Gedeprensa: La defensa de los derechos de propiedad intelectual de los medios de comunicación en España

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Historia inédita sobre la gestión de los derechos de los medios de comunicación en España. El caso Gedeprensa: ¿Cuándo se crea?¿Quiénes lo formaban? ¿Qué objetivos tenía?¿Quién peleó por su destrucción?¿Qué pasó finalmente y por qué?

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  • Más información sobre Medios de Comunicación en el blog: http://pilargomezborrero.blogspot.com
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Gedeprensa: La defensa de los derechos de propiedad intelectual de los medios de comunicación en España

  1. 1. Estrategia DigitalLa defensa de los derechosde propiedad intelectual:El caso GEDEPRENSAHistoria inédita sobre la gestión de derechos delos medios de comunicación en EspañaPilar Gómez-Borrero
  2. 2. Esta es la historia del caso Gedeprensa, la sociedad creada en 2002 por losprincipales editores de prensa de España para la gestión y explotacióncomercial de sus contenidos.Considero que es un momento importante porque supuso la unión deprácticamente todo el sector para la defensa de sus derechos de propiedadintelectual. El detonante de la unión fue la existencia de Internet que permitía,gracias a la digitalización de contenidos, facilitar el negocio de los pressclipping –empresas de resúmenes de prensa– y el inicio de la pérdida delcontrol de la redifusión de contenidos online.¿Cuándo se crea? ¿Quiénes eran? ¿Con qué objetivos? ¿Quién peleó por sudestrucción? ¿Qué pasó finalmente? ¿Por qué...?Eduardo Bendala, entonces director de Internet de Recoletos, fue el presidentede Gedeprensa y quien me ha ayudado a recopilar cómo se desarrolló esteproyecto.Caso GedeprensaEn octubre de 2002, cinco grandes grupos editores de prensa –Recoletos,Unedisa, Vocento, Prisa y Godó– constituyeron Gestora de Derechos dePrensa (Gedeprensa), una sociedad conjunta para gestionar los derechos depropiedad intelectual de sus periódicos. Esta sociedad, a la que se sumó casiinmediatamente el grupo Prensa Ibérica, estaba diseñada estatutariamentepara la participación –tanto accionarialmente como por un simple encargo degestión comercial– de todo el sector editorial, sin ningún tipo de exclusión. Losseis grupos sumaban más del 80% de la difusión total de periódicos enEspaña. Gedeprensa también preveía la inversión en nuevas tecnologíasdigitales que introdujeran mejoras y sinergias en un mercado, el del pressclipping, muy envejecido y obsoleto en comparación con otros paíseseuropeos, aparte de irregular desde el punto de vista legal. Para comprenderbien por qué se puso en marcha aquel acuerdo, es imprescindible contar endetalle sus antecedentes.Según la legislación internacional de la Organización Mundial de la PropiedadIntelectual, la comunitaria (a través de las directivas en la materia) y laespañola (por medio de la Ley de Propiedad Intelectual), los editores deprensa, revistas, libros u otras publicaciones son titulares de todos los derechosde propiedad intelectual asociados a las cabeceras de las publicaciones queeditan. Sin embargo, en la Ley de Propiedad Intelectual de 1987, modificada en1996 y 2006, se introdujo originalmente una circunstancia legal que enfangó yperjudicó gravemente durante 10 años (hasta esa última modificación) laactividad de los periódicos, al ser manipulada –como reconocieron lostribunales en una sentencia en 2009– por el sector industrial llamado“empresas de press clipping”.
  3. 3. “Obra colectiva”La historia es como sigue: la ley establece la figura de “obra colectiva” paradefinir a los productos culturales como periódicos y revistas, de modo que eleditor es “autor” de tal obra colectiva y a él le corresponde limitar, autorizar oliberar las condiciones de uso por terceros de sus contenidos... Siempre es así,con una “excepción”: la “cita” o, como dice la ley española, “el uso de citas confines docentes o de investigación”. Es decir, un profesor universitario o un libroacadémico pueden hacer uso de esa “excepción” al “derecho exclusivo” delautor, utilizando citas extraídas de la prensa, sin tener que pedir permiso y/o,en su caso, pagar algo al titular del derecho. Y en torno a este concepto de“cita” surgió un problema: la definición completa de “cita”, que la ley no plasmóexpresamente. Según el sentido común de la mayoría de las personas, “cita” essólo un fragmento, unas pocas líneas extraídas de un texto más largo. Pero,desde 1987, según el sector de press clipping –cuya actividad consiste enproporcionar a clientes resúmenes de prensa, a cambio de un precio–, “cita” seconvirtió en “copia literal e íntegra” del 100% de los periódicos. Ante lapasividad inicial de los editores, a través de esos resúmenes comerciales deprensa, las empresas de press clipping empezaron a generar un negociomillonario, sustitutivo de la lectura y compra de periódicos, con el propiocontenido copiado de los mismos, competidor con los propios periódicos. Osea, un sector abastecido con materia prima gratuita, que conseguía generarun producto muy útil al público corporativo. El problema se agravó cuandoempezó a popularizarse Internet y los press clipping saltaron al contenidodigitalizado.El método de abastecimiento: comprar un periódico en el quiosco, recortartodas las páginas, escanearlas industrialmente, convertirlas al formato digital,escoger todos los artículos de interés para un cliente (al 100% en tamaño yforma) y enviárselos en un resumen de prensa a través de copias en papel,archivos en correo electrónico, mediante acceso de pago a un sitio web oinsertándolo en intranets corporativas. Y a eso, en una manipulaciónsemántica, las empresas comerciantes de press clipping le llamaron “derechode cita”, una aberración jurídica interesada que, sin embargo, calóprofundamente entre los no especialistas: no existe ni existió nunca “derechode cita”, sino, como ya he explicado, una “excepción” al derecho exclusivo delos editores, al igual que no sólo el artículo 32, sino el 17 y sucesivos, son losaplicables enteramente a los contenidos y cabeceras de la prensa.Bien es cierto que, dentro de ese sector, siempre ha habido al menos dosempresas (Acceso, la más grande, participada por accionistas muysignificativos como la familia Rodés, y una más pequeña, My News,encabezada por un emprendedor llamado Carles Guillem y hoy parte del grupoDiario de Navarra), que desde sus inicios de actividad, en los años noventa,firmaron contratos legales con los editores para utilizar sus contenidos en press
  4. 4. clipping. Pero la gran mayoría de empresas de press clipping prefirió (era másbarato) optar por la teoría del “derecho de cita” gratuito. Una mayoríaencabezada por una empresa enorme, la francesa TNS Sofres (hoy, KantarMedia, del grupo WPP), que en España se lanzó a la piratería –tal como fuedefinida su actividad por Gedeprensa– mientras en otros países comunitariosregidos por la misma legislación sus filiales pagaban a los editores por el usode sus contenidos en press clipping.Para hacerse una idea del volumen de usuarios y perjuicios para la prensaespañola de esta actividad, se puede acudir al informe de la consultora IPSOS,hecho a petición de Gedeprensa en 2004 y actualizado en segunda instanciapor AEDE en 2007, sobre el consumo de press clipping en empresas: de noestar a disposición de los empleados gratuitamente tales resúmenes,Expansión vendería más de 21.000 ejemplares diarios (y está en torno a45.000 hoy día); El País, casi 21.000 (390.000); El Mundo, más de 15.000(300.000)... y así sucesivamente. Es decir, se podrían alcanzar cifras dedifusión que minimizarían la presunta crisis de la prensa escrita que nosaqueja.Audiencias digitales gratuitas por el contenido del periódico impresoAñádase el hecho de que, en los años finales del siglo XX y primeros del XXI,todavía los propios sitios web de Internet de los periódicos tenían comocontenido principal sus periódicos impresos y con ellos debían generar grandesaudiencias digitales de acceso gratuito, con la publicidad como modelo denegocio. De este modo, si esos mismos contenidos ya los tenían a sudisposición los usuarios de resúmenes de prensa, ¿para qué acudir a los sitiosweb de los periódicos? De hecho, Gedeprensa nace por iniciativa de losresponsables de Internet de los grandes medios de comunicación, dado que lacreciente sofisticación y distribución digital por Internet del press clippingimpactaba de modo mucho más evidente en los sitios web (obviamente, paraver cómo impacta en ventas de periódicos físicos, tienes que contratar a Ipsosy pagar un dineral por el estudio; para ver el impacto sobre un sitio web, sólotienes que ver día a día tus propios datos de audiencia y rastrear digitalmentela presencia de tus contenidos en otros sitios de Internet y en Intranets).Por todos esos motivos, después de casi un año entero de conversaciones ycomités conjuntos entre los grupos editoriales fundadores, nace Gedeprensaen octubre de 2002. Sus objetivos eran tres: la defensa colectiva de losderechos de los editores, la explotación comercial de tales derechos y lacreación de una plataforma técnica conjunta que supusiera un avance definitivosobre los mecanismos de escaneo que utilizaban las empresas de pressclipping. Los clientes serían las propias empresas de press clipping, que debíanaceptar dejar de ejercer su actividad ilegal, contratar directamente el uso decontenidos de los editores y conseguir un acceso a la carta de todos los
  5. 5. contenidos de la prensa, en mejores condiciones de calidad y tiempo que comolo venían haciendo.Esta plataforma, la inversión más costosa de Gedeprensa, permitía que todoslos periódicos, con todas sus ediciones regionales, con todos sus contenidos,estuvieran a disposición de las empresas de press clipping en calidad máxima(fuente original digital, frente a escaneo con múltiples errores), en formatomúltiple (PDF y XML), de madrugada el mismo día de publicación (frente aretrasos de días enteros en el caso de prensa regional) y mediante distintosmecanismos de recepción (un gran archivo digital por FTP para usarlo por suspropios sistemas, un envío a la carta por e-mail de archivos específicospreseleccionados por los press clipping, un acceso a webs personalizados conla imagen corporativa del press clipping...).De acuerdo con el plan de negocio de Gedeprensa, tales beneficios en elproducto mejorarían muchísimo la calidad y fiabilidad del sector, permitiendoademás una mayor eficiencia en costes de los press clipping (que deben contarcon una cantidad enorme de personal humano para trabajos manualesartesanales obsoletos, como el escaneo y recorte de periódicos físicos), hastael punto de que el nuevo coste generado por el uso legal del derecho (un pagoal editor que hasta ahora no cobraba nada), podría ser absorbido por el ahorrode costes gracias a la tecnología digital, sin que el cliente final debiera percibiruna subida de precios.Ventajas sobre el press clippingGedeprensa, al ser una sociedad formada por empresas del mismo sector, fueconsciente desde el primer momento de que, en apariencia, podría serconsiderada una entidad colusoria de la competencia. Sin embargo, lainterpretación también fue desde el primer momento que no era aplicable estaconsideración dado que el press clipping, por definición, es multiperiódico,nadie puede ser excluido del producto, pues la propia naturaleza del servicioexige que el usuario final tenga a su disposición todas las noticias publicadassobre un mismo tema por todos los periódicos; un press clipping que excluyaun periódico no es un press clipping bueno. Para el usuario final, es vital poderver cómo se dio la noticia, la misma noticia, en uno y otro periódico: lainterpretación, el tamaño, la ilustración gráfica, los comentarios editoriales...Para certificar su situación legal, la propia Gedeprensa solicitó formalmente alas autoridades de la competencia lo que se llamaba una “autorizaciónsingular”, por la cual una entidad tomaba la iniciativa ante el Tribunal deDefensa de la Competencia para que estudie su situación y los motivos por loscuales hace dos cosas: sin vulnerar la competencia, aporta ventajassustanciales al funcionamiento competitivo de un sector respecto de las quetiene en ese momento. Las ventajas: frente a la práctica imposibilidad y altocoste que supone para la mayoría de pequeñas empresas de press clipping
  6. 6. recabar y gestionar los derechos de miles de publicaciones, una por una (locual no hacía ninguna de ellas), se creaba una “oficina central” que facilitaba eltrabajo y permitía el acceso inmediato a todos ellos a todos los derechos quelos editores individuales hubieran querido facilitar; y frente a la obsolescenciade sus sistemas tecnológicos, se les hacía partícipes de la más avanzadatecnología digital para el acceso instantáneo a todos los contenidos de losperiódicos que les hiciera falta para elaborar sus productos de press clipping.En aquel momento, existía una llamada AESIP (Asociación Española deSeguimiento de Información y Publicidad), que agrupaba a las principalesempresas de press clipping, menos de una decena, incluidas Acceso y TNSSofres. AESIP (con la oposición de algunas de sus empresas asociadas) y lassociedades TNS Sofres (hoy, Kantar Intelligence) y RGR (hoy, Press Index), atítulo particular, decidieron personarse en las actuaciones de competenciainiciadas por Gedeprensa, para oponerse a la creación de la empresa. Losmotivos: el presunto incremento de costes que supondría para ellas y la noexistencia del derecho de los editores a gestionar sus propios contenidos(alegaban el consabido e inexistente “derecho de cita”). La tramitación delexpediente se daba en dos fases: la Dirección General de Competencia, querecababa toda la información, documentos y testimonios que creyeraoportunos, y elevaba posteriormente una propuesta formal de resolución alTribunal de Defensa de la Competencia, que aunque así se denominaba no eraun tribunal de justicia, sino un órgano administrativo del Ministerio de Economíay Hacienda. Pues bien, el informe de la Dirección General de Competencia, deoctubre de 2002, fue positivo para la creación de Gedeprensa, que estimóadecuadas todas las explicaciones de Gedeprensa y rechazó todas las de losopositores. Con todos los parabienes para la autorización final de Gedeprensaprocedentes de su propio órgano instructor, el Tribunal de Defensa inició suspropios trabajos, que después de innumerables retrasos, incluidos dos distintosinstructores, revocó en octubre de 2004 el informe inicial y decidió no autorizarla creación de Gedeprensa por posición “monopolista” y porque susmecanismos de acceso al contenido “derivaría en un empobrecimiento de lacompetencia, por imposición de una tecnología, que no habría dominado elmercado, sino más bien a través de una determinada interpretación de laregulación”.Recurso ante la Audiencia NacionalA los editores de Gedeprensa les pareció incomprensible el auto –tanto máscuanto este Tribunal tardó dos años en emitirlo, cuando al cabo de un año elsilencio administrativo positivo habría sido suficiente para que Gedeprensaempezar a actuar– y decidieron recurrir contra él ante la Audiencia Nacional.Pasaron otros dos años y en 2006 la Audiencia devolvió la razón a Gedeprensay autorizó su creación inmediata, descartando todos los argumentos en contradel Tribunal de Defensa de la Competencia.
  7. 7. Sin embargo, los antiguos accionistas de Gedeprensa decidieron no utilizar laautorización final y continuar su actividad de explotación de derechos demanera individual. Por varios motivos: uno, los movimientos de reestructuracióny reenfoque internos en varios grupos, debido especialmente a la crisis dedifusión e ingresos de los periódicos; dos, la propia rotación y desgastepersonal de los consejeros dentro de Gedeprensa; tres, la fusión de dos de loseditores (Recoletos y Unedisa), con una complejidad jurídica importante; ycuatro, la necesidad de renovar la plataforma técnica con nuevas inversionesen licencias, mecanismos digitales y personal especializado, al haber pasadocuatro años desde su creación. Todas ellas, añadidas a un enigmático cambiointroducido en la Ley de Propiedad Intelectual en torno al artículo 32, requeríannuevos esfuerzos en tiempo, dinero y personas involucradas, algo que en unentorno muy confuso sobre el futuro global de los medios de comunicación hizoque los editores prefirieran afrontar en solitario el mercado del press clipping.Como consecuencia de este cambio, los editores, desde la promulgación de laley, empezaron a introducir en sus páginas sus declaraciones de “oposiciónexpresa” al uso de sus derechos, de modo que, salvo con autorización previapor su parte, ningún press clipping podría seguir escaneando y vendiendo suscontenidos sin pagar nada. AESIP se rompió en dos, de modo que lasprincipales empresas la abandonaron (como Acceso, TNS Sofres, PressCutting Service o My News) y constituyeron la nueva Asociación Federativa deEmpresas de Press Clipping (AFEC), cuyo objetivo principal fue organizarnegociaciones con los editores para la compra de sus derechos y recibir deellos diariamente los contenidos digitales que les permitieran abandonar laactividad de escaneo de periódicos. Pero dos de las compañías, contra laopinión y voluntad mayoritaria de sus colegas, decidieron que quien debía serconsiderado el autor no era el editor sino el periodista individual, de modo quepropusieron y obtuvieron del presidente de la Federación de Asociaciones de laPrensa, Fernando González Urbaneja, un acuerdo para pagar voluntariamentea través de la FAPE una remuneración “equitativa” a los periodistas,consistente en 0,04 euros por cada recorte utilizado, según su interpretaciónunilateral.Estas empresas fueron Documentación de Medios –cuya presidenta, CarmenSantos, era la misma que la de AESIP– y RGR, otra de las empresas queperdió contra Gedeprensa en la Audiencia Nacional. Poco después, todos loseditores asociados en AEDE demandaron por vulneración de sus derechostanto a Documentación de Medios como a RGR, en juzgados distintos. Seabría así un camino para que los jueces determinaran el futuro del sector.Después de dos años, el juzgado 6 bis de Lo Mercantil de Madrid legitima a loseditores como los autores de los periódicos y falla condenando aDocumentación de Medios por vulneración de los derechos de los editores,
  8. 8. además de anular cualquier posibilidad de que exista ninguna posibilidad paraque los press clipping paguen nada a la FAPE u otras organizacionescolegiadas de periodistas, ya que no están legitimadas para representarlegalmente a estos (si bien es cierto que ningún periodista ha recibido nuncapago alguno de FAPE por este concepto, aunque FAPE sí ha ingresado eldinero pagado por Documentación de Medios y RGR). La sentencia de RGR,en mayo de 2010, continúa pendiente. En todo caso, la relativa aDocumentación de Medios era ejecutiva, de modo que su actividad ha sidoanulada, aunque ha recurrido el fallo.

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