Historias de asesinos

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Esta obra del Dr. Gabriel Antonio Pombo representa una crónica criminal apasionante, a la vez que plantea un análisis criminológico sobre la vida y las infamias perpetradas por veinticinco asesinos en serie célebres de la antigüedad y de tiempos modernos.

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Historias de asesinos

  1. 1. - Dr. Gabriel Pombo -1- HISTORIAS DE ASESINOSDr. GABRIEL POMBO - -1-
  2. 2. - Dr. Gabriel Pombo -2-- -2-
  3. 3. - Dr. Gabriel Pombo -3- INTRODUCCION La palabra “asesinos” deriva de “hashishin”-adictos alconsumo del hachís que mataban bajo la influencia de esadroga- y refiere a los miembros de una antigua sectamusulmana que perpetraba homicidios por motivacionesreligiosas acatando órdenes de sus jefes y profetas. En particular, seguían fanáticamente a Hassan IbnSabbah, el cual pasó a la historia como “el Viejo de laMontaña” -pues encaramado en la cima del macizo Elburzhabía fortificado su inexpugnable castillo de Alamut(“Nido de Águila”)- y fue un líder ismailita que arribó aese sitio en el año 1090 al mando de unas menguadashuestes que cada vez se fueron volviendo más poderosas. Sin embargo, no es acerca de aquellos míticos ejecutoresque versa la presente obra sino sobre personajes muchomás actuales cuyo motivo para ultimar deviene menos claropues, a diferencia de los acólitos del Viejo de la Montaña,saben bien que no irán al paraíso gracias a sus actos - -3-
  4. 4. - Dr. Gabriel Pombo -4-fatales. Otra compulsión mucho más oscura y personal losguía. Aunque el fenómeno del crimen en serie no es recientesino que goza de larga y triste data sí podemos afirmar sintitubeos que esta realidad se acentuó en forma alarmanteen nuestra sociedad actual. ¿Cómo define la criminología a un homicida serial osecuencial? De acuerdo a una clasificación básica puede sostenerseque un asesino serial es aquel que comete al menos tresacciones letales diferentes con intervalos fríos (cool-off).En cada una de éstas puede producir más de un homicidio.Habitualmente cada criminal de esta especie posee unaconducta ritualizada que le es propia y la cual mantiene sinmodificaciones durante la secuencia de crímenes. Esto permite dividirlos en dos grandes categorías:asesinos en serie organizados y desorganizados. Igualmente configura una particularidad inherente alcomportamiento asumido por esta clase de matadores elhecho de que observan fielmente un patrón específico en sumanera de finiquitar. Aún cuando pueden operarse algunasvariantes en la concreta forma de eliminar a una u otravíctima en lo esencial se advierte un común denominador - -4-
  5. 5. - Dr. Gabriel Pombo -5-delator de que el crimen fue llevado a cabo por la mano deun mismo atacante. La incapacidad para detenerse una vezemprendida su saga terminal conforma una particularidadque los teóricos resaltan en la actitud del homicidasecuencial. Ninguna consideración de orden moral frena alperpetrador una vez que se ha lanzado a la realización desu raid vesánico. Ni siquiera ponderaciones de sentidocomún, o la necesidad de obrar con cautela para evitar suinminente aprehensión, determinan que el delincuente seabstenga de asesinar. Sólo dejará de matar si lo capturan, se enferma o semuere, o si un hecho externo ajeno a su voluntad –porejemplo, ser apresado en el curso de la comisión de otrodelito- le priva de llevar a término sus violencias. Sucompulsión no es debida a factores aleatorios, pues nodepende tanto de la sociedad en que vive sino que estaríabásicamente configurada por su carga genética, de acuerdocon la opinión predominante de los modernos especialistasen el fenómeno de la criminalidad seriada. Se ha sustentado que los finiquitadores en cadenanunca se suicidan antes de ser aprehendidos, y que raravez lo hacen en la cárcel. Aunque con ecos de la viejaescuela lombrosiana, expertos del prominente calibre de laDra. Helen Morrison han enfatizado que el ultimador seriallo es ya en el vientre de su madre durante el embarazo,que lo es en estado de feto, y aún desde que el - -5-
  6. 6. - Dr. Gabriel Pombo -6-espermatozoide fecunda al óvulo y establece la composiciónde un nuevo ser. Los genes originarían un cerebrotrastornado y enfermo con tendencia a generar un asesinoen serie (1). La lista de matadores secuenciales modernos es muyextensa y no se avizora que se vaya a detener en unfuturo próximo. En la Edad Media esta incapacidad paracomprender los crímenes en serie hizo que éstos seatribuyeran a hombres lobo o a vampiros. Antes de la erafreudiana las causas sobrenaturales constituían la únicaexplicación para los asesinatos extremadamente violentosque incluían desangramientos y otras monstruosidadessemejantes. El pueblo creía que tales desmanes sólo sejustificaban merced a la presencia de elementos demoníacosy a la intervención de entidades malignas. Pese a que ya en la antigua Roma hubo criminales encadena, el paradigmático caso de Jack el Destripador enInglaterra victoriana de postrimerías del siglo XIX sueletomarse como el primer ejemplo que gozó de fuerteresonancia mediática. En varios de los más espectaculares casos la lúgubretrascendencia de los mismos se debió a la crueldadempleada por el agresor. En otras situaciones, en cambio,lo que primó consistió en la cantidad desproporcionada demuertes cobradas por aquél. En algunos matadores seriales - -6-
  7. 7. - Dr. Gabriel Pombo -7-prevalece la psicopatía, mientras que en otros la razón desus delitos descansa en el impulso sexual. Hay asesinos enserie que buscan ejercer dominio sobre la víctima; perotambién hay aquellos que sólo se interesan por el cadáver,y que matan procurando ocasionar el menor dolor o terrorposible sobre sus presas humanas. La mayoría de los homicidas secuenciales actúan ensolitario. Por ejemplo: Ted Bundy, Peter Sutcliffe, HenryLandrú, John Wayne Gacy, Jeffrey Dahmer, AndreiChikatilo y muchos otros más. Pero igualmente existenoportunidades donde se trata de un grupo quien cometelos crímenes seriales. Caso típico resultó el clan de hippiesliderado por el lunático Charles Manson. En las siguientes páginas nos adentramos en veinticincohistorias de estos feroces inadaptados. También seefectuarán inevitables referencias a sus víctimas, a cuyorecuerdo dedicamos con respeto el esfuerzo de este libro. (1) Morrison, Helen y Goldberg, Harold, Mi vida con los asesinos en serie,traducción de Gema Deza Guil, Editorial Océano, Barcelona, España, 2004,pag. 305. - -7-
  8. 8. - Dr. Gabriel Pombo -8-- -8-
  9. 9. - Dr. Gabriel Pombo -9- INDICEIntroducción.Burke y Hare: Los traficantes de cadáveres.Jack el Destripador: El monstruo de Londres.Herman Webster Mudget: El doctortorturador.Bela Kiss: El amante perverso.Henry Landrú: El barba azul francés.Cayetano Santos Godino: El petiso orejudo.Peter Kürten: El vampiro de Düsseldorff.Gordon Stewart Northcott: El infanticida delgallinero.Albert Fish: El abuelo sanguinario.Torso: El descuartizador de Cleveland.John George Haigh: El señor del ácido.John Reginald Christie: El caballeroestrangulador.Ed Gein: El necrófilo de Plainfield. - -9-
  10. 10. - Dr. Gabriel Pombo - 10 -Zodiac Killer: El asesino fantasma.Charles Manson: El emisario de Satanás.Carlos Robledo Puch: El ángel de la muerte.David Berkowitz: El hijo de Sam.Peter Sutcliffe: El destripador de Yorkshire.Ted Bundy: El seductor sádico.Edmund Kemper: El gigante psicópata.Andrei Chikatilo: El Hanníbal Lecter ruso.John Wayne Gacy: El payaso letal.Robert Berdella: El carnicero de Kansas City.Jeffrey Dahmer: El caníbal de Milwaukee.Pablo Goncalvez: El psicokiller uruguayo. - - 10 -
  11. 11. - Dr. Gabriel Pombo - 11 - BURKE y HARE LOS TRAFICANTES DE CADAVERES La crónica criminal británica registra desde siglos atrásuna anécdota tan estrafalaria que parece extraída de uncuento de ciencia ficción. Sin embargo, se trató de hechosreales: los antiguos y sórdidos crímenes consumados porBurke y Hare, dos profanadores de cadáveres que llegaronal colmo de asesinar para así aprovechar los cuerpos de susdesgraciadas víctimas, cuyas partes trozaban y vendían enforma clandestina a entidades médicas. Se ha dicho que estos pérfidos ultimadores configuraronun ominoso antecedente de Jack el Destripador, y que sihubiesen emprendido sus fechorías en el Londres de laReina Victoria habrían superado en celebridad al mutiladorvictoriano. Algunos hechos conspiraron para que dichosdelincuentes no alcanzaran más funesta notoriedad de laque gozaron. Sobre todo, les restó perdurable renombre suorigen, ya que eran norirlandeses y no británicos. Además,no perpetraron sus desmanes en suelo de Inglaterra sino enEdimburgo, Escocia. - - 11 -
  12. 12. - Dr. Gabriel Pombo - 12 - Y, por último, a diferencia de las matanzas del Ripper,los asesinatos cometidos por estos individuos no denotabanostensible intención de escandalizar –no se descubríancadáveres destripados yaciendo sobre las aceras- sino que envez de desembarazarse de los cadáveres de sus víctimas losvendían a la facultad de medicina de la universidad deEdimburgo donde un tercer personaje, el doctor RobertKnox, adquiría codiciosamente, para utilizarlos en sus clasesde anatomía, esos curiosos cuerpos sin vida que cada díaparecían más frescos. William Burke y su homónimo William Hare eran dosjóvenes que habían arribado, cada uno por su lado, a laciudad escocesa de Edimburgo procedentes de Ulster,Irlanda, en el año 1818. Ambos hombres trabajaron comoobreros en el muelle que años más tarde sería denominado“Canal de la Unión” Burke conocería en una taberna a su futuro socio y a laesposa de éste, Margaret Lodg, en el correr de 1827, y apartir de ese encuentro el matrimonio lo invitó a quedarsea vivir en la casa de huéspedes que por aquel entoncesregentaba la mujer: La “Lodg Lodging”, de ulterior lúgubrefama. La cónyuge de Burke, una chica de nombre Helen McDougal, se hizo buena amiga de los Hare y,posteriormente, pasaría a integrar la banda de rufianes. - - 12 -
  13. 13. - Dr. Gabriel Pombo - 13 - La inicial presa humana cobrada por el letal binomio lahabría constituido un viejo soldado de apellido Donald – oDesmond, según otras versiones- Empero, no hay absoluta certeza de que aquelindividuo deviniese ultimado por la pareja de delincuentespara sacar rédito de sus restos mortales; y enfrentados asu proceso penal los acusados negaron rotundamente haberprovocado ese deceso en concreto alegando que Donald-Desmond expiró como producto de la grave hidropesía quedesde mucho antes lo aquejaba, y que descubrieron sucuerpo exánime yaciendo sobre el lecho de la habitación queel inquilino rentaba en la pensión propiedad de Mrs. Log.Pretendieron que recién entonces fue que forjaron en sumente el proyecto de apropiarse del cadáver con lafinalidad de comercializarlo. Al parecer, el occiso venía muy atrasado en el abonode los alquileres de la pieza que ocupaba. La convicción deque ese débito jamás sería saldado azuzó la indignación desus arrendadores, a quienes no se les ocurrió mejor manerade resarcirse que trasladar al finado hasta el depósito decadáveres local a fin de ofrecerlo en venta a su conocido elprofesor Knox, connotado anatomista que impartía susconsultas en el número 10 de Surgeons Square. En la morgue fueron atendidos por los ayudantes delexperto, los cuales les indicaron que la transacción no podía - - 13 -
  14. 14. - Dr. Gabriel Pombo - 14 -concretarse allí sino que debían acudir al consultorio clínicodel galeno acarreando al tieso organismo del ancianodurante horas de la noche. El inicial pago embolsado por los traficantes se elevó ala suma de siete libras esterlinas y diez chelines, cantidadnada despreciable teniendo en cuenta la época. Este dinero percibido con tanta facilidad les estimuló laambición, y a partir de aquel momento no vacilaron entransformar en cadáveres a personas vivas para así volver aobtener una y otra vez su recompensa monetaria. Serumoreó que por lo menos dieciséis infelices perecieron araíz de la fría eficacia desplegada por los sanguinariossocios, aunque sus condenas les recaerían por una cifrainferior de muertes. Al parecer no se decidieron enseguida a ingresar a lafase de ejecución de seres humanos sino que desenterrabancadáveres recientemente sepultados en el cementerio de laciudad y los ofrecían a modo de material de examen clínico.Empero, el deplorable estado de esos cuerpos determinóque les pagaran montos ínfimos a cambio de su entrega oque, lisa y llanamente, los mismos fueran rechazados por elconsultorio médico. Para colmo, no era nada fácil hacersede tales fiambres, pues había mucha custodia en loscementerios escoceses por aquellos tiempos cuando lapráctica de robar en esos lugares santos se hallaba en auge. - - 14 -
  15. 15. - Dr. Gabriel Pombo - 15 - Los traficantes llegaron a la conclusión de que corrertantos riesgos y fatigas por cosechar tan magros frutoscarecía de sentido, y que sólo les quedaba una forma detornar rentable su funesta actividad: el homicidio. En cuanto refiere a los asesinatos inequívocamenteacreditados, en la ulterior causa judicial se supo que elprimigenio crimen –de acuerdo confesaron los responsablestras ser interrogados por sus captores- devino el inferidocontra un humilde molinero de nombre Joseph, habitualhuésped de la finca de inquilinato de Mrs. Hare. Aquelhombre se vio invadido por una intensa fiebre que locondujo al delirio, y a la cual puso término abruptamenteWilliam Burke asfixiándolo con una sábana. La maniobra deestrangulación practicada por este ultimador pasaría a lahistoria forense con el calificativo del “Método Burke”. A Joseph le acompañaría en fatídico destino un inglésoriundo de Cheshire que también tuvo la desgraciada ideade enfermarse en el interior del tenebroso hospedaje. Harehizo llamar al “doctor” Burke, quien presto asistió a lahabitación del debilitado convaleciente y le aplicó el mismoriguroso mecanismo de sofocación. Los cadáveres eran transportados raudamente hasta elconsultorio del cirujano donde los criminales recibían con - - 15 -
  16. 16. - Dr. Gabriel Pombo - 16 -regularidad la correspondiente retribución financiera acambio de sus entregas de cuerpos frescos. El siguiente asesinato no fue concretado dentro de laresidencia de huéspedes sino en la vivienda de ConstantineBurke, hermano del matador, y se llevó a efecto contrauna meretriz adolescente de apenas quince años a la cualWilliam Burke abordó en un bar y luego invitó pasar lavelada en la finca de su hermano –la cual se hallaba libreen esa ocasión- donde la embriagó con facilidad. Tras ello,y capitalizando la somnolencia que embargó a la muchachacomo producto de la borrachera, procedió a asfixiarla igualque hiciera con los precedentes difuntos. El próximo crimen devendría aún más escalofriante quelos anteriores si se atiende a que se verificó en perjuicio deun subnormal, el cual se encontraba plenamente conscienteen los instantes cuando fuera brutalmente atacado. Jamie Wilson era un muchacho que contaba condiecinueve años, muy corpulento pero afectado por unanotoria tara. Al desempacarse su inerte organismo en elconsultorio donde impartía sus clases de anatomía el doctorKnox, varios estudiantes lo reconocieron y -pese a que senegó de plano la identidad atribuida- la desaparición delvagabundo de las calles de Edimburgo determinó al cirujanoy a sus ayudantes a apresurar la disección antes de que los - - 16 -
  17. 17. - Dr. Gabriel Pombo - 17 -rumores se expandieran atrayendo a la policía hasta elpabellón quirúrgico. El jovencito había sido recogido en una esquina por elmortífero dúo mientras mendigaba. Unos días atrásdisponía de techo y comida, pero una pelea con su madrelo había arrojado a vagar y limosnear de puerta en puerta.La esposa de Burke cooperó en lograr que el chico aceptaraacudir a la casa de inquilinato valiéndose de la excusa deinvitarlo a beber unos tragos. No bien ingresó junto conéste al hospedaje Helen dio un leve pisotón a su marido aguisa de contraseña criminal. Minutos después la tirante sábana diestramentemanejada por las expertas y fuertes manos de WilliamBurke comenzaría a operar en torno al cuello deldesdichado, a quien previamente obligaron mediante lafuerza a colocarse en cuclillas, mientras era sujetado conlas manos vueltas a su espalda por la cónyuge del matadory por Hare, los cuales le impidieron ofrecer cualquierresistencia. No menos escabroso resultaría el homicidio de laanciana Mary Docherty quien arribó a Escocia procedentede Irlanda en busca de un hijo perdido. Había ingresado a lataberna donde Burke bebía un whisky tras otro, ypreguntó a los parroquianos sobre el paradero de aquelhijo, a la vez que pedía limosna. Fingiendo caridad, el - - 17 -
  18. 18. - Dr. Gabriel Pombo - 18 -asesino la invitó a pernoctar en el hospedaje y la condujoallí dejándola en compañía de su mujer. Después salió enprocura de su socio, a quien avisó que esa noche –que eraHalloween- tendrían “trabajo”. En aquella oportunidad se hallaba también en la pensiónel soldado James Gray, ocupante de una de lashabitaciones, junto con su familia. Al cabo de una alegrevelada, donde no escaseó el baile ni el licor, los traficantesle solicitaron al miliciano si podía pernoctar en casa deHare para que la anciana pudiese dormir aquella nochecómoda en el cuarto por él rentado. Gray accedió a la noble petición. A la mañana entrantesu cónyuge retornó al alojamiento cedido a fin de llevarseunas ropas de sus hijos, pero fue interceptada por elestrangulador antes de poder ingresar a la pieza. La señora intuyó que algo andaba mal pues la actitud delhombre le resultó visiblemente sospechosa, puesto que contorpes excusas aquél le impidió penetrar a la habitaciónaduciendo que la pobre viejecita aún dormía y no era buenodespertarla. El mortífero Burke estaba borracho y parecíamuy alterado. La esposa del soldado simuló retirarse, y aguardó ocultaafuera hasta asegurarse que el sujeto salía en busca de máswhisky. Con el campo despejado, revisó el dormitorio - - 18 -
  19. 19. - Dr. Gabriel Pombo - 19 -comprobando que se hallaba sumido en completo desorden.Al levantar unas mantas sospechosamente manchadasdescubrió, para su horror, que bajo las mismas yacía eldestrozado cadáver de Mary Docherty. Alarmada ante los gritos de espanto proferidos por lamujer acudió Helen Mc Dougal, quien ofreció pagarle diezlibras esterlinas semanales a cambio de no informar delmacabro hallazgo a la justicia. Aún sin reponerse, y entreestupefacta e indignada, Mrs. Gray le espetó: “Diosprohíbe que los muertos nos reporten dinero”, y tras esadeclaración salió a todo escape rumbo a la estación depolicía. Sería el final de la carrera criminal de los sádicos. William Burke y su mujer cómplice fueron interrogados esamisma tarde. Aún no mediaban pruebas en su contra, pueshabían tenido tiempo para esconder los mortales despojosde la extinta. Mientras se encontraban detenidos en lacomisaría una denuncia anónima comunicó a las fuerzas delorden el sitio exacto donde se localizaba el cadáver de laanciana en Surgeons Square. Muy pronto se atrapó igualmente a William Hare y aMargaret Lodg aunque, insólitamente, este matrimoniologró salvar su pellejo llegando a un acuerdo con el fiscal yacusando a su socio de constituir el exclusivo responsable - - 19 -
  20. 20. - Dr. Gabriel Pombo - 20 -de las tropelías. No obstante, estos cómplices a la larga nosaldrían tan bien librados. La taberna y pensión de lamujer fue destruida por los indignados vecinos y ella se vioforzada a escapar con destino desconocido. Peor aún devendría el destino último de su cónyugedado que -muchos años después- tras haber emigrado deEscocia hacia Gran Bretaña, y mientras trabajaba en unafábrica de Londres, algunos obreros lo reconocieron como elexecrable profanador y decidieron hacer justicia por manopropia. Lo cargaron en vilo y lo lanzaron dentro de uncontenedor repleto de cal viva, agresión que le provocóquemaduras tan severas que de resultas de ellas perdería lavista. Concluyó sus días ciego, y varios testigos loreconocieron deambulando por las aceras de Edimburgoconvertido en pordiosero. Murió en 1860. El proceso judicial tuvo su apertura el 24 de diciembrede 1828 y al cabo a Helen Mc Dougal -la esposa de Burke-se le impuso pena de muerte. Apeló y le conmutaron lacondena logrando salir libre tiempo más adelante bajo unanueva identidad para evitar la venganza pública. En cuanto atañe al ejecutor William Burke, terminóresultando el gran perdedor dentro del equipo de criminalespues se lo condenó a expiar sus culpas pereciendo en elpatíbulo. En la tarde del 28 de enero de 1829 fueajusticiado en la más importante plaza pública de - - 20 -
  21. 21. - Dr. Gabriel Pombo - 21 -Edimburgo frente a una excitada muchedumbre, y –encumplimiento de una draconiana sentencia acorde con laépoca- su cuerpo resultó diseccionado de forma semejante acómo él tantas veces lo hiciera con sus víctimas pasando,de tal suerte, a servir forzosamente a la ciencia. En cuanto atañe al restante participante de este drama,el cirujano Robert Knox, nadie le creyó en sus protestas dedesconocer la verdadera procedencia de los cadáveres y dehaberlos comprado en beneficio del progreso de la medicina. Aún cuando consiguió eludir la aplicación de cargos penalesquedó sumamente desprestigiado. Una colérica multitudatacó a pedradas su residencia, y la policía lo salvó porpoco del linchamiento. Meses más tarde se vio obligado a huir deshonrado de laciudad, y pasó a ejercer su profesión oscuramente en lalocalidad de Hackney, donde falleció en el correr del año1862. - - 21 -
  22. 22. - Dr. Gabriel Pombo - 22 -- - 22 -
  23. 23. - Dr. Gabriel Pombo - 23 - JACK EL DESTRIPADOR EL MONSTRUO DE LONDRES (2) En las postrimerías del siglo XIX Londres, capital deInglaterra, se erigía como la metrópoli del mayor imperiomundial de esa época. La zona más paupérrima de la granurbe la conformaban los barrios bajos del sector estelondinense, el llamado “East End”. Este último eraconsiderado un ámbito marginal en abierta oposición al“West End” donde se congregaba la clase alta inglesa.Dentro del territorio del East End se ubica el distrito deWhitechapel (capilla blanca) con sus barrios pobres yconflictivos. Dicho sector de la ciudad configuró el terreno quesirvió de coto de caza durante un muy restringido período,desde agosto hasta noviembre, durante el otoño europeodel año 1888, a un asesino serial que mató y mutiló coninsólito ensañamiento al menos a cinco mujeres. El impacto que tal matanza ejerció sobre la sociedadvictoriana fue tremendo, al extremo de que hizo volver laatención de las clases privilegiadas y del resto de la - - 23 -
  24. 24. - Dr. Gabriel Pombo - 24 -población a la problemática de la marginalidad y la miseriaentonces imperante en los suburbios de Gran Bretaña. No existe certeza si el psicópata perpetró más crímenesque los cinco que tradicionalmente se le adjudican, ytampoco se sabe si ejecutó algún homicidio fuera de losmárgenes de Whitechapel y sus barrios aledaños, puestoque no hay registros firmes sobre asesinatos llevados a cabocon igual modus operandi por aquel tiempo en otrosrincones de la gran isla británica. Por tal razón los especialistas en el asunto –losdenominados “ripperologos”- mantienen cierto consenso alestimar que las mujeres eliminadas a manos del maníacoresultaron cinco. Aquí se sigue la opinión pronunciada porel Inspector de Scotland Yard, contemporáneo a lossucesos, Sir. Melville Macnaghten, quien con enfáticaredundancia declaró que el Destripador había cobrado “cincovíctimas, y nada más que cinco”. No obstante, aunque se evade del modelo delictual queen los posteriores homicidios se diseñaría, otro de susasesinatos podría haber sido el consumado contra lameretriz de treinta y nueve años Martha Turner, tambiénconocida como Martha Tabran o Tabram por su apellido decasada, la cual fue ultimada mediante treinta y nuevecortes inciso punzantes asestados entre la noche del 6 denoviembre de 1888 y la entrante madrugada del día 7. - - 24 -
  25. 25. - Dr. Gabriel Pombo - 25 - No hubo destripamiento en dicha oportunidad, y lasheridas inflingidas difieren de las que se infirieron en loscasos venideros. En especial, estaba ausente eldegollamiento que de izquierda a derecha del cuello seprovocada a las asesinadas, preludio de la evisceración queera practicada sobre los cadáveres, y que se consideró comola “marca de fábrica” del matador. Corrió el pertinaz rumor de que este crimen pudo habersido ocasionado por uno o más integrantes de bandas derufianes que amedrentaban a las meretrices reclamándolesdinero. De tales pandillas, la conocida indistintamente porlos motes de “The Nichols Boys” o “The Old Nichols” eraconceptuada la más peligrosa y violenta que operaba enaquel suburbio, por lo que fue objeto de indagatoria yestrecha vigilancia por parte de la policía. De todos modos, aunque la muerte de la infortunadaMartha pudiera haberse debido a la intervención de canallascomo éstos, tampoco se descarta que el suyo constituyerael inicial crimen protagonizado por la figura anónima quemás adelante se erigiera en el homicida serial destinado aadquirir mayor renombre en la historia. La masacre se llevó a término en medio de un frenéticoacuchillamiento donde el criminal no le sustrajo órganos alcadáver ni –en apariencia- practicó sobre éste ninguna clase - - 25 -
  26. 26. - Dr. Gabriel Pombo - 26 -de ritual. A pesar de ello, hay autores que igualmenteestiman con fundados argumentos que Martha Tabramhabría representado la primera presa humana del psicópataal que luego se bautizara con el seudónimo de “Jack elDestripador”, pues se conjeturó que ese primigenio episodiohizo las veces de un ensayo para el asesino, y en todoensayo a menudo se cometen errores, ya que: “…ni la práctica ni las estrategias garantizan una actuaciónperfecta. Los errores ocurren, sobre todo en el estreno, y el quecometió Jack el Destripador en su primer asesinato fue propio deun aficionado…” (3) Otro homicidio del que cabe dejar constancia, y alcual en la época de acontecer estos crímenes se lo reputócomo serio candidato a haber sido el inicial asesinato delmutilador, fue el concretado contra una veteranaprostituta alcohólica de cuarenta y cinco años llamadaEmma Elizabeth Smith. Esta persona devino brutamente atacada encircunstancias confusas el 3 de abril de 1888 -presuntamente por una pandilla de malhechores como loscitados “The Old Nichols” que explotaban a estas mujeresexigiéndoles dinero en pago de la “protección” que lesdaban, y su óbito se produjo en el Hospital de Londres deWhitechapel Road el día siguiente al de la agresión quesufriera, falleciendo como consecuencia de una peritonitisoriginada por gravísimas heridas que incluyeron la salvaje - - 26 -
  27. 27. - Dr. Gabriel Pombo - 27 -introducción de un palo, botella o instrumento similar ensu vagina. Pero, la primera víctima “oficial” e indiscutida deJack el Destripador la constituyó Mary Ann Nichols,conocida en su ambiente con el apodo de “Polly”, cuyodeceso acaeció durante la noche del 31 de agosto de 1888.Su cadáver, encontrado en plena acera, exhibía un ampliotajo en la garganta acompañado de profundas heridas quehabían atravesado su abdomen y su región genital, dejandoal descubierto sus vísceras. Polly Nichols era una prostituta alcohólica que habíaexperimentado tiempos mejores, pero a su cuarenta y dosaños iba rumbo a un destino declinante y malvivíapernoctando en míseras pensiones. La última de las quehabitó se asentaba en pleno corazón de Whitechapel, en lacalle Thrawl, a escasos metros de donde terminaría tantrágicamente su existencia; la noche en que perdiera lavida, en particular, había sido expulsada por su casero porno contar con los cuatro peniques necesarios para abonar elprecio que por día costaba una cama. Esa víspera le comentó a una compañera de oficio quehabía obtenido tres veces el importe preciso para pagarsela estadía, pero que había preferido gastárselo en comprarginebra. Sin embargo, estaba dispuesta a hacer un últimointento y estaba segura de tener éxito, por lo que se - - 27 -
  28. 28. - Dr. Gabriel Pombo - 28 -arregló sus modestas vestimentas lo mejor que pudo, yjactándose de lo bien que le quedaba el sombrero nuevoque esa noche estrenaba aseguró que pronto conseguiría eldinero con el cual alquilar la habitación. Le pidió al encargado de la pensión que le reservara unacama porque en breve regresaría con la suma debida parapagarla, y salió de allí con paso inseguro a causa de laingesta del alcohol que saturaba su organismo a esa alturade la noche. No podía imaginar, por cierto, que le estabadeparada una muerte atroz a poco de caminar unas escasascuadras. El mutilado cadáver de Polly fue descubierto cerca delas 3.45 de la madrugada del 31 de agosto de 1888 por elagente John Neil mientras cumplía su patrullaje de rutinapor la zona de Bucks Row. En este caso, llamó la atenciónla escasa cantidad de sangre percibida a su alrededor y loseco que estaban su cuerpo y sus ropas, pese a la lluviaque había caído en la noche del crimen. Pero se trató desimples conjeturas y rumores que ni siquiera fueronrelacionados en la ulterior instrucción sumarial que alefecto se levantara. La instrucción judicial culminaría con una declaración deljurado convocado a tales fines, en la cual se dejó constanciade que la occisa había perdido la vida a manos de persona opersonas desconocidas. Esta misma conclusión se repetiría - - 28 -
  29. 29. - Dr. Gabriel Pombo - 29 -como una letanía en los próximos sumarios que lasvenideras muertes irían a provocar. El segundo homicidio incuestionable de esta vesánica sagatuvo efecto el sábado 8 de setiembre de 1888, en cuyamadrugada el cadáver de Annie Chapman, de cuarenta ysiete años, a quien sus allegados llamaban “Annie laMorena” fue hallado frente al patio trasero de una casa deinquilinato sita en el número 29 de la calle Hanbury, lugarfrecuentemente utilizado por las meretrices para ejercer elcomercio sexual. Esta desdichada era de baja estatura y obesa, aunqueen realidad no estaba bien nutrida y, además, sufría losestragos de una enfermedad pulmonar grave tan avanzadaque el médico forense examinante dejaría constancia en sureporte que la difunta estaba destinada a fallecer en lospróximos meses a consecuencia de ese mal por más que nohubiera entrado en escena su victimario. Había estadocasada y tenía dos hijos. Abandonada por su marido a raízde su afición a la bebida, hacia trabajos ocasionales parasobrevivir como vender flores y labores de ganchillo enferias vecinales y, ocasionalmente, cuidaba ancianos. Noobstante, la necesidad la forzaba a prostituirse y, al igualque sucedía con las otras víctimas, pernoctaba en alberguesde la peor catadura. - - 29 -
  30. 30. - Dr. Gabriel Pombo - 30 - La persona destinada a encontrar su cuerpo sin vidafue John Davis, un mozo de cuadra que vivía en la referidacasa de inquilinato. Cuando salió de la pensión rumbo a sutrabajo en el mercado de Spitalfields se llevaría la muyingrata sorpresa de toparse con el desfigurado cadáver dela mujer yaciendo sobre el suelo del patio, a medio caminoentre la casa y la valla. El cuello de esta difunta aparecía seccionado de formasimilar a la de la anterior víctima, pero en este casoexhibía incisiones tan hondas y salvajes que daban aentender que el maniaco había tratado de decapitarla.Asimismo le habían practicado la extracción del útero y deporciones de la vejiga y la vagina. El violento final de Annie la Morena, operado sólo unasemana después de tener efecto el similar homicidio dePolly Nichols incrementó grandemente el temor y lazozobra entre los habitantes de los barrios bajos, quienesintuían que un mismo sujeto era el culpable de losdesmanes, y que de seguro los volvería a repetir a menosque fuese aprehendido. Luego de ocurridos estos trágicos sucesos, un grupocompuesto inicialmente por dieciséis comerciantes del EastEnd se reunió para dar génesis al que dio en llamarseComité de Vigilancia de Whitechapel, el cual tuvo porPresidente al empresario constructor Mr. George Akin - - 30 -
  31. 31. - Dr. Gabriel Pombo - 31 -Lusk. A cargo de estos animosos ciudadanos seemprendieron patrullajes nocturnos por las callejuelaspróximas a donde se habían concretado los crímenes,proporcionándose de tal suerte un inesperado apoyo civil ala labor de la policía. A todo esto, el responsable de tanta conmocióntodavía no era reconocido por la prensa bajo el mote oalias que con el correr del tiempo le reportaría su históricanotoriedad, sino que simplemente era designado bajo el másmodesto rótulo de “Asesino de Whitechapel”. Otro acontecimiento digno de destaque que se verificóluego del atentado contra Annie Chapman fue que la policíadetuvo en calidad de sospechoso a un zapatero deprocedencia hebrea llamado John Pizer, al cual elperiodismo motejó “Delantal de Cuero” por la prenda queusaba para ejercer su oficio. Algún tiempo más adelanteeste hombre fue puesto en libertad por insuficiencia depruebas en su contra, e incluso le ganó a un periódico localun juicio por difamación, obteniendo así una indemnizaciónde modesto monto. Los homicidios tercero y cuarto de la serie indiscutidatuvieron lugar ambos durante la madrugada del 30 deseptiembre de aquel fatídico año, y estuvieron separadospor un lapso temporal de menos de una hora. A los - - 31 -
  32. 32. - Dr. Gabriel Pombo - 32 -luctuosos hechos verificados aquella noche se los calificó conel nombre de “el doble acontecimiento”. La mujer de origen sueco apodada “Long Liz”, decuarenta y cinco años, cuyo apellido de soltera eraGustafsdotter, pero a la cual se la conocía por su nombrede casada –Elizabeth Stride- fue hallada muerta con elcaracterístico profundo corte infligido de izquierda aderecha de su cuello. Su cuerpo exánime yacía tendido enun oscuro pasaje próximo a la entrada de un local políticosituado en la calle Berner. Al momento de cometerse elletal ataque se celebraba en ese club una reunión que veníaconcluyendo, tal como era la costumbre, en medio dealegres canciones de corte socialista entonadas por losparticipantes. Según toda la apariencia, esta vez el ejecutor nodispuso de tiempo suficiente para saciar su sed mutiladora,tal vez al resultar interrumpido por la presencia de unocasional transeúnte. Este crimen o, cuando menos, los actos inmediatamenteprevios al mismo, habrían sido presenciados por testigos.Entre éstos corresponde destacar a Israel Schwartz, quienextrañamente no depuso en el sumario instruido tras elhomicidio, sino que sus declaraciones sólo devinieronreproducidas por la prensa mediante publicaciones de losperiódicos Star y Evening Post. - - 32 -
  33. 33. - Dr. Gabriel Pombo - 33 - Este deponente habría observado desde el extremoopuesto de la calle a un hombre que abordaba a una mujerparada junto al portillo del patio. Aquel sujeto arremetiócontra ella, la arrojó al suelo y la metió en el callejón aempujones. De acuerdo recordaba el declarante: “la mujer dio tresgritos, pero no muy fuerte”. El agresor cifraba alrededorde treinta años, lucía un bigote castaño y portaba unagorra con visera negra. Lo más interesante de estadeclaración consiste en que Schwartz aseguró que casi almismo tiempo un segundo individuo salió de la cerveceríasituada en la esquina de la calle Fairclough y se detuvosilenciosamente en la sombra mientras encendía una pipa.Este último hombre aparentaba tener unos treinta y cincoaños, medía un metro ochenta y vestía con elegancia, adiferencia del sujeto que atacó a Elizabeth Stride. El agresor se percató de la cercana presencia deltestigo y de su notoria apariencia extrajera, y para alejarlole espetó en son de amenaza: “¡Lipski!”. Se trataba de uninsulto, ya que Lipski era el apellido de un judío que elpasado año había asesinado a una anciana en el East End.Tanto Israel Schwartz como el hombre bien vestido sealejaron prudentemente de allí, y esa asustadiza prudenciasellaría la suerte de “Long Liz”, cuyo degollado cadáver - - 33 -
  34. 34. - Dr. Gabriel Pombo - 34 -sería descubierto minutos después por el conductor de unpony. Se considera que el testimonio antes referido fue el máscertero de todos aquellos que describieron la fisonomía delasesino. Abona tal opinión una misiva fechada el 6 deoctubre de 1888 remitida al citado deponente por alguienque, tras iniciar su mensaje con la frase “Te creíste muylisto cuando informaste a la policía”, le advirtió que seequivocaba si pensaba que no lo había visto, y concluía suslíneas con la amenaza de matarlo y enviarle las orejas a suesposa si enseñaba esa carta a la prensa o si ayudaba a lapolicía de cualquier manera. ¿Y qué había sido el criminal entre tanto? Sabemos que interrumpido en su sanguinaria faena salióprestamente en busca de una nueva víctima con la cualsaciar su frenesí mutilador, sin reparar en los crecientesriesgos de ser atrapado. Tras ejecutar su primer ataque de aquella noche elpsicópata se encontraría con Catherine Eddowes decuarenta y tres años, eliminándola con más saña aún que laempleada en situaciones anteriores. También aquí el inicialacto homicida consistió en el clásico corte profundo inferidode izquierda a derecha en la garganta de la occisa, peroluego de degollarla perpetró una verdadera carnicería que, - - 34 -
  35. 35. - Dr. Gabriel Pombo - 35 -aparte del acostumbrado destripamiento, incluyó barbáricasamputaciones faciales. A escasas cuadras del escenario fatal se localizó tiradoencima de la vereda un trozo de delantal empapado ensangre perteneciente presuntamente a esta finada, y queel matador habría usado para limpiarse las manos. En la pared que daba frente a donde se había arrojadola prenda se podía leer una inscripción trazada con tizablanca cuyo texto contenía una extraña alusión a que losjudíos serán los hombres a los que no se culpará por nada.La interpretación a otorgarse a ese graffiti victorianodeterminaría interminables discusiones que aún al presentesubsisten, y que dieron origen a las hipótesis másvariopintas. Muy llamativa resultó igualmente la circunstancia de queel criminal, tras atacar a Elizabeth Stride, haya salido dela jurisdicción de la Policía Metropolitana para internarsedentro del ámbito de competencia reservado a la llamada“Policía de la City” londinense. Cabe preguntarse si talactitud fue deliberada para generar confusión en las fuerzasdel orden. Una vez apagados los ecos del doble crimen seprodujeron dos situaciones peculiares. En primer lugar, laprensa arreció concediendo gran difusión al tema de los - - 35 -
  36. 36. - Dr. Gabriel Pombo - 36 -asesinatos, el cual paso a ser tapa de portada en lamayoría de los casi doscientos periódicos que entonces sepublicaban en el país. El pánico de los habitantes deldistrito, aunado al sensacionalismo creciente que tomaba elcaso, comenzaría lentamente a forjar una historia conribetes legendarios. Por si algo le había faltado a la trama, ahora habíaadquirido estado público el apodo del hasta entoncesanónimo matador. Y es que el pegadizo mote de “Jack elDestripador” fue determinante para asentar la fama de lacual gozaron estos crímenes. En nuestra época a esto lollamaríamos marketing. No cabe dudar que de no habersido por el inspirado nombre con que este asesino sebautizó –o fue bautizado por otros- sus crímenes, pese alo espantosos que fueron, hubiesen quedados relegados enel olvido, siendo opacados por la numerosa cantidad devíctimas acumuladas por homicidas seriales de tiempos másmodernos. En segundo orden, parecía estar operándose unintervalo. No se sumaban nuevos crímenes. El culpableparecía replegarse y descansar. Ahora, cuando más inquietud se había generado en lapoblación y el brumoso perfil del matador de prostitutasempezaba a cobrar forma en la imaginación colectiva; ahora,cuando el anodino asesino de Whitechapel había sido - - 36 -
  37. 37. - Dr. Gabriel Pombo - 37 -sustituido por el muy concreto Jack el Destripador, elcriminal dejaba de golpear y se esfumaba. Ningún homicidio con su sello se verificó durante elmes de octubre de 1888 en Whitechapel, y tampoco en elresto de Inglaterra. Hasta quedaba la sensación de que elpsicópata estaba deliberadamente creando un clima desuspenso para fomentar en su público la mayor expectaciónposible. O tal vez se había vuelto más cauteloso a medidaque percibía cómo se iba acentuando la posibilidad de seratrapado. El despliegue policial no tenía precedentes. Se requisaronlas casas, tabernas y pensiones del distrito. Los miembrosciviles del Comité de Vigilancia cooperaban patrullando día ynoche por las calles más peligrosas. Los afiches con el textoy las letras de las cartas que presuntamente Jack habíaenviado a la prensa y a la policía se reproducían en lascomisarías y en distintos lugares del Reino Unido. Hasta se había llegado a recurrir al uso de perros decaza puestos a la orden de las autoridades para perseguir alhomicida tras olfatear la sangre de una nueva víctima. El11 de octubre de 1888 el mayor jerarca policial deInglaterra, Sir. Charles Warren, intervino en un simulacrorealizado en plena vía pública con los dos mejores sabuesosdel país “Barnaby” y “Burgho”, donde se puso a prueba lacapacidad de estos animales para perseguir pistas a través - - 37 -
  38. 38. - Dr. Gabriel Pombo - 38 -de la ciudad. Sin embargo, los canes perdieron el rastro delseñuelo y el resultado del experimento fue más biendecepcionante. De cualquier forma, y aunque dando palos de ciego, sevolvía evidente que la cacería se hallaba en su plenoapogeo. ¿Presintiendo su aprehensión, se habría acobardado Jackel Destripador? ¿Cambiaria al menos de escenario, buscandouno menos riesgoso donde proseguir con sus ataques? Pronto la población saldría de dudas. Así fue que en los primeros días de noviembre de aquelaño toda Gran Bretaña se vería estremecida al enterarseque había tenido efecto uno de los asesinatos máshorrorosos e indignantes de sus registros criminales. La orgía de sangre desatada por el psicópata llegaría a suparoxismo con el crimen de la más joven y atractiva de susvíctimas, Mary Jane Kelly, de veinticinco años, a la cualliteralmente descuartizaría dentro del interior de unamiserable chabola sita en el número 13 Miller´s Courtdurante la madrugada del 9 de noviembre del trágico otoñode 1888. - - 38 -
  39. 39. - Dr. Gabriel Pombo - 39 - Mary estaba atrasada en el pago del cuchitril quearrendaba, y en el cual había convivido hasta apenas unosdías atrás con un cortador de pescado del mercado deBishopsgate y peón ocasional de nombre Joseph Barnett,pero el hombre se retiró de la vivienda porque, a estar ala versión que luego suministró a la policía, su novia habíallevado a vivir con ella a una prostituta. En realidad no se supo si María Harvey -que así sellamaba esta mujer- era una meretriz o se ganaba la vidatrabajando como lavandera. Y tampoco quedó nuncaaclarado si ésta mantenía con Jeannette Kelly una relaciónlésbica, como se ha sugerido. Antes de hacer abandono dellecho de su concubina Barnett había protagonizado con ellavarias peleas, y en una de esas refriegas se arrojaron todaclase de objetos, rompiendo el vidrio de la ventana contiguaa la entrada. De acuerdo con la versión proporcionada por aquel exconcubino, habían perdido la llave de la única puerta deingreso y adoptaron la costumbre de abrirla desde adentro,introduciendo la mano por la hendidura del vidrio quebrado.La desaparecida llave del triste hogar de esta atractivavíctima representó un gran misterio, puesto que al sucederel crimen, la habitación se hallaba cerrada por dentro y fuepreciso derribarla para dar ingreso a los policías y médicosforenses. - - 39 -
  40. 40. - Dr. Gabriel Pombo - 40 - El mutilado cadáver tuvo por descubridor a ThomasBowyer, conocido como “Indian Harry”, por tratarse de unmilitar retirado del ejército inglés de la India, quienmejoraba los ingresos de su magra jubilación trabajandocomo empleado de comercio al servicio del dueño de lasmiserables habitaciones ocupadas en su mayoría por mujeresde la vida como la difunta Kelly. Alrededor de las 10.45 de la mañana del domingo 9 denoviembre de 1888 el dependiente se apersonó al número13 de Miller´s Court para tratar de cobrar la rentaadeudada. Afuera podía oírse el jolgorio de un día festivopara los londinenses en el cual se celebraba la fiesta delLord Mayor, título que recibe el Alcalde de Londres, Yorky otras ciudades importantes del Reino Unido. El cobradorgolpeó la puerta con sus nudillos. Como sus llamadas noobtuvieron respuesta, descorrió la cortina que cubría laventana y escudriñó a través del hueco del vidrio roto paracomprobar si la inquilina estaba adentro y fingía no oírlo. El macabro hallazgo que Mr. Bowyer tuvo la desgracia dehacer resultó uno de los más espantosos y depravados queconsignan los anales de la criminología mundial. Sobre la cama bañada en sangre reposaban maltrechosdespojos de aquella que en vida fuera una sensualcortesana. Solo llevaba puesto un menguado camisón quedejaba ver el atroz estropicio infligido a su cuerpo. Su - - 40 -
  41. 41. - Dr. Gabriel Pombo - 41 -estómago lucía abierto en canal y habían seccionado sunariz, sus senos y sus orejas. Trozos de muslo yfragmentos de piel de su cara yacían junto al cuerpodescarnado. Los riñones, el hígado y otros órganos seesparcían en torno al cadáver y sobre la mesa de luz. El dantesco cuadro llenó de horror al cobrador, quienfue corriendo al comercio donde se encontraba elarrendador de la víctima, su patrono John Mc Carthy, y lecomunicó la terrible novedad. Ambos regresaron a lapensión y, atisbando desde la ventana, volvieron acomprobar el hecho. El dueño mandó a su empleado abuscar ayuda a la comisaría de la calle Comercial mientrasél se quedaba montando guardia. Al rato arribaron losInspectores Beck y Abberline y el Superintendente Arnold.También se llamó al médico forense Phillips. Ninguno de los policías se decidía a impartir la ordende forzar la entrada para acceder a la escena del crimen,pues se aguardaban instrucciones de Sir. Charles Warren.Pasaban las horas sin tenerse noticias de éste, hasta quese supo la sorprendente novedad de que el Jefe Supremohabía presentado su dimisión aquella misma mañana. A las 13. 30 el Superintendente Arnold asumiófinalmente la responsabilidad de mandar quitar la ventanapara desde allí tomar fotografías al interior del cuarto.Luego de efectuada esta tarea, se requirió al propietario - - 41 -
  42. 42. - Dr. Gabriel Pombo - 42 -que rompiera la puerta a fin de hacer posible el ingreso, locual éste hizo valiéndose de una piqueta. ¡Parecía más la obra de un demonio que de un hombre!,exclamó Mr. John Mc Carthy, al deponer en el sumariosubsiguiente, dejando constancia de la terrible impresiónque le produjo el monstruoso hallazgo que estremecióincluso a los más endurecidos policías que concurrieron a latétrica habitación. (2) Texto extraído de: “El monstruo de Londres. La leyenda de Jack elDestripador”, del autor, Editorial Artemisa, Montevideo, Uruguay, 2008,pags. 7 a 27; y en Internet: http://www.jackeldestripador.net (3) Cornwell Patricia, Retrato de un asesino, Jack el Destripador. CasoCerrado, traducción de María Eugenia Ciocchini, Ediciones B grupo Z, Barcelona,España, pag. 40. - - 42 -
  43. 43. - Dr. Gabriel Pombo - 43 - HERMAN WEBSTER MUDGET EL DOCTOR TORTURADOR Herman Webster Mudget nació en el año 1860 en lalocalidad de Gilmanton, Norteamérica, en una familiahonesta y puritana. A muy tempana edad manifestó uninterés enfermizo por las mujeres que lo transformó con eltiempo en un obseso sexual y en un sádico. A los dieciocho años se casó con una joven adinerada,Clara Louering. Se aprovechó de la fortuna de su mujerpara concluir sus estudios de medicina y obtener sudoctorado con honores en la Universidad de Michigan. Unavez cumplido su objetivo, y dejando a su cónyuge en laruina, huye y se instala en la casa de huéspedes de unarespetable y hermosa viuda que lo mantiene gracias a larenta de su pequeño hotel. Sin embargo, no conforme con los beneficios que recibe,transcurrido cierto tiempo el futuro victimario múltipletambién abandona a esta mujer y se instala durante unaño en el estado de Nueva York donde pasa a ejercer su - - 43 -
  44. 44. - Dr. Gabriel Pombo - 44 -profesión de médico. Finalmente se radica en la ciudad deChicago, donde prevaleciéndose de su imagen de hombredistinguido, alto y elegante consigue muchas conquistasamorosas. En sus redes cae una joven bonita y millonaria, MyrtaBelknap, pero la chica no corresponde a sus galanteos razónpor la cual, para evitar que se descubra que sigue casado,Mudget decide cambiar su nombre por el de doctor H. H.Holmes. Con su nueva identidad logra desposar a lamuchacha. Se transforma en bígamo y, de tal suerte,estafa a la familia de su nueva esposa en cinco mil dólares,cantidad descomunal para aquella época. Con ese dinero malhabido manda edificar una residencia palaciega en lalocalidad de Wilmette. Entre tanto, y siguiendo su impulso amoroso y suirrefrenable codicia, obtiene el cargo de gerente de unafarmacia en Englewood, cuya dueña es una viuda a la cualengatusa fácilmente. Mudget/Holmes se convierte en suamante y logra que ella le deposite su confianza. Valiéndosede un ardid tuvo en su poder la contabilidad del negocio, locual le permite falsificar los libros contables y apropiarse delos fondos. Una vez culminado exitosamente su plandelictivo se adueña directamente de la totalidad de losbienes y hace desaparecer a su incauta enamorada en loque posiblemente representaría su inicial homicidio. - - 44 -
  45. 45. - Dr. Gabriel Pombo - 45 - En el año 1893 estaba próxima a verificarse unaimportante exposición en Chicago, llamada “La primeraferia mundial”, y el doctor Holmes pensó que esa devendríala oportunidad de su vida, pues dicho evento iba a atraer anumerosa cantidad de mujeres jóvenes, atractivas, solterasy millonarias. Por medio de una sucesión de estafas compró unterreno y emprendió la construcción de un fastuoso hotelque semejaba una fortaleza medieval. El criminal diseñópersonalmente el interior del lugar dado que las compañíasque habían iniciado los trabajos edilicios abandonaron laempresa. De esa forma Herman Webster Mudget resultó elúnico que conocía los escondrijos de la imponentearquitectura. Las habitaciones contaban con trampas y puertascorredizas que desembocaban en un laberinto de pasillossecretos, y en las paredes de éstos había mirillasdisimuladas desde donde el vesánico galeno observaba a susdesprevenidas invitadas deambular por la finca. Debajo delos pisos de madera instaló una conexión eléctrica que leposibilitaba, a través de un panel indicador dispuesto en suoficina, rastrear a sus futuras víctimas. Manejaba, además,grifos para bombear gas los cuales, conectados a lashabitaciones, le permitían eliminar a varias mujeres sintener que moverse de su sitio. - - 45 -
  46. 46. - Dr. Gabriel Pombo - 46 - Cuando tiempo más adelante los errores incurridos por elterrible cirujano determinaron su aprehensión, los policíasque allanaron aquella extraña morada en busca de pruebasse llevarían una sorpresa rayana en el estupor. Ocurrió que: “…descubrieron que el hotel también había sido utilizado comocámara de torturas y sala de ejecuciones. Los agentes encontraroncámaras herméticas dentro de las que se podía bombear gas, unhorno lo bastante grande para contener un cuerpo humano, cubasde ácido y habitaciones equipadas con instrumental quirúrgico dedisección y toda la parafernalia de la tortura. En el juicio, untestigo de la acusación describió su trabajo como empleado deHolmes, quien le había contratado para que descarnara trescadáveres, a razón de 36 dólares por cadáver…” (4) Este aberrante artificio estuvo concluido un año antesde inaugurarse la exposición de Chicago, el 1 de mayo de1893, y el doctor Mudget puso en funcionamiento sumansión de los horrores llevando hasta ella a todas lasjóvenes solas y ricas que conocía en la feria, procurandoque éstas residieran en estados alejados para evitar lainoportuna visita de amigos y parientes. Muchas de lasféminas fueron atraídas hasta ese recinto mediantepromesa de matrimonio, y luego se las forzaba bajotortura a firmar poderes en favor del médico donde lecedían toda su fortuna. A otras chicas las asesinaba con elobjeto de cobrar los seguros cuyas pólizas obligaba atransferirle. En el macabro hotel las víctimas eran ultrajadas,sometidas a tormento y, finalmente, asesinadas. Acto - - 46 -
  47. 47. - Dr. Gabriel Pombo - 47 -seguido transportaba los cadáveres sobre montacargas y lostrasladaba hacia los sótanos donde los disolvía en grandespiletas con ácido sulfúrico o los cremaba dentro de unaenorme estufa. Otro método de eliminación consistía ensumergir despojos humanos en cal viva. Todos los artilugios obrantes en el sórdido palaceteestaban preparados con el fin de saciar los perversosinstintos de su dueño. Había construido una habitación encuyo interior guardaba abundante cantidad de instrumentosde suplicio. Entre ellos –y aunque parezca increíble- instalóuna máquina para hacer cosquillas en los pies con la cualmataba de risa a quienes así atormentaba. Antes dedesembarazarse de los organismos solía desmembrarlos odespellejarlos para practicar bestiales experimentos. Las ganancias que le reportaba su hotel mermaronpronunciadamente al terminar la exposición, por lo que sevio en la necesidad de buscar otras salidas a fin de sanearsu empobrecida economía. Elucubró entonces prender fuegoal último piso de su mansión con el propósito de que lacompañía de seguros tuviera que pagarle una cuantiosaindemnización de sesenta mil dólares de aquella época. El proyecto delictivo se frustró pues la empresaaseguradora indagó a fondo y constató el fraude. Al quedaren descubierto, se fuga hacia Texas. En esa ciudad cometevarias estafas que lo conducen por primera vez a la cárcel. - - 47 -
  48. 48. - Dr. Gabriel Pombo - 48 - Sale libre bajo fianza y trama una nueva defraudación.Junto con un cómplice llamado Benjamín Pitizel idea unplan. Su compañero debía contratar un seguro de vida enla ciudad de Filadelfia y, transcurrido un tiempo prudencial,la esposa de este hombre se presentaría reclamando laprima. Antes la mujer debía concurrir a la policía llevandoconsigo un cadáver anónimo, previamente desfigurado,pretendiendo que era el de su infeliz marido muerto en unincendio. No obstante, tal cual era de suponer, el médico seresiste a compartir las ganancias con la beneficiaria. Enrealidad, su plan siempre consintió en asesinar a su cándidosocio fingiendo un accidente y presentarse él directamentea requerir el pago del importe del seguro. Tambiénproyectaba deshacerse de la señora Pitizel y de sus hijos.Una vez concretado el homicidio contra su socio, se dirigióa la morgue pretendiendo ser un amigo del occiso y pidióreconocer el cuerpo. Luego buscó a la viuda para que fuesea cobrar el dinero de la póliza. Lo que el estafador asesino no tuvo en cuenta fue queun ex compañero de celda -quien estaba al tanto delcomplot- iría a delatarlo. La compañía de seguros se negó aabonar, contrató a investigadores privados y denunció elfraude a las autoridades. Los inquiridores emprenden una - - 48 -
  49. 49. - Dr. Gabriel Pombo - 49 -minuciosa pesquisa hasta que el doctor Holmes confiesa serel autor de los crímenes de Pitizel y sus hijos menores. Aunque muchos policías mancomunaron esfuerzos enpos de la resolución del enigma, el investigador que tuvo elmérito de revelar el caso fue Frank Geyer, quien trabajabapara la renombrada agencia de detectives Pinkertoncontratada entonces por la aseguradora. Una vez iniciado su proceso penal, Mudget/Holmessorprende a fiscales y jueces por su habilidad paramanipular y mentir. Acosado por la esposa de Pitizel paraque confiese ser el matador de su marido y de sus hijostrata de disuadirla escribiéndole una melodramática cartadonde termina exhortándola “Ud. me conoce bien señora.No puede creerme capaz de asesinar a niños inocentes sinningún motivo”. El pérfido reo se divertía adjudicándose asesinatos queno había consumado de personas que aún estaban con vidaen ese momento. De paso, mientras se comprobaba si lainformación era verídica, lograba retrasar la dilucidación desu juicio criminal. No existe una cifra segura del número de muertes queprovocó. Aunque en unas memorias escritas durante ellapso en que estuvo recluido previo a su ejecución confesóser culpable de haber cometido veintisiete homicidios, las - - 49 -
  50. 50. - Dr. Gabriel Pombo - 50 -pruebas forenses recogidas en su fúnebre hotel apuntan aque la sumatoria de víctimas podría haber excedido lasciento cincuenta. El “doctor torturador” -alias con el cual lo tildó elperiodismo de aquellos tiempos- fue condenado a pereceren la horca por el tribunal de Filadelfia y la sentencia sellevó a efecto el 7 de mayo de 1896. Contaba con la edadde treinta y seis años al momento de acaecer su forzadodeceso. (4) Lane, Brian, Los carniceros. Una antología de crímenes macabros einvestigación forense, traducción de Albert Solé, Ediciones Valdemar, Madrid,España, 1991, pag. 38. - - 50 -
  51. 51. - Dr. Gabriel Pombo - 51 - BELA KISS El AMANTE PERVERSO ¿Cuántos son los maridos de tiempos antiguos omodernos que tras descubrir la infidelidad de su cónyugetoman venganza matando a terceras personas? Estoparecería que es llevar la ausencia de motivaciones lógicas aextremos demasiado absurdos. Pero toda regla tiene su excepción. Una de las muy escasas anécdotas que adquirierontruculenta resonancia en donde se adujo que el despecho deun esposo burlado fue la razón de una saga homicida severificó en tierras de Hungría a principios del pasado sigloen el poblado de Czinkota, próximo a la capital Budapest,y tuvo por protagonista a un hojalatero de mediana edadllamado Bela Kiss. Dicho sujeto –de acuerdo se ha pretendido- fue unasesino enamorado a quien la ira producida por lainfidelidad condujo al desquicio y lo transformó en un - - 51 -
  52. 52. - Dr. Gabriel Pombo - 52 -implacable segador de vidas. Además de matar a otrasmujeres, este hombre no perdonó a su adúltera esposa, lacual se sumó a la lista de cadáveres femeninos que el cruelvictimario fue dejando a su paso. Bela Kiss poseía una empresa metalúrgica que prosperóen el pequeño pueblo. Al afincarse en el mismo trajoconsigo a su flamante esposa María, varios años menor queél. Muy rápidamente se ganó el aprecio de los habitantespor su carácter atento y servicial. En la amplia casa quearrendó empleó a dos criados que trabajaban durante el díay pernoctaban en sus propios domicilios por expreso pedidode su patrono. El comerciante solía pasar las tardes fuera de su hogarenfrascado en sus negocios, ausencias que eran aprovechadaspor María quien recibía las visitas y atenciones de unapuesto artista itinerante de nombre Paul Bihari. Tantolos servidores como los vecinos detectaron la infidelidad –lamuchacha al parecer era muy descuidada y dejaba lasventanas abiertas cuando practicaba sexo con su amante- ycompadecidos por la situación decidieron poner al tanto alpobre esposo. Un grupo de notables del pueblo se dirigió hacia lamansión arrendada para comunicarle la triste noticia almarido engañado. Para su sorpresa, aquél los atendió consemblante sombrío. Invitó a los visitantes a sentarse en la - - 52 -
  53. 53. - Dr. Gabriel Pombo - 53 -sala de estar y les leyó una carta que su mujer le habríadejado. En ella la infiel le comunicaba su intención deabandonarlo para siempre y le pedía que no fuera abuscarla. Tras la lectura el anfitrión se derrumbó yprorrumpió en un llanto que dejó turbados a los visitantes,los cuales se pusieron a la tarea de darle ánimo. Bela Kiss pareció reponerse pronto de su desgracia.Contrató a una viuda de apellido Kalman como ama dellaves en sustitución de los anteriores criados. Con eldinero acumulado fabricó unos depósitos cilíndricos de granporte que guardaba en su sótano. También comenzó arecibir visitas de jóvenes mujeres, en su mayoría atractivas.Las chicas pasaban la tarde recorriendo los jardines encompañía del maduro y caballeroso galán quien luego lesmostraba las habitaciones y demás dependencias de la finca.En el momento oportuno, el ama de llaves servía el té,tras lo cual su patrono le solicitaba que se retirase yvolviera días más tarde. Para desconsuelo de la viuda –la cual deseabasinceramente que su amable empleador consiguiera al finuna nueva esposa- al retornar comprobaba que ninguna deaquellas jovencitas se había quedado a vivir con él. Estaba cercana la Primera Guerra Mundial, y elCondestable de Czinkota –cargo equivalente al de unAlcalde- se apersonó un día hasta el domicilio de Bela Kiss - - 53 -
  54. 54. - Dr. Gabriel Pombo - 54 -con quien había trabado amistad. Al aproximarse lainminente conflagración iban a ser necesarias ingentescantidades de gasolina, y se rumoreaba que el hojalateroacumulaba muchos litros de aquel combustible dentro deunos barriles ocultos en su sótano. Con generosidad su amigo ofreció entregarle esos bidonescon su valioso líquido para ser utilizados en beneficio de lospobladores cuando las circunstancias así lo exigieran. Actoseguido, destapó uno de los recipientes, y el jerarca pudoobservar que rebozaba de gasolina. Antes de marcharse elCondestable agradeció efusivamente el gesto altruista y elsentido de previsión del cual Bela hiciera gala. Mientras el hombre proseguía con sus románticas citas,en los periódicos de Budapest se daba cuenta de la extrañadesaparición de una serie de mujeres. La policía sospechó deun tal Hoffman aunque no pudieron echarle el guante. Al estallar la guerra fueron mermando los viajes que elcomerciante emprendía a la capital, y las visitas femeninasque recibía. Promediando el año 1916, agotado ya el cupopara la conscripción de los ciudadanos más jóvenes, elejército húngaro se vio forzado a enrolar a los másmaduros y convocó a Kiss para alistarse. El hojalatero trató de eludir la leva pretextando quesufría del corazón, pero una revisión médica comprobó que - - 54 -
  55. 55. - Dr. Gabriel Pombo - 55 -mentía y lo reclutaron. A los pocos meses al poblado llególa infausta noticia de que uno de sus más queridos yprominentes habitantes había perecido en el campo debatalla. El Condestable recordó la promesa de su amigo sobrepoder disponer de la gasolina que guardaba en su casa. Lasituación era crítica y no había tiempo que perder. Elprincipal del pueblo se encaminó hacia la mansión delpresunto occiso acompañado por unos soldados y le pidió alama de llaves que le franquease el ingreso. Los tonelespesaban extraordinariamente. Tanto era así que fue precisala fuerza de dos milicianos para cargar a uno sólo de ellos.El jerarca local buscó una herramienta e hizo palanca paraabrir la hermética tapa. Miró hacia dentro y le fueevidente que no contenía líquido alguno. ¿Por qué estaba tan pesado el tonel entonces? Observócon mayor detenimiento auxiliándose con la lumbre de unalinterna. Entonces, mientras luchaba por controlar a surevuelto estómago, lo supo. Estaba viendo el desnudo cuerpo de una mujerrelativamente bien conservado en alcohol. En torno a sucuello aún portaba enroscada la bufanda de seda mediantela cual la habían estrangulado. Los militares repitieron laoperación de acarrear y destapar aquellos recipientes. Delos siete toneles restantes únicamente uno de ellos - - 55 -
  56. 56. - Dr. Gabriel Pombo - 56 -contenía gasolina. Otros seis cadáveres en similar estadofueron extraídos de los respectivos barriles. Una vez que se dio parte a la policía de Budapest secomprobó que el supuesto Hoffman no era otro sino BelaKiss, el cual se valía de dicho seudónimo. Se supo que elsujeto contactaba a las féminas a través de anunciosmatrimoniales de los periódicos y que diecinueve de ellasrespondieron sus mensajes. Después de averiguar lasituación económica y familiar de las candidatas el seductorelegía a las presas más fáciles: aquellas que carecían defamiliares o que él calculaba no serían echadas de menos. Aparte de los cuerpos hallados dentro de los bidonesfueron localizados en el mismo recinto los cadáveres deMaría y de su amante. Los restos de otras seducidasaparecieron flotando en alcohol en el interior de sendosbarriles ocultos en un almacén que el victimario arrendabaen un villorrio cercano a Czinkota. Durante ese período el verdugo de los toneles fue elprófugo más buscado por la policía, pues no se confiaba enel reporte de que había fallecido. La búsqueda parecióconcluir cuando desde el frente de combate se avisó que elindividuo efectivamente estaba muerto. Tiempo másadelante surgirían severas dudas porque el cuerpo que secreía era de Kiss pertenecía a un juvenil soldado de apenasveinte años, mientras que el matador rondaba los - - 56 -
  57. 57. - Dr. Gabriel Pombo - 57 -cincuenta. Se había tratado de un caso de usurpación deidentidades. El criminal seguía desaparecido. Variados rumores llegaron pretendiendo develar elescondite del tránsfuga. El dato más firme procedió de laLegión Extranjera francesa donde un legionario aportó lasseñas de un compañero que había alardeado de haber hechofortuna seduciendo y asesinando a mujeres ricas. Los rasgoscoincidían, pero cuando la policía vino para aprehenderlo elsospechoso ya había puesto pies en polvorosa. También se alegó con insistencia que había escapadorumbo a Sudamérica donde su tono de piel moreno lepermitía hacerse pasar por un oriundo. Pero lo cierto fueque jamás se supo nada más de él, y tan sólo quedó trasde sí el recuerdo de una leyenda que parece increíble. Bela Kiss fue un asesino que empezó su letal carrerapasados sus cuarenta años. Esa representó otra de susrarezas, pues muy pocos casos se conocen en que unultimador serial no consumase su crimen primerizo a unaedad más temprana. ¿Se trató de un marido burlado al cual la infidelidad y lafrustración amorosa transformaron en un perverso homicidaen serie? O, por el contrario: ¿El engaño de su cónyugefue sólo un suceso aislado que para nada incidió en susasesinatos? - - 57 -
  58. 58. - Dr. Gabriel Pombo - 58 - Carecemos de información acerca de su vida antes dearribar al pueblo que fuera escenario de sus inauditasfechorías. El misterio en torno a su casi mítica figura loenvuelve todo. - - 58 -
  59. 59. - Dr. Gabriel Pombo - 59 - HENRY LANDRÚ EL BARBA AZUL FRANCES El pasado siglo XX ha sido, ya desde sus albores,extremadamente pródigo en materia de homicidas encadena. Un ejecutor francés que mereció el mote de “BarbaAzul” lo constituyó Henry Desiré Landrú. Este hombre menudito y de apariencia sosegada resultoser, no obstante, un muy prolífico matador serial quevictimó a diez mujeres y a un muchacho -hijo de una desus infortunadas amantes-, y el suyo es recordado comouno de los nombres más tristemente destacados dentro delos anales del delito. El móvil que lo impulsaba a emprender sus fechorías erade carácter económico, pues ultimaba para extraerbeneficios financieros de las cándidas féminas a las cualesestafaba. En realidad, les provocaba la muerte en procura deimpedir ser delatado una vez que las timadas se percatasen - - 59 -
  60. 60. - Dr. Gabriel Pombo - 60 -de haber sido burladas en su buena fe por su prometido. Yes que el individuo las conocía por conducto de anunciosmatrimoniales en los cuales se presentaba como un solitariocaballero poseedor de considerable fortuna en busca de unabuena compañera y, tras relacionarse con aquellas queacudían a las galantes citas, lograba hacerles bajar laguardia ganándose su confianza merced a promesas dematrimonio. No puede decirse que este victimario fuera un spreekiller, por más que la motivación de sus homicidios seinspiraba en no dejar con vida a los testigos de susmaniobras fraudulentas a fin de que no lo pudierandenunciar frente a las autoridades. El spree killer acomete sus agresiones mortales duranteuno o más episodios, pero raramente repite los ataques, ytiene fija en su mente una víctima específica cuandoemprende el acto criminal, aunque durante el decurso de sugestión se sienta obligado a finiquitar a otras personaspresentes en el escenario del crimen a efectos de prevenirser delatado por éstas. Henry Desiré Landrú, también apodado el “Mataviudas”,nació el 12 de abril del año 1869 en el ámbito de unafamilia respetable y de menguados recursos. A sus veinteaños dejó embarazada a una prima suya, Marie CatherineRemy, y se casó con ella. Viviría con su esposa y sus hijos - - 60 -
  61. 61. - Dr. Gabriel Pombo - 61 -hasta el término de su existencia llevando una doble vida.Por un lado, era un esposo ejemplar que proveía a lasnecesidades de su prole. Pero también poseía una partesecreta donde se dedicaba a los timos apropiándose deldinero y de los bienes de las mujeres que engatusaba. Nunca se supo a ciencia cierta si su cónyuge y sus hijoseran cómplices conscientes de sus delitos. En todo caso,cuando andando el tiempo se juzgara a Landrú, el fiscal semostró clemente y no levantó cargos contra la familia delacusado. Entre los años 1902 a 1904 incurrió en la comisión dealgunos ilícitos de magra monta que lo condujeron a lacárcel. Su primera pena se le aplicó el 21 de julio de 1904al ser hallado responsable de una estafa. Tras este castigose le impondrían otras sanciones leves, siendo la últimapronunciada el 26 de julio de 1914, en vísperas de queAlemania declarase la guerra a Francia. Dicha condena no lapurgó efectivamente sino que fue juzgado in absentia al nopoder ser ubicado. La Primera Guerra Mundial estaba apunto de estallar y problemas de mayor envergaduraacuciaban al gobierno galo, por lo cual su justicia no semolestaba en perseguir a pequeños embaucadores. Mientras permanecía recluido a raíz de uno deaquellos procesamientos recibió la ingrata noticia de que suanciano padre se había suicidado colgándose de un árbol, al - - 61 -
  62. 62. - Dr. Gabriel Pombo - 62 -no poder superar el dolor moral y el bochorno producidopor la indecorosa conducta de su hijo. No obstante, el mozo no recapacitó sino que –comovimos- una vez liberado de su confinamiento volvió a lasandadas. Ya por entonces había refinado su modus operandidelictivo, y se entregó en cuerpo y alma a la innoble tareade estafar a señoras incautas. La denuncia que radicó una de sus despechadasenamoradas le valió el último y más prolongado de esosperíodos a la sombra. En su nueva estadía en la cárcel elprisionero rumió su venganza contra aquellas ingratas queeran capaces de conducirlo a tan comprometida situación yllegó a adoptar una resolución implacable: para terminarcon las denuncias debía acabar con la existencia de lasposibles denunciantes. Se juró que así obraría en el futuro. A partir de allí perfeccionó su técnica defraudatoria.Comenzó a poner publicaciones en las secciones de losperiódicos donde los usuarios de ambos sexos buscabanencuentros amorosos. En esos artículos se promocionabacomo un viudo de mediana edad y cómodo pasar financierodeseoso de restaurar su vida relacionándose con una damade condición semejante. Arribó el año 1914, y con él la Primera Guerra Mundial ala cual su patria se volcaría de lleno. El horrible conflicto - - 62 -
  63. 63. - Dr. Gabriel Pombo - 63 -bélico que costó la existencia a millones de seres humanosy aparejó tantas desgracias devendría, paradójicamente, unciclo de bonanza e impunidad para este refinado malhechor.Y es que la policía francesa estaba demasiado ocupadaatendiendo problemas más graves y urgentes que lasdenuncias por las misteriosas desapariciones de unas cuantasdivorciadas o viudas. El criminal intuía que al concluir la conflagraciónterminaría asimismo su impunidad. Ahora sí los pesquisasestarían en condiciones de ocuparse de su persona, y depoco le servirían los numerosos alias que utilizaba paradespistar y las tretas de las cuales se valía a fin de borrarsus huellas. Tanto es así que cuando su joven amante FernandeSegret –única mujer a la cual parece haber amado y cuyavida respetó- le anunció emocionada que la guerra habíapor fin concluido, Henry Landrú –cabizbajo y con tono devoz sombrío- le contestó: “Sé que ahora no lo puedesllegar a comprender. Pero esa es la peor noticia quepodrías haberme dado, querida mía”. Cierta madrugada de 1919 oficiales de policía golpearon ala puerta de la vivienda parisina del número 76 de la calleRochechouart que el ultimador compartía con su novia.Henry, recién levantado, se vistió con prontitud y atendióal detective jefe que le exhibió la orden judicial de arresto. - - 63 -
  64. 64. - Dr. Gabriel Pombo - 64 -Con amable firmeza negó cada una de las acusaciones quelos agentes le formularon delante de su atónita amante, lacual no podía dar crédito al ver como se llevaban detenidoal hombre con quien escasos momentos antes compartía ellecho. La sorpresa de la joven resultaba mayúscula por cuantosu prometido –pues también a ella el hombre le propusocasamiento- le había ocultado su verdadera identidad: paraFernande Segret el múltiple asesino Henry Desiré Landrúera en realidad el respetable Lucien Guillet, inspectorprincipal de la policía parisina, nada menos. La dirección en la cual la policía lo aprehendió estabaconsignada con caligrafía menuda y prolija en una tarjeta devisita que el criminal dejó en la tienda “Les Lions deFaíence” donde pagó por adelantado ochenta francos parala adquisición de una vajilla que debía serle enviada al díasiguiente. Resultaba que hasta dicha tienda lo había seguidosigilosamente la señora Bonhoure -amiga de la hermana deuna de sus víctimas- quien, por pura casualidad, habíavuelto a ver al prometido de aquella desaparecida fémina. Celestine Buisson –pues así se llamaba la extraviada-desde meses atrás no respondía las apremiantes cartas quele remitía su familia. Una vez que Bonhoure vino con laextraordinaria noticia de haber avistado al escurridizoamante, la hermana de la ausente formuló denuncia ante - - 64 -
  65. 65. - Dr. Gabriel Pombo - 65 -las fuerzas del orden. De inmediato, el inspector Belin seapersonó al establecimiento mercantil donde obtuvo lasseñas de un tal Henri Desiré Landrú, con causa abierta porestafa desde 1914, el cual por entonces se hacía pasar porel ficticio Lucien Guillet. Este galante verdugo tenía un defecto que a la postresería su perdición. Era tan meticuloso que hasta el mínimoacontecimiento lo anotaba en una serie de pequeñaslibretas de apuntes; en ellas podía leerse desde las comprasde comestibles hasta las fechas cuando hizo desaparecer auna decena de desprevenidas mujeres y a un chico, cuyosnombres había consignado. Pese a su fama de haberse defendido brillantemente elacusado no pasó de ser un histrión que con sus salidasjocosas e ingeniosas hacía las delicias de la prensasensacionalista y del auditorio que abarrotaba la sala deaudiencia judicial. Su defensa era en realidad muy débil eineficaz –y casi imposible- pues en el fondo se limitaba aoponer un obstinado mutismo o a deslizar vaguedadescuando se le enrostraban las pruebas irrefutables que pasoa paso, e inexorablemente, la fiscalía iba acumulando en sucontra. Según se ha dicho sobre su comportamiento durante suproceso: “...Comprendiendo, sin duda, que tenía la partida perdida, atodas luces imposible de ganar, aceptó deliberadamente la realidad - - 65 -
  66. 66. - Dr. Gabriel Pombo - 66 -de la requisitoria establecida contra él y disimuló, bajo la falsagracia de las chanzas, su lúgubre temor de criminal acorralado.Mediante agudezas, siempre en forma, acostumbró a su auditorio asus insolentes afirmaciones sin poner jamás a la acusación endificultad…” (5) Todas las prometidas del abominable novio acabaron consus cuerpos desmembrados, y sus restos fueron incineradosdentro del horno de una amplia cocina económica que elverdugo tenía instalada en su chalet de campo de lalocalidad de Gambais. Abundantes datos de los homicidios estaban relacionadoscon pulcra caligrafía en las páginas de aquellas delatoraslibretitas y conformarían la primordial prueba esgrimida porla acusación fiscal. El 30 de noviembre de 1921 el juradoregresó a la sala de justicia, y su portavoz leyó en voz altala fatídica e inapelable decisión. Horas previas a su muerte rechazó cortésmente losservicios que el Capellán de la cárcel le ofrecía paradescargar su conciencia mientras los guardias aguardabanpara encaminarlo hacia el patíbulo. “Debo acompañar aestos señores”, se excusó ante el religioso y, tras haceruna pausa, con tono melodramático añadió: “La muerte esuna dama y no resulta propio de un caballero hacerlaesperar”. - - 66 -
  67. 67. - Dr. Gabriel Pombo - 67 - En la gélida mañana del 25 de febrero de 1922 lacabeza guillotinada del “Barba Azul” francés caería dentrode un canasto en la sala de ejecuciones de una cárcel cuyofrente daba al palacio de Versalles. Tras su última estadía en la prisión se habíatransformado en un fenómeno mediático tan extraordinarioque, en tanto aguardaba su triste destino, el reo recibiódecenas de cartas redactadas por admiradores de ambossexos, y de mujeres que le ofrecían amor y le solicitabanmatrimonio.(5) Cohen, Sam, Landrú. El asesino muy amado, traducción de DelfinaAzcárate, Ediciones Grijalbo, Barcelona, España, 1977, pags. 298 y 299. - - 67 -
  68. 68. - Dr. Gabriel Pombo - 68 -- - 68 -
  69. 69. - Dr. Gabriel Pombo - 69 - CAYETANO SANTOS GODINO EL PETISO OREJUDO Cayetano Santos Godino nació en la ciudad de BuenosAires el 31 de octubre de 1896 fruto del matrimonio dedos humildes inmigrantes calabreses: Fiore Godino y LucíaRuffo. Tenía siete hermanos: Josefa, Julia, Rosa,Margarita, Antonio, Bambina y José. Su padre, quientrabajaba como farolero, era alcohólico y castigaba a suesposa e hijos. Para peor, había contraído sífilis años antesde nacer el futuro infanticida, padecimiento que contribuyóa la debilidad física y psíquica que signó a la criatura. Otros rasgos representativos en el muchacho losconstituirían su muy escasa estatura y dos prominentesapéndices auditivos que le valdrían los apodos de “El Oreja”o “El Petiso Orejudo”. Alias, este último, destinado a sernotoriamente recordado en las más negras páginas deldelito. Durante su niñez en varias ocasiones estuvo al borde dela muerte por causa de diversas afecciones; en especial, - - 69 -
  70. 70. - Dr. Gabriel Pombo - 70 -debido a un agudo cuadro de enteritis. No fue el único hijode aquella pareja de italianos pobres que sufriría gravesenfermedades. Su hermano Antonio era epiléptico y,además, siguiendo el mal ejemplo de su padre, se convirtióen un bebedor irrecuperable. Más tarde éste se sumaría aFiore en los castigos aplicados sobre su hermano menor. Entre sus cinco y diez años el ya por entonces muypeligroso chico asistió a diferentes escuelas de las cualesinvariablemente terminaba siendo expulsado en razón de supésima conducta y su temperamento intolerable.Raramente concurría a las clases y solía desperdiciar eltiempo vagando por su barrio. Su primer acometimiento criminal lo llevó a cabo conapenas ocho años el 28 de setiembre de 1904 cuandoatacó a Miguel Paoli de veintiún meses. Ese día,aprovechando un descuido de la madre del pequeño, lotomó de la mano y se dirigió con él hasta un baldíopróximo a uno de los conventillos que tiempo atrás lafamilia Godino-Ruffo había ocupado. Llegado a ese lugar golpeó con sus puños al chiquito ylo tiró sobre un montón de basura y espinas que allí seacumulaban. Por fortuna un vigilante de la comisaría localque recorría la zona se percató de lo que estaba ocurriendo - - 70 -
  71. 71. - Dr. Gabriel Pombo - 71 -y frenó el ataque llevándose consigo a ambos menoreshasta la estación de policía. Enterada de la detención de su hijo Lucía se presentóante el comisario acreditando ser la madre del precozdelincuente y retiró a Cayetano a la mañana del díasiguiente. Esa misma jornada, en horas de la tarde, elpetiso se apersonó a la vivienda de los padres de su víctimay montó una convincente escena fingiendo que había“salvado” al niñito del ataque de otro chico mayor, al cualdescribió con lujo de fantasiosos detalles. Al año entrante Godino tomó de la mano a su vecinitaAna Neri de dieciocho meses y la condujo hasta un baldíosito en la intersección de las calles Loria y San Carlos.Depositó a la niña en el suelo y buscó una pesada piedracon la cual trató de aplastarle el cráneo. Un policía losorprendió y salvó a la criatura. Llevaron al ofensor a lacomisaría pero, insólitamente, lo dejaron libre esa mismanoche. Además de estas agresiones que mostraban su instintosádico el chico comienza a realizar hurtos de menguadomonto en compañía de un vecino de su misma edad -aunque más diestro que él en la verificación de esa clase dedelitos- llamado Alfredo Tersi. La amistad con Tersi noimpidió que, sin mediar razón alguna, -excepto susincontenibles impulsos vesánicos- apaleara bárbaramente al - - 71 -
  72. 72. - Dr. Gabriel Pombo - 72 -hermano menor de su socio golpeándolo en la cabeza consaña, ataque que estuvo a punto de costarle la vida alherido. En marzo de 1906 Cayetano captura en la esquina delas calles José María Moreno y Rivadavia a una niña dedieciocho meses y la encamina hacia un terreno baldío. Allíla asfixia hasta quitarle la vida. Luego sepulta el cuerpo enuna zanja que cubre con latas, escombros y basura. Esteinicial asesinato, que en su momento no trascendió alpúblico, resultó imprevistamente confesado de maneraespontánea por Godino cuando fue aprehendido. Cumplidos sus diez años el infantil maníaco ya se habíalanzado a una vertiginosa escalada de violencia. Sus padres no pueden con él y se destaca por torturarpequeños animales y producir incendios. Hastiado por loscontinuos problemas que le trae su hijo el farolero Fiore lodenuncia a la policía, y se lo encierra en la Alcaldía SegundaDivisión durante dos meses a partir del 5 de abril de1906. Una vez salido de ese correccional, lejos deregenerarse, continúa con su sucesión de crímenes. El 9 de setiembre de 1908 secuestra en la puerta desu hogar a Severino Caló de veintidós meses. Lo conducehasta una acequia de caballos donde sumerge al infantedentro de una tina procurando ahogarlo. Un empleado se - - 72 -
  73. 73. - Dr. Gabriel Pombo - 73 -percata de la dramática situación y alerta al dueño delcorralón. Entre ambos hombres trabajosamente sacan delagua al menor y aprehenden al atacante, quien intentabaescapar. Lo llevan a rastras a la comisaría, pero al díasiguiente es devuelto a su progenitora. Vuelve a repetir laversión según la cual fue “otro” el agresor y él estabapresente en ese lugar pues valerosamente trató de salvarlela vida a la víctima. El 15 de setiembre quema al menor de veinte mesesJulio Botte aplicándole un cigarro encendido a uno de suspárpados. Logra huir, pero varios vecinos lo hanidentificado y se hace conocida su peligrosidad. Se libra detener que enfrentar a la justicia porque los progenitores dela víctima no lo denuncian. A esa altura, y cansados de soportar las quejas que enel vecindario le enrostraban por motivo de la ingobernableconducta del menor, los padres de Cayetano se presentanen la comisaría local y suplican que el chico sea confinado,pues reconocen que no pueden con él. El juez de turnoordena que lo encierren. El 14 de diciembre de 1908 severifica el ingreso del muchacho en la colonia para menoresinfractores de Marcos Paz, correccional donde permanecerárecluido a lo largo de tres años. Allí aprende a escribirtoscamente, pero asimismo se adiestra en la práctica denuevos delitos. Además, los castigos de que resulta objeto - - 73 -
  74. 74. - Dr. Gabriel Pombo - 74 -lo tornan más rencoroso aún, y cuando recobra la libertadsu sed de sangre está en pleno apogeo. El 17 de enero de 1912 se esconde en el interior delcorralón situado en las calles Corrientes y Pueyrredón y, enel instante oportuno, prende fuego a los libros contablesde ese comercio originando así un incendio de vastasproporciones. Sale del establecimiento y, oculto tras unárbol, disfruta contemplando cómo los bomberos luchandurante varias horas tratando de extinguir el siniestro. El 26 de enero de 1912 tuvo efecto el suceso policialque el periodismo de la época calificó como el “crimen dela calle Pavón”. La víctima fue Arturo Laurora de treceaños, y el cadáver del adolescente apareció dentro de unacasa desabitada emplazada en la referida calle. Mostrabahorribles signos de violencia y había sido violado. Cuando,andando el tiempo, se capturó a Cayetano por suscrímenes se sospechó que igualmente era culpable de aquelatentado y, al principio, él llegó incluso a confesar lacomisión del reato. No obstante, en la actualidad seestima que dicho homicidio fue obra de “la mano negra”,organización delictiva dedicada al tráfico de mujeres yadolescentes. El posterior ataque del Petiso Orejudo devino el 7 demarzo de 1912 y se verificó contra la niña Reyna BonitaVainicoff de cinco años. El joven criminal lanzó fósforos - - 74 -
  75. 75. - Dr. Gabriel Pombo - 75 -encendidos sobre el inflamable vestido que lucía la pequeña,la cual en breves segundos ardió como una tea. Fueronestériles los esfuerzos de un valiente vigilante que se arrojóencima de ella tratando apagar el foco ígneo con unamanta. La desgracia se cebó ese día con los Vainicoffrecayendo asimismo en el abuelo de la nena. El anciano vioa lo lejos cómo su pequeña nieta estaba envuelta por lasllamas. Cruzó la calzada corriendo sin mirar para socorrerlay un automóvil lo atropelló segándole la vida en el acto. En julio de 1912 Cayetano Santos Godino provoca otraconflagración en un aserradero ubicado en la intersección delas calles San Juan y Artes y Oficios. El establecimientoquedó enteramente derruido por la voracidad del fuego.También quema una barraca sita en la calle Garay. El 24de setiembre del mismo año, cuando trabajaba en elcorralón de Paulino Gómez, el juvenil depredador sacia susinstintos feroces matando a una yegua a puñaladas. Pocosdías más tarde, incendia la estación Vall de la compañía detranvías Anglo-Argentina. Escondido afuera disfruta, unavez más, contemplando la ardua labor desplegada por losbomberos. El 8 de noviembre rapta mediante engaños al menorRoberto Russo en la puerta de la casa de éste. Le pideque lo acompañe hasta un almacén donde le comprarácaramelos. Lo conduce al baldío sito en la calle QuintoBocayuba. Una vez en ese lugar lo arroja al piso y, - - 75 -

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