Yo me tuve quevenir a cuidar de mi madre porque nopodía valerse por sí misma, en una casa dealquiler de renta antigua. Entonces al morirella, solo tenía derecho a vivir dos años.Pasados los dos años quise negociar conla casera algún tipo de forma de pago queno fuera hacer nuevo contrato, y me pidió750€. La casa está para rehabilitar, no pormí, sino porque al tener dos habitacionestenía la posibilidad de tener unos ingresospara pagar. Pero de entrada yo no podíapagar ese alquiler. Al final no llegamos aun acuerdo, me ha llegado una denuncia,juicio y el desahucio. Se ha suspendido yestoy otra vez a la espera de otra citación”(22 mujer esp).
  19. 19. 34 35GRÁFICO 12.1 ESPACIOS COMPARTIDOS CON OTRAS PERSONASGRÁFICO 12.2 COMPARTE LOS GASTOS De hecho, esta cifra (el 62%) podríaelevarse hasta superar el 70% puestoque los seis casos de la categoría “otros”,son situaciones que resumen formas desoporte afectivo aún más importantes,puesto que los gastos de alojamiento sonasumidos en su totalidad por personasde su entorno afectivo. Estas son lasrespuestas ofrecidas por los propiosentrevistados. Es de notar que apenas un12% consigue retener el alojamientoapoyándose únicamente en lasprestaciones económicas que reciben,ya sea mediante ayudas económicas,o gracias al RMI o a la renta activa deinserción.Y por último, están quienes se muestranautosuficientes y no tienen necesidad decompartir gastos con nadie y que vienena ser la tercera parte de los usuarios delprograma.Ahora bien, si ponemos en relación eltipo de apoyo que sirve para afrontar(compartir) los gastos de alojamiento, conel tiempo que lleva viviendo cada personaen la situación residencial actual que, nolo olvidemos, implica un riesgo objetivode sinhogarismo, nos encontramos con elpanorama que resume el siguiente gráfico.GRÁFICO 13. EVOLUCIÓN DEL APOYO A GASTOS DE ALOJAMIENTO Digamosqueenloscasosdeapariciónreciente del riesgo, son relativamenteimportantes los efectos de contención dela red de protección social formal y de losServicios sociales, además de las relacionessocialesdesoporteafectivoyrelacionaldelapersona afectada. En cambio, a medida queel riesgo se hace estable o “crónico”, lo quecuenta realmente es el capital relacional y lacapacidad para sobrevivir y salir adelantesin ayuda de nadie. Los “supervivientes”y los que cuentan con relaciones muysólidas, son los que consiguen estabilizarseen la precariedad residencial, sin llegar acaer en la calle, el efecto de los recursosy prestaciones sociales formales tiene,hoy por hoy, una capacidad de contencióntemporalmente limitada.A nuestro modo de ver refleja lo lejos que aúnestamos de considerar el derecho al techocomo una condición de carácter permanentey sostenido que antecede como premisa acualquier intervención psico-social que puedallevarse a cabo, tal y como ocurre por ejemploen la filosofía de los programas orientadosdesde el enfoque del “housing-first”. En elfondo, seguimos considerando que el rolde los servicios y entidades sociales comosostenedores del alojamiento, ha de limitarsetemporalmente a cubrir un período concreto ydeterminado.Afortunadamente, en los últimos mesesse ha empezado a poner a disposición delas entidades mediadoras para el alquilersocial, algunas unidades del parque devivienda pública de la Empresa Municipal deVivienda que se encontraban vacías, perosin embargo todavía estamos muy lejos deasumir la filosofía “housing-first” que enotros países ha demostrado ser la vía másexitosa, rentable y eficiente para lucharcontra el sinhogarismo, tanto en términos3Cada uno de los tres grupos viene a estar integrado por unas 20 personas: 19, “Menos de un año”; 21, “Entre 1 y 5 años”; 20, “Más de 5 años”.
  20. 20. 36 37de prevención como de erradicación.Pensemos que hay infinidad de personas quearrastran biografías complicadas, marcadaspor la vulnerabilidad a múltiples niveles, paralas cuales, una intervención preventiva y atiempo, puede marcar la diferencia entre unavida socialmente integrada y llena de sentido,o la existencia más marginal y miserable, contodo el coste económico y el sufrimiento social ypersonal que ello conlleva, tal y como se reflejaen este breve diálogo:E: “y ¿cómo te enteraste de que existíaProvivienda?”02: “Pues por mediación de G. [compañerade piso-amiga] porque ella entró a vivir en elpiso antes que yo y entonces yo, como iba alpsiquiatra por aquel entonces… Yo con mishijos no podía llevar ninguna relación, de hechotengo problemas con mi hijo, el pequeño, quees insoportable vivir con él. Y entonces el Dr.P. me hizo un papel de que yo necesitabasalir de la casa de mi madre, que era propia,y entonces gracias a eso entré a Provivienda,en el programa de Provivienda” (04) Antes de vivir en donde seencuentran, las personas vienen de residiren otras circunstancias, normalmente menosprecarias, que andando el tiempo se volvieroninsostenibles, como por ejemplo ocurrió en elsiguiente caso:Son estas trayectorias de alojamientoprecario y sometido a enormes riesgos, lasque se reflejan en el siguiente gráfico, dondese compara las respuestas a las preguntaspor el alojamiento actual y el que tuvieronanteriormente.ITINERARIO RESIDENCIALGRÁFICO 14. SITUACIÓN DE ALOJAMIENTO ANTES Y AHORA Quizás el aspecto más distintivoentre el antes y el ahora, sea el incrementode las personas que residen enalojamientos con supervisión profesional.Este tipo de casos prácticamente semultiplican por tres, y reúnen trayectariascomo por ejemplo la de este varónespañol: “Estaba viviendo con mi madreE: “Cuando estabais viviendo en Usera,tuvisteis que cambiar de piso porque el caseroos subía el alquiler.”R: “Nos subía el alquiler porque el contratoya expiraba a los 5 años. Y luego él teníaun derecho a la revisión y nos incrementó elprecio del alquiler. Nosotros, a lo mejor loscompañeros quizás podían o no, pero yo, nicon el incremento, ni sin incremento. Yo nopodía porque me quedaba sin ningún tipo deingreso. Estaba esperando el RMI.” (08 varónesp)
  21. 21. 38 39GRÁFICO 15. ALOJAMIENTO ACTUAL (OTROS)y la tuve que ingresar en una residencia.Y ella tiene una buena pensión, pero todolo que tenía de pensión se lo quedabala residencia que era concertada. Pero amí ya no me dejaron seguir en el piso, osea, yo en ese momento no tenía empleo,con lo cual tuvieron que venir asistentessociales y se hicieron un poco cargo demí. Primero estuve un periodo de tiempo,cerca de un mes, de una pensión en otra,que me lo pagaban y tal y… a raíz de ahí,me ofrecieron el piso con Provivienda, enel programa de Provivienda, de unos 6meses...” (08); o la de estas dos mujeresespañolas: “Hemos estado alquiladas envarios sitios. Antes de estar alquiladas enProvivienda hemos estado alquiladas envarios sitios ella (una amiga) y yo. Peroque no nos llegaba. O pagábamos elmes, o teníamos que ir a parroquias paraque nos dieran vales para comidas, o seahorroroso…” (04)En cuanto a la categoría residual “Otros”,para la que se ha consignado la respuestaen detalle, nos encontramos con unabanico de situaciones que reflejan lamuy precaria situación residencial denuestros usuarios, tal y como se puedeapreciar en la lista siguiente: En la tabla que sigue, hemosreflejado la evolución más reciente dela situación residencial de nuestrosusuarios. Leída en sentido horizontal,nos indica cómo se han distribuido cadauna de las personas que anteriormentevivían… En “piso o casa propia”, “piso ocasa en alquiler”, etc. Si leemos la tablaen sentido vertical, las cifras nos indicanel origen residencial anterior de lacategoría que figura encabezando cadacolumna. El limitado número de casos deobservación con los que contamos hasta elmomento, no nos permite distinguir ningunapauta típica pero en cambio sí que nos permiteconstatar empíricamente que estamos ante unarealidad enormemente cambiante y variada, taly como la reflejan las múltiples trayectorias ytransiciones de una situación residencial a otraque muestra la heterogénea y plural distribuciónde las cifras a lo largo y ancho de la tabla. Estonos tendría que volver enormemente cautelososantesdeaventurarpronósticossobrelacondiciónatípica o “crónica” de las personas excluidas.Pero podemos profundizar algo más enla evolución del apoyo al alojamientosi comparamos con quien comparteactualmente los gastos con la situaciónanterior (ver gráfico sig.) En este puntose aprecia fácilmente cómo la pareja y losfamiliares, ceden el paso a los amigos ylos desconocidos, por no hablar del hechode haber tenido que recurrir mucho más alos apoyos sociales formales, de maneraque es la condición de asistido por losServicios Sociales o por Asociacionesespecializadas en estos temas la que,inevitablemente -siguiendo la visión deSimmel-, hace aparecer la conciencia de“ser pobre” y necesitado de ayuda.TABLA 7. EVOLUCIÓN RECIENTE DE LA SITUACIÓN RESIDENCIALGRÁFICO 16. GASTOS ALOJAMIENTO (%)
  22. 22. 40 41En la tabla anterior se pueden observar, desdelos cambios para intentar mejorar el alojamiento,o por razones de trabajo, hasta los casos deviolencia de género y maltrato, pasando porquienes se encontraban viviendo en edificiosruinosos y en mal estado, o alojados comoinquilinos por caseros poco fiables o comocontraprestación por cuidados a personasmayores y dependientes. Aunque quizás detodo el abanico de situaciones que llevan aldeterioro del alojamiento, quizás las más difícilesde asumir sean aquellas que tienen que ver conla finalización de un período de estancia limitadodentro de una institución de acogida o comoresultadodeunprogramasocialqueseextingue,modifica sus criterios o pone fin a la prestación,sin que medie la voluntad de abandonarlo porparte de la persona atendida. Así se refleja enel siguiente testimonio, recogido en una de lasentrevistas: Alaluzdeestosdatos,resultaevidente,el laborioso proceso de reconstrucción delcapitalsocialquesigueacadapasoquesedaenelprocesodedeteriorodelaidentidadqueconocemos como exclusión social. Lo cualviene a abundar en la utilidad de implantarprogramas de apoyo y soporte que traten deactivar la malla de relaciones sociales de laspersonas en riesgo de exclusión residencial.De hecho, los motivos que llevan a cambiarde alojamiento en esta última etapa tienenque ver sobre todo con las dificultadeseconómicas que se resumen en impagos(22%) o desahucios (7%), así como enel deterioro de las redes afectivas que serefleja en los problemas familiares (8,5%),los problemas de convivencia (7%), de losamigos (2%) o de salud (2%).GRÁFICO 17. MOTIVO CAMBIO DE ALOJAMIENTO (%) De todos modos, la complejidad de lassituaciones que se dan cita en las biografíasde personas en riesgo de exclusión, haceque la categoría “Otros” que se ofrecía comocajón desastre termine por acumular másde la mitad de las explicaciones que ofrecenlos usuarios del programa para explicar suúltimo cambio de alojamiento. A continuaciónofrecemos la lista de motivos tal y como hansido recogidos textualmente.TABLA 8. PRINCIPAL MOTIVO CAMBIO ALOJAMIENTOE: “Y como conociste a Provivienda?”06: “Pues, todo viene por lo que viene…Pues losconocí por suerte y mala suerte. Suerte, porquesi no estoy ahora en un albergue, es porque estoyen Provivienda; y la mala suerte de que se meiba a caer la buhardilla. Estuvo a punto de caersey llegaron urgentemente para desalojarnos y nosllevaron al Samur Social a dormir esa noche. Yde ahí nos derivaron a los Servicios Socialesy de ahí a Provivienda. Primero en un sistemade pisos de acogida que era, digamos, gratuito,que no teníamos que pagar alquiler, todo losubvencionaba Provivienda. Pero eso durabamáximo 6 meses. A los 6 meses te vas o te vas,ellos te buscan algo o te lo buscas tú… son 6meses que no hay más”E: “Y la persona que no pudo pagar y se fue (delpiso compartido de Provivienda) donde está?”P: “En un albergue. Ahí no hay tu tía… El queno puede pagar, se va a un albergue, o seva donde quiera, pero ahí no hay… Ademásnos lo dejaron bien claro: que ellos no son lashermanitas de la Caridad. Hombre, que ellostratabandebuscarteunalojamientoeconómicoy tal, y que te hacían un seguimiento…En fin,más bien un apoyo moral, más bien…Pueseso está bien” (06)
  23. 23. 42 43 Como es fácil de suponer, la granmayoría de los participantes en nuestroprograma se encontraban desempleados(87%) y aunque en general, los testimoniosrecogidos nos hablan de trayectoriaslaborales marcadas por la inestabilidad queno han permitido organizar una identidadprofesional como trabajador (“Cuando yovivía en [un barrio de Madrid], trabajaba deprostituta /…/ Ahora me encuentro trabajandocuatro horas a la semana sin seguro ninada, y muy poco. Cinco euros la hora.Todos mis trabajos han sido sin contratohasta el día de hoy” mujer inm), también hayejemplos que muestran un pasado laboralbien definido profesionalmente, pero que seha visto marcado por cierres empresariales,reestructuraciones y en general por todo loque contribuye a introducir precariedad laboralen determinados sectores: “lamentablementeen España la situación está muy mala y haymuy poco trabajo, y a pesar de estar bienpreparado. He trabajado muchos años en unbanco, y no he tenido suerte para conseguirempleo. Busco empleo sobre todo por internet,pero encuentro muchas trabas sobre todo porel 81 % de discapacidad que tengo” (10 varóninm). O bien, este otro ejemplo:El hecho es que de entre todas las personasparticipantes en el programa IPSO, apenasuna sexta parte están trabajando de algunaforma, ya sea con contrato (8%) o sin él (5%).E: ¿Dónde estuviste trabajando? ¿y durantecuantos años?06: En SINTEL, y estuve 15 años. Venía deestar en Alcatel que era de la misma rama, detelefonía. Estuve 6, era instalador de centralestelefónicas y la empresa se fue a pique.Dieron indemnizaciones al primero que se ibaporque los 2.000 ó 3.000 que se quedaron nohan visto un duro están esperando el fondosalarial por esperar, esperar…Y de allí yase acabó el trabajo. Estuve trabajando parala Comunidad pintando siete, ocho meses yalgunos trabajillos así, esporádicos, de dos otres meses, pero ¡bah!, poca cosa (06)SITUACIÓN LABORAL Y DE INGRESOSGRÁFICO 18. SITUACIÓN LABORAL (%)Entre los que alguna vez han trabajadode modo más o menos formal, al menosla cuarta parte lo han hecho siempre sincontrato (“Sin contrato sin papeles ni nada.Un trabajo de vigilante de obra. El fin de meste dan seiscientos, quinientos, por ahí…. 09Varón inm). Del resto son mayoría (46%) losque hace más de tres años que no trabajanregularmente, con contrato; lo que parecereflejar el deterioro de las condicioneslaborales como consecuencia de la crisis quese inicia en el año 2007 y que ha convertidocasi en un milagro la consecución de uncontrato de trabajo: “Anteriormente estuvetrabajando como interina en el Ministeriode …. Entonces yo tenía trabajo; lo más…quince días y me volvían a llamar. Peroluego sacaron la renovación de la bolsa,no me enteré y no entré. De todas manerasllevaba como año y pico en la bolsa anteriory no me llamaban” (mujer esp); “He logradosalir de los baches siempre trabajando. Esque antes no es lo mismo que ahora. Es queantes hacía así y me salían cuatro trabajos, ytenía mi móvil y todo. Y entonces les daba minúmero y me llamaban, pero es que ahora tetiras 40 años buscando y no lo encuentras”(14 varón esp). Aunque el impacto de la crisis se dejasentir no sólo en la reducción de empleoformal, con contrato, sino que tambiénescasean las “chapuzas”, los trabajillosinformales que han permitido salir adelante amucha gente: “La crisis, yo la he notado entodo, en hacer la compra. En que yo antesme buscaba un extra mensual de 150 euros,o bien de mozo o bien de eso, lo que se lellama economía sumergida. Pero en todoslos países existe eso, ¿no? La gente, anteste decían: ‘¡Oye!, ayuda a ese a llevar eso’.Y ahora lo hacen ellos mismos. La gente quecompra el mueble y que se lo llevaras, ahoralo hacen ellos porque no pueden gastarseesos 100 ó 200 que antes pagaban a 4 ó 5mozos por ayudarles a vaciar el piso” (Grupo)O bien, esta otra intervención durante elmismo grupo de discusión de personas enriesgo: “yo antes daba clases particularesy ahora es que no me llaman casi nada. Osea, yo pongo… antes ponía cartelitos paradar clases particulares a niños y lo que fuera,pero es que ahora no me llama nadie. Es queTABLA 9. AÑOS HACE TRABAJÓ CON CONTRATO LABORAL
  24. 24. 44 45no me llama prácticamente nadie, o sea, esuna cosa increíble. Es que yo antes notabaque sí que me llamaba gente, bastante, perode un tiempo a esta parte es que ¡no te llamani dios!”.Y, claro está, también en este capítulo escrucial la importancia de las relacionesy el capital social disponible, tal y comoqueda reflejado en el siguiente gráfico. Losamigos (33%), esto es, el boca o boca de losconocidos (junto con la familia (5%) son máseficaces que las agencias oficiales (8%) olas entidades sociales (15%) para encontrarun trabajo que permita salir adelante aunquesea en condiciones precarias e irregulares(“¡joer!, estoy esperando a que me llamenpara un curso desde que me dieron debaja en el trabajo. Desde el 2008 estoyesperando para el cursillo. Me he apuntadoa cinco cursillos, uno de ellos de ordenador;me llamaron me dijeron que no hay plazas,y hasta hoy. Desde el 2008 me he apuntadopara bolsa de empleo del INEM, parajardinería, de peón…y no hay manera. Quehaya bolsa de empleo también en los SS. SS.y no solo en el INEM” 15) . Pensemos quemuchos de los que dicen haberlo encontrado“por su cuenta”, muy probablemente reflejaneste recurso a fuentes de información yreferencia personales. El aislamiento y laincomunicación vuelven a ser el enemigo abatir cuando se trabaja a favor de la inserciónsocial de estas personas.GRÁFICO 19. CÓMO ENCONTRÓ ULTIMO TRABAJO Y no obstante, a pesar de que laexperiencia acumulada indica la mayoreficacia de las redes de contactospersonales, en estos momentos, laspersonas que fueron entrevistadas, estánutilizando sobre todo las vías formales debúsqueda de empleo, ya sea el INEM (22%)o alguna asociación (25%). Lo que pareceser un reflejo del deterior de su mallarelacional, ya que apenas la quinta partelo buscan a través de amigos o conocidosy nadie cuenta con ayuda de familiares.En todos estos casos, se trata de víascomplementarias al intento de buscarse lavida por sí mismo (“por mi cuenta”), lo quevienen a afirmar casi las dos terceras partes;el tercio restante ya no busca trabajo, biensea porque ha tirado la toalla, porque yaestá jubilado, se encuentra realizando uncurso en el INEM o porque justo acabade firmar un contrato temporal (hay unapersona en cada uno de estos casos).TABLA 10. CÓMO BUSCA EN ESTOS MOMENTOS TRABAJO De todas formas la confianza en elpapel delas asociaciones y entidades sociales,es sólo relativa (ver gráfico sig.) y apenasengloba sin matices a una tercera parte de laspersonas en riesgo de sinhogarismo captadaspor el programa, el resto o bien consideraque puede ser útil “a veces” (35%) o No sabe(8%) mientras el 25% dice no creer en suutilidad (“Sí que alguna vez me han puestodirectamente en contacto con la agenciade empleo de Goya para que me dieran untrabajo pero en ese momento yo estaba conotro empleo. Empresarios o gente conocidaque me pudieran echar una mano, conozcomuchísima gente, pero a la hora de la verdadnadie te echa una mano. Todo el mundotiene sus problemas y pasan. Yo estoy muydesencantada” 21 mujer esp). Esta mezcla deescepticismo y desesperación lleva a algunapersona a decir cosas como las siguientes: “Medan ganas de escribir una carta al presidentedel gobierno o al rey. Y mandarle una foto demi niño y decirles que solo quiero un trabajo,aunque sea recogiendo chicles del suelo. Soloquiero una casa y un trabajo para estar con mihijo” 14 varón esp)… Una casa y un trabajo.GRÁFICO 20. UTILIDAD APOYO PROGRAMAS EMPLEO Y ASOCIACIONES

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