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Vivienda social en altura.

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Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotá. Sergio Alfonso Ballén Zamora.

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  • 1. NACIONALFACULTAD DE ARTESMAESTRÍA EN HÁBITATVivienda social en alturaTipologías urbanas y directricesde producción en BogotáSergio Alfonso Ballén Zamora
  • 2. NACIONALFACULTAD DE ARTESMAESTRÍA EN HÁBITATVivienda social en alturaTipologías urbanas y directrices de producción en BogotáFinanciado por la DIB-2007 (CÓD. 20101009724)Sergio Alfonso Ballén ZamoraTrabajo de grado presentado para optar al título de Magíster en Hábitat - Estudios en viviendaDirector: Carlos Mario Yory García
  • 3. RectorMoises Wasserman LernerVicerrector sede BogotáFernando Montenegro LizarraldeDecanoJaime Franky RodríguezDirector del Centro de Divulgación y MediosAlfonso Espinosa ParadaCoordinador Académico Maestría en HábitatCarlos Alberto Torres TovarNACIONALFACULTAD DE ARTESMAESTRÍA EN HÁBITAT© Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá Facultad de Artes Maestría en Hábitat Bogotá, Colombia, 2009 ISBN: 978-958-719-506-4
  • 4. Este trabajo está dedicado a mi familia, amigos, compañerosy, sobre todo, a mis padres Ana del Pilar y Carlos Alfonso; atodos por su infinita paciencia y apoyo constante a pesar de lasausencias y dispersiones.AgradecimientosUn especial agradecimiento a todas las personas que de una u otra manera cola-boraron con su trabajo, ayudas y aportes para que esta investigación fuera posible.Por mencionar algunos, Carlos Mario Yory, Carlos Torres Tovar, Mercedes Cas-tillo, el equipo docente y administrativo de la maestría en Hábitat, David San-tiago Ballén, Manuel Juaspuezan, David Doncel, Ana Patricia Montoya, MelbaRubiano, Gloria Narváez, Constructora Acuario y, por supuesto, a la UniversidadNacional de Colombia.
  • 5. VIVIENDA SOCIAL EN ALTURATipologías urbanas y directrices de producción en BogotáR e s u m e nDadas las diferentes interrogantes existentes sobre la perti-nencia de la producción de vivienda de interés social en al-tura, esta investigación plantea un estado del arte al formularuna línea histórica que caracterice la producción de viviendamultifamiliar económica realizada por el Estado y la inversiónprivada y sus propiedades cualitativas, comenzando desde losprimeros planteamientos de los Congresos Internacionales deArquitectura Moderna –CIAM– y su aplicación en Latino-américa hasta llegar al caso concreto de Bogotá, donde losprimeros ejemplos se dieron por entidades estatales mientras,de forma paralela, se estipulaban normativas que estimulabanlos procesos de re-densificación de acuerdo con un modelode ciudad compacto, hasta que, en la década de los años no-venta, se dio la consolidación del mercado inmobiliario con laapertura de mercados.En este sentido, se identifican los impactos urbanos de lavivienda multifamiliar económica y sus directrices de produc-ción dentro del modelo de ciudad que acompaña al Plan deOrdenamiento Territorial de Bogotá y su relación con la polí-tica de aprovechamiento del suelo, donde la valorización delsuelo urbano y las dinámicas del mercado inmobiliario, deter-minadas por una localización aventajada, definen la calidad yaccesibilidad de la vivienda de interés social multifamiliar.Para ello se realiza también una localización de tales pro-yectos en la ciudad, tanto los realizados por el Estado comolos subsidiados a partir de los años noventa. Por último, conbase en diferentes resultados de estudios y teorías sobre laaplicación de altas densidades y la vivienda social en altura,se establecen referencias y consideraciones para su posibleaplicación en la ciudad.Palabras claves: vivienda social, multifamiliar, densificación,plusvalías, suelo.
  • 6. SOCIAL HOUSING BUILDINGSUrban Typologies and Production Principles in BogotáA bs t r a c tDue to the different questions about the appropriateness ofsocial housing buildings, this research proposes a state ofthe art by formulating a historical line which characterizesthe production of inexpensive multi-family housing, thatwas done by the government and private investors, and itsqualitative properties, starting from the first proposals of theCIAM and its implementation in Latin America, up to thespecific case of Bogotá; where the first examples were madeby state entities while, in a parallel, rules were stipulated topromote densification processes in accordance to a compactcity model, until the real-estate market was consolidated withthe open-market policy in the nineties.On this respect, the urban impacts of inexpensive multi-family housing and of its production principles are identified,framed in the city model that accompanies Bogotá’s Terri-torial Zoning Plan, as well as its relation with the resourcemanagement policy of soil, in which urban soil appreciationand real-estate market dynamics determined by an advanta-geous location, define quality and accessibility of multi-familysocial housing.To achieve this, a localization of such projects in the cityis also carried out; including both those made by the govern-ment and the ones subsidized since the nineties. Finally, ba-sed on the different results of the studies and theories aboutthe implementation of high densities and social housing buil-dings, references and considerations for its possible executionin the city are established.Key words: social housing, multi-family, densification, addedvalue, soil.
  • 7. ÍndiceÍndice de gráficos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7I. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8Marco metodológico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11Marco teórico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13El derecho a la ciudad y la vivienda digna. . . . . . . . . . . . . . . . . . 21II. La vivienda moderna en altura. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28Orígenes de la vivienda colectiva. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28El urbanismo de los ciam. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31Proyectos verticales modernos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37III. El multifamiliar en Latinoamérica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42El caso de Brasil. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42El caso de Cuba. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48El caso de México. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53El caso de Venezuela. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58El caso de Colombia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 64Conclusiones sobre la vivienda social en altura enlatinoamérica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79IV. El caso de Bogotá. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83Producción de vivienda social en altura . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83Producción estatal de vivienda multifamiliar económica . . . . . 85La vivienda económica en altura subsidiada y la nuevalegislación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92Localización histórica y características de proyectos enla ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98Características urbanas de la vivienda económica enaltura subsidiada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100Caracterización de la localidad de Suba . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 117El pot, densificación y valorización del suelo . . . . . . . . . . . . 121Plusvalía y formación de precios del suelo. . . . . . . . . . . . . . . . . . 123La vivienda y el aprovechamiento del suelo . . . . . . . . . . . . . . . . 130Renovación urbana. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 134La vivienda en altura, antecedentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137Norma urbana y Ley 388 de 1997 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 140Algunas alternativas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145Consideraciones conceptuales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 146V. Consideraciones físicas y sociales para la viviendaen altura. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 149Problemáticas sociales y urbanas de la vivienda de altadensidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 149Formulaciones en torno al desarrollo físico de lavivienda multifamiliar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 154La vivienda de apartamentos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 156Conclusiones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 159Bibliografía. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 166Anexos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 174Tipologías. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 174Cuadro de proyectos estatales de vivienda social enaltura en Bogotá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 178Cuadros de eventos cronológicos en América Latina . . . . . 181
  • 8. 7 Gráfico 1.1.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10Gráfico 2.1. La ciudad para tres millones de habitantesde Le Corbusier. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38Gráfico 2.2. La ciudad vertical de Hilberseimer. . . . . . . 39Gráfico 3.1. Conjunto residencial Pedregulho. . . . . . . . 45Gráfico 3.2. Unidad vecinal # 1 de La Habana delEste o Reparto Camilo Cienfuegos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50Gráfico 3.3. Multifamiliar Miguel Alemán. . . . . . . . . . . 55Gráfico 3.4. Urbanización 23 de Enero. . . . . . . . . . . . . 59Gráfico 4.1. Unidades de vivienda multifamiliardesarrolladas por entidades estatales en Bogotá1958-1995. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 88Gráfico 4.2. Lanzamientos inmobiliarios residencialespor tipo de producto, Bogotá 1950-2005.. . . . . . . . . . . . . . 89Gráfico 4.3. Tipo de vivienda desarrollada por elEstado en Bogotá. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91Gráfico 4.4. Número total de unidades de viviendamultifamiliar realizadas por institución estatal en Bogotá . . . 91Gráfico 4.5. Número de proyectos vis de p.H. lanzadosen Bogotá 1990 - 2005. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100Gráfico 4.6. Áreas por apartamento publicitadas enlos proyectos de vis de p.H. En Bogotá 1990 - 2005. . . . 100Gráfico 4.7. Proyectos VIS de P.H. Por localidad enBogotá 1990 - 2005. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100Gráfico 4.8. Número proyectos VIS de P.H. por añoen cada localidad de Bogotá 1991-2005. . . . . . . . . . . . . . 101Gráfico 4.9. Proyectos VIS de P.H. Por tipo desubsidio en Bogotá 1990 - 2005 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 101Gráfico 4.10. Entidades estatales constructoras devivienda social tipo PH. En el periodo 1958-1971 porlocalidad en Bogotá, D.C.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103Gráfico 4.11. Entidades estatales constructoras devivienda social tipo PH. En el periodo 1972-1979 porlocalidad en Bogotá, D.C.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 104Gráfico 4.12. Entidades estatales constructoras devivienda social tipo PH. En el periodo 1980-1990 porlocalidad en Bogotá, D.C.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105Gráfico 4.13. Proyectos de vivienda de interés socialtipo PH. Realizados en el periodo 1991-1995 porlocalidad en Bogotá, D.C.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 106Gráfico 4.14. Proyectos de vivienda de interés socialtipo PH. Realizados en el periodo 1991-1999 porlocalidad en Bogotá, D.C.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107Gráfico 4.15. Proyectos de vivienda de interés socialtipo PH. Realizados en el periodo 2000-2005 porlocalidad en Bogotá, D.C.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 108Gráfico 4.16. Entidades estatales constructoras devivienda social tipo PH. En el periodo 1958-1994localidad en Bogotá, D.C.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109Gráfico 4.17. Proyectos de vivienda de interÇs socialtipo PH. Realizados en el periodo 1990-2005 porlocalidad en Bogotá, D.C.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 110Gráfico 4.18. Proyectos VIS de P.H. y áreas decrecimiento urbano 1960-1970.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111Gráfico 4.19. Proyectos VIS de P.H. y áreas decrecimiento urbano 1970-1980.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 112Gráfico 4.20. Proyectos VIS de P.H. y áreas decrecimiento urbano 1980-1990. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113Gráfico 4.21. Proyectos VIS de P.H. y áreas decrecimiento urbano 1990-2000. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114Gráfico 4.22. Total proyectos privados de vivienda enapartamentos tipo “predio medianero” en Bogotá1950-2005.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115Gráfico 4.23. Total proyectos privados de vivienda enapartamentos en conjunto cerrado en Bogotá 1970-2005.. . 116Gráfico 4.24. Suelo urbano en la localidad de Suba. . 118Gráfico 4.25. Operaciones estratégicas en la localidadde Suba . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 118Gráfico 4.26. UPZ por tipo en la localidad de Suba. . . 119Gráfico 4.27. Centralidades en la localidad de Suba. . . 120Gráfico 4.28. Estratificación en la localidad de Suba. . . 120Gráfico 4.29. Equipamientos en la localidad de Suba. 121Gráfico 5.1. Variacion de los precios del suelo . . . . . . . .en Bogotá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128Gráfico 5.2. Composicion del precio en tres tiposde bienes.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129Gráfico 5.3. Ejemplo renta diferencial.. . . . . . . . . . . . . 130Gráfico 5.4. Actividad edificadora. Bogotá,septiembre 2002. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133Gráfico 6.1. Ley 388 de 1997. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 143Gráfico 6.2. Vivienda en altura propuesta en Bogotáa través de renovación urbana (antes y después). . . . . . . . 148Gráfico 7.1. Proyecto de vivienda multifamiliarprogresiva “implosiva” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 158Gráfico 8.1. Tipos basicos de agrupacion. . . . . . . . . . . 176Gráfico 8.2. Tipologías de circulación. . . . . . . . . . . . . 177Índice de gráficos
  • 9. 8 La ciudad se puede entender como un organismovivo soportado por varios sistemas que interactúanentre sí para abastecerse y crecer de acuerdo con suslógicas urbanas intrínsecas que dominan el contextode una época determinada. Esas lógicas son impues-tas por el ser humano impulsado por sus necesidadespolítico-económicas, en la búsqueda de mayor pro-ductividad y eficiencia en sus procesos, además deuna mayor calidad de vida. En el caso actual de laciudad de Bogotá, así como en otras ciudades lati-noamericanas, los impactos generados por el enca-recimiento y la disminución del suelo de expansión yurbanizable han llevado a los planificadores a reafir-mar los modelos urbanos compactos, con el objetode aprovechar al máximo las áreas consolidadas yevitar complicaciones en los costos de expansión deequipamientos, servicios y transporte que deben sermás exigentes en los modelos urbanos dispersos; perotambién son consecuentes con una imagen de ciu-dad inscrita dentro de una lógica de desarrollo eco-nómico, acompañada por la normativa que refleja lastendencias del Estado y la dinámica social.De esta manera, la escasez de suelo urbano y urba-nizable es otra característica de las ciudades contem-poráneas que está determinando sus crecimientos,así como la adopción de modelos de concentraciónde actividades y densidades. En Colombia, los me-canismos de regularización de procesos, al igual queel de la densificación urbana, están previstos por laLey 388 de 1997 conocida como Ley de DesarrolloTerritorial, que establece la formulación de planes deordenamiento territorial para las diferentes ciudadesy municipios del país. Por medio del Plan de Orde-namiento Territorial de Bogotá, se adoptan una seriede políticas, parámetros e instrumentos que rigen laactividad urbana, social y económica de la ciudad,proyectada como reflejo de un modelo, en teoría,“congeniado” a través de la normativa, para lograruna ciudad equitativa, sustentable y con una ima-gen que refleje su progreso. Sin embargo, teniendoen cuenta que desde la década de los años setentadiferentes estudios y normativas plantean la densi-ficación de la ciudad, aún hoy podríamos empezar acuestionar la idea de que el POT actual sea realmen-te un ordenador y planificador eficaz de la actividadconstructiva concentrada en la ciudad, debido a lasdeficiencias en las redes de servicios públicos, la fal-ta de una política de densificación poblacional y laadopción de políticas neoliberales por el Estado queofrecen privilegios operativos al mercado, cuyas diná-micas pueden llegar a tener mayor injerencia, debidoa la falta de controles y una visión planificadora.Históricamente no se conoce un seguimiento acer-ca del desarrollo de la vivienda colectiva o multifa-miliar, especialmente si está dirigida a habitantes debajos recursos y, por tanto, sus efectos, pertinencia ycaracterísticas de producción son aún más desconoci-das, lo cual constituye una seria dificultad en cuantoal estudio de la vivienda social contemporánea y lacompactación de la ciudad. A pesar de ello, alrededordel mundo este tipo de vivienda se consolida comoeminentemente urbana y su incorporación a los teji-dos urbanos es cada vez más recurrente, como partede la solución a las necesidades habitacionales.Como se verá posteriormente, la concepción ori-ginal de este tipo de vivienda parte de un imaginarioutópico de vida comunitaria que, gracias a las mayoresposibilidades técnicas y tecnológicas en la construc-ción y el urbanismo, y las necesidades habitacionales(entre ellas, los inquilinatos), ofrecen una serie de re-laciones vecinales de escala (vecindad, barrio, ciudad)que son particulares y a veces hasta rechazadas; em-pero, son muy escasos los estudios de los efectos pro-ducidos por las altas densidades edificadas sobre sushabitantes y la ciudad como conjunto. Por ello, valela pena tener en cuenta las idealizaciones sobre la vidaen comunidad, la aplicación de los principios del ur-banismo y la arquitectura modernos auspiciados porlos procesos de industrialización, que en conjunto,con la demanda habitacional para la población deI.Introducción
  • 10. 9  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáescasos recursos, condujeron al establecimiento deuna vivienda “mínima”, que satisficiera las necesida-des básicas, encarnadas en la llamada “unidad veci-nal” o “unidad de habitación”.En América Latina, a pesar de las variables di-námicas en sus procesos sociales, la vivienda enunidades de habitación para la población de bajosingresos llegó a ser implementada como una “nue-va” manera de vivir y de expresión de progreso encuanto al desarrollo industrializado, pero sin ser re-plicada luego de cierto período. De esta manera, eneste trabajo habrá un capítulo (III) dedicado a re-visar el panorama social, político y económico queincidió en el proceso de adopción de la viviendaeconómica en altura, como influencia de los postu-lados modernos reinantes en Europa y su evoluciónde la mano con las políticas del momento.Siguiendo con esta línea histórica, la viviendamultifamiliar se introduce en el panorama bogotanocon mucha expectativa pero poca contundencia yen proporciones modestas por diversos factores y acargo de diferentes entidades estatales. Aunque exis-ten varios proyectos de vivienda social de más de seispisos, son tan escasos que se convierten en ejemplosparadigmáticos en la historia de la construcción ha-bitacional de la ciudad, determinados por el contextosocial, político y económico en que tuvieron lugar.Recientemente, la Ley 388 de 1997 y el Plan deOrdenamiento Territorial –POT–, junto con la po-lítica de aprovechamiento del suelo y de oferta ma-siva de suelo urbanizado, encarnan la problemáticaactual de disponibilidad de suelo para canalizarlohacia la realización de operaciones estructurantesen la ciudad como la renovación urbana, que buscaen la re-densificación el máximo provecho del sue-lo, así como amplios programas de vivienda socialque buscan aliviar el creciente déficit habitacional.La recuperación y consolidación de las zonas de-terioradas implican que éstas, como resultado final,obtienen una transformación en los precios del suelo,pudiendo así entrar a competir por la construcción ylos usuarios en el mercado inmobiliario, de acuerdocon su localización; esto implica que siempre existirá ladiversidad de precios (unos mayores que otros), segúnla lógica del mercado. Por tanto, la asignación de unazona de intervención no se da solamente por los juiciosespaciales y urbanísticos, sino que detrás de esto existetoda una serie de lógicas y dinámicas económicas quedeterminan la capacidad y los intereses de los actoresdentro del mercado que “construye” la ciudad, a pesarde la normativa existente.Pero más que las disposiciones del POT comoinstrumento estatal para impulsar la dinámica cons-tructiva y el acceso a grandes áreas de suelo ya ur-banizados para la construcción de vivienda nueva(VIS), la discusión actual que enfatiza el presentetrabajo frente a la vivienda en altura económica secentra en la valorización, la especulación y la capta-ción de las plusvalías del suelo por parte de sus pro-pietarios, haciéndolo inaccesible para la poblaciónde escasos recursos y constituyendo una de las prin-cipales dificultades para la ampliación cuantitativadel mercado de vivienda de interés social digna.Además de las implicaciones que conciernen alterritorio físico y la operatividad urbana, la viviendaen altura trae consigo otras maneras de habitarlay afectan a la ciudad misma, ya que estas grandesestructuras edilicias acogen a una colectividad mix-ta de habitantes distribuidos en diferentes unidadeshabitacionales y la conduce a mantener diversospatrones de convivencia; es decir, la individua-lidad, la propiedad y la privacidad tienen nuevossignificados que están determinados también porlas densidades, la disposición de áreas libres, de lossitios de reunión y de los desplazamientos dentroy fuera de la vivienda, aspectos que no se abordancon profundidad en el presente trabajo, pero que sedejan abiertos para próximas investigaciones.En este contexto surge una problemática básicapara la investigación, planteada en la pregunta: ¿cómose ha venido produciendo a través del tiempo la vivien-da en altura para habitantes de bajos recursos y cuálesson sus determinantes de producción en el contextobogotano? Dicha pregunta conduce a esta otra: ¿quéinjerencia tiene el POT y el uso del suelo en la cons-trucción de vivienda multifamiliar? Para dar respuestaa estos interrogantes el objetivo principal de este traba-jo se centra entonces en identificar los factores deter-minantes en la construcción de vivienda multifamiliareconómica, a través de una observación histórica y sus
  • 11. 10  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotádirectrices actuales, dentro del modelo de ciudad queacompaña al Plan de Ordenamiento Territorial de Bo-gotá y la relación con la política de uso del suelo.Los alcances de esta investigación responden alprocedimiento propuesto en el Marco Metodológi-co y el objetivo general, así:• Aproximación a los procesos históricos y su re-gistro que dieron luz a la concepción urbana delos edificios de vivienda multifamiliar en Amé-rica Latina y en Bogotá, lo cual actualmente noexiste; es decir, que existen limitaciones con labibliografía y otras fuentes.• Referencia para el diseño de vivienda en altura.• Referencia para la gestión en el ordenamientodel territorio por sus vínculos con la utilizaciónracional del suelo y la densificación.• Identificación de proyectos, instituciones y polí-ticas implicadas en la construcción de viviendasocial en altura en Bogotá.Bajo estos aspectos de densificación de la ciudady de concepción de la vivienda, comienza a desarro-llarse el tema central de esta investigación que es lavivienda social en altura, también conocida comoVIS multifamiliar (término acuñado en la actualidadpara referirse a la vivienda subsidiada), sus antece-dentes como forma de vivienda y convivencia colec-tiva, los planteamientos directrices en el urbanismomoderno, sus fases más significativas de producciónen América Latina, su localización, intensidad y de-terminantes en Bogotá, de acuerdo con la políticade aprovechamiento del suelo y, finalmente, algunasconsideraciones proyectuales teniendo en cuenta susustentabilidad y la convivencia comunitaria. Cadauno de estos elementos se desarrolla consecutiva-mente por capítulos temáticos expuestos en el marcometodológico de la presente investigación que, a lavez, constituyen un insumo para futuras investiga-ciones que aborden y amplíen estos aspectos de vitalimportancia para el hábitat urbano contemporáneo.Gráfico 1.1HABITAT  PRODUCCION SOCIAL DEL HABITAT Y LA VIVIENDA (PSHV)Fuente: elaboración propia.
  • 12. 11  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáMarco metodológicoComo la investigación busca a través del análisisun método para captar una realidad o situación, separtirá planteando distinciones entre los diversosaspectos que inciden en la producción de viviendaen altura, para así establecer los principios que sus-tentan su origen y la sumatoria de diferentes condi-ciones socio-políticas que repercuten en la solidez ocambio de sus procesos. Es decir, el estudio se en-camina a recopilar e interpretar datos cuantitativosy teórico-conceptuales para ser comparados y ana-lizados, formulando una línea histórica que carac-terice la producción de vivienda multifamiliar en elámbito local y sus propiedades cualitativas.Este análisis estará guiado por los conceptosque manejan el “Marco teórico” y ”El Derecho ala ciudad y la vivienda digna” (subcapítulos de estainvestigación), para lo cual se requiere de un apoyoepistémico dado por una búsqueda compleja y va-riada que permita captar “las causas y el todo queconstituyen sus variables”, evitando la subjetividadde las apreciaciones (Carrizosa, 2001: 25); es decir,basándose en un sistema abierto de información enconstante cambio, y sujeto a la consulta de diferen-tes fuentes, en cuanto a hechos políticos, sociales,culturales y económicos. Esta mirada comprendetres tipos de valoración de los datos obtenidos, aná-logos a la recopilación y evolución de los mismos.INDAGACIÓN  SIMPLIFICACIÓN  CONCLUSIONESLa indagación es una valoración basada en la obser-vación y en la recolección de la información econó-mica, social y política, de acuerdo con los avances ycaminos que trace la investigación en razón de losdatos obtenidos y las limitaciones; de igual manera,se parte de la formulación de observaciones y/o pre-guntas surgidas en el marco de la investigación.La simplificación es la comprensión y asimilaciónde datos luego de un proceso de generalización através de mapas conceptuales, cuadros o textos queaborden la totalidad de una realidad que requieraser desglosada. Tiene como objetivo último propor-cionar explicación, entendimiento, sentido lógico,causas de un problema y situación determinados.Las conclusiones tienen como objeto el propor-cionar interpretaciones y aportes al conocimientode acuerdo con el tema o capítulo tratado, gracias alos datos encontrados y simplificados. En otras pala-bras, se trata de enfocar una vía o mirada de los he-chos para así estructurar el proceso y la concepciónque acompaña a la vivienda social en altura, en elmarco de su producción en Bogotá.Estos tipos de valoración y entendimiento seaplican en cada capítulo a través del tema tratadocomo fuente de análisis, siguiendo un progreso deretro alimentación conceptual con base en el “Mar-co teórico” y el subcapítulo “El derecho a la ciudady la vivienda digna”, el cual afirma una posición encuanto a la vivienda como derecho y las instanciasgubernamentales como las encargadas de proveerla.De esta manera, para analizar los impactos urba-nos de la vivienda social en altura generados desdesus inicios hasta las directrices de producción actua-les dentro del modelo de ciudad y las políticas queacompaña al Plan de Ordenamiento Territorial deBogotá, se parte desde la mismas ideas de comunidady vida colectiva que predicaron varios pensadores enla Europa de finales del siglo XIX, hasta las tenden-cias urbanas que determinan su aplicación local. Paraello, la tesis se estructura en cuatro capítulos quedescriben una secuencia de componentes básicos:HISTÓRICO GENERAL  HISTÓRICO REGIONAL PANORAMA ACTUAL LOCAL  CONSIDERACIONESEn el componente histórico general tratado en elcapítulo II, se abordarán los inicios de la vivienda co-lectiva y los diferentes postulados de la modernidaden los Congresos Internacionales de ArquitecturaModerna –CIAM– sobre la vivienda en altura, o lallamada “unidad vecinal”, que trajo una nueva formade ver el urbanismo y la vivienda en las ciudades,buscando soluciones a las nuevas formas de vida yal déficit. De la misma manera, se hará un análisisde los postulados y proyectos urbanísticos de autoresrelevantes de esa época, así como su influencia.En el capítulo III, respecto a lo histórico regional,se trata de hacer una aproximación breve a la situa-ción de América Latina sobre su producción de vi-vienda social en altura teniendo en cuenta los sucesos
  • 13. 12  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotárelevantes, no solo de las políticas y programas de vi-vienda, sino también del contexto social y económicoque los acompaña, partiendo de sus principales carac-terísticas en cinco países. Esto con el fin de elaboraruna matriz que proporcione la visión general de losdiferentes mecanismos, aplicaciones, y características.En el panorama actual local, que es el componentedesarrollado en el capítulo IV, se tendrá en cuenta lainformación recogida en los dos componentes histó-ricos (general y regional) para ser contrastados con elseguimiento de las políticas de aprovechamiento delsuelo y los proyectos relevantes existentes en la ciudadde Bogotá, en su historia, lo cual producirá una seriede conexiones que serán un primer insumo teóricopara ir formulando conclusiones. Para llegar a esto, serequiere hacer un seguimiento a la localización urbanade la vivienda de interés social multifamiliar realizadapor entidades estatales y el mercado inmobiliario, asícomo las políticas de suelo dentro del Plan de Ordena-miento Territorial, examinando la manera como hanincidido dentro del modelo de ciudad (ciudad com-pacta) y los planes habitacionales.De acuerdo con este modelo, y si se quiere pen-sar en una futura aplicación de vivienda en alturaeconómica, resulta pertinente tratar los aspectos dela gestión del suelo, como la fijación de los preciosdel suelo urbano, la contribución por plusvalía y lasoperaciones de renovación urbana.El seguimiento de la localización urbana en Bo-gotá consiste en realizar una base de datos de losproyectos multifamiliares estatales con la informa-ción del Inurbe (1996) sobre 73 registros (tabla 8.1)y los proyectos inmobiliarios privados de propiedadhorizontal calificados como de interés social benefi-ciarios del subsidio (tipos I, II, III y IV), cuyo costosea por debajo de los 135 smmlv desde el año 1991hasta el 2005, con la respectiva corrección mone-taria anual del salario mínimo, identificando 240registros tomados de la revista La guía finca raíz1.Conestasbasesdedatos(multifamiliares,estatalesy privadas) se realiza una localización de los proyec-tos en la ciudad, en diferentes períodos establecidosen el transcurso de la investigación (desde el gráfico4.10 al 4.17), y luego se comparan con las áreas deexpansión urbana por década tomados del InstitutoDistrital de Cultura y Turismo –IDCT–, 1999 (desdeel gráfico 4.18 al 4.21). A su vez, las bases de datoscontienen información sobre la localidad, el año, laentidad estatal y el tipo de subsidio VIS (cuando seaplica) que se utiliza para la elaboración de otros grá-ficos con información cuantitativa.El componente de consideraciones, desarrolla-do en el capítulo V, es un complemento al análisiscuantitativo realizado en los capítulos anteriores,donde se recopila una serie de resultados de estu-dios y teorías vinculadas con la vivienda social enaltura y la densificación de la ciudad, en él se haceénfasis en el espacio público, la sostenibilidad y laconvivencia de los ciudadanos. Esto constituye unareferencia de gran ayuda para el establecimiento deparámetros aplicados en la vivienda multifamiliar,para la población de bajos ingresos.Por otro lado, el capítulo I despliega la presen-tación, introducción y posición de la investigaciónfrente a la vivienda en altura, junto con el desa-rrollo del “Marco teórico” y la reflexión hecha enel aparte “El derecho a la ciudad y la vivienda”. Elcapítulo VI trabaja conclusiones generales para latesis luego de todo el insumo aportado previamen-te, buscando nuevas respuestas o proposiciones enel tema, cuya base será cómo el modelo urbano yel desarrollo de políticas trazan un camino en lahistoria de la construcción de ciudad así como elpapel que juega la vivienda social en altura. Final-mente, en el capítulo VII, se registran la bibliografíay los anexos. De tal manera, que la estructura gene-ral de la presente investigación queda así:• Introducción• La vivienda moderna en altura• El multifamiliar en Latinoamérica• El caso de Bogotá• Consideraciones físicas y sociales para la vivien-da en altura• Conclusiones• Bibliografía y anexos1 Aproximadamente, nueve registros estatales no se pudieron locali-zar por falta de información.
  • 14. 13  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáRecolección de la información. El objetivo mismodel análisis es la formación teórico-conceptual, paralo cual se hace necesario consultar diferentes fuen-tes bibliográficas, material de archivo y realizar unlevantamiento de campo para indagar en detalle deprimera mano algún ejemplo de vivienda en alturaque sea pertinente. El procedimiento incluye:• Espacialización en un mapa de la ciudad de Bo-gotá de diferentes proyectos multifamiliares parala población de bajos ingresos por entidades es-tatales, de acuerdo con parámetros acordadosen el avance del trabajo.• Espacialización en un mapa de la ciudad de Bo-gotá de diferentes proyectos de vivienda de inte-rés social multifamiliar, con datos aportados pordiferentes revistas inmobiliarias (especialmenteLa guía finca raíz, ya que proporciona de mane-ra más completa y detallada información sobrelos proyectos VIS) de 1990 a 2005, con criteriosque se desarrollarán posteriormente.• Comparación de estos mapas con los planos decrecimiento histórico de la ciudad.• Lectura de aerofotografías y planos.• Interpretación espacial de diferentes insumos,como:- Mapas.- Fotos.- Bibliografía.- Normativas y/o decretos sobre utilizacióndel suelo.- Documentos del DAPD.- Archivos institucionales (BCH, ICT, Inur-be, etc.)Con el análisis de estos datos se establecerá unaidentificación temporal de las características de laproducción de vivienda en altura en la ciudad, lacontribución del Estado como productor o facilita-dor, el papel de la normativa en la segregación es-pacial de la ciudad y la dinámica de la densificaciónen la periferia urbana.Marco teóricoEl propósito de investigar las directrices de produc-ción urbana de vivienda social en altura tiene comoeje la indagación o rastreo de los hechos políticos,económicos, sociales y culturales que inciden en surealización, de acuerdo con el contexto examinado(según el “Marco metodológico”, estos hechos se de-sarrollarán en cada uno de los capítulos históricos yel panorama local), así como sus implicaciones y laviabilidad para la estructura urbana de la ciudad y,sobre todo, para sus habitantes. Por vivienda en altu-ra entendemos a la vivienda colectiva2o multifamiliarde alta densidad3, ya que, como su nombre lo indica,acoge altos niveles de densidad poblacional que no sedan con la vivienda baja4de manera planificada. Esnecesario establecer qué llamamos “vivienda en altu-ra”; para ello se disponen cuatro criterios diferentes,de acuerdo: a) a la altura total alcanzada por la edifi-cación; b) al número de pisos o plantas arquitectóni-cas que posee; c) al número de unidades de viviendaque contiene en una área determinada; y d) al volu-men de densificación poblacional que genera.Para efectos prácticos, el criterio que se adoptaráen este trabajo es el número de plantas arquitectó-nicas, ya que la cantidad de soluciones de vivienda2 Lo colectivo acoge la noción tomada en el subcapítulo “El derecho ala ciudad y la vivienda” del presente trabajo, en el cual, los vínculosque realizan los individuos deben tener como fin la sociedad misma,es decir lo colectivo y su dignidad, más aún dentro del proyecto deciudad en nuestra sociedad densificada a través de la vivienda.3 Cabe aclarar que no es lo mismo vivienda en altura que de altadensidad, pues es posible (y hasta recurrente) que existan viviendasunifamiliares bajas y de altas densidades. Para efectos prácticos, enel presente texto nos referiremos permanentemente a la estrecharelación que tienen las altas densidades con el intensivo aprove-chamiento del suelo y la construcción, traducido esto en construc-ciones altas (de varios pisos).4 Llamaremos “vivienda baja” a cualquier tipo de construcción paravivienda que tenga de uno a tres pisos. Vale la pena agregar queciertos tipos de vivienda baja, de patio o hacienda, también se de-nominan vivienda colectiva, por estar formadas por varias unidadesresidenciales en una misma edificación. Sin embargo, no se nom-bran en esta investigación porque no son eminentemente urbanasni cumplen el propósito racional de aprovechamiento del suelo, através de la edificabilidad.
  • 15. 14  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotádepende también de la tipología de la edificación ydel área establecida. Esto quiere decir que la vivien-da en altura, o de alta densidad, solo puede darsebajo cierto nivel de planificación, pues demandauna gran cantidad de esfuerzos humanos y econó-micos para su realización, dadas sus implicacionestécnicas y constructivas.Bajo la informalidad, es posible también que sedé este tipo de edificaciones, generalmente, sin su-perar las seis plantas, gracias a la construcción pro-gresiva de los pisos con estructuras deficientes, cuyomayor motivo es el máximo aprovechamiento delsuelo para ser arrendado o utilizado en cualquierotra actividad productiva; no obstante, existe unagran dificultad para localizar estas edificaciones enla ciudad, principalmente por la ausencia de datospara su seguimiento. Ello convierte a esta investi-gación, en un análisis de la vivienda social multi-familiar producida por la formalidad.En este orden de ideas, es necesario tener claroun eje o mirada conceptual sobre la cual se van aapreciar los fenómenos sociales, económicos y polí-ticos de la vivienda social en altura, de manera quecaptemos sus lógicas lo más objetivamente posible;por ello es necesario establecer, como primera me-dida, una definición de hábitat como proceso deproducción de vivienda. Por tanto, a continuaciónse revisarán diversas definiciones de diferentes au-tores vinculadas directamente con la investigación,como hábitat, vivienda, multifamiliar, modelo deciudad, densificación, re-densificación, aprovecha-miento del suelo y plusvalía.Siguiendo estos parámetros, el método aplicadopara la selección de tales conceptos relacionadoscon el tema del hábitat consistió, primero, en haceruna recopilación amplia de definiciones de diversasfuentes. Luego se aplicó un primer filtro de selecciónque dio prioridad a los enfoques sobre el territorioy la vivienda que abarcaban diferentes posturas, ycuyo segundo filtro tuvo en cuenta la precisión delos términos, que manifestaran posiciones enuncia-das por otros autores. De esta manera, se buscó unavariedad de tendencias en las definiciones que per-mitieran mayores posibilidades de formular una quefuera sintética, pero que también correspondiera conel trabajo llevado a cabo por esta investigación. De lamisma forma, se aplicó esta selección a las demás de-finiciones, dependiendo de la disponibilidad de unabibliografía y el nivel de desarrollo del tema.Losenfoquesacercadelhábitatquemásseajustanal sentido de este trabajo, se dividen en tres definicio-nes con diferentes tendencias: la primera definiciónes la formulada por Fabio Giraldo y por UN Hábitat(2004), en donde se reconoce el lugar como esce-nario de la constitución de una sociedad complejapuesta de manifiesto en acciones físico-funcionales,pero enfocada al reconocimiento individual y colec-tivo de sus habitantes como un proceso que les dasentido e identidad a sí mismos, lo que quiere decir,que sin esta práctica aprehendida y propiciada porel significado, no es posible el afianzamiento de unaespecie con el territorio: “El lugar espacial que habitael ser humano, se refiere no solamente a las accionesfísico-funcionales e instrumentales de la vivienda,la ciudad y los territorios, sino a la forma como loshabitantes le damos sentido a nuestro hábitat y éstea su vez nos lo da al ser parte esencial de la comple-jidad constitutiva del individuo y la sociedad; desdeesta perspectiva, el hábitat no solo hace referenciaal lugar físico de habitación sino que también abarcalo que él representa como lugar de reconocimientoe identidad tanto individual como colectivo y quese encuentra socialmente sancionado o instituido.Entendido como el lugar en que por excelencia selocaliza física e imaginariamente el ser humano” (Gi-raldo, 2004: 24, 25).La segunda definición la hacen Gustavo Romeroy el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecno-logía para el Desarrollo –Cyted–, y se centra en elcontexto urbano y la participación desde la ópticade que la vivienda social es un proceso que está enconstante interacción con el entorno, es un procesode territorialización que está determinado por otrasestructuras funcionales que componen la vivienda:“Con el término ‘hábitat’ nos referimos al entornoespacial modificado o construido por el hombre,implicando un territorio y una red de relaciones es-tablecida con otros territorios y con otros hombres.El hábitat urbano, por ejemplo, contiene de maneraimportante al espacio de la vivienda, pero abarca
  • 16. 15  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáun territorio más amplio y una infraestructura deservicios y relaciones (sociales, económicas, cultu-rales, etcétera), incluyendo espacios como aquellosdestinados al trabajo, a la educación y al esparci-miento, entre otros” (Romero et al., 2004: 29).La tercera definición considerada, es la aportadapor el Instituto de la Vivienda de la Universidad deChile –INVI–: “Más que una realidad ‘dada’ o natu-ral, el hábitat es el producto de un proceso de con-formación en el cual los seres humanos intervienendirecta y activamente, encontrándose profundamen-te relacionado con todos aquellos ámbitos en los cua-les éstos se desarrollan. El hábitat se constituye asíen un fenómeno transversal e indisociable a la exis-tencia humana, lo cual agrega un alto componentede complejidad a su comprensión. La conformacióndel hábitat constituye una experiencia constante,permanente y dinámica del SER, la cual se expresaen la posibilidad de construir, generar y crear am-bientes particulares y distintivos. Es precisamenteesa posibilidad la que fundamenta la concepción delser humano como un habitante” (Propuesta EquipoInvestigación SIV, citado en INVI, 2005). Esta de-finición es similar a las anteriores, pero se diferen-cia en que se da una mirada complementaria queestablece el hábitat como una cadena de procesosy experiencias que son vitales en el ser humano y,por tanto, hacen parte de su naturaleza; es decir, elhábitat siempre se está generando.Esta investigación se identifica, entonces, con lavisión dada por Gustavo Romero y el Cyted, ya queenfatiza el hábitat urbano compuesto por la vivien-da y su organización funcional, lo cual es vital parala vivienda en altura teniendo en cuenta que ésta esfundamentalmente urbana y no es ajena a las fun-cionalidades que estructuran el territorio (serviciospúblicos, infraestructuras, equipamientos, etc.) y auna red de relaciones sociales que la hacen posible.Sin embargo, haría falta enunciar cómo las relacio-nes humanas más las ambientales interactúan paracrear una identidad territorial, que se expresa enlas definiciones de Fabio Giraldo y el INVI. Estaconceptualización del hábitat se aplica como unadirectriz teórica para abarcar los diferentes temasconcernientes al permanente proceso de territoria-lización de la vivienda, manifestada en las políticaseconómicas que caracterizan la ciudad.Segúnestaópticadelhábitat,laviviendaenalturaestá constituida por patrones que integran el espacio,las formas, las características y las dinámicas5con lasque los habitantes se desenvuelven y conviven comoindividuos y, sobre todo, como comunidad; la prácti-ca de este proceso implica interacción y relación en-tre ellos y su entorno dinamizado socialmente, queconlleva a una convergencia de procesos que esti-mulan o se oponen a la realización de sus actividadescomo ciudadanos. Este desarrollo está fuertementecaracterizado por las condiciones físico-espaciales in-trínsecas de la vivienda colectiva de varios pisos, y elvalor de uso del suelo para la ciudad.De acuerdo con el tema de la investigación, esnecesario definir un enfoque conceptual de “hábitatresidencial”, por lo que las definiciones del Institutode la Vivienda de la Universidad de Chile –INVI– yGustavo Romero pueden ser de mayor utilidad. Deigual forma, bajo la comprensión integradora com-pleja, se analizan los mecanismos de producción devivienda en altura, lo cual implica indagar por laspolíticas urbanas y el modelo de ciudad que concibeel Plan de Ordenamiento Territorial. Es decir, seestudian las relaciones que intervienen en la pro-ducción social de la vivienda en altura dentro delmarco del hábitat, definido también como “produc-ción social del hábitat y la vivienda” –PSHV–.Según Gustavo Romero, la producción socialdel hábitat y la vivienda se refiere a un mecanismode participación y acompañamiento especializadodel Estado en la producción de vivienda dirigida ala población de escasos recursos, por lo que puedehacerse necesaria la autoconstrucción6de la mis-ma, pero bajo parámetros de planificación urbana(ordenada y estructurada) aprovechando las poten-cialidades espaciales de éstas, como la flexibilidad5 Implica a todos los factores políticos, económicos y sociales que sedan sobre un territorio y sociedad particular.6 Dadas las condiciones tecnológicas que son necesarias en la reali-zación de vivienda en altura (o colectiva), la autoconstrucción noes una opción para el tema. Uno de los objetivos de este trabajoconsiste en identificar alternativas para su realización sustentable.
  • 17. 16  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáfísica y de uso. Sin embargo, vale la pena orientarlahacia los procesos y mecanismos en que la sociedadproduce su espacio, las formas y dinámicas comuni-tarias para su desarrollo en el tiempo, dando priori-dad a la institución nuclear más básica: la vivienda(Romero et al., 2004: 31).La producción social del hábitat y la vivienda–PSHV– es un elemento central del sub-capítulo deeste trabajo “El derecho a la ciudad y la vivienda”que guía el enfoque del presente trabajo, al anali-zar las políticas y las condiciones socio-económicasdonde el Estado colombiano (y el distrital) proveenvivienda multifamiliar, la cual está antecedida porun modelo compacto de ciudad donde se prevé elaprovechamiento del suelo y los instrumentos degestión que la hagan viable. La problemática de lavivienda, el núcleo familiar y la ciudad no están li-gados solamente con la producción eficaz de vivien-da; es esencial implicar la gestión del riesgo, elconflicto y la convivencia social, que es un puntode partida hacia un mecanismo de gestión y desa-rrollo territorial, donde la principal razón es el serhumano y no la ciudad edificada.En el marco de estas ideas, la vivienda social enaltura en Bogotá implica impactos urbanos físico-espaciales, de movilidad, económicos, normativos yde convivencia social, precisados también por usosdel suelo instaurados en el Plan de OrdenamientoTerritorial –POT–, y que corresponden a un modelode ciudad compacto por políticas de aprovechamien-to del suelo que impulsan la re-densificación. Talescondiciones y los impactos mencionados, inciden enlas tipologías urbanas y en las formas de produccióninstauradas por el Estado, donde la PSHV debe con-vertirse en un determinante para su desarrollo.Ahora que ya se tiene una referencia del concep-to de hábitat, es necesario precisar uno de viviendaa partir de autores pertinentes para la investigación,logrando que sea un soporte para una definiciónmás específica de “vivienda en altura”, mirada des-de un enfoque como proceso del hábitat que ya fueenunciado. Esto nos dará luces no solo para abordareste tema específico, sino también para incursionaren los elementos ambientales7del entorno que inci-den de manera directa en su aplicación.La definición de vivienda que más se acopla alobjetivo del presente estudio es la tratada por Ed-win Haramoto, profesor y fundador del INVI, segúnla cual “Para estudiar el problema habitacional esnecesario enfocar la vivienda desde una perspecti-va amplia. La vivienda no solo es la casa, sino queconstituye un conjunto de servicios habitacionalesque comprende inseparablemente el suelo, la infra-estructura y el equipamiento social-comunitario,junto al techo, refugio o casa. Por otro lado el há-bitat que da origen a la vivienda es un proceso, loque significa que deben estudiarse las fases y loscomponentes de dicho proceso y los factores que locondicionan. La combinación de los elementos deservicios habitacionales y de proceso plantea unaconcepción más integral y dinámica en la compren-sión y búsqueda de soluciones a los problemas habi-tacionales” (Haramoto, 1983). Esta consideraciónenfatiza la necesidad de servicios y de suelo, queson factores importantes en el desarrollo de la in-vestigación debido a sus escasez y, por tanto, unade las razones de la densificación en altura de lavivienda. Sin embargo, podría complementarse conla noción evidenciada por Fabio Giraldo (en equipocon el Programa de las Naciones Unidas para el De-sarrollo y UN Hábitat) de que la casa es un símboloque permite la existencia del ser humano manifes-tándose en varias esferas de la sociedad:“La vivienda en su dimensión instrumental se definea partir de la integración de atributos concernientesa los componentes casa y entorno, involucrando asíen su análisis a la ciudad por ser esta, de manera par-ticular en la sociedad contemporánea, el referentefísico-espacial del componente entorno.[…] Mas allá de la ocupación física de un territorio,es un referente simbólico de la existencia humana enel que intervienen las dimensiones esenciales de lasociedad: política, económico-social, y estético-cul-tural […] Escenario para el despliegue de los aspectosindividual y social del ser humano, manifiestos en laposibilidad de habitar en el sentido tanto en lo priva-do –lo íntimo– como de lo público –el mercado– y lo7 Lo ambiental no se refiere solamente al contexto territorial geográfico,implica también a las sinergias provenientes de las estructuras socio-políticas creadas por el ser humano en el marco de hacer ciudad.
  • 18. 17  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotápúblico-público –las instituciones–. De esta forma, lavivienda queda contextualizada en una concepciónmás amplia, la del hábitat. Haciendo parte, por esomismo, de la complejidad constitutiva de la sociedad”(Giraldo, 2004: 26, 40, 41).Edwin Haramoto aborda el tema estableciendola vivienda no como una unidad autosuficiente ycerrada, sino como un producto incidido por infra-estructuras, servicios, suelo y procesos complejos demúltiples actores y factores circunstanciales, que lallevan a cierto desarrollo en diversas fases, de ma-nera análoga al desarrollo del hábitat, y en el marcode una propuesta de intervención que busca solu-cionar integralmente el problema del déficit habi-tacional. El Programa de las Naciones Unidas parael Desarrollo y UN Hábitat enfatizan la viviendacomo representación simbólica de una cultura y suposibilidad de manifestarse diversamente en lo pú-blico y en lo privado, ampliando su concepción aldel hábitat, lo que implica una sinergia de procesosque requieren de cierta comprensión para ser trata-dos. Se debe resaltar que en este texto se hace unadistinción entre vivienda y casa.De acuerdo con las definiciones ya descritas, elestudio sobre la vivienda en altura debe tratarsecomo una comprensión de sinergias (económicas,políticas y socio- culturales) que inciden sobre launidad de vivienda y su ambiente, las cuales sonproducto de la necesidad de suelo, infraestructu-ras, servicios y la actividad pública e individualhumana junto con sus representaciones8, entreotras, logrando en ésta una significación que semanifiesta en una cultura y tiempo determinados.Este conjunto de fenómenos está antecedido porcondiciones urbanísticas, producto de la necesidadde vivienda desde el origen mismo de las ciudadescontemporáneas; los avances tecnológicos hacen po-sible nuevas estructuras en las edificaciones que danpaso a la construcción en altura (y consecuentemen-te a los rascacielos), convirtiéndose en un paradigmay unidad básica residencial posible para la ciudad.Las características propias de estas construccio-nes la convierten en un modelo distintivo para laconvivencia colectiva y el progreso en las ciudades,con sus nuevas características emergentes. Dadasu morfología particular (el bloque lineal), surgenacepciones por parte de los urbanistas contempo-ráneos que la denominan como “multifamiliar”, la“unidad vecinal” o la “unidad de habitación”.El origen y la aplicación de estos términos especí-ficos de la vivienda en altura están muy vinculadoscon la intención de la investigación. Debido a quees necesario establecer una noción que abarque laidea de la vivienda colectiva y sus términos comu-nes, no es posible partir de conceptos elaborados,porque prácticamente no existe una bibliografía es-pecífica. El término más cercano que se puede en-contrar es el de “multifamiliar” por parte de la RealAcademia Española, que lo define como “Dicho deun edificio: de varias plantas, con numerosos apar-tamentos, cada uno de los cuales está destinadopara habitación de una familia”9.Sin embargo, Gustavo Romero afirma que losedificios de apartamentos se clasifican morfológi-camente dentro de una tipología arquitectónica ourbana que está relacionada directamente con lasmismas características de accesibilidad (vías y traza-do urbano), en un predio determinado; estas formasencontradas en la vivienda de bloque pueden darseen conjunto o en lote individual, aisladas o agrupa-das y en departamentos en lote o conjunto. La teo-ría de Romero se centra más en clasificar dentro deuna tipología urbana de la vivienda la forma en queéstas se ubican y agrupan en un predio: individualeso en conjunto, unifamiliares o multifamiliares, etc.(Romero et al., 2004: 90).El término “unidad vecinal” proviene de los pos-tulados sobre la ciudad contemporánea de los Con-gresos Internacionales de Arquitectura Moderna–CIAM–, refiriéndose a los edificios de apartamen-tos (multifamiliares o las grandes unidades de habi-tación) como una forma de vivienda en serie que se8 Referido al sentido de propiedad, de desplazamiento, ocio e inte-racción funcional de la vivienda que obedece a ciertas necesidadesparticulares de un grupo social.9 Fuente: Diccionario de la Real Academia Española. Biblioteca deConsulta Microsoft® Encarta® 2005©. 1993-2004. MicrosoftCorporation. Reservados todos los derechos.
  • 19. 18  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáestablecería como unidad urbana básica y modelode vivienda colectiva acorde con las tendencias quedeben adoptar las ciudades, en respuesta al emer-gente déficit habitacional y a un nuevo estilo devida más eficaz. En aquel entonces10, la necesidadde vivienda y su planificación en la ciudad preten-día solucionar los niveles de hacinamiento de losasentamientos espontáneos que se dieron posterior-mente a la revolución industrial.De esta manera, desde sus inicios la vivienda enaltura proporcionaba una imagen vanguardista quecaracteriza la modernidad, procurando a través dela densificación habitacional dar respuesta a los al-tos niveles de hacinamiento y desaprovechamientodel suelo de las grandes urbes. Esta problemática enla actualidad se da especialmente en las ciudadeslatinoamericanas, en respuesta también a dinámi-cas económicas y políticas que conducen a un mo-delo de ciudad compacto11.La adopción de un modelo de crecimiento ur-bano hace parte de la otra cara de la discusión delos planificadores (especialmente en los países in-dustrializados) que trasciende la cuestión habita-cional, debido a sus implicaciones en la estructuraeconómica y social para la ciudad. El modelo de“ciudad dispersa” o “interciudad” consiste básica-mente en la libre disposición de terrenos sin urba-nizar como mecanismo de expansión y crecimientofísico, lo cual implica la desconcentración de la po-blación, extensión de servicios, “ciudad sin centro”y de trabajo en red; este prototipo tiene objetivosafines con la “ciudad jardín” y con políticas neo-liberales, donde el mercado regula el crecimientopor ocupación de lotes, pero es contradictorio conla tendencia histórica de las ciudades mediterrá-neas. Por su parte, el modelo de “ciudad compacta”se basa en la reutilización de áreas previamente ur-banizadas aprovechando el suelo al máximo comoalternativa de crecimiento, involucrando grandesoperaciones estatales, especialmente en las zonascentrales deterioradas, y la alianza financiera conel sector privado. Este modelo parte de una con-ciencia planificadora por la transformación delterritorio mediante proyectos de renovación urba-na, pero que por sus características operativas casisiempre excluye a la población de bajos ingresos deeste desarrollo; no obstante, se ha convertido en ladirectriz de la planificación urbana contemporánea(Rincón, 2006: 27-32).La actual compactación de las ciudades conducea prestarle importancia a los procesos de densifica-ción, pues es un fenómeno intrínseco de la viviendaen altura y es el conector con el modelo adoptadode ciudad; por ello es un término de vital importan-cia para el desarrollo de este trabajo. La arquitectaPatricia Rincón Avellaneda, en un estudio hechosobre las diferentes modalidades de re-densificacióndel suelo urbano en Bogotá comienza precisando ydiferenciando los términos “densificación” y “re-densificación”, que son procesos claves relaciona-dos con las variaciones en la densidad poblacional,producto de la intensificación del uso del suelo pormedio de edificaciones en altura, de acuerdo condiferentes modalidades de desarrollos especulativosy planificados del mercado formal e informal en di-ferentes sectores de la ciudad.“[Estos] términos denotan el aumento en la pobla-ción que ocupaba inicialmente una área. Sin em-bargo, es posible establecer una pequeña diferenciaentre ellos en tanto redensificar implica intervenir enalgo ya construido, mientras que densificar no nece-sariamente conlleva este tipo de intervención, puededarse mediante operaciones de llenado de áreas va-cías al interior de una ciudad.La redensificación se lleva a cabo de dos maneras,la primera como política urbana de iniciativa públicautilizando generalmente el instrumento de la renova-ción urbana o las normas, de esta forma se demuelelo existente y se plantean nuevas estructuras con usomás intensivo que el inicial. La segunda como pro-ceso de iniciativa individual con interés privado, selleva a cabo a través de procesos de subdivisión y confrecuencia saturación de la construcción existente”(Rincón, 2006: 19).10 Primera mitad del siglo XX.11 Llamada también “ciudad concentrada” que cuenta con más adep-tos que su antitesis, la “ciudad difusa” o “ciudad dispersa”.
  • 20. 19  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEl urbanista colombiano José Salazar Ferro haefectuado estudios sobre alternativas de expansiónpara las ciudades, en los cuales se refiere a los pro-blemas generados por el crecimiento poblacional enlas ciudades latinoamericanas y propone desarrollosdifusos en las periferias, nuevas ciudades-región, y lareutilización del territorio ya construido a través deprocesos de re-densificación: “Para enfrentar este de-safío la ciudad puede considerar varias alternativas:nuevos desarrollos en las periferias (una forma ya tra-dicional), nuevas ciudades en la región o la reutiliza-ción del territorio ya construido a través de procesosde densificación, entre otros ‘modelos’ de desarrolloposibles” (Salazar, 2000). Esta propuesta implicaprocesos de renovación urbana que incrementen ladisposición del suelo en zonas tradicionales de lasciudades y la creación de nuevas centralidades (quetrae de nuevo a colación la discusión sobre los mode-los de ciudad y los caminos que adopta: ciudad dis-persa o ciudad concentrada).La postura anterior refleja una tendencia en laplanificación urbana, donde la densificación y lasciudades policéntricas son parámetros característicosque pueden darse también de manera espontánea condiferentes condiciones, pues, además de los desarro-llos de bajas alturas en la periferia, existen grandes li-mitaciones para desarrollar vivienda de interés social–VIS– en grandes alturas en el perímetro del Distri-to Capital, entre otras razones por tener un mercadopoco dinámico, la escasez y los altos precios del suelo.Esto conlleva a propuestas de urbanización de munici-pios cercanos, como Chía o Soacha, con altibajos en laaceptación ciudadana y gubernamental. Actualmen-te, la constitución de ciudades-región está limitada enla medida en que la iniciativa privada lo haga, y porlo pronto una inversión inmobiliaria que implique laVIS en altura es poco probable, pues persisten tam-bién problemas de movilidad, infraestructura y servi-cios. Lo anterior sería posible, si la intervención estatalrealizara un programa donde estas condiciones mejo-ren teniendo en cuenta el hábitat y la PSHV que yafueron descritos.Los enunciados de Patricia Rincón y José Sala-zar no solo establecen una conceptualización de ladensificación y los mecanismos para que se den en laciudad, sino que también se refieren a que no es unfenómeno particular y descontrolado; es decir, es par-te de una política pública antecedida por un modelode desarrollo físico y económico. Estas afirmacionesson visibles dentro de los instrumentos operativosy la política de aprovechamiento del suelo del Plande Ordenamiento Territorial –POT–, referidas en laproblemática espacial y urbana de la producción so-cial del hábitat que requiere este estudio.El papel del POT en la producción del hábitat yla vivienda en la ciudad es fundamental, pues su fi-gura legislativa le proporciona instrumentos y alcan-ces como guía en la construcción física de la ciudad,de acuerdo con un modelo adoptado. Respecto a ladefinición de modelo de ciudad del POT, este “[…]tiene como objeto orientar y concentrar la acción degobierno, la inversión pública y las actuaciones parti-culares hacia la consecución de unos fines previsiblesa largo plazo. Tiene también el objetivo de fomentary cimentar una cultura urbana en los ciudadanos,consistente en una visión compartida sobre el futurode la ciudad y el territorio, en la cual el POT tieneuna función principal” (DAPD, 2000: 235).Laviviendaenalturaylosprocesosdensificatoriosen la ciudad conducen a una política de desarrollo,que en la práctica se denomina como de aprovecha-miento y/o racionalización del uso del suelo. Este esun término muy vinculado con el de densificación,pero este proporciona una noción política y econó-mica acerca del precio y uso del suelo en razón de suescasez, determinado por la generación de plusvalíasy las políticas vigentes de desarrollo y producción in-tensiva de vivienda de interés social, que se esperaincrementar en altura de manera masiva. Esto, su-mado a la definición de modelo de ciudad del POT,afirma un énfasis rentista donde las aptitudes cuali-tativas difícilmente se logran, porque están supedita-das al mercado y al poder adquisitivo de la poblaciónbeneficiada, como ocurre en la VIS unifamiliar. Lanecesidad de la inversión privada para desarrollarprogramas de vivienda económica en altura quedademostrada en la reciente resolución 1480 del 22 deagosto de 2007, fijada por el Ministerio de Ambiente,Vivienda y Desarrollo Territorial, en la cual el go-bierno colombiano establece incentivos dirigidos a
  • 21. 20  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotálas soluciones habitacionales en altura: “Los planesde vivienda que en su totalidad estén conformadospor soluciones multifamiliares en edificios de apar-tamentos, que participen en las Bolsas concursablescuyos recursos se distribuyan a través de procesos decalificación, tendrán un puntaje adicional equiva-lente al veinte por ciento (20%) respecto al puntajefinal obtenido de la aplicación de las fórmulas de ca-lificación determinadas en la normativa vigente”.El aprovechamiento del suelo hace parte de unaserie de políticas avaladas por el modelo de ciudadimplementado, el cual corresponde al modelo decrecimiento de ciudad concentrado con la forma-ción de nuevas centralidades y la intensificación deluso del suelo a través de operaciones de densifica-ción y re-densificación (es decir, la aplicación de vi-vienda en altura en zonas residenciales y edificios deoficinas en áreas productivas centrales y/o mixtas).El papel que juega la vivienda social en este modelode ciudad propuesto por el Plan de OrdenamientoTerritorial –POT– es esencial, debido a las deman-das actuales y futuras de servicios, infraestructurasy movilidad que se requieren.En el Plan de Ordenamiento Territorial, capítu-lo V, “Determinantes del modelo de ordenamientoterritorial”, y en el título 4, “Política de aprovecha-miento del suelo”, se establecen las directrices parasacar partido de los diferentes tipos de suelo (ru-ral, urbano, de expansión urbana y de protección)implementados a través de grandes operacionesresidenciales, bajo los aspectos social, económico yurbanístico, teniendo en cuenta la recuperación yampliación del espacio público, además de atenderla creciente y constante demanda de suelo; por locual se hace especial énfasis en la disposición de lasáreas de suelo de expansión, promoviendo su máxi-mo aprovechamiento por medio de densificacionesmoderadas (DAPD, 2000: 197-203).En ese sentido, es pertinente indagar sobre laspolíticas y la fijación de precios del suelo urbano, suaccesibilidad para los sectores de escasos recursosy la generación de plusvalías, que es un tema dealta vigencia en el desarrollo urbano. Autores comoSamuel Jaramillo, María Mercedes Maldonado,Martim Smolka y Óscar Borrero Ochoa analizanpatrones y metodologías que determinan los preciosdel suelo en Bogotá y cómo una política de aportede plusvalías genera ingresos para la ciudad desti-nados a la producción de vivienda de interés social.La participación por parte de procesos de densi-ficación y re-densificación involucra cambios denormas o de reglamentaciones para el aprovecha-miento del suelo y su rentabilidad, cuyo avalúo serige por lineamientos metodológicos elaborados porel Instituto Geográfico Agustín Codazzi –IGAC–,mediante el Decreto 1420 de 1998 y la Resolución762 de 1998.La participación en la contribución a plusvalíases una temática aún novedosa y los resultados de suestudio pueden ser todavía prematuros, debido a queno se han establecido patrones más profundos de loscomportamientos de cada uno de los agentes en lastransacciones inmobiliarias, a causa de la diversidadde intereses y situaciones que son sensibles a las di-námicas productivas, especialmente las edificacionesen altura por su índice de edificabilidad. Este tipo decontribución se justifica a sí misma porque represen-ta una fuente de recursos benéfica para la sociedady el desarrollo del territorio urbano producto de laacción colectiva, amparada por Ley 388 de 1997, deDesarrollo Territorial, cuyas características e instru-mentos constituyen un avance en el panorama de laspolíticas urbanas en Latinoamérica.Las conexiones conceptuales establecidas eneste marco teórico (hábitat, vivienda, densifica-ción, modelo de ciudad y aprovechamiento delsuelo) dan cuenta tanto de las correlaciones entrelas problemáticas urbanas descritas enfocadas enla vivienda social en altura, como de la diversidadcompleja de los fenómenos que trascienden esteenfoque. No obstante, la pertinencia actual de esteestudio parte del derecho a la ciudad y la viviendadigna para toda la población, como elemento esen-cial de la vida colectiva dentro de la sociedad urba-na densificada.El hábitat urbano, como conjunto de actuacio-nes de agentes del territorio con relaciones varia-bles entre ellos y que caracterizan su espacio, estáconstituido intrínsecamente por la vivienda comosu unidad básica; dadas las condiciones actuales
  • 22. 21  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotápara la planificación del territorio en la ciudad, lademanda habitacional y de infraestructuras y servi-cios para su sustentabilidad (equipamientos, servi-cios públicos, movilidad, alternativas de produccióneconómica, espacio público, etc.), se prevé el au-mento de las densidades de población a través delaprovechamiento intensivo del suelo edificado esti-mulando condiciones para que la inversión privadaactúe, realidad que se sintetiza con la producciónhabitacional en altura o multifamiliar proporcio-nada dentro del mercado inmobiliario. Esto estáantecedido por una serie de políticas y normativasurbanas que hacen posible su aplicación, caracte-rizadas por el modelo de ciudad y las tendenciaseconómicas presentes en un Estado neoliberal, locual no necesariamente representa una evoluciónsocio-cultural a este tipo de ciudad y a sus viviendasaltamente aglomeradas.De esta manera, al estudiar las particularidadesen la producción de vivienda de alta densidad en elcontexto local y teniendo en cuenta que no existeuna bibliografía especializada que nos aproxime alpanorama histórico en América Latina, es necesa-rio retroceder en el tiempo para realizar una miradahacia las tendencias en la arquitectura habitacio-nal después de la primera guerra mundial (1918)en el viejo continente, ya que los postulados de losCongresos Internacionales de Arquitectura Moder-na –CIAM– efectúan una primera aproximación ala necesidad de vivienda colectiva para poblaciónde bajos ingresos (“vivienda mínima obrera”), en lacarrera por la reconstrucción de las ciudades, queinfluye profundamente el desarrollo de éstas ennuestro continente, pero bajo otras circunstanciaspropias de este contexto y sus procesos urbanos; portanto, se repasarán algunos hitos en la política devivienda de algunos países latinoamericanos.Posteriormente, se profundizará en estas relacio-nes en el caso de la ciudad de Bogotá, centrándoseen la producción de vivienda multifamiliar para lapoblación de bajo poder adquisitivo, ya sea estatalo privada, con el fin de identificar políticas, locali-zación, patrones en su desarrollo y su relación conlos programas de renovación urbana y la fijación deprecios del suelo. Por último, se presentarán algu-nos estudios que demuestran las implicaciones delas altas densidades en la vivienda multifamiliar dela ciudad, manifestadas en el espacio público, lascuestiones ambientales, la convivencia y la calidadde vida, con el fin de tener presente los efectos po-sitivos o negativos de la VIS en altura, de acuerdocon estos factores y cómo podrían darse solucionesal respecto, siendo un insumo teórico para abordarlas conclusiones finales.El derecho a la ciudad y la vivienda dignaEl significado semántico de ciudad12la vincula direc-tamente como algo contrapuesto y ventajoso a lo rural(la vida en el campo), además de contar con un centroadministrativo desde el cual se toman las decisionesque afectan a la comunidad que hace parte de ella;este centro podríamos relacionarlo como el núcleo uorigen, de carácter público y colectivo, alrededor delcual se generan todas las manifestaciones intrínsecasdel hombre, entre ellas la de establecerse territorial-mente por medio de una vivienda. El establecerse enla ciudad de hoy implica asumir un rol pre-establecido,del cual se espera que brinde mayores oportunidadeseconómicas presentes y futuras (que implican el bien-estar y la calidad de vida de la descendencia); por lotanto, representa la expectativa de un porvenir quees producto de las ventajas en empleo, salud y educa-ción que ofrece la aglomeración13de la sociedad y suscapitales, lo cual constituye uno de los motivos de lamigración masiva de población a la ciudad, un actolleno de incertidumbre. Esta dicotomía entre espacio rural y espacio ur-bano recuerda los planteamientos de Milton San-tos, cuando afirma que el espacio geográfico estácompuesto por una realidad, un proceso histórico yuna división del trabajo, que involucra a las formasheredadas que se dividen en formas naturales y me-dio ambiente construido, donde la totalidad y los12 Según diferentes significados generales, la ciudad se define comoun conjunto de edificios y calles con características opuestas a lorural y regida por una estructura de gobierno.13 Esto se refiere más propiamente a lo característico de la ciudadlatinoamericana, pues no se puede afirmar lo mismo de cualquierciudad o sociedad.
  • 23. 22  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáacontecimientos dentro de un lugar se desarrollande manera particular de acuerdo con las caracte-rísticas de su sociedad (Santos, 1996). Por tanto,el medio ambiente construido (la ciudad) es unaforma heredada de las ideas y acciones del ser hu-mano en un espacio determinado por una geografíaque ha sido transformada en su paso evolutivo sim-bólico, que implica igualmente a su creador (el serhumano); en el mundo contemporáneo el símbolourbano se hace más fuerte como parte de un anheloambicioso de cambio y progreso intelectual que esheredado de la modernidad, y es el reflejo de lascapacidades de desarrollo de un territorio o nación.De esta manera, es la vida en la ciudad la que carac-teriza nuestros tiempos, la directriz del pensamientoprogresista que va más allá del aspecto financiero yel reduccionismo antropocéntrico (Carrizosa, 2001)que colma cada vez más el poder de intervención yalteración de un entorno, gracias a las posibilidadesque ofrece la tecnología.La vivienda, como unidad que representa la in-dividualidad de cada ser humano o familia para viviry desempeñarse en la urbe, constituye con la ciudaduna unidad a la que el hombre se ha ido adaptan-do para su fin productivo y progresista, requiriendouna concentración espacial del capital humano queoferte una variedad de oficios en todas las calida-des. Esta mirada abstracta sirve para reflexionarsobre el papel de los espacios públicos, las infraes-tructuras, el desarrollo económico, el ambiente y el“ser” ciudadano como productores de colectividadasociada, más aún cuando se asiste a una pauperi-zación tanto de los espacios libres como de los ínti-mos14, producto de la compactación y densificaciónde las urbes, la expansión territorial y la reducciónde áreas disponibles para ese crecimiento (déficit desuelo). En este contexto, la vivienda en altura ofre-ce una alternativa de solución habitacional ante laslimitaciones urbanas de la ciudad, por lo que no espretencioso augurar un futuro donde se le requieracada vez más, produciendo mayores particularida-des a la vida y la sociedad urbana. Hablar de la ciudad no es solo hablar de aglo-meración, demandas sociales, bienestar, desarrolloy productividad; es también hablar de la consoli-dación de una forma de socialización que entablarelaciones simultáneas con el entorno y con sus se-mejantes, dándose esto desde una noción diferentede proximidad y localización; es la materializaciónde un proyecto común en una colectividad deter-minada que persigue una buena calidad de vida ysu predominancia, haciendo uso de los beneficiosque ofrece este hábitat. Por tanto, la ciudad implicanecesariamente lo colectivo15para su proyección yrealización que busca ser sustentable; es decir, queeste proceso es acorde con la reflexión teórica delhábitat (enunciada en el “Marco teórico” de lapresente investigación). De acuerdo con esta con-cepción, el sentido dado a la producción de ciudady de vivienda se basa en el desarrollo de patronesintegrales y dinámicos entre sí materializados en laforma convivir los habitantes como individuos y encomunidad, requiriendo interacciones con el entor-no para poder desarrollarse en diferentes ámbitos. Desde la Declaración de los Derechos Huma-nos, en 1948, hasta la Declaración de Estambulsobre Asentamientos Humanos, en 199616, se hadiscutido sobre la vivienda como necesidad huma-na y referente simbólico e imaginario de su propiobienestar, cuyo debate aboga principalmente porsu disponibilidad incondicional para todos, espe-cialmente las clases sociales de bajo o nulo poderadquisitivo, pues éstas son objeto de la exclusióny segregación constante de la dinámica de merca-do que favorece a quienes poseen mayor poder decapital. Dada la característica de la vivienda comonecesidad de primer orden para cualquier ser hu-mano, su noción explicita de derecho parte delos derechos humanos y se desarrolla en diversos14 Se refiere a los espacios no colectivos y necesariamente cerrados,como lo puede ser la vivienda.15 Tanto lo colectivo como lo individual. Desde un punto de vista espa-cial y el uso del territorio, lo individual tiene su núcleo en la viviendaque está en constante interacción con el medio (ciudad) para su ges-tión; es una relación recíproca donde la una no es posible sin la otra.16 Recordemos que luego de la Declaración Universal de los DerechosHumanos se realizaron el Pacto Internacional de Derechos Eco-nómicos, Sociales y Culturales, en 1968; la Declaración de Van-couver sobre Asentamientos Humanos, en 1976; la Declaraciónsobre el Derecho al Desarrollo, en 1986; y finalmente la Declara-ción de Estambul, en 1996. Todos estos actos fueron ratificados porel gobierno colombiano.
  • 24. 23  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotácontextos políticos a través de ratificaciones que,en muchos casos, terminan siendo programas definanciamiento a corto plazo que se alejan de ser in-tegrales y de comprometer otras instancias institu-cionales que aseguren su continuidad en el tiempo.Las políticas asistencialistas neo-liberales, sumadasa otros factores determinados por el mercado y elcapital, desvían el propósito del derecho y de lasmismas políticas especializadas en otorgar vivienda“digna” a toda la población.Según la visión de Henri Lefebvre, existe unadicotomía o fragmentación espacial presente enlas ciudades europeas, desde su proceso de indus-trialización, entre dos escenarios no equitativos: elcampo y la ciudad. El campo es el escenario basede la sociedad contemporánea que se caracterizapor un sistema productivo comercial, ligado a lasactividades agrícolas y a la elaboración artesanal dediferentes productos. Sin embargo, con la llegadade la industrialización masiva a nivel global, se diopaso a un nuevo fenómeno que no solo afectó lamorfología y estructura de las ciudades, sino quetambién influyó dentro de las relaciones humanasde los habitantes propiciadas por nuevos mecanis-mos económicos de producción (pues no estabanvinculados necesariamente con la vivienda) e in-tercambio de servicios que definió a la clase obreracomo gestora indispensable del modelo, y su desa-rrollo dependió de las facilidades para acceder almecanismo industrial, configurando espacialmentelas nuevas aglomeraciones urbanas. Este fenómenoparticular sumado a diversos factores políticos, eco-nómicos y culturales poco a poco se ha consolidadohasta llegar a lo que conocemos como “ciudad mo-derna” (Lefebvre, 1968).Lo que más caracteriza a esta ciudad, a pesar desu crisis desatada a causa de nuevas problemáticasresultantes (la relación malograda con la vida rural,la limitada iniciativa neo-liberal y la noción incier-ta de hábitat que excluye el “habitar”), es el afian-zamiento de la sociedad urbana o “lo urbano” quecomprende un modo de vida y cultura diferentes altradicional del ser humano a lo largo de su historia,caracterizadas por la simultaneidad así como por lasseries de correlaciones que alberga y que es posiblegracias al desenvolvimiento de “lo colectivo urba-no”, expresado en códigos de conducta social quefacilitan la vida en comunidades densificadas17. Hoyen día, las particularidades del habitante ciudadanoson mucho más obvias y se han transformado enuna serie de símbolos comunes como expresión deuna individualidad o la pertenencia a una comu-nidad ideológica específica18, teniendo en cuentaeventos contemporáneos de fuerte incidencia en lasrelaciones sociales como la globalización, el rápidoacceso a la información (internet, entre otros), lascomunicaciones, el desplazamiento, etc. El período en que Lefebvre escribió el texto “Elderecho a la ciudad” (1968) tiene singularidades enel ambiente socio-político y la lucha por los derechos.En Francia de la posguerra llega al poder el generalCharles De Gaulle, quien en 1946 instauró una nue-va Constitución (sometida a un referéndum popularen 1958), estableció un sistema de seguridad socialamplio y logró que la producción industrial crecierade manera acelerada; posteriormente, Francia entróen conflicto con movimientos independentistas enArgelia, realizó esfuerzos por crear la ComunidadEconómica Europea –CEE– y a mediados de la dé-cada de los sesenta sufrió síntomas de malestar eco-nómico. Bajo estas circunstancias, se llevó a cabodurante nueve días en mayo de 1968 la llamada “Re-volución de las Flores”, donde estudiantes y obrerosentraron en huelga a favor de los derechos civiles19.Aunque el proceso urbano descrito por Lefeb-vre corresponde al contexto social europeo de ladécada de los años sesenta, existen muchas con-diciones críticas similares en la actual ciudad lati-noamericana que son recurrentes en su desarrollo17 Lo “colectivo” se refiere a lo perteneciente a un grupo de indivi-duos, y lo “urbano” es acorde con la mirada de Lefebvre acerca delas expresiones culturales que distinguen la vida en la ciudad.18 Como lo son las denominadas “tribus urbanas” o la segregaciónsocio-espacial, la cual ha llegado a tal nivel de consolidación queha creado actividades y códigos particulares excluyentes que distin-guen las clases sociales.19 Por la época se produjeron otras manifestaciones, como la que en-cabezó Martin Luther King contra el racismo, en Estados Unidos;el “agosto caliente”, en Italia; el “Cordobazo”, en Argentina; lamatanza de la plaza de Tatlelolco, en México; y las protestas revo-lucionarias en varios países, como consecuencia de la revolucióncubana y contra la guerra en Vietnam.
  • 25. 24  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáy consolidación, como lo son las zonas periféricasfragmentadas, la conformación de centralidadesproductivas desproporcionadas y los continuos pro-cesos de implosión-explosión poblacional, comorespuesta a las demandas de infraestructura y suelode los habitantes. Esto se debe al inadecuado tra-tamiento de un doble proceso divergente que en-frentan las urbes contemporáneas: crecimiento ydesarrollo. De acuerdo con Lefebvre, este procesoes paralelo a la percepción de la ciudad en su va-lor de uso frente a su valor de cambio, el cual estáligado a los mecanismos capitalistas competitivosimperantes. La ciudad como patrimonio, residenciay obra de arte construida por el ser humano deberescatar su valor de uso con espacios y condicionesaptas para el desenvolvimiento colectivo y signifi-cativo; es decir, permitiendo el habitar; de ahí queHenri Lefebvre concluye en su libro que es inexactoexigir un “derecho a la ciudad”; ello sería más bienel “derecho a la vida urbana transformada” (Lefeb-vre, 1968: 138).En la urbe moderna, caracterizada por ser segre-gada, funcional, zonificada y centralizada, el dere-cho a la ciudad y a la vivienda está supeditado a laclase socio-económica, los intereses mercantilistas,la división del trabajo y el papel dentro de la dinámi-ca funcional urbana de quien participa en ella. Portanto, para ser más consecuentes con la idea de loque es un derecho, las entidades que representan alEstado en el fomento de la producción de viviendasocial deben adoptar mecanismos más eficaces queaseguren una vivienda digna a la población en ge-neral, sin distinciones, y donde la mayor capacidadeconómica represente solo el acceso a otros bienesque no son esenciales para el bienestar, la calidadde vida y el desarrollo personal y comunitario. Estosignifica que un derecho específico es un deber parala sociedad y el Estado que lo instaura.En este sentido, la vivienda en altura para lapoblación de bajos ingresos debe acudir a su valorde uso como mecanismo para satisfacer la deman-da cualitativa y el desarrollo urbano, al fomentar elverdadero sentido y la razón de la vivienda, que esproveer una unidad habitable provista de todos loselementos y servicios urbanos necesarios adecuados,además de constituir un espacio donde la célula fami-liar se desenvuelve y territorializa sus actividades enun continuo proceso simbólico (según el “Marco teó-rico” de este trabajo), que es lo contrario al valor decambio y el crecimiento (económico, urbano, etc.).Dado que se ha adoptado un modelo de crecimientourbano compacto, si se logra consolidar la producciónde vivienda en altura bajo parámetros cualitativos ysustentables para la ciudad, se estará apostando porun proceso real de desarrollo urbano, no solo de cre-cimiento económico y competitividad global.Empero, la vivienda en altura económica dignacomo determinante en la calidad de vida de sus ha-bitantes es un valor con marcadas ambivalencias,no solo desde el contexto social donde se mire, sinotambién en la simple concepción de lo que consi-deramos bienestar o de necesidades comunes queestán instituidas por una determinada sociedad, esdecir, van de acuerdo con cada cultura y, por tanto,son también históricas. En nuestro ámbito, las ne-cesidades se entienden como carencias, con reper-cusiones en el significado y el valor sin ser necesarioque sean indispensables, con lo cual se busca saciarlas necesidades instintivas y biológicas implícitasen la sociedad (se reitera la cultura) a partir de lasacciones; de lo contrario, se está en una situaciónde pobreza. Los lineamientos que constituyen lasnecesidades básicas y, por ende, la calidad de vida,son unificados en nuestro mundo global e interco-municado a través de lo que llamamos los derechoshumanos, y que, en esta temática en particular, lavivienda como derecho fundamental es una nece-sidad básica cuya satisfacción está determinada porlos índices cuantitativos.La calidad de vida supone, entonces, un proyectoy un ideal de la sociedad en cuestión, por ello se lecalifica como ambivalente, pues es relativo; en nues-tro caso particular, la sociedad está marcada por elsistema económico capitalista, que partió de estable-cer pautas de índole social, pero se ha transformadodesde la Segunda Guerra Mundial en una carrera porel crecimiento económico, que se expresa socialmen-te al considerar el éxito de acuerdo con el desempeñoy no con las aptitudes, y al manifestar una opulenciade las riquezas como símbolo de bienestar.
  • 26. 25  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEstas dicotomías entre los diferentes tipos deproducción de ciudad y vivienda donde se trata dedar relevancia a lo cualitativo frente a lo cuantitati-vo, recuerdan los conceptos trabajados por el soció-logo francés Pierre Bourdieu (1930-2002). Segúnél, existen diferentes tipos de recursos puestos enjuego denominados “capitales” (capital económico,capital cultural, capital social y capital simbólico)aplicados en “campos”, que son sectores determi-nados de la actividad social (arte, educación, mer-cados, medios de comunicación, etc.) con una redde relaciones entre posiciones sociales definidas ypermanentes luchas por alcanzar y preservar sus be-neficios, lo cual, se hace a través del “habitus”, quees como nuestra manera de actuar, hacer uso efec-tivo de los recursos y las disposiciones adquiridas yadaptadas con el tiempo de vivir en una sociedad o“campo” determinado.La vivienda en altura no puede seguir enfocadacomo proveedora de “capital económico” dado suvalor de cambio, sino más bien de capital cultural,social y sobre todo simbólico, ya que es reconocidaen correspondencia con las “expectativas colec-tivas” y a un conjunto de valores que la sociedadha constituido; en otras palabras, se trata de res-catar los valores cualitativos de la vivienda comoproceso territorial del ser humano, referidos en el“Marco teórico” de esta investigación. No obstante,el “campo” en el que funciona la dinámica de lavivienda funciona también como un mercado másde bienes materiales que simbólicos.Son varias las reflexiones teóricas que se cen-tran en “transformar” el sentido del derecho a laciudad y la vivienda, en un esfuerzo por cualificarel sentido de vida urbano de acuerdo con su na-turaleza. Otros autores, como Jordi Borja, estable-cen su versión de lo que debe ser el derecho a laciudad de acuerdo con las necesidades evolutivasy complejas, teniendo en cuenta las fuerzas de laglobalización del mundo de hoy y los patrones sub-jetivos que los habitantes requieren para correspon-der simbólicamente a ella, como lo son el derechoa la belleza, la monumentalidad, la gobernabilidadlocal, el refugio, la diferencia, el medio ambiente, elacceso, la ilegalidad y el reconocimiento incluyentecomo elementos primordiales para que sea legítimoel derecho a la ciudad y, a su vez, el derecho a lavivienda. Este enfoque solo es posible a través de unproceso que incluya tres variables, a saber: cultura-les, sociales y político-institucionales, con las cualeslos valores sobre los que se soportan los derechostengan un desarrollo sólido y explícito para todos(Borja, 2004).El proceso y sus variables por el derecho a lasmanifestaciones simbólicas descritas por Borja,está directamente relacionado con el derecho a lavivienda digna y su proceso dado como una evo-lución continua que abarque oportunidades en lopolítico, lo socio-cultural y lo económico, ademásde los elementos urbanos, como infraestructuras,equipamientos y servicios. Por tanto, para queeste derecho sea llevado a cabo en su totalidad, esnecesaria la intervención estatal que facilite taleselementos. Eso quiere decir, que en la medida queel Estado acoge la tarea de proveer las condicionesaptas para la vivienda, será posible un hábitat y unavivienda multifamiliar digna.La necesidad de promulgar estos valores comoderechos, se debe a que “La legitimación de las de-mandas locales y la síntesis entre valores universa-listas y prácticas políticas territoriales requieren laformulación de derechos que permitan desarrollarun combate democrático por la justicia en la ciu-dad” (Borja, 2004: 27). Tanto para Borja, comopara la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad,existe una connotación izquierdista a favor de lasclases menos favorecidas por el desarrollo en laconfiguración de la ciudad, reclamando también uncambio en las estructuras profundas de la sociedadpara dejar de lado la política de mercado dominan-te, donde el bien común sea la directriz principal.Esta connotación de la ciudad que podría ser ta-chada de utópica, se argumenta desde una nuevaóptica dirigida a la construcción de sociedad queincluye tanto la vida urbana como la vida rural, lostiempos y los espacios, el conocimiento reflexivoutópico y el estratégico, lo sensorial y lo subjetivo.Es lo que Henri Lefebvre llamaba “nuevo humanis-mo”, que antecede a un “nuevo urbanismo”. Estetipo de pensamiento que defiende las percepciones
  • 27. 26  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáespirituales y sentimentales tiene un gran com-ponente subjetivo y ha sido abordado por otrosautores como Rubén Pesci en La pedagogía de lacultura ambiental (2000), Fritjof Capra en Las co-nexiones ocultas (2002) y Julio Carrizosa Umaña en¿Qué es ambientalismo? (2001). Estos textos tienenen común una discusión tácita sobre el origen delser humano y sus sentidos como base verdadera deun pensamiento social que guiará un reencuentroespiritual u ontológico con la respuesta al anhelofilantrópico, sin dejar de lado el contexto naturaldel mundo al que pertenecemos, gracias al “pensa-miento analógico” y/o el “pensamiento complejo”.Si intentáramos aplicar esta nueva concepción delmundo, habría que entender mejor que lo hacemosno como planificadores urbanos sino como cons-tructores de sociedad, lo cual busca una convivenciaequitativa entre sus semejantes y el entorno, del cualentendemos como la totalidad del mundo, no solo loselementos ecológicos que lo constituyen sino tambiénla gama de paisajes, ecosistemas, lenguas y culturasindistintamente de que sean rurales o urbanas; pueseste sesgo es una primera diferenciación que tiende aotorgar atributos de diferentes calidades a estos. Deesta manera, si asumimos el hecho de que nuestra cul-tura está enfocada al crecimiento económico, el retoes hacer conciliables la competitividad rentista conuna calidad de vida que sea realmente equitativa consus derechos sociales y con el territorio en sus dife-rentes manifestaciones; pues el desarrollo se logra conel trabajo de todos como un deber, y asimismo debenabordarse los derechos aplicados para toda la socie-dad, garantizados por el Estado.Por ello, en esta investigación, el derecho a la ciu-dadylaviviendasebasaenlosmecanismosqueadoptael Estado como representante y dirigente administra-tivo de la sociedad para otorgar vivienda digna a todala población, determinados por las diferentes caracte-rísticas de cada ciudad. En este aspecto, la vivienda enaltura en Bogotá ha jugado un papel decisivo y prag-mático en su respuesta a la necesidad habitacional yde fomentar la fragmentación cualitativa de la ciudad.El Estado con la adopción de un modelo concentradode ciudad, debe enfocar sus esfuerzos hacia la propor-ción de condiciones cualitativas para la vivienda (y ala vez para la ciudad misma), que satisfagan los reque-rimientos de tal modelo sobre la base de una políticade “desarrollo urbano sustentable”20.Así como el derecho a la ciudad y la vivienda seorigina debido a los problemas y deficiencias de lacomposición espacio-productiva y social presentesen las ciudades, es posible visualizar un conjunto denuevos interrogantes y formular respuestas ampara-das por los derechos a la ciudad, acordes con estasproblemáticas. Este conjunto de ratificaciones debeestar encaminado a la función social de la ciudad, sindesconocer aspectos importantes como lo ambiental,el entorno, las infraestructuras, lo rural, la herenciacultural, el acceso al suelo, la sustentabilidad, la eco-nomía solidaria, el espacio público, la participación y,sobre todo, el bienestar colectivo sustentable, que setraduce como producción social del hábitat y que yaestá enunciado en la Carta Mundial por el Derechoa la Ciudad en su artículo IV:“Las ciudades deben establecer mecanismos insti-tucionales y desarrollar los instrumentos jurídicos,financieros, administrativos, programáticos, fiscales,tecnológicos y de capacitación necesarios para apo-yar las diversas modalidades de producción socialdel hábitat y la vivienda, con especial atención a losprocesos autogestionarios, tanto individuales y fami-liares como colectivos organizados” (Carta Mundialpor el Derecho a la Ciudad, 2005: 6).Dentro de la política colombiana, el derecho a unavivienda digna para toda la población es declarada enla Constitución Política de Colombia de 1991 (artícu-lo 51), la Ley 9 de 1989 y en la Ley 388 de 1997; adi-cionalmente en el caso de la ciudad de Bogotá, está elDecreto 619 de 2000 del Plan de Ordenamiento Te-rritorial. Sin embargo, las normativas y las expresionesa favor de la vivienda no son suficientes para lograr20 Carlos Mario Yory propone el concepto de Desarrollo Urbano Sus-tentable –DUS– concerniente a un conjunto de características yvariables a tener en cuenta en la planificación de la ciudad latinoa-mericana en el marco de la globalización actual, donde las pobrescondiciones sociales requieren de prácticas que más que “sosteni-das” (de sostenibilidad), sean “sustentadas” (de sustentabilidad).Esto significa, la aplicación de procesos dinámicos que induzcana la movilidad y la acción con efectos “continuados, expansivos ymultiplicadores” (Yory, 2004: 29).
  • 28. 27  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotásu difusión, sobre todo en un Estado neo-liberal. Lossucesos han demostrado que hasta que no se asumauna posición en la que se entienda a la producción devivienda como una producción social del hábitat bajoparámetros cualitativos y de calidad de vida, no se lo-grará un desarrollo real de nuestra sociedad que no eslo mismo que el crecimiento económico (parafrasean-do a Lefebvre), y es parte no solo de nuestros derechosfundamentales sino un deber como colectividad aso-ciada dentro de la aglomeración territorial urbana dela ciudad. Esta descripción tiene relación estrecha conel objeto de la ciudad misma; es decir, que si por dere-cho entendemos lo que es justo, legítimo, razonable ypor tanto exigible, la característica humana de hacersociedad con apoyo colectivo no solo es un derechointrínseco, sino también un deber explícito. Sin embargo, ¿cómo proporcionar vivienda enaltura digna, como respuesta a una demanda por lacalidad de vida de la población menos favorecida?Esta es una interrogante difícil, ya que como se ex-plicó anteriormente, el concepto de calidad de vidatiene estrecha relación con el de pobreza, ambos ca-racterizados por ser inexactos y duales, y que, juntocon la percepción de calidad de vida o bienestar,manifiestan estándares autoimpuestos y valoradospor la misma sociedad, no expresados en paráme-tros fijos y calculados. En este orden de ideas, ÓscarFresneda y Diego Yepes proponen dos perspectivasde estudio para la resolución de índices de calidadde vida: la pluralidad competitiva que pone encuestión el contenido y la esencia, y la pluralidadconstitutiva que se enfoca a la representación deese contenido (Fresneda y Yepes, 1998).Teniendo en cuenta los niveles de aglomeraciónque caracteriza las ciudades, el derecho a la ciudady la vivienda debe enfocarse a consentir las mani-festaciones colectivas como parte fundamental de lavida en sociedad, pero más aún la singularidad delindividuo como necesidad del ser humano que haceposible lo colectivo y la calidad de vida; para evitar laconfrontación de estas relaciones es necesario gestio-nar el riesgo, el conflicto y la convivencia bajo pará-metros de equidad y sustentabilidad, además de unaplanificación sobre el territorio que tenga en cuentael bienestar de la población destinada y los tejidos ur-banos en su implantación. En cuanto a la unidad devivienda en alta densidad propia del edificio multi-familiar, debe estar encaminada a no caer en la faltade identidad espacial apropiable producto de la con-cepción en serie, la inflexibilidad y la racionalizacióndel suelo, lo cual no sería posible sin equipamientosadecuados y espacio público que satisfagan las nece-sidades directas e indirectas de la población.  Las ciudades y sus gobiernos deben buscarprocedimientos y metodologías más integrales quebusquen satisfacer el pleno derecho a una vivien-da adecuada, en un contexto donde se producenacelerados procesos de urbanización del territorio.Ahora que la mancha de la ciudad se ha extendidopor casi todos los límites, la densificación aparececomo nuevo mecanismo de producción de la ciu-dad21, tanto en sus centros productivos como en laoferta de solución habitacional (materializada enla forma de vivienda social en altura). Esto implicaque la aplicación indiscriminada de densidades depoblación traerá consigo una nueva serie de pro-blemas estructurales para la sostenibilidad de laciudad, como son hacinamiento, redes de serviciosobsoletas, movilidad congestionada, especulacióninmobiliaria, déficit de áreas libres, entre otras.  El reto para las ciudades contemporáneas, enparticular las colombianas, reside en no centrarsesolamente en ofertar cuantitativamente viviendasurbanas sino en elaborar una serie de políticas y pro-gramas integrales que aseguren el desarrollo econó-mico, cultural y espacial para la población de bajosingresos dadas sus limitaciones, bajo un marco prag-mático que concilie el desarrollo económico con elderecho a una vivienda digna y al suelo urbano sinrestricciones, lo cual, corresponde a un Estado socialde derecho, como lo es el Estado colombiano. Estoimplica hacer más dinámicos muchos de los progra-mas ya existentes, procurando su transversalidad entodos los campos de la ciencia y la técnica, ademásde su integración entre ellos, dada su malograda in-dependencia debido a la autonomía burocrática delas entidades con aquella tarea.21 Se refiere a la densificación planificada y proyectada.
  • 29. 28  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáII.La vivienda moderna en alturase apodera del panorama con grandes representan-tes, como Charles Darwin, Karl Marx y FriedrichEngels con su socialismo “científico”.Las diferencias diplomáticas entre las naciones, elmarcado nacionalismo, las diferentes revoluciones, lacompetencia imperialista y la creciente industrializa-ción como determinantes en el desarrollo económicoy de producción masiva de artefactos (entre ellos elarmamentista), prepararon las condiciones que die-ron lugar a la Primera Guerra Mundial en 1914.En este orden de ideas, la vivienda colectiva esaplicada sobre bases conceptuales de la producción enserie mas no tipológicas para los urbanistas modernos,guiados por un razonar ontológico y un discurso filan-trópico de cambio basado en la idea de una efectivaconvivencia comunitaria, retomado morfológicamen-te por las siguientes generaciones de urbanistas.Orígenes de la vivienda colectivaAcerca de los orígenes de la agrupación de viviendapopular, individual o colectiva, la arquitecta TovaMaría Solo la clasifica en viviendas Palladianas yVersallescas. La primera se refiere a la obra del arqui-tecto renacentista Andrea Palladio (1508-1580) paradescribir la vivienda unifamiliar ya no como una uni-dad inmersa entre otras semejantes, sino como unaedificación aislada y glorificada por ser representati-va de la individualidad y la distinción habitacional:“Si bien su obra destaca una continuidad entre losespacios interiores y exteriores, por otro lado repre-senta una ruptura profunda con la tradición históri-ca, al tomar la casa campestre o villa como vehículopara sus teorías sobre el diseño. Palladio trató la vi-vienda individual como un volumen independienteDe acuerdo con el lenguaje de los arquitectos mo-dernistas de la primera mitad del siglo XX, la vivien-da en altura está antecedida por una visión utópicade espacio, eficiencia y comunidad, encarnadas enla vivienda colectiva y en altura de grandes propor-ciones ante la novedad técnica, que trae nuevasperspectivas y retos para las ciudades como hábitat yasentamiento predominante del hombre ante las exi-gencias de un mundo industrializado, competitivo yque obliga a interactuar unos con otros para alcanzarlas diferentes metas que se imponen. En ese sentido,desde tiempo atrás, e impulsados por las deficienciasde convivencia social, los Estados políticos han bus-cado la mejor forma de crear ambientes propiciospara concurrir en una convivencia social equilibradade la diversidad de pueblos que integran las ciudadesa través de la vivienda y, a su vez, la familia, que es elnúcleo básico de las sociedades.  Por tanto, se puede afirmar que además delas exigencias que imponen las fuerzas sociales yproductivas del auge industrial, fuertes ideas so-cialistas y progresistas que buscaban el desarrollodieron impulso a las unidades de vivienda múltiple,y que parten de utopías originadas en la búsquedade soluciones al déficit habitacional de un mundonuevo22; o mejor dicho, soluciones para un hábitatnuevo aglomerado que son las ciudades y estas a suvez son retomadas por arquitectos y urbanistas mi-litantes del llamado “movimiento moderno”, cuyoauge se da a partir de la década de 1920.Algunos antecedentes de este pensamiento lospodemos encontrar en las tendencias ideológicasque brillaron en Europa durante la primera mitaddel siglo XIX, entre las cuales están el liberalismocapitalista de la burguesía, el socialismo utópico, elnacionalismo y la corriente romántica que recha-zaba el control racional. Sin embargo, después demitad de siglo y en medio del auge de la industriali-zación, un lema progresista que toma como base a laciencia racional y la transformación de la sociedad22 Mundo nuevo en las técnicas, en las relaciones sociales, en la fun-cionalidad sobre criterios científicos y comprobables, en los símbo-los y en las formas de producción ahora masivas.
  • 30. 29  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáy escultural, articulando las fachadas simétricas conelementos clásicos unidos jerárquicamente. Le diouna importancia anteriormente reservada para laarquitectura religiosa y estatal. Significó que la casaindividual también podría ser una joya o un monu-mento, templo o catedral.[…] No hay que buscar muy lejos. En cualquierbarrio popular, se encuentran casas Palladianas”(Solo, 1987: 1).La segunda clasificación se refiere al palacio ori-ginal de Versalles, en la Francia de mediados delsiglo XVII, edificación que, a pesar de contar con laintervención de varios arquitectos, principalmenteLouis Le Vau, considerado como uno de los másdestacados arquitectos franceses de ese siglo, debesu concepto, diseño y construcción al absolutista reyde Francia Luis XIV “el Rey Sol” (cuyo reinado es elmás largo de toda la historia europea y se caracte-rizó por un gran desarrollo de la cultura francesa).Este palacio se llevó a cabo a través de varias fases,llegando a tener unas 1.300 habitaciones, galerías ysalones suntuosamente decorados. Sobre éste, TovaMaria Solo escribe:“Los nobles que vinieron a residir en Versalles deja-ron un estilo de vida individual para aprovechar lasventajas y los privilegios que podía ofrecer la vivien-da colectiva […] Pero Versalles, con sus numerososapartamentos, representó el proyecto más ambiciosohasta la fecha. En efecto, el impacto del palacio y delparque se debe más a su mera inmensidad que a sucalidad arquitectónica. Si del encanto de la viviendaindividual Palladiana deriva el orgullo que siente eldueño al pensar ‘Todo esto me pertenece’, Versalles,y la tipología de vivienda colectiva que inspiró produ-ce otra clase de orgullo, ‘Yo pertenezco a todo esto’.[…] Fue el genio del Rey proveer un sitio tan ele-gante que podía compensar los trajines burocráticosal brindar servicios urbanos y placeres cosmopolitasen un ambiente pastoral de manera que sus noblessaliesen felices de sus propios castillos para compartiruna vida colectiva en Versalles […] El atractivo deVersalles, o de los Versalles, depende de sus áreas pú-blicas no de las zonas privadas” (Solo, 1987: 2, 3).Según esta descripción, este palacio de viviendacolectiva para nobles franceses prometía los atrac-tivos propios de un modo de vida distinguido y ac-cesible solo para quienes hacían parte de esta clasesocial, todo en un solo lugar que reúne los placeres“cosmopolitas” posibles; Versalles contaba con zonasagrícolas, senderos, casas para la servidumbre, am-plios jardines alejados de la ciudad histórica tradicio-nal, donde se consideraba que se concentraban losmales e incomodidades. En este sentido, la viviendacolectiva cumple una de sus primeras característicasurbanas al constituir una manera de hacer y ser ciu-dadanos, pero de manera privilegiada y hasta segre-gada, validada como estética burguesa.Los ejemplos dados por Solo, se deben inter-pretar no como los primeros modelos de viviendade su tipo, sino como una nueva manera de pensarestas viviendas, llevándolas a una configuración ycaracterísticas sin precedentes. Por un lado, la vi-vienda individual palladiana se presenta dotada poruna elevada valoración de su unidad, equivalente alsignificado que puede producir un templo; es decir,la sacralidad llevada hasta el seno del hogar y quese manifiesta en sus ornamentos y costos humanos;por otro lado, está la vivienda de Versalles, la cualtrae también consigo cierta monumentalidad, peroque ahora ampara a una colectividad auto abaste-cida reunida con diversos fines; por tanto, es unaestructura básica que simula la convivencia en laciudad. Sin embargo, es paradigmático que estosejemplos no corresponden en nada con las tenden-cias de la vivienda popular, por tanto se valorandesde un punto de vista conceptual. De esta manera, el caso del Palacio de Versallesse establece como paralelo con la vivienda colectivaen cuanto es una primera manifestación de viviendasaglomeradas bajo una estructura edificada. Aunquedesde tiempos inmemorables existen las edificacionesde inquilinatos, podemos considerar que el palacio esuna nueva forma de entender y constituir vivienday ciudad con intensos usos y servicios, gracias a laconcentración de su población, contando ademáscon instalaciones y servicios que satisficieran toda23 De acuerdo con el marco teórico, la vivienda en altura no es lomismo que de la alta densidad, debido a que se pueden lograr altasdensidades en viviendas bajas.
  • 31. 30  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotála gama de demandas de sus habitantes; es probableque esta idea del rey Luis XIV partiera de una ideali-zación de la vida en los palacios individuales aislados,los conventos o monasterios, en los cuales se lleva acabo una vida autónoma y aislada de un grupo socialo comunidad particular, con el fin de desenvolversea través de la cercanía y las afinidades entre sus inte-grantes; en Versalles, se busca la masificación de losservicios urbanos al promover las redes y la distin-ción excluyente de un grupo social.El palacio también puede ser considerado comouna célula dentro de un modelo de ciudad que im-pulsa la vida y los placeres colectivos a través dela vivienda y que, por tanto, implica una densidadpoblacional y una disposición de servicios y equi-pamientos de primera mano, que lo distinguen y locaracterizan como tal. En este sentido, es un casoanálogo a los desarrollos resultantes en las ciuda-des contemporáneas, donde la vivienda en altura,o también llamada multifamiliar de alta densidad23,juega un papel crucial como unidad urbana gene-radora de “barrios” o comunidades aisladas parabien o para mal, dependiendo de la población y laaplicación de este tipo de agrupación urbana, puesobedece a una amplia variación de condicionessocio-económicas que la hacen posible (índices mi-gratorios, condiciones socio-económicas propias decada región, etc.) “Los edificios de apartamentos,deben su concepto teóricos y sus pautas arquitec-tónicas a esta obra (Versalles). Los grandes volú-menes geométricos, moles sencillas con fachadasrepetitivas, sin fin, sin jerarquía y sin concesión alindividuo son los mismos que también caracteriza laarquitectura fachista […]” (Solo, 1987: 3). A principios del siglo XIX, se formula un nuevoconcepto utópico de vivienda colectiva muy simi-lar al ejemplo del Palacio de Versalles, por parte deCharles Fourier (1772-1837), filósofo y socialistafrancés que ideó e impulsó los “falansterios”, loscuales consisten en grandes edificios industriales si-tuados en el centro de un área agrícola, tratándosede “casas colectivas aptas para la concentración deservicios y el fomento de la vida común para unapoblación cercana a los 1.600 habitantes miembrosde una ‘Falange’ o grupo funcional racionalmentedeterminado” (Saldarriaga y Carrascal, 2006: 20);esta sociedad, además de ser autónoma en su pro-ducción y consumo, debía estar antecedida por unaevolución de sus habitantes lograda por el alcancede la “armonía universal” revelada en el universomaterial, la vida orgánica, la vida animal y la socie-dad humana.Losfalansteriosseríancomunidadesruralesautosu-ficientes ideadas en la publicación de Fourier Tratadode la asociación agrícola doméstica o Teoría de la unidaduniversal, en 1822, donde aboga por una transforma-ción social e ideológico-religiosa basada en el derechoal trabajo, las plenas libertades individuales y la inte-gración entre ricos y pobres; de ahí que se reconoceeste autor como integrante de una corriente conocidacomo “socialismo utópico”. Este tipo de edificaciónnunca pudo ser posible a cabalidad.La búsqueda de una convivencia equilibrada ypacífica de una comunidad es lo que ha impulsadoa diversos pensadores a proponer nuevas formas devida colectiva que estimulen el cooperativismo; poreso, estas ideas están originadas por un razonamien-to socialista y filantrópico que es idealizado perotambién estigmatizado. De igual manera, muchosde los arquitectos influyentes, antes y después dela Segunda Guerra Mundial, tomaron una posiciónque más que socialista es fundamentalmente filan-trópica, reflejada en sus teorías urbanas y de diseñosobre la vivienda dirigida a amplios sectores de po-blación, realizada de manera eficaz por la produc-ción en serie, las cuestiones higiénicas, las aptitudesdel espacio y las grandes áreas libres, gracias a laconcentración de la actividad residencial.Como lo ha descrito anteriormente Tova MariaSolo, en el ámbito de lo colectivo, donde la indivi-dualidad está concentrada bajo el mismo y reducidocontexto territorial, los espacios considerados pri-vados pierden importancia y en su lugar lo estimadocomo lo público cobra relevancia como el catali-zador, que hace posible a la sociedad misma y porconsiguiente a las ciudades. En términos de ManuelDelgado, es en el espacio público donde es posiblela práctica del lugar aunque sea de manera transi-toria, debido a las efímeras e inconclusas relacionessociales de los habitantes de la ciudad.
  • 32. 31  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáAl analizar la historia y evolución de la viviendacolectiva, y a pesar que no está construida en altu-ra, vemos cómo desde sus primeras manifestacionesse basa en un sentido de comunidad, donde la in-tensidad de servicios, cercanías y afinidades socia-les es fundamental. También vemos cómo las basesutopistas de una concentración de la población in-tegrada y diversa fracasaron, mientras que las segre-gacionistas y exclusivas de las clases sociales de altopoder económico sí fueron posibles.El urbanismo de los ciamLos Congresos Internacionales de ArquitecturaModerna –CIAM– fueron fundados en 1928, lue-go de un desacuerdo frente al concurso arquitec-tónico para el Palacio de la Sociedad de Naciones(entidad que posteriormente se convertiría en laONU) en Ginebra, Suiza. Un grupo de arquitectosde renombre decidieron convocarse y reunir a otrosrepresentantes para “colocar a la arquitectura fren-te a sus tareas verdaderas”, discutiendo acerca decómo debía ser la forma moderna de la residencia,su dignidad y el establecimiento de un estatuto devivienda que estuviera al servicio de la persona hu-mana. Las directrices dictadas por los CIAM fueronimpulsadas a principios del siglo XX por los segui-dores del movimiento moderno (también llamado“International Style”), corriente funcionalista queejerció gran influencia en la concepción urbana delas ciudades y la vivienda.Cabe recordar que la Primera Guerra Mundialterminó en 1918, lo que significó posteriormenteque se adelantaran proyectos en vivienda de granenvergadura para reconstruir varias ciudades euro-peas24, determinadas por modelos poco concentra-dos como la ciudad jardín, y sobre todo por el nuevoorden político, económico y social que imponía larevolución industrial. Dadas las consecuencias ne-fastas que produciría la industrialización sobre lasciudades, posteriormente se adoptaron modelosconcentrados (o en serie) de agrupación de vivien-da; es decir, su masificación con el fin de satisfacerla creciente demanda y consolidar las ciudades bajoun modelo de desarrollo.Vemos, pues, que desde tales épocas, el pretextodel desarrollo encarnado en la industrialización yla reconstrucción bastaba para determinar el rum-bo de las naciones y de la toma de decisiones sobrecómo debía ser la vivienda obrera como respuestade las administraciones. De la misma forma, el dis-curso racional determinó los estándares “mínimos”sobre las bases de un urbanismo noble y que podíallegar a ser posible. Los debates de los Congresos Internacionales deArquitectura Moderna se hicieron bajo la consigna deque el nuevo urbanismo aporta las “alegrías esencia-les” en la ciudad, que son “sol, espacio y verdor”, y a lavez son sus tres materias primas; por tanto, sus funcio-nes clave son “habitar, trabajar, recrearse y circular”.Se partió de que en las ciudades se desarrollaba uncarácter inhumano, debido a las altas densidades depoblación y la descontrolada expansión que reducenlos elementos naturales del entorno, siendo estos muyimportantes para su propio equilibrio (CIAM, 1954).Sobre una base científica-ambiental y ontológica quepersigue la funcionalidad de la proyectación, esta ma-nera racional de concebir las necesidades del hombre,las ciudades y el diseño se convertirían en eje funda-mental de una tendencia que marcó el pensamientourbanístico alrededor del mundo y que se siente aúnhoy en día (Ballén, 2007).Con el auge de los grandes proyectos colectivosde vivienda y su novedosa industrialización en serie,la vivienda en altura constituye una nueva direcciónhacia donde apunta la estructura física de las ciuda-des como manifestación de una sociedad ávida deproyección a nuevos campos de conocimiento y desa-rrollo tecnológico. Por tanto, el llamado modernismoen arquitectura que se da en el período después de laPrimera Guerra Mundial tiene una singular importan-cia, debido a que es un momento agitado gracias a losavances tecnológicos que encarnaba el maquinismocomo solución a las duras actividades del hombre, yes la expresión de un nuevo “espíritu” humano que24 Después de la Primera Guerra Mundial desaparecieron varias ciu-dades (junto con los imperios alemán, austriaco y ruso) y el mapapolítico de Europa tuvo grandes transformaciones promovidas porel Tratado de Versalles, en 1919.
  • 33. 32  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotábusca renovar su propia sociedad a través de sus cons-trucciones, logradas con el infinito ingenio humanocuyo destino es tener una vida más fácil al dedicar sutiempo a actividades ociosas que engrandecen su espí-ritu y existencia.Esto constituye una nueva conciencia ambien-talista originada por los problemas habitacionales yel agotamiento de los recursos naturales, originan-do el replanteamiento de nuestras formas de vivir ysu incidencia en el medio, de la cual los maquinistasmodernos tenían cierta conciencia pero más super-ficial, pues el mundo aún era muy “ilimitado” encuanto a lo que nos podía proporcionar25e inspirarpara el ingenio de artefactos y edificios a nuestroservicio; o sea, ya no es el hombre como centroindiscutible (antropocentrismo), sino el hombre através de un mundo que lo hace posible.Desde los avances tecnológicos implementadosen ascensores durante la segunda mitad del sigloXIX y los aportes en el campo de la construcción ylas estructuras realizados por el arquitecto ingenieroWilliam Le Baron Jenney, en 1880, en los EstadosUnidos, al introducir estructuras reticulares en ace-ro para la construcción de rascacielos, en el mundocomienza una carrera por la implementación de es-tas construcciones en las grandes ciudades, comomuestra de su desarrollo. De esta manera, comen-zando el siglo XX el edificio en altura representala magnificencia económica, política y cultural deuna nación, dado a que requiere grandes esfuerzostecnológicos y humanos para su realización.  En el campo de la teoría arquitectónica, laconstrucción de rascacielos se empleó como unatipología edificatoria que hizo nuevos aportes parael urbanismo a cargo de los exponentes más repre-sentativos, como la Escuela de Chicago, la Bauhausy Le Corbusier. En la Carta de Atenas (1933), untexto redactado de acuerdo con los principios delos CIAM, se registran varias de las posiciones queasumía el movimiento moderno a partir de la pre-ocupación por el buen desarrollo de las ciudades yla vivienda como elemento esencial de la estructuraurbana y, por tanto, requiere de soluciones de granmagnitud, debido a los grandes problemas para eldesarrollo humano que presentan las urbes.Las deficiencias urbanas en las ciudades euro-peas fueron atribuidas en parte a la reconstruccióny urbanización periférica de las ciudades y su flore-cimiento industrial en la posguerra, ya que debido ala gran cantidad de empleados obreros que se reque-rían en las ciudades y en las plantas de producción,se agitó una migración de población de otras zonasque nunca fue prevista, provocando áreas periféri-cas con altos índices de hacinamiento y pobreza.En consecuencia, se construyeron masivamente vi-viendas con varias tipologías de agrupamiento, des-apareciendo la casa unifamiliar y el vínculo con lacalle, gracias a la separación entre productividad yvivienda que era el tradicional; así, el bloque urba-no o supermanzana compuesta de edificios residen-ciales colectivos pasa a ser el elemento constitutivopropio de las ciudades (Martí et al., 2000: 15).Es decir, que la razón o el motor de la viviendaque caracterizó las comunidades urbanas semi-rura-les antes de la industrialización quedo prácticamentereducida a la cuestión inmobiliaria, al mero hecho de“residir”. La vivienda como un proceso dado por ladisponibilidad de infraestructuras, servicios y suelo,así como la representación simbólica de una comuni-dad específica, queda sumida ante las representacio-nes globales y limitadas del nuevo urbanismo. Los urbanistas de aquel entonces, considerabana las áreas altamente densificadas por hacinamientocomo uno de los mayores peligros para la ciudady la vivienda al evitar elementos esenciales para eldesarrollo individual y colectivo (sol, espacio y ver-dor), por lo que merecía ser reconsiderada a travésde una planificación funcional. Por ello, se promo-cionó la construcción de edificios residenciales enaltura, pues al evitar la dispersión permiten el en-grandecimiento de las superficies libres y una mayordisposición de equipamientos, lo que la convierteen la forma de habitación que mejor respondía alas necesidades individuales y colectivas urbanasdel hombre. Aunque la construcción de edificiosde varias plantas pareciera suponer una excesivadensificación poblacional sobre un territorio, seconsideraba una solución pertinente a las nuevas25 Ilimitado en suelo, recursos naturales, materiales, etc.
  • 34. 33  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotánecesidades de las ciudades siempre y cuando sehaga de manera planificada, gracias al respeto dadoa la relación del interior con el exterior (lo públi-co con lo privado) que garantice una disposicióngenerosa de áreas verdes, lo cual significaba que ladensidad era controlada sobre límites óptimos. Los proyectos residenciales que pretenden darrespuesta a la ciudad industrial se desarrollan si-guiendo dos caminos divergentes, de acuerdo conlas propuestas modernas: la ciudad jardín (o disper-sa) y la ciudad concentrada (o compacta). Con di-versas implementaciones de estos modelos urbanos,la modalidad que más nos interesa y que más se haadoptado ampliamente en varias de las grandes ciu-dades del mundo en la actualidad es el de la ciudadconcentrada, que se basa en la alta densificación através de grandes edificios colectivos en altura, asícomo en sus infraestructuras y equipamientos.En 1927, el arquitecto alemán Ludwig Mies vander Rohe (1886-1969), con auspicio del gobiernoalemán, organizó en Stuttgart la exposición delWerkbund, o Proyecto de Vivienda Wiessenhoff,que consistió en convocar a varios arquitectos derenombre para elaborar 17 prototipos de viviendaobrera. Esta exposición tiene cierta importancia,no solo porque permitió realizar diversas ideas (conpocas variaciones en cuanto a forma y espacialidad,de hecho, todas las propuestas se parecen entre sí),sino porque se estableció un modelo replicable devivienda por medio siglo que consistía en bloquesde tres a cinco pisos con plantas tipo de apartamen-tos idénticos y fachadas continuas sin variacionescompositivas, en contravía de las posteriores reco-mendaciones de los CIAM. “La individualidad delarquitecto se perdió tanto como la del habitante”(Solo, 1987: 9). La alta demanda de vivienda en las ciudadescondujo al establecimiento de límites y “minimiza-ción” de las condiciones físicas de las viviendas, conel fin de establecer un estándar que proporcione elmayor número de soluciones al alcance de la po-blación de escasos recursos. En el II Congreso In-ternacional de Arquitectura Moderna realizado enFrancfort, Alemania, en 1929, cuyo tema centralera “La vivienda para el mínimo nivel de vida”, elarquitecto alemán y fundador de la Bauhaus, Wal-ter Gropius (1883-1969), presenta un texto titula-do Los fundamentos sociológicos de la vivienda mínimapara la población obrera de la ciudad, en el cual carac-teriza esquemas residenciales mínimos existentes,aportándoles un sesgo estadístico que ejercería unagran influencia en las ideas y proyectos posterioresde vivienda para población de bajos ingresos. Eneste informe, al igual que las demás ponencias delcongreso, se analizan las posibilidades de la vivien-da de poca área para satisfacer a sus usuarios, peroGropius enfatiza que este problema solo se puederesolver mediante el conocimiento de las exigenciassociales, ambientales e históricas admisibles paracada territorio particular.Cabe agregar que en este congreso se discutióacerca de un modelo funcional de vivienda mínimallamado “existenzminimum”, el cual sería amplia-mente difundido y serviría de base conceptual parala vivienda en serie; así que la vivienda mínima seconvierte en una clasificación conceptual para laciudad moderna planificada y para la vivienda obre-ra. Esto es notable en la actualidad en los proyectosde vivienda de interés social nacionales, impuestospor el mercado y sus políticas neoliberales (Salda-rriaga y Carrascal, 2006: 16).Las sociedades industrializadas de la época tie-nen su manifestación en el campo urbanístico conun funcionalismo preciso que concibió la viviendacomo un espacio restringido para residir, donde lasrelaciones sociales fueron obviadas y las actividadesde dispersión suprimidas. Estas ideas se sintetizanal considerar la vivienda como una máquina dehabitar (machine à habiter) y en la unidad de ha-bitación en las periferias urbanas (vivienda colec-tiva en altura con deficiencias en infraestructuras,equipamientos y servicios) su mejor representante,cuyas consecuencias para las ciudades empezaron ahacerse evidentes veinte años después, que, juntocon la vivienda mínima, fueron sometidas a reeva-luación o demolición debido a su incapacidad desuplir las necesidades urbanas y de sus habitantes.Al año siguiente se celebró en Bruselas, Bélgica,el III Congreso Internacional de Arquitectura Mo-derna bajo el nombre de “Métodos constructivos
  • 35. 34  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáracionales. Casas, bajas, medias y altas”, en el cualBoehm, Kaufmann, Walter Gropius, Le Corbusier,Richard Neutra y Karel Teige analizan y defiendenlas edificaciones en altura y su accesibilidad para po-blación de bajos ingresos, como lo más benéfico parala ciudad por su concentración de servicios, ahorrode movilidad y ampliación de las áreas verdes.Con el mismo espíritu científico de la ponencia delII Congreso y de manera más específica que los de-más expositores, Walter Gropius presenta en Bruselasuna conferencia titulada “¿Construcción baja, mediao alta?”, donde aboga por la vivienda en altura en loscentros urbanos con el fin de descongestionar y nodiluir la ciudad, a través del mejoramiento y reduc-ción de los medios de transporte, de normativas queestablezcan límites de densidad poblacional mas no dealturas, el buen mantenimiento de los ascensores, laimplementación inicial para familias jóvenes y las bue-nas condiciones higiénicas logradas con iluminación yventilación en la unidad residencial. Para ello presen-ta en esquemas gráficos la relación entre densidad, al-tura y distancia entre edificios residenciales en bloqueslineales paralelos, demostrando que presentan propor-cionalmente mejores condiciones ambientales a pesarde la densidad; son más convenientes como viviendamínima y responden al modo de vida moderno, que esen suma, la justificación teórica que caracteriza a losCIAM, respecto a este tipo de construcciones.La preferencia por la ciudad jardín, el contactocon el suelo y el ideal de la vivienda propia son con-siderados por Gropius como “criterios sentimentales yde carácter romántico” que omiten las realidades eco-nómicas (Aymonino, 1976: 218); además, determinaque es el valor del suelo y su especulación sin escrúpu-los el que fija y regula las alturas de los edificios:“[…] el moderno edificio comunitario bien organiza-do no debe ser considerado como un mal necesario,sino que representa un verdadero marco ajustadobiológicamente a la vida de nuestro tiempo” (Aymo-nino, 1976: 223).Tal parece que desde el punto de vista de losCIAM, y a pesar de los dilemas de la época (parecidosa los actuales), la vivienda en altura es adecuada te-niendo en cuenta que depende de aspectos económi-cos, hecho sustentado sobre el supuesto de que estasedificaciones mantendrían índices de densidad igualeso más bajos que la ocupación dispersa con construc-ciones bajas, dando como resultado construcciones demuchos pisos considerablemente separados y la des-ocupación de las áreas libres entre edificios, propor-cionando grandes zonas verdes; es decir, se proponíauna des-densificación urbanística en la ocupación delsuelo y una densificación edilicia. Eltemadelaviviendayelentornotienenunprota-gonismo esencial dentro de las argumentaciones de losurbanistas del CIAM, ya que son considerados como elnúcleo del urbanismo (célula social), lo cual, requiereque la vivienda colectiva sea concebida en unidadesde habitación, donde la asoleación y otros factoresambientales (ventilación y vistas) son indispensables.Las unidades de habitación se refieren a bloques mul-tifamiliares de alta densidad, allí se ofrecen viviendasadecuadas a los variados estilos de vida de la época y sebusca estimular la vida colectiva del hombre, gracias ala disposición de grandes zonas verdes inmediatas. Unejemplo representativo de ello es la Unidad de Habita-ción de Marsella, en 1952, del arquitecto franco-suizoLe Corbusier (1887-1965); es un bloque residencialdenso donde se aplicaron los cinco principios funda-mentales del movimiento moderno, a saber: cubiertaajardinada, fachada libre, planta libre, edificio sobrepilotis y en vez de ventanas longitudinales (o llamadaventana corrida) se aplicaron brise-soleils. En esencia,este proyecto reúne tres elementos claves en la proyec-ción de las ciudades modernas, como son: la construc-ción en altura, las viviendas en serie y la ciudad jardín.Lo que demuestran proyectos tales como la Uni-dad de Habitación de Marsella, es la importancia dadaal querer facilitar y proporcionar escenarios propiciospara la vida colectiva de la población habitante de lasciudades; por ello es también llamada “unidad veci-nal” como conformador de “barrios verticales”, la cualse convierte en unidad básica de planificación urbanay de diseño arquitectónico. En las teorías de Le Cor-busier y los arquitectos del CIAM se manejaba implí-citamente “una manera diferente de repartir el suelourbano en unidades dotadas de servicios comunes ydispuestas de tal manera que en su interior se disfruteun paisaje tranquilo, con disminución o desaparición
  • 36. 35  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáde las calles vehiculares. Esa idea, capital en el desa-rrollo posterior del urbanismo y de la arquitectura seríainterpretada de diversas maneras y adaptada en dife-rentes formas en los distintos lugares en que se aplicó”(Saldarriaga y Carrascal, 2006: 22). Es posible afirmar que existe una enorme influen-cia del desarrollo norteamericano de rascacielos sobrelas teorías del CIAM, producto de la fiebre por la cons-trucción de éstos desde finales del siglo XIX, y cuyafascinación supondría una nueva tipología arquitectó-nica que caracterizaría las ciudades del siglo XX. Sobreestas torres de vivienda que venían desarrollándose apasos agigantados, Le Corbusier escribió:“Estas torres que protegerán al obrero, antes y ahoraahogado en moradas densamente pobladas y en callescongestionadas, proveen todos los servicios necesariossegún la práctica admirable de los americanos, se re-unirían trayendo la eficiencia y economía de tiempo yde esfuerzo y como resultado natural, la paz mental.Estas torres, distantes la una de la otra por razón desu altura, acomodarán la misma población que, hastaahora, se ha extendido en la superficie: liberarán es-pacios enormes en los cuales correrían, independien-temente, grandes autopistas ruidosas llenas de tráfico.En la base de las torres se extenderían los parques;árboles cubriendo todo el pueblo. El ordenamientode las torres formaría avenidas imponentes: eso sí se-ría una arquitectura meritoria de nuestra época” (C.Jeanneret; citado y traducido en Solo, 1987: 11).La evolución de los proyectos residenciales de losmodernistas del CIAM muestran un vuelco teórico alabandonar el esquema realizado en la exposición ale-mana de vivienda Wiessenhoff, en Stuttgart (vivien-das de tres a cinco pisos), y adoptar modelos dondelas torres de vivienda en altísimas densidades jueganun papel central a la vez que paradigmático. Pruebade ello son los estudios teóricos realizados por WalterGropius, el proyecto “La ciudad contemporánea paratres millones de habitantes”, de Le Corbusier, y “la ciu-dad vertical”, de Ludwing Hilberseimer, que se basanen la proyectación de torres o edificios residencialeslineales en altura, como configuradores de ciudad. A pesar de la predilección por los grandes edifi-cios en altura y la zonificación de actividades, entrela últimas declaraciones de los CIAM se argumen-taba que estaban en contra de los rascacielos porser carentes de una planificación urbana coherentey de sentido arquitectónico, por la gran infraestruc-tura artificial que requieren, la enorme sombra queproyectan en la superficie, y ser considerados comomonumentos a nombre del arquitecto diseñador, locual implica costos para los habitantes.Así como los arquitectos modernos mostraban unaalta conciencia social sobre una base tecnológica y afavor de las clases populares, sus propuestas se aleja-ban cada vez más de una arquitectura al alcance dela población más necesitada, a través de propuestasque determinaban tipologías y características de pocaflexibilidad ante las variantes condiciones socio-eco-nómicas y espaciales de estos habitantes; por tanto, lamayoría de estas construcciones multifamiliares ter-minaron demolidas, transformadas o con diferentespropietarios que han desplazado a la “clase popular”(gentrificación). El argumento común de estos arqui-tectos, respecto a sus propuestas y posición, es queeran completamente novedosas y se distanciaban delas influencias clásicas; por ello, el obrero necesitabade formas sencillas sin ornamentos para su vivienda,acorde con el “nuevo espíritu” de la época.Los arquitectos responsables de la reconstrucciónde la vivienda europea quisieron imponer solucionesque buscaban una utopía espacial y también un estilode vida nuevo, que estaba determinado por la tecno-logía industrializada que conduciría a una mayor faci-lidad en las tareas cotidianas y al bienestar individualy social. Sin embargo, esta misma industrialización delas ciudades dictaría una complicada serie de necesi-dades en la estructura urbana, difíciles de sostener conla sola construcción material de unidades de vivienda,desconociendo las condiciones del suelo, servicios, in-fraestructuras, y el significado implícito de cada célulafamiliar en la construcción del hábitat y la vivienda.Esta visión algo limitada de los arquitectos moder-nistas es razonable, debido a que no se conocían lasimplicaciones y consecuencias sociales de las edifica-ciones, las cuales trataron de ser abarcadas a travésde los parámetros “mínimos” y en condiciones que noeran compatibles por las manejadas por el constructory/o el promotor inmobiliario, ni a las socio-económicasde los habitantes; en consecuencia, se considera a la
  • 37. 36  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotá“vivienda popular u obrera” como una nueva tipologíao clase arquitectónica paralela, no solo por las dife-rencias obvias con los proyectos residenciales dirigidosa clases sociales de alto poder adquisitivo, sino por eldiscurso, teorías y esfuerzos que acompañaban los pos-tulados viviendistas.En cuanto al modelo de ciudad concentrada, lasexperiencias más relevantes en su aplicación se en-cuentran en Ámsterdam, Hamburgo y Viena.Luego del fin de la Segunda Guerra Mundial26,y durante los años cincuenta, los súper bloques he-rencia de los postulados del CIAM seguían siendola solución común en la vivienda situada hacia laperiferia de las ciudades, como la Unidad de Habi-tación de Marsella; sin embargo, a pesar de estar do-tados con equipamientos comunitarios, se produjouna fragmentación con las actividades claves, comoel trabajo y la educación. Es probable que a partir deahí se produjeran las catástrofes que caracterizaronla periferia de estas ciudades y el debilitamiento delas teorías de los modernistas de los CIAM27.En Europa no se produjeron grandes cambios re-lacionados con los proyectos que se gestaban en elperíodo entre guerras; sin embargo, algunas corrien-tes nuevas se convirtieron en la base teórica de variosarquitectos y sus proyectos de vivienda, como lo esla arquitectura participativa, que incluía adeptos porla autoconstrucción como mecanismo de apropia-ción y financiación; uno de estos representantes fueel holandés Nicholas John Habraken, quien desarro-lló el “Método de soportes y unidades separables” en1962 (más adelante se hará referencia a su relacióncon la vivienda en altura, en el capítulo V). Uno delos primeros ejemplos a gran escala de arquitecturaparticipativa antes de su popularidad se realizó en laAlemania Democrática, donde surgieron los primerosexperimentos con viviendas hechas por autoconstruc-ción en un proyecto de 10.000 soluciones, gracias a lasideas socialistas y al rechazo crítico de los postuladosde los urbanistas modernos, donde se les tildó de con-vencionalistas y no estar acorde con las característicaspropias del lugar. Este rechazo se consolidó en todaEuropa hacia finales de los años sesenta, dejando delado a los súper bloques de vivienda en altura y adop-tando la arquitectura participativa como eje.Durante este mismo período, en Estados Unidos,se difundieron variados tipos de residencia para ha-bitantes de bajos ingresos, cuyos proyectos primiciafueron imitados inagotablemente; entre éstos está elPruitt-Igoe que eran bloques de 14 pisos que seguíanlas teorías de Le Corbusier, como los corredores abier-tos, y que finalmente fueron dinamitados; igualmente,estaban las casas móviles, entre las que se encuentranlos trailers y modelos industrializados armados in situ, ylos Levittowns que son antecesores de los suburbios, yconsistían en lotes unifamiliares que evocan la ciudadjardín, pero con un aire campestre y cuyas casas te-nían la opción de tener “estilos” ornamentales que lesproporcionaba individualidad y fue la clave de su éxitoentre las clases populares; no obstante, esta caracterís-tica separó a los constructores de los arquitectos28. Losejemplos exitosos en vivienda social sugieren que porrazones sociales, culturales o históricas la gran mayo-ría de los residentes norteamericanos no gustan de lasagrupaciones colectivas en altura, sino que prefierencasas separadas e individuales (Solo, 1987: 23).Sintetizando las experiencias dadas en los doscontinentes, la mayor característica del período deposguerra entre las diferentes soluciones de viviendarealizadas en Europa y en Estados Unidos reside en ladiferencia de la estructura estatal y su capacidad deotorgar mayor o menor injerencia al arquitecto en eldesarrollo de las soluciones de vivienda social. En26 La Segunda Guerra Mundial comenzó en 1939 y terminó en 1945.27 “En la posguerra surge en Inglaterra un grupo de arquitectos jóvenes,que toman el apodo de ‘Nuevos Brutalistas’. Derivan sus teorías delos modernistas, pero conllevan sus propuestas a proyectos de unaescala antes desconocida. Imponen planes de vivienda inmensos enlas afueras de las ciudades, aplicando los elementos recomendadospor los Modernistas; las calles en el aire, la expresión de la estruc-tura, etc. Intentan, sin embargo, estudiar los factores culturales quepueden influir en la aceptación de su vivienda. Con los Brutalistasentonces nace el concepto del arquitecto/investigador-social. Enefecto, los Brutalistas gozaban de una posición fuerte y una poderosaalianza con el Estado en la Posguerra Británica, caracterizada poruna obsesión con la construcción. Desafortunadamente, el afán y ladeterminación no respondieron a las necesidades de más de una ge-neración. La mayoría de estos proyectos del London County Councilya han sido abandonados o destruidos” (Solo, 1987: 18).28 Los constructores buscaban responder a las demandas de los usua-rios de vivienda, llegando al ámbito estético con la imitación deestilos y ornamentos de diferentes características, lo cual, paramuchos arquitectos era algo inadmisible. Estos gestos tuvieron unéxito significativo porque era el usuario el que escogía la aparienciay personalización de su vivienda.
  • 38. 37  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEuropa ocurrió una estrecha relación entre el arqui-tecto y el Estado, como medio para responder ante laelevada demanda de vivienda; gran parte de la ofertaestaba destinada al alquiler y en ese momento se en-contraba en furor la corriente que promovía la “arqui-tectura participativa”, a pesar de que la intervenciónde los habitantes en la concepción de su vivienda eraescasa. En Estados Unidos pasó lo contrario, pues el ar-quitecto no tenía mucha asistencia del gobierno, lo queimplicaba adaptarse a las leyes del mercado; la mayoríade las viviendas eran propiedad del habitante, gracias aque los sistemas de financiamiento permitían un rangoamplio de opciones (vivienda nueva, autoconstruida ousada), de acuerdo con las posibilidades económicasdel comprador, lo cual era una característica que teníaefecto directo en el diseño de la vivienda.La producción teórica dada entre 1920 y 1960 máslosproyectosconstruidos,comolaexposiciónenWies-senhoff, los conjuntos socialitas en Alemania y Austria(el Karl Marx-Hof diseñado por Karl Ehn en 1927),la Unidad de Habitación de Marsella, las propuestasdel arquitecto holandés Jacobus Johannes Pieter Oud(1890-1963), entre otros, sentaron las bases de un mo-delo residencial al mismo tiempo de ciudad idealizado,que se replicaría con diferentes facetas en el mundooccidental; y Latinoamérica no es la excepción.“Es posible afirmar que prácticamente todo enfoquerespetable de vivienda de interés social en el mundomoderno, planteado entre 1930 y 1980, se basó de al-guna manera en el concepto de la unidad vecinal y quetodavía esa idea subsiste y conserva mucha de su vi-gencia. La difusión universal de los principios y mode-los del urbanismo moderno tal y como fueron descritospreviamente permitió que se implantaran o impusieranen distintos contextos sociales y culturales. AméricaLatina fue uno de los campos donde esa implantaciónse produjo rápidamente y donde se desarrollaron alter-nativas particulares, adaptadas a la situación de cadapaís” (Saldarriaga y Carrascal, 2006: 23).Proyectos verticales modernosA cargo de urbanistas militantes de los CIAM y susteorías, en el período de entreguerras se realizaronproyectos “utópicos” de ciudades que solucionaríanlos problemas inherentes de la industrialización, yque responderían a las necesidades contemporáneasde la vida urbana. En ese campo, existen dos pro-yectos relevantes por sus afinidades con la densifi-cación a través de grandes edificios colectivos: unoes “La ciudad contemporánea para tres millones dehabitantes” de Le Corbusier, y el segundo es “La ciu-dad vertical” de Ludwig Hilberseimer; que presentanfuertes afinidades entre ellos, pero su gran diferenciaradica en la concepción y el papel de la vivienda.En 1922, Le Corbusier proyectó “La ciudad con-temporánea para tres millones de habitantes” sobreun área de 6,4 x 4 kilómetros aproximadamente, enun terreno llano y sin accidentes topográficos parala aplicación formal de sus teorías derivadas de laciudad satélite, con el propósito de ordenar la ciu-dad. Principalmente buscaba una descongestión delcentro urbano al tiempo que se aumentaba la densi-dad, realizando un trazado estrictamente geométrico(sobre un rectángulo) y dividiendo la población entres clases de habitantes, a saber: los ciudadanos queresiden y trabajan en la city o área central; los ciuda-danos suburbiales que trabajan en la zona industrial,pero residen en las ciudades jardín que bordean elproyecto; y los ciudadanos mixtos, quienes trabajanen el centro y residen en las ciudades jardín.Esta clasificación y zonificación de habitantes esconsecuencia del desarrollo de tres zonas caracte-rísticas: la primera, el centro de la ciudad, o la city,la cual es compacta y muy densificada a través degrandes edificios de 60 pisos y vías anchas; la se-gunda, un cinturón de bosques y zonas libres queseparan la tercera zona, la cual bordea la ciudadcompuesta de industrias y ciudad jardín, con cons-trucciones y viviendas de baja altura.Lo que más nos interesa de este proyecto es aque-llo que se da en el centro de la ciudad que, comose mencionó antes, se basa en la densificación a tra-vés de 24 rascacielos de 60 pisos distribuidos en unaextensión de 360 hectáreas. Estas edificaciones deplanta cruciforme ocupan un 5% de la superficie, per-mitiendo que el área restante quede libre con zonasverdes destinadas al esparcimiento, como ocio, de-portes y juegos. “Al pie de los rascacielos se disponenlos aparcamientos y los garajes. En los parques hay
  • 39. 38  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotárestaurantes en terraza, bares, comercios de lujo. A laizquierda, lindante con el parque inglés, se encuentrael foro con los edificios públicos y administrativos:museos, teatros, salas, ayuntamiento. El parque in-glés junto al foro está pensado como reserva para elcrecimiento de la ciudad. A la derecha de la City seencuentran muelles, estaciones de mercancías y ba-rrios industriales” (Hilberseimer, 1927: 14).29 La ciudad vertical tiene su versión suramericana en la City Blockdesarrollada por Vladimiro Acosta, en Argentina, en la década delos años treinta.Gráfico 2.1. La ciudad para tres millones de habitantes de Le CorbusierFuente: Hilberseimer, 1927.Los rascacielos centrales logran una densidad de1.100 a 1.650 empleados por hectárea, debido a quecada torre acoge entre 10.000 y 50.000 personas,dando un promedio que varía entre 17.000 y 25.000empleados. Ludwig Karl Hilberseimer (1885-1967),arquitecto urbanista alemán vinculado con la Bau-haus e inmigrante norteamericano, publicó en 1927La arquitectura de la gran ciudad (Groszstandt Archi-tektur), donde plantea una crítica al proyecto corbu-sierano asegurando que logra resultados cualitativosen la ciudad, pero no pasa lo mismo con los aspec-tos cuantitativos, ya que el supuesto aumento de ladensidad queda en entredicho por haber comparadomagnitudes inconmesurables, mezclar datos de den-sidades de viviendas por puestos de trabajo, y trasla-dar el trafico horizontal exterior al tráfico vertical enel interior de los edificios.Hilberseimer en ese mismo texto expone su pro-yecto “Ciudad vertical”, destinado a un millón dehabitantes sobre una extensión de 1.400 hectáreas,que busca la mayor densificación posible de la ciudadcon edificios residenciales de 20 pisos de altura, ubi-cando funcionalmente el comercio en los primeroscinco pisos, la residencia en los quince restantes yel transporte urbano bajo tierra29. Para evitar el caosque caracteriza las ciudades americanas, se proponela proyectación de estas edificaciones de manera pla-nificada y metódica, teniendo como punto de partidala organización en manzanas.El trazado y su tamaño se basan en una manza-na de 100 x 600 metros, pero varía de acuerdo conla iluminación que pueda recibir por la dirección delsol, la ubicación de estaciones del metro (o del ferro-carril urbano) y la proporción entre el ancho de la vía(generalmente de 60 metros) y la edificación. Sobrecada manzana se disponen paralelamente dos bloqueslineales a 70 metros el uno del otro, unidos inferior-mente por ocho plataformas transversales, que es don-de se ubican el comercio y los talleres de trabajo; cadabloque se divide en siete zonas de uso flexible, graciasa la distribución de los puntos fijos. Sobre las platafor-mas, al costado de las vías, se extiende la circulaciónpeatonal al aire libre que imita calles urbanas corrien-tes; la diferencia está en que se encuentran a cinco
  • 40. 39  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotápisos de altura y atraviesan las avenidas como si fueranpuentes. Se prevé que las viviendas deben contar conel número adecuado de habitaciones (dependiendo dela configuración familiar), sala, cocina, baño y terraza,además de dos habitaciones adicionales para el perso-nal de mantenimiento del edificio; es curiosa, además,la idea de que las viviendas ya deben venir dotadascon muebles fijos (excepto sillas y mesas), como solu-ción a la calidad del mobiliario y a los desplazamientosocasionados por las mudanzas.En cifras, dentro de las 1.400 hectáreas quecomponen el proyecto, en cada manzana se planeóalojar aproximadamente 9.000 personas en los 15pisos residenciales, que además cuentan con 90.000m² de áreas comerciales y de trabajo en los cincopisos inferiores, es decir, 10 m² por persona.Para Ludwig Hilberseimer, el propósito general delproyecto es repensar la ciudad contemporánea tenien-do como referente a la ciudad antigua y la aplicaciónde las ventajas que trae la concentración (en movi-lidad y espacios libres), donde la residencia se ubicasobre el sitio de trabajo, evitando los desplazamientosprolongados llevándolos al interior del edificio. La vi-vienda colectiva (el bloque) sustituye a la vivienda in-dividual, la cual supuestamente produce parcelacionessegregadas, patios interiores deficientes y estructurasviales costosas por su implementación desarticuladay congestionada. El proyecto constituye un modelotipológico pensado para que pueda ser aplicado deforma variable, de acuerdo con las determinantes queimpone cada contexto geográfico y su cultura (Hilber-seimer, 1927: 17-19).Más aún que el proyecto de “La ciudad vertical”,este autor hace consideraciones para el correcto fun-cionamiento de las ciudades sobre la base de unacrítica social y política, que lo conduce a culpar al ca-pitalismo como la raíz de los problemas en la ciudad yde sus habitantes. Recalca también la importancia enlas edificaciones de infraestructura (comunicaciones,aeropuertos, etc.), para el logro de un funcionamientosistemático y coordinado de las actividades urbanas.El aporte de esta propuesta, y que la diferenciade la ciudad contemporánea para tres millones dehabitantes, radica en que es la propuesta habita-cional la directriz que modifica la ciudad sin omitirla posibilidad de productividad dentro de la mismaedificación. Sin embargo, por un lado Hilberseimerpasa por alto el hecho de que el sistema productivourbano también requiere como sitios de trabajo lu-gares externos que sirven a la ciudad misma y, porotro lado, que es difícil imaginarse una ciudad cu-yos espacios públicos son plataformas que unen alos edificios de una manzana, y que, a su vez, estánseparadas por grandes avenidas que solo se puedenatravesar mediante puentes a elevadas alturas, queconectan las plataformas y sus edificios.Carlos Martí Arís, arquitecto y teórico español,escribe lo siguiente acerca del proyecto de Hilber-seimer: “La ciudad vertical es, pues, el fruto im-placable de una reflexión orientada a racionalizarGráfico 2.2. La ciudad vertical de HilberseimerFuente: Hilberseimer, 1927.
  • 41. 40  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáy poner en adecuada relación los ingredientes queconfiguran el desarrollo urbano en el mundo mo-derno y las famosas perspectivas que la escenifican,lejos de disimular o edulcorar la condición abstrac-ta de la nueva realidad urbana, tienden a exhibirlade un modo descarnado” (Martí et al., 2000: 27).El proyecto de Le Corbusier y el de Hilberseimerhacen parte de una variedad de propuestas urbanasque parten de una conceptualización sobre el estilo devida contemporáneo30, donde la configuración de edi-ficiosenalturapareceserlofundamentalosuantítesis,originadas como experimentos teóricos dentro de unmarco socio-político que tenía por objeto la recons-trucción de la ciudades europeas. El interés de analizar“La ciudad vertical” es referenciar cómo a partir de lavivienda en grandes alturas se configura una soluciónde gran escala urbana y el enfoque funcionalista so-bre la ciudad moderna que lo originó; por su parte, en“la ciudad contemporánea para tres millones de habi-tantes”, las torres no se proyectan para vivienda sinocomo centros de negocios e infraestructura, donde laresidencia es periférica y de pocos pisos; empero, estemodelo es el ejemplo utópico de ciudad que queríanlograr muchos urbanistas posteriormente.La ciudad contemporánea para tres millones dehabitantes con sus zonificaciones y la ciudad verti-cal con la indiscriminada edificabilidad y falta deequipamientos, son muestras del “excesivo” funcio-nalismo como respuesta al problema habitacionalde las ciudades, donde pareciera que la soluciónestá en manos de una apta disposición física de losedificios, y la reducción de los recorridos externos.Definitivamente no se tienen en cuenta las dinámi-cas espontáneas e individuales de las personas y dela misma estructura política, económica y culturalintrínseca de cada territorio. Aunque solo se tratade ejemplos “fuera de serie” de tiempo atrás y enun continente lejano, la apuesta que tiene hoy endía la producción social del hábitat y la vivienda essuperar las barreras de las respuestas obvias y físicas,donde los equipamientos, los servicios, el contactohumano y las relaciones con el ambiente y el terri-torio sean la base de un proceso que fortalezca laidentidad simbólica que caracteriza cada comuni-dad y cada familia, es decir, un habitar.Concluyendo, desde el origen mismo de la vivien-da colectiva, esta fue concebida bajo el imaginario deser una oportunidad para la evolución filantrópica encomunidad (visión utopista), pero solo fue realizadaen los palacios con cantidad de lujos. Después de laPrimera Guerra Mundial (1918), los CIAM vieronen las edificaciones en altura y la vivienda obrerauna nueva manera de organizar funcionalmente laciudad y vincular a esta valores ambientales para elbeneficio humano (como las grandes zonas verdes,vistas y asoleación), con planteamientos que reque-rían una re-construcción casi total de éstas31, sobreuna reflexión estética aplicada predominantementeen bloques rectangulares (ver anexo sobre tipolo-gías); estas propuestas se caracterizan por su estrictofuncionalismo propio de las sociedades altamente in-dustrializadas, cuya obtención de materiales y objetosrequería de medidas y procesos precisos tecnificadospara su producción en serie.La industrialización de la vivienda obrera supusouna forma de producción cuantitativa muy efectiva(la máquina de habitar), donde las características in-dividuales de cada hogar y la constitución de redessociales fueron pasadas por alto. Esto, sumado conla construcción en las periferias carentes de equipa-mientos y las características de la copropiedad verti-cal constituyen elementos que no fueron conocidosen su verdadera dimensión, y muchas de estas ca-racterísticas son aún objeto de estudio dependiendodel contexto social y geográfico. No obstante, desde1929 Walter Gropius manifestó sin mayores estudiosposteriores que la vivienda mínima no se puede re-solver homogenizando, sino con el conocimiento delas exigencias sociales, ambientales e históricas ad-misibles para cada territorio particular; además, esel valor del suelo y su excesiva especulación el quedetermina y regula las alturas de los edificios.30 Proyectos como el Plan de Tokio Megapolis Tokaido 2000, deKenzo Tange de 1960, la ciudad para 100.000 habitantes de J. J.Candilis-Josic-Woods en 1961, el proyecto de ciudad espacial deArata Isozaki en 1960 y la caricaturización futurista de Frank Paul,entre otros.31 Cabe anotar que la idea de re-construir físicamente las ciudadesestaba sujeta a las condiciones y el déficit habitacional en el que es-taban sumergidas varias ciudades europeas, debido a la destrucciónsufrida luego de la primera y segunda guerras mundiales.
  • 42. 41  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáLa idea de comunidad armónica fue el origen dela vivienda colectiva (desde el socialismo utópico deFourier) en una sociedad donde la concepción de de-sarrollo requería de asociaciones y contactos con sussemejantes; sin embargo, aun hoy en día, tal armoníano es posible debido a las diversas consideracionessociales sobre la vivienda como un producto en elque inciden infraestructuras, servicios, suelo y proce-sos complejos de múltiples actores y factores circuns-tanciales que la llevan a cierto desarrollo en diversasfases, además de ser la representación simbólica deuna cultura y su posibilidad de manifestarse diversa-mente en lo público y en lo privado.Omitiendo las consideraciones sustentables e incu-rriendo en los aspectos estrictamente físico-espaciales,es probable que la propuesta de los CIAM consistenteen la desdensificación urbanística y densificación edi-licia de la ciudad hubiera sido un éxito, puesto que elpanorama europeo no contaba con las fuertes presio-nes que ejercerían los desplazamientos inmigratorios ala ciudad, las dificultades económicas del “subdesarro-llo”,elvalordelsuelo,lapolíticaneoliberal,lasociedadde consumo y la constante pelea por una localizaciónprivilegiada que, entre otros efectos, llevó al mercadoa ocupar masivamente las áreas urbanas, y la produc-ción social de vivienda a un mercado especulativo.
  • 43. 42  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáIII.El multifamiliar en Latinoaméricade los temas más relevantes de este trabajo), razónpor la cual este país fue escogido sobre Chile.El caso de BrasilA principios de la década de 1930 comienza unaépoca de cambios para la República Federativa deBrasil; por un lado, el gobierno revolucionario deGetúlio Dornelles Vargas (1883-1954) llega al po-der en octubre de 1930, tras protagonizar un golpede Estado con el respaldo del ejército, gobernandopor decreto hasta 1934, año en que fue elegido pre-sidente constitucional por el Congreso32. Por otraparte se gestaba una corriente en la arquitecturabrasileña afín a los CIAM que concentró su produc-ción entre la capital (Río de Janeiro) y Sao Paulocon muchas construcciones de vivienda popular dealta densidad; era la llamada “arquitectura moder-na brasileña” que tendría un papel importante en laformación de nuevas maneras de vida urbana y deciudad metropolitana, encabezadas por los mejoresexponentes de la arquitectura del país, cuya pre-ocupación estaba enfocada en la búsqueda de solu-ciones para el creciente problema habitacional33.La arquitectura moderna brasileña surge enmedio de la confluencia de la problemática urbana(por el crecimiento expansivo y la informalidad) ylos dictámenes del movimiento moderno europeoseguidas por los arquitectos locales e impulsadas porlas relaciones con la creciente actividad inmobilia-ria (de alta dinámica económica en la construcciónde vías, apartamentos y oficinas para las clases al-tas) en algunas ciudades brasileñas, especialmenteLuego de estudiar los orígenes de la vivienda colec-tiva y algunas propuestas por parte de representan-tes de los CIAM, y con el fin de aproximarnos alcaso particular de la ciudad de Bogotá, pasaremosahora a estudiar brevemente la situación de Amé-rica Latina respecto a la producción de viviendasocial en altura, teniendo en cuenta sucesos histó-ricos relevantes en el contexto social y económico,además de las políticas de vivienda.Para establecer un panorama general de la vi-vienda en altura, se estudia el caso de cinco paísesdiferentes (Colombia y otras cuatro naciones) selec-cionados de acuerdo con su incidencia o aplicaciónconocida de vivienda multifamiliar de altas densida-des y que fueran lo más variables posible en cuanto alcontexto político, social y económico. Como primeraselección de países, que tienen o tuvieron alta pro-ducción de vivienda en altura, se escogieron Argen-tina, Brasil, Panamá, México y Venezuela.Al reducir la selección, se escogió a Brasil por sualta producción de vivienda multifamiliar, su Estadofederal y la importancia de varias ciudades primadas,además de la capital. Venezuela es conocida por laconstrucción de una buena cantidad de “superblo-ques” por iniciativa estatal; México aunque no tuvouna alta producción conocida, se escogió por tener unsistema político y económico similar al colombiano.Chile y Cuba fueron contemplados pues, aunqueno son muy conocidos en su producción multifa-miliar para bajos ingresos, sí constituyen contextoscon condiciones diferentes. Del primero se dice queha satisfecho casi completamente su déficit cuanti-tativo de vivienda y sus esfuerzos se dirigen ahora aldéficit cualitativo, gracias a su modelo de produc-ción por el mercado muy imitado pero no igualadoen sus resultados. Por su parte, Cuba es el caso másvariable, pues con la llegada de la revolución cam-bió totalmente el sentido de propiedad de la vivien-da y el suelo, porque pasaron a ser propiedad delEstado (el precio y disponibilidad del suelo es uno32 Posteriormente, “en 1937 proclamó el estado de excepción, pro-hibió todas las organizaciones políticas, disolvió el Congreso ydeclaró el Estado Novo (Estado Nuevo), que se convirtió en unrégimen de tintes fascistas con él como dictador”, pese a la fre-cuente oposición a sus medidas. Fuente: Biblioteca de ConsultaMicrosoft ® Encarta ® 2005.33 Entre ellos se encontraban Lucio Costa y Gregori Warchavchik.
  • 44. 43  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáSao Paulo y Río de Janeiro34, atendiendo caprichosburgueses en obras que representaban su hege-monía. Estas ciudades estaban empezando a tenermatices propios de las grandes metrópolis; por suparte, la modernidad con su noción funcionalista ycientífica buscaba de manos de arquitectos jóvenessoluciones progresistas a la creciente crisis urbanade vivienda.Las clases sociales menos favorecidas no podíanacceder a una vivienda formal y de calidad, debidoa los altos precios, la alta demanda y las prácticasespeculativas, lo que llevó a la gestación de las pri-meras favelas35; estas ciudades, caracterizadas desdela primera década del siglo XX por resolver de ma-nera práctica las cuestiones constructivas y urbanasmostraban un claro reflejo de la segregación social.Estas aglomeraciones informales se caracterizaban(lo que aún hoy en día sucede) por su baja calidaden espacio, instalaciones y urbanismo precario, in-salubridad y alta densidad de población.En el período anterior a esta década, las políti-cas de vivienda eran de jurisdicción municipal conmedidas de carácter legislativo que beneficiaban aagentes privados, como en el caso de Río de Janeiroque declaró una exención de impuestos para la cons-trucción de viviendas obreras y el otorgamiento desubsidios a empresas que realizaran “casas populareshigiénicas” para sus trabajadores. Con el gobiernonacional-desarrollista de Vargas se ejecutó una polí-tica de servicios como la forma de regular los procesosrelacionados con la formación y reproducción de lafuerza de trabajo, mientras que el problema de la vi-vienda de bajo coste “estuvo asociada a la estrategiade industrialización y se consideraba una pieza claveen la formación política, ideológica y moral de lostrabajadores” (Soares, 2003). El sector privado fueconsiderado limitado para abordar el problema de lavivienda, por lo que se inició la actuación directa delEstado en la producción y financiación de viviendasobreras con la creación, en 1933, de los Institutos deAposentadorias e Pensões (institutos de jubilacionesy pensiones, también llamados IAP, organizados porsectores de actividad, de acuerdo con la estructuracorporativa propuesta por el sector más influyentedel momento: el industrial).Luego de un golpe de Estado militar, en octu-bre de 1945, que sacó a Vargas del poder, y de laselecciones nacionales realizadas en ese diciembre,el anterior ministro de la guerra, el general EuricoGaspar Dutra consigue la presidencia, en la cual re-nueva el congreso y redacta una nueva Constituciónaprobada en septiembre de 1946, año en que se creala Fundação da Casa Popular –FCP–, instituciónencargada de la financiación y producción de vi-viendas para población de bajos ingresos, a pesar dela objeción del sector privado. Además de la FCP,los institutos de jubilaciones y pensiones –IAP–realizaron modestas intervenciones a través de susdiferentes dependencias, como: el Instituto de Apo-sentadorias e Pensões dos Bancários –IAPB–, Insti-tuto de Aposentadorias e Pensões dos Comerciários–IAPC–, Instituto de Aposentadorias e Pensões dosIndustriários –IAPI–, Instituto de Aposentadorias ePensões dos Maritimos –IAPM–, Instituto de Apo-sentadorias e Pensões dos Servidores do Estado, y elInstituto de Pensiones de los Conductores y Traba-jadores del Petróleo –Iapetec–.“La preocupación por la racionalidad y la modernidaden los conjuntos construidos por los IAPs propició,particularmente en el caso del IAPI la incorporaciónde propuestas modernistas que incluyen a la vivien-da popular vertical. Estos conceptos tenían una granoposición por parte de los sectores más conservado-res, que asociaban la vivienda colectiva con los pe-ligros de la promiscuidad, la agitación política, y laindisciplina de los trabajadores, estigma originado delos tugurios. Por el contrario, las propuestas social-mente más progresistas subrayaban la importanciade las soluciones de vivienda vertical como formade maximizar los recursos disponibles, aprovecharmejor el suelo y llamar la atención, incorporando losprincipios de racionalización de las tipologías en losprocesos constructivos. Muchos arquitectos interesa-dos en la producción de vivienda social adoptaronlos principios del movimiento moderno, procurando34 Río de Janeiro llegó a tener un millón de habitantes en la décadade 1910.35 Las favelas son características de Río de Janeiro; en las ciudades dePernambuco eran llamadas “mocambos”, y “malocas” en Río Grandedo Sul; sin embargo, el término “favela” adquirió mayor popularidad.
  • 45. 44  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotácompatibilizar ‘economía, práctica técnica y esté-tica’, enfocado en hacer viable económicamente alas necesidades de los trabajadores de bajos ingresos,garantizando dignidad y calidad arquitectónica” (Ga-lesi y Campos, 2002, traducción propia)36.El objetivo principal de los institutos de pensio-nes y jubilaciones –IAP– era conceder jubilación,pensión, financiación de viviendas y préstamos sim-ples e hipotecarios a sus beneficiarios. Gracias a losrecursos generados por las contribuciones a los IAP,fue posible la construcción de 123.995 unidades deviviendas con óptimos alcances de gestión y cuerpotécnico calificado. De estas viviendas resultaron va-rios ejemplos representativos de arquitectura reali-zados por el Estado, donde son claras las influencias“verticalistas” de los CIAM en mano de arquitectoscomo Carlos Frederico Ferreira y Attílio CorrêaLima. Estos organismos constituirían uno de losaliados más fuertes de la política cooperativa parala clase obrera implantada por Vargas, aunque porsus diferentes categorías (bancarios, comerciantes,navegantes, trabajadores del Estado, industriales)se hayan consolidado con funciones paralelas a lasoriginales37. Sin embargo, éstas no lograron solucio-nar en buena medida el déficit habitacional, debidoa que las asignaciones estaban limitadas a los traba-jadores sindicalizados.Para la mitad de la década de 1940, los arquitec-tos militantes del CIAM José Luis Sert y Paul LesterWiener realizaron el plan urbanístico para la ciudadde los Motores, caracterizado por la aplicación de lamodalidad de unidad vecinal, inicialmente con cua-tro de ellas, para albergar una población de 24.000habitantes. Paralelamente, ya se habían construidovarios ejemplos de vivienda colectiva de fuerte in-cidencia en el panorama arquitectónico modernobrasileño, como el edificio Esther (iniciativa priva-da, 1935, Sao Paulo), el edificio Japurá (1940, SaoPaulo), el conjunto de vivienda Realengo (1942,Río de Janeiro), el conjunto de vivienda del Par-que Guinle (iniciativa privada, 1940, Río de Janei-ro), el edificio Prudencia (iniciativa privada, 1944,Sao Paulo), el conjunto de vivienda Pedregulho38(1946, Río de Janeiro) y el edificio Louveira (ini-ciativa privada, 1946, Sao Paulo)39. Estos edificiosse implantaron en áreas centrales de las ciudades ysirvieron de referencia para futuros proyectos de vi-vienda social en altura, buscando atender un déficitestimado de 3’986.170 viviendas, en 1951, con ini-ciativa del Estado y la influencia moderna en Brasil(Organización de los Estados Americanos, 1956).Para la mitad del siglo XX, contrario al sector de laconstrucción, Brasil ya contaba con una sólida y cre-ciente economía industrial radicada principalmenteen Sao Paulo e impulsada por la exportación de ma-terias primas durante la Segunda Guerra Mundial(Brasil entra a hacer parte de la coalición en 1942,luego de un altercado marítimo con Alemania) y porlos lemas progresistas que perseguían la construcciónde un capitalismo industrial. Getúlio Vargas llega denuevo a la presidencia triunfando arrasadoramenteen las elecciones celebradas en octubre de 1950; sumandato se extendería hasta 1954, luego de un inci-dente que puso a las fuerzas militares en su contra;durante su gobierno se vivió un “programa de auste-ridad”, debido a las medidas tomadas para reducir elcosto de vida y equilibrar el presupuesto nacional.36 Texto original: “A preocupação com a racionalidade e a modernida-de nos conjuntos construídos pelos IAPs propiciou, particularmenteno caso do Iapi, a incorporação de propostas modernistas inclusiveno que se refere à moradia popular vertical. Este era um conceito quesofria grande oposição dos setores mais conservadores, que associa-vam a habitação coletiva aos perigos da promiscuidade, da agitaçãopolítica e da indisciplina dos trabalhadores–estigma derivado doscortiços. Ao contrário, as propostas modernistas socialmente maisprogressistas frisavam a importância das soluções habitacionais ver-ticais como forma de maximizar os recursos disponíveis, aproveitarmelhor os terrenos e baratear o atendimento, acentuando os prin-cípios de racionalização das tipologias e dos processos construtivos.Muitos dos arquitetos envolvidos na produção da habitação social,adotaram os princípios do Movimento Moderno, procurando com-patibilizar ‘economia, prática técnica e estética’, objetivando viabi-lizar economicamente as necessidades dos trabalhadores de baixarenda, garantindo dignidade e qualidade arquitetônica”.37 Para 1955, solo el Iapi había construido 12.192 unidades de vivien-da multifamiliar y 5.490 casas unifamiliares.38 El Pedregulho es uno de los proyectos de vivienda popular colectivamás conocidos en el panorama arquitectónico brasilero de la época,pues es fiel a la estética y los postulados de los CIAM y de Le Cor-busier, gracias a las soluciones formales del proyecto arquitectónicocomo la técnica, control de la luz y de la ventilación, accesibilidad y sucaracterística planta serpenteada del edificio principal. Consta de 560apartamentos para albergar a 2.400 personas aproximadamente.39 Los arquitectos, respectivamente, fueron: Vital Brazil y AdhemarMarinho; Eduardo Kneese de Mello; Carlos Ferreira; Lucio Cos-ta; Rino Levi y Cequeira César; Affonso Reidy; Vilanova Artigas yCarlos Cascaldi.
  • 46. 45  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEn 1956 fue elegido como presidente de laRepública de Brasil Juscelino Kubitschek (1902-1976), candidato del Partido Social Democrático,al tiempo que la población nacional alcanzó los 60millones de habitantes, la deuda externa se elevóa 4.000 millones de dólares, debido en parte a ungeneroso programa de obras públicas que incluyóla construcción de la nueva ciudad capital, Brasilia,inaugurada el 21 de abril de 1960. El proyecto urba-nístico de Brasilia estuvo a cargo de Lucio Costa, suforma recuerda a un avión, en la que en el eje máscorto se encuentran los grandes edificios adminis-trativos y las áreas comerciales; en el eje más pro-nunciado, en sentido norte-sur, se encuentran laszonas residenciales articuladas en supermanzanas,ocupadas en parte por grandes bloques de viviendaen altura. Cabe agregar que para la edificación de laciudad se necesitó una buena cantidad de mano deobra provista por pobladores de lejanos y humildespueblos, los cuales se establecieron “temporalmen-te” en un sector cercano a la construcción, que conel paso del tiempo se volvió definitivo con viviendasprecarias, hasta hoy en día (favelas); no obstante,la ciudad fue declarada Patrimonio Cultural de laHumanidad por la Unesco, en 1987.Gráfico 3.1. Conjunto residencial PedregulhoFuente: <http://www.educatorium.com/projetos/projetos_int.php?id_projetos=7> [Consulta: 05 demayo de 2008].En 1964 tras un golpe de Estado, llega una erade dictaduras militares a Brasil que impulsó una“modernidad conservadora”, cuyo primer presi-dente fue el general Humberto Castelo Branco. Elnuevo gobierno, dotado de poderes extraordinariossuprimió la oposición, limitó las libertades civiles,negó los derechos políticos y dispuso la elecciónpor el congreso del presidente y el vicepresidente.En cuanto a políticas de vivienda, liquidó la Fun-dação da Casa Popular40, se constituyó el SistemaFinanceiro da Habitação –SFH– y se creó el BancoNacional da Habitação –BNH–, los cuales teníancomo objetivo la promoción de la construcción y laadquisición de viviendas de bajo costo, ampliando yarticulando los recursos para el sector inmobiliariocon el capital financiero nacional, gracias a políti-cas urbanas centralizadoras.El SFH estableció que la gestión de la viviendapopular la debían realizar empresas con la capaci-dad financiera y profesional determinada para eje-cutar todas las etapas de un proyecto, por lo que seestablecieron reglas para la constitución de socie-dades promotoras inmobiliarias, con el fin movili-zar capitales permanentemente hacia un sector dela construcción calificado, mientras se diminuíanlas viviendas informales que existían masivamenteen todas las ciudades de Brasil. Por tanto, fue uninstrumento de captación de recursos a largo pla-zo para inversiones de vivienda social, basado en lacorrección monetaria que buscaba impedir la des-capitalización del sistema, lo cual llevó al dominiodel mercado por los promotores, con alto lucro y sinriesgos financieros, ya que éstos los asumía el Estado(éste se ocupaba de hasta el 80% de los recursos).El BNH era el órgano central del SFH encargadode la fiscalización en la aplicación de los recursos y quegarantizaba la liquidez del sistema. De esta manera sefinanciaron los proyectos de vivienda más importan-tes; llegó a tener un alcance de cinco millones de uni-dades construidas a lo largo de la existencia del BancoNacional da Habitação, lo cual corresponde al 26%del total de viviendas construidas en todo el país enese mismo período (Soares, 2002). A partir de 1967, elFondo de Garantía por Tiempo de Servicio –FGTS–40 Se liquidó en 1964, tras una modesta actuación, ya que en susdieciocho años de existencia construyó 143 conjuntos de viviendasocial, que suman 18.132 unidades habitacionales (Soares, 2003).
  • 47. 46  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáproporcionó recursos al SFH y definió las condicionesde financiamiento para los adjudicatarios de vivienda;este organismo es un fondo de ahorro obligatorio queproporciona indemnizaciones a los trabajadores delsector privado proporcionalmente al tiempo de servi-cio y la cantidad depositada con intereses en caso dedespido, al terminar la vida laboral o en otros casosespeciales, y cuya actividad persiste hasta hoy en díacon algunas modificaciones.Este sistema demuestra la dependencia del sectorinmobiliario por el financiamiento estatal, lo que fa-voreció su modernización y dominio en las ciudadesdonde actuaba y que llevó a una inflación crónicaal país. Por lo mismo, la mayoría de los promotoresenfocaron sus operaciones hacia la construcción debloques de vivienda, ya que así se recibían más fácil-mente los recursos públicos y daban paso a procesosespeculativos del suelo. En este sentido, Nabil Bon-duki afirma que con la creación del BNH se produjoun divorcio entre arquitectura y vivienda popular,pues las insuficientes actuaciones del Estado estimu-laron la producción de viviendas por entes privadossolamente cuando éstas ofrecían suficiente lucro acosta del detrimento de la calidad de las construc-ciones, al igual que las estatales al buscar ser másaccesibles para una población cada vez más pobre(Bonduki, 1998, citado en Freitas, 2004).El plan piloto de la región Barra de Tijuca yBaixada de Jacarepaguá para la expansión de la ciu-dad de Río de Janeiro, realizado por Lucio Costa en1969, es un ejemplo de desarrollo y diseño urbanode acuerdo con los planteamientos modernos de losCIAM, donde los edificios en altura para albergara la población son indispensables dentro de los cri-terios funcionales que imperaron a mitad del sigloXX. Paralelamente, sin planificación moderna, losprocesos urbanos e inmobiliarios en la ciudad dePelotas, Estado de Rio Grande do Sul y las zonascentrales de otras ciudades son reflejo de la granproducción de vivienda social en altura ejecutadapor diversas entidades estatales como los IAP, laFCP y los promotores privados, gracias a la finan-ciación del BNH; también incluyó viviendas de es-tratos socio-económicos altos, cuyo mayor auge depromoción inmobiliaria se dio en 1981.A mediados de la década de los años ochenta yaexistía una nueva generación de edificios en altura(iconos en su época), como por ejemplo los edificiosGuararapes, Bela Vista, Dalton, Parque São Joa-quim, Barão de São Clemente (iniciativa privada,1950, Río de Janeiro), el edifício António Ceppas(iniciativa privada, 1952, Río de Janeiro), conjuntode vivienda Marquês de São Vicente-Gávea (1952,Río de Janeiro), los edificios Finusia y D. Fátima (ini-ciativa privada, 1952, Río de Janeiro), edifício OscarNiemeyer (iniciativa privada, 1954, Belo Horizonte),el conjunto de vivienda Deodoro (1954, Río de Ja-neiro), el conjunto de vivienda Zezinho MagalhãesPrado (década de los años sesenta, Sao Paulo) y elconjunto União da Juta (1989, Sao Paulo)41.Después de veintiún años de dictadura militar,en 1985 se restaura el gobierno civil con el nom-bramiento de Tancredo Neves como presidente42.Con la influencia de la política neo-liberal, en 1986se liquida el Banco Nacional da Habitação, debidoal déficit fiscal que acumulaba por el desvío de re-cursos para financiar proyectos de naturaleza dife-rente a su objetivo, durante la dictadura militar43.Esto, sumado a la crisis económica en la industriaalimentaría, produjo una recesión en la producci-ón de vivienda social ante la falta de financiación,llevando a los promotores a realizar predominante-mente proyectos de bloques de apartamentos parapoblación de medio y alto poder adquisitivo, porqueproporcionaban buenos ingresos, al contrario de laproducción de vivienda popular (Soares, 2002: 7).Con un mercado desregulado, menor disponibili-dad de fondos estatales y una nueva Constitución, losgobiernos de Fernando Collor de Mello y de ItamarAugusto Cautiero Franco44se caracterizaron desde1989 por los programas anti-inflacionistas, los cam-41 Los arquitectos fueron respectivamente: MMM Roberto; Jorge Ma-chado Moreira; Affonso Reidy; MMM Roberto; Óscar Niemeyer;Flávio Rego; Vilanova Artigas, Fábio Penteado y Paulo Mendes daRocha. Cdhu.42 Muere antes de tomar posesión, y José Sarney lo sucede.43 Viviendas para estratos altos, estadios de fútbol y carreteras.44 Debido a escándalos de corrupción, en 1992, Collor de Mello seretira de la presidencia y es relevado por el hasta entonces vicepre-sidente Itamar Franco.
  • 48. 47  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotábios en los programas institucionales y en el SistemaFinanceiro da Habitação y la mala administración delos recursos públicos para proyectos de vivienda po-pular, ahora administrados por el Ministerio de Bien-estar Social (Ministério do Bem-Estar Social), lo cualprodujo una crisis en la políticas habitacionales, y lapeor recesión económica de la última década.Con Fernando Henrique Cardoso como pre-sidente a partir de 1995, se logró una estabilidadeconómica y la instauración de una nueva políticanacional de vivienda, que incluyó modificaciones alSFH y el impulso al sistema de subsidios con unainversión en vivienda de bajo costo de nueve billo-nes de reales con recursos del FGTS y otras fuentes,permitiendo la recuperación en la producción devivienda social para atender un déficit habitacionalestimado en 12.743 millones de unidades, en 1992(PNUD, 1988, citado en Cândido y Vasconcelos,1996); sin embargo, el mercado privado seguía en-focado hacia los sectores de más alta renta, con vi-vienda en altura.Con la elección, en 2002, de Luiz Inácio da Sil-va (Lula) como presidente, Brasil entra a una nuevatransición producida por una publicitada reformasocial que promueve medidas asistencialistas acor-des con el sistema capital, como la reducción de im-puestos a los materiales de construcción y los planespara convertir en propietarios a los habitantes de lasfavelas y palafitos, a través del Fondo Nacional deVivienda de Interés Social (Fundo Nacional de Ha-bitação de Interesse Social –Fnhis–), creado en 2005.Existen otras medidas en vivienda social, como la re-estructuración del Sistema Financeiro da Habitaçãoa través del Ministerio de las Ciudades (Ministériodas Cidades), con el fin de realizar mayores y mejoresinversiones en vivienda social con proyectos selec-cionados por concursos estatales. Empero, las mayo-res críticas al SFH son su centralismo, las dificultadesde acceso por el poder público, los criterios bancariosde selección y el enfoque a la producción de vivien-das nuevas e insuficientes ante el déficit.Entre los proyectos de vivienda social en alturaque se adelantan actualmente, se encuentra el plandirector para la favela Rocínha, en Sao Paulo, im-pulsado por el Ministerio de las Ciudades. Por otrolado, se encuentra en construcción el parque resi-dencial do Gato, que proporcionará vivienda a lospobladores de esta favela en Sao Paulo; se trata deun conjunto de nueve edificios de cinco pisos con486 apartamentos en bloques de concreto (materialeconómico y apto para edificios en altura), en unaárea de 175.000 m2, más 123.000 m2de áreas ver-des, a orillas del río Tamanduateí.En estudios realizados por Douglas QueirozBrandão y Luiz Fernando Mählmann Heineck45,se hicieron análisis tipológicos de 3.011 plantas deapartamentos ofrecidas en el mercado de Brasil y secompararon con algunas representativas de otras la-titudes globales. Como resultado, se logró una tipifi-cación que refleja las tendencias en la organizaciónespacial y funcional de estas viviendas; se encontróque es muy frecuente el apartamento con dos dor-mitorios y uno principal (en 1.172 casos que repre-sentaban un 40%); le sigue un dormitorio más otroprincipal (13%) y luego dos dormitorios corrientes(10%). Además, se estableció que en el mercadose ofrecen unidades muy repetitivas en su concep-ción general, con menos de dos baños (Brandão yHeineck, 2003). Aunque la tendencia general es lareducción del área, pero con mayor flexibilidad fun-cional, no son patrones equitativos con la oferta devivienda colectiva para población de bajos ingresos.El panorama presentado frente a la vivienda so-cial en altura en Brasil muestra cómo el aceleradocrecimiento de las favelas, las frecuentes dictadurasmilitares y la adopción de ideales del movimientomoderno en la arquitectura promovió, desde la dé-cada del cuarenta, la construcción de varios edifi-cios multifamiliares tipo bloque con la constituciónde importantes entidades estatales para la viviendasocial, como los institutos de jubilaciones y pensio-nes –IAP–, la Fundação da Casa Popular –FCP–, elSistema Financeiro da Habitação –SFH– y el Ban-co Nacional da Habitação –BNH–. Estas entidades45 Brandão es M.Sc., Dr., profesor adjunto del Departamento de In-geniería Civil, Facultad de Arquitectura, Ingeniería y Tecnología,Universidad Federal de Mato Grosso; Heineck es Ph.D., profesortitular del Departamento de Ingeniería de Producción y Sistemas,Centro Tecnológico Universidade Federal de Santa Catarina.
  • 49. 48  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotágestionaron la vivienda en altura hasta 1960, añoen que varias de éstas son liquidadas, y es fundadala ciudad de Brasilia como nueva capital.A finales de los años ochenta estaba casi total-mente modificado el Sistema Financeiro da Ha-bitação y se consolidaba el paso hacia la políticaneoliberal, en la que el mercado es el encargadode la producción de vivienda económica trayendoconsigo problemas recurrentes, como el desinterésde la inversión privada y la baja calidad de los con-juntos habitacionales unifamiliares y multifamilia-res (ver anexo “Cuadros de eventos cronológicos enAmérica Latina”).El caso de CubaCon la renuncia de España a la soberanía sobre Cuba,en 1898, y la administración mediante un gobiernomilitar estadounidense hasta 1902, tuvo lugar la in-dependencia cubana; posteriormente se dio un largoproceso de desequilibrios socio-políticos y económicosque llegaron hasta la mitad de siglo XX, caracterizadospor frecuentes cambios de gobierno, la participaciónen la Segunda Guerra Mundial, una nueva Constitu-ción en 1940 y el monopolio norteamericano sobre lasfinanzas, la agricultura y la industria del país.En 1952 Fulgencio Batista se tomó el poder conel apoyo del ejército e impuso una dictadura, que fueconstantemente enfrentada por una oposición quecontaba cada vez con un mayor número de adeptos,liderada por Fidel Castro. En ese momento, La Ha-bana, ciudad capital del país, adquirió una prima-cía económica tal, que dejó al resto de las ciudadesy las zonas rurales excluidas del desarrollo (allí seconcentraba el 80% de las viviendas “formales”);de la misma forma, existía una fragmentación socialdebido a la estratificación de clases, donde las dealto poder económico habitaban en barrios en lasafueras de las ciudades, con todas las comodidades;mientras tanto, en los centros históricos y en las pe-riferias se hacinaba la población de bajos ingresosen pequeñas e insalubres viviendas, fomentado en-tre otras cosas por la migración a las ciudades:“Según datos del censo de 1953 del total de vivien-das del país (1’256.544), el 63,1% eran urbanas y el36,9 % rurales (de ellas el 73 % eran bohíos rústicos).Mientras que el 87% de las viviendas urbanas teníanelectricidad sólo el 9,1 % de las rurales contaban coneste servicio. En general en áreas rurales, el 66 % te-nía piso de tierra y sólo el 2,3 % contaba con aguacorriente. El 96,5 % carecía de todo tipo de refrigera-ción” (Bauzá, 1997).Durante la vigencia de ese régimen, la calidadde las viviendas para la población de bajos recursosera de unas condiciones muy lamentables, pues lagran mayoría era precaria y sin servicios públicos, yaque el Estado aportaba solo el 1% de éstas durantela época de mayor construcción de vivienda, quefue en la segunda mitad de los años cincuenta. Alpoco interés del Estado por solucionar las demandaspopulares, se suman los altos niveles de corrupcióny la especulación, por parte de los inversionistas pri-vados encargados de la producción habitacional. Enel casco histórico predominaban los barrios de resi-dencias multifamiliares, cuyos edificios eran de treso cuatro pisos (alturas generalmente bajas en todaCuba), destacándose las construcciones en alturasolo para las clases acomodadas, como el edificioSolimar del arquitecto Manuel Copado y el edificioFocsa (1956, con 28 pisos) de Ernesto Gómez, Mar-tín Domínguez y Bartolomé Bastard; este era unode los conjuntos más grandes de Latinoamérica y elprimer representante cubano del concepto “ciuda-des dentro de la ciudad” en la época.En este contexto de constantes enfrentamientosmilitares y políticos, la Revolución Cubana logró lavictoria el 31 de diciembre de 1958, con la huida delpaís de Fulgencio Batista. Este suceso cambió parasiempre la historia de la república de Cuba, con re-percusiones mundiales, por la imposición de un ré-gimen socialista orquestado por Fidel Castro. Estenuevo panorama comunista distinguió a Cuba decualquier otro caso latinoamericano en la produc-ción de vivienda, porque ésta se considera no solo underecho sino un bien social garantizado por el Estado(en propiedad y ayuda financiera), y porque no existeun mercado libre del suelo e inmobiliario en la cons-trucción, debido a que éstos pertenecen en su mayo-ría al Estado, además de la existencia de mecanismosde compra y venta, expropiación y compensación
  • 50. 49  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáde acuerdo con fines sociales. Esto significa que la“vivienda social” no existe como una clasificaciónparticular, puesto que toda la producción es estatalpara ser destinada a toda la población sin distinción;es decir, es naturalmente social46.En efecto, el déficit de vivienda digna urbana yrural47era una de las mayores preocupaciones deCastro, desde su discurso “La historia me absolve-rá”, de 1953, hasta la actual Constitución. Así fueque en los primeros años de la Revolución se to-maron medidas, como la creación de la Direcciónde Viviendas Campesinas, el Instituto Nacional deAhorro y Vivienda –INAV– que era el adjudica-dor de viviendas por medio de un departamentode Servicio Social, y procuraba además la abolicióndel desahucio, la rehabilitación y conservación delas viviendas existentes48, la venta de materiales deconstrucción asequibles a la población y la dispo-nibilidad de servicios técnicos especializados. Sedecretó entonces la Ley de Reforma Urbana, queestableció el precio que se debía pagar por las nue-vas viviendas del Estado; dicho precio no podía su-perar el 10% de los ingresos familiares y convirtióen propietarios de las viviendas a los arrendatariosde las mismas, luego de que pagasen al Estado unmonto fijado e indemnizó a los anteriores dueños.Un proyecto de vivienda en altura representati-vo para la nación fue la Unidad Vecinal # 1 de laHabana del Este, hoy llamada Reparto Camilo Cien-fuegos (Monumento Nacional), pues fue el primerconjunto vecinal edificado por la Revolución Cu-bana, entre 1959 y 1961, el cual comprende 1.306viviendas para 7.836 habitantes en 58 edificios, así:51 de cuatro pisos y siete de once, implantados enuna supermanzana articulada con zonas peatonales yestacionamiento; además, 20 m2de áreas verdes porhabitante y equipamientos comunitarios. El plantea-miento de esta construcción, próxima a las zonas de-portivas y una conurbación con desarrollo industrial,fue producto de un grupo profesional del Colegio deArquitectos49, basados en un proyecto anterior simi-lar realizado por el italiano Franco Albini, antes dela caída de Batista. La líder revolucionaria PastoritaNúñez fue la impulsora de esta y otras urbanizacio-nes; el Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda seencargó de la obra y las viviendas fueron adjudicadaspor la Central de Trabajadores de Cuba.Otros edificios de vivienda representativos enla arquitectura de la época fueron el Conjunto deTallapiedra (1960), el edificio experimental de 17plantas (1968-1970) y Las Terrazas (1968-1975,1994). El primero es obra de los arquitectos Anto-nio Quintana y Alberto Rodríguez, el cual constade dos bloques de 17 pisos construidos con sistemade moldes deslizantes, que se unen a través de ban-das externas de circulación horizontal articuladas ados torres de circulación vertical. Por su parte, LasTerrazas, de los arquitectos Osmany Cienfuegos yMario Girona, a pesar de ser “vivienda baja”, se des-taca por ser diseñada y construida en el lugar con laparticipación de los habitantes.Las fuentes de financiamiento para la construc-ción, rehabilitación y conservación de viviendasprovinieron del presupuesto central del Estado (re-caudaciones de impuesto por arrendamiento de vi-viendas, donaciones y el aporte de los organismosestatales productores de recursos para la construc-ción) y el autofinanciamiento; al no existir una ban-ca especializada se estableció un sistema de créditosdeterminados por un plan de distribución de las in-versiones para cada ministerio y gobierno local, y és-tos a su vez asignaron los recursos entre las entidadesejecutoras de las obras. La capacidad constructiva sevio reforzada gracias a la industrialización de los pro-cesos productivos y la adopción de técnicas de pre-fabricación, con lo que se logró que se construyeran85.000 viviendas entre 1959 y 1963.46 Esto se asumió como una premisa en la política habitacional, lo cual notiene antecedentes, hasta que en 1996 se hicieran declaraciones simi-lares en la conferencia de las Naciones Unidas acerca de los Asenta-mientos Humanos, Hábitat II, sobre el derecho a una vivienda digna.47 Fidel Castro, en su discurso del 21 de enero de 1965, en la reuniónde Secretarios Generales de los 25 Sindicatos Nacionales dijo: “…los recursos que tenemos para las viviendas debemos concentrarlosesencialmente en el campo, porque en el campo están las mayoresposibilidades inmediatas del país, las mayores posibilidades de solu-ción a nuestros problemas económicos…” (Fernández, 1976: 125).48 Especialmente en las zonas rurales del país, lo cual aporto parala construcción y consolidación de más de 360 nuevos pueblosgracias a varios programas, entre los cuales esta el “Plan Turquino- Manatí” en 1987.49 Arquitectos Roberto Carrazana, Reynaldo Estévez, Hugo Dacosta,Eduardo Rodríguez, Mario González y Mercedes Álvarez.
  • 51. 50  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 3.2. Unidad vecinal # 1 de La Habana delEste o Reparto Camilo CienfuegosFuente: Martín, 2002.Con la eliminación de la especulación del suelo ur-bano, el Estado subsidiaba hasta el 51% del precio deventaotransferencia,cuyoexcedentedelvalorlodebeasumir la familia beneficiada. Adicionalmente, los pro-pietarios que contrataban servicios constructivos conentidades estatales obtenían beneficios en la forma depago, como el aporte de un valor determinado que ex-cedía el presupuesto familiar, en el caso de los edificiosmultifamiliares, o el 20% del valor de los trabajos enotra clase de construcción habitacional. La donación,en 1964, de la planta mecanizada de prefabricadosGran Panel Soviético, con capacidad para construiralrededor de 1.700 viviendas por año, y la entrada, en1966, en la producción de elementos prefabricados,como el hormigón ligero (siporex), el sistema GranPanel IV y Sandino50, lograron mejorar cuantitativa-mente la producción habitacional que paulatinamentese inclinaba hacia los edificios multifamiliares.Gracias al comercio de materiales y una economíasostenible en los años setenta, la demanda de viviendaurbana y rural se atendió con planes directores, juntocon zonas de desarrollo agrario en algunas ciudades yexpansión periférica (especialmente en La Habana),a través de “[…] la construcción de edificios multi-familiares a cargo de brigadas voluntarias, cuyo mo-delo para toda la isla fue el reparto Alamar, versióntropical de las ciudades-dormitorios ya usuales en loshermanos países socialistas. Por otra parte estos repar-tos comenzaron bajo unos reglamentos sumamentelimitantes que se sumaban a la dificultad con el trans-porte y la carencia de auténtico perfil urbano en estosamontonamientos de pequeños edificios” (Hurtado,2005.) La zona de Alamar, en La Habana, fue de lasprimeras experiencias en vivienda colectiva con 150edificios de cuatro a cinco pisos construidos con mu-ros en bloque de ladrillo tradicional y otros elementosprefabricados, como placas y escaleras. En cuanto ala vivienda rural también se implementaron viviendasmultifamiliares, generalmente de cuatro o cinco pisoscon carácter constructivo artesanal para el aprove-chamiento del suelo y la economía en instalaciones.No obstante, la producción de estas viviendas no tuvograndes alcances cuantitativos ni cualitativos, puesresultaron ser monótonas y sin áreas de recreo (el mo-delo de bloque habitacional típico constaba de cuatropisos y 24 apartamentos).Para eliminar el “carácter provinciano” y la mono-tonía espacial, resultado de las edificaciones de cuatropisos en la mayoría de las ciudades del interior, comoSantiago de Cuba, Matanzas y otras, se empezaron aconstruir edificios de hasta 20 pisos y 152 apartamen-tos clasificados por la aplicación de un sistema cons-tructivo determinado, entre los cuales están el IMSyugoslavo, moldes deslizantes, SP-72 y losa hueca. Elsistema IMS nació como experimento en edificacio-nes bajas, que consiste en una estructura prefabricadaen hormigón más elementos pretensados; el sistemaSP-72 se basa en la combinación de la construccióntradicional, más los elementos prefabricados; los mol-des deslizantes logran la mayor altura, y el sistema delosa hueca utiliza elementos prefabricados en muros yplacas (Spiroll). De esta manera, para finales de 1974se encontraban en construcción más de 30 edificiosaltos, la mayoría en la ciudad capital de La Habana(Fernández, 1976: 142-145).A pesar de la imposición de un embargo comercialpor parte de Estados Unidos, luego de que el gobiernocubano nacionalizó todas las compañías estadouni-denses de la isla en 1960, Cuba recibió grandes benefi-cios y apoyo económico de la Unión Soviética y de los50 El sistema constructivo Gran Panel IV es para fabricación pesadade edificios de cuatro pisos y hasta 48 viviendas cada uno, poste-riormente reemplazado por el sistema Gran Panel 70; el sistemaSandino debe su nombre a su primera experiencia en 1963, paracasas de hasta dos pisos. Ambos sistemas son de tecnología cubanabasada en la soviética (Fernández, 1976).
  • 52. 51  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotápaíses del bloque socialista a lo largo de las décadas delos años setenta y ochenta, especialmente después desu intervención militar a favor de las causas marxistasen África. En 1976 se adoptó una nueva constituciónnacional que incrementó el número de provincias deseis a catorce, creó la Asamblea Nacional y ratificó aFidel Castro como jefe de Estado y de gobierno.En 1982, La Habana Vieja y el sistema de forti-ficaciones militares que la circundan fueron decla-radas Patrimonio de la Humanidad, por la Unesco.Durante esta década, en el campo de la vivienda, sehicieron evidentes los problemas del modelo existente(centralizado, costoso, dependiente y poco flexible)estableciendo nuevos mecanismos para solucionar lacarencia de fuerza de trabajo para la construcción,como la inversión en equipos, maquinarias y desarrollode nuevas tecnologías, la creación de MicrobrigadasSociales51y el establecimiento de la Ley General de laVivienda en 1984 (con revisión posterior en 1988);con esto se creó el Instituto Nacional de la Vivienda–INV–, organismo rector de la política de viviendaen el país, se autorizó el arriendo de manera regulada,se transfirió la propiedad de viviendas estatales a sususufructuarios y ocupantes legítimos, además de en-tregar con título de propiedad y precios bajos nuevasviviendas construidas con el fin de que la poblaciónde menores ingresos tuviera acceso a ella (similar ala Ley de Reforma Urbana). Con esta ley se ratificóla política esencial establecida hasta entonces, dandoderecho de propiedad52, penalizando las conductas ile-gales de adquisición, uso y ocupación, instaurando elprecio de la vivienda nueva construida por el Estadode acuerdo con la localización y regulando el accesode la población al suelo para construir vivienda poresfuerzo propio, gracias a las facilidades en el otorga-miento de créditos bancarios, venta de materiales deconstrucción y servicios técnicos por el Estado. En laactualidad, a pesar de que no se desarrollaron gran-des extensiones marginales en las periferias de las ciu-dades, existen mercados informales de materiales deconstrucción que se apoyan en el desvío de programasestatales y en pequeñas empresas constructoras priva-das ilegales, además de la corrupción burocrática enlas administraciones municipales, pues son instanciasautorizadas para aprobar permutas entre particulares.A principios de la década de los años noventa, conel colapso de la Unión Soviética, Cuba perdió unafuente segura de materias primas, tecnologías, créditosymercadosdeexportación;adicionalmente,elaumen-to de precios en los productos de importación, como elcombustible y los alimentos, la entrada de capital ex-tranjero (y su dolarización), la caída de la producciónde azúcar, el refuerzo estricto del bloqueo económico ytecnológico de los Estados Unidos, el número de dam-nificados por el paso de cinco ciclones tropicales entre1998 y 2002, entre otros factores, provocaron una cri-sis económica y la disminución en la producción demateriales para construcción de viviendas.Como medidas alternativas ante esta crítica si-tuación de déficit habitacional, se dio prioridad a lasolución de problemas habitacionales que tuvieranincidencia sobre objetivos económicos de importan-cia; por ello se racionalizó radicalmente el consumode materiales como cemento, acero estructural y otrosque demandan grandes gastos de energía y dinero parasu producción e importación, de acuerdo con la dispo-nibilidad de materias primas en cada municipio quecontaba con procesos de producción local. En con-secuencia, el mejor aprovechamiento del suelo y losprogramas de mejoramiento de vivienda en el ámbitonacional han cobrado mayor aplicación estatal, nosolo como alternativa a la demanda sino también paramantener un óptimo nivel cualitativo de vivienda;esto implica la solución de problemas domésticos defiltraciones, fugas hidrosanitarias, deterioro de las es-tructuras y, sobre todo, el desgaste de las cubiertas, en-trepisos y ascensores en los edificios multifamiliares.Las dos principales ciudades, La Habana y San-tiago de Cuba, concentran más de la mitad del fondohabitacional precario del país, además del mayor por-centaje de edificios altos y edificios multifamiliaresen zonas centrales que datan del período antes de la51 Son asociaciones formadas por obreros y personas interesadas en elapoyo a la construcción de vivienda por esfuerzo propio con apoyodel Estado, que funcionan hasta la actualidad.52 En la región latinoamericana, Cuba se destaca porque aproxima-damente el 85% de los ocupantes de viviendas son propietarios;además, una parte de la población se beneficia con el usufructogratuito y no existe el pago de impuestos sobre el suelo que ocupala vivienda (Cepal, PNUD e INIE, 2004: 216).
  • 53. 52  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáRevolución, entre 1930 y 1959, por lo que ya cuen-tan con más de sesenta años y son objeto de trabajosde rehabilitación. En solo La Habana, la viviendacolectiva cuenta con más de 28.000 unidades, o seael 47%, frente a un 40% de unidades individuales dela cantidad (stock) total de viviendas (GDIC, 2003a,citado en Cepal, PNUD e INIE, 2004: 228).Cuba: Tipología habitacional general, 1996Tipo de viviendas Por ciento Cantidadcasas 71% 2’071.873apartamentos 18% 525.263habitaciones, bohíos y otros 11% 307.262TOTAL 100% 2’904.398Fuente: Bauzá, 1997.Algunas urbanizaciones y edificios han sido elo-giados por su diseño arquitectónico y urbano, a pesarde que su altura en pisos es poca, como Las Arboledas(1987) y Villa Panamericana (1989-1991); Las Ar-boledas, diseño de la arquitecta Graciela Hernándezpara una comunidad de 16.000 habitantes (sin ter-minar), se llevó a cabo con el objetivo de mejorar lascondiciones ambientales presentes en una urbaniza-ción vecina de la década anterior, integrándose en lazona de siembra de árboles del Cordón de La Habana,sin producir alteraciones notables al entorno natural,gracias a sus cuatro pisos. Villa Panamericana, delarquitecto Roberto Caballero, fue construida comoresidencia para los 6.000 participantes de los JuegosDeportivos Panamericanos de 1991 con 1.500 apar-tamentos, y previó que se convirtiera posteriormenteen viviendas permanentes para la población cubanacon una densidad de 500 hab/ha y una ocupación delsuelo del 25%; se destaca por incorporar el trazadoen cuadrícula tradicional que la circunda y su callecentral de 46 m de ancho con un recorrido de 12 m.El caso de la vivienda en Cuba es muy particulara nivel mundial, ya que al ser un bien social no sepermite poseer más de dos propiedades; tiene unasubvención estatal muy elevada y solo se puede com-prar y vender al Estado. Siempre y cuando el valorsea devuelto al gobierno, se permite permutar, recibirpor herencia y la cesión de propiedad o división debienes por divorcio. Debido a que no existen rentase impuestos sobre el suelo, la demanda es atraída porlos privilegios de la localización, la disponibilidad deservicios y el estado físico de las viviendas, lo cualdemuestra que no posee las particularidades de lasnaciones capitalistas. Frente a la existencia de pri-vilegios de consumo en el contexto del socialismocubano, Joseph A. Kahi afirma, que esta sociedadal otorgar derechos iguales de consumo a todos susciudadanos, multiplica la demanda y ejerce presionesimposibles sobre la provisión, requiriendo una mane-ra de distribuir las facilidades sin violar el principiode igualdad. La insuficiencia de bienes y serviciosconduce a que las asambleas de trabajadores asignenel derecho de gozar de servicios especiales a personas,de acuerdo con la “necesidad” y el “mérito” (tambiénreflejado en los ingresos), lo cual implica que algunosindividuos reciben beneficios y otros no, fomentandouna “igualdad estratificada” (Kahi, 1971).En la actualidad, el asunto del déficit y el malestado de la vivienda es uno de los temas de mayorvigencia y escozor en la agenda estatal, debido a quelos burocráticos programas centralizados han resulta-do costosos e ineficientes, pues persisten problemasde accesibilidad a los beneficios de adjudicación, porparte del INV; entre estos problemas se encuentra unmercado negro inmobiliario que sube los precios de lavivienda (a pesar de las subvenciones entre el 40% y el90%) estimulado por cadenas de permutas, informali-dad53, agentes clandestinos y demoras en los trámites,que pueden ser agilizados o facilitados con sobornosque llegan a los 1.500 dólares, dependiendo del caso(Ravsberg, 2007). Por estas razones, algunos oposi-tores del gobierno creen que solo con la ayuda másactiva de la intervención privada en la producción, esposible incrementar la oferta.Debido a la crisis de materiales y presupuesto, losprogramas se han enfocado en fomentar la construc-ción con participación civil y en rehabilitar el stockexistente54, impulsado también por las acciones deconservación de áreas centrales, desde que La Haba-na fue declarada Patrimonio de la Humanidad. La altademanda de servicios especializados de construcciónpor la población ha llevado a la implementación del
  • 54. 53  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotá“arquitecto de la comunidad”, convirtiéndose en unprograma del sistema de vivienda disponible de formagratuita e impulsado por el arquitecto argentino Ro-dolfo Livingston (similar al “médico del barrio”).Concluyendo el tema sobre la producción de vi-vienda social en altura en Cuba, consideramos rele-vante destacar que la Revolución, iniciada el 31 dediciembre de 195855, asume la vivienda como un de-recho garantizado y el suelo es propiedad del Estado.Desde 1960, con la creación del Instituto Nacionalde Ahorro y Vivienda –INAV– y la construcción dela Unidad Vecinal # 1 de La Habana del Este, seentra en una era de producción de vivienda en edi-ficios de considerable altura, gracias a la tecnologíaindustrial aportada por la Unión Soviética.Con la disolución de la Unión Soviética, en1991, Cuba entra en un período de progresiva crisiseconómica acentuada por el bloqueo norteamerica-no, lo que ha llevado al gobierno de Castro a racio-nalizar las materias primas para la construcción y lacreación de brigadas para la construcción partici-pativa de vivienda (ver anexo “Cuadros de eventoscronológicos en América Latina”). Por orto lado, elstock de viviendas multifamiliares se encuentra enmalas condiciones y su mantenimiento es costoso.El caso de MéxicoLa Revolución Mexicana fue una etapa de aconteci-mientos de inestabilidad política y social que surgie-ron como oposición a la dictadura de Porfirio Díaz,que duró treinta y cinco años y culminó en 1911; esteperíodo se caracterizó por frecuentes disputas a favorde un gobierno socialista (impulsado por el proletaria-do), ante la hegemonía de los favores burgueses, quecontinuó a pesar de una nueva Constitución instau-rada en 191756por el entonces líder político, y poste-riormente presidente, Venustiano Carranza. A partirde entonces, y hasta comienzos de la década de losaños cuarenta, en materia de vivienda los gobiernosde turno solamente se preocuparon por ofrecer leyeslimitadas para ganar el apoyo popular y financiar la ac-ción militar en la carrera por el poder, con la ayuda dealgunos inversionistas privados que estaban constru-yendo edificios de apartamentos (o vecindades) paraalquilar a familias pobres de la ciudad, lo cual condujoa la consolidación de “movimientos inquilinarios” delucha por rentas más justas, auspiciado por el Sindi-cato Revolucionario de Inquilinos; posteriormente, elEstado se lanzó a la planeación de unos pocos proyec-tos de vivienda, con los que se beneficiaron algunossectores obreros sindicalizados y burócratas. Entonces,en 1925, se creó la Dirección de Pensiones Civiles en-cargada, entre otras cosas, de otorgar créditos para laadquisición o construcción de vivienda57; aparecieronlas llamadas “colonias proletarias”, que eran asenta-mientos obreros ilegales ubicados en los intersticios nourbanizados de lo que era la periferia urbana, y dondese aglutinaban en casas denominadas “jacales”. En ge-neral, durante este lapso las medidas tomadas en elcampo económico y social fueron bastante débiles, loque benefició a las clases medias y altas.Durante el mandato de Manuel Ávila Camacho,en 1942, México entró a la Segunda Guerra Mundialy expidió un decreto que “congelaba” el aumento enlos arrendamientos de las casas de habitación (por lademanda intensiva de “vecindades” en las zonas cen-trales de las ciudades) y de locales destinados al co-mercio e industrias de alimentación; posteriormente,en 1943, se creó el Instituto Mexicano del Seguro So-cial –IMSS–, que inicialmente proporcionó vivienda53 Viviendas precarias en las periferias o viviendas colectivas sobreden-sificadas que son llamadas solares, ciudadelas o cuarterías. Estas se ca-racterizan por albergar varias familias, si el espacio lo permite, en casasdiseñadas para tal fin. Igualmente se destacan por la subdivisión envarias unidades (también llamada desglose) o la construcción de bar-bacoas, donde generalmente convive la población más desfavorecida.54 “Desde septiembre de 2005 a noviembre de 2006, además se ejecu-taron 347.804 acciones de conservación y rehabilitación de inmue-bles, lo cual significa el 91,5% del plan aprobado en ese sentido. …Ello incluyó la rehabilitación de 388 edificios multifamiliares yel reforzamiento estructural a otros 123, así como pintura a 33 miladicionales” (Librinsula, 2006).55 Antes de la Revolución el ambiente socio-político estuvo marcadopor desequilibrios frecuentes, cambios de gobierno y el monopolionorteamericano sobre la economía.56 En su artículo 123, fracción XII, decreta la obligación de los patro-nos de proporcionar viviendas cómodas e higiénicas, con equipa-mientos y rentas reguladas a sus trabajadores.57 Otorgó 9.600 créditos de vivienda como única entidad estatal paraello hasta 1947, cuando fue remplazada por el Banco Nacional Hi-potecario Urbano y de Obras Públicas (Bnhuop) creado en 1933,que también relevó al Banco de Fomento de la Vivienda que nuncaoperó (Inurbe, 1996: 30).
  • 55. 54  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáa sus beneficiarios. Gracias a la alianza con los Esta-dos Unidos durante la guerra, se realizó una comisiónindustrial mexicano-estadounidense que tuvo comoobjetivo preparar la industrialización mexicana bajo elmodelo de “sustitución de importaciones” compensa-da con mano de obra para Norteamérica, lo cual inci-dió en los altos volúmenes de migración de poblaciónde bajos ingresos a las ciudades y en el problema de sualojamiento, especialmente en el Distrito Federal.En 1946, con el cambio de gobierno a favor deMiguel Alemán Valdés, la mayoría de políticas habi-tacionales siguieron en curso (como las de viviendasarrendadas con renta congelada), pero se destacó eldecidido impulso a la producción de vivienda por par-te del Estado a cargo de instituciones como el IMSS yla Dirección General de Pensiones Civiles de Retiro58,cuyo mayor protagonista fue la vivienda multifamiliarde alta densidad, gracias al auge de la industrializaciónde la construcción y sus materiales (entre 1947 y 1964las entidades públicas promovieron y financiaron cer-ca de 77.000 viviendas en la Ciudad de México), encontradicción con el rápido avance de las coloniasproletarias en la periferia y su consecuente recono-cimiento e institucionalización del Estado, pues ya lamayor parte de la población mexicana era urbana.Es así como en 1948 se inauguró el multifamiliarMiguel Alemán, también llamado Centro UrbanoPresidente Alemán –CUPA–, la primera superman-zana residencial construida en América Latina finan-ciada por la entonces Dirección de Pensiones Civiles,que llegó a convertirse en una de las obras maestrasde la arquitectura mexicana contemporánea, graciasal diseño del arquitecto Mario Pani59. El conjunto fueconstruido con un sistema constructivo de bajo costoen bloques de barro cocido y concreto martelinado,y consiste en 12 edificios residenciales, así: seis de 12pisos con “calle-interior” cada tres pisos, 672 aparta-mentos dúplex de 48 m2de área, 192 apartamentosen las cabeceras y 72 en los elementos que ligan losedificios, cada uno con dos habitaciones, sala, coci-na y baño; y otros seis edificios de tres pisos, con 144apartamentos simplex de 57 m2, que se diferencian delos anteriores por tener una habitación. En total 6.700personas habitan 1.080 apartamentos dispuestos endiagonal al predio, el cual tiene un área de 40.000 m2y el 25% de ocupación, más los equipamientos, comoguardería infantil, 168 locales comerciales en los pri-meros pisos, instalaciones deportivas, áreas verdesperimetrales y piscina. Inicialmente el conjunto iba aconsistir en 200 casas unifamiliares, pero Pani logrópersuadir a la entonces Dirección de Pensiones Civilesy de Retiro para realizar varias edificaciones aprove-chando el suelo con mayor densidad y dejar generosaszonas libres, planteamiento acorde con los CIAM.Poco tiempo después, en 1950, se estaría cons-truyendo el Centro Urbano Presidente Juárez,obra de Mario Pani y Salvador Ortega, que fue des-truido por el terremoto de 1985. En este conjuntode 19 bloques de vivienda (uno de trece pisos, cincode diez, cuatro de siete y nueve de cuatro) se dise-ñaron doce tipos diferentes de apartamentos paraalojar a 6.000 habitantes, junto con sus respec-tivos servicios comunitarios y acceso-circulaciónde los automóviles en la periferia, con acceso res-tringido. Diez años después, Pani junto con LuisRamos diseñaron un nuevo conjunto para la capi-tal, en la que resumen sus experiencias en vivien-da de altas proporciones, a pesar de las críticas;se trata del Centro Urbano Presidente AlfonsoLópez Mateos, también conocido como CiudadHabitacional Nonoalco-Tlatelolco. Este proyec-to para 100.000 habitantes en 15.000 vivien-das integradas a tres tipos de edificio, se originócomo parte de un plan de renovación urbana quepretendía relocalizar a sus habitantes originalesde bajos ingresos e integrarlos con pobladores deotros estratos, evitando la segregación para esta58 Que benefició, en primera medida, a los burócratas, como meca-nismo de control político. Hoy en día es el Instituto de Seguridad yServicios Sociales de los Trabajadores del Estado –Issste–.59 Mario Pani, arquitecto y urbanista mexicano, nacido en la ciudad deMéxico en 1911, y con estudios profesionales en la École des Beaux-Arts de París, Francia. Es reconocido por introducir el urbanismo y laarquitectura modernos en su país, gracias a la realización de aproxi-madamente 136 proyectos, 66 arquitectónicos y 70 de planificación yurbanismo, abarcando todas las clases sociales, entre los cuales estánla planificación de la Ciudad Universitaria de México (1950-1952),junto a Enrique del Moral; el Plan Regional de Yucatán o el Plan Na-cional Fronterizo; el diseño arquitectónico de la Escuela Normal deMaestros (1945-1947); el Conservatorio Nacional de Música (1946)y varios edificios multifamiliares (enunciados en el presente texto);adicionalmente, en 1938 fundó la revista Arquitectura/México, y en1978 fue miembro fundador de la Academia Nacional de Arquitec-tura. Murió en 1993, en ciudad de México.
  • 56. 55  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáLa política de las rentas congeladas, los altos cos-tos administrativos, la “cultura” del no pago y otrosproblemas estructurales socio-económicos, incidie-ron en la determinación de no volver a tomar comoalternativa la construcción de grandes conjuntoshabitacionales en altura, inversamente al buen desa-rrollo económico que experimentaba la nación. Hayque agregar que en 1963 se crea el FinanciamientoBancario de la Vivienda –FOVI–, un fideicomiso pú-blico que apoya financieramente la construcción; en1964 el Banco Interamericano de Desarrollo –BID–y la Agencia para el Desarrollo Internacional (Agen-cy for International Development –AID–) aportaronen un capital ‘’semilla” para la creación del ProgramaFinanciero de la Vivienda –PFV–, con el que se con-solidó y duplicó la producción de vivienda estatal enserie y de iniciativa privada por el resto de la década,con lo que se evidenció la dependencia del sector porlas políticas crediticias externas.Para comienzos de los años setenta, ya exis-tían grandes áreas de asentamientos informalesen la Zona Metropolitana de la Ciudad de Méxi-co –ZMCM– con loteos en zonas desatendidas porla acción del mercado, a pesar de las medidas delPFV. Para mitigar esta problemática, durante el go-bierno de Luis Echeverría Álvarez se hicieron re-formas constitucionales y se ejecutaron programasde regulación de tenencia de la tierra, que dotó deservicios y condiciones aceptables de habitabilidada estas viviendas, pero provocó síntomas de gentri-ficación. Por otro lado, en 1972 se hizo una reformaGráfico 3.3. Multifamiliar Miguel Alemánzona deteriorada, denominada “Herradura detugurios”, inmediata al centro histórico y otrosterrenos desocupados por patios de ferrocarril,junto a la plaza de las Tres Culturas. El conjun-to se implanta en supermanzanas de 200.000 m²,que fomentan el recorrido peatonal del conjuntoy el concepto de crear ciudades “dentro y fuera”de la ciudad, con la disposición de equipamientoscomunitarios y comercios necesarios, como res-puesta al acelerado crecimiento demográfico; lafalta de arraigo territorial, la gran altura y pesa-dez del conjunto como solución a los costos delsuelo y las rentas chocan con la zona histórica ysu trazado, lo que le ha valido fuertes críticas.Fuente: Mejía, 2006.
  • 57. 56  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáal artículo 123 de la Constitución, que obligó a lospatrones privados a hacer aportaciones al reciénfundado Instituto del Fondo Nacional de la Vivien-da para los Trabajadores –Infonavit–, logrando elfinanciamiento con créditos para la adquisición yla construcción de vivienda estatal, sin embargo,estuvo lejos de ser suficiente60; adicionalmente,fue creado por decreto el Fondo de la Vivienda delIssste –Fovissste– para otorgar créditos hipotecariosa los trabajadores regidos por la Ley Federal del Tra-bajo, cuya acción fue dificultada por los beneficiosotorgados a los sectores privados, la devaluación delpeso por una tasa cambiaria flotante, el boom petro-lero, y el estancamiento de la producción de vivien-da financiada por los organismos del Estado61.El Infonavit desarrolló en 1973 la Unidad Habita-cional Iztacalco en el Distrito Federal de México, unejemplo característico de vivienda en altura promo-vida por el Estado, dirigida a la población de ingresosmedios. En esta unidad conformada por siete super-manzanas en 74 hectáreas, se distribuyen bloquesde vivienda unifamiliar y multifamiliar en dúplex ytriplex, con espacios abiertos y equipamientos recrea-tivos regulares, abarcando 5.690 apartamentos paraunas 30.000 personas, con un área variable de 77 m2por vivienda y una superficie construida por habitanteentre 13 m2y 20 m2. Actualmente, esta zona y sus vi-viendas son consideradas como las más caóticas de laciudad, pues se registra una alta descomposición socialy abandono de la regulación pública.Hasta este punto el eje de la política de vivien-da había sido la intervención directa del Estado y laaplicación de subsidios indirectos, con tasas de interésmenores a las del mercado, cuando en 1981 se creóel Fondo Nacional de Habitaciones Populares –Fon-hapo– que se enfocó en el otorgamiento de diferentestipos de créditos a quienes no estaban sujetos a unarelación salarial formal y recibían ingresos muy bajos.Luego, en 1983, bajo el mandato de Miguel de la Ma-drid Hurtado, el derecho a la vivienda se elevó a ran-go constitucional y se estableció como una garantíaindividual, medida que fue reforzada después del te-rremoto de 1985 que sacudió gran parte del territorionacional y multiplicó aún más la necesidad habitacio-nal. Por otro lado, el Estado prefirió impulsar cuantita-tiva y cualitativamente a la vivienda nueva terminadaen conjuntos habitacionales y, en menor medida, aprogramas de vivienda progresiva, de autoconstruc-ción o terrenos con servicios, pues no aprovechabanintensamente el suelo. Por tanto, a pesar de que lospromotores impulsaron principalmente los conjuntosde viviendas de poca altura, ya se habían construidolos primeros conjuntos habitacionales multifamilia-res promovidos por el Infonavit, especialmente losde cinco pisos bajo el régimen de condominio62, loscuales presentaron áreas cada vez más pequeñas quellevaron al incremento de las densidades en los planesde desarrollo urbano, hasta alcanzar 80 viviendas porhectárea, lo que trajo consigo cambios en el tipo depropiedad y del uso del suelo.Con la llegada de Carlos Salinas de Gortari a lapresidencia, en 1988, se inició en México una privati-zación acelerada de las empresas del Estado, lo que fa-voreció ampliamente la inversión extranjera63; de estamanera, los organismos nacionales de vivienda se con-solidaron como entidades esencialmente financieras,entre ellas el Infonavit, debido a su reestructuraciónpolítica en 1992. En la configuración espacial de la vi-vienda de interés social, en el centro de las ciudadesmedias se adelantaron programas de rehabilitación deedificios existentes y de ocupación de predios baldíos;en las periferias se observó que la vivienda multifami-liar en régimen de condominio vertical pasó a tenertres pisos con frentes de 3 y 4 metros, así se ajustó a losparámetros del mercado con la adopción de nombrescomerciales de acuerdo con el proveedor, como Casas60 Se estima que para 1978 el 40% de la población de Ciudad deMéxico habitaba en las “colonias proletarias” (Jaramillo y Schtein-gart, 1983: 24).61 Existieron otras entidades públicas, como Petróleos Mexicanos –Pe-mex–, creado en 1938; el Instituto Nacional de Vivienda, fundadoen 1954; la Dirección de Pensiones Militares, creada en 1955, quefue sucedida posteriormente por el Instituto Mexicano del SeguroSocial; y el Fondo de la Vivienda Militar –Fovimi– creado en 1973.62 Cada Estado tiene asignado un régimen de condominio vertical,o edificio multifamiliar, el cual establece reglamentos en cuantoa su construcción, propiedad y administración. Se le critica a estaley el hecho de que no señala quiénes deben hacer cumplir losreglamentos, ni asigna responsabilidades o penas para quienes nolos cumplan, además del desconocimiento de los habitantes de losconjuntos de dicha ley y su normatividad.63 Entre ellas se firmó en 1993 el Tratado de Libre Comercio de Amé-rica del Norte –TLC– con Estados Unidos y Canadá, creando lazona de libre comercio más grande del mundo.
  • 58. 57  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGEO, Casas ARA, Casas Sadasi, Casas Galaxia Tolu-ca, Casas BETA, entre otros64.A partir de 1995, y en adelante, se reconoceuna nueva etapa en las políticas habitacionalescon una mayor privatización de los bienes del Es-tado, en respuesta al déficit de aproximadamente30.000 millones de dólares de las arcas del gobier-no de Ernesto Zedillo Ponce de León. A pesar delcierre del crédito por parte de la banca privada,esta etapa se caracterizó por estar completamentecontrolada por el mercado que si bien ha ayudado acubrir el déficit cuantitativo, también alejó la posi-bilidad de vivienda a la población más necesitada,rasgo característico de un sistema neoliberal. En elámbito de estas prácticas rentistas, la Secretaría deDesarrollo Social –Sedesol– (creada en 1992) y elBanco Mundial han sido componentes fundamen-tales, como respaldo de los programas sociales y devivienda llevados a cabo en México.Ante un déficit habitacional acumulado de seismillones de unidades en 1999 y cerca del 80% de lapoblación viviendo en ciudades, se implementaronpolíticas de densificación en las áreas centrales delas ciudades y de control de la expansión urbanacon construcciones de por lo menos cinco pisos,siguiendo el modelo de ciudad compacta como lamás viable financieramente, en cuanto a infraes-tructuras. Empero, los precios del suelo han seguidosubiendo así como el precio final de las viviendas“sociales”, lo cual se traduce en una pauperizaciónde las condiciones cualitativas de las viviendas;ejemplo de ello son los bloques de vivienda multifa-miliar para clases bajas y su proliferación, especial-mente en los municipios conurbados del DistritoFederal, los cuales han llegado a tener apenas 40 m2o 50 m2de construcción (el bloque), donde vivende 200 a 300 familias, en contraste con los de clasemedia que tienen 300 m2de vivienda, cochera paratres autos y, además, viven de 30 a 40 familias. Lainsuficiencia de servicios básicos, zonas de recrea-ción y las grandes distancias del lugar de trabajo lashan convertido en “ciudades dormitorio”, con gra-ves problemas sociales.EntrelasmedidasadoptadasporVicenteFox,elec-to en 2000, está el otorgamiento de créditos hipoteca-rios accesibles, así como estímulos a los inversionistas,a través del Infonavit para los trabajadores del sectorprivado, y el Fovissste para los empleados del sectorpúblico. El fenómeno de la desigualdad económica, apartir de la concentración del ingreso, ha establecidocondiciones financieras que imposibilitan el acceso auna vivienda a la población con ingresos menores a4,7 salarios mínimos; es decir, que son medidas ajus-tadas a la clase media, mientras que la población más“pobre” sigue excluida de la posibilidad (Ramírez,2007). Otro inconveniente tiene que ver con los me-canismos abordados por las instituciones, ya que “lascaracterísticas reales de la población de bajos ingresosno coinciden con las que establecen actualmente losorganismos de vivienda para seleccionar a sus benefi-ciarios. Se trata, por lo tanto, de un encuentro impo-sible entre un tipo de oferta y la demanda que existe”(Villavicencio y Hernández, 2001: 458).En síntesis, la producción de vivienda social enaltura en México se inició en 1943, con la creacióndel Instituto Mexicano del Seguro Social –IMSS– yla construcción, en 1948, del multifamiliar MiguelAlemán, también llamado Centro Urbano Presiden-te Alemán –CUPA–, considerado como la primerasupermanzana residencial construida en AméricaLatina y proyectada por Mario Pani, autor de otrasobras similares, como el Centro Urbano PresidenteJuárez y el Centro Urbano Presidente Alfonso Ló-pez Mateos. Desde 1960 se dejó de construir estetipo de viviendas.Con la creación, en 1972, del Instituto del Fon-do Nacional de la Vivienda para los Trabajadores–Infonavit– y el Fondo de la Vivienda del Issste –Fo-vissste–, y en 1981 el Fondo Nacional de Habitacio-nes Populares –Fonhapo–, el país no volvió a tenermayores eventos en cuanto la producción de viviendamultifamiliar económica, pues hacia la década de losaños noventa se adoptaron políticas neoliberales, conlas que el mercado se ha concentrado en construir ur-banizaciones de casas unifamiliares en la periferia delas grandes ciudades, con problemas de accesibilidadeconómica para la población de escasos recursos.64 Son nombres que corresponden a nueve empresas con ventas esti-madas en 5.000 viviendas al año, equivalentes al 25% del mercado.
  • 59. 58  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEl caso de VenezuelaEn 1899, con la toma del poder presidencial por elgeneral Cipriano Castro, mediante una revuelta, co-mienza en Venezuela una era marcada por dictadurasy golpes de Estado, que se extenderían hasta mitad delsiglo XX. Con la elaboración del primer plan rectorpara la ciudad de Caracas, en el período comprendidoentre 1926 y 1945, el concepto habitacional reafirmósu enfoque modernista, con el seguimiento de los pos-tulados planteados por los Congresos Internacionalesde Arquitectura Moderna –CIAM–.El 30 de junio de 1928, bajo la presidencia delgeneral Juan Vicente Gómez (1908-1935), se creó elBanco Obrero, entidad pionera en Latinoamérica en-cargada de proyectar y ejecutar la política habitacio-nal en Venezuela, caracterizada por la construcciónde grandes superbloques de vivienda en el marco deprogramas, conocidos como “Guerra al rancho”, quebuscaba abolir la gran cantidad de viviendas infor-males y de materiales precarios, cuya aparición en lasperiferias de las ciudades era cada vez más acelerada,debido al incremento poblacional que se acercaba alos 3’200.000 habitantes, el 13,3% de la poblaciónactual. Con la introducción de nuevos tipos de vi-vienda de alta densidad y elementos prefabricados,el Banco Obrero reafirmó su inclinación por los pos-tulados de los CIAM, demostrado en ejemplos comolas urbanizaciones Bella Vista (con cinco tipos),Pro-Patria y El Silencio65. Para facilitar el acceso ala vivienda, se aplicó el concepto de la adjudicaciónde viviendas en arrendamiento con opción a compra(leasing), fórmula originaria de los Estados Unidos.En 1948 se consolidó un gobierno de dictaduramilitar, bajo el mando del teniente coronel CarlosDelgado Chalbaud (1948-1950), que se propuso ade-lantar investigaciones para la producción masiva deviviendas destinadas a familias de bajos ingresos, tra-bajando en 23 ciudades al mismo tiempo, con más de43 programas. De esta forma, en 1946 se creó el Tallerde Arquitectura del Banco Obrero –TABO–66, bajola dirección del arquitecto Carlos Raúl Villanueva yconformado por profesionales en arquitectura e inge-niería, quienes tenían la tarea del diseño y la construc-ción de superbloques de vivienda colectiva, afines conla política “democrática” que se quería reflejar bajola administración y financiamiento del Banco Obre-ro. Durante su actividad, el TABO construyó variosejemplos de superbloques de vivienda destinados a po-blación de escasos recursos, entre los cuales se resaltanla Unidad Residencial El Paraíso (1952-1954), CerroPiloto (1954) y 23 de Enero (1955-1957, antes llama-do 2 de Diciembre), todos construidos en la ciudadcapital Caracas, bajo la dictadura del teniente coronelMarcos Pérez Jiménez (1952-1958).La Unidad Residencial El Paraíso, diseñada porCarlos Raúl Villanueva y Carlos Celis Cepero, se basóen tres directrices: una implantación variada paraaprovechar la diversidad de paisajes y vistas; un trazadopara eludir la monotonía con la variación de las alturasy la alineación entre edificios; y por último, un dise-ño exterior particular orientado hacia el oeste, prote-giéndose del sol por medio de mamparas y brise-soleils.Cerro Piloto, por su parte, es un plan proyectado porCarlos Villanueva, Guido Bermúdez y Carlos Brandoque consta de varias urbanizaciones, entre las que sedestacan Lomas de Pro-Patria, Diego de Losada, Lo-mas de Urdaneta, Atlántico Norte, y las unidades resi-denciales Altos de Cútira, Cotiza, Artigas y La Vega.El proyecto de la urbanización 23 de Enero es elmás reconocido de todos, debido a su ambicioso tama-ño sin precedentes en Latinoamérica, construida entres etapas entre 1955 y 1957, bajo el diseño de CarlosVillanueva con la colaboración de Carlos Brando, José65 El Silencio, “Diseñado en 1941, constituye el primer ejemplo de unconjunto urbanístico instalado en el centro geográfico de la ciudad mo-derna. El planteamiento urbano se desarrolla sobre la retícula geométri-ca propuesta, dos años antes, por Maurice Rotival para el mismo sectory que consistía en el conjunto ceremonial del Capitolio, transformandola idea original de instalar en este lugar los poderes públicos y represen-tativos del Estado y el Cenotafio conmemorativo de El Libertador, porun uso de vivienda multifamiliar coherente con la política democrática,amparada bajo el eslogan: ‘Educación, Vivienda y Salud’. “La Reurbanización de El Silencio se estructura en siete bloques dedistintas dimensiones. El Bloque 1 (el de mayor altura) equivale altelón de fondo y culmina el eje de la Avenida Bolívar. Los Bloques 2y 3 se disponen simétricamente a ambos lados de la Avenida Bolívar,dando paso a la vialidad subterránea. Los Bloques 4 y 6 cierran late-ralmente y dan escala a la Plaza O’Leary. El Bloque 5 está desarro-llado en terrazas y demarca una expresiva calle curva y ascendente,mientras el Bloque 7 se extiende perimetralmente sobre un patio yantecede a la Plaza Miranda” (Centenario Villanueva. En: http://www.centenariovillanueva.web.ve/Arquitecto/Portafolio/2_Primera_Modernidad/Reurbanizacion_de_El_Silencio/El_Silen-cio_Analisis.htm).66 Cuyas actividades se desarrollarían hasta el año de 1958.
  • 60. 59  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáHoffman y José Manuel Mijares. Está compuesta por55 edificaciones (incluyendo los equipamientos) de2.688 apartamentos con una capacidad para 18.816habitantes, distribuidas, así: tres edificios de 15 pisos,con 300 apartamentos cada uno; cinco edificios de 15pisos, con 150 apartamentos cada uno; y nueve edifi-cios de cuatro pisos, con 32 apartamentos cada uno.En cuanto a la implantación, por situarse en un terre-no con alta pendiente, se hizo el trazado de terrazas si-guiendo la dirección de las laderas; los equipamientos,como la iglesia, el mercado, la escuela primaria y eljardín infantil están en el centro con unidades meno-res y zonas de estacionamiento, distribuidos entre lasdiversas áreas libres. Existen otros equipamientos co-lectivos, como un edificio para oficinas, la sala de cine,los espacios comerciales, el edificio administrativo, dosestaciones de abastecimiento de gasolina, las canchasdeportivas y cuatro parques infantiles.Este proyecto de vivienda multifamiliar hizo par-te de la “vivienda higiénica”, moderna y urbana quese quería implantar, reduciendo la proliferación deranchos (vivienda informal) considerada como in-salubre; la dictadura del coronel Pérez levantó esteproyecto para dar albergue a 60.000 pobladores,en su mayoría militares procedentes del interior deVenezuela. Sin embargo, esta construcción produjouna serie de malestares sociales, desde la expulsiónde pobladores humildes hasta el inconformismocon el mandato de Pérez Jiménez, gestando variasorganizaciones populares y grupos de izquierda queiniciaron una revuelta el 23 de enero de 1958, apro-piándose de los apartamentos recientemente cons-truidos, lo que terminó con el derrocamiento de ladictadura. Esta fecha se convirtió en un símbolo dela derrota del régimen dictatorial, que condujo alcambio del nombre de la urbanización de 2 de Di-ciembre por el de 23 de Enero.El Banco Obrero construyó cerca de 115 super-bloques, esto convirtió a Venezuela en un país ade-lantado en este tipo de producción habitacional; sinembargo, “no cumplió con las expectativas socia-les planteadas por sus creadores ya que diez añosdespués las áreas comunales fueron invadidas porel mismo tipo de tugurios que fueron erradicadoscon la construcción del proyecto. Fue una propues-ta de vivienda muy cara para el Estado, lo que dejócomo consecuencia que proyectos similares no sehayan vuelto a construir en Venezuela desde 1957”(Montoya, 2004: 37). Las experiencias y resultadosde estas construcciones fueron recogidas en un es-tudio auspiciado por el Banco Obrero y el CentroInteramericano de Vivienda y Planeamiento –Cin-va–, llamado Proyecto de Evaluación de los Super-bloques del Banco Obrero –Pesbo–, en el cual ungrupo interdisciplinario evaluó los aspectos econó-micos, sociales, técnicos y administrativos relacio-nados con esta forma de vivienda de alta densidad.Terminada la dictadura, en 1959 se llevan a cabonuevas elecciones democráticas, que llevaron al polí-tico Rómulo Betancourt al poder; comenzó entoncesuna nueva era, donde la política habitacional cambióradicalmente. Desde este período hasta 1969 se reali-zaron varios programas de investigación en vivienda,como el Programa Nacional de Vivienda Rural, juntocon planes de remodelación de barrios, renovaciónurbana y de autoconstrucción, todos ellos estudiadospor el Centro Interamericano de Vivienda y Planea-miento –Cinva–. Adicionalmente, se crearon la Leyde Regulación de Alquileres, el Sistema Nacional deAhorro y Préstamo, la Banca Hipotecaria; por otrolado, los superbloques fueron retomados, pero no demanera tan masiva y amplia, como la que realizó elTaller de Arquitectura del Banco Obrero.Gráfico 3.4. Urbanización 23 de EneroFuente: <http://www.aporrea.org/misiones/n77472.html> [Consulta: 06 de mayo de 2008]
  • 61. 60  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáDurante el gobierno de Rafael Caldera, en losaños 1969 y 1974, se establecieron soluciones ha-bitacionales de desarrollo mixto con los sectorespúblico y privado; también se ejecutaron programasmasivos de urbanizaciones y viviendas de creci-miento progresivo y de equipamiento de barrios yviviendas en pendiente. El Banco Obrero continuóconstruyendo viviendas a partir de una programa-ción previa, y empezó a aplicar normas de racionali-zación y estandarización de las viviendas. El CensoNacional de Población y Vivienda de 1971 registró10’721.522 habitantes, de los cuales el 72,8% per-tenecían a la población urbana.El período entre 1974 y 1979 se caracterizó porun “boom petrolero” que generó riqueza y empleo,y se tradujo en un sector de la construcción diná-mico, con recursos para viviendas amplias, costosas,en altura y con sistemas constructivos importadospara habitantes de buen poder adquisitivo; asimis-mo, subieron los precios del suelo, la construccióny de la venta de vivienda. El sector privado inició elprograma de Asociaciones de Vivienda –Asoviv–.Con el cambio de gobierno se creó el Fondo Nacio-nal de Desarrollo Urbano y el Instituto Nacional dela Vivienda67, el cual sustituyó al Banco Obrero.En la década de los años ochenta no se pro-movieron mayores eventos que implicaran a la vi-vienda en altura dirigida a población de bajo poderadquisitivo; por el contrario, el Estado promovióla producción de vivienda “baja” y de crecimientoprogresivo. Aquí cabe mencionar tres fenómenosque caracterizaron la producción habitacional; elprimero fue la reducción del financiamiento a largoplazo, que produjo “viviendas sin compradores” ysuscitó una parálisis en el sector de la construccióny los prefabricados, de la que prácticamente no seha recuperado; por su parte, el Estado buscó salidasa través de subsidios a promotores y compradores.El segundo fenómeno fue la creación del ConsejoNacional de la Vivienda –Conavi– con períodos deseis años que se solapan sobre los períodos presiden-ciales de cinco años, buscando la continuidad enlas políticas habitacionales. El tercer fenómeno es elestudio y la entrada en vigencia de la Ley de PolíticaHabitacional, que establece un 5% del presupuestoordinario del gobierno para viviendas cuyo preciode venta máximo fue de 65 salarios mínimos.De igual forma, en la década de los años noventalos Institutos Regionales de Vivienda fueron crea-dos por las gobernaciones estatales, la ComisiónPresidencial de los Barrios, los Comités Estatales deVivienda –Fundabarrios– (para la atención a pobla-dores en áreas de invasión de las ciudades) y el Sis-tema de Seguridad Social Integral, el cual producela modificación de la Ley de Política Habitacional,estableciéndola como subsistema.Como antesala al nuevo milenio y al mandato deHugo Chávez Frías, se decretó una nueva Constitu-ción aprobada por referéndum en 1999, que fijó el de-recho a la vivienda como una necesidad fundamentalpara el desarrollo humano y estableció una políticaenfocada en evitar la aparición de nuevas construc-ciones informales, reducir el déficit de viviendas y lo-grar el acceso a la propiedad, a través del Decreto conRango y Fuerza de Ley, que regula el Subsistema deVivienda y la Política Habitacional. No obstante, lascrisis presentadas por los desastres naturales, las rup-turas políticas, los problemas socio-económicos y elbloqueo económico interno del país (sobre todo en elsector petrolero, puesto en marcha por la oposición algobierno del presidente Chávez y seguido del golpe deEstado de abril de 2002) afectaron profundamente laeconomía, cuyo Producto Interno Bruto –PIB– cayó el8,9%, en el 2002, y el 9,2%, en 2003. Esto hizo del año2003 un período negro para la construcción de vivien-das, que ya contaba con un déficit creciente de alrede-dor de 129.000 unidades al año (Durand, 2004).Según la Cámara Patronal Venezolana de laConstrucción, actualmente más de doce millonesde personas tienen problemas de vivienda o vivenen condiciones infrahumanas, hecho que se sumaal del déficit habitacional total, que se estima en1’800.000 unidades. Con la intervención del go-bierno, los créditos hipotecarios tienen un interésde 10,54%, frente a una tasa activa promedio de67 En 1988 el Instituto Nacional de Vivienda cambia el enfoque desus políticas haciendo énfasis en los programas de créditos habita-cionales, el acondicionamiento de barrios y viviendas inadecuadas(“ranchos”) como reconocimiento a su existencia no reversible y ala descentralización administrativa.
  • 62. 61  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotámercado del 14%; sin embargo, el resultado ha dis-parado los precios, en lugar de facilitar el acceso denuevos sectores a una vivienda digna. El gobiernocentral, junto con las gobernaciones y las alcaldías,construyeron 170.000 viviendas entre 1999 y el pri-mer semestre de 2006 (Sanabria, 2006).El Estado cumple actualmente un cuádruple pa-pel de constructor, administrador, adjudicador deviviendas y promotor de políticas e incentivos, y haasumido entre el 80% y el 90% del financiamiento delas viviendas de interés social68, con lo cual ha llegadoa niveles de inversión, como el de 2003, en el que sedestinaron 979 millones de dólares para planes habi-tacionales, lo cual equivale al 1,2% del PIB. A pesarde ello, la gestión sufre viejos tropiezos tales como lalenta llegada de los recursos financieros, las demorasacumuladas en la construcción y la dependencia dela inversión privada, a veces ineficaz.En los últimos años el presidente electo, el te-niente coronel Hugo Chávez Frías, creó la MisiónVivienda, luego llamada Misión Hábitat, entidadanexa del Ministerio del Poder Popular para la Vi-vienda y el Hábitat, cuyo objetivo es dar respuestaa las necesidades habitacionales de la comunidad,en materia de adjudicación, construcción, mejora-miento barrial y de vivienda. Entre sus programasprincipales se encuentran: sustitución de ranchospor viviendas, Plan Ejes, Nuevos Pueblos, Trans-barrios (transformación de barrios), convenio conel Ministerio de Economía Popular, parcelas conservicios, Fondo de Ahorro Obligatorio, Plan deEmergencia, Programa VIII, Organización Civilde Vivienda, Fondos Comunitarios de Vivienda yHábitat, proyectos especiales, créditos Banavih ycréditos mixtos.El programa Sustitución de Ranchos por Vivien-das –SUVI– consiste en la construcción, por parte delEstado, de elementos indispensables para la calidad yhabitabilidad de una vivienda69sobre un rancho au-to-construido, y deja el resto por parte del habitantemediante el crecimiento progresivo; este método serealiza con base en un diagnóstico que determina laviabilidad y la localización de la vivienda en una zonade riesgo geomorfológico o urbano. Existen casos enlos que se realiza la sustitución total en el barrio, porconjuntos de edificios de cuatro pisos adaptados a latopografía de pendiente, llamados “pueblos urbanos”.Para los proyectos especiales, existen dos conve-nios cooperativos a nivel internacional con China eIrán. Con el convenio China-Venezuela se previóla construcción de 50.000 viviendas multifamiliaresy unifamiliares, en 25 terrenos de los ejes Norte-Llanero y Centro-Norte Costero de los estados Bo-lívar y Zulia; Venezuela ha entregado los terrenospreparados y China ha realizado la ejecución de lasobras en doce meses, a partir de noviembre de 2005.El convenio Irán-Venezuela tiene como objetivo laconstrucción en dos fases de 10.000 viviendas mul-tifamiliares, en edificaciones de dos a cuatro nivelescon un máximo de siete unidades por nivel; los apar-tamentos están compuestos por dos tipos: el tipo Acon un área de 73,6 m2y tres habitaciones (7.000unidades), y el tipo B, con un área de 60,2 m2y doshabitaciones (3.000 unidades). El diseño y la cons-trucción están a cargo de la empresa iraní KaysonCompany, mediante la técnica de encofrado conconcreto armado, que permite armar la estructurade doce apartamentos cada 48 horas; por su parte,el gobierno venezolano tiene la responsabilidad deentregar los terrenos en condiciones óptimas de ac-ceso y sin necesidad de realizar movimientos de tie-rra, excepto los de implantación de las edificaciones,ubicadas en cuatro estados del interior: La Puente enMonagas, Boca de Monte en Portuguesa, MonseñorPadilla en Cojedes y Guaitoito en Guárico.Existen otros proyectos de vivienda social en altu-ra realizados por la Misión Hábitat, en la actualidad;entre ellos está Terrazas del Alba y el ParcelamientoSan Ramón; el segundo proyecto habitacional se ubi-ca en un terreno con una pendiente cercana al 20%en San Pedro de los Teques, en el municipio de Guai-caipuro, estado Miranda; el conjunto se construye entres etapas sobre las terrazas que se van generandoen forma alineada a lo largo del desarrollo vial, jun-to con los estacionamientos y los espacios comunes68 Gracias a la Ley del Régimen Prestacional de Vivienda y Hábitat, in-troducida el 30 de diciembre de 2002 y antecedida por la Ley Orgánicadel Sistema de Seguridad Social.69 Esto es: cimentación, estructura en dos pisos, techos, cocina y baños.
  • 63. 62  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáentre ellos a diferentes niveles, aprovechando racio-nalmente los movimientos de tierra generados; deesta manera se consolidan áreas para servicios comu-nitarios y educacionales, canchas deportivas, clubesrecreativos, club social, zonas campestres y comer-ciales. Los edificios están compuestos por dos cuer-pos de cuatro pisos en estructura de acero unidos porla circulación, con ocho apartamentos por piso y dosmódulos de circulación vertical a los cuales se accededesde la acera, para un total de 32 apartamentos poredificio, 416 apartamentos en el conjunto y una den-sidad de población propuesta de 250 hab/ha. Cadaapartamento consta de dos o tres habitaciones, conuno o dos baños, sala-comedor y cocina-lavadero, enáreas que van desde los 84 m2hasta 113 m2.El proyecto Terrazas del Alba contempla la sustitu-ción de las viviendas en alto riesgo y la consolidacióndel barrio San Agustín, en Caracas. Está conformadopor diez edificios de doce pisos, con cuatro apartamen-tos por piso, para un total de 480 apartamentos; y unedificio de ocho pisos con 30 unidades habitacionales.Cada vivienda cuenta con un área de 75 m2, en la quese distribuyen tres habitaciones, dos baños, sala, co-medor, cocina y lavadero. Adicionalmente, esta urba-nización contará con un sistema de transporte públicobasado en la tecnología de teleférico por monocable,facilitando, de este modo, el cubrimiento de grandesdistancias por funicular70(Ministerio para la Vivienday el Hábitat, 2006).Con esta cantidad de proyectos, que cuentancon la gestión principal del Estado y las políticasde aprovechamiento del suelo, se espera que estasviviendas lleguen a la población de bajos ingresosen las diversas áreas periféricas de la ciudad.Resulta claro que el gobierno venezolano hamantenido cierta distancia con las políticas neo-liberales y de promoción del sector privado en elcampo de la vivienda, especialmente a partir dela gestión presidencial de Hugo Chávez. Sin em-bargo, esto no quiere decir que el mercado hayadejado de jugar un papel fundamental en la con-figuración urbana de las ciudades venezolanas,sobre todo a través de la vivienda multifamiliaren altura. Así lo demuestran los conjuntos resi-denciales para altos ingresos en varias ciudades,principalmente en Caracas.En conclusión, la producción de vivienda socialen altura en Venezuela está marcada por la accióndel extinto Banco Obrero, creado en 1928, cuyaacción se extendió hasta finales de la década de losaños setenta; dicha entidad estuvo enfocada en laconstrucción de grandes superbloques rectangu-lares a partir de los años cuarenta hasta mediadosde los cincuenta, casi al tiempo que en Europa yconvirtieron a esta entidad estatal en una institu-ción vanguardista de América Latina. Sin embargo,a pesar de los estudios que se dedicaron al tema ysu experiencia (varios de sus proyectos están refe-renciados en la siguiente tabla), las edificaciones noestuvieron exentas de los conflictos socio-culturalesy del déficit fiscal, hechos que ocurrieron tambiénen otras latitudes.Durante los años ochenta, como respuesta a unperíodo donde la construcción estuvo paralizada,se crearon el Consejo Nacional de la Vivienda–Conavi– y el Instituto Nacional de Vivienda.Recientemente, el Estado ha gestionado diversosprogramas para la construcción de grandes con-juntos de vivienda multifamiliar mediante alian-zas internacionales y el sector privado privado(ver anexo “Cuadros de eventos cronológicos enAmérica Latina”).70 Sistema similar al Metro Cable de Medellín, Colombia.
  • 64. 63  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáProyectos de vivienda social en altura, realizados por el Banco ObreroProyecto Año CiudadUNIDAD DE VIVIENDA CERRO GRANDE   CaracasREURBANIZACIÓN EL SILENCIO 1941-1945 CaracasUNIDAD VECINAL SAN CRISTÓBAL 1941-1953 CaracasUNIDAD VECINAL EN SAN FELIPE 1941-1953 CaracasUNIDAD VECINAL GENERAL RAFAEL URDANETA 1943-1947 MaracaiboUNIDAD COOPERATIVA DE VIVIENDA SAN MARTÍN 1945-1949 CaracasURBANIZACIÓN EL HIPÓDROMO 1946 MaracayUNIDAD VECINAL LOS MORICHALES 1947 Ciudad BolívarUNIDAD RESIDENCIAL JARDINES DEL VALLE 1947 CaracasURBANIZACIÓN URDANETA 1947-1948 CaracasUNIDAD VECINAL LOS MEDANOS 1948-1952 CoroUNIDAD VECINAL LAS DELICIAS 1948-1952 MaracayUNIDAD COOPERATIVA DE VIVIENDA FCO. DE MIRANDA 1948 CaracasUNIDAD RESIDENCIAL PARAÍSO 1948-1952 CaracasUNIDAD VECINAL CORONEL CARLOS DELGADO CHALBAUD 1949 CaracasUNIDAD RESIDENCIAL SAN MARTÍN 1951-1952 CaracasUNIDAD VECINAL POMONA 1952-1953 MaracaiboUNIDAD DE VIVIENDA PEDRO CAMEJO 1952 CaracasREURBANIZACIÓN CIUDAD TABLITAS 1952 CaracasUNIDAD DE VIVIENDA QUINTA CRESPO 1952-1953 CaracasURBANIZACIÓN LOMAS DE PRO-PATRIA (CERRO PILOTO) 1954 CaracasUNIDAD RESIDENCIAL LOS ALTOS DE CUTIRA (CERRO PILOTO) 1954 CaracasURBANIZACIÓN DIEGO DE LOSADA (CERRO PILOTO) 1954 CaracasUNIDAD DE HABITACIÓN COTIZA (CERRO PILOTO) 1954 CaracasURBANIZACIÓN LOMAS DE URDANETA (CERRO PILOTO) 1954-1955 CaracasURBANIZACIÓN ATLÁNTICO NORTE (CERRO PILOTO) 1954-1955 CaracasUNIDAD RESIDENCIAL ARTIGAS (CERRO PILOTO) 1954-1955 CaracasUNIDAD RESIDENCIAL LA VEGA (CERRO PILOTO) 1955 CaracasUNIDAD RESIDENCIAL 23 DE ENERO 1955-1957 CaracasURBANIZACIÓN SIMÓN RODRÍGUEZ 1956 CaracasUNIDAD VECINAL LA CONCORDIA   San CristóbalUNIDAD VECINAL LA GRANJA   San FelipeUNIDAD COOPERATIVA DE VIVIENDA   NirguaURBANIZACIÓN BELLO MONTE   CaracasURBANIZACIÓN LOS SAUCES   ValenciaFuente: Elaboración propia. Estos proyectos de vivienda en altura fueron los encontrados en la bibliografía consultada.
  • 65. 64  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEl caso de ColombiaLa producción de vivienda social multifamiliar enColombia se puede caracterizar por siete períodosfundamentales (definidos a partir de la revisión delosautoresAlbertoSaldarriagaySamuelJaramillo)71los cuales comprenden:1) 1918-1942. Baja producción de vivienda estataly sus consideraciones higiénicas.2) 1942-1965. El Estado como productor y prota-gonista de la edificación.3) 1965-1972. Fase de transición.4) 1972-1982. Fortalecimiento del sector financie-ro y las CAV.5) 1982-1990. Políticas habitacionales de BelisarioBetancur.6) 1990-1999. Nueva legislación y política neoliberal.7) 1999. Adopción de la UVR y normativas dirigi-das al ordenamiento del territorio72.1918-1942. Baja producción de vivienda estataly sus consideraciones higiénicas. Este primer pe-ríodo se inició con la presidencia de Marco FidelSuárez (1918-1921) y la promulgación de la Ley46 de 1918, la cual, debido a las pobres condicio-nes de salubridad con que se producía la viviendapara habitantes de bajos ingresos, fue la primera enotorgar recursos para la construcción y el arriendode viviendas higiénicas para la clase proletaria, asícomo la regulación de los préstamos hipotecarios73;de esta manera, el problema de la vivienda comen-zó a demandar cada vez mayores acciones en todolos sectores sociales. Aunque la invasión de tierrasera poco frecuente, ya por esta época se estaba pre-sentando un acelerado crecimiento de la actividadauto-constructora informal de “barrios piratas”, queen el caso de Bogotá, entre 1928 y 1938, se constru-yeron alrededor del 30% del total de viviendas bajoesta modalidad; y entre 1938 y 1951 esta propor-ción pasó al 54% (Jaramillo y Schteingart, 1983).Luego, en 1930, después del fin del dominiopolítico conservador que venía del siglo XIX, y laépoca de “la danza de los millones”, llegó al poderel liberal Enrique Olaya Herrera (1930-1934) conquien bajo su mandato se fundó el Banco CentralHipotecario –BCH– en 1932, destinado a la cap-tación de ahorro y a la financiación de viviendas.Posteriormente, en 1939, durante el gobierno deEduardo Santos (1938-1942), se creó el Instituto deCrédito Territorial –ICT–, orientado inicialmenteal fomento de vivienda rural; luego, con la Ley 53de 1942, esta entidad atendió la demanda de vi-vienda urbana y la autorizó para otorgar préstamosa cooperativas de vivienda, dirigidas a urbanizar yconstruir viviendas para empleados, profesionales ypequeños comerciantes en las áreas urbanas.El pronunciado nivel de analfabetismo de la po-blación trajo consigo un cerramiento de la culturapopular a la información impresa, que también fueel factor de su exclusión por parte de la clase diri-gente. La llegada del cinematógrafo, la radio y elteléfono constituyeron una de las puertas de estaincipiente sociedad para abrirse al mundo y a loscontactos internacionales, creando referentes decomparación y aspiración que influirían en el con-cepto y la forma de hacer ciudad.Este período se caracterizó porque la producciónde vivienda estatal era muy precaria y por la esca-sa producción privada por encargo para poblaciónsolvente, que era atendida por un puñado de firmaspequeñas, que, a su vez, desarrollaban actividadesde división de tierras en las periferias (procesos deparcelación); con esto comenzaron a surgir las ga-nancias de capitales mediante la captación de ren-tas territoriales, gracias a una creciente demanda,que conllevó a un bajo aprovechamiento construi-ble del suelo (baja densidad construida). Por suparte, los grupos con menores ingresos vieron en laautoconstrucción de forma espontánea, la solucióna sus problemas de vivienda.71 Esta clasificación se hizo con base en periodizaciones realizadas enlos textos Estado ciudad y vivienda: urbanismo y arquitectura de la vi-vienda estatal en Colombia 1918-1990, del Inurbe, bajo la dirección deSaldarriaga (Inurbe, 1996), y el artículo “Evolución de la estructuraproductiva de la edificación en Colombia y de las políticas guberna-mentales sobre el sector (1950-1993)”, de Samuel Jaramillo (1994).72 Este período es una propuesta del autor y no está referido en lostextos de Saldarriaga y Jaramillo, ya mencionados.73 Tal vez el detonante para estas acciones, fue la epidemia de gripade considerables proporciones que se dio en 1918 en un sector deBogotá, y las pobres condiciones de salud pública en viviendas yservicios domiciliarios.
  • 66. 65  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotá1942-1965. El Estado como productor y protago-nista de la edificación. Es en este período donde sedio con mayor intensidad el proceso de urbanizaciónen baja densidad de las ciudades (asociado al fenó-meno de la migración intraurbana y la apropiaciónilegal de la tierra) y el Estado fue protagonista delproceso de la edificación en Colombia a través dediferentes instituciones, hecho que ocurre paralela-mente a procesos de transformaciones demográficas,debido al crecimiento de la población urbana y elauge de las migraciones campo-ciudad, lo que a suvez agudizó la demanda de vivienda, fundamental-mente en las principales ciudades del país. Por ello,elEstadoplanteómecanismosdeintervenciónfrenteal problema del déficit habitacional, principalmenteen las grandes ciudades; estas acciones fueron con-sideradas como sociales, las cuales se canalizaronfundamentalmente a través del Estado medianteel Banco Central Hipotecario, entidad que actuócomo promotor y otorgador de créditos con un sis-tema de financiación especializado en la rama de laconstrucción, cuya función era captar el ahorro delpúblico y ponerlo a disposición de los constructoresen primer lugar; en segundo lugar, dicho ahorro seotorgó a los usuarios finales, pero a plazos más largos,para lo cual el Banco emitía cédulas hipotecarias dedistinta índole, que tenían unos rendimientos mo-destos, pero con un cierto atractivo, como eran lasexcensiones tributarias y las posibilidades de obte-ner préstamos para vivienda.El Instituto de Crédito Territorial actuó comopromotor estatal encargado de producir y promoverla vivienda urbana para los sectores de bajos recur-sos, mediante subsidios; también se efectuó para losestratos medios y altos, pero sin subsidio74, gracias alos recursos provenientes de la cartera del presupues-to nacional, de empréstitos internacionales, la recu-peración de cartera y de una fuerte inversión en ladécada de los años sesenta proveniente del programaAlianza para el Progreso75, que condujo a cuadripli-car su producción, llegando a construir el 20,9% delas unidades existentes, entre 1951 y 1964, en Bogo-tá. Cabe mencionar que en 1954 el ICT desapareciótemporalmente durante la dictadura militar de Gus-tavo Rojas Pinilla, hasta su derrocamiento en 1957.Para la época también se crearon otras entidadesmenores, como la Caja de Vivienda Popular –CVP–,en 1942, para Bogotá, dando cumplimiento a la le-gislación sobre vivienda municipal, y construyendovivienda para empleados públicos de la ciudad; pos-teriormente, en 1947 se creó la Caja de Vivienda Mi-litar–CVM–queproporcionabaviviendaamiembrosde las fuerzas militares, y en 1968 el Fondo Nacionaldel Ahorro –FNA–, que también construyó viviendapara los empleados del sector público.En el contexto socio-político del país, esta fueuna época de gran tensión, pues se vivían constantesenfrentamientos entre los partidos políticos, liberaly conservador, lo que desencadenó un levantamien-to nacional contra el gobierno conservador de Ma-riano Ospina Pérez (1946-1950), mejor conocidocomo el “Bogotazo”, tras el asesinato del dirigenteliberal Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948 enBogotá, donde murieron cerca de 1.500 personas.Ese mismo día en la ciudad se estaba celebrando laIX Conferencia Internacional de los Estados Ame-ricanos, en la que se establecieron los lineamien-tos de la Organización de los Estados Americanos–OEA–, luego de su fundación en 1945.Para conciliar la disputa política se acordó queel gabinete gubernamental estuviera compuesto porigual número de miembros de ambos partidos; sin em-bargo, las tensiones entre éstos continuaron durantelas elecciones de 1949 (que llevaron a la presidenciadel país al dirigente conservador Laureano Gómez,sin ningún opositor electoral); posteriormente, elmalestar se agudizó con el surgimiento de movimien-tos guerrilleros, que acusaban al nuevo gobierno deilegal. Así fue como en 1953 una junta militar de-rrocó al gobierno de Laureano Gómez y la AsambleaNacional Constituyente designó al general GustavoRojas Pinilla como presidente provisional.74 Entre 1950 y 1973 el ICT construyó en el país 218.000 vivien-das, en un promedio de 9.085 por año, cifras que para la épocano eran relevantes, ya que el dinamismo de la producción devivienda privada seguía siendo superior, pero sin alcanzar a sa-tisfacer la alta demanda.75 Programa de ayuda socio-económica de Estados Unidos. para La-tinoamérica, entre 1961 y 1970, aprobado por la OEA, con el queademás se pretendía contrarrestar la influencia política de la victo-ria de la Revolución Cubana.
  • 67. 66  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáA principios de la década de los años cincuen-ta, Colombia sufrió uno de los más altos índices decrecimiento demográfico de Latinoamérica e ingre-só a la planificación y la investigación modernasmanifestadas en cuatro acontecimientos, a saber:el primero fue la creación de la Misión Economíay Humanismo, dirigida por el sacerdote Louis-Jo-seph Lebret, la cual realizó estudios demográficosy regionales y logró, entre otros datos, un primerdiagnóstico de la situación habitacional basado encifras e indicadores, introduciendo por primera vezel concepto de déficit, como cuantificación objetivadel problema de la vivienda, que se debe solucionara través del impulso del sector de la construcción76.El segundo acontecimiento relevante es el estable-cimiento del Centro Interamericano de Vivienda yPlaneamiento –Cinva–, en Bogotá, en 1951, dandoa las entidades públicas pautas y estudios, que guia-ron sus proyectos urbanísticos y arquitectónicos devivienda en serie77. El tercer acontecimiento fue-ron las visitas de Le Corbusier a Colombia, entre1947 y 1951, y la creación de su plan piloto para laciudad de Bogotá que tiene relación con el cuartoacontecimiento, que es la elaboración de planes ur-banísticos para las ciudades de Tumaco, Medellín,Cali y Bogotá, por parte de la firma Town PlanningAssociates de los arquitectos José Luis Sert y PaulLester Wiener, entre 1948 y 1953, fieles seguidoresde los principios de los CIAM.La unidad vecinal como unidad básica de planea-miento y de vivienda con servicios complementarios,era el concepto base en los planes propuestos porSert y Wiener en Colombia. En Tumaco, la unidadvecinal era el módulo de organización de la ciudadde baja densidad, con 300 unidades de habitaciónpara 3.000 habitantes en la isla adyacente del Mo-rro, donde se proponía la nueva ciudad. De manerasimilar ocurrió en las ciudades de Medellín y Cali,donde apareció el distrito como agrupación de lasunidades de habitación, cada una con una poblaciónaproximada de 6.000 habitantes, en las que se zo-nificaron nuevas áreas residenciales, se interrumpióel trazado tradicional en las zonas de expansión y sereorganizó la distribución de servicios sociales en laszonas existentes. Para Bogotá estos mismos princi-pios se mantienen, pero se mezclan con los estipula-dos por Le Corbusier en su plan piloto, mediante laintroducción de conceptos como la “unidad de ba-rrio” y el “sector”, que es un módulo de organizaciónurbanística de mayores proporciones, compuesto porunidades vecinales. La ausencia de una legislaciónurbanística fue una de las principales dificultades enla aplicación de los diferentes planes, como lo afir-ma Patricia Schnitter Castellanos en su trabajo Sert yWiener en Colombia. La vivienda social en la aplicacióndel urbanismo moderno (2003), donde opina:“En términos de la edificación en altura, se establece laley 182 de 1948, para el ‘régimen de propiedad horizon-tal’, que permitía la ‘desvertebración’ de los diferentesapartamentos que conforman un edificio. Esta medidaconstituía una solución viable para el desarrollo de laedificación en altura, al no estar sujeto el edificio a unsolo propietario. Sin embargo en la puesta en prácticadel modelo de unidad vecinal, una de las principalesdificultades se presentó ante la existencia de un suelosubdividido perteneciente a varios propietarios. Los ins-trumentos de gestión posibles para lograr una integra-ción inmobiliaria o de predios, especialmente para casosde renovación, no existían, ni llegaron a desarrollarse”.Con la importancia propagandística de la obrapública para los gobiernos, la llegada al país deestos representantes de los CIAM y sus obras deplanificación que caracterizan a este movimientourbanístico “científico”, se consolidaron en el paíssus conceptos morfológicos de construcción de las76 En esta década se realizaron otros dos programas de importanciapara el análisis macroeconómico del país: en 1949 la misión delBanco Internacional de Reconstrucción y Fomento –BIRF–, lide-rada por Lauchlin Currie, y en 1952 la misión del Consejo Econó-mico para América Latina –CEPAL–.77 En el año 1952, el Cinva realizó un estudio sobre el establecimientode Norma Mínima por los arquitectos José Ramos Felippa y JorgeLazcano Márquez en colaboración con el ICT, con base en expe-riencias por parte de sus autores y donde se formulan recomenda-ciones en la producción de vivienda económica, bajo tres camposde actuación: urbanismo, vivienda y servicios públicos. Se hacenformulaciones acerca de los tamaños de los lotes, densidades de po-blación y estrategias de diseño que buscan incentivar el desarrolloprogresivo, el mejoramiento habitacional, la reducción de costos yel combate contra los barrios “piratas”, haciendo énfasis en la flexi-bilidad y la progresividad de acuerdo con los cambios de la compo-sición familiar y cultural, rechazando los planteamientos únicos yreplicables en todo tipo de contextos culturales y económicos.
  • 68. 67  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáciudades y de vivienda económica, marcada por laimplementación del lote alargado con pequeñosfrentes y jardín interior; luego vendrían la super-manzana y la unidad de habitación. Mientras que launidad de habitación poco se implementó por esaépoca (podría decirse que nunca se aplicó íntegra-mente), la supermanzana, que denomina una granporción de terreno delimitado por vías de impor-tancia, se convirtió en el modelo que se debía seguiren las unidades residenciales, y posteriormente enlos conjuntos cerrados (Montoya, 2004: 52).Carlos Martínez, director de la revista de ar-quitectura Proa, se convirtió en uno de los mayo-res impulsadores de las ideas de los CIAM y de laaplicación de la vivienda económica en altura conpropuestas de intervención en Bogotá, publicadasen su revista, con las cuales ejerció presión por unareglamentación al respecto; sobre esto escribió:“El edificio de apartamentos o de vivienda colecti-va es una experiencia relativamente nueva entrenosotros; la casa unifamiliar es la tradicional y másatractiva canalización del ahorro hogareño y de sucategoría espacial y su confort, depende el prestigiosocial y económico de sus residentes. Como reaccióna estos comportamientos y como medida que tien-de a facilitar los problemas de circulación y a evitartransportes engorrosos, el nuevo edificio de viviendacolectiva gana cada día mayor número de adeptos”(Carlos Martínez, “Arquitectura en Colombia”, Proa,p. 13, citado en Montoya, 2004: 57).De esta manera, fue hasta 1958 cuando entróen vigencia la Ley 182 de 1948 de Propiedad Ho-rizontal y Condominio, un hecho relevante parala producción habitacional en altura. Esto desen-cadenaría una producción más significativa de losllamados “edificios de renta”, que son edificios deapartamentos estandarizados de hasta cinco pisos,considerados como de alta potencialidad rentablepara familias de altos ingresos, y un modelo origina-rio de la tipología multifamiliar en el país populari-zado por la producción estatal:“[…] a partir de finales de la década del 50 y hasta co-mienzos de la década del 70, habrá de propiciar quizás elcambio más trascendental de los ocurridos en las prác-ticas contemporáneas del habitar en nuestras ciudades:los edificios de renta. Inicialmente (en) el centro de laciudad y posteriormente en puntos estratégicos de lasáreas residenciales más exclusivas. […] se van dispo-niendo unos enseguida de los otros a lo largo de las víasde mayor actividad, conformando paramentos conti-nuos de edificios en tres y cuatro pisos que fácilmente sedestacan dentro del perfil urbano más próximo, al cualterminan por imprimirle carácter de gran ciudad. […]estas vías serán luego el escenario ideal para la apariciónde los desarrollos lineales de comercio y servicios quehoy conocemos. […] Durante la década de los 60, estosedificios sirvieron como el medio más eficaz de renova-ción y de modernización urbana de las áreas centrales.Se localizaban en puntos clave por su accesibilidad yproximidad a edificios o espacios urbanos de gran sig-nificación para sus habitantes, muchas veces ocupandoel lugar de importantes edificaciones que habían sidodemolidas ‘para dar paso al progreso’” (Arango, 1997:47, citado en Mejía, 2007: 41.)A pesar de los altos índices de construcción dela época, siguió existiendo un gran atraso en las téc-nicas de construcción de vivienda; la producciónprivada no tuvo una cobertura significativa en la pro-ducción total, que no logró responder a la demandaen continuo crecimiento, ya que según los censos de1951, habrían hecho falta 95.491 viviendas en lastres grandes ciudades, cifra que se triplicaría dos dé-cadas después. La política de vivienda en este perío-do cumplió en un aspecto cualitativo, por cuanto secontribuyó en forma significativa a la consolidaciónde las empresas constructoras y promotoras de vi-vienda. En las principales ciudades del país la tasa deincremento anual promedio para la población urba-na entre 1951 y 1964 fue de 5,4% en Bogotá, 4,09%en Medellín, 4,32% en Cali y 3,54% en Barranquilla(Jaramillo, 1994: 236), lo cual generó un decididoimpulso de la autoconstrucción ilegal, cuya produc-ción espontánea en las grandes ciudades oscilaba en-tre el 40% y el 50% del stock habitacional.No obstante, este período es considerado comoesplendoroso en la producción de vivienda porparte del Estado, con la realización de numerososejemplos donde predominaban las soluciones unifa-miliares de bajas alturas. Sin embargo, se destacan
  • 69. 68  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáalgunos proyectos multifamiliares, ya sea porqueeran funcionales y económicos o por su diseño ar-quitectónico, como la unidad residencial Repúblicade Venezuela (Cali, 1956, Banco Obrero), el CentroUrbano Antonio Nariño –CUAN– (Bogotá, 1958,ICT), el edificio Sabana (Bogotá, 1961, BCH), ElPolo (Bogotá, 1961, BCH) y el conjunto Calle 26(Bogotá, 1964, BCH)78.Los tres primeros ejemplos constituyen solu-ciones de vivienda de alta densidad, gracias a susnumerosas plantas y servicios comunales dentro delbloque, que además seguían los parámetros de la ar-quitectura moderna que imperaban en la época. LaUnidad Residencial República de Venezuela es unadonación del gobierno venezolano, presidido por elgeneral Marcos Pérez Jiménez, como solución a lanecesidad habitacional que dejó en 1956 un estalli-do de pólvora en la ciudad de Cali, y cuya ejecuciónpor parte del Banco Obrero se hizo rápidamente,gracias a su experiencia local79. El Centro UrbanoAntonio Nariño constituye la incorporación nove-dosa de los principios modernistas de las unidadesde habitación en el ámbito colombiano, ya que fue“el primer y el único proyecto multifamiliar de estasdimensiones formales y conceptuales construido enel país. Una gran unidad habitacional autosuficien-te que implantaría la venta de propiedad horizontaly un nuevo modelo de vida comunitaria. Un hechoaislado e individual que tuvo la gran intención detransformar radicalmente las formas de habitar laciudad y la vivienda. En pocas palabras, un proyec-to exitoso pero un modelo fracasado” (Montoya,2004: 103). El Edificio Sabana, con una planta enforma de “T” y apartamentos dúplex, formó partede un programa de renovación urbana por aperturade vías en el sector de Las Aguas, en el centro deBogotá, en el cual se ubicó comercio en los primerospisos. Por su parte, el conjunto residencial multifa-miliar de baja altura El Polo es considerado comouna de las mejores obras de la arquitectura colom-biana, gracias a sus volúmenes curvos y la aplica-ción del ladrillo como material único de fachada.Este período atestigua la gran cantidad de pro-yectos multifamiliares de altas densidades, no solo enColombia sino en varios países latinoamericanos, locual condujo a una serie de estudios que dieron pau-tas para su producción arquitectónica. El Cinva, através del arquitecto peruano Max de la Peña, realizóel estudio Usos del suelo en el multifamiliar, que hizocomparaciones entre los distintos multifamiliares re-presentativos en América Latina y también de ejem-plos locales, como el CUAN y el Hans Drews Arangoy estableció consideraciones de diseño en cuanto aespacio, normas urbanísticas y aspectos económicosy administrativos (de la Peña, 1964).En 1957 renunció Gustavo Rojas Pinilla a la pre-sidencia y gobernó una Junta Militar, mientras queuna conciliación bipartidista conformó el FrenteNacional en 1958, el cual estableció el relevo delpoder presidencial, entre liberales y conservadores,durante un período de 16 años, lo cual trajo consigouna estabilidad política temporal.1965-1972. Fase de transición. A este período sele llama de transición, porque fue el empalme en-tre la concepción precedente de la acción estatalcomo financiador y constructor de vivienda a otra,en 1972, durante el gobierno del último presiden-te del Frente Nacional, Misael Pastrana Borrero(1970-1974), en la cual se consolidaron el Bancode Ahorro y Vivienda, las Asociaciones Mutuariasde Ahorro y Préstamo y las Secciones de Ahorro delos Bancos Comerciales, creadas en 1965.En ese sentido, la política gubernamental frente alsector de la edificación y de la producción de viviendasufrió un gran cambio por el agotamiento del modeloeconómico adoptado, basado en el sistema de indus-trializaciónporsustitucióndeimportaciones;razónporla cual se intentaron crear condiciones para reorientarla producción hacia el mercado exterior, medianteincentivos a las exportaciones en los renglones de laeconomía que anteriormente se dirigían al mercado78 Los arquitectos fueron respectivamente: el departamento técnicodel Banco Obrero de Venezuela; Néstor Rodríguez y Esguerra,Sáenz, Urdaneta, Suárez y Cía.; Roberto Rodríguez Silva; Guiller-mo Bermúdez y Rogelio Salmona; Arturo Robledo Ocampo y Ri-cardo Velázquez.79 Recordemos que para esta época, el Banco Obrero ya había cons-truido varios conjuntos multifamiliares representativos en Vene-zuela, como la Unidad Residencial El Paraíso, Cerro Piloto y 23 deEnero (entonces en construcción).
  • 70. 69  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotádoméstico. Se pensó en incentivar el control de lossectores líderes en el comportamiento económico delpaís y, en tal sentido, se pretendió fortalecer la edifi-cación como motor del desarrollo económico del mis-mo, para lo cual se argumentó que las deficiencias delsector de la construcción obedecían a las característi-cas estructurales y al manejo que se le dio al sistemafinanciero, cuyo organismo fundamental era el BancoCentral Hipotecario –BCH–, porque sus modalidadesde captación no le permitían reunir los recursos quenecesitaba el sector, los que se agravaban por las prác-ticas financieras modernas entre los ahorradores, lamagnitud de la inflación y los préstamos a los usuarios,que inhabilitaba la inversión en los sectores de la de-manda más dinámicos (de mayor poder adquisitivo).Esto produjo un incremento de la iniciativa privada,gracias a las subcontrataciones que realizaba el Institu-to de Crédito Territorial –ICT–, debido a una reformadel sistema financiero que lo sostenía.A partir de la década de 1970, se empezó un pro-ceso de privatización dando paso a entidades priva-das, especialmente a las Corporaciones de Ahorroy Vivienda –CAV–, puesto que la mayor parte dela normatividad sobre vivienda en Colombia estuvocentrada en la reglamentación de éstas, las cualesfueron extensiones de los grandes monopolios ban-carios, que ejercieron el control sobre los promotoresmás importantes. De esta manera, el problema de lavivienda entró a ser una cuestión financiera auspicia-da por el Plan Nacional de Desarrollo, 1970-1974.En este punto del presente período, los proyec-tos multifamiliares construidos por el Estado másdestacados, que comenzaron a sentar las bases cons-tructivas y de viabilidad para la producción privada,fueron la Fundación Cristiana de la Vivienda (Bogo-tá, 1967, ICT)80, de los arquitectos Hernán Vieco,Rogelio Salmona y Eduardo Zárate; y Residencias ElParque, mejor conocidas como las Torres del Parque(Bogotá, 1971, BCH), de Rogelio Salmona81, queha sido reconocida como una de las mejores obrasarquitectónicas latinoamericanas del siglo XX, ca-racterizada por su alta densidad, el escalonamientovolumétrico, la incorporación visual y peatonal delcontexto, el uso del ladrillo y la geometría radial delas tres torres que forman el conjunto.En 1972 se creó el Acuerdo 20, una norma míni-ma donde se dictaron las formas calificadas del loteourbano para urbanizaciones de desarrollo progresivo,cuyo propósito fue alcanzar los niveles de consoli-dación de vivienda e infraestructura a largo plazo,como una opción para la reducción de los costos deurbanización y de la construcción de vivienda, con-templando la construcción por etapas de vías de ac-ceso vehicular y el acceso a servicios públicos.A finales de ese año, el presidente Pastrana intro-dujo el mecanismo de indexación, donde tanto losdepósitos de los ahorradores como las obligacionesde los deudores se reajustarían al ritmo de la infla-ción, que se llamó la unidad reajustable, o Unidadde Poder Adquisitivo Constante –Upac–, creada porLauchlin Bernard Currie82; con esto, los préstamos alargo plazo desvirtuaron el valor real de los pagos delos deudores y descapitalizaron el sistema, como ocu-rría con los préstamos del ICT y el BCH. Este últimofue remplazado por las Corporaciones de Ahorro yVivienda, gracias al Decreto 678 de 1972, que capta-rían los ahorros y asignarían los préstamos. Así todoslos grupos financieros crearon sus CAV, ya que seencargaban de financiar proyectos privados que, jun-to con las compañías constructoras y urbanizadoras,asumirían en progresiva prosperidad el control delmercado de la vivienda en el país (relación directa80 En otros textos esta unidad residencial es nombrada como Funda-ción San Pablo o Jesús María Marulanda.81 Rogelio Salmona (1929-2007), arquitecto colombiano consideradouno de los máximos exponentes de la arquitectura y el urbanismo ensu país y en Latinoamérica. Luego de estudiar algunos semestres enla Universidad Nacional de Colombia, viajó a París para trabajar enel estudio del maestro europeo Le Corbusier, entre otros. En 1958 re-gresó a Colombia donde empezó con una gran producción construidadejando ver su preocupación por la función social de la arquitectura,las lógicas constructivas y estéticas tradicionales, el respeto por lascondiciones del entorno y el hecho urbano. Entre sus obras más sig-nificativas están el conjunto residencial El Parque (1965-1971), laCasa de Huéspedes Ilustres (1980-1982), el Archivo General de laNación (1988-1994) y la Biblioteca Virgilio Barco (1999-2001). En2004 recibió el Premio Internacional Alvar Aalto.82 Economista canadiense (1902-1993), seguidor de las ideas del eco-nomista inglés John Maynard Keynes. Fue consejero de distintosgobiernos en Colombia y Estados Unidos, profesor universitario ycreador de varios programas que impulsaron el desarrollo económi-co y la construcción de vivienda; entre ellas se cuentan “OperaciónColombia” (1960) y el plan de “Las Cuatro Estrategias” en 1971,durante el gobierno de Misael Pastrana. Obtuvo la ciudadanía co-lombiana en 1958.
  • 71. 70  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáentre la canalización del ahorro y la inversión en elsector, lo que generó más dinámica).El sistema Upac se afianzó como mecanismoprivilegiado de captación de ahorro y de finan-ciación de la construcción, el cual se convirtió enel instrumento más importante de movimientode ahorros voluntarios del país, y contribuyó a lamodernización de las prácticas financieras, así lasCorporaciones de Ahorro y Vivienda alcanzaronun nivel preponderante en el conjunto del siste-ma financiero de vivienda institucional, y despla-zaron a las instituciones del Estado en la funciónde constructoras directas de vivienda económica.Sin embargo, la Upac no pudo acelerar de maneraimportante la edificación de vivienda a pesar de lasreformas que el sistema financiero introdujo, puesno produjo cambios importantes en las técnicas delos productores, ya que las acciones dirigidas a res-tringir la movilización de crédito al sector le restóposibilidades de crecimiento a la inversión.El Banco de la República, a través del Decreto677 de 1972, creó un fondo de estabilización parasostener las captaciones de ahorro a corto plazo ylos préstamos a largo plazo por medio del sistema de“valor constante”, denominado el Fondo de Ahorroy Vivienda –FAVI–, que permitía a las Corporacio-nes de Ahorro y Vivienda regularse de las oscila-ciones coyunturales en las captaciones de ahorro,en donde depositaban sus excesos de liquidez, gra-cias al reconocimiento de la corrección monetariaen sus depósitos y a los préstamos que recibían decorto plazo, para suplir las contracciones pasajerasen la captación.1972-1982. Fortalecimiento del sector financieroy las CAV. En este tiempo se entabló cierta compe-tencia entre las dos acciones promotoras de viviendaen vigencia: la de las instituciones estatales con lasde las recién creadas Corporaciones de Ahorro y Vi-vienda, las cuales trabajaban sobre la Upac; entoncesempezaron a sufrir constantes cambios en sus regla-mentaciones mientras acaparaban el mercado, hastallegar a financiar otros tipos de proyectos.Con la llegada como presidente del liberal Al-fonso López Michelsen, en 1974, las condicionesmacroeconómicas del país cambiaron; empero, nose respetó el principio de la reajustabilidad de losdepósitos, los cuales siguieron el ritmo de la infla-ción, generando preocupaciones relacionadas conel combate de la misma, por lo cual las fórmulas decálculo del reajuste fueron cambiando y se le esta-blecieron topes máximos. Ello llevó al ICT a teneruna capacidad financiera y operativa deficiente,pues sus fondos globales desciendieron casi un 45%a finales de los años setenta, y sus programas de“lotes con servicios” y “construcción incompleta”cobraron mayor auge.La ampliación del crédito para vivienda hizocrecer el volumen de la actividad constructora has-ta un 58%, así produjo el 64,2% de las viviendas dealtos precios, moviendó el 77,7% de las inversionesy hasta quintuplicó la construcción de viviendaspor agentes privados, en 1977 (Jaramillo y Schte-ingart, 1983).La saturación de vivienda de altos precios per-judicó el capital del sector productor; en conse-cuencia, cambió la política de vivienda debido alas deterioradas condiciones habitacionales de lossectores de bajos ingresos, con repercusiones en elplano político, que tomó como bandera la defensade la causa habitacional y el desarrollo de organiza-ciones de vivienda popular. Ejemplo de ello fueronlos proyectos de gobierno de importantes candi-datos presidenciales, como Belisario Betancourt yAlfonso López Michelsen; el primero impulsó la ad-quisición de vivienda sin cuota inicial, y el segundoel programa de autoconstrucción.En el ámbito de la planificación de las princi-pales ciudades del país, se empezaba a diagnosticaruna escasez de suelo de expansión, por lo que seabrieron las puertas normativas a la densificación,con la reglamentación del diseño y la construcciónde viviendas multifamiliares. Esta modalidad de vi-vienda se empezó a dar con más fuerza en Medellín,debido a la aprobación en 1972 de la primera re-glamentación para edificios multifamiliares aisladosen aquellas zonas de la ciudad con adecuadas con-diciones de infraestructura y servicios; y en 1973tuvo lugar para urbanizaciones multifamiliaresconstruidas por el ICT, donde se establecieron al-
  • 72. 71  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáturas (cuatro pisos máximo), índices de ocupacióny desarrollos constructivos.Dentro de la producción estatal de vivienda, losconjuntos multifamiliares más importantes de esteperíodo fueron: el conjunto Marco Fidel Suárez (Me-dellín, 1976, ICT), el conjunto Tricentenario (Me-dellín, 1977, ICT) y Ciudad Bachué (Bogotá, 1978,ICT)83. Estos ejemplos no se destacan precisamentepor su arquitectura, sino por ser paradigmáticos enel planteamiento con que fueron concebidos y suaccesibilidad económica. El conjunto Marco FidelSuárez es un ejemplo de vivienda colectiva, dondese manejaron altas densidades a pesar de sus escasasáreas libres y de vivienda; el conjunto Tricentenario,aunque tuvo un impacto cultural dudoso, fue funcio-nal y económicamente accesible para sus habitantes;Ciudad Bachué es el primer y único experimento devivienda multifamiliar de desarrollo progresivo reali-zado por el ICT, cuya opción de crecimiento físico enaltura y horizontalmente resultó incontrolable, hoyen día se aprecian graves problemas en la estructurade los edificios, debido a la “sobre-expansión” de losbloques carentes de planificación.En cuanto a los conjuntos residenciales de ini-ciativa privada y para estratos altos, hay que men-cionar a El Bosque (Bogotá, 1972) y Santa Teresa(Bogotá, 1977-1978), de los arquitectos Rueda,Gutiérrez y Morales; La Calleja o La Candelaria,de Campuzano, Herrera y Londoño; Sorelia (1974-1975) y Brápolis (1976-1977), de Billy Goebertus yJuan Botero; y El Polo del Country (1979-1980), deBrando, Rueda y Sánchez (Alonso, 2000).A partir de 1976, los planes de desarrollo se fun-damentaron en el progreso urbano y de vivienda,según las propuestas de Lauchlin Currie.1982-1990. Políticas habitacionales de BelisarioBetancur. El gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) hizo esfuerzos por controlar el floreciente ne-gocio del narcotráfico y por llegar a una tregua conlos grupos guerrilleros. En materia de vivienda re-orientó la producción hacia los sectores de menoresingresos con el fin de impulsar la economía, lo queconstituyó un avance significativo en esos años. Losmayores logros en este campo se realizaron a travésde los organismos estatales, ya que el sector privadono se motivó por el grupo social de menores ingre-sos, a pesar de las condiciones favorables creadaspor el gobierno, que buscaban que el mercado deja-ra de concentrarse en producir viviendas de lujo.En cuanto a la recuperación económica general através de la edificación de vivienda, las políticas esta-blecidas por el presidente Betancur no llegaron a tenerel impacto esperado, pues la producción para estratosbajos descendió y la participación de la construcciónen el PIB creció modestamente un 1,35%, frente al1,2% en los ocho años anteriores. No obstante, laproducción habitacional conservó niveles superioresfrente al período anterior, debido a que una porciónde empresarios privados entró en contacto con estasección del mercado y permaneció en ella.Por otro lado, el Instituto de Crédito Territorial,el instrumento fundamental en la producción de vi-vienda social del Estado, entró en crisis debido a quedesbordó su capacidad operativa por las elevadas yespontáneas exigencias a que se le sometió, la baja ca-lidad de sus viviendas y los sobre costos ocasionaronque muchos adjudicatarios no pudieran o se negarana cancelar los créditos. El régimen de propiedad terri-torial fue muy desfavorable pues dificultaba adquirirbuenos terrenos, con lo cual se frenó el desarrollo deproyectos de gran envergadura y se aceptó cualquiertipo de proyecto de promoción conjunta, así la nego-ciación fuera lesiva o el producto final fuera incon-veniente para el mismo. Importantes fondos del ICTfueron destinados a elevadas inversiones forzosas, loque contrastaba con las pautas de colocación de suspréstamos, que fueron muy favorables para los usua-rios. La cartera se derrumbó, mientras las obligacio-nes con sus acreedores crecieron vertiginosamente,lo que ocasionó un gran desequilibrio fiscal.Durante el lapso corrido entre 1981 y 1987, lapromoción privada siguió ganando un importanteterreno con respecto a la producción por encargo,mientras que la promoción estatal tuvo que compar-tir cada vez más sus operaciones con los promotores83 Los arquitectos fueron respectivamente: Eduardo Arango; Depar-tamento Técnico del ICT; Patricia Samper, Luis Tapias, César Mo-reno y Gregorio Martín.
  • 73. 72  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáprivados, favoreciendo a los contratistas. Es de seña-lar que en este periodo la autoconstrucción asociati-va y organizada tuvo su bajón por la falta de apoyoinstitucional, y el efecto de las políticas del presidenteBetancur provocaron que una parte de la demandaprefiriera acudir la oferta estatal del ICT, con meno-res esfuerzos y en mejores condiciones.El sector privado empezó a ingresar al negocio dela construcción de vivienda para grupos populares eincidió en el mercado del suelo mediante la comprade grandes terrenos en áreas de expansión en mayorproporción a la intención de construir en ellos, conello se generó una gran reserva de terrenos y el enca-recimiento de la tierra urbana, lo que redujo el volu-men de la autoconstrucción y el aprovechamiento delos urbanizadores clandestinos para fines lucrativos.Para la década de los años ochenta, se proyectó vi-vienda estatal en altura, es el caso de Nueva Santa Fe(Bogotá, 1987, BCH), de los arquitectos Jaime Cama-cho, Julián Guerrero, Pedro Mejía, Rogelio Salmona yArturo Robledo. Este es un ejemplo de vivienda mul-tifamiliar vinculado con renovación urbana dirigida aestratos medios en un sector deprimido del centro dela ciudad; no obstante, el proyecto quedó incompletodebido a la especulación en los precios del suelo, lainexistencia de políticas inmobiliarias para bien pú-blico, la invasión informal y los problemas de choquesocial que el mismo proyecto generó. Otro proyectode vivienda en altura que merece ser nombrado porsus dimensiones es Ciudadela Colsubsidio (Bogotá,1986-2004, Colsubsidio84), que se comenzó a gestio-nar a mitad de la década por la firma Esguerra, Sáenzy Samper en terrenos del borde de la ciudad, pero quese concluiría hasta comienzos del presente siglo por lafirma GX Samper Arquitectos (ambas firmas tienencomo socio en común a Germán Samper Gnecco).Otros proyectos multifamiliares destacados eneste período son el conjunto Los Chiminangos (Cali,1983, ICT), por su funcionalidad y precio; el conjun-to Alcázar de la Mota (Medellín, 1988), un proyectode iniciativa privada con diseño de Laureano ForeroOchoa; y el Parque Central Bavaria (Bogotá, 1989),también con financiación privada para estratos altos,que hizo parte de una operación de renovación urba-na en una zona próxima al centro de la ciudad85.Cabe mencionar el estudio realizado por el CentroNacional de Estudios de la Construcción –Cenac– yJosé Fernando Machado en 1983, llamado Relaciónentre las variables físicas de la vivienda multifamiliar,que fue extraído de otro estudio acerca de las pau-tas para la financiación de vivienda. En este estudiose analizan, mediante gráficas y tablas, las diferentesvariaciones de densidad, áreas libres y de vivienda,parqueaderos, índices y alturas de edificaciones mul-tifamiliares de vivienda86(Machado, 1983).Para finales de la década, el manejo del sectorvivienda por los gobiernos posteriores al de BelisarioBetancur fue diferente, pues las políticas anterio-res fueron calificadas como fallidas, debido a que nocumplieron sus objetivos. El presidente Virgilio Bar-co (1986-1990) introdujo cambios graduales de cortemás liberal y a nivel global, en donde el Estado ten-día a no ser intervencionista y el mercado definía lastendencias de la economía, a través de mecanismoscomo los privilegios a la restricción monetaria y fiscal,que son sistemas de control inflacionario, la elimina-ción de la mayoría de los subsidios y transferencias,el desmonte de los mecanismos de protección y lacreación, en 1989, de la Ley de Reforma Urbana (Ley9 de 1989) y la Financiera de Desarrollo TerritorialS.A. –Findeter–87. En cuanto a la producción estatal,se cometieron errores, al no hacer transformaciones alrégimen de propiedad territorial, ni establecer meca-nismos para favorecer al ICT frente a los contratistas.84 La Caja Colombiana de Subsidio Familiar –Colsubsidio– es unacaja de compensación familiar cuyos orígenes se remontan a 1957,como iniciativa de la Asociación Nacional de Industriales –ANDI–para otorgar subsidio familiar que atienda las necesidades de loshogares obreros.85 Fue diseñado por los arquitectos Eduardo Samper, Carlos Hernán-dez, Rafael Obregón y Edgar Bueno Tafur.86 En este estudio también estuvieron vinculadas entidades, comoBCH, ICT, FNA, la Cámara Colombiana de la Construcción –Ca-macol–, Colciencias, Servicio Nacional de Aprendizaje –SENA– yla Universidad Nacional.87 Ofrece financiación y asesoría en lo referente a diseño, ejecución yadministración de proyectos o programas de inversión, que tenganrelación con el desarrollo regional y urbano; también evalúa losproyectos de vivienda de interés social, presentados para otorga-miento de subsidio y los declara elegibles o no elegibles. Los crédi-tos que ofrece se destinan a las cooperativas de ahorro y crédito, lasmultiactivas e integrales, las Cajas de Compensación Familiar, losfondos de empleados y las ONG.
  • 74. 73  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEl período del presidente Barco constituyó unatransición para el desarrollo de la política de CésarGaviria, la cual se basó en el cambio radical frentea la concepción de los mecanismos de intervencióndel Estado y relacionados con la producción de vi-vienda social, para lo cual se adoptaron patroneschilenos, los cuales planteaban eliminar el con-cepto de promotor oficial del orden nacional, quees pieza fundamental del sistema constructivo delpaís, y se suprimieron y desmontaron las institucio-nes estatales que tenían que ver con la produccióny promoción de vivienda social.1990-1999. Nueva legislación y política neoliberal.Bajo un clima de violencia y narcotráfico llegó a la pre-sidencia el líder liberal César Gaviria Trujillo (1990-1994), quien introduce profundas reformas, como lainstauración de la descentralización administrativa;la autonomía municipal y departamental; la eleva-ción a departamentos de intendencias y comisarías;el reconocimiento de la multiculturalidad e igualdadpara poblaciones, religiones y cultos; la primacía de losderechos civiles sobre los religiosos; la vigilancia per-manente al ordenamiento constitucional con la CorteConstitucional; el derecho de tutela; y, por supuesto,la Constitución Política de 1991.Con la nueva Constitución y la instauración delEstado Social de Derecho, se revindican los derechossociales en armonía con los pactos y convenios sus-critos por Colombia en el ámbito internacional; pero,sobre todo, con el reconocimiento de la DeclaraciónUniversal de los Derechos Humanos. En ese senti-do, la Constitución Nacional de 1991 los reconoceen su artículo 53 y señala: “Todos los Colombianostienen derecho a una vivienda digna. El Estado fijarálas condiciones necesarias para hacer efectivo estederecho y promoverá planes de vivienda de interéssocial, sistemas adecuados de financiación a largoplazo y formas asociativas de ejecución de estos pro-gramas de vivienda”. De este artículo se deduce quees una obligación para el Estado colombiano resolverel problema de la vivienda en el país; sin embargo,esto no se cumple a cabalidad como se enuncia, puesno existen mecanismos fuertes que obliguen a que sedesarrolle dicha norma constitucional.A partir de esa década, las políticas de vivien-da han contemplado la asignación de subsidios a lademanda, los cuales se componen de crédito, subsi-dio y aporte familiar; además se ha hecho énfasis enproyectos de mejoramiento de vivienda y de entor-no, la unidad de desarrollo progresivo, y se ha eli-minado la opción de lotes con servicios. Se resaltala creación de la Ley 09 de 1989, la cual es un ins-trumento que serviría en la obtención de recursosfinancieros para el desarrollo territorial mediante lainstitución de los usos del suelo y el establecimientode los Bancos de Tierras con el fin de financiar loestablecido en el artículo 10 de la misma ley, queinvolucra todos los aspectos del desarrollo urbano.Con esta ley se establece la política base, en cuantoal concepto de vivienda de interés social, calificadade acuerdo con el precio de la misma:“ARTÍCULO 44. Entiéndese por viviendas de inte-rés social todas aquellas soluciones de vivienda cuyoprecio de adquisición o adjudicación sea o haya sido,en la fecha de su adquisición:a) Inferior o igual a cien (100) salarios mínimos le-gales mensuales en las ciudades en las cuales, segúnel último censo del DANE, cuenten con cien mil(100.000) habitantes o menos;b) Inferior o igual a ciento veinte (120) salarios míni-mos legales mensuales en las ciudades en las cuales,según el último censo del DANE, cuenten con másde cien mil (100.000) pero menos de quinientos mil(500.000) habitantes;c) Inferior o igual a ciento treinta y cinco (135) sa-larios mínimos legales mensuales en las ciudades enlas cuales, según el último censo del DANE, cuentencon más de quinientos mil (500.000) habitantes”.Igualmente, la Ley 03 de 1991 reglamentó lasnormas mínimas de calidad de la VIS, creó el Siste-ma Nacional de Vivienda de Interés Social –Sina-vis–, el cual contempló los actores para su fomento,ejecución, asistencia técnica, financiación, y trans-formó las condiciones de la acción estatal en la vi-vienda de interés social, proponiendo el comienzode una nueva fase, integrada por las entidades pú-blicas y privadas que cumplen funciones conducen-tes a la financiación, construcción, mejoramiento,reubicación, habilitación y legalización de títulos de
  • 75. 74  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotávivienda; además desmontó el ICT y lo transformóen el Instituto Nacional de la Vivienda Social y laReforma Urbana –Inurbe–, el cual se encargaría deadministrar, asignar subsidios y de orientar la polí-tica de vivienda.Se considera que en 1991 repuntó la actividadconstructora, la cual continuó hasta 1993, no re-lacionada directamente con la política de vivien-da social ni como una respuesta al mecanismo delos subsidios, sino que obedeció más a factores delorden global de la economía (aspectos macroeco-nómicos, monetarios y cambiarios), y también alflujo de divisas hacia el país. Llama la atención queen la orientación de la economía hacia el mercadoexterior (exportaciones), el sector que mayor dina-mismo tuvo fue el de la construcción, precisamen-te cuando no se le concedió el papel de líder; sinembargo, ejerció un gran papel en el ritmo de laactividad económica. La preocupación era que elboom, que por entonces se prolongaba, llevara a unasaturación del mercado y así la actividad volviera acontraerse en forma importante.A pesar del alto número de subsidios otorgados,solo un 30% de los créditos se dirigió a financiar lavivienda de interés social, ya que la actividad cons-tructora no respondió a la demanda de los tres es-tratos de más bajos ingresos con el dinamismo querequerían, los que representaban un 93% del déficitcuantitativo. En consecuencia, se estima que entreel 30% y el 50% del crecimiento de la oferta de vi-viendaenlasgrandesciudadeserainformal,tambiénllamada urbanización pirata o clandestina. Según elcenso de población y vivienda de 1993, el país con-taba con 8’232.216 hogares y 7’134.873 viviendas.En las zonas urbanas se registraron 5’883.862 hoga-res y 4’887.399 viviendas, lo cual arroja un déficitde 991.653 unidades (Chiappe, 1999).Uno de los objetivos de la acción gubernamen-tal era dinamizar la oferta de la vivienda popular,particularmente la de tipo mercantil; lo cual se ma-nifestó en pequeños subsidios que no alcanzaron sucometido, éstos y la demora en los procedimientosy trámites, generaron que los constructores vendie-ran las viviendas sin el subsidio. Esto supone que laacción del Estado excedía la cantidad de subsidiosotorgados, pues indujo a un número considerablede empresarios hacia este sector de la demanda y lesmostró que, incluso sin subsidios, este mercado erarentable, gracias a que las Corporaciones de Aho-rro y Vivienda –CAV– podían financiar viviendapopular no subsidiada.Debido a que la producción de vivienda estabacasi totalmente encargada al sector privado, la infor-mación acerca de los proyectos empezó a ser difusa,como parte de un mercado inmobiliario manejadopor cualquier inversionista o entidad financiera.Dentro de la gama de ofertas de vivienda unifami-liar y multifamiliar en este período, se aprecia unatendencia hacia la conformación de “conjuntoscerrados” con el argumento de la seguridad, peroque empezó a fortalecer aún más la fragmentaciónde las ciudades y la exclusión del espacio público.La demanda de proyectos de vivienda multifamiliarpara estratos medios y altos creció constantementeen las principales ciudades del país.Las políticas de vivienda y las referidas al urba-nismo y la ordenación territorial, estaban comple-tamente desarticuladas, pues no existían directricesclaras en este campo en el ámbito nacional, ya queno se analizaron los efectos esperados de las accio-nes en la vivienda sobre la dinámica de las ciuda-des, en cuanto a aspectos tan importantes, comoel transporte, la densificación, la segregación socio-espacial, la revitalización urbana, la defensa delpatrimonio urbanístico y arquitectónico, así comodel medio ambiente, etc., lo cual repercutió sobrela propia vivienda. La falta de una política directriznacional y el concepto predominantemente cuanti-tativo de la vivienda, constituyeron las más grandesfallas del Estado.La apertura global de mercados se implementócomo un modelo que reemplazaría la industria-lización por sustitución de importaciones –ISI–,amparado por la doctrina neoliberalista, que pre-tendía atacar principalmente la hegemonía de pri-macías urbanas, el desempleo, la informalidad, ladelincuencia y la pobreza, que eran cada vez másevidentes, a través de políticas tendientes a la des-regularización estatal (con la participación activade las corporaciones multinacionales); sin embargo,
  • 76. 75  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotálos resultados obtenidos frente a los objetivos origi-nales no solo han sido totalmente contradictorios,sino que han demostrado falencias al no tener encuenta los mecanismos capitalistas libres e indivi-duales que han tergiversado su razón de ser, y quellevaron a beneficiar solo a los sectores de altos in-gresos (Portes y Roberts, 2005).En este contexto de ciudad se incrementa ladesigualdad y el estancamiento de la economía apesar de que se tenga un buen desarrollo económi-co como lo es la precariedad laboral que se dio enChile. Esta pobreza política de distribución de losingresos se traduce en delincuencia y en la informa-lidad, como alternativa plausible a las restriccionesde las prácticas de la clase dirigente. Hoy en día,después de más de una década de operatividad deeste modelo, uno de sus efectos ha sido la consolida-ción de una clase trabajadora que ha caracterizadolos sistemas urbanos en su búsqueda de bienestar, apesar de los escasos medios para su progreso, entreellos la demanda laboral.Con la consolidación de la política neoliberal quedesmontó la acción directa del Estado e impulsó almercado privado como mecanismo de producciónhabitacional, y en medio de una inestable situa-ción política por el ascenso de los grupos insurgen-tes, varios intentos por lograr acuerdos de paz y lasdenuncias de financiación ilegal de la campaña delpresidente Ernesto Samper Pizano (1994-1998),surgió una visión planificadora con la política detierras urbanas conocida como la Ley 388 de 1997de Desarrollo Territorial, la cual se concretó en laformulación y adopción de planes de ordenamientoterritorial para todas las ciudades del país, con la quese espera ampliar la oferta de vivienda de interés so-cial –VIS–, debido a la falta de lotes con serviciospúblicos y la especulación sobre éstos, reflejado en elincremento absurdo de los precios del suelo88. Sobreesta ley, María Luisa Chiappe de Villa afirma:“La Ley 388 de 1997 exige que los municipios elabo-ren planes de ordenamiento territorial, en los cualesse determinen áreas destinadas a la construcción devivienda de interés social, y se definan los correspon-dientes programas de provisión de servicios públicosbásicos, conformación de espacios públicos e infraes-tructura vial. Además la misma ley permitió estable-cer mecanismos que aseguren ‘el reparto equitativode las cargas y beneficios derivados del ordenamientoterritorial’. En desarrollo de dicha ley el gobierno dic-tó el Decreto 1599 del 6 de agosto de 1998 medianteel cual se reglamenta la participación de los muni-cipios y distritos en la plusvalía generada por incor-poración de suelos al perímetro urbano, definición ocambio de usos del suelo, autorización para densifi-cación del mismo, y ejecución de obras que generenvalorización. Para el efecto, los consejos municipaleso distritales establecen la tasa de participación en laplusvalía, la cual puede oscilar entre el 30% y el 50%del mayor valor generado por metro cuadrado. Porrazones de conveniencia el Consejo puede exonerardel cobro de la plusvalía a inmuebles destinados a laconstrucción de VIS. En esos casos, los propietariosdeben suscribir un contrato con la administraciónmediante el cual se obligan a trasladar el beneficio dela exoneración a los compradores de las viviendas”(Chiappe, 1999: 33).Además, esta ley modifica el concepto de vi-vienda de interés social dada por la Ley de ReformaUrbana (Ley 9 de 1989) con el artículo 91, que rigeen la actualidad:“Se entiende por viviendas de interés social aquellasque se desarrollen para garantizar el derecho a la vi-vienda de los hogares de menores ingresos. En cadaPlan Nacional de Desarrollo el Gobierno Nacionalestablecerá el tipo y precio máximo de las solucionesdestinadas a estos hogares teniendo en cuenta, entreotros aspectos, las características del déficit habita-cional, las posibilidades de acceso al crédito de loshogares, las condiciones de la oferta, el monto derecursos de crédito disponibles por parte del sectorfinanciero y la suma de fondos del Estado destinadosa los programas de vivienda.En todo caso, los recursos en dinero o en especieque destinen el Gobierno Nacional, en desarrollo deobligaciones legales, para promover la vivienda deinterés social se dirigirá prioritariamente a atenderla población más pobre del país, de acuerdo con los88 Que llegó a incrementarse hasta más de cinco veces su precio ini-cial, en el caso bogotano.
  • 77. 76  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáindicadores de necesidades básicas insatisfechas y losresultados de los estudios de ingresos y gastos”.1999. Adopción de la UVR y normativas dirigi-das al ordenamiento del territorio. Con la imple-mentación y consolidación de la Ley 388 de 1997 sefueron creando progresivamente planes de ordena-miento para las diferentes ciudades y municipios delpaís, ofreciendo instrumentos para la planificacióndel territorio, así como zonas destinadas para la VIS.No obstante, en 1999 acontecerían situaciones quemarcarían el futuro del sector de la construcción yel financiamiento de vivienda. En primer lugar, lue-go de una pequeña recesión económica desde 1996,el país se sumerge en una crisis financiera influidapor la deslegitimización del gobierno y las crisis in-ternacionales, como la ocurrida en Asia, con gra-ves repercusiones en el sector de la construcción ysu incidencia en el Producto Interno Bruto –PIB–,pues se presentó una sobreoferta de inmuebles ydisminuyó la demanda al evitar endeudarse bajoel sistema de financiación Upac, lo cual generóun estancamiento en el desarrollo de proyectos yla desvalorización de la finca raíz, que perjudicó ainversionistas, poseedores de deudas hipotecarias,bancos y cooperativas.En segundo lugar, con la Sentencia C-700 de1999 de la Corte Constitucional, se declararon in-constitucionales las normas que regían el sistema definanciación de vivienda Upac, por lo que se expidióla Ley de Vivienda (Ley 546 de 1999), que estableciólas condiciones a las que debían sujetarse los créditosde vivienda; para ello se adoptó la Unidad de Va-lor Real –UVR–, y se fijaron las tasas de interés y seprohibió su capitalización. Asimismo, ordenó que losplanes de ordenamiento territorial debían facilitar laconstrucción de todos los tipos de vivienda de inte-rés social, definidos por los Planes de Desarrollo y porlas reglamentaciones del gobierno.Con la expedición de La Ley 675 del 2001, o depropiedad horizontal, se reguló el derecho a la pro-piedad en inmuebles y otros bienes comunes, con elfin de garantizar la convivencia pacífica de los habi-tantes de las edificaciones que son acogidas. Desdela promulgación de la Ley 182 de 1948 han pasadolas leyes 16 de 1985, 428 de 1998, 746 de 2002 y elDecreto 1365 de 1986.Luego del período presidencial de Andrés Pas-trana (1998-2002), caracterizado por la adopcióndel Plan Colombia89y el quiebre de las relacionespacíficas del gobierno con la guerrilla de las FARC,en 2002 llegó al poder el disidente liberal ÁlvaroUribe Vélez quien consiguió ser reelegido en el2006, luego de una reforma constitucional que re-vocó la ley que lo impedía.En el 2003 se liquidó el Inurbe como parte deuna serie de medidas que buscaban disminuir elgasto público, se creó el Fondo Nacional de la Vi-vienda –Fonvivienda–90mediante el Decreto 555de 2003 y se hizo un replanteamiento en el métodode asignación de subsidios, en el cual se redujo elmonto del valor promedio del subsidio, que solo sedará a las personas que estén dentro de un sistemade ahorros. Estas medidas fueron tomadas con elfin de que el subsidio se pudiese hacer efectivo enuna vivienda91y para ampliar el número de familiasbeneficiadas; sin embargo, estas disposiciones hanresultado excluyentes para la población más necesi-tada, y han imposibilitado su acceso a una viviendaen condiciones dignas y adecuadas, además del he-cho de que la producción de VIS ha estado centra-da en los subsidios asignados a través de las cajas decompensación, lo que significa un alto descenso delaporte estatal en la producción de vivienda.En cumplimiento de la Ley 152 de 1994 que es-tablece la Ley Orgánica del Plan de Desarrollo, seformulan los documentos Conpes –Consejo Nacio-nal de Política Económica y Social– que constituyenlos lineamientos del gobierno en la planificación eco-nómica, política y social de la nación. Uno de estosdocumentos, el Conpes 3305 “Lineamientos paraoptimizar la política de desarrollo urbano” del Minis-terio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial89 Consiste en el apoyo financiero de la comunidad internacional, conel objeto de eliminar el cultivo de coca y mejorar las condicioneseconómicas y sociales de la población.90 Que, junto con las CAV y el Banco Agrario, son las entidades otor-gantes de subsidios en las zonas rurales.91 Hecho que no estaba sucediendo, pues luego de su asignación las fa-milias no podían emplear los créditos porque no se hacían efectivos.
  • 78. 77  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáy el Departamento de Planeación Nacional –DNP–,expedido en agosto del 2004, hizo una propuestade gestión del desarrollo urbano en Colombia esta-bleciendo el modelo de ciudad compacta medianteprocesos de densificación y las estrategias para el de-sarrollo, entre las que están la renovación y re-densi-ficación urbana y recualificar las áreas de expansión.Según un informe del Índice de Costos de laConstrucción de Vivienda –ICCV– del Depar-tamento Administrativo Nacional de Estadística–DANE–, los costos de construcción de viviendade interés social presentaron en los primeros cincomeses del 2004 una variación del 0,46%, la segun-da tasa más alta desde el 2000 y menor que la del2003 (0,61%), con respecto al Índice de Precios alConsumidor –IPC– para ingresos bajos, que se ubi-có en el 0,62%. Este informe también señala quelos costos de la construcción de vivienda unifami-liar aumentó un 7,21%, al igual que en la viviendamultifamiliar, cuyo incremento fue del 8,27%, tasasuperior en 0,39 puntos frente al total del ICCV(7,88%), lo que ubicó a este tipo de vivienda dentrodel mayor incremento de costos, así como su contri-bución (DANE, 2004).A pesar del auge del sector de la construcciónque se empezó a dar desde el año 2002 y la inespe-rada revaluación del peso frente al dólar, la produc-ción habitacional ha estado dirigida principalmentea los estratos altos y medios, mientras que la VISha sufrido un atraso a pesar de los incentivos delgobierno, debido a que el nuevo sistema financieroatado a la inflación genera desconfianza entre losfuturos compradores, quienes han optado por otrasalternativas de financiación como cooperativas yfondos de empleados.Entre los años 2002 y 2005, los tipos de subsi-dio ofrecidos por el gobierno variaron de acuerdocon el precio de la vivienda aspirada y se clasifica-ron según el salario mínimo mensual legal vigente–smmlv–; de esta manera se ofrecen viviendas tipoI, las cuales tienen un precio máximo de 40 smmlven ciudades con menos de 500.000 habitantes, ohasta 50 smmlv en aquellas con más de 500.000habitantes o que se encuentren en un perímetrode 50 km a la redonda de éstas; esto constituye elsubsidio más amplio, porque espera ser destinado ala población de menos recursos. La vivienda tipoII debe tener un precio máximo de 70 smmlv, encualquier tipo de ciudad; y la vivienda tipo III hasta130 smmlv, también en cualquier tipo de ciudad.Por otro lado, existen cuatro tipos de postulaciónpara el otorgamiento del subsidio de vivienda, a sa-ber: por bolsa ordinaria, por esfuerzo territorial, pormedio de cajas de compensación familiar –CCF– y,por presupuesto nacional.En este lapso, de los proyectos que se postularonpara obtener el subsidio de vivienda, 2.496 fueronpara vivienda tipo I, correspondiente al 89,37% deltotal de proyectos presentados; 163 fueron para vi-vienda tipo II, que correspondieron al 5,84% del to-tal de proyectos; y 134 fueron para vivienda tipo III,correspondiente al 4,8% restante. El tipo de postula-ción más empleado fue el realizado por medio de lasCajas de Compensación Familiar (44,89%), para unmercado mayoritario del 72,31% de proyectos paravivienda unifamiliar92. Otras de las característicasfísicas promedio en la VIS a nivel nacional fueronel área construida de 36,44 m², área de zonas verdesy deportivas de 46,59 m² por vivienda; el sistemaconstructivo más utilizado fue el de mamposteríaconfinada, con un 66,15% (Cerón, 2005).Hay que tener en cuenta los parámetros sobrenormas mínimas para la vivienda de interés socialurbana, dados por el Decreto 2060 de 2004, el cualestablece que para la VIS tipos I y II el lote mínimopara vivienda unifamiliar es 35 m², mientras quepara la multifamiliar es de 120 m². Las densidadeshabitacionales son manejadas de acuerdo con el re-sultado de aplicar las dimensiones por vivienda y lascesiones urbanísticas, buscando siempre producir lamayor cantidad de unidades de vivienda.El panorama actual de la vivienda social de-muestra que las medidas gubernamentales de sub-sidio a la demanda, acceso al crédito bancario y losincentivos a los constructores no hacen viable que92 La vivienda social multifamiliar está situada en el tercer lugar, conun 7,69%; es la que más se construye en el departamento de Antio-quia, lo que adicionalmente le da ventaja a esta región en la relaciónárea/precio de la VIS. Bogotá aparece como la ciudad con mayorincidencia del loteo en el valor final de la vivienda (casi el 50%), loque supone la tenencia del suelo más caro a nivel nacional.
  • 79. 78  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotála población más necesitada tenga acceso a una vi-vienda digna, pues los precios de la oferta aún sealejan de las posibilidades de pago; por otro lado, lareducción de áreas para la vivienda social, gracias adecretos como el 2060 de 2004, lo único que hacees beneficiar a los constructores, propietarios delsuelo y de materiales con la congelación de recursosen la compra de suelos (plusvalías) para la VIS, au-mentando el valor de la tierra y la unidad de vivien-da. De este modo, se confirma que la informalidadsigue siendo la única solución para la población demenos recursos en el acceso a una vivienda (Mal-donado, 2006).En la actualidad, la política habitacional tienecomo objetivo principal la VIS tipos I y II, con elfin de hacer más ágiles los procesos de elegibilidad yefectividad de los subsidios, garantizar condicionesde urbanismo y hacer menos dependiente el sistemadel presupuesto público. Por ello, se llevan a cabovarios programas enfocados a dinamizar el sectorfinanciero con el suministro de subsidios y créditospara la adquisición, construcción o mejoramientode una solución de vivienda, al igual que para cons-tructores promotores de proyectos de vivienda deinterés social, de acuerdo con una evaluación delgobierno para su asignación, en el marco del plan dedesarrollo “Por un país de propietarios”. Entre estosprogramas se encuentran los siguientes: Subsidiofamiliar de vivienda, Fortalecimiento del sistema definanciación de vivienda a largo plazo, Coberturade inflación para créditos de vivienda, Garantíaspara hogares informales, Devolución del IVA a losconstructores, Leasing habitacional, Cuentas AFC,y Microcrédito inmobiliario (DNP, 2008).Con la Resolución 1480 del 22 de agosto de 2007,expedida por el Ministerio de Ambiente, Vivienda yDesarrollo Territorial, el gobierno colombiano esta-blece incentivos en el otorgamiento de subsidios di-rigidos a las soluciones habitacionales en altura y dere-densificación, con lo cual se consolida una políti-ca cuantitativa dirigida al máximo aprovechamien-to del suelo y a los proyectos de renovación urbana,como mecanismo de desarrollo económico y urbano.Esta medida permite producir una mayor cantidadde soluciones habitacionales a nivel nacional de porlo menos cuatro o cinco pisos frente a los costos deinfraestructura, tales como servicios públicos, vías deacceso y escasez de suelos, lo que eleva sus precios.En varias ciudades del país se han producido fe-nómenos especulativos del suelo, así como proyectosde vivienda en altura, resultado de intervenciones derenovación urbana y proyectos VIS, ejecutados en elmarco de los planes de ordenamiento territorial. EnMedellín se han llevado a cabo proyectos habitacio-nales para población de bajos ingresos, como la cons-trucción de 3.000 viviendas que se viene ejecutandoen el municipio de La Ceja del Tambo; igualmentepasa con la Ciudadela Sevilla (seis torres de 15 pisosen el centro de la ciudad, con una densidad de 660viviendas en un lote de 6.864 m² y 43 m² por apar-tamento), el conjunto Las Flores, la Ciudadela Caci-que de Niquía, el Mirador de Calazans, La Aurora, yel mejoramiento y consolidación habitacional en laquebrada Juan Bobo, que contempla la recuperaciónde las condiciones ambientales y de servicios en losasentamientos, generados en torno a las quebradasurbanas de Medellín.La ciudad de Pereira ha adelantado proyectoshabitacionales multifamiliares, como el Plan Parcialde Renovación Urbana Ciudad Victoria (en el cen-tro de la ciudad y con vivienda en altura para losestratos medios-altos poco exitosa), proyectos de vi-vienda social en los sectores de El Remanso y SantaClara y el Macroproyecto Ciudadela Gonzalo VallejoRestrepo, en el cual se han aplicado los instrumentosde gestión del suelo y plusvalías que aporta la Ley388 de 1997 con la construcción de 7.859 viviendastipos bifamiliar y multifamiliar en tres etapas, en lazona de expansión del sector de San Joaquín. Por suparte, en Cali existen algunas dificultades del POTrelacionadas con los parámetros de producción deVIS y la imposibilidad de su construcción en torresde más de cinco pisos en proyectos diferentes a losde renovación urbana en el centro de la ciudad; enello está implicada una discusión especulativa sobrela viabilidad de construir VIS en los ejidos ubicadosal oriente de la ciudad, una zona de 220 hectáreas.Existen otros proyectos de densificación de la vi-vienda social en varias ciudades del país, como enBucaramanga, Cúcuta y Barranquilla, en esta última
  • 80. 79  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáya se entregó el proyecto Las Cayenas, conformadopor 774 apartamentos en cuatro manzanas, auspicia-do por el gobierno.Para concluir este acercamiento a la producciónde vivienda social en altura en Colombia (y la vi-vienda social en general) hay que hacerlo sobre lossiete períodos descritos. En el primero se decretanlas normativas iniciales, que buscaban incorporarparámetros higiénicos y de salubridad en las vivien-das; luego, con la creación de diferentes entidades,como el ICT y el BCH, se produce una gran canti-dad de soluciones habitacionales de buena calidad,entre las que se cuentan edificaciones en altura quecomienzan a construirse a partir de 1958 con elCentro Urbano Antonio Nariño –CUAN–; no obs-tante, este tipo de viviendas continuaron realizán-dose, pero en condiciones cada vez más modestas.Desde 1965 comenzó un período de transición quese extiende hasta la década de los años ochenta; puesse crean y consolidan las primeras Corporaciones deAhorro y Vivienda, se implementa la UPAC y las po-líticas se enfocan a propiciar las condiciones para quela inversión privada sea quien produzca la vivienda so-cial. Este proceso culminó en los años noventa cuandose instauraron el Estado neoliberal, el sistema de subsi-dios y la nueva Constitución Política en 1991. En estelapso se liquidaron la mayoría de entidades estatales,aparecen los conjuntos cerrados y el mercado no seinteresa por la vivienda económica.Con la adopción de la UVR, la crisis en la cons-trucción y el establecimiento de la Ley 388 de 1997comenzó el último período donde la construcciónde conjuntos multifamiliares económicos por in-versión privada creció respecto al período anterior(1990-1999), pero de manera poco contundente;hasta el año 2006 se impulsaron varios proyectosinmobiliarios con gestión estatal y se incentivaronnuevas operaciones de renovación urbana.Conclusiones sobre la vivienda social enaltura en latinoaméricaCon base en los casos latinoamericanos, es posiblepresentar una caracterización general en la imple-mentación de vivienda social en altura en el con-tinente, teniendo en cuenta que los países fueronseleccionados por presentar afinidades y diferenciasespecíficas en las políticas, además de ser represen-tativos en este tipo de producción habitacional.Inicialmente, a finales de la década de los añosveinte y comienzos de la de los treinta se crearon lasprimeras instituciones destinadas a financiar y cons-truirviviendaeconómica,motivadasprincipalmentepor la demanda cada vez más acentuada de vivien-da y el establecimiento de los primeros asentamien-tos informales en las periferias urbanas de entonces.Estas acciones tuvieron lugar paralelamente con lasrealizadas en Europa para su reconstrucción, dondeciertos representantes de los CIAM debatían, im-plementaban y proponían algunos ejemplos, como“La ciudad vertical” y “la ciudad contemporánea”para tres millones de habitantes.A comienzos de los años cuarenta en Brasil, Ve-nezuela y luego México se realizaron los primerosconjuntos habitacionales a gran escala, con arquitec-tos representativos (edificio Japurá, en Sao Paulo;, ElSilencio, en Caracas; Pedregulho, en Río de Janei-ro; y el multifamiliar Miguel Alemán, en Ciudad deMéxico). En esta misma década se crearon institu-ciones complementarias pro-vivienda de gran impor-tancia en la producción habitacional de cada país,como el Instituto de Crédito Territorial, el InstitutoMexicano del Seguro Social, el Taller de Arquitec-tura del Banco Obrero, los institutos de jubilacionesy pensiones brasileños, la Fundação da Casa Populary, en 1951, el Centro Interamericano de Vivienda yPlaneamiento, con sede en Bogotá. En Brasil y Ve-nezuela estos períodos estuvieron caracterizados pordictaduras militares en sus gobiernos.Las diferentes disputas por el poder estatal en-tre partidos políticos extremistas, los mandos mili-tares, los movimientos revolucionarios, además delos escándalos de corrupción, fueron los fenómenosque caracterizaron la inestable situación política deAmérica Latina hasta entrados los años noventa.Recordemos que con el fin de la Segunda Gue-rra Mundial, en 1945, los postulados de los CIAMcobran mayor vigencia en la reconstrucción deEuropa como la vía adecuada para la cualificacióndel sentido de la ciudad y su compactación, que
  • 81. 80  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáconecta los valores ambientales con el ser huma-no. Esta nueva definición y su publicación masivaen los medios de difusión arquitectónicos tuvieronun profundo impacto en los proyectos urbanísti-cos de América Latina, como un sentido de mo-dernidad y progreso, representante de un nuevomodo de vida rápido y dinámico. De esta mane-ra se configuró un nuevo sentido de ciudad queestuvo representado por una imagen “progresistautópica” acompañada por la implementación denuevos modelos económicos, como la sustituciónde importaciones y que fueron acogidos por losgrupos de decisión de vanguardia, como soluciónal déficit habitacional.Brasil, Venezuela y México son las naciones quemás implementaron esta forma de producción devivienda de manera continua (especialmente Ve-nezuela con la construcción de más de 115 super-bloques) hasta finales de la década de los cincuenta,momento en el que se construyeron las primeras edi-ficaciones de este tipo en Colombia, con el CentroUrbano Antonio Nariño (1958), y en Cuba con elreparto Camilo Cienfuegos (1961), luego del triun-fo de la Revolución; ambos países bajo el mandode una dictadura en el gobierno93. Posteriormente,en Cuba siguieron construyéndose estos edificios enmenores proporciones, pero de manera más aisladay en zonas rurales, gracias a la tecnología industrialdonada por el Estado soviético. Por su parte, Co-lombia luego de contadas réplicas dejó atrás estasgrandes edificaciones, a pesar de encontrarse en unperíodo de alta producción habitacional por partedel Estado, concentradas en viviendas unifamiliareso multifamiliares de menor escala.Estos grandes conjuntos habitacionales nosolo representaron un avance en el desarrollo delpaís, sino que también tienen un conjunto de sig-nificaciones sociales que varían; por ejemplo, elconjunto 23 de Enero, en Venezuela (1957), yel Reparto Camilo Cienfuegos (1961), en Cuba,simbolizan el cambio revolucionario social y po-lítico del momento, teniendo en cuenta que enVenezuela este edificio fue construido antes delgolpe de Estado, mientras que en Cuba se cons-truyó después.Nótese que estos conjuntos, incluyendo el edi-ficio Japurá, El Silencio y el multifamiliar MiguelAlemán, están constituidos predominantementepor superbloques rectangulares agrupados de dife-rentes maneras (ver anexo sobre tipologías), segúnlas directrices de los CIAM.Estas construcciones resultaron muy costosas eineficientes para los gobiernos de todos los paísesen su esfuerzo de proporcionar vivienda a la po-blación de escasos recursos, sumado esto al fuertecambio socio-espacial y productivo que implicabany los altos precios de mantenimiento y adminis-tración, supliendo apenas cerca del 10% de la de-manda. Esto significó que con el paso del tiempola inversión privada fue acogiendo cada vez másestas construcciones amparadas por las políticasde libre mercado, que disminuían sustancialmenteel riesgo financiero, siendo accesibles solo a la po-blación de medios y altos ingresos, de acuerdo conla calidad espacial y la localización con respecto ala ciudad. Hacia la mitad de la década de los añossesenta se deslegitimaron las directrices habitacio-nales de los CIAM y se abandonó la construcciónde grandes bloques multifamiliares en AméricaLatina, lo que ocurrió casi al tiempo que en Euro-pa y Estados Unidos94.Es difícil establecer la causa de porqué Colombiay sus gobiernos no fueron contagiados fuertementepor esta forma de atender el déficit habitacional;entre las diversas razones, es posible afirmar que deacuerdo con sus homólogos, la dictadura militar co-lombiana fue muy corta, y las diferentes entidadesestatales habían consolidado y hasta experimenta-do con la producción en bajas alturas; igualmente,está la alternación entre partidos políticos con dife-rentes proyectos, la poca fe y acogida hacia este tipode construcciones por los grupos de decisión, y por93 En Colombia, en ese año renunció Gustavo Rojas Pinilla a la pre-sidencia. Esto reafirma la idea de Ana Patricia Montoya sobre la“debilidad que tienen las dictaduras por las grandes obras públicas”(Montoya, 2004).94 Con el final de la ejecución de estas construcciones por los diferentesEstados, también culminó la implementación del conjunto multifami-liar en bloque lineal altamente denso impuesto por las recomendacio-nes de los CIAM, debido a que en esta tipología se aseguran aspectosde vista, luz y ventilación en un mayor número de viviendas.
  • 82. 81  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáúltimo la no consolidación de una ciudad primadaa mitad del siglo XX95.En la producción de vivienda social, haciaprincipios de la década del ochenta en todas lasnaciones, a excepción de Cuba, se empezó a sen-tir el dominio creciente del sector inmobiliario ysu dependencia del financiamiento estatal y de ladisponibilidad de suelo localizado, mientras quelas entidades estatales comenzaron a desapare-cer, debido a su iliquidez y poco alcance para cu-brir las múltiples tareas que implicaban financiar,construir, gestionar y asignar.De esta manera, el factor financiero y la dis-ponibilidad de suelo urbano empezaron a deter-minar cada vez más la producción de viviendaeconómica (la de alto costo funcionaba con di-námicas diferentes); así es como la destinada apoblación de bajos ingresos fue asumida por elmercado, el cual, desde su propia lógica, impusosoluciones donde primaban la viabilidad econó-mica rentable. Como consecuencia de esto, lasconstrucciones habitacionales económicas uni-familiares y multifamiliares decrecieron en sucalidad buscando la reducción de costos, bajola directriz de los promotores inmobiliarios, seprodujo entonces una ruptura con la concepcióncualitativa arquitectónica habitacional de bajocosto, que caracterizó la producción hasta losaños sesenta (parafraseando a Nabil Bonduki, enel caso de Brasil).Estas condiciones especulativas transforma-ron la misma morfología tipológica de la viviendaen altura, que pasó de los bloques rectangulares(o lineales) súper densos a las agrupaciones mix-tas, predominantemente las torres menos largasy menos altas, con una menor área por aparta-mento y simplificaciones en su diseño (ver anexosobre tipologías).Para los años noventa se consolidó en la re-gión la instauración de las políticas neoliberales,que le dan total libertad al mercado para satisfa-cer y manejar la demanda a través de subsidiosotorgados por el Estado, junto con cambios en laestructura de instituciones y reformas constitu-cionales con diversos enfoques. Esta situación esprácticamente similar a la que se vive hoy en díaen toda América Latina; no obstante, Venezue-la y su gobierno actual cuenta con una variedadde programas que implican su participación en laproducción habitacional, a través de conveniosinternacionales, además de la iniciativa privada.Por su parte, en Cuba la caída de sus sociosestratégicos como la Unión Soviética, el bloqueoeconómico norteamericano y las bajas sufridasen la producción de diferentes materias primas yproductos de consumo, han provocado una inci-dencia fuerte en la economía y la disponibilidadde materiales para la construcción de vivienda;así es como recientemente los programas del Es-tado se han concentrado en el mejoramiento delo existente y la construcción, a través de asocia-ciones participativas (microbrigadas sociales).Según Carlos González Lobo, el desarrollo dela vivienda colectiva en Iberoamérica ha presen-tado múltiples problemas asociados, entre ellos seencuentran: la asignación de viviendas a gruposde ingresos similares, pero de contextos cultura-les diferentes; los cerramientos de espacios in-divisos del edificio (circulaciones no necesarias,como los frentes de los apartamentos en el primerpiso que dan a la calle); la privatización progre-siva del espacio público; el mantenimiento y laorganización administrativa del conjunto, querecae totalmente en los habitantes; el problemade la seguridad en territorios sin jurisprudenciaclara; la asignación a propietarios que arriendanlos inmuebles a otras personas; y, por último, lasegregación urbana que generan los conjuntoscerrados y las diferencias socio-económicas conlos habitantes del entorno. “La realidad del con-junto comunitario y colectivo dista de ser posi-ble” (González, 2004).95 De acuerdo con las experiencias de los demás países estudiados, lagran mayoría de estas edificaciones fueron realizadas en la ciudadprimada (a excepción de Brasil por su particularidad con la cons-trucción de Brasilia en 1960 y la consolidación de Río de Janeiroy Sao Paulo).
  • 83. 82  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáLos aspectos que caracterizaron la producciónde vivienda social en altura, en América Latina, sesintetizan en el siguiente cuadro:SÍNTESIS VIVIENDA EN ALTURA EN LATINOAMÉRICADÉCADA SUCESOS1920 y 1930 Se crearon las primeras instituciones destinadas a financiar y construir vivienda económica1940 Fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945.En Brasil, Venezuela y luego México se realizaron los primeros superbloques a gran escala, porarquitectos representativos.Se crearon instituciones complementarias pro vivienda de gran importancia en la producciónhabitacional de cada país.1950 Se construyeron las primeras edificaciones en Colombia y Cuba.1960 Se abandonó la construcción de grandes bloques multifamiliares en América Latina, lo cual se diocasi al mismo tiempo que en Europa y Estados Unidos.1980 Dominio creciente del sector inmobiliario y su dependencia del financiamiento estatal y dedisponibilidad de suelo localizado.Las entidades estatales empezaron a desaparecer, debido a su iliquidez y poco alcance de gestión.1990 Se consolidó en la región la instauración de políticas neoliberales y de subsidios.2000 Los programas de vivienda se enfocaron hacia la renovación urbana, la reutilización de viejasedificaciones y la consolidación del suelo urbanizado en las periferias, predominantemente conproyectos de bajas alturas.Fuente: Elaboración propia.
  • 84. 83  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEstablecer conexiones acerca de la vivienda socialen altura en Latinoamérica con el caso concreto deBogotá resulta complicado si tenemos en cuentaque en Colombia prácticamente no se construye-ron grandes bloques de vivienda, como los reco-mendados por los CIAM, a diferencia de Venezuela(la gran mayoría en Caracas, la capital), Brasil yMéxico. Como se había comentado antes, la únicaexcepción construida por el Estado colombiano fueel Centro Urbano Antonio Nariño (ICT, 1958) enBogotá, que tiene varias similitudes con urbaniza-ciones, como la 23 de Enero, en Venezuela.La creación de políticas e instituciones de vi-vienda en los países analizados, se dieron de maneracasi simultánea; sin embargo, se encuentra que enBogotá algunas políticas locales tuvieron lugar unpoco antes, y que prematuramente, bajo la direc-ción de Karl Brunner como jefe del Departamentode Urbanismo de la Secretaría de Obras Públicas, laplanificación urbanística estuvo centrada en la pro-ducción de casas unifamiliares, para ser asignadas ala población rural de bajos recursos.Frente a las soluciones habitacionales de los ar-quitectos de los CIAM, que estaban destinadas a lapoblación obrera europea mediterránea en el clímaxindustrial y de entreguerras, ahora nos sumergimosen el panorama local donde tales “obreros” no exis-ten en esa misma concepción, sino como una po-blación de costumbres y tradiciones rurales de lasabana andina. Esto supone un fuerte contraste quedeterminaría el largo proceso de aceptación socialdel sistema de vivienda multifamiliar, que aún hoydía no culmina.Sin embargo, el impulso vanguardista o “moder-no” de algunos grupos de decisión llevó a la cons-trucción por su propia cuenta, aunque tímidamente,de algunos edificios multifamiliares destinados a lasclases altas determinados por su rentabilidad, comose verá más adelante. La inestable situación socio-política y administrativa se convierte también enun factor esencial en la efectividad de ejecución deobras públicas, en el país y en la capital.Con la apertura de mercados y un estado neoli-beral en los años noventa, el panorama Latinoame-ricano acentúa su similitud, en donde la crecientedemanda habitacional y la accesibilidad al suelo ur-bano entraron determinar la construcción de vivien-da en altura, predominantemente para los sectoresde la población de altos ingresos, y paulatinamente ala población de mayor carencia económica. Por ello,la identificación de los impactos urbanos y las direc-trices de producción de la vivienda social en altura enBogotá se divide en: “Producción estatal de viviendamultifamiliar económica” y “La vivienda económicaen altura subsidiada y la nueva legislación”.Producción de vivienda social en alturaA comienzos de la década de 1910 la capital del paísaún mantenía una deficiente cobertura de serviciospúblicos, baja densidad de población, crisis sanitariay las diferentes clases sociales convivían en el mis-mo espacio. Por esta época, en cuanto a entidadesque promovieron la vivienda social, se realizaron losprimeros proyectos de vivienda para obreros, a cargode algunos inversionistas privados y organizacionesde beneficencia; posteriormente, luego de una de-vastadora epidemia de gripa, las pésimas condicionesde salubridad reinantes en los “pasajes” (pobres so-luciones de vivienda destinadas a los inmigrantes) yla promulgación de normativas que implementaronparámetros higienistas para las viviendas obreras96,en 1919 se creó la Junta de Habitaciones para Obre-ros, cuyas acciones se proyectaron hasta 1932, añoen que entró en operaciones el Instituto de AcciónSocial de Bogotá durante un período de diez años.IV.El caso de Bogotá96 Recordemos que con estos hechos se dio comienzo al período de“Baja producción de vivienda estatal y sus consideraciones higiéni-cas”, explicado en la política habitacional de Colombia.
  • 85. 84  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáLuego de estas instituciones, aparece la Caja de Vi-vienda Popular –CVP–, en 1942, cuyas funciones seprolongan hasta hoy en día, pero bajo los respectivoscambios de las políticas nacionales de vivienda a tra-vés del tiempo; a diferencia de la mayoría de enti-dades estatales, la decidida gestión de vivienda porparte de la CVP ha estado dirigida a beneficiar a lapoblación de bajos ingresos.Con una ciudad que ya presentaba cierta frag-mentación socio-espacial entre el norte y el sur, uncrecimiento explosivo desordenado hacia el occi-dente, una expansión a través de la densificaciónde barrios residenciales centrales y una poblaciónde 265.335 habitantes, en 1933 llega el urbanistaaustriaco Karl Brunner como director del Departa-mento de Urbanismo de la Secretaría de Obras Pú-blicas hasta 1938, y como asesor del gobierno hasta1945, lo que significó el ingreso de la ciudad al dise-ño y la planificación urbana de barrios obreros. Lasideas urbanísticas de Brunner están registradas enlos dos tomos publicados con el nombre de Manualde urbanismo, los cuales dieron las pautas para laproyección de la vivienda urbana y de torres en al-tura. Entre sus obras para la capital están los planesde desarrollo urbano de 1936 y 1938, el trazado dediversas zonas, la avenida Caracas, el proyecto deCiudad Satélite, los modelos de barrio y las vivien-das obreras de bajas densidades.Entre otras actividades destinadas a la produc-ción de vivienda social para la creciente poblaciónurbana de la capital97, estuvieron la creación en1935 de la Comisión Permanente de Habitacionespara la construcción de barrios de empresas muni-cipales, en 1936; la oficina de Planos Obreros dela Secretaría de Obras Públicas; y en 1941 la Cajade Previsión Social reemplaza a la Comisión Perma-nente de Habitaciones.La creación en 1942 de la Caja de ViviendaPopular, como entidad importante en la gestiónde vivienda para población de escasos recursos enBogotá, coincidió con el comienzo del período na-cional denominado “El Estado como productor yprotagonista de la edificación” que se extiende has-ta 1965, caracterizado por la intensa actividad en laproducción de vivienda social y la urbanización delas principales ciudades del país a cargo de diferen-tes entidades del Estado, especialmente el ICT y elBCH. Adicionalmente, cabe recordar que a lo largode esta década se realizaron masivamente ejemplosde vivienda en altura (bloques o unidades de habi-tación) en Brasil, Venezuela, México y Europa.Así que la unidad vecinal como solución devivienda en altura y fórmula para la evolución (y“modernización”) de la ciudad fue planteada envarias propuestas para Bogotá por entidades esta-tales, como el Ministerio de Obras Públicas y la Di-rección de Edificios Nacionales, y registradas en larevista de arquitectura Proa, a partir de 1946; estasimplicaban operaciones de renovación urbana, yaque estaban implantadas en sectores ya construidoscon la intención de “erradicar el desorden existen-te” y proveer un conjunto habitacional digno delas ciudades cosmopolitas. Entre estos proyectosse encuentran la ampliación de la carrera Décima,la reconstrucción de Bogotá con motivo de los in-cendios del nueve de abril de 1948 que afectó unsector de la carrera Séptima, entre calles 11 y 14,y la re-urbanización de la Plaza Central de Merca-do, la Unidad de Habitación D.T.M. y la Ciudade-la del Empleado. Este último proyecto consistía enun conjunto habitacional de 10.042 viviendas parahabitantes obreros en el centro de la ciudad (impli-caba la demolición de aproximadamente 20 manza-nas del barrio Santa Inés), que constaba de edificiosrectangulares de quince y cuatro pisos en los quese repartía un programa clasificado en apartamen-tos con diferentes programas y áreas para solteros,casados, casados con un hijo, con dos, tres, cuatro,cinco y seis hijos, respectivamente. Ninguno de losproyectos mencionados logró materializarse.A propósito del 9 de abril de 1948, en esta fe-cha se desencadenaron los sucesos conocidos comoel “Bogotazo” tras el asesinato del caudillo liberalJorge Eliécer Gaitán, el cual marcaría para siempreel destino político del país, caracterizado por suinestabilidad. Varios autores afirman que este suce-so sería el definitivo para el desplazamiento de los97 Según el censo del 5 de julio de 1938, Bogotá tenía 330.312 habi-tantes y una densidad de 131,4 hab/ha.
  • 86. 85  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáhabitantes de altos ingresos del centro al norte dela ciudad, además de desencadenar un incremen-to de las demoliciones y construcciones, predio apredio, gracias a la reconstrucción. No obstante,con las primeras construcciones en altura, como elconjunto de residencias El Nogal (considerado elprimer multifamiliar privado al que se le aplicó lareglamentación de propiedad horizontal), la ciudademprendía una nueva era bajo el lema del progreso,que era medido en buena parte por las obras cons-truidas que atestiguaban su paso a la modernidad:“Un sistema social así de simple y provinciano, teníaque saltar en pedazos al impacto del progreso. Cuandoaparecieron en el aire los primeros edificios de cinco pi-sos, empezó a derrumbarse realmente, a caer en abatidaSanta Fe, en medio de una espesa nube de cal y arena.La presencia de esos primeros modestos “rascacielos”,atestiguaban el fin de una época, la quiebra de una tra-dición, el finiquito otorgado a un método de vida lentoy parsimonioso y, además, moldeado en el orden moral,hasta entonces, por un patrón españolísimo. Empezóevidentemente, otra dirección” (Hernando Téllez, Re-seña de Bogotá 1948; citado en Montoya, 2004: 48).Además de las propuestas de construccionesmultifamiliares hechas hasta el momento y su im-pulso a nivel global, este nuevo “paso” fue impor-tado con contundencia en 1949, cuando la firmaTown Planning Associates, de los arquitectos JoséLuis Sert y Paul Lester Wiener, con sede en NewYork, realizó el plan regulador para desarrollar elplan piloto esbozado por Le Corbusier, en el cual, aligual que en los planes realizados para las ciudadesde Tumaco, Cali y Medellín, la unidad vecinal erala unidad básica de planeamiento y de vivienda conservicios complementarios, impuestos en la ciudadexistente a través de la renovación urbana tipo“buldózer”. Los principios rectores de este plan se-rían la Carta de Atenas de los CIAM, las funcionesbásicas del urbanismo moderno (residir, desplazar,trabajar y recrear), la zonificación por función y losconceptos “unidad de barrio” y el “sector”, el cualconsistía en un modulo de organización urbanísticade mayor escala que la unidad vecinal, basada enla división de una red vial clasificada y articuladapor el “distrito” o “centro cívico”, como modelo deordenamiento territorial. La intervención deman-daba “renovar” una gran parte de la ciudad paraobtener una densidad de 350 hab/ha, mientras queel borde urbano estaba delimitado por la carrera 30.No obstante, estos planes nunca pudieron llevarsea cabo por sus implicaciones logísticas, económicas,normativas y políticas.Producción estatal de vivienda multifamiliar económicaFrente a un ambiente hostil y radical que era perma-nente en la política nacional, durante las décadas delos años cuarenta y cincuenta se alcanzó un creci-miento en el número de industrias del 236% (Ace-bedo, 2006: 83), a pesar de las precarias condicionestecnológicas y socio-laborales. Este fenómeno, suma-do a la naciente planificación del plan regulador porsectores, influyó en los procesos de expansión de laciudad hacia el occidente, que se verían consolidadosen 1954 con el establecimiento del Distrito Especialy la anexión de los municipios vecinos de Usaquén,Suba, Engativá, Fontibón, Bosa y Usme. Esto produ-jo un cambio en el patrón de las densidades planifi-cadas, pues gran parte de las nuevas construccionesse dirigieron a ocupar las nuevas áreas.Es importante mencionar el modelo de desa-rrollo económico nacional que se estaba imple-mentando por la época, basado en el sistema deIndustrialización por Sustitución de Importacio-nes –ISI–, aplicado en casi toda Latinoamérica, elcual contemplaba mantener una ciudad primadaeconómicamente a nivel nacional que articularatodo el proceso. No obstante, lo paradójico del casocolombiano es el establecimiento inicial de cuatrociudades primadas (Barranquilla, Medellín, Cali yBogotá) y el posterior repunte de la capital, graciasa la progresiva concentración de la actividad banca-ria, la industrialización creciente (de 1945 a 1966) yla apertura al comercio internacional (1960). Estotrajo consigo una serie de manifestaciones que ca-racterizaron los procesos de concentración urbanaen Bogotá y reafirmaron su ventaja productiva y ad-ministrativa, frente a las demás ciudades, como loson el fortalecimiento del Estado, una planificación
  • 87. 86  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáterritorial y urbana vanguardista, la “andinidad”(geografía, vías precarias, federalismo y polarizaciónde las inmigraciones) y la masiva inversión públicaque fortaleció el comercio, los servicios, la burocra-cia administrativa, pero sobre todo, el centralismoestatal (Gouëset, 1998).En el campo socio-cultural, la capital fue primertestigo nacional de los indicios que anunciaban elpaso a la “modernidad”, manifestada en las nuevasmaneras de pensar, percibir y asumir la cantidad deinformación y las maneras llegadas del exterior, enuna primera expresión de globalización. Bogotá fuetambién la sede de las grandes discusiones, en cuan-to a arte y arquitectura, que sumado a las nacientesformas de comunicación, como la televisión y laradio, marcaron aún más las diferencias de clase so-cial y simbólicas que ofrecía la accesibilidad a todala gama cultural (local y foránea), y su contraposi-ción con las maneras tradicionales.En el ámbito local, este deseo de modernidad seoriginó en el anhelo de imitar y estar al nivel de lasestéticas, ideales sociales y discusiones que tenían másde una década de vigencia dominando el panoramamundial, sin atravesar el proceso de origen y madu-ración de tales ideas, como por ejemplo el socialismoutópico. La carrera por el desarrollo industrial, la coo-peratividad nacionalista producidas en parte por lasguerras en Europa y los ideales de comunidad armó-nica “aterrizaron” en Bogotá (y en Latinoamérica) condiferentes proyectos arquitectónicos y urbanísticos, acargo de arquitectos representativos locales o importa-dos, e impulsaron el fenómeno de las grandes ciudadesedificadas, siendo bien recibido por la vanguardia bur-guesa, que era la que decidía el rumbo de la ciudad.Esto podría explicar el significativo número deproyectos de alta densidad que se querían implemen-tar, sumado al vertiginoso crecimiento físico de laciudad y la oposición “moral” de algunos sectores98,con lo cual, en 1951, se aprobó la Ley de PropiedadHorizontal y Condominio (Ley 182 de 1948), graciasa una campaña del ICT y la revista Proa. Esta leyentró en vigencia en 1958 gracias al Decreto 1335,entablando un marco legal a la copropiedad que hizoposible poner en venta los apartamentos ya construi-dos del Centro Urbano Antonio Nariño del ICT,el primer conjunto habitacional de alta densidaden altura construido por el Estado. Posteriormente,los capitales privados construirían en el centro de laciudad los “edificios de renta”, que eran edificios deapartamentos estandarizados de hasta cinco pisos dealtura con comercio en el primer piso, que serían elmodelo de vivienda (y de vida) para la aparición delapartamento de manera masificada.Si bien ya existían desde antes edificios residen-ciales en altura para la clase burguesa local99, con laimplementación de los edificios en altura por partede las entidades estatales encargadas del acceso a lavivienda para la población de bajos ingresos, se pro-dujo un aval que cambió radicalmente las costum-bres habitacionales de esta gente que en su mayoríaeran inmigrantes rurales; esto implicó la redefini-ción de las relaciones de vecindad tradicionales porrelaciones sociales “verticales”, en mayores propor-ciones, la participación en áreas comunes y el sen-tido de propiedad, lo que tal vez explique su pocaacogida. Ana Patricia Montoya lo explica:“De la casa bogotana de principios de siglo con patiosinteriores, recibo, salón con espacios complementa-rios, comedor generalmente comunicado con el patioprincipal o separando los dos patios, el principal y elde servicio, alcobas alineadas y comunicaciones entresí, corredores amplios, espacios de servicio con coci-nas grandes, despensas, plancha y baño, se pasó a unahabitación llamada casa de departamentos donde lasáreas reducidas, –salón-comedor, alcobas, servicios ycirculación– respondían a las necesidades básicas deestar, comer, dormir, y asearse. Este cambio evidenciótambién una transformación de la familia, que pasóde ser numerosa y con una concepción de la casa confunciones y espacios públicos, a una familia nuclearo con algunos parientes, para lo cual los espacios sevolvieron funcionales, privados y hasta individuales”(Montoya, 2004: 59).98 “Es conocido que para esta fecha, en Colombia, la vida en habita-ciones colectivas era considerada por algunos grupos de la sociedadcomo algo inmoral e inadmisible” (Mondragón, 2005: 50).99 Desde la década de los años veinte los edificios de apartamentospara la clase acomodada se concibieron bajo el gancho de quecontaban con los adelantos tecnológicos de la época (luz eléctrica,calentador, agua potable, aparatos sanitarios, etc.), que serian sinó-nimo de confort y bienestar.
  • 88. 87  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáCon estos cambios en proceso, los índices de-mográficos durante la década de los años cincuentamostraron la contundencia del fenómeno de inmi-gración de población proveniente del campo, asícomo su asentamiento informal en zonas periféricasde la ciudad; pues cuando el área urbana desarro-llada no sobrepasaba las 7.000 hectáreas, se pasó de715.250 habitantes en 1951 a 1’305.857 en 1960,mostrando una variación de los índices demográfi-cos de alrededor del 6,8%, una de las más altas delmundo. Esto también atestigua la diversidad cul-tural que se concentraba en las periferias de aquelentonces, marcando su posterior integración al cir-cuito urbano y la mezcla de costumbres.Pero la planificación local de vivienda se con-solidó en un primer intento con el Acuerdo 51 de1963, que creó la Junta de Zonificación, la cualestaría integrada por representantes de varias enti-dades urbanísticas, estableciendo también las den-sidades brutas en las zonas residenciales obreras de306 y 405 hab/ha y las dimensiones mínimas de lasconstrucciones y sus lotes (120 m² de lote y 6 me-tros de frente en casas de dos pisos); de la mismaforma, según el artículo 2 de este acuerdo, la Juntade Zonificación debía establecer normas y caracte-rizaciones de uso, funcionamiento, alturas, númerode pisos e índices de construcción y localización delas edificaciones.Más tarde, con el Decreto 1119 de 1968, deri-vado del Acuerdo 51 de 1963, se adoptó un Pla-no Oficial de Zonificación General de la ciudad yse dictaron normativas para las zonas residencia-les clasificadas en densidad baja –UDB–, media–UDM– y alta –UDA–; en estas zonas aparecieronlas primeras normas para los conjuntos multifami-liares en la ciudad, en donde los predios de las UDA(artículo 21) deben tener por lo menos 300 m² deárea, frente de 10 m, un índice de ocupación máxi-mo de 0,50 y las alturas de acuerdo con los índices,sin exceder dos veces el ancho de la vía. Este decre-to deja como “opcional” ciertas reglamentaciones,incluye un cuadro de los equipamientos requeridospara las unidades urbanas de acuerdo con el tama-ño y la densidad, incorpora la figura “agrupación devivienda” y permite densificar las áreas próximas alos centros de empleo. Estas reglamentaciones tu-vieron vigencia hasta la expedición de las “normasmínimas”, en 1972.La promulgación de los decretos 1119 de 1968 y159 de 1974 proporcionaría un impulso seguro a laedificación en altura en la ciudad. El Decreto 159de 1974, gracias a la zonificación, adoptó los “mul-ticentros” y permitió hacer cambios en la norma-tiva de barrios ya desarrollados, lo que constituyóuna presión definitiva para realizar operaciones derenovación urbana y re-densificación, a través delcambio predio a predio de construcciones origina-les a edificaciones multifamiliares en altura (tipo-logía predio medianero, ver anexos); no obstante,las agrupaciones de vivienda al estar sometidas alrégimen de propiedad horizontal las hizo inmunesde ser re-desarrolladas100.Las normativas frente a la vivienda multifami-liar hasta el momento incorporaron parámetrosfísico-funcionales heredados de los CIAM, comolas alturas dictaminadas según los anchos de víay los multicentros (sub-centralidades) que fueronnúcleos densificados que recuerdan al “sector” o la“unidad de barrio” de Le Corbusier.La producción de vivienda social multifamiliarpor el Estado en la década de los años sesenta estu-vo representada por el Instituto de Crédito Territo-rial, gracias a proyectos de gran envergadura, comoCiudad Kennedy (con apoyo de la Alianza para elProgreso), Timiza, Pablo VI 1ª etapa y Pablo VI 2ªetapa (ver gráfico 4.1 y la tabla anexa 7.1). Cabeanotar que esta producción de vivienda social se diodurante el período nacional conocido como “Fasede transición” (1965-1972), caracterizado por ser elempalme entre la acción estatal como financiador yconstructor de vivienda y otra, en 1972, en la quese empiezan a consolidar las figuras financieras y lasCorporaciones de Ahorro y Vivienda.100 Los conjuntos de vivienda en altura tienen la particularidad de ser elresultado de densificaciones y re-densificaciones y estar sometidos alrégimen de propiedad horizontal (copropiedad de un mismo suelo),que, sumado a la demanda y los inconvenientes económicos que aca-rrearía una eventual demolición, hacen de la tipología multifamiliaruna intervención definitiva en el espacio construido de la ciudad.
  • 89. 88  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.1. Unidades de vivienda multifamiliardesarrolladas por entidades estatales en Bogotá1958-199502.0004.0006.0008.00010.00012.0001958196019621964196619681970197219741976197819801982198419861988199019921994UNIDADESHABITACIONALESTIEMPOICT CVP CVM BCH FNAFuente: Elaboración propia.A comienzos de la década de los años setenta,casi al mismo tiempo de los anteriores decretos, seefectuaron varios estudios para determinar la me-jor forma de crecimiento físico de la ciudad y queconstituiría su modelo a seguir; todos ellos dirigidoso influidos en su mayoría por Lauchlin Currie, en losque unificaba por primera vez los objetivos de la pla-neación nacional con la urbana. El primero de ellosfue el estudio Alternativas para el desarrollo urbano deBogotá, D.E., realizado por la Universidad Nacionalpara la alcaldía (CID-UNAL, 1969, citado en Rin-cón, 2006), que evaluó los antecedentes, las posibili-dadeseimplicacionesdecrecimientourbanodispersoo compacto, optando por el segundo y proponiendouna densidad de 201 hab/ha, mayores áreas libres,vivienda en altura y la regulación del Estado. Sin em-bargo, estos lineamientos no se cumplieron.Un segundo análisis fue el Estudio de transporte ydesarrollo urbano para Bogotá y su región Metropolita-na, Fase I, el cual acepta la tendencia de crecimientodisperso que se estaba dando, y propone un sistemade transporte masivo. En 1972, se realizó el Plande Estructura para Bogotá, Fase II, financiado por laONU y supervisado por el Banco Internacional deReconstrucción y Fomento –BIRF–, que planteó elcrecimiento de la ciudad hasta 1990, teniendo encuenta los altos índices de crecimiento demográ-fico de la época como permanentes101; según esteresultado, se retomaron los lineamientos del estu-dio Alternativas para el desarrollo urbano de Bogotá,D.E., cuyo crecimiento urbano sería compacto y seimplementó el concepto de “ciudades dentro de laciudad”, cuya aplicación se daría en zonas consoli-dadas y formales.El debate en torno al modelo de expansión urbanaentre la ciudad de baja densidad dispersa en el terri-torio (identificada con el suburbio norteamericano oLevittowns) y la ciudad densa y continua (identificadacomo modelo de las ciudades europeas), entre la ini-ciativa pública o la privada, implicaba definir no solouna forma de crecimiento, sino un modelo que teníadiferentes implicaciones en los costos, al ser aplicadoslocalmente; bajo los argumentos de Currie, era casi se-guro que se optaría por la densificación. Este modelosería el más apropiado en cuanto a costos, medio am-biente y movilidad; sin embargo, su aplicación duran-te casi tres décadas mostraría un modelo “híbrido” deconcentración, con la densificación de algunos secto-res de la ciudad donde se concentraban los capitales yel aumento de la población en el municipio vecino deSoacha, a partir de los años ochenta (Salazar, 2001).De 1972 a 1982 se dio el período nacional cono-cido como el “Fortalecimiento del sector financieroy las CAV”, caracterizado por las acciones simul-táneas de las instituciones estatales y las Corpora-ciones de Ahorro y Vivienda, las cuales se hicieronprósperas con la implementación de la Upac y eldominio del mercado. En este período hicieron suaparición los primeros conjuntos cerrados para es-tratos altos102y se incrementó considerablementela producción privada de vivienda multifamiliaren predios medianeros a través de la sustitución deedificaciones existentes, cuya producción más altade la década se realizó en 1975 (ver gráfico 4.2);esta tipología presentó con el tiempo una mayorconcentración en el centro de la ciudad, paralelo aun desplazamiento hacia el nororiente, lo que con-solidó la fragmentación en el espacio construido, alhacerse tan marcada la diferencia “norte-sur”.101 Se diagnosticó que para 1990 la ciudad tendría 8,5 millones de habi-tantes, cifra que es próxima a las proyecciones para el 2010, del Plande Ordenamiento Territorial del año 2000 (8.089.560 habitantes).102 El conjunto cerrado se considera como una agrupación de viviendacon barreras físicas, que impiden su integración y libre circulaciónpeatonal pública; estas barreras pueden ser rejas, alambres o muros.El primer conjunto cerrado de viviendas unifamiliares fue promo-cionado en 1970 por Pedro Gómez y Cía., en el norte de la ciudad;su nombre es Escocia (Rubiano, 2007).
  • 90. 89  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.2. Lanzamientos inmobiliarios residencialespor tipo de producto, Bogotá 1950-2005.Fuente: Rubiano, 2007.No es una casualidad que hacia esta década sehayan construido edificios de vivienda residencial degrandes alturas, cuando la mayoría de los más repre-sentativos se ubicaron en el centro de la ciudad, a car-go de diferentes entidades o constructoras privadas yalgunos relacionados con operaciones de renovaciónurbana. Entre ellos están la Unidad Residencial Col-seguros (15 pisos, 1967), representativo de la unidadvecinal; el edificio Nemqueteba, de Obregón Valen-zuela y Cía. Ltda. (23 pisos, 1968); Torres GonzaloJiménez de Quesada (22 pisos, 1969); Torres de Fe-nicia (31 pisos, 1970); el Centro Residencial y Co-mercial Barichara (23 pisos, 1972); Torre Panorama(29 pisos, 1972); Torres Blancas (26 pisos, 1975); elCentro Residencial y Comercial Procoil (25 pisos); yResidencias Tequendama (31 pisos, 1982)103.Consecuentemente, también aparecieron lasprimeras urbanizaciones en conjunto cerrado cons-truidas por el Estado; no obstante, hay que tener encuenta que algunos conjuntos habitacionales fueronconcebidos como supermanzanas abiertas al peatóny posteriormente fueron cerradas o se impusieronrestricciones, como en el caso de Pablo VI. Despuésde la mitad de la década, el ICT, la CVP y la CVMprodujeron vivienda en altura de pocas proporcionesen cuanto al número de soluciones; se destacaronmodestamente los proyectos de la Caja de ViviendaPopular El Gualí y Candelaria La Nueva, que, jun-to con otros dos proyectos, constituyeron las únicasconstrucciones multifamiliares de esta entidad.La instauración del Acuerdo 7 de 1979 estable-ció el Plan General de Desarrollo Integrado, quecoordinó las acciones de los sectores público y pri-vado, las cesiones tipo A y B y la estratificación enla ciudad, sectorizando los tipos de área residencialde acuerdo con los ingresos de sus habitantes. A pe-sar de no implementar el estudio Plan de estructurapara Bogotá, Fase II, sí estableció, entre sus paráme-tros normativos, que la expansión física de la ciu-dad debía orientarse básicamente hacia el sur y eloccidente mediante la estimulación de los procesosde densificación y re-densificación de acuerdo conel modelo de ciudad compacta, y también procesosde rehabilitación y redesarrollo (renovación urba-na) de áreas aptas para el cambio de uso del suelo yfunción, según los diferentes tratamientos estable-cidos en el título VI. La re-densificación planteadacentraría su interés en los barrios formales y conso-lidados, excluyendo a los sectores contrarios.En este acuerdo, las densidades se determina-ron según las cesiones en las áreas de desarrollo, ylas áreas de actividad residencial se dividieron entres tipos de desarrollo: construcciones unifamilia-res, bifamiliares y multifamiliares. De acuerdo conel artículo 108, las alturas variaban según la con-formación volumétrica del sector, área y frente dellote, las soluciones del conjunto y las solucionesde torres aisladas desde el primer piso (es decir,si el edificio contaba con plataforma; ver anexosobre tipologías).Con base en experiencias, luego de la expedi-ción del Acuerdo 7 y su buena acogida por partedel mercado constructor, el Decreto 2489 de 1980reglamentó los procesos de desarrollo progresivoen Bogotá como alternativa de urbanización, y es-tableció normas “mínimas”, al igual que el uso res-tringido de la modalidad de vivienda multifamiliarcomo complemento de la de tipo bifamiliar. Entrelas reglamentaciones sobre los tipos multifamilia-res, se encuentra un área mínima del lote de 200m², con un frente de 8 metros y altura máxima de103 La mayoría se ubican entre las cuarenta torres más altas construi-das en Bogotá, según Emporis.com <http://www.emporis.com/en/wm/ci/bu/sk/li/?id=101120&bt=9&ht=2&sro=1> [Consulta: 26 de marzo de 2008].
  • 91. 90  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotácuatro pisos. Esta reglamentación tal vez haya sidola antesala para la entrega del proyecto CiudadBachué, del ICT.De igual forma, diversas políticas financieras queaseguraban recursos para los constructores y los de-cretos 1025 de 1987 y 067 de 1988 dieron prioridada la re-densificación por intervención privada sobrela regulación normativa, con ello se estimuló la de-molición y construcción de varias zonas tradiciona-les. Entre este auge de proyectos inmobiliarios enzonas consolidadas, las construcciones multifami-liares permitieron la densificación en barrios dondela demanda y los precios de la tierra eran altos, loque incrementó aún más la especulación del suelo ysu rentabilidad dentro del mercado. De esta mane-ra, el mercado inmobiliario y el valor del suelo co-menzaron a ser los motores del desarrollo urbano.Durante la primera mitad de la década de losaños ochenta empezó a regir el período nacionaldenominado “Políticas habitacionales de BelisarioBetancur” (1982-1990), caracterizado por su im-pulso en la producción de vivienda para beneficiode la población de bajos ingresos, como mecanismode reactivación económica, sin obtener buenos re-sultados, además de la falta de interés por parte delsector privado. Por otro lado, se presentó una granconcentración de proyectos de vivienda del ICT,BCH y CVM en altura con considerable número desoluciones (más de 2.000)104, tendencia que dismi-nuyó con el fin del Instituto de Crédito Territorialen 1991 (cuando se convirtió en el Inurbe) y el cesede la producción habitacional del Banco CentralHipotecario hacia 1987, y su liquidación medianteel Decreto 20 de 2001. Entre estos proyectos sobre-salen los conjuntos Bochica, Techo, El Tunal, Lagode Timiza 2ª etapa y Nueva Santa Fe.Paralelamente, se incrementó la producciónprivada de conjuntos cerrados de vivienda mul-tifamiliar y de construcciones multifamiliares enpredio medianero, que venían de la década pasada(años setenta)105; ambas modalidades presentaronun ascenso progresivo hasta 1993, que fue cuandodescendieron drásticamente debido a la antesalade la crisis nacional en el sector de la construcción(ver gráfico 4.2).104 Por esta época, casi toda la producción habitacional estatal se diocon multifamiliares de conjunto cerrado, según la misma lógicade los promotores inmobiliarios, descrita por Melba Rubiano, enla que, luego de innovar en el mercado con un nuevo producto,empezó una etapa de homogenización por prácticas de imitacióndel mismo, sumado a la necesidad del Estado de ofertar en cantidad(Rubiano, 2007).105 A pesar del continuo crecimiento de las urbanizaciones en conjun-to cerrado, el multifamiliar en predio medianero por sustitución deconstrucciones existentes constituyó el de mayor incidencia en laedificabilidad residencial privada de la ciudad con una participacióntotal de casi el 50%, desde 1950 hasta 2005 (Rubiano, 2007: 61).El buen momento de esta producción está demos-trado con el proyecto Ciudad Salitre, en la haciendaEl Salitre, iniciado en 1987 en una zona estratégicay sin desarrollar de la ciudad, con una extensión de400 ha, cuyo eje central es la avenida de la Espe-ranza. Sus orígenes conceptuales se remontan a 1967con el estudio Alternativas para el desarrollo urbano deBogotá, una de las primeras visiones en planificaciónurbana luego del plan piloto de Le Corbusier, queproponía la formación de pequeñas centralidades,Posteriormente, en los años setenta, como resultadodel Estudio de desarrollo urbano Fase II, el DistritoEspecial contrató a American City Corporation paraelaborar el estudio de Una ciudad dentro de la ciudad,cuyo modelo resultó ser ineficiente; en 1975 el re-cién creado Instituto de Desarrollo Urbano –IDU–y la Empresa de Desarrollo Urbano El Salitre Ltda.,desarrollaron el estudio El Salitre: Plan de IntegraciónUrbana, cuyo proyecto combinó la inversión privadacon la gestión del Estado, a través del BCH.El Salitre es un ejemplo de la aplicación urba-nística de conceptos como “sub-centralidades” y“ciudades dentro de la ciudad”, propuestos por Lau-chlin Currie, cuyo esquema compacto de activida-des propias de los centros urbanos y las ciudadessatélites combinó una zona residencial de viviendasen altura de alta densidad, con comercio, oficinas yservicios de alta jerarquía, donde el espacio públicoera la base proyectual para constituir, organizar ydar unidad a la ciudad. Cabe anotar que, a excep-ción de la urbanización Carlos Lleras Restrepo, delFondo Nacional del Ahorro (periférica dentro delproyecto), las viviendas se destinaron a la poblaciónde ingresos medio-altos y las urbanizaciones se hi-cieron en conjunto cerrado.
  • 92. 91  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáLa producción estatal de vivienda social en al-tura en Bogotá hasta los años noventa, estuvo ca-racterizada por abarcar más de la cuarta parte de laproducción total de unidades de vivienda, aproxi-madamente un 33% (ver gráfico 4.3). Dentro deeste rango, la entidad que más aportó unidades devivienda multifamiliar fue el Instituto de CréditoTerritorial, con un 56% (32.785 viviendas); le si-guieron la Caja de Vivienda Militar con un 24%,a pesar de que dobló en número de proyectos alICT106, el Banco Central Hipotecario con el 11%,el Fondo Nacional del Ahorro con el 5% y la Cajade Vivienda Popular con un 4% (ver gráfico 4.4).La mayoría de las construcciones habitaciona-les fueron bloques de cinco pisos máximo, empero,el Centro Urbano Antonio Nariño (ICT, 1958), eledificio Sabana (BCH, 1961), Multifamiliares BCH(BCH, 1964), las Torres del Parque (BCH, 1971),la urbanización Rafael Núñez (CVM, 1985) y launidad residencial El Doral (CVM) constituyeronlas construcciones habitacionales de mayor alturarealizadas por el Estado. Entre los proyectos conmayor número de viviendas (también contemplanviviendas unifamiliares) estuvieron Ciudad Ken-nedy (ICT, 1961), El Tunal (ICT, 1972), El Tunal(BCH, 1984) y Bochica (ICT, 1981). Los proyectoscon menor cantidad de viviendas fueron la unidadresidencial El Doral (CVM), El Sosiego (CVM,1984), El Polo (BCH, 1961) y La María II (CVP,1978). Ver tabla anexo 8.1.Gráfico 4.3. Tipo de vivienda desarrollada por elEstado en BogotáMULTIFAMILIARES UNIFAMILIARES*33%67%* Incluye las viviendas bifamiliares.Fuente: elaboración propiaGráfico 4.4. Número total de unidades de viviendamultifamiliar realizadas por institución estatal en Bogotá05.00010.00015.00020.00025.00030.00035.000 32.7852.37213.8376.4743.226INSTITUCIONESICT CVP CVM BCH FNAFuente: elaboración propia.En la investigación realizada por Patricia Rin-cón Avellaneda (2006) se encontró, a través de unanálisis de las densidades poblacionales en la ciu-dad con datos del DAPD, 2000, que las áreas másdensas a esa fecha se ubicaron en aquellos barriosque conformaban la periferia en los años cincuentay sesenta, correspondientes a las localidades de Ciu-dad Bolívar, Rafael Uribe y algunas en Engativá, locual es paradójico, pues están edificadas predomi-nantemente por casas de hasta tres pisos. Las gravescondiciones de hacinamiento y de ingresos de la po-blación de estos sectores (relación personas/hogar yhogares/vivienda) conducen a la conclusión de quelas altas densidades son un factor de pobreza.Basada en esta información, seleccionó el barrioSan Vicente en Ciudad Bolívar, uno de los de ma-yor densidad en los estratos bajos (cerca de 1.000hab/ha), e hizo una comparación con el barrio SanDiego, concretamente, donde se encuentran lasTorres del Parque del BCH (1971)107, y donde exis-ten altos índices de densidad (1.491 hab/ha). Lasmayores diferencias entre estos barrios radican en106 Es muy probable que la participación de la Caja de Vivienda Mi-litar fuera mayor, debido a que muchos de los datos de urbaniza-ciones multifamiliares carecían de número de soluciones o tipo devivienda para su identificación.107 En Bogotá, la torre B de las Torres del Parque es la octava edificaciónconstruida más alta y la décima luego de que se inauguró la CiudadelaSanMartín(2torresde41y47pisos),segúnEmporis.com<http://www.emporis.com/en/wm/ci/bu/sk/li/?id=101120&bt=9&ht=2&sro=1>[Consulta: 26 de marzo de 2008].
  • 93. 92  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáel hecho de que en San Vicente las densidades sonhomogéneas en el sector y que presenta pobres con-diciones en la calidad de vida para sus habitantes;en San Diego, por el contrario, las altas densida-des solo se presentan en el conjunto de las Torresdel Parque, con óptimas condiciones de calidad devida para los residentes de altos ingresos (original-mente, estaba destinado para población de ingresosmedios). Las mejores condiciones en San Diego seexplican porque el sector cuenta con amplias zonasverdes inmediatas (Parque de la Independencia),densidades heterogéneas; equipamientos cultura-les, laborales, comerciales y recreativos, además delas condiciones de ventilación, luz, espacio y vistaamplia de los apartamentos de las Torres del Parque(Rincón, 2006: 78-82).En general, se puede afirmar que debido a la or-ganización y los mecanismos de acceso de las entida-des del Estado para proveer vivienda multifamiliar,ésta nunca estuvo dirigida a la población que más lanecesitaba, pues se enfocó solo en los estratos me-dios o medio-bajos; pero, debido a la valorización,ubicación, “aislamiento” y formalidad dentro de laciudad de estas construcciones (sobre todo en con-junto cerrado), estuvieron y/o están habitadas porla población de mayor poder adquisitivo. Esto fueuna constante, sobre todo a partir de finales de ladécada de los setenta, que junto con la producciónprivada consolidaron a este tipo de vivienda como“apta” para los estratos medios en adelante.La vivienda económica en altura subsidiada y lanueva legislaciónLa producción de vivienda social se dividió con elinicio del período nacional de la política habitacionalconocido como “Nueva legislación y política neolibe-ral” (1990-1997), caracterizado por la instauraciónde la Constitución Política de 1991, el Estado Socialde Derecho, la Ley 9 de 1989, la apertura de mer-cados y la implementación del sistema de subsidioscomo mecanismo estatal de acceso a la vivienda parapoblación de bajos ingresos. Esta división se debe nosolamente al nuevo mecanismo de producción y ac-ceso a la vivienda económica, sino a la metodolo-gía requerida para rastrear y localizar los proyectosde vivienda en altura, clasificados como de interéssocial dentro del mercado privado en la revista Laguía finca raíz, desde 1991 hasta el 2005 (ver “Marcometodológico” de este trabajo), identificando las ca-racterísticas de este mercado inmobiliario.Al final del período del alcalde Andrés Pastra-na Arango (1988-1990), el primer alcalde electopor voto popular (anteriormente los alcaldes erandesignados por el presidente de la República), sereglamentó el Acuerdo 6 de 1990 o Estatuto parael Ordenamiento Físico del Distrito Especial de Bo-gotá, donde se conservaron los lineamientos gene-rales del Acuerdo 7 articulados por el Plan Generalde Desarrollo, cambiando las denominaciones deáreas especializadas de actividad residencial porotras “sub-áreas” con usos complementarios bajonormatividad, teniendo en cuenta aspectos comoplanificación regional, servicios públicos, recursosnaturales, planes zonales, espacio público, asenta-mientos precarios, incentivos para la industrializa-ción y el comercio y fomento de la densificación. Lavivienda multifamiliar se presentó como una moda-lidad de uso residencial, definida así en el artículo296: “Corresponde a edificaciones desarrolladas so-bre un lote de terreno que comprende más de tresunidades prediales independientes, generalmenteen edificios de varios pisos”.Para el Acuerdo 6, el área mínima permisible paracada unidad de vivienda multifamiliar se determinadependiendo de que sea mediante el sistema de lo-teo individual o por agrupación, estableciendo el áreamínima del lote (6.000 m² de área útil hasta cuatroviviendas y 10.000 m² para más de cuatro), y multipli-cándola por un coeficiente que relaciona el número dealcobas de la unidad de vivienda con el tipo de desa-rrollo, en el cual se ubica la vivienda (0,9 o 0,8).Con base en este acuerdo, el Decreto 734 de1993 reglamentó los desarrollos por urbanización,con el fin de dar coherencia a la estructura urbanay ambiental; es la que rige hoy en día. Se estable-cieron las normas mínimas para lotes, superlotes ylas diferentes modalidades residenciales, en las quela vivienda multifamiliar varía de acuerdo con elplanteamiento, que puede ser en agrupaciones delotes (10 m de frente y 15 m de fondo) o en lotes
  • 94. 93  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáresultantes de la subdivisión de manzanas (10 m defrente y 140 m² de área).Desde 1988 hasta la primera mitad de la décadade los noventa, las únicas entidades estatales queconstruyeron conjuntos multifamiliares, en Bogotá,fueron la Caja de Vivienda Militar, con varias urba-nizaciones (entre ellas la Rafael Núñez); y el Fon-do Nacional del Ahorro con dos proyectos, de loscuales la urbanización Carlos Lleras Restrepo fue lamás relevante.Por el contrario, en 1994 ocurrió un repunte en laproducción inmobiliaria residencial privada, eviden-ciado en los altos índices de producción de viviendamultifamiliar, tanto en predio medianero (58,4%)como en conjunto cerrado (29,2%); este año fue elde mayor auge de este tipo de vivienda, así como sudispersión en la ciudad, pues anteriormente la ofertaformal se concentraba en el eje centro-nororiente,cuyo epicentro se situó en la localidad de Usaquén108;posteriormente comenzó su desplazamiento difusohacia Engativá y Teusaquillo (como Normandía yCiudad Salitre). Empero, a partir del año siguien-te decayó radicalmente esta industria constructorapor la crisis de 1999, con una pequeña recuperaciónhasta el 2002 (ver gráfico 4.2) (Rubiano, 2007). Alrespecto, comenta Melba Rubiano:“De manera que fue en correspondencia con el augede la actividad de la construcción cuando se presentómayor difusión espacial de los innovadores residen-ciales, lo que se explicaría porque los estructuradoresurbanos tomaron la decisión de construir intensa-mente produciendo en los terrenos que poseían enese momento y apropiándose de los derechos deconstruir producidos por la ciudad al amparo delAcuerdo 6 de 1990” (Rubiano, 2007: 64).Desde 1999 hasta la actualidad, comenzó unanueva etapa en la política habitacional nacional de-nominada “Adopción del UVR y normativas dirigi-das al ordenamiento del territorio”109, dentro de lacual, por acción de la Ley 388 de 1997, con el De-creto 619 de 2000 se adoptó el Plan de Ordenamien-to Territorial –POT– para Santa Fe de Bogotá; esteplan se propuso consolidar el centro metropolitano,las centralidades secundarias, generar centralidadesde tercer nivel, planificar nuevas áreas de desarrollo,complementar el sistema de equipamientos viales yde áreas verdes (15 m² por habitante) y la recualifica-ción del tejido residencial, gracias a una nueva escalade planeación urbana denominada Unidades de Pla-neación Zonal –UPZ– y las operaciones estructuran-tes. En cuanto a las densidades, se previó aumentarla densidad de la ciudad consolidada de 210 hab/ha,a cerca de 228 hab/ha; el límite máximo para otrostratamientos fue de 300 hab/ha.De acuerdo con el POT, y con el 51% de los re-cursos de la venta de la Empresa de Energía, se creóMetrovivienda; una empresa industrial y comercial decapital público de la Alcaldía Mayor de Bogotá, ads-crita a la Secretaría Distrital del Hábitat110, tiene comofunción central gestionar la adquisición de suelos paravivienda de interés social; es una promotora de ope-raciones urbanas, organizadora de la demanda, y aligual que un banco inmobiliario y de tierras, compray urbaniza grandes extensiones de terrenos para luegovenderlos a las Organizaciones Populares de Vivienday a las empresas constructoras para que edifiquen yvendan soluciones habitacionales. Esta entidad ac-tualmente tiene cuatro grandes proyectos en marcha,que son: las ciudadelas El Recreo, El Porvenir, CampoVerde y Nuevo Usme, además de promocionar aproxi-madamente 20 proyectos multifamiliares, la mayoríade ellos dentro de estas ciudadelas.108 Dentro de la producción inmobiliaria privada de 1950 al 2005, lalocalidad de Chapinero tiene la mayor densidad de construcciónresidencial en altura a través de vivienda multifamiliar en prediomedianero, con procesos de re-densificación; sin embargo, hay unatendencia hacia el norte de la ciudad con concentraciones en Chapi-nero Alto y Usaquén. En cuanto a los bloques en conjunto cerrado,se asemejan con una concentración hacia el norte; pero tambiénexisten otros desarrollos residenciales en Engativá, Kennedy, Fonti-bón y Suba, evidenciando sus primeras incorporaciones para estratosmedios y medio-altos en zonas populares occidentales, cuyo primerpromotor fue la firma urbanizadora Ospinas S.A. (Rubiano, 2007).109 Etapa caracterizada por la adopción de la Ley 388 de 1997, el desman-telamiento de la Upac y el Inurbe, la crisis financiera, el repunte de laactividad constructora desde el 2002 y la Resolución 1480 de 2007.110 La Secretaría Distrital del Hábitat se conformó mediante el Acuer-do 257 de 2006 como entidad de cabecera del Sector Hábitat, unode los doce Sectores Administrativos de Coordinación del Distri-to. Entre sus funciones básicas están la formulación de políticas degestión del territorio urbano y rural para aumentar la productividaddel suelo urbano, garantizar el desarrollo de los asentamientos yfacilitar el acceso de la población a una vivienda digna, gracias a suautonomía administrativa y financiera.
  • 95. 94  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáUno de los mayores objetivos de Metroviviendaes la disminución radical de la vivienda informal,con la coordinación de la disponibilidad del sueloy los subsidios para la población de bajos recursos.Empero, los altos costos de la tierra urbanizada yurbanizable, así como la “norma mínima”, llevarona construir soluciones de vivienda de interés socialunifamiliar en densidades muy altas (225 viviendaspor hectárea), en lotes de 30 m² de área promedio,un área sin precedentes en la oferta nacional. Parala adjudicación de terrenos y su construcción Me-trovivienda ha dado prioridad a las ofertas multifa-miliares, con comercio y pago de contado.Sobre el modelo densificatorio y la VIS en altura,el mercado inmobiliario se inclina a favorecer las so-luciones unifamiliares, debido a que los costos admi-sibles del suelo apto para la construcción de viviendasmultifamiliares económicas se presentan solamenteen algunos terrenos situados fuera del perímetro deservicios. Al respecto José Salazar Ferro afirma:“Una consideración adicional sobre la producción devivienda social para los estratos más pobres, que seha denominado Vivienda Prioritaria, cuyo costo nodebe sobrepasar los 18 millones de pesos, para poderalcanzar el grupo social menos favorecido, que hoyrepresenta cerca del 30% de la demanda de viviendaen la ciudad. A pesar de los subsidios a la demandaque el gobierno nacional, los costos de los terrenosy de la construcción existentes en Bogotá, no per-miten desarrollar viviendas multifamiliares para esteestrato y, además, su condición económica exige pro-poner viviendas muy precarias, que se irán comple-tando en el tiempo (desarrollo progresivo). Estas doscondiciones no son posibles de suplir en estructurasmultifamiliares densas. De tal manera que es necesa-rio pensar en el desarrollo de programas de viviendaunifamiliar en los cuales se da a la familia el acceso aun lote con servicios y una pequeña construcción deunos 25 a 35 m².Tampoco es posible desarrollar proyectos de viviendaprioritaria en programas de densificación o renova-ción urbana, por los cuantiosos subsidios que exigi-ría comprar la tierra y adecuar las infraestructuras,además de los costos políticos y sociales que impli-ca relocalizar la población residente. Los datos queactualmente posee el grupo de Renovación Urbanade la Alcaldía, permiten corroborar esta afirmación,ya que el m² de tierra en la zona de San Bernardo(anexa al parque Tercer Milenio) fue avaluado enpromedio en $220.000 m² de área útil, que equivale a$120.000 m² de tierra bruta, lo cual es más de cuatroveces el precio estimado por Metrovivienda para susprogramas” (Salazar, 2001: 28).Con el Decreto 469 de 2003 se reglamenta larevisión y ajuste del POT que se compila en el De-creto 190 de 2004; en ella se ajustan políticas demovilidad, ambientales, competitividad, centrali-dades, renovación urbana y gestión del suelo en elmarco de la integración planificada de la ciudad-región. Para las zonas con tratamiento de desarrollose establece que las unidades multifamiliares debencontar, como “mínimo”, con un área de 216 m² y9 metros de frente. Luego, con la expedición delDecreto 327 de 2004 se reglamenta el Tratamientode Desarrollo Urbanístico en el Distrito, y establecedimensiones mínimas para lotes multifamiliares in-dividuales o agrupados, estableciendo un frente de9 metros de frente, por 24 de fondo.De esta manera, observamos cómo las dimensio-nes mínimas aplicadas en la vivienda multifamiliar,durante cuarenta, años han pasado de contemplar300 m² de área y diez metros de frente a 120 m² enárea, según el Decreto 2060 de 2004; y hasta 216m² y 9 metros de frente de acuerdo con el Decreto327 de 2004 (ver tabla 4.1). Es decir, se da una re-ducción del área para la vivienda multifamiliar demás de la mitad de la original.La dinámica en el mercado inmobiliario residen-cial multifamiliar y de aprovechamiento del suelo,en el nuevo milenio, muestra una gran actividad;pues, mientras que para el 2004 se expidieron 6.350licencias de construcción y se edificaron 6’106.000m² (en promedio 961,57 m² construidos por licen-cia), en 2007 las licencias aprobadas disminuyerona 4.834, pero se incrementó la proporción de los ín-dices de construcción en 7’265.000 m², un prome-dio de 1.502,89 m² construidos por licencia. Granparte de estos proyectos tienen una densidad queoscila entre 100 y 120 viviendas por hectárea, con-centrándose en el norte y el borde occidental de laciudad (El Tiempo, 2008).
  • 96. 95  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáTabla 4.1. Áreas y dimensiones mínimas para multifamiliares en BogotáNORMA ÁREAS Y/O DIMENSIONESDecreto 1119 de 1968 300 m² de área, frente de 10 m, índice de ocupación máximo de 0,50 y las alturas deacuerdo con los índices sin exceder dos veces el ancho de la vía (UDA).ICT 1972 El ICT produjo algunos parámetros para vivienda multifamiliar registrados en la revistaEscala, No. 65.Acuerdo 7 de 1979 Las alturas varían según la conformación volumétrica del sector, el área y frente dellote, las soluciones de conjunto y las soluciones de torres aisladas desde el primer piso.Decreto 2489 de 1980 Para procesos de desarrollo progresivo. Área mínima del lote de 200 m², frente de 8metros y altura máxima de cuatro pisos.Acuerdo 6 de 1990 Área mínima del lote (6.000 m² de área útil hasta para cuatro viviendas y 10.000 m²para más de cuatro viviendas), multiplicándolo por un coeficiente que relaciona elnúmero de dormitorios de la unidad de vivienda con el tipo de desarrollo en el cual seubica la vivienda (0,9 o 0,8).Decreto 734 de 1993 Para desarrollos por urbanización, en las que la vivienda multifamiliar varía de acuerdoa si se plantea en agrupaciones de lotes (10 m de frente y 15 m de fondo) o lotesresultantes de la subdivisión de manzanas (10 m de frente y 140 m² de área).Decreto 469 de 2003 Para las zonas con tratamiento de desarrollo se establece que las unidadesmultifamiliares deben contar con un área de 216 m² y 9 m de frente.Decreto 2060 de 2004(Nacional)Para VIS Tipos 1 y 2 la vivienda multifamiliar es de 120 m2.Decreto 327 de 2004 Para terrenos no urbanizados. La unidad mínima del lote individual multifamiliar debetener un frente mínimo de 9 metros y un fondo de 24 metros. En agrupaciones de lotespara construcción posterior, las dimensiones mínimas de cada lote multifamiliar fueronlas mismas.Fuente: elaboración propia.De esta manera, la construcción en altura y larenovación urbana abren nuevas posibilidades derentabilidad y aprovechamiento del suelo en elcentro de la ciudad, y en las zonas afectadas por lasrecientes intervenciones en la movilidad del siste-ma Transmilenio y la posible construcción del Me-tro, por lo que han sido promovidas en diferentesinstancias, sin embargo, esto no significa que estéimplicada la vivienda de interés social.En contraposición con el panorama de la im-plementación de vivienda de interés social –VIS–en altura, hacia 2002 aparecen innovaciones enel mercado residencial multifamiliar para estratosaltos, como los apartamentos tipo club house, enel sector de La Cabrera, y tipo loft en El Chicó(Rubiano, 2007: 54), zonas con altos precios delsuelo urbano. Vale la pena mencionar este asun-to, porque la población de altos recursos siempremantiene elementos de distinción frente a lo “po-pular”, y con mayor intensidad en el campo de lavivienda; pues, luego de disminuir la calidad de laVIS multifamiliar (en áreas y acabados para ser ac-cesible) y de su saturación en la homogenizaciónpor prácticas de imitación por parte de los promo-tores, la oferta empieza a ampliarse de manera aus-tera hacia la población de bajos recursos (subsidio
  • 97. 96  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotátipo I), mientras que las clases altas codician unainnovación del mercado111.Así es como un tiempo después, el 16 de di-ciembre de 2006, se entregó el primer conjuntocerrado multifamiliar de vivienda de interés socialtipo I. Se trata de Condado de la Sabana I, ubica-do en la Ciudadela El Recreo de Metrovivienda,en la localidad de Bosa, construido por la cons-tructora IDC; con él se espera beneficiar a 269 fa-milias a través del sistema de subsidios, por partede las cajas de compensación y el Distrito Capital.El conjunto consta de 11 bloques, cada uno de seispisos y apartamentos de 42 m² (Alcaldía Mayor deBogotá, 2006b). Cabe agregar que en el proyectoCiudadela El Recreo existen franjas longitudinalesde vivienda en altura, hacia el borde del corredorde las áreas verdes y el borde nororiental del con-junto urbano112.El conjunto de hechos y características vincu-ladas con la historia de la producción de viviendasocial en altura en Bogotá se ha clasificado en seisperíodos básicos:111 En la actualidad, es reconocible en la población capitalina una plenaadaptación a las dinámicas consumistas y las tecnologías globales,mediante la utilización de diversos mecanismos que progresivamentehacen parte de los hogares (computadores, comunicaciones, datos,video, etc.), y que entran a caracterizar los espacios de la vivienda.Las costumbres tradicionales aún persisten en menor medida, perosin enfrentarse a una “urbanización” de las mismas, hecho notable enlos caracteres morales o el pensamiento vanguardista e iconográficode las “tribus urbanas”, afines a un pensamiento o tipo de música,que son muestras de una necesidad de expresar la diversidad que al-bergan todos los círculos sociales en medio de la concentración socialque tiende a homogenizar a la misma colectividad.112 Los proyectos de VIS multifamiliar realizados a partir del año 2006no están presentes en la base de datos manejada, de la cual se ob-tuvieron varios de los datos, gráficos estadísticos y mapas de locali-zación presentados.
  • 98. 97  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáTabla 4.2. Síntesis y periodización de la vivienda social en altura en BogotáBOGOTÁPERÍODO SUCESOS1946-1956La carrera por la modernización y reconstrucción de las ciudades originada desde Europa y Estados Unidos generóexpectativa en América Latina. En la capital colombiana se planificaron diversos edificios multifamiliares en bloque dealtas proporciones, acompañados de planes urbanísticos ordenadores para esta y otras ciudades a cargo entidades estatales,como el Ministerio de Obras Públicas, la Dirección de Edificios Nacionales y de la oficina privada extranjera TownPlanning Associates, los cuales nunca fueron llevados a cabo. Esto sucedió en medio de una gran producción habitacionalde bajas densidades, a cargo de diferentes entidades del Estado y de la construcción de medianos edificios de apartamentosy de renta por inversión privada.1956-1972En 1958 se construyeron y asignaron las viviendas del Centro Urbano Antonio Nariño, el primer conjunto habitacionalde alta densidad construido por el Estado (en 1956 se realizó la Unidad Residencial República de Venezuela en Cali, porel Banco Obrero); sin embargo, este tipo de edificaciones no son replicados, y a lo largo de la década de los años sesenta sehizo lo mismo donde se venían realizando en el continente. Es decir, que en Colombia estas construcciones se dieron casi altiempo del fin de su auge.No obstante, el ICT construyó una gran cantidad de viviendas en urbanizaciones multifamiliares de alturas medias(alrededor de cinco pisos), mientras se empezaban a consolidar las entidades bancarias en la tarea de financiar y construirvivienda para la población.1972-1980Se entró a un nuevo período, donde apareció la planificación urbana compacta en la ciudad con los parámetros delAcuerdo 51 de 1963, los decretos 1119 de 1968 y 159 de 1974, y los estudios Alternativas para el desarrollo de Bogotá, Fase Iy Fase II. En las primeras normas las alturas aún se establecían según los anchos de la vía y las áreas libres. El resultado deestas normativas fue muy parcial y malogrado.Desde finales de los años sesenta se iniciaron operaciones de renovación urbana sin concluir en el centro de la ciudad, conuna aceptable participación de la inversión privada en la edificación de torres de gran altura, gracias a un mercado cada vezmás prospero con ayuda de las CAV y la UPAC.Despegó contundentemente la construcción de apartamentos, con la sustitución de los predios existentes por la inversiónprivada. Aparecieron los primeros conjuntos cerrados de vivienda unifamiliar, que empezaron a ser replicados masivamentea finales de los años setenta, también en la vivienda multifamiliar privada y estatal.1980-1990Las diferentes normativas y estudios se consolidaron en el Acuerdo 7 de 1979, al coordinar las acciones de los sectorespúblico y privado, crear las cesiones tipo A y B y la estratificación en la ciudad; luego se promulgaría el Decreto 2489 de1980, para las edificaciones de desarrollo progresivo. Está indirectamente influenciado por las estipulaciones densificatoriasdel estudio Fase II.Se dieron amplias libertades para re-densificar las zonas consolidadas con los decretos 1025 de 1987 y 067 de 1988, comoparte de una serie de iniciativas para impulsar al sector de la construcción, como motor de la economía nacional; sinembargo, persiste cierto grado de desinterés. Las figuras bancarias tuvieron mayor crecimiento y abarcaron amplios sectoresdel mercado, fenómeno que se dio paralelamente en casi toda Latinoamérica, así como el desaparecimiento de las entidadesproductoras de vivienda del Estado.La producción estatal de alta densidad tuvo un pequeño auge cuantitativo, con la realización de varios proyectos dealturas medias por diferentes entidades. La disponibilidad y precios del suelo urbano y urbanizado empiezan cobrar unarelevancia fundamental en el mercado inmobiliario y el desarrollo urbano. Se realizó el proyecto Ciudad Salitre, deinversión privada y estatal.1990-2000Se creó el Acuerdo 6 de 1990 o Estatuto para el Ordenamiento Físico del Distrito Especial de Bogotá, que conservó loslineamientos generales del Acuerdo 7.Se consolidaron una serie de cambios políticos y económicos como modelo de desarrollo con la instauración de laConstitución Política de 1991, el Estado Social de Derecho, la Ley 9 de 1989, la apertura de mercados y la implementacióndel sistema de subsidios, como mecanismo estatal de acceso a vivienda para la población de bajos ingresos. Más adelante seexpidió la Ley 388 de 1997.En 1994 repuntó la producción inmobiliaria residencial privada, evidenciada en los altos índices de producción demultifamiliares. Posteriormente, en 1999, empezaron a notarse poco a poco los síntomas de la crisis financiera y del sectorde la construcción.2000-La planificación urbana en la capital entró en una nueva era al acogerse a la Ley 388 de 1997 y reglamentar, en el 2000, elPlan de Ordenamiento Territorial que incorporó las UPZ, los planes estructurantes y Metrovivienda, así como su posteriorrevisión en el 2003.En el año 2002 hubo indicios de recuperación en el sector de la construcción con una gama de proyectos inmobiliariosprivados multifamiliares, pero dirigidos a demandantes con alto poder adquisitivo. Solo hasta 2006 con las grandesoperaciones promovidas por el aporte de tierras de Metrovivienda, se realizaron los primeros multifamiliares de VIS, tipo I.Fuente: Elaboración propia.
  • 99. 98  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáLocalización histórica y características deproyectos en la ciudadLos proyectos estatales y privados se han localizadode acuerdo con la tabla de síntesis y periodizaciónde la vivienda social en altura en Bogotá, vista an-teriormente (tabla 4.2), y la base de datos elaboradapara tal fin (según el “Marco metodológico” de estetrabajo), expuestos en los gráficos del 4.10 al 4.21.Para los datos de la vivienda en altura producidapor el Estado, la fuente fue Inurbe, 1996; para lavivienda de interés social en altura (cuyo costo porvivienda está por debajo de los 135 smmlv) produ-cida por inversión privada, la fuente fue la revistaLa guía finca raíz, en sus publicaciones entre 1991y 2005. La fuente para los planos con las áreas decrecimiento urbano son del IDCT, 1999.1946-1958. Se proyectaron varios planes de vivien-da en altura para el centro de la ciudad, como partede las obras de planificación urbana o en respuestaa la disponibilidad de predios libres (por los sucesosdel “Bogotazo”), a través del Ministerio de ObrasPúblicas, la Dirección de Edificios Nacionales, LeCorbusier y Town Planning Associates. No obstan-te, ninguno fue construido, al igual que los proyectosmultifamiliares a cargo de entidades estatales.Al observar plantas arquitectónicas de este pe-ríodo, la vivienda de baja densidad es la predilectapara la época; conserva un esquema funcional dis-tributivo que se ha mantenido desde los años trein-ta y se destaca por presentar en su diseño espaciosamplios. La sala para este tiempo ya está integradaal comedor en la mayoría de proyectos, otros es-pacios como las habitaciones son espaciosas. Algomuy distintivo de la vivienda de esta época son elgran patio posterior de las casas y un antejardín dedimensiones amplias.1958-1971. En este segundo período, las primerasconstrucciones multifamiliares realizadas por entida-des estatales en Bogotá (y en el país113) empezaron ahacerse realidad con la construcción del Centro Urba-noAntonioNariñodelInstitutodeCréditoTerritorial,replicándose en una pequeña cantidad de proyectos(casi un proyecto por año) de edificios residencialesmultifamiliares de alrededor de cinco pisos; algunosde éstos se ubicaron en grandes urbanizaciones mix-tas (construcciones multifamiliares y unifamiliares),como Ciudad Kennedy y Timiza, del ICT, durante losaños sesenta. Es también un hecho característico deque varias de estas primeras edificaciones tienen im-portancia arquitectónica, como El Polo, Hans DrewsArango, conjunto Calle 26, Fundación Cristiana de laVivienda, Pablo VI y las Torres del Parque.No existe un patrón evidente en la localizaciónde estos proyectos en la ciudad, salvo que algunosfueron implantados en zonas consolidadas del cen-tro y otra mayoría en zonas de crecimiento urbanodurante la década de los años sesenta, siendo losmás distantes aquellos realizados en la localidad deKennedy, por el ICT (Pablo VI del ICT se situó enuna zona de crecimiento de la época, en la localidadde Teusaquillo) (ver gráficos 4.10 y 4.18).La tipología de apartamentos en edificios degrandes alturas empezó a ser adoptada, y para losaños sesenta se continuaron realizando proyectos devivienda social en bloques longitudinales, combina-dos con algunos edificios en torres de apartamentosque no sobrepasaron los cinco pisos de altura. Lastipologías de dichos apartamentos se destacan portener usualmente la sala y el comedor integrados,y cercanos a la cocina; por lo general, se tienen dedos a cuatro habitaciones por apartamento.1972-1979. Este período se caracterizó porque apa-reció la planificación urbana compacta en la ciudad,a través del Acuerdo 51 de 1963, los decretos 1119de 1968 y 159 de 1974, y los estudios Alternativas parael desarrollo de Bogotá, Fase I y Fase II (1972), ademásde las primeros proyectos de renovación urbana enel centro de la ciudad. En estas normas, las alturasse establecían según los anchos de la vía y las áreaslibres, pero sus resultados fueron muy deficientes.Las proporciones que caracterizaban las edificacio-nesenalturadelperíodoanteriordisminuyeronenesteperiodo (con excepción del proyecto mixto El Tunal,del ICT, en 1972). Después de la mitad de la década113 Se debe recordar que en 1956 el Banco Obrero de Venezuela cons-truyó en Cali un bloque de viviendas de alta densidad.
  • 100. 99  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáde los años setenta, las entidades estatales tendieron aconstruir en zonas periféricas, especialmente en la lo-calidad de Kennedy, donde se ubicaron tres proyectosen áreas de expansión (ver gráficos 4.11 y 4.19).Al observar los apartamentos de esta década, esnotable una significativa disminución del espaciointerior debido a fenómenos como el incrementodel precio del metro cuadrado construido y la valo-rización. Los apartamentos se destacan por presen-tar variaciones en tamaño y cantidades de espacios,donde las habitaciones, sala, comedor y cocina secaracterizan por estar pensados de acuerdo con es-quemas funcionales básicos, tratando siempre devincular con una relación espacial inmediata las zo-nas social y privada, mediante separaciones ligeras.1980-1990. Se decreta el Acuerdo 7 de 1979, elcual promueve las acciones conjuntas entre los sec-tores público y privado, crea las cesiones tipo A yB y la estratificación socio-económica. Adicional-mente, los decretos 1025 de 1987 y 067 de 1988ofrecen incentivos para re-densificar zonas consoli-dadas. Además, desparecen entidades importantes,como el ICT y el BCH.A excepción de cinco proyectos en la localidad deKennedy (más otros dos cercanos en la localidad dePuente Aranda), no existió un criterio homogéneo enla localización de proyectos; éstos aparecen de mane-ra dispersa en la ciudad (con una importante parti-cipación de la Caja de Vivienda Militar), que al sercontrastados frente a las zonas de crecimiento urbano,solo uno está ubicado en el casco central (Nueva San-ta Fe del BCH) y tres en áreas del borde de expansión(Atlanta de la CVM, en Ciudad Bolívar; Pepita Nortede la CVM, en Usaquén; y Bochica del ICT, en Enga-tivá); el resto pueden considerarse ubicados en áreasperiféricas (ver gráficos 4.12 y 4.20).La acción total de las entidades del Estado comoproductoras de vivienda multifamiliar (de 1958 a1994), demuestra que sus proyectos fueron locali-zados de manera dispersa sin criterio de regulaciónde las densidades, en concordancia con el mer-cado de suelos que hasta los años ochenta revelamayor escasez. Existen dos casos de concentraciónde proyectos: uno está ubicado en la localidad deTeusaquillo, con proyectos como Pablo VI y la ur-banización Rafael Núñez; el otro caso se encuentraen la localidad de Kennedy con grandes proyectos,como Ciudad Kennedy, Timiza, Techo y la urbani-zación Carimagua (ver gráfico 4.16).Los conjuntos o urbanizaciones se caracteriza-ron por ser de gran envergadura urbanística, dondelos edificios se desarrollaron por fases. En los apar-tamentos se empezó a notar una homogeneidad otipicidad de espacios donde, por lo general, se de-sarrollaron algunas zonas de estar vinculadas conel acceso a la vivienda, y una circulación directadesde el pasillo externo hasta la sala o el comedor;es decir, el hall tendió a desaparecer; la cocina y lashabitaciones fueron cada vez más pequeñas; la zonade ropa en algunos casos también desapareció.1991-1999. Se consolidó en el país una serie decambios políticos y económicos en el modelo dedesarrollo con la instauración de la ConstituciónPolítica de 1991, el Estado Social de Derecho, laLey 9 de 1989, la política neoliberal y la implemen-tación del sistema de subsidios, como mecanismoestatal de acceso a la vivienda para la población debajos ingresos. Se instauraron la Ley 388 de 1997 yel Acuerdo 6 de 1990 en Bogotá.Hasta la primera mitad de los años noventa semantuvieron las últimas entidades estatales: el Fon-do Nacional del Ahorro y la Caja de Vivienda Mili-tar; por su parte, el mercado inmobiliario comenzómodestamente a producir vivienda de interés socialmultifamiliar, adquirida con subsidio (aproxima-damente 14 proyectos ubicados al nor-occidente ysur-occidente de la ciudad).A partir de 1995 la actividad constructiva devivienda en altura económica tuvo un ascenso con-tinuo hasta 1999 con 92 proyectos, cuando se de-sarrolló la crisis financiera y de la construcción (vergráfico 4.5). Estos proyectos se localizaron de maneradispersa en la ciudad, pero se mantuvieron concen-traciones periféricas al costado sur del centro de laciudad y en las localidades de Suba, Usaquén, SanCristóbal y Rafael Uribe, de los cuales, aproximada-mente un 10% se ubicaron en áreas de crecimiento(ver gráficos 4.14 y 4.21).
  • 101. 100  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEn los apartamentos se observa que las salas, laszonas de estar, las cocinas y las habitaciones se vierondisminuidas drásticamente en su tamaño, y las condi-ciones funcionales de confort no fueron las adecuadas.Esta situación no ha variado hasta la actualidad.Dentrodelmercadodelaviviendamultifamiliar,lasáreas mínimas por apartamento más ofertadas estabanentre 50 y 59 m², y entre 40 y 49 m² (ver gráfico 4.6).2000-2005. El último período se caracterizó porreglamentar el Plan de Ordenamiento Territorial–POT– que incorporó las UPZ, las operaciones es-tructurantes y la creación de Metrovivienda. El sec-tor de la construcción se recuperó en el año 2002,pero con proyectos inmobiliarios multifamiliarescostosos. Solo hasta 2006, con las grandes operacio-nes promovidas por el aporte de tierras de Metrovi-vienda, se realizaron los primeros multifamiliares devivienda de interés social –VIS– tipo I, los cuales noalcanzaron a ser referenciados en los mapas, debidoa que la base de datos disponible está hasta 2005.La localización de proyectos multifamiliares debajo costo en el mercado durante este período muestrauna dispersión homogénea en la ciudad, pero con no-tables concentraciones en el norte, en las localidadesde Usaquén y Suba; y en menor medida en Fontibóny Kennedy. A pesar de la recuperación del sector dela construcción desde 2002, el índice de proyectos devivienda de interés social en altura sufrió una recaídaprogresiva hasta 2005, lo cual se explica en el mayor in-terés del mercado por la creciente demanda habitacio-nal de alto poder adquisitivo (ver gráficos 4.5 y 4.15).Gráfico 4.5. Número de proyectos vis de p.H.lanzados en Bogotá 1990 - 2005010203040Fuente: elaboración propia.Gráfico 4.6. Áreas por apartamento publicitadas enlos proyectos de vis de p.H. En Bogotá 1990 - 2005010203040506070809010021 - 29 m2 30 - 39 m2 40 - 49 m2 50 - 59 m2 60 - 70 m221 - 29 m230 - 39 m240 - 49 m250 - 59 m260 - 70 m2Fuente: elaboración propia.Características urbanas de la viviendaeconómica en altura subsidiadaEl procesamiento de la información de la base datoscon la oferta de vivienda de interés social realizadapor el mercado desde los años noventa hasta 2005y su espacialización, permitió recoger informaciónacerca de diferentes características. Por un lado, lalocalidad de Suba es donde más se han ejecutadoeste tipo de proyectos; le siguen en orden Usaquény Kennedy (ver gráficos 4.7 y 4.8).Gráfico 4.7. Proyectos VIS de P.H. Por localidad enBogotá 1990 - 2005AntonioNariñoBarriosUnidosBosaChapineroCiudadBolívarEngativáFontibónKennedyLaCandelariaLosMártiresPuenteArandaRafaelUribeSanCristóbalSantaFéSubaTeusaquilloTunjuelitoUsaquénUsme010203040506070Fuente: elaboración propia.
  • 102. 101  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.8. Número proyectos VIS de P.H. por año en cada localidad de Bogotá 1991-2005.012345678910Antonio NariñoBarrios UnidosBosaChapineroLa CandelariaLos MártiresPuente ArandaSanta FéUsmeTeusaquilloTunjuelitoRafael UribeCiudad BolívarEngativáSan CristóbalFontibónKennedyUsaquénSuba199119921993199419951996199719981999200020012002200320042005Fuente: elaboración propia.También se pudo establecer que la gran mayoríade la oferta de vivienda de interés social multifami-liar (70%) tiene acceso al subsidio tipo IV del Estado;es la vivienda de interés social más costosa. Le siguenla tipo III con un 18%, la tipo 0 con el 16%, la tipo IIcon un 4% y, por último, la tipo I con el 2% (ver grá-fico 4.9). Esto refuerza los enunciados que calificana la vivienda en apartamentos como predominante-mente dirigida a los estratos medios y altos; pues, apesar de que aprovecha el suelo empleado, los costosde construcción, mantenimiento y acabados son des-proporcionalmente altos, sumado esto a su dificultaden la aplicación de alternativas productivas.Gráfico 4.9. Proyectos VIS de P.H. Por tipo desubsidio en Bogotá 1990 - 200501234Fuente: elaboración propia.
  • 103. 102  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáCon el fin de establecer una localización deta-llada y un diagnóstico de cómo son la dinámica ylos efectos en una zona en proceso de densificacióny/o re-densificación, a través de la actividad inmo-biliaria residencial en edificios multifamiliares VIS,se ha optado por hacer una caracterización básicade la localidad de Suba; pues como ya se mostróanteriormente (en el gráfico 4.7), es en esta locali-dad donde se concentra el mayor número de estosproyectos, de manera significativa.Para ello, a continuación se localizarán los proyec-tos construidos en dicha localidad entre los años 2000y 2005 (de acuerdo con la localización de proyectos enBogotá), para compararlos con los usos del suelo ur-bano, UPZ , las operaciones estratégicas del POT, lascentralidades, la estratificación y los equipamientos.Los gráficos 4.22 y 4.23 corresponden a la espa-cialización del total de los proyectos inmobiliariosmultifamiliares en predio medianero (sustituciónde edificaciones predio a predio) y en conjunto ce-rrado para todos los estratos (incluye la viviendamultifamiliar costosa), mostrando el contraste en laconcentración de éstos en el eje centro-nororientefrente a los mapas anteriores, donde la VIS en altu-ra se encuentra notoriamente dispersa.En los gráficos del 4.10 al 4.17 Bogotá está divi-dida por localidades, las cuales están señaladas deacuerdo con la siguiente numeración:01- Usaquén02- Chapinero03- Santa Fe04- San Cristóbal05- Usme06- Tunjuelito07- Bosa08- Kennedy09- Fontibón10-Engativá11- Suba12- Barrios Unidos13- Teusaquillo14- Los Mártires15- Antonio Nariño16- Puente Aranda17- Candelaria18- Rafael Uribe19- Ciudad Bolívar
  • 104. 103  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.10. Entidades estatales constructoras de vivienda social tipo PH. En el periodo 1958-1971por localidad en Bogotá, D.C.Fuente: elaboración propia.
  • 105. 104  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.11. Entidades estatales constructoras de vivienda social tipo PH. En el periodo 1972-1979por localidad en Bogotá, D.C.Fuente: elaboración propia.
  • 106. 105  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.12. Entidades estatales constructoras de vivienda social tipo PH. En el periodo 1980-1990por localidad en Bogotá, D.C.Fuente: elaboración propia.
  • 107. 106  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.13. Proyectos de vivienda de interés social tipo PH. Realizados en el periodo 1991-1995por localidad en Bogotá, D.C.Fuente: elaboración propia.
  • 108. 107  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.14. Proyectos de vivienda de interés social tipo PH. Realizados en el periodo 1991-1999por localidad en Bogotá, D.C.Fuente: elaboración propia.
  • 109. 108  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.15. Proyectos de vivienda de interés social tipo PH. Realizados en el periodo 2000-2005por localidad en Bogotá, D.C.Fuente: elaboración propia.
  • 110. 109  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.16. Entidades estatales constructoras de vivienda social tipo PH. En el periodo 1958-1994 localidaden Bogotá, D.C.Fuente: elaboración propia.
  • 111. 110  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.17. Proyectos de vivienda de interés social tipo PH. Realizados en el periodo 1990-2005por localidad en Bogotá, D.C.Fuente: elaboración propia.
  • 112. 111  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.18. Proyectos VIS de P.H. y áreas de crecimiento urbano 1960-1970.Fuente: elaboración propia sobre plano de IDCT, 1999.
  • 113. 112  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.19. Proyectos VIS de P.H. y áreas de crecimiento urbano 1970-1980.Fuente: elaboración propia sobre plano de IDCT, 1999.
  • 114. 113  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.20. Proyectos VIS de P.H. y áreas de crecimiento urbano 1980-1990.Fuente: elaboración propia sobre plano de IDCT, 1999.
  • 115. 114  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.21. Proyectos VIS de P.H. y áreas de crecimiento urbano 1990-2000.Fuente: elaboración propia sobre plano de IDCT, 1999.
  • 116. 115  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.22. Total proyectos privados de vivienda en apartamentos tipo “predio medianero” en Bogotá 1950-2005.Fuente: Rubiano, 2007.
  • 117. 116  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.23. Total proyectos privados de vivienda en apartamentos en conjunto cerrado en Bogotá 1970-2005.Fuente: Rubiano, 2007.
  • 118. 117  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáCaracterización de la localidad de SubaLa notoria oferta de proyectos inmobiliarios de vi-vienda de interés social en altura en la localidadde Suba motiva una observación general sobre lascaracterísticas normativas, territoriales y socialespresentes en esta zona noroccidental de la ciudad,según el diagnóstico físico y socio-económico plan-teado por la Secretaría de Hacienda y el Depar-tamento Administrativo de Planeación Distrital,en el 2004 (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2004). Seescogieron los últimos proyectos realizados entre2000 y 2005 (ver gráfico 4.15), para que este aná-lisis coincidiera con el diagnóstico mencionado ylas operaciones del POT.El suelo urbano. El suelo urbano de Suba tiene6’033,67 ha, de las cuales 465,46 ha correspon-den a áreas protegidas, 1.153,59 ha son áreas pordesarrollar (terrenos que no han sido urbaniza-dos) y 4.880,08 ha pertenecen al suelo urbaniza-do, cifra que resulta de restarle al área de suelourbano el área de los terrenos sin desarrollar. Enel gráfico 4.24 se observa la composición del sue-lo urbano de la localidad. El modelo territorialpropone para el área urbana una estructura cons-tituida por operaciones estratégicas, centralida-des y sistemas generales.114Los proyectos casi siempre se localizan en elsuelo por desarrollar, cuyo centro es la UPZ CasaBlanca Suba, lo cual hace suponer que se trata deproyectos de vivienda con urbanismo nuevo (desar-rollo por densificación); es decir, que no se trata desustitución de predios existentes.Operaciones estratégicas. “Como objetivo principal,las operaciones tienen la finalidad de orientar recursosde inversión para que sean incluidos en el respecti-vo programa de ejecución de cada administración. Laformulación, adopción y ejecución de cada una de lasoperaciones estratégicas implica enfocar recursos pú-blicos y privados de manera concertada, en el marcode la estrategia general de gestión del POT. Por estarazón, son la base principal para la formulación de es-cenarios de ejecución de corto, mediano y largo plazoen el POT” (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2004).El POT establece diez operaciones estratégicasde prioridad de las cuales la de mayor incidenciaen la localidad de Suba es la Operación Estraté-gica Centralidad Suba, cuyas principales directri-ces de desarrollo son: promover la localización deequipamientos de escala urbana y el mejoramien-to del espacio público; mejorar las condiciones deaccesibilidad y movilidad del sector; y promover lalocalización de servicios y de actividades comple-mentarias a la vivienda (ver gráfico 4.25).No obstante, en la localización de proyectos nose nota una relación directa con la centralidad deSuba; pues éstos aparecen dispersos por la localidad,sin concentrarse notoriamente en la centralidad.114 La localidad de Suba cuenta con doce unidades de planeamientozonal –UPZ–, éstas son una división territorial implementada por elPOT para la planificación a escala zonal y vecinal, compuesta porun conjunto de barrios con similitudes morfológicas o funcionales,en el suelo urbano o de expansión.
  • 119. 118  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 4.24. Suelo urbano en la localidad de SubaFuente: elaboración propia con planos de la Alcaldía Mayor de Bogotá, 2004.Gráfico 4.25. Operaciones estratégicas en la localidad de SubaFuente: elaboración propia con planos de la Alcaldía Mayor de Bogotá, 2004.
  • 120. 119  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáUPZ por tipo115. Suba tiene doce UPZ, de las cualestres son de tipo 2 residencial consolidado, tres detipo 3 residencial cualificado, tres de tipo 4 de de-sarrollo y tres de tipo 1 de urbanización incompleta(ver gráfico 4.26).Los proyectos se ubican básicamente en tres UPZde diferente tipo, a saber: UPZ Suba, tipo 1, la cuales residencial de urbanización incompleta con secto-res periféricos no consolidados, estratos 1 y 2, de usoresidencial predominante, y con deficiencias en in-fraestructura, accesibilidad, equipamientos y espaciopúblico. UPZ Casa Blanca Suba, tipo 4, de desarrollocon sectores poco consolidados y grandes predios des-ocupados. Y, finalmente, la UPZ Britalia, tipo 2, resi-dencial consolidado con sectores de estratos medios yde uso predominantemente residencial, donde se pre-senta actualmente un cambio de usos y un aumentono planificado en la ocupación territorial.Gráfico 4.26. UPZ por tipo en la localidad de SubaFuente: elaboración propia con planos de la Alcaldía Mayor de Bogotá, 2004.115 Las UPZ están clasificadas de acuerdo con sus características pre-dominantes y al tratamiento propuesto para la zona. Ej: residencialde urbanización incompleta, desarrollo, comercial, predominante-mente industrial, etc.Centralidades. Las centralidades de Suba son: Suba,de integración urbana; Prado Veraniego, de integra-ción urbana; y Toberín, de integración regional (vergráfico 4.27). La centralidad que se encuentra másafectada por los proyectos inmobiliarios multifamilia-res sin representar una relación obvia, es la de Suba.Estratificación. En la localidad de Suba existe unamayoría de viviendas de estrato tres, con 59.125; lesiguen el estrato dos, con 46.402 viviendas; y el es-trato cuatro, con 30.050 viviendas; el menor núme-ro de viviendas por estrato se presenta en el estratouno, con 2.545 viviendas.Suba no tiene una estratificación homogénea(comparte estratos 2, 3, 4, 5 y 6). Por tanto, en lacentralidad de Suba que es donde se ubica la ma-yoría de proyectos, no se puede establecer si éstosse encuentran predominantemente en un estratoespecífico. Sin embargo, puede notarse una divisiónsocio-económica en la localidad dada por la barrerafísica de los cerros de Suba, donde se encuentra el
  • 121. 120  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáestrato 6, mientras que en el oriente se congregancon más intensidad los estratos 3 y 5, en donde seaprecia una agrupación de proyectos con tendenciaa la centralidad de Toberín (ver gráfico 4.28).Gráfico 4.27. Centralidades en la localidad de SubaFuente: elaboración propia con planos de la Alcaldía Mayor de Bogotá, 2004.Gráfico 4.28. Estratificación en la localidad de SubaFuente: elaboración propia con planos de la Alcaldía Mayor de Bogotá, 2004.
  • 122. 121  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEquipamientos. Según datos de población en la lo-calidad, del 2002, existen 1,80 equipamientos porcada 1.000 habitantes.Aunque no es muy evidente, los equipamientosestán concentrados en relación con las centralida-des lejos de las zonas sin desarrollar, lo cual hacesuponer que los proyectos ubicados en estas áreasno cuentan con equipamientos inmediatos (vergráfico 4.29).Gráfico 4.29. Equipamientos en la localidad de SubaFuente: elaboración propia con planos de la Alcaldía Mayor de Bogotá, 2004.El pot, densificación y valorización del sueloDespuésdehaberanalizadoalgunascaracterísticasenla producción de vivienda en altura económica a tra-vés de la historia en Bogotá, vale la pena profundizarun poco más acerca del modelo de ciudad instauradoen el Plan de Ordenamiento Territorial actual, conel cual, bajo la política de aprovechamiento del sueloy la promoción de los procesos de re-densificaciónen la ciudad, logra efectos en los precios y el mer-cado del suelo, lo cual es de vital importancia paradeterminar la viabilidad económica de proyectos devivienda de interés social multifamiliar.Los mecanismos de regularización de procesos,como el de densificación, están previstos en la Ley388 de 1997 conocida como Ley de Desarrollo Ter-ritorial, que establece la formulación de planes de or-denamiento territorial para las diferentes ciudades ymunicipios del país; en Bogotá, por medio del Plan deOrdenamiento Territorial, se adopta una serie de po-líticas, parámetros e instrumentos que rigen las activi-dades urbanas y económicas de la ciudad, proyectadasa imagen de un modelo de ciudad que se dice ser “con-geniado” y aplicado a través de la normativa, para lo-grar una ciudad equitativa, con una imagen productode su propio progreso. Sin embargo, ante la innegablenecesidad de densificación de la ciudad, producto dela escasez de suelo y otros factores, ¿es realmente elPOT un ordenador y regulador eficaz de la activi-dad constructiva en la ciudad? La pregunta corres-ponde a una preocupación común sobre la capacidad
  • 123. 122  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáde hacer un seguimiento a las dinámicas del mercado,que pueden llegar a tener mayor injerencia y aplica-bilidad, debido a la falta de controles constantes y laacción escurridiza de la informalidad.Empecemos por evocar la definición oficial de“regulación”, la cual remite a la de “regularizar”116y que puede relacionarse directamente con la de“re-adecuar”. Esto significa que el objetivo prin-cipal del Plan de Ordenamiento Territorial seríael de organizar lo nuevo y re-adecuar lo existentepara que los diferentes sistemas socio-económicosy sus dinámicas espaciales interactúen en beneficiomutuo, hasta lograr una convivencia y proyectarun porvenir. Bajo las incidencias comunes de laciudad latinoamericana, que se caracterizan por lacreciente suburbanización, los altos volúmenes mi-gratorios hacia las ciudades por parte de poblaciónde escasos recursos financieros, que repercuten enlas amplias y expansivas áreas de asentamientos in-formales, es algo común que las acciones de estosplanes se orienten a redefinir lo existente debido ala débil previsión de los planes anteriores; éstos nocontaban con una estructura conceptual y de acci-ón jerárquica que se adaptara a diferentes rangos deaplicación y con capacidad de retro alimentación.En la actualidad, estos planes están constituidos bá-sicamente por programas de mejoramiento integralde barrios y de renovación urbana.Bajo estas características, resulta relevante lacondición consolidada del territorio urbano sobre elcual se ejecutan las acciones regularizantes, ya queimplica intervenciones sobre las redes sociales con-formadas, además del patrimonio físico construido,el cual, representa el mayor capital y patrimoniopara los habitantes de la ciudad. Actualmente, losterritorios urbanos son objeto de un “tire y afloje”de las acciones del mercado formal frente a la con-tundencia de la marginalidad, en búsqueda de uncampo dónde poder desarrollar su actividad cons-tructiva o retenedora de terrenos ahora escasos,cuyo fin es el lucro. Así, el suelo disponible se esta-blece como un privilegio rentable determinado porsus características de localización aportadas por lasociedad, pero más que todo, es la base sobre la cualse construye ciudad. Más adelante veremos cómo lalocalización y su valorización inciden directamenteen la producción de vivienda en altura a través delmercado.El estudio del suelo urbano lleva a distinguir laimportancia que tiene la localización como algo fun-damental para la lógica de la oferta y la demanda,que es beneficiada al acercar el lugar de producciónal del consumo, además de las ventajas intrínsecasde la aglomeración, debido a su facilidad de abarcardiferentes clientes, mercados y situaciones; de estamanera, hablamos de una noción de localizaciónvinculada con la de economía urbana propuestapor Mercedes Castillo, “que incluye dos miradas demanera integral, la de las formas como el espacioafecta la economía y la de la economía resultanteen un espacio determinado” (Castillo, 2006); pero,¿qué efecto es primero?, ¿la economía como con-secuencia del espacio presente, o el espacio comoconsecuencia de la economía presente? Aunquepodría afirmarse que se trata de dos procesos pa-ralelos, la connotación dada a la localización y lasplusvalías que genera como fuente de recursos de lasociedad, supone que primero una economía es elresultado del espacio, teniendo en cuenta que no essolamente sobre el espacio presente, sino tambiénsobre un espacio proyectado desde el pasado y parael futuro, dándole cabida a la especulación comoproductor de posibles ganancias117.Por tanto, el territorio urbano es objeto de unamultitud de interpretaciones y acciones por partede diferentes actores, con diverso poder de inter-vención. Al Plan de Ordenamiento Territorial lotrataremos como un mediador de escenarios ur-banos, cuyo poder se basa en la reglamentación anivel estatal (es resultado de la Ley 388 de 1997,por la cual se ordena el establecimiento de planesordenadores para las diferentes ciudades y munici-pios del país), sobre la cual, una serie de actores se116 Según la definición de “regular” (del latín regulāris), esta se definecomo algo ajustado, medido o conforme a la normativa, proporcio-nándole uniformidad sin grandes variaciones ni condiciones supe-riores al promedio.117 La naturaleza de la especulación consiste en efectuar operacionescomerciales, o financieras, basadas en las variaciones o cambios delos precios, con el fin de obtener rentas superiores al promedio (conbase en la definición de la RAE).
  • 124. 123  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotádesenvuelven para lograr su oportunidad en el pro-greso ciudadano.“El Plan de Ordenamiento Territorial de Santa Fe deBogotá contempla un modelo integral de desarrollo,en el que se establecen las directrices y mecanismosnecesarios para lograr un aprovechamiento territorialequilibrado, equitativo y eficiente” (DAPD, 2000: 9).El mercado del suelo se mueve, entonces, porla acción de tres actores fundamentales con lógicasdiferentes: el promotor, el constructor y el usuario.Éstos se rigen por las leyes de la oferta y la demandaque atiende el mercado inmobiliario en la ciudad,pero, sobre todo, por las dinámicas de un espaciopreexistente que se ha consolidado con los años; es-tas dinámicas se localizan con diferentes caracterís-ticas en puntos estratégicos, haciéndose aptos parala inversión. Al modelo integral del POT le corres-ponde, entonces, canalizar estas inversiones en prode un espacio equitativo y no fragmentado, que esla tendencia natural del proceso sin intervención, yasí conseguir una adecuación del territorio.Pero entonces, ¿Cuál es el objeto u operatividaddel modelo de ciudad? Al respecto, el POT en sudocumento técnico dice:“El Modelo Territorial es en esencia una imagen de-seable de la ciudad y de su entorno hacia el futuro.En esta imagen, la ciudad ya construida tiene un lugarpreponderante; asimismo las innovaciones urbanísti-cas a incorporar y las nuevas formas de ocupación delterritorio. El Modelo pretende consolidar la ciudad, suentorno, su estructura y sus zonas urbanas y ruralescon arreglo a unos fines deseables en materia ambien-tal, social, económica, territorial y administrativa.La definición de un modelo de ciudad y de territoriotiene como objeto orientar y concentrar la acción degobierno, la inversión pública y las actuaciones parti-culares hacia la consecución de unos fines previsiblesa largo plazo. Tiene también el objetivo de fomentar ycimentar una cultura urbana en los ciudadanos, con-sistente en una visión compartida sobre el futuro dela ciudad y el territorio, en la cual el POT tiene unafunción principal.El Modelo de Ordenamiento Territorial para el Dis-trito Capital se apoya en una visión regional y de lar-go plazo que ordena un gran territorio en torno a tresámbitos: el territorio regional y los territorios urbanoy rural del D.C., concebidos como parte de ese entor-no mayor” (DAPD, 2000: 235).Si uno de los objetivos del modelo es orientarla intervención del Estado junto a las acciones delmercado especulativo, este estará enfocado segura-mente en facilitar las condiciones para que la inver-sión privada opere (como ha venido sucediendo).No obstante, el sector público no siempre tiene elsuficiente control para determinar cuándo y cómointervenir para agilizar o detener una dinámica eco-nómica que se da en total libertad, gracias a la “pro-tección del mercado y de la propiedad” instauradaen las políticas neoliberales, tal como ocurre conel mercado del suelo. La contribución por plusva-lía no es un mecanismo suficiente para mitigar losaltos precios del suelo que imponen los monopoliosu oligopolios inmobiliarios, ante la obligación delEstado de suplir la demanda habitacional, el cualse fundamenta en la política de re-densificación yaprovechamiento del suelo.Plusvalía y formación de precios del sueloLa formación de precios del suelo urbano, su ac-cesibilidad para los sectores de escasos recursos yla generación de plusvalías es una temática vigentepor ser un instrumento que busca una recaudaciónde dineros destinados al gasto público, como la pro-ducción de vivienda de interés social. El índice deedificabilidad (o de construcción) es un elementofundamental para la implementación de edificacio-nes en altura en zonas consolidadas, y que no seda de manera homogénea en el tejido urbano, sinoque está sujeto a dinámicas en los usos del suelo, lanormativa y la acción del mercado en determinadaszonas consideradas “bien localizadas”, ejerciendopresión para obtener una porción de dichas áreas.Esto estimula la construcción de varios pisos (edifi-cabilidad), en respuesta a esta demanda.El Plan de Ordenamiento Territorial para Bo-gotá nace como una nueva oportunidad para laciudad de organizar su territorio a través de planesestructurantes, que buscan integrar la ciudad desde
  • 125. 124  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotásu interior y con la región, de acuerdo con una me-trópoli en constante cambio y crecimiento, para locual se plantea un modelo de ordenamiento territo-rial que se construye sobre tres componentes prin-cipales, que son: la estructura ecológica principal,el territorio rural y la estructura urbana, la cual searticula en el territorio con tres elementos básicos:• “Un sistema de centralidades compuesto por uncentro de escala metropolitana y una serie decentralidades de escalas menores que estructu-ran los tejidos urbanos […]• Un sistema de áreas protegidas y espacios libresque permite la conservación e integración a laciudad […]• Un sistema de movilidad urbana formado porlos principales corredores de transporte públicourbano y de relación con la región...” (DAPD,2000: 243).Para tal fin, el POT parte de un diagnóstico de laciudad en su estado actual, del cual extrae ventajasy cualidades para ser aplicadas en los distintos esce-narios del plan, buscando “sostenibilidad ambientaly económica y de equidad social” (DAPD, 2000:243). Con respecto a la clasificación del suelo, elPlan de Ordenamiento Territorial establece:“La política sobre el suelo se encamina, fundamental-mente, a regular su mercado mediante la utilizacióndecidida de los instrumentos urbanísticos fijados porla Ley 388 de 1997: la clasificación, la calificación(usos y tratamientos) y el reparto de cargas y benefi-cios. La prioridad está dirigida a la articulación de laspolíticas de vivienda, suelo e infraestructuras sobre labase del interés social. El elemento fundamental es eldimensionamiento ajustado de la necesidad de suelorespecto a las previsiones de la demanda proyectadaal 2010” (DAPD, 2000: 306).La clasificación del suelo está compuesta por: suelorural, urbano, de expansión urbana y de protección.Para estos suelos se estableció una serie de medidas, deacuerdo con las necesidades de la conformación fisio-gráfica de éstos y su vinculación con el territorio. Así,sobre el suelo urbano “en la mayor parte del mismono se precisará de procesos de reestructuración predialni de inversión mancomunada de los propietarios, pri-mando en general las acciones individuales públicas yprivadas” (DAPD, 2000: 313).Con la articulación que se hace de la estructuraurbana, a través del establecimiento de una serie decentralidades metropolitanas, un sistema de áreasprotegidas y un sistema de movilidad, podría decirseque estas proyecciones que hace el POT sobre el sue-lo urbano tienden a crear especulaciones y, a la vez,un mercado rentabilizador; es decir, el proyecto delPOT es creador y anticipador de plusvalías (y espe-culación inmobiliaria) en la ciudad, lo cual es nece-sario desde la óptica de buscar valorizar y re-valorizaráreas urbanas que logren un alivio al financiamiento,tal como se caracteriza el sistema de reparto equitati-vo de cargas y beneficios, pues se busca el bien comúna través de la inversión y la apropiación pública.El POT incorpora a los programas de mejora-miento barrial y de renovación urbana, como solu-ción estructurante en áreas degradadas, canalizandorecursos para insertarlos en áreas de intervención,dando como resultando una variabilidad en la valo-ración del suelo determinada por la especulación.Los principales beneficiarios de los privilegios dela localización y, por tanto de las plusvalías, son losinversionistas, lo que se considera injusto, pues losbeneficios se dan por efectos y recursos de la socie-dad, o sea, “es un pago sin contrapartida, no hayintercambio entre equivalentes” (Smolka, 2003).El hecho de establecer parámetros generadores deplusvalías sobre el territorio, sitúa al Plan de Orde-namiento Territorial como un “ordenador de loca-lizaciones”, que es abordado de diferentes maneras,de acuerdo con los agentes implicados en este pro-ceso (promotores, constructores, usuarios, etc.).Las diferentes ópticas de acuerdo con cada actorsumado a la política del estado neo-liberal, da porresultado una ciudad con aplicaciones heterogé-neas, dispersas y sin lineamientos sobre el territorio,alienando la idea de ordenamiento o regulación.El acaparamiento de plusvalías por parte delpropietario se constituye entonces como una tác-tica rentable, que excluye a otros actores de los be-neficios; es decir, que en el presente, el dueño se
  • 126. 125  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáapropia del incremento progresivo del valor del sue-lo, incluyendo las ganancias futuras. Por ello CarlosMorales afirma:“En suma el precio del suelo, es de naturaleza resi-dual formado a partir del valor de los usos a los quese dedicará cada terreno menos los costos de cons-trucción que hacen posibles dichos usos. Este precio,deriva de la competencia entre residuales desigualesde usos diferentes incluso de aquellos que aún no es-tán presentes” (Morales, 2005).De esta manera, la gestión y razón del POT sedebe en gran parte a la enorme dinámica y movi-miento que presenta el mercado del precio del suelourbano en la ciudad, buscando canalizar y espacia-lizar sus valorizaciones, de manera que conformenuna estructura financiera coherente que la susten-te, sin dejar de lado la óptica de las maneras urba-nísticas y sociales que le dan carácter.Por tanto, los precios del suelo dan origen a unagran fuente de recursos que son objeto de distribu-ción por medio de mecanismos tributarios, que esdonde existe cierta discusión o avance frente a lasmedidas adoptadas en otros países latinoamerica-nos, según lo afirman autores como Carlos Moraleso Martim Smolka, en diferentes textos. Una mane-ra de estimular el incremento y flujo de los preciosdel suelo, es la zonificación de los usos o la cons-trucción de infraestructura, con la cual se creancontribuciones específicas para recuperar porcionessubstanciales del incremento de precios.Este tipo de medidas van en contravía de los in-tereses de gran parte de los propietarios, por lo cualéstos las hacen ver como un castigo a la actividadconstructora, pues la exime de beneficios capitalespor competencia. Frente a esto, el DAPD afirma:“La participación en plusvalías es uno de los instru-mentos de la Ley. De manera equívoca suele asociarsela participación en plusvalías a un impuesto, a una car-ga sobre el sector de la construcción. No lo es en ab-soluto. La plusvalía urbana es un recurso generado poractos netamente administrativos derivados del progre-so social. Ampliar el perímetro urbano, intensificar eluso del suelo o cambiar a usos económicos de mayorrentabilidad, son actos administrativos originados porel desarrollo y la dinámica urbana. Una decisión admi-nistrativa como las mencionadas se asimila al giro deun ‘cheque’ de recursos importantes a propietarios deinmuebles y predios localizados en zonas de beneficioafectadas por la decisión” (DAPD, 2005a: 191).Más adelante se justifica pronosticando:“Si la situación se desenvuelve como la plantea elPOT, se tendría un volumen considerable de recur-sos por plusvalías, cercano a los 520 mil millones depesos. El financiamiento del desarrollo urbano poresta vía estaría garantizado frente a un costo de ur-banismo estimado en 300 millones la hectárea; las2.300 hectáreas de la zona de expansión costarían685.500 millones de pesos. De este modo, sólo se re-queriría financiar cerca de 167 mil millones de pesos”(DAPD, 2005a: 234).Por ello se designa que se hace una “participación”en plusvalía, debido a que el ente colectivo de la ciu-dad fomenta el desarrollo de determinadas zonas, eindividualmente se debe aportar un pago en especiepor estar beneficiado de este desarrollo que determinael precio del suelo y que debe beneficiar al Estado, esdecir, a todos los habitantes de la ciudad. Este proce-dimiento tiene sus antecedentes en la “contribuciónpor valorización”, que buscaba aportes para financiarlos costos de una obra pública que beneficiara directa-mente a uno o más propietarios118. Por reglamentaciónde la Ley 388 de 1997, en su capítulo IX, y una meto-dología elaborada por el Instituto Geográfico AgustínCodazzi –IGAC–, la valorización objeto de la plusvalíaestá asociada básicamente con:a) “La extensión de las redes de servicios públicos.b) La construcción de vías en el sector que tenganun impacto directo en su valorización.c) La ampliación del perímetro urbano o sanitario.d) El cambio de normas o de reglamentación, demanera que el uso se modifique (de vivienda setransforme a comercial, p. ej.) o se permita unamayor densidad o altura de las edificaciones.118 Óscar Borrero (2004) resalta que esta contribución es muy diferentede la participación en plusvalías, porque mientras ésta cobra la valo-rización, la contribución por valorización cobra el costo de la obra.
  • 127. 126  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáe) Cualquier otra inversión pública que genere va-lorización inmobiliaria” (Borrero, 2004: 3).La acción que más nos interesa es la que cambialas normas para que el uso se modifique a uno quepermita mayor densidad o altura de las edificaciones(ver literal d, de la anterior transcripción). La formade contribución por plusvalía para edificaciones enaltura (su grado de “aprovechamiento” del suelo) hamantenido discusiones acerca de su metodología deavalúo como su forma de aporte, debido a los proble-mas e imprecisiones que generan las grandes densida-des. Frente a ello, Samuel Jaramillo ha elaborado dospropuestas para tal fin: una de ellas es la ya referida“participación en plusvalías”, que consiste en exigiruna porción del incremento de los precios del suelo;y la otra se trata de las “cesiones adicionales por edi-ficabilidad”, que se fundamenta en el pago de unatarifa creada para ello o el aumento de las cesionesurbanas destinadas al uso colectivo y de los habitan-tes de la edificación proyectada (Jaramillo, 2005).Según Jaramillo, la participación en las plusva-lías para construcciones en altura solo es aplicablecuando un cambio en la normativa autoriza lasconstrucciones con alturas por debajo de lo que elmercado es capaz de llegar de manera espontánea;pues la construcción se debe someter a un índice deedificabilidad y de rentabilidad menor, que condu-ciría a un precio inferior del suelo.Por el contrario, cuando la normativa entra apermitir alturas mayores a las que se dan con la re-gulación propia del mercado, ésta no ejercerá ningúncontrol sobre la actividad inmobiliaria, porque cuan-do se traspasan ciertos topes de edificabilidad estosafectan la factibilidad, de acuerdo con el estableci-miento de los precios del suelo por altas densidades(profundizado más adelante). Por tanto, los preciosen vez de subir se mantienen constantes, y no existirála base para exigir la contribución por plusvalías.119Entonces, una normativa con restricciones porencima de los topes espontáneos del mercado nomodifica las pautas de los demandantes de suelo y/ovivienda (cuando se trata de vivienda en alturasdictadas por la normativa local o zonal); el promo-tor no puede cobrar más porque desde antes ha es-tado cobrando el máximo valor que el mercado estádispuesto a pagar, aunque no existiera contribuciónpor plusvalía, y mucho menos si no cambian las ten-dencias de los compradores. Esto quiere decir queel costo de la transacción por vivienda o por suelo(para el promotor) no se ve afectada por el cobro dela plusvalía; es el propietario del suelo quien recibeuna renta incrementada, que debe ser compensadapor su contribución de plusvalía120.“[…] para cada rango de precios hay una técnica dealtura máxima que le conviene a los capitalistas. Espor ello que la densidad de construcción de las ciuda-des tiene un tope y no se vuelve infinita […]En la medida en que la renta es un sobreprecio, si elgravamen se aplica a la renta misma, este lo únicoque genera es una reducción del monto que comorenta recibe el propietario. Tanto la cantidad de bienproducido como el precio que paga el consumidorpermanecen inalterados […]El propietario de la tierra no rebaja su precio, pero elpromotor no aumentaría la altura de su edificaciónmás allá de la edificabilidad económica y el Precio delSuelo no aumenta más, el promotor solo paga por elincremento en la edificabilidad que realmente utiliza[…]” (Jaramillo, 2006).Otra forma de aporte a la valorización del suelocon construcciones en altura consiste en el cobro deun valor determinado por acceder a edificar en altu-ra, o densidad superior a la previamente establecidacon fines rentables, de esta manera se retribuye alEstado y a la sociedad; este ejemplo ha sido aplicadoen las ciudades brasileñas, bajo el nombre de “suelocreado”. Sin embargo, la aplicación del avalúo en la119 “Aunque se les autorice una mayor edificabilidad, los promotoresno la utilizarán, porque esto supera el grado de intensidad de cons-trucción que les conviene económicamente. […] Si se elimina larestricción en la edificabilidad, nada hace pensar que la conducta delconsumidor vaya a cambiar: estará dispuesto a pagar las mismas […]unidades por m² de Área Construida” (Jaramillo, 2005); es decir queya antes de la supuesta normativa, el promotor estaba construyendoy cobrando lo que le generaba máxima rentabilidad de acuerdo conlas condiciones de la demanda y su propia capacidad económica.120 Jaramillo afirma que el propietario del suelo no puede transmitirlos costos de la contribución al promotor, salvo en circunstanciasmuy excepcionales y de corto plazo; además, solo se paga si se haceuso efectivo de la autorización que otorga la nueva ley (Jaramillo,2005: 20).
  • 128. 127  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotámodalidad de predios medianeros individuales podríaresultar imprecisa y dispendiosa, dado su volumen yla diversidad de factores que intervienen.Jaramillo plantea también las “cesiones adicio-nales por edificabilidad” como forma de aporte a lavalorización del suelo en construcciones en altura,la cual consiste en el pago de este concepto con ce-siones adicionales de tierra (áreas libres), por partedel propietario del suelo o el promotor, lo cual pa-rece pertinente debido a la progresiva disminuciónde áreas para uso colectivo en las edificaciones dealta densidad. Adicionalmente, existe la posibilidadde que los precios del suelo desciendan mientrasque la rentabilidad para el propietario del terrenoy el promotor no se afecta, debido en parte a queel demandante de vivienda o suelo esté dispuesto apagar un mayor precio por una buena localización,con menor densidad edilicia; pero esto tambiénpuede provocar, excepcionalmente, que la produc-ción en altura sea desestimulada.Según el Departamento Administrativo de Pla-neación Distrital, la evolución en los precios delsuelo se da casi paralelamente al de los índices deconstrucción, por lo cual se le atribuye la recupera-ción de este sector (desde 1999), con el aumento deáreas licenciadas para destino residencial; un 69% delas zonas que presentaron incrementos en el valor delsuelo corresponden a áreas residenciales, de maneracontraria a las zonas comerciales e industriales. Así,el mercado de la vivienda y el gasto público adquierenespecial importancia como promotores de la econo-mía y de los precios del suelo, lo cual es demostrablea través de planos espacializados, que muestran áreasde gran influencia por el sector inmobiliario y las va-riaciones considerables en los precios de suelo (vergráfico 5.1) (DAPD, 2005b: 10).La presión realizada por el gobierno en el año2000 sobre la actividad constructora formal (con li-cencia), trajo consigo una producción inmobiliariamasiva de los estratos altos alojados en pequeñossectores de la ciudad con la suficiente disponibilidadde pago para construir (ver gráficos 4.22 y 4.23);por ello, la recuperación del sector de la construc-ción, luego de la crisis de 1999, tuvo que sostenersemediante un reducido sector de la demanda habi-tacional (por la formalidad); de manera paradójica,hoy en día existe un gran déficit habitacional en losestratos bajos (DAPD, 2005b: 34), que da cuentade un amplio mercado por explorar, urbanística yfinancieramente.En las evaluaciones del año 2003, acerca de lasvariaciones significativas en los precios del suelo enBogotá, se puede constatar el incremento de preciosen las zonas destinadas principalmente a vivienda,la mayoría de estrato seis, que llegaron a elevarsemás del 20% en el transcurso de un año; la únicazona con usos de comercio y servicios que presen-tó un alza en su valor fue la Zona Rosa, que ya seencontraba entre las áreas con el suelo urbano máscaro del mercado. De manera contraria, las zonasque presentaron reducción en el valor del suelo sontodas aquellas destinadas al comercio y los servi-cios, la mayoría de estrato tres, llegando a un decre-cimiento por debajo del -10%.Esto demuestra que el foco de las valorizacionesdel suelo en Bogotá apunta a la construcción de vi-vienda para estratos medios y altos, que es lo contra-rio en las zonas de comercio y servicios, sin importarque pertenezcan a un estrato alto; esto podría serindicio de una demanda habitacional, sin cubrir, defamilias con alto poder adquisitivo y dispuestas apagar más por una ubicación socio-económica pri-vilegiada121. Todo esto conduce a reiterar la elevadaincidencia de una localización con alta demanda enla generación de plusvalías, caracterizada por serconsecuente con una valorización que es inestableen el tiempo e influye en la conformación morfoló-gica de la ciudad, a través de segmentos espacialesdelimitados (a veces por estrato), que son análogosa los precios del suelo.Se afirmaría entonces, que las plusvalías se con-figuran como un mecanismo político y representati-vo del Plan de Ordenamiento Territorial para llevara cabo un control directo e indirecto del mercadoinmobiliario y la actividad constructora, bajo un121 Acerca de estos fenómenos Topalov escribe: “Lo que define a losmercados superiores, o mercados de la vivienda privilegiada, es laescasez estructural de los emplazamientos, la no sustituibilidad delas ubicaciones y la diversificación espacial de los precios que sederiva de esa circunstancia” (Topalov, 1984: 161).
  • 129. 128  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotárango de aceptabilidad para la ciudad122; empero,no existen instrumentos suficientes de fácil acce-so que permitan hacer una comparación entre laspremisas del POT y los resultados aportados hastala fecha en cuanto su acción en una metrópoli deltamaño de Bogotá. Una evaluación de este sentidoofrecería elementos para dar juicios no solamentesobre el impacto de la normativa en las actividadesde producción edilicia y su comercialización en laformalidad, sino también para dar luces sobre cuán-to favorece el POT las acciones del mercado renta-ble carentes de consideración social.Gráfico 5.1. Variacion de los precios del suelo en BogotáFuente: DAPD, 2005b.Como se describió anteriormente, el Plan deOrdenamiento Territorial tiene como tarea, entreotras, la organización sostenible del territorio bus-cando estrategias para su progreso, y en el caso decualquier ciudad, cobran mayor importancia lasdiferentes ocupaciones que pueda tener el suelo,debido a la gran circulación de valores que genera,producto de intervenciones político-económicas yde acciones socio-culturales de los habitantes sobreel espacio. Esto significa una enorme responsabi-lidad, en cuanto que se ponen en juego los hilosfinancieros sensibles en la economía nacional, y laspotencialidades propias del territorio que particula-rizan nuestra sociedad y el panorama actual.Los precios del suelo se intensifican y dinamizanpor una renta adicional que va a parar al propietariodel mismo; en el caso de las construcciones en altu-ra y otros “productos” inmobiliarios intervienen nosolo las condiciones de elaboración, sino tambiénlas de consumo del bien, las cuales no son unifor-mes en el espacio urbano, tal como nos percatamoscon las tendencias de concentración en la produc-ción de vivienda multifamiliar en sectores específi-cos ligados con el poder adquisitivo y la estructurasocio-espacial (“rentas secundarias”).En el origen de los precios inmobiliarios resi-denciales, especialmente en altura, tiene especialimportancia el concepto de renta diferencial delsuelo. Modificando el significado dado por ErnestMandel para suelo agrícola, la renta diferencialde la tierra se distingue porque en la industria in-mobiliaria se realizan sobreganancias, cuando lapotencialidad constructiva de un terreno es supe-rior a la productividad media; esta gran diferen-cia de productividad permite a los propietarios deciertos terrenos realizar una sobreganancia. Peroeste sobreproducto no coincide con un descenso,sino con un aumento en el precio del mercado. Sia consecuencia de la expansión urbana y del re-traso de la productividad inmobiliaria, la deman-da de las construcciones urbanas rebasa la oferta,este precio seguirá estando determinado por elvalor del mercado inmobiliario producido en laspeores condiciones de rentabilidad; es decir, enlos terrenos menos favorecidos. Mientras existauna demanda, incluso los inmuebles construidosen las condiciones menos rentables tendrán unincremento equivalente para su valor; este valorserá lo que determinará el precio medio de ventapara la vivienda.La diferencia entre el precio de producción delas edificaciones residenciales más bajo y el preciode los suelos de renta superior representa una rentadiferencial tomada por el propietario, la cual puedehacerse en dos formas diferentes: debido a la loca-lización en la trama urbana heterogénea de precios(renta diferencial del primer tipo), o bien debido a lasinversiones de capitales diversos (renta diferencial122 Hace referencia a las diferentes políticas de intervención estatalesy sus estructuras burocráticas en el mercado de la vivienda.
  • 130. 129  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotádel segundo tipo) (Mandel Ernest, 2007) (MandelErnest, Tratado de economía marxista, tomo 2, capítu-lo IX; citado en LVO, 2007)123.Samuel Jaramillo denomina al papel de la inten-sidad de construcción en la formación de los preciosinmobiliarios y sus “sobreganancias” como “RentaPrimaria Diferencial Tipo 2”. En ella están implica-dos el precio de producción y el “excedente”; esteúltimo está conformado por la “renta periódica”generada durante el período de producción y la ga-nancia del promotor de una producción inmobilia-ria que incentiva económicamente una inversión.Adicionalmente, los bienes inmobiliarios urbanosse distinguen porque el excedente contiene ademásel precio del suelo, cuyo valor está determinado porlos beneficios intrínsecos de su localización en laciudad, considerado un “sobreprecio” debido a queel suelo no tiene un proceso de producción que jus-tifique este incremento (ver gráfico 5.2). En rasgosgenerales, se tiene que:“Precio total = Precio de producción + Precio delsuelo + Renta periódica”Gráfico 5.2. Composicion del precio en tres tiposde bienes.Fuente: Jaramillo, 2005.Para las construcciones en altura, además delprecio del suelo, se debe pagar la renta periódicaya mencionada, que junto con los costos constitu-yen elementos sumamente inestables frente a losdemás en la medida en que presentan incrementosdesproporcionados en sus valores que van de acuer-do con las características físicas y estructurales querequiera el edificio, en busca de un mayor índicede construcción (entendido como mayor densidady/o altura). Estas características físicas se hacen másexigentes debido a elementos, como ascensores, só-tanos y estructura.Los incrementos en los costos vinculados conuna mayor densificación traen consigo una seriede valores adicionales que afectan todo el con-junto del precio total, afectando también la ren-tabilidad de la inversión y del promotor conformeconstruye más pisos124. Esto significa que la únicamanera de hacer rentable un bien inmobiliario enaltura es, en consecuencia, elevar de manera sig-nificativa los precios de venta de los apartamentosque constituyen la edificación, teniendo en cuentaque el propietario del suelo siempre buscará cobrarpor el lote el precio más elevado posible del mer-cado (Jaramillo, 2005).En general, los sobreprecios que están dis-puestos a pagar los demandantes de una viviendabien localizada según sus propias expectativas y123 Texto original: “En la industria, se realizan sobreganancias cuan-do la productividad de una empresa es superior a la productivi-dad media (…) También en la agricultura, grandes diferenciasen productividad permiten a ciertas empresas y a los propie-tarios de ciertos terrenos realizar una sobreganancia. Pero estesobreproducto no coincide con un descenso, sino con un au-mento del precio de mercado. Si a consecuencia del crecimien-to de la población y del retraso de la productividad agrícola,la demanda de productos agrícolas rebasa la oferta, este pre-cio seguirá estando determinado por el valor de las mercancíasagrícolas producidas en las peores condiciones de rentabilidad.Si el conjunto de trabajo humano empleado en la producciónde víveres es trabajo socialmente necesario –mientras todos losproductos agrícolas encuentren compradores–, incluso las mer-cancías agrícolas producidas en las condiciones menos rentablesencontrarán un equivalente para su valor; y este valor será loque determinará, pues, el precio de venta medio del trigo. Ladiferencia entre ese precio y el precio de producción del trigoproducido en campos de productividad superior representa unarenta diferencial apropiada por el terrateniente. Esta renta diferencial puede hacerse en dos formas diferentes: de-bido a la fertilidad natural –o a la situación geográfica– diferentede los campos; o bien debido a las inversiones de capitales diversos.Llamaremos a esos casos renta diferencial del primer tipo y rentadiferencial del segundo tipo”.124 Según Jaramillo los precios del suelo no suben, porque siempre hanconservado el mayor costo posible del mercado, aun así no hayaconstrucción en altura (Jaramillo, 2005).
  • 131. 130  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáposibilidades son bastante elevados. Esto reafir-maría la tesis popular de que los multifamiliaresen altura solo son accesibles a la población dealtos ingresos, debido en gran parte a los costosdel suelo y a la estructura del mismo, cuando sepresenta en grandes proporciones. Frente a estasituación valdría la pena indagar con más profun-didad sobre cómo opera y da viabilidad la gestiónde Metrovivienda a la disponibilidad del sueloeconómico para viviendas multifamiliares bene-ficiarias del subsidio estatal.Para lograr una mayor comprensión del preciodel suelo y las rentas diferenciales aplicadas en Bo-gotá, se ha realizado un ejemplo con los precios delsuelo de 2004125, en dos localizaciones diferentes,una periférica y otra al norte de la capital, dondese presentan altos precios del suelo con uso resi-dencial. Para escoger la zona periférica se tuvo encuenta que la normativa permitiera edificacionesmultifamiliares y que correspondiera con zonas re-sidenciales consolidadas de la localidad de Suba,localidad donde más se ha presentado producciónde VIS en altura, en 2004. El área periférica selec-cionada es la zona de Rincón-Tibabuyes, ubicadaentre las calles 120 y 142 y las carreras 91 y 130,donde el valor del metro cuadrado de suelo se esti-ma en $220.000. En el norte se seleccionó la zonade La Cabrera, ubicada entre calles 86 y 88 y lascarreras 7 y 12, cuyo valor del metro cuadrado desuelo es de $2’000.000, nueve veces más costosoque el otro ejemplo.Para simplificar el ejemplo, se utiliza un te-rreno de 10.000 m², con una ganancia básica su-puesta en un 10% así como el valor del metrocuadrado construido de $200.000 en Rincón-Ti-babuyes, y $1’800.000 en La Cabrera (200.000 x9)126. Los resultados muestran una diferencia decasi el 10% a favor de La Cabrera, cuyo preciototal está favorecido por el incremento del preciodel suelo en Rincón-Tibabuyes y viceversa, de-bido a la alta demanda. De acuerdo con lo vistosobre la plusvalía, el suelo no tiene un proceso deproducción que justifique este tipo de valoriza-ción (ver gráfico 5.3).Gráfico 5.3. Ejemplo renta diferencial.Fuente: elaboración propia.La vivienda y el aprovechamiento del sueloLa ciudad se constituye básicamente por vivien-das que dan alojamiento a sus habitantes, quienestrabajan productivamente en beneficio de la mis-ma, para lo cual requieren dispersarse, desplazarse,entablar contacto con otros individuos, recrearse,satisfacer necesidades básicas, trabajar, entre otrascosas. Por tanto, el hombre y el territorio coexisten,siendo esta la base y el sustento para las diferentesactividades que realiza. El objetivo de estas líneases recalcar la importancia no solamente de la uni-dad de vivienda, sino también de un entorno dota-do para la realización de diferentes actividades, sinlas cuales el habitar no sería posible, por tanto ellasconstituyen también la vivienda; en otras palabras,la ciudad es una vivienda mayor.ElenelPlandeOrdenamientoTerritorial(capítuloV “Determinantes del modelo de ordenamiento terri-torial”yeneltítulo4“Políticadeaprovechamientodel125 Precios tomados de la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá, 2004.126 En los avalúos reales, el precio del metro cuadrado construido estádeterminado por la localización, el estrato, el tipo de inmueble, eluso y el tiempo de construcción de las viviendas o renta periódica.
  • 132. 131  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotásuelo”), se establecen las directrices para sacar partidode los diferentes tipos de suelo (suelo rural, urbano, deexpansión urbana y de protección) implementados através de grandes operaciones residenciales, bajo losaspectos social, económico y urbanístico, teniendoen cuenta la recuperación y ampliación del espaciopúblico, además de atender la creciente y constantedemanda de suelo; por ello, se hace especial énfasisen la disposición de las áreas de suelo de expansión,promoviendo su máximo aprovechamiento por mediode densificaciones moderadas y la gestión de Metrovi-vienda (DAPD, 2000: 197-203). De esta manera, seevidencia una conciencia urbano-económica sobre laescasa regulación que ha tenido la producción cons-tructiva en la ciudad a lo largo de su historia, hastallegar a un punto límite donde es preciso entablar me-didas restrictivas que tiendan a re-densificar las zonasexistentes (común de las ciudades latinoamericanas),y afianzar la compactación de éstas.El modelo para el aprovechamiento del suelo ur-bano según el POT, dice basarse en objetivos socia-les para ofrecer más oportunidades a la poblaciónde bajos ingresos y su acceso a la vivienda digna, através del estímulo de:• “Aprovechar más eficientemente el suelo de ex-pansión.• Mantener un ritmo de densificación del áreaconstruida moderado y sostenible.• Neutralizar los efectos nocivos sobre el mercadoy los precios del suelo.• Mantener la densidad alta y la compactaciónsoportadas en un eficiente transporte urbano”(DAPD, 2000: 197).Más adelante, para el logro de estos objetivos, laplanificación en la ciudad debe velar por la calidad delmedio ambiente, haciendo que la dotación de servi-cios públicos y su accesibilidad disminuyan sus costos;esto determina varios objetivos específicos sobre losque se encamina el POT, entre los que está:“La continuación del proceso dinámico de sustitu-ción de viviendas unifamiliares por edificios en altu-ra, pero haciendo una selección precisa de las zonasy estableciendo las exigencias en materia de dotaciónde infraestructuras y equipamientos adecuados paralas nuevas densidades de construcción” (DAPD,2000: 198).Existen varias contradicciones en estas bases deplaneamiento de la ciudad por parte del POT o susresultados han sido un fracaso; pues en los diag-nósticos se afirma que algunos de los aspectos másperjudiciales en el desarrollo espontáneo urbano esla deficiencia de los servicios públicos y los equi-pamientos disponibles, hecho que se acentúa conla re-densificación; además, son las clases altas lasque tienen la posibilidad de acceder a una viviendaen altura, pues los altos costos del suelo urbano loimpide en las inferiores. Para mantener un ritmode densificación alto y construir vivienda social enáreas desarrolladas, no solo toca sobreponerse alprecio del suelo, sino a los factores técnicos y cons-tructivos que encarecen y complejizan el acceso alas familias de bajos recursos.Esto genera algunos interrogantes, como ¿cuálesson los efectos nocivos sobre el mercado que hayque neutralizar?, ¿cuáles son las zonas precisas parala re-densificación, si por otro lado se permiten am-pliamente?, ¿cuáles son las exigencias en dotaciónde infraestructuras y equipamientos, siendo quehasta se pueden canjear con un pago monetario? Y,sobre todo, ¿cuáles son los niveles de densificaciónsostenibles?127Más que objetivos sociales son obje-tivos del mercado, donde las políticas y normativasurbanas han propiciado facilidades para su opera-ción sin restricciones, para así lograr una rentabi-lidad mayor que la ganancia media, hasta captarrentas diferenciales en el negocio inmobiliario de laconstrucción en altura.En este sentido, se debe hacer referencia sobre elmodelo de ciudad “compacta o concentrada” que, alcontrario de la “dispersa o difusa”, tiende a la sobre-densificación de los grandes centros urbanos con ba-jos índices de zonas libres y soluciones de movilidad127 En el POT, más adelante se estipulan parámetros cuantitativossobre la máxima densificación posible en áreas desarrolladas, deacuerdo con el cálculo de habitantes/hectárea; sin embargo, nose mencionan los aspectos de equipamientos, servicios públicos,transporte y la manera como afectan las áreas libres y verdes.
  • 133. 132  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáen grandes escalas. La ciudad dispersa procura unaexpansión sobre el territorio ocupando grandes áreasdesarrolladas con bajas alturas y centros metropolita-nos de menor capacidad, que atienden las necesidadesde un número limitado de habitantes; por esto, es lamanera más común de crecimiento no planificado128.Teniendo en cuenta estos dos tipos, uno de los gran-des debates del POT desde que se estaba planteandofue el modelo de ciudad que se implementaría y seríala directriz para su crecimiento y desarrollo; aunquela no sobre-densificación podría ser más deseable, seoptó por una ciudad concentrada (promovida por elDAMA), para dar continuidad a las estructuras pre-sentes, como la solución más viable ante las implica-ciones de una dispersión continua (escasez de suelo,asentamientos informales, déficit habitacional, pro-blemas ambientales, entre otros) (Rincón, 2006).Se podría decir que este modelo contaba ya conunos antecedentes sólidos que se reafirman en lapolítica planificadora de la ciudad, y se remontan alestudio Alternativas para el desarrollo de Bogotá, reali-zado en 1969. De igual forma, el crecimiento urbanose caracterizó por su espontánea compactación guia-da por el mercado y patrocinada por las mismas polí-ticas, paralelamente con el cambio del perímetro dela ciudad; esta densificación se inicia con más fuerzahacia la década de los años setenta en las áreas desa-rrolladas del centro, y se extendería progresivamenteincluso sobre las áreas no urbanizadas. Este procesode re-densificación se ha consolidado de manera talen diversos sectores que han promovido la segrega-ción socio-espacial, acompañada de cambios en losusos, manteniendo la vivienda; de esta manera apa-rece el uso residencial mixto.En ello, las viviendas multifamiliares juegan unpapel importante sin importar el estrato, pues en laszonas “populares” se fueron conformando multifami-liares a partir de las estructuras existentes al incorpo-rar nuevos pisos, subdividir los lotes, y desarrollandopredio a predio barrios sin consolidación. En los sec-tores para población de altos ingresos, generalmenteal norte de la ciudad, este proceso se dio con la de-molición de antiguas casas unifamiliares construidasen grandes lotes, reemplazándolas por edificios enaltura para vivienda y oficinas. Es importante men-cionar que en estos casos nunca se tuvo en cuenta lanueva capacidad que debían tener, las áreas libres,zonas verdes, servicios públicos y equipamientos, lle-vándolos a su obsolescencia.Con un impacto mucho menor, se han dadoprocesos en pequeña escala de densificación parcialy expulsión de la vivienda en el centro, reemplazán-dola por zonas de comercio, donde la población semuda a concentraciones de edificios en altura, enzonas tradicionales de residencia unifamiliar.El gráfico 5.4 hace una comparación de la ac-tividad edificadora de apartamentos (entendidoscomo multifamiliares) y su intensidad, que se dasustancialmente sobre una amplia franja conside-rada “centro internacional” con tendencia haciael sur-occidente y otra más amplia en el norte,que coincide con el estudio de Melba Rubiano(2007), visto en el capítulo anterior. En los bordesperiféricos, aunque la actividad es compartida, laproducción de casas domina por un escaso mar-gen, con excepción del norte, donde es notableuna gran área de intensa producción residencialen ambas modalidades. Al cruzar esta informacióncon la obtenida por la localización de proyectos enla ciudad, donde la localidad de Suba mantieneuna alta producción de VIS en altura (ver gráfico4.7), lleva a la conclusión de que en esta localidadrecientemente se adelanta una masiva oferta deproyectos inmobiliarios de todo tipo.Esto confirma, con algunas excepciones, la rela-ción popular que se hace de la periferia compuestaexclusivamente de casas bajas, mientras que en elcentro domina la re-densificación (que a su vez esuna re-cualificación) de estas áreas con tendenciade movimiento hacia el norte, zonas que son ha-bitadas por personas de alto poder adquisitivo, ycuyo fenómeno es similar en la ciudad de París delos años setenta, descrito por Christian Topalov(1984: 198).128 Es de aclarar que esta modalidad existe también de manera plani-ficada. La diferencia radica en que al no planificar el crecimientode la ciudad en general, la ciudad difusa va creciendo por mediode segmentos desarticulados y dispersos de la estructura funcionalde la urbe, que es una de las características de los asentamientosinformales en la periferia.
  • 134. 133  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 5.4. Actividad edificadora. Bogotá, septiembre 2002 Actividad edificadora-apartamentos Actividad edificadora-casas.Fuente: DAPD, 2005b.Sobre la política de vivienda implementada porel POT, en el capítulo V “Determinantes del mo-delo de ordenamiento territorial”, título 6 “Políticaspara integrar el territorio y hacerlo equitativo”, delDocumento Técnico de Soporte, dice:“De acuerdo con el diagnóstico y los estudios especiali-zados sobre el tema, la política contempla 4 acciones:• La oferta masiva de suelos urbanizados.• La recuperación de los tejidos residenciales en de-terioro.• La consolidación y mejoramiento de zonas de vi-vienda ya construidas.• El reasentamiento de familias en alto riesgo no mi-tigable” (DAPD, 2004: 209).De acuerdo con la política de oferta masiva desuelos urbanizados, el Estado debe impulsar grandesáreas de suelo ya urbanizados para la producción devivienda nueva (VIS, VIP y VM), evitando la espe-culación y la captación de las plusvalías por parte delos propietarios del suelo, que valorizan el terreno demanera tal, que se convierten en objeto de imposibleaccesibilidad para la población de escasos recursos;esto constituye una de las principales dificultadespara la ampliación cuantitativa del mercado de vi-vienda de interés social sustentable. La recuperacióny consolidación de zonas deterioradas, implica queéstas, como resultado final, obtienen una transfor-mación en los precios del suelo, pudiendo así entrar acompetir por la construcción y los usuarios en el mer-cado inmobiliario, de acuerdo con su localización.Entonces, la selección de una zona de intervenciónno se da solamente por los juicios espaciales y urbanís-ticos, sino que detrás de esto existe toda una serie delógicas y dinámicas económicas, a veces imprevisibles,que determinan los intereses de los actores por elaborarla ciudad, a pesar de la normativa. De esta forma, surgeel interrogante sobre cuáles son los criterios económi-cosqueseutilizanparaevaluarlapertinenciadeaplica-ción de un programa de recuperación y consolidación(renovación urbana), en una zona determinada129.129 Si bien es cierto que existen planes con operaciones estructurantesen diferentes zonas de la ciudad para su valorización, de acuerdocon potencialidades, no es clara la determinación de responsabili-dades y beneficios frente a las desventajas.
  • 135. 134  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáDe acuerdo con el POT, los lineamientos parala recuperación de los tejidos residenciales en dete-rioro, la consolidación y el mejoramiento de zonasde vivienda ya construidas tienen prácticamenteel mismo sustento que las adoptadas en cuanto alaprovechamiento del suelo; es decir, que tanto lapolítica de uso intensivo del suelo como la de vi-vienda tienen el mismo soporte, que es la densifi-cación de la ciudad a través de la intervención enáreas consolidadas o en deterioro. La dinámica yefectividad de la producción de vivienda de interéssocial es actualmente responsabilidad de Metrovi-vienda que, como sabemos, se enfoca en la gestiónpara la disposición del suelo urbano y urbanizable,que solo se da en la periferia de la ciudad. Sería de-seable que la política de vivienda contara con pará-metros cualitativos para el cumplimiento, por partede los constructores y los promotores.Pareciera entonces que la vivienda social en al-tura solo tiene cabida en la periferia de la ciudad, nosolo porque parece que es únicamente allí donde seconsigue suelo, sino también debido a que los cos-tos generales y la política desamparan su disponibi-lidad en las áreas centrales, así sea contemplada enproyectos de renovación urbana y planes parciales.Renovación urbanaPromover vivienda en altura en la ciudad construi-da y sin expansión horizontal, sea cual sea el estra-to, es hablar de renovación urbana (esta relación esigual a la inversa) o “modificación de la densidadmediante programas públicos de renovación urba-na tipo saneamiento” (Rincón, 2006: 129), debidoal modelo de crecimiento urbano y a la “necesaria”rentabilidad de estas operaciones, en cualquiera desus clases o coberturas. Como vimos en el tema so-bre la formación de precios del suelo, la vivienda enaltura promovida por el mercado responde predo-minantemente a las demandas habitacionales conbuena localización para ser rentable, siendo inacce-sible para la población de escasos recursos.Bajo el enfoque de la economía y el mercado, lasoperaciones de renovación urbana y la construcciónde vivienda multifamiliar son una oportunidad paravalorizar y revitalizar zonas degradadas, haciendoefectiva una oferta de suelo con diferentes calidades(dependiendo de su ubicación y disponibilidad deequipamientos y servicios) que difiere de las zonasperiféricas, aprovechables y hechas rentables a tra-vés de la construcción en altura (índice de edifica-bilidad). Bajo una mirada social, estas operacionesconstituyen un foco de segregación, dada la poca ac-cesibilidad para adquirir vivienda en una zona alta-mente valorizada y, por tanto, sujeta a especulación.La renovación casi siempre privilegia a los barriosformales y consolidados, y excluye a los contrarios,pues la operatividad de esta acción es compleja, encuanto se debe conciliar con un gran número deactores con diversos intereses. Entre ellos se en-cuentran los habitantes originales del territorio quese va a intervenir, las entidades estatales que se va-len de instrumentos legislativos para hacer viableslas operaciones, los promotores de la construcción,los inversionistas y los potenciales demandantes deeste “nuevo” suelo y su localización, que se proyectacon un alto potencial para la aplicación de diferen-tes usos urbanísticos.“Estas intervenciones y transformaciones se hacen pordiversos motivos (políticos, sociales y económicos)como son: la recuperación de centros históricos, la re-habilitación de zonas deterioradas, la construcción denuevos edificios, el incremento de densidad, la solu-ción de nuevas necesidades habitacionales, la recons-trucción de la ciudad por desastres, la especulación dela tierra, la construcción de servicios comunitarios oinfraestructura, entre otros” (Sarmiento, 1999).Por tanto, es una alternativa para dar solución asituaciones y problemáticas urbanas. Es un términogenérico utilizado para denominar aquellas interven-ciones urbanísticas que enfrentan las consecuenciasnegativas que presentan las ciudades en su cicloevolutivo, mediante soluciones que permiten ajustarsus tejidos urbanos y sociales a las necesidades deltiempo y a los cambios demandados por la dinámi-ca urbana. Debido a la complejidad y diversidad dedichas problemáticas, su actuación implica procesosespecíficos de rehabilitación, remodelación, recicla-je, conservación, saneamiento, reordenamiento y
  • 136. 135  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáre-desarrollo, dependiendo de los objetivos que sus-tentan su necesidad de implementación y la maneracomo se manejan conceptualmente.La Renovación Urbana –R.U.– empieza a posi-cionarse como tema a nivel mundial a partir de la dé-cada de los años cincuenta del siglo pasado, basadafundamentalmente en la preocupación por recuperarimportantes sectores ya construidos, generalmenteasociados a importantes zonas del centro de la ciu-dad, que expresan un deterioro progresivo, lograndoimpactar no solo a las actividades económicas, sinotambién los espacios referentes de identidad y deconstrucción del hábitat de la población.La importancia de la renovación radica justamenteen esa labor de dignificar los espacios, a partir de la re-cualificación de las zonas directamente afectadas, biensea por el paso del tiempo que genera un deterioro na-tural o porque son estratégicas por su ubicación paralas grandes intervenciones públicas y cambios de usogenerados por los procesos de planificación y ordena-miento del territorio, en los cuales muchas de las de-cisiones se toman sin importar las dinámicas sociales yterritoriales existentes. Dentro del panorama del cre-cimiento urbano compacto, las zonas potenciales parare-densificar son los centros históricos deteriorados ylas sub-centralidades urbanas que generan una red decentros de servicios, comercio, empleo, equipamien-tos y altas densidades residenciales y­/o oficinas, comoalternativa a la centralidad primada (que generalmen-te es el mismo centro histórico).Dentro de las características que sufren muchasconstrucciones en la formación e incidencia de losprecios del suelo, la localización tiene una relevan-cia importante, pues en sectores beneficiados por laacción dinámica del mercado se dan procesos na-turales de densificación constante en consecuenciacon los altos precios del suelo. Esta misma tenden-cia es la que esperarían las autoridades como re-sultado de una operación de R.U., pues su éxito semediría en función de la alta actividad inmobiliariay de inversiones que disparen un desarrollo “pos-espontáneo”, pues siempre se busca la articulacióne impulso del sector privado.En el contexto nacional, los centros urbanos, o susalrededores, cuentan con características privilegia-das en dotaciones y servicios, resultado de la mismadinámica de crecimiento urbano; estas zonas presen-tan problemáticas, principalmente en dos aspectosque están relacionados y que tienen consecuenciasde todo tipo en la ciudad. Por un lado está el abando-no de las construcciones, ya sean viviendas o localescomerciales, pues los antiguos habitantes o empresa-rios deciden por distintas circunstancias desplazarsea otros puntos de la ciudad. El otro aspecto obedecea un cambio social; es decir, el centro urbano em-pieza a albergar cada vez más una mayor poblaciónen difícil situación económica y social, generando ladegradación de estos espacios de la ciudad.Frente a esto, las construcciones de vivienda enaltura existentes que predominan en los centrosson también objeto de abandono y de degradaciónfísica, alimentado por el cambio social y la obsoles-cencia de los servicios. De ahí que el reciclaje de lasedificaciones constituye una opción viable para larecualificación de estos centros, frente a las políti-cas de aprovechamiento del suelo.La renovación urbana es una respuesta multi-sectorial, de gran impacto que corresponde a unavisión del futuro de la ciudad, e implican accionesde transformación en la estructura urbana y rees-tructuración de tejidos sociales, los cuales en pocasocasiones son potenciados, y la tendencia es bo-rrarlos o negarlos; estos procesos de intervenciónbuscan la modernización y requieren de una gestiónurbanística social especial y compleja, por parte delas administraciones locales que las lideran.Los procesos de envejecimiento, deterioro y deca-dencia de la ciudad son inevitables, y las zonas cen-trales son las primeras en sufrirlos. Como resultadode esto, se da una pérdida de población, crecientesdiscontinuidades demográficas y espacios vacíos quedesarticulan la trama urbana y el tejido social, e in-ducen a un clima de inseguridad pública que retroa-limenta el proceso de decadencia. Se produce unasubutilización y deterioro de las infraestructuras,se multiplica el número de inmuebles desocupadoso en alta degradación arquitectónica, económica yfuncional, que propician el desarrollo de actividadesilegales. Asimismo, acarrea la ocupación de la infor-malidad en los espacios públicos, representada por
  • 137. 136  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotávendedores ambulantes que se apropian de andenes,calles, parques y plazas como opción para sus ingre-sos; además, se tiene la baja presencia de la autori-dad, multiplicando los focos que degradan el valorinmobiliario, y expulsan tanto la vivienda como laprestación de servicios urbanos.Según Manuel Castells, los procesos de reno-vación urbana en muchos lugares del mundo hansido traumáticos y han generado grandes problemasde ruptura y pérdida de identidad con el territorio,junto con historias de vidas, luchas por la dignifica-ción, movimientos sociales y reivindicación de losespacios, de la simbología, de los afectos y de la co-tidianidad que es la esencia de la vida de los secto-res más pobres. Un ejemplo de ello es lo que ocurrióen el barrio de Marolles, en Bruselas, en donde mi-llares de habitantes se oponían a la construcción de“oficinas de vidrios y acero de los grandes trusts delMercado Común sobre el resto de esas casas y deesas tabernas donde desde hace centenares de años,viven” (Castells, 1974). Pero el problema de fondoque hay detrás de estos procesos de renovación ur-bana es la rentabilidad de los precios del suelo, elcual se deja deteriorar en alto grado, para justificarel cambio de uso. Eso lo expresa en buena medidael ejemplo presentado por Castells, a propósito dela demolición del ghetto de Newark (New Jersey),en 1976, para que se construyera allí una facultadde medicina, suscitando la oposición de millares denegros norteamericanos.En efecto, los habitantes de las ciudades perma-necen en una constante búsqueda de su “razón deser” sobre el territorio, lo que constituye el eje de suciclo evolutivo, y les implica el lastre de una seriede procesos de cambio, expresados en su realidadhistórica, sus tendencias económicas, su necesidadde oferta de servicios y equipamientos urbanos ysociales, la competitividad de la globalización, laatención a la demanda de vivienda de interés so-cial y en otros factores que, en ciertos momentos,hacen que las ciudades experimenten crisis. A ve-ces se muestran incapaces de adaptarse a nuevascircunstancias, originando problemáticas urbanasreflejadas en el decaimiento y envejecimiento desectores de la ciudad, la pérdida de la calidad devida de sus habitantes, el uso ineficiente del suelo,la sub-utilización de estructuras e infraestructurasurbanas y otros aspectos negativos.Las ciudades colombianas no están exentas deesas problemáticas. Varias ciudades, principales eintermedias, se han caracterizado por un rápidocrecimiento demográfico en las últimas décadas,reflejado en procesos de crecimiento expansivo(ciudad dispersa) que implican fuertes efectos ne-gativos, tales como: costos elevados del proceso decrecimiento urbano, aprovechamiento poco efi-ciente del suelo, pérdida de tierras agrícolas, espe-culación en el valor del suelo, aumento del númerode viajes intraurbanos, congestión y otros factores.Estos efectos también se evidencian en los cam-bios de la vocación funcional de ciertos sectoresque comienzan una tendencia de concentraciónde actividades económicas del sector terciario (es-pecialmente en las zonas centrales), generando,entre otros, congestión de tráfico, hacinamientode actividades, contaminación ambiental e insegu-ridad, que terminan por expulsar hacia la periferiaa la población residente, en busca de unas mejorescondiciones de accesibilidad, quedando así estaszonas expuestas a la marginalidad y al deteriorodel tejido físico y social.Encuantoalorigendeltérminorenovaciónurbana,éste se da “hacia 1950 por Miles Calean, economistaamericano, y se refiere a la renovación de la edifica-ción, equipamientos e infraestructuras de la ciudad,necesaria a consecuencia de su envejecimiento o paraadaptarla a nuevos usos y actividades demandados. Setrata de un fenómeno complejo que puede tomar muydiferentes caminos y está relacionado con otros tiposde procesos urbanos como son la rehabilitación, el re-desarrollo o la invasión sucesión”130.Por su parte, el Ministerio de Ambiente, Vivienday Desarrollo Territorial de Colombia lo define: “Losprocesos de Renovación Urbana tienen como propó-sito central la recuperación de zonas construidas quese encuentran degradadas, con el fin de revitalizar-las y redireccionar sus funciones en el tejido urbano130 <http://es.wikipedia.org/wiki/> [Consulta: 14 de abril de 2008].
  • 138. 137  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáagotado, antes que urbanizar los valiosos y escasossuelos naturales o agrícolas. Este último, ha sido elpatrón del modelo de desarrollo expansionista queha dominado la conformación de contextos urbanosdispersos que presentan las ciudades colombianas detamaños medianos y grandes, principalmente”131.Cuando estos conceptos se llevan a la prácticase presentan diversas modalidades de intervenciónque se dan de acuerdo con la imagen final que sebusca de ciudad, con los intereses y los medios eco-nómicos que se disponga, las condiciones existentes,las implicaciones sociales, políticas y económicas ylas expectativas. Por tanto, si se busca demoler yvolver a construir y/o adaptar alguna infraestructu-ra urbana, esto requerirá de una ejecución acotaday, por supuesto, que no genere sobrecostos.Estas definiciones contemplan elementos referidosal tema de la vivienda en altura, por las edificacionesexistentes. Por un lado, es necesario adaptar estasconstrucciones a nuevos usos demandados por losprivilegios de una localización con alto potencial pro-ductivo ya sea con vivienda u oficinas; por otro lado,la renovación urbana se contempla como un procesonatural de la ciudad donde determinadas áreas cum-plen un ciclo y requieren de intervención para cobrarde nuevo y/o aumentar su dinámica, de acuerdo con elmodelo compacto de expansión al promover el máxi-mo aprovechamiento del suelo, traducido en mayoresíndices de edificabilidad.De esta manera, diversas entidades a cargo de lapromoción o el estudio de este tipo de intervencio-nes organizan modalidades de acuerdo con una cla-sificación conceptual, que en ningún caso obedece aun consenso, sino más bien se establecen de maneradesvinculada y autónoma, en relación con la insti-tución o el territorio; algunos de estos conceptosrecogidos en diferentes textos son: rehabilitación,redesarrollo, renovación, mejoramiento, remodela-ción, reactivación, recualificación y reciclaje. Lue-go de realizar una recopilación de distintas fuentes,se ha logrado una unificación estableciendo cuatrodistinciones básicas o modalidades de renovaciónurbana, las cuales se originan según la escala y elcontexto de la operación. Estas son: renovación,rehabilitación, reciclaje y redesarrollo o remodela-ción; aunque estos conceptos son propuestos desdesu enfoque semántico, no corresponden totalmentecon la interpretación asumida popularmente en va-rios proyectos llevados a la práctica132.La renovación es una variante de la remode-lación que consiste en la demolición y (re-) cons-trucción de uno o más edificios de una zona, sinllegar a alterar el trazado viario o urbanístico. Larehabilitación se entiende como el incremento dela calidad de las estructuras urbanas, hasta alcanzarun estándar prefijado por la administración, o por elmercado de la vivienda. El reciclaje implica inter-venciones puntuales a edificaciones deterioradas,pero con potencial de ser re-utilizadas. Finalmente,el redesarrollo o remodelación es la transformaciónde un área considerable que cambia el trazado via-rio, la parcelación y las construcciones existentes.Empero, este conjunto de características aplica-das en la vivienda social sufre una serie de tropiezos,referidos principalmente con su accesibilidad, ya quesi la renovación urbana es generadora de condicio-nes óptimas para la dinámica productiva (es decir,de rentabilidad) concentradas en una zona, ello su-pone que ese suelo posee una localización con altademanda y altos precios sujetos a la especulación.Si a esto le sumamos los altos precios generados porla producción de vivienda en altura (construcción,acabados, mantenimiento, etc.) y el precio del suelourbanizado, resultan edificaciones de altos costos im-posibles para la población de bajos ingresos; aun así,las operaciones de R.U. contemplan un porcentajedestinado para vivienda de interés social.La vivienda en altura, antecedentesLa renovación urbana es importante para la gestiónde suelo que ya es escaso en las zonas de expansióny desarrollo de Bogotá, pues dada la gran demandade vivienda social y suelo, las altas densidades en131 <http://www.minambiente.gov.co/> [Consulta: 11 de abril 2007].132 Esta clasificación obedece a la realizada en conjunto por la III y IVcohortes de la maestría en Hábitat– Estudios en vivienda, Universi-dad Nacional de Colombia, sede Bogotá, como parte del documentoque resume y unifica las experiencias conceptuales de un ejercicio derenovación urbana en el centro de la ciudad (Narváez et al., 2007).
  • 139. 138  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotála producción de vivienda se convierten en la solu-ción más obvia.La política habitacional debe buscar promoverla vivienda dentro del perímetro urbano consolida-do, en donde la renovación urbana se constituye enun instrumento para contribuir a la generación dela oferta de vivienda. Lo anterior implica bajar elritmo de la expansión dispersa enfocándose en lacompactación, que es un cometido de la renovaciónurbana, debido a los requerimientos de aprovecha-miento intensivo del suelo, su precio y las rentasque debe generar para sus promotores.En el POT es evidente que la renovación es unasunto fundamental de intervención y promociónen la dinámica del mercado, con beneficios mayorespara los inversionistas, tal como vimos en la políticade aprovechamiento y precios del suelo. Esto ocurredesde antes de ser decretada la Ley 388 de 1997con proyectos urbanísticos y de vivienda de altadensidad; algunos destacados133, otros inconclusosy otros deficientes. Algunos de estos proyectos sonNueva Santa Fe (BCH, 1987), Calle del Sol, Par-que Central Bavaria y Ciudad Salitre; además deproyectos-edificios puntuales, como las Torres delParque (BCH, 1971), Torres de Fenicia, Torres Ji-ménez de Quesada, Torres Blancas y ResidenciasTequendama134, iniciativas privadas que al parecerhacen parte de la operación Las Aguas.Otras propuestas nunca se llevaron a cabo oquedaron en un estado bastante inconcluso, comola ya nombrada Ciudadela del Empleado (1947,además de otros proyectos propuestos en el perio-do de 1946-1956), de la Dirección de Edificios Na-cionales135, el Centro Cívico y el “sector” del planpiloto de Le Corbusier (1951), además de las zonasque hacen parte del eje de la avenida 19, como SanFaçon y Las Aguas.San Façon se proyectaba como una intervencióna lo largo de la avenida 19 hasta la carrera 30, parare-densificar con edificaciones en altura, productodel estudio Alternativas para el desarrollo de Bogo-tá, de 1969, el Decreto 1119 de 1968 y el Decreto159 de 1974. Por su parte, Las Aguas, propuestadel Distrito y el BCH136, implementó demolicionesparciales como parte de un programa de aperturade vías financiada por un fondo de inversiones parala construcción de vivienda multifamiliar en altura,cuyo origen se encuentra en el Acuerdo 85 de 1959,que organiza el Fondo Rotatorio de Redesarrollo;aunque la intervención se limitó a los bordes de laavenida, ésta provocó un incremento en los preciosdel suelo de hasta diez veces, hacia la mitad de ladécada de los años sesenta. No obstante, los resul-tados fueron muy parciales y a largo plazo (Rincón,2006: 137-138).El proyecto Nueva Santa Fe fue un ambiciosoplan de desarrollo para vivienda nueva realizado enlos años ochenta en un sector deteriorado del cen-tro histórico de Bogotá, motivado por el trasladode la residencia presidencial a la Casa de Nariñodurante el mandato de Alfonso López Michelsen(1974-1978) y la disposición normativa de Fase II.El barrio Santa Bárbara, lugar donde se implantóel proyecto, se caracterizaba por tener viviendas dedos y tres pisos que, en algunos casos, ya habían en-trado en un período de obsolescencia, pues habíansido modificadas con el fin de albergar a varias fami-lias, convirtiéndose en inquilinatos que ocupabancerca del 100 % del suelo.La propuesta desarrolló edificios de apartamen-tos con comercio en los primeros pisos, además de laconstrucción de equipamientos y edificios de carác-ter institucional realizada por el Banco Central Hi-potecario, para lo cual se tuvo que hacer un cambioreglamentario para que estuviera enfocado en planesde renovación urbana, gracias a la Resolución 02 de1979 (Rincón, 2006: 134). El proyecto contemplabaservir como elemento de articulación espacial entre133 El decir, que un proyecto destacado puede ser muy ambiguo, depen-diendo desde donde se le mire. Esto se debe a que los proyectos publi-citados como óptimos son así, porque cumplieron con las expectativasdel mercado y de los promotores vinculados, sumado a otros factoresarquitectónicos y de diseño. Por lo general, difícilmente se beneficiaproductivamente al común de los pobladores, o se ha requerido queestos sean desalojados para dar cumplimiento a su propósito.134 Residencias Tequendama (1982) se originó con la demolición delEdificio de la Escuela Militar, para la construcción del Centro In-ternacional y el hotel Tequendama (1951-1953).135 Sus autores fueron los arquitectos Jorge Gaitán Cortés, Álvaro Or-tega, Gabriel Zolano, Augusto Tobito y Alberto Iriarte.136 Dentro de este programa el Banco Central Hipotecario construyóel edificio Sabana, en 1961.
  • 140. 139  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáel centro tradicional y el sur, para integrar las zonasque estaban divididas por el límite natural del ríoSan Agustín (calle 7), a través de la producción deun espacio público de estar y de encuentro, con unapropuesta tipológica que permitiera incrementar ladensidad poblacional y edilicia.Aunque el proyecto buscaba complementar la or-ganización del espacio urbano institucional guberna-mental, los cambios tipológicos y morfológicos y delenguaje propuestos (edificaciones de cinco pisos enladrillo, en medio de casas tradicionales) generaronun contraste que hace del proyecto un lugar ajeno alsector, en la medida en que las manzanas circundan-tes no sufrieron ningún tipo de transformación. Apesar de que se esperaba que esta experiencia fuerareplicable en otras partes del país, esto no sucediódebido a que la intervención generó impactos que es-taban por fuera de las consideraciones de integracióny recuperación de los sectores deteriorados.El proyecto Nueva Santa Fe es un referente im-portante para la renovación urbana, ya que es unade las primeras intervenciones realizadas en sectoresconstruidos y centrales de la ciudad, donde el ele-mento primordial fue la vivienda para la clase media,sirviendo como modelo para la expedición de los de-cretos 1025 de 1987 y 067 de 1988. No obstante, lamanera como se diseñó y la carencia de un trabajo so-cial con la comunidad, que llevó a su desalojamiento,generaron algunos problemas tanto físico-espacialescomo socio-culturales, evidenciados en el cerramien-to de sus accesos esquineros y el haber quedado in-concluso, lo que impidió la integración del proyectocon el contexto y lo convirtió en un gueto.Otra clase de intervención desarrollada fue elproyecto Calle del Sol, ubicado en el sector de LaCandelaria, donde se realizó entre los años 1987y 1992 el reciclaje de un edificio institucional enruinas, declarado de conservación arquitectónica,bajo la premisa de generar adecuadas condicionesde habitabilidad y competitividad dentro del mer-cado, que lo convirtió en un exclusivo conjunto deapartamentos. La relevancia de este proyecto parael tema de la renovación, consiste en arrojar lucessobre el tratamiento de las estructuras de conserva-ción arquitectónica y los potenciales del reciclaje.El proyecto Parque Central Bavaria, realizado en1989, es un desarrollo en el Centro Internacionalde la ciudad, que propone la mezcla de usos comoeje estructurarte de la propuesta; de esta manerael complejo cuenta con viviendas de estratos altos,comercio y oficinas en concordancia con las estruc-turas existentes en el sector; el planteamiento urba-nístico para desarrollar el proyecto hace un especialénfasis en la conservación y puesta en valor de lasedificaciones de interés arquitectónico y cultural,que han constituido a lo largo de los años, y en dife-rentes épocas, parte de la historia de la ciudad.La estructura del espacio público está confor-mada por dos conjuntos espaciales: los parques ylos bulevares; esta estructura se articula sobre el ejecruciforme conformado por el parque Longitudinaly el bulevar Bavaria, lo que dio como resultado uncomplejo urbano rentable que pocas intervencionesha logrado, debido seguramente a su ubicación en elCentro Internacional.La renovación del Parque Central Bavaria se rea-lizó en varias etapas, con la disposición de edificiosen altura para oficinas y residencias destinadas aestratos altos, con una importante participación delsector privado en el papel estratégico de consolidarel Centro Internacional y de negocios, en los ámbitosnacional e internacional. Fue pensado como el lugaren donde se llevarían a cabo negocios y relaciones decarácter importante para la economía del país.El proyecto Ciudad Salitre, al igual que CiudadTunal y Ciudadela Colsubsidio, es una intervenciónque se clasificaría más como de desarrollo que comode renovación de un sector de la ciudad que no ha-bía sido urbanizado; este proyecto aporta elementosimportantes en cuanto al proceso de urbanizacióny gestión del suelo, sobre la base del concepto “ciu-dades dentro de ciudad” de Lauchlin Currie, de losaños setenta, y el Plan Revivir la Ciudad137.137 El Plan Revivir la Ciudad era una propuesta del BCH, en 1986, quemanifestaba una preocupación por la recuperación del hábitat en lasciudades, expresada en el Congreso de las Naciones Unidas sobre elMedio Humano, celebrado en Suecia en 1972. Se trata de un docu-mento que da recomendaciones y propone cuatro áreas para ser in-tervenidas con renovación urbana o desarrollo. Éstas son: el entornodel palacio presidencial hasta la Universidad Jorge Tadeo Lozano yla Universidad Central; Gran Chapinero (calle 57 hasta la calle 68);Centro-Sur y Ciudad Tunal; y Ciudad Salitre (Rincón, 2006: 137).
  • 141. 140  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáAdemás de lo que ya se había mencionado en uncapítulo anterior, el desarrollo de El Salitre se ini-ció en 1985 con el proyecto Ciudadela ComunitariaCAN, cuyas bases urbanísticas y normativas fueronadoptadas por el Decreto 107 de 1985 y el Acuerdo7 de 1979, que establecen el Plan General de De-sarrollo Integrado del Distrito Especial, el cual fuedesarrollado directamente por el Departamento dePlaneación Distrital; con este proyecto se iniciaronlas primeras operaciones relacionadas con la pla-neación de la ciudad. El Acuerdo 7 fijó unos pará-metros de intervención en la ciudad, los cuales seaplicarían en el desarrollo del proyecto Ciudad Sali-tre. La descentralización de las actividades urbanasse realizó a través de “ejes”, entre los que estaba laavenida de La Esperanza, que atraviesa el terrenorestante de El Salitre, de oriente a occidente. Meto-dológicamente, el proyecto fue el resultado de dosestructuras independientes: la estructura físico es-pacial y la de actividades urbanas localizada en tresescalas de organización: la metropolitana, la zonal yla local, para responder a sus categorías en relacióncon la estructura urbana, la integración con la zonay la formación de unidades residenciales.Dentro del marco de los objetivos planteados enel proyecto de Ciudad Salitre, se entiende la planifi-cación de altas densidades, como escenificación deldesarrollo de determinadas acciones integradas ensu concepción, financiación y ejecución. Para elloes importante resaltar que el desenvolvimiento delos conceptos básicos del proyecto urbano va mu-cho más allá de pensar en el desarrollo como taldel proyecto, es todo el proceso necesario para supuesta en marcha. Tal vez por ello hoy en día es unterritorio de alto costo (valor del metro cuadradoconstruido) por las características físico-espacialesque presenta, estar ubicado estratégicamente den-tro de la ciudad y ser catalogado como el ejemplomás emblemático de este tipo de intervención.La experiencia de vivienda en altura en El Sa-litre dejó como resultado la creación de espaciosrecreativos dotacionales, áreas libres y espacio pú-blico urbano de alta calidad. No obstante, se le cri-tica la fragmentación espacial de la vivienda social,pues ésta se ha dado en los conjuntos periféricoslejos del núcleo central, donde están presentes enmayor medida los beneficios de esta transformaciónurbana; este tipo de vivienda en el borde está repre-sentada por la urbanización Carlos Lleras Restrepo,del Fondo Nacional del Ahorro (1994), y otros pro-yectos más recientes al oriente de la operación.A pesar de este número de intervenciones y delos incentivos a promotores privados dados parazonas aptas a partir del Acuerdo 7 de 1979, losproyectos de renovación urbana no han tenido lasuficiente acogida por los inversionistas y el ritmodel mercado, seguramente debido al alto margen deincertidumbre138. En cambio, el tipo de construccio-nes que se han dado predominantemente, han sidopor sustitución de edificaciones predio a predio.Actualmente, el resultado de los casos expues-tos deja ver una contundente exclusión y el despla-zamiento de la población de bajos recursos de lasáreas intervenidas, donde los estratos medios y altosse acomodan en viviendas multifamiliares. De igualforma, tales proyectos son tratados como operacio-nes físico-espaciales puntuales, sin considerar lasdinámicas productivas y los conflictos sociales pre-sentes, que son también desplazados o transforma-dos, mas no tratados. Esto demuestra que en Bogotá(y en Colombia) no se ha formulado una política in-tegral de renovación urbana, y que hoy, más de diezaños después de la formulación de la Ley 388 de1997, no se da un manejo adecuado y sistémico delos instrumentos que permitirían obtener resultadosfavorables de este tipo de intervenciones, a pesar delos proyectos demostrativos ofrecidos por el POT yla creación de la Empresa de Renovación Urbana–ERU–, gracias al Acuerdo 33 de 1999.Norma urbana y Ley 388 de 1997Recordemos que previo a la Ley de Desarrollo Terri-torial (Ley 388 de 1997) y el POT, el desarrollo ur-bano enfocado a la densificación y compactación dela ciudad estaba regido por el Acuerdo 7 de 1979 y138 “… de las 300 hectáreas de redesarrollo susceptibles de ser renova-das (que equivalen al 1% del área desarrollada de la ciudad), ape-nas se han desarrollado unas 30 hectáreas, menos del 10%, despuésde 20 años” (DAPD, 2000: 216).
  • 142. 141  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáel Acuerdo 6 de 1990, a pesar de su pobre impacto,además de otras disposiciones legislativas que las com-plementaban, por incidencia también de los estudiosAlternativas para el desarrollo de Bogotá de 1969, y elPlan de Estructura para Bogotá Fase II, de 1972.Entre estas reglamentaciones se encuentran elDecreto 1119 de 1968 que incorporó un Plano Ofi-cial de Zonificación General, estableció parámetrospara diferentes zonas, de acuerdo con su rango dedensidad, y permitió densificar en zonas próximas alos centros de empleo. El Decreto 159 de 1974 adop-tó los “multicentros” y flexibilizó la normativa ensectores consolidados. El Decreto 1025 de 1987 diolibertad de intervenir áreas de rehabilitación residen-cial y las de conservación ambiental y urbanística,permitiendo la especulación del suelo. Finalmente,el Decreto 067 de 1988 permitió la demolición yconstrucción en determinadas zonas tradicionales.“Estas medidas de tipo normativo y económico facili-taron la construcción de multifamiliares en la ciudadedificada y permitieron la densificación en barrios don-de la demanda y los precios de la tierra eran altos; esteproceso elevó aun más los precios del suelo, lo cual haasegurado su rentabilidad” (Sarmiento, 1999).La renovación urbana es un proceso complejoque expresa los intereses del modelo de ciudad, en-tre tantos proyectos políticos vigentes; por tanto, sulógica de intervención y el procedimiento utilizadocasi siempre cumple con propósitos políticos, liga-dos al modelo de desarrollo. En el ámbito mundial,estos modelos son expresión de la racionalidad eco-nómica que permite el capitalismo y su expresiónen el modelo neoliberal.En la actualidad, los documentos Conpes–Consejo Nacional de Política Económica y So-cial– reúnen los lineamientos del gobierno en laplanificación económica, política y social de la na-ción. En el año 2004, el Conpes 3305, “Lineamien-tos para optimizar la política de desarrollo urbano”,hizo una propuesta de gestión del desarrollo urbanoen Colombia guiado por el modelo de ciudad com-pacto, mediante procesos de densificación y algunasestrategias para desarrollarlo, como las operacionesde renovación y re-densificación urbana.En el ámbito nacional, cada una de las ciudadesformula su propio plan de ordenamiento territorial,donde se proponen proyectos estructurantes y de re-novación urbana de acuerdo con las necesidades te-rritoriales, los intereses de los agentes del poder y elliderazgo que concibe la ciudad a futuro. Estos proce-sos no se desarrollan solo en los centros urbanos, comoes el caso de Pereira, sino también son generados porla construcción de zonas comerciales, equipamientoso de sistemas de transporte masivo que han venidoimplementándose en las principales ciudades del país.Según el Plan de Ordenamiento Territorial deBogotá, los programas de renovación urbana hacenparte de las operaciones estructurantes que pro-mueven y facilitan las actuaciones privadas pararecualificar zonas, de acuerdo con el modelo y ladinámica que se requieran para la ciudad y la re-gión. Esta “[…] se dirige a las actuaciones urbanís-ticas enfocadas a suplir las carencias que presentansectores de la ciudad, propiciar su reordenamien-to, promover proyectos para atraer e incentivar laactuación privada, para lo cual la Administraciónfacilitará y coordinará las intervenciones en las in-fraestructuras de servicios públicos, la vialidad y elespacio público” (DAPD, 2000: 351).El POT asegura que el mayor potencial de com-petitividad y calidad de vida es la ciudad consolidada,sobre todo en las zonas del centro de la capital. Acotaque se tiene una definición legal de planes de reno-vación urbana, en el artículo 39 de la Ley 9 de 1989,y cuya importancia radica en que ofrece protecciónpara los habitantes, donde se define como “[...] aque-llos dirigidos a introducir modificaciones sustancialesal uso de la tierra y de las construcciones, para dete-ner los procesos de deterioro físico y ambiental de loscentros urbanos, a fin de lograr, entre otros, el me-joramiento del nivel de vida de los moradores de lasáreas de renovación, el aprovechamiento intensivode la infraestructura establecida de servicios, la den-sificación racional de áreas para vivienda y servicios,la descongestión del tráfico urbano o la convenienterehabilitación de los bienes históricos y culturales,todo con miras a una utilización más eficiente de losinmuebles urbanos y con mayor beneficio para la co-munidad” (DAPD, 2000: 351).
  • 143. 142  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáUno de los problemas más comunes al abordarlos planteamientos que se determinan en un pro-grama o en los planes de ordenamiento territorial,luego de una clara descripción de objetivos que sepresentan como procesos integrales, incluyendo losocial, económico y cultural, es que en el momentode desarrollar los proyectos, los objetivos socialespor lo general nunca se cumplen y la descripciónde logros se basan en metas financieras y el cambio“paisajístico” del entorno físico.En ello también interviene un elemento que hagenerado debate, que es el de la imagen o modelo dela ciudad deseado, puesto que las ciudades entranen el juego de presentar una “imagen” positiva de símismas que las promociona nacional e internacio-nalmente, y dejan de lado las principales problemá-ticas que invaden las urbes y sus pobladores, comola pobreza y los desequilibrios sociales existentesen ellas. El efecto que parece tener muchos de losproyectos desarrollados en las ciudades, es esconderlas zonas pobres y vender una ciudad incluyente,equitativa, competitiva y moderna, para quienes noviven en ella, para los inversionistas y los turistas.En ese sentido, ¿qué buscan los procesos de renova-ción urbana, si no es brindar una ciudad incluyentey equitativa para sus propios habitantes?No es posible pensar en renovación urbana sola-mente como un proyecto urbano realizable a travésde operaciones urbanísticas planificadas, en don-de la normativa ya ha hecho adelantos, en cuan-to a repartición equitativa de cargas y beneficios,participación en la plusvalía, y previsión de áreaspara vivienda, comercio o zonas verdes (a pesar delas deficiencias). Es necesario, además, pensar enque la renovación urbana hace parte del procesode crecimiento de la ciudad, en donde diferenteszonas, por distintas circunstancias son susceptiblesde cambio; es decir, no solo el hecho del deteriorofísico o social de un sector debe ser la justificaciónde la renovación, sino también a partir de entenderla ciudad como un sistema complejo en donde esnecesaria su transformación.Este proceso se ve obstaculizado en gran partepor el control total del mercado que encarece y es-pecula con los suelos urbanos para aumentar aúnmás la edificabilidad por viabilidad rentable, quedista de ser de interés social.La Ley 388 de 1997 dispone que las operacionesde renovación urbana deben realizarse a través deunidades de actuación urbanística139que contem-plan la figura del plan parcial. En los casos de enaje-nación voluntaria o expropiación de inmuebles parael desarrollo de los mismos, el pago de adquisicióno indemnización debe cancelarse con derechos deedificabilidad; es decir, la participación como socioo mediante la permuta de uno o varios inmueblesresultantes del proyecto.En cuanto a los planes parciales, estos “son losinstrumentos mediante los cuales se desarrollan ycomplementan las disposiciones de los planes de orde-namiento, para áreas determinadas del suelo urbanoy para las áreas incluidas en el suelo de expansión ur-bana, además de las que deban desarrollarse medianteunidades de actuación urbanística, macroproyectos uotras operaciones urbanas especiales, de acuerdo conlas autorizaciones emanadas de las normas urbanísti-cas generales, en los términos previstos en la presenteley” (Congreso de Colombia, Ley 388 de 1997).Con el Decreto 436 de 2006, el Distrito planteadisposiciones y metodologías para los planes parcia-les en el tratamiento de desarrollo, el reparto equi-tativo de cargas y beneficios y la determinación decesiones urbanísticas. En el artículo 22 se habla dela asignación de un índice de construcción adicio-nal a la edificabilidad resultante, dependiendo dela capacidad de los sistemas públicos y acorde conlas normas de habitabilidad y urbanísticas, definidaspor el POT y los planes maestros.El gráfico 6.1 presenta la esencia de la Ley388 de 1997 en términos de la función públicadel urbanismo y la forma como se implementa139 “Como Unidad de Actuación Urbanística se entiende el área con-formada por uno o varios inmuebles, explícitamente delimitadaen las normas que desarrolla el Plan de Ordenamiento que debeser urbanizada o construida como una unidad de planeamientocon el objeto de promover el uso racional del suelo, garantizar elcumplimiento de las normas urbanísticas y facilitar la dotación concargo a sus propietarios, de la infraestructura para el transporte,los servicios públicos domiciliarios y los equipamientos colectivosmediante reparto equitativo de las cargas y beneficios” (Congresode Colombia, Ley 388 de 1997).
  • 144. 143  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáen las normas urbanísticas; se destaca el papelque cumplen los planes parciales, figura asigna-da para implementar la redistribución de cargas ybeneficios y la destinación del suelo a proyectosde vivienda social, que son obligaciones de la re-novación urbana.Gráfico 6.1. Ley 388 de 1997.Fuente: Narváez, 2007.Aunque la vivienda es fundamental en los proce-sos de renovación urbana que plantea el POT, éstaes alienada por los intereses del capital privado. Di-chos intereses son promovidos para posicionar a laciudad en un mundo globalizado y hacerla más com-petitiva económicamente; esto podría desencadenaruna mayor segregación socio-espacial, perjudicandoespecialmente a la población de los sectores menosfavorecidos, porque no pueden participar activamen-te en la dinámica que gestiona el sector privado.En los criterios del Plan de OrdenamientoTerritorial, la renovación urbana se implementabajo dos modalidades estipuladas en el artículo363, que son reactivación y redesarrollo, que co-rresponden a donde se requiera la habilitacióny mejoramiento parcial del espacio público y lasedificaciones, o donde se necesite un reordena-miento para generar un nuevo espacio urbano,con sustitución total o parcial de los sistemas ge-nerales. Con esto se busca la transformación delas zonas desarrolladas de la ciudad, que tienencondiciones de subutilización de las estructurasfísicas existentes, para aprovechar al máximo supotencial de desarrollo frenado por el deterioroambiental, físico y social, el conflicto funcionalinterno o por el entorno inmediato140.En la revisión del POT de 2003 se buscó quela renovación urbana se consolidara como un ins-trumento de gestión del suelo, para incentivar aúnmás la participación del sector privado en proyectos140 También se ha contemplado la revitalización del patrimonio cons-truido de la ciudad y su integración a la dinámica urbana, al promo-ver el desarrollo mismo de las zonas de valor patrimonial del centrometropolitano. Para esto, el Distrito fomenta en su conservación laexención de impuestos, para que sus dueños destinen este ahorroen el mantenimiento, restauración y preservación de los bienes.
  • 145. 144  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáinmobiliarios. Asimismo, se enfatizó el propósito deposicionar el centro metropolitano como eje prin-cipal de la ciudad y del país, mediante el fortale-cimiento de la institucionalidad para gestionar ypromover proyectos urbanos que apoyen iniciativasde inversionistas privados, en el marco de la Ley388 de 1997, donde, además, se contempla la ex-propiación a terceros.En el artículo 305 del Decreto 190 de 2004 (re-visión del POT) se establece el último conceptode renovación urbana, sobre la cual se basarán laspróximas operaciones:“El programa se dirige a la realización de actuacionesurbanísticas públicas enfocadas a suplir las carenciasque presentan algunos sectores de la ciudad y pro-piciar su reordenamiento. En la ejecución de estasactuaciones concurrirá el Distrito a través de la Em-presa de Renovación Urbana, en coordinación conlas demás entidades distritales.De igual forma, el programa busca promover proyec-tos para atraer e incentivar la actuación privada, paralo cual la Administración facilitará y coordinará lasintervenciones en las infraestructuras de serviciospúblicos, la vialidad y el espacio público”Asimismo, con respecto al tema de la vivienda,en el Documento Técnico de Soporte se enuncia:“La política habitacional plantea dentro de losaspectos que debe consolidar, como resultado delo discutido en las mesas temáticas, que una vezsuperados los temas relativos a los avalúos y a laexpropiación, la Renovación Urbana se constitu-ye en un instrumento importante para la genera-ción de suelo para vivienda. Es por esto que lasactuaciones de Renovación Urbana se conviertenen una suerte de instrumento de gestión, que parael programa de vivienda, y desde esta perspectivainvolucradas dentro de una política habitacionalpara la ciudad” (DAPD, 2004).Se deduce de todo esto, la gran necesidad de ubi-car a Bogotá en el marco de la globalización econó-mica, que da importancia a la competitividad de lasciudades y en el que el capital privado es gestor dedecisiones e inversiones, que supuestamente incen-tivan el crecimiento y el desarrollo económico. Estosfactores piden que la ciudad mejore su infraestructu-ra, porque ello les dará mejores beneficios mutuos.Recientemente, en el año 2006, fueron realizadasvarias propuestas de renovación urbana, algunas deellas para vivienda social en altura para estratos dosy tres como parte del programa Vivir en el centro, delPlan Zonal Centro de Bogotá, con la intervención dezonas degradadas, como Aduanilla de Paiba (antiguoMatadero), Las Cruces (borde avenida Comuneros),San Bernardo, San Victorino, San Martín, Cemen-terio Central, San Façon y Las Aguas, entre otras141.Se trata de un impulso realizado por el Distrito bajola figura del plan parcial, con el ánimo de cumplircon las expectativas del POT en cuanto a la trans-formación del centro con edificios de apartamentosdotados de centros comerciales, hoteles, toda clasede equipamientos urbanos y servicios educativos yculturales (ver gráfico 6.2).De estas operaciones, las proyectadas en Las Cru-ces y San Bernardo buscan consolidar la vivienda deinterés social para los estratos dos y tres en multifa-miliares de cinco pisos promedio. Ello implica la in-tervención de 53 manzanas (12 en Las Cruces y 41en San Bernardo), que contemplan el mejoramiento,subdivisión y productividad142de la vivienda existen-te, además de vivienda nueva, siendo así un catali-zador para incrementar la población residente en elcentro y “atraer” la inversión privada.A esto se le suma la Resolución 1480 de 2007,la cual es un nuevo estímulo para el sector privadoen el otorgamiento de subsidios dirigidos a las so-luciones habitacionales en altura y de re-densifica-ción, con proyectos de renovación urbana para eldesarrollo económico y urbano de áreas centralesde las principales ciudades del país; con ello se es-pera elevar la producción cuantitativa de solucio-nes habitacionales en edificios de apartamentos,incluyendo la vivienda de interés social –VIS–.141 Nótese que en los últimos proyectos mencionados se plantea la re-novación urbana en altas densidades desde la década de los añossesenta. Existe, además, el plan Ciudad Salud.142 La vivienda productiva es promocionada por diversas fuentes acercade la operación, de lo cual se infiere que consta de crecimiento progre-sivo o locales próximos, destinados a usos comerciales y de servicios.
  • 146. 145  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáAlgunas alternativasLos procesos de renovación urbana en las ciuda-des latinoamericanas han sido un reflejo tardíode los efectuados en los países llamados desarro-llados, donde se han realizado proyectos para bo-rrar viejas y derruidas infraestructuras y hacerlasatractivas para la inversión privada. Tanto en di-chos países como en el nuestro, se han repetidoefectos indeseables, como la segregación socio-espacial y el desmejoramiento de las condicionesde habitabilidad para los residentes originales delos sectores de intervención.Según Patricia Rincón, “[…] los proyectos derenovación urbana hasta ahora ejecutados en laciudad están enmarcados dentro de la forma deoperación buldózer. Las demoras en la ejecución,los cambios de prioridades en las entidades quelos ejecutan y las altas inversiones que requierenpor parte de la ciudad han hecho que ninguno sehaya realizado en su totalidad dentro de perío-dos de tiempo razonables, perdiéndose así partede la efectividad prevista, pero, sobre todo, nohan llegado a cubrir las necesidades de viviendade los grupos de menores ingresos, quienes porel contrario, han sido desplazados de ubicacionesestratégicas” (Rincón, 2006: 139).El reto que hoy enfrentan Bogotá y el restodel país, es cómo tratar de manera articulada larenovación urbana con la producción social devivienda y el mejoramiento barrial, teniendo encuenta que en la intervención de cada uno deestos elementos se debe concentrar en la preocu-pación central de esta reflexión; es decir, en lamanera de asegurar la vivienda social para la po-blación más necesitada, puesto que las zonas quehan sido más favorecidas por la renovación, sonaquellas con mayor valor del suelo y con un po-tencial rentable demandado por y para poblaciónde altos ingresos. Esta reflexión conduce a un in-terrogante necesario: ¿es posible o bajo qué con-diciones cualitativas se proporcionará viviendaen altura para estratos bajos, cuando el potencialrentable distingue a las zonas renovadas?Otro aspecto que se debe analizar es el tipo deintervenciones que requiere la ciudad construidaen términos de redesarrollo, rehabilitación, res-tauración o mantenimiento, o qué tipo de inter-vención pública necesita la ciudad que está porconstruir, en términos de desarrollo, producciónde vivienda social y mejoramiento integral de losbarrios. Se debe tener en cuenta que la renovaciónurbana no es un asunto solamente físico y, por tan-to, en la toma de decisiones cuenta la importanciahistórica, estratégica, social y el papel que juegacomo dinamizadora de la economía, la revitali-zación de los espacios, etc.; pero todo, abordadodesde el marco de la inclusión y el respeto de losderechos de los habitantes originales.La participación de los residentes, inquilinosy propietarios, junto con la empresa privada y laconciliación de actores “neutros”, como el gobier-no estatal, es fundamental para acordar el gradode reformas generadas por los procesos de la reno-vación urbana. Por tanto, es necesario contemplary armonizar las diferentes perspectivas, tanto de lacomunidad como de los equipos técnicos.Antes que promover mayores densidades pararepoblar un sector, se debe procurar no desme-jorar las condiciones de calidad de vida de loshabitantes de menores ingresos, así como evitarsu expulsión, que es frecuente debido a los al-tos capitales que se mueven en esas operaciones,condicionando el acceso de la vivienda a la capa-cidad de pago.Especialmente en el centro de la ciudad, sedeben retomar con más fuerza los antiguos pro-gramas propuestos por entidades del Estado, re-lacionados con el reciclaje y la subdivisión devivienda, dentro de un plan macro provisto conamplios subsidios para las personas que realmen-te lo necesitan. Desde luego, con la participaciónregularizada de todos los sectores, como la em-presa privada que cumple un papel importantedentro de estos procesos.En consecuencia, con la política de aprove-chamiento del suelo, los programas de reciclajede edificaciones en altura existentes en áreascentrales tienen el potencial no solo para ex-pandir la oferta habitacional, sino sobre todo derevitalizar y crear comunidades en áreas urbanas
  • 147. 146  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotádegradadas. Aunque no existen datos oficiales,se considera que en Bogotá existe un potencialde más de 3.000 m² construidos desaprovecha-dos, principalmente en el centro de la ciudad.Entonces, se debe consolidar una normativa paradesarrollar el reciclaje de las edificaciones quetengan en cuenta estrategias de gestión urbana,la determinación cuidadosa de áreas de oportu-nidad productiva y de construcción de viviendade interés social, la generación de comunidadesintegradas y una normativa equitativa y dotada,frente a la expropiación y la protección de los ha-bitantes existentes y nuevos.A diferencia de varios planes pasados, la renova-ción urbana ha dejado atrás los aspectos puramentefuncionales, como el ensanchamiento o apertura devías para tener en cuenta el conjunto de dinámicasbenéficas en diferentes instancias del desarrollo,tales como el impulso del mercado inmobiliario, laproducción de vivienda y otros aspectos del desa-rrollo urbano (equipamientos, zonas verdes, espaciopúblico, etc.). Por tanto, se deben tener presenteslas diferentes características de estos aspectos, enfunción de los intereses de la ciudad y no de la es-peculación del mercado.Lo anterior lleva a pensar en la necesidad de unapolítica especializada de renovación urbana, quetenga en cuenta las necesidades precisas de la ciu-dad-región, densidades residenciales sustentables yuna visión prospectiva con criterios incluyentes departicipación y sentido social.Esto constituye uno de los objetivos que debebuscar la renovación urbana y la vivienda socialen altura, traducido en el mejoramiento de la ca-lidad de vida y la dinámica urbana, optimizan-do las condiciones de habitabilidad a través dela recuperación de zonas deterioradas y en es-tado de abandono. En ese sentido, las políticasdeben contribuir a la generación de una ofertahabitacional que alcance niveles de calidad enlas viviendas, teniendo en cuenta que existe unapoblación residente vulnerable y que, por lo ge-neral, termina siendo expulsada por los procesosde renovación.Consideraciones conceptualesLa renovación urbana no puede llegar a ser unelemento aislado del conjunto de la orientaciónde los planes de ordenamiento territorial, por-que sobre ésta se desarrolla el proyecto políticode ciudad que se tiene “y si es cierto que el Es-tado expresa, en última instancia y a través detodas las mediaciones necesarias, los intereses deconjunto de la clase dominante, la planificaciónurbana no puede ser un instrumento de cambiosocial, sino de dominación, de integración y deregulación de las contradicciones, y sus efectoshay que analizarlos desde el punto de vista so-cial y no en relación con un quimérico ‘ordenespacial’” (Castells, 1974: 9). Esa reflexión deCastells indica justamente un debate sobre el al-cance de la renovación urbana como un asuntomeramente físico-espacial; de organización, or-den, saneamiento, limpieza, o como elemento deconservación y de añoranza por el pasado, quese realiza a través de orientaciones tecnocráticasjustificadas en la competitividad y en la moderni-zación con un sesgo de exclusión-dominación.Por ello, el propósito de la renovación urbanay la vivienda social debe corresponder con las ne-cesidades y demandas de la población habitante,donde se prioricen los conceptos de calidad, digni-dad, y por encima todo, la protección del derechoa la ciudad y la vivienda, que son fundamentalespara los residentes, los cuales deben ser parte dela construcción y transformación de su propio te-rritorio, correspondiendo a las lógicas sociales, lascuales deben ser determinantes cuando se plan-teen las políticas de intervención y construcciónde vivienda, dando respuesta también a la pobla-ción nueva y sus particularidades. En otras pala-bras, la producción social de vivienda en altura enoperaciones de renovación urbana debe vincularprocesos intrínsecos dentro del proyecto y modelode ciudad inclusiva, donde los aspectos de la con-vivencia, el riesgo y el conflicto sean gestionadoscomo respuesta a la labor de crear comunidades ybarrios, no edificios.
  • 148. 147  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEn tal sentido, es necesario plantear solucio-nes de vivienda orientadas a evitar la cada vez másacentuada segregación social como determinanteen la construcción de ciudad, para ello es nece-sario impedir el cambio forzado de la propiedad yrehabilitar viviendas para uso de alquiler, lo cualpermitiría que la renovación urbana tenga un im-pacto positivo en la recuperación y habilitación delinventario inmobiliario para arriendo en el caso depresencia de inquilinatos o de vivienda de interéssocial de altas densidades, acorde con las políticasde aprovechamiento del suelo y la accesibilidadpara la población de más bajos recursos.Es decir, que estas operaciones deben tenermás en cuenta las formas de habitar y los inte-reses del propietario, el inquilino y la poblaciónnueva instalada como beneficiaria de la viviendasocial multifamiliar, al propiciar su intervenciónparticipativa frente a los promotores e inversio-nistas. El hecho de llevar a cabo proyectos de estanaturaleza, cumpliría con la visión aportada enel capítulo “El derecho a la ciudad y la vivienda”(de este trabajo) sobre el desarrollo del territorioy de la sociedad misma, reflejado en sus habitan-tes que son, en últimas, los directos implicadosque demandan mayores oportunidades para sudesarrollo en todos los aspectos.Las características en la normativa y en la valo-rización del suelo ya vistas, permiten prever que lasoperaciones de renovación urbana y la construcciónde vivienda multifamiliar tienen una naturaleza deexclusión hacia quienes no tienen un capital lo su-ficientemente alto para acceder a este producto yaportar ganancias rentables a los entes que gestio-nan la vivienda, sobre todo al propietario del suelo.Sin embargo, la necesidad de realizar estas opera-ciones para el máximo aprovechamiento del sueloconsolidado y del desarrollo urbano general, a travésde construcciones en altura, generan la obligaciónde estudiar sus características y aplicaciones.A diferencia de los proyectos adelantados en laactualidad, a la ciudad le conviene que la renova-ción urbana parta de una reflexión sobre a quiéndebe convenirle la renovación: ¿a un grupo parti-cular?, ¿al entorno físico de la ciudad?, ¿a la diná-mica de producción económica?, ¿a la poblaciónoriginal de la zona afectada?, ¿a la construcciónsustentable de la ciudad? El presente trabajo seinclina a pensar que la construcción de la ciudadimplica el bienestar y la calidad de vida de la tota-lidad de habitantes y que, por tanto, involucra lagestión del riesgo, el conflicto y la convivencia, asícomo su afianzamiento territorial.En cuanto a la vivienda social en altura, puesto quesus condiciones óptimas implican la gama de equipa-mientos,servicios,calidaddelentornoylaapropiaciónsimbólica del territorio, se debe pensar en mecanismosque regulen la actividad constructiva, aseguren la ac-cesibilidad a la población menos favorecida y fomen-ten comunidades socialmente integradas.
  • 149. 148  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 6.2. Vivienda en altura propuesta en Bogotá a través de renovación urbana (antes y después)Fuente: Metro Cuadrado, 2006.
  • 150. 149  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáV.Consideraciones físicas y sociales para la vivienda en alturaSon varios los textos y notas que denuncian los as-pectos perjudiciales de la vivienda colectiva, comoconsecuencia de la sobrepoblación de las ciudades yla producción indiscriminada de las características“mínimas” que perjudica a sus habitantes. Es nece-sario tener conciencia de estos males y sus conse-cuencias en el territorio, con el propósito de captarla pertinencia y las mejores soluciones para la cons-trucción de vivienda urbana en el mundo de hoy,cuyo reto consiste en ver la manera como se puedecumplir con las expectativas de la competitividadeconómica, para que sea conciliable con la produc-ción social del hábitat, la vivienda y el derecho a laciudad, como un espacio equitativo y ameno paratodos los pobladores.Todo esto, dentro de un marco de propuestasurbanas en torno a la vivienda en altura, la unidadde apartamento y la densificación de la ciudad.Problemáticas sociales y urbanas de lavivienda de alta densidadSegún un estudio de la Universidad Nacional Au-tónoma de México –UNAM–, las malas condicio-nes ambientales de los edificios multifamiliares y susespacios reducidos son propiciadores de violencia,consumo de drogas y de alcohol en sus habitantes.Esto se debe a la falta de zonas verdes recreativas,la mala calidad de los materiales, la reducción deáreas en la vivienda, la insuficiencia de serviciosbásicos como el agua y la poca vinculación comu-nitaria y social, debido a que constituyen “ciuda-des dormitorio” que generan patologías sociales ypsicológicas; no obstante, este fenómeno sigue enaumento, debido a la migración y la proliferación deconjuntos habitacionales en la Zona Metropolitanadel Valle de México y en los municipios conurbadosdel Distrito Federal (Diario de México, 2008).En Cuba existen casos lamentables en las edifi-caciones muy altas (desde siete pisos en adelante),debido a la necesidad del ascensor para el desplaza-miento vertical; esta situación sumada al deterio-ro, el uso y las condiciones mecánicas irregularesde las máquinas obligan a los habitantes a reali-zar revisiones periódicas por mal funcionamientode ellas. Estos costos no solo resultan imposiblespara la gente de bajos ingresos, sino que sometentambién a los usuarios de la tercera edad a subir ybajar hasta 25 pisos (o a dejar de hacerlo), en losmomentos que el elevador no funciona. La repara-ción y el cambio de las máquinas que pueden tenerhasta más de veinte años, es responsabilidad delEstado (González y Coya, 2007)143.En el caso de los superbloques modernistas ve-nezolanos construidos por el Banco Obrero haciamitad del siglo XX, se esperaba que con ellos y elotorgamiento de su gran número de apartamentosdisminuyera la creciente autoconstrucción de vi-viendas precarias en toda el área de Caracas; sinembargo, éstas llegaron a ocupar las zonas libresinmediatas a estos edificios. Adicionalmente, sepresentaron muchos inconvenientes en los ser-vicios y los equipamientos, porque no tenían lacobertura indicada para estas grandes densidades;hubo ausencia de una política clara de adjudica-ciones, además de diferencias sociales y culturalesdebidas a los diversos orígenes de los habitantes,invasiones dentro de los mismos apartamentos ygrandes y constantes deudas en el pago de la vi-vienda. Los costos de construcción y manteni-miento de los servicios municipales, de personal,administración y conservación eran muy elevadospara el Estado (Banco Obrero, 1959).143 Las edificaciones de grandes alturas y con deficientes sistemasde ventilación pueden ser vulnerables a una enfermedad recientellamada Síndrome del Edificio Enfermo –SEE–, también conocidacomo Sick Building Síndrome, reconocida por la Organización Mun-dial de la Salud –OMS–, en 1982. Es un conjunto de enfermedadesoriginadas o estimuladas por la contaminación del aire, en los espa-cios cerrados de los edificios.
  • 151. 150  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotá“El problema no es solamente de costos de mante-nimiento sino, también, una cuestión sanitaria: losedificios se enferman, y a veces gravemente. En in-numerables […] edificaciones altas de las grandesciudades, los mayores problemas encontrados fue-ron de colapso y de grandes fugas en los sistemasde plomería, daños severos en paredes y pisos, totaldeterioro de los sistemas de ascensores, escaleras, dedisposición de basuras y cerramientos exteriores, ygrave infestación de insectos y roedores” (Cilento,1999: 123).En la ciudad de Medellín, Colombia, reciente-mente se empezó a producir en masa vivienda deinterés social en alturas de hasta veinte pisos, ges-tadas por constructores privados que responden auna “necesidad del mercado”. Estas construccionesterminaron siendo adquiridas por habitantes de es-tratos medios, y han despertado polémica sobre supertinencia social:“El tema de alta densidad y la vivienda en altura nose puede desarrollar simplemente desde la perspec-tiva de la factibilidad financiera y de los aspectoscuantitativos que viabilizan la operación financiera,hay fenómenos sociales, culturales, de sostenibilidad,que hacen posible en un corto plazo, pero no a lar-go plazo, muchas de esas operaciones. El tema de lascopropiedades de los habitantes ha demostrado envarias partes del mundo que cuando este tipo de altasdensidades no se planifican ni se controlan adecua-damente, generan procesos de deterioro de las edifi-caciones, con conflictos de todo tipo, que, incluso, enmuchos casos terminan con la obligatoria demoliciónde los edificios” (Jorge Pérez, arquitecto ex decano dela Facultad de Arquitectura de la Universidad Ponti-ficia Bolivariana. Citado en Mazo, 2006).Tal como se vio en el capítulo III de este traba-jo, Venezuela es uno de los países latinoamericanosque más construyó imponentes bloques de vivien-da, con lo cual adquirió una buena práctica queno estuvo exenta de los problemas intrínsecos deconvivencia y sociales. Los grandes multifamiliarestraen consigo una serie de costos administrativos yde mantenimiento (como los ascensores), que sondifíciles de cubrir por una familia de bajos recursosy que en la actualidad son reglamentados a travésdel régimen de propiedad horizontal, como “bienesesenciales comunes”. Existe una brecha de incerti-dumbre frente a la aptitud social de esta vivienda,puesto que los estudios que enfocan este tema sonmuy escasos y la vaga experiencia en la materia de-muestra su poca aceptación.Por otro lado, México tiene una estructura enla política de mercado muy similar a la colombiana.Si a las anteriores condiciones de incertidumbre re-lacionadas con la pertinencia de las VIS en altura,le sumamos las altas densidades generadas con lavivienda mínima multifamiliar producida por la in-versión privada en la periferia, como en el caso deCiudad de México, que producen patologías en lasrelaciones sociales y la convivencia en la comunidad,nos encontramos ante a una alternativa habitacionalno muy viable para el beneficio de los habitantes.En el caso de Bogotá, teniendo en cuenta la casinula aplicación de superbloques habitacionales, ha-bría que preguntarse qué tan benéfica puede ser la vi-vienda en altura en grandes densidades localizada enlos municipios cercanos o, incluso, en la periferia dela ciudad, como lo es la localidad de Suba, en suelosde desarrollo (que supera notoriamente a las demáslocalidades del Distrito en la producción de viviendaen altura por el mercado inmobiliario desde 1990,según se ve en el gráfico 4.7), donde la cobertura deservicios, la movilidad y los equipamientos eficienteses casi nula, y los procesos territoriales y simbólicosno se han desarrollado a plenitud. En estas condicio-nes, el disfrute del derecho a la ciudad y a una vivien-da digna, no solo sería vulnerado sino que llegaría aser perjudicial para sus habitantes.En lo concerniente al espacio público, el arqui-tecto y teórico danés Jan Gehl establece tres tipos deactividades exteriores, con características diferentesen el espacio, que son: actividades necesarias, activi-dades opcionales y actividades sociales. Un espaciopúblico de calidad permite muchas más actividadesopcionales, que son diversas y tienden a ser demora-das, debido a la necesidad del contacto en todos losámbitos que tenemos los seres humanos. El carácterde estas actividades está condicionado por la confi-guración física de la ciudad (Gehl, 2004).
  • 152. 151  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáUna de estas configuraciones, que es la que dis-tingue el modelo de ciudad estudiado, está carac-terizada por la compactación excesiva con edificiosaltos, la zonificación de actividades, alto tráfico ve-hicular, parqueaderos subterráneos y largas distan-cias entre las diferentes actividades. Según Gehl,este modelo es perjudicial en términos climáticos yen las relaciones sociales dentro del espacio públicoy la vivienda, al evitar los contactos más estrechos.Los grandes bloques habitacionales y sus exten-sas zonas libres son el legado del enfoque funcio-nalista que caracterizaba a los CIAM; empero, noestudiaban las consecuencias del entorno social,pues se desconocían los efectos que sus construc-ciones producían. En las viviendas se asegurabanluz y aire, pero su masificación y las áreas reducidascausaban un deterioro en la densidad de habitantesy de acontecimientos.“Es de fundamental importancia reconocer que noson los edificios, sino las personas y los acontecimien-tos, lo que es necesario agrupar. […]Proyectar los edificios en relación con dimensioneshumanas relevantes es crucial […][…] Los edificios bajos situados a lo largo de una ca-lle están en armonía con el modo en que la gente sedesplaza y con la manera en que funcionan los senti-dos, a diferencia de los edificios altos que no lo están”(Gehl, 2004: 93, 95, 111).Este modelo tiene también implicaciones am-bientales; vale la pena anotar que diversos estudiosurbanísticos han determinado que las edificacionesen grandes alturas, insertas en el trazado ortogonaltradicional del centro de las ciudades latinoameri-canas, pueden producir condiciones de bajo nivelcualitativo en el espacio urbano y sus condicionesmicro climáticas, debido a la morfología, disposiciónde áreas libres y servicios preexistentes, condicionesclimáticas de la región y el consumo de energía querequieren, a pesar de que al interior de las edifica-ciones tales condiciones sean óptimas.El forzoso ingreso de las altas densidades al te-jido tradicional hace ver a estos edificios como au-tistas, además del hecho de que obedecen a diseñosy tecnologías constructivas asociados con imágenescorporativas y de globalización, lo cual no siempreobtiene buenos resultados como transformaciónsustentable, y en la concurrencia de los espacios co-merciales públicos (de Schiller, 2002)144.Evidentemente, las características espaciales ycualitativas cambian cuando una construcción en al-tura se implanta en un sector tradicional de la ciudad,para adaptarse a nuevos requerimientos. En Bogotá,la zona central ha sufrido una vertiginosa y progre-siva re-densificación, aunque en niveles por debajode lo previsto por la planificación urbana, con usospredominantes de comercio y oficinas. No obstante,ante el escenario proyectado por una operación derenovación urbana en el centro de Bogotá (desarro-llado en el capítulo anterior), el manejo de la escaladel peatón, los acontecimientos, las característicasdel trazado y las consideraciones ambientales no tie-nen injerencia ante el afán del mercado por ejecutarun proyecto inmobiliario de alta rentabilidad.La proliferación de los llamados “conjuntos ce-rrados” (también en la vivienda unifamiliar) es unelemento que fomenta la segregación y la exclusiónen la ciudad, manifestadas en la calidad de los es-pacios públicos, y en una serie de relaciones quecaracterizan el “modo de vida” de las clases mediasy altas; pues uno de los motivos para que un habi-tante de bajos ingresos desee acceder a un aparta-mento, es el cambio a un estrato socio-económicomás alto, fenómeno intensificado seguramente porlas fuertes diferencias sociales que trajo consigo elmodelo neoliberal.Frente a esta dinámica, Cecilia Arizaga hace unaimportante reflexión acerca del estilo de vida comoimpulsor y determinante de las manifestaciones en lacomposición socio-espacial de la ciudad, conforman-do “encapsulamientos” aislados de zonas residencia-les para aquella población sin carencias esenciales, apartir de un “urbanismo de afinidad”, inscrito en unproceso material y simbólico (Arizaga, 2005).144 Son parte de las conclusiones de Silvia de Schiller sobre un estudiode las implicaciones cualitativas de las relaciones ambientales deltejido transformado a escala arquitectónica y urbana, producto delas edificaciones en grandes alturas insertas en el trazado ortogonalde un sector en Buenos Aires, Argentina.
  • 153. 152  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáArizaga basa su estudio en el caso de la ciudad deBuenos Aires (Argentina) en la década de los añosnoventa, donde las nuevas urbanizaciones cerradassuburbanas –NUCS– aparecieron en el panoramaurbano luego del impulso neoliberal dado por el go-bierno de Carlos Menem, donde lo que se conside-raba un derecho y bien público pasó a ser privadocomo ofertante de servicios; esto produciría una se-rie de eventos en las dinámicas socio-políticas quese tradujeron en la marcada fragmentación espacialdentro de la ciudad, donde el estilo de vida se es-tablece como una barrera simbólica guiada princi-palmente por una pretensión de prestigio (jerarquíasocial) y de seguridad, con patrones de aislamientodel centro de la ciudad, tan marcados que son vali-dados por una “estetización” de los mismos.Este conjunto de fenómenos se han dado en lamayoría de las grandes ciudades latinoamericanascon una fuerte estructura capitalista, lo que parecie-ra demostrar que la segregación hace parte de ma-nera natural de los procesos urbanos en estas urbespues, ante un sistema dependiente de la oferta y lademanda de servicios suplidos por entidades priva-das, siempre va existir un conjunto de población queno reúne los capitales necesarios para su desenvolvi-miento y, por tanto, queda aislada de las dinámicasrentables que las lleva a buscar formas alternativasde producción. Paralelamente, la población mejoracomodada tiende a rechazar a estas comunidades ysus prácticas, por diferentes motivos.De esta manera, el conjunto cerrado de edifi-cios es característico de un estilo de vida propio delas clases medias y altas, atribuido a la facilidad demovilidad y productividad145de esta población, loque les permite prescindir de la calle inmediata a lavivienda como lugar de encuentro y de intercambiomaterial y simbólico que es característico de las zo-nas populares, asignando esta función a los lugarescomunes preestablecidos, como las zonas comuna-les o las áreas verdes inmediatas al edificio. Es decir,que el espacio público como posibilitador de debatey congregación adquiere un matiz diferente en estosedificios de vivienda colectiva y sus habitantes, de-bido a las características presentes en la necesidadde desplazamiento entre los lugares comunes, esta-bleciendo focos de disfrute del espacio y de reuniónprecisos, apartados de las grandes multitudes. Laintensidad de la espontaneidad espacial disminuye,convirtiendo al resto de la ciudad en lugares “depaso” anónimos.Estas conjeturas abrirían un debate sobre las dife-rencias y similitudes en los requerimientos del espaciopúblico en zonas habitadas por población de diferentesestratos económicos, y su relación con la vivienda. Re-cordemos que en Bogotá “Escocia” fue el primer con-junto cerrado unifamiliar, que se dio en 1970, hechocoincidió con el fortalecimiento de las Corporacionesde Ahorro y Vivienda y el incremento en los procesosde re-densificación, por sustitución de predios indivi-duales. Este tipo de urbanizaciones se impusieron de-finitivamente en la vivienda en altura producida poriniciativa privada, y por el Estado hacia mitad de ladécada de los ochenta.La intensificación de tal fenómeno ha contribui-do con la fragmentación de la ciudad “encapsulada”en el nororiente y algunas extensiones donde se haconcentrado la población de altos ingresos, se haelevado el precio del suelo y, consecuentemente,han crecido los procesos re-densificatorios. Vemos,pues, cómo esta dinámica en la ciudad de Bogotá seaceleró antes de la consolidación de la política neo-liberal (puesto que ya existía una serie de garantíaspara la operación del mercado), y aún hoy en díase publicita el conjunto cerrado como una virtudhabitacional que ofrece seguridad a sus habitantes,incluso en los estratos bajos.Además de los aspectos intrínsecos de la frag-mentación socio-espacial de las ciudades, otroaspecto perjudicial en todo tipo de vivienda parapoblación de bajos ingresos es la imposición delmercado de soluciones cada vez más paupérrimasen sus áreas, servicios y acabados, pues al darse demanera masiva, el futuro habitante interesado enadquirir una vivienda no tiene elección para ac-ceder a una mejor. Mónica Mejía, al analizar este145 Facilidad de movilidad por el uso del automóvil que cubre largas dis-tancias; además de que cuentan con una buena oferta de servicios cer-cana a la residencia y que seguramente son también el lugar de trabajo.La facilidad de productividad se debe a que estas clases sociales nonecesitan de alternativas de productividad económica en la vivienda.
  • 154. 153  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáfenómeno y los mecanismos persuasivos de ventainmobiliaria en la ciudad de Medellín, llama a estoel “conjunto residencial como mass media”146:“[…] son proyectos de similares características quetienen demanda; por otra parte, estos proyectos sí lle-gan a constituir una imposición coercitiva para la po-blación objeto porque no hay otra opción, y se logradesde ese denominador común que De Fusco designacomo imaginario colectivo, componiendo elementosque incitan colectivamente a la persuasión hacia lacompra de vivienda, para que paralelamente los con-juntos residenciales sean un mensaje masivo, un me-dio de comunicación de masas” (Mejía, 2007: 37).Detrás del aparato que mueve al mercado inmobi-liarioydeviviendadeinteréssocial,hayunaprogresivadisminución de la calidad espacial y la sustentabilidadde las unidades habitacionales y, consecuentemente,de la ciudad, ya que cada vez está más limitada paraproveer los equipamientos, los espacios públicos y losservicios necesarios para sus habitantes.En el mercado inmobiliario se publicita la dismi-nución de precios para poder acceder a los conjun-tos cerrados de vivienda multifamiliar tipo III; perolo que sucede en la realidad es que se han reducidolas áreas, se implementan sistemas constructivos enserie (como el sistema de muros estructurales enconcreto vaciados con encofrados manoportables,mejor conocido como “de cajón”) y se entrega elapartamento en “obra negra”, con lo cual, disminu-yen los precios totales y se puede cobrar menos porel “producto”, sin alterar el margen de rentabilidad.Existen otras “tetras legales” realizadas por algunospromotores, como el hecho de contar con zonas derecreación en los planos del proyecto, pero que al fi-nal terminan siendo zonas de estacionamiento; porotro lado, existen cesiones y dotaciones que se pue-den canjear por dinero, que constituyen áreas de in-terés urbanístico que son desvirtuadas a manera deengaño, al igual que la alteración de las dimensionesde los muebles en el apartamento modelo; además,en los anuncios publicitarios se ofertan atributosdel conjunto y del entorno, que son consideradosobligatorios por la Ley 675 de 2001 del régimen depropiedad horizontal147(Mejía, 2007).Esto, sumado a las deficiencias técnico-cons-tructivas y de prestación de servicios públicos pre-sentes en algunos edificios entregados, conlleva aque los apartamentos de vivienda de interés socialjamás se valoricen por la poca flexibilidad espacial,la insuficiencia en la prestación de servicios y su lo-calización en zonas degradadas. Este panorama noes nada alentador si lo que se desea es implementarde manera aún más masiva la vivienda en alturapara estratos bajos para que corresponda con el mo-delo de ciudad, la política de aprovechamiento delsuelo y la alta demanda.El arquitecto Richard Holzer148, en un artículoreciente hizo una reflexión acerca del proceso deurbanización europeo caracterizado por la baja al-tura de sus construcciones antiguas, mientras queel desarrollo latinoamericano, por ser “nuevo”, sesalta tales expresiones y es notable en el número deedificios que se construyen masivamente en aras deldesarrollo, lo cual también trae una serie de proble-mas. Al respecto escribe:“El síndrome de ciudad enferma tiene muchas cau-sas y no necesariamente aquellas que con mayorfrecuencia se suelen señalar. Los edificios altos in-trínsecamente no son ni buenos ni malos; depende dedónde y cómo se construyen. No todas las barriadasde pequeñas viviendas son buenas o malas, dependede dónde y cómo se construyen. Densidad no es si-nónimo de altura. Densidad no es intrínsecamenteni buena ni mala, depende de su intensidad, de dón-de se implanta y cómo se logra, si por compresiónhorizontal o extrusión vertical” (en Recursos, 2006,citado en Young, 2007).146 El término mass media es acorde con los postulados de Renato DeFusco (1970) en el cual la arquitectura no es producida de maneraespontánea por cada uno de los usuarios sino por un “grupo dedecisión”, que construye una serie de funciones y signos que sirvenademás para la comunicación entre grupos sociales (De Fusco, ci-tado en Mejía, 2007: 36).147 Según esta ley, los conjuntos de vivienda multifamiliar debencontar con los “bienes comunes esenciales”, que se diferencian delos “bienes comunes no esenciales” en que constituyen elementosimprescindibles y de importancia para el bienestar del edificio yde sus habitantes, como por ejemplo la estructura, cimentación,circulaciones, salón comunal, etc.148 Arquitecto nacido en Viena (Austria), con estudios y amplia tra-yectoria en edificios de apartamentos y de oficinas en Panamá.
  • 155. 154  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáDebido a las características del mercado, la vi-vienda multifamiliar económica en Bogotá es pro-ducida por grupos de decisión, que transmiten unmensaje masificado sobre las condiciones favora-bles al residir en las urbanizaciones que construyen,adaptándolas física y cualitativamente de acuerdocon los vaivenes de la demanda y la búsqueda demáxima rentabilidad. A menos que se mejoren lascondiciones urbanas y sociales (gestión del riesgo,el conflicto y la convivencia), frente a las altas den-sidades en las áreas degradadas del centro y en laperiferia de la ciudad, la vivienda en altura que sedesarrolle estará destinada a ser desvalorizada y aproducir efectos sociales negativos.Formulaciones en torno al desarrollo físicode la vivienda multifamiliarLas anteriores referencias dan cuenta de algunos as-pectos negativos del uso de la vivienda multifamiliary los medios empleados por el mercado para imple-mentarla. En este orden de ideas, es también perti-nente hacer referencia a los proyectos y alternativasestudiadas que buscan la mejor implementación dela vivienda en altura, especialmente si está enfoca-da para habitantes de escasos recursos, con el fin deobtener un panorama general de las complejidadesimplícitas en el proceso de producción social delhábitat y vivienda de este tipo, así como su resulta-do dentro la aceptación social urbana.La experiencia de las familias del sector de ElMorro, en Moravia, Medellín, que fueron reubi-cadas a edificios multifamiliares de VIS tipo I,pertenecientes a la Ciudadela Nuevo Occidente,constituye un nuevo campo de observación sobre elproceso de apropiación de la población beneficiadade bajos recursos a la vivienda colectiva en edifica-ciones multifamiliares y a la formalidad, impuestapor las estructuras sociales. Estos apartamentos sonuna clara expresión de la formulación de la “vi-vienda mínima” con áreas de 45 m², ausencia deacabados, muros divisorios (excepto los del baño)y puertas para que sean adicionadas por sus propie-tarios conforme con sus posibilidades económicas;de esto puede inferirse que dichos apartamentosreúnen algunas particularidades cualitativas nega-tivas, que ya fueron enunciadas y a las que debesometerse la población.Teniendo en cuenta que la mayoría de habitan-tes beneficiados por sorteo con estos apartamentoseran campesinos desplazados, la apropiación de susespacios residenciales se caracteriza por ser fiel asus orígenes y estilo de vida precedente (en la in-formalidad y la vida rural), lo que se evidencia enla reutilización de los muebles y su disposición, laszonas verdes inmediatas donde existen cultivos, laconservación de algunos animales, el espacio públi-co como extensión de la casa y de vida comunitaria,la “tienda de barrio”, la estética particular en las ex-presiones decorativas, la ausencia de intimidad (porla débil separación espacial sin muros) y el caráctermono-espacial y variable del apartamento, por susdivisiones virtuales (Sanín, 2008).La incorporación a la vida urbana formal de loshabitantes y las acciones de habitabilidad y apro-piación de sus apartamentos distan mucho de laspropuestas de distribución espacial realizadas por laadministración, caracterizadas por su funcionalis-mo y austeridad. En estos apartamentos, los objetosy su significado tienen una gran importancia en lamedida en que constituyen el hogar mismo, puesrepresentan las singularidades que lo distinguen(Sanín, 2008).Estas características de apropiación de las vi-viendas por este tipo de población, la contraposi-ción frente al funcionalismo que impone la viviendaformal (heredada de los modernistas de los CIAMy las dinámicas de producción industrial) y su vin-culación con el espacio público merecen estudiosque amplíen una base conceptual y de perspectivahacia nuevas consideraciones en las políticas y laproyectación arquitectónica de la producción habi-tacional para la población de escasos recursos. Sinembargo, es posible afirmar que los parámetros dediseño de la VIS en altura deben ser reformulados yencaminados hacia los objetivos, símbolos y particu-laridades de la población destinataria, sin descuidarla re-cualificación del “dónde y cómo” se realizanestas unidades de vivienda frente a las altas densi-dades, ya sea el centro o la periferia de la ciudad, a
  • 156. 155  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotátravés de la renovación urbana o el mejoramientointegral de barrios.De acuerdo con su estudio sobre densidadespoblacionales, la arquitecta y urbanista PatriciaRincón Avellaneda determinó que es en las zonasperiféricas de la ciudad y no en las centrales dondeexisten los mayores índices de densidad poblacio-nal, acompañados de vivienda informal precariabaja, e inexistencia de equipamientos y áreas libresadecuadas a las necesidades acentuadas de la po-blación residente de bajos ingresos. Por ello, y paracontinuar con el patrón densificatorio adoptado,propone como primera medida sostenible para laciudad la construcción de infraestructuras y equi-pamientos de gran cobertura en las áreas periféricasabandonadas por el desarrollo, posiblemente a tra-vés de programas de renovación urbana; esto pro-veería no solo suelo urbano dotado, sino tambiéncondiciones cualificadas e incluyentes de ciudadpara los habitantes existentes (Rincón, 2006: 159).En cuanto a los niveles de densidad que se podríanseguir, no existe algún parámetro establecido; porello, se podrían medir los mayores y menores índicesexistentes de acuerdo con cada estrato en diferentesciudades de naciones desarrolladas y en vías de de-sarrollo (especialmente latinoamericanas), junto consus respectivos registros de calidad para la poblaciónresidente, con el fin de que sean una guía para suimplementación acertada (Rincón, 2006: 161).Hay que tener en cuenta que esta densidad ob-jetiva y cuantificable, producto de las estadísticas,es una manera de ver esta manifestación, pues tam-bién existe una densidad “subjetiva” que determinala calidad de los espacios urbanos y de la vivienda,de acuerdo con la percepción de sus habitantes. Estefenómeno se logra identificar de manera más legibleen los grandes bloques y torres de vivienda popular,especialmente los edificios tipo corredor (crujías ygalerías extensas, en los bloques rectangulares) (veranexo sobre tipologías), donde los habitantes mani-fiestan una impresión de “sobrepoblación” que de-teriora la sensación de intimidad y la calidad de lasrelaciones sociales pues, paradójicamente, en talescondiciones, donde se produce una gran cantidadde encuentros personales, ocurre que los habitan-tes tienden a evitarse unos a otros (Moch, Bordas yHermand, 1996).Siguiendo esta misma línea, la sensación de ha-cinamiento e insuficiencia, como déficit cualitativoen los habitantes de los conjuntos cerrados de vi-vienda en altura para estratos medio-bajos y bajos,es una constante; así que los cálculos establecidospara arrojar índices basados en la relación personas/hogar y hogares/vivienda, son muy limitados paradeterminar otros factores cualitativos intrínsecos dela densidad poblacional en una vivienda. Por ello,Mónica Mejía propone una clasificación de variostipos de densidad residencial, que abarcan desde ladensidad interior (apartamento y conjunto residen-cial) hasta la densidad exterior producida del entor-no, implementando, además, controles de calidadque defienden al consumidor ante los defectos enque pudieran incurrir los promotores y constructo-res privados de vivienda (Mejía, 2007: 135).“La discusión sobre vivienda en altura se enfoca prin-cipalmente desde las áreas mínimas entregadas hoyen los apartamentos, insuficientes o ineficientes paralos grupos familiares actuales. Se pone de esta ma-nera en el tablero de juego la densidad habitacionalcomo una producción de espacio disponible y lo querealmente se obtiene con la minimización de los espa-cios, es una mayor renta del suelo sin ganancia parael residente que ocupa las unidades de vivienda, nipara el habitante del sector, ni para la ciudad misma.Debe ser impostergable la discusión hacia la eficien-cia, eficacia, efectividad, necesidad y normalizaciónde las zonas privadas, comunes y de esparcimiento deesta tipología residencial […]El problema no es fundamentalmente de escasezde espacio o de déficit habitacional como se deseamostrar desde la política de desarrollo urbano sinode aprovechamiento del suelo, la regulación de estey la distribución en el territorio con instrumentosde seguimiento y evaluación, a la par que su admi-nistración; una política de protección al patrimoniode los propietarios, de protección a condiciones dehabitabilidad para los ocupantes; el desarrollo deuna legislación que adjudique responsabilidades yvisibilice responsables; de alguna manera tomaríaen cuenta la capacidad de soporte del suelo y de losconjuntos residenciales en altura de alta densifica-ción” (Mejía, 2007: 60).
  • 157. 156  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEstas propuestas sobre lineamientos para elaprovechamiento del suelo sobre parámetros y re-gulaciones cualitativas y la densidad que se debe deseguir para alcanzar óptimos niveles de calidad devida para la población menos favorecida, son bas-tantes pertinentes como medida sustentable para elordenamiento territorial y el futuro de las ciudadescompactas. En Bogotá, paralelo con la inexistenciade una legislación que defiende al “consumidor” devivienda económica, la periferia está asociada conaltas densidades en bajas alturas, pobreza y pésimascondiciones urbanas y sociales; por tanto, tales con-diciones deben ser corregidas, inclusive antes dedensificar con construcción de vivienda económicade inversión privada, como se ha venido haciendoen las localidades de Suba y Kennedy, y reciente-mente en Bosa, con ayuda de los instrumentos delbanco de tierras de Metrovivienda.La vivienda de apartamentosSegún un estudio realizado por la arquitecta DaniaGonzález sobre modelos edificatorios urbanos en LaHabana, Cuba, los modelos de ciudad de alta den-sidad presentan características de alta viabilidad,de acuerdo con criterios económicos; pero, desdeel punto de vista de la calidad para los habitantes,la mejor opción son aquellos modelos que se basanen la urbanización abierta, es decir, un tanto másdispersa. Estos datos sirven como punto de partidapara proponer indicadores de ocupación recomen-dables, pero sujetos a las características propias decada región:“Los edificios estrechos y alejados unos de otros fa-cilitan la ventilación e iluminación natural, pero ala vez, se dificulta la protección solar y la orienta-ción visual de las personas. Modelos urbanos con co-eficientes de ocupación del suelo entre 0,25 y 0,6 yedificios de mediana altura (promedio de pisos entre2,40 y 4,10) permiten obtener densidades entre 270y 470 habitantes por hectárea y a la vez, apropiadascondiciones ambientales en los espacios interiores delos edificios de vivienda. La preferencia de las perso-nas por esas urbanizaciones existentes confirma estosresultados” (González, 2005: 8).Las anteriores consideraciones tienen mayorimportancia a nivel de proyecto urbano, pero alaumentar la escala e introducirse al proyecto arqui-tectónico, generalmente las primeras pautas parauna edificación de vivienda en altura se basan enuna disposición volumétrica que tenga en cuentala disposición de sol, definición de alturas, circu-lación, accesibilidad, privacidad, zonas públicas yservicios, ubicación de estacionamientos (subterrá-neos, en los primeros pisos o en zonas exteriores)y las densidades adoptadas de apartamentos, deacuerdo con lo que permita la inversión financiera.Es recomendable, además, durante la fase de dise-ño, el establecimiento de criterios que guíen todo elproceso teniendo en cuenta la retro-alimentaciónconceptual, los atributos asociados con la imagen,la calidad bioclimática, la sustentabilidad ambien-tal y la equidad de la calidad arquitectónica comoparte de su función social149.Alfredo Cilento Sarli, bajo una visión paradig-mática (de cambio conceptual) del hábitat plan-tea que no existe un déficit de viviendas, sino decondiciones en pequeña escala; entonces, proponebasado en un estudio de Abadí y Quintana (1977,citado en Cilento 1999) el desarrollo de conjuntoshabitacionales que de manera progresiva alcancenaltas densidades y un urbanismo con bajas alturas,gracias a multifamiliares o bifamiliares de hasta seispisos en agrupaciones tipo cluster (alrededor de unpatio), donde se permite como algo necesario laconstrucción en el futuro de otra vivienda sobre unaexistente, y donde los espacios semi-públicos estén149 Textos sobre proyectación arquitectónica recomiendan, como pri-mera medida, tener ciertos cuidados con los edificios implantadosen zonas centrales de la ciudad que cuentan con trazados, equipa-mientos y servicios tradicionales, en algunos casos obsoletos. Lomejor sería evitar intervenir el trazado y forzar el abastecimientode servicios públicos y de estacionamiento, teniendo en cuenta laidentidad e historia presentes en el entorno. Respecto a la incorpo-ración de criterios que no perjudiquen los factores medio ambienta-les, Ken Yeang ha elaborado trabajos significativos como Proyectarcon la naturaleza: bases ecológicas para el proyecto arquitectónico(1995) y El rascacielos ecológico (2001).También están Richard Ro-gers y sus planes urbanísticos compactos para las ciudades de Shan-gai y Londres; y textos de Peter Land, arquitecto inglés, profesordel Instituto Tecnológico de Illinois en Chicago (Peter Land y JohnTurner fueron las figuras centrales en la organización del concursointernacional de vivienda popular Previ, en Lima, Perú).
  • 158. 157  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáclaramente asignados. “Ello es posible si se descartala tradicional imagen del edificio multifamiliar y sesustituye por la idea de crear agrupaciones plurifa-miliares de varios pisos, de desarrollo progresivo”(Cilento, 1999: 138).Como solución habitacional para habitantes deescasos recursos, existe cierta expectativa por el posi-ble desarrollo de vivienda progresiva en altura, dadoque esta es una solución recurrente en la vivienda deinterés social unifamiliar, bajo el pretexto de lograruna mayor accesibilidad a la población. Ante las des-consideradas “normas mínimas” que son aplicadaspara que inversionistas y constructores mantengancierto margen de ganancia, se hace necesario que launidad de vivienda (que en nuestro caso es el apar-tamento) cuente con cierto grado de flexibilidad yadaptabilidad, que le permita cambiar o ampliar ladisposición de sus espacios para el mejor aprovecha-miento de los mismos debido a los constantes y nopronosticables cambios en la configuración familiar,el aprovechamiento de la posibilidad productiva dela vivienda y la apropiación generada por estéticas ysignificados cotidianos. Recordemos que la vivienday su apropiación es un proceso intervenido por múlti-ples variaciones, que determinan sus requerimientosen diversos tiempos.En este aspecto, hay que señalar que, debido alas condiciones estructurales de un edificio de va-rios pisos y su esbeltez, no es posible plantear uncrecimiento de las unidades de vivienda “explosi-vo”; es decir, externo a la unidad original, que es loocurre con la vivienda baja al extenderse horizon-tal o verticalmente. Ello implicaría romper murosestructurales que constituyen el cascarón de cadaunidad y que, sumado por cada una de las unidadesdel edificio, comprometerían la estabilidad estruc-tural y sísmica del conjunto150. El riesgo crece con laimplementación de sistemas constructivos basadosen muros estructurales, ya sean de mampostería ode concreto; pues los sistemas aporticados son sus-tancialmente más costosos.Esto conduce a determinar dos maneras posiblesde flexibilidad en un apartamento: el crecimientoprogresivo “implosivo” y la transformación de laplanta arquitectónica, junto con la disposición delos espacios. La vivienda de crecimiento implosivoconsiste en la entrega de un “cascarón” de doblealtura que constituye un apartamento, con el fin deque posteriormente el habitante aumente el áreaconstruida, al realizar un segundo piso dentro de launidad. Sin embargo, este tipo de propuestas solohan sido posibles en la academia, pues ningún cons-tructor estaría dispuesto a asumir el riesgo de “ex-perimentar” con la acogida de este tipo de vivienda;además de que ésta requiere un aumento de los cos-tos por apartamento, debido a sus implicaciones es-tructurales y menor aprovechamiento del suelo, alcontener un número de unidades de vivienda me-nor que la tipología tradicional sin doble altura.La transformación interna de la planta es unaalternativa plausible que se basa en la configuraciónde espacios en la vivienda aptos de ser alterados desu concepción original, para adaptarse a las diver-sas necesidades de sus habitantes y evitar la rigidezpropia del edificio multifamiliar. Existen tres tiposde transformación de la planta que se basan en laincorporación de atributos, como son: flexibilidad,diversidad y variabilidad. El primero es la planta li-bre, la cual no tiene una distribución ni particiónespacial, para que sea el habitante quien la establez-ca; el segundo es la planta móvil, que posee unadistribución espacial en la planta compuesta porelementos no fijos, que pueden ser movidos cuandose requiera; por último, existe la planta de recintosneutros, cuya distribución espacial es fija, pero concaracterísticas de similitud o diferencia entre los es-pacios, que los hace capaces de adoptar diferentesusos (Valenzuela, 2004).Existe otra posibilidad de transformación de laplanta que se llamará “muros divisorios alternos”que, a diferencia de las anteriores, implica a otrasviviendas vecinas. Se trata de aplicar muros o par-tes de muros que no sean estructurales como di-visión entre apartamentos, con lo cual una o másviviendas pueden ser ampliadas o disminuidas enárea al romper tales divisiones e incorporar puertas150 En los edificios de vivienda en altura no sería posible un crecimientoprogresivo vertical, a menos de que se plantee solo en el último piso.
  • 159. 158  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáu otros muros que obedezcan a una nueva delimita-ción, de acuerdo con los diversos requerimientos delos usuarios, y sin perjudicar los muros estructuralesy exteriores de fachada. Esta propuesta está sujetaa cambios consecuentes en la normativa de propie-dad horizontal y en el planeamiento de la disposi-ción dentro de los apartamentos de espacios conservicios esenciales, como la cocina y los baños.Gráfico 7.1. Proyecto de vivienda multifamiliar progresiva “implosiva”Fuente: Jorge Correa y Sergio Ballén.Estas distintas maneras de transformar un apar-tamento para lograr mayor flexibilidad, especialmen-te el crecimiento implosivo por doble altura, soncompatibles con el Método de Soportes y UnidadesSeparables, propuesto en Holanda por Nicholas JohnHabraken en 1962, dentro de una corriente europeanacida en el período de entreguerras que defendíael diseño participativo (relacionada en el capítulo IIde este trabajo). Los “soportes” se refieren al edificioy al contexto como contenedor de varias unidadesde vivienda, donde el colectivo comunitario tieneinjerencia, y las “unidades separables” se refieren acada vivienda que está sujeta a las decisiones y ne-cesidades particulares de cada familia. El principalobjetivo de este método es lograr un diseño con altopotencial para obtener variaciones a través de unasistematización de la toma de decisiones, la clasifi-cación espacial por funciones, los aportes caracterís-ticos del contexto donde se implementará y los dela población específica (Romero et al., 2004: 63-66).Cabe recalcar que este tipo de desarrollos en lavivienda multifamiliar por iniciativa privada, no sehan producido en la ciudad. La excepción sería elproyecto estatal Ciudad Bachué (ICT, 1978), queentregaba un módulo lineal con circulaciones engalería y crujía simple de tres pisos (ver anexo sobretipologías), para expandirse de manera horizontalen la zona posterior y vertical en los apartamentosmás elevados. Actualmente este proyecto cuentacon graves problemas estructurales y sismo resisten-tes, debido al crecimiento descontrolado por partede sus habitantes.
  • 160. 159  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáEn el capítulo II vimos cómo en el Palacio de Ver-salles (siglo XVII) se concretó una idea de agrupa-miento colectivo aislado, que gozó de beneficiosexclusivos característicos del status social por afini-dad entre integrantes (fenómeno que más adelantese vería con la aparición del conjunto cerrado en laciudad contemporánea). La intensidad de servicios,cercanías, eficacia en el transporte y afinidades so-ciales, son fundamentales para estas clases altas.En la primera mitad del siglo XX, con las pro-puestas de los CIAM, nació una visión utópica151de comunidad alimentada por las nuevas posibi-lidades en las técnicas industriales de producción“en serie” en un hábitat aglomerado, con problemassocio-económicos y déficits que caracterizaban a lasciudades en la carrera por el desarrollo industrialy económico, dando paso a las guerras mundiales.Esta utopía se imponía como un nuevo orden ar-mónico sobre lo existente; es decir, que remediaríala crisis habitacional y social al erradicar las viejasestructuras edilicias.La vivienda en altura constituye una nueva di-rección hacia donde apunta la estructura física delas ciudades, como manifestación de una sociedadávida de proyección a nuevos campos de conoci-miento y desarrollo tecnológico. Por ello, lo colecti-vo y lo privado concentrado bajo el mismo contextoterritorial tienen una nueva connotación, donde lopúblico cobra relevancia como el catalizador quehace posible a la sociedad misma.Sobre la base de la nueva posibilidad de las cons-trucciones en altura y la defensa de las áreas libres(o la ciudad jardín) se promovía la ciudad compactacomo mecanismo para evitar la dispersión causadapor las dinámicas en la división del trabajo indus-trial, en respuesta al déficit cuantitativo, pero sindescuidar ciertos objetivos cualitativos aunque ex-tremadamente funcionales152. De esta manera, losbloques de vivienda sirvieron como modelo basepara la planificación de la ciudad, lo cual tendríadiferentes manifestaciones, de acuerdo con el terri-torio y la estructura socio-política del Estado.En el capítulo III, se mostró que el desarrollo demultifamiliaresenLatinoamérica–L.A.–tuvocarac-terísticas comunes en casi toda la región. Cuando sediscutían en Europa diversos modelos urbanísticoscompactos, en L.A. se creaban las primeras institu-ciones estatales para la producción habitacional, lascuales construyeron algunos proyectos de viviendaemblemáticos y de grandes proporciones en altura,pero que también fueron excepciones dentro delstock habitacional de cada país (excepto Venezue-la), con el predominio de las alturas medias, entrecuatro y seis pisos.La sensación de progreso tecnológico, arquitec-tónico e industrializado se tradujo en el término“moderno” impuesto en el contexto arquitectónicoy urbanístico latinoamericano a través de los bloquesde vivienda, como materialización aproximada de lautopía comunitaria (importada y adaptada al contex-to social de América Latina) dirigida a los sectoressociales de bajos ingresos, muchas veces gestionadapor dictaduras militares en el gobierno. De esta ma-nera, las grandes obras públicas habitacionales asu-mieron en varios casos una posición simbólica querememoró la acción efectiva de los movimientos so-ciales populares, en su lucha por sus derechos.En la mayoría de los países analizados, luego deuna extensa producción habitacional con superblo-ques, éstos fueron dejados atrás no solo por los altoscostos que implicaban para el Estado sino porquecomenzaron a hacerse evidentes las consecuenciasConclusiones151 Más que utópica era una visión quimérica, puesto que sus impul-sores la consideraban posible. Para evitar confusiones y ser conse-cuentes con el desarrollo del texto, se le seguirá llamando comouna utopía.152 La búsqueda de sol, espacio y verdor para habitar, trabajar, recrear-se y circular era considerado como un ciclo invariable, zonificado yrígido, aplicado en varios proyectos urbanos.
  • 161. 160  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotásociales y las dificultades en su mantenimiento, ad-ministración y adjudicación, que era precisamentelo que edificios vanguardistas y modernos comoéstos prometían erradicar. A esto se le suman lasdificultades financieras que comenzaron a experi-mentar la instituciones pro vivienda, mientras queel mercado inmobiliario adquiría mayor fuerza en laconformación de las ciudades153.Ya con una política neoliberal consolidada en losaños noventa, especialmente en México, Colombia yBrasil, la creciente demanda habitacional y la esca-sez de suelo fueron variables con las que el promo-tor inmobiliario entró a determinar la construcciónde vivienda económica en altura, siempre y cuandolas fluctuaciones del mercado, la ganancia y la nor-mativa lo permitieran. Cabe agregar que la mayoríade soluciones de vivienda para la población de ba-jos recursos consistió en casas unifamiliares; cuandoexistían multifamiliares, estas casi nunca pasaron loscinco pisos de altura y las condiciones de calidad seasemejan a las unidades de vivienda baja.En Colombia la construcción de grandes pro-yectos habitacionales con características propuestaspor los CIAM fue muy marginal, probablemente porla alternación entre los partidos políticos con dife-rentes proyectos, la ausencia de una dictadura mi-litar prolongada, la poca acogida hacia este tipo deconstrucciones y la no consolidación de una ciudadprimada a mitad del siglo XX, pues Bogotá, comocapital, no contaba con un desarrollo económicopor encima de las principales ciudades nacionalesde similar importancia.Entrando al caso particular de Bogotá (capítuloIV), desde la década de los años setenta la normati-va apuntaba hacia la plena compactación de la ciu-dad, facilitando la sustitución de predios existentes(re-densificación) y la renovación urbana; sin em-bargo, la falta de condiciones legales, de normativasy de inversión no permitió que estas operaciones sellevaran a una escala considerable. Esta época coin-cidió con la aparición del conjunto cerrado (en uni-familiares) y la estratificación socio-económica, quejunto con la densificación edilicia en el norte de laciudad por habitantes de altos ingresos y la inac-cesibilidad a una vivienda digna para la poblaciónmenos favorecida, la utopía de comunidad urbanaintegrada (o desfragmentada) se alejó cada vez másde ser posible y reforzó su condición como tal (unautopía algo optimista, pero irrealizable).Mientras duró la producción estatal de vivienda,el Instituto de Crédito Territorial no solo tuvo unaalta producción de viviendas multifamiliares hastamitad de la década de los años setenta, sino queofreció proyectos de magnificas condiciones arqui-tectónicas; luego, la Caja de Vivienda Militar fue laentidad que más proyectos multifamiliares realizóen la ciudad.La dinámica de densificación y re-densificaciónurbana pareció necesaria en el modelo de desarrollode finales de las décadas de los años sesenta y seten-ta (apertura comercial post-industrial), si tenemosen cuenta los conceptos de Lauchlin Currie al in-tegrar las proyecciones económicas con las urbanasy los índices demográficos. Las “ciudades dentro dela ciudad” se establecieron como una respuesta alconjunto de problemáticas (déficit habitacional, cir-culaciones de capital, desarrollo urbano, falta de re-gulaciones legales y normativas, etc.) para la mismaconsolidación de la ciudad y su competitividad, antelas primeras señales de una globalización comercial,económica y cultural. No obstante, los aspectos so-ciales empezaron a dejarse de lado para dar paso a lossustancialmente económicos, para lo cual se requi-rieron de grandes inversiones que solo fueron posi-bles al integrar la inversión privada con la pública.Con la nueva legislación y el Acuerdo 6 de 1990surgió un enfoque conmensurable en la planifica-ción al incorporar parámetros normativos más pre-cisos al conjunto de aspectos urbanísticos sobre laproducción inmobiliaria (como una forma de regu-lación frente a la apertura libre de mercados, entreellos el inmobiliario) y donde se hicieron más evi-dentes los estímulos a la densificación de la ciudad.En 1994 se registró la mayor producción de vi-vienda multifamiliar por parte del mercado privadopara todos los estratos y en 1999 para la VIS multifa-153 En este aspecto Cuba es la única excepción debido a su estructurapolítica, donde el suelo es propiedad del Estado y no existe la tran-sacción inmobiliaria capitalista de la vivienda.
  • 162. 161  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotámiliar (o de propiedad horizontal), lo cual resulta cu-rioso, pues en esta fecha se manifestó totalmente lacrisis de la construcción al colapsar los lanzamientosinmobiliarios. Adicionalmente, se cambió la Upacpor la UVR y se preparó el Plan de OrdenamientoTerritorial de Santafé de Bogotá, lo cual hizo pensarque durante este período los promotores no extintospor la crisis se sostuvieron con este sector de la de-manda, además de anticipar la normativa del POT.Cabe agregar, que en 1995 hubo una parálisis en laproducción de VIS multifamiliar.En cuanto a la economía urbana y su relacióncon la producción habitacional vimos que esta esresultado de un espacio particular localizado concaracterísticas aportadas por la ciudad (sociedad)en el pasado, el presente y el futuro (especulacio-nes) que indican su disponibilidad y demanda conprivilegios propios de tal ubicación, donde se con-centran oportunidades rentables que a la vez soninestables. La presión de la demanda por estas áreasestimula los incrementos en el precio del suelo y enel índice de edificabilidad154, y, por tanto, deberíatambién estimular la contribución de plusvalía porsus propietarios.En estas circunstancias, donde el mercado in-mobiliario ganó campo, los núcleos densificadosurbanos (policentrismo) mostraron una alteracióncualitativa, producto de la competencia individual,por una localización aventajada respecto a cercanías,servicios, equipamientos, capitales y significacionespara acceder más eficazmente a sus beneficios.Por su parte, el POT con sus operaciones estruc-turantes, la clasificación de usos y tratamientos y elmecanismo de reparto de cargas y beneficios, puedeconsiderarse como un “ordenador de localizacionesy/o valorizaciones” privilegiadas, que a su vez haceparte del proceso de especulación del suelo y forma-ción de plusvalías en la ciudad, lo cual supone unacontradicción entre la concepción de la planificaciónterritorial equitativa y las políticas de libre mercadoque ejercen presión sobre tales operaciones.De acuerdo con su naturaleza, al POT le co-rresponde canalizar las inversiones de los diferentesactores urbanos, teniendo en cuenta la distribuciónequitativa del ingreso y la no fragmentación de laciudad. Empero, los únicos mecanismos de regula-ción y financiación para el desarrollo de VIS sonla contribución por plusvalía y el instrumento delbanco de tierras.Para la aplicación de las plusvalías en las cons-trucciones en altura, Samuel Jaramillo propone quela normativa exija alturas por debajo de las que pro-duce el mercado sin regulaciones. Si un promotornecesita construir por encima de los topes estable-cidos por la normativa, éste tiene que contribuir yasea por el avalúo establecido para la plusvalía o con“cesiones adicionales por edificabilidad”, donde secontribuye con cesiones adicionales en zonas ver-des o espacio público para la ciudad, lo cual es bas-tante pertinente dada su escasez.Es importante recalcar el estudio de Jan Ghel,que se describió anteriormente, pues un espacio pú-blico de calidad no necesariamente es extenso, sinoque permite además contactos espontáneos pero in-tensos entre las personas, lo cual es determinante enla buena percepción de los habitantes urbanos, asícomo su articulación con el espacio residencial pri-vado donde se extienden las formas de vida colectivaque caracterizan una comunidad cultural específica.Los proyectos de vivienda multifamiliar econó-mica no tienen un patrón general de localización oconcentración en la ciudad, al contrario de la dirigi-da a estratos altos. Incluso, al identificar dichas loca-lizaciones en una localidad con una alta producciónreciente (en Suba, hacia la periferia noroccidentalde la ciudad), éstas se encuentran dispersas con unapequeña tendencia hacia los suelos por desarrollar yen menor medida a la centralidad local.De esto se puede deducir que los procesos dedensificación y re-densificación no cuentan conuna planificación u ordenamiento, sino que su loca-lización se deja arbitrariamente al mercado, dondela mayor determinante sigue siendo la disponibili-dad de suelo urbano (generalmente costoso) para laproducción de urbanizaciones de vivienda en altu-ra, tanto en agrupaciones mixtas o bloques linealesde pequeña escala, como en las sustituciones predio154 No siempre sucede esto en las edificaciones comerciales.
  • 163. 162  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáa predio para edificaciones en altura en predio me-dianero155(ver anexo sobre tipologías), además, sintener en cuenta la disponibilidad de equipamientosy servicios, afectando la calidad de vida, el derechoa la ciudad y a la vivienda digna de sus habitantes.A estas deficiencias se le suma la desvalorizacióngenerada por las pésimas condiciones de calidad, lasáreas de la vivienda social de apartamento y sus es-pacios comunes, al ser rebajadas por los promotorespara bajar costos y ser más accesibles a la poblaciónde bajos recursos, siendo una imposición sin alternati-va, gracias también a la persuasión publicitaria que selogra al convertir a este tipo de vivienda en un mediomasivo de comunicación de masas y un imaginariocolectivo. Existen alternativas frente al desarrollo pro-gresivo, pero aún es un tema “novedoso”, que carecede aplicaciones prácticas y viables por ahora.El uso que más sube el precio del suelo, es la vi-vienda para estratos altos. Esto conduce a que lasáreas residenciales de alto valor sean el mercado másapetecido y su localización es una concentración deservicios y equipamientos urbanos benéficos para sushabitantes. Existe una alta demanda de vivienda sincubrir por parte de la población de alto poder adqui-sitivo, que compite al mejor postor por una buenalocalización (que es escasa), dadas sus característicasurbanas, que se traducen en el aprovechamiento deesta ubicación a través de la edificabilidad intensa ylos altos precios por apartamento.Estas áreas también se caracterizan por ser las pri-meras en adoptar al conjunto cerrado, tanto en lavivienda unifamiliar como en la multifamiliar, conmayor intensidad a partir de 1978, convirtiéndoloen un patrón solicitado y extendido a casi toda laproducción de vivienda estatal pero, sobre todo, laprivada. El conjunto cerrado aparece bajo el argu-mento de la seguridad y por afinidades sociales en elestilo de vida vinculado con la clase socio-económi-ca, proporcionándole una validación estética que semanifiesta con el aislamiento espacial del resto de laciudad lo que fomenta su fragmentación, fenómenoque recuerda al palacio de Versalles del siglo XVII.Volviendo a los altos precios del suelo, estos sonanálogos a la edificabilidad (esto no quiere decir ne-cesariamente que a mayor altura mayor rentabilidad)y benefician al propietario del suelo. En el caso de laszonas periféricas, a pesar de los precios relativamentemenores, la densificación sin regulación genera ma-yores costos para la ciudad ante los requerimientosinsatisfechos de equipamientos, movilidad, serviciosy espacio público, además de las patologías sociales ypsicológicas en los habitantes, producto de las áreasreducidas y las pésimas condiciones de calidad devida (como en el caso de México). De igual forma, elprecio del suelo periférico (de menor calidad) elevasu precio debido a la gran demanda y termina ge-nerando sobre ganancias al propietario del suelo demejor calidad sin importar la edificabilidad permitida(rentas diferenciales), que en Bogotá se concentra enel nororiente de la ciudad.Ante el déficit de suelo aventajado, la reno-vación urbana aparece como un mecanismo paraintervenir los procesos de degradación de determi-nadas zonas de la ciudad, dentro de su ciclo natural,y convertirlas en suelo disponible de calidad. Sinembargo, las pocas operaciones ejecutadas hastaahora desconocen las redes sociales, identidades ysímbolos que se han consolidado en el tiempo endicho territorio; esto y otras implicaciones econó-micas y normativas han dificultado el desarrollo fa-vorable de dichas operaciones.Debido a sus implicaciones y posibilidades, loscentros históricos reúnen las condiciones para ser re-novados. Esas mismas condiciones, junto con las ope-raciones que establece el POT, son los catalizadoresde la especulación y el alza de los precios del suelo enmuchas de estas zonas, pues constituyen una locali-zación óptima de alta demanda que oferta una buenacantidad de equipamientos, servicios y zonas verdescualificadas. Por tanto, el mercado inmobiliario ejer-cerá una presión sobre los índices de edificabilidadajustados a las proyecciones de rentabilidad.Los costos generales (especialmente del suelo)y la ausencia de una política de protección social155 De acuerdo con los costos aproximados de una construcción mul-tifamiliar, es probable que las destinadas como VIS se realicen en sumayoría como construcciones nuevas, ya que la sustitución de lasconstrucciones existentes acarrea costos adicionales. De ser cierto,el patrón disperso en la localización de VIS en altura obedece a laocupación de predios libres y/o zonas con tratamiento de desarrollo.
  • 164. 163  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotádesamparan la disponibilidad de la vivienda so-cial en altura en áreas centrales, especialmentemediante programas de renovación urbana. Enel campo del reciclaje de edificaciones existe unaalternativa de solución habitacional para la pobla-ción de bajos ingresos, que no ha sido explorada.Se debe tener en cuenta que los valores cualita-tivos y de aceptación del espacio público en áreascentrales se reducen al insertar en el viejo trazadotradicional grandes edificaciones descontextua-lizadas, ya que el objetivo de la densificación nodebe ser la agrupación de edificios, sino de per-sonas y acontecimientos donde la densidad no essinónimo de altura.Este panorama contradice las disposiciones plan-teadas por el POT, pues éste por un lado prevé densifi-caciones moderadas y sostenibles, haciendo selecciónde zonas precisas con dotaciones adecuadas (DAPD,2000: 197-198); y, por otro lado, propone “objetivossociales” que son opacados por la contundencia de laslógicas y dinámicas espaciales y económicas del mer-cado (favorecidas por la normatividad), que determi-nan los intereses de los actores y que constituyen laverdadera directriz en la construcción de la ciudad.A esto se le suman las políticas de aprovechamientodel suelo y de vivienda, al compartir el mismo objetivoque es la densificación y re-densificación de la ciudadsin parámetros cualitativos claros.A lo largo de esta observación de la evoluciónhistórica y el contexto actual local de la vivienda so-cial en altura, se observó que el aislamiento y disfrutede los beneficios mediante la concentración de indi-viduos por grupos sociales privilegiados originó unaprimera idea de convivencia colectiva; más adelanteapareció la vivienda en altura en grandes bloques,como solución óptima al déficit de vivienda obrera“apropiada”, donde primaban los amplios espaciosverdes, siendo promovidos además como grandesobras públicas; no obstante, su funcionalismo y ca-rencia de los factores que complementan la vivienda(de acuerdo con la definición del marco teórico) fue-ron decisivos para el fracaso de sus objetivos.En la ciudad de Bogotá, al contrario de otrasciudades de países latinoamericanos donde se adop-taron estas soluciones habitacionales a gran escala,predominaron los proyectos de pocos pisos y a travésde estudios y normativas se impulsó un modelo deciudad compacto, donde el mercado ganó cada vezmás terreno respecto a la producción de vivienda;sin embargo, los multifamiliares han estado dirigidosen su mayoría a los estratos medios o altos o han sidoocupados por éstos, aun cuando son vivienda social,debido a diversos factores que implican al carácterformal de estas edificaciones. Recientemente, con lapolítica de subsidios, la debilidad de las normativascomo el POT, el régimen de propiedad horizontal yla elevada valorización del suelo urbano escaso, handado como resultado conjuntos habitacionales másaccesibles a demandantes de bajos recursos, pero conpésimas condiciones cualitativas y en suelos con tra-tamiento de desarrollo, donde los equipamientos, losservicios, las áreas verdes, la movilidad y los procesosterritoriales son escasos.Por tanto, la vivienda en altura actual se puedeconsiderar como una expresión del mercado inmobi-liario sobre una localización específica, traducido en elmáximo aprovechamiento del suelo de acuerdo conlos márgenes rentables, que excluye a la población debajos recursos y contribuye con la segregación de laciudad al consolidar la concentración de actividades,población, servicios, conjuntos cerrados y condicionesurbanas aventajadas, en una porción del territorio.Para la vivienda en altura destinada a los habitantesde bajo poder adquisitivo, las condiciones urbanas enque se da no tienen mayor atractivo; la calidad es bajay no existe un patrón de ordenamiento territorial porparte del Estado relacionado con las densidades edili-cias y poblacionales, lo cual constituye una violacióndel derecho a la ciudad y la vivienda digna.En este sentido, el multifamiliar es mucho más queuna simple variación tipológica arquitectónica de lavivienda (es decir, no solo es la simple suma de pisosen un mismo espacio regularizado dentro de una for-ma construida); es, definitivamente, una forma par-ticular de vivienda con características diferentes a launifamiliar, a la que le falta exploración en su manerade ser “casa” donde se representan los símbolos, losprocesos, el confort familiar y las relaciones con susvecinos; además, en donde el papel del espacio públi-co es determinante articulado con los servicios y los
  • 165. 164  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotáequipamientos urbanos. Parte de los problemas gene-rados se dan por la redefinición de las relaciones devecindad tradicionales mediante relaciones sociales“verticales” en mayores proporciones, la participaciónen áreas comunes y el sentido de propiedad.Esto supone que las tradicionales tipologías dealta densidad, como el bloque o la torre, tienen queser revaluadas, así como las condiciones económi-cas y culturales de la población que impiden la me-jor producción de viviendas de interés social dignasy de calidad.Las anteriores temáticas e incidencias de la VISen altura cambian el enfoque frente a las discusionesen cuanto a la pertinencia social, cuando es desti-nada a población de bajos recursos, puesto que esacondición está sujeta a raíces en la estructura socio-política y económica del país. Además, se debe teneren cuenta que la vivienda en altura es consideradacomo una intervención habitacional definitiva en laciudad, ya que debido a las pocas posibilidades eco-nómicas y legales de la copropiedad (como el régi-men de propiedad horizontal), estas construccionesno pueden ser re-desarrolladas o sustituidas, así cum-plan con las condiciones para ello.De esta forma, la presente investigación proponelas siguientes líneas de acción o consideraciones parala aplicación de la vivienda en altura para poblaciónde bajos recursos, de acuerdo con las característicasexpuestas y sus directrices de producción en Bogotá:• La construcción de vivienda multifamiliar dealtura media, entre cuatro y seis pisos, sin ex-tensas galerías de circulación interna, dado queesta es una proporción “manejable”, teniendoen cuenta la conformación de densidades edili-cias y demográficas heterogéneas dentro de unsector de intervención.• Selección de zonas de la ciudad consolidadadonde “no” conviene re-densificar espontánea-mente, como control a la acción del mercado yla contribución por plusvalía.• Revaluación de las características de una vivien-da de apartamentos para la población desplazada,reasentada, o de interés prioritario, en la confor-mación de los espacios y las actividades, y en laaplicación de alternativas de producción econó-mica en el espacio público, dado su origen rural.• Reforzar con trabajo social las cooperativas oasociaciones comunitarias locales en los nuevosproyectos habitacionales para la población debajos recursos, lo que implica la gestión del ries-go, el conflicto y la convivencia.• Revisiones del POT en cuanto al tema del apro-vechamiento del suelo y su articulación con unanormativa de aumento de las densidades demo-gráficas en la ciudad, que sea clara, precisa y conresponsabilidades para los diferentes actores.• Las operaciones estructurantes del POT y derenovación urbana deben venir acompañadasde instrumentos legislativos, que protejan a loshabitantes existentes de ser expulsados por lasdinámicas de densificación edilicia intensa.• Intervenciónsobrelasdinámicasrentablesdelsueloy su accesibilidad para la construcción de VIS concapitales “semilla” y controles estatales, en zonasexentas de los intereses del mercado que estimulentambiénelmejoramientobarrial.Asimismo,fomen-tar alternativas productivas como, por ejemplo, elcomercio en los primeros pisos, de acuerdo con lascondiciones socio-económicas del territorio.• La aplicación de plusvalías, o cesiones adiciona-les, a proyectos que construyan por encima delos topes de la normativa.• Llevar a cabo proyectos de reciclaje de edificiosen áreas centrales y evaluación de alternativasfrente al desarrollo progresivo en la viviendamultifamiliar, siempre y cuando sean realizadaspor agentes estatales o en su defecto, por agen-tes privados bajo regulaciones.• Un Plan Nacional de Desarrollo donde se canali-cen las inversiones de los diferentes actores urba-nos, teniendo en cuenta la distribución equitativadel ingreso y la no fragmentación de la ciudad.• Sin el ánimo de extender los límites urbanos, esnecesario re-cualificar la periferia con el desarro-llo de equipamientos, servicios, movilidad, espa-cio público y zonas verdes de altas proporcionesque eviten la fragmentación y la inequidad, enrelación con las altas densidades existentes ylos nuevos desarrollos de vivienda multifamiliar
  • 166. 165  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotá(Rincón, 2006). De esta manera se estimula laproducción de vivienda, sin atacar el déficit deunidades sino al de condiciones.• Un control de calidad que proteja al compradoren cuanto al urbanismo y la unidad de viviendade apartamento tipo VIS que entrega el promo-tor o constructor, mediante el establecimientode responsabilidades y sanciones (de acuerdocon Mejía, 2007).De igual forma, se proponen las siguientes líneasde estudio que complementan y dan sustento a lasanteriores consideraciones, con el fin de proporcionarun marco conceptual plausible que permita llevar a lapráctica este tipo de solución habitacional, destinadaa población de bajos recursos teniendo en cuenta undesarrollo urbano sustentable para la ciudad:• El déficit de localización de vivienda para la po-blación de altos ingresos y los fenómenos socia-les que suscita, manifestado en la concentraciónde esta población en sectores específicos de laciudad, aprovechados a través de la edificabili-dad de las construcciones. Entre las causas seencuentran las afinidades sociales o estéticasde ciertos grupos de población que fomentanla fragmentación socio-espacial, así como la nodistribución equitativa del ingreso.• La calidad de la VIS en apartamentos existentesen Bogotá, con análisis de variables en sus áreas,acabados, morfología y el grupo familiar que ac-cede a ella.• Análisis y parámetros que se deben seguir en elmomento de establecer densidades poblaciona-les residenciales, de acuerdo con las necesidadessocio-económicas y su inserción desde la uni-dad de vivienda (con las densidades percibidaso subjetivas), hasta las diferentes escalas de laciudad. Lo anterior de acuerdo con las propues-tas de Mónica Mejía (2007) y Patricia Rincón(2006) al respecto.• La relación del espacio público inmediato a launidad de vivienda multifamiliar y la maneracomo varía dependiendo del núcleo familiar, elorigen cultural y las relaciones que caracterizanun grupo social y económico.Estas investigaciones ampliarían el estudio sobrela vivienda en altura digna y la aplicación de altasdensidades en busca de un modelo de crecimientourbano compacto sustentable, que tenga como prio-ridad la calidad de vida de los habitantes en el marcode la dinámica social, política y económica que dis-tingue a las ciudades contemporáneas, donde la vidaarmónica de comunidades grandes, concentradas yvariables deje de estar asociada con utopías.
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  • 174. 173  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotábana en Brasil: las políticas de vivienda en la ciu-dad de Pelotas, 1946-1967” [en línea]. En: ScriptaNova, Revista electrónica de geografía y cienciassociales. vol. VII, No. 146 (087), 1 de agosto de2003, Universidad de Barcelona, Barcelona. En:<http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-146(087).htm>[Consulta: 18 de enero de 2008].SOLO, Tova M. (1987). Vivienda popular en un contextoarquitectónico. Cuadernos de arquitectura Escala,No. 13 y 14. Bogotá: Escala.TOPALOV, Christian (1984). Ganancias y rentas urbanas:Elementos teóricos. [Traducción de: Le profit, larenteet la ville. Elements de theorie]. España: Siglo XXI.UCV. Villanueva [en línea]. Universidad Central de Ve-nezuela. En: <http://www.ucv.ve/villanueva.htm>[Consulta: 11 de noviembre de 2007].UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANAAZCAPOTZALGO (1999). Mario Pani Arquitecto.México D.F.: Grupo Noriega Editores.VALENZUELA, Carolina (2004). “Plantas transforma-bles: La vivienda colectiva como objeto de inter-vención”. En: ARQ (Santiago), No. 58, pp. 74-77.Documento pdf. Disponible en: <http://www.scielo.cl/pdf/arq/n58/art22.pdf> [Consulta: 11 defebrero de 2008].VERGARA, Javier (2007). “La vivienda en la socie-dad de la información / Proyecto Sociópolis” [enlínea]. En: Plataforma Arquitectura, 18 de agostode 2007. En: <http://www.plataformaarquitectura.cl/2007/08/18/la-vivienda-en-la-sociedad-de-la-informacion-proyecto-sociopolis/> [Consulta: 06de septiembre de 2007].VILLAVICENCIO, Judith y HERNÁNDEZ, Pedro(2001). “Vivienda social y sectores de bajos ingresosen la ciudad de México: un encuentro imposible”.En: ZICCARDI, Alicia. Pobreza, desigualdad social yciudadanía. Los límites de las políticas sociales en Améri-ca Latina. Consejo Latinoamericano de Ciencias So-ciales, Clacso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires,Argentina. Documento pdf. Disponible en: <http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/pobreza/vi-llavicencio.pdf> [Consulta: 4 de febrero de 2008].YORY, Carlos M. (2004). Ciudad y sustentabilidad: I.Marco general y descripción de la problemática. Bo-gotá: Universidad Piloto de Colombia. Facultad deArquitectura y Artes. Escala.YOUNG, Ramón (2007). “Construcción, la industria delbienestar humano” [en línea]. En: Prensa.com. Pa-namá, jueves 21 de junio de 2007. En: <http://men-sual.prensa.com/mensual/contenido/2007/06/21/hoy/opinion/1014622.html> [Consulta: 14 de abrilde 2008].
  • 175. 174  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáTipologíasCon base en el insumo bibliográfico sobre agru-paciones multifamiliares que se ha nombradoanteriormente, se completó una base sobre tipo-logías arquitectónicas presentes en las edificacio-nes en altura que se amplió con observacionesen los tipos de circulación vertical que se puedenpresentar (punto fijo). Esto, con el fin de cons-tituir una referencia en el estudio físico de estasedificaciones.En cuanto a la forma de la residencia moder-na, Carlos Martí Arís argumenta que, bajo unamirada general del conjunto de proyectos y pro-puestas que componen el período entre guerrasen Europa, pone en evidencia cómo la edificaciónen línea se convierte en una paradigmática formabásica y hasta predeterminada de concebir la vi-vienda colectiva. Esta forma de edificación poseeuna variedad de orígenes analógicos implícitos enlos asentamientos humanos, entre los cuales es-tán los arrabales de la ciudad antigua, las ciuda-des fundadas sobre bordes naturales, la ausenciade una jerarquía central e ideas vinculadas con elcrecimiento indefinido y el recorrido, aspectos quetrascienden al campo del ordenamiento de la ciu-dad moderna (sintetizadas en el proyecto del urba-nista español Arturo Soria [1844-1920] de CiudadLineal, en 1882). Esto constituye, además, clarosvínculos con las ciudades antiguas, a pesar de serpromocionadas como novedosas y autónomas porla arquitectura moderna.“La forma lineal supone la ausencia de jerarquía ypropicia la equivalencia de condiciones para todoslos elementos que configuran una estructura. Preci-samente por ello se convierte en uno de los funda-mentos de la arquitectura residencial del MovimientoModerno. El esquema lineal es el más congruentecon el principio de repetición de un elemento y conla búsqueda de una seriación regida por una ley cons-tante” (Martí et al., 2000: 33).La forma también estaba determinada por lalógica constructiva y estructural posible de laépoca (planta regular y simétrica), su flexibili-dad de implantación para establecer zonas con-centradas con vivienda multifamiliar frente a lasáreas libres que las separa y las vitaliza espacial-mente (que permite una zonificación efectiva yes uno de los procedimientos recurrentes por losarquitectos), y las posibilidades de modulación yorganización interna de las viviendas al tener doscostados de diferentes propiedades (una cara conacceso y servicios frente a otra dotada de vistas,luz y ventilación).De esta manera, los modernistas de los CIAMbuscaban en el bloque lineal una articulaciónconstante con el espacio libre inmediato, gracias ala distribución espacial. Esta relación interior-ex-terior de los bloques genera una clasificación quelos divide en tres formas: cerradas, semiabiertas ylineales. Veamos:“Las formas cerradas son características de los mode-los residenciales basados en la idea de manzana comoelemento constructor de la ciudad […]Las formas semiabiertas son empleadas a menudo porla arquitectura moderna como un intento de superarla fórmula de la “rue-corridor”, propia de la ciudadochocentista […][…] la forma línea, originariamente ligada al mun-do agrícola, es uno de los grandes arquetipos de laarquitectura y como tal influye decisivamente en lasformaciones urbanas de diversas épocas […]” (Martíet al., 2000: 43-44).La forma lineal es la más implementada en edi-ficaciones en altura, reiterada en el trabajo sobreagrupaciones de vivienda realizado por ReinaldoPosada (1963), en el cual hace una clasificación,siendo posible distinguir también dos formas fina-les de agrupaciones que dan lugar a dos volúmenes:aislado o en hilera (del bloque).Anexos
  • 176. 175  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáLos edificios multifamiliares bajos contemplan al-turas de hasta cinco pisos, con lo que no es necesarioemplear el ascensor y, según la forma de la planta y ladisposición de los bloques, se pueden lograr agrupa-ciones como bloques rectangulares en hileras, bloquesrectangulares alternos, bloques rectangulares oblicuos,bloques rectangulares perpendiculares entre sí, blo-ques en cruz y bloques en estrella (Ver gráfico 8.1).Las edificaciones de vivienda multifamiliar quepueden lograr mayor altura, cuyas formas de agru-pación pueden ser semejantes a los bloques multifa-miliares bajos, se dividen en dos grupos básicos: lastorres y agrupaciones mixtas.Elsa Mahecha de Bisscheroux toma como ele-mento central para una clasificación tipológica físi-ca, la circulación en edificios holandeses, así como suestructura. Los tipos de edificaciones son aquí inter-pretados como clases de organización de los accesosy circulaciones en los edificios o bloques de viviendade varios pisos, en los cuales el sistema estructural deun edificio suministra el punto de partida para crearsu perfil físico, mientras que el sistema de los accesosconstituye la red de distribución a las diferentes tipo-logías de vivienda existentes, mostrando la particu-laridad de su estructura y las diferentes formas comose reparten sus dependencias.“Las tipologías son aquí entendidas como modos deorganización de los accesos y de las circulaciones enedificios habitacionales de varios pisos” (Mahecha,2000: 5).La geometría de un edificio es importante,sobre todo a la hora de someterlo a un contex-to urbanístico o social de un país que a su vez lodetermina, y en el que la forma de los accesos esimportante para la determinación “de la estructu-ra de relaciones.Estas tipologías tienen variaciones que puedencombinarse con las diferentes formas de agrupacióndescritas por Reinaldo Posada, y así establecer máspatrones. Mahecha hace una clasificación teniendoen cuenta el modo como se agrupan los accesos a lasdiferentes unidades de vivienda, y su posición conrespecto a los edificios. Esta clasificación se dividebásicamente en “circulaciones sencillas y circula-ciones combinadas”. Dentro de las circulacionessencillas, las tipologías identificadas son: pórticos,galería o crujía simple, deck o galería especial y do-ble crujía. Para las circulaciones combinadas estánla galería y pórtico/punto fijo, deck y pórtico/puntofijo, doble crujía y pórticos con dos puntos fijos ycrujía simple con doble crujía (Ver gráfico 8.2).
  • 177. 176  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 8.1. Tipos basicos de agrupacion.Fuente: elaboración propia.
  • 178. 177  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáGráfico 8.2. Tipologías de circulación.TIPOLOGÍAS DE CIRCULACIÓN EN BLOQUES DE VIVIENDAFuente: elaboración propia.
  • 179. 178  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáCuadro de proyectos estatales de vivienda social en altura en BogotáTabla anexa 8.1. Vivienda multifamiliar estatal en BogotáPROYECTO PISOS(máx.)ENTIDAD AÑO UNIDADESCENTRO URBANO ANTONIO NARIÑO 13 ICT 1958 768ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO 5 CVP 1960 - 1971 408CIUDAD KENNEDY 4 ICT 1961 - 1967 9.964*EDIFICIO SABANA 21 y 1 s. BCH 1961 144EL POLO 4 BCH 1961 60HANS DREWS ARANGO 5 ICT 1962 184CONJUNTO CALLE 26 5 BCH 1964 94MULTIFAMILIARES BCH 12 BCH 1964 158TIMIZA 6 ICT 1966 2.752*FUNDACIÓN CRISTIANA DE LAVIVIENDA6 ICT 1967  PABLO VI 5 ICT 1967 1119EDIF. ALMIRANTE VICTORIA   CVM 1968 88EDIF. RESIDENCIAS NEUCHATEL   CVM 1969  BANDERAS 5 ICT 1970 950EDIF. EL DORAL 9 CVM 1970  KENNEDY EXPERIMENTAL** 4 ICT 1971 852*TORRES EL PARQUE 38 y 2 s. BCH 1971 294EL TUNAL** 4 ICT 1972 7.000*PABLO VI, 2ª etapa 6 ICT 1972 2.414EL QUIRINAL, I SECTOR   CVM 1975 135URB. FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS 4 CVM 1975  188MANUEL MEJÍA 4 ICT 1975 432URB. TIERRA LINDA   CVM 1976 80URB. AYACUCHO II ETAPA   CVM 1977 340EL GUALÍ 5 CVP 1977 - 1981 520CANDELARIA LA NUEVA I y II 5 CVP 1977 - 1988 1.384BOSQUES DE KENNEDY 5 ICT 1978 400CIUDAD BACHUÉ 4 ICT 1978  LA MARÍA II 5 CVP 1978 60RESIDENCIAS ONTARIO   CVM 1980  
  • 180. 179  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáPROYECTO PISOS(máx.)ENTIDAD AÑO UNIDADESURB. NUEVA GRANADA   CVM 1980 135BOCHICA 5 ICT 1981 3.360URB. VILLA CATALINA   CVM 1981 507TECHO 5 ICT 1983 2.590SANTA CECILIA, II ETAPA 4 CVM 1983 1610EL TUNAL 5 BCH 1984 4.063*EL SOSIEGO   CVM 1984 49GRANADA NORTE   CVM 1984 410LA SULTANA   CVM 1984 492SANTA CECILIA III 4 CVM 1984 900TIMIZA (autoconstrucción)   CVM 1984 645GRANADA NORTE   CVM 1985 230LA FRAGUA 6 CVM 1985 70LA FRAGUA (Sgto. Páez Pabón)   CVM 1985 120LAGO DE TIMIZA, II ETAPA   CVM 1985 1695LAS PALMAS   CVM 1985 130URB. RAFAEL NUÑEZ, I ETAPA 10 y 2 s. CVM 1985 176LA PEPITA NORTE 6 CVM 1987 108NUEVA SANTA FE 5 BCH 1987 1.661ATLANTA 5 CVM 1988 1.257*URB. EL SEÑORIAL   CVM 1988 158URB. RAFAEL NÚÑEZ, II ETAPA 10 y 2 s. CVM 1988 352RINCÓN DE LAS MARGARITAS   CVM 1989  BUGANVILES 5 CVM 1989 390BUGANVILES II 5 CVM 1990 170URB. CARIMAGUA   CVM 1990  URB. CARIMAGUA II   CVM 1990  URB. CARIMAGUA III   CVM 1990  URB. RAFAEL NÚÑEZ, III ETAPA 10 y 2 s. CVM 1990 176NUEVO SUBA, II ETAPA   CVM 1991  NUEVO SUBA, IV ETAPA   CVM 1991  URB. AV. EL CENTENARIO   CVM 1992 840URB. RAFAEL NÚÑEZ, IV ETAPA 10 y 2 s. CVM 1992 224
  • 181. 180  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáPROYECTO PISOS(máx.)ENTIDAD AÑO UNIDADESADARVES DE EL SALITRE 6 FNA 1993 332*NUEVO SUBA   CVM 1993  URB. AV. EL CENTENARIO II   CVM 1993 310CARLOS LLERAS RESTREPO 13 y 1 s. FNA 1994 2.894URB. RAFAEL NÚÑEZ, V ETAPA 10 y 2 s. CVM 1995 1352UNIDAD RESIDENCIAL EL DORAL 18 CVM   40URB. AV. EL CENTENARIO III   CVM   380URB. AV. EL CENTENARIO IV   CVM   80Fuente: elaboración propia con datos de Inurbe, 1996.* Número de soluciones que contempla viviendas unifamiliares y multifamiliares en una misma urbanización.** Edificación multifamiliar de baja altura y silueta piramidal, resultante de una experimentación volumétrica.
  • 182. 181  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáCuadrosdeeventoscronológicosenAméricaLatinaBRASIL1925193019351945195019551960196519701985199019952000GOBIERNOS Octubre1930golpedeestado.AsumelapresidenciaGentulioDomelesVargasEleazarLópezContrerasinicióotraera,ladenominada“delanuevademocracia”.Octubre1945GolpedeEstadoMilitar,sacaaVargasdelPoderysubeelGeneralEuricoGasparDutra En1956fueelegidopresidenteJuscelinoKubitschek 1964trasunGolpeMilitarllegaunaeramarcadaporladictaduraMilitar 1985eselegidoTancredoNevescomopresidenteluegode21añosdeDictaduramilitar1992Collordimitióel29dediciembreyasumelapresidenciaItamarFrancoBajoelgobiernodeFernandoCardososelograenelpaísestablecerestabilidadeconómica.2002eselegidocomopresidenteLuísIgnasiodaSilva(lula)SecrealaDireccióndePensionesCivilesen1925encargadaentreotrascosasdeotorgarcréditosparalaadquisiciónoconstruccióndevivienda  SecrealaFundaçãodaCasaPopular(FCP)Buscandoatenderundéficitestimadode3.986.170viviendasen1951coniniciativadelEstadoylainfluenciamodernaenBrasil(OrganizacióndelosEstadosAmericanos,1956).1956sedecretaoficialmentelaConstruccióndeBrasiliaysudeclaraconstitucionalmentecomolanuevacapitaldelBrasilSeliquidalaFundaçãodaCasaPopular  HaycambiosenprogramasinstitucionalesyenelSistemaFinanceirodaHabitaçãoSemodificaalSFHyelimpulsoelsistemadesubsidiosconunainversiónenviviendadebajocostode$9billonesderealesconrecursosdelFGTSyotrasfuentesLamayorproducciónenviviendasecentraensectoresdealtarentaysonfinanciadosporelmercadoprivado.Sereduceimpuestosalosmaterialesdeconstrucciónyauspiciaplanesparaconvertirenpropietariosaloshabitantesdelasfavelasypalafitos,atravésdelFondoNacionaldeViviendadeInterésSocialFNHISPOLÍTICASDEESTADO   Losinstitutosdejubilacionesypensiones(IAPs)realizaronmodestasintervenciones  seconstituyoelSistemaFinanceirodaHabitação(SFH)ysecreoelBancoNacionaldaHabitação(BNH),  1980.SeliquidaelBancoNacionaldaHabitaçãodebidoaldéficitfiscal  SereestructuraelSistemaFinanceirodaHabitaçãoatravésdelMinisteriodelasCiudades,conelfindehacermayoresymejoresinversionesenviviendasocial. SeempiezanaGestarlasFavelasEdifícioEsther(iniciativaprivada,1935,SaoPaulo)ConjuntodeViviendaPedregulho,(1946,RíodeJaneiro)yelEdificioLouveira(iniciativaprivada,1946,SaoPaulo) SeiniciolaConstruccióndeBrasiliaconunAmbiciosoplanUrbanísticoLideradoporLucioCosta21deAbrilde1960SefundaBrasilia1969.SeelaboraelplanPilotodelaregiónBarradeTijucayBaixadadeJacarepaguáparalaexpansióndelaciudaddeRíodeJaneiroporLucioCostaenlademandadeviviendaurbanayruralseatendióconPlanesDirectoresconzonasdedesarrolloagrarioenalgunasciudadesylaexpansiónperiférica ConjuntoUniãodaJuta(1989,SaoPaulo) planesparaconvertirenpropietariosaloshabitantesdelasfavelasypalafitosPROYECTOSDEVIVIENDAYOTRASSOLUCIONES    Amediadosdeladécadadelosaños40sehanconstruidovariosejemplosdeviviendaColectivaenVariasCiudadesBrasileñas SeestablecentemporalmentezonasresidencialescercanasprecariasalaconstruccióndeBrasilia;viviendasluegoconvertidasenfavelas.      EntrelosproyectosmasimportantesdelosúltimosañosestaPlanDirectorparalafavelaRocínha,enSaoPaulo,impulsadoporelMinisteriodelasCiudadesEdifícioJapurá,elConjuntodeViviendadelParqueGuinle,ConjuntodeViviendaRealengo,EdificioPrudencia
  • 183. 182  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáCUBA19551960197019751980GOBIERNOS31deDiciembrede1958triunfalaRevoluciónCubanalideradaporFidelCastro  1976seadoptaunanuevaConstituciónnacionalqueincrementóelnúmerodeprovinciasde6a14,creólaAsambleaNacionalyratificóaFidelCastrocomojefedeEstadoydegobierno POLÍTICASDEESTADOLaproduccióndeviviendaestaconsideracomounderechoyunbiensocialgarantizadoporelEstado(enpropiedadyayudafinanciera)SecreaelInstitutoNacionaldeAhorroyVivienda(INAV,queadjudicalasviviendaspormediodeundepartamentodeServicioSocial)ylaDireccióndeViviendasCampesinas  SeestablecelaLeyGeneraldelaViviendaen1984(conrevisiónposterioren1988),conlacualsecreaelInstitutoNacionaldelaVivienda(INV) ElEstadosubsidiahastael51%delpreciodeventaotransferenciaqueeselexcedentedelvalorquedebeasumirlafamiliabeneficiada.Adicionalmente,lospropietariosquecontratabanserviciosconstructivosconentidadesestatalesobteníanbeneficiosenlaformadepago   PROYECTOSDEVIVIENDAYOTRASSOLUCIONES UnproyectorepresentativodeviviendaenalturaeslaUnidadVecinal#1delaHabanadelEste,hoyllamadaRepartoCamiloCienfuegosEdificioexperimentalde17plantas(1968-1970)yLasTerrazas(1968-1975/1994) CreacióndeMicrobrigadasSociales.1984 Laadopcióndetécnicasdeprefabricación,lograndoqueseconstruyeran85milviviendasentre1959y1963Ladonaciónen1964delaplantamecanizadadeprefabricados“GranPanelSoviético”ylaentradaen1966enlaproduccióndeelementosprefabricadoslograronmejorarcuantitativamentelademanda.   
  • 184. 183  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáMÉXICO194019451950196019701980198519902000GOBIERNOS1942mandatopresidencialdeManuelÁvilaCamacho1946,eselegidoPresidenteMiguelAlemánValdés,AdolfoRuizCortines,candidatodelPRI,fueelegidopresidentedeMéxicoen1952.En1962seaprobóunareformaconstitucionalautorizandoalgobiernoapromovernegociosenlosquesecompartieranlosbeneficiosconlostrabajadores,1964elcandidatodelPRI,GustavoDíazOrdazeselegidopresidenteEn 1970, LuísEcheverríaÁlvarez,anteriorsecretariodeGobernación,alcanzabalapresidencia.En1982MigueldelaMadridHurtadofueelegidopresidenteCarlosSalinasdeGortarillegaalapresidenciaen19881994 ErnestoZedilloPoncedeLeónganólaspresidencia.ZedillofuecoordinadordelacampañapresidencialdelcandidatodelPRI,LuisDonaldoColosioMurrieta,quienfueasesinadoenmarzode1994duranteunmitindecampañaenlaciudaddeTijuanaEl 2 de julio de 2000tuvolugarunvuelcohistóricoenlaestructuradepodermexicana.VicenteFoxQuesada,alfrentedelaAlianzaporelCambio,integradaporelPartidodeAcciónNacional(PAN)yelPartidoVerdeEcologistadeMéxico(PVEM),POLÍTICASDEESTADO1943secreóelInstitutoMexicanodelSeguroSocial(IMSS),queinicialmenteproporcionóviviendaasusbeneficiarios 1950,seestaríaconstruyendoelCentroUrbanoPresidenteJuárez,obradeMarioPaniySalvadorOrtegaquefuedestruidoenelterremotode1985Lapolíticadelasrentassecongela,losaltoscostosadministrativos,laculturadelnopagoyotrosproblemasestructuralessocio-económicosincidieronennovolveratomarcomoalternativalaconstruccióndegrandesconjuntoshabitacionalesenaltura1972sehaceunareformaalartículo123delaConstitución,queobligóalospatronesprivadosahaceraportacionesalreciénfundadoInstitutodelFondoNacionaldelaViviendaparalosTrabajadores(INFONAVIT)-fuecreadopordecretoelFondodelaViviendadelISSSTE(FOVISSSTE)paraotorgarcréditoshipotecariosalostrabajadoresregidosporlaLeyFederaldelTrabajo1981secreaelFondoNacionaldeHabitacionesPopulares(FONHAPO)queseenfocóenotorgardiferentestiposdecréditosaquienesnoestabansujetosaunarelaciónsalarialformalyrecibíaningresosmuybajos 1992elINFONAVITsereestructuraypasaaserunaentidadfinancieraSepropiciaelotorgamientodecréditoshipotecariosaccesiblesasícomoestímulosalosinversionistas,atravésdelINFONAVITparalostrabajadoresdelsectorprivadoyelFOVISSSTEparalosempleadosdelsectorpúblico.PROYECTOSDEVIVIENDAYOTRASSOLUCIONESO(PROBLEMA) 1948.SeinauguraelMultifamiliarMiguelAlemán,laprimerasupermanzanaresidencialconstruidaenAméricaLatina CentroUrbanoPresidenteAlfonsoLópezMateos1960,tambiénconocidocomoCiudadHabitacionalNonoalco-Tlatelolco1973laUnidadHabitacionalIztacalco,Unidadconformadaporsietesupermanzanasen74hectáreassedistribuyenbloquesdeviviendaunifamiliarymultifamiliarendúplexytriplex,conespaciosabiertosyequipamientosrecreativosregulares ElEstadoprefirióimpulsarcuantitativaycualitativamentealaviviendanuevaterminadaenconjuntoshabitacionales,yenmenormedidaaprogramasdeviviendaprogresivaSeadelantaprogramasderehabilitacióndeedificiosexistentesydeocupacióndeprediosbaldíos;enlasperiferias,seobservaquelaviviendamultifamiliarpasaatenertrespisosconfrentesde3y4metros.CasasGEO,CasasARA,CasasSADASI,CasasGalaxiaToluca,CasasBETA,entreotrosElfenómenodeladesigualdadeconómicaapartirdelaconcentracióndelingresoestablececondicionesfinancierasqueimposibilitanelaccesoaunaviviendaalapoblaciónconingresosmenoresa4.7salariosmínimos.
  • 185. 184  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotá VENEZUELA1940194519501955196519701980199019952000GOBIERNOS 1941IsaíasMedinaAngaritaempiezasugobiernoquevahastaquefuederrocadoel18deoctubrede19451945,asumióelpoderunaJuntaRevolucionariadegobiernopresididaporRómuloBetancourt.1952MarcosPérezJiménezasumióelpoderdictatoríamentedesde1953hastael23deenerode1958,fechaenquefuederrocado.1959fueelegidopresidente constitucionalRómuloBetancourt(13defebrerode1959al11demarzode1964).1969RafaelCaldera;éstepresidióhastael12demarzode19741974CarlosAndrésPérezsucedeaRafaelCalderayocupalapresidenciahasta1979  HugoChávezTomaposesióndelapresidencia1999 POLÍTICASDEESTADO1928,secreaelBancoObrero,entidadpioneraenLatinoaméricaencargadadeproyectaryejecutarlapolíticahabitacionalenVenezuela 1946secreóel“TallerdeArquitecturadelBancoObrero”(TABO)bajoladireccióndelarquitectoCarlosRaúlVillanuevaUnidadResidencialElParaíso(1952-1954),CerroPiloto(1954) secrealaLeydeRegulacióndealquileres,elSistemaNacionaldeAhorroyPréstamoylaBancaHipotecariaElBancoObrerocontinuóconstruyendoviviendasapartirdeunaprogramaciónpreviayempezóaaplicarnormasderacionalizaciónyestandarizacióndeviviendasSecreadelConsejoNacionaldelaVivienda(CONAVI)paradarfinaunperiodoqueparalizolaconstrucciónEnlos90secreanlosInstitutosRegionalesdeViviendaporlasGobernacionesEstatales,laComisiónPresidencialdelosBarrios,losComitésEstatalesdeVivienda,FundabarriosSeestableceunapolíticaenfocadaenevitarlaaparicióndenuevasconstruccionesinformales,reducireldéficitdeviviendasylograrelaccesoalapropiedadElEstadoesconstructor,administrador,adjudicadordeviviendasypromotordepolíticaseincentivosasumiendoel90%delfinanciamiento   Entre1941y1957,ElBancoObreroconstruyócercade115superbloques,convirtiendoaVenezuelaenunpaísadelantadoenestetipodeproducciónhabitacional  ElsectorprivadoiniciaelprogramadeAsociacionesdeViviendaASOVIV.ConelcambiodegobiernosecreóelFondoNacionaldeDesarrolloUrbanoyelInstitutoNacionaldelaVivienda.ElcualsustituyóalBancoObrero   ExistenenlaactualidaddosproyectosconveniocooperativosanivelinternacionalconChinaeIránPROYECTOSDEVIVIENDAYOTRASSOLUCIONES Sedesarrollanproyectoscomo:urbanizacionesBellaVista(concincotipos),Pro-PatriayElSilencioEn1948seconsolidóungobiernodedictaduramilitarbajoCarlosDelgadoChalbaud(1948-1950)quesepropusoadelantarinvestigacionesparalaproducciónmasivadeviviendas,en1946secreóel“TallerdeArquitecturadelBancoObrero”(TABO)UnidadResidencialElParaíso(1952-1954),CerroPiloto(1954)23deenero(1955-1957),antesllamado2dediciembre) De1974a1979secaracterizoporun“boompetrolero”quegeneroriquezayempleo,ysetradujoenunsectordelaconstruccióndinámicoyconrecursosparaviviendascostosasyenaltura,asímismo,subieronlospreciosenelsuelo,construcciónypreciosdeventadelaviviendaEnladécadadelos80`snoexistenmayoreseventosqueimpliquealaviviendaenalturadirigidaapoblacióndebajopoderadquisitivo,porelcontrario,elEstadopromuevelaproduccióndevivienda“baja”ydecrecimientoprogresivo(dealtadensidad)  SecrealaMisiónVivienda,luegollamadaMisiónHábitat,entidadanexadelMinisteriodelPoderPopularparalaViviendayelHábitat,cuyoobjetivoesdarrespuestaalasnecesidadeshabitacionalesdelacomunidad    1959comienzaunanuevaeradondelapolíticahabitacionalcambiaradicalmente.Desdeaquíhasta1969serealizanvariosprogramasdeinvestigaciónenvivienda,comoelProgramaNacionaldeViviendaRural,remodelacióndebarrios,renovaciónurbanaydeautoconstruccióninfluenciadosporelCentroInteramericanodeViviendayPlaneamiento(CINVA)     SecreaElprogramaSUVI(Sustituciónderanchosporviviendas)unifamiliares
  • 186. 185  Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en BogotáCOLOMBIA1930194019451950195519651970198519901995GOBIERNOSllegaalapresidenciadeEnriqueOlayaHerrera(1930-1934)AlfonsoLópezPumarejoeselegidopresidentedelaRepública1942-1945JorgeEliecerGaitánesasesinatoenunacalledeBogotáenabrilde1948LaureanoGómezganólaseleccionessinenfrentarseaningunaoposición.1957renunciaRojasyseconformóelFrenteNacionalen1958CarlosLlerasRestrepogobiernoColombiaentre(1966-1970).MisaelPastranaBorreroasumelapresidenciadelaRepública(1970-1974) NuevaconstituciónbajoelgobiernodeCesarGaviria AlfonsoLópezPumarejoeselegidopresidentedelaRepública1934-1938asumelapresidenciaelliberalAlbertoLlerasCamargo(1945-1948) 1953,unajuntamilitarderrocóalgobiernodeGómez,yasumelapresidenciaelgeneralGustavoRojasPinilla1958 el candidatoliberalAlbertoLlerasfuereelegidopresidente Cuando la coalición llegóasufinen1974,seeligiócomopresidentealliberalAlfonsoLópezMichelsen 1994 ganalaseleccionespresidenciales,ErnestoSamperPizano(1994-1998) POLÍTICASDEESTADOSefundóelBancoCentralHipotecario(BCH)en1932,destinadoalacaptacióndeahorroyalafinanciacióndeviviendas1942SecreóelInstitutodeCréditoTerritorial(ICT)orientadoinicialmentealfomentodeviviendarural,posteriormente,conlaley53de1942atenderíalademandadeviviendaurbana establecimientodelCentroInteramericanodeViviendayPlaneamiento(CINVA) SeconsolidanelBancodeAhorroyVivienda,lasAsociacionesMutuariasdeAhorroyPréstamoylasSeccionesdeAhorrodelosBancosComerciales,creadasen1965Enlosaños70,seempiezaunprocesodeprivatizacióndandopasoaentidadesprivadas,especialmentealasCorporacionesdeAhorroyVivienda(CAV)Restricciónmonetariayfiscalcomomecanismodecontrolinflacionario,eliminacióndelamayoríadesubsidiosytransferencias,desmontedelosmecanismosdeprotecciónycreaciónen1989delaLeydeReformaUrbana(Ley9de1989)Secrea,laLey03de1991reglamentalasnormasmínimasdecalidaddelaVIS,creóelSistemaNacionaldeViviendadeInterésSocial(SINAVIS),“LaLey388de1997exigequelosmunicipioselaborenplanesdeordenamientoterritorial,enloscualessedeterminenáreasdestinadasalaconstruccióndeviviendadeinteréssocial     1965hasta1972Esunperiododetransiciónporquefueelempalmeentrelaconcepciónprecedentedelaacciónestatalcomofinanciadoryconstructordeviviendaaunanuevaen1972 SecrealaFinancieradeDesarrolloTerritorialS.A.(FINDETER) laSentenciaC-700de1999delaCorteConstitucional,sedeclaraninconstitucionaleslasnormasqueregíanelsistemadefinanciacióndeviviendaUPACPROYECTOSDEVIVIENDAYOTRASSOLUCIONESO(PROBLEMA)  LeCorbusieraColombiaentre1947y1951ysuPlanPilotoparalaciudaddeBogotá, UnidadResidencialRepúblicadeVenezuela(Cali,1956,BancoObrero),elCentroUrbanoAntonioNariño-CUAN-(Bogotá,1958,ICT) sedestacan,losproyectoscomo:FundaciónCristianadelaVivienda(Bogotá,1967,ICT)yResidenciasElParqueomejorconocidascomolasTorresdelParque(Bogotá,1971,BCH)SeproyectaviviendaestatalenalturacomoNuevaSantaFe(Bogotá,1987,BCH)yCiudadelaColsubsidio(Bogotá,1986-2004,Colsubsidio)    SeelaboranplanesurbanísticosparalasciudadesdeTumaco,Medellín,CaliyBogotáporpartedelafirmaTownPlanningAssociatesdelosarquitectosJoséLuísSertyPaulLesterWienerentre1948y1953.   ElBosque(Bogotá,1972),LaCallejaoLaCandelariadeCampuzano,HerrerayLondoño;Sorelia(1974-1975).InversionprivadaconjuntoAlcázardelaMota(Medellín,1988)unproyectodeiniciativaprivadacondiseñodeLaureanoForeroOchoa,ParqueCentralBavaria(Bogotá,1989)confinanciaciónprivada  

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