Sobre politica y sociedad 2007 2011

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Sobre politica y sociedad 2007 2011

  1. 1. SOBRE POLÍTICA Y SOCIEDADEntradas sobre temas políticos y sociales publicadas en el blog “El jardín delas hipótesis inconclusas” entre el 5 de junio de 2007 y el 21 de mayo de 2011. Rafael Arenas García
  2. 2. ÍNDICESobre
la
seguridad
a
uno
y
otro
lado
del
Atlántico………………………………………
p.
4
¿Quién
ha
de
proteger
al
consumidor?
Él
mismo………………………………………...
p.
9
La
política
exterior
y
Europa…………………………………………………………………….

p.
13
El
apagón………………………………………………………………………………………………..


p.
17
Sobre
los
acuerdos
y
los
consensos
(I)………………………………………………………

p.
19
Sobre
los
acuerdos
y
los
consensos
(II)…………………………………………………….


p.
23
Transporte
público………………………………………………………………………………….


p.
27
Lo
del
tren………………………………………………………………………………………………


p.
29
El
incidente
de
Chile:
tres
perspectivas………………………………………………….….

p.
31
La
Unión
Europea
y
los
tópicos………………………………………………………………...

p.
34
La
energía
nuclear…………………………………………………………………………………...

p.
36
¿Representa
el
Congreso
a
los
españoles?......................................................................

p.
37
España
sí
se
rompe………………………………………………………………………………….


p.
38
La
reforma
del
sistema
electoral………………………………………………………………


p.
43
El
2
de
mayo……………………………………………………………………………………………


p.
47
Lo
que
opinan
los
expertos………………………………………………………………………


p.
50
Pensamiento
crítico,
pensamiento
dogmático…………………………………………...


p.
52
Lo
de
Bombay………………………………………………………………………………………….


p.
54
No
es
el
mejor
día…
……………………………………………………………………………….




p.
55
Pensamiento
único,
pensamiento
corporativo…………………………………………...

p.
56
Política‐ficción…………………………………………………………………………………………

p.
62
Hablando
de
Europa
en
serio……………………………………………………………………

p.
66
Decepción
y
preocupación………………………………………………………………………..

p.
71
El
Tour
en
Barcelona………………………………………………………………………………..

p.
73
Afganistán…………………………………………………………………………………………...…..

p.
75
Pequeños
detalles……………………………………………………………………………………..
p.
77
¿Madrid
2020?..............................................................................................................................
p.
79
Ser
Ministro
hoy………………………………………………………………………………………..
p.
82
Poder
fáctico,
poder
político………………………………………………………………………
p.
85
Una
mica
de
seny……………………………………………………………………………………..


p.
89
Ya
no
entiendo
nada………………………………………………………………………………….
p.
94
Revisitando
la
Transición…………………………………………………………………………..
p.
97
Un
artículo
de
Francesc
de
Carreras…………………………………………………………...
p.
100
Política
de
verdad……………………………………………………………………………………...
p.
102
La
ley
de
las
películas………………………………………………………………………………...
p.
103
La
verdadera
naturaleza
de
Europa…………………………………………………………...

p.
106
Se
acerca
el
2012………………………………………………………………………………………

p.
109
El
Tribunal
Constitucional
y
el
Estatut……………………………………………………….

p.
111
¿Qué
está
pasando?....................................................................................................................

p.
116
No
se
puede
desaprovechar
la
crisis…………………………………………………………..

p.
121
La
utilidad
del
Derecho
internacional………………………………………………………..


p.
124
Fallo
al
fin
y
sigo
sin
entender
nada……………………………………………………….…



p.
128
Una
ley
del
cine
del
siglo
XVII…………………………………………………………………..



p.
130
No
hay
mal
que
por
bien
no
venga……………………………………………………………



p.
132
La
sentencia
sobre
Kosovo……………………………………………………………………….



p.
134
Lo
público
en
“La
elegancia
del
erizo”……………………………………………………….



p.
136

 2

  3. 3. Sobre
procedimientos
de
independencia…………………………………………………

p.
138
¿Federalismo?...........................................................................................................................

p.
143
¿A
dónde
vamos?.....................................................................................................................

p.
146
Una
foto
y
un
comentario……………………………………………………………………….

p.
149
Una
pregunta…………………………………………………………………………………………

p.
150
La
obra
del
tripartito……………………………………………………………………………..


p.
151
¿Existe
España?........................................................................................................................

p.
152
Felicitaciones
navideñas……………………………………………………………………...…

p.
154
Idioma
y
nación
en
el
Bachillerato…………………………………………………………..

p.
155
La
Constitución
de
Cádiz……………………………………………………………………….



p.
158
¡Son
los
transportes,
estúpido!........................................................................................


p.
160
Políticas
coherentes………………………………………………………………………………


p.
162
De
salarios
y
pensiones…………………………………………………………………………


p.
165
¿Contención
salarial?...........................................................................................................


p.
169
El
debate
de
ayer…………………………………………………………………………………..


p.
171
El
principio
del
fin
de
la
sanidad
pública………………………………………………..


p.
175
Sobre
opciones
de
audio……………………………...……………………………………….



p.
178
Y
tras
el
15M
¿qué?..............................................................................................................



p.
180






 3

  4. 4. Sobre la seguridad a uno y otro lado del Atlántico (5 de junio de 2007) Por lo que me cuentan una de las muchas diferencias entre europeos yamericanos (y con el término americanos me refiero, para abreviar, a losciudadanos de Estados Unidos de América) es la percepción y la valoración dela seguridad. Los americanos se creen en un país seguro y no soportan la ideade la inseguridad, hasta el punto de que están dispuestos a dedicar no pocosesfuerzos y recursos a dotarse de los medios suficientes para neutralizarcualquier amenaza externa. Los europeos, por el contrario, estamosacostumbrados a un cierto grado de inseguridad, y, no sin cierta displicencia,consideramos como ingenuo pretender un mundo absolutamente seguro. Lamayoría de edad se alcanza cuando se es capaz de entender que el Mundo nopuede ajustarse perfectamente a nuestros deseos y somos capaces de convivircon la imperfección, los defectos, la inseguridad, la enfermedad o la muerte.Es propio de un estado aún poco evolucionado pensar que es posible adaptarel Mundo a nuestro personal diseño. De esta forma, la pequeña Europaadopta una actitud condescendiente hacia los primos americanos, y como elanciano que no se inmuta ante el entusiasmo de la juventud, aguarda elmomento en el que la realidad, que ella ya conoce, acabe imponiéndosetambién a los nuevos y fogosos dueños del Mundo. Somos más débiles que los americanos, no somos tan ricos ni influyente,pero contamos con la experiencia que dan los años y el sufrimiento de variasguerras padecidas sobre nuestras tierras. Quizás los americanos, que hastaahora lo han tenido fácil, piensen que si se tienen los suficientes aviones ysubmarinos, portaaviones y misiles podrán vivir seguros; pero en Europasabemos que no es así; nosotros ya tuvimos ejércitos poderosos y sabemosque se acaban volviendo contra nosotros. Pocas familias en Europa estánlibres de alguna pérdida en esa guerra civil europea que fue la Segunda Guerra
 4

  5. 5. Mundial en el escenario Occidental, o en la Guerra Civil española o en lasGuerras Balcánicas; esos prólogos sangrientos de lo que sería la GranCarnicería. Esa experiencia dolorosa nos ha curtido y aportado una sabiduría,un "seny", que diríamos en catalán, del que carecen los americanos. Este sentimiento del inconsciente colectivo esta presente en nuestravisión del Mundo y de las relaciones transatlánticas. Así, por ejemplo, el 11-Sdio origen en Europa a la mayor ola de solidaridad y proamericanismo querecuerdo. En los días que siguieron a aquella tragedia la sincera voluntad deayudar a Estados Unidos y cooperar con ellos frente a lo que es un enemigocomún se extendió por todos los países europeos, incluso en círculostradicionalmente muy antiamericanos (OTAN, no, bases fuera, yankees gohome, y cosas semejantes). Sigo pensando que fue un gran error por parte deEstados Unidos no aprovechar aquel momento para admitir una colaboraciónmayor de los países europeos en la lucha contra los terroristas; pero, bueno,eso es otra historia. Lo cierto, y a esto venía, es que junto a este sentimientode solidaridad y dolor se percibía también un cierto aire de triunfo. Algo asícomo si se dijera: "veis, por imponente que sea vuestro ejército es imposiblegarantizar la seguridad, teníamos razón los europeos, es preciso aprender aconvivir con la inseguridad. Venid y os enseñaremos cómo hacerlo". Quizá a finales del 2001 se pensaba en Europa que los americanoshabrían aprendido la lección y modificarían su concepción de la seguridad.Como sabemos seis años después esto no ha sucedido. Los Estados Unidosmantienen su visión originaria sobre este problema y su análisis se reduce,básicamente, a que no habían hecho lo suficiente en la materia. De ahí quehayan reforzado los servicios de inteligencia y los controles en las fronteras,en los vuelos y demás escenarios peligrosos, tal como hemos experimentadocasi todos en los últimos tiempos. A este lado del Atlántico, por tanto, nos lamentamos de que losamericanos no hayan aprendido la lección; pero yo me pregunto ¿la hemos
 5

  6. 6. aprendido nosotros? ¿Somos capaces los europeos de un cierto ejercicio dehumildad e intentar plantearnos que, quizás, no tenemos toda la razón? Quizálos americanos están equivocados al querer construir una fortalezainexpugnable, pero podría ser que los europeos actuáramos de formainconsciente al despreciar como lo hacemos las cuestiones relativas aseguridad y defensa. Hace unos días Putin amenazaba con apuntar sus misiles nucleares contraEuropa (o sea, nosotros). La noticia nos ha dejado casi indiferentes. ¿Es éstauna actitud racional? Enseguida se me dirá: "No pensarás en serio que Putininiciará una guerra nuclear. Eso es imposible". Pues ni lo pienso ni lo dejo depensar, pero es una posibilidad. Estamos acostumbrados a una forma derazonar que procede de la época de la Guerra Fría en la que cualquierutilización de armas nucleares se consideraba que conduciría a una guerranuclear total. En estas circunstancias el temor a las consecuencias de unaconfrontación de esta naturaleza hacía altamente improbable que se pudiesedar dicha utilización del arma nuclear. Pero ahora el escenario ha cambiado.Desde hace unos años se habla con mayor libertad de utilización local dearmas nucleares, y no hace mucho el entonces presidente Chirac amenazóexplícitamente con su utilización si Francia era objeto de ataques terroristas.La posibilidad de una utilización limitada de armas nucleares es ahora másfactible que hace veinte años. En estas circunstancias supongamos que losrusos atacan Berlín o Rota (la mayor base naval americana en Europa)¿responderían los franceses, ingleses o americanos a dicho ataquearriesgándose a que sus propios países fueran atacados? No me importa tantola respuesta como la mera circunstancia de que se pueda plantear supone unelemento de inseguridad para los países que no tienen armamento nuclear.Podrían darse circunstancias en que quienes sí tienen ese armamentoespecularan acerca de un ataque no respondido. Los europeos podemos vivircon esta inseguridad, para los americanos sería absolutamente intolerable.
 6

  7. 7. ¿Y qué pasa con las armas convencionales? Veamos el caso de Yugoslavia.Para quienes vimos "Un globo, dos globos, tres globos", la Casa de la Praderao el Mundial de México, Yugoslavia era un país con el que nosidentificábamos: era un país comunista, pero menos; igual que España era unpaís capitalista, pero diferente. Como nuestra renta per cápita era más baja quela de los europeos "de verdad" y la suya más alta que la de los "auténticos"comunistas nos veíamos parejos, y para acabar de redondear las cosas, tanto anivel de selecciones (fútbol, baloncesto, balonmano) como de clubes (¡Ah!aquellos partidos Real Madrid - Zibona de Zagreb, con el inolvidablePetrovic!) nos enfrentábamos constantemente. Un país casi como nosotros,vaya. Como sabemos, a partir de los años 90 todo esto cambia. El país secomienza a dividir, tema en el que ahora no entraré, y a finales de los 90 nosencontramos con que lo que queda de él comienza a hacer cosas que nogustan a la comunidad internacional (esto es, a la Unión Europea y a EstadosUnidos). Ciertamente lo que sucedía en Kosovo era grave y no cuestionaré laintervención en el conflicto; pero ahora quiero llamar la atención sobre lacircunstancia de que fuera o no fuera grave la situación, al país no le quedómás remedio que someterse al dictado exterior. Un país como España depronto se vio abocado o al sometimiento o a una guerra que perdió sin haberconseguido causar una sola baja al enemigo. El hecho de que eso nos puedapasar a cualquier otro país de similar porte habría de causarnos ciertapreocupación. No digo que tengamos que dejar de dormir por ello; pero nome parece normal que se obvie totalmente la posibilidad, simplemente comosi no existiera. De nuevo aquí se observa la diferencia de percepción entreeuropeos y americanos. Nosotros podemos vivir sabiendo que dependemosde la voluntad de otros, que cuando sacamos las tropas de Irak un submarinonuclear americano entra en la bahía de Cádiz rememorando la época de lascañoneras, que estamos a merced de las decisiones que se toman en sitios muyalejados de Madrid o Barcelona. La inseguridad no nos mata. Para un
 7

  8. 8. americano una situación así sería sencillamente insoportable. Alguien podrá decir: "¿Y qué podemos hacer?". Pues no lo sé, pero demomento preocuparnos.
 8

  9. 9. ¿Quién ha de proteger al consumidor? Él mismo (30 de junio de 2007) Tengo la impresión de que en los últimos tiempos el cabreo de losconsumidores se ha hecho crónico. Permanentemente tenemos la sensaciónde que se nos toma el pelo. Si vamos a coger un avión sólo nos queda rezarpara que el vuelo salga con poco retraso, para que en caso de dificultadestécnicas no nos acabe deteniendo la policía por protestar en el mostrador de lacompañía, y para que en caso de anulación alguien se apiade de nosotros y nosdé una cama donde dormir. En las compañías telefónicas es mejor no pensaren lo que pagas. Estos días leíamos la noticia de que una compañía detelefonía promocionaba una oferta de esas que te permiten elegir unoscuántos números de teléfono con los que hablar por muy poco dinero. Pareceser que te dabas de alta y te seguían cobrando lo habitual, o sea, un atraco; y siprotestabas ni caso te hacían. En otro orden de cosas, quién no se hacabreado por un inoportuno corte eléctrico que te ha dejado unas cuantashoras sin luz, y, en mi caso, además, sin calefacción ni cocina (porque en micasa todo es eléctrico). De los bancos prefiero no hablar... Lo peor en estos casos es que tú sabes que tienes razón, que la compañíade que se trate no tiene derecho a dejarte sin servicio, que ha de esforzarse encumplir con lo pactado y que tú estás en tu derecho de reclamar y que tehagan caso; y, sin embargo, el que se siente en una situación de totalindefensión es el consumidor. Es el agraviado y, con frecuencia, es el quetiene que oír al otro lado de la línea de atención al cliente, "cálmese, no, esono lo podemos hacer", "eso no es de mi competencia", "no, no puedo pasarlea mi superior", "presente una reclamación por escrito", "le paso con uncompañero que le facilitará la dirección", "la dirección está en su factura"... yasí sin obtener nada. A mi me pasa que tengo la sensación de que a las compañías les da lo
 9

  10. 10. mismo que protestemos o no porque saben que, en última instancia, noacudiremos a los tribunales a demandarlos, y que en caso de que algún loco asílo haga al final lo que obtenga no alterará la cuenta de resultados de laempresa. La consecuencia de todo ello es que muchas compañías de serviciosespeculan con el incumplimiento. No temen dejar de cumplir suscompromisos porque las hipotéticas sanciones en las que incurran seráninferiores a lo que obtienen ofreciendo unos servicios peores que aquéllos alos que tendríamos derecho. El consumidor se encuentra, pues, en una situación de indefensión. Losmecanismos de los que dispone para presionar a quien le suministra serviciosno son lo bastante peligrosos como para que quienes gestionan esos serviciosse sientan amenazados. Ante esta situación al consumidor sólo le quedaconfiar en la administración; pero ¡menuda esperanza! En alguna ocasión enque me dirigí a la Consejería de Industria para protestar por el mal servicioeléctrico que recibo se me contestó que la compañía eléctrica era unacompañía privada y no un ente público, y fuí yo quien tuve que recordar a laadministración lo que es un servicio público, aunque esté gestionado porempresas privadas. La tutela de la administración no es solución. Además, sitodo ha sido privatizado (energía, telefonía, agua, carreteras, etc.) ¿por quérazón el control del correcto funcionamiento de todos estos servicios ha dequedar en manos de la Administración? ¿No sería más lógico que el controltambién se privatizara en favor de los usuarios de estos servicios? Para conseguir esta privatización debería dotarse a los consumidores derecursos que realmente fueran amenazantes para las compañías que prestanservicios. Estos recursos podrían pasar por una figura desconocida en Europa,pero muy popular en Estados Unidos: los daños punitivos. ¿En qué consisteesto de los daños punitivos? Veamos un ejemplo. El otro día asistí en unaaeropuerto español a la siguiente situación: un avión tenía que salir de laBarcelona para llegar a Granada, el vuelo a Granada tenía que llegar a eso de
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  11. 11. las 22:00 para despegar de nuevo hacia las 23:00 y regresar a Barcelona. Elvuelo salía con retraso de Barcelona, de tal manera que no llegaría a Granadahasta pasada la medianoche. Como el aeropuerto de Granada cerraba pocodespués de la medianoche resultaba que el avión no podría despegar deGranada hasta el día siguiente. Seguramente esta circunstancia impediría queese avión cubriera el servicio que tenía asignado a primera hora del díasiguiente, lo que obligaría a la compañía a buscar alternativas costosas; peroqué se le va a hacer, pensé yo. Ningún problema había para que el avión quesalía de Barcelona aterrizase en Granada por lo que en ningún momentopensé que podía suceder cosa distinta a la llegada tardía del vuelo deBarcelona. Pues no, la compañía decidió desviar el avión a Málaga, de dóndesí podía volver a despegar. La compañía cubría así su previsión, y si lospasajeros protestan por mandarlos a Málaga en vez de a Granada, pues se lesindemniza con la miseria prevista por las molestias causadas y en paz. ¿Qué tienen que ver los daños punitivos con todo esto? Si en nuestrosistema existieran los daños punitivos el pasajero que quisiera reclamarjudicialmente en este caso podría verse favorecido con una indemnización quefuera mucho más allá de los daños que a él se le causaron. Se le impondría unamulta civil a la compañía de un montante elevado, hasta el punto de que fueradisuasoria, y que iría al bolsillo del ciudadano reclamante. Así, por ejemplo, elimporte de todos los pasajes gestionados por la compañía infractora duranteuna semana. Una cantidad que podría alcanzar cientos de miles o millones deeuros. Esta figura existe en Estados Unidos y explica algunas de lasmillonarias (en dólares) indemnizaciones concedidas por los tribunales deaquél país. La ventaja de los daños punitivos es doble: por una parte elconsumidor tiene un incentivo para reclamar, pues no estamos hablando deunos cientos o pocos miles de euros, sino de cantidades muy superiores. Porotro lado, las compañías temen estas condenas, a diferencia de las que lespueden imponer en nuestro sistema legal, lo que hace que sean más
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  12. 12. cuidadosas a la hora de especular con el incumplimiento. Nunca podremos estar seguros de si una determinada empresa hace todolo posible por ofrecer un servicio de calidad, pero debemos de dotarnos de losmedios adecuados para que no sea económicamente rentable operar de otraforma. En la actualidad la compañía que cumple -si hay alguna que lo hace- espor altruismo, no porque el sistema legal la obligue a ello más allá de la puraformalidad.
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  13. 13. La política exterior y Europa (23 de julio de 2007) Tras el último Consejo Europeo Tony Blair tranquilizaba a los británicosdiciéndoles que la política exterior británica seguiría decidiéndose desdeLondres. Esta era su manera de hacer explícito un nuevo fracaso en laconstrucción de una auténtica política exterior europea (comunitaria, de laUnión Europea, como se quiera decir, aunque detrás de cada una de estasopciones terminológicas se escondan matices importantes). Como resumenme parece excelente, irrefutable y, además, lógico y deseable. ¿Dónde se va ahacer la política exterior británica si no es en Londres? No es éste elproblema. La política exterior británica la decidirá el gobierno de Londres, aligual que la francesa será competencia del Presidente de Francia y suGobierno, y la española del inquilino de la Moncloa. Se trata de una evidenciaque roza la tautología. De igual forma la política exterior que pueda hacerCataluña, el País Vasco o Baviera se habrán de decidir en Barcelona, Vitoria yMúnich, respectivamente. El problema, como digo, no es éste, sino dónde sehace la política exterior europea. Lo que habría de discutirse no es si Bruselasha de condicionar o no, y en el primer caso en qué medida la política exteriorbritánica, sino cómo ha de hacerse la política exterior europea y de quémedios se la dota. Con frecuencia, sin embargo, se confunden las dos cosas yla frase de Blair con la que empezaba es muestra de este equívoco. El desenfoque es, seguramente, consecuencia de que la política exterior hasido una competencia exclusivamente estatal y no se entiende fuera de lalógica estatal. De esta forma, la asunción de competencias en materia depolítica exterior por parte de Europa se ve como una operación de suma cerorespecto a las competencias exteriores de los Estados: las competencias queasume Bruselas las pierden los Estados. Se trata de parcelas de poder que losEstados ceden a Bruselas. La alternativa a esta cesión es que Bruselas se limite
 13

  14. 14. a coordinar las políticas exteriores de los Estados. De esta forma, quienesseguirán ejerciendo las funciones propias de la política exterior serán losEstados, pero de acuerdo con las instrucciones o planteamientos que hayansido adoptados en el seno de las instituciones europeas. En este último casolas políticas de los diferentes Estados serían solamente instrumentos enmanos de las instituciones comunitarias, quienes ejercerían por medio de losEstados un papel en el ámbito internacional que superaría sus limitacionescomo organización internacional. Este planteamiento y las alternativas que ofrece creo que son muestra deuna manera de razonar que está en fase de superación. La política exterior noes una añadido al resto de políticas, sino la cara externa de todas ellas. Es poresto que todos los entes con poder político tenderán a asumir, por unosmedios u otros, cierta acción exterior. En España podemos ver cómo lasComunidades Autónomas pugnan por tener un papel en las relacionesinternacionales, superando la competencia exclusiva del Estado en estamateria, y ello porque no pueden desconocer que esta política exteriorcondiciona las políticas internas. Cómo se haga realidad esta política es otracuestión. Bien pudiera ser que esta vocación exterior de los entes infraestatalesse canalice a través de órganos estatales, o también puede suceder que estosmecanismos se consideren como insuficientes y se planteen alternativas. Lasposibilidades son muchas, pero aquí quiero destacar únicamente que esingenuo pretender que los entes diferentes del Estado pueden renunciar aejercer competencias exteriores por el hecho de que tradicionalmente éstahaya sido una competencia atribuida en exclusiva al Estado. Esta es la situación en la que se encuentra Europa. Europa es un entediferente de los Estados que lo componen. Ejerce ciertas políticas y posee unadinámica propia. En estas circunstancias es inevitable que tenga una políticaexterior, y de hecho la tiene. Como es sabido desde hace mucho no se discuteque en el ámbito comercial la Comunidad Europea desempeña una actividad
 14

  15. 15. exterior muy destacable. Esta dinámica comercial, a su vez, debe generarcompetencias en otros ámbitos, pues resulta también ingenuo pretender quelos acuerdos comerciales dependen únicamente de las cuestiones comerciales.En la actualidad, sin embargo, esta dimensión "política" de la actuaciónexterior comunitaria es fruto de las presiones y maniobras de los Estados, queutilizan de esta forma a la Comunidad en beneficio de sus propias políticas. Y es aquí donde llegamos al punto al que quería llegar. Es lógico,razonable y deseable que la política exterior británica se decida en Londres;pero creo que no lo es que sea también en Londres (o en París o en Madrid oen Varsovia... o en La Valetta) donde se decida al política exterior europea.Actualmente, al carecer la Unión Europea de órganos propios que puedanactuar con suficiente margen en este ámbito es la situación que nosencontramos. La construcción de una política exterior europea no se ha deplantear como un ejercicio de renuncia de los Estados a ámbitoscompetenciales que les son propios, sino como el reconocimiento de que laasunción de las competencias que ya tiene la Unión Europea obliga a dotarlade instrumentos para poder desarrollar su actuación también en el ámbitoexterior. No se trata de un juego de suma cero. La creación de una auténticapolítica exterior europea no debería necesariamente mermar el poder actual delos Estados miembros de la Unión, sino que, al contrario, aumentaría éste aldotarles de un poderoso aliado en las confrontaciones a las que nos tenemosque enfrentar en un mundo globalizado. Claro está -y éste es el problema de fondo- que la creación de esta políticaexterior limitaría las posibilidades de utilizar la política exterior (¡y de defensa!)de los Estados europeos en contra de otros Estados europeos. Por desgraciala situación en la que nos encontramos actualmente es la de que muchosEstados miembros de la Unión, sino todos, aún mantienen en sus Ministeriosde Asuntos Exteriores la lógica de que ha de debilitarse a los tradicionalesrivales, que ahora son también aliados en el seno de la Unión. No soy
 15

  16. 16. ingenuo, y sé que mientras esta orientación no cambie nadie se tomará enserio la construcción de esta política europea. En ese sentido la frase de Blaires, de nuevo, tremendamente significativa.
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  17. 17. El apagón (24 de julio de 2007) Si algo me sorprende del apagón de Barcelona es el protagonismo que hanasumido en la resolución de las crisis la Generalitat y el Ayuntamiento de laciudad. Y me sorprende porque hace no mucho, cuando en mi pequeñopueblo sufrimos varios apagones seguidos me dirigí a mi Ayuntamiento y a laGeneralitat y en ambas sedes mostraron su extrañeza por mi llamada. Más omenos me vinieron a decir lo siguiente: "Bueno, el problema que plantea seenmarca en la relación que tiene usted con una compañía privada, Fecsa-Endesa, no es cuestión en la que deba entrar la Administración. Si acaso, si nole satisfacen las explicaciones de la compañía puede dirigir una queja alDepartamento de consumo de la Generalitat". Tal como indicaba en una entrada anterior de este blog, me armé depaciencia y le expliqué a quien me atendía en la Generalitat lo que era unservicio público, aunque estuviera gestionado por una empresa privada; peroni por esas me hicieron caso. Acabaron admitiendo que sólo si estabanafectadas muchas personas se dignaría la Generalitat a molestar a los señoresde Fecsa-Endesa. Unos meses después veo que sí, que efectivamente, quecuando están afectados unos cuantos miles de barceloneses se producen losmovimientos que no fueron considerados necesarios cuando los afectadosfueron unos centenares de ciudadanos en Santa Perpètua de Mogoda. Lo que no entiendo es cómo la competencia de la Administración noexiste si los afectados son 99 y sí existe cuando los afectados son 100 (o noexiste cuando son 99.000 y sí existe cuando son 100.000, me da igual dónde seponga el límite). O mejor dicho, sí lo entiendo: quienes nos gobiernan noejercen las competencias que tienen en beneficio de todos, sino únicamentecuando las repercusiones mediáticas pueden tener transcendencia electoral.Evidentemente no puedo estar de acuerdo con el planteamiento, debiendo ser
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  18. 18. tarea de todos nosotros exigir en todo momento y circunstancia que laAdministración actúe con intensidad y contundencia en la defensa de losintereses de los ciudadanos, en este caso de los consumidores. No es tolerableel que solamente se alce la voz cuando la faena es de campanillas, como la quenos está afectando estos días. Pero es que, además, esta inactividad de las administraciones contribuye aque se den situaciones como ésta. Las compañías eléctricas saben que nada lespasará en caso de que dejen a un barrio o dos sin electricidad durante unashoras. Algunas míseras indemnizaciones y unas cuantas llamadas de protesta.En estas condiciones es más lógico aguantar el chaparrón de los usuarioscuando cae la línea que adoptar medidas para evitar que caiga. Lo que sucedees que cuando se juega con fuego te puedes acabar quemando. Si la actuaciónde las administraciones fuera contundente con los "pequeños" incidentes quese suceden casi a diario en nuestros pueblos (cortes, averías, subidas o bajadasde tensión) quizá se hicieran las mejoras necesarias para que no sucedierandesastres como el que afecta a Barcelona estos días. En el cuidado de lopequeño está el germen de la salud de lo grande.
 18

  19. 19. Sobre los acuerdos y los consensos (I) (24 de agosto de 2007) Uno de los fenómenos que me entretienen de vez en cuando es laobservación de la forma en que ciertas palabras o expresiones son asumidaspor todos nosotros en muy poco tiempo. No me refiero a la aparición depalabras nuevas, normalmente procedentes del inglés y asociadas confrecuencia a los cambios tecnológicos; sino a cómo términos de usorestringido -aunque, a veces, entendidos por todos- comienzan a ser utilizadospor los medios de comunicación, los políticos y, finalmente, por todosnosotros. Con frecuencia, una vez que se produce esta generalización nos dala impresión de que siempre han estado ahí, que siempre han sido utilizadoscon la asiduidad y el sentido que nosotros le damos; y nos cuesta asumir quehubo un tiempo en la palabra "solidaridad" no se usaba con más frecuenciaque términos como "farfullar" o "soliloquio"; en que habíamos de recurrir aldiccionario para conocer el significado exacto de "consenso"; o (y esto es másreciente), en que los empates eran simplemente empates y no "empatestécnicos", como se dice ahora.Pongo ejemplos que tienen significado para mí. Cada cual, seguramente,tendrá los suyos. En lo que se refiere a "solidaridad", fue la aparición delsindicato en Polonia a principios de los años 80 del siglo XX lo quepopularizó la palabra, que era evidentemente, conocida, pero pocopronunciada. Yo todavía recuerdo cómo nos trabábamos al decirla. Una vezadquirida soltura, sin embargo, debimos pensar que un esfuerzo como aquéldebía de ser aprovechado, y la palabra prosperó, hasta el punto de que hoy endía cuesta encontrar un sólo párrafo que pretenda despertar los buenossentimientos que no la utilice varias veces. Los empates técnicos proceden, sino me equivoco, de las elecciones generales de 1993. La igualdad en los
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  20. 20. sondeos entre el PSOE y el PP hizo que fuera frecuente la aparición en losmedios de los responsables de las encuestas, quienes, con frecuencia, sereferían a la situación como "un empate técnico", queriendo significar algo asícomo que el margen de error que tiene cada sondeo era mayor que ladiferencia en la intención de voto entre ambos partidos, lo que impedíadeterminar quién sería el ganador de las elecciones. La expresión gustó, ydesde entonces hemos sufridos empates técnicos insospechados (cuando unpartido de fútbol acaba con el resultado de 2-2 ¿nos encontramos ante unempate técnico o se trata de un simple empate, mondo y lirondo?).Dejo para el final el consenso, que es el término el que hoy me quiero detener.En mi memoria la proliferación del término se remonta a la transición. Enaquella época se empleó con frecuencia, asociándose a las complejasnegociaciones entre las distintas fuerzas políticas que tuvieron como resultadola democracia en la que hoy vivimos. Pese a que el diccionario no diferenciaen exceso entre acuerdo y consenso, los que, aún como niños, fuimos testigosde aquellos años podemos percibir una diferencia entre ambos términos.Cuando se hablaba de consensos y no de acuerdos se transmitía la impresiónde una complicidad entre las partes que puede no darse en el acuerdo. Elacuerdo supone una regulación que conviene, en un momento ycircunstancias dadas, a quienes llegan a él. En los años 70 del siglo XXpercibíamos el consenso como algo más profundo. El encuentro de aquellospuntos en los que el parecer y el sentimiento coincidían. En un acuerdo no espreciso que sus autores piensen que lo acordado es correcto. Tras concluirloambos pueden pensar de forma diametralmente opuesta habiéndoseconseguido tan solo un instrumento útil para fines que interesan a ambos.Cuando hablamos de un consenso debemos ir más allá. No se trata dedeterminar hasta dónde puedo llegar en la negociación para conseguir elmáximo provecho para mis intereses, sino encontrar aquellos puntos oplanteamientos en los que existe una coincidencia. El consenso permite, por
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  21. 21. tanto, identificar lo que de común hay entre quienes sostienes opinionesdivergentes. Este punto común ya no precisa ser acordado, porque es elmismo para todos.Durante la transición, los ciudadanos de a pie creímos percibir que lospolíticos habían identificado efectivamente estos puntos de consenso que nospermitirían avanzar como país. Ese terreno más allá de los acuerdos o disputasque nos otorgaba una cierta seguridad. La confianza de que había ciertosreferentes que no cambiarían. Esta sensación de seguridad, fruto,precisamente del consenso, que no del acuerdo, fue, creo, uno de los grandeslogros de la transición.Ahora, treinta años después he de confesar que echo de menos ese consenso.En estos treinta años el mundo ha cambiado y el país ha cambiado. Quizás seaesta la causa de que ciertos elementos de aquél consenso de la transición esténsometidos a escrutinio. La forma del Estado (la monarquía parlamentaria) y laestructura de éste (el estado autonómico) están siendo cuestionados en losúltimos años. No es que haya una propuesta formal para cambiar la forma o laestructura del Estado, o al menos las formulaciones explícitas y expresas deesta pretensión no han traspasado más que la epidermis de la sociedad y lapolítica española; pero sí se percibe la duda sobre ambos extremos, duda quees visible tanto en el discurso político como en los medios de comunicación oen las conversaciones ante el café del ciudadano común. Es una percepciónsubjetiva, pero que no creo que se aleje excesivamente de la realidad. Además,cuando estamos hablando de consensos casi tan importante como elcontenido del acuerdo es la percepción del mismo. Cuando se aprecia queexisten dudas en el discurso público sobre el mismo gran parte del efecto deestabilidad que se le presumen se volatiliza.
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  22. 22. Ciertamente, este debilitamiento del consenso, que a mi personalmente mepreocupa y disgusta, puede ser positivo. El cambio a una situación diferente ala actual precisa la ruptura del consenso, y para quien esté interesado en llegara ese escenario este cuestionamiento será percibido como positivo. Nodiscuto que esta percepción sea tan valiosa, al menos, como la mía, y nopretendo que haya elementos objetivos que nos permitan averiguar cuál esmejor; aquí me limito a ponerlo de relieve para, a continuación, y en otraentrada, reflexionar mínimamente sobre algunas de las consecuencias de estasituación.
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  23. 23. Sobre los acuerdos y los consensos (II) (25 de agosto de 2007) De acuerdo con mi percepción, por tanto, el consenso es la base sobre laque se pueden construir acuerdos. Los consensos, por tanto, desempeñan unpapel fundamental en cualquier sociedad. En la nuestra, y en las circunstanciasactuales, creo que son especialmente necesarios. Ello es debido a que en losprimeros años del siglo XXI todo el mundo, y también nosotros, losespañoles, debemos ajustar nuestras estructuras sociales y políticas a unfenómeno de transcendencia multisecular como es la globalización. Una de lasmuchas consecuencias de el proceso de integración mundial es la necesidad derepensar la forma en que se organizan políticamente las sociedades, pues elEstado, monopolizador del poder público en los últimos siglos, ve su posicióncuestionada. Hace unos años tenía la percepción de que España se enfrentaba a estefenómeno en mejores condiciones que otros países, precisamente por laexistencia de un modelo de Estado descentralizado y flexible. El Estadoautonómico permite diferentes diseños y pruebas que podrían facilitar laadaptación a las exigencias de la globalización. Me imaginaba un escenario enel que sería posible discutir abiertamente sobre el papel del Estado, lasComunidades Autónomas y las corporaciones locales con el objeto deconseguir un sistema que permitiera satisfacer las necesidades de losciudadanos (infraestructuras, seguridad, sanidad, educación...) en un entornocada vez más influido por el exterior como es el que nos toca vivir en la era dela globalización. En este sentido, una reforma del Estado autonómico, pensando quécompetencias debería asumir el Estado central, cuáles las ComunidadesAutónomas y la forma en que el Estado debía ejercer una necesaria función decoordinación, me parecía ineludible para actualizar el modelo que había
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  24. 24. surgido en los años 70. Los puntos que deberían abordarse en ese debate sonmuchos, evidentemente, pero aquí destacaré solamente dos, que me parecencruciales: la competencia impositiva y la política exterior. En lo que se refiereal primero mi reflexión es la de que resulta poco coherente que cuando son lasComunidades Autónomas las que asumen la mayoría del gasto público(competencias en materia de educación, sanidad, parte de las infraestructuras,etc.), sea el Estado central el que mantenga un casi monopolio en materia deingresos, esto es, impuestos. Una mayor responsabilidad de las ComunidadesAutónomas en materia impositiva me parece ineludible. En el segundo de losámbitos, sin embargo, creo que resultaría conveniente fortalecer la posicióndel Estado central. La política exterior actual sigue siendo un coto casi cerradoa los Estados, y, desde mi desconocimiento, tengo la impresión de que flacofavor se hace a nuestros intereses debilitando la posición exterior de ladiplomacia española. Ahora bien, esto no quita para que esta mismadiplomacia y, en general, la acción exterior del Estado, haya de serextraordinariamente cuidadosa con los intereses de todas las ComunidadesAutónomas, debiendo establecerse cauces eficaces para que nuestra políticaexterior sea leal a todos los españoles. El proceso de reforma de los Estatutos de Autonomía que estamosexperimentando desde hace unos años debería ser el lugar idóneo para que seprodujera esta actualización de la estructura del Estado. Mi impresión, sinembargo, es la de que este proceso no va por estos derroteros. Más bien se haasemejado a un regateo competencial con un déficit claro de reflexión. Lascausas de este fracaso (fracaso para mí, evidentemente, son muchos los que semuestran satisfechos con lo conseguido) son varias; pero una de ellas creo quees precisamente la ruptura del consenso a la que me he estado refiriendo. Meexplico: si existiera un auténtico consenso sobre la estructura del Estado, estoes, si no se discutiera la unidad de España, se podría reformular el sistemacompetencial sobre bases objetivas, determinando lo que debe ser estatal o
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  25. 25. autonómico únicamente sobra la base de criterios de eficiciencia yracionalidad. De existir ese consenso tanto el Estado como las ComunidadesAutónomas partirían de la misma base para, sobre ella construir el acuerdo.Sucede, sin embargo, que para ciertas fuerzas políticas el proceso de reformaestatutaria es entendido como una fase más en la consecución del objetivofinal que es la independencia de la Comunidad Autónoma (País Vasco,Cataluña, Galicia). Desde esta planteamiento cuantas más competencias seasuman, mejor, siempre mejor, y si esa asunción plantea problemas de eficaciao no existen recursos para poder ejecutar las acciones que implica lacompetencia o, simplemente, se trata de competencias que objetivamente esmejor no tener (léase, competencia penitenciaria), da igual. Todos estosproblemas son considerados como menores en tanto en cuanto el objetivoprincipal es la reivindicación de cuantos ámbitos de poder se pueda. Desde la perspectiva del Estado central, en cambio, una vez que se ponede manifiesto que el objetivo final puede ser la independencia, el proceso deatribución competencial se examina de una forma cuidadosa. Ahora elobjetivo pasa a ser ceder cuantas menos competencias mejor y, desde luego,retener aquéllas que resulten más significativas. Cualquier cesión en materiaimpositiva será extraordinariamente difícil de conseguir, por ejemplo. Elresultado es que la final el reparto es más fruto del mercadeo que de lareflexión sin que se lleguen a afrontar los auténticos problemas que afectan ala organización de los poderes públicos en el mundo complejo en el que nostoca vivir. Se trata, para mí, de un resultado descorazonador, no tanto porque temaque se pueda llegar finalmente a la pérdida de la unidad del Estado (lo quedesde mi perspectiva tampoco sería una buena noticia), como porque conducea un discurso y una reflexión incoherentes. Al perder las bases delrazonamiento, de nuevo el consenso que tanto echo de menos, se produce undebate deslavazado, lleno de vaguedades y confusiones. Pondré un ejemplo: la
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  26. 26. tan traída y llevada incoherencia del Partido Popular al impugnar ante elTribunal Constitucional determinados preceptos del Estatuto de Cataluña queson idénticos a ciertos preceptos del Estatuto de Andalucía que fue aprobadocon los votos del PP. Aparentemente se trata de una incoherencia que,además, arrastra otras consigo; pero solamente es tal si nos quedamos en eldiscurso más formal. Si se analiza el proceso en la clave que aquí defiendo laactitud del PP es coherente. En Andalucía ninguna fuerza política significativareclama la independencia de la Comunidad, por lo que no existe problema enque se trasladen ciertas competencias del Estado a la Comunidad y que seadopte un determinado lenguaje (la famosa nacionalidad histórica). EnCataluña, en cambio, la situación es diferente; resulta, por tanto, necesariolimitar la ampliación de competencias de una Comunidad Autónoma en la quemuchos desean dar un nuevo paso hacia la independencia lo más pronto queresulte posible. En definitiva, nos encontramos en un cruce de caminos. Yo no digo paradonde debamos tirar, pero no podemos quedarnos indefinidamente aquí, o denuevo seremos atropellados por quienes circulan más rápidos y seguros quenosotros.
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  27. 27. Transporte público (13 de octubre de 2007) No es en absoluto original quejarse del mal estado del transporte públicoen el área metropolitana de Barcelona. Yo mismo lo hago constantementedesde hace más de diez años. Y no porque los trenes vayan con retraso oexistan averías, que es lo que está sucediendo últimamente, sino porque lapropia infraestructura es absolutamente insuficiente para la magnitud de uncentro como es Barcelona y su entorno. Aquí sí que soy original porque miplanteamiento es que hay que ir mucho más allá de solventar las ineficienciasactuales y ampliar aquí o allí alguna línea de metro o de cercanías. Miplanteamiento es que hay que diseñar un transporte público para el áreametropolitana que sea una alternativa real al automóvil. Este planteamientoestá muy alejado de los discursos oficiales. El otro día lo pude comprobarcuando en el Suplemento de El País con motivo del aniversario de la ediciónpara Cataluña de ese periódico se indicaba que el futuro sería que hacia el año2030 la red de cercanías funcionase como un metro del área metropolitana.¡Dios mío! ¡En el 2030! ¡Pero si para el 2030 yo ya estaré casi jubilado!Además, ¿qué entenderán por un metro del área metropolitana? ¿algo asícomo lo que son hoy los Ferrocarriles de la Generalitat? No, yo no quieroalgo que funcione "como un metro del área metropolitana". Quiero "un metrodel área metropolitana"; porque sólo este tipo de transporte permitiría quedejáramos los coches en casa. Hasta que esto no suceda, las llamadas de lospolíticos, la Administración y los grupos ecologistas a la utilización deltransporte público no serán más que brindis al sol. Hasta entonces laculpabilización al ciudadano por no utilizar el transporte público no será másque un ejercicio de hipocresía. Y es que la gente no es tonta. Si el transporte público fuera eficaz ¡vaya silo cogeríamos! Lo que sucede es que, actualmente, ocupa más tiempo realizar
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  28. 28. un desplazamiento en transporte público entre dos puntos del áreametropolitana, uno de los cuales no sea Barcelona, que utilizar el automóvil ola moto. Pondré un ejemplo que padecí el 11 de octubre. Tenía que desplazarme desde Granollers hasta la UAB, en Bellaterra. Alas 8:30 inicie mi viaje. No llegué a la UAB hasta las 10:20, incluyendo aquí eldesplazamiento a pie hasta la estación de Granollers y la conexión, también apie, entre la estación de cercanías del Paseo de Gracia y la de los Ferrocarrilesde la Generalitat de la calle Provenza. Es cierto que podía habermeequivocado y no haber optado por la mejor combinación. Es por eso queantes de escribir esto consulté lo que me proponía la web de Cercanías.Introduje los datos de mi recorrido y el resultado es que podría estar en laEstación de la UAB a las 9:59. Como la estación de la RENFE me quedabastante más lejos de mi destino final en la UAB que la de los Ferrocarriles dela Generalitat, no encontré ventaja significativa entre la opción que meproponía la web de RENFE y la que yo había tomado. Algo más de hora ymedia para un desplazamiento que en línea recta no son más de veintekilómetros. El mismo 11 de octubre por la tarde hice el desplazamiento entreGranollers y la UAB en automóvil. Salí de Granollers a las 16:25 y llegué a laUAB a las 16:45. ¿Alguien en su sano juicio optará por el transporte público en estascondiciones?
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  29. 29. Lo del tren (25 de octubre de 2007) Ayer me comentaban que algunas empresas de Barcelona habían decididono contratar a quienes vivieran fuera del municipio de Barcelona, aunque setratase de núcleos separados por unos pocos kilómetros del centro de laciudad. La razón es que con el actual caos en el transporte del áreametropolitana es previsible que tales trabajadores lleguen sistemáticamentetarde a sus oficinas, talleres o fábricas. No se trata de una anécdota. Es el primer síntoma claro de lafragmentación del área metropolitana. El primer indicio de que corremos elriesgo de que la "gran Barcelona" quede rota, desde una perspectivaeconómica y sociológica, en una docena de núcleos aislados entre sí. Desuceder esto nos encontraríamos ante un escenario que tendría quepreocuparnos. Desde hace años vengo comentando que echo en falta una auténtica redde transporte público del área metropolitana. Las infraestructuras existentespermiten conectar -más mal que bien, como se está viendo- la periferia con elcentro de la ciudad; pero las conexiones entre puntos diferentes de la periferiason lamentables (véase, por ejemplo, la experiencia de viajar desde Granollershasta Bellaterra que relato en una entrada anterior). Tengo la intuición de queesta falta de integración perjudica gravemente el desarrollo económico de laregión, pues impide aprovechar todas las ventajas que ofrecería una auténticaconurbación en la que las empresas, los trabajadores y los consumidorespudiesen desplazarse, elegir y ofrecer servicios fácilmente en todos los puntos.Es claro que a mayor integración mayor desarrollo, y es por eso que la falta deambición a la hora de plantear la mejora de las infraestructuras de transporteimpide que veamos cuál es nuestro auténtico potencial. Ahora bien, en estos momentos estamos asistiendo a los inicios de la fase
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  30. 30. de aislamiento del núcleo del área metropolitana, ya no hablamos de cómopodemos mejorar lo que tenemos, sino de que corremos el riesgo de hacerquebrar la situación actual. No se trata sólo de molestias para los usuarios o decabreo, sino de un problema con graves consecuencias económicas y sociales.
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  31. 31. El incidente de Chile: tres perspectivas (14 de noviembre de 2007) Me ha dejado muy preocupado el rifirrafe entre el Rey, Zapatero yChávez. Me ha dejado una inquietud que no se acaba de calmar. No por elincidente en sí, que, aislado, es más inspiración para humoristas y diletantescomentaristas políticos que otra cosa; sino por lo que denota. Porque denotaalgo, aunque no sé muy bien qué (en este caso la hipótesis está más lejos de laconclusión que en ninguna otra ocasión). En primer lugar denota una cierta falta de conocimiento acerca de laetiqueta y modos de un acto formal como es una conferencia diplomática. Elorden en las palabras y el respeto a los turnos es y ha de ser sagrado. Si existeuna estricta organización de los debates no es por un capricho anacrónico opor una absurda rigidez, sino, precisamente, para evitar incidentes como el delotro día. Si alguien está en el uso de la palabra no se le interrumpe como hizoChávez; y el que está en el uso de la palabra y es interrumpido no ha de entrara dialogar con el provocador, sino que ha de limitarse a reclamar que serespete su turno, y no dirigiéndose a quien interrumpe, sino al presidente de laconferencia, solicitando su amparo. Hasta que el silencio no se haga de nuevodebe permanecer callado, dejando que quien pretende reventar el diálogo seretrate solo. Se trata de cuestiones que son bastante evidentes y me sorprendeque en una reunión en la que se encuentran jefes de Estado y jefes deGobierno haya podido pasar algo así ¿dónde se han formado quienes nosdirigen para que resulten incapaces de gestionar un conflicto tan inocuo comoel que se planteó el otro día? Y este reproche va dirigido tanto a quienesintervinieron en el rifirrafe como a la presidenta de la conferencia, que nosupo evitar que se desarrollara una situación tan poco elegante. En segundo lugar, denota que nos encontramos ante una nueva quiebrade consensos fundamentales. En una entrada anterior me quejaba del
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  32. 32. debilitamiento de ciertos consensos en España. Ahora se puede comprobarque este progresivo cuestionamiento de ciertas reglas básicas se extiendetambién a la esfera internacional. Los escasos minutos que duró elenfrentamiento entre Chávez, Zapatero y el Rey fueron fuente de variassituaciones insólitas en el ámbito diplomático. De hecho, el incidente, con laretirada posterior del Rey durante la intervención de Daniel Ortega fuecalificado como un hecho "sin precedentes", y últimamente no son pocas lasveces en que alguna situación tiene el "honor" de recibir este calificativo. Creoque no es una casualidad, sino muestra de que estamos abandonando avelocidad de vértigo el marco tradicional de las relaciones internacionales.Como no sabemos a dónde nos dirigimos y soy timorato la percepción de estemovimiento acelerado hacia lo desconocido me produce cierta inquietud. En tercer lugar, y es, para mí, lo menos importante, puesto que es lo máscoyuntural; muestra que las relaciones entre España y los países Latinoamericanos están cambiando. Existe una tensión entre diferentes formas deentender la forma en que ha de dirigirse el desarrollo de estos países, y en estaocasión el debate coge (y aquí empleo la expresión en el doble sentido quetiene a ambos lados del Atlántico) a España en medio. Es lógico. En losúltimos veinte años el papel de España y de las empresas españolas se hahecho más relevante; ahora España es un agente que tiene cierta capacidad deinfluencia, tanto política como económica. En este último aspecto lasempresas españolas se han instalado en muchos países latino americanos y,por lo que me cuentan, no en todos los casos su ejecutoria ha sido ejemplar.Incluso sin tener esto último en cuenta, y con que simplemente se comportenallí como se comportan aquí, es fácil entender ciertos ataques de ira. EnEspaña también nos quejamos de las comisiones de los bancos, de lo mal quefuncionan las compañías eléctricas y de las tácticas que utilizan las compañíastelefónicas; pero aquí no podemos recurrir a echarle la culpa a otro país; alotro lado del Atlántico sí que tienen ese recurso.
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  33. 33. En definitiva, ignorancia, incertidumbre e ira. Y encima no acabo deentender las claves de la situación ¿se entiende por qué estoy preocupado?
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  34. 34. La Unión Europea y los tópicos (21 de enero de 2008) Casi me caigo de la silla. Hace un momento estaba curioseando en lapágina web de la Unión Europea (europa.eu) y allí encontré un rincón que sedenomina "La UE en breve". Entre otras cosas incluye una pequeña notasobre cada uno de los países de la Unión y sus datos básicos (extensión,población, bandera...). Por curiosidad entro en el apartado que se dedica aEspaña y allí leo lo siguiente "los principales sectores económicos de Españason la agricultura (especialmente frutas y hortalizas, aceite de oliva y vino), lapesca, la industria textil y automovilística y el turismo". Me froto los ojos yagarro la última edición del "Pocket World in Figures" que publica TheEconomist. Allí compruebo que en el producto interior bruto español laagricultura tiene un peso del 4,1%, la industria de un 29,2% y los servicios deun 66,8%. Es lo lógico. Hace ya tiempo que España dejó de ser un paíssubdesarrollado o en vías de desarrollo y en los países desarrollados el peso dela agricultura en la economía es reducido, siendo el sector servicios el que másaporta al PIB. Así sucede también en Alemania, Francia, Italia, Portugal... enfin, en cualquiera de los países con los que nos equiparamos. ¿Cómo puede ser, entonces, que la página oficial de la UE cometa un deslizcomo éste? No lo acabo de entender, aunque leyendo lo que allí se escribesobre otros países quizás pueda aventurar una hipótesis. De acuerdo con laUE, España es un país agrícola, mientras que Alemania "es la terceraeconomía del Mundo: produce automóviles, aparatos de precisión, equiposelectrónicos y de telecomunicaciones, productos químicos y farmacéuticos, ymucho más (sic.) y Francia posee "una economía industrial avanzada y unsector agrícola eficiente". Bien, se trata en cualquier caso de descripcionesinexactas, pues tanto en Alemania como en Francia el sector servicios esmucho más importante que el sector industrial; pero lo que me preocupa es lo
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  35. 35. que hay detrás de la redacción, y que no es otra cosa que un claro respaldo alos tópicos más rancios. Los alemanes son industriosos y desarrollados,Francia es también un país industrializado, pero mantiene aún un importantesector agrícola, que hay que calificar de "eficiente", supongo que para noconfundirlo con el sector equivalente de países "menos desarrollados"; yEspaña es una nación eminentemente agrícola. En el caso de Portugal no hayninguna mención a su economía (¿será que para los burócratas de Bruselas noexiste la economía portuguesa?). Sorprende esta defensa de los tópicos en una institución como la UniónEuropea; pero que nadie piense que es inocente. La Unión Europea no es másque un club de Estados, y cada uno intenta tomar posiciones en beneficiopropio. La imagen que se tenga del país que uno representa o del que procedees más importante de lo que pudiera pensarse. Cuidado con estasimprecisiones aparentemente ingenuas, porque no son más que la superficiede un mar oscuro y peligroso. Además, el tópico contribuye a la separación, al aislamiento. Quien seinstala en el tópico se negará a interpretar la realidad de una manera diferentea la que le marca el tópico. El tópico no es más que un prejuicio y como talcontribuye a la ignorancia y profundiza en el desconocimiento. Si queremosconstruir Europa desterremos los tópicos y, ¡por favor! que la Unión Europeadé ejemplo.
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  36. 36. La energía nuclear (24 de febrero de 2008) Acabo de leer la noticia de que Argentina y Brasil construiránconjuntamente un reactor nuclear. Hace unos años Renault, el equipo deFórmula 1, diseñó un motor “revolucionario” en el que los cilindros estabancolocados en un ángulo muy abierto. Se pretendía bajar el centro de gravedaddel coche para mejorar sus prestaciones. Tras varios años Renault abandonóeste motor y volvió a la colocación tradicional de los cilindros. Flavio Briatoredijo entonces que si nadie había copiado la idea de Renault es que ésta eramala. Dos años más tarde Fernando Alonso y Renault ganaban el campeonatodel Mundo de Formula 1. La moraleja es que tenemos que fijarnos en lo quehacen los demás. Mi profesor de autoescuela me decía: “si ves que otro cochefrena no pienses que se ha equivocado, piensa que debe haber una razón paraque frene, aunque tú no la veas en ese momento”. Siempre he tenido muypresente esa enseñanza para todo. Es por eso por lo que me preocupa queahora que todo el Mundo se está poniendo las pilas con la energía nuclear,nosotros, los españoles, estemos en vías de abandonar las centrales nucleares.Me parece haber leído que el programa del PSOE incluye la propuesta de ircerrándolas a medida que concluyan su vida. No soy físico ni ingeniero, niecologista ni lo contrario; pero me sorprende que cuando la ComunidadEuropea propone estudiar la forma en que la energía nuclear puede ayudar adisminuir la dependencia exterior energética de nuestro continente; cuandorusos y franceses se disputan la construcción de centrales en el norte de Áfricay cuando los países se unen para conseguir esta forma de energía, nosotrosestemos abandonando, prácticamente sin debate, la energía nuclear. ¿Estamoshaciendo lo correcto?
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  37. 37. ¿Representa el Congreso a los españoles? (12 de marzo de 2008) Legal y constitucionalmente la respuesta es sí. Ahora bien ¿realmente elCongreso es una representación, una maqueta de la sociedad española? Larespuesta es no, evidentemente, y sería ingenuo pretenderlo, pues no existeforma de que 350 personas representen fielmente a más de 40 millones. Estoes cierto, pero en este intento de que el sentir del Congreso se acerque a loque sería el sentir de ese cuerpo ideal que es la Nación las cosas se puedenhacer mejor o peor. Actualmente el sistema electoral que tenemos no permiteque las cosas resulten demasidado bien. En "El País" se publica un gráficodonde se muestra cómo sería el congreso proporcional y el coste comparativode los votos que es suficientemente significativo. Yo me creo más el Congresoproporcional, con 14 escaños de Izquierda Unida y 4 de UPD que lo que haresultado tras las elecciones del domingo. ¿Dónde están representados en el Congreso los casi un millón de votantesde Izquierda Unida? ¿Cómo es posible que ese millón de personas tengan unarepresentación tres veces menor que los 300.000 votantes del PNV?Evidentemente son preguntas retóricas, la razón es conocida por cualquierestudiante de primero de Derecho y no es cuestión de detallarla aquí porque elpropósito de mi pregunta no es más que reclamar, individual, modestamente,pero convencido de que no soy el único que piensa así, la reforma del sistemaelectoral para que sirva más fielmente a su propósito: conseguir que las Cortesrepresenten la voluntad popular. (y que conste que no he votado ni a IU ni a UPD, pero es que hay cosasque tienen que estar por encima de las inclinaciones personales).
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  38. 38. España sí se rompe (12 de marzo de 2008) No hace falta ser médico o ver House cada martes para saber que una delas formas más rápidas de llenar los cementerios es confundir el síntoma conla enfermedad. "Doctor, tengo fiebre". "No se preocupe que ahora mismo sela quito". Ibuprofeno en vena y otra vez treinta y seis grados y medio.Mientras tanto, la infección va tranquilamente necrosando los pulmones y elenfermo se muere sin saber siquiera que le está pasando. "Pero si ya no tengofiebre". Fueron sus últimas palabras. Con la tan manida ruptura de España pasa algo parecido. A raíz de unasreformas estatutarias una parte de la opinión pública, de los medios decomunicación y de los políticos ha mantenido un discurso alarmista que hajugado con la idea de que la ruptura de España está próxima. Miplanteamiento, ya lo adelanto, es de que sí que existe una tendencia a ladisgregación que conviene analizar; pero dicha tendencia no puedeidentificarse con el proceso de cambio de los Estatutos de Autonomía quehemos vivido en los últimos años ni puede limitarse en el análisis a vaivenespolíticos coyunturales. Estos fenómenos son síntomas nada más de una fuerzade mayor calado. Solamente deteniéndose en "la enfermedad" y no en lossíntomas podremos llegar a la cura. Aunque también adelanto que, quizásdespués del análisis lleguemos a la conclusión de que en realidad no se trata deuna enfermedad. "Doctor, me encuentro muy mal, mareada, somnolienta, conpoca energía ¿qué me pasa?". "Pues que está usted embarazada, señora". Como decía, existe una tendencia a la disgregación. No solamente enEspaña, las tensiones descentralizadoras o directamente secesionistas afecta auna pluralidad de países. Se pueden citar los ejemplos, claros, de la UniónSoviética, Checoslovaquia y Yugoslavia; pero tampoco pueden desconocerselas tensiones que se vivieron en Italia en los años 90 y la demanda de mayor
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  39. 39. autonomía en Escocia, dentro del Reino Unido; aparte del propio casoespañol, claro. Se trata de una tendencia que, curiosamente, se vincula, almenos en parte, con la globalización. Sí, sí, con la globalización. Ya sé quepuede resultar curioso y que muchos recurren al machacón discurso de "enestos tiempos de unidad en Europa y en el Mundo los nacionalismosdesintegradores son cosa del pasado", etc.; pero lo cierto es que esetranscendental fenómeno de integración mundial lleva ínsitos mecanismos quefavorecen la descentralización e, incluso, la fragmentación de los Estados.Aquí no me puedo detener en el desarrollo de este tema, pero para quien estéinteresado recomiendo la lectura de M. Castells, La era de la información, vol. II,Madrid, Alianza Editorial, 3ª ed. 2001, pp. 300-301. Así pues, nos encontramos ante una tendencia generalizada a ladescentralización que, en el caso de España presenta caracteres singulares, talcomo vamos a ver a continuación. En primer lugar, esta tendencia, propia delfin del siglo XX se encuentra en España con una estructura políticadescentralizada fruto del Estado de las Autonomías. El Estado autonómicoque diseña la Constitución de 1978 no es un producto de esta tendencia, sinoque su explicación se encuentra en la Historia de España; pero lo cierto es quecuando se dan las circunstancias globales que cuestionan las estructurascentralistas, en nuestro país se encuentran con un armazón político yadministrativo que les ofrece un extraordinario caldo de cultivo. El resultadoes que en pocos años la estructura del país se ha visto profundamentetransformada. En la actualidad las Comunidades Autónomas juegan un papelen la vida diaria de las personas muy superior al que tiene el Estado central. Yla transformación ha sido muy rápida. No hace mucho, cuando era alumnouniversitario, recuerdo una conferencia del entonces presidente del Principadode Asturias, Pedro de Silva, en la que justificaba la existencia de la ComunidadAutónoma en la elaboración de informes que se elevaban a Madrid, donde seencontraba el auténtico poder de decisión. Ahora las Comunidades
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  40. 40. Autónomas gestionan educación, sanidad, universidades, parte de lasinfraestructuras y un largo etcétera de cuestiones de importancia capital. Elresultado es que las redes de poder ya no son centrales, sino que la red centralha de convivir con las que se han creado en torno a las estructurasautonómicas. Los ejemplos podrían multiplicarse, pero no creo que seanecesario, puesto que es una realidad fácilmente constatable. Solamente larémora de muchos siglos de centralismo explican que la realidad no sea aúnvista así por gran parte de la población, que piensa que son más importanteslas elecciones generales que las de su Comunidad Autónoma, cuando ya no esasí, al menos si la importancia la medimos por la incidencia en la vida de losindividuos. La transformación de las estructuras de poder en España consecuencia dela descentralización supone un riesgo (o una posibilidad, según se mire) realde fragmentación del Estado. No tendría que ser necesariamente así, pues losEstados federales existen y en muchos de ellos no se plantea, al menos demomento, ninguna secesión; pero en el caso de España se ha de añadir otrofactor, que es el de la históricamente insuficiente consolidación del Estado.Me explico. El Estado-nación es, evidentemente un invento, y además uninvento reciente, que data de la Edad Moderna. No es la única estructuraposible para la articulación de las sociedades y, de hecho, ha sido un productoespecífico de Europa occidental. Sucede, sin embargo, que ha sido unproducto extraordinariamente útil en los últimos tres siglos, hasta el punto deque una de las claves del predominio de Europa en la Edad Moderna ha deencontrarse en el Estado-nación. La estructuración de la sociedad en torno aun poder político que aglutinaba capacidad de incidencia en la políticaeconómica y poder militar fue un factor decisivo en la pujanza de Occidente.Esta nueva estructura política necesitaba legitimación, y ahí la idea de Naciónfue útil. La construcción intelectual de la nación y su expansión, sobre todo através de la educación pública a partir del siglo XIX fue un elemento esencial
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  41. 41. en la consolidación del Estado (sobre esto puede leerse Los orígenes del Mundomoderno, libro escrito por R.B. Marks y publicado en España por Crítica en elaño 2007, esp. pp. 207 y ss.). Pues bien, en el caso de España estaconstrucción intelectual del Estado no llegó a concluirse. Las razones para ellose me escapan. Supongo que existirán estudios sobre el particular, pero yo nohe llegado a ellos; es por eso que sólo puedo especular. Quizás las guerrascarlistas hicieron daño en un momento clave para esta construcción, quizá lacoincidencia de ese momento clave (siglo XIX) con una época de crisis enEspaña (pérdida de las colonias americanas, pronunciamientos militares...). Nolo sé, pero lo cierto es que España como Estado no llegó a consolidarseplenamente desde un punto de vista intelectual. Como un pastel que sacas delhorno antes de tiempo si se me permite el símil. Y ante esto ¿cuál es la situación? El tema de la falta de asunción de la ideade Nación en el Estado español creo que puede llegar a ser importante, sobretodo si tenemos en cuenta que en algunas Comunidades Autónomas sí se havenido tomando en serio esta idea de construcción intelectual de la Nación(en este caso ya no española, sino vasca, catalana o gallega). Los recursos quepusieron en marcha los Estados en el siglo XIX (educación, intelectualidad)son ahora utilizados por las estructuras de poder descentralizado paraconstruir un referente ideológico y sentimental que dé cobertura a laestructura política periférica ya existente. En estas circunstancias laprofundización en la separación entre estas estructuras y el Estado central esuna tendencia que se sobrepone, como adelantaba al comienzo a vaivenespolíticos coyunturales o a reformas estatutarias que tienen mucho de banderay símbolo. Hasta aquí la descripción de lo que hay tal como yo lo veo. No memanifiesto ni a favor ni en contra, sólo pretendo hacer el diagnóstico de lasituación, que para algunos será enfermedad y para otros oportunidad. Seacomo sea, tómese como se tome, lo que sí que creo es que un fenómeno tan
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  42. 42. interesante, complejo e importante como es esta tensión entre globalización ydescentralización debe abordarse con seriedad, huyendo de maniqueismos yteniendo como objetivo llegar a las soluciones que sean mejores para losciudadanos. Nos jugamos mucho.
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  43. 43. La reforma del sistema electoral (22 de marzo de 2008) Tras las elecciones del 9 de marzo unos cuantos (no sé si muchos) hancomenzado a agitar la bandera del cambio del sistema electoral. El argumentopara ello es que con el actual sistema puede ser que quien tenga más votos notenga más escaños. Así, por ejemplo, en las últimas elecciones IU obtuvo963.000 votos que se tradujeron en 2 escaños; el PNV, con 303.000 votosllegó a los 6 escaños y UPD, con algún voto más que el PNV, se quedó en 1escaño. En el instituto no era del todo malo en matemáticas; pero estosnúmeros cuestan de entender: 963.000 votos = 2 escaños; 303.000 votos = 6 escaños; 303.000 votos = 1 escaño. A partir de aquí, venga Dios y lo vea. Una situación tan estrambótica es de difícil digestión. Sobre todo cuandollevamos no se cuanto tiempo oyendo lo de la importancia de ir a votar, elvalor de la democracia, cada persona un voto y que gane el que tenga másvotos y cosas así... Ante todo esto no es extraño que a través de los medios delos que se dipone (blogs, sobre todo) algunos "ciudadanos de a pie" hayanmostrado su malestar por la situación. Este malestar se une al de la granperjudicada por el sistema electoral, que es IU, quien ya ha iniciado unacampaña de firmas para pedir que se modifique el sistema electoral. El linkpara poder firmar la petición es el siguiente: http://www1.izquierda-unida.es./leyelectoral.htm
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  44. 44. Ya son varios los análisis realizados sobre la situación, y circula unapropuesta de la Universidad de Granada para mejorar la proporcionalidad delsistema electoral; esto es, que el número de diputados se corresponda con laproporción de votos obtenidos en mayor medida que lo que sucede en laactualidad. En La Comunidad de blogs de "El País" existen varias entradas ycomentarios sobre el tema. El debate se cifra en si es posible conseguir unamejora del sistema electoral en el sentido apuntado mediante una meramodificación de la Ley Electoral o es preciso cambiar la Constitución, ytambién si el responsable de esta situación es el sistema DHondt por el que serealiza en nuestro país la atribución de escaños, o el que la circunscripciónelectoral sea la provincia. Mi posición sobre este tema es que la clave del problema está en lacircunscripción provincial. El sistema DHondt de atribución de escañosrespeta la proporcionalidad, y si se proyectase sobre una única circunscripciónlos resultados serían aceptables. Así, en las últimas elecciones generales lautilización del sistema DHondt sobre los votos emitidos, contando Españacomo una única circunscripción, daría los siguientes resultados: PSOE: 161 escaños PP: 147 escaños IU: 14 escaños CiU: 11 escaños UPD: 4 escaños PNV: 4 escaños ERC: 4 escaños BNG: 3 escaños CC: 2 escaños
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  45. 45. El reparto de escaños se ajustaría bastante a la proporción de votosobtenido por cada lista electoral. Así pues, la solución para las deficiencias delactual sistema electoral pasa por sustituir las circunscripciones provincialespor una sóla circunscripción nacional para las elecciones al Congreso. Ahorabien, este cambio no puede hacerse sin modificar la Constitución, que en suart. 68 es muy clara a este respecto, estableciendo como circunscripcioneselectorales las provincias, Ceuta y Melilla. No cabe en el actual textoconstitucional una circunscripción nacional para las elecciones al Congreso. El hecho de que se tenga que reformar la Constitución para llegar alresultado deseado, un sistema electoral más justo, puede parecer a primeravista un inconveniente, pues la reforma de la Constitución exige un trámitemás complejo que la reforma de una Ley; ahora bien, también presenta unaventaja y es la de que tal reforma, de llevarse a cabo, podría aprovecharse paratrasladar este principio de mayor justicia y proporcionalidad a las eleccionesautonómicas, ya que las deficiencias que se derivan de un sistema electoralbasado en la provincia se proyectan también sobre las elecciones a losParlamentos de las Comunidades Autónomas. Ciertamente, es probable queaquí los cambios que se derivaran del paso de la circunscripción provincial a laautonómica no fuesen tan significativos como lo son a nivel estatal; pero nodejarían de darse. Me he entretenido en proyectar los resultados de las últimaselecciones en Cataluña a una circunscripción única para toda Cataluña y elresultado es el siguiente: Composición actual del Parlamento de Cataluña: CiU: 48 escaños PSC: 37 escaños ERC: 21 escaños PP: 14 escaños
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  46. 46. IC: 12 escaños Cs: 3 escaños Con una única circunscripción para toda Cataluña y con los resultadosobtenidos por las distintas listas en el año 2006 la composición del Parlamentode Cataluña sería la siguiente: CiU: 45 escaños PSC: 38 escaños ERC: 20 escaños PP: 15 escaños IC: 13 escaños Cs: 4 escaños No es mucho, pero es algo, y sobre todo, se consigue que ningúnciudadano piense que su voto se pierde o que vale menos que el voto de quienvive en otro sitio. ¿No es lógico que si las elecciones son al Congreso deEspaña la circunscripción sea España y si las elecciones son al Parlamento deCataluña la circunscripción haya de ser Cataluña? Creo que la carga de laprueba corresponde a quien mantenga lo contrario.
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  47. 47. El 2 de mayo (3 de mayo de 2008) Uno de los tópicos que más me repatean es el de "la tenebrosa EdadMedia". Es difícil encontrar a alguien que no vea cualquiera de los siglos quehemos dado en catalogar con ese curioso nombre como una época debarbarie, oscura, cruel y salvaje. Una noche oscura antes del amanecer quesupuso el Renacimiento. Resulta curiosa esa visión de un tiempo en el que sedesarrollaron las ciudades, se inventaron las gafas y el molino de agua, secrearon las Universidades y se escribieron obras tan luminosas como la DivinaComedia. Pero no es este el punto en el que me quería detener hoy, sino en elpresunto "salvajismo" de aquellos años, de aquella época cruel frente a la quese yergue nuestra civilizada modernidad. No sé yo si esa visión simplista responde a la realidad, o al menos a todala realidad. Hay un elemento, al menos, que nos puede hacer dudar sobre laverdad del tópico, y es el de la forma en que se desarrollaba la guerra entoncesy la evolución que ha seguido desde aquella época hasta nuestros días. En laEdad Media la guerra estaba, generalmente, reservada a grupos pequeños,especializados en el arte de matar que se enfrentaban entre sí. Es cierto quecuando alguno de estos grupos se desmandaba la indefensa población delcampo o de las ciudades podía ser objeto de sus iras o abusos; pero talessucesos no dejaban de ser una "patología del sistema", que se basaba en la ideade que las disputas entre territorios y naciones (permítaseme el anacronismodel término) se ventilaban mediante el enfrentamiento de un grupo reducidode caballeros y soldados. Hasta tal punto estaba este planteamientodesarrollado, que en algún caso, preparados ya dos ejércitos en el campo debatalla, se decidía que la contienda se resolviera mediante enfrentamientosingular entre un caballero escogido de cada uno de los ejércitos. ¡Quémagnífico ejemplo de ahorro de vidas y esfuerzos! El vencedor era dueño del
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  48. 48. campo y el ejército del derrotado se retiraba como si realmente le hubiesenvencido. Cuando llega la Edad Moderna la cosa cambia un poco. En esa épocacada país elegía unos representantes, unos cuantos miles, a los que disfrazabade forma graciosa y enviaba al campo de batalla. Allí esos representantes de lanación se enfrentaban a los representantes, también ridículamente vestidos, dela nación enemiga y en el curso de una batalla -que normalmente no durabamás de un día- se decidía quien ganaba la guerra. El país de los soldados quehabían sido derrotados se sometía al que había vencido y las cosas seguíanmás o menos igual en uno y otro. Así estaban las cosas cuando a principios del siglo XIX algo cambió.Primero en España y luego en Rusia la gente normal y corriente -no losrepresentantes disfrazados del pueblo- decidieron rebelarse contra lacostumbre que establecía que el vencedor de la batalla era el dueño del país.Tolstoi, en Guerra y Paz desarrolla este argumento mucho mejor que lo estoyhaciendo yo y allí remito a quien esté interesado en el tema. Surgía así laguerra total, en la que cualquiera puede ser un soldado (ahí está Agustina deAragón) o sufrir los desastres de la guerra en su propia casa (véanse loshorrorosos bombardeos de Londres primero y de las ciudades alemanasdespués durante la Segunda Gurra Mundial). Así pues, el avance en la civilización ha supuesto que lo que era un asuntode una minoría, la guerra, sea cuestión que afecte directamente a toda lapoblación. ¿Era realmente la Edad Media más salvaje que nuestra épocaactual? ¡Ah! y ya se me olvidaba. El título de este post es el 2 de mayo, porque, deacuerdo con lo que acabo de explicar, mi duda es la de si el 2 de mayo es unafecha que debemos recordar con orgullo o, por el contrario, lamentarnos deque por no sé que orgullo, furia o desatino, decidiéramos en aquel momentodestrozar nuestro país en una guerra de seis años que podríamos habernos
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  49. 49. ahorrado de la misma forma que lo hicieron Holanda, los diferentes Estadosde Alemania o de Italia o Polonia, países que, en aquel momento, prefirieronacogerse a la vieja regla de acuerdo con la cual una vez que se había perdido labatalla campesinos, comerciantes e industriales podían seguir con su vida desiempre, aunque fuera bajo otra bandera.
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  50. 50. Lo que opinan los expertos (8 de junio de 2008) Leído en la p. 37 del suplemento de Negocios de El País publicado hoy, 8de junio: "El Euríbor a 12 meses está por encima del 5,4%. Cómo evolucionará enlos próximos meses es un misterio: a decir de los expertos puede mantenerse,bajar a final de año o simplemente subir (el BCE acaba de abrir de nuevo estaposibilidad) si arrecian los problemas de inflación." Nunca había pensado que era tan fácil ser un experto en Economía.Resulta que los expertos nos dicen que el Euribor puede "mantenerse, bajar afinal de año o simplemente subir". Pues hasta ahí llegaba yo; esta claro -pormera lógica- que las únicas tres posibilidades que hay son que se mantenga,suba o baje. Mérito tendría encontrar una cuarta posibilidad. Esta cuartaposibilidad es la que a mí no se me ocurre; pero las tres anteriores no creo quetengan duda. A mi lo que me gustaría es que alguien me dijera cuál de esas tresposibilidades se convertirá en realidad, o, al menos, cuál se puede descartar.Ahí sí que veo mérito; pero vamos, perder dos líneas de periódico en decirque el Euribor o se mantendrá o subirá o bajará me parece un desperdicio.Pero, espera... a lo mejor no es que sea sólo cosa de El País, a lo mejor es quehay sesudos informes económicos de docenas de páginas, llenos de gráficos yecuaciones que llegan a la misma conclusión: "después de haber proyectadosobre la situación actual las ecuaciones de Heinz - Kelvin; y teniendo encuenta los distintos escenarios posibles a partir de los métodos estadísticosestándar podemos concluir que, con un margen de error inferior al 5% elEuribor se mantendrá en los niveles actuales, salvo que se produzca undescenso no inmediato del indicador o, en función de la política monetaria delBCE, asistamos a un incremento progresivo de los intereses interbancarios."
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  51. 51. La verdad es que estoy un poco cansado de las previsiones de loseconomistas. Acabo, por curiosidad, de comprobar la previsión que realizó elFMI en septiembre de 2006 sobre la inflación en España en el año 2007. Laprevisión del FMI fue del 3,4% (El País, 14 de septiembre de 2006). Larealidad es que la inflación en España en el año 2007 fue del 4,2%(http://www.ine.es/daco/daco42/daco421/ipc1207.pdf). El error puedeparece pequeño (0.8%); pero en realidad es grande. Es el mismo que tendríaquien al redactar un presupuesto fija el coste de la obra en 34000 € y luegoresulta que el coste real es de 42000 €. El porcentaje de error del contratistadel ejemplo y del FMI es el mismo, un 23%. Me gustaría seguir buscando ejemplos de previsiones económicas ycontrastarlos con lo que luego pasó en realidad; pero ahora me empieza adoler la cabeza y creo que voy a dejarlo. Como muestra creo que vale.
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  52. 52. Pensamiento crítico, pensamiento dogmático (6 de agosto de 2008) Estoy un tanto preocupado. Hablaba el otro día con un chico de quinceaños (tercero de la ESO), y me comentaba que en el Instituto habían dedicadouna semana al tema del cambio climático. Les habían pasado la película de AlGore, les habían comentado los peligros del calentamiento global, lasemisiones de dióxido de carbono, los males de la energía nuclear y lasbondades de las energías solar y eólica. Le pregunté si les habían hablado deaquellas teorías científicas que sostienes que el calentamiento global no esresponsabilidad del hombre, sino un fenómeno "natural". Me miróextrañadísimo y me dijo que no. Le pregunté si les habían comentado aquellasposiciones que mantienen que el cambio climático es irreversible y que,hagamos lo que hagamos, nos enfrentamos, al cabo de unas pocas décadas, auna crisis medioambiental de grandes dimensiones. Me dijo que tampoco leshabían explicado nada de eso. En resumen, no les habían dicho nada que seapartara del pensamiento políticamente correcto: existe un problemamedioambiental causado por el hombre y existen maneras de reconducir lasituación; para ello debemos reducir las emisiones de dióxido de carbono,eliminar las centrales nucleares y echarnos en los brazos de las energías"limpias". Yo no es que defienda las teorías que sostienen que el cambio climáticono es obra del hombre, ni tampoco aquéllas que mantienen que el cambio esirreversible; tampoco puedo defender la tesis mayoritariamente reconocidapues no soy científico, no conozco el tema y carezco, por tanto, deargumentos para poder tener opinión fundada sobre el asunto. Me sorprendió,sin embargo, que mi interlocutor de quince años lo tuviera tan claro. Cuandole apuntaba -en plan abogado del diablo- que había habido otras etapas cálidasen la Tierra y le ponía el ejemplo de la colonización de Groenlandia entre los
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  53. 53. siglos XI y XV me decía que eso no implicaba nada y que estaba claro que laacción del hombre era clave en el cambio climático y añadía que los quesostuvieran otra cosa mentían. Después de varios intentos de hacer tambalearsu fé me acabó diciendo que si es verdad que había tantas dudas, mejor que lagente no lo supiera porque podrían dejar de hacer lo que tienen que hacer(ahorrar combustible, manifestarse contra las nucleares, consumir solamentepapel reciclado, etc.). Llegados a este punto lo que menos me importaba ya era el cambioclimático (aunque sea un tema importante) sino la forma en que se estáeducando a los jóvenes. En vez de potenciar el pensamiento crítico, el debatey el intercambio de ideas se parte del adoctrinamiento a través de eslóganesfáciles de recordar. Lo que he contado es una anécdota, por supuesto, perome llegan más indicios en este sentido, indicios de que las nuevas generacionesestán llenas de seguridades asentadas en el vacío y que carecen de la capacidadde pensar críticamente, cuestionar el pensamiento dominante y sacar suspropias conclusiones. Es un mal generalizado. Muchas veces se critica la falta de profundidaddel discurso político, la falta de matices en los debates, la falta de ideas másallá de los tópicos. Mi impresión es que la educación profundiza en estecarencia. Estoy sorprendido por ello, sorprendido y preocupado.
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  54. 54. Lo de Bombay (12 de diciembre de 2008) Se queja en El País Ignasi Guardans, eurodiputado español presente enBombay durante los últimos atentados, de que en medio de la crisis quepadecía la ciudad, los ciudadanos europeos volvían a ser españoles, franceses,italianos o polacos. Las representaciones diplomáticas en la India de losEstados de la Unión velaban sólo por la vuelta "de los suyos", sin preocuparsede la suerte del resto de ciudadanos europeos. No me sorprende, la verdad, y además es coherente con lo que ya hedicho en otras entradas: la política exterior europea tiene que ser algodiferente de la coordinación (imposible) de las políticas exteriores de losEstados miembros. Mientras no exista un Ministro de Asuntos Exterioreseuropeo (y un Ministro de Defensa) con legitimidad autónoma, presupuestoautónomo e infraestructura propia no podemos esperar que lasrepresentaciones diplomáticas de los Estados miembros actúen de formadiferente a como lo hacen. En definitiva, la política exterior europea debe sumarse a las políticasexteriores de los Estados miembros; pero sin sustituirlas y sin conformarsecon ser una mera puesta en común o coordinación de las políticas nacionales.La crisis de Bombay es el último ejemplo de lo inútil que resulta continuar poresta vía.
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  55. 55. No es el mejor día… (24 de diciembre de 2008) Leo en el blog de Eduardo Rojo (http://eduardorojoblog.blogspot.com/)que hoy, día de Nochebuena, hoy precisamente se publica en el Diario Oficialde la Unión Europea la Directiva de Retorno. De la Directiva de Retorno sehabló hace unos meses, levantó una cierta polvareda y, luego, fue enterradabajo esa misma polvareda para ser aprobada de una manera poco ruidosa. Setrata de una norma de la Unión Europea (permítaseme ser poco preciso eneste punto) que habilita a los Estados miembros para que regulen las vías deretorno de los nacionales de terceros países (esto es, nacionales de países queno sean miembros de la Unión Europea) que se encuentren en situaciónirregular en el territorio comunitario. Es casi un sarcasmo que un día como hoy, en que todos son buenaspalabras: amor, fraternidad, etc., por tópicas y vacías que puedan ser; seaproveche para hacer oficial una norma que muestra de nuestra falta devoluntad de acogimiento hacia aquellos que pretenden una vida mejor paraellos y sus familias, una norma que hace oficial la fortaleza europea -vivamosnosotros felices y allá con lo que les pase a los que se encuentran fuera denuestros muros- una norma que permite que una persona que no ha cometidoningún delito esté en prisión (internada dice la norma, con cínica expresión)hasta dieciocho meses. No es esta la vía de hacer una Europa justa; pero tampoco es la vía dehacer una Europa fuerte. Los países que históricamente han sido fuertes lohan sido porque han sido foco de atracción y de integración. La inmigraciónes una tremenda oportunidad para Europa y satanizándola no solamentehacemos un flaco favor al resto del Mundo, sino también a nosotros mismos. Paz y Amor para todos. Felices Fiestas.
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